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estamos solos en el universo

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  • 1. ¿Estamos solos en el Universo? Observaciones científicas en diversos campos sugieren que podríamos ser los únicos habitantes de un vasto océano cósmico. ________________________________ por ROBERT NAEYE ________________________________ Courtesy Astronomy Magazine Artículo publicado en el número de Julio de 1996(Fotos NASA, excepto donde se indique otra procedencia)
  • 2. Los seres humanos prosperan casi en cualquier lugar de la Tierra. Desde la sofocante selva lluviosa amazónica hasta el desierto del Sáhara, donde se secan hasta los huesos; desde las desoladas y frías tierras árticas hasta las islas dispersas por el Pacífico, los seres humanos han conseguido adaptarse a las condiciones hostiles. ¿Será la Vía Láctea como el planeta Tierra, con pueblos y ciudades salpicando el paisaje? ¿O más bien habría que comparar la Tierra con una isla solitaria perdida en un vasto océano galáctico, separada por enormes distancias de los otros planetas portadores de vida, vida inteligente en particular? A primera vista, nuestro planeta y su estrella nos parecen muy normales. Nicolás Copérnico hizo pedazos las ideas preexistentes sobre la posición de la Tierra en el centro de la Creación. Las generaciones de astrónomos que le sucedieron no hicieron más que reforzar el punto de vista copernicano a medida que fueron descubriendo la verdadera naturaleza de las estrellas, la remota localización de nuestro planeta en la Galaxia y la existencia de otras galaxias lejanas, muy lejanas. Tanto ha penetrado esta mentalidad en el moderno mundo científico que casi es una herejía atribuir cualquier cualidad especial a nuestro sistema solar, a nuestro planeta o incluso a nosotros mismos. Habiendo unos 200.000 millones de estrellas en la Galaxia y estando lleno el espacio interestelar con las moléculas necesarias para la vida, muchos científicos y profanos concluyen lógicamente que no debemos de estar solos, que debemos estar compartiendo nuestra galaxia con cientos, miles, o quizá millones de otras civilizaciones. Pero esta lógica simplista no resiste un examen más atento. Los más recientes descubrimientos en diversos campos científicos sugieren que la vida ha tenido que pasar por una serie de cuellos de botella en su camino hacia la inteligencia. Nuestra existencia sobre la Tierra es el resultado de una larga serie de sucesos improbables acaecidos en elLa Luna evita que orden preciso, como si nos hubiese tocado un premio de un millón deel eje de rotación dólares en la lotería un millon de veces seguidas. Quizá somos terrestre derive realmente especiales, aunque no esté de moda pensar así. Quizá la caóticamente. humanidad se encuentre aislada en una fértil isla en medio de las (Foto Alan Dyer) predominantemente estériles aguas del océano galáctico.
  • 3. Los científicos que sopesan estas profundas cuestiones se ven limitados por el hecho de que tan sólo tienen un tipo de vida para estudiar: la vida sobre la Tierra. Los escritores de ciencia ficción han imaginado una sorprendente variedad de formas de vida muy distintas de las terrestres. Pero la única limitación para estos escritores está en su capacidad de imaginación, no en el mundo real. La vida tal como la conocemos, desde un astrónomo aficionado hasta la bacteria más simple, comparte ciertas características fundamentales, que muchos científicos piensan que deben ser comunes a cualquier forma de vida del Universo. En primer lugar, los seres vivos toman de su entorno la materia y energía que precisan para nutrirse, reproducirse, y desplazarse, expulsando los desechos. En segundo lugar, son capaces de almacenar información, duplicarla y transmitirla a las futuras generaciones (que es una forma rebuscada de decir "sexo"). El estado líquido es ideal para todas estas funciones. Los líquidos pueden disolver tanto sólidos como gases, produciendo moléculas complejas. Y estas moléculas pueden desplazarse libremente y entrar en contacto unas con otras acelerando así las reacciones químicas. En los gases, los átomos están demasiado lejos unos de otros para permitir la formación de moléculas complejas capaces de almacenar información. En los sólidos las moléculas están atrapadas en un sitio fijo, de modo que las reacciones químicas que se precisarían para transferir información de una generación a otra serían mucho más lentas que en los líquidos. En la Tierra, donde todas las formas de vida se basan en el estado líquido, pasaron 3800 millones de años entre la aparición de los primeros microbios y las hamburgueserías. Si hubiese otro planeta en el que la vida se basara en sólidos, el tiempo necesario para que evolucionase vida inteligente sería más largo que la misma edad del Universo. Toda la vida La vida inteligente no sólo necesita líquidos que la soporten, sinoterrestre se basa en que, probablemente, precisa agua líquida. En la Tierra, el agua es el agua líquida. literalmente la molécula de la vida, pues constituye el 70% de laProbablemente, en masa celular. Hay buenas razones para pensar que esto sea así en otros mundos todas partes. El agua es la molécula más abundante en el Universoocurrirá lo mismo. que pueda encontrarse en estado líquido, y tiene una asombrosa capacidad para disolver compuestos inorgánicos, de modo que los organismos vivos puedan usarlos. Otros líquidos, como el amoníaco, no comparten con el agua esta versatilidad. No es casual que el único cuerpo en el Sistema Solar con agua líquida en su superficie, la Tierra, sea también el único en el que se hayan encontrado seres vivos. Aunque otras formas de vida en el Universo pudieran estar basadas en otros líquidos, la mayoría de los biólogos opina que las que se basen en el agua son las que tienen mayor probabilidad de desarrollar vida inteligente. Todo esto supone una limitación bastante estricta
  • 4. para el desarrollo de vida inteligente: precisa temperatura estable durante miles de millones de años para que el agua se mantenga en estado líquido. Para que llegue a producirse un ser inteligente, un planeta con seres vivos requiere una estrella que sirva de incubadora y le proporcione temperaturas relativamente estables durante miles de millones de años. Pero sólo cumplen este requisito una pequeña fracción de los 200.000 millones de estrellas de la Galaxia. El Sol es una de las que lo cumplen a la perfección. Esta estrella de mediana edad tiene un tamaño y una masa que están ligeramente por encima del promedio, y emite energía establemente. Pero el Sol, a diferencia de la mayoría deLa vida precisa de estrellas, no tiene compañera alguna. Aproximadamente dos terceras un buen sol, una partes de las estrellas de la Vía Láctea pertenecen a sistemas binarios estrella solitaria o múltiples. En la mayoría de los sistemas múltiples es imposible queque radíe suficiente se formen planetas, o bien, si se llegan a formar, acaban recorriendo energía para complicadas órbitas alargadas, a causa de los tirones gravitatorios. Encalentar el planeta. ciertos momentos de su recorrido orbital, el planeta se acercaría tanto Pero si la estrella al calor abrasante de una de las estrellas que se evaporaría el agua, tiene una masa mientras que en otros se alejaría muy, muy lejos, y el agua se excesiva, agota su congelaría a temperaturas pocos grados por encima del cero absoluto. combustible con Nunca podría aparecer vida inteligente en planetas así. excesiva rapidez. Pero tampoco pueden soportar vida la mayor parte de las estrellas solitarias. Aproximadamente el 80% de las estrellas -aquellas con una (Foto Larry masa menor que el 65% de la masa solar- radían tan poca energia que Landolfi) son incapaces de mantener vida alguna. Un planeta que orbitase a la distancia adecuada de una de estas estrellas para mantener el agua en estado líquido, estaría tan cerca que las fuerzas de marea frenarían la rotación del planeta, como ocurre con Mercurio y el Sol. Un hemisferio quedaría encarado hacia la estrella durante un largo periodo, calentándose demasiado, y el más apartado sería demasiado frío. Además, muchas de estas estrellas enanas proyectan al espacio fulguraciones gigantescas que abrasan periódicamente los planetas más cercanos. En el extremo opuesto de la escala, las estrellas que tienen una masa 40% superior a la del Sol, o mayor, no viven lo suficiente para que se puedan producir civilizaciones tecnológicas. Estos monstruos celestes, que suponen el 1% del total de la Galaxia, consumen el hidrógeno como tiburones hambrientos, alimentándose frenéticamente. A escala cósmica, su vida transcurre en un abrir y cerrar de ojos. El Sol pertenece a una preciosa minoria de estrellas que carecen de compañeras y que tienen la masa precisa. Nadie sabe exactamente cuántas estrellas pueden mantener vida inteligente, pero está claro que las razones expuestas reducen drásticamente las pretensiones más optimistas de existencia de extraterrestres. De los 200.000 millones de estrellas quedarían quizá tan sólo unos 10 o 20.000 millones.
  • 5. Además de producir auroras, el campo magnético de la Tierra protege la superficie del planeta de las radiaciones mortales. (Foto Bill Tetley) Diez o veinte miles demillones de soles son una cantidad considerable, de todos modos. ¿Ycuántos de ellos tienen planetas que puedan soportar vida? Eldescubrimiento de planetas alrededor de estrellas semejantes al Sol,como 51 Pegasi, 70 Virginis y 47 Ursae Majoris, ha reavivado eloptimismo de los que afirman que debe haber vida extraterrestre,pero un examen más atento de los nuevos planetas ofrece una imagenmenos idílica.El planeta que orbita alrededor de 51 Pegasi tiene una masa parecidaa la de Júpiter y está tan próximo a la estrella que se cuece a unatemperatura abrasadora de 1000º. La mayoría de los astrónomosopina que este planeta se originó mucho más lejos de su estrella, parairse acercando a causa de su interacción con el disco a partir del cualse formó, hasta que se detuvo poco antes de alcanzar un finalardiente. Si tal sistema contuvo planetas de tipo terrestre, no debieronde tener tanta suerte: si el disco protoplanetario duró lo suficiente, sefueron acercando en espiral a su estrella -a su perdición- hasta caer enella.Se ha pronosticado que el planeta de 70 Virginis debe ser adecuadopara sostener vida a causa de que se encuentra en una zona donde sepodría mantener agua en forma líquida. Pero dicho planeta tiene unaórbita fuertemente elíptica que le obliga, a él y a las lunas que puedangirar a su alrededor, a unas variaciones climáticas brutales. Es más:este planeta es tan masivo -6,5 veces más que Júpiter, por lo menos-que su órbita elíptica acabaría expulsando cualquier planeta interiorfuera del sistema.De todos los nuevos sistemasplanetarios descubiertos hasta lafecha, el de 47 Ursae Majoris es elmás parecido al nuestro. Pero inclusodicho sistema ofrece pocasposibilidades de albergar vida. Lamayor parte de los astrónomos piensaque lo que impidió que se formara unplaneta donde se encuentra ahora elcinturón de asteroides es la enormemasa de Júpiter. Siendo el planeta de
  • 6. 47 Ursae Majoris al menos 2,3 veces mayor que Júpiter y estando tancerca de la estrella, debe obstaculizar seriamente el proceso deformación de planetas en la zonadonde podría aparecer la vida.Los astrónomos tienen serias razonespara pensar que los sistemassemejantes al nuestro -con planetasrocosos en la zona interior y gigantesgaseosos situados a partir de unadistancia como la que separa Júpiterdel Sol- son los que ofrecen mayoresposibilidades de albergar vida. Losplanetas rocosos servirían comomorada para los seres vivos, mientrasque los planetas masivos limpiarían el sistema de gran parte de losresiduos sobrantes del proceso de formación de los planetas.Recientes simulaciones mediante ordenador efectuadas por GeorgeWetherill en la Carnegie Institution de Washington D.C. muestranque sin planetas como Júpiter, los planetas interiores seríanbombardeados constantemente por asteroides y cometas asesinos. Enlugar de provocar extinciones en masa -como la que acabó con losdinosaurios- cada 100 millones de años, tendrían lugar cada 100,000años. La vida nunca tendría oportunidad de evolucionar hasta laaparición de seres inteligentes.Los astrónomos han intentado, sin éxito, encontrar planetas con lamasa y órbita de Júpiter alrededor de una docena de estrellascercanas semejantes al Sol. Se diría que los planetas gigantes sonrelativamente poco comunes. Modelos de ordenador indican que unplaneta necesita al menos 10 millones de años para engullir suficientegas del disco protoplanetario hasta alcanzar una masa como la deJúpiter. Observaciones con radiotelescopios de estrellas vecinas quetienen pocos millones de años de edad muestran que la mayoría notienen suficiente gas alrededor para formar pesos pesados, planetassemejantes a Júpiter. De modo que, para que un sistema solar seahabitable, es necesario que se forme a partir de un disco que persistabastante tiempo para que un planeta del tipo de Júpiter disponga desuficiente gas, pero no tanto que los planetas de tipo terrestre sevayan acercando en espiral a la estrella y acaben cayendo en ella.Nuestro sistema solar podría ser de los pocos en que todo ocurrió dela forma exacta para dar a la vida una oportunidad de luchar.
  • 7. Muchos astrónomos se quejan diciendo que la Luna es un pedazo inútil de roca que estropea el cielo nocturno durante unas dos semanas cada mes. Pero sin la Luna no habría nadie sobre la Tierra capaz de disfrutar de las maravillas del Universo. El sistema Tierra- Luna destaca de modo singular al compararlo con los demás planetas rocosos. Mercurio y Venus no tienen ni un satélite, y Marte tiene dos insignificantes pedazos de roca del tamaño de la isla de Manhattan que probablemente no son más que asteroides capturados. La Tierra puede presumir de su gran Luna, que es tan grande como los mayores satélites de Júpiter y Saturno. No es de extrañar que muchos astrónomos hablen del sistema Tierra-Luna como de un planeta doble. Las investigaciones de Jacques Laskar y sus colaboradores en el Bureau des Longitudes de París muestran que la considerable fuerza de gravedad de la Luna actúa como un áncora que da estabilidad a la Tierra. Sin la Luna, los pequeños tirones gravitatorios que ejercen los demás planetas, especialmente Júpiter, durante millones de años, pondrían en peligro la estabilidad del eje de rotación de la Tierra. En lugar de los 23,5º actuales, que nos proporcionan estaciones moderadas variando tan sólo 2,6º durante el ciclo de 41,000 años, la inclinación del eje fluctuaría caóticamente entre 0º y 85º durante millones de años. El clima de la Tierra sufriría eones de variaciones climáticas brutales, seguidos de periodos en que no se daría variación alguna. Condiciones tan inestables como éstas conducirían seguramente hacia una situación como la de Venus, con un efecto invernadero que calienta su superficie a temperaturas infernales de 450º C, o bien hacia una glaciación imparable, que sumergiría la Tierra en una edad glacial permanente. Muy pocos planetas de la Galaxia que tengan el tamaño de la Tierra poseerán un satélite tan grande como nuestro buen vecino. La mayoría de los astrónomos piensa que la Luna se formó por un accidente monstruoso. En los primeros tiempos de la historia del La tectónica de Sistema Solar, un objeto del tamaño de Marte se estrelló contra la Placas y el Tierra con el ángulo preciso para que, sin destruirla, se proyectaran alvolcanismo regulan espacio gran cantidad de materiales que acabaron reuniéndose y el clima y la dieron lugar a la Luna. La probabilidad de que suceda algo así es de composición uno entre un millón, pero parece haber sido necesario para permitir atmosférica. que se desarrollara vida inteligente. Quizá la circunstancia más fortuita de todas sea el hecho de que (Foto NOAA) quedase agua líquida sobre la Tierra mientras tanto ella como el Sol sufrían grandes cambios. Cuando se formó la Tierra hace unos 4600 millones de años, el Sol era un 30% más débil que en la actualidad, según predicen los modelos de evolución estelar. La Tierra tenía entonces una atmósfera totalmente diferente, compuesta principalmente de nitrógeno, dióxido y monóxido de carbono. A lo largo de miles de millones de años, la actividad biológica y geológica eliminó la mayor parte del carbono de la atmósfera, reemplazándolo
  • 8. por el oxígeno libre que ahora permite sostener toda la vida animal.Cabe subrayar que, a medida que el Sol se iba calentando y laatmósfera de la Tierra cambiaba totalmente de composición, latemperatura media de la Tierra se mantuvo dentro de los estrechosmárgenes que favorecen la vida, entre 5 y 60ºC. ¿Cómo haconseguido la Tierra evitar el efecto invernadero o una permanenteedad glacial?Los geólogos proponen que existe un termostato global que mantienela atmósfera dentro de una franja de temperaturas ni demasiado fríasni demasiado calientes. El volcanismo y los desplazamientos de lasplacas continentales y oceánicas reciclan el carbono entre laatmósfera y el interior de la Tierra. Cuando se enfría el clima, losprocesos geológicos permiten que suba el nivel de dióxido decarbono en la atmósfera, y como el dióxido de carbono es un gas queatrapa calor por efecto invernadero, aumenta la temperatura. Cuandola Tierra se calienta, estos mecanismos eliminan dióxido de carbonode la atmósfera, de manera que se enfría el planeta. Este termostato,según creen muchos científicos, ha mantenido estable el climadurante eones.¿Cuántos sistemas planetarios de la Galaxia giran alrededor de unaestrella adecuada, tienen un planeta como Júpiter, un planeta rocosocon una gran luna y un termostato perfecto? Nadie puede asegurarlo,pero deben ser muy pocos. La moraleja de esta historia es que losbuenos planetas son difíciles de encontrar. (Foto Peter Appelbaum) Incluso si aceptamos que se pueda originar vida sobre un planeta adecuado, que orbite un sol adecuado, eso no implica que tenga que aparecer alguna especie de elevada inteligencia. Muchos biólogos evolucionistas piensan que la aparición de una especie inteligente como Homo sapiensfue un proceso altamente improbable, de uno en mil millones.El paleontólogo evolucionista de Harvard Stephen Jay Gould corrigeen su libro Wonderful Life el error generalizado de que la evolución"progresa incesantemente" hacia niveles crecientes de complejidad einteligencia. Más bien, según explica Gould, la evolución de los seresvivos es semejante a un árbol. Homo sapiens, como las demásespecies modernas, no es más que un pequeño brote al final de unalarga cadena de ramificaciones de tamaño progresivamente reducido.Si la evolución no persigue objetivo alguno, ninguna ramita es másavanzada que las demás.Ernst Mayr, colega de Gould en Harvard, sostiene que la aparición
  • 9. evolutiva de una ramita capaz de desarrollar alta tecnología essumamente improbable, subrayando el hecho de que sólo en uno delos cuatro grandes reinos de seres vivos, los animales, se han dadoseres inteligentes. Sólo en uno de los 70 tipos de animales, losCordados, ha aparecido inteligencia. Sólo en una Clase de Cordados,los Mamíferos, se ha dado inteligencia. Sólo en un Orden deMamíferos, los Primates, y sólo en una Familia de Primates, losgrandes simios, ha aparecido inteligencia elevada. Y después de 25millones de años de evolución y muchas estirpes fracasadas, tan sóloha surgido una especie de simiocapaz de alta tecnología. (Photo Gallery of prehistoric Art)Nuestro propio linaje ha pasado através de millones de especies.Como la evolución es en principioun juego de azar, cualquiervariación aparentemente pequeñaen un acontecimientoaparentemente insignificantepodría haber interrumpido nuestrolinaje antes de que apareciesen seres humanos. Los defensores de queexisten seres extraterrestres inteligentes deberían desanimarseprofundamente ante el hecho de que en ninguna de las otras estirpes,entre los miles de millones de especies que han ocupado la Tierra através de las Eras, se ha dado jamás un progreso importante hacia unainteligencia elevada.Los ojos han aparecido evolutivamente de forma independiente almenos en 40 ocasiones distintas a lo largo de la historia de la Tierra.Pero nunca se ha dado caso alguno de "convergencia evolutiva" haciala aparición de alta inteligencia. Puede que se haya dado varias vecesun desarrollo evolutivo de la inteligencia, pero sólo en la especiehumana se dió simultáneamente la destreza manual necesaria paraelaborar instrumentos. Y esa combinación parece haber sido clavepara que los seres humanos llegaran a desarrollar su alta tecnología.
  • 10. El holocausto nuclear, la contaminación, los impactos de asteroides y otros desastres pueden llevar una civilización a la extinción. ¿Cuál será nuestro destino? (Foto National Archives) Esta larga serie de cuellos de botella deja bien claro que el surgimiento de vida inteligente es mucho más difícil de lo que los científicos habían pensado anteriormente. Y es posibleque aún haya más obstáculos con los que los científicos no hayantropezado todavía. La aparición de vida sobre la Tierra, por ejemplo,puede haber sido el último suceso improbable. Los defensores de queexisten extraterrestres podrían oponer que la línea argumentalexpuesta se basa tan sólo en especulaciones antropocéntricas. Quizála vida, e incluso vida inteligente, podría darse bajo formas diversasque ni siquiera podemos imaginar.Sin embargo, hablar de formas de vida alternativa es el colmo de laespeculación. Si optamos por evitar la especulación para adherirnostan sólo a lo observable, podremos hacer la misma pregunta queformuló en 1950 el premio Nobel de Física Enrico Fermi: Si laGalaxia está repleta de seres inteligentes, ¿dónde están? Nunca seha podido tener ninguna evidencia observacional sobre la existenciade otros seres inteligentes en ninguna otra parte del Universo: es lapura realidad. Si la vida inteligente fuera corriente, nuestrosinstrumentos astronómicos quizá podrían detectar algún indicio desus actividades. Pero, como sugiere el astrónomo Ben Zuckerman deUCLA, carecemos de indicios de que la tecnología haya puesto sumano sobre el Universo. El satélite astronómico para observacióninfrarroja IRAS podría haber detectado radiación térmica provenientede grandes colonias espaciales, o proyectos de ingeniería espacialalrededor de varios cientos de estrellas semejantes al Sol.Incluso considerando las enormes distancias entre las estrellas, esdifícil imaginar que todas las civilizaciones con desarrollotecnológico se hayan quedado confinadas en sus sistemas planetariosde origen. Apenas transcurridos 40 años desde el inicio de nuestraEra Espacial ya contamos con cuatro sondas que han abandonado elSistema Solar. En el año 1900 se habrían reído de cualquiera queafirmase que sucedería así antes de acabar el siglo. Dado que losconocimientos científicos se duplican cada 20 años, supondríaigualmente miopía descartar los viajes interestelares. Si la galaxiaestá poblada por civilizaciones capaces de desarrollar tecnología,algunas de ellas habrían solucionado el problema de los viajes
  • 11. interestelares para aventurarse en el espacio profundo. Algunashabrían lanzado sondas automáticas para explorar otros sistemassolares. Algunas enviarían emisarios para colonizar otros planetas. Yotras habrían emigrado cuando su estrella llegase al final de su ciclode vida al acabar su provisión de hidrógeno.Para las civilizaciones que se aventuren a viajar por la Galaxia,nuestro sistema solar, con su acogedora estrella y abundancia derecursos, debe ser un objetivo codiciable. Sin embargo, a pesar de losOVNIS, las caras en Marte y los astronautas del pasado, no hay ni lamenor evidencia de que la Tierra -ni siquiera el Sistema Solar- hayansido jamás visitados por extraterrestres. Incluso en el caso de quetuvieran instrucciones prioritarias de no interferir con la vidaterrestre, podría tentarles explotar los vastos recursos de hierro,niquel y otros minerales de los planetas y asteroides. No obstante,nuestro sistema solar parece absolutamente prístino, como si nadie lohubiese visitado jamás.Este argumento no es nada definitivo. Podría haber extraterrestresahora mismo en el Sistema Solar, provistos de medios técnicos paraocultarse a nuestros ojos, y esperando pacientemente quemadurásemos. Cuando los científicos se encuentran ante múltiplesexplicaciones posibles para un fenómeno, generalmente aplican la"navaja de Occam": Acepta la explicación más simple, la menosespeculativa, y rechaza las más fantásticas y embrolladas. Puedeque la Galaxia esté abarrotada de vida y de civilizaciones, pero laexplicación más simple, con las pruebas de que disponemos, ha deestar en la línea de que compartimos la Galaxia con pocos vecinos, sies que tenemos alguno.Las pretensiones más optimistas de vida extraterreste provienen amenudo del grupo de científicos que se dedican a la búsqueda deseñales de radio emitidas por seres inteligentes extraterrestres (SETI).Se trata de una aproximación experimental relativamente barata aeste profundo problema. Y aunque la posibilidad de captar algunaseñal es muy remota, también es cierto que intentarlo no hace daño anadie. La búsqueda de señales de radio adolece del defecto de que losresultados negativos no dan información alguna acerca de laabundancia de civilizaciones tecnológicamente desarrolladas. Másaún: el descubrimiento de cuásares, púlsares y de las microondas dela radiación cósmica de fondo demuestra que, si hay máscivilizaciones en la Galaxia, el primer indicio de su existencia nosllegaría, probablemente, por pura casualidad.Y mientras eso no ocurra, parece prudente afirmar que estamos solosen un vasto océano cósmico, que nosotros mismos somos algo muyespecial por ir contra la regla copernicana. Y por ello, en este rincóndel Universo, sobre un pequeño pedrusco que gira alrededor de unaestrella normal de la periferia de una galaxia corriente, la humanidadrepresenta matería y energía evolucionada al máximo que ha
  • 12. conquistado un estado de conciencia desde el que puede preguntarsecómo empezó el Universo y la vida misma, y qué significado tienetodo ello.