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Me lleva... y me deja

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Aventuras teológicas, espirituales y pastorales de un cura a bordo de un R19

Aventuras teológicas, espirituales y pastorales de un cura a bordo de un R19

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  • 1. 1 Me lleva… y me deja Aventuras teológicas, espirituales y pastorales de un cura a bordo de un R19 Padre Fabián Castro
  • 2. Contenido Antes que nada… unas palabras Lo que uno nunca quiere escribir Realizar la verdad en el amor Navidad en el claustro La cotidianeidad conventual El monte Tabor La vuelta al pago Trámite municipal Quién dijo que la Iglesia está muerta Argentina eliminada del mundial Murió el pulpo Paul Hoy bauticé a Cristo El que no llora, no mama Campamento Scouts Juan Pablo II 2011 Retazos de una experiencia Todo es posible para el que confía Semana intensa Campamento de invierno de Juveniles de la ACA En familia Locro carismático De yuyos y otros remedios caseros Noche de pecado Cita con Dios en La Milagrosa 2011 Caravana vocacional al Seminario Campamento de verano 2012 El regreso a la querencia Armando los bolsos de nuevo Casi instalado y en marcha River Campeón de la B Sexo gratis Campamento de invierno 2012 Rumbo a España Camino Parroquial de Nueva Evangelización Mi auto dijo basta Fiesta Patronal Pompeya 2012 Terminando las dos Convivencias con Pedro en España Cosas de la Providencia Corazón de águila Recomenzando las actividades Primera Experiencia de Kerygma y Vida Retiro de Dedicados La Paz 2013 Auto en venta Estamos de paso… nomás Encuentro General de Servidores 2013 Chiche nuevo 2
  • 3. Antes que nada… unas palabras Hace un tiempo alguien vino a mi parroquia para conocerme porque leía mis escritos en el blog. Y, también quería conocer mi Renault 19, al cual tantos escritos le había dedicado. Me sorprendieron las dos cosas. Sobre todo lo referente al auto… que tantas alegrías y dolores de cabeza me trajo. Como estaba en proceso de venderlo, me hice el propósito de reunir mis aventuras en un libro digital. Y aquí estamos. ¿Cómo comenzó esta historia? Yo era un feliz poseedor de un Volkswagen 1500. Pero había que hacerle varios arreglos grandes. Para eso estaba ahorrando. Varios conocidos me taladraban la cabeza para que invirtiera el dinero en algo más nuevo. A mí no me convencía la sugerencia porque con mi autito podía entrar en cualquier barrio… dejarlo estacionado… y salir con todo sin riesgo de robos. El martes 23 de junio una de mis hermanas me llama porque mi mamá se había agravado. Terminé las clases y salí. Era una noche de esas en las cuales a las 21.00 hs. se sentía la helada. Tenía que hacer 80 km. hasta Hasenkamp. En eso el auto se me comienza a quedar… me desespero porque quería llegar sin tardar a ver a mi mamá. Estaba funcionando a gas… lo pasé a nafta y anduvo lo más bien: era el frío, nada más. Pero eso me hizo tomar la decisión de cambiarlo. Por eso comienza el libro con lo que ocurriera tres días después, el paso a la Casa del Padre de mi mami. Hecho el duelo, muñido de mis ahorros y de un préstamo que me hiciera un sacerdote amigo (y que me pidió que no le dijera a nadie el asunto), salí en la búsqueda de un nuevo vehículo. Fue un amor a primera vista. Llevé un mecánico para que lo viera… me dijo que todo andaba “normal”. Lo compré un 16 de julio. Ya hacer la transferencia fue el primer caos… los papeles no estaban del todo bien. A las dos semanas… calentaba demasiado así que le tuve que arreglar tapa de motor, junta de aros, radiador y bomba de agua… a los meses le hice el motor… y una infinidad de arreglos que ya ni me acuerdo y que no están contados en los escritos. Al año me taladraban la cabeza para que lo vendiera. Yo lo arreglaba y me volvía a encariñar… hasta que debía sacar nuevamente plata de mi bolsillo. No miento si digo que lo pague más de dos veces: la compra y luego todos los arreglos que le hice. Quién lo compre se sacará la lotería: está bastante entero y el motor 20.000 km.. Un día en el Face alguien dejó un comentario a uno de los tantos artículos que había compartido. Allí me decía que dejara de quejarme por las cosas (auto), que eso no era de buen cura. Yo le respondí: “no me 3
  • 4. quejo… me río”. Es que tomé con humor lo que me pasaba… era eso o amargarme todos los días. El título del libro hace referencia a la experiencia de salir de mi casa y no saber si regresaba en auto o en grúa. Y el subtítulo habla de aventuras. Es una palabra que me gusta mucho como la usa el Cardenal Newman el cual dice que la fe es una aventura (a partir de “venture”, en inglés) porque nos impulsa a un futuro pleno, el Cielo. Este auto me sacó algunas malas palabras… no lo voy a negar. Pero también me hizo hacer experiencias de encuentro con Dios (espirituales); reflexión sobre la realidad desde la mirada divina (teología) y me condujo a muchas actividades al servicio del hermano en la Iglesia (pastoral). La primera intención fue solamente compartirles solamente los artículos del blog que hablaban sobre alguna peripecia del auto. Pero luego le sumé otros a los cuales me había llevado el auto. Y luego otros a los cuales había ido en otro auto o en avión. Y luego otras treas pastorales que había realizado en la sede parroquial, es decir… sin mover el auto. Y luego, como muchos eran en tono de broma, incluí algunos artículos de humor o irónicos… Cuando me di cuenta ya eran 45 las entradas. Pensé sacar varias… pero luego las dejé como están. Total... es libro digital… no se imprime. La segunda intención del libro es compartirles la vida de un cura común y corriente, uno de los tantos que pueblan las parroquias de todos los lugares del mundo. Muchos no saben que nosotros, además de rezar, también tenemos familia y amigos. Es que somos personas normales que se han consagrado al Señor… pero seguimos siendo personas: con nuestras grandezas y miserias, con momentos de gozo y otros de frustración o desolación; con nuestras locuras y también con alguito de sabiduría que nos da la Palabra. Si encuentran detrás de tantas palabras a alguien semejante al cura de la parroquia en la cual viven, entonces ya me doy por satisfecho. Si me encuentran muy distinto… señal de que no conocen bien a su párroco. Si alguien quiere hacer un comentario o un aporte, lo invito a dejarlo en mi blog. El título de cada artículo enlaza a su correspondiente página. Y, más abajo le dejo la dirección general del sitio. Este libro no es gratis: rece una oración por mí. P. Fabián Castro Arquidiócesis de Paraná / Argentina elcura@padrefabian.com.ar / http://padrefabian.com.ar 4
  • 5. Lo que uno nunca quiere escribir Estas son las cosas de las cuales uno nunca quisiera escribir. Y si lo hago, no es para dar una noticia sino para compartir un testimonio. El viernes 26 de junio, a las 20.20 hs., Ana Felipa Dittler de Castro (la Pety, para sus conocidos) nos dejaba para esperarnos en la habitación que Jesús ya le tenía preparada. Mi mamá hace dos años y medio que padecía cáncer. Se había operado y luego tenía sesiones de quimioterapia (primero semanal y luego quincenal). Hacía veinte días que había sido desahuciada. La cuidamos en casa. Allí le volví a dar la unción de los enfermos. Luego, el último domingo, la internamos en el hospital de Hasenkamp. Allí se fue apagando de a poco. Se quejaba del dolor pero nunca de su suerte. El último día que estuvo consciente, el jueves, ya casi no hablaba. Sólo le sonreía al que se acercaba a saludarla. En un momento, cuando estábamos sus tres hijos alrededor de la cama, haciendo un esfuerzo nos dice: “los quiero mucho”. Con mis hermanas le respondimos que nosotros también la queríamos. Entonces levantando los ojos al cielo dijo: “Gracias Señor por la familia que me diste”. Fueron las últimas palabras que le escuché decir. Al ratito salí y entró mi padre a la habitación. Entonces, lo toma de la mano y le dice: “te quiero mucho”. Mi papá le respondió que él también la quería. A eso de las siete y media de la tarde entró en coma. Estábamos mi papá y una tía. Así que llamé a mis hermanas y a sus hermanos que vinieron enseguida. La doctora nos dijo que dependía de la fuerza de su corazón. Pasamos toda la noche en vela. Durante la jornada del viernes dormimos de a rato todos. Por la tardecita estábamos otra tía, mi papá y yo. Notamos que la respiración era cada vez más tranquila, así que llamamos al doctor de guardia. Nos charló un ratito. Yo entendí que el fin se acercaba. Estaba con el celular en la mano pensando si le mandaba o no un mensaje a mis hermanas (con la falsa alarma del día anterior no quería armar otro revuelo). En eso me manda un mensaje mi hermana del medio, Marcela. (Cosas de la Providencia: se le había caído su celular al inodoro cuando había ido al baño unas tres horas antes. Lo sacó, lo desarmó y lo dejó secar al sol. Lo había armado su marido en ese momento y me mandaba un mensaje para probar su funcionaba) Le contesto que la respiración de mami era débil. Ella le avisa a Rosana (mi hermana menor) y a los cinco minutos están las dos. Cómo tenía el ritual de los sacramentos a mano, comencé a hacer la recomendación del alma a Dios. Son una serie de lecturas bíblicas con las cuales se acompañan al enfermo en sus últimos momentos. Mientras 5
  • 6. rezábamos el salmo 104 falleció. En ese mismo instante llegaba uno de sus hermanos desde Buenos Aires. Desde entonces tenemos un dolor sereno. Dolor, que se expresó también en llantos, porque nuestra humanidad quisiera seguir compartiendo cara a cara con ella. Pero con la serenidad de quienes creemos en la resurrección de la carne y la vida eterna: no todo terminó, al contrario, para ella comenzó la plenitud. La foto de arriba es de unos tallarines que me hizo. Es mi comida favorita: siempre que iba a casa tenía que amasármelos. Lo que sigue, es la parte final del salmo 104 con el cual ella entró a la Casa del Padre. Era uno de mis salmos favoritos. Ahora lo es más. Todos esperan de ti que les des la comida a su tiempo: se la das, y ellos la recogen; abres tu mano, y quedan saciados. Si escondes tu rostro, se espantan; si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo. Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra. 6
  • 7. ¡Gloria al Señor para siempre, alégrese el Señor por sus obras! El mira, y la tierra se estremece; toca las montañas, y echan humo. Cantaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, celebraré a mi Dios: que mi canto le sea agradable, y yo me alegraré en el Señor. Que los pecadores desaparezcan de la tierra y los malvados ya no existan más. ¡ Bendice al Señor, alma mía! ¡Aleluya! Si este mundo es lindo, siendo obra del Dios bello, ¡qué hermoso debe ser estar con El! 7
  • 8. Realizar la verdad en el amor Hace dieciséis años tenía la cabeza y la vida bastante ocupadas. Era mi último año de Seminario. Ya era diácono. Tenía un apostolado de fin de semana en una parroquia y daba clases de teología los martes en lo luego sería una facultad universitaria. Cursaba las últimas materias y, de yapa, rendía libre las últimas materias pedagógicas que me permitirían ser profesor. En medio de todo esto, como todo clásico seminarista, buscaba alguna frase que me sirviera como lema sacerdotal. Este lema es el horizonte que uno se pone por delante para encarar su vida de consagrado. Tenía ya todas las de ganar una cita de la primera carta a los corintios: “a fin de que Dios sea todo en todos” (15,28). Pero un sábado, meditando el oficio de lectura de la liturgia de las horas, me topé con la carta a los efesios: “realizar la verdad en el amor” (4,15). Y la adopté como lema. El eje es la verdad. No me refería al producto de nuestras pobres elucubraciones intelectuales. Por el contrario, identificaba este término con Aquél que se proclamó como la Verdad, así, con mayúsculas. Lo verdadero estaba muy claro. Es una persona que nos había salido al encuentro encarnándose en una naturaleza humana. En El reside la plenitud de la Verdad porque es la Palabra (Logos) que dio fundamento y consistencia a toda la creación. Lo nuestro es abrirnos entre penumbras a la verdad presente en la naturaleza o recibir la luz de la revelación. Lo que me proponía, en el lema que me daba San Pablo era vivir esa verdad en el amor. En el Amor al fundamento de toda realidad y en el amor concreto, sacerdotal, a quienes me salían al encuentro en lo cotidiano. Hay quienes suponen que la verdad se puede realizar por la violencia o la supresión del prójimo. Esta puede ser una solución a muchos problemas. Pero es una solución ficticia que no es (ni por cerca) la solución cristiana y, por eso, no es plenamente humana. En todo acto de violencia a un semejante existe un dejo de la irracionalidad inhumana. Frente a algunos que, en mi Iglesia local de entonces (y de ahora también), pretendían el camino de la agresión frente a la cultura y los no creyentes o no practicantes, proponerme realizar la verdad en el amor era (y es) entrar en el camino del anuncio y del dialogo. Benedicto XVI nos ha regalado una nueva carta encíclica social. En ella invierte los términos de la Carta a los Efesios. El camino de todo cristiano es el de la caridad (amor). Esta es la vía de toda cuestión personal y social. Pero invita a vivir esa caridad desde la verdad. Cuando la verdad no es el norte fijado, entonces la caridad se vuelve en un mero 8
  • 9. sentimentalismo, vacío de todo contenido. Así, cualquier cosa es amor: se banaliza todo y se reivindican (hasta) cuestiones antinaturales en nombre de un sentimiento enloquecido por la falta de finalidad. Hablar del amor (caridad) y de la verdad es darle peso a la cuestión social. En la caridad puesta en obras se juega la verdad sobre el hombre y sobre Dios. Por eso detrás de toda cuestión social hay un trasfondo profundamente moral: no todo es lo mismo, no todo dignifica al hombre, los medios para lograr un fin no son negociables… Benedicto XVI lo explica mucho mejor que yo en la introducción a la Caritas in veritate. Y, para los que se animen, si quieren meditar sobre el amor como ágape y eros, entonces lean su primer encíclica: Deus Caritas est. No tienen desperdicio y, de paso, vemos la coherencia interna de ambos documentos. 9
  • 10. Navidad en el claustro Esta es una navidad muy distinta para mí. Muy lejos de mi familia (todos los 24 los pasé con ellos, a pesar de las distancias), pero con otra familia espiritual que me ha hecho sentir muy a gusto. La navidad en el Monasterio está siendo una experiencia muy interesante. Muy espiritual y (por eso) muy humana. En estos momentos estoy regresando a mi habitación, luego de celebrar las Primeras Vísperas (a las 18.15) y el Oficio de Lectura (19.30) con la comunidad. La Misa fue con mucha gente, a las 21.oo. Para finalizar tuvimos una cena en la cual compartimos con los monjes comida fría y bebida a gusto del comensal (en mi caso, cerveza). Comenzaba la celebración con el canto del himno de las primeras vísperas de la Navidad. Lo grabé con mi cámara de fotos y lo subí a Youtube para compartirlo con ustedes. La calidad del sonido y las imágenes no son las mejores, pero se pueden disfrutar. Para que gocen de la letra, se las transcribo: Naciste del Padre sin principio, antes que la luz resplandeciera; del seno sin mancha de María surges como luz en las tinieblas. Los pobres acuden a adorarte solos, ellos velan en la noche, sintiendo admirados en tu llanto la voz del Pastor de los Pastores. Adán ya no oculta su vergüenza, Dios ha visitado nuestra pena; desnudo el Señor se hizo hombre riega con sus lágrimas la tierra. El mundo se alegra en este día, gozan los patriarcas, los profetas; la flor ha nacido de la rama, flor que ha perfumado nuestra iglesia. Los ángeles cantan hoy tu gloria, Padre que enviaste a Jesucristo; unimos con ellos nuestras voces: oye, bondadoso, nuestros himnos. Mañana seguirán las celebraciones litúrgicas con la Oración de la Mañana a las 8.30 y la Misa de Navidad a las 10.00.- Espero que pasen todos una feliz y santa Navidad. 10
  • 11. La cotidianeidad conventual Amenacé varias veces con esta entrada, pero se me fue pasando el tiempo y no lo hice. Así que les cuento como es la rutina diaria en el Convento (por lo menos, para mí). Para los Monjes, el día comienza a las cinco en que se levantan. Luego tienen la Oración de la Madrugada (a las 5.30) y la Lectio Divina personal hasta 8.00. Yo me levanto a las 6.45. Me preparo unos mates y leo la Biblia o algún libro de espiritualidad (es la Lectio Divina). A las 8.00 se celebra la Misa, incluida en ella la Oración de la mañana (Misa con Laudes, para los entendidos). Luego hay un trabajo personal hasta cerca del mediodía (cada uno regula el tiempo que le dedica y lo puede continuar a la tarde si así lo desea). A mí me toca limpiar el comedor, el refectorio (lugar donde los monjes hacen el recreo), las dos salas de biblioteca y cortar las ramitas de los cítricos que estén infectadas por el bicho Taladro. A las 12.15 está la oración del mediodía y luego el almuerzo. Se come en silencio escuchando a un lector temas de espiritualidad, o de historia (han leído la vida de Atahualpa Yupanqui, así que me enteré bastantes cosas de este poeta argentino) o de noticias eclesiales. Hemos seguido de cerca todo lo que ha pasado con Haití. Se termina con la lectura de la Regla Monástica y se pasa a lavar los platos. Un pequeño recreo y otra actividad cuasi-sagrada en el monasterio: la siesta. La tarde la aprovecho en la lectura de temas espirituales o de pastoral. Al comienzo estaba preparando mi ingreso a los estudios de la Teología Pastoral, pero como se ha caído toda posibilidad de beca he renunciado a la posibilidad (previa charla virtual con mi obispo) y trato de leer cosas referidas a la vida parroquial. A las 19.00 se reza la oración de la Tarde y luego la cena. ¡Sí!!! A las 19.30 hs., con el sol pegándonos en la cara cenamos… (Raúl Molaro, el sacerdote que vive conmigo en la parroquia, se debe estar riendo: él siempre quiere cenar temprano y yo le doy vueltas de tal manera que no sea antes de las 21… eso sí… que no se ilusione… cuando vuelva no cambio mis horarios parroquiales… jeje). Luego de la cena, los monjes suelen tener alguna reunión de comunidad y hacer allí la oración de la noche. Yo suelo salir a caminar un poco y subo a mi celda (así se llama la habitación) a trabajar en el blog, escuchar música (con auriculares para no molestar) o leer. Suelo 11
  • 12. acostarme a las 12.00 (costumbres parroquiales que son difíciles de extirpar). Los domingos los horarios son parecidos, salvo que se hace la Misa a las 10.00 con la presencia de la gente de los alrededores. Los lunes la Misa es a las 19.00 junto con la oración de la tarde (Misa con vísperas). Las cosas aquí son tan rutinarias que los primeros días me causaba gracia que a eso de las 17.00 veía pasar una liebre debajo de mi ventana (a veces eran dos). Esa es la amiga descocada a la que me referí anteriormente. Cruza un alambrado… come unos pastitos… y se dirige rápidamente hacia unos cipreses dentro de los cuales se pierde de mi vista. La foto se la saqué con mi cámara. No es tan buena porque es una cámara bastante casera. Pero se la puede ver bastante bien. 12
  • 13. El monte Tabor La Iglesia ha recordado hoy el episodio de la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor. Los que fueron a Misa hoy, y escucharon la homilía, tendrán muy presente todos los signos con los cuales el evangelista rememora el hecho al escribirlo. El Tabor habla de las delicias de un encuentro con el Señor. La fascinación y el temor invaden a los apóstoles. Pero ese temor no los hace huir, sino que Pedro le dice a Jesús: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas…”. La tentación de Pedro es hacer perdurar ese momento de cielo en el tiempo. De hecho, pasan ese día allí, pero luego parten. Este tiempo de vida cuasi-monacal ha sido para mí como un permanecer en el Tabor. Un tiempo de gracia. Y la gracia trae consolaciones y pruebas. La tentación podría ser quedarme indefinidamente por estos pagos. Pero, por un lado, no tengo vocación monástica. Es muy lindo compartir con los monjes, pero esa cotidianeidad monacal de las que les hablé (y que es bastante más light que la de los monjes) en el último tiempo se me ha hecho pesada. En la distinción clásica de vida contemplativa y vida activa a mí, sin lugar a dudas, me han llamado para la activa. Me voy admirando a los monjes. A su entrega sincera y alegre al Señor. A su estilo de vida silencioso y profundo (y lo del silencio es verdad, todavía no me acostumbro a cruzarme con alguno en el pasillo y saludarnos solamente levantando la mano…). A la fraternidad reflejada en actitudes sencillas y cotidianas. En este tiempo he aprendido a admirarlos y quererlos. En ellos, y en otros hermanos sacerdotes o laicos con los cuales hemos compartido el espacio, he aprendido a escuchar a Dios. Un Dios que no termina de hacer mi voluntad y se empecina en que haga la suya. Un Dios que se manifiesta como el todo, el sabio, el paciente, el 13
  • 14. misericordioso. Un Dios que camina conmigo siempre… y me habla… y me cuida. Hoy por la mañana, cuando hacía la lectio del evangelio, pensaba en este mi Tabor. Luego leí el versículo siguiente, que no estaba en la Palabra proclamada en la Misa de hoy. Decía: “Al día siguiente, cuando bajaron de la montaña, una multitud vino a su encuentro” (9,37). Y me sonreía. Porque habla de este lunes mío, en el cual tendré que bajar del Tabor. Pero no solo. En primer lugar, acompañado de Jesús. En segundo lugar, con Pedro, Santiago y Juan, es decir en el nosotros que es la Iglesia. Y, por último, al encuentro de la multitud: mi parroquia, mi familia, mis amigos… el gran nosotros en el cual vivo cada día. Y me sonreía también pensando cómo será ese paso del silencio monacal a las palabras de las “chicas” de la parroquia, del área joven de la ACA (de cuya reunión participaré a la noche por primera vez… este año), de la gente de las escuelas y colegios parroquiales, del Padre Raúl Molaro (que ya no va hacer vida de ermitaño en la parroquia)… En esas voces quiero “perderme”, porque perderme en ese nosotros, cuando lo hacemos desde y con Dios, es encontrarse en plenitud. Mañana presidiré la Eucaristía por primera vez en el año. Desde que llegué aquí solamente he concelebrado: todos los días y en silencio (como es la costumbre monacal). Será la Misa de los Lunes en la que oro por las intenciones de la parroquia y la de aquellos que me lo piden a través de este blog. Hoy celebré en acción de gracias por este tiempo de Tabor que he vivido. Mañana también será en acción de gracias, por ese nosotros eclesial al que quiero tratar de ser fiel “hasta que la muerte nos separe”. 14
  • 15. La vuelta al pago El regreso a la vida “activa” está costando un poquito. Adaptarse en el paso del silencio a las voces de la multitud es tarea de esta semana. Por lo menos me lo propuse así. El viaje de regreso fue un poco más accidentado de lo previsto. No bien salí del Monasterio, a unos 8 kilómetros, reventé una de las cubiertas traseras del auto. Cuando intento arreglarla… se me rompió la llave cruz para aflojar las tuercas del neumático. Llamé al seguro para la asistencia técnica… dos horas de demora. Lo cancelé y fui a pedir auxilia a unos vecinos, que me ayudaron con el cambio de cubierta. Entré al poblado más cercano. Resulta que la otra cubierta trasera estaba en mal estado también. Así que tuve que comprar dos nuevas. Terminado el trámite, estaba saliendo a las 11 hs, casi desde el Monasterio, cuando yo tenía previsto llegar a esa hora a Rosario (prácticamente mitad de camino). Así que viajé con todo el calor y el sol de frente. A las 17.30 hs. llegué a destino: la Parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa de Paraná. Charla va, charla viene con el Padre Raúl, luego de bañarme concelebramos la Eucaristía (la primera que presidía en 80 días). Luego fui a la reunión del Área Joven de la ACA, para saludarlos. Mi parroquia está en las afuera de la ciudad y la Sede está en el centro. Cuando llego: la reunión estaba suspendida. Así que regresé y cenamos juntos con el Padre Raúl. Ayer visité las escuelas parroquiales y charlé con varios conocidos y hoy por la mañana ordené un poco mi habitación. La cuaresma está avanzando, los frutos están todavía verdes pero ya pintones para la cosecha pascual. Mientras tanto, me voy poniendo al día en mis tareas. Con paciencia, porque la vida siguió marchando durante estos dos meses y medio de ausencia mía. 15
  • 16. Trámite municipal Hoy por la mañana fui a renovar el carnet de conducir. Es la última visa por un año que me queda antes de la renovación total. Aproveché que estaba lloviendo, con la esperanza de que hubiera poca gente. Y mi esperanza no fue defraudada: al entrar comprobé que no era poca sino poquísima la presencia de “humanos renovantes” del plástico que nos permite conducir un auto. Me acerqué a retirar el número para hacer la cola del trámite. Tres personas delante mío. Delante del primero… un escritorio vacío. ¡Sonámos! (pensé)… A los dos minutos una señora se acerca y, en tono muy amable, nos dice que la lluvia ha mojado los equipos de computación (sic)… que por eso no se puede hacer el trámite en el curso de la mañana… que en el turno de la tarde atenderán… si para la lluvia. Resultado: me fui a realizar otras diligencias aprovechando que estaba en el centro de la ciudad. Luego del mediodía paró la lluvia. A las 14.00 estaba entrando en la oficina con la esperanza de que hubieran solucionado el desperfecto informático. Me dieron el número 87 y me senté a esperar. Iban ya por el 83. Me llamaron, entregué los papeles y la copia del documento. Me mandaron a pagar los $18 de la visación, en el mismo edificio. Luego a sacarme la foto y la firma digital. Mientras estaba allí suena mi nombre: no había entregado la fotocopia del cambio de domicilio en el Documento de Identidad. Salí del edificio, rumbo a una fotocopiadora que está a cuatro metros de la puerta principal. Volví. Terminé de entregar todos los papeles. Me senté a esperar. Me llamaron. Firmé un cuaderno y me dieron el nuevo carnet. Cuando salía miré la hora: 14.45 Quedé gratamente sorprendido por la rapidez. La última vez los trámites de renovación me llevaron más de dos horas y debía retirar el documento luego de transcurridos cinco días del trámite. Debo felicitar sinceramente a la actual gestión de gobierno. 16
  • 17. Quién dijo que la Iglesia está muerta Anochecer de un día agitado. Era el título de una canción de The Beatles que aprendimos a cantar en la hora de inglés en el tercer año del secundario. No me acuerdo de cómo era la letra… sólo recuerdo su título. Y me vino a la memoria al sentarme para compartirles lo vivido en este fin de semana. Lo segundo que se me ocurrió es esta pregunta: “¿Quién dijo que la Iglesia está muerta?” Es que uno escucha decir tantas cosas que parecería que están a punto de escribir este epitafio: “Aquí yacen los restos de lo que fuera alguna vez una comunidad fundada por un tal Jesús de Nazareth que se conocía bajo el nombre de Iglesia Católica”. A esos les tengo una mala noticia: la Iglesia está viva, en el silencio, en lo pequeño… pero viva y fecundada por el Santo Espíritu. Este ha sido un fin de semana atípico. Normalmente mis sábados y domingos están compuestos de confesiones, misas y bautismos. Pero este ha sido un regalo de cuatro cosas distintas, profundamente eclesiales cada una de ellas. Les cuento. El sábado por la tarde, en la Capilla Santa María de los Ángeles, hicimos un sínodo de comunidad. Con el método ver – juzgar – actuar revisamos la vida y proyectamos la actividad pastoral. Treinta personas se animaron a participar. Comenzamos el Ver, divididos en cinco grupos. Allí cada uno contó algo lindo que recordara de la vida de la capilla. Luego se eligió, en cada grupo, una de esas historias para contarlas en el plenario. Para hacer memoria de lo malo, les repartí un papelito en blanco. Nos pusimos en oración y, cada uno, marcaba en su papelito una cruz por alguna cosa mala que hubiera hecho él y otra por algo malo que en la comunidad se hubiera realizado. Al marcar la cruz cada uno le pedía, en silencio, perdón a Dios. Al final recogimos los papelitos y, luego, los quemé en la Misa mientras rezábamos el “Yo Confieso”. En el Juzgar iluminé con el N° 43 de la Novo millennio ineunte sobre las características de la espiritualidad de la comunión. Luego, en base a 17
  • 18. Hch 2,42 recordamos los cuatro pilares de la comunidad cristiana y lo actualicé a las distintas actividades y servicios que se hacen en la Capilla. Terminé desde NMI 45 recordando aquello de “comunión y participación” y “corresponsabilidad”. A continuación, en el Actuar, se dividieron los grupos de nuevo para proponer tres “tendencias” hacia dónde se debería encauzar la acción pastoral de la comunidad. En la puesta en común se propuso, entro otras cosas, lo que yo tenía pensado charlar con ellos: la creación de una junta de pastoral y del consejo económico. Así, como para no perder tiempo, el viernes tenemos la reunión de la junta pastoral (ampliada con la participación de todos los que quieran) y el sábado la invitación a todos los que deseen sumarse al Consejo de Asuntos Económicos. Terminamos la jornada con la celebración de la Eucaristía que fue precisamente eso: acción de gracias. Alrededor de las siete y cuarto regresé a la parroquia. Estaban invitados a cenar la gente del Coro de San Cayetano (de quienes fui párroco hace unos tres años). Mi clásica paella no la querían ver ni de cerca ni de lejos. Así que les preparé otro menú: “bifes rellenos con salsa de hinojos al roquefort y una guarnición de papas a la boliviana”. Así que hasta las nueve que llegaron (y una hora más) la pasé entre ollas y sartenes. Fueron llegando de a poco. Entre gaseosas, cervezas y fernet con coca la espera y la cena se hizo muy amena. Algunos de ellos están en escuelas corales de la ciudad (dos venían directamente de un concierto, vestidos todo de negro). Otros tocan en grupos folclóricos que llegan hasta el pre-Cosquín. A eso de las doce de la noche salió una guitarra y un charango. Entre canción y canción yo rezaba para que ningún vecino nos denuncie por ruidos molestos. A las una y media los tuve que recordar que era ya tarde para que estuvieran lejos de sus casas… Fue un momento muy agradable con gente de fe que hace cultura. Lo más complicado de mi mañana fue dejar la cama. Pero una vez logrado me fui con el auto a una escuela rural llamada “Las Delicias”, a unos 40 km de Paraná (mi casa). Allí estaba culminando una “cacería” de los Lobatos del grupo Scout. Llegué, me senté a confesar a los niños y luego les celebré la Misa. Por supuesto que me quedé a comer los choripanes que les sirvieron como almuerzo. Charlamos bastante con los dirigentes de los distintos grupos que habían ido. A eso de las tres de la tarde rumbié para mi casa. Me saqué el buzo y me lavé la cabeza: el humo del asado me había impregnado. Me puso un poco de desodorante para disimular un poco más y marché hacia el centro de la ciudad. En el Colegio Cristo Redentor se hacía la clausura del retiro Siembra de jóvenes mayores. Yo soy Asesor 18
  • 19. diocesano del área Joven de la Acción Católica. Así que los fui a acompañar. Llegué, saludé, confesé mientras se celebraba la eucaristía y luego escuché los testimonios que los jóvenes participantes daban. Este Siembra tenía la particularidad que participaron de él 8 jóvenes de la diócesis de Concordia. Realizaron la experiencia para hacerlo en su Iglesia Local el año que viene (dicho sea de paso, Santa Fe y Santiago del Estero hicieron ese mismo proceso de venir a aprender para hacerlos luego en sus comunidades). Ya ven… cuatro acontecimientos pequeños… pero llenos de la acción del Espíritu Santo. Por eso me vuelvo a preguntar: ¿quién dijo que la Iglesia está muerta? No hacemos mucho ruido, pero hay Vida de Jesús en medio de nuestro mundo. Cosa de no creer: no saqué ninguna foto en todo el fin de semana. Por eso les ilustro esta entrada con este atardecer que captara (hace un tiempo) en el lugar dónde se hace el Retiro Siembra. 19
  • 20. Argentina eliminada del mundial ¿Cuál fue la verdadera causa de la derrota argentina? He meditado esto toda la tarde, ente los bautismos, misas y confesiones. He llegado a esta conclusión: No fue culpa del técnico que no sabía cómo armar una selección que juegue como equipo. No fue culpa de jugar con una defensa con cuatro centrales y ningún marcador lateral. No fue culpa del arquero (aunque me hubiera gustado que estuviera Carrizo). No fue culpa de que jugara Messi (¿jugó?) No fue culpa de la ausencia de Riquelme. No fue culpa de que no seleccionaran a nadie de River (aquí me quedan algunas dudas… ) No fue culpa de las vuvuzelas. No. No. No. Hay un solo culpable: el pulpo. Ese animalito desgraciado nos discriminó: seguro que es argentofóbico. Por eso hago un público pedido, digno de un destino de Cadena Nacional: hay que buscar la manera de reventar al pulpo. Para eso he meditado profundamente este plan de acción: Primero, una operación de inteligencia para determinar su ubicación precisa y la seguridad que lo rodea. La tecnología alemana es brava, pero con reunir a Santo Biasatti, Chiche Gelblung y Mirtha Legrand tenemos el éxito asegurado.. Segundo: una operación comando para secuestrarlo. ¿Cómo? Luego de descartar la convocación de algún militar de la dictadura (están viejos, juzgados o presos), se me ocurren varias maneras: * Juntarlos a D’Elía y Moreno y traerlos a la fuerza. (Mientras Aníbal Fernández los distrae con algún disparate) * Reenviar a los Barras que nos devolvieron a Alemania. (Mientras Messi hace una propaganda de Gillette, que es lo que mejor le sale) * Encargarle la misión a Fort. (Mientras Tinelli hace pelear a dos botineras) 20
  • 21. * Enviarlo a la Mona Giménez (No se… se me ocurre que una mona es más hábil que un pulpo) *… (Dejo abiertas las posibilidades, no soy tan soberbio de pensar que me las se todas…) Tercero: yo me encargo de hacerlo paella (esto no está sujeto a discusión). Estoy seguro que si eliminamos el pulpo, además eliminamos todos nuestros problemas: 82% móvil para los jubilados; los superpoderes siguen en mano del jefe de gabinete; Cobos va a decir “mi voto no es negativo”; Lilita no se enojará con nadie más y le dará un besito de reconciliación al Néstor; Cristina se va a animar a decir “disculpen, pero a esta no me la sé”; la justicia hace justicia; Riquelme se queda en Boca por cuatro años; la inseguridad se acaba… Si todo eso y mucho más estoy seguro que ocurrirá cuando nos morfemos al pulpo. Aunque me queda una duda: ¿y si nos dejamos de pavadas y nos preocupamos del país? Digo… parece que eso del bicentenario está recién comenzando. Murió el pulpo Paul La venganza fue consumada… por el lento e inexorable transcurrir del tiempo que todo lo deteriora y por eso nos hace finitos e impotentes ante ignoto poder de la muerte. Estimados y estimadas, me alegro de compartirles la noticia del fenecimiento de ese animalito argentofóbico conocido como pulpo Paul. Ha sido la causa de nuestros males nacionales en una actitud claramente destituyente, como lo afirmáramos en una denuncia al respecto. Su muerte nos ha dejado a medio organizar la operación comando ya informada. Fuentes altamente confidenciales están afirmando vía Twitter que es el auténtico autor intelectual del asesinato del joven militante Mariano Ferreyra. Parece que su muerte podría ser un suicidio provocado por “elementos endógenos” con el fin de que no delate a sus conexiones locales. Jaja… esto es un chiste. Lo que no es chiste es que se murió este pulpito angloalemán. Me sorprendió que tuviera su propia página en Wikipedia. Este mundo da para todo. Hasta para este post 21
  • 22. Hoy bauticé a Cristo A través del agua bautismal di la vida de Cristo a Cristo. No es un juego de palabras. Es lo que acabo de hacer hace un rato. Fue en la Capilla Santa María de los Ángeles. Lástima que no tengo ninguna foto propia para compartirles. La Cristo que se configuró con Cristo es una preciosa beba que lleva por nombre Rubí Maira. Es hija de dos gitanos, que hoy también celebran con una gran fiesta a la Virgen María en su Inmaculada Concepción. Fue una ceremonia bastante movidita. La bebé se alimentó durante casi toda la celebración: suspendió la lactancia la mamá solamente durante el bautizo y cuando le bendije los oídos y los labios. Esto es algo que debería aprender todas las mujeres. Cuando el bebe llora de nada vale zamarrearlo o pasárselo entre la madre y la madrina. En esos casos hay que hacer como dice el dicho: a lo hecho, pecho. El papá alternaba entre el rito y tomar la filmadora, porque el camarógrafo apuntaba más al piso que a los participantes. Un grupito de seis chicos iban y venían por el frente, atentos a todos los gestos que se hacían. Una se cayó y lloró un ratito hasta que fue alzada por el papá, que la consoló. Era la hermanita de Rubí: Cristo consolaba a Cristo que lloraba… Más allá de todos estos percances, propios de cualquier bautismo en el cual participa la familia, me queda algo lindo para recordar: hoy bauticé a Cristo. (Creo que no hace falta aclarar que el apellido de la bebé era Cristo…) 22
  • 23. El que no llora, no mama Uno llega a ese momento y sabe lo que tiene que hacer. Miro el contenido del carrito y descarto la cola de la caja rápida. Entonces un rápido golpe de vista a las colas y la inspección de los contenidos más o menos abundantes del resto de los clientes. Una elección, siempre en medio de las dudas. Y a permanecer estoico, esperando el lento avance de la propia fila, contemplando como avanza a pasos agigantados la de al lado y descubriendo que me faltaron comprar varias cosas, pero no tengo ganas de dejar la cola para ir a buscarla (sobre todo, no tengo ganas de comenzar este proceso que es el que más odio de las compra en el supermercado: las colas de caja). En ese momento, un grito infantil me saca de la contemplación cuasi mística y cuasi metafísica en la cual me encuentro. Era un matrimonio que conozco un poco de hace mucho tiempo atrás. La madre, con su hija de unos 11 años terminando de comprar algo de ropa. El padre, con un niño de un año en brazos haciendo la espera en la cola del cajero, a unos escasos cinco metros de la mía. El gritito era de su tercer hijo. O segundo porque tenía entre tres y cuatro años. Estaba sobre el changuito. No sé qué había pasado, pero el padre, haciendo gala de su fuerza, lo toma de los botones de su campera y, con mucha destreza, lo levanta por el aire y lo pone muy despacio en el piso. El niño comienza a protestar. Llegan la madre y la hermanita. Mi cola se pone en movimiento, así que le dejo de prestar atención. Al ratito escucho que el niño decía algo y el padre solo musitaba: “No”. Suave, pero firme. No tan suave, el niño insistía. Trato de no mirar mucho porque sé que es el momento más incómodo de un padre en el mercado. Al poco tiempo veo que la discusión sigue igual, pero el niño ya está subido en el carrito, puesto allí seguramente por el papá para que no le arme tanto escándalo. Ya no miro tanto, pero escucho los berrinches del niño y los no, suaves pero firmes del padre. Cuando desvío la mirada observo que la madre observa con gesto de preocupación y el padre se acerca a la góndola que está cerca del changuito y toma una golosina. No miro más, pero entiendo todo: el niño se ha calmado, con toda seguridad, 23
  • 24. porque consiguió lo que estaba necesitando. Mi turno en la caja me saca de todo esto y me hace abrir mi billetera para ingresar a otro mundo: el de las deudas a saldar. Al niño solo le bastó un poco de protesta escandalosa para conseguir lo que estaba necesitando. Al padre le faltó decisión para hacer primar el orden y educar a su hijo en la distinción de lo necesario frente a lo meramente caprichoso (o, diríamos, propio de una cultura del consumo desenfrenada). Esa fue mi reflexión en su momento Pero, más allá de la moraleja de la anécdota, el hecho me volvió hoy a la memoria con todo lo que está pasando en Buenos Aires (capital y ahora conurbano). Para quien me lo reproche, sepa de antemano que yo sé también que el problema social es muchísimo más complejo en su resolución que el problema de la educación uno o unos hijos. Lo cual no deja de impresionarme la manera “análoga” entre el relato del padre y su hijo protestón con el de las tomas de tierras (fiscales y privadas) que se están haciendo. Partamos de las diferencias. El niño protestaba por una golosina que no necesitaba, más allá de su capricho del momento. La toma de tierras no hablan de caprichos sino de necesidades básicas insatisfechas: la de una vivienda digna (más allá de los chantas que se aprovechan de la ocasión). Cuando las cifras oficiales nos dicen que la pobreza y la indigencia disminuyen en un país que no solo crece a altas tasas (de la mano de la soja) sino que tiene como modelo el “crecimiento con inclusión social”, entonces nos estalla en la cara un problema que vuelve a poner de manifiesto que la frazada es corta: abriga a los acomodados y destapa a los pobres. Aquí los pies destapados se traducen como hacinamiento en villas (incluso con alquileres desorbitados por una miserable habitación donde amontonan su existencia más de cinco personas, con suerte). Esta es la gran diferencia: el pobre que hace la usurpación no es igual a niño que protesta por una golosina. Ahora una semejanza. El niño sabe que si protesta en un contexto de exposición pública conseguirá lo que desea, salvo que sus padres se pongan muy firmes y se aguanten las miradas de los que los rodean. El asentamiento de Villa Soldatti es el “gran ejemplo a imitar” (y que ya se está imitando): si se quiere conseguir algo hay que tomarlo y luego negociar. Es la política de los hechos consumados como principio de solución a los problemas. Bueno, esto no es tan nuevo. Simplemente es nuevo que el gobierno nacional salga salpicado por el tema. Antes era problema “de los otros”. La cuestión es mucho más compleja de lo que estas pobres líneas pueden abarcar. Hay necesidades básicas insatisfechas (o, para usar las palabras de moda: derechos humanos violados) en muchísima más gente 24
  • 25. de la que se quiere reconocer. Las protestas no son destituyentes aunque están siendo fogoneadas por punteros políticos (ojo, incluso oficialistas K). ¿Cómo se solucionan? No con parches como son los planes sociales o las promesas de viviendas estatales o créditos hipotecarios para adquirirlas. Hay una palabra que se dejó de usar hace mucho, mucho, pero mucho tiempo. Y es la clave de esta cuestión: justicia social. ¿Se dan cuenta que los peronistas, que hicieron un culto de ella y son gobierno en toda esta década, dejaron de usarla? Bueno, no es necesario usar el concepto porque estamos en medio de un modelo de “crecimiento con inclusión social” (ironía, aclaro para los lectores literalistas). Como no hay una cultura de la justicia social entonces, como el niño en el supermercado, hay que hacer berrinche para lograr algo que, ciertamente, no calma las necesidades básicas insatisfechas pero… me entretiene un rato. Ya lo decía Discepolo en su Cambalache: “El que no llora no mama y el que no afana es un gil”. Claro que el describía a la década infame: escribió el tango en 1934. Después vendría el Peronismo y la realidad social de los “cabecitas negras” cambiaría de raíz… Esto tiene final abierto. 25
  • 26. Campamento Scouts Juan Pablo II 2011 La cosa no pintaba bien de entrada. El día de partida era el miércoles 5 de enero. Pero el martes 4, por la tarde noche, pasó una cola de tornado por la zona cercana a la Aldea Protestante. Y la lluvia intensa hizo que estuviera intransitable el camino de tierra por el cual se accede al campo que nos prestan. A eso de las 11.30 de la noche, el inefable Pajarito (Jefe del grupo) había intentado ingresar y, por mensaje de texto, nos daba la infausta noticia: salimos el 6 de enero, desde el mismo lugar y a la misma hora. Y ese día allí estuvimos todos. Como el abrir un inmenso regalo de reyes, comenzaba la aventura del campamento de verano 2011 del Grupo Scouts Juan Pablo II. Terminando así sus actividades formativas del año pasado y comenzando a celebrar el año en que cumplirá sus primeros 10 años de vida. Yo llegué con mi autito cargado con todo lo necesario para pasar unos días “cómodos” y divertidos. Los varones más grandes ya habían partido con un camión y una camioneta llevando las “cacharpas”. El resto del grupo, previa formación e invocación al “Gran Jefe” se aprontaba a salir en colectivo. Subió conmigo Silvia, mamá cocinera, y partimos. Salida de Paraná; ruta 12 de asfalto; acceso a la Aldea Protestante de un mejorado asfáltico bastante deteriorado; broza; camino sinuoso de tierra; tranquera; campo traviesa… montecito y arroyo que será nuestro campamento por cuatro días. Los Roberts y Caminantes ya estaban… peleando por armar el carpón que le servirá a los lobatos para algunas de sus actividades… Dos dirigentes también peleaban para armar la carpa estructural más chica para que los cocineros (de la manada y los dirigentes) hagan sus “actividades”… (caños numerados… en una esquina se juntaron cuatro números distintos… un fracaso matemático pero un éxito de construcción… con todo, permaneció impoluto toda la acampada). 26
  • 27. Al rato cae toda la tropa y comienzan las actividades del día. Lo primero de cada una de las patrullas es encontrar un buen lugar y armar allí su rincón. No les voy a contar en detalle todo lo que se hizo en los cuatro días. Lo cotidiano era despertarse; desayunar, ir a formación para el izamiento de la bandera, actividades por patrullas, almuerzo, actividades por la tarde, playa, merienda, formación y arrío de la bandera, cena, actividades nocturnas. Como se les acortó un día, los dirigentes se vieron en figurillas para adecuar todo lo que tenían programado. A todo esto le sumamos el Gran Juego el viernes y el Fogón el sábado (este con la presencia de algunos papás y viejos dirigentes del grupo). La foto que ilustra esta entrada es de un pase de un integrante de los Caminantes hacia los Roberts. Se hizo una ceremonia muy emotiva y cargada de significatividad que implicaba el cruce de un arroyo en un bote (goma) con un leño encendido de un fogón al otro. En las actividades se ve reflejado todo el trabajo de un año de los dirigentes y de los mismos niños y jóvenes. Cada patrulla prepara sus cosas y hace su propio menú. Luego también se cocinan y comen… eso. Toda la jornada está salpicada por elementos propios, juegos y cantos, que expresan la mística scouts. De mi parte, armé mi carpita en un pequeño rincón. Mis tareas fueron celebrarles la Misa el jueves y el domingo, confesar, charlar con los dirigentes y con los chicos, hacer una oración y algunas palabras en las formaciones y… estar. Yo ya conocía a los Scouts por mis tareas de apostolado durante el Seminario. Había compartido campamentos con dos grupos distintos. Pero es la primera vez que estoy en una parroquia que tiene un grupo y, por eso, fue el primer campamento scouts que compartí como sacerdote. De campamentos… varios con: Jornadas de Vida Cristiana, Acción Católica, Legión de María, Grupos Misioneros, alumnos de colegios secundarios, grupos de catequesis de confirmación. Pero de los “inventores” de los campamentos… el primero. Para ellos fue una experiencia similar: era la primera vez que un sacerdote los acompañaba durante todo el campamento (por eso no sabían a veces que “hacer” con el cura). Quisiera destacar dos cosas que me impactaron bonitamente. La primera es ver en acción concreta (aunque ya la conocía) toda la metodología de trabajo formativo que tiene este movimiento. Desde los más pequeños, atendidos a todo momento por sus dirigentes, hasta los jóvenes más grandes que tienen muchísimo espacio propio y menos presencia de los dirigentes. Muy interesante la propuesta de educación en la libertad responsable que posee esta dinámica. Lo segundo, es el nivel humano de entrega que tienen los dirigentes. Los jóvenes solteros que disponen de su tiempo. Los novios que dejan a la 27
  • 28. media naranja durante esos días. Los casados “autorizados” por sus parejas. Sobre todo, quisiera destacar a tres matrimonios de dirigentes que vinieron con sus niños y se instalaron. No solo hicieron todo lo que les correspondía como dirigentes, sino que se dieron el tiempo para ser papás y esposos/esposas. Una de ellas con su “princesa” de tres años correteando y haciendo sociales con todos y con una panza de siete meses a cuesta. La otra, con su bebé de meses, se trajo a sus otros dos hijos y al marido (ex scouts que cocina de maravilla). La tercera pareja se vino desde Concordia (donde él es policía) directamente al campamento con su niña de un año que ya da sus primeros pasos y habla en un idioma que, estimo, debe estar emparentado con el de los Elfos. Claro que el sábado a la madrugada salieron los tres de rompe y raje porque la lluvia volvió a asolar el campamento. Pero al mediodía, con el sol volvieron (eso sí… ¡bañados!… que envidia). Habría muchas cosas para contar y muchas fotos para mostrar. Pero esto creo que basta como muestra para que se enteren de la manera como el Señor los bendijo a ellos durante estos días. Y a mí muchísimo más que a ellos. 28
  • 29. Retazos de una experiencia Hoy estoy tratando de descansar de mis vacaciones. O del final agitado que tuvieron. Como les conté en la entrada anterior, fueron cinco días en la casa de mi papá y ocho días en el Chaco. Cuando todos le huyen del calor, el Señor me llevó a una semana muy intensa de calor atmosférico, pero muy refrescante por el calor humano que viví. A mediados de enero me contactaron porque no encontraban asesor para una Convivencia con Pablo que se llevaría a cabo en Resistencia, Chaco (norte de la Argentina). Pedí unos días para contestar porque su final coincidía con el primer sábado de mi regreso a la Parroquia. El Señor, que no se achica para solucionarnos los problemas, hizo que consiguiera enseguida el reemplazo. Debo confesarles que me asustaba el calor que hace en la zona, ya que me afecta en la presión sanguínea, no me dan ganas de hacer nada y me pone de muy mal carácter (bueno… el frío también… jaja). Por eso localicé, vía google, la casa de retiros y me alegré al ver que la foto de unas de las habitaciones tenía aire acondicionado. (Después me enteré que tenían ese aparato el comedor, la capilla, la sala de enseñanzas y… una sola habitación… que se la dieron al sacerdote asesor… puff… menos mal o me asaba). Con todos estos “inconvenientes” solucionados, di mi sí. Partí al mediodía del sábado 22 desde mi pueblo, Hasenkamp. Antes de salir, a media mañana, por sacar el auto del sol lo arrimo a mi casa. Resultado: no calculé la distancia y choqué una columna. Escuché un ruido, vi a mi papá que asomaba, vi un a marquita en la parte superior de la columna y le pregunté: “¿La rompí?” La respuesta fue: “No. Lo que rompiste fue el vidrio del faro del auto.” No sabía si alegrarme o llorar (lo había cambiado hace dos meses y me había costado 110 pesos). Junté los pedazos, los pegué con cemento de contacto y aseguré todo con cinta adhesiva transparente… Mal comienzo… ¿o buen comienzo? Tenía que hacer 550 kilómetros. Los primeros 15o con gas. Luego debía pasarme a nafta porque no había estaciones de servicio que lo 29
  • 30. vendieran. Cuando hago este cambio en la ruta… el auto se para. El contexto era este: sol de enero que partía la tierra, plena siesta, en medio de la ruta, auto parado al costado del camino… Le recé a la Virgen. Arranqué y marchó unos dos kilómetros y se quedaba sin fuerza. Parar, arrancar, marchar, parar… así como cincuenta kilómetros. Al cruzar una ciudad (Esquina) hice algo automático: apagué y prendí el motor sin detenerme. Fue la solución: agarraba fuerza de nuevo y seguía. Así hice 300 kilómetros: iba a 110, cuando se me comenzaba a quedar el motor y llegaba a 100 lo apagaba y prendía y seguía la marcha. Por lo menos no me aburrí. Cuando llegué a Corrientes paré a cargar combustible a la entrada de la ciudad. Lleno el tanque y pregunto por los sanitarios. Me dicen dónde están y estaciono cerca del Minishop: vereda alta… la toqué con el paragolpe de plástico que tiene mi auto… saltó un remache (menos mal) y quedó colgando. La canción dice “lo atamo con alambre, lo atamo”. Pero no tenía alambre. Si un precinto plástico: no quedó ni bien ni prolijo ni seguro… pero así llegué al retiro y así volví a la parroquia. A la noche dormí en una casa de retiros de Corrientes, dónde comenzaba una Convivencia con el Espíritu Santo. Un buen baño y un buen sueño me dispusieron para comenzar en Resistencia (distante a unos 25 km) mi Convivencia con Pablo. Toda la experiencia fue muy linda. Participaron 44 conviventes con edades que iban de los 17 a los 70 años. En el equipo de servidores éramos 8 y el equipo auxiliar (cocina y compras) 6. Se vivieron momentos muy profundos de encuentro con el Señor. Y cuando Dios pasa, nuestro corazón y nuestra vida queda al desnudo. Pero Dios no es un juez que condena sino un Padre misericordioso que nos da fuerza para comenzar de nuevo, sanar nuestras heridas y crecer en su intimidad. Creo que es un buen resumen de lo que vivimos. Si alguien quiere saber más… haga la experiencia: está formalmente invitado. El sábado 29 salí de Resistencia a las 17.00 Gracias a Dios el auto no falló más de cuatro o cinco veces. Pero como conocía la manera de solucionarlo, no fue un problema (¿será que deberé cambiarlo?). Llegué a la parroquia a las 0.30 del día 30. La verdad, medio dormido en algunos tramos, prendía el aire acondicionado y me tiraba aire frío para despejarme. Ni el sueño ni el cansancio fueron fuertes, lo cual no hizo necesario ninguna detención más allá de la carga de combustibles. Ahora estoy retomando las actividades en la parroquia. Ya estoy descansado del viaje y con el corazón muy lleno de Dios. 30
  • 31. Todo es posible para el que confía Era el cuarto de los seis días de retiro. Me había pasado varias siestas confesando y charlando con los conviventes. Pero ese día el sueño me había vencido: le saqué várices a la cama (como solemos decir por aquí cuando dormimos bien). Me levanté y fui a la sala donde preparábamos todo con el equipo. No había nadie porque ya estaban en los trabajos por grupos que tocaba en ese momento. Al pasar por un pasillo, lo vi al otro sacerdote que había ido para ayudar a confesar, ya que la lista de “esperantes” era mucha y yo no llegaría a atender a todos (lo cual sucedió así). Cuando llegué a la sala, se larga un diluvio. Literalmente. Yo tenía mi mate, me acerqué a la ventana y me puse a contemplar el aguacero. Y me senté. Y me quedé… me quedé… me quedé. Me entró la fiaca y me tomé esa hora sin confesar o charlar con nadie. Al rato cae ella. Me reservo su nombre. Unos treinta años, más o menos. Casada. Era una de las centralizadoras de la Convivencia, es decir, una de las que administraba el dinero y compraba todo lo que se iba necesitando en el transcurso de los días. Un verdadero amor de persona, muy dulce y de muy lindo trato. Se acercó y tomamos algunos mates. Me contó que ese día no podría compartir la Misa de la tarde con nosotros, como había hecho las anteriores jornadas. Tenía que hacer algo en ese momento. Pero igualmente vino para ver si necesitábamos alguna cosa y hacer una visita al Santísimo. En realidad, más que visita, venía interesada en pedirle algo: se le había terminado el dinero dos días antes de que terminara el retiro… Le venía a pedir al Señor que arregle las cosas a su manera. Después de escucharla, me puse en consejero de administración de empresas. Le dije que había que armar algún presupuesto mínimo antes de comenzar y, allí, calcular los gastos en base a las posibles entradas. 31
  • 32. Que si ella no sabía cómo, seguro que en la Comunidad habría alguien con conocimientos contables suficientes para ayudarla a hacerlo. Con toda certeza, más de uno se ofrecería a darle una mano en eso. Entonces me dijo, toda tierna: - Padre, yo soy Contadora. Y me contó como en su vida la Providencia siempre la había ayudado. Mamá soltera (hoy casada), con muy, muy, muy poquito había criado a su hija y terminado sus estudios. Hoy tenía dos trabajos, pero a veces la plata no le alcanzaba para algunas cosas. El marido la retaba porque ella siempre decía que había que confiar, que de algún lado se solucionaría todo. Y así era nomás. Después de charlar conmigo, se fue a rezarle a Jesús Eucaristía. No sé si faltó o sobró dinero. Pero el último día tuvimos de postre ¡helado! Sí. Todo es posible para el que confía. 32
  • 33. Semana intensa Y con acontecimientos vividos muy lindos. Se los cuento brevemente. El martes partíamos con Damián y Pablo rumbo al centro de la provincia de Buenos Aires. El destino era el Monasterio de las hermanas Trapenses que se encuentra cerca de Hinojos (a unos 20 km. de Olavarría). La misión primera era traer de nuevo al Monasterio Benedictino Nuestra Señora del Paraná a la Hermana Andrea. La misión segunda… pasear y disfrutar muchísimo de los tres días. Las dos misiones fueron cumplidas con sumo éxito. Con los consabidos problemas de mi auto, que no arrancaba cuando paraba en las estaciones de GNC y se le salió la correa del motor el miércoles a la tardecita, lo cual nos retrasó cuatro horas la partida de regreso al día siguiente. Pero eso sería motivo de otro artículo (cuando lo cuento muchos me dicen que lo venda de una vez por todas pero… me ha hecho pasar tantas cosas que no me resigno… y le sigo invirtiendo plata… y me sigue dejando de a pié… pero sigo llegando a dónde quiero…). La foto es de los viajeros en la visita que hicimos al Monasterio Trapense masculino en Azul, a una hora de viaje de dónde parábamos (Pablo, yo, la hermana y Damián). El viernes tuve mesa de exámenes en el Seminario por la mañana y por la tarde traté de descansar a la siesta. Terminamos la jornada con una reunión de pastoral en la Capilla Nuestra Señora de los Ángeles preparando la fiesta patronal. 33
  • 34. El sábado partimos con el Grupo Scout Juan Pablo II rumbo a su campamento de invierno. Era en Villa Libertador General San Martín (más conocida como Puiggari) donde ocupamos el predio del grupo scout local. Yo me volví al mediodía porque tenía por la tarde dos misas y luego un casamiento. El domingo por la mañana celebré otra Misa en una capilla y volví a la acampada. Allí confesé a dirigentes y scouts y luego celebramos la Misa, al aire libre. Contra todos los pronósticos previos nos hicieron tres días con un sol agradable, sin viento y una temperatura maravillosamente templada para los antecedentes invernales que tuvimos las semanas anteriores. A la tarde fuimos de caminata hacia las instalaciones que el Sanatorio Adventista tiene en la zona para el tratamiento antistress de algunas personas. Un lugar en verdad precioso y que nos cedieron de manera totalmente gratuita para que tengamos un tiempo de juegos. La foto es de todo el grupo en ese lugar. Volvimos a la acampada y merendaron. Luego se arrió la bandera y se fueron a sus rincones donde preparó cada grupo su cena. Los más chiquitos (lobatos) traen cocineros que le preparan el alimento (para ellos y los dirigentes). Pero cada patrulla (de la unidad, los caminantes y los rovers) se cocinan ellos… solos. Yo me dediqué a pasear entre las carpas y me divertía viendo como lo hacían. Estoy seguro que en sus casas con frecuencia se quejan de la comida pero en el campamento la que se preparan es un verdadero manjar de dioses. Luego terminaron de preparar sus actividades para el fogón, pero yo me retiré sigilosamente hacia la parroquia. Estaba cansado y tenía que manejar unos cincuenta kilómetros de regreso. La intención era volver hoy a compartir el resto del campamento… pero me dolí todo el cuerpo y me venció el cansancio (¿será que me estoy poniéndo viejo?). En estos momentos tienen que estar terminando de preparar todo para el regreso a sus casas. Como en el verano, vuelvo a quedar admirado y agradecido por la entrega alegre y servicial de los dirigentes (incluidos la mamá y el papá cocinero que acompañaron todo el campamento). 34
  • 35. Campamento de invierno Juveniles de la ACA Otro fin de semana muy intenso. Esta vez fue acompañar el campamento de la sección juveniles de la Acción Católica. Hace unos años soy el asesor del Área Joven de la Arquidiócesis, así que estuve presente en diversos momentos. La cita fue en la Escuela Agrotécnica Las Delicias, a unos 25 km de Paraná. Comenzamos el viernes por la tarde con el peor de los escenarios: lluvia. Así que ni siquiera sacaron las carpas: todos a las aulas que nos prestaron (estoy seguro que más de uno feliz por no dormir bajo techo de lona). Yo me quedé hasta la hora de la cena y luego volví a la parroquia. El sábado a media mañana me llamaron porque se les hizo imposible a los cocineros ir (por cuestiones laborales de último momento). Les di una mano preparando un rico guiso de arroz… bueno… supongo que rico porque yo por mi diabetes no pruebo el arroz. Hoy domingo tuve tareas más sacerdotales. Llegué al mediodía (luego de celebrar la Misa en la Parroquia) para darles una charla sobre la participación en la vida social. La tenía que dar un laico pero le surgieron problemas el viernes y no pudo ir. Así que el sábado por la tarde me avisaron y dediqué mis vísperas dominicales a prepararla. Eso hizo que no me amargara viendo la eliminación de la Argentina (recién me enteré a las 23.30 cuando bajé a cenar). Luego confesé a varios jóvenes y celebré la Eucaristía en la ermita dedicada a Nuestra Señora de la Siembra, en un lugar del predio de la escuela. La foto es de ese momento. Al comienzo de la Misa dije que debíamos dar gracias por varios motivos. Primero, por el encuentro en sí. Segundo por la lluvia del viernes y el sol radiante del sábado y el domingo: totalmente inesperado, una verdadera bendición. Lo tercero, porque varias de las cosas preparadas fracasaron (dije dos en el comentario pero hubo otras más) pero eso ni quitó el buen clima ni se dejó de hacer todo lo programado: con actores 35
  • 36. distintos pero con tanta profundidad como hubiera ocurrido si hubieran estado los “originales”. Destaco de manera especial el acompañamiento de los delegados parroquiales a sus militantes. Algunos, incluso, se turnaron entre ellos para poder estar. También es de destacar la presencia de los dirigentes del Área Diocesana: con mayor o menor tiempo de permanencia casi todos estuvieron, algunos haciendo malabares con sus trabajos u ocupaciones académicas. A todos ellos que el Señor (que siempre sabe lo que hace nuestra mano derecha y la izquierda) les recompense con abundancia su dedicación desinteresada en aras del bien común. 36
  • 37. En familia Voy a pasar estos dos días. Dentro de un rato parto para Hasenkamp para bautizar a mi sobrino Luciano Salvador. Esta es su foto. Mañana jueves iremos con cinco sobrinos a pescar a la costa del río Paraná. Todavía no hemos decidido el lugar, pero posiblemente sea en Puerto Brugo. Espero que sea algo más que mojar la carnada… Esta foto es de mi sobrino mayor (Pablo, mañana no va) con el pescado más grande que logró sacar. Espero que tengamos esta vez mayor suerte. O mayor habilidad. También espero no pescarme una gripe con el frío que está anunciado. 37
  • 38. Locro carismático Noche de sábado con el grupo de oración de la parroquia. Un espectacular locro. Estos fuimos los comensales (yo estoy sacando la foto… también comí…): El locro estaba bárbaro. Yo estoy acostumbrado a comerlo en base a maíz. Pero este fue de trigo. La cocinera fue Mari. Un diez. Y la noche se nos hizo corta en un ameno encuentro de amigos. No hablamos en lenguas pero si hubo mucha charla y muchas más risas. 38
  • 39. De yuyos y otros remedios caseros N- Se enteró Padre que Fulana tiene infectado el dedo. F- Si, hoy me llamó y me dijo que no venía a Misa. Está tomando los antibióticos en grandes dosis que le recetó el doctor. Yo le dije que lo hiciera… pero que ponga el dedo en salmuera. N- Ja. Yo le recomendé lo que usaba mi marido: ponerlo en remojo en un té de malva. Yo la uso para todo. M- Para mí lo mejor que hay es el té de salvia. Ayer me dolía el estómago y me hice uno. Lo tomé al mediodía y a la tarde… hoy no me duele nada. F- Para mí lo mejor que hay es el té de marcela. M- ¿Y para qué sirve? F- Para todo. Bueno… no sé si para todo… pero a mí me gusta. N- ¿Dónde se consigue? F- Yo lo junto del costado de la ruta cuando vengo de mi casa. M- Mi hermano tiene una planta grande de salvia. Yo junto los gajos en el verano y lo dejo secar a la sombra. Después lo muelo y lo pongo en un frasco. Me dura todo el año. N- Yo tengo una planta de malva en mi casa. F- Bueno, vamos a celebrar la Misa y pidamos por la salud de Fulana… y por nosotros que confiamos tanto en los remedios caseros… N- M- Jaja. ¿Será verdad que cada uno de nosotros tiene un remedio casero que solemos sacar cuando no queremos ir al médico? Ya les dije que el mío, para el “estómago”, es la marcela. 39
  • 40. Noche de pecado Lunes de feriado largo. Paula se inspira y manda un mensaje de texto: “¿Porqué no dejamos hoy la reunión del área y nos reunimos a comer en la casa de Armando? Invitemos a nuestros esposos y novias”. Yo le respondo inmediatamente: “si quieren, les cocino un guiso de lentejas”. Consulta de por medio, nos responde que estamos convocados a las 20.00 en calle Mitre. En la imagen estamos casi todos. Ya habían partido Walter y Marisa con su bebé. La foto la sacó Mary (la del gorrito simpático). El Área Joven Arquidiocesana de la Acción Católica casi en pleno (para los que no entiendan del tema, les cuento que son los responsables de animar la marcha de los grupos parroquiales en la Arquidiócesis de Paraná) y con los últimos estertores de su existencia: serán renovados a mediados de septiembre en la Asamblea Estatutaria. Algunos de ellos seguirán en el Área. Otros en otras áreas de trabajo. Otros nuevos se incorporarán. Ahh… ¿porqué noche de pecado? A la siesta (de un feriado) salí a comprar los elementos necesarios para la cena en un Súper a la vuelta de la Parroquia. O, por lo menos, lo que consiguiera y lo que pudiera reemplazarlos. A la entrada del comercio, en esas ofertas que suelen mostrar para que nos entusiasmemos antes de llegar a las góndolas específicas, me encontré con una promoción de vino. Necesitaba una botella para cocinar. En la foto pueden leer el nombre del vino. En realidad, fue una noche de medio pecado: meda botella fue al guiso y la otra media la consumimos entre varios de los presentes. Así que fue un pecadillo… no más. 40
  • 41. Cita con Dios en La Milagrosa 2011 Fue un fin de semana muy bendecido. No hay manera más certera de describirlo. Gracias al servicio que nos prestaron desde Convivencias con Dios, pudimos hacer un retiro abierto en nuestra Parroquia. Participó gente de la sede, Virgen de la Medalla Milagrosa, y de las capillas Santa María de los Ángeles y Nuestra Señora de Fátima. Comenzó el viernes por la noche, de 20 a 22 hs. Fue una hermosa experiencia de encuentro amoroso con Dios Padre, que nos plenifica con su misericordia. El sábado, de 16 a 20 hs., la cita fue para descubrir al Señor Jesús. Al final, en una adoración Eucarística, hablar de la comunión con el Hijo no fue una expresión vana: su Presencia inundó plenificando la vida concreta de los presentes. Hoy domingo, de 10 a 18 hs., la cita fue con la persona del Espíritu Santo. El Espíritu que nos envía Jesús Resucitado, que nos habita y nos transforma en Iglesia. Finalizamos con la Eucaristía: bendecidos para derramar bendiciones en nuestros ambientes. Mil gracias a la gente de Convivencias con Dios que pusieron un equipo para animarnos la jornada. Había gente de Paraná, Crespo y Conscripto Bernardi. En la foto están los participantes (salvo Mario y Luis que estaban atendiendo a una enferma). (De paso, les cuento que lo que humanamente mejor fue realizado fue la paella litoraleña que este cura les cocinó como almuerzo dominical. Bueno… parece que mi “humildad” sigue intacta). 41
  • 42. Caravana vocacional al Seminario La tradicional peregrinación del Seminario a las Parroquias este año estuvo a punto de suspenderse. Por motivos ajenos a la organización misma (elecciones primarias y fiesta de los disfraces). El Rector del Seminario, Padre Mario Haller, nos propuso a los sacerdotes del Decanato Paraná 2 hacer algo frente a este tema. La respuesta nuestra fue organizar, para el día de hoy, una Caravana Vocacional que pasara por las sedes de nuestras siete parroquias y llegara al Seminario. El motivo, el de siempre: rezar por las vocaciones sacerdotales. La animación de la Marcha la hizo nuestro Decano, el Padre Rolando Camino desde FM Corazón. Lo acompañó en el estudio Fabiana Minatta. A partir de las 15 hs. Se comenzó a hilvanar la marcha. Nuestra parroquia era la anteúltima. Allí nos habíamos juntado 16 vehículos para sumarnos a la marcha (una convocatoria interesante, dado el contexto). En uno subimos la imagen de nuestra patrona, la Virgen de la Medalla Milagrosa. En el mío yo había puesto los altoparlantes con la radio sintonizada. Llegamos al Seminario a eso de las 16.10 hs. Había ya llegado un colectivo de Feliciano (distante 270 km) y una peregrinación a pié que había partido de una de las parroquias que hace 47 años comenzaran esta marcha: San Francisco de Borja. El Padre Prudencio Percara, uno de los dos sacerdotes iniciadores, había venido especialmente para participar. El otro, Orlando Bottegal (popularmente conocido como Pochocho), nos miraba desde el cielo. Participamos de una Misa presidida por nuestro Arzobispo, Mons. Juan Alberto Puiggari. 42
  • 43. En esta foto aparece un grupo de los peregrinos que salimos en auto desde la parroquia: Aquí otra de un grupo de la Capilla Santa María de los Ángeles, una de nuestras capillas. Ellos salieron a pie desde su comunidad. El pañuelo que tienen es porque son del grupo Jesús Misericordioso. 43
  • 44. Estaba anunciada lluvia, pero amaneció un día soleado. Precioso. Al comenzar la Misa… se nubló y un viento frío nos calaba los huesos. El solcito… apenas se dejaba ver: Pero fue un día muy cálido por la gracia que se desparramaba en nuestros corazones. Luego de la Misa, algunos partieron. Otros se quedaron haciendo “sociales”. Otros se reunieron en rondas de mates. Otros fueron a la Capilla del Seminario Mayor y escucharon un concierto de música barroca americana del Coro Carmina Gaudii de la Universidad Católica Argentina subsede Paraná. Yo… luego de muchos “sociales” recién pude llegar cuando había pasado la mitad del concierto. En verdad… un bellísimo broche de oro. Voy a tratar de conseguir algún video para compartírselos porque hacen una música que en verdad hacer vibrar el alma. 44
  • 45. Campamento de verano 2012 Del grupo Scout Juan Pablo II. Les comparto algunas fotos. También tengo filmado más de una hora de video, pero ya iré editando y subiendo más adelante. Por ahora esto. Primero, una instantánea de todo el grupo. Se la robé a Leo desde el Face. Esta también es robada y están todos los dirigentes que participaron, menos la Meli que se tuvo que volver a Paraná la segunda noche por problemas de salud. 45
  • 46. Meli es la que está de espaldas en esta foto. Destaco del resto una característica muy linda de este grupo Scout: las actividades en familia. Había cuatro matrimonios participando. Dos como dirigentes ambos y los otros dos, uno dirigente y el otro cocinero. A causa de esto que tuvimos a dos bebés y cuatro gurises menores de cinco años que nos alegraron la jornada. Además nos acompañaron otras dos cocineras. Las compras de mercadería la hacíamos en Río Ceballos, a unos seis kilómetros del campamento. 46
  • 47. La comida fue muy buena y abundante. Y, como vemos en la fuente de arroz, se comía también con muchas ganas. Claro que algún lobato no comía. Pero había una dirigente que no comía las arvejas. No doy nombre ni rostros, pero pueden notar que tiene un anillo de matrimonio… 47
  • 48. La zona está de emergencia hídrica así que el “río” tenía no más de medio metro de ancho. Eso sí, una cascada preciosa y una olla profunda donde disfrutar los grandes. Para los más peques otra ollita más segura. Mi auto siempre da la nota en los viajes. De ida muy bien. Al llegar, luego de descargar mis bolsos en la habitación, una mesa de piedra se obstinó en ponerse delante de mi camino. Mi auto no es de achicarse frente a taan grande atrevimiento así que la destrozó. En la foto pueden ver la chapa hundida y, al fondo, la piedra en el piso. No pueden ver el arreglo que le hice luego… el sábado a la siesta cuando salimos al dique de paseo y yo tenía cada rueda delantera apuntando a un lugar distinto… Pero, más allá de todo, me llevó y me trajo sin ningún problema: se la banca a lo grande. 48
  • 49. Esta es la cartelera. A la izquierda pueden ver la parrilla con las actividades de cada día: todo estaba previsto… aunque algunas cosas no se hicieron o modificaron (entre esas, las charlas que había preparado yo el caluroso último día del año pasado…). Los Caminantes hicieron una etapa de formación que se llama raid. Salieron en parejas al mediodía y volvieron al día siguiente. Meditaron sobre la vida y subsistieron a la intemperie. Los varones sin novedad. Las dos parejas de chicas, una no llegó al descanso de la noche sino que paró mucho antes del lugar señalado: como consecuencia cuatro dirigentes recorriendo la montaña a los gritos durante dos horas hasta que las localizaron. Las otras se levantaron tarde (dormilonas) y llegaron casi cerca del mediodía: al verlas los cuatro dirigentes suspiraron tranquilos porque se veían corriendo por la montaña de nuevo… 49
  • 50. La sierra que ven al fondo le dicen “de la cruz”. Allí celebramos Misa con los Robert y los Caminantes el martes a la nochecita… luego de una larga travesía que prometí no hacer nunca más. Durante el camino leímos algunos pasajes bíblicos relacionados con los montes y, al llegar, otros con los altares. En base a eso hicimos este altar de doce piedras dónde celebramos la Eucaristía. A los dirigentes de la manada se les ocurrió subir a celebrar la Misa en el mismo lugar que los mayores. Yo intenté disuadirlo pensando en el bien de los niños frente a tan gran esfuerzo. Pero esas mentes obcecadas 50
  • 51. no se convencieron: rompí mi promesa de no volver a subir. En la foto pueden ver, en primer plano una de las cruces. Resalté con una estrella el lugar dónde acampábamos. En esta foto resumo todos los juegos y enseñanzas compartidas durante estos días. En verdad, un gozo haber compartido estos días con el Grupo Juan Pablo II. Fue el campamento de sus diez años de vida y la primera vez que salen de la provincia. Creo que con un saldo muy positivo en crecimiento, con sus errores y aciertos, pero con muchísimo espíritu scout. 51
  • 52. El regreso a la querencia De nuevo reintegrado a las tareas pastorales. Luego de tres semanas muy lindas… y de intensidad variada. Comenzamos con cinco días en familia. Por una parte ayudando al traslado de mi sobrina que ya está estudiando aquí en Paraná (¿estará estudiando?). Luego la pesca en dos tandas con mis sobrinos. Esta vez ellos sólo sacaron mojarritas y fui yo el que encontró algo bueno al final del anzuelo: una boga. La foto es la del héroe de la jornada. No sé si era del tamaño correcto… pero la preciada presa fue incautada por uno de mis sobrinos y ahora descansa en el freezer (¿descansará todavía?). También fue de la partida de pesca mi papá. Esta es la foto que le sacó mi sobrino: él dice que estudia periodismo y que promocionó sin examen final el taller de imagen de tan bueno que es para estas cosas… no sé… ustedes opinen sobre la calidad de la imagen. Humildemente, yo solamente digo que le falta “muchísimo” para sacar fotos tan buenas como las mías La siguiente semana estuvo dedicada a asesorar la Convivencia con Pedro que se realizó en Venado Tuerto (Provincia de Santa Fe). Una experiencia llena de Dios en el encuentro con los hermanos que quieren vivir en unión con Él. Los rostros de la foto sobran como comentario para sintetizar lo vivido. Me 52
  • 53. impresiona muchísimo este tipo de retiros por la seriedad espiritual que tienen quienes lo llevan adelante como animadores: fruto de una intensa vida espiritual y un deseo sincero de crecer en la santidad. Los he realizado yo y también asesorado en distintos lugares del país: en todas partes encontré la misma marca espiritual que les dejó su fundador, el Padre Alberto Ibañez Padilla. Cerramos las vacaciones en el Monasterio Nuestra Señora del Paraná: oración, silencio, lectura… y algunos ratos para charlar o confesar a las hermanas o con las visitas. El jueves por la tarde (hasta bien entrada la noche) ayudé en la dulcería. Están en plena temporada de higos y las empeladas están de vacaciones. Así que las hermanas están tapadas de trabajo… si se acerca algún conocido a saludar termina pinchando higos o envasando los cocidos. La verdad… para mí un gran placer esa tarde de trabajo (como todo lo que vivo en ese lugar tan lleno de Dios). Ahora volviendo al ruedo. De a poco comenzando a poner en marcha las cosas de la parroquia luego de la modorra estival. Con respecto al blog, como estoy trabajando en otro proyecto web que podría ver la luz a principios de mayo, durante este tiempo seguí más de cerca lo que ocurre en la Iglesia (sobre todo en el Vaticano). Algo que casi nunca hacía porque para nuestra cultura sureña desde mediados de diciembre a mediados de febrero todo está detenido. Por eso me he sorprendido, gratamente, la cantidad de cosas que se generan en este tiempo por esos lares norteños. Me propuse ir rescatando lo que se dijo en ese tiempo. Aunque no entra dentro de las novedades eclesiales, para nosotros será una buena manera de ir estando al tanto de lo que se dice en una Iglesia que continúa marchando. 53
  • 54. Armando los bolsos de nuevo Traslado… es una palabrita que a esta altura de la vida uno no quiere escuchar tantas veces seguidas. Sin embargo es una realidad que se va a operar dentro de veinte días. Un nuevo destino pastoral me espera. Me haré cargo de él el 23 de marzo. El 17 el nuevo Párroco de la Medalla Milagrosa asumirá aquí sus funciones. Este fin de semana di estos avisos a la comunidad. No puedo decir cuál es mi destino nuevo y quién será el nuevo párroco de esta por pedido del obispo: él lo hará público recién mañana lunes (es una lista con varios cambios que se hacen en toda la arquidiócesis). Aprovecho este espacio para comentar que no fue una propuesta del Obispo sino un pedido mío. Me siento a gusto con la vida de las tres comunidades que componen la parroquia (como en todas partes, con sus bemoles, pero en general muy a gusto). Es más, este año venía de las vacaciones con algunas ideas para llevar adelante una evangelización kerygmática… pero… mi problema aquí siempre fueron las instituciones escolares. La Parroquia tiene (es un decir…) cinco establecimientos escolares. Antes de hacerme cargo me enteré de quién estaría al frente de la parte legal y le dije a Mons. Maulión que habría roces. Le ofrecí que me cambie para que no ocurriera nada. Pero el me confirmó como párroco y (teóricamente) solucionó el problema. Dicho y hecho… a los dos meses surgieron los problemas. Yo traía una historia en la pastoral de la educación en la cual fui testigo de varias cosas que no me agradaron… así que reaccioné mal. No voy a defenderme diciendo que soy inocente y el problema es todo de los demás. Quienes conocen mi carácter saben que que me implico y no suelo ser “manso” para hablar o actuar. Se fueron sucediendo varias cosas… que me hacían amargar y, a la vez, abandonar mis tareas en esos establecimientos (mala actitud de mi parte, lo reconozco). En algunas fui responsable yo. Pero otras estaban en contra de lo que debe ser el normal funcionamiento de una institución escolar parroquial. Yo, en mi función de párroco, debía ser consultado (por lo 54
  • 55. menos) antes de que se nombraran docentes. Y, cuanto más, en lo referente a los directivos. Pues bien, cambiaron todos los directores y rectores y yo me enteraba cuando la decisión estaba tomada. Se comienza la construcción del edificio nuevo de una escuela en una capilla y yo me entero… por una entrevista televisiva a Maulión… El año pasado hable con el nuevo arzobispo sobre el tema y le ofrecí ser un fusible que salte para que las cosas se mejoren. Me dijo que él no quiere que el sacerdote sea el fusible que salte (y creo en sus palabras) y que el instruiría a las autoridades curiales para que se tenga en cuenta cómo proceder en la relación con los párrocos. Resumiendo: el martes 14 de febrero me llama la ex secretaria de la Escuela José Gazzano para informarme que había sido nombrada como directora. Allí dije basta y pedí una audiencia con el Arzobispo. No me quejé de la situación sino que solamente le comenté lo que había pasado (el también se estaba enterando allí que se había actuado en contra de sus expresas indicaciones) y le dije que quería un traslado: o como párroco o como vicario parroquial o como residente en cualquier lugar que él considere. El estaba realizando en ese momento los cambios habituales de destino de esta época del año así que me dijo que espere unos días para que vea como solucionaba el tema. El viernes me llamó y me dijo que sería el nuevo párroco de… en… (jeje… todavía no es público, cuando lo sea actualizo esta noticia). Estoy aliviado porque se “soluciona” un tema que me amargaba (dicho sea de paso, no estoy en contra de las escuelas católicas, creo que pueden hacer un bien inmenso y hay que potenciar las que están y “propiciarlas” cuando se pueden crear). Estoy triste porque me alejo de gente con la cual me sentía cómodo. Estoy expectante porque tengo que conocer nueva gente y una realidad pastoral algo distinta. Esta entrada del blog no es para hablar mal de las escuelas o de las persona. Es más, si hay algún comentario desubicado no lo autorizaré. Simplemente es para dar las explicaciones de mi partida a la gente de la parroquia que no tendré oportunidad de aclarárselo personalmente. Y, de paso, descargarme porque me cansé de ser el malo de la película. No soy un ángel (y estoy convencido) pero tampoco un villano. 55
  • 56. Casi instalado y en marcha Los cambios cuestan cada vez más. Parece mentira, solamente tengo que mover mis libros, la ropa, la computadora y tres muebles… pero el cambio de ámbito se hace lento. Para peor, lo más complejo es desembalar y volver a situar los recuerditos: pañuelos de grupos, fotos, cuadros, suvenires… tantas cositas que voy colocando a lo largo de la casa y me hacen acordar a tanta gente y situaciones por las cuales ha transcurrido mi vida. Es mi historia en pequeños recuerdos. Como este ha sido un tiempo de reubicarse en la nueva parroquia el blog también se ha resentido. La semana pasada tenía intención de recomenzarlo pero… una tormenta tiró abajo la antena que me provee de internet y el resultado fue un ayuno de tecnología de varios días. Ahora ya estamos casi en marcha, con situaciones urgentes que resolver y con muchas cosas nuevas que conocer para continuar la tarea parroquial dónde la dejó el párroco anterior. Y con esto también damos vía libre al blog (espero). 56
  • 57. River Campeón de la B En esta imagen el resumen de nuestra grandeza: (Si hay alguna duda… este link es de los que tienen la B en el escudo). 57
  • 58. Sexo gratis Era lo que leíamos en un cartel en la ruta al ingreso de un pueblo del sur de Santa Fe. Regresábamos con Juan de la Convivencia con Pedro que habíamos tenido en Venado Tuerto. Traíamos en el auto a una monja de clausura. La animada charla se cortó cuando vimos el dichoso cartel, a una distancia de unos 500 metros. Nuestros ojos se posaron para ver que decían… Sobresalían las letras rojas. Cuando estuvimos a escasos metros sonó una sonora carcajada en el auto. Este era: Es de los mejores avisos que he visto en mi vida. Me lamenté en el momento de no tener una cámara a mano para sacarle una foto. Pero hoy me llegó en una cadena de correos: no es el que vimos en la ruta sino el que está enfrente del local de venta. Se los comparto para que disfruten del ingenio argentino. 58
  • 59. Campamento de invierno 2012 El Grupo Scout “Fogón del cielo” de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Pompeya tuvo su campamento anual de invierno. Fue este fin de semana (del 7 al 9 de julio) en un campo cerca de la ciudad de Paraná. Este es el video con algunas de sus actividades. El párroco, es decir yo, los acompañó los tres días. Pero estaban pronosticadas heladas… y esta vez no se equivocó el servicio meteorológico. Así que este servidor se vino a dormir todas las noches en la confortable y cálida cama parroquial. Para los campamentos con buenas temperaturas prometo acompañarlos y quedarme a dormir… es ya está viejito este cura para semejantes fríos. 59
  • 60. Rumbo a España Que si… que no… al final la Providencia arregló los tantos y parto el 15 de octubre. Les cuento con más detalles. En la Convivencia con Pedro que asesorara en Tucumán surgió la posibilidad de ir como asesor o como servidor de dos Convivencias con Pedro que se realizarían en Badajoz, España. Les manifesté que me interesaba pero el problema era la cuestión económica: quienes participan deben solventar su viaje y yo este año no tengo un peso partido por la mitad. Me dijeron que si quería ir la Providencia se encargaría de lo económico. A los veinte días me avisan que ya estaba solucionado el tema del pasaje, solamente faltaba mi sí definitivo. Les pregunté la fecha de partida y de llegada para dar una confirmación. Cuando me dijeron que partiríamos el 11 ó 12 de octubre… el problema ya era otro: el 13 de octubre es la fiesta patronal religiosa de mi parroquia y el 14 el almuerzo patronal. Para colmo… mi primera fiesta patronal en esta comunidad que ya me ganó el corazón. A principios de agosto me estaban pidiendo una definición. Por la tarde, a eso de las 17.30 hs., estaba en mi habitación y me puse en oración. Le pedí al Señor que me diera una Palabra para poder discernir con claridad cuál era su voluntad. Invoqué al Espíritu Santo y tomé la Biblia para ver que me decía. Cuando estoy por abrirla suena el timbre de la casa. Dejo todo y voy a atender, preguntándome quién sería porque es muy raro que a esa hora ande gente (el Templo está abierto pero la Misa es a las 19.00 y la gente comienza a venir unos quince minutos antes). Era un grupo de unos 10 gurises que venía a pedir agua bendita. Nos pusimos a chichonear un ratito, les bendije el agua y se fueron. Yo, mientras subía la escalera, ya sabía que esa era la Palabra que Dios me había enviado. Cuando volví a mi habitación y abrí la Sagrada Escritura lo hice con la certeza de que Dios ya había hablado. Confirmó este presentimiento que la palabra que me dio no fue un texto bíblico sino un comentario introductorio a los viajes de San Pablo. Por la noche, luego de la Misa, en la reunión de Junta pastoral preparamos la Fiesta Patronal: fue una reunión muy linda y participada. Esto terminó de confirmar la Palabra que había recibido con el timbrazo de la tarde. Al día siguiente llamé y comenté esta experiencia y les dije que Dios me quería en la Fiesta Patronal y no en España. Agradecía la invitación y a quienes financiaban el pasaje, pero sería en otra oportunidad. Todo esto lo hice con una entrega de corazón a la voluntad de Dios que me dio mucha paz en esta renuncia. Y me olvidé del tema. 60
  • 61. A los veinte días me vuelven a llamar. Esta vez me dicen que sería bueno que vaya, por lo menos a la segunda de las Convivencias porque estaban necesitando reforzar el equipo. Yo les dije que mi problema no era el ir sino solamente el no estar en la Fiesta Patronal. Conclusión: me quedo a la Fiesta y parto al día siguiente a España. A partir de ese momento comenzó una semana agitada. Un martes pedí hablar con el Obispo para que me autorice, pero recién tenía tiempo para una audiencia el miércoles de la semana entrante. Durante esa semana hablé con las autoridades del Seminario y del Instituto Fons Vitae, dónde doy clases, y en ambas partes se solucionó reubicando mis horarios. Mi Vicario Parroquial no tenía inconveniente para quedarse solo en la Parroquia… sólo faltaba la palabra definitiva del “jefe”. Ese fin de semana fui a un Seminario de Presentación, para ingresar a la Comunidad de Convivencia con Dios (¡muy bueno!) y al final los hermanos me hicieron el envío a España. Les dije que rezaran y lo hicieran, pero era bajo condición porque faltaba la palabra última y definitiva que era la del Obispo. Lo hicieron igual y, cuando rezaban, alguien hizo referencia a un envío como el de Pablo por parte de la comunidad de Antioquía (¿les suena a algo que les comenté antes?). El lunes me llamaron para decirme que había una promoción de pasajes y necesitaban comprarlos ese día. Les dije que de mi parte no había problemas… pero la reunión con el Obispo era el miércoles. Se arriesgaron y lo compraron. El miércoles, con unos nervios bárbaros (y, dicho sea de paso, una gastritis que desde el lunes me estaba asolando) hablé con Mons. Puiggari. No sólo me autorizó sino que me alentó a realizar esta tarea. Me dijo que a él lo pone muy feliz cuando el clero sale de la Diócesis para prestar tareas sacerdotales temporales en lugares necesitados de atención espiritual (nuestro clero es numeroso y nos podemos dar este “lujo”). Me comentó que en la Semana Santa tres sacerdotes nuestros ayudaron en parroquias que no tenían atención: dos en Argentina y otra en Uruguay. Luego de que me dio el sí le dije que ya tenía el pasaje… suspiré cuando sonrió. Todo esto me ha hecho crecer en la experiencia de la Providencia de Dios: cuando él quiere algo tenemos que abandonarnos en sus manos y dejar que las cosas sean como Él quiera. El se encarga de arreglar los tantos. Y así yo me quedé con “el pan y las tortas”: estoy en mi primera fiesta patronal pompeyana y, al día siguiente, parto a España. Espero que mi tarea allí sea de provecho espiritual. 61
  • 62. Camino Parroquial de Nueva Evangelización Este domingo 30 de septiembre estuvimos de Asamblea Pastoral en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Pompeya de Paraná. Es la primera vez que esta experiencia de comunión y participación se hace en esta comunidad. Fue un paso previo a la fiesta patronal, el 13 de octubre, en el cual se abrirá también en la parroquia el año de la fe y el jubileo de los 50 años de vida de la capilla. La foto es de esos comienzos de esta comunidad. La Asamblea fue preparada desde la Junta Pastoral en los últimos dos meses. Primero largamos una encuesta para que se opinara sobre la realidad de la parroquia. Repartimos muchísimas y muy pocas volvieron. Pero sirvieron para darnos una mirada muy ajustada de como estamos viviendo nuestra fe y el servicio a la evangelización. Tabulamos la respuesta y, a través de una presentación de powerpoint, la presentamos para iniciar las actividades. Bueno, antes que eso comenzamos con un canto al Espíritu Santo y una invocación de su presencia para que nos iluminara: si El no está… vano es nuestro trabajo. Luego pasamos a un momento del “juzgar”. Iluminamos con dos temas. Uno lo dio el Padre Ignacio Patat: nos explicó lo que es una parroquia a la luz del Documento de Aparecida. Luego fue mi turno y presenté el proceso de la evangelización y, en ese contexto, el desafío de la Nueva Evangelización cada vez más urgente que tenemos. 62
  • 63. Con esto en la cabeza, nos dividimos en diez grupos que trabajaron dos preguntas: “¿Qué aspectos del proceso de la evangelización se deben acentuar en la parroquia en los próximos 10 años?” y “¿Cómo y en que situaciones o espacios proponen acentuar la corresponsabilidad de los laicos en la vida de la parroquia?”. Luego de casi una hora, de mate y dialogo, se pusieron en común todas las propuestas y sugerencias. Cada una de las comisiones de trabajo dejó sus conclusiones por escrito y serán retomadas en la próxima reunión de pastoral para buscar la manera de darle cauce operativo. Al final les presenté, no como conclusión sino como un punto para pensar juntos, un “Camino Parroquial de Nueva Evangelización”. Este es un proceso de 5 años que ayude a la iniciación cristiana de los ya iniciados (bautizados jóvenes o adultos que quieren crecer o reencontrar su fe) y una organización anual de actividades que giren alrededor del cultivo de la interioridad, la formación intelectual y la misión devocional. Si alguien quiere chusmearlo (y dejar sus opiniones en los comentarios) puede bajarlo en formato word desde este link. Es un esbozo que debe ser enriquecido en sus fundamentos y explicitarlo en lo concerniente a la presentación del kerigma y de los cuatro momentos de mistagogía (están solamente los títulos). La Asamblea fue muy reconfortante en el plano espiritual para todos los que participamos. Encontrarnos como comunidad, mirarnos, compartir nuestros anhelos y pensar juntos el futuro nos enriqueció. Yo quedé muy feliz, tanto por la convocatoria (sinceramente, esperábamos menos gente) como por el clima muy participativo que se dio. Es, en verdad, un crecimiento de la corresponsabilidad de los laicos en la vida cotidiana de su comunidad. 63
  • 64. Mi auto dijo basta Y su voz fue bastante clara. Ayer me pasó de todo. Les cuento. Hace cerca de un mes tiene un ruido raro en la rueda. Ya sé que es el rulemán de la parte trasera izquierda. Hay que llevarlo al mecánico… pero estoy ahorrando los centavos que no tengo. Así que no ando a más de 40 km/h en las zonas de circunvalaciones… por la ciudad muchísimo más lento. Ya me había acostumbrado a llegar despacito y salir con más tiempo del necesario. Pero ayer… la cosa empeoró. Tuve Servicio Sacerdotal de Urgencia y el auto durmió afuera, en el centro de la ciudad. Me desinflaron las dos gomas del lado izquierdo, las que dan contra la vereda. Cuando salimos a la mañana lo hicimos en medio de truenos y relámpagos. Al subir el auto se larga la tormenta. No nos mojamos pero no me di cuenta de que el auto estaba pesado, que es la sensación que uno tiene cuando las cubiertas están bajas. Llevé a mi co-equiper a su casa y luego me fui a la mía. Cuando estaba llegando el agua paró y se abrió el cielo. “Tormenta de verano”, pensé… alegre porque no me mojaría al bajarme del auto. Estacioné en el patio y allí quedó. A media mañana la Secretaria me hace notar que las cubiertas estaban bajas pero supuse que era porque estaba en el pasto… pensé que era sólo una sensación visual. Por la tarde tenía dos horas de clase en el Fons Vitae, adelantando la cursada por el viaje del que ya les conté. A eso de las 16.00 salí de la casa sabiendo que tenía muchísimo tiempo disponible: normalmente en quince minutos llego, unos cinco buscando un lugar para estacionar y otros cinco minutos para ir a pié al Instituto. Vi de nuevo las cubiertas y… si… me parecieron que estaban bajas. Así que saqué del auto un pequeño compresor a batería que tengo en el baúl para estas emergencias. Puse a inflar la delantera… ya mirando el reloj porque se me acortaban los tiempos. Vi que se inflaba un poco así que pasé a la trasera, la cual se infló más rápido. No sabía si la de adelante estaba inflada o no porque estaba sobre el pasto. Así que puse en marcha el motor con la intención de darla marcha atrás y ponerla sobre el cemento. ¡No entraba la marcha atrás! El cambio solo lo impulsaba hacia adelante. Puse de nuevo el compresor y, luego de dos minutos, lo saqué. Entonces escuché el delator silbido del aire saliendo, en el mejor de los casos, de un pinchazo. Miré el reloj… ya bastante preocupado. Llegaría unos minutillos tarde… con suerte. Lo empujé y lo dejé mirando hacia el portón. Saqué la rueda de auxilio. Traté de desajustar la rueda delantera con la llave que tiene la manija del gato… ¡se rompió el cabezal! Busqué, lo que correspondía hacer al comienzo, la cruceta y desajusté las cuatro ruedas. Cuando voy a poner el gato para terminar de cambiarla… no entraba debajo del auto. Lo 64
  • 65. empujé un metro para que quedara sobre un pozo del terreno… puse el gato… levanté el auto… saque la rueda pinchada… puse la auxiliar… miré el reloj… calor y transpiración… ajusté la cubierta… guardé la pinchada para llevarla a la gomería… entonces me doy cuenta de que la auxiliar está bastante desinflada… pongo el compresor… subo a mi casa para lavarme las manos y llamar por teléfono al Instituto (ya hacía diez minutos que debía estar en clases). Regreso… saco el compresor y lo guardo en el baúl… arranco… y ¿listo? Salí pensando que debería encontrar un lugar de estacionamiento que me permita no usar la marcha atrás. Así que le recé al Señor para que lo provea. A una cuadra y media tengo el semáforo en verde. Puse segunda y, después de doblar, el auto se me achancha y no tiene fuerza para seguir. Me tiro contra la acera y dejo que pasen un camión y un colectivo que venían detrás de mí. Entonces me doy cuenta de que no solamente no entraba la marcha atrás… ¡tampoco la primera y la segunda! Salí en tercera y luego puse cuarta… por eso se me quedó. Decidí llegar al trotecito, pensado lo que haría luego al regreso: primero gomería y luego mecánico. Cuando llegué al centro encontré de primera un lugar para estacionar que tenía por delante un garaje. Ideal para salir sin tener que maniobrar demasiado. Frené y, como no podía dar marcha atrás, lo empujé. Gracias a Dios dos muchachos que pasaban me ayudaron a ubicarlo. Caminé presuroso. Entré a clases… les conté a los chicos lo que me había pasado y empecé a desarrollar el tema. Cuando me doy cuenta… sonó el timbre para concluir la hora… me reí… nos reímos… yo tenía ganas de llorar… pero me reí. Charlé con la secretaria y luego con la rectora. Y me fui rumbeando para el autito. Arranqué y salí. Fácil porque estaba ubicado como para salir. Lo complicado fue moverse en tercera en las esquinas, que la mayoría tienen badenes profundos (por las lomadas de nuestra ciudad que se necesita que corra el agua de lluvia rápido). Pero el motorcito se las aguantó. Yo ni miraba a los transeúntes pero más de uno habrá dicho “¿quién será el bruto que maltrata así ese auto?”. Miro y me doy cuenta de que se está acabando el gas. Así que pasé a nafta y decidí ir a cargar GNC y, de paso, inflar allí mismo las cubiertas. Elegí una estación de servicio a la cual podía llegar por calles laterales sin casi nada de tráfico, un lugar amplio para inflar las cubiertas y salir sin dar marcha atrás y luego poder cargar el gas. Cuando hice estas maniobras en el lugar… me felicité por mi elección. Terminado este servicio… seguí rumbo a mi casa. Ya no iría a la gomería sino que solo lo llevaría al taller… si llegaba porque la hora ya era de cierre (está a la vuelta de la parroquia). Unos dos kilómetros antes de llegar siento un fuerte olor a nafta. Me doy cuenta de que pasó algo pero ni quiero mirar ni quiero parar. Sólo me 65
  • 66. acordé de que tenía el matafuego debajo de mi asiento. A las diez cuadras una moto se me acerca y me dice que estoy perdiendo nafta. Le agradezco… hago cinco cuadras más y paro delante del taller. El portón estaba abierto pero el galpón, al que se accede por un pasillo, estaba cerrado… Salí, me subí al auto… arranqué… hice tres cuadras viendo por el espejo como dejaba un reguero de nafta en el camino… entré al patio de la parroquia… lo estacioné en un lugar que no moleste (el garaje lo ocupa Cáritas para atender a la gente así que lo dejamos a los autos debajo de un gran tinglado que hay en el fondo… pero dentro de quince días se hará allí el almuerzo patronal así que, pensando que tal vez no lo mueva hasta entonces, lo dejé cerca de la entrada al aire libre, en un lugar donde no moleste para todas las actividades patronales). Cuando paré el motor me di cuenta que había perdido por el camino todo el medio tanque de nafta que tenía… el marcador estaba en cero. Cuando bajé vi que se había perforado el tanque, cerca de dónde está ubicada la rueda de auxilio, y que chorreaba, literalmente, nafta. Y me fui… pensado que ya nada le ocurriría y que dormiría allí hasta que vuelva de España (mediados de noviembre). Bueno… a las cuatro de la mañana me despierto porque… ¡Caía granizo y mi auto estaba a la intemperie!!! Me desvelé pensando en abolladuras y vidrios rotos. Gracias a Dios que, cuando con la luz del día salí a verlo, no había daños a la vista. Pero la noche de desvelo no se me pasa. ¿Será que el auto cumplió un ciclo y debo venderlo? Por lo pronto, tengo que arreglarlo… y eso será recién dentro de un mes y medio o dos. Mientras dormirá plácidamente a la luz del sol y del sereno nocturno. 66
  • 67. Fiesta Patronal Pompeya 2012 Ha sido una semana maravillosa: llena de Dios y de participación comunitaria como hace rato no veía. Y por eso, mientras suenan los acordes del Cuarteto Gigante (ya les voy a subir el video) y preparo los bolsos para partir a España, quiero contarles todo lo vivido. Todo comenzó con la semana patronal el día lunes. En realidad la novena había comenzado el jueves 4 con la adoración al Santísimo desde las 8.00 hasta las 20.00 hs.. El sábado, en la Misa de la noche, pedimos especialmente por los aportantes y visitadores del 100×1. El domingo nos sumamos a la fiesta patronal de la ciudad y de la Arquidiócesis. Ya el lunes comenzamos la semana patronal propiamente dicha. Ese día una de las vocaciones consagradas de la parroquia, el Padre Diego Murador, presidió la Misa en la cual se oró por todos los difuntos de la comunidad, especialmente por aquellos que construyeron el tempo de la capilla vieja. Estas fiestas patronales son muy especiales para nosotros porque se cumplen los cincuenta años de existencia de esta comunidad. El martes el Padre Luciano Murador, primo del anterior, celebró la Misa en la cual se bendijeron las llaves de las casas de quienes viven actualmente en el ámbito parroquial. El miércoles se rezó por las familias y 16 matrimonios de la comunidad renovaron sus promesas matrimoniales. La Eucaristía la presidió el Padre Javier Murador, hermano del primero. El jueves hicimos la Misa pidiendo por los enfermos y dimos la unción a más de 20 entre ancianos y enfermos. Yo presidí la Eucaristía. El viernes fue el turno de los Jóvenes en la Misa presidida por el Padre Ignacio Patat. Luego los chicos, de iniciativa y organización total de ellos, se mandaron un fogón del que participaron cuatro bandas. Se quedaron cortos con las tortas fritas… pero quedamos todos muy 67
  • 68. contentos y ellos con muchas ganas de volver a organizarlo el año que viene. Mientras tanto, de manera paralela a estas celebraciones, un movimiento muy grande de gente, cada uno en lo suyo aportando su granito de arena, para distintas actividades que se venían. La Secre, hace un mes, me dijo que tenía ganas de poner banderines. Le dije que mandara pata y ella me dijo que les pediría ayuda a unas diez personas mayores que no pueden salir de sus casas para que los confeccionen. ¡Se hicieron 900 metros de banderines!!! Desde el jueves lo pusieron en el patio y frente de la parroquia y en la calle que transitaría la procesión. El Toli, Gallinger (alias el Ñato, pero no sé porqué) y Cacho estaban en el bunker cerca de Oro Verde preparando el asado con cuero y los chorizos para el almuerzo. Desde el martes me comenzaron a acosar para que pidiéramos la escuela pública que tenemos enfrente para hacer allí el almuerzo (hasta el lunes había llovido y el piso de nuestro tinglado es de tierra… con barro…). Pero yo resistía, porque había consultado el servicio meteorológico que decía que desde el miércoles se venía el sol. Al final, les gané la pulseada… Esta gente sin fe debe agradecer que tiene un cura que si tiene fe… El sábado fue una movida genial. Las “Chicas” llegaron a pelar papas. Otro terminaba de cortar el pasto mientras con un joven lo juntábamos y lo desparramábamos en la parte barrosa del tinglado. El Padre Ignacio, con las catequistas y los jóvenes de la ACA se largaron por las calles del barrio en la bicicleteada parroquial (la foto es de una de las tantas catequistas que se habían disfrazado de payasas). Al final largaron globos con una imagen de la Virgen. Antes de la Misa nos avisaron que llegó a un campo a 70 km al sur de Rosario: la familia estaba muy emocionada porque una cola de tornado hace un tiempito le había destrozado muchas pertenencias. De manera paralela la gente mayor armaba bajo el tinglado todo lo que se necesitaba para las kermeses al final de la Misa. En el Consejo Pastoral se dijo que así se juntaba plata antes y muchos tenían ganas de que se volvieran a hacer. ¡Y se hicieron nomás! Otra gente estaba en el Templo adornándolo y preparando la Imagen para las celebraciones. Por la tarde, a las 7.00, sacamos en caravana de autos a María por los barrios más alejados. Es impresionante la devoción popular. Dos de cada tres autos que se nos cruzaban de frente se persignaban; la gente salía de sus casas a saludar, en una verdulería una señora sacó a sus dos hijitas y les dio dos imágenes y, al pasar, me pidió que las bendijera; en el 68
  • 69. barrio Mosconi II los chicos nos seguían corriendo junto a la imagen (nos reímos con el chofer cuando uno que andaba en bici le dijo a otro con el mismo vehículo: “¡Che, #$&$ (mala palabra), al menos persígnate!”. Llegamos a la esquina en la cual nos esperaba el obispo y la comunidad y seguimos con la procesión a pié, bajo los banderines y los estruendos de las bombas. Al llegar al tempo, antes de ingresar, descubrimos una placa que recuerda los cincuenta años de vida de esta comunidad. Luego la Misa con una predicación sobre la Virgen muy buena de nuestro Arzobispo, Mons. Puiggari. Antes de la bendición final, bendijo y envió a varios misioneros que llevarán la Virgen casa por casa en el barrio hasta el 8 de diciembre. Terminada la Misa, en el mismo Templo, vimos el documental que se preparó, con fotos y testimonios, con la historia de vida de esta comunidad. Muy bueno. Ya se los compartiré por aquí cuando lo suban al Youtube. Después terminó la jornada con las kermeses: nos sorprendió la cantidad de gente que se quedó y la alegría que reinaba. Sin dudas la volveremos a repetir el año que viene la repetiremos. Aquí se quedaron cortos con los choripanes. Hoy a las 6 de la mañana las chicas se juntaron a para hervir las papas y zanahorias y preparar las ensaladas. Por otra parte, a esa misma hora, se estaba llevando el asado con cuero a los hornos de una panadería. Y comenzó el movimiento de gente para trabajar aprontando 69
  • 70. todo alrededor de las 9.00. A las 11.00 celebramos la Misa, presidida por el padre Luis Anaya, y luego comenzó el almuerzo patronal. No voy a nombrar gente, pero es impresionante el trabajo de muchos y la alegría que hay. Yo me escapé a escribir esto porque me parece muy bueno compartirlo. Ustedes saben los problemas que hay en la Arquidiócesis, algo que nos avergüenza y duele, pero la vida de la Iglesia está mucho más allá de todo eso. Los medios de comunicación se las han arreglado para mantenerlo en tapa (avalado por quienes los sostienen económicamente… que todos sabemos quiénes son) y nos pueden hacer pensar (bah… quieren que nosotros solamente pensemos en eso) que toda nuestra vida eclesial pasa por eso y nada más que eso. Fue impresionante como el viernes ignoraron completamente el Congreso Arquidiocesano de Educación Católica: más de 900 educadores se reunieron para pensar la educación de jóvenes y niños en busca de su desarrollo personal y comunitario (¿lo leyeron en alguna parte?). De la misma manera, no saldrá en ninguna parte la publicación de lo que ocurrió en esta comunidad. Pero eso no nos importa, porque celebramos nuestra fe como Iglesia: con la oración, la contemplación, la Misa, las kermeses, la comida, el baile… La vida sigue… la Iglesia de Pedro, comandada en nuestra Iglesia Particular por Mons. Puiggari, tampoco se detiene: los creyentes sabemos que hay pecado por parte de las débiles creaturas que somos nosotros, pero hay santidad de vida de muchos y, sobre todo, mucha acción del Espíritu Santo. Todo esto les quería compartir antes de partir a España. 70
  • 71. Terminando las dos Convivencias con Pedro en España Más concretamente en Fuente del Maestre, provincia de Extremadura. Una experiencia muy llena del Espíritu. El viaje a España fue muy… intenso. Salí de Paraná a las 21.30 rumbo a Rosario. Allí tomé otro transporte que me llevó directamente a Ezeiza. El vuelo salió seis horas después. Duró una hora menos de lo previsto pero con muchas turbulencias… lo cual me asustaba bastante. En Madrid tomé primero el subte y luego un Colectivo en un viaje de cuatro horas. Al llegar a Zafra me esperaba una hermanita que, en quince minutos de auto, me llevó a la casa de retiro. Hacía un día que la primera Convivencia estaba ya en marcha. Yo me fui a dormir y me sumé al día siguiente. Las Convivencias siempre dan un fruto espiritual en quienes la hacen y, redoblados, en quienes servimos en ellas. Y esta no fue la excepción. Pero quedé doblemente lleno del Santo Espíritu por mi compartir con la Congregación Marta y María. 130 hermanitas participaron de las dos tandas de Convivencias. Una alegría impresionante, contagiosa, es la que sembraban a cada paso estas mujeres consagradas. Una vida espiritual y de trabajo digna de admirar. El lunes la Madre General (que es la fundadora y que participó del equipo en las dos Convivencias) me contaba que estaba feliz porque estaban ingresando en este mes de octubre 40 postulantes y 70 comenzaban la etapa de noviciado: son cerca de 700 las hermanas que están ya en 99 conventos, 11 países y 3 continentes. En verdad, una riqueza de vida para toda la Iglesia, en particular para esta Europa tan avejentada en la fe. La foto es del grupo que hizo la segunda. Les debo la de la primera para otra vez 71
  • 72. Cosas de la Providencia Hoy tenía reunión general del clero de mi Arquidiócesis. Pero gracias a mi auto no pude participar. Ya está arreglado y en marcha, luego de todo lo que les conté. Al llegar de España, el viernes, tuve la grata noticia de que ya había pasado por el mecánico y me estaba esperando debajo del tinglado. Ayer lunes, decidí emparchar la rueda que había sido el detonante de todo lo contado. Luego de las clases, con dos horitas de disponibilidad antes de llegar a la Misa parroquial, pasé por una gomería. Media hora de espera para que el gomero la revisara y me diera el resultado de su análisis: me la habían tajeado con un elemento cortante, el sólo emparchaba pero no era la solución. Así que me mandó a otra que me haría el proceso llamado “vulcanización”. Allí me dirigí raudamente. Luego de la consabida espera me dijo que debía dejarla y volver a buscarla por la mañana porque el secado no era inmediato. Hoy fui a buscarla, resignando la mañana del encuentro clerical (es en una casa que está a unos cincuenta kilómetros) porque la auxiliar no está en estado óptimo como para salir a la ruta. Me la entregaron, haciendo el cambio de cubiertas correspondiente. Terminado el proceso… todo parecía ir en carriles. Fui a comprar la perilla de la palanca de cambios porque estaba floja y se me caía a cada rato. Hice la compra y… cuando quiero salir con el auto… se cortó una barra que va desde la palanca de cambios al selector de velocidades. Conclusión: llamado al seguro… grúa… taller mecánico… almuerzo en la casa parroquial. Terminé de comer y me estaba por acostar a dormir una siesta cuando suena el timbre. Teóricamente yo no debía estar en casa. Era una mujer que venía a averiguar cómo podía hacer para bautizarse. Charlamos un ratito y quedamos de encontrarnos la semana que viene para presentarla al catequista. Tomen nota: si no fuera por la cubierta vulcanizada, la grúa y el taller yo no hubiera estado en la casa y la señora no hubiera encontrado a nadie. Me levanté de la siesta y me encontré una nota de mi vicario que había estado en la casa para buscar unos papeles. Me dio pena porque yo 72
  • 73. hubiera aprovechado su regreso para irme a la reunión. Me dediqué a leer un rato y a organizar las fotos que traje. Abrí el Templo y fui a rezar las Vísperas. Luego celebré la Misa. Normalmente yo no celebro los martes en la Parroquia porque tengo reunión del Área Joven de la Acción Católica. Al terminar se me acerca un joven que quiere charlar: tiene problemas de adicción de drogas y estaba buscando ayuda para poder dejar ese vicio. Conversamos un rato y quedé de contactarlo con alguien que está en el tema y lo puede ayudar de mejor manera. Tomemos nota de la otra “coincidencia”: si no hubiera andado “a pata” el joven no hubiera encontrado a ningún sacerdote para charlar… Al salir me encontré estacionado el auto, ya arreglado. Fui a cargar gas y espero poder ir mañana a la reunión del clero. Eso sí a la Providencia no se le ocurre jugar de nuevo conmigo. 73
  • 74. Corazón de águila Un breve testimonio de la Convivencia con el Espíritu que he realizado desde el 3 al 9 de enero de 2013. Porque creo que compartir las experiencias espirituales nos ayudan a vivir mejor a todos. Una hermana afirmó en espíritu de profecía, en una de las oraciones grupales, que yo había venido “como una madera seca a humedecerme para así poderme transformar en columna” (cito de memoria, pero algo así era). Y yo vi que lo de la madera seca era real. La “previa” había sido brava… hasta el punto de que no estaba ni motivado en venir ni con ganas de embarcarme en nada espiritual este verano. Falto de oración y de vida se hizo realidad aquello de que “dónde abundó el pecado sobreabundó la gracia”. Es más, estoy convencido de que si llegué es porque una hermana se ofreció silenciosamente como holocausto… De hecho me decidí el sábado 29, luego de confesarme. Pero el Señor tenía que purificarme, así que lo hizo a través de uno de sus métodos favoritos: mi auto. Y se viene otra historia de motores… Fui en Navidad a mi casa (Hasenkamp) y volví bien. Pero al día siguiente… no me arrancó a nafta y el tablero era un arbolito de navidad de tantas luces que tenía prendidas. Si buscaba alguna excusa para no ir a la CcE… esa era perfecta. Arreglarlo me llevaría el dinero que gastaría como pensión de la Convivencia. Pero ni ganas de arreglarlo tenía. Para colmo el viernes por la mañana, de regreso de un mandado, probé si todos los chirimbolos eléctricos funcionaban… con tanta suerte que el ventilador del aire acondicionado se prendió… y no se apagó más… pues bien… saqué el fusible y a otra cosa mariposa. Pero el sábado me decidí a ir. De camino a mi confesión pasé por dos talleres de electricidad y ambos estaban cerrados (síndrome de fin de año… que le dicen). El lunes, ya decidido, salí en un tour ciudadano de “arregle automotor”. Los dos talleres seguían cerrados, así me fui a otro electricista que alguna vez me había hecho algún trabajo. Lo revisó y solo me podía solucionar lo del ventilador (que no me interesaba arreglar) pero lo de la nafta y lo del tablero “navideño” no sabía porque era. Así que me fui a cambiar el filtro de nafta… porque tenía la ilusión de que estuviera tapado y por eso no me llegara el combustible. Lo cambié… pero la cosa no funcionaba (dinero tirado). Me decidí ir el miércoles 2 a un taller que 74
  • 75. dicen que es muy bueno: Novello. Lo nombro porque… Lo dejé y lo fui a buscar a la tarde. Le habían arreglado el tablero, el ventilador y la entrada de nafta. Y me cobraron bastante saladito… pero yo pagué con gusto porque seguro que hacen bien las cosas, por eso el precio (aunque se me fue bastante del poco dinero que tenía ahorrado para las vacaciones). Llegué a la parroquia, lo lavé y lo dejé estacionado como para salir. Toda la mañana del 3 se me fue en preparar todo para el retiro y para lo que seguiría después. A eso de las 14.00 hs. Lo arranco para estacionarlo cerca de la entrada de mi casa. Todo bien hasta que me doy cuenta de que sale un humo blanco por el tablero que viene desde el motor. Abro el capó y me doy cuenta de que es un cable que se está quemando. Un cable que se notaba que había sido producto del arreglo del día anterior… Paciencia (eso digo ahora…pero no fue esa mi primera reacción…). Llamé al seguro para que me envíe una grúa… cuatro horas de demora. Me dije: me llevan el auto, seguro que es solo el cable mal aislado, me lo arreglan, me voy… entonces cargo todo, espero el arreglo y parto directamente desde allí. Cargué todo. Y me senté a esperar. Pero me puse a pensar que si esperaba las cuatro horas a la grúa no llegaría a La Paz a tiempo para comenzar. Así que llamé al seguro para cancelar y luego traté de conseguir una grúa vía teléfono. Recién al cuarto intento (y no había más en guía) lo logré. El hombre llegó en media hora y tardamos otra media hora para subir el auto… Cuando llegamos al taller, lo revisaron, reconocieron que el problema era el arreglo que habían hecho, y entraron a probar hasta que dictaminaron que el drama era la bomba de nafta que estaba en cortocircuito y eso ocasionó el principio de incendio (mi drama existencial es si la bomba provocó el corto o el corto quemo la bomba… pero…). Ellos no la cambiaban así que me aconsejó dos talleres. Fui al primero y me dijo que recién el martes me recibía el auto y tendría dos días de trabajo (chau Convivencia). Quedé en contestarle y me fui al otro. Se lo podía llevar a la mañana siguiente. Volví a la parroquia, avisé que no llegaría a la Convivencia y me dijeron que no me haga problema, que vaya el viernes. Al otro día fui a primera hora a llevar el auto. Esperé veinte minutos al mecánico (paciencia). Cuando me dijo que recién podría estar para la tarde le dije que se podría hacer de tal manera (porque me lo había dicho el anterior) y no sé qué cara puse cuando le conté que debía estar hace ya un día en La Paz que me dijo que en cuanto estuviera me avisaría. En fin. Me fui a la parroquia. Saludé a la gente que estaba o en secretaría, o limpiando el Templo o cortando el pasto… y me encerré en mi casa. Con mucha paz le dije al Señor que si se arreglaba antes del mediodía entonces me iba a la CcE. Caso contrario me iría directamente a mi casa porque ya perdía mucho del retiro. Hice algunas cosas, actualicé algo del blog… y las horas pasaban. A eso de las 11.30, resignado, me puse a buscar otros libros más 75
  • 76. para leer en la semana extra que tendría en mi casa. Me enganché con la lectura y amontoné cuatro sobre el tema para investigarlos… cuando sonó el teléfono: el mecánico para avisarme que todo había salido de una y que ya estaba. Fui. Lo busqué. Pagué (ya se agotaba mi bolsillo…). Cargué gas. Cargué mis cosas. Partí en plena siesta y llegué a la casa de retiros a las 15.20, con el tiempo necesario para bajar mis cosas y disponerme a la primera contemplación… diez minutos después. El otro día escribí esto en mis apuntes espirituales: “Si quisiste desestructurarme… lo lograste. Si quisiste que confiara en tu Providencia… lo lograste. Si quisiste que pusiera todo de mi parte… lo lograste. Y yo estoy feliz de estar aquí.” La Convivencia con el Espíritu es la quinta de la serie que propone esta Escuela de Espiritualidad. Yo me salteé la cuarta (con María)… autorizado. El asesor de la que participé era el fundador de la Escuela, el padre Alberto Ibañez (el “PA”). Por eso también estaba muy interesado en hacer esa. Las tres primeras Convivencias trabajan mucho la vida ascética. A partir de la cuarta ya se va introduciendo lentamente al Convivente a la Vida Mística. Así que esta es totalmente diversa de las tres que había hecho anteriormente. Centrada en el Espíritu Santo, se contempla su acción en el mundo, en la persona y en la Iglesia, desde el particular método que tiene esta Escuela. Método que nos lleva a saborear sapiencialmente aquello que (como en mi caso) hemos leído en varios libros y materias a lo largo de la vida. Por eso es un continuo descubrir las sorpresas que el Señor nos tiene preparados. Quiero compartirles, como testimonio, mi experiencia. Para eso me voy a valer de dos cosas que escribí allí, sin más pretensión de comentar una vivencia. La CcE va llevando lentamente a pasar de la oración discursiva a la oración de contemplación. Un camino que supone un abandono de si, una disponibilidad a que sea Él quién trabaje. Camino que no es sencillo para quienes discurrimos normalmente en nuestras oraciones (Liturgia de las Horas, lectio divina, rosario…). Tenemos varias prácticas de oración durante la semana. Cada una de ellas finalizan con un discernimiento comunitario de espíritus que nos ayudan a ver en qué grado de oración estuvo la nuestra. Yo estaba en la lucha… con la consolación de la voluntad en el primer grado… pero… Le pedí acompañamiento a la coordinadora de mi grupo (Caro) y me dio algunos consejos prácticos. Pero aquí la cosa nos tanto hacer como dejar hacer. Algo que experimenté en la noche de la efusión del Espíritu (quienes conocen algo del tema, 76
  • 77. cuando lean el testimonio que les transcribiré podrán tener algunas pistas de las gracias que recibí en ese momento). Yo venía preparando mi consagración al Espíritu Santo, como sugirieron que hiciera el que se sentía movido a realizarla libremente. El último día por la mañana la escribí. Se las comparto porque es como un resumen de todo lo que vivencié durante estos seis días. De paso, como este es un blog personal, me queda registrada para que no se me pierda. La redacté tomando como base mi lema sacerdotal: “Realizar la verdad en el amor” (Ef 4,15) Ruaj Santa: Santo Espíritu de Amor, Mamá Ruaj, me has permitido entrar en lo profundo de tu misterio, aunque en la orillita nomás. Pero he podido vislumbrar ese Amor Maternal que es uno de tus atributos. Eres el eterno lazo de Amor entre el Padre y el Hijo que alienta esa eterna danza divina a la que los teólogos le dicen perijoresis. Permíteme pensar que eres el amor maternal que une al Padre con el Hijo, amor maternal que engendra, que espira, que se relaciona… QUE ES. Eres el Amor Maternal que se cernía en las aguas ordenándolas, alejando el caos (Gn 1). Eres el Amor Maternal que nos pensó, me pensó, antes de la creación del mundo (Ef 1) para ser santo e irreprochable, para entrar en la Comunión Plena de la Danza Celestial. Eres el Amor Maternal que me alienta, que me enseña, que me conduce, que no me deja solo… que está como una madre: silenciosa pero realmente presente. El Hijo te regaló, además, para los que abrimos el corazón por la fe, como el Espíritu de la Verdad. El Espíritu que recordará las enseñanzas de Jesús y nos enseñará todo (Jn 14,26). Mamá Ruaj, te abro las puertas de mi inteligencia para que me conduzcas a la Verdad Plena que sólo se logra en la contemplación del MISTERIO. Te pido que abras mi inteligencia para comprender, con sabiduría, lo que los teólogos reflexionaron inspirados por Ti. Te ruego que me ilumines para descubrir, en lo cotidiano, esa VERDAD que es la que da el sentido profundo a las cosas y a la historia humana. Sobre todo a mi propia historia personal. Te imploro que alientes en mí para conocer los desafíos que nos tiras, como Iglesia, desde los signos de los tiempos. Que sean en verdad Signos de Dios, oportunidades para que la Verdad del Hijo se siga manifestando. 77
  • 78. Mamá Ruaj, Santo Espíritu de Amor y Verdad, hoy quiero consagrar toda mi vida a Ti. Quiero ofrecerme para que hagas conmigo lo que quieras. Para que esto se REALICE me propongo: 1. Discernir con prudencia tus mociones, sobre todo las relacionadas con mi vida pastoral. 2. Crecer cada vez más en docilidad a lo que me pides, sabiendo que solo así seré instrumento para que TÚ hagas la obra. 3. Dejarme conducir, amorosa y sapiencialmente, por el Magisterio de tu Hija, la Iglesia. 4. Estar atento para descubrir tu amorosa voz en las personas y circunstancias concretas de mi vida. 5. Cultivar el Espíritu de Comunión Eclesial y aprender a descubrirte y buscarte en las riquezas personales de mis hermanos sacerdotes. Todo esto será posible si me abandono al Amor Maternal que eres Tú, Ruaj Santa. En esta conciencia quiero abandonarme en Tí. Ser uno solo contigo y, desde Tí, con el Padre y el Hijo. AMEN. La leímos, de manera personal y privada, en la Misa de despedida. Confieso que no alcancé a terminar porque parece que fue demasiado larga… parece que los otros terminaron (era en silencio) y se siguió el rito. A mí me faltó leer los cinco propósitos. Pero supongo que la cosa ya estaba redactada y firmada… así que el Señor me pedirá cuenta de ellos. Al hacerlo público de esta manera… también creo que a varios de mis conocidos les servirá para pasarme factura sino lo vivo. Luego de ese momento matutino (en el cual la escribí) tuvimos la primera contemplación de la mañana. Era sobre la vida de la Santísima Trinidad en sí misma (lo que yo había escrito sobre la perijoresis). Me introdujo en un clima de oración tal que continué orando solo cuando terminaron. Y todo lo que había buscado con mi esfuerzo… me vino como don. Es difícil de explicar. Por eso les transcribo lo que anoté luego en mis apuntes espirituales. Tan cual lo hice en ese momento. Hoy, un día después, no sé si podría volver a escribirlo así. Fue como un relatar el transcurrir del acontecimiento: Danza en el “corazón”, en el cuerpo. Suave, profunda, de todo mi ser. (Que se calle el Pá que está hablando). Deseo seguir en intimidad, yo. “El”. Plenitud. Nada más. Una pared blanca. Está. No lo veo. Está. Gozo. El corazón me va a estallar. Fuego. Cuando quiero “razonar” me deja. Sigue estando pero ya no está. Estoy feliz. Gozo. Paz. 78
  • 79. (Luego medito como llegué a este momento desde uno más atrás hasta ahora; moción de escribir la experiencia para dejar constancia y que la recuerde. Al hacerlo me acuerdo de Pascal. Pero no es la de él. Es la mía. Es el regalo que yo recibí. ¡Gracias!) Sigo en la Capilla. Puedo ver, razonar, mirar el Sagrario, ver el paisaje, escuchar los pájaros. Todo está igual que siempre. Me viene a la mente el monte Tabor. Lo que vivieron allá. Este momento se parece al descenso: toda la vida es normal, pero ya nada es “normal”. Todo es común y corriente: tengo melancolía de ese momento. Yo también hubiera querido hacer una carpa y quedarme allí. Pero… todo es ya peregrinar hacia la Shekinah, hacia la morada eterna. Había pedido ayer una palabra y me salió el Salmo 48,2-4. Hoy puedo decir, con certeza, que estuve en la Montaña de Sión, en la Morada de Dios. (Debo confesar que fue la segunda palabra que pedí. La primera había sido 10 minutos antes y era Isaías 22,19-23: “Yo te derribaré de tu sitial y te destituiré de tu cargo. Y aquel día, llamaré a mi servidor”… ¿qué se viene?) Lo que está en negrillas era la experiencia. El resto fue producto de una mente que se “desligó”. Es difícil definir exactamente lo que ocurrió. Y no quiero hacerlo. Tampoco puedo. Simplemente compartir un toque de Dios, todavía de muy principiante… como puedo decir comparada con algunas de las experiencias que anteriormente habían comentado otros hermanos. Pero ha sido un entrar en la Morada… en los umbrales. Y eso llena el corazón y la vida de sentido. Si alguno se pregunta a que viene el título… pues los que llegaron a la Convivencia con el Espíritu sabrán de donde viene: lo leí en la muralla cuadrada. Los que no saben de que se trata… bueno… los invito a iniciar esta aventura comenzando por la primera, la Convivencia con Cristo. 79
  • 80. Recomenzando las actividades Y cuesta volver a escribir en el blog. Es que uno se hace al hábito de que todas las semanas dos o tres artículos tiene que subir. Y parece que las palabras brotan más fáciles. Pero con las vacaciones perdí el ritmo… Este es el primero… seguro que no es tan elaborado. Les comparto que luego de la Convivencia con el Espíritu pasé unos diez días en Hasenkamp, con mi papá. Siempre disfruto de mi familia en las vacaciones, y de la pesca con mis sobrinos y mi papá. Aquí una foto de una de esas salidas al río Paraná… a mojar carnada porque no salió nada. El día anterior había ido con otros tres sobrinos a Paso Quebracho… allí, además de las mojarras… bueno… el clásico: se me cortó la manguera de la nafta cuando pegábamos la vuelta… arreglarla en la penumbra… volver dos horas después de lo programado. Sí, ya se: tengo que vender ese auto. La última semana fui a asesorar una Convivencia con Cristo a Recreo, provincia de Santa Fe. La primera que asesoraba. Es el comienzo de la Escuela de Espiritualidad y ya me había olvidado cómo llegamos a esa instancia. Un desafío muy interesante. En la foto pueden ver los rostros de alegría que tienen los Conviventes, luego de un encuentro renovador con Cristo: 80
  • 81. En esta otra pongo a los integrantes del Equipo. Un lujo de personas cada uno de ellos: El 27 me reintegré a la parroquia. El lunes se me murió windows… hasta el jueves por la noche que logré resucitarlo. En el medio una reunión con el Arzobispo en la cual le quería (y lo hice) presentar un material escrito. Supongo que será para bien si lo hice en medio de estas contrariedades. Ya les contaré de qué se trató, si avanza. Ahora estamos en la Parroquia en pleno preparativo de un festival folclórico que se hará este fin de semana. “Arámos dijo el mosquito…”: en realidad son los laicos los que están a full en la preparación y promete estar muy bueno. Esta foto es del sábado por la mañana en la cual un programa de radio (Caminata sabatina) transmitió en directo desde el frente de la parroquia. Los locutores son los tres que están al frente… el resto somos los locales… lo de la mesa fue la picada den entrada. Luego vino un buen asado y una sobremesa hasta las cuatro y media de la tarde. Este miércoles retomo mi programa de radio Concilium, así que ya vendrán los artículos sobre la Lumen Gentium. Ahora… simplemente a tomar el ritmo de publicaciones después de este telegráfico post. 81
  • 82. Primera Experiencia de Kerygma y Vida Concluimos este viernes las primeras siete semanas del Camino Parroquial de Nueva Evangelización. La cara de los participantes creo que es el mejor comentario de cómo terminamos esta Experiencia. El año pasado, como les comenté al relatarles la Asamblea Pastoral Parroquial, presenté la sugerencia de iniciar en la parroquia este camino (para aquellos que quieren saber sobre su fundamentación, la pueden bajar desde este link). Los rostros de los presentes… eran de bastante extrañeza porque se notaba que no se entendía bien de que se trataba. Luego volví a presentar a fin de año la propuesta al Consejo Pastoral… con las mismas caras. Se llevaron el texto con intención de leerlo, comentarlo con sus grupos y traer propuestas para organizar el año en la primera reunión de febrero. En esa reunión pasó lo que habíamos previsto con el Padre Ignacio… no lo habían trabajado. Pero nosotros ya teníamos organizada la próxima reunión a mediados de febrero. Allí se entendió más o menos las cosas y se planificó lo que se realizará en los meses de junio y septiembre. Y me dieron vía libre para organizar la primera Experiencia de Kerygma y Vida. Les dije que debíamos trabajar en el método así que la idea era que 82
  • 83. participaran 8 ó 10 personas… es decir, de entrecasa, como prueba piloto. Lo vieron bien y se comprometieron a invitar entre la gente “de siempre”. A principios de marzo, luego de que en la oración viera claro quiénes serían, convoqué al equipo: Stella, Analía y Silvia, la guitarrera. Los cuatro estábamos asustados por lo que teníamos que hacer. Las chicas porque no entendían muy bien de qué se trataba y yo porque sabía que me metía en el berenjenal de armar las carpetas para cada día. En las dos primeras reuniones hablamos en general sobre el contenido y les pasé unas hojitas de una carilla con la puntuación de los temas. Las chicas al ver esa hojita… no entendían demasiado y se asustaron un tanto… aunque no me lo dijeron. Después escribí el contenido del primer encuentro y se los presenté. Se calmaron un tanto ya que allí estaba todo lo que debíamos hacer, decir, cantar y rezar. Eso sí, nos llevó tres reuniones preparar ese primera Experiencia. De manera paralela comenzamos a invitar a la gente. Un esposo se sumaba… cuatro catequistas eran de la partida… otra del coro también… yo invité a tres… listo… ya tenemos los diez primeros como para hacer la prueba piloto. De las tres que invité yo vino solamente una. Pero los últimos días se sumó gente motu proprio… lo cual hizo un total de 17 participantes. De ellas 15 participaron casi de manera plena. Un grupo interesante que sería nuestro “conejillos de indias espiritual”. Y se largó nomás. El viernes de la octava pascual. Una de las del equipo (no digo su nombre, que lo diga ella) no durmió en la noche previa. Pero al comenzar, con la oración inicial se le fue todo el susto. En realidad a los otros tres del equipo también en ese momento se nos fueron los sustos y nos pusimos en las manos de Dios para que Él haga lo que quiera y de la manera que quiera. Y así fueron transcurriendo las semanas. Los lunes me encerraba a escribir el encuentro del viernes (durante la semana algo lo trabajaba, pero ese día era el determinante). A la noche reunión de equipo para estudiarlo, dividirnos las partes, elegir las canciones apropiadas (de las cuales varias Silvia tenía que aprenderse durante la semana). Y el viernes dejar que Dios obre. No recuerdo si fue para el tercer o cuarto encuentro, durante esa semana tuvimos una zarandeada bastante brava: enfermedades de familiares, muerte de una abuelita y yo bastante turbado espiritualmente. Todo un signo de que las cosas marchaban bien, aunque a algunos les parezca raro este comentario. Una de las del equipo (no digo su nombre, que lo diga ella) aceptó en un comienzo porque solamente proclamaría la Palabra de Dios. El primer día… no solamente hacía las proclamaciones sino que se animó a 83
  • 84. intervenciones. El día sexto y séptimo Stella tenía un retiro espiritual y no podía estar. Lo que no estaba previsto es que se lo adelantaron una semana y perdimos su presencia el día quinto, el de la efusión del Espíritu Santo. Fue una gracia que en ese momento ella estaba en una Misa en la cual, los presentes y 12 sacerdotes que concelebraban, se unieron a lo que estábamos haciendo nosotros: 400 kilómetros de distancia… pero es la misma Iglesia y el Santo Espíritu Santo se las arregla para estar en todos lados y con todas las personas. Durante el momento de la efusión, luego de las oraciones invocando la venida, estaba previsto que yo imponía las manos, una del equipo cuyo nombre no voy a decir oraría y Silvia cantaría. Esta del equipo era la que solamente quería leer la Palabra. Pues bien… se oró todo… Silvia se quedó con cuatro canciones impresas en el cancionero… ¡Las cosas que hace Dios cuando somos dóciles a su voluntad! La escritura de los dos últimos encuentros se me complicó un tanto. Así que la reunión de los lunes las pasamos a los martes. Pero todo salió redondo. La carpeta está y ahora tenemos que mejorarla. Cuando terminaba de escribir cada encuentro me sorprendía de su contenido, porque me daba cuenta de que era el fruto de mis 19 años de sacerdocio. Allí están las predicaciones de las misiones de verano en el agreste monte de Feliciano… la estructura básica de un seminario de vida “avanzado” que hice para los servidores de la Parroquia Santa Rafaela (luego allí hicimos dos para la gente, pero con el contenido propio de los carismáticos)… las meditaciones sobre la Iglesia de mis clases de teología pastoral… la participación protagonista y activa de los laicos que me enseñara la Acción Católica de mis años mozos y el Área Joven que me tocó asesorar en los últimos años… la valoración de los elementos propios de la religiosidad popular que me enseñó San Cayetano… y, para darle forma y como método, todo lo que he vivido en las Convivencias con Dios en los últimos seis años. Es impresionante como la vida de uno no pasa en vano sino que va germinando lo que se gesta en la experiencia, ya sea esta plena o frustrante. Pero todo eso se fue haciendo mensaje transmitido. Mensaje que ahora debemos pulir y enriquecer con la experiencia de los que están colaborando. La foto que ilustra este artículo es al final del último día. Es una foto media trucha… porque sino alguien quedaba afuera. Primero saqué una foto y luego Lourdes sacó otra. Tomé la mía y recorté mi figura de la otra… y la pegué allí donde estoy. Así que no estoy realmente apoyado en la guitarra como parece. Pero quería que estuviéramos todos así que me tomé esa licencia histórica. ¿Como sigue ahora la historia? Para quienes participaron la aventura continúa el año que viene durante la Cuaresma en lo que dimos en llamar “Mistagogía de la fe”. Pero como la prueba piloto está hecha, ahora 84
  • 85. queremos abrir la Experiencia para todos los miembros de la Parroquia (una cuestión: es algo exclusivamente parroquial, ya sea porque viven en la jurisdicción o porque vienen a Misa aquí los fines de Semana). Así que por única vez (la idea es que se haga todos los años solamente en el tiempo que va de Pascua a Pentecostés) la volveremos a repetir… dos veces. El 8 y 9 de junio será concentrada en un fin de semana y para jóvenes (17 a 35 años). Luego la volveremos hacer, abierta para todos, en siete semanas, antes o después de la fiesta patronal (octubre), de acuerdo a lo que decidamos en el Consejo Pastoral. Esto no terminó… apenas comienza. 85
  • 86. Retiro de Dedicados La Paz 2013 Casi, casi recién llegado… un poco cansado pero con el corazón pleno y contento. Muy contento. ¿De qué se trató el asunto? Es el retiro anual en el cual, algunos de los miembros de la Comunidad de Convivencia con Dios, hacen anualmente para realizar por primera vez o renovar sus votos privados dentro de esta “nueva forma de vida evangélica”. Yo ingresé en septiembre del año pasado a la Comunidad. Pertenezco a la misma en calidad de asesor, dentro de la categoría de lo que se llama “servidor”. Como tal, sin dejar de ser y actuar como sacerdote diocesano, me comprometí a crecer espiritualmente y participar de las distintas actividades que se realizan, ya sea para mi madurez personal como las actividades evangelizadoras (Convivencias). Varias de estas se las he contado aquí. El retiro del cual participé es para Dedicados, “grupo” al cual no pertenezco ya que no he hecho, por ahora, ninguno de los seis votos privados que ofrece la Comunidad que hagamos para crecer en la vida personal de unión con Dios. Tampoco había pensado hacer uno en concreto en el tiempo inmediato (aunque… bueno… hay que rezarlo y madurar la cuestión). Participé porque fui especialmente invitado a hacerlo y porque me convenía, por mis actividades parroquiales, hacerlo en este fin de semana concreto. Mi intención era crecer espiritualmente, como es la intención de quién participa de cualquier retiro. Quince días antes me pidieron si podía celebrar las Misas y predicar en las mismas. Acepté de inmediato ya que es algo natural de mi ministerio sacerdotal. El martes pasado me preguntaron si podía sumarme como asesor al equipo que coordinaba el retiro. Ya sabía que las cosas “se complicaban” pero lo acepté con gozo porque cada vez que voy de asesor a algo de Convivencias vengo doblemente bendecido. Así que allí estábamos: yo “servidor”, casi de colado, en medio de un retiro para “dedicados” animado por un equipo de “familiares” (que son quienes tienen un nivel de compromiso con Dios en la comunidad aún mayor). Rescato varias cosas muy buenas de este fin de semana. Primero y fundamental, mi ministerio sacerdotal que lo hice a través de los sacramentos de la Eucaristía y la Confesión. En verdad me gozo cuando puedo servir en esto. 86
  • 87. Lo segundo es el clima espiritual que vivimos. Quienes participan tienen un camino de vida no sólo dentro de la Iglesia sino, sobre todo, en su relación de intimidad con Dios. Y eso se nota tanto en las celebraciones como en las charlas casuales de pasillo o de mesa. La sola presencia del hermano te edifica en la fe. Y éramos cerca de 90… así que RE-edificados salimos. Lo tercero fue el compartir con el equipo. Lo cual significa palpar más de adentro todo lo que significa esta vida comunitaria, ya sea en la profundidad de sus opciones como en las cuestiones prácticas que tienen ir dando para terminar de organizarse y ser reconocidas oficialmente por el Vaticano. Lo más importante, personalmente, para el final. Mi participación en las distintas actividades de la Comunidad de Convivencia con Dios ha sido siempre la de vivirlas como discípulo. Y esta no ha sido la excepción. Al contrario. Me gozo de aprender de mis hermanos mayores en la fe como profundizar el encuentro con Dios. Aprenderlo no con charlas teológicas sino desde la sabiduría, es decir, desde la experiencia de vida espiritual práctica y concreta que cada uno de ellos tiene. Al compartir esos testimonios me doy cuenta de lo poco que he vivido y lo mucho que debo progresar todavía. Me doy cuenta de lo principiante que es este sacerdote. Cuando digo “hermanos mayores” estoy hablando de laicos. Y, también, estoy hablando de gente que tiene varios años menos que yo (no todos, pero si muchos). Por lo cual es testimonio de vida en el Espíritu que a uno le llena el espíritu y lo anima a vivir en más fidelidad a Jesús. Pido al Señor tener esa humildad del discípulo para seguir enriqueciéndome con sus vivencias espirituales. Hoy, al final de la Misa, la inmensa mayoría de los presentes (yo y algunos pocos no) hicieron o renovaron sus votos privados. Varios viajaron seis u ocho horas para hacerlo. Y se hizo luego de un Retiro que ayudó muchísimo a comprender más, a madurar más, el sentido espiritual, místico, que tiene para la propia vida y para la Iglesia ese acontecimiento. Hoy no solamente se enriquecieron espiritualmente mis hermanos sino que yo salí también más enriquecido. También ustedes. Es lo que se conoce como Comunión de los Santos… La foto no es de este retiro porque no llevé mi cámara porque no tenía pilas y la batería ya está agotada. Así que no tengo ninguna. Estoy concelebrando con el padre Alberto, el fundador de las Convivencias con Dios. Es de este verano durante la Convivencia con el Espíritu. La pongo porque habla de lo más importante que se vive en las Convivencias: la Comunión con el Dios Vivo y cercano. 87
  • 88. Auto en venta No es por consejo del Papa Francisco. No es precisamente un 0km el mío. Es porque me cansé de que “me lleve y me deje”. Fue una decisión que tomé en el retiro del verano. Claro, que venía con un trato con el Señor para que me ayude a hacer los trámites del caso. En marzo me puse las pilas. Lo saqué a la calle con el clásico tarrito (en este caso un botellón de perfume para piso llenado a medias con agua). Al día siguiente apareció un comprador… que me ofreció menos de lo que yo pedía. Lógico… de verlo solamente. Luego dos más ofertaron… pero no volvieron. El primero me seguía ofreciendo lo mismo. Decidí entonces venderlo a ese precio. Con lo “recaudado” compraría otro, de menor valor real pero de mecánica más sencilla. Es que mis finanzas en ese momento estaban a $0,00 de ahorro. Apuntaba a un R9. Y me puse a ver varios. Ninguno me convencía: era cambiar un problema por otro. Al final me decidí por uno que había en una agencia, no porque fuera bueno sino porque hasta ahí me llegaba lo que recaudaría con la venta del mío. Quedé con el comprador (del mío) en venderlo un jueves. Fue una semana lluviosa. El miércoles por la noche presentía que el “negocio” no era el que surgía del “trato” con el Señor en el retiro: no sé, había algo que 88
  • 89. no me convencía. El jueves por la mañana arranco mi R19… y sale humo del motor. Sí. Humo con olor a quemado… y en ese momento está llegando el comprador. Le digo qué está pasando. Lo llevamos a un mecánico, luego a otro y luego a otro… venta frustrada. Y yo preocupado por el olor a quemado y el humo. Después me di cuenta de que había aceite en el motor… con las lluvias de la semana se había mojado… había caído sobre el caño de escape… se evaporó el agua (humo) y se sintió olor a quemado por el aceite. Quedé contento porque no era nada grave y, vaya paradoja, porque se hizo realidad el presentimiento de que la compraventa no era parte del “plan”. Conclusión: saqué el tarrito y comencé a usar de nuevo mi R19. Providencialmente aumentaron mis ingresos y pude comenzar a ahorrar un poco. A mediados de junio decidí sacarlo nuevamente. Apareció un comprador ese día… y dos juntos al día siguiente… me ofrecían menos de lo que pedía… les decía que podría ser… no aparecían más. El miércoles de la semana antepasada, por consejo del mecánico, lo llevé a que le lavaran el motor para que quede “más presentable”. A las 14.00 entró en el lavadero. A las 15.00 comenzaron a lavarlo. A las 15.40 me acerco a ver qué pasaba… no arrancaba. Lo estaban sopleteando para secar los cables… arrancó fallando… lo mantuvieron encendido un rato largo y seguía fallando. Me lo entregaron. Pagué el lavado. Lo llevé a duras penas a un electricista que estaba a dos cuadras. Esperé 40 minutos a que terminara un trabajo. Lo vio. Le cambió unos cables. No arrancaba porque hacía una contra-explosión. Me dijo que seguramente se había salido de punto y lo debía llevar a un mecánico. Eran las 18.45. Fui a uno a media cuadra y estaba lleno de trabajo. Luego a otro a otra media cuadra y… después de “llorarle la carta” me dijo que iría a verlo. No lo pudo hacer arrancar así que llevamos empujando a su taller. Para los que conocen Paraná, fue la última cuadra de Brown y una de Ramírez… respetando semáforos… en pleno horario pico de salida de comercios. Llegamos. Le pagué al electricista. Y lo dejé para que lo vea al día siguiente. Me volví caminando media hora (hasta el Plaza Vea… para los de Paraná) y luego me tomé un taxi hasta la parroquia. La caminata me bajó el azúcar y me hizo dormir de una a la noche. Al otro día llamé a las 18.00 y me dijo que funcionaba pero que en ese momento se había enloquecido. Que lo llamara el día siguiente. A primera hora del viernes por la tarde lo llamé y ya estaba. Era una ficha mojada. Me dijo cuánto me salía arreglarle varios problemas que tiene. Pagué. Me volví a la parroquia con varios pesos menos… pero con el motor limpio. 89
  • 90. Hoy estaba por ir a visitar agencias para preguntar si me lo recibían junto con el poco dinero que tengo y ver si puedo sacar otro. Más chico y que “me lleve y me traiga”. Pero… amanecí engripado. Así que ahora estoy encerrado, sonándome la nariz y escribiendo estas líneas. Estas son las palabras del Papa sobre los autos nuevos de los curas, dichas a seminaristas: “Comentando la alegría que se encontraba en la sala se preguntó: ¿La alegría de un seminarista nace de haber ido a bailar el fin de semana con los amigos? O se centra en el tener, por ejemplo en tener el último modelo de smart phone, o el escooter más rápido. El auto que se hace notar, “les digo verdaderamente, a mi me hace mal cuando veo a un cura o una monja con un auto último modelo. ¡No se puede! El auto es necesario, pero uno más humilde “y si te gusta un auto lindo “piensa solamente a cuantos niños en el mundo mueren de hambre”.” De mi parte… no quiero un auto lindo ni 0km. Voy a tratar de tener uno que me lleve a todos los lados dónde tengo que ir por cuestiones pastorales. 90
  • 91. Estamos de paso… nomás Y el que se crea que tiene todo asegurado… que lo agarre una gripe. Estuve en cama lunes y martes. Y todavía estoy andando como en el aire… hasta el punto de estar recién por salir a dar clases… cuando terminaron la semana pasada (bue… demencia senil dirán algunos… jaja). Soy diabético, así que sé por experiencia diaria que la enfermedad limita el cuerpo y uno se debe dejar limitar para así controlarla y que ella no lo controle. Pero esta vez mi “gripe anual” se vino con una sobredosis filosófica. No sé si fue la fiebre… pero pasaron tantas cosas por mi mente. Recuerdos de situaciones, de momentos vividos… todos ellos en esos despertares de media hora entre sueño y sueño al que nos obliga la cama forzada. Recordar tantas cosas no me dejó pena en el corazón. Pero si me dejó la sensación de “valorar” lo que uno hace… lo pasajero de las vivencias tan “fundamentales” en nuestra consideración pero tan secundarias en el contexto que nos rodea. Corremos apresurados. Queremos atesorar bienes… obras… prestigio… poder… lo que se nos ocurra. Y de golpe lo que poseemos como un tesoro se pierde en la nada… aplastado por los acontecimientos. Somos contingentes. Y nada de lo que poseemos es nuestro. Y nada de lo que hacemos nos pertenece. Y estaríamos destinados a perdernos en la nada si Dios no hubiera salido a nuestro encuentro para invitarnos a su casa eterna. Así de terrible son las cosas presentes. Y así de grandioso es nuestro destino eterno. Pues bien… acumular… atesorar… buscar figurar… perderse en el placer… para qué: estamos de paso, nomás. Post data 1: mañana viernes, a la noche, me voy a Esperanza a asesorar una Convivencia con Pedro. Así que les pido oraciones por todos los que participaremos del acontecimiento. Como dura una semana, les voy a dejar programados unos artículos de publicación automática así no me extrañan. Post data 2: para los que están interesados por la salud de mi auto… ayer por la tarde fui a una reunión al centro de la ciudad… volví agregándole agua cada 10 cuadras… está en el taller porque se rompió la bomba de agua… y si… estamos de paso, nomás. El auto también. 91
  • 92. Encuentro General de Servidores 2013 Más de 500 miembros de la Comunidad Convivencia con Dios nos reunimos en La Cumbre, Córdoba, este fin de semana largo. Yo es la primera vez que participo ya que recién el año pasado ingresé a la Comunidad, a pesar de que hace muchos años que participo como asesor voluntario de las Convivencias. Fue una experiencia de Iglesia Viva muy impresionante. Lo primero que les cuento tiene que ver con el aspecto humano: fue el re-encontrarme con hermanos con los cuales había servido en distintos lugares del país. A algunos los reconocí de entrada… a otros los saludaba y después le preguntaba quienes eran… a otros los saludaba y les preguntaba luego a otros quienes eran y luego los volvía a saludar con el gozo de haberlos reconocido (es que ya estamos viejos y son muchas caras a retener) … El espíritu fraterno y la inmensa alegría del encuentro era un común denominador el primer día. Luego vinieron las enseñanzas que se dieron a lo largo de dos días. Esta vez (para mí la primera) giró todo alrededor de los cuatros aspectos distintos que puede tener una misma vocación mística. Lo de mística viene de que el objetivo de la Comunidad es tender a la unión con Dios. Una unión que será plena en el cielo pero que ya pregustamos en nuestro peregrinar terráqueo. Me encantó como distinguieron entre cuatro maneras de ser distintas pero complementarias todas una de las otras: el contemplativo; el asceta, el misericordioso y el apóstol. Durante el encuentro se desarrollaron las tres últimas, medio día cada una. Del contemplativo no se habló porque está más desarrollada la cuestión en las mismas Convivencias. De cada una se dieron las características y hermanos fueron dando testimonio sobre como es en lo concreto ser de una u otra manera. Tanto la teoría como la vivencia nos enriquecieron muchísimo. Yo salí muy edificado de la santidad de vida que tienen mis hermanos. No hay caso… debemos convencernos que hoy 92
  • 93. también los santos están caminando entre nosotros… aunque nos cuesta mucho darnos cuenta. La última tarde se hablaron sobre los seis votos privados que pueden hacer los Dedicados. Esta contemplación simplemente se basó en que distintas personas fueron dando testimonio como vivían sus votos. Edificante al máximo. De mi parte, me vengo con el corazón pleno del encuentro con Dios y con los hermanos. En un momento el Señor me mostró con mucha claridad que debo hacer algo concreto. En enero la moción fue simplemente que presentara un proyecto… nada más. Ahora me pidió que me implicara para que se lleve adelante. Y me mostro que será un camino de cruz personal (“amar hasta que duela”) pero que no me preocupe porque Él tiene el control. Eso fue en la mañana del domingo, durante una de las contemplaciones. Por la tarde me mostró que no estaría solo sino que me podría apoyar en la Comunidad. El resultado: todos cantaban con gozo y yo lloraba, con mucha serenidad y consuelo… pero el agüita me corría por las mejillas. El regreso, el lunes, fue algo accidentado. En la autovía entre San Francisco y Santa Fe yo iba por el carril rápido a la velocidad máxima permitida… estaba cruzando un auto y el conductor no me debe haber visto porque se comenzó a cambiar de carril… los gritos suaves de su señora esposa lo deben de haber advertido porque volvió a su carril: no debe de haber estado a más de 30 centímetros de tocarnos de costado. De regreso a Paraná, el Padre Miguel Velázquez tomó su camioneta, me dejó a mí en mi parroquia que está en las afueras de la ciudad y partió hacia su parroquia en Villa Clara (en el centro de la Provincia de Entre Ríos). Pasó antes por su casa en Sauce de Luna. Antes de un cruce de rutas algo le pasó a las ruedas traseras así que tuvo un accidente. El vehículo destrozado… él solamente unos golpes en la mano y una fisura en el talón… la perrita que lo acompañaba salió ilesa. Así que no pasó mayor cosa… descontando lo de los fierros que se arreglan. Hoy, cambiando de tema, tuve novedades con mi auto… pero se los cuento en la próxima. 93
  • 94. Chiche nuevo Mi glorioso R19 ha pasado a la historia: dejó su puesto de trinchera a un Ford Courier gasolero modelo 2000. Esto ocurrió el martes pasado, pero por una u otra cosa no se los pude contar antes. La parroquia de Diamante ponía uno de sus autos en venta así que llamé y le ofrecí el dinero que tenía ahorrado y varias cuotas más hasta saldar la cuenta. El Padre Javier aceptó las condiciones de pago y me entregó la llave con todo el resto del auto. Como está a nombre del Arzobispado el único trámite que tengo que hacer es sacar la Tarjeta Azul para manejarlo. Lo presento en sociedad: Lo tenían parado desde marzo ya que esa parroquia tenía dos autos a disponibilidad de los sacerdotes. En esa época habían trasladado a un vicario y la Courier quedó sin uso guardada en la cochera. Le arreglaron algunos detalles de arranque y listo. Yo, al día siguiente de traerla, le cambié unos cañitos de combustible y hoy le hice alineación y balanceo. Funciona bastante bien. Eso sí, me tengo que acostumbrar a la 94
  • 95. aceleración y el temblequeo propio del gasolero… algo que vendrá con los días. Como pueden ver, elegí poner una foto en la cual quede a la vista el número de la patente (394). Si alguien saca algo en la quiniela… no se olvide de darle el diezmo a este cura… es que tengo que pagar algunas cuotas todavía El R19 lo tiene ahora un amigo a consignación para venderlo. Partió en el mismo momento en que llegó la Courier. Espero que no hayan tenido mucha oportunidad para charlar entre ellos y transmitirle la tradición de quedarse tan típica del Renault. Eso sí, me hizo crecer mucho en paciencia y confianza en la Providencia. Así has llegado al final. Ahora espero algo de vos: Si te agradó o querés hacer alguna sugerencia, dejá un comentario en mi blog: http://padrefabian.com.ar Y no te olvides de que este libro no era gratis: rezá una oración por mi santificación. + Bendiciones para vos y los tuyos. 95

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