Between hereandforever

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posta que es un libro hermoso eh.

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  • 1. 2 Agradecemos a todas las personas que con su interés, colaboración y apoyo incondicional contribuyeron a sacar adelante este proyecto. Igualmente a los lectores, que con su entusiasmo nos dan el ánimo necesario para seguir trabajando en nuevos libros. Moderadora Sheilita Belikov Traductoras Abril. alexiia☮♪ andre27xl Anne_Belikov baabo bautiston BrendaCarpio Cami.Pineda Dani †DaRk BASS† flochi inthefreedomwings kathesweet kirara7 Liseth_Johanna Little Rose LizC masi Makilith Vivaldi Mery Shaw Niii Paaau Pimienta Sheilita Belikov Susanauribe Vannia *ƸӜƷYosbeƸӜƷ* Correctoras Marce Doyle* Alba Magg Grigori Samylinda karla pierce *ƸӜƷYosbeƸӜƷ* Shellene Roochi ~NightW~ _Nathy_ Aldebaran Recopilación y Revisión Marce Doyle* Diseño Sheilita Belikov
  • 2. 3
  • 3. 4 Sinopsis Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Capítulo 11 Capítulo 12 Capítulo 13 Capítulo 14 Capítulo 15 Capítulo 16 Capítulo 17 Capítulo 18 Capítulo 19 Capítulo 20 Capítulo 21 Capítulo 22 Capítulo 23 Capítulo 24 Capítulo 25 Capítulo 26 Capítulo 27 Capítulo 28 Capítulo 29 Capítulo 30 Capítulo 31 Capítulo 32 Capítulo 33 Capítulo 34 Capítulo 35 Capítulo 36 Capítulo 37 Capítulo 38 Capítulo 39 Capítulo 40 Capítulo 41 Capítulo 42 Capítulo 43 Capítulo 44 Sobre la Autora
  • 4. 5 Traducida por Sheilita Belikov Corregido por Mona Hace mucho tiempo que Abby ha aceptado que no puede estar a la altura de su hermosa y carismática hermana Tess, y sabe exactamente que ella es: la segundona. Invisible. Hasta el accidente. Ahora Tess está en coma, y la vida de Abby está en espera. Puede haber sido difícil vivir con Tess, pero no es nada en comparación a vivir sin ella. Sin embargo, tiene un plan para traer de vuelta a Tess, que involucra al guapísimo y misterioso Eli, pero entonces Abby descubre algo sobre Tess, algo que siempre estuvo ahí, pero que nunca había visto. Abby está a punto de descubrir que la verdad no es siempre lo que piensas que es, y que la vida ofrece más de lo que nunca creyó que podría...
  • 5. 6 Traducido por Sheilita Belikov Corregido por Marce Doyle* e inclino hacia adelante y miro a Tess. Ella está inmóvil. Silenciosa. Las máquinas que mantienen a Tess con vida emiten un pitido para mí. He estado aquí tan a menudo que a veces creo que es su manera de responder. Pero hoy eso no es suficiente. El domingo es un día de oración, después de todo, ¿no? Así que aquí está la mía: Hoy quiero que Tess despierte. Hoy ella tiene que despertar. Me inclino más, tan cerca que puedo ver las pequeñas líneas azules en sus párpados marcadas donde su sangre aún bombea, aún fluye. Muestra que su corazón aún late. —Si no haces algo, Tess, yo… cantaré para ti. Nada. —Lo digo en serio —le digo. Todavía nada. Los ojos de Tess permanecen cerrados y su cuerpo yace inerte, pinchado con agujas y rodeado de máquinas. Solía visitar a Tess con mamá y papá, solía esperar con ellos al doctor, pero la noticia nunca ha cambiado y llegué a tanto que no podía soportar ver las caras de mis padres, demacradas, agotadas y tristes.
  • 6. 7 Como una princesa en un cuento de hadas, Tess está dormida. Profundamente dormida. Supongo que "coma" no suena tan bien cuando estás tratando de vender historias donde todo termina bien. Dormir significa que te despertarás. Coma... bueno, coma no lo hace. Y Tess ha estado en esta cama, en esta habitación, en este hospital, durante seis semanas. Ella estuvo en un accidente de coche el día de Año Nuevo, conducía a casa la mañana después de una fiesta. Ella había esperado para volver a casa porque no quería correr el riesgo de tener un accidente con un conductor ebrio. En cambio, su auto chocó contra un pedazo de hielo y se estrelló contra un árbol. Tess siempre fue muy buena en estar a salvo. Al hacer lo correcto, al hacer feliz a la gente. Y ahora ella está aquí. Cumplió veinte en esta habitación, cuatro días después de la llamada que nos envió a todos corriendo hasta aquí. Mis padres le trajeron globos. Flotaron alrededor por un tiempo y luego se desinflaron, cayendo. Tess nunca los vio. Cumplí diecisiete en esta habitación también. Eso fue dos semanas y dos días después del accidente. Todavía estaba visitando a Tess con mis padres. Ellos me compraron pastelitos de la máquina expendedora y me cantaron cuando los abrí. Tess no dijo una palabra. Ni siquiera abrió los ojos. Yo mastiqué y tragué y mastique y tragué, a pesar de que los pastelitos sabían a caucho, y mis padres veían la cara de Tess, esperando. Teniendo fe. Fue entonces cuando me di cuenta que tenía que comenzar a venir sola. Cuando me di cuenta que tenía que traer de vuelta a Tess. —Despierta, Tess —digo, lo suficientemente fuerte como para que mi aliento agite su pelo, y agarro el unicornio de cristal que Beth trajo la primera vez que vino de visita. Ella dijo que sabía que a Tess le
  • 7. 8 gustaría, que todo se trataba de imposibilidades. Pensé que eso sonaba un poco más allá de Tess, que se dedicaba al aquí y al ahora y a ser adorada, pero cuando Beth puso el objeto en las manos lánguidas de Tess, juro que casi parpadeó. Ahora Tess no hace nada, y yo dejo el unicornio en su lugar. Sin embargo, no alcanzo la pequeña repisa en donde se pone, y cae al suelo. No se rompe, pero aparece una grieta que va desde un extremo del unicornio al otro. Una enfermera entra y me frunce el ceño. —Accidente —le digo. Y ella dice: —Amor es lo que tu hermana necesita, no actitud. —Como si no hubiera sido un accidente, como si me conociera, como si ella y todas las demás enfermeras que sólo han visto a Tess en esta no-vida, este estado crepuscular1, la conocieran. No lo hacen, no pueden. Pero yo lo hago. Tess cree en felices para siempre, en que los sueños se hacen realidad, y he decidido que esa es la manera en la que voy a llegar a ella. Ahora sólo tengo que descifrar la manera de hacerlo. Salgo del hospital y ando en mi bicicleta hasta el ferry. Una vez que estoy a bordo, me mantengo en el costado del barco. La mayoría de la gente se pone en el frente; el viento en su pelo, el río a su alrededor, y más adelante Ferrisville luciendo casi pintoresco y no como un montón de nada. 1 Estado crepuscular: trastorno de la consciencia en el que el paciente puede experimentar alucinaciones visuales o auditivas y responder a ellas con una conducta irracional. La persona no se da cuenta de quién le rodea en el momento de la experiencia y no se acuerda de ello con posterioridad, salvo quizás en forma de sueño relacionado con dicha experiencia
  • 8. 9 Miro el agua. Está oscura, de color marrón fangoso, y golpea con fuerza contra el ferry. Puedo ver mi sombra en ella, completamente dividida, pedazos y partes dispersos entre las olas batiendo. Me doy la vuelta, porque ya sé que estoy rota, que no hay nada en mí que valga la pena ver. Ya sé que ahí no hay nada en lo que valga la pena creer. Es simplemente como soy.
  • 9. 10 Traducido por Sheilita Belikov Corregido por Marce Doyle* e encuentro con Claire cuando el ferry arriba al muelle de Ferrisville y las personas se dirigen a sus coches. —Oye tú —dice ella a través de las tres pulgadas que su ventanilla bajó, metiendo sus dedos en la abertura en una especie de saludo—. ¿Quieres un aventón a casa? Señalo mi bicicleta. —¿Tienes espacio para esto? —El coche de Claire es de aproximadamente el tamaño de una galleta y está lleno de cosas de Cole. Apenas hay espacio en él para Claire. Ella pone los ojos en blanco para mí. —Sí, pero adelante, déjala en el muelle. Sabes que nadie va a robarla. —¿Estás diciendo que mi bici es una mierda? —Sí —dice ella, y le sonrío porque es una bici en muy mal estado. Era bonita cuando Tess la recibió, cuando ella tenía diez años, pero ahora se ve como una vieja bicicleta destartalada con la que hermana menor de alguien tiene que cargar. Lo cual, por supuesto, es así. Le pregunto a Daryl, que normalmente está por aquí rascándose, pero hoy está enrollando la cuerda, si puedo dejar mi bicicleta en el muelle. —Lo siento, no —dice, y luego—: ¿Cómo está Tess? —con la voz que todo el mundo utiliza conmigo ahora, la voz de “oh-es-una-pena.” La voz de “oh-todos-extrañamos-tanto-a-Tess.”
  • 10. 11 —No está muerta aún —digo, con mi voz quebrada, y dejo mi bici a sus pies antes de irme pisando fuerte hacia el coche de Claire. Odio cómo soy cuando la gente me habla de Tess. Odio cómo suenan todos. Odio cómo ya ha sido reducida al pasado cuando no lo está. Ella aún está aquí. —¿Estás bien? —dice Claire cuando entro. —No realmente —digo, empujando una caja llena de lo que espero sean pañales nuevos al suelo—. Yo sólo... la forma en la que gente habla de Tess. Como si estuviera muerta. —No creo que sea totalmente de esa forma —dice Claire—. Simplemente creo que la extrañan. —¿Tú la extrañas? Claire mira sus manos en el volante. —Tess y yo dejamos de hablar hace mucho tiempo. —Quieres decir que ella te dejó de hablar porque abandonaste la preparatoria para tener a Cole. Claire suspira. —No fue… no fue así, Abby. Pero fue casi exactamente así, y ambas lo sabemos. —¿Cómo está Cole? —pregunto, encontrando un paquete abierto de chicle en el suelo. Lo muevo ante ella—. ¿Sigue bueno esto? Claire toma el paquete y lo huele. —Huele a fruta falsa. Adelante. Y Cole está bien. Tengo al único niño de dos años que le tiene miedo a los baños, pero está bien. —Tal vez a él sólo no le gusta tu baño —le digo, metiendo un chicle en mi boca. El sabor estalla dulce y afrutado en mi lengua, pero sólo dura alrededor de dos masticaciones—. Sé que yo tengo miedo de entrar allí.
  • 11. 12 Es como estar dentro de un aula de punto de cruz, con todos los recordatorios de bajar el asiento y lavarme las manos. —Qué graciosa. Como si la colección de toallas de tu madre que nadie más que los “invitados” pueden usar es mejor. Me encojo de hombros y meto otra barra de chicle en mi boca. —Escuché a una de las enfermeras hablar sobre su hijo hoy. Tiene cuatro y a veces se quita los pantalones y se hace caca en la alfombra. Así que me imagino que lo estás haciendo bien con Cole. —¡No! ¿Quién es? —Kathleen. Nos sonreímos entre sí. Kathleen es la supervisora de Claire, y siempre está haciendo correr a Claire en busca de cosas para ella, como si Claire fuera su esclava y no una auxiliar de enfermería. —Eso casi compensa cómo se portó hoy —dice Claire—. Se pasó cinco minutos gritándome por tener una mancha en mis pantalones cuando sabía que la razón por la que tenía la mancha se debía a que me hizo bañar a la Sra. Green, que siempre se hace pis al segundo de empezar a bañarla. Nos detenemos en la calle de Claire, que también es mi calle. Cole está afuera en el patio delantero, corriendo tras los perros de caza del papá de Claire en esa extraña manera que los niños pequeños tienen, donde por un momento parece que van tan rápido que se van a caer con sus propios pies. —¡Mamá! —Cole le grita a Claire cuando salimos del coche. Él puede decir unas diez palabras actualmente, aunque Claire jura que está hablando cuando yo creo que está balbuceando. —Hola, bebé —dice Claire—. ¿Quieres decirle hola a Abby? —¡No! —dice Cole, lo que no me tomo como algo personal, porque de las diez palabras que estoy segura que Cole sabe, su favorita es “no”.
  • 12. 13 —Hola —le digo, y acaricio la parte superior de su cabecita sucia—. Claire, gracias por el aventón. —Claro —dice—. Diles a tus padres que les envió saludos, ¿de acuerdo? Asiento con la cabeza, pero no lo haré. Decirles a mis padres que alguien dijo algo significa realmente hablar con ellos, y eso es algo que no sucede mucho en estos días. Después de todo, ¿qué hay que decir? Todos sabemos lo que está pasando. Todos hemos esperado y esperado a que Tess despierte. Todavía estamos esperando.
  • 13. 14 Traducido por baabo Corregido por Alba Magg Grigori ómo estuvo el ferry? —Mamá preguntó desde la cocina cuando entre. Me detengo encogiéndome de hombros y luego subo las escaleras a mi habitación. Mis padres también tienen que tomar el ferry para ir a casa desde el hospital, ellos saben cómo es. La única manera de ir Ferrisville desde Milford, es el ferry. Un barco lento en un río. Se habló alguna vez de la construcción de un puente, pero no se hizo nada. Mi juicio fue que si Milford quisiera un puente que atravesara por arriba el rio, sería construido en un santiamén. Pero ¿Para qué querrían las personas conectarse con Ferrisville? Somos un pequeño y pobre pueblo, donde no nada más que hectáreas de tierras fiscales que supuestamente son un parque o reserva nacional. Tampoco es que tengamos visitantes. ¿Quién querría ver algo que se llama “El Gran Bosque triste”? Aún más importante, ¿quién querría vivir cerca de él? En cambio, mis padres, por ejemplo. Ellos piensan que es bueno que vivamos cerca de un río, para que un fin de semana podamos caminar por la arena llena de rocas (esa es la playa) y caminar por el agua, mientras miramos a la gente haciendo parrilladas o paseando en pequeñas embarcaciones, los motores rugiendo cuando se juntan y se pasan la gente de uno a otro, las personas que van y vienen, de ida y vuelta. —¿
  • 14. 15 Pero por supuesto, a mis padres les gusta. Ellos no crecieron aquí. Se criaron en un barrio residencial muy agradable, con centros comerciales y vecinos que no están relacionados entre sí de alguna manera. O eso dicen. Los padres de mi madre están muertos, y mi papá no habla a sus padres, el de vez en cuando solo menciona donde. Tess amaba ver las imágenes de nuestros padres cuando recién empezaron a salir, e incluso antes, de cuando estaban en la preparatoria juntos. Les hacía todo tipo de preguntas que mis padres realmente nunca contestaron. Es como si su vida no hubiera existido hasta que se conocieron y se mudaron aquí. Tess solía decir que nuestros padres tenían secretos, muchos sobre ellos, pero eso fue cuando estaba estresada por ir a la universidad, y había dejado de hablar con su mejor amiga porque quedó embarazada. Eso la convirtió en alguien a quien yo no tenía ganas de escuchar. Imagino que no habrá ninguna pregunta sobre el ferry, pero justo cuando me siento casi relajada por primera vez durante todo el día, mamá sale y llama a mi puerta. ―Abby, ¿qué estás haciendo? ―La tarea. No estoy haciendo eso. No es necesario, porque la preparatoria Ferrisville es una broma, pero ahora necesito estar sola. Tratar de averiguar qué hacer con Tess. ―Quería decirte que tu tío mandó flores para Tess de nuevo ―dice― ¿Las viste? ―Me las perdí. Lo siento. Las había visto y leído las cartas. Donde decía: “Mejórate pronto” en cada una de ellas, y nada más. Los hermanos de mi mamá, Harold y Gerald, parecen lo suficientemente agradables, pero no nos vienen a visitar a menudo.
  • 15. 16 Mamá no es mucho mayor que ellos, pero es como… bueno, el par de veces que han estado aquí, tratan a mamá como si fuera más grande que ellos. La tratan como si fuera su madre, con una especie rara de respeto e ira. No sé porque tendrían que estar enfadados. Ellos no viven aquí. ―Voy a ir y hacer algo de comer para mí y tu padre ―mamá dice―. Tal vez caliente las tortitas que sobraron de esta mañana. ¿Quieres acompañarnos? Quiero, pero no lo hago. Si lo hago, voy a ver la silla de Tess. Voy a pensar en ella. Sé que todos estamos pensando en eso. ―Será mejor que termine mi tarea ―digo. ―Muy bien, entonces, buenas noches ―dice con un pequeño suspiro, y yo escucho sus pasos hasta que desaparecen.
  • 16. 17 Traducido por masi Corregido por Alba Magg Grigori l día siguiente después de la escuela, tomó mi bicicleta que estaba en el muelle del ferry ―increíble cómo nadie se la llevo― y me dirijo al hospital. Avanzo a través de la planta baja, pasando la sala de espera llena de gente haciendo el ambiente pesado, atravieso el pasillo hasta pasar la tienda de regalos ―a cargo de las alegres y viejas damas de Milford, que charlan sobre sus premiados perros de concurso o sus flores, mientras venden paquetes de chicles por el costoso precio de dos dólares―, y doy vuelta en la esquina del pasillo hacia los ascensores. Todo en el Hospital Milford es deprimente. Bueno, no todo. Me gusta la cafetería. Se ve el río, y Ferrisville está lo suficientemente lejos para que no puedas verlo. Solo puedes hacerte una idea de las calles con las casas cuidadosamente acomodadas, con una fábrica situada en un extremo, y una franja rocosa de playa erosionada por situarse cerca de la estación del ferry. Además, la cafetería es el único lugar en el hospital que no huele mal. En cualquier otro huele a productos químicos, del tipo de productos para limpieza que pueden quemarte la piel solo con tocarlos. Y escondido entre ese olor a químicos siempre hay otro, uno más débil, pero que nunca desaparece. Por debajo, se puede oler la piel sin lavar y el miedo, y cómo de triste está todo. Igual que todos los que están aquí, todos los pacientes descansando en sus camas, pero no están aquí porque quieran estarlo.
  • 17. 18 Ellos están aquí porque tienen que estar. O porque éste es el último lugar en el que se imaginaron estar. El ascensor llega y paso al interior, preparada para ver a Tess. Después de subir camino hacia su unidad y entro a su habitación. Ella tiene el mismo aspecto, delgada, pálida, de alguna manera ida, sin embargo, todavía aquí. Han lavado su cabello color dorado, brilla, incluso contra el blanco color de su almohada. Una enfermera está colocándole una de sus vías intravenosas, y suspira cuando me ve. Tess siempre era-es muy buena en agradarle a la gente. Yo, en cabio, soy pésima. ―Voy a cambiar las sábanas ―dice la enfermera, y asiento, teniendo que esperar a pesar de que la enfermera vuelve a suspirar, Luego entra Claire como si la hubiera llamado de alguna manera. Comienzo a saludar, pero no me está mirando. Ella está mirando a la entrada de la unidad, y me doy cuenta de que todas las enfermeras también lo están, viendo hacía allí como si algo fuera a pasar. Lo cual es extraño. Entonces suena la alarma y un chico entra en la unidad. ―Tess ―digo, inclinándome sobre ella y susurrando en su oído―. Estás perdiéndote una gran oportunidad. Todos aquí están mirando fijamente a un chico que viene hacía aquí, y sabes lo que eso significa. Debe ser lindo. Nada. ―No estoy bromeando ―digo―. Viene un chico y todas las enfermeras están mirándolo. Al igual que cuando entras en una habitación. Eso significa que es muy lindo. Luego, aunque parezca extraño, el chico empieza a acercarse a la habitación de Tess, la enfermera que estaba balbuceándome acerca de las sábanas se calló y avanzó hacia él.
  • 18. 19 ―Muchas gracias por hacer esto ―dice ella, su voz toda agitada―. No puedo decirte lo bonito que es de tu parte ayudar, y… Entonces ella deja de hablar porque él camina directamente a la puerta. No debería estar riéndome, pero lo hago porque es imposible no hacerlo ―ella se dirigió hacia una puerta, después de todo― y ella me mira mientras le dice al chico que entre. Veo su cabello oscuro y ojos, pero no más porque la enfermera está revoloteando a su alrededor. Y también porque simplemente no me importa. ―Ahora, pensé que me podrías ayudar a levantar al paciente ―le dice la enfermera―. Oh, no quité las sábanas, espera. ¡Claire! ¡Claire! Ah bueno, ahí estás. ¿Puedes ir por algunas sábanas, por favor? Claire me mira y pone los ojos en blanco, rápidamente, y luego dice: ―Por supuesto. ―Y se va. ―Será un momento ―le dice la enfermera al chico, todavía con la voz agitada, y cuando la miro, está ruborizándose. Ella debería estarlo. Ella es de la edad de mi madre, a lo mucho, y el chico es de la mía, creo, lo que lo convierte en un delito grave, y estoy segura de que ella también lo está pensando. En cuanto al chico, es bastante decepcionante ahora que por fin lo estoy mirando. Quiero decir, él está mirando al suelo como un tonto. Lo más probable es esté incómodo de estar aquí, donde todo es tan silencioso, y todos están en el tipo de sueño que nunca querrías caer. Luego levanta la mirada y... Levanta la mirada y mi cerebro deja de funcionar por un momento, porque él es magnífico. No hermoso del estilo de “hey, chico sexy”, sino verdaderamente magnífico. Incluso, hermoso. Su piel es de color caramelo, un cálido color dorado brillante, y su pelo es tan negro que incluso las horribles luces fluorescentes no hacen nada en él, no hacen que se vea color verdoso o fibroso. Tiene el tipo de pómulos que sólo se ven en los chicos de las
  • 19. 20 revistas. Lo mismo ocurre con su nariz, barbilla y frente, y sus ojos oscuros enmarcados por pestañas por las que Tess mataría a alguien. Él es, definitivamente, la perfección humana. Incluso si sigue mirando fijamente al suelo y tiene los brazos cruzados sobre el pecho, con sus dedos dando golpecitos contra su brazo como si estuviera aburrido. Me inclino y doy un ligero codazo a Tess. ―Vamos, Tess, abre los ojos. Este tipo es tan guapo, te juro que es más guapo que tú. El chico se aclara la garganta ante eso, y lo miro otra vez. ―¿Qué pasa? Oh, sí, te llamé guapo. Lo siento. Pero lo eres. Quiero decir... ―mi voz baja hasta desaparecer. Me mira, y siento como mi rostro se ruboriza, y giro de nuevo hacia Tess. ―Bueno, aquí estoy ―dice Claire, volviendo y entregando a la enfermera las sábanas. ―Gracias ―dice la enfermera―. Te puedes quedar y cambiar las sábanas. Abby, ¿puedes salir por un minuto, por favor?
  • 20. 21 Traducido por Liseth_Johanna Corregido por Samylinda a enfermera no está de acuerdo conmigo. Dice que estoy alterada, y entonces Clement y yo damos un pequeño paseo hasta el ascensor. La enfermera está enojada de que sea él quien venga a recogerme y no alguien de seguridad, pero Clement señala que al menos me estoy yendo Lo que sucede con Clement es que tiene aproximadamente setenta años y apenas me llega al hombro. Algunas veces les da a los pequeños niños aburridos ―como secreto de estado― un pequeño paseo por el hospital, pero en su mayor parte simplemente camina y habla con las personas. No es un verdadero guardia de seguridad, por supuesto. Pero sí donó diez millones de dólares al hospital hace tres años. Por esa cantidad de dinero, si quieres pasar tus días caminando por el hospital saludando a las personas, está bien. ―¿Estás bien? ―dice él, y Clement es una de esas personas que dice en serio las cosas. Me gusta eso de él, así que le digo la verdad porque sé que él escuchará. ―Los ojos de Tess se movieron. ―¿En serio? ¡Eso es grandioso! ¿Qué dijo el doctor? Me encojo de hombros. ―Nada. La enfermera no lo llamó. Dijo que no había visto nada. Me obligó a irme. ―Crees que tal vez… algunas veces, vemos lo que queremos.
  • 21. 22 Sé a qué se refiere. Me engañé a mí misma con eso una vez y no cometeré el error de nuevo. ―Oye, me agradas, pero no tanto, así que no pienses que lo hice todo solo para verte ―digo, y Clement deja salir su resollada risa y luego hala uno de los aparentemente interminables suministro de gotas para la tos que siempre trae consigo. ―No deberías estar tan preocupada todo el tiempo ―dice―. Te provocarás gases. Me rio también y él me sonríe mientras caminamos hacia afuera. ―Vete a casa ―dice―. Y cuídate. ―¿Yo? ―digo―. Yo no…estoy bien. Antes de que él pueda responder, me subo a mi bicicleta y me dirijo al ferry. Cuando llego a casa, me frío un huevo y luego lo aprieto entre unas rodajas de pan y como mientras veo televisión. Mamá y papá llegan cuando estoy pasando de canal en canal, intentando decidir si quiero ver el enérgico drama criminal sobre detectives que van en busca de personas desaparecidas o el otro enérgico drama criminal sobre detectives que van en busca de personas desaparecidas. Mamá apaga la televisión. ―¿Quieres decirme qué sucedió hoy? ―Tess se movió. Sus ojos estaban cerrados, pero los vi moverse, como si pudiera parpadear. O como si fuera a parpadear ―Abby… ―dice Mamá y se sienta en el sofá―. No puedes… ―Mira hacia sus manos. Las uñas de mi madre siempre están pulcramente pulidas. Esta semana son como de rosa pálido―. No sabes lo mucho que tu padre y yo queremos que Tess despierte y decir cosas que sólo… ―Duelen ―finaliza Papá, entrando y sentándose junto a Mamá.
  • 22. 23 ―Pero vi sus ojos moverse. ―Esto es algo bueno y no veo por qué mis padres no me creen y por qué están sentados en el sofá luciendo miserables. ―¿Recuerdas la primera semana? ―dice Papá―. ¿Qué Mamá, tú y yo estábamos allí y juraste que ella había movido su mando cuando Beth le hablaba? ―Su meñique ―digo―. Y sí sucedió. ―Beth no lo vio. Y Beth es su compañera de habitación y su amiga, cariño. ―Ella estaba mirando a Tess. ―Exactamente. ―No, quiero decir que estaba mirando su cara. Papá frota una mano sobre su frente y luego se recuesta en el sofá, cerrando los ojos. ―Abby, no queremos que pienses que tu hermana. ―Se rompe, aclarándose la garganta―. No te enojes con Tess. ―No lo estoy ―digo, pero él me da esta mirada, de puedo-ver-a-través- de-ti, y subo las escaleras y cierro la puerta de mi habitación de un golpe. Sé lo que vi hoy. Tess escuchó algo en la voz de ese chico, algo que la atrapó y ahora sé exactamente lo que necesito hacer. No puedo alcanzarla, pero tal vez alguien más si pueda. Me levanto, abro la puerta tan silenciosamente como puedo y me deslizo hacia el pasillo, a la habitación de Tess. No ha sido tocado desde el accidente y sus maletas de la escuela todavía están en el piso, y las fotos de ella y sus amigos de la universidad están esparcidas por todo el escritorio. Deslizo mis manos sobre ellas, veo a Tess sonreír bajo la luz de sol. Ella tiene la brillante sonrisa de mi papá, tan cálida, y me pregunto por el
  • 23. 24 chico al que le está sonriendo. ¿Le gustaba? ¿O le gustaba el chico con la camiseta negra que aparece en la siguiente foto, sus ojos puestos en Tess llenos de anhelo mientras ella lee algo que él está sosteniendo en una mano? ¿O qué hay del chico que está dos fotos después? El que le sonríe mientras ella examina un tatuaje en su brazo, observando sus dedos sobre su piel. ¿O es el chico que sostiene la cámara en todas las fotos? Quienquiera que sea, él no ha venido a verla, ninguno de ellos lo ha hecho, y Beth, tan agradable como es, es sólo su compañera de habitación y no puede y no hará esto. Pero ese chico de hoy podría. Casi puedo verla levantándose y sonriéndole ahora. Me pregunto si ella también puede verlo y pienso que quizá, sólo quizá, sí puede.
  • 24. 25 Traducido por †DaRk BASS† Corregido por Samylinda e dirijo a ver a Claire cuando llego al hospital después de clase. Ella está de pie en la pequeña ala que el hospital ha dispuesto lejos para los fumadores, escondida al lado opuesto del edificio. Milford es una ciudad no fumadora, y orgullosa de ello, pero Ferrisville no, y desde que la gente de Milford no puede permitirse ir a mejores hospitales, y hacer, aquí es donde la gente de Ferrisville viene. Y muchos de ellos como Claire fuman. Ventilo el aire a mí alrededor y al de ella, y me hace una cara. —Pensé que lo estabas dejando —digo. —Estoy trabajando en ello. —¿Cómo? —Entrecierro los ojos fingiendo que no puedo verla a través de la nube de humo. Ella suspira y aplasta el cigarrillo. —Muy bien, mamá. Oye, ¿qué piensas de ese chico de ayer? —Él puede hacer que las personas atraviesen puertas. Ella ríe. —Eso fue lo mejor, ¿cierto? Deberías ver a Eli cuando trabaja en la tienda de regalos, la gente se detiene y lo mira así… —Hace una cara de zombi. —¿Eres una de ellos?
  • 25. 26 —No, terminé con los hombres para siempre después de Rick —dice ella—. Tratando de hacerlo pagar manutención ―Ugh. —Los chicos apestan —digo, y ella sacude la cabeza hacia mí y dice—: Sí, eres afortunada de no tener que lidiar con esa mierda. Tess siempre… —Calla como si hubiera dicho algo que no debería. Como si estuviera diciendo algo de lo que no estaba segura. Como si no supiera que Tess es fácil de amar para todos y cada uno, y yo... yo no lo soy. —Hey, estoy agradecida de no tener que lidiar con todas las cosas de Tess. Todos esos chicos llamándola y diciéndole que la amaban, o enviándole cosas, y esperando salir con ella, ¿y yo? Bueno, no tengo ese problema en absoluto. Claire se muerde el labio. —Sabes lo que quiero decir Abby. Eres muy… tienes... —Una hermana que debo ir a ver —digo deteniéndola antes que ella intente terminar la frase. —Y tan pronto como se despierte, empezara a romper corazones. Te veo después. Mira, sé que no soy guapa. Como Tess una vez me dijo, no tanto como para ser cruel, pero solamente porque siempre quería saber de nuestra familia y su historia. Tengo los ojos de la madre de mi mamá, un marrón-verde fangoso con unos extraños puntos azules en ellos, y cabello rubio oscuro al que le gusta desafiar a mi cepillo, a la naturaleza y sobresalir hacia donde se le antoja. También estoy formada como una niña de doce años, esa parte nadie tuvo que decírmela, era demasiado obvia. Y estaría bien si aún tuviera doce, pero llenar apenas una copa A teniendo diecisiete, es patético. Como el hecho que puedo comprar y
  • 26. 27 usar pantalones de hombre porque mido apenas 5,22 pies de estatura. Y tampoco tenía caderas de las que alardear. Pero ahora sé que el chico que vi ayer es Eli, y que puede ser encontrado en la tienda de regalos. Debe ser bastante nuevo en el hospital —conozco a todos los que trabajan aquí— y puedo lidiar con ello. Se lo que vi a ayer. Sé que, o a quién, necesita Tess para despertar. 2 5,2 pies: equivale a 1.52 metros.
  • 27. 28 Traducido por flochi Corregido por karla pierce e digo a Tess su nombre tan pronto la veo. Ella no responde, pero está bien. Apuesto a que necesita escuchar la voz de él otra vez. Cuando eso ocurra, hará lo que hizo ayer. Tiene que hacerlo. Si Tess no despierta, ella no está, y después “seguirá” sin estar. No verdaderamente aquí, ¿sabes? Y siempre ha sido la estrella brillante en torno a la que gira mi familia. Ha sido la persona de la que el resto en Ferrisville habla con reverencia en sus voces. Tess es bonita, joven, amable; todas las cosas que las personas quieren que el otro sea. Todas aquellas cosas que las personas muy a menudo no son. El único problema es, que no sé cómo hacer que este chico venga aquí. Pienso en ello mientras le cuento a Tess acerca de mi día, tardándome más en la barra de caramelo que compré antes del último período debido a que Tess es una succionadora de dulces. Incluso terminó viviendo con Beth debido a eso. Cuando fui a visitarlas el otoño pasado, me dijo que sabía que tenía que cambiar de compañera de cuarto y mudarse con Beth el primer día que llegó al campus. —Entré en mi cuarto —dijo ella—, y ahí estaba esta chica sentada en el suelo comiendo una Nibby Barr. Ya Sabes, ¿la que tiene trocitos de chocolate? Había asentido y hecho una mueca debido al amor de Tess por el chocolate amargo, hasta ahora, incluyendo el chocolate con trozos de chocolate en barra en él, no tenía sentido para mí.
  • 28. 29 —Y pensé, vaya, esto va a ser interesante, porque yo también amo las Nibby —había dicho Tess—. Pero resultaba que Beth vivía cruzando el pasillo y solo se había detenido a saludar. Aunque supe que las cosas funcionarían. ¡Y lo hicieron! —Se había dado la vuelta y sonreído a Beth, quien sacudía la cabeza hacia Tess, pero aún así sonreía. —¿Qué tal algunos dulces? —le pregunto ahora a Tess—. ¿Una agradable barra de chocolate, quizás? Te conseguiré una, lo prometo. Solo tienes que abrir los ojos. Tess no se mueve. —Bien —digo, y mi voz sale más enojada de lo que quería. Trago con fuerza y miro el suelo. —¿Alguien quiso una copia de, ehhh, Sassy You? —dice una voz en el área de enfermería. La voz. Es ese chico. Eli. Oigo que alguien más murmura algo, pero no escucho. No escucho porque detrás de los ojos cerrados de Tess, veo algo moverse. Veo a su cuerpo escuchar algo. La veo responder. Sé lo que tengo que hacer, y entonces salgo y digo: —Es mío. Quiero decir, yo quiero la revista. El chico, Eli, me mira. Si pensara que realmente me estaba mirando a mí, y no viendo a alguien quien quería una copia de la revista más estúpida del mundo (y si yo luciera como alguien que él quisiera ver), juro que mis rodillas se derriten. (Eso es correcto, se derretirían. Que fastidio ser débil. Eli está más allá de ese poder mortal. ) —Um, disculpa, pero yo pedí esa revista —una de las enfermeras dice— . A la Sra. Johnson le encanta. La Sra. Johnson está en peor forma que Tess. Ella no puede respirar por sí misma, y nadie viene a visitarla. Supongo que toda su familia está muerta, o algo así. Solo yace allí en su cuarto, completamente sola, día tras días, aire bombeado dentro y fuera de sus pulmones,
  • 29. 30 manteniendo el fluir de su respiración, su corazón latiendo. Las enfermeras no le prestan mucha atención, y la primera semana que Tess estuvo aquí, tuve pesadillas acerca de la Sra. Johnson cada noche. Empecé a escabullirme en su cuarto de vez en cuando y saludarla, y las pesadillas se detuvieron. Todavía lo hago, y aunque nunca he hablado con ella, estoy segura que la Sra. Johnson no querría una copia de Sassy You, con sus estúpidos artículos acerca de cómo conseguir chicos que te quieran “¡todo el tiempo!” y perfiles de celebridades cuyos mayores logros están en aventar el cabello a su alrededor, sonriendo y jurando que sus últimos viajes a rehabilitación “cambiaron sus vidas”. —Entonces, ¿quién se la queda? —dice Eli, mirando a la enfermera y después a mí—. Tengo que volver a la tienda de regalos. Nadie más está allí hoy. Apunto a la enfermera y regreso a Tess. —Lo siento —susurro—. Yo…— ¿Qué? No tengo idea de cómo aproximarme a él. Pero es por Tess. Para que Tess despierte. —Me tengo que ir ahora, pero…voy a conseguir a Eli para ti, ¿sí? — digo—. No te vayas a ningún lado. Finjo que su boca se curva en una sonrisa. Finjo que ella puede escucharme. Tomo la copia de Sassy You que la enfermera juró que la Sra. Johnson quería desde donde yace sin abrir en la pila de revistas que las enfermeras “leen” a la Sra. Johnson paradas junto a ella y leyendo las revistas para sí mismas, y la tiro a la basura. —Lamento que hayas tenido que ver esa cosa —le digo—. Y, bueno, voy a conseguir que Tess despierte. Tiene que hacerlo, sabes. De lo contrario…—Mi voz se desvanece. De lo contrario este será el futuro de Tess. Un largo y lento declive. Una vida sin vida. Una vida conmigo atada aquí, porque si Tess no mejora, mis padres renunciarán a todo por mantenerla con vida y terminarán sin nada.
  • 30. 31 Tendré que quedarme y ayudarlos, ser la roca donde pueda apoyarse. Me hundiré en Ferrisville y empezaré a decaer también. Voy a tener una vida sin una vida, y no quiero eso. Sé que es egoísta. Sé que una buena persona, una buena hija, no pensaría así. Tess no pensaría así. Pero no soy Tess. Y lo último que quiero es una vida en la cual no haga nada para probarme una y otra y otra vez.
  • 31. 32 Traducido por LizC Corregido por karla pierce li está en la tienda de regalos. Me imagino que estará hablando con un grupo de chicas o admirando su reflejo o lo que sea que la gente hermosa hace cuando están en el trabajo. Tess consiguió un trabajo en una tienda de comestibles en Milford el verano antes de ir a la universidad, pero en realidad lo único que hizo fue pasar día tras día hablando con los chicos que se la pasaban rondando en Organic Gourmet tras ella. Eli no está hablando con nadie, y no está mirándose a sí mismo tampoco. Está organizando un montón de revistas, tamborileando los dedos uno contra uno y haciendo muecas a los titulares. Incluso frunce el ceño magníficamente. Probablemente debería estar nerviosa por hablar con él, pero una vida entera de ver a chicos tropezarse con ellos mismos para decir “Hola” a Tess me ha hecho darme cuenta de lo estúpido que es. El actuar como si no eres lo suficientemente buena para hablar con alguien por lo general significa que ellos deciden que no eres lo suficientemente buena para hablar con ellos. Además, Eli no es para mí, es para Tess. Simplemente me aseguro de que se encuentren. ―Estoy segura de que estará mejor dentro poco ―le digo, señalando al palo rubio en la portada de la revista que está mirando―. Dicen que la sexta vez en rehabilitación es el encanto. ―¿Qué? ―dice, y luego mira hacia mí―. Oh. Tú eres la chica que…
  • 32. 33 ―Tiene la bella hermana ―digo, porque sé cómo terminará su sentencia. Así es como siempre termina―. ¿Puedo tener un ejemplar de ese? ―¿Quieres un ejemplar de esto? No quiero. Prefiero meter un palo en mi ojo antes de leer cuentos de inspiración sobre cómo una chica ha hecho una fortuna vendiendo camisetas, sin importar que uno de sus padres es siempre un diseñador o propietario de la tienda de moda en Nueva York, o ver fotos de modelos con ojos de mapache posando en ropa que nadie que yo conozca puede utilizar. O pagar. Pero lo que digo es: ―Sí. Se levanta y me da una, todo en un movimiento fluido y piel oscura de color miel. Estoy plenamente consciente de mi pequeñez, la falta de curvas, y mi absurdo en general. ―¿Estás segura de qué la quieres? ―dice―. Te vi hacer una mueca cuando le entregué una a la Sra. Johnson, y no pareces del tipo de persona que… ―le echa un vistazo a la cubierta―... le importa sobre el nuevo y mejor bronceado sin sol. Por supuesto que no. Me veo como yo, y la forma en que tan fácilmente me descarta pica un poco, pero encuadro mis hombros, excavo un poco de dinero de mi bolso, y lo arrojo en el mostrador. Mientras que busca el cambio, miro a los dulces. Alguien los ha tocado y, te lo juro, creo que han sido organizados por el tamaño de la barra y el color de la envoltura. Extraño. ―Aquí tienes ―dice, y me entrega mi cambio―. Disfruta tu revista. Ruedo los ojos antes de recordar que se supone que quiero “la cosa” y él me sonríe, una boca perfecta de forma en que muestra sus dientes perfectos, y si yo fuera más débil memorizaría esa sonrisa porque estoy segura de que nunca voy a ver nada como eso de nuevo. ―¿Tus ojos… utilizas lentes de contacto? ―dice.
  • 33. 34 Me congelo, todo mi cuerpo se entumece. ―No ―digo. Si él dice que tengo ojos bonitos, yo… yo no lo sé. Sólo sé que no voy a llorar. Jack dijo que mis ojos eran bonitos una vez, y fui lo suficientemente estúpida como para creerle. Pero este sujeto no dice eso. Él sólo dice: ―¿Quieres algo más? ―Tan amable, tan perfecto, y admito que por un segundo, un estúpido segundo, quiero saltar sobre el mostrador y lamer su cuello y tocar sus hombros y su cabello y pretender que podría hacer que a un tipo como él se les debiliten las rodillas. ―Sí ―digo, aplastando ese segundo, esa estúpida punzada de deseo, hasta el fondo―. Quiero que despiertes a mi hermana.
  • 34. 35 Traducido por Pimienta Corregido por *ƸӜƷYosbeƸӜƷ* li me mira como si acabara de decir: “Hola, estoy loca.” ―Pero tu hermana, ella está… ―Ella está en coma ―digo―, pero sus ojos se movieron cuando hablabas. Ella puede oírte. Así que si tú, ya sabes, la visitas, se despertará. Y cuando lo haga, te enamorarás de ella. Todo el mundo hace. ―Así que quieres que yo... ¿qué? ―Sólo necesito… quiero que hables con ella ―digo―. Cuando sus ojos se movieron, fue… ―tomo una respiración profunda―. Es más de lo que ha hecho en años. ―¿Vas a estar allí? ―¿Qué? ―Si hablo con ella, ¿vas a estar allí? Oh, entiendo. ―No ―digo, y apunto hacia los ramos de flores y plantas que se mantienen ligeramente marchitas―. Voy a comprar flores o algo, y cuando aparezcas iré a la sala de espera mientras haces lo que sea que haces cuando te encuentras con alguien. ―No puedo ―dice―. Sólo puedo entrar al cuarto de un paciente si hay una enfermera o un familiar presente.
  • 35. 36 ―Muy bien, entonces, estaré ahí. ―Él me confunde―. Yo no… no voy a hablar contigo, si eso es lo que te preocupa. Sé que no soy... como he dicho, estoy aquí por mi hermana. Él se apoya en el mostrador, situándose más cerca de mí. Tomo todo lo que tengo en mí para no dar un paso atrás. Él es tan… tan lindo. Él es… Él es de Tess. Estoy haciendo esto por ella. Me obligo a seguir mirándolo. ―Lo dices realmente enserio, ¿no? ―dice finalmente―. De verdad crees que puedo despertar a tu hermana. Asiento con la cabeza. Se ríe. En realidad se ríe, con los ojos arrugados, el pelo cayendo en un perfecto desorden ocasional sobre su frente y hasta las orejas, y me obligo a sonreír, a actuar como si fuera indiferente a él, como si el hecho de que se riese no significara nada para mí. Me imagino como el pequeño animal que soy, toda ira y conocimiento ganado con sudor; garras y colmillos y un corazón inmutable. Me imagino a Tess despierta y la felicidad de mis padres. ―Sé que Clement te ha incitado a esto ―dice echándose a reír―. Dile que he entendido el mensaje y lo juro, dejaré de regalar chicles. ―Espera, espera. ¿Estás regalando chicles? ―digo, y extiendo una mano como si estuviera esperando un paquete. Otra cosa que he aprendido es que lo mejor es tomar los momentos en los que deseas que el suelo te tragué, como ahora, y obtener todo lo posible de ellos. Actuar como si no te importara haberte puesto ahí y pasar por ello. O, en este caso, reírte de ello. ―Lo hacía ―dice―. Pero ya no lo hago. Dile a Clement que sé que la tienda de regalos se supone que da beneficios para… los que se supone que se benefician, y…
  • 36. 37 ―Ferrisville ―digo, el animalito está ahora listo para sacar las uñas―. Estás trabajando para recaudar dinero para personas de Ferrisville que no pueden permitirse el lujo de ser tratados aquí. ―Me olvidé. ―Apuesto a que sí. Déjame adivinar, ¿te metiste en problemas en Saint Andrew‟s y estás asignado aquí como una especie de castigo? ―He olvidado el nombre de la ciudad, eso es todo ―dijo―. ¿Cómo sabes que soy de Saint Andrew‟s? Me río, frágil y fuerte. ―No tenemos gente como tú en Ferrisville. ―Pareces feliz por eso. Sonrío. ―No es tan sorprendente. Te reíste de mí cuando te pedí ayudar a mi hermana, ¿recuerdas? ―¿Lo decías en serio? ―Sí ―digo, con la exasperación arrastrándose por mi voz. ¿Qué pasa con este chico? ―Lo siento ―dice―. Yo… mira, realmente pensaba que Clement te envió aquí, y yo… no… no sé cómo puedo ayudar a tu hermana. En serio. No la he visto hacer nada cuando estaba en su habitación, y realmente no soy ese tipo de chico. ―Pero ella hizo algo ―le digo―, y los dos sabemos que eres ese tipo de chico, si quieres. Si tú… si dices que me vas a ayudar… que la vas a ayudar… hablaré con Clement y saldrás de aquí. Le gusto y puedo hacer que algunas cosas sucedan por aquí. Le diré que me estás ayudando con un proyecto para la escuela. ―A Clement no le gusta nadie.
  • 37. 38 ―Error. Simplemente no le gusta nadie de Milford ―digo―. La cual es probablemente la razón por la que pasa todo su tiempo aquí, ya que es archimillonario Eli parpadea. ―Espera un minuto. ¿Tú eres… eres Abby? Wow, hablando de jugadas que valían la pena. ―Sí. ―Tú... Clement dijo que eras… ―Él no puede ver muy bien ―le digo a Eli―. Cuando eres viejo, creo que todos te parecen lindos o algo así. ―Él no dijo que fueras linda. Bueno, ouch. ―Fea, entonces. Lo que sea. El punto es, voy a hablar con él y no tendrás que trabajar más aquí. ―No dijo que fueras fea tampoco. ―No me importa ―digo, pero lo hace, y sólo quiero salir de aquí―. Voy a hablar con Clement y luego sólo tienes que hablar con mi hermana. ―Está bien, pero no creo que vaya a despertar por mí. ―Tú no conoces a Tess. Ella ama a los chicos guapos, y tú eres el chico más lindo que he visto nunca. La vas a despertar, y cuando lo hagas, me lo agradecerás. ―¿Ella es como tú? ―dice―. Quiero decir, es… ¿simplemente dice cosas como tú? ―No, no lo es, Tess es perfecta. Es hermosa e inteligente y todo el mundo la ama. Tú también. No serás capaz de evitarlo. Voy a hablar con Clement ahora mismo y vamos a empezar mañana, ¿de acuerdo? Yo diría que debemos comenzar ahora, pero a Clement le encanta hablar y tengo que tomar el ferry a casa de mis padres, yo… ―me interrumpo. No
  • 38. 39 hay necesidad de entrar en eso con él―. De todos modos, lo haremos mañana, ¿de acuerdo? ―Bien ―dice―. Abby. Asiento con la cabeza hacia él y salgo de la tienda de regalos. Si él decía el nombre de Tess como acababa de decir el mío, Tess despertaría en unos diez segundos después de que él empezara a hablar. Incluso Jack diciendo mi nombre nunca me hizo sentir tan… Detente. Me prometí a mí misma que todo estaba en el pasado, olvidado, y que iba a seguir así. Me hice fuerte, aprendí a saber quién y qué soy. Voy a buscar a Clement. Él está tomando café en la cafetería y mirando hacia el río, y sonríe en el segundo en que menciono el nombre de Eli. ―Se lo dije al chico para que te tuviera en cuenta ―dice―. Le dije: “Eli, es un cometa.” Bueno, Eli estaba en lo cierto. Clement no me había llamado fea. Sólo me había llamado un objeto volador que tiran en los pueblos los días festivos. Había estado pensando un poco en la forma en que se habían conocido, pero ahora no importaba. Y, además, Clement conocía a todo el mundo. ―Lo que pasa es que necesito que me ayude con algo ―digo―. Y los dos sabemos que conoces todo de todos y que puedes hacer cosas. Entonces, ¿Eli me puede ayudar? ―¿Qué quieres que haga? ―dice Clement―. Sé como son las chicas sobre el amor, Abby, pero si quieres salir con él, deberías… ―¡Oh, no! ―digo―. Yo no… esto no es sobre mí. Es por Tess. Movió los ojos, ¿recuerdas? Y lo hizo cuando Eli estaba hablando. Así que si él habla con ella, puede que se despierte. Clement toma un sorbo de café.
  • 39. 40 ―¿Eso nada más? ―Yo sé que va a funcionar. Conozco a mi hermana. A ella le gustan los chicos lindos y Eli…él… es… ya lo ha visto. Si su voz puede hacer que se mueva, imagina lo que va a hacer una vez que ella abra los ojos. ―Es un muchacho apuesto ―dice Clement―. Se parece a su abuela, pero también a su madre. Ella es una cosita. Vino aquí desde Japón y… Lo interrumpo. ―Entonces, ¿puede hacerlo? ―¿Sabes cuál es tu problema? ―dice Clement―. Eres impaciente. ―Dijiste antes que era preocupada. ―Y lo eres ―dice Clement y toma otro sorbo de café. ―¿Y bien? ―digo cuando no habla. ―¿Ves? ―dice. ―Bueno, tienes razón ―digo sonriéndole―. Entonces, ¿Eli puede hacerlo o qué? ―Él te puede ayudar ―dice Clement―. Y tú lo puedes ayudar a él. ―Bueno, creo que Tess se encargará de eso ―digo―. Cuando se despierte, me refiero. Clement empieza a decir algo y luego me da palmaditas en la mano. ―No deberías… Deberías quererte más a ti misma, Abby. Trago saliva. ―Me quiero tanto como debería ―digo finalmente―. Y gracias por aceptar. ―No te preocupes por eso ―dice―. Yo iba a tener que sacar a Eli de la tienda de regalos de todos modos. Sigue regalando chicles. Y le lleva una eternidad contar revistas. ―Clasificar. ―Sé lo que dije ―me dice―. Me refería a contar. Así que dije contar.
  • 40. 41 ―Está bien ―digo, levantando las manos en señal de rendición, y mientras saca otra de sus pastillas para la tos, agito la mano hacia él y muevo la cabeza. ―De nada ―grita detrás de mí, y salgo del hospital sintiéndome más ligera de lo que lo hacía en meses. Esto va a funcionar. Sé que lo hará. Voy a dar a Tess lo que quiere. Voy a ver su despertar. Voy a ver a mi familia unida de nuevo, las cosas volverán a ser como antes. Conseguiré despertar a Tess, y luego finalmente seré capaz de escapar de ella. De verla atrapada e indefensa como ahora. De vivir en la sombra.
  • 41. 42 Traducido por alexiia☮♪ Corregido por *ƸӜƷYosbeƸӜƷ* eo el coche de Claire por delante de mí cuando estoy esperando el ferry, pero no me molesto ni siquiera en tratar de alcanzarla. La gente se toma la espera del ferry muy en serio por aquí, y no tengo ganas de que me griten por “colarme”, sin importar que juntos, mi bicicleta y yo, representemos aproximadamente una cuarta parte de un coche. El ferry aún nos cuenta como un vehículo. Y me hace pagar por ello también. Así que espero, y después de que entro a bordo, de que todo el mundo se ha estacionado y el ferry está finalmente resoplando lejos del muelle, voy a buscar a Claire. Ella está de pie cerca de la parte delantera del barco, quitando el cabello de su cara con una mano. Claire no es bonita, pero se destaca. Ella tiene el pelo corto, un poco más abajo de sus oídos, y es de color rojo brillante, casi naranja. Solía llevarlo súper corto, prácticamente un corte de chico. Yo tenía diez años y Tess tenía trece años cuando por primera vez Claire se lo cortó de esa manera, y Tess pensó que era la cosa más increíble. Ella tenía una foto de las dos en la playa, la parte superior de la cabeza de Claire tan quemada por el sol como su nariz, atrapada por años en el marco del espejo de su cómoda. Me pregunto qué hizo con ella cuando decidió que ya no iba a hablarle a Claire. Nunca le pregunté. Cuando Tess tenía dieciocho años y yo tenía quince, nunca hablaba con ella a menos que tuviera que hacerlo.
  • 42. 43 —Hey —digo a Claire, y me pongo a su lado en la barandilla. El ferry lidia con una ola y rocía niebla en mi cara. —Hey —dice Claire—. Escuché que fuiste a la tienda de regalos hoy. No sabía que estabas interesada en echarte un polvo con él, Abby. —¿Echarme un polvo? ¿De qué año es eso? —Rick lo decía —dice ella, una leve sonrisa aparece, pero desaparece rápidamente, tan pronto como dice el nombre de Rick—. Bueno, el lo decía por mí. ¡Me eché a eso! ¿Sabes que en realidad me llamó anoche y me dijo que no veía cómo Cole podría necesitar dinero, ya que es tú sabes, un niño pequeño, y qué necesitábamos? —Lo siento —digo—. Así que supongo que le dijiste que querías que volvieran, ¿verdad? —Ah, sí —dice ella, sonriéndome—. ¿Sabes cuál es la mejor parte? Después de colgarle, en realidad llamó y preguntó otra vez porque pensó que se había cortado. No sé en qué estaba pensando en la preparatoria. —No te ofendas, pero ¿en qué estabas pensando? —No estaba pensando —dice—. Él quería tener relaciones sexuales, y pensé que eso parecía mucho más fácil que estar enamorada... —su voz se apagó. —Espera, ¿estabas enamorada de alguien? ¿De quién? Ella me mira parpadeando, y luego mira hacia el agua. —Alguien que no me quería a mi —dice finalmente—. No lo suficiente, de cualquier modo. —¿Todavía está en la ciudad? No importa, por supuesto que lo está. ¿Quién es? ¿Tess lo conoce? ¿Por eso se enfadó tanto cuando tú...? —Buen intento —dice Claire—. Pero no he olvidado que estabas en la tienda de regalos hablando con un chico tan guapo que alguien que entró en el hospital en realidad se detuvo y le tomó una foto.
  • 43. 44 —¡No lo hice! —Lo hiciste —dice ella—. Una de las enfermeras lo vio todo. —Eso es muy triste. —Él es terriblemente... iba a decir lindo, pero no es lindo. Es hermoso. Es decir, real y verdaderamente hermoso. ¿No te parece? —Creo que él va a despertar a Tess. —¿Qué? Le digo mi plan a Claire. —Así que porque crees que viste los ojos de Tess moverse… —Suena estúpido cuando lo dices de esa manera —digo—. Ella... mira, estabas en la habitación. Él habló, y algo le pasó a ella. —¿Debido a Eli? —Sí, duh —digo—. Lo has visto. Incluso me acabas de decir que es hermoso. Y sabes cómo es Tess. Ella siempre quiso ser conquistada por el hombre perfecto. Beth incluso le consiguió un libro de románticos cuentos clásicos de hadas para Navidad —hago una pausa—. O al menos eso es lo que dijo Tess. Ella no... no siempre nos mostraba sus regalos. Los dejaba en la escuela y ahora... —¿Cómo está Beth? —dice Claire—. No la he visto mucho en el hospital últimamente. —Ella se acercaba mucho al principio —dije—. Pero ahora está... no sé. Ocupada con la universidad, supongo. —Ellas vivieron juntas durante dos años. —Sí, pero así es en la universidad. Tess dice que cuando encuentras a alguien decente con quien compartir la habitación, no lo eches a perder. Claire se queda mirando hacia al río. —Ya sabes, Abby, tal vez tú no… tal vez tú no conoces a Tess como crees que lo haces.
  • 44. 45 —Oh, vamos —digo—. Tess quiere ser feliz. —No, ella quiere que todos piensen que es perfecta. —-No creo que Tess se haya preocupado por eso. ¿Por qué lo necesitaría alguna vez? Me refiero ella es… —Si —dice Claire—. Ella es Tess. Pero aún así, no se atrevía a hacer nada que pensara que alguien, en algún momento, pudiera pensar que estaba mal. —Sabes, mamá solía decir que Tess quería que las cosas fuesen perfectas —digo—. ¿Crees que es por eso que actuó de la manera en que lo hizo cuando te embarazaste? No es que piense que embarazarte estaba mal o algo así, pero Tess... —Lo sé —dice Claire, con voz amarga—. Créeme, sé lo que pensaba Tess. —Lo siento. —Sí, bueno, sé que también tú lo hiciste. Nunca le hablaste de Jack, después de todo, ¿verdad? Sacudo la cabeza y me obligo a reír. Sale como un sonido áspero y quebrado. —No, no lo hice. Ella no… no lo habría entendido. Quiero decir, mira cómo te trataba. Y a le agradabas. Tess y yo simplemente no somos… no tenemos nada en común. —Creo... creo que ustedes dos no son tan diferentes como piensas. Quiero decir, mira este plan tuyo. Estás esperando un final feliz, ¿no? —Porque sé que Tess lo quiere —digo—. Porque ella cree en ellos. Yo no. —Abby —dice Claire, pero niego con la cabeza otra vez, como si pudiera librarme de la lástima en su voz. —No lo hagas. Simplemente... no. Sé que Tess fue mala contigo y no siempre me agradaba, pero es mi hermana. Se supone que tengo que quererla…
  • 45. 46 —¿Se supone? —Eso no es lo que quise decir. —Es lo que dijiste. —Tengo que irme —digo, y regreso a mi bici. Miro el agua, el muelle de Ferrisville creciendo más y más. No quiero que Claire sienta lástima por mí. No quiero que ella diga que sabe que yo solía creer en el amor y toda esa basura. No quiero que me recuerde que yo solía pensar que era posible que un chico alrededor de mí, de Tess, me mirara y no la viera a ella. No quiero pensar que una vez fui lo suficientemente estúpida para creer que podía estar con alguien que quisiera a mi hermana y hacerlo quererme a mí.
  • 46. 47 Traducido por kathesweet Corregido por Shellene is padres llegaron a casa más temprano de lo usual y me atraparon en la cocina metiendo pedazos de tostada dentro del frasco de jalea y luego comiéndolos. —Se supone que pones la jalea en el pan y no pones el pan en el frasco. ¿Y comiste algo además de eso, cierto? —dice mamá, y se sienta al otro lado de mí, dándome su mirada de Mamá. Es realmente buena en eso. —¿Por qué están en casa tan temprano? ¿Tess está…? —Está bien. Tu padre y yo decidimos venir a casa después de que hablamos con el doctor. Miro a papá, pero él está entrando y va derecho a la sala. Algo definitivamente está sucediendo. —¿Qué dijo el doctor? Mamá se levanta. —Voy a hacer un sándwich. ¿Quieres uno? —Mamá —digo, y ella me mira sobre su hombro desde el mostrador y me da una media sonrisa pequeña y triste. —No es nada por lo que necesites preocuparte. Simplemente… el seguro no va a cubrir tanto como pensábamos y, bueno, Tess ha estado en el hospital por suficiente tiempo, así que nos están pidiendo que consideremos otras opciones. —¿Otras opciones? ¿Cómo cuáles? —Sé de hecho que mamá y papá han leído cada cosa que han puesto en sus manos sobre comas.
  • 47. 48 También sé que han ido a ver a muchos doctores más, y siempre regresan de esas reuniones con el rostro sombrío. Mamá no contesta. —¿Mamá? —digo otra vez, y papá viene de la sala, su boca curvada en esa sonrisa extrañamente familiar, que por alguna razón, envía escalofríos a través de mí y un rayo de pánico y miedo bajo mi piel. —Apuesto a que tienes tarea —dice. —Sí —le digo, levantándome y alejándome así no puedo ver su cara y esa sonrisa—. Así es. Hay silencio, tanto silencio, mientras subo a mi habitación y cierro la puerta, pero me arrastro fuera de ella y vuelvo hacia las escaleras, cierro mi puerta antes de atravesarla porque sabía lo que vendría, escucho a mis padres empezar a hablar. —Odio la idea de que Tess vaya a un asilo —dice papá—. Ella no está… todavía hay una oportunidad. Todavía podría despertar. Y no quiero que piense… —Ella sabe que la amas —dice mamá—. Sabe que no renunciarás a ella. Todos sabemos eso. —Katie… —dice papá, y mamá lo interrumpe diciendo: —Dave, simplemente no soy tú, ¿de acuerdo? El silencio cae de nuevo, y luego escucho a mamá suspirar, la escucho cruzar la habitación. —Deseo… —dice, amor y tristeza en su voz, y papá dice: —Yo también. —Su voz suena ahogada, como si estuviera hablando de algún lugar lejano, o conteniendo algo. Como si estuviera tratando de no llorar. Bajo las escaleras un poco más, y cuando estiro mi cabeza hacia la cocina, los veo sosteniéndose mutuamente, papá descansando su cabeza contra la de mamá, con la boca presionada en su cabello.
  • 48. 49 La sonrisa que estaba llevando antes se ha ido, limpiada, y me doy cuenta donde la he visto antes. Tess. Su último año, y especialmente antes de la graduación, antes de que se fuera a la universidad, así era como Tess usualmente sonreía. Yo simplemente nunca me di cuenta que era forzada. Que no era del todo real. Mi piel hormiguea aunque no hace frío, y estoy fría hasta los huesos. Subo silenciosamente las escaleras, directa a ni habitación, y cierro la puerta detrás de mí.
  • 49. 50 Traducido por Dani Corregido por Shellene asta que tuve quince, quise ser Tess. Quería su cabello liso y brillante. Quería su habilidad para siempre lucir perfecta. Quería que su sonrisa fuera mía. Quería que las personas me vieran y que sus ojos se iluminaran. Quería todas esas cosas, y nunca tuve ninguna de ellas. Sin embargo, Tess era amable sobre eso. Esa era su forma de ser. Me prestaba su ropa y no me decía que me fuera cuando la veía con sus amigos. Y cuando los chicos venían a verla —y siempre venían a verla— me los presentaba. Las personas en Ferrisville veían a Tess, incluso pensaban que era perfecta. Y era perfecta. Al menos, lo era en público. En casa sin embargo, a veces, Tess, bueno, tenía una veta de oscuridad en ella. De hecho suena normal, creo. Pero la cosa es, que nunca lo mostraba fuera de la casa, nunca lo llevó donde la gente lo pudiera ver. Nunca. No era nada grande al principio. Solía disgustarse por algo y simplemente se retiraba, se callaba y se iba a su habitación, actuaba como si hubiera desaparecido aunque no lo hubiera hecho. Y entonces, si alguien la llamaba o iba a verla, ella… ni siquiera sé cómo explicarlo bien. Es como si suavizara algo de sí misma, lo dejara a un lado, tal vez, y volvía a ser Tess otra vez. La Tess que todos conocían, la que siempre estaba tan feliz, quien siempre mostraba un rostro sonriente al mundo.
  • 50. 51 Pero eso era para el mundo. Para mí… bueno, recuerdo esta vez, cuando tenía doce y ella quince, entré a su habitación sin golpear, esperando que me dejara sentarme con ella y Claire, y simplemente me miró como si nunca me hubiera visto antes. —Hey —dije, y entonces me había sonreído, una curva de su boca demasiado brillante y demasiado afilada, como si hubiera olvidado como sonreír y no pudiera siquiera fingirlo, y se levantó, vino hacia mí y dijo: —Vete. No gritó. Habló en esta voz extraña y plana, casi como si hablar la lastimara, y cuando dije: —Pero… Y Claire dijo: —Tess, cálmate, ¿bueno? —Tess se dio la vuelta y miró a Claire. Sólo la miró, no dijo nada, y Claire aparto la vista de mí y miró hacia el piso. Retrocedí, y Tess volvió a cerrar la puerta, aún mirando a Claire y ni una vez hacia mí. Era como si incluso hubiera olvidado que estaba allí. Esa noche, en la cena, le pregunté algo a Tess —que iba a usar para la escuela al día siguiente, tal vez, o sobre su cabello, cosas sobre las que Tess amaba hablar— y me ignoró. —Creo que Abby te hizo una pregunta —dijo Papá, y le dio un golpecito juguetón con el bol de ensalada que estaba sosteniendo. —No puedo seguir haciendo esto —dijo Tess, y otra vez, no gritó. Ni siquiera sonaba enfadada. Sólo sonaba… ida. Se levantó y fue hacia su habitación y no saldría por dos días. No fue a la escuela, ni siquiera respondía llamadas más que para decirles a las personas que no se estaba sintiendo bien pero que estaba feliz de que llamaran. Estaba dormida si alguien venía. No comía, y ni siquiera creo que de verdad durmiera. Ella sólo… simplemente no hacía nada.
  • 51. 52 Mamá faltó al trabajo para quedarse en casa el segundo día, y cuando llegué a casa de la escuela Tess estaba fuera de su habitación y sonriendo otra vez. Cuando le pregunté si estaba bien, me miró como si hubiera hecho una pregunta que no entendía y entonces dijo: —Mamá dice que tienes los ojos de su madre. —Oh —dije, herida porque mamá nunca hablaba sobre sus padres conmigo, nunca jamás. Sabía que ambos estaban muertos, pero eso era todo. Ni siquiera sabía que mis ojos lucían como los de mi abuela. —Si —dijo Tess—. ¿Sabías que se suicidó? —¿Qué? —Lo hizo —dijo Tess—. Así que tal vez estás embrujada. —Se inclinó hacia mí—. Tal vez terminarás igual que ella. Normalmente aquí es cuando hubiera llamado a mamá o papá o a ambos, pero no podía. Tess estaba tan… lucía tan normal, tan como Tess, pero lo que estaba diciendo me cagaba de miedo. No quería estar embrujada. No quería que Tess sonara tan feliz sobre eso. Así que simplemente me quedé allí, con la mirada fija y asustada, hasta que se alejó. Cuando finalmente reuní las agallas para preguntarle a mamá acerca de mis ojos, dijo que sí, que lucían como los de su madre, y luego: —¿Porqué preguntas? Me encogí de hombros. —Sin embargo no eres como ella —dijo Mamá, inclinándose y alejando el cabello de mi rostro—. Eres como tu padre. Cuando decidió ser quien realmente era, cuando se levantó por sí mismo, él… bueno, digamos que puedes decir que es tu papá. No sabía que quería decir eso exactamente, pero no pregunté. Imaginé que tenía algo que ver con el hermano de Papá, John, quién murió
  • 52. 53 cuando Papá estaba en la preparatoria, y como Papá había dejado la casa por un tiempo después de eso. En su mayor parte —después de escuchar eso y lo que Tess me había dicho— decidí que mis padres difícilmente hablaban sobre sus pasados y sus familias por una razón. Sin embargo, todavía quería ser Tess. Quería ser capaz de hacer sonreír a las personas como ella lo hacía, quería siempre saber que decir o que usar. Quería tener ese algo misterioso que ella tenía, quería su habilidad para hacer que todos quienes la conocieran se sintieran atraídos hacia ella, que quisieran ser como ella. Supongo que podría haberle dicho a alguien sobre los momentos de oscuridad de Tess, los que sólo sucedían en casa, en privado, pero mis padres nunca hablaban sobre eso con nadie, y yo, bueno, todos hubieran dicho que estaba celosa. Las hermanas menores que no son tan lindas y perfectas como sus hermanas mayores siempre están celosas, ¿cierto? Y la verdad es que, estaba celosa. Aparte de esos pocos momentos en casa, Tess era todo lo que podría querer ser alguna vez. Entonces Claire quedó embarazada justo después de que ella y Tess empezaran su último año de preparatoria y Tess… cambió. No en la superficie, no en el brillante ser que ella vestía cada día y que dejaba que todos vieran. Pero en casa, en privado, era diferente. Estaba en silencio. Estaba enfadada. Era cuidadosa de no mostrarlo excepto en casa. Pero en casa, estar alrededor de ella era como… como estar alrededor de alguien quien está tan molesto que estaba enfermo con eso. Y ya no quería ser como ella. A veces, especialmente cuando el embarazo de Claire realmente empezó a notarse y Tess estaba esperando escuchar algo sobre la universidad, ella simplemente yacía en su cama y miraba al techo. Y no por poco rato. Por horas.
  • 53. 54 Y una vez, nos apresuramos hacia Claire y su madre en la tienda de comestibles cuando mamá nos envió a comprar pan de hamburguesa. Tess actuó como si no las viera, pero todo el camino en coche hacia la casa, de todo lo que habló era de cuanto odiaba a Claire. Hablaba tanto y tan rápido que saltó saliva de su boca, oscilando desde la esquina de sus labios, y cuando pasó las manos por su cabello, lo hizo con tanta fuerza que gruesos mechones de pelo estaban envueltos alrededor de sus dedos cuando los levantó. Sin embargo, ese no fue el peor momento. No para mí. El peor fue la noche del verano cuando llegué a casa después de que rompiera mi propio corazón —y cuán estúpida había sido en ese entonces, a los quince, de no ver que podría hacer eso, de no ver que podías destruirte a ti misma más a fondo de lo que nadie más podría— y encontré a Tess sentada en la sala de estar. Estaba sentada ahí, dieciocho y reluciente, y me sonrió, una sonrisa real, esa hermosa sonrisa de Tess que te detiene el corazón, y entonces dice: —¿Abby? ¿Estás…? ¿Qué pasa? —Su sonrisa desvaneciéndose como si entendiera como me sentía. —Nada —dije, esperando destruirla, destruir el mundo, destruir todo. Como si Tess pudiera alguna vez entender como me sentía. Como si algo realmente malo le hubiera pasado alguna vez. —Está bien —dijo lentamente, claramente no comprándolo, y entonces sacó sus pies del sillón y los puso en el piso, haciendo espacio para mí—. ¿Quieres ver una película de extraterrestres tratando de destruir el mundo? Miré la pantalla de la televisión. —Estás viendo esa estúpida versión moderna de la Cenicienta protagonizada por esa actriz cuya cabeza pesa más que todo su cuerpo por millonésima vez.
  • 54. 55 —Lo sé —dijo—. Pero puedo cambiar de canal. Y oye, puedes reírte de mí cuando me asuste. —No quiero. —Sé cómo te sientes —dijo—. No tienes que decirme, pero sólo… realmente lo sé, ¿está bien? No le creí, había pasado toda mi vida viendo como le rompían el corazón, no rompiéndoselo ella misma, después de todo, pero sonaba tan sincera. Esa era otra cosa acerca de Tess. Tenía esta forma de hacer que todo y nada sonara verdadero, sonara como si supiera lo que quería decir, que ella te entendía. Tenía una forma de hacerte sentir como si tuviera que estar ahí para ti. Como si lo quisiera. Y esa noche, necesitaba creer que alguien estaba allí para mí. Incluso si era ella. Y entonces me senté a su lado, y vimos una película dónde las personas eran comidas por extraterrestres. Tess escondió su cabeza tras sus manos en la mayor parte de ella y ni una vez dijo una palabra sobre la arena en mi ropa o como la máscara de pestañas que me había visto aplicarme antes de que se fuera a trabajar se había corrido en manchas fangosas bajo mis ojos. Era tan agradable, tan comprensiva, tan Tess. Y la odiaba por eso. Por ser tan perfecta otra vez. Cuando me fui a la cama esa noche, me tendí allí, con los ojos secos porque no iba a llorar. No podía evitarlo, y me preguntaba si Tess alguna vez sabría lo que era un corazón roto. Si alguna vez conocería algo desagradable, y cuanto deseaba que lo hiciera. Y sé que no causé el accidente, sé que no soy la razón por la que Tess está en el hospital. Pero ahora deseo poder tomar toda la rabia que alguna vez he sentido cuando miraba a Tess, cuando he pensado sobre ella, y hacerla desaparecer.
  • 55. 56 Deseo que una parte de mí no siga sintiendo esa rabia cuando la veo yaciendo silenciosa y lejana. Deseo querer que despierte sólo porque la extraño. Pero no lo hago. La extraño, pero no como debería. Quiero… quiero que despierte así no tengo que estar atada a ella por siempre. Quiero que despierte para que así no me recordaran por siempre que no soy ella. Que nunca seré ella.
  • 56. 57 Traducido por inthefreedomwings Corregido por Roochi ola —dice Clement cuando entro en el hospital al día siguiente, frunciendo el ceño porque mi bolso se mojó en el ferry y el baño se ha quedado sin toallas de papel. Curvo la boca en una enorme sonrisa falsa, se ríe y saca una pastilla para la tos. —Encontraron a alguien para trabajar en la tienda de regalos a partir de hoy —dice—. ¿Tienes algo que te gustaría decirme? Le sonrío. —He oído decir que comer muchas de esas cosas que tanto te gustan da gases. Se ríe. —A mi mujer le habrías encantado. ¿Te gustan los Jaffa Cakes? Harriet los adoraba. Solían ser difíciles de encontrar por aquí, pero ahora los supermercados han internacionalizado sus pasillos y se puede encontrar cualquier cosa. —Me encantan —digo, y me preguntó qué diablos son los Jaffa Cakes. Me sonríe. —Ahora, ¿qué vas a hacer cuando te traiga una caja de esos? —Decirle a mis padres que mi nuevo novio es un poco mayor que yo. Clement se ríe tan fuerte que se ahoga con su pastilla para la tos, haciendo que la gente del área de recepción venga corriendo con agua y —
  • 57. 58 ofrecimientos de ayuda. A veces pienso que dio más dinero al hospital de lo que la gente rumorea, porque normalmente la gente de recepción no se mueve ni se moverá a menos que alguien se esté desangrando por todo el lugar. O si es el momento de su descanso. —Vamos —dice, sacándome fuera del grupo de mirones—. Dile a Eli que le dije “Hola”. Me acerco a la unidad de Tess, y veo a Eli sentado fuera de la pequeña sala de espera. Es fácil de detectar porque un par de auxiliares de enfermería están ocupadas organizando los carros en la puerta y están mirándolo embobadas. Les pregunto si han visto a Claire, y las dos se encogen de hombros y vuelven a mirarlo embobadas. Me abro paso más allá y entro en la habitación donde se encuentra Eli, apoyado con los dedos de una mano en una silla mientras mira fijamente la televisión atornillada a la pared. —Oye —digo, y me digo a mí misma que la patada en la tripa que siento cuando me mira es sólo una reacción involuntaria. Como los calambres en el estómago después de comer alimentos en mal estado. —Oye —dice, en una voz tan baja, estable y dulce como la recordaba. Las auxiliares siguen fuera de la sala, embobadas mirando con tanta fuerza que puedo sentir sus miradas aburridas sobre mí. Puedo verlas preguntándose cómo y por qué alguien como él está hablando con alguien como yo. —¿Estás listo? —digo, y ellas dejarán de preguntárselo tan pronto como Tess se despierte y lo vean con ella. —¿Has visto a Clement? —Sí. Dice que te diga “Hola”. Eli se levanta entonces, despegándose de la silla como una obra de arte que cobra vida, toda gracia y piel del color de los caramelos que mi madre suele comprar, caramelos de envoltura dorada individual que fundiría y vertería en el helado.
  • 58. 59 Tess se lo comería en cucharadas llenas. —Yo… tú, ¿estás bien? —dice, mirándome con un poco de duda. Yo asiento y digo: —Sí. Vamos a ver a Tess, la adorarás, confía en mí —Dispuesta a que mi voz no se agriete, disponiéndome a sonar normal, como si no estuviera esperando que me duela con tanta fuerza el corazón. Como si no lo estuviera notando. Nos dirigimos hacia el vestíbulo y tecleo el código en la puerta que permite a las enfermeras saber que alguien está esperando para entrar. —Quería decir, quería preguntarte acerca de tu bolso —dice Eli—. Parece un poco mojada. Puedo conseguirte una toalla o algo para secarla si es necesario. Sacudo la cabeza, diciendo que no sin palabras, porque no puedo hablar ahora. No sé qué pensar sobre el hecho de que incluso se dio cuenta de que mi bolso estaba mojado. Nadie… ha pasado mucho tiempo desde que alguien me miró y me vio. Ojalá… Por suerte, antes de que pueda terminar ese peligroso pensamiento, una enfermera nos abre y caminamos a la habitación de Tess. Una vez que hice eso y me senté en mi sitio de costumbre, me siento mejor. Menos impulsada por su comentario. Porque él me haya notado, aunque fuera sólo por mi bolso. Miro a Tess y le toco el hombro, esperando que su pecho suba y baje. Es sólo un pequeño movimiento, pero el más grande que hace. El que nos mantiene a todos viniendo aquí. Nos tiene a todos esperando. —He traído a alguien a verte —le digo, y luego miro a Eli. Se sienta frente a mí, y creo que ella lo ha atrapado, que está atrapado por su belleza, como todos los demás, sin embargo luego comienza a
  • 59. 60 golpear ligeramente la silla con los dedos de una mano y me mira como si estuviera esperando algo. —Es tímido —le digo a Tess, y luego lo miro de nuevo, ampliando los ojos para que sepa que se supone que debe estar hablando ahora—. Pero le oíste el otro día, ¿recuerdas? ¿El tipo de la voz? Eli se aclara la garganta y dice: —Hey. Miro la cara de Tess. Nada. —¿Puedes decir algo más? —digo. —¿Cómo qué? —No sé. Cualquier cosa que se les dice a las chicas cuando quedas con ellas. —No sé que más hacer. Tess habla con chicos. Yo no. Ni siquiera me notan. Me dirijo de nuevo a Tess y observo su rostro cuando empieza a hablar. —Um. Soy Eli —dice—. Voy al Saint Andrew‟s. Soy junior, y yo… —¿Un junior? —digo y lo miro de nuevo. Sus dedos están todavía golpeando la silla—. No hay forma de que seas un junior. —Lo soy. Oh, mierda. Estaba segura de que estaba en el último año, con dieciocho y preparándose para la universidad. —No te pareces a ninguno de los chicos de mi escuela. ¿Cuántos años tienes? —Tal vez se retrasó un año o algo así. Cualquier cosa. —Diecisiete. Doble mierda. —Está bien, pero tendrás dieciocho pronto, ¿verdad? —Bueno, si cuentan nueve meses como pronto. Amplio mis ojos de nuevo y luego miro a Tess. —Muy pronto, ¿verdad?
  • 60. 61 —Oh. Cierto —dice. —Le podrías hablar sobre la universidad —le digo a Tess—. Como sobrevivir al primer año y todo eso. Tú realmente estás sólo a mitad de tu segundo año, y veinte no es mucho más mayor que dieciocho. Además él está pensando en especializarse en inglés, como tú. Si despiertas, los dos pueden tratar de convencerme de que Shakespeare es interesante, no importa que no se pueda comprender nada sobre la gente de la que habla en sus obras. —Yo no voy a especializarme en inglés. Y no sé lo que hay de bueno en Shake… Me aclaro la garganta entonces, para conseguir que se detenga, y lo miro. Ni siquiera está mirando a Tess. Me mira como si fuera una especie de rompecabezas que no puede entender. Tal vez esté abrumado por Tess o piensa que soy rara. O ambas cosas. —Está bromeando —le digo a Tess—. Ya sabes cómo son los chicos. ¿Recuerdas cuando fuiste Julieta durante el tercer año de preparatoria y el suplente puso laxantes en el almuerzo de Bill Waford para ser el que iba a darte el beso? Y luego Bill tuvo que salir corriendo durante la obra mientras… —¿Ocurrió eso realmente? —dice Eli. Todavía está tamborileando con los dedos, pero ahora contra sus brazos. Es como si estuviera tocando el piano en la piel o algo así. Asiento con la cabeza. —Solo que cada tipo de la escuela adiciono para Romeo tan pronto como se enteraron que Tess fue a audicionar para Julieta. —¿Y si no hubiera obtenido el papel? —Mira, ahora tienes que despertar —le digo a Tess—. Muéstrale cómo no hay forma de que alguien más pudiera haberlo conseguido. Eras la única que podría interpretar a una chica muriéndose. —¿Estabas en la obra?
  • 61. 62 —¿Qué? —digo, asustada. —La obra. ¿Estabas tú en ella? —¿Quién querría verme en el escenario? —digo—. Además, todo el mundo sabía que Tess iba a intentarlo, ni siquiera abrían las audiciones para alumnos de primer año. —¿Así que eres una junior ahora, como yo? —Sí —digo, sorprendida de que estuviera imaginando en qué grado estoy—. Pero estás más preparado para la universidad y esas cosas que yo. Eli mira sus manos, que todavía se están moviendo, y luego se sonroja. Hasta avergonzado se ve bien. No se vuelve de color rojo brillante ni nada, pero dos manchas de color aparecen debajo de sus pómulos, haciendo que parezcan más prominentes. Eso lo hace lucir más vulnerable y casi accesible a alguien como yo. Me pilla observándolo. Puedo decirlo porque se queda quieto por un momento, mirando directamente hacia mí. Maldita sea, maldita sea, maldita sea. Me dirijo de nuevo a Tess, observando su rostro todavía. —Di algo, por favor —le digo, porque no sé que más decir, y no quiero pensar en que él me atrapó mirándolo. —¿Cómo qué? —Habla con ella como lo harías si yo no estuviera aquí —le digo—. Sólo pretende que soy parte de la pared o algo así. Si actúa como si yo fuera invisible, voy a serlo, y entonces las cosas serán normales otra vez. Se queda en silencio por un momento, y luego dice: —No sé cómo se supone que debo actuar como si tu hermana fuera parte de la pared, Tess. Es muy… es como un dragón, una especie de…
  • 62. 63 Eso duele. Pero le pedí actuar como si yo no estuviera allí, ¿no? Y me llama gran monstruo escamoso que escupe fuego. Fabuloso. —¿Ves? —le digo a Tess, y me aseguro de mantener mi voz ligera—. Está claro que tienes que ser protegida de mí. Así que despierta, ¿de acuerdo? Nada. Coloco las rodillas contra el pecho, me encrespo en la silla, y juego con los cordones de mis zapatillas. —Lo siento — dice Eli. —Oh, sólo está coqueteando —digo, y me obligo a desenroscarme, sonando despreocupada, ¿pero qué más necesita?—. Verás cuando llegues a conocerla. El verano anterior fue a la universidad, estaba trabajando aquí, en el Gourmet Orgánico, y los chicos de Milford realmente viajaban en ferry a Ferrisville sólo para intentar que ella llegara a hablar con ellos. Bueno. Un chico. Jack. —¿No te gusta el Gourmet Orgánico? —¿Qué quieres decir? —Hiciste una mueca cuando lo nombraste —dice. Me encojo de hombros. —Eso es lo que los dragones hacen. —No quería decir… —Está bien —le digo. Sé lo que parezco. Lo que… lo que soy. Tan pronto como lo he dicho, miro a Tess de nuevo, pero todavía está inmóvil. Aún en silencio. Todavía no está completamente aquí. —Deberíamos irnos ahora —digo, y me levanto. Me obligo a decir adiós a Tess, tratando de no actuar como si él hubiera conseguido hacerme admitir lo que soy y cómo lo hizo frente a ella, me ha sacudido. Me obligo a no mirarlo.
  • 63. 64 Fuera de su habitación, salgo de la unidad y me dirijo a los ascensores. No lo miro cuando digo: —¿Misma hora mañana? Espero que diga que no piensa que esté funcionando, que tenerme allí es molesto o extraño, o ambos, pero dice simplemente: —Bien. No miro hacia atrás cuando me voy, y no pienso en él camino a casa. Pienso en lo que pasó el verano antes de que Tess fuera a la universidad, cuando tenía dieciocho años y yo tenía quince, en su lugar. Pienso en Jack.
  • 64. 65 Traducido por Mery Shaw Corregido por Roochi ess conoció a Jack primero. Ella había conseguido una beca para la universidad, por supuesto, pero no por sus calificaciones, si no porque ejemplificaba el potencial del liderazgo. Consiguió un trabajo de verano en Milford como cajera en el caro Organic Gourmet (Milford no tenía cosas como los supermercados, ya sabes. Sólo cosas de marca y boutiques. Ugh.) Mis padres no lo entendieron, no comprendían que no quisiera ver a sus amigos, que no quisiera salir a divertirse. ¿Por qué no se preocupaba por las universidades a las cuales debía ir? Pero ella dijo que quería un trabajo. Dijo que quería ahorrar dinero para libros y otras cosas que la beca no cubriría. Para ser honesta, creo que consiguió el trabajo porque Claire vivía demasiado cerca de nosotros, y porque Claire había dejado de esconderse en su casa. En su lugar, había comenzando a salir al jardín, a caminar por la ciudad, presumiendo a Cole y sonriendo como si ella brillara por tener algo que nadie más tenía. Creo que ahí fue cuando Tess supo que Claire nunca iba a disculparse como ella esperaba. Así que Tess se puso a trabajar, y Jack entró en Organic Gourmet el miércoles 30 de junio. A veces me pregunto si siempre recordaré esa fecha y como me sentí cuando levanté mi mirada del libro que estaba leyendo en el pórtico de enfrente, cuando escuché a Tess venir por nuestra calle y lo vi
  • 65. 66 caminando detrás de ella, con sus hombros encorvados como si estuviera nervioso. Y era él. Me di cuenta tan pronto como lo vi. Jack era guapo, alto, con pelo rubio y gafas de montura metálica que siempre estaba empujando en la nariz. Él tenía pecas en las mejillas, muchas y dispersas, y en esa primera noche, mientras estaba hablando con Tess en las escaleras, pude ver la parte inferior pálida de sus brazos que sobresalían de la camiseta que llevaba. Sus brazos no eran delgados como si pareciera enfermo o algo así, pero a primera vista esa piel… parecía vulnerable, de alguna manera. Y aquello se adentró en mí. Él se adentró dentro de mí. Jack parecía nervioso. Parecía necesitar un abrazo. Y yo quería ser la única que lo abrazara. Cuando lo miré, vio como me sentía, insegura pero entusiasmada, lista para enamorarme. Ese era el problema, claro, que su mirada iba dirigida a Tess y no a mí. Tess era demasiado linda, y muy acostumbrada a ser adorada, así que le permitió que la acompañara a casa. Le permitió hablarle. Y por eso seguí sentada en el pórtico y los escuché hablar, enterándome que él iba a ir a la universidad para estudiar biología. Quería ser un doctor, quería unirse a una organización de voluntarios y trabajar en el extranjero. Quería ayudar a las personas que no podían encontrar ayuda de otra manera. Quería ser alguien. Nunca dijo que quisiera ser importante, por supuesto, pero yo entendía como se sentía cuando hablaba con Tess sobre sus planes. Yo no quería salvar al mundo o algo como eso, pero quería vivir y trabajar en un sitio donde las personas me notaran. Donde yo no fuera únicamente “la hermana de Tess”. Donde yo no era la pequeña y fea versión de la perfección. Donde yo era sólo yo. Jack estaba contento de estar en Saint Andrew, porque quería ir a una escuela donde no conocía a nadie, y no tenía una novia desde que una
  • 66. 67 chica con la cual salía formalmente lo dejó justo después de terminar la escuela (Las escuelas en Milford nunca tienen bailes de graduación, sólo bailes formales), y entonces se fue con su mochila alrededor de Europa hasta que ella se fue a la universidad. Tess nunca supo esas cosas. Pero yo sí. Yo hice preguntas, y él las respondió. Eso sucedió después, sin embargo. Primero, yo tuve que verlo con Tess. Yo lo había esperado y lo había visto caminar junto a ella a casa cada noche, le vi escuchándola hablar hasta que sonreía y se despedía y él se iba por su camino totalmente sonriente y feliz de haberla visto. Una manera en que ella se aseguraba que todos ellos se dieran cuenta de que ella los había dejado. Después de una semana, sin embargo, Tess le deseó buenas noches y se fue, y Jack se quedó frente a la calle de nuestra casa con sus hombros caídos otra vez, como si finalmente entendiera el significado de esas sonrisas y saludos. Que en realidad, no eran nada. Los shorts eran un poco grandes para él y le colgaban un poco más allá de sus rodillas. La piel de sus brazos, sus muñecas y el torso descubierto entre los botones de su camisa, brillaban pálidamente por la luz de la luna, y cuando él dio la vuelta supe que no iba a regresar. No sé como lo sabía, quizás por la manera en que caían sus hombros, igual que los míos, sintiéndose invisible. Me alejé de la casa y lo alcancé. —Soy la hermana de Tess —dije—. Abby. —Lo sé —dijo—. Ella me habló de ti. No creo que te veas como un duende, sin embargo. —¿Un duende? —Tess siempre me describía de esa manera, y creí que en su mente trataba de ser amable. ¿Pero yo realmente me parecía una criatura mágica? Claro que no. Como sea, yo era pequeña y tenía los inusuales ojos de mi abuela,… Bueno, que Tess me describiera como un
  • 67. 68 “duende” era algo lindo viniendo de su parte. Ella siempre gustó de ideas sobre cosas mágicas. De fingir. —No, eso no es lo que dijo —dijo él—. Quiero decir, dijo… —Está bien —dije —. Creo que fue lindo de su parte decirlo. Y apuesto que te dijo que tú parecías un duende, también. Me sonrió, a pesar de que sus hombros cayeron un poco más. —No tiene citas con duendes, ¿verdad? —No tiene citas en realidad —dije—. Ella… creo que tiene en mente a un chico perfecto o algo, y creo… bueno, ¿quién es perfecto? —Ella es tan… es como si hubiera algo misterioso en ella —dijo—. Algo triste, creo. Tess era tan infeliz como cualquier chica muy popular y hermosa podría serlo, lo cual no era mucho, pero no le dije eso. Me gustó que pensara que había algo profundo en Tess. Pensé que si podía imaginar eso en ella, podría verlo también realmente dentro de mí. —Puedo ayudarte con Tess —dije—. Como dije, sé el tipo de chico que está buscando. ¿Te gusta la poesía? Negó con la cabeza. —Bueno —dije—. Tiene que gustarte ahora. Esa primera noche hablamos por una hora, hasta que la última llamada del ferry llegó con un solitario silbido desde el muelle, haciendo eco en la noche. Por supuesto, todo lo que habíamos hablado fue de Tess, pero hablé con él, y fui flotando a casa, más feliz de lo que nunca había estado. Yo no tenía suerte con los chicos. No es como si hubiera mucho en Ferrisville con lo cual tener suerte. Oh, había un par de chicos que eran lindos, pero conocía a todos sus padres y hermanos y primos, y yo sabía lo que ocurría con los chicos en Ferrisville. Crecían y conseguían un
  • 68. 69 trabajo en la planta. Crecían y su panza aumentaba y perdían su cabello y se sentaban en la playa durante el verano para rascarse la barriga, lentamente bronceándose por el sol. Quería más que eso. En cuanto a los amigos, entonces si tenía algunos. Todos en la escuela me saludaban y me invitaban a sus fiestas y todo eso. Pero no tenía nada en común con ellos, y la mayoría de mis “amigos” solo querían estar cerca de Tess, querían que ella los tuviera en cuanta y los invitara a su mundo. Había unos pocos que quizás sí yo les agradara, pero no eran como yo. Yo quería irme de Ferrisville, y ellos no. Querían ir a la universidad local, o incluso a la universidad estatal a una hora de distancia, pero regresarían. Nadie de sus familias había dejado esta ciudad, ¿por qué ellos lo harían? Las personas vivían en Ferrisville y se quedaban aquí. Puede ser pequeño y la vida puede ser tranquila y suave, pero a nadie más parece importarle eso. Creída, me decían mis supuestos amigos cuando me detenía a hablarles durante ese verano. Supongo que pensaban que me creía ser demasiado buena como para hablarles, que yo de alguna manera me convirtiera en alguien como Tess. Yo no creo ser mejor que ellos, y sabía que no iba a ser como Tess. No quiero serlo. Yo sólo quería un mundo donde estuviéramos Jack y yo y nadie más. Lo quería solo para mí y, por un tiempo, pensé que él también lo quería. Y luego, después de que aquello hubiera terminado, yo no quería regresar con mis amigos. Yo no quería pedir perdón, no quería rogar que me dejaran regresar a su lado cuando realmente no quería ser parte de su grupo. No quería vivir en Milford, pero no quería vivir tampoco en Ferrisville. No quería escuchar sobre chicos o ropa o fiestas, ni nada de eso. Sólo quería que me dejaran sola. Y así era yo. Y así soy yo.
  • 69. 70 Pero esto es ahora, y aún no he llegado a ese punto. Aún tenía que romper mi propio corazón. Al final fue fácil. Jack siguió hablando con Tess, siguió acompañándola a casa. Fue voluntario para recolectar muestras de agua en el río de Ferrisville como parte de un proyecto del estado para ver qué cantidad de productos químicos tenía dentro. Y yo me quedaba hablando con él. Jack trató de hablar con Tess sobre poesía, y yo le hablé sobre biología, sobre las últimas tendencias médicas, sobre los países en que se necesitaban médicos. Él invitó a Tess a cenar, y cuando ella le dijo que no, yo le hice sándwiches para ambos, los comimos sentados en la oscuridad de la playa, hablando. Hablábamos sobre Tess cada vez menos, y más de él. Sobre mí. Él fue y siempre será el único chico al cual le dije la verdad sobre cómo me sentía a veces, cuando Tess estaba conmigo. Sobre como odié ser su sombra. —No deberías pensar así —me dijo una noche. Estábamos en la playa, como siempre, empujó sus gafas arriba en su nariz y se giró para mirarme, la luz de la luna hacía que su cabello rubio luciera más hermoso, el pelo de Tess jamás podría llegar ser así. —No eres absolutamente igual a Tess, ¿entonces por qué compararte? Ella es hermosa por fuera, pero tú… tú tienes el… —Aclaró su garganta—. Tienes el alma más hermosa. Sé que suena estúpido, pero es verdad. Cualquier chico sería afortunado de tenerte. ¿Cómo podía no besarlo después de que me dijera eso? Así que lo hice, y él me devolvió el beso. Dejó caer el resto de su sándwich, y cuando nos separamos me miró fijamente como si nunca me hubiera visto antes. —Abby —dijo, y el ferry silbó. —Veo en ti lo que Tess no ve —dije—. Te veo, Jack. Y creo que eres increíble. Nos vemos aquí mañana en la noche. Sólo… sólo tú y yo.
  • 70. 71 —¿Increíble? —dijo—. ¿Yo? —Sonó tan sorprendido que tuve que besarlo otra vez. Y la siguiente noche, tomó el ferry más temprano, y salí de casa después de la cena y lo encontré en la playa. Mis padres no se preguntaban a dónde iba o lo que estaba haciendo. Nunca se preocupaban por mí. Tess era quien recibía las llamadas telefónicas todo el tiempo, los chicos se peleaban por salir con ella, (incluyendo una pelea memorable durante un picnic con mis padres) y no les importaba que ella se pasara el toque de queda, en silencio sacudía su cabeza cuando mis padres le exigían saber donde había estado. Las fiestas se terminaron cuando ella dejó de salir con Claire, ahora sólo nos decía una y otra vez que conseguiría entrar en una buena universidad, todo ello seguido por largos periodos de estar sentada en silencio en su habitación. Pero los chicos aún la seguían llamando, y la gente todavía quería verla. Mi padre algunas veces bromeaba diciendo que formábamos parte del Servicio de Mensajería Tess. Por lo tanto, no, mi madre y mi padre no se preocupaban por mí. Yo era libre, libre de alguna manera. Era libre para hacer lo que quisiera, para seguir a mi corazón. Libre para ser una idiota. Y fui una. La peor parte de esto es que no puedo culpar a Jack. Él nunca me mintió. Cuando se presentó la primera noche para verme a mí y no a Tess, me dijo que yo le gustaba, pero que aún tenía sentimientos por Tess. —Sólo… creo que si llegara a conocerme, yo le gustaría —dijo—. Sé que probablemente suene tonto, y obviamente me gustas demasiado, ya que estoy aquí, pero yo… ¡Argh! Esto suena menos estúpido en mi cabeza.
  • 71. 72 —Pero no te quiere —le dije, y luego me mordí el labio cuando vi caerse sus hombros—. No te entiende. Yo lo hago. Y somos tan parecidos y yo… yo puedo hablar contigo. Me gusta eso. —Puedo hablar contigo, también —dijo, y me sonrió—. Tú no quieres que aprenda cómo colocarles Botox a mujeres viejas, como hace mi familia. —O como despellejar una cara. —Había escuchado a Tess decírselo la última vez que hablaron. Era buena para divertir a los chicos. Estos la perseguían, y ella los ignoraba, y entonces terminaban enamorándose de otra chica, una que veía las cualidades interiores que Tess no había visto antes. —Traje comida esta noche —me dijo Jack—. PB&J*, sin corteza. Tú favorito, ¿verdad? Dije que lo era, porque que era su favorito, y yo asentí, patéticamente feliz de que él me notara, que me escuchara. Cuando terminé con mi sándwich, besé una mancha de mantequilla de maní en su boca. Me devolvió el beso, y yo estuve aún más feliz. Creo que aquello podría haber terminado ahí, un par de visitas nocturnas, algo de comida compartida y el saber que alguien podía tener sentimientos por mí, excepto que era demasiado agradable besarlo. Y que me besara de regreso. Jack era todo lo que quería de un chico, lindo, listo, dulce, y pensé… Pensé que me encantaría poder hacer el amor con él. No, eso es una mentira. No pensé eso. Yo esperaba eso, esperaba que eso me ocurriera con él, quería tener sexo con él. Quería sus pálidos brazos a mí alrededor; quería verlo todo de él. Quería que él viera todo de mí. Me dijo que no creía que fuera una buena idea. Dijo que sólo tenía quince y él tenía dieciocho e iba a irse a la universidad y que tenía que olvidarlo.
  • 72. 73 —No quiero hacerte daño. Es sólo… me gustas demasiado. No quiero ser el chico al cual recuerdes y le desees una muerte dolorosa. Y te conozco. Desearas algo realmente horrible para mí. Lloré. Aún dijo que no. Así que la próxima vez que lo vi, le di un té helado Long Island, una bebida que mi madre hacía únicamente en días de verano, cuando ella y mi padre compartían una copa y una sonrisa el uno al otro, de una manera tan soñadora que era tan linda como grotesca para mí. Jack no dijo que el sexo fuera una mala idea con un gran vaso de té en su sistema, sólo rió y dijo que estaba borracho, las palabras le salían arrastradas, y luego agregó que su padrastro tenía razón y que debía ir a más fiestas. —Me dijo que no sabía cómo beber. Que imbécil —dijo, y me sonrió con tanta dulzura, con tanta tristeza—. Eso es lo que dice que seré. Lo que soy. Un imbécil. Basura. —No lo eres —dije, inclinándome y acunando su rostro entre mis manos, presionándome contra él—. Nunca lo has sido. Eres la mejor persona que conozco, y te amo. Tuvimos sexo sobre una manta entre los árboles que crecían cerca de la playa. —Te amo —me dijo durante el sexo. Excepto que dijo: —Te amo, Tess. Se quedó inmóvil tan pronto como lo dijo, pero ya era demasiado tarde. Todavía recuerdo el frío que repentinamente sentí, el viento haciendo que toda mi piel se pusiera de gallina por todo mi cuerpo. La forma en que Jack se apartó de mí y se arrodilló, encorvado y en silencio, la postura perfecta de arrepentimiento. Me dijo que lo sentía, que era estúpido, y que no debió haberlo dicho. Dijo que sabía que me había hecho daño y que desearía poder regresar atrás en el tiempo.
  • 73. 74 —Fueron simples palabras —le dije, interrumpiendo su disculpa—. No tienes que decir… —Abby, no —dijo—. Es que dije que amaba a tu hermana cuando tú y yo… no puedo regresar atrás en el tiempo. No debí haber dicho eso. —Pero yo… —No quiero volver a ser quien solía ser —dijo—. Yo no puedo… no quiero ser ese tipo de chico. Y aquí estoy, y yo… —Me entregó mi ropa— . Lo siento tanto. No lo entendí. Eran sólo palabras. Yo lo amaba y sabía que yo le gustaba. ¿No podía eso ser suficiente? Lo era para mí. Y cuando dije eso, porque lo hice, me avergoncé mucho, me dijo: —No es suficiente para mí. Yo no puedo… no puedo amarte. No como… no como tú me quieres. No cómo desearía poder hacerlo. Y eso fue todo. Me dijo que regresaría la siguiente noche, y así lo hizo, se sentó en la playa con una bolsa de papel en la mano. Me escondí y lo observé hasta que se fue. Olvidó la bolsa, y esperé hasta que escuché el ferry silbar para ir a buscarla. Dentro había un sándwich de mantequilla de maní y mermelada y una nota. Dos palabras. “Lo siento”. Me senté allí, sintiendo cómo el viento lanzaba la arena sobre mí y mi ropa, sintiendo el aire de la noche humedecer la bolsa de papel. Tiré la bolsa dentro del río sin el emparedado dentro, ya había suficientes químicos allí, y rompí en pedazos la nota y los esparcí por el camino mientras regresaba a casa, viendo cómo los pequeños trozos de papel se volvían grises a medida que se empapaban en la calle. Llegué a casa y vi una película sobre el fin del mundo con Tess. Un par de días más tarde, vino a casa del trabajo y dijo que Jack le había preguntado si alguna vez quería salir con él.
  • 74. 75 —Me sentí tan atrapada, como si tuviera que hacer algo, decir algo — dijo—. Había un montón de personas mirándonos, y noté que quería que le dijera que sí. Puedo decir que todos querían que dijera que sí, para tener una hermosa historia que contar a sus amigos, y además él sería feliz y todo el mundo sería feliz, pero yo sólo… no pude. Lo extraño fue que después de que se lo dije, me dijo: “Desearía no haber tenido que saber tu respuesta. Desearía ni siquiera haberlo preguntado”, fue como, “¿Por qué dices eso?” Porque él necesitaba saberlo. Porque a veces, tienes que romper tu propio corazón. Sé que Jack no quería hacerme daño. Pero lo hizo, y todo el amor que sentí por él se volvió odio. Odio a Jack, pero me odio a mí misma mucho más. Quería que alguien me viera, sólo a mí, y me quisiera sólo a mí, y ya he visto que eso no iba a ocurrir. Pero, ¿Qué podía hacer? Sólo salir adelante e intentarlo de todos modos. Fue una estupidez. Y pagué por ello. No tengo que preocuparme por eso ahora. He aprendido la lección y no quiero ni pensar en intentar cualquier cosa con nadie más. Nunca. Sólo quiero estar sola. Y así soy yo.
  • 75. 76 Traducido por Abril. Corregido por ~NightW~ laire está afuera mientras paso por su casa, recogiendo los juguetes que Cole dejó en el jardín. ―Hey —dice ella—. ¿Quieres ayudarme a recoger esto? Me bajo de mi bicicleta y la apoyo contra su buzón, luego me dirijo hacia su jardín. ―Gracias —dice ella—. Juro que estas cosas se multiplican. Oh, y dile a tu mamá que gracias por el café, ¿de acuerdo? Me llamaron antes de que pudiera agradecérselo. Pensarías que yo era la única persona en todo el maldito hospital que sabe vaciar un orinal. ―¿Tomaste un café con mi mamá? —No sabía que mamá hablaba con Claire. Seguramente no había regresado luego de que Tess dejó de hablarle a Claire porque la única vez que condujimos hacia su casa y mamá saludó a Claire mientras Tess estaba en el auto, Tess no le habló por tres días. ―Sí, me encontré con ella cuando tus padres vinieron a ver a Tess. De cualquier manera, ¿cómo está tu papá? Él parecía… no lo sé. Muy callado. Me encojo de hombros, porque papá es un hombre silencioso. Además, hablar sobre el hospital me hizo pensar en mis propias desventuras. Seguía sin entender por qué Eli no había hablado más. ¿A la gente bien parecida no le encanta hablar sobre ellos mismos? Tess seguramente lo hacía, aunque incluso tenía una manera de hacerlo, la cual te hacía sentir como si fuera algo que tú quisieras.
  • 76. 77 ―¿Por qué estás tan silenciosa? —dice Claire—. Oh, espera. Tu plan. Abby, no creías que realmente funcionaria, ¿o sí? ―Va a funcionar —digo—. Yo solo... de acuerdo, ¿Cómo consigues un chico con quien hablar? ¿Qué le preguntarías a un chico si estuvieras hablando con él? ¿Qué preguntaría Tess? Claire ríe, pero el sonido es amargo. —Tess nunca tuvo que preguntar... ―Exacto —digo—. Solo pensé… pensé cuando él la vio, que él empezaría a hablar. Pero no lo hizo, y yo no... No soy buena con esta clase de cosas. Claire ríe, una risa real esta vez. —Estas llena de eso, y lo sabes. Pensaste que el chico vería a Tess, diría su nombre y ella despertaría. Odio arruinártelo, Abby, pero crees tanto en los finales perfectos y de “felices para siempre” como Tess lo hacía. ―Lo hace —digo automáticamente y Claire mira hacia el piso. Le tiendo el juguete que estoy sosteniendo y añado—: Y no lo hago... sabes que no soy como Tess. Claire toma el juguete y deja escapar un pequeño suspiro. —Pregúntale sobre él —dice ella—. Qué le gusta comer, si tiene un auto, si juega algún deporte, lo que sea. Solo haz muchas preguntas. —¿Eso es todo? —Eso es todo. ―De acuerdo, lo intentaré —digo, y le tiendo otro juguete—. Debería volver a casa. ―¿Alguna vez te preguntaste qué pensaría ella? —dice Claire—. Me refiero a nosotras siendo amigas. ―A veces —digo, y la saludo mientras me subo a mi bicicleta. Pero no lo hago. Tess estaría furiosa, y cuando Claire me saluda, veo que ella también sabe eso. Me pregunto si alguna de nosotras alguna
  • 77. 78 vez será capaz de hacer algo sin la sombra de Tess cerniéndose sobre nosotras. Esa es una pregunta que no puedo responder. Es una pregunta que temo.
  • 78. 79 Traducido por Makilith Vivaldi Corregido por ~NightW~ n casa, hago rápidamente mi tarea mientras veo la televisión en la sala de estar, terminándola cuando mamá y papá llegan. Papá se dirige directamente hacia las escaleras, deteniéndose solamente para besar la parte superior de mi cabeza y murmurar que me ama. —¿Qué pasa con papá? —Está cansado —dice mamá, y señala mis libros—. ¿Cómo va la tarea? Me encojo de hombros. —Al igual que tu padre —dice ella—. Apenas y tenía que hacer nada y conseguía sólo buenas notas. Tess era mucho más como yo, siempre teniendo que estudiar, siempre preocupándose por sus notas… —Se detiene, mirando sobre su hombro hacia la silla de Tess en la mesa de la cocina. —Tess obtenía buenas notas, mamá. —Oh, lo sé —dice ella, volviéndose hacia mí—. Ella sólo… eso es tan fácil para ti. —Eso es porque cada maestro decente huye de la ciudad cuando el estado decidió que la preparatoria Ferrisville no cumplía con todos los mínimos estándares académicos. —¿Y no porque eres inteligente? —Le hago una mueca y ella toca mi cabello—. Tu padre tampoco puede aceptar bien los cumplidos.
  • 79. 80 Para ser honesta, creo que soy tan parecida a papá como la luna a la paja, no importa lo que diga mamá. Sin embargo, supongo que puede ver lo que pienso, porque dice: —Realmente te pareces mucho a él, Abby. En lo inteligente que eres, en lo decidida que estás a… —Se aclara la garganta—. Incluso te molestas como él lo hace. —Papá no se molesta. —Sí lo hace, pero en general del tipo maldiciendo-a-la-podadora-de-césped-cuando-no-enciende. No hay manera de que pueda ser como yo. Se parece a Tess, alto y rubio, así que, ¿cómo podría serlo? Sé que las cosas fueron difíciles para él cuando su hermano murió y él era joven, pero aún así. Sé que papá no va por ahí queriendo ser visto y luego odiándose por eso. Papá nunca hizo nada tan tonto como tratar de conseguir a alguien que realmente nunca quiso que lo amara. —Tu padre solía ser así, estaba tan desdichado después de que John murió. Y sé que ahora estás molesta por Tess, pero… Afortunadamente, el teléfono suena entonces, y cuando ella responde subo por las escaleras. ¿Molesta por Tess? Desearía estarlo. La cosa es, que estoy algo molesta por Tess. Quiero decir, ¿por qué no despierta? ¿Qué es lo qué está esperando? ¿Qué es lo que quiere? Paso junto a la habitación de papá y mamá y trato de ser silenciosa porque la puerta está cerrada, como si papá se hubiera ido a la cama, y luego entro a la habitación de Tess. Miro dentro de ella y veo todas las cosas que dejó sobre su escritorio, en la cómoda y en el suelo, cosas que pensaba empacar. No tenía la intención de volver a casa para quedarse. No tenía la intención de nada de esto. Pero no ha regresado tampoco.
  • 80. 81 —Deberías despertar —susurro—. Mamá acaba de decirme que soy igual a papá. Yo no soy como él. —Tomo una profunda respiración—. Te estoy dando lo que quieres, Tess. Te encontré a un chico, y él es… deberías verlo. Tienes que hacerlo. Sólo abre los ojos y podrás tenerlo. No hay respuesta. Camino hacia su escritorio. —¿Alguna vez has amado a alguien? —le pregunto a las fotos en él. Su computadora portátil está ahí también, conectada y lista para funcionar. La miro y me digo a mí misma que conseguiré que Eli hable mañana. Puedo hacer preguntas. Cualquiera puede hacer eso.
  • 81. 82 Traducido por baabo Corregido por _Nathy_ ualquier persona al parecer, menos yo. Las cosas comienzan bien. Llego al hospital y encuentro a Eli sentado en la sala de espera principal, encorvado sobre un cuaderno, y al verlo me sorprendo de nuevo por...bueno, por él. Él mira hacia arriba, por supuesto, y me obligo a no mirar hacia otro lado, a no actuar como si me importara que me sorprendiera mirándolo. Se levanta, guarda el cuaderno en su bolsa y se acerca a mí. —Hey. ¿Cómo estás? —Bien —digo entre dientes—. ¿Listo para ver lo que has estado esperando? Empieza a decir algo, y luego sólo asiente con la cabeza. Mientras nos dirigimos a los ascensores, pasamos a Clement. Él me saluda, entonces lleva a Eli aparte para hablar con él. En su mayoría él habla y Eli se encoge de hombros, aunque en algún momento Eli niega con la cabeza “no” una vez, firme. —¿Cómo estás? —dice Clement, dirigiéndose a mí—. ¿Tomas el ferry de vuelta? —Bueno, ya que todavía no puedo caminar sobre el agua... Él se ríe y saca una pastilla para la tos. —A Harriet solía gustarle tomar el ferry. Solíamos ir y caminar por la playa. Le recordaba cuando iba al mar con su familia en Inglaterra. Por
  • 82. 83 supuesto, a sus padres nunca le gustó la playa, ellos le decían que no era Jamaica y que nunca lo sería, pero ella la amaba. Solía comprar estas cosas horribles que suenan llamadas Rock Candy3 cuando era niña. ¿Has oído hablar de ellos? Sacudo la cabeza y Clement asiente. —Exactamente. Pero ella insistía en que yo era la única persona en el mundo que no los conocía. Mujer obstinada y terca —suspira—. La echo de menos. —Tenemos que irnos —dice Eli. Clement lo mira y dice: —No hay nada de malo en extrañar a alguien. —¿No deberíamos irnos? —Eli me pregunta con un toque de desesperación en su voz. Tal vez el sólo quiere alejarse de Clement y sus historias. Pero tal vez él también quiere ver a Tess. La idea no me levanta el ánimo como debería, por lo que me obligo a sonreír a Clement y decir: —Míralo, el acaba de conocer a Tess y cuando ella despierte nunca conseguirá dejarla y volver a la tienda de regalos. Clement mira a Eli, y luego a mí, algo deliberado parpadeando en su mirada. —Supongo que el chicle estará a salvo, al menos. Sonrío y me despido con la mano mientras me subo al ascensor con Eli. Él no hace ninguna de las dos cosas. —No debes permitir que Clement te moleste —le digo—. Él no es tan malo para ser viejo, en verdad. Me pregunto cómo lucía su esposa. No tenía idea de que ella era… —Qué, ¿negra? 3 Rock Candy: (también llamada roca de azúcar) es un tipo de confitería mineral compuesto de relativamente grandes de azúcar en cristales.
  • 83. 84 —No, el tipo de persona que realmente dejaría Milford y visitaría Ferrisville —digo, con mi voz elevada—. Pero gracias por asumir que soy racista. —Yo…es sólo que todo el mundo en Milford actúa como que no es gran cosa cuando alguien que no es blanco aparece. —Oh. —Echo un vistazo hacia él—. ¿En serio? —Sí —dice—. Es un asco. El ascensor se detiene y las puertas se abren. Nos bajamos, y cuando ya casi estamos en la unidad de Tess, me dirijo a él. —Siento el haberte gritado. Y por lo de Milford. —Yo también —dice, y cuando yo asiento y le empiezo a dar la espalda, me detiene colocando una mano en mi brazo. Él incluso tiene hermosas uñas, no mordidas o irregulares, ni nada. Las mías siempre se ven como alguien que ha pasado un cuchillo oxidado sobre ellas. —Esto debe ser muy difícil para ti. ¿Hay algo que pueda, ya sabes... um, hacer para ayudarte? Asiento con la cabeza, reconociéndolo, pero nada más, porque si digo algo me temo que voy a empezar a llorar. Me doy la vuelta, con ardor en los ojos, y empiezo a presionar el código para que una enfermera abra las puertas a la unidad de Tess. El toca mi brazo de nuevo. —Estás usando tu mano derecha —dice—. Pusiste el código con la izquierda la última vez. —¿Entonces…? —No deberías… ¿No se siente extraño hacerlo con la mano equivocada? ¿No deberías empezar de nuevo? —No, está bien, ¿ves? —digo, y se abren las puertas con los sonidos del timbre, lo que indica que podemos entrar. Yo lo hago, pero él no. Lo miro por sobre mi hombro
  • 84. 85 —Vamos —digo—. Tess te está esperando. Tiene los brazos cruzados y apretados sobre el pecho, y en realidad parece un poco enfermo, pero él me sigue y se dirige directamente a la sala de Tess, prácticamente marchando detrás de mí. Me siento y lo escucho hacer lo mismo, pero cuando lo miro está golpeando la silla con el dedo de una mano, como lo hizo ayer, sólo que más duro y más rápido, y es casi como si estuviera contando algo en voz baja. —Entonces, Eli —digo, preguntándome si le molesta demasiado tenerme a su alrededor. Miro hacia atrás a los ojos cerrados de Tess—. Cuéntame sobre ti. Nada. Ni de Tess. Ni de él. Lo miro y él todavía está allí sentado tecleando la silla. —En serio —le digo—. Quiero saber... um. —¿Qué quiero saber acerca de Eli? No, no vayas allí. No necesito saber nada de nadie. Pero, ¿qué querría saber Tess? A que universidad quiere ir, qué tipo de coche conduce, y qué deporte juega. Fácil. Y siempre puedo pellizcarme para mantenerme despierta si él se sale del tema y continúa hablando. Bien, voy a empezar con el deporte. Realmente quiero hacer eso, pero al final termino diciendo —¿Qué estabas haciendo cuando entré en el hospital? —En su lugar, y sus dedos se detienen. —¿Qué? —Cuando entré te vi con un bloc de notas. ¿Qué estabas haciendo? Mentalmente me pateo por preguntar. Y por notarlo en primer lugar. Y por admitir que me doy cuenta. —Oh —dice—. No te vi. —¿Por qué lo harías? Ni yo me veo.
  • 85. 86 Él parpadea hacia mí y sus dedos se calman por un momento. —¿No lo haces? —No —digo. Realmente lamentando mi pregunta y por la honestidad de ahora—. Quiero decir, sé lo que hay para ver ¿sabes? —Mi voz se quiebra un poco en la últimas palabras —estúpida, tan estúpida— y me aclaro la garganta. —Entonces, ¿qué estabas haciendo? Sus dedos comienzan a tocar otra vez, pero él los mira como si los estuviera viendo por primera vez, y luego apoya y presiona las manos contra los brazos del sillón. —Dibujando —dice en voz baja—. Estaba dibujando —Oh —digo. No me esperaba eso, pero figura. Precioso y artista—. ¿Tú…? —Sus dedos comienzan a moverse de nuevo—. ¿Qué pasa con todo ese tecleo? Se pone de pie tan rápido que es como si alguien le hubiera dado una patada fuera de la silla. —Acabo de recordar que tengo que... tengo que hacer esta cosa para la escuela —dice. —Oh —vuelvo a decir—. Muy bien. Pero Tess… —Mañana —dice—. Nos veremos mañana. Y luego se ha ido, casi corriendo fuera de la unidad. —Supongo que no debería haberle preguntado acerca de sus dibujos — le digo a Tess—. Prometo que mañana diré lo que tú preguntarías. Sé que quieres verlo de nuevo. Yo también. No... no es que me guste Eli ni nada, pero él, hay algo diferente en él. Algo que parece casi... frágil. Como si hubiera una parte de él que quisiera mantener oculta. Que tiene que hacerlo.
  • 86. 87 Puedo entender eso. No quiero, no con él, no con cualquiera, pero lo hago. No le digo a Tess esto. Ella tiene que pensar que Eli es perfecto. Eso es lo que quiere. Pero yo quiero saber más de él. Yo quiero algo para mí. Me acerco y descanso mi barbilla en mis manos, mirando a Tess. Recordándome a mí misma por qué estoy aquí. Recordándome a mí misma por qué es algo que no debería sentir.
  • 87. 88 Traducido por kirara7 Corregido por _Nathy_ apá llega tarde esa noche a casa, mucho después de que mamá ha regresado del hospital. Sigo despierta, sentada en la habitación de Tess, mirando todas las cosas que ella trajo de la universidad e iba a llevar de vuelta. Ropa sucia, libros, algunas fotografías. Su computador portátil. Su bonito, brillante computador portátil. Tengo un computador, o algo así. Es el que papá trajo cuando Tess tenía dieciséis, lo obtuve cuando ella se fue a la universidad, y para entonces aún tenía un aspecto elegante, pero bordeando lo anticuado. Ahora es básicamente inservible y el disco duro que Tess cuidadosamente limpio, su “regalo” para mi (“¡está casi como nuevo!”) se revuelve cada vez que lo enciendo y se congela si abro más de un programa. Tess tiene un trabajo en la universidad, llenando algunos documentos de archivo para un proyecto que la biblioteca estaba haciendo, la universidad les dio a los estudiantes nuevos un computador portátil pero Tess ahorró dinero y se compró uno más bonito, y parte de mí lo quiere. Podría usarlo por un tiempo hasta que ella despierte, podría experimentar ser capaz de escribir informes sin guardarlos cada diez segundos, buscar algo en línea sin preguntarme si el navegador mostrará toda la página.
  • 88. 89 Encendí su computadora, y me encuentro con la pantalla de contraseña. No esperaba eso, pero supongo que es algo que tendrás que hacer en la universidad. Trato con el cumpleaños de Tess mes-día-año. Nada. Intento al revés. Nada de nuevo. Trato con su nombre, el nombre de Beth y todos aquellos de los que ella alguna vez haya hablado de la universidad, todos los chicos sonriendo de las fotos que trajo a casa. Aún nada. —¿Abby? —Papá dice y me congelo, los dedos cernidos sobre el teclado pero él no me pregunta nada. Sólo dice: —Salí a caminar. Yo solía… no he salido a caminar en un buen tiempo. Él entra y toma la fotografía que descansa al lado del computador portátil. —Ella luce… ¿no luce Tess feliz? Asiento, un poco asustada por la mirada intensa y sin embargo de alguna forma perdida de su rostro. —Espero que lo fuera —dice él mirando la fotografía. —Es —digo, y él parpadea hacia mí. —Ella es feliz —continúo—. Esa es quien Tess es, ella es feliz, ella es bonita y a todo el mundo le gusta estar a su alrededor. Solo mira las fotos, ella es feliz, esa es Tess. —Sus uñas combinan con su atuendo —dice él, y miro de cerca y veo que son del mismo rosada-rojas como su camisa. —Justo como mamá.
  • 89. 90 —Justo como mamá —dice él—. Cuando estaba en la preparatoria su mejor amiga Lauren hablaba de eso, de cómo Katie siempre se aseguraba de que sus uñas combinaran con su atuendo. —¿Tú solías hablar de las uñas de mamá con su mejor amiga? ¿La Lauren de la que mamá habla todo el tiempo? —Solía hacerlo, salí con Lauren —dice él calladamente—. Antes, bueno mucho tiempo atrás antes de que tu mamá y yo nos conociéramos. —Oh —digo, porque, ¿qué más puedo decir? No sé que es más raro, que papá saliera con la mejor amiga de mamá antes de salir con mamá o que me esté enterando de esto ahora, en medio de la noche. El hecho de que papá saliera con la mejor amiga de mamá es definitivamente más raro. Quiero decir, ¿Lauren? Ella ha venido de visita antes con su esposo Evan y sus hijos y todo. Y yo nunca adiviné eso…quiero decir, ¿Papá? ¿Y Lauren?. Si Tess supiera, ella se sorprendería. Tess. Ella sabría que hacer ahora, qué decir, sorprendida o no, y ella lo estaría, ella comprendería este momento por algo, mientras yo… yo ni siquiera sé qué decir. Me conformo con: —Voy a la cama. —Y empiezo a dirigirme a mi habitación. —¿En realidad la viste mover sus ojos? —Papá pregunta. Me detengo y lo miro. —Sí. —¿Así que crees… crees que ella puede despertar? Asiento, sorprendida de que siquiera lo pregunte. No es como si pudieras fingir un coma, y Tess tiene tanto para vivir, las fotos que sostiene son una prueba de eso, de Tess liderando la vida que siempre tuvo: fácil, llena, feliz. —¿No lo crees?
  • 90. 91 —Haría lo que fuera para tenerla de vuelta con nosotros. —Lo sé —digo—. Y ella lo hará. Quiero decir, ésta es Tess, papá. Él sonríe y yo me alejo hacia la cama, aunque no duermo, y pasa un buen tiempo antes de que papá deje la habitación de Tess, casi con la luz del día, y me pregunto qué vio en esas fotografías que lo puso a preguntar las cosas que preguntó. Me pregunto si hay cosas que no estoy viendo.
  • 91. 92 Traducido por andre27xl Corregido por Aldebarán lego al hospital temprano la siguiente tarde porque salí de la escuela temprano. Mis últimas dos clases fueron canceladas para que todos nos pudiéramos sentar en una asamblea acerca de mejorar nuestra actuación académica, y no había manera en que me quedara para eso. Es muy temprano para que Eli esté aquí, pero lo busco de todas formas. No lo veo, ¿y por qué debería? Me recuerdo eso cuando me siento decepcionada. Si solo pudiera conectar mi cerebro para que pensara de la forma en que debería, en vez de la forma en que lo hace. Me dirijo a ver a Tess, pero cuando me acerco a la unidad me detengo, congelada, y veo la habitación de Tess. Beth está allí. Beth, quien no había venido a visitar a Tess desde que las clases empezaron nuevamente, y cuando ella se fue la última vez, algo acerca de la mirada en su cara, un poco de tristeza amarga, me hizo pensar que nunca iba a regresar. No le dije nada acerca de eso a nadie, pero estaba en lo correcto. O al menos, pensaba que lo estaba. —¿Beth? —digo mientras entro en la habitación. —Hey, Abby —dice ella, y se aleja de donde estaba sentada, alejando su silla de la cama de Tess. Había estado sosteniendo la mano de Tess, y veo como aleja sus dedos, su pulgar deslizándose sobre el de Tess
  • 92. 93 mientras la suelta. Su cabello está más largo que la última vez que la vi, hasta debajo de sus hombros, y trozos de él han sido pintados de un violeta profundo y rico. —No tienes que moverte —digo, sentándome en la otra silla—. ¿Cuándo llegaste? —Hace poco —dice Beth—. Yo quería… estaba pensando acerca de ella ayer y creí… —se estira y toca el cabello de Tess brevemente, como si le doliera—. Se ha vuelto tan delgada. Miro a Tess, a los huecos bajo sus mejillas, el frágil grosor de sus brazos. No veo nada distinto, pero yo la veo todo el tiempo. Beth verá cosas que yo no veo. —¿Te vas a quedar? Sé que mis padres amarían verte. Beth sacude su cabeza. —No. Sin ofender Abby, pero no quería ver a nadie. Solamente… estaba limpiando su habitación, colocando las cosas de Tess en cajas para enviarlas de regreso aquí, y comencé a pensar en ella. —Espera, ¿enviar sus cosas de vuelta? No tienes que hacer eso. Las va a necesitar… —Yo… yo tengo una nueva compañera de habitación, Abby, no puedo… no puedo mantener las cosas de Tess alrededor. —¿No puedes? ¿Por qué? La boca de Beth se tensa. —Abby, yo… yo tengo una vida. —Oh. De acuerdo. No dejes que Tess o yo te detengamos —digo—. Cuando Tess despierte, me aseguraré de decirle que decidiste que no podías ser su compañera de habitación por más tiempo. Eso será lindo de escuchar, ¿no crees? —Debería irme —dice Beth, y se levanta, mira a Tess con su boca temblando, y luego me mira—. Mira, acerca de mí y Tess viviendo
  • 93. 94 juntas. Antes del accidente, hablamos, y Tess dijo que se iba a mudar. Nosotras… —Hey, pensé que estarías aquí. Vine temprano porque quise… oh —dice Eli—. No vi… hola —le dice a Beth—. Estaba buscando a Abby. —Hey —digo al mismo tiempo que Beth dice— Hola —y luego ella se da la vuelta hacia mí para decirme: —¿Estás trayendo a chicos cuando visitas a tu hermana? —Él está aquí para verla a ella —digo—. A diferencia de sus tan llamadas amigas quienes deciden desaparecer y luego aparecer anunciando “Oh, hey, me voy a deshacer de sus cosas porque no quiero esperarla para que se mude.” —Como dije, antes del accidente, Tess y yo… —Um, ¿debería regresar después? —pregunta Eli, y allí es cuando lo veo. Sobre las voces de Eli y Beth, veo a Tess. La veo moviendo sus ojos bajo sus párpados cerrados, como si una parte de ella estuviera escuchando. —Tess —digo, me inclino, agarro su mano—. Tess, vi eso. Vamos, abre tus ojos. Pero no lo hace.
  • 94. 95 Traducido por Niii Corregido por Aldebarán eth se va, escapando cuando las enfermeras están examinando a Tess y todos estamos esperando fuera de la habitación. Debería haberlo notado, pero no lo hago, porque estoy mirando a Eli, quien se encuentra de pie con los brazos cruzados sobre el pecho otra vez, casi tan asustado como ayer. —¿Necesitas algo de beber o tomar aire o algo? —pregunto, y ahí es cuando noto que Beth se ha ido. —Mierda —digo. No había estado observando tanto a Eli. O eso pensé—. ¿Beth ni siquiera podía quedarse y decirle adiós a Tess? —¿Es ella quien estaba contigo? —Sí, su compañera de habitación —digo, y me doy cuenta que bajo sus brazos cruzados, Eli está golpeando los dedos de sus dos manos contra su camiseta—. No tienes que quedarte, sabes. Estoy segura de que Tess va despertar ahora, y por supuesto puedes regresar y verla porque sé que querrás hacerlo, pero por ahora… —Sí —dice él—. Voy a… estaré en la cafetería. Y luego se va. O más exactamente, escapa. Espero a que las enfermeras salgan. Cuando lo hacen, tengo que esperar que ellas llamen al médico, y que el médico aparezca, pero tengo suficiente dinero para comprar una revista y la leeré mientras espero y espero y eventualmente el médico vendrá y me dirá cuánto
  • 95. 96 tiempo pasará antes de que Tess abra sus ojos definitivamente, y cuánto será hasta que pueda sentarse. Caminar. Venir a casa. Desafortunadamente, nada de eso ocurre. Las enfermeras no ven ningún cambio en Tess. Explico lo de sus ojos y me dicen que el “trastorno emocional” puede ser “estresante para la familia”, y antes de darme cuenta, estoy caminando fuera de la unidad rápidamente, con un nudo en mi estómago y los ojos ardiendo. Abro la puerta de la escalera, y luego, con un sollozo luchando por salir de mí, tomo mi bolso y lo tiro tan fuerte como puedo por las escaleras. ¿Por qué nadie más está viendo lo que yo veo? ¿Por qué? Sé que sólo tengo diecisiete, pero eso no me convierte en mentirosa o estúpida, o ambas a la vez. Sé lo que vi. Seco mis ojos, parpadeando fuerte para detener las lágrimas, y me dirijo a la cafetería. En este momento, si regreso a la habitación de Tess, me temo que comenzaré a gritar. O a llorar. O ambas. Me pregunto si mis padres oirán lo que pasó. Sé que lo harán. ¿Qué pensarán ellos? ¿Pensarán que soy una mentirosa? ¿Estarán decepcionados? ¿O las dos cosas? Mis padres nunca han estado decepcionados de mí, pero si Tess no despierta, si yo me convierto en todo que lo tienen, ¿cómo serán capaces de evitarlo? ¿Cómo pueden no mirarme y pensar en todo lo que Tess pudo haber hecho? ¿Cómo no pueden ver cuán obvio es que no siempre puedo ser ella? No quiero decepcionarlos, pero lo haré. Me decepciono a mí misma tan fácilmente, tan estúpidamente, y no hay forma de que pueda llegar a ser Tess. No puedo ser perfecta. No puedo hacer feliz a nadie. No puedo hacer que todos quieran ser yo. Esto no debería enojarme, pero lo hace. Ni siquiera quiero intentar ser Tess. Deseo que ella simplemente hubiera regresado a la escuela luego
  • 96. 97 de la fiesta. Pero no, ella tenía que venir a ver a mis padres otra vez. Quería hablarles sobre sus clases, pedirles su consejo y agradecerles por estar ahí para ella. En otras palabras, ser la hija perfecta mientras yo me escondía por ahí deseando estar en cualquier otro lugar. No voy a ninguna fiesta en la víspera de Año Nuevo, fui donde Claire y comí palomitas de maíz de microondas con ella mientras la gente en la televisión no dejaba de hablar de cómo el próximo año sería el mejor de todos y presentaban actos musicales con los labios mal sincronizados que nos exhortaban a “¡Celebrar!” hasta que le dije a Claire que mi resolución de Año Nuevo era nunca jamás decir “¡Celebrar!” como si fuera una orden. Me dirijo a la cafetería, compro un refresco de una de las máquinas expendedoras contra la pared, y abro la lata, mirando alrededor de la habitación. Normalmente me siento junto al árbol de plástico en la esquina, observando a la gente que mira el río a través de la ventana y silenciosamente contando cuánto tiempo tengo que esperar hasta que las enfermeras terminen con lo que sea que estén haciendo y pueda regresar con Tess. Cuento porque si no lo hago, podría ser fácilmente absorbida en mirar por la ventana. En observar el río. En ponerme de pie, irme y nunca regresar. El hospital es deprimente. Está lleno de muerte esperando, simplemente esperando, y la unidad de Tess es demasiado silenciosa, como si el mundo se hubiera ido lejos, y si pudiera, jamás regresaría a este lugar. Vengo aquí, estoy aquí no porque sea lo correcto de hacer, sino porque quiero que Tess esté aquí, realmente aquí. La quiero fuera de este lugar y de regreso en su vida. La quiero de regreso en la escuela. Quiero que la vida sea como era después de que ella partiera a la universidad. Yo todavía estaba en su sombra, pero no directamente bajo
  • 97. 98 ella. No aplastada bajo ella. Incluso Tess no podía llenar Ferrisville desde la distancia. Era un recuerdo. Uno fuerte, pero aun así, simplemente eso. Pero ahora ella está aquí, es una tragedia, y me define completamente otra vez. Y ahí es cuando veo a Eli sentado al otro lado de la habitación, mirándome. Me obligo a mirarlo directamente incluso a pesar de que no sé qué hacer cuando me mira. ¿Por qué siquiera está mirándome? Levanta la mano y saluda. Hay una vacilación ahí, la veo y molesta, y me odio a mí misma por ello, pero saluda. Corre. Eso es lo que quiero hacer. Quiero correr y correr hasta que esté muy lejos de aquí, de Ferrisville, de todo. Quiero correr hasta que pueda mirarme y no desear ser más como alguien a quien nunca me pareceré. Quiero correr pero sé lo que ocurre cuando pretendes que las cosas pueden ser diferentes. Me aferré a Jack y pensé que podía amarme, pero no podía. No lo hacía. Pensé que era libre cuando Tess se fue a la universidad, pero ahora estoy atada tan firmemente a ella aquí, escupiendo, gruñendo e intentando que ella despierte. Estoy aquí y una vez más hay un chico frente a mí, un chico que solamente será capaz de ver a Tess, y profundo en mi interior, en un lugar que he intentado destruir, parte de mí lo ve y lo quiere. Lo quiere a él, quiere que él me vea. Estúpida. Tan, tan estúpida. Enderezo mis hombros y camino hacia Eli porque me recordaré a mí misma por qué estoy aquí. Por qué está él aquí. Me recordaré a mí misma que todo es sobre Tess.
  • 98. 99 Me recordaré a mí misma que no soy nada cuando estoy junto a ella.
  • 99. 100 Traducido por *ƸӜƷYosbeƸӜƷ* Corregido por Marce Doyle* ola ―dice Eli cuando llego a la mesa―. Yo… yo iba a regresar en un rato. Solo pensé que con todo lo que está pasando, quizás necesitabas algún espacio. Me encojo de hombros, porque no sé qué hacer con su bondad. Yo no... no sé qué hacer con alguien como él. Ni siquiera sé por qué quiere que me siente con él. Además, él me está mirando, y lejos de las luces fluorescentes del hospital, con la luz del sol brillando desde afuera y haciendo que el río se vea casi hermoso, él es, es como si el tiempo debería congelarse a su alrededor. Quiero examinar, tocar su boca, su cuello y el hueco oculto de la garganta que asoma de su camisa. Pienso todo eso, quiero todo eso, y todavía no captura su apariencia. Lo veo fijamente. Sé que lo estoy haciendo. La cosa es que, el también lo está haciendo. Por supuesto, soy yo la que se queda embobada frente a él. —Entonces —me obligo a decir mientras me siento y me tomo un poco de mi refresco—. ¿Tengo algo en la cara? —No —dice el—. Sólo estaba pensando acerca de las cosas que has dicho, acerca de todo esto. Y bien, sin ofensas, pero eres un poco… es como si ni siquiera fuese una persona real para ti. —Creo que eres una persona —digo, sintiendo una punzada—. Sólo… —trago, porque no puedo decir eres guapo y te tengo miedo—. Lo —
  • 100. 101 siento, no estoy babeando por ti como todas las demás lo hacen, pero supongo que eso lo puedo arreglar. ¿Cómo es? —Gesticulo con mi cara y hago una mueca con la boca abierta de admiración (por desgracia, sale con bastante facilidad) y lo miró. —No puedo evitar lucir así —dice él, como si tuviera cuernos saliendo de su cabeza o algo así. Esto me hace sentir nerviosa. El me está haciendo sentir nerviosa. —Bien, yo… yo creo que eres perfecto para Tess, y sí, es por como luces. O así era, antes de que me diera cuenta de que también eres agradable. Pero tu… me refiero, sabes cómo te ves. Has visto un espejo antes después de todo, ¿no? ―Está bien ―dice el, encogiéndose de hombros. —¿Está bien? —Si —dice él, y luego duda por un momento—. ¿Son tus… son tus padres como tú? ¿Vienen a visitar todos los días? —Si —digo, y termino mi refresco, haciendo la lata a un lado—. Ellos casi viven aquí. —No he visto a mis padres desde el año pasado —dice el. —Oh, ¿entonces estas de interno Saint Andrew‟s? —No —dice el—. Vivo aquí, en Milford. Sólo… no los he visto desde… será un año en dos semanas y un día. Ellos viajan mucho y por ello debo… ellos pensaron que enviarme a una escuela aquí sería bueno. —¿Lo es? El se encoje de hombros. —Es diferente. Milford es muy… —¿Pintoresco? —Pequeño —dice el—. Milford se siente pequeño para mí. Apuesto que es de Los Ángeles o algo así.
  • 101. 102 —¿Dónde vivías? —Connecticut. No era lo que esperaba. Pero entonces, toda esta conversación había sido así, ¿no? Echo mi refresco a la papelera cerca de nosotros. —¿Lo extrañas? —No realmente —dice el—. Pero al menos allí la gente no… estoy cansado de explicar quien soy a las personas aquí. —Bueno, incluso en Milford, no hay muchas personas como… me refiero, eres cien veces apuesto —digo—. Cuando Tess se despierte, ella puede ayudarte a lidiar con ello. El se me queda viendo. —Me refiero al hecho de que no soy blanco —dice él—. Me canso de explicar eso. —Oh. No quería… me refiero, no pensé… —¿Crees que a la gente aquí no le importa? —dice Eli—. Les importa. Todo el mundo siempre dice cosas como “Oh, es genial que Saint Andrew‟s acepte la diversidad”, lo cual significa, “¡Oh Dios mío, hay un chico asistiendo que no es blanco, los resultados de las pruebas podrían decaer y mi querida Winthrop no podría entrar en Yale!” Me rio porque él tiene razón, así es como la gente habla aquí, y cuando me ve, digo: —No, no es… es sólo que… así es como hablan. De vez en cuando la escuela envía a su coro a cantar en la casa de retiro de la ciudad y los chicos actúan como si caminar por la ciudad fuese tan osado. Como, “¡Mírame! ¡Estoy en un lugar donde la gente no tiene números después de sus nombres! Simplemente nunca pensé… quiero decir, no pensaría que tu… —Sé lo que piensas de mí —dijo él, y por primera vez, hay algo afilado en su voz.
  • 102. 103 Trago fuerte y me pregunto por qué hay una mirada de confusión y nostalgia en sus ojos. Debe ser cómo son las cosas para él aquí. Puedo comprender eso y tomo una respiración profunda. —Realmente apesta que la gente sean tan cabrones contigo. ¿Por qué no se lo dices a tus padres? —Mi papá creció aquí —dice él—. Así que no es como que si no supiera lo que iba a pasarme. —Espera, ¿tu papá creció en Milford? ¿Tienes parientes aquí? Espera, por supuesto que sí. ¿Por qué no les cuentas que todo sesos cabrones…? —Es… complicado ―dice el―. ¿Has conocido a alguien que viva en su propio pequeño mundo? —¿Cómo uno imaginario? —No, simplemente cómo… no lo sé. En el pasado, básicamente. Niego con la cabeza. —Bueno, así es mi familia. Todos quieren que las cosas sean como eran antes. —Supongo que eso lo entiendo —digo lentamente—. Quiero que Tess se despierte porque… me refiero, quiero que se despierte solo porque si, pero también… es como si la vida de todos está congelada porque Tess está así. —No te gusta la palabra “coma”, ¿no es así? —dice el. —Se que está en coma, se lo que dicen los doctores. Pero tú no… “coma” es una palabra sin esperanza, esa palabra que significa ido, y Tess no se ha ido. —No quise decir… —Sí, lo hiciste. El se pausa por un momento.
  • 103. 104 —Esta es la cosa. Soy… soy mitad japonés, en parte negro, y esto es lo que cuenta en Milford, en parte blanco —dijo en voz baja. ―¿Y? ―Y eso, justo ahora, fui yo diciéndole exactamente lo que soy a la única persona que no le importa lo que soy —dice él—. Es… sabes, a ti no te gusta decir “coma”. A mí no me gusta ser dividido en pequeñas piezas de color. Y yo… digamos que entiendo lo que es estar molesto. Pero tú… tú eres tan… Horrible. Espero por ello, o una palabra como esa. El traga. —Fuerte —dijo suavemente—. Creo que eres fuerte. —¿Fuerte? —Mi corazón comienza a latir con fuerza, y el asiente. Y luego dice: —Y triste. Eres… eres la persona más triste que he conocido. Es como si te estuvieses ahogando con ello. Me alejo de la mesa y me pongo de pie tan rápido que mi silla se cae mientras me levanto. La agarro antes de que toque el suelo, luego la llevo de golpe contra la mesa mientras agarro mi bolso. Y luego casi corro de la cafetería. Me obligo a no correr, pero me muevo rápido, mis ojos escosen y estoy molesta, me digo a mi misma, me voy porque estoy molesta. Pero no lo estoy. Estoy asustada. Estoy asustada porque él me vio. Porque él me ve. —¡Abby! Lo escucho detrás de mí, pero lo ignoro, rodeando a un grupo de personas esperando por el ascensor y dirigiéndome a la entrada. Cuando salgo me obligo a parar. El no va a seguirme. No soy la clase de chicas que los chicos persiguen, mucho menos tipos como Eli.
  • 104. 105 Lo voy a encontrar el lunes y me lo voy a llevar directamente a ver a Tess. No más charlas con él. ―Abby ―dice él justo detrás de mí y, para mi vergüenza, salto. Estoy muy sorprendida. —¿Luzco como que quiero hablar contigo? —digo, tratando de soltar tanta ira como puedo en mi voz, pero él vino aquí, vino detrás de mí, y yo no sueno tan enojada en lo absoluto. Luzco asustada. ―No ―dice él―. Pero yo… sobre lo que dije antes, no quise molestarte. —No me molestaste. El me mira entonces, y puedo decir que él sabe que estoy mintiendo. Rayos, sé que estoy mintiendo y haciéndolo muy mal. —Bien, si me molestaste —digo—. No quiero ni necesito que sientas lástima por mí. —Yo no… —Sí, la sientes. ¿Ahogándome en tristeza? ¿Así es como luzco para ti? ¿De verdad? —Sí. Eso es todo. Una palabra. Él no lo dice con ningún tipo de fuerza o ira, ni nada parecido. Él sólo dice exactamente lo que es verdad y le doy la espalda. —No, espera —dice, tocando mí brazo, y yo me quedo quieta—. Deseo… veo lo que estás haciendo aquí. Todos los días vienen y esperas y tú… eres tan feroz. Determinada. Y me gustaría... me gustaría ser así. Me obligué a mirarlo. Decir algo que hiciera esto acerca de él otra vez porque no puedo creer que el vea cosas que no sean terribles y sucias en mi. —¿Entonces podrías irte a casa?
  • 105. 106 —Entonces… entonces podría hacer muchas cosas —dice él, y mete las manos en sus bolsillos—. ¿Quieres que... quieres que nos veamos mañana? —Es sábado. —Lo sé. —Vengo en la noche —le digo, y no me avergüenzo de no tener vida, no lo hago. Excepto que nunca he estado con un chico una noche de un fin de semana. (O de día, si vamos al caso)—. Mis padres vienen durante el día y luego yo, ellos te dejan quedarte hasta las ocho, así que normalmente vengo a las siete. —Bien. —Oh. —No puedo evitarlo. No pensé que estuviese de acuerdo. Pensé que tendría planes. Pero entonces, Eli se está convirtiendo rápidamente a ser mucho más complicado de lo que yo pensaba que era. —¿Entonces, te veré en la sala de espera por donde… por donde está Tess? —dice él, y yo asiento, luego me volteo y me alejo hacia el aparca- bicicletas. —Nos vemos —dice él, pero pretendo que no puedo escucharlo. No es solo que Eli es más complicado de lo que pensaba, es también más interesante. El es… No, me digo. No. El no es nada para mí. El es para Tess. Ella se despertará. Lo verá. El la verá a ella. Eso es todo lo que hará falta. Eso es todo lo que hará falta, y entonces él va a ser de ella y yo estaré... Voy a estar bien. Lo estaré.
  • 106. 107 Traducción SOS por Makilith Vivaldi Corregido por Marce Doyle* o me di cuenta hasta que vi la costa de Ferrisville que nunca volví a ver a Tess. Estaba tan atrapada en mi extraña conversación con Eli que… Me olvidé de ella. Me escabullo dentro de casa, donde mamá y papá me están esperando en la sala, como si supieran lo que he hecho. Excepto que no lo saben, porque cuando me acerco a ellos, ambos dicen “hola”. La voz de mamá es tan cálida como siempre, pero tensa, y la de papá resuena y luce tan lejano. Por todo lo que mamá dijo que le recordaba a él el otro día, ahora mismo él me recuerda a Tess, y cómo era ella cuando estaba fuera de la vista pública y se molestaba, justo como la forma en que me está mirando como si no estuviera aquí, como si nosotros no estuviéramos aquí. Al igual que Tess hacía a veces. Como cuando se enteró lo de Claire, o cuando regresó a casa de la universidad antes del accidente. En ese momento, imaginé que estaba preocupada por sus calificaciones, pero ahora pienso en cómo Beth dijo que Tess iba a mudarse, y me pregunté si Tess había perdido otra amistad, si Beth había hecho algo que Tess no podía ser capaz de perdonar. —¿Qué pasa? —le pregunto a papá, y él parpadea como si no me hubiera visto entrar a pesar de que dijo “hola”.
  • 107. 108 —No es nada de lo que necesites preocuparte— dice mamá, mirándome antes de mirar a papá, quien la mira tan ferozmente que… bueno, si yo fuera ella, lo golpearía. —¿Nada? —digo, con mi voz elevándose, y mamá me mira de nuevo. —Ahora no, Abby. —¿Ahora no? ¿Estás…? —Ve arriba —dice, en su voz significa “no discutas, o de otro modo…”, y camino con fuerza hacia fuera, en cambio, golpeando la puerta mientras salgo. Entonces veo a hurtadillas por la ventana de la sala, agachándome para que no me puedan ver. —Sabes lo que dijo el doctor, Dave —dice mamá—. No es… no es tan simple. Tess está… —Ella se interrumpe. —Lo sé —dice papá, y hay un momento de silencio. Cuando mamá habla de nuevo, su voz es ahogada, como si se estuviera apoyando en él. —Estoy preocupada por Abby. Yo me tenso y me presiono contra la casa más cerca de la ventana. —¿Por Abby? —Papá dice—. ¿Por qué? —No lo sé— dice mamá. —Y ese es el problema. La miré la otra noche y ella sólo… me recordaba tanto a la primera vez que volviste después de la muerte de John. Ella está… tan callada. Tan molesta. Tan asustada. Pero lo esconde, o trata de hacerlo, y Tess siempre fue tan… ella era… Me pongo de pie entonces. Sé cómo era Tess. Tan feliz. Tan bla bla bla. Tan diferente a mí. Me dirijo a la entrada y camino hacia la casa de Claire. Todas las luces están apagadas, pero Claire está sentada en el porche, remojando sus pies en lo que parece una cubeta. —¿Es esa una cubeta? —pregunto.
  • 108. 109 —Mamá pidió prestado el baño de pies que me consiguió para Navidad la semana pasada, y no lo he visto desde entonces —ella dice—. Mi suposición es que dijo que pensaba que no funcionaba bien y papi lo tomó y lo separó en piezas y ella no se atreve a decírmelo todavía. — Gira alrededor sus pies dentro del agua. La escucho salpicando contra los bordes de la cubeta. Abro la puerta y camino hasta donde ella está sentada. —¿Qué está pasando contigo y con Eli? —dice—. Todo el mundo estaba hablando de cómo saliste corriendo del hospital y él te seguía. —No fue así. —¿No? —No. No corrí. Sólo me fui. Rápidamente. Ella se ríe. —Así que él te siguió. —Sí, pero no de la manera en que lo estás diciendo. Estábamos hablando de Tess. —Oh —dice—. ¿Por qué? —¿Qué quieres decir con, por qué? ¿De qué más vamos a hablar? —Bueno, él es más que lindo, eso algo. —Es por eso que está viendo a Tess —le digo, y ella se inclina hacia atrás, acostándose, mirando el techo de su porche. —¿Por qué Eli tiene que ser de Tess? —Tú lo has visto —le digo—. ¿A quién más le podría pertenecer? Y además, ¿alguna vez alguien que la haya visto ha decidido que preferirían pasar tiempo conmigo, a cambio? —Prefiero estar contigo en cualquier momento. —Los ex-mejores amigos no cuentan.
  • 109. 110 Claire se ríe de nuevo, pero el sonido es más suave ahora, casi arrepentido. —Eso es verdad. Me siento y me recuesto a su lado. EL interior del porche es más fácil de mirar que la nada vasta y vacía del cielo nocturno. Es real. Es definido. Tiene un principio y un fin. —Beth fue a ver a Tess —le digo. —Sí —dice Claire—. Lo escuché. También escuché que te molestaste por eso. —Bueno, sí. Ella dijo que estaba guardando en cajas las cosas de Tess e inventó alguna mierda de cómo ella y Tess habían hablado de eso antes, y que Tess se iba a mudar. Como si Tess no hubiera mencionado eso cuando regresó a casa. Claire se sienta, y escucho el chapoteo del agua cuando levanta sus pies fuera de la cubeta. —Beth y Tess, ¿ya no iban a vivir juntas? —Eso es lo que ella dice. Creo que Beth encontró un nuevo compañero de cuarto y quiere deshacerse de las cosas de Tess. ¿Qué clase de amiga es esa? Claire se queda en silencio, y la pateo suavemente. —Se supone que debes decir “una amiga de mierda”. —Pobre Tess— dice Claire a cambio, su voz en un susurro. —¿Qué significa eso? —le digo, sentándome. —Nada. —Claire. —De acuerdo —dice—. Vi… vi a Tess sola una vez cuando regreso a casa por primera vez, en el supermercado. Estaba comprando galletas de obleas de chocolate.
  • 110. 111 —Oh —digo, porque cada vez que ella estaba realmente molesta, Tess podía y comía enormes cantidades de galletas de obleas de chocolate, del tipo pasadas de moda que vienen en una caja y se desmoronan si las tocas demasiado fuerte. —Sí —dice Claire—. Cuando vi eso, supe que algo andaba mal. No sabía lo que era, no sabía que ella y Beth estaban peleando. —No me dijiste nada. —Me imaginé que era Tess siendo Tess. Pensé que eran las calificaciones. Tú sabes que ella siempre… —Sí —le digo—. Ella se preocupaba… se preocupa por ellas. Pobre Tess. Claire suspira. —Abby, estás tratando con un montón de mierda ahora misto. Y sé que piensas que si Tess despierta se arreglará todo, pero… —Sé que no arreglará nada —le digo—. No soy estúpida. Pero al menos ella estará despierta. Estará mejor. —Y ya no serás la pobre hermana pequeña de Tess. —Me mira y se encoge de hombros—. Fui su mejor amiga por años, Abby. También viví en su sombra. —¿Alguna vez… la echas de menos? —digo. —No —Claire dice, y esa única palabra es tan fuerte, tan definitiva, que sé que está mintiendo. Sin embargo, lo dejo pasar, y me inclino hacia atrás de nuevo, mirando hacia el techo, a los cuadros que creaban, un modelo simple donde todo estaba pulcramente ordenado. Donde no hay espacios abiertos, ni áreas grises. No hay lugares donde puedes extrañar a alguien, a pesar de que recordar en cómo eran sólo te hace desear que desaparecieran. No es que me gustaría eso para Tess. No exactamente. Sólo la quiero de regreso a su vida. Estoy cansada de que en la mía todo se trate sobre ella.
  • 111. 112 Traducido por Paaau Corregido por Alba M. Grigori uando llego a casa, mamá aún está despierta, pintando sus uñas con sus piernas dobladas bajo ella en el sofá. —¿Cómo esta Claire? —pregunta, como si nuestra conversación anterior no hubiera ocurrido. Como si Claire fuera la única persona que veo. Por supuesto, lo es. Pero eso no me impide decir: —¿Qué te hace pensar que estaba con Claire? —Sólo para ver si mamá de verdad piensa que tengo una vida. O podría tenerla. —Te vi caminar hacia su casa cuando dejaste de escuchar fuera de la ventana —dice ella—. Sabes, cuando te dije que te fueras, no me refería a dejar la casa y que escucharas nuestra conversación. Atrapada, pero no me importa. —¿Qué está mal con papá? ¿Y por qué estaban hablando con el doctor de Tess? ¿Ha cambiado algo? Mamá hace una pausa, el pincel del esmalte sobre su última uña. —Tu padre y yo queremos saber cómo está Tess… cómo es su pronóstico. —¿Y cómo es? —Nada ha cambiado. —Entonces, ¿por qué papá estaba molesto?
  • 112. 113 Mamá pinta su última uña cuidadosamente, y luego tapa la botella. —Porque todos lo estamos. Mira, Abby, adoro que pases mucho tiempo con Tess, pero no puedes… no puedes dejar que alguien más tome tu vida, que sea todo para ti. Créeme. Me muevo, incómoda con lo que está diciendo. Con cuan cerca está de la verdad: que Tess ha tomado mi vida. Pero lo que mamá no ve, es que no hay un Abby cuando Tess está alrededor. Que nunca lo ha habido. No es que ella o papá hayan tratado de convertirme en Tess o algo parecido. Pero Tess era la bonita, la especial, la que la gente quería porque era tan risueña y amistosa, y siempre sabía decir lo correcto. Y no importaba lo mucho que tratara, yo nunca podría brillar como ella. —¿Estás pensando en lo que dije? —pregunta mamá, y asiento con la cabeza, viendo sus ojos. Están silenciosos, tranquilos. La miro y casi creo que las cosas estarán bien. —Vi a Beth hoy —digo—. Apuesto a que la enfermera te lo dijo, pero la razón por la que me molesté, es porque me dijo que está guardando las cosas de Tess. Puede que ella haya dicho, “No creo que Tess vaya a volver”. —¿Está guardando las cosas de Tess? —dice mamá, y ahí, en sus ojos, por un momento, hay un destello de lo que sé que ella realmente siente. Sorpresa. Preocupación. Miedo. —Bueno, Tess puede mover sus cosas de regreso —dice ella, y está sonriente y calmada. Y mintiendo.
  • 113. 114 La dejo, porque sé cómo es necesitar creer en las mentiras. Una vez creí que podía hacer que alguien que amaba a Tess me amara. Una vez creí que alguien podía verme, sólo a mí. Una vez creí que podía ser feliz como lo era Tess. Ahora lo sé bien.
  • 114. 115 Traducido por BrendaCarpio Corregido por Alba M. Grigori apá y mamá se habían ido a ver a Tess en el momento en que me despierto, me gusta dormir lo más tarde que puedo los fines de semana. Pasado el mediodía es lo mejor. Quien decidió que la preparatoria debe empezar cuando aún está oscuro en el exterior, básicamente, debe ser fusilado. Me doy una ducha larga y seco mi cabello, entonces debato lo que debo llevar al hospital. Entonces me enojo conmigo misma por hacer eso, porque a Tess no le importa lo que me ponga y no es que estoy tratando de impresionar a nadie. ¿No? No es que me pueda imaginar impresionante para Eli, aunque de alguna manera puedo encontrar un traje que me hace ver más alta y con más curvas. Finalmente me pongo una vieja camisa y pantalones vaqueros que son molestos alrededor de la parte inferior de las piernas, porque son demasiado largos para mí. (Todavía tengo que conseguir un par de pantalones que no termine arrastrando por el suelo en algún momento u otro). Mamá y papá vuelven casa por la tarde, al igual que por fin me he dirigido la planta baja y estoy agarrando algo para comer. Se ven cansados y tristes, la forma en que siempre se ven cuando llegan a casa después de visitar a Tess, y sobre todo los fines de semana, cuando pienso que recordar Tess nos arrastra a todos a la playa o Tess suspirando por su tarea ó Tess recibiendo alguna llamada telefónica después de otra llamada telefónica o hablar de los tres o cuatro o doce personas que habían dejado de decirle, hola a ella.
  • 115. 116 —¿Qué has estado haciendo? —pregunta papá, tratando de sonar alegre y fallando miserablemente. Señalo mi plato de cereal. —No tienes que quedarte en casa todo el tiempo, ya sabes —dice—. Puedes salir. En todo caso... si pasa algo, vamos a encontrar una manera de ponernos en contacto contigo. No digo nada, porque ambos sabemos que no salgo. No cuando Tess vivía aquí, y no ahora, al menos que sea para verla. Terminé mi comida rápidamente y escapé hacia el ferry. Cuando llego al hospital, Clement está sentado afuera, mirando su reloj. —Te ves como un pajarito —dice cuando me ve—. Con ese pelo y esos ojos. —Las aves no tienen pelo, Clement. —Yo sé que… —dice, y suena casi petulante por un momento, como un niño pequeño, al igual que Cole—. Sin embargo, plumas, pelo, es básicamente la misma cosa. ¿Es tan difícil que aceptes un cumplido? —Gracias por haber dicho que me parezco a un pájaro —digo, y él mueve la cabeza hacia mí y busca entre sus bolsillos una pastilla para la tos. —Nunca prestes tu coche a nadie —dice mientras desenvuelve el caramelo para la tos y se lo pone en la boca—. Siempre terminarás esperando a que regrese. —¿Le prestaste tu coche a alguien? —No sabía que a Clement le gustara alguien en Milford, así como para prestarles cualquier cosa, mucho menos su coche. —Le dije a Eli que podía tomar el coche mientras yo estuviera en el trabajo —dice Clement—. Pero aquí estoy, terminado de trabajar, ¿y ves mi coche aquí? No. Su padre era de la misma manera, sólo que traería el coche sin gas. No haces eso, ¿verdad?
  • 116. 117 —No tengo un coche —le digo, señalando a mi bici. Y me doy cuenta de lo que ha estado justo en frente de mí todo este tiempo. Clement es el abuelo de Eli. La familia de aquí de la cual Elí habló. La razón por la que está trabajando en el hospital. Hablando de lo obvio. Aseguro mi bicicleta y me digo que no le preguntaré Clement a dónde ha ido Eli o lo que ha hecho hoy. —Estoy segura de que Eli llegará pronto —digo en cambio, que en realidad no es mucho mejor que preguntar por él porque todavía no lo menciono. —Lo sé —Clement dice—. Él se encontrara contigo. ¿Qué te dijo en la cafetería, de todos modos? No dijo nada cuando le pregunté al respecto. —No nos vamos a reunir. Él viene a ver a Tess. Clement resopla, entonces se ahoga con su pastilla para la tos. Sé que debería palmear su espalda, pero se siente tan frágil cuando tentativamente pongo mi mano sobre él, que me temo que voy a presionarlo demasiado. —Maldita sea —dice, agitando mi mano—. Siempre estoy ahogándome. Harriet me obligo a tomármelas, ya sabes. Fastidiando y molestando para que dejara de fumar y, finalmente, trajo a casa una caja de pastillas que se suponía que me ayudarían a dejar de fumar. Hoy en día, me paso más tiempo en esto que estando sentado alrededor de diez minutos después de la cena con un cigarro. —Espere. ¿No está comiendo pastillas para la tos? ¿Está comiendo la cosa que la gente toma para dejar de fumar? —¿Quién come pastillas para la tos? —pregunta Clement—. ¿Sabes a que saben esas cosas? —No —digo, cruzando los brazos sobre mi pecho—. Nosotros no tenemos del otro lado del río. Solamente conseguimos chicles el año pasado, ¿sabes? Clement sonríe y luego mira hacia el estacionamiento y dice:
  • 117. 118 —Ah, ahí está Eli. Sigo la mirada de Clement y veo un largo y costoso carro en el aparcamiento. Eli sale y avanza hacia nosotros, y juro que en realidad tiemblo por dentro cuando lo veo venir, esta sacudida caliente hace su camino a través de mí. Recuerdo a Jack, me recuerdo a mí misma. Recuerdo a Tess. —Lo siento —Eli dice al llegar hasta nosotros, entregando las llaves a Clement—. Esta… estaba hablando por teléfono. —¿Hay gas en el coche? —Clement pregunta y sonríe, Eli, asiente con la cabeza—. Bien —dice—. Ahora puedo volver a trabajar. —Y entonces se dirige de nuevo al hospital y me deja sola con Eli. —Pensé... pensé que se iba —digo, sintiéndome un poco incómoda por estar a solas con Eli a pesar de que estamos en el estacionamiento del hospital y hay unas pocas personas. Es sólo que... bueno, es el fin de semana. Y Eli está de pie junto a mí. —No le gusta mucho estar en casa —dice Eli—. Dice que se aburre, pero creo que lo hace sentirse triste. —Él cruza los brazos, golpeando contra su codo los dedos de la mano derecha—. Él no dijo nada mientras esperaba, ¿verdad? —Sólo que me parezco a un pájaro —digo, y Eli me mira—. Yo no lo veo tampoco —le digo, y nos dirigimos al interior.
  • 118. 119 Traducido por Susanauribe Corregido por Samylinda laire está en la habitación de Tess cuando llegamos allí. —Hey —digo sorprendida—. ¿Qué estás haciendo aquí? —Alguien llamó enfermo, entonces estoy aquí. Tú sabes que no rechazo pago extra. —Camino hacia ella y miro a Tess—. ¿Cómo está ella? —Solamente estoy revisando sus intravenosas —Claire dice—. Están más faltos de personal de lo usual, entonces estoy asegurándome que nadie ande bajo o algo así. Me siento en mi silla usual y Eli viene entonces, luciendo un poco preocupado y vacilante. —Entonces, tú eres Eli, el que está aquí para hablar con Tess —dice Claire, y Eli asiente, cruzando sus brazos sobre su pecho. Estoy empezando a creer que es tímido. La inquietud, todo el asunto de cruzar los brazos, son todas las cosas que las personas hacen cuanto están nerviosas. Claire me mira, alzando una ceja como si supiera algo, y luego dice: —Bueno, tengo que volver al trabajo, revisar más intravenosas y cosas. Diviértanse. —Adiós —dice Eli al mismo tiempo que Claire dice: “Diviértanse”, y ahí es cuando veo los ojos de Tess moverse de nuevo. Debajo de sus parpados cerrados, hay movimiento, como si estuviera viendo algo. Como si algo, alguien, estuviera agarrándola.
  • 119. 120 —¿Viste eso? —digo, poniéndome de pie y acercándome a Tess, animándola para que abra sus ojos —¿Ver qué? —dice Claire, y Eli dice: —Sí. Los siguientes minutos pasan lentamente. Tess no abrió sus ojos, pero el doctor de turno está siendo llamado, y yo, sentada, impacientemente esperándolo. Claire no se quedará, sin embargo. Dice que no vio nada. —Lo siento —dice ella, después de que le pregunté por qué se siente así por millonésima vez—. No estaba mirando a Tess. Estaba hablando contigo. —Pero… —Abby, en verdad tengo que regresar al trabajo —dice ella, y pasa junto a mí, ni siquiera mirando hacia atrás mientras deja el módulo. —¿Está segura de que llamó al doctor? —le pregunto a la enfermera que supuestamente ha hecho la llamada. Ella dice: —Estoy segura. —Su voz llena con algo que suena terriblemente como a pesar. Trago saliva. Mientras me quedo cerca de la estación de enfermeras, esperando, Eli está callado y extrañamente es una presencia tranquilizadora. Me gusta que no esté tratando de decirme como el doctor estará aquí pronto o algo así. Lo miro un par de veces y él me sonríe, luego vuelve a dibujar en esa hoja de papel que debió haber obtenido de una de las enfermeras. Camino hacia él, no para estar de pie junto a él, sino para ver que está dibujando. Reconozco la mentira que es, quiero ver lo que está
  • 120. 121 haciendo, pero también quiero estar cerca de él y sigo caminando hacia allí de todos modos. Eli no es un artista. Solamente garabatea, como yo hago algunas veces, como montones de personas hacen, garabatean líneas y cajas, y en verdad me golpea que él es un chico, junto con toda su belleza, él es una persona, y entonces… Y luego, por primera vez casi en dos años, quiero hacer algo más con un chico que esperar a que se vaya lejos. Quiero tocarlo. En una manera de solamente-piensa-sobre-eso, pero en verdad. No como… como lo hice con Jack, no soy así de estúpida, no voy a pretender que podría ser alguien con quien Eli quiere ser visto, pero quiero que agarre mi mano, me diga sin palabras que todo estará bien. Que alguien está aquí conmigo. No he querido que alguien me consuele en mucho tiempo, pero lo quiero ahora. —No tienes que esperar —le digo a Eli, porque querer algo y hacer algo por ello son dos cosas muy diferentes, y confío en mi corazón y mi cuerpo tanto como creo que la enfermera que dijo que había llamado al doctor en verdad lo hubiera llamado. Qué puedo decir, no mucho. —No me importa —dice él, haciendo otra caja en la parte derecha del papel, luego en la izquierda. —El doctor no va a venir. —Vendrá —dice Eli. —No —digo—. Nadie…nadie me cree. Eli deja de dibujar y me mira. ―Yo te creo. Cruzo mis manos entre ellas, para así no extenderlas para alcanzarlo. Me fuerzo a pensar en Tess. En lo que ella necesita.
  • 121. 122 —¿Puedes… si preguntas a Clement, podría él ser capaz de conseguir un doctor aquí? Eli niega con la cabeza. ―Él no… no tiene ningún poder real. —Pero donó todo ese dinero… —Él no puede… no funciona así —dice Eli, y cuando me río por, hola, por supuesto que el dinero hace cosas en todas partes, él toca mi brazo—. Las personas en Milford piensan que él es extraño y no sé… no sé si alguien podría incluso hablarle si no fuera por el hecho de que él es, tu sabes. —Rico. Eli baja la mirada hacia su cuaderno. ―Sí. Vuelvo a la habitación de Tess. Ella está tendida ahí, perfectamente como si sus ojos no se hubieran movido, como si no hubiera nada que hubiera visto detrás de sus parpados cerrados, como si no hubiera nada que hubiera visto con sus ojos cerrados. —Despierta —digo, mi voz enojada, un susurro y cuando ella no se mueve agarro su tableta. Sí, sé que no se supone que deba tocarla, y no, no me importa, y escribo una nota sobre lo que vi en la parte posterior de una tarjeta en blanco que una vez fue atada a un ramo de flores que florece intensamente en la esquina. Y luego la pego en su tabla porta papeles. Esas flores… ellas se marchitaron hace años atrás, pero mis padres guardaban las tarjetas, teniéndolas para que Tess las mirara. Supuse que ella no se perdería la parte de atrás de una de ellas firmada por Beth. Estúpida Beth empaquetando lo de Tess, y su estúpida firma, toda alzada en letras mayúsculas como si ella fuera una clase de estrella.
  • 122. 123 La enfermera que había llamado al doctor entra entonces, me ve pegando la tarjeta en la tabla de Tess y dice: —Necesitas irte ahora. —Estoy esperando al doctor —digo, y ella pone sus manos en mi hombro. —Abby —dice, y estoy sorprendida de que sepa mi nombre. Casi nadie lo usa aquí; soy solamente una visitante, soy la hermana de Tess—. A veces los pacientes se mueven un poco. No es… es una buena señal, por supuesto, pero no quiere decir que ella va a despertar esta noche. —Sé lo que vi. —La extrañas —la enfermera dice, y empiezo a reír porque si extraño a Tess, pero no como ella piensa. No soy la hermana devota. No soy la noble y sencilla chica que sacrifica todo para que su hermana regrese. Quiero que Tess despierte para que se vaya. —Tess —digo, mirándola—. Por favor. Nada. —¿Puedes… —la enfermera dice, haciendo ademán hacia Eli, dándole la mirada de “ayúdame aquí”. —Lo vi también —dice Eli—. ¿Entonces por qué no podemos esperar aquí por el doctor? Funciona. No puedo creerlo, pero lo hace, y entonces esperamos. Él y yo, sentados en la habitación de Tess, a cada lado de su cama. Me toma un largo tiempo decirlo, no porque no sepa cómo, sino porque tengo miedo de decirlo. —Gracias —me sale, luego de que nos hubiéramos sentado ahí por un tiempo, y estaba en lo correcto al tener miedo de decirlo porque cuando él dice “seguro”, como si no fuera nada, quisiera que él hubiera dicho algo más, y ni siquiera miro a Tess para ver si su voz la ha movido. Yo sólo…
  • 123. 124 Estoy muy ocupada pensando en cómo me ha movido a mí.
  • 124. 125 Traducido por Anne_Belikov Corregido por Samylinda l doctor no vino y las horas de visita terminaron. Me pregunto si puedo esperar de todos modos, sabiendo que me dirán que no. Lo hago, pero la enfermera que acompañaba al doctor, puso una mano sobre mi hombro y dijo: ―La extrañas. ―Como si lo que yo siento por Tess fuera así de simple, dice―: Si el doctor tiene algo que reportar, nos aseguraremos de hacértelo saber. —mientras salgo de la unidad. —Gracias por, ya sabes, lo de antes —le digo a Eli mientras dejamos el hospital—. ¿Te veo mañana? Él niega con su cabeza. —Clement y yo vamos a la iglesia, y luego tengo esta cosa de familia. —Oh, de acuerdo. —Estúpida. Él ya renunció a su noche de sábado por estar aquí, ¿Por qué debería renunciar también a su domingo? Me encojo de hombros, como si no me importara si él viene o no. Pero se supone que debe importarme. Por Tess, al menos. Así que me permito decir: —Sé que a Tess le gustaría eso. —Antes de comenzar a caminar. —Hey, puedo… ¿puedo llevarte a casa? Me congelo. No quiero, pero no puedo evitarlo. Nadie me ha preguntado eso antes. Jack a veces me acompañaba a casa después de que
  • 125. 126 hablábamos, pero nunca había preguntado y ambos sabemos que sólo lo hacía por una oportunidad de ver a Tess. Tomo una respiración profunda. —¿Quieres hablar un poco más sobre Tess o algo? —pregunto, mayormente recordándome por qué estoy aquí, por qué está él aquí, pero cuando dice—. Sí, seguro. —Siento la mordedura de mi ruptura con Jack, de esos estúpidos pedacitos de esperanza, sangrando abiertos. Me siento sucia en su coche, mi ropa de mierda es un recordatorio de que no pertenezco aquí. Tess pertenecía ―pertenece― a este auto. Yo no. —Tess pertenece aquí —digo, y Eli, saliendo del estacionamiento del hospital, me mira como si no entendiera. —A este tipo de auto —digo—. Puedo verla aquí, ¿sabes? A ella le gustaría. —No me gusta —dice Eli—. Es como conducir un autobús. Solía… solía tener mi propio auto. Mis padres me dijeron que me conseguirían un auto cuando cumpliera dieciséis porque eso es lo que todos hacen y ellos querían… ellos querían que yo fuera como todos los demás. Yo iba a obtener un, ya sabes… —¿Auto deportivo súper rápido? —digo—. Déjame adivinar, ¿querías uno rojo, verdad? —Plateado —dice con una rápida sonrisa—. Pero llegamos al lugar y estaba ese auto en la esquina, algún auto que pertenecía a una anciana y que sus hijos habían heredado cuando ella murió y parecía tan triste. Ahí solo, ¿sabes? Y sus hijos no se molestaron en limpiar la guantera. Cuando lo vi por dentro, había una lista de compras. Huevos, pan, té, todo esto en una pequeña escritura de anciana. Y me quedé pensando. ¿Qué si fue la última cosa que escribió? Qué si ella había hecho la lista y la había puesto en el auto, así la recordaría cuando saliera, y ella nunca llegó a salir y sólo… ya sabes.
  • 126. 127 Lo miré, en trance, a pesar de mí misma. —¿Así que no obtuviste el auto deportivo? —No —dice—. Tenía un sedán azul con bajo kilometraje. Tenía esa enorme y suave funda de plástico en la palanca de cambios, creo que porque la anciana tenía malas manos o algo. Cuando estaba enfadado, me quedaba en él. Mis padres… —Él golpeó sus dedos contra el volante—. Mis padres pensaron que estaba loco. —¿Así que… ¿qué pasó? —Mis padres lo vendieron —dice—. Antes de que viniera aquí ellos no… ellos no estaban realmente contentos conmigo. —No, quiero decir, ¿qué pasó con la lista de compras? —¿Qué? —dice. —La lista de compras. ¿Qué pasó con ella? —La dejé en la guantera —dice—. No quería tirarla. Era su auto primero, ¿sabes? Además, no lo sé. Mis padres nunca han hecho nada como una lista de compras. —¿No les gustan las compras? —Les gustan las compras —dice Eli—. Pero no de comida. Tienen gente que lo hace por ellos. Eligen los menús, compran la comida y la hacen. Y todas esas cosas. —¿De verdad? —Sí. Ellos no… no es como si la casa estuviera en pie por ellos. Alguien cocina, alguien limpia, alguien se encarga de la lavandería. —Correcto —digo, como si no fuera la gran cosa, pero interiormente me estoy sintiendo más sucia. Los padres de Jack tenían dinero pero no como esto, no dinero para que alguien haga todas esas pequeñas cosas que hacen que una casa esté en pie—. Debes echar de menos todo eso. —No —dice él simplemente—. Así que, ¿cómo es que no manejas?
  • 127. 128 Me pregunto qué tipo de problemas tendrá con sus padres. Un chico que compra el auto de una anciana porque sus familiares no se molestaron en darse cuenta de que ella dejó una lista de compras, que realmente no parece el tipo de chico que fuese enviado a vivir aquí. Pero entonces, una vez Tess y Claire habían sido tan buenas amigas que Tess las había contado a las dos como si fueran prácticamente una persona y luego ella alejó a Claire de su corazón como si fuera una roca que necesitase ser lanzada lejos. —No tengo auto —digo—. Lo tenía, pero era de Tess; ella lo compró para ir y venir a la escuela con dinero que ganó trabajando en Organic Gourmet. Me lo dio después de que terminara su primer semestre, cuando decidió que no necesitaba venir tanto a casa, y si lo hacía, ella y Beth podrían… —Beth. ¿Es esa…? —Sí —digo—. La chica de antes. De todas formas, ella y Beth volvieron aquí entonces y Tess dejó el auto. Ella dijo que podía conducirlo si quería. Cuando obtuve mi licencia por primera vez, cada que iba a algún lugar la gente se acercaba al auto y decía: “¿Tess?”, y entonces parecían decepcionados e intentaban cubrirlo cuando veían que sólo era yo. —¿Cada vez? —Casi siempre —digo suavemente, como si el recuerdo de esos primeros meses en que tuve el auto, de la gente preguntando por Tess y sus ojos oscureciéndose cuando me veían a mí, no me doliera. —¿Por qué? —dice él—. Quiero decir, ella es bonita, pero no entiendo porque lo haces sonar como si no fueras nada comparado con ella. —No soy nada —digo, a pesar de que creo que es bastante preciso. Aunque suena como si sintiera auto-compasión al decirlo, y no quiero empezar a ir por ahí. Me revolcaba en ella después de Jack, en medio de mis ataques de ira hacia él y hacia Tess y hacia mí misma, ¿y qué
  • 128. 129 conseguía? Nada—. Sólo… una cosa sobre vivir con alguien como Tess es que te hace enfrentar las cosas. Incluso si no quieres. Es lo más cerca que he estado de contarle sobre Jack a alguien que no es Claire. No sé cómo sentirme sobre eso. Es extraño cuán fácil es para mí hablar con Eli. Es genial. Eli está en silencio por un largo momento, y entonces giramos en la calle que conduce al muelle. Hay unos cuantos autos esperando, estacionados con sus luces prendidas, arrojando un tenue resplandor en la oscuridad. —Así que, todavía no has respondido a mi pregunta sobre porque no conduces. Trago, y casi desearía que él preguntara sobre cosas que ya he enfrentado, esas que me empujan a hablar de una forma que conduciría a Jack. Eso podría desviarlo. Esto no. Es por qué estoy aquí. Por qué él está aquí conmigo. —Ella estaba conduciendo mí… ―su― auto —digo—. Era el día de año nuevo, la parte del día. La parte de conducir-a-salvo. Ella había pasado la noche antes en la casa de su amiga, después de la fiesta y ella… fue un accidente. Su auto fue destruido y… bueno, ya sabes el resto. —Así que piensas, ¿piensas que si tú hubieras estado conduciendo esa noche, quizás…? —No —digo—. Fue un accidente. Un terrible y trágico accidente. Si yo hubiera tenido que manejar el auto, lo habría hecho. No estoy, no estoy tan loca sobre mi bicicleta. —Mi bicicleta que solía usar para pasear alrededor el verano que me enamoré de Jack. Mi bicicleta que puse a un lado sólo para sacarla cuando el accidente de Tess se llevó mi auto. Mi vida como la conocía.
  • 129. 130 —Oh —dice Eli, mientras el ferry sopla su cuerno, indicando a los pasajeros que partirá pronto. Salgo y lo animo para que abra el maletero antes de cerrar la puerta. No hay autos detrás de él, pero él no comienza a regresar mientras me muevo a su lado, no comienza a girar y manejar lejos. En vez de eso, hace rodar su ventana hacia abajo. —Abby —dice, y miro sobre él, reteniendo el aliento a pesar de que estaba en el auto con él, a pesar de que pasé la noche a su lado. —¿Qué? —digo, descentrada, sin aliento, porque he pasado todo este tiempo con él y él se mantuvo hablándome, se mantuvo actuando como si yo fuera interesante y se mantiene despidiéndose. Se mantiene haciéndome pensar en cosas estúpidas como si pudiera decirle que venga en el ferry conmigo. Que venga a casa conmigo. Sacudo mi cabeza, pero es demasiado tarde. Estoy temblando. —¿Hay algo más de lo que estés asustada? —dice Eli. De ti, pienso. Estoy aterrada de ti. De cómo tu amabilidad hace que me gustes a pesar de mí misma. De cómo me haces soñar cosas que nunca he soñado antes. De ti, pienso. Pero no lo digo.
  • 130. 131 Traducido por bautiston Corregido por karla pierce i familia desayuna toda junta los domingos por la mañana. Mi padre hace panqués y mi madre hace el tocino, y generalmente unos pocos huevos. Cuando era más pequeña, Tess sacaba sus cortadores de galletas y volvía los panques de mi padre en corazones y estrellas. A veces, si estaba molesta por algo, no lo hacía, y un par de veces, justo después de que dejó de hablar con Claire y luego otra vez cuando empezó a preocuparse acerca de la universidad (por lo que básicamente había dejado de dormir), se negó a bajar para el desayuno entre todos. Se tiraba en la espléndida y solitaria miseria de su habitación, con mamá tratando de tentarla para que bajara y mi padre eventualmente llevándole una bandeja. Yo iba por esta más tarde, la comida intacta y Tess estaba en la cama mirando el techo. Podía ser venenosa entonces, respondiendo a mis pasos con miradas de hielo o peor aún, actuando como si no estuviera allí. Mirando a través de mí como si mirara a través de Claire. Seguimos con el desayuno después de que Tess se fue a la universidad, aunque mi padre comenzó a experimentar con su receta de panques (las de pan de jengibre fueron un éxito, las harina de maíz, no tanto) y mamá pasó a tocino de pavo y "productos de huevo", después de su última visita al médico. Lo mantuvimos tras el accidente también, después de que supimos que Tess no volvería a casa de inmediato, a pesar de que en los panqués
  • 131. 132 había trozos de cáscaras de huevo las primeras semanas y mamá tendía a olvidar el tocino hasta que comenzaba a quemarse. Esta mañana, mi padre hizo tortitas de mantequilla de maní, y yo saqué la jalea de fresa y la unte en una, viéndola delgada y deslizándose, goteando a través de mi plato. —Deberías venir a ver a Tess hoy con nosotros —dijo mamá, depositando dos trozos de tocino de pavo en el plato. —¿Es esto debido a lo que pasó anoche? —¿Qué? —Mamá dice. —No importa. —murmuro, pero ya es demasiado tarde. Mamá se sienta frente a mí y dice—: Abby —en su “dime-todo” tono de voz. Le digo, y mira a papá mientras termino de hablar, y luego me mira. —Sabemos que quieres que Tess se despierte, y queremos eso también. Pero no ha habido ninguna indicación… —Yo sé lo que vi. —Nosotros —dice papá y mamá lo mira, sacudiendo ligeramente la cabeza. —Tiene derecho a saber, Katie —dice, sentado con su propio plato de panques—. A veces vemos… a veces vemos cosas que parecen que se mueven, también —dice papá—. Yo… lo vimos antes, cuando, cuando recién se lastimó. Pero el doctor dice que no está respondiendo, no como tú piensas. Su actividad cerebral es... mínima. —Mínima—. Me hago eco, mi apetito ha desaparecido. Tess ha estado en el hospital el tiempo suficiente para aprender su idioma, y función cerebral mínima significa que el médico cree que Tess, la Tess que conozco, la Tess cuyos libros y ropa están esperándola en su habitación, se ha ido. El médico cree que lo único que queda es una cáscara. —Pensamos que podrías venir con nosotros hoy porque, bueno, tu padre y yo hemos decidido transferir a Tess—. Mamá aprieta las manos
  • 132. 133 juntas, los nudillos parecen una escalera con líneas blancas en los bordes—. Para un largo tiempo de atención y cuidado. Es pasando Milford, en Oxford Hill. —¿Qué? —digo, aturdida, y miro a papá. —¿Por qué? Él mira hacia abajo en la mesa. —Nuestro seguro no lo hará, tienen que ir con la evaluación del médico, o eso dicen, y no podemos darnos el lujo de mantenerla en el hospital por mucho tiempo. —¿Cuánto tiempo más? —Siento que no puedo respirar, pero sé que lo hago, todavía estoy hablando. Aún vivo. —Alrededor de una semana —dice mamá—. Tal vez un poco más, pero no estamos seguros. Tenemos que esperar a que los trámites para el hogar estén terminados. —¿Qué pasa si se despierta? —digo. —Nadie va a estar ahí. Estará sola y… —No va a estar sola —dice papá—. Tu madre y yo todavía vamos a ir a verla. Eso no va a cambiar. —¿Y yo? ¿Cómo se supone que voy a ir en bicicleta a Oxford Hill? Es como veinte millas desde el ferri, y no puedo. —Me detengo, tragándome las palabras. No puedo decir lo que quiero. No puedo decir, no puedo hacer esto. No puedo decir, no quiero pasar el resto de mi vida aquí o en una habitación con Tess. No puedo dejar a mis padres solos cuando la persona que todos sabemos que puede hacer una marca en el mundo está encerrada en su propia mente. —Yo… yo tendré que empezar a visitarla de nuevo con ustedes —les digo—. Puedo encontrarlos después de salir del trabajo, como solía hacerlo. —No —dice papá. —¿No? —Mamá y yo decimos al mismo tiempo.
  • 133. 134 —Tú tienes la escuela —dice papá—. Hay que empezar a pensar en la universidad, acerca del SAT. Tienes cosas que necesitas que hacer. —Dave —dice mamá—, si quiere ver a Tess, debe… —Di todo para sentarme al lado de John —dice papá—. Tu, mira lo que hiciste por tus hermanos, por tu madre. Yo no quiero eso para Abby. —Ella no está haciendo eso —dice mamá—. Está visitando a su hermana. Ella no es… no eres tú, Dave. No es yo. —¿Cuándo fue la última vez que saliste? —Papá me pregunta y luego mira a mamá. —Los dos sabemos que no sale, Katie. Va a la escuela, va al hospital y vuelve a casa. La dejamos seguir haciendo eso, mantenemos a Abby con nosotros, y antes de darse cuenta, va a estar donde estabas tú cuando tenías dieciocho. Dónde estaba yo después de la muerte de John. La cara de mamá palidece, pero dice: —Si quiere ver a su hermana, no creo que tú o yo debamos decirle… —Tres veces por semana —dice papá—. Eso es todo. Después de que Tess, después de que se mude fuera del hospital, eso es lo más que podrá ir. —No tienes que decidir eso. ¡Ella no es tú, David! No va a cerrar todo y cambiar su vida entera en un gran… —No va a perder todo su tiempo dando vueltas alrededor de la casa o en el hospital —papá dice, interrumpiéndola, y los ojos de mamá reflejan algo que se parece a la memoria y el miedo—. ¿No va a gritarle a la gente cuando no estamos alrededor, no se sentará encorvada como está ahora, como si fuera tan miserable? —¡Alto! —digo. Y luego lo vuelvo a decir, más fuerte, mi voz resuena en la cocina y las palabras sólo salen fuera de mí.
  • 134. 135 —Ella no, dejen de de hablar de Tess, como si se hubiera ido. Dejen de hablar de ella como si no estuviera aquí. Está aquí y va a despertar. No podemos... no podemos pensar que no. Extrañamente, la cara de mamá se cae. Estoy de acuerdo con ella, estoy diciéndole que sé que necesito estar aquí, que entiendo lo importante que es Tess. Pero me mira como si la hubiera golpeado. —Abby, querida, Tess no va a volver a ser la misma —dice—. Nunca más. ¿Entiendes, verdad? Papá sacude la cabeza, como si quisiera que deje de hablar y que yo debiera estar feliz de que me está dando lo que he anhelado en secreto. Que alguien, finalmente, cree que necesito una vida que no tiene que ver con Tess. No estoy feliz. No estoy feliz, porque es como si él creyera que Tess no puede despertar. Al igual que no cree que lo hará. —No te entiendo —le digo, y me levanto, camino a mi habitación. No golpeo la puerta. La cierro suavemente, como Tess lo haría. Nadie viene detrás de mí. Escucho hablar a mis padres. No puedo entender lo que están diciendo, pero escucho el murmullo de sus voces, y cuando no escucho nada más que silencio, bajo. Me han dejado una nota. Se han ido a ver a Tess. Me aman. Volverán pronto. Arrugo la nota y voy al piso de arriba. Estoy en la habitación de Tess. —Despierta —le digo—. Sólo despierta. Quiero creer que así será. Quiero creer que me escucha ahora, que me escucha cuando estoy con ella. Pero en el fondo, temo que no. En el fondo, no creo que me escuche. En el fondo, temo que nunca despertará.
  • 135. 136 Quiero que vuelva, lo hago. La cosa es, no puedo imaginarlo más. No como antes. Lo que era tan seguro, tan claro, se ha convertido en nebuloso. Se ha convertido en algo que no puedo ver. No hablo con mis padres cuando llegan a casa. No parecen darse cuenta, sin embargo, debido a que están claramente enfadados el uno con el otro. Tan enojados que ni siquiera se hablan. Así que estoy en silencio, estamos en silencio, y pienso en lo que ha sucedido. Lo qué se ha dicho. Y el lunes, después de la escuela, me dirijo hacia el hospital. Por Tess.
  • 136. 137 Traducción SOS por Little Rose y LizC Corregido por karla pierce stoy en el baño del ferri. Es pequeño y apesta, pero tiene un espejo sobre el lavamanos por lo que estoy aquí de pie, aguantando la respiración y acomodándome el cabello. Me digo que no lo hago porque voy a ver a Eli. Pero sí. Por supuesto que es por eso. Él ha sido la única cosa que no me he permitido pensar desde el domingo en la mañana. Mis padres y su silencio, “sobre que debo reflexionar sobre esto camino a escuela”. Tess habría sabido qué decir, habría logrado que hablaran. Siempre podía conseguir que hicieran lo que quisiera, ya fuera con un “¿Qué va mal?”, hasta que respondieran, o contándoles un problema suyo en el que podrían intervenir o alguna tristeza que necesitaba consuelo. La habían consolado cuando estuvo furiosa con Claire e hicieron arreglos para llevarla a un consejero de admisiones cuando le preocupaba la universidad. Tess podría arreglar esto, y yo no. Estoy tan cansada de saber eso. De que me recuerden, una y otra vez, que no soy Tess. Pero no es como si tuviera respiros. En la escuela, todos preguntan por ella. Mis compañeros de clases, maestros e incluso los que trabajan en la cafetería quieren saber cómo está. Sé que están siendo amables, sé que sólo se preocupan, pero son más recordatorios de lo que ocurrió.
  • 137. 138 Quién soy. Lo que no puedo hacer. E incluso en el ferri, rodeada de gente que sé que van al trabajo o vuelven a sus casas, o hacen quién sabe qué, están las preguntas. “¿Cómo está tu hermana?”, o “Dile a tus padres que pensamos en ellos y rezamos por Tess”, o “Pareciera que fue ayer que Tess y yo estábamos en la misma clase de inglés/en una fiesta/hicimos algo increíble y/o divertido juntos. La extraño, díselo, ¿podrías?”. Para cuando el ferri frena estoy más que lista para bajarme, como siempre, y correr al hospital como si un fantasma, o una sombra, me siguiera. Supongo, que de muchas formas, una lo hace. Cuando llego al hospital, aseguro mi bici y subo a buscar a Eli. No lo miro mientras vamos al cuarto de Tess. Fuerzo mi corazón y mente con el pensamiento de verla despertando. Lo imagino: inspira profundo una vez, dos, y sus ojos tiemblan. Se abren. Suspira. Sonríe. Ve a Eli y sonríe más. Mi corazón se rompe, un quejido doloroso, y me obligo a seguir pensando. A ver lo que debería pasar. Lo que va a pasar. —Sé que dirás que estás bien, pero ¿cómo te sientes? —dice Eli, y asiento, recordando años de Halloween con Tess. Recordando cómo solía querer los disfraces de ella, hasta que noté que las sonrisas que yo recibía eran versiones más flojas de las que le daban a ella, que eran tristes por un conocimiento que yo aún no tenía. Sonrisas que sabían que yo no era Tess. Sonrisas que sabían que yo nunca sería Tess. —Seguro —digo. —Es sólo…vine aquí ayer a la tarde —dice. —Y no estabas. ¿Él vino? ¿Él me buscó?
  • 138. 139 —Yo… yo no vine ayer —digo—. Aunque sí mis padres. Supongo que los conociste, ¿cierto? Mientras hablabas con Tess y todo eso. Me pregunto por qué no lo mencionaron, y luego recuerdo el silencio frío y tenso de anoche. Mis padres no hablaban sobre nada y probablemente asumieron que Eli vio a Tess y cayó rendido a sus pies. Ese pensamiento duele más de lo que debería. —No —dice Eli—. Es sólo que estaba por ahí buscando, viendo si estabas por aquí, y los vi a través de las puertas e imaginé que serían tus padres. Además te pareces a tu papá- La alarma suena, indicando que podemos entrar y casi ahoga mi intento de risa. —¿Me parezco a mi papá? ¿Seguro que estabas en el cuarto correcto? Porque Tess tiene el cabello y los ojos de mi papá y… —Sí, estoy seguro. Ambos tienen esta… esta forma de mirar a alguien, como si fueran la única persona en el mundo. —Eso no suena como yo. —La otra noche, mientras charlábamos, yo… —hace una pausa y me detengo, mirándolo. Mi corazón late a toda velocidad. —¿Qué? —digo y quiero que suene como si no me importara, cómo si simplemente le preguntara, pero mi voz suena alegre. Esperanzada. —Pensaba que es exactamente así cómo te ves cuando miras a Tess — dice. Mi corazón se hunde. Estúpida, tan estúpida. ¿Creía que me diría que quería que lo mirara de esa manera? Pero asiento comprensivamente. Aunque no entiendo. Primero mamá dice que actúo como papá, y ahora Eli dice que me veo como él. O que al menos tenemos la misma expresión. ¿Eso significará que papá ve a Tess como yo lo hago? ¿Siente lo que yo? ¿Preocupación, miedo, amor?
  • 139. 140 Es tan raro pensar en eso que lo aparto de mi mente al entrar al cuarto de Tess. —Hey —digo, sentándome en mi lugar de siempre—. Estoy aquí. Y con Eli. —Hey, Tess —dice, y me mira. Finjo no notar su mirada, pero lo hago. —Yo…uh, no tengo hermanos ni hermanas —dice—. Solía tener un perro, pero hubo que ponerlo a dormir cuando tenía diez porque le agarró cáncer. Eso es triste, realmente triste, y cuando lo miro y digo: —Lo siento. —Sonríe. Sonríe y todo, incluso los dedos de mis pies, se hace de gelatina. Me aclaro la garganta y vuelvo a mirar a Tess. —Así que, supongo que tú y Eli tienen algo más en común, también le gustan los perros. ¿Recuerdas cómo intentabas que papá te comprara un cachorrito después de que te enteraste de lo de C… bueno, en la preparatoria? —Oh, no quiero otro perro —dice Eli—. Después de haber visto c…cuando Harvey murió, yo… —Apoya las manos en los apoyabrazos de su silla con los dedos contraídos—. Yo no podría tener otro perro. —Pero tal vez algún día puedas, ¿verdad? —digo, apuntando a Tess. —No. Me gustan los perros, pero ver a un ser querido morir es… —se aclara la garganta y me mira. Realmente me mira, fijamente a los ojos y todo. Me obligo a mirar de regreso y sólo dejo salir el aliento que estoy sosteniendo cuando mira a Tess. Me obligo a ser feliz porque él la está mirando. —Cuando amas a alguien harás lo que sea por ellos —dice Eli hacia ella—. Justo antes de que Harvey muriera yo dormía en el cuarto de lavado con él. Se suponía que él no debía ir a ningún lugar de la casa excepto a mi habitación, e incluso entonces era sólo durante el día, pero
  • 140. 141 no me gustaba pensar en que él estuviera solo. Yo quería... quería que mejorara, al igual que Abby quiere que lo hagas. Toma una respiración profunda. —Abby quiere realmente que te despiertes. Nunca he visto a nadie creer en alguien como ella cree en ti. Las enfermeras sólo hablan de ella. Cómo viene aquí todo el tiempo, cómo lee para ti. Cosas por el estilo. Supuestamente incluso les grita si alguien no llega lo suficientemente rápido cuando uno de tus... bueno, cuando algo aquí empieza a sonar. Tú… eres realmente afortunada, Tess. Los ojos de Tess no se mueven, pero tengo que obligar a los míos a no hacerlo. Tengo que esforzarme para no mirarlo, de no mirar con asombro a lo que él acaba de decir. Nadie ha dicho nunca a Tess que tiene suerte de tenerme. Ni una vez. —Oh, ahora tienes que despertar —le digo, oyendo mi voz quebrarse un poco con la esperanza de que Eli no—. Tienes que decirle como solía intentar escucharte y a Clai… a tus amigos hablando cuando todavía vivías en casa, o sobre la vez que dije que la persona que trató de botar el brócoli por el inodoro fuiste tú. —¿No te gusta el brócoli? —dice Eli, y Tess no se mueve en absoluto. —No, si le gusta —le digo—. Extraño, ¿verdad? Cuando te despiertes, Tess, voy a hacer un montón para ti y traértelos hasta aquí. Tú y Eli pueden comerlo. —Lo siento, no puedo comer brócoli incluso por ti —dice Eli, y finalmente lo miro, sabiendo que debería estar feliz de que está atrapado aprendiendo sobre Tess, de que está hablando con ella como si estuviera aquí, como si ella fuera a despertar. Sin embargo, no lo estoy. No como debería estarlo. Y cuando lo miro, él no está mirando a Tess. Él me está mirando a mí. Me está hablando a mí.
  • 141. 142 —Tess puede ser muy persuasiva —le digo, pero mi voz sale débil, sonando toda nerviosa, y cuando una enfermera entra, dejo escapar un suspiro que no sabía que estaba sosteniendo y chillo: —Hola, ¿cómo estás? —Tengo que comprobar una máquina —dice la enfermera, apuntando a un monitor cerca de Eli—. Creo que está… oh, maldición. Tenemos que conseguir uno nuevo de estos aquí y ahora, y ustedes dos necesitan… —Ella hace un movimiento de barrido hacia la puerta. —¿Qué pasa? —digo mirando a Tess, tratando de ver si algo ha cambiado, si se ve peor—. ¿Pasa algo malo? —No, no —dice la enfermera, su voz es cortante—. Sólo tengo que conseguir una máquina nueva para acá, y necesito que salgas para hacerlo. Me levanto, y Eli también lo hace. —¿La… la dañé? —pregunta él, pero la enfermera no responde, está muy ocupada jugueteando con la pantalla y haciéndole un gesto a otra enfermera para que se le una. Para todo lo que a veces me vuelve loca, las enfermeras aquí realmente son bastante impresionantes, ya que en tan sólo unos segundos Eli y yo somos sacados de la habitación de Tess y ellas se agrupan a su alrededor con los rostros calmados a medida que avanzan en una intrincada danza, involucrando cables y máquinas y sueros y el todavía inmóvil cuerpo de Tess. —Bueno, podemos tratar de volver en un rato —digo, dirigiéndome a la sala de espera y dejándome caer en una de las sillas. Hay un viejo sentado en la más cercana al televisor, con la cabeza ya lista a un lado mientras que ronca fuertemente. Me vuelvo para preguntarle a Eli si quiere ir a otro sitio y veo que algo está mal con él. Muy, muy mal.
  • 142. 143 Él está sentado también, pero sus manos están tamborileando contra la silla tan rápido que es como si él… no sé. Trata de empujar los dedos en la silla o algo así. Y la mirada en su cara... es como si fuera a salir corriendo gritando, o va a vomitar. O tal vez ambas cosas. —¿Estás bien? —le digo, y luego recuerdo su pregunta a la enfermera—. Hey, sabes… sabes que no dañaste esa máquina, ¿verdad? Él asiente con la cabeza, pero es duro, viéndose brusco, y luego salta a la puerta. Escuché lo que creo que podría ser “ya regreso” o “adiós”, pero sea lo que sea sale de prisa y es apenas audible por encima del ronquido del viejo. Extraño. Tal vez esté enfermo. O triste. Él sólo estaba hablando de su perro moribundo, y eso me dolió escucharlo. ¿Debería tratar de encontrarlo, asegurarme de que está bien? No. Si hago algo, debería ser encontrar a Clement y decirle lo que está pasando. No quiero averiguar para nada lo que podría estar mal con Eli porque sólo es un chico. No es especial para mí de ninguna manera. Excepto que lo es, porque soy una idiota. Una idiota con todas las de la ley que debería saberlo mejor; y lo hago; pero aún así que va a buscar a Eli de todos modos. No me toma mucho tiempo encontrarlo. Me dirijo a las escaleras y él está ahí, sentado en el escalón delante de mí. —Hey —le digo—. ¿Quieres… quieres que busque a Clement? —No —dice él, con tanta fuerza que es casi como un grito—. Quiero decir, no. Estoy bien. Sé que debería decir: “Está bien, hasta luego” e irme, pero no lo hago. Me quedo. Yo digo: —¿Está seguro? —y me siento a su lado.
  • 143. 144 —Sí —dice—. Sólo… que no salimos zumbando como se supone que debemos, y me puse a pensar sobre cómo podría haber tomado el primer paso fuera de la unidad en el pie derecho y no en mi izquierdo, y luego no pude dejar de pensar en cómo algo terrible iba a suceder a pesar que he estado tratando muy duro para no pensar así, y… —Espera, ¿qué? —digo, totalmente confundida. —Yo… tengo esta cosa —dice Eli—. Yo... a veces pienso que las cosas tienen que hacerse de cierta manera y si no lo son, eh… —se interrumpe, tamborileando los dedos contra sus piernas y después los envuelve en puños, apretados como si estuviera tratando de mantener sus dedos dentro—. Me enojo y pienso que cosas terribles van a suceder y… oh, demonios. —Me mira—. Tengo TOC4. 4 TOC: Trastorno Obsesivo Compulsivo.
  • 144. 145 Traducción SOS por Vannia Corregido por *ƸӜƷYosbeƸӜƷ* erminamos hablando en las escaleras hasta que oscurece. Eli había comenzado a mostrar signos de trastorno obsesivo compulsivo cuando comenzó con la escuela y descubrió que únicamente podía hacer su trabajo de una cierta manera. —Y si no lo hacía —dice él—, me ponía… ni siquiera sé cómo describirlo. Era como si fuera a morir… quiero decir, en realidad sentí como si fuera a morir… y todo porque no hice las cosas como se suponía que tenía que hacerlo. Empeoró cuando él se hizo mayor y sus padres lo enviaron con los médicos bajo medicación y le dijeron que simplemente tenía que decirse a sí mismo que se detuviera. —Lo hicieron sonar como si fuera muy fácil —dice él—. Como si con sólo pensar en ello lo suficiente, fuera a conseguirlo. “¡Oye, caminar a través de una puerta cuarenta veces para impedir que muera si la atravieso sobre mi pie derecho es estúpido!” Como si no lo supiera. Lo sabía. Lo sé. Simplemente… no puedo evitarlo. Pienso en cómo él camina un poco por detrás de mí, como si tuviera que hacerlo, y en cómo siempre lo encuentro moviendo sus dedos como si estuviera inquieto. O contando algo. Pienso acerca de cómo reaccionó cuando presioné el código en la puerta con mi mano izquierda en vez de la derecha. En cuán extraño pensé que él estaba actuando después.
  • 145. 146 Debió haber estado muy perturbado. —Lo… lo siento —digo—. No lo sabía. Él me mira. —¿No lo sabías? Niego con la cabeza. —Vaya. Pensé que… pensé que era lo único que se puede ver —dice—. Después de que a Harvey lo pusieron a dormir, me puse peor. Solía tomarme dos horas estar listo para salir de casa cada mañana. Mis padres… no estaban felices. Fui a ver a más médicos, tenía mis medicamentos ajustados, todo. Pero no… no podía mejorar. Incluso ahora, todavía tengo que… —Señaló sus manos. —¿Entonces has venido para ver a otro médico o algo así? —digo. Él se ríe, pero es un sonido triste y amargo. —No. Bueno, veo a un médico. Pero a mis padres… los avergüenzo. Todos sus amigos tienen hijos que pueden, como mi padre dice, controlarse a sí mismos. Pero mientras más furiosos se ponen peor me pongo, y… bueno, como dije, los avergonzaba. Así que me enviaron a vivir con Clement. Pasé años escuchando a mi papá quejarse de este lugar; nunca venimos de visita, ya sabes, no siempre, y aún así ellos me enviaron aquí. —Eso es tan… tus padres apestan —digo. Él se me queda mirando. —Lo siento, pero apestan. Tú eres increíble y… —Me detengo en seco, consciente de lo que acabo de decir. En voz alta—. Como sea, ellos apestan. —Ellos no… bueno, sí, apestan —dice él—. Odio estar aquí. Bueno, no del todo. Clement está bien. Y tú… Sostengo la respiración, esperando a pesar de mí, pero él no termina la frase, sólo se calla y golpetea sus dedos contra sus piernas.
  • 146. 147 —Realmente odio esto —dice él finalmente, viendo sus dedos—. Odio mi cerebro. Si funcionara bien mis padres… no sé. No actuarían como si yo fuera algo de lo que ellos necesitaran esconderse. —Él me mira—. ¿Qué se siente tener padres a los que realmente les gustas? —Pregúntale a Tess —digo, y me doy cuenta de lo amargo que debió sonar eso porque él ladea un poco su cabeza, como si se hubiera sorprendido. Inmediatamente me siento culpable, no sólo porque mis padres son grandiosos en comparación a los suyos, sino también porque no es culpa de mis padres que yo no sea Tess. No es culpa de nadie. —No quería que sonara así —digo—. Mis padres son buenos. Es sólo que desde que ella se accidentó, es… yo no soy Tess, y eso se ha convertido en algo tan grande y obvio que… es todo en lo que puedo pensar. No puedo ganarme a todos como ella lo hace. No sé cómo brillar igual que ella. Ella sabría qué hacer ahora si yo estuviera donde ella está. Ella siempre sabe qué hacer y yo… no. —A mí me parece que estás haciendo bien las cosas. —Pero no es así. Si Tess no despierta en los próximos días será trasladada a casa. Y mis padres… esto está rompiendo sus corazones, ¿sabes? No están felices y Tess siempre podía conseguir que ellos, o cualquier persona, dejaran lo que sea que estaban haciendo y se enfocaran en ella. —Eso suena… no sé. Ella suena como algo dramática —dice Eli. —No lo era… bueno, sí que sabía cómo llamar la atención —digo—. Pero tú la has visto. —Sí —dice Eli—. Tú eres tan bonita como ella, sabes. Me río de verdad por primera vez en mucho tiempo, río hasta que mi corazón golpetea dentro de mi pecho, un latido vibrante y esperanzador.
  • 147. 148 —Bueno —digo cuando he terminado, y me pongo de pie, comenzando a avanzar escaleras abajo, hacia afuera—. Gracias por eso, por ser… por ser tan lindo. —Oye, lo digo en serio —dice él, levantándose y siguiéndome, su voz tranquila—. ¿Por qué estás tan segura de que tu hermana es mejor que tú? —Porque ella lo es. Siempre lo ha sido. —¿Quién dice? —Todos. —Bueno, yo no soy todos —dice mientras salimos del hospital, y me sonríe. Le sonrío de vuelta. No lo puedo evitar. No puedo evitar querer creerle. Ambos estamos en silencio mientras atravesamos el estacionamiento de bicicletas, pero mientras estoy quitándole el seguro a mi bici él dice: —Gracias por, ya sabes, escuchar. —Me gusta escucharte —digo, y luego me pateo mentalmente—. Quiero decir que no fue gran cosa. —Lo fue para mí —dice—. Eres la única persona además de Clement a la que le he hablado sobre mi trastorno. Y Clement… bueno, no es como si no lo supiera ya. Mira, ahí va otra vez, llegando a mí porque es tan, tan endemoniadamente dulce. No retrocede cuando trato de alejarlo. —Yo tampoco… eres al único al que le he hablado sobre Tess. Sobre cómo no puedo ser como ella, quiero decir. —Como dije, ella parece… dramática —dice él—. Tú… Si él dice que soy fuerte o confiable o algo por el estilo, moriré.
  • 148. 149 —Crees que eres una sombra o algo así —dice—. Su sombra. Pero no lo eres. Tú también brillas. Te veré mañana, ¿ok? Voy a ver a Clement ahora. —Ok —consigo decir, y luego simplemente me quedo ahí, observándolo caminar de regreso al hospital. Él cree que brillo. Pienso en eso todo el camino a casa. En eso, y en Tess.
  • 149. 150 Traducido por Liseth_Johanna Corregido por *ƸӜƷYosbeƸӜƷ* ess no era, no es, dramática. No realmente. Es decir, ella siempre supo lo que quería y lo obtuvo sin importar nada, desde buenas notas en su escuela de ensueño hasta asegurarme de que nadie hablara con Claire una vez que Claire quedó embarazada, pero eso no era drama. Eso era voluntad. Y Tess tenía mucha. Pero mientras la brisa creada por el ferry que recorre el agua sopla hacia mí, empiezo a pensar en otras cosas. Como en cómo actuó Tess cuando se enteró que Claire estaba embarazada. Ella estaba enojada. Y no sólo del tipo rabiosa. Fue como si de verdad se hubiera vuelto loca. Lo peor fue cuando vio a Claire caminar por nuestra casa cuando ya se le estaba empezando a notar. Ni siquiera recuerdo a dónde estaba yendo Claire, puede que sólo haya estado caminando, pero Tess la vio y simplemente… saltó. Fue a la nevera, la abrió y sacó las albóndigas del Crock-Pot5 que mamá había hecho para una semana. Y luego salió. Lo próximo que supe fue que Claire estaba gritando y que papá había salido afuera en una carrera con mamá siguiéndolo. Tess simplemente estaba allí, con la Crock-Pot yaciendo en el piso y sus manos chapoteadas de carne, con salsa roja cubriéndolas. Es la única vez que recuerdo a Tess actuando tan enojada cuando había oportunidad de que alguien fuera de la casa pudiera verla. Nadie más lo hizo, excepto yo, mis padres... y Claire. 5 Crock-Pot: Es una olla de cocción lenta registrada bajo esa marca.
  • 150. 151 Ella no volvió a caminar cerca de nuestra casa hasta que Tess se fue a la universidad. Pero esa había sido la única vez que Tess había sido dramática, en el sentido que pienso que Eli se refiere. Es decir, Tess podía calmarse o ponerse odiosa a veces, pero también, ponía mucha presión en sí misma. Es como si entrara en pánico por sus notas y el hecho de que no era la estudiante con las mejores notas durante la última mitad de su último año, y luego iba con ese estúpido consejero de admisiones. Yo estaba encantada de que Claire ya estuviera fuera de la escuela para entonces, tan embarazada, y aunque ella nunca lo había dicho, creo que estaba cansada de que Tess comandara su vida, que decidió dejar la escuela y terminó consiguiendo su diploma después. Claire fue la única persona a la que Tess… ella fue la única persona con la que Tess fue verdaderamente cruel alguna vez. Pero creo que esa era sólo Tess siendo… bueno, Tess. Ella podía ser fustigadora. Como con los chicos, por ejemplo. Siempre encontraba algo mal con ellos, siempre. Ellos no eran lo suficientemente agradables, o eran inmaduros, o tenían cortes de cabello que a ella no le gustaban. Y quizá, después de años en que la gente hiciera lo que Tess quería, Claire se juntó con Rick después de que Tess dijera que no debería, y Tess no pudo perdonarla por eso. Me dirijo a casa cuando el ferry atraca en el puerto, cansada y regocijada por todo lo que ha pasado... por Eli. Por verlo, por hablar con él, porque él dice que brillo. Y luego me detengo en el camino, sorprendida. Beth está aquí. Mamá y papá están con ella, están al lado de su auto luciendo perfectamente educados, ellos son tan buenos en eso, y Tess heredó esa habilidad, pero puede decir, por la forma en que papá tiene sus manos dentro de sus bolsillos, que él no está feliz. Mamá tampoco lo está
  • 151. 152 porque está jugueteando con el esmalte en su dedo meñique mientras asiente a lo que sea que está diciendo Beth. Beth está aquí y ahora que no estoy mirando a mamá y papá, veo cajas en su auto. Beth ha traído de vuelta las cosas de Tess. ―Hola —digo, acercándome al auto de Beth y asegurándome que mi bicicleta lo golpee cuando me bajo—. ¿Qué sucede? ―Beth pasó por la casa —dijo mamá, tan casual y calmada, excepto por esmalte que está quitándose a pedacitos de las uñas. ―Oh —digo, y me giro hacia Beth, pretendiendo que no veo las cajas—. ¿Vas a ir con mis padres a ver a Tess? Eso es genial. ―De hecho, le estaba diciendo a tus padres que vi a Tess, y a ti, el otro día —dice Beth—. Y que estoy viviendo con alguien más ahora, y ella necesita ser capaz de mover sus cosas. Así que, he, bueno, he traído las cosas de Tess de vuelta contigo. ―Por ella —digo—. Tess aun está aquí, Beth. La has visto, ¿recuerdas? Beth debe tener un poco de corazón, después de todo, porque palidece con eso. ―La he visto —dice, con voz calmada—.Y yo… me rompe el corazón. Tess era tan vibrante, tan hermosa. Pensé que volvería a ser quien era, pero ahora. —Ella se interrumpe y se vuelve hacia mis padres—. Ya habíamos decidido que… no queríamos más ser compañeras de habitación. No sé si ella les dijo eso o no. ―Yo… no lo sabíamos —dice Mamá. Y Beth dice: —Lo lamento. ―Correcto —murmura, y mamá me lanza una rápida mirada de advertencia. La ignoro.
  • 152. 153 —Simplemente quieres olvidarla —le digo a Beth, mientras mamá me lanza otra mirada y papá pone una mano en hombro, intentando confortarme y calmarme—. Pero, ¿cómo puedes olvidarte de tu mejor amiga? ―Abby, es suficiente —dice mamá—. Ve adentro. ―¿Qué? ¿Que Beth entregue las cosas de Tess como si ella no estuviera te parece bien? ―Abby —dice papá—. Ve. ―No tienes idea de qué estás hablando —me dice Beth, y luego mira a mis padres—. Dios, no hay duda que Tess estaba hecha nada. Si ustedes dos…. ―Détente. Estás diciendo cosas sobre las que no sabes nada —dice papá, su voz es suave pero muy enojada, y luego me mira—. Abby, esta es la última vez que lo digo. Ve. Adentro. Ahora. De acuerdo. Entro a la casa y observe a mis padres y a Beth bajar cuatro cajas del auto de Beth. Eso es todo. Todas las cosas de Tess caben en cuatro cajas. Cuatro cajas y ahora Tess está yaciendo en silencio en una cama de hospital. Ella merece más que eso. Merece tener su vida de vuelta. Abro de un golpe la puerta principal y me dirijo afuera una vez más, pero es muy tarde para decirle unas cuantas cosas a Beth por última vez porque está retrocediendo por nuestro camino y en dirección a la calle. Parece como si se estuviera limpiando los ojos, pero si está tan triste en realidad, podría haberse quedado, podría haber ido a ver a Tess. Podría no haber empacado todas sus cosas y haberlas traído aquí como si Tess ya se hubiera ido.
  • 153. 154 ―Bueno —dice mamá, mirando las cajas—. Supongo que mejor las llevamos adentro. Sólo hay cuatro, Dave. Ella tiene veinte y, ¿cómo podía ser ésta toda su vida? ―Katie —dice papá, con voz impotente, y la acerca a él—. Son sólo cosas. Su vida era mucho más que esto. Es. Espero a que Mamá lo corrija. Pero no lo hace. Sólo se queda allí, apoyándose en él. ―Es —digo, finalmente, y observo a papá parpadear hacia mí—. Su vida es más que lo que sea que hay en estas cajas. —Y luego agarro una y la llevo escaleras arriba. Cuando regreso, no han recogido ninguna de las otras, pero me están esperando. ―Abby, no sé si realmente has pensando en lo que te dijimos de Tess — dice mamá—. Hay una posibilidad de que vuelva, pero es muy pequeña, y su cerebro está… hay mucho daño. Si Tess despierta, no será la misma. ―Aún será Tess —digo—. Aún será su hija, ¿no es así? Agarro otra caja y la subo. Mamá y Papá no me sigue y cuando los miro desde la ventana cerca de las escaleras, están hablando, el brillante cabello de papá está reluciendo como el de Tess. Al menos están hablando de nuevo. Sin embargo, no parecen felices. Desearía que Tess estuviera aquí. Ella sabría cómo conseguir que mamá y papá entraran. Sabría que decir para hacerlos ir con ella y alejarse de aquellas últimas cajas. Sin embargo, yo no puedo hacerlo. Sólo los observo y deseo poder hacer que las cosas mejores. Pensé que podría, pero ahora… ahora, no estoy tan segura.
  • 154. 155 Traducido por Dani y Susanauribe Corregido por shellene e hecho, voy a casa después de la escuela al día siguiente. Después de anoche, con Beth y la reacción de mis padres hacia ella y lo que me dijeron, no estoy segura de que visitar a Tess hará algún bien. No creo estar llegando a ella. No estoy segura de alguna vez haberlo hecho. Tampoco estoy segura de sí debería seguir viendo a Eli. Estoy empezando a tener ideas, estoy comenzando a desear, a querer, y no necesito eso. Creo que pasaré la tarde viendo televisión, pero mientras estoy caminando a casa, todas las personas que paso —el cartero empujando un sobre marcado con NO DOBLAR en un buzón, la mujer que era la gerente en la planta antes de que se retirara y mamá consiguiera el trabajo, y los dos no-más-niños que Tess solía cuidar—preguntan por ella. Todos me dicen que están pensando en ella. Que la extrañan. Que nada es lo mismo sin su rostro sonriente, o sus ojos brillantes, o que hacía el mejor chocolate caliente. Llego a casa, pero sólo para tomar dinero para el transbordador. Tess está en todas partes y siempre lo estará, así que ¿por qué luchar contra eso?
  • 155. 156 Llego al hospital más tarde de lo normal, desde luego. Me imagino que Eli se habrá ido, pero en cambio está sentado cerca de un portabicicletas, moviendo nerviosamente sus dedos sobre sus piernas cruzadas. —Hey —digo cuando me detengo en frente de él—. ¿Qué estás haciendo aquí afuera? —Estaba esperando adentro pero yo… —Señala hacia sus manos—. Mal día, con los temblores y eso, y había un niño esperando ver a alguien y seguía preguntándome que estaba haciendo y entonces me imitaba y… no importa. Cuidadosamente inmoviliza sus manos, torpemente forzándolas a quedarse quietas. —También pensé, pensé que quizás no querías verme después de… de que te dije todas esas cosas —dice. —Pensé en no venir —digo, y abraza sus manos sobre sus rodillas tan fuerte que puedo ver la tensión en ellas—. Pero no por ti. Mis… mis padres dijeron algunas cosas anoche sobre Tess. Sobre como… dijeron que nunca sería la misma, que su cerebro está… que nunca será la misma. —Oh. Lo siento. ¿Estás… estás bien? —dice, y cuando lo hace, todos los recordatorios que me había dicho a mí misma, todas las cosas que había jurado no olvidar, se han ido. Así como así. Sólo por él. —Estoy bien —logro decir, y trato de no mirarlo cuando se levanta. Sin embargo, lo hago, y estoy contenta de que tenga que caminar un poco detrás de mí cuando entramos al hospital. Me da una oportunidad de sobreponerme. O al menos de fingirlo, porque entonces entramos al elevador, está lleno, él está justo a mi lado y huele tan bien, como a sol, detergente y algo más, algo que es simplemente él, y sé todo sobre las feromonas pero nunca creí en ellas hasta ahora. Clement entra en el piso antes de llegar al de Tess y me dice:
  • 156. 157 —Y, ¿cómo estás hoy? —Bien —digo, y él le echa un vistazo a Eli—. Entonces, ¿tengo permitido decir que soy tu abuelo ahora? Eli se sonroja y cruza sus brazos sobre su pecho. —Nunca dije… —se interrumpe, sus dedos comenzando a dar golpecitos. Clement luce afligido y entonces le susurra a Eli. Trato de pretender como si no pudiera oír lo que están diciendo, pero el elevador es pequeño y Clement no es exactamente sigiloso. —Siento haberte disgustado —dice—. Sé que no dijiste que no debería hablar con tu padre, pero asumí que es por como tu padre habla sobre mí y… —Está bien —dice Eli—. Sólo… mis padres siempre dicen que… no quiero avergonzarte. ¿Está bien? —Imposible —dice Clement, y Eli dice algo entre dientes, entonces sale apresuradamente del elevador cuando se vuelve a detener, por una vez sin esperar hasta que yo vaya primero. —Lo siento —dice cuando lo alcanzo—. Tod… todavía me estoy acostumbrando al hecho de que tengo un abuelo. Sin mencionar que estoy viviendo con él. —¿Es malo? —Esa es la cosa —dice Eli—. Es… es más amable conmigo de lo que mis padres nunca lo habían sido, y n… no sé. Es extraño. —Complicado —Si —dice, y me sonríe. Le devuelvo la sonrisa —no puedo evitarlo— y comienzo a poner el código de la unidad. —Espera —dice Eli. —¿Qué?
  • 157. 158 —Mira —dice, señalando, y miro. Veo a Claire en la habitación de Tess, moviéndose alrededor, ordenando cosas. —Oh, es sólo Claire —digo—. Trabaja aquí. —No, no es eso. Visita un montón a tu hermana, ¿no es así? —Sí. Trabaja aquí, ¿recuerdas? —digo, y presiono el código, abriendo las puertas mientras zumban. Claire se va cuando casi estamos en la habitación, saludándome y levantando sus cejas sólo lo suficiente para que sepa que está pensando cosas sobre Eli y yo. Niego con mi cabeza, y sonríe. Agradecidamente, Eli no parece notar la mirada de Claire, y nos acomodamos en la habitación de Tess como lo hacemos cada otra vez que ha estado aquí. —Hey —le digo mientras me siento—. Eli y yo estamos aquí, y probablemente deberías ahorrarle tener que responder a cualquier pregunta tonta en la que pueda pensar. —¿Cómo qué? —dice Eli. —¿Qué es mejor, detergente en polvo o líquido? —digo, y entonces hago un aparte hacia Tess—. ¿Ves? Tienes que ayudarme aquí. —Líquido —dice Eli—. Mi turno. ¿Qué es mejor, los copos de maíz o las galletas de avena? —Ugh, ninguno. No me gusta nada que se ponga en el tostador y que tenga hojuelas, o mejor aún, que venga con paquetes de hojuelas. —O waffles —dice Eli—. Clement me hace sólo una cosa, waffles. Pero es realmente bueno en eso. Puedo ver a Eli comiendo waffles ahora, todo somnoliento y vestido con… ¿qué usaría para dormir? ¿Bóxers? Me sacudo mentalmente. Tess. Piensa en Tess.
  • 158. 159 —A Tess le gustaban los waffles. Ella y Claire solían hacer los que eran congelados y les ponían helado encima. —Me detengo, consciente de que acabo de decir el nombre que sé que Tess no quiere oír. —Lo siento —le susurro, y entonces digo: —Eli, ¿cuál es tu idea de una primera cita perfecta? —Simplemente… oh. Genial. Sé que mi rostro ahora debe estar de un rojo brillante porque se siente como si estuviera ardiendo. ¿Por qué pregunté eso? Yo sé por qué. —No parar de hablar de la escuela —dice Eli, sonriendo. Lo miro, esperando que mi rostro no siga siendo rojo brillante, y ruedo mis ojos, luego asiento en dirección a Tess, mirándola a su rostro —En verdad no sé cuál es mi primera mejor cita —dice él después de un momento—. ¿Y la tuya? —Yo tampoco lo sé. Nunca he estado en una cita. Tess solía hablar sobre las de ella, sin embargo. Salir a comer, ir al cine, cosas como esas. —Aprieto la mano de Tess suavemente y le digo—. Sé que extrañas todo eso. —¿Comida favorita? —pregunta Eli, y Tess no se mueve. —Le gustan los palitos de pescado —digo, viendo su rostro de cerca. Todavía nada—. Sólo bromeo. Le gusta el espagueti y las albóndigas. Lo come cada año en su cumpleaños. —¿Entonces a ti te gustan los palitos de pescado? —Sí —murmuro—. Lo mejor es ponerlas en un rollo con un queso, mayonesa y un poco de lechuga. —¿En serio? ¿Sándwiches de palitos de pescado? —¿Qué hay de malo con eso? —pregunto, y lo miro a él de nuevo Él me está viendo, sonriendo como si le gustara lo que ve, y todo mi cuerpo, de pies a cabeza, se siente vivo en una forma que creí que había olvidado.
  • 159. 160 —Nada —dice él—. Solamente que nunca había pensado en comer palitos de pescado de esa forma. ¿Quieres almorzar conmigo mañana? —¿Qué? —dejo caer la mano de Tess, estoy tan sorprendida, y hace este suave y enfermo sonido cuando golpea la cama, como si fuera una cosa, como algo que no está vivo. Como si no fuera ella. La miro de nuevo, deseando que yo fuera una mejor hermana, una persona más inteligente. Desando, siempre había deseado que pudiera ser como Tess. Que pudiera, y supiera, siempre saber qué hacer. —Dije, ¿quieres almorzar conmigo mañana? —dice Eli, su rostro rojo—. Puedes venir a encontrarme en la escuela. Tenemos permitido traer un invitado si tenemos suficientes puntos Saint y… de todos modos. ¿Quieres venir? —¿Puntos Saint? ¿En serio? —Sí. Los tenemos por llegar a tiempo y esas cosas. —Espera, ¿tienes puntos por solamente ir a la escuela?—Las personas ricas en verdad lo tienen todo. Desearía que yo fuera recompensada por ir a la escuela, sin embargo la idea de que el premio sea la oportunidad de traer a alguien a la cafetería por carne misteriosa y papas fritas poco cocinadas no es muy atractiva. —Básicamente —dice Eli—. ¿Entonces vendrás? ¿Quieres venir? —¿Por qué? —¿Por qué, qué? —¿Por qué quieres que vaya? —Porque yo…porque estábamos hablando de comida y tengo todos estos estúpidos puntos Saint y supuse… no lo sé —murmura—. Pensé que te gustaría venir. ¿Podría… podría en verdad querer que yo fuera a almorzar con él? Como, ¿una cosa? ¿Una clase de cosa de cita?
  • 160. 161 Lo miro de nuevo y me doy cuenta que estoy loca. Él podría tener a cualquiera, y probablemente me está invitando a almorzar porque…. Porque tal vez quiere. Oh, odio mi cerebro, pero no dejaré ir ese pensamiento. Esa esperanza. Miro a Tess. —¿Puedes verme? —le pregunto—. Aparcaría mi bicicleta en el estacionamiento y la gente se desmayaría del horror. —¿Alguna vez Tess fue? —dice Eli. —Seguro —le digo, cuidadosa de no mirarlo, de seguir viendo a Tess—. Ella salió con un chico por una par de semanas y él la llevó a una cena que tuvieron. ¿Recuerdas eso, Tess? Mamá pintó tus uñas por ti y papá tomó cientos de fotos. Ni siquiera puedo recordar el nombre del chico, ¿cuál era? Nada, y mientras la veo, el silencio se extiende, se vuelve incómodo. Miro a Eli y lo veo devolviendo la mirada. Esta vez luce molesto. Casi enojado. Bien. Finalmente lo he hecho. Lo he hecho enojar, y apuesto que se va a ir. Traté de ignorar la forma en que mis adentros se sentían completamente apagados por el pensamiento de no volverlo a ver, o peor, verlo aquí y no tenerlo hablándome, o peor aún, decir hola y seguir adelante como si no fuera nada para él. —¿Eli, que está mal contigo? —me fuerzo a mí misma a decir. Trato de sonar como si estuviera enojada, tratando de decirlo con un desafío en mi voz, pero sale silencioso. Triste. —Eres tan mala como lo es todo el mundo que vive en Milford —dice, y no es lo que estaba esperando que dijera, no es cierto, que estoy demasiado sorprendida para reaccionar en absoluto. —Sí —dice él cuando yo no digo nada—. Lo eres. Tú… tú pareces, no me gusta Milford tampoco, pero actúas como todos los que viven aquí
  • 161. 162 es… no lo sé. Malvado o algo. Como si el hecho de que yo vaya a Saint Andrew‟s significa que nunca posiblemente… Él aclara su garganta. —Sólo porque yo… yo no puedo evitar que mis padres tengan dinero, o que Clement lo tenga, más de lo que tú puedes ayudar a Tess aquí. —¡No puedes comparar esas cosas! Tú… a ti nunca te ha sucedido algo malo o… —me interrumpo al darme cuenta de lo que él ha dicho. Cuan equivocado esta. —Lo siento —digo—. No debí haber dicho eso, pero no soy una clasista. Solamente… no pertenezco a Saint Andrew‟s. —¿Por qué? Es solamente un lugar, como aquí o… —¿Cómo aquí? —Okay —dice él, dándome una tímida y tentadora sonrisa que hace que mí corazón tenga un afilado y doloroso golpe alegre en mi pecho—. No exactamente como aquí. Aquí la tienda de regalos no cobra cincuenta dólares por una taza de café con un lema pegado. —Apuesto que la goma de masticar es más barata, sin embargo. —No cuando estaba trabajando —dice él, y ahora estoy sonriéndole. Y no puedo evitarlo. Él es tan… él debería ser ilegal. Él en verdad debería serlo. Me tiene pensando cosas y queriendo cosas, y mirarlo viéndome como si él fuera feliz de hacerlo, no puedo evitarlo. —Bien, si nos encontramos mañana para almorzar, ¿a qué hora debería encontrarte? ¿Y dónde? Y soy feliz. Esa es la peor parte. Soy alegre, estúpida y sobrecogedoramente feliz. No estoy pensando en Tess. No estoy pensando en lo que aprendí cuando me enamoré de Jack. No estoy pensando en absoluto. Soy feliz, y no me importa.
  • 162. 163 Traducido por Makilith Vivaldi y BrendaCarpio Corregido por Shellene or supuesto, la única vez que tengo la intención de salir temprano de la escuela para, bueno, hacer algo más que visitar a Tess, soy atrapada. O al menos mi consejero, con sus brillantes y desgastados pantalones y su constante taza de café en su mano, me ve salir y me dice: —Abby, ¿tienes permiso de salir antes de tiempo? —Por supuesto —le digo, porque aún si no estaba pensando en irme, ahora tengo que hacerlo porque no quiero escucharlo decir cómo puedo ir a verlo si quiero hacerlo, para hablar, o peor, saber cuánto extrañan a Tess. Como si no supiera eso ya. Como si alguna vez lo pudiera olvidar. —¿Cómo está Tess? —Grita mientras subo a mi bicicleta—. Todos la echan de menos, ya sabes. ¿Lo ves? —Lo sé —le digo, y me dirijo hacia el transbordador. No me pongo nerviosa, está bien, no me pongo muy nerviosa hasta que subo al transbordador hasta Milford y voy en bicicleta hacia el hospital. Saint Andrew‟s está cerca, sólo a unas cuantas ordenadas y demasiado cuidadas calles de distancia, pero no he estado en algún lugar en Milford en años. No desde, bueno, no desde que vine aquí a visitar a Tess cuando ella estaba trabajando en el Gourmet Orgánico.
  • 163. 164 Cuando quería, tenía la esperanza de ver a Jack. Incluso si él estaba observando a Tess. Doy vuelta en la carretera que conduce a Saint Andrew‟s. No es un edificio grande, ya que la escuela comienza casi de inmediato, es viejo y claramente costoso mantener los edificios de ladrillo salpicados sobre todo el césped imposiblemente verde. Me dirijo hacia una estrecha carretera siguiendo una clara legible señal que dice ESTACIONAMIENTO. Hay un estante de bicicletas en el otro extremo del estacionamiento, triste y oxidado, y dejo mi bicicleta ahí, preguntándome si es estúpido poner el candado. Quiero decir, en Ferrisville, o tal vez incluso en el hospital, alguien podría querer llevársela, ¿pero aquí? Aquí mi bicicleta luce aún peor que el estante. —Hey. —Escucho y busco alrededor, veo a Eli. —Hey —le digo. Me había dicho que se reuniría conmigo en el estacionamiento ayer, pero mi corazón hace un ruido sordo dentro de mi pecho de todos modos, como si estuviera sorprendida. O feliz. —No estaba seguro, pensé que tal vez no vendrías —él dice, y ¿cómo puede alguien que luce como él sonar inseguro? ¿Cómo? —Estoy aquí —digo, tratando, y fallando, de no mirarlo fijamente. Aunque no lo puedo evitar. Eli luce como un chico idealizado de una escuela privada, como un modelo vestido con ropas para un folleto, una visión de cómo los chicos se supone deben lucir pero nunca lo hacen. Estando de pie ahí mirándolo, con la luz del sol brillando sobre él y haciendo destacar su cabello, sus ojos, su rostro, todo de él, no tengo idea de por qué me quiere aquí. Sé que lo que la del sol muestra mientras brilla sobre mí. Soy demasiado baja, flacucha, estoy tan lejos de ser perfecta tanto como lo puedas imaginar.
  • 164. 165 —¿Estás lista para irnos? —dice, y me doy cuenta de que sus manos están cerrando y abriéndose en sus costados, sus dedos flexionándose como alas de mariposa. Él tampoco es perfecto, y entiendo eso. Sé cómo se siente. Pongo una mano en su brazo. —¿Estás bien? Es la primera vez que le he preguntado a alguien más que no sea Tess, mis padres o a Claire si está bien, desde siempre, y me asombra. Pero tengo que preguntar. Quiero asegurarme de que Eli está bien. Yo… me preocupo por él. —Igual que siempre —dice—. Estoy contento, realmente contento de que hayas venido. Mi corazón hace ruidos sordos en mi pecho de nuevo y sé que todos los sentimientos que había tenido de camino aquí no eran nervios. Nunca fueron nervios. Eran emoción. Esperanza. Eran por él. Dejo mi mano permanecer en su brazo, para sentir el calor de su piel a través de su camisa, y digo: —Yo también. Caminamos hacia lo que él me dice que es la cafetería. Luce como los otros lujosos y viejos edificios de ladrillos, excepto que tiene unas cuantas ventanas más, así como mesas y sillas en el exterior, y mientras nos acercamos echo un vistazo a Eli. Ahora que he ido y lo he hecho, tocarlo (aunque fuera sólo en su manga) y admitido a mi misma que estoy contenta de estar aquí, que quiero estar aquí, puedo admitir algo más. El acuerdo en el que estoy atascada con él, el que es sobre Tess, no ha sido a cerca de ella por un tiempo. Todavía quiero que despierte, pero no quiero que se enamore de él. Y no quiero que él se enamore de ella. Quiero que se enamore de mí.
  • 165. 166 Es extraño, pero después de haber sido tan cuidadosa por tanto tiempo, después de obligarme a recordar el dolor de ver que finalmente Jack no me amaba y nunca lo iba a hacer, no tengo miedo de cómo me siento. Pensé que lo estaría, pero la verdad es que siento, me siento como lo hice durante esas intensas semanas con Jack, cuando el mundo parecía que había un lugar para mí en él, no como la hermana de Tess, sino como yo misma. No estoy diciendo que quiero correr alrededor y abrazar a todos o saltar a través de campos de flores, pero el firme nudo de ira, el que vivía y respiraba a través y alrededor de mi corazón, se ha aflojado. Y es por eso que mi primera impresión de los compañeros de Eli no me hacen querer encontrar grandes rocas y lanzarlas sobre sus cabezas, a pensar de que los veo mirándome y descartándome, capaces de detectar mis baratos pantalones vaqueros y mi camisa no-se-destiñó-a-propósito por lo que son, que demuestran de dónde soy. Eli no me ha descartado, Eli me quiere aquí. Aunque una vez que estamos en la cafetería, no parece de verdad querer estar aquí. No luce molesto, exactamente, y sus dedos no están retorciéndose, pero luce… luce como si estuviera manteniendo todo dentro de él muy quieto. Como si estuviera dispuesto a mantenerse en calma. El problema es que se nota. Puedo verlo, en cómo la fluida gracia de su andar es más lento, rígido, y en cómo se mantiene mirando a su alrededor. En cómo puede detener sus dedos, pero sigue esperando que la gente lo vea haciendo algo que no quieren ver de todos modos. Y entonces me doy cuenta de otra cosa. Nadie habla con él. Hemos pasado al menos veinte chicos con camisas blancas y pantalones caquis y constelaciones de acné, que van desde unas cuantas estrellas a galaxias enteras, y nadie ha dicho nada. Incluso consigo un “Hey” de las personas en la escuela que veo en mis clases, chicas que solían llamarme “amiga” y pasaban el rato en mi casa
  • 166. 167 con la esperanza de hablar con Tess antes de que se fuera a la universidad y las atraje hacia mí. Eli no consigue nada, y mientras esperamos en la fila para la comida que luce mejor que cualquier cosa que he visto en la cafetería de la preparatoria Ferrisville, o francamente, que cualquier lugar, y me doy cuenta de que todo el mundo actúa como si ni siquiera estuviera aquí. Obtenemos nuestra comida y ni siquiera tenemos que pagar, supongo que es parte de la matrícula, y caminamos de regreso a la parte principal de la cafetería. Es espléndida, llena de ventanas y luz, y creo que hay incluso una suave corriente de música aquí dentro. Es como un museo o algo así, al menos hasta que ves a todos comiendo normalmente, los chicos furiosamente peleando con los alimentos al igual que lo hacen en mi escuela. No es que no estuviera sintiendo que no perteneciera aquí exactamente, pero es un recordatorio que los chicos son chicos, incluso si les das manteles, es una bienvenida. Espero a Eli para hacer un movimiento para sentarme en algún lugar, pero está allí de pie, sosteniendo el plato con tanta fuerza que sus dedos son de color blanco por la tensión, las puntas golpeando contra la parte inferior una y otra vez. —Perdóname —dice un chico, todos se mofan y lo empuja más allá de mí, en dirección a una mesa. —También podrías irte —le dice a Eli cuando pasa—. Lo último que alguien quiere ver es como tiras las cosas mientras tratamos de comer. Ya es bastante malo tener que verte en clases. Idiota. Puedo cambiarlo, me doy vuelta, y accidentalmente, choco el codo con el plato del tipo, enviando todo lo que contiene sobre él. —Genial, encontraste una amiga tan jodida como tú —dijo el chico, frunciendo el ceño, y luego añadió—: Retardada —en mi dirección.
  • 167. 168 Estoy lista para emparejar la belicosidad de su frente, porque no me gustó la forma en que habló de Eli, pero la cara de Eli ha pasado de la calma falsa a una especie de rabia apenas controlada, dolor, y ese dolor que llega a mí me detiene. Puedo manejar la rabia. Tomarla y cerrarla de golpe en una gran bola que me llene. Puedo soportar eso. Lo entiendo. Pero el dolor, no tengo ninguna defensa contra el dolor. Parte de la razón por la que odiaba a Jack tanto la noche que me di cuenta de que nunca me iba a querer, fue que el realmente se arrepintió. Él podría haberme mantenido a su lado y tratar de que Tess se fijara en él, pero no quiso hacerme daño. Y eso es lo que me rompió el corazón. Al igual que Tess está silenciosa en su cama de hospital, la forma en que mis padres miran las cajas con sus cosas, el silencio mismo de la tristeza, la infinitud del alma profunda de ella, me da miedo. No hay nada que pueda hacer para empujarlo hacia atrás, para mantenerlo alejado. La ira puede tratar de romper el corazón, pero el dolor es que lo hace. No sé qué hacer, sin embargo. No sé cómo arreglar las cosas, ¿Tess continuaría calmada? No sé cómo hacer todo bien. Pero tengo que hacer algo. Miro a mí alrededor, veo el mar de camisas blancas, nada útil, y hay una puerta cerca de unas de las ventanas que dan al jardín de ensueño. —¿Se puede comer al aire libre? —pregunto a Eli, que asiente con la cabeza rígida, las manos aún con los nudillos blancos alrededor de su plato, y entiendo la expresión de su rostro. Se ve atrapado, impotente y furioso, y esa es una sensación que sé muy bien. Sé cuánto le duele. Saber cómo se mantiene bajo, como todos los días hay miles de maneras para ver que no hay nada que podamos hacer para cambiar quién o qué eres.
  • 168. 169 Me acerco a la puerta, porque es lo único que se me ocurre hacer, y cuando estamos fuera, veo una mesa vacía y cabeceo hacia ella. Llego al mismo tiempo que un chico piel leve como el ébano. —Oye —le dice a Eli, y asiente con la cabeza hacia mí. —Oye —dice Eli, y por un momento creo que ni siquiera va a sentarse. Sin embargo, lo hace, y lo que sigue es raro y tenso, y me pregunto si tal vez todas esas sensaciones vertiginosas que tuve antes eran prematuras y estúpidas. Nadie habla. Eli no habla conmigo o el individuo que se sienta con nosotros. Él sólo se come su comida, un bocado tras otro, sin el placer en su rostro. Sin expresión realmente, excepto una especie de determinación. El otro chico no habla tampoco, sólo saca un libro y empieza a leer. Me las arreglo para tragar la mitad del bocadillo que tomé y me pregunto si debo volver al estacionamiento, cuando oigo exclamar una voz alegre. —Y esta es la construcción de Fennelson, donde nuestros estudiantes cenan. Miro hacia arriba y veo un chico de mediana edad, que es claramente equivalente a un consejero de Saint Andrew‟s, porque aun la mejor ropa no puede ocultar el formulario de, “¡Ayudo a los estudiantes” ¡En realidad, lo hago!”. La actitud prácticamente tiembla de él. —Ah, y tenemos un invitado hoy —dice, sonriéndome, incluso cuando sus ojos registran su consternación por mi clara ropa de-no-Milford—. Nosotros ofrecemos a nuestros estudiantes la oportunidad de llevar fuera del campus invitados a almorzar, siempre que se hayan ganado el derecho de hacerlo a través de puntos Saint. Es una de las muchas cosas que hace a Saint Andrew‟s es tan especial. Se acerca a la mesa.
  • 169. 170 —Y, por supuesto, además de nuestra dedicación a la preservación de las tradiciones de una educación rigurosa, también estamos comprometidos con la diversidad. El otro chico de la mesa mira por encima y entonces, sonríe con falsedad y con furia a todo el mundo en la gira, todas las personas de raza blanca, me doy cuenta, todos los cuales están asintiendo con la cabeza como, ¨Oh, sí, por supuesto que es importante¨, con sus miradas perdidas entre los otros edificios, los otros estudiantes, o incluso sus relojes. —No importa que yo sea estudiante meritorio nacional —murmura el chico—. ¡Notifico porque soy negro! El guía turístico/animador de la escuela oye bastante de eso para aclararse la garganta y decir: —Muy bien, vamos a pasar a la siguiente construcción, tenemos un laboratorio de ciencias excelente aquí. —No me gusta esa mierda —dice cuando el grupo de turistas se va. —A mi tampoco —dice Eli, lo primero que ha dicho en todo el tiempo que he estado aquí, y creo que ¡Por fin!, con una cantidad de ayuda es vergonzoso. Pero todavía estoy contenta de que él haya dicho algo. El chico no responde, sin embargo, sólo se encoge de hombros y se traga el resto de su refresco antes de levantarse e irse. Eli cierra los ojos, como si estuviera infinitamente cansado. Cuando no los abre después de un segundo, me atrevo a abrazar y tocar el borde de una de sus manos. —Es mi… es el TOC —dice Eli, en voz tranquila—. Todos ellos lo vieron, ¿lo viste? Tal vez debería fingir que no lo he visto, pero si Eli se siente igual que yo acerca de su vida, y al ver sus ojos cerrados ahora, creo que lo último que quiere es que la gente diga cosas como, ¨¡Oh, las cosas saldrán bien!
  • 170. 171 —Es todo lo que cuenta, ¿verdad? —Sí —dice, y abre los ojos, realmente me mira por primera vez desde que entró en la cafetería—. Así que puedes ver por qué cuando hablas de cuán grandes son las cosas para mí, ves porque no lo consigo. —Lo siento —parece una palabra demasiado pequeña para su utilización inmediata y es una palabra de la que estoy harta de todos modos, una palabra que he escuchado demasiadas veces y estoy segura de que él también. Tomo una respiración profunda y miro hacia abajo en el plato. —Es horrible cuando la gente te mira y ve a otra persona en lugar de ti. —Es horrible —dice—. ¿Es así como te sientes cuando la gente te ve como Tess? —Así es como la gente nos ve. Sobre todo desde… —me aclaro la garganta, me obligo a mirarlo—. Desde el accidente, sé que me miran para verla. Ver lo que está pasando, ver cómo… cómo mi familia no es lo mismo sin ella. Antes, era sólo que yo no era ella. Ahora es que estoy aquí y ella no. Nunca he dicho esto último en voz alta antes. Nunca he dejado de pensarlo. Pero así es como es, y eso es lo que está en mi corazón con toda la ira y el miedo que he enrollado dentro de mí. Estoy aquí. Ella no. Y eso no me parece justo para nadie. Puedo sentirlo. Lo veo. Y eso me hace algo más que enojado o asustado. Me pone triste, muy triste. —¿Quieres salir de aquí? —Eli dice, mirándome a mí, sólo a mí, y me deja ver eso. Miro hacia atrás Quiero irme con él, y por lo tanto asiento. Y entonces lo hacemos.
  • 171. 172 Traducido por LizC Corregido por Roochi espués de salir de la escuela, con mi bicicleta colocada en el asiento trasero del coche de Clement, Eli nos dirige hacia el corazón de Milford. Yo no digo nada. Me gustaba que no hubiera ido automáticamente al hospital, en busca de Tess. Me gustaba que me pidiera que fuera con él. Me gustaba que me quiera junto a él. Me gusta. Podría fingir que no sé a dónde vamos, pero si el lugar de Eli en el mundo es como el mío… y el almuerzo en su escuela me enseñó que es incluso peor, que tal vez la única persona que tiene en todo el mundo es Clement… entonces sé exactamente a dónde vamos. Su casa. Estaba en lo correcto, y la casa de Clement se ve como pensé que sería: grande y vieja, no es la casa más grande de la zona pero de alguna manera es la más imponente, con una cierta crudeza en su imagen, que faltaba en los jardines y las casas exuberantemente pintadas a su alrededor. —Clement no es muy dado a la decoración —dice Eli después de haber estacionado y entrado a un vestíbulo gigante, dispuesto a todo lo largo con la ausencia absoluta de cualquier cosa. Es sólo una habitación con un techo alto arqueado, bien ventilada, precediendo al resto de la casa—. Dice que a Harriet no le gustaba el desorden.
  • 172. 173 Trato de no quedarme boquiabierta cuando Eli me lleva por un pasillo con una serie de amplias habitaciones que se ramifican a los lados, pero es un poco difícil no hacerlo. La casa de mis padres es grande para los estándares de Ferrisville; tenemos un piso de arriba, en lugar de las casas de un piso que la mayoría de la gente tiene; pero no es nada comparado con esto. El pasillo termina en un gran salón oscuro, con muebles de madera tosca y una enorme alfombra Oriental de un intenso azul, en la que mis zapatos se hunden hasta la mitad. Un poco más allá puedo distinguir lo que parece ser la cocina. Una extravagante mujer corpulenta de piel morena y amplios y brillantes ojos oscuros… los ojos de Eli… sonríe a la cámara exuberante con un brazo colocado alrededor de Clement, quien está mirándola como si fuera una diosa. Le sonrío a la foto, porque esto encaja tanto con todo lo que Clement ha dicho acerca de Harriet, con cómo su amor por ella sigue brillando en su voz. —Tiene tus ojos. O supongo que tú los tienes. —Eso es lo que dice Clement —me dice—. A mi madre le gustaba recordarle eso a mi padre cuando estaban peleando por mí. Me da otra foto, en silencio. Una pareja realmente hermosa; un hombre alto y elegante, y una mujer pequeña, de cabello negro, en trajes de boda, sonriendo a la cámara. No puedo dejar de mirar al vestido de novia que lleva la mujer, la cola tan larga que ha sido barrida a un lado sobre los escalones desde sobre los que están situados. —Mis padres —dice, y veo que tiene los pómulos de su padre, altos y fuertes, y el cabello de su madre. Aunque hay algo intenso alrededor de los dos, un sentido de urgencia apenas contenida, que no veo en Eli. —¿No hay fotos de ti? —le sonrío. Me niega con la cabeza.
  • 173. 174 —Mis padres solían enviarlas, pero hice que Clement las quitara cuando llegué. No me gusta… mirarlos, sólo me recuerda lo mucho que solía intentar ser lo que ellos querían. Me ve mirándolo y dice: —Espera, te voy a mostrar una. —Se dirige fuera de la habitación y oigo el sonido de sus pies en las escaleras. Después de un momento vuelve con una foto y me la entrega. Es Eli… puedo decirlo de inmediato, y se ve tan joven, tal vez con tres o cuatro años. Está sonriendo a la cámara, con una sonrisa vacilante, y sus manos se aferran firmemente alrededor de un animal de peluche con el que apuesto a que tenía que jugar, o posar. Pienso en Cole, con su risa fácil y exuberancia, y me pregunto qué podría hacer que se vea así de tenso, así ansioso. —Te ves nervioso —digo, y Eli coge la foto de regreso, poniéndola boca abajo sobre una mesa. —Lo estaba. Mis padres estaban allí y querían que me viera feliz — dice—. Y no “inquieto”. Eso es lo que solían decir que hacía. Yo era “inquieto”. No fue hasta que fui a mi primera escuela que se les pidió que me llevaran a un médico, entonces admitieron que algo estaba mal conmigo. —¿Primera escuela? —Sí —dice, alejándose de la foto y sentándose en un largo y bajo sofá con respaldo. Después de un momento, me siento a su lado. —Entonces, ¿qué pasó? —¿Cómo te veías cuando eras pequeña? —dice, poniendo los pies sobre la mesa frente a nosotros. —Igual que ahora —digo, no señalándole el cambio del tema—. Sólo que solía tratar de vestirme como Tess. Quiero decir, siempre he tenido que usar su ropa vieja. —¿Eso lo asustará? No, no parece preocuparse por
  • 174. 175 eso—. Pero solía tratar de hacer que mi cabello luciera como el de ella y esas cosas. Nunca funcionó, obviamente. —Y siempre has vivido aquí. —En Ferrisville, sí. —¿Es realmente tan diferente de Milford? Pongo mis pies al lado de los suyos sobre la mesa. Señalo a sus zapatos brillantes y caros, de piel oscura, que parecen mantequilla suave. Luego señalo a mis propios zapatos deportivos utilizados que eran blancos, pero ahora son de un sucio gris. —Tengo zapatos deportivos también. —Y apuesto a que no los compraste de un recipiente en el que marcaron: “Compre un par y llévese otro par gratis”. —Mis padres tienen dinero —dice, una pequeña risa amarga escapando—. No podría haber sido enviado a todas esas escuelas en las que estuve si no fuera así. —¿Cuántas escuelas? —Muchas. Una docena, por lo menos. —Sostiene las manos hacia mí brevemente—. Y todo por culpa de estas. Bueno, de estas y mí jodido cerebro. —No deberías decir eso… no eres así —le digo—. No me había dado cuenta que tenías TOC hasta que me dijiste. —Seguro. —En serio —digo—. Pensé que estabas nervioso alrededor de Tess, porque es tan... bueno, porque es Tess y es hermosa. Se queda un momento en silencio. —Realmente no sé cómo decir esto —dice finalmente—. Así que, eh, no te enfades, ¿bien? —Se muerde los labios, pliega los brazos sobre su pecho, y luego lentamente los despliega—. Yo sólo… no veo qué hay de genial en ella.
  • 175. 176 —Eso es porque está dormida. Si Tess estuviera despierta verías. Es la clase de persona a la que todo el mundo se vuelve para verla. Como tú. —¿Estás bromeando? Se me pidió que me fuera de mi última escuela porque me tomaba demasiado tiempo prepararme para hacer un trabajo; tenía que afilar mi lápiz un número determinado de veces, y entonces tenía que tener todos mis papeles alineados a lo largo del borde derecho de la mesa y… de todos modos, había un montón de cosas que tenía que hacer y no terminaba de hacer ningún trabajo. Y sí, la gente me miraba entonces, y en todas las demás escuelas en las que he estado, pero no en la forma que piensas. Estoy segura de que no puse una cara pero supongo que si lo hice porque me sonríe y me dice: —¡Lo juro! No fue hasta que vine aquí, debes haber notado que se ha detenido. Palabras de mi… de lo que soy, de mi... ya sabes; han estado circulando. —¿Nunca has conocido a una chica a la que no le importe? —digo, y sé que estoy poniendo una cara ahora. Quiero decir, sí, sé que tiene TOC, pero también está actuando como si fuera un troll y estoy segura de que ambos sabemos que no lo es. Permanece en silencio por un segundo y luego mira por la ventana que muestra el reluciente césped verde. —¿A Tess le gustaba cuando los chicos la querían por su aspecto? —No digo nada porque tiene razón; Tess sabía que era hermosa pero siempre evitó a los chicos que sólo veían eso. Eli dice—: Exactamente. Es tan raro que quiera a alguien que realmente me gusta, incluso cuando yo no… incluso cuando no puedo… —Deja salir un suspiro—. Quiero a alguien a quien no le importe que tenga que caminar a través de las puertas de una cierta manera y esas cosas.
  • 176. 177 —Bien, entiendo eso —digo—. Pero sigues actuando como si fueras un yak6 enfermo o algo así y… —¿Un yak? —dice, sonriendo. —Sí —digo, sonriéndole—. Y no lo eres. Quiero decir, ¿quién no tiene problemas? Así que por eso me resulta difícil creer que no tengas chicas con las que salir. —Bueno, tú estás aquí conmigo. —Como si contara. Sabes lo que quiero decir. —Claro —dice—. En todas las escuelas a las que mis padres me enviaron había chicas por todas partes. Ocultas tras las paredes y esas cosas. No sé cómo sigo sin verlas. ¿Y por qué tú no cuentas? —Porque no —le digo, mi estómago revolotea porque creo que puedo contar para él, y sin duda sé que quiero eso—. Sólo estás siendo amable, y eso es dulce, pero no tienes que hacerlo. Sé que nunca me habrías notado si no te hubiera preguntado por Tess. —Bueno, tienes razón, nunca te vi antes de que vinieras a hablar conmigo —dice, y mi corazón se vuelca. Yo no quería estar en lo cierto, pero supongo que lo estoy. —Quiero decir, Clement te mencionó, pero estaba demasiado ocupado tratando de conseguir aguantar en cada turno en la tienda de regalos, sin contar todas las revistas —continúa—. Por eso es que estaba regalando toda esa goma de mascar. Para tratar de detenerme a mí mismo de contar. Pero entonces entraste, y fuiste tan intensa y… bueno, un poco extraña, pero me gustó eso. Y luego tenía que conocerte, y ha sido la mejor cosa que me ha pasado desde entonces. O en toda mi vida, realmente. 6 Yak: (Bos mutus) es un bóvido de gran tamaño y pelaje lanoso, nativo de las montañas de Asia Central y el Himalaya, entre los 4000 y 6000 metros de altitud, donde se encuentra tanto en estado salvaje como doméstico.
  • 177. 178 —¿Un poco extraña? —estoy tratando de sonar como que estoy tranquila, como si estuviera pasando por una simple y relajante salida, pero, nunca he salido con nadie, excepto con Claire. Eli y yo estamos sentados muy cerca. A pesar de lo que Eli parece pensar, no soy inmune a su apariencia, y cuando combinas eso con lo agradable que es, obtienes… Obtienes deseo. Y ahora mismo, deseo presionar a Eli sobre el sofá o, mejor aún, que él me empuje hacia el sofá. —Abby —dice, y nadie, ni siquiera Jack, ha dicho mi nombre así, como si fuera hermoso, como si fuera deseable. Como si fuera querido. No puedo conservar mi aliento, el duro golpe de mi corazón descendiendo en mi estómago, la jadeante anticipación porque sé que me va a besar; veo la misma conmoción que estoy sintiendo en su cara, su sorpresa por cuán fuerte pueden ser los sentimientos que te has dicho que no tienes. Se acerca aún más, tan cerca que tengo que cerrar los ojos porque estoy mareada con la idea de que no hay espacio entre el lugar donde termino y él empieza, y lo siento, el más suave y gentil roce de su boca a través de la mía, casi un beso, saborear, y me curvo hacia él, no queriendo dejar absolutamente ningún espacio entre nosotros, en cualquier lugar, y… Y Clement dice: —¡Eli, ahí estás! Nunca te presentaste en el hospital, así que tomé un aventón a casa con el Dr. Henry, quien preguntó si recibimos ese jamón estúpido que envió, como si eso me va a convencer para que le deje cortar el árbol que plantó Harriet cuando nos mudamos aquí porque está “bloqueando su vista”. Te pregunto, ¿a quién siquiera le gustaría nueve kilos de jamón? ¿Y quién piensa que un jamón enorme es el regalo perfecto para… ¡oh, Abby! ¡Hola! Da un paso más hacia el sofá, suavemente palmeándome en el hombro.
  • 178. 179 —Me preguntaba dónde estabas también ya que no te vi visitando a Tess. Supongo que no te gustaría un sándwich de jamón, ¿verdad? Tenemos un montón de jamón, ¿cierto, Eli? —Sí —murmura Eli. —Vamos a la cocina, ¿de acuerdo? —Clement dice y espera, sonriéndome, mientras Eli se pone de pie, con las manos metidas en los bolsillos, y lo sigue hasta la cocina. Clement sabe lo que está pasando. O lo que casi pasa. Y aquello en lo que estaba atrapada, de estar con Eli, de saber que quería estar conmigo… ha sido destrozado. Porque, ¿a quién olvidé mientras estaba pensando en nada más que en mí y lo que quiero? A Tess.
  • 179. 180 Traducido por Abril. Corregido por Roochi uisiera escaparme, pero no quiero ser grosera con Clement. Y definitivamente no quiero que Eli piense que no quiero estar aquí. Porque sí quiero. Ese es el problema. Quiero estar aquí. Realmente quiero. Y he tratado tanto, tanto, de no hacer eso. —Tengo que irme —digo, asomando mi cabeza en la cocina. Clement está rebanando un enorme jamón mientras Eli esta a su lado, con un leve rubor oscuro en su rostro mientras manosea una rebanada de pan. ―¿Estás segura? —dice Clement, observándome lo suficientemente cerca como para que me pusiera nerviosa y le diera mi usual sonrisa molesta, mostrando los dientes. Me sonríe de vuelta y sigue mirándome, como si supiera lo que estoy pensando. Como me siento. A su lado, Eli echa un rápido vistazo hacia mí, y luego sigue mirando el pan. ―Por lo menos llévate un sándwich —dice Clement, haciéndome una señal para que entre en la cocina—. Nosotros tenemos jamón suficiente como para durarnos mil años. ―Está bien. No tengo hambre, y yo… con el ferry y esa cosa, tengo que ir allí, así que… ―Oh —dice Clement, sonando sorprendido—. Bueno, déjanos acompañarte a la salida, ¿de acuerdo? Asiento, un poco preocupada sobre cómo será decirle adiós a Eli, pero resulta que no tengo oportunidad de hablarle porque Clement me
  • 180. 181 acompaña hasta la puerta charlando sobre el hospital con Eli siguiéndonos atrás. ―¿Nos vemos mañana? —pregunta Clement, palmeando mi brazo, y cuando vuelvo a asentir, dice—: Bien. Te buscaré. Estoy trabajando en el mostrador de información porque Phoebe Van Worley se marchó para ver a su hija que acaba de tener un bebé. Miro hacia atrás después de irme y lo primero que veo es a Eli mirándome sobre la cabeza de Clement—es más alto que Clement—con una sonrisa tentadora sobre su rostro. Le sonrió, pero recuerdo como olvidé a Tess tan pronto como tomé mi bicicleta del coche de Clement. Me dirijo hacia Milford y paso por el hospital sintiéndome terrible, pero es demasiado tarde para parar ahora. Si lo hago, veré a mis padres, y no puedo soportar la idea de sentarme viéndolos ver a Tess. No puedo soportar que no sepan que no la he visto hoy. Pedaleo hasta el ferry y veo a Claire a tres coches de distancia. Aunque no estoy de humor para hablar con alguien, y no me dirijo hacia ella después de haber abordado. En cambio, me quedo sobre mi bicicleta escuchando las olas contra el ferry, y mientras dejamos Milford, me dirijo hacia el frente del barco para verlo pasar junto al coche de Claire. Aunque no estoy pensando en el agua. Ni siquiera estoy pensando en Tess. Estoy pensando en Eli y en como casi nos besamos. ¿Es algo bueno que no lo hayamos hecho? Mi parte más prudente dice que sí. Poniendo a un lado todo lo de Tess, lo que no puedo, por supuesto que no puedo, está el hecho que yo… No puedo pensar en nada de ir más allá, aparte de que estoy asustada. No quiero que lo que me pasó con Jack me ocurra otra vez. No quiero enamorarme y romper mi propio corazón.
  • 181. 182 ―Sé lo que estás pensando —dice Claire. Me giro, sorprendida, y veo que esta parada justo a mí lado. ―No viniste hoy —dice, y me sonríe—. ¿Dónde estabas? Me encojo de hombros. ―Clement también estaba buscando a alguien —me dice, todavía sonriendo—. Oí que preguntaba por Eli, creo que tampoco estaba por allí. Me pregunto dónde estaba. Sacudo mi cabeza hacia ella. ―¿Eso es todo lo que tienes? Tienes que mejorar en esto si quieres que Cole te hable una vez que haya pasado los, digamos, seis. ―Estabas con Eli, ¿o no? —canta Claire, y cuando me sonrojo, dice—: ¡Lo sabía! Dime todo, con muchos detalles, ya que no tengo vida. ―No hay nada para decir. Lo vi, hablamos y ahora estoy aquí hablando contigo. ―¿Lo viste dónde? —me dice—. Y deberías oír como dijiste “hablamos”. —Su voz se apaga en la última palabra, llenándola con insinuaciones. ―No fue gran cosa. ―Lo que significa que sí lo fue. ―Claire. ―Abby —me repite, y luego me da un codazo hasta que la miro. ―¿Qué? —digo. ―Mereces ser feliz, lo sabes —dice—. Sé que todo ha cambiado por Tess, pero no significa que tienes que dejar de vivir. Solo porque ella no… ―No digas “no está aquí”. Está aquí. La ves casi todos los días. Sólo porque no está despierta no significa que… ―Eso no era lo que iba a decir —dice Claire—. Lo que iba a decir es que no significa que porque Tess no sea capaz de volver a su vida, tienes que renunciar a la tuya.
  • 182. 183 ―Nada de renunciar —digo, forzando mi voz para que sonara suave, como si esto no significara nada para mí—. Sólo pasé un par de horas con un chico. No es gran cosa. No es como si yo significara algo para él. Es decir, tú lo has visto. Él puede tener a cualquiera. Claire se encoge de hombros. ―De acuerdo. Suspiro, porque sé lo que significa su “de acuerdo”. ―¿De acuerdo qué? ―Nada. Solo, bueno, la gente que puede tener a cualquiera tiene que elegir a alguien. Y, ¿por qué no puedes ser tú ese alguien? Hice un gesto hacia mí misma. ―¿Crees que habrá demanda de chicas bajas y esqueléticas? ―Tampoco soy Tess —dice Claire—, pero alguna vez alguien me amó. ―Sí, pero las cosas no funcionaron entre tú y Rick. Claire pestañea, luego asiente. —Pero tú no sabes si las cosas no funcionaran con Eli. Y deja de tratar de cambiar de tema. Dime más sobre hoy —dice. Así que le cuento un poco sobre la visita a Saint Andrew„s, pasando por encima alguna de las cosas de la cafetería, ya que creo que le pertenecen a Eli, es una historia que sólo él debe contar, si así lo elige. Y Eli eligió compartir su historia conmigo. ―De acuerdo, estas sonriendo, pero has dejado de hablar —dice Claire—. Así que dejaste la escuela y… espera, lo sé. Fuiste a su casa, ¿no es cierto? ―Sí —digo, y cuando me hace una señal para que le siga contando, sacudo mi cabeza—. Nada paso. ―Oh, mientes. Lo sé por como actúas, ¡mierda, te estás ruborizando! ―Cállate —murmuro, y se ríe.
  • 183. 184 —Así que, estas en su casa y luego… —Estuve en su casa por un tiempo y luego me fui. Eso es todo. ―Abby… ―En serio, eso es todo, lo juro —digo—. Es decir, casi nos besamos… Claire levanta ambos brazos en señal de victoria hasta que la golpeo con mi codo. —Basta. No es gran cosa —digo. ―Por el hecho de que me haya tomado tanto tiempo conseguir que me lo digas es gran cosa. Y lo de antes, lo decía enserio. Mereces ser feliz. Quiero creerle. Desesperadamente quiero creerle, de hecho, quiero rogarle para que vuelva a decírmelo, así que cambio de tema. ―¿Has visto a mis padres hoy? ―No, no estaban allí cuando me fui. ¿Por qué? ¿Crees que se enteraran de que no estabas en el hospital? ¿Te harían… te obligan a ver a Tess todos los días? ―No —digo—. No nada de eso. Es sólo… espero que estén bien. Ayer Beth nos entregó todas las cosas de Tess, sólo las metió en cajas y se fue. Dijo que Tess había dicho que se iba a mudar, y ahora ya está viviendo con alguien más, pero ¿qué tan difícil es tener las cosas de tu compañera de cuarto? Especialmente cuando es alguien con quien has vivido por… —Mi voz se apaga, con todo lo que acabo de decir removiéndose en mi cabeza. ―Bueno, ¿quizás su dormitorio es pequeño? ―Tienen un departamento —digo ausente—. Tess dijo que ella y Beth querían más espacio. Así que se mudaron del campus juntas después de su primer año. Y ahí fue cuando me di cuenta. Lo que Beth estaba tratando de decir sobre por qué ella y Tess habían decidido dejar de vivir juntas cuando la
  • 184. 185 vi en el hospital. La manera en que había visto a Beth tocar el cabello de Tess, y la mirada en su rostro cuando lo hizo. La manera en la que miraba a Tess cuando pensaba que no había nadie alrededor. La tristeza. El amor. Beth y Tess no eran compañeras de cuarto. Beth y Tess estaban viviendo juntas. Pienso en todas las veces que Tess vino a casa, y como casi siempre Beth estaba a su lado. Pienso en todas las fotos que Tess tenía, todos esos chicos. Y siempre, en cada una de las fotos, Beth sostenía la cámara. Beth, a quien realmente miraba Tess. Beth y Tess estaban juntas. ―Mierda —digo. ―¿Qué? —dice Claire, y le digo. Sus ojos se abren, pero no puedo leer bien su expresión. ―¿Lo sabías? —pregunto, pero no logro oír su respuesta porque el ferry acaba de anclarse y todos tenemos que regresar a nuestros coches. O, en mi caso, bicicleta. Creo que Claire me esperará hasta que baje del ferry y me llevará a casa para que podamos hablar más de lo que acabo de descubrir, pero no lo hace. Aunque no estoy tan sorprendida. Si yo estoy conmocionada, ella debe de estar… ni siquiera puedo imaginar cómo debe sentirse. Tess, con su fila de novios sin fin, deja la universidad y se enamora de su compañera de cuarto. Su compañera de cuarto mujer. Pedaleo a casa, aturdida, y me siento en el salón, pensando. Cuando mamá y papá llegan a casa, los miro. Me pregunto si lo saben. Los miro, sus rostros cansados, sus ojos tristes, y no, no creo que lo sepan. Yo no lo sabía, y había visto más de la Tess verdadera, la dulzura y la oscuridad en ella, que mamá y papá. ¿Debería decírselo?
  • 185. 186 No. No es mi historia. Era la de Tess, y si hubiera querido compartirla, lo hubiera hecho. Pero se la guardó. Todos tenemos nuestras propias historias secretas, y quizás, esto es lo que puedo darle a Tess. Puedo mantener su historia guardada, la parte oculta de su corazón, sólo para ella. Sólo… espero que aún permanezca con ella. Espero que el “yo” que ella conoce siga en algún lugar dentro de sí misma. Espero que ella… Espero que, muy dentro de sí misma, en ese lugar donde ninguno de nosotros ha estado, Tess siga allí.
  • 186. 187 Traducido por flochi Corregido por ~NightW~ hora que sé todo sobre Beth, tener a Eli hablándole es —bueno, no es necesario que él le hable. Pero entonces, muy profundamente, sé que realmente nunca ha sido sobre ella, no es que quisiera que lo fuera desde la primera vez que alcé la mirada sentada junto a ella y lo vi mirándome. Eli estaba esperándome para cuando llegué al hospital, sentado en la sala de espera inclinado intencionalmente sobre su cuaderno, con su lapicera en mano. Aunque levanta la mirada en el momento en que yo llego, como si supiera que yo estaba llegando. Como si estuviera esperándome. Me digo a mi misma que tengo que poner un cepo en mi cerebro. Sé que mi corazón no es el problema. El corazón es sólo un músculo y lo que lo hace latir tan rápido son los pensamientos martilleando en mi cabeza, el nombre de Eli resonando a través de mi. El cepo en mi cerebro no está funcionando realmente, y juro que lo escucho quebrarse cuando él me ve y sonríe. Me obligo a pensar en el rostro de Jack cuando hablaba de Tess, a recordar cuán segura estaba de lo que podía hacer que eso cambiara, que yo podía hacer que esa mirada fuera mía. Que podía hacer que se tratara de mí. El hecho es que Eli ni una sola vez ha mirado a Tess de la forma en que Jack lo hace. El hecho es que Eli no es Jack.
  • 187. 188 El hecho es que no tengo idea de qué hacer. Nunca antes he sido querida, y aunque una parte de mí teme que vaya a ver algo que en verdad no está allí, una parte aún más grande de mí teme que vaya a ver algo que nunca he tenido antes. Que voy a ver algo real, y que es para mí. —Hey —digo, antes de que él pueda decir algo—. Yo…esto no es…Tess no está mejorando. Y yo no…no sé si alguna vez lo hará. No me di cuenta de cuan cierto sonaría, cuan verdadero temía que fuera, hasta que lo digo. Por toda la rabia y miedo que me han llevado día tras día al hospital, algo más también lo ha hecho. La esperanza. Creí que Tess despertaría. No podía imaginar un mundo sin ella completamente en él. Y al tratar de imaginarlo me dejaba frente a otra verdad que pensé que ya había alcanzado pero en realidad no lo había hecho. Amaba a Tess. Quería algo mejor para ella que esto. Quería que volviera, para estar aquí, para estar completa. —Lo lamento —dice Eli, y he escuchado esas palabras como lluvia por meses, una y otra vez, pero ahora son nuevas. Eli está mirándome, y veo que realmente lo siente por mí. Por cómo me siento. Siempre ha sido capaz de atravesar las palabras que suelto, pero es más que eso. Él me ve. Voy a decirle que ya no tiene que encontrarse conmigo. Voy a darle las gracias si mis labios pueden recordar cómo formar esas palabras. Voy a decirle… —Voy a verla —digo—. ¿Tú…quieres venir conmigo? Yo…he…dicho lo que quería. Para alguien que es tan bueno manteniendo a las personas alejadas, estoy segura de que ahora apesta. Pero entonces, no quiero que Eli vaya. Desearía ser mejor en mentirme, pero ese deseo se desvanece cuando él me sonríe y dice:
  • 188. 189 —Si, por supuesto, —como si nunca hubiera sido una pregunta en absoluto. Pasamos a Clement cuando estamos caminando hacia la unidad de Tess. Nos saluda y dice: —Abby, ¿tal vez te vea pronto? —Como, ¿ahora mismo? —digo, y él hace su risa jadeante y se va pasillo abajo. —Realmente le gustas, sabes —dice Eli—. Me dijo que debería invitarte a la casa nuevamente. —¿Qué, tiene más jamón que quiere que descargue? —digo tan ligeramente como puedo, palabras simples para reemplazar las que quiero decir. La pregunta que quiero hacer. ¿Quieres verme otra vez? —Probablemente, pero prometo que tiraré todo el jamón si estás dispuesta a venir para cenar una noche —dice Eli, su voz tan tranquila, tan segura, que me detengo y lo miro. No puedo hablar; no tengo palabras con las que protegerme ahora. No quiero protegerme a mí misma. Asiento. Si, iré, sí, estoy dispuesta. Sí. Me sonríe entonces, una sonrisa tan grande y encantadora que realmente me siento mareada. Me pregunto cuantas personas hizo Tess que sonrieran así. Si Beth una vez se sintió como lo hago yo ahora, sorprendida y contenta de estarlo. —¿Qué pasa? —dice Eli, y no pudo creer lo bien que me conoce. Me hace feliz ese hecho pero también me asusta y me hace sentir un millón de cosas, todas a la vez. —Tess —digo—. Estaba pensando en ella porque… ella tenía esta manera de sonreír, ¿sabes? Como si fuera todo lo que pudieras ver. — Me escucho decir “tenía” y quiero cambiarlo, quiero convertirlo en un
  • 189. 190 “tiene”. Pero no puedo. Ahora conozco la verdad, tengo que enfrentar lo que no he querido ver. Me doy la vuelta y empiezo a caminar pasillo abajo nuevamente. Me siento relajar cuando escucho las pisadas de Eli detrás de mí. Me permito sentir la alegría de que esté conmigo. —Entonces, ¿cómo llegaste a llamar a Clement, bueno…Clement? — pregunto mientras estamos esperando que las enfermeras nos dejen entrar. —Dice que mi papá lo llamaba Papá y actuaba como si no lo conociera, así que tampoco puedo pretender ser “familia” y poder llamarlo Abuelo o algo así, o podemos intentar ser una familia, o incluso tratar de ser dos personas que se agradan entre sí lo bastante para ser más que un título —dice Eli. —Está algo molesto con tu papá, supongo. —No, triste —dice Eli—. No es que lo haya dicho, no lo creo, pero es duro saber que alguien que se supone que quieras, ni siquiera te quiera ver. Estiro mi mano, dejo que mi mano acaricie la de Eli. Da vuelta a su mano para que nuestros dedos se entrelacen, consuelo sin palabras mientras los sonidos zumban y caminamos a través de las puertas. Miro a las enfermeras conducirnos dentro, nuestras manos entrelazadas, las veo volverse las unas a las otras, y luego me detengo junto a la puerta de Tess, miro dentro de su habitación. La veo. Tan quieta, tan silenciosa. Tan sola. —Tengo que decirte algo —digo con tranquilidad, y no sé si le estoy hablando a ella, a Eli o a ambos. Y entonces suelto la mano de Eli y entro en la habitación de Tess, me siento en la silla en la que siempre me siento. Le doy vuelta así estoy un poquito más cerca de su cama. Más cerca de ella. Alzo la mirada, hacia donde Eli se ha sentado, y ahí está él, mirándome.
  • 190. 191 —Tess —digo, volviendo a mirarla y pensando en Beth, en ella tocando el cabello de Tess, en su rostro cuando le pregunté cómo podía actuar como si Tess no fuera a volver. Acerca de esas cajas, situadas en solitario en el césped delantero—. Tess, yo... No le digo que conozco su historia. Le cuento la mía en su lugar. Le cuento sobre Jack. Le digo todas las cosas que no dije ese verano, olvidándome de todo, incluso de Eli, mientras vierto las palabras, todo hasta cuán fuerte sonaba el río cuando me senté allí luego de que Jack dijera que estaba apenado, muy apenado, y se fuera. —Y la peor parte fue, que no podía odiarlo —le digo—. Ni siquiera a ti, incluso. Sólo… pensé que había encontrado a alguien que quería estar conmigo. Besarme. Pero no me permití ver lo evidente. No soy tú. Nunca voy a ser tú. No se mueve. No parpadea. No dice nada. Pero Eli sí. Eli sale de su silla, escucho el sonido del movimiento cuando se pone de pie, miro hacia arriba, sorprendida, y lo veo caminar hacia mí, y entonces allí está él, arrodillándose frente a mí, y toda la certeza que he tenido antes se ha ido. Es demasiado hermoso para mí, alguien más se dará cuenta de ello y peor aún, verá que por dentro también es hermoso y que yo soy toda espinas, calamidad e ira con rodillas huesudas y entonces… Y entonces él me besa.
  • 191. 192 Traducido por kirara7 y Sheilita Belikov Corregido por ~NightW~ or qué? —digo cuando puedo volver a respirar, cuando puedo volver a pensar, cuando nos hemos tenido que separar porque una enfermera pasó junto a nosotros y se aclaró la garganta. Desenredo mis brazos de su cuello y siento sus manos dejar los lados de mis piernas lentamente, como si quisiera seguir tocándome, besándome. Él parpadea hacia a mí, como si estuviera hablando otro idioma. —¿Por qué? —digo de nuevo, y me muevo para que haya un espacio entre nosotros, mi mirada cayendo sobre Tess, un silencioso testigo en lo que acaba de ocurrir. —Porque soy alguien que quiere besarte, estar contigo —dice Eli como si fuera obvio, como si yo supiera lo que está escrito en su corazón. Lo miro, aún arrodillado frente a mí, como si yo fuera digna de eso, como si fuera digna de lo que acaba de decir, como si fuera digna de él. —Oh —digo, porque no puedo pensar en algo más que decir, no puedo encontrar palabras, no ahora, no después de las suyas, y lo miro. Él me está mirando. Él me está mirando como todo el mundo ha mirado a Tess. Como si fuera alguien que vale la pena ver. Es todo lo que quise, aquí abajo para que Tess lo vea, pero nunca quise que Tess lo viera así, nunca quise que fuera una silenciosa y ciega testigo. Nunca la quise ida, al menos no así. Nunca así. —¿
  • 192. 193 —¿Abby? —dice Eli, su voz tentativa, una pregunta atada a cada letra y sé lo que viene después. Es fácil tomo su mano, digo su nombre y estaremos juntos. Pero no lo hago… No sé si estoy lista para esto, para él. Esperé tanto tiempo para que alguien me viera, en verdad me viera, que nunca pensé que se sentiría que pasara. No me da miedo, es peor eso, más allá de eso, y no sé qué hacer ahora que esta cosa, este sueño, y sí, eso es lo que siempre ha sido un sueño, un imposible que solo se hizo realidad cuando mis ojos estaban cerrados, es real. No es que no crea en el beso o en lo que acaba de decir. Es todo lo contrario. Creo que le gusto, que él…que él me ve y me quiere. No sé qué hacer con la felicidad que siento, con el deseo creciendo a través de mí. He vivido con una necesidad rota, de miedo y rabia. He vivido con un deseo de salir de Ferrisville, de escapar. He construido mundos donde dejo este lugar y me convierto en alguien que otros quieran ver. Nunca me imaginé a nadie encontrándome aquí, queriéndome aquí. Yo nunca imagine a alguien como Eli. —No sé qué hacer —digo y él sabrá que hacer, él tiene que saber, esta es la parte donde todo funcionará. No he corrido, me he quedado a pesar de mi miedo y ahora esto es real. Ahora somos reales. —Oh —dice él, y lo veo retroceder, sus manos apretadas hasta que vuelve a la silla, donde descansan en los brazos de la silla y comienzan a golpear ligeramente—. Yo pensé… Él sacude su cabeza, sus ojos ahora no se encuentran con los míos, y no entiendo. No me he ido, no he corrido. ¿Por qué se ha alejado? ¿Qué está pasando?
  • 193. 194 —¿Tú pensaste qué? —digo, mi corazón acelerado. Por favor, por favor. Sus dedos se mueven demasiado rápido ahora, y se pone de pie, en un rápido movimiento. —Debería irme —dice—. Debería dejarte pensar, estar con Tess. —Eli —digo, pero él se aleja, yéndose, yéndose. Fuera. Me siento ahí. Y esto, el estar sola, tener que observar a alguien irse, es mas a como solía ser. Lo que he esperado. Pero se siente mal, así que de repente estoy de pie, fuera de mi silla, corriendo tras él. Dime, le voy a decir, dime lo que ibas a decir. Pero él se ha ido y no puedo encontrarlo en ningún lugar. Incluso Clement se ha ido, la habitación de almacenamiento que es ahora su oficina está cerrada. Así que tal vez Eli no quería decir lo que dijo, yo sé todo sobre eso. Yo sé qué hacer cuando un tipo intenta pero no puede hacer que yo le importe. Yo sé lo que es ver a un chico alejarse, pero algo es diferente ahora. Pienso en como Eli no me miraba antes de irse, pienso en todas las preguntas que no podría y aún no entiendo, las cuales estaban en su voz cuando dijo mi nombre. No podría ir a su casa, hablar con Clement, hablar con él. No hay necesidad de crear drama aquí, y no necesito imaginar cómo serán las cosas cuando esté lejos de Ferrisville. No ahora, cuando he dicho todo lo que estaba en mi corazón y Eli aún quería mirarme. Pero no sucedió como se supone debía. Si es real, si vi lo que estaba en su corazón, ¿entonces por qué se fue? ¿Por qué estoy ahora, sola? —¿Qué estás haciendo sentada aquí? — dice Claire y salto, sorprendida, y doy la vuelta y veo detrás de mí. —Hola —digo.
  • 194. 195 —Oye, ¿qué sucede? —Es sólo… —Sólo, ¿qué? —Nada —digo, porque no quiero hablarlo, ni siquiera con ella. Quiero entender lo que pasó, quiero saber cómo tomé un momento que estaba tan bien y lo convertí en algo malo por qué, la peor de todo, la peor parte de mí, está bien con eso. —¿Quieres montar en el Ferry? Me encojo de hombros y ella me ayuda a cargar mi bicicleta a su coche. No le digo que me lleve a donde Eli. No lo menciono. Quiero saber porqué para mí es más sencillo quedarme callada y ser miserable que actuar. Quiero saber porqué fui tras él, pero solo después de que se había ido, quiero saber porqué estoy aquí con Claire en lugar de estar con él. —Así que, ¿tú y Eli están peleando o algo? —dice Claire mientras esperamos por el Ferry. Doblo mis dedos apretados y los entierro en el asiento. —Oye —dice ella cuando yo no digo nada—. Abby, estas… —Estoy bien. —Mentiras —dice ella—. ¿Qué paso? Me fuerzo a hablar porque es Claire y confío en ella y no termino la historia hasta que estamos en el Ferry y el rio está haciendo ruido bajo nosotras. Cuando termino, la miro. Y para mi sorpresa ella me está viendo como si yo fuera la persona más tonta que jamás haya conocido. —¿Qué? —digo. —¿No sé qué hacer? —dice—. Qué montón de mierda, Abby. Le dices que quieres a alguien que quiera estar contigo y besarte, y él dice eso, la
  • 195. 196 maldita realidad es que te besa y dice eso, ¿y dices que no sabes qué hacer y luego te preguntas por qué se fue? ¿Cuán estúpida eres? —Yo no soy… —Sí, no eres estúpida —dice—. Sin embargo, eres igual a tu hermana. Estás tan segura de que las cosas tienen que ser de cierta manera que vas a hacer cualquier cosa para asegurarte de que lo sean. Dios no quiera que seas honesta contigo misma y con él, ¿verdad? Dios no quiera que digas “quiero besarte también”. —Me imaginé que estaba implícito al devolverle el beso. Quiero decir… —Oh, claro, porque no hay nada como mostrar tu corazón y no obtener nada a cambio para que una chica se sienta bien —dice ella, tan enfadada que prácticamente está espetando—. Estás sentada aquí, compadeciéndote cuando todo lo que tenías que hacer era ser honesta con él y… —Fui honesta. —No, no lo fuiste. Sabes lo que quieres. Sabes qué hacer. Simplemente tienes miedo. No me di cuenta de cuánto exactamente se parecen tú y la maldita Tess, te lo juro. —No soy como… —Eres exactamente igual a ella —dice Claire—. Quieres ser amada, pero cuando lo eres, si no es exactamente cómo esperabas que fuera; si es real y tienes que tratar con sentimientos que no puedes controlar, pierdes los estribos y alejas a la otra persona y… —toma una respiración profunda—. Fuera de mi coche. —¿Qué? —Ya me oíste —dice—. Fuera de mi coche. —Pero yo… —Juro por Dios que si no sales voy a sacarte a la fuerza —dice, y me quedo mirando su cara furiosa, así como la de Tess el día que se enteró que Claire estaba embarazada, tal como la de Tess el día que Claire
  • 196. 197 pasó caminando por la casa y Tess salió corriendo a arrojarle comida, furiosa como… Furiosa como si su corazón hubiera sido roto. —Tess —susurro, aturdida, y Claire se queda paralizada.
  • 197. 198 Traducido por Pimienta Corregido por _Nathy_ ete —dice ella, pero no hay calor en su voz. No hay enojo. Sólo ruego. Miro fijamente hacia ella. —Tess... ¿tú y Tess? Claire está en silencio durante un buen rato y luego asiente con la cabeza una vez, poco a poco. —Y entonces… quedaste embarazada y… —Tuve a Cole —dice Claire, con su voz endurecida—. Y ahora estoy aquí. —Pero cuando Tess se enteró, no estaba enojada porque estuvieras embarazada. —¿Ella no lo estaba? —dice Claire, cortándome—. Ella estaba tan furiosa que tuve que abandonar la escuela, Abby. ¿Tú no llamas a eso enojada? Pienso en cuanta pena solía sentir por Claire. Cómo pensaba que Tess era cruel por alejarse de su mejor amiga porque ella quedó embarazada, como si fuera un crimen o algo así. Cómo ya no podía soportar estar cerca de Claire. —Tú... tú le rompiste el corazón —digo—. Sabías cómo se sentía y saliste con Rick y… —Abby… —
  • 198. 199 —No —digo, y sigo hablando—. Esto es por lo que tú nunca me dijiste gran cosa acerca de Beth, ¿verdad? ¿Por qué siempre sonreías cuando yo hablaba de ellas viviendo juntas? La conocías, y la heriste, y yo creía que ella estaba siendo cruel, cuando… —Para —dice Claire, y me doy cuenta de que nos estamos moviendo, el ferri ha llegado y Claire está conduciendo fuera del barco y conduciendo nuevamente dentro de Ferrisville—. Tú no…Tess salía con chicos también, Abby. —Sí —digo cortante, pensando en todos los chicos que habían llamado a Tess, quienes estaban colgados alrededor de ella. Cómo les hablaba, tal vez viéndolos en una fiesta o yendo a una cita, tal vez dos, y luego dejándolos seguir su camino. Ninguno de ellos la había transformado en la persona furiosa y llena de odio que Claire si había hecho. Ninguno de ellos jamás había tocado su corazón. —Pero no como tú —digo, y ella retrocede, como si la hubiera golpeado, y luego echado a un lado de la carretera. —Yo… yo no puedo hacer esto ahora —dice—. Tengo que ir a casa. —Lo sabes, he descubierto lo que realmente ocurrió y no quieres hablar de ello —digo, mi voz áspera—. No quieres pensar en cómo rompiste el corazón de Tess, ¿verdad? —Abby, vamos. Tengo que ver a Cole y no puedo… no quiero que me vea alterada. —Ella te lo dijo, ¿verdad? Ella te dijo cómo se sentía y te enojaste con ella o algo y… Claire se ríe, duro y enojada. —¿Esa es tu historia, Abby? Ella me dijo que me amaba, y yo salí corriendo y me quedé embarazada para que ella se alejara de mí. ¿Es así cómo fue? —Yo no he dicho…
  • 199. 200 —Sí, te paré antes —dice Claire—. Las dos sabemos que lo estabas pensando. ¿Y sabes qué, Abby? Incluso Tess podría pensar algo como eso. Incluso Tess… —Ella suspira—. Incluso Tess me conocía más que eso. Pensé que no eras como ella, que no tendrías ninguna de esas versiones de mierda del mundo y la meterías en tu cabeza, ¿pero sabes qué? Lo haces. —¡Culpé a Tess! —grito—. Tú la heriste, y pensé que Tess era estúpida y yo… ¡sentía lástima por ti! —Esto no va contigo —dice Claire, y se interrumpe cuando alguien ralentiza el tiempo suficiente para saludarnos y hacer un gesto de preguntar si estamos bien. —No puedo hacer esto —dice otra vez—. Tengo que volver a casa con Cole. —Muy bien —digo, abro la puerta y agarro mi bicicleta—. Pero al menos dime por qué, ¿de acuerdo? ¿Por qué la heriste cuando sólo… ella sólo te amaba? Claire se me queda mirando por un momento, como si estuviera perdida, y entonces ella dice: —¿Por qué estás tan segura de que la herí? —¿Así que el embarazo y hacerla miserable no tenía nada que ver con Tess? Claire mira hacia el volante durante mucho tiempo antes de hablar, y cuando lo hace, su voz es tan silenciosa que apenas puedo oírla. —Todo tiene que ver con ella. Yo... ella sólo me dijo que me amaba, Abby. Yo cierro la puerta y me voy. Tess le dijo a Claire que la amaba. Eso fue todo, y cuando lo dijo, Claire se asustó, y todas esas veces que me sentí mal por ella, Tess era la que estaba sufriendo, Tess era la que había expuesto su corazón y fue pisoteado.
  • 200. 201 Si lo hubiera sabido, yo… Si lo hubiera sabido, Tess y yo… podríamos haber hablado. Pensé que nadie había llegado a ella, que nunca nadie había ocupado su corazón, que ella había juzgado a Claire por no actuar como ella quería, pero todo este tiempo… Durante todo este tiempo, yo podría haber tenido a mi hermana.
  • 201. 202 Traducido por Cami.Pineda Corregido por _Nathy_ lego a casa, no miré a la casa de Claire cuando iba yendo, no voy nunca más a mirarla de la misma manera, y parada en la cocina en aturdimiento, pienso en todas las veces que Tess arremetió contra Claire durante su último año de preparatoria, y, finalmente, veo por qué era su enojo. Dolor. Camino hacia la habitación de Tess, contenta de estar sola ahora, contenta de que mis padres estén con Tess, que ella tiene alguien que la ama sin todas las complicaciones que he estado cargando. Desearía nunca haber pensado nada malo de ella. Miro a su habitación, a las cajas en el piso. Pienso en lo que hay dentro de ellas. Su vida con Beth y ahora está aquí, envuelta y en el centro del piso, sólo sentada esperando. Me pregunto si Beth sabía sobre Claire. Pobre Tess. Ella perdió dos personas que amaba. Siempre pensé que ella tenía todo, todos, los que quería. Estaba tan equivocada. Me siento en su escritorio, pasando mis dedos a través de su laptop. Ahora entiendo porqué Tess nunca miró a Claire, ni siquiera cuando venía a casa desde la universidad. Ni siquiera después de que ella conoció a Beth. Yo pensaba que ella seguía enojada. Pensé que ella estaba siendo mezquina.
  • 202. 203 Tess estaba enojada, pero ahora puedo ver porqué, y apostaría que estaba triste también. Y herida, herida lo suficiente como para evitar a Claire por años. Para seguir pensando en lo que había pasado. Lo que Claire hizo, como Tess la amaba y Claire… no. No como Tess la amaba. Mis dedos se deslizan a través del botón encendido de su laptop, y cuando la pantalla se enciende, pidiéndome una contraseña, no lo pienso. Escribo Claire, y el “bienvenido” en la pantalla aparece. Lo observo. Todo este tiempo y la contraseña estaba enfrente de mí. Todo este tiempo y Tess, su historia real, quien realmente era, estaba enfrente de mí. Y nunca lo vi. Doy una mirada alrededor de su computador, mirando sus archivos. Debería sentirme culpable, pero no lo hago. Quiero saber quién es la Tess real, la hermana que nunca conocí, pero no hay mucho que ver. Encuentro algunos papeles que Tess escribió, alguna música que descargó. Y una carpeta llamada “fotos” que tiene fotos de ella y Beth. No había chicos allí, no pretendía. Puedo ver que son una pareja en esas fotos, verlas con sus brazos alrededor una de la otra, Tess sonriendo más ampliamente y con más alegría de lo que la había visto. Pienso sobre las fotos que ella trajo para mostrarnos, y como se reía cada vez que le preguntaba sobre los chicos en ella. Esas fotos, las fotos con Beth, tenían a la Tess real, y decido que las voy a copiar y transferir a mi computador. Luego imprimiré una y la llevaré conmigo cuando vea a Tess de nuevo mañana. Quiero… quiero que Tess sepa que la veo por quien realmente es, y no a la que yo hice que pareciera. Pero cuando intento seleccionar los archivos, me llega un mensaje que hay dos escondidos. ¿Archivos escondidos?
  • 203. 204 Abro el menú que controla la vista de los archivos y hago que todas las carpetas y archivos sean visibles. Dos carpetas más salen junto con el archivo de “fotos” que estoy mirando. Una tiene la etiqueta de “mensajes de Beth” Y la otra “terminado”. Puedo adivinar acerca de lo que la carpeta “terminado” se trata, pienso en Beth diciéndome que Tess había decidido que no debían vivir juntas más tiempo. De todas maneras le doy clic, esperando algo que me diga que estaba equivocada. Eso va a mostrarme como Tess perdió algo… alguien, que no sabía que estaba en su corazón. Pero no es lo que veo.
  • 204. 205 Traducido por kathesweet Corregido por Aldebarán ay fotos y conversaciones online en la carpeta, mezclados como si Tess los hubiera copiado de alguna otra parte a toda prisa. Como si tuviera que tenerlas pero no había querido verlas, ni siquiera para organizarlas de cualquier manera. Hago clic en uno de los mensajes guardados y una conversación de muchas páginas se abre. No es… no es de la época de Tess en la universidad. Es de cuando estaba en preparatoria. Puedo decirlo porque está hablando sobre profesores que tengo ahora. Y al final del mensaje, Claire (y sé que es ella porque conozco su nombre de pantalla, como conozco el de Tess, como solía conocer todo sobre ellas, o lo que pensaba que hacía), había escrito: “Suspiro. Momento de cenar te encuentro más tarde. Besos y abrazos siempre”. Busco por la respuesta de Tess pero no hay una. Sólo la última línea, de Claire. Besos y abrazos siempre. No… ¿qué es esto? Cierro el mensaje y hago clic sobre una de las fotos. Es de Tess, y fue tomada antes de que estuviera en último año. Puedo decirlo por su cabello, que es largo, prácticamente hasta su cintura. Sólo lo llevó corto su último año de preparatoria, tan corto que apenas le llegaba a los hombros justo después…
  • 205. 206 Justo después que averiguó lo de Claire. En la foto, Tess y Claire están acostadas en la cama de Tess, sonriendo hacia la cámara y apretadas una contra la otra como… como amigas, pero más. Puedes verlo en cómo una de las manos de Tess descansa sobre la pierna de Claire, curvada de forma familiar sobre su rodilla. Puedes verlo en cómo Claire está girada hacia Tess, una mano enredada en el cabello de Tess mientras la otra sostiene la cámara sobre ellas. Ambas están sonriendo, y se ven… Se ven felices. Se ven como si estuvieran juntas. Hago clic en otras fotos. Algunas de éstas son como la que vi, y algunas lo hacen todo mucho más claro, muestran la espalda desnuda de Claire protegiendo la parte frontal de Tess mientras Tess sonríe a la cámara que está sosteniendo, los ojos cerrados. En la última que veo, la cabeza de Tess está descansando en la curva del cuello de Claire mientras sus manos cubren los pechos de Claire, y Claire tiene sus ojos cerrados, su boca girada hacia Tess, buscándola. Tengo que sentarme y ver al suelo un poco después de esa. Sólo… Tess y Claire. Todas esas veces que estuvieron aquí con la puerta cerrada, escuchando música y trabajando en la tarea, estaban… No es de extrañar que Tess siempre me gritara por tratar de entrar en su habitación sin tocar. Miro las fechas de las fotos, y parecen ir desde el primer año de Tess y Claire hasta justo después de que su último año empezara. Justo antes de que Tess viniera a casa y escupiera: —Claire está embarazada. Las últimas dos fotos están fechadas en el tiempo en que imagino que Claire se quedó embarazada. La primera es en la habitación de Claire, he visto a Cole escarbando en el edredón que se encuentra enredado sobre la cama.
  • 206. 207 Es de mañana, y Tess está acostada sobre su estómago, durmiendo, sus ojos cerrados de cara a la cámara pero sin verla. Sin verla para nada. La luz está enredada en su cabello, brillando en éste y en la piel desnuda de su espalda. Se ve como de otro mundo, hermosa. Debajo, alguien había agregado Felicidad en una letra cursiva y elegante, trataron de ponerle título a la foto. La segundo foto muestra a Tess en una fiesta en la playa, sentada y hablándole a un chico. Está sonriendo, su boca curvada y amplia, familiar, pero sus ojos están mirando a la cámara, no a él, y se ven… Se ven tristes, pero también se ven enojados. La misma letra ha sido usada para etiquetar esta foto también. Ésta dice Tú elección. La miro, preguntándome quién escribió esas palabras (¿Tess? ¿Claire?) y qué significan. Sé qué sucedió, pero hay algo… hay algo que no estoy entendiendo. Qué no estoy viendo. Cierro la carpeta y abro la otra, “mensajes de Beth”. Sólo hay una cosa en ésta, y fue abierta por última vez… Fue abierta por última vez la víspera de año nuevo, justo antes de que Tess se fuera para su fiesta. Es otra conversación online, pero no es de esa noche. Es de antes, del último semestre de Tess en la escuela, del último otoño, y desde la primera línea, cuando alguien dice, “Necesito hablar contigo”, sé que es una pelea. Creo que debe ser la pelea que terminó las cosas. Sin embargo, es difícil de decir, porque la persona que creo que es Beth (Beth0728, tiene que ser ella) es la única que está hablando. Dice que necesita que Tess confíe en ella y que quiere dejar de fingir. No hay respuesta, pero Beth sigue escribiendo, escribe que sabe quién es ella, y agrega que ya todo el mundo sabe sobre nosotras.
  • 207. 208 Aún no hay respuesta, y Beth escribe, “no sé por qué no puedes admitirlo. Quiero que estemos juntas de verdad y quiero ser capaz de decir ésta es mi novia”. Aún no hay respuesta y Beth escribe, “di algo, di cualquier cosa, no dejes todo escondido sobre mí, ¿de acuerdo? ¿por favor? ¿Tess?” No hay nada y Beth escribe, “bien. No puedo soportarlo más. Tienes que hacerlo o esto se acaba. SE ACABA. Sabes que no soy Claire y no romperé tu corazón”. Tess finalmente escribe algo como respuesta. Escribe, “Rompí mi propio corazón”. —Oh —digo, y mi voz es alta en la habitación silenciosa, tan alta que la puedo escuchar sobre el rugido en mis oídos, escucharla más allá de las palabras que acabo de leer y el recuerdo de estas fotos de Claire y Tess. Claire y Tess en la última foto, Claire no estaba en ella en absoluto. Eran sólo Tess y ese chico, Tess sonriéndole mientras miraba a la cámara. Miraba fijamente a quien sea que estuviera tomando la foto como si estuviera triste y enojada. Miró, pero no se movió. Estaba sentada al lado del chico como si fuera donde quería estar. Tenía que estar. Claire tomó la foto. Claire era a quien Tess estaba mirando. Tu elección. Claire me dijo: —Ella alguna vez dijo que me amaba. —Y ahora me doy cuenta qué significa eso. Qué hizo Tess. Ella lo dijo, pero sólo en privado. Lo dijo, pero nunca, nunca haría nada más. No en público. Claire no le rompió el corazón a Tess. Tess se rompió su propio corazón. Simplemente no sé por qué. ¿Fue porque Claire se quedó embarazada? ¿Claire la engañaba y Tess no pudo perdonarla? Rompí mi propio corazón.
  • 208. 209 Esas palabras son tan familiares. Demasiado familiares. Llamo a Beth, porque sabrá qué sucedió. Tiene que saberlo, pero tan pronto como digo: —Soy Abby, la hermana de Tess —ella dice—: No voy a hablar contigo. Sé que estás enojada, pero tienes que entender que no puedo… —Pero de eso se trata —digo—. No entendía, pero ahora lo hago, y sólo quiero saber por qué tú y Tess rompieron. Beth ríe y suena tan parecida a la risa de Claire cuando habló sobre Tess antes, tan frágil, enojada y triste, que mi piel hormiguea. —¿Por qué? —dice—. ¿Quieres saber por qué, como si fuera una sola razón o una sola cosa? —De acuerdo, estoy segura que fue complicado, y quería decir… sólo quiero saber qué sucedió. Viviste con ella, ustedes dos eran… —No puedo hablar sobre esto —dice Beth—. Simplemente… no puedo. —Quieres decir que no lo harás. —No —dice Beth—. Quiero decir que no puedo. No sé por qué no admitía que estábamos juntas. Ve y pregúntale a Claire, siempre acechándola en su habitación del hospital, siempre manteniéndose en la cabeza de Tess, siempre… siempre allí. —¿Claire? —¿Qué, estás sorprendida? ¿No sabías? —Sí, pero exactamente no sé qué sucedió. —Yo tampoco —dice Beth, su voz cansada—. Todo lo que sabía es que algo sucedió con Tess y Claire y… bueno, creo que Tess se asustó porque Claire huyó y tuvo un bebé en vez de admitir que amaba a Tess y eso jodió a Tess. Pregúntale a Claire si quieres saber. No es como… Dios, no es como si no has tenido la oportunidad. —Pero…
  • 209. 210 —No —dice Beth—. Dos años, ¿de acuerdo? Amaba a Tess tanto y ella no me amaba lo suficiente, nunca lo suficiente, y finalmente le dije que escogiera y ella simplemente… se encerró, pasó el resto del semestre mirando a través de mí, y ahora está en el hospital y nunca seré… — Inhala una vez, dos veces, como si estuviera luchando por no llorar—. He tenido que dejarla ir y no puedo… no llames aquí otra vez. Y luego cuelga. —¿Qué estás haciendo? Miro sobre mi hombro y veo a mamá parada en la puerta de Tess, mirando desde el computador al teléfono en mi mano, y luego a mí. Se ve preocupada pero no sorprendida, y me pregunto si está tratando de averiguar por qué estoy en la habitación de Tess. —Estaba… —señalo el computador de Tess—. Simplemente estaba buscando algo. Un archivo. Para la escuela. —¿En el computador de Tess? —dice mamá, sacudiendo su cabeza ante mi mentira transparente, y digo: —Yo sólo… Tess era… es —y veo su expresión cambiar ligeramente. La veo darse cuenta que he averiguado algo que ya sabe. Mamá sabe, y me levanto, pongo el teléfono en su lugar mientras digo. —Tú… ¿Por qué no me dijiste sobre Tess? Adivino que mamá tratará de salirse de esto, decir que quería esperar o algo así. Pero no lo hace. Simplemente dice: —No era mi responsabilidad decirlo. —¿No era tu responsabilidad? —puedo escuchar mi voz elevarse—. Todo este tiempo pensé que Tess… —¿Qué? —dice mamá, sus ojos estrechándose, y creo que en realidad cree que voy a juzgar a Tess por quién se interesaba, que yo…
  • 210. 211 —¡Hey! —digo—. No voy… ¿quieres decir que no me dijiste porque pensabas que haría qué? ¿Tratar de prenderle fuego? ¿Qué clase de persona crees que soy? —Abby —dice, viniendo hacia mí y tocando mi brazo—. Yo no… —También lo hiciste. —No —dice suavemente—. No lo hice. No lo hago. Yo… yo simplemente no sé qué sabes. —Que Tess estaba enamorada de Claire, y estoy muy segura que Claire la amaba, pero parece que Tess salió herida. Y luego conoció a Beth, pero no podía admitir que eran una pareja, así que… —Mejor vamos abajo y hablamos —dice mamá—. Hay… hay algunas cosas que tu padre y yo tenemos que decir. —¿Quieres decir que hay más? —digo, aturdida, y mamá asiente antes de girarse. La escucho bajando las escaleras. Después de un momento, la sigo.
  • 211. 212 Traducido por andre27xl Corregido por Aldebarán e imagino que nos sentaremos en la sala rígidamente, como si fuéramos extraños y que mamá y papá estarán nerviosos, se miraran el uno al otro mientras me cuentan acerca de Tess, usando las expresiones de cada uno para descubrir qué decir y cómo decirlo. En su lugar, nos sentamos en la cocina y comemos la cena como siempre. Como hacíamos cuando Tess estaba en casa. Como hacíamos antes de su accidente, de vuelta a cuando mamá y papá preguntaban en voz alta cómo le iba a Tess, haciendo gestos hacia su silla vacía como si todavía estuviera allí mientras hablaban acerca de sus días y me preguntaban acerca de los míos. No estoy preparada para esto, para cuán fácilmente mis padres empezaron a hablar de Tess, papá mirando a mamá mientras yo estoy sentada y asintiendo una vez antes de decir: —No sé si Tess alguna vez nos hubiera dicho algo si no las hubiera encontrado a ella y Claire cuando fui a decirles buenas noches en ese entonces cuando tenían quince. —Quizás no lo recuerdes —dice mamá, pasándome un bol de maíz—, tenías doce y… —La noche que Claire fue a casa porque estaba enferma de comer demasiado helado, sólo que yo nunca la vi comerlo, ¿cierto? —digo y mamá asiente.
  • 212. 213 Siempre supe que algo había sucedido en ese entonces. Sólo que no sabía qué. —De todas maneras, enviamos a Claire a casa porque, bueno… — Aclara su garganta. —Estaban sorprendidos —digo, todavía sintiéndome bastante sorprendida por mí misma, especialmente mientras veo a papá tomar la menor cantidad de maíz que puede, justo como siempre lo hace. ¿No debería haber algún drama? ¿No deberíamos estar hablando en voz baja o algo? ¿No debería no ser tan… normal? —Bueno, sí —dice papá—. Estábamos sorprendidos. Pero Tess, bueno, ella fue la que le pidió a Claire que se fuera. —Dave —dice mamá, el cariño y la desesperación afectan su voz y le da otra cuchara de maíz antes de mirarme—. Entonces tu padre y yo hablamos con Tess. Y sí, antes de que preguntes, esa es la razón por la que te dejamos quedarte despierta hasta tarde y ver televisión en el piso inferior. —Cierto —digo, viendo como papá desliza el maíz extra de vuelta en el bol justo como siempre… justo como siempre lo hacía en ese entonces cuando comíamos la cena de esta manera normal. Pero esto no es normal. No hemos comido la cena juntos en años, no de esta manera, así que, ¿por qué ahora? ¿Por qué esta noche? No sabían que yo sabía acerca de Tess, no hay forma de que lo supieran, así que esta cena… La planearon. Antes de que mamá me encontrara en la habitación de Tess, esto iba a suceder. Montaron esto para decirme algo, estoy segura de ello. ¿Pero qué? —¿Qué sucede? —pregunto, mi voz dura y mamá mira a papá y papá la mira de vuelta como pensé que lo harían al principio, como me lo había
  • 213. 214 imaginado. Como si estuvieran tratando de pensar en qué decir. Cómo decirlo. —Sólo díganme —digo cuando ninguno de ellos habla y mamá me mira como si nunca me hubiera visto antes. Cuando ella lo hace, me doy cuenta de que hay mucho que ella no sabe acerca de mí. Me he mantenido escondida de ella y papá justo como Tess se había mantenido escondida de mí. —Primero que nada, no le hables a tu mamá de esa manera —dice papá—. Y segundo… —toma un pedazo de pollo como si fuera a morderlo, como si esto fuera una cena normal, como si Tess fuera a entrar por la puerta. Como si todavía estuviera realmente aquí. —Detente —silbo—. Deja de pretender, detente, sólo detén todo esto y dime qué está pasando. Papá frunce el ceño, claramente descontento por mi tono, pero mamá se inclina y aprieta su mano. —Hablamos con el hospital hoy —dice ella—. Hemos hecho arreglos para Tess. El día después de mañana, vamos a hacer que la trasladen y a nosotros… nos gustaría que estuvieras allí, Abby. Me rompo en millones de piezas en este momento. Cómo no podría, con Eli y Claire y Tess, quién era ella, quién es, ¿cómo no puedo romperme cuando tengo tantas incógnitas? ¿Cómo no puedo romperme cuando Tess está siendo sacada del hospital? ¿Cuándo está siendo despachada? ¿Cómo puedo mantenerme completa cuando todo ha cambiado tanto, tan rápido? —Yo, ¿realmente lo van a hacer? ¿Están dispuestos a decir esto es todo, este es el resto de su vida, por siempre acostada en una cama en algún lugar sin ver el mundo, sin ver nada?
  • 214. 215 —Abby, cariño, sólo la estamos trasladando —dice mamá al mismo tiempo que papá dice—: Abby, no es… sabes que no es así. Tess podría despertar, ella podría. Pero nosotros… Deja de hablar en ese momento y mira a mamá. —La estamos trasladando —dice él finalmente, su voz muy suave—. Tenemos que. Ella sólo… —se aclara la garganta—. Sólo no está lista para regresar. Al menos no por ahora. No puedo creer que esto esté sucediendo. Por qué ahora, cuando veo que he estado tan equivocada acerca de Tess, ¿qué no la conozco para nada? Quiero decir, toda su vida; todos los planes y emoción por ver a los chicos, acerca de hablarles, todo eso, a todos ellos, no significaba nada para ella, pero Claire, Claire significaba todo. Tess y Claire estaban juntas y papá lo descubrió y Tess le pidió a Claire que… Espera. —Espera un momento. Dijiste que Tess le dijo a Claire que se fuera cuando tú… ¿cuándo descubriste lo de ellas? —le pregunto a papá y justo así la cena colapsa. Oh, todavía seguimos aquí y la comida sigue allí, pero nadie está comiendo ahora y la tensión que estuve segura que estaría aquí antes está aquí ahora, llenando la habitación de silencio. Se queda así, tan silencioso, demasiado silencioso, por un largo tiempo y entonces mamá baja su tenedor, terminando la farsa. —Tess no… ella dijo que no era… —y mi madre, mi siempre correcta y calmada madre, hace señas hacia el aire sin esperanzas, como si las palabras que está buscando estuvieran fuera de su alcance. —Dijo que no era lesbiana —dice papá y cuando mamá lo mira, dice—, tenemos que decirle todo, Katie. —¿Decirme todo? ¿Qué otra cosa podría haber? Papá empuja su plato lejos. —Tu hermana no estaba… no estaba cómoda hablando acerca de su sexualidad.
  • 215. 216 Bueno, esa es una palabra que no quiero volver a escuchar de papá de nuevo. De alguna manera él debe saber lo que estoy pensando también, porque me brinda una media sonrisa pequeña y triste y dice: —Tess me miraba de la misma manera en que acabas de hacerlo cada vez que intentaba hablar con ella. Decía que Claire y ella eran amigas y que la forma en yo entendía al mundo había cambiado. —Pero… —Pero eran más que amigas —dice mamá—. Podíamos ver eso. Tess y Claire pasaban demasiado tiempo juntas y ninguna de ella alguna vez salió con nadie más, no seriamente, pero Tess nunca hablaría con nosotros, nunca… —¿Nunca lo admitió? —digo y mamá sacude su cabeza. —No es tan simple, Abby. Ella eventualmente me dijo que tenía sentimientos por Claire pero que ella… tenía miedo. —¿Tenía miedo? —digo y entonces pienso en Claire. En Cole—. Oh, ¿tenía miedo de que Claire no…? —No lo sé, no, eso no es verdad —dice mamá y abraza sus manos juntas—. No creo que pensara que Claire no se preocupaba por ella también. Sabía que ella lo hacía. Creo que Tess tenía miedo de que si ella… —¿Se declaraba? —No —dice papá, tocando las manos de mamá brevemente—. Ella tenía miedo de que si admitía su amor por Claire, la perdería. Tu hermana estaba… ella tenía algunos problemas. —¿Cómo tener miedo de declararse? Papá sacude su cabeza y mamá envuelve sus manos juntas tan fuertemente que sus dedos empiezan a ponerse blancos, sin sangre. Cuando habla, suena como si estuviera intentando no llorar. —Ella… Tess era muy similar a mi madre. Incluso de niña podía estar muy feliz en un minuto y entonces al siguiente se alejaba del mundo.
  • 216. 217 Mira a papá, quien asiente hacia ella y mamá cierra sus ojos. Cuando los abre, están mojados de lágrimas no derramadas. —¿Recuerdas cuando Tess fue a ver al consejero de admisiones universitarias durante el año de graduandos? Me encojo de hombros, pero me acuerdo. ¿Cómo podría no hacerlo? Ella hizo un escándalo acerca de todo y mis padres querían ayudarla a entrar a la Universidad a la que ella quería ir, ellos querían… Querían ayudarla. —Oh —digo—, así que en el año de graduandos, ella no estaba… todas esas ocasiones en las que fue a hablar acerca de ingresar a la universidad, ella no estaba hablando para nada acerca de la universidad, ¿cierto? —Debes haberte dado cuenta de cómo actuó luego de que Claire quedara embarazada —dice papá—. Ella estaba… —Molesta —digo y pienso en cuán frecuente y fuerte y peor se había puesto el mal humor de Tess. Todas esas cosas que ella hizo, como las albóndigas, los aterrorizantes y repentinos arranques de furia, y yo nunca pensé… —No lo sabía— digo—. Pensé… que ella era Tess. Ella siempre… todo el mundo decía que ella era tan genial. Tan perfecta. —No lo era —dice papá—. Ella era… era muy infeliz. —Pero ella mejoró —digo—. ¿Cierto? Ella fue a la Universidad y conoció a Beth y… —me detengo, miro a mamá y papá—. ¿Alguna vez les dijo que ella y Beth estaban juntas? —No —dice mamá—. Esperábamos que lo hiciera, pero supongo que después de Claire estaba… creo que quizás pensaba que le romperían el corazón de nuevo. Rompí mi propio corazón. Tragué con fuerza.
  • 217. 218 —Así que, ¿qué exactamente sucedió con Claire? —No lo sabemos —dice papá—. Sabíamos que se estaban viendo, pero cómo terminó, asumimos que fue porque Claire quedó embarazada, pero ni siquiera supimos eso hasta que Tess nos lo dijo. ¿Recuerdas cuándo hizo eso? Como si pudiera olvidar ese día. Tess viniendo a casa y yendo directo a su habitación, sin siquiera recibir llamadas telefónicas y cuando mamá preguntó cómo estaba Claire en la cena, Tess la había mirado por lo que se sintió como una eternidad antes de que finalmente dijera “Embarazada”, escupiendo la palabra como si fuera veneno. Después de eso, ella dejaría la habitación cada vez que alguien mencionara el nombre de Claire. Miro a mamá y a papá, tan cerca, tan juntos, y pienso en las últimas dos fotos de Claire y Tess. La primera, Tess iluminada como un ángel, durmiendo en la cama de Claire como si perteneciera allí. La segunda, Tess mirando la cámara y sonriendo aunque sus ojos estaban tan tristes. Tú elección. —Tengo que irme —les digo, levantándome y ambos se levantan también, con preguntas en sus ojos. —Tengo que salir de aquí, tengo que pensar —digo—. Hoy ha sido… pensé que conocía a Tess, pero ¿alguna vez fue quién yo creía que era? ¿Cualquiera es quién dice que es? No me contestan. No tienen que hacerlo. Tess no era quien pensé que era y nunca podrás conocer a una persona por completo, nunca. Entiendo eso ahora. Entiendo tanto ahora. Dejo la casa y empiezo a caminar por la calle.
  • 218. 219 Claire está sentada en el porche, mirando el cielo y me detengo en medio de la calle, esperando a que mire hacia abajo. Que mire lejos de donde sea que está viendo, o pensando, y que me vea.
  • 219. 220 Traducido por Niii y Paaau Corregido por Alba M. Grigori in embargo, Claire no me ve. Está mirando hacia el cielo como si lo estuviera leyendo, como si las estrellas le estuvieran hablando, por lo que aclaro mi garganta y le digo: —Hola. Aparta su mirada del cielo y luego me mira. Es difícil ver su cara desde el lugar donde me encuentro, porque está sentada de forma en que la luz del porche la divide entre áreas de luz y oscuridad, manteniendo sus ojos en las sombras pero mostrando los dedos de una de sus manos apretados con fuerza. —Quiero hablarte sobre Tess —dice, y no hay ninguna duda en su voz. —Encontré… —digo, y luego me detengo, pensando en las fotos. En la cara de Claire vuelta hacia la de Tess, ambas sonriendo. En la foto que tomó Claire de Tess durmiendo. En cómo Tess las tenía todas ocultas, como si quisiera pretender que nunca hubieran existido. Apuesto que también eso es lo que quiere Claire. —Lo descubrí —digo—. Lo descifré. Entonces Claire se mueve hacia la luz, haciéndome señas para que me siente en el porche con ella. —Sólo… habla bajo, ¿sí? Cole está dormido y sabes cuán fácilmente despierta. —Lo sé. —Sé que lo sabes —dice ella, y luego suspira—. ¿Cómo lo descubriste?
  • 220. 221 —Bueno, tú estabas… estuvo en todo lo que dijiste en el coche, ya sabes —digo—. Y luego fui a casa y comencé a pensar. Y luego fui a la habitación de Tess y recordé cómo un… —Encontraste algo —dice Claire, y por primera vez, suena sorprendida—. ¿Tess guarda… guarda cosas? —Fotografías —murmuro—. En su computadora. —Oh —dice Claire—. Así que lo sabes. —Sí. O al menos, creo que lo hago. —Si viste lo que creo que viste, no sé cómo puedes no saberlo —dice Claire—. Espera, ¿tuvo eso algo de sentido? —No —digo, y ella me sonríe. —Yo no… si hubiera sabido que íbamos a ser amigas no habría… —¿Ocultado todo de mí? —Hablado contigo jamás —dice—Yo no… Toma una profunda respiración. —Quería que Tess se fuera y nunca regresara. Quería que ella… quería que me dijera que se había equivocado. Que lo sentía. —Estoy segura de que es así —digo, a pesar de que no estoy realmente segura. ¿Cómo puedo estarlo, cuando la Tess que conocí nunca mencionó el nombre de Claire, pero la que no conocí guardaba fotos y la recordaba cada vez que usaba su computadora? —No —dice Claire—. No es así. Ella… tuve que abandonar la escuela por su culpa, Abby. Convirtió mi vida en un infierno. —Bueno —digo lentamente porque tiene razón, Tess arruinó la preparatoria para Claire—. Supongo que… supongo que ella estaba tan herida cuando quedaste embarazada que sintió que había roto su propio corazón por pensar que la querías como ella te quería, y…
  • 221. 222 —¿Qué? —dice Claire, y la palabra suena tan fuerte y alto, que calle abajo, un perro ladra, y al interior de la casa de Claire, Cole se mueve, llamando—: ¿Mami? Claire se pone de pie y entra. No puedo oír lo que le dice a Cole pero escucho el sonido de su voz, tenue y tranquila. Eventualmente, se desvanece en el silencio. Me siento en el porche, espero hasta que comienzo a pensar que Claire no va a volver a salir. Finalmente lo hace, sin embargo, un paquete de cigarrillos en una mano y un encendedor en la otra. —Creí que ibas a dejarlo —digo, y ella dice: ―Pensé que ya no estarías sentada aquí. —Y vuelve a sentarse junto a mí. —No sé la historia completa —digo. —¿Estás segura de quieres saberla? Asiento y Claire saca un cigarrillo y lo enciende. El olor se eleva hacia a mí, fuerte y con un tinte químico que me recuerda, extrañamente, al hospital. Muevo la mano para alejar el humo. —Es gracioso, pero no comencé a fumar hasta que obtuve el trabajo en el hospital —dice Claire—. Estaba tan emocionada en ese entonces. Finalmente, tenía mi título, tenía un trabajo, podía hacerme cargo de mí y de Cole... bueno, al menos hacerme cargo de nosotros si vivíamos en casa. Pero ese lugar, es simplemente… Me mira. —No hay una buena forma de morir, ¿sabes? Ninguna que yo haya visto, por lo menos. Todo termina con tubos, pañales y vías, y simplemente… fumar me saca de allí. Me empuja fuera…. Me aleja de toda la… —¿Gente enferma? —digo, y ella sacude su cabeza.
  • 222. 223 —Me aleja de mi vida. Esto no es… yo quería ir a la universidad, Abby. Quería… —suspira—. Quería a Tess. Pero ella… ella no me quería. No como yo la quería. —Debe haberlo hecho, porque sé que ustedes dos… —Sí, tuvimos sexo —dice Claire—. E incluso me dijo que me amaba. Pero no lo hacía. Le pedí, justo antes de nuestro último año, que dejara de verse con chicos. Que los dejara de pretender. Quiero decir, sé que es Ferrisville, pero no es como si nos hubiéramos hecho que nos lincharan. Tus padres ya lo sabían, y los míos también, ¿qué me importaba en ese entonces? Iba a salir de este lugar. —Espera un minuto —digo, recordando la foto de Tess y el chico en la playa. La ira en los ojos de Tess y cómo había asumido que era porque Claire la había lastimado, estando con algún chico de la misma forma en que Tess había hecho, sin cuestionar nada—. Pensé… —Pensaste que me había quedado embarazada y roto el corazón de Tess. —Sí, quiero decir, antes de eso, cuando pensaba que ustedes eran sólo amigas, pensé que se había enfadado contigo porque… no sé. Pensé que te estaba juzgando. Sabes cómo podía llegar a ser Tess. Le gustaba que las cosas fueran… —Como ella quería —dice Claire—. Créeme, lo sé. —Pero ustedes dos no eran simplemente amigas, y ella… —Tess no podía hacerlo —dice Claire—. No lo iba a hacer. No iba a dejar de ser esa persona que todos pensaban que era, aunque esa no fuera ella. Dijo que si nosotras… ella dijo que si les decíamos a todos que estábamos juntas, no seríamos las personas que la gente pensaba que éramos. Esa fue la forma en que lo dijo. “Si hacemos esto Claire, nadie pensará que somos quienes decimos que somos.” —Baja su mirada al suelo. Creo que va a comenzar a llorar así que digo:
  • 223. 224 —¿Claire? —Y toco su hombro. Cuando me mira veo que no va a comenzar a llorar. Está furiosa, tan enojada que su boca se está moviendo como si estuviera llena de palabras y estuviera intentando conseguir que salgan en orden. —Era sólo un montón de mierda —dice—. Tess solamente… quería ser Reina del Baile como todos le habían dicho que sería. Quería que todos siguieran intentando vestirse como ella, ser como ella. Ella no quería… quería ser Tess, la chica que cada chico deseaba y soñaba en tener como novia. No quería ser Tess, la chica gay. —Espera —digo, porque así no es como lo imaginé, para nada. Puedo ver a Tess siendo quien rompió el corazón de Claire. Recuerdo las fotos y puedo verlas por lo que son ahora, cómo Claire las utilizó para mostrarle a Tess cómo había sentido lo que habían perdido. Lo que pensaba que era a lo que Tess estaba renunciando—. Mis padres dijeron que Tess, dijeron que ella… Estúpidamente, absurdamente, bajo el tono de mi voz, como si alguien pudiera oír, como si lo que estoy a punto de decir pudiera ser oído por casualidad. Como si de algún modo Tess pudiera escucharlo. —Dijeron que tuvo que ver a un doctor. Dijeron que estaba molesta y… Claire se encoge de hombros. —Tal vez lo estaba. Tal vez luego de que me dijo que deberíamos ser quienes la gente pensaba que éramos, y le dije que no, cuando ella quiso tontear y fui y me acosté con Rick y quedé embarazada, probé que podía ser más heterosexual de lo que ella jamás sería… sí, entonces, tal vez pudo haberse molestado. —No, creo que ella… creo que mis padres se referían a que estaba molesta por ti. —¿Por mí? —Su voz se quiebra en la última palabra—. Ella no estaba molesta por mí.
  • 224. 225 Pienso en Tess negándose a que cualquiera de nosotros nombrara siquiera el nombre de Claire. Pienso en el día con las albóndigas. Pienso en cómo Tess siempre se giraba hacia otro lado cada vez que veía a Claire, o a Claire y a Cole, como si no quisiera verlos. Como si no pudiera. —Mira, sé cómo es Tess. Era… —digo, y duele decir eso, poner a Tess en pasado. Incluso ahora, escuchando que ella rompió el corazón de Claire porque quería continuar siendo la chica que todos querían, la chica que siempre estaba fuera de alcance, dolía. No sabía que amaba tanto a Tess. No hasta ahora. Bajo mi mirada al suelo, pestañando con fuerza, mis ojos ardiendo. —Sé cómo era —digo luego de un momento—. Ella era… le encantaba ser adorada, y yo… sabes que odiaba vivir con eso. Ser la hermana pequeña de Tess. Ser quien no era tan agradable, quien no era tan bonita. Ser quien tenía que verla consiguiendo todo lo que quería. Pero ella… cuando descubrió que estabas embarazada, cambió. Era como si ella hubiera… decidido que su vida era un papel o algo así. Salía sonriente, pero en casa estaba molesta. Era muy silenciosa algunas veces. —Oh, ¿así que era silenciosa? —dice Claire, y a pesar de que hay desprecio en su voz escucho algo más también, algo herido y vacilante, y pienso en cómo Claire siempre logra pasar por la habitación de Tess en el hospital. Creo que el amor es enorme, abrumador. Creo que es terrible y hermoso, y deseo que Tess hubiera encontrado una forma de vivir con ello. De dejarlo entrar cuando tuvo la oportunidad. Deseo que no hubiera roto el corazón de Claire y luego roto el suyo. —Nunca la vi llorar —digo cuidadosamente—. Pero ella… ella podía llegar a casa y sentarse en su cuarto y sólo mirar a la nada por horas, y pensé… bueno, mis padres me dijeron que ella estaba preocupada por la Universidad, y tú sabes cómo eran sus notas.
  • 225. 226 —Lo recuerdo —dice Claire, pero puedo decir que está pensando en algo más. En una Tess que nunca conocí para nada. —Ella era infeliz —digo—. Era… —¿Y yo qué era, caminaba por ahí llena de alegría? —dice Claire—. Tess rompió mi corazón y luego me hizo la vida imposible. Fue más que cruel. —Tu nombre es su contraseña de la computadora —digo de prisa—. Guardaba fotos que le enviaste. Incluso… eres la razón por la que ella y Beth terminaron. Ella no… —¿Qué? ¿Ama a Beth de la manera en que me amaba? —dice Claire—. He visto a Beth visitarla, he visto como la mira. Conozco esa mirada. Tess tampoco lo elegiría a ella. Beth fue lo suficientemente inteligente para ser la que se fue. —No es… no creo que ella supiera cuanto… —Tomo un profundo respiro―. No creo que supiera lo mucho que te amaba hasta que te embarazaste. Hasta que… supongo que pensó que volverías o… —¿Sabes qué es lo más patético? —pregunta Claire—. Lo habría hecho. Habría vuelto. Le dije que de verdad quería besarla en público, que quería que la gente viera cuanto la amaba, pero hubiera seguido siendo la mejor amiga. Hubiera seguido saliendo en citas dobles con ella y besándonos en mi cuarto, en la oscuridad, cuando llegábamos a casa. Tira la ceniza de su cigarrillo. —Habría hecho cualquier cosa por ella. Pero ella no podía superar el hecho de que me embriagué, tuve sexo y me embaracé. No podía entenderlo. Eso fue lo que dijo. “No entiendo”. A veces pienso que eso era lo que la hacía estar enfadada, sabes. Que yo podía querer a alguien más, incluso si sólo era por un tiempo corto —Tess no era… no es mala, sabes. —Me sorprende escucharme decirlo, porque habían veces en las que había odiado a Tess. Antes del accidente. Después del accidente. Pero no era… no era quien yo creí que
  • 226. 227 era. Y ahora que había aprendido más de ella, la real, vi el enredo que hizo de las cosas. Lo imperfecta que era. Como pudo y rompió su corazón también. —Lo sé —dice Claire, y luego viendo mi rostro, añade: —Lo hago. Ahora, de todas formas. La primera vez que llegó de la Universidad y la vi, no sentí como que fuese a morir. Sólo pensé “Oh, ahí está Tess. Me pregunto si Cole está hambriento”. —Se encoge de hombros—. Ya no podía pensar solo en mí. Ya no puedo pensar sólo en mí. —Pero la extrañas. —No —dice Claire, negando con la cabeza—. Sólo… la veo acostada ahí, y pienso, no. Pienso mal. Deseo que se despierte. Deseo que tuviésemos quince años de nuevo. Deseo nunca haberla conocido. Deseo que haya dicho “te quiero, solo a ti”. Deseo que ella haya dicho que lo sentía por todo. —Ella lo habría hecho —digo, y luego me detengo, porque no sé si Tess lo habría hecho. La Tess que conozco no… ella nunca se disculpaba por nada porque nunca tenía que hacerlo, porque nunca hacía nada mal. Pero la otra Tess, la verdadera Tess, quizá tampoco lo hubiera hecho. Quizás sabía que algunas cosas son demasiado grandes para… el perdón. Quizás sabía que lo que le había hecho a Claire no era perdonable. —Mira, a veces simplemente tienes que vivir con las cosas como son, incluso si no son como querías que fueran —dice Claire. —Quiero que lo lamente.—Yo también quiero que lo lamente —dice Claire, apagando su cigarrillo—. Pero también quiero ser capaz de mudarme de la casa de mis padres y conocer a alguien que quiera sostener mi mano en donde la gente pueda ver. —Conocerás a alguien —digo, y me mira. —No —dice ella—. Probablemente no lo haré. Tengo veinte años, con un niño de dos años y vivo con mis padres en una ciudad en donde todos
  • 227. 228 son como el primo del otro. Me levanto, tomo una ducha, voy al trabajo. Le doy baños de esponja a gente moribunda y cambio chatas. Llego a casa. Veo a mi hijo. Voy a la cama. —Eso no significa que no puedes ser feliz. —¿Quién dice que no soy feliz? —dice Claire, y luego me sonríe—. No soy infeliz, Abby. Sólo soy yo. Tengo a Cole, tengo a mis padres, tengo un trabajo. Es suficiente. —No lo es —digo, tan fuerte que me sorprendo. —¿Por qué no? —dice ella—. Mírate. Estás haciendo lo mismo. Antes del accidente, te levantabas, ibas a la escuela, llegabas a casa. Ahora te levantas, vas a la escuela, ves a Tess, llegas a casa. Hiciste volar por completo a El… —No quiero hablar de Eli —murmuro—. Especialmente si serás una perra conmigo de nuevo. —Está bien —dice Claire—. Lanza lejos algo que podría ser genial, sólo porque no sabes lo que va a pasar. Sigue adelante y… —No soy como Tess. —Sí, lo eres, porque tú también estás asustada. No de las mismas cosas que ella estaba, pero aun así estas asustada. ¿Sabes cuánto deseo que alguien me hubiese dicho en ese entonces, cuando estaba tratando de decidir qué hacer cuando Tess dijo lo siento, que quería que las cosas se quedaran como estaban? —¿Qué estabas mejor sin ella? Claire niega con la cabeza. —No, me dije yo misma eso. Me dijo muchas cosas de ese estilo, hasta que me desperté, tomé una ducha y me di cuenta de que no había tenido mi periodo por un tiempo. Deseo que alguien me hubiese dicho que creyera que me merecía lo que quería, que querer que Tess me quisiera como yo la quería estaba bien. Deseo que alguien me hubiese dicho que merecía ser feliz. Deseo… deseo haber creído que lo merecía.
  • 228. 229 —Pero eso es tan obvio —digo—. Quiero decir, todos saben que merecen algo de felicidad. Eso es lo que todos piensan que debería ser la vida, Claire. Felices para siempre todo el tiempo. No es… nadie quiere ser infeliz. —Tú sí. —Yo… sí. Pedí que Tess fuese mi hermana. Pedí que tuviera un accidente. Pedí vivir aquí. Pedí todo esto, cuando en verdad, debería haber pedido por ponis y dulces. ¿Qué estaba pensando? —Sabes que tengo razón —dice Claire—. Puedo decirlo porque te has puesto como toda una perra. —Mira abajo hacia sus manos, y luego a mí―. Mira —dice—, voy a decirte esto porque realmente deseo que alguien me lo hubiese dicho a mí, incluso aunque ahora eres un verdadero dolor en el trasero. Pero tú… Abby, tú puedes ser feliz. Deberías serlo. Y deseo que puedas ver eso. Deseo que pudieras creerlo. Hay tanto dolor en su voz, y no es sólo por ella, es por mí, y rompe mi corazón. Me hace pensar. —Claire… Ella se levanta. —Me voy a la cama. —Lo siento —digo. —¿Por Tess? —No. Quiero decir, sí, por lo que ella hizo, pero también no… yo debería haber sabido que tú nunca la lastimarías. No eres ese tipo de persona. Y lo que dijiste, yo sólo… ya sabes… —Eres bienvenida —dice Claire, y luego ríe un poco—. Sólo en Ferrisville mi mejor amiga puede ser la hermana menor de mi primera y nunca real novia. Aunque creo que lo que estas tratando de decir es más extraño.
  • 229. 230 —Sí creo lo que dijiste, ¿lo creerás tú también? —No —dice Claire suavemente—. No lo haré. No puedo. No soy… no soy lo suficientemente fuerte ahora. Cuando Cole sea mayor y el dinero no sea tan justo, entonces quizás lo haré. Pero tú no necesitas que yo lo crea, Abby, y lo sabes. Tú no eres yo. No eres Tess, incluso si algo de ti me recuerda a ella. Tú eres tú. Tienes que hacer tus propias decisiones. Yo hice las mías. —Oh. —Le habría mentido a cualquier otra persona que hubiera preguntado, ¿sabes? —dice Claire—. Las mentiras son mucho más fáciles que la verdad. Más simples. Como Tess, quien eligió lo que sabía sobre caminar en lo desconocido con Claire para que todos lo vieran. Como yo, porque quiero a Eli pero dije “no sé qué hacer”, porque era más fácil que decir “también quiero besarte”. —¿Quieres… las fotografías, las que Tess tiene, las quieres? —No —dice Claire—. Las recuerdo, y eso es suficiente. —Me empuja con su pie—. Ve a casa así yo puedo dormir. —Siento como si… quiero arreglar las cosas para ti —digo—. Esto no es. Algo debería pasarte ahora. Algo bueno, quiero decir. —Soy responsable de mí —dice Claire—.Eres responsable de ti. —¿Eso es todo? Claire me sonríe nuevamente, un poco triste esta vez. —Eso es todo. Te veo mañana, ¿de acuerdo? —Y luego se mete dentro de su casa y cierra la puerta. La miro por un momento, y luego camino a casa.
  • 230. 231 Traducido por *ƸӜƷYosbeƸӜƷ* Corregido por Samylinda n la mañana, mis padres me dicen que no tengo que ir a la escuela. —¿Por qué? —digo, porque mis padres nunca dejan que falte a la escuela a menos que despierte cubierta de puntos (varicela, tercer grado) o que haya vomitado en frente de ellos (sexto grado)—. Ya está. ¿El teléfono sonó cuando estaba en la ducha? ¿Qué le pasó a Tess? Mamá baja la taza de café que estaba tomando. ―Nada pasó ―dice ella, y cuando atrapa mi mirada, lo repite otra vez, gentilmente—. Abby, nada pasó. —Pero nunca dejas que falte a la escuela. —Después de anoche —dice papá— y con Tess mudándose tan pronto, tu madre y yo pensamos… pensábamos que querías verla. Pasar tiempo con ella. —¿Todo el día? —Deseaba que el pensamiento de pasar todo el día con Tess me llenara de alegría, pero no es así. Yo sólo… no conocía quién era Tess realmente, sino que no pienso que pueda pasar todo el día viéndola allí acostada. Viéndola viva con sus ojos bien cerrados. ―No ―dice mamá―. Tu padre y yo necesitamos verla esta tarde. Necesitamos hablar con el doctor, y también necesitamos hacer una lista de cosas que necesitamos conseguir para su nuevo… su nuevo cuarto. Papá bajo su taza y se levantó de la mesa, camina y mira por la ventana de la cocina. Sus hombros están caídos, derrotado. Triste.
  • 231. 232 ―Ella todavía puede despertarse ―digo, no porque sienta que tenga que hacerlo, sino porque pienso que todavía podría. Sólo no sé si lo hará. —Sí —dice mi madre, con su voz tensa y tan triste como los hombros decaídos de mi padre, pero mi papá se voltea y da una pequeña media sonrisa. No de gracias, sino de esperanza compartida. Le sonrío de vuelta. ―Anoche, saliste ―dice él―. Tu madre y yo asumimos… —Claire —digo, y el asiente. — ¿Esta ella… cómo está? Miro a mis padres. ¿Qué digo? ¿Qué Tess realmente la hirió, la quebró de maneras que ellos ni siquiera conocen? ¿Qué ella vio la necesidad de Tess de ser quién todo el mundo quiso que ella fuera más claramente que yo, y que pensé que había visto su verdadero yo, la manera en como ella había sido capaz de ser cruel, la manera en que ella podía ser entendida sin decir una palabra, pero que no tenía ni idea de quién era realmente Tess? ¿Qué ni siquiera estoy segura de lo que Tess hizo? —Ella está ocupada —digo—. Trabajando mucho. — ¿Y qué pasó con Tess? —Ella dijo… —Hago una pausa, mirando atentamente a mis padres, y me doy cuenta de que no es que ellos no podrían manejar que yo les dijera lo que hizo Tess. Es simplemente que no necesitan saberlo. Cargan con tantas cosas ahora, pagando por una vida para Tess que ninguno de nosotros podría jamás haber visto, y entonces tener que verla viviéndola. Observarla viviendo su vida inmóvil, y en silencioso. —Fue hace mucho —digo—. Claire… ella tiene a Cole ahora. Ella dijo… dijo que él y su trabajo son su vida ahora. Mamá me mira, y puedo decir que ella sabe que hay cosas que no estoy diciendo. Que ella entiende que algunas veces no puedes arreglar las cosas. —Debo alistarme —digo—. Para ir al hospital. Me refiero.
  • 232. 233 ―¿Quieres que te lleve hasta el ferry? —dice papá, sonriéndome. Su sonrisa se parece mucho a la de Tess y no sé si veré la sonrisa de ella otra vez. Ninguno de nosotros lo sabe.
  • 233. 234 Traducido por bautiston Corregido por *ƸӜƷYosbeƸӜƷ* o he visto a Tess en la mañana desde muy poco tiempo después del accidente, cuando todo era una locura de aspecto borroso, y cuando llego al hospital, me sorprendo de ver que las cosas en su habitación funcionan exactamente de la misma manera que por la tarde y la noche. Pensé que tal vez las enfermeras tendrían menos aspecto de cansadas o no sé. Supongo que pensé que la mañana podría ser más esperanzadora de alguna manera. Cruzando el río con el sol brillando en mi cara, y pensando en lo que Claire me dijo acerca de creer, me pregunto si las cosas podrían ser diferentes para mí. Mejores. Y entonces pensé que tal vez sólo había estado viendo el hospital por lo que había creado de mí, lo que había puesto en mi corazón, todos los temores sobre el futuro, toda mi preocupación por Tess. Toda mi ira contra ella. Y pensé que tratar de continuar podría hacerlo diferente. Pero no es así. Todavía es triste ver a todos los pacientes inmóviles, no escuchar a nadie caminar por sus habitaciones, excepto el sonido de las máquinas. Es la forma en que la habitación de Tess suena. Durante mucho tiempo me he centrado tanto en desear que despierte, en quererlo, que nunca pensé en las máquinas, como está conectada a ellas, pero no sé si realmente las vi. Si me he dejado llevar.
  • 234. 235 Puedo ver por qué Claire viene aquí y piensa No. Estoy acostumbrada a entrar y centrarme en Tess. O, últimamente, en Eli. Pero ahora veo que Tess, la hermosa Tess con su pelo largo, hermoso y quieto, el rostro impresionante, se ha ido. Tal vez no para siempre, no quiero creer que nunca va a volver, quiero creer que algún día va a abrir los ojos, pero en este momento, ella no está aquí. No la Tess que conocía. No la Tess que conozco. Me siento a su lado. —Yo… tenemos que hablar —le digo, y me doy cuenta de que es la primera vez desde el accidente que le digo esto. Antes he dicho su nombre, suplicando, o directamente dije cosas que pensé que podrían traerla de vuelta. Hacerla abrir los ojos. Pero ahora sólo quiero hablarle. —Vi a Claire ayer por la noche —le digo—. Yo… había mucho de ti que no sabía, Tess. Acerca de ti y Claire. Tu y Beth también. Incluso mamá y papá. Siempre... siempre parecías tan perfecta para mí. Tan segura de quién eras, y tan rápida para juzgar a cualquiera que no estuviera a la altura de tus normas. Es por eso que pensé que dejaste de hablar con Claire, ya sabes. Debido a que hizo algo que tú no harías, y pensé… pensé que decidiste que no era digna de tu tiempo. Le toco la mano, no porque esté esperando, o incluso deseando que se mueva. La toco porque es mi hermana. Si despierta, no sé si me dejará. No sé si todavía estaría escuchando. Hay tanto que no sé de ella, y le toco la mano, porque me gustaría tener la oportunidad de conocerla realmente, incluso si lo que he aprendido me ha hecho ver que Tess no era perfecta. Tess es humana, igual que yo. —Creo que decidiste eso —le digo—. Pero no... no es como lo pensé. ¿Cómo pudiste hacerlo? Puedo entender por qué no lo hiciste; veo que
  • 235. 236 tenías miedo de revelarte, algo así. Siempre he pensado que la gente hablaba de ti porque estaba molesta de que me había convertido en nada. Pero tú, ¿te sentías como que te estabas convirtiendo en nada también? ¿Cómo si tuvieras que ser como la gente pensaba que eras, y no quién tú eras? Me inclino hacia delante, mirándole los ojos cerrados. Preguntándome qué vería yo en ellos si los abre. —Lastimaste a Claire —le digo—. La lastimaste mucho, y tal vez tenías miedo, pero fuiste, fue cruel. Y ahora, después de enterarme acerca de ti y de ella, todavía no puedo… ¿Cómo pudiste hacerlo, Tess? ¿Cómo pudiste romper su corazón y arruinar su vida? Fue... Claire dice que fue porque nunca esperaste que encontrara a alguien, aunque fuera por un rato. ¿Es eso cierto? Allí. Lo veo de nuevo, un aleteo pequeño detrás de los ojos cerrados. Tal vez lo que dijo el doctor es verdad. Pero tal vez lo que yo pienso también es cierto. Tal vez, en algún lugar, de alguna manera, Tess me puede escuchar. —Quiero que lo lamentes —le digo—. Quiero… quiero que sepas que cuando alguien te ofrece su corazón, no debes rechazarlo. Quiero decir, ¿con qué frecuencia vas a hacer eso? No he tenido que lidiar con eso, pero si alguna vez sucede sé que no... Me callo, porque lo he hecho. Porque en vez de decirle a Eli que también quería besarlo, me refugie en el miedo, diciendo algo fácil. Diciendo "no sé qué hacer," cuando sabía lo que quería hacer. Cuando sabía, y sé, que lo quiero. Así que le cuento acerca de Eli. Le digo lo que hice. Lo que quiero. Y entonces me siento con ella durante un tiempo largo, describiéndole cómo el sol se propaga a través del cuarto, y luego cómo el ferry suena cuando está cruzando el río, cómo las olas rompen cuando el barco pasa a través de ellas. —Ella regresan, sin embargo, tu sabes —le digo antes de irme.
  • 236. 237 El ferry pasa a través de ellas, pero si miras hacia atrás, puedes verlas de nuevo. Antes, habría dicho que Tess debía hacer eso. Ser como esas olas. Volver. Despertar. Pero ahora solo digo: —Adiós, Tess —y me voy. No puedo hacer que las cosas sucedan por Tess. No puedo hacerla cambiar las cosas que hizo. No puedo hacerla volver. Pero puedo hacer algo por mí. Por mi vida.
  • 237. 238 Traducido por Anne_Belikov Corregido por Marce Doyle* ientras estoy dejando el hospital, parte de mí espera correr hacia Claire o hacia Clement, o hacia… alguien. Hacia nadie. Realmente me gustaría hablar con ambos, Claire y Clement (Claire, para ver cómo está, aunque si la pasada noche me hizo ver algo, es que Claire es incluso más fuerte de lo que pensaba que era), y Clement… sólo me gustaría decirle hola. Ver cómo está. Tal vez debería esperar a mis padres. Asegurarme de que están bien. Ellos tienen que ver a Tess y hacer algo más que sólo hablar con ella. Tienen que arreglárselas para sacarla del hospital. Tienen que planear el resto de su vida por ella ahora. No creo que alguna vez pensaran que tendrían que hacer eso. Estoy de pie al lado de mi bicicleta, y miro hacia el hospital. No puedo ver a Clement afuera. Aunque apuesto a que podría encontrarlo si volviera dentro. También podría encontrar a Claire. Podría mantenerme tan ocupada que no tendría tiempo para hacer nada. Podría asegurarme de no ver a Eli de nuevo. Eso sería fácil. Sería tan fácil. Subo a mi bicicleta, aunque el pensamiento de no verlo de nuevo me atrapa. La realidad me atrapa. Y creo que está bien. Creo que tal vez todo estará bien para mí… para que me guste. Para permitirme gustarle. Cuando llego al Saint Andrew‟s, el estacionamiento está lleno de chicos en sus autos costosos, y hay una facilidad en la forma en que se
  • 238. 239 mueven, como si supieran que el mundo está bien, lleno de promesas, y que siempre lo estará. Sólo vi a una persona en Ferrisville moverse de esa manera. A Tess. Ella tenía esa gracia despreocupada, de hacer que todo luciera tan simple, y resultó que era más insegura de lo que yo pensaba, de sí misma y de todo. Era capaz de ser despreocupada. Destruyó su propio corazón. Destruyó el de Claire. Por años, me dije a mí misma que no quería ser como Tess, pero parte de mí lo hacía. Incluso después de Jack, después de jurarme a mí misma que querer a otra persona en mi corazón y en mi vida era cosa del pasado, parte de mí todavía quería ser esa chica que todos conocían, que todos amaban. Aunque ahora, no quiero ser como Tess. No me importa si soy por siempre la chica fantasma a los ojos de todos en Ferrisville. Sólo quiero a la gente que me ve, a la que realmente me ve, en mi vida. Sólo quiero ser yo. Me siento tan valiente pensando eso. Tan orgullosa. Entonces veo a Eli, caminando hacia el estacionamiento solo, mirando a la distancia como si no pudiera ver nada o a nadie, y ya no me siento tan valiente. ¿Por qué podría él quererme? ¿Y cómo puedo competir con las chicas de cabello brillante, ojos brillantes y voces suaves que viven en Milford, quienes han nacido sabiendo qué hacer en cada situación o pueden al menos fingir que todo estará mejor de lo que yo jamás sería capaz? Porque lo entiendo. Veo la forma en que está caminando, cómo es real y verdaderamente mirando a la distancia. Yéndose a algún lugar que no está aquí. Él sabe lo que es tener a gente que te mira y sólo ve ciertas cosas. Para mí, es Tess. Para él, es su trastorno obsesivo compulsivo, o su aspecto.
  • 239. 240 Él es más que cómo luce o como sus dedos están moviéndose sin descanso, contando a un ritmo en que tienen que hacerlo. Y yo soy más que Tess. Camino hacia él. Prácticamente tengo que caminar hacia él antes de que me vea. —Oh —dice, luciendo asustado y creo (espero) feliz, y entonces él desvía la mirada hacia un lado, apartándola de mí—. No pensé… ¿qué estás haciendo aquí? —Tess —digo, y me odio a mí misma por cuán fácil es para mí decir eso. Cuán fácil es para mí no decir lo que quiero. Cuán fácil sería hacer de esto el final. Rompí mi propio corazón una vez. Se lo di a alguien que no sabía lo que quería, y tuve que recuperarlo cuando él rechazó sostenerlo. Podría romper mi corazón de nuevo. Podría sólo decirle a Eli que Tess va a ser trasladada. Agradecerle por todo. Decirle que lo siento porque ella no despertó para verlo. Nunca mencionar el beso. Nunca mencionar lo que quiero. —¿Ella está bien? —dice él, mirándome ahora, y veo dolor en sus ojos. No estoy imaginando eso. Sé como luce el dolor. Pasé años con él escrito en mí. —Ella está… ella está igual —digo—. Pero yo… yo no vine aquí para hablar de ella. —No lo hiciste —dice él, y no es una pregunta. Su voz es plana, sus ojos todavía son cautelosos y yo… Yo lo herí. —Lo siento —digo—. Por el otro día. Quería… A ti, es todo lo que tengo que decir. A ti, sólo tres letras y todas ellas ciertas, tan ciertas.
  • 240. 241 —No quería decir lo que dije —digo, porque “A ti” está atrapado dentro de mí, atrapado por el miedo. Es sólo… ¿por qué ahora? ¿Por qué a mí? No puedo responder a esas preguntas, y si no lo sé, ¿cómo puedo avanzar? Intenté crear felicidad antes, intentar crear mi feliz para siempre, y no funcionó. Creí en ello, y mira lo que sucedió. —¿Qué quieres decir? —dice Eli, todavía mirándome, directamente a mí, y ahí es cuando me doy cuenta de que este momento, este ahora, es mi oportunidad, si estoy dispuesta a tomarla. Si puedo creer en ella de nuevo. Y lo hago. —Quise decir que cuando me besaste, yo no… —¿Sabías que hacer? —dice Eli, girándose, caminando de regreso hacia los terrenos de la escuela vacía. Alejándose de mí. —Espera un minuto —digo, y camino detrás de él incluso aunque todo en mí parece tomar un camino familiar, para sólo gritar algo sencillo, algunas palabras que no signifiquen nada y sólo dejarlo ir. Pero no puedo—. ¿Podrías al menos dejarme terminar lo que quiero decir? Él se detiene y se da vuelta para enfrentarme. —Dije que era alguien que quería besarte. Yo… dije eso y tú dijiste que no sabías qué hacer. Eso… es una cosa que la gente diría antes de romperte el corazón. —Pero yo… —Eso es lo que Jack te dijo, ¿verdad? —dice él antes de que pueda decir algo más—. Eso es lo que mis padres me dijeron cuando me enviaron aquí. “No sabemos qué hacer contigo, Eli. Sólo no sabemos qué hacer”. Y entonces vino esto. Me fui. Mi vida con ellos… terminó. —Pero yo… —digo de nuevo, y él sacude su cabeza. —Yo… ¿por qué no quieres besarme? —dice.
  • 241. 242 Y ahora veo lo que siempre ha estado ahí, de lo que me he dado cuenta pero que nunca entendí realmente hasta ahora. Eli es tan inseguro como yo, como todos. La vida lo ha sorprendido como a mí. Lo ha herido como a mí. Y por una vez, sé que las palabras no son suficientes. Son palabras que sólo llenarán el espacio que se ha construido entre nosotros tan fácilmente. Así que no hablo. Sólo lo beso. —Oh —dice él cuando me alejo, y entonces él sonríe, con una sonrisa gloriosa, mareada que me inunda de adentro hacia afuera—. ¿Por qué no sólo dijiste eso antes? —Estaba tratando —digo, y me interrumpo, deteniéndome. Obligándome a ser honesta. —Tenía miedo. Tú me haces… soy tan feliz cuando estoy contigo y yo… quiero eso. Te quiero. Él sonríe de nuevo, una sonrisa que debería detener el mundo pero no lo hace porque está brillando en mí, sólo en mí, y se inclina, tocando mi rostro con una mano. —Abby —dice, y él no tiene que decir que también me quiere porque lo veo. Está escrito en sus ojos, en su sonrisa mientras nuestras bocas se encuentran de nuevo. Le devuelvo el beso y abro mis brazos hacia él, tocando sus hombros, sus brazos, su cabello. Tocándolo. Permitiéndome irme. Permitiéndome tener este momento. Permitiéndome estar aquí porque aquí es donde quiero estar. Permitiéndome abrir mis brazos, mi corazón, porque estoy lista para creer en la felicidad. Estoy lista para creer en mí.
  • 242. 243 nació y creció en un pequeño pueblo al sur de Virginia, donde sus padres eran ambos profesores de la escuela local. Luego de graduarse de la escuela se fue a la universidad con deseos de salir de ese pequeño pueblo y tener una gran carrera. Se graduó en estudios europeos y trabajo como editora hasta secretaria. Luego descubrió su pasión por escribir libros juveniles, y a lo largo de los años ha escrito una gran cantidad de estos libros. Es una de las más exitosas autoras de novelas para jóvenes en la actualidad. Miles de seguidores de esta autora han disfrutado de sus obras: O Something, maybe O Love You Hate You Miss You O Bloom O Perfect You O The Unwritten Rule O Stealing Heaven O Living Dead Girl O Grace O As I wake
  • 243. 244 ♥ www.purplerose1.activoforo.com