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María de Nazaret: ¿Una mujer común y corriente?
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María de Nazaret: ¿Una mujer común y corriente?

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Dr. Jorge Arturo Rodríguez Reyna. Respuestas a los cuestionamientos de quienes creen que María, la madre de Jesús, fue una mujer común y corriente.

Dr. Jorge Arturo Rodríguez Reyna. Respuestas a los cuestionamientos de quienes creen que María, la madre de Jesús, fue una mujer común y corriente.

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  • Maria Madre mira nos con bondad y enséñanos el camino correcto.
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  • 1. María de Nazaret: ¿una mujer común y corriente?
    Dr. Jorge Arturo Rodríguez Reyna (Perú)
  • 2. María es la Madre de Jesús y por tanto es la Madre de Dios, porque Jesús es Dios.
    María es la Reina del Universo, porque Jesús es el Rey del Universo, y la madre de todo rey es a su vez reina.
    María es Nuestra Señora, pues es la Madre de Nuestro Señor.
    María intercede ante su Hijo por nosotros, como lo hizo en las Bodas de Caná (Jn 2.1-11), y como también lo hacen las personas santas que ya viven en presencia de Dios.
    María es modelo de los cristianos por sus virtudes.
  • 3.
  • 4. María es nuestra madre, pues como dice el libro del Apocalipsis, son hijos de la Mujer (Ap 12), los que siguen los mandamientos de Dios.
    Si nosotros nos consideramos realmente cristianos y cumplidores de los mandatos del Señor, tenemos que aceptar que María es nuestra Madre, es la Madre de la Iglesia.
    Por otro lado, Jesús mismo nos la dejó como Madre a través de su apóstol Juan, mientras agonizaba en la cruz, y así como aquél la recibió en su casa desde aquel día (Jn 19.27), nosotros también debemos recibirla en nuestras vidas si es que realmente nos llamamos cristianos.
  • 5. Todo verdadero cristiano tiene que amar y venerar a María, pues es la Madre de nuestro Salvador, la llena de gracia, la bienaventurada, la llena del Espíritu Santo.
    Jn19.26-27: «Jesús, al ver a la Madre, … dijo a la Madre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’. Después dijo al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre’».
    Ya desde el principio, Dios anuncia enemistad entre Satanás y entre la Mujer. María es la nueva Eva, así como Jesucristo es el nuevo Adán. Es una nueva creación:
    Gn3.15: «Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza …»
  • 6.
  • 7. María es la Madre de Dios, no porque esto se le haya ocurrido a la Iglesia Católica, como dicen muchos hermanos protestantes, sino porque la misma Palabra de Dios, el Espíritu Santo a través de los labios de Isabel, así lo proclama.
    Cuando Isabel llama «Madre de mi Señor» a María, le está diciendo «Madre de mi Dios».
    Recordemos que Isabel era esposa de Zacarías, sacerdote de Dios y, por lo tanto, no era ignorante sobre el sentido de sus palabras; además, lo dijo estando llena del Espíritu:
  • 8. Lc1.43,45: «¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»
    Decir que María es solamente madre de la naturaleza humana de Jesús, como dicen los hermanos separados, es una completa herejía, puesto que Jesús es Dios-Hombre, es una persona con dos naturalezas indivisibles.
    María es Madre de Jesús, Dios y Hombre.
  • 9.
  • 10. María es modelo de humildadpues se reconoce a sí misma como la servidora, como la esclava del Señor.
    De los textos bíblicos, equivocadamente, se quieren valer nuestros hermanos separados para criticar la veneración que nosotros brindamos a la Madre de Dios, porque dicen ellos que María no puede ser alguien especial, pues ella misma dice que es sierva, pero, nuevamente se equivocan: si esto fuera así, a Jesús tampoco deberíamos reconocerlo como Dios, pues sabemos por la profecía de Isaías que Jesucristo es el Siervo de Yahvé (Is 42.1), y además en la Carta a los Filipenses, se dice que Jesús se hizo servidor (Fil 2.7).
  • 11. Usando el mismo criterio equivocado de los protestantes, consideraríamos de menor categoría al mismo Jesús.
    Como sabemos: Jesús es Dios, pese a lo cual, es también el Siervo de Yahvé.
    De igual forma, María es la Madre de Dios y también la sierva de Dios. Esto no la disminuye, al contrario, la engrandece.
  • 12. No olvidemos las palabras de Cristo: “El que se humilla, será engrandecido”.
    Lc1.38: «Dijo María: ‘Yo soy la servidora del Señor. Hágase en mí como me has dicho’».
    Lc1.47-48: «Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque se fijó en su humilde esclava».
  • 13.
  • 14. María es modelo de fe, pues el mismo Espíritu Santo – a través de Isabel – la reconoce como dichosa, como feliz, por creer en el mensaje que le ha sido dado de parte de Dios.
    Lc1.38: «Dijo María: ‘… Hágase en mí tal como has dicho’. Después la dejó el ángel».
    Lc 1.45: «¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!».
  • 15. La fe y la confianza absoluta de María van incluso más allá de la respuesta inicial negativa que recibió de parte de Jesús en Caná, pues pese a que El le dice que su hora aún no había llegado, ella insiste y se entrega confiadamente a la misericordia de su Hijo, por lo que indica a los empleados de las boda que siguiesen las indicaciones de Jesús, tras lo cual El hace el milagro, que ya conocemos.
  • 16. Si Jesús no hubiese tomado en serio la petición de su Madre, pues simplemente no habría transformado el agua en vino, pero vemos que la Biblia nos dice que Jesús sí hizo el milagro.
    En otras palabras, Jesús oyó y accedió a la petición (intercesión) de su Madre. María es, por esto, modelo de intercesión:
    Jn2.5: «Jesús le respondió: ‘Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? …’ Pero su madre dijo a los sirvientes: ‘Hagan lo que él les diga’».
  • 17.
  • 18. María es una mujer bendita, o como lo dice el diccionario santa y bienaventurada; María es llena de gracia, pues está llena de la presencia continua de Dios; María es la favorecida del Señor, pues en ella se fijó para ser la Madre de su Hijo:
    Lc1.28: «Llegó el ángel hasta ella y le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’».
    Lc1.30: «Pero el ángel le dijo: ‘No temas María, porque has encontrado el favor de Dios’».
    Lc1.42: «(Isabel) exclamó en alta voz: ‘¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!’».
  • 19.
  • 20. María, era una mujer reflexiva que meditaba continuamente los acontecimientos de la vida de Jesús, y ella fue la que brindó información al escritor bíblico, sobre la infancia del Señor, pues nadie mejor que ella, para conocer sobre la infancia de su Hijo.
    Veamos que Jesús obedecía a María en todo como el buen hijo que era, así como María fue una buena madre:
    Lc2.19: «María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior.»
    Lc 2 .51: “Posteriormente siguióobedeciéndoles (a María y José). Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón».
  • 21.
  • 22. María sufrió incomprensiones y dolor por causa del sufrimiento de su Hijo, como se lo había profetizado Simeón, cuando ella y José presentaron al niño Jesús en el Templo.
    Por lo anterior decimos que María es corredentora, pues fue co-partícipe del dolor de Cristo, al cual unió su propio sufrimiento:
    Lc 2.34-35: «‘Será una señal impugnada en cuanto se manifieste, mientras que a ti misma una espada te atravesará el alma’».
  • 23.
  • 24. A continuación, encontramos otros textos más que nos hablan de María, para que comprendamos mejor, junto a todas las citas anteriormente mencionadas, lo que María significa para la Iglesia:
    Cant6.10: «¿Quién es esta que surge como la aurora, bella como la luna, brillante como el sol, temible como un ejército?».
    Mt 1.22: «Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta: la virgen concebirá y dará a luz un hijo».
  • 25. Is7.14: «El Señor, pues, les dará esta señal: La joven está embarazada y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel».
    Mt 2.11: «Al entrar a la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra».
  • 26. Para terminar, podemos afirmar que solamente los católicos proclamamos como bienaventurada a María. De generación en generación, únicamente la Iglesia Católica le canta a María, la venera por ser Madre de nuestro Señor, la proclama feliz. Los que no lo hacen, simplemente desobedecen la Palabra de Dios:
    «Desde ahora todas las generaciones me llamarán Bienaventurada. El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí» (Lc 1.48-49).
    DR. JORGE ARTURO RODRÍGUEZ REYNA

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