Tema 2.
LA EXPANSIÓN IMPERIALISTA Y LOS ORÍGENES DE LA Iª
GUERRA MUNDIAL.

2.1. Colonialismo e imperialismo: concepto y ca...
2.1. Colonialismo e imperialismo: concepto y causas.
2.1.1. Introducción: el panorama histórico.
1.

Europa tras la “doble...
6.3.

6.2.3. Los problemas de la IIª República:
6.2.3.1. Gobiernos inestables.
6.2.3.2. Burocracia ineficaz.
6.2.4. El “af...
fenómeno de la expansión territorial europea en los siglos XIX y XX ofrece rasgos de los dos
conceptos, es decir caracterí...
seguridad contra la tendencia a que la acumulación de beneficios rebasara las posibilidades
de inversión rentable en el in...
concepto de raíz política– y se vincula a la noción germánica del mismo –la nación se sustenta
en la comunidad cultural–. ...
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barcos de vapor) que podían t...
5.2.2.2. Establece las reglas del proceso colonizador.
5.2.2.3. Ingreso de Alemania en la carrera colonial.
5.2.3. El obje...
2.3.2. El expansionismo norteamericano antes de la guerra de Secesión.
Hasta finales de los años cincuenta del siglo pasad...
doctrina. Y será el presidente Theodore Roosevelt quién reformule la doctrina Monroe al afirmar
que las naciones civilizad...
El equilibrio geopolítico europeo descansaba desde finales del XIX en los llamados
sistemas bismarckianos:
1. Primer siste...
el antagonismo austro-ruso con respecto a los Balcanes, lo que determina el acercamiento
austro-alemán. Los problemas de l...
—cesión de Libia y de las islas del Egeo (Dodecaneso)a Italia.
—Albania obtiene la independencia y queda como estado tapón...
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Causas 1ª g.m

  1. 1. Tema 2. LA EXPANSIÓN IMPERIALISTA Y LOS ORÍGENES DE LA Iª GUERRA MUNDIAL. 2.1. Colonialismo e imperialismo: concepto y causas. . . . . . . . . . . . -1- 2.1.1. Introducción: el panorama histórico. . . . . . . . . . . . . 2.1.2. Concepto. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.1.3. Causas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.1.3.1. Las causas económicas. . . . . . . . . . . . . . . . 2.1.3.2. Las causas políticas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.2.3.3. Las causas ideológicas. . . . . . . . . . . . . . . . . 2.1.3.4. Las causas demográficas . . . . . . . . . . . . . . -1-2-3-3-4-4-5- 2.2. El reparto del mundo. Las grandes áreas de expansión europea en África y Asia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -6- 2.2.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -62.3. El imperialismo norteamericano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -7- 2.3.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -72.3.2. El expansionismo norteamericano antes de la guerra de Secesión. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -82.3.3. El expansionismo americano tras la Guerra de Sucesión. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -82.3.4. El imperialismo norteamericano en el siglo XX. . . . . -92.4. Las crisis imperialistas y la tensión en Europa Oriental: causas de la Iª Guerra Mundial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -9- 2.4.1. Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.4.2. Las crisis marroquíes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.4.3. La cuestión de Oriente. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.4.4. Las causas de la Iª Guerra Mundial. . . . . . . . . . . -1- . -9-10-10-12-
  2. 2. 2.1. Colonialismo e imperialismo: concepto y causas. 2.1.1. Introducción: el panorama histórico. 1. Europa tras la “doble revolución” 1.1. ¿Un mundo de varias velocidades?. 1.2. Dos fechas significativas: 1870/1873 y 1914. 2. Economía. 2.1. La segunda revolución industrial. 2.2. Un periodo de crisis: ciclos Kondratieff. 2.3. El dominio del capitalismo monopolista y financiero. 3. Sociedad y política. 3.1. Dominio burgués º democracias parlamentarias (sufragio censitario versus sufragio universal). El voto femenino. 3.2. Una sociedad dominada por los valores burgueses. 3.3. ¿Total desaparición del Antiguo Régimen?. 4. Filosofía, cultura. 4.1. Del positivismo a Nietzsche. 4.2. Del realismo (naturalismo) al impresionismo. Las vanguardias artísticas. 4.3. Aceleración de los cambios culturales. 5. Aurora de un mundo nuevo. 5.1. Freud y el psicoanálisis. 5.2. El automóvil. 5.3. La fotografía y el cine. 5.4. Einstein y la teoría de la relatividad. 5.5. La física cuántica. 5.6. El taylorismo o el trabajo en cadena. 5.7. Progresión del marxismo. 6. La prepotencia europea. 6.1. Gran Bretaña. 6.1.1. El gran imperio de la época. 6.1.2. Liberales (Gladstone) y conservadores (Disraeli). 6.1.3. Surge el Labour Party. 6.1.4. Conciencia de una misión histórica: Carlyle, Kipling, Rhodes, Salisbury, Chamberlain. 6.1.5. La “era victoriana”. 6.1.6. Largo periodo de paz con pequeños conflictos coloniales (India, Crimea). 6.1.7. La cuestión irlandesa: el Sinn–Fein. 6.1.8. La democratización: sufragistas. 6.1.9. Pérdida de la hegemonía industrial compensada con su enorme imperio. 6.2. Francia. 6.2.1. La derrota del IIº Imperio en 1870. 6.2.2. La experiencia de la Comuna. -2-
  3. 3. 6.3. 6.2.3. Los problemas de la IIª República: 6.2.3.1. Gobiernos inestables. 6.2.3.2. Burocracia ineficaz. 6.2.4. El “affaire Dreyfus”. 6.2.5. Revanchismo francés. Alemania. 6.3.1. Unificación bajo la égida de Prusia. 6.3.2. El II Reich. 6.3.3. Emperador/canciller/Reichstag. 6.3.4. El papel de Bismarck (1870-1890). 6.3.5. Represión y leyes sociales. 6.3.6. Auge del S.P.D. 6.3.7. Guillermo II y el imperialismo. 6.3.8. Adelanto tecnológico en química y electricidad. 7. Las potencias extraeuropeas. 7.1. Estados Unidos. 7.1.1. Primer país industrializado no europeo. 7.1.2. La “conquista” del Oeste. 7.1.3. Guerra de Sucesión (1861-1865). 7.1.4. Despegue demográfico y económico. 7.1.5. De ex colonia a potencia mundial. 7.1.6. Del aislacionismo a gendarme mundial. 7.2. Japón. 7.2.1. La era Meiji (1868-1912). 7.2.2. Transformación desde arriba. 7.2.3. Evolución hacia gran potencia imperialista: Corea, Sajalin. 8. Los imperios decadentes. 8.1. Rusia. 8.2. China. 8.3. Persia. 8.4. Turquía. 9. Las zonas colonizadas. 9.1. África. 9.2. Asia. 9.3. Pacífico. 2.1.2. Concepto. Los conceptos de colonialismo e imperialismo no tienen una definición fácil y no es difícil comprender que están muy relacionados entre sí. Se habla de colonialismo para definir aquella situación en la que un país o estado ejerce un dominio total –político, cultural, militar, económico, etc.– sobre otro territorio. El imperialismo contemporáneo, por su parte, surge en el siglo XIX y se caracteriza por el establecimiento de relaciones de dominio indirecto (sobre todo económico) entre las potencias desarrolladas y los países dependientes. En realidad el -3-
  4. 4. fenómeno de la expansión territorial europea en los siglos XIX y XX ofrece rasgos de los dos conceptos, es decir características “modernas” pero también arcaicas. Es evidente que el colonialismo y el imperialismo no son fenómenos nuevos ni específicos de nuestro tiempo, pero desde finales del siglo XIX adquieren un significado especial. No obstante, los países europeos siguieron practicando fórmulas coloniales clásicas –dominio político directo– hasta después de la segunda guerra mundial y buscaron objetivos económicos típicamente mercantilistas (búsqueda de mercados, explotación de materias primas...) junto a unos objetivos económicos nuevos (exportación de capitales) y unas fórmulas de dominación más sutiles (imperialismo norteamericano). A pesar de esta ambigüedad, existen diferencias entre el imperialismo contemporáneo y el colonialismo comercial de los siglos XVI-XVIII : A). Los viejos imperios estaban ubicados principalmente en América, en cambio la ocupación contemporánea se produjo en África, Asia y el Pacífico. B). Las antiguas colonias habían sido principalmente de poblamiento y los emigrantes europeos crearon sociedades casi europeas. Las nuevas colonias fueron sobre todo territorios de ocupación controlados por minorías europeas. C). El ritmo de ocupación, que había sido lento y limitado en el espacio en la etapa precedente, fue rapidísimo en el siglo XIX. D). Las posesiones coloniales de la época moderna dieron lugar a escasos conflictos. En cambio, el imperialismo contemporáneo presentó un carácter más belicoso, con conflictos constantes. En la base del imperialismo contemporáneo se encuentra el desarrollo económico del capitalismo tras la llamada segunda revolución industrial y su transformación en un capitalismo de concentración industrial y de monopolios. El pensamiento histórico marxista ha insistido mucho en la naturaleza económica del imperialismo contemporáneo; Lenin 1 piensa que «el imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en que ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido señalada importancia la exportación de capitales, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de toda la tierra entre los países capitalistas más importantes» . 2.1.3. Causas. 2.1.3.1. Las causas económicas. El contexto económico del fenómeno imperialista viene dado por la llamada “Gran Depresión”. En 1873 se inició una etapa de crisis económica que, a pesar de leves recuperaciones, se mantuvo hasta 1896. ¿A qué se debió esta crisis? En los años anteriores se fueron dando una serie de factores que tendieron a recortar los beneficios empresariales: —la sindicación de los obreros cualificados hizo subir los salarios entre 1860 y 1874 una media del 20 %. —en la década de los 70 las tasas de interés y de descuento bancario fueron anormalmente bajas, lo que provocó un aumento del capital –muy barato– en busca de inversiones. —la caída de precios entre 1870 y 1880 se debió a una reducción de los costes y al aumento de la productividad. El proceso se ve agravado por la competencia y la contracción de la demanda. El aspecto fundamental fue la caída de la demanda . El proceso que llevó a la depresión podría describirse así: la inversión en el extranjero proporcionaba una válvula de 1 . LENIN, V.I. El imperialismo, fase superior del capitalismo. Ed. Fundamentos, Madrid 1974 -4-
  5. 5. seguridad contra la tendencia a que la acumulación de beneficios rebasara las posibilidades de inversión rentable en el interior de los respectivos países. Cuando esta válvula se quebró –quiebras financieras internacionales (bancarrota española de 1866, impago de intereses de la deuda turca, quiebras bancarias en Austria y Alemania, etc...), disminución del ritmo de la construcción ferroviaria en EE.UU. y en los países periféricos europeos , etc.– aumentó la inversión interna, lo que incrementó la capacidad productiva presionando a la baja a los precios y los beneficios, produciendo síntomas de superproducción. La solución a este problema la buscaron las empresas en la restricción de la competencia mediante dos medidas principales: la protección de los mercados y la concentración de la producción. Este proceso de dio en Alemania y en Estados Unidos antes que en Inglaterra, creándose poderosas asociaciones de productores como los konzern alemanes (Krupp, Thyssen, etc.) y los trusts americanos (Morgan, Carnegie y Moore que en 1901 se fusionaron en la U.S. Steel Corporation). En esta situación, en la que las grandes corporaciones disponían de enormes capitales para la inversión –que ya no era rentable en sus propios países–, la única solución era invertir en el exterior, en países atrasados en donde los beneficios eran más elevados porque las materias primas y los salarios eran baratos. Así pues, la relación entre el proceso de concentración y monopolización del capitalismo y la expansión territorial parece evidente. En resumen, podemos apreciar un imperialismo comercial que busca mercados susceptibles tanto de recibir los productos de la metrópoli como de suministrar materias primas a la industria. Con la implantación del capitalismo monopolista, las industrias no pueden subsistir sin mercados exteriores. La “Gran Depresión” agravó esta situación, provocando el abandono del librecambismo y la adopción del proteccionismo. Esto hizo inevitable la posesión de mercados en otras zonas del mundo. Al mismo tiempo, el capitalismo, al llegar a su fase monopolista (o financiera), se encuentra con unas perspectivas de beneficios limitadas, a causa del control del mercado y los precios por un número reducido de empresas, lo que hace que no sea rentable reinvertir los beneficios en el mismo mercado. Consecuencia lógica de la política nacional imperialista que se basa en la fuerza y en la guerra es el militarismo, que en la época se concretó en la política de rearme, principalmente en el área naval. Pero el militarismo también podría explicarse, aparte de las razones políticas, por la necesidad de desarrollar la industria pesada y de crear nuevas oportunidades de inversión mediante la fabricación de armamentos. 2.1.3.2. Las causas políticas. Tras las unificaciones de Italia y Alemania, el mapa político de Europa parecía estabilizado y las posibilidades de expansión territorial eran más fáciles fuera del marco europeo. Así, las necesidades de engrandecimiento nacional se proyectaron sobre los territorios de ultramar. La mayoría de los gobiernos estuvieron interesados en construir un imperio –sobre todo a partir de 1870, fecha del inicio de la grave crisis económica finisecular–, ya que las colonias daban prestigio internacional. También podían hacer olvidar los problemas internos (derrota de Sedán en Francia, pérdida de Cuba en España). Por último aparecían razones de índole geopolítica (dominio de rutas comerciales, marítimas, etc.). 2.2.3.3. Las causas ideológicas. Paralelamente a la extensión del capitalismo monopolista se produce un cambio en la ideología política de las clases dirigentes. La burguesía revolucionaria se había convertido en burguesía conservadora , y las ideas políticas liberales irán siendo substituidas por el nacionalismo y sus ramificaciones más o menos radicales: conservadurismo, militarismo, racismo... El nacionalismo se desvincula de su relación con el liberalismo –hasta entonces el concepto de nación había formado parte del pensamiento liberal, en el sentido de que la soberanía pertenecía a la nación, y ésta era la reunión del pueblo soberano; es, pues, un -5-
  6. 6. concepto de raíz política– y se vincula a la noción germánica del mismo –la nación se sustenta en la comunidad cultural–. De esta manera, la concepción política de la nación se desvanece y es sustituida por otra basada en la raza, la cultura, la lengua o la religión. Esta concepción será utilizada para justificar la expansión imperialista. Los sentimientos nacionalistas sirvieron para exacerbar los sentimientos beligerantes y revanchistas entre los pueblos europeos. Nietzsche2 o los teóricos del darwinismo social británico –que hablaba de naciones capacitadas para la lucha por la supervivencia– contribuyeron a la gestación del concepto de superioridad de la raza blanca, que debía llevar el progreso y la civilización a las naciones atrasadas. El racismo fue la consecuencia directa de estos planteamientos. Mitos como el de Tarzán o las obras literarias de Kipling o Conrad manifiestan claramente el concepto de superioridad del hombre blanco y, por tanto, la legitimidad intrínseca de la colonización. En este mismo contexto, hay que situar también el activismo misionero, protestante o católico, que indirecta o directamente desempeñó un papel destacable en el control de las poblaciones indígenas. 2.1.3.4. Las causas demográficas. Todas las formas de colonización han ido acompañadas de migraciones humanas, pero entre 1850 y 1900 estas migraciones se convirtieron en masivas. El enorme crecimiento de la población en Europa provocó una presión demográfica enorme que convirtió en providencial la salida migratoria hacia ultramar. CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN (en millones de habitantes) Países y continentes Europa 1800 1914 % crecimiento 180 460 255,56% 6 100 1666,67% 26 52 200,00% Total países dominantes 212 612 288,68% Asia (excepto Japón) 550 870 158,18% África 95 125 131,58% América Latina 17 75 441,18% 662 1070 161,63% Estados Unidos y Canadá Japón Total países dominados De esta manera, los problemas del paro o las tensiones sociales que podía provocar la falta de perspectivas se vieron alejados por la posibilidad de irse a las colonias. Para esta 2 .Su obra Así habló Zaratustra (1885) fue interpretada como un alegato a favor del hombre nuevo, del hombre superior –que coincide con hombre germánico–. -6-
  7. 7. movilización masiva fue fundamental la existencia de unos medios de transporte (ferrocarril, barcos de vapor) que podían transportar grandes masas de población. 2.2. El reparto del mundo. Las grandes áreas de expansión europea en África y Asia. Los apartados de la expansión europea en África y Asia deben trabajarse por los libros de texto respectivos. El apartado del imperialismo norteamericano se verá por apuntes. Lo que aquí se ofrece es, simplemente, un esquema orientativo. 1. 2.2.1. Introducción. Las áreas: África, Polinesia y Asia. 2. Los distintos tipos de países imperialistas. 2.1. Larga tradición: Inglaterra, Francia. 2.2. Reciente tradición: Alemania, Italia, Japón. 2.3. Pequeñas potencias: España, Bélgica. 3. Tipos de dominación. 3.1. La colonia (dominio absoluto). 3.2. La semicolonia o protectorado: Marruecos respecto a España y Francia. Egipto respecto a Inglaterra. 3.3. La dependencia financiera y diplomática. 4. La formación de los imperios coloniales de Inglaterra y Francia. 4.1. Inglaterra. 4.1.1. control de las escalas que aseguran el dominio de las rutas coloniales. 4.1.2. establecimientos comerciales en las costas africanas. 4.1.3. colonias de poblamiento blanco. 4.1.4. colonias de explotación: la India. 4.1.5. la mayor potencia colonial mundial. 4.2. Francia. 4.2.1. se orientó hacia el África mediterránea. 4.2.2. en Asia se espandió sobre la base de Cochinchina y Camboya (Vietnam, Laos, Camboya). 4.2.3. la parte esencial de su imperio se encuentra en el África occidental (Senegal, Mali, Mauritania, Chad, Burkina Faso ,Rep. Centroafricana, etc.) 4.2.4. Madagascar. 5. El reparto de África. 5.1. El mejor ejemplo de reparto colonial º un continente aún virgen. 5.2. Cronología. 5.2.1. Década de 1880: remonte de los ríos. 5.2.1.1. Congo: belgas, portugueses y franceses. 5.2.1.2. Senegal: franceses. 5.2.1.3. Níger: ingleses. 5.2.2. Conferencia de Berlín de 1885. 5.2.2.1. Convocada para resolver el conflicto del Congo. -7-
  8. 8. 5.2.2.2. Establece las reglas del proceso colonizador. 5.2.2.3. Ingreso de Alemania en la carrera colonial. 5.2.3. El objetivo inglés es crear un gran eje colonial desde Egipto hasta El Cabo. 5.2.4. En 1892 el reparto de África estaba consumado. 2.3. El imperialismo norteamericano. 2.3.1. Introducción. Los primeros planteamientos de una política exterior expansionista por parte de EE.UU. aparecieron en el último cuarto del siglo XIX. Respondían, sin duda, al fin de la expansión interior hacia el oeste, a las consecuencias de la transformación del capitalismo (la Gran Depresión) y a una conciencia de superioridad del hombre blanco muy arraigada en algunos sectores protestantes. Hacia 1870 las posibilidades de expansión hacia el oeste habían llegado a sus límites máximos, al tiempo que la Guerra de Secesión (1861-65) acababa de diseñar el modelo social de la expansión en beneficio de los estados industrializados del norte. Paralelamente, la industria americana estaba recibiendo un formidable impulso. Este proceso fue acompañado de fusiones y concentraciones en algunos sectores -como, por ejemplo, el ferrocarril-. Ya en 1879 se forman los primeros trust y grupos económicos controlados por los Rockefeller, los Du Pont, los Morgan, etc. Como consecuencia de este proceso se acentúa la necesidad de expansión más allá de las fronteras nacionales. Pero, desde un principio, la expansión estadounidense hacia el exterior fue de tipo económico y no político; la fórmula colonial impuesta por las potencias europeas en África o Asia apenas si fue utilizada por los EE.UU., de la misma manera que el intervencionismo militar se reservó al área Centroamericana y del Caribe. La industrialización y el enorme crecimiento demográfico de los EE.UU. (Ver Cuadro siguiente) fueron la base de su conversión en la primera potencia imperialista no europea a fines del siglo XIX y en la primera potencia económica mundial tras la Gran Guerra. De hecho, los inicios del imperialismo norteamericano coinciden con la etapa de mayor despegue económico. PRODUCCIÓN Y POBLACIÓN DE LOS EE.UU. (1859-1929) Año Valor Prod.(mill $) Población (mill.) 1859 3686 31.5 1869 3271 39.9 1879 5304 50.2 1889 8659 63.0 1899 11751 76.0 1909 17190 92.4 1919 21449 106.4 1929 32969 123.6 -8-
  9. 9. 2.3.2. El expansionismo norteamericano antes de la guerra de Secesión. Hasta finales de los años cincuenta del siglo pasado el expansionismo norteamericano respondió más a la dinámica de la frontera interior (conquista del Oeste) que a la lógica imperialista propiamente dicha. La única excepción fue la conquista de Texas y de los territorios mexicanos. El final de la Guerra de Secesión pone en evidencia a la política internacional llevada a cabo hasta entonces: la llamada doctrina Monroe, -formulada en 1823, cuando el presidente Monroe expuso su teoría de no intervención en los asuntos europeos a cambio de la no intervención de las potencias europeas en los asuntos americanos- que responde a una fase en la que EE.UU. aun no podía enfrentarse a las potencias europeas y que entraña, por tanto, una posición aislacionista y defensiva. 2.3.3. El expansionismo americano tras la Guerra de Sucesión. A partir de 1879 el capital norteamericano comienza a dirigirse hacia países como México, Cuba, Costa Rica o Honduras en busca de extracciones mineras, petróleo, haciendas ganaderas, etc. El siguiente cuadro nos proporciona una idea del crecimiento de estas inversiones. INVERSIONES DIRECTAS DE EE.UU. EN IBEROAMÉRICA (mill. $) AÑO INVER. DIRECTAS TOTAL INVERSIÓN % SOBRE TOTAL 1897 308 308 100 1908 754 1609 47 1914 1281 1649 78 1919 1978 2406 82 1930 3519 5246 67 Estas inversiones señalan el progresivo interés de EE.UU. por la zona iberoamericana, no sólo desde un punto de vista económico sino también militar y estratégico. Así, la doctrina Mahan establece una nueva geopolítica basada en el triángulo estratégico formado por Alaska, Hawai y Panamá, y en la superioridad naval estadounidense. Cuando Theodore Roosevelt logró asegurar, hacia 1903, el dominio americano de esos vértices, las tierras comprendidas en ese triángulo pasaron a formar parte de las preocupaciones habituales de la Casa Blanca. De esta manera, el Pacífico y Latinoamérica serán las zonas de mayor interés para el imperialismo norteamericano. 2.3.4. El imperialismo norteamericano en el siglo XX. Los prolegómenos de la política expansiva norteamericana aparecen en Cuba y Puerto Rico, que caen bajo su influencia, junto a las Filipinas, tras la derrota española en 1898. Para poner en marcha esta nueva política exterior era necesario romper con el aislamiento que había caracterizado la actitud norteamericana desde que el presidente Monroe formuló su -9-
  10. 10. doctrina. Y será el presidente Theodore Roosevelt quién reformule la doctrina Monroe al afirmar que las naciones civilizadas, como EE.UU., tienen la obligación moral de intervenir en los asuntos de los pueblos que caminan hacia la ruina y el desorden. Este corolario se materializó en la intervención estadounidense en la República Dominicana (1904), que da origen a su política de Big Stick (Gran Garrote) -necesidad de intervención militar allí donde esté en juego algún punto de importancia estratégica o peligren los intereses norteamericanos- con los países latinoamericanos. Así pues, los primeros centros de atención del imperialismo norteamericano son el Caribe y el Pacífico -Hawai había pasado a manos norteamericanas en 1898, lo mismo que Filipinas-. Y ello tanto por intereses económicos -asegurarse mercados, proteger inversiones...-, como por la necesidad de garantizar un tráfico interoceánico seguro. Desde ese momento, la presencia norteamericana en estas dos zonas fue constante; en la República Dominicana desde 1904 hasta 1924; Cuba estuvo ocupada entre 1906 y 1909; Nicaragua entre 1909 y 1912; Honduras desde 1910 hasta 1912; Guatemala tuvo que aceptar las peticiones territoriales de la United Fruit Co. en 1906 y Haití sufrió el desembarco de tropas estadounidenses en 1914. La construcción del canal de Panamá (1914) representó un auténtico alarde de la ingeniería norteamericana y tuvo una importancia enorme para asentar los intereses norteamericanos en la zona y afianzar su hegemonía. La línea de intervención se mantuvo por uno u otro medio. El presidente Talf (1909-1913) aplicó durante su mandato la llamada "dollar diplomacy", consistente en la intervención a través de las inversiones norteamericanas, tanto públicas como privadas. W. Wilson (1913-1921), por su parte, se inclinó más hacia una línea moralista, retomando la idea de la "misión civilizadora" e inspirándose en un virtual destino civilizador de los EE.UU. En cualquier caso, Estados Unidos era en 1920 una potencia mundial de primer orden, no sólo por su expansionismo anterior -en Iberoamérica y Asia- sino también por la posición adquirida después de la Primera Guerra Mundial. En 1918, la deuda contraida por Europa con la nueva potencia americana ascendía a unos 7.000 millones de dólares, a los que luego se sumarían otros 3.000 para la reconstrucción; de nación deudora había pasado a convertirse -y ya para mucho tiempo- en la principal acreedora de las viejas potencias europeas. En tales condiciones, controlando la economía de los europeos, no parecía necesario hacer valer la fuerza demostrada; se volvió al aislacionismo, pero con los controles económicos bien asegurados y su área de influencia bien diseñada. 2.4. Las crisis imperialistas y la tensión en Europa Oriental: causas de la Iª Guerra Mundial 2.4.1. Introducción. Parece evidente que no hubo una causa única en el desencadenamiento de la Iª Guerra Mundial, sino que una serie de factores fueron contribuyendo a crear un clima de alta tensión en Europa. Dos elementos tuvieron un papel fundamental: por una parte, el choque entre imperialismos rivales; por otro lado, el nacionalismo, un problema irresuelto desde las revoluciones de 1848 y que estalló ahora con más fuerza. El inicio de la carrera imperialista significó el aumento de las rivalidades entre la potencias europeas. Las crisis se suceden entre 1900 y 1914, distinguiéndose dos tipos de crisis: —crisis debidas al expansionismo colonial: por ejemplo, las crisis marroquíes. —crisis debidas al expansionismo territorial del Imperio Austro-Húngaro y de Rusia hacia los territorios europeos del Imperio Otomano. -10-
  11. 11. El equilibrio geopolítico europeo descansaba desde finales del XIX en los llamados sistemas bismarckianos: 1. Primer sistema: Alianza de los Tres Emperadores (Prusia, Austria-Hungría y Rusia). Esta alianza, conseguida en 1873, presentaba el problema de la rivalidad rusoaustriaca por los Balcanes. La Conferencia de Berlín de 1878 representa la disminución de la influencia rusa en la zona al tiempo que se concede la administración de Bosnia-Herzegovina a Austria. El objetivo final de la alianza era el aislamiento de Francia, pero, desde un principio, se mostró muy frágil. 2. Segundo sistema: Tratado austro-alemán contra Rusia (Dúplice Alianza). El tratado se extiende después (1882) a Italia (Triple Alianza). El objetivo de todos estos sistemas diplomáticos era el aislamiento de Francia, y Bismarck lo consiguió hasta 1891. La respuesta francesa a estos tratados fue la siguiente: 1. Alianza franco-rusa de 1891. 2. Francia y Gran Bretaña resuelven sus diferencias coloniales y firman (1904) la Entente Cordiale. 3. Se firma la Triple Entente (1909) entre Francia, Gran Bretaña y Rusia que permanece en vigor hasta 1917. La situación internacional había ido evolucionando desde la multipolaridad a la ipolaridad. Y ello en un contexto en el que los roces eran cada vez más frecuentes y nuevas potencias extraeuropeas (Japón, EE.UU.) estaban surgiendo con pretensiones imperialistas. 2.4.2.Las crisis marroquíes. La primera crisis marroquí viene dada por la penetración francesa en el reino magrebí con el apoyo español. Alemania, por su parte, se muestra partidaria de su independencia. La solución llega en la Conferencia de Algeciras de 1906, que consagra la independencia formal del reino marroquí pero establece una política de puertas abiertas a para la inversión y el comercio. La segunda crisis marroquí se produjo en 1911 a raíz de la intervención militar francesa y de la consecuente protesta alemana. La solución llegó con el Acuerdo franco-alemán sobre el Congo, mediante el que se compensa a Alemania con concesiones en ese territorio. 2.4.3. La cuestión de Oriente. La región de los Balcanes –como derivación de la debilidad del Imperio Turco– era el principal foco de conflictividad en Europa. La Conferencia de Berlín de 1878 –reunida como consecuencia de la guerra ruso-turca (primer triunfo del paneslavismo) de 1877-78– significó el inicio de la decadencia del Imperio Turco con el reconocimiento de la independencia de Serbia, Montenegro y Rumanía; Bulgaria continúa como principado autónomo mientras que Austria obtiene el derecho de administrar Bosnia-Herzegovina (mapa 1: Atlas Histórico Mundial, vol II, pag. 84) Las consecuencias de este proceso no tardan en manifestarse. Pese al mantenimiento de la paz, Rusia se muestra disconforme; las relaciones ruso-alemanas empeoran y se acentúa -11-
  12. 12. el antagonismo austro-ruso con respecto a los Balcanes, lo que determina el acercamiento austro-alemán. Los problemas de los Balcanes siguen sin resolverse. El elemento fundamental del problema será la enemistad serbo-austriaca. Serbia cerraba el paso al comercio austriaco dirigido a Grecia o al Imperio Turco. La respuesta austriaca será la incorporación definitiva de Bosnia-Herzegovina (1908). Se estuvo al borde de la guerra y la hostilidad entre Serbia y Austria se acrecentó. La acentuación de la decadencia del Imperio Turco junto a las marcadas diferencias de religión, cultura y tradición, más el problema de las minorías y las ambiciones de los jóvenes estados convertían la región en un auténtico polvorín. A ello hay que sumar la intervención directa de las grandes potencias (Austria-Hungría, Italia, Rusia). En 1911 Italia decide participar en el festín de los restos del Imperio Turco e invade Libia y algunas islas del Egeo. En 1912, Serbia, Bulgaria y Grecia forman la 1ª Liga Balcánica y, con ayuda rusa, derrotan al ejército turco. Esta derrota tuvo diversas consecuencias –que implicaron el engrandecimiento territorial de los países vencedores–, las más importantes de las cuales fueron: -12-
  13. 13. —cesión de Libia y de las islas del Egeo (Dodecaneso)a Italia. —Albania obtiene la independencia y queda como estado tapón entre las ambiciones de Serbia, Grecia e Italia. En 1913 estalla la segunda guerra balcánica que enfrenta a búlgaros contra serbios y griegos. La guerra contribuye a perfilar las alianzas y a separar aún más a Serbia y a AustriaHungría. 2.4.4. Las causas de la Iª Guerra Mundial. Podemos distinguir nueve causas principales de la primera conflagración mundial: 1. La rivalidad entre las potencias europeas derivada de sus ambiciones imperialistas. 2. La carrera de armamentos entre las grandes potencias. 3. La rivalidad anglo-alemana por la supremacía naval. 4. Las dificultades internas del Imperio Austro-Húngaro, constituido por grupos étnicos dispares. 5. La pérdida del carácter defensivo de las alianzas europeas. 6. La política rusa en los Balcanes 7. Las movilizaciones y ultimátums precipitados (a consecuencia también de los planes estratégicos militares, ya confeccionados de antemano). 8. Los nacionalismos francés (política revanchista por la derrota de 1870) y alemán (pangermanismo). 9. La rivalidad económica entre los países del capitalismo más avanzado por la necesidad de conquistar nuevos mercados. En este polvorín la chispa que hizo estallar la situación se produjo el 28 de junio de 1914. El asesinato por un estudiante bosnio del archiduque heredero del trono austríaco Francisco Fernando en Sarajevo precipitó los acontecimientos. Austria responsabilizó a Serbia del asesinato y le envió un ultimátum. El rechazo de Serbia de algunas de las cláusulas provocó la declaración de guerra austriaca. A partir de ahí entra en acción el juego de alianzas: Rusia moviliza sus tropas a lo que responde Alemania con la misma medida. Al mismo tiempo, Francia moviliza también sus tropas. El 3 de agosto Alemania declara la guerra a Francia y el 10 de agosto a Rusia. El 4 de agosto Alemania invade Bélgica, país neutral, y se lanza sobre Francia. La violación de la neutralidad belga hace entrar a Gran Bretaña en la guerra contra Alemania. A ellos se le fueron sumando otros estados: —Italia, a pesar de su tratado con Alemania y Austria-Hungría, interviene en 1915 a favor de la Entente. —Turquía lo hace a favor de Alemania. —Rumania interviene a favor de la Entente. —Bulgaria a favor de Alemania. —Japón a favor de la Entente. —Estados Unidos (1917) a favor de la Entente. -0-
  14. 14. -1-

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