Costa de marfil

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Costa de marfil

  1. 1. CÔTE D’IVOIRE - IVORY COAST - COSTA DE MARFIL LOS REPORTAJES DE GUIABIZKAIA. Gisela: “Al tratar de evocar los recuerdos más intensos que viví con los niños en Costa de Marfil (2010-2011), se me divorcia el alma”.
  2. 2. <ul><li>COSTA DE MARFIL </li></ul><ul><li>Población (2009): 21 millones de habitantes. </li></ul><ul><li>PIB per cápita: 1.500 $ </li></ul><ul><li>Indice de Desarrollo Humano: puesto número 149 </li></ul><ul><li>Esperanza de vida: 48 años </li></ul><ul><li>Tasa de mortalidad infantil en menores de 1 año por cada mil nacidos vivos: 83 </li></ul><ul><li>Tasa de mortalidad infantil en menores de 5 años por c/mil nacidos vivos: 118 </li></ul><ul><li>ESPAÑA </li></ul><ul><li>Población (2010): 47 millones de habitantes </li></ul><ul><li>PIB per cápita: 29.600 $ </li></ul><ul><li>Indice de Desarrollo humano: puesto número 20 </li></ul><ul><li>Esperanza vida: 81,5 años </li></ul><ul><li>Tasa de mortalidad infantil en menores de 1 año por cada mil nacidos vivos: 4 </li></ul><ul><li>Tasa de mortalidad infantil en menores de 5 años por c/mil nacidos vivos: 4 </li></ul>
  3. 3. <ul><li>El 28 de noviembre de 2010 se celebraron las primeras elecciones desde el año 2000. </li></ul><ul><li>L.Gbagbó se autoproclamó ganador, pero la comunidad internacional reconoció como ganador a A. Quattara </li></ul><ul><li>Mon pays va mal </li></ul><ul><li>Avant on ne parlait pas de nordistes ni de sudistes </li></ul><ul><li>Mais aujourd'hui tout est gâté </li></ul><ul><li>L'armée est divisée </li></ul><ul><li>Les étudiants sont divisés </li></ul><ul><li>La société est divisée </li></ul><ul><li>Même nos mères au marché sont divisées </li></ul><ul><li>Mi país va mal </li></ul><ul><li>Antes no se hablaba de nordistas ni sureños </li></ul><ul><li>Pero hoy todo está estropeado </li></ul><ul><li>La armada está dividida </li></ul><ul><li>Los estudiantes están divididos </li></ul><ul><li>La sociedad está dividida </li></ul><ul><li>Hasta nuestras madres en el mercado están divididas. </li></ul>Gisela Muñoz, Bilbao 1981, Médico-Pediatra por la UPV. Dos estancias en Costa de Marfil, entre junio 2010 y enero 2011, en colaboración con el Centro Pediátrico y Hogar de Niños de la Asociación Amies des Malades en Bouaké. Pasé parte de la guerra civil en dicha ciudad y en Abidjan. - Gracias al programa Juventud Vasca Cooperante 2010, por la oportunidad. Un abrazo especial a Tomás y a Pére Manu. - A Elisabeth y Amoikon, por ejemplo de amor combatiente. - A mi padre, por la idea de esta presentación. A mi madre, por la paciencia que derrochó. ABIDJAN, diciembre 2010
  4. 4. <ul><li>En 1960, tras lograr la independencia de Francia, el presidente Houphouët impulsó una política agraria sin igual en todo el continente, llevando a Costa de Marfil al primer puesto en producción de cacao del mundo y tercero de café. Durante los años 60-80 el desarrollo económico fue tal, que llegó incluso a garantizar una sanidad y educación públicas de calidad. </li></ul><ul><li>La necesidad de mano de obra atrajo inmigrantes de países colindantes, hasta llegar a suponer el 30% de la población. En un país con la mitad de habitantes que España, hay más de sesenta etnias y lenguas; musulmanes, cristianos y animistas conviven en proporciones similares. </li></ul><ul><li>Houphouët murió en 1993. Desde entonces se han sucedido los enfrentamientos periódicamente, más o menos identificados con un Sur muy apegado al sentido de la “ivoirité”, y un norte de origen inmigrante y más pobre. </li></ul><ul><li>Desde la guerra civil del 2002, sólo la presencia directa de los Cascos Azules y tropas francesas ha evitado peores masacres. </li></ul><ul><li>“ Aquí no puede pasar lo que en Ruanda ” decían los marfileños ante el clima de tensión creciente a finales de 2010, “porque somos una sopa de muchos ingredientes distintos”. </li></ul><ul><li>Pero sí se puede dividir al país en dos. O eso, una vez más, es lo que se dice ha estado a punto de ocurrir, si se obvian los ingentes intereses económicos en torno al cacao y otras materias primas, incluídas posibles explotaciones petrolíferas. </li></ul><ul><li>Fotos, diciembre 2010, Abidjan y alrededores </li></ul>
  5. 5. <ul><li>Los conflictos que se desataron a raíz de las elecciones del 2010 provocaron más de un millar de muertos, un millón de refugiados y un país escindido. Dejaron de enviarse medicamentos y sangre para transfundir al norte y se cortó el abastecimiento de productos agrícolas al sur. </li></ul><ul><li>Pude ver cómo la gente iba sufriendo las consecuencias: </li></ul><ul><li>Antes del 28 de noviembre solo disponíamos de una enfermera en el Centro pediátrico. Tras varias amenazas anónimas en su móvil decidió huir a Abidján, la capital. Allí se reunió con su hija y su esposo, policía nacional del gobierno de Gbagbó. Nunca volvió. </li></ul><ul><li>En Yamoussoukro, un médico senegalés de la ONU había invertido la mayor parte de su año destinado en Costa de Marfil entrenando a los soldados para “ligas” de fútbol entre distintos batallones de la ONU en el país. En diciembre fue enviado a Abidján, como parte del contingente de 800 Cascos Azules que formaría el cerco de protección alrededor del hotel de lujo que serviría de bunker político a Ouattara. </li></ul><ul><li>J. era un niño de cinco años residente en el Hogar de Bebés en Bouaké, desde que sus padres murieron de SIDA siendo él un bebé. Antes del 28 de noviembre su ilusión era empezar la escuela y conocer a otros niños de su edad. Incluso había aprendido la letra “A” él solo, y nos mostraba con trazos torpes y orgullosos el dominio que tenía para dibujarla. La mayor parte de colegios no volvieron a abrir sus puertas, bien por miedo de un ataque, bien porque los profesores habían huído. </li></ul><ul><li>J. se volvió un niño cada día más conflictivo, que sufría con cada ilusión que se le secaba. </li></ul><ul><li>Son sólo algunos ejemplos de vidas que se vieron azotadas por el bloqueo de medicinas, la huída de médicos y maestros, cierre de bancos y compañías de transportes, sabotajes sobre los medios de comunicación y mercados desolados con madres de familia desesperadas por no encontrar carbón con el que calentar una olla vacía. </li></ul>
  6. 6. <ul><li>Cuando miro a un niño se me despiertan dos sentimientos: </li></ul><ul><li>uno de ternura, por lo que es </li></ul><ul><li>y otro de respeto, por lo que puede llegar a ser. </li></ul><ul><li>Louis Pasteur </li></ul><ul><li>Me llamaron una mañana del Hogar de Bebés para ver a una niña recién llegada de una aldea no muy lejana. </li></ul><ul><li>Al entrar en el cuarto lo primero que encontré fue el silencio; después, la cara de consternación de Elisabeth, la fundadora, marfileña de cincuenta años, paso pequeño, abrazo fértil y mirada de bruja buena. Al fondo de la estancia una pareja de ancianos me tendió un paño de colores vivos que a modo de matriz, envolvía el cuerpecito menudo de su nieta de dos meses, y apenas un kilo y medio de peso. </li></ul><ul><li>Víctima de una violación -nos contaron- su hija y madre del bebé, había dado a luz a una niña de la que no se podía ocupar, debido a la discapacidad mental que sufría. </li></ul><ul><li>Con la pequeña ocupando casi la totalidad de mi mano, Elisabeth y yo nos observamos, compartiendo un dolor oscuro…y un deseo. </li></ul><ul><li>No se si fue intuición o simple desesperación, pero seguro que no fue ciencia: </li></ul><ul><li>Se quedará y en un tiempo será una gordita hermosa- dije, imprudente. </li></ul><ul><li>Elisabeth entró en pánico. El mismo que llevó a los ancianos a no haber elegido aún un nombre para su nieta: ¿y si moría? </li></ul><ul><li>Pero la recompensa a los días y noches de cuidados intensos llegó, y hoy con doce meses pesa casi nueve kilos, se llama Gisèle, y sonríe, mucho. </li></ul>
  7. 9. <ul><li>Era el tercer y último día que íbamos a atender y dispensar gratuitamente medicamentos a los niños de Tounvré, aldea natal de Elisabeth, en una de las regiones más pobres del país, en el norte. Agotados al atardecer, una larga cola esperaba aún afuera, en la explanada polvorienta. </li></ul><ul><li>Se me fueron los ojos hacia una madre que acunaba tristemente en su regazo a su hijo de cuatro años, severamente desnutrido, los pies hinchados por los edemas debidos a la falta de proteínas. Apenas abría sus ojitos de vez en cuando, y con un hilito de voz que jamás olvidaré, pedía agua a su mamá, también desnutrida. </li></ul><ul><li>Impulsivamente fui hacia el niño y lo tomé en brazos, para llevarlo a la casa en la que nos estábamos alojando y continuar allí ofreciéndole lo poco que teníamos: agua limpia y batidos. </li></ul><ul><li>No tardó en apagarse aquel hilito de voz y su respiración cambió, se volvió irregular e insuficiente, y una mirada a la mamá bastó para que comprendiera. </li></ul><ul><li>He visto morir a más niños, he vivido momentos personales más o menos duros, pero el dolor que sentí en Tounvré no lo puedo comparar con nada. </li></ul><ul><li>Lloré junto al cuerpo sin vida que yacía en una manta sobre el suelo, hasta que la mamá, con lágrimas de experiencia, me puso una mano sobre el hombro. Me aparté, agarró a su hijo y cuidadosamente se lo colocó a la espalda, como tantas otras veces. Antes de atravesar el umbral de la puerta se giró hacia nosotros, y sus labios se movieron lentamente. </li></ul><ul><li>Aún retumba aquel “ gracias” entre las paredes de mi memoria. </li></ul>
  8. 11. <ul><li>Tal vez sea un instinto que nace con ellas </li></ul><ul><li>Tal vez se trate </li></ul><ul><li>de una aceptación sumisa que comienza </li></ul><ul><li>cuando comprenden </li></ul><ul><li>que tiempo libre es masculino </li></ul><ul><li>y tarea </li></ul><ul><li>femenino singular </li></ul><ul><li>Tal vez soy osada y me equivoco </li></ul><ul><li>Quizás si tuvieran opción </li></ul><ul><li>y pudieran, </li></ul><ul><li>se elegirían también así </li></ul>Son el primer alimento de una nueva vida las manos que deshacen peligros, mientras continúan tejiendo el hogar donde madure su crisálida Son las brasas que con la humildad de la que sabe aseguran el sol que ha de alumbrar tras la oscuridad cada mañana Son ellas, referentes de entrega y coraje mujeres de África cimientos de continuidad Madres.
  9. 14. <ul><li>Tras sentir por primera vez la tierra palpitar en Africa, </li></ul><ul><li>ya no pude desprenderme de su abrazo eterno. </li></ul><ul><li>No es sólo por el dolor sordo de una infancia que nace </li></ul><ul><li>con sabor a hambre en la boca. </li></ul><ul><li>No es sólo por las semillas de esperanza que señalan el </li></ul><ul><li>rastro de una madre que hace tres noches abandonó el </li></ul><ul><li>poblado con su hijo febril atado a la espalda. </li></ul><ul><li>No es sólo porque muchos jóvenes marfileños analizan </li></ul><ul><li>las consecuencias del libre mercado y la deuda externa, </li></ul><ul><li>las causas del conflicto social y las alternativas. </li></ul><ul><li>No es sólo por el cuerpo frío de una niña de dieciséis años </li></ul><ul><li>que para siempre guardará en su vientre al niño que no pudo </li></ul><ul><li>pagar el billete de ida a la vida, </li></ul><ul><li>en un sistema sanitario enfermo de codicia. </li></ul><ul><li>No es sólo por la sabiduría legendaria de sus ancianos, </li></ul><ul><li>o el compromiso de una nueva generación por cuidar de sus ancestros, </li></ul><ul><li>porque vivos o muertos, </li></ul><ul><li>todos los miembros del grupo pertenecen íntimamente al clan. </li></ul><ul><li>No es sólo porque desean un futuro para sus hijos, </li></ul><ul><li>sino porque además creen en él </li></ul><ul><li>y ya están trabajando duro para alcanzarlo. </li></ul><ul><li>Hasta el punto </li></ul><ul><li>de haberme demostrado a diario que a veces </li></ul><ul><li>las pesadillas son sólo sueños en gestación </li></ul><ul><li>a los que con esfuerzo y esperanza, </li></ul><ul><li>hay que atreverse a parir. </li></ul>
  10. 16. <ul><li>El once de abril de 2011 Laurent Gbagbó fue detenido junto a su esposa en su domicilio de Abidján por las fuerzas afines a Alassane Ouattara, y éste tomó definitivamente el mando del país. </li></ul><ul><li>El FMI y el Banco Mundial desactivaron su bloqueo económico. </li></ul><ul><li>Costa de Marfil ya puede seguir siendo el primer país exportador de cacao en el mundo. </li></ul><ul><li>Cascos Azules, y tropas francesas siguen en el país. </li></ul><ul><li>En Abidjan, en Bouaké… en muchos lugares, diversas ONG’s siguen apoyando a las organizaciones locales, a las mujeres y hombres marfileños que vuelven a creer en un futuro para sus niños. </li></ul><ul><li>La mayoría de mis amigos locales, han podido volver a sus casas, a sus trabajos. </li></ul><ul><li>El Hogar de niños y el Centro pediátrico de N´Gatakro en Bouaké, siguen intentando sobrevivir, aunque cada día con más dificultad. </li></ul><ul><li>Hay personas muy queridas… de las que no se ha sabido más. </li></ul>

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