LA RELIGION Y LA ASTRONOMIA - Presentation Transcript
(NC&T) Galileo es uno de los más grandes científicos en la historia humana.
Albert Einstein le llamó \"el padre de la física moderna y de la ciencia moderna
en general\", porque se percató, e hizo que el resto del mundo científico se
percatase, de que \"todo el conocimiento de la realidad comienza con la
experiencia y termina en ésta\".
-Galileo también es legendario por haber sido condenado como un hereje
religioso al enseñar conocimientos científicos que contradecían a la doctrina de
la iglesia
ASTRONOMIA DE LA RELIGION
PARA CONSTRUIR LOAS CALENDARIOS, NUESTROS ANSESTROS
DEBIAN MANTENER REGISTROS NUESTRAS ESTRELLAS, EL SOL, LA
LUNA… POR LARGO TIEMPO. LOS BABILONIOS POR EJEMPLO OO
MANTENIAN REGISTROS DETALLADOS DEL SOL Y DE ESA FORMA
FUERON CAPASES DE PREDECIR ECLIPSES CON UNA GEAN
ESACTITUD.
ESTOS DIOSES A SU VEZ YEGARON A IDENTIFICARSEN CON OBJETOS
SELESTIALES – LA CIUDAD DIVINA DE BABILONIA.
Religión y Astronomía
Para construir los calendarios, nuestros ancestros debían mantener
registros de las estrellas, el sol, la luna…, por largo tiempo. Los babilonios
por ejemplo, mantenían registros detallados del sol y de esa forma fueron
capaces de predecir eclipses con una gran exactitud.
Estos dioses, a su vez, llegaron a identificarse con objetos celestiales - la
ciudad divina de Babilonia, Mardal tenía como símbolo el planeta Júpiter; y
Nurta, el Dios de la guerra, era Saturno y así sucesivamente. Queda claro
entonces que sólo los sacerdotes podían hablar con autoridad acerca del
deseo de los dioses, ya que ellos estaban en contacto diario con los dioses
y conocían sus verdaderas caras.
Contemplaron el cielo con admiración y, convencidos de su influencia en la
vida humana, constituyó la base de las primeras creencias religiosas.
Pronto advirtieron la diferencia entre las simples estrellas (que creyeron
fijas) y los astros en movimiento visibles a simple vista, como la Luna, el
Sol, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Agruparon las constelaciones a las
que impusieron nombres: Géminis, Cáncer, etc.
La Astronomía en la antigüedad:
La curiosidad humana con respecto al día y la noche, al Sol, la Luna y las
estrellas, llevó a los hombres primitivos a ...
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De la misma forma como los egipcios usaron Sirius como referencia para
construir sus calendarios, los mayas de América Central ajustaron su calendario
con el movimiento de Venus. Este planeta jugaba un papel muy especial en la
religión maya, porque después del Sol era el principal o el Dios más importante,
habiendo incluso desplazado al Dios Luna.
Dentro de esta actitud hacia
los objetos celestes,
corresponde asociar a muchos
templos y monumentos el
carácter de observatorios
usados por los sacerdotes en
su trabajo. La torre de Babel
era un ejemplo de una
estructura de este tipo. A esta
torre también se conocía como
el templo de los siete ángeles
mensajeros. Aún más
interesantes eran algunos
templos del Egipto antiguo.
Estos fueron construidos de tal
forma que en ciertos horarios
la luz externa podía pasar
libremente a través de sus ejes
en línea recta hacia el
santuario.
Astronomía: ¿magia, religión, ciencia?
El cielo resultaba mágico e incomprensible para
los hombres primitivos. Contemplaron el cielo
con admiración y, convencidos de su influencia
en la vida humana, constituyó la base de las
primeras creencias religiosas.
Pronto advirtieron la diferencia entre las simples
estrellas (que creyeron fijas) y los astros en
movimiento visibles a simple vista, como la Luna,
el Sol, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.
Agruparon las constelaciones a las que
impusieron nombres: Géminis, Cáncer, etc.
La periodicidad en la sucesión de las fases de la
Luna condujo a la institución del mes lunar; la
regularidad en la salida y la puesta del Sol, así
como su trayectoria de levante a poniente,
desembocó en la noción del día solar y condujo
al establecimiento de un horario.
La curiosidad humana con respecto al día y la
noche, al Sol, la Luna y las estrellas, llevó a los
hombres primitivos a la conclusión de que los
cuerpos celestes parecen moverse de forma
regular. La primera utilidad de esta observación
fue, por lo tanto, la de definir el tiempo y
orientarse.
La astronomía solucionó los problemas
inmediatos de las primeras civilizaciones: la
necesidad de establecer con precisión las
épocas adecuadas para sembrar y recoger las
cosechas y para las celebraciones, y la de
orientarse en los desplazamientos y viajes.
Para los pueblos primitivos el cielo mostraba
una conducta muy regular. El Sol que separaba
el día de la noche salía todas las mañanas
desde una dirección, el Este, se movía
uniformemente durante el día y se ponía en la
dirección opuesta, el Oeste. Por la noche se
podían ver miles de estrellas que seguían una
trayectoria similar.
Debió de ser importante también desde un principio el hecho de que la
calidad de la luz nocturna dependiera de la fase de la Luna, y el ciclo de
veintinueve a treinta días ofrece una manera cómoda de medir el tiempo.
De esta forma los calendarios primitivos casi siempre se basaban en el
ciclo de las fases de la Luna. En cuanto a las estrellas, para cualquier
observador debió de ser obvio que las estrellas son puntos brillantes que
conservan un esquema fijo noche tras noche.
Los primitivos, naturalmente, creían que las estrellas estaban fijas en una
especie de bóveda sobre la Tierra. Pero el Sol y la Luna no deberían estar
incluidos en ella.
Del Megalítico se conservan grabados en piedra de las figuras de ciertas
constelaciones: la Osa Mayor, la Osa Menor y las Pléyades. En ellos cada
estrella está representada por un alvéolo circular excavado en la piedra.
Del final del Neolítico nos han llegado menhires y alineamientos de
piedras, la mayor parte de ellos orientados hacia el sol naciente, aunque no
de manera exacta sino siempre con una desviación de algunos grados
hacia la derecha.
Antiguos pueblos que habitaron Europa
tuvieron conocimientos avanzados de los
movimientos de los astros, matemática y
geometría. Realizaron grandes construcciones
para la practica de la astronomía observacional,
determinaron los solsticios y equinoccios y
pudieron predecir los eclipses.
Los astrónomos de las culturas megalíticas
tuvieron unos conocimientos realmente
sorprendentes de los movimientos de los astros
y de la geometría práctica. Nos demuestran que
poseyeron ese gran saber los grupos de
grandes piedras erectas (megalitos, algunos de
más de 25 toneladas de peso), dispuestas de
acuerdo con esquemas geométricos regulares,
hallados en muchas partes del mundo.
He estado leyendo mucho sobre astronomía, y estoy llegando a la
conclusión de que todas las religiones del mundo son mitos que se
originaron como resultado de las observaciones astronómicas.
En la antigüedad, los objetos que veían que se movían rápidamente eran
siete: (es decir, los que se pueden divisar a simple ojo) Sol, Luna, Mercurio,
Venus, Marte, Júpiter y Saturno. (De ahí salieron los nombres de los días
de la semana, las siete ramas del Menorah, el candelabro judío, etc.) Esos
objetos (los planetas, mas el Sol y la Luna) fueron deificados por todas las
civilizaciones antiguas: Egipcios, Sumerios, Acadios, Persa, Árabes,
Griegos, etc.
El dios más importante era el Sol, por su tamaño y brillo. De ahí salen las
ideas de: eterno, dador de vida, luz, etc.
El fenómeno de la precesión de los equinoxios hace ver al Sol en una
constelación distinta por la época del equinoxio de primavera. La tierra
toma aproximadamente 25,800 años en dar una rotación completa
alrededor de ese cono [parecido al movimiento de un trompo alrededor de
su eje]. Así que el sol se ve como 2,000 años en una constelación [en el
equinoxio de primavera].
Al pasar de una cultura a otra,
las ideas se mezclan, y se forma
un sincretismo de religiones: Isis,
la diosa madre, se convierte en
Astarté y luego en Afrodita,
después en Venus, y finalmente,
en María la madre de Jesús
(deificada en la cristiandad).
El Sol es Amon-Ra, y luego Zeus
-Júpiter, Sol Invictus, y
finalmente, Yavé-Jesús. La
figura de la izquierda muestra al
emperador Constantino, en la
iglesia Haggia Sophia de
Constantinopla, adorador del
Sol, con el halo alrededor de su
cabeza. Esta imagen es luego
adoptada por la cristiandad para
simbolizar los \"santos\".
Todo hombre al ser limitado es religioso por naturaleza. Existe la falsa
religión, ósea, toda aquella que esta basada en la autosuficiencia humana,
es decir, el hombre queriendo realizarse aparte de Dios ,esa es común y se
constituye mas bien en desgracia que en bendición.
Esta la religión pura, la que se origina en Dios, esta se manifiesta en un
estilo de vida, en la Biblia, en el libro de Santiago 1.26-27 tenemos una
tremenda definición de la religión pura, dice asisia alguno se cree religioso
entre vosotros, y no refrena su lengua ,sino que engaña en su corazón, la
religión del tal es vana. La religión pura y sin macula delante de Dios el
padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y
guardarse sin mancha del mundo. Ósea, como antes lo dije, es un estilo de
vida que solo lo produce Dios en el que lo conoce personalmente y le ama.
En resumen, la religión falsa es toda aquella que centraliza al hombre y lo
que el puede lograr por medio de sus esfuerzos, sea a través de ritos, del
yoga, la meditación trascendental, el mantra, la nueva era, la idolatría, la
masonería.
Características
Un telescopio es básicamente un instrumento óptico que recoge cierta
cantidad de luz y la concentra en un punto. La cantidad de luz colectada por
el instrumento depende fundamentalmente de la apertura del mismo (el
diámetro del objetivo). Para visualizar las imágenes se utilizan los oculares,
los cuales se disponen en el punto donde la luz es concentrada por el
objetivo, el plano focal. Son los oculares los que proporcionan los aumentos
al telescopio: al intercambiar oculares se obtienen diferentes aumentos con
el mismo instrumento.
La idea principal en un telescopio astronómico es la captación de la mayor
cantidad de luz posible, necesaria para poder observar objetos de bajo
brillo, así como para obtener imágenes nítidas y definidas, necesarias por
ejemplo para observar detalles finos en planetas y separar estrellas
dobles cerradas.
En el esquema superior se muestran las
principales partes de un típico
telescopio reflector newtoniano con
montura ecuatorial alemana.
Existen dos grandes divisiones entre los
telescopios, según el tipo de objetivo
que utilizan: los reflectores y los
refractores. Los reflectores se
constituyen de un espejo principal
(espejo primario u objetivo), el cual no
es plano como los espejos
convencionales, sino que fue provisto
de cierta curvatura (idealmente
parabólica) que le permite concentrar la
luz en un punto.
Los telescopios refractores poseen
como objetivo una lente (o serie de
lentes, la cantidad varía según el diseño
y calidad) que de forma análoga al
funcionamiento de una lupa, concentran
la luz en el plano focal.
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 29 de enero de 2009
(ZENIT.org<http://www.zenit.org/>).- \"El año de la astronomía representa
hoy para la Santa Sede una importante ocasión de profundización y de
diálogo\", afirma la Santa Sede en un comunicado emitido esta mañana. El
comunicado se ha hecho público con ocasión de la presentación del
Congreso Internacional \"El caso de Galileo, una relectura histórica,
filosófica y teológica\", que se realizará en Florencia del 26 al 30 de mayo
próximos, y de cuya organización hace parte el Consejo Pontificio para la
Cultura. La Organización de las Naciones Unidas proclamó el 2009 como el
Año de la Astronomía para conmemorar los 400 años de los primeros
descubrimientos astronómicos de Galileo Galilei. La nota de prensa resalta
que \"existe un estrecho vínculo entre la contemplación del cielo estrellado y
las religiones\", debido a que \"en casi todas las culturas y civilizaciones, la
observación del cielo está impregnada de un sentido profundamente
religioso\". \"También la Biblia conserva las pistas de esta sabiduría antigua,
que subraya la fuerza creativa de Dios desde las primeras páginas del
Génesis hasta la adoración de los magos, pasando por la aventura
personal de Abraham que veía en las estrellas del cielo la garantía segura
de la promesa divina\", dice el comunicado.
galileo fue el primer hombre en apuntar el telescopio al cielo. De esta
manera amplió \"los límites del conocimiento humano obligándonos a leer el
libro de la naturaleza bajo una nueva luz\", dice la nota de prensa. \"Al
principio se pensaba que la luna era una estrella brillante. Se pensaba que
fuera uno de los planetas junto al sol. Cuando Galilei apuntó el telescopio
hacia la luna vio una cosa inaudita, antes nunca vista. Se dio cuenta que en
la Luna hay unos puntos luminosos y dijo: la Luna no es este cuerpo
perfecto: tiene montañas, es otra tierra\", aseguró durante la rueda de
prensa Paolo Ross, profesor emérito de Historia de la Ciencia de la
Universidad de Florencia, quien será uno de los interventores del congreso
que se realizará en mayo. Por su parte, monseñor Gianfranco Rabasa,
presidente del Pontificio Consejo para la cultura, habló del camino de
reflexión que ha hecho la Iglesia con el caso específico de Se refirió al
Concilio Vaticano II, en cuya constitución *Gaudio et spas* dice que \"son, a
este respecto, de deplorar ciertas actitudes que, por no comprender bien el
sentido de la legítima autonomía de la ciencia, se han dado algunas veces
entre los propios cristianos; actitudes que, seguidas de agrias polémicas,
indujeron a muchos a establecer una oposición entre la ciencia y la fe\".
Galileo.
Para empezar, cayó en lo mismo en que caían sus detractores: Él esperaba
que las personas aceptaran sus razonamientos basándose en su autoridad,
de la misma manera en que los seguidores del modo medieval de entender
el universo esperaban de él que aceptara el geocentrismo por la autoridad
de Aristóteles. Algunas de las ideas científicas de Galileo, tales como su
teoría sobre las mareas, y otras cosas, estaban sencillamente equivocadas.
Pero Galileo insistía sobre ellas con la actitud de: \"Yo soy el astrónomo del
telescopio, yo sé que estoy en lo cierto, y ustedes tienen que aceptarlo\".
Bastantes de sus amigos se distanciaron de él por esta actitud.
Y, lo que desató contra él las peores iras de la iglesia, fue su táctica de
lanzar, de manera muy temeraria, ataques sarcásticos contra aquellos que
se le oponían, creándose poderosos enemigos. Entre los blancos de sus
fuertes ataques estuvo el propio Papa de Roma, en aquel entonces Urbano
VIII.
Las represalias hacia su conducta desafiante y arrogante acabaron
alcanzándole y tuvo que enfrentarse a la Inquisición en 1633.
Un estereotipo en particular, que Poss cuestiona especialmente, es la
percepción común de que los dirigentes de la Iglesia eran supersticiosos y
temerosos del conocimiento nuevo, y que no querían a nadie difundiendo
las ideas de Copérnico.
Los egipcios observaron que las
estrellas realizan un giro completo en poco
más de 365 días. Además este ciclo de 365
días del Sol concuerda con el de las
estaciones, y ya antes del 2500 a.C. los
egipcios usaban un calendario basado en
ese ciclo, por lo que cabe suponer que
utilizaban la observación astronómica de
manera sistemática desde el cuarto milenio.
El año civil egipcio tenía 12 meses de 30
días, más 5 días llamados epagómenos. La
diferencia, pues, era de ¼ de día respecto al
año solar. No utilizaban años bisiestos: 120
años después se adelantaba un mes, de tal
forma que 1456 años después el año civil y
el astronómico volvían a coincidir de nuevo.
De finales de la época egipcia (144 d.C.) son los llamados papiros de Carlsberg, donde se
recoge un método para determinar las fases de la Luna, procedente de fuentes muy
antiguas. En ellos se establece un ciclo de 309 lunaciones por cada 25 años egipcios, de tal
forma que estos 9.125 días se disponen en grupos de meses lunares de 29 y 30 días. El
conocimiento de este ciclo permite a los sacerdotes egipcios situar en el calendario civil las
fiestas móviles lunares.
El calendario egipcio tenía tres
estaciones de cuatro meses cada
una:
-Inundación o Akhet.
-Invierno o Peret, es decir,
\"salida\" de las tierras fuera del
agua.-Verano o Shemú, es decir,
\"falta de agua\".
La apertura del año egipcio
ocurría el primer día del primer
mes de la Inundación,
aproximadamente cuando la La orientación de templos y pirámides es
estrella Sirio comenzaba de
nuevo a observarse un poco otra prueba del tipo de conocimientos
antes de la salida del Sol. astronómicos de los egipcios: las caras
de Se construyeron pirámides como la de
Gizeh, alineada con la estrella polar, con
la que les era posible determinar el inicio
de las estaciones usando para ello la
posición de la sombra de la pirámide.
También utilizaron las estrellas para guiar
la navegación.
El legado de la astronomía egipcia llega hasta nuestros días bajo la forma del
calendario. Herodoto, en sus Historias dice: \"los egipcios fueron los
primeros de todos los hombres que descubrieron el año, y decían que lo
hallaron a partir de los astros\".
La perspicaz observación del movimiento estelar y planetario permitió a los
egipcios la elaboración de dos calendarios, uno lunar y otro civil. El
calendario Juliano y, más tarde, el Gregoriano - el que usamos actualmente
-, no son más que una modificación del calendario civil egipcio.
Los babilonios estudiaron los movimientos
del Sol y de la Luna para perfeccionar su
calendario. Solían designar como
comienzo de cada mes el día siguiente a
la luna nueva, cuando aparece el primer
cuarto lunar. Al principio este día se
determinaba mediante la observación,
pero después los babilonios trataron de
calcularlo anticipadamente.
Las primeras actividades astronómicas
que se conocen de los Babilonios datan
del siglo VIII a.C. Se conoce que
midieron con precisión el mes y la
revolución de los planetas.
La observación más antigua de un
eclipse solar procede también de los
Babilonios y se remonta al 15 de
junio del 763 a.C. Los babilonios
calcularon la periodicidad de los
eclipses, describiendo el ciclo de
Saros, el cual aun hoy se utiliza.
Construyeron un calendario lunar y
dividieron el día en 24 horas.
Finalmente nos legaron muchas de
las descripciones y nombres de las
constelaciones.
Hacia el 400 a.C. comprobaron que
los movimientos aparentes del Sol y
la Luna de Oeste a Este alrededor del
zodíaco no tienen una velocidad
constante. Parece que estos cuerpos
se mueven con velocidad creciente
durante la primera mitad de cada
revolución hasta un máximo absoluto
y entonces su velocidad disminuye
hasta el mínimo originario.
Perfeccionaron además el método matemático representando la velocidad
de la Luna como un factor que aumenta linealmente del mínimo al máximo
durante la mitad de su revolución y entonces desciende al mínimo al final
del ciclo. Con estos cálculos los astrónomos babilonios podían predecir la
luna nueva y el día en que comenzaría el nuevo mes. Como consecuencia,
conocían las posiciones de la Luna y del Sol todos los días del mes.
De forma parecida calculaban las
posiciones planetarias, tanto en su
movimiento hacia el Este como en
su movimiento retrógrado. Los
arqueólogos han desenterrado
tablillas cuneiformes que muestran
estos cálculos. Algunas de estas
tablillas, que tienen su origen en las
ciudades de Babilonia y Uruk, a las
orillas del río Éufrates, llevan el
nombre de Naburiannu (hacia 491
a.C.) o Kidinnu (hacia 379 a.C.),
astrólogos que debieron ser los
inventores de los sistemas de
cálculo.
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