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Ficha TéCnica De Lyman Frank Baum
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Ficha TéCnica De Lyman Frank Baum

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  • 1. CUADRO SINÓPTICO DE LA PELÍCULA El Mago de Oz<br />TÍTULOEl Mago de OzDIRECCIÓNMervin LeRoy el flamante productor contratado por Louis B. Mayer estudia las primeras sesiones de rodaje. Cree que el metraje del director Thorpe le falta ingenuidad y Thorpe es sustituido. George Cukor tiene días libres antes de Lo que el viento se llevó y accede a ayudar. Le asombra lo que ve, cambia el maquillaje y el vestuario de muchos protagonistas. En concreto, no le gusta la apariencia de Judy Garland. Le saca la peluca de rizos y la mitad del maquillaje y recuerda: “Le dije que recordara que es una niña de Kansas”. Goerge Cukor se va sin saber lo valiosa que será su ayuda para la película definitiva. Aquí LeRoy toma una decisión sorprendente, escoge a Víctor Fleming como director. Fleming es un director duro y serio que va en moto y a cazar con su amigo Clark Gable. A Fleming le gusta el proyecto: “Hice la película para que mis niñas vieran una película que buscaba la belleza y la decencia y la dulzura y el amor en el mundo”. Algunas semanas antes del final es llamado por los estudios de Selznick. Hay problemas en Tara en Lo que el viento se llevó. Clark Gable y George Cukor apenas se hablan. Gable amenaza con irse si Selznick no llama a Víctor Fleming. Selznick habla con MGM. Cukor se va, Fleming se queda. King Vidor uno de los mejores directores, dará los toques finales a OZ: “A veces al estar en el estudio y conocer al director, el estudio te pide que dirijas. Dijeron: ‘¿Dirigirás El Mago de Oz?’Dije que sí y empecé. Víctor Fleming era un buen amigo y me mostró las escenas. Las estudiamos y un día, se fue y yo le sustituí. Fueron dos semanas y media quizás tres que incluían “Somewhere over the Rainbow”. Pero no quería salir en los créditos y mientras Víctor vivió, no dije nada”.PAÍSUSAAÑO1939DURACIÓN98 min.GÉNEROMusicalREPARTOJudy Garland, Frank Morgan, Ray Bolger, Bert Lahr, Jack Haley, Margaret Hamilton, Billie Burke, Charley Grapewin y los Munchkins (los enanos).GUIÓNBasada en la novela de Lyman Frank Baum El Maravilloso Mago de Oz, el guión se atribuye a tres escritores: Florence Ryerson, Edgar Allan Wolf y NoelPRODUCCIÓNLouis B. Mayer (Metro Goldwin Mayer)PRODUCTOR EJECUTIVOMervin LeRoyMÚSICAHarold Arlen compone la música y E. Y. “Yip” Harburg crea las letras.EFECTOS ESPECIALESArnold Gillespie<br />TEMA<br />El tema es la búsqueda de la ciudad ideal, pensada o imaginada. Una especie de utopía, que enlaza con el imaginario colectivo, la búsqueda de una ciudad ideal es algo que siempre ha estado ligada a la historia del cine, también a la historia de la filosofía; Utopía de Tomás Moro, por cierto, la lectura preferida de Corto Maltés, La Ciudad del Sol de Campanella o La Nueva Atlántida de Francis Bacon. En el cine, encontramos desde la ciudad perfecta de Seaheaven que aparece en El Show de Truman, la ciudad fortaleza cuyo ejemplo es La Ciudad Esmeralda, también Camelot, la ciudad oscura es Gotham bajo la atenta vigilancia de Batman, o la ciudad controlada, como es Farenheit 451. “There is no place like Home”, exclama Judy Garland al final de la peli “no hay ningún lugar como en casa”, el lugar donde los sueños se hacen realidad, basta con taconear tres veces con unos zapatos de rubí (que en su origen eran de plata), para que todos nuestros deseos se cumplan. ¿Quién no ha cerrado los ojos pensando que otro mundo es posible? Más allá del arco iris: “Somewhere over the Rainbow”.<br />ARGUMENTO<br />Dorothy (Judy Garland) a quien nadie hace caso pues no hay tiempo entre las tareas de la granja para atender a una joven cuya única preocupación es que la señora Gulch no se lleve a Toto (su perro) es succionada por un tornado en Kansas que la traslada al país de Oz. Ella quiere volver a casa pero no sabe cómo. La Bruja del Norte le ayudará a conseguirlo. Durante el siniestro, aterriza encima de la Bruja del Este que muere en el acto aplastada. Los Munchkin, habitantes del país de Oz, reciben con fiesta a la recién llegada que los ha librado de ese peligro. En este momento, la Bruja del Oeste hace su aparición. Quiere vengar la muerte de su colega. Intenta apoderarse de los zapatos de rubí, pero la Bruja del Norte los consigue para Dorothy. El poder de los Zapatos de rubí consiste en hacer realidad tus deseos. La Bruja del Oeste promete venganza. Glinda La Bruja del Norte ayudará a Dorothy, le aconseja que visite al poderoso Mago de Oz, en la Ciudad Esmeralda. Para llegar allí hay que seguir “el sendero de ladrillos amarillos”. Por el camino, Dorothy se encuentra con un espantapájaros que desea un cerebro, un leñador de hojalata, con tuercas y tornillos por todas partes, que anhela un corazón y, finalmente, un león cobarde que desea tener coraje. Los tres emprenderán el camino que les llevará a la Ciudad Esmeralda y la presencia del Mago de Oz.<br />EL ESTRENO<br />El Mago de Oz se estrenó en Estados Unidos en Agosto de 1939, coincidiendo con la undécima edición del fenómeno literario de aquel año Las uvas de la ira de John Steinbeck y aparece unos días antes de que Hitler ordenase a sus tropas invadir Polonia, prendiendo la mecha de la Segunda Guerra Mundial y de alguna manera el film trata de forma alegórica ambos sucesos, la Gran Depresión y el conflicto bélico. Los primeros y últimos minutos del film detallan en tonalidades sepia y en un decorado que representa la desolada Kansas rural de los treinta, la vida de la joven Dorothy, en palabras de Diego Salgado: “sus anhelos iniciales por encontrar más allá del arco iris un lugar libre de preocupaciones y su aceptación de que resulta absurdo buscar fuera de nosotros mismos la solución a nuestros problemas”. El 29 de Febrero de 1940, en el Hotel Ambassador de Los Ángeles es la noche de los Oscars. 1939 es el año en que Hollywood produjo más clásicos. Oz debe competir contra películas como Cumbres Borrascosas, De Hombres y Ratones, La Diligencia, Ninotchka, Caballero sin espada, El perro de los Baskerville, El jorobado de Notre Dame, Lo que el viento se llevó. Ésta última bate records insuperables en décadas. Pero El Mago de Oz, la película más cara de la MGM, pierde dinero en su estreno pero en esta noche, Oz tiene cinco nominaciones inesperadas hasta la de Mejor película. Lo que el viento se llevó con trece, es la favorita. David O. Selznick y Vivien Leigh sobresalen en sus categorías. El maestro de ceremonias Bob Hope abre el espectáculo. No es ninguna sorpresa que Selznick domine la ceremonia con ocho Oscars. Mejor Director para Fleming que podría haberlo sido por Oz. Pero Oz no está totalmente fuera. H. Stothart gana el de Mejor Banda Sonora y Harburg y Arlen ganan por la canción “Over the Rainbow”. Mickey Rooney anuncia el premio a la Mejor Actriz Juvenil del año a Judy Garland. Al final, la canción que se repite es “Over the Rainbow” que recuerda a todos que hay nuevos años para soñar. Pero nadie en la sala puede imaginarse lo que el futuro depara en diciembre y a El Mago de Oz.<br />¿DE DÓNDE SURGE LA IDEA?<br />El inventor de Oz, como sus creaciones, tiene una vida peculiar. En 1856, Lyman Frank Baum nace en una familia rica de Nueva York. Pero el éxito no le acompaña cuando se independiza. Fracasa como jefe de almacén, reportero y comercial. En 1898, su suegra le anima a escribir un cuento para niños basado en los cuentos fantásticos que siempre inventa para sus hijos y sus amigos. Pero antes Baum necesita un título, su nieto L. Frank Baum declara que: “miraba el archivador de su escritorio. El primer cajón era de “A” a “N” y el segundo de “O” a “Z” que se convertirá en Oz. Sería un buen título para un país imaginario”. Su publicación causa sensación. Con los primeros catorce volúmenes de Baum, se traslada a Hollywood y escribe, produce y dirige películas mudas de Oz. Pero, como siempre, su empresa pierde dinero. Se queda en Hollywood y saca un nuevo libro al año. Su pasatiempo favorito es el jardín bajo el sol de California. Cuando L. Frank Baum muere en 1919 a los 62 años, un crítico escribe: “los niños del mundo pierde a su mejor amigo”. El responsable de llevarlo a la pantalla es Walt Disney. Blancanieves se estrenó en 1938. La película más éxito hasta la fecha. Louis B. Mayer dirige la Metro Goldwin-Mayer, un estudio que presume tener más estrellas que el cielo. La MGM compra los derechos de El Mago de Oz. A Mayer le interesa pero tiene un problema, su jefe de producción ha fallecido hace un año. Su sustituto será Mervin LeRoy productor y director de 38 años. LeRoy acepta y uno de los primeros proyectos que propone es OZ: “Quería hacer El Mago de Oz desde niño. El Sr. Mayer llamó y dijo: ‘¿Por qué no produces esta película?’; yo dije: ‘También me gustaría dirigirla’; dijo: ‘Creo que hacer ambas cosas te queda grande’. La produje y estoy orgulloso”. Para producir una película tan compleja, LeRoy necesita ayuda. Contrata al compositor Arthur Freed como asociado no acreditado. Años más tarde, Freed como productor es sinónimo del clímax de los musicales de la MGM. En este momento su tarea principal es ayudar a LeRoy en el reparto.<br />EL GUIÓN<br />Hacia 1938 se habían vendido unos 10 millones de ejemplares. La cuestión de cómo llevarlo a la pantalla fue el trabajo conjunto de 14 escritores y 5 directores como hemos indicado. El guión se atribuye a tres escritores: Florence Ryerson, Edgar Allan Wolf y el joven Noel Langley de 26 años. Contribuyó al guión con elementos clave: cambia los zapatos de Dorothy de plata a rubí. Imagina los personajes como jornaleros de una granja en Kansas y le muestra a Dorothy que no hay nada mejor que el hogar.<br />LOS PERSONAJES<br />DOROTHY<br />Shirley Temple ha sido una estrella mundial en los últimos cuatro años. Es idónea para el papel de Dorothy. Presionan a LeRoy. Sin embargo, tras oírla en una audición extraoficial LeRoy y Freed creen que el papel exige un talento que Shirley no tiene. Desde los dos años, Judy Garland entra en el vodevil con el número de las hermanas Gumm donde la anuncian como “la niña de la gran voz”. A los 15 le han cambiado el nombre de Frances Gumm a Judy Garland y lleva contratada por la MGM tres años. Sabe cantar y bailar, hacer drama y comedia. En Hollywood, los que la han visto actuar en fiestas privadas o benéficas saben que será una estrella. LeRoy y Freed convencen a Mayer de que Oz será el lanzamiento de Garland como estrella (escena 1).<br />LA BRUJA DEL NORTE:<br />A los 22 años era la heroína de Broadway. A los 29, Billie Burke se casó con Florenz Ziegfield. Llevó una vida lujosa, como una princesa. A los 50, Billie Burke empezó su carrera de éxito en Hollywood como matrona rica y tonta. Oz es la película preferida de Burke. Interpretará a Glinda el hada protectora de Dorothy.<br />LA BRUJA DEL OESTE<br />El reparto de la bruja malvada fue polémico y preocupaba a todos los de la MGM. El boceto de Frank Baum ilustrado por W. W. Denslow no ayuda mucho. Pero Mervin LeRoy tiene una idea. Si la atractiva reina malvada de Disney tiene éxito ¿por qué no hacerla esbelta y seductora? Freed y otros ejecutivos protestan. LeRoy está decidido. Es Sondegaard, ganadora de un Oscar como actriz secundaria en Anthony Adverse película dirigida por Marvin LeRoy. LeRoy convence a Sondegaard para que haga la prueba. Sondegaard vestida con lentejuelas negras resulta una bomba. Freed y compañía se desesperan. “Las brujas malas son feas”, le recuerdan. Como la vieja arpía de Blancanieves. LeRoy ordena al Departamento de Maquillaje que la hagan fea. Pero sus rasgos se resisten al maquillaje y la distinguida actriz decide que no quiere el papel. “Por aquellos días no quería mostrarme fea. No me arrepiento en absoluto”, dijo. Una ex profesora de parvulario, Margaret Hamilton de 36 años y divorciada recientemente, mantiene sola a su hijo de tres años trabajando como actriz. Margaret Hamilton había hecho tres películas para MGM. “Mi agente me llamó y me dijo: ‘Maggie están realmente interesados en ti’. Dije: ‘¿para qué?’. Dijo: ‘Te quieren para un papel en El mago de Oz’. Yo dije: ‘¡No puede ser! Desde que tenía cuatro años me ha gustado esta historia. ¿Qué es?’. Y contestó: ‘Bueno, La Bruja’. Yo dije: ‘¿La Bruja?’” (escena 2, en la que se sigue el camino de los ladrillos amarillos).<br />EL MAGO<br />El papel principal del Mago atrae a muchos contendientes. Edd Wyn, un actor de la radio que ahora atraviesa un bajón; Wallace Beery quiere el papel a toda costa pero el estudio no quiere prescindir de él tanto tiempo. W. G. Fields, la MGM está impresionada por su éxito en David Copperfield. Pero Fields regatea demasiado su salario y el tiempo se acaba. Un actor consagrado, Frank Morgan, de 48 años se queda con el papel, o los cinco papeles, el versátil mago, el profesor Marvel, el portero en La Ciudad Esmeralda, taxista y guardia.<br />EL ESPANTAPÁJAROS<br />Había sido banquero, dependiente, contable y limpiador. Atípico en una estrella de Broadway. Bajo el contrato de MGM, Ray Bolger, se emociona al saber que estará en Oz, hasta que descubre que tiene que hacer de “leñador de hojalata”: “Me enfadé. Estaba disgustado, Ne gustaba la idea de ser ‘el espantapájaros’ y no podía imaginar a nadie más haciendo el papel. Podía hacer todos los pasos que quisiera y había algo más, sentía que si hacía ese papel me convertiría en una estrella. Fui con mi mujer al despacho del Sr. Mayer y luchamos hasta que finalmente ganamos” (escena 3).<br />EL LEÑADOR DE HOJALATA<br />En Broadway Melody (1938), Judy Garland baila con otro veterano del teatro Budy Ebbsen de 30 años. Lleva cuatro años trabajando para la MGM y no le importa hacer de “leñador de hojalata” pero este papel se convierte en una pesadilla. “Mi maquillaje era polvo de aluminio. Pasaba al aire y a mis pulmones también quedaron cubiertos. Una noche cogí aliento y no pasó nada. Llamaron a una ambulancia y me llevaron al hospital”, recuerda Ebbsen. Justo cuando empieza a curarse de su enfermedad casi fatal, la MGM anuncia que le reemplazará sin ninguna otra explicación. Ebbsen cree que es el peor fracaso personal y profesional de su vida. Su sustituto es la estrella de Broadway, Jack Haley cedido por la Twenty Century Fox. No sabe nada sobre la calamidad de Ebbsen pero su maquillaje ha sido sustituido por crema de aluminio. Cuando acude a la MGM encuentra un director inquieto, Víctor Fleming: “el primer día de rodaje tuvimos una charla. ‘¿Has pensado cómo lo enfocarás?’, dijo. ‘Claro’, respondí. ‘¿Cómo?’, preguntó. Le expliqué que tenía un hijo de cuatro años. Cuando vuelvo a casa me pide que le cuente una historia. Este es el enfoque que quiero dar al personaje. ‘Dame un ejemplo’, propuso. ‘Hace mucho tiempo, estaba aquí mismo y empezó a llover’. ‘Eso es, eso es’, y fue lo acertado” (escena 4). <br />EL LEÓN COBARDE<br />Todos escogen a Bert Lahr para el papel de El León Cobarde. El payaso de Broadway, conocido por su estilo de comedia explosiva. John Lahr hijo declarará: “Era un cómico bajo, ronco, fuerte, enérgico. La única manera de entrar en Hollywood con esta energía era como animal, porque como persona rebosando energía hasta reventar era demasiado opresivo para el cliente. Pero como animal era perfecto (escena 5).<br />LOS ENANOS<br />Otro elemento curioso fue cuando 120 enanos entran en la MGM. La primera y última vez que tuvo lugar una reunión como esta. Los llaman “Singer Midgets”. Muchos son autónomos del vodevil y circos de todo el mundo. Los recuerdos de los Munchkin son especiales. En el número de la piruleta, el hombre de en medio es Jerry Maren quien declara que: “Judy tenía 17 años y nunca había visto un enano. Estaba emocionado porque había oído que habría muchos más. Aquí estoy en Hollywood por primera vez y en una película de un gran estudio”. Meinhardt Racabe comenta que: “El director de reparto cogió a ocho de nosotros para el papel del coronel Munchkin. Seguramente hablé más claramente o con más énfasis que el resto. Dijo: ‘Eres el coronel’. Entonces Adrian el que se encarga del vestuario midió a todos los Munchkin y diseñó un vestido diferente para cada persona. El equipo de costura tardó cinco semanas en confeccionarlos, el tiempo que estuvimos ensayando. Con los vestidos listos, empezamos el rodaje. Jack Dawn nos cogió uno a uno y dijo: ‘¿Cuál es tu papel? ¿Cuáles son tus líneas? Y luego, nos puso el maquillaje. En cuanto terminó, tomaron una instantánea y la guardaron en los archivos. Todos los Munchkin que teníamos que hablar éramos maquillados por Jack Dawn y guardados en un archivo. Cuando íbamos a rodar, sacaron la foto del archivo; uno de los asistentes de maquillaje ponía los mismos bigotes y barba para tener el mismo aspecto cada día en el estudio”.<br />LAS CANCIONES<br />Dos jóvenes de Broadway se encargan de escribir las canciones. Harold Arlen compone la música. E. Y. “Yip” Harburg, crea la letra y contribuyen en el guión y reparto. Arlen recuerda el nacimiento de la canción más famosa de todas: “Habíamos acabado casi todas las canciones. Todas ellas menos la de Judy en Kansas. Sabía lo que quería. Pero si no te inspiras se convierte en algo fastidioso y no nos gusta estar fastidiados. Le dije a la Sra. Arlen: ‘vayamos al Chino Grauman. Tú conduces, no me encuentro bien’. No pensaba en el trabajo y cuando pasamos por delante de la farmacia de Schwab, dije: ‘para’ y paramos. Saqué mi cuaderno de notas y compuse lo que se conoce como ‘Over the Rainbow’. Por supuesto, necesitaba la letra de Harburg”. A propósito de esto, Harburg comenta: “Un lugar árido y gris. Allí no crece ninguna flor porque todo está muy seco. Entonces la única cosa alegre de su vida era el arco iris. Era la única cosa coloreada que conocía. ‘Debo escribir algo que se parezca al arco iris’, me dije”.<br />¿CÓMO SE RESUELVE EL ARGUMENTO?<br />El Mago es descubierto por Toto. Es un engaño. Todo es una farsa. Una fanfarria. “El Maravilloso Mago de Oz” resulta ser un impostor, un anciano que se perdió en un globo aerostático tras una tormenta. Un “mal mago” que solucionará el malentendido de la siguiente manera: un diploma para el espantapájaros que lo convierte en doctor en eruditología. El León cobarde vive con una confusión de ideas, porque huye del peligro cree que no tiene valor. Una cosa es el valor y otra la cordura. Los héroes son como cualquiera de nosotros, salvo que tienen una medalla. Así que el mago otorga la Gran Cruz del valor, “ya es un miembro de la legión del valor”. El hombre de paja ignora lo afortunado que es no teniendo corazón. “Los corazones jamás serán prácticos hasta que los hagan de manera que no puedan destrozarse”, a pesar de ello el hombre de hojalata insiste. El Mago le aclara que un corazón no se juzga por lo mucho que ame sino por lo mucho que te quieran tus semejantes. De modo que, el Mago saca un reloj, el tic-tac del reloj será suficiente para convencer al galvanizado hombrecillo. Finalmente, para Dorothy, la única manera de que pueda ir a Kansas es que la acompañe el mago mismo. Todos parecen felices (escena 9). El Mago es del mismo pueblo que Dorothy. Se perdió en la estratosfera, el viento lo llevó a Oz. Allí, lo proclamaron Mago de Oz, “el mejor mago del mundo”. El anciano, aceptó el empleo, “teniendo en cuenta los tiempos que corren”, guardó el globo esperando la oportunidad de regresar. Esta es la oportunidad (escena 10). El Mago lo deja todo dispuesto antes de la salida. Anuncia a los ciudadanos de Oz que ahora el gobierno pasará a manos del Espantapájaros con su sagaz inteligencia, ayudado por el hombre de hojalata en virtud de su magnánimo corazón y por el león en virtud de su desmedido valor. Toto sale tras un gato y Dorothy abandona el globo que empieza a elevarse hacia la estratosfera (escena 11). Pero no todo está perdido. Glinda, “el hada del norte” le advierte que no necesita ayuda para volver a Kansas. Siempre ha tenido ese poder. El poder consiste en que la única manera de satisfacer un deseo es en el propio hogar. Pues si no es allí no será en ningún sitio. Dorothy se despide de todo el mundo. Hay que juntar los tacones de los zapatos de rubí tres veces al tiempo que se repite. “There is no place like home” (como en casa, en ningún sitio). Que cada cual saque la interpretación que crea más conveniente. Esto es lo contrario del síndrome de Ulises. Recordad, el síndrome del viajero. Es un anti cosmopolitismo (escena 12). Finalmente, de nuevo en la granja. Todos los personajes reaparecen de nuevo, esta vez, desvestidos de sus adornos mágicos. El profesor Marvel (El Mago de Oz), su amigo Hunk (el espantapájaros), Hickory (el hombre de hojalata) y León (El león cobarde). Dorothy cuenta su sueño pero nadie la cree. Ella no paraba de repetir en Oz “quiero ir a mi casa” y ellos me han traído aquí”. La película termina con la expresión “Tía Em, se está mejor en casa que en ningún sitio” (escena 13).<br />EL ESTRENO EN NEW YORK<br />El estudio envías a Judy y a Mickey a Nueva York para el estreno. Los viajeros luchan por subir al tren con el gentío de la Grand Central Station. La esperada llegada causa disturbios. 10.000 seguidores son retenidos y 25 detectives llamados a mantener el orden. En el estreno en el Capitol Theater, más de 15.000 personas hacen cola dando la vuelta a la manzana. Después de cada pase, Mickey y Judy hacen un musical-comedia preparado. Garland, Rooney y Oz baten records de taquilla en uno de los estrenos con más éxitos de la historia. Vayan donde vayan la audiencia enloquece. Los titulares de prensa anuncian: “Es la noticia más grande desde que voló Lindsbergh”. En la Feria Mundial, el Alcalde hace una visita guiada. Ese fue el último verano de paz antes de la II Guerra Mundial para millones y para años es el fin del camino de los ladrillos amarillos. No más arco iris.Después del estreno, Oz reaparece ocasionalmente en primeras sesiones y en 1956 llega a la televisión. En las primeras décadas, la mayoría la veían en blanco y negro. En los 30 años siguientes, Garland viaja con éxito por todo el mundo. Ninguna actuación es completa si Judy no canta “Over the Rainbow”. En una carta a Harold Arlen, Judy escribe que: “‘Over the Rainbow’, es parte de mi vida. Simboliza los sueños y deseos de todo el mundo. Por eso creo que hay gente que llora cuando la oye. La he cantado miles de veces y aún es la canción que más llega al corazón”. Ahora es Liza Minelli quién declara: “permanece gracias a los sueños de la gente y a las posibilidades y porque puede que haya un lugar en el arco iris. Todos queremos encontrar algo mejor, aunque sea vivo, horrible o temible, siempre queremos volver a casa. Es el mejor lugar que existe”.<br />¿QUÉ REPRESENTA TODO ESTE UNIVERSO?<br />El Maravilloso Mago de Oz es un best-seller de la literatura juvenil de Estados Unidos. El cine y la novela no tienen nada que ver. El cine es un cuento de hadas destinado a un público infantil y adolescente con unas inquietudes y sensibilidad diferente del público adulto. También podría serlo para un público adulto pero claro está con otros registros. Sin duda, la novela trata sobre una época y la peli sobre otra. Aunque de algún modo una es consecuencia de la otra. La peli, como dijimos con anterioridad, es un cuento de hadas producido por la factoría Hollywood con una marca, un marketing y unos resultados. Toca la fibra sensible porque de algún modo, incita a pensar que otro mundo es posible. Pero esta no es una conclusión infantil. Una joven de Kansas, en el contexto de la Gran Depresión, que se fuga de casa pero que arrepentida es atrapada por un tornado y desplazada al País de Oz. Desde este momento sólo quiere volver. Por el camino se encuentra con un espantapájaros que desea un cerebro. Un leñador de hojalata que anhela un corazón y un león cobarde. ¿Qué representan estos personajes? Para un público infantil y juvenil, estos personajes no pasan desapercibidos. Suscitan la curiosidad. Nadie ha visto nunca a un espantapájaros bailar, cantar, y preferir un cerebro para ser más inteligente. Tampoco hemos visto a un leñador de hojalata, oxidado por la lluvia que anhela tener un corazón porque su interior está hueco. Finalmente, quién ha visto a un león llorar. El hombre es el animal inacabado. Estos personajes están incompletos. Son modelos, tipos que representan, de algún modo, una cierta realidad. Una realidad que tiene que ver con la naturaleza humana. Hombres de paja sin cerebro, trabajadores industriales deshumanizados, como tan bien los representara Chaplin en Tiempos Modernos y personas con la capacidad de cambiar el mundo pero que se ven impotentes por su cobardía. La novela como advierte Littlefield en “El Mago de Oz: parábola del populismo” expresa todo tipo de significados ocultos que escapan a la interpretación cinematográfica: la Bruja del Este representa a los industriales y los banqueros del este, que controlan a la gente (los munchkins), el Espantapájaros simboliza el agricultor iluso e ingenuo; el Leñador de hojalata es el trabajador industrial deshumanizado; el León Cobarde fue William Jennings Bryan, el candidato presidencial populista en 1896; el camino de ladrillos amarillos, con todos los peligros, es el patrón oro que se impondría a la plata, de plata son las zapatillas de Dorothy (Judy Garland lleva unas zapatillas de color rubí), representaban a los populistas “la moneda libre e ilimitada de plata”; La Ciudad Esmeralda es Washington DC.; El Mago “un poco viejo y torpe, escondiéndose detrás de una fachada de una cortina y el ruido, … capaz de ser todo para todos”, fue uno de los presidentes de la Edad Dorada. El Maravilloso Mago de Oz ya no es un cuento de hadas inocente. Según Littlefield, Baum escribió el libro como una parábola de los populistas que apoyaron a Jennings Bryan en la candidatura de plata. Además, El Maravilloso Mago de Oz refleja la creencia de Baum en la Teosofía, un espiritista o cuasi-ocultista movimiento religioso que fue popular en el siglo XIX. En concreto, el libro hizo especial hincapié en un aspecto que Norman Vincent Peale llamó “el poder del pensamiento positivo”: la teosofía llevaba una “psicología optimista y positiva nueva” que “se opuso a todo tipo de pensamientos negativos, sobre todo, el miedo, la preocupación y la ansiedad”. Fue a través de ese pensamiento positivo y no a través de ninguna magia de mago que Dorothy y sus amigos (así como todos los demás de Oz) consiguieron lo que querían: “El Maravilloso Mago de Oz es un optimista texto terapéutico secular”, escribió William R. Leach: “Ha ayudado a que la gente integre el sistema de economía liberal americano”. Leach llegó a la conclusión de que “el libro reflejaba y ayudó a crear una conciencia cultural nueva, una nueva manera de ver y estar en armonía con el nuevo orden industrial”. Como podemos apreciar la novela y la película no tienen nada que ver. Aunque si queréis podemos encontrar una intersección: tanto el filme como la novela sueñan una utopía. Como dijimos, que otro mundo es posible. Más inteligente, menos deshumanizado, más valiente. Todo esto tiene que ver con la consecución de la felicidad, la eudaimonía, palabra griega que significa algo así como bien-estar o, por qué no, “buen rollito”, eh butaqueros.<br />