Ciudades Para Un Futuro MáS Sostenible

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    1. Ciudades para un Futuro más Sostenible Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox Boletín CF+S 26 -- Ivan Illich > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n26/apveg.html Ivan Illich: del género vernáculo al sexo económico Pilar Vega Madrid (España), mayo de 2004. A finales de los años 1970, Ivan Illich dedica gran parte de su trabajo a analizar los valores vernáculos, así como las tareas de subsistencia de las sociedades tradicionales. Es en esta época en la que trabaja conjuntamente con personas del mundo de la Etnográfica, de la Historia o la Filosofía[1], entre las que intercambian posiciones sobre aspectos básicos en la transición de la sociedad vernácula a la industrializada. Illich recogerá las ideas fundamentales de este trabajo en su libro Gender (Illich, 1982). Esta publicación reúne muchas de las ideas generadas por el autor en otros de sus escritos anteriores como Profesiones inhabilitantes, La Sociedad Desescolarizada, La Convivencialidad, Némesis médica, «Necesidades» o El Trabajo en la Sombra, en los que reflexiona sobre los conceptos fundamentales de su pensamiento, pero en este texto se centra en la forma en que afectan especialmente a las mujeres. Illich recoge las ideas más novedosas del feminismo, criticando abiertamente el sistema económico; desde las posiciones minoritarias del feminismo de la diferencia, a los postulados ecofeministas de Mary Daly o Vandana Shiva, esta última muy ligada a Illich en el grupo de Wolfgang Sachs en la crítica al concepto de desarrollo. En este sentido, se centra en la reivindicación de las conexiones de lo femenino con lo vernáculo, con la tierra, así como en la defensa de las mujeres como protagonistas en la capacidad de crear y dar vida a otros seres.[2] Deja clara su posición contraria a las reivindicaciones del feminismo de la igualdad, en un sistema en que las mujeres experimentan cada vez un mayor grado de discriminación en el desarrollo de su cotidianidad, y en el que los postulados de la igualdad se plantean como imprescindibles. Sin embargo, Illich ha afrontado también desaprobaciones generales a su pensamiento desde la izquierda defensora de la lucha de clases, y en especial, a sus posiciones en torno a la escolarización y la medicina. Estas posiciones las traslada igualmente a su análisis del género, la visión crítica relacionada con la institucionalización de las funciones vernáculas de las mujeres como la celebración del parto, o la educación preescolar, y que han sido vistas por las feministas como conquistas de las mujeres contemporáneas; sin embargo Illich las describe como la cesión del género por parte de las mujeres al sistema económico. El texto trata del paso del reino del género vernáculo al régimen del sexo económico; el autor quiere demostrar que la actual discriminación económica que sufren las mujeres no existiría sin el proceso que ha conseguido la abolición del género y la nueva construcción del sexo económico.
    2. Para Illich el género vernáculo refleja la asociación cultural entre lo material, concreto y local en que viven los hombres y las mujeres de las sociedades tradicionales, en donde las tareas, los espacios, los tiempos, los gestos, el lenguaje o la forma de percibir eran diferentes para los dos géneros. Con los primeros atisbos de la industrialización a finales del siglo XVIII, y a lo largo de los siglos XIX y XX se comienza un proceso de desaparición del género vernáculo, y la aparición del sexo económico, como consecuencia de la polarización de las características comunes entre géneros, afectando a todos los seres humanos. Illich afirma que la desaparición del género vernáculo es la condición determinante para que se instalara definitivamente el capitalismo industrializado. Uno de los objetivos de la aparición del sexo es la ilusión de igualdad económica entre hombres y mujeres. El autor critica abiertamente este postulado y afirma que los valores económicos se asientan sobre una naturaleza intrínsecamente sexista, llegando a afirmar que el crecimiento económico entraña de forma irreversible la destrucción del género vernáculo, y se nutre de la explotación del sexo económico; esta forma de igualdad no deja de ser más que una mera fantasía imposible de conseguir. En este libro se profundiza sobre los aspectos diferenciales del género y la homogeneización del sexo, especialmente en el análisis del lenguaje, afirmando que existen palabras clave en las nuevas lenguas modernas, que colaboran a homogeneizar las culturas (rol, sexo, energía, producción, desarrollo o consumo). Estas palabras clave con las que se dota el lenguaje actual, ayudan al mismo tiempo a difundir los postulados de la economía moderna, y a destruir el lenguaje vernáculo. Los instrumentos más eficaces que permiten esta difusión se sitúan en las escuelas (a través de la gramática), en los centros comerciales (a través del consumo) y en los medios de comunicación de masas. El postulado unisex es una de las ideas fundamentales de esta economía industrializada, y por eso es criticado por Illich debido a su estrecha relación con la marginación de las mujeres. Este sujeto desprovisto de género, de la pretendida economía igualitaria y neutra, sin papeles sexuados, no es más que una mera ilusión; más aún, el autor afirma que la discriminación de las mujeres está enmarcada en esta economía unisexualizada. Las instituciones modernas como la escuela, la familia, los sindicatos o los tribunales intentan evitar la marginación de las mujeres de forma equivocada, apoyando este postulado unisex. Hace especial hincapié en las formas de discriminación del sexo económico, aunque reconoce que afectan a todos los seres humanos, centra su análisis en las mujeres haciendo un repaso de las diferentes formas de marginación; por un lado, en el ámbito de la economía aparente, existe una supuesta igualdad en donde las mujeres son las más afectadas por aspectos claramente discriminatorios (menores salarios); modificar estos aspectos está en la agenda reivindicativa de los movimientos feministas que intentan conseguir la igualdad; sin embargo, para Illich no se trata de ser iguales, sino de propiciar un cambio real del modelo. Por otro lado, la marginación de la cada vez más extendida economía inaparente, o lo que se conoce como economía sumergida, afecta cada vez más a las mujeres, ya que se les ofrece un trabajo escasamente remunerado, y sin las condiciones laborales del resto
    3. de los trabajadores: sin seguridad social, sin impuestos... se trata de actividades no contabilizadas en las estadísticas y que están muy relacionadas con las habilidades que las mujeres desarrollan en el hogar como la confección, la limpieza o el cuidado. Por último, la mayor discriminación de las mujeres se centra en el trabajo en la sombra, afectando especialmente en el ámbito doméstico; son aquellas actividades en que las mujeres transforman la mercancía comprada en un bien de uso; bajo este término, se designa el tiempo, el trabajo, así como todo aquello que es necesario para añadir a las mercancías compradas el valor sin el que no es probable su utilización. Para Illich la economía industrializada convierte la cotidianidad en un generador de nuevas e innecesarias tareas domésticas, ahora en la sombra. Profundizando en el ámbito doméstico, afirma que la industrialización capitalista ha provocado el sometimiento de la familia a las condiciones y necesidades del mercado. Ahora el matrimonio es una nueva unidad económica dispuesta a aportar todo lo que el sistema necesita. El hogar se convierte en una unidad productiva, donde desaparece el reparto equilibrado de las tareas que existía en la sociedad preindustrial, y aparece la división económica del trabajo asalariado con el resto de las actividades relacionadas con el hogar, que recaen irreversiblemente en las mujeres. Esta nueva división sexual del trabajo de la nueva economía requiere también un nuevo espacio y un nuevo hogar; mientras que en la cultura vernácula, habitar y vivir coincidían, ahora la vivienda moderna tiene una finalidad específica creando un módulo espacio temporal cuya función se centra en reponer las necesidades de sus ocupantes, almacenando la mano de obra en las mejores condiciones; para cumplir estas funciones debe ser un espacio cerrado y seguro, conectado con el sistema de transportes, y que permita desarrollar el cada vez más extendido trabajo fantasma. El modelo económico requiere que sobrevivan algunos postulados de las sociedades vernáculas, pero ahora encaminadas a prestar beneficios al nuevo sistema; en este sentido, Illich critica con detalle algunos aspectos que hasta el momento habían formado parte de la privacidad femenina y que ahora se han transformado en objeto de interés del sistema económico; este es el caso del cuerpo de las mujeres que las convierte en las únicas personas con capacidad para dar vida a otros seres. Para explicar esto, describe la evolución del proceso en que poco a poco el feto comienza a ser visto como un ciudadano futuro al que es necesario proteger de la propia madre; a finales del siglo XVIII el parto deja de ser un acontecimiento femenino, y la matriz se convierte en un órgano especializado que produce niños. A pesar de que el cuerpo de las mujeres está constituido para dar vida en un espacio y en un tiempo vernáculos, los partos comienzan a celebrarse en establecimientos hospitalarios neutros; esta perspectiva clínica vacía el cuerpo del género, y transforma a las mujeres en el segundo sexo. Enlazando con el trabajo en la sombra, el nuevo sistema económico requiere suplementos relacionados con las tareas domésticas, que se les asigna a las mujeres, convirtiéndolas en auxiliares de los cuidados y educación de los futuros ciudadanos en las edades preescolares. De nuevo, los valores vernáculos se transforman en elementos que añaden valor a la base del capital humano; en este sentido, las madres son imprescindibles a la hora de proceder al amamantamiento de los bebés o darles el cariño
    4. maternal; de esta forma, son convertidas en auxiliares del sistema educativo, al ser percibidas como las enseñantes fundamentales de sus hijos, en especial en las tareas de aprendizaje del lenguaje, el entrenamiento en el juego, caminar o las costumbres más básicas. El mismo autor reconoce que sobre el futuro no sabe, y no puede decir nada; con este libro Ivan Illich únicamente abre el camino, desde la crítica al modelo económico, para profundizar en los postulados de la diferencia. Referencias Bibliográficas Ivan Illich (1982) Gender Pantheon Books, New York. Ed. francesa: Le genre vernaculaire. Edicions du Seuils. París, 1983. Ed. española: Género vernáculo, Joaquín Mortiz/Planeta. México, 1990 Carla Lonzi (1970) Escupamos sobre Hegel Manifiesto de Rivolta Femminile Notas [1]: Destaca el trabajo conjunto con Susan B. Hunt, especialista en los estudios de género y sexo. [2]: Las primeras manifestaciones del feminismo de la diferencia datan de 1965 en el contexto del feminismo italiano, ligadas al grupo Demau. Otro hito importante será la publicación en 1970 del manifiesto de Rivolta femminile y el escrito de Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel. Las italianas, muy influidas por la tesis de las francesas sobre la necesidad de crear una identidad propia (Luce Irigaray) y la experiencia de los grupos de autoconciencia de las estadounidenses, siempre mostraron su disidencia respecto a las posiciones mayoritarias del feminismo italiano de la igualdad. La visión de la diferencia se plasma también en el ecofeminismo de Maryi Daly, Maria Mies y de Vandana Shiva. Edición del 21-06-2004 Boletín CF+S 26 -- Ivan Illich > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n26/apveg.html Ciudades para un Futuro más Sostenible Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid Patrocinado por la Dirección General de Urbanismo y Política de Suelo del Ministerio de Vivienda.
    5. Por: Sebastián Laza slaza@conexionfinanciera.com.ar Ivan Illich: La Desescolarización 1. Diagnóstico Especialmente en la sociedad de consumo, la escuela ha llegado a ser una industria, el diploma un producto, la enseñanza con sus empleados y empleadores, el mercado más grande de empleo, mercado detrás del cual se maneja una peligrosa burocracia. La escuela es una institución construida sobre el axioma de que el aprendizaje es el resultado de la enseñanza. Y la sabiduría convencional continúa aceptando este axioma, pese a las abrumadoras pruebas en sentido contrario. Todos hemos aprendido la mayor parte de lo que sabemos fuera de la escuela. Las más de las veces los maestros obstruyen el aprendizaje de materias de estudio conforme se dan en la escuela. 2. Ideal de escuela La desescolarización es un movimiento que pide la desaparición de la escuela, como reacción radical al mito de la escuela como institución que educa. Se debe entregar la misión educativa a la sociedad convivencial y humana, que ofrece al hombre la posibilidad de ejercer la acción más autónoma y más creativa, con ayuda de las herramientas menos controlables por los otros. Un verdadero sistema educativo deberá proponerse objetivos:
    6. · a todos los que quieran aprender hay que darles acceso a las fuentes existentes, no importa en qué época de su existencia · es preciso que los que desean impartir sus conocimientos puedan encontrar otra persona que desee adquirirlos · un sistema tal supondría la existencia de garantías constitucionales acordadas a la educación, para evitar que el que aprende deba someterse a un programa obligatorio y una segregación fundada en la posesión de certificados y diplomas. 3. Relación docente-alumno Como no habrían escuelas tal cual las conocemos ahora, la relación profesor alumno cambiaría por una relación entre iguales (compañeros de aprendizaje) y entre dichos iguales y los que ya tienen los saberes. El sistema relacional funcionaría así: · Alguien que quiera aprender sabe que necesita tanto información como reacción crítica respecto al uso de esa información por parte de otra persona. · La información puede almacenarse en personas y en cosas. · En un buen sistema educacional el acceso a las cosas debiera estar disponible con sólo pedirlo el aprendiz, mientras el acceso a los informantes requiere además el consentimiento de terceros. · La crítica asimismo puede provenir de 2 direcciones: de los iguales o de los mayores, es decir, de compañeros de aprendizaje o de aquellos que me concederán una parte de su experiencia superior. Estos últimos pueden ser guías respecto a la pregunta correcta por plantear entre iguales y a la deficiencia de las respuestas que lleguen. Todas estas relaciones se darían dentro de Redes del Saber, que reemplazarían a las escuelas.
    7. 4. Contenidos Todas las personas pueden acceder a todo tipo de fuentes del conocimiento en cualquier etapa de su vida. Es decir, no se necesitan diplomas primarios y secundarios para acceder a contenidos universitarios, ta cual es ahora. 5. Métodos El planteamiento de nuevas instituciones educacionales no debiera comenzar por las metas administrativas de un rector director, ni por las metas pedagógicas de un educador profesional, ni por las metas de aprendizaje de una clase hipotética de personas. No debe iniciarse con la pregunta ¿qué debiera aprender alguien? sino con la pregunta ¿con qué tipo de cosas y personas podrían querer ponerse en contacto los que buscan aprender a fin de aprender? Redes del Saber Si bien en el apartado “Relación docente-alumno” describimos el funcionamiento relacional, dentro de las Redes del Saber, entre los que quieren aprender y los que ya tienen los saberes, Illich propone además los siguientes elementos, los cuáles facilitarían el funcionamiento del sistema: · Servicios de Referencia respecto de Objetos Educativos: que faciliten el acceso a cosas o procesos usados para el aprendizaje formal. Algunas cosas de estas pueden reservarse para este fin, almacenadas en bibliotecas, agencias de alquiler, laboratorios y salas de exposición, tales como museos y teatros; otras pueden estar en uso cotidiano en fábricas, aeropuertos o puestas en granjas, pero a disposición de estudiantes como aprendices o en horas de descanso.
    8. · Lonjas de Habilidades: que permitan a unas personas hacer una lista de sus habilidades, las condiciones según las cuales están dispuestas a servir de modelos a otros que quieran aprender esas habilidades y las direcciones en que se las puede hallar. · Servicio de Búsqueda de Compañero: una red de comunicaciones que permita a las personas describir la actividad de aprendizaje a la que desean dedicarse, en la esperanza de hallar un compañero para la búsqueda. · Servicios de Referencia respecto de Educadores Independientes: los cuales pueden figurar en un catálogo que indique las direcciones y descripciones -hechas por ellas mismos- de profesionales, paraprofesionales e independientes, conjuntamente con las condiciones de acceso a sus servicios. Tales educadores, podrán elegirse encuestando o consultando a sus clientes anteriores. 6. Función de la escuela Ninguna, ésta es reemplazada por las Redes del Saber. 7. Pros y contras de la desescolarización A favor: · Cuando los hijos son infantes o adolescentes, implicaría un rol más activo de los padres en la dirección a dar a la educación de sus hijos · Desaparecería la burocracia de profesores que describe Illich, cada profesor, maestro, educador tendría trabajo dentro de las Redes del Saber pero distinto a la actual forma · Aumentaría la motivación para estudiar con respecto a los actuales alumnos, en especial a nivel secundario de hoy
    9. · Internet facilitaría el funcionamiento de las Redes del Saber En contra · La tarea de control de calidad de los procesos de formación emergentes de las Redes del Saber sería compleja · Mucha gente necesita seguir caminos armados, recibir órdenes y este sistema privilegia la autorganización, quizás muchos no se adaptarían · Hay muchos intereses creados en la industria de la educación, implica una dificultad política para aplicar semejante cambio estructural · Internet, al menos en los países subdesarrollados, no está al alcance de todos Otras observaciones · Debería haber un subsidio estatal a la demanda para que todos los que deseen estudiar en cualquier Red del Saber y no tengan recursos para pagar lo puedan hacer; a diferencia del actual sistema basado principalmente en subsidios a la oferta educativa (subsidios a las escuelas) · El estado debería tener un rol de fijación de pautas mínimas, es imposible que funcione sin la participación del Estado . BIBLIOGRAFÍA 1. Bibliografía preparada por la cátedra Teoría de la Educación, Facultad de Filosofía y Letras, UNCuyo, Mendoza.
    10. El \"decrecimiento\" es percibido como una consigna más que como un programa consistente o como un proyecto de sociedad. Los debates en el seno de estructuras asociativas que van apareciendo poco a poco se preguntan sobre el sentido mismo de este término un tanto ambivalente: por una parte constatamos a la vez la carga radical de emotividad y de reacción reveladora en nuestro imaginario que suscita su utilización; por otra parte constatamos igualmente, la incomprensión y el malentendido sobre el verdadero objetivo que suscita este término. En resumen, diremos que \"decrecimiento\" es un movimiento naciente pero que a la vez está calando en la sociedad aunque también sufre mucha incomprensión e incluso un rechazo radical[1]. El debate sobre la utilización de este término, iniciado en el seno del movimiento, continua, lo que pudiera desembocar en una reformulación del término (quizás bajo el nombre de \"política de civilización\" como lo defiende E. Morin por ejemplo, utilizándolo para oponerlo a lo que Besson-Girard llama la \"descivilización material\"[2]). Sea como sea, el término \"decrecimiento\" tiene el mérito de hacer reaccionar y atacar en su núcleo duro, en el ojo del huracán, a la \"mega-máquina\" capitalista, es decir, a la ideología irreal del crecimiento infinito del PIB, del petróleo y de la propaganda publicitaria. Hay que recordar desde el principio, para evitar todo malentendido, que al hablar de decrecimiento lo referimos al crecimiento del PIB y no al sentido metafísico que comúnmente lo damos al término de \"crecimiento\". Los objetores del crecimiento no combaten el sentido metafísico del término crecimiento (crecimiento espiritual, crecimiento de los vínculos sociales, crecimiento del individuo que da lugar al arte, la música, la gran cultura, la ética, la religión). Proponemos, inversamente al crecimiento del PIB, la rabiosa intensificación de la auto-realización de la vida en cada uno de nosotros, de \"ser uno mismo\", de este \"crecimiento interior y estar contento consigo mismo\" que conforma nuestras ansias vitales. Porque esta vida frugal, convivial, intensa, que desborda de vitalidad misma no se puede confundir con el objetivo del saber científico. Porque a esta vida no le da sentido la biología, sino que le da sentido una vida verdadera, es decir una vida que transcurra sin distancia ni diferencia con nuestra infinita ansia interior[3]. Este punto es fundamental para evitar que a los objetores del crecimiento se nos etiquete de \"reaccionarios\", \"vichystas\", \"prehistóricos\", o incluso como partidarios de un \"retorno a la edad de piedra\"...Insistamos: lo que criticamos es el Becerro de Oro de la ubicuidad planetaria pero también de la izquierda tradicional, que es la creencia en la virtud benefactora (en el sentido material, existencial e incluso moral) del aumento del PIB. El crecimiento del PIB no implica ni \"felicidad perpetua\", ni progreso moral, ni embriaguez vital en sí misma. ¡Y sin embargo esto es lo que nos han venido prometiendo todos los Adam Smith de la Tierra desde
    11. publicitarios y políticos tanto de la derecha como de la izquierda!. Las leyes que guían nuestra acción no son las leyes del mercado, de la matemática, de la biología o de los cuerpos celestes, sino que son las leyes estéticas de la sensibilidad, las leyes del don, de la imitación, de la simpatía y de la empatía, las leyes de la ética y de la responsabilidad Homs es activista e intelectual del decrecimiento en (*) Clément que tienen su fundamento en \"el-mundo-sensible-de- la-vida\" (vida no en un sentido biológico sino en el sentido Francia. fenomenológico). Nosotros no somos por tanto ni \"tecnófobos\" ni \"anti-científicos\", sino que criticamos la ciencia que se considera sola en el mundo y que se comporta como tal al convertirse en técnica. Defendemos la vuelta al momento histórico que precedió a la conmoción ontológica que supuso que la acción dejara de obedecer a las prescripciones de la vida para someterse a los principios de la eficacia[4]. Lo que combatimos, no es la ciencia o la técnica (lo que sería un tanto absurdo), sino esta creencia según la cual la ciencia es el único forma de acceder al conocimiento[5]. Para nosotros, junto al saber científico, también hay un lugar para el saber de la vida en sí misma. Si observamos la genealogía intelectual de las ideas sobre el decrecimiento, vemos que el primero en utilizar este término fue un alumno de Schumpeter, el economista de origen húngaro Georgescu- Roegen. El término \"decrecimiento\" del PIB, proviene directamente de la bio-economía, del que fue fundador; no se trata entonces de un slogan vacío ni se cae por su propio peso como un pájaro ya muerto al salir de su cascarón...Georgescu-Roegen funda la bio-economía al transferir los principios de la termo-dinámica a la ciencia económica[6]. Su tesis principal es que la reflexión sobre los objetivos de la economía (ya sea esta de orientación clásica, keynesiana, marxista...), es decir la ciencia económica en su sentido más amplio, descansa desde sus raíces sobre lo impensado de su propio fundamento: la materialidad de lo existente. La economía, denominada según la propia etimología griega del término como \"ciencia de las leyes del lugar\", abstrae totalmente de la realidad la finitud de la naturaleza. La ciencia económica desde sus inicios se coloca en la vía inmaterial apartando por completo la materialidad ecológica. La realidad tal y como es pensada por los economistas (marxistas, liberales, neo-keynesianos...) es fundamentalmente una realidad social y económica. Este \"monismo ontológico\"[7] conforma hoy en día todo el espacio intelectual del que se nutren todas las ciencias humanas, económicas, sociales, independientemente de sus tendencias y divergencias internas. El hecho de abstraer la finitud de la naturaleza, entraña pronto un nuevo imaginario del crecimiento sin límite, la idea según la cual siempre podremos tirar sobre el \"capital natural\" (¡y sin embargo finito!): es la ideología productivista, que no se limita al propio capitalismo occidental, sino que se extendió también al \"capitalismo burocrático\" (en expresión de G. Debord), es decir al comunismo real.

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