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Mitos Y Realidades De La Television
 

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    Mitos Y Realidades De La Television Mitos Y Realidades De La Television Document Transcript

    • TELEVISION Y DIBUJOS ANIMADOS. Dentro de los medios de comunicación, la televisión es el más accesible tanto para niños como para adultos, ya que está presente en la mayor parte de los hogares y no requiere de habilidades muy complejas para recibir la información, como sería, por ejemplo leer, en el caso de los diarios. Se sabe que la TV tiene influencias tanto positivas como negativas. La importante y creciente cabida de la televisión en la sociedad, ha influido en la vida de todos sus miembros, sobretodo de los niños quienes son aquellos que pasan más horas frente al televisor. En opinión de Oswaldo A. Stoliar1 en su artículo “Televisión Niños y Familia” explica que la TV ha modificado profundamente las costumbres y los hábitos dado que se ha visto que esta modificación es más significativa para la edad infantil. Se ha señalado que la televisión es un poderoso avance tecnológico y que oponerse a ella es retrógrado. En realidad, estos avances no son buenos o malos en si mismos, sino el uso que se haga de ellos. Es así que un amplio sector de especialistas en comunicación no critican a la televisión en si misma, sino al mal uso que se hace de la misma. Básicamente se trata de no considerarla más como un medio inofensivo de entretenimiento, de controlar muy específicamente cuanto tiempo ve el niño TV, y sobre todo a adecuar lo que ve el niño a su nivel madurativo. Al respecto debe evitarse el usar el televisor como una especie de baby-sitter (niñera) electrónica. La preocupación científica se ha centrado en poder destacar la gran cantidad de violencia emitida por televisión en programas para adultos y también en los destinados a los niños. Si bien no siempre se puede establecer una relación de causalidad, se sabe que están correlacionados el tema de la recepción de la violencia y el comportamiento humano. Camila Medina2 señala al respecto que la televisión también puede provocar, con programas de contenido estereotipado, que los adolescentes que tienen una vida diferente a los patrones establecidos, desarrollen un sentimiento de no pertenencia y a la vez se genere el rechazo de éstos por parte de los demás jóvenes que aparecen a cuadro. Con respecto a las influencias positivas se puede decir que son más débiles, pues los programas de este tipo son escasos o no están bien construidos. También es importante destacar que la televisión permite, por medio de programas culturales, el conocimiento del mundo, de los diferentes países y sus culturas. En los últimos años, han surgido canales de televisión destinados a enseñar de un modo entretenido, estos están destinados a los niños, pero también son útiles y atractivos para los adultos (por ejemplo, en la televisión de paga Discovery Channel o The History Channel o en la televisión abierta Canal Once TV o Televisión Metropolitana Canal 22 ). Estos son esfuerzos por promover una televisión con mayor calidad en sus programas. Uno de los grandes errores, es que la gran masividad de la televisión no ha sido bien aprovechada, ya que toda la preocupación está puesta en sus aspectos negativos. Por el contrario, se deberían promover los esfuerzos, como 1 Stoliar, Oswaldo. Televisión Niños y Familia. Http://www.tupediatra.com/temas/tema158.htm Revisado septiembre 2005. 2 Medina, Camila. La televisión y su influencia. http://www.intec.edu.do/~cdp/docs/Television.htm revisión [ septiembre 2005].
    • el anteriormente mencionado, consiguiendo así que la televisión sea una herramienta que mejore la vida de las personas promoviendo conductas prosociales mediante programas culturales y educativos. Es importante destacar la enorme responsabilidad de los padres en la cantidad y calidad de televisión a la que estén expuesto sus hijos, ya que los primeros deberían poner ciertos límites y reglas, además de promover una vida familiar con más conversación e interacción entre sus miembros o hacer uso del medio con la intención de vincularse a la cultura o educación de los segundos. ¿En que se basa el enorme poder que la TV tiene hoy? En primer lugar, en que puede alcanzar simultáneamente un enorme público, tanto adulto como infantil. El segundo, en que los niños pasan frente al televisor, un promedio de alrededor de cuatro horas diarias: esto es 1400 horas anuales (comparadas con 1000 horas anuales de escuela). Es evidente que un niño necesita destinar tiempo a actividades que son fundamentales para su desarrollo psíquico y físico. Con tantas horas de TV está dejando de jugar, y el juego no es solo entretenimiento, sino que es fundamental en el desarrollo de su forma de comunicarse y de aprehender el mundo que lo rodea, y también está dejando de interactuar con otras personas, fundamentalmente con sus padres. Sabemos que de esta interacción con sus padres va a depender buena parte de su sociabilización futura. Hace menos deportes, ejercita menos su motricidad, y lee menos. Los niños menores de 7 años presentan un riesgo adicional: no discriminan entre fantasía y realidad (no distinguen entre las imágenes provenientes de la realidad y las de la fantasía), y por lo tanto perciben en un plano de igualdad ambos tipos de imagen y luego no recuerdan como las han incorporado. Esto permite entender porque la TV es capaz de influir fuertemente en la conducta, y porqué es capaz de producir un mayor impacto psicológico que otros medios de comunicación: la televisión ha hecho que el lenguaje de las imágenes tome preeminencia sobre el lenguaje oral. Se debe tomar en cuenta también que el lenguaje oral es abstracto mientras que el de imágenes es concreto. Ambos lenguajes se tienden a localizar en zonas distintas del cerebro. La utilización predominante de las imágenes, es probable que tienda a anular el desarrollo del lenguaje, y su consecuencia es disminuir o anular la capacidad analítica del pensamiento abstracto. Algunos estudios señalan que ésta es la causa que algunos adolescentes tengan un lenguaje verbal tan pobre3 Todo programa televisivo comunica y por lo tanto educa, independientemente del propósito original del mismo. Detrás de todo programa, hay valores, creencias y actitudes que al ser vistos por un número masivo de niños y adolescentes, toman difusión y se convierten en moda. Este proceso de aprendizaje es diseñado por profesionales al servicio del rating o de los sponsors, que presentan las cosas de una manera mucho mas entretenida que el maestro o profesor, y por sobre todas las cosas, no exige nada ni toma examen después. Siempre se ha dicho que es necesario "ver para creer". La persona que "ve" a Superman volar en la pantalla, debe aprender a "no creer" que vuela. La televisión obliga a desarrollar la incredulidad. Esto es posible en el adulto que es capaz de entender las paradojas pero no puede ser captado por el niño pequeño. 3 Op cit. Stoliar Oswaldo.
    • Otro factor de distorsión de la realidad proviene del hecho que en TV todo es contra reloj, y forzosamente se deben resumir y condensar los hechos: lo que no es rápido no es televisión. Por lo tanto la TV no permite la reflexión y tiende a anular el pensamiento crítico. Esto la limita como medio comunicador de ideas (lo que no ocurre con la prensa escrita, donde se pueden desarrollar ideas, reflexionar, replicar y traer ulteriormente otras ideas o posiciones). Pasando a los contenidos del mensaje televisivo, este puede ser prosocial o antisocial. Y aquí debe decirse que el sistema que manda a la televisión es exclusivamente comercial. Casi no existen programas culturales ni educativos. La TV es un instrumento para vender cosas o servicios (entre ellos la televisión misma), y el lucro es el único criterio que comanda la programación. La TV debiera cumplir una misión de educar, informar y entretener, pero sin embargo los dos primeros objetivos casi no existen. En los programas enlatados que vienen de EEUU (gran parte de la programación tiene ese origen) predominan como valores la violencia, las relaciones de pareja anormales y el consumismo. Todo el programa no es mas que un pretexto para la publicidad. Y además, la propaganda comercial incluye al tabaco y al alcohol, lo que está prohibido en el país de origen (en EEUU no se transmiten las carreras de formula 1 por estar patrocinadas por una tabacalera). VIOLENCIA EN TELEVISION En lo que respecta a la violencia, este es el área donde ha existido mas investigación: la violencia en los medios ejerce una influencia indudable en la conducta. En EEUU diversas instituciones, entre ellas el mismo Senado, preocupados por el aumento notable de la delincuencia juvenil y de la criminalidad, y ante la evidencia de la correlación existente entre la exposición del niño y del joven a programas violentos y la imitación ulterior de esos modelos, ha propiciado trabajos de investigación. Diversos trabajos experimentales han señalado que el niño que mira programas de TV con escenas de violencia muestra, en la hora de juego inmediata, una conducta más agresiva que la de aquel niño que no lo hace. Esto también ha sido corroborado en estudios de campo en Inglaterra. Y la cantidad de violencia de la TV comercial es abrumadora: un estudio hecho en Chile en 1990 demostró que durante 5 días tomados al azar, en los 4 canales al aire, entre las 14 y las 20 horas, se vieron mas de 2.700 escenas de sexo y violencia (manifestaciones físicas, violaciones, agresiones, tiros, amenazas, muertes violentas, relaciones ilícitas, explosiones, etc). Cabe hacerse la pregunta : ¿son estos los valores predominantes de nuestra sociedad occidental y judeocristiana ?. En las series y telenovelas hay una presentación restringida de la relación de pareja: La mujer es joven, hermosa, y rubia. El supuesto héroe es extremadamente joven. El amor a otras edades ni siquiera existe. Se representa en estas series una relación de pareja sin compromiso, ocasional y furtiva: el héroe ve un ratito
    • a una joven a quién conquista, y en el episodio siguiente lo mismo, pero a otra, y así sucesivamente. En las telenovelas el tema predominante es la infidelidad y el adulterio. En la TV con frecuencia se omite totalmente el dolor psíquico que dicha conducta produce en mujeres y varones. Nada aparece respecto de la relación de pareja comprometida y responsable. Nada acerca del embarazo, anticoncepción, aborto, etc. Nada respecto a prevención del alcoholismo, drogadicción o tabaquismo. ¿Como es posible que, siendo la inseguridad, el terrorismo y la violencia considerados dentro de los mayores problemas que tienen las ciudades latinoamericanas se tolere esta verdadera apología del delito desde la TV ?. ¿Que se puede hacer para revertir esta situación? En primer lugar, crear conciencia sobre el problema. Mientras las autoridades e instituciones que debieran velar para que la TV sea utilizada positivamente no asuman su responsabilidad, se debe alertar a los padres y madres acerca de la necesidad de regular la cantidad y calidad de lo que sus hijos ven. Por otra parte el mismo sistema educacional puede enseñar al niño (de la misma manera en que lo conduce pro lecturas) a ver TV, de tal manera de desarrollarles el espíritu crítico acerca de lo que ven. Los padres pueden ver programas con sus hijos y analizarlos, de tal manera de poder aclarar sus contenidos, reforzar ciertos aspectos educativos, morales o sociales y contrarrestar aspectos negativos. Es importante que los adultos prediquen con el ejemplo, ya que si el hábito de estos es llegar e instalarse frente al televisor, no habrá norma que se pueda hacer cumplir a los niños. Y tener en cuenta que no se trata solo de proscribir el televisor, sino también de ofrecer alternativas EL PAPEL DE LOS PADRES EN EL USO DE LA TELEVISION. La Academia Americana de Pediatria recomienda en su artículo sobre “el cuidado de los niños en edad escolar” los siguientes aspectos para tomar en cuenta en los hogares4: 1) Ponga límites a la cantidad de tiempo que su niño pasa frente al televisor. Sea firme. Que no pase de una o dos horas diarias. 2) Planifique con su hijo los programas que este quiera ver. Elíjalos del programa y haga un plan semanal. 3) Conozca el contenido de los programas que ven sus hijos y mantenga una supervisión constante sobre ellos. 4) No permita la TV durante las comidas: la cena es el único momento del día en que la familia logra estar reunida y la TV dificulta la comunicación. 5) Los niños no deben tener un televisor privado en su cuarto: si lo tiene, no solo tenderá a ver más, sino a aislarse más y a los padres les terminará siendo imposible controlar lo que ve. 6) Visite con su hijo librerías y bibliotecas. Incítelo a leer, en lugar de mirar TV. 4 Sociedad Americana de Pediatría. Artículo difundido en www. asp.org. revisado en octubre 2005.
    • 7) Predique con el ejemplo. Si Ud. quiere que el niño vea menos TV, hágalo menos Ud. Si quiere que lea mas, lea más Ud. 8) Si la TV causa una discusión, conflicto o pelea, simplemente desenchufe el aparato por un rato. Los niños pueden ser más creativos cuando el aparato esta apagado. MITOS Y REALIDADES DE LA TELEVISION http://www.saludhoy.com/htm/homb/articulo/violetv3.html Mitos y realidades Mito: La violencia en la televisión es la causa que explica todos los comportamientos agresivos de los niños y adultos. Realidad: El comportamiento humano es tan complejo que resulta imposible reducir su explicación a una sola causa. Si bien la violencia televisiva podría ubicarse como uno de los elementos inductores de este tipo de conductas, no es la televisión el único medio a través del cual se propagan los comportamientos agresivos. Mito: Todos los niños imitan directamente lo que ven en la televisión. Realidad: Cada persona cuenta con una serie de herramientas que le permiten decidir y elegir acerca de sus propias conductas. Algunos sujetos son más sensibles y se dejan influir por las conductas de los otros más fácilmente que otros. La educación y los valores que se reciben en la familia y a través de los colegios y demás instituciones determinan también el grado en el cual las personas se dejan o no sugestionar por la imágenes que ven en la televisión. Mito: Prohibir terminantemente a los niños la televisión permite controlar efectivamente las influencias malignas y violentas sobre el comportamiento de los chiquitos. Realidad: Si bien la televisión es un medio por el cual se transmiten mensajes con contenido violento, los seres humanos viven en un mundo plagado de fuentes de conductas agresivas. Prohibir a los niños ver la televisión bajo este argumento es absurdo. Lo más probable es que esta actividad se torne mucho más atractiva, sobrevalorando las escenas y el contenido de la programación. Lo más conveniente sería acoger las sugerencias hechas a los padres, explicando siempre a los niños las razones por las cuales ocurre algún comportamiento poco asertivo en la pantalla. Fomentar siempre el desarrollo de un pensamiento crítico que le permita a cada persona elegir aquellos programas que considere más adecuados es siempre más efectivo que prohibir tajantemente algo. Mito: Dejar que los niños vean toda la programación, a cualquier edad, es totalmente inofensivo. Realidad: Dependiendo de la edad, los niños ven y entienden la televisión de diferentes maneras, a partir del desarrollo diferencial de ciertas capacidades cognoscitivas, afectivas y comportamentales. Aunque los menores tienden a ser más sensibles ante los posibles efectos de la televisión de contenido violento, todas las personas (niños o adultos) son capaces de pensar y analizar la información a la cual están expuestos. Fomentar la constante construcción de esta habilidad crítica debe ser tarea de los adultos que rodean al niño, sin
    • olvidar que esta capacidad existe en los chiquitos, y que sus opiniones son tan válidas como las de los grandes. Mito: Ver televisión es un acto que puede llenar cualquier momento libre en la medida en que es una actividad "vacía". Realidad: Si bien no resulta conveniente acudir a la televisión siempre que se tenga un momento de ocio, existen ciertos programas cuyo contenido dista de ser violento, enriqueciendo los procesos de aprendizaje y formación de valores de las personas. Establecer cuál es la programación adecuada implica conocer los espacios que se emiten, eligiendo aquellos cuyo contenido sea rico en elementos culturales y con bajos niveles de violencia. Definitivamente la televisión, como cualquier construcción humana, debe ser destinada para el crecimiento de los seres humanos. Influencia de los programas de televisión en niños y adolescentes http://www.monografias.com/trabajos5/adoles/adoles.shtml La Televisión es un medio de comunicación de masas que penetra en la mayoría de los hogares. No existen distinción, llega a ricos y pobres es considerado un fuerte medio porque integra imágenes y voz. Sin embargo, por poseer esas características y por tener la facilidad de llegar a la mayoría de la población se ha transformado en un arma de doble filo dada la calidad de programación que transmite sin considerar que, en la mayoría de los casos, sus espectadores son niños y jóvenes que no tienen un adulto que los oriente en relación a los temas que allí se desarrollan. Al tener la oportunidad de realizar este trabajo, se ha podido aprender la importancia que tienen los medios de comunicación en nuestra vida y a la vez lo perjudicial que es para nosotros, algunos medios cuando nos evidencian hechos de la vida con imágenes transmitidas sobre el sexo, drogas, violencias, guerras, raza y alcohol. Hechos de violencias que perjudica a niños, adolescentes y adultos. Ya que los valores reales, estilo de vida y la manera de vivir de cada persona esta manejada por modelos de nuevos valores y tipos de comportamientos, algunos de los cuales están bastante fuera del alcance de la mayoría de los hombres. Pero muchos de los cuales pueden ser imitados y ejercer influencia directa sobre el comportamiento de cada uno de nosotros. La televisión posee la peculiaridad de presentar estímulos visuales y auditivos, los cuales son más efectivos que los visuales o auditivos por sí mismo, por ello un medio sumamente eficaz en comparación con los demás medios de comunicación. La televisión se impone sobre otros medios y deja atrás al cine por penetrar en el hogar, en la vida diaria y llegar a formar parte del cúmulo de hábitos de cualquier hombre de nuestra época, la televisión está en el hogar, solo se necesita encenderla. La televisión cuando se utiliza para fines educativos es bastante eficaz en lograr la atención y memorización sobre el material en ella presentado, según
    • las cuatros categorías propuestas por Schramm, la televisión posee tres de ellas que son: ESPACIO-TIEMPO PARTICIPACIÓN RAPIDEZ Esto demuestra la eficiencia del medio. Espacio-Tiempo: La televisión actúa de forma combinada, ella posee cierta efectividad en cuanto a la percepción, en el cual rige el principio de que mientras mayores vías de entrada posee la información más efectiva será la percepción del mensaje, los medios combinados como la televisión son de mayor eficacia, tanto en la percepción a aprendizaje y memorización, esto tiene gran aplicación a nivel educativo. Participación: En la escala de participación del comunicador, elaborada por Allport Cantril, la televisión ocupa el séptimo lugar, mientras mayor participación mayores serán las influencias. Rapidez: La televisión y la radio son los medios más rápidos, los medios rápidos impiden que el comunicador pueda dedicar el suficiente tiempo para que el mensaje sea comprendido y meditado por el receptor, los medios radios y televisión prácticamente someten el receptor a un bombardeo de mensajes. La cuarta categoría es la permanencia de la cual posee la televisión. La televisión posee la características de combinar estímulos visuales y auditivos, una Organización en el espacio y en el tiempo que le da una gran efectividad, es un medio de participación media, en comparación a la conversación cara a cara y los libros, más cercano a la conversación personal. El medio televisión
    • es de una gran rapidez lo cual impide una buena labor de crítica y discernimiento en los mensajes. Esta característica unida a la poca permanencia, la cual dificulta la posibilidad de recapitular y recibir nuevamente el contenido, hacen de la televisión un medio especialmente efectivo para la transmisión de mensajes dedicados a la convicción, cambio por parte del receptor. Está demostrado que el contenido de los mensajes de la televisión, sobre todo en el mundo occidental y m{as aún en los países subdesarrollados, es de baja calidad artística, con altos contenidos de violencia, agresión exaltación de valores que no están de acuerdo con los intereses de nuestra sociedad. La exaltación del individualismo, el énfasis por el dinero y los bienes económicos, etc. La televisión ayuda a la formación de imágenes estereotipadas con respeto a profesionales, grupos étnicos, religiosos o políticos. Las ideas son importadas. En muchas ocasiones el material presentado por la televisión no resulta beneficioso para el público receptor. Los mensajes transmitidos no demuestran ningún esfuerzo creador por parte de las plantas, más que el de preparar un cuarto de condiciones de situar a las personas frente a las cámaras. Aunque el número de programas en vivo ha aumentado, no cubre todavía la mitad de la programación. Seguimos recibiendo mensajes que nos pertenecen, que no van de acuerdo a nuestra idiosincrasia, pero sin embargo asimilamos y retenemos. Inclusive se penso que al comprar el canal 8 se comenzaría a hacer en Venezuela una televisión distinta; se realizaran programas de los nuestros, en realidad se daría comienzo a una innovación en cuanto a la televisión en nuestro país. Sin embargo nada ha cambiado, por el contrario, el canal 8 se ha convertido en un órgano publicitario de las campañas electorales. Esta situación ha causado gran preocupación a la personas del medio televisado. La televisión ejerce gran atractivo y ha desplazado en cuanto a preferencia del público a los demás medios. La televisión pone en juego varias motivaciones que son aprovechadas por quienes lo utilizan para la venta de productos, así como la implantación de ideas políticas o sociales. El público prefiere a la televisión. No necesita de una determinada edad para ver la televisión. La audiencia es mayor en la clase pobre, atrayendo también gran parte de la media, esto varia; interviniendo otros factores como la edad, sexo, clase social, instrucción. Ellos son determinantes importantes en la preferencia, hora de audiencia y los efectos, los promedios de audiencia, en cuanto a la duración de la observación, vacían según los diferentes países así como los hábitos de ver televisión. Los motivos por los cuales se ve televisión varían desde simple diversión hasta casos de completa adicción, en esto influye la personalidad del individuo y el medio ambiente que lo rodea.
    • La televisión es el medio que cuenta con mayor audiencia, pero antes de contribuir al desarrollo cultural, social, económico y personal de sus perceptores, les distrae de tareas más alentadoras, mientras mayor sea la educación menos se ve televisión. Los efectos que ejercen la televisión verán en grado y calidad, en distintas áreas, pueden ser meditados o inmediatos. Tal efecto se puede estudiar a dos niveles; Sentido General y Limitado. El Sentido General se refiere a la acción en la cual no puede ser concretada a ningún área específica. En Sentido Limitado los procesos que se desarrollan en la fase postcomunicativa como consecuencia de la comunicación colectiva, y por otra parte en la fase comunicativa propiamente dicha, a todos los modos de comportamiento que resultan de la atención que presta el hombre a los mensajes de la comunicación colectiva. Todos los medios de comunicación son utilizados con efectos pocos productivos para lograr desarrollar el potencial cultural de nuestros pueblos. No se trata solo de comunicar, sino de controlar las reacciones del receptor. Los efectos pueden ser considerados: Según temporalidad: mediatos e inmediatos Según las consecuencias: positivos y negativos Según la intensidad Según el área de acción: sobre el comportamiento, saber, opiniones y Los niños son excelentes imitadores, incluso durante los primeros meses de vida, los infantes pueden remedar las expresiones faciales de las personas que los cuidan. Los niños aprenden a comer, vestirse, utilizar el sanitario e interactuan con los demás. Gracias a que sus padres y otras personas constantemente les muestran como se hacen esas cosas; los niños no son especialmente selectivos en lo que imitan, a muchísimos padres se les recomienda que cuiden su vocabulario cuando sus pequeños de tres años dicen una mala palabra en un momento de frustración. A veces parece como si nada escapara a la atención de los niños pequeños, aunque la imitación no es el único mecanismo de aprendizaje que tienen los niños, es el primero y sienta las bases de aprendizaje futura. Como los niños imitan permanentemente a la gente que los rodea, es lógico que también imiten a las personas que ven en la televisión o en el cine. Los niños pequeños no son los únicos que imitan a los personajes de la pantalla, parece que en la actualidad muchos adolescentes hicieran sus compras en las mismas tiendas. A lo largo de la vida imitamos a los demás para aprender cosas nuevas y reforzar nuestra identidad con un grupo particular. Con cierta frecuencia se oyen historias acerca de niños que terminan
    • trágicamente, al imitar algún personaje que han visto en los medios de comunicación ejemplo, un niño de cinco años que le prendió fuego a su casa y causó la muerte de su hermana de dos años, después de haber visto un episodio de dos pre-adolescentes estúpidos que disfrutan realizando actividades antisociales; un grupo de adolescentes que causó un accidente al imitar la escena de una película en el cual varios jóvenes demuestran su valor acostándose sobre una autopista; un niño de trece años que se disparó en la cabeza mientras estaba jugando a la ruleta rusa que había visto en una película. Todas estas historias son trágicas pero afortunadamente no se presentan a menudo. Es evidente que la mayor parte de los niños no imitan tan fácilmente lo que ven en la pantalla, de la gran cantidad de conductas, imágenes, actitudes y valores a los cuales están expuestos, los niños escogen solamente algunos. Cuando se sienten frustrados, algunos niños lloran en un rincón, otros dan patadas y golpes, y otros toman con calma su frustración. En cuanto a los efectos que produce en los niños la violencia que muestran los medios de comunicación, si la imitación fuera la única forma de aprendizaje o lo fundamental, la guía de televisión de hoy serviría para predecir los titulares del mañana. Como ejemplo tenemos que en 1960 Alberto Bandura realizó en la Universidad de Stanford una de las primeras investigaciones acerca de los medios de comunicación. Durante más de tres decenios Bandura ha estudiado la manera en que los niños construyen su identidad a partir de la gama de posibilidades que tienen; su trabajo inicial se centró en las circunstancias que contribuyen a que los niños se vuelvan más agresivos cuando observan conductas agresivas. Sus experimentos con muñecos son clásicos en psicología y han ayudado a identificar los mecanismos que intervienen en el aprendizaje, cuando los niños observan actos de violencias en los medio de comunicación. El muñeco utilizado por Bandura llamado "BOBO", es un gran payaso inflable que rebota y nunca se cae cuando es golpeado, en un experimento Bandura dividió a niños de jardín infantil en tres grupos: un grupo control (el cual no toma parte en el experimento) y dos grupos experimentales. Al principio todos los niños se reunieron en un salón de juguetes atractivos. Luego a los niños del grupo control los sacaron del salón, uno de los grupos experimentales observo una secuencia en un televisor simulado así describe Bandura lo que los niños vieron, la película comenzó con una escena en la que un modelo un hombre adulto se dirigía a un muñeco "BOBO" de plástico del tamaño de un adulto para ordenarle que se retirara de ahí; después de mirar con ira durante un momento a su oponente, que no le obedecía, el modelo exhibió cuatro conductas agresivas novedosas y acompaño cada una con una verbalización distinta. La violencia en la televisión y el cine es perjudicial para los niños. Cuarenta años de investigación han llegado a la conclusión de que la exposición repetida a niveles altos de violencia en los medios de comunicación les enseña a algunos niños y adolescentes a resolver los conflictos interpersonales con
    • violencia, y, a muchos otros, a ser diferentes a esa solución. Bajo la tutela de los medios de comunicación y a una edad cada vez más temprana, los niños están recurriendo a la violencia, no como último sino como primer recurso para resolver los conflictos. En publicaciones profesionales que no suelen llegar al público general, hay miles de artículos que documentan los efectos negativos de los medios de comunicación en la juventud, particularmente los efectos de violencia que muestran. Los niños que ven televisión durante más horas son m{as agresivos y pesimistas, menos imaginativos y empáticos, tienden a ser más obesos y no son tan buenos estudiantes como los niños que ven menos televisión. Cada vez es mayor ña preocupación por el hecho de que se ha mantenido oculta la "historia real" de la violencia en los medios de comunicación y sus efectos en los niños. Al dirigirse al Comité Senatorial de los Estados Unidos para asuntos gubernamentales, Leonard Eron, una autoridad en el tema de la influencia de los medios de comunicación en los niños dijo: "Ya no queda duda alguna de que la exposición repetida a la violencia en la televisión es una de las causas del comportamiento agresivo, el crimen y la violencia en la sociedad. La evidencia procede tanto de estudios realizados en laboratorios como de la vida real. La violencia de la televisión afecta a los niños de ambos sexos, de todas las edades y de todos los niveles socioeconómicos y de inteligencia. Estos efectos no se limitan a este país ni a los niños predispuestos a la agresividad". Las principales organizaciones de atención ala infancia han estudiado los efectos que producen en los niños la violencia de los medios de comunicación y han publicado artículos en los cuales fijan su posición. Entidades tanto gubernamentales como académicas han hecho un llamamiento para ponerle freno a la violencia en cine y televisión. Los hallazgos de todas estas entidades corresponden a las conclusiones ineludibles de decenios de investigación de las ciencias sociales. Médicos, terapeutas, maestros y profesionales dedicados a la juventud están haciendo todo lo posible por ayudarles a los jóvenes que, influenciados permanentemente por imágenes que alteran la violencia impulsiva, encuentran cada vez más difícil manejar las inevitables frustraciones de la vida cotidiana. En nuestra sociedad, el homicidio es la principal causa de muerte de grandes segmentos de la juventud, y hay muchos hombres jóvenes en prisión. La s raíces de la violencia de nuestra sociedad son complejas. Como sabemos, entre ella están la pobreza, el abuso infantil, el alcoholismo y el uso del las drogas psicotrópicas, pero también debemos tomar en consideración el papel que desempeñan las imágenes que nuestros niños ven en la pantalla durante las tres horas y media que diariamente le dedican a la televisión.
    • Hay una gran brecha entre los hallazgos de las investigaciones y lo que el público sabe acerca de los efectos perjudiciales que tiene la violencia que muestran los medios de comunicación. Esto no debe sorprendernos. A menudo, la educación pública se queda atrás de la investigación, especialmente cuando hay de por medio grandes intereses económicos. Por ejemplo, los ejecutivos de las empresas tabacaleras siguen insistiendo en que "todavía no existen pruebas científicas concluyentes de que fumar tenga relación con el cáncer"2 . La industria del espectáculo perdería gigantescas sumas de dinero si la violencia – una forma segura y barata de entretenimiento – se volviera menos popular. Cuando la ciencia descubre algo de crucial interés público, suele depender de la cooperación de los medios de comunicación para garantizar que esa información le llegue a una gran audiencia. Buena parte del éxito de la campaña contra el cigarrillo se debió al intenso esfuerzo de los medios de comunicación por educar al público. Los medios también han desempeñado un papel significativo en la educación sobre las ventajas de utilizar el cinturón de seguridad, la necesidad de utilizar en los automóviles asientos especiales para los niños y la inconveniencia de beber y conducir. Como resultado, de ha reducido significativamente el numero de muertes de jóvenes y adolescentes en accidentes automovilísticos. Sin embargo, la violencia entre los niños y los adolescentes se ha disparado. Los investigadores concuerdan en que esto se debe, en parte, a la manera ininterrumpida en que los medios de comunicación glorifican la violencia. No obstante, esos hallazgos han sido pasados por alto, negados, atacados o tergiversados como resultado de la posición autoprotectora de la industria del espectáculo. Con frecuencia vemos evidencias de la relación que hay entre crímenes horrendos y la exposición a los medios de comunicación. En 1992, por ejemplo, un periódico citaba las palabras de un asesino en serie que mató a su primera víctima imitando una escena de la película Robocop II:"En la película vi cómo le cortó la garganta a una persona, luego tomó un cuchillo y la rajó desde el pecho hasta el estomago y dejo el cuerpo en cierta posición. A la primera persona que asesiné le hice exactamente lo que vi en la película" . Ya es hora de dejar atrás el debate en torno a la responsabilidad que le cabe a la industria del espectáculo por estos delitos. El punto no es si los medios de comunicación son la causa de los delitos como estos (no lo son), sino si los medios son un factor importante entre los múltiples factores causales de los delitos (sí lo son). La violencia suele ser resultado de la interacción de factores personales, sociales y ambientales. La televisión se ha convertido en un poderoso factor ambiental que influye en conductas, actitudes y valores. En muchos hogares, la televisión amenaza la tradicional tríada de la socialización: familia, escuela e iglesia. Sin embargo, aunque la violencia arbitraria y excesiva en los medios de comunicación contribuye a la delincuencia, es un factor que se puede revertir con facilidad. Sencillamente, debemos contarle a nuestros hijos historias que favorezcan su sano desarrollo y afiancen las conductas positivas, en lugar de permitir que los medios de comunicación fomenten las conductas negativas.
    • Al salir de la escuela secundaria, los niños que han pasado por 50 por ciento más tiempo frente al televisor que frente a sus maestros. En un hogar promedio el televisor dura prendido más de siete horas diarias, y un niño promedio ve entre tres y cuatro horas de televisión al día4. La mayor parte de ese tiempo los niños ven programas que no están dirigidos a la audiencia infantil: concursos, melodramas y videos musicales. La televisión no distingue entre sus espectadores. Si tienes cuatro años y puedes prender el aparato, entonces tienes derecho a obtener la misma información que un joven de catorce años o un adulto de cuarenta. La televisión ha modificado la naturaleza de la infancia; ha derrumbado muchas de las barreras tradicionales que protegían a los niños de las duras realidades de la vida adulta. Por eso no debe sorprender a nadie que los niños que ven mucha televisión sean más pesimistas que los que ven menos televisión. Esos niños han estado expuestos a un mundo de violencia, sexo, mercantilismo y traición muy por encima de su capacidad emocional. George Gerbner, decano emérito del Colegio Annenberg de Comunicaciones, cree que la televisión "le cuenta a la mayor parte de la gente la mayor parte de las historias la mayor parte del tiempo". La televisión "cultiva" la percepción del televidente acerca de la sociedad, y fomenta la creencia de que el mundo real es más o menos como el mundo de ficción que muestra. La televisión se ha convertido en el crisol del siglo veinte. Nos hace compartir un conjunto de creencias y suposiciones acerca de la manera en que el mundo funciona, y es parte fundamental de la vida de muchas personas. Los directivos de las cadenas de televisión son muy hábiles a la hora de explotar nuestra sensación de que la televisión es una especie de pegamento cultural que nos aglutina como sociedad. En una entrevista de TV Guía, Judy Price, vicepresidente de programación infantil de la CBS, dijo: "Ningún niño puede ser el único de su grupo que no vea los Power Rangers"5. Esta afirmación pone de relieve uno de los objetivos fundamentales de la publicidad en los medios de comunicación. Además de hacer que las cosas parezcan conocidas y deseables, los medios deben crear la sensación de que existe una necesidad social. "Ningún niño puede ser el único de su grupo que no vea los Power Rangers" implica que si a un niño se le impide participar de esta experiencia, al mismo tiempo se le estará impidiendo tomar parte en la vida social de su grupo. Aunque parte de la conversación en los patios de recreo, sitios de trabajo y hogares giran en torno a las experiencias que la mayor parte de la gente ve en los medios de comunicación, no hay razón para culpabilizar a los padres que toman medidas para proteger a sus hijos contra el exceso de violencia en los programas de televisión. Esa manipulación de los directivos de la industria del espectáculo es preocupante pero reveladora. Los ejecutivos de los medios de comunicación exigen a voz en cuello que los padres se "responsabilicen" más por sus hijos a la hora de ver televisión. "¿Cuándo van a dejar de culpar a los medios para empezar a prestarle atención al ambiente del hogar y a la necesidad de que los padres vigilen lo que sus hijos ven?", pregunta un conocido productor de Hollywood6. Sin embargo, a los padres y políticos que respaldan la utilización del dispositivo para controlar el acceso a los programas de violencia (V-chip),
    • los líderes de la industria – que se oponen al dispositivo- les dicen que la violencia debe ser evaluada "caso por caso". No es casual que los padres se sientan tan incapaces de controlar el acceso a los medios que desaprueban. Mientras que los ejecutivos de la televisión aparentan estar de acuerdo con la necesidad de que los adultos supervisen lo que sus hijos ven en la televisión, sus actuaciones se encaminan a eludir la autoridad paterna. La televisión, en sí misma, no debe ser satanizada. Puede ser un instrumento eficaz para el desarrollo y enriquecimiento humano. Programas excelentes han demostrado que la televisión les puede enseñar a los niños nuevas habilidades, ampliar su visión del mundo y promover actitudes y conductas prosociales. Sin embargo, la televisión comercial tiene objetivos diferentes del desarrollo personal y cultural. Su objetivo es hacerse a la audiencia a los publicistas. A los publicistas les gustas los programas que tienen una buena trayectoria y fórmulas comprobadas para ganar audiencia. Ésa es la razón por la que gran parte de lo que ofrece la televisión nos parece repetitivo y predecible. Es posible que tengamos acceso a cientos de canales, pero, en realidad, la clase de historias que vemos es sorprendentemente limitada. Por tanto, la televisión cultiva una perspectiva común. A menudo, esa perspectiva incluye una visión de la violencia como mecanismo usual, aceptable e, incluso, admirable de resolver los conflictos. Esa visión le resta importancia al costo, en vidas humanas, tiene la violencia. Los medios de comunicación, como propagadores importantes de actitudes, suposiciones y valores, no pueden darse el lujo de eludir sus responsabilidades y limitarse a hacer valer sus derechos. Si bien la televisión no mata gente da las ideas, la aprobación social, y, a menudo, hasta las instrucciones que estimulan la conducta antisocial. Quienes se benefician de las enormes oportunidades que ofrece la industria del espectáculo para ganar dinero y adquirir estatus deben actuar como ciudadanos – no sólo de los padres – brindarles a los niños un ambiente culturalmente sano. Los efectos de los medio de comunicación no son triviales. Por ejemplo, es un hecho bien conocido que los índices de suicidio aumentan después del suicidio de una celebridad si se le da un gran cubrimiento. El tan publicitado suicidio de Kurt Cobain, principal cantante del grupo de rock Nirvana, dio por resultado muchos suicidios de adolescentes, especialmente varones, que buscaban imitar a su ídolo. "Cuando Kurt Cobain murió, yo morí con él", decía la nota que dejó un joven de dieciocho años, que había hecho un pacto con dos amigos para suicidarse cuando Cobain muriera7 . esto no significa que hubiera sido mejor no cubrir esta noticia; pero la ciencia ha puesto a nuestro alcance suficientes resultados de investigación como para poder predecir que el cubrimiento sensacionalista e incesante del suicidio de Cobain estaba destinado a producir un aumento en el número de suicidios entre adolescentes. Los padres deben estar conscientes de que el cubrimiento sensacionalista de los crímenes y suicidios de jóvenes celebridades puede ser emocionalmente devastador para los adolescentes vulnerables. La toma de consciencia y la supervisión de los padres, así como la discusión, son variables esenciales para prevenir más tragedias.
    • Aunque los crímenes por imitación son particularmente penosos, ponen de relieve el poder de los medios de comunicación, los cuales llegan, prácticamente, a todos los hogares. Establecer normas sociales nunca se puede considerar "trivial". Si usted está en la tercera edad, no es trivial que los medios insistan en reducirlo a la condición de inútil papanatas. Si es mujer, no es trivial que todas las presentadoras de noticias tengan entre diez y veinte años menos que sus colegas masculinos. Y si usted es un padre que está tratando de inculcarles a sus hijos valores como la laboriosidad y la buena educación, no es trivial que la serie de dibujos animados Beavis y Butt-head, del canal musical TV, se haya convertido en un modelo de holgazanería e insensibilidad para los adolescentes. Las imágenes tienen consecuencias que a menudo son perturbadoras y trágicas. Mi hijo de once años y yo prendimos una noche la televisión para ver un noticiero y escuchamos un breve anuncio de exoneración de responsabilidad acerca de las "imágenes perturbadoras", seguido de escenas de niños muertos y gravemente heridos. En una ciudad vecina, una camioneta se había estrellado contra el patio de recreo de una escuela y había matado a un niño y herido gravemente a varios más. En los segundos que me demoré en cambiar de canal, esas imágenes sangrientas quedaron grabadas en nuestras mentes. Esa noche mi hijo tuvo mucha dificultad para conciliar el sueño y tuvo pesadillas. ¿Eran necesarias esas escenas? ¿Nos enseño algo importante para conocer el mundo o para manejar nuestra vida? No lo creo. En cambio, creo que esa cadena de televisión estaba siguiendo el tradicional cliché: "Cuanta más sangre, tanta más audiencia". La base de toda sociedad es un conjunto de valores razonablemente compartidos. Podemos definirnos individualmente como liberales o conservadores, gobiernistas o antigobernistas; sin embargo, es un hecho que, como sociedad , compartimos un conjunto de valores básicos que nos caracterizan8. Entre esos valores están la lealtad, la responsabilidad, la familia, la integridad, el coraje, el respeto por los derechos individuales y la tolerancia hacia la diversidad. La palabra derechos salió a relucir muchas veces durante mi discusión con varios ejecutivos de los medios: derechos individuales, derechos creativos, y, como era de esperar, derechos fundamentales. Y aunque originalmente la democracia se fundó más sobre la noción de "responsabilidad común" que sobre la de derechos individuales, nuestra sociedad ha pasado su foco de atención de las responsabilidades a los derechos. Pero los derechos conllevan responsabilidades que no se pueden pasar por alto. Ninguno de nosotros - padres, políticos, ejecutivos de los medios de comunicación o grupos con intereses especiales – puede darse el lujo de olvidar que junto con la serie extraordinaria de derechos de los cuales disfrutamos en una democracia, hay una serie igualmente extraordinaria de responsabilidades. Cuando los ejecutivos de la industria del espectáculo insisten en que las ganancias anteceden a la responsabilidad, no están viviendo de acuerdo con su compromiso de servir al público. Cuando los padres permitimos que nuestros hijos vean horas enteras de violencia irracional, no estamos viviendo de acuerdo con nuestro compromiso de proteger y formar a nuestros hijos. Los
    • niños están siendo lastimados. Son lastimados cuando son víctimas o autores de una violencia insensata, que los medios de comunicación exaltan. Son lastimados cuando ven el mundo como un lugar corrupto y aterrador, en el cual solamente los bienes de consumo proporcionan satisfacción y paz mental. Son lastimados cuando se vuelven tan dependientes de las ráfagas de las armas de fuego y de los efectos visuales prefabricados que ya no pueden inventar sus propias imágenes o soñar sus propios sueños. Es hora de dejar de lastimar al sector más vulnerable de nuestra población. Es hora de empezar a proteger a nuestros hijos. ADOLESCENCIA Y TELEVISION MADELINE LEVINE; Ph.D. La violencia en los medios de comunicación. Grupo Editorial Norma. Pág. 356 La forma de pensar de los adolescentes experimenta una revolución que se inicia, aproximadamente, a los once (11) años. Los niños más jóvenes pueden captar puntos de vista ajenos siempre y cuando sean conocidos y verificables. Los adolescentes pueden tomar en consideración diversas perspectivas acerca de casos hipotéticos y ajenos a su experiencia. No todos los jovencitos de quince años piensan como los adultos, y no todos los adultos alcanzan la etapa de las operaciones formales. Sin embargo, en la adolescencia el razonamiento deja de centrarse en lo obvio y adquiere consciencia los aspectos más complejos. Esta manera más profunda de ver la vida tiene una relación importante con la manera en que los adolescentes entienden los mensajes de los medios de comunicación. La televisión no es el medio adecuado para fomentar el desarrollo intelectual que produce adulto reflexivo. Unas de las tareas de la adolescencia es desarrollar el sentido de la continuidad y el contexto histórico. Los adolescentes necesitan saber que forma parte del continuo proceso humano. El aislamiento de la adolescencia se reduce cuando los adolescentes se vislumbran en el trabajo, con una familia o como parte de una comunidad. Esta es la razón por la cual a los adolescentes les interesan tanto las películas y programas de televisión que se refieren a las carreras profesionales, las relaciones y los problemas sociales. Mientras que el cine trata de vez en cuando problemas complejos, la televisión no suele hacerlo. Esto es evidente en los noticieros, cuando son adolescentes, ven noticieros mas frecuencia que cuando eran más niños, la realidad es que los noticieros son sólo otra forma de empaquetar entretenimiento. Asesinato, ballenas perdidas e informe especiales acerca de la pérdida de cabello alternan con comerciales necios y seductores. En realidad, los medios de comunicación y en particular la televisión, no les proporcionan a los adolescentes las experiencias que les podrían ayudar a desarrollar sus procesos de pensamiento y a sentir que están en un mundo racional. Los padres que alimentan a sus hijos adolescentes a que piensen detenidamente modelándoles la reflexión y esperando que actúen de la misma manera, favorecen el desarrollo intelectual.
    • Las base de todas las relaciones humanas exitosas es el respeto y afecto. Es importante motivar a los adolescentes para que vean programas y película que tienen en cuenta esto. Infortunadamente, los adolescentes suelen sentirse presionados a volverse activos sexualmente antes de conocer a fondo las bases emocionales de la sexualidad humana. Los medios de comunicación han dejado de mostrar que la sexualidad procede de la intimidad emocional y no simplemente de la intimidad sexual, en general, los medios muestran el sexo como algo glamouroso, instintivo y lo que es más peligroso libre de riesgos. Los adolescentes aprenden del sexo de una manera diferente de otros tipos de aprendizajes sociales, porque la información no procede de la participación y la observación sino de otras personas y gran parte de esa información termina siendo falsa. En cuanto a la difusión de información sexual, los padres, las escuelas y las instituciones religiosas difieren en cuanto a su disposición y grado de tranquilidad. La negación de los padres contribuye en gran medida a limitar el acceso de sus hijos a la información sexual, al mismo tiempo que los adolescentes tienen relaciones sexuales a una edad cada vez más temprana. Esta tendencia tiene implicaciones potencialmente devastadoras para nuestra sociedad, porque ya es un hecho bien documentado que los adolescentes más jóvenes están menos informados acerca del control de natalidad y la prevención de enfermedades de transmisión sexual, y además, tienen más probabilidades que los adolescentes mayores se involucren en relaciones sexuales sin protección. Como en la adolescencia los padres controlan menos a sus hijos y éstos tienen más acceso a los medios de comunicación y pocas fuentes alternativas de información sexual, no debe sorprendernos la importancia que tienen los medios en la socialización sexual de los adolescentes. Infortunadamente muy poco de lo que los adolescentes ven acerca del sexo en los medios de comunicación es respetuoso o sensato. En cambio los adolescentes están expuesto a un mundo sexual donde abunda la violencia y donde el amor y el compromiso suelen brillar por su ausencia. Los medios de comunicación han sido excesivamente indiferente en cuanto a la imagen que transmiten del sexo y sus consecuencias. Aproximadamente el 85% de todas las relaciones sexuales que muestra la televisión son entre parejas que no están casadas o que no tienen ningún compromiso. En vez de adentrarse en el tema más complejo de la intimidad humana, los medios se sienten satisfechos mostrando, sencillamente a las parejas haciendo el amor. Los medios no les han proporcionado a los adolescentes varones modelos dignos de ser imitados. Sin embargo ¿por qué razón los varones se sienten atraídos de manera particular por los mensajes que por los énfasis en la intimidación y el abuso del poder como mecanismo para salir adelante en el mundo? Mientras que en los niños varones influyen muchísimos más los
    • modelos masculinos que los femeninos, en las niñas influyen por igual los modelos masculinos y femeninos. En 1995, La serie de televisión Policía de Nueva York causó conmoción al quebrantar la norma sobre desnudez en la televisión. Por primera vez, un programa importante permitió que una de sus estrellas mostrara el trasero. No importaba que hubiéramos visto tiroteos, acuchillamientos, violaciones y mutilaciones durante decenios. Jimmy Smits salió con el trasero al aíre. Los efectos de esta película son inmensamente distintos y el sistema de clasificación actual no tiene en cuenta esa diferencia adecuadamente. Aunque son importantes las clasificaciones que reflejan lo que el "padre promedio" considera apropiado para sus hijos, también es importante tomar en consideración lo que las investigaciones nos dicen acerca de lo que perjudica a los niños y a los adolescentes. Por ejemplo en uno de los experimentos tres grupos de varones universitarios vieron cada una de tres versiones de la misma película. En la versión agresiva sexualmente, la mujer que estaba atada fue amenazada con un revolver y violada. En la versión que solo contenía agresión, el sexo fue suprimido y en la versión que solo contenía sexo, la agresión fue suprimida. Después de ver la película, los hombres diligenciaron unos cuestionarios para evaluar su actitud hacia la violación, su disposición a utilizar la fuerza contra las mujeres, y su disposición a perpetrar una violación si no fueran descubiertos. Apenas el 11% de los hombres que vieron la versión que sólo contenía sexo manifestaron que tenían probabilidades de cometer una violación. El 25% de los que vieron sexo y violencia manifestaron que tenían algunas probabilidades, y el 50% de los hombres que solamente vieron violencia manifestaron que tenían alguna probabilidad de violar a una mujer. De acuerdo a lo escrito anteriormente, se podría decir, que en realidad los Medios de Comunicación no tienen un cien por ciento de la responsabilidad en cuanto a las atribuciones que se les hacen, con relación al comportamiento manifestado por los niños y adolescentes, ya que en este sentido es muy importante la educación que puedan proveer los padres y representantes en el momento de estar observando el programa. SAPIR, Edwar, Lingüística y Significación. Editorial Salvat. N-13 BARRIOS, Leoncio. TV Literatura para Recrear y Educar. Caracas. CIRCULOS DE LECTORES. Gran enciclopedia ilustrada circulo. Caracas. Tomo 12. Pág. 4200 Las historietas y los dibujos animados son universales, los encontramos en todas las culturas e idiomas. Son el fruto de la inspiración creativa, el esfuerzo decidido y el trabajo intenso. Comenzando con una idea sencilla y un esbozo a lápiz, con el poder de la imaginación han ido evolucionando hasta convertirse
    • en historias llenas de personajes y situaciones que nos dan su humor, nos entretienen y nos hacen reflexionar. http://www.wipo.int/about- wipo/es/info_center/cartoons/ LOS DIBUJOS ANIMADOS Y EL GENERO O LA NECESIDAD DE UNA NUEVA MIRADA en www. http://home.worldonline.es/hekokole/genero.htm Los dibujos animados son el material audiovisual que cubre la mayor parte de las horas de programación televisiva infantil Las series de animación están presentes en todas las cadenas de televisión. Aseguran índices de audiencia estables, son del agrado del público y van dirigidas a un amplio sector. Además, niños y niñas los citan, en las encuestas, entre sus preferencias televisivas. A este respecto, se pueden citar diversos estudios, por ejemplo, el proyecto de investigación realizado por tres profesores de la UPV (José Luis Ibañez, Juan Carlos Pérez y Begoña Zalbidea) sobre el universo televisivo infantil en Euskadi. Entre sus conclusiones afirman que la media de consumo televisivo en el periodo estudiado (año 1998) entre los niños de 4 a 12 años alcanzaba los 162 minutos diarios. El programa más visto en Euskadi era Euskaraoke (un programa en el que grupos de niños y niñas cantaban y hacían espectáculos musicales. Recurrían a las escuelas para conseguir a los participantes. A conocido diferentes versiones, pero sigue emitiéndose con éxito)) y seguidamente, venían los dibujos animados: Dragoi Bola (Bola de Dragón). Otra investigación, también realizada en la UPV, sobre el uso, consumo y actitudes de niños y jóvenes respecto de medios de comunicación (Garitaonandia, Juaristi y Oleaga, 1997) concluye que el programa favorito para el 22% de los encuestados eran los dibujos animados (les seguían el show familiar con el 19% y las teleseries con la misma proporción) Además, diferentes investigadores han demostrado la relevancia que la televisión tiene como elemento socializador. A este respecto, para Joan Ferrés la televisión socializa en cuanto potencia el pensamiento anticipatorio. Es especialmente importante porque consigue que “se interioricen sus modelos no por su valor intrínseco sino por el placer que producen”. (Joan Ferrés, Televisión subliminal. Socialización mediante comunicaciones inadvertidas 1997) Hasta hace unas décadas, niños y niñas no contaban con más modelo que el proveniente de la familia o su entorno inmediato. Actualmente, los medios audiovisuales han incrementado notablemente esos modelos así como la presentación atractiva de los mismos. Por lo tanto, si observamos que los dibujos animados son el fundamento de la programación infantil televisiva, tienen altos niveles de audiencia ya que gustan mucho a niños y niñas, y son por ello, un elemento importante de socialización, podemos deducir que investigar sobre dibujos animados es imprescindible para conocer los modelos de identificación que la televisión ofrece, en horario infantil, a los niños y niñas.
    • Un estudio realizado en el año 94 por MªAngeles Prieto, Joan Carles March y Adrián Argente del Castillo, y publicado en el libro “La generación TV” bajo el título: “Violencia y seximo en los programas infantiles de televisión. Un antes y un después del código ético” ofrece datos reveladores. En la semana en la que los autores analizaron los contenidos de la programación televisiva, fundamentalmente dibujos animados, los papeles protagonistas siempre correspondieron a los chicos. En ninguna ocasión fue la chica la que jugó un papel importante. Según los autores, ellos, los niños, son dibujados como críticos, valientes, hábiles, inteligentes y nunca lloran. La fuerza física es la cualidad que más se destaca. Ellas en cambio son: sumisas, débiles, indefensas, presas fáciles para el enemigo. Se equivocan a menudo. Desarrollan comportamientos cercanos a la histeria ante los peligros y la belleza es su principal cualidad. Las chicas aparecen generalmente como espectadores de los encuentros deportivos que protagonizan los chicos. Y se muestran relaciones de pareja en las que la protagonista femenina vive angustiada, ansiosa, sumisa y pasiva ante la actitud de su compañero. Esther del Moral en una de los pocas tesis doctorales sobre dibujos animados que se han realizado en el Estado español, estudió cómo las imágenes de los dibujos animados reproducen modelos y valores de la realidad cultural. Según la autora, el análisis pone de manifiesto que (cito textualmente)“el papel de la mujer o niña en los dibujos animados queda bastante reducido y se presentan modelos estereotipados que, hoy por hoy, no responden a la realidad social, sino más bien se tratan de una caricatura decimonónica”.(Del Moral, ....) Sobre los perfiles sociales de los personajes que intervienen, la autora dice en la página 885: «Los personajes femeninos, las niñas, no se presentan tan inventivas, autónomas y emprendedoras como los niños, sino más bien como simples copias desvaídas del modelo propuesto en el niño. Hacen lo mismo que él, pero unos fotogramas después». Entre sus conclusiones apunta (página 895) que: “ La proporción entre hombres y mujeres en las series de dibujos animados está muy descompensada: 80% de personajes masculinos y 20% de los femeninos». Su investigación demuestra, aunque no era ese su objetivo principal, el carácter sexista de las series de dibujos animados. Pero no entra a investigar sobre las relaciones de género. La franja de dibujos animados para mayores de edad ha cautivado a la audiencia con su humor corrosivo y la consigna de no dejar títere con cabeza. http://www.revistacambio.com/html/saber_vivir/articulos/4059/ La publicidad que anunciaba la nueva serie mostraba claramente al presidente George Bush de un lado, junto a Dios. Este le pedía de manera amistosa que no le contara al mundo que tenían una relación muy cercana… –"¿Podrías dejar de decir en público que yo quería que fueras Presidente?". Ese ha sido el calibre de American Dad, un programa que ha levantado ampolla en Estados Unidos, pues su protagonista es un paranoico agente de la CIA, que haría cualquier cosa por defender a su país en contra del terrorimo, que se ha logrado meter en las casas de todos aquellos que, en América, se conectan por cable.
    • La discriminación racial y sexual, las guerras en nombre de la religión, el desempleo, el dopaje y el tráfico de seres son algunos de los escenarios en los que se desarrollan las historias de los cada vez más numerosos programas de televisión bajo este formato de dibujos animados, con un claro toque de humor negro, crítica y sarcasmo. La franja No molestar, de Fox, y Adult Swim, de Cartoon Network hoy compiten hombro a hombro por la audiencia, cada día más seducida por esta forma de contar la actualidad a través de muñequitos que poco tienen de inocencia, como detener a Scooby Doo y a Shaggy por posesión de drogas ilícitas. Cuenta el director creativo de Cartoon Network para América Latina, Hernán Lagreca, que después de las 11 de la noche, tienen más de un 50% de público cautivo mayor de 18 años. En entrevista concedida a El Clarín, Lagreca explica que "el segmento se estrenó en Estados Unidos en 2001, y actualmente lidera la audiencia, imponiéndose a los late shows de David Letterman o Jay Leno." Este tipo de programas se viene cultivando desde hace más de una década. En 1989 se transmitió por primera vez Los Simpsons, exitosa serie convertida en la de mayor cantidad de temporadas en televisión, con 16. Matt Groening, su creador, nunca imaginó la popularidad que alcanzarían sus personajes amarillos. La familia de Homero, Marge, Bart, Lisa y Maggie es en un ícono de la cultura norteamericana y sus personajes se han multiplicado acercándose cada día más a los espectadores. Incluso el gruñido de Homero ha sido añadido a la edición del Oxford Dictionary en 2001. Según un informe sobre los contenidos de los dibujos animados, del Comité Federal de Radiodifusión argentino, "los personajes carecen del heroísmo y de la moral que caracterizaba a las fábulas edificantes de las animaciones que los antecedieron. En cambio, esos personajes conforman los elementos básicos de una familia nuclear que impugna la institución familiar y motoriza el ataque contra las convenciones". Por ello, durante la década de los 90, la cadena de videoclips musicales MTV, puso en las pantallas de a dos adolescentes sucios, que pasaban interminables horas frente al televisor comiendo pura chatarra y que sólo pensaban en sexo: Beavis & Butthead. Estos dos personajes eran el reflejo de miles de jóvenes que buscaban una vida cool, pero sin tener que esforzarse demasiado. A estos personajes se sumaron otros, ya con el terreno abonado, dedicados a poner el dedo en la llaga. South Park, lanzada en 1997, ha sobrepasado los 100 episodios, y llegó a ser carátula de Newsweek por su sentido provocador. Cuatro niños inseparables –el judío; el gordito consentido y grosero; el pobre que se roba de la merienda las golosinas para alimentar a su familia, y el "normal", hijo de un meteorólogo y una vendedora de seguros– construyen su mundo infantil en un ámbito adulto y violento, y ponen un espejo a la sociedad en las que les tocó vivir. Sus personajes son reflejo de ello. Parodian a Paris Hilton, a Donald Trump, a Bill Clinton y a Michael Moore. El cocinero del colegio es negro, desenfrenado sexual, pero amante del canto. Tienen un profesor gay que les dicta clases con marionetas. Sin embargo, a él no le temen, mientras que sí denunciaron a un militar pedófilo que reemplazó al profesor, por petición de los padres, y resultó
    • un temible cordero con cola de lobo. También tuvieron que sortear una decisión sobre la eutanasia. Mientras Terry Schiavo era exhibida en televisión, uno de los cuatro niños de South Park entra en coma, pero antes había dejado consignado en su testamento no convertirse en espectáculo mediático. Los personajes de South Park no le tienen miedo a nada, ni a Satán, quien vive en una cueva con ríos de fuego con su amante Saddam Hussein, ni a Bin Laden, quien los secuestró en una ocasión por error. Sus creadores, Trey Parker y Matt Stone, dos amantes de la música, la animación y el baloncesto, se conocieron en la universidad, donde trabajaron en diversos proyectos de animación. Pero fue South Park, con sus inevitables groserías y cinismo, el que los elevó a categoría de ídolos de la juventud. Evidentemente, las críticas están a la orden del día y los comunicados de la Iglesia, entre muchas otras instituciones familiares, no se han hecho esperar. Pero como de eso se trata, los creativos siguen haciendo de las suyas. "Si las estadísticas de los sacerdotes homosexuales ameritan un episodio en South Park –se pregunta William Donohue, presidente de la Liga Católica estadounidense– ¿no sería justo preguntarse por qué temas de homosexuales y el sida no merecerían una temporada completa de divertimento?" Claro que lo merecen, porque para los nuevos diseñadores de dibujos animados no hay tabúes que impidan el desarrollo de cualquier tema. Gracias a ellos, los héroes de las historietas han desnudado sus miserias. Al menos después de las 10.