Las Causas de las Crisis Económicas Mundiales

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Las Causas de las Crisis Económicas Mundiales

  1. 1. 1 Introducción ¡Atención! Aquí no estamos hablando de lo que pasa en el planeta en el 2009, sino lo que pasaba desde 1997 al 2001, aunque usted podrá encontrar semejanzas sorprendentes. En éste libro se analizó las causas de aquella crisis, se previó su salida, a partir de lo que solo era una posibilidad: la apertura del mercado chino, con la entrada del País asiático a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el 2001. También se anticipó a la posterior saturación del mercado Chino y el estallido de la actual crisis económica mundial. Es un esfuerzo del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) para los trabajadores y el pueblo argentino y para toda la clase obrera mundial. Con este trabajo el MIJD demuestra que las ciencias económicas no es solo para universitarios y que además no es necesario hablar con terminologías difíciles e in entendibles como gusta a los economistas a sueldo del capitalismo y del imperialismo mundial, con el propósito de que los pueblos no tengan acceso al conocimiento científico. Veamos lo que se escribió entonces: La “crisis asiática” desde el ‘97 al 2001
  2. 2. 2 Lo primero que hay que decir es que lo que estamos sufriendo y que los economistas en general, llaman “crisis financiera”, es una crisis de sobreproducción. Todos lo datos estadísticos nos conducen a ésta afirmación. Por ejemplo: La devaluación de todas las monedas de los países asiáticos, Rusia, Brasil, etc., a partir de 1997, es una confesión de que para poder mantener el volumen de sus exportaciones, tienen que tomar ésta medida extrema que al final va en su contra, como lo veremos más adelante. Otro ejemplo es la caída generalizada de los precios que se viene produciendo no sólo de las materias primas, sino también de los productos terminados, que hemos visto en los últimos años en el todo el mundo, aunque ahora se esté produciendo una pequeña recuperación de algunos de ellos. Sobreproducción o superproducción significa sobreoferta. Y como sabemos, cuando la oferta es mayor que la demanda, los precios caen y al caer nos están diciendo cuál es el mal que está afectando a la economía. Por otra porte la globalización, es decir la libre circulación de los capitales y el perfeccionamiento de las comunicaciones hace que la crisis se contagien rápidamente, produciendo un efecto dominó en el ámbito mundial. La crisis de sobreproducción estalla cuando la capacidad productiva en desarrollo constante entra en contradicción absoluta con la capacidad de consumo en retroceso permanente. No es porque se produzca de más como por ejemplo en la crisis del 29, sino porque ésta situación obliga a frenar constantemente el proceso productivo. Esto provoca un continuo despido de trabajadores y de ésta manera se causa también un retroceso constante del consumo. Tampoco significa que se pare por completo la producción y el consumo, sino que la actividad económica se reduce al mínimo, con lo que caen las ganancias empresarias en general, aunque una minoría de grandes empresas obtenga crecimiento. Y se consume menos, no porque la población tenga satisfechas sus necesidades, sino porque no tiene dinero para comprar. Las ventas caen al mínimo mientras las necesidades crecen al máximo. La causante de todo esto es la revolución tecnológica en la producción, el comercio, el transporte, las comunicaciones, que como toda revolución tecnológica, desplaza fuerzas de trabajo y hace caer el consumo y mientras revoluciona la producción mundial. Se presenta entonces una gran contradicción: una revolución en la producción por un lado y una caída o un estancamiento del consumo por el otro. Los trabajadores son desplazados de manera creciente por las máquinas, pierden sus salarios y su poder adquisitivo y entonces ¿quién consume? Las máquinas no comen, no compran ropas, ni televisores, heladeras, autos ni casas. En el terreno de la producción se genera una gran contradicción: por un lado la competencia obliga a la introducción constante de innovaciones técnicas y tecnológicas que revolucionan constantemente la producción, y por el otro las empresas permanentemente deben vivir con los pies sobre el freno, ya que ante el primer descuido se produce de más, se saturan los mercados y estalla por enésima vez la crisis de superproducción. Sobreproducción, entonces significa también, saturación de los mercados de consumo. Aunque no significa necesariamente acumulación de stocks, sino una desaceleración, un estancamiento o un retroceso en las ventas. El crecimiento promedio anual de la producción mundial entre 1990 y 1998, fue del 3,2%, mientras que en igual periodo, el promedio anual del aumento del consumo fue de apenas un 2,1%.
  3. 3. 3 Y el año en que estalló la crisis asiática, ¡el producto bruto mundial llegó a incrementarse en un 4,2%. !.¡Dos veces más que el promedio del consumo! (FMI. “perspectiva de la economía mundial”) En 1980 el porcentaje del consumo privado respecto del Producto Bruto Interno mundial, era de un 61%., excluyendo a los países del Este Europeo, que por entonces todavía tenían un alto nivel de consumo. Dieciocho años después, en 1998, el consumo apenas subió un modesto 2%, (63%) a pesar de que ahora sí se sumó a los ex países socialistas, y de que la población mundial creció en este periodo de 4.429,9 millones de habitantes, a 5.896,5 millones. Alrededor de un 25%. (Informe Banco Mundial). Entonces, se concluye en que el consumo bajó una enormidad. Por otra parte, poco importa si un país no introdujo tecnología en la producción, o si la introdujo mínimamente en relación a los países ricos, como sucedió en la absoluta mayoría de los países “emergentes”. La globalización se encarga de castigarlos aún más duro, ya que los productos baratos de los que sí lo han hecho, con seguridad van a desplazar a la producción nacional, haciendo hundir su industria, incrementando la desocupación, la pobreza y la miseria. Sólo les queda como salida, la esclavización de sus trabajadores. Y esto es lo que hacen los “países emergentes”, es decir, la absoluta mayoría de los países del mundo. Y esto es también lo que aprovecharon las empresas “trasnacionales” que se instalaron en ellos para incrementar la producción y sus ganancias, combinando las altas tecnologías con la mano de obra semi esclava. Podríamos decir que la introducción intensiva de tecnología en una minoría de países, produce la desgracia de planeta. Casi en el preciso instante en que se incorpora nuevas tecnologías en una parte del mundo, comienzan los despidos de trabajadores allí y en el resto del mundo, y con ellos la caída del consumo. Y cuando más importante son esos adelantos, mayores son los despidos, la caída de los salarios y por lo tanto, más pronunciada la caída del consumo. Por otra parte, aunque los países que introducen la tecnología, en el primer momento crecen, debido a que desplazan a sus competidores, en poco tiempo éstos hacen lo mismo y finalmente, todos son víctimas del estancamiento económico general. Un ejemplo de esto es Japón, que al ser el primer país en incorporar la robotización en gran escala en la década del ochenta, inundó de autos y otros productos baratos a todo el mundo. Pero la saturación de los mercados en todo el planeta, terminó hundiendo su propia economía. Otro ejemplo son los Estados Unidos, donde se calcula que la incorporación de tecnología en los 90 hizo crecer la productividad del trabajo, desde “...una tasa históricamente decepcionante de un 1,5% anual aproximadamente, desde la década del 70 hasta mediados del 90, a una tasa de crecimiento de la productividad de casi un 3% anual” (el doble). Y que según Richard Berner, economista jefe para E.U. en la división de investigaciones de Bolsa de Morgan Stanley Dean Witter en Nueva York, ahora “La recesión está aquí” “Los interrogantes claves son cuán profunda y por cuanto tiempo será la recesión, cuales víctimas se cobrará, qué hará falta para promover una recuperación futura y qué forma tendrán los otros lados del valle”. (Financial Times 14/1/2001). NO ES UNA CRISIS DE SUPERPRODUCCIÓN CLÁSICA Ante la crisis de superproducción, es decir de la saturación del mercado mundial de consumo de 1914, el imperialismo mundial no tuvo mejor idea que desatar la guerra. Con ella destruía una gran masa de
  4. 4. 4 fuerzas productivas y de productos, al mismo tiempo que disputaba los mercados en crisis. Ésta política belicista lo condujo a perder Rusia y luego en la segunda guerra mundial, todo el este europeo. Por lo que se vio después, eso le convenció de la necesidad de impedir nuevos conflictos sangrientos a nivel mundial, hasta nuestros días. Buscó otra manera de solucionar o paliar las crisis periódicas de superproducción. Una de éstas políticas, aparte de la guerra fría, fue la del “estado de bienestar” que se empezó a aplicar primero en los Estados Unidos en los años treinta con la finalidad de alentar el consumo, y que después de la segunda guerra mundial, también en muchos países pobres, como fue por ejemplo Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, etc. Los estados nacionales se convirtieron en los principales productores y además se les cobraba más impuestos a los industriales, comerciantes y banqueros. Y esa masa de dinero se volcaba a los trabajadores en concepto de jubilaciones, aumentos de salarios, obras sociales, aguinaldo, salario familiar, planes de viviendas, etc. Con ella no solo alentaba el consumo e impedía el estallido de la crisis, sino que además frenaba las luchas obreras y populares. Por otra parte el capitalismo montó una serie de organismos internacionales que planificaban la economía global. Como el Banco Mundial, FMI, GATT, GRUPO DE LOS SIETE, OCDE, y luego OMC. Todas estas políticas han logrado retardar el estallido de la crisis. Las empresas se habían vuelto mucho más cuidadosas, hacían estudios minuciosos del mercado. Ya no esperaban un abarrotamiento del mismo para frenar la producción. Se la frenaba de antemano. Los despidos y la caída del consumo también se producían gradualmente y por anticipado. Aquella planificación permitió y permite que cuando estallan las crisis no se destruya la producción como en la crisis del 29 por ejemplo, sino el dinero que la representa. Ahora lo que se destruyen son billones de dólares y de ésta manera la crisis de superproducción aparece como crisis financiera. “En el caso de los prestamos de los bancos extranjeros a los coreanos...(hasta el 97) Son expresión financiera de importantes capacidades de producción en busca de salida. Dado el actual estado del mercado mundial, sus capacidades son excedentarias. Representan capitales destinados al deshecho.” (Francois Chesnais. Revista Herramienta n° 6). La adopción de las políticas neoliberales, hasta cierto punto liquidó aquella planificación anterior e impuso la idea de que la economía se planifica sola, con el libre juego del mercado mundial. Lo que estamos presenciando es el fracaso de ésta política, y muchos economistas están pregonando la necesidad de volver a cierta planificación por parte del estado. LA CRISIS FINANCIERA ES UNA CONSECUENCIA DE LA SOBREPRODUCCIÓN Los economistas en general, nos presentan los actuales acontecimientos como una crisis financiera. Y es claro que una vez que estalló la crisis de sobreproducción, ésta provoca la crisis financiera, debido a las grandes pérdidas que sufren los bancos y las instituciones financieras en general y además porque dejan desabastecidos de capitales a los países en crisis, precisamente en los momentos que más los necesitan. Por todas estas cuestiones es muy fácil confundirse. Además porque el aumento del producto bruto interno de los países “en desarrollo” en los años anteriores a la crisis se dio gracias a los créditos a discreción que concedieron los capitales financieros, mucho de los cuales quedaron como deudas incobrables. “El esfuerzo exportador de los tigres asiáticos se basó en gran medida en una ingeniería de subsidios que promovió las ventas externas”. Pero los mercados se saturaron y “la
  5. 5. 5 perdida de mercado hizo que los números públicos empezaran a flaquear” (Carlos Mira. El Cronista 8/8/98) Hasta entonces, mientras crecía el consumo, la producción y el comercio en los países sumergentes, perdón, en los “emergentes”, también lo hacía el rendimiento de las acciones de las empresas y los bonos de los estados. Cuando esto sucedía, la demanda de acciones en las bolsas crecía sin límites, incluso en forma independiente y más allá de las utilidades que rendían. (Esto es lo que se conoce como la Burbuja financiera). Pero las empresas empezaron a vender menos a partir de 1997 y llegó un momento en que cuando se debían repartir la ganancia, los accionistas recibirían igual o menos de lo que habían pagado por las acciones que poseían. Sin embargo, los grandes capitales financieros contaban y cuentan con informaciones anticipadas sobre la marcha de las empresas, de manera que también anticipadamente empezaron a vender sus acciones, con lo que alertaron al resto de los accionistas y poseedores de bonos, provocando una avalancha de vendedores. (Esto es lo que se conoce como la pinchadura de la burbuja financiera), y el estallido de la crisis asiática, y mundial. Otra demostración de que la crisis, antes que nada es de consumo y producción, es Estados Unidos. Según The Economist. Del 27/1/2001, “En el pico del mercado (1997-1999) los hogares americanos eran propietarios de acciones por el equivalente del 175% de sus ingresos disponibles.” Para lograrlo, se endeudaron con los bancos y compañías financieras. Esa burbuja se pinchó en el 2000, con la caída de las ventas y las ganancias de las empresas (tecnológicas y de las otras) y una gran masa de capitales se empiezan a considerar como incobrables. Todo empieza siempre por la caída del consumo mundial y dentro de cada país. “El efecto sobre la demanda estadounidense de la suba del petróleo y de un debilitamiento del mercado bursátil, podría traer lo que la economía necesita: una rectificación de su tasa de crecimiento. (Gerard Baker. Financial Times. 22/10/2000). Nos preguntamos: el debilitamiento del mercado bursátil podría tener un efecto sobre la demanda, o (la caída de) la demanda ya ha tenido un efecto sobre el mercado bursátil?. Es cierto que los centros financieros internacionales son los que deciden cómo y donde invertir y producir, es decir, aparentemente las finanzas “mandan” a la producción. Pero la realidad es que la producción manda a las finanzas, ya que cuando la producción se “bloquea”, a causa de la saturación de los mercados, las finazas se convierten en víctimas de la paralización de las fábricas, los capitales se desvalorizan y pierden cientos de miles de millones de dólares. Se conoce por ejemplo, que la crisis asiática hizo perder alrededor de 800.000 millones de dólares solamente a Japón, en concepto de créditos incobrables. Por otra parte, ¿Cuánto más perdieron cuando han tenido que “regalar” devolviendo cantidades masivas de acciones desvalorizadas de las empresas en crisis? ¿No sucedió lo mismo con los bonos de los estados de los diferentes países?, ¿Cómo no confundirse entonces entre crisis de la economía real y crisis financiera?
  6. 6. 6 Hasta los marxistas se confunden. “En 1997 la retracción de los capitales americanos y europeos del sudeste asiático (fondos de colocación financieros especulativos, y sobre todo préstamos bancarios a corto plazo y a muy corto plazo) fue uno de los factores que precipitaron el hundimiento económico de la región. Los fondos de colocación financiera especulativa se fueron retirando poco a poco durante los meses que precedieron al comienzo de la crisis, a fin de julio.” (Claude Serfaty. Revista Herramienta n° 13. Pag. 11). Ni una palabra de la producción. Pero al desligar la cuestión financiera de la producción y el consumo, no se entiende por qué “los capitales americanos y europeos se retiraron del sudeste asiático”, si las ventas y la producción seguían sobre rueda. Si el consumo se mantenía alto y las empresas seguían vendiendo bien y por lo tanto el precio de sus acciones seguían creciendo, no se explica el porqué de “la retracción”. La retracción se produjo sólo por un capricho?. Serfaty no tiene respuesta para esto. LAS CAUSAS DE LA CRISIS DE SOBREPRODUCCION El estallido de la crisis mundial actual, estuvo precedido por la revolución tecnológica que estamos presenciando. Pero ésta revolución a su vez, fue causada por esa especie de boom económico que se vivió desde el 91 hasta el 97 y que coincide con la caída del muro de Berlín es decir con las revoluciones en el éste europeo que voltearon a las burocracias “comunistas” entre 1989 y 1991. Centenares de millones de nuevos consumidores se sumaron a “gozar” de los productos de la economía capitalista y fueron un extraordinario estímulo a la producción, que en los años 70 había caído en una profunda crisis de sobreproducción y el año 1987 aproximadamente se había reflejado en
  7. 7. 7 el estallido de la crisis financiera mundial. El acceso a estos nuevos consumidores para la economía capitalista mundial fue como recibir agua, para alguien que se está muriendo de sed. Las grandes multinacionales ajustaron y aceitaron sus sistemas productivos; unas incorporando más y más tecnología para poder competir, mientras que otras se asentaron en los países ex socialistas y no faltaron las que se instalaron en las naciones pobres del Asia, incluida China, para poder explotar la mano de obra semi-esclava de esos lugares. Hasta entonces, a pesar del avance del liberalismo, los organismos financieros internacionales oficiales y los gobiernos imperialistas venían controlando y hasta cierto punto planificando la producción y el comercio mundial, país por país, poniendo límites para impedir el estallido de la crisis de sobreproducción. Esta cierta planificación incluía políticas de subsidio y estímulo al consumo, como fue la política del “estado de bienestar” que se aplicó después de la segunda guerra mundial. Al caer los gobiernos de los países comunistas, y abrir las fronteras al imperialismo con sus más de 700 millones de nuevos consumidores el fantasma de la superproducción desapareció o por lo menos se alejó. Los controles se aflojaron y empezó a desaparecer todo tipo de planificación económica. La carrera por copar los nuevos mercados se hizo desenfrenada. Las grandes empresas y los gobiernos de los países a los que pertenecían exigieron y consiguieron una libertad absoluta de movimiento de capitales. El liberalismo que venía creciendo, terminó imponiéndose en todos los terrenos y el control de la economía que hasta ese momento y hasta cierto punto estaba bajo el dominio de los estados, pasó a estar bajo la “supervisión” del libre mercado. Una vez que se puso en marcha ésta carrera descontrolada, los capitales imperialistas ya no se conformaron con los países del Éste Europeo; exigieron y consiguieron también la eliminación de las barreras aduaneras de todos los países pobres del mundo y la libre transferencia de las ganancias hacia sus países de origen o hacia donde más rendimiento les produjeran. Todo se puso al servicio de ésta feroz carrera: los capitales financieros, las comunicaciones, la informática, el trasporte, y en fin, las más avanzadas tecnologías, la robótica, etc. Y a todo esto se lo llamó “globalización”. Los países y las empresas capitalistas, como siempre actúan y ahora obligados por la posibilidad de aprovechar los nuevos mercados, incorporaron nuevas tecnologías que les permitieran competir, ganar y quedarse con una porción lo más grande posible de la torta. De ésta competencia, como siempre salieron ganando los países imperialistas Pero la pelea por los nuevos mercados no era solo entre países ricos y pobres, sino también y al mismo tiempo, entre los países imperialistas. A cada empresa y país capitalista les encantaría y necesitan poder tecnificarse y que los demás no lo hagan. Pero como todos piensan y actúan de la misma manera, el resultado es una verdadera explosión tecnológica global. De esto se desprende que la revolución tecnológica mundial ni sus consecuencias fueron ni son “un dispositivo” o una “estrategia” elaborada por el imperialismo como creen algunos economistas como Adrián Sotelo Valencia y la izquierda en general. “Es indiscutible que la automatización “flexible” es un dispositivo, no solamente tecnológico, sino económico y político cuya estrategia consiste en romper las rigideses estructurales de una economía posbélica que entró en crisis y ya no asegura condiciones normales de rentabilidad.” (Herramienta n°13 Pag. 52) A diferencia de ésta afirmación, la revolución tecnológica no solamente “ya no asegura condiciones normales de rentabilidad” sino que además se está convirtiendo en una verdadera pesadilla no solo para los países “en vía de desarrollo” sino también, como ahora lo estamos viendo para los países ricos.
  8. 8. 8 Finalmente, las expectativas y las fuerzas productivas que se pusieron en movimiento a partir de la caída del Muro de Berlín fueron superiores a las posibilidades reales de los nuevos mercados, que en seis o siete años se saturaron en la mayoría de los ex países socialistas, como así también en el resto de las naciones “emergentes”. Y no se trató de que éstos nuevos mercados fueran pequeños, sino que las fuerzas productivas que se desataron fueron superiores. LOS NUEVOS MERCADOS DE 1990. Una de las maneras preferida del capital imperialista de explotar los nuevos mercados fue el aprovechamiento de las privatizaciones de las empresas que hasta el año 90, en su mayoría absoluta estaban en manos del estado, y desde ellas producir para el mercado interno de cada país y para las exportaciones a los países vecinos de “economías en transición”. La ventaja estaba no solo en el ahorro del transporte, sino en que además desde antes, el comercio entre esas naciones estaba organizado a través de lo que fue el mercado Común de los países comunistas el COMECON, donde las barreras aduaneras casi no existían. Por eso los que se quedaron con la producción, también se quedaron con el mercado de consumo de la región. Pero como una contrapartida, si a nivel mundial se invirtió en tecnología muchos miles de millones de dólares, para producir y vender a los ex países soviéticos, la inversión interna en esas naciones en tecnología fue ínfima. Fue muy fácil para el capital extranjero. El total de las inversiones que se hicieron desde 1989 a1997, llegó solo a 60 mil millones de dólares. Cuatro veces menos que las exportaciones totales del conjunto de la región de un solo año. (1997. – 252 mil millones de dólares). Tomando solamente el año 1997, las inversiones sólo llegaron a 17 mil millones en el conjunto de los países de economías “en transición”. Pero si la inversión en capitales, en general fue ínfima, más pobre fue la que se realizó en maquinarias y equipos. Según las Naciones Unidas, en la Federación Rusa y Ucrania, “las inversiones en capital fijo sigue siendo un problema importante. En la Federación Rusa, tras una disminución del 18% en el año 1996, la inversión de capital fijo se redujo otro 5% en el año 1997. En Ucrania la inversión descendió un 9% en el año 1997, frente a una caída del 22% en el año 1996” (Estudio Económico Social Mundial 1998). Esto demuestra que el crecimiento de la producción interna se realizó aumentando la explotación de la mano de obra. Entre 1995 y 1997 el 35% de las exportaciones totales de los países ex socialistas se realizaba entre ellos mismos. Mejor dicho por las empresas multinacionales instaladas en ellos. Las mayores
  9. 9. 9 exportaciones fueron a parar a la Comunidad de Estados Independientes (ex países comunistas) que absorbió el 41,3% anual desde 1995 hasta 1997, año en que estalló la crisis económica mundial. Esto equivale a cientos de miles de millones de dólares. O sea un alto porcentaje del Producto Bruto Interno Mundial. Esto no significa que las “economías en transición” no compraran nada del exterior. Por el contrario, entre 1995 y 1997, de los aproximadamente cinco billones y medio de dólares anuales de productos que se exportaron en todo el mundo, el 5% fue a parar a los ex países socialistas. Es decir unos 275 mil millones de dólares anuales. (Nac. Un. Con datos del FMI ). Este capital se suma al comercio interno que nos hemos referido. Vemos también cómo se produjo una recuperación económica desde 1994 como mínimo, (ya que los datos anteriores son muy imprecisos), hasta 1997. Observemos además cómo ésta recuperación coincide con el momento del estallido de la crisis. En 1993 el conjunto de los países ex socialistas (sin contar China) obtuvieron un producto bruto negativo en relación al Producto de la ex Unión Soviética del –9,3%. En el año 1994 la caída fue solo del –7,1%, para llegar en el 95 a un negativo del -0,8% y del 0,0% en el 96. Y pasar en el 97 a un producto bruto positivo del conjunto de esos países de un 2,7% aproximadamente. Como ya lo dijimos, la recuperación de la producción en los países “en transición” coincide con el estallido de la crisis de superproducción. La propia Federación Rusa que en 1994 obtuvo un producto negativo del 12,8%, se fue recuperando hasta llegar en 1998 a un producto positivo de alrededor del 1%. Pero la saturación de los mercados mundiales no la provocaron solamente el aumento de la producción y las exportaciones de los ex socialistas, sino también el de los países desarrollados, que a partir de la apertura de los ex países comunistas, pasaron de exportar por un valor de 2 billones 442 mil millones de dólares en 1990, a 3 billones 489 mil millones en 1997. O sea, un billón de dólares más. A lo que se suma el conjunto de las naciones “en vía de desarrollo”que en 1990 exportaron por valor de 777 mil millones de dólares y que en 1997 lo hicieron por un billón 669 mil millones. Otro billón más. Varias fueron las herramientas utilizadas por los grandes capitales para apoderarse de los nuevos mercados a partir de la caída del muro de Berlín. El libre movimiento financiero, la libre transferencia de las ganancias, la apertura casi ilimitada de las barreras aduaneras de los países pobres, capitales a discreción, etc. Pero la herramienta más poderosa fue la revolución tecnológica que produjeron las grandes potencias y que en menor medida también la introdujeron los países “emergentes”. Todo dio resultado durante seis o siete años. Pero la tecnología desplaza a la mano de obra y por lo tanto hace caer los ingresos del pueblo trabajador y a través de él, los de toda la población, lo que significa un retroceso permanente del consumo en los países pobres, es decir, en la absoluta mayoría de los países del mundo.
  10. 10. 10 LA GRAN CONTRADICCIÓN Lo nuevo que se expresa en ésta crisis y lo que tendrá una importancia fundamental de aquí en adelante, es el comienzo del rompimiento definitivo del equilibrio entre producción y consumo que caracterizó al sistema capitalista en toda su época de ascenso. “...La producción y el consumo adquieren una independencia entre sí y una existencia separada extremadamente problemática, a tal punto que el “consumismo” más absurdamente manipulado y derrochador en algunas partes del mundo, puede encontrar su horrible correlato en la más inhumana negación de las necesidades más elementales para incontables millones de seres”.(Istvan Mészáros. Herramienta n° 5. Pag. 109) Como sabemos, antes que la introducción de tecnología llegara al grado actual, es decir en toda la historia de la humanidad y del capitalismo, el funcionamiento de la economía estaba determinado y se caracterizaba por la ocupación masiva de manos de obra. Entonces, los mismos que producían, distribuían y proveían los servicios, eran también los que consumían la mayor parte de los productos. Se podía afirmar con certeza que en la absoluta mayoría de los casos la inversión en la producción hacía crecer la economía, debido a que al ocupar abundante mano de obra, se aseguraba también el consumo. Hoy a causa del rompimiento de éste equilibrio, la inversión en la producción, en la absoluta mayoría de los países, es decir, los países “en vía de desarrollo” ya no significa crecimiento económico ni bienestar general, debido a que como ya lo dijimos, las empresas al meter tecnología y trabajar con muy poco personal, y con bajos salarios, obtienen productos más baratos y de ésa manera hacen entrar en crisis a las que estaban trabajando desde antes con baja tecnología, provocando despidos y haciendo caer aún más el consumo. En realidad, esto viene desde antes. “Las tasas de inversión y crecimiento de los distintos países entre 1950 y 1990 mostraron considerables diferencias” (Y después mucho más). “Algunos países con bajo nivel de inversión crecieron rápidamente, mientras que otros con inversiones considerables registraron bajas tasas de crecimiento” (Banco Mundial. Informe sobre Desarrollo Mundial 1999-2000) El caso de Brasil del 2000, es parecido al de EE.UU. de los últimos años de la década del 90, en el sentido que el crecimiento de la ocupación no se debe a que la tecnología allí no produzca desocupación, sino a que la que produce se compensa con la apertura de nuevas empresas, gracias a un circunstancial crecimiento del consumo que fue provocado en Brasil por el blindaje de 45.000 millones que recibió del FMI y otros organismos financieros internacionales. En éstas condiciones, que hayan habido países que no incorporaron adelantos tecnológicos o que lo hicieron mínimamente, no están eximidos de la crisis. Todo lo contrario: precisamente, debido a la debilidad de su aparato productivo no pueden más que obtener productos caros. Y por eso mismo, están imposibilitados de competir en el mercado internacional, y condenado a una crisis más profunda debido a una segura derrota en la competencia con el extranjero, que más tarde o más temprano terminará quedándose con su mercado interno. El rompimiento del equilibrio entre producción y consumo significa también que el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) ya no supone, como años atrás, el crecimiento económico de un país. Al menos si con esas palabras queremos afirmar que toda la población o por lo menos la absoluta mayoría de ella se beneficia. Al contrario. Cada vez más ese crecimiento del PBI, se realiza a costa del empobrecimiento del sector mayoritario en los países pobres.
  11. 11. 11 Esta realidad es justamente la que quieren disimular los funcionarios de los gobiernos cuando confunden crecimiento del PBI con crecimiento económico. Solo separando estos dos conceptos es que estaremos condiciones de prevenirnos de caer en las trampas que nos seguirán tendiendo los agentes del capital. EL LIBRE MOVIMIENTO DE LOS CAPITALES Una de las condiciones que exigieron y consiguieron los capitales para invertir en los países pobres fue la libertad de trasladar las ganancias a sus países de origen o a los lugares donde mayores beneficios les reportaran. Fue así que el producto de las ganancias de las multinacionales, desde el año 1992 aproximadamente empezó a afluir masivamente a los países ricos, aumentando la oferta y por eso mismo, haciendo caer los precios del dinero. Es decir, las tasas de interés. Y como ya lo vimos, éste fue el factor fundamental que estimuló el consumo y la producción en esas naciones, o sea el crecimiento de esas economías, mientras se hundían los países pobres. Otro de los factores decisivos que agudizó ésta situación, como lo veremos más adelante, fue el permanente y acelerado proceso de apropiación de las empresas nacionales, llevándose también las trasnacionales, las ganancias al exterior. Por ejemplo: según una nota del diario Clarín de Buenos Aires, firmada por Daniel Muchnik el 12/9/99, con datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), “...El capital extranjero tiene tal peso en la economía Argentina, que supera con comodidad la mitad del producto bruto interno (PBI).” Y todo esto a pesar de que éstos datos solo llegaban hasta 1997, después del cual el proceso de absorción de las empresas nacionales por las extranjeras se siguió profundizando. Y como “las filiales (de las multinacionales) tienen que remitir los dividendos y utilidades a sus casas matrices”, se “restringe la acumulación de capital dentro del país”. Podríamos decir que la acumulación de capital dentro del país, hoy es prácticamente nula y que si puede seguir viviendo es gracias a un constante endeudamiento.
  12. 12. 12 LA CONCENTRACIÓN DEL CAPITAL La concentración del capital, es decir la apropiación de la riqueza por pocas gentes, es una ley del sistema capitalista, es decir es algo que se produce permanentemente. Pero que se acrecienta y pega saltos en los periodos de crisis. Mientras existan mercados suficientes, todas o la mayoría de las empresas pueden producir y vender. Pero cuando los mercados se saturan, tanto de productos como de servicios, solo queda lugar para algunas de ellas. Y éste lugar es ocupado por las más poderosas, mientras que las más débiles se hunden, desaparecen o son absorbidas. Es así que a pesar de la crisis, unos pocos países a través de sus empresas trasnacionales incrementan sus ventas y sus ganancias. Lo pueden hacer porque a pesar de la crisis y del achicamiento de la economía mundial, durante los años anteriores voltearon a todas sus competidoras. La competencia a muerte se establece a nivel nacional y al mismo tiempo en la arena mundial. Después de que los tiburones se comen a los peces chicos, se empiezan a comer entre ellos mismos. “Las empresas multinacionales ya constituyen una parte predominante de la economía mundial, pero de muchas de sus medidas no queda constancia y no se responde de ellas” (Naciones. Unidas. Informe 1999) Veamos primero algunos ejemplos de lo que está pasando dentro de los países pobres “Solamente en los últimos meses la siderurgia latinoamericana fue sacudida por una ola de compras, alianzas, y desembarcos (de capitales) impensable poco tiempo atrás. El mes pasado SIDERCA que desde 1993 tenía el 30%, concretó la compra del paquete accionario de control de la brasileña CONFAB Industrial, que se dedica a la elaboración de tubos de acero con costura y equipamientos industriales, con una facturación del orden de los 400 millones de dólares anuales” “A su vez ACINDAR adquirió el 90% de la brasileña ACOPRONTO dedicada a servicios para la construcción, con una capacidad del orden de las 150.000 toneladas. Una tarea similar realiza ACINDAR de Chile en el país trasandino.” “Con todo, el mayor golpe lo pegó al comienzo de agosto Gaúcha Gerdau: adquirió el control de la estadounidense AmeriSteel, con lo que se convirtió en el principal grupo siderúrgico brasileño, dejando atrás a Usimina y a la Compañía Siderurgica Nacional (CSN). Con la adquisición de la siderurgica estadounidense, hasta entonces en manos de la japonesa KIDEI Steel, gerdau maneja una producción de 9 millones de toneladas anuales” (Ismael Bermúdez. Clarín 12/9/99). LA EXTRANJERIZACIÓN Los países pobres están alarmados por el proceso de extranjerización de sus empresas. Según el Financial Times del 7/5/2000, “El año pasado Brasil logró atraer más inversiones extranjeras directa que cualquier otro país en desarrollo. Esto sería motivo de festejo en casi todas partes, pero a Brasil lo ha sumergido en un tortuoso, debate sobre la desnacionalización, las inversiones extranjeras, y la política industrial. Algunos brasileños se preguntan si en la economía globalizada de hoy, los países en desarrollo tienen que aceptar toda inversión extranjera o debería crear multinacionales propias”. Como si estuvieran en condiciones de hacerlo. El ataque es también a través de los bancos. “México es el nuevo tablero donde el BSCH y el BBVA se disputan la supremacía. Entre los dos llevan comprados 25 bancos de América Latina y siguen” “México es hoy su más caliente arena de batalla, pero Brasil podría ser el próximo escenario.”.
  13. 13. 13 NO ESCAPAN NI LOS CHINOS “La estadounidense Times Warner se convirtió en uno de los pocos grupos mediáticos extranjeros que logran ingresar al mercado chino. Ayer logró un acuerdo con la CHINA ENTERTAINMENT TELEVISIÓN (CETV). Para emitir programas en el gigante de la TV. Este acuerdo permitirá a Times Warner contar con una base de producción en idioma chino y un acceso potencial a 33 millones de hogares” (FINANCIAL TIMES 16/6/2000.). NOS SACAN HASTA LA ALEGRIA “Los vinos franceses representan un volumen del 45% del mercado total, pero son los vinos del nuevo mundo los que registran los índices de avances más importantes”, según el grupo Pernod Ricard. “Ese grupo de espirituosas reorientó hacia el extranjero su estrategia en el rubro vinos. Luego de vender Le Societé Des Vins de France en 1992, invirtió masivamente en los países “emergentes”. Desde 1989 tiene JACOB’S CREEK, la primera marca de vino australiano que hoy es “uno de las cinco primeras marcas de vinos de exportación del mundo”, “Con la MAISON ETCHART, el grupo lidera el sector vinos finos de la Argentina. “También entró en Chile, en Sudáfrica, y hasta en China.” (Le Monde. 20/6/2000) EN EL MERCADO DE ALIMENTOS “PHILIP MORRIS, la mayor compañía de cigarrillos del mundo, pagó 18.900 millones de dólares por NABISCO, la fabricante de las galletitas Oreo y Ritz, también dueña en la Argentina de Terrabusi y Canale” “Con ésta megaoperación, Philip Morris pasará a liderar el mercado local de galletitas y algunas golosinas, a través de Massalin Particulares y Kraft Suchard de Argentina.” “la fusión llevará a Kraft a 35.000 millones de dólares de facturación en todo el mundo” explicó Amancio Oneto, gerente general de Kraft en Buenos Aires. Pero la operación combinada de ambas compañías sumarán cerca de 100.000 millones de dólares.” “La semana pasada, General Mills, la compañía estadounidense especializada en la fabricación de cereales para el desayuno, pagó 10.000 millones por el 66% de Pillsbury, dueña de los helados Haagen Dazs, las (tapas de) empanadas La Salteña y las panaderías Delicity. La flamante corporación se convirtió en la quinta alimentaria mundial después de Nestlé, Philip Morris, Unilever, y ConAgra. Pero la mayor operación de los últimos tiempos la realizó la anglo-olandesa Unilever, una de las multinacionales líderes en alimentos y artículos de limpieza, que pagó 20.000 millones de dólares por Best-food, la compañía que a través de refinería de maíz fabrica en el país el aceite Mazola, las mayonesas Hellmanns y las sopas Knorr.” (Claudia Borgani. Clarín 23/7/2000). De ésta manera, muchas de las marcas de antaño siguen siendo las mismas, pero las propiedades han pasado o están pasando de manos aceleradamente. Cuando se habla de inversiones directa, tenemos que aclarar que se trata fundamentalmente de compras de empresas nacionales por capitales extranjeros. Según el “informe sobre desarrollo mundial 1999-2000” del Banco Mundial, en 1990 las inversiones directas en los países pobres fueron de 69.344
  14. 14. 14 millones de dólares, mientras que siete años después, esa cifra se triplicó, y en 1997 llegó a 215.633 millones de dólares. Entonces, si “el capital extranjero...supera con comodidad la mitad del producto bruto interno” que es de alrededor de 300.mil millones de dólares, la porción de la economía que está en manos extranjeras, sería de unos 180 mil millones de dólares anuales. Y si partimos de una base de ganancia promedia de las trasnacionales de un 15% como mínimo, tenemos que lo que se llevan anualmente solo de Argentina, son unos 27.000. millones de dólares anuales. Mucho más que lo que se apoderan en concepto de cobro de la escandalosa deuda externa. La cuestión de las transferencias de capitales realizadas por las multinacionales desde los países “emergentes” hacia sus casas matrices, al nivel al que hemos llegado en los últimos años, es algo que no está estudiada en el mundo o a lo sumo, está poco estudiada. CHILE ENAJENADO “Una ola de adquisiciones (de empresas chilenas) principalmente por parte de grupos extranjeros, ayudó a insuflar vida en una agonizante Bolsa en Santiago durante el último diciembre” “Pero si bien las ventas salvaron al índice de la perdición, también retiraron más liquidez de un mercado que ya venía en rápida evaporación, lo cuál dejó a los brokers preguntándose si el 2001 será un año para desenchufar los monitores”. (F. Times 14/1/2001). LA PELEA ENTRE LOS PECES GRANDES Pero al mismo tiempo que se disputan como cuervos los restos de las riquezas de los países “en desarrollo”, la multinacionales mantienen una feroz pelea que deja en el campo de batalla quiebras, fusiones y absorciones, donde solo sale triunfante una minoría cada vez más pequeña de empresas que se quedan con todo, y que por eso mismo son cada vez más ricas, aunque el planeta tomado de conjunto sea cada vez más pobre. “El lunes, DAIMLER CHYSLER se alió a MITSUBISHI y VW entró en SCANIA. En menos de un mes casi todas las grandes automotrices del mundo anudaron alianzas...” (Financial Times. 2/4/2000) BODAS DE ALUMINIO. “En un día cinco de los mayores productores mundiales del metal pasaron a ser socios, presos, o predadores de alguna fusión”. Esta semana, en cualquier lugar donde se reunieran dos expertos en aluminio, surgían por lo menos tres teorías sobre que empresa sería la próxima en comprar a quien y porqué. Todo empezó el miércoles con el anuncio de una inédita fusión trinacional entre la canadiense Alcan, la francesa Pechiney, y la suiza Alusuisse (Algroup) El intento de formar un nuevo gigante trinacional mediante fusión valuada en 19.000 millones de dólares apunta a rivalizar con la estadounidense Alcoa, la numero uno del sector, después que al año pasado adquirió Alumax.
  15. 15. 15 Pero la desafiada Alcoa no perdió tiempo. El mismo miércoles contraatacó con una oferta sorpresa para comprar Reymolds, número tres del aluminio mundial, por 5.600 millones de dólares” (Kevin Brown y Richard Rivlin. Clarín 15/08/99). FUSIÓN INDUSTRIAL RÉCORD. “General Eléctric, la empresa con mayor capitalización del mercado, informó ayer la compra en US$ 45.000 millones, del fabricante de equipos de transporte Honeywell.” “GE, valuada en US$ 530.000 millones, le ganó así la partida a United Technologies que también pretendía a Honeywell...” (FT 24/10/2000). QUÍMICA DEL MUNDO, UNIOS “La adquisición de Unión Carbide por parte de Dow Chemical es la más reciente y dramática señal de la rápida consolidación (concentración) que está ocurriendo en la industria química, a causa de la caída en los precios de sus productos. Todos coinciden en que la fusión dará origen a un nuevo coloso petroquímico que obligará a los rivales a reformular sus estrategias” “Chemical pagó por Carbide 9.300 millones de dólares” EN EL PETRÓLEO “Chevron y Texaco debutarán con 4000 despidos”. Chevrón confirmó ayer la adquisición por 43.000 millones de dólares de Texaco en una operación que fusiona al segundo y tercer grupo petrolero de Estados Unidos.” (F.T. 17/10/2000). ¿Y QUÉ PASA CON LOS SERVICIOS? “...se produjo “un record histórico” “Una fusión por 188.000 millones de dólares” “Klaus Esser, de Mannesmann y Chris Gent de Vodafore, anunciaron anoche la que es hasta ahora la mayor transacción de la historia”. “El grupo inglés de telecomunicaciones, Vodafore, que es el mayor operador de telefonía móvil del mundo, estiró la oferta y acordó finalmente pagar el record de 188.100 millones de dólares por su competidora alemana Mannesmann” (Financial Times. 4/2/2000). Por su parte, la sección económica del diario Clarín del 11/1/2000, titula: Nace un gigante mundial de la televisión, el cine, e internet” “Una operación por 155.000 millones de dólares” “American on Line es la mayor prestadora de internet y ayer compró a Time Warner, dueña de CNN, HBO, revistas, y estudios de cine” “Time difundirá ahora sus programas de cine, música y video por la WEB,” Apenas pasaron seis meses y ya apareció una competidora para la AOL-TIME WARNER.
  16. 16. 16 “El grupo Vivendi (de Francia) compró en 40.000 millones de dólares a la canadiense Seagram “. París controlará ahora los discos Poligram, y los estudios de películas Universal.” “La nueva empresa rivalizará directamente con la estadounidense AOL-TIME WARNER. Su valor, de acuerdo con la cotización de sus acciones, alcanza a los 100.000 millones de dólares.” EN EL COMERCIO “Las grandes cadenas comerciales están abriendo locales en los vecindarios, lo que es una amenaza para los negocios minoristas tradicionales” “A los gigantes estadounidenses de la venta minorista se los suele acusar de provocar la desaparición de los negocios chicos, con sus grandes superficies suburbanas que alcanzan el tamaño de varios estadios de fútbol” “...dos de los mayores y más agresivos de esos grupos están dando a los competidores independientes mayores razones para preocuparse, al abrir ellos mismos (no solo) sus grandes locales sino también sus propias líneas de negocios chicos” (Financial Times). EL CAPITAL FINANCIERO NO ESCAPA A LA CONCENTRACIÓN “Batiendo record para la toma de un banco de EEUU por extranjeros, el HSBC se quedó con el Repúblic, tercer banco de Nueva York”. La operación se realizó por 10.000 millones de dólares y efectivamente, es un record, ya que la compra más importante hasta ahora de un banco norteamericano por capitales extranjeros la realizó el Deutsche Bank, para quedarse con el Banquers Trust a fines del año pasado por 10.000 millones”. (The New York times. 16/5/99.). “El negocio bancario se vio sacudido ayer con dos grandes operaciones en Estados Unidos y Gran Bretaña. Por un lado el banco estadounidense Wells Fargo sexto en el ranking nacional y con sede en San francisco anunció que comprará a su con nacional Firest Security, por 3,200 millones de dólares. Paralelamente se supo que los tradicionales fondos de inversión Fleming, del Reino Unido, venderán su rama de inversiones privada Robert Fleming al Chase Maniatan, de Estados Unidos. El Chase pagará en total entre 7.000 y 8.000 millones de dólares.(F.T. 11/4/2000) “Las ganancias de los mil bancos más grandes del mundo aumentaron el año pasado casi el 78%, gracias a un fuerte crecimiento en las economías de Europa y Estados Unidos...” “Bank of America (2°) y Chase Maniatan (5°) también informaron un fuerte crecimiento en sus ganancias (más del 40%). Ya figuran 199 bancos estadounidenses en la lista de los mil. En 1997 había solo 154. En el 98 la cifra llegó a 182. (F.T. 4/7/2000) Como vemos, las fusiones y absorciones de unas grandes empresas por otras, se da después de que cada una de ellas volteó a varias de menor envergadura, que a su vez venían de liquidar en la competencia a otras más pequeñas. Y de ésta manera, tienden a concentrarse además de los bancos, las bolsas del comercio de acciones, los signos monetarios y hasta los bancos centrales de todo el planeta. “El economista estadounidense Rudiger Dornbusch...profesor de economía del Instituto Tecnológico de Massachussets, pronosticó que en diez o quince años más habrá sólo tres o cuatro monedas (en el mundo) y la misma cantidad de bancos centrales (Estados Unidos, Europa, Japón y China).” (Sebastián Campanario. Clarín 24/9/2000).
  17. 17. 17 UN POCO DE POLÉMICA NO ESTÁ MAL QUIÉN TIENE “LA CULPA”, ¿LA POLÍTICA O LA ECONOMIA? ¿Las políticas neoliberales que aplicaron y aplican los gobiernos de los países “en vía de desarrollo” con la complicidad de la burocracia sindical, son los que permitieron la introducción de la tecnología y por lo tanto la destrucción de los salarios y de los puestos de trabajo, como dicen algunos militantes y dirigentes sindicales, o fue la introducción de la tecnología la que permitió las políticas neoliberales con la complicidad de la burocracia?. Como ya lo hemos dicho, si ésta revolución tecnológica que estamos presenciando crea desocupación y sobreoferta de mano de obra, necesariamente tiene que hacer caer los salarios, y atentar contra las condiciones de trabajo. Y esto sucede independientemente de las intenciones políticas de los funcionarios y dirigentes sindicales, aunque estos hayan ayudado y en gran medida. ¿Hace falta recordar que los procesos económicos son objetivos, es decir que están más allá de las intenciones políticas, que como lo decía Adam Smith, los procesos económicos son objetivos y están sujetos a “una mano invisible”? “No importa cuantas acciones ostenten controlar (los capitalistas) en la o en las compañías que legalmente poseen, su poder de control dentro del sistema del capital como un todo es insignificante. Debe obedecer a los imperativos objetivos del sistema en su totalidad, tal como cualquier otro, o sufrir las consecuencias y salir del negocio” (István Mészáros. Herramienta n° 5 Pag. 109.) Las políticas de la burocracia sindical y las leyes laborales prácticamente se encontraron ante el hecho consumado de que la flexibilidad laboral se iba imponiendo por sobre ellas y muchas veces a pesar de ellas. Por ejemplo: ante la necesidad de reducir personal, los dueños de las empresas llamaban a los trabajadores, los reunía muchas veces en asamblea, y les decían, “Debido a la crisis nos vemos en la necesidad de bajar los costos y para eso necesitamos despedir una parte del personal o reducirles los salarios. Elijan”. La ley prohíbe la rebaja salarial y los convenios colectivos también. Pero los propios trabajadores, contrariando a los sindicatos y a las leyes, “elegían” su propia reducción salarial. Los políticos neoliberales y los sindicatos burocráticos no han hecho más que legalizar ésta situación que ya estaba impuesta de hecho. Nadie podía ni puede cambiar ésta realidad dentro del sistema capitalista. Ni los más combativos, honestos y democráticos de los dirigentes. Porque esta es una realidad que solo puede ser cambiada por fuera de éste sistema. Y es precisamente de ésta cuestión de la que casi no se habla entre los militantes y dirigentes, tanto burocráticos como los democráticos.
  18. 18. 18 LA LEY DEL VALOR Y LA CRISIS ECONOMICA MUNDIAL Lo que nos enseña ésta ley económica es que el valor de los productos está determinado por la cantidad de trabajo humano necesario para su producción. Es evidente entonces que la revolución tecnológica, al desplazar progresivamente la mano de obra, es decir el trabajo humano en la producción, hace caer el valor de los productos. Nos encontramos entonces con que la producción de los países ricos, de alta tecnología, tiene menos valor que la de los países pobres. ¿Entonces cómo se explica que los países ricos se sigan enriqueciendo y los pobres empobreciendo?. La contradicción se soluciona de la siguiente manera: Los países ricos, los que utilizan altas tecnologías, ven caer su TASA de ganancia. O sea, cae el valor de cada una de las mercancías que producen. Pero esa pérdida la compensan con el aumento de la MASA de ganancia. Dicho de otra manera, precisamente porque cae el valor de sus productos y también su precio, es que puede colocarlos en los mercados que antes no tenían acceso, gracias a que los otros países con sus empresas, se fundieron, precisamente porque no pudieron acceder a la tecnología de última generación. Por otra parte, los precios medios de los productos se fijan a nivel mundial, a través de la oferta y la demanda y estos precios está por encima del valor de los productos de los países ricos, y por debajo del valor de los de los pobres. Y es aquí entonces donde hacen la diferencia los países del “primer mundo”. Que las mercancías de los países pobres se vendan por debajo de su valor no quiere decir que obtengan pérdidas. Igual obtienen ganancias porque lo hacen por encima de su precio de costo, aunque “realizando” una menor masa de ganancias. Si los países pobres tuvieran que trabajar con un salario igual al de las naciones ricas, estarían totalmente imposibilitados de competir. Si pueden entrar en la pelea por los mercados es gracias a que abaratan los costos de producción reduciendo los salarios hasta niveles casi de esclavitud, y de ésta manera se ahorran casi por completo el capital variable. Por otra parte, los salarios de esclavo que cobran los trabajadores, reducen los costos de producción desde las materias primas hasta los productos terminados. Pero aún así, los beneficios de ésta política, no son para las naciones pobres, sino para las multinacionales instaladas en ellas, es decir, para los países ricos. Gracias a la tecnología los países imperialistas se dan el lujo por todo un periodo, de un enriquecimiento creciente, hasta que en la competencia terminan de hundir las economías de las naciones pobres y por eso mismo, empiezan a corroer sus propias economías. “Estudios realizados en la industria del cemento, indican que la tecnología aumenta la producción global y por trabajador, disminuye el tamaño y la cantidad de equipo y de operación y del número de obreros y demanda mayor escolaridad y calificación...” “Pero existe otra estrategia que provoca el mismo resultado sin aplicar tecnología en el proceso de trabajo. Este se consigue simplemente reorganizando y cambiando la composición del trabajo a través de mecanismos como la prolongación de la jornada de trabajo, la intensidad y la remuneración de la fuerza de trabajo por debajo de su valor, además de los despidos masivos de personal”. (Adrián Sotelo Valencia. Herramienta n° 13.)
  19. 19. 19 LA CRISIS MUNDIAL Y LA REALIZACIÓN DE LA PLUSVALÍA La plusvalía es el valor que el obrero produce de más respecto de su salario, y que va a parar al bolsillo de los patrones. En la época de ascenso del capitalismo, cuando la tecnología todavía estaba en pañales respecto a la actualidad, y la ocupación era plena, es decir cuando se vendía todo lo que se producía, los capitalistas podían salir de una crisis generalizada incrementando la plusvalía a través de la prolongación de las horas de trabajo, o de la intensificación de las mismas. Pero sostener hoy que el capitalismo puede salir de la crisis y aumentar la ganancia global por medio del incremento de la plusvalía, como lo hacen muchos economistas, especialmente de la Izquierda, es un disparate. El propio Marx, descubridor de la ley del valor les responde cuando dice que no basta obtener plusvalía, hay que “realizarla”, es decir, hay que vender la producción. Lo nuevo de la situación es justamente, que al estancarse el consumo, la producción no se puede vender, es decir la plusvalía no se puede “realizar”, o solo se puede realizar una parte. Si la plusvalía se pudiera realizar como antes, no hubiéramos entrado en crisis o por lo menos no en una tan profunda y prolongada. Y no habría existido esa masa enorme de desocupados, fuente potencial de una infinita masa de plusvalía esperando ser utilizada por el capitalismo. Precisamente, esa masa enorme y creciente de desocupados (parados) es la que hace caer o estancar el consumo, o sea lo que hace imposible la “realización” de la plusvalía. Y toda plusvalía que no se realiza, en lugar de una ganancia prometida, se convierte en pérdida cumplida, ya que también se pierden los capitales adelantados para la producción. Y éste es el factor fundamental de la caída general de la ganancia global. “Aunque el grado de explotación del trabajo aumentó mucho,.. el sistema capitalista como un todo no produce suficiente valor. ¿Por qué? Porque la inversión ha caído a niveles muy bajos, de manera que globalmente la acumulación no arroja a la plaza suficiente capital nuevo creador de valor y plusvalía” ( Chesnais. Herramienta n° 6 Pág 91) Coincidimos con que el sistema capitalista no produce suficiente valor. En lo que no coincidimos es en cual es la causa. Chesnais nos dice que se debe a la caída de la inversión, pero nosotros lo que hemos visto es un aumento de la inversión global a partir de los 90. Según el informe sobre desarrollo mundial 1999-2000 del Banco Mundial, solamente la inversión directa, creció desde 1990 al 97, año del estallido de la crisis mundial, mas del 100%. En 1990 había alcanzado la cifra de 192.662 millones de dólares, mientras que en el 97 llegó a 400.394. millones de dólares. Y tomando solamente los países “en vía de desarrollo”, tenemos que recibieron en 1990, 69.344., mientras que en 1997 la inversión llegó a la suma de 215.633. millones de dólares aproximadamente. La cifra se triplicó. Pero más abajo Chesnais se corrige solo. “...la crisis comenzó a tomar la forma inmediata de una situación marcada por la creciente dificultad de las empresas asiáticas, pero también americanas y europeas, para vender las mercaderías producidas.”(Pág. 96). En esto sí coincidimos y opinamos que ésta es la causa que explica la caída posterior de las inversiones a nivel mundial. Porque si las ventas se hubieran mantenido, no se podría explicar porqué los capitales “dejaron de invertir”. Por otra parte, si la caída de la inversión es la causa del poco valor que produce el capitalismo, el problema se solucionaría fácilmente con una mayor inversión. Capitales financieros sobran. “La creciente dificultad para vender las mercaderías producidas” es exactamente lo que pasó en el Asia en 1997. Es decir, la dificultad creciente para “realizar” la plusvalía. Repetimos: la caída de las ventas hizo caer la ganancia de las empresas que se expresó a su vez en la caída de los precios de las acciones, que se generó hasta arrastrar a los propios estados y gobiernos asiáticos que vieron cómo caían también los precios de sus bonos externos, letras del tesoro, etc.
  20. 20. 20 LA CAÍDA GENERAL DE LA GANANCIA. Nadie discute que el capitalismo en su desarrollo provoca una constante caída general de las ganancias. Esto se explica porque en la producción que se tecnifica constantemente, se utiliza cada vez menos fuerza de trabajo humana, que es la que produce el valor de los productos y con él, las ganancias del capital. Esto es y fue así en toda la historia del capitalismo. “...es inevitable entonces que éste ascenso progresivo del capital constante (tecnología) respecto al variable (salarios), tenga como resultado forzoso un descenso gradual de la tasa general de ganancia, si la tasa de plusvalía, o sea el grado de explotación del trabajo por el capital se mantienen iguales”. “Lo cuál significa muy sencillamente lo siguiente: la misma cantidad de obreros, la misma cantidad de fuerzas de trabajo que hacían trabajar un capital variable de un volumen de valor dado, pondrá en movimiento, en el mismo lapso, a consecuencia del desarrollo de los métodos de producción propios de la producción capitalista , una masa cada vez mayor de medios de trabajo, de maquinas, y de capital fijo de todo tipo, tratará y consumirá en forma productiva una cantidad cada vez mayor de materias primas y auxiliares y por consiguiente hará funcionar un capital constante de un valor en perpetuo aumento” (Carlos Marx. El Capital Ed. Cartago, Tomo lll, Pag. 234). Pero lo que estamos presenciando no es más de lo mismo. Ahora, un siglo y medio después que se escribieron estos conceptos, no es solo el normal “descenso gradual de la tasa de ganancia”, sino un salto cualitativo, una caída en picada, originado por la caída mundial del mercado de consumo, que a su vez es una consecuencia lógica no de “un asenso progresivo del capital constante”, sino de una verdadera revolución tecnológica. Estamos hablando de caída general de la tasa y también da la masa de ganancias, es decir a nivel mundial. Esto no significa que no haya algunas minorías de empresas y países que crezcan, como lo hemos visto desde mediados del 95 al 2000, en los Estados Unidos, Europa, Canadá, etc. Pero midiendo la masa de ganancia global, hay una caída. Y se nota principalmente en los países “en vía de desarrollo”, aunque lo hemos visto en Japón y ahora también en los Estados Unidos. “Al anunciar una empresa tras otra sus resultados para el trimestre, sus valuaciones fueron cayendo. Nasdaq, el mercado de tecnología de Estados Unidos ha caído casi un 40% desde marzo, una pérdida mayor que la del Dow Jones en el crash de 1987 y casi tanto como la prolongada caída del mercado de mediados de los años 60.” Las ganancias de las 500 primeras empresas de EU, fueron las siguientes: el año 2000, el primer trimestre, casi un 25% superior al año anterior. En el segundo, apenas superó el 20. En el tercero estuvo alrededor del 17%, y la previsión para el cuarto no llegaron al 15%. Y el pronóstico para el primer trimestre del 2001, es aún menor. (Fuente: First Call / Thomson Financial, publicado por La Nación del 21/10/2000)
  21. 21. 21 LAS FASES LARGAS Y CORTAS DE LA ECONOMÍA Mientras estamos escribiendo este libro, hay síntomas de que empieza a entrar en crisis Estados Unidos y Europa. Por todo lo antedicho, es imposible que se vuelvan a repetir las fases largas de expansión de la economía. Esto es precisamente lo nuevo, lo diferente de la actual situación. En el siglo XIX y hasta mediados del siglo XX, se producían éstas fases largas de expansión económica, intercaladas por fases cortas de crisis. Todo indica que hoy se ha invertido la relación entre estas dos fases. Debido al desarrollo espectacular de la tecnología, la caída del consumo es permanente lo que paraliza al conjunto de la economía. Las fases de expansión son cada vez más cortas o directamente no existen, mientras que las de crisis son cada vez más largas y permanentes. Por ejemplo, si nos fijamos en la última mitad del siglo XX, vemos que se produjo un ciclo largo de bonanza de unos 25 años, (Boom económico del 45 al 70), mientras que el ciclo “corto” de crisis de la economía mundial, especialmente en los países “en vía de desarrollo”, es decir de la absoluta mayoría de los países, ya lleva más de treinta años. Y todo indica que de aquí en más los ciclos de crisis serán los largos, y los de desarrollos, si existen serán los cortos. Pero no sólo se invirtieron los ciclos en los países pobres, sino también parece que esto empezó a suceder en Japón y hasta en Estados Unidos. Japón ya lleva diez años de crisis, y muchos analistas, ven el peligro de que algo parecido suceda en los Estados Unidos con la crisis que se está instalando desde el 2000. “En términos simplificados la gran preocupación es si EEUU podría seguir el mismo camino del Japón de hace diez años: una burbuja que estalla, seguida de una recesión profunda y prolongada”. (The Economist. 27/1/2001.) La cuestión de los ciclos aparentemente sigue existiendo, pero hubo una inversión de la duración. La afirmación de los neoliberales en Estados Unidos, de que gracias a “la combinación de Internet y el libre comercio” ese país, tendría un crecimiento permanente y que por lo tanto se habían terminado los ciclos de la economía resultó ser solo una estupidez. La nueva economía no pudo escapar a las leyes de la vieja economía. “...Burlándose de todas nuestras pretensiones, esos viejos y creíbles barómetros...del siglo xx (suba de tasas de interés, suba del precio del petróleo...) están levantando el conocido fantasma del estancamiento” (F. Times. 14/1/2001).
  22. 22. 22 ¿QUÉ ES EL PROLETARIADO HOY? La clase obrera industrial, a la que el socialismo científico asignó la tarea histórica de conducir la revolución emancipadora de todos los sectores oprimidos y explotados por el capitalismo, hoy está en crisis y todo indica que ésta se seguirá profundizando. A mediados del siglo XIX, cuando Marx y Engels elaboraron su teoría, indiscutiblemente la clase obrera industrial tenía un peso decisivo dentro de la población. Era el “sujeto social” indiscutible. Pero los maestros del socialismo no la designaron la categoría de vanguardia de la revolución solamente por su peso social, son también porque era el sector más pobre de la sociedad, es decir porque combinaba estas dos características, que lo convertía en el sector “que no tenía nada que perder y sí todo por ganar”. Y por eso mismo era el sector más revolucionario de toda la sociedad. Y los grandes dirigentes obreros de esa época tenían razón en ésta caracterización. Pero pasaron 150 años y las cosas cambiaron. La revolución tecnológica está desplazando cada vez más masiva y violentamente a los trabajadores de las fábricas, y demás lugares de trabajo, a tal punto que en los países pobres, es decir en la absoluta mayoría de los países del mundo la clase obrera industrial es cada vez más una minoría que se sigue achicando. Hoy en día los trabajadores industriales, aunque vienen viendo cómo caen sus salarios, no son “el sector más pobre” ni “el que no tiene nada que perder”. Tienen mucho que perder, y eso es precisamente el empleo y el salario, bienes que los desocupados ya lo han perdido. El sector más pobre pasaron a ser los desocupados, y los sub-ocupados y éste sector es también el que más ha crecido dentro de la sociedad y el que más viene peleando. La lucha se trasladó de las fábricas a las calles. No es casual entonces la repetición de los cortes de rutas y la intensificación de las movilizaciones callejeras de los últimos tiempos. Otra de las cualidades de la clase obrera del siglo pasado era su homogeneidad y su organización, que la hacía el sector más apto para la lucha. Pero lo que vemos hoy, a causa de la caída del empleo, es un crecimiento de la competencia entre lo propios trabajadores industriales por los cada vez menos puestos de trabajo. En cuanto a la organización gremial, solo se observa una creciente crisis de los sindicatos, una tendencia a la atomización y al “sálvese quien pueda”. Otro cambio que se ve es que los actores de la lucha son los diferentes sectores explotados de la sociedad, donde no existe un “sujeto social” o mejor dicho donde todos los que participan de la pelea son los sujetos sociales. Esto supone también una mayor democratización de las organizaciones para la pelea y es precisamente lo que estamos presenciando con el surgimiento de los Cabildos Abiertos, auto convocados, Asambleas Populares, Multisectorial, Piqueteros, Fogoneros, o Parlamento Popular como en Ecuador, etc. Dicho de otra manera, lo que venimos viendo es que el sujeto social en realidad empezó a cambiar y cambió ya hacen muchos años. Por ejemplo, la expropiación de la burguesía en una tercera parte del planeta al finalizar la segunda guerra mundial, fue una lucha donde el sujeto social ya no era la clase obrera, sino una lucha popular donde todos los que participaron eran los sujetos sociales. Los Maquis, los Partisanos, el ejercito rojo, y en China, fundamentalmente los campesinos. La verdad es que la clase obrera industrial empezó a achicarse y entrar en crisis en los años previos a la segunda guerra mundial. Posiblemente a partir de la crisis de superproducción del año 1929-1930, o tal vez desde la crisis del 14. No es casual que la Revolución Rusa de 1917 fuera la primera, pero también la última donde la clase obrera cumplió su papel de “sujeto social”. Otro elemento que demuestra que quedó desactualizada la vieja concepción del marxismo, es que todas las revoluciones que se han producido, han sido en los países pobres, es decir, donde menos
  23. 23. 23 obreros industriales existen, mientras que los maestros de socialismo científico se jugaron a los países ricos, donde la clase obrera industrial era más fuerte. Lenin escribió con motivo de la Revolución Rusa que la cadena capitalista se había roto por el eslabón más débil. Rusia era el país más atrasado de Europa. Sin embargo él, como buen marxista siguió apostando por los países ricos. Toda la experiencia indica que de aquí en adelante la cadena capitalista se seguirá cortando por los eslabones más débiles y que el sujeto social, como lo venimos viendo desde hace más de 60 años, serán todos los participantes de la lucha contra el imperialismo capitalista donde la clase obrera industrial será uno más de los sectores que participan. Quizás a éste movimiento se le siga llamando “clase obrera” pero no será la típica clase obrera industrial los luchadores sabrán de qué están hablando. ¿CRECE O DECRECE EL MOVIMIENTO OBRERO? Según el profesor de economía de la Universidad Pedagógica nacional de Bogotá, Renán Vega Cantor, “La clase obrera ha crecido hasta niveles nunca visto, pues a ella se han incorporado importantes contingentes de los países del sur, donde avanzan los procesos de industrialización salvaje, como ha sucedido entre los tigres asiáticos y los llamados nuevos países industrializados. (Como México y Brasil).” (Herramienta n° 6) Muchos economistas y políticos se impresionan por la apertura de las nuevas industrias de los países asiáticos que se produjo hasta el 97 y sostienen que el movimiento obrero industrial a nivel mundial está creciendo. Pero no dan cifras. Coincidimos en que es un error decir que ha desaparecido el trabajo, pero de ahí no se puede sacar la conclusión no menos errónea, de que la automatización no desplace mano de obra en forma masiva, ni produzca una desocupación como nunca se ha visto en el mundo. Es casi seguro que la instalación masiva de capitales para aprovecharse de la mano de obra casi esclava, en los “tigres”asiáticos, hizo aumentar la ocupación en esa zona. Pero solamente en esa zona. Entonces, por más importante que haya sido la producción allí, sabemos que ella representa solo un sexto de la producción mundial. Según datos de 1998 de la Naciones Unidas, en el 97 el producto bruto mundial llegó a 5 billones, 506 mil, 200 millones de dólares. Mientras que “los tigres” participaron de ese volumen con sólo 941.000 millones de dólares, incluida China. En ese año los países desarrollados produjeron por valor de 3 billones 489.400 millones de dólares.
  24. 24. 24 Concluimos entonces en que las economías tecnificadas y automatizadas, las que trabajan con un relativo reducido personal son las que dominan la producción mundial. Y que por lo tanto, la producción de los países asiáticos y los “en vía de desarrollo” en general, es secundaria, aunque debido a su baja tecnología, necesariamente tienen que utilizar mayor mano de obra. La pregunta es si ésta mayor mano de obra compensa los despidos y el crecimiento de la desocupación que la tecnología produce a nivel mundial. Los datos estadísticos nos dice otra cosa. La realidad en los ex países socialistas por ejemplo es que “desde que comenzara la transición, (es decir desde 1990) el desempleo se ha contado entre las cuestiones económicas, sociales y políticas más importantes. Aunque las tasas de desempleo oficiales varían del 1 al 20 %, el problema es mucho más grave de lo que indican esas cifras, porque existe un apreciable desempleo oculto.” En los propios países asiáticos viene creciendo el desempleo y no se ve “el crecimiento de la clase obrera como nunca se ha visto” 1996 1997 1998 Filipinas 4,5% 8,7% 9,0% Indonesia 2,6 2,7 4,0 Corea 2,0 2,7 6,0 Tailandia 2,6 4,5 8,0 Y en China “también creció menos la demanda de los consumidores” “Esto se debió a que los ingresos aumentaron menos y la tasa de desempleo aumentó más al producirse el despido de trabajadores excedentes de las empresas estatales” “se estima que los planes de reducir a la mitad el número de los empleados públicos frenarán el aumento del ingreso personal y crearán incertidumbre en torno al empleo, lo que podría mermar el consumo en una medida superior a la proporcional” (Naciones Unidas) Por otra parte Brasil tiene una desocupación crónica que se refleja en los salarios miserables que cobran sus trabajadores. Y México es algo parecido, y su desocupación la podemos observar diariamente cuando los trabajadores se hacen matar en la frontera de los EEUU en busca de empleo. Y todo sucede a pesar de que el país de Pancho Villa y Zapata viene aumentando su producto bruto interno gracias a sus relaciones comerciales con el país del norte por medio del NAFTA. “...desde el lanzamiento del NAFTA en 1994 las exportaciones mexicanas a los Estados Unidos subieron de 40.000 millones en 1993, a 110.000 millones el año pasado,..” “En cambio el salario promedio se ha deteriorado...Como resultado cada año unos 300.000 mexicanos se arriesgan a emigrar ilegalmente a los Estados Unidos”. (Financial Times. 27/8/2000). “Los cambios sociales y económicos resultantes de la mundialización golpearon duramente a los trabajadores, causaron migraciones masivas que desarraigaron a los campesinos y los amontonaron en los sectores marginales urbanos o los llevaron a los EE:UU. . Hay 15. Millones de trabajadores mexicanos en ese país y 7 millones de jornaleros agrícolas vagando por México en busca de un jornal cotidiano de 3 dólares por 8, 10, o 12 horas.” (Guillermo Almeryra. Revista Reunión. Julio del 2000) La reflexión que le cabe a cualquier obrero de los tantos que han sido despedidos de la industria en Argentina, Brasil, México o en los países asiáticos, sería ¿dónde están los puestos de trabajo?. No puede haber aumento de los puestos de trabajo, es decir de la cantidad de obreros industriales, en medio de una revolución tecnológica como la actual, que tiene como característica la de desplazar la
  25. 25. 25 mano de obra obrera. En ésta situación, si aumenta el empleo iría en contra de toda lógica. El propio Vega Cantor se contradice cuando afirma que “En la década del 80 se presentaron una serie de transformaciones técnicas y productivas que afectaron drásticamente desde el punto de vista subjetivo a la clase obrera, por lo que es factible afirmar que ésta ha soportado su más grande crisis a lo largo del siglo. Entre las transformaciones más notables se encuentran la introducción y desarrollo de las nuevas tecnologías a nivel fabril, entre las cuales descuellan la microelectrónica, la informática y la robótica” Pero si “en la década del 80 se presentaron una serie de transformaciones técnicas y productivas”, en la del 90, esto de convirtió en una verdadera revolución. ¿O acaso retrocedió?. Y si es así, quiere decir que no solo la clase obrera” “ha soportado” sino que sigue soportando cada vez más “su más grande crisis a lo largo del siglo”. También el economista francés Denis Collin niega que la automatización, o sea la aplicación de tecnología en la producción, pueda generar desocupación. “...si la desocupación fuera provocada por el crecimiento y la automatización, dado que el modo de producción capitalista desarrolló desde su origen el maquinismo y la automatización y que los actuales procesos no son nuevos, el crecimiento de la desocupación debió ser permanente desde hace al menos dos siglos. Sin embargo, lo que ocurrió es lo opuesto” (Herramienta). ¿Así que “los actuales procesos no son nuevos”? ¿No hay cambios cualitativos?. Lo de Collin es la negación del movimiento de la materia. Es la lógica formal llevada a la máxima potencia. Es la negación de la ley de la transformación de la cantidad en calidad. Los chicos no crecen, los árboles no tienen flores, ni dan frutos. Niega por ejemplo que cuando soy chico soy una cosa y cuando grande otra. También que la cantidad de años transforman a las personas. O que la cantidad de tecnología, es decir su crecimiento transforma su calidad. Cuando estaba en pañales la “automatización” generaba empleo, y en su adultés, cuando está en pleno apogeo, genera desocupación. En esto no hay que perderse en las teorías. Dicho de otra manera: teoricemos sobre la realidad. Carlos Abalos le contesta. “La lógica del capital está más clara que nunca, por la universalidad de la explotación, la extensión y profundización del capitalismo. Pero el avance de la automatización y la productividad no reproducen el cuadro social del pasado, por lo que el porvenir no puede explicarse reduciéndolo a la lógica general del capital” (Herramienta n° 6 Pag.88). Lo que estamos viendo no es un avance tecnológico más, como en otras épocas fueron el vapor, la electricidad y muchos otros. Lo que estamos presenciando es una verdadera revolución tecnológica en donde a la suma de todos los avances anteriores se le agregan los nuevos y espectaculares saltos en la informática, las comunicaciones y todo lo que ello significa. Es la lógica que existe en el salto de cantidad en calidad. Significa que llegado a cierta cantidad de tecnología se produce una superior basada en las anteriores, que transforma la economía, y todas las relaciones sociales, culturales, etc. para dar lugar a otras muy distintas a las anteriores. Todo lo anterior ha envejecido y muerto irremediablemente y no hay nada ni nadie que lo pueda resucitar y rejuvenecer. Y junto con ello entró en crisis todo el andamiaje teórico e ideológico que lo sustentaba. En ésta situación, en cuestiones ideológicas y teóricas, solo tienen destino lo nuevo, lo revolucionario, es decir lo que acompaña, explica y da una salida hacia delante a éstas espectaculares transformaciones que estamos presenciando. Pero Collin sigue:
  26. 26. 26 “Que la oferta de empleo ya no corresponda más con el crecimiento de la población activa, (Gente en condiciones de trabajar ) es algo que no debe ser confundido con una disminución en cifras absoluta...” (de puestos de trabajo). Pero de esto es precisamente de lo que se trata. De que la oferta de puestos de trabajo ya no alcanzan o alcanzan cada vez menos para dar empleo a toda la población (activa) o en condiciones de trabajar. Que la población en general, viene creciendo es algo que nadie lo discute. Y que el crecimiento de la población en condiciones y necesitada de trabajar acompaña el crecimiento demográfico, tampoco. La desocupación se produce justamente porque los puestos de trabajo, a causa de la revolución tecnológica, ya no siguen el crecimiento de la población activa. Y es en esto precisamente en lo que se diferencia la tecnología de los siglos XVIII y XIX y las primeras décadas del siglo XX., de la actual. Aquella era una tecnología que por estar en pañales, las industrias se veían obligadas a trabajar con una enorme masa de obreros para poder abastecer al mercado mundial. Y como ya lo dijimos, la misma masa de obreros que producía, en gran medida era también la que consumía. Entonces en el mercado se complementaba casi a la perfección la oferta con la demanda, salvo cuando estallaban las crisis coyunturales. Pero las consecuencias de la desocupación no es solo que un sector social es marginado y condenado al hambre, sino que también afecta en forma decisiva al propio sistema capitalista, ya que al liquidar o achicar el consumo, hace entrar en crisis la producción y con ella, toda la economía. MUCHOS ECONOMISTAS SE OLVIDAN DE LA LEY DEL MERCADO. Se nos dice que en los países asiáticos creció la clase obrera industrial y luego se afirma que el trabajo allí es esclavo o semi esclavo. Pero si esto último es así, es justamente porque hay muchísima más oferta que demanda de mano de obra. Y si hay más oferta que demanda es porque ha crecido la desocupación, y no la cantidad de obreros industriales. A la inversa, si hubiera un crecimiento “como nunca se ha visto” de la clase obrera industrial, necesariamente estaría indicando que crece la demanda de mano de obra, es decir empleo, y el trabajador se podría hacer valer y obligaría al patrón a pagarle un sueldo más alto y a darle condiciones dignas de trabajo. A nadie escapa que la desocupación hace caer los salarios. Dicho de otra manera: si hay bajos salarios normalmente es porque existe desocupación más o menos alta. En cambio, si los salarios crecen es porque crece la demanda de mano de obra. Por ejemplo: desde 1979 hasta 1995, años de retrocesos económicos, en los EE.UU. se produjo una caída generalizada del salario, por eso, el “aumento generalizado desde entonces es un hecho novedoso y fundamental para los trabajadores de EE:UU.” “Después de más de 15 años de estancamiento y declinación, los salarios ajustados por la inflación empezaron a subir en 1995” (Instituto de Política Económica de Washington) “...el 5,4% de la población negra e hispana salió del nivel de pobreza con las mejoras de sus ingresos, que registraron una variación del 4,5% en el caso de las mujeres durante el periodo 1995-1999.” “El desempleo bajo fortaleció la capacidad de negociación de los trabajadores.” “Cuando el desempleo se mantiene bajo por un tiempo prolongado, los trabajadores se fortalecen”. (Financial Times. 10/9/2000).
  27. 27. 27 Otro aspecto que demuestra que la clase obrera industrial, excepto EE.UU., no está ni ha estado creciendo sino decreciendo violentamente, es la caída general del consumo. Que se viene registrando en casi el 90% de los países del mundo. Volvemos a repetir: si ha habido un crecimiento de la clase obrera industrial, no habría habido salarios de esclavos, ya que un aumento de los empleados supone una mayor demanda de mano de obra, lo que impulsaría los salarios hacia arriba. Y si hubiera salarios altos, no se explicaría la caída general del consumo. Pero sí coincidimos en que la clase obrera en general sigue creciendo. Al menos si como tal, consideramos no solo a los trabajadores industriales sino también a todos los pobres del mundo. A los desocupados, a los campesinos pobres y empobrecidos, a la pequeña burguesía empobrecida de las ciudades e incluso a los sectores marginales a los que Marx llamó “lumpenproletarios”. Marginales, lúmpenes, pero proletarios al fin. CUANDO LA REALIDAD CONTRADICE LAS TEORÍAS ECONÓMICAS OFICIALES. La definición oficial de la economía es la siguiente: “La economía se ocupa de la manera en que se administra unos recursos escasos , con el objeto de producir bienes y servicios y distribuirlos para el consumo entre los miembros de la sociedad”. (Elementos de Micro y Macroeconomía- Víctor A.Beker y Francisco Mochón. Pag. 2.- Texto que se estudia en las universidades) Y luego se agrega: “El petróleo, el trabajo, la maquinaria, etc. están disponibles en cantidades limitadas”. “Con éstos recursos escasos se producen bienes y servicios (Alimentos, viviendas, automóviles, educación, sanidad, ocio...) para satisfacer las necesidades humanas”. “La escasez siempre existirá, ya que los deseos son siempre superiores a los medios disponibles para satisfacerlos”. La realidad es que no se trata de simple deseos, sino de necesidades elementales insatisfechas, para una masa creciente de la población. Y estas necesidades son las que no pude satisfacer el capitalismo. Esta realidad no se puede diluir en los deseos generales de la gente. Hacerlo significa crear una cortina de humo sobre este acuciante problema que aqueja a la humanidad. Pero la gran mentira que se hace para justificar la miseria que significa el capitalismo, es que los medios son y serán escasos. Es claro, que si de éste sistema se trata, no hay dudas que los bienes y servicios serán cada vez más escasos para una masa creciente de desposeídos y marginados del sistema. Pero cuando estudiamos economía no tenemos porqué limitarnos a lo que pasa bajo el dominio del capital imperialista. Estamos obligados a mirar más allá de nuestras narices y al hacerlo, el panorama cambia. “El petróleo, el trabajo, la maquinaria, etc. están disponibles en cantidades limitadas”. Con el nivel de información existente en éste comienzo del siglo XXI, cualquier persona está en condiciones de rebatir éste argumento. Sabemos que el petróleo está disponible en cantidades limitadas, pero lo que no dicen los teóricos oficiales, es que no es la única fuente de energía existente. Todos
  28. 28. 28 sabemos que las energías de hidrógeno, la atómica, o la solar, por ejemplo, solo son aprovechadas en una ínfima cantidad. Menos del 1% en todo el mundo. Entonces en donde está la escasez de energía que es de lo que se trata? Se sabe además que si se sigue usando el petróleo, a pesar de lo caro y contaminante, solo se debe a los poderosos intereses de los capitalistas ligados al negocio de las naftas y demás combustibles. “El trabajo” está disponible en cantidades limitadas? Esto no era verdad ni siquiera para la época de ascenso del capitalismo, cuando ocupaba casi toda la mano de obra disponible, y menos ahora cuando su decadencia es absoluta. ¿De que cantidades limitadas del trabajo nos hablan cuando todos sabemos que existen miles de millones de seres humanos ofreciendo su trabajo? Se está produciendo una sobreoferta de trabajo, es decir de mano de obra, como nunca se ha visto, donde miles de millones están clamando por un empleo. La maquinaria, un bien escaso?. Por el contrario, es uno de los factores que más ha crecido en los últimos tiempos, y especialmente en los países ricos. Es el factor esencial que ha provocado la desocupación masiva, la caída del consumo, y en fin, la crisis económica mundial. Si hay un periodo histórico en que es absurdo hablar de que “la maquinaria está disponible en cantidades limitadas”, es éste. La sobreabundancia de maquinarias es la que produjo la crisis de sobreproducción en la actualidad y será también, una vez desaparecido el capitalismo, la que posibilitará una reconstrucción relativamente rápida de las condiciones para la vida humana sobre la tierra. Bajo el capitalismo “la economía se ocupa de la manera en que se administran unos recursos escasos”, pero una vez superado éste sistema, la economía se ocupará de la manera como produce y distribuye en forma equitativa unos recursos abundantes. Los economistas oficiales tendrían que explicar porqué si “el problema económico por excelencia es la escasez”, existe un puñado de ricos que se queda con un altísimo porcentaje de la producción mundial, y viven permanentemente en la sobreabundancia. La única realidad es que la economía actual no está tan preocupada por la gente como por los dividendos de los capitalistas. Y aumenta o disminuye la producción no “para administrar mejor los recursos escasos” de la población, como sus propios recursos. En la historia hemos visto muchas veces que los encargados de “la administración de los recursos escasos” no tuvieron contemplación en quemar la producción o tirarla a los ríos cuando vieron afectadas sus abundantes ganancias.
  29. 29. 29 CUANDO SE CONTRADICE LA LEY DE LA OFERTA Y DEMANDA. Si todo se explica por el precio, ¿el precio por qué se explica?. (Demanda) “El simple análisis de la realidad nos dice que la cantidad que un individuo demandará de un bien, en un momento determinado, dependerá de su precio”. (Oferta) “Al igual que en el caso de la demanda, la oferta de un bien concreto depende de un conjunto de factores...Si suponemos que permanecen constantes todos los factores...menos el precio.., obtendremos la relación que existe entre el precio de un bien, por ejemplo naranjas, y la cantidad de naranjas que un agricultor desearía ofrecer a cada precio” (Beker y Mochón. Pag.38). Como vemos, todo depende del precio. Pero el precio ¿de qué depende?. No se nos dice. Pero es evidente que antes que nada, es el precio el que depende de la oferta y la demanda. El agricultor se fija en el precio, pero antes que nada se fija en la cantidad que es posible vender, ya que auque el precio sea bajo, si hay buena venta, se lo puede compensar con la cantidad vendida. Y muchas veces el propio agricultor baja el precio para poder vender. En éste caso lo que prima no es el precio sino la posibilidad de vender. Es decir la oferta está determinada por la demanda. Y ambas determinan el precio. Que es el precio el que decide el nivel de la oferta y la demanda es falso, se está demostrando por ejemplo en los países pobres, que son el 80% de la población mundial. Se está esclavizando a los trabajadores, es decir se está bajando el precio del trabajo al mínimo, y sin embargo esto no logra aumentar la demanda de mano de obra. Por el contrario, es la caída de la demanda la que al producir una sobreoferta, aplasta el precio del trabajo. El argumento de que es el precio el que decide el nivel de la oferta y demanda es falso, pero sirve para convencer a los trabajadores de la necesidad de bajar sus pretensiones laborales (precio de la mano de obra) hasta niveles casi de esclavitud para poder conseguir empleo. Pero es cierto que una vez que los precios caen, determinados por la sobreoferta y la sub-demanda, estimulan a su vez el consumo por un periodo más o menos corto, o por lo menos impiden su caída, tal como se vio en todo el mundo a mediados de los 90. Los precios empezaron a caer en los primeros años de los 90 (deflación) indicándonos que se empezaba a producir una sobreoferta. Pero la caída del consumo en forma pronunciada se empezó a sentir en todo el mundo recién a partir de la crisis asiática (1997) y en otros países pobres como por ejemplo Argentina, aún después (1999). SALARIO Y PRODUCTIVIDAD. La productividad es el aumento de la producción en un menor tiempo. El aumento de la productividad del trabajo es la consecuencia directa de la introducción de la tecnología. Repetimos: se calcula que el crecimiento de la productividad que estamos viendo, especialmente en los Estados Unidos y que desde los años 70 era de alrededor del 1,5% anual, desde el 95 aproximadamente es de alrededor del 3% anual. El doble.
  30. 30. 30 Los economistas del imperialismo nos presentan la productividad del trabajo, como una condición necesaria del crecimiento económico y del bienestar general. “Una consecuencia de lo señalado es que si por ejemplo, en la producción de automóviles se logra una mejora tecnológica que eleva la productividad, en ésta industria resultará posible acceder a reivindicaciones de incrementos salariales sin que necesariamente éstos se trasladen a los precios” (Beker y Mochón. Pag.83). Pero la realidad es que en los últimos años en las empresas automotrices se logró una constante “mejora tecnológica” que elevó la productividad, y sin embargo no “resultó posible acceder a reivindicaciones de incrementos salariales” en la absoluta mayoría de los países. Por el contrario, en todo éste periodo hubo una constante reducción de los salarios en ésa industria, y un tendal de despidos. Con toda certeza se podría establecer una ley: Bajo el capitalismo, a mayor productividad, menores salarios y menores empleos. Pero es cierto que algunos trabajadores, una minoría absoluta, debido a una alta capacitación reciben un salario más alto, mientras a su lado desfila la masa mayoritaria de los que han visto caer los suyos, y a los que quedaron en la calle. Esto es así porque las mejoras tecnológicas en lugar de permitir una reducción de las horas de trabajo y el aumento de los salarios como es lógico pensar, y como dice la teoría, bajo el capitalismo solo provoca la caída de las remuneraciones, una mayor explotación y el despido de una masa creciente de obreros y empleados. Entonces, la incorporación constante de tecnología a la que están obligadas las empresas para poder competir, trae aparejada el incremento constante de la desocupación y debido a ello, la caída de la demanda de los bienes producidos, entre ellos el automóvil. A su vez, la caída del consumo es decir el achicamiento del mercado, exacerba la competencia por una torta cada vez más chica y ésta competencia exacerbada, obliga a una mayor productividad. Y así se convierte la actividad económica capitalista en un círculo vicioso que nos empuja constantemente hacia abajo. La situación particular de los Estados Unidos y en menor medida la de Europa, que en apariencia son las únicas que les dan la razón a los teóricos del imperialismo, tiene que ver precisamente con esto: con que son países imperialistas que reciben las ganancias que todas sus empresas multinacionales extraen de los países pobres, del cobro de las deudas externas y de otros mecanismos que succionan la sangre de las naciones “emergentes”. Todo esto da como resultado, la existencia en los países ricos con mercados de consumo sobredimensionados y una alta demanda, porque como ya lo dijimos, la expulsión de manos de obra que es provocada por la productividad en una empresa, se compensan con la apertura de otras nuevas. Por lo tanto, la posibilidad de mantener un salario alto junto al crecimiento de la productividad solo lo pueden hacer los países imperialistas, es decir, una pequeña minoría de naciones, precisamente porque la absoluta mayoría no lo puede lograr. Dicho de otra manera, el nivel del salario e incluso su crecimiento en los países desarrollados, no se debe a la productividad del trabajo sino a factores externos. Es decir, la teoría de mayor productividad-mayores salarios, no es cierto ni si quiera en los países ricos.
  31. 31. 31 Por otra parte no hay que olvidar que la productividad es un fenómeno en crecimiento permanente y que por eso mismo, provoca una desocupación también en aumento permanente. Cuando hay mercado suficiente, la productividad se desarrolla para poder coparlo y desplazar a la competencia. Y cuando se saturan, también para hundir a la competencia y quedarse con los resto del mercado en crisis y esperar su reactivación. LA CRISIS ECONÓMICA Y LAS LUCHAS OBRERAS Y POPULARES En el marxismo y en la izquierda en general, es aceptado casi sin discusión que las luchas obreras y populares por las reivindicaciones mínimas producen crisis económicas. Más aún, que son la causa principal o una de las causas principales de la crisis que estamos viviendo. Opinamos que ésta concepción es equivocada. Que las consecuencias de las luchas mínimas o parciales son mucho más contradictorias. Si en nuestro análisis tomamos solo el factor de la producción, no hay dudas de que las luchas la trastornan, la entorpecen. Pero como se sabe, la economía marcha no solo por el riel de la producción, sino también por el del consumo. Por lo que sí tomamos solo uno de los factores, caeremos en unilateralidades y erraremos la conclusión. Si tomamos el consumo como la otra pata sin la cuál no puede caminar la economía, veremos que si las luchas triunfan y consiguen aumentos de salarios, u otras reivindicaciones económicas mínimas, o por lo menos impiden que los patrones les quiten sus conquistas, lo que se está logrando contradictoriamente es que también aumente el consumo o que por lo menos no siga cayendo. Y que los capitalistas mantengan el mercado, que de otra manera se saturaría de mercadería, paralizaría la producción y caerían en picada las ganancias Esto es lo que sucede en una situación de crisis de los mercados. Pero no siempre fue así. En el siglo pasado y en los primeros años del siglo xx, la economía estaba en auge, era la etapa de las luchas reformistas. Rara vez se producían problemas de mercado. “Una vez cada diez años” según Marx. Todo lo que se producía se vendía, o sea se consumía.

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