El JardíN De Libros
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    El JardíN De Libros El JardíN De Libros Presentation Transcript

    • Flor Aguilar El jardín de libros
      • A don Carlos no le gustaba mucho salir de su hacienda y menos cuando había celebraciones o festivales donde toda la villa acude. Su única compañía era su mayordomo Adrian y los recuerdos del jardín. A pesar de que posee un jardín lleno de flores y árboles frutales con un riachuelo que divide la casa con el jardín, no se le veía allí más que cuando iba a cortar unas cuantas flores para ponerlas al pie del retrato de su difunta esposa.
      • Una tarde de mucho calor, Yadira había percatado unos naranjos que ya tenían la fruta madura y se le antojaron así que atravesó los arbustos introduciéndose a la hacienda. La niña al ver tantas naranjas en el suelo se puso a recogerlas. El mayordomo de la casa al estar haciendo su revisión rutinaria vio a la niña.
      • -¡Chiquilla! ¿Qué es lo que llevas ahí?- le reclamó el mayordomo mientras que se aproxima asía Yadira.
      • -Unas naranjas, ¿Gusta unas? Aquí hay muchas- contesta la niña con su voz inocente y gentil.
      • -Chiquilla tonta, no te las puedes llevar. Esta es una propiedad privada.
      • - Pero si solo quería unas para quitarme la sed.
      • -Pero no son tuyas.
      • Estaba el mayordomo jalando a Yadira cuando se escucha una voz grave y autoritaria desde el balcón de la casa. Era don Carlos que se asomaba para ver cuál era el motivo de tanto escándalo.
      • -¿Qué es lo que sucede Adrian? ¿Por qué tanto escándalo?
      • El mayordomo tratando de esconder a la pequeña detrás de él le responde- Nada don Carlos, solo espantando a un animalito que se metió para agarrar la fruta.
      • -Pues que animalito tan curioso ha de ser porque yo nunca había escuchado uno que respondiera con voz de niña- dice don Carlos mientras que en su rostro sus cejas se tornan molestas y su voz con un tono sarcástico.
      • -Perdone usted señor que me metiera sin permiso, no sabía que era su patio- se disculpa Yadira mientras sigue escondida detrás del mayordomo.
      • -¿Y quién eres tú y qué haces en mi propiedad?- le pregunta a la pequeña con una voz reclamante
      • - Buenos días tenga usted. Yo soy Yadira y ya le dije que no sabía que las naranjas son suyas. Yo solo quise probarlas porque hace mucho calor.
      • Don Carlos la mira de pies a cabeza y se da cuenta de su aspecto humilde y sencillo. Después de un momento le sonríe a la niña y le indica al mayordomo que la dejara ir.
      • -Pequeña, acércate- dice don Carlos mientras le extiende su mano- quiero entender porque no me huyes como la demás gente.
      • -¿Y por qué le tendría que huir? ¿A poco usted es malo? No parece, solo se ve como un abuelito.
      • El anciano se soltó a carcajadas al oír como se expresaba la pequeña. Después de reír un rato le toma la mano a la niña y le dice- no pequeña, no soy malo, solo un pobre viejo que no reía desde hace mucho.
      • Yadira no entendió cuando aquel señor de edad le dijo que era pobre. En la puerta junto al patio había una campanita que hizo sonar y enseguida apareció el mayordomo.
      • -Adrian, quiero que de ahora en adelante dejes a esta pequeña entrar al jardín para que se lleve todas las frutas que quiera. ¿Entendido?
      • El mayordomo hizo una afirmación con la cabeza y se retiro.
      • La niña sonrió de oreja a oreja y le dio un gran si con la cabeza- gracias por no echarme. Prometo entrar por la puerta de ahora en adelante.
      • -Espero que regreses pronto a visitarme pequeña.
      • -Claro que si, y gracias por las naranjas.
      • Después de que Yadira se fue de la casa, don Carlos y el mayordomo platicaron de lo sucedido.
      • -Don Carlos, ¿Cómo es que ha sido tan amable con esa chiquilla que se ve que no tiene respeto por lo ajeno?
      • - Muy simple mi querido Adrian. Esa pequeña me regalo de nuevo la sonrisa después de tanto tiempo. Desde que falleció mi amada esposa, no he vuelto a disfrutar de aquel jardín que aquella niña diviso. Su inocencia y sencillez me conmovieron y su compañía es muy agradable a pesar de ser una campesina.
      • -Si usted lo dice don Carlos.
      • Durante los siguientes días la pequeña Yadira estuvo visitando la casa de don Carlos. Ella se la pasaba jugando en el jardín mientras él la observaba sentado en la mesa del jardín tomando un agua fresca. Tanto uno como el otro disfrutaban de aquella magia de vivir. Un día don Carlos le pregunto a Yadira.
      • – Yadira, ¿por qué te gusta tanto venir a mi casa con este viejito?
      • -Porque aquí puedo viajar y transformarme.
      • -Pequeña acompáñame adentro que te quiero mostrar algo.
      • Yadira emocionada dejó las flores y corrió asía don Carlos. Él la tomo de la mano y la llevó asía la biblioteca. La expresión de Yadira al entrar a la habitación no fue de asombro sino de decepción al ver la habitación llena de libros y libros como si fueran los ladrillos de las paredes.
      • -Esta es mi biblioteca. Aquí podrás viajar y ver otros mundos. Mundos como los que creas en tus juegos. En cada libro hay seres te dodos los aspectos. Unos son héroes, otros son villanos, y otros son extraños. Por medio de los libros uno consigue el tesoro del conocimiento y alimenta la mente.
      • Yadira estaba viendo toda la habitación y la curiosidad le comenzó al escuchar lo que don Carlos le decía de aquellos ladrillos.
      • En las siguientes semanas don Carlos le enseño a Yadira a leer y en las tardes en el jardín, él le leía libros de todo tipo. En pocos meses Yadira fue capaz de leer los libros enteros por ella sola. Uno de sus favoritos era Como agua para chocolate de Laura Esquivel. Le gustaba que la historia contara de recetas de cocina y remedios caseros. Su primer cuento fue El dinosaurio ya que es el más corto de los cuentos. También le gustaba la novela La colmena , tanto que llego a memorizarse los nombres de los 160 personajes. Leyó libros de poesía como 20 poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda. Le encantaban los cuentos de Gabriel García Márquez como Cien años de soledad o Amor en tiempos de cólera y Julio Cortázar como La continuidad de los parques donde la realidad y la fantasía se mesclaban como en sus juegos en el jardín. Tragedias de amor, misterio y lucha la fascinaban. Aprendió el significado de las palabras al encontrarlas en el diccionario de la Real Academia Española. Conoció la vida de personas como Esmeralda Santiago, una mujer de dos identidades en una persona. Descubrió las Aventuras del hidalgo Don Quijote de la Mancha. Así fue yendo hasta que ya no quedo más libro para leer. No entendía porque habiendo tanto escritor solo hayan reconocido a diez.
      • Al paso del tiempo, Yadira se enamoro de los libros y don Carlos disfrutaba del aquel amor escuchándola cuando leía. Al crecer Yadira, don Carlos la envió a estudiar literatura y con orgullo la miro al verla recibirse de maestra de español.
      • Don Carlos y Yadira compartían el placer de su compañía atreves de los años, hasta que don Carlos falleció. En su testamento quiso como última voluntad que su Yadira siguiendo aquel amor a los libros y ella se lo concibió haciendo de su casa una biblioteca pública para que otras personas tuvieran la oportunidad de tener el tesoro que le heredo don Carlos y en su memoria la nombro “El jardín de libros.”