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  • 1. EXAMEN DE DE KARL MARX 3ª EVALUACIÓN<br />NOMBREAPELLIDOS<br />“¿En qué consiste, entonces, la alienación del trabajo? Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera de trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de auto sacrificio, de ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, en que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a sí mismo, sino a otro. Así como en la religión la actividad propia de la fantasía humana, de la mente y del corazón humanos, actúa sobre el individuo independientemente de él, es decir, como una actividad extraña, divina o diabólica, así también la actividad del trabajador no es su propia actividad, pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo.” K. Marx, Manuscritos: Economía y filosofía. Alianza, Madrid, 1986, p. 108.<br />1º) ¿Cuál es el tema del texto? (3 puntos) _________________________________________________________________<br />Señala las ideas más importantes: <br />1ª) __________________________________________________________________________________________________<br />2ª) __________________________________________________________________________________________________<br />3ª)___________________________________________________________________________________________________<br />Explica esas ideas: <br />1º) Marx distingue cuatro tipos de alienación. El primer modo es la alienación del trabajo en el que el trabajador se siente en sí fuera del trabajo y en el trabajo fuera de sí.__________________________________________________________________.<br />_____________________________________________________________________________________________________<br />____________________________________________________________________________________________________.<br />2ª) El trabajo sólo es un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo_____________________________________<br />_____________________________________________________________________________________________________<br />_____________________________________________________________________________________________________<br />3ª) La alienación del acto mismo del trabajo, es otro modo de alienación que se manifiesta en que este no le pertenece sino que pertenece a otro. Se advierten los paralelismos con la religión ________________________________________________<br />_____________________________________________________________________________________________________<br />_____________________________________________________________________________________________________.<br />Relaciónalas con las ideas de Marx: <br />Marx (Tréveris, 1818-Londes, 1883) filósofo, periodista, político, crítico de la economía política, compartía con los hegelianos de izquierdas el punto de partida de una crítica a la ciencia especulativa de la razón en Hegel, critica que estaba acuñada por Feuerbach. Pero ya en sus obras tempranas Marx condujo el ataque a la filosofía hacia los cauces de una crítica a las relaciones humanas de producción entendidas económicamente. Los estudios económicos de Marx se proponen sobre todo captar científicamente las leyes de la forma de producción capitalista, así como la necesidad inmanente de una revolución en su seno. Marx hijo de un consejero de justicia, estudio derecho y filosofía en Bonn y Berlín, donde entró en contacto con los jóvenes hegelianos en torno a Bruno Bauer. Después de doctorarse en 1841, Marx fue primero colaborador y luego redactor jefe del Rheinische Zeitung, periódico de tendencia burguesa liberal, antes de emigrar a París en 1843 y a Bruselas en 1845. En París, donde editó los Deutsch-Französische Jahrbücher (Anuarios franco-alemanes) junto con Ruge, cultivó un estrecho contacto con organizaciones socialistas y comunistas del movimiento obrero. En 1849 fue expulsado como apátrida y se dirigió a Londres, donde su actividad política culminó con la destacada colaboración en la “Internacional”. La recepción amplia de Marx en el plano filosófico se produjo cuando aparecieron en 1932 los Ökonomisch-philosophische Manuskripte. Sobre todo el concepto de alienación allí acuñado sirvió de múltiples maneras como punto de apoyo para el pensamiento de Marx que, junto con el de Nietzsche, constituye una expresión de la crisis fundamental del mundo moderno. Los Manuscritos económico-filosóficos son del año 1844. Se trata de elaboraciones fragmentarias, tomadas del legado póstumo, en las que Marx une la crítica a la economía políticas con exposiciones antropológicas o filosóficas sobre la naturaleza y esencia del hombre y del trabajo humano. En el Primer Manuscrito, el autor analiza los conceptos acuñados ya en la economía política de salario, beneficio, capital y renta del suelo. A tenor de lo expuesto por Marx, la economía considera al trabajador solamente como un trabajador y no como un hombre; en consecuencia, determina la cantidad del salario según las necesidades que requiere la existencia del trabajador y no según lo que se requiere para la existencia del hombre. Las oscilaciones a las que está expuesto el salario así determinado, de acuerdo con la ley expuesta por la economía política, lo rebajan por debajo del mínimo necesario para la existencia del hombre. De ahí saca Marx la consecuencia de que “de la esencia del trabajo actual” emana el empobrecimiento y en definitiva la miseria del trabajador; tal como afirma Adam Smith, el fin de la economía no es la felicidad, sino la “infelicidad de la sociedad”. El dominio sobre el trabajo que conduce a la miseria corresponde al capital. Según Marx, su “valorización” por parte del capitalista está determinada exclusivamente por el motivo del beneficio. Ahora bien, con el beneficio de ninguna manera aumenta el bienestar general de la sociedad y, por tanto, la valorización del capital, que tiende al aumento del beneficio, de ninguna manera debe equipararse con el interés de la sociedad en su conjunto. Esto se manifiesta también en la destrucción del pequeño capital y en la proletarización de sus propietarios en la competencia con el capital mayor, es decir, con la acumulación del capital. Tampoco la posesión del suelo puede sustraerse al dominio del capital, tal como muestra Marx en el análisis de la renta del suelo. Por eso, la “plácida” forma de dominio del propietario del suelo ha de desenmascararse como una apariencia. Para terminar, Marx enfoca el “hecho actual” del trabajo y pone de manifiesto bajo diversos aspectos la alienación como su rasgo fundamental. Marx distingue cuatro modos o aspectos de alienación del hombre y del trabajo: 1º) El primer modo tiene que ver con el producto del trabajo en cuanto trabajo alienado. El producto del trabajo es el trabajo objetivado en un objeto que se ha hecho material. Pero este producto no le pertenece. El producto del trabajo, transformado en capital, se convierte en un instrumento de transformación de su fuerza de trabajo. El trabajo que produce cosas tan maravillosas, para los mismos trabajadores sólo produce privación. “Produce palacios pero para el obrero tugurios. Produce belleza pero para el obrero deformidad”; 2º) El segundo modo de alienación es con relación al acto mismo de producción. “En su trabajo el obrero no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física e intelectual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso, el obrero no se siente libre sino cuando está fuera del trabajo y en el trabajo se siente fuera de sí. Su trabajo no es voluntario sino obligado, forzado. No es la satisfacción de una necesidad sino sólo un medio para satisfacer las necesidades de fuera del trabajo”. Finalmente, el carácter externo del trabajo respecto al trabajador “aparece en el hecho de que no es suyo, sino de otra persona; que le pertenece; que él no se pertenece a sí mismo, sino a otro”; “El tercer modo de alienación del trabajo se refiere al ser esencial del hombre, tanto de la naturaleza como de la especie humana. El trabajo alienado trastoca esta doble relación al destruir la unidad del hombre. Primero separa la vida de la especie y la individual y después hace de la vida individual en su abstracción el propósito de vida de la especie; 4º) Finalmente, el cuarto y último modo de alienación del trabajo pone de manifiesto la relación de los hombres entre sí. El trabajo alienado no sólo separa al hombre del producto de su trabajo, de su mismo trabajo, de su propio ser esencial respecto de la naturaleza y de la especie humana sino también de los otros hombres. En el mundo burgués el “otro” aparece por encima del hombre, como un poder extraño y hostil. La relación humana del hombre con el hombre se ha roto y como resultado surgen dos clases que se enfrentan entre sí: el trabajador y el no trabajador. Ambos están alienados de modo inverso: lo que en el obrero aparece como actividad de alienación, aparece en el no obrero como estado de alienación. En el Tercer Manuscrito, concluye que el régimen de la propiedad privada es la causa de todos los males que aquejan al hombre real. En régimen de propiedad, el hombre no se posee a sí mismo: su vida es propiedad de otro. La propiedad es el alma de la alienación socioeconómica y la raíz de la que brotan todas las restantes alienaciones. “La supresión de la propiedad positiva de la propiedad privada en tanto que apropiación de la vida humana es, pues, la supresión positiva de toda alienación, es decir, el retorno del hombre a sí mismo, el cual, abandonado de la religión, el Estado, etc. vuelve a encontrar su existencia humana, es decir, social”. Marx ha encontrado en la supresión de la propiedad privada el mecanismo de supresión de toda alienación ¿cómo y quién ha de llevar a cabo esta supresión? Aquí encuentra su lugar el proletariado. Como ya había apuntado en las Contribuciones a la crítica del derecho de Hegel, las revoluciones necesitan de un elemento pasivo, de una “base material” que sea capaz de convertirse en un “sujeto activo” de la nueva historia. Esta función está reservada al obrero alienado. ¿Dónde reside la posibilidad positiva de la emancipación humana? En el proletariado. Los dos factores que constituyen el marxismo se han encontrado. “La cabeza de la emancipación es la filosofía y su corazón el proletariado (…) Así como la filosofía encuentra en el proletariado sus armas materiales, el proletariado encuentra en la filosofía sus armas intelectuales”. La concepción marxista de la alienación y de su supresión tiene la coherencia de un círculo. La alienación se suprime en la sociedad comunista que constituye la meta de todo proceso. En ella, el individuo coincide con el conjunto de relaciones sociales y alcanza su ser genérico. El hombre se ha reconciliado con la naturaleza y con los otros hombres ya que la realidad social con la que se identifica es la naturaleza transformada en trabajo de todos y convertida en medio de satisfacción de las necesidades de todos. Y, en consecuencia, ya no hay lugar para la esfera privada que se oponga a su ser genérico-social; ya no hay un lugar de oposición entre el ciudadano y el Estado y el miembro de la sociedad civil, ni entre el pensamiento y la realidad, ni entre la existencia religiosa y la social. El círculo se ha cerrado y el final coincide con el principio. La edición de los tratados expuestos abrió por lo menos la posibilidad de cuestionar la anterior separación entre un filosófico Marx temprano y un económico Marx posterior. Estos trabajos fueron fundamentales para el marxismo occidental, llamado no dogmático, así para H. Marcuse y Lukács. En ello se concede especial importancia al concepto de alienación.<br />2º) Sitúa al autor en su contexto filosófico (2 puntos)<br />Lo que actualmente denominamos “marxismo” nació de la conjunción de dos factores: el proyecto intelectual de Karl Marx y una concreta situación socioeconómica caracterizada por el comienzo de la industrialización y el ascenso del movimiento obrero. Sin el respaldo del movimiento obrero, el marxismo sólo hubiera sido una revolución teórica más de las muchas que dio lugar el siglo XIX. Su inserción en las coordenadas sociopolíticas del momento hizo de él lo que de hecho es: una filosofía que ha dado lugar a una revolución a escala mundial. La Revolución Francesa de 1789 acabó con el Antiguo Régimen, había sido francesa en su origen y europea por sus consecuencias. En tal movimiento, las ideas juegan un papel secundario. El marxismo, en cambio, tiene su cuna en la filosofía y no ha dejado de ser una filosofía. El marxismo viene después de Hegel y de Feuerbach. El primero descubrió el método dialéctico y lo aplicó al despliegue de la historia. El segundo hizo descender la filosofía hegeliana del cielo a la tierra de los hombres. En economía, el marxismo viene después de Adam Smith y David Ricardo, los cuales ya habían visto la relación entre el valor de las mercancías y el trabajo empleado para producirlas. Pero no hay que ver a Marx como un continuador de Hegel y de los economistas ingleses. En lo que concierne a Hegel, Marx no se contentó en darle la vuelta a la dialéctica hegeliana poniéndola patas abajo. Marx se salió de la caja teórica del sistema hegeliano introduciendo la dialéctica en el mundo real de los hombres, de su trabajo y de sus luchas, haciéndola andar. El marxismo es por ello (aludiendo a Kant) la auténtica “revolución copernicana” de la filosofía, pero también una dialéctica siempre abierta e inacabada. No es posible una filosofía acabada en un mundo que no lo es. Lo mismo cabe decir de los economistas ingleses, lo que Marx hace es una economía política en términos de historia de salvación. El marxismo no es una nueva interpretación del mundo sino la exigencia y el instrumento de su transformación. La solución de los problemas de la teoría se encuentra en la praxis. Marx consigue conjugar dos líneas de fuerzas decisivas: la idea de la ciencia y la exigencia mesiánica de salvación que hasta entonces había sido patrimonio de la religión. De la unión de estos dos factores pasa al primer plano lo que constituye el elemento más específico y original del marxismo: el momento de la realización, es decir, la idea de un programa absoluto que se tiene que aplicar en el mundo y que se traducirá en una nueva ordenación de las cosas. Esta aplicación será, por un lado, la realización de la esperada transformación del mundo, el nacimiento del hombre nuevo, de la humanidad redimida. “La pretensión del marxismo de ser distinto de todas las otras filosofías o concepciones del mundo se respeta y se comprende. Pero su talón de Aquiles está en el punto en que el marxismo –que mezcla ciencia y esperanza- tiende a la traducción en realidad, a la tan anhelada realización, ya que su escatología terrenal le obliga a solidificarse en una teología mundana, o sea, en la maquinaria ideológica del Estado totalitario”. No es que el pensamiento de Marx haya de interpretarse como una especie de criptoreligión o de religión secular. Tal concepción cae fuera de la intención real de Marx. Al revés de Feuerbach, Marx no pretendió jamás sustituir la religión de Dios por la religión del hombre. Se propuso simplemente, liberar al hombre de sus condicionamientos socioeconómicos de una determinada sociedad. Pero es un hecho que Marx recurre, al menos parcialmente, a las mismas facultades que la religión. Su visión del hombre y de la historia tiende a movilizar los mismos recursos –la fe y la esperanza en versión secular- que están al servicio de las convicciones religiosas. A. Fontaine escribe en Le Monde el 12 de marzo de 1983: “En verdad, hubiera sido casi imposible elaborar la visión de la vocación mesiánica del proletariado sobre una base puramente científica e inspirar a millones de personas mediante un mero relato de los hechos”. <br />3º) Comenta un filósofo del mismo período: Nietzsche (2,5 puntos)<br />Nietzsche (Röcken, 1844- Weimar, 1900) filósofo y filólogo clásico era el primogénito de la familia de un pastor protestante. Su niñez estuvo ensombrecida por la temprana muerte de su padre. Desde 1858 hasta 1864 estudió en la escuela real de Pforta, luego cursó estudios en Bonn y Leipzig y, finalmente, en 1869, a la edad de 24 años, fue llamado a Basilea como profesor adjunto de filología clásica. Las figuras dominantes en esta época de su vida eran Schopenhauer, a cuyo pensamiento se había dedicado intensamente desde 1865 y Wagner de cuya música esperaba una reforma universal de la cultura. A principios de 1872 apareció su primera obra filosófica, El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música, que produjo entusiasmo en Wagner y extrañeza en los filólogos. Entre 1873 y 1876 aparecieron las Consideraciones intempestivas en cuatro tratados, de los cuales los dos últimos están dedicados a Schopenhauer y a Wagner. Con la cuarta intempestiva, que era un escrito homenaje a los primeros festivales de Bayreuth (1876), en el fondo Nietzsche se despedía ya de Wagner, precisamente, los festivales fueron para el filósofo una vivencia desilusionante. Su siguiente obra Humano, demasiado humano selló el distanciamiento recíproco. Con este libro, Nietzsche encontró una nueva forma literaria (el aforismo) y una nueva filosofía. El empeoramiento de su salud le obligó en 1879 a renunciar definitivamente a su puesto docente. A partir de entonces se movió entre Italia, Francia y Suiza; estuvo cada vez menos en Alemania. En 1881 apareció Aurora y en agosto del mismo año Nietzsche concibió en Sils María (Engadina) el pensamiento que desde entonces consideró el “pensamiento de sus pensamientos”: “el eterno retorno de lo mismo”. En 1882 conoció en Roma a Lou-Andreas Salomé. Después de una dolorosa ruptura con ella y con P. Rée, se retiró de nuevo a la soledad. Durante esta crisis surgió el poema filosófico Así habló Zaratustra; luego aparecieron las importantes obras en prosa: Más allá del bien y del mal y Sobre la genealogía de la moral y entre ambas, una nueva edición de sus escritos preparada por él mismo (entre otras cosas, con nuevos prólogos). El panfleto El caso Wagner, compuesto en Turín durante la primavera de 1888 y aparecido a finales del verano, que es un arreglo de cuentas con el ya fallecido compositor (1883), llamó la atención por primera vez de un amplio público sobre la enemistad existente desde tiempo. Entretanto, Nietzsche había renunciado al proyecto de la obra La voluntad de poder. Entonces surgieron de un plumazo sus últimos escritos especialmente, El ocaso de los ídolos, El anticristo y Ecce Homo. A principios de enero de 1889, Nietzsche sufrió su definitivo derrumbamiento mental; envió a Jacob Buckhardt la llamada “cédula de locura”. Seguidamente fue ingresado en la clínica de enfermedades nerviosas de Basilea y una semana más tarde en el manicomio de Jena. En una creciente demencia, Nietzsche pasó los últimos años de su vida, primero bajo el cuidado de su madre en Naumburgo y, desde 1897, con su hermana Elisabeth Förster-Nietzsche en Weimar.<br />4ª) Comenta un filósofo de otro período: Kant (1,5 puntos)<br />Kant expone su ética en la Crítica de la razón práctica (1788) pero la inicia en la Fundamentación metafísica de las costumbres (1785). Kant hizo lo mismo que había hecho al escribir los Prolegómenos (1783) para hacer más accesible la Crítica de la razón pura sólo que ahora su Fundamentación (es decir, los prolegómenos a la metafísica de las costumbres) había ido primero. La cuestión que plantea Kant es ¿cómo pueden existir principios morales universales? Bien puede suceder que un determinado grupo de personas posea una concepción diferente de lo virtuoso, o sea, de lo útil y agradable, de la sostenida por otro colectivo. ¿Cómo llegar a establecer un criterio definitivo de lo que sería un juicio moral en cualquier tiempo y lugar? Este es el problema que Kant se propuso solucionar. Como veremos, pone el acento en el individuo como sede de la moralidad, con más radicalidad que la interpretación emotivista de Hume. Para Kant, cualquier acción humana ha de considerarse con relación a dos “órdenes”, el mundo fenoménico, estrictamente gobernado por las leyes causales, y el mundo inteligible, gobernado por la razón. Como integrantes del mundo fenoménico, los seres humanos están limitados por la causalidad y, por consiguiente, no obran libremente, es decir, no eligen cursos de acción con independencia de las fuerzas materiales psicológicas que actúan sobre ellos. Pero, en cuanto partícipes del mundo inteligible, del mundo en que impera la razón, las personas son libres. Esta libertad se nos manifiesta en nuestras intuiciones de la espontaneidad de algunos de nuestros pensamientos y acciones. Por lo tanto, somos a la par organismos fenoménicos y agentes nouménicos. Kant desea hallar aquello que es incondicionalmente bueno. La primera de las tres secciones en las que Kant divide su Fundamentación comienza con estas palabras: “Ni en ninguna parte del mundo, ni en general, inclusive fuera de él mundo es posible pensar algo que se pueda considerar sin restricción como bueno, excepto una buena voluntad”. “Así la buena voluntad parece constituir la condición indispensable inclusive para que valga la pena ser feliz”. Las acciones efectuadas con vistas a conseguir placer, o incluso para lograr un fin útil, se dirigen a algo extrínseco al acto mismo. Parece existir un único candidato a principio incondicionado de la acción: cumplir con nuestro deber sin más propósito que el de cumplir con nuestro deber. Esto le permite distinguir entre imperativos incondicionales e imperativos hipotéticos, los cuales expresan las reglas para la ejecución de las acciones valoradas conforme al valor de los resultados deseados y deseables que se pretenden alcanzar. Existen reglas de habilidad, para las que se refiere conocimientos técnicos y reglas prudenciales que garantizan que nuestras acciones redundan en nuestro propio interés. Ningún imperativo hipotético va al fondo de la cuestión. La ley moral absoluta sólo podrá venir dada por un imperativo categórico, un principio de acción independiente de las situaciones particulares y los motivos personales. La exposición kantiana de la naturaleza del imperativo categórico constituye uno de los momentos estelares de la historia de la filosofía. En los escritos de Kant, el imperativo categórico adopta dos versiones. La primera formulación se expresa así: “obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal”. Kant lo denomina “principio supremo del derecho”. Nos exige respetar el derecho de cada cual a obrar conforma a la ley moral, es decir, autónomamente, sin ningún tipo de coerción. ¿Qué es lo que convierte este imperativo en categórico, o sea, en incondicional? Es incondicional “si la acción es representada como buena en sí, esto es, como necesaria en una voluntad conforme en sí con la razón, como un principio de tal voluntad”. La conformidad con la razón, supone simplemente evitar la contradicción. Las acciones moralmente incorrectas conducirán a contradicciones. La segunda formulación del imperativo categórico suena muy diferente a la primera: “obra de tal modo que uses a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio”. Esta versión está vinculada a otro aspecto sobresaliente de la filosofía kantiana, el énfasis en nuestra capacidad de obrar libremente con independencia de las fuerzas extrínsecas. Esta versión del imperativo categórico define el “reino de los fines”, un orden social idealizado en el cual todas las personas son tratadas como agentes libres y responsables: “un ser racional pertenece al reino de los fines como miembro de él, cuando forma parte de él como legislador universal, pero también como sujeto a esas leyes. Pertenece al reino como jefe, cuando como legislador no está sometido a ninguna voluntad de otro”. Estas dos versiones expresan la misma idea. Aquello que delimita el juicio moral respecto de cualquier otro tipo de juicio es la atención a, y la preservación de las personas en su calidad de agentes autónomos. Resulta evidente, así mismo, que un principio tan escueto como “adopta como leyes morales sólo aquellas máximas que respeten la autonomía de todos los implicados” no podría servir de fuente de ninguna regla particular. Dado un determinado sistema moral, el imperativo categórico nos faculta para filtrar las leyes morales genuinas de todas las máximas restantes. Lo que convierte en moral a un juicio o regla no es su contenido sino su forma: “No se refiere a la materia de la acción y a lo que de ésta ha de suceder, sino a la forma y al principio de donde ella sucede”. Kant pone a prueba la conducta a la luz del imperativo categórico mostrando que una regla moralmente defectuosa, tal como una exhortación a mentir, se revela contraria a la razón, ya que la máxima “miente siempre” se contradice a sí misma. Su adopción destruiría y tornaría vacua la distinción entre verdad y mentira.<br />5ª) Actualidad del pensamiento del autor (1 punto)<br />Marx descubre al proletariado. Descubre al proletariado alienado. El concepto de alienación ¿sigue siendo actual en las modernas sociedades postindustriales? ¿Qué opinas? Ulises escapó de las sirenas atándose al mástil del barco mientras los marineros remaban ¿es esta una relación del burgués privilegiado que tiene acceso a la cultura y la de los proletarios alienados sin posibilidad de acceso a ella? En otro episodio, Ulises escapa al Cíclope llamándose a sí mismo “Nadie”. Es “Nadie” el nombre del obrero contemporáneo:_______________________________________________________________<br />____________________________________________________________________________________________________<br />____________________________________________________________________________________________________<br />____________________________________________________________________________________________________<br />____________________________________________________________________________________________________.<br />