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Escuela de padres padres prevencion en drogodependencias - Contenidos Document Transcript

  • 1. Fuensanta (Jaén) ESCUELA DE PADRES PREVENCIÓN EN DROGODEPENDENCIAS INDICE: • Educar Cómo puede educar a su hijo para que no tome drogas: valores, normas, etc. • Prevenir Cómo combatir los cinco motivos por los que los chicos usan drogas. • Hablar Cómo hablar con los jóvenes sobre las drogas. Hablar y Escuchar. • Ayuda Qué hacer si sabe o sospecha que su hijo toma drogas. -1-
  • 2. Fuensanta (Jaén) Educar Introducción La educación de los niños es una de las tareas más importantes que podemos realizar, pero precisamente también es aquella para la que menos nos preparamos. Casi todos aprendemos a ser padres por el método de "formación en el puesto de trabajo" y siguiendo el ejemplo que nos dieron nuestros propios padres. Para una buena labor educativa debemos: mantener una relación fuerte y de amor con nuestros hijos, enseñar a diferenciar entre lo bueno y lo malo, establecer normas de conducta y obligar a cumplirlas, conocer todo lo relativo al alcohol y otras drogas, y escuchar realmente a nuestros hijos. La enseñanza de los valores Cada familia tiene unas expectativas de conducta que vienen determinadas por los principios y los estándares (valores). Con mucha frecuencia son estos valores los que ayudan a nuestros hijos a decidir que no tomarán alcohol ni otras drogas. Los valores sociales, familiares y religiosos son los que dan a los jóvenes los motivos para decir "no" y los que les ayudan a mantener su decisión. Maneras de ayudarle a aclarar los valores familiares: • Comunicar los valores abiertamente. Hablar sobre la razón de la importancia de valores como la honestidad, la confianza en uno mismo y la responsabilidad, así como de la utilidad que tienen para ayudar a sus hijos a tomar decisiones correctas. • Es imprescindible que los progenitores se muestren siempre de acuerdo delante del hijo sobre las normas y los valores. Los niños, por muy pequeños que sean detectan las sutilezas y las contradicciones de los adultos, por lo que el hijo se sentirá confuso y desorientado cuando se le presente una situación donde tenga que decir "NO" ante las drogas. • Enseñe a sus hijos a tolerar la frustración. Muchos padres creen que harán más felices a sus hijos dándoles siempre todo lo que desean. Esto es un error, ya que a lo largo de la vida aparecerán muchas situaciones frustrantes y, entonces, no sabrán cómo afrontarlas. • Reconozca cómo afectan sus acciones al desarrollo de los valores de sus hijos. Dicho de una manera simple: los hijos copian la conducta de sus padres. Trate de evaluar cómo usa usted las “drogas”. Considere que con sus actitudes y actos puede estar conformando la decisión de sus hijos de tomar, o no, alcohol y otras drogas. Los niños pueden entender y aceptar que hay diferencias entre lo que pueden hacer los adultos legal y responsablemente, y lo que resulta apropiado y legal para ellos. Sin embargo, debe mantener esa distinción con toda claridad. A este respecto, sus hijos no deben intervenir en absoluto: no deben prepararle la copa ni traerle la cerveza. Y por muy inofensivo que parezca, NO permita que prueben unos sorbitos. Muchos de nosotros hacemos algunas cosas sin pensar en lo que significan. Pero si queremos transmitir a nuestros hijos el mensaje correcto, conviene que seamos precavidos ante determinadas conductas. • Observe si existe contradicción entre lo que usted dice y lo que hace. -2-
  • 3. Fuensanta (Jaén) • Asegúrese de que sus hijos entienden los valores de su familia. Puede comprobar si sus hijos los entienden hablando de situaciones comunes durante la comida; por ejemplo, plantee la siguiente pregunta: "¿Qué haríais si a un desconocido se le cae un billete del bolsillo?" El establecimiento de normas y su cumplimiento, contra el uso del alcohol y las drogas Cuando establezca normas: • Sea específico. Explique la razón de cada norma. Dígales a sus hijos lo que son las normas y la conducta que se espera de ellos. Analice las consecuencias del incumplimiento de las normas: cuál será el castigo, cómo se realizará, durante cuánto tiempo y lo que se supone que se persigue con el castigo. • Sea coherente. Debe quedar claro que la norma de no tomar alcohol ni drogas es la misma en todo momento y situación: en cualquier lugar en donde se encuentre. • Sea razonable. No agregue nuevas consecuencias de las que no había hablado antes del incumplimiento de las normas. Hay que evitar las amenazas poco realistas, como "tu padre te matará cuando llegues a casa". Lo que debe hacer es reaccionar con calma y hacer que se cumpla el castigo que el hijo espera recibir por haber incumplido la norma. -3-
  • 4. Fuensanta (Jaén) Prevenir Nunca es demasiado pronto para empezar a hablar con los hijos acerca de las drogas. Cinco razones que dan los jóvenes para usar alcohol, tabaco y drogas ilegales 1.Para sentirse adultos 2.Para integrarse y pertenecer a un grupo 3.Para relajarse y sentirse bien 4.Para correr riesgos y rebelarse 5.Para satisfacer su curiosidad 1.- Para sentirse adultos A los jóvenes les gusta imitar a los adultos. Para un niño, ser adulto es algo deseable. Significa libertad. Ser "adulto" equivale a tomar tus propias decisiones y poder comer y beber todo lo que quieras. Si preguntáramos a los jóvenes acerca de los mensajes que les enviamos acerca del abuso de sustancias, ¿qué es lo que dirían? Quizás nos sorprendiera enterarnos de que se sienten adultos cuando les pedimos que nos traigan una cerveza de la nevera o un cenicero. Un niño puede entender y aceptar que hay diferencias entre lo que los adultos pueden hacer legalmente y lo que es adecuado y legal para ellos. Para reforzar esa comprensión, nosotros no debemos abusar de las sustancias legales ni tomar las ilegales. No olvidemos que es necesario que dejemos que nuestros hijos crezcan. Algunas de las pautas de conducta de los jóvenes forman parte de un proceso de separación natural y saludable que, generalmente, se inicia entre los 11 y los 14 años. Cuanto con mayor fuerza les sujetemos, más libertad desearán. En la mayor parte de los casos, dar a los hijos más independencia puede ser una ayuda real para que se aparten del uso del alcohol, el tabaco y las drogas ilegales, simplemente porque se sienten adultos y maduros. Muchas veces prueban el tabaco precisamente en el momento en el que están demandando un mayor grado de libertad. Si usted bebe alcohol, fuma tabaco o toma sustancias ilegales Lo cierto es que si usted bebe alcohol, fuma tabaco o toma productos ilegales, es más probable que sus hijos también lo hagan. Incluso en ese caso puede hacer muchas cosas para que sus hijos no lo hagan. 1. Si bebe alcohol, hágalo con moderación y evite beber siempre en todas las fiestas y celebraciones. Busque otras maneras de expresar las celebraciones. Procure enfrentarse al estrés sin necesidad de tomar varias copas. Sus hijos aprenderán mucho al imitar sus estrategias. -4-
  • 5. Fuensanta (Jaén) 2. Si fuma tabaco y le es difícil dejar de hacerlo, hable con sus hijos acerca de lo adictiva que es la nicotina. Dígales que cuando usted era joven creía que podría dejar el hábito fácilmente, pero que con el uso repetido ha desarrollado una dependencia. Si sus hijos son muy pequeños, debe tener cuidado al compartir información acerca de los problemas de salud que le aquejan por causa de la dependencia del tabaco. Por otra parte, sus hijos ya habrán oído muchas cosas sobre esos problemas de salud en la escuela, por lo que no conviene evitar mencionarlos. Si pierde la confianza de sus hijos, habrá perdido algo precioso. Además, le será difícil enseñarles la lección de que siempre deben decir la verdad, con independencia de las consecuencias. 3. Si abusa de las medicinas que le recetan, es posible que el mensaje que esté transmitiendo sea éste: "Tómate una píldora, así es como podrás enfrentarte a la situación." Recuerde que sus hijos le conocen muy bien. En algún momento, SABRÁN que usted abusa de esas medicinas. Probablemente les sorprenderá. Puede que tarden un poco en hablar con usted del tema. Pero cuando lo hagan, intente ser receptivo. 4. Si toma drogas ilegales, bien con frecuencia o incluso sólo ocasionalmente, está enviando a sus hijos mensajes muy negativos, como los siguientes: o o o o o o o No importa infringir la ley cuando ésta es un estorbo para nuestras necesidades. Las drogas son la mejor manera de enfrentarte al estrés, la tensión y los demás problemas. La felicidad te la proporciona la "subida" temporal del uso de las drogas. Es más fácil tomar drogas que desarrollar la capacidad de controlar la tensión y solucionar los problemas. El dinero que podría gastarse en lo necesario o en un entretenimiento legítimo es mejor emplearlo en comprar drogas. El tiempo dedicado a las drogas es mejor que el empleado en estar con los seres queridos. Es más fácil tomar drogas para olvidar los problemas que enfrentarse a ellos. 2.- Para integrarse y pertenecer a un grupo Los jóvenes quieren gustar a sus iguales. Algunas veces empiezan a utilizar el alcohol, el tabaco y las drogas ilegales para sentir que se integran: para superar la ansiedad, cambiar su personalidad o darse valor para hablar con los demás. Nuestra sociedad está repleta de mensajes que, quizás no intencionadamente, nos estimulan a usar las drogas para mejorar nuestra vida y desarrollar habilidades sociales. Los padres, los abuelos, los mayores, las tías y los tíos,...: todos pueden jugar un importante papel ayudando a los jóvenes a enfrentarse a las presiones para que beban alcohol y tomen drogas. En realidad, el no desear dañar la relación entre ellos y los adultos que les cuidan es la razón más común que dan los jóvenes para no tomar alcohol y drogas. Por tanto, establecer con claridad que usted, como adulto que les cuida, no desea que beban alcohol, fumen tabaco y tomen drogas ilegales constituye para ellos la mayor motivación para rechazar la oferta de que prueben esas sustancias. Ejercicio: Resistirse a la presión de sus iguales -5-
  • 6. Fuensanta (Jaén) Encontrar maneras creativas de rechazar el alcohol, el tabaco y las drogas ilegales requiere mucha práctica. Cada hijo puede ayudar a desarrollar su serie favorita de comentarios "de rechazo", pero su tarea es ayudarle a ellos a practicarlas, para que no pierdan el equilibrio si la oferta que les hacen es más sutil o más directa de lo que ellos esperaban. En gran parte, esto depende de la edad y el temperamento del niño, pero lo más importante es asegurarse de que éste se sienta cómodo con lo que quiere decir. Ensaye con ellos para que usen el lenguaje y las frases que salen de ellos mismos. Por ejemplo, un niño tímido puede decir "no, gracias", o simplemente "he de irme", para marcharse de inmediato. Un niño más extrovertido podría decir: "¿Qué? ¿Me hablas a mí? Olvídame". O bien, "No. No tomo drogas". Quizás necesite ayudar a un hijo que tiende a encolerizarse para que se enfrente a una situación en la que no es necesario enemistarse con alguien, sobre todo si hay peligro de que surja una situación de violencia. Un niño que tenga dificultad para rechazar las ofertas de los jóvenes mayores o de los adultos, puede necesitar una ayuda especial para adquirir maneras enérgicas y creíbles con las que pueda aclarar al otro que no desea alcohol, tabaco ni drogas ilegales. El nombre de este juego es "Práctica, práctica y más práctica". 3.- Para relajarse y sentirse bien Los adultos y los jóvenes desarrollan a veces maneras poco saludables de enfrentarse al estrés. Los niños deben aprender a enfrentarse al estrés, a tomar decisiones sensatas y a relajarse. Enseñe a su hijo a afrontar la frustración. Formamos parte de una sociedad marcada por la abundancia y la inmediatez, es decir que lo queremos todo y ya. Nos hemos habituado a afrontar las frustraciones recurriendo a fuentes externas como las drogas o los medicamentos. Muchos padres creen que harán más felices a sus hijos proporcionándoles un mundo sin incomodidades, dándoles todo lo que piden, lo que, a veces, suele responder a un sentimiento de culpabilidad por no poder pasar más tiempo con ellos. Sin embargo, este tipo de educación priva a los niños de aprender a tolerar la frustración, con lo que, a la larga, presentarán serias dificultades para afrontar los problemas que conlleva la vida. El mensaje que tenemos que transmitir a nuestros hijos es que lo conveniente es que uno mismo sepa solucionar los contratiempos sin recurrir a nada externo. De esta manera, estamos previniendo un posible consumo en el futuro. Ayude a sus hijos a establecer relaciones sólidas. Hoy en día, los jóvenes son educados en una gran variedad de entornos por diversas figuras de cuidadores, como abuelos, familias de acogida, entrenadores, etc. Dado que los jóvenes ven que muchas de las relaciones de adultos que les rodean están poco fundamentadas, les puede resultar difícil creer que las relaciones interpersonales les pueden ayudar a dar satisfacción a sus necesidades. Pero eso no significa que no quieren creerlo: lo desean. Quieren la seguridad de pensar que las relaciones que puedan tener son sólidas, que van a durar hasta el final y que pueden contar con las personas que comparten su vida. La relación con sus hijos les puede dar esa seguridad. Valóreles, busque su apoyo y aclare sus expectativas mientras sus hijos crecen. Afortunadamente, ellos entienden que su amor está ahí -6-
  • 7. Fuensanta (Jaén) para ellos. Pondrán a prueba esa premisa una y otra vez hasta que estén bien seguros. Establecer relaciones sólidas requiere práctica. Ayude a sus hijos a expresar lo que piensan y lo que sienten. La capacidad de expresar los pensamientos y los sentimientos es la esencia del ser humano. Cuando tratamos de limitar los pensamientos y sentimientos de nuestros hijos, les estamos quitando una gran parte de sí mismos. Los jóvenes a quienes se les enseña a expresarse tendrán mayor facilidad para enfrentarse a la presión de sus iguales y resistir otras tentaciones. Ejercicio: Expresión de los pensamientos y los sentimientos A.- Puede enseñar a sus hijos a expresar sus pensamientos y sentimientos utilizando personajes de la TV. Pregúnteles si sienten como ellos. Interrógueles acerca de esos sentimientos. También puede leer historias de la prensa y preguntarles lo que opinan sobre esas historias y personas. B.- Muchas familias utilizan la hora de la comida o de la cena para compartir historias acerca de los acontecimientos o para debatir los asuntos comunes. Sin embargo, debe procurar limitarse en esos momentos a un debate positivo. No es el momento adecuado para sacar las cuestiones perturbadoras, como las bajas calificaciones escolares, las malas noticias de los periódicos u otros temas desagradables. Evidentemente, no es el momento para las disputas. Debe dejar bien claro que espera que nadie utilice un lenguaje vulgar y fijar otras normas para esos debates. 4.- Para correr riesgos y rebelarse Los jóvenes deben aprender a enfrentarse a los riesgos. Forma parte del proceso de crecimiento. Queremos probar dónde están los límites. Conforme los niños se acercan a la pubertad, prácticamente todo tiene una cierta dosis de riesgo, pues todo resulta nuevo e inexplorado. Cuando las actividades de más riesgo son dominadas, casi todos los jóvenes siguen buscando la oportunidad de ampliar sus horizontes y crecer. Ése es el motivo de que las drogas y el alcohol sean tan atractivos para algunos jóvenes. Si a esto le unimos un deseo poderoso de ser adultos y que en la TV ven la imagen de personas que beben, fuman y toman drogas, no debe sorprendernos que algunos jóvenes deseen afrontar ese riesgo. Sin embargo, algunos jóvenes afrontan más riesgos que otros. No tienen muy claro dónde están los límites. Se sienten inseguros con respecto a las normas y las expectativas. Si tienen la idea de que lo quieren probar todo y no reciben directrices claras para tomar decisiones inteligentes y sensatas en relación con esos riesgos, pueden pensar que es correcto incluir las drogas entre los riesgos que están dispuestos a asumir. Si un hijo tiene ese tipo de temperamento, puede ayudarle a encontrar la manera de poner a prueba sus límites. Por ejemplo, apuntarse a programas de vida natural con guías que les ayuden a escalar montañas, cruzar ríos colgados de una cuerda o desafiar de cualquier otro modo los límites físicos. También podemos estimular a nuestros hijos para que apliquen su capacidad de afrontar riesgos no a hazañas acrobáticas, sino a situaciones sociales, emocionales e intelectuales. Ejercicio: Análisis de los riesgos Los años de adolescencia de sus hijos son un momento propicio para obtener de ellos mucha información. Es apropiado hablar de la asunción de riesgos y de lo que significan. Hábleles de todos los tipos de riesgo -7-
  • 8. Fuensanta (Jaén) distintos y de las ventajas y desventajas relacionadas con cada uno. Tanto los hijos como los padres necesitan conocer las consecuencias de la asunción de riesgos. Asumir riesgos Los adolescentes se sienten casi inmortales. Aunque les preocupa lo que piensen sobre ellos sus amigos y quiénes hablan acerca de ellos en la cafetería, no creen que corran un gran peligro en este mundo. El abuso de las drogas es un riesgo para los jóvenes de hoy que en las generaciones anteriores era de una escala mucho menor. Para conocer sus propios límites, los adolescentes deben asumir riesgos de algún tipo. Pero deben estar convencidos de que el uso del alcohol, el tabaco y las drogas no es una conducta de asunción de riesgos aceptable. 5.- Para satisfacer su curiosidad Por muchas de las razones que ya hemos dicho, los jóvenes sienten gran curiosidad acerca del alcohol, el tabaco y las drogas. Son inteligentes y captan con gran rapidez los mensajes combinados que les llegan desde los medios de comunicación, la escuela o la mesa del comedor de su casa. Aunque haya hecho un gran trabajo educando a sus hijos, algunos jóvenes sienten una curiosidad innata acerca del alcohol, el tabaco y las drogas. Por tanto, descubrirán cosas al respecto de fuentes no fiables. Para evitarlo, lo que hemos de hacer es proporcionarles nosotros mismos información sobre los diferentes tipos de drogas. Debe asegurarse de hablar con ellos del tema antes de que lo hagan sus amigos. Ejercicio: Conozca la cultura popular de sus hijos y analícela con ellos. Las drogas, especialmente el haschis (la marihuana), se han puesto de moda en la cultura popular adolescente. Los jóvenes están siendo bombardeados por muchas voces (las letras de canciones populares, la moda, las películas) que están creando una conciencia del uso del haschis/marihuana y promoviendo la idea de que es algo normal y muy extendido. Si bien no todas esas voces promueven o aprueban su uso, contribuyen a que muchos adolescentes perciban, erróneamente, que todo el mundo está "colocado". Pídales a sus hijos que le describan las letras de sus canciones preferidas y que hablen de lo que significan para ellos, o que expliquen las razones de que algunos adolescentes vistan de determinada manera. Es una buena forma de implicarles positivamente sin necesidad de darles una conferencia. -8-
  • 9. Fuensanta (Jaén) Hablar No espere hasta el momento en que piense que su hijo tiene un problema. Empiece pronto a hablarles del tema del alcohol y otras drogas, y mantenga abiertas las líneas de comunicación. No debe asustarle admitir que no posee todas las respuestas. Deje que sus hijos sepan que el tema le interesa y que pueden colaborar juntos para encontrar las respuestas. Incluimos aquí algunas sugerencias básicas de comunicación: Aprenda a escuchar Asegúrese de que sus hijos se sienten cómodos al plantearle preguntas o problemas. Escuche atentamente lo que le dicen. No deje que lo que oye le encolerice y ponga fin por ello a la conversación. Si es necesario, haga una pausa de 5 minutos para calmarse antes de seguir hablando. Tome nota también de lo que su hijo no dice. Si no le habla de problemas, tome la iniciativa y pregúntele cómo le va en la escuela y en otras actividades. Muéstrese dispuesto a debatir los temas más delicados Los jóvenes necesitan saber que pueden confiar en sus padres para obtener información precisa acerca de los temas que les importan. No escatime las alabanzas Ponga de relieve aquellas cosas que sus hijos hacen bien, en lugar de concentrarse en las que se equivocan. Cuando los padres están más dispuestos a alabar que a criticar, los hijos aprenden a sentirse bien consigo mismos y desarrollan la capacidad de confiar en su propio juicio. Emita mensajes claros Cuando hable sobre el alcohol y las drogas, debe estar seguro de que sus hijos reciben con claridad el mensaje de que no deben tomar ni el uno ni las otras, para que sepan con exactitud lo que se espera de ellos. Por ejemplo, dígales: "En nuestra familia no está permitido tomar drogas ilegales y a los jóvenes no se les permite beber." -9-
  • 10. Fuensanta (Jaén) Sea un modelo de buena conducta Los niños aprenden tanto con la enseñanza como con el ejemplo. Los hijos modelan su conducta a partir de la de los padres, por lo que debe estar seguro de que sus actos reflejan las normas de honestidad, integridad y juego limpio que espera de sus hijos. Sugerencias para iniciar una conversación sobre drogas La mejor forma de ayudar a los niños a fortalecer sus actitudes y decisiones en torno a las drogas y el alcohol es a través de una comunicación positiva, que les facilite la toma de una postura firme y sólida de rechazo ante las conductas que son nocivas para la salud. Esto difícilmente se puede lograr si no se habla con los niños. Creer que ellos no saben nada, que no han oído nada o que no tienen curiosidad o dudas es no querer ver la realidad y no afrontar de forma positiva las situaciones. Por ello, es recomendable tomarse el tiempo necesario y asegurarse de que sus hijos conocen todo lo necesario sobre las drogas y tienen una actitud formada al respecto. A continuación indicamos las consideraciones y sugerencias que el Dr. Robert Schwebel en su libro 'Decir NO no es suficiente' propone. ¿Cómo comenzar una discusión sobre drogas? Al hablar sobre drogas es recomendable hacerlo de manera distendida y aprovechando situaciones espontáneas para introducir el tema, como por ejemplo al ver un programa sobre el tema en televisión o comentando una noticia del periódico. Entonces puede abrir el diálogo preguntando simplemente: '¿Qué te pareció la película?; ¿Crees que es cierto que las drogas afectan así a la gente?'. Otra oportunidad para hablar sobre drogas es en el contexto de experiencias de vidas reales, como por ejemplo cuando un amigo o un pariente se emborracha en una fiesta o en su casa. Las conversaciones casuales sobre drogas pueden tener lugar a la hora del almuerzo o cena como parte del flujo normal de conversación. El tema podría surgir de la siguiente manera: 'He leído en el periódico que hay chicos enganchados en las drogas. ¿Conocéis vosotros a algún chico que tome drogas?'. Aquí el tono de la comunicación es muy importante. No se trata de examinar al hijo, sino de mostrar interés y compromiso. Si los padres encuentran ciertas barreras en la propia familia, pueden poner en práctica un juego de asociación de palabras. En este juego, todos los miembros de la familia escriben los cinco primeros pensamientos que les vienen a la mente en relación con el alcohol, el tabaco, la marihuana, la cocaína, etc. Este es un buen modo de romper el hielo y adquirir una idea acerca de las actitudes de los niños y el nivel de conocimientos que poseen. Con este juego, los hijos también logran conocer los pensamientos de los padres. ¿Cuándo empezar? - 10 -
  • 11. Fuensanta (Jaén) La educación comienza a una edad muy temprana, poco después de que los niños empiecen a dominar el lenguaje; pero no se inicia con debates acerca de la marihuana o el alcohol. Empieza con los precursores; es decir, discusiones sobre qué metemos y no metemos en nuestro cuerpo; discusiones sobre la nutrición, etc. Una de las primeras oportunidades para hablar, específicamente, sobre drogas con los niños es cuando toman medicamentos: se les puede informar acerca de diferentes tipos de preparaciones médicas; se puede hablar de las indicaciones y precauciones impresas en los prospectos. El momento ideal para comenzar a hablar acerca de las drogas se sitúa en torno a los 10 años ya que son lo suficientemente grandes como para reflexionar sobre temas de adultos, pero todavía lo suficientemente jóvenes para aceptar la orientación de los padres. Mantener la calma A pesar de que el problema de las drogas sobresalta a cualquiera, cuando surge el tema es necesario mantener la calma. Cuando un hijo pregunta algo no hay que castigarlo, sino ayudarle a reflexionar sobre el tema de manera comprensible. No conviene hacer de las drogas un tema tabú. El mensaje es: 'Me alegro de que puedas compartir esto conmigo. Hablemos sobre ello'. Si existe un problema, 'Resolvámoslo juntos'. ¿Qué decir? El mensaje más importante que se ha de comunicar a los niños acerca del alcohol y otras drogas es que esas sustancias no se deben usar; son perjudiciales para la salud y por tanto no hay que tomarlas. Lo que se discuta o no con los hijos pequeños estará determinado por los propios valores, por los intereses de los niños y por el flujo del diálogo. En cualquier caso Usted debe tener bien claro previamente todos los conceptos fundamentales; es decir, antes de ponerse a hablar con sus hijos debe poseer una información básica sobre drogas. Asegúrese de que esto es así ya que en caso contrario podría cometer errores difícilmente corregibles después. Domine los conceptos, conozca las diferentes sustancias, etc. En caso contrario, antes de iniciar la conversación con sus hijos, documéntese adecuadamente. Sugerencias para la comunicación La comunicación eficaz entre padres e hijos no es siempre fácil de conseguir. Los jóvenes y los adultos tienen estilos de comunicación diferentes y maneras distintas de responder en una conversación. Además, el momento y la atmósfera pueden determinar el éxito que tendrá la comunicación. Los padres deben buscar el momento de hablar con sus hijos de una manera tranquila, sin prisas. Las sugerencias siguientes tratan de ayudarle a lograr una mejor comunicación. Escuchar • Prestar atención. • No interrumpir. - 11 -
  • 12. Fuensanta (Jaén) • No preparar la respuesta mientras su hijo está hablando. • Reservar los juicios hasta que su hijo haya terminado de hablar y le haya pedido una respuesta. Mirar • Fíjese en el lenguaje corporal y la expresión facial de su hijo. ¿Parece nervioso o incómodo? ¿Bosteza, tamborilea con los dedos sobre la mesa, da golpecitos con el pie, mira el reloj? ¿O parece relajado, sonríe y le mira a los ojos? La lectura de esos signos ayuda a los padres a saber cómo se siente su hijo. • Durante la conversación, muestre que reconoce lo que su hijo le está diciendo. Si está sentado, incline el cuerpo hacia delante; si pasean, tóquele un hombro, o asienta con la cabeza y mantenga el contacto ocular. Responder • "Me preocupa mucho que..." o "Comprendo que a veces es difícil..." son una manera mejor de responder a su hijo que empezar con frases del tipo "Deberías...", "Si yo estuviera en tu lugar..." o "Cuando yo tenía tu edad no..." • Si un hijo le cuenta algo que preferiría no haber oído, no ignore esas frases. • No conteste con un consejo a todas las afirmaciones. Es mejor escuchar con atención y tratar de entender los sentimientos reales que hay detrás de las palabras. • Asegúrese de entender lo que su hijo quiere decir. Repita lo que ha creído entender y pídale confirmación. Si usted tomó drogas en el pasado Lo que realmente importa es el valor de tener una discusión cara a cara con un joven acerca del alcohol, el tabaco y las drogas. Lea varias veces la conversación siguiente, para comprobar que entiende su propósito. No se trata de repetirla palabra a palabra, como en un recitado. Lo más importante son los principios que contiene. Éstos son: • Escuchar. • Llevar el diálogo con calma. • Provocar comentarios tras cada segmento. • Establecer su agenda y comunicarla para que su hijo la oiga y no la interrumpa. Ejemplo: El hijo de 12 años vuelve del centro escolar y, con toda naturalidad, comenta: "Hoy aprendimos cosas de las drogas. El profesor dijo que muchas personas de tu edad acostumbraban a tomarlas. ¿Lo hiciste tú?" Aquí se le presentan muchas oportunidades. Al hacerle esa pregunta, su hijo le proporciona la oportunidad de que desarrolle la capacidad de escuchar, además de la de responder a su pregunta, por lo que debe procurar no reaccionar con demasiada rapidez. Es comprensible que una pregunta acerca de su relación personal con las drogas le haga sentirse incómodo, pero veamos qué posibilidades se le abren aquí. Usted podría decir: ¡Vaya! ¿Así que hoy habéis dado el tema de las drogas? ¿Qué te han enseñado? - 12 -
  • 13. Fuensanta (Jaén) Hijo: Bueno, cosas de las drogas y el alcohol. El profesor dijo que muchas personas de tu edad tomaron drogas cuando eran jóvenes. Usted: La verdad es que no estoy muy seguro de lo que quería decir tu profesor, pero puedo hablarte de lo que sé de aquellos tiempos. ¿Te apetece? (Aquí el padre o cuidador ofrece una posibilidad de elección, porque algunos chicos prefieren tener un conocimiento general, sin conocimientos específicos de la experiencia de sus padres o cuidadores. Otros, en cambio, querrán escucharle.) Hijo: Claro. Usted: Pues muchas personas de mi edad, que en aquellos tiempos eran adultos jóvenes, probaron la mariguana. Solíamos darle el nombre de "porro". Pero no sabíamos de ella tanto como sabemos ahora. Lo mismo pasaba con los cigarrillos. Tampoco creíamos que fumar fuera malo. ¿Sigues queriendo saber si fumé mariguana? Piensa tu respuesta. ¿Cómo te sentirías si contestara que sí? (Para entonces, la conversación se puede estar abriendo.) Hijo: Pensaré en ello. No sé si quiero que me respondas... bueno, sí y no. Sí, porque siempre dices que hay que ser sincero. No, porque no estoy seguro de lo que pensaré de ti. Si contestas que no, serás un padre normal. Si contestas que sí... no sé, me resultaría extraño. Usted: Tienes toda la razón. Por eso quería que pensaras en ello. Pero recuerda que si decides mantener la pregunta, y con independencia de cuál sea mi respuesta, podemos hablar más de ello. (Incluso antes de que haya respondido a la pregunta, se han abierto muchas oportunidades entre usted y su hijo. Eso representa más de la mitad de la batalla para ayudar a los chicos a rechazar el alcohol y las drogas: una fuerte relación con los padres, aunque a veces resulte duro, les ayuda siempre.) Hijo: ¿Simplemente estás intentando no responderme? Usted: No, lo que intento es pensar seriamente cómo responderte para que sepas más de lo que crees acerca de cómo tomé drogas. Hijo: ¿Entonces las tomaste? Usted: Sí, las probé. Un par de veces, porque unos amigos míos lo hacían. Enseguida lo dejé, porque decidí que no era bueno. (Es importante trazar una distinción entre haber tomado drogas de adolescente, cuando era un adulto joven o el uso actual de los adultos. No debería decir que las toma actualmente si su hijo no se lo pregunta directamente. Debería buscar ayuda para usted y para su hijo con el fin de hacer frente a esta situación.) Usted: ¿Qué piensas? Hijo: ¿De qué? Usted: De que te haya dicho que lo hice y lo dejé. Hijo: Oh, está bien. No sé qué decirte. Usted: ¿Te preguntarías si te daría permiso? ¿O piensas que está bien tomar drogas porque yo lo hice? Hijo: Bueno, si tú lo hiciste, ¿cuál es el problema? Usted: Que yo las tomara o no, no es lo principal. Lo principal eres tú. Claramente no deseo que pruebes el alcohol, la mariguana ni cualquier otra droga. No voy a darte una conferencia acerca de lo malas que son, porque probablemente ya has aprendido mucho de ellas en el aula. Pero sí quiero que pienses en esto: tú, lisa y llanamente, no las necesitas. Tú tienes muchas expectativas. Las drogas no ayudan realmente a nada. No solucionan los problemas. No te harán más popular. No te ayudarán a crecer. Y seguramente no - 13 -
  • 14. Fuensanta (Jaén) te ayudarán a tener una mente y un cuerpo fuertes. De hecho, lo que suele suceder es lo contrario. Ahora prepárate para el entrenamiento de fútbol: eso sí es algo que te hará sentirte bien. Evidentemente, esta conversación podría transcurrir de numerosas maneras. Pero lo realmente importante es que escuche. Debe aclarar que le (o la) valora y que cree que tiene el derecho a hablar con usted acerca de cualquier cosa, así como que no quiere que tome alcohol ni drogas. Recuerde • Valorar a los hijos. • Buscar su aportación. • Dejar bien claras sus expectativas. Reflexión • ¿Conoce las relaciones de sus hijos y sabe cómo distribuyen su tiempo? • ¿Sus hijos tienen asignaciones económicas ajustadas a su edad, a su disponibilidad económica y a las actividades que realiza? • ¿Sus hijos tienen un horario adecuado a su edad? • ¿Sus hijos pasan mucho tiempo solos?¿Tiene conocimiento de sus actividades en ese tiempo a través de ellos? • ¿Habla a menudo con sus hijos? ¿De qué habla? • ¿Es usted un buen modelo para sus hijos? ¿Tiene comportamientos coherentes en materia de salud y drogas? - 14 -
  • 15. Fuensanta (Jaén) AYUDA ¿Qué es lo que hay que buscar? Los jóvenes toman drogas por muchas razones, relacionadas con el modo en que se sienten, cómo les va con los demás y cómo viven. No hay un factor único que determine quién tomará drogas y quién no lo hará, pero puede vigilar estas cosas: • Malas calificaciones o bajo rendimiento escolar • Conducta agresiva y rebelde • Una influencia excesiva de sus compañeros • Falta de apoyo y guía de los padres • Problemas en la aceptación de normas • Pobre concepto de sí mismo • Constante necesidad de experimentar sensaciones nuevas A veces, es difícil diferenciar entre la conducta adolescente normal y la que está provocada por las drogas. Hay cambios que constituyen algo normal en los adolescentes que tratan de averiguar quiénes son. Por otra parte, los cambios extremos, o los que duran más de unos días, pueden ser la señal del uso de drogas. Medite las siguientes preguntas • ¿Su hijo parece encerrado en sí mismo, deprimido, fatigado y descuida su aseo personal? • ¿Se ha vuelto hostil y poco cooperador? • ¿Se ha deteriorado la relación de su hijo con los demás integrantes de la familia? • ¿Tiene nuevos amigos que usted desconoce? • ¿Ha perdido el interés por su aspecto y se ha deteriorado su higiene personal? • ¿Ha perdido interés por sus aficiones, deportes y actividades favoritas? • ¿Han cambiado sus pautas de sueño y de alimentación? • ¿Se gasta enseguida su dinero? ¿Qué hacer? Las respuestas afirmativas a las preguntas anteriores podrían indicar que toma alcohol u otras drogas. Sin embargo, esos signos se pueden aplicar también a un joven que no toma drogas pero puede tener otros problemas en la escuela o en la familia. En caso de duda, busque ayuda. Su médico de cabecera, o la clínica que le corresponda, deberían hacerle un examen, para descartar enfermedades o cualquier otro problema físico. Compruebe la existencia de los signos y la parafernalia unidos a las drogas. La posesión de elementos comunes al uso, como pipas, papel de fumar, frasquitos de medicinas, polvos blancos y encendedores de gas podrían ser la señal de que su hijo toma drogas. - 15 -
  • 16. Fuensanta (Jaén) Incluso cuando los signos son evidentes, lo que habitualmente se produce cuando el joven las toma desde hace algún tiempo, a veces los padres no quieren admitir que su hijo pueda tener algún problema. La cólera, el resentimiento, la culpa y el sentimiento de que han fracasado como padres son algunas de las reacciones comunes. Si su hijo toma drogas, es importante que evite culparse a sí mismo del problema y que obtenga la ayuda necesaria para que deje de hacerlo. Si se enfrenta al problema con prontitud, hay muchas posibilidades de que pueda ayudarle. No se enfrente nunca a un hijo sometido en ese momento a la influencia del alcohol o las drogas. Espere a que esté sobrio. Después, analice con él sus sospechas con calma y objetividad. No es fácil. Si necesita tranquilizarse, dé primero un paseo. Si es necesario, solicite la ayuda de otros integrantes de la familia. Hable con sus hijos sobre las drogas y establezca las normas familiares. Es extremadamente importante que el mandato de "no a las drogas" quede establecido claramente, comprobando que lo ha comunicado claramente a sus hijos. Encontrará más información sobre el establecimiento de las normas y la manera de exigir su cumplimiento en la sección de este sitio titulada Normas y Valores. Ante una violación de las reglas, imponga y mantenga las normas disciplinarias decididas por la familia. No ceda ante la promesa de su hijo de que no volverá a hacerlo. Ante el tema del uso de drogas y alcohol, muchos jóvenes mienten (lo mismo que muchos adultos). Si cree que su hijo no es sincero y las evidencias son poderosas, quizás convenga que lo evalúe un profesional de la medicina experto en la diagnosis de adolescentes con problemas relacionados con el alcohol y las drogas. Si decide abordar este camino, recuerde que lo que intenta hacer es ayudar a su hijo. La visita al médico no debe parecer una amenaza o un castigo. Si su hijo ha desarrollado pautas de uso de drogas, o incluso ha llegado al punto del abuso de ellas, probablemente usted necesitará ayuda para intervenir. Si no conoce los programas de tratamiento de la drogadicción del área en donde reside, hable con su médico, con la clínica que le corresponde, con las instituciones locales o estatales encargadas del tema o con una sociedad local de salud mental, para encontrar referencia. En su distrito escolar probablemente habrá un coordinador o consejero de temas de drogadicción que también podrá informarle sobre programas de tratamiento. Otra fuente de información son los padres cuyos hijos se han sometido a esos programas. En estos últimos encontrará algo más, le ayudarán a hacer frente a sus sentimientos y a pasar por todo el proceso manteniendo la cordura. Evite • Desesperarse. No todos los que se inician en el consumo de drogas se convierten en consumidores habituales. • Culparle, ni “echarle en cara” todo lo que usted ha hecho por él. • Convertirse en perseguidor, obsesionado por seguir sus pasos. • La crítica continuada y violenta de su comportamiento. • Utilizar el castigo como único recurso para evitar que continúe consumiendo. • Acosarle continuamente con preguntas, sospechas, acusaciones, etc. pues con ello sólo conseguirá que se aleje de usted cada vez más. - 16 -
  • 17. Fuensanta (Jaén) • Desentenderse de él no prestándole atención. Procure • Dialogar con su hijo analizando las circunstancias que le llevaron al consumo. • Favorecer el acercamiento de su hijo hacia usted, comportándose de manera que su hijo vea en usted alguien a quien recurrir en solicitud de ayuda, y no alguien del que hay que huir por temor al castigo. • Mostrarle su afecto por lo que él, independientemente de lo que haga. • Reflexionar sobre lo que puede hacer por su hijo. Intente dedicarle más tiempo y prestarle algo más de atención. • Entender que está ante un ser humano que tiene problemas y no ante 'un problema'. • Transmitirle que cree en su capacidad para dejar las drogas. • Mostrarse siempre de acuerdo con su pareja respecto al consumo de drogas. El mensaje no puede ser ambivalente. ...Y siempre, recuerde: Averigüe más 1. ¿Tiene conocimientos acerca de la realidad del alcohol y las demás drogas y sus efectos en los niños y los adultos? 2. ¿Es consciente de aquellas situaciones en las cuales la juventud consume alcohol y otras drogas en su comunidad? 3. ¿Sabía que existen estrategias en materia de prevención que se pueden utilizar en el hogar? 4. ¿Ha creado reglas familiares comprensibles para sus niños relacionadas con el consumo de alcohol y las demás drogas? 5. ¿Entienden los hijos cuáles serían las consecuencias por el consumo de las mismas? Actúe 1. Aprenda a identificar los síntomas y efectos del abuso del alcohol y las demás drogas. 2. Practique los '10 pasos para ayudar a su hijo a decir NO a las drogas'. 3. Únase con otros padres de familia para crear ambientes en su barrio, escuela y comunidad que se hallen alejados del alcohol y las demás drogas. 4. Cumpla el compromiso que tiene con sus hijos de brindarles algún tiempo para estar con ellos, al ofrecerse como voluntario en sus actividades o al trabajar con ellos en proyectos especiales. - 17 -