Your SlideShare is downloading. ×
0
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Vestidos de gracia_10
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

Thanks for flagging this SlideShare!

Oops! An error has occurred.

×
Saving this for later? Get the SlideShare app to save on your phone or tablet. Read anywhere, anytime – even offline.
Text the download link to your phone
Standard text messaging rates apply

Vestidos de gracia_10

1,650

Published on

www.fustero.net/familia …

www.fustero.net/familia

Published in: Spiritual
0 Comments
1 Like
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

No Downloads
Views
Total Views
1,650
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
1
Actions
Shares
0
Downloads
33
Comments
0
Likes
1
Embeds 0
No embeds

Report content
Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
No notes for slide

Transcript

  • 1. LA ROPA NUEVA DEL HIJO PRÓDIGO
    Para el 4 de junio de 2011
  • 2. “Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Entonces él les refirió esta parábola” (Lucas, 15: 1-3)
    En el capítulo 15 de Lucas, Jesús explica a publicanos y pecadores, mediante tres parábolas, cómo se relaciona Dios con los pecadores.
  • 3. LA PÉRDIDA DEL HIJO PRÓDIGO
    “También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente”
    Lucas, 15: 11-13
  • 4. El hijo decide independizarse de su padre y vivir su vida sin tener que rendir cuentas ante él.
    A veces, por voluntad propia nos separamos de Dios y queremos vivir nuestra vida sin tenerlo en cuenta.
    ¿Cómo se sintió el padre cuando su hijo quiso abandonarle? ¿Cómo crees que se siente Dios cuando te alejas de Él? (Lee Juan, 3: 16)
  • 5. “Este joven, evidentemente cansado de las restricciones y sintiendo quizá que su libertad era indebidamente limitada por un padre que sólo se preocupaba por sus propios intereses egoístas, deseaba, por sobre todas las cosas, hacer lo que más le agradaba. Sabía perfectamente lo que quería, o, por lo menos, pensaba que lo sabía. Pero que no lo sabía es evidente por el hecho de que cuando volvió "en sí" (vers. 17) cambió completamente su proceder. Pero en este momento ni se entendía a sí mismo ni entendía a su padre. Y lo peor de todo era que no entendía ni apreciaba el hecho de que su padre lo amaba, y que todas las decisiones y reglamentos de su padre se basaban sobre algo que al final sería lo mejor para sus hijos. El relato deja en claro que el padre era sabio y comprensivo, y a la vez justo, misericordioso y muy razonable. Sin embargo, el inexperto joven pensaba que tenía el derecho incuestionable de aprovechar todos los privilegios por ser hijo, pero sin llevar ninguna de sus responsabilidades. Después de pensarlo bien decidió que el único curso de acción que resolvería el problema, en la forma que él pensaba que debía resolverse, era abandonar su hogar e irse solo para vivir a su antojo”
    Comentario Bíblico Adventista, sobre Lucas, 15: 12
  • 6. EL HIJO COSECHA LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO
    “Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba”
    Lucas, 15: 14-16
  • 7. Mientras todo iba bien, no se acordó de su padre ni sintió necesidad alguna de él.
    En un momento de su vida, después de vivir como pródigo (derrochador), cosechó las consecuencias de sus actos.
    Sus pecados le costaron, no solo su estabilidad financiera y su cómodo hogar, sino también la dignidad, el respeto propio, la reputación, su pureza y su buena conciencia.
  • 8. EL VIAJE DE REGRESO A CASA
    “Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”
    Lucas, 15: 17-19
  • 9. Cuando las cosas empezaron a irle mal, recapacitó, volvió en sí y comenzó a darse cuenta de cuánto tenía cuando dependía de su padre.
    En ocasiones, es necesario que vengan dificultades que nosotros no podemos solucionar para que sintamos cuánto necesitamos a Dios y tomemos la decisión de ir a buscarle.
  • 10. REUNIÓN CON EL PADRE
    “Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”
    Lucas, 15: 20-21
  • 11. El padre no esperó a que su hijo terminase de recorrer el camino que los separaba.
    Corriendo hasta donde el hijo estaba, el padre le abrazó y le besó.
    Dios está deseando que reconozcamos nuestro pecado para podernos abrazar y aceptarnos de vuelta al hogar.
    No le importa cuán bajo hayamos caído, Dios nos acepta y nos transforma.
  • 12. UN VESTIDO NUEVO
    “Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”
    Lucas, 15: 22-24
  • 13. “El padre no había de permitir que ningún ojo despreciativo se burlara de la miseria y los harapos de su hijo. Saca de sus propios hombros el amplio y rico manto y cubre la forma exangüe de su hijo, y el joven solloza arrepentido, diciendo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo". El padre lo retiene junto a sí, y lo lleva a la casa. No se le da oportunidad de pedir el lugar de un siervo. El es un hijo, que será honrado con lo mejor de que dispone la casa, y a quien los siervos y siervas habrán de respetar y servir”
    E.G.W., “Palabras de vida del Gran Maestro”, pg. 160
  • 14. Inicialmente, el padre coloca su propio manto sobre las sucias y malolientes ropas de su hijo.
    Luego, ordena que sea vestido con ropas nuevas, calzado y el anillo familiar.
    Así fue recibido nuevamente como miembro de la familia.
    Una vez que nos hemos arrepentido, Dios nos cubre con su manto de perdón.
    Luego nos viste con un nuevo vestido y, como si nunca hubiésemos pecado, nos restaura como un miembro más de su familia.
  • 15. “Jesús presentó la parábola del hijo pródigo con el fin de exponer acertadamente el cuidado tierno, amante y misericordioso ejercido por su Padre. Aunque sus hijos yerren y se aparten de él, si se arrepienten y vuelven, él los recibe con el gozo manifestado por un padre terrenal que recibe a su hijo perdido durante largo tiempo pero que regresa arrepentido” (E.G.W., “Evangelismo”, cp. 4, pg. 46)
    “Él espera con brazos extendidos para dar la bienvenida al hijo pródigo. Id a él y contadle vuestros errores y fracasos. Pedidle que os fortifique para un renovado esfuerzo. Nunca os chasqueará, nunca burlará vuestra confianza”
    (E.G.W., “Mensajes para los jóvenes”, cp. 24, pg. 95)

×