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  • 1. Breve Resumen: El Libro de Isaías revela el juicio y la salvación de Dios. Dios es “santo, santo,santo.” (Isaías 6:3) y por tanto, Él no puede permitir que el pecado quede impune (Isaías 1:2;2:11-20; 5:30; 34:1-2; 42:25). Isaías describe el juicio venidero de Dios como un “fuegoconsumidor” (Isaías 1:31; 30:33).Al mismo tiempo, Isaías comprende que Dios es un Dios de misericordia, gracia y compasión(Isaías 5:25; 11:16; 14:1-2; 32:2; 40;3; 41:14-16). La nación de Israel (ambas Judá e Israel)están ciegos y sordos a los mandamientos de Dios (Isaías 6:9-10; 42:7). Judá es comparadocon una viña que debe ser, y será pisoteada (Isaías 5:1-7). Solo por Su misericordia y Suspromesas a Israel, Dios no permitirá que Israel o Judá sean completamente destruidas. Éltraerá sobre ambas restauración, perdón y sanidad (43:2; 43:16-19; 52:10.12).Más que ningún otro libro en el Antiguo Testamento, Isaías se enfoca en la salvación quevendrá a través del Mesías. Un día, el Mesías regirá con justicia y juicio (Isaías 9:7; 32:1). Elreinado del Mesías traerá paz y seguridad a Israel (Isaías 11:6-9). A través del Mesías, Israelserá una luz para todas las naciones (Isaías 42:6; 55:4-5). El reino del Mesías en la tierra (Isaíascapítulos 65-66) es la meta hacia la cual señala todo el Libro de Isaías. Es durante el reinadodel Mesías que la justicia de Dios será totalmente revelada al mundo.En una aparente paradoja, el Libro de Isaías también presenta al Mesías como uno que sufrirá.Isaías capítulo 53, describe vívidamente el sufrimiento del Mesías por el pecado. Es a través deSus heridas que la sanidad es alcanzada. Es a través de Su sufrimiento que nuestrasiniquidades son borradas. Esta aparente contradicción es resuelta en la Persona de Jesucristo.En Su primera venida, Jesús fue el siervo sufriente de Isaías capítulo 53. En Su segunda venida,Jesús será el Rey conquistador y soberano, el Príncipe de Paz (Isaías 9:6).Referencias Proféticas: Como antes mencionamos, el capítulo 53 de Isaías describe la venidadel Mesías y el sufrimiento que Él soportaría con el fin de pagar por nuestros pecados. En Susoberanía, Dios orquestó cada detalle de la crucifixión para cumplir cada profecía de estecapítulo, así como otras profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. La imagen del capítulo53 es conmovedora y profética y contiene un cuadro completo del Evangelio. Jesús fuedespreciado y rechazado (v.3; Lucas 13:34; Juan 1:10-11), azotado por Dios (v.4; Mateo 27:46),y herido por nuestras rebeliones (v.5; Juan 19:34; 1 Pedro 2:24). Por medio de Su sufrimiento,Él pagó el castigo que nosotros merecíamos y se convirtió por nosotros en el último y perfectosacrificio (v.5; Hebreos 10:10). Aunque Él fue sin pecado, Dios puso en Él nuestro pecado, ynosotros fuimos hechos justicia de Dios en Él (2 Corintios 5:21).Aplicación Práctica: El Libro de Isaías nos presenta a nuestro Salvador con innegable detalle.
  • 2. Él es el único camino al cielo, el único medio para obtener la gracia de Dios, el único Camino,la única Verdad, y la única Vida (Juan 14:6; Hechos 4:12). Sabiendo el precio que Cristo pagópor nosotros, ¿cómo podríamos descuidar o rechazar “una salvación tan grande”? (Hebreos2:3). Tenemos solo unos pocos, cortos años en la tierra para venir a Cristo y abrazar lasalvación que solo Él ofrece. No hay una segunda oportunidad después de la muerte, y laeternidad en el infierno es un tiempo muy, muy largo.¿Conoces a gente que declara ser creyente en Cristo y que son dos caras, que son hipócritas?Ese es tal vez el mejor resumen de cómo Isaías vio a la nación de Israel. Israel tenía unaapariencia de rectitud, pero solo era una fachada. En el Libro de Isaías, el Profeta Isaías,desafía a Israel a obedecer a Dios con todo su corazón, no solo en el exterior. El deseo deIsaías era que aquellos que oyeran y leyeran sus palabras fueran convencidos de volverse desu maldad e ir a Dios para el perdón y la sanidad.Vocación de Isaías (Is 6,1-13)24 mayo, 2010Se trata de una de las páginas más impresionantes y profundas del AntiguoTestamento. Se distingue de los demás relatos de vocación profética en que nose trata de una vocación, sino más bien de una legitimación de la misiónprofética. Isaías no es llamado , sino que se ofrece a sí mismo como instrumentoen las manos de Dios.Este texto es como una síntesis de las ideas de Isaías.La perícopa está construida con finísimo arte. La visión de Dios y la purificacióndel profeta sirven de introducción al coloquio durante el cual recibe Isaías elmandato profético. Lo que viene luego es una consecuencia y una puntualizaciónsobre el encargo recibido. La descripción de la visión es acorde a las formastradicionales. Podemos distinguir cuatro partes: 1) se describe l a visión deYahvé en su gloria (14); 2) viene la purificación del profeta y la aceptación delencargo (5-8); 3) se subraya la naturaleza de la predicación profética (9 -10); 4)se narra el resultado final (11 -13). 6,1 El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en un trono excelso yelevado, y sus haldas llenaban el templo. 2 Unos serafines se mantenían erguidospor encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban. 3 Y se gritaban el uno al otro: Santo, santo, santo, Yahvé Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.”
  • 3. 4 Se conmovieron los quicios y los dinteles a la voz de los que clamaban, y el templo se llenó de humo. 5 Y dije: ¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahvé Sebaot han visto mis ojos!”6 Entonces voló hacia mí uno de los serafines con una brasa en la mano, que con las tenazas había tomado de sobre el altar, 7 y tocó m i boca y dijo: He aquí que esto ha tocado tus labios: se ha retirado tu culpa, tu pecado está expiado.” 8 Y percibí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré?, ¿y quién irá de parte nuestra?” Dije: “Heme aquí: envíame.”9 Dijo: “Ve y di a ese pueblo: `Escuchad bien, pero no entendáis, ved bien, pero no comprendáis.’ 10 Engorda el corazón de ese pueblo, hazle duro de oídos, y pégale los ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se convierta y se le cure.” 11 Yo pregunté: “¿Hasta dónde, Señor?” Dijo: Hasta que se vacíen las ciudades y queden sin habitantes, las casas sin hombres, la campiña desolada, 12 y haya alejado Yahvé a las gentes, y cunda el abandono dentro del país. 13 Aun el décimo que quede en él volverá a ser devastado como la encina o el roble, en cuya tala queda un tocón: semilla santa será su tocón.”La visión de Dios (1)1 El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en un trono excelso yelevado, y sus haldas llenaban el templo.Comienza el relato con una nota cronológica, refiriéndose a la muerte del reyOzías.La visión fue para el profeta un hecho inolvidable. La mención más adelante delas tenazas y del altar parecen sugerir que se trató también de un hechosensible externo. Isaías dice: vi al Señor, pero del texto se deduce que no lo vio
  • 4. directamente, sino que percibió la manifestación de su gloria, su viva presenciay su palabra. Se alude a este versículo en Ap 4,2.9; 5,1.7.13; 6,16; 7,10.17;15,8; 19,4; 20,11; 21,5).El Señor aparece como un rey sentado sobre su trono. Los adjetivos excelso yelevado pueden referirse directamente a Dios o al trono; parece preferiblereferirlos al trono, que está en alto, sobre unas gradas, como el de Salomón (1Re 10,18s). Pero indirectamente ambo s adjetivos se refieren a Dios, cuyagrandeza subrayan. Las haldas o cola del vestido son las partes inferiores delvestido que cuelgan bajo el cíngulo; se trata pues de un largo manto real.(También en el Sal 104,1s y Ez 1,27 se habla de la indumentaria de Yahvé, parasubrayar su trascendencia y su gloria. Muy probableme nte en este texto laspartes inferiores del vestido pretenden poner de manifiesto la majestad divina.El Templo es, probablemente, el santuario de Jerusalén. Pero la visión no secircunscribe al templo salomónico. Por ejemplo, las partes superiores del pal io(traje) real están sobre el templo; también el trono alto estaba sobre elsantuario. Así pues Dios estaba sentado sobre el templo abierto y casi tocaba eltemplo celeste. Es frecuente designar al templo de Jerusalén como el escabel delos pies del Señor. Es este un signo de la trascendencia divina (cfr. Sal 74,25; Ez43,7). En la visión el templo celeste está un ido con el templo terrestre y así seexplica la escena del v. 2.La corte celeste (2)2 Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él; ca da uno tenía seisalas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otropar aleteaban.Como los reyes orientales, Dios tiene su corte. El nombre de serafín, viene delverbo saraf, quemar. Esta palabra aparece en Nm 21, 6 referi do a las serpientesque destruyeron parte del pueblo de Israel y 21,8 referido al saraf que construyóMoisés para, que se curaran de las mordeduras. También en Dt 8,15 (alusión aNm); Is 14,29 y 30,9 referido a un dragón volador.En este contesto los serafi nes son seres celestes que están en relación conYahvé; nada tienen de serpentino, sino que están de pie, tienen aspectohumano, rostro y pies (pies es un eufemismo para indicar el sexo masculino) yson seres inteligentes. Su título lit: abrasadores indica que son luminosos y queeliminan toda inmundicia, como el fuego ardiente. Su respeto a la presencia delSeñor se pone de manifiesto en el hecho de cubrirse con sus alas. En cuantocriaturas los serafines tampoco pueden mirar directamente a Dios. Con las o trasdos alas vuelan, esto es, mueven las alas aunque permanecen en su puesto;probablemente esto significa que están siempre dispuestos a ejecutar lasórdenes divinas.
  • 5. La santidad y la gloria de Dios (3 -4) 3 Y se gritaban el uno al otro: ”Santo, santo, santo, Yahvé Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.” 4 Se conmovieron los quicios y los dinteles a la voz de los que clamaban, y el templo se llenó de humo.Nada se dice del número, solo por el plural: se gritaban(eran al menos dos) eluno al otro. El canto permite entrever una acción cultual. Los serafines exaltanla santidad de Yahvé. Es de advertir la construcción de la frase: Santo, santo,santo, (es) Yahvé Sebaot. El predicado va delante del sujeto. Además sepresenta en triple repetición, que equivale a un superlativo absoluto. La triplerepetición es rara en el AT (cfr. Jer 7,4; 22,29; Ez 21,32), así como es frecuentela doble repetición.Santo (qados de la raíz qds, separar ) significa lo que produce terror y temor porsu incomprensibilidad, aquello que es admirable, de sumo valor. Porconsiguiente Dios es santo en sentido ontológico y moral . Es trascendente,completamente distinto de lo creado, sumamente perfecto y puro. Estasantidad de Dios será uno de los temas dominantes de la predicación de Isaías,que le denomina el Santo de Israel (unas 40 veces).Yahvé Sebaot (Dios de los ejércitos) es un título divino antiguo y solemne, queexpresa la excelsa y universal potencia de Dios. Este título está relacionado conel arca de la alianza, símbolo de la presencia de Dios entre el pueblo (1Sam4,4s; 2 Sam 6,2; Sal 24,7s). Expresa la soberanía de Dios sobre el cielo y latierra, sobre la naturaleza, sobre Israel y sobre los pueblos paganos. Ejércitoscomprende tanto el ejército de Israel como las estrellas.La segunda frase que cantan los serafines : llena está toda la tierra de su gloria .La gloria es la manifestación externa de la majestad y santidad divinas. Losserafines presagian, probablemente un magnífico futuro: la gloria de Dios serácomo el sol, que no iluminará solamente Jerusalén y durante breve tiempo, sinotoda la tierra y para siempre (Nm 14,21; Sal 72,19; Is 60,10s). Plantea así unarelación muy estrecha entre la santidad y la g loria. La gloria es la revelaciónde la santidad.En presencia de la gloria de Dios las puertas del templo vibran, de la mismamanera que se estremecen los montes y la tierra (cfr. Jue 5,4; Sal 18,8; 68,8s;96,4s; Miq 1,4; Habc 3,6.11). El humo es el signo de la presencia de Dios,equiparable a la nube de gloria que llenó el Tabernáculo durante su permanenciaen el desierto (Ex 19,20; 1 Re 8,10s; Ez 10,4). El terremoto y el humo sonelementos que forman parte de la teofanía.
  • 6. La purificación (5 -7) 5 Y dije: ¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahvé Sebaot han visto mis ojos!”6 Entonces voló hacia mí uno de los serafines con una brasa en la mano, que con las tenazas había tomado de sobre el altar, 7 y tocó mi boca y dijo: He aquí que esto ha tocado tus labios: se ha retirado tu culpa, tu pecado está expiado.”La instintiva reac ción del profeta (5) ante la extraordinaria visión es deterror: ¡ay de mi!; ´ô|y-lî, expresa a la vez dolor, angustia y miedo. El verbohebreo nidmêºtî puede tener dos sentidos: estoy perdido o también callé. Ambosencajan con la situación. El primero dep ende de la concepción según la cualninguna criatura puede ver el rostro de Dios (cfr. Ex 3,6; 19,21s; 33,18 -23; Jue13,22; 1 Re 19,13); el segundo está relacionado con la impureza de los labios,indignos de proferir plegarias. Los labios impuros, pues, significan el estado deculpa en que se encuentra la persona. La conciencia de ser culpable aumentapor el hecho de que Isaías se siente solidario con su pueblo, que también está enestado de impureza. La conciencia de ser pecador, él y su pueblo, y el hecho dehaber visto a Dios, aterrorizan al profeta.Viene ahora (6) un acto inesperado y escueto, de iniciativa divina: Entonces volóhacia mí uno de los serafines con una brasa en la mano, que con las tenazashabía tomado de sobre el altar, (7) y tocó mi boca . El profeta es así purificadopor un serafín y preparado para su misión. Se trata de un cuadro cultual.Delante del trono de Dios está el altar de los perfumes. El serafín toma de estealtar un carbón encendido, que participa, de algún modo, de la santidad divina.El fuego es un elemento destructor y al mismo tiempo purificador (Cfr. Ex 24,17;Nm 11,1s). El hecho de tocarle los labios es un acto simbólico de carácter pocomenos que sacramental. El contacto con el carbón encendido, vehículo depureza, limpia y santifica a Isaías en la totalidad de su persona.Las palabras del serafín (7) explican esta gracia: y dijo: “He aquí que esto hatocado tus labios: se ha retirado tu culpa, tu pecado está expiado”. Elverbo expiar es una palabra técnica que expresa el acto y el efecto delsacrificio expiatorio. Isaías ha quedado interiormente limpio y renovado(conviene recordar que también en Jer 1,9 Yahvé toca la boca del profeta y lepone en ella sus palabras; y que en Ez 3,2 el profeta come el libro que contienela palabra de Dios). En Isaías la acción simbólica está principalmente ordenadaa la purificación.
  • 7. La misión (8) 8 Y percibí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré?, ¿y quién irá de parte nuestra?” Dije: “Heme aquí: envíame.”Se relata ahora el coloquio de Dios con Isaías, el cual, ya limpio, puede oír lapregunta celeste y responder prontamente. Dios no dirige directamente lapalabra al profeta, sino que pregunta como pidiendo consejo, a quién enviarácomo su mensajero. De parte nuestra, parec e un plural mayestático (recuérdeseGen 1,26; 3,22; 1 Re 22,19s; Job 1,6s). También puede hacer referencia a lacorte celeste que al modo de una asamblea divina es consultada por Dios . Ytambién puede ser una referencia remota a la Trinidad de personas.Dije: “Heme aquí: envíame”. Isaías comprende perfectamente el sentido de laspalabras de Yahvé y de la visión. El mensajero que Dios quiere enviar tienela tarea de alabar a Yahvé y de proclamar su santidad, para que la gloriadivina llene toda la tierra. Isaías se present a a sí mismo a Yahvé y, con firmezay generosidad, se declara dispuesto a aceptar el encargo de profeta de lasantidad divina. Y aunque quede un poco mal decirlo, esta actitud contrasta conla resistencia tímida de Jeremías (Jer 1,6) y la obstinada de Moisés (Ex 4,10). Separece sin embargo más a la prontitud de Abraham (Gen 12,1 -4).La obstinación del pueblo (9 -10) 9 Dijo: “Ve y di a ese pueblo: ’Escuchad bien, pero no entendáis, ved bien, pero no comprendáis.’ 10 Engorda el corazón de ese pueblo, hazle duro de oídos, y pégale los ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se convierta y se le cure.”Estos versículos son difíciles por su marcada forma semítica. Dios envía a Isaíasen misión: Ve (y di). En esta orden divina está la garantía del profeta. El Señorañade lo que debe predicar: y di a ese pueblo: aquí hay un deje de desprecio,especialmente al contrastarlo con la expresión pueblo mío (cfr. Is 3,12; 10,2).Israel es considerado aquí como cualquier otro pueblo. El pueblo es todo Israel,el reino del Norte y el del Sur.Las palabras que Isaías debe anunciar al pueblo, ofrecen en hebreo, la forma deun imperativo absoluto. La versión literal es: continuad escuchando, pero no
  • 8. comprendáis; continuad viendo, pero no reconozcáis. Estas expresiones, tomadasa la letra, parecen como si quisieran decir que Dios mismo y el profeta mandanal pueblo que no comprenda ni capte el mensaje divino. Pero los orientaleshacen remontar a la causa primera todo lo que sucede, pasando por alto lascausas segundas; y no distinguen entre lo que Dios manda y lo que permite . Detodos modos la forma es paradójica e invita a la reflexión. Estas palabras deYahvé son algo insospechado y terrible, después de la magnífica visión.En el v. 10 encontramos otros tres imperativos Hifil, seguidos de una frase finalnegativa. Isaías recibe la orden de entorpecer el corazón del pueblo, es decir,de hacerlo insensible para que comprenda e l mensaje divino. El corazón es paralos hebreos la sede de la inteligencia y de los sentimientos. Además, el profetaes invitado a endurecer los oídos y a velar los ojos. También estas frasessignifican la falta de percepción espiritual. Es de advertir qu e los tres miembros:corazón, oídos y ojos se mencionan las dos veces en forma de quiasmo.El proceso de salvación, entendido como curación, comienza con la comprensiónde la palabra divina y se concreta en la conversión. Isaías recibe el mandato depredicar y de obstinar al pueblo para que no se salve. Es una orden que expresatan solo una permisión. Dios es mera ocasión del mal, en cuanto que lopermite. Lo que Dios le está diciendo es: tu predica, a pesar de que ello seocasión de obstinación . Dios no busca la obstinación de su Pueblo comofinalidad directa de la predicación de Isaías, pero si qué quede evidente porella la actitud culpable del pueblo . Además, aunque se habla del efectonegativo, no se descarta el positivo: éste se calla y así al resultar la orden másparadójica se expresa con más fuerza la obstinación humana.Resulta evidente que la orden de predicar al pueblo que no se convierta es unaironía. Se trata en realidad de una amenaza; de una última gran llamada a unpueblo que ya estaba obsti nado. Por eso las palabras de Yahvé pretendensignificar que la ceguera del pueblo está dentro de lo previsto y no debedesanimar al profeta. Isaías es así colocado ante la dura realidad de la pocaeficacia de su predicación.Por parte de Dios se trata de un don más hecho a su pueblo, el cual,voluntariamente, trueca un favor divino en agravante del castigo. Sin embargo,lo veremos ahora, termina el capítulo diciendo que aprovechará un resto (v.13): Como la encina o el roble, en cuya tala queda un tocón: semilla santa serásu tocón.Resultado final (11 -13) 11 Yo pregunté: “¿Hasta dónde, Señor?” Dijo: Hasta que se vacíen las ciudades y queden sin habitantes, las casas sin hombres,
  • 9. la campiña desolada, 12 y haya alejado Yahvé a las gentes, y cunda el abandono dentro del país. 13 Aun el décimo que quede en él volverá a ser devastado como la encina o el roble, en cuya tala queda un tocón: semilla santa será su tocón.”Al profeta le parece casi imposible de creer lo que Dios le está mandando. Lapregunta que hac e al Señor: 11 Yo pregunté: “¿Hasta dónde, Señor?” , escondeuna sombra de protesta, pero expresa también esperanza (cfr. Jer 4,14; Sal74,10; 79,5; 90,13). La respuesta del Señor sigue siendo dura. Anuncia unacatástrofe causada por la guerra, acompañada d e la deportación de loshabitantes y de la desolación del país. Esto de hecho se cumplió para Samaría enel 721 y para Judá en el 701. Hasta aquí el alegato dirigido por Yahvé.En efecto, el v.12 se habla ya de Yahvé en t ercera persona y se repite la mismaidea. Parece un añadido a lo anterior. En el v.13 el décimo que quedé parecereferirse a Judá (Sur) después de la destrucción de Israel (Norte). El décimo: enefecto Judá era la décima parte con respecto al reino de Israel /cfr. 1 Sam 12,8;2 Sam 19,44). Esta profecía es muy importante porque s e acaba con la ilusión deque sólo Israel, no Judá, esté abocado a la destrucción. También Judá sufrirá eljuicio, pero su destrucción no será total. Cuando Judá quede diezmado, unaparte escapará a la ruina. El pueblo es comparado a un árbol alto y frondoso, -como el roble o la encina-, que es abatido. Queda solo la cepa ( tocón), es decir,un residuo. Pero esta pequeña parte purificada, será el principio vital y santodel nuevo pueblo de Dios.La idea de la semilla santa recuerda el canto de los serafines. Es el concepto delsagrado resto, fundamental en la doctrina de Isaías . Gracias a ese resto, laspromesas salvíficas no quedan invalidadas (no podían serlo) por la catástrofe,sino que se apla zan, se realizarán en el futuro. La misión del profeta terminacon un resquicio de esperanza.ResumiendoEl c. 6 es esencial para la concepción teológica de Isaías.  Dios aparece como un rey supremo, al que obedecen los e spíritus celestes los hombres y las cosas. Vive en un mundo inaccesible, pero también en el templo de Jerusalén. Le sirven los serafines, que no se atreven a mirarle y proclaman su infinita santidad.  En su presencia el profeta y el pueblo son pecadores. Pe ro Dios tiene el poder de purificar al profeta y hacerle partícipe de su santidad. Dios está presente por doquier con su gloria, especialmente entre su pueblo.
  • 10.  Aunque omnipotente, Dios pide la cooperación libre y espontánea del hombre, del profeta, para llevar a cabo su obra. Esta obra se concreta en el caso de Isaías, principalmente en el juicio sobre el pueblo obstinado. Pero la destrucción no es la última pala bra. Sobrevive un resto, que participando de su santidad le será fiel. Este resto es presentado como la primera manifestación de la gloria divina que, en la época escatológica, terminará por llenar toda la tierra.