OposicióN A La RestauracióN
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OposicióN A La RestauracióN OposicióN A La RestauracióN Document Transcript

  • LA OPOSICIÓN AL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN EL CARLISMO Los opositores al sistema canovista fueron minoría. Fuera del sistema quedaron los partidos antidinásticos: Los carlistas, que no aceptaban la dinastía borbónica y habían sido derrotados en la 3ª guerra carlista en 1876, se escindieron en 1888; los de la Unión Católica, fundada por Pidal y Mon, se integraron en el partido conservador, mientras los integristas de Nocedal formaban el Partido Tradicionalista. LAS CORRIENTES REPUBLICANAS. 1874 - 1898. El republicanismo perdió el apoyo de las clases medias, asustadas por los desórdenes de la Primera República y adaptadas con facilidad a la Restauración. Después de 1874 los republicanos aparecen atomizados en múltiples tendencias, sin llegar a constituir en ningún momento un partido único con táctica uniforme ni ideología nítida, ni contará con el apoyo del Movimiento Obrero que se orienta hacia el anarquismo o el socialismo. Estará representado por una serie de partidos de notables enfrentados entre sí constantemente caracterizados por reducir su actuación, prácticamente, a los procesos electorales, que abarcan un arco que va desde la integración en el sistema (Partido Posibilista de Castelar) hasta la oposición conspirativa y extra institucional (Partido Republicano Progresista de Ruiz Zorrilla, quien ha de exiliarse tras descubrirse su participación en varios intentos de pronunciamiento de carácter republicano). Salmerón defiende la república unitaria, mientras que Pi y Margall será un firme defensor de la república federal y del reformismo social. La liberad de asociación (1881) permitió una vuelta a la legalidad y desde 1886, no obstante, constituyeron la minoría más numerosa y más significativa en las Cortes. La implantación del sufragio universal (1890) posibilitó su revitalización y estimuló la reunificación del movimiento:  En las elecciones municipales de 1892 consiguieron el triunfo electoral en Madrid y en otras 8 capitales de provincia  En 1893 se constituyó un frente electoral, en la que se integran todas las corrientes republicanas (Partido Republicano Progresista de Ruiz Zorrilla, republicanos unitarios de Salmerón y republicanos federales de Pi i Margall), excepto el Partido Posibilista de Castelar. Esta coalición se extinguiría en 1895. EL REGIONALISMO Tras el Sexenio el regionalismo asumirá la reivindicación foralista o nacionalista que hasta entonces habían canalizado el carlismo y el republicanismo federal. El debilitamiento de estas dos corrientes propicia la aparición de movimientos que reivindican los derechos históricos catalanes, vascos, gallegos, valencianos y andaluces. El movimiento regionalista será más fuerte y surgirá antes en Cataluña y el País Vasco, al existir al mismo tiempo una diferenciación lingüística, que cimenta el sentimiento nacional, y una burguesía desarrollada, que encuentra en él los argumentos para oponerse a la política fuertemente centralista de los gobiernos de la Restauración. Desde los años 80 del S. XIX y durante el primer tercio del S. XX el movimiento regionalista fue politizándose progresivamente hasta acabar exigiendo el derecho al autogobierno. El movimiento nacionalista que adquirió mayor relevancia fue el catalán que, a diferencia del nacionalismo vasco y, en menor medida aún, el gallego, el valenciano o el andaluz, intentó jugar un papel activo en la regeneración de la vida política española del periodo. EL CATALANISMO El catalanismo hasta 1898 Aunque las primeras manifestaciones del sentimiento catalanista las encontramos en la Renaixença (movimiento cultural y literario surgido en la década de 1830), el regionalismo catalán no adquirirá contenido de carácter político hasta finales del S. XIX. A partir de 1880 el movimiento catalanista empieza a manifestar una clara vocación política: En 1880, Agustí Almirall (antiguo republicano federal desengañado) convoca el Congreso Catalanista con el objetivo de agrupar a las diversas corrientes regionalistas. De esta iniciativa surge en 1882 el Centre Català, organización que pretende sensibilizar a la opinión pública catalana para conseguir la autonomía. En 1891 se constituye la Unió Catalanista, federación de corrientes catalanistas de carácter conservador liderada por Enric Prat de la Riba, cuyo programa quedó fijado en las “Bases de Manresa” 1
  • Defiende una organización confederal de España, la soberanía de Cataluña en política interior, la oficialidad del catalán y el restablecimiento de las instituciones tradicionales del principado (Cortes, Generalitat y Audiencia) La negativa de la organización a participar en la política nacional llevará a un influyente grupo de catalanistas (Prat de la Riba, Cambó, Puig y Cadafalch...) a disentir, al defender una intervención más clara en la política y proponer la conversión del catalanismo en un movimiento capaz de movilizar a amplios sectores de la sociedad catalana El catalanismo desde 1898 La crisis del 98 y el fracaso del proyecto reformista del gobierno Silvela - Polavieja tras el desastre, favorecieron la confluencia entre los sectores catalanistas favorables a la intervención electoral y la burguesía industrial y comercial, cada vez más alejada de los partidos dinásticos y que ve en la opción regionalista la vía para defender sus intereses ante la política de Madrid. En 1901 se constituye la Lliga Regionalista de Catalunya con un programa político conservador centrado en la lucha contra la corrupción del sistema y a favor de la autonomía de Cataluña. Sus éxitos electorales la convierten en la fuerza hegemónica en Cataluña durante todo el primer tercio del siglo XX. El amplio rechazo que suscita en Cataluña la promulgación de la Ley de Jurisdicciones (1905) da lugar a la formación de Solidaridad Catalana (coalición integrada por carlistas, regionalistas y republicanos) en 1906. Esta coalición consigue en las elecciones de 1907 41 de los 44 escaños que correspondían a las provincias catalanas en el Congreso de los Diputados. Esta victoria supuso el final del turno dinástico en gran parte de Cataluña y contribuyó a afianzar al regionalismo y al republicanismo como fuerzas hegemónicas. En 1914, acogiéndose a la Ley de Mancomunidades y bajo el patrocinio de la Lliga se crea la Mancomunidad de Cataluña, presidida por Prat de la Riba. Tenía el mismo presupuesto y las mismas competencias que las diputaciones provinciales y estuvo vigente hasta su disolución en 1925 por Primo de Rivera. Los escasos avances hacia la autonomía real y su negativa a cuestionar seriamente el sistema llevan a los sectores de izquierda del catalanismo a fundar en 1922 Acció Catalana, con una orientación claramente republicana y nacionalista cuyo representante más significativo será Francesc Macià, que arrebatará la hegemonía de la reivindicación nacionalista a la Lliga durante la dictadura. Durante la dictadura de Primo de Rivera el nacionalismo catalán está capitalizado por el Estat Catalán de Maciá, partido en el que ha derivado Acció Nacionalista al radicalizar sus principios autonomistas y revolucionarios En julio de 1930 los republicanos nacionalistas de todas las tendencias, acuerdan cooperar con los republicanos españoles si estos, a su vez presentan un frente unido, y en agosto suscriben el Pacto de S. Sebastián, que en su programa se compromete a aprobar en el periodo constituyente de la República el Estatuto de Autonomía de Cataluña. El 2 de agosto de 1931 las Cortes Constituyentes de la II República aprobarán el Estatuto de Autonomía de Cataluña. EL NACIONALISMO VASCO Desde la derrota de las corrientes foralistas en la I Guerra Carlista (1833 - 1839) existe en el País Vasco un considerable movimiento de reivindicación “fuerista” que es canalizado por el carlismo hasta su derrota definitiva en 1876. La derrota carlista en 1876 supone la supresión definitiva de los derechos forales (aunque se mantiene el concierto económico y una amplia autonomía administrativa). La ruptura de la sociedad tradicional vasca producida por el proceso de industrialización y el potente flujo inmigratorio que la acompaña produce una corriente de defensores de la lengua y la cultura vascas (euskeros) contrarios al proceso de españolización que se está generalizando. En este contexto surge en 1894 el Partido Nacionalista Vasco, fundado por Sabino Arana Goiri, que desde una perspectiva antiliberal y nacionalista defiende el antiguo modelo de sociedad patriarcal vasca y reivindica la restauración total de los fueros. El Partido Nacionalista Vasco se enfrenta tanto a la burguesía vasca, a la que acusa de ser las responsable del proceso de aculturación que padece la sociedad vasca debido a la industrialización y a la inmigración que ha provocado, como al socialismo obrero al que tilda de perturbador del orden social y de extraño a la sociedad vasca dada su influencia entre la inmigración. 2
  • Reivindica la segregación del País Vasco, en el que incluye a Navarra, de los estados español y francés y la constitución de un estado independiente basado en la pureza racial y en las antiguas tradiciones (su lema “Dios y la Ley Antigua” es sumamente expresivo de su orientación). La orientación conservadora, tradicionalista y aislacionista del movimiento nacionalista vasco hace que su enfrentamiento contra el sistema de la restauración vaya en todo momento acompañado del enfrentamiento con el resto de las fuerzas políticas. La necesidad de incorporar a la creciente burguesía lleva a Sabino Arana a moderar sus postulados a partir de 1901 y a orientar su reivindicación política hacia posiciones autonomistas, aunque el partido permanecerá ajeno a la política nacional hasta 1917, ciñendo su ámbito de actuación al territorio vasco hasta entonces. En 1898 Sabino Arana es elegido diputado provincial en Vizcaya, en 1899 los nacionalistas entran en el ayuntamiento de Bilbao y en 1907 conquistan su alcaldía En 1913 el P.N.V. pasó a denominarse Comunión Nacionalista Vasca, adoptando una línea de moderación, que le permitirá atraer a la burguesía al campo nacionalista, presentándose como un partido de orden y defensor de la riqueza nacional. En 1917 se presenta por primera vez a las elecciones generales y en 1918 consigue 7 de los 8 escaños correspondientes a Vizcaya. Tras la muerte de Sabino Arana (1903) la tensión entre las corrientes internas del nacionalismo (autonomistas e independentistas) se irá incrementando hasta dar lugar a su escisión en 1921. El sector radical se separará de la Comunión Nacionalista formando su propio partido bajo el nombre, de nuevo, de P.N.V., en 1930 ambos sectores se volverán a reunificar bajo este nombre. EL GALLEGUISMO La práctica inexistencia de burguesía en Galicia hace que, a pesar de contar con una sociedad mucho más homogénea que Cataluña o el País Vasco y de que la lengua y las tradiciones culturales estaban muy arraigadas, el regionalismo sea más débil y tardío que en las anteriores regiones A finales del S. XIX sólo unas minorías cultas, insatisfechas con la situación del país, empezaron a culpar a la subordinación política de Galicia de su atraso económico, que a los gallegos como única salida la emigración El galleguismo, si bien consiguió un apreciable desarrollo cultural durante el primer tercio del S. XX (Castelao, Vilas Neira), no consiguió arraigar como fuerza política. Destaca el intento de unificación de los grupos galleguistas que supone la fundación de Solidaridad Gallega en 1907, agrupación de carácter eminentemente cultural que no consiguió actuar como partido político y que se limitó a concurrir a las elecciones municipales episódicamente y sólo en algunos municipios. En 1916 se da el primer paso hacia la transición del galleguismo cultural al galleguismo político con la creación de A Nosa Terra, que se convirtió en el portavoz del nacionalismo gallego y en el instrumento propagandístico de quienes no se conformaban con la dimensión cultural del galleguismo y aspiraban a convertirlo en una fuerza política. En todo caso el movimiento regionalista gallego durante el periodo de la restauración no pasa, desde el punto de vista político, de tener un carácter meramente testimonial. VALENCIANISMO Y ANDALUCISMO Tema 11, página 228 párrafo tercero del libro de texto. EL MOVIMIENTO OBRERO A FINALES DEL S. XIX. (1874 - 1898) Este movimiento fue clandestino hasta 1881 (primer gabinete liberal 1881/1883) y estaba claramente dividido entre las corrientes anarquista y marxista  El movimiento anarquista: se reorganizan lentamente, a partir de 1881, con la fundación de la Federación de Trabajadores de la Región Española, con fuerte implantación en Cataluña, Aragón, Valencia y Andalucía. Rechazaban abiertamente la actuación institucional, eligiendo como instrumento principal de lucha la huelga y, los más exaltados, la acción directa (propaganda por el hecho: 1893, atentado fallido contra Martínez Campos, con ejecución de los inculpados; bomba en el Liceo con 20 muertos; en 1896, atentado con bomba en Barcelona que supone los procesos de Montjuich; asesinato de Cánovas en 1897). Esta política convierte al los anarquistas en la “bestia negra”, de las clases acomodadas y medias. 3
  • En la década de los noventa los anarquistas llevaron a cabo tres tipos de acciones: La acción sindical. Aunque no fundarán su propio sindicato, la Confederación Nacional de Trabajadores, hasta 1910 La acción violenta (atentado contra el general Martínez Campos, 1892; bomba en el Liceo de Barcelona, 1893; bomba en la procesión del Corpus en Barcelona, 1994; asesinato de Cánovas, 1897). La actividad cultural. Iniciativas pedagógicas como la creación de la Escuela Moderna de Barcelona, dirigida por Francisco Ferrer y Guardia. En 1894 se promulgó la Ley de represión de los delitos anarquistas. La represión de los anarquistas fue sistemática. A raíz de los atentados de Barcelona la cárcel de Montjuic se llenó de detenidos y se ejecutaron numerosas penas de muerte.  El movimiento marxista: a partir de 1874 se reorganiza entorno al núcleo socialista de los tipógrafos de Madrid, vinculado a la prensa y al mundo editorial y, por tanto, sector muy informado respecto a los avatares de la política. Se produce la fundación y consolidación del P.S.O.E. y de la U.G.T. El 2 de mayo de 1879, se produce la fundación del Partido Socialista Obrero Español, quedando Pablo Iglesias, Alejandro Ocina, Gonzalo Zubiaurre y Jaime Vera encargados de elaborar el programa, que se aprueba en la I Asamblea del P.S.O.E. (20/07/1879) o Abolición de las clases y emancipación del proletariado o Transformación de la propiedad privada en propiedad social o colectiva o Conquista del poder político por la clase obrera En 1881 se constituye el Comité Central del P.S.O.E., lo que facilita la extensión de la organización a toda España y en 1888 se constituye la Unión General de Trabajadores (U.G.T.) y se celebra el I Congreso del P.S.O.E. En 1890 se produce la celebración del 1º de Mayo, convocada por el P.S.O.E., que reúne una manifestación de 20000 personas en Madrid. EL MOVIMIENTO OBRERO ENTRE 1898 Y 1902 Tras el desastre del 98, debido a su posición antibelicista, el Movimiento Obrero observa:  Un importante crecimiento de sus organizaciones  Un considerable aumento de su capacidad de movilización  Se convierte en un factor cada vez influyente en la vida política del país. 4