La valoracion de las exploraciones Holandesas en el Mar del Sur - Presentation Transcript
LA VALORACIÓN DE LAS EXPLORACIONES HOLANDESAS
EN EL MAR DEL SUR (1599-1643)
I. Introducción
Desde que el Mar del Sur abriera el camino a diferentes exploraciones marítimas a
partir del paso de Hernando de Magallanes en 1521, el Reino de España lo consideró
fundamental para el desarrollo del comercio con las Molucas1. Asimismo, este basto litoral
también constituyó una meta para Pedro de Valdivia, quien admitía de manera primaria el
acceso al estrecho que más tarde llevó el nombre de su descubridor, para así, cubrir la
inmensidad de ese mar2. Y ciertamente la idea de Valdivia, y en conjunto con otros
gobernadores del Reino de Chile no era errada.
Ese punto desprotegido no fue desconocido por todos aquellos enemigos de la
corona hispana. Ya durante el transcurso del siglo XVI los nombres de Drake o Cavendish
daban una primera señal de alerta sobre este desprotegido territorio chileno abierto ante la
inmensidad del Océano Pacífico3, y que no podía realizar mayores acciones ante la
compleja comunicación con la Ciudad de los Reyes, y ante los malogrados resultados de las
exploraciones de reconocimiento de los españoles sobre el estrecho, como la realizada por
Pedro de Ulloa, Juan Ladrillero o Pedro Sarmiento de Gamboa.
Con las abruptas consecuencias que simbolizaron el Desastre de Curalaba para los
españoles, era evidente que ese mar estaba descuidado por las autoridades reales locales, ya
sea por el escaso interés que significaba esa tarea dado lo anterior o por la escasa fluidez de
recursos para que Chile se proveyera de una flota naval para labores de reconocimiento4. Es
entonces cuando un nuevo enemigo asoma las costas nacionales. Y entonces ¿De quién se
tratará?
1
Favier, J.: LOS GRANDES DESCUBRIMIENTOS. DE ALEJANDRO A MAGALLANES. FCE, México, 1995. Pp. 427 –
440.
2
Carta de Pedro de Valdivia a Carlos V 4/9/1545 en CARTAS DE PEDRO DE VALDIVIA QUE TRATAN DEL
DESCUBRIMIENTO Y LA CONQUISTA DE CHILE. Ed. Facsimilar dispuesta y anotada por José Toribio Medina.
Carmona, España, 1929. Pp. 44.
3
Barros Arana, D.: HISTORIA GENERAL DE CHILE. Tomo III. Editorial Universitaria. Chile, 2004.
4
COLECCIÓN DE HISTORIADORES DE CHILE (CHCh) XLV. Acuerdos generales para socorrer las provincias de
Chile y aprestar la armada contra los enemigos corsarios holandeses que han entrado en el Mar del Sur (compilación de
cartas entre 1598 – 1600). Pp. 215 – 230.
HOLANDESES EN EL MAR DEL SUR 2
Las primeras comunicaciones catalogaron a una nueva exploración de ingleses cerca
de las costas de Concepción. Pero más tarde, desde Lima, se comprobó que este nuevo
peligro era de origen holandés.
II. Acerca de la intencionalidad de las primeras expediciones y de la calidad de las
medidas tomadas por las autoridades reales entre Chile y Perú.
Desde que zarpó la primera exploración holandesa en 1598 bajo el mando de Simón
de Cordes con una importante flota, esta nación se encontraba sometida al yugo de la
corona española, y que además, se encontraba en una compleja transición política hacia la
independencia que culminaría en 1648 con la firma de la Paz de Westfalia5. No obstante, en
esta pequeña nación floreció una pujante actividad económica, a tal punto de llegar a
controlar la actividad económica europea con su red comercial entre el Báltico y el
Mediterráneo hacia fines del siglo XVI, cuyo principal enclave era la isla de Java, dotada
de especies muy cotizadas en Europa6, y así, demostrar que se encontraba volcada hacia los
mares.
Tomando en consideración estas actividades comerciales, era evidente que Holanda
se encontrara en un proceso de expansión capitalista, en el cual era necesario el
afianzamiento de dichas rutas, particularmente con Asia. Es por eso, que en vista de lo
anterior, la ruta del Océano Pacífico se constituía como una nueva posibilidad de acceso a
las Molucas por sobre la ruta Índica, y sin importar el grado de provocación que significaría
la presencia de embarcaciones holandesas en aguas cercanas a los territorios de la
monarquía española.
En vista de estos antecedentes, ¿Cuál fue la verdadera intencionalidad de los
primeros viajes de los holandeses en las costas chilenas? Esta interrogante se responde en la
medida que se entienda el motivo de estas exploraciones que de manera unívoca eran
comerciales y no bélicas. Las travesías realizadas durante 1600 y 1615 nos indican,
mediante el relato de tripulantes capturados en Chile, tanto en la primera expedición de
Simón de Cordes y en la segunda realizada por Oliver van Noort, que su intención principal
era la de acceder al mercado asiático mediante el Estrecho de Magallanes, y en ningún
5
Lynch, J.: HISTORIA DE ESPAÑA. TOMO V. Crítica. España, 2005. Pp. 42 – 44.
6
van Dülmen, R.: LOS INICIOS DE LA EUROPA MODERNA. Siglo XXI. Argentina, 2002. Pp. 60 – 61.
HOLANDESES EN EL MAR DEL SUR 3
momento realizar un ataque bajo el nombre de Holanda, puesto que eran íntegramente
financiada por grupos capitalistas7. Y además, de manera muy acertada, Sergio Villalobos
clasifica sus actos mediante la denominación de filibusteros, y en ningún caso Corsario o
Piratas8; y con ello, se reduce inmensamente el impacto de estas empresas sobre las costas
chilenas.
Durante el trayecto de la exploración de Simón de Cordes, compuesta por cinco
embarcaciones corrió con muchos designios, dentro de las cuales una de ellas terminó con
la muerte de este capitán debido a su imprudente contacto con la población indígena9. En
cambio, la de su pariente Baltasar de Cordes atacó las instalaciones de Castro y combatió
con tropas reales de Osorno en la misma isla. Pero la que adquiere importancia es la que, en
vista de sus deplorables condiciones que se encontraba la embarcación, así como la
tripulación, fue la que se entregó en Valparaíso ante las autoridades locales, y quienes
fueron los que apresaron a los navegantes holandeses10.
Uno de estos tripulantes, denominado Joan, y preguntado sobre el propósito del
navío capturado respondió que era de “rescatar por sus mercaderías, y cuando no hallasen
qué rescatar, pasar a las Islas del Maluco”; y cuando se le insiste: “entrar a esta mar e
reconocer la costa para tratar y contratar y hacer sus rescates si hubiese aparejo para
ello, e no lo habiendo, pasar adelante a buscar especería, e no hallándola, volverse a su
tierra”11. Ante aquella descripción, es evidente que el interés de los holandeses sobre Chile
era en lo más mínimo, exceptuando las necesidades de supervivencia que expone en otros
pasajes este testigo. Pero este navegante es quien declara en menor medida,
presumiblemente por su corta edad y su escaso rango al interior de la tripulación (grumete).
En cambio, el contramaestre Lorenzo Nicolás aportó mayores detalles, como por ejemplo la
prolongada estadía de las embarcaciones en el Estrecho de Magallanes, pero también
corrobora la información emitida anteriormente. Cuando los españoles lo interrogaron
acerca del cargamento de estas naves dijo que consistía en “todos géneros de
mercaderías… que entienden que son paños, lienzos, holandas, arcabucaría e mosquetes e
7
van Dülmen, R.: Op. Cit. Pp. 74
8
Villalobos, S.: HISTORIA DEL PUEBLO CHILENO. TOMO IV. Editorial Universitaria. Pp. 113 – 114.
9
De Rosales, D.: HISTORIA GENERAL DEL REINO DE CHILE. FLANDES INDIANO. Imprenta del Mercurio,
Valparaíso, 1877. Pp. 51.
10
Barros Arana, D.: Op. Cit. Pp. 213 – 216.
11
CHCh XLV. Testimonio de unas declaraciones de ciertos holandeses, sobre las armadas que se preparaban para ir a
aquellas costas, y sobre la de cinco navíos de aquella nación que habían pasado el Estrecho de Magallanes. Pp. 272 – 338.
HOLANDESES EN EL MAR DEL SUR 4
pistoletes, cuerpos de armas, hierro de alambre o de fierro, cascabeles… que las habían de
vender e rescatar en la Xava Mayor e Menor e islas de los Malucos y en Japón”12.
En el caso que estas expediciones llegasen a Chile, otro de los tripulantes manifestó
que buscarían “buenos temporales e muy buenos puertos donde tomarían refresco e
bastimentos, comprándolos con dineros o a rescate por sus mercaderías, aunque diesen
seis por uno, e que la tierra era muy fértil e abundante e la gente buena y que se los darán
libremente, e que si no quisieren; en tal caso los tomarían por la fuerza de armas, pues
traían recaudo para ello”13. Este último punto es muy sensible puesto que deja entrever
que pueden tener actitudes que son propias de corsarios o piratas, pero como todos ellos
reconocían a Simón de Cordes como un rico mercader de Holanda, se infiere que no se
hayan verticalizado las preguntas interrogatorias a las que fueron sometidos estos
flamencos.
Pero la pregunta formulada inicialmente se complejiza a la hora de confirmar el
cargamento. La evidencia de armas y de un posible ataque o asalto a las costas chilenas, a
partir de Magallanes preocupó a la autoridad real, ya que ellos determinaron la magnitud y
el propósito de estas empresas, y que en un auto emitido corroboran esta información. Sin
embargo, no consideran dentro de sus argumentos, en primera instancia, el cambio de
rumbo de Simón de Cordes, puesto que su recorrido inicial era por el Cabo de Buena
Esperanza, y que sus mismos tripulantes no logran responder; y segundo, los eventos
acaecidos en Chiloé que se sortearon con efectividad por parte de las tropas osorninas que
acudieron el llamado de auxilio desde Castro.
Y a todas estas preocupaciones, se le suma un nuevo antecedente: El virreinato ya
conoce la información acerca de una nueva exploración holandesa que será llevada por
Oliver van Noort, en la cual, tanto en Perú como en Chile, se debía tomar todas las
precauciones ante un eventual ataque de una nación enemiga de la corona española. Pero la
aventura de este último solamente se remitirá al cruce del Estrecho de Magallanes bajo una
importante flota superviviente, y tras un recorrido de las costas del centro y norte del país,
enmienda el rumbo hacia las Molucas, dejando sin efecto la preocupación de las
autoridades reales que sí sabían de su presencia, pero de la cual no tuvo captura; y así, ésta
se convirtió en la primera expedición holandesa en circunnavegar el orbe.
12
Ibíd.
13
Ibíd.
HOLANDESES EN EL MAR DEL SUR 5
Mientras tanto, en Chile fueron tomados en declaración a algunos de los hombres de
la exploración de Simón de Cordes detenida en Valparaíso, quienes aportan novedosos
antecedentes acerca de su viaje. El capitán de esa embarcación era Dirick Gherritz, quien
fue encarcelado y trasladado a Santiago para evaluar las condiciones de la expedición con
el mismo método de interrogación utilizado en la Ciudad de los Reyes, y aportó nuevos
antecedentes que podrían ser de preocupación en las autoridades de Santiago. Una primera
actitud que se condice con los relatos de los testigos anteriores, es que se anota como un
“natural vasallo del Rey Don Felipe, nuestro señor, deste nombre, a quien Dios guarde
muchos años”14. Ante aquello, evidentemente el holandés quería proteger su suerte en
Chile. También corrobora el tipo de cargamento y la misma intencionalidad de los relatos
expuestos anteriormente. Pero consigna la atención cuando se le pregunta por la posibilidad
de tomar un puerto chileno, y en efecto, responde que Valdivia era el lugar en donde
“procurarían tomar por la fuerza lo que habían menester, y el oro y hacienda que hallasen,
siendo pueblo que no tenía fuerza alguna”15. Nuevamente se remarca la explicación inicial
de ataques planificados, pero el tripulante plantea que eso sería en un plano eventual, y por
ende, no estamos en la presencia de corsarios o piratas en las costas chilenas puesto que
todos responden de manera categórica al mismo objetivo del viaje que son las Molucas y no
el saqueo de puertos con fines individuales claros o con el fin de servir una monarquía.
Entonces, el panorama acerca de las intenciones de este viaje se aclaran con las
misivas entre el Gobernador de Chile y el Virrey, y las disposiciones para controlar las
visitas extranjeras desde el Mar del Sur, y ante aquello ¿Fueron suficientes las medidas
tomadas en cuenta por parte de la autoridad real desde Lima y Concepción?
Con la llegada de Simón de Cordes, el gobernador Francisco de Quiñones envía
inmediatamente una misiva hacia el Virreinato del Perú con el fin de exponer todos los
antecedentes sucedidos. La actitud del gobernador fue cautelosa debido a que no cree lo
que dice la carta de Cordes a su persona16: “me escribe una carta muy regalada, en la que
él me dice son vasallos de su majestad, y como son flamencos mercaderes, y que envie
14
CHCh XLV. Declaración que hizo en al ciudad de Santiago del Reino de Chile en 10 de Febrero de 1600 Rodrigo
Giraldo, capitán del felibote flamenco que se entregó…. Pp. 338 – 350.
15
Ibíd.
16
CHCh XLV. Carta de Simón de Cordis, general de la flota holandesa, al gobernador de Chile. (Noviembre de 1600). Pp.
354 – 355.
HOLANDESES EN EL MAR DEL SUR 6
quien los traiga a este puerto, por que quieren a ayudarme contra estos perros indios”17.
En una de las relaciones acerca de las expediciones de Cordes y Noort se realizó un
completo cronograma con todo lo sucedido desde la llegada de la información de la
exploración de este último por sobre aguas chilenas y de la llegada sorpresiva de la primera.
Con respecto a esta, desde la llegada de la información hasta la preparación de un “estado
de guerra” fue de tan solo un día, para que desde Lima se tomaran todos los apremios
necesarios para combatir a los holandeses y en dos días la noticia se despachó hacia Tierra
Firme. Con esto queda demostrado que las primeras acciones sobre temas de guerra naval
eran oportunas en el Pacífico Sur, pero hubo que esperar más de un mes desde la fecha
inicial del conocimiento de la noticia para avizorar la partida de una flota desde Perú para
impedir el desembarco o paso de los holandeses en algún punto del océano18.
Si bien parecen que las medidas expuestas en este derrotero fueron suficientes, las
autoridades locales no pueden ser capaces de contener la inmensidad del Mar del Sur y del
paso del tiempo ante el objetivo claro de las primeras expediciones holandesas en la
búsqueda de las Molucas.
Después habría que esperar hasta 1615 para que nuevos holandeses lleguen a Chile,
como lo fueron George van Spilbergen y a su vez, Jacob Le Maire con William Shouten. El
primero tuvo un fugaz paso por las costas chilenas y solamente realizando destrozos en
Valparaíso, y los segundos destacándose por la circunnavegación de la terra incognita para
descubrir el Kaap Hoorn y el Estrecho de Le Maire, que se posicionó como un nuevo
precedente para la ciencia geográfica del siglo XVII, pero no desembarcó en Chile19.
17
CHCh XLV. Carta del gobernador de Chile don Francisco de Quiñones al Virrey del Perú…. (25 de Diciembre de
1600). Pp. 352 – 354.
18
CHCh XLV. Relación muy circunstanciada de avisos de cosarios, que tuvo el Virrey del Perú. (1600). Pp. 358-372.
19
Sobre ese punto cabe considerar que en vista de la réplica de la información en Europa en la cual esta expedición
cruzaría lo que se denominaría Estrecho de Le Maire, la corona española envió una expedición al mando de Gonzalo
Nodal con el fin de corroborar ese descubrimiento. Véase en Barros Arana, D.: HISTORIA GENERAL DE CHILE. Tomo
IV. Editorial Universitaria. Chile, 2004.Pp. 114 – 117.
HOLANDESES EN EL MAR DEL SUR 7
III. La exploración de Hendrik Brouwer y la instalación de un enclave holandés en el sur
de Chile.
Durante el transcurso ese tiempo, las costas chilenas daban por finalizados los
encuentros con extranjeros que sí se dedicaban a las labores de corso o piratería, pero en
ninguno de los casos se llegó a pensar en una ocupación real de un territorio como lo hecho
por los flamencos en Chile.
Holanda, hasta ese entonces, una próspera nación desde el punto de vista
económico, que más tarde firmaría la firma de la Paz de Westfalia, y que llegó a consolidar
su independencia de la Corona de Castilla20. Pero a pesar de ser acreedora de dicha
condición, ya era poseedora de territorios de ultramar dispersos por todo el globo, y en
particular, en Sudamérica. Durante el reinado de Mauricio de Nassau y con la creación de
la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales (1621), la región noreste de este
subcontinente, era controlada por holandeses hasta 1654, quienes se vieron finalmente
superados ante la incapacidad de responder con mayores aprestos militares ante la
recuperación del norte de Brasil por parte de Portugal21.
Ante aquello, ¿Cuál fue la verdadera proyección de la instalación de un enclave
holandés en Valdivia? Los holandeses, entonces, creyeron posible la creación de un nuevo
enclave en el Pacífico Sur que los conectara directamente con las Molucas, y para ello, la
expedición de Hendrik Bouwer connota la atención, debido a su larga y dilatada carrera en
las Indias Orientales, y siendo un importante miembro de la nombrada compañía. En
cambio otros desde España, intentarán explicar que intentaría anotarse con las riquezas de
Lima y Potosí22.
Sobre estos antecedente, ¿Se debió haber considerado una empresa de
reconocimiento por sobre una fundación? Y de acuerdo a los resultados, ¿No se debió haber
conocido mejor las ventajas y desventajas del sitio, tomando en cuenta las hostilidades de
enfrentamientos con los indígenas locales? Evidentemente, los holandeses cometieron
20
Lynch, J.: HISTORIA DE ESPAÑA. TOMO V. Editorial Crítica. España, 2005. Pp.120 – 126.
21
Emmer, P.: Los holandeses y el reto atlántico en el siglo XVII en Santos, J. & De Souza, G.: El DESAFÍO HOLANDÉS
AL DOMINIO IBÉRICO EN BRASIL EN EL SIGLO XVII. Universidad de Salamanca. España, 2006. Pp. 31.
22
La hora de todos y la fortuna con seso, XXVIII en De Quevedo, F.: OBRAS DE DON FRANCISCO DE QUEVEDO
VILLEGAS. M. Rivadeneyra. España, 1859. Pp. 399 – 400.
HOLANDESES EN EL MAR DEL SUR 8
muchas imprudencias que terminaron rápidamente con un proyecto muy ambicioso y
osado.
El viaje de Brouwer sobre Chile llegó con la idea preconcebida de crear o tomar una
instalación permanente. Si bien toma en consideración una serie de relatos de pobladores
cercanos al Carelmapu, éstos son muy escasos, y además, no proporcionan una información
fidedigna de lo que sucede hacia el norte de Chiloé, tal como lo indica la relación del viaje.
Uno de los sujetos interrogados, admite que había una “gran abundancia de oro en Osorno
y aún más en Valdivia… que los indios usaban trozos de él como adorno”23 pero
advirtiendo de los peligros que significaron la destrucción de los indígenas en el
levantamiento de 1598, a modo de preámbulo de un violento desenlace. En cambio, otra
interrogada alude a la gran cantidad de indios que podrían ser encomendados, quienes son
“como esclavos para sus patrones”24. Tras la desastrosa estela dejada en Chiloé, y de la
subida a bordo de un importante contingente de indígenas “por su propia voluntad”,
Brouwer no alcanzó a llegar a Valdivia, puesto que falleció en su trayecto al interior de la
tripulación y lo relevó Elias Herckmans. La llegada a Valdivia (agosto de 1643) deparó
nuevos dilemas y contradicciones que no fueron resueltas por los holandeses.
La recepción de los indígenas hacia los holandeses en Valdivia fue rápida, y en
donde se dieron a conocer una serie de mercaderías para establecerlas como parte de un
rescate. Otro aspecto llamativo fue el hecho que se mostraron muy interesados en la
preparación de ejercicios bélicos para combatir a los españoles. Pero con el correr de los
días, los holandeses establecieron ante ellos los verdaderos objetivos de su presencia:
“ayudarles con armas y cuanto necesitasen contra los españoles”25 y ante esa situación, los
indios se mostraron muy contentos y se manifestaron en arengas holandesas-indígenas ante
un millar de estos últimos y los holandeses decidieron la construcción de un fuerte.
Con este prometedor cuadro inicial de cordiales relaciones, los flamencos enviaron
una embarcación a Brasil para mantener informado de lo favorable de las condiciones en
Valdivia para tratar de conseguir nuevos insumos y aprestos. Y no obstante, ellos
cometieron el error que condenaría la suerte de su empresa: “los holandeses comenzaron a
manifestar sus deseos de que se entregasen oro en cambio de armas… porque habían sido
23
Relación del Viaje de Enrique Brouwer a Valdivia en 1643 en OPÚSCULOS VARIOS DE J.T. MEDINA REUNIDOS
POR GUILLERMO FELIÚ CRUZ. TOMO III. Imprenta Universitaria. Chile, 1928. Pp. 97-98.
24
Op. Cit. Pp. 98-99.
25
Ibíd. Pp. 112
HOLANDESES EN EL MAR DEL SUR 9
informados, no sin razón, de que existía allí ese metal en abundancia”26, y ante el
establecimiento de condiciones irrisorias (no empleo de trabajo forzado o tributo), “los
caciques se miraron entonces fijamente los unos a los otros”27.
Evidentemente ese gesto condenó la empresa holandesa. Y que por cierto, los
españoles ya sabían de antemano de aquella situación28.
Durante el transcurso de los meses siguientes, la falta de víveres complicó la estadía
holandesa, puesto que los indígenas les respondieron que solamente dentro de un período
de cuatro o cinco meses les podrían entregar animales, lo que ya pareció muy extraño en la
tripulación, haciendo que los contactos entre ambas partes, en cuando a alimentos fuesen
inútiles.
Y de acuerdo a esas condiciones desfavorables, que también se sumaron a los
intentos de fuga de los navegantes, en un consejo realizado entre los tripulantes, decidieron
volver a Brasil: “en vista de que nos hallábamos escasos de provisiones y los chilenos se
mostraron inclinados a no proporcionárnoslas, o trabajar en las minas, debíamos pensar
en nuestra partida a fin de poder llegar a Brasil antes de que nos faltasen por completo”29.
Mientras tanto, las autoridades reales en Chile y Perú se encontraban evaluando la
situación de los hechos. Una de las cosas muy sorprendentes ante este evento fue la
evaluación hecha por el Marqués de Baides, quien reconoce que quedó perplejo al describir
que a la hora de crear un cuerpo militar en Chile, “la gente que como milita en este Reino
los más de ellos forzados de mala voluntad y raleas, y muchos viejos y ocupados en
diferentes facciones, como en otras ocasiones tengo escrito a Vuestra Excelencia, que es
más de la tercia parte los que no toman armas, y todos desean buscar medios para
escaparse y salir de este reino”30. Esta declaración, que si bien es muy sorprendente, fue un
fenómeno muy común durante el desarrollo de tropas militares – y de la falta de pertrechos
– durante el siglo XVII en Chile31.
26
Ibíd. Pp. 115
27
Ibíd. Pp. 116
28
CHCh XLV. Copia de carta que el señor Marqués de Baides, gobernador del Reino de Chile, escribió al excelentísimo
señor Marqués de Mancera, Virrey del Perú (3 de Diciembre de 1643). Pp. 424 – 430.
29
Op. Cit. Pp. 122 – 123.
30
CHCh XLV. Copia de carta que el señor Marqués de Baides, gobernador del Reino de Chile, escribió al excelentísimo
señor Marqués de Mancera, Virrey del Perú (16 de Noviembre de 1643). Pp. 401 – 409.
31
Villalobos, S.: Op. Cit. Pp. 18 – 26. Este apartado precisa sobre la calidad, composición, condiciones y descenso de las
tropas militares durante el siglo XVII.
HOLANDESES EN EL MAR DEL SUR 10
La declaración de un testigo holandés capturado en los combates de Chiloé delante
de las autoridades hispanas, viene a rectificar las reales intenciones de la expedición de
Brouwer: no tenía propósito de intercambiar mercadería, sino estaba preparada con toda
clase de armas para asaltar y fortificar Valdivia32. Con estos y otros antecedentes, los
españoles confirman todos los malestares y problemas de esta expedición, a tal punto, que
desde Lima se decide reconstruir el sitio valdiviano ya cuando los flamencos no se
encontraban en dicho sitio33.
Mucha de estas informaciones acerca de las desaventuras de esta empresa llegó a
Europa. Dentro de este contexto, la poesía española denunció la actitud holandesa en la
sátira de Francisco de Quevedo:
“Dio una tormenta en un puerto de Chile con un navío de olandeses, que por su
sedición y robos son propiamente dádiva de las borrascas y de los furores del viento”.
Y ante la posibilidad de concretar un pacto con los indígenas:
“Ni es verdad que nosotros somos vuestra semejanza porque conservándonos en la
patria que nos dio la naturaleza, defendemos no que es nuestro, conservamos la libertad y
no la robamos”34.
Finalmente, los holandeses no volverán a concretar alguna aspiración colonial en el
Mar del Sur.
IV. A modo de cierre.
En vista de todo lo anterior ¿Qué valoración final se puede realizar en torno a la
presencia de los holandeses en Chile? A decir verdad, las primeras exploraciones realizadas
por estos holandeses obedeció a un proceso de expansión económica desde Europa con la
posibilidad de acortar las barreras de la distancia con las valoradas Molucas, pero en ningún
32
CHCh XLV. Declaración que prestó en la ciudad de Concepción, en 23 de Noviembre de 1643, un holandés que fue
apresado en Chiloé (23 de Noviembre de 1643). Pp. 413 - 426.
33
Lynch, J.: Op. Cit. Pp. 191.
34
La hora de todos y la fortuna con seso, XXXVI. Pp. 410 – 411.
HOLANDESES EN EL MAR DEL SUR 11
caso a llegó a ser una empresa dirigida directamente por alguna autoridad real, y por ende,
no existiendo objetivos específicos en Chile; en cambio, la expedición de Brouwer, a pesar
de ser autorizada por Mauricio de Nassau, refleja la imprudencia de sus objetivos y del
escaso conocimiento del sur de Chile y de todas las problemáticas históricas que aquejaron
a los indios adyacentes a Valdivia y sus alrededores.
Y así, el Mar del Sur, ante su inmensidad, comienza a despedir a piratas, corsarios y
filibusteros desde sus costas de manera progresiva, para así, dar paso a exploraciones
científicas durante los siglos XVII y XIX.
HOLANDESES EN EL MAR DEL SUR 12
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