La web 2.0
Nuevas herramientas facilitan la generación y administración
de contenido.
Procesos colectivos y colaborativos generan herramientas
intuitivas, gratuitas y de fácil apropiación.
Llegada de la banda ancha abre el camino para la convergencia
de medios y soportes en el contenido: texto, audio, video, etc.
Gran parte de ese contenido es producido y moderado por
los propios usuarios (y por tanto, por la comunidad en sí).
Disminuyen considerablemente los procesos de mediación.
El contenido se vuelve accesible, se distribuye y redistribuye.
La información, y el poder, se reparten
La oferta de medios y fuentes de información se multiplica.
Nuevo panorama ofrece tanto especialización y
microsegmentación, como saturación.
Los medios tradicionales y las fuentes oficiales pierden en internet
el monopolio de la generación de contenido.
Pierden también el control sobre la agenda. Nuevos temas
e intereses pueden posicionarse desde iniciativas espontáneas.
Los ciudadanos estrenan la novedad generando caudales
improcesables de contenido: contenido bueno y contenido malo.
El consumo y la producción de información se socializan.
Redes sociales, blogs y microblogging estimulan el aporte colectivo,
la retroalimentación y la generación de opinión pública.
Temblor en California.
29 de julio de 2008.
Liberación de Ingrid Betancourt.
2 de julio de 2008.
Accidente aéreo en Aeropuerto de Barajas, Madrid.
20 de agosto de 2008.
Temblor en la zona sur, Costa Rica.
19 de noviembre de 2008.
Terremoto en Cinchona.
8 de enero de 2009.
Accidente aéreo en el Río
Hudson, New York.
15 de enero de 2009.
Arresto de @jeanfer por caso Rosenberg, Guatemala.
14 de mayo de 2009.
Crisis post-electoral en Irán.
Desde mediados de junio 2009.
Golpe de estado en Honduras.
Desde 28 de junio 2009.
No podemos seguir hablando
de un fenómeno en internet,
o de la web 2.0.
Es una realidad.
La que estamos viviendo no es sólo una revolución tecnológica,
es ante todo social. La mueve la gente.
Las nuevas herramientas en línea
están al servicio de los usos
y apropiaciones que hagamos de ellas,
muchas veces insospechados
incluso para los propios desarrolladores
de las tecnologías.
Los medios de comunicación, como muchos otros actores, se han
visto forzados a un proceso de adaptación contínua, ante la evolución
en los usos de las herramientas online.
No son las academias,
ni las corporaciones de medios,
ni los gurús,
ni los periodistas,
ni los investigadores,
ni los anunciantes,
los que están marcando las pautas.
Todos ellos vienen detrás.
Adelante va la gente.
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