" Un paseo por la historia " Grecia
 
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El matrimonio en Grecia -Procesión nupcial griega.  -La escena está pintada en una caja de cosméticos. -Encuentra  en el d...
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Teseo y la leyenda del Minotauro Teseo  es otro de los héroes, comparable a Hércules. Era hijo del rey Egeo. Cuando llegó ...
La guerra de Troya Todo comenzó cuando  Paris , hijo de  Príamo , rey de Troya, raptó a la bellísima  Elena , esposa de Me...
 
Tras diez años luchando en la guerra de Troya, Ulises emprendió la vuelta a su hogar, Ítaca. El viaje de regreso duró otro...
 
En Etolia, fueron agasajados por  Éolo , dios del viento. Les entregó un odre que contenía los vientos, pero la tripulació...
La única nave que le quedaba a Ulises llegó a la  isla de Eea , donde la maga  Circe  convertía en animales a todos los ex...
Las  Sirenas  eran monstruos mitad mujeres, mitad peces, que con sus cantos atraían a los marineros hasta unas rocas donde...
Tras veinte años de ausencia, Ulises, disfrazado de mendigo acude a su palacio, donde comprueba que su mujer,  Penélope , ...
Los doce trabajos de Hércules El león de Nemea Euristeo ordenó a hércules que diera muerte al león de Nemea, una fiera con...
La hidra de Lerna Era  una serpiente de nueve cabezas, colosal en sus proporciones, sus escamas duras como el acero y su a...
El jabalí de Erimanto El tercero de los trabajos consiste en capturar a un jabalí enorme y muy feroz que vivía en el monte...
La cierva de Cerinia La cierva de Cerinia era un extraño y hermoso animal. Tenía los cuernos de oro y las pezuñas de bronc...
Los establos de Augías Quinto trabajo de Hércules. Debía limpiar los establos de Augías, rey de la Élide. Augías pensó que...
El toro de Creta Era un animal muy hermoso que se volvió loco, arrasando todo cuanto tenía a su paso. Hércules debía captu...
Las aves del lago Estínfalo   Esta vez Euristeo le mandó a Hércules liberar la ciudad de Estínfalo de las aves que se guar...
Las yeguas de Diomedes El octavo de  los doce trabajos  de  Hércules  consistía en capturar a las veinte Yeguas de Diomede...
El cinturón de Hipólita   En esta ocasión, Hércules debía conseguir el cinturón de Hipólita, reina de las Amazonas. Cuando...
Los bueyes de Gerión   Esta vez debía buscar al gigante Gerión, darle muerte y robarle sus ganados. Gerión era un gigante ...
Las manzanas de oro Euristeo ordena a Hércules que robe las mazanas de oro del Jardín de las Hespérides. Estas manzanas pe...
El Can Cerbero Duodécimo y último trabajo de Hércules. Esta vez Heuristeo ordenó a Hércules que le trajera al Can Cerbero,...
FÁBULAS DE ESOPO
EL VIENTO Y EL SOL En cierta ocasión, el viento y el sol quisieron saber cuál de los dos era el más fuerte.   En aquel mis...
EL ASNO Y EL LOBO Un asno, al ver que se acercaba un lobo y no podía escapar de su enemigo temido, simuló estar cojo. El l...
LA ZORRA Y EL PERRO Una zorra se introdujo disimuladamente en un rebaño de ovejas y, fingiendo amor maternal, acercó a su ...
LA ZORRA Y EL CUERVO Cierto cuervo, de los feos el primero, robó un queso y, llevando su botín, fue a saborearlo en la cop...
RATÓN CAMPESTRE Y RATÓN CORTESANO Un ratón campesino tenía por amigo a otro de la corte, y lo invitó a que fuese a comer a...
EL CABALLO Y EL ASNO Un asno y un caballo, seguidos por su amo, marchaban por un camino. El caballo no llevaba carga algun...
LA CIGARRA Y LA HORMIGA Una hormiga, llegado el verano, recogía afanosamente granos de trigo y cebada, guardándolos en su ...
EL LOBO Y EL PERRO Se encontró un lobo con un corpulento perro sujeto por un collar, y le preguntó:  - ¿ Quién te ha encad...
EL LOBO Y EL PASTOR Acompañaba un lobo a un rebaño de ovejas pero sin hacerles daño. Al principio el pastor lo observaba y...
EL RATÓN Y LA RANA Un ratón de tierra se hizo amigo de una rana, para desgracia suya. La rana, obedeciendo a desviadas int...
EL LEÓN Y EL RATÓN Unos ratoncitos, jugando aturdidamente en un prado, despertaron a un león que dormía plácidamente al pi...
LA ZORRA Y LA CIGÜEÑA Cada día, cuando don Zorro se encontraba con su nueva vecina, la Cigüeña, la saludaba cortésmente. P...
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Un paseo por la historia.Grecia

  1. 1. " Un paseo por la historia " Grecia
  2. 3. ARQUITECTURA
  3. 9. ACRÓPOLIS
  4. 13. Alfabeto
  5. 14. FILÓSOFOS
  6. 16. Escenas cotidianas
  7. 17. El matrimonio en Grecia -Procesión nupcial griega. -La escena está pintada en una caja de cosméticos. -Encuentra en el dibujo a la novia, a su madre y a su suegra.
  8. 18. Olimpiadas
  9. 20. Teseo y la leyenda del Minotauro Teseo es otro de los héroes, comparable a Hércules. Era hijo del rey Egeo. Cuando llegó a la adolescencia marchó hacia Atenas, eliminando, de paso, los numerosos bandidos que proliferaban en los caminos. Atenas debía enviar un tributo al rey Minos de Creta , que consistía en el sacrificio de siete doncellas y siete jóvenes, que serían devorados por el monstruo Minotauro . Teseo se presentó voluntariamente para ser parte de la ofrenda y, así, poder enfrentarse al Minotauro . Al llegar a Creta, la princesa Ariadna se enamoró de Teseo y le propuso ayudarle a derrotar al Minotauro , a cambio de que se la llevara con él de vuelta a Atenas y la convirtiera en su esposa. Teseo aceptó. La ayuda de Ariadna consistió en dar a Teseo un ovillo de hilo que éste ató por uno de los extremos a la puerta del laberinto y que iba desenrollando a medida que avanzaba. Así llegó a la cámara del monstruo donde le dio muerte. A continuación recogió el hilo y así pudo salir del laberinto e inmediatamente, acompañado por el resto de atenienses y por Ariadna, embarcó de vuelta a Atenas, tras hundir los barcos cretenses para impedir una posible persecución.
  10. 21. La guerra de Troya Todo comenzó cuando Paris , hijo de Príamo , rey de Troya, raptó a la bellísima Elena , esposa de Menelao, rey de Esparta.  Menelao reunió en un gran ejército a todos los reyes y héroes de Grecia para poder recuperar a su esposa. El jefe de las fuerzas griegas era Agamenón , rey de Micenas y hermano de Menelao. Bajo las órdenes de Agamenón, los griegos pusieron sitio a la ciudad de Troya.  Durante nueve años los griegos mantuvieron el sitio imponiendo a Troya dramática y angustiosa situación. Agamenón quita a Aquiles su esclava Briseida. Entonces, Aquiles se retira a su tienda y decide no tomar parte en la lucha. Desde ese momento, la guerra se fue agravando poco a poco para los griegos, que sufrían una fuerte presión sin Aquiles. Patroclo , compañero de armas de Aquiles , viendo que éste no combatía, le quitó su armadura, se hizo pasar por él y tomo parte en la lucha, pero fue derrotado por Héctor , el mejor guerrero del bando troyano. Aquiles, apenado por la pérdida de su amigo, regresa al campo de batalla para vengarlo. Tras haber matado a muchos troyanos, Aquiles pudo finalmente encontrar a su principal adversario, Héctor. Ambos héroes se enfrentan y vence Aquiles. Poco después, Paris dispara una flecha al talón de Aquiles y éste muere. Tras la muerte del guerrero más grande, los griegos decidieron aplicar la astucia para tomar Troya, ideando el siguiente plan: construyeron un gigantesco caballo de madera en el que se introdujeron varios soldados, quemaron sus tiendas y su campamento y fingieron que partían con sus naves de vuelta a Grecia Los troyanos pensando que el enorme caballo era un regalo, lo introdujeron en la ciudad e hicieron una gran celebración. Al caer la noche, los griegos salieron del caballo y abrieron las puertas de la ciudad al resto de sus compañeros que la destruyeron y saquearon fácilmente
  11. 23. Tras diez años luchando en la guerra de Troya, Ulises emprendió la vuelta a su hogar, Ítaca. El viaje de regreso duró otros diez años, en los que tuvo que afrontar numerosos problemas y obstáculos entre los que cabe destacar los siguientes: En el país de los Lotófagos , éstos obsequiaron a Ulises y a sus hombres con el loto, un fruto exquisito que provocaba el olvido. Ulises tuvo que llevarse a la fuerza a los marineros que lo habían probado. Luego llegaron a la tierra de los Cíclopes donde Polifemo sorprendió a Ulises y a algunos de sus compañeros dentro su gruta y los capturó taponando la entrada con una enorme piedra. Para escapar, Ulises emborrachó a Polifemo con el vino que le había regalado Marón y después le cegó su único ojo. A los gritos de Polifemo aparecieron otros Cíclopes, pero como Ulises le había dicho que se llamaba "Nadie", cuando los otros Cíclopes le preguntaban que le pasaba, Polifemo respondía que le había cegado "Nadie". Por lo que pensaron que estaba loco y se marcharon. Después, todos los marineros salieron colgados de la parte inferior de las ovejas que el Cíclope tenia en su cueva y a las que dejaba salir a pastar de una en una palpándoles los lomos, para que no se escapasen los prisioneros, aprovechándose de la ceguera que le habían provocado. Ulises y su regraso a Itaca
  12. 25. En Etolia, fueron agasajados por Éolo , dios del viento. Les entregó un odre que contenía los vientos, pero la tripulación pensando que se trataba de tesoros, abrió el odre. Se desencadenó una ventisca que les arrojó de nuevo a las costas de Etolia, pero avisado de la oposición de los dioses, Éolo se negó a ayudarles otra vez.
  13. 26. La única nave que le quedaba a Ulises llegó a la isla de Eea , donde la maga Circe convertía en animales a todos los extranjeros que llegaban a sus dominios. Con ayuda de Hermes, Ulises consigue que Circe devuelva su verdadera forma a sus compañeros. A continuación, parte, de nuevo, hacia Ítaca, no sin que antes Circe le aconseje como enfrentarse a los monstruos que le esperan a lo largo del camino: las Sirenas, Escila y Caribdis.
  14. 27. Las Sirenas eran monstruos mitad mujeres, mitad peces, que con sus cantos atraían a los marineros hasta unas rocas donde los barcos se estrellaban y los navegantes eran devorados. Ulises, según las indicaciones de Circe, taponó los oídos de sus hombres con cera de modo que no oyeran los mágicos cantos. Sólo él, que deseaba oírlas, no se los taponó, pero tomó la precaución de pedir a la tripulación que le atase fuertemente al mástil. La leyenda cuenta que tras este fracaso las Sirenas se sumergieron en el mar y no volvieron a molestar a los marineros.
  15. 28. Tras veinte años de ausencia, Ulises, disfrazado de mendigo acude a su palacio, donde comprueba que su mujer, Penélope , tenía muchos pretendientes, que cautivados por su belleza, pugnaban entre sí por casarse con ella. Durante estos años, en los que se dio por muerto a Ulises, Penélope confiando que su marido regresaría algún día, engañaba a sus pretendientes diciendo que el día que terminase de tejer una tela se casaría con uno de ellos. Pero lo que bordaba de día lo deshacía al llegar la noche. Un día Telémaco, hijo de Ulises y de Penélope anuncia que su madre se casará con aquel que emule una hazaña realizada por su padre tiempo atrás. La prueba consiste en hacer pasar una flecha a través de doce anillos con el arco que Ífito le regaló a Ulises en su juventud. Sólo Ulises logró repetir la hazaña, los pretendientes ni siquiera lograron tensar el arco.
  16. 29. Los doce trabajos de Hércules El león de Nemea Euristeo ordenó a hércules que diera muerte al león de Nemea, una fiera con piel dura como una piedra que de día se escondía y por la noche mataba a cuantas personas se cruzaban con él. Hércules intentó acabar con el león lanzando sus flechas, pero el animal tenía la piel tan dura y era tan feroz y voraz que el esfuerzo fue inútil. Hércules entonces, cerró con rocas una de las salidas de la cueva del animal, lo acorraló dentro y utilizando sus propios brazos, lo asfixió. Posteriormente, arrancó su piel y se la colocó sobre sus espaldas y la cabeza a modo de casco, volviendo victorioso a Argos
  17. 30. La hidra de Lerna Era una serpiente de nueve cabezas, colosal en sus proporciones, sus escamas duras como el acero y su aliento era venenoso y mortal pues desprendía gases tóxicos. Aunque Hércules cortaba sus cabezas, de cada cada una de las cabezas que seccionaba, cicatrizando la herida e impidiendo que herida brotaban otras dos multiplicándose el peligro, asimismo de la sangre que manaba y que caía al suelo crecían escorpiones. Apoyado por su sobrino Yolao, Hércules le mando hacer un fuego en el bosque que les rodeaba, esto le permitió quemar con los troncos ardientes de nuevo crecieran otras. Viendo que la del medio era inmortal, la cortó con su espada, y la enterró, colocando sobre ella una enorme roca.
  18. 31. El jabalí de Erimanto El tercero de los trabajos consiste en capturar a un jabalí enorme y muy feroz que vivía en el monte Erimanto . Cuando vió al jabalí bañándose en un charco de agua, le lanzó un grito de desafío y echó a correr como si tuviera miedo hacia la zona de la montaña más cubierta de nieve. Debido al espesor de ésta, el animal se fatigó. Así, le fue mucho más sencillo a Hércules someterlo y llevárselo consigo.
  19. 32. La cierva de Cerinia La cierva de Cerinia era un extraño y hermoso animal. Tenía los cuernos de oro y las pezuñas de bronce. Era tal su agilidad y velocidad que Hércules tardó un año entero en su empresa. El animal recorrió todo el mundo conocido. E xhausta y sedienta, se detuvo a beber en el río. Entonces, Hércules, la hirió levemente con una flecha haciendo relativamente sencillo el apresarla y cargar con ella.
  20. 33. Los establos de Augías Quinto trabajo de Hércules. Debía limpiar los establos de Augías, rey de la Élide. Augías pensó que Hércules estaba loco y le dijo que si los limpiaba en un día recibiría en recompensa la décima parte de los rebaños. Hércules encauzó dos ríos que dirigió hacia los establos, en los que previamente hizo dos boquetes; uno en un costado por el que penetró el caudal y otro en el costado opuesto que sirvió de desagüe. En pocas horas las cuadras resplandecían como espejos.
  21. 34. El toro de Creta Era un animal muy hermoso que se volvió loco, arrasando todo cuanto tenía a su paso. Hércules debía capturar a la bestia. Tras un breve forcejeo, lo agarró por los cuernos, se lo cargó en la espalda y se lo llevó vivo a Euristeo, el cual al ver al animal, corrió a meterse en la tinaja y le dijo a Hércules que se lo llevara de allí.
  22. 35. Las aves del lago Estínfalo Esta vez Euristeo le mandó a Hércules liberar la ciudad de Estínfalo de las aves que se guarecen en un bosque cercano al lago. Son una multitud de aves terribles, con picos, garras y plumas de bronce, que devoran las cosechas e incluso a las personas. Cuando Hércules llegó a Estínfalo sin muchas ilusiones de poder llevar a término su trabajo se le apareció Atenea que le entregó unas grandes castañuelas de bronce. Hércules subió a una colina y tocó las castañuelas con lo cual las aves se asustaron y emprendieron el vuelo, alejándose de la protección de los árboles. Hércules con sus flechas envenenadas las fue haciendo caer una por una acabando con todas ellas.
  23. 36. Las yeguas de Diomedes El octavo de los doce trabajos de Hércules consistía en capturar a las veinte Yeguas de Diomedes, que comían carne humana. Éste las tenía atadas con cadenas y las alimentaba con la carne de sus inocentes huéspedes. Hércules consiguió arrebatárselas a Diomedes , quien fue con su ejército a atacar a Hércules , pero él lo mató arrojando su cuerpo a las yeguas. Tras devorarlo, las yeguas se volvieron tan mansas que el héroe las pudo atar al carro de Diomedes y se las llevó a Mecenas.
  24. 37. El cinturón de Hipólita En esta ocasión, Hércules debía conseguir el cinturón de Hipólita, reina de las Amazonas. Cuando llegó a Temiscira, Hipólita le dio la bienvenida y lo invitó a pasar unos días ya que lo admiraba. La diosa Hera, que odiaba a Hércules, se disfrazó de Amazonas y sembró el rumor de que éste quería raptar a la reina Hipólita, por lo que los hombres de Hércules y las guerreras amazonas iniciaron una batalla, pero al final todo se aclaró e Hipólita entregó el cinturón a Hércules.
  25. 38. Los bueyes de Gerión Esta vez debía buscar al gigante Gerión, darle muerte y robarle sus ganados. Gerión era un gigante de tres cuerpos unidos por el vientre. Tenía al cuidado de su gran rebaño a un perro de bicéfalo hermano del Can Cerbero, el guardián de los infiernos. Cuando llegó le salió al encuentro el perro Ortro, al que Hércules abatió a mazazos. Después salió el gigante Gerión al que Hércules abatió con certeros flechazos. Hércules emprendió el camino de regreso llevando consigo los rebaños de Gerión. El camino fue fatigoso y perdió algunos bueyes.
  26. 39. Las manzanas de oro Euristeo ordena a Hércules que robe las mazanas de oro del Jardín de las Hespérides. Estas manzanas pertenecían a Hera y estaban custodiadas por un dragón de 3 cabezas. Hercules tras superar varios peligros consiguió llegar al jardín, matar al dragón y llevarse las manzanas. Al entregárselas a Euristeo le dijo que provocaría la cólera de los dioses por lo que Euristeo las rechazó. Hércules se las entregó a Atenea y ella las volvió a poner donde estaban.
  27. 40. El Can Cerbero Duodécimo y último trabajo de Hércules. Esta vez Heuristeo ordenó a Hércules que le trajera al Can Cerbero, que custodiaba las puertas del infierno. El Can Cerbero era un perro monstruoso de tres cabezas y cola de serpiente. Hércules lo venció con sus propias manos y se lo llevó vivo ante Euristeo. Cuando Euristeo lo vio llegar se metió corriendo en su tinaja y le dio la libertad a Hércules, el cual, volvió a poner al Can Cerbero en la puerta del infierno, el lugar que le correspondía.
  28. 41. FÁBULAS DE ESOPO
  29. 42. EL VIENTO Y EL SOL En cierta ocasión, el viento y el sol quisieron saber cuál de los dos era el más fuerte. En aquel mismo instante apareció un hombre en el camino. - ¿Ves aquel hombre con su capa? - intervino el viento -. Quien consiga quitársela será el vencedor. El viento lo intento en primer lugar, y sopló tan fuerte como un huracán. Entonces el hombre, para librarse de él, se abrigaba mejor y, cuanto más fuerte soplaba, tanto más se sujetaba la capa con las manos.Desalentado el viento, dejó de soplar. A su vez, el sol, sin hacer ruido, envió sus calurosos rayos con más ardor que de costumbre. El hombre comenzó a sudar y al no poder resistir tanto calor, se quitó la capa. Entonces el sol fue declarado vencedor. MÁS VALE MAÑA QUE FUERZA.
  30. 43. EL ASNO Y EL LOBO Un asno, al ver que se acercaba un lobo y no podía escapar de su enemigo temido, simuló estar cojo. El lobo se acercó y le preguntó la causa de su cojera. El asno respondió que al saltar un cerco se había clavado una espina y que prefería morir antes que seguir soportando un dolor tan agudo. - Quíteme, por favor, esta espina, señor lobo, y devóreme cuando guste, sin temor a lastimarse la boca. - El lobo se dejó convencer mansamente; pero, al levantar la pata del borrico para examinarla, recibió una coz tan fuerte que se quedó sin un solo diente. El lobo, malherido, dijo llorando su desventura: - Bien merecido lo tengo porque, siendo mi oficio de carnicero, ¿cómo se me ocurrió hacer de curandero? – HABLEMOS CON RAZÓN: NO TIENE JUICIO QUIEN DEJA EL PROPIO POR AJENO OFICIO
  31. 44. LA ZORRA Y EL PERRO Una zorra se introdujo disimuladamente en un rebaño de ovejas y, fingiendo amor maternal, acercó a su pecho a un corderillo recién nacido, simulando acariciarlo. Uno de los perros que cuidaba a los borregos, viendo a la indeseable en actitud tan ladina, se acercó rápidamente y la interrogó de esta manera: - ¿Qué hace aquí, doña zorra la embustera? - Halago y juego con este corderillo, amigo mío. - ¡Pues suéltelo de inmediato si no desea conocer el halago de mis dientes! QUIEN SE ACOSTUMBRA AL ENGAÑO ÉL MISMO LABRA SU DAÑO.
  32. 45. LA ZORRA Y EL CUERVO Cierto cuervo, de los feos el primero, robó un queso y, llevando su botín, fue a saborearlo en la copa de un árbol. En estas circunstancias lo vio un zorro muy astuto y comenzó a adularlo con la intención de arrebatárselo. - Ciertamente, hermosa ave, no existe entre todos los pájaros quien tenga la brillantez de tus plumas, ni tu gallardía y belleza. Si tu voz es tan melodiosa como deslumbrante tu plumaje, creo, y con razón, que no habrá entre las aves quien te iguale en perfección. Envanecido el cuervo por este elogio, quiso demostrar al galante zorro la armonía de su voz. Al comenzar a graznar, dejó caer el queso de su negro pico. El astuto zorro, que no deseaba otra cosa, cogió entre sus dientes la suculenta presa y, dejando burlado al cuervo, se puso a devorarla bajo la sombra de un árbol. QUIEN A LOS ADULADORES OYE NADA BUENO ESPERE DE ELLOS.
  33. 46. RATÓN CAMPESTRE Y RATÓN CORTESANO Un ratón campesino tenía por amigo a otro de la corte, y lo invitó a que fuese a comer a la campiña. Mas como sólo podía ofrecerle trigo y yerbajos, el ratón cortesano le dijo: -¿Sabes, amigo, que llevas una vida de hormiga? En cambio yo poseo bienes en abundancia. Ven conmigo y a tu disposición los tendrás. Partieron ambos para la corte. Mostró el ratón ciudadano a su amigo trigo y legumbres, higos y queso, frutas y miel. Maravillado el ratón campesino, bendecía a su amigo de todo corazón y renegaba de su mala suerte. Dispuestos ya a darse un festín, un hombre abrió de pronto la puerta. Espantados por el ruido, los dos ratones se lanzaron temerosos a los agujeros. Volvieron luego a buscar higos secos, pero otra persona incursionó en el lugar, y al verla, los dos amigos se precipitaron nuevamente en una rendija para esconderse. Entonces el ratón de los campos, olvidándose de su hambre, suspiró y dijo al ratón cortesano: -Adiós, amigo, veo que comes hasta hartarte y que estás muy satisfecho; pero es al precio de mil peligros y constantes temores. Yo, en cambio, soy un pobrete y vivo mordisqueando la cebada y el trigo, mas sin congojas ni temores hacia nadie. Puedes vivir con lujos y problemas, o en la tranquila pobreza.
  34. 47. EL CABALLO Y EL ASNO Un asno y un caballo, seguidos por su amo, marchaban por un camino. El caballo no llevaba carga alguna, pero era tan pesada la del asno que a duras penas le permitía moverse, por lo cual pidió a su compañero que le ayudase a llevar parte de ella. El caballo egoísta y de mal temperamento, se negó a prestar ayuda a su camarada, que jadeante y sin aliento cayó muerto en el camino. El amo intentó inútilmente aliviar al asno, pero por desgracia era ya demasiado tarde. Entonces, obligado por las circunstancias, colocó la carga sobre el caballo junto con la piel del asno muerto. De esta suerte el caballo, que por egoísta no había querido auxiliar a su compañero, se vio obligado a llevar toda la carga. OFREZCAMOS NUESTRA AYUDA AL NECESITADO PUES NADA GANAREMOS SIENDO EGOÍSTAS.
  35. 48. LA CIGARRA Y LA HORMIGA Una hormiga, llegado el verano, recogía afanosamente granos de trigo y cebada, guardándolos en su granero para alimentarse en el invierno. La cigarra, que pasaba el día cantando, se sorprendió de verla tan trabajadora en época en que los animales, dejando sus faenas, se abandonan a la buena vida y a la diversión. Calló la hormiga, pero cuando llegó el invierno y con él la escasez de provisiones, la cigarra, hambrienta, fue a pedirle a la hormiga unos cuantos granos para alimentarse. Entonces la hormiga le replicó: -Ya ves, holgazana, si hubieras trabajado en el momento oportuno, hoy no carecerías de alimento. Canta pues ahora, mientras yo como. SI EL OCIO TE CAUSA TEDIO, EL TRABAJO ES BUEN REMEDIO.
  36. 49. EL LOBO Y EL PERRO Se encontró un lobo con un corpulento perro sujeto por un collar, y le preguntó: - ¿ Quién te ha encadenado y quién te ha  alimentado de esa forma ? - Mi amo, el cazador - respondió el perro. - ¡ Que los dioses nos libren a los lobos de semejante destino ! Prefiero morir de hambre a tener que cargar tan pesado collar.
  37. 50. EL LOBO Y EL PASTOR Acompañaba un lobo a un rebaño de ovejas pero sin hacerles daño. Al principio el pastor lo observaba y tenía cuidado de él como un enemigo. Pero como el lobo le seguía y en ningún momento intentó robo alguno, llegó a pensar el pastor que más bien tenía un guardián de aliado. Cierto día, teniendo el pastor necesidad de ir al pueblo, dejó sus ovejas confiadamente junto al lobo y se marchó. El lobo, al ver llegado el momento oportuno, se lanzó sobre el rebaño y devoró casi todo. Cuando regresó el pastor y vio todo lo sucedido  exclamó: - Bien merecido lo tengo; porque ¿ De dónde saqué confiar las ovejas a un lobo ?
  38. 51. EL RATÓN Y LA RANA Un ratón de tierra se hizo amigo de una rana, para desgracia suya. La rana, obedeciendo a desviadas intenciones de burla, ató la pata del ratón a su propia pata. Marcharon entonces primero por tierra para comer trigo, luego se acercaron a la orilla del pantano. La rana, dando un salto arrastró hasta el fondo al ratón, mientras que retozaba en el agua lanzando sus conocidos gritos. El desdichado ratón, hinchado de agua, se ahogó, quedando a flote atado a la pata de la rana. Los vio un milano que por ahí volaba y apresó al ratón con sus garras, arrastrando con él a la rana encadenada, quien también sirvió de cena al milano. Toda acción que se hace con intenciones de maldad, siempre termina en contra del mismo que la comete.
  39. 52. EL LEÓN Y EL RATÓN Unos ratoncitos, jugando aturdidamente en un prado, despertaron a un león que dormía plácidamente al pie de un árbol. La fiera, levantándose de pronto, atrapó entre sus garras al más atrevido de la pandilla. El ratoncillo, preso del terror, prometió al león que si le perdonaba la vida la emplearía en servirlo; y aunque esta promesa lo hizo reír, el león terminó por soltarlo. Tiempo después, la fiera cayó en las redes que un cazador le había tendido. Como a pesar de su fuerza no podía librarse, atronó la selva con sus furiosos rugidos. El ratoncillo, al oírlo, acudió presuroso y rompió las redes con sus afilados dientes. De este modo el pequeño prisionero cumplió su promesa y salvó la vida del rey de los animales. El león meditó seriamente sobre el favor que acababa de recibir y prometió ser en adelante más generoso. EN LOS CAMBIOS DE FORTUNA, LOS PODEROSOS NECESITAN LA AYUDA DE LOS DÉBILES.
  40. 53. LA ZORRA Y LA CIGÜEÑA Cada día, cuando don Zorro se encontraba con su nueva vecina, la Cigüeña, la saludaba cortésmente. Pasado un tiempo los dos se hicieron muy amigos. Un día don Zorro, para celebrar su amistad, invitó a comer a la Cigüeña. La recibió con gran entusiasmo y la hizo pasar al comedor. Tras charlar un rato se dispusieron a comer. Pero don Zorro era muy aficionado a las bromas y se propuso gastarle una a su invitada. Preparó una exquisita sopa de marisco y la sirvió en dos platos llanos. La pobre Cigüeña, con su largo pico no podía comer un alimento tan líquido. Tras una hora de grandes esfuerzos, desistió y se quedo sin comer. Mientras don Zorro, entre risitas, se zampaba el caldo con grandes lametones. La Cigüeña, que no era tonta, disimulo su enojo. Y al despedirse dio las gracias a su amigo, recordándole que estaba invitado a comer a su casa. Al día siguiente, don Zorro, con un hambre atroz, se presento a la hora de comer en casa de su vecina. Al entrar sintió un agradable olorcillo que le hizo la boca agua. Pero el contento duro poco, porque el exquisito guiso estaba en el fondo de un jarro de largo y estrecho cuello, al que fácilmente llegaba la Cigüeña con su largo pico, pero no el corto hocico del Zorro.Claro está, don Zorro se quedo sin probar bocado. Y con el rabo entre las piernas y el estómago vacío, se despidió de la Cigüeña, mientras oía una vocecita interior que le decía: “El que la hace”, la paga”.

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