Offe partidos y nuevos movimientos sociales

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Offe partidos y nuevos movimientos sociales

  1. 1. Partidos políticos y nuevos movimientos socialesCLAUS OFFE1. El viejo paradigmaMientras que es probablemente correcto insistir, siguiendo a MaxWeber, en que no puede darse una definición sustantiva yesencialista del campo de la política, y en que todo intento de definiren general lo que designamos como "lo político" conducenecesariamente a un concepto instrumental formal (tal comoregulación colectiva coercitiva, o soberanía territorial, o asignaciónautoritaria de valores), es posible, sin embargo, especificar quécuestiones sustanciales están politizadas en cualquier coyuntura daday en cualquier sociedad histórica dada. Mientras que todo puede serobjeto de transacción política, no todo puede ser político al mismotiempo. En cualquier política dada hay siempre un marco valorativocompartido relativamente estable y relativamente dominante pormedio del que los intereses se reconocen como tales. En cualquiermomento y en cualquier sociedad dada, hay siempre unaconfiguración "hegemónica" de los temas que, en general, seconsidera que merecen tener prioridad y ser tratados como centrales,y respecto a los que se mide ante todo el éxito y el progreso político,mientras que otros quedan marginados o se consideran comocompletamente "extraños" a la política. La teoría de la modernizaciónha tratado de construir secuencias de desarrollo en las que aparecentemas como construcción de la nación, ciudadanía, participación oredistribución, afirmándose que se desplazan del centro hacia fuera yde fuera hacia el centro de lo político con una cierta secuenciatemporal.En tal sentido, los temas claves hoy en el orden de la política enEuropa Occidental, durante el periodo que se extiende desde losprimeros años de la posguerra hasta el inicio de los setenta, se hanreferido al crecimiento económico, la distribución y la seguridad. En elplano de las encuestas se reflejan estos asuntos centrales de la «viejapolítica» (Baker y otros 1981 págs. 136 y ss.), en las respuestas a lapregunta sobre lo que «la gente cree que son las cuestiones másimportantes que se plantean a la sociedad». En la política alemanasiguieron jugando un papel subordinado cuestiones referentes a laconstrucción del Estado y de la nación en conexión con exigencias de«reunificación» y con varios conflictos Este-Oeste relacionados con el"status" de Berlín Occidental, que han de considerarse como residuosde un orden político anterior y como algo especial de la políticaalemana en el período de la posguerra, de la misma manera quejugaron un papel cuestiones de descolonización en la política francesay británica. Mientras que en estos países jugaban un papelsecundario las cuestiones referentes a la unidad, los límites y laredefinición de la soberanía nacional y del territorio nacional,brillaban aún más por su ausencia los conflictos sobre el ordenconstitucional y legal de las sociedades nacionales. El orden social,económico y político adoptado al final de los anos cuarenta y
  2. 2. principios de los cincuenta, se basaba en un consensoextremadamente amplio sobre el Estado de Bienestar liberaldemocrático, que no consiguió cuestionar ninguna fuerza políticasignificativa ni de la derecha ni de la izquierda. No solamente seasentaba este acuerdo constitucional firmemente sobre un amplioconsenso «pos-totalitario», sino que estaba además activamenterespaldado y sancionado por la configuración internacional de fuerzasque había emergido tras la Segunda Guerra Mundial.Es cierto esto al menos en lo que concierne a tres elementoscentrales de los acuerdos constitucionales de la posguerra, aceptadostodos ellos, justificados y defendidos por su contribución alcrecimiento y a la seguridad. En primer lugar -y dejando de ladoalgunos elementos marginales como consultas, planificaciónindicativa, codeterminación y nacionalización- se institucionalizaronlas decisiones acerca de las inversiones como terreno de actuación delos propietarios y gerentes de empresa operando en mercados libressegún criterios de rentabilidad. Se propugnó y justificó esta libertadde la propiedad y de la inversión no con un discurso de filosofía moraly de derecho natural, sino abrumadoramente con un discurso"funcional" centrado en el crecimiento y la eficacia, partiendo de queno se concebía un esquema alternativo capaz de lograr nadacomparable. En segundo lugar se complementó al capitalismo comomáquina de la distribución y de seguridad social. Sólo sobre la basede un empeño preferente por el crecimiento y las ganancias reales,se explica tanto la disposición de los trabajadores organizados a dejarde lado proyectos de transformación social de mayor envergadura acambio de un estatuí firmemente consolidado en el proceso de ladistribución de las ganancias, como la disposición por parte de losinversores a garantizar tal "status" a los trabajadores organizados. Enambas partes subyacía la concepción de la sociedad como una "sumapositiva", en la que el crecimiento continuo es posible (hasta llegar ahacer tolerable para el capital la fuerte posición de los sindicatos enlos conflictos relacionados con la distribución), y además se consideraen general deseable y satisfactorio (hasta el punto en que se hacen«leales al sistema» los sindicatos y los partidos socialistas -especializándose en la tarea de canalizar los dividendos delcrecimiento hacia los trabajadores en vez de fijarse objetivos decambio del «modo de producción»- aceptables para los trabajadores).En tercer lugar, el elemento más importante del esquemaconstitucional del periodo de la posguerra (adoptado, en el casoalemán, como los dos anteriores, de la República de Weimar) era unaforma de democracia política de tipo representativo y mediatizada porcompetencia entre partidos. Era muy apropiado un esquema así paralimitar el alcance de los conflictos desde la esfera de la sociedad civilal terreno de la política, especialmente al darse, como ocurría en elcaso alemán, una disyunción organizativa profunda entre los actorescolectivos y los portadores de intereses societates (tales comosindicatos, patronos iglesias, etc.) y los partidos políticos
  3. 3. concentrados en su objetivo de conseguir votos y obtener asientos enel parlamento y en el gobierno en consonancia con el modelo delcatch-all-party (partido atrapalotodo) (O. Kirchheimer).El supuesto sociológico implícito subyacente al esquemaconstitucional del Estado de Bienestar liberal era el de que lo"privatizado", el estilo de vida centrado en la familia, el trabajo y elconsumo, absorbería las aspiraciones y energías de la mayor parte dela población, con lo que la participación en la política y en losconflictos políticos tendría en la vida de la gran mayoría de losciudadanos un significado solamente marginal Esta definiciónconstitucional de los espacios respectivos de acción del capital y deltrabajo, se correspondía a la posición central de los valores decrecimiento prosperidad y distribución. La fuerza dinámica delsistema político-económico era la producción industrial y lainnovación que elevaba la productividad, quedando para la política latarea de crear la seguridad y con ella las condiciones en las que esteproceso dinámico pudiera seguir operando.Desde los años cincuenta, "seguridad" ha sido el término empleadomás frecuentemente en campañas electorales y consignas por los dospartidos mayores de Alemania Occidental. Tiene este término tresaspectos importantes: en primer lugar se refiere la seguridad alEstado de Bienestar, es decir, al mantenimiento de unas gananciasadecuadas y de un estándar de vida para todos los ciudadanos, conprotección en casos de enfermedad o desempleo, vejez y otrassituaciones de necesidad.En segundo lugar, se refiere a la estrategia militar y a "la defensa",es decir, al mantenimiento de la paz en el contexto internacional yevitación de una crisis militar por medio de organismosinternacionales, políticas referidas al Tercer Mundo y modernizaciónconstante del aparato de la defensa. En tercer lugar, solapándose enparte con el primer y el segundo aspectos, seguridad significatambién "control social", puesto que tiene que ver con el tratamientoy la prevención de cualquier tipo de comportamiento "desviado"(incluyendo la enfermedad como desviación del propio cuerpo),especialmente en la medida en que sus consecuencias puedan afectarla viabilidad de la familia y del orden legal, económico y político y lacapacidad de cada cual de participar en estas instituciones.Las dos décadas de la posguerra en las que el paradigma de la "viejapolítica", o el paradigma de una amplia alianza del crecimiento-seguridad, fue dominante, no constituyeron evidentemente unperiodo carente de conflictos políticos y sociales. Pero fue, sinembargo, un período en el cual un acuerdo apenas cuestionadoenvolvía a la sociedad acerca de los intereses" v en consecuencia, delos temas, actores y formas institucionales de resolución deconflictos. La preocupación central era el crecimiento económico entodos sus aspectos, mejoras en las posiciones individuales ycolectivas ante la distribución, y la protección legal del status social.
  4. 4. Los actores colectivos dominantes eran grupos de interesesparticulares, amplios y altamente institucionalizados, y partidospolíticos. Los mecanismos de resolución de conflictos sociales ypolíticos eran, práctica y exclusivamente, la negociación colectiva, lacompetencia entre partidos y un gobierno representativo de partido.Todo esto se encontraba respaldado por una "cultura cívica" queresaltaba los valores de movilidad social, vida privada, consumo,razón instrumental, autoridad y orden, y que minusvaloraba laparticipación política. La ausencia o, mejor dicho, la rápidaeliminación durante los años cincuenta de temas sesgados, formasalternativas de resolución de conflictos y de actores colectivossituados fuera del marco de crecimiento-seguridad, ilustra ladominación de los temas, actores y formas institucionales deresolución de conflictos ya citados. A finales de los cincuenta habíapasado a ser insignificante la influencia de temas como socialismo,neutralismo unidad nacional, ciudadanía y economía democrática y déquienes los planteaban. Se aclamaban ampliamente comointerpretaciones sociológicas plausibles de la realidad sociopolítica, nosolamente las tesis acerca del "fin de las ideologías" importadas de lasociología americana, sino incluso diagnósticos que apuntaban a un"fin del conflicto político" (Schelski 1961, Forsthoff, 1968). Y la críticaintelectual, en parte reaccionaria y en parte progresista, de losvalores de la sociedad de consumo no conseguía hacer el menorimpacto en los sólidos fundamentos culturales del capitalismo debienestar postotalitario de la posguerra.CLAUS OFFE: Partidos políticos y nuevos movimientos sociales,Editorial Sistema, Madrid, 1988, pp. 169-173_________________La gestión políticaCLAUS OFFE2. Ética de la responsabilidadDe esta forma los sistemas sociales se diferencian en la medida enque se orientan hacia la autodisciplina moral autónoma y elautocontrol civilizado de sus miembros [o, por decirlo a la inversa, enla medida en que no puedan compensar de manera suficiente losdéficits de tal autocontrol con el aporte de los medios (coercitivos)del derecho y (estimulantes) del dinero], dentro de esta dimensión,las sociedades complejas y sus sistemas parciales muestran unaeminente necesidad funcional de que las masas se guíen por la "éticade la responsabilidad" (y no sólo de ética de la responsabilidad porparte de las etites y los expertos). Como ejemplos de esta demandasólo hay que pensar en las situaciones de la actuación, triviales sóloen apariencia, dentro de los ámbitos del comportamiento en laeducación, la sanidad, el consumo o el tráfico, y, en sentido másgeneral, en la regulación de las relaciones entre los sexos, lasgeneraciones, los nacionales y extranjeros, los profesionales yclientes; o en los demás casos sólo en apariencia, dentro de losámbitos del comportamiento en la educación, la sanidad, el consumo
  5. 5. o el tráfico, y, en sentido más general, en la regulación de lasrelaciones ente los sexos, las generaciones, los nacionales yextranjeros, los profesionales y clientes; o en los demás casosinnumerables en-los que así llamados problemas de los bienescolectivos y de la gestión sistémica de la sociedad no puedenresolverse por la formación de los precios y tampoco por la coerciónjurídica (y aún menos por la sabiduría y la praxis de los expertos),sino (si es que aún es posible) sólo siguiendo el camino de undesarrollo inteligente y circunspecto, a un tiempo abstracto ysolidario, de un sentido común civilizado. Sin duda que en todos estosterrenos de la acción se está girando en torno al problema central dela moral, es decir, cómo se compensa la "vulnerabilidad" constitutivade los individuos mediante la protección de su integridad física y elrespeto a su dignidad.Las disposiciones de ética de la responsabilidad que aporta el empleode tal sentido común obtienen, en consecuencia, la cualidad denormas morales. Se diferencian de los mandamientos de unamoralidad cotidiana meramente adquirida porque en los citadosterrenos de actuación no se puede funcionar sólo con "buenasrazones", modelos estereotipados de resolución de conflictos ytradiciones particularistas; asimismo, se distinguen de las merasreglas inteligentes porque el porcentaje de consecución de ventajaspropias (o de evitación de propios perjuicios) que puede alcanzarseeventualmente a través de un comportamiento normal es, a menudo,tan limitado, tan incierto, y sus efectos son detestables a tan largoplazo, que tales cálculos de ventajas, por sí mismos, difícilmentepodrían motivar la acción respectiva con un alcance "suficiente". Peroestas orientaciones de una ética de la responsabilidad poseen lacualidad de normas morales, sobre todo porque, aun cuando resultenfundamentales desde un punto de vista funcional para los sistemassociales complejos, no por eso están motivadas por esa mismafuncionalidad, sino que obedecen a un compromiso moral espontáneoe incoercible de quienes actúan. En consecuencia -al menos desdeuna perspectiva negativa-, no son independientes de las estructurassociales e institucionales: el nacimiento y desarrollo de lasorientaciones morales citadas puede sufrir el lastre de riesgos ytentativas procedentes de contextos socioestructurales restrictivos enuna forma que puede analizarse de la mejor manera con los mediosque brinda a las ciencias sociales la teoría de los juegos,precisamente porque cuanto más desfavorable resulte el contextoasociativo en que la acción se haya introducido, tanto más accesibleresultará para las estrategias (no cooperativas).También ha de establecerse de forma empírica contingente lacapacidad de compromiso moral, y no sólo la disposición quepresentan los sistemas sociales hacia ésta; ha de ser contingente, enprimer lugar en relación con el punto de vista, privilegiado porHabermas, de las competencias morales comitivas de los individuossocializados, pero también en relación con lo que yo he denominado
  6. 6. "condiciones de asociación", a diferencia de las "condiciones desocialización" propias de una formación histórica de la sociedad. Lascircunstancias de asociación de una sociedad vienen determinadaspor las estructuras de la división del trabajo, de una parte, y por elpatrón temático y social de las instituciones de la acción colectiva, esdecir, por la agregación y mediación de los intereses, de otra parte,así como, en tercer lugar, por los procedimientos que se hayanestablecido para la resolución de los conflictos.CLAUS OFFE: La gestión política. Publicaciones del Ministerio deTrabajo, Madrid 1995, pp. 342-344

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