El estatuto epistemológico          de la fe        Eduardo Ortiz        24 enero 2013
1. Ontología de la fe.• En la fe están implicadas las personas divina y humana: el Dios de  Jesucristo (“A Dios nadie la h...
1.2. Libre albedrío y pecado.• Nuestro libre albedrío explica, en parte, la posibilidad de la  desatención o de la incredu...
1.3. Redención y conversión.• “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”, Rom 5, 20. La  Redención que Jesucristo tra...
1.4. Fe y autonomía.•   Y, por tanto, FE (pistis, fides). En el lenguaje ordinario suele evocar la fidelidad    legal (M.B...
1.5. El paradigma personalista                       y la ética de la fe.• La fe es un don de Dios al hombre recibido en u...
1.6. La virtud de la fe y el amor.• Estamos ante una virtud teologal o inclinación estable  buena infundida por Dios. Es u...
2. La antropología de la fe.• La fe es un don para la persona completa:  compromete su afectividad (“afectarse a la vera d...
3. La epistemología de la fe.• La experiencia de la fe es sui generis. La fe es luz y  conocimiento sobrenatural: más que ...
3.1. El saber de la fe y                la base de su certeza.• Es, con todo, el saber más firme y seguro: “garantía de lo...
3.2. La fe y la duda.• La presión del evidencialismo inclina a  confundirla con la duda (pero,“contemplar la  duda futura ...
3.3. El lenguaje de la fe.• El credo como fórmula de la fe, un bien que  la Tradición de la Iglesia transmite de  generaci...
4. La necesidad de la fe.• Aunque la religión es una parte de ¡la virtud de la  justicia!, el Dios de Jesucristo quiere de...
5. La cultura de la fe y su fidelidad.• El cultivo (cultura) de la naturaleza humana que realizan los  “alcanzados por Cri...
5.1. La cultura de la fe y sus efectos.• El admirable tenor de vida (Carta a Diogneto) de  quienes tienen fe y la capacida...
6. Conclusión.“Como Dios lleva al hombre a fin sobrenatural, quees a verle claramente en el cielo, así no se contentócon q...
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Presentación realiazada por el Dr. Eduardo Ortiz como inauguración de las XXV Jornadas de Formación del Profesorado de la Universidad Católica de Valencia.

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El estatuto epistemológico de la fe

  1. 1. El estatuto epistemológico de la fe Eduardo Ortiz 24 enero 2013
  2. 2. 1. Ontología de la fe.• En la fe están implicadas las personas divina y humana: el Dios de Jesucristo (“A Dios nadie la ha visto jamás: el Hijo único que está en el seno del Padre, él lo ha contado” (Jn 1, 18)) y el hombre. En común, la gramática del amor: “Dios es Amor” (1 Jn 4, 8); el ser humano es alguien que busca ser amado y amar (ens amans).• Dada la indigencia ontológica del ser humano (creatura), Dios Creador no es una persona más que puede o no formar parte del entramado de una u otra de nuestras vidas. Sencillamente, sin Creador no hay creatura.• A nivel ontológico, el pluralismo de alternativas (agnosticismo, ateísmo, teísmo) entendido como relativismo, es una impostura o una derrota, ya que “en la modernidad occidental los obstáculos para creer son primariamente morales y espirituales, más que epistémicos” (C.Taylor, 1999, p.25)
  3. 3. 1.2. Libre albedrío y pecado.• Nuestro libre albedrío explica, en parte, la posibilidad de la desatención o de la incredulidad respecto al Creador y descubre la dramaticidad de la existencia humana. El pecado original (“tomó de su fruto y comió”, Gn 3, 6) sigue siendo un potente foco de luz sobre la naturaleza humana.• ¿La creatura convertida en Creador? …del bien y el mal (autonomía moral absoluta). Experimento funesto y conocimiento en primera persona del miedo, la vergüenza, la culpa, el egoísmo, la tristeza, el sinsentido, el tedio, la desesperación. El pecado original es heredado (unidad de la especie humana) y asumidos por cada uno de nosotros tanto el pecado como su psicología moral (“todos pecaron y están privados de la gloria de Dios”, Rom 3, 23)
  4. 4. 1.3. Redención y conversión.• “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”, Rom 5, 20. La Redención que Jesucristo trae consigo para el hombre, abre de nuevo las puertas del Cielo a la criatura humana: ser adoptados por Dios Padre como hijos en el Hijo. Semejante relación filial o unión es el fin mayéutico (D.Schmidtz, 1994) de nuestras vidas, la felicidad o beatitud perfecta.• Junto con la ya aludida Creación debida a Dios Padre la Redención y la santificación a través del Espíritu Santo completan la economía de la salvación (De Lubac, 1970, c.3).• Semejante relación, pide de parte de la criatura conversión (renunciar a los ídolos para consagrarse en Cristo al Dios no engendrado, S. Justino, Prim. Apol, c.49, 5) y penitencia (“la otra cara de la fe”, W.Kasper, 1976, p.106). La alternativa es pues entre politeísmo y teísmo (Abraham).
  5. 5. 1.4. Fe y autonomía.• Y, por tanto, FE (pistis, fides). En el lenguaje ordinario suele evocar la fidelidad legal (M.Blondel, 1906, p.3) y el don recíproco de los esposos. En el lenguaje heráldico,• Los que tienen fe renuncian a la “avidez de controlar la propia vida, hasta el punto de no abrirse a la gracia” (R.Adams, 1987, p.20) y asumen la autonomía que corresponde a la creatura humana, una autonomía relativa.
  6. 6. 1.5. El paradigma personalista y la ética de la fe.• La fe es un don de Dios al hombre recibido en un encuentro interpersonal entre ambos. Quien tiene fe, ha sido “alcanzado por Cristo” (Flp 3, 12). No es un asunto del yo, sino cosa de dos (“la fe de las dos partes”, S.Juan de La Cruz, Llama de amor viva). La fe crea un vínculo de reciprocidad.• El lugar de la fe es la Iglesia (el “nosotros” de la fe), que crea las condiciones para que Dios la done (“la fe viene de la predicación”, Rom 10, 17) y la educa.• Dadas las personas implicadas, el tema requiere un acercamiento respetuoso, delicado (quasi admirans), pues “el que escudriña la majestad, será oprimido por la gloria” (Prov 25, 27). Cualquier intento de “poner /la fe/ sobre el tapete, de querer probarla en el sentido de saber factible, fracasará” (J.Ratzinger, 19794, p.49).
  7. 7. 1.6. La virtud de la fe y el amor.• Estamos ante una virtud teologal o inclinación estable buena infundida por Dios. Es una disposición de recorrido múltiple (R.Hursthouse, 2012), dirigida a la unión con Dios en Cristo a través del Espíritu Santo.• Porque, dado que la entrega de la fe está animada por el amor y éste es una fuerza unitiva, el encuentro une a Dios y al hombre, y consigue su asimilación mutua. Humanización de Dios, divinización del hombre (S.Ireneo). Nace un nuevo amor, o mejor, renace el más antiguo y profundo amor. La jerarquía de amores del amado se ve trastocada. De hecho, “la fe actúa por la caridad” (Gál 5, 6) o amistad con Dios.• En la unión y en la asimilación hay grados, como en la fe. Y la fe ha de ser defendida: la perseverancia en la fe.
  8. 8. 2. La antropología de la fe.• La fe es un don para la persona completa: compromete su afectividad (“afectarse a la vera doctrina de Cristo”, Ignacio de Loyola, EE, 164), su imaginación y memoria (“haz memoria de Jesucristo”, 2 Tim 2,8), su voluntad (“se nos manda que toda nuestra intención vaya orientada hacia Dios, y esto lo expresan las palabras con todo el corazón”, Tomás de Aquino, ST, II-II, q.44, a.), su inteligencia (tener “la mente de Cristo”, 1 Cor 2, 16).• Así, la fe es “un acto del entendimiento que asiente a la verdad divina bajo el imperio de la voluntad movida por Dios mediante la gracia” (Tomás de Aquino, ST, II-II, c.2, a.9).
  9. 9. 3. La epistemología de la fe.• La experiencia de la fe es sui generis. La fe es luz y conocimiento sobrenatural: más que percibida, la fe hace percibir. Es una “fuerza de captación. Da un corazón y unos ojos nuevos, hace entrever, buscar, adherirse” (J.Mouroux, 1964, p.117) a lo que Dios ha dicho y revelado y a lo que la Iglesia propone. Eso es fruto del asentimiento (cum assensione, una parte del creer, según Agustín y Tomás).• En la fe el entendimiento inquisitivo (cogitatio, la otra parte del creer) del creyente no apresa a Dios. La fe no se tiene tras sí, sino siempre ante sí. Es “foco de santa inquietud” (W.Kasper, 1976, p.85). La dimensión de misterio está presente. La fe es razonable, pero transracional (A.Léonard, 1990). Espacio de la teología apofática.
  10. 10. 3.1. El saber de la fe y la base de su certeza.• Es, con todo, el saber más firme y seguro: “garantía de lo que se espera; prueba de las realidades que no se ven” (Heb 11, 1). Sin saber, no hay fe: “si todo ha de ser fe, entonces no hay fe alguna”, (J.Pieper, 1962, p.329). La fe genera el tipo de síntesis que guía la vida (M.Nédoncelle).• La certeza de la fe se funda en la autoridad y verdad del testigo, Dios. “Dado que el que cree, asiente a las palabras de otro, parece que lo principal y el fin de cualquier acto de creer, es aquél en cuya aserción se cree; son, en cambio, secundarias las verdades a las que se asiente creyendo en él” (Tomás de Aquino, ST, II-II, q.11, a.1)
  11. 11. 3.2. La fe y la duda.• La presión del evidencialismo inclina a confundirla con la duda (pero,“contemplar la duda futura es dudar ya en el presente”, J.H.Newman, 1996, p.222) o con una arriesgada aventura doxástica. Ahora bien, ¿qué estatuto tiene el evidencialismo?• Va más allá de los motivos de credibilidad (los milagros, las profecías, la Iglesia)
  12. 12. 3.3. El lenguaje de la fe.• El credo como fórmula de la fe, un bien que la Tradición de la Iglesia transmite de generación en generación (De Lubac, 1970/2012).• La confesión de la fe.• La narración de la vida del cristiano, ya que la identidad diacrónica de una persona se muestra en su biografía (A.MacIntyre, 1987, P.Ricoeur, 1990).
  13. 13. 4. La necesidad de la fe.• Aunque la religión es una parte de ¡la virtud de la justicia!, el Dios de Jesucristo quiere de la criatura humana algo más que ‘creer que es verdad lo que Dios dice (Deo credere)’ y que ‘creer que Él es Dios (Deum credere)’. Quiere fe (in Deum credere), sin la que es “imposible agradar a Dios” (Heb 11, 6), i.e., ser abrazado o amado. También Él tiene fe, porque realiza lo que promete.• Sin fe, pues, no hay cultivo adecuado de la naturaleza humana, ni vida lograda (eudaimonia).
  14. 14. 5. La cultura de la fe y su fidelidad.• El cultivo (cultura) de la naturaleza humana que realizan los “alcanzados por Cristo” (Flp 3, 12), se llama misión, en una doble fidelidad: a las últimas instrucciones de Jesucristo (“id, pues, y haced discípulos a todas gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, Mt 28, 19; “id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará”, Mc 16, 15-16) y al ser humano, en quien está inscrita la “disposición natural” (Kant) al Trascendente.• Alienta las condiciones necesarias para que ocurra el acontecimiento de la fe, inspirando la educación y la subjetividad de la sociedad (familia, escuela, Universidad) .
  15. 15. 5.1. La cultura de la fe y sus efectos.• El admirable tenor de vida (Carta a Diogneto) de quienes tienen fe y la capacidad de penetración de su palabra (“una elocuencia y sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir vuestros adversarios”, Lc 21, 15) no pueden dejar de tener efecto, sea éste inmediato o mediato.• Es el germen que hace crecer lo bueno de cualquier cultura, la medicina que cura la “ceguera” del humanismo secular contemporáneo y el tedio del nihilismo banal postmoderno.
  16. 16. 6. Conclusión.“Como Dios lleva al hombre a fin sobrenatural, quees a verle claramente en el cielo, así no se contentócon que el hombre creyese como hombre, a fuerza de motivos, ni milagros, ni razones, más levantándolo sobre sí mismo, dándole fuerzas sobrenaturales con que creyese, no con miedo ni escrúpulo como hombre, sino con certidumbre y seguridad, como conviene a las cosas de Dios” (San Juan de Ávila, Audi, Filia (1574), c.43)

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