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Trabajo De Cirrosis
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Trabajo De Cirrosis

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  • 1. BENÉMERITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES LICENCIATURA EN DERECHO MATERIA: COMPUTACIÓN I PROFR. RICARDO GONZÁLEZ PÉREZ “CIRROSIS HEPATICA” Ojeda Moreno Ricardo Napoleón
  • 2. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” ÍNDICE PAGINA Introducción 3 UNIDAD I. CIRROSIS HEPATICA 1.1 ¿Qué es la cirrosis hepática? 4 1.2 ¿Cuáles son las causas principales de la cirrosis hepática? 5 1.3 ¿Cuáles son los síntomas de la cirrosis hepática? 5 1.3.1 síntomas avanzados. 6 1.3.2 Otros síntomas que pueden ocurrir con esta enfermedad. 7 UNIDAD II. DIAGNOSTICO. 2.1 ¿Cómo se diagnostica la cirrosis hepática? 8 2.2 Formas de diagnostico 10 2.3 ¿La hepatitis siempre resulta en cirrosis? 12 UNIDAD III. TRATAMIENTO. 3.1 ¿Cuáles son las opciones de tratamiento para la cirrosis? 13 3.2 ¿Cuáles son las expectativas de tener una salud razonable y 14 supervivencia con un tratamiento? 3.3 complicaciones. 14 3.4 prevención. 15 Conclusiones 17 Bibliografía 18 2
  • 3. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” Introducción: La cirrosis hepática es una enfermedad crónica, catalogada como una de las mas devastadoras para cuerpo humano, es ocasionada como consecuencia de otras enfermedades que afectan al hígado; como, hepatitis viral tipo A, B y C así como también atresia birial. Provoca daños permanentes al hígado y la formación de tejido cicatrizal, al formarse este daña toda la estructura del hígado bloqueando el flujo de sangre necesario para dicho órgano; lo que por consecuencia provoca que el hígado deje de procesar nutrientes, hormonas, fármacos y toxinas, así como también disminuye su capacidad de producir proteínas y otras sustancias vitales para el cuerpo. Los síntomas comienzan como pequeñas molestias en la caja toraxica y se van haciendo mas agudos hasta afectar el desempeño físico del paciente, muchas veces es difícil diagnosticar la cirrosis hepática ya que comúnmente se puede confundir con otras enfermedades comunes. 3
  • 4. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” UNIDAD I. CIRROSIS HEPATICA 1.1 ¿QUÉ ES LA CIRROSIS HEPÁTICA? La cirrosis hepática es una condición ocasionada por ciertas enfermedades crónicas del hígado que provocan la formación de tejido cicatrizal y daño permanente al hígado. El tejido cicatrizal que se forma en la cirrosis hepática daña la estructura del hígado, bloqueando el flujo de sangre a través del órgano. La pérdida del tejido hepático normal disminuye la capacidad que tiene el hígado de procesar nutrientes, hormonas, fármacos y toxinas. También disminuye la capacidad del hígado para producir proteínas y otras sustancias. Anomalía patológica: La anormalidad principal de la cirrosis hepática es la presencia de fibrosis, que consiste en el depósito en el hígado de fibras de colágeno, pero para que se pueda hacer el diagnóstico anatomopatológico de cirrosis, este acúmulo de fibras ha de delimitar nódulos, es decir, ha de aislar áreas de tejido hepático, alterando la arquitectura del órgano y dificultando la relación entre los hepatocitos y los finos vasos sanguíneos a través de los cuales ejercen su función de síntesis y depuración y a través de los cuales se nutren. De modo esquemático, la fibrosis forma algo parecido a una red tridimensional dentro del hígado, en la que las cuerdas de la red serían la fibrosis y las áreas que quedan entre las mismas los nódulos de células que regeneran dentro del mismo. Esta alteración se denomina nódulo de regeneración y es la característica que permite establecer el diagnóstico de cirrosis. Existen otras alteraciones hepáticas que se acompañan de fibrosis, que no se consideran cirrosis al no cumplir la condición de formar nódulos de regeneración. 4
  • 5. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” 1.2 ¿CUÁLES SON LAS CAUSAS PRINCIPALES DE LA CIRROSIS? Alcoholismo crónico Hepatitis viral (tipo B, C y D) Hepatitis auto inmune Trastornos hereditarios o Deficiencia de Alfa-1 Antitripsina o Fibrosis quística o Hemocromatosis o Enfermedad de Wilson o Galactosemia o Enfermedades relacionadas con el almacenaje de glicógeno Atresia Biliar Reacción severa a medicamentos (fármacos) Exposición a toxinas ambientales Ataques repetidos de fallo cardiaco acompañado de congestión hepática 1.3 ¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA CIRROSIS? Primeros síntomas. Las personas que tienen cirrosis con frecuencia tienen pocos síntomas al comienzo de la enfermedad. Los dos problemas principales que eventualmente ocasionan síntomas son pérdida del funcionamiento de las células hepáticas y distorsión del hígado causado por la cicatrización. La persona puede experimentar: fatiga debilidad y agotamiento falta de apetito náuseas pérdida de peso 5
  • 6. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” 1.3.1 Síntomas avanzados. Edema y ascites. Según disminuye la función hepática, menos proteína es producida por el órgano. Por ejemplo, se produce menos albúmina, lo que resulta en acumulación de agua en las piernas (edema) o en el abdomen (ascites). Sangrado y/o formación de hematomas. Una disminución en las proteínas necesarias para la coagulación sanguínea ocasiona f acilidad de sangrado y/o fácil formación de hematomas. Ictericia. La ictericia se caracteriza por la coloración amarillenta de la piel debido a la acumulación del pigmento de la bilis que pasa del hígado a los intestinos. Picor intenso. Algunas personas con cirrosis experimentan picor intenso debido a productos de la bilis que son depositados en la piel. Piedras en la vesícula. Frecuentemente se forman piedras en la vesícula debido a que no llega suficiente bilis a la vesícula. Encefalopatía. El hígado de las personas con cirrosis presenta dificultad para remover las toxinas, las cuales se acumulan en la sangre. Estas toxinas pueden ocasionar confusión mental, y degenerar en cambios de personalidad y hasta coma. Los primeros signos de acumulación de toxinas en el cerebro pueden incluir descuido en la apariencia personal, dificultad para concentrarse, cambios en los hábitos de sueño, pérdida de memoria e insensibilidad. Lentitud para metabolizar medicamentos/fármacos. Usualmente los medicamentos/fármacos son metabolizados/filtrados por el hígado. En la 6
  • 7. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” cirrosis este proceso se vuelve más lento. Los medicamentos/fármacos se acumulan en el cuerpo por causa de la inhabilidad del hígado de metabolizar los mismos con la debida rapidez. Con frecuencia, las personas con cirrosis son muy sensitivas a los medicamentos y sus efectos secundarios. Hipertensión portal y/o várices. Uno de los problemas más serios que presentan las personas con cirrosis es presión en los vasos sanguíneos que fluyen a través del hígado. en la cirrosis el flujo normal de la sangre se disminuye, causando presión en la vena portal. Esto produce un bloqueo en el flujo normal de la sangre, lo que ocasiona que el bazo se agrande. La sangre que sale de los intestinos trata de buscar salida a través de la formación de nuevos vasos sanguíneos. Algunos de estos vasos sanguíneos se agrandan (várices). Las várices pueden formarse en el estómago y en el esófago (tubo que conecta la boca con el estómago). Las várices tiene paredes muy frágiles y tienen una presión muy alta. Existe gran riesgo de que se rompan y que ocasionen un problema serio de sangrado en la parte superior del estómago o el esófago. 1.3.2 Otros síntomas que pueden ocurrir con esta enfermedad: Indigestión abdominal Dolor abdominal Desarrollo de las mamas en el hombre (ginecomastia) Disminución de la diuresis Fiebres Hemorragia nasal o encías sangrantes Hinchazón generalizada Heces pálidas o de color arcilla Los síntomas pueden desarrollarse gradualmente y también es posible que no se presente ninguno. 7
  • 8. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” Unidad II DIAGNOSTICO. 2.1 ¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA CIRROSIS HEPATICA? En muchos casos, el diagnóstico de la cirrosis es casual, puesto que como se ha dicho, en la fase compensada de la enfermedad sus manifestaciones pueden ser poco aparentes, presentando síntomas vagos o inespecíficos como dispepsia, astenia o hiperpirexia. Así, puede detectarse ante la existencia de hepatomegalia en una exploración física de rutina, ante alteraciones en las pruebas de función hepática, o ante la positividad en las pruebas de estudio de las hepatitis virales. Entre las manifestaciones que es posible encontrar se encuentran algunos signos cutáneos. Ninguno es patognomónico, pero pueden resultar útiles para la sospecha diagnóstica; entre estos "Estigmas de hepatopatía" cabe destacar las arañas vasculares o spiders, distribuidas en el territorio de la vena cava superior, En ocasiones, está presente también un enrojecimiento de las eminencias tenar e hipotenar que se conoce como eritema palmar. En la cirrosis de origen alcohólico, puede aparecer hipertrofia parotídea y contractura de Dupuytren. En ocasiones aparecen xantelasmas en los párpados, sobre todo en las enfermedades colestáticas (colangitis esclerosante primaria y cirrosis biliar primaria) mientras que en la enfermedad de Wilson aparece el anillo de Kayser- Fleischer (anillo de coloración pardo-verdosa en el borde límbico de la córnea, por depósito de cobre en la membrana de Descemet). Al efectuar la exploración física abdominal suele observarse el hígado aumentado de tamaño con superficie irregular y consistencia dura, si bien en los estadios finales de la enfermedad puede encontrarse totalmente atrófico y retraído no siendo accesible a la palpación. 8
  • 9. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” Dado que la hepatomegalia es en general indolora, la existencia de dolor abdominal debe hacer sospechar algún fenómeno intercurrente como una pancreatitis o un cólico biliar, dada la elevada incidencia de la litiasis biliar en el paciente cirrótico. La esplenomegalia junto con la presencia de circulación colateral (múltiples venas dilatadas subcutáneas en la pared abdominal), indican la existencia de hipertensión portal. Cuando la circulación colateral es prominente alrededor de la vena umbilical en la zona del ombligo se denomina clásicamente como "cabeza de Medusa". La hipertensión portal puede también condicionar la presencia de ascitis, que puede manifestarse como un aumento del perímetro abdominal, indicando la presencia de líquido libre intra-abdominal. Las hernias de la pared abdominal, sobre todo umbilicales son frecuentes cuando hay ascitis, así como el edema subcutáneo que aparece en las zonas declives (las piernas generalmente) Las alteraciones endocrinas son comunes en la cirrosis, sobre todo en las de etiología alcohólica; los varones pueden presentar atrofia testicular, disminución de la libido y disfunción eréctil. La ginecomastia es frecuente. Las mujeres suelen presentar alteraciones menstruales e incluso amenorrea. La ictericia, es un signo que acompaña con cierta frecuencia a la cirrosis descompensada y generalmente es un dato de enfermedad avanzada. En la cirrosis descompensada pueden existir lesiones hemorrágicas como petequias, equímosis o hematomas ante traumatismos mínimos, epistaxis y gingivorragias que traducen la frecuente alteración de la coagulación que puede existir en los cirróticos. 9
  • 10. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” 2.2 Formas de diagnostico: Con frecuencia el médico puede diagnosticar cirrosis por los síntomas que presenta la persona y por pruebas de laboratorio. Examen físico. Mediante un examen físico el médico puede notar un cambio en el tacto y tamaño del hígado. Su médico golpeará levemente su abdomen en el área que se encuentra sobre el hígado (percusión). El sonido resultante puede indicar un cambio en el tamaño y posición del hígado. También revisará el estado de salud de su hígado ejerciendo presión en el área circundante. Un hígado normal no se encuentra encogido ni agrandado, y tampoco se encuentra sensible al tacto. Encogimiento del hígado. La hepatitis crónica puede degenerar en cirrosis o, posiblemente, cáncer del hígado. En los pacientes con cirrosis el hígado comienza a encogerse y se endurece. También ocurre cicatrización del hígado. Este cambio en la estructura del hígado puede resultar en el deterioro permanente de las funciones del hígado. Pérdida total de las funciones hepáticas. Según empeora la cirrosis, la mayoría de las funciones hepáticas se pierden. El hígado se endurece y se reduce en tamaño. Puede ocurrir acumulación de líquido en el abdomen y en las piernas. Es común el sangrado gastrointestinal agudo secundario a várices del esófago y también puede presentarse lentitud mental. Pruebas de sangre. Si el médico tiene sospecha de cirrosis, le recomendará se realice ciertas pruebas de sangre. Estas pruebas le ayudarán a determinar si existe una enfermedad hepática. El término "pruebas de función hepática" (LFTs, por sus siglas en inglés) es aplicado a una variedad de pruebas de sangre para averiguar el estado general del hígado y del sistema biliar. Las pruebas rutinarias 10
  • 11. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” de función hepática pueden dividirse entre las que son valores reales de la función hepática, como seroalbúmina o tiempo de protombina; y aquellas que son simplemente marcadores de la enfermedad hepática o del sistema biliar, como las diferentes enzimas hepáticas. Además de las pruebas hepáticas usuales que se obtienen a través de los paneles automatizados de químicas serológicas rutinarios, los médicos podrían ordenar pruebas hepáticas más específicas, como las pruebas de serología viral o las pruebas autoinmunes que, cuando son positivas, pueden determinar la causa específica de una enfermedad hepática. Existen dos categorías generales de enzimas hepáticas. El primer grupo incluye las enzimas transaminasas: alaninoaminotransferasa (ALT, por sus siglas en inglés) y la aspartato aminotransferasa (AST, por sus siglas en inglés), antes conocidas como SGPT y SGOT (por sus siglas en inglés). Estas son enzimas indicadoras del daño a la célula hepática. El segundo grupo incluye ciertas enzimas hepáticas, como la fosfatasa alcalina (alk. phos.) y la gammaglutamiltranspeptidasa (GGT, por sus siglas en inglés) las cuales indican obstrucción del sistema biliar, ya sea en el hígado o en los canales mayores de la bilis que se encuentran fuera de este órgano. Las ALT y AST son enzimas en las células hepáticas que permean hacia la circulación sanguínea cuando existe daño en la célula hepática. Se cree que la ALT es un indicador más específico de la inflamación hepática, mientras que la AST puede aparecer elevada en enfermedades de otros órganos, como el corazón o el músculo. En caso de daño severo en el hígado, como en la hepatitis viral aguda, la ALT y la AST pueden estar elevadas desde niveles en las centenas altas hasta más de 1,000 U/L. En la hepatitis viral aguda o en la cirrosis, el aumento de estas enzimas puede ser mínimo (menos de 2-3 veces de lo normal) o moderado (100-300 U/L). Aumentos leves o moderados de la ALT o la AST son no- específicos y pueden estar causados por una extensa gama de enfermedades hepáticas. La ALT y la AST son a menudo usadas para valorar el avance de la hepatitis crónica, y la respuesta al tratamiento con corticosteroides e interferón. 11
  • 12. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” Pruebas de imágenes. En algunos casos, el médico puede recomendar otras pruebas diagnósticas como el TAC (tomografía axial computadorizada), el ultrasonido y el escáner del hígado/bazo por radioisótopos. Biopsia del hígado. El médico puede recomendar un biopsia del hígado para confirmar el diagnóstico de cirrosis. La biopsia hepática se realiza por medio de la inserción de una aguja a través de la piel hasta el hígado para tomar muestras del tejido hepático. Cirugía. En ocasiones, el diagnóstico se realiza durante una cirugía que le permite al médico examinar completamente el hígado. También el hígado puede ser examinado por medio de una laparoscopía (procedimiento en el que se inserta un tubo flexible a través de una pequeña incisión en el abdomen que le permite ver el hígado). 2.3 ¿La hepatitis siempre resulta en cirrosis? Algunos pacientes con hepatitis crónica viral desarrollan cirrosis, Hay 5 tipos conocidos de virus causantes de hepatitis. La hepatitis aguda de tipo A y la hepatitis E no llevan a la hepatitis crónica. La hepatitis tipo B aguda lleva a una infección crónica en el 5% de los pacientes adultos. En una minoría de estos pacientes, la hepatitis crónica progresa a cirrosis. La hepatitis aguda tipo D afecta sólo a individuos previamente infectados con el virus de la hepatitis B. La hepatitis aguda tipo C se convierte en crónica en aproximadamente 80% de los adultos infectados. Una minoría de estos pacientes (20 - 30%) progresará a cirrosis hepática en un período de varios años (10 a 30 años). 12
  • 13. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” UNIDAD III TRATAMIENTO. 3.1 ¿CUÁLES SON LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO PARA LA CIRROSIS? El tratamiento para la cirrosis está dirigido a detener o retrasar su progreso. minimizar el daño a las células hepáticas y reducir las complicaciones. En la cirrosis alcohólica, la persona debe dejar de consumir alcohol. En el caso de personas que tienen hepatitis viral, el médico podría administrarle esteroides o medicamentos antivirales para reducir el daño a la célula hepática. Ciertos medicamentos pueden ser recomendados para controlar algunos síntomas de la cirrosis como el picor y la acumulación de líquido en el cuerpo (edema). Los diuréticos son medicamentos que ayudan a eliminar el exceso de líquido y prevenir la edema. A través de la alimentación y terapia con medicamentos/fármacos se puede mejorar la función mental que se encuentra alterada por causa de la cirrosis. La disminución de le ingestión de proteínas ayuda a que se formen menos toxinas en el tracto digestivo. Algunos laxantes como la lactulosa pueden ser administrados para ayudar en la absorción de toxinas y acelerar su eliminación a través de los intestinos. Los dos problemas principales de la cirrosis son el fallo hepático--cuando las células hepáticas dejan de funcionar--y el sangrado ocasionado por la hipertensión portal. Como tratamiento para la hipertensión portal, el médico puede recetar medicamentos beta bloqueadores. Si ocurre sangrado de las várices del estómago o del esófago, el médico puede inyectar estas venas con un agente esclerotizante a través de un tubo flexible (endoscopio) que se inserta a través de la boca hasta el esófago. 13
  • 14. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” En casos críticos, podría ser necesario realizar un trasplante de hígado. Otra opción de cirugía es la derivación portacaval (procedimiento que se utiliza para disminuir la presión en la vena portal y en las várices). Las personas con cirrosis frecuentemente viven vidas saludables por muchos años. Aun cuando surjan complicaciones, usualmente éstas pueden ser tratadas. Algunas personas con cirrosis han sido sometidos exitosamente a un trasplante de hígado. No obstante, es importante recordar que todas las pruebas, procedimientos y medicamentos conllevan riesgos. Para tomar decisiones informadas sobre su salud asegúrese de preguntarle a su médico sobre los beneficios, riesgos y costos de todas(os) las pruebas, procedimientos y medicamentos. 3.2 ¿Cuáles son las expectativas de tener una salud razonable y supervivencia con un tratamiento? El tratamiento en esta etapa y con adherencia adecuada a las recomendaciones de su médico puede llevar a una mejoría de los síntomas, con lo que el paciente puede llevar una vida y actividades normales. Cuando la cirrosis no es descubierta a tiempo, el pronóstico puede ser menos favorable con respecto a tener una mejoría y las complicaciones como la ascitis y la hemorragia son más frecuentes. 3.3 Complicaciones: Trastornos de sangrado (coagulopatía) Várices esofágicas sangrantes Acumulación de líquidos abdominales (ascitis) e infección del líquido (peritonitis bacteriana) 14
  • 15. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” Coma Encefalopatía hepática Aumento en la presión de los vasos sanguíneos del hígado (hipertensión portal) Insuficiencia renal (síndrome hepatorrenal) Cáncer hepático (carcinoma hepatocelular) Confusión mental o cambio en el nivel de conciencia (encefalopatía hepática) Sepsis Un procedimiento llamado derivación portosistémica intrahepática transyugular (TIPS, por sus siglas en inglés) algunas veces es necesario como resultado de muchas de estas complicaciones. Según la OMS, en total mueren anualmente aproximadamente unas 200.000 personas a causa de cirrosis hepática en los países desarrollados. 3.4 Prevención: Las cosas más importantes que puede hacer una persona para prevenir la cirrosis son: Evitar el consumo de alcohol. Moderar el consumo de sal de mesa (cloruro de sodio) Consultar a un médico por si existe una enfermedad hepática crónica silente que pueda llegar a producir cirrosis. Si un paciente sabe que tiene alguna enfermedad hepática, debe consultar periódicamente con su médico por si es una enfermedad tratable, cuya progresión se pueda evitar (enfermedad alcohólica o hepatitis B o C, por ejemplo). Vacunación en el caso de la hepatitis B, por ejemplo. 15
  • 16. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” 16
  • 17. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” Conclusión: La cirrosis hepática es una enfermedad crónica que se puede evitar poniendo en práctica una serie de precauciones, las personas que han padecido algún tipo de hepatitis son las mas propensas para padecer esta enfermedad así como también las personas con alcoholismo crónico. Se puede ayudar a una persona con cirrosis crónica teniendo platicas y apoyándolas ya que la mayoría de los pacientes con esta enfermedad se sienten deprimidos y muy estresados.El hígado es un órgano grande, con gran reserva funcional, capaz de seguir desempeñando sus funciones vitales aunque esté dañado. También tiene la capacidad de repararse a sí mismo en cierto grado. Las células que mueren pueden se reemplazadas por otras nuevas. Si la causa de la cirrosis puede ser eliminada, estos factores ayudan a tener cierta mejoría y a desempeñar una vida normal. 17
  • 18. Ricardo Napoleón Ojeda Moreno “cirrosis hepática” BIBLIOGRAFIA: 1- Cuenca Manau Serra. Manual de odontología preventiva y comunitaria. Barcelona: Masson, 1995. 2- Echevarría Cuenca. Manual de odontología. Barcelona: Masson. 1995. 3- Farreras-Rozman. Medicina Interna. Madrid: Harcourt Brace de España. 1997. 4- Martín Zurro, J. F. Cano Pérez: Atención Primaria. Madrid: Harcourt Brace de España. 1995. 5- semFYC: Guía de Actuación en Atención Primaria. Barcelona. 1998 18

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