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Tribuna varela y sobornos
 

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    Tribuna varela y sobornos Tribuna varela y sobornos Document Transcript

    • CÁDIZ12 Martes4 de Junio de 2013 | DIARIO DE CÁDIZPOR la mañana en el desa-yuno, primera lectura alDiario... sí, ya sé, la Mer-kel, los imputados, losjuicios, el IVA, la Liga ... pero hoyme llama la atención otra cosa.Desde el bar se echan los migajo-nes de pan a la acera para los pá-jaros, que lo están esperando.Los gorriones desde las palme-ras y los naranjos de la avenidavienen a comérselos . Ya lo dijoJesús hace dos mil años: “miradcómo las aves del cielo no siem-bran, ni siegan, ni tienen grane-ros…”.Todos dando saltos picoteanhasta dejar la calle limpia. Masayer tuvimos una sorpresa, vi-mos que una gorriona estaba co-ja, mejor dicho, le faltaba unapata. El pobre animal al posarseen el suelo usaba su pechuga co-mo soporte e iba dando brincosa fin de sostenerse bien. ¿Qué lehabría pasado?, ¿ una trampa depájaros?, ¿ una rata que de no-che sube a las palmeras y mata?Quizás la pobre gorriona pudozafarse, dejando su patita entrelos dientes del roedor.Llama la atención la desventu-rada ave entre las demás con sucojera. Da pena, que ya se sabeque los gorriones no andan sinovan dando saltitos. Ella no pue-de, aterriza, pica y vuela. Y me-nos mal que vuela, que no fue unala la que cayó en el atentado. Lagorriona, con su migajón en elpico, remonta un vuelo vigorosoy se posa entre las ramas del na-ranjo, para comérselo o llevarloa sus polluelosEn todas las especies animalesel macho es más vistoso que lahembra. Menos en los humanos,que la mujer tiene más encanto,donaire, belleza y garbo que elhombre. Por esa razón sabemosque era una gorriona y no un go-rrión, porque es menos bonitaque los machos. Pero ella no seachica. Con su plumaje grisáceo,su cabecita respingona y su pati-ta coja nos cautiva. Es un ejem-plo de casta y de superación.Porque, ¿qué haríamos yo y tú, ytú, con una pata menos?, ¿ sería-mos capaces de seguir volando?De hecho, con una simple cojeraanímica y pasajera nos hundi-mos en la abulia y la desespera-ción.Quizás contemplarla sea unregalo de la primavera. Como enesta explosión lujuriosa de la na-turaleza, en la que todos loscampos se llenan de flores en uninmenso mar verde, y en la quela gorriona es una nota de valor,de coraje y hasta de esperanza.LA GORRIONA COJAANTONIOMORILLO5La correderaNO cree la Sección habersedejado llevar de pesimis-mosexageradosenestemo-desto trabajo, pero si hapretendido dominar a la vista de lascifras, severas pero elocuentes, la eu-foria de la victoria, que si bien legíti-ma,debeservir,noparaentregarseaoptimismossuicidas,…”.Esta frase está extraída de un ex-tenso y minucioso informe secretode 63 páginas, fechado el 19 de ju-nio de 1940 y elaborado por el te-niente coronel jefe de la 6ª Seccióndel Estado Mayor del Ejército parasu ministro, el general Varela. Re-fleja perfectamente cuál era el des-favorable pensamiento técnico-mi-litar español de la época ante la hi-potética entrada de España en gue-rra al lado de Alemania, Italia y Ja-pón.España había sufrido una con-tienda civil de casi tres años de du-raciónconlavictoriadelbandoquehabía recibido una trascendentalayuda militar por parte de Alema-niaeItalia.Peroelesfuerzoqueellohabía supuesto y el desgaste pade-cido incapacitaban a España paraembarcarse en proyectos o aventu-ras bélicas de cualquier clase y so-bre todo de la envergadura de laque se estaba extendiendo por me-diomundo,másalládelosPirineos.Entrar en guerra hubiera sidosuicidaparaEspaña,apesardequepor aquel entonces alemanes y ja-ponesesparecíaninvencibles.YesoFranco lo sabía gracias a informesque le proporcionaron desde dife-rentes fuentes, siendo la de su mi-nistro del Ejército una de las máscualificadasydemayorconfianza.Ahora, siete décadas más tarde,la noticia, de momento más sensa-cionalista que rigurosa en toda suextensión, de presuntos ‘sobornos’a generales del entorno de Francoha supuesto un tornado informati-vo que cuando se desvanezca vere-mosenquesequeda,aunquehacerdaño,yalohahechoymucho.Historiadoreseinvestigadoresyateníamosconocimientodesdehaceaños de que se habían pagado im-portantescantidadesdedineroaal-gunas personas del régimen fran-quista, generales entre ellos, paraevitarqueEspañaentraraenguerraalladodeAlemania.Inclusociertosnombresyasesabían.Ello no es extraño y casos hay enla historia respecto a otros conflic-tos armados. Comprar voluntadesde propios, aliados y enemigos esalgo tan viejo como la propia exis-tenciadelaguerra.Pero antes de poner nombres yapellidosjuntoacantidadeseconó-micas supuestamente percibidas,hay que acceder, analizar, estudiary contrastar esos cuatrocientos do-cumentos que acaba de desclasifi-car la inteligencia británica. Y unavez que se haya hecho, la historiapondrá a cada uno en su sitio y nosaclarará un pasaje más de los mu-chísimos que todavía permanecenentinieblas.Que Varela era contrario a en-trarenguerranoeraentoncesnin-gún secreto, pero no sólo ya porconvicción personal, sino por losuicida de dicha apuesta, tal y co-mo venía asesorándole el EstadoMayor del Ejército desde muchosmeses antes de que el embajadorbritánico comenzara a enviarmensajesaLondres.Los informes desfavorables, quebiensegurodebieronserdespacha-dos por Varela con Franco, al me-nos en su conjunto o síntesis, pue-den consultarse en la sección Capi-tánGeneralJoséEnriqueVarelaIgle-sias del Archivo Histórico Munici-pal de Cádiz. Concretamente en lasección Documentos del Ministeriodel Ejército, subsección Armamen-to, caja nº 115. Todo ello, gracias alconvenio suscrito el 20 de mayo de2003 entre los hijos del bilaureadomilitar y la alcaldesa de la capitalgaditana.La carpeta inicial, con el sello entinta roja de ‘Secreto’ en su partecentral, tiene rotulado el título deMaterialdeGuerra.Existenciasyne-cesidades,siendosuproductorla6ªSección del Estado Mayor del Ejér-cito. Todo su contenido lo analicé ydesmenucé a lo largo de una seriede nueve extensos artículos publi-cados entre enero y septiembre de2005 en la hoy desaparecida revis-taArmas.Si es verdad que los británicospagaron dos millones de dólares aVarela para que influyera anteFranco,demostraronserpocointe-ligentes, ya que aquél estaba con-vencido de antemano para la cau-sa.Otra cosa muy diferente es quelosserviciosdeinteligenciabritáni-cos,aligualquelosalemanes,com-praran voluntades, informacionese incluso corazones, pues para esoestán, y más en tiempos de guerra.Sin embargo, dar y publicar connombres y apellidos el listado debeneficiarios,esotracosa.Evidentementeesfácildifamaraquien no se puede defender por noestar ya en vida. Por eso es necesa-rioquehistoriadoreseinvestigado-res hagamos bien nuestro oficio yesos documentos desclasificadossean puestos en valor, tras ser ex-haustivamente analizados y con-trastados.La historia ha enseñado que nosiempre es el responsable de deter-minados hechos ni beneficios,quien aparece citado en un docu-mento, habiéndose utilizado enocasiones, por el contrario, sunombre y cargo en beneficio de untercero, sin conocimiento del pro-piointeresado.He estudiado durante años la fi-gura de Varela, con sus luces y sussombras, y sinceramente no me dael perfil de quien en contra de supropia honestidad, cobra tan sucu-lenta e importante cantidad de di-nero, y máxime por apoyar algo deloqueyaestabaconvencido.Noerasuestilo.Queenlosdocumentosdelainte-ligencia británica debe haber mu-cha verdad, no se puede cuestionarhasta que se pongan en su verdade-ro valor, pero de ahí a que todos losque se citan hayan percibido talescantidadesdedinero,esotracosa.Noseríalaprimeravezqueterce-ras personas, mensajero e inclusoideólogo incluidos, engordan lanóminaoellistadodebeneficiariosconelfindesacarmayortajada.Losmanipuladores y las manipulacio-nes son tan viejos como la propiahumanidad.Personas deshonestas siempreexistieron y siempre intentaron bo-rrar su rastro, pero para eso estánlos investigadores serios y riguro-sos. Esperemos que pronto hayaquien acceda, analice, estudie ycontraste los documentos clasifica-dos, para que una vez publicadassus conclusiones, la historia pongaacadaunoensusitio,seaelquesea,peroelquerealmentelecorrespon-da.JESÚSNÚÑEZ5Los sobornos británicos y el general VarelaG HistoriaTRIBUNA DE OPINIÓNInvestigadorQue el general Varelaera contrario a entrar enguerra no era entoncesningún secreto