REVISIÓNEl «éxtasis»: una revisión de la bibliografíacientífica sobre la 3,4-metilendioximetanfetamina                    ...
CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA     ...
CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINALa do...
CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA     ...
CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA     ...
CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA  TAB...
CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINAatrib...
CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA  Pre...
CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINAlas p...
CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA   59...
El «éxtasis»: una revisión de la bibliografía científica sobre la 3,4-metilendioximetanfetamina
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

El «éxtasis»: una revisión de la bibliografía científica sobre la 3,4-metilendioximetanfetamina

2,009
-1

Published on

Artículo de revisión sobre la MDMA

0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total Views
2,009
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
0
Actions
Shares
0
Downloads
42
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

El «éxtasis»: una revisión de la bibliografía científica sobre la 3,4-metilendioximetanfetamina

  1. 1. REVISIÓNEl «éxtasis»: una revisión de la bibliografíacientífica sobre la 3,4-metilendioximetanfetamina 50.872Fernando Caudevilla GálligoInstituto Madrileño del Menor y la Familia. Madrid. España.Durante la pasada década se popularizó un conjunto de que los estudios llevados a cabo hasta ese momento carecí-sustancias a las que se dio el nombre de «drogas de sínte- an de un diseño metodológico adecuado pero instaban a lasis». Dentro de este grupo heterogéneo, la 3,4-metilendioxi- «investigación sobre esta interesante sustancia»11.metanfetamina (MDMA) ha experimentado un rápido creci- En el verano de 1987, el «éxtasis», ya droga ilegal, irrumpiómiento tanto en su consumo como en interés y alarma con fuerza en Europa a través de la isla de Ibiza (el llamadosocial. Sólo recientemente, y como resultado de su presen- «verano del Amor») y desde entonces se ha asociado a cier-cia en los medios de comunicación, la comunidad médica tos tipos de música electrónica (acid house, trance) y nue-ha empezado a mostrar interés por un fenómeno de conse- vos tipos de patrones recreativos, como las fiestas rave o loscuencias aún no bien comprendidas. Para entender la feno- after-hours12.menología de esta sustancia parece adecuado un análisisdetallado y riguroso de la bibliografía científica disponible. Química Las feniletilaminas son una amplia familia de compuestosHistoria químicos, con una estructura común consistente en un gru-La MDMA fue aislada de forma casual en 1912 por científi- po fenilo al que se agrega un radical etil (-CH2-CH2-) y unacos de la compañía alemana Merck1 mientras diseñaban amina (-NH2). A partir de esta molécula y modificando losfármacos vasoconstrictores para el tratamiento de la epista- radicales se obtienen diferentes compuestos con distintasxis2. La sustancia pasó inadvertida hasta mediados de los propiedades psicoactivas. Algunos de estos se encuentranaños setenta, cuando fue redescubierta por el químico y presentes en la naturaleza, como la noradrenalina, la dopa-profesor de toxicología forense de la Universidad de Berke- mina, la mescalina, el safrol y la miristicina (estos dos últi-ley Alexander Shulgin, quien había estado estudiando de mos, presentes en la nuez moscada). Otros se obtienen aforma exhaustiva los efectos psicodélicos de las feniletilami- través de síntesis química, como la anfetamina, metanfeta-nas. Inicialmente la MDMA se extendió entre psiquiatras y mina, MDMA y compuestos similares (fig. 1). Las aminaspsicoterapeutas interesados en la psicoterapia asistida con alucinógenas poseen dos estereoisómeros, levo (L-) y dextrofármacos. Existen comunicaciones aisladas en las que se (D-), de los cuales la forma L- es la más psicoactiva13. Sindocumentan los resultados de estas experiencias3-6, aunque embargo, las feniletilaminas de la figura 1 son más activas yno se realizaron ensayos clínicos controlados. potentes en su forma D-14.De forma paralela, la MDMA (ya por entonces conocida con La MDMA y sustancias análogas a las que se hará referen-el «nombre comercial» de «éxtasis») se fue popularizando cia a lo largo de esta revisión (MDA, MDEA y MBDB) sonprogresivamente durante los ochenta asociada a movimien- feniletilaminas muy parecidas en cuanto a su estructuratos culturales como la New Age y como droga recreativa química, por un lado, a las anfetaminas y, por otro, a laasociada a ciertos contextos de música de baile. La sustan- mescalina, alucinógeno presente en diversos cactus de loscia, que podía adquirirse libremente, se asociaba a círculos géneros Lophophora y Trichocereus, usado ancestralmentealternativos, profesionales y universitarios. en muchas culturas hispanoamericanas como vehículo deEn 1985 la Drug Enforcement Administration (DEA), agen- comunicación con la divinidad (fig. 2). Así, los efectos de lacia antidroga estadounidense, ilegalizó la MDMA clasificán- MDMA y análogos son una mezcla de los efectos de las an-dola en su Lista I, que incluye sustancias con alto potencial fetaminas y la mescalina. Sin embargo, es importante se-de abuso, sin ningún uso médico y con grandes riesgos ñalar que la MDMA carece de actividad alucinógena en elpara la salud. La decisión se tomó basándose en un estudio sentido tradicional de la palabra al no ser agonista potentesegún el cual la MDA (3,4-metilendioxianfetamina), sustan- de los receptores 5-HT214. En el caso de la MDA y lacia química similar a la MDMA, provocaba daño cerebral en MDEA, esta actividad es escasa y distinta de la de la mes-ratas7. Según la opinión de muchos profesionales, esta deci- calina15,16.sión se adoptó de forma precipitada y sin suficientes da-tos3,8-10, interrumpiendo toda posibilidad de investigación y Farmacocinéticaabriendo las puertas a la clandestinidad, el tráfico ilegal y laadulteración. La decisión fue ratificada por la Organización La forma más habitual de consumo de la MDMA es por víaMundial de la Salud (OMS), que señalaba en su informe oral en cápsulas o comprimidos, y la dosis psicoactiva habi- tual es de entre 75 y 150 mg. También son posibles las ad- ministraciones intranasal, intravenosa o rectal, aunque son mucho menos frecuentes.Correspondencia: Dr. F. Caudevilla Gálligo. La MDMA es absorbida en el tracto gastrointestinal y alcan-C/López de Hoyos, 133, 2.° 1.ª. 28012 Madrid. España. za su concentración máxima en plasma 2 h después de laCorreo electrónico: caudevilla@hotmail.com ingestión17. Los efectos se prolongan 3-4 h más18,19. El me-Recibido el 17-10-2002; aceptado para su publicación el 22-11-2002. tabolismo es hepático, fundamentalmente a través de la iso- Med Clin (Barc) 2003;120(13):505-15 505
  2. 2. CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA Nombre químico Características H O N Activo a dosis de 0,5-2,5 mg/kg. CH2 Duración de acción: 6 h aproximadamente. O CH3 Efectos entactágenos y estimulantes MDMA 3,4-metilendioximetanfetamina («éxtasis») O NH2 Activo a dosis de 60-120 mg. O CH3 Mayor duración de acción (alrededor de 8 h) que la MDMA. Ligeramente alucinógena y más neurotóxica15 MDA 3,4-metilendioxianfetamina («píldora del amor») O NHCH2CH2 Dosis activa de 100-200 mg. O CH3 Efectos de menor duración (4 h) e intensidad que la MDMA y levemente más rápida en actuar16 MDEA 3,4-metilendioxietilanfetamina («Eva») H O N Activa en dosis de 150-210 mg. CH3 Efecto entactágeno sin estimulación14 O CH2CH3 MBDB (1,3-benzodioxol-5-y1)-2-butamina Fig. 1. La MDMA y sustancias rela- cionadas. («Edén») TABLA 1 H NH2 N Dosis letal (LD 50) de MDMA en animales Anfetaminas CH3 estimulantes de experimentación, administrada por vía intraperitoneal CH3 CH3 (i.p.) o intravenosa (i.v.)21 Anfetamina Metanfetamina (speed) Animales Dosis H Ratones 98 mg/kg i.p. O N Ratas 49 mg/kg i.p. Entactágenos CH3 Cobayas 98 mg/kg i.p. Perros 15 mg/kg i.v. O CH3 Monos (macacos) 22 mg/kg i.v. Metilendioximetanfetamina (MDMA) TABLA 2 CH3O NH2 Efectos fisiológicos de la MDMA Fenetilaminas alucinógenas Incremento de la presión arterial CH3O Incremento de la frecuencia cardíaca Incremento de la temperatura corporal OCH3 Midriasis Mescalina Alteraciones neuroendocrinas Alteraciones en el sistema inmunológico Fig. 2. Feniletilaminas. enzima CYP2D6 del citocromo p-450, y la eliminación se Farmacodinámica efectúa por la vía renal. Sin embargo, hay varias enzimas Diversos estudios, tanto in vitro como clínicos, han explora- implicadas en la degradación y algunas de ellas se saturan do la relación entre la MDMA y los distintos sistemas de con concentraciones relativamente bajas. Así, al aumentar neurotransmisores. La MDMA actúa sobre los sistemas se- la dosis y saturarse las enzimas de menor afinidad, pueden rotoninérgico, dopaminérgico y noradrenérgico, de los cua- aparecer importantes incrementos en sangre20. les el primero es el más importante y más estudiado. La vida media de la MDMA es de 8 h17; el hecho de que se El sistema de la serotonina desempeña un papel primordial necesiten 5 vidas medias para eliminar el 95% de un com- en el control de funciones como el estado de ánimo, el apeti- puesto de la sangre puede explicar algunos de los efectos to, la función sexual o los ciclos de sueño-vigilia. La MDMA residuales, que se prolongan uno o dos días después de to- bloquea el transportador encargado de la recaptación de se- mar la MDMA. rotonina incrementando así la serotonina disponible en el es- Se ha determinado la dosis letal de MDMA en diversos ani- pacio sináptico22,23. El pretratamiento con citalopram (inhibi- males de experimentación21. En la tabla 2 se resumen estos dor selectivo de la recaptación de serotonina) atenúa muchos datos. de los efectos físicos y sensoperceptivos de la MDMA24.506 Med Clin (Barc) 2003;120(13):505-15
  3. 3. CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINALa dopamina, a través de mecanismos no exactamente co- TABLA 3nocidos, es un neurotransmisor implicado en el efecto aluci- Efectos físicos agudos (< 6 h) y subagudos (< 24 h)nógeno de muchas drogas. Estudios realizados con MDMAmás haloperidol (antagonista de receptores D2) parecen re- Agudos Falta de apetitolacionarla con su efecto en el estado de ánimo25. Además, Contractura mandibularla dopamina se ha relacionado con mecanismos tóxicos Sequedad de bocacausantes de neurotoxicidad, cuestión que se abordará con Inestabilidadprofundidad más adelante. Los efectos simpaticomiméticos, Dificultad de concentración Vértigode forma similar a las anfetaminas, están en relación con Inquietudmecanismos noradrenérgicos. Sensibilidad al fríoLa MDMA induce liberación de cortisol, prolactina17,26, corti- Subagudos Cansanciocotropina (ACTH)26 y vasopresina (ADH)27. Se han comuni- Pesadez de piernascado también alteraciones en el sistema inmunológico: dis- Falta de apetitominución del cociente de linfocitos CD4/CD8, incremento Insomnio Mareode células natural killer (NK) y alteraciones en la producción Debilidadde interleucina (IL) 2, IL-4, IL-10 e interferón gamma28,29. El Sedmecanismo de alteración inmunológica implica probable- Preocupacionesmente la liberación de corticoides y el efecto simpaticomi-mético. Los efectos no son persistentes, pero podrían tener Es muy importante tomar en consideración todos estos datosconsecuencias en personas con inmunidad comprometida. en conjunto, ya que gran parte de los efectos adversos atri-El consumo de alcohol asociado a MDMA incrementa la du- buidos a la MDMA implica al sistema cardiovascular y altera-ración de las alteraciones en el sistema inmunitario30. ciones de la temperatura corporal. La mera acción de la sus-La MDMA induce tolerancia farmacológica rápidamente31 tancia no parece suficiente para explicar estos cuadros en lade forma que con un uso continuado se potencian los efec- mayoría de los casos sin tener en cuenta la concurrencia detos adversos y se pierden los placenteros4,32. Así, algunos otros factores. En ninguno de los ensayos clínicos controla-usuarios ingieren dosis cada vez mayores para intentar al- dos se han comunicado efectos adversos de importancia.canzar los efectos iniciales33. Los efectos físicos adversos que induce la MDMA aparecen resumidos en la tabla 3. La mayoría de ellos son leves y au-Efectos tolimitados en el tiempo, aunque se ha descrito persistenciaDescribir los efectos físicos, psicológicos y adversos de la del cansancio, falta de energía y de apetito por más de 72 hMDMA resulta complicado por varios motivos. En primer lugar, en el 30% de los participantes en un estudio con dosis dees difícil cuantificar de forma objetiva sensaciones que afectan 1,5 mg/kg de MDMA25. El temblor mandibular y trismo sona la esfera emocional, que hacen referencia a sensaciones ín- efectos muy frecuentes, que también aparecen tras el con-timas, percepciones subjetivas y sentimientos. Como en el sumo de anfetaminas, y se ha descrito una mayor inciden-caso de otras drogas, el entorno donde se realiza su consumo, cia de problemas odontológicos en usuarios habituales delas expectativas del consumidor al respecto y su historia per- MDMA37,38.sonal son factores importantes en el efecto final. Y sobre todo, En su conjunto, la incidencia y gravedad de los efectos ad-la gran mayoría de los estudios realizados después de 1986 versos físicos, según la perciben los usuarios, serían simila-son encuestas retrospectivas, en las que los usuarios no pue- res a las de las anfetaminas y menores que las que provo-den saber con certeza qué sustancia han tomado ni en qué can los alucinógenos32. Otros efectos comunicados que nodosis34. Así, los estudios prospectivos y controlados17-20,24-26,35,36 aparecen en la tabla incluyen nistagmo36, disminucion de laresultan fundamentales para comprender sus efectos libido19, cefalea25 y necesidad de orinar19.Efectos físicos Efectos psicológicosEn la tabla 2 se resumen los efectos fisiológicos más signifi- El estado de conciencia que se alcanza tras consumir lacativos encontrados en estos estudios. La acción de la MDMA se caracteriza fundamentalmente por su influenciaMDMA sobre el sistema noradrenérgico explica los efectos en la intimación, lo que ha sido descrito por distintos auto-agudos sobre el sistema cardiovascular, con un máximo 1-2 res como incremento de la capacidad para interactuar y es-h después de la administración y que persisten a lo largo de tar abierto a los otros39, disminución del miedo y las defen-las 6 h siguientes. sas14 o estado de amplificación sensorial e interacciónEl incremento de la presión arterial y la frecuencia cardíaca afectiva40, entre otras. La MDMA induce un «estado de con-inducido por la MDMA parece depender de la dosis, habién- ciencia alterado fácilmente controlable, con connotacionesdose descrito incrementos de la presión arterial sistólica de sensuales y emocionales, sin un componente alucinatoriohasta 40 mmHg e incrementos en la frecuencia cardíaca de significativo»41. El sujeto siente que tiene el control tanto dehasta 30 lat/min con dosis de 125 mg17, si bien otros autores los pensamientos como de las acciones, lo que explica lahan encontrado incrementos menores25,26,35. Ocasionalmente popularidad de la MDMA como droga recreativa frente ase han registrado episodios de hipertensión arterial sin signos «alteradoras de la mente», caso de la dietilamida de ácidode crisis hipertensiva que han retornado a la normalidad al lisérgico (LSD) u otros alucinógenos32. Debido a las caracte-cabo de 2 h sin necesidad de intervención19,36. Un estudio di- rísticas singulares del estado de conciencia alterado, distin-señado específicamente para determinar los efectos cardio- to del que producen las anfetaminas o los alucinóge-vasculares de la MDMA35 demuestra que ésta produce efec- nos16,18,25, se ha propuesto que la MDMA y sus análogostos similares a la dobutamina en dosis de 20-40 µg/kg/min, constituyen una clase de sustancias propia a la que se hasin efecto inotrópico positivo asociado. Igualmente, los incre- dado en llamar entactágenos14.mentos de la temperatura corporal descritos en este tipo de Las comunicaciones referentes a efectos psíquicos de laestudios son discretos y sin valor estadístico significativo en la MDMA a medio-largo plazo incluyen el concepto de desper-mayoría de los casos, incluso con dosis altas17,19,26. sonalización, no entendido como condición psiquiátrica en Med Clin (Barc) 2003;120(13):505-15 507
  4. 4. CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA «éxtasis». Este mismo informe señala que en los Países Ba- jos hay entre 200 y 400 consumidores en tratamiento. 5.000 El registro DAWN monitoriza la incidencia de visitas a servi- 4.500 cios de urgencias relacionadas con drogas en EE.UU. Si 4.000 bien la incidencia global es muy escasa (0,6%), las visitas 3.500 en relación con la MDMA se han ido incrementando de for- 3.000 ma estadísticamente significativa en el período estudiado 2.500 (fig. 3). En la mayoría de los casos (70%) se observa poli- 2.000 consumo de otras sustancias: gamma-hidroxibutirato (GHB 1.500 o «éxtasis líquido»), LSD, ketamina y anfetaminas, entre 1.000 otras44. En una serie de 48 casos en la que se analizan los 500 motivos de consulta en el servicio de urgencias de un hospi- 0 tal de Londres45, las quejas más frecuentes son «sentirse 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 extraño, mal, mareado o raro» (43%), palpitaciones (37%), náuseas (31%) y ansiedad (31%). Los datos disponibles en España demuestran que la reper- Fig. 3. Visitas a servicios de urgencias en EE.UU. en relación con el consumo cusión del «éxtasis» en los servicios de urgencias es, al me- de drogas de síntesis. (Tomada del informe DAWN44.) nos por el momento, escasa. En el año 2000 se comunica- ron 2.328 episodios de urgencia en relación con sustancias la que los límites entre uno y los demás desaparecen, sino psicoactivas, que implicaban a la MDMA y análogos en sólo como un estado positivo en el que las barreras personales un 4,5% de los casos46. De 434 fallecidos en ese mismo son menos rígidas e impermeables, incrementando el senti- año por reacción aguda a sustancias, sólo se encontró miento de empatía hacia los demás39. En las tablas 4 y 5 se MDMA en 747. resumen los efectos psicológicos comunicados por distintos investigadores42. Toxicidad física La comunicación más frecuente en la bibliografía científica Efectos adversos y toxicidad hace referencia a la hipertermia, definida como temperatura corporal por encima del punto de ajuste hipotalámico debi- Una buena forma de aproximarse a la incidencia y gravedad do a una disipación insuficiente del calor48. La hipertermia de los efectos adversos del «éxtasis» es estudiar la inciden- constituye un cuadro muy grave con elevada mortalidad y cia de consultas que se realizan en los distintos dispositivos se asocia con rabdomiólisis, insuficiencia renal con mioglo- sanitarios por este motivo (centros de atención primaria, binuria y coagulación intravascular diseminada. El trata- centros sanitarios específicos para el tratamiento de proble- miento de la hipertermia asociada a MDMA es fundamental- mas en relación con sustancias y servicios de urgencias de mente sintomático y de soporte. En algunos casos se ha los hospitales). No existen datos publicados en el ámbito de utilizado dantroleno con éxito49, aunque su eficacia está aún la atención primaria, bien porque los consumidores no acu- en discusión50. den a su médico de familia, bien simplemente por la falta de La mayoría de los casos descritos en la bibliografía se pro- atención prestada a este problema. Los datos del «Informe dujeron en discotecas, asociándose a ejercicio físico inten- sobre el problema de las drogodependencias en la Unión so, escasa ingesta hídrica y ambiente con altas temperatu- Europea 2001»43 señalan que, en Irlanda, el 8,9% de las ras49,51-54. En estudios con ratas se ha demostrado que la personas que acudieron a servicios de atención para drogo- MDMA disminuye la capacidad de termorregulación en el dependientes lo hicieron con problemas relacionados con el organismo, produciendo hipertermia al situarlas en un am- biente caluroso55,56. Al igual que sucede en animales de ex- TABLA 4 perimentación, es probable que el hacinamiento potencie Efectos psíquicos agudos (< 24 h) tras la toma los efectos tóxicos de la MDMA57. Por otro lado, ya se ha co- de MDMA42 mentado que en los estudios prospectivos y controlados lle- vados a cabo con MDMA nunca se han comunicado casos Frecuentes semejantes, y los registros de temperatura corporal en éstos Sensación de intimidad y cercanía con los demás Incremento de la capacidad para comunicarse presentan diferencias escasas o no significativas. Así, la hi- Tolerancia y acomodación con los demás pertermia inducida por MDMA parece ser el resultado de la Euforia y locuacidad suma de una serie de factores: efectos de la sustancia, Despreocupación Confianza y seguridad en uno mismo efectos idiosincrásicos, ejercicio físico y escaso aporte de Expansión de la perspectiva mental, mejora del autoconocimiento, fluidos en presencia de temperaturas elevadas51,57,58. conocimiento de problemas o de patrones de conducta anormales Incremento de conciencia de las emociones TABLA 5 Aumento del deseo sexual Reducción de las defensas y del miedo a la comunicación Efectos psíquicos a medio y largo plazo (> 24 h)42 de las sensaciones, de la sensación de alienación y expansión de las fronteras personales Frecuentes Menos frecuentes (< 50% de los casos) Despersonalización Reducción de la obsesividad, inquietud e impulsividad Mayor capacidad empática Conciencia de recuerdos inconscientes Menos frecuentes Problemas en la realización de cálculos matemáticos Cambios en orientación religiosa o espiritual. Cambios en valores Dificultades en el lenguaje y prioridades en la vida Juicio alterado Ansiedad, crisis de pánico Dificultad de atención y concentración Malhumor, irritabilidad Ideas paranoides Letargia Aumento del estado de alerta Psicosis, paranoia, reviviscencias, insomnio (reducción del sueño REM) Alucinaciones visuales Reacción catatónica Luminiscencia de los objetos Suicidio508 Med Clin (Barc) 2003;120(13):505-15
  5. 5. CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA hipertermia acelera la destrucción de hepatocitos en anima- Efectos de la droga Rabdomiólisis les de experimentación70 y la toxicidad también parece ser dependiente de la dosis71. Comportamiento La variabilidad en las formas clínicas de presentación, la Insuficiencia existencia de diversos patrones histopatológicos y la acumu- del usuario renal aguda Hipertermia lación de casos en el espacio y el tiempo hacen sospechar Ambiente la importancia de los adulterantes como un factor adicional, Coagulación al menos en algunos casos72,73. intravascular Otros factores diseminada La hiponatremia es un cuadro relativamente frecuente en consumidores de «éxtasis», habiéndose descrito en varias comunicaciones74,77, en algunos casos con resultado deFig. 4. Factores implicados en la aparición de hipertermia y sus consecuen- muerte66,78,79. Por un lado, es conocido que la MDMA esti-cias. mula la secreción de ADH27 y aldosterona80; por otro, los usuarios de «éxtasis» consumen gran cantidad de aguaSin embargo, se han comunicado algunos casos en los que mientras están bajo sus efectos para minimizar el riesgo deno se dan estas circunstancias59-61. En ocasiones los cua- hipertermia. Aunque es conveniente mantener un buen es-dros clínicos semejan entidades clínicas conocidas que cur- tado de hidratación al consumir MDMA, el exceso de aguasan con hipertermia: síndrome serotoninérgico53, síndrome en el organismo, unido a la acción hormonal, puede au-neuroléptico maligno59 o hipertermia maligna61. Así, los fac- mentar el riesgo de hiponatremia al incrementar el agua li-tores que predisponen al desarrollo de hipertermia (fig. 4), bre. Si bien teóricamente el uso de bebidas isotónicas dis-su fisiopatología y tratamiento no están completamente minuiría estos riesgos, no existe ninguna publicación en laaclarados en el momento actual. bibliografía científica que apunte a este hecho. La hipona-Se han presentado casos de hepatotoxicidad asociados al tremia cursa con letargia, debilidad y somnolencia que rápi-consumo de «éxtasis». La presentación clínica de estos damente empeoran a coma y convulsiones. El tratamientocuadros incluye desde alteraciones analíticas asintomáticas es fundamentalmente sintomático, reponiendo el sodio porhasta casos de insuficiencia hepática fulminante. Se han vía intravenosa o mediante diuresis forzada con furosemida.descrito casos de insuficiencia hepática aguda después de Aparte de estos tres cuadros, se ha relacionado el «éxtasis»haber ingerido un solo comprimido51,62,63, aunque en otros con múltiples enfermedades37,38,66,81-95, aunque con muchocasos la hepatotoxicidad se ha desarrollado tras meses de menor frecuencia (tabla 6). Detalles importantes como lauso habitual64. La hepatotoxicidad inducida por «éxtasis» determinación de MDMA en sangre, la toma concomitantefue la segunda causa de ingreso de pacientes menores de de otras sustancias o la existencia de enfermedad orgánica25 años en cuidados intensivos en el Hospital Clínico de previa varían enormemente de unos artículos a otros.Barcelona por problemas hepáticos en el período 1994- Una revisión de las muertes provocadas por «éxtasis» cifra en199665. 92 las recogidas en la bibliografía científica hasta octubre deEn la forma más habitual de presentación el cuadro semeja 200196. Las causas de fallecimiento incluyen las ya explica-una hepatitis viral, con ictericia, hepatomegalia, elevación das, además de suicidios, accidentes de tráfico y varias dede enzimas hepáticas y alteraciones de la coagulación. La causa desconocida. Sólo en un 30% de los casos se identificabiopsia presenta un patrón de hepatitis aguda, habiéndose a la MDMA como única sustancia implicada, siendo frecuen-descrito más de un patrón histopatológico63,66,67. El cuadro te la presencia de varias drogas distintas. También se detectasuele resolverse en semanas o meses de forma espontánea, con frecuencia la presencia de parametoxianfetamina (PMA),aunque se han comunicado casos de recuperación lenta65, un derivado anfetamínico con toxicidad mayor que la de lafibrosis hepática67 e insuficiencia hepática aguda que re- MDMA y que en ocasiones se vende como ésta97,98. El mismoquiere trasplante hepático51,63. autor señala que el hecho de que muchas muertes no se pu-En la fisiopatología de la hepatotoxicidad inducida por bliquen en la bibliografía científica internacional no permiteMDMA (fig. 5) se ha implicado la depleción del glutatión in- extraer conclusiones de esta revisión.tracelular, que actúa como antioxidante68, mecanismos de Con respecto a la capacidad teratogénica de la MDMA, untipo inmunitario y déficit enzimáticos69. La concurrencia de seguimiento prospectivo de madres consumidoras de «éxta- Concentraciones de MDMA El cuadro clínico puede presentarse en horas o semanas Hipertermia Afecta por igual a consumidores Estrés oxidativo nuevos o experimentados Tiene un curso desde asintomático Contaminantes y autolimitado hasta requerir trasplante hepático Ictericia Hiperbilirrubinemia Anorexia Hipertransaminasemia Náuseas Aumento de LDH Vómitos Aumento de fosfatasa alcalina LetargiaFig. 5. Hepatotoxicidad. Med Clin (Barc) 2003;120(13):505-15 509
  6. 6. CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA TABLA 6 serotoninérgico da una base fisiológica a los síntomas afecti- Otras complicaciones agudas relacionadas vos. Existe una correlación entre concentraciones bajas de con el «éxtasis» serotonina y depresión en sujetos vulnerables118. Es fre- cuente la aparición de astenia y distimia en las 48-72 h si- Enfermedades renales: insuficiencia renal aguda81, vasculitis renal82,83 guientes a la toma de MDMA25,32 que cursan de forma auto- Enfermedades cardiovasculares: disección aórtica84, arritmias66, infarto de miocardio66 limitada. Además, se han descrito cuadros de depresión Enfermedades del sistema nervioso central (SNC): hemorragia mayor, a veces acompañada de ideación suicida, de difícil del SNC51,85, trombosis de senos venosos86 manejo y con respuesta parcial al tratamiento con inhibidores Enfermedades hematológicas: anemia aplásica87, púrpura selectivos de la recaptación de serotonina106,109,111,112. trombocitopénica trombótica88 Enfermedades urológicas: retención urinaria89 El sistema de la serotonina está también relacionado con la Enfermedades dermatológicas: erupción acneiforme90 regulación del sueño. Se han comunicado diferencias en los Enfermedades oftalmológicas: hemorragia retiniana91, epiteliopatía patrones electroencefalográficos del sueño de usuarios de corneal92 Enfisema subcutáneo93-95 «éxtasis»119, así como casos de insomnio113, 114. Problemas dentales37,38 Es preciso hacer una serie de consideraciones para valorar la importancia relativa de estos trastornos. En primer lugar, el consumo de «éxtasis» aislado es muy raro; la mayoría de TABLA 7 los consumidores utiliza además muchas otras sustan- cias32,44,120-122 que frecuentemente están relacionadas por sí Trastornos psiquiátricos en relación con el «éxtasis» mismas con riesgo de desencadenar enfermedad psiquiátri- Fenómenos psicóticos103-109 ca: LSD123, Cannabis124 o anfetaminas125, entre otras. En Trastornos de ansiedad y crisis de pánico109,110 muchos de los casos publicados se constata este hecho. Síndromes depresivos106,109,111,112 Llama la atención además la alta frecuencia de anteceden- Alteraciones del sueño113,114 tes familiares y personales de enfermedad psiquiátrica (es- quizofrenia, depresión, trastornos de personalidad, trastorno de pánico), a veces en más del 50% de las series109. El pa- sis»99 mostró una mayor incidencia de defectos congénitos trón de consumo en muchos de los casos publicados es ab- en este grupo frente a la población general (15,4 frente al 2- solutamente desproporcionado con respecto al habitual, 3%). A pesar de que en el estudio no se pudo relacionar la casi diario durante largo tiempo en algunas ocasiones105. Fi- MDMA con ninguna anomalía concreta y que presentaba nalmente, es difícil valorar si el consumo ha sido la causa escaso poder estadístico para extraer conclusiones, los es- de la enfermedad, si ésta es la causa del consumo o ambos tudios en animales100,101, el poder teratogénico conocido de fenómenos son coincidentes126,127. las anfetaminas102 y el sentido común hacen recomendar de forma especial la abstinencia absoluta de su consumo du- rante el embarazo. Neurotoxicidad Existen suficientes datos para afirmar que la MDMA es neu- Efectos adversos psiquiátricos rotóxica en animales. Varios estudios han demostrado cam- Diversas comunicaciones relacionan el uso de MDMA con bios duraderos en el sistema serotoninérgico de diversas es- la aparición de distintas enfermedades psiquiátricas. Las pecies: disminución de serotonina, triptófano hidroxilasa y más importantes aparecen resumidas en la tabla 7. 5-hidroxiindolacetato (5-HIIA) en el cerebro128-130, daño axo- La MDMA libera dopamina de una forma parecida a la de la nal en las neuronas del rafe131,132, alteraciones del compor- cocaína y las anfetaminas115, por lo que debe esperarse que tamiento129 y reducción de la actividad motora133 y la memo- incremente la posibilidad de desarrollar una enfermedad ria134. Los mecanismos de esta neurotoxicidad, aún no bien mental de modo parecido a como lo hacen otros estimulan- establecidos, están relacionados probablemente con la ex- tes. Sin embargo, mientras la forma habitual de presenta- cesiva actividad metabólica y la liberación de neurotransmi- ción de las psicosis por estimulantes es la paranoide agu- sores en los sistemas serotoninérgico y dopaminérgico. Se da103, las psicosis inducidas por «éxtasis» suelen tener un ha planteado que la dopamina tiene un papel importante en curso crónico y pobre respuesta al tratamiento farmacológi- su desarrollo135,136, así como diversos metabolitos de la co103-107. Los fenómenos psicóticos incluyen fundamental- MDA137,138. Existen compuestos que en animales de experi- mente síntomas de psicosis atípicas, como sensación de mentación atenúan algunos de estos cambios, como el trip- cambio corporal, ideas de autorreferencia, celotipia, entre tófano139, la fluoxetina140 o la vitamina C141, si bien este he- otros, además de fenómenos de despersonalización, desre- cho no ha sido comprobado en humanos. alización y ocasionalmente reviviscencias (flashbacks)108,116. La investigación en humanos sobre la neurotoxicidad de la Aunque en la gran mayoría de los casos se trata de consu- MDMA se ha basado en estudios neurobiológicos y estudios midores experimentados, se han descrito algunos tras toma de función psicológica. Con respecto a los primeros, se han ocasional109. comunicado diferencias en el transportador de serotonina142, El desencadenamiento de crisis de pánico de forma aguda y metabolitos de serotonina en el líquido cefalorraquídeo143,144 autolimitada es una complicación relativamente frecuente y respuesta a fármacos serotoninérgicos145. Al menos 9 es- tras el consumo de Cannabis y otras drogas, que también tudios que exploran la función psicológica han encontrado puede producirse tras tomar «éxtasis»45 y que cede espon- diferencias de memoria entre consumidores y no consumi- táneamente o tras la administración de benzodiacepinas117. dores146-155. Sin embargo, este tipo de estudios presenta li- Además, se han descrito trastornos de ansiedad de curso mitaciones parecidas a las ya descritas: desconocimiento de subagudo (meses de evolución) con buena respuesta al tra- la droga y la dosis, posibilidad de diferencias preexistentes, tamiento farmacológico110,113 en usuarios ocasionales, sin interferencias del efecto de otras drogas o estilo de vida, antecedentes personales de enfermedad psiquiátrica ni control del ciego, entre otras156-159. consumo de otras sustancias. La posibilidad de que esta toxicidad sea similar en el ser hu- La serotonina desempeña un papel clave en el control del mano presenta graves implicaciones. Hasta el momento no estado de ánimo y la acción de la MDMA sobre el sistema hay evidencia directa de daños cerebrales o enfermedad510 Med Clin (Barc) 2003;120(13):505-15
  7. 7. CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINAatribuible a la neurotoxicidad de la MDMA en humanos,pero se ha propuesto que a lo largo de los próximos años 1.000.000podríamos asistir a graves problemas de salud pública que 900.000se manifestarían en el ámbito de la atención primaria156,160. 800.000Hay procesos neurodegenerativos, como la enfermedad deParkinson, donde los síntomas se manifiestan tras la des- 700.000trucción de un número elevado de neuronas después de 600.000mucho tiempo y se ha conjeturado que la MDMA podría 500.000presentar un patrón similar. Estudios recientes en monos 400.000muestran toxicidad selectiva sobre los axones dopaminérgi-cos del estriado al administrar MDMA de forma secuen- 300.000cial161. Existe un caso en la literatura científica de enferme- 200.000dad de Parkinson de inicio prematuro asociada a 100.000«éxtasis»162. Sin embargo, hasta el momento no se han co-municado incrementos en la prevalencia de esta enferme- 0 2000 1995 1997 1999 1991 1992 1993 1994 1996 1998 1987 1988 1989 1990dad ni relación epidemiológica con el consumo de MDMA.Además, los estudios que han explorado la función dopami-nérgica en usuarios de «éxtasis» no han encontrado datos Añoque sugieren este tipo de toxicidad143,152,163,164, y el resultadode la única autopsia publicada del cerebro de un consumi- Fig. 6. Incautaciones policiales de «éxtasis» en España170.dor intensivo no encontró anomalías histopatológicas en lasustancia negra165. Así, el conjunto de los datos disponiblesactualmente no apoya la hipótesis que relaciona la MDMA mujeres entre 14 y 18 años (el 3,4 y el 1,6%, en los últimoscon la enfermedad de Parkinson. 30 días)169. El consumo de «éxtasis» entre los jóvenes seVarios autores han intentado estimar la dosis neurotóxica en encuentra asociado al de otras drogas, como Cannabis, alu-humanos a partir de los datos en animales. Para algunos166 cinógenos, metanfetamina (popularmente conocida comobastaría con una única dosis de 1,4 mg/kg (equivalente a speed) y cocaína32,120,122.un comprimido habitual) para producir las lesiones demos- La mayoría de los consumidores lo son de un modo ocasio-tradas en animales. Otros calculan que la dosis tóxica osci- nal o esporádico32,120. No se ha publicado que los consumi-laría entre 1,4 y 5,6 g/kg160, lo que excede aun las pautas dores presenten criterios de dependencia en el sentido defi-de consumo más intensas. Por todos estos motivos son ne- nido por la DSM-IV o CIE-10, ni se conoce síndrome decesarios estudios complementarios para determinar en qué abstinencia33. Se han comunicado tres casos de dependen-medida la neurotoxicidad detectada en animales es extrapo- cia127, aunque las características especiales de los pacien-lable a los humanos, si es reversible y qué patrones de con- tes no permiten generalizar este hecho. No se puede hablarsumo son los que pueden producirla con mayor probabili- de que la MDMA produzca «adicción» en un sentido clási-dad. co, pero existe una minoría significativa que la consume de un modo habitual, en ocasiones limitando con lo compulsi- vo63,65,103,106,109. La dificultad de definir ciertos conceptosPatrones de consumo como «dependencia psicológica» y el hecho de que sea unaDurante los últimos 20 años se han descrito tres patrones sustancia relativamente nueva aconsejan ser cautos a lade consumo en relación con la MDMA32,120. Durante los hora de evaluar su potencial de abuso y dependencia.años setenta en EE.UU., y entre 1988 y 1993 en Suiza, la Aunque algunos datos señalan que el mercado del «éxta-MDMA se usó como coadyuvante en sesiones de psicotera- sis» sufre importantes variaciones a lo largo del tiempo121,pia3,4,36. Su ilegalización trajo como consecuencia el final de un 39,6% de los jóvenes opina que es fácilmente asequibleestos estudios, aunque recientemente se han vuelto a poner (la sustancia ilegal más asequible, detrás de Cannabis). Losen marcha en Suiza, Israel y España. En nuestro país se datos procedentes de las incautaciones policiales170 (fig. 6)está realizando desde junio de 2001 un ensayo clínico con señalan una tendencia creciente y mantenida, lo que se co-MDMA en el tratamiento del trastorno por estrés postraumá- rrelaciona tanto con la eficacia policial como con la cantidadtico en mujeres víctimas de agresión sexual. de sustancia disponible.Durante los años ochenta, el «éxtasis» fue la droga favorita La forma más frecuente de presentación del «éxtasis» es endel movimiento New Age, de corte ecologista, que promueve comprimidos con distintos colores y troquelados, aunquela introspección y lo transpersonal167. Sin embargo, el patrón ocasionalmente se puede encontrar como cápsulas, polvo ode consumo más importante en la actualidad es el que rela- cristales de MDMA. Los análisis toxicológicos120,121,171,172ciona la MDMA con ciertos tipos de música electrónica (hou- muestran que en nuestro país la mayoría de lo vendidose, garage, trance, ambient) y nuevos espacios de ocio (fies- como «éxtasis» contiene MDMA, otras feniletilaminas (MDAtas rave, after-hours, chill-outs). Las raves son fiestas o MDEA) o combinaciones de éstas, en dosis de entre 40 ygeneralmente nocturnas, que se celebran en espacios abier- 150 mg. Ocasionalmente en España se han detectado pasti-tos o abandonados con ritmos repetitivos electrónicos admi- llas a base de anfetamina, cafeína, paracetamol121 o para-nistrados por el disc-jockey. Estos espacios suelen contar metoximetilanfetamina (PMMA)171. En el entorno europeo elcon una zona para el descanso denominada chill-out. Así, panorama es variable; los datos de los Países Bajos, desdeexiste toda una cultura emergente en la que cierto tipo de donde se exporta la mayoría del «éxtasis» consumido en Es-música y ambiente casa a la perfección con la MDMA. paña120, son similares; sin embargo un informe francésLos datos del Plan Nacional Sobre Drogas revelan que en muestra que sólo el 25% de las pastillas analizadas conte-nuestro país habría probado el «éxtasis» un 2,4% de los en- nía MDMA. En EE.UU. es frecuente encontrar otros com-cuestados en 1999 (el 0,8%, en los últimos 12 meses)168. Si puestos como ketamina y metanfetamina173, efedrina, seu-nos fijamos en el grupo de la población escolar, refieren ha- doefedrina o dextrometorfano174, todas ellas con potencialesberlo probado un 6,8% de los varones y un 4,6% de las efectos peligrosos. Med Clin (Barc) 2003;120(13):505-15 511
  8. 8. CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA Prevención nética178. La administración simultánea de sustancias o fár- macos con acción simpaticomimética es también peligrosa; El estatus legal de la MDMA proporciona una sensación de esto es válido tanto para el salbutamol179 como para anfeta- control sobre el problema que a tenor de las tasas de con- minas o cocaína. Cannabis, por otra parte, parece desem- sumo, sobre todo entre adolescentes y jóvenes, es falsa. El peñar un papel en las alteraciones de la memoria demostra- 86% de los estudiantes entre 14 y 18 años se considera das en ciertos estudios154,155. La preexistencia de ciertas bien informado sobre drogas169 y los decomisos policiales enfermedades, como hipertensión arterial, enfermedad he- de MDMA se han multiplicado por 200 en los últimos 10 pática o cardiopatía isquémica, así como antecedentes per- años, alcanzando los 891.562 comprimidos en el año 2000 sonales o familiares psiquiátricos o de reacción adversa a (fig. 6)170. Sin embargo, el 5,7% de los estudiantes ha con- sustancias, incrementa significativamente el riesgo. sumido alguna vez «éxtasis» (frente al 1,6% en 1994) y el Es necesario controlar la calidad y sobre todo la cantidad de 15,7% considera que «quizá algún día pruebe el “éxtasis” o sustancia que se consume en cada ocasión. Existen reacti- la cocaína»169. vos (test de Marquis), de venta en tiendas de drogas legales La mayoría de la información sobre drogas llega a la socie- (smart-shops) y a través de Internet, que permiten distinguir dad a través de los medios de comunicación. Éstos, sobre si las pastillas contienen feniletilaminas u otras sustancias. todo cuando se producen fallecimientos en relación con el Asimismo, hay organizaciones no gubernamentales, como «éxtasis», transmiten con frecuencia mensajes parciales, la española EnergyControl (disponible en: www.energycon- sesgados, alarmistas y no basados en la evidencia extraída trol.org), a las que se puede enviar las pastillas para que de la bibliografía científica. Existe un riesgo importante de sean analizadas de forma cualitativa y cuantitativa. Esto últi- «desprestigio» de los canales de información tradicionales a mo es de especial interés, ya que la extrema variabilidad en favor de otros alternativos y no controlados. De hecho, una su contenido puede dar lugar a más de un problema. búsqueda en Internet permite acceder con más facilidad a Resulta evidente que la forma más segura de evitar los efec- páginas con información sobre experiencias personales con tos negativos asociados a las drogas es no consumirlas. Sin drogas, modos de uso, legislación, reducción de riesgos, embargo, las encuestas muestran que un número significa- etc., que a las páginas web de organismos oficiales de lu- tivo de personas va a decidir hacerlo. Existen formas de in- cha contra las drogas175. El médico de atención primaria tervenir en este grupo actuando sobre aquellos factores que puede desempeñar un papel importantísimo de prevención, son vulnerables (tabla 8). pero es necesaria una formación específica en una materia en la que no ha sido suficientemente entrenado. Esta for- mación debe partir de un abordaje crítico y exhaustivo de la Conclusiones bibliografía científica, realizado con el mismo rigor que se La aparición del «éxtasis» supone una novedad importante aplica a otras materias. entre las sustancias ilegales y en su repercusión sobre la sa- La necesidad de abordar las drogas como un asunto de sa- lud y la sociedad. Se trata de una droga muy ligada a am- lud, no como un asunto de moral, transmitir mensajes rea- bientes recreativos, con una vía de administración cómoda listas, que señalen tanto los efectos agradables como perju- y aceptable, un potencial de abuso y dependencia menor diciales que produce el «éxtasis» y la necesidad de que el de otras sustancias y consumida por diferentes gru- introducir políticas basadas en la reducción de riesgos es pos sociales. La representación social del «éxtasis» difiere algo que recientemente se ha comenzado a discutir en re- radicalmente de las imágenes de enfermedad, marginalidad vistas de impacto176,177. En lugar de centrarse exclusivamen- y delincuencia asociadas a otras drogas como la heroína. te en atemorizar a la juventud con posibles efectos adver- Teniendo en cuenta el número de dosis que se consumen al sos, parece más razonable que las personas que van a año en Europa y EE.UU., la incidencia de enfermedad grave consumir drogas sepan cómo evitarlos. y aguda asociada a la MDMA puede considerarse escasa La MDMA suele consumirse en ambientes cargados y calu- hasta el momento. La mortalidad asociada es sensiblemente rosos, en los que existe gran aglomeración de público, con inferior a la que producen otras drogas legales o ilegales180. deficientes condiciones de ventilación y en ocasiones sin Esto puede transmitir a los consumidores la falsa sensación agua fresca disponible. Este hecho, junto al sometimiento de que el «éxtasis» es una «droga segura». Pero es impor- del organismo a ejercicio físico intenso y mantenido, favore- tante considerar que su peligrosidad no depende sólo de ca- ce la posibilidad de que aparezcan cuadros de deshidrata- racterísticas farmacológicas propias de la sustancia, sino ción e hipertermia. Es importante que las personas que también de actitudes del usuario (pauta, frecuencia y am- consumen «éxtasis» estén informadas de estos riesgos, así biente de consumo, mezclas con otras drogas, estado físico como de los que puede producir la sobrehidratación (hipo- y psicológico, entre otras) y circunstancias derivadas de su natremia). estatus legal (dificultad para determinar cuantitativamente Hay posibilidad de interacciones graves con ciertos fárma- las dosis, presencia de adulterantes, etc.). cos: la combinación de MDMA con ritonavir se ha mostrado Actualmente no existen estudios epidemiológicos que de- mortal en ocasiones a causa de una interacción farmacoci- muestren de forma concluyente efectos a largo plazo en hu- manos vinculados a la neurotoxicidad demostrada en ani- TABLA 8 males. No hay datos que indiquen incrementos en la Medidas de reducción del daño incidencia de trastornos neuropsiquiátricos o neurodegene- rativos, pero la falta de perspectiva temporal hace que sea Analizar siempre los comprimidos, como mínimo mediante un test demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas. Un de Marquis o enviándolo a analizar antes de su consumo Evitar los ambientes cargados y calurosos, mantener una buena abordaje prudente exige considerar esta hipótesis con espe- hidratación (preferiblemente con bebidas isotónicas) y descansar cial atención a la hora de elaborar mensajes preventivos, con frecuencia siempre desde un enfoque ponderado y no alarmista. Conocer los signos y síntomas de toxicidad Los mensajes preventivos excesivamente rígidos o exagera- Moderar el consumo y espaciarlo Evitar mezclar distintas sustancias (alcohol incluido) dos tienen el peligro de excluir a los consumidores, que pre- No conducir vehículos ni realizar actividades peligrosas. Protección cisamente son las personas que tienen mayor riesgo de pre- en relaciones sexuales sentar problemas. En ese sentido es importante potenciar512 Med Clin (Barc) 2003;120(13):505-15
  9. 9. CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINAlas políticas de reducción de riesgos, que no deben consi- 26. Grob CS, Poland RE, Chang L, Ernst T. Psychobiologic effects of 3,4- methylenedioxymethamphetamine in humans: methodological conside-derarse opuestas, sino complementarias, a la prevención rations and preliminary observations. Behav Brain Res 1996;73: 103-7.primaria. 27. Henry JA, Fallon JK, Kicman AT, Hutt AJ, Cowan DA, Forsling M. Low- dose MDMA («ecstasy») induces vasopressin secretion. Lancet 1998; 351:1784.Agradecimiento 28. Pacifici R, Zuccaro P, Farré M, Pichini S, Di Carlo S, Roset PN, et al.A los Dres. Rocío Álvarez Nido, Raúl Sánchez González y José Zar- Effects of repeated doses of MDMA («ecstasy») on cell-mediated im-co Montejo; a José Carlos Bouso Sáiz, psicólogo e investigador de la mune response in humans. Life Sci 2001;69:2931-41. 29. Pacifici R, Zuccaro P, Farre M, Pichini S, Di Carlo S, Roset PN, et al.Universidad Autónoma de Madrid. Immunomodulating activity of MDMA. Ann N Y Acad Sci 2000;914: 215-24. 30. Pacifici R, Zuccaro P, Hernández López C, Pichini S, Di Carlo S, Farré M, et al. Acute effects of 3,4-methylenedioxymethamphetamine aloneREFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS and in combination with ethanol on the immune system in humans. J 1. Shulgin AT. The background and chemistry of MDMA. J Psychoactive Pharmacol Exp Ther 2001;296:207-15. Drugs 1986;18:291-304. 31. Zacny JP, Virus RM, Woolverton WL. Tolerance and cross-tolerance to 2. Holland, J. The history of MDMA. En: Holland J, editor. Ecstasy: the 3,4-methylenedioxymethamphetamine (MDMA), methamphetamine complete guide. A comprehensive look at the risks and benefits of and methylenedioxyamphetamine. Pharmacol Biochem Behav 1990; MDMA. Rochester: Park Street Press, 2001; p. 11. 35:637-42. 3. Greer G, Strassman RJ. Information on «ecstasy». Am J Psychiatry 32. Solowij N, Hall W, Lee N. Recreational MDMA use in Sydney: a profile 1985;142:1391. of «ecstacy» users and their experiences with the drug. Br J Addict 4. Greer G, Tolbert R. Subjective reports of the effects of MDMA in a clini- 1992;87:1161-72. cal setting. J Psychoactive Drugs 1986;18:319-27. 33. Ochoa Mangado E. Drogas de diseño. Med Clin (Barc) 2002;119:375-6. 5. Greer GR, Tolbert R. The therapeutic use of MDMA ecstasy: the clini- 34. Ávila de Tomás JF. Éxtasis: idiosincrasia, sobredosificación o efectos cal, pharmacological and neurotoxicological effects of the drug MDMA. colaterales. Med Clin (Barc) 1998;111:517-8. S. J. Peroutka Boston: Kluver Academic Publishers, 1990; p. 21-36. 35. Lester SJ, Baggott M, Welm S, Schiller NB, Jones RT, Foster E, et al. 6. Grinspoon L, Bakalar JB. Can drugs be used to enhance the psychot- Cardiovascular effects of 3,4-methylenedioxymethamphetamine. A dou- herapeutic process? Am J Psychother 1986;40:393-404. ble-blind, placebo-controlled trial. Ann Intern Med 2000;133:969-73. 7. Ricaurte G, Bryan G, Strauss L, Seiden L, Schuster C. Hallucinogenic 36. Downing J. The psychological and physiological effects of MDMA on amphetamine selectively destroys brain serotonin nerve terminals. normal volunteers. J Psychoactive Drugs 1986;18:335-40. Science 1985;229:986-8. 37. Duxbury AJ. Ecstasy-dental implications. Br Dent J 1993;175:38. 8. Riedlinger JE. The scheduling of MDMA: a pharmacist’s perspective, J 38. Milosevic A, Agrawal N, Redfearn P, Mair L. The occurrence of tooth- Psychoactive Drugs 1985;17:167. wear in users of ecstasy (3,4-methylenedioxymethamphetamine). Com- 9. Rosenbaum M, Doblin R. Why MDMA should not have been made ille- munity Dent Oral Epidemiol 1999;27:283-7. gal. En: Inciardi J, editor. The drug legalization debate. Newbury Park: 39. Liester MB, Grob CS, Bravo GL, Walsh RN. Phenomenology and se- Sage Publications, 1991; p. 151-82. quelae of 3,4-methylenedioxymethamphetamine use. J Nerv Ment Dis 10. Documents from the DEA Scheduling Hearing of MDMA, 1984-1988. 1992;180:345-52. The Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies (MAPS) [con- 40. Shulgin AT. Hallucinogens. En: Wolfl ME, editor. Burger’s medicinal che- sultado 14/11/2001]. Disponible en: http://www.maps.org/dea-mdma mistry (part III). 4th ed. New York: John Wiley & Sons, 1981; p. 1120. 11. Escohotado A. Historia de las drogas (vol. 3). 7.ª ed. Madrid: Alianza 41. Shulgin AT, Nichols DE. Characterization of three new psychotomime- Editorial, 1998; p. 237. tics. The pharmacology of hallucinogens, the psychopharmacology of 12. Collin M. Estado alterado. La historia de la cultura del éxtasis y del acid hallucinogens. New York: Pergamon Press, 1978. house. Barcelona: Alba Editorial, 2002. 42. Corral y Alonso MA, Sopelana P. Drogas de diseño: la MDMA («éxta- 13. Shulgin AT. Stereospecific requirements for hallucinogenesis. J Pharm sis»). Psiquiatría Pública 1998;6:389-98. Pharmacol 1973;25:271-2. 43. Informe anual sobre el problema de la drogodependencia en la Unión 14. Nichols DE. Differences between the mechanism of action of MDMA, Europea, 2001. Observatorio Europeo de la Droga y las Toxicomanías. MBDB, and the classic hallucinogens. Identification of a new therapeu- Luxemburgo: Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades tic class: entactogens. J Psychoactive Drugs 1986;18:305-13. Europeas, 2001. 15. Turek IS, Soskin RA, Kurland AA. Methylenedioxyamphetamine (MDA) 44. Drug Abuse Warning Report. The DAWN report. Club Drugs. Office of subjective effects. J Psychedel Drugs 1974;6:7-14. Applied Studies, Substance Abuse and Mental Health Services Admi- 16. Hermle L, Spitzer M, Borchardt D, Kovar KA, Gouzoulis E. Psychologi- nistration (SAMHSA); diciembre 2000. cal effects of MDE in normal subjects. Are entactogens a new class of 45. Williams H, Dratcu L, Taylor R, Roberts M, Oyefeso A. «Saturday night psychoactive agents? Neuropsychopharmacology 1993;8:171-6. fever»: ecstasy related problems in a London accident and emergency 17. Mas M, Farré M, De la Torre R, Roset PN, Ortuño J, Segura J, et al. department. J Accid Emerg Med 1998;15:322-6. Cardiovascular and neuroendocrine effects and pharmacokinetics of 3, 46. Indicador Urgencias. Año 2000. Observatorio Español Sobre Drogas. 4-methylenedioxymethamphetamine in humans. J Pharmacol Exp Ther Madrid: Dirección General del Plan Nacional Sobre Drogas, 2000. 1999;290:136-45. 47. Indicador Mortalidad. Año 2000. Observatorio Español Sobre Drogas. 18. De la Torre R, Farré M, Roset PN, Hernández López C, Mas M, Ortuño Madrid: Dirección General del Plan Nacional Sobre Drogas, 2000. J, et al. Pharmacology of MDMA in humans. Ann N Y Acad Sci 2000; 48. Gelfand JA, Dinarello CA, Wolff SM. Fiebre y fiebre de origen descono- 914:225-37. cido. En: Harrison. Principios de medicina interna. 13.ª ed. Madrid: In- 19. Vollenweider FX, Gamma A, Liechti M, Huber T. Psychological and car- teramericana-McGraw Hill, 1994; p. 94. diovascular effects and short-term sequelae of MDMA («ecstasy») in 49. Mallick A, Bodenham AR. MDMA induced hyperthermia: a survivor MDMA-naive healthy volunteers. Neuropsychopharmacology 1998;19: with an initial body temperature of 42.9 degrees C. J Accid Emerg Med 241-51. 1997;14:336-8. 20. De la Torre R, Farré M, Ortuño J, Mas M, Brenneisen R, Roset PN, et 50. Singarajah C, Lavies NG. An overdose of ecstasy. A role for dantrolene. al. Non-linear pharmacokinetics of MDMA (‘ecstasy’) in humans. Br J Anaesthesia 1992;47:686-7. Clin Pharmacol 2000;49:104-9. 51. Henry JA, Jeffreys KJ, Dawling S. Toxicity and deaths from 3,4-methy- 21. Hardman HF, Haavik CO, Seevers MH. Relationship of the structure of lenedioxymethamphetamine («ecstasy»). Lancet 1992;340:384-7. mescaline and seven analogs to toxicity and behavior in five species of 52. Screaton GR, Singer M, Cairns HS, Thrasher A, Sarner M, Cohen SL. laboratory animals. Toxicol Appl Pharmacol 1973;25:299-309. Hyperpyrexia and rhabdomyolysis after MDMA («ecstasy») abuse. Lan- 22. Iravani MM, Asari D, Patel J, Wieczorek WJ, Kruk ZL. Direct effects of cet 1992;339:677-8. 3,4-methylenedioxymethamphetamine (MDMA) on serotonin or dopa- 53. Mueller PD, Korey WS. Death by «ecstasy»: the serotonin syndrome? mine release and uptake in the caudate putamen, nucleus accum- Ann Emerg Med 1998;32:377-80. bens, substantia nigra pars reticulata, and the dorsal raphe nucleus sli- 54. Dar KJ, McBrien ME. MDMA induced hyperthermia: report of a fatality ces. Synapse 2000;36:275-85. and review of current therapy. Intensive Care Med 1996;22:995-6. 23. Steele TD, Nichols DE, Yim GK. Stereochemical effects of 3,4-methyle- 55. Dafters RI. Hyperthermia following MDMA administration in rats: ef- nedioxymethamphetamine (MDMA) and related amphetamine derivati- fects of ambient temperature, water consumption, and chronic dosing. ves on inhibition of uptake of [3H]monoamines into synaptosomes from Physiol Behav 1995;58:877-82. different regions of rat brain. Biochem Pharmacol 1987;36:2297-303. 56. Malberg JE, Seiden LS. Small changes in ambient temperature cause 24. Liechti ME, Vollenweider FX. The serotonin uptake inhibitor citalopram large changes in 3,4-methylenedioxymethamphetamine (MDMA)-indu- reduces acute cardiovascular and vegetative effects of 3,4-methylene- ced serotonin neurotoxicity and core body temperature in the rat. J dioxymethamphetamine («ecstasy») in healthy volunteers. J Psychop- Neurosci 1998;18:5086-94. harmacol 2000;14:269-74. 57. Mas M, Farré M, Roset PN, Cami J. Toxicidad del éxtasis. Med Clin 25. Liechti ME, Vollenweider FX. Acute psychological and physiological ef- (Barc) 1998;111:516-7. fects of MDMA («ecstasy») after haloperidol pretreatment in healthy 58. Ávila de Tomas JF. Éxtasis: una droga falsamente segura. Med Clin humans. Eur Neuropsychopharmacol 2000;10:289-95. (Barc) 1998;110:156. Med Clin (Barc) 2003;120(13):505-15 513
  10. 10. CAUDEVILLA GÁLLIGO F. EL «ÉXTASIS»: UNA REVISIÓN DE LA BIBLIOGRAFÍA CIENTÍFICA SOBRE LA 3,4-METILENDIOXIMETANFETAMINA 59. Demirkiran M, Jankovic J, Dean JM. Ecstasy intoxication: an overlap 92. O’Neill D, Dart JK. Methylenedioxyamphetamine («ecstasy») associated between serotonin syndrome and neuroleptic malignant syndrome. Clin keratopathy. Eye 1993;7:805-6. Neuropharmacol 1996;19:157-64. 93. Levine AJ, Drew S, Rees GM. «Ecstasy» induced pneumomediastinum. 60. Walubo A, Seger D. Fatal multi-organ failure after suicidal overdose J R Soc Med 1993;86:232-3. with MDMA, ‘ecstasy’: case report and review of the literature. Hum 94. Rezvani K, Kurbaan AS, Brenton D. Ecstasy induced pneumomediasti- Exp Toxicol 1999;18:119-25. num. Thorax 1996;51:960-1. 61. McCoy EP, Renfrew C, Johnston JR, Lavery G. Malignant hyperpyrexia 95. Pittman JA, Pounsford JC. Spontaneous pneumomediastinum and ecs- in an MDMA («ecstasy») abuser. Ulster Med J 1994;63:103-7. tasy abuse. J Accid Emerg Med 1997;14:335-6. 62. Dykhuizen RS, Brunt PW, Atkinson P, Simpson JG, Smith CC. Ecstasy 96. Kalant H. The pharmacology and toxicology of «ecstasy» (MDMA) and induced hepatitis mimicking viral hepatitis. Gut 1995;36:939-41. related drugs. CMAJ 2001;165:917-28. 63. Ellis AJ, Wendon JA, Portmann B, Williams R. Acute liver damage and 97. Byard RW, Gilbert J, James R, Lokan RJ. Amphetamine derivative fata- ecstasy ingestion. Gut 1996;38:454-8. lities in South Australia–is «ecstasy» the culprit? Am J Forensic Med 64. Fidler H, Dhillon A, Gertner D, Burroughs A. Chronic ecstasy (3,4- Pathol 1998;19:261-5. methylenedioxymetamphetamine) abuse: a recurrent and unpredicta- 98. Felgate HE, Felgate PD, James RA, Sims DN, Vozzo DC. Recent para- ble cause of severe acute hepatitis. J Hepatol 1996;25:563-6. methoxyamphetamine deaths. J Anal Toxicol 1998;22:169-72. 65. Andreu V, Mas A, Bruguera M, Salmerón JM, Moreno V, Nogué S, et 99. McElhatton PR, Bateman DN, Evans C, Pughe KR, Thomas SH. Congeni- al. Ecstasy: a common cause of severe acute hepatotoxicity. J Hepatol tal anomalies after prenatal ecstasy exposure. Lancet 1999;354: 1441-2. 1998;29:394-7. 100. Broening HW, Morford LL, Inman-Wood SL, Fukumura M, Vorhees CV. 66. Milroy CM, Clark JC, Forrest AR. Pathology of deaths associated with 3,4-methylenedioxymethamphetamine (ecstasy)-induced learning and «ecstasy» and «eve» misuse. J Clin Pathol 1996;49:149-53. memory impairments depend on the age of exposure during early de- 67. Khakoo SI, Coles CJ, Armstrong JS, Barry RE. Hepatotoxicity and acce- velopment. J Neurosci 2001;21:3228-35. lerated fibrosis following 3,4-methylenedioxymetamphetamine («ecs- 101. Colado MI, O’Shea E, Granados R, Misra A, Murray TK, Green AR. A tasy») usage. J Clin Gastroenterol 1995;20:244-7. study of the neurotoxic effect of MDMA («ecstasy») on 5-HT neurones 68. Beitia G, Cobreros A, Sainz L, Cenarruzabeitia E. 3,4-methylenedioxy- in the brains of mothers and neonates following administration of the methamphetamine (ecstasy)-induced hepatotoxicity: effect on cytosolic drug during pregnancy. Br J Pharmacol 1997;121:827-33. calcium signals in isolated hepatocytes. Liver 1999;19:234-41. 102. Plessinger MA. Prenatal exposure to amphetamines. Risks and adverse 69. Jones AL, Simpson KJ. Review article: mechanisms and management outcomes in pregnancy. Obstet Gynecol Clin North Am 1998;25:119-38. of hepatotoxicity in ecstasy (MDMA) and amphetamine intoxications. 103. McGuire P, Fahy T. Chronic paranoid psychosis after misuse of MDMA Aliment Pharmacol Ther 1999;13:129-33. («ecstasy»). BMJ 1991;302:697. 70. Carvalho M, Carvalho F, Bastos ML. Is hyperthermia the triggering fac- 104. Vaiva G, Boss V, Bailly D, Thomas P, Lestavel P, Goudemand M. An tor for hepatotoxicity induced by 3,4-methylenedioxymethamphetamine «accidental» acute psychosis with ecstasy use. J Psychoactive Drugs (ecstasy)? An in vitro study using freshly isolated mouse hepatocytes. 2001;33:95-8. Arch Toxicol 2001;74:789-93. 105. Schifano F. Chronic atypical psychosis associated with MDMA («ecs- 71. Beitia G, Cobreros A, Sainz L, Cenarruzabeitia E. Ecstasy-induced toxi- tasy») abuse. Lancet 1991;338:1335. city in rat liver. Liver 2000;20:8-15. 106. Schifano F, Magni G. MDMA («ecstasy») abuse: psychopathological fe- 72. Decaestecker T, De Letter E, Clauwaert K, Bouche MP, Lambert W, atures and craving for chocolate: a case series. Biol Psychiatry 1994; Van Bocxlaer J, et al. Fatal 4-MTA intoxication: development of a liquid 36:763-7. chromatographic-tandem mass spectrometric assay for multiple matri- 107. Williams H, Meagher D, Galligan P. MDMA («Ecstasy»); a case of pos- ces. J Anal Toxicol 2001;25:705-10. sible drug-induced psychosis. Ir J Med Sci 1993;162:43-4. 73. Tillmann HL, Van Pelt FN, Martz W, Luecke T, Welp H, Dorries F, et al. 108. Creighton FJ, Black DL, Hyde CE. «Ecstasy» psychosis and flashbacks. Accidental intoxication with methylene dianiline p,p’-diaminodiphenyl- Br J Psychiatry 1991;159:713-5. methane: acute liver damage after presumed ecstasy consumption. J 109. McGuire PK, Cope H, Fahy TA. Diversity of psychopathology associated Toxicol Clin Toxicol 1997;35:35-40. with use of 3,4-methylenedioxymethamphetamine («Ecstasy»). Br J 74. Holmes SB, Banerjee AK, Alexander WD. Hyponatraemia and seizures Psychiatry 1994;165:391-5. after ecstasy use. Postgrad Med J 1999;75:32-3. 110. McCann UD, Ricaurte GA. MDMA («ecstasy») and panic disorder: in- 75. Magee C, Staunton H, Tormey W, Walshe JJ. Hyponatraemia, seizures duction by a single dose. Biol Psychiatry 1992;32:950-3. and stupor associated with ecstasy ingestion in a female. Ir Med J 111. Benazzi F, Mazzoli M. Psychiatric illness associated with «ecstasy». 1998;91:178. Lancet 1991;338:1520. 76. Hall AP. Hyponatraemia, water intoxication and «ecstasy». Intensive 112. Cohen RS. Adverse symptomatology and suicide associated with the Care Med 1997;23:1289. use of methylenedioxymethamphetamine (MDMA; «ecstasy»). Biol 77. Nuvials X, Masclans JR, Peracaula R, De Latorre FJ. Hyponatraemic Psychiatry 1996;39:819-20. coma after ecstasy ingestion. Intensive Care Med 1997;23:480. 113. Pallanti S, Mazzi D. MDMA (ecstasy) precipitation of panic disorder. 78. O’Connor A, Cluroe A, Couch R, Galler L, Lawrence J, Synek B. Death Biol Psychiatry 1992;32:91-5. from hyponatraemia-induced cerebral oedema associated with MDMA 114. Allen RP, McCann UD, Ricaurte GA. Persistent effects of (+/-)3,4- («ecstasy») use. N Z Med J 1999;112:255-6. methylenedioxymethamphetamine (MDMA, «ecstasy») on human sle- 79. Parr MJ, Low HM, Botterill P. Hyponatraemia and death after «ecs- ep. Sleep 1993;16:560-4. tasy» ingestion. Med J Aust 1997;166:136-7. 115. McKenna DJ, Peroutka SJ. Neurochemistry and neurotoxicity of 3,4- 80. Burns N, Olverman HJ, Kelly PA, Williams BC. Effects of ecstasy on aldos- methylenedioxymethamphetamine (MDMA, «ecstasy»). J Neurochem terone secretion in the rat in vivo and in vitro. Endocr Res 1996;22: 601-6. 1990;54:14-22. 81. Woodrow G, Harnden P, Turney JH. Acute renal failure due to accele- 116. McGuire P, Fahy T. Flashbacks following MDMA. Br J Psychiatry 1992; rated hypertension following ingestion of 3,4-methylenedioxymethamp- 160:276. hetamine («ecstasy«). Nephrol Dial Transplant 1995;10:399-400. 117. Whitaker-Azmitia PM, Aronson TA. «Ecstasy» (MDMA)-induced panic. 82. Woodrow G, Turney JH. Ecstasy-induced renal vasculitis. Nephrol Dial Am J Psychiatry 1989;146:119. Transplant 1999;14:798. 118. Smith KA, Fairburn CG, Cowen PJ. Relapse of depression after rapid 83. Bingham C, Beaman M, Nicholls AJ, Anthony PP. Necrotizing renal depletion of tryptophan. Lancet 1997;349:915-9. vasculopathy resulting in chronic renal failure after ingestion of met- 119. McCann UD, Ricaurte GA. Lasting neuropsychiatric sequelae of (+-) hamphetamine and 3,4-methylenedioxymethamphetamine («ecstasy») methylenedioxymethamphetamine («ecstasy») in recreational users. J Nephrol Dial Transplant 1998;13:2654-5. Clin Psychopharmacol 1991;11:302-5. 84. Duflou J, Mark A. Aortic dissection after ingestion of «ecstasy» (MDMA). 120. Gamella JF, Álvarez-Roldán A. Drogas de síntesis en España. Patrones Am J Forensic Med Pathol 2000;21:261-3. y tendencias de adquisición y consumo. Madrid: Ministerio del Interior, 85. Gledhill JA, Moore DF, Bell D, Henry JA. Subarachnoid haemorrhage Publicaciones de la Delegación de Gobierno para el Plan Nacional so- associated with MDMA abuse. J Neurol Neurosurg Psychiatry 1993; bre Drogas. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Dro- 56:1036-7. gas, 1997. 86. Rothwell PM, Grant R. Cerebral venous sinus thrombosis induced by 121. Plan Foral de Drogodependencias. El fenómeno de las «drogas de sín- «ecstasy». J Neurol Neurosurg Psychiatry 1993;56:1035. tesis» en Navarra (1997-1999). Gobierno de Navarra, 1999. 87. Marsh JC, Abboudi ZH, Gibson FM, Scopes J, Daly S, O’Shaunnessy 122. De la Fuente de Hoz L, Rodríguez Arenas MA, Vicente Orta J, Sánchez DF, et al. Aplastic anaemia following exposure to 3,4-methylenedioxy- Paya J, Barrio Anta G. Epidemiología del consumo de drogas de diseño methamphetamine («ecstasy»). Br J Haematol 1994;88:281-5. en España. Med Clin (Barc) 1997;108:54-61. 88. Schirren CA, Berghaus TM, Sackmann M. Thrombotic thrombocytope- 123. Liskow B. LSD and prolonged psychotic reactions. Am J Psychiatry nic purpura after ecstasy-induced acute liver failure. Ann Intern Med 1972;128:1154-5. 1999;130:163. 124. Johns A. Psychiatric effects of cannabis. Br J Psychiatry 2001;178: 89. Bryden AA, Rothwell PJ, O’Reilly PH. Urinary retention with misuse of 116-22. «ecstasy». BMJ 1995;310:504. 125. Otros trastornos psiquiátricos. En: Kaplan HI, Sadock BI, Grebb JA, 90. Wollina U, Kammler HJ, Hesselbarth N, Mock B, Bosseckert H. Ecs- editores. Sinopsis de psiquiatría. 7.ª ed. Barcelona: Médica Panameri- tasy pimples –a new facial dermatosis. Dermatology 1998;197:171-3. cana, 1996; p. 502. 91. Jacks AS, Hykin PG. Retinal haemorrhage caused by «ecstasy». Br J 126. McGuire P. Long term psychiatric and cognitive effects of MDMA use. Ophthalmol 1998;82:842. Toxicol Lett 2000;112-113:153-6.514 Med Clin (Barc) 2003;120(13):505-15

×