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PreescolaresColección Soluciones para padresDerek y Michelle BrookesInstruye al niño en su camino, y auncuando fuere viejo...
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IIIÍNDICEPrefacio------------------------------------------------------------1Regalos de Dios ----------------------------...
IVCómo corregir a un preescolar, paso por pasoSituaciones más gravesAlgunos aspectos requieren pautas muy clarasTrabajar c...
1PREFACIO«La tarea de criar hijos no es nada fácil —nos dijoalguien con experiencia—. Se necesita la fuerza deSansón, la s...
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3REGALOS DE DIOSLa Biblia dice: «He aquí, herencia del Señor son loshijos; y recompensa Suya el fruto del vientre»1.Uno de...
4Arcilla vivaTomé arcilla en mis manosy le di forma al azar.Mis esfuerzos no fueron vanos:se sometió a mi voluntad.Volví a...
5CÓMO ENSEÑAR A NIÑOSDE EDAD PREESCOLARImportancia del aprendizaje tempranoEl segundo y el tercer año de la vida de un niñ...
6Por lo general se los ve de lo más felices y contentoscuando están aprendiendo algo. Es más, suelen ser tanentusiastas po...
7brindamos apoyo, les facilitamos la tarea y hacemosque se sientan motivados a tratar a nuestros hijos y alos demás niños ...
8fin sonó el timbre y la docente lanzó un suspiro dealivio.Al preguntarle a la madre qué le había parecidola clase, ésta le...
9En el caso de los niños pequeños, a veces convienesituarnos físicamente a su altura cuando les hablamos.Podemos ponernos ...
10Necesitan que los tranquilicemos. Necesitan que lesexpliquemos las cosas y los consolemos.El hecho de comprender esta se...
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14exactamente lo mismo con todos. Aunque tengasvarios hijos, puedes tratar a cada uno con ciertasingularidad. A cada uno p...
15QUÉ ENSEÑAR A LOS PREESCOLARESActividades que estimulan el desarrolloEXPERIMENTACIÓN CON LOS SENTIDOSLas actividades rel...
16atentamente y a recordar lo que les dijeron. (Si en estose descubre que uno de los niños no oye bien, tal vezconvenga qu...
17Muchos ejercicios consisten en establecer o com-parar la forma y el tamaño de los objetos. Dale al niñouna tarjeta con l...
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19grande, un plato llano con uno de postre, una cucharacon un cucharón, un autito de juguete con uno deverdad, etc.María M...
20cipios didácticos que conviene tener en cuenta cuandouno se topa con piedras de diverso tamaño, hojas dediferente color,...
21a otra (si se tira una se caen todas); juguetes en losque haya que conducir una canica a lo largo de ciertatrayectoria e...
22desagüe (hay que asegurarse primero de que las pelo-tas son más grandes que el desagüe); juegos sencillosde canicas; hac...
23a doblar y guardar sus pijamas en la mañana, etc.Haz que lo disfrute prodigándole abundantes elogioscuando haga bien la ...
24tiempo aprender a hacerlo solo. No se puede pedir quesus primeros intentos sean muy eficientes. Sin embargo,a los niños l...
25La actividad en sí suele ser motivo suficiente para haceralgo. Terminar lo que empezaron no es tan importantepara ellos. ...
26que cada tarea —como la de vestirse— les toma unaeternidad. Y es fácil impacientarse cuando se están pre-parando para sa...
27que aprendan a respetar los cuartos privados, a pedirlas cosas por favor, a dar las gracias, a decir «perdón»cuando tien...
28Preparación para la escuelaA continuación ofrecemos algunas ideas de lo que sepuede hacer para canalizar parte de las il...
29sin querer, lo ideal es repararlo junto con el niño.)Hasta a los niños muy pequeños se les puede enseñar aguardar sus li...
30Otra idea es ayudar al niño a confeccionar unálbum de recortes pegando en un cuaderno sus mejo-res dibujos, fotos y reco...
31Hablar con un niño pequeño se asemeja muchoa tratar de comunicarse con alguien que habla otralengua; hay que valerse de ...
32A los niños de edad preescolar les encantan lasrimas. Les parece divertido tratar de encontrar pala-bras que rimen.MANUA...
33EL ARTE DE CORREGIR A LOS CHIQUITINESReglas, razones y repercusionesCuando se amonesta a un niño pequeño que se pro-pone...
34motivo? Aquí es donde entra a desempeñar un papelimportante una disciplina constante, amorosa y con-forme a los precepto...
35ción de un niño y conseguir que nos responda, sobretodo cuando le pedimos que efectúe un cambio en sucomportamiento. Tie...
36y aceptables de corregir a un niño. La forma de hacercumplir las reglas a los hijos depende de cada familia yde las conv...
37Situaciones más gravesUn niño pequeño no está en condiciones de deter-minar cuán grave o peligrosa puede ser para él cie...
38La vida tiene sus momentos serios, y los niños tienenque aprender a prestar atención en tiempos de peligro ycolaborar co...
39semejantes, porque se acostumbran a ser considerados,a tener en cuenta las necesidades y deseos de las perso-nas con qui...
40cómo manifestar consideración por los demás. A algu-nos chiquitines, por ejemplo, les cuesta mucho apren-der a hablar ba...
41Un poco de humorEs fácil conseguir que un niño nos haga un man-dado. Solo hay que pedírselo a la hora de acostarse.Mi es...
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43EL SEÑOR ES TU AYUDADORSi alguna vez te sientes incapaz de educar bien a tushijos, recuerda que, si Dios te los dio, es ...
44Acercarlos a Jesús desde chiquitosHoy en día las librerías están repletas de libros paralos padres de familia. Muchos co...
45prueba más fehaciente de que Dios los ama. Con nuestroamor y nuestro ejemplo de amar a Jesús y hablar deÉl, podemos acer...
46Oración de un padre¿Cómo indicaré yo el caminodía tras día a mis hijitossi a menudo me descarrío?Les transmito conocimie...
47Dios»1. Una forma de ayudar a los niños a ver la vidacon un enfoque positivo es inculcarles el buen hábitode alabar a Di...
48carles sin falta que, aun cuando se portan mal, Jesúslos ama y está presto a perdonarlos.Aunque a Jesús le disguste y de...
49La BibliaLa primera vez que a un niñole regalan una bibliase le iluminan los ojosy se llena de alegría.Mas observando a ...
50específicas y actualizadas para ayudarte a educar a tushijos! La Biblia dice: «Fíate del Señor de todo tu cora-zón, y no ...
51las respuestas son sencillas para el Señor y todas lassoluciones son fáciles para Él. Así pues, aprovechemosesa fuente i...
52nación prodigiosa. Una vez que les ayudas a ver lo queles estás contando, asimilan mejor la enseñanza. Haymuchos libros ...
53lista de versículos que puede memorizar un preescolar,tomada de Apacienta Mis corderos.Puede que te sorprendan los cambi...
54mos los juguetes y apagamos la casetera. Luego le digoel versículo, que por lo general requiere alguna expli-cación. Alg...
55Versículos sobre enseñar a los niños la BibliaDeuteronomio 6:6,7 (DHH) Grábate en la mentetodas las cosas [las palabras ...
56muy bien y que es en cualquier momento precisamentelo que ellos necesitan que sea.Es posible enseñar a un niño a rezar a...
57llegue el caso de que pareciera que Dios no respondió,ni quieren verse en una situación comprometida si losniños les pla...
58que los niños vean que el Señor responde consiste en iranotando las cosas por las que rezan y la fecha en quelo hacen, y...
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  1. 1. ISBN 3-03730-114-7COLECCIÓN Soluciones para padresPreescolaresPreescolaresA - S P - B A - P T - 0 0 3 - P http://es.auroraproduction.com¿Te gustaría canalizar la ilimitada energíay curiosidad de tu hijo de modo que lopase bien y al mismo tiempo aprenda?Preescolares es una guía pedagógica concantidad de consejos e ideas de actividadesentretenidas y fáciles de realizar con lasque tu pequeño terremoto se mantendráocupado por horas y horas. Y, lo que es másimportante, te enseña a prepararlo para losdesafíos y cambios a los que se enfrentaráy a cimentar su fe, la cual le orientará ysostendrá el resto de su vida.Derek y Michelle BrookesDerek y Michelle Brookes
  2. 2. PreescolaresColección Soluciones para padresDerek y Michelle BrookesInstruye al niño en su camino, y auncuando fuere viejo no se apartará de él(Proverbios 22:6).
  3. 3. IITítulo original: Keys to Toddlers and Preschoolers.ISBN de la edición original: 3-905332-39-6ISBN de la versión en castellano: 3-03730-114-7Derek y Michelle BrookesTraducción: Felipe Howard Mathews© 2004 Aurora Production AG, Suiza.Derechos reservados.Impreso en Tailandia por Than PrintingURL: http://es.auroraproduction.comFUENTESEn los casos en que no se indica el autor de una cita es porqueno fue posible determinarlo con certeza.Salvo que se señale otra cosa, todos los versículos de lasEscrituras que se reproducen están tomados de la versión Reina-Valera, revisión de 1960, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1960.Los que tienen las iniciales NVI están tomados de la NuevaVersión Internacional, © Sociedad Bíblica Internacional, 1999.Los que tienen la indicación DHH están tomados de la versiónDios Habla Hoy, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1983.
  4. 4. IIIÍNDICEPrefacio------------------------------------------------------------1Regalos de Dios -------------------------------------------------3Cómo enseñar a niños de edad preescolar --------------5Importancia del aprendizaje tempranoConviene buscarse ayuda si es necesarioAyudarlos a pasarlo bien, ¡con dinamismo!Ponerse en su lugarTomar conciencia de que su experiencia es limitadaCumplir nuestra palabra refuerza su confianzaComo más enseñas es con tu ejemploLos elogiosQué enseñar a los preescolares ----------------------------15Actividades que estimulan el desarrolloAdquisición de las destrezas necesarias para la vida cotidianaDesenvolvimiento social (interés y consideración por los demás)Preparación para la escuelaEl arte de corregir a los chiquitines ---------------------- 33Que le resulte fácil portarse bien
  5. 5. IVCómo corregir a un preescolar, paso por pasoSituaciones más gravesAlgunos aspectos requieren pautas muy clarasTrabajar codo a codo con el pequeñoEl Señor es tu ayudador------------------------------------- 43Acercarlos a Jesús desde chiquitosEl mejor amigo de los niñosEl mejor amigo de los padresEnseñanza de la Palabra de Dios a niños pequeñosMemorización de las EscriturasVersículos sobre enseñar a los niños la BibliaEnseñarles a orar y alabarRatos para escuchar a JesúsLista de relatos de la Biblia --------------------------------- 61Versículos para que memoricen los niñospequeñitos ----------------------------------------------------- 63
  6. 6. 1PREFACIO«La tarea de criar hijos no es nada fácil —nos dijoalguien con experiencia—. Se necesita la fuerza deSansón, la sabiduría de Salomón, la paciencia de Job,la percepción de Daniel, el valor, la determinación y lasdotes de mando del rey David, la fe de Abraham y, porsobre todas las cosas, el amor de Dios».La labor de los padres nunca ha sido fácil; pero enel acelerado, complejo y cambiante mundo de hoy estodavía más difícil. Sin embargo, la clave para educarbien a los niños sigue siendo la misma de siempre: elamor. El amor que tenemos por nuestros hijos, el quetienen ellos por nosotros y el que aprenderán a su vez abrindar a otras personas son facetas del milagoso amordivino. El amor es lo que los motivará a tomar buenasdecisiones y elegir acertadamente en las encrucijadas dela vida. Es lo que los ayudará a salir adelante pese a losaltibajos propios de la etapa de desarrollo, el antídotofrente a las influencias negativas a las que se veránexpuestos a lo largo de la vida. El amor les dará unarazón de vivir y motivos para hacerlo con entusiasmo.
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  8. 8. 3REGALOS DE DIOSLa Biblia dice: «He aquí, herencia del Señor son loshijos; y recompensa Suya el fruto del vientre»1.Uno de los mayores regalos que Dios puede con-cederle a alguien es un niño, un alma eterna a quienamar y de quien recibir amor. Si Dios te ha dado unhijo, o varios, ¡felicitaciones! ¡Has recibido una granbendición! A cambio, Él espera que los cuides, losformes, los eduques y les manifiestes Su amor. Quiereque les enseñes Su Palabra y Sus preceptos de amora fin de que ellos también manifiesten Su amor a losdemás. Es una ardua tarea; pero Él bendecirá todo eltiempo, la atención, la formación, el buen ejemplo y elafecto que les prodigues.Una de las claves para disfrutar siendo padres es nodejar que pase un solo día sin darle gracias a Dios porel más preciado de los dones que nos ha concedido: loshijos.1Salmo 127:3.
  9. 9. 4Arcilla vivaTomé arcilla en mis manosy le di forma al azar.Mis esfuerzos no fueron vanos:se sometió a mi voluntad.Volví al cabo de unos días.La misma forma conservaba,y cambiarla ya no podíapor mucho que presionara.Tomé también arcilla vivay con destreza y amorfui modelando día a díaun tierno y dócil corazón.Pasaron unos años más,y se hizo hombre el niño aquel.Mas nunca se podrá cambiarla impronta que en él dejé.Anónimo
  10. 10. 5CÓMO ENSEÑAR A NIÑOSDE EDAD PREESCOLARImportancia del aprendizaje tempranoEl segundo y el tercer año de la vida de un niño cons-tituyen probablemente una de las etapas más difícilespara los padres y puericultores. El bebito ha crecido ytiene mayor capacidad para explorar el mundo que lorodea. Como es natural, cuando un chiquillo alcanzaya los 3 ó 4 años su desarrollo motor está mucho másavanzado, pero también suele aceptar encantado toda laatención y enseñanza que se le dispense.Huelga mencionar la importancia que tiene la edu-cación temprana. Actualmente se ha llegado al con-senso de que, para cuando un niño cumple cinco años,ya ha aprendido más de la mitad de lo que aprenderáen toda su vida. Por eso es fundamental empezar aenseñarles cosas pronto, así como enseñarles las cosasapropiadas en esos primeros años tan formativos.Todos los días son importantes, porque el aprendercosas nuevas todos los días es la principal ocupación delos niños pequeños. Normalmente aprenden mucho mássi cuentan con la guía de una persona mayor que si selos deja descifrar las cosas totalmente por su cuenta. Losaspectos principales en los que conviene concentrarseson el desarrollo motor, el del lenguaje y una gran varie-dad de destrezas de índole práctica.No se trata de sobrecargar a los niños pequeñoscon tediosas sesiones a fin de prepararlos para cuandocomiencen a ir a la escuela. Sin embargo, es sorpren-dente la base que se puede cimentar en esos primerosaños. Nunca se debe obligarlos a aprender algo que noquieran aprender, pero en seguida se descubre que sonmuy pocas las cosas en las que no muestran interés.
  11. 11. 6Por lo general se los ve de lo más felices y contentoscuando están aprendiendo algo. Es más, suelen ser tanentusiastas por aprender que agotan a sus tutores.Conviene buscarse ayuda si es necesarioUn niñito es capaz de absorber todo el tiempo y laatención que uno le ofrezca. Si a los padres les resultadifícil satisfacer todas las necesidades pedagógicas de sushijos pequeños, conviene que se consigan ayuda, no solopor su propio bien, sino también por el de los niños. Loideal es que la persona que los cuide no solo les enseñecosas prácticas, sino que también refuerce la formaciónmoral y espiritual que les dan los progenitores. Por muyocupados que éstos estén, deben tomarse el tiempo nece-sario para establecer una comunicación sincera con elniñero o la niñera de sus hijos. Deben asegurarse de quesea una persona que entienda la necesidad de enseñar alos niños diligentemente y velar por su cuidado físico,y que sobre todo comparta su amor a Dios y tenga eldeseo de inculcar ese amor a los niños.Si alguien se ve obligado a dejar a su hijo al cuidadode otras personas durante el día, lo más recomenda-ble no es ponerlo en una de esas guarderías en las quereina la confusión y se limitan a plantar a los niñosfrente al televisor o unos cuantos juguetes. Las perso-nas de edad cuyos hijos ya han crecido y que todavíase mantienen activas están en muchos casos en mejorescondiciones de prestarle atención al niño y enseñarle. Sise trata de un matrimonio, entre los dos probablementetendrán paciencia para responder con el tino que les hadado la experiencia a la multitud de preguntas que leshaga el niño.No debemos olvidarnos de rezar por los niñeros omaestros de nuestros hijos y pedirle al Señor que losayude a desempeñar bien su labor. También debemosmanifestarles sin falta nuestra estima y aprecio por laayuda que nos prestan. Si los tratamos con amor y les
  12. 12. 7brindamos apoyo, les facilitamos la tarea y hacemosque se sientan motivados a tratar a nuestros hijos y alos demás niños con más amor y desvelo.Ayudarlos a pasarlo bien, ¡con dinamismo!Para conseguir que un niño te preste atención tienesque meterte de lleno en lo que estés haciendo. Losmejores docentes son aquellos que hacen del aprendi-zaje una actividad entretenida. Lo que los chiquillosdisfrutan aprendiendo es lo que aprenden mejor y másrápidamente. Un maestro eficaz es una persona quetiene muchas ideas y es capaz de infundirles a los niñosdeseos de aprender, que sabe convertir toda situaciónen una actividad didáctica tan placentera y agradableque los niños se mueren de ganas de aprender.No todos somos así de dotados, pero hay mucho quepodemos hacer. A los niños les gusta que los manten-gan ocupados. Les encanta hacer cosas, pero a veces nose les ocurre qué hacer. De modo que continuamentehay que crear nuevas formas de canalizar sus energíashacia iniciativas productivas. Tiene que haber anima-ción, entusiasmo, mucha acción, mucho movimientoy efectos de sonido. Hay que ilustrar patentementelo que se les está enseñando y darle mucho sentido,¡demostrarles que a uno le parece interesante! Cadauno lo puede llamar como quiera: inspiración, carisma,talento, personalidad o el Espíritu Santo de Dios. Elhecho es que hay que tener esa chispa y comunicarlesel entusiasmo a los niños. Pídele a Dios que te inspire,y Él lo hará.En cierta oportunidad una profesora de un jardíninfantil pidió a una madre de una familia particular-mente numerosa y feliz que observara una de susclases y le diera algún consejo.Durante cincuenta minutos la mamá observó losesfuerzos de la profesora con su grupo de niños. Por
  13. 13. 8fin sonó el timbre y la docente lanzó un suspiro dealivio.Al preguntarle a la madre qué le había parecidola clase, ésta le respondió:—¿Se te ha ocurrido pensar alguna vez que loque tú haces es competir con el Espíritu Santo?—Claro que no, jamás he pretendido tal cosa.—Es que fíjate —le explicó la señora—. Dios hadado a estos niños un período de concentración deunos cuatro o cinco minutos. Tú estabas todo el ratodiciendo: «¡Quédense quietos! ¡No hablen!», pero almismo tiempo Dios les decía: «¡Menéense!» Y ¿quéhacían los niños? ¡Siempre obedecían al Señor!Ponerse en su lugarPara entender a un niño, hay que ponerse en sulugar, pensar cómo nos sentiríamos si fuéramos él. Esbeneficioso adoptar la costumbre de procurar ver lascosas con sus ojos y entenderlas con su mente, pregun-tarnos: «Si yo estuviera en su piel, ¿cómo me gustaríaque me trataran en estas circunstancias? ¿Cómo mesentiría yo si tuviera cuatro años y los mayores seestuvieran riendo de mí?» A veces algo que a nosotrosnos parece simpático o gracioso, al niño le resulta muyhumillante o embarazoso. Casi todos sabemos lo que essentirnos abochornados u ofendidos por lo que dice otrapersona. El darnos cuenta de que esas situaciones des-agradables pueden ser aun más traumáticas y dolorosaspara un niño pequeño carente de experiencia debe moti-varnos a hacer todo lo posible por evitar tales incidentes.Procuremos ver el mundo desde la perspectiva denuestros pequeños. Naturalmente, la mejor forma delograrlo es pedirle al Señor que nos haga ver las cosasdesde el punto de vista del niño. Dios conoce a nuestroshijos al revés y al derecho. Sabe exactamente lo quesienten y lo que pasa en su interior y, si se lo pedimos,nos lo comunicará.
  14. 14. 9En el caso de los niños pequeños, a veces convienesituarnos físicamente a su altura cuando les hablamos.Podemos ponernos de cuclillas, arrodillarnos o sentarnosen el suelo a su lado. Si nos ubicamos a la altura de susojos, a ellos ya no les parecemos tan distantes. El hechode ver el mundo desde la perspectiva de los chiquitinestambién nos ayuda a entender por qué a veces se sientenintimidados cuando los demás son mucho más altos y lamayor parte de la acción ocurre fuera de su alcance. Paraellos unos estantes altos bien son algo así como cornisasen una pared rocosa; los adultos, titanes de doble alturaque llenan sus casas de muebles igualmente gigantescose instalaciones que les resultan completamente inacce-sibles. Una casa desconocida puede darle a un niño laimpresión de encontrarse en tierra de colosos. Es buenaidea procurar que la mayor parte posible de las pertenen-cias de nuestros chiquitines estén a su alcance. Tal vez nopodamos tener una habitación y muebles a escala infan-til, pero al menos proporcionémosles banquetas (o cajasfirmes) a las que puedan subirse para llegar al lavabo o aotros accesorios.Tomar conciencia de que su experiencia es limitadaAun los incidentes de poca monta a menudo se venexageradamente grandes desde el punto de vista de unniño. La experiencia contribuye a poner las cosas enperspectiva. Todos hemos aprendido por experienciaque no vale la pena alterarse por ciertas cosas. Sabemosque cuando nos hacemos un raspón, enseguida dejaráde sangrar y de doler; que el pesar que nos causa unadecepción o el haber perdido algo importante pasa rela-tivamente pronto, y en su lugar descubriremos nuevasalegrías; que el mal tiempo no dura para siempre.Pero los niños pequeños no tienen esa confianzaen que los problemas generalmente se solucionan. Nocuentan con ese marco de referencia porque aún nohan acumulado suficientes experiencias en la vida.
  15. 15. 10Necesitan que los tranquilicemos. Necesitan que lesexpliquemos las cosas y los consolemos.El hecho de comprender esta sencilla carencia quetienen los niños nos ayuda a tener más paciencia ycompasión; será menos probable, por ejemplo, que lehablemos con brusquedad al pequeño cada vez quellore porque salimos sin él, o porque se le rompió lagalleta, o alguien le derrumbó la torre de bloques.Los niños pequeños viven en el presente. Paraellos todo sucede ahora. El presente es lo único queles importa. A medida que crecen van entendiendo elconcepto del tiempo y de palabras como «mañana»,«después», «más tarde», etc. A base de tiempo y expe-riencia, y a veces de sufrimiento, aprenden a superarlas decepciones, muchas de ellas provocadas por cues-tiones cotidianas que a nosotros nos parecen nimias.En ocasiones el proceso resulta doloroso para los padrestambién. Nos duele ver a nuestros hijos tristes, insegu-ros o desilusionados cuando no se cumplen sus expec-tativas. De todos modos se puede acelerar el proceso decicatrización mostrándose comprensivos y rezando conellos. Es igualmente importante animarlos y recom-pensarlos cuando manifiestan fe y confianza en que lascosas se van a resolver.Cuando sabemos que algo le va a resultar difícil deaceptar a un niño, conviene prepararlo un poco de ante-mano para que no le tome por sorpresa. Muchas vecesse pueden prever las crisis y procurar evitarlas: «Prontomamá tendrá que apagar el video porque ya casi es lahora de la siesta. Puedes verlo un ratito más, y luegotendremos que apagarlo».Cumplir nuestra palabra refuerzasu confianza en nosotrosLos niños pequeños son por naturaleza confiados,de modo que es muy importante cumplir lo que se les
  16. 16. 111Proverbios 13:12.dice. No debemos hacerles promesas que no vayamosa poder cumplir. Si luego se produce una alteración enlos planes por causa de fuerza mayor, hay que darlesuna buena explicación y, más tarde, compensarlos, si esposible.«La esperanza que se demora es tormento delcorazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido»1.Como más enseñas es con tu ejemploPor mucho que los padres hablen,sólo enseñan con lo que hacen.Los niños son imitadores natos. La mayoría de lascosas las aprenden así: por imitación. Casi nunca seolvidan de lo que ven. Se dejan llevar más por lo queven que por lo que escuchan. Prestan más atención anuestras acciones y actitudes que a nuestras palabras.Nuestros hijos son un reflejo de nosotros. Nuestra acti-tud y ejemplo de fe son el modelo que ellos siguen, ysus actos y reacciones dependen en gran medida de losnuestros.Muy pocas personas tendrán mayor impacto enla vida de nuestros hijos que nosotros mismos. Sinembargo, el ejemplo de otros puede ejercer una graninfluencia. Ver televisión puede tener un marcado efectoen los niños. En la actualidad la TV es la nana máspráctica y económica, la más socorrida, pero eso noquiere decir ni mucho menos que sea la más confiable eidónea. Muchos de los malos hábitos y actitudes pocosanas que preocupan a los padres de hoy son el resul-tado de que los pequeños imitan los ejemplos negativosque ven en televisión. Conviene restringir la influenciatelevisiva y prestar atención a lo que los niños ven ya lo que nosotros mismos vemos en presencia de ellos,
  17. 17. 12El pequeño imitadorHay ojitos que se fijan,de día y de noche en tiy oídos siempre pendientesde lo que puedas decir.Hay dos manitas que quierencopiarte con prontitud.Hay un niñito que sueñacon hacerse como tú.El chiquillo te idolatra.Para él, nadie sabe más.Sobre ti, nunca sospechasse le ocurre albergar.Cree en ti devotamente.Siempre observa tu actitud.Lo hará todo a tu maneracuando se haga como tú.En su cabecita piensaque en todo tienes razón.Está atento a tus palabras,te mira con atención.Le das ejemplo a diariode algún vicio o virtuda ese muchacho que esperaser de mayor como tú.Leslie Hale«Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteisen mí, esto haced; y el Dios de paz estará con voso-tros»1.1Filipenses 4:9.
  18. 18. 13ciñéndonos a los programas que conocemos y queno son perjudiciales para ellos. Esto requiere ciertoesfuerzo y una inversión de tiempo por nuestra parte,pero a la larga, el no hacerlo nos obligará a dedicarmás tiempo todavía a corregir las malas actitudes queadopten. Lo que los niños ven por televisión y los malosejemplos que ven en la gente que los rodea —sobre todoen niños de su propia edad o en niños mayores a quie-nes admiran— son capaces de echar por tierra todoslos buenos hábitos y conductas que tanto trabajo hallevado inculcarles. Hay que estar alerta.Los elogiosA los niños les sientan de maravilla los elogios. Esmucho más importante alabar a un pequeño por subuen comportamiento que regañarlo cuando se portamal. Hay que procurar hace hincapié en lo positivo.Elogiar a los niños por sus buenas cualidades es lamejor forma de conseguir que se esfuercen por portarsebien. Cuando les expresamos qué nos agrada de sucomportamiento, hacen casi cualquier cosa con tal deseguir complaciéndonos. Además, los elogios sinceros yespecíficos contribuyen a elevar su autoestima, que escrucial para que se desarrollen felices y equilibrados.Cada niño necesita saber que tiene algo de espe-cial para sus padres, que es único en algún sentido.En realidad, todos necesitamos sentirnos muyqueridos por alguien. Ése es el motivo por el que lagente se casa y por el que tenemos amigos íntimos:porque a todos nos gusta sentirnos queridos yapreciados. Los niños también necesitan sentir esaestima especial por parte de alguien. Igual que losdemás, necesitan saber que son importantes, queson amados y admirados por alguien.Hay veces en que tenemos que manifestarle acada niño que es especial; no siempre se debe hacer
  19. 19. 14exactamente lo mismo con todos. Aunque tengasvarios hijos, puedes tratar a cada uno con ciertasingularidad. A cada uno puedes proporcionarle algoparticular. ¡Cada uno de ellos debe sentir que dealgún modo es especial para ti!María DavidA un niña le preguntaron cuál de los tres niños desu familia era el preferido de su madre. Su respuestafue la siguiente: «Mamá quiere mucho a Jaimeporque es el mayor. Y quiere mucho a Jorge porquees el más chico. Y me quiere mucho a mí porque soyla única niña». Estaba completamente en lo cierto.En realidad, así es como nos quiere nuestro Padrecelestial. Él ve algo especial y único en cada uno denosotros, que lo motiva a amarnos y valorarnos deun modo singular, como nunca ha amado a nadie.Anónimo
  20. 20. 15QUÉ ENSEÑAR A LOS PREESCOLARESActividades que estimulan el desarrolloEXPERIMENTACIÓN CON LOS SENTIDOSLas actividades relacionadas con el agua suelenser muy divertidas para los niños pequeños, ¡aunquehay que estar preparado para mojarse! Después decomer les gusta lavar sus platos. (Para ello puedes colo-car al chiquitín a tu lado sobre una silla firme, junto ala pila; ¡pero no lo dejes solo!) Limpiar ventanas o lavarel auto juntos también puede ser muy entretenido. Otraposibilidad es regar las plantas.Se le puede ayudar a experimentar con el sen-tido del gusto, preparando una bandeja con alimentosvariados que pueda probar y conversando sobre ladiversidad de sabores.Los juegos que tienen que ver con el sentido deloído son muy entretenidos y pueden jugarse en casicualquier momento y lugar. Se puede enseñar al niño ahacer silencio un rato para escuchar los sonidos que seproducen a su alrededor y tratar de identificarlos. Otraidea: Sentarlo de espaldas a uno y hacer algo que pro-duzca un sonido particular. Se le pide que preste aten-ción y adivine —por el sonido— lo que está pasando.Pronto querrá hacer algo él mismo para que el adultoadivine de qué se trata. ¡Es entretenido! Se puede jugar alos sonidos en los paseos; es sólo cuestión de ayudarle aidentificar todos los sonidos que se oigan.Juego de los susurros: Si hay más de un niño deedad preescolar, el adulto se coloca de espaldas a ellos ypronuncia el nombre de uno de ellos en susurros, juntocon una instrucción de algo que quiere que haga si lograoírlo. Otra idea: De un niño a otro se van pasando ensusurros unas instrucciones que el último de la cadenadebe llevar a cabo. Esta actividad les enseña a escuchar
  21. 21. 16atentamente y a recordar lo que les dijeron. (Si en estose descubre que uno de los niños no oye bien, tal vezconvenga que lo vea un especialista. Lamentablemente,a veces sucede que se diagnostica mal a un niño quetiene problemas auditivos y se atribuye el origen de susproblemas a una deficiencia mental, cuando en realidadse trata simplemente de que no oye bien.)Tras colocar en una bolsa no transparente obje-tos domésticos que no entrañen peligro, se invita alniño a meter la mano en la bolsa e identificar los artí-culos uno por uno antes de ir sacándolos. Se le enseñael nombre de cada artículo y para qué sirve, o bien adescribirlo en términos de tamaño, peso, color, uso,material del que está hecho, etc.Juego: Copiar las voces de los animales e imitarsus movimientos.Un buen ejercicio para mejorar sus aptitudesauditivas consiste en poner diversos materiales (sal,porotos, canicas, arroz, etc.) en pequeños recipientesopacos (como por ejemplo, tubos de película fotográ-fica). Pídele que sacuda el recipiente y adivine qué con-tiene, o que paree los recipientes que hacen el mismosonido, o que los ponga en orden según si hacen máso menos ruido. (Asegúrate de que los recipientes esténbien cerrados o sellados para que no se salga su conte-nido mientras juega con ellos o los menea.)Dale al niño amplias oportunidades de aplicar eloído para descubrir determinado sonido. ¿Es capaz deidentificar ciertos sonidos, palabras, etc.?Otra buena idea es hacer unas pruebas sencillascon la vista. (Cúbrele un ojo y pídele que lea una letrao palabra, o que identifique un dibujo o indique en quédirección se mueve un objeto.) Ten en cuenta que algu-nas personas son daltónicas, y unas en mayor medidaque otras. Si tienes cualquier duda acerca de la vista detu hijo, consulta con un oftalmólogo. Las deficienciasvisuales pueden afectar muchos aspectos de su desa-rrollo, mientras que normalmente son bastante fácilesde corregir.
  22. 22. 17Muchos ejercicios consisten en establecer o com-parar la forma y el tamaño de los objetos. Dale al niñouna tarjeta con la imagen de un círculo y pídele que enun montón de tarjetas con diversas figuras geométri-cas, encuentre otra con un círculo. Más adelante puedeencontrar la tarjeta que tiene un círculo del mismotamaño entre varias con círculos de mayor y menordiámetro. Un ejercicio de este tipo le exige pensar yobservar cuidadosamente. En las tiendas de juguetesvenden juguetes de plástico y de madera que enseñanesas importantes aptitudes perceptivas; entre ellos: vasi-tos apilables que encajan unos dentro de otros, juegos deanillos de diversos tamaños que se colocan sobre un eje,caja con huecos de diversas formas por los que se metenlas figuras, etc. También puedes confeccionar tus propiosmateriales con cartón o lo que encuentres a mano.Inventa juegos a partir de actividades cotidianas.Por ejemplo: Puedes hacer un paquetito con su refrige-rio, esconderlo y decirle: «A ver si encuentras tu bolsitade la merienda». Ve dándole pistas de dónde puedeencontrarlo. A los niños pequeños les encantan lasbúsquedas de tesoros y los misterios, ¡y las sorpresascomestibles!El juego de «Veo, veo» es uno de los favoritosde los niños pequeñitos y es una forma excelente deenseñarles toda suerte de aptitudes que tienen que vercon la discriminación y clasificación visual y auditivade objetos. Por ejemplo, pide al niño que busque todoslos objetos de una habitación cuyo nombre empiece concierto sonido, que sean de cierto color o tengan deter-minada forma: «Veo, veo [...] una cosita en esta habita-ción que es azul y cuadrada».VER Y PALPAR PARA COMPRENDERLos juguetes que más tardan en aburrir a los niñossuelen ser los más sencillos, los que les permiten ejercerdominio sobre la situación, realizar actividades y desa-rrollar su creatividad. Algunos juguetes costosos o de
  23. 23. 18alta tecnología pronto son descartados, apenas dejan deser novedad o de ofrecer al niño algo más que apren-der. Una vez que ya no queda nada nuevo que hacercon cierto juguete o que el juguete ya hizo todo lo quees capaz de hacer, el niño vuelve a la sencillez de losjuguetes con los que puede hacer cualquier cosa: cajasde arena con baldes y palitas; autitos de juguete; crayo-nes y papel; muñecas y juegos de té; agua y recipientescon los que verterla; canicas; bloques y pelotas.Los niños hacen muchos descubrimientos básicos ydesarrollan numerosas aptitudes esenciales de formaespontánea, por medio de sus juegos y las actividadescotidianas más comunes. Es importante dar a los niñosocasión de ver, palpar y probar muchas cosas. Un ejem-plo: A los niños pequeños les gusta hacer comparacionesy descubrir diferencias y parecidos entre las cosas. Aalgunos adultos les cuesta entender o incluso creer queun niño pequeño no siempre es capaz de comprender oapreciar las relaciones de proporción entre los objetossimplemente con mirarlos. Conviene dejar que los niñospalpen las cosas lo más posible además de verlas, yaque así captan mejor el concepto de tamaño y entien-den —por ejemplo— por qué un objeto grande no cabedentro de un recipiente más pequeño. Piénsese no másen lo difícil que puede resultarle a una persona que noestá familiarizada con las herramientas dar con la llaveapropiada para determinado perno o tuerca. Y eso quetodos los adultos contamos con años de experiencia, deobservación y de tanteos.Todo objeto presenta diversas características: puedeser liso o áspero, grande o pequeño, largo o corto, fríoo caliente, ruidoso o silencioso, de bordes curvos orectos, blanco o negro o de algún color, etc. Enseñemosal niño a apreciar y describir esas diferencias. Paraayudar a un niño pequeño a entender algo, es benefi-cioso proporcionarle muchas experiencias y ejemplos.Por ejemplo, si se desea que el niño capte el conceptode lo que es grande, se pueden hacer muchas compara-ciones a lo largo del día: compara su camita con una
  24. 24. 19grande, un plato llano con uno de postre, una cucharacon un cucharón, un autito de juguete con uno deverdad, etc.María Montessori (1870-1952), educadora de renom-bre por sus avances en materia de educación preescolar,propuso presentar a los niños objetos y materiales queexhibieran claramente alguna cualidad física y permi-tirles compararlos con otros de características generalessimilares aunque con algunas diferencias. Sosteníaque para facilitar el óptimo desarrollo intelectual delniño, éste necesita un cimiento de experiencias físicasque den a sus sentidos ocasión de ejercitarse evaluandodiversos objetos y experiencias. A medida que el niñoprogresa a lo largo de una serie de actividades guiadas,se le enseñan las palabras y expresiones apropiadaspara describir esos objetos y experiencias. Algunos delos materiales didácticos que diseñó son:Regletas, bloques y cilindros de madera dediverso tamaño, color y peso para enseñarles a hacercomparaciones y operaciones matemáticas elementales.Juegos de tablillas pintadas para enseñarles losnombres de los colores.Frascos pequeños con diferentes fragancias.Telas y superficies de variadas texturas a fin deenseñarles a distinguirlas e identificarlas por medio deltacto (concepto de liso y áspero, por ejemplo).Objetos que parecen iguales pero son de diferentepeso.Cilindros opacos, idénticos, con diverso con-tenido, que suenen diferente al sacudirlos (tambiénpueden hacerse dos de cada, a fin de emparejar los queproducen el mismo sonido).Piezas de madera de diverso tamaño, estilo rom-pecabezas armables, que los niños pueden aprender acolocar de vuelta en su lugar.Rompecabezas con tiradorcitos, que estimulan eldesarrollo de la motricidad fina.No es necesario poseer materiales sofisticados. Sim-plemente los mencionamos a fin de exponer los prin-
  25. 25. 20cipios didácticos que conviene tener en cuenta cuandouno se topa con piedras de diverso tamaño, hojas dediferente color, telas de diferente textura, muestrariosde colores, etc. Así los aprovecha para aportar al niñoexperiencias que le permitan descubrir muy diversascualidades y contrastes en los objetos que los rodean.ACTIVIDADES QUE FOMENTAN LACOORDINACIÓN MUSCULARTodo niño necesita desarrollar la coordinación nece-saria para caminar, correr y mantener el equilibrio.Pero no sólo eso: también está la motricidad fina, que leposibilitará escribir, moverse con soltura y emplear lasmanos y otras partes del cuerpo en funciones específi-cas.Es importante inculcarles a los niños la costum-bre de hacer ejercicio. Conviene hacerlos correr, saltar,gatear, rodar, brincar a la pata coja, lanzar y agarrarpelotas, esquivarlas, etc.Los movimientos más específicos se llegan adominar con la práctica. Para que aprenda a mantener elequilibrio, se puede hacer que el niño camine sobre unapequeña tabla de madera o una línea dibujada en el pisocon tiza o hecha con cinta adhesiva. Hasta podría llevaralgo en las manos al mismo tiempo. Se le puede hacerpracticar el verter agua (inicialmente se puede hacercon porotos, para evitar que el agua se derrame): desdeuna jarra a una taza, desde una taza a otra, transferirel agua con una cuchara, verterla en un embudo, etc.A medida que mejore se puede incrementar el peso o lacantidad de agua o de granos con que vaya a trabajar.La coordinación entre la vista y las manos esuna parte integral de la educación inicial. Sin ella, unniño tendrá dificultades en muchos campos. Los jugue-tes de construcción que le exigen esa coordinación sonideales. Hay muchas actividades y juegos que un niñopuede hacer para desarrollar la motricidad fina. Porejemplo, poner de punta fichas de dominó una junto
  26. 26. 21a otra (si se tira una se caen todas); juguetes en losque haya que conducir una canica a lo largo de ciertatrayectoria evitando que caiga en algún hueco, o bienconseguir que varias canicas entren en un conjunto dehuecos. Recomendamos buscar ejercicios que suponganun reto en ese sentido y animar a los niños a ejercitarsu coordinación. (Advertencia: ¡Las canicas puedenser muy peligrosas! Si un niño se traga una se puedeasfixiar, pues a veces resulta muy difícil sacársela dela garganta. Antes de darle canicas a un niño hay queestar seguro de que ya dejó atrás la etapa en que semetía todo en la boca.)Se puede preparar al niño para aprender a escribirdándole muchos ejercicios para los dedos pulgar, índicey medio de la mano derecha (o izquierda): animándole aagarrar objetos pequeños con esos dedos, haciéndole sos-tener crayones y otros objetos con forma de lápiz como sise dispusiera a escribir. Los rompecabezas y juguetes contiradorcitos pequeños son buenos también para esto.Es muy fácil confeccionar bolsitas con calce-tines viejos o retazos de tela. Se rellenan de frijoles,arroz, lentejas o palomitas de maíz, y luego se terminade cerrar la última costura. El niño puede arrojarlasdentro de un balde o papelero. También se le puedeenseñar a equilibrar las bolsitas de lentejas sobre lacabeza mientras camina. Además se pueden usar paraque practique atraparlas cuando se le arrojan.Algo que fomenta mucho la buena coordinaciónentre la vista y las manos en los niños muy pequeños eshacer rodar pelotas en dirección a ellos. Basta con con-seguirse un juego de tres o cuatro pelotas de goma dediferentes colores que se puedan usar para jugar dentrode la casa. Se pueden inventar y adaptar toda clase dejuegos que interesarán a los chiquitines: bowling conbotellas plásticas (hay que colocarlas en triángulo,como los bolos); hacer rodar las pelotas por un planoinclinado para derribar un objeto que se haya colocadoen el camino; arrojar todas las pelotas a una bañera yadivinar cuál de ellas será la primera en detenerse en el
  27. 27. 22desagüe (hay que asegurarse primero de que las pelo-tas son más grandes que el desagüe); juegos sencillosde canicas; hacerlas rodar de una mesa tratando de quecaigan dentro de vasos, bandejas de huevos, etc.El congelado es un juego muy divertido parajugar con niños pequeños: Todos bailan mientras seoye la música. Cuando esta se detiene todos deben que-darse congelados, evitando todo movimiento.Es bueno practicar con los hijos juegos que entra-ñen mucho movimiento, toma de decisiones y observa-ción: brincar al ritmo de una canción, imitar al líder,atrapar la pelota, las escondidas, la mancha, etc.Adquisición de las destrezas necesariaspara la vida cotidianaLa vida entraña aprender miles de cosas —desdeverter agua hasta apagar las luces cuando ya no lasnecesitamos—, y los niños de 2 y 3 años están en unaedad ideal para empezar a hacerlo. El hogar ofreceincontables oportunidades a los niños pequeños en esesentido. Con solo detenerse un minuto para enseñarlecómo funciona algo y después dejar que lo intenteél, se puede hacer de cada cuarto y de cada objeto decada cuarto una actividad didáctica. Cuando los niñosescuchan explicaciones, intentan hacer cosas nuevasy aprenden a usar algo por primera vez se desarrollanfísica e intelectualmente.EL CUIDADO DE LAS COSASEs muy importante aprender a cuidar bien de laspertenencias personales y del entorno. Se debe tenerun sitio donde poner los juguetes después de usarlos,donde guardar la ropa cuando el niño se la quita, etc.Conviene ayudar al niño a habituarse a recoger suscosas cuando termina con ellas; a colgar su chaqueta,
  28. 28. 23a doblar y guardar sus pijamas en la mañana, etc.Haz que lo disfrute prodigándole abundantes elogioscuando haga bien la tarea.Un entorno ordenado hace que el niño se sientamás seguro y le ayuda a empezar desde muy pequeñoa adquirir buenos hábitos. El entorno en que vive loafecta directamente (y también a sus padres), así quehay que procurar mantenerlo limpio, luminoso yalegre. Si se le hace participar en la labor de mantenerloasí —empezando por quehaceres muy sencillos— se leenseña a ser responsable. Al mismo tiempo desarrollanuevas destrezas, mejora su coordinación y aprende atener consideración por los demás.Normalmente a los niños pequeños les encantacolaborar en la casa. Son capaces de asistir en pequeñosquehaceres que les proporcionan experiencias de apren-dizaje. Desde los dos años se les puede enseñar el arte demover las cosas en forma segura y silenciosa (su mesitay sillitas, por ejemplo). Mientras se cuelga la ropa se lepuede enseñar a contar a medida que él te va pasando laspinzas. Que ayude a su papá a lavar el auto. Mientraspreparan juntos la ensalada se le puede ir hablando de losalimentos, las vitaminas y la importancia de la higiene.Los quehaceres domésticos pueden resultar actividadesdidácticas muy divertidas para los niños pequeños: vaciarlos papeleros, limpiar, ordenar, barrer, lustrar, desempol-var, doblar la ropa, poner la mesa y hacer las camas. A lahora de hacer el aseo de su cuarto, el niño puede pasar eltrapo a la estantería de los juguetes y lavar los juguetesde plástico. Si se colocan unos ganchos y estantes a sualtura para que pueda tomar y dejar solito su toalla, suguante de baño, su cepillo de dientes y su ropa es probableque, de ser un nene dependiente y quejica, ¡se transformeen una personita satisfecha y servicial!Se les puede enseñar a realizar cada tarea concien-zudamente, bien y hasta el final. Para los niños de dosaños y medio a cuatro años de edad, estudiar todos losdetalles relativos a doblar la ropa o quitar el polvo puederesultar muy interesante, hasta fascinante. Le llevará
  29. 29. 24tiempo aprender a hacerlo solo. No se puede pedir quesus primeros intentos sean muy eficientes. Sin embargo,a los niños les encanta imitar la forma correcta de hacerlas cosas si se les indica detenidamente cuál es.HERRAMIENTAS Y UTENSILIOSEs importante que el niño aprenda a usar adecuada-mente herramientas sencillas y utensilios. El empleo delos cubiertos, por ejemplo, es uno de los primeros. Lasactividades cotidianas como clasificar objetos, llevaruna bandeja cargada y guardar la comida que se acabade comprar, o la que sobré del almuerzo, son muybuenos ejercicios que lo preparan para el aprendizaje dela escritura e incluso la lectura.Para emplear correctamente muchos implementos yutensilios del hogar el niño debe practicar hasta adqui-rir habilidad. Por ejemplo para tomar trozos de pancon las tenacillas; verter agua en un vaso hasta ciertonivel; emplear un gotero; medir ingredientes; serviruna cantidad determinada de cucharadas; usar unaspinzas; untar pan con mantequilla; desenroscar unatuerca; abrir diferentes cerraduras, puertas y cajones;abrir y cerrar diversos recipientes. (Se debe aprovecharpara explicarle qué líquidos y recipientes son peligrososy no se deben tocar, además de mantenerlos fuera de sualcance. Aprovechemos todas las ocasiones que poda-mos para enseñarle medidas de seguridad.)Observando detenidamente la habitación del niño yel entorno donde vive se descubren cientos de activida-des con las que podrá practicar sus destrezas, así comodetalles de seguridad y prevención que enseñarle.LA VIDA CON OJOS DE NIÑORecuerda que por lo general los niños hacen lascosas por diferentes motivos que los mayores. Nosuelen pensar tanto en el propósito de una actividad,sino que hacen las cosas porque disfrutan haciéndolas.
  30. 30. 25La actividad en sí suele ser motivo suficiente para haceralgo. Terminar lo que empezaron no es tan importantepara ellos. A veces los mayores nos impacientamos conlos niños por la lentitud con que hacen las cosas. Novemos por qué simplemente no se apuran y terminande una vez. Es posible que un niño tenga una buenacapacidad de concentración para su edad, pero tal vezno se esté concentrando en lo mismo que tú. Puede quea ti te interese que termine porque tienen que pasar aotra cosa, pero a lo mejor a él no le interesa terminarrápidamente una actividad que le resulta entretenidao poner fin a un momento agradable sólo para empe-zar otra cosa. Si es necesario darse prisa, tenemos quetomarnos la molestia de explicarle por qué y en qué sebeneficiará él.No conviene andar metiéndole prisa todo el día niimpedirle que absorba las experiencias y disfrute delas actividades que realiza, sino más bien darle tiempopara aprender, observar, explorar y experimentar.Al salir de paseo con él para observar la naturalezano hay que apurarlo. Puede que tanto él como tú sepierdan algo importante. ¡Ojalá disfruten plenamentela creación divina: las vistas y sonidos, las criaturaspequeñas y grandes, el viento, el sol y la lluvia! Vienebien hacer memoria y evocar las experiencias quetuvimos de niños que se nos quedaron grabadas en lamemoria: chapotear descalzos en los charcos, imaginarque las hojas arrastradas por la corriente de un arroyoeran barcos en un río caudaloso... Demos a los niñostiempo y oportunidades para aprender del más fabu-loso de todos los maestros: el Creador y Su creación.ASEO PERSONAL / AUTOSUFICIENCIACuanto más se le enseñe a un niño a cuidar de suscosas y ser independiente, más tiempo tendrán lospadres para realizar otro tipo de actividades con él. Porotra parte, hay que tener en cuenta que mientras lospequeños estén aprendiendo, a nosotros nos parecerá
  31. 31. 26que cada tarea —como la de vestirse— les toma unaeternidad. Y es fácil impacientarse cuando se están pre-parando para salir, por ejemplo. (Naturalmente, habráocasiones en que habrá que hacerlo por ellos, ¡pero porlo general no les hace gracia!)Para que aprenden lo que deben hacer para cuidary proteger sus cuerpecitos necesitan instrucción ypráctica. Hay que explicarles y repetirles muchas veceslos principios y pautas de salud, higiene y seguridad:el aseo personal; el cuidado de los dientes, el cabello yla ropa; la limpieza de los oídos (para lo cual no debenusar bastoncillos, sino una toallita y el dedo); el usodel inodoro y lavarse las manos cada vez; el abro-chamiento de botones, hebillas, cierres de presión ycremalleras; peinarse y trenzarse el pelo; lustrarse loszapatos; vestirse; comer con buenos modales; cruzar lacalle en forma segura, etc.Aprender a atarse los cordones de los zapatos sueleser un logro mayúsculo. Se puede usar un zapato decartón para que practique. Primero se dibuja el con-torno de un zapato con cordones en un trozo de cartón.Luego se dibujan los detalles del diseño marcandoclaramente los ojales por donde pasan los cordones. Seagujerea el cartón en esos puntos, se pasa un cordónpor ahí, y ya está listo.Desenvolvimiento social(interés y consideración por los demás)Son muchas las destrezas sociales que puede adqui-rir un niño pequeño. Al permitirle incorporarlas a suconducta canalizamos parte de sus energías en algopositivo. Además hace que se sienta útil y una parteintegral de la familia o de una iniciativa determinadaemprendida por ésta.Desde temprana edad se debe enseñar a los niños aser considerados con los demás. Conviene, por ejemplo,
  32. 32. 27que aprendan a respetar los cuartos privados, a pedirlas cosas por favor, a dar las gracias, a decir «perdón»cuando tienen que interrumpir una conversación, asaludar a la gente y a guardar su lugar cuando estánen presencia de otras personas que están conversando.Otra cosa que pueden aprender a hacer por losdemás es poner la mesa debidamente, así como pre-parar y servir ciertas comidas y bebidas (jugos, leche,sandwiches, etc.). Conviene que usen jarras, platos yvasos irrompibles. Les encanta tomar el té con todo elservicio, para lo cual se puede servir agua, leche, jugo oinfusiones de yerbas en lugar de té cafeinado.Si uno se quiere aventurar a preparar algunacomida sencilla con niños pequeños, hay que recor-dar que no se les debe quitar la vista de encima en lacocina. Pueden ayudar a dar forma de bolita a galle-tas que no necesiten cocción (hechas con mantequillade maní, avena, leche en polvo o cosas así), a cortar omezclar la fruta para una macedonia, a colocar reba-nadas de pan en una bandeja para preparar sandwi-ches, a mezclar los ingredientes para hacer una torta opanqueques. (La parte del fuego es demasiado peligrosapara esta edad.)Es bueno alentar a los niños a tener gestos deconsideración con los demás. Se les puede ayudar apreparar una sorpresa para alguien a quien quiereno que necesita una muestra de cariño o un detalle. Alos niños les encanta tener gestos bondadosos porquees muy gratificante. La amabilidad y la consideraciónse aprenden mayormente viendo un buen ejemplo, ycuando la gente espera de uno que manifieste esas cua-lidades y le estimula en ese sentido. Los niños aprendenenseguida a ser serviciales, a ordenar el cuarto cuandomamá se siente cansada, a traerle a papá sus pantuflas,etc. Cuando sean amables y considerados con otras per-sonas conviene recompensarlos con una gran muestrade afecto, prodigarles elogios y darles las gracias porel bien que han hecho. Eso refuerza el buen comporta-miento y fomenta la adquisición de buenos modales.
  33. 33. 28Preparación para la escuelaA continuación ofrecemos algunas ideas de lo que sepuede hacer para canalizar parte de las ilimitadas ener-gías y aptitudes de los niños chicos hacia actividadesprovechosas y didácticas.IMPORTANCIA DE LOS LIBROSLos libros contribuyen a ampliar el vocabulario delniño y lo introducen en nuevos mundos de experien-cias acerca de personas, lugares y cosas que se extien-den más allá de su ámbito cotidiano. Inicialmente loschiquitines se interesan más por imágenes de objetosque les son familiares.Cuando se está con niños pequeños y bebés esimportante tener en cuenta la orientación de izquierdaa derecha del español impreso (y también de las demáslenguas occidentales). Cuando un niño observa unlibro, no lo hace automáticamente de izquierda a dere-cha. Se trata de algo que hay que enseñarle. A fin defacilitarle la lectura más adelante, conviene enseñarleal niño a dar vuelta las páginas en sentido correctoy, cuando se le lee, señalarle que se está leyendo laspalabras en orden, de izquierda a derecha. También sele pueden indicar los puntos al final de las oracionesy explicarle: «Este puntito significa que aquí terminala oración. Entonces, cuando veo un puntito de ésos,hago una pausa. Repasa toda la página empezando porla línea de arriba y de izquierda a derecha, como hagoyo cuando te leo, y señálame todos los puntos». (Si esnecesario, se le puede tomar el dedito y guiarlo por laslíneas, deteniéndose en cada punto.)Un niño pequeño es capaz de aprender a manipu-lar un libro correctamente. Si uno siempre trata loslibros de la misma manera cuando le lee a un niño, alpoco tiempo él la imitará. Hay que enseñarle a respe-tar los libros y no permitirle que arranque páginas nilos deje tirados en el piso. (Si un libro se rompe o rasga
  34. 34. 29sin querer, lo ideal es repararlo junto con el niño.)Hasta a los niños muy pequeños se les puede enseñar aguardar sus libros de vuelta en la estantería. Cultivarbuenos hábitos en un niño pequeño requiere tiempo yesfuerzo, pero en poco tiempo disfrutará del sentido dela disciplina y de las ventajas de vivir en un ambientede orden.Cuando se le relata una historia o un suceso a unniño pequeño, conviene hacerlo en el orden tempo-ral en que se produjeron los acontecimientos. Para élpuede resultar todo un desafío comprender y seguiruna secuencia de hechos. Se puede contribuir a desa-rrollar esa aptitud relatándole narraciones breves (dela historia sagrada, por ejemplo) y luego pidiéndole a élque las cuente. Es útil contar con un libro ilustrado quemuestre claramente la secuencia de los acontecimien-tos. Incluso un juego de dibujos o esquemas sencillosde los sucesos sirve de mucho; sólo hay que pedirle queponga las imágenes de la historia en el orden en que sela contaste.PREPARACIÓN PARA LA LECTURA Y LAESCRITURAPrepara tarjetas con las palabras nuevas que estéincorporando a su vocabulario o las que más le gusten—con letra minúscula bien clara, trazos grandes ygruesos— y pégalas o cuélgalas en el rincón dondehabitualmente juega. Por ejemplo, pon los nombres desus juguetes favoritos. Eso lo estimula a empezar a leer.Si se pegan tarjetas así a fotos interesantes recortadasde revistas, se le pueden enseñar en momentos en queesté tranquilito, o se le pueden fijar a las paredes de sudormitorio o sala de juegos.El empleo de juegos y juguetes didácticos que le denocasión de practicar la lectura y el conteo, así comotambién otras destrezas, puede resultar muy benefi-cioso.
  35. 35. 30Otra idea es ayudar al niño a confeccionar unálbum de recortes pegando en un cuaderno sus mejo-res dibujos, fotos y recortes de cosas que le gustan. Acada cosa se le puede poner un pie de foto, para quevaya practicando la lectura. Le encantará crear un libropropio.A los niños pequeños les encanta escribir cartas atodo tipo de gente, tanto real como inventada (a unaniñita hasta se le ocurrió escribirles a sus hijitos ima-ginarios). Se les puede animar a que nos dicten unacarta mientras nosotros la vamos escribiendo palabrapor palabra. Luego se les dice que lleven la carta a otrapersona y le pidan que se la lea. Esta actividad refuerzaenormemente la conexión entre el lenguaje escrito y ellenguaje oral, e incentiva al niño a leer y escribir.Una actividad fácil y rápida de preparar en lacocina es colocar un poco de sal en una bandeja o platode color oscuro o que haga contraste y dejar que elniño dibuje con los dedos en la misma. Solo hay quesacudir el plato para borrar el último dibujo y volver aempezar.INTERPRETACIÓN DE DIBUJOSDa al niño una ilustración o fotografía sencilla dealgún acontecimiento y pídele que te diga lo que ocurreo lo que va a suceder en la misma. Si el niño logracomprenderla demuestra que tiene la capacidad mentalde la interpretar imágenes y que está preparado paraapreciar y comprender cosas y relatos más abstractos.COMPRENSIÓNLa forma más eficaz de ayudar a un niño a com-prender lo que le dices es ponerle un ejemplo en vezdarle un sermón. Los actos son más elocuentes que laspalabras, aunque también hay que incluir estas últi-mas.
  36. 36. 31Hablar con un niño pequeño se asemeja muchoa tratar de comunicarse con alguien que habla otralengua; hay que valerse de todas las formas posiblespara hacerse entender. El que alguna vez haya tenidoque echar mano de papel y lápiz y dibujar lo quequería expresar para que alguien lo comprendiera sabea qué nos referimos. Eso es lo que hay que probar conlos niños a veces. Cuando haya que explicarles algo,conviene tener a mano un bloc. Si se puede apelar a doso más sentidos durante una explicación, mejor. Repre-sentar con mímica lo que se quiere decir es tambiénmuy eficaz.Si el niño intenta algo pero le sale mal, tenemosque mostrarle nuevamente la manera de lograrlo. Sise trata de algo que se hace con las manos, da buenresultado sentárnoslo en la falda y rodearlo con nues-tros brazos de modo que nuestras manos queden enla misma posición que las suyas para realizar la tarea(por ejemplo atarse los zapatos). Conviene mostrarle lascosas desde su perspectiva.LENGUAJEDemos a los niños buen ejemplo de hablar correcta-mente. Conviene, además, procurar que nos respondancon palabras y ayudarlos a construir bien las oraciones.Es beneficioso jugar a hacer los sonidos con los quetienen mayor dificultad. Se les puede enseñar a taparsela boca con las manos para conseguir un efecto sonorodiferente, o dar un tubo para que emitan el sonidopor él y así generar un efecto de eco. Hasta los niñosmayores cantan en voz alta cuando se dan cuenta deque hay un eco.Vale la pena grabar al niño hablando y luegohacerle escuchar su propia voz; se mostrará sorpren-dido y en muchos casos eso lo estimulará a emitir mássonidos.
  37. 37. 32A los niños de edad preescolar les encantan lasrimas. Les parece divertido tratar de encontrar pala-bras que rimen.MANUALIDADESNo es que queramos promover que los niños des-perdicien alimentos, pero de vez en cuando resultaentretenido hacer otras cosas con los alimentos que nosea comerlos. El arroz, los macarrones, los espaguetis ylas papas bien pueden contribuir a evitar que un niñopequeño se trepe por las paredes en un día lluviosoporque no puede salir. Con ellos se pueden realizaractividades tranquilas y muy entretenidas sin necesi-dad de encender la televisión.Con papas: Se talla en la superficie de cada papa otrozo de papa una figura plana que se usará a modo desello o tampón (pueden ser cuadrados, rombos, cír-culos, corazones, estrellas, signos de suma y resta, elsigno igual, etc.) Hasta se puede hacer una almohadillacon una esponjita empapada de pintura lavable.Con papas y palillos escarbadientes, trocitos depajitas o ramitas: clavando los palitos en las papas amodo de piernas y brazos se pueden formar figurasmuy graciosas.Con fideos o macarrones huecos (crudos): Se pintany se ensartan en un hilo para hacer un sencillo collar.Con granos de arroz, lentejas, espaguetis, semillasde lino, etc.: Se sitúan los diversos materiales en uncartón o cartulina —en el que se puede haber tra-zado un dibujo de antemano— y se crea un collage enrelieve. La superficie sobre la que se colocan las semi-llas se cubre primero con una mezcla de harina, sal yagua, para que se queden pegadas.Para todo este tipo de actividades conviene usardelantales. Un beneficio de ellas es que favorecen eldesarrollo de la motricidad fina, de la coordinación delos dedos, pues el niño tiene que tomar cada piececita yponerla en su lugar.
  38. 38. 33EL ARTE DE CORREGIR A LOS CHIQUITINESReglas, razones y repercusionesCuando se amonesta a un niño pequeño que se pro-pone hacer algo que podría resultar peligroso, hay queprocurar no asustarlo mucho, sino señalarle el peligroy explicarle lo que podría ocurrir; y de ser posible,mostrarle cómo abordar el asunto en forma correcta ysegura.Al corregir a un niño por romper algo, es impor-tante no menoscabar su confianza en que, por muyvalioso que fuera el objeto dañado, para sus padresél es mucho más valioso aún. Los niños necesitan esaseguridad; necesitan saber que —pase lo que pase— losqueremos un montón y significan mucho para noso-tros. Se les debe explicar lo más claramente posible porqué uno está dolido o disgustado. «Mi madre me regalóesto cuando yo tenía tu edad y por eso le tengo muchocariño. Me pone muy triste que lo hayas roto».Los niños necesitan pautas claras. Un ejemplo: solodeben gritar en caso de emergencia, cuando se encuen-tran en verdadero peligro o se hayan hecho muchodaño. Hay que corregirlos cuando chillan por purafrustración, disgusto o enfado.No hay que pensar mucho para justificar la reglade que no se debe gritar: Cualquiera que escuche gritostiene que saber que no son producto de una rabietasino una señal de emergencia, y que ameritan dejarde inmediato todo lo que se esté haciendo para acudiren auxilio del niño. Además, conviene que desdechicos aprendan a controlarse para que puedan viviren armonía con su familia y con sus compañeritosdurante su infancia, y con el resto del mundo cuandocrezcan.Los adultos comprendemos enseguida los funda-mentos de las reglas, pero es posible que los pequeñinesno. ¿Qué han de hacer, pues, los padres cuando un niñono obedece reglas que se han establecido por un buen
  39. 39. 34motivo? Aquí es donde entra a desempeñar un papelimportante una disciplina constante, amorosa y con-forme a los preceptos divinos.Según la Biblia, Dios ha encomendado a todo elque tiene hijos el deber de ejercer una autoridad firmepero tranquila y amorosa sobre sus niños, de estable-cer límites y pautas de conducta y de administrarles elcastigo o correctivo correspondiente cuando traspasendichos límites.Cuando no hay límites ni disciplina los problemasse multiplican y agravan rápidamente. De modo quelos padres que no tienen claro qué les quieren exigira sus niños se crean dificultades a ellos mismos y selas crean a sus hijos. El establecer pautas específicas lefacilita la vida a todo el mundo.Los niños tienden a oír sólo lo que les interesa;cuando lo que uno les dice no concuerda con lo queellos preferirían hacer, no oyen. En casos así, da laimpresión de que no escuchan o no entienden, ni res-ponden cuando les hablamos. A veces sucede que estánmuy enfrascados en lo que están haciendo y de verdadparece que no oyen, o bien que no quieren que se lesmoleste en ese momento. Conviene manifestar respetopor ellos cuando se les interrumpe, pero si hay algoque deben hacer, no es bueno permitir que hagan oídossordos.A veces los padres se preguntan si el niño tienealgún defecto auditivo. Conviene verificarlo con elmédico, pero otra forma de evaluar la capacidad audi-tiva del niño es observar su comportamiento a lo largodel día, cómo se conduce y reacciona en otras situa-ciones. Eso permite saber hasta qué punto emplea suconocida capacidad de responder si quiere hacerlo. ¡Elpaso siguiente es conseguir que quiera hacerlo!Si a un pequeño se le permite no responder a lo quele decimos y nos habituamos a repetir las cosas unay otra vez en lugar de exigirle que nos responda a laprimera, es fácil que desarrolle el mal hábito de oír sólolo que le interesa. No siempre es fácil captar la aten-
  40. 40. 35ción de un niño y conseguir que nos responda, sobretodo cuando le pedimos que efectúe un cambio en sucomportamiento. Tiene que aprender que lo que diceses en serio, que es importante para ti y para él, de otromodo no estarías diciéndoselo. Ayúdale a constatar quecuentas con que te va a responder y que, si después deadvertirle y darle un tiempo razonable para obedecercontinúa ignorándote, tomarás medidas.Que le resulte fácil portarse bienEs responsabilidad de los padres mantener almínimo aquellas situaciones que ameriten una medidadisciplinaria. Para ello hay propiciar que les resultefácil a los niños cumplir las reglas. Por ejemplo, a losniños pequeños no deben jugar con fósforos, pero losmayores no deben dejar fósforos a su alcance.Con un poco de sentido común y adaptando la casaa la edad de los niños se evita tener que aplicar muchasmedidas disciplinarias, se alejan peligros y se promuevela calma, pues no hay que estar constantemente dicién-doles: «No toques esto, no toques aquello», y no hacefalta imponer tantas reglas.Alguien dijo una vez que la mejor forma de evitaraccidentes es hacer imposible que ocurran. Natural-mente, en el caso de niños chicos que no paran demoverse es prácticamente imposible retirar todo con loque pudieran hacerse daño, pero debemos hacer lo posi-ble, como por ejemplo mantener fuera de su alcancelos objetos frágiles o peligrosos, y no dejarlos solos ensituaciones que pudieran entrañar algún peligro.Como en cualquier otro aspecto de la educación,una vez que hemos hecho nuestra parte, podemosenseñarle al niño unas reglas básicas y hacerlas cum-plir. Es muy importante hacer que las cumpla, por elpropio bien del niño y para nuestra propia tranquili-dad. Hay diversidad de opiniones —y en algunos paíseshasta leyes— sobre cuáles son los métodos beneficiosos
  41. 41. 36y aceptables de corregir a un niño. La forma de hacercumplir las reglas a los hijos depende de cada familia yde las convicciones de los padres.Cuando los niños son chicos suele dar resultadohacerles quedarse sentados un ratito (entre 2 y 5 minu-tos) en un lugar tranquilo, teniendo que abandonartemporalmente la actividad en que estaban enfrasca-dos. Otra alternativa es que se pierdan una merienda,juego o entretención. Una palmada correctiva o dosen la mano o el trasero también sirve para recalcar laimportancia de cumplir las reglas, sobre todo en lo queatañe a su seguridad, como por ejemplo, en el caso desalir a la calle o tocar la cocina. Cuando los niños sonpequeños, cualquiera que sea el método que se emplee,generalmente hay que aplicarlo enseguida para queentiendan claramente que la medida es consecuen-cia directa de su desobediencia. Una vez que el niñoentienda las reglas y las consecuencias de desobedecer-las, tendrá menos ganas de violarlas.Cómo corregir a un preescolar, paso a pasoA un niño pequeño le encanta hacer cosas con suspadres. Procura ayudarlo a resolver sus dificultades.1. Detén su actividad y explícale el problema.2. Propón una solución.3. Procura obtener su colaboración.4. Ayúdale a hacer lo que sea necesario para corre-gir el problema.5. Elógialo y anímalo por desempeñarse bien.Resúmele en una frase lo que aprendió y señálale que apartir de ahora podrá evitar ese error, así como ayudara otros que lo puedan cometer.
  42. 42. 37Situaciones más gravesUn niño pequeño no está en condiciones de deter-minar cuán grave o peligrosa puede ser para él ciertasituación. No ve el peligro del auto que se acerca; solove la pelota que ha ido a parar al otro lado de la calle.No se da cuenta del peligro de correr con un objetofiloso en la mano o de jugar demasiado cerca del agua,de asomarse por la ventana a varios pisos de altura,de probar unas píldoras de un frasco o meter objetosen un tomacorriente. Habrá ocasiones en que obedeceral instante lo salvará de lesiones graves e incluso de lamuerte.A veces se le puede dar al niño bastante independen-cia, dejarlo conducirse a su propio ritmo y descubrirlas cosas a su tiempo y manera, pero también hay queenseñarle que en otras situaciones tiene que cooperarcon el adulto, quedarse pegado a él o ella y obedecerle.Muchas veces hay que ayudar a los niños a darsecuenta de que en una situación determinada hay quedejarse de juegos y tomarse las cosas muy en serio,sobre todo si están habituados a que uno se ocupede todos los detalles logísticos de la vida cotidiana.Cuando una familia se ve enfrentada a una situaciónmuy grave, de ser posible conviene detenerse unosminutos para explicar a los niños lo que ocurre, orarcon ellos y distribuirse entre todos las diversas tareasque haya que llevar a cabo. Conviene decirles clara-mente lo que se espera de ellos y, si es necesario, cuálespodrían ser las consecuencias de no seguir puntillosa-mente las instrucciones.Si los niños ya son mayorcitos, se puede conveniren una palabra o frase para cuando suceda algo graveque les ataña. Si se presenta la ocasión, se les puededecir, por ejemplo: «Niños, ¡atención! Hagan silen-cio y escuchen atentamente. Esto es una emergencia.Ahora mismo tenemos que orar, obedecer y trabajaren equipo; no podemos jugar. Lo que ocurre es que…»
  43. 43. 38La vida tiene sus momentos serios, y los niños tienenque aprender a prestar atención en tiempos de peligro ycolaborar con los grandes para sacar adelante al equipo.Aunque parezca que los chicos no pueden hacer grancosa por ayudar en el plano físico, siempre puedencolaborar orando juntos e intercediendo por sus padreso las personas que estén manejando la crisis.Algunos aspectos requieren pautas muy clarasLos niños respetan a sus padres cuando éstos enca-ran con firmeza aquellas cosas que consideran impor-tantes. Puestos en una situación en que deben evaluarsi algo es bueno o malo, si está bien o mal, muchasveces los niños se guían por los padres. Desde chiqui-tos nos ponen a prueba constantemente por medio desus palabras y acciones para ver qué hacemos noso-tros al respecto. Quieren que les hagamos saber lo quenos parecen. Si no reaccionamos, dan por sentado quelo que hacen está bien. Cuando observan un cambiorepentino, que de pronto nos ponemos serios —pornuestro espíritu, nuestro semblante, nuestra mirada oel tono de nuestra voz—, se dan cuenta enseguida deque algo no anda bien o entraña algún peligro y debeevitarse, siempre y cuando les hayamos enseñado arespetarnos y seguir nuestras indicaciones, a tener sen-sibilidad para captar nuestra actitud, y estén acostum-brados a acudir a nosotros en busca de orientación.Cuando hagan algo que está mal o es peligroso, hayque tomarse el tiempo necesario para explicarles porqué está mal. Por ejemplo, nunca se deben permitirmanifestaciones de crueldad; ni para con animales, conel bebé, ni con nadie. Simplemente, no se tolera.Cuando queremos a nuestros hijos y nos tomamosla molestia de corregirlos, les enseñamos no solamentea ser más sensibles y compasivos, sino que los ayu-damos a ser más estables emocionalmente y mejoradaptados socialmente. Se llevarán mejor con sus
  44. 44. 39semejantes, porque se acostumbran a ser considerados,a tener en cuenta las necesidades y deseos de las perso-nas con quienes conviven.Trabajar codo a codo con el pequeñoA los chiquitines les ayuda mucho trabajar codo acodo con un adulto o un niño mayor. Les hace madu-rar más rápido, además de enseñarles a apreciar lacapacidad y talentos de los demás y la contribuciónque ellos mismos pueden hacer. Ya sea que se tratede construir un castillo de arena o de bajar un gatitoque se subió a un árbol, es muy beneficioso para ellosaprender a colaborar con otras personas. La madurez yla integridad moral se adquieren aprendiendo a com-partir, a ser considerados, a dejar de lado los propiosdeseos y antojos en favor del bien ajeno.El hecho de realizar diversos quehaceres junto a supapá o mamá incrementa su capacidad de observacióny le transmite que el adulto lo quiere y confía en él.Desde que es bebito se le puede enseñar a trabajar enequipo, pidiéndole que:haga favores («Por favor, tenme esto mientras tecepillo el pelo»).tenga paciencia con los demás («Enseguida tetraigo un vaso de jugo, pero primero tengo que apagarel fuego»).comparta sus juguetes («Tienes dos autitos, ¿porqué no le prestas uno a Pedrito para que juegue conél»).coopere («Pueden jugar a empujar la pelota paraque vaya rodando del uno al otro»).tenga en cuenta cómo afecta a los demás lo quehace («La abuela está durmiendo, así que tenemos queestar callados para que pueda descansar bien. Hagamosalgo que sea entretenido pero que no haga ruido»).Los niños necesitan orientación, corrección, explica-ciones y recordatorios constantes para saber cuándo y
  45. 45. 40cómo manifestar consideración por los demás. A algu-nos chiquitines, por ejemplo, les cuesta mucho apren-der a hablar bajito cuando hay alguien descansando,trabajando o conversando, pero lo pueden lograr. Paraayudarlos a cultivar mejores hábitos se puede confec-cionar una tabla en la que se señalen sus progresos conestrellitas o con algún tipo de marca. Conviene con-centrarse en un solo aspecto, como puede ser pedir lascosas por favor y luego dar las gracias.
  46. 46. 41Un poco de humorEs fácil conseguir que un niño nos haga un man-dado. Solo hay que pedírselo a la hora de acostarse.Mi esposa tiene particular debilidad por la pin-tura. Es capaz de quedarse sin habla al ver un cuadrode gran belleza. Sin embargo, no había llegado adesmayarse ante ninguno ¡hasta que vio la obra deJuanito en las paredes de nuestra sala!
  47. 47. 42
  48. 48. 43EL SEÑOR ES TU AYUDADORSi alguna vez te sientes incapaz de educar bien a tushijos, recuerda que, si Dios te los dio, es porque te esco-gió para que les manifestaras Su amor. Es inevitable quemetas la pata, que te quedes corto y que no les demues-tres suficiente amor y paciencia en algún momentoparticularmente difícil; nos pasa a todos. Seguramentelos malinterpretarás y los juzgarás mal en más de unaocasión. Pero Dios no te pide que seas perfecto ni tam-poco espera que cargues por tu cuenta todo el peso de lalabor de criarlos. En el amor de Su Hijo, Jesús, te ofreceuna ayuda que compensa tus fallas y tus errores.Si conoces a Jesús personalmente y le has abiertotu corazón y tu vida, tienes a tu disposición en todomomento un infalible ayudador. Puede que tú falles,¡pero Jesús nunca falla! Si aprendes a trabajar codo acodo con Él en la formación de tus pequeños, siemprepodrás contar con Él, con que compensará tus falen-cias. Juntos criarán niños felices con una personalidadequilibrada.Eso no significa que jamás volverás a tener difi-cultades en la crianza de tus hijos, sino que siempre ycuando acudas a Dios en busca de fuerzas y las solu-ciones a los problemas que se te presenten, lo tendrása tu lado; Él hará lo que esté fuera de tu alcance. Teayudará a ser el mejor padre o la mejor madre posible,el padre o la madre que tus hijos necesitan.Si aún no tienes a Jesús contigo, puedes invitarleahora mismo rezando esta sencilla oración: «Jesús,creo en que eres el Hijo de Dios y que moriste por mí.Necesito que Tu amor me purifique de mis errores ymalas acciones. Te abro en este momento la puerta demi corazón y te pido que entres en mi vida y me des eldon de la vida eterna. Te ruego también que me llenesde Tu Espíritu Santo y me ayudes a amar a los demáscomo Tú me amas a mí. Amén».
  49. 49. 44Acercarlos a Jesús desde chiquitosHoy en día las librerías están repletas de libros paralos padres de familia. Muchos contienen consejos muysensatos e ideas interesantes. Ahora bien, si no incluyena Dios y Sus enseñanzas y orientación, la ayuda queofrecen es relativa. Dios, por medio de Su Hijo, Jesús, esla fuente de todas las cosas buenas que tus hijos nece-sitan: amor, seguridad, valores, propósito en la vida. Esademás la fuente del amor, la sabiduría, las fuerzas yla paciencia que necesitamos para ser un buen padre ouna buena madre. Él anhela ser el mejor amigo de tuspequeños y a la vez colaborar en su crianza.Jesús es el cimiento sólido por excelencia sobre elcual edificar tu relación con tus hijos. Por mucho quequeramos a nuestros pequeños y por mucho que ansie-mos que sean felices y tengan todo lo que necesitan,por mucho que queramos brindarles todas las oportu-nidades posibles en la vida, nuestros recursos humanosno bastan. Los niños no solo necesitan todo el amor,el afecto, la seguridad y la orientación que nosotrospodamos brindarles, sino también todo lo que les ofreceJesús.Dicen que Dios no tiene nietos. La fe no es heredita-ria. Creer en Dios y amarlo no una decisión que noso-tros podamos tomar por nuestros hijos. Tendrán quetomarla por sí solos. Pero sí podemos echar los cimien-tos mostrándoles el camino con nuestras palabras yejemplo, y orando con ellos.Es de suma importancia transmitir a los hijos queDios los ama inmensamente. Conviene que aprendanque Él les tiene un cariño especial, que hagan lo quehagan, sea cual sea el giro que tome su vida, Él siem-pre estará a su lado, porque los ama. Dado que nues-tros hijos ponen sus ojos en nosotros como nosotroslos ponemos en Dios, para ayudarlos a comprender elamor de Dios es importante manifestarles de continuonuestro amor incondicional. Nosotros somos para ellos la
  50. 50. 45prueba más fehaciente de que Dios los ama. Con nuestroamor y nuestro ejemplo de amar a Jesús y hablar deÉl, podemos acercar a nuestros hijos al Señor desde elmomento de su nacimiento. Cuando una persona ni seacuerda de cuando no conocía al Señor, pues ha vividocon Él toda la vida, es una maravilla.Desde chicos los niños pueden rezar para aceptar lasalvación eterna que Dios les ofrece y abrirle a Jesús lapuerta de su corazón. Es tan sencillo que hasta muchospequeños de dos años pueden hacerlo. Difícilmentepuede encontrarse a alguien más sincero y dispuesto acreer que un chiquitín. Por eso dijo Jesús que debemoshacernos como niños para ir al Cielo1. Si un niño escapaz de hacer una oración sencilla —incluso a los dosaños— ya está en condiciones de recibir a Jesús.Cuando le hayas enseñado quién es Jesús —paraello es ideal una biblia infantil ilustrada—, explícale:«Jesús quiere vivir en tu corazón. Él te quiere mucho.Quiere ser tu mejor amigo y estar siempre contigo. Si lepides que entre en tu corazón, entrará. ¡Y ya nunca tedejará! ¿Quieres que entre en tu corazón?»Luego haz una pequeña oración para que el niñola repita como buenamente pueda. Aunque no consigadecir más que la última palabra de cada frase, es sufi-ciente, porque para Jesús lo que cuenta es la intención.La oración puede ser algo así como: «Jesús, entra enmi corazón. Creo en Ti y quiero amarte como Tú meamas. Perdona mis faltas y dame vida eterna. Amén».Con eso, Jesús entrará en el corazón de tu hijo, y serásalvo para siempre. Dios lo promete2. ¡Es así de sencillo!El mejor amigo de los niños«Dejad que los niños vengan a Mí, y no se lo impi-dáis —dijo Jesús—; porque de los tales es el Reino de1Mateo 18:3.2Apocalipsis 3:20; Romanos 10:13.
  51. 51. 46Oración de un padre¿Cómo indicaré yo el caminodía tras día a mis hijitossi a menudo me descarrío?Les transmito conocimientos,mas sé bien que el proceso es lentoy muy parco mi entendimiento.Quiero que sean decididos;pero ¿cómo?, porque yo mismopeco bastante de indeciso.Les enseño a tener ternura,a amar a toda criatura,mas no tengo mucha dulzura.Esta será, pues, mi oración:Que vean a su instructorsacando fuerzas del Señor.Leslie Pinckney Hill
  52. 52. 47Dios»1. Una forma de ayudar a los niños a ver la vidacon un enfoque positivo es inculcarles el buen hábitode alabar a Dios y darle gracias desde temprana edad.Hacer eso (entre otras cosas) es echar los cimientos dela fe y el amor al Señor, que son dos de los principiosmás valiosos que hay en la vida. Manifiesta abierta-mente tu gratitud y cariño por Él diciendo sin tapujos:«Gracias, Jesús», «Te alabo», o: «Te amo, Jesús», cuandoveas a tus niños contentos, cuando hayan aprendidoalgo nuevo o alguna de sus oraciones haya sido res-pondida. La alabanza entusiasta es contagiosa. Prontoestarán haciendo lo mismo por su cuenta.Las canciones acerca de cuánto los ama Jesústambién refuerzan una actitud positiva de alabanza ygratitud y edifican la fe de los niños, pues les recuerdanel amor incondicional que les tiene el Señor.Busca constantemente formas de asegurarles queJesús los ama. Cuanto más ores, alabes y hables deJesús con tus hijos, más se volverá Él parte integral desus vidas.Las imágenes de Jesús ayudan a los niños a visuali-zarlo y les recuerdan Su presencia. Se puede colgar uncuadro de Jesús junto a la cama del niño, o bien darleuno pequeño que pueda tener en las manos. A algu-nos chiquillos les encanta incluso besar una estampa ocuadro de Jesús cuando rezan o le dan las gracias poralgo. Otra idea consiste en colocar un cuadro o pósterde Jesús en una silla cuando nos sentamos a leerles ocontarles relatos de la historia sagrada. De esa formase les ilustra que Él está ahí mismo con nosotros enespíritu.A los niños pequeñitos conviene recordarles queJesús se pone muy contento cuando actúan amorosa-mente y se portan bien. También es bueno que entien-dan que cuando son desconsiderados o egoístas o hacendaño, Él se pone triste. De todos modos, hay que recal-1Marcos 10:14.
  53. 53. 48carles sin falta que, aun cuando se portan mal, Jesúslos ama y está presto a perdonarlos.Aunque a Jesús le disguste y desagrade el malcomportamiento, la Biblia nos dice que es «lento parala ira, y grande en misericordia»1. Si recordamos lopaciente que es con nosotros, es mucho menos probableque nos enojemos más de la cuenta con nuestros hijospor sus fallos y defectos. Dado que los niños pequeñosse forman su idea de cómo es Dios a partir de cómosomos nosotros, es preciso que les demos buen ejemplode Su amor y no los llevemos a pensar que Dios los hadejado por imposibles o les echa en cara continuamentesus errores.Una vez que les has ayudado a ver el error de suproceder, ora con ellos y dales una dosis adicional deamor y comprensión. Tienen que sentirse seguros delamor del Señor. Tenemos que transmitirles que Él losama siempre.Niños pequeños que aman a su Redentor,Sus hijitos amados, puros y radiantes,bellas gemas en la corona del Señorque deslumbran con su belleza rutilante.AnónimoEl mejor amigo de los padresJesús quiere ser tu mejor amigo también, apartede tu mentor, tu entrenador y tu colaborador en lacrianza de los hijos. De la misma forma que convienetransmitir a los niños la seguridad de que puedencontar con el amor infalible y la presencia del Señor,tú también puedes establecer una relación estrechay tierna con Jesús. No solo puedes hablarle tú a Él,sino que Él también quiere hablarte a ti directamente.¡Desea comunicarte incluso instrucciones detalladas,1Salmo 103:8.
  54. 54. 49La BibliaLa primera vez que a un niñole regalan una bibliase le iluminan los ojosy se llena de alegría.Mas observando a mi hijitome asalta el pensamiento:«Su devoción a la Biblia,¿dependerá de mi ejemplo?»Veo cómo le gustay hago una oración:«Que la siga disfrutandosiempre tanto como hoy».Oigo luego en mi interiorestas palabras solemnes:«El que la valore o nosin duda de ti depende».Ahora aprecio más la Bibliatras haber sido testigode la tremenda alegríaque le ha aportado a mi hijo.Me esforzaré por leerlacon fruición todos los días,pues la afición que él le tomeserá un reflejo de la mía.Anónimo
  55. 55. 50específicas y actualizadas para ayudarte a educar a tushijos! La Biblia dice: «Fíate del Señor de todo tu cora-zón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconóceloen todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas»1.Cada vez son más los padres que han descubierto quepueden acudir a Dios en oración para plantearle susinterrogantes y problemas y recibir respuestas ellosmismos, pues aprenden a reconocer la voz del Señorcuando les habla al espíritu o les trae a la mente ciertospensamientos.Obtener respuestas de Dios no es tan difícil comopudiera parecer. Y, no te preocupes, que no hay que serun santo inmaculado ni una persona superespiritual.Es sólo cuestión de preguntarle, escucharle y tener fe.Puede hacerlo todo el que haya aceptado a Jesús en suvida, haga un esfuerzo por escuchar y esté sincera-mente dispuesto a aceptar lo que Él tenga que decirle.Tenemos la siguiente promesa: «Clama a Mí, y Yo teresponderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas quetú no conoces»2. «Pedid, y se os dará; buscad, y halla-réis; llamad, y se os abrirá»3. ¡Basta con pedirlo!El Señor nos habla de formas diversas. Algunos venvisiones, otros tienen sueños reveladores y unos pocoshasta llegan a escuchar una voz audible. Pero en lamayoría de los casos el Señor se comunica con nosotrospor medio de susurros que oímos sólo espiritualmente,o en forma de pensamientos. A veces es tan claro comoun mensaje hablado que uno escucha palabra por pala-bra. En otras ocasiones es apenas una impresión de quetal o cual cosa es la solución a determinado problema oel curso de acción apropiado que uno debe tomar.Lo único que hace falta es desear Su orientación ypedírsela, despejar la mente de los propios pensamien-tos y deseos, y luego creer que las palabras o ideasque a uno le vengan provienen del Señor. Requiere fey un poco de práctica, pero cuando anhelamos que elSeñor nos guíe y nos dé soluciones, Él lo hace. Todas1Proverbios 3:5,6. 2Jeremías 33:3. 3Mateo 7:7.
  56. 56. 51las respuestas son sencillas para el Señor y todas lassoluciones son fáciles para Él. Así pues, aprovechemosesa fuente inagotable de sabiduría. Él está deseoso dedarnos acceso a ella, tal como expresa la Biblia: «Sialguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual daa todos abundantemente [...], y le será dada»1. Mejo-rará ciento por ciento la forma en que te relacionas contus hijos, en que interactúas con ellos y los educas. (Ellibrito Escucha palabras del Cielo, de la colección Actí-vate, también de Aurora Production, da una explicaciónmás detallada de cómo se puede escuchar la voz deDios.)Enseñanza de la Palabra de Dios a niños pequeñosLa Palabra de Dios fascina a los niños chicos cuandose les enseña de un modo entretenido. La clave está enamar la Palabra uno mismo. Si a ti te encanta, a ellosles encantará. Si tú la abordas con entusiasmo, ellostambién lo harán.A veces viene bien establecer una hora fija para leer-les o contarles relatos de la Biblia a los niños. Así no sepasa por alto esta actividad en medio del ajetreo coti-diano. Pero, que no se vaya a convertir en una rutinaárida y tediosa. Haz que sea algo animado, emocio-nante y variado.Una forma divertida de impartir la Palabra a unniño pequeñito es ayudarlo a visualizar lo que dices.Representa el relato —o haz que lo represente él, oháganlo entre los dos—, o bien ilústralo mientras selo vas contando, dibujando figuras sencillas de pali-tos. Prácticamente todo sirve para ayudar a un niñoa visualizar un relato: juguetes, piedras, palos, hojas,muñequitos de legos o figuras hechas con los bloques,monigotes de papel, utensilios de la casa... cualquiercosa que se tenga a mano. Los niños tienen una imagi-1Santiago 1:5.
  57. 57. 52nación prodigiosa. Una vez que les ayudas a ver lo queles estás contando, asimilan mejor la enseñanza. Haymuchos libros de relatos bíblicos ilustrados de muybuena factura. La mayoría tienen dibujos coloridos quecaptan y retienen la atención de los pequeños. Otromedio excelente de enseñar son los franelógrafos.Los cuatros evangelios contienen relatos estupen-dos para los niños: el nacimiento de Jesús, Su niñez,los milagros que hizo, las parábolas que enseñó y lasaventuras que vivió con Sus discípulos. (En la página61 hay una lista de relatos de la Biblia para niños peque-ños.)Otra forma de recalcar las enseñanzas extraídas derelatos de la Biblia es con canciones animadas basadasen las Escrituras. (Por ejemplo, las de los dos discoscompactos de Grandes aventuras, que hacen un repasode toda la historia sagrada para niños; y las de lacolección Canciones de vida, que consisten en musica-lizaciones de algunos de los versículos más básicos eimportantes, con pegadizas melodías, a fin de que tantoa chicos como a grandes les resulte fácil aprendérselosde memoria.)Naturalmente, es importante enseñar al niño ladiferencia entre la realidad —los relatos de la Biblia yotros hechos verídicos que les leas— y lo imaginario.Tienen que aprender que, aunque gran parte de lo queven en las películas y la TV o leen en otros libros decuentos es ficción, lo que dice la Biblia es verdad.Memorización de las EscriturasPara un niño pequeñito es muy fácil memorizarversículos de las Escrituras si se le enseñan de formaentretenida. Si has leído Disfruta de tu bebé (otro libritode la colección Soluciones para padres), es posible que yahayas empezado con los Versículos y lemas para chi-quitines. En la página 63 de este libro encontrarás una
  58. 58. 53lista de versículos que puede memorizar un preescolar,tomada de Apacienta Mis corderos.Puede que te sorprendan los cambios conductua-les que observarás en tus hijos cuando se aprendanaunque sólo sean unos cuantos versículos de la Biblia.Conviene que los ayudes a tomar conciencia de queestán estudiando la Palabra de Dios, que es verdad, yde que cada vez que la aprendemos y la ponemos enpráctica, hacemos feliz a Jesús. Cuando uno de ellos noobre con amor, recuérdale: «Eso no fue muy amorosode tu parte. ¿Te acuerdas de lo que dijo Jesús?» Enton-ces te pueden ayudar a citar el versículo: «Amémonosunos a otros». Y cuando uno parezca preocupado oasustado, tranquilízalo diciéndole: «No tengas miedo.Jesús cuida de ti. Eres Su corderito. ¿Recuerdas? “ElSeñor es mi pastor”». Sin duda no te faltarán oportu-nidades de emplear los versículos que hayan memori-zado.Para los que no estén muy seguros de poder enseñarversículos de la Biblia a sus pequeños, reproducimosa continuación algunos consejos aportados por unajoven que cuidaba de una niña de dos años:Cuando Techi tenía apenas dos años, aprendió losprimeros versículos del Salmo 23. Más tarde nos rega-laron un librito ilustrado de ese salmo. Fotocopié laspáginas y las pegué en tarjetas. Eso la ayudó a enten-der mejor cada versículo. Le hacía mucha ilusión que lediera una nueva tarjeta cada vez que se iba a aprenderun versículo nuevo. A los niños mayores les gustó colo-rearle las tarjetas.A mí me ha servido mucho establecer una hora fijapara la memorización (generalmente por la mañana).Como ahora mismo no tiene más que dos años ymedio, nuestras sesiones de memorización no son nadalargas. Conviene no estirarlas mucho. Cuando me dis-pongo a enseñarle un versículo nuevo, procuro que mepreste toda su atención. Normalmente me la siento enla falda, de cara a mí, para evitar distracciones. Deja-
  59. 59. 54mos los juguetes y apagamos la casetera. Luego le digoel versículo, que por lo general requiere alguna expli-cación. Algo que me parece vital es presentar la Palabrade Dios con alegría. Suelo decirle el versículo dos veces.Si es largo, lo estudiamos por partes, y la animo arepetir cada una. Me gusta que escuche bien una partey luego la repita, en lugar de que trate de decir el versí-culo conmigo enseguida, con lo que a menudo no se loaprende bien. Como es muy inquieta, le suelo tomar lasmanos mientras se lo digo y le pido que me mire. Así laayudo a concentrarse. Terminamos con un beso y unabrazo, y se queda con un versículo más en el corazóny en la cabeza.Como con cualquier relato o poesía, viene bienenfatizar algunas palabras empleando un tono agudoo grave, o diciéndolas con voz más fuerte o más suave.De esa manera se subraya el sentido y se facilita lacomprensión. Otra técnica de memorización consiste enrecitarlo con una cadencia determinada, siempre igual,y a veces incluso dar palmas a ese ritmo. A veces mar-chamos en círculo diciendo el versículo. Si éste hablade algo loable, movemos la cabeza de arriba abajo;si se trata de algo censurable, la meneamos de lado alado, o hacemos un gesto de reprensión con el índice.Cuando se menciona a Jesús, a Dios o el Cielo, seña-lamos arriba, o a nuestro corazón. Todos esos gestoscontribuyen a que entienda el versículo y se le quedebien grabado.Una de las formas más divertidas y fáciles de apren-derse versículos es musicalizarlos. Lo más sencillo esaprovechar melodías que los niños ya conozcan. Sepuede, por ejemplo, cantar Hebreos 13:5 al son de En lagranja de Pepito:No te desampararé, ni te dejaré.
  60. 60. 55Versículos sobre enseñar a los niños la BibliaDeuteronomio 6:6,7 (DHH) Grábate en la mentetodas las cosas [las palabras de Dios] que hoy te hedicho, y enséñaselas continuamente a tus hijos; hábla-les de ellas, tanto en tu casa como en el camino, ycuando te acuestes y cuando te levantes.Deuteronomio 11:18,19 Pondréis estas Mis pala-bras en vuestro corazón y en vuestra alma [...]. Y lasenseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando tesientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuandote acuestes, y cuando te levantes.Isaías 38:19 (NVI) Todo padre hablará a sus hijosacerca de Tu fidelidad.Joel 1:3 De esto contaréis a vuestros hijos, y vues-tros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación.Juan 21:15b «Simón, hijo de Jonás, ¿me amas másque éstos?» Le respondió: «Sí, Señor; Tú sabes que teamo». Él le dijo: «Apacienta Mis corderos».2 Timoteo 3:15 Desde la niñez has sabido lasSagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabiopara la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.Enseñarles a orar y alabarA los niños pequeñitos les encanta rezar. Lesencanta explicar todas sus vicisitudes y saber que Jesúslos escucha. Puede que otras personas a veces esténmuy ocupadas para prestarles atención, pero a Jesúsnunca le pasa eso. Siempre los comprende y es capaz dever el mundo a través de sus ojos.Vale la pena inculcar a los hijos la costumbre deorar, ayudarles a empezar y guiarlos de a poco, peroevitando imponerles una formalidad o solemnidadpropia de la adultez. Los niños se sienten muy a gustohaciendo algo que les parece de lo más natural: actuarespontáneamente con un Amigo con quien lo pasan
  61. 61. 56muy bien y que es en cualquier momento precisamentelo que ellos necesitan que sea.Es posible enseñar a un niño a rezar aun antes deque haya aprendido a hablar. Basta con mantener lasoraciones muy simples, a su nivel. Se le puede tomarde las manos, o hacer que junte sus dos manitas. Si sele enseña a cerrar los ojos mientras reza, se distraerámenos; pero no se puede esperar que los mantengacerrados por mucho tiempo. Las oraciones deben sermuy breves y animadas: «Jesús, bendice la comida.Gracias por dárnosla». «Jesús, bendice a papi, que va atrabajar». «Gracias, Jesús, por este buen día. Acompá-ñanos mientras jugamos». Reza con tu pequeño cuandose raspe una rodilla, cuando pierda su juguete predi-lecto, y sentirá el consuelo y el amor del Señor juntocon los tuyos.Evita orar con él si eso implica postergar algo quequiere hacer enseguida. No lo fuerces a hacer unaoración antes de tomarse una merienda que ya ha vistoy prácticamente está degustando. Hay que enseñarlea tener paciencia y a rezar, pero no combines ambascosas, porque solo conseguirás que se le quite el gustopor la oración. Debe ser algo entretenido para él. Denlegracias a Dios juntos mientras disfruta de su merienda:«¡Gracias, Jesús, por esta comida tan rica!»Los niños pequeños tienen mucha fe. No necesitanconocer todas las razones y principios por los cualesdebemos orar, dar gracias a Dios y alabarlo, o por quées tan importante Su Palabra. Les basta con saber quenecesitan la ayuda de Jesús, que Él los ama y que SuPalabra es verdad. Lo único que tienen que aprender esque la fe en Jesús da resultado. Nada más. ¡Y al Señorle encanta responder sus oraciones! Es perfectamentecapaz de hacer cualquier cosa que le pidan, pero nosiempre responde enseguida ni exactamente de laforma en que ellos quieren.Ese es precisamente el motivo de que algunos padresde familia se resistan a enseñar a sus hijos a orar. Noquieren que se decepcionen o pierdan la fe cuando
  62. 62. 57llegue el caso de que pareciera que Dios no respondió,ni quieren verse en una situación comprometida si losniños les plantean preguntas que no saben si podránresponder. La solución no es dejar de orar en talessituaciones, sino prepararse con algunas explicaciones.A continuación damos algunas:Normalmente Dios espera a que cumplamosnuestra parte del trato antes de cumplir Él la Suya. Porejemplo, si al niño se le ha perdido un juguete, hay queorar con él y luego ayudarlo a buscarlo.Algunas respuestas toman tiempo. Por ejemplo,llevará algún tiempo para que un raspón en la rodillasane del todo, aunque el niño le pida a Dios que se locure.Otros de los motivos por los que da la impresiónde que Dios no responde a nuestras oraciones son másdifíciles de explicar: Tal vez no sea el momento propi-cio; puede que Dios esté tratando de enseñar al niño atener paciencia o alguna otra cualidad; quizás lo que elniño pida no sea bueno para él; es posible que el Señorse haya autolimitado en Su accionar a causa de lasdecisiones que hayan tomado otras personas... Puedeque haya incluso otros factores que desconocemos.A veces Jesús responde que sí, otras que no, yotras más dice: «Espera». Pero de uno u otro modo,siempre responde cada oración. Si enseñas al niño aconfiar en el Señor a pesar de las aparentes decepcioneso demoras, le habrás comunicado una de las cosas másimportantes en su preparación para afrontar la vida.Una de las mejores formas de infundir fe a los niñoses hablarles de ocasiones en que Dios respondió inequí-vocamente una oración, ya sea mediante ejemplostomados de las Escrituras, de su vida personal o de lavida de otras personas a quienes conocen bien. ¿Pidie-ron por un hermano o hermana mayor que estabaenfermo y ahora está sano? ¿El Señor hizo que el bebitoparara de llorar después que oraron por él? ¿Pudieronir al circo o hacer otra cosa por la que habían rezado?Una idea para que la oración resulte amena y para
  63. 63. 58que los niños vean que el Señor responde consiste en iranotando las cosas por las que rezan y la fecha en quelo hacen, y luego ir marcando la fecha en que el Señorcontesta cada petición. (En la lista de relatos de la Bibliaque figura al final del libro se enumeran algunas oracionesrespondidas que están registradas en las Escrituras paranuestra edificación.)Ratos para escuchar a JesúsAdemás de dar a los niños el fundamento sólido dela Palabra escrita —la Biblia—, es importante ense-ñarles que es muy importante recibir la Palabra vivadirectamente de Dios (v. El mejor amigo de los padres,página 48).Se puede empezar a enseñarle este principio a unniño desde muy pequeño. Siéntate con él y pídanlejuntos al Señor que responda a algún interrogante quetenga uno de los dos. Oren juntos y rueguen que lesdespeje el corazón y la mente de toda idea propia quepuedan tener, a fin de poder captar Sus consejos. Luegono queda más que confiar en la promesa divina de quesi pedimos, recibiremos1. Seguramente Sus respuestasno serán largas ni complicadas. Cuando de niños setrata, el Señor se ciñe a lo sencillo.Una joven que cuidaba de dos niños de familiasmisioneras —ambos de dos años y medio de edad— lesenseñó a pedir ayuda al Señor para resolver los proble-mas de orden práctico que se les presentaban. Aquí noscuenta su experiencia:Un día Trévor y Olivia empezaron a pelearse por unalmohadón que ambos querían tener, así que hicimosun alto para orar. Les dije que íbamos a preguntarle aJesús qué debían hacer. Tenía lápiz y papel en la manoy le pedí en voz alta al Señor que les dijera a cada unolo que tenía que hacer. Enseguida, al sentir la voz del1Mateo 7:7.
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