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  • 1. DEL FIN ALINFINITOScott MacGregor
  • 2. FuentesSalvo que se indique otra cosa, todos los pasajes de las Escriturasque se reproducen están tomados de la versión Reina-Valera,revisión de 1995, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1995. Utilizadoscon permiso.ISBN 13 de la edición original: 978-3-03730-192-0ISBN 13 de la versión en español: 978-3-03730-684-0Traducción: Luis AzcuénagaPortada: Kristen Dufrane© Aurora Production AG, 2012Reservados todos los derechos. Impreso en Taiwán.www.auroraproduction.comÍNDICEIntroducción............................................................. 1El juicio de los santos................................................ 5El reinado de mil años de Jesucristo........................ 14Cuerpos sobrehumanos........................................... 21Renovación de la Tierra devastada........................... 33La vida de los supervivientes.................................... 38La razón de ser del Milenio..................................... 48La batalla de Gog y Magog..................................... 53El juicio ante el gran trono blanco...........................64La Tierra Nueva...................................................... 80La Ciudad Celestial................................................. 91
  • 3. 1IntroducciónEn el libro anterior de la presentecolección, Ascenso y caída delAnticristo, estudiamos la subida al poderde dicho personaje y su derrota y muerte enla batalla de Armagedón. Ahora pasaremos deese infierno a lo que es el tema del presente libro:el Cielo en la Tierra.A lo largo de la Biblia se captan vislumbresde tan espléndido futuro, en las palabras de losprofetas y en las de otros autores que tambiéndejaron constancia de lo que se les reveló.Hay pasajes que se centran exclusivamenteen dicha época, y hay muchas otras alusionesintercaladas en profecías relativas a otrostiempos. Para explicar este fenómeno que a vecesresulta confuso, se puede emplear la siguienteanalogía: Si nos piden que describamos una
  • 4. 2 3Del fin al infinitocadena de montañas que se ve en la distancia,nos limitaremos a decir que tenemos delanteuna sucesión de cumbres. Ahora bien, si nosacercamos, se hará patente que no se trata deuna sola hilera de montañas, sino de varias. Delejos parece una sola fila de picos, pero de cercase observa que están bastante separados, a vecespor amplios valles. A los profetas de Dios quese asomaban al futuro les pasaba algo parecido.Sucesos que ellos, de lejos, entendieron comocontemporáneos entre sí estaban separados poramplios intervalos, como se puede comprobarconforme se acerca su cumplimiento.Como muestra de ello, veamos unosversículos proféticos de Zacarías escritos cincosiglos antes de la primera venida de Jesús:¡Alégrate mucho, hija de Sion! ¡Davoces de júbilo, hija de Jerusalén! Miraque tu Rey vendrá a ti, justo y salvador,pero humilde, cabalgando sobre un asno,sobre un pollino hijo de asna.Él destruirá los carros de Efraín y loscaballos de Jerusalén; los arcos de guerraserán quebrados, y proclamará la paz alas naciones. Su señorío será de mar amar, desde el río hasta los confines de laTierra1.1.  Zacarías 9:9,10Son dos versículos consecutivos que hablande Jesús. El primero trata de la primera vez queestuvo en la Tierra, en concreto de Su entrada enJerusalén el Domingo de Ramos a lomos de unburro. El segundo se refiere a Su segunda venida,tras la cual reinará hasta los confines de la Tierra.Zacarías vio los dos sucesos como simultáneos, ocasi seguidos; pero la Historia ha dejado claro quelos separan miles de años.Los acontecimientos que estudiaremos eneste librito comienzan al final de la batalla deArmagedón. Veremos los mil años de reinadode Jesús en la Tierra —el Milenio—, queterminarán con la rebelión y subsiguiente guerraque el Apocalipsis llama la batalla de Gog yMagog. La atmósfera y la superficie terrestre serándestruidas con vistas a crear una nueva superficieque será paradisíaca, culminando todo ello conel descenso a esa nueva Tierra de la asombrosaCiudad Celestial que la Biblia llama la NuevaJerusalén.Las Escrituras hablan en detalle de todos esosacontecimientos en numerosos pasajes que nospresentan fascinantes instantáneas del grandiosofuturo que nos tiene reservado nuestro inigualableDios.Concluida la batalla de Armagedón, quepondrá fin al reinado del Anticristo y desbarataráIntroducción
  • 5. 54Del fin al infinitoel poder de Satanás, se iniciará la labor deestablecer el reino de Dios en la Tierra, para quese haga Su voluntad así en la Tierra como en elCielo2. Aunque el cambio no se producirá de lanoche a la mañana, a partir de ese momento laTierra estará cada vez mejor. Y si has aceptadoa Jesús como Salvador, ¡ese es el futuro que teaguarda! ¡Un futuro grandioso! Es mejor que nohagamos planes para jubilarnos al abandonar estemundo, porque tanto en el Cielo como cuandoregresemos a la Tierra tendremos trabajo desobra, y muy estimulante. La experiencia y losconocimientos adquiridos en esta vida nos seránde gran utilidad en el mundo venidero. ¡Diosnecesita nuestra ayuda para instaurar el Cielo enla Tierra!2.  Mateo 6:9–13Capítulo unoEl juicio de los santosSi has leído Ascenso y caída delAnticristo, entiendes el devastadorefecto de las guerras y la destrucción quehabrá durante el régimen del Anticristo.Primero una guerra nuclear, seguida de lacataclísmica batalla de Armagedón; y entoncesregresará Jesús a la Tierra para establecer Su reino.El capítulo 2 de Daniel dice: «En los días de estos[diez] reyes [que otorgarán su poder al Anticristoy le profesarán lealtad], el Dios del cielo levantaráun reino que no será jamás destruido […];permanecerá para siempre»1.El primer suceso que al parecer tendrá lugaral comienzo del Milenio está predicho en el1.  Daniel 2:44
  • 6. 6 7Del fin al infinitocapítulo 7 del libro de Daniel. En ese capítuloel profeta relata una visión que tuvo en la quese representaba de forma alegórica la llegada delAnticristo al poder y su posterior caída. Y de laparte alegórica de la visión se pasa a la siguientedescripción de la sala del trono de Dios:Estuve mirando hasta que fueronpuestos unos tronos y se sentó unAnciano de días. Su vestido era blancocomo la nieve; el pelo de Su cabeza,como lana limpia; Su trono, llama defuego, y fuego ardiente las ruedas delmismo. Un río de fuego procedía y salíade delante de Él; miles de miles lo servían,y millones de millones estaban delantede Él. El Juez se sentó y los libros fueronabiertos. Miraba yo en la visión de lanoche, y vi que con las nubes del cielovenía uno como un Hijo de Hombre; vinohasta el Anciano de días, y lo hicieronacercarse delante de Él. Y le fue dadodominio, gloria y reino para que todoslos pueblos, naciones y lenguas losirvieran; Su dominio es dominio eterno,que nunca pasará; y Su reino es uno quenunca será destruido. El reino, el dominioy la majestad de los reinos debajo detodo el cielo [serán] dados al pueblo delos santos del Altísimo, cuyo reino eseterno, y todos los dominios lo servirán yobedecerán2.Los santos que se mencionan en este pasajey en otros que citaremos más adelante no sonúnicamente los canonizados por algunas iglesiascomo la Católica y la Ortodoxa, sino todos losque han aceptado a Jesús, el maravilloso Hijo delHombre —como se le llama en diversas ocasionesen la Biblia—, cuyo reino se compone de cuantoslo aman. Los santos que hayan padecido a manosdel Anticristo durante la Tribulación recibenmención especial en el siguiente versículo delApocalipsis:Vi tronos, y se sentaron sobre elloslos que recibieron facultad de juzgar. Y vilas almas de los decapitados por causadel testimonio de Jesús y por la Palabrade Dios, los que no habían adorado ala bestia ni a su imagen, ni recibieron lamarca en sus frentes ni en sus manos; yvivieron y reinaron con Cristo mil años3.Con todo, no solo los que sufran persecucióny martirio, sino todos los santos de Dios reinaráncon Él durante el Milenio.2.  Daniel 7:9,10,13,14,273.  Apocalipsis 20:4El juicio de los santos
  • 7. 8 9Del fin al infinitoAl vencedor le concederé que sesiente conmigo en Mi trono, así como Yohe vencido y me he sentado con Mi Padreen Su trono4. [Decían]: «Nos has hechopara nuestro Dios reyes y sacerdotes, yreinaremos sobre la tierra5. Dijo el Señor:«¿Quién es el mayordomo fiel y prudenteal cual su señor pondrá sobre su casapara que a tiempo les dé su ración?Bienaventurado aquel siervo al cual,cuando su Señor venga, lo halle haciendoasí. En verdad os digo que lo pondrásobre todos sus bienes»6. ¿No sabéis quelos santos han de juzgar al mundo?7Durante el Milenio, Dios solicitará losservicios de los santos para gobernar el mundo.Muchos ya están con Él en el Cielo y sabenbastante más que nosotros. Llevan años, siglosy muchos de ellos hasta milenios en el Cielo,por lo que sin duda es considerable lo que hanaprendido a estas alturas. Los grandes patriarcas,profetas y otros personajes de la Biblia y de lahistoria cristiana trabajarán codo a codo con Jesúsy Sus consejeros celestiales. El Señor tambiéndará cargos importantes a Sus seguidores másentregados de la actualidad.4.  Apocalipsis 3:215.  Apocalipsis 5:10 (RVR 1960)6.  Lucas 12:42–447.  1 Corintios 6:2Muchos creen que, después de que regreseJesús, se irán al Cielo y ahí quedarán quizáflotando tranquilamente en alguna nube. Peroal menos una parte del Cielo, del reino de Dios,estará aquí en la Tierra durante el Milenio, y se lepedirá al pueblo de Dios que ayude a Jesús en laimportante labor de gobernar el mundo.Sería una ridiculez que después de habervivido una vida plena de estímulos y laboresfructíferas y satisfactorias termináramos en elCielo sin otra cosa que hacer que pasarnos laeternidad en una nube tocando el arpa, con unatúnica blanca y una aureola sobre la cabeza. ¡Paramorirse de aburrimiento! Esta vida es la escuelaen la que se nos enseña lo necesario para cuandocomencemos nuestro curso de posgrado, enpreparación para obras tal vez aún mayores másadelante.Eso sí, no todos los seguidores de Jesúsparticiparán por igual en los cargos y premiosque se repartan. En la parábola de los talentos, elSeñor explicó a Sus discípulos que un amo confióa sus siervos diversas cantidades de dinero y mástarde los premió según cómo lo emplearon o loinvirtieron. Es indudable que la enseñanza de esaparábola se aplica a las bendiciones y los cargosque recibirán en esa nueva era los creyentes.Los premios dependerán de cómo nos hayamosEl juicio de los santos
  • 8. 10 11Del fin al infinitoconducido durante nuestra primera estadía en laTierra, de cómo hayamos aprovechado el tiempoy empleado nuestro talento y nuestros recursospara promover el reino de Dios y obedecer Sumandamiento de amar al prójimo.El reino de los cielos es como unhombre que, yéndose lejos, llamó a sussiervos y les entregó sus bienes. A unodio cinco talentos, a otro dos y a otro uno,a cada uno conforme a su capacidad; yluego se fue lejos. El que recibió cincotalentos fue y negoció con ellos, y ganóotros cinco talentos. Asimismo el querecibió dos, ganó también otros dos.Pero el que recibió uno hizo un hoyoen la tierra y escondió el dinero de suseñor. Después de mucho tiempo regresóel señor de aquellos siervos y arreglócuentas con ellos. Se acercó el quehabía recibido cinco talentos y trajo otroscinco talentos, diciendo: «Señor, cincotalentos me entregaste; aquí tienes, heganado otros cinco talentos sobre ellos».Su señor le dijo: «Bien, buen siervo y fiel;sobre poco has sido fiel, sobre mucho tepondré. Entra en el gozo de tu señor». Seacercó también el que había recibido dostalentos y dijo: «Señor, dos talentos meentregaste; aquí tienes, he ganado otrosdos talentos sobre ellos». Su señor le dijo:«Bien, buen siervo y fiel; sobre poco hassido fiel, sobre mucho te pondré. Entra enel gozo de tu señor». Pero acercándosetambién el que había recibido un talento,dijo: «Señor, te conocía que eres hombreduro, que siegas donde no sembrastey recoges donde no esparciste; por locual tuve miedo, y fui y escondí tu talentoen la tierra; aquí tienes lo que es tuyo».Respondiendo su señor, le dijo: «Siervomalo y negligente, sabías que siegodonde no sembré y que recojo dondeno esparcí. Por tanto, debías haber dadomi dinero a los banqueros y, al venir yo,hubiera recibido lo que es mío con losintereses. Quitadle, pues, el talento ydadlo al que tiene diez talentos, porqueal que tiene le será dado y tendrá más; yal que no tiene, aun lo que tiene le seráquitado. Y al siervo inútil echadlo en lastinieblas de afuera; allí será el lloro y elcrujir de dientes»8.Esta parábola se hace eco de lo que le dijoun ángel al profeta Daniel: «En aquel tiemposerá libertado tu pueblo, todos los que se halleninscritos en el libro. Muchos de los que duermenen el polvo de la tierra serán despertados: unospara vida eterna, otros para vergüenza y confusiónperpetua. Los entendidos resplandecerán comoel resplandor del firmamento; y los que enseñan8.  Mateo 25:14–30El juicio de los santos
  • 9. 12 13Del fin al infinitola justicia a la multitud, como las estrellas, aperpetua eternidad»9.Los que aprovechen poco o nada los recursosy las oportunidades de servir a Dios y al prójimoque les ofrezca el Señor no perderán la salvaciónni el acceso al Cielo; pero se les darán muy pocospremios o incluso ninguno por su vida terrena y,según los casos, ningún cargo de responsabilidadu honor en el reino venidero de Dios.La salvación —nuestro boleto de entrada alCielo— es un regalo de Dios que no podemosganarnos con nuestras buenas obras; solorecibiendo a Jesús como Salvador. En cambio, lospremios que se nos concedan en el Cielo sí noslos ganamos ahora con las obras que hacemosen la Tierra. Los que sean constantes en hacerel bien al prójimo y obedecer los mandamientosde Dios —«amarás al Señor tu Dios con todo tucorazón [y] a tu prójimo como a ti mismo»10—resplandecerán como las estrellas, mientras quelos que no hayan hecho actos de amor «serándespertados para vergüenza».El Señor necesitará la ayuda de los que lehayan sido fieles en la Tierra, de los que hayanaprovechado sus talentos para promover el reinode Dios mientras dicho reino era ante todo 9. Daniel 12:1–310.  Mateo 22:37,39espiritual. Aunque el reino de Dios se habráestablecido en la Tierra, todavía quedará muchotrabajo para extenderlo de un extremo a otro delplaneta. Esa labor se encomendará a los que ahorason fieles a Dios y a quienes lo hayan sido enotros tiempos, y será parte de su premio. Segúnlas Escrituras, habrá muchas otras recompensas,probablemente bendiciones espirituales ymateriales, si bien desconocemos los detalles.El apóstol Pablo escribió: «Las aflicciones deltiempo presente no son comparables con la gloriavenidera que en nosotros ha de manifestarse»11. YJesús prometió la corona de la vida a los que lessean fieles12.Los apóstoles Pedro y Pablo escribieron quequienes sean fieles a Dios en esta vida recibiráncoronas en la otra. «Me está reservada la coronade justicia, la cual me dará el Señor, juez justo,en aquel día; y no solo a mí, sino también a todoslos que aman Su venida»13. «Cuando aparezcael Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis lacorona incorruptible de gloria»14.11.  Romanos 8:1812.  Apocalipsis 2:1013.  2 Timoteo 4:814.  1 Pedro 5:4El juicio de los santos