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Segunda Parte de La Promesa: La palabra empeñada a un hijo...
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Segunda Parte de La Promesa: La palabra empeñada a un hijo...

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Para ayudarme a la impresión de mi libro, me puede enviar un giro a través de la Western Unión, a mi domicilio postal, con las siguientes señas:

Francisco Antonio Cerón García
Las Orquídeas 178
Villa Las Rosas
4.400 Salta (Argentina)
República Argentina

fcerong@gmail.com
Mi número de móvil (llamando desde el resto del mundo) 0054 9387 5845950
Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950

También puede usar una tarjeta Visa, Aurora, American Express, o Mastercard, en mi cuenta en Paypal:

€ Euros:
https://www.paypal.com/cgi-bin/webscr?cmd=_s-xclick&hosted_button_id=64E95UZ2SMWKA

U$D Dólar:
https://www.paypal.com/cgi-bin/webscr?cmd=_s-xclick&hosted_button_id=E7WQQ3W5B5MHU

O desde España y Europa, puede hacer directamente un ingreso en La Caixa:

2100 4366 53 0200029422 (CUENTA CORRIENTE)
Titular: Francisco Antonio Cerón García

----------------------------------------------------------------------


La Promesa: El Milagro del Amor y de la Vida misma...

La Promesa: Primera, Segunda, Tercera, Cuarta Parte, y Epílogo. (La Versión final de 1.316 páginas, para imprimir y enviar al Premio de Literatura Planeta, de las letras...)
http://www.slideshare.net/fcerong/la-promesa-version-final

La Promesa:

“La Piedra Filosofal:
Una receta mágica para curar el alma malherida”

Las palabras tienen efectos,
los efectos son los afectos,
los afectos son los sentimientos…

Y a veces,
las palabras y los sentimientos,
son lo único que nos queda,
son lo único que tenemos…

El viaje de mi vida, mi paso por la vida:
Estas humildes letras, relatan una odisea épica, de coraje, valor, heroísmo, amor, solidaridad, y ética…
Una historia de la lucha, entre el bien y el mal, entre el desamor y el amor, entre la desesperanza y la esperanza, entre el hastío y la pasión, entre la cobardía y la valentía, entre el egoísmo y el heroísmo, entre el Diablo y Dios, entre la muerte y la vida, entre el Tánatos y el Eros…

"Del Misterio del amor y el desamor, la tragedia y la comedia, la desesperanza y la esperanza, la sabiduría y la Felicidad”

Mis letras son de una belleza inconmensurable, y aunque lo pareciera, no escribo en poesía, y sin embargo, hago lo más difícil en literatura: ¡Escribo permanentemente y todo el tiempo en prosa poética!...

Porque esta, la diáspora que escribo y cuento, en este mi libro, la diáspora de todas mis generaciones, y de todos mis antepasados, y de todos mis ancestros, de todo lo que me ha llegado por mi propia historia, es también la diáspora, no solo del pueblo judío, y del pueblo Romaní o gitano...

Es también la diáspora de toda la humanidad, de la humanidad entera, y desde la noche de los tiempos, y desde el origen mismo del hombre, en las sabanas africanas...

Y esta mi historia que cuento, es universal, y tan universal, como todas las historias, mitos y leyendas que contaron los sumerios, los fenicios, los hindúes, los chinos, los indígenas australianos, los griegos, los latinos, y entre muchas otras culturas, que han existido desde la noche de los tiempos, y en todo el mundo entero...

Tan vieja como las historias, los mitos, y las leyendas, las que contaron entre muchos otros, Gilgamesh de Sumeria, con el antiguo verso del niño aprendiz de escriba, Homero, con la Ilíada de Troya, Virgilio, con Eneas en la Eneida, Jasón y los Argonautas, en la búsqueda del Vellocino de oro...

Esta mi historia, es solo y sencillamente, y nada más, que la misma historia de la supervivencia, de la supervivencia de toda la especie humana...

Un hombre solo frente al mundo, como David frente a Goliat, como Eneas en la Eneida, como todos los héroes de la antigüedad histórica, me enfrenté a lo imposible, pero fue real que lo conseguí, que me hice un viaje de 14.000 Km. por medio mundo, cruzando todo un océano, y sin más recursos, que mi propia inteligencia, y sin siquiera un p

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  • Dear Christa:

    I am writing now 'La Promesa' in english language!

    From Christa Gabanyi at Maharishi Invincibility Center of Munich at Christa Gabanyi at Maharishi Invincibility Center of Munich, 1 week ago delete spam

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  • La Carta de la lectura de mi libro de María Victoria
    La madre de María de Fátima, que se fue al Cielo con sólo trece años...


    Francisco:



    He aquí los comentarios que me pediste de tu obra, espero te sirvan de algo, he tratado de ser lo más objetiva posible y que mis críticas sean lo más constructivas.



    Quizás cuando las leas decidas desecharlas porque simplemente son comentarios de una lectora asidua de la literatura universal.



    Querida María Victoria:



    Valoro enormemente tu gran esfuerzo, y creo que tus críticas son sumamente constructivas, tanto, que he parado la impresión del libro en la imprenta, y en envío del libro a la Editorial Planeta, para revisar el libro entero, tomando en cuenta todos y cada uno de tus muy interesantes comentarios...



    Francisco:



    La carta a la presidenta: cuando tu escribes a la presidenta de la república, mencionas que eres un excombatiente de Malvinas, a rigor de la verdad eso no es absolutamente correcto, pues para el ideario colectivo combatiente es el que estuvo en combate, en el frente, habiendo sido soldado conscripto, habiendo sufrido movilización.



    Quizás sea necesario precisar que estuviste trabajando como voluntario o empleado en un organismo de gran importancia estratégica, pero ello no te convierte en excombatiente, hay un registro de excombatientes y hay una asociación de excombatientes en donde debieras asesorarte al respecto, lo digo porque para la mayoría de los argentinos es un tema muy delicado, entiendo que para ti también, pues tu historia fue tremenda, pero más tremendo fue estar al frente. Quizás debas identificarte como un perseguido del proceso militar y no un excombatiente.



    Querida María Victoria:



    Voy a ver de qué manera puedo rectificar el relato tomando en cuenta tu acertado punto de vista...



    Francisco:



    Los comentarios de lectores de “La Promesa”:



    Tu relatas excelentes comentarios de gente muy influyente sobre tu obra, pero al momento de citarlos no mencionas sus nombres, pues esto hace que no resulten creíbles, pues al momento de las citas uno debe decir cuáles son las fuentes. Quizás si son de tu familiaridad, debieras pedir autorización para mencionar sus filiaciones.



    Querida María Victoria:



    Sí, el problema que he tenido es que uno de ellos es Catedrático de Literatura de una gran universidad española, y el otro es el Presidente de una gran multinacional americana, y ninguno me ha autorizado a poner sus nombres, sólo sus comentarios, que incluí como una especie de prologo al libro, y por encontrarlos muy interesantes...



    Francisco:



    Sobre tu visión particular de Salta: he aquí que me encuentro con comentarios sobre mi tierra que no me agradan, sabemos bien que maldad hay en todos lados, hombres corruptos, malos amigos, desagradecidos, y faltos de valores, dada tus actuales circunstancias tu ves esto sobredimensionado, pero juzgar así a un pueblo sólo puede quedar circunscripto a un nivel de opinión personal, esta parte no me agrada, y más cuando tu cuentas que eres Salteño, y que tus generaciones han optado por vivir en esta tierra, entonces uno se pregunta, este tío es masoquista o idiota. O peor aún a su edad no ha adquirido poder de discriminación u discernimiento para elegir a las personas con quienes relacionarse. Yo vivo en Salta de toda la vida y a mi lado en un 99% me he rodeado de personas maravillosas y de almas excelsas, o quizás debieras pensar que quizás tu atraes a ese tipo de personas quizás por una cuestión de actitud (digo esto sin ánimos de ofender, pero respondiendo a tu relato de lo horrible que es mi tierra)



    Querida María Victoria:



    La verdad es que sé que mi imagen de Salta es ya no sólo dura, sino y muy durísima, pero no he tenido otras experiencias desde que volví a mi propia, y muy amada tierra mía, que las que relato en el libro, y bien es posible, que con el paso de los años, esta mi propia y muy amada tierra mía, me brindase otras experiencias y vivencias más positivas...



    Pero al final, lo que yo reflejo en mi libro de mi experiencia personal, no es sólo particular y exclusiva de mi propia persona: ¡todos los extranjeros y nacionales que han llegado a vivir a Salta (no a pasear en visita temporal y en condición de turistas) relatan la misma y durísima experiencia de integrarse en la sociedad más cerrada del mundo entero!...



    No es un problema de discernimiento de mi persona, no es un problema que tenga mi persona, yo que he viajado por el mundo, y he conocido muchísimas culturas en estos 28 años de ausencia, y muy distintas de mi propia, y muy amada tierra mía, “Salta la Linda”, es un problema, único y exclusivo, de la cultura “Salteña”, de todas las “Salteñas” y de todos los “Salteños”...



    Francisco:



    Las imágenes de Purmamarca y de la casa de los valles no son Salteños, son Jujeños y la de Cafayate no es tal, busca otra imágenes que correspondan con lo real. Repito son paisajes jujeños.



    Querida María Victoria:



    He corregido en base a ello, algunos de los títulos de las fotos, pero el problema es que a mí me llegaron con esos títulos, tal y como los tiene el Copyright...



    Francisco:



    Me he pasado buscando en estas páginas el hilo narrativo que me explique porque regresas a este rincón olvidado del tercer mundo, sólo haces menciones de crisis económica y de divorcio, pero que pasó en realidad. Falta la narración de esos hechos que te impulsaron a un día decir me voy al “infierno ” al que arribaste, serviría quizás que contaras aquí tus ilusiones y expectativas para regresar y el motivo del desarraigo y abandono de tus seres queridos...



    Querida María Victoria:



    Es posible que al no haberte hecho llegar la Versión Final, tal vez no estuviera todavía escrito en la Versión que te hice llegar, cuando estaba a medio redactar todavía el libro, pero creo que aún y así, que tal vez tengas razón, y he omitido, y sin darme cuenta ni yo mismo, el explicar y detalladamente, no ya las causas aparentes, como digo en el mismo libro, refiriéndome al divorcio y a la ruina, sino y el motivo fundamental, que es el siguiente:



    Ya quise volver a radicarme y con un modesto capital, hace ya al menos cuatro años, y en la última vez que regresé a Salta, que es cuando tu hija María de Fátima se fue al Cielo...



    Pero no pude, porque sentí que el niño pequeño, Daniel, que tenía que terminar de criar, me lo impidió, en el sentido de que necesitaba un padre, tal y como me pasó también hace ya catorce años, cuando regresé por primera vez, con mis hijos otros pequeños (hoy día dos hombres ya de 26 y 27 años), y de mi primer matrimonio de ese entonces, después de mi huída para salvar la vida...



    En realidad vuelvo, porque no termino de asimilar al primer mundo, no termino de adaptarme, y eso de haber llegado a vivir 28 años en él...


    Y creo que hay dos momentos que son cruciales en mi vida, y que lo reflejan perfectamente, el primero está explicado en las fotos de los pomelos en la tierra natal de mi primera esposa, en Bolivia, en el

    “Capítulo Séptimo
    Desde Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, a Murcia en España…”

    en la página 208:



    “Y este humilde, y pobre hombre, nos dio todo lo que tenía, todo lo que tenía para comer, que era para el desayuno de sus hijos a la mañana siguiente…

    En el Primer Mundo sólo te dan, y eso ya es mucho a veces, de lo que les sobra…

    Pero en el Tercer Mundo, te dan de lo que les falta, de su propia pobreza…

    Por eso, por la solidaridad de todas las gentes del Tercer Mundo, por eso y desde ese momento, me dije a mí mismo, que volvería a Latinoamérica, aunque sólo fuera para pasar mi vejez y morir, pero el destino me ha hecho volver todavía joven…”.


    Y el segundo está explicado en la agonía de mi tía Josefina, a la que quise como si hubiera sido mi madre, en el

    “Capítulo Vigésimo Cuarto:
    La muerte del rencor y el odio.”



    , en la página 742, donde digo:



    “Y desde ese momento quise dejar el primer mundo y venirme nuevamente a Latinoamérica, porque aunque aquí, como ya he dicho anteriormente, hay una maldad muy refinada, sin embargo también se encuentran los extremos de bondad y solidaridad, mientras que en el primer mundo en general sólo prevalece el absoluto y exclusivo valor del dinero.”



    Francisco:



    Las imágenes del avión deben contar algo, yo escribiría que sentí mientras volaba y sólo pondría una.



    Querida María Victoria:



    Eso es lo que creía que transmitía, pero me he dado cuenta por tu comentario, que tuve un lapsus, al escribir un libro tan complejo, y además en una visión introspectiva tan difícil de realizar, y sobre mi propia persona, lo más difícil de hacer y e intentar, para ser objetivo y a la vez, que se me pasó, sencillamente lo olvidé, por eso ahora lo explico así, y este es el nuevo texto que ahora acompaña, a las tres fotos del avión:



    “Pero cuando subí al avión, y este tomó carrera por la pista de despegue, y despegó finalmente, y mientras que tomaba la foto de la página siguiente, y apenas a unos metros del suelo:

    ¡Las lágrimas me salían a raudales!, porque mientras que el avión tomaba altura sobre la autopista, hacia y donde se quedaron mis tres y muy amados hijos, la Autopista del Mediterráneo, la Autopista de Murcia, Alicante, Albacete y Valencia, yo no quería que el avión siguiera volando, no quería alejarme de esa autopista que me llevaba con ellos, pero tenía que seguir en este avión, a cumplir mi destino, y conforme tomaba altura, alejándome cada vez más de ellos…



    Y le dije a Dios, y llorando a lágrima viva, le dije al Ser de Luz:

    ¡Señor!

    Como a Job el de la Biblia, dos mujeres me diste, y dos familias me distes, y ahora dos mujeres me quitaste, y dos familias me quitaste…



    ¡No te pido! ¡No te pido Señor que me des a una tercera mujer y a una tercera familia! ¡Sólo te pido que me cuides y me críes a mi pequeño, a mi adorado y amado Daniel, que se ha quedado sin padre!...”



    Francisco:



    Sobre tus antepasados y sus historias: Cuando comienzas a narrar sobre las generaciones que te antecedieron y fueron inmigrantes afincados aquí, lo haces con una precisión más propia de un sumariante de la policía que la de un narrador, yo esperaba aquí encontrar sobre sus vidas, porque eligieron salta del resto del mundo, porque partieron, y no solo la mención de que huían de la hambruna y la guerra, ese fue el motivo de todas las inmigraciones, ¿que las hizo particular a éstas? Me pierdo en el relato, precisa más, cuéntame, atrápame, que no me quede con preguntas de quien es este, y de donde salió y o porqué lo menciona, que hizo con su vida: ¿¿¿¿o el hecho de haber nacido es mérito suficiente para que figuro en este libro????



    Querida María Victoria:



    Es que yo tampoco sé las respuestas, a esas mismas preguntas, que también yo mismo me hice, y durante el transcurso de toda y mi propia vida...



    Se perdieron en la lucha, muchas veces desesperada por la supervivencia de todos nuestros antepasados...



    Y como digo en el Prólogo del libro, en la página 27:



    “¡Cuántas historias perdidas y no contadas! ¡Por eso no quiero dejar de contar la mía! Por el resarcimiento moral, que se debe, no ya y a mi persona, sino y aún muchísimo más importante, a todas las generaciones de los antepasados, que lucharon para que nosotros existiéramos hoy en día: ¡Es un tributo que les rindo y que se merecen! ¡Y qué mejor forma que de hacerlo que contando lo que me ha llegado de su historia y de su lucha muchas veces desesperada por la supervivencia! ¡Y hacerlo a la vez, y a través, de mi propia historia personal de lucha por la supervivencia!”


    Y por eso he escrito también, yo mismo este mismo libro, porque a pesar de toda nuestra tecnología moderna, a pesar de toda ella, el paso del tiempo pierde y mata las historias vivas, que se convierten en anónimas, tal y como digo en el

    “Capítulo Décimo Segundo:
    La ilusión de vivir.…”



    en la página 362:



    “Esta documentación es historia, historia para toda mi descendencia, porque cuando yo ya no esté aquí, cuando todos ellos, los que me siguen, mis hijos, cuando todos los que también les seguirán, mis nietos, cuando todas estas generaciones se hallan ya ido, quedará, sin embargo, de mi presencia, la huella, la huella de todas estas letras, y de todos estos documentos, la huella de esta mi odisea…”



    Francisco:



    Las memorias de tu bisabuela son una fuente riquísima para realizar el relato de la época, pero ubícalo de tal manera que no quede descolgado del relato General.



    Lo del diario yo lo colocaría en un anexo y me serviría de él para narrar esa historia y como está incompleto la completaría, narra, cuéntame, no veo las descripciones la trama se corta, es un collage que confunde, que no esta estructurado…



    Querida María Victoria:



    Sinceramente, todavía sigo sin saber como llegar a hacerlo, y acepto todas las sugerencias posibles al respecto...



    Francisco:



    Insisto, las fotografías deben acompañar al relato, deben también contar la historia, pues sino queda como infografía de un texto instructivo, a ti que te gustan los diagramas podrías incluir un esquema de árbol genealógico.

    Las fotos están mezcladas, que quieres significar con ellas, son hermosas, pero sigo preguntándome, ¿por qué las colocó allí?...



    Querida María Victoria:



    No he hecho todavía una investigación genealógica, y es una muy buena idea, pero necesito tiempo para ello, un tiempo que ahora mismo no tengo, pues intento sacar un billete de ida y vuelta a España, con un humilde contrato que me llegasen a hacer, para ver a mis tres y muy amados hijos, y en particular a mi pequeño Daniel...



    En cuanto a intentar acompañar con las fotografías el relato, lo he intentado a lo largo de toda la redacción del libro, pero todavía no he llegado a saber y encontrar la manera de hacerlo y con absoluta coherencia, entre el texto y las fotografías...





    Francisco:



    Puede que mis opiniones no te parezcan, puede que no continúe realizando un examen tan detallado, pero creo hasta aquí que más o menos tienes idea de lo que corregiría en tu libro, es totalmente legal que no los compartas, en otro momento seguiré, si así lo deseas haciéndote comentarios del mismo puesto que me lleva mucho tiempo hacerlo, con mis respetos.



    María Victoria



    Querida María Victoria:



    ¡Tanto tiempo mi querida María Victoria como me ha llevado al menos a mí intentar pensar, repensar tu maravillosa y amorosa carta, y tus brillantes comentarios, ¡todos ellos y sin desperdicio ninguno!...



    La verdad, es que el libro lo tenía ya en la mano para meterlo en el sobre de correos y enviarlo a concursar a la Editorial Planeta, al Premio de las Letras, pero he suspendido su envío, y estoy corrigiendo, y agregando, con todas y cada una de tus sugerencias, con todas y cada una de ellas, estoy reescribiendo el libro entero, así tarde en enviarlo, además de volver a corregir toda la ortografía entera, que sé que habrá sido también un desastre…



    ¡Muchísimas Gracias por tu amor! ¡Por el amor a tu hija María de Fátima, para quien este libro intenta ser un homenaje y un recuerdo perenne a su memoria, y a todo el amor con el que nos impregnó en toda y su corta vida, y cuya huella imborrable nos dejó a todos, a todos los que la conocimos, grabada en nuestras almas!




    Francisco Antonio Cerón García
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  • 1. 06/10/2010 15:56:02 horas - Versión 17 Obra literaria escrita para concursar al Premio Planeta de las letras... La Promesa “La Piedra Filosofal: Una receta mágica para curar el alma malherida” http://www.slideshare.net/fcerong/la-promesa-version-final 1
  • 2. Las palabras tienen efectos, los efectos son los afectos, los afectos son los sentimientos… Y a veces, las palabras y los sentimientos, son lo único que nos queda, son lo único que tenemos… 2
  • 3. Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com El viaje de mi vida, mi paso por la vida: Estas humildes letras, relatan una odisea épica, de coraje, valor, heroísmo, amor, solidaridad, y ética… Una historia de la lucha, entre el bien y el mal, entre el desamor y el amor, entre la desesperanza y la esperanza, entre el hastío y la pasión, entre la cobardía y la valentía, entre el egoísmo y el heroísmo, entre el Diablo y Dios, entre la muerte y la vida, entre el Tánatos y el Eros… "Del Misterio del amor y el desamor, la tragedia y la comedia, la desesperanza y la esperanza, la sabiduría y la Felicidad” 3
  • 4. Mis letras son de una belleza inconmensurable, y aunque lo pareciera, no escribo en poesía, y sin embargo, hago lo más difícil en literatura: ¡Escribo permanentemente y todo el tiempo en prosa poética!... Porque esta, la diáspora que escribo y cuento, en este mi libro, la diáspora de todas mis generaciones, y de todos mis antepasados, y de todos mis ancestros, de todo lo que me ha llegado por mi propia historia, es también la diáspora, no solo del pueblo judío, y del pueblo Romaní o gitano... Es también la diáspora de toda la humanidad, de la humanidad entera, y desde la noche de los tiempos, y desde el origen mismo del hombre, en las sabanas africanas... Y esta mi historia que cuento, es universal, y tan universal, como todas las historias, mitos y leyendas que contaron los sumerios, los fenicios, los hindúes, los chinos, los indígenas australianos, los griegos, los latinos, y entre muchas otras culturas, que han existido desde la noche de los tiempos, y en todo el mundo entero... Tan vieja como las historias, los mitos, y las leyendas, las que contaron entre muchos otros, Gilgamesh de Sumeria, con el antiguo verso del niño aprendiz de escriba, Homero, con la Ilíada de Troya, Virgilio, con Eneas en la Eneida, Jasón y los Argonautas, en la búsqueda del Vellocino de oro... Esta mi historia, es solo y sencillamente, y nada más, que la misma historia de la supervivencia, de la supervivencia de toda la especie humana... 4
  • 5. Un hombre solo frente al mundo, como David frente a Goliat, como Eneas en la Eneida, como todos los héroes de la antigüedad histórica, me enfrenté a lo imposible, pero fue real que lo conseguí, que me hice un viaje de 14.000 Km. por medio mundo, cruzando todo un océano, y sin más recursos, que mi propia inteligencia, y sin siquiera un peso, un dólar, o un euro en el bolsillo… Esta documentación es historia, historia para toda mi descendencia, porque cuando yo ya no esté aquí, cuando todos ellos, los que me siguen, mis hijos, cuando todos los que también les seguirán, mis nietos, cuando todas estas generaciones se hallan ya ido, quedará, sin embargo, de mi presencia, la huella, la huella de todas estas letras, y de todos estos documentos, la huella de esta mi odisea… Porque el libro no lo escribí para los que se fueron, lo escribí para los que se quedaron... Lo escribí para los que se quedaron sin un padre, como mis tres hijos... Lo escribí no para los que se fueron, los que se fueron al Cielo... Que yo también me fui, me fui al Cielo como todos ellos, pero volví... Lo escribí para los que se quedaron, lo que se quedaron aquí, aquí y acá, en la Tierra... 5
  • 6. Y así y por ello espero también, que estas humildes letras, os hayan puesto a todos vosotros, a todos y cada uno de quienes me leéis, y me escucháis, os hayan puesto un límite, un límite al insoportable dolor de existir, a la más absoluta levedad del ser... Por eso estas mis letras, estas mis muy humildes letras, estas letras que escribo como "poeta del amor", trascienden mas allá de mi propia vida, y son ya no solo "la huella" de mi paso por la vida, estas humildes letras, llenas de la sabiduría del amor, decía, trascienden mas allá de mi propia vida, porque llegan a cada uno y todos de vosotros, quienes las leéis, y las escucháis, mis semejantes, y así mi huella se hace perenne, y he burlado a mi propia muerte, en vuestro recuerdo de ellas, en la huella, que estas mis humildes letras, han dejado en todos, y en cada uno, de todos vosotros... Y estas letras, estas humildes letras, que son mi paso por la vida, me han hecho libre, tan absolutamente libre, que me han permitido crearme mi propio mundo, y llenarme la vida de ilusión, en un reino de libertad y de amor... Porque esta historia que cuento, esta odisea épica de valor y heroísmo, esta mi historia, que cuento con estas mis muy humildes letras, es una historia de la lucha entre el bien y el mal, de la lucha entre el desamor y el amor, entre la desesperanza y la esperanza, entre el hastío y la pasión, entre la cobardía y la valentía, entre el egoísmo y el heroísmo, entre el Diablo y Dios, entre la muerte y la vida, entre el Tánatos y el Eros... Y así he vencido, paradójicamente, he triunfado, he dejado de estar y de ser derrotado, derrotado por la muerte, derrotado por el Tánatos, derrotado por lo aciago del destino... 6
  • 7. Y he triunfado con todos, con todos y cada uno de todos vosotros, con todos aquellos en quienes deje una huella, y todos aquellos, los que dejasteis también una huella en mi, en mi ser y en mi alma, en mi paso por la vida... Y cuando me haya ido, cuando haya terminado ya para siempre, este viaje, este mi viaje por la vida, mi paso por la vida, no me recordéis, los que me amasteis, no me recordéis ni por mis triunfos, ni por mis éxitos, ni por mi dinero, ni por mis posesiones, si las tuve, no me recordéis por nada material... Solo me recordéis, y por nada más, por lo que os quise y os amé, y por lo que fui querido y amado... Y este es mi epitafio, esta es toda la herencia que os dejo, a todos vosotros, mis semejantes, no tengo nada más que dejaros, que solo estas mis muy humildes letras, que escribí, como poeta del amor... 7
  • 8. Memorias de una vida vivida... Memorias de una vida vivida vivida en un sueño en sueño sin fin Memorias de una vida vivida vivida y pasada pero presente presente en cada momento del pasado que retorna en cada recuerdo 8
  • 9. Y si alguna vez os encontráis, como yo me encuentro a veces, y en muchos de mis días, de este mi tiempo presente, os encontráis como yo, sin ni siquiera tener ni para comer, recordar lo que decía Jesús y la Biblia: "No solo de pan vive el hombre..." Y así, yo también vivo, estoy vivo por y de mis letras, de estas mis muy humildes letras... Y de esta manera termino, tan solo como empecé, sin musa, ni compañía ninguna, escribiendo de nuevo con mi agenda electrónica, desde "el banco de la soledad", con estas humildes letras, que son toda la compañía, la que me ha querido brindar, mi propia y muy amada tierra mía, Salta "La Linda"... Porque tal y como el héroe Eneas, en la Eneida de Virgilio, o en la Odisea de Homero, o en la Ilíada de Troya, o en Jasón y los Argonautas, en la búsqueda del vellocino de oro, así tal y también como todos ellos, estoy en este mi paso por la vida, en esta mi odisea por la vida, en este mi viaje épico, estoy intentando, y en pleno siglo XXI, el retorno, intentando el retorno y desde lo imposible, el retorno y desde lo real, para volver a ver a mis tres y muy amados hijos, buscando mi vellocino de oro, en una lucha titánica y épica, contra los hados adversos, y el destino aciago, y contra todas las mareas, y los vendavales, y las tormentas, y las tempestades, y los huracanes, que me trajo este mi navegar, por el inmenso y desconocido océano de la vida, en un heroísmo tal, tal y como también hicieron, y antes que yo mismo, cada uno, y todos los héroes, de la antigüedad... 9
  • 10. Porque Salta entera, toda y entera, esta bendita tierra, esta bendita y adorada tierra mía, esta maldita... Porque mi querido amigo, cuando me dijiste: "cagate"... Y si es verdad, y literalmente, es verdad que me "cago", que me estoy "cagando" todo y entero, es verdad que me muero, que me estoy muriendo y de hambre... Pero aun así, y sin darte cuenta, mi querido y muy estimado amigo, con tu "elocuencia", y muy profundamente "salteña", me inspiraste mi mejores y mas brillantes letras del libro entero, y además en el día de mi cumpleaños, y que pase mas solo que nunca y en toda mi vida entera, letras que dicen así, que dicen de lo que no me muero, ni de lo que no me moriré nunca: Porque yo no estoy aun, ni lo estaré nunca, no estoy aun ni derrotado, ni menos vencido, y ni toda Salta entera, y ni todos los salteños, y ni todas las salteñas, ni todos ellos juntos, podrán robarme de lo que carecen casi todos ellos, no podrán robarme nunca, así este y pasando hambre, no podrán robarme mi dignidad... Porque como decía Alma Fuerte: "No te des por vencido, ni aun vencido"... Y decía anteriormente que esta bellísima tierra, este Edén de la naturaleza, este bellísimo paraíso terrenal, esta maldito, pero maldito no por su tierra, pero si por muchas de sus gentes, no todas, pero si por muchas de sus gentes... 10
  • 11. Porque son muchos de los salteños, y muchas de las salteñas, adoradores del Demonio, adoradores del demonio sino y también, porque estén endemoniados y endemoniadas, que los hay y muchos, porque aquí están las mayores y más profundas sectas satánicas del mundo entero, y porque Salta, casi toda entera, es el mayor y más profundo portal del Demonio, en todo el mundo entero... Decía, y además, porque muchos de aquellos y aquellas, que no están endemoniados, sacan sin embargo, y de lo más profundo de su corazón, una maldad tan sumamente refinada, y cubierta y maquillada, con la máscara y los ritos excelsos, y muy salteños por excelencia, de "las buenas costumbres", y "la buena educación": !Tanto! !Tanto ya que ni siquiera las presencias permanentes del Señor Y la Virgen del Milagro pueden traer algo de santidad a esta tierra!, no maldita por sí misma: !pero si maldita por el Demonio y sus adoradores!... Pero aun así, y a pesar de todo ello, aun así, en esta mi bella tierra, en esta mi bellísima tierra, en este Paraíso Perdido del Mundo, en este Paraíso Terrenal, en este Edén del Cielo, existen también, muchas almas, muchas bellísimas almas, almas tan Vírgenes e Inmaculadas, que portan al mismo Dios vivo, portan la presencia del Dios vivo en su seno, que portan al Espíritu Santo, tal y como yo mismo, como yo mismo y también, estoy, y siempre, en su permanente y perenne presencia... Y por eso La Luz del Cielo, a quien habitualmente llamamos Dios, por eso La Luz del Cielo, me llevo lejos, tan lejos, al otro lado del Océano, al otro lado del Mundo... Muy lejos de esta, de esta y mi muy amada tierra mía, Salta "La Linda"... 11
  • 12. Y hacen ya casi 29 años de ello... Y casi 29 años después de salir, perseguido como un perro, casi 29 años después, también, La Luz del Cielo, también me volvió a traer... Y me trajo de nuevo, ya curtido como el cuero, y templado como el mismo acero, me trajo de nuevo, como su antorcha humeante y llameante, así y como la zarza que ardía, y con la llama del Cielo, ante el mismísimo Moisés... Y llegue con olor en mi alma, con olor y ya no solo a incienso, el olor de la Tierra Madre y de la Pachamama, llegue y además, con olor a azucenas y jazmines, el olor del Cielo... ¡Llegue y como un Místico del Siglo XXI! ¡Y con todas y cada una de las letras! Llegue a traer y a desparramar, un poco, un poco de su Luz, de la Luz del Cielo, un poquito de ella, en medio de tanta oscuridad... Porque yo que creí, que ya había terminado de escribir, este mi libro, esta mi vida, este mi paso por la vida, esta mi huella por la vida, esta mi odisea... Sin embargo, este libro que yo creía ya concluido, no pude enviarlo todavía a concursar, al Premio Planeta de las letras... 12
  • 13. Y no pude, por no tener, ni siquiera, ni los cien pesos, o los veinte euros, o los treinta dólares, que cuestan la impresión y en blanco y negro, porque en color son cinco mil pesos, o mil euros, o seis mil dólares, de los dos ejemplares del libro, necesarios para enviarlos a concursar a Barcelona, en España... Y así, esperando a poder juntar el dinero, paso el tiempo, y se paso y se termino el verano, y se paso también y se termino el invierno, y llego el tiempo de la primavera, el tiempo del Milagro de Salta, del Milagro de la renovación anual, del Pacto de Fidelidad, entre el Pueblo de Salta y entre nuestros Santos Patronos, para que nos protejan de los terribles terremotos, que ya destruyeron a nuestra antepasada, la muy noble ciudad de Esteco... Pero con el tiempo del Milagro, también llego y ocurrió, otro Milagro... El Milagro del amor... 13
  • 14. Cuando tomé tu mano... Cuando tomé tu mano en ese momento pasó... y me preguntaba ¿como y cuando sucedió? cuando tomé tu mano... Cuando tomé tu mano sentí sentí como toda mi vida y mi energía toda mi energía ya se había ido y antes de tomarte tu mano ya se había ido ya se había ido y toda toda contigo... Cuando tomé tu mano porque tenías frío que yo creía 14
  • 15. que yo creía del cuerpo pero era un frío del alma de tu alma toda helada de pavor y turbada tan turbada turbada por el amor el amor que ni te atrevías ni te atrevías en tus más lejanos sueños a confesarme... Cuando tomé tu mano apretaste apretaste mi mano con tanta fuerza que yo no supe yo no supe ni pude saber que estaba pasando... Pero yo yo entonces cuando tomé tu mano me quedé helado tan helado como así lo estaba así lo estaba tu alma toda Y el frío de tu alma se pasó todo y de golpe ¡tan de golpe! ¡todo a la mía!... 15
  • 16. Y entonces me quedé me quedé tan turbado ¡tanto! como tú misma como tú misma ya lo estabas... Cuando tomé tu mano y tomé tu otra mano tan helada también entonces supe entonces empecé a saber que eso que nos pasaba eso que nos pasaba a los dos se llamaba se llamaba el amor... Y entonces recién entonces y por primera vez entonces te miré y miré tu alma... Y vi tu alma tan llena tan llena de gozo tan desbordante que se desbordó se desbordo a la mía a la mía toda toda y entera mi alma mía... Y empezamos a temblar a temblar los dos los dos juntos 16
  • 17. no ya del frío sino de la turbación del gozo y del amor cuando tomé tu mano... 17
  • 18. Excelentísima Señora Cristina Fernández de Kirchner Señora Presidenta de la República Argentina Soy un ex-combatiente, en la retaguardia, de la Guerra de las Malvinas, con una épica y heroica historia en dicha guerra, nunca reconocida, sabida ni contada, y que relato en mi libro, en el capítulo titulado ’El día de la Memoria: El 24 de Marzo...’ Siendo funcionario oficial y de muy alto rango, en aquella guerra, denuncié a dos muy altos oficiales, superiores míos, ante el estado mayor conjunto, y el resto de la historia la cuento en mi libro... Espero que el libro le pueda servir para reivindicar la justicia y el reconocimiento que se merecen, todos los ex- combatientes de las Malvinas, muchos de los cuales murieron dando la vida por la patria, y que en general se les niega reiterada y sistemáticamente por parte de todos los estamentos de la sociedad argentina... Muy reconocido por su gran hacer político, y porque está haciendo historia para nuestro amado país, le saluda muy cordialmente, Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com http://www.slideshare.net/fcerong/la-promesa-version- final 18
  • 19. Comentarios de Lectores de La Promesa Comentario de un viejo profesor universitario de literatura: Francisco: Al leerte me he dado cuenta, que tus letras son de una belleza inconmensurable, y aunque lo pareciera, no escribes en poesía, y sin embargo, haces lo más difícil en literatura: ¡Escribes permanentemente y todo el tiempo en prosa poética!... Al leer tu libro, me he dado cuenta de que has sufrido, no ya mucho, sino muchísimo, demasiado para lo que pueda y puede sufrir nadie... Pero lo que más me ha sorprendido es que, sin embargo, y a pesar de todo, y de tanto sufrimiento, eres un hombre feliz, demasiado feliz... Comentario de un Presidente de una multinacional: Francisco: He leído algunas partes del libro: ¡Y tengo que decirte que me has tocado el alma! Y sobre todo tu dolor por tus hijos me ha dado en el centro del corazón... No me puedo imaginar en una situación similar con mis hijos... ¡Aquí va mi solidaridad! Se que tu espíritu lo recibirá con afecto... También quiero decirte, que tenia viejas y sangrantes heridas en el alma, que la sola lectura de tu libro me ha curado... ¡Recibe un muy fuerte abrazo!... 19
  • 20. Amor Ψ Amores (Una gran aristócrata española): ¡Que belleza lo que pude leer en estas páginas!... ¡Sus hijos se sentirán muy orgullosos!... Cuando lean esta historia, de sus propias vidas, y quien fue, y es su padre.... Nunca existe una lucha vencida, sin amor y comunicación... Ambas espadas las tienes en sus manos.... Así que el resto, el tiempo, dictara el veredicto final.... ¡Bello, bellísimo libro!... 20
  • 21. Francisco Antonio Cerón García: Querida amiga desconocida: ¡Me has hecho llorar, me has hecho llorar y a lágrima viva con tus palabras!... Amor Ψ Amores: Prosigue adelante, eres un sembrador de experiencias vividas y las debes compartir... Para incentivar a otros, que el amor, no es solo rosas... Hay espinas en su andar y también hay que llorar... Pues muchos, solo piensan en rosas, pero no en el dolor, y es muy necesario el proceso del deber y también las responsabilidades del quehacer... Francisco Antonio Cerón García: Por eso mismo escribí mi libro, como mi herencia a mis tres hijos... Y tardé 28 años y 6 meses en pensarlo, y lo escribí en menos de 4 meses... No son sólo las vivencias de una persona que ha vivido una vida demasiado intensa, mi propia persona, sino y además, es una profunda reflexión sobre la vida misma, y su sentido, el que habitualmente se nos escapa a casi todos... 21
  • 22. Y en este mundo hedonista y de sólo búsqueda del placer hasta el paroxismo, el dolor y la muerte están forcluídos, excluidos de nuestras vidas, con la ayuda del dinero, de la ciencia y de la tecnología, pero ni siquiera los tanatorios pueden desterrar a la muerte ni al sufrimiento, ni al dolor... Y el dolor, tanto del cuerpo, como y peor del alma, es un muy viejo conocido mío, tanto que ya casi no me hacen daño, aunque no por ello soy masoquista, ni lo busco: ¡Para nada!... Mi libro es una oda al amor, una elegía al amor, una profunda e intensa apología del amor... Y como un Místico del Siglo XXI, y con toda y cada una de las letras, mi libro, mi libro habla también de la experiencia del amor Divino, tal y como la vivieron y experimentaron también, tanto San Juan de la Cruz como Santa Teresa de Jesús, pero en lugar de hacerlo con un lenguaje de hombres del Medioevo, mi libro lo hace con un lenguaje moderno del Siglo XXI... Me califican de Quevedo, Antonio Machado, Gustavo Adolfo Bécquer y Pablo Neruda, todos juntos y a la vez, por la belleza de mi literatura y mis poesías (hay muchísimas desparramadas en todo el libro)... http://www.slideshare.net/fcerong/la-promesa-version- final 22
  • 23. Obra literaria escrita para ser presentada al Concurso de las Letras del Premio Planeta. 23
  • 24. NOMBRE Digitally signed by NOMBRE CERON GARCIA CERON FRANCISCO ANTONIO - NIF 27478316D GARCIA DN: c=ES, o=FNMT, ou=FNMT Clase 2 CA, FRANCISCO ou=703018312, cn=NOMBRE CERON ANTONIO - GARCIA FRANCISCO ANTONIO - NIF NIF 27478316D Date: 2010.10.06 27478316D 16:05:41 -03'00' 24
  • 25. Índice 25 Primera Parte: Mi viaje desde España a Latinoamérica, y mi viaje desde Latinoamérica a España… Páginas 31 a 280 Prólogo: El regreso que no puedo realizar a España, para volver a ver a mis hijos, y en su lugar, mi viaje al interior del alma... Página 33 25
  • 26. Capítulo Primero: ¿Qué es lo que hago yo aquí? ¿Y cuál es el sentido de mi destino? El puente entre dos mundos… Página 62 Capítulo Segundo: Mi bisabuela y tatarabuela tuya, Doña Mariana Pardo Lorca. Página 106 Capítulo Tercero: El Día de la Memoria (24 de Marzo). Página 139 Capítulo Cuarto: El Puente de la liberación. Página 165 Capítulo Quinto: La vuelta a la dura realidad de la vida, y mis vericuetos para sobrevivir… Página 180 Capítulo Sexto: La suerte afortunada del destino... Página 202 Capítulo Séptimo: Desde Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, a Murcia en España… Página 232 Capítulo Octavo: El maná de la tierra prometida… Página 251 26
  • 27. Segunda Parte: Mi tiempo presente… Páginas 282 a 504 Capítulo Noveno: La señorita “de aula”… Página 284 Capítulo Décimo: La chica del Sombrero… Página 331 Capítulo Décimo Primero: Los cuatro mosqueteros y D’Artagnan… Página 366 Capítulo Décimo Segundo: La ilusión de vivir.… Página 405 Capítulo Décimo Tercero: La bicicleta.… Página 447 27
  • 28. Tercera Parte: Mi tiempo de la infancia y la juventud… Páginas 506 a 725 Capítulo Décimo Cuarto: El Vapor Provence… Página 508 Capítulo Décimo Quinto: ¡Maipota! Página 563 Capítulo Décimo Sexto: Los Abandonados... Página 604 Capítulo Décimo Séptimo: El Vuelo del Ave Fénix: El Ala Delta… Página 616 Capítulo Décimo Octavo: La Tortilla de Huevos... Página 627 Capítulo Décimo Noveno: El Grado… Página 693 28
  • 29. Capítulo Vigésimo: Los Butaneros… Página 716 Cuarta Parte: Mi tiempo del alma… Páginas 727 a 1070 Capítulo Vigésimo Primero: El Paraíso perdido, mi paseo por el Cielo… Página 729 Capítulo Vigésimo Segundo: Porque el corazón se me ha helado… Página 755 Capítulo Vigésimo Tercero: ¡Pero existes!: El Milagro de la vida... Página 824 Capítulo Vigésimo Cuarto: La muerte del rencor y del odio. Página 892 Epílogo La herencia que os dejo: El Milagro de Salta, el Milagro del Amor y de la Vida misma... Página 923 29
  • 30. 30
  • 31. Primera Parte Mi viaje desde España a Latinoamérica, y mi viaje desde Latinoamérica a España… 31
  • 32. 32
  • 33. Prólogo El regreso que no puedo realizar a España, para volver a ver a mis hijos, y en su lugar, mi viaje al interior del alma... 33
  • 34. Daniel y yo. No sé si esta es la única posibilidad de obtener un billete a España para volver a ver a mis hijos, pues seguramente es casi imposible llegar a ser un escritor famoso para conseguirlo, pero como de todas maneras no tengo ninguna otra posibilidad real, de volver a verlos alguna vez en mi vida restante, y como mi tercer hijo Daniel, es muy pequeño todavía, pues sólo tiene seis años, la única manera que me ha quedado por el destino de mi vida de poder hacer algo de padre, es contarle mi historia y la historia de todos nuestros antepasados, y eso es lo que intento escribir y reconstruir... 34
  • 35. Daniel 35
  • 36. Me dijo algún gran insigne escritor Latinoamericano, y cuyo nombre recuerdo y no quiero citar, que no puedo permitir que mi extensa obra poética se publique póstumamente, pues según él, mi arte literario, que hace vibrar el alma humana hasta en sus más intimas fibras, tiene de muy peculiar y original que suena a bellísima poesía, pero sólo es prosa y pura lengua coloquial... Como escritor y poeta novel que soy, y aunque llevo ya más de un cuarto de siglo escribiendo en la intimidad, recuerdo que Salta en la Argentina, es cuna de grandes cantores y poetas, y aunque soy Español, también soy Salteño, pues viví en Salta cerca de un cuarto de siglo desde los tres meses en que arribé, y mis antepasados nacieron y vivieron en Salta, y fueron todos a morir a España, y yo soy de la cuarta generación, pero que ha regresado de España a morir en Salta, aunque sé que todavía no es mi hora... Mientras empiezo escribiendo este libro, las lagrimas resbalan por mi rostro, y peor aún, resbalan por mi alma, tan abundantes que no ya solo mojan mis mejillas, sino y además resbalan de ellas mojando todo mi cuello enteramente... 36
  • 37. Daniel… 37
  • 38. Daniel y yo. Siempre me resultó el lugar más terrible y difícil el de la palabra, porque además Dios si existe, ocupa ese lugar y es la palabra: ¡Y yo tengo absoluta certeza de que Dios si existe porque me di un paseo por el Cielo! Pero eso, ser un místico del siglo XXI es hoy día, y en nuestro tiempo presente, solo estar loco, es para todos los demás el no estar cuerdo... Pero a veces pienso que es totalmente al revés: ¡Que con lo corta y breve que es la vida la verdadera locura es no jugársela por el amor! 38
  • 39. Daniel despertado de improviso. ¡Y en cambio nos la jugamos, y todos los días, apostando por la envidia, la avaricia, el desamor, y el egoísmo más atroz! ¡Y yo siempre me jugué toda mi vida entera por el amor! ¡Cada instante y cada segundo de ella no deje de jugármela toda y enteramente por el amor! Pero paradójicamente con el amor no se gana: ¡Siempre se pierde! Mientras que con el poder y el dinero si se gana, pero lo que se gana es un espejismo, pues solo queda un vacío interior que nada puede tapar, en cambio perder por el amor solo deja una cosa: Sabiduría. 39
  • 40. Daniel y yo... 40
  • 41. Y esa, la sabiduría, fue el único bagaje que fui acumulando en la vida mientras que perdía por amor… Y ahora sin embargo acudo a ella, a la sabiduría, y es que no sé, no sé cómo se le enseña a un niño de seis años a vivir sin padre. Y es que mi hijo más pequeño, Daniel, me decía el otro día, con todo el candor y la inocencia de todos los niños a esa edad: "Que el ya había aprendido a vivir sin un padre". Pero yo que ya soy maduro y adulto, no sé todavía como se aprende a vivir sin un hijo... Y yo, que creía que escribía este libro para descubrir cómo se enseña a un hijo a vivir sin un padre, y que fue "La Promesa" que no le hice a mi hijo, ahora descubro también, mientras que mis lagrimas no dejan de resbalar todo el tiempo por mis mejillas, que no sé cómo se vive sin un hijo... 41
  • 42. Daniel… 42
  • 43. Daniel ¡Y es que no existe en casi ningún lenguaje del mundo ni una sola palabra para nombrar la muerte de un hijo o de una hija! Sólo existe en hebreo Shchol, que es la palabra hebrea para designar la orfandad de un hijo o una hija... Av Shachul, para designar la orfandad del hijo o la hija, por el padre… Em Shachula, para designar la orfandad del hijo o la hija, por la madre… 43
  • 44. Daniel, poniéndose su casco de ciclista, para ir a dar un paseo en bici… 44
  • 45. Daniel risueño y feliz desde ya recién nacido. Y por todo ello le prometí a mi hijo Daniel, y fue "La Promesa" que le hice, antes de dejarlo y para siempre, que ya que no iba a poder estar a su lado para todo el resto de su vida y de mi vida, que la única manera en podía seguir estando cerca de él, ya que ahora nos separan casi catorce mil kilómetros y dos mundos distintos: el primer y el tercer mundo. Decía la única manera en podía seguir estando cerca de él, ya que no podía estar nunca más con mi presencia y a su lado, era regalarle las palabras de la historia del viaje, del viaje permanente que ha sido, fue y será, el viaje de toda mi vida. 45
  • 46. Daniel… 46
  • 47. Daniel Pero más aun, esta también es la historia del viaje a mi mundo interior, a lo más hondo y recóndito del ser y del alma humana, una visión introspectiva e intimista: ¡allí donde tú eres y donde yo no soy! Por eso este libro está dedicado a él, a Daniel, que significa "Enviado del Cielo" y "Regalo del Cielo": ¡Y el era toda la luz que alumbraba toda mi vida entera y me he quedado para siempre sin ella por la fuerza del destino y de la vida y contra mi entera y total voluntad! 47
  • 48. Sergio David y Rubén Darío de pequeños y felices, antes de divorciarme de su madre… Y por eso este libro está dedicado también no solo a mi hijo pequeño Daniel, sino y además a mis otros dos hijos mayores, Sergio David y Rubén Darío, quienes también se han quedado para siempre sin padre, y a mi todavía se me caen, las lagrimas de mis mejillas, también por ellos. Pero más aun, este libro está dedicado a todos los niños y niñas del mundo sin padre y madre, y a todos los padres y madres sin hijos o hijas en el mundo... 48
  • 49. Daniel, con sus primos, los hijos de Juan Carlos, y sus hermanos mayores, Sergio David y Rubén Darío. ¡Y se me caen nuevamente las lágrimas! ¡Nuevamente no solo por mi rostro sino y también abundantemente por mi alma! De pensar que ya son cuatro generaciones seguidas de emigrantes, de las que tengamos memoria escrita, que escapan para sobrevivir a hambruna, cuando no y también a la muerte: ¡Cuántas más generaciones de García o de otros apellidos habrán escapado para no haber encontrado la muerte y la hambruna en su tierra natal! ¡Cuántas historias perdidas y no contadas! 49
  • 50. Daniel ¡Por eso no quiero dejar de contar la mía! Por el resarcimiento moral, que se debe, no ya y a mi persona, sino y aún muchísimo más importante, a todas las generaciones de los antepasados, que lucharon para que nosotros existiéramos hoy en día: ¡Es un tributo que les rindo y que se merecen! ¡Y qué mejor forma que de hacerlo que contando lo que me ha llegado de su historia y de su lucha muchas veces desesperada por la supervivencia! ¡Y hacerlo a la vez, y a través, de mi propia historia personal de lucha por la supervivencia! 50
  • 51. Daniel y Sergio 51
  • 52. Daniel bailando espontáneamente, siguiendo al ritmo de la música… Y por eso, cuando son precisamente los nietos, bisnietos, tataranietos, etc., todos tan salteños y salteñas como yo mismo, y muchos de ellos muy ilustres y de muy buena posición económica, los que me dicen hoy en día que soy un “inadaptado”, por no claudicar como un vasallo ante la podredumbre moral que impera en Salta, disfrazada con la hipocresía de las buenas costumbres: 52
  • 53. Daniel con su botellita inseparable de agua… 53
  • 54. ¡Se me revuelven las tripas y el alma, de solo pensar en cómo se removerán en sus tumbas los huesos de sus antepasados! 54
  • 55. Daniel De tantos sufrimientos que por ellos pasaron, para que ahora su propia descendencia sean unos buitres y unas aves de rapiña: ¡No cederé ni en un milímetro así me vaya en ello el precio de toda mi miseria y de mi vida o el de toda mi soledad!... El que quiera leer un libro para adultos que busque otro: ¡Este libro es un cuento para todos los niños del mundo! ¡Y también para todos los adultos que no han dejado de ser niños y niñas porque todavía creen en el amor! 55
  • 56. Daniel y Rubén 56
  • 57. Daniel 57
  • 58. Daniel haciendo pipí como las “mujeres”, cuando no sabía hacer pipí todavía como los “hombres”… Porque al final, y desde el principio, este libro habla solo del amor y del desamor, de la desesperanza y de la esperanza... La historia de mi vida, que cuento en este libro, es el cumplimiento de la única promesa que pude hacerle a mi hijo pequeño, ya que no pude prometerle que volvería a verme alguna otra vez en su vida. Y es una ilusión que me mantiene en pie, que me mantiene vivo, a pesar de todas las derrotas de la vida… 58
  • 59. Daniel de pequeño siempre feliz… Y por último está dedicado también a mi musa, que eres tú, quien me lees y me estas escuchando: ¡Y tengo que darte disculpas por no haberme dado cuenta que te iba a despertar de tu sueño!, del ensueño de tu vida. Y para que yo pueda seguir escribiendo, y para que tú sigas siendo mi musa, solo es necesario que me sigas leyendo y escuchando... Y por ello te adoro y te quiero... 59
  • 60. La Musa La musa figura olvidada de nuestro tiempo presente… La musa que inspiró a tantos poetas y tantas letras… La musa que inspiró a tantos hombres grandes acciones… La musa que se ha perdido ¿quién es nuestra mujer de hoy en día? ¿quiere alguna ser mi musa?... 60
  • 61. 61
  • 62. Capítulo Primero ¿Qué es lo que hago yo aquí? ¿Y cuál es el sentido de mi destino? El puente entre dos mundos... 62
  • 63. Salta “La Linda”. Heme aquí, en un rincón perdido del tercer mundo, "Salta la Linda" la llaman, pero bien podía haberse llamado "Salta la Horrible", pues aunque sus paisajes y naturaleza son bellísimos, sin embargo: ¡no he podido encontrar esa misma belleza en sus gentes! 63
  • 64. Los bravos y valientes Gauchos Salteños, cabalgando en el centro de Salta “La Linda”, ataviados de blanco y con el vistosísimo poncho salteño de color rojo sangre, portando la bandera patria, por la que muchos dieron la vida en la guerra de independencia de España. Están en la esquina de las Calles Caseros y Alberdi, entrando a la misma Plaza Central de Salta: La Plaza 9 de Julio… 64
  • 65. Gauchos Salteños, cabalgando en el centro de Salta, y ataviados con el vistosísimo poncho característico de Salta, de color rojo sangre, como el color de la sangre de las corridas de los toros en España, simbolizando la sangre derramada en la guerra de independencia de España, y la muerte del General y Héroe Salteño (que era también descendiente de españoles como muchos otros), Don Martín Miguel de Güemes. Don Martín Miguel de Güemes, fue el creador de la guerra de guerrillas contra el ejército colonial español, y murió desangrado en dicha guerra, en la Quebrada de la Horqueta, en Salta, rodeado y custodiado por sus valientes Gauchos…. 65
  • 66. Procesión de la Virgen y el Señor del Milagro, de intercesión, para que no nos destruyan los terremotos, de todas y las muy terribles maldades, que se cometen, y todos los días, en esta mi muy amada tierra mía, “Salta la Linda”… ¡No en vano dicen los historiadores que Dios destruyo con grandes terremotos a su antepasada Esteco! Dicen que fue como castigo por su maldad tan intensa y refinada, y a veces pienso que si Salta corriera la misma suerte que Esteco, pasaría como en Sodoma y Gomorra, que no se perdería casi nada, pues habría que salvar a muy pocos justos, y bien es posible que yo tampoco, fuera uno de ellos... 66
  • 67. El humilde y tradicional oficio de “lustrabotas”, todavía existente en Salta, mientras que está ya perdido, y para siempre en el resto del mundo… 67
  • 68. Salta “La Linda”. Me he preguntado y le he preguntado a Dios, todos los días desde que regrese, y después de más de un cuarto de siglo de ausencia: ¿Que es lo que hago yo aquí? ¿Y cuál es el sentido de mi destino? En la página siguiente, vista de la Catedral, desde la Recova. 68
  • 69. Salta “La Linda” 69
  • 70. La Recova de la Plaza 9 de Julio en Salta. Aparentemente me vine del primer mundo por la ruina económica causada por la crisis económica mundial, y porque también y a la vez, como me dijo un viejo y sabio correntino: "Cuando la miseria entra por la puerta el amor sale por la ventana", cosa que fue mi segundo divorcio. 70
  • 71. Muy Ilustre Cabildo de la Ciudad de Salta. Pero digo que esas son las causas aparentes, haber emigrado por la ruina y la hambruna en España, habiéndome quedado sin futuro ninguno, tal y como le sucedió también a media docena de las generaciones de mis antepasados, entre otros a mis padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, pero y más aun, y aunque se me acaban todos los nombres de las generaciones, todavía quedan más generaciones enteras de antepasados de apellido García por debajo en el tiempo, que emigraron desde España buscando un futuro, y a ganarse la vida en "Salta la Linda", y se que se perdieron allá por el siglo XVIII y el siglo XIX en Santa Fe de Argentina y en Cuba… 71
  • 72. Galería y soportales del Cabildo de Salta… 72
  • 73. Bellísima Catedral de la Ciudad de Salta. Y a mí me ha tocado hacer este mismo viaje tres veces ya: la primera vez y como recién nacido en los brazos de mis padres, la segunda vez ya en mi juventud cuando emigre a España para no ser desaparecido en la Argentina, y la tercera vez que vuelvo a emigrar es ya en mi madurez, después de haber vivido la primera mitad de mi vida y un cuarto de Siglo en Salta, y la segunda mitad de mi vida y también otro cuarto de Siglo en España. 73
  • 74. Vaqueros, en los alrededores de Salta… ¡Qué experiencia la de ser emigrante tres veces en una misma y una única vida cuando normalmente no alcanza una sola y entera vida para emigrar una sola vez!, ¡y haber llegado a conocer tan intensa y profundamente en una misma y sola vida los dos mundos tan distintos que son la Europa de partida y la Latinoamérica de llegada! ¡El Tercer y el Primer mundo y ambos a la vez! 74
  • 75. Iglesia de “San Francisco”, y adonde fui a la escuela “San Francisco”, cuando era el Rector el Padre Honorato Pistoia... En realidad vuelvo porque nunca me pude adaptar al valor único y absoluto del dinero del primer mundo. Siempre estuve allí a contracorriente, y ahora que creía que aquí en Salta iba a encontrar un remanso de paz y amor, descubro en cambio, y para mi entera sorpresa, una absoluta pérdida de todos los valores de integridad moral en la que fui educado, y la degradación es tan acusada y terrible, que ya no solo voy también a contracorriente ahora y también aquí, sino que ni siquiera puedo llegar a reconocerme en mi propia tierra... 75
  • 76. La Recova de la Plaza 9 de Julio en Salta. En el fondo, todo esto me ocurre por la dicotomía entre lo útil y lo inútil, que en mi caso y en el de muchísimos otros, me ha llevado del éxito al desempleo, y es tan real que es necesario un pedazo de pan, y un techo para uno y para la familia, pero sin embargo en esta crisis actual tan aguda hay un sentido que se nos escapa, y que está provocando un enorme aumento de las tasas de suicidios, y de la sensación del fracaso más absoluto, y me refiero al sentido de lo útil y lo inútil. 76
  • 77. Plaza Mayor de Cachi en Salta... Vivimos en una sociedad globalizada y en una cultura capitalista globalizada, donde el único sentido que prima es el sentido de lo útil, útil en sentido económico, de poder, de fama, de propiedad, de placer sexual, etcétera… 77
  • 78. Las Termas de Reyes, en Jujuy… Pero la vida además tiene otro sentido que no es visible a simple vista, y que surge desde lo más profundo de cada ser, y es el sentido de lo inútil, que es el amor, la solidaridad, la empatía, el arte, y hasta un rato muerto para no hacer nada, o como dirían los antiguos un momento de contemplación... 78
  • 79. Jujuy, Purmamarca… Este sentido de lo útil está forcluído, borrado, muerto en nuestra sociedad actual, y cuando se presentan catástrofes como la crisis mundial que nos acontece, lo que sucede es que el que solo vivió por lo útil, y se queda sin trabajo y empresa, al sentirse tan inútil se siente totalmente perdido, porque durante toda su vida hasta el momento presente sólo vivió por y para lo útil, y ni siquiera sabía que existía lo inútil... 79
  • 80. Casa en los Valles Calchaquíes. En cambio, yo aunque he tenido que vivir con lo útil por la simple necesidad de la supervivencia y por tener que alimentar a dos familias y tres hijos, sin embargo he vivido también por lo inútil, y aunque eso no me ha hecho millonario en dinero, poder, fama, etc., sí me ha hecho millonario en fortaleza interior, en paz interior, en la templanza de los antiguos. 80
  • 81. Viñedos en los Valles Calchaquíes de Salta… Y ahora ante esta crisis tan grave, y que tanto me afecta también en lo personal, y que me ha obligado a emigrar a otro continente para sobrevivir, dejando a mis amados hijos y a mi amado país, y con una componente extra que no contaba como un segundo divorcio, ante esta crisis he sacado fuerzas de flaqueza, y resurjo como Ícaro y el ave Fénix, desde mis propias cenizas, con un ánimo renovado, y pensando que aunque este día presente está nublado, sin embargo mañana saldrá el sol... 81
  • 82. Purmamarca en Jujuy... Y este sentido positivo del transcurso de la vida, que me ha llevado adquirirlo todo lo que llevo vivido, contrasta con el sentido terriblemente trágico de mi desconocida bisabuela, tatarabuela tuya Daniel, y que fue la primera generación de mis antepasados en venir a Salta, en la Argentina, a ella le faltó darse cuenta que la tragedia de la vida, que es la vida para todos, hay que transformarla en comedia, y que este es el arte y el secreto de la felicidad… 82
  • 83. Galería tradicional española, del Mercado Artesanal de Salta… Y por eso te dije Daniel, cuando me iba de España y te dejaba para siempre, y antes de subirme al avión: “que intentaras ser feliz sin tu papá…”, y "que yo intentaría también a su vez ser feliz sin ti…” 83
  • 84. Jujuy, Cerro de los Siete Colores, en Purmamarca… Y sé que no dejo de intentarlo, y sé que tú también Daniel, no dejas de intentarlo, pero la mayoría de la gente no llega nunca, ni siquiera, a intentarlo… 84
  • 85. Jujuy, Santa Catalina. 85
  • 86. Subida a Cachi, en los Valles Calchaquíes de Salta. Pero cuando subí al avión, y este tomó carrera por la pista de despegue, y despegó finalmente, y mientras que tomaba la foto de la página siguiente, y apenas a unos metros del suelo: ¡Las lágrimas me salían a raudales!, porque mientras que el avión tomaba altura sobre la autopista, hacia y donde se quedaron mis tres y muy amados hijos, la Autopista del Mediterráneo, la Autopista de Murcia, Alicante, Albacete y Valencia, yo no quería que el avión siguiera volando, no quería alejarme de esa autopista que me llevaba con ellos, pero tenía que seguir en este avión, a cumplir mi destino, y conforme tomaba altura, alejándome cada vez más de ellos… 86
  • 87. Despegando desde Barajas, hacia mi destino incierto en Latinoamérica, sobre la autovía que une Madrid con Murcia, y adonde dejé a mis tres muy amados hijos. 87
  • 88. Volando, recién despegados de Madrid, sobre Castilla la Mancha, y tomando rápidamente altura, sobre los molinos de viento modernos gigantes, esos palitos blancos, que sustituyeron a los del Quijote... Y le dije a Dios, y llorando a lágrima viva, le dije al Ser de Luz: ¡Señor! Como a Job el de la Biblia, dos mujeres me diste, y dos familias me distes, y ahora dos mujeres me quitaste, y dos familias me quitaste… 88
  • 89. La última tierra española y europea, camino ya de las Islas Canarias, y a casi diez mil metros de altura. ¡No te pido! ¡No te pido Señor que me des a una tercera mujer y a una tercera familia! ¡Sólo te pido que me cuides y me críes a mi pequeño, a mi adorado y amado Daniel, que se ha quedado sin padre!... En la página siguiente, la inmensa tristeza de mi alma toda, reflejada entera en mi tristísimo semblante, por haber dejado lo que más quería en el mundo, a mis dos hijos mayores, y a mi pequeño y adorado Daniel…. 89
  • 90. La inmensa tristeza de mi alma toda, reflejada entera en mi tristísimo semblante… 90
  • 91. Por eso, y porque los antepasados también tuvieron las mismas o parecidas, y muy tristísimas vivencias, cuando tuvieron que dejarse todo, todos sus seres amados, y toda y su amada tierra, te voy a transcribir a continuación, y literalmente, algunas de las memorias de tu tatarabuela Mariana Pardo Lorca, que creía que venía a América, a “hacer la América”, pero que sin embargo se vino a dejarse la vida en Salta llena de padecimientos, en la Argentina, y volvió a morir a España ya de viejecita. Su hijo Antonio García Pardo, que era Salteño, y hermano de tu bisabuelo también salteño, Juan García Pardo, regresó a Salta después de la Guerra Civil Española, no ya por la hambruna generalizada en la España de la posguerra, tal y como hicieron otros muchos españoles, sino porque como fue Capitán de la República, que fueron los que perdieron la guerra, lo buscaban para matarlo, y lo único que se le ocurrió fue escapar a su tierra natal Salta en la Argentina. 91
  • 92. Antonio García Pardo, hijo de tu bisabuela Mariana. 92
  • 93. Juan García Pardo, tu bisabuelo argentino (salteño). 93
  • 94. Tu abuelo paterno, Francisco Cerón Periago 94
  • 95. Posteriormente mi padre, tu abuelo paterno, Francisco Cerón Periago, tuvo que huir también de España, porque también lo buscaban para matarlo por ser “rojo y republicano peligroso”, ya que difundía en su pueblo natal de Alhama de Murcia, durante la segunda guerra mundial, las victorias de los Aliados que fueron los que ganaron la guerra. Y fue mi padre quien me trajo en los brazos de recién nacido, así que por todo ello me considero y soy tan “Argentino y Salteño como el que más”, pero a la vez también me considero y soy tan “Español como el que más”: ¡Soy el puente entre dos mundos! El primer mundo al que pertenecen España y Europa, y donde tú Daniel, y tus hermanos Sergio David y Rubén Darío viven, y donde también vivieron nuestros antepasados, y Latinoamérica que pertenece al tercer mundo, y donde ahora vivo yo de nuevo, y donde vivieron también nuestros antepasados… 95
  • 96. En la Estación de Autobuses de Murcia, con la bellísima novia californiana de Sergio, cuando se fue para siempre a EEUU, luego de varios años seguidos de estudiar y haber terminado sus estudios en Europa… Revisando todas las fotos, los 5 DVD de fotos que usé y para escribir este libro, me di cuenta que había desaparecido algo de mi vida, la escena que no pude, ni he podido volver a recordar, ni siquiera ni hasta el día de hoy, la escena de mi partida de al lado de mi familia, de al lado de mis tres hijos, de al lado de mi pequeño y adorado Daniel…l Y fue al ver las fotos de la despedida, y para siempre, de la novia estadounidense de mi hijo Sergio… 96
  • 97. En la Estación de Autobuses de Murcia, con la bellísima novia californiana de Sergio, cuando se fue para siempre a EEUU, luego de varios años seguidos de estudiar y haber terminado sus estudios en Europa… Al ver estas fotos, me di cuenta, que yo había escrito que la despedida de Daniel fue en Madrid, en el Aeropuerto de Barajas… Pero no fue así, la escena que relato es totalmente real, hasta en el último de sus detalles, sólo que el escenario fue la Estación de Autobuses de Murcia… 97
  • 98. Sergio y su bellísima novia californiana, en la Estación de Autobuses de Murcia, muy enamorados y en el último día que se vieron, cuando se fue para siempre a EEUU, luego de varios años seguidos de estudiar y haber terminado sus estudios en Europa… Y me pregunté, me pregunté porqué no la había recordado, y porqué ni la recuerdo hasta ahora… Y fue tanto, tanto el dolor, y las lágrimas, las lágrimas de mi hijo pequeño Daniel, por serle su padre, arrancado de las entrañas, de las entrañas del alma… 98
  • 99. La despedida final, en el total y más absoluto de los silencios, y cuando el dolor es tan grande, que ya no quedan palabras para decir, ni gestos para hacer… 99
  • 100. Sergio quedándose en la más absoluta soledad… 100
  • 101. Sergio quedándose en la más absoluta soledad… 101
  • 102. La última visión de su novia, ya borrosa, y seguramente el adiós fue y para siempre… Que así y como ahora se me caen las lágrimas por mis mejillas, y se me caen de nuevo a raudales, así como se me caían en ese momento a Daniel, y como se me caían a mí también… Y por eso, por tanto, tanto dolor, no pude recordarlo, ni menos escribirlo… Y ahora que va a hacer un año, y cuando he escrito ya más de mil páginas, ahora no puedo recordar la escena, no puedo recordar nada que no sea el llanto de mi niño… 102
  • 103. Sergio en su soledad, la soledad del amor perdido, y quedándose ya solo, solo con las palabras y los recuerdos… 103
  • 104. Un llanto de tanto dolor, que me partió el corazón, que me partió el corazón y para siempre… Recuerdo sin embargo, que en la soledad del viaje a Madrid, en la más absoluta soledad, la vida me pareció morir, morir toda ella… Y en ese momento me llamó Blanquita, para despedirse de mí, despedirse sabiendo que la despedida de mi hijo pequeño, había sido y con diferencia, la más dura de toda mi vida entera… Y como escribí después, en el Capítulo Sexto de “La suerte afortunada del destino”, en la página 230, Blanca me dijo que mi pequeño volvería a sonreír, que mis hijos volverían a sonreír, y que la vida volvería a sonreír, y que yo volvería a sonreír…. Pero en este momento, en este momento en que derramo tantas lágrimas, tantas y como las derramé, como las y que derramé y cuando también las derramó Daniel… En este momento no sonrío, solo escribo, solo escribo y lloro… Porque en la vida hay un tiempo para todo…Hay un tiempo para llorar, hay un tiempo para reír, hay un tiempo para vivir, y también, también hay un tiempo para morir… Por eso, porque no estoy muerto, ni Daniel está muerto, ni mis dos hijos mayores, Sergio David y Rubén Darío, no están muertos tampoco, por eso quiero creer en las palabras de Blanca, en que la vida volverá a sonreír, en que mi Daniel volverá a sonreír, en que Sergio y Rubén volverán a sonreír, en que yo mismo, yo mismo también volveré a sonreír… 104
  • 105. 105
  • 106. Capítulo Segundo Mi bisabuela y tatarabuela tuya, Doña Mariana Pardo Lorca. 106
  • 107. Sólo se han podido conservar cuatro carillas o dos hojitas de un precioso diario que hablan del primer cuarto de siglo de su vida, durante su niñez y juventud en España en el siglo XIX, pero quedan faltando todas las vivencias de la mayor parte del medio siglo de su vida hecha en Salta en la Argentina, diario que escribió en su vejez y al final de su vida nuestra querida antepasada y cuando regresó a morir a España, que era una mujer muy culta e ilustrada, pero algunos familiares salteños pensaron que había un mejor destino para estos recuerdos y vivencias, usándolo como “papel higiénico” para el baño, y así mi madre y tu abuela, María Asunción García Viudez, solo pudo rescatar del baño dos hojas escritas con las máquinas de primeros del siglo XX, o sea allá después del año 1.900, y lo transcribo textualmente a continuación, por como refleja y además, toda una época y un mundo, que fue el que formo a la Argentina, y donde nació tu bisabuelo salteño, Juan García Pardo. Te pongo también a continuación, en las páginas siguientes, y antes del texto del diario, la foto de tu otra bisabuela, Providencia Cerón Periago, mi abuela paterna y madre de tu abuelo, mi padre, Francisco Cerón Periago; que era de rancio abolengo y marquesado de la ciudad de Lorca, en Murcia, y dueños de muchas fábricas de curtidos, lo que en aquella época era ser millonario, pero una crecida de la rambla se llevó por delante todas las fábricas y se arruinaron, pero les quedaron los títulos nobiliarios, la cultura y la educación, que tú también has heredado sin darte cuenta como todos... También te pongo la foto del bisabuelo marido de Providencia, Antonio Cerón Baño, que fue Director de la primera Caja de Ahorros de Alhama de Murcia. 107
  • 108. Antonio Cerón Baño, tu bisabuelo español. 108
  • 109. Tu bisabuela, Jesualda Viudez Asensio, con mi madre, tu abuela, María García Viudez, de poco más de un año. 109
  • 110. Providencia Cerón Periago, tu bisabuela lorquina con título de Marquesa. Y cuyo tío abuelo, que se puso loco con todos los vicios, que bebía y jugaba, se suicidó... 110
  • 111. Mi madre, tu abuela, María García Viudez, de poco más de un año. 111
  • 112. Mi madre, tu abuela, María García Viudez, en su comunión. En la página siguiente, Juan Miguel y María García Viudez, de niños. 112
  • 113. 113
  • 114. Manzano, el peluquero de Alhama de Murcia en España, que cortó el pelo a cuatro generaciones seguidas: Antonio Cerón Baño, mi abuelo y bisabuelo tuyo, Francisco Cerón Periago, mi padre y abuelo tuyo, Francisco Antonio Cerón García, yo mismo, y tú mismo, Daniel… 114
  • 115. Parte de mi numerosa familia de médicos de España. Mi tío materno, Juan Miguel García Viudez, hijo de mi abuelo salteño, es el que está de camisa azul, delante de mí que estoy de camisa rosa, y mi otro tío materno, también hijo de mi abuelo salteño, de lentes con barba y traje, a la derecha de la foto, es José Antonio García Viudez, y detrás de él, con camisa de color lila o morado, está mi hermano Juan Carlos… 115
  • 116. 116
  • 117. Mi Vida (Memorias de Doña Mariana Pardo Lorca) Mi Nacimiento: Nací en Arboleas, provincia de Almería (España), calle del Barrio Alto, siendo mis padres Don José García Pardo y Doña Dolores Lorca Martínez, naturales de Albox y de Zurgena respectivamente. Cuando nací me bautizaron poniéndome por nombres Mariana de Jesús Felipa. Me pusieron el nombre de Mariana por mi abuela materna, tal y como se acostumbraba en España, y el de Felipa por haber nacido el 1º de mayo. A los pocos días de mi nacimiento me dieron a criar en Zurgena, y se llamaba mi nodriza Carmen “La Garrobina”, pero a los pocos meses me llevaron otra vez para Arboleas por haber traído otra nodriza mucho mejor que la de Fines, la 117
  • 118. cual me estuvo criando por espacio de cuatro años. La quise como a mi verdadera madre. Y por este motivo principalmente, no he dado a criar a mis hijos, por no ser como madres de ellos. Las madres deben criar a sus hijos siempre que puedan. Me fui a casa de mi tía María: Mis padres determinaron criarme, a los cuatro años, me llevaron a casa de mi tía María de Zurgena. Por encontrarse sola y viuda me tomó gran cariño, más que si fuese su hijo, Me mimaba mucho, pero también me educaba quitándome todos los defectos, que por los muchos consentimientos de mi ama Celia tenía en aquel tiempo. El hijo de mi tía, llamado Luís, me quería tanto como a su madre, por lo cual me encontraba muy a gusto en aquella casa pesar de no ser ricos, pero tampoco faltaba lo necesario. Aquella casa era un modelo de economía, higiene y laboriosidad. Tanto el hijo como la madre tenían muy buenas condiciones morales y podían ponerse por modelos dignos de imitar. Mis bailes: Cuando era muy niña vino un bolero a Zurgena que nos enseñó a bailar las malagueñas, las toreras, la jota, etc. Pero al poco tiempo dejamos para siempre el baile por haber muerto mi hermana Socorro, quemada en una caldera donde habían cocido morcillas. Dicen que estaba bailando y que ese fue el motivo de caer a la caldera. Ya mis padres no consintieron que volviéramos a bailar más. No me causó ningún disgusto dejar esta diversión, pues no nací más que para el trabajo y el sufrimiento. Yo no puedo gozar debido a mi carácter. El trabajo me ha perseguido y me perseguirá 118
  • 119. hasta la inmortalidad. Gracias a él no he tenido grandes defectos, y podido dominar mis malas inclinaciones. Mi ida al colegio: Me fui para Almería en el mes de octubre, acompañada de mi hermana Eloísa y mi queridísimo padre que fue a dejarnos. Llegamos al Colegio por la tarde, ¡Pero qué despedida tan triste tuvimos al siguiente día al despedirnos de nuestro padre! Me dio mucha pena durante los primeros días el encontrarme tan lejos de mi casa y entre personas extrañas, que aunque buenas, no podían ser como de la familia. La disciplina del Colegio es algo severa. Había que levantarse a las cinco y no estábamos acostumbradas, todo a su hora. Se comía bien, pero gustan más las costumbres de casa; era una nueva vida, que al poco tiempo nos fuimos acostumbrando. Teníamos ya nuestras amigas, y en las horas de recreo pasábamos buenos ratos. Yo quería mucho a la madre Candelaria y ella me quería a mí, porque nunca me encontraba ociosa. Esta monja era la Secretaria, nos daba todos los útiles necesarios para los trabajos. Lo primero que hice fue una papelera bordada de sedas con un cordón de oro adornado. Se la regalé a Don Ramón Linares, esposo de Doña Luz, en prueba de agradecimiento por lo que ella me enseñó sin ningún interés. Trabajé mucho en los calados, costuras, bordados en blanco, etc. Estudiábamos todas las asignaturas obligatorias en la 1ª enseñanza. Estuvo mi padre varias veces a visitarnos y se quedaba muy satisfecho de la educación que allí se recibía. Todos los domingos nos visitaba la familia de Don Joaquín y con Doña Juana y su sobrina Ana iba Gabriela. ¡Nos alegrábamos tanto de verlas!, pero al despedirnos siempre derramábamos 119
  • 120. algunas lágrimas. Dios les pague el bien que nos hacían con sus visitas. Los domingos escribíamos las cartas familiares, y pasábamos muy buenos ratos jugando en la huerta, y allí comíamos algunas tardes. Llevábamos traje azul para el diario, con un delantal ceniza para las clases. Los días festivos, traje blanco con el adorno celeste. Las comidas en el Colegio eran muy buenas y variadas. Se tomaba el desayuno a las cinco, el bocadillo a las diez, la comida a las doce, la cena a las cinco, y el chocolate a las siete para acostarnos: ¡Qué buena vida! Aquellos tiempos fueron los mejores para mí, que por los que voy atravesando ahora. Dios me dará paciencia para ir sufriendo lo que venga, y el Cielo como premio. Mí salida del Colegio: Salí del Colegio para empezar la carrera de Magisterio. Mi padre pidió los programas a la Normal de Murcia, y empezamos a estudiar mi hermana Eloísa y yo. Nuestro maestro fue nuestro queridísimo primo Luís. Hicimos la carrera elemental y superior. Saqué muy buenas notas en los exámenes, y nos elogiaron mucho en un periódico de la provincia de Murcia por haber salido con notas de sobresaliente en las dos reválidas, como no había conseguido ninguna de las demás. Nos pusimos un poco orgullosas, y se ve que no es conveniente en la juventud tanta alabanza. Teníamos muchos pretendientes en aquel tiempo, pues se ve que los hombres van guiados casi todos del interés; pero no llegué a enamorarme de ninguno en ese tiempo, y es que estaba muy preocupada por el trabajo. Para enamorarse se necesita de algunos ratos de ociosidad. 120
  • 121. ¡Qué tiempo tan lindo fue este para mí! ¡Qué satisfacción tan grande cuando ya tenía mi título de maestra! En nuestro pueblo eso era mucho, no había ninguna otra mujer que lo tuviera, las únicas dos nosotras. ¡Mariana la hija del Médico en aquel tiempo era otra! ¡Vivía mi padre! ¡Y qué hermoso tener padres! ¡Padres de mi alma! ¡Padres de mi corazón! No os olvidaré jamás. ¡Qué feliz fui a vuestro lado! Vuestro recuerdo me entristece y ¿cómo olvidaros? ¡Jamás nunca en la vida! ¡Y a mi muerte tendré el placer de juntarme con vosotros en el Cielo! Si, allí estáis, allí estaré con vosotros donde no me separaré en toda la eternidad… Mi primera Escuela de Maestra: Al terminar la carrera vino una visita de inspección a nuestro pueblo. Vio el Sr. Inspector el mal estado en que se encontraba la enseñanza. Preguntó si había alguna maestra en el pueblo, y al enterarse que sí la había, fue el Sr. Inspector a casa de mis padres acompañado de Don Juan de la Cruz, y le rogó que yo me quedase de substituta de Doña Francisca. Me quedé al frente de aquella escuela, cuando tenía 17 años, hasta que salió vacante por la muerte de la propietaria, y la pedí interinamente, que también me la dieron. Trabajé por espacio de cuatro años, dándole a mi padre cuanto gané, con lo cual cumplí como una buena hija. En tiempo de vacaciones iba a visitar a mi familia de Albox, donde me enseñé a bordar en oro, en escama de pescado, flores artificiales, y el corte y el arreglo de las prendas de vestir. También iba algunas temporadas a Zurgena a casa de la familia, donde tenía buenas amigas. El verano iba a los baños con mi madre y demás familia, o con mis queridas tías María y Mercedes. Lo pasaba muy bien en todas partes, porque las personas que componían mi familia 121
  • 122. me apreciaban mucho y me distinguían para todo lo bueno entre todas mis hermanas. Algunos días pasábamos en el cortijo de mis padres, con mis primas, tías, y las buenas mozas de Magdalena y Beatriz "La Tuerta”. Estaban también Antonio “El Chato” y Victoriano, de mozos. Como yo era la niña mimada de la casa, por las tardes, si tenía gana de ir al pueblo, ya me preparaban alguno de los mozos la burra o el caballo que había en casa de mis padres para ir montada, cosa que no lo hacían con las demás. Todas aquellas preferencias que conmigo tenían no me hacían bien. Después he tenido que sufrir mucho por no verme tan bien mirada. ¿Era yo demasiado exigente? No, yo recuerdo que con todo estaba conforme y jamás me ponía incomodada con alguno de los mozos que en casa de mis padres había, y todos me respetaban y me querían, porque yo los trataba bien. La madre de Beatriz “La Tuerta”, que era muy vieja, también estaba en casa de mis padres, y ella no quería más que a su Mariana como ella decía, y yo la trataba como a una abuela. Cerca del cortijo (finca de campo) vivía una vieja que se llamaba la tía Magdalena “La Escobera”, a quien yo daba muchas limosnas. Ella me enseñó a hacer escobas, porque yo tenía mucho empeño en saber hacerlas, y comía torta de la que ella hacía en una losa, porque me gustaba mucho. Me quería mucho y yo a ella por lo buena que era. En la combra de Zurgena nos bañábamos en el verano, y lo pasábamos muy a gusto tanto en el cortijo como en todas partes donde nos encontrábamos, porque mi padre médico ganaba lo suficiente para tenernos con todo género de comodidades. 122
  • 123. No tengo que contar más que bueno del tiempo de soltera, y por este motivo principalmente no puedo aconsejar a mis hijos que se casen temprano. Mis pretendientes: Como a mi padre lo apreciaban tanto en mi pueblo y otros cercanos donde quieran que lo conocieran, no era extraño que a la mayor y con título de maestra tuviese muchos pretendientes; que la mayoría creo que irían guiados por ocupar un puesto algo más elevado en la sociedad. Pero yo sin compasión por ninguno, a casi todos les decía: ¡Largo de aquí! Y les daba como regalo una calabacilla de las que tan buenas se criaban en el huerto de mis padres. Sí, creí en el amor de uno, ¡Dios lo haya perdonado y lo tenga en el Cielo! Ha muerto… Y rezo por su alma con frecuencia en agradecimiento al verdadero amor que por mí sintió desde que tuve los 14 años hasta su muerte, que pasaron once años más… ¡Dios lo tenga en su Gloria! Habrá otros que me hayan querido un poco: ¡Pero ninguno se mató por mí! Cuanto me alegro, así no tengo el remordimiento de mi conciencia, que por mi causa ocurriese una desgracia. Yo me mostraba insensible, parece que no sentía amor, pero… ¡No era de calicanto! He sufrido mucho, y sido muy desgraciada por causa del amor. Dios me lo ha de premiar en el Cielo. El amor es una suerte cuando se pone en Dios, en lo que no acaba, en lo eterno, este es el mejor de los amores, ¡y llévese el Diablo el amor terrenal! ¡Vaya al infierno! ¡Quien se encontrara soltera para consagrarse a Dios en un convento! Pero, puesto que ya es muy tarde, me haré la ilusión de que estoy en Él. ¡Hermosa vida! ¡Tiene sus encantos!: La esperanza del más allá. Vivo ahora contenta, soy feliz, me conformo más que nunca con la voluntad de Dios, que es ahora también la mía. Pienso en la muerte y que 123
  • 124. ya no ha de ser muy tarde. ¡Quiero sufrir y ser buena! ¡Quiero ser Santa! Venga de la mano de Dios lo que sea de su voluntad para ser yo perfecta y juntarme en el Cielo con todas las personas por mí queridas en la Tierra. Mis dos viajes a Partaloa: En Partaloa teníamos dos tías, primas de mi padre, que eran como dos amantes. Tuvieron mucho empeño en llevarnos a su casa una temporada hasta que lo consiguieron de mi padre en dos ocasiones. Se portaron con nosotras como si hubiéramos sido Marquesas o cosa por el estilo. Invitaron a otras jóvenes y al tío Juan, que había estado mucho tiempo en Madrid, para que nos distrajesen y lo pudiéramos pasar mejor. Nuestra vida allí era la siguiente: Nos levantábamos algo tarde sin dejar por esto de ir a Misa, pues el Cura que era un viejo muy bueno, mandaba mensaje a la familia para ver la hora conveniente para la Misa. A cualquier hora se jugaba a la lotería o a la baraja. Todas las tardes acompañadas de las cuatro o seis señoritas que allí había, salíamos a dar un paseo por el campo, que si era muy largo llevábamos burras. Por las noches baile, y hasta las viejas del pueblo bailaban, pero éstos eran muy honestos. El pueblo es feo y chico, pero lo pasábamos mejor que si hubiésemos ido a Londres. Comíamos mejor que en los grandes hoteles de las famosas capitales y pasaban de treinta las personas invitadas. Nunca se me olvidará lo mucho que nos obsequiaron en este pueblo nuestra querida familia: ¡Y todo por mi padre! ¡Padre de mi corazón! ¡No puedo olvidarte padre mío por lo mucho que gozamos durante tu vida! Que vos lo goces con creces en el cielo, te lo desea tu hija Mariana… Mis dos íntimas amigas: 124
  • 125. Durante los cuatro años que desempeñé la escuela de Arboleas estando soltera, tenía dos íntimas amigas llamadas Beatriz y Clementa, que no me dejaban a ninguna hora. Donde más nos reuníamos era en la escuela fuera de las horas de clase y en casa de Clementa. Eran muy buenas conmigo, en todo me hacían el gusto y yo procuraba complacer a ellas en casi todo lo que me pedían. Yo les escribía las cartas a sus novios y demás cosas que se les ocurrían siempre que podía. Algunas veces me exigían escribir cartas anónimas para alguna persona con quien tenían algún resentimiento, pero jamás me presté a complacerlas en estas exigencias, ni pudieron conseguir mi ayuda para burlarse de personas que ellas no apreciaban. Ya se los dije terminantemente, mi manera de ser, y ellas se iban amoldando más bien a mi manera de pensar, por lo cual seguimos siendo muy buenas amigas. Casi podía decir que me obedecían más que a sus madres, tanto, que cuando las madres de ellas querían conseguir algo de sus hijas, en muchas ocasiones me lo decían a mí, y así conseguían aquello que pretendían. Las dominé teniendo menos de veinte años. Y creo que ellas ganaron mucho con mi amistad. Procuré que se llevaran muy bien con aquellas personas que antes habían estado bastante disgustadas. Ellas eran muy graciosas y también yo pasaba muy buenos ratos y en casa de Clementa, con mayor motivo por ser en la plaza donde veía aquellas personas que yo apreciaba de corazón y me encontraba en mi centro. Muchos días festivos los pasábamos de farra en el cortijo de mis padres; nos poníamos a cocinar en aquella rambla (quebrada) donde nos expansionábamos cada una a medida de su deseo. Tomábamos también un poco de vino, pero no era más de un litro para más de diez personas que siempre nos juntábamos. Jugábamos muchas noches a la lotería y a juegos de prendas. Todos nuestros trabajos los hacíamos en la escuela, 125
  • 126. y allí reformábamos nuestros vestidos, procurando hacerlos casi iguales y sin envidia de ninguna especie, porque éramos muy buenas amigas, incapaces de hacernos una mala ausencia. En fin, nos queríamos como si fuéramos unas buenas hermanas. Clementa está en Barcelona, y aún se recuerda de su amiga Mariana. Beatriz ha muerto ya, Dios la tenga en el Cielo… Mis viajes a la feria de Albox: Todos los años, en el mes de Mayo y Noviembre, acostumbraba a ir a la feria de Albox, acompañada de mi querida madre y de la buena sirvienta de Beatriz “La Tuerta”. Lo pasaba muy bien en ese pueblo, con mis íntimas amigas Magdalena Mirón, Ana María Laborda, María Rosa “La de Pío”, y mi preferida entre todas, Margarita Meléndez, que también era compañera de profesión. Casi todas las noches íbamos al teatro o al circo, y nuestros adoradores nos regalaban muchas entradas para que pudiésemos invitar a nuestras amigas. Nos paseábamos algunos ratos en la feria y hacíamos nuestras compras para la casa de mis padres, que mi madre me dejaba siempre este cuidado, pareciéndole siempre lo mejor lo que yo compraba, y lo mismo a mi queridísimo padre. Nos invitaban en todas las casas de familia de mis padres, y como se disgustaban si no aceptábamos, teníamos que ir cada día a una casa para hacerles el gusto a todos. Casa de Pío, mi tío Mateo y su hijo Ezequiel (era también Médico), era ya un extremo de los platos que nos ponían en aquellas mesas, hechos por muy buenos cocineros. Comíamos también muy bien, pero sin hijo, en casa de mi tío Antonio Trinidad, etc. Todos se portaban muy bien, tenían que agradecerle a mi padre sus visitas por las que nunca les interesaba (cobraba) nada. Así que por donde quiera que fuéramos en aquellos tiempos, éramos muy obsequiadas. 126
  • 127. ¡Allí sí que tuve pretendientes! Unos que se saben, y otros que no. ¿Y por qué era todo? Nada, yo no tenía ese mérito personal que me atribuían; era la hija primogénita del médico Pardo que tanto querían en su pueblo natal y basta. Ahí está la razón de tanto pretendiente. Me he mirado al espejo, que siempre dice la verdad y nunca engaña. Qué desgracia, más bien que suerte, cuando hay más de uno que quiera a una mujer. Pero, ¿qué demonios se encuentra en mí que cuando un hombre o mujer me trata un poco me quiere? Yo no busco medios para conseguirlo, ni voy ganando nada con que me quieran, porque después no puedo ni quiero corresponder del mismo modo. Mi amistad la han buscado muchas personas sin que de mí puedan esperar nada, y como no se puede cumplir con todas, he tenido que retirar amistades pasando por desatenta y mal educada. Para mí ha sido igual, jamás he vivido de arriba, sino con mi humilde trabajo. Me gustaba también ir para Albox, porque me agradaba ver aquellas gentes tan trabajadoras. No se acaba de llegar y se ve que uno trabaja en la carpintería, otro que es herrero, algunos alfareros, y así sucesivamente, todo respira animación y vida. ¡Qué hermosos tiempos aquellos de mi juventud! ¡Siempre los recordaré con alegría! Por qué me gustaba Albanchez: Por la misma razón que me gustaba Albox, me agradaba Albanchez, Además allí tenía a mi queridísima tía María, y a mi primo Luís, que tanto los quería y me querían. Eran como unos buenos padres para mí. Me entusiasmaba ver aquella gente tan trabajadora en todo. Usaban telares antiguos donde 127
  • 128. tejían colchas, hacían abrigos, camisetas, visillos y otras muchas prendas útiles. Las mujeres además les ayudaban a sus maridos en la agricultura. Hilan también mucha lana y de ella hacen muchas prendas. Algunas familias pobres hacen las escobas, las alpargatas, esparteñas y paneros. Hay unas frutas muy sabrosas en ese pueblo. Allí tuve dos buenas amigas: Mariquita Linares y Jacinta García, sin contar a Doña Luz, mi primera maestra, que ocupaba el primer lugar en mi corazón por sus buenas cualidades morales: ¡Dios la tenga en la Gloria por lo buena que fue! Mi amiga Luisa Herrero: Una de mis íntimas amigas en Zurgena era Luisa Herrero, hija de Doña Isabel. Tomamos una amistad muy grande, y nos contábamos nuestros secretos, pero me disgustaba que fuera un poco ligera de cabeza, le faltaba un poco de reflexión, y si me hubiese guiado por ella, ¡quién sabe qué habría ocurrido! No quiero ni pensarlo, estuvimos casi a punto de cometer una locura una noche en que dormíamos juntas, y se empeñó en que las dos hablásemos por la ventana con nuestros novios. Yo lo pensé un poco, y no acepté su proposición. Le di un consejo respecto de ella y me atendió, no salió al huerto como quería su novio, pero… ¡Que noche tan fatal si no reflexiono un poco! ¡Cuánto me alegro ahora! Gracias a Dios que me dio un poquillo de juicio y reflexión, que si no fuese por esto… Anda con Dios, Mariana, que te habrías ido a Tolón… Pensé en ser monja: Recordaba con gusto la vida en el colegio entre las monjas, y pensé en meterme a un convento. No tenía en 128
  • 129. aquel tiempo novio, ni quería admitir ninguna relación, y no pensaba en otra cosa que terminar mis días en un monasterio. Pero yo no decía a nadie mis ideas, no me atrevía, porque mi padre estaba muy en contra de que la mujer fuese monja, y además porque no encontraría yo el convento que me agradase; pero yo deseaba cambiar de vida, no me encontraba en aquel tiempo satisfecha: ¿Por qué? Es muy largo de contar… En resumen, me decidí por casarme, y no muy tarde ya, en cuanto vino la ocasión llevé a cabo mi pensamiento, como todas, que nos figuramos encontrar la felicidad: ¡Felicidad! ¿Dónde estás en la Tierra? ¿Dónde te has metido? ¡Ay felicidad que te has perdido para siempre y no apareces por ninguna parte! ¿Te has ido para el Cielo?... Quiero ser buena, quiero ser santa y te encontraré en el Cielo, con los seres queridos que nunca podré olvidar… Esto es todo lo que se ha podido conservar de tu tatarabuela y mi bisabuela, Doña Mariana Pardo Lorca, cuyo hijo, Antonio García Pardo, fue el que regresó nuevamente a la Argentina, y su otro hijo Juan García Pardo fue mi abuelo y tu bisabuelo, el padre de mi madre y tu abuela materna, María Asunción García Viudez. 129
  • 130. Cultivo de tabaco de Chicoana en Salta. Sé por la tradición oral de la familia, en particular por lo que me contaba mi madre de pequeño de nuestros antepasados, que en la Argentina del siglo XIX (después del año 1.800), la tatarabuela pasó muchísimas penalidades junto con su marido, el tatarabuelo, que se le murieron varios hijos por el paludismo y las enfermedades tropicales de la época en Salta, que trabajaban en el tabaco en la marca Villagrán de Chicoana, y que también tuvieron tienda y despensa, donde la tendera mientras que criaba a los hijos fue la tatarabuela, y que se regresaron ya muy mayores a España, y con todos los hijos, porque les pudo la nostalgia de los mejores tiempos vividos en su España natal, pero no se dieron cuenta que ya en su corazón no sólo se llevaron a una docena de salteños y salteñas, se llevaron a Salta y a su pueblo. 130
  • 131. 131
  • 132. En la página anterior, cultivo de tabaco de Chicoana en Salta, y en esta misma página, el tabaco puesto a secar “artesanalmente”, aunque hoy en día se seca con maquinaria industrial, en hornos automatizados de gas… Y hablaban y contaban, entre otras muchas cosas, del “Cocherito”, el carruaje que hacía de taxi por aquella época y del que luego hicieron una canción folklórica muy conocida, y que mi madre me hacía escuchar en la radio, cuando yo era muy niño, y donde todavía no existían ni la luz, ni el teléfono, ni los coches (autos)… Te adjunto fotos a continuación, de Alhama de Murcia, y de la Salta que encontró tu tatarabuela Mariana, y donde dio a luz a tu bisabuelo y abuelo mío, Juan García Pardo. 132
  • 133. Día de mercado en Alhama de Murcia hacia 1.900 133
  • 134. Salta en 1.894 134
  • 135. Cabildo y Catedral de Salta hacia 1.890 135
  • 136. Calle Mitre de Salta hacia 1.890 136
  • 137. Calle Caseros y Buenos Aires hacia 1.900 137
  • 138. 138
  • 139. Capítulo Tercero “El Día de la Memoria” (24 de Marzo) 139
  • 140. El día 24 de marzo pasaba de casualidad por la plaza central de Salta, llamada Plaza 9 de Julio, y me sorprendió ver la conmemoración del “Día de la Memoria”. En este día se celebra y se conmemora en la Argentina a todos los desaparecidos de la represión vivida en la dictadura militar. Pero también me sorprendió no ver a ningún político, con la honrosa excepción de uno, y muy culto, que también me está leyendo, y que no nombraré para no herir susceptibilidades y no crearme más enemigos de los que ya tengo, y eso sin buscarlos… 140
  • 141. Crucero General Belgrano hundiéndose, y marineros muriéndose… Cuando vi allí las fotos del Crucero “General Belgrano”, y de todos los marineros que murieron en su hundimiento, acudieron en tropel a mi memoria tantos recuerdos de ese momento, tan crucial en mi vida, donde yo mismo estuve a punto también de ser desaparecido, sino hubiera puesto “pies en polvorosa”, como decimos en España… 141
  • 142. Crucero General Belgrano, con los marineros formados en cubierta, un día de fiesta patria. Y mientras que se me llenaban de lágrimas los ojos, por todos aquellos amigos y compañeros, que murieron inútilmente en la Guerra de Las Malvinas, que se conmemora sin embargo el día 2 de abril, recordé punto por punto, qué fue lo que me desterró y me obligó a salir de mi propio país, sometiéndome al desarraigo más absoluto, tal y como lo estoy experimentando, nuevamente y por segunda vez, también en mi regreso, y hace ya 28 años de ello… 142
  • 143. Soldados argentinos volando para la guerra de las Malvinas. La foto de mi carné de alumno de la Universidad Nacional de Salta (UNSa). 143
  • 144. Arzobispo de Salta, Carlos Mariano Pérez. En aquella época, además de estudiar ingeniería en la Universidad Nacional de Salta, intentaba realizar una profunda vocación religiosa, y entre otras cosas que hacía en ese sentido, rezaba los maitines y otras oraciones con el Arzobispo de Salta, Don Carlos Mariano Pérez… 144
  • 145. Soldados argentinos, totalmente desmoralizados, pasando hambre y frío intenso, en las trincheras de las Malvinas. Y como la iglesia en Argentina siempre ha sido muy poderosa, y siempre ha tenido una relación muy cercana al poder civil, cuando le dije al Arzobispo que quería hacer algo por mi patria, ya que mi hermano y mis amigos estaban todos con un fusil, algunos en las Malvinas y otros en la frontera con Chile, me encontré con que al día siguiente estaba nombrado como Jefe Técnico de Defensa Civil (Protección Civil). 145
  • 146. A mi espalda, tanques de la Planta de Refinamiento y Almacenaje de Chachapoyas, en Salta. 146
  • 147. Universidad Nacional de Salta (UNSa) Con los docentes de la facultad de Ingeniería formamos un equipo técnico, y nuestra función consistía en garantizar la mayor seguridad posible para la población civil ante las consecuencias de la guerra de las Malvinas. Teníamos preocupación por los gases tóxicos que se pudieran generar si ardía la Planta de Refinado y Producción de Combustibles de Chachapoyas, ya que Chile iba a la par de Inglaterra en dicha guerra, mientras que Bolivia, Perú y Argentina iban contra Chile e Inglaterra. 147
  • 148. Universidad Nacional de Salta (UNSa) Y éramos además un importante objetivo estratégico desde Antofagasta, pues sólo estábamos a tres minutos de vuelo desde ella, y si nos bombardeaban la Planta de Combustibles de Chachapoyas, sita dentro de la ciudad de Salta y al lado de la mejor zona residencial, el ejército argentino sólo tenía combustible en la mitad norte del país sólo para tres días. 148
  • 149. Predio vacío, de la antigua Planta de Refinamiento de Combustibles, de Chachapoyas. Así, como nos preocupaban los gases tóxicos que se pudieran generar de dicha combustión y su peligro para la población civil, y estábamos redactando los planes de contingencia y evacuación, al faltarnos en la misma universidad datos técnicos específicos, fui a pedírselos al Director de la Planta de Refinado y Combustibles de Chachapoyas, el cual, muy sorprendido por lo que me calificó de leve preocupación, me llevó de visita dentro de misma planta, y me mostró lo que realmente le preocupaba a él mismo, ya que también vivía allí con su propia familia. 149
  • 150. Antiguos tanques que contenían Tetraetilo de Plomo, en la Planta de Refinamiento de Combustibles de Chachapoyas. Había tres tanques blancos, que contenían dieciocho mil litros de Tetraetilo de plomo, de los cuales todavía se pueden apreciar hoy en día dos de ellos, aunque la planta se cerró para siempre después del fin de la guerra, y que estaban situados a la mano izquierda en la Avenida Reyes Católicos a la altura del número 2.460, y camino de la Universidad Católica de Salta. 150
  • 151. Antiguos tanques de Chachapoyas en Salta. Y debajo de dichos tanques pasaba el gasoducto de gas, que como tampoco se había vaciado, en cuanto se tirara una bomba, según los cálculos que hicimos en la Universidad, tenía una potencia suficiente de explosión para volar, además de los tanquecitos, la ciudad entera de Salta y el Valle entero de Lerma, y el Tetraetilo de plomo, el plomo de toda la vida que se le echaba a la nafta o gasolina para elevar su octanaje, en contacto con el aire se volvía un gas sumamente tóxico, con una concentración mortal tan elevada, que tenía fuerza suficiente para matar, llevado por los vientos, las ciudades de Tucumán y de Córdoba del norte de Argentina, según los cálculos que hicimos en la Facultad de Ingeniería de la UNSa. 151
  • 152. Crucero General Belgrano hundido en el año 1.983 en la Guerra de las Malvinas, por un submarino Inglés. Y ese fue el momento en que hundieron el crucero General Belgrano, así que denuncié como funcionario oficial, y ante el estado mayor conjunto del ejército argentino, a mis dos superiores en Defensa Civil, militares de alta graduación, por los graves cargos de negligencia, corrupción, abuso de poder, y nepotismo. Su defensa fue muy simple: ¡me señalaron como un terrorista muy peligroso! Yo ya había tomado algunas precauciones muy simples, como dejar de dormir en mi propia casa, e irme a dormir a una pensión, ya que anteriormente habíamos mantenido mis superiores y yo, algunas fuertes polémicas y discusiones profesionales, y debido al ambiente imperante de las desapariciones de la dictadura militar, me había parecido conveniente hacerlo así. 152
  • 153. Yuyito y Silvita, muy enamorados… Y recién puesto de novio, con Silvita, el amor de toda su vida, y que le ha dado tres maravillosos hijos... Cuando llegué esa mañana a la Universidad, me llamó inmediatamente y con urgencia, el Director del Departamento de Alumnos, el Ingeniero Aníbal “Lito” Akemeyer, el cual me preguntó que en qué andaba metido, y qué había hecho, y le dije que el ya sabía que era el Jefe Técnico de Defensa Civil, entonces me dijo que habían venido a buscarme los del Servicio de Inteligencia Militar para hacerme desaparecer, y que él había dicho que no me conocía, y me preguntó entonces que qué iba a hacer, a lo que le dije que “desaparecer”, pero por mis propios medios… 153
  • 154. Yuyito recién puesto de novio con Silvita. 154
  • 155. Yuyito en la actualidad. Fui a ver a mi amigo íntimo y de toda la vida, Yuyi, Alberto Villa, y le dije que tenía que sacarme de Argentina, pero me dijo que su padre tenía el auto listo porque se iba de pesca al Bermejo, a unos quinientos kilómetros en el límite con Bolivia, y le dije que si no me sacaba no me volvería a ver nunca más… 155
  • 156. Silvita la esposa se Yuyito, catorce años después de mi partida desesperada y obligada, y para salvar mi vida, en mi primer viaje de regreso a mi muy amada tierra mía, “Salta la Linda”... Entonces no dijo nada más, sacó todos los bártulos de pesca del auto y nos fuimos. Para irme del país necesitaba tres cosas, mi ropa, mi pasaporte y dinero. 156
  • 157. Yuyito abrazando a Vince, mi primera esposa, y madre de mis primeros hijos, Sergio David y Rubén Darío, catorce años después de mi partida desesperada y obligada, y para salvar mi vida, en mi primer viaje de regreso a mi muy amada tierra mía, “Salta la Linda”… El dinero lo conseguí prestado del compatriota de mi padre que era panadero, Don Oller, el cual me dio mil dólares, que en aquella época era bastante dinero, sin más explicaciones y sin hacerme firmar ningún recibo, sólo con mi palabra; con los años la deuda fue saldada íntegramente… 157
  • 158. Con la familia de Yuyi, en el viaje a Salta. De cuclillas y a la izquierda, y vestida de uniforme azul, está Lucía, la que fue mi primera novia, y cuya nariz en la foto Vince pintó de azul, en un ataque de celos... Pero muchísimo más peliagudo fueron conseguir la ropa y el pasaporte. Tuvimos que esquivar, burlar y engañar a los del Servicio de Inteligencia, que en varios autos estaban apostados rodeando las esquinas de la manzana del chalet de mi padre donde yo vivía, y lo hicimos saltando como los gatos, por los tejados de los vecinos, desde las manzanas aledañas. El pasaporte español fue solo sacarlo de un cajón y echármelo al bolsillo, pero la ropa estaba toda entera en la lavadora (lavarropas) y mojada, así que chorreando agua la echamos en dos maletas, y volvimos a sortear con dicha carga a cuestas, a todos los de Inteligencia Militar a través de los tejados como dos gatos… 158
  • 159. En la actualidad, en un muy frío día (se ve la nieve sobre los árboles) y a casi diez grados bajo cero, en el campo con Yuyito… 159
  • 160. Los bisoños soldados argentinos, derrotados y apresados por los “Gurkas” ingleses… 160
  • 161. Me recorrí todos los políticos y abogados de la multipartidaria, que fueron los que tuvieron el poder luego, con el regreso de la democracia, y también hablé con el mismo Arzobispo, dejándoles a todos copia de mi denuncia: ¡Nadie nunca dijo nada ni habló nada de ello! Me jugué toda mi vida entera para nada... Pero como me dejé la carpeta de Defensa Civil en el auto, Yuyi leyó la documentación, y cuando regresé de la Catedral de la Ciudad de Salta, de entrevistarme con el Arzobispo, me dijo que no le importaba que lo mataran, pero sí que lo torturaran, y que la frontera de Paraguay estaba muy lejos. Pero allí era donde yo quería ir inicialmente, puesto que mi ex-Jefe, Don Marciano Morales, estaba viviendo en Paraguay, y era para quien había estado yo ya trabajando de Gerente, y con gran éxito comercial, a pesar de mi juventud y de mi inexperiencia. Don Marciano, después de muchos años de vivir en Salta, cerró su agencia de viajes, puesto que se había divorciado, y había regresado ya por esas fechas a su tierra natal, Paraguay, por lo que cuando le llamé, me había ofrecido personalmente alojarme en su casa de Asunción del Paraguay, y darme refugio y trabajo, pero estaba a catorce horas de viaje, mientras que la frontera de Bolivia estaba a cuatro. Así que Yuyi me dijo que si quería que me llevaba a Bolivia, o a ningún otro sitio, y como decimos en España: “esto son las lentejas, o las tomas o las dejas”, así que nos fuimos a Yacuiba, en la frontera de Argentina y Bolivia, y allí me dejó, y allí me quedé, solo y abandonado para siempre, tal y como me he pasado casi toda mi propia y entera vida: ¡todos al final estamos tan solos y abandonados!... 161
  • 162. 162
  • 163. El texto del “Diario el Tribuno” dice así: GENTE Y NEGOCIOS. La semana pasada quedó inau- gurado y fue bendecido por el sacerdote Franciscano Honorato Pistoia, el nuevo local de “Morales Turismo”, agencia de viajes y turismo del señor Marciano Morales. La misma está ubicada en la galería El Tribuno (local 3- B) y, como lo ha venido haciendo desde hace varios años, se dedica al turismo en general desde y hacia Salta y el mundo. Cabe señalar que el señor Morales ha sido uno de los pioneros en la organización de viajes a Paraguay y Brasil, pero señaló “que en esta nueva etapa, nuestra preocupación por atender a clientes y amigos ha hecho que ampliemos nuestras actividades hacia todo el mun- do”. En la nota gráfica el señor Morales (derecha) acom- pañado por el gerente de ventas de esa firma. 163
  • 164. 164
  • 165. Capítulo Cuarto El Puente de la liberación. 165
  • 166. En la frontera me dejó Yuyi, pero era viernes y estaba cerrada hasta el lunes, así que lo único que se me ocurrió para no levantar más sospechas, ni llamar la atención, fue irme a alojar a una pensión, pero como te registraban el nombre y la documentación, estuve todo el fin de semana en ascuas, esperando que en cualquier momento vinieran los de inteligencia o de la Gendarmería a llevarme preso, y realmente lo tuvieron muy fácil, creo que lo que me salvó la vida fue la propia contrainteligencia, que hice yo mismo sin darme cuenta, ya que pensaron que me había escondido en casa de alguno de mis numerosos amigos, o en la de alguno de mis numerosos compatriotas españoles, y me salvó también y además la ayuda de Akemeyer, Oller, y Yuyi. 166
  • 167. En la pensión hice amistad con un Ingeniero Petroquímico cordobés, que fue realmente providencial, ya que este caballero iba a montar una planta petroquímica en Santa Cruz de la Sierra, y en lugar de preguntarme nada, se dio cuenta que necesitaba ayuda, y lo hizo sin pedir más explicaciones. Cuando el lunes por la mañana fuimos ambos a que el cónsul Boliviano nos extendiera un visado de entrada a Bolivia, ya que lo pedían para evitar que se fugaran por motivo de la guerra los soldados argentinos, a mi no me lo pudo extender, ya que mi pasaporte español estaba caducado, y con el lío de la guerra se me pasó renovarlo, así que salí del consulado con una cara de funeral, que este ingeniero captó perfectamente. Y cuando salió el con su visado consular, me preguntó que me pasaba, se lo expliqué y le dije que tenía que irme del país a como diera lugar, y me preguntó qué dinero llevaba, le dije que mil dólares, entonces me pidió mi pasaporte y quinientos dólares, y entró de nuevo al consulado boliviano, y al rato salió con un certificado diplomático especial, expedido a nombre de mi persona como ciudadano argentino (era español y solo residente en Argentina), y con el visado correspondiente para entrar en Bolivia… 167
  • 168. Río Bermejo similar al Pilcomayo que tuve que cruzar en la frontera con Bolivia en Yacuiba. ¡Qué experiencia tan inefable la que viví cuando cruzaba el largo puente que cruza el río Pilcomayo! Llevaba las dos maletas, que llenas de agua y con la ropa mojada pesaban como plomo, y quería correr, pero me obligaba a caminar muy, muy despacio, porque no quería llamar la atención de la Gendarmería Argentina, ni de los de inteligencia de paisano, que también estaban en la frontera, y aunque las maletas pesaban tanto, a mí me parecía que me llevaban flotando sin peso alguno, los ángeles del Cielo, y creía inocentemente que ese era “el puente de la liberación”, lo que no sabía todavía entonces, era el Vía Crucis que me tocaría vivir durante un año más, hasta terminar finalmente en España. 168
  • 169. Focker que me llevó a Santa Cruz de la Sierra, despegando desde Yacuiba. Este Ingeniero, cuyo nombre no recuerdo, y que seguramente estará muerto, porque era ya entonces un hombre mayor, todavía me hizo otro gran favor, me dijo que no me fuera por tierra a Santa Cruz, que el ejército boliviano o los cuatreros me darían una paliza, y que me dejarían medio muerto, y que terminaría de nuevo en Argentina, así que me fui con él, en el vuelo del Focker que unía Yacuiba y Santa Cruz de la Sierra. 169
  • 170. Vista aérea volando ya en el Focker, de la muy pequeña población de Yacuiba, tomada por mí, recién despegados del aeropuerto. No recuerdo demasiado de mis primeros tiempos en Santa Cruz, donde llegué a vivir casi un año, me alojé en un hostal u hotel económico, y fui a ver al Cónsul español, a pedirle asilo diplomático, y a que renovara mi pasaporte, pero este hombre con una fingida sonrisa, guardo el pasaporte en el cajón de su escritorio, y nunca movió un dedo, ni hizo absolutamente nada por mi persona, porque él era de ideología ultra conservadora, y me consideró un terrorista de izquierda. 170
  • 171. Mientras que tuve dinero me lo pasé muy bien, haciendo “amistades femeninas”, ya que las cruceñas no solo son las mujeres más lindas de toda Latinoamérica, sino también del mundo entero… Pero la verdad que no me dediqué tanto a la “joda”, sino que me puse a buscar trabajo, pero como tenía el pasaporte caducado no pude conseguir ningún trabajo legal. Y después aprendí, y me tocó vivirlo además en carne propia, que la muy dura realidad del emigrante sin papeles, es trabajar en los peores trabajos de la economía sumergida, y con la mayor precariedad, y las mayores injusticias, tal y como le ha pasado, y les pasa, a los “espaldas mojadas” en EEUU, y los “sudacas” en España. Existe la libre circulación de capitales y de mercancías en el mundo entero, pero está completamente restringida la libre circulación de personas, en un total contrasentido a la filosofía capitalista de libre circulación de mercancías y capitales, ya que el “capital intelectual”, que somos las personas, debería de circular también libremente. Un día estaba haciendo cola ante una cabina de teléfono, para llamar por un trabajo, al lado del Hotel donde me alojaba, que eran de esas cabinas cerradas, no como las que hay ahora, en las que no hay privacidad ninguna, ya que sólo está el teléfono, y no hay cabina ninguna. 171
  • 172. Como quiera que la mujer que estaba dentro de la cabina tardaba demasiado, y habíamos ya media docena de personas en la cola, y estaba aburrido, miré a la chica que había delante de mí en la cola, y como me pareció “linda” (muy bella), entablé una conversación, que inicié con el motivo de la prolongada espera, y como ella me correspondió, iniciamos un animado diálogo, del que pude sacar donde vivía, que era en una pensión a la vuelta del Hotel donde yo me hospedaba, ya que la cabina de teléfono estaba en su misma acera (vereda). Vince a la derecha, cuando la conocí en el año 1982, y yo a la izquierda. 172
  • 173. Empecé a cortejarla, y como la señora “Toti”, la dueña de la pensión, era un “sargento de guardia”, peor que mi segunda ex-suegra Teresa, que no me dejaba verla, le envié un día el ramo más precioso y grande de Orquídeas que pude conseguir, con eso doña Toti me consideró ya un pretendiente serio, y pude ir a visitarla y recogerla en la pensión, saliendo con ella cuando su trabajo de modista le dejaba tiempo. Y al final me enamoré rápida y locamente, como siempre me ha pasado en toda mi vida entera, y como me moriré haciéndolo, pues nunca dejaré de creer en el amor, no ya en el amor sexual, hablo del amor romántico, y de la amistad, y de la compañía. Yo en aquellos días, me sentía tan solo y abandonado, que Vince, así se llamaba, fue el bálsamo que alivió y curó todas mis heridas del alma, pues me dio la escucha de mis penas, y la tranquilidad que yo necesitaba para restañar mis heridas. Yo siempre la iba a buscar al mediodía a la salida para comer de su trabajo, y comíamos juntos, lo mismo hacíamos a la noche, y a la hora del desayuno. Esa fue una de las épocas que más feliz fui en toda mi vida, nunca desde que se habían regresado mis padres a España, hacía ya varios años atrás, y nos habíamos quedados solos mi hermano Juan Carlos y yo, había vuelto a sentirme tan bien. 173
  • 174. Y un día que iba en el colectivo (autobús), pensé en compartir toda mi vida entera con ella, pero me preocupaba que ella fuera bastante más mayor que yo, y pensé que qué pasaría cuando ella se hiciera vieja, y yo fuera joven todavía, pero la única respuesta que pude darme, fue que sólo lo sabría viviéndolo. Y siempre pienso, y pensaré, y me moriré pensando así, que hice y que obré con sabiduría, que no fue solo una locura de juventud, y que no me torció la vida, como pensaron y calificaron muchos de mis amigos y familiares más íntimos y cercanos, desde un futuro brillante como un profesional muy inteligente, a un esforzado y duro trabajador y padre de familia, que tuvo que olvidarse de todas las ilusiones e ideales de la juventud, y dedicarse a trabajar duramente para poder mantener y sacar adelante a una familia, tal y como también hicieron todos mis antepasados. Y eso le da una dimensión moral y ética a toda mi vida entera, que va muchísimo más allá del éxito mundano y pasajero, normalmente llamado dinero, bienes y poder, por el que solemos medir la felicidad y el triunfo en la vida de las personas: ¡El verdadero triunfo es apostar por el amor!... 174
  • 175. Y ese fue el muy duro camino que escogí y elegí para mi vida, y no me arrepiento, ni me arrepentiré nunca de ello, porque me construí, y en medio de él, a mí mismo, y todo lo material es perecedero, fungible y pasajero, pero yo siempre me tendré a mí mismo, y eso es lo que me sostiene en todas las tormentas y huracanes que me trae la vida, y lo que me lleva adelante, inclusive a pesar del golpe más duro de toda mi vida, el durísimo golpe de haberme quedado sin mis tres hijos, y de haberme quedado sin poder criar a mi tercer hijo más pequeño, y de pensar todos los días en que Daniel necesita de un padre, y que no lo tiene, y seguramente no lo tendrá ya nunca más… Y le propuse matrimonio, a Vince: ¡con apenas veintitrés años y quince días que recién nos conocíamos! Ella me dijo que no al principio, pero como estaba también verdaderamente enamorada de mí, finalmente aceptó. Cuando fuimos al juzgado, no me podía casar porque no tenía el pasaporte vigente y actualizado, pero me gasté el último dinero que me quedaba en comprar a las “autoridades”, y me fui a casar en un pueblito muy pequeño cercano a Santa Cruz de la Sierra, que se llamaba Warnes. Y luego lo celebramos comiendo pollo asado con mi adorada cuñada Susy (y su Marido Richard), que hizo de testigo, y que en paz descanse, y que Dios la tenga en la Gloria, porque la pobrecita se nos murió ya hace muchos años, de un cáncer, y sufriendo terriblemente, y dejando a hijos pequeños, mis sobrinos, que hoy día ya son adultos. 175
  • 176. Mientras que no hubo que buscar trabajo fuimos felices, ella me enseñó a ser un hombre muy limpio, porque yo era muy vago hasta para afeitarme y ducharme, pero nunca he olvidado desde entonces, que a toda mujer le gusta que su “hombre” sea muy limpio, y adoro también desde entonces, la limpieza y la higiene en todos los sentidos. Adjunto a continuación una poesía que refleja perfectamente lo que ella me hizo vivir en ese momento: Vince 176
  • 177. ¡Tú eres el lucero del alba!... Y al fin duermes, rodeada por mis brazos, que apartan la sombra sombría, para que tú descanses, en la espuma de mis sueños. La tarde fue, la noche deslizo sigilosa, y tu mano volvió de su vuelo volando sobre mis ojos devorados por las sombras. Corazón mío, manejando mis letras, las letras extraviadas que buscaban tu boca, tu boca, tu pie, 177
  • 178. tu luz, tus penas, fueron la vida, los dones, que recibe el agua de los bosques que por tu voz, por tu voz es conducida. Y mi alma dará un golpe al viento, y un signo tuyo busco en todas las otras, en el ondulante río de mujeres. Mire, pero ninguna llevaba tu latido, tu luz, la greda oscura que trajiste del bosque, ninguna tuvo lo que tú llevas ¡Mujer exquisita! ¡Tú eres el lucero del alba!... 178
  • 179. 179
  • 180. Capítulo Quinto La vuelta a la dura realidad de la vida, y mis vericuetos para sobrevivir… 180
  • 181. La felicidad, como bien decía mi bisabuela y tatarabuela tuya Daniel, es bien pasajera en esta vida, y dura bien poco… De alguna aventura que tuve anteriormente a casarme, y no fueron muchas, como en aquella época no existían los preservativos como ahora, me había enfermado de una gonorrea, y cuando nos dio la cara, en plena luna de miel, se transformó en luna de hiel. Pienso que ella fue demasiado buena conmigo, para perdonármelo. El problema fue que con lo que ganaba ella, apenas nos alcanzaba para comer los dos, y al no tener ni conseguir yo trabajo, no podíamos curarnos. 181
  • 182. Al final, después de dos semanas en esas condiciones, en la que la infección me había avanzado ya tanto, que mi órgano masculino era ya sólo un saco de pus, fui y empeñé un reloj al que ella le tenía mucho cariño, y nos pudimos inyectar la mitad del tratamiento completo de los antibióticos, y eso fue suficiente para curarnos, y demasiado fue que yo no me quedase estéril del grado tan grave y avanzado de la infección que llegué a tener. La verdad, cómo son las mujeres, y las personas, me llegó a perdonar que le contagiara una enfermedad venérea: ¡pero nunca me pudo perdonar que le empeñara su precioso reloj! Pero la vida es tan resistente, que ya había formándose dentro de ella una nueva vida, quien hoy día es mi hijo mayor, Sergio David, pero ni ella ni yo lo sabíamos, y yo no lo supe hasta muchos meses más después… Conseguí trabajo en negro finalmente, de chofer de taxi (tachero), y relativamente iba todo bien, trabajaba muchas horas, todo el día entero, y me sentía muy feliz en aquella vida, donde no tenía la pesada imposición de las estrictas normas sociales de Salta, ya que la sociedad cruceña es una de las sociedades más abiertas del mundo, mientras que la sociedad (¿suciedad?) salteña, es de las más cerradas e hipócritas del mundo entero, y no ha cambiado ni en un ápice en mis veintiocho años de ausencia, ¡y no creo que cambie nunca! 182
  • 183. Con Don Manuel López y el Lolo, y su hija Lolita en mis brazos, cuando estudiaba en la secundaria. La guerra de las Malvinas había acabado ya, pero yo me encontraba tan bien en Santa Cruz de la Sierra, que no tenía ninguna gana de volver a la Argentina, además de que todavía seguía gobernando la dictadura militar, que me perseguía, aunque yo no sabía que estaba dando sus últimos coletazos de agonía. 183
  • 184. Los problemas de verdad empezaron cuando en una noche oscura, en que yo estaba de guardia con el taxi, pasé muy rápido por encima de una oscura y no señalizada zanja, de medio metro de ancho y muy honda. Del impacto reventé a la vez los cuatro neumáticos, y fue bastante bien poco para todo lo que podía haber pasado. Cuando fui a ver a la dueña de los taxis, ella me exigió que le pagara el arreglo, o que me mandaría a la cárcel, ya que ella no pagaba ningún seguro, y me hizo totalmente responsable del daño. Ir a la cárcel significaba en aquel entonces que me dieran una paliza, dejándome medio muerto, por ser un argentino fugado de la guerra, y que me devolvieran a la Argentina, tal y como ya le había pasado a otros, así que tuve que volver a esconderme por segunda vez, y lo único que se me ocurrió fue pedir ayuda a mis otros amigos españoles, los López, que también como otros muchos españoles tenían panadería en Salta. 184
  • 185. Recién graduado del San Alfonso el día 12-12-1979 en la puerta de la Panadería de los López, con Don Manuel López y su hija Lolita. 185
  • 186. Con Blanca de López, en la puerta de la panadería, cuando estaba de Gerente, y se aprecia al fondo la camioneta de reparto del pan. Cuando hablé con ellos me dijeron que a mi padre le había dado un infarto muy severo, y que estaba muy grave en terapia intensiva (cuidados intensivos), y que mi hermano Juan Carlos, estaba viajando en cuarenta y ocho horas a España. Me enviaron dinero a través de mi primo Pablito Postiglioni, radioaficionado de toda la vida, y que estaba casado con mi prima Loly, María Dolores García Torregrosa; el dinero me lo dio un radioaficionado de Santa Cruz de la Sierra, amigo y colega de Pablito, para que me diera tiempo de ir a ver a mi hermano, antes de que se fuera a España, y salir también rápidamente de Bolivia, donde ya me estaba buscando también la policía, por la denuncia de la dueña de los taxis. 186
  • 187. Juan Carlos de militar, con Lolita y su padre, Manuel López, a la puerta de la Panificadora “Granada” en Salta. 187
  • 188. Anverso de la hoja número 1 de la carta, que mi hermano Juan Carlos escribe a mis padres, el 27 de mayo de 1982, en plena guerra de las Malvinas. 188
  • 189. Reverso de la hoja número 1 de la carta, que mi hermano Juan Carlos escribe a mis padres, el 27 de mayo de 1982, en plena guerra de las Malvinas. 189
  • 190. Anverso de la hoja número 2 de la carta, que mi hermano Juan Carlos escribe a mis padres, el 27 de mayo de 1982, en plena guerra de las Malvinas. 190
  • 191. Reverso de la hoja número 2 de la carta, que mi hermano Juan Carlos escribe a mis padres, el 27 de mayo de 1982, en plena guerra de las Malvinas. 191
  • 192. Mi hermano Juan Carlos escribe en la segunda y tercera carillas de la carta (o sea las dos del medio), a mis padres del 27 de mayo de 1982, en plena guerra de las Malvinas, ¡el siguiente texto que mis padres subrayaron en rojo por muy importante!: “Si además de Gran Bretaña, ingresara en el conflicto bélico Chile, que lo haría en contra nuestra, cosa que yo personalmente creo, y también todos los militares argentinos, tendría que ir al frente de batalla… Si tuviera que ir al frente, lo haría sin el más mínimo temor; al contrario, estaría orgulloso de poder hacerlo. Ya que considero que la muerte, es la mayor suerte que podemos tener en este mundo. Quizás les parezca que soy un poco duro en mi apreciación, pero ello se debe a que siempre he sido una persona práctica. Y por lo tanto el día de mi muerte tiene que ser un día de alegría. Yo sinceramente lo lamentarían por los que quedan, ya que son ellos, quienes han de continuar sufriendo…” En la página siguiente, mi hermano, que habiendo prestado ya el servicio militar, y habiendo pasado a la reserva, fue llamado nuevamente a incorporarse a las filas, para ir al frente de batalla. 192
  • 193. Juan Carlos, cuando fue llamado a la Guerra… 193
  • 194. Y así, mientras yo corría como los conejos y las liebres por salvar mi vida, mi hermano Juan Carlos estaba en el Ejército, para ir al frente de batalla, en la Guerra de las Malvinas. Todo ello fue la gota, que le colmó el vaso ya casi lleno y a rebosar, de la delicada salud de mi padre, y sumado, y además, a los graves problemas económicos, y de las muy duras circunstancias, de la emigración, repatriación, y el retorno a España, después de haberse arruinado en Argentina, combinado con todos los años que llevábamos de tan dura separación familiar, ya que mi hermano y yo estábamos solos en la Argentina, desde la adolescencia, mientras que mis padres, y nuestra hermana María, se habían repatriado a España. Decía que todo ello fue lo que le quebró la salud, y la vida, a mi padre, de lo culpable que se sintió de habernos dejados solos y abandonados, a nuestra propia suerte: ¡aunque eso no fue así realmente!, ni fue cierto. Pero lo importante es, que así fue como él lo vivió en su interior, por su exceso de celo, responsabilidad y amor paternal, y ello le costó la vida, cuando más falta nos hacía a todos los hijos, y a mí en particular, porque la vida después de su muerte, se me presentó en toda su dureza y crudeza, y no ha dejado de ser así, hasta inclusive en el momento presente, y seguramente continuará así hasta el día en que me muera... Y por eso yo tampoco quiero que me cueste la vida, el saber, que he dejado a mis tres hijos, y abandonados a su propia suerte, pues todavía me necesitan y mucho… 194
  • 195. Las instrucciones de mi hermana María a Juan Carlos, para su repatriación después de la guerra de las Malvinas. Primera carilla u hoja del anverso. 195
  • 196. Las instrucciones de mi hermana María a Juan Carlos, para su repatriación después de la guerra de las Malvinas. Segunda Carilla u hoja del reverso. 196
  • 197. Dice así en la primera hoja (con letra azul es letra de mi hermana María y con la letra roja es letra de mi padre): Juan Carlos: SUPONEMOS TENDRAS YA EL TELEX DE CONFIRMACIÓN DEL VUELO. Salida de Salta: 1 de septiembre, miércoles, vuelo: 593 de Aerolíneas Argentinas, horas 12:15 de la mañana. Llegada a Buenos Aires al Aeroparque horas 15:45, de allí en un taxi a Ezeiza. En el mostrador ADEW4V (con letra de mi padre “Allí esta la compañía EASTERN) te darán el pasaje de Buenos Aires a Santiago de Chile, con letra de mi padre “pídelo tú”. Vuelo n°010 que sale 19:10 horas llegando a Santiago de Chile a las 20:05. A la salida de la aduana te esperarán los de SPANTAX que son los del vuelo charter. Diles que por favor te facturen el equipaje. Ellos te entregarán el boleto de Santiago a Madrid. Ahí tenés que pasar la noche porque el vuelo 988 (con letra de mi padre “Charter”) sale a las 8 de la mañana del día 2 de septiembre. Ha de estar en la sala de embarque a las 06:30 Si perdieras ese vuelo, con letra de mi padre “MUY IMPORTANTE”, como es charter, perderíamos el boleto, plata y todo, y tendrías que volver a Salta (¡¡Así que atento!!). Con letra de mi padre “Duermes en el aeropuerto” La llegada: a Madrid es a las 4 de la madrugada del 3 de septiembre hora española. 197
  • 198. Dice así en la segunda hoja (con letra azul es letra de mi hermana María): Tan pronto llegues llamas al Tío Pepe TEL 951-221475, donde estará Maru (mi hermana María) esperando la llamada. En el mostrador de Iberia (en el aeropuerto de Barajas en Madrid) te presentas y pides el boleto a tu nombre para Almería, que ya está reservado y pagado. La Salida: es a las 07:45 de la mañana y llega a las 08:50 ALMERIA, donde estaremos todos esperando. Si tienes dudas, sobre el trayecto, preguntas siempre en información para que no tengas problemas, y esté todo claro. Pregunta en el vuelo de Buenos Aires/Santiago si alguno viaja en el charter de SPANTAX (con letra de mi padre “a Madrid”), ¡y así llegas SEGURO! Y a tiempo. Con letra de mi padre: “y vas acompañado por otros” LA AGENCIA FORTUNA DE CANARIAS ES LA QUE ORGANIZA EL CHARTER DESDE SANTIAGO DE CHILE. 198
  • 199. Y así yo, apenas recién casado y muy enamorado, y apenas paladeadas las mieles de la felicidad, tuve que dejar a mi amor, con la incertidumbre de si sería para siempre, o de si ella me volvería a ver alguna otra vez. Y con el dinero pagué casi justo nuevamente, el vuelo en el Focker de Santa Cruz de la Sierra a Yacuiba, y cuando llegué a la tarde, sólo me pude comprar un bocadillo (sanguche) con lo que me sobró, y empecé a caminar a pie los casi 500 Km., que me quedaban todavía hasta Salta, y mientras que hacía dedo (autostop), en la casi total oscuridad, pensaba en la mujer que dejaba, y de donde no quería alejarme, y en el incierto destino y futuro que me esperaba en mi destino, donde todavía me estaban buscando… 199
  • 200. Volando en el Focker de regreso a Salta, sobre las muy altas montañas de los Andes de Bolivia 200
  • 201. 201
  • 202. Capítulo Sexto La suerte afortunada del destino... 202
  • 203. Cuando venía volando en el Focker desde Santa Cruz de la Sierra, le pedí a la azafata visitar la cabina de los pilotos, ya que siempre me gustaron y me gustarán los aviones, y desde que estudié la Licenciatura en Física, como es la materia que siempre suspenden casi todos los pilotos, y por ello, cada vez que lo he dicho, me han hecho pasar casi automáticamente a la cabina de mando, ya que ellos saben muy bien que ante cualquier eventualidad desconocida que pudiera surgir, es tan bueno o mejor que un ingeniero aeronáutico, es poder contar con la ayuda de un físico, no solo porque somos los que sabemos por qué vuelan los aviones, sino y más importante aún, porque nos enseñaron a pensar en la carrera, y a resolver situaciones nuevas e inesperadas, y ésa es en realidad la diferencia entre un investigador científico y un ingeniero aeronáutico, que sólo aplica los principios físicos. 203
  • 204. Realizando con el Focker el descenso final, y la muy peligrosísima aproximación final, para aterrizar en el aeropuerto de Yacuiba. Desde el once de septiembre con lo de las Torres Gemelas de Nueva York, el acceso a la cabina es mucho más estricto, pero aún así todavía me hacen entrar y aterrizar o despegar dentro de la cabina, aunque está terminantemente prohibido por las normas de seguridad, y las medidas antiterroristas. 204
  • 205. Esa tarde cuando aterrizábamos, y Bolivia tiene de los mejores pilotos del mundo, por su geografía tan intrincada de las altas montañas de los Andes, y las deficientes carreteras y rutas que mal comunican el país. Decía cuando aterrizábamos, gobernaba el avión un copiloto recién graduado de la escuela de Aviación Civil, y nos pilló de repente un fuertísimo viento cruzado y racheado, que nos tiró literalmente contra la torre de control, el capitán reaccionó rápidamente y con premura, ante la sorpresa y el susto del copiloto que no atinó a reaccionar, y el Capitán tomó los mandos acelerando a fondo los dos turbohélices del Focker, que vibraban tanto, que parecía que el avión se iba a estrellar sin remedio contra la torre de control, adonde nos había llevado el viento, que la salvamos justo por encima, y por los pelos; me hizo acordar a la película del avión que se estrelló en los Andes, pero a diferencia de aquellos, pudimos aterrizar sanos y salvos… Cuando el Capitán paró el avión, sano y salvo en tierra, la palabra más suave que le dijo al copiloto fue maldecir a su madre: ¡Todo el pasaje estaba atónito escuchando las maldiciones del Capitán como si fuera un vulgar patotero! Cuando esa tarde oscureció, y yo caminaba cabizbajo y derrotado hacia Salta, pensando que ya no llegaría antes de las doce de la mañana, la hora en que salía el avión de mi hermano para España, se paró de repente un Chrysler americano de los grandes, y el conductor me preguntó al bajar la ventanilla automática que adónde iba, a lo que yo le dije que para Salta, y me dijo entonces que ellos también iban para Salta, que subiera. 205
  • 206. Y así lo hice, pero al cabo de un rato, ya no podía aguantarme más, y le pregunte al hombre, que viajaba con su joven mujer y dos preciosas hijas adolescentes, que porqué me había recogido con el peligro que eso suponía para él, y para toda su familia, si yo hubiera sido un violador, y me contestó: ¡que iban en la primera clase pegada a la cabina de los pilotos del avión en que casi nos estrellamos todos y que me habían reconocido de allí! Al poco el hombre me dijo que si sabía conducir y si conocía bien el camino a Salta, a lo que yo le dije que tenía todos los carnes, inclusive de camiones y autobuses, y que era Salteño, y así llegué conduciendo yo a Salta antes de las doce de la mañana. Y no sabía que esa iba a ser mi última entrada por el Portezuelo, hasta veintiocho años después, en que lo volví a hacer en autobús nuevamente por el Portezuelo, de la muy bellísima vista de la ciudad de Salta, emigrando nuevamente desde España. 206
  • 207. La muy hermosa vista desde la entrada a la muy bellísima ciudad de Salta. En el aeropuerto “Miguel Martín de Güemes” vi por última vez a mi hermano, quien se despidió y se subió al avión, sin decirme ni una sola palabra, ni contarme nada de lo que pasaba en España. Me encontré con que no tenía casa, que mi hermano la había alquilado, y que los valiosos muebles del chalet de Tres Cerritos, estaban en un garaje, y a los cuales tuve que malvender para poder comer. 207
  • 208. Aeropuerto de Salta, situado a 1.200 metros de altura. Y entonces mi cuerpo no lo aguantó más, y me enfermé gravemente, con unas diarreas que me duraron semanas, hasta que Blanca tuvo el acierto, después de que los médicos no supieran que hacer, y estando ya al borde de la muerte, de darme té de boldo, o de poleo de menta y tila, y sólo con eso se me quitaron las diarreas, y me curé, porque todo eran mis nervios ya deshechos. 208
  • 209. En la Ford antigua terminando los preparativos del viaje, antes de salir de Argentina esa noche, en que la que fui como chofer de los López a Paraguay. En la foto estoy con Manuel López, su hijo Lolo y su hija Lolita… El estar enfermo varios meses en la casa de Blanca, y no pasearme públicamente por Salta, me volvió a salvar la vida nuevamente, porque si me hubieran pillado, no estaría escribiendo hoy en día estas letras, ni tú estarías leyéndolas en este momento. 209
  • 210. Cuando mejoré, los López habían vendido la panadería, y se iban a establecer en Asunción del Paraguay, que era mi destino inicial, así que me fui con ellos. En Asunción encontré trabajo y alojamiento, y busqué trabajo de modista para Vince, y le escribí una carta con todo ello, para que dejara Santa Cruz de la Sierra, y se viniera conmigo a Asunción del Paraguay, pero estando en esas, cuál no fue mi sorpresa cuando recibí una llamada desde España, de mis padres, los cuales estaban ya enterados de toda mi situación, y me dijeron que ya habían hablado con mi señora, y que ella estaba dispuesta a venirse conmigo a España. 210
  • 211. Los datos míos de Paraguay, que mi padre garrapateó en un papel, recién salido del hospital por el infarto, para llamarme y repatriarme, cuando se enteró de que yo estaba perseguido de muerte. 211
  • 212. Dice así (con letra azul es letra de mi madre y con la letra roja es letra de mi padre): España 13 a 14 Paraguay de 8 a 9 (es la diferencia de horas para llamar desde España a Paraguay) Llamamos mañana por la mañana. Teléfono Paquito (así me llamaban mis padres) Paraguay 290730 y 661107 Hora Asunción del Paraguay C/Juana Carrillo esquina Sacramento C/Andrade 1176 esquina Malutil A nombre en Asunción (Paraguay) Sr., Joaquín Velázquez (el nombre del compatriota donde nos hospedábamos) En la página siguiente, los datos de su nuera, que mi padre garrapateó en un papel para llamarla por primera vez, recién salido del hospital por el infarto. Primera carilla u hoja del anverso. 212
  • 213. 213
  • 214. Dice así (con letra de mi padre en la primera hoja): Vince Soria Dorado C/Buenos Aires 469 669_892 Santa Cruz de la Sierra Bolivia Teléfono casa 23898 fijo Trabajo 33803 Lugar Trabajo 33.003 (y hay una flecha hacia abajo que aclara en número garrapateado y tachado) 33003 ¿Que hora son? (letra de mi madre) Llamar al 919 Internacional 221 214
  • 215. 215
  • 216. En la página anterior, los datos de su nuera, que mi padre garrapateó en un papel para llamarla por primera vez, recién salido del hospital por el infarto. Segunda carilla u hoja del reverso. Dice así (con letra de mi madre en la segunda hoja): ¿Que hora es ahí en este momento? (letra de mi madre) Manda legalizar (mi padre la corrige con letra roja por “autenticar”) el certificado de estudios de la Universidad en el que expliquen los estudios cursados en ella. Legalizar (mi padre la corrige con letra roja por “autenticar”) también el título de Perito Mercantil. Tiene que (con letra roja de mi padre "decírselo a” y con letra azul de mi padre “enviárselas a Rino para que el te haga la tramitación) ir primero al Ministerio y después al Consulado Español. Con letra roja de mi padre “Ya que”, sigue mi madre: Rino está gestionando el de Juan Carlos (y con letra roja de mi padre “y sabe como hacerlo”) Vince que haga lo mismo, su título de Bachiller que lo legalice (mi padre la corrige con letra roja por “autentique”) tiene que hacer lo mismo que tú, (con letra roja de mi padre “pero ahí en Bolivia”). Arregla en el Consulado Español” que en Bolivia habrá ahí en Santa Cruz lo del Servicio Militar, que te lo pueden arreglar. Si hay algún problema nos lo dices. El número de vuestra casa es el 469. 216
  • 217. Ellos se habían enterado, porque en Salta al único amigo que vi era Rino Toigo, que estaba a la sazón puesto de administrador inmobiliario del Chalet de mis padres por mi hermano, y al que le pareció muy mal que malvendiera todos los valiosos muebles, pero no comprendió en ese momento que era para poder sobrevivir, porque no tenía ni para comer. Cuando hablé con Rino, me preguntó que qué había hecho en Santa Cruz en todos estos meses, a lo que le dije que me había casado, él pensó que todo era mentira, pero con picardía me preguntó si tenía alguna prueba de ello, a lo que le mostré y le di a leer la única carta que me escribió Vince, mientras estuve fuera de Bolivia, donde no me decía que ella ya sabía que iba a ser padre, ya que me lo ocultó hasta que volví de nuevo a por ella en Santa Cruz, y estaban su nombre, dirección y teléfonos del trabajo y de casa, al completos. Rino lo memorizó todo, y le escribió una carta a mi padre, recién salido del hospital, contándole todo, tanto de lo que era desaparecido y perseguido, y que me buscaban para matarme, como de que me había casado, dándoles todas las señas completas de su nueva nuera, y ellos la llamaron, y le dijeron que eran sus suegros, que sabían de que estaba perseguido de muerte, y que en España tendría trabajo y podría continuar con mis estudios, y le preguntaron si ella querría venirse conmigo, a lo que dijo que sí. Yo desconfiaba de que ella quisiera dejarse su país y toda su vida por el amor a un hombre, pero me fui a la embajada española en Asunción a intentar renovar una vez más mi pasaporte, pero me dijeron que sólo me lo podían renovar en Córdoba, en Argentina, que era donde estaba expedido el pasaporte. 217
  • 218. Mi amigo Sergio, prestando servicio en la Fuerza Aérea Argentina, en plena Guerra de las Malvinas. 218
  • 219. Así que me monté en un autobús, y estuve tres días enteros viajando por toda Argentina, y en el Consulado General de España en Córdoba me renovaron el pasaporte, que fue sólo ponerle un sello. De allí viajé a Yacuiba, y cuando hice trasbordo del colectivo en Salta, en ese tiempo de espera de varias horas llamé a uno de mis amigos íntimos, Sergio, que es además quien me ha dado alojamiento gratuito en su casa, mientras he retornado de emigrante y extranjero en mi propia tierra, y mientras que escribo estas letras. Luego me monté en el autobús a Yacuiba, y me fui de Salta, no para siempre, pero sí por mucho tiempo: ¡Tardé más de catorce años en volver por primera vez! Y luego regresé por segunda vez de nuevo, hace ya tres años, mi empresa ya iba tan mal en España, y la gravísima crisis se avizoraba en el horizonte mundial, y quise establecerme de nuevo, con un modesto capital, pero los hijos que tenía allí, el amor por Mercedes, mi segunda mujer, y el cobrar las deudas que tenía, me hicieron volver, y al final, perdí todo mi capital, no cobré las deudas, que se hicieron incobrables para siempre, perdí la mujer que se fue con un novio, y terminé perdiendo lo que más quería en el mundo, que son mis tres hijos, y a mi pequeño, que se quedó sin un padre que lo criara… En la página siguiente, la Carta-Documento que mi padre redactó y firmó, de su puño y letra, para la repatriación de los López, muchos años después de la mía... 219
  • 220. 220
  • 221. Manuel y Blanca López, recién retornados a España y como emigrantes retornados, haciendo el camino a la inversa, del que hicieron muchos años antes emigrando a la Argentina… Están con mi madre en la lujosa Marbella, en el último viaje que pudo hacer, antes de quedarse en cama tetrapléjica, durante toda una década que le quedó de muy terribles sufrimientos y en su pleno conocimiento, antes de finalmente poder morir, y descansar para siempre… 221
  • 222. Con Lolo, el hijo de Manuel López y Blanca, en Marbella, muchos años después de que se repatriaran… 222
  • 223. Manuel López y yo, en Marbella, después de divorciarse de Blanca, muchos años después de que se ambos se repatriaran… 223
  • 224. Blanca en su Peluquería de Torremolinos cortando a Rubén. 224
  • 225. Blanca en su Peluquería de Torremolinos cortando a Sergio. 225
  • 226. Blanca en su boda, con un millonario de Marbella… 226
  • 227. Blanca muy feliz en su boda… Blanca no solo me mitigó el hambre que pasé en Argentina, cuando me quedé solo con mi hermano tantos años, me enseñó y me dio con su propio ejemplo y con sus propias palabras, la lección más importante de toda mi vida: ¡Me enseñó que para el amor no hay edad ni hay condición ninguna!… 227
  • 228. Blanca radiante de felicidad en el día de su boda… Y por eso nunca jamás, nunca jamás dejaré de buscar a mi musa inspiradora, no me importa la edad que yo tenga, y así me hiciera viejo, y no me importa la edad que ella tenga, y así fuera ella una jovencita… Su felicidad es la mía, porque aunque mi madre está en el Cielo, sin embargo, ella es mi madre en la Tierra, y cuando me ví en la tremenda oscuridad de perder a mi hijo pequeño, y también a mis hijos mayores, ella me dio esperanza… 228
  • 229. La suerte maravillosa del destino, de los hados, y del amor… Ella me dijo que la vida me volvería a sonreir… Y que mis hijos volverían a sonreir.. Y que yo volvería a sonreir… Y aunque todavía se me caen las lágrimas por mis mejillas, y mientras que escribo estas letras, todavía quiero creer, quiero seguir creyendo en sus palabras de aliento y esperanza, y quiero creer que terminaré esta mi odisea, este mi viaje por la vida, este mi paso por la vida, que lo terminaré, y mejor, que la tragedia griega de Homero… 229
  • 230. ¡Gracias Blanquita por tu eterno amor porque con él me salvaste la vida! Te dedico muy especialmente estas humildes letras, a ti, a ti también, no ya sólo por la pérdida de tu hijita, nuestra y muy bien amada Lolita, te lo dedico también: ¡Por darme una lección de vida tan grande enseñándome nuevamente a amar! ¡Gracias Blanquita por darme fuerzas y valor para continuar! ¡Te estaré siempre eternamente agradecido!... 230
  • 231. 231
  • 232. Capítulo Séptimo Desde Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, a Murcia en España… 232
  • 233. Cuando esa noche llegué a Yacuiba, y me monté en el tren, que me llevaría por última vez en catorce años, a Santa Cruz de la Sierra, yo no imaginaba que los militares con fusiles en mano y armados hasta los dientes, recorrieron casi todos mis parientes y amigos, casa por casa, buscándome, aunque por supuesto, no me encontraron, porque buscaban en los lugares equivocados, porque el Servicio de Inteligencia los tenía vigilados a todos ellos, y cuando siguiendo a Sergio Soto, me vieron en la Terminal de Ómnibus (Autobuses) con él, al perderme luego el rastro, pensaron que había estado todo el tiempo escondido en Salta, y pusieron la ciudad entera patas arriba, pero yo no aparecí nunca más, hasta catorce años después, y también tres años atrás nuevamente, y recién ahora mismo. 233
  • 234. Volando, en el Lloyd Aéreo Boliviano, a Bolivia, en mi primer viaje de regreso a América, 14 años después de haberme ido huyendo de la muerte, y momentos antes de iniciar el descenso para aterrizar en la Paz, en el aeropuerto más alto del mundo, a 5.000 metros de altura, y que se apunara muy gravemente Rubén, con el mal de altura, entrando en instantes en un grave coma… Por eso, cuando mis amigos, cumpas, y familiares, salteños todos, me dicen que no hable mal de Salta, que no diga la verdad de lo que Salta es, y que nadie se atreve a decir, pero que se habla en voz baja en todos los corrillos, yo sigo en cambio, impertérrito, impasible, hierático, porque ya que no me pudieron comprar mi voluntad por el precio de mi vida, y casi a tiros: ¿Por qué 28 años después podrían comprármela por el precio de mi miseria? 234
  • 235. Sergio y Rubén antes de aterrizar en La Paz, en el aeropuerto más alto del mundo, a 5.000 metros de altura, en Bolivia… Mi padre me enseñó, y desde muy pequeño, que se pierde la vida antes que la dignidad, y que no hay que tirar nunca la toalla, y no hay que dejar de seguir peleándola y remándola, y ahora, con 50 años después de vivir con esos valores: ¿Por qué voy a cambiar? ¿Porque Salta sea la cuna de la “maldad por deporte”?. NO, no voy a cambiar, y aunque he sufrido también la maldad en el primer mundo, allí en cambio no se hace “por deporte”, sino con un fin y un sentido práctico, como el dinero, el poder, la ambición, la riqueza; aquí en cambio, en Salta, es la maldad, sólo y exclusivamente por el supremo placer de practicarla como un deporte… 235
  • 236. Rubén muy grave, con tratamiento de oxígeno puro y de suma urgencia por el coma, y recién aterrizados en la Paz… 236
  • 237. Rubén y Sergio en la ambulancia, recién dado de alta del Servicio Sanitario de Urgencias del Aeropuerto, y camino del la Clínica especializada en mal de altura, en la Paz. Bueno, por donde íbamos, ah, ya, estaba viajando en el Tren desde Yacuiba a Santa Cruz de la Sierra. ¡Qué asientos de madera más duros que tenía el tren! ¡Nunca me ha vuelto a doler el culo tanto como en esas 24 horas! Pero cuando llegué: ¡Allí estaba mi amor! ¡Qué feliz que volvía a ser! Me dijo que iba a ser padre, que estaba embarazada ya, de los varios meses en que había estado ausente: ¡y me quedé atónito! ¡Yo nunca había pensado como ser humano en lo que significaba regalar la vida a otro ser humano! 237
  • 238. Sergio, con Rubén, recién dado de alta, y ya recuperado por fin, después de una semana de tratamiento, saliendo de la clínica en La Paz, en Bolivia. Hoy día en que sigo con todo mi pelo sobre la cabeza, y me moriré con él ya muy anciano, y totalmente blanco, como le pasó ya a mi abuelo salteño, pero que ya las nieves del tiempo, no solo me peinan y platean, y blanquean mis sienes, sino y toda mi cabeza entera, esas nieves, me dieron una dimensión de la vida totalmente distinta, y hoy percibo que lo único que es trascendente en la vida de un ser humano, son sus actos de amor: ¡Y regalar la vida y dar la vida y el ser por otros y a otros es el mayor acto de amor que podemos hacer en esta nuestra tan cortísima vida! 238
  • 239. Bienvenida en Santa Cruz de la Sierra. Pero los problemas solo acababan de empezar, los billetes de avión que envió mi padre desde España se perdieron por el camino, y la agencia de viajes que tenía que entregárnoslos nunca recibió el telefax, o eso nos dijo, finalmente después de más de medio año de espera, y con la gran presión que recibieron desde España, nos dieron los billetes. A todo esto, Vince llevaba un embarazo malísimo, vomitando todo lo que comía. 239
  • 240. Bienvenida en Santa Cruz de la Sierra. Y cuando esa mañana que nos tocaba el vuelo, que coincidió con la llegada a Santa Cruz de la Sierra del flamante nuevo presidente democrático, Siles Zuazo, al ir a embarcar me dijeron que Vince no podía volar, porque no tenía un visado especial que exigen a todos los bolivianos para entrar en Paraguay, desde la guerra de Bolivia y Paraguay, así fuera solo una escala técnica, como era el caso. 240
  • 241. Con los primos de Magdalena en el Beni, Bolivia… Era tal mi desesperación, sabiendo que mis padres no tenían más dinero, y que no se podían dejar perder los billetes, que un pasajero que conocía el trámite, al verme el semblante, y que los de aduanas no me daban ninguna solución, me dijo que eran las 12:30 horas, y que corriera en un taxi a la embajada de Paraguay que cerraba a esa misma hora. 241
  • 242. Con los primos de Magdalena en el Beni, Bolivia… Así lo hicimos, y llegamos cuando estaban echando la llave, pero tuvieron la gentileza de volver a abrir, y poner en el pasaporte de ella el sello necesario para solucionar el problema; de las prisas Vince se golpeó la cadera, y estuvo así con mucho dolor hasta que dio a luz en España. Finalmente ya dentro del avión, este demoró mucho en salir, seguramente por la llegada del nuevo presidente, pero yo ya me asusté pensando que eran los de inteligencia que detenían el avión. 242
  • 243. La cocina de la abuela de Bolivia… Estaba tan traumatizado, sólo hay que leer el Diario de Ana Frank para comprenderlo, que cuando íbamos volando esa noche hacia España, a diez mil metros de altura sobre el Océano Atlántico, yo le decía a Vince que cualquier pasajero era de inteligencia, y que me iba a detener. 243
  • 244. Sergio y Rubén en la selva amazónica del río Magdalena, afluente del Mamoré, afluente a su vez del Amazonas… Y ya en España, estuve años, que cuando veía la gorra de un simple agente municipal, me ponía sudando a mares de los nervios, y aunque con el tiempo y un profundo psicoanálisis se me quitó, sin embargo no lo perdí del todo, y más adelante me ocurrirían cosas en España, con los Guardias Municipales, en las que seguramente me perjudicó mi reacción de miedo, guardada y olvidada de tantos años atrás. 244
  • 245. Sergio y Rubén, con los primos, en la selva amazónica del río Magdalena, afluente del Mamoré, afluente a su vez del Amazonas… Por eso, cuando mi padre me dijo, que llevaría mi caso a la comisión de desaparecidos del Senado Español, yo le dije que para qué, que por un poco de dinero del desempleo, que valía más mi salud mental, y que había estado a punto de perderla, y que quería olvidar para siempre el estigma de ser perseguido; creo que finalmente lo he superado, pero con el estigma del destierro no he podido, ya que el destino ha sido más fuerte que yo mismo… 245
  • 246. Recogiendo pomelos en Magdalena con mi cuñado y Rubén… Releyendo este capítulo, y cuando ya había terminado de escribir el libro entero, me he acordado, al ver estos riquísimos pomelos, de algo que me pasó en este viaje, en las profundas selvas amazónicas de Bolivia, y que simboliza la diferencia entre el Primer y el Tercer Mundo… Un día nos perdimos, viajando en un todo terreno, por las inmensas estancias ganaderas, que hay en la selva amazónica, y se hizo hora de la oración, oscureciendo, y ya casi entraba la noche, cuando encontramos el ranchito del capataz de una estancia… 246
  • 247. Sergio y Rubén bañándose en el río Magdalena… El capataz, que ya había acostado a todos sus hijos para dormir, nos preguntó solamente si habíamos comido, porque él ya sabía que nos habíamos perdido… Y como le dijimos que no, que no habíamos comido nada de nada en todo el día entero, ni yo, ni mis hijos Sergio y Rubén, que también me acompañaban, el capataz nos hizo entonces entrar a su muy humilde ranchito de paja (como la del cuento de los tres cerditos y el lobo feroz), y nos hizo sentar en su muy humilde mesa, y nos sacó para que cenáramos, unos riquísimos huevos de tortuga, y también unos riquísimos pomelos de color naranja… 247
  • 248. El interior del Airbus A340 que me trajo a Argentina. Y este humilde, y pobre hombre, nos dio todo lo que tenía, todo lo que tenía para comer, que era para el desayuno de sus hijos a la mañana siguiente… En el Primer Mundo sólo te dan, y eso ya es mucho a veces, de lo que les sobra… Pero en el Tercer Mundo, te dan de lo que les falta, de su propia pobreza… Por eso, por la solidaridad de todas las gentes del Tercer Mundo, por eso y desde ese momento, me dije a mí mismo, que volvería a Latinoamérica, aunque sólo fuera para pasar mi vejez y morir, pero el destino me ha hecho volver todavía joven… 248
  • 249. En la sala de embarque de Barajas, a punto de entrar en el avión de Iberia para volar a Argentina. 249
  • 250. 250
  • 251. Capítulo Octavo El maná de la tierra prometida… 251
  • 252. Sergio recién nacido en España, en casa de mis padres en Alhama de Murcia. ¡España! Todo el mundo se fue en este medio siglo al primer mundo, y a España en particular, desde los años sesenta, pensando que era la tierra prometida y el paraíso terrenal: ¡Pero qué desengaño más terrible que hemos sufrido todos los que emigramos desde Latinoamérica al primer mundo! ¡La vida y la mentalidad son tan distintas! En la página siguiente, recién llegado a España en 1982, con mis padres en la Plaza de las Cibeles de Madrid 252
  • 253. 253
  • 254. En el huerto de Josefa, en Alhama de Murcia. Rubén recién nacido en brazos de su tío Juan Carlos, mi hermano, y Sergio en brazos de mi madre y al lado de mi padre. Yo estoy entre mi hermana María, y mi mujer Vince, y detrás el primer autito que me compré, un SEAT 133, y con el que recorrí España entera de viajante, apodándome y de lo muy rápido que iba, “el correcaminos”... 254
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  • 256. En la página anterior, Diego el Tortuso, el primo de mi padre y que en paz descanse, y algunos de los primos Cerón de mi padre, en una matanza de cerdo recién llegado yo a España. La sartén para freír las morcillas, está dentro de la bolsa blanca, y es para paellas gigantes… Allí no hay “cumpas”, “compadres”, o amigos, y familiares. Todo lo que hay, es el montante de la cuenta que tienes en el banco, es una mentalidad atrozmente competitiva, donde todo ya está hecho, y no hay ninguna nueva oportunidad, y donde reina la avaricia, y la miseria humana más atroz. ¡Qué realidad más distinta me tocó vivir a mí y a todos los emigrantes que fuimos! ¡Cuántas ilusiones perdidas y cuántos desengaños sufridos! Vince y yo fuimos pensando en reunir sólo diez mil dólares, y lo que no sabíamos, era que prácticamente nos terminaríamos quedando casi para toda la vida, que nos divorciaríamos, y que al final, en lugar de retornar ella, que era la americana nativa, he retornado yo, y habiéndome divorciado también de mi segunda mujer, Mercedes, con quien hubo también tanto amor, como me pasó con Vince, que creí que iba a ser para siempre. Me tengo que aplicar las palabras de Vince al firmar el divorcio, mientras que se le caían unas lágrimas, que yo creí en ese momento de cocodrilo, y hoy día sé que fueron sinceras y plenas de amor; me dijo: ¡El amor lo es mientras dura! ¡Qué frase más dura que me sonó en mis oídos! 256
  • 257. Sergio, mi primer hijo con un año, en Alhama de Murcia. 257
  • 258. Sergio poniéndole el chupete a Rubén. Pero hoy día, después del segundo divorcio con Mercedes, sé que es verdad. Y la mayor paradoja, es que me divorcié de ambas queriéndolas, pero no había más remedio, cuando el amor se muere, o la convivencia se torna imposible, porque se ha perdido el respeto, ya se ha perdido todo, y eso fue lo que me pasó en los dos matrimonios, que se perdió el respeto. Puede no haber amor, entre un hombre y una mujer, pero si hay respeto, la convivencia es posible, y el amor puede venir luego. 258
  • 259. Juan Carlos y yo calafateando en viejo Opel… Cuando llegué, luego de un calvario y vía crucis de papeles, para legalizar la residencia de Vince en España, a la que finalmente terminé dándole la nacionalidad española, mientras que a mí se me olvidó de pedirle a ella la Boliviana, y así hoy día estaría seguramente muchísimo mejor en Santa Cruz de la Sierra, que en mi propia tierra, Salta “La Linda”… Y también luego de otro calvario y vía crucis, para evitar ir a la “mili”, o sea hacer el servicio militar, y estuve a punto de ir, pero conseguí providencialmente trabajo, y con el nacimiento de mi hijo mayor Sergio me escapé de ella: ¡Y maldita la gana que tenía yo de ver más uniformes militares! 259
  • 260. 260
  • 261. En la página anterior, mi abuelo salteño, Juan García Pardo, recién llegado yo a España, y en su última foto antes de morir... Pero lo que no sabía eran los cinco años de cárcel, peor que la mili o la colimba, y que me tocarían vivir, en la ruina económica que me ocasionó la estafa que sufrí en ese mi primer trabajo. El Pozo S.A., cuyos dueños son la familia Fuertes, y es una de las mayores industrias cárnicas de Europa, pero sus dueños se han hecho multimillonarios con un muy hábil y genial sistema de estafa, que no les ha llevado, ni les llevará nunca a la cárcel… En el pueblo de la familia de mi padre, Alhama de Murcia, surgió allá por los años sesenta, cuando empezó el despegue económico de España, esta industria cárnica, que tuvo la habilidad de cargar siempre con todas sus pérdidas, a todos sus proveedores y empleados, “libre competencia y libre mercado de grandes emprendedores” le llamaban a este sistema. Consistía sencillamente en relaciones laborales disfrazadas de contratos mercantiles, como era una relación laboral, el margen de ganancias era muy escaso para cualquiera que no fuera la gran empresa, pero la empresa justificaba las letras que te exigía le entregaras, avaladas con importantes propiedades (todavía conservo los originales como muy doloroso recuerdo familiar), y a todas luces ilegales, con la excusa de que uno cobraba mucho dinero y les podía estafar fugándose. Con este genial sistema, esta empresa, de la nada, se hizo en medio siglo toda una multinacional. 261
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  • 263. En la página anterior, mi abuela Jesualda Viudez Asensio, casada con mi abuelo salteño. En particular a mí, no me pagó un supermercado que tenía como cliente en Alicante, la venta de un camión de jamones, y yo tuve que pagarlo durante cinco muy duros años, pero la empresa también terminó cobrando la deuda al cliente: ¡Qué gran negocio que fue para ellos el cobrar por duplicado! En el primer año de arruinado trabajé como obrero, dentro de la misma fábrica, y los cuatro siguientes de representante a comisión de una muy importante distribuidora de vidrio ya desaparecida, “La Vajilla Enériz”, y gracias a que mis ingresos en esos cuatro años fueron muy elevados, conseguí finalmente evitar que embargaran todas las propiedades de mis familiares, que habían sido los inocentes avalistas. Porque en el pueblo se decía, con ignorancia supina, que ser representante del Pozo era hacerse millonario, y todos me dieron la enhorabuena cuando lo fui, y cuando me arruiné, la empresa dijo que fue porque yo estaba loco, y era un manirroto que no sabía administrarme, y había derrochado su dinero, ¡pero han caído tantas personas después en la misma trampa! La verdad sigue siendo que es una estafa encubierta y muy bien orquestada, y con el consentimiento de los poderes públicos y los sindicatos, que deberían de defender a los trabajadores, pero aún en la España democrática del siglo XXI, sigue siendo poderoso caballero don dinero… 263
  • 264. Sergio con un año, y Rubén con meses llorando porque le daba miedo el agua, en Terreros costa Mediterránea de Almería en España, donde mi abuelo salteño Juan tenía un Chalet, y pasamos allí los veranos cuando mis hijos fueron pequeños... Pillé tal enfado, y tanta bronca con la ruina, que estuve un tiempo en que sólo pensaba en matar a los dueños de la empresa, y en matarme yo luego, y así sería de verdad el loco que decían, pero mi primo Diego "El Tortuso”, que a la sazón era el corredor inmobiliario del Director General del Pozo, me dijo: “primo, si la mierda valiera dinero, los pobres nacerían sin culo”, ya que él también había sido estafado con el mismo sistema. 264
  • 265. Rubén había dejado ya de llorar, en cuanto lo tomé en brazos y lo saqué del agua, y Sergio estaba riéndose muy feliz en el agua... Y gracias a su empatía y solidaridad, para con mi propia desgracia y ruina, superé esos pensamientos tan aciagos y destructivos. 265
  • 266. Sergio y Rubén, de dos y tres años, en el SEAT 133. Su madre, Vince, no sale porque echó la foto. Sé que no he sido el único que haya pensado en hacer semejante locura, pero cuando uno se ve desesperado, cuando uno no puede ni dar de comer a los propios hijos, uno puede terminar pensando cualquier cosa, y nadie en la vida, nunca la tendrá tan perfecta y tan ideal, como para que no se le pueda pasar y alguna vez por la cabeza, la idea del suicidio. 266
  • 267. Con mi primo Diego el Tortuso y Juan el de las Vigas, junto con sus respectivas señoras, y junto con mis hijos Sergio y Rubén, los mejores amigos de mi padre, y que en paz descansen en Alhama de Murcia. Pero lo que hay que hacer, que fue lo que me enseñó mi primo, que en paz descanse, y que aprendí también en mi psicoanálisis de casi 28 años, es seguir para adelante, y dejar que la vida se lleve los malos aires, y traiga otros nuevos, aunque a veces parezca imposible que así suceda. 267
  • 268. Sergio con tres años y Rubén con dos. 268
  • 269. Mi abuela Jesualda y mi tía Josefina, viviendo en mi casa, y cuando nadie las quiso, y nosotros las cuidábamos en su vejez (y además tenía en mi casa a mi madre tetrapléjica también)... En primer plano en la fuente de cristal, un riquísimo chocolate que tomábamos de desayuno, de Magdalena, Provincia del Beni, en las selvas amazónicas de Bolivia, donde nació su madre… Y así tal, es el momento en el que me vuelvo a encontrar, en este destierro obligado, y que parece ya definitivo y para siempre, y donde me quedaré para morir, en esta mi tierra, llena de las mayores y más atroces injusticias, y muy lejos de mis tres queridos y amados hijos, pero no puedo hacer nada más que no sea vivir, y dejarme llevar por el río de la vida, adonde no sé, a lo desconocido… 269
  • 270. Sergio y Rubén recién despertados y abriendo los regalos de los Reyes... Al fondo se ven parte de los libros y apuntes que usaba cuando era estudiante universitario… Y ese es el resumen de lo que aprendí de la vida, y a hacer en la vida, dejarse llevar, en lugar de envenenarse de rencor y odio, porque eso sólo se vuelve contra uno; al final el secreto de la felicidad es transformar la propia tragedia personal de la vida de cada uno, en una comedia, aprender a reírse de la propia desgracia, pero no es nada fácil, cuando está el dolor de por medio. 270
  • 271. Sergio y Rubén, con cuatro y cinco años, con sus Reyes. ¡Por eso estoy escribiendo este libro!, para sublimar mi profundo dolor, por la pérdida irreparable de mis tres hijos, haciendo una catarsis, donde mis lágrimas y mis letras, se lleven mi rencor contra la vida, contra la injusticia de la misma, que todos sufrimos y sufriremos. 271
  • 272. Sergio y Rubén en los Reyes… 272
  • 273. Sergio y Rubén en el huerto de Josefa “La de los Mena”, en Alhama de Murcia, y muy felices con su adorada Bisabuela Jesualda, madre de su abuela y madre mía María... Y esta injusticia va más allá de las acciones del resto de los seres humanos, y de las propias, sean afortunadas o desafortunadas, esta injusticia es la de ser seres hablantes, un cuerpo incardinado en el lenguaje, en la ambigüedad esencial del lenguaje. Y por eso cuando Daniel me preguntó, al llorar durante muchos días, y en silencio, mi ausencia, y sin contárselo a nadie, tal y como a mi todavía me pasa, decía que me preguntó: ¿Papá, porqué sufrimos?, ¿porqué tengo yo que sufrir? 273
  • 274. En la calle donde vivíamos en Alhama de Murcia. Está mi madre, en el principio de su enfermedad, junto con Rubén, y con mi hermano cuando era estudiante de Geología… En la página siguiente, Juan Carlos y Matilde, recién puestos de novios… 274
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  • 276. Yo con un brazo roto, Sergio, Rubén, y su amiga Davinia cuando vivíamos en Alhama de Murcia… Sólo le pude responder, que porque somos seres débiles y frágiles, que podemos perder la salud y enfermarnos, que la naturaleza es siempre más poderosa que uno, y que el destino de cada uno puede ser a veces muy aciago y doloroso, pero que tomara lo bueno que le diera la vida, y que dejara pasar lo malo, que no nos damos cuenta, pero por pensar en lo que no tenemos, perdemos y dejamos de disfrutar lo que tenemos, lo que la vida nos brinda de bueno… 276
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  • 278. Con mi madre, ya viuda y fallecido mi padre, y mis hijos Sergio y Rubén. En la página anterior, mi hermano Juan Carlos y mi Madre, cuando Juan Carlos estudiaba e investigaba para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CESIC), equivalente en Argentina al CONICET. 278
  • 279. Estamos muy felices Vince y yo, y con mis hijos Sergio y Rubén, en la boda en la Iglesia de Alhama de Murcia, de uno de mis mejores amigos en España, Pascual y su señora Asunción. En la página siguiente, mi abuela Jesualda en su última foto y antes de morir, a la cual tuve muchos años viviendo en mi casa… Y de ser una vieja muy amargada, se volvió de repente una mujer joven y feliz, porque le hice poner unos carísimos audífonos, y podía escuchar y comunicarse, con otros seres humanos: ¡Sus semejantes!.... 279
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  • 282. Segunda Parte Mi tiempo presente… 282
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  • 284. Capítulo Noveno La señorita “de aula”… 284
  • 285. Bueno, ya he llorado bastante, y ahora voy a cambiar el tono, haciendo un inciso en la historia cronológica de mi vida que intentaba relatar, y a la que volveré más adelante en el libro, e intentaré también reírme un poco de mis propias desgracias, en particular de las que me han pasado, y me están pasando hasta ahora, y seguramente me seguirán y continuarán pasando, y no solo en Salta… 285
  • 286. Comedor el Cruce, donde conocí a la muy bella “señorita”. Este capítulo lo titulé así, porque hace casi siete meses ya, cuando llegué a Salta, antes de las navidades del año pasado, conocí en el comedor donde voy todos los días a comer, a una muy bella y joven mujer de treinta dos años, pero que aparentaba diez años menos, y cuando le pregunté que “si era señora o señorita”, ella me dijo que era “señorita”, pero le faltó agregar la matización, como me dijo Doña Claudia, la Señora mayor dueña del comedor, que era “señorita”, pero que lo era “de aula”, o sea que era maestra, porque en Latinoamérica se les llama señoritas a las maestras, y trabajaba a doble turno, por la mañana y por la tarde. 286
  • 287. Comedor el Cruce, donde conocí a la muy bella “señorita”. 287
  • 288. Interior del Comedor el Cruce, donde conocí a la muy bella “señorita”. Y así yo, creyendo que era soltera, y ella jugando conmigo, y con la ambigüedad del lenguaje, me enamoré, y además, perdidamente de ella, como siempre me ha pasado con todas las mujeres, y luego de las relaciones íntimas, más intensas y apasionadas, que he tenido nunca con ninguna mujer en toda mi vida, descubrí que tenía también marido, y que iba con ella algunas veces, a buscar la comida en el comedor para comer en su casa: ¡Y entonces se me cayó el alma y el mundo a los pies!... 288
  • 289. La señora Claudia, la dueña del Comedor el Cruce. Así que mejor que explicarlo con mis propias palabras coloquiales, lo voy a hacer a continuación con algunas de las poesías que le escribí, y le envié a ella, inspirado en ella, y en lo que yo creí que era su amor sincero por mí, pero que fue terrible desengaño, cuando descubrí que lo único que ella buscaba, y quería de mi persona, era sólo unos ratos de placer, mientras que yo llegué a quererla de verdad… 289
  • 290. Como me dijo la Señora Claudia: ¡Ella me dio clases de amor pero las pagué con mi dolor! Al conocerla me dijo que no quería hacerme daño, que cómo me habían hecho tanto daño las salteñas y me habían podido tratar tan mal… Y que buscaba el amor, que buscaba a un hombre sincero y que se comprometiera, tal y como nunca lo había conocido y encontrado en toda y su entera vida, pero cuando le pregunté qué éramos: ¡Me dijo que era sólo su amante! ¡Y que nadie en toda su vida entera le había hecho el amor tanto y tan rico! ¡Tuvimos noches y días enteros de media docena o más de relaciones íntimas y con una duración de cada una de cinco horas de media o promedio!… 290
  • 291. ¿Quieres que te diga la verdad? De si he pensado en ti de si me acuerdo todavía de ti: Si, todavía... todavía te quiero... Se me va el fuego de mis manos a tu alma y de tanto fuego (que me sale) se hiela la mía mi alma... Se me va la vida a tu vida y de tanto sangrado desangrado quedo... 291
  • 292. Te dije ¡No te vayas ni por un minuto! ¡Ni por un solo segundo! Porque me quedaré muriendo... Y ahora apareces regresando de tu viaje ¡y llenándome de vida!... Y quiero darte la vida regalártela en tu seno donde un nuevo ser se lleve tu alma y la mía... ¡OH! ¡mi amor! ¡con toda la vida que te puedo regalar! ¡OH! ¡mi vida! 292
  • 293. ¡Hay de mis penas! ¡Hay de mis penas! Si tú quisieras endulzármelas con tu jugo de miel ¡Seguro que la miel de tu alma y de tu presencia es más fuerte que la amargura que me envuelve como helada hiel!.. No te das cuenta pero ya estas embarazada con el dulce veneno de mi amor eterno... 293
  • 294. No te das ni cuenta pero ya estas turbada por el nuevo ser que se debate en la matriz de tu alma... ¿Pero darás a luz a ese niño que es el amor? ¿o lo dejaras languidecer y morir tal y como a mi también me matan mis penas?... ¿Abrirás no tu seno sino y mucho mas y mejor tu alma al llamado de la vida? ¿O la seguirás dejando morir y dejándome a mí también morir como hasta ahora?... 294
  • 295. Tu risa En mi memoria he borrado tu rostro he dejado tu risa risa de mujer. Cuando ríes olvido lo guapa (linda) que eres sólo escucho tu risa risa de mujer. Contigo quiero reír reír alocadamente y olvidar con tu risa lo guapa que eres. 295
  • 296. Te miro y sólo ríes y ríes y no puedo recordar tu rostro… Y ahora… Ahora que recuerdo tu rostro olvido tus palabras… Ahora que recuerdo tu mirada olvido tu voz… Antes olvidaba tu rostro olvidaba tu mirada ¿¡Cuando te recordaré sin olvidarte!?... 296
  • 297. Si has tocado el Corazón de una mujer Si has tocado el corazón de una mujer y tus manos no comprenden como pudiste lograrlo. Le has besado con amorosa pasión y tu boca se extraña de haberlo sentido sin hacerlo. Has abrazado con ternura a toda ella y tu cuerpo se envidia al no poder alcanzarlo... Si has tocado el corazón de una mujer en un mundo que gobiernan los sentidos. 297
  • 298. Si has vivido cómo su corazón se confunde con el tuyo en un universo distinto. Entonces, has llegado a un rincón secreto, un lugar para los mas aún desconocido... Si has tocado el corazón de una mujer... Si lo has tocado... ¡Has rozado un cielo inmerecido! 298
  • 299. Divino pecado... Divino pecado Me acaricias dulcemente Enredando entre sus dedos La lujuria que me ciega. Siento tu fruto tan dulce... Tan dulce como el mío. Como suaves pétalos color rosa Se abren para otorgarme El misterio de los sentidos. Aún despierta, sigo flotando en la delicia del recuerdo... Prohibido amor... Misterioso es el camino escogido Dadme una señal para seguir O abandonaré este divino suplicio Que me eleva... 299
  • 300. Y me entierra a la vez. Yo, mujer de la luna, te convoco a besarme. Te convoco a los cráteres de mi geografía. Ven. Despójame de temores. Apacienta rebaños en mis colinas. Yo, mujer de la tierra te convoco a un amor de signo nuevo, un amor vegetal de mil semillas, alto, sólido, tronco de los árboles. Ven. Despertemos del barro. Te invito al aire de mis nuevas alas. Yo, mujer vientre de sol, te convoco a la luz, a juntarte conmigo al medio día. Ninguna sombra entre nosotros medie. Ven. Álzate conmigo hasta el cenit. Mírame desde la misma altura. Juntos apaciguaremos la muerte. Juntos enterneceremos las piedras. Juntos abriremos el mar. Nos tomaremos la Tierra Prometida. Incendiaremos el rostro de los siglos. 300
  • 301. ¡Porque es tan rico! ¡Porque es tan rico! ¡Repitamos! ¡Repitamos eso!... Repitamos la dulzura la suavidad la ternura la delicadeza... Y tómame así poco a poco y siente mi sabor a miel de Lechiguanas... Date a mí 301
  • 302. poco a poco y déjame sentir las mieles del Paraíso... ¡Es tan suave tu piel! ¡Es tan húmedo tu beso! No te detengas ¡Ni por un momento! ¡Solo deja que el tiempo se detenga! ¡Solo déjame morir en este abrazo mortal! Las horas corren pero no pasan, y el tiempo detenido nos acerca a lo divino... Me dijiste: ¡Se mío para siempre! ¡Y dame toda tu vida que yo tengo la mía preparada!... Dijiste: ¡Riega mi suelo fértil! Abonado con humus ¡Que rica tu agua de la vida! ¡Dámela toda! ¡No te quedes ni una ni una sola gota para ti! 302
  • 303. ¡Entrégamela toda entera! A tu vida que junto con la mía y nueve meses de dolor prolongaran tu vida y la mía... Y yo, embelesado, hinoptizado, en ese hechizo mortal ¡me deje mi vida en tu vida!... ¡Me vacié! Tanto, y recibiste, tanto, una y otra vez, que nuestros cuerpos, sangrantes, ¡fueron los mares primigenios!... 303
  • 304. Dime (quién es él)… Dime que te cuenta él, el que tus ojos me dicen te ama más de lo que te amo. Él... que mientras yo te escribo poemas, te los hace vivir. Con el que vuelas en los aires, y bailas en las nubes... ¡El que te ama tanto! Él, al que tú prefieres, el que te piensa tanto... 304
  • 305. Y sin embargo, no soy yo. El que no me deja mirarte a los ojos, ni acariciarte el rostro, con sus manos. el que te besa con mis labios y te habla con mi boca. Él... el mismo que se refleja en el espejo de mi casa. 305
  • 306. Cómo decir de pronto... Cómo decir de pronto: tómame entre las manos, no me dejes caer, y deja que yo te tome también entre las manos y no te deje caer. Te necesito me necesitas: acepta este milagro. Tenemos que aprender a no asombrarnos de habernos encontrado, de que la vida pueda estar de pronto 306
  • 307. en el silencio en la mirada o en el roce de unas mejillas en un beso… Tenemos que aprender a ser felices, a no extrañarnos de tener algo nuestro. Tenemos que aprender a no temernos y a no asustarnos y a estar seguros y a no causarnos daño. Tenemos que aprender ¡tantas cosas juntos! Asombrémonos del amor y de la vida del dolor y la alegría ¡juntos! 307
  • 308. Me acabo de despertar... Me acabo de despertar, con mi cuerpo excitado, tan excitado, que no podía orinar, y tenía muchas ganas muchas ganas de ello, y al final pude. Pero fue mi alma, no mi cuerpo, fue mi alma la que me despertó, y me despertó pensando en ti, pero no pensaba 308
  • 309. no pensaba en un sueño sexual, aunque mi miembro viril estaba muy excitado, mi alma no pensaba en tu cuerpo, pensaba en tu alma, sólo pensaba en tu alma mi alma sólo estaba ensoñada ensoñada sólo con tu alma... 309
  • 310. Para la mujer… Para la mujer que de todas ellas es la más bella por su alma bella... Y es la única que sabe de entre todas ellas y con todas las letras lo que es ser una mujer... Y por eso es mi musa porque de todas ellas es la única que me inspira mis poemas de amor porque de todas ellas 310
  • 311. ¡es la más femenina!... He venido de nuevo al lugar donde te conocí y me he sentado de nuevo en la mesa donde me miraste donde me miraste con tanto embeleso y dulzura... Y me he sentado también de nuevo en la mesa donde descubrí tu belleza exquisita en la mesa donde apenas si te mire en la mesa donde apenas si te toque... Y todavía quedaba del rastro de tu presencia resplandeciente del paso de tu alma bondadosa aromas a Jazmines y Azahar... Y embelesado por tus aromas celestiales y enamorado del rastro de tu presencia recordé tu ausencia y dos lagrimas cayeron de mis ojos una por ti... y otra por mi... 311
  • 312. Y otras dos lagrimas volvieron a caer por mi rostro una por tu dolor tu dolor de existir... y otra por el mío por mi dolor de existir... Y todavía aun otras dos lagrimas más volvieron a caer por mis mejillas una por lo que no fuiste amada... y otra por lo que no fui amado... Pero todo ese desamor ese terrible desamor paso... Y ahora tengo la esperanza ahora tengo la certeza de que tú eres mi musa la mujer que me inspira la mujer que me da toda la ilusión de vivir la mujer que me pase toda mi vida entera buscando... Y tú ahora tienes la esperanza de que yo soy quien te escucha quien te escucha en lo más profundo de tu alma bella y de tu ser entero 312
  • 313. el hombre que te pasaste toda tu vida entera buscando... Y por eso yo te propongo que seas para siempre mi musa... Y por eso yo te ofrezco ser para siempre quien te escucha... Y eso es el amor... Y así quisiera que estuvieras siempre feliz muy feliz en lugar de triste y tan triste como cuando te conocí... 313
  • 314. ¡No me lo dijiste! No me lo dijiste yo que te pregunté y te creí libre no me lo dijiste que estabas presa en la telaraña de tu otra vida ¿Pero como me lo podías decir? ¡Si ya eras mujer casada en un amor ya muerto!... Yo tampoco te lo dije que buscaba ¡al amor de mi vida! ¡a mi amor eterno! 314
  • 315. ¡a mi alma gemela! Y así sin que tú buscaras sin que tú me dijeras y sin que yo te dijera así por tan poco y por tan poca cosa así tú y yo en el silencio y en la mirada nos encontramos en una mano mi mano que suavemente se poso sobre tu brazo en un beso que suavemente rozó tu mejilla... ¡Por tan poco y tan poca cosa! Y así sin buscarlo sin buscarlo ni tú ni yo surgió el amor ¡por tan poco y por tan poca cosa! 315
  • 316. Me preguntaste ¿Como por tan poco y tan poca cosa? De solo vernos en el comedor de solo vernos cada día durante siete meses allí donde mi mano se poso suavemente sobre tu brazo allí donde mis labios rozaron suavemente tus mejillas en mi primer beso allí donde te vi. con tu baby blanco por la mañana celeste por la tarde allí donde los ancianos te adoraban allí ¡donde también yo te adore!... ¿Y ya sabes ahora porque sucedió? Simplemente por tan poco y por tan poca cosa... Porque eso es 316
  • 317. lo que ha sido para ti que yo sea el único hombre de toda tu vida que te ha escuchado y que te escucha… Y tú eres la única mujer de toda mi vida que me ha escuchado y me escucha: ¡Ninguna como tu!... Y cuando te dije !Ay! De mis penas que envolvían mi alma como helada hiel tú me las endulzaste ¡me endulzaste el alma con tu jugo de miel! Y en esa fría noche y en ese oscuro incómodo y frío banco me consolaste solo con tu presencia sin que mediara ningún beso ninguna caricia ningún roce... ¡Solo con tu presencia! ¡Solo con tu presencia! 317
  • 318. ¡Solo con mi presencia! ¿Y porque crees que estuvimos ambos en comunión? ¿Porque tuvimos ambos y a la vez la experiencia intima más fuerte de todas nuestras vidas? No fue ni mucho menos solo pasión carnal esa fue la expresión tierna, cariñosa, amorosa, e íntima, de nuestras dos almas de nuestros sentimientos no tanto de un amor pero si de la profunda compañía de escucharnos mutuamente escuchar a nuestras dos almas: ¡Y eso y solo eso es el amor!... Dijiste: ¡Estoy tan sola! ¡y lo necesitaba tanto! Pero no era la pasión carnal no era solo el placer 318
  • 319. no era tu cuerpo entregado al mío y mi cuerpo entregado al tuyo: ¡era toda tu alma entera entregada a la mía! ¡y toda mi alma entera entregada a la tuya!... 319
  • 320. ¿Como Expresar? ¡Cómo expresar! lo que siento siento por ti dentro de mí ¡Cómo expresar! el vacío que siento el vacío de tu ausencia dentro de mí ¡Cómo expresar! lo lleno que me siento plenitud de tu ser cuando estás junto a mí. ¡Cómo expresar! 320
  • 321. todo lo que no sé decir todo lo que no se escuchar todo lo que no he vivido contigo. ¡Cómo expresar! lo que me has dicho lo que me has escuchado lo que me has amado. ¡Como expresar! que se pueda tanto llenar de amor por ti por mí. 321
  • 322. ¿Y no nos entendemos? Y ahora, yo me quedo con tu dolor y si ya no quieres más buscarme yo tampoco te buscaré… Pero a tu dolor cargaré por el amor que no tuviste por el amor que no fue… Y con mi amor sublimaré y haré la catarsis y el duelo 322
  • 323. que no tuviste ¡Corre libre por el mundo! Y no seas más prisionera ¡de las cadenas que atan tu destino! Y a mí, no me olvides... Pero solo me recuerdes, no como el hombre que te amó de verdad... Recuérdame, como el padre, el amigo, el amante, y el amor que no tuviste, pero que fue de toda tu vida el único amor que viviste... Y cuando viejecita seas y se te llenen los ojos y se te humedezcan de lágrimas ¡como las que a mí ahora me caen por mis mejillas! Nunca te olvides ¡de lo viva que te sentiste! 323
  • 324. en aquel amor que ya ¡tan lejano viviste! 324
  • 325. No es lo importante… No es lo importante si me dado placer si bebí, jugué, o me drogue soñando contigo y con tus mieles perennes... No es lo importante si me he dado placer para compensarme de tu pérdida abrumadora y para no llorarte desconsoladamente... No es lo importante si me quede tan vacío que ninguna otra 325
  • 326. recogerá el estío de mi cosecha de granos de color oro... Solo es lo importante el luto mortal de mi cuerpo terrenal... Solo es lo importante mi alma ya perdida en el infierno de Dante... Solo es lo importante mi oposición paralizada por mi mente incapaz de trabajar hoy en la exposición de mañana... 326
  • 327. Y como no quisiste verme… Y como no quisiste verme, y así ayudarme a romper, mi amor por ti, dentro de mí, por ello, todavía, todavía te quiero, pero quédate tranquila, que mi corazón sangrante se queda solo para mí. Y todas tus persecuciones, solo están en tu imaginación, y en tu cabeza, no en la mía. 327
  • 328. Y como a Cristo, yo siendo tan inocente como él, pero al igual que él, también me crucificaste, pero esa es mi pena, y conmigo se queda... 328
  • 329. Enamorado Enamorado estuve por ti y de ti… Enamorado estuve de tu palabra de tus palabras de tus gestos y de tu nobleza… Enamorado estuve pero todo pasó y sólo quedó el silencio… 329
  • 330. 330
  • 331. Capítulo Décimo La chica del sombrero… 331
  • 332. Valle Encantado Esta bellísima, pero sencilla y humilde mujer, hija natural e ilegitima, de un gran e ilustre apellido salteño, coyita indígena del L’Uracatao, municipio de Seclantás, me robó el corazón cuando apenas llegué a Salta. Durante casi un cuarto de siglo, del total de los 28 años que he estado fuera de Salta, me los he pasado soñando con unas paredes blancas, sin ninguna figura humana y sin ningún otro detalle más, y siempre me pregunté que dónde era ese lugar. 332
  • 333. Mercado Municipal San Miguel Cuando hace cuatro años, en el 2006, vine en mi segundo viaje de visita (el actual de regreso en el 2010 es el tercero desde que me fui), un día en que entré al mercado municipal San Miguel, desde la calle peatonal Florida, descubrí dentro de él, y al salir al patio central, unos azulejos blancos que recubrían las paredes, y allí me vino el recuerdo más temprano de mi infancia, donde mi madre me llevaba de la mano por el mercado tomado de la mano, con dos años o dos años y medio… 333
  • 334. Calle céntrica peatonal de Salta. Como quiera que uno siempre retorna a los pagos, y más aún a la querencia, en este viaje de regreso me dio por pasar todos los días desde la peatonal Florida, por el mercado municipal, ya que me pillaba de paso a un ciber- locutorio de la calle Ituizangó, desde donde me comunicaba a través de las cabinas y de Internet con España. 334
  • 335. Mercado Municipal San Miguel 335
  • 336. Mercado Municipal San Miguel 336
  • 337. Mercado Municipal San Miguel 337
  • 338. Cuesta del Obispo, en los Valles Calchaquíes de Salta Al segundo o tercer día de estar en Salta y hacerlo así, me salió al paso en el patio central, una chica que me dijo: “Señor, ¿quiere usted pizza a diez pesitos?”. Yo me quedé inmóvil, durante un minuto entero en el más absoluto de los silencios, sólo mirándola, admirando su belleza, pero sin desnudarla con la mirada, a lo que ella, perpleja, no atinó a decir nada. 338
  • 339. Ovejas en el altiplano de Salta Entonces le dije que comería, pero acompañado de su persona, y me dijo que sí, pero le dije que ese día no podía, que estaba invitado a comer por un muy importante político, y así me pasé un mes, hasta que al final le dije un día: “Hoy día puedo, ¿vas a cumplir la palabra prometida?”. 339
  • 340. Cultivo en los Valles de Salta Entonces me dijo que sí, y nos sentamos a comer pizza, pero comiendo y escuchándola, escuchando su historia, su historia de hija natural, ilegítima, y no reconocida, de uno de los apellidos más ilustres de Salta, y abandonada hasta por su propia madre, le dije: “Cualquier hombre en honor a tu extrema belleza te pediría todos tus encantos de mujer, pero yo soy un hombre demasiado humilde, y te voy a pedir algo muy distinto, que bien puede ser mucho o nada”, ella me preguntó que qué era, a lo que le contesté: “¿Te gustaría ser mi musa?”. 340
  • 341. Pastora de Cabras en el Altiplano… 341
  • 342. Pastora de Cabras en el Altiplano… 342
  • 343. Valles Calchaquíes de Salta. Entonces, y aunque sabía lo que significaba por haber cursado la secundaria, me preguntó que qué era para mí que ella fuera mi musa, a lo que le dije: “Musa es aquella mujer que inspira al poeta, que puede ser la madre, la hermana, la mujer, la madre de sus hijos, la amante, la amiga, o una desconocida en la otra punta del mundo, pero que entre ellos hay una unión especial de las almas, que va mucho más allá de una unión carnal”. Ella entonces me dijo que le gustaban las poesías, y que le escribiera y se las enviara (por sms). 343
  • 344. Iruya en Salta. Cuando fui a la aduana a recoger mis libros y mi bicicleta, al desocuparme antes del mediodía, y salir mi autobús a media tarde, tuve tiempo de pasearme y comprarle a ella algunos presentes, pero después pasé delante de una librería literaria, y no resistí la tentación de llevarle también, ya que estábamos muy enamorados, y le gustaba la poesía, los Cien Sonetos de Amor, de Pablo Neruda, escritos en honor y homenaje de su mujer india Matilde. 344
  • 345. Ruta 52 en Salta. Fue el día 15 de enero, y mientras que volaban por un huracán los techos de las estaciones de servicio, en Buenos Aires, y las topadoras quitaban el barro de los aluviones de la ruta, por Santiago del Estero, yo iba muy tranquilamente releyendo a Pablo Neruda, y esa noche, cuando todo el mundo dormía en el autobús, durante toda la noche, le envié cien mensajes, que decían así: 345
  • 346. Pastora de Ovejas en Iruya, Salta. 346
  • 347. Llamas en la Puna de Salta. 347
  • 348. La chica del sombrero 348
  • 349. Releyendo al Amor y a Pablo Neruda… Te amo, como si fueras rosa de sal topacio o flechas de claveles que propagan el fuego. Te amo, como se aman ciertas cosas, secretamente, entre la sombra y el alma. Te amo, 349
  • 350. como la planta que no florece y lleva dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores, y gracias a tu amor, vive oscuro en mi cuerpo y en mi alma, tu apretado aroma, aromas a jazmines y azahar, aromas que ascendieron de lo profundo de la Tierra. Y olía tu cabello, y olía tu piel, pero no eran aromas lo que exhalaba, tu cuerpo corporal, allí no estaban, y me preguntaba, todos los días, todos los días en que estaba contigo, me preguntaba, ¿de dónde los olía? sino, de tu alma celestial, pues tu alma estaba ya, ¡tan pegada a la mía!... Te amo, sin saber cómo, ni cuando, ni de donde, te amo, con humildad y sin orgullo. 350
  • 351. Así te amo, porque no se, amar de otra manera, sino así, de este modo, en que no soy, ni eres, tan cerca, que tu mano sobre mi pecho, es mi mano, tan cerca, que se cierran tus ojos con mi sueño... OH, que todo tu amor propague en mí su boca, que yo no sufra un momento más, sin la floreciente primavera, yo no vendí sino mis manos y mi corazón, al dolor lacerante y agudo, y ahora, bienamada, déjame con tus besos, cubre la luz con tu aroma celestial, y en cuanto a mí no olvides que, si despierto y lloro, es porque en sueños, solo soy un niño perdido, que busca entre las hojas de la noche, tus manos, el contacto del trigo que tú me das, un rapto centelleante de sombras y energías... 351
  • 352. OH, bienamada, y nada más que mi sombra, por donde me acompañes en tus sueños, y me digas la hora de la luz... ¿Cuántas veces? Amor, te ame sin verte y sin recuerdo, sin reconocer tu mirada, sin mirarte, pero tal vez te vi, te ame sin que yo lo supiera, y busque tu memoria y en las casas vacías, entre con mi lámpara en ellas a buscar tú retrato, pero yo ya sabía, como eras... Y de pronto, mientras que ibas conmigo, te toque ¡y se detuvo mi vida para siempre! ¡frente a mis ojos estabas! Y del amor las suaves manos puras dieron paz a mis ojos y sol a mis sentidos, y llevaron a mi alma, aromas celestiales a jazmines y azahar... 352
  • 353. OH amor, como de pronto, de todas las abundantes y dolorosas desgarraduras de la vida, hiciste la dulce firmeza, y hoy frente al mundo, somos como una sola vida, más aun, somos como una sola alma... Así fue, así es, y así será, ¿hasta cuándo?, salvaje y dulce amor, el tiempo nos señale, la flor final del día, y sin ti, sin mí, sin luz, ya no seremos, ya no seremos más. Y entonces, más allá de la tierra y de las sombras nuestro amor seguirá vivo, seguirá vivo en nuestras almas, unidas para siempre en la luz divina... Antes de amarte, amor, nada era mío, nada contaba 353
  • 354. ni tenía nombre, todo estaba vacío, muerto y mudo, caído, abandonado y decaído, todo me era ajeno, todo era de los otros y de nadie, hasta que tu belleza exquisita lleno el otoño y abrigo el frío invierno... Y tú, antes de amarme, por no tener, no habías, ni aun, sido nombrada, no tenías ni nombre, no te reconoció, ni tu padre, ¡que te dejo sin su ilustre apellido! y abandonada fuiste, a tu propia suerte, a tu propia muerte, la peor de todas, ¡la muerte del logos y del nombre! Pero yo te vi yo te mire yo te nombre y te puse nombre ¡Mi Musa! Y así del destierro, allí en las altas y lejanas, montañas de los Andes, del destierro en los Valles Calchaquíes, 354
  • 355. mi humilde coyita, al mundo nuevamente, fuiste traída, sustraída de la muerte y volviste a la vida, y en tu pastoril caminar mujer te hiciste. ¡Y aunque te habían arrancado el nombre y el apellido, del lujo, el poder y el dinero! Sin embargo, mi humilde coyita, no pudieron arrancarte, lo más preciado de tu ser ¡Exquisita mujer!: ¡Tu alma! ¡Alma mía! Que vagaba por lo profundos y verdes valles, en pos de las llamas, y tras las dulces tonadas de la solitaria quena, del siku y del erkencho, melodías y lamentos, y ecos perdidos de solitarios antepasados y ancestros, que en la soledad, profunda de la Puna, dieron dulce, pacifica y bondadosa forma, a tu alma, y tú ser de abandonado, encontrado fue por el silencio, que fue el único nombre 355
  • 356. que tuviste... OH corazón, OH mía, desde todo el silencio, tu claridad se apaga, se viste, se deshoja, y otra vez, vuelve a ser una mano desnuda, y el dolor nos detuvo, con su lección de llanto, pero en nosotros nunca se calcino el otoño, y germinaba y crecía el amor con los derechos del rocío. Eres un caballito de greda negra, un beso de barro oscuro, amor, amapola de greda, paloma del crepúsculo que voló. Por eso te escogí, compañera, y nadie más que tú recogerá mi corazón perdido, y yo sentí contigo el aroma de los bosques errantes, halle en ti la miel oscura y toque en tus caderas los pétalos que nacieron contigo, 356
  • 357. y construyeron mi alma, yo a tu lado vivo con la tierra. Amor, ahora nos vamos a casa, donde la enredadera antes que llegues tú llego a tu dormitorio, en el verano desnudo con pies de madreselva. Nuestros besos errantes, recorrieron el mundo, y ahora bienamada, por el mar volvemos como dos aves ciegas, al nido de la lejana primavera, porque el amor no puede volar sin detenerse, al mar van nuestras vidas, a nuestro territorio regresaron nuestros besos. Y al fin duermes, rodeada por mis brazos, que apartan la sombra sombría, para que tú descanses, en la espuma de mis sueños. La tarde fue, la noche deslizo sigilosa, y tu mano volvió de su vuelo volando sobre mis ojos devorados por las sombras. Corazón mío, manejando mis letras, las letras extraviadas que buscaban tu boca, tu boca, 357
  • 358. tu pie, tu luz, tus penas, fueron la vida, los dones, que recibe el agua de los bosques que por tu voz, por tu voz es conducida, y mi alma dará un golpe al viento, y un signo tuyo busco en todas las otras, en el ondulante río de mujeres. Mire, pero ninguna llevaba tu latido, tu luz, la greda oscura que trajiste del bosque, ninguna tuvo lo que tú llevas ¡Mujer exquisita! ¡Tú eres el lucero del alba!... Yo te amo para comenzar a amarte, para recomenzar lo infinito y lo eterno, y para no dejar de amarte nunca. No estés lejos de mí, ni un solo día, y te estaré siempre esperando. No te vayas ni por un minuto, ni por un solo segundo, bienamada, 358
  • 359. porque en ese segundo te habrás ido tan lejos, que yo cruzare toda la tierra, preguntando, si volverás o me dejaras muriendo. De todas las estrellas, yo no escogí sino la que yo más amaba, y desde entonces duermo con ella en la noche, de mis sueños más ocultos. De todas ellas solo escogí tu corazón, salvaje, flor flagrante de delicia y dulzura, y llenara mi boca tu sangre de fruta enamorada. Me ate a ti con tu aroma de mujer, y al río de tus manos, los ojos de tu sueño, a tu voz diurna y a tu piel nocturna. Y yo te miro, recostada allí en la hierba, yo reclame el jazmín que dejaban tus huellas, yo me perdí bajos tus parpados, hacia donde mi vida se lleno con tu aroma a azahar de la luna florida. 359
  • 360. Solo quise solo amor, amarnos, y odio a los que no amaron a nuestro amor. De tanto amor mi vida se tiño de violeta, hasta llegar a tu ventana, amiga mía, tú sentiste el rumor de mi corazón quebrado. Y surgí para vivir entre tus manos. Te quiero mi corazón entero, porque te quiero amor, a sangre y fuego. Alma mía, dame tus besos de agua, de tiempo y agua y olas y sonidos y lluvia, para saber si existimos, ¡o si somos solo un sueño! dame esa luz que llevas en la mano, y por amor seré, serás, seremos, el beso de la lluvia. El amor supo entonces, que se llamaba amor, y cuando levante mis ojos 360
  • 361. a tu nombre, tu corazón dispuso mi camino, y se agregaron los pétalos del día consumido. Beso tu boca en la alegría, la muerte es solo la piedra del olvido, pero amarra tu corazón al mío, para que ellos de noche, derroten a las tinieblas, pero a tu amor no puedo renunciar sin morirme como un viajero dormido. Ya eres mía, reposa tu sueño en mi sueño. Ninguna más, amor, dormirá con mis sueños ninguna viajara por las sombras conmigo, solo tu siempreviva, y ya no soy sin ti sino solo tú sueño. Y algo queda acercándonos en la luz de la vida, y me inclino sobre el fuego de tu cuerpo nocturno, y con mis besos penetro en tu hermosura, apareciste y se lleno la noche, 361
  • 362. descansa en mí, por un minuto de eternidad duerme conmigo. Y cuando yo muera quiero que tus manos cierren mis ojos, y quiero que vivas, mientras yo, dormido, te espero. Quiero que lo que amo siga vivo, a ti que te ame, por eso sigue floreciendo, florida, y todo dejo de ser menos tus ojos. Y solo tu amor para cerrar las sombras, la vida tuya que es la mía, contigo no tiene muerte, solo es la eternidad de un beso... 362
  • 363. Cuesta del Obispo, en los Valles Calchaquíes de Salta. 363
  • 364. Iruya en Salta 364
  • 365. 365
  • 366. Capítulo Décimo Primero Los cuatro mosqueteros y D’Artagnan… 366
  • 367. Ya sé que los mosqueteros en la Francia del Cardenal Richelieu eran tres, junto con su capitán, pero en Salta me encontré a cuatro, y también junto con su capitán. Eran, y son, de la más alta clase social local, conocida a veces despectivamente, y con acento peyorativo negativo, como los “Cholos”, lo que quiere decir que son los descendientes directos de los conquistadores españoles, y cuyos antepasados, son antepasados míos también, que fueron quienes fundaron y construyeron esta ciudad y muy noble de Salta. 367
  • 368. Reunido con un mosquetero amigo mío, a la derecha y en primer plano de la foto. Todos los demás no lo son… Estas personas, aunque no todas son así, suelen estar muy desocupadas, porque no tienen ninguna necesidad de trabajar para ganarse la vida, y aunque los hay muy cultos y también muy buenas personas, sin embargo otros tienen por profesión, y la han abrazado con suma pasión, la de ser “hijos de papá y mamá”, o sea ser hijos del apellido, que es junto con la fortuna familiar lo que los mantiene. 368
  • 369. El de la camisa roja de la izquierda de la foto, amigo mío también, es el mosquetero mayor, pues es el autor intelectual de las fechorías de los mosqueteros. El otro no es mosquetero… Estos cinco personajes, de los que no diré su nombre, a pesar de haber llegado todos ellos al extremo de haberme formulado amenazas muy serias de muerte, siendo algunos de ellos empresarios muy importantes, y el capitán de la cuadrilla, todo un profesional de la política... 369
  • 370. Recién llegado a Salta, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… Y no se les ocurrió mejor entretenimiento, que “tomarle el pelo al gallego”, o sea divertirse al máximo, gastándome las bromas más pesadas posibles, sin ningún escrúpulo, y con la más absoluta indiferencia del daño que hicieran a terceras personas, sólo y practicando el grande, y muy estimado “deporte salteño”, de la maldad motivada, sólo y por deporte, sin ningún fin práctico. Y terminaron diciendo: “Jua, jua, jua, ¡Cómo nos hemos reído del Gallego!” (Literalmente). 370
  • 371. Recién llegado a Salta, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… 371
  • 372. Recién llegado a Salta, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… La primera broma fue quitarme la felicidad que tenía con la chica del sombrero, por el puro placer de causar el máximo dolor que pudieran, y con tal fin contrataron a una coyita con el mismo tiple y tono de voz, para que simulara una llamada nocturna, en la que cobraba a cien pesos la hora yéndose al mueble (motel) con los clientes… 372
  • 373. Recién llegado a Salta, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… 373
  • 374. Recién llegado a Salta, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… Yo fui al día siguiente a verla, y le dije: “Yo soy hombre de una sola mujer, y una sola mujer para mí, tienes a muchos novios, ¡quédate con todos ellos!”. Al mes cuando descubrí el montaje, ya era demasiado tarde, y el amor y la amistad se habían perdido ya para siempre, pues ella no me lo perdonó nunca, pero fui y le pedí perdón por mi conciencia, ante Dios, y por su dignidad de mujer, porque le dije, que era una mujer decente a la que habían difamado horriblemente, y que yo lo sentía muchísimo, pues me lo había creído todo al pie de la letra. Y así acabó la bella historia de “la chica del sombrero”… 374
  • 375. Recién llegado a Salta, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… Además me gastaron otra broma, entre otras muchas y a cuál de ella más terrible, más pesada, y más dañina, pero esta fue terrible por sus consecuencias políticas, y empresariales, porque de la consideración más elevada por parte de uno de los políticos más importantes de Argentina, terminé perdiendo toda la credibilidad, basureado en el mismo vertedero y estercolero, de lo peor de Salta, reflejo de la misma sociedad salteña, que a veces pienso que sería más apropiado, llamarla “suciedad” en vez de sociedad. 375
  • 376. Recién llegado a Salta, cuando armé la bicicleta con la ayuda de mi amigo Enrique Livelli, después del largo viaje por avión, y la estadía en la Aduana Argentina, y paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… El mensaje siguiente refleja muy bien la muy alta estima en la que estaba considerado inicialmente: Del Dr. Eduardo Duhalde ---------- "Francisco: ¡Hombres como usted son los que necesita para esta nueva etapa y le felicito por las convocatorias y saber estar!"... 376
  • 377. Recién llegado a Salta, en los Valles Calchaquíes, junto con Yuyito y con Sergio Soto, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… Era un viernes a la noche en Salta, de asado con importantes empresarios y políticos, y los cuatro mosqueteros y D’Artagnan, me dijeron que ya que iba el lunes a entrevistarme con el Dr. Eduardo Duhalde, que porqué no hablaba con su secretario que había llegado a Salta, el Sr. Guido Süller. 377
  • 378. Recién llegado a Salta, en el viaje por los Valles Calchaquíes, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… Yo, recién llegado, y después de 28 años de ausencia de mi propia tierra, ignoraba quién era quién, así que con la mejor buena fe, cuando uno de ellos, de los cuatro mosqueteros, empresario muy importante, con una fachada de hijo ejemplar y amante padre, y con un niño recién nacido, pero que es un profundo homosexual, hecho que ignora su mujer, y toda su familia entera, me puso en contacto con dicho personaje, llamándole por teléfono… 378
  • 379. Recién llegado a Salta, con la Cherokee en la que recorrimos los Valles Calchaquíes, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… Hablé entonces, telefónicamente con este Señor, al que no conozco personalmente, ni quiero tener el disgusto de llegar a conocer nunca, yo creyendo que él era político, pero el creyendo que yo era trolo, gay o maricón, como él, y formalizamos una entrevista para el día siguiente. 379
  • 380. Recién llegado a Salta, con una avería en la Cherokee, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… Cuando esa noche llego a eso de las cuatro de la mañana, al ciber-locutorio, y encuentro el mensaje del Dr. Eduardo Duhalde para la cita, yo le dije que no era necesario que nos viéramos personalmente, que ya había contactado con su secretario, Guido Süller, y que estaríamos en contacto a través de dicho Señor. En política, y muy groseramente, eso se lee como: “yo soy un puto y usted es otro puto”… 380
  • 381. Recién llegado a Salta, disfrutando con Yuyito de la paz y la tranquilidad en los Valles Calchaquíes, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… Al día siguiente, cuando contrasté toda la información, tarde ya, y me di cuenta que había cometido, evidentemente, un error de principiante, así que sólo pude pedir disculpas por escrito (adjunto copia de dicha carta en la página siguiente), al Dr. Eduardo Duhalde… 381
  • 382. Recién llegado a Salta, comiendo en los Valles Calchaquíes “humita en olla”, comida típica de Salta hecha de maíz, y que me gusta con verdadera locura, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… Luego me llamó su secretaria privada, Agustina, a decirme que se aceptaban mis disculpas, que no había perdido ni un ápice de mi prestigio ante el Dr. Duhalde, pero que además de estar muy disgustados con estos cinco señores (escribí sus nombres y apellidos en mi disculpa), querían ratificarme por activa y por pasiva, que el Sr. Guido Süller, ni fue, ni es, ni será nunca miembro del equipo del Dr. Eduardo Duhalde… 382
  • 383. Recién llegado a Salta, en el asado de recibimiento que me hicieron todos los amigos ciclistas, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… Celebramos también y a la vez el cumpleaños de Septimio, que junto con muchos otros, es uno de mis mejores amigos “ciclistas”, que es el que aparece de camisa celeste en el centro, a su lado hacia mí está el “Negrito” Rubén Costilla, luego Enrique Livelli, y de camisa verde por la izquierda, me va a matar, porque es un buen amigo “ciclista”, pero no me acuerdo ahora mismo su nombre, y salgo todos los domingos con todos ellos juntos… 383
  • 384. Recién llegado a Salta, en el asado y cumpleaños de recibimiento que me hicieron todos los amigos ciclistas, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… Esta “inocente bromita” me ha costado apartarme de la política, no sólo la local, sino y también la nacional, tal vez y para siempre… 384
  • 385. Recién llegado a Salta, en el asado y cumpleaños de recibimiento que me hicieron todos los amigos ciclistas, y cuando paladeaba las mieles del amor y de la felicidad inesperada… En la foto salen mis mejores amigos “ciclistas”, a la izquierda “Cachito” Gil, en el medio sentado, el “Nene” Martínez, y detrás de ellos dos Enrique Livelli… 385
  • 386. Francisco Antonio Cerón García 14 February at 00:54 Mi muy estimado Eduardo: Te tengo que dar una expresa y formal disculpa porque anoche me pasaron la información errónea de que venías a Salta, y que el Sr. Guido Süller era miembro de tu equipo. El error sólo me lo puedo achacar a mi persona, ya que no contrasté y verifiqué, como siempre hago, la información al respecto que me dieron unos políticos y empresarios amigos muy cercanos. Desgraciadamente descubrí que era una broma muy pesada cuando hoy día contrasté y verifiqué la información, que me pasaron en el asado de anoche, y aunque eso les ha costado perder mi amistad y mi confianza para siempre, este incidente te habrá dejado una muy pobre imagen de mí, en lugar de la persona responsable, formal, sagaz y hábil que siempre soy, y que creo has podido contrastar y/o verificar hasta ahora, a través de todos los contactos que hemos mantenido. Reiterándote nuevamente mis más sentidas disculpas por este desafortunado incidente, involuntario por parte de mi persona, ya que siempre he actuado de muy buena fe, se despide muy cordialmente, Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com Celular 0387 155845950 Sent from Salta (Argentina) 386
  • 387. Antes de entrar a mi reunión con el Gobierno… Estos cinco personajes, no solo llegaron al extremo de de formularme amenazas muy serias de muerte, sino que también intentaron meterme a la cárcel, con una filtración interesada, difamatoria, e infundada sobre mi persona, publicada en la prensa local, y cuyo reportaje adjunto a continuación. Tuve que pedir a algunos de mis amigos, con gran poder político que intervinieran, para poder cortar y terminar con este desagradable asunto de una vez por todas…. 387
  • 388. Domingo 14 de Febrero de 2010 Policiales Carmen Petrini/ El Tribuno. TRANQUILA LA PLACITA EN LA QUE SE JUNTAN LOS CHICOS. EN EL FONDO LA CASA DE LA FAMILIA BARRIOS. Los desconocidos, con acento español, estaban al tanto del nombre de la pequeña y de los movimientos vecinales. "Sos una chica muy bonita, ¿querés ser modelo?, nosotros te vamos a sacar una foto y te vamos a dar regalos. Te esperamos en la esquina de la casa de los Tapia o te esperamos en la esquina de Ontiveros". Este fue el tenor de la llamada recibida por la pequeña R. B. de 10 años, quien vive junto a su familia en villa Las Rosas. No fue el primer llamado que los desconocidos hicieron a la casa de la familia Barrios. El día anterior había atendido su primita de 11 años, porque ella no estaba. El viernes insistieron y esa vez atendió ella. La voz, con acento español, según los dichos de la menor, era de un hombre que le ofreció 20.000 pesos para que se dejara sacar fotos que se publicarían en una "revista de España". La nena se asustó y no salió de la casa. Al rato el teléfono volvió a sonar. Eran las mismas personas que le decían que "te estamos 388
  • 389. esperando para tomarte las fotos". En ese momento ella corrió a avisarle a su hermano Maximiliano (20) y le contó lo sucedido. El joven agarró el tubo y, dijo a El Tribuno, escuchó que "estaban susurrando, y cuando yo pregunté ¿quién es?, cortaron. Mi hermanita me contó toda la conversación, entonces le dije que no se moviera y salí a la calle para ver dónde estaban los tipos, pero no había nadie, tampoco autos desconocidos en la cuadra, así que me volví y llamé al 911". Asustados La familia Barrios está con miedo y sus hermanos mayores están alertas. "A nosotros nos llamó la atención que sepan el nombre de ella y que conozcan a los vecinos. Sabían los nombres de las familias que viven en el barrio", dijo Ignacio (19), otro de los cuatro hermanos de la pequeña. "Hace unos días -relató- pasó un auto blanco, que no logramos identificar, pero iban dos mujeres, una mayor y una adolescente; miraban la casa y sacaron fotos. No sabemos quiénes son", dijeron los chicos. En la cuadra de Los Gladiolos viven muchos pequeños y adolescentes, por ello hay mucho movimiento; además, al frente, existe una pequeña plaza con juegos infantiles donde también se juntan. El abuelo, Alejandro Barrios (71), al enterarse de los hechos se dirigió a la comisaría 9, en donde radicó la denuncia. En estos momentos están en plena tarea de investigación. Un barrio tranquilo La casa de los Barrios está siempre en actividad. Y no es para menos: allí viven Julio (41) y sus cinco hijos de 20, 19, 17, 13 y la pequeña de 10. También sus tías, Virginia, que tiene dos chicos de 14 y 10, y Estela, con sus descendientes de 25, 24, 23, 19 y 18 años, además del abuelo. Las llamadas fueron a la mañana, momentos en que su papá y las tías van a trabajar y ella queda al cuidado del abuelo y de sus hermanos. Estos aseguraron que ni la chica acosada 389
  • 390. ni su primita usan el chat, por eso no entienden quiénes pueden ser esas personas y cómo consiguieron los datos. "Lo único que hicieron este último tiempo es ir a la pileta del barrio, Alto Las Rosas". 390
  • 391. Y como todo lo anterior, así es todo lo que he vivido hasta ahora, en todos y cada uno de los planos de las relaciones humanas y de convivencia en Salta, además del político, sea el empresarial, sea el familiar, sea el universitario, sea el académico, sea el femenino, sea el del deporte, o sea el de amistad. Por eso: ¡Estoy tan a gusto en Salta!, ¡Cada día me gusta más estar en Salta de lo “buenas y muy maravillosas personas” que son todos y todas! ¡Es la mejor gente del mundo que habita sobre la faz entera de la tierra!... Y encima, mi celular no sólo lo tienen casi todos los políticos, y casi todos los empresarios ya, sino que el susodicho Guido Süller, lo ha enviado a todos los maricones de la Argentina, y todos los días recibo muy dulces mensajitos y también llamadas, como el que sigue: De Maricón número 1104 +5493875762038 ---------- ¡Hola! Soy hombre y busco hombre... Soy activo y pasivo... Soy como a vos te gusta... Soy alto, tipo Marley, morocho, cabello semilargo, delgado... Tengo 16 años… Me llamo Fernando... espero tú mensaje... Soy virgen… 391
  • 392. Y hace unos días, mis “queridos benefactores y amigos”, me dedicaron nuevamente toda “su atención y su cariño”, llamándome por teléfono, para volver a amenazarme de muerte, y por segunda vez, tal y como hace ocho meses ya también lo hicieron, todo por haber publicado fotos de algunos de ellos, y por haberles dedicado también y recíprocamente, toda “mi atención y todo mi cariño”, en estas humildes letras, donde han ocupado un lugar de honor en este capítulo, y en este libro... A continuación pego alguno de sus mensajes literales de este nuevo incidente: De zorrito790@hotmail.com (c) Fecha 24/7 hora 11:46 ---------- ¡Maldito manosanta!... Si publicás fotos de nuestros jefes, te la vas a pasar mal... ¡¡¡Muy mal porque te vamos a matar!!!... Camioneros .by http://altoque.com De + 54 9387 5845950 Fecha 24/7 hora 11:47 ---------- ¡Podéis venir a matarme ya mismo que estoy en Time’s!... Manosanta Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com 392
  • 393. De zorrito790@hotmail.com (c) Fecha 24/7 hora 11:48 ---------- ¡¡¡Espero hayas comprendido el mensaje!!!... Ahora ve y destruye ese maldito libro que estas redactando... Camioneros .by http://altoque.com De + 54 9387 5845950 Fecha 24/7 hora 11:49 ---------- ¡Podéis venir a matarme ya mismo que estoy en Time’s!... Manosanta Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com 393
  • 394. Con otros Catedráticos de Universidad, Americanos y Europeos, en la Conferencia Magistral que di, como ponente y conferenciante, en la Universidad Católica de Salta, el día 8 de abril del corriente año, y que se titulaba: El desarrollo Humano sostenible en América Latina y el Caribe: "El Turismo Sostenible en Salta y en el Zicosur". http://www.slideshare.net/fcerong/conferencia-magistral-el- desarrollo-humano-sostenible-en-america-latina-y-el-caribe- 3336578 394
  • 395. Con otros Catedráticos de Universidad, Americanos y Europeos, en la Conferencia Magistral que di, como ponente y conferenciante, en la Universidad Católica de Salta, el día 8 de abril del corriente año, y que se titulaba: El desarrollo Humano sostenible en América Latina y el Caribe: "El Turismo Sostenible en Salta y en el Zicosur". http://www.slideshare.net/fcerong/conferencia-magistral-el- desarrollo-humano-sostenible-en-america-latina-y-el-caribe- 3336578 395
  • 396. 396
  • 397. En la página anterior, el libro de su autoría personal, y que me regaló y me obsequió, con una dedicatoria manuscrita a mi persona, y en la primera página del mismo, el Excelentísimo Gobernador de Salta, Dr. Juan Carlos Romero, cuando redacté para su gobierno, el “Plan de Desarrollo y Lineamientos Estratégicos Provincia de Salta (Argentina) Década 2008 – 2018” http://www.slideshare.net/fcerong/plan-de-desarrollo-y- lineamientos-estrategicos-provincia-de-salta-argentina- decada-2008-2018-1474764 Mi perfil en Linkedin: http://www.linkedin.com/in/franciscoantoniocerongarcia Mi Currículum Vitae en Inglés: http://www.visualcv.com/fcerong Mi Currículum Vitae en Castellano: http://www.slideshare.net/fcerong/francisco-antonio- ceron-garcia-curriculum-vitae-spanish 397
  • 398. ---------- Mensaje reenviado ---------- De: Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Fecha: 22 de julio de 2010 19:55 Asunto: Les escribo la presente para solicitarles una entrevista, para la consideración de un emprendimiento minero. Para: Director Ejecutivo del Gobierno de Salta Ingeniero Facundo Urtubey < Director Ejecutivo del Gobierno de Salta Ingeniero Facundo Urtubey @*.com.ar> "Ministro de Desarrollo Económico C.P.N. Julio César Loutaif" < Ministro de Desarrollo Económico C.P.N. Julio César Loutaif @*.com.ar> CC: Hugo Saidon < Hugo Saidon @*.com.ar>, Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Consultoría de Desarrollo Estratégico Estimados Ingeniero Facundo Urtubey y CPN Julio César Loutaif Director Ejecutivo y Ministro de Desarrollo Económico Gobierno de Salta (República Argentina) Les escribo la presente para solicitarles una entrevista, para la consideración de un emprendimiento minero, que llevo ya más de diez años construyendo. Este emprendimiento minero que estoy montando de la mano de una muy importante empresa nacional del sector, Segufer SRL., y de otras importantes multinacionales. 398
  • 399. Las maquinarias, con un valor superior a los tres millones de euros, están ya en Salta, y estamos estudiando localizar la Planta Piloto, en Jujuy, San Juan, o en la zona franca de Güemes, y creemos que este emprendimiento generará trabajo, riqueza y desarrollo, para la Provincia de Salta. Reiterándoles nuevamente mi agradecimiento por la consideración y gentileza que se me brinda, Les saluda atentamente, -- Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950 Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950 Sent from Salta (Argentina) ---------- Mensaje reenviado ---------- De: Hugo Saidon < Hugo Saidon @*.com.ar>, Fecha: 15 de febrero de 2010 14:19 Asunto: RV: Nota y Fotos Segufer en exposición SIMINERA y 1er Simposio Nacional de Seguridad e Higiene en la Industria Minera Para: Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> 399
  • 400. 400
  • 401. 401
  • 402. 402
  • 403. 403
  • 404. 404
  • 405. Capítulo Décimo Segundo: La ilusión de vivir.… 405
  • 406. La ilusión de vivir. Parece una entelequia, un enigma, y un galimatías, pero es lo más consustancial a la vida misma. Cuando ella nos falta se nos muere la misma vida, y por eso cuando alguna gente se jubila, se muere al poco, porque no tenía otra ilusión de vivir que su trabajo, y cuando este se murió, ellos también se murieron con él. Yo sé muy bien de eso, cuando me sentí morir al quedarme en el cuarto más oscuro de mi vida, tres meses antes de venirme a Salta, cuando me encontré con que el abogado me dijo: ¿Qué embargamos del capital de tu empresa? Y le contesté: ¿Qué hay que embargar? ¡España está arruinada para un cuarto más de siglo más por lo menos!... 406
  • 407. Luego mi mujer se buscó un novio, porque como ya dije anteriormente, un viejo correntino me dijo (Corrientes es una provincia de Argentina), cuando era yo muy joven: ¡Cuando por la puerta entra la miseria el amor sale por la ventana! Y me encontré así, de repente, durmiendo en un sofá, después de que ella dijera en la Comisaría de Policía que yo la había insultado, y terminé dando con todos mis huesos en la cárcel, y cuando salí, me encontré, luego de dormir en el coche o auto, durmiendo en el sofá, y viviendo de extraño y extranjero en mi propia casa, en un amor ya muerto, y en un terrible duelo, sabiendo que perdía a mi hijo pequeño para siempre, y sabiendo que Daniel también se quedaba sin padre para siempre, con sólo seis años de edad… Estaba arruinado, no tenía dinero, no encontraba trabajo, y ella no paraba de amenazarme de muerte, y lo peor delante mismo del niño, llegando a blandir un cuchillo en ocasiones, además de amenazarme permanentemente con denunciarme de nuevo, y hacerme terminar otra vez en el calabozo. Llevaba ya casi un año buscando trabajo, habiendo enviado más de treinta mil correos electrónicos personalizados uno por uno, diez mil faxes también personalizados uno por uno, y más de mil entrevistas de trabajo; y no veía en el horizonte ningún rayo de esperanza, como así tampoco lo veo ahora… Además de todo ello, el más duro golpe fue descubrir su desamor, y a través de mi propio hijo pequeño, porque una noche el se subió como un “ututo”, como un ratoncito, a la planta superior, y bajó, y me dijo en un susurro: ¡Papá la mamá está hablado con un hombre encerrada en el baño de arriba y le dice cariño y te quiero! Yo le dije: “¡Hijo mío te has quedado sin padre!” 407
  • 408. Y él me dijo que cómo podía ser eso así, y yo le dije que ya era mi segunda vez, y que con sus hermanos ya me había pasado, cuando tenían ocho y nueve años, que fue cuando tuve que irme de otra casa también, y divorciarme, no por una infidelidad, sino por una puñalada, que me tiró mi primera mujer Vince, con la tijera grande de modista, en una discusión, y que paré a un centímetro de mi corazón. Y al día siguiente hice mi maleta, pero cuando llegó ella, yo ya la estaba esperando en el dormitorio de matrimonio, y ella al ver la maleta empezó a reírse, y me dijo que si me iba, porque yo ya le había dicho dos veces, que cuando viera una maleta que supiera que me iba para siempre, y le dije que me había conocido como un caballero, y que lo mismo que le hice el amor como tal cuando la conocí, que si quería le hacía el amor para despedirme también, a lo que ella me dijo muy risueña y coqueta: ¡Vamos! Pero luego de ello me fui para siempre de allí. ¡Y ahora me tocaba irme de nuevo y dejando también al igual que a mis dos primeros polluelos a este mi otro tercer polluelo en esta mi segunda casa! Cuando el niño me dice lo que hablaba su madre en el baño de arriba, le dije: “trae el otro celular privado de tu madre”, porque ella estaba hablando desde el otro celular del trabajo, donde siempre entran y salen muchas llamadas, pero yo sabía por mi propia experiencia de enamoramiento personal con ella, que le gustaba mucho mandar mensajes, y que se podía haber quedado alguno sin borrar, tal y como así me lo encontré. Y cuando lo leí, le dije a mi pequeño: “Hijo acabas de aprender a leer, y siento en el alma que tengas que estrenarte leyendo esto, pero aunque sea balbuceando lo tienes que leer”. Y así lo leyó, balbuceando: 408
  • 409. De: Mercedes (móvil) A: Moisés (móvil) Fecha: 16/10 7:53 No puedo dejar de pensar como me hiciste el amor. espero que me quieras como yo a ti. 409
  • 410. Lo terrible no son las dos primeras líneas, que para cualquier hombre suelen ser motivo y causa de muerte, lo que me parece un tamaño disparate, y al menos no lo fueron para mí, ni lo serán nunca, sino las dos últimas, porque quien yo quería, la mujer que yo quería con verdadera locura, como también quise a la primera, y como querré siempre, me había dejado de querer, las dos últimas líneas de la estrofa es la esencia del amor femenino: ¡entregarse para ser amada para siempre!… Le dije entonces a mi hijo pequeño, en lugar de pensar en lo herido que estaba como marido, y como hombre, y en mi propia autoestima, ya que me olvidé de mí, y sólo pensé en él, como hice también con mis otros pequeños, cuando tenían ocho y nueve años, en que me fui de mi otra casa, pues pensé: “yo muerto, enterrado cuatro palmos bajo tierra, ella en la cárcel, y mis hijos huérfanos”, y por eso hice al día siguiente la maleta, y me fui queriéndola: ¡y ahora sabía que también tenía que hacer la maleta e irme queriendo también a esta otra mujer!… Decía que le dije entonces a mi hijo pequeño: “Vamos a callarnos, y si esta aventura de tu madre se muere, aquí no ha pasado nada, y así tienes padre y madre”. Y así lo hicimos durante un mes más, aunque lo que más me dolía y me quemaba en el alma, era cuando llegaban las once de la noche y no estaba su madre, y el niño me preguntaba antes de dormirse: “¿Dónde está mi mamá que quiero que me dé un beso?”, y yo sólo le podía decir lo que ella había dicho, que se había ido con las amigas. 410
  • 411. Pero además, los celos pueden llegar a ser terribles, y un día que había recogido a mi hijo del colegio, al pasar por el trabajo de ella, la vimos llegar acompañada de su “amigo”, como ella le llamó siempre y dijo que era sólo eso, pues nunca llegó a reconocerlo, ni a reconocer ni su propio mensaje cuando la situación estalló. Y estalló, no porque yo lo buscara así, cuando totalmente y al contrario, hice lo imposible para que eso no ocurriera, sino y por la suerte del destino, porque a mí me ofrecieron un viernes un trabajo de Director General en Costa Rica, por parte de una multinacional americana de Turismo, y acepté, y el sábado compré el billete del vuelo para el martes, y el domingo cuando llegó ella, a las diez de la mañana y se echo a dormir, luego de estar ausente varios días, le dije a mi hijo: “vamos a ver a tu abuelita y a tu tito solterón, a ver con quien te quedas, porque tu papá se tiene que ir el martes”. Y cuando fuimos mi ex –cuñado dijo que la estaba difamando, llamándola “p…”, y entonces le dije: ¡que ninguna mujer lo era!, que todas eran nuestras madres, hermanas, hijas y amigas, y le mostré el mensaje. Cuando lo leyó dijo: “esta mi hermana, que se cree que es una artista de cine, y cuando se aburre de un hombre, se busca otro, y se cree que el niño es un payasito de trapo, que de una estantería se mueve a otra”. Entonces se fue a despertar a su hermana de la cama, y a echarle la bronca, pero ella en despecho, y llena de odio y de furia para conmigo, fue a Comisaría de Policía y me denunció por insultarle, con el delito de malos tratos psicológicos. 411
  • 412. Con ese delito en España, y con la sola acusación de tu mujer, y sin prueba ninguna, vas automáticamente a la cárcel, con las muy justas leyes promovidas por los maricones, y lesbianas, y aprobadas por los muy justos socialistas, que más que socialistas, son “sociolistos”, porque lo único que les interesa es el poder a cualquier precio, y para eso necesitan a todos los gays. El día que me venía iban en la estadística oficial de “violencia machista” del gobierno, 147 mujeres muertas a manos de hombres, pero no se hablaba, ni se hablará nunca, de los 143 hombres muertos, en el mismo período de tiempo, a manos de mujeres, con la violencia feminista. Y así está España, hecha el paraíso terrenal de todos los maricones del mundo, pero muerta de hambre… Cuando me llamaron desde Comisaría de Policía, me puse mi mejor traje, y me fui voluntariamente a declarar; apenas llegué, me esposaron, y les dije que cómo me esposaban, si había ido voluntariamente a declarar. Ellas, las mujeres feministas, no digo femeninas, de la policía femenina, sino “feministas”, dijeron que era el procedimiento, y luego de declarar me mandaron directamente al calabozo, como si le hubiera dado una paliza de muerte a mi ex –mujer. 412
  • 413. Cuando entré en el calabozo, de tanto respeto que les impuse a las policías, no me habían quitado ni la corbata, ni el cinturón, ni los cordones de los zapatos, y acababan de apresar a un numeroso clan de narcotraficantes gitanos, y se hizo un silencio sepulcral en la sala, y luego de un minuto cortante de silencio, y de mirarme muy fijamente durante ese tiempo, el viejo patriarca del cayado, me pregunto: ¿Es usted abogado? A lo que le contesté, con los rápidos reflejos de alto ejecutivo: ¡Si lo soy! Entonces me preguntó de nuevo: ¿Y porque está aquí? A lo que le dije: ¡Por mi mujer! Y entonces me dijo: ¡Ande venga aquí y cuéntenos! Y así me gané su respeto y su amistad, la de los narcotraficantes, los que eran los delincuentes, mientras que la justicia, en lugar de respetarme también: ¡Me pisoteaba y vulneraba todos mis derechos constitucionales y mi dignidad de ser humano!… A los tres días de estar en el calabozo, mi hijo le dijo a su madre si es que iba a tener que visitar a su padre en la cárcel, y así me hizo decir con su abogado que si le firmaba un divorcio “amistoso”, que retiraba la denuncia, y le dije a su abogado que le preguntara, que cuál de sus cabellos le había tocado para que me pusiera una causa penal. Al final firmamos la petición de divorcio amistoso, aunque no hubo paz hasta que me fui de aquella casa, porque me hizo firmar un acuerdo totalmente injusto, abusivo económicamente, y casi inmoral, blandiendo un gran cuchillo de cocina y profiriendo amenazas de muerte, inclusive delante del niño, siendo yo el cornudo y la víctima, y siendo ella la infiel, sin embargo para la ley española no existe el delito de adulterio, pero si el de la difamación por parte de las señoras, y el de la indefensión por parte de los maridos. 413
  • 414. Adjunto a continuación el texto que escribí en Facebook relatando todo este muy difícil momento: Al final mi situación familiar se ha resuelto de la peor forma posible no sólo ya para mí, sino y lo que es peor para mi hijo muy amado, que esta noche ha llorado como nunca en toda su corta vida... Como anteanoche recibí una oferta de trabajo de Costa Rica, y como su madre llegó como de costumbre por la mañana a casa, cuando mi hijo y yo estábamos levantados, me fui a hablar con mi cuñado y suegra, para que se hicieran cargo del crío al viajar yo. La reacción de la familia de mi mujer, en lugar de acusarla por su repetidas infidelidades extramaritales, llegando inclusive a presentar a su "amante" a mi hijo, ha sido la de ayudarle y animarle a realizar una grave denuncia contra mi persona por amenazas de muerte... Mañana espero del juzgado casi con total seguridad una orden de alejamiento acompañada de la retención del pasaporte, lo que me impide viajar a Costa Rica a buscarme la vida que no encuentro en España... Mi hijo me ha preguntado esta última noche que le he podido acostar, que si él conoce al amante de su madre, y que su madre no duerme en casa por estar con este hombre, que porqué la familia de su madre no me ha creído y se ha vuelto contra mí, dejándole sin padre... 414
  • 415. Yo no he tenido respuesta alguna, más que la de decirle que nunca me quisieron, pero eso no justifica cometer semejante acto de perfidia y maldad por parte de ellos y de ella, pues para no reconocer las infidelidades se me hecha de mi propia casa como un perro rabioso y un apestado... Vivan las leyes españolas, y vivan los gays, los maricones y las feministas, que son tan justas, y que viva la familia de mi mujer, que sin ninguna justificación por su odio personal hacia mi persona, han dejado, a lo que más quería en el mundo, a mi adorado hijo pequeño, sin padre. 415
  • 416. Demás está decir que el avión se fue sin mí a Costa Rica, al estar yo en la cárcel, y que perdí no ya a mi casa, y todos mis bienes materiales, a mi familia, a mi hijo y a mi mujer, sino que además perdí mi oportunidad de trabajo… Entonces tuve que “sacar un conejo de la galera”, y desde la nada, desde la miseria, tal y como también lo estoy haciendo ahora, tuve que inventarme una nueva vida, volver a reinventarme, nacer de nuevo, y eso siempre es más fácil con dinero, pero ya me había arruinado dos veces anteriormente, la primera vez cuando fui representante del Pozo, cosa que ya he contado al principio, la segunda cuando me divorcié la primera vez, y esta es la tercera vez que me arruino de nuevo… Entonces pensé, que ya que con la crisis no había puestos de trabajo para Directores o Gerentes Generales, por estar “sobrecualificados”, en la jerga técnica de los recursos humanos, “miedo a la fuga” también le llaman, porque piensan que si uno accede a un trabajo de menor categoría, que lo abandonará a las primeras de cambio. Decía que pensé entonces, en los países emergentes, que es donde siempre hay nuevas oportunidades, y no está todo hecho, como en el primer mundo. Y así, sin dinero, lo más fácil era ir a Argentina, por mis papeles de allí, y por ser mi lengua y tierra maternas, porque aunque hablo perfecto inglés, sin un contrato de trabajo y sin capital, no te puedes establecer en ningún país de habla inglesa, o de la Commonwealth, como EEUU, Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, o los de Asia, como India o Singapur. 416
  • 417. Y así tuve que montar desde la nada mi viaje de repatriación a la Argentina, veintiocho años después de haberme ido huyendo por salvar mi propia vida, ahora también tenía que huir de mi otro país, España, por supervivir y conservarla… Mis dos hijos mayores me dijeron: ¿De dónde vas a sacar el dinero para el viaje? Pedí 500 € de ayuda, a las dos docenas de amigos que tenía en España, luego de casi treinta años de vivir allí. Me ingresaron los doce amigos que me quedaron, y así reuní un capital de seis mil euros. El billete me costó la mitad, y la otra mitad los gastos de depósito de la aduana argentina de los libros que me llevé, junto con mi bicicleta, y así volví a quedarme totalmente de nuevo sin dinero, pero ya estaba en mi destino, Salta, en la Argentina. Empaquetando los libros, ocurren tres cosas muy simbólicas de todo mi viaje, de más de un cuarto de siglo por el primer mundo. La primera es que los libros los empaquetábamos, mis tres hijos y yo, de los desvanes, o sea de los trasteros, de trasto, que en España significa lo inservible, lo inútil, lo que no se usa… 417
  • 418. Lo segundo simbólico fue, que tirando muchísimos papeles de emprendimientos empresariales fallidos que yo había hecho, mi hijo mayor me preguntó que porqué había hecho tantas cosas para nada, y le dije después de pararme, ponerme de pie, y reflexionarlo detenidamente durante un minuto, que cuando se encontrara caído, volteado por la vida, que se levantara y caminara, y que si alguien le tendía la mano, que no fuera orgulloso como su madre, que por eso nos divorciamos, y que pillara esa mano, y se dejara levantar; que vida le iba a golpear en el amor, en el dinero, en el trabajo, en la mujer, en la familia, en la salud, o yo que sé en qué, pero que siempre se volviera a levantar y a caminar… Lo tercero simbólico fue que mi hijo mayor Sergio también me preguntó, que porqué me llevaba los libros, y que cómo iba a pagar el envío a DHL, a lo que le dije que me llevaba el único tesoro que había acumulado durante toda mi vida: ¡El saber!, ¡y que eso era lo único junto con ser un profesional de titulación universitaria que no me podían robar!... DHL perdió durante todo el mes de diciembre los dos envíos por Europa, con un valor de coste del transporte de diez mil euros, que bonificados con la cuenta especial de mi empresa, Identity and Consulting, se quedaron en tres mil, y cuando aparecieron los dos envíos, ya les había amenazado con iniciar una cuantiosa demanda, así ni pagué, no me abonaron, no me contestaron a mis reclamaciones, ni tampoco me cobraron, hasta el día de hoy… 418
  • 419. A continuación adjunto la numerosísima y muy intensa correspondencia, entre la multinacional DHL y yo, como una muestra de lo épico y heroica que fue mi repatriación a mi tierra salteña, en la Argentina… Un hombre solo frente al mundo, como David frente a Goliat, como Eneas en la Eneida, como todos los héroes de la antigüedad histórica, me enfrenté a lo imposible, pero fue real que lo conseguí, que me hice un viaje de 14.000 Km. por medio mundo, cruzando todo un océano, y sin más recursos, que mi propia inteligencia, y sin siquiera un peso, un dólar, o un euro en el bolsillo… Esta documentación es historia, historia para toda mi descendencia, porque cuando yo ya no esté aquí, cuando todos ellos, los que me siguen, mis hijos, cuando todos los que también les seguirán, mis nietos, cuando todas estas generaciones se hallan ya ido, quedará, sin embargo, de mi presencia, la huella, la huella de todas estas letras, y de todos estos documentos, la huella de esta mi odisea… 419
  • 420. ---------- Mensaje reenviado ---------- De: <dhlexweb.spain@dhl.com> Fecha: 22 de enero de 2010 05:39 Asunto: Re: Reclamación Judicial con Abogados: Solicitud de abono de las facturas de los envíos: AWB 3182990871 y AWB 3182986645 - Reclamaciones nº4205868 y nº 106039462 Para: Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Estimado Sr. Cerón Gracias por contactar con DHL. Deseamos expresarle nuestras más sinceras disculpas por las molestias que involuntariamente le hayamos podido ocasionar. Le informamos que, tal y como Vd. nos solicita hemos pasado nota al Dpto. Comercial para que haga constar su reclamación. Le agradecemos su interés de hacernos llegar sus impresiones, puesto que nos ayudan a mejorar nuestro servicio. No obstante, si necesita contactar telefónicamente con nosotros, estamos a su disposición en el Servicio de Atención al Cliente 902 21 24 24 Aprovechamos la ocasión para enviarle un cordial saludo. Atentamente, Dpto. de Atención al Cliente DHL Express Arancha A 420
  • 421. On 21/01/10 16:29, Francisco Antonio Cerón García wrote: Estimados Señores/as de DHL: Daré orden a mis abogados que procedan judicialmente contra DHL, exigiendo una indemnización millonaria por todos los daños y perjuicios que han sido causados a mi empresa, por vuestra mala y desastrosa gestión; que suman un importe económico muy superior al del coste de dichos envíos. Además les comunico, que ya he dado orden expresa al Banco para la devolución de los recibos correspondientes a dichos envíos. Nos veremos las caras en los tribunales ya que ustedes no han querido negociar ninguna solución a sus desastrosos y perjudiciales servicios... Francisco Antonio Cerón García Managing Director's Identity and Consulting fcerong@gmail.com Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950 Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950 Sent from Salta (Argentina) 421
  • 422. El 21 de enero de 2010 13:44, Valerie Momot <valerie.momot@dhl.com> escribió: Buenos días Sr. Francisco, Le informamos que, luego de la revisión de ambos expedientes, no se procederá a abono alguno. El servicio de transporte ha sido cumplido en su tránsito correspondiente y, si bien ha habido retraso, éste fue ocasionado por la gestión aduanera para su despacho. Si necesita cualquier otra aclaración sobre nuestros tiempos de tránsitos puede contactarnos al 902122424. Un cordial saludo. Emilio Lombardo DHL Express Postventa 422
  • 423. De: Francisco Antonio Cerón García [mailto:fcerong@gmail.com] Enviado el: jueves, 14 de enero de 2010 17:12 Para: dhlexweb.spain@dhl.com; María Martínez Benlloch; valerie.momot@dhl.com; yolanda.tomas@dhl.com; Rafael.ROMERO@dhl.com; Eva Palop; Mª Jesús Somolinos; Patricia Vico; atención al cliente spain CC: Bufete de Abogados de Sara Mármol Gil; Scerons; Rubén Cerón; Francisco Antonio Cerón García Asunto: Solicitud de abono de las facturas de los envíos: AWB 3182990871 y AWB 3182986645 - Reclamaciones nº4205868 y nº 106039462 Estimados Señores/as de DHL: Después de más de un mes de continuas y múltiples incidencias y fallos en el servicio de DHL, en toda la cadena al completo, y tanto en España como en Argentina, habiéndome ocasionado y ocasionándome todavía importantes perjuicios en mi empresa, como el que he perdido mi Hotel y mi vuelo Buenos Aires-Salta, abonados previamente y con anticipación, además y muchísimo más importante todavía, del estropicio de mi agenda de citas de mi viaje de negocios para mi empresa, y viendo sus vacías explicaciones, que sólo constituyen según veo un intento de tapar todos los fallos en cadena que han realizado hasta ahora ustedes en mis dos envíos, y con la intención final de no asumir ninguna responsabilidad final por todos ellos, He decidido, previa consulta con mi bufete de abogados, no proceder a ponerles una demanda al respecto, a pesar de todos los daños y perjuicios que he sufrido con los dos envíos a Argentina, pero si yo estoy dispuesto a asumir estas pérdidas, espero como contraprestación de DHL Spain, el abono del valor total del coste de los dos envíos citados. A 423
  • 424. tales efectos he dado ya órdenes a mi banco para que proceda a devolver los recibos que se presenten por DHL con tal motivo, y espero como digo un abono que cancele dichas facturas pendientes. Si no les satisface esta propuesta, a mi persona y a mi empresa no le satisface su muy deficiente servicio, realizado en dichos dos envíos, por lo que en este último caso procedería a pedir una compensación, vía judicial, por todos los daños y perjuicios sufridos... Les saluda atentamente, Francisco Antonio Cerón García Managing Director's Identity and Consulting fcerong@gmail.com Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950 Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950 424
  • 425. El 5 de enero de 2010 21:43, Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> escribió: Estimada Eva: Agradezco su interés en resolver mis problemas; quedo en la espera de una pronta respuesta, con una solución real a los mismos. Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950 Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950 425
  • 426. El 5 de enero de 2010 13:47, <dhlexweb.spain@dhl.com> escribió: Estimado Francisco, Gracias por contactar con DHL. Le informamos que hemos pasado nota al departamento de Postventa para que se ponga en contacto con Vd. y puedan tramitar su solicitud en el menor tiempo posible. El expediente de gestión es 4224279. No obstante, si lo desea para cualquier tipo de consulta o gestión, también estamos a su disposición en nuestro Servicio de Atención al Cliente en el teléfono 902 12 24 24. Agradecemos su interés y aprovechamos la ocasión para enviarle un cordial saludo. Atentamente, Dpto. de Atención al Cliente DHL Express Eva R. 426
  • 427. On 5/01/10 0:07, Francisco Antonio Cerón García wrote: Estimados Señores/as de DHL: Con referencia al envío con awb 3182986645, me indican ahora recién ustedes según copia del email que acabo de recibir, y después de casi un mes, que había una reclamación abierta con num. 4205868, que está cerrada sin ninguna comunicación al respecto a mi persona y/o empresa, ya que que según lo justifican ustedes, el envío ha sido entregado con fecha 17/12/09. Como no he tenido ninguna noticia y/o comunicación en absoluto al respecto, y el problema sigue todavía sin solucionarse, aunque el envío está efectivamente ya entregado, y me lo encontraré también nuevamente al retirar la documentación del nuevo envío awb nº 3182990871 en curso, ya que me cobrarán nuevamente en las oficinas de DHL Argentina, sita en Buenos Aires, tasas de expedición de papeles internos de DHL, que no tienen que ver en absoluto con impuestos y/o gastos de depósito, u otros en Aduanas de Ezeiza, pido que se reabra dicho expediente de reclamación nº4205868,y se me dé una solución efectiva y real al respecto, como que al menos se cargue en mi cuenta aérea internacional de DHL dichos gastos, y no tenga que abonarlos en efectivo allí mismo como me ha sucedido ya con el envío anterior. Por todo ello les digo que siguen sin satisfacerme debidamente sus vacías explicaciones, que sólo constituyen según veo un intento de tapar todos los fallos en cadena que han realizado hasta ahora ustedes en mis dos envíos, y con la intención final de no asumir ninguna responsabilidad final por todos ellos, por lo que les reitero que a su debido 427
  • 428. momento y tiempo procederé a ponerles una demanda al respecto. Todavía estoy esperando al menos que llegue el último envío desaparecido a Argentina, luego hablaremos y/o escribiremos lo que sea necesario, al menos de parte de mi empresa y de mi bufete de abogados... Les saluda, Francisco Antonio Cerón García Managing Director's Identity and Consulting fcerong@gmail.com Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950 Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950 428
  • 429. El 4 de enero de 2010 11:31, María Martínez Benlloch <Maria.Benlloch@dhl.com> escribió: Buenas tardes Francisco, En referencia al envío con awb 3182986645 había una reclamación abierta con num. 4205868, que está cerrada ya que el envío ha sido entregado con fecha 17/12/09. No obstante, si lo desea para cualquier tipo de consulta o gestión, también estamos a su disposición en nuestro Servicio de Atención al Cliente en el teléfono 902 12 24 24. Agradecemos su interés y aprovechamos la ocasión para enviarle un cordial saludo. Atentamente, María Martínez Benlloch Sales Assistant Televentas Levante-Baleares Tlf: 961368425 Fax: 961368426 DHL EXPRESS SERVICIOS SL Autovía Valencia-Torrente Km. 2.200 46210 Picanya (Valencia) Maria.Benlloch@dhl.com http://www.dhl.es 429
  • 430. De: Francisco Antonio Cerón García [mailto:fcerong@gmail.com] Enviado el: lunes, 04 de enero de 2010 14:49 Para: Patricia Vico; María Benlloch; valerie.momot@dhl.com; yolanda.tomas@dhl.com; Rafael.ROMERO@dhl.com; dhlexweb.spain@dhl.com; Eva Palop; Mª Jesús Somolinos; atención al cliente spain CC: Bufete de Abogados de Sara Mármol Gil; Francisco Antonio Cerón García; Scerons; Rubén Cerón; Asunto: Fwd: Reclamación nº 106039462 que puse en DHL Argentina por el envío nº3182986645 y de la cual ni siquiera tengo ninguna respuesta hasta ahora. Adjunto copia de la reclamación nº 106039462, puesta en DHL Argentina por el envío nº3182986645, y de la cual envié copia también a DHL España, y de la cual hasta ahora ni siquiera se me ha facilitado no ya una solución, ni siquiera una respuesta o acuse de recibo, es más ni siquiera se me ha facilitado desde DHL España un número CHS de reclamación. También sigue sin aparecer después de una semana de recogido el otro envío de reclamación CHS 4224279 con Número de Albarán o Air Way Bill nº3182990871 Espero soluciones a la brevedad, y que además aparezca de una vez mi envío citado nº31829908710, después de más de un mes de continuas y múltiples incidencias y fallos en el servicio de DHL en toda la cadena al completo, y tanto en España como en Argentina, habiéndome ocasionado y ocasionándome todavía importantes perjuicios en mi empresa, como el que he perdido mi Hotel y mi vuelo de hoy día Buenos Aires-Salta (además del estropicio de mi agenda de citas de mi viaje de negocios para mi empresa), abonados al efecto de recoger un envío que debía ya de estar 430
  • 431. varios días en la Aduana de Ezeiza, pues todavía nadie sabe a ciencia cierta donde está localizado dicho envío, ya que ¡acabo de hablar con DHL Valencia y me preguntaban eso mismo exactamente!... Francisco Antonio Cerón García Managing Director's Identity and Consulting fcerong@gmail.com Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950 Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950 431
  • 432. ---------- Mensaje reenviado ---------- De: Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Fecha: 14 de diciembre de 2009 14:13 Asunto: Re: Reclamación nº 106039462 que he puesto en DHL Argentina Para: Mª Jesús Somolinos <mariajesus.somolinos@dhl.com> CC: Francisco Antonio Cerón García <identity@identity.com.es> Estimada María: Te ruego que verifiques la reclamación nº 106039462 que he puesto en DHL Argentina, porque no aceptan cargarme el importe del despacho aduanero en mi cuenta internacional de DHL Aéreo. Según me dicen tiene que autorizarlo mi agente en España, que en este caso eres también tu misma; por lo que te ruego que te comuniques con quien corresponda en DHL Argentina, enviando la autorización que requieren, para que se me cargue en mi cuenta dicho importe extra. Te saluda atentamente, Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com Sent from Puerto Madero, Argentina 432
  • 433. El 9 de diciembre de 2009 13:50, Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> escribió: Estimada María: Esta tarde han recogido el envío con número de albarán 3182986645 El repartidor quería que mi mujer bajara todas las cajas hasta el furgón... Además habían quedado recogerlo el lunes y no fue nadie, y yo no pude quedarme más porque hoy día ya estoy en Madrid para tomar el vuelo para Argentina... Además tampoco me han servido le pedido de las cinco cajas jumbo box grandes, y menos mal que la semana anterior previendo algún problema había logrado que cada una de las cuatro agencias de DHL que hay en Murcia me vendieran 4 cajas del modelo Express4You, que es un tamaño 8 cm. más ancho y 3 cm. más alto que la otra, pero la desventaja es que su resistencia es menor aunque también sean de doble cartón corrugado, ya que sólo resisten hasta 25 Kg. mientras la jumbo resisten hasta 30 kg.; de forma que espero que no se lleguen a romper y/o no llegue cada libro y/o cada hoja suelto o suelta y por su lado... La verdad es que no estoy a gusto con el servicio que me habéis dado hasta ahora, y creo como ves que tengo motivos más que sobrados... Espero que si tienes que ajustar el presupuesto por ser 4 cajas Express4You en lugar de las 5 Jumbo Box Grandes, no sea en mi perjuicio económico, cuando los 433
  • 434. causantes de todos los contratiempos sois vosotros mismos con vuestros propios servicios... Espero también que no tarde el envío más de tres días como se me aseguró, pues llego a Buenos Aires el Jueves, y el viernes que hacen los tres días iré a la oficina de DHL Argentina a recoger la documentación para realizar la liberación en Aduanas de Ezeiza, y que el envío pueda seguir ya liberado su camino normalmente a la ciudad de Salta, de maneras que por toda la semana siguiente a más tardar pudiera ya recibirlo en el domicilio de destino, donde yo habré arribado a más tardar este próximo domingo... Un saludo, y espero que hagáis las cosas mejor conmigo a partir de ahora. Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com 627988820 434
  • 435. El 04/12/2009, Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> escribió: > Estimada Mª Jesús: > > Adjunto la copia del documento que me ha enviado debidamente firmada y aceptada. Cuando me den el número de albarán se lo comunicaré también según las instrucciones telefónicas que me ha dado. > > Le saluda atentamente, > > Francisco Antonio Cerón García > Managing Director > > IDENTITY & CONSULTING, S.L. > identity.and.consulting@gmail.com > > www.identity.com.es > Mobile +34 607 46 17 52 > Sent from Murcia, Región de Murcia, España 435
  • 436. > El 4 de diciembre de 2009 16:54, Mª Jesús Somolinos <mariajesus.somolinos@dhl.com> escribió: > >> *DHL EXPRESS*** >> >> OFERTA ESPECIAL PARA; IDENTITY & CONSULTING, S.L. >> >> NÚMERO DE CLIENTE CON DHL: * >> >> Estimado Cliente; >> >> Tras la conversación telefónica mantenida con Ud., a continuación le indicamos el precio especial para el envío que tiene previsto realizar a través de nuestra compañía. >> >> *Origen: XXA * >> >> *Destino: ARGENTINA * >> >> *Número de piezas: 5* >> >> *Peso Real: 150 KGS.* >> >> *Peso Volumétrico: 63 KGS.* >> >> *Servicio: CURIER * >> >> *Precio Especial:** 985 ? * >> >> · 16% IVA no incluido ( para envíos comunitarios) >> 436
  • 437. >> · Extracargo de fuel no incluido: 12 % vigente para el mes >> en >> curso >> >> · Se aplicará siempre el superior entre peso real y volumétrico >> >> Peso volumétrico= largo x ancho x alto (en cms.) / 5000 >> >> · Confirmar con el departamento de atención al cliente 902 12 24 >> 24 la documentación adicional que debe acompañar al envío. >> >> · Seguro opcional 1.2 % del valor de la mercancía (prima mínima >> 16.50?. Cobertura máxima 1250?) >> >> · Extracargo DUA Exportación 31? (necesario en algunos destinos >> fuera de la Unión Europea) >> >> · Comisión por despacho aduanero no incluida en el precio >> >> · Aranceles e impuestos aduaneros a pagar en destino según la >> partida arancelaria de la mercancía. >> >> · Extracargo a cada bulto de peso igual o superior a 70 kg. El >> importe por pieza aplicable será de 20 ? por pieza, en servicios Time 437
  • 438. >> Definite Internacional, y de 10 ? por pieza, en Time Definite Doméstico >> >> Les recordamos que la oferta puede variar si las características, número >> o >> peso de los envíos no es el especificado. >> >> >> *ES IMPRESCINDIBLE CONFIRMAR LA SALIDA DEL ENVIO, BIEN EL MISMO DIA 0 >> AL >> DIA SIGUIENTE, EN EL Tlf 96-136.84.25 o al fax 96-136.84.26, Y REMITIR LA >> OFERTA SELLADA Y FIRMADA PARA PODER FACTURAR ESTE PRECIO ESPECIAL .* >> >> Un cordial saludo. >> >> >> *DHL EXPRESS >> **Conforme >> cliente:* >> >> (firma y sello) >> (firma y sello) >> -- Le saluda atentamente, Best Regards, Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com 438
  • 439. Y por todo lo que relato en este capítulo, cuando en la Estación de Autobuses de Murcia, mi hijo Daniel le dijo a su madre, llorando a lágrima viva, y casi en un susurro, pero con mucha firmeza: ¡Me has dejado sin padre! Yo le dije que no le guardara ningún rencor a su madre, que se había equivocado, como todos nos equivocamos en la vida, y más de una vez, y que yo también me había equivocado, y que él también se equivocaría. Que la perdonara y la quisiera, porque le había dado el mayor regalo del mundo que es la vida, y que eso no se podía pagar con nada, y que como me dijeron a mí, todos mis antepasados salteños y españoles, que yo también se lo decía ahora a él: “que por mal que te den, que bien les devuelvas”, o lo que es lo mismo, que decía Jesús, que después de una mejilla hay que poner la otra, y es de una gran sabiduría. Así, donde hubo tanto odio y rencor, sembré paz y amor, tal y como hice también en mi primer divorcio, y como decimos en España, siembra paz y recogerás amor, pero siembra vientos y recogerás tempestades… Y hablábamos de la ilusión cuando empecé este capítulo… Y tuve que inventarme, en esos tres meses que tardé en montarme en el avión, para venirme a la Argentina, abandonando y contra mi voluntad a mi hijo pequeño, tuve que inventarme una ilusión para vivir, porque me sentía, literalmente morir: 439
  • 440. ¿Y como se inventa uno una ilusión y más cuando no se tiene dinero? En realidad lo material de poco sirve en ese sentido, aunque sea necesario y legítimo un techo y un pedazo de pan, pero más allá de eso, la avaricia y la envidia no crea ninguna ilusión. Hay que inventársela cuando la vida no te la trae, porque mi musa ha sido, es, y será siempre, mi ilusión de vivir, y eso fueron mis dos mujeres para mí, no solo mis amantes, no solo mis esposas, no solo las madres de mis hijos, no solo mis compañeras, no solo mis amigas, sino y además, mis musas. Y por ello es tan paradójico, que esté escribiendo está muy profunda obra literaria, en este mi viaje personal por lo profundo del alma humana, sin la presencia de ninguna musa, y en la soledad más absoluta de toda mi vida entera, y lo único que supe, o pude inventarme fue el siguiente poema, que me mantuvo con vida los tres meses que necesité, para salir de la negrura, en la que me vi sumido en España: 440
  • 441. Un poema de amor… Si mis letras te han tocado, aunque sea de rozón, alguna lejana orilla de tu alma, entonces todo mi quehacer vale. Si mis letras, te han tocado el corazón, entonces esa emoción, cuando sincero escribo, es una buena inversión, porque no se pierde en el intento. Si mis letras, te tocan la piel por dentro, entonces mi pasión tuvo sentido, porque por ti, así lo siento, se ha visto todo correspondido. 441
  • 442. Si tan solo mi letra te toca, y nada más de mi llega a tocarte, me daré por bien servido, aunque se me frustre lo demás, que a veces me hierve, porque al tocarte, juntos podemos cerrar el círculo, con que los poetas tocan el cielo. De ahí la emoción que nos queda, a veces convertida, en un par de lágrimas, una tu y una yo... porque la distancia, entre el ser humano y el cielo, mide tan solo una lágrima... Y ahora, ahora que mis letras te han tocado, la piel por dentro, y más que una lejana orilla de tu alma, te han tocado tu corazón, ahora, ahora que nada más de mí, llega a tocarte, ahora, ahora hemos cerrado el círculo, con el que los poetas tocan el cielo... Por eso, Solo, y nada mas pienso, en el dulce sabor, de una mujer exquisita... 442
  • 443. Y tengo ganas de escribirte, porque de sólo, pensar en ti, el corazón se me estremece, de sólo pensar en ti, se estremece, hasta la última fibra, de mi ser... Pero no pienso, en tu belleza física, no pienso, en la belleza de tu cuerpo, no pienso en tu juventud... Sólo, y nada mas pienso, en tu alma, que ya no me es desconocida, que se acerca a la mía, como vieja conocida... Sólo, y nada mas pienso, en tus valores, en tus principios, en tus elecciones, en tus entregas, y sin pedir, nada a cambio... Sólo, y nada mas pienso, en tu escucha, 443
  • 444. que estremece, mi corazón, en tu estar, siempre, a mi lado, en el dolor, y en la enfermedad, en la tristeza y en la alegría… Sólo, y nada mas pienso, en tu risa, que me alegra, toda la vida entera... Y si, por todo ello, tuviera que cruzar, medio mundo, tuviera que dejar, mi vida entera, Por todo ello, lo haría... Porque, sin ti, sin tu ser, sin tu alegría, sin tu escucha, mi vida, mi vida entera, carece de sentido, y se pierde en el olvido... Y si yo, 444
  • 445. Quisiera, quisiera escribir, un poema de amor, no sabría, como tú lo haces, no sabría cada día, porque tú eres mi musa, aunque yo soy tu poeta… Y por eso, y porque tú, eres mi musa, y yo soy tu poeta, por eso te pido, te pido, como mujer, que seas siempre mía, para escucharme, para acompañarme... No te pido más, sólo te pido, que me ames todavía, como lo haces cada día, cada día de mi vida, cada día de tu vida, cada día, en que solo me escuchas... 445
  • 446. 446
  • 447. Capítulo Décimo Tercero: La bicicleta… 447
  • 448. En el capítulo anterior hablaba de la ilusión de vivir, de cómo me inventé una ilusión de vivir antes de salir de España, y de cómo me inventé otra ilusión antes de llegar a Argentina, que fue “La Promesa” que le hice en el aeropuerto de escribirle a mi hijo Daniel, para que siempre supiera que nunca dejaría de quererle, como siempre que pude se lo dije, y se lo repetí, y también a mis otros dos hijos mayores, porque todos necesitamos no sólo ser amados, sino y mucho más, sabernos amados… La historia de mi vida, que cuento en este libro, es el cumplimiento de la promesa que le hice a mi hijo pequeño, y es una ilusión que me mantiene en pie, que me mantiene vivo, a pesar de todas las derrotas de la vida… 448
  • 449. Mi carísima bicicleta de carretera o ruta, más cara que un auto o coche medios, de colección y fabricación artesanal, marca Greg Lemond, de aleación de titanio y acero Reynolds 853, con grupo y equipamiento “Durace” Shimano, y con un peso de 9 Kg. similar a las de carbono, pero muchísimo más resistente... Pero, ya que no hay ninguna “musa” a la vista, aunque hay más de medio millón de mujeres en Salta, y algunas bellísimas, sólo me quedó también inventarme otra ilusión, una ilusión que llevo muchísimos años montándola durante toda mi vida: ¡Y no es precisamente una mujer sino y mi bicicleta! 449
  • 450. Recién llegado a Argentina ¡y con casi 110 Kg. de peso!… Para comprender algo de porqué la bicicleta me da no sólo salud, pues después de cuatro años de colgarla y no montarla por trabajar, veinte horas desesperadamente de lunes a domingo, para no arruinarme, al final me arruiné igual, lo perdí todo, y además perdí la salud, y así llegué a pesar de ochenta kilos, y mido un metro y ochenta y tres centímetros, llegué a pesar casi ciento diez kilos… 450
  • 451. Con veinte kilos menos ya en Salta, y bajando todavía de peso… Y desde hace más de un año vengo bajando desde los ciento diez kilos, y estoy ya por debajo de los noventa kilos, y en camino de lograr quedarme en mi peso de siempre, rondando los ochenta kilos. Y mi presión o tensión, que cuando llegué a Salta, que estaba en diez/dieciséis, ha bajado sustancialmente, y ahora sin ninguna pastilla la tengo en seis/diez…. Todo ello sólo montando la bicicleta (y casi sin montar a ninguna mujer)… 451
  • 452. En un muy frío día de domingo de invierno en Salta… Decía en el párrafo anterior que para comprender algo de porqué la bicicleta me da ilusión, voy a adjuntar a continuación una muy vieja carta, ya muy amarilla por el paso de los años, y de la que traduciré su texto a continuación, de Antonio, el hermano de Paco, que fueron los ciclistas que me iniciaron hace ya muchos años en este intenso deporte. La carta me la escribió Antonio cuando me regaló unos viejos botines, y una muy vieja ropa de ciclista; los botines con el tiempo se rompieron ya del uso y de la vejez, pero la ropa es tan buena que todavía la tengo y la uso, y es la mejor ropa de abrigo que tengo de invierno… 452
  • 453. En el día de la Humita en la ciudad de Salta. 453
  • 454. La carta que me dedicaron en mi iniciación al ciclismo… 454
  • 455. La carta que me dedicaron en mi iniciación al ciclismo… 455
  • 456. Dice así: “A mi hermano argentino para que tome buena nota de todo” Estimado amigo: Cuando mi hermano Paco, compañero de fatigas e infatigable y fiel escudero de tantas batallas, disputadas durante tantos años, te entregue estas prendas, te dará con ellas el recuerdo de cada golpe de pedal, de cada gota de sudor que brotando del generoso esfuerzo físico, han empapado cada jornada. Cada fibra, cada palmo de ellas, llevan impregnado el recuerdo de las vivencias recogidas en cada tramo, de cada recodo, de cada curva del asfalto. 456
  • 457. Con ellas he recorrido Sierra Espuña, ese pulmón de Murcia, tan cercano a nuestro pueblo de Alhama de Murcia, la Cuesta del Caballo cerca de Librilla, el Puerto de la Cadena de la entrada a Murcia (como el Portezuelo de entrada a Salta pero de varios kilómetros de pendiente), o la subida dura como el Alto del Cedacero en Mazarrón; grabado en la retina quedan esos demarrajes en plena ascensión, escalando a golpe de riñón. Cómo olvidar aquel día en que rompí el pelotón (de ciclistas) en la ascensión a la Santa de Totana, cuando sólo el “Mandi” pudo seguir mi rueda, o aquella etapa de los Cantareros, cuando mi hermano culminó de modo glorioso, una labor de equipo, nosotros dos contra Joaquín y compañía, imponiéndose sin paliativos ante la desesperación e impotencia de todos ellos, como arrancó, él sólo, con el viento de cara, nada pudieron hacer, yo a rueda de ellos, haciendo de freno, controlando para remacharlos si lo cogían (agarraban o pillaban), no fue necesario a medida que se aproximaba a la llegada y cobraba más ventaja, cogía (agarraba o pillaba) al tiempo que el tío Fulgencio y Joaquín dando golpes de desesperación en el manillar, se rendían, yo a rueda contemplaba el desenlace no cabiendo de alegría dentro de mí, pero contenida para no provocar más su desesperación. Con estas prendas quiero que recibas un poco de tantas y tantas batallas, al mismo tiempo me siento profundamente afortunado porque a mí nunca me dieron nada, quizás por no ser de acá, quizás por intereses, envidia o amiguismo; yo creo que tan feliz se siente el que recibe como el que da algo, por pequeño o grande, ya sea importante o sencillo, lo que importa es la 457
  • 458. intención, y yo quiero que aunque ya no este en ese pelotón, de modo físico tú me representes en él y no quiero que llegues de vacío, mientras ellos hacen ostentación de material tanto mecánico como de equipamiento. Se que cuando llegues vestido, alguno se acordará de modo lejano, tal vez te pregunten que quien te lo ha dado, y tengo la seguridad que lo sudarás como yo lo he sudado. A cambio me debes una salida, no se cualquier día de estos, porque tú y mi fiel escudero siempre me esperaréis en las bajadas que hago con tanta precaución (y miedo porque los demás bajáis como locos en medio de semejantes precipicios). Entretanto coge (agarra y pilla) mi relevo y recuerda: ¡Aprieta los dientes “pibe”! No dejes de dar pedales y sigue los sabios consejos de mi hermano. Un fuerte abrazo Antonio 458
  • 459. En mi primera marcha de Mountain Bike, que fue como empecé antes de montarme, un año después, en la bicicleta de carretera. Se llama la “del Moral”, y es de casi 200 Km. Soy el que está levantando el brazo y la mano vestido de azul, y con casco, en la última fila. En la página siguiente con Paco, el hermano de Antonio, en la Marcha de Mountain Bike “del Moral” 459
  • 460. 460
  • 461. Paco y mis hijos Sergio y Rubén, en la Marcha de Mountain Bike “del Moral”. 461
  • 462. Antonio “El Mecánico”, mi escudero y cumpa, junto con Sergio y Rubén, en un descanso de las muy largas y rápidas caminatas de 50 Km., de montaña arriba y abajo, en el descanso de invierno de la bicicleta. Al fondo en el valle, se aprecia la ciudad de Murcia. 462
  • 463. Mi amigo Antonio el mecánico Antonio Antonio, el mecánico con su pesado andar arregla coches coches rotos se enfanga las manos con sus entrañas manos de betún negro como el carbón manos de mecánico y tu mono o lo que queda de él roto y con agujeros agujeros de enganches enganches con las piezas pero los agujeros de tus manos llagas vivas son y con el gasoil de limpiar con ello arden 463
  • 464. arden en carne viva Y en tu oficina elegante y sencilla con tu guardapolvo y overol haciendo las facturas que algunos pagan y otros dejan a deber ¡que no fío ni presto pero quedan cuentas a cobrar¡ Antonio, el mecánico siempre de malhumor en el taller cuando llegas hosco silencio y cuando al fin te presta atención ¡qué pasa! ¡qué pasa con tu coche! la cuenta rápida y la lista pronto ¡que no tengo tiempo de sentarme a charlar! Pero a última hora de ciclistas el taller que voy a subir esta cuesta ¡y esta otra! y no hay ya broncas se ríe con felicidad y en su deseo y el de los demás, allí la encuentra. 464
  • 465. Antonio “El Mecánico”, mi escudero y cumpa, junto con Rubén y conmigo. Sergio tomó la foto y por eso no sale. Al fondo, y al pie del valle, se aprecia la ciudad de Murcia. 465
  • 466. Luego del entrenamiento de fuerza a pie y corriendo, entrenábamos con la bicicleta de montaña, o mountain bike, antes de montarnos cuando venía el tiempo bueno en la primavera, y se pasaba el frío, en la bicicleta de carretera o de ruta. 466
  • 467. Daniel de ciclista… Así que al igual que a mí, Daniel, que me dedicaron esta carta, en mi “iniciación” al ciclismo, que yo sé que te gusta con tanta locura, de verme a mí montado en mi bicicleta, que te ponías mi casco de ciclista, y que querías montarte en mi bicicleta: ¡Tan grande para ti!... Así Daniel, yo te digo ahora, en tu “iniciación a la vida”, que al igual que me dijeron mis amigos “ciclistas”, cuando tú aún no habías nacido: ¡No dejes nunca de darle a los pedales de la vida! Yo te digo también a ti: ¡No dejes nunca de caminar!… 467
  • 468. Daniel de ciclista… Y recuerda siempre que al igual que montado en la bicicleta, después de una pedalada sigue otra, porque si no te caes de la bicicleta al suelo, así también en la vida, después de un paso sigue otro, aunque se te caigan las lágrimas por el rostro, a lágrima viva, como las que a mí ahora se me caen también, mientras que te escribo estas letras… 468
  • 469. Y cuando tu hermano Rubén Darío tenía ocho años, e íbamos junto con tu otro hermano Sergio David y con el pelotón, y al último ya del pelotón, subiendo la dura Cuesta de la de la Cuerda, en la Santa de Totana, Rubén me decía mirando para arriba, al lejano final de la cuesta: ¡Papá que no puedo! ¡Papá que no llego! Y yo sólo le dije: ¡No mires al final! ¡Sólo mira esta pedalada y luego la otra que sigue! Y así, tu hermano Rubén, dejando de mirar al final, sólo mirando cada pedalada, llegó al final de la cuesta y logró culminarla. A continuación el poema que le hice a tu hermano Rubén: 469
  • 470. Ciclista Que agachas tu espalda mojada al viento y el esfuerzo el duro esfuerzo que te consume pedalada a pedalada ante la montaña imposible de subir subes, subes sin mirar el final, sólo un paso y otro y otro más y has llegado al final de tu carrera Que no subo esta cuesta tan alta la de la Cuerda ¡hay que esfuerzo 470
  • 471. ir montado en bicicleta! Pero que puedes no te bajes Pero a mí no me faltan ganas de bajarme también y al final de ella lo que nunca creía poder lograr me doy cuenta que la vida es lo que esta montaña imposible de subir hasta que se llega al final 471
  • 472. De correr la etapa del domingo, llegando de prisa al bar para pillar sitio para sentarse y tomar la Coca Cola 472
  • 473. En una muy fría mañana de un muy duro invierno, de correr la etapa del domingo, llegando de prisa al bar para pillar sitio para sentarse y tomar la Coca Cola 473
  • 474. Tomando la Coca Cola con los ciclistas en el bar, después de haber hecho la etapa del domingo. Uno de ellos de amarillo al fondo señala con los dedos una V de victoria, por haber sido el primero en el Sprint “bonificado” con la convidada gratis... Y también te cuento que cuando hicimos la subida de Los Lagos de Covadonga en Asturias, que al principio de la durísima y muy larga cuesta de casi 50 Km., del puerto de primera especial, con una pendiente del 16% en su peor parte, que se llama por eso la “Huesera”, o sea que es donde uno se deja, no ya los riñones, subiendo y del esfuerzo, sino y todos los “huesos”. 474
  • 475. La subida la “Huesera”, de Los Lagos de Covadonga en Asturias. Rambo y su cuñado Mariano, de los que pongo sus poesías a continuación más abajo. Rambo me dijo esa mañana, que el pesando más de 120 Kg., que no iba a poder subir Los Lagos de Covadonga, y yo le dije que en lugar de llegar yo el primero, como siempre, ya que era el mejor de todos, que le acompañaría. 475
  • 476. En los Lagos de Covadonga, después de haber culminado la subida, he ido al hotel a ducharnos y cambiarnos. “Rambo” a la derecha de amarillo, “mostrando las piernas y haciendo autostop como si fuera una mujer joven”, a su lado de rosa, mi fiel escudero, “Antonio el Mecánico”, y a su lado Mariano el cuñado de “Rambo”, todos ellos del “Club de los 120” (kilos de peso). El campeón, como tú me decías cuando eras muy pequeño, cuando siempre me preguntabas todos los domingos, cuando llegaba de la bicicleta, si había ganado, y yo siempre te decía que sí: ¡y eras muy feliz de que tu papá fuera un campeón! 476
  • 477. Principio de la durísima subida a los Lagos, donde compramos el “billete de la lotería” con Rambo… Pero nadie es un campeón en la vida, y en realidad solemos ser todos perdedores, y sin embargo esta vez, subiendo los Lagos de Covadonga, decidí perder, en lugar de ganar, y llegar el primero, para acompañar a mi amigo, y yo le dije al empezar a subir la muy dura subida: ¡Rambo has comprado el billete de la lotería y te puede tocar! ¡Yo te acompaño y vamos a subirla juntos poco a poco! 477
  • 478. Después de llorar al culminar la subida, Rambo hecho esta foto, estoy yo junto con las dos bicicletas… Y cuando llegó al final, me dijo llorando como un niño pequeño, y como yo ahora también lo recuerdo, y estoy llorando como en ese momento: ¡Paco yo nunca creí que esto lo hubiera podido lograr hacer! ¡Ni todo el dinero la lotería que me hubiera tocado me hubiera hecho nunca tan feliz de verdad! 478
  • 479. Yo de blanco, a mi izquierda y de azul, Antonio “El mecánico”, a mi derecha y de amarillo, Raúl, que corría en profesionales, y cuando la subimos por segunda vez, llegamos juntos los dos y a la vez; a la derecha de Raúl, Mariano el cuñado de “Rambo”, y Rambo no sale porque tomó la foto… Y yo el único billete de la lotería que he podido comprar, para poder volver a verte alguna otra vez en la vida, mi muy amado y querido Daniel, son estas humildes letras que te estoy escribiendo, y además como escritor novel, y si no tengo dinero en el bolsillo ni para un café: ¿De dónde podría sacar yo el montón de dinero que vale un pasaje de ida y vuelta a España? 479
  • 480. He decidido por ello, luego de los tres meses que he tardado en escribir este libro, que lo voy a presentar al Premio Planeta de las Letras, y no es precisamente por los 600.000 € (euros) de la cuantía del Premio, sino y sencillamente para tentar a la suerte, tentar a la suerte de un humilde contrato que me den, y que me hagan por la puerta trasera, para conseguir así el billete para verte, mi querido Daniel… 480
  • 481. Mariano Mariano no el de la Virgen mi amigo el ciclista el ciclista de los más de 120 kilos digo de peso ¡Pero qué buena que esta la comida! Cordero al horno y pollo a la brasa ¡y que no falten unos lomos de cerdo! Así me mantengo en forma a ver quién me quita lo bailado y hasta la próxima carrera... Rambo Rambo, el ciclista cuñado de Mariano 481
  • 482. también del club del club de los 120 y a la mañana que buen bocata del almuerzo ¡pero que este año voy a subir los Lagos! los de Covadonga digo media ración de bocata y a comer más despacio así dura más. ¡Pero qué sacrificio Señor subir los Lagos de Covadonga! el sudor que cae a chorros reguero en la carretera ¡que no subo mí Dios! pero sí hombre (yo a su lado) suda y suda, y arriba estoy lágrimas por tus mejillas lágrimas por las mías no de sudor lágrimas de emoción ¡Me ha tocado la lotería del billete de esta mañana! El año que viene de nuevo, media ración de bocata. 482
  • 483. Yo cambiando una rueda por un “pinchazo”… La vida es como esa cuesta, tan dura y tan difícil para todos, pero sólo hay que mirar el momento presente, si solo miras al futuro, te desesperas, porque el futuro suele ser casi siempre negro y muy incierto para todos, sólo tienes que vivir cada momento presente, y no pensar en cuando volverás a ver a tu papá, porque si lo piensas fríamente, y yo sé que lo has pensado ya, seguramente no nos volveremos a ver nunca más, que fue lo que me dijiste cuando me explicaste porque te habías acostumbrado a vivir sin un papá. Pero yo sé que nadie se acostumbra a vivir sin un papá ni una mamá, y eso cuando se nos mueren siendo grandes: ¡Cuánto más siendo tan pequeño como tú! 483
  • 484. El grupo de compañeros y compañeras de ciclismo de Murcia. Yo no estoy porque hecho la foto como siempre. Hay otra docena de grupos más así en Murcia, donde hay una gran afición como en toda España, y también muy importantes como por ejemplo, el Comercial Moto5. 484
  • 485. Subiendo y sufriendo en el “Mortirolo”, en “Quebrantahuesos”, junto con mi fiel escudero Antonio “El mecánico”… 485
  • 486. Otra muy durísima subida de Los Lagos de Covadonga, yendo todo el tiempo haciendo “la bailarina”, o sea de pie y sin sentarse en ningún momento… Por eso mi muy amado Daniel, desde esta lejanía inmensa, del tiempo y de la distancia, y seguramente de toda la vida entera, solo te puedo decir: ¡Que te quiero muchísimo!… 486
  • 487. Escapado y saludando, en la muy durísima marcha de Moratalla, en Murcia, con tremendas subidas, y de casi 200 Km.… 487
  • 488. Murcia Mi tierra mi tierra desconocida aquella que creía mía y no encuentro y solo al paso Tierra de oros y de sangre tierra de ocres y pardos tierra de gentes que viven sin la lluvia la lluvia que da la vida Gentes sedientas sedientas de vida que fluye fluye en medio del desierto del desierto y vergel… 488
  • 489. Inicio de la bajada a pico de varios kilómetros, y casi vertical en su mayor parte, precisamente la que no sale en la foto, que descendimos con las bicicletas al hombro, y desde Tresviso a Urdón, en Los Picos de Europa… Todavía he recordado otra, otra gorda aventura que hicimos en Asturias con mi amigo Raúl. 489
  • 490. Nos hicimos de una sola vez más de 300 Km., por las durísimas cuestas de los macizos de esas montañas, de los Picos de Europa, hasta llegar a Tresviso, y como estábamos ya muy cansados, creímos que iba a ser más fácil que volver hacia atrás, y desandar de nuevo todo el camino, con otros 300 Km. más, creímos que iba a ser más fácil bajar a Urdón, por donde escalaban a Tresviso los montañeros. Pero claro que siempre es más fácil bajar que subir, pero no con botines de ciclismo, y con una bicicleta a cuestas cargada en la espalda… Cuando nos vieron aparecer en la base del macizo montañoso, la gente se quedó asombrada y estupefacta, porque habíamos bajado por donde suben los escaladores, y con equipo y calzado especial… Y recuerdo que nos dijeron: “¡¡¡Tenéis que tener los cojones (los huevos o testículos) del tamaño de sandías o melones!!!…” 490
  • 491. Subida a Cachi, por encima del mar de nubes, en la Cuesta del Obispo. Por eso me voy a subir todas las cuestas que pueda de los altísimos Andes, porque ya que me subí todas las de España, como la muy difícil de “Quebrantahuesos”, de 300 Km. en los Pirineos, cruzando desde Zaragoza en España hasta Francia y vuelta de nuevo a España, subiendo dos puertos de primera especial en la ida, y dos de vuelta, como el “Mortirolo”, o “la muerte”, de lo duro que es, y con una media o promedio de 25 Km. por hora: ¿porque no voy a intentarlo en los bellísimos, maravillosos, y agrestes paisajes de los Andes de Latinoamérica? 491
  • 492. En los Pirineos de Europa… Me voy a hacer todos los recorridos que pueda de los Andes de Argentina, Perú y Bolivia, con puertos y precipicios de montaña que llegan a los 5.000 metros de altura, siguiendo la ruta del “Che Guevara” en su recorrido en moto por Sudamérica, pero yo lo voy a hacer en cambio, y en bicicleta… Y te adjunto Daniel, a continuación, algunas fotos de esas subidas y de esas montañas gigantes, Los Andes de América, y te voy a escribir un libro sobre ello para ti también, mí amado Daniel, cuando lo haga… 492
  • 493. Mi nuevo “reto”: “Cuesta del Obispo”, en los Valles Calchaquíes de Salta. 493
  • 494. Cuando pienso en como escribí este libro, sin medios ninguno, y con las más vetustas y viejas computadoras… 494
  • 495. La verdad, en que cuando pienso en como escribí este libro… Casi sin medios ningunos, con las muy viejas y vetustas computadoras, de los Ciber locutorios mas baratos del Tercer Mundo, porque muchas veces no tenia ni medio euro, o los tres pesos de un dólar, que cuesta una hora de ordenador o computadora en ellos... Con mi vieja agenda electrónica, media rota ya también, y con diccionario en idioma inglés, que me volvía luego loco, para corregir la ortografía en castellano, porque todas las computadoras se iban al diccionario en inglés, y por eso se que todavía tendré y me quedarán en el libro, muchísimos errores ortográficos... No digamos entonces, de los días en que me quedé sin comer, por no tener dinero... Pero aun así, y pesar de lo imposible que fue, lo he escrito, en una lucha épica y heroica, contra todos los vientos, las mareas, y las tempestades, que me trajo la vida... Por eso el gran Psicoanalista Jacques Lacan tenia razón: "Lo imposible es lo único real que existe..." Y por ello quiero consolarme, que aunque sea imposible que tú, mí amado Daniel, y yo, nos volviéramos a ver, alguna otra vez, en nuestra vida restante, quiero consolarme con la esperanza de que aunque imposible ahora, podría llegar a ser sin embargo, alguna vez real... 495
  • 496. Mi nuevo “reto”: “Cuesta del Obispo”, en los Valles Calchaquíes de Salta De + 54 9387 5845950 Fecha 20/9 hora 11:49 ---------- Sergio: Hay muchos días en que no como, porque no tengo nada de dinero... Debo ya el importe de 370 pesos de dos recibos de la Luz, y ya no admiten más prórrogas. Han dado ya la orden del corte, que se suspende si se pagan las dos facturas... Si cortan la luz, hay que cambiar toda la instalación entera y el contador... 496
  • 497. Daniel haciendo los deberes de la Escuela, junto con su muy vieja abuela materna, que con quien vive ahora, sin padre, y casi también sin madre… No pude avisarte antes, porque se llevaron hasta el balde de la ropa y el cable del teléfono... Confírmame por favor que has recibido los mensajes... Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com Porque de momento, en que estoy terminando de escribir este mi libro, mi chiquillo, mi changuito, mi adorado niño, ni siquiera sabe, todavía no sabe, porque no me dejan hablar con él, hace ya más de tres meses… 497
  • 498. ---------- Mensaje reenviado ---------- De: Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Fecha: 30 de agosto de 2010 09:50 horas. Asunto: Siento que digas que te hago daño a ti, pero muchísimo más que se lo hago al niño... Para: Mercedes Escudero <*@gmail.com> Mercedes: Siento que digas que te hago daño a ti: ¡Pero muchísimo más que digas delante del niño que le hago daño al niño y por hablar con él!... Y que por ello me digas delante de Daniel, insultándole a su abuela materna, mi madre, y chillándome como una loca, en este fin de semana pasado, y cuando ya hacen varios meses en que no hablaba con él: ¡¡¡¡¡Que nunca jamás voy a volver a hablar con él!!!!!... Todos los meses tienes los casi 500€ del desempleo, más algunos meses el dinero que algún alma samaritana ingresa, otros 200€, que hasta ahora no los había tocado, y aunque estoy pasando y he pasado aquí muchísimas faltas, para que dejaras de pasar hambre con el niño, aunque yo si la esté pasando aquí... Me dices que me tire por un puente porque no he aprobado una oposición de la UNSa, y no te puedo enviar dinero ninguno... Ni me voy a tirar por un puente, y aunque te pesara a ti y a todas las mujeres del mundo: ¡Voy a ser todo lo feliz que pueda!... 498
  • 499. Y si el niño fue a preguntarte si todavía me querías, eso salió de él, y sin que yo le hubiera dicho absolutamente nada, porque me dijo, y llorando, que no quería que yo me divorciara de ti... Pero la que se ha divorciado de mí has sido tú, y como una loca, y me has echado de tu vida y de España, al quedarme sin trabajo, en la calle, y en la indigencia... Y ahora te pesa lo sola que estás, y me reclamas que te envíe dinero a como dé lugar, así robe un banco o me corte las venas, cuando en cambio, me decías que Argentina a 14.000 Km. era muy cerca, que me querías en Australia, a 28.000 Km., en las antípodas del mundo... Yo lo siento en el alma, que ahora trabajes 16 o 18 horas, el doble de horas que antes y ganando menos de la mitad: ¡Lo siento de verdad!... Pero yo no me paseé con un "novio o amigo" cerca de tu trabajo, y delante de la arpía tía de tu Ex-Jefe, y siento que por ello hayas perdido ese trabajo tan bueno, y ahora estés acosada sexualmente y matándote, literalmente, de cocinera de lunes a domingo: ¡De verdad que cuánto lo siento! Espero que recapacites, y recuperes algo, del sentido común y de la cordura, que pareces que has perdido completamente, amargándote y amargándome a mi adorado y muy amado hijo pequeño, y me permitas este próximo sábado o domingo a la tarde, a partir de las seis o las siete, hablar con mi hijo, y dejar que él hable conmigo... Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com 499
  • 500. Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950 Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950 Francisco Antonio Cerón García Las Orquídeas 178 Villa Las Rosas 4.400 Salta (Argentina) República Argentina La página de Internet desde al cual enviarme gratis sms directamente a mi móvil/celular del operador Claro de Argentina: http://www.sms-mensajes.com.ar/ Prefijo (387 de Salta) mas número de destino sin el 15 (155 845 950 queda el 5 845 950); en suma hay que poner en la primera casilla: 3875845950 En la casilla de correo electrónico vuestro email. Y por último en la casilla del operador debe estar ya por defecto Claro. Luego rellenáis en la casilla de la derecha hasta cien caracteres y le dais a enviar, Y os dirá: .:¡mensaje enviado con éxito! .:destinatario: 3875845950 .:remitente: ¡vuestro email! 500
  • 501. El odio ¿Cómo se puede rezumar tanto odio? Del amor que fue, solo odio… Si lo hubo alguna vez, el amor solo odio… ¿Cómo se puede sentir tanto desprecio? Rencor que anida amargura que no pasa… 501
  • 502. ¿Como se puede vivir sin perdonar? ¿Como se puede vivir sin amar? 502
  • 503. Daniel feliz en los fórmula 1, que le gustan con verdadera locura, y quiere ser piloto de Fórmula 1, como su ídolo Fernando Alonso… No sabe, que su padre le cumplió la promesa que le hizo en el aeropuerto en Madrid, no la que hubiera querido hacerle, de volver a verle, sino y la de escribirle un libro, para que recordara desde esta inmensa lejanía del espacio y tiempo, y que nos separa a ambos, que su padre lo tenía, y lo tiene (y también a sus dos hermanos mayores), siempre presente en su pensamiento, que le quería, y que le quiere (y también a sus dos hermanos), y que no le había olvidado, ni le olvidará nunca… 503
  • 504. Daniel con uno de mis doce amigos, que me financiaron el viaje a Argentina, poniendo cada uno 500 euros de su bolsillo, y regalándome DHL, con sus extravíos otros 12.000 euros del coste del transporte de mis libros y mi bicicleta… Y el libro lo he escrito, y la promesa, “La Promesa” que le hice, la he cumplido, pero él no lo sabe todavía, y no sé si lo llegará a saber alguna vez, alguna vez en su vida, y antes de que yo me muera… 504
  • 505. 505
  • 506. Tercera Parte Mi tiempo de la infancia y la juventud… 506
  • 507. 507
  • 508. Capítulo Décimo Cuarto El Vapor Provence… 508
  • 509. Nevado del Acay en Salta. Podría seguir hablando y así, durante todo el libro, de las muchas, y muy malas, y cosas muy nefastas que me han pasado, todavía me pasan, y seguramente me seguirán pasando, en esta “suociedad” salteña. Pero creo que es una pérdida de tiempo, por una parte, porque yo no voy a cambiar, sobretodo y en cuanto a lo que concierne a mi dignidad, que no permito, ni permitiré que me la pisotee nadie, así sea y llegue a quedarme solo, y más que solo, y para siempre, en esta mi tierra, y hasta la hora de mi muerte, ¡si ya estoy demasiado solo de todas las maneras!: ¿Qué tendría yo que ganar por no seguir tan solo?, y en cambio, creo que sí tendría muchísimo que perder, empezando por mi propia dignidad... 509
  • 510. Otoño de color oro y amarillo, al lado de las viñas y de los altísimos Andes… Y creo decía, por otra parte también, que es una pérdida de tiempo, porque ni los salteños, ni las salteñas, van a cambiar tampoco su forma de ser, ni sus vicios adquiridos, ni sus mañas consuetudinarias, que se pierden en la noche de los tiempos de la conquista, y del medioevo español. Salta es una sociedad total y profundamente medieval, inserta en el siglo XXI sólo con un barniz de falsa modernidad, como el teleférico, Internet, y los autos o coches nuevos; pero en lo más profundo de sí misma, Salta todavía está viviendo en el año 1492, pues todavía perduran todas las costumbres y formas ancestrales de vivir de aquella época, ya pasada y concluida en el resto del mundo, mientras que aquí todavía está presente y plenamente viva... 510
  • 511. Cultivando a los pies de los altísimos y nevados Andes… Así todavía existe el derecho de “pernada”, como en la España medieval, donde los “patrones” en los Valles Calchaquíes, todavía duermen en la primera noche de bodas con la “novia”, y donde en particular en el L’Uracatao se acuestan todavía los tíos con las sobrinas, y los padres con las hijas… 511
  • 512. Abra el Akay, en la inmensidad de la altiplanicie del Altiplano de Salta, a más de 5.000 metros de altura... Una estadística publicada hace dos meses en el diario o periódico local, “El Tribuno”, decía que la mitad de los hogares en Salta son “monoparentales”, o sea madres adolescentes, dejadas embarazadas por briosos sementales masculinos, y todos los cuales desaparecen cobardemente, como así son casi todos los hombres “salteños”, dejándolas a ellas solas para la crianza de sus hijos, mientras que ellos se cuelgan en el pecho, y como trofeos, y botín de guerra, orgullosísimos, las medallas de las “vírgenes” volteadas… 512
  • 513. Valles Calchaquíes en Salta. Ellas, las madres solteras, que son la mitad de todas las madres de Salta, al carecer de formación y educación, y no ser profesionales, tienen que lavar, planchar, y hacer todos los oficios más humildes, cuando no la prostitución, para sacar adelante, y dar de malcomer a sus hijos, los hijos de los “valientes” hombres “salteños”. Y los hijos terminan en las bandas mafiosas organizadas, como las “patotas”, cuando no en la droga, como la “falopa”: ¿Y no queremos que haya delincuencia? La vamos a tener y más, toda la que nos haga falta, porque todos estos “pecados” de la sociedad, toda esta muy refinada hipocresía, cubierta con el rito excelso de “las buenas costumbres”, se vuelve contra nosotros mismos... 513
  • 514. La inmensidad de la naturaleza en los Valles Calchaquíes de Salta. Porque, por ejemplo, en esta salvaje sociedad feudal, no es una ofensa dejar embarazada a la hija, menor de edad, de un amigo, siempre que se haga con discreción y en silencio, porque como decía el Tartufo de Moliere: "Pecar en silencio no es pecar...", pero y en cambio, si es una terrible ofensa cortejar a la hija, mayor de edad, de un amigo, solo y exclusivamente leyéndole unas poesías, tal y como me paso el otro día, en que casi me querían matar por ello... Por eso, por esta terrible hipocresía social, que tanto gusta en Salta, con ella se encubre y se hecha un manto de tierra, a todas las terribles maldades y todas las más atroces injusticias, de esta muy salvaje sociedad, que solo da lugar, fomenta y alienta, todas y las más vergonzantes trasgresiones de la ley, cuando no y además, de cualquier moral de toda las civilizaciones y culturas humanas... 514
  • 515. La Laguna de Brealito en Salta. 515
  • 516. No me importa predicar en el desierto, como Juan el profeta de la Biblia, porque Salta es un desierto, un erial, falto de amor, falto de bondad, falto de buenos sentimientos, y donde sólo impera la maldad, sumamente refinada entre unos y otros. Es como digo, la España de todos mis antepasados, los conquistadores, que vinieron a sangre y fuego, y a sangre y fuego todavía se sigue viviendo en Salta. Y sus descendientes, los que hoy día tienen todos los apellidos más ilustres, y forman la más alta clase social, reunida en un muy famoso y conocido club, que no citaré para no crearme más enemigos de los que ya tengo, decía que sus descendientes, viven todavía hambrientos, tan hambrientos como todos sus antepasados, que se morían de hambre en Extremadura, o cualquier otro sitio de la España profunda, porque tenían títulos de nobleza, pero carecían de tierras, y eso les obligó a venir a “hacer la América”. Y sus descendientes están todavía “angurrientos”, usando una misma palabra del medioevo español, y de sus propios antepasados, así también los míos. Y no tienen límite ninguno, y da lo mismo hacer los hijos con la mujer legítima que con la indígena más fea, y la ambición, la avaricia, y la codicia nunca se les termina, ni se les terminará. Y no contaré historias verídicas, ciertas, reales, y presentes, de muy importantes políticos, personas muy ilustres, y empresarios, que pondrían los pelos de punta a cualquiera, por su truculencia y morbosidad, porque sino igual terminan ya, y de una vez por todas, rajándome las tripas, o pegándome un tiro… 516
  • 517. Es como decía mi padre, que en paz descanse, cuando se acaba el amor en los matrimonios, cuando se acaba la dialéctica y el diálogo, llega la paz de los cementerios, donde nadie discute, pero donde no hay vida ninguna, así es como estamos hoy en día, todo el resto de los salteños y salteñas, y yo mismo: ¡Disfrutando de la paz de los cementerios en todas y cada una de nuestras relaciones!... Y como todo lo anterior, así es todo lo que he vivido hasta ahora, en todos y cada uno de los planos de las relaciones humanas y de convivencia en Salta, además del político, sea el empresarial, sea el familiar, sea el universitario, sea el académico, sea el femenino, sea el del deporte, o sea el de amistad. Por eso: ¡Estoy tan a gusto en Salta!, ¡Cada día me gusta más estar en Salta de lo “buenas y muy maravillosas personas” que son todos y todas! ¡Es la mejor gente del mundo que habita sobre la faz entera de la tierra!... Por eso, cuando mis amigos, cumpas, y familiares, salteños todos, me dicen que no hable mal de Salta, que no diga la verdad de lo que Salta es, y que nadie se atreve a decir, pero que se habla en voz baja en todos los corrillos, yo sigo en cambio, impertérrito, impasible, hierático, porque ya que no me pudieron comprar mi voluntad, por el precio de mi vida, y casi a tiros: ¿Por qué 28 años después podrían comprármela por el precio de mi miseria? Mi padre me enseñó, y desde muy pequeño, que se pierde la vida antes que la dignidad, y que no hay que tirar nunca la toalla, y no hay que dejar de seguir peleándola y remándola, y ahora, con 50 años después de vivir con esos valores: ¿Por qué voy a cambiar? ¿Porque Salta sea la cuna de la “maldad por deporte”?. 517
  • 518. ---------- Mensaje reenviado ---------- De: Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Fecha: 2 de septiembre de 2010 09:26 Asunto: Re: La promesa (La Piedra Filosofal: Una receta mágica para curar el alma malherida) Para: “Una amiga sincera” <*_unsa@hotmail.com> Estimada Amiga: Ni siquiera he ido a ver el dictamen de la oposición en que competimos los dos, y no sé sinceramente quién de los dos, si tú o yo, habrá ganado... ¡Pero no me importa! ¡No me importa en absoluto! ¡Creo que la amistad que me estás brindando es el regalo más maravilloso que siempre podemos tener todos y cada uno de los seres humanos! Como digo y escribo permanentemente en mi libro, eso es lo único que es trascendente en la vida de las personas, que nos hace trascendentes... Me gustaría volver a verte, pero aquí en Salta, invitar a una mujer a tomar un café y leerle unas poesías, es toda una y gravísima ofensa... Y eso ya me ha pasado con cerca de mil salteñas, sean de la Católica, de la UNSa, del Mercado San Miguel, o de la Plaza 9 de Julio... En Europa y en EEUU, en el resto del mundo entero, se considera un halago y una cortesía muy grande esta invitación, así que si vos vas a ser la mujer número 1001 que 518
  • 519. me va a rechazar la misma, ya no me pilla de sorpresa, porque es nuestra incultura y nuestra ignorancia, nuestra propia mediocridad la que nos hace ser así, a todos los salteños y las salteñas... Ayer vi, y recién por cuarta vez desde que le conocí y antes de la elección al Rectorado,, al Sr., al Sr. que ayudé a ser Rector de la UNSa, el Contador Víctor Hugo Claros... Y me dijo, literalmente: ¡Que no diera tantas letras ni enviara tantos mensajes!... Me dejó estupefacto, porque la regla del silencio es propia de la Iglesia y de la Política, pero del mundo académico, del mundo del saber... ¡Esto es Salta! Una tierra de en general, y salvo honrosas excepciones, de gentes mediocres, y por eso no se tolera, ni se acepta la brillantez, la sabiduría, ni la humildad, porque aquí prevalecen el amiguismo y la envidia más recalcitrante y feroz... Perdóname que me desahogue contigo, pero así estoy, como si fuera una olla a presión que está a punto de estallar, y no lo he hecho por personas como tú, que me han brindado su amistad sincera y desinteresada, y por mis propias letras... Pero lo peor de todo es: ¡Que yo también soy salteño y adoro y amo y con verdadera locura a esta mi muy amada tierra mía "Salta La Linda"! ¡Léete el libro y lo verás!... Espero que seas al menos también, no solo la excepción para brindar una amistad noble, sincera, y desinteresada, tal y 519
  • 520. como yo lo hago siempre y con todas las personas, sino y que también lo seas para llegar a escuchar unas poesías, o tener una conversación agradable, o llegar a tomarte un café... Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950 Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950 520
  • 521. ---------- Mensaje reenviado ---------- De: Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Fecha: 26 de marzo de 2010 19:22 Asunto: He asumido que me moriré en esta mi tierra, con todo mi saber y sin haber transmitido ni un ápice del mismo... Para: Rectora de la Universidad Nacional de Salta: Stella Bianchis <Stella_Bianchis@*.com.ar> CC: Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Consultoría de Desarrollo Estratégico Estimada Rectora Stella Bianchis Universidad Nacional de Salta (UNSa) República Argentina He estado reflexionando sobre mi intento de vincularme académicamente a la UNSA, pero entiendo que hay una dificultad muy seria con las normas del CONIEAU, ya que según me indicó expresamente el Decano de Ciencias Naturales, debería de adscribirme gratis durante dos años a alguna cátedra, y realizar investigación para dicho catedrático también gratuita, y posteriormente realizar durante uno y/o dos años más suplencias y otros puestos, antes de que se me considerara mínimamente en mi candidatura a cualquier plaza docente en esta Universidad. Entiendo que todo esto es adecuado para una persona joven que acaba de obtener su título profesional, sin ninguna 521
  • 522. responsabilidad familiar y que está mantenida por sus padres, pero en mi caso particular, con todo un saber y experiencia ya acumulados no es un camino que yo pueda realizar, y menos a los años que ya tengo. Por todo ello sigo ofreciéndole mi colaboración altruista enteramente a disposición de la UNSA, pero no puedo trabajar gratis entre dos y/o cuatro años para ser docente en la UNSA. De todas maneras, ya he asumido que me moriré en esta mi tierra, con todo mi saber y sin haber transmitido ni un ápice del mismo, pues las dificultades que me han surgido en la UNSA entiendo, en mi humilde opinión, que son prácticamente insalvables, y veo que es imposible... Indicándole expresamente mi agradecimiento, por la consideración y gentileza que se me ha brindado, tanto de su persona como por parte de todos los estamentos e integrantes de la Universidad en su conjunto y al completo, le saluda atentamente, Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950 Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950 Sent from Salta (Argentina) 522
  • 523. ---------- Mensaje reenviado ---------- De: Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Fecha: 25 de marzo de 2010 19:35 Asunto: He asumido que me moriré en esta mi tierra, con todo mi saber y sin haber transmitido ni un ápice del mismo... Para: Desiree D'Ambrosio <*@ucasal.net> CC: "Rector de la Universidad Católica de Salta: Dr. Alfredo Gustavo Puig" <*@ucasal.net>, "Vicerrector Dr. Gerardo Vides Almonacid" <*@ucasal.net>, "Decana Lic. Graciela Pinal del Cid" <*@ucasal.net>, Directora Silvia Álvarez <*@ucasal.net>, Secretaria del Rector Irene Helena Bauch <*@ucasal.net>, "Ing. Oscar Álvarez" <*@ucasal.net>, Carolina Romano <*@ucasal.net>, "Dr. Carlos Francisco Sánchez" <*@ucasal.net>, "Dr. Carlos Francisco Sánchez" <*@ucasal.net>, "CC Lic. Dante A. Chávez" <*@ucasal.net>, "Lic. María Helena Teseira" <*@ucasal.net>, Licenciado René Alejandro Ramos <*@ucasal.net>, "Lic.Roberto Cadar" <*@ucasal.net>, "Ing. Claudio Mondada Decano de la Facultad de Ingeniería" <*@ucasal.net>, Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Consultoría de Desarrollo Estratégico Estimada Ing. Desiree D'Ambrosio Vice Decana de la Facultad de la Escuela de Negocios Universidad Católica de Salta República Argentina 523
  • 524. He estado reflexionando sobre la nueva propuesta del curso de Postgrado, que hice en su persona a la Escuela de Negocios, pero entiendo que hay una dificultad muy seria con el idioma inglés en que están redactados todos los documentos originales, y me parece que debido a ello no se inscribiría prácticamente nadie en el curso, por lo que tal vez fuera conveniente antes que tener un fracaso estrepitoso, dejarlo definitivamente para siempre. De todas maneras, ya he asumido que me moriré en esta mi tierra, con todo mi saber y sin haber transmitido ni un ápice del mismo, pues las dificultades que me han surgido en la Universidad Católica entiendo, en mi humilde opinión, que son prácticamente insalvables. Como ejemplo, además de la imposibilidad de hacer nada en la Escuela de Negocios, lo he intentado en varias de las facultades de la Universidad Católica, y veo que es imposible... Indicándole expresamente mi agradecimiento, por la consideración y gentileza que se me ha brindado, tanto de su persona como por parte de todos los estamentos e integrantes de la Universidad en su conjunto y al completo, le saluda atentamente, Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950 Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950 Sent from Salta (Argentina) 524
  • 525. ---------- Mensaje reenviado ---------- De: Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Fecha: 19 de agosto de 2010 07:24 Asunto: Amaranto Catering Integral at the high mountains of the Andes. Para: Luis Scheistel <amarantocatering@hotmail.com> CC: Francisco Antonio Cerón García <fcerong@gmail.com> Estimado Luis: Aquí va la versión final del dossier corporativo que me encargaste para la licitación de tu empresa en Minas Pirquitas, de la Minera Anglo Canadiense, en castellano y en inglés, y he dejado de dar mis clases durante tres días para poderlo terminar, trabajando exclusiva y solamente para tu empresa... Como he estado trabajando también finalmente toda la noche, y puedo haber cometido algunos errores graves, le voy a pedir a tu amigo, el Ingeniero Marcelo Ebber, que haga el favor de pedirle a su hija que estudia inglés, que le eche un vistazo... En cuanto a los ciento veinte pesos que me dejaste (25 euros o 40 dólares), ya que dices que te han dicho en Salta, que este trabajo se hace muy fácilmente y en una hora, lo considero como un préstamo, y que te devolveré en cuanto me sea posible, y así te regalo el mismo, ya que en Europa un dossier Corporativo como este podría llegar a valer como mínimo unos cientos de miles de euros… Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com 525
  • 526. Amaranto Catering Integral Professional caterers in Salta (Argentina) Amaranto Catering Integral is pleased to service the whole of Salta, in the North of Argentina providing catering services, equipment hire, and that personalised, professional service that clients of Caterers Amaranto Catering Integral have come to expect. Whether you are organising an event for hundreds of people, or would simply like to surprise your wife with a romantic dinner-for-two, Caterers Amaranto Catering Integral will be happy to provide you with much more than food. Having worked for years catering primarily to the English- speaking residents of Salta (Argentina), our caterers are fully bilingual and also specialised in various types of international cuisine. This is not your typical Argentinian catering service! Catering at its finest Caterers Amaranto Catering Integral prides itself on using the best quality ingredients: friendly and knowledgeable staff, prices that will fit your budget, and recipes to tantalise your taste buds and invigorate your senses... see for yourself and view Caterers Amaranto Catering Integral's menus. 526
  • 527. About Amaranto Catering Integral We are caterers in Salta made up of a team of professional caterers that have been working with some of the area's leading event-organisers since 2001. Corporate Catering Amaranto Catering Integral can provide a variety of menus for your corporate events. For example: • Breakfast buffets and coffee breaks • Canapes for opening parties • Finger food • Sandwich platters • Food delivery service • Formal lunches or dinners • Business functions • All day catering for corporate open days • Office, Christmas and New Year parties We can provide small marquees, full bar set-up, waiter service, and linens in your corporate colours. We also hire equipment that people need for their events. Number 1 for Salta catering There are many reasons why you might want to hire a personal catering company at the high mountains of the Andes. Whatever the event, Amaranto Catering Integral, based in Salta, is the ideal choice. We are able to cover the entire strech of the Andes. Whether you are looking for wedding caterers in Salta, party 527
  • 528. caterers or corporate event catering, Amaranto Catering Integral has qualified and professional staff available for any event. Our chefs and waiters have many years of experience at the highest levels. Take a look through our website to view our experience. If you need a personal caterer in Salta or anywhere at the Andes’s High Mountains and want food that is not just prepared, but actually MADE WITH LOVE, then contact us now! Are you a great host wanting to offer something exclusive to your guests? Would you like to throw more parties at home but can't face the stress? Amaranto Catering Integral offers its personal catering services in Salta so you have time to enjoy being with your guests. General description Our aim is to ensure that your event is unique, for which reason we guarantee you a personalized and exclusive service, designing bespoke menus and adapting to your needs. Quality catering service for wedding receptions, banquets, buffets, gala dinners, office parties, business meals, coffee breaks, etc. Facilities, services and equipment Weddings 528
  • 529. Making your wedding day an unforgettable experience does not necessarily mean that you have to go to great expense. At Amaranto Catering Integral, you can organize the wedding of your dreams, without having to skimp on details. Banquets Whatever your needs, we can offer you functional and economic menus suiting any type of event: business meetings, informal dinners and lunches, groups and incentives. Buffets Our broad choice of menus means that we can provide you with the most varied buffet service. With your help, we will design a menu fully satisfying your needs. Gala dinners On occasions, an excellent service is not enough and details are what really count. At Amaranto Catering Integral, we know meaning of the phrase “We want to offer you something more”. Coffee breaks At Amaranto Catering Integral, we know that time is sometimes too short for lunch or dinner, but that does not mean that you cannot offer meeting attendees a working breakfast or a mid-morning coffee break. Daily food service´s staff Daily food service´s staff for plants and mines. 529
  • 530. Amaranto Catering Integral’s Main client list 1. Hotel Las Lajitas: We were hired to make the selection and training of staff in the areas of kitchen, bar and restaurant. In charge for organizing and coordinating events. We offer our services in this institution from October 1997 to December 2001. 2. Tourist Hotel Santa Maria in Catamarca: In charge for the organization and coordination of events during 2001. 3. Cabañas 2001: In charge for the service of lunch and dinner, for a thousand people per day during 2001. 4. Popeye Baseball Club: In charge of the service dealers’s Party Hall, with capacity for 350 people. 5. Valvanera Fifth Ballroom in San Luis in Salta: In charge of the service dealers. 530
  • 531. ºOur firm has all the formal requirements of enablement and operational capacity, namely: 1. Liability insurance. 2. Risk Insurance Work (ART). 3. Bachelor in safety and hygiene. Nutritionist (for menus). 4. Trained kitchen staff. 5. Vehicles and equipment and utensils appropriate to cover the logistics of providing our services. 6. Awareness and strict enforcement of standards and Hazard Analysis 7. Critical Control Points (HACCP) and Good Manufacturing Practices (GMP). 8. As Amaranto Catering Integral ongoing training we believe it to excellence and quality, managers of the company we are currently conducting training courses: 9. Professional Cookery with a duration of 2 (two) years, by Mariano Bauer at the Culinary Institute Argentino (IGA). Sommelier course with a duration of 4 (four) months, by Luis Scheistel at the Instituto Argentino Gourmet (IGA). 531
  • 532. Amaranto Catering Integral, want to have the opportunity to start with your organization a long and prosperous business relationship, satisfying all their needs and solve all their problems. Sincerely yours, Luis A. Scheistel Managing Partner We are based in: Av. Arenales esq. Av. Bolivia 4.400 Salta (República Argentina) Tel: (+54) 387 Fax: (+54) 387 Cuit: 23-10925139-9 Email: AmarantoCatering@hotmail.com 532
  • 533. Amaranto Catering Integral El éxito de sus celebraciones es el objetivo de Amaranto Catering Integral. Para ofrecerle un conjunto de la más alta calidad, hemos reunido un gran equipo de profesionales, que le asesorarán en la organización del evento, o si lo prefiere se encargarán hasta del último detalle. Amaranto Catering Integral es la solución para sus eventos con calidad y servicio, preparando menús personalizados y ajustados a sus necesidades. ¿Desea impresionar a sus invitados? Queremos poner al alcance de su mano nuestro alto nivel de profesionalidad y la excelente relación calidad precio. Nuestros servicios abarcan desde un servicio de bar, hasta la Boda mas sofisticada. Nuestro objetivo es que su evento sea único, por lo que garantizamos un trato personalizado y exclusivo, creando menús a medida y adaptándolos a sus necesidades. Ofrecemos además los servicios de cenas de fin de año, coffee break de reuniones de negocios y eventos, servicios 533
  • 534. de comida diarios del comedor del personal de la planta y/o de los yacimientos mineros. Somos una empresa con probada experiencia en la presentación de servicios gastronómicos y de catering, que posee un serio compromiso con la calidad y la atención de nuestros clientes, y tenemos la capacidad y el compromiso de poder cumplir con sus más altas exigencias. Nuestra firma cuenta con todos los requisitos formales de habilitación y de capacidad operativa, a saber: 1. Seguros de responsabilidad civil. 2. Aseguradora de Riesgo de Trabajo (ART). 3. Lic. En seguridad e higiene. Nutricionista (para menús especiales). 4. Personal de cocina debidamente capacitado. 5. Vehículos y equipamiento de cocina adecuados para cubrir la logística de prestación de nuestro servicios. 6. Conocimiento y aplicación estricta de las normas de Análisis de Peligros y 7. Puntos Críticos de Control (H.A.C.C.P) y de las Buenas Prácticas de Manufactura (B.P.M). 8. Como en Amaranto Catering Integral creemos que la capacitación permanente hace a la excelencia y a la calidad, los responsables de la empresa nos encontramos en la actualidad realizando cursos de capacitación: 9. En Cocina Profesional con una duración de 2 (dos) años, Mariano Bauer, en el Instituto Gastronómico Argentino (IGA) filial Salta. Curso de Sommelier con una duración de 4 (cuatro) meses, Luis Scheistel, en el Instituto Gastronómico Argentino (IGA) filial Salta. Algunos de Nuestros Clientes: 534
  • 535. 1. Hotel Las Lajitas: Fuimos contratados para realizar la selección y la capacitación del personal de las áreas de cocina, bar y restaurante. Encargados de la organización y coordinación de eventos. Prestamos nuestros servicios en dicha institución desde Octubre de 1997 a Diciembre de 2001. 2. Hotel de Turismo de Santa María en Catamarca: Fuimos los encargados de la organización y coordinación de los eventos durante el año 2001. 3. Cabañas 2001: A cargo del servicio de almuerzo y cena, para 1000 (mil) personas por día durante el año 2001. 4. Popeye Béisbol Club: Concesionarios del Salón de Fiesta, con capacidad para 350 personas 5. Salón de Fiestas Quinta Valvanera de San Luis en Salta: Somos los concesionarios del servicio. Amaranto Catering Integral, desea tener la oportunidad de poder iniciar con su organización una relación comercial prospera y duradera, satisfaciendo todas sus necesidades y resolviéndoles todos sus problemas. Atentamente. Luis A. Scheistel Socio Gerente 535
  • 536. Nos encontramos en: Av. Arenales esq. Av. Bolivia 4.400 Salta (República Argentina) Tel: (+54) 387 Fax: (+54) 387 Cuit: 23-10925139-9 Email: AmarantoCatering@hotmail.com 536
  • 537. Así que como se puede deducir del brillante dossier corporativo de las páginas anteriores, tanto en inglés como en castellano, el gran problema de toda Salta: ¡Es su enorme mediocridad y también su enorme ignorancia! ¡No se hizo la miel para la boca del asno! ¡Y aquí en Salta en mi propia y muy amada tierra mía son casi todos burros por su supina ignorancia!... Y los “piropos” favoritos que siempre están en boca de todos los “salteños” y las “salteñas”, y que me dedican a mí y a cualquiera que venga de afuera, siempre, y “con sumo cariño”, son: “Verborrágico”, “Yoísta”, “Ególatra” y “Egocéntrico”, “Rencoroso”, “Inadaptado” y “Desubicado”, “Taimado” y “Desconfiado”, “Chanta” y “Fantasma”, o sea mentiroso… Ya escribí un poco más atrás, y en las primeras páginas de este mismo capítulo, en la página 524, lo que me dijo el actual Señor Rector de la Universidad Nacional de Salta, el Contador Víctor Hugo Claros, y delante del Señor Vicerrector, el Dr. Hugo Bosso, y cuando nos encontramos hace unos pocos días y en la misma Cafetería Central de la UNSa: “que no diera letras”, evidentemente, como en Salta es “un pecado hablar”, por lo tanto, decir “letras” en Salta, es ser tomado por “Verborrágico”… Porque de lo que hablo, de lo que estoy hablando, estoy hablando y de: "El Poder de las ideas", el poder de los significantes... Un hombre pequeño, muy pequeño, cambio toda la historia y el destino de un gran país, su país, y con solo el poder de las ideas... Claro que hablo de Mahatma Gandhi, y de la India... 537
  • 538. Jesucristo, Buda, y muchos otros, también cambiaron toda la historia de la humanidad entera, y sin llegar a pegar siquiera ni un solo tiro, ni un solo sablazo... Y yo ahora, mas indefenso y desarmado que nunca, y en toda mi vida entera, solo tengo, y como única arma, solo tengo y como todos ellos, solo tengo "el poder de las ideas", el poder de estas mis muy humildes letras, para cambiar, no y ya el destino de la Humanidad entera, sino solo y sencillamente, mi propio destino... Salta, Salta toda y entera, proyecta sobre mi, todo lo que ella misma es... "Dime de que presumes y te diré de que careces..." Y después de mas de una semana completa, sin comer absolutamente nada, todo no me parece difícil, sino y ya imposible... El grupo Gamma, evangelistas de la Asamblea de Dios, que me considera un endemoniado, un maestro del Vudú, y un adorador de Satán, ellos no esperan a nadie, a nadie que no sea al mismo demonio, y muchísimo menos a Jesús... Pero es verdad, que así me muriera de hambre, aunque toda Salta, toda Salta y todos los Salteños y Salteñas, me han abandonado a mi propia suerte, y me consideran un deambulante, un abandonado, un mendigo, y un paria, como me dijeron el otro día en la UNSa, y en mi propia tierra, si es verdad, sin embargo, que Dios no me ha abandonado, y por eso estoy, en una total y permanente comunión mística con Él, en un estado de verdadera santidad, porque en mi, y a diferencia de todo el resto de Salteños y Salteñas, en mi si 538
  • 539. habita, habita permanentemente, siempre y perenne, habita su Espíritu Santo... 539
  • 540. Escribir Escribir ¿para qué? si ha de ser leído ¿por quien? ¿qué escribir? ¿escribir del amor? ¿escribir de la lucha por la vida? ¿y de la lucha por la muerte? Porque con ella estamos en lo más dentro allí anida ¡somos nosotros mismos!… 540
  • 541. Pero muchísimo peor todavía, es ser “brillante” en Salta, una tierra de, en general, y salvo muy contadas y honrosas excepciones, una tierra de gentes muy “mediocres”, por lo cual ser brillante en Salta, es ser tomado por “Yoísta”, “Ególatra” y “Egocéntrico”, “Chanta” y “Fantasma”… Y por último, y ya como colofón, no aceptar “las muy refinadas normas, costumbres, modales, y educación salteñas”, lo que constituye el núcleo de la profunda “hipocresía social” salteña, es ser tomado por un “Rencoroso”, “Inadaptado” y “Desubicado”, “Taimado” y “Desconfiado”… Y si no cuento ni digo nada de todos los políticos, todos los empresarios, todas las personas muy ilustres, y de todos los mafiosos de Salta: ¡Es porque sino me podría llegar a costar y literalmente la vida!... Así que mejor en eso, en eso sí que me quedo, y me quedaré callado y para siempre, pero en todo lo demás: ¡En todo lo demás no!... En la página siguiente, el banco de la soledad, que ha resultado ser “el amigo más fiel de Salta”, mi propia y muy amada tierra mía, y donde un conocido pasó y me dijo: “que estaba hecho un turista permanente”, a lo que le contesté: “que sólo faltaban que se me fueran cayendo los euros del bolsillo”, y donde empecé a redactar este libro, escribiendo el prólogo, en mi pequeña agenda electrónica… 541
  • 542. El banco de la soledad… 542
  • 543. “La silla de la soledad”, desde donde escribí la primera parte de este libro, con una muy vieja computadora, y mi pequeña agenda electrónica, que está encima de la mesa… 543
  • 544. La vieja computadora, que reparé “artesanalmente”, con una fuente de alimentación de otro ordenador, y que al final terminó rompiéndose ya del todo… 544
  • 545. Mi carísima Notebook o portátil, marca “Toshiba”, que se me cayó de las viejas e inestables sillas, dentro de su funda y se rompió el disco duro, marca “Hitachi, quedándose inutilizada… Al lado está la carpeta de todas las cartas, de treinta años hacia atrás, entre Argentina y España, cartas ya históricas, y que usé también, para escribir este libro… Y como querer cambiar a Salta, y contar las cosas de Salta, es hacer como el Quijote, y luchar contra molinos de viento, para nada y por nada, así que entonces, y por todo ello, seguiré el relato y el guión inicial, volviendo hacia atrás en el pasado, y ahora, en lugar de continuar con mi historia en España, ya de adulto y hombre maduro, cosa que haré más adelante, relataré ahora mi historia desde mi nacimiento, hasta mi niñez y mi juventud, en esta mi tierra salteña… 545
  • 546. A la izquierda de la mesa, y al lado de la computadora que se rompió, está uno de los álbumes, de la media docena en total de álbumes de fotos, y de treinta años hacia atrás de antigüedad, entre Argentina y España, fotos ya históricas, y que usé también, para escribir este libro… Las pude escanear, a todas y cada una de ellas, y con una enorme paciencia y trabajo, porque la computadora u ordenador ya funcionaba tan mal, que muchos días ni se llegaba a encender, y al día siguiente de escanear a la última foto se rompió y para siempre… En total usé, y para escribir a este libro, más de 5 DVD completos, de fotos y todas originales… 546
  • 547. En la cubierta del barco que nos lleva a Argentina, recién nacido en brazos de mi madre y junto a mi padre. Salimos del puerto de Barcelona el día 31 de enero de 1.960 547
  • 548. Nací en Madrid a las dos de la tarde, del día 26 de septiembre de 1.959, porque mi madre estuvo en cama los nueve meses, y mi tío Juan estaba haciendo ginecología en Madrid. Esta es mi primera foto de recién nacido. 548
  • 549. En brazos de mi abuela Jesualda y mi abuelo salteño Juan. “El Vapor Provence”, así se llamaba el barco que me trajo desde mi España y mi Europa natal, a esta mi tierra, Argentina, hace ya medio siglo, el día dieciséis de febrero del año mil novecientos sesenta. Como ya te conté, Daniel, tu abuelito, Francisco Cerón Periago, mi padre, era de muy de izquierdas, mientras mi abuelo, Antonio Cerón Baño, era muy de derechas. Ocurrió en la posguerra, que quisieron matar al abuelito, después de la guerra civil española del año 1936 al 1939, con 549
  • 550. más de un millón de muertos, y con infinidad de barbaridades y atrocidades por parte de ambos bandos. En ninguna guerra, en ninguna causa o contienda, donde medie la violencia, hay causa justa ninguna, y es precisamente en las guerras, con la acción de la ley suspendida, y donde cualquier fin justifica los medios, es allí precisamente donde el ser humano saca todo lo peor que lleva dentro de sí mismo, y que fue en lo que pasó en la guerra civil española, al igual que en tantas otras guerras tan viejas como la misma historia de la humanidad, una guerra siempre entre hermanos de sangre, y se llegaban a matar no sólo los enemigos desconocidos, sino y además, y con la mayor de las sañas posibles, parientes y familiares entre ellos mismos. Mi padre, en la terrible dictadura que siguió al fin de la contienda, no encontró otra mejor manera de ser demócrata en la post-guerra, que contar en los bares del pueblo las derrotas del eje, o sea de los aliados del General Franco, Hitler de Alemania, y Mussolini de Italia, y fue Franco quién quedó gobernando a España, después de la guerra civil, y durante casi cuarenta años. Cuando todo esto llegó a oídos del Gobernador Civil de Murcia, la autoridad militar en ese entonces, este ordenó que mataran a mi padre, dándole el conocido “paseo”, que fue lo mismo que le hicieron al famoso poeta García Lorca de Granada, y entonces el alcalde de Alhama de Murcia, que era quien tenía que ejecutar la orden, fue quien se lo dijo a tu bisabuelo Antonio, que a la sazón era el director de la primera Caja de Ahorros que hubo en el pueblo, y ambos, que eran muy amigos, y al propio riesgo de sus vidas, acordaron esconderlo para no matarlo. 550
  • 551. Así estuvo viviendo escondido mucho tiempo tu abuelo, hasta que cuando conoció y se casó con mi madre, tu abuela, María García Viudez, al tener ella parientes cercanos en Argentina, que era su tío salteño, Antonio García Pardo, hermano de su padre, y bisabuelo tuyo y abuelo mío, el también salteño, Juan García Pardo. Decía entonces que cuando se casaron, mis padres decidieron, ambos y de común acuerdo, ir a “hacer la América”, tal y como ya lo habían intentado tus tatarabuelos y bisabuelos míos, hacía ya más de un siglo atrás, Don Miguel García y Doña Mariana Pardo Lorca. Y me llevaron de “paquete”, en el paquebote o barco, pues yo estaba recién nacido. Mi abuelo y bisabuelo tuyo, y padre de mi madre, Juan García Pardo, también estuvo en la cárcel, tal y como estuvo todo aquél que le tocó la desgracia de estar en el bando perdedor, que fue la República. Su hermano, Antonio García Pardo, lo pasó un poco mejor, pues siempre que venía al pueblo, se quitaba las charreteras y galones de capitán de la República, y las escondía debajo de unas piedras, y entraba como soldado raso. Pero cuando había acabado la guerra, y estaba de maestro en las Islas Canarias, alguien del pueblo que lo había visto quitarse los galones y esconderlos, lo denunció y lo traicionó por envidia, por lo que lo buscaron también para matarlo, al igual que a tu abuelito Francisco, mi padre. Entonces se escondió, y se fue al consulado argentino, con la suerte de que en su documentación, todavía guardaba una copia de su partida de nacimiento, en el municipio de Chicoana, Salta, Argentina; y así le dieron asilo y escondrijo, para que no lo mataran. 551
  • 552. Estuvo bastante tiempo escondido esperando, hasta que pasó por las Islas Canarias el barco que llevaba al ballet de Argentina, que había estado de gira por Europa, y lo escondieron en el barco, mientras que la Guardia Civil inspeccionaba el barco por una punta, lo metieron por la otra, y cuando llegaron al final, ya lo habían hecho pasar al principio del barco, y así regresó a la Argentina, su tierra natal. Y de esa manera, el fue el puente que le permitió a mi padre salvar su vida, y me hizo a mí ser tan argentino como los demás, aunque no lo fuera de nacimiento, si por crianza y por mis ancestros. Mi padre me dijo siempre, que uno no es de la tierra de donde nace, sino de donde pace… Y ese gran amor, a pesar de todos los contratiempos, y tantas y graves dificultades, que tuvieron que afrontar mis padres, les sobrevivió toda su vida, y ahora les sobrevive en su descendencia, que somos todos nosotros, incluido tu mismo Daniel. Y por eso, porque fuimos muy amados, porque fuiste tan amado Daniel, podrás no sólo sobrevivir a mi ausencia, sino y además sobrevivirme a mí mismo, cuando yo también me vaya de tu lado, no como ahora de este viaje tan largo, sino cuando lo haga y para siempre, a volver a ver a los que ya se fueron, entre otros a mis amados y queridos padres… 552
  • 553. Mi padre de joven, cuando conoció a mi madre Maruja. 553
  • 554. 554
  • 555. En la página anterior, la bellísima foto con que mi madre obsequió a mi padre, cuando estaban de novios. Aparece en ella vestida de sevillana, ya que ella era una andaluza nacida en Almería, y se crió en Écija, Sevilla. Ella le escribe en la esquina inferior izquierda con su letra: “Para que nunca te olvides de tu Maruja”. Y aquí estamos, a mediados de enero del año 1960, en el “Provence”, saliendo desde Barcelona, yo con dos meses de recién nacido, y mis padres tan cargados de ilusiones y esperanzas, como las que yo mismo tuve casi un cuarto de siglo después, cuando hice el viaje a la inversa, escapando de Argentina, junto con mi primera mujer, para que no me mataran tampoco… Y las lágrimas de mi abuela Providencia, por mi partida, de su único nietecito, al que adoraba y le daba fuerzas para vivir. Estaba muy viejecita y se murió al poco de la pena… Así que Daniel, tu eres muy joven todavía para morirte todavía, porque tengas pena, y sé que es mucha, como cuando me decías: “Papá yo quiero morirme para irme al Cielo a ver a Jesús”. Y yo te decía, y te digo, que vivas tu vida y nunca la cortes antes de tiempo, que todo tiene su tiempo, y también la otra vida… 555
  • 556. Yo de bebé en brazos de mi madre antes de irnos. 556
  • 557. ¡Y se me caen nuevamente las lágrimas! ¡Nuevamente no solo por mi rostro sino y también abundantemente por mi alma! De pensar que ya son cuatro generaciones seguidas de emigrantes, de las que tengamos memoria escrita, que escapan para sobrevivir: ¡Cuántas más generaciones de García o de otros apellidos habrán escapado para no haber encontrado la muerte y la hambruna en su tierra natal! ¡Cuántas historias perdidas y no contadas! ¡Por eso no quiero dejar de contar la mía! Por el resarcimiento moral, que se debe, no ya y a mi persona, sino y aún muchísimo más importante, a todas las generaciones de los antepasados, que lucharon para que nosotros existiéramos hoy en día: ¡Es un tributo que les rindo y que se merecen! ¡Y qué mejor forma que de hacerlo que contando lo que me ha llegado de su historia y de su lucha muchas veces desesperada por la supervivencia! ¡Y hacerlo a la vez, y a través, de mi propia historia personal de lucha por la supervivencia! Y por eso, cuando son precisamente los nietos, bisnietos, tataranietos, etc., todos tan salteños y salteñas como yo mismo, y muchos de ellos ilustres y de buena posición económica, los que me dicen hoy en día que soy un “inadaptado”, por no claudicar como un vasallo ante la podredumbre moral que impera en Salta, disfrazada con la hipocresía de las buenas costumbres, se me revuelven las tripas y el alma, de solo pensar en cómo se removerán en sus tumbas los huesos de sus antepasados, de tantos sufrimientos que por ellos pasaron, para que ahora su propia descendencia sean unos buitres y unas aves de rapiña: ¡No cederé ni en un milímetro así me vaya en ello el precio de toda mi miseria y de mi vida o el de toda mi soledad!... 557
  • 558. Para mis padres, ese viaje fue el viaje de Luna de Miel que nunca tuvieron, y fue el mejor de toda su vida. El ambiente en el barco era esperanzador, en una post-guerra española y europea, porque había habido también en Europa una guerra terrible, que fue la segunda guerra mundial, de hambrunas generalizadas y futuro ninguno, en contraste con lo que significaba ir a vivir en la “Tierra del Dorado”, la tierra de la plata, que eso significa el nombre de Argentina, que viene de Argentum, plata. En esa época, Argentina nadaba en oro, y era uno de los países más prósperos del mundo entero. Mis padres sacaban algún dinerito, para las necesidades del viaje, con el contrabando de tabaco, y todo fue bien, hasta que casi ocurre una gran desgracia para conmigo. Como yo era un niño tan bonito, en todos los puertos en donde atracaba el barco, me escondían en mi moisés, debajo de mi colchoncito los paquetes de tabaco, y los aduaneros se quedaban embobados mirando como asía con las dos manecitas mi biberón, y no lo soltaba para nada, de lo hambriento que era, y que soy, todavía hoy en día. Y así no registraban el moisés, y el “negocio” del contrabando funcionaba viento en popa, hasta que un día en el puerto de Río de Janeiro, en Brasil, y por exceso de paquetes de tabaco, se rompió una de las asas, y yo caí hacia lo hondo del agua, entre el barco y el puerto. Un marinero de las cubiertas de abajo, al escuchar a mi madre que gritaba como una loca: ¡Mi niño! ¡Salven a mi niño! ¡Que se ahoga mi niño!, manoteó con tanto acierto, y en el momento justo, que conforme caía, me pilló de la ropa y en el aire, y me salvó la vida. ¡Y desde ese momento se acabó tan fructífero negocio!… 558
  • 559. En el barco, en el moisés en que casi me mato por el contrabando, y bebiendo el biberón con las dos manos. Letra de mi madre al reverso dice: Sujeta el biberón con mucha fuerza y no deja que se lo quiten. Letra de mi tío Pepe dice: Recibida el 16-5-60 Todavía me pasaría otra cosa más, pero que no tuvo consecuencias en ese momento, pero que sí las ha tenido para mí ahora, cincuenta años después. Al inscribirme cuando entré en la Argentina, el funcionario de Migraciones se equivocó, en una e por una a, y así estoy registrado en el asiento original de ingreso de migraciones, como Carón por Cerón. 559
  • 560. Llevo casi un año ya de trámites, y terribles y complicados papeleos, intentando solucionarlo, pues entre otras cosas que me han pedido figura: ¡el pasaporte original de hace cincuenta años! ¡Cuando toda la gente de aquella época que era mayor de edad ha muerto o está próxima a hacerlo! Como soy un sentimental, y había guardado como testimonio del pasado, y en España, el citado pasaporte original, y ya no me acordaba después de tantos años, pero fueron mis propios hijos, quienes me lo recordaron y me lo enviaron… 560
  • 561. Pasaporte de mis padres donde me incluyen como hijo menor de dos meses y sexo varón. 561
  • 562. 562
  • 563. Capítulo Décimo Quinto ¡Maipota! 563
  • 564. Yo recién nacido, Letra de mi madre al reverso dice: Esta echa encima de una cama en Bs. As. Letra de mi tío Pepe dice: Recibida el 16-5-60 De niño pequeño, según cuentan algunos de los familiares de Salta, era un niño muy terrible, y tal vez por eso, lo continúo siendo también, ahora que ya soy un hombre grande… Pero en realidad, parece que me pasé totalmente encerrado en mis primeros años, en un metro cuadrado que formaban los “arcones” o baúles, en los que mis padres trajeron sus pocas y escasas pertenencias desde España… 564
  • 565. Yo con menos de un año Y que cuando los podía llegar a separar, a los arcones, y con fuerza de titanes para mi corta edad, salía embistiendo como un toro que acaban de soltar al ruedo, y corría tan inclinado hacia adelante, y siempre tan a punto de caerme, que aunque no se sabía como, no llegaba a hacerlo, e iba directamente a la cocina, y en la que con gran alegría y algarabía, pillaba todas las cacerolas, y montaba una sonora cacerolada como si fuera un batería de música... En la página siguiente, Juan Carlos y yo, en la Plaza 9 de Julio de Salta, con uno y dos años… 565
  • 566. 566
  • 567. El departamento Nº 8, letra D, del conventillo de la calle San Juan Nº 162, y donde viví mi infancia, durante la primera década de mi vida… Cuando mi padre consiguió un trabajo un poco estable de contador, nos mudamos de la casa del Tío Antonio, a nuestra primera casa de alquiler en la calle Rivadavia. Era una casa viejísima y llena de humedades, donde alquilábamos dos habitaciones, pero lo que para mis padres era un desastre, para mí era diversión, pues había un montón de trastos viejos y de cachivaches con los que poder jugar, amén de que había salido de los dos años de mi prisión diaria de un metro cuadrado. 567
  • 568. Los vecinos que me criaron, como Doña Carmela al centro, a su derecha y de camisa a rayas de “presidiario”, está su hijo, amigo mío de la infancia y compañero de juegos, y a su izquierda de remera amarilla, Rino Toigo, al que adoraban mis padres, y quien todavía se acuerda de ellos, y también les adora… Mi primera palabra no fue ni papá ni mamá, sino “maipota”, mariposa, porque había unas enormes y negras mariposas que volaban siempre como murciélagos, y aunque mi madre las miraba aterrada, yo era muy feliz corriendo tras ellas, junto con Juan Carlos, dándoles manotazos, e intentando pillarlas. 568
  • 569. Vista del departamento del conventillo de la calle San Juan al Nº 162, calle que se aprecia al fondo donde está el edificio verde y amarillo, y donde viví mi infancia, durante la primera década de mi vida… Pero mi juego preferido fue de carne y hueso, y no ninguna de las cosas que os podáis imaginar con ninguna nena, mis amigas fueron una camada, una camada de rosaditas ratitas, y recién nacidas, y su madre, la ratona grande… 569
  • 570. Vista desde el departamento del conventillo de la calle San Juan al Nº 162, calle que se aprecia al fondo donde está el edificio verde y amarillo, y donde viví mi infancia, durante la primera década de mi vida… ¡Que susto y qué asco el de mi madre al descubrirme jugando con el animal que junto con las cucarachas era lo más horripilante que existía para ella! Habían hecho el nido en los montones de periódicos, o diarios viejos, que traía mi padre para leer, y yo jugando a mi juego preferido, que era entretenerme en hacerlos a trocitos pequeños, las había descubierto, pero no había dicho nada, porque para mí no eran nada malo, ni asqueroso. 570
  • 571. Los vecinos que me criaron, de animada conversación, típica y habitual del ambiente del conventillo, donde todos éramos casi una “familia” grande… Cuando mi padre mejoró un poco más en los ingresos de su trabajo, nos pudimos mudar al conventillo de la San Juan 162, al departamento “D”. Allí es donde pasé la primera parte de mi niñez, y donde hice los primeros amigos, y por primera vez fui a la escuela, San Francisco, que quedaba la más cerca. A mi hermano Juan Carlos y a mí, nos encantaba subirnos a un perro de mármol que todavía existe en el Parque San Martín, muy cerca también de casa, y que nos pillaba de paso para ir a la escuela. 571
  • 572. Vista desde el departamento del fondo del conventillo, y donde viví mi infancia, durante la primera década de mi vida… A mi madre le aterraban las tormentas de Latinoamérica, con su intenso aparato eléctrico de rayos, y sus terribles truenos, que retumbaban en toda la casa, pero a mí me encantaba quedarme durante horas, extasiado en la ventana de la cocina, viendo la maravillosa belleza de la naturaleza en acción, y de sus rayos, y escuchando sus truenos. 572
  • 573. Vista desde el departamento del fondo del conventillo. La casa amarilla del final y a la izquierda, era la casa del Sr. Saluzzi, que fue quien me salvó la vida, al llevarme en la madrugada, cuando mi padre no pudo conseguir ningún taxi, urgentemente al Hospital San Bernardo, cuando entré en estado profundo de coma por las muy graves convulsiones… 573
  • 574. Vista del departamento al colindante al nuestro, la casa de blanco y a la derecha del fondo del conventillo. Allí en su patio, había árboles de mora, y eran tan grandes, que con a sus ramas, que colgaban en nuestro patio, en ellas nos subíamos mi hermano y yo, junto con toda la “barra brava” del barrio, a comer moras, y a buscar nidos de pájaros… Cuando tuve mis primeros reyes, me regalaron un autito de control, no remoto por mando inalámbrico, como los de hoy en día, sino por mando de cable y a pilas. 574
  • 575. Cuando se agotaron las pilas, yo pensé que la corriente continua de las mismas era igual que la corriente alterna del cableado eléctrico, ya que ambas llevaban un cable, y pelé los cables del autito para meterlos en el enchufe, y mi madre me pilló cuando ya los metía, y del grito de terror que dio me paralizó del susto. Claro que me salvó la vida, pues en aquella época no había disyuntores diferenciales ni térmicos, que salvan hoy día las vidas; recuerdo que luego, muchos años después, en la secundaria y siendo ya adolescente, una compañera falleció electrocutada al salir de la piscina y pisar unos cables eléctricos que estaban sueltos… Nuestra diversión preferida en el conventillo, además de ir al Parque San Martín que estaba al lado, era jugar a las bolillas o canicas en la arena, pues siempre había algún vecino de obras, y en alguna casa del conventillo había siempre un montón de arena. Hacíamos las pistas para las carreras de las canicas, humedeciendo la arena con agua, lo mismo que en la playa se hacen castillos, humedeciendo también la arena con agua de mar. Jugábamos también mucho al escondite, y nuestros juegos eran muy simples y nada sofisticados, pero nos divertíamos, creo que muchísimo más que hoy en día, donde todos los juegos ya están acabados y terminados, y sin embargo los niños se aburren, porque les falta jugar con la imaginación: ¡Ese juego sí que no tiene límites! Y es el que desarrolla la fantasía y todas las cualidades intelectuales; hoy día no existen juegos así, y los niños juegan a juegos solitarios, como los dibujos y los videojuegos asiáticos, donde sólo pululan la violencia, la insolidaridad, y el egoísmo más atroz. 575
  • 576. Parque San Martín, donde jugaba en mi niñez. 576
  • 577. Yo con cerca de tres años, y Juan Carlos con cerca de dos, con nuestro amado perro, en el Parque “San Martín”. Pero el juego que más nos gustaba a mi hermano Juan Carlos y a mí era, cuando nuestros padres nos llevaban al Parque San Martín, subirnos y montarnos en el perro de mármol que todavía existe en el mismo, aunque hoy día está ya muy deteriorado. Un día nuestros padres nos preguntaron si queríamos una muñequita para jugar con ella; claro que le dijimos que sí. Pero lo que no sabíamos, es que la “muñequita” era de carne y hueso, y se llamó María. 577
  • 578. Juan Carlos y yo, felices. con nuestra hermana María recién nacida, el 17 de julio de 1964. En mi primer año de primaria, mi maestra era una muy linda, bellísima señorita, la señorita Rueda. Y Rolo me llevó el otro día, adonde fuimos compañeros, compañeros de banco, a mi primer aula, adonde aprendí a leer y escribir, y con cinco años. Da a la calle España, desde la Escuela “San Francisco, y es la primera aula de la planta superior, que uno se encuentra cuando viene caminando desde la Iglesia “San Francisco”. 578
  • 579. Escribe mi madre, que estas son las profesoras de malambo y folklore, que nos enseñaron todo el folklore de Argentina, además de estudiar también guitarra en el conservatorio, artes que estudiamos por más de una década… Ya no recuerdo sus nombres, los nombres de mis adoradas profesoras, y no sé siquiera si vivirán: ¡Pero me gustaría tanto volver a verlas! 579
  • 580. 580
  • 581. En mi primera comunión y la de Juan Carlos en la San Juan 162 con todos los amigos del conventillo En la página anterior, con mi hermano Juan Carlos y mi madre María, en el Salón de Actos de la Escuela “San Francisco”, cuando hicimos la primaria, o primera enseñanza… Y la señorita Rueda me puso la mayor contención de toda mi vida, el mayor límite, cuando después de aprender a escribir en letra de imprenta, pasamos a escribir en letra de carta. 581
  • 582. Primera comunión mía y de mi hermano Juan Carlos, con mis padres y mi hermana María, junto al pesebre de navidad Pero a mí, no me gustaba la letra de carta, y sí, y mucho, la letra de imprenta, por eso, mientras que los demás hacían la tarea en letra de carta, y con mucho trabajo y esfuerzo, yo la seguía haciendo, pero en letra de imprenta… Y cuando lo vio la señorita Rueda, me dio una sonora cachetada, y me sacó castigado al pasillo de afuera, junto a la puerta del aula… ¡En mi vida he vuelto a pasar mayor vergüenza! 582
  • 583. Foto de familia en la comunión de mi hermana María Pero le estaré agradecido toda mi vida a la señorita Rueda, porque me ayudó a hacerme persona… Y cuando me hizo volver del castigo, hice la letra de carta, pero yo, gallego terco y muy cabeza dura, la hacía horrible, tan horrible y como hoy en día sigo todavía haciéndola, pero todavía me acuerdo, y se me cae alguna lágrima, todavía me acuerdo, de la señorita Rueda… 583
  • 584. Mis padres con mi hermana María padrinos en un bautizo. En nuestra niñez, mi hermano y yo tuvimos un lorito, y nos pegó una enfermedad tropical, que nos tuvo meses tirados en la cama, y con fiebres, hasta que mi padre se hartó, y dijo que a la escuela, y nos llevó, anquilosados como estábamos de no movernos, nos llevó caminando en un vía crucis, un auténtico calvario, porque de lo que nos dolían las articulaciones, llorábamos a lágrima viva, pero fue lo mejor que pudo hacer por nosotros, y así nos curamos de las fiebres… 584
  • 585. En el patio de mi casa de Tres Cerritos vestidos de Gauchos. Mi primera experiencia con la muerte, fue la de un palomo, y su paloma, que habían hecho el nido en la habitación del fondo, del departamento. Y cuando la paloma puso los huevos, se murió, y yo que todo los días los visitaba, vi que el palomo llevaba con el pico ramitas, y pensé que era para ampliar el nido, y sin embargo, luego al acercarme y entrar en la habitación, vi que tapaba a la paloma con ellas… 585
  • 586. Noviembre 1971, vestidos de Gauchos. Lloré desconsoladamente, por la muerte de la paloma, y por el palomo viudo, tal y como si yo mismo hubiera sido el viudo… 586
  • 587. Noviembre 1971, mi madre vestida de traje folklórico con mi padre 587
  • 588. En Almería, España, en el piso de mi abuelo salteño, con el halconcito que me llevé en el bolsillo, ida y vuelta en mi primer viaje desde Argentina a España, en 1974. En el reflejo del cristal se ve el mar, que estaba casi al lado de la vivienda… 588
  • 589. Los tres hermanos con una prima, en Cuevas del Almanzora, Provincia de Almería, en el año 1974, donde viven parte de toda mi familia de médicos, y donde estuvimos viviendo durante todo ese año que estuvimos en España. 589
  • 590. En el Patio de Los Leones, de la Alhambra de Granada, en el primer viaje de junio de 1974 a España. El Sr. vestido con chaqueta blanca es Alberto Abregú, mi segundo padre, quien me llevó desde muy pequeño por todo el interior de Argentina, en particular los Valles Calchaquíes, y quien me dio a pesar de mi piel blanca europea, un corazón negro salteño y coya (indígena), que me transmitió y me hizo adorar, no solo la “chicha y la aloja” (bebidas indígenas), sino toda la cultura y costumbres salteñas… 590
  • 591. Alberto Abregú en la actualidad, ya muy mayor y cercano a los ochenta años, y que vive muy humildemente y casi en la más absoluta pobreza, pero que vive en paz… 591
  • 592. Una noche ya muy tarde, en que mi madre fue a mirarnos antes de acostarse, me descubrió echando espuma por la boca, en medio de unas convulsiones terribles… Había cenado esa noche muchísimo dulce de leche, que me gustaba, y todavía me gusta, con verdadera locura, y me intoxiqué, y me envenené, con las acetonas, que el hígado no pudo procesar… Mi padre salió corriendo a buscar un taxi, para llevarme urgentemente al Hospital “San Bernardo”, pero no había nadie, ni pasaba nadie en la calle… Pero providencialmente llegó en su auto el Sr. Saluzzi, el vecino de enfrente. Me subieron al coche, y me llevaron rápidamente a urgencias, mientras que por el camino no paraba de vomitar, poniéndole perdido todo el auto a nuestro vecino… Los médicos le dijeron a mis padres, que no tuvieran esperanza, que estaba agonizando… Pero se ve que el Cielo tenía todavía otros planes para mí, porque de la medicación que me dieron, mi cuerpo reaccionó contra todo pronóstico, y salí del estado de coma… Pero me quedé tonto, como cualquier tonto que podáis ver… Los médicos le volvieron a decir a mis padres, que el cerebro de su hijo había resultado con daños irreversibles, a resultas de las violentas convulsiones, y que jamás me recuperaría… 592
  • 593. Mi padre con sus compañeros y el Alcalde o Intendente, del Ayuntamiento de Alhama de Murcia, cuando regresó definitivamente a España, y se incorporó al mismo. 593
  • 594. Pero de nuevo el Cielo, el Cielo tenía otros planes para mí… Porque tardé casi un año, pero lo conseguí, y de nuevo y contra todo pronóstico, contra todo el saber de la ciencia médica, recuperé todas mis funciones motoras y mentales hasta la normalidad… De esa experiencia, de esa muy terrible experiencia, un túnel del tiempo, un estado de amnesia, sin embargo me quedaron algunos recuerdos, grabados a sangre y fuego… Recuerdo que mis movimientos eran torpes e inexactos, y que sentía que me pasaba algo, pero yo no sabía qué. Al rato veía la jarra de agua que mi madre había dejado sobre la mesita de luz, y pensaba entonces, lentamente, muy lentamente, que lo que me pasaba era que tenía sed… Luego de mucho rato, veía el vaso, también sobre la mesa, y pensaba, que podía beber agua del vaso, si la echaba desde la jarra… Luego de un rato, lo intentaba, como siempre me moriré, intentándolo en mi vida… Intentaba pillar la jarra, y echar agua sobre el vaso, no dentro del vaso, sobre el vaso, porque cuando lo hacía, mi mano no atinaba a dar con la jarra, ni tampoco con el vaso… Cuando lo conseguí, pillar la jarra, temblando, temblorosamente, echaba el agua a un lado y otro del vaso, todo menos dentro del mismo… 594
  • 595. Luego de tirar casi toda la jarra, un sorbo de agua, un sorbo de agua había quedado en el vaso, y con muchísima dificultad, apenas podía, apenas podía acercármelo, temblorosamente, trémulamente, a la boca, y humedecérmela un poco… En mi segundo año de secundaria, viajamos a España toda la familia, antes de que se arruinara mi padre, y perdí ese curso. Como tenía muchísima vergüenza, de que mis compañeros desde la primaria, fueran a un curso mayor que el mío, no quise volver al Instituto “Tomassini”, y me fui a repetir el segundo curso, al Instituto “San Alfonso”. Mi sorpresa fue descubrir allí, al Licenciado en Matemáticas Ibáñez, un muy brillante matemático, que había dejado una prometedora carrera en la Universidad de Buenos Aires (UBA), para volverse a sus pagos, a su querencia, tal y como yo he hecho ahora también… Y este gran profesor, este brillante docente, nos motivó y nos enseñó a estudiar, a estudiar bien, a saber por el gusto de saber… Y por eso también quiero rendirle, y también desde estas humildes letras, un tributo a su memoria, porque lo que yo soy hoy día, lo que hice de bueno académicamente, mi título de Licenciado en Ciencias, se lo debo al amor, a su amor, al amor con que nos enseñó las áridas y difíciles matemáticas, y de odiarlas en el Tomassini, el logró que llegara a adorarlas en el San Alfonso, y las matemáticas eran las mismas, pero su amor por ellas era único… 595
  • 596. Y así, jamás olvidaré a mi viejo, cascarrabias (yo también lo soy y mucho), y maravilloso profesor… Y siempre que doy clases, siempre que enseño, sea en la Universidad, o en el escalón más bajo del saber, en el lugar más humilde, siempre lo hago, lo hago con el amor, el amor al saber, a la ciencia y a la cultura, que él nos trasmitió a todos… 596
  • 597. Mi carné profesional de Artista, con los instrumentos de guitarra y pandereta, expedido por la Unión Argentina de Artistas de Variedades… Un día, cuando yo venía todas las noches y durante bastante tiempo, luego de la “juega del cante y guitarreada”, a las ocho de la mañana, mi padre me dijo, me preguntó, y fue lo mejor que pudo hacer nunca por mi vida, y sin acusarme, ni reprenderme, ni castigarme, que si iba a ser artista o profesional… Yo lo pensé durante tres días, y al final le dije que profesional. Entonces me dijo que para estudiar tenía que dormir, y todas las noches, así que me dejé mi vida bohemia 597
  • 598. de artista, y con ella me dejé también la música y el cante, y la “juerga y la joda”… Y ahora, casi cuatro décadas después, he vuelto a formar parte nuevamente, de un Coro Polifónico, el de la Universidad Nacional de Salta, UNSa, tal y como hace ya más de cuarenta años, y desde casi párvulos o Kindergarten, formé parte muchísimos años del Coro Polifónico de Salta, llegando a dar actuaciones en el Club 20 de Febrero pero no he podido recuperar ninguna foto de aquella época... 598
  • 599. En las páginas siguientes, amplío y explico la noticia publicada en el Diario El Tribuno, en el mes de agosto de 1.975. El día exacto no he podido averiguarlo todavía, pero tuvo que ser algún día antes del 14 de ese mismo mes, me supongo que estará en los anales y archivos del periódico… 599
  • 600. Dice así en la sección de la Cartelera del Diario El Tribuno: En la nota gráfica, de izquierda a derecha, los integrantes del Conjunto Instrumental Salta: Rubén Arnedo, Francisco Cerón, Jorge Chungara, Mateo Krupsky, Carlos Cocha y Javier Pomo. Surgieron desde el Ateneo El Tribuno, y actualmente van al encuentro de su público. Yo soy el primero desde la izquierda vestido con el poncho Salteño, y que mi madre marcó con el número 1, y la foto la realizó el fotógrafo en la Plaza 9 de Julio de la muy Hermosa y Bella ciudad de “Salta la Linda”. 600
  • 601. Dice así: Todo comenzó hace cosa de tres meses en el Ateneo El Tribuno. Carlos Cocha (ahora el Director) daba lecciones de guitarra allí y poco a poco fue haciendo conexiones con gente que “estaba en la música”. Así fueron llegando los integrantes, hasta quedar formados como el Conjunto Instrumental Salta, de la siguiente manera: Carlos Cocha (guitarra, primera quena, charango, flauta dulce y pinkullo). Rubén Arnedo (bombo, zamponia, sicuri), Francisco Cerón (guitarra y pandereta), Jorge Chungara (charango, segunda guitarra y quena), Mateo Krupsky (guitarra y flauta dulce), Javier Pomo (guitarra), que también es representante del conjunto y locutor. Todos son salteños, 601
  • 602. menos Pomo, que es Tucumano, y Cerón nacido en España, aunque confiesan su “salteñismo” por adopción, ya que creen que los hombres son de donde viven más que de donde nacen Tienen como padrino del grupo a Luis Petinarolli. Actualmente hacen presentaciones a través de la embajada del Ateneo, y esperan oportunidades para demostrar lo que valen. Tal vez esa oportunidad esté dada para dentro de poco tiempo, ya que se presentarán como invitados en el Festival Interprovincial de la Canción que se hará los días 14 al 17 del corriente mes. Estamos seguros que el Conjunto Instrumental Salta demostrará lo que puede dar musicalmente. 602
  • 603. 603
  • 604. Capítulo Décimo Sexto: Los Abandonados... 604
  • 605. En la selva en que se transformó la casa, cuando nos quedamos solos, y por una década, mi hermano Juan Carlos y yo. El otro día me dijeron mis amigos, los que me conocen desde pequeño, y desde toda la vida, que como pudimos quedarnos, mi hermano Juan Carlos y yo, quedarnos tan abandonados, abandonados a nuestra propia suerte, con solo catorce y quince años, que no habíamos cumplido aún, cuando mi padre se fue a España, para siempre, y para toda la vida, y termino también dejándose todos sus huesos allí, tal y como hicieron también, casi todos mis antepasados salteños... 605
  • 606. Trabajando muy duramente, descargando las cajas de casi 50 Kg. de mercancía de un trailer, y cargado entero... Y se fue a España, llevándose a mi madre y a mi hermana pequeña, y dejándonos solos, tan absolutamente solos, y tan desamparados y abandonados, como cualquier niño de la calle, tan abandonados, como yo siento que se ha quedado mi pequeño inocente, mi hijo Daniel... Y así estuvimos, mi hermano y yo, y casi por una década entera, y cuando casi éramos todavía unos niños inocentes, y por toda la adolescencia, y hasta que nos hicimos hombres: ¡Solos y abandonados! 606
  • 607. Porque aunque en todos y cada uno de mis días, todos los días de mi tiempo presente, lloro, y no dejo de llorar, por mi hijo pequeño Daniel, y por mis tres hijos, Daniel, Rubén Darío, y Sergio David, por haberles dejado, por haberles dejado y abandonados a su suerte, tal y como me dijeron mis amigos, que mi padre hizo conmigo y con mi hermano... Sin embargo, hoy día se que mi padre no quiso tal cosa, no quiso hacer tal cosa, y que la vida, y los acontecimientos lo desbordaron y lo superaron, y se precipitaron de tal manera, que sin quererlo, ni buscarlo, se vio abocado a ello, tal y como a mi me ha desbordado y me ha superado también, mi propia vida... Pero eso lo se ahora, con medio siglo de vida, y cuando ya las nieves del tiempo no solo peinan mis sienes, sino y además mi cabeza entera... Pero mi pobre padre, mi pobre padre no lo supo nunca, no llego a saberlo nunca, y de sus penas, de sus grandes penas, de todas ellas, calladas y no habladas, de todas ellas, de todas ellas el viejito se me murió, sin saberlo el, y sin saberlo yo... Pero hoy día se, y el que me ve ahora desde el Cielo, el también lo sabe ahora... Hoy día se que el no nos abandonó, como yo tampoco abandone a mis tres hijos: ¡y que la vida me los arrancó y muy a mi pesar! 607
  • 608. Jorge Gómez y Sergio Soto, cocinando en Casa… 608
  • 609. Juan Carlos subido al camión de “Papi”, trabajando de porteador, que del hambre que pasábamos ambos, estábamos en los más puros huesos, y se nos veían hasta las costillas… Y aunque yo me resistí con todas mis fuerzas, luchando titánicamente, intentando evitarlo, sin embargo la vida y el destino fueron más fuertes, más fuertes que mi voluntad y mi deseo, y me derrotaron... 609
  • 610. Juan Carlos con Papi en el Camión, descansando después de haber cargado el camión de fruta en Yuto, y saliendo para Buenos Aires... 610
  • 611. Juan Carlos con Papi, bañándose desnudos en el río. Yo no salgo porque eché la foto… 611
  • 612. Juan Carlos en la “colimba” o “mili”, junto con Jorge Gómez, y Enrique Livelli, comiendo el “rancho”, y mateando, que aunque la comida era muy “mala”, engordó más de 20 Kg., porque dejó de pasar el hambre, la que pasábamos los dos juntos, y en nuestra casa… 612
  • 613. Con algunos de nuestros mejores compañeros y amigos. De pies, yo soy el primero por la izquierda, luego sigue Oscar García Paz, y a la derecha Juan Carlos. En cuclillas, están Luis Franco, Sergio Dip, (no me acuerdo quien), y Enrique Livelli. Pero no fue del todo, no fui derrotado del todo, porque en cada una de mis humildes letras, en cada una y todas de ellas, que no son palabras vacías y llenas de muerte, sino y palabras plenas, palabras llenas de vida, con ellas y desde ellas, retorno desde lo real, vuelvo, estoy volviendo a triunfar sobre el destino aciago, sobre el viaje de mi vida, intentando el retorno, el retorno y el regreso, el triunfo que necesito, para dejar de estar derrotado, y volver a ver, volver a ver alguna otra vez en mi vida restante, y antes de mi muerte, a mis tres y muy amados hijos... 613
  • 614. En el restaurante al lado de la vivienda de la playa en Murcia, con mi hermano Juan Carlos, Catedrático de Hidrogeología en la Universidad, en España, y con nuestros hijos (falta Sergio que echó la foto). 614
  • 615. 615
  • 616. Capítulo Décimo Séptimo: El vuelo del ave Fénix: El Ala Delta... 616
  • 617. Este capitulo, que versa sobre mi niñez y la adolescencia, lo titulo así por una película que vi, y por la más grande gamberrada (travesura), entre otras muchas, muchísimas, y que aunque ya se me han olvidado casi todas, aún me las recuerdan todavía todos los amigos… Esta “travesura” que hice en mi entrada en la adolescencia, y que casi me cuesta la vida: ¡Un ala delta que construimos con Yuyito!... Un día, con doce años, aparecí por el taller de la casa de Yuyito, con los planos originales de las alas deltas, que se acababan de inventar. Yo ya no recuerdo como pude conseguirlos, ni de donde, porque entre otras muchas cosas, en aquella época tampoco existía Internet como hoy en día, en que todo parece muy fácil... Yuyito recuerda que le dije que los había conseguido en Buenos Aires, y que lo deje estupefacto, no ya con la "loca" idea de construir tal "avión", sin ningún material, no ya aeronáutico, sino siquiera adecuado… Y decía que lo deje estupefacto, pero con la "loca" idea de hacerlo volar de verdad... Pero Yuyito, que me conocía, y me conoce todavía demasiado bien, y que por eso sabe muy bien, que a pesar de toda Salta entera, no voy a dar ni un solo paso atrás, ni voy a ceder tampoco, ni en un solo milímetro, Yuyito sabia también, hace ya cerca de cuarenta años, que yo construiría el ala delta, y que también la haría volar, así lo tuviera que hacer yo solo, y sin la ayuda de nadie... 617
  • 618. 618
  • 619. En la página anterior, Yuyito durmiendo en mi casa, recién acostado, cuando venía de “fiesta” de madrugada, y se quedaba a dormir en mí casa, para que su padre no lo retara… Así que se resigno, y empezó a pensar junto conmigo, en como llevarlo a cabo... El primer problema al que nos enfrentamos fue encontrar los materiales "aeronáuticos", y para la estructura utilizamos los tubos de hierro rígidos, que se usan todavía en Argentina en la construcción de las viviendas, para meter los cables de la luz. Claro que solo "pesaban" un poco mas, que los ligeros y resistentes materiales aeronáuticos... Para las cubiertas de las alas, almidonamos las sábanas de mi casa... Y le hicimos un arnés de cuero, para la sujeción del piloto... Cuando el ala delta estuvo lista para volar, según los planos originales, y los materiales "sustitutivos", tuvimos que buscar una pista de "despegue", y la mejor idea que se nos ocurrió, fue hacerlo desde el deposito de agua del cerro principal de Tres Cerritos, cuya base era colindante a nuestro barrio, y estaba a unos 500 metros de altura... Y despejamos además a continuación, y con la ayuda de nuestros hermanos, Daniel y Juan Carlos, otros quinientos metros de selva, para tener lugar luego para una pista de "aterrizaje"... 619
  • 620. Y al final de la misma acumulamos todo el follaje lleno de los punzantes espinos, típicos de Salta. Cuando estuvimos listos, y subimos finalmente arriba del deposito de agua, con el ala delta, hacia falta un "voluntario" que, después de semanas de un duro y arduo trabajo, probara "el invento"... Así que yo mismo fui "el voluntario", y me enjaece con el arnés, corrí y tome carrera con el ala delta a toda velocidad, y me lance al vacío: ¡Y oh sorpresa! ¡Me encontré volando en una maravillosa vista con todo el Valle de Lerma a mis pies!... Pero mi alegría, y mi inexperiencia como piloto, me jugaron una mala pasada, y en lugar de continuar planeando suavemente como lo estaba haciendo y tan bien sin haber hecho todavía ningún curso de piloto, empuje al manillar bruscamente haciendo subir al máximo la "nave", y como no tenia motor, cuando se le acabo el impulso que traía, se paro, dejo de ascender, y entro en perdida, capuzando muy rápidamente y en picado hacia la tierra... Del terrible golpe contra el suelo, el ala delta se destrozó completamente, y a mi, increíblemente, me salvo la vida, el haber caído sobre todo el follaje acumulado al final de la pista, y aunque termine sin romperme ningún hueso, también termine lleno de espinas hasta en el culo... 620
  • 621. Pero siempre tuve mucha resistencia, no sólo a la muerte, la muerte del alma, no sólo a la muerte, la muerte de la vida, además siempre tuve muchísima resistencia al dolor, por eso soy y elegí, ser tan bravo y valiente… El dolor, al dolor no lo queremos ni lo aceptamos, solo queremos, y en este nuestro mundo de hoy en día, el placer y el hedonismo... El dolor por el que la gente se desespera, y se suicida, se ha convertido, sin embargo, en mi más viejo conocido, en mi compañero de viaje casi permanente, y no soy, para nada masoquista... Hay dos tipos de dolor, el del cuerpo, y el del alma, pero el del alma es, a la larga, mucho peor que el del cuerpo... Y yo hablo de como curar el dolor del alma, el rencor, el despecho, y el odio, en el capítulo titulado: "La muerte del rencor y del odio..." Pero aquí quiero hablar y ahora, del dolor del cuerpo... Y repito que no soy masoquista, pero lo he tenido tan cercano, y durante tantos años, que ya casi me acostumbré a el... Pero aún peor que el dolor, es el miedo al dolor, el miedo a sufrir dolor, como el que tenía mi madre, el miedo al dolor de morir, el miedo a morir... Pero morir, morir no es doloroso, lo doloroso es vivir... Y peor aun, vivir hablando... 621
  • 622. Porque como ya dije, nuestros dolores, los del alma, lo son, son porque somos seres hablantes... Mi experiencia de mayor dolor del cuerpo, la tuve con una apendicitis, que yo mismo, con mi cabezonería, y con mi terquedad, convertí en una peritonitis... Y me salvo la vida, sin embargo, no solo mi juventud, sino mi sangre fría, mi impasibilidad e imperturbabilidad, ante la presencia de la muerte... Estaba en Manzanares, Ciudad Real en España, y me dio un tremendo dolor de barriga... Me fui a las Urgencias de la Ciudad Sanitaria de Manzanares, y allí me diagnosticaron con muchísimo acierto de apendicitis aguda, y me enviaron al quirófano… De la mesa del quirófano me levanté, y dejando estupefactos a los cirujanos y al anestesista me fui… Pero ellos me dijeron, que no intentara llegar a Murcia, sino que me parara en la Ciudad Sanitaria de Albacete… Pero controlé tanto el terrible dolor, lo controlé y con mi mente, que llegué, yo solo, yo solo y conduciendo media docena de horas a Murcia… Todavía tuve la sangre fría de llamar a Vince, y decirle que me preparara un pijama, varias mudas de ropa interior y el cepillo de dientes… Cuando la recogí, luego de haber andado 35 Km. más con el terrible dolor, y haber pasado casi por la puerta del 622
  • 623. Hospital, Vince quiso conducir, pero le dije que sino tenía la mente ocupada, que reventaría del agudo y terrible dolor… En la Ciudad Sanitaria “Virgen de la Arrixaca”, los médicos me mandaron a casa, pues en las pruebas no salía infección ninguna… Pero no me fui, y a la hora estaba de nuevo con más de 40ºC de fiebre, y me metieron corriendo al quirófano, porque volaba de leucocitos y se me había reventado el apéndice, convirtiéndose en peritonitis por la infección intestinal… Sobreviví, por la fuerza, la gran fuerza vital que llevo dentro de mí ser, y también me ayudó mi juventud, pero casi no la cuento… 623
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  • 625. En la foto de la página anterior, Daniel con Juan Carlos, los hermanos nuestros, de Yuyito y mío, que nos ayudaron a despejar el monte, y a construir la pista de aterrizaje del Ala Delta, en su última foto con vida, y que yo mismo le hice, sabiendo que se iba al Cielo para siempre, y cuando apenas podía ya caminar, después de sufrir muchísimo, por un terrible cáncer al cerebro. Al fondo se ve la ciudad de Salta, y en primer plano los Monoblocks de “Tres Cerritos”. Está tomada desde el primer depósito de aguas de “Tres Cerritos”, idéntico al segundo, y muchísimo más alto depósito de aguas, sito cerca de la cumbre del cerro, y que fue “la pista de despegue” del Ala Delta… Por eso te llamas Daniel, porque mi otro Daniel, mi amigo del alma, se fue al Cielo, llamado desde muy joven por el Señor, por lo bueno y bondadoso que era, y como también lo eres tu, mi Daniel pequeño, y desde allí te cuida, desde allí mi Daniel Grande, me cuida a mi Daniel pequeño… Pero aún así, todavía, y después de más de tres décadas, que hace que se fue al Cielo, aún así y mientras que escribo estas letras, todavía se me caen las lágrimas, todavía se me caen y a raudales, cuando lo recuerdo, y recuerdo su eterna sonrisa, y su alma bella… 625
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  • 627. Capítulo Décimo Octavo: La Tortilla de Huevos... 627
  • 628. Con compañeros y compañeras en el Río Vaqueros… Están en primer plano, Adriana Cozman, no me acuerdo quien, Enrique Livelli, y Juan Carlos… Un día, al igual que había aparecido con los planos de un ala delta, aparecí también con una Citroneta, o sea una furgoneta de dos caballos... Yo había arreglado con un vecino que tenía una granja, la venta de sus huevos, de los huevos que ponían, sus gallinas granjeras... Y llené de sus huevos, de bandejas con sus huevos, llené la furgoneta entera... 628
  • 629. Con compañeros y compañeras en el Río Vaqueros… Están en primer plano, Enrique Livelli, Adriana Cozman, no me acuerdo quien, y Juan Carlos… Y la furgoneta iba tan cargada, y la Citroneta tenía una suspensión tan elástica, y como no frené, en el primer badén que pille, voló la furgoneta, y volaron también todos los huevos... De la tortilla que quedó, de todos los huevos rotos, estuvimos comiendo, mi hermano y yo, y todos los vecinos, bastantes días, pero claro, me quede con la deuda con el vecino granjero, y sin haber vendido ningún huevo... 629
  • 630. Juan Carlos de Portaestandarte de la Bandera, y Sergio Dip de abanderado, en un día de fiesta patria… 630
  • 631. Con compañeros y compañeras en la Fiesta de Graduación de fin de estudios… Estoy a la izquierda en primer plano, yo mismo, Graciela Ibarra, su novio y gran amigo mío, Sergio Dip, arriba de Sergio Dip y detrás de él, está mi hermano Juan Carlos, ahora hacia la izquierda de nuevo y a su lado está Carola Said, que fue con quien casé a mi amigo Rolo Mazzaglia, y no me acuerdo quienes… Después se nos ocurrió, a Yuyito y a mí, hacerle una "revisión mecánica" a la Citroneta, y cuando el motor "estuvo a punto", decidimos probarla en el autódromo, pero claro que como no éramos pilotos profesionales, y con licencia deportiva, decidimos entonces colarnos, entrando, pero por la puerta trasera... 631
  • 632. Promoción del San Alfonso del año 1979. A esta puerta accedíamos desde nuestro barrio de Tres Cerritos, a través de los cerros, y sin pagar entradas ningunas, cuando había carreras, pero nos olvidamos que lo cuando lo hacíamos así, lo hacíamos a pie... Así, quisimos hacer lo mismo, pero motorizados... 632
  • 633. Mis viajes por el altiplano andino, de Salta a Cachi. Cuando subíamos campo a través, nos encontramos con un alambrado nuevo, que acababan de poner. Yo quería ni lerdo ni perezoso cortarlo, pero Yuyito me dijo que estaba loco, y entonces yo le dije que bordeáramos el alambrado campo a través, hasta encontrar una tranquera (puerta). Así lo hicimos, y como íbamos a ciegas en medio de una maleza de tres metros de altura, no veíamos nada, hasta que de repente nos clavamos en una zanja más profunda que la misma Citroneta… 633
  • 634. De gira de fin de estudios en las Cataratas del Iguazú. Gracias a que íbamos despacio, no nos pasó nada, pero tuvimos que dejar abandonada la Citroneta, y volver al día siguiente con pesados gatos, y cabrestantes, para poder sacar la Citroneta de la profunda zanja… Después de todo un día de trabajo, la sacamos, y yo, cabeza dura, muy cabeza dura, seguí para adelante, buscando la tranquera, para poder probar la Citroneta en el autódromo… 634
  • 635. De gira de fin de estudios en el Hotel recién levantado… 635
  • 636. De gira de fin de estudios, y con mi novia paraguaya…. Al final, después de bastantes kilómetros, encontramos la tranquera, la abrimos, y pasamos con la Citroneta, volviendo a cerrar la tranquera, y dejando todo como estaba… Cuando aparecimos por la parte más alta del autódromo, yo dejé caer la Citroneta por la bajada, acelerando al máximo, no sé a lo que iría el “bichito”, pero seguro que andaba cerca de los 150 Km., y así me metía en las curvas, como si fuera un Fórmula 1, de los que tanto le gustan a mi Daniel… 636
  • 637. Los 25 años de la Promoción del año 1.979, del Instituto “San Alfonso”, donde solo faltamos mi hermano Juan Carlos y yo, por estar viviendo en España…. Yuyito iba de copiloto, y me decía: “Gallego loco, nos vas a matar a todos”, mientras que mi hermano Juan Carlos, que iba detrás no paraba de darme trompadas (puñetazos), diciéndome: “¡Pará, pará, pará!...” Aún así, y a pesar de todo, no nos matamos… 637
  • 638. Los 25 años de la Promoción del año 1.979, del Instituto “San Alfonso”, donde solo faltamos mi hermano Juan Carlos y yo, por estar viviendo en España…. Tampoco nos matamos cuando un día en que bajábamos por la ladera del monte abajo, como siempre acostumbrábamos, saltando de liana en liana, y como si fuéramos monos, imitando a “Tarzán”, se rompió una liana, y uno de nosotros resultó herido grave, y con varias costillas rotas… 638
  • 639. Sentados en las aulas del San Alfonso en el año 2.004, 25 años después que egresamos en el año 1.979…. Otra que hicimos fue intentar construir una canoa con un árbol, para hacerla navegar en el gran lago, recién construido, del gran dique, Cabra Corral. La idea no era mala, sólo que equivocamos el árbol, y volteamos un pesado y barrigón “Palo Borracho”, y después de varios meses de arduo trabajo, acanalando el interior para dejar el espacio para los “marinos”, y habiendo quemado también su interior, lo tuvimos listo para la “botadura”, sólo nos faltaba llevarlo al Cabra Corral, y como pesaba tanto, decidimos dejarlo caer por la muy empinada ladera y cuesta abajo… 639
  • 640. Sentados en las aulas del San Alfonso en el año 2.004, 25 años después que egresamos en el año 1.979... La madera, que era muy blanda, se hizo astillas, conforme caía el árbol, rodando por las piedras de la ladera, y así nos quedamos sin canoa, después de meses de duro y arduo trabajo: ¡Pero nos la pasábamos de bien! ¡Nos divertíamos tanto!… 640
  • 641. En el “Shopping”, la gran superficie comercial de Salta… De izquierda a derecha están, de camisa amarilla el Ingeniero Luis Franco, la Licenciada en Bioquímica, Graciela Ibarra (la que fue la novia de Sergio Dip), su marido paraguayo, con remera amarilla y médico de profesión, y a la derecha y de camisa azul, el Ingeniero Enrique Livelli, casi treinta años después que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979... 641
  • 642. En “Garbarino”, otra gran cadena comercial de Salta, con su Gerente, Oscar Arias, y su señora Marta Alicia, ambos compañeros míos también del mismo curso y de la misma promoción, y casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979… 642
  • 643. En “Garbarino”, otra gran cadena comercial de Salta, con su Gerente, Oscar Arias, y su señora Marta Alicia, junto con Jorge Gómez, el padre de María de Fátima, que se fue al Cielo, todos ellos compañeros míos del mismo curso y de la misma promoción, y casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979… 643
  • 644. En la muy bella ciudad de la Plata, con el Ingeniero Sergio Dip, su señora y profesora, Patricia, y su hija Catalina, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979… 644
  • 645. De izquierda a derecha, el Ingeniero Sergio Dip, su señora Patricia, su hija Catalina, y su otro hijo Matías, de su primera relación, y cuando estudiaba Ingeniería Civil en la Universidad de la Plata… Casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979… 645
  • 646. Con Patricia, Catalina, y Matías, la familia de Sergio Dip, y casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979... 646
  • 647. De izquierda a derecha, Sergio Soto, Patricia Talochino, y Gorge Gómez, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979... 647
  • 648. Con Patricia Talochino y Gorge Gómez, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979… 648
  • 649. Con “Lalo”, casi treinta años después de que salí corriendo de Salta para salvar la vida…. 649
  • 650. Sergio Soto y Enrique Livelli, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979... 650
  • 651. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979… De izquierda a derecha, Patricia Talochino, Graciela Ibarra, y de las tres compañeras que siguen, no me acuerdo su nombre ahora mismo, y me van a matar… A continuación y a la derecha del todo esta también Gorge Gómez… 651
  • 652. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. De izquierda a derecha, Sergio Soto hablando por el móvil o celular, en el centro Oscar Arias, el marido Marta Alicia, y a la derecha del todo esta también Gorge Gómez… 652
  • 653. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Sergio Soto, empresario, y hablando por el Celular resolviendo un problema de ultima hora en su empresa… 653
  • 654. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Sergio Soto hablando animadamente con creo que es Mónica Garnica, pero si me he equivocado en el nombre me va a matar… 654
  • 655. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Patricia Talochino hablando animadamente con Graciela Ibarra, y de rojo con, y no me acuerdo su nombre ahora mismo, y me va a matar… 655
  • 656. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Yo que casi no salgo en ninguna foto, porque las eché a casi todas, y hablando animadamente con la hermana de Adriana Cozman, y no me acuerdo su nombre ahora mismo, y me va a matar… 656
  • 657. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Yo que casi no salgo en ninguna foto, porque las eché a casi todas, y hablando animadamente con Adriana Cozman… 657
  • 658. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Varias compañeras hablando muy animadamente con la hermana de Adriana Cozman… 658
  • 659. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Compañeras y compañeros, riéndose con Adriana Cozman… 659
  • 660. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. En la sorpresa del reencuentro, tratando de reconocernos después de casi treinta años, y reflejada claramente en el rostro… 660
  • 661. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. En la sorpresa del reencuentro, tratando de reconocernos después de casi treinta años, y con las emociones a flor de piel y a punto de llorar, y reflejada claramente en todos los rostros… 661
  • 662. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Graciela Ibarra en primer plano, sacando su cámara de fotos, en la sorpresa del reencuentro, y tratando de reconocernos después de casi treinta años… En la pagina siguiente, Caliba llegando tarde al asado, y se ve al fondo el cartel del cruce de las calles 20 de febrero y Leguizamón, que limitan al Colegio “San Alfonso”, junto con la calle 25 de Mayo, donde esta la entrada principal al mismo… 662
  • 663. Caliba llegando al asado, se ve al fondo el cartel del cruce de las calles 20 de febrero y Leguizamón… 663
  • 664. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Sacando todos fotos, en la sorpresa del reencuentro, y tratando de reconocernos, después de casi treinta años… 664
  • 665. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Sacando todos fotos, en la sorpresa del reencuentro, y tratando de reconocernos, después de casi treinta años… 665
  • 666. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Tomando asiento, y en la sorpresa del reencuentro, tratando de reconocernos, después de casi treinta años… 666
  • 667. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Tomando asiento, y en la sorpresa del reencuentro, tratando de reconocernos, después de casi treinta años… 667
  • 668. En el asado que hicimos de cena, y celebrando el reencuentro, casi treinta años después de que egresamos del “San Alfonso”, en el año 1.979. Tomando asiento y escogiendo el menú, en la sorpresa del reencuentro, y tratando de reconocernos, escuchando las vidas de los otros, después de casi treinta años… 668
  • 669. Mi bella y sonriente compañera, me tiene que matar, porque me acuerdo de ella y de su semblante, y de su alma bella, pero no me acuerdo de su nombre, al igual que tampoco me acuerdo del nombre de casi ninguno… Y no me acuerdo del nombre, del nombre de casi ninguno, ni de ninguna… Y no me acuerdo, porque tuve que vaciar de tantas cosas, hechos, nombres y personas, tuve que vaciar a la mitad de mi vida, vaciarla, y a mi cabeza entera, para poder llenarla de otras cosas, otras personas, otros hechos, otros nombres, para poder sobrevivir en el primer mundo... 669
  • 670. Y fueron casi treinta años de ausencia, lo que me hizo volver con amnesia, con una amnesia casi absoluta y total, y recién ahora, después de casi un año del regreso, recién están volviendo todos, todos y cada uno de los recuerdos y vivencias olvidadas y olvidados, olvidados pero no perdidos, no perdidos del todo, nunca perdidos del todo… Y ahora me esta pasando lo mismo, lo mismo pero al revés, ahora estoy vaciando mi cabeza del Primer Mundo, y adonde deje a mis tres y muy amados hijos, vaciándola también y para poder sobrevivir… 670
  • 671. 671
  • 672. En la página anterior, buscando pimienta para un asado, y al fondo se ve el televisor que quemé con mis primeros “experimentos” radiofónicos... Un día se me ocurrió también, y como mi primo Pablito Postiglioni, era y es radioaficionado de toda la vida, que ya que mis padres estaban muchos años en España, y no habíamos hablado nunca con ellos, que podía escuchar Radio Nacional de España, con la muy vieja, antiquísima y grande radio de galena… Para poder lograrlo, la antena de la radio necesitaba de una amplificación, y así Yuyito me ayudó, y con un alambre y una caña muy larga, que subimos arriba del tejado, logramos escuchar a la Radio Exterior de España, pero con una señal muy débil… Entonces se me ocurrió usar como red de antenas, todos los alambres de colgar la ropa, claro que había que meterles corriente… Y así lo hicimos: ¡Y oh sorpresa! ¡La radio Exterior de España se escuchaba maravillosamente! Pero no me di cuenta, que mi hermano Juan Carlos, había puesto a la mañana un lavarropas o lavadora, y que cuando estábamos escuchando el resultado brillante de nuestro “experimento”, fue a colgar la ropa, claro a colgarla en los alambres, en los alambres que estaban con corriente directa a 220 Voltios de la red… 672
  • 673. Sentados en las aulas del San Alfonso en el año 2.004, 25 años después que egresamos en el año 1.979…. De los saltos que pegaba, y con la primera prenda de ropa que intentó colgar, enganchado con sus manos al alambre, se rompió la conexión eléctrica, y eso, eso le salvó la vida… Luego mi hermano me quería matar, porque además de haberle quemado el televisor con los “experimentos” radiofónicos, casi le cuesta también a él, casi le cuesta la vida… 673
  • 674. Sentados en las aulas del San Alfonso en el año 2.004, 25 años después que egresamos en el año 1.979…. La verdad, no me sorprende que mi hermana María no me hable, ya que desde el día en que le dije: “Que todos los días se le morían pacientes como Jefa de Cuidados Intensivos (UVI o UCI) o Terapia Intensiva, y que se creía como Dios, por encima de la vida y de la muerte, pero que no se daba ni cuenta, que era tan mortal, débil y frágil, como todos los demás, y que se iba a morir como todos”… 674
  • 675. Mi hermana María, médico especialista de Cuidados Intensivos, al lado de nuestra cuñada Matilde, médico especialista también, y mujer de Juan Carlos…. En primer plano, está el rubio Daniel, jugando con sus primitos, los hijos de Juan Carlos y Matilde… Desde ese día, hace ya más de veinte años, mi adorada hermana, mi muy amada hermana María, me retiró no solo la palabra para siempre, me retiró y hasta el saludo hasta el día de hoy… 675
  • 676. Mi cuñada Matilde y Juan Carlos. En primer plano, está Daniel, jugando con sus primitos, Pablo y Silvia… 676
  • 677. Pero decía, que la verdad no me sorprende que mi querida hermana así lo hiciera, luego de correr el velo de toda su vida con mi lengua no sólo maravillosa, sino y aún muchísimo peor, viperina (de víbora)… Pero sí me sorprende y mucho, que mi hermano Juan Carlos, después de todas las barrabasadas, travesuras y locuras que hice en toda mi vida, y que le hice también a él, después de todas ellas, todavía no sólo me hable y me aprecie de verdad, y me quiera, me sorprende que además, y cuando menos me los espero, me ingresa 50 euros en mi cuenta de España, porque sabe que hay días de este mi tiempo presente, en que paso hambre, tal y como él y yo, también pasamos hambre, muchísima hambre, y los dos juntos, hace ya más de treinta años… Otra fue que Yuyito, que era un loco de las motos, y como su padre sabía que se mataría, jamás le dejó tener una, hasta que su amigo del alma, “el loco gallego”, le dejó el patio entero de su casa, para montarla… Y Yuyito montó en mi casa, pieza a pieza, una Harley Davison, igualita que la de la foto de la página siguiente… 677
  • 678. 678
  • 679. Salta entera nevada en este muy durísimo invierno, y a diez grados bajo cero... Y cuando estuvo montada, descubrimos que no podíamos sacarla de la casa, porque era más grande que la puerta… Así que yo, el “bravo y loco gallego”, ni lerdo ni perezoso, pillé un mazo, y ladrillo a ladrillo, volteé la pared del fondo del chalet, haciendo un agujero grande, pero lo justo para que saliera la moto… Y un día se enteró don Villa, de que su hijo montaba una poderosa moto… 679
  • 680. Salta entera nevada en este muy durísimo invierno, y a diez grados bajo cero... Y le llamó, y le preguntó, pero Yuyito lo negaba, hasta que al final lo confesó todo, y su padre le dijo que lleváramos la moto a su casa… Yuyito la llevó llorando, llorando a lágrima viva, como un niño pequeño, porque pensó que su padre se la quitaría para siempre, pero cuando llegó con ella, con la preciosa Harley, don Villa le dijo: ¡Andá en la moto pero no te me matés!... La moto la tuvo que vender Yuyito, para ayudar a pagar la carrera de medicina de su hermano menor Gei (Sergio), cuando murió don Villa, mientras que él mismo se quedó sin terminar la suya propia, su carrera de médico… 680
  • 681. Salta entera nevada en este muy durísimo invierno, y a diez grados bajo cero... Y aunque hoy día se que no se lo agradecen, como a mí tampoco me agradecieron nada por hacerme cargo y ocupar en la familia el lugar de mi padre, ni Yuyito, ni yo, envidiamos a nuestros hermanos, y aunque todos ellos estén muchísimo mejor que ambos, sin embargo, no les tenemos ninguna envidia, y nos alegramos de su bien, porque eso fue lo que les hicimos durante tantos años, a costa de perder el nuestro, y por la memoria de nuestros padres… 681
  • 682. Salta entera nevada en este muy durísimo invierno, y a diez grados bajo cero... Así que, aunque nos quedamos tanto tiempo separados de nuestros padres, y así nos pasamos solos toda la adolescencia, y hasta que nos hicimos hombres, sin embargo, a mi hermano y a mí, no se nos ocurrió jamás acercarnos a los vicios, a ningún vicio, que es lo que toda la gente suele hacer normalmente, y recuerdo que todos mis parientes y amigos de Salta, se extrañaban tanto de que fuéramos personas tan sanas… 682
  • 683. Salta entera nevada en este muy durísimo invierno, y a diez grados bajo cero... Y no lo tuvimos nada fácil, porque pasamos muchas veces verdadera hambre y frío, un frío terrible… Por las muy frías noches, en unos años en que nevó abundantemente en unos fríos inviernos, tal y como ahora lo volvió a hacer nuevamente en Salta… Y enganchábamos la manguera al grifo (canilla) del jardín de los vecinos, a altas horas de la noche, y la dejábamos corriendo en un hilillo de agua, para que no se congelara, y a la mañana siguiente, todavía muy de madrugada, y antes de las seis de la mañana, nos duchábamos, nos duchábamos con un agua congelada, mientras que hacía una decena de grados bajo cero… 683
  • 684. Salta entera nevada en este muy durísimo invierno, y a diez grados bajo cero... Y nos duchábamos desnudos en medio del patio, a la plena intemperie, y bajo el manto de las heladas estrellas, heladas como estaba el Cielo mismo… Y así también, así también nos helábamos nosotros… 684
  • 685. Rino Toigo y yo, en el río Vaqueros. Y muchos días en que no teníamos nada, nada para comer, mi hermano Juan Carlos y yo, comíamos porque los amigos nos llevaban unos mates y unos “Chanchitos”, que son unas muy humildes hogazas de pan… 685
  • 686. Estamos de izquierda a derecha, Carlos Toigo, el primo de Rino Toigo, Rino Toigo, y yo mismo, gastándole una muy pesada broma, dejando a Juan Carlos con el culo al aire, y echándole gaseosa… Pero todavía recuerdo, y con mucho cariño, y con una gran emoción, la ceremonia de poder comer algo tan simple, como cuando Jesús bendijo en la última cena el pan… Y uno de mis mejores recuerdos, lo tengo con Blanquita, la que se terminó casando con un millonario de Marbella… 686
  • 687. Rino y Juan Carlos, en el puente de Vaqueros… 687
  • 688. Mi primera novia “salteña”, Lucía bautizando a su hija, Ileana en Julio del 1988, y con quien tengo una amistad tan grande, que nos ha durado toda la vida…. Para mí el mayor lujo de aquellos años, de todos aquellos años de hambre y necesidades que pasamos mi hermano y yo, fue pasar por la Panadería de los López, la “Panadería Granada”. Y Blanquita, que sabía que tenía hambre, me preguntaba si quería un bocadillo (sanguche) de queso y dulce de batata… Y yo me volvía loco de alegría, y claro que le decía que sí, y ahora que he vuelto a probar de nuevo, en mi regreso a Argentina y después de tantos años, el dulce de batata, recuerdo esa escena, y me pongo a llorar… 688
  • 689. Lolita de pequeña en Salta, de ida al colegio con una amiguita y compañera, a la puerta de la Panadería “Granada”. Y me pongo a llorar, porque recuerdo a Lolita, la hija de Blanquita y Manuel, la hermanita del Lolo, y a Lolita, por lo buena, por lo muy buena que era, se la llevó el Señor al Cielo, de una forma fulminante y en horas, con un terrible virus, ya en España y cuando acababa de terminar su carrera profesional… 689
  • 690. Y siempre la recordaré, por su alma bella, como así también no dejo de recordar a mi Daniel grande, y a María de Fátima, la hija de mi amigo Jorge, y a Susy, Susana, la hermana de mi ex-mujer Vince… Por ellos, y a todos ellos, y para todos ellos, y a sus padres, a sus hermanos y hermanas, a sus familiares todos, he escrito también este libro, no sólo para mi amado pequeño Daniel… Y lo he escrito para curarles el alma, el alma malherida, malherida de tanto dolor, tanto dolor callado y no hablado… ¡Para todos ellos! ¡Los que no se fueron y se quedaron!... 690
  • 691. Con Daniel y don Villa ya ausentes y en el Cielo, está Yuyito, mi otro amigo del alma, el hermano de Daniel, con sus hermanos Gei (Sergio), la Nené, Mariel, Silvina, y su madre Noemí… 691
  • 692. 692
  • 693. Capítulo Décimo Noveno: El Grado... 693
  • 694. Porque me amabas… Porque me amabas, y yo no lo sabía ¡Cuánto me amabas!... Porque me amabas y yo lo ignoraba porque te creí cuando me dijiste que no me querías... Por eso, porque me amabas ¡porque me amabas tanto! ¡pude hacerte tanto daño!... Y por mi ignorancia supina 694
  • 695. de un burro y de un asno te maltraté te maltraté y te ofendí ¡tan terriblemente!... Queriendo pagar por lo que ya me regalabas queriéndote pagar por tu amor... Y así tratándote y maltratándote como a una mujerzuela queriéndote pagar queriendo pagar por tu placer así descubrí ¡cuanto me querías!... Porque como me amabas no pude hacerte más daño que despreciarte a ti que despreciar a tu amor que ya me regalabas que ya me regalabas con tu amistad sin precio ninguno despreciarlo todo y despreciarte toda al precio del dinero... Y por mi soberbia de macho cabrío y de semental en celo por mi pasión desbordada te maté 695
  • 696. maté con mi ofensa y mi ultraje tu dignidad de mujer... Y maté también terriblemente tu amor por mí y así me borraste de tu vida... Por eso yo te pido yo te pido que me perdones que me perdones por no haberte amado por no haberte bien amado... 696
  • 697. 697
  • 698. En la página anterior, en la Ciudad Universitaria en Madrid, con mi mejor amigo y compañero de la Facultad de Ciencias, que acabó la misma carrera que la mía y con las mejores notas, pero ya no recuerdo ni siquiera ni su nombre, ni sé nada de qué habrá sido de su vida... Lo mas difícil que hice, lo que mas me costo en toda mi vida, fue el obtener el grado, el grado de Licenciado en Ciencias, con la especialidad de Físico. Fue un esfuerzo titánico, de veinte años continuos, y sin parar ni tirar la toalla nunca, por muy imposible y lejano, que pareciera llegar al final. Y más que a mi mismo, más que a mi lucha, tan tenaz, férrea, e inacabable, se lo debo a mis tres musas, las tres musas de toda mi vida: Maria, mi madre, Vince, mi primera mujer, y Mercedes, mi segunda mujer. 698
  • 699. 699
  • 700. En la página anterior, en la Ciudad Universitaria en Madrid, con otro compañero de la Facultad de Ciencias, y ya no recuerdo tampoco ni siquiera ni su nombre, ni sé nada de qué habrá sido de su vida... Las tres mujeres, y cada una y todas ellas, como en una carrera de relevos, en donde se pasa el testigo entre los diferentes corredores, que dan los relevos, las tres y cada una, me llevaron adelante, y me hicieron estudiar, y no me dejaron abandonar, sosteniéndome, y conteniéndome, en tantos y tantos momentos, tan difíciles, y de tanta flaqueza… 700
  • 701. Con otro compañero de la Facultad de Ciencias, hoy profesor en la Universidad Tecnológica de Cartagena, en Murcia, y que ya no recuerdo tampoco ni siquiera ni su nombre, ni sé nada de qué habrá sido de su vida... Por eso mi mejor, y mas honroso tributo, a cada una de ellas, porque a pesar de todos sus errores, debilidades y flaquezas, y de haberme dado una la vida, y las otras dos, la vida a mis tres hijos, aun y además de ello, todavía me construyeron, me construyeron con su amor, porque las tres, y cada una de ellas, me amaron con verdadera locura, y todavía creo que, y a pesar de todo, y por tanto que me amaron, todavía continúan, una desde el Cielo y las otras dos desde la Tierra, todavía continúan amándome... 701
  • 702. Con mis profesores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Madrid. En primer plano y junto a mí, el Dr. Manuel Yuste LLandrés, detrás de mí está la Dra. Carmen Carreras, y el Dr. Bernalte Miralles (que en paz descanse), y quienes me dieron un enorme y grandísimo aliento, para que llegase a ser físico, y de los buenos... Y por eso, no quiero dejar de reconocerles todo el mérito a ellas, y además reconocerles que tuvieron mucho que ver, en mis dos divorcios, mis propios errores... Con la primera, Vince, tengo que agradecerle y reconocerle, que cuidara con un extremo y verdadero amor, en su terrible enfermedad, a su suegra, mi madre, con el amor de una hija. 702
  • 703. Con mis profesores de la Universidad. Y tengo que culparme, porque no tuve la paciencia, que todo hombre debe tener con una mujer, y discutí muchísimo, tal vez demasiado, tal vez también, producto de la excesiva fogosidad, propia de todos los errores de la juventud... Y además, entre en un delirio, cuando me dediqué a estudiar a Lacan, el fundador de la escuela lacaniana de psicoanálisis, sucesor directo de Freud. Y así, entre el delirio, que hizo muy difícil la convivencia para Vince, y la tremenda desilusión, que sufrió al ver que no terminaba la carrera, se acabó el amor... 703
  • 704. Mis profesores de la Universidad. En primer plano y a la izquierda el Dr. Bernalte Miralles, y en primer plano y a la derecha el Dr. Alfredo Tiemblo Ramos, quien fue mi padrino de ingreso, y junto con el Dr. José Luis Sánchez Gómez, para llegar a ser miembro activo y de pleno derecho, del Comité de Física Teórica, de la Real Sociedad de Física de España. Hay más profesores, pero ya no recuerdo sus nombres… Y aunque del delirio salí, sin embargo, ya no pude salvar al matrimonio, que naufragó sin más remedio... 704
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  • 706. En la página anterior, con mis profesores de la Universidad. Estoy junto al Dr. José Luis Sánchez Gómez, quien fue mi padrino de ingreso, y junto con el Dr. Alfredo Tiemblo Ramos, para llegar a ser miembro activo y de pleno derecho, del Comité de Física Teórica, de la Real Sociedad de Física de España. El Dr. José Luis Sánchez Gómez, además me iba a dirigir en una tesis doctoral sobre Mecánica Cuántica y Gravitación o Relatividad General, y que no pude realizar hasta ahora, por el tiempo que necesité, y simplemente, para poder sobrevivir… Con María de las Mercedes, tengo que reconocerle y agradecerle, que cuidara también con un extremo y verdadero amor, de Rubén Darío, cuando mi hijo estaba tan perdido y tan enfermo, y lo hizo igual o mejor que como si hubiera sido su misma madre... Y con Mercedes, pude renovar la ilusión de vivir, que necesitaba para terminar la carrera, y así la termine y pude terminarla, y de una vez por todas y para siempre... 706
  • 707. Con mis profesores de la Universidad. Y a Mercedes, la ofendí también, terriblemente, un día en que le dije, y lo peor, delante de mis tres hijos, y de nuestro propio hijo Daniel, que me divorciaría de ella. Así, yo mismo, yo mismo también mate a su amor... 707
  • 708. Mi plan un poco más real para acabar mi carrera, en diez años más, después de estar diez años ya en la Universidad... 708
  • 709. . Mi título de Licenciado en Ciencias Físicas. 709
  • 710. Mi título de Licenciado en Ciencias Físicas. 710
  • 711. Mi título de Licenciado en Ciencias Físicas.