Análisis

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Análisis

  1. 1. Análisis de un caso: Píldora del día siguientePresentación del casoLucía es una joven de 15 años. Acude a la consulta de urgencias del centro de salud, acompañada poruna amiga. Le cuenta a su médico de cabecera que ¡por mala suerte! se le ha roto el preservativo a sunovio cuando estaban haciendo el amor.Ella había oído hablar sobre “la píldora del día después”. Ha buscado por internet información y haencontrado una página del laboratorio que la comercializa, en la que informa sobre su uso y aseguraque no produce aborto. Viene a pedir al médico la receta para comprarla en la farmacia.Pero se encuentra con que el médico plantea objeción de conciencia ya que, en su opinión, uno de losmecanismos de la píldora es su acción abortiva. Y un aborto supone un conflicto los intereses de dosseres humanos, la madre gestante y el ser en periodo de gestación. Definiendo el problemaNos encontramos con el caso de una menor que acude a la consulta y solicita un procedimiento delmédico que éste no parece dispuesto a proporcionar.Por una parte, al ser menor, cualquier actuación sobre ella sin consentimiento de los responsables desu tutela es ilegal. Por otra parte, suponiendo que estuviera acompañada por su tutor o que se contaraya con el consentimiento del mismo, aunque la paciente, en el ejercicio de su autonomía, solicita unaactuación, el médico se resiste a actuar de forma que considera maleficente.Es decir, la consulta de esta adolescente plantea un conflicto ente el derecho a que se respete suautonomía y la obligación que tiene el médico de no causar lo que, en conciencia, cree es un daño a supaciente. Buscando bibliografía El código deontológico de la profesión médica [http://www.bioetica.sanjuandedios-oh.es/SJD- Etica/docencia/Documentos/Cdigosdetic/CDM.doc], en su artículo 8 afirma que el médico respetará las convicciones de sus pacientes y se abstendrá de imponerles las propias. En su artículo 25 dice que el médico deberá dar información pertinente en materia de reproducción a fin de que las personas que la hayan solicitado puedan decidir con suficiente conocimiento y responsabilidad. El Código Civil (CC) establece ciertas limitaciones a la representación legal que ostentan los padres respecto de los menores no emancipados, como las derivadas del derecho del adolescente a decidir tanto en cuestiones referidas a su persona, como aquellas otras en las que existiera conflicto de intereses con sus padres, si presenta madurez en su capacidad de razonamiento (art. 156, 159, 162, 177 del CC) [http://civil.udg.es/normacivil/estatal/CC/INDEXCC.htm]. El artículo 3.1 [http://civil.udg.es/normacivil/estatal/persona/PF/Lo1-82.htm] de la Ley Orgánica 1/1982, del 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, dice que«el consentimiento de los menores e
  2. 2. incapaces deberá prestarse por ellos mismos si sus condiciones de madurez lo permiten, de acuerdo con la legislación civil». La Ley Orgánica 1/1996 [http://noticias.juridicas.com/base_datos/Privado/lo1-1996.html], del 15 de enero afirma que las limitaciones a la capacidad de obrar de los menores se interpretarán de forma restrictiva, es decir, intentando respetar siempre lo más posible su autonomía y situando la carga de la prueba del lado de quien quiera ir en contra de uno de sus derechos. La Ley Básica reguladora de la autonomía [http://www.todalaley.com/mostrarLey892p1tn.htm] del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, 41/2002 establece la necesidad de tener en cuenta la opinión de los menores entre 12 y 16 años, aunque obliga a solicitar el consentimiento a su representante legal. En el caso de menores con más de 16 años, serán ellos quienes darán el consentimiento, salvo que presenten manifiestos signos de inmadurez psicológica. En cuando a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), el art. 417 bis del antiguo Código Penal, todavía en vigor, declara expresamente no punible la práctica del aborto en los supuestos de «grave peligro para la vida o integridad física de la embarazada», «delito de violación» y presunción de que habrá de nacer. La Sociedad Española de Contracepción [http://www.sec.es] opina que la píldora no es un método abortivo y asegura que tiene una tasa de fallos elevada cuando se utiliza de forma repetida. Otros expertos opinan que, dado su supuesto mecanismo de acción antianidatorio, es un abortivo de la fase precoz de la gestación. En cuanto a la evidencia disponible, no existe evidencia relativa a la seguridad de uso de la píldora del día siguiente en adolescentes. Cursos de acción posibles ¿Si vuelve con la madre, y ambas deciden no seguir adelante con el embarazo, el médico tiene que respetar y asesorar o, por el contrario, tiene que informar de su punto de vista contrario? ¿Si la adolescente no quiere decir nada a su madre, es obligación del médico informar, aún contra su voluntad, o tendría que respetar la decisión de la adolescente? ¿En cualquiera de los dos casos, debe prevalecer la objeción del profesional sobre la autonomía de la paciente o a la inversa? ¿Si prevalece la opinión del profesional, debe abandonar por ello a la paciente o tendría que derivarla a otro colega? Deliberando sobre el curso de acción óptimoEstán en conflicto los valores del profesional con los valores de la paciente. El profesional, paraprocurar el mayor beneficio a paciente adolescente, tendría que ayudarle a dilucidar las razones quetiene para haber llegado a esa decisión. Una vez hecho esto, tiene la obligación de informar noocultando datos y basado en los últimos conocimientos científicos, así como de respetar la autonomíade quien le consulta, ayudándole para que adopte una elección responsable.En una situación como la planteada, podría aprovechar para informar sobre comportamientos sexualesde riesgo, en cuyo caso necesita, primero, ganarse la confianza de la adolescente. Los adolescentes que
  3. 3. no reciben la ayuda esperada en momentos de crisis, no suelen volver a visitar los servicios sanitarios:Bunsen NH. Counselingthehigh-riskadolescent. J PediatrHealthCare 1992; 6: 194-199. Por otra parte,el profesional tiene el deber de respetar las convicciones de su paciente evitando agredir con su estiloinformativo, es decir, evitando mediante la imposición de las propias convicciones, generarle angustiao culpabilidad patológica.Si la razón por la cual el médico no quiere respetar la voluntad de la paciente es su minoría de edad,podría decirse a la menor que acudiera acompañada de su madre. El conflicto, en el caso de que éstaúltima aceptara la propuesta, se centraría en averiguar al grado de autonomía de la decisión tomada porla adolescente. Ello exigiría valorar las circunstancias (sociales, culturales, familiares) que le hanllevado a tomar tal decisión. Pero, podría suceder que la menor se negara, por no desear que la madrese entere de su actividad sexual. Ello complicaría más el caso, ya que aquí se plantea un conflicto entrela obligación de confidencialidad del médico respecto a su paciente y de respeto a su decisiónautónoma y la obligación de no intervenir en la atención a un menor sin contar con sus responsableslegales.Si el médico alega que en el momento actual no hay suficiente evidencia como para afirmar laseguridad del método elegido, la paciente puede comprobar al leer en la Web que el propio laboratoriolo presenta como un método anticonceptivo de urgencia que no sustituye a los anticonceptivostradicionales y, además, recomienda no utilizarlo en menores de 18 años. Es indiscutible que, por unaparte, el médico tiene el deber de actuar procurando cumplir el principio de no-maleficencia, pero porotra parte la paciente tiene el derecho a que se respete su autonomía y, máxime, cuando está decidida ano continuar la gestación si se diera el caso. Provocar un aborto en fase de gestación más avanzadaresultaría más traumático, con lo cual el médico estaría produciendo, por omisión, mayor maleficencia.Por último, a la razón esgrimida en el punto anterior, el médico podría añadir la objeción de que puedeser un método abortivo, basada en su idea según la cual la persona existe como proyecto de serhumano en continuo crecimiento desde el momento de la concepción hasta el último día de la vida.Este argumento, unido al del punto anterior, reforzaría la negativa a prescribir la píldora del díasiguiente y plantea un nuevo problema. Es el conflicto entre la autonomía de la paciente y el derecho ala vida de un ser más débil que podría estarse gestando. En este caso siempre el deber de proporcionarinformación objetiva y veraz, le obliga a comunicar a la paciente su objeción de conciencia. Tomando una decisiónTeniendo en cuenta que en el Estado Español existen unos supuestos de aborto legal, que consideran laobjeción de conciencia del médico, el sistema sanitario organizado de forma más justa sería el quecontemplara la necesidad de que en todos los centros públicos existiera una proporción mínima deprofesionales que representara ambas tendencias (con o sin objeción de conciencia), consultandopreviamente a los profesionales y resolviéndolo como cualquier otro asunto de organización. Si noexistiera esa posibilidad: El sistema sanitario debería proporcionar a los pacientes las señas de centros (o de profesionales) sin problemas de objeción de conciencia en este tema. El médico, tanto si cree que un medicamento es abortivo como si se resiste a prescribirlo por considerar que tiene un mal cociente de riesgo/beneficio (al no existir estudios científicos que avalen la seguridad de su uso en adolescentes), se enfrenta a un conflicto: 1. En el primer caso porque la objeción es derivada de los intereses confrontados de dos seres vivos, la adolescente y el posible ser en gestación.
  4. 4. 2. En el segundo, tendría que ponderar, antes de rechazar definitivamente la demanda de tratamiento, el beneficio de ganarse la confianza con la adolescente respetando decisión tomada por ésta tras deliberar. Conseguir conservar la confianza le permitiría informarle respecto a prácticas de riesgo sexual.En cualquier caso, un adecuado proceso de información y comunicación sería conveniente queterminara siempre plasmado en papel. Ante tomas de decisiones difíciles es recomendable utilizardocumentos de consentimiento informado. Elaborarlos pensando en el paciente es la mejor garantía,para ambos, de que se intenta establecer una relación terapéutica basada en el respeto mutuo, sinocultar información cuando el paciente la desee y buscando el mayor bien. En este caso dichodocumento, según la legislación vigente, en el caso de que el médico hubiera decidido no implicar alos padres puede jugar el papel de guía en la deliberación común, del profesional y la adolescente, enbusca de respeto a la autonomía de ésta última, guiados ambos por la beneficencia, amén de serdocumento legal si se precisara. Comentarios Está en debate la acción abortiva abortiva de la píldora del día siguiente. Según el Código de Ética y Deontología Médica, el médico debe de informar con veracidad sobre métodos y riesgos asociados. También afirma que debe exponer sus opiniones, pero no imponerlas. Evitar una gestación no deseada es un derecho de la mujer que se enfrenta al derecho del ovocito a desplegar su proyecto vital iniciado con la fecundación. Eludir las consecuencias de cualquier acto es una actitud menos ética que asumirlas. El consentimiento paterno, en el caso de un menor, sólo es necesario cuando éste vive bajo tutela paterna dependiendo, por tanto, de los padres para su educación y su sustento. En una sociedad multicultural, los valores morales de cada persona o grupo no siempre son compartidos por la totalidad. Pertenecen a la ética de máximos. De ahí no se puede concluir el relativismo, es decir, que todas las morales son igualmente válidas. Dice Javier Sádaba que el desarrollo moral, como el crecimiento personal, requiere un aprendizaje.
  5. 5. Análisis de un caso: Consentimiento informadoPresentación del casoA veces, el estilo de información puede generar iatrogenia. Esto es lo que aprendió Luis, residente detercer año de Medicina Familiar y Comunitaria, con el caso de José:José tiene 50 años. Fue derivado a la consulta del otorrinolaringólogo con sospecha de cáncer laríngeo.La sospecha se ha confirmado y, tras ser informado de su diagnóstico, se le pide que firme elconsentimiento previo a cirugía. José es analfabeto funcional y se alarma ante un torrente depalabrotas, aderezado con malas noticias, al término del cual se le pide que estampe la firma en unfolio escrito. Por supuesto, se niega y, por ello, se le excluye de la lista de espera para cirugía. Al díasiguiente, acude a su médico de cabecera y le refiere, de forma atropellada, lo sucedido. Definiendo el problema Nos encontramos ante un caso de negativa a recibir un tratamiento beneficioso. Admitiendo el valor de la persona humana como eje central del sistema sanitario, es reconocida la importancia que tiene el aceptar las decisiones que dicha persona tome respecto a su salud. Con ello, se está respetando el principio de autonomía. Pero, por otra parte, la decisión que tome la persona puede no ser la adecuada si no posee la suficiente información. Para evitar decisiones equivocadas, es preciso que se proporcionen conocimientos actualizados, con lenguaje comprensible y adaptado a las necesidades y creencias del paciente. El médico, cuando es mal comunicador, puede introducir un sesgo en la información que transmite, privando al paciente de elegir un tratamiento efectivo. Utilizando un lenguaje excesivamente técnico, se transmite un conocimiento que el paciente no llegará a comprender. Es importante adaptarse a las necesidades del paciente. Ello se consigue sabiendo elegir el momento en que se transmite una información y la cantidad proporcionada de la misma, considerando lo que el paciente quiere saber. Con un exceso de información o haciéndolo en un momento inadecuado se corre el riesgo de producir yatrogenia. Por falta de actualización del profesional, éste puede introducir un sesgo en la información que transmite, privando al paciente de elegir tratamientos que aporten innovación terapéutica. La investigación científico-tecnológica hace que, con frecuencia, en un plazo de 5 años muchos de los conocimientos hayan quedado obsoletos. Es por ello muy importante, si se quiere promover el ejercicio de la Medicina basada en las pruebas, impropiamente llamada Medicina basada en la evidencia (MBE), facilitar tanto el acceso a la información científica como la posibilidad de formación continuada a los profesionales. Así pues, en este caso, un paciente informado sobre un diagnóstico de cáncer tratable mediante cirugía decide no operarse y, ante dicha decisión, el especialista le da el alta de su consulta, es decir se desentiende de su paciente. Buscando bibliografía Código de Ética y Deontología médica de la Organización Médica Colegial, 1999. En el capítulo III aborda todas las cuestiones relativas al consentimiento y a la información al paciente.
  6. 6. El consentimiento informado, previo a cualquier procedimiento invasivo sobre el cuerpo del paciente, está recogido en nuestra legislación como un procedimiento de lexartis. El Convenio de Oviedo, en su capítulo II, es la norma jurídica de mayor rango. La Ley General de Sanidad, 14/1986 del 25 de abril, Art. 10 (apartados 5 y 6) establece el derecho del ciudadano a la información y la necesidad de contar con su consentimiento. La Ley Básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, 41/2002 establece las vertientes que tiene el deber de información clínica, una como presupuesto del consentimiento informado y otra como base para un tratamiento óptimo. En cuanto a la evidencia disponible, el Grupo español de expertos en información y documentación clínica reconoce (nivel de evidencia D) la necesidad de aplicar en la práctica médica el consentimiento informado, contemplando escasas excepciones al uso del mismo. Por otra parte, es necesario que los documentos de consentimiento reúnan ciertas condiciones de calidad y que sean evaluados periódicamente, ya que en caso contrario se convierten en un procedimiento de medicina defensiva, con el consiguiente daño añadido para la persona enferma. Cursos de acción posibles ¿Se deja el paciente a su libre evolución, dado que ha manifestado no querer operarse?. ¿Sería mejor haber minimizado los riesgos de la intervención quirúrgica, para conseguir aceptación del paciente?. ¿El médico tendría que haber llamado a los familiares para que éstos intentaran convencer al paciente?. ¿O el especialista tendría que haberse puesto en contacto con el médico de cabecera para, entre ambos decidir qué es lo mejor para el paciente? Deliberando sobre el curso de acción óptimoEl modelo clásico de relación médico-paciente es paternalista. Según dicho modelo el médico, comoexperto, debe procurar el mayor bien para sus pacientes sin que éstos puedan tener opinión al respecto,ya que son profanos en la materia. Dicho bien siempre venía determinado por la aceptación del ordennatural y, para conseguirlo, el paciente debía obedecer sin cuestionar todo lo que el médico lepropusiera. Sólo cuando fuera imprescindible hacerlo para conseguir colaboración, como en el caso delos procedimientos quirúrgicos, se debía informar antes de proceder. Nuestro paciente ha encontradoun médico que sigue el modelo paternalista y, ante la postura de resistencia al tratamiento consideraterminada su relación profesional con él. Por una parte esto, aparentemente, se ajusta a la voluntad delpaciente, luego está respetando su autonomía. Por otra, al existir un posible tratamiento curativo o, ensu defecto otros paliativos, el médico está abandonando a un enfermo cuando todavía se puede haceralgo por él y, por tanto, está incumpliendo el principio de beneficencia.Podría el médico haber decidido que prevaleciera el principio de beneficencia sobre el de autonomía.En este caso, por el tipo de tratamiento, es imposible actuar sin conseguir previamente la aceptacióndel paciente por lo que tuvo que solicitar su permiso. Si el médico estuviera decidido a conseguir dichaaceptación, podría haberlo intentado minimizando los riesgos de la intervención quirúrgica, aunque enese caso habría estado transmitiendo una información sesgada al paciente y, por tanto, éste últimohabría decidido algo sin suficiente fundamentación y se estaría transgrediendo el principio deautonomía. Además el médico, al ocultar parte de la información, estaría incumpliendo el principio deno-maleficencia. Podría también, haber implicado a la familia, a espaldas del paciente, para que ésta lo
  7. 7. presionara pero, también en este caso no se habría respetado el principio de autonomía, que se refiereal derecho del paciente a que se respete su proyecto vital e, incluso, se podría llegar a transgredir el deno-maleficencia si el paciente insiste en su negativa y queda enfrentado a los familiares.Podría darse el caso de que el paciente, debidamente informado y acompañado en la deliberación porfamiliares, decidiera persistir en la negativa. Si se le da el alta, por una parte se le niega la posibilidadde que pueda cambiar de opinión, por otra es un comportamiento alejado del bien intrínseco de laprofesión, que contempla la posibilidad de paliar cuando no se puede curar. En ambos casos, se estáincumpliendo el principio de beneficencia e, incluso, podría estar actuándose con maleficencia si,como consecuencia de la negativa, se priva al paciente de tratamientos alternativos o de control desíntomas más adelante. Tomando una decisiónNos encontramos con un médico que informa al paciente sobre su diagnóstico y, sin valorar el gradode comprensión, le cierra las puertas de su consulta. Una situación similar a la que se plantea cuandoun paciente ingresado solicita el alta voluntaria. En este caso, atendiendo tanto al bien intrínseco de laprofesión, como al respeto a los principios de la ética y también a las consecuencias derivadas de laactuación profesional, convendría que la información se hubiera proporcionado en términoscomprensibles, incluyendo en ella las diferentes alternativas y sus consecuencias personalizadas segúnel paciente, e invitando al paciente a expresar sus dudas y temores para llegar, en deliberaciónconjunta, a la última decisión.Si, aún entonces, el paciente persistiera en su negativa a ser operado, la excelencia profesional implicala obligación de no abandonarle, manifestándole de forma explícita la posibilidad de recibir eltratamiento o la posibilidad de recibir atención paliativa, cuando la precise.En caso de que el especialista no hubiera actuado según los criterios de valor expresados, el médico decabecera puede paliar el sentimiento de abandono que sufre el paciente: Escuchando su relato. Explorando los miedos y las resistencias. Informando de las alternativas de tratamiento, así como de los riesgos y beneficios de cada una de ellas expresados, en lo posible, con cifras y personalizado según los riesgos del paciente. Con todo ello, en algunos casos se consigue un cambio de actitud, tras el cual puede volver a ser remitido a consulta especializada.En cuanto a los gestores tendrán que considerar que la solicitud de consentimiento informado,planteada de forma adecuada, consume tiempo. En este caso, como en el de cualquier otroprocedimiento de medicina centrada en el paciente, que es la clave de la humanización de la asistencia,es preciso un mínimo de, al menos, diez minutos por paciente. Como reconocen los expertos, laincorporación del consentimiento informado a la práctica clínica no se hace «a coste cero». Realizarprocesos de consentimiento informado consume tiempo, tiempo que tiene un precio que debe tomarseen consideración a la hora de programar y medir la actividad asistencial y de gestionar recursos. (JúdezJ, Simón P. Consentimiento informado. MedClin (Barc) 2001; 117: 99-106).El consentimiento informado es una herramienta imprescindible en la comunicación médico paciente,necesaria para desarrollar el modelo de atención centrado en el paciente. Por una parte puede servircomo guión estructurado en el proceso deliberación conjunta. Por otra, es un documento escrito útil,
  8. 8. tanto para uso legal, como para investigar sobre las características de la comunicación y su impacto enel paciente, es decir, sobre la calidad de la misma. Excepciones al Consentimiento Informado 1. Urgencia vital que requiere actuación profesional inmediata, sin que exista tiempo o posibilidad de comunicarse con el paciente. 2. Incapacidad del paciente, lo que obliga a que el proceso de consentimiento informado se realice con sus representantes. 3. Grave riesgo para la salud pública, lo que puede incluso legitimar actuaciones sanitarias coactivas, aunque no corresponde al médico adoptarlas por su cuenta. 4. Imperativo legal o judicial. 5. Privilegio terapéutico. A pesar de haberse utilizado con gran frecuencia para legitimar la ocultación sistemática de información a los pacientes, el privilegio terapéutico es un argumento que sólo puede justificarse éticamente en muy contadas ocasiones. De recurrir a él, es aconsejable que se deje constancia fundada de ello en la historia clínica del paciente y se brinde la información del caso a los familiares. [Accesible en www.sideme.org/doctrina/articulos/ci-ravf.pdf] Comentarios La familia no debe suplantar a un paciente y tomar decisiones por él, con las excepciones de que el paciente así lo desee o de que esté incapacitado Es más importante asegurar que el paciente comprende aquello para lo que se solicita su consentimiento, que conseguir que su aceptación quede plasmada en un documento El médico de familia se encuentra en situación privilegiada para facilitar información a sus pacientes La Ley General de Sanidad, 14/1986 del 25 de abril, Art. 10 (apartados 5 y 6) establece el derecho del ciudadano a la información y la necesidad de contar con su consentimiento
  9. 9. TALLERPlanteamiento nº 1: Juan ha sido diagnosticado de cáncer de colon. Decide no realizarse la intervención que el cirujano le propone. Considera que: “si le tocan le moverán el cáncer”...Cuestionario nº 1:1. Posibilidades: El paciente tiene derecho a que se acate su opinión, sin excepciones Es fundamental escuchar al paciente, conocer sus miedos y proporcionarle una información clara , dando respuesta a sus demandas de información Si, pese a todo lo anterior, el paciente -de manera reflexiva y coherente-, decide no operarse, deberíamos respetar la decisión del paciente Las respuestas 2 y 3 son correctas Todas las respuestas son correctas Planteamiento nº 2: Un paciente está infectado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), no puede tomar medidas preventivas adecuadas sin levantar sospechas y se niega a comunicárselo a su cónyuge o pareja sexual, ajena al riesgo que correCuestionario nº 2:1. ¿Cómo actuar en este caso? No lo comunicaría si el paciente asegura que tomará medidas preventivas en sus relaciones sexuales Siempre lo informaría, a pesar de lo anterior, por el riesgo de infección previa a pesar de las medidas preventivas Se debe aplazar el abordaje del problema para otro momento Se puede revelar el secreto profesional por estado de necesidad, siempre que el mal causado no sea mayor del que se trate de evitar Todas las actuaciones mencionadas son correctas
  10. 10. Planteamiento nº 3: En un centro de salud, un grupo de médicos manifiesta objeción de conciencia a la hora de derivar para que se practique aborto...Cuestionario nº 3:1. Posibilidades: No se trata de un problema ético, sino legal. Habrá que aplicar la ley Se puede afirmar que los valores éticos llevan a objetar a esos profesionales La reflexión ética, en este caso, llevaría a la conclusión de que no hay que objetar Las respuestas 2 y 3 son correctas Ninguna respuesta es correctaPlanteamiento nº 4: El derecho de objeción de conciencia, el relativismo cultural, la negación de transfusión sanguínea en los Testigos de Jehová, entre otras, son cuestiones que plantean dilemas éticos al profesional. Rico i Busquets MM en su artículo “La interculturalidad en la relación asistencial” Formación Médica Continuada en Vol. 10, Núm. 06, plantea los dilemas éticos a los que se enfrenta un médico de Atención Primaria en su atención a pacientes de diferentes culturas, religiones y etniasCuestionario nº 4:1. En relación a la objeción de conciencia señala el planteamiento incorrecto El médico que, en conciencia, se niega a ejercer determinadas prácticas ordenadas por el sistema o permitidas por la ley, actúa bien si las razones que fundamentan su decisión son serias, sinceras y constantes No es un comportamiento ético el de un médico que plantee objeción de conciencia en la institución para la que trabaja como asalariado y no objete la misma práctica en su consulta privada Los médicos no pueden negarse a cumplir las órdenes impuestas por las autoridades sanitarias y/o por la empresa para la que trabajan, aunque vayan en contra de su conciencia En el aspecto laboral, la objeción de conciencia nunca tendría que suponer ventaja o desventaja para el médico que la plantee Las respuestas 1, 2 y 4 son ciertas

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