El feminismo moral y el derecho a prostituirse
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El feminismo moral y el derecho a prostituirse

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  • 1. El feminismo moral y el derecho a prostituirseSocióloga Esther Pineda G.estherpinedag@mail.comEn la actualidad, uno de los debates de mayor impacto y polémica dentro delpensamiento feminista, es aquel concerniente al tema de la prostitución, algunos(as)argumentarán que la prostitución debe ser erradicada de nuestras sociedades, puesdegrada, descalifica y humilla a la mujer; aduciendo además que esto solo es posiblelograrse manteniendo la condición de ilegalidad de la práctica de prostitución, como asímismo, creando y generando en consecuencia mecanismos e instrumentosfundamentalmente de carácter jurídico que permitan su anulación y sanción a quienesincurran en ella, ya sea en la modalidad de cliente, o bien de quien oferta o presta elservicio sexual.Otro grupo reconocerá el trabajo sexual como cualquier otro, el cuerpo, la genitalidad yel placer como un instrumento de trabajo, proveedor de recursos para el mantenimientode la vida, por lo cual los esfuerzo deberán estar orientados a la legalización de lamisma, y la erradicación de sus formas de explotación y situación de esclavitud por untercero, proxeneta.Una última corriente estará orientada a concebir que la prostitución existe porque haydemanda, por lo cual las sanciones impuestas a los clientes contribuiríansignificativamente a mermar las situaciones de prostitución y la consecuentedesarticulación del comercio sexual.No obstante, al respecto deberán aclararse algunos puntos, la prostitución al igual quecualquier otra forma de comercio existe no solo porque hay demanda, sino tambiénporque hay oferta, es decir como relación dialéctica en un sistema económicoorganizado en torno a la oferta y la demanda.Así mismo, si bien sabemos una de las caras de la prostitución ha sido la esclavitudsexual, la explotación y el proxenetismo, también es cierto que la prostitución ha sidoen algunos casos una elección personal, autónoma e independiente de algunas mujeres,si bien en mayor proporción producto de la configuración desigual de la sociedad y en
  • 2. el contexto de feminización de la pobreza, sabemos también que ha sido utilizada comomecanismo para el rápido ascenso y posicionamiento económico de las llamadasprostitutas de élite.Es por esta razón que llama la atención la postura contradictoria establecida por algunosgrupos feministas en lo que refiere el cuerpo de la mujer y su sexualidad; se proclama ydefiende la libertad y autonomía de los cuerpos femeninos, criterios sobre los que seapoya la llamada libertad sexual, el derecho al aborto o interrupción voluntaria delembarazo, el control de natalidad, el derecho al placer, entre otros, sin embargo, lasfeministas continúan sancionando la prostitución.¿No tiene pues derecho la mujer al libre uso de su cuerpo? ¿Comprende esto solo su usono lucrativo? ¿La autodeterminación no lucrativa sobre el cuerpo está bien y su usolucrativo está mal? ¿Quien define los criterios del bien y el mal? ¿Lo adecuado y loinadecuado? ¿Lo correcto y lo incorrecto? ¿Lo aceptable y lo censurable? ¿Subyace unagénesis moralista en el feminismo? ¿Se encuentra aún presenta la represión burguesa dela sexualidad? ¿La libertad del cuerpo no supone un criterio absoluto sobre el mismo?¿Cuales son sus límites? ¿Se busca entonces con la sanción y limitación de lassituaciones y escenarios de realización dignificar la sexualidad de la mujer?No todo acto sexual es obligatorio, no toda la pornografía y la prostitución está sujeta ala coacción de un proxeneta, concebirlo en estos términos supondría la reproducción delesquema interpretativo patriarcal, en el cual la mujer se considera y define como serpasivo, desprovista de autonomía e independencia. La victimización de la mujer ladespoja de autodeterminación, de capacidades de decisión, la virginiza, la convierte enpura e inocente, indefensa, corrompida por los hombres, convertida en presa en unmundo de lobos.Sin embargo, la mujer no solo es presa, no solo es victima, la mujer también decideexhibir su cuerpo, disfrutarlo, invadirlo, comercializarlo; el derecho a prostituirsetambién es un derecho de la mujer si así lo decide, no siempre es y ha sido un acto deviolencia y coacción, ella también lo ha consentido.
  • 3. Parte del desarrollo de la condición del ser mujer es reconocerle a ésta esos espacios deautonomía, de voluntad, de decisiones propias, no coactivas; el reconocimiento porparte del feminismo, del también derecho de la mujer a prostituirse, supondrá undevolver su capacidad de acción y decisión sobre su cuerpo, un otorgar al cuerpo de lamujer todas sus libertades.Es por esta razón que los esfuerzos deberán orientarse, a la desarticulación del sistemasocio-económico que engendra la prostitución, el cual ha concebido a la mujer comobien de intercambio, comercializable, ya fuere para el uso y abuso de su cuerpo en labúsqueda de satisfacción de placer sexual, como también para su explotación comomano de obra.No basta con prohibir a la prostituta y el cliente el intercambio de bienes y servicios, esnecesario que ella comprenda que su situación es producto de un sistema que la hacapitalizado, convertido en mercancía, con lo cual la evitación o superación de lasituación de prostitución sea una decisión y no una imposición; mientras tanto, elderecho a prostituirse, sigue siendo un derecho…