Your SlideShare is downloading. ×
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Palabras de aliento cristianaaa
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

Thanks for flagging this SlideShare!

Oops! An error has occurred.

×
Saving this for later? Get the SlideShare app to save on your phone or tablet. Read anywhere, anytime – even offline.
Text the download link to your phone
Standard text messaging rates apply

Palabras de aliento cristianaaa

13,920

Published on

palbras cristians

palbras cristians

0 Comments
3 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

No Downloads
Views
Total Views
13,920
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
2
Actions
Shares
0
Downloads
60
Comments
0
Likes
3
Embeds 0
No embeds

Report content
Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
No notes for slide

Transcript

  • 1. TU ERES MI HIJO, PIDEME Tú eres mí hijo, pídeme Pedir es un mandato divino. Dios es tu padre y quiere que le pidas para poder darte todo lo que tu corazón anhela. Juan 14: 13-15 dice: Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Jesús nos enseña a pedir todo. Antes de hablar de la obediencia a los mandamientos, habla de pedir. Cumple sus mandatos y pide para recibir sus promesas. El gozo del Señor está en que recibas. Recuerda que eres tú quien necesita de Él. Acercarte a su presencia sin pedirle es como decir que no le necesitas. Cuídate de no cometer ese acto de arrogancia. Pide todo lo que quieras Juan 15:7-8 también nos habla: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. El Señor es glorificado cuando pides y recibes. Él quiere darte para que muestres a todos lo maravilloso de su providencia. Recuerda que por el pecado perdimos todo y fuimos destituidos de la gloria de Dios. Al aceptar a Cristo como Señor y Salvador nacemos de nuevo y recuperamos la vida eterna, pero no el esplendor y preeminencia. La herencia de gloria la recuperamos hasta que la pedimos de vuelta. Contrario a lo que hemos aprendido, pedir no es de carnales o inmaduros. Pedir es de cristianos confiados en la generosidad de su Padre. La vida es un constante pedir. Siempre esperamos algo como consecuencia de nuestras acciones. El trabajador pide recursos y aumento de sueldo por su esfuerzo. El patrono pide resultados por lo que paga. Siembras para cosechar. No me dirán los esposos que aman a su mujer sin esperar recibir nada de ella. En tu matrimonio amas y eres fiel porque esperas lo mismo de tu pareja. Los hijos deben amar y honrar a sus padres con obediencia y con presentes. Yo le digo a mis hijos que acepto sus regalos y también su buen comportamiento. Nunca te niegas a lo que te dan porque lo esperas como resultado de lo que das. Cuando me acerqué al Señor lo hice con el interés de que perdonara mis pecados y me diera la vida eterna. Prefiero ser un “interesado” en el cielo que un condenado al infierno incapaz de pedir por mi salvación. Mencionar esto no es malo, por el contrario, es aceptar con humildad nuestra necesidad humana de recibir en la medida que damos. Debes ser honesto y humilde. Reconoce que necesitas de tu Padre y pídele con confianza porque Él quiere devolverte todo lo que has perdido por el pecado. Es importante tener presente que los deseos del corazón deben estar libres de mezquindad porque no podemos pedir para pecar. No es problema que pidas porque tienes interés en algo, el problema es que tengas intereses ocultos. No te equivoques, mientras tengas esas nubes 1
  • 2. oscuras y falsas sobre ti no podrás pedir con corazón humilde y no recibirás la bendición que Dios quiere darte. Mi embrión vieron tus ojos En Salmo 139: 16-18 vemos: Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas. Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo. Este pasaje de la Biblia es hermoso y está lleno de promesas. Primero nos habla de lo valiosos que somos para Dios que nos ve y bendice desde el vientre materno, cuando aún somos embriones. Así que definitivamente el aborto es un pecado porque la vida que Dios ha bendecido no se rechaza, sin importar cómo fue concebida. Si fuiste engendrado antes o fuera del matrimonio, si conoces o no a tu padre, eso no resta ninguna bendición de Dios, porque sus ojos se dignaron ver tu embrión. La Biblia dice si tu padre o tu madre te abandonaron, con todo el Señor te recogerá (Salmo 27:10). Las madres deben proclamar bendición para los frutos de su vientre. El mismo rey David fue menospreciado por su familia pero el Señor tenía grandes planes para él. Confía en tu Padre, porque Él tiene grandes pensamientos y propósitos para ti. Además, este salmo nos confirma que los buenos pensamientos de Dios se multiplican si los proclamamos. La forma de recibir revelación de lo valioso que soy para el Señor es confesarlo. Todos los días al levantarte confirma con tu boca que eres bendito de Dios, templo del Espíritu Santo y triunfador. El Señor no puede darnos todos los pensamientos que tiene de nosotros porque no podríamos retenerlos. Somos más bendecidos de lo que pensamos hoy. La única forma de recibir lo que nos pertenece es proclamarlo y pedirlo. Hijos y herederos Salmos 2: 7-8 dice: Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra. Este es un salmo mesiánico que habla de Jesús, pero también se aplica a todos nosotros que somos hijos de Dios. Nunca lo olvides, Él te bendijo desde que eras un embrión y eres Su hijo. Este es un asunto entre padres e hijos, no es un asunto religioso. Luego que la Palabra deja claro esto, nos da la orden de pedir. No es una opción, es un mandato. Desde el día que fuimos engendrados el Señor nos manda que le pidamos. La palabra naciones significa razas. El original hebreo dice “gentiles”. Es importante comprender que de hecho recibimos la salvación porque el Hijo obedeció al Padre y le pidió las naciones que le estaba ofreciendo. El plan original era salvar a los Hebreos pero Dios le ofreció a los gentiles y Jesús aceptó el ofrecimiento y pidió al Padre quien se los entregó. Piensa que si nuestro Señor Jesucristo hubiera asumido una postura espiritual y se niega a pedirle las naciones al Padre, no seríamos salvos por Su sangre. 2
  • 3. Bendito sea nuestro Señor que con humildad supo pedir y pudo salvarnos. Entonces cuando Satanás lo tentó en el desierto y le ofreció la gloria de las naciones, Él pudo negarse porque le estaba ofreciendo algo que ya le había pedido al Padre. Debemos imitar a Jesús y pedir para recibir. Entre padres e hijos En Romanos 8: 15-17 leemos Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Somos hijos adoptivos de Dios. Abba Padre quiere decir “papito”. El Señor quiere que lo reconozcamos y le pidamos nuestra herencia de gloria. La Palabra es clara, somos coherederos del Reino y debemos recuperar lo que perdimos. Cuando nacemos lo primero que hacemos es pedir. Aún sin poder hablar y antes de decir mamá o papá el bebé pide con llantos o “gemidos indecibles” por todas sus necesidades. Las madres llegan a desarrollar el don de interpretación de lenguas y son capaces de entender si el llanto es por comida, dolor o necesidad de descanso. De igual forma, el Padre espera que todo nacido de nuevo le pida y nunca deje de hacerlo como hijo suyo. Al día de hoy hemos perdido mucho tiempo. Es necesario recuperarlo pidiéndole cuanto necesitamos a nuestro Padre Celestial. Confía más en Dios que en los hombres. Él te ordena que le pidas. Deja la religiosidad atrás y sé libre para pedir por lo bueno y santo. Olvida ese orgullo carnal que se disfraza de espiritualidad y pide. Todo lo que Dios diseñó para el ser humano, puede ser tuyo y está al alcance de tu boca y de tu fe. Jesús anheló las naciones, las pidió y el Padre se las concedió. La iglesia, los gobiernos y los países serían gloriosos si pidieran con confianza en el Señor. Aprende a pedir hasta que obtengas. Dios tiene lo que necesitas y desea otorgártelo. Ofrécele tu corazón y recuérdale que eres su hijo y heredero en Cristo Jesús. Busca su perdón por el tiempo que menospreciaste su providencia. Ahora que sabes que pedir es correcto, no te canses de proclamar sus bendiciones en tu vida y pídele todo lo que anhelas. 3
  • 4. COMO DESCUBRIR TUS DONES Dios merece lo mejor de ti. Él nos formó con un propósito y espera que explotes al máximo lo que te ha dado. Él no quiere que envidies ni te preocupes de las habilidades que no posees, sino que te enfoques y uses los talentos que te ha dado. Cuando intentas servir a Dios de maneras para las que no estás formado, es como meter un cubo a la fuerza dentro de un círculo, es frustrante y produce resultados limitados. También es una pérdida de tu tiempo, de tu talento y de tu energía. La mejor manera de vivir tu vida es sirviendo a Dios de acuerdo a tu forma, para lo cual debes descubrir tus dones, aprender a aceptarlos y a disfrutarlos de modo que puedas desarrollarlos a su máxima expresión. Descubre tu forma La Biblia dice: “No actúes desconsideradamente, sino trata de encontrar y hacer lo que sea que el Señor quiere que hagas” (Efesios 5:17, BAD). No dejes que otro día se te vaya. Comienza a encontrar y clarificar lo que Dios quiere que seas… y hazlo. Comienza evaluando tus dones y recursos. Tómate un tiempo, mira honestamente en lo que eres bueno y en lo que no lo eres. Haz una lista. Pregúntales a otras personas su opinión sincera. Diles que estás buscando la verdad y no cumplidos. Los dones espirituales y las habilidades naturales son siempre confirmados por otros. Si piensas que has sido dotado para ser maestro o cantante, y otra persona no está de acuerdo contigo, ¿qué crees? Si quieres saber si tienes el don de liderazgo, ¡pues mira sobre tus hombros! Si nadie te sigue, no eres un líder. Haz preguntas como estas: ¿Dónde he visto frutos en mi vida que otras personas puedan confirmarlos? ¿En qué he visto que soy exitoso? La evaluación de tus dones espirituales y los inventarios de tus habilidades pueden tener valor, pero son limitados en su utilidad. En primer lugar, están estandarizadas de manera que no cuentan dentro de tu singularidad. Segundo, no hay definición de los dones espirituales enlistados en la Biblia; de manera que cualquier definición es arbitraria y representa casi siempre un prejuicio denominacional. “Por cuanto nosotros mismos hemos sido moldeados en todas estas partes, excelentemente formadas (...) sigamos adelante y seamos aquello para lo que fuimos creados” (Romanos 12:5, PAR). La mejor manera de descubrir tus dones y habilidades es experimentando en las diferentes áreas de servicio. Yo pude haber tomado cientos de exámenes para determinar mis dones y habilidades cuando era joven, y nunca haber descubierto que recibí el don de la enseñanza ¡porque nunca enseñé! Sucedió solo después de que comencé a aceptar oportunidades para hablar que vi más resultados, recibí confirmación de otros, y me di cuenta de que “¡Dios me había dotado para que hiciera eso!” Muchos libros llegan a descubrir este proceso al revés. Enseñan: “Descubre tu don espiritual para que conozcas qué ministerio se supone que tienes”. Realmente esto opera de manera opuesta. Comienza sirviendo, experimenta en diferentes ministerios y descubrirás tus dones. Hasta que realmente no te involucres en el servicio, no sabrás para qué eres bueno. 4
  • 5. Tienes docenas de habilidades y dones escondidos que no sabes que los tienes, porque nunca los has puesto a prueba. Así que te exhorto a que hagas cosas que nunca antes has hecho. No importa cuán viejo seas, te insto a que no dejes de experimentar. He conocido muchas personas que han descubierto talentos escondidos a sus setenta y ochenta años. Conocí a una corredora de noventa años que ganó una carrera de diez kilómetros, sin descubrir que disfrutaba correr ¡hasta que llegó a los setenta y ochos años de edad! No trates de encontrar tus dones antes de enrolarte a servir en algo. Simplemente, empieza a servir ya. Descubre tus dones involucrándote en el ministerio. Intenta enseñar, dirigir, organizar, tocar un instrumento o trabajar con los jóvenes. Hasta que realmente no te involucres en el servicio, no sabrás para qué eres bueno. Si no funciona, llámalo “experimento”, no fracaso. Eventualmente descubrirás para qué eres bueno. Considera las oportunidades y la personalidad. Pablo aconsejó: “Haz una exploración cuidadosa de quién eres y el trabajo que estás haciendo para que entonces te sumerjas en él” (Gálatas 6:4b, PAR). Otra vez, esto ayuda a recibir retroalimentación de quienes mejor te conocen. Pregúntate a ti mismo: ¿Qué es lo que realmente disfruto hacer? ¿Cuándo me siento vivo completamente? ¿qué es lo que hago cuando pierdo la noción del tiempo? ¿Me gusta la rutina o la variedad? ¿Prefiero servir en equipo o por mí mismo? ¿Soy introvertido o extrovertido? ¿Soy más pensador que perceptivo? ¿En qué disfruto más, compitiendo o cooperando? Examina tus antecedentes y extrae las lecciones que aprendiste. Revisa tu vida y piensa en cómo ha sido formada. Moisés les dijo a los israelitas: “Recuerden hoy lo que han aprendido acerca del Señor a través de sus experiencias con él” (Deuteronomio 11:2, PAR). Raras veces vemos el buen propósito de Dios en el dolor, el fracaso o la vergüenza mientras lo vivimos. Cuando Jesús le lavó los pies a Pedro, le dijo: “Tú no sabes ahora lo que estoy haciendo, pero después lo entenderás” (Juan 13:7). Solo en retrospectiva entendemos cómo Dios usa los problemas para bien. Extraer las lecciones de tus experiencias toma tiempo. Te recomiendo que tomes un fin de semana completo para un retiro, y hagas una revisión de tu vida, en la que puedas hacer un alto para que veas cómo Dios ha trabajado en momentos decisivos en tu vida y consideres cómo quiere que uses esas lecciones para ayudar a otros. 5
  • 6. TE ANIMAS A CAMINAR SOBRE EL AGUA Dios todavía les pide a sus seguidores hacer cosas extraordinarias y, si no lo estás buscando, es posible que no lo veas. He sentido atracción durante muchos años por la historia de Pedro cuando sale de la barca y camina sobre el agua con Jesús. Es uno de los mejores retratos del mayor significado del discipulado en La Escritura. Veamos un poco, ¿de qué está hecho alguien que camina sobre el agua? Ellos reconocen la presencia de Dios Pedro y sus compañeros se metieron en un pequeño bote una tarde para cruzar el mar de Galilea. Jesús quería estar solo, así que se fueron a navegar sin Él. A Pedro no le incomodó eso: había estado en barcas toda la vida. Es más, le gustaban. Pero esta vez se desencadenó una tormenta. Y no se trató de una ráfaga cualquiera. El Evangelio de Mateo dice que la barca era “zarandeada” por las olas. Fue tan violenta que lo único que los discípulos podían hacer era mantenerla a flote. Para las tres de la mañana me imagino que no estarían preocupados por llegar a la otra orilla: solo querían seguir vivos. Entonces uno de los discípulos notó una sombra que se movía sobre el agua en dirección a ellos. Mientras se acercaba, comenzó a notarse una figura humana que caminaba. Detente un momento para dejar que la imagen tome forma. Los discípulos estaban angustiados y la única persona que podía ayudarlos se estaba acercando a ellos. Solo que Él no estaba en la barca y los discípulos no lo reconocieron. Maravillosamente, el no tener una embarcación no parecía impedir a Jesús en lo absoluto. Pero los discípulos estaban convencidos de que se trataba de un fantasma, así que se aterrorizaron y gritaron con temor. Desde nuestra perspectiva, podemos preguntarnos cómo es que no pudieron saber que se trataba de Jesús. ¿Quién más podría ser? Mateo, sin embargo, quiere que sepamos que algunas veces se requiere de los ojos de la fe para reconocer a Jesús cuando está cerca. Muchas veces, a mitad de la tormenta, zarandeados por las olas de la decepción y la duda, no somos mejores que los discípulos si se trata de reconocer la presencia de Jesús. ¿Qué pretendía Jesús caminando por… digo, sobre el lago a las tres de la mañana? Solo por un momento profundicemos un poco. David Garland halla una pista en la versión que da Marcos de esta historia en su evangelio. Marcos dice que Jesús “iba a pasarlos de largo” sobre el agua pero que, cuando lo vieron caminar sobre el lago, creyeron que era un fantasma. ¿Por qué Jesús quería “pasarlos de largo”? ¿Decidió competir con ellos en una carrera? ¿Quería impresionarlos con un truco realmente bueno? Garland señala que el verbo parérjomai (“pasar junto”) es utilizado en la traducción griega del Antiguo Testamento como un término técnico relacionado con una teofanía: esos momentos determinantes cuando Dios hizo “apariciones notables y temporales en el reino terrestre para un grupo o individuo seleccionado con el propósito de comunicar un mensaje”. “Cuando yo pase en todo mi esplendor…”, dijo Dios a Moisés mientras lo colocaba en la hendidura de una roca para que pudiera verlo, y luego le dio a conocer su nombre “pasando delante de él”. Dios le dijo a Elías que se presentara en la montaña ante Él, porque estaba a punto de “pasar por allí”. Hay un patrón en estas historias. En cada caso Dios tuvo que atraer la atención a través de la zarza ardiente, del viento y del fuego… o caminando sobre el agua. En cada caso Dios los llamó a hacer algo extraordinario. En cada caso la persona a quien Dios 6
  • 7. llamó, sintió temor. Pero cada vez que esa persona dijo “sí” a su llamado, sintió el poder de Dios en su vida. Así que, cuando Jesús se acercó a los discípulos sobre el agua intentando “pasarlos de largo”, no estaba nada más que haciendo un formidable acto sobrenatural. Estaba revelando su divina presencia y poder. Solo Dios puede hacer algo así: “Él (…) reprendió al viento y a las olas”. Es interesante observar que los discípulos entraron a la barca originalmente por órdenes de Jesús. Tenían que aprender, al igual que nosotros, que la obediencia no es garantía para evitar la adversidad. Y en el instante en que la tormenta captó toda su atención, Jesús decidió que era el momento en el que los discípulos tenían que aprender un poquito más acerca de Él. “De eso se trata, amigos”, les aseguró. “Pueden confiar en mí. Conocen mi carácter y mi capacidad. Pueden entregarme con seguridad su destino en mis manos. Tengan valor. Soy yo.” No lo habían entendido en su totalidad todavía, pero Dios los visitó en la carne, al caminar sobre el agua. Mateo quiso que sus lectores entendieran que, a menudo, Jesús viene cuando menos se lo espera: a las tres de la mañana, en medio de una tormenta. Dale Bruner anota “de acuerdo a Las Santas Escrituras, los extremos humanos son un punto frecuente de encuentro con Dios”. Esos momentos determinantes, dispuestos por Dios, los tendremos tú y yo. Dios todavía les pide a sus seguidores hacer cosas extraordinarias y, si no lo estás buscando, es posible que no lo veas. En la barca se sentaron doce discípulos y no sabemos cómo es que once de ellos respondieron a esa voz. Tal vez con confusión, admiración, incredulidad o con un poco de cada una. Pero uno de ellos, Pedro, estaba a punto de convertirse en un caminante sobre el agua. Él reconoció la presencia de Dios en el lugar más inusual. Se dio cuenta que esta era una extraordinaria oportunidad para el crecimiento y la aventura espiritual. Así que se le ocurrió una idea. Ellos disciernen entre la fe y la necedad Pedro espetó al caminante sobre el agua: “Si eres tú … mándame que vaya a ti sobre el agua”. ¿Por qué razón incluye Mateo este detalle? ¿Por qué Pedro simplemente no se zambulló en el agua? Creo que por un motivo muy importante. Esta no es una historia acerca de cómo correr riesgos. Se trata en esencia de un relato sobre la obediencia. Eso significa que tengo que discernir entre un llamado auténtico de Dios, y lo que puede ser simplemente un necio impulso mío. El valor por sí solo no es suficiente, debe estar acompañado de sabiduría y discernimiento. Mateo no elogia el arriesgarse por su propio bien. Jesús no busca gente que salta de los puentes con cuerdas elásticas, ni pilotos que planean en aparatos voladores caseros, ni corredores de autos que persiguen tornados. Caminar sobre el agua no es algo que Pedro hiciera con propósitos recreativos. Esta no es una historia sobre deportes peligrosos, es acerca de discipulado radical. Eso significa que antes que Pedro salga de la barca, más vale que esté seguro de que Jesús piensa que es una buena idea. Por eso es que pide claridad: “Si eres tú… mándame”. Y creo que, en la oscuridad, Jesús sonrió. Tal vez se carcajeó, y todo debido a que una persona en la barca, entendió. Pedro tuvo una vaga noción de lo que el Maestro hacía. Y no solo eso, tuvo suficiente fe para creer que también podía compartir la aventura. Decidió que quería ser parte de la historia del primer caminante sobre el agua: “¡Mándame!” 7
  • 8. CONSIDERANDO EL SÍNDROME DE ELÍAS Por Luís Palau Recuerdo el caso de una mujer de 55 años que se arrojó al vacío desde su apartamento en el piso 14*. Minutos antes de su muerte vio a un hombre lavando ventanas en un edificio cercano. Lo saludó y le sonrió; él le sonrió y le devolvió el saludo. Cuando el hombre se dio vuelta para continuar con su trabajo, ella saltó. Había dejado la siguiente nota sobre un escritorio muy prolijo y ordenado: "No puedo soportar un día más de esta soledad. Mi teléfono nunca suena. Nunca recibo cartas. No tengo amigos." Otra mujer que vivía en el mismo piso, dijo a los periodistas: "Ojalá hubiera sabido que ella estaba tan sola. Yo me siento de la misma manera." Usted y yo estamos rodeados de personas solas. ¿Quién experimenta soledad y desesperación? Por cierto que la persona que vive en forma anónima en una ciudad populosa. Pero también el extranjero, el rico, el miserable, el divorciado, el padre soltero, el joven, el hombre de negocios, el profesional, el ama de casa, el que no tiene trabajo... Nadie está inmune a la soledad. Hasta los hombres y mujeres de Dios a veces experimentan soledad. En el Antiguo Testamento Elías se destaca como el más dramático y vehemente profeta de Dios. Paró la lluvia, desafió a un rey cara a cara, hizo caer fuego del cielo, mandó ejecutar a cientos de falsos profetas y predijo con exactitud la fecha en que terminaría una sequía de tres años y medio. Sin embargo, en el Nuevo Testamento leemos que "Elías era tan humano como nosotros" (Santiago 5:17 BD). De modo que él también vivió momentos de angustia y soledad. Como resultado de cuatro pasos equivocados, Elías terminó en el desierto, bajo un árbol y totalmente desesperado (1 Reyes 18:46-19:4). En primer lugar, estaba exhausto físicamente. En segundo lugar, se turbó emocionalmente. En tercer lugar, no acudió a Dios espiritualmente. En cuarto lugar, se aisló socialmente. ... Al final terminó desfalleciente bajo un árbol en un lugar desierto y lloró: "Es suficiente, Señor. Lleva mi vida. Quiero morirme." ¿Alguna vez ha sentido usted un desaliento total y se ha visto sin nadie cerca que lo anime? ¿Ha experimentado en alguna ocasión el síndrome de Elías? Note cómo Dios satisface cada una de las necesidades del profeta en el momento de la crisis. Físicamente, Dios le da alimento y un buen descanso. Emocionalmente, el Señor le hace saber a Elías que su presencia está con él y lo anima. Espiritualmente, Dios exhorta a Elías a seguirlo una vez más. Socialmente, el Señor le habla a Elías acerca de un gran número de hombres y mujeres de Dios con quienes podrá tener camaradería y recibirá aun más ánimo. De la misma manera, Dios quiere suplir sus necesidades personales, apreciado lector. Usted no puede vivir la vida cristiana victoriosa en soledad y en sus propias fuerzas. Es imposible. Sólo experimentamos victoria por el poder del Cristo viviente (Gálatas 2:20). Su presencia y su poder son particularmente evidentes cuando dos o tres se reúnen en su nombre para orar por algo en concreto (Mateo 18:20). 8
  • 9. Utilice su soledad o desaliento como una motivación para entregarse nuevamente al Señor. No permanezca sentado bajo el árbol de la desesperación. Las últimas palabras de Jesucristo fueron que estaría con nosotros siempre (Mateo 28:20). El quiere ser su mejor amigo, de modo que usted ya no se sienta solo. Además, congréguese con el pueblo de Dios (Hebreos 10:25) y no trate de enfrentar las batallas diarias de la vida por su cuenta. Ore con otros cristianos por sus necesidades mutuas y sus preocupaciones. Experimente el obrar de Dios en el Cuerpo de Cristo. La victoria en la vida cristiana siempre es un esfuerzo en equipo. ¿Por qué no comienza ya mismo a vivir de esta manera? Verá cuán distinta es la vida. CINCO PRINCIPIOS PARA AUTO-MOTIVARSE. 1- Hay que levantarse rápidamente. Un principio psicológico llamado “fugacidad emocional” dice que todas las emociones pasan. El momento más lindo vivido a las dos, tres o cuatro horas ya es un recuerdo. Las emociones pasan, nada es para siempre. Lo bueno y lo malo también pasa, por eso debemos levantarnos rápidamente. David llora. Salmos 2: “Porque las naciones hacen maldad…, pero el Señor está en su trono.” Salmo 3: “Muchos son mis enemigos, me persiguen, se ríen… pero tu me rodeas con tu gloria.” David se bajoneaba y a los tres versículos estaba de pie, hablando las promesas que lo auto- motivaban. A cada emoción, una promesa. Salmo 4: “Responde a mi clamor, dame alivio, estoy angustiado, tu has hecho mi corazón rebozar de alegría.” O sea, David lloraba y a los cinco minutos estaba contento. Salmo 5:”Atiende mis palabras escucha mi gemido,… pero en tu gran amor puedo entrar a tu casa”. Todos los salmos son así: llora, entra en desesperación y más adelante se anima con una palabra, se automotivaba. ¡Levántate rápidamente con una promesa de Dios! Debemos matar las expresiones: “Suerte”, “Dios mediante”, “Que sea lo que Dios quiera”, “Y… por algo pasó, El lo sabe todo”. Porque “parecen espirituales” pero son erróneas. Las frases correctas son: “Voy a triunfar” o “No voy a triunfar”, porque son verdaderas las dos y se harán realidad cuando lo crees. Promesa es declarar el cuadro completo en tu vida y lo que Dios te prometió, lo cumplirá. 2- Cuestionar todo lo difícil. No cuestiones lo bueno: “Es muy difícil”, “Y nadie lo hizo aún, “Estoy vieja”, “Gorda”, “Es que soy nuevita y no conozco la Biblia”, “A mí nadie me amó y no valgo nada”. Lo que todos piensan de algo crea una atmósfera; no te metas en la atmósfera y cuestioná todo; no te dejes contaminar por la atmósfera de lo que la gente habla. -Goliat durante cuarenta días dijo: “Vengan que los mataré.” Todo el pueblo estaba contaminado por lo que Goliat decía y se creó una atmósfera de miedo, de que era difícil 9
  • 10. enfrentar al gigante. Pero David no estaba contaminado por esa atmósfera y, cuando lo escuchó, reaccionó a su provocación. -Cuando Jesús fue a sanar a la hija de Jairo, estaban todos llorando en la habitación y los sacó afuera, para que no contaminaran la atmósfera del milagro que iba a hacer. Todo es posible para el que cree. Cuestioná lo difícil, y si otro lo logró también podrás lograrlo y, si otro no lo alcanzó, podrás sentar un capítulo en la historia de tu vida. Salir de la atmósfera y cuestionar lo que me han dicho (y me digo) que es difícil. Cuando los españoles llegaron a colonizar América dijeron que soñar era ambición, por eso heredamos una religión que no sueña y cuando alguien tiene metas dice: “¡Qué es ambicioso!” Cuando alguien quiere ganar más, multiplicarse, dice: “¿Dónde está la humildad? ¿Por qué no das gracias a Dios por lo que tenés? Sos ambicioso y eso es pecado.” ¿Para qué Dios nos dio la cabeza y las promesas? Las promesas son lo que vendrá y ya está establecido de que serán más grandes que la gloria de hoy. Lo que no crece, se estanca y no produce, tiene que ser cuestionado. Cuestioná lo que no da resultado, los ritos, las oraciones sin sentido. Por ejemplo: “Estoy orando hace cuarenta años” (¿Cuarenta años y todavía Dios no respondió?) “No importa, pero seguiré orando.” ¡Cambiá la manera de orar! Nosotros creemos en la oración, pero no en ese tipo de oraciones. 3- Estar encima de todo lo que hago. Supervisar todo lo que haces y decís. Dios le dijo a Adán: “Ahora que producirás, la tierra dará espinos.” En Prov. 24 Salomón dice: Pasé por la viña de un hombre vago y habían crecido los espinos. Si no estás encima de tu matrimonio, de tu vida espiritual, crecerán espinos. Mucha gente no cuidó su vida espiritual, su oración, su adoración, la lectura de la Palabra, muchos padres no cuidaron a sus hijos (todos los días debés que estar encima de ellos) y crecieron espinos. Mefi boset como hijo de Jonatán y nieto de Saúl, merecía el trono, pero estaba lisiado en la mente. Si no estamos encima nunca nos motivaremos. Vigilar, atender, velar, supervisar cada día y podrás resolver las cosas rápidamente. ¡Cuidá tu salvación! 4- Presión a más. Una persona que vive presionada interiormente está auto-motivada. Una presión saludable es dar un poco más, hacerlo mejor: “Puedo más”, “Voy por más.” Mejorá, llevá una agenda. Debemos deshacernos de todo lo viejo, de lo que no sirve, de lo roto. Entre comprar una bebida de dos litros y tres jugos “XX” preferí la bebida. Teniendo las mismas posibilidades comprá lo mejor para que tu paladar se acostumbre a ser un rey. ¡Aspirá a lo mejor! Dejá de opinar como un mediocre, no hables en “chiquito” sino en grande. No hagas chismes, es una bajeza tanto hablar como oírlos. Sé una persona de excelencia. Hablá cosas grandes, pensamientos de grandeza, y tendrás resultados extraordinarios. Dejá de lado la viveza criolla de sacar tajada, Dios nunca respalda a esa gente, porque le irá bien por un tiempo pero, si Dios no lo acompaña, nunca llegará a la cima. Superá la calidad de tus pensamientos, tu capacidad de hablar; mejorá como líder, como discípulo, tus notas, tu físico, tu ropa. ¡Podés ir un poco más! Y alcanzar el destino de los sueños que Dios puso en tu corazón. Mefi boset, vivía lisiado, en un lugar sin palabras, pero le esperaba Jerusalén y el palacio del rey para que vivir como un príncipe. ¡Esa es tu herencia! 10
  • 11. 5- Tener pequeñas cosas nuevas. La rutina nos saca toda motivación. Sonreír motiva. La gente que se droga o alcoholiza busca una sensación física, la misma experiencia de la gente que está alegre. Cuando reímos, estamos felices, liberamos “endorfina”, una sustancia que adormece, relaja y da sensación de paz. La música, los colores, las cosas nuevas nos motivan. Estar lleno del Espíritu Santo auto-motiva. Una persona llena de la fuerza y el fuego del Señor, vive auto-motivada aunque siempre dependa de los demás. David le dio a Mefi boset: 1- Lo perdido. Una persona en movimiento recupera todo lo perdido. David dijo: “¿Hay alguien de la casa de Jonatán? ¡Tráiganlo!” Y Mefi boset fue movido, sacado de Lo Debar. David le dijo: “Las tierras de tu abuelo volverán a tus manos.” Cuando una persona se mueve por el Espíritu de Dios, está obedeciendo la orden del rey cuando lo llama, y recibirá todo lo que el diablo le robó desde sus abuelos; todo lo que Dios le prometió y pactó con su familia volverá a sus manos, activándolo hasta su descendencia. La persona motivada recupera todo lo perdido. 2- Se sentó en la mesa del rey. Una persona en movimiento se sienta en la mesa del rey. Te vas a sentar al lado de los grandes, codearás con los importantes y estarás al lado del Espíritu Santo de Dios, a la derecha del Padre quien establecerá tu honra. Cuando Mefi boset se presentó a David le dijo: “Señor tu eres rey, yo soy un perro muerto”. ¿Por qué le dijo “perro muerto”? Muerto porque no tenía movimiento, estaba lisiado en las piernas y también en el espíritu, en la mente; no tenía vida sin movimiento. Y David le dijo: Te sentarás todos los días a mi mesa. Todos los días te sentarás al lado del Señor y, del otro lado, la gente grande que admiraste te admirarán, porque Alguien que se mueve y obedece la orden del rey, deja de ser un muerto para ser un príncipe entre los príncipes. 3- Puso una familia a su servicio. Atrajo conexiones de oro. Una persona auto-motivada atrae treinta y seis conexiones de oro. Treinta y seis sembrarán y cosecharán, traerán treinta y seis puertas bendiciones, conexiones de oro, negocios maravillosos porque, Cuando Dios te da, será por treinta y seis que trabajarán para vos, y están esperando que te pongas en movimiento y obedezcas al rey. 4- Vivió en Jerusalén. Una persona auto-motivada vive en Jerusalén. Le dijo: “Sáquenlo de Lo Debar, -sin palabras- está lisiado, sin motivación, muerto, sin movimiento, sin nada. Tráiganlo porque se va a sentar con los reyes, le devolveré las tierras, treinta y seis trabajarán para él, pero se quedará viviendo en Jerusalén” En la Biblia es Sion, la ciudad del gozo, de la fiesta, de la alegría, de la abundancia. Representa la tierra donde las cosas pasan y el gozo se desborda. Te sacará de la tierra de la nada para llevarte a festejar por siempre y para siempre con él. Me voy a levantar rápidamente con una promesa Voy a cuestionar todo lo difícil Voy a supervisar y estar encima de todo lo que haga Voy a presionarme a más Seré creativo 11
  • 12. Seré lleno del Espíritu Santo. Aprendimos a ser libres de la motivación de la gente y caminaremos con el fuego del Señor. Si estuviste lisiado, Dios te llama para decir que tenés herencia de príncipe. UN CORAZÓN CONFIADO El profeta Isaías, en el Capitulo 43:2, declara, "Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; Y si por los ríos, no te anegaran. Cuando pases por el fuego, no te quemaras, ni la llama arderá en ti" El nunca dijo, tal vez. Nosotros seguramente enfrentaremos pruebas y aflicciones. Pero la Biblia también declara que "Ninguna arma forjada contra ti prosperará..." (Isaías 54:17) Dios nunca prometió que las armas nunca se forjarían en contra de nosotros; pero ninguno de sus cabellos será tocado pues usted se encuentra en la palma de Su mano. David dijo: "Jehová es mi luz y mi salvación; ¿De quien temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿De quien he de atemorizarme?" (Salmo 27:1) Cuando enfrentamos problemas y aflicciones, si nuestro corazón esta establecido no será movido. El Salmo 112:1, 6-8 nos dice: "Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera... Por lo cual no resbalara jamás; en memoria eterna será el justo. No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová." Esta es una persona que conoce la Palabra de Dios, que camina con el Señor. Gracias a esta relación, esta persona no teme ni se mueve de acuerdo a las circunstancias de la vida. Estas personas que se mantienen firmes, son aquellas personas que mantienen un corazón confiado, son las mismas que son fuertes en su caminar con Dios. Esto no significa que sean personas perfectas; pero sus corazones son puros, y ¡es el corazón el que tiene una gran importancia! La Palabra de Dios dice en Lucas 6:47-48: "Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicare a quien es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa. Pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca" Construir sobre una roca es trabajo arduo, y así mismo lo es una vida Cristiana. No le va a ser fácil el establecer un corazón confiado. Requiere de mucho trabajo. Requiere de oración, de la lectura de la Palabra, el de abandonar una vida carnal, el de fijar sus ojos en Jesús, y mucho mas. Cuando usted sea perseguido, lo mejor que usted puede hacer es resguardarse en la Palabra de Dios, camine cerca del Señor. No escape por medio de la televisión o saliendo con sus amigos. Él es quien le dará la paz en medio de la tormenta. Él estabilizará su corazón y le dará la victoria. Siete revelaciones las cuales llenarán su corazón de confianza el día de hoy: 1. Siéntase confiado en que usted ha recibido redención. "Y no por sangre de machos cabrios ni de becerros, sino por su propia sangre, entro una vez para siempre en el lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención". (Hebreos 9:12) Cuando usted dice que ha recibido redención, usted está declarando que no pertenece al reino de Satanás. La palabra de Dios en Galatas 3:13 dice lo siguiente: "Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (pues está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu" El Espíritu es nuestro. La unción es nuestra. La presencia de Dios es 12
  • 13. nuestra. La presencia de Dios no le pertenece a los no redimidos, a los no-regenerados. Le pertenece solamente a los redimidos. 2. Siéntase confiado en que usted es una nueva creación. 2 Corintios 5:17 declara: "De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" En Griego, la traducción correcta de "nueva criatura" es "nueva especie", algo que nunca antes ha sido creado. ¡Sus pecados han sido perdonados y olvidados! No "pesque" nuevamente los pecados que pertenecen al pasado. La Palabra nos dice que nosotros estamos siendo renovados constantemente, día a día, de gloria a gloria. Nuestra alma es sagrada. Usted puede que este luchando diariamente contra lo carnal, pero usted es creación nueva. Cuando Dios dice que hemos sido perdonados, es por que hemos sido perdonados. Establezca su corazón en esta verdad poderosa. 3. Siéntase confiado en que es usted justo en Él. 2 Corintios 5:21 dice, "Al que no conoció pecado, por nosotros, lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" Usted no es justo porque sea usted una buena persona o porque usted sea una persona muy espiritual. ¡Usted es justo porque Él lo dijo! Romanos 3:22 dice: "La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos os que creen en Él. Porque no hay diferencia". La justicia es nuestra por medio de la fe. Dios sabe que usted es un pecador, pero cuando usted es bañado por la sangre divina de su precioso hijo Jesucristo, usted es declarado justo. 4. Siéntase confiado en que Él nunca lo abandonará ni lo defraudará. Isaías 41:10 dice, "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentare con la diestra de mi justicia" 5. Siéntase confiado en que sus promesas son Sí y Amen. Esto significa que Dios no miente, que lo que promete, ¡Él cumple! Números 23:19 declara: "Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no ejecutará?" Lo que dijo Dios está establecido para siempre. Sin embargo, ciertas personas oran sin saber que es lo que Dios promete, y es por esto que sus oraciones no son contestadas. No ore sin saber cual es la voluntad de Dios para su situación. El Señor nos prometió que nunca nos abandonaría ni nos dejaría, entonces ore con esta misma confianza. Él dijo: "Yo soy el Señor, tu Sanidad". Usted ore en confianza. El dijo: "Hay libertad para ti" Por lo tanto, comience a pedir de acuerdo con su voluntad. Deje de decir: "si es que es Tu voluntad..." 6. Siéntase confiado en que la fe puede vencer al mundo. 1 Juan 5:4 dice, "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe" El Señor también dijo: nada os será imposible, si tuviereis fe (Mateo 17:20) Siéntase confiado y establecido en que su fe puede vencer al mundo. Si usted desea fe viviente, sea como Job quien dijo: "Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guarde las palabras de su boca mas que mi comida" (Job 23:12) Esto significa: "Tengo mas hambre de Tu Palabra, mas que de la comida" Cuando usted se encuentre en esta situación, la fe será vida en usted. 7. Siéntase confiado en que todo el poder en el Nombre de Jesús es suyo. No hay nada que usted pida en el nombre de Jesús, en fe, que no le sea concedido. El Señor dijo en Mateo 28:18: "Toda potestad me es dada en el cielo como en la tierra". Y en Juan 16:23, el Señor también nos dice, "De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará". Siéntase confiado en que todo el poder en el nombre de Jesús es suyo. Usted puede pedir en este nombre y recibir 13
  • 14. CÓMO ENFRENTAR NUESTROS TEMORES Cada uno de nosotros hemos sentido temor alguna vez en la vida. En mi caso hubo un momento en el cual me di cuenta que estaba luchando con el temor y me propuse descubrir su origen. Yo sabía que si no lo hacía mi ministerio sufriría grandemente debido a ello. Al orar y pedir a Dios que me revelara la causa de mi temor, volví a vivir los recuerdos de mi niñez. Los primeros años de mi vida fueron turbulentos. Mi padre murió cuando yo tenía dos años y mi madre se vio obligada a tener dos trabajos para que ambos tuviéramos techo y comida. El primer recuerdo que tengo de mi niñez es del temor que me invadía al dudar de que pudiéramos lograr tener lo necesario para subsistir. Crecí teniendo que prepararme tanto el desayuno como el almuerzo para ir a la escuela. La meta de mi madre no fue infundirme temor; acaso ella me enseñó más sobre la fe que cualquier otra persona. Lo que provocó la inestabilidad y el temor fue consecuencia natural de las circunstancias en las que nos encontrábamos. Por las noches mi madre y yo orábamos juntos. Ella me enseñó que aunque los tiempos eran difíciles, Dios estaba con nosotros listo para suplir todo lo que necesitábamos. Ella confiaba en el Señor y nunca nos quedamos sin comer. Quizá hubo tiempos de escasez cuando nuestro refrigerador estuvo casi vacío, pero siempre tuvimos todo lo necesario. Ninguno de nosotros puede darse el lujo de permitirle la entrada al enemigo en nuestras vidas. Todo lo que Satanás necesita para hostigarnos es una oportunidad. La oración y la Palabra de Dios son las armas más efectivas que tenemos contra el temor. Cuando reconocemos ante el Señor que somos presa del temor y le imploramos su protección y dirección, asumimos una postura de fe. El temor es, en sí, una decisión. Me sorprende ver cuántas personas me dicen que tienen temor de haber cometido el pecado imperdonable. Pese a que la sangre de Jesucristo los limpia de todo pecado, siguen rodeados de una incredulidad persistente. Por lo general se reduce a que se sienten culpables de algún pecado, ya sea pasado o presente. Es entonces cuando les recuerdo 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Dios nos perdona cuando nos acercamos a Él en oración humilde buscando su perdón. Si una persona insiste en seguir creyendo en un concepto falso del temor, lo más probable es que su vida esté saturada de temor. Jamás habrá un momento cuando tengamos que preocuparnos de que Dios nos perdone o no. Todo pecado – todo lo que jamás hayamos cometido – ha sido perdonado por su gracia mediante la obediencia de su Hijo en el Calvario. El Señor Jesús murió a fin de que nosotros podamos tener vida eterna. El nos ha dado libertad y no hay necesidad de vivir en pecado o temor. En el libro “La sensación de ser alguien”, el autor Mauricio Wagner escribe: “El temor paraliza la mente haciéndonos incapaces de pensar con claridad. El temor de gran magnitud desorganiza la mente temporalmente al grado de que la confusión llega a imperar. El temor tiene también la tendencia de multiplicarse; cuando tenemos temor quedamos inutilizados al grado de que llegamos a temer de nuestros temores. No podemos hacer frente a los problemas cuando tenemos temor de ellos. . . “Se necesita fe para doblegar el problema del temor. Es imposible vencer el temor sintiéndonos culpables de esa emoción. En ninguna parte de la Biblia encontramos que Dios condene a una persona por tener temor; en cambio, Él constantemente alienta a los que 14
  • 15. temen con declaraciones como: No temas, porque yo estoy contigo (Isaías 41:10). Cuando tenemos temor nos sentimos solos con nuestros problemas y estamos abrumados por ellos. La fe acepta el hecho de que el problema es demasiado grande para nosotros y también el hecho de que no estamos solos con él; tenemos a Dios con nosotros”. En Lucas 4:18 el Señor Jesús dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos”. Una de las funciones de Cristo como Mesías es traer libertad de la opresión. Cualquier cosa que nos mantenga cautivos debe soltarnos de sus garras cuando le ordenamos que lo haga en el nombre de Jesucristo. El pecado, o cualquier esclavitud emocional, no puede gobernar nuestra vida. El único poder que el pecado tiene sobre ella es el que nosotros le concedamos; o sea, que se trata de lo que nosotros decidamos hacer. Podemos tomar la decisión de pecar y rechazar el plan de Dios para nuestra vida o podemos elegir seguir a Cristo en obediencia. No hemos sido destinados para ser pecadores ni hemos nacido a una vida de temor. La duda contribuye poderosamente al temor. Cuando dudamos de la habilidad de Dios para mantenernos y suplir nuestras necesidades, tenemos temor. Muchos han adoptado el punto de vista de que el hombre es el centro del universo y que todo lo que ocurre debe ser controlado por él. No obstante, la necesidad de estar a cargo de nuestro propio destino tiene un gran defecto. Nosotros no somos todopoderosos ni podemos evitar que acontezcan ciertos eventos, sólo Dios es soberano. En última instancia Él es la única fuente de nuestra seguridad. Puesto que nos hemos sugestionado para creer en la mentira de que separados de Dios somos auto-suficientes, el temor impera en nuestras mentes sin control alguno. En lugar de tornarse a Dios en oración, nuestras mentes andan a la deriva, de un problema imaginario a otro. Intentamos arreglar todo y terminamos exhaustos espiritual y emocionalmente. Satanás se complace en hacer que andemos corriendo emocionalmente .Él toma medidas extremas con tal de lograr que nos imaginemos todo tipo de cosas o situaciones. La mayoría de nosotros sabemos lo que es pasarnos una noche en vela debido a pensamientos o preocupaciones que se convierten en temores. Un solo pensamiento puede multiplicarse y crecer mil veces si es regado por las mentiras del enemigo. Su principal objetivo es hacer que dejemos de confiar en Dios. Una vez que logra que lo hagamos, él nos despoja de toda sensación de paz y esperanza; comenzamos a dudar de las promesas de Dios y antes que nos demos cuenta el temor ha erigido toda una fortaleza en nuestra vida. UN CORAZÓN DESHIDRATADO Texto: Juan 7:37-39 Tú sabes lo que es la sed física. Deja de beber líquidos haber qué pasa. Un sin fin de reacciones terribles no tardarán en manifestarse. Si privas tu cuerpo de los fluidos necesarios, tarde o temprano te lo hará saber. Priva a tu alma de agua espiritual, y ella también te lo dirá. Los corazones deshidratados envían mensajes desesperados. Temperamentos irritados. Olas de preocupación. Culpa y temor crecientes. Desesperanza. Resentimiento. Inseguridad. 15
  • 16. Insomnio. Soledad. Esas son señales y advertencias, síntomas de una sequedad en lo más profundo del ser. Quizás nunca lo hayas visto así. Pensaste que eran como policías acostados, una parte necesaria e ineludible de la vida. ¿Cambios de ánimo? Todos pasan días grises, sábados tristes y domingos largos y aburridos. ¿Acaso no son inevitables esas emociones? Sí que lo son. Aunque de ningún modo inextinguibles. Considera los dolores de tu corazón, no como luchas que debes soportar, sino como una sed interna que necesitas saciar. Dios te invita a tratar tu alma sedienta así como tratas tu sed física. Dios no te creó para vivir con el corazón deshidratado. De hecho, tu hacedor te creo con sed para que sirva como iniciador de sequedad. Y “¡así como nuestra sed física no nos engaña!” pues hay un líquido vital existente para saciarla; “¡la sed de tu alma, tampoco te engaña”!, pues es un de los grandes indicadores, no solo de la existencia de un Dios, sino también de la respuesta vital (agua de vida) para tu alma, de dicho Dios. ¿Cómo se logra esto? Empieza por hacer caso a tu sed. No pases por alto tu sensación de soledad. No niegues tu rabia. Estos son algunos de los síntomas y las señales que no debes ignorar. Necesitas hidratación. No dejes que tu corazón se vuelva una pasa de uva. Por tu bien y el de aquellos que necesitan tu amor. ¡Hidrata tu alma! Obedece a tu sed. ¿Qué podemos hacer al respecto? Lo que hacemos típicamente no funciona. Nos vamos de vacaciones, tomamos píldoras, drogas o alcohol, lo arriesgamos todo en el juego, aventuras en brazos más jóvenes, un amor prohibido, adicción al trabajo con semanas laborales de ochenta horas, etc. Dan cierto sentido de realización y saciedad, pero nunca quitarán la sed del alma. A esto se lo llama <<Sorber del pantano>>. Allí hay sustancias que no estamos hechos para ingerir. Y ten mucho cuidado con las botellas que tienen la etiqueta de “Religión”. Jesús lo tuvo. Observa en qué situación decide pronunciarse. No está hablando a prostitutas, ladrones, belicosos, tampoco a presos ni a alumnos de un reformatorio. No, se dirige a los observantes y a los asistentes fieles de una convención religiosa. Era el equivalente del vaticano en domingo de resurrección. Están desplegados los símbolos religiosos como en una venta callejera: el templo, el altar, las trompetas y las túnicas adornadas. Estos son símbolos simplemente y él no los puso como fuentes. El apunta hacia sí mismo, en donde los símbolos se cumplen. La religión apacigua, pero nunca satisface. Bébelo a él. ¿Cómo y donde hallamos agua para el alma? Jesús dio una respuesta cierto día de octubre en Jerusalén. La gente había llenado las calles para la representación anual del milagro del agua que salió de la roca por medio de Moisés. En honor a sus ancestros nómadas, dormían en tiendas o tabernáculos. Como tributo a la corriente del desierto, derramaban agua. Cada mañana un sacerdote llenaba un jarrón dorado con agua de los manantiales de Gihón y lo llevaba por un sendero rodeado de espectadores hasta el templo. Hacía esto una vez por día durante siete días. 16
  • 17. En el último, el gran día de la fiesta, el sacerdote daba siete vueltas alrededor del altar, empapándolo con siete vasijas llenas de agua. Y en ese día fue cuando Jesús convocó la atención del pueblo. <<En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva…Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él>> Toda la gente sorprendida, se quedó mirando la interrupción, en ese día y momento, no era nada común, era casi interrumpir la gran fiesta. Observemos la secuencia: …puesto en pie (al alcance de la vista de todos) ¿Acaso lo habían visto hablar con tanta intensidad? …Alzó la voz… (Los rabinos enseñaban sentados y calmos) los Evangelios usan el mismo verbo griego para describir el volumen en la voz de Jesús. Cuando Pedro pidió auxilio en el mar tormentoso, el endemoniado grito misericordia. Y el hombre ciego dio voces al clamar por su vista. No fue un simple murmullo. Dios hizo tronar el martillo del cielo. ¿Por qué? Porque Cristo demanda la atención de todos, incluyéndote. Exclamó por que le quedaba poco tiempo. Incluso el tuyo esta a distancia de la falta de un suspiro Porque la gente moría de sed. Dios no quedó callado. Nadie podrá decir que no lo escucho. Su amor es vehemencia en alta vos. Nos dirigió la palabra y es una palabra buena, buenas noticias de salvación, un Evangelio. Por lo que fue con voz en cuello. La justa interrupción de cualquier cosa con pretensiones de saciar incumplidas. Jesús lanzó a gritos su invitación: ¿Se están marchitando interiormente? Beban de mí. Solo necesita tu permiso. Como el agua, Jesús no entrará si no optas por ingerir y tragar. Hasta que te decidas beber el agua no te dará beneficios. Puedes meterte asta el cuello en medio de un río y sin embargo morir de sed. Amenos que bebas de Cristo, seguirás siempre sediento. Bébelo a El. Y bebe con frecuencia. Para tal fin, te ofrezco esta herramienta: Una oración para el corazón sediento. Llévala como el ciclista lleva so botella de agua. La oración incluye cuatro líquidos esenciales para la hidratación del alma: la obra de Dios por ti, la energía de Dios, su señorío y su amor. -Señor vengo sediento. Vengo a beber y recibir. Recibo tu obra en la cruz y en tu resurrección. Mis pecados son perdonados y mi muerte es derrotada. Recibo tu energía. Revestido de poder por tu Espíritu Santo, puedo hacer todas las cosas por medio de Cristo, que me fortalece. Acepto también tú Señorío. Yo pertenezco a ti. Nada viene a mí sin haber pasado primero por ti. Recibo asimismo tu amor eterno. Nada puede separarme de tu amor. ¿Acaso no necesitas sorber frecuentemente de la represa de Dios? Yo sí. Le he ofrecido esta oración en un sin número de situaciones: Reuniones angustiosas, días insulsos, recorridos extensos, viajes exigentes, decisiones que 17
  • 18. someten a prueba el carácter. Muchas veces al día voy al manantial subterráneo de Dios y a cambio de mi pecado y muerte recibo de nuevo su obra, la energía de su Espíritu, su señorío y su invariable amor. Bebe conmigo de su pozo sin fondo. No tienes que vivir con un corazón deshidratado. Recibe la obra de Cristo en la cruz. La energía de su espíritu, Su señorío sobre tu vida, Su amor inextinguible e infalible. Bebe hasta lo profundo y bebe con frecuencia. Así fluirán de ti ríos de agua viva DECIDA HOY SU FUTURO Cuenta una historia que cierto hombre recibió una noche la visita de un ángel, quien le comunicó que le esperaba un futuro fabuloso. Se le daría la oportunidad de hacerse rico, de lograr una posición importante y respetada dentro de la comunidad y de casarse con una mujer muy hermosa. Ese hombre se pasó la vida esperando que los milagros prometidos llegasen, pero nunca lo hicieron, así que murió solo y pobre. Cuando llegó a las puertas del cielo vio al ángel que le había visitado tiempo atrás y protestó: Me prometiste riqueza, una buena posición social y una bella esposa. ¡Me he pasado la vida esperando en vano! Yo no te hice esa promesa, replicó el ángel. Te prometí la oportunidad de riqueza, una buena posición social y una esposa hermosa. El hombre estaba intrigado. No entiendo lo que quieres decir, confesó. ¿Recuerdas que una vez tuviste la idea de montar un negocio, pero el miedo al fracaso te detuvo y nunca lo pusiste en práctica? el hombre asintió. Al no decidirte unos años más tarde se le dio la idea a otro hombre que no permitió que el miedo al fracaso le impidiera ponerla en práctica. Recordarás que se convirtió en uno de los hombres más ricos del reino. También recordarás prosiguió el ángel aquella ocasión en que un terremoto asoló la ciudad, derrumbó muchos edificios y miles de personas quedaron atrapadas en ellos. Allí tuviste la oportunidad de ayudar a encontrar y rescatar a los supervivientes, pero no quisiste dejar tu hogar sólo por miedo a que los saqueadores robasen tus pertenencias, así que ignoraste la petición de ayuda y te quedaste en casa. El hombre asintió con vergüenza. Esa fue tu gran oportunidad de salvarle la vida a cientos de personas, con lo que hubieras ganado el respeto de todos ellos - continuó el ángel. Por último, ¿recuerdas aquella hermosa mujer pelirroja que te había atraído tanto? La creías incomparable a cualquier otra y nunca conociste a nadie igual. Sin embargo, pensaste que tal mujer no se casaría con alguien como tú, y para evitar el rechazo nunca llegaste a proponérselo. El hombre volvió a asentir, pero ahora entre lágrimas dijo: Sí, amigo mío. Ella podría haber sido tu esposa, dijo el ángel. Y con ella se te hubiera otorgado la bendición de tener hermosos hijos y multiplicar la felicidad en tu vida. A todos se nos ofrecen a diario muchas oportunidades, pero muy a menudo, como el hombre de la historia, tomamos malas decisiones y dejamos pasar las oportunidades por nuestros temores e inseguridades. Si queremos cambiar y ser campeones debemos tomar decisiones 18
  • 19. que nos lleven a ese lugar. Dios tiene para cada uno de nosotros una tierra prometida. Él ha puesto talentos, habilidades, entrega, arrojo, entusiasmo y dinamismo en nuestra vida. Hay personas que han vivido toda su vida esclavizadas a algún vicio, a su trabajo, a alguna deuda, a un hábito, a un temor, a un error de su pasado, esclavizadas a una amistad, quizás equivocadamente. Al enemigo le encanta esclavizarnos con nuestras dudas y temores. Para romper las cadenas de esclavitud que Satanás tiene sobre su vida, lo único necesario es creer en el Señor Jesucristo, porque Él ya rompió las cadenas en la cruz del Calvario y nos ha hecho libres para caminar hacia la tierra prometida. Para tomar una decisión con respecto al cambio en su vida deberá responder a las siguientes preguntas: "¿Dónde quisiera estar mañana? ¿Quiero vivir como siempre he vivido?" Hoy, usted es fruto de lo que decidió ayer. Mañana usted será fruto de lo que decida hoy. ¿Cómo lo puede lograr? 1. ¡Empiece a caminar! Dios le dijo a Abraham que dejara su tierra, sus parientes y la casa de sus padres para ir a una tierra que Él le mostraría (vea Gn 12). Quizá usted no sepa adónde va, pero confíe en el Señor. 2. Rodéese de personas que piensen igual que usted. Si vive rodeado de gente negativa, deprimida y temerosa, salga de ese círculo y busque uno nuevo de gente alegre, llena de gozo del Señor, y sobre todo, optimista acerca del mañana. 3. Comience con metas pequeñas. Vez tras vez escucho a personas decir que quieren ganar al mundo para Cristo, pero no han ganado ni a su vecino. Las metas pequeñas lo llevarán a metas más grandes. Empiece a caminar con fe y con una sonrisa hacia su destino. LAS TRES FAMOSAS PREGUNTAS DE LA VIDA Todavía ME PARECE ESTAR VIVIENDO el momento de las tres famosas preguntas de la vida. Todos nos las hicimos alguna vez, O, por lo menos, todos tuvimos alrededor de trece años de edad., y un buen día las tres grandes interrogantes de la vida hacen que cualquier problema de las Naciones Unidas queden a la altura de un juego de niños. Esfuerza tu memoria y recuerda la mañana en que no te gustó lo que viste en el espejo, y entonces… las tres preguntas. Aparecen sin aviso y sin que las esperes, Es casi injusto que nuestra tranquila Juventud un día se vea perturbada por tres sencillas interrogantes que determinarán nuestro futuro: «¿A qué me voy a dedicar?» «¿Con quién me voy a casar?» y «¿Para que Dios me va a usar?» Trabajo. Matrimonio. Ministerio, Demasiado para una sola mañana. Es posible que te hayas hecho estas preguntas al cumplir tus primeras dos décadas de existencia, o tal vez en la mitad de tu vida, pero inevitablemente has pasado por esa experiencia. A los trece… o a los cincuenta. Y para afrontar esas cuestiones, uno debe tener una estima de sí mismo saludable. Y ese no fue mi caso. Tengo varias preguntas que le haré al Señor cuando llegue al cielo, y ninguna de ellas tiene que ver con lo teológico. Una de ellas es por que razón tuve que padecer tantos complejos durante mi adolescencia; y aunque para algunos le suene a trivialidad, para mí significó, entre otras cosas, no poder responder a ninguna de dichas tres preguntas. Por alguna curiosa razón me costaba horrores engordar y gozar de un peso normal, lo que me transformaba en alguien extremadamente delgado; y si a eso le sumaba una nariz prominente, tenía frente al espejo a un acomplejado con el amor propio hecho trizas. Todos los que pasamos por la escuela secundaria conocemos la regla número uno de la popularidad: ¡ser un genio en los deportes! A tus compañeros no les interesa si eres bueno en el examen de Historia o si logras una buena calificación en Trigonometría; lo que realmente impacta es que demuestres que el país esta gestando un futuro futbolista. Nunca entendí esa teoría estudiantil y mucho menos entendí el fútbol ni ningún deporte que implique un esfuerzo mayor a levantar un papel del piso; así que, como estarás suponiendo, no fui popular y nunca 19
  • 20. me eligieron para jugar ningún deporte. A la hora de armar los equipos de fútbol, siempre quedaba fuera de cualquier posible elección. Así que yo no podía darme el lujo de pensar a qué iba a dedicarme; estaba demasiado preocupado por mi físico exiguo como para inquietarme por un oficio, un matrimonio o un ministerio. Nunca olvidare esos días, y tampoco creo que Dios me permitirá hacerlo. Hoy puedo saber perfectamente cómo sufren las chicas con exceso de peso, los muchachos con anteojos, los demasiados altos para su edad, los de baja estatura, los de dientes con frenos o los muy delgados como yo. Cuando uno pasa por esas noches de autoestima destrozada, no las olvida con facilidad. Me ha tocado ministrar a personas con mas de cuarenta años que viven amarradas a Complejos del pasado. Son dueños de un potencial increíble, pero las heridas del pasado (superficiales o profundas) no les han permitido alcanzar la plenitud de sus vidas. Quizás pertenezcas a ese grupo, o conozcas a alguien que sufrió el ser diferente a la mayoría, pero cualquiera que sea tu situación, espera a que te cuente la historia mas inquietante que jamás hayas oído. Del palacio al silencio Esa mañana pudo haber sido una cualquiera. El niño se despertó en su cuna real y alguien le acercó su biberón real. Tenía cinco años de edad y todos en el enorme palacio decían que sería tan buen mozo como su padre. «Y tan alto como el abuelo», comentaba un cortesano. Era un niño con un futuro prometedor, hijo del príncipe y nieto del rey, nada menos. Tenía un gran parecido con el Ricky Ricon de Hollywood; todo a sus pies, solo tenía que pedirlo. Pero esa mañana algo interrumpió el desayuno real de nuestro futuro rey; una tragedia, algo inesperado. De pronto el palacio se transformó en un caos. Un mensajero con una mala nueva, y después lo impredecible; gritos, estupor y ruidos poco familiares que el niño de cinco años no alcanzaba a comprender. «¡El rey y el príncipe han muerto en la batalla’» El niño no conoce el significado de la noticia, o por lo menos no percibe que su futuro va a cambiar de rumbo en los próximos minutos; después de todo, el no tiene por qué saber que ahora comenzará la cacería de brujas. Nadie jamás le dijo lo que podría suceder si su padre y su abuelo murieran el mismo día; es que esas cosas ni siquiera se comentan. .. Hasta que suceden. El no entiende que, al morir el rey, su vida corre un serio peligro, así que no es sorprendente que en medio del alboroto siga jugando con sus juguetes reales. Pero la nodriza entiende algo más sobre reyes, palacios y herederos al trono; así que toma al niño en sus brazos y corre desesperadamente hacia el bosque. El muchachito tiene cinco años y no tiene la culpa de que su padre y su abuelo hayan muerto en una batalla, un niñito no merece morir por intereses monárquicos. Pero hubo un error. Un maldito error que el niño no olvidaría por el resto de su vida. La nodriza tropieza y el principito rueda por el piso. Un seco «crac» deja estupefacta a la mujer, y el niño no para de llorar: sus frágiles tobillos están ahora quebrados. Esta no es una historia justa; el mismo día que queda huérfano de padre y abuelo, abandona el palacio y un tropiezo de quien lo transportaba lo transforma en un tullido, un lisiado, un minusválido por el resto de su vida. 20
  • 21. La historia narra que jamás volvió a caminar y que tuvo que vivir incomunicado en el cautiverio, en un sitio llamado Lodebar, el lugar donde los sueños mueren y los reyes se transforman en mendigos. Ahora ha pasado algún tiempo y el niño ya no tiene cinco años, posiblemente tiene trece o diecisiete, o tal vez treinta. Y llega la mañana de las famosas tres preguntas de la vida: trabajo, matrimonio, ministerio. Pero tampoco le gusta lo que ve en el espejo, y alguien le susurra en el oído que «carece de méritos para responder a las tres interrogantes. No califica. Se pasó la niñez observando como otros niños jugaban fútbol, trepaban a un árbol o simplemente corrían detrás de un perro vagabundo. El estaba tullido por un error. Los muchachos crecieron, tuvieron novias, alardearon sobre las chicas de sus sueños y dieron su primer beso. El apenas si podía imaginarlo, estaba minusválido porque alguien lo había dejado caer. Su vida social estaba dañada; pudo haber sido un rey que con solo chasquear sus dedos habría tenido un harén a su alrededor, pero era paralítico… de los pies y del alma. Se llamaba Mefí Bosset. El relato nos sorprende porque posiblemente todos tenemos una historia triste para contar. Nuestra vida marcha correctamente hasta que un día, sin anunciarse y sin previo aviso, algo nos quiebra los tobillos y pretende cambiar el rumbo de nuestra vida. La niña descubre que ya no puede sonreír cuando su padrastro se aprovecha de su infancia y le roba lo mas preciado que una mujer puede tener; un muchacho siente que su corazón se destroza cuando su prometida lo abandona como si sus sentimientos fueran un juego de naipes; un hombre descubre que su socio lo esta estafando sin importarle todos los proyectos que tenían en común; una dama descubre que su esposo la engaña desde hace tres años con una mujer mas joven; una novia se siente morir cuando su prometido pretende manosearla; una esposa se siente violada por su marido en la noche de bodas y decide tener sexo sin alma por el resto de su vida matrimonial. «Crac». Es el sonido denominador común de todos los casos. Alguien de pronto nos hace caer, dejándonos tullidos del corazón, paralíticos del alma. Sin duda lo más doloroso es que en ocasiones las personas de quien más dependíamos son las que nos dejaron rodar por el piso. De pronto la frase de una madre exasperada por los nervios nos sentencia en nuestra adolescencia: «¡Nunca cambiarás!» «¡Inútil!» «¡Torpe!» «¡Tú no eres como tu hermano!»; palabras que nos quiebran los tobillos dejándonos a la vera del camino. Parecen frases inofensivas y hasta justificadas, pero nos marcan a fuego y en ocasiones pretenden determinar nuestro futuro. Recuerdo que dibujaba una sonrisa cuando alguno de mis hermanos comentaba: «Dante será cada vez más flaco», y hasta soltaba una carcajada cuando el profesor de Educación Física se burlaba de mis piernas endebles para los deportes; y también supe disimular cuando un líder me señaló con su largo dedo índice y sentencio: «Nunca Dios te utilizara, Él no usa a los rebeldes», pero por dentro sentía que esos «crac» intentaban arrancarme del palacio y transformarme en mendigo. Claro que mi historia, como la de Mefi Bossct, no tiene un mal final. La Biblia narra en 2 Samuel 9 que una tarde el rey David (que había relevado en el trono a Saúl) pregunta .si acaso existe alguien de la antigua monarquía, de la casa de Saúl, que pudiese estar vivo, ya que el rey desea cumplir un viejo pacto hecho con su difunto amigo Jonatán. Alguien cercano al trono, llamado Siba, le comunica al rey David que, efectivamente, en Lodebar se encuentra el hijo de Jonatan, el nieto de Saúl, alguien a quien le correspondía el palacio… pero que vivía en el cautiverio. Y entonces ocurre lo impredecible, el rey quiere que busquen a Mefi Bosset y lo traigan a su mesa. David desea devolverle su condición de príncipe. 21
  • 22. Ese día siempre llega para los minusválidos del alma. El vocero del Rey irrumpe un día en tu Lodebar, desenrolla un pergamino y lee en voz alta: «El edicto real proclama que regresas a tu lugar de origen, pasando por alto tus heridas y complejos. El Rey ha dispuesto que te sientes a la mesa junto a los demás comensales, a partir del día de la fecha». Aquel que nadie quería en su equipo de fútbol de la secundaria, de pronto pasa a Jugar en las ligas mayores. El que fue llevado en brazos del palacio al silencio, ahora regresa en brazos del silencio al palacio. Mefi Bosset ha vuelto a casa, a sentarse a la mesa real, donde las gorditas olvidan su peso y los de baja estatura se sienten gigantes; donde los tobillos cicatrizan y la caída solo es un recuerdo del pasado. Cicatrices que perduran No podría terminar este capitulo sin agregar algo fundamental que oí de un hombre de Dios llamado Italo Frígoli: «Las heridas sanan, pero no te avergüences de la cicatriz; recuerda que hay Alguien que lleva cicatrices en sus manos y no se avergüenza de tenerlas». Cuando teñía unos quince años me accidenté en una carpintería y me lastime los dedos de la mano derecha; me hicieron una pequeña operación y me colocaron un yeso. El medico dijo que cuando me quitaran las vendas tendría que ejercitar los dedos hasta recuperar la movilidad normal, y así sucedió. Pero ocurre algo curioso con mi mano hasta el día de hoy. Cuando hay humedad en la atmósfera, siento un leve dolor en los dedos; la molestia me recuerda que hace quince años algo le sucedió a mi mano derecha. No hay nada defectuoso en ella, pero en los cambios de temperatura me doy cuenta de que alguna vieja molestia aún perdura. No hay infección ya que pasó mucho tiempo, pero la marca se hace sentir de tiempo en tiempo. Todos los que estuvimos alguna vez en Lodebar hemos sido restaurados en la mesa del Rey, pero nos enojamos cuando regresan los recuerdos del cautiverio, nos molesta que Dios no nos haya borrado de la mente el día en que alguien nos dejó caer. Ya no esta en el corazón,aunque en ocasiones regresa a la mente. He orado muchas veces respecto a este tema. Una noche, luego de una reunión que celebramos en Uruguay, el Espíritu Santo me mostró de manera clara que los cristianos tenemos aproximadamente un año de «vida fértil», ese famoso tiempo del «primer amor», en el cual le predicamos a todo el mundo. Casi no podemos creer que Dios nos haya rescatado de nuestro Lodebar, así que queremos hacer por otros lo que hicieron por nosotros; vamos en busca de los Mefi Bossct, de los otros paralíticos del alma. Luego de un tiempo, nos transformamos en religiosos y nos olvidamos de los quebrados. Los demás tullidos dejan de ser almas necesitadas del amor de Dios para transformarse simplemente en «los mundanos», y olvidamos que nosotros también una vez necesitamos de alguien que nos fuera a buscar. Es que la mesa del Rey es tan confortable, que se nos hace frágil la memoria. Por eso el cambio de clima evoca tu vieja herida. Ese recuerdo del pasado regresa por un instante para que rememores que mientras lees estas líneas, hay otros que sueñan con volver al palacio y sentarse a la mesa. El deseo del Rey es que nunca te sientas demasiado cómodo como para desistir de ir a buscarlo. 22
  • 23. EL SUFRIMIENTO ES PARA VENCER De la prueba no vas a salir más débil sino más fuerte En el avión en que viajaba a predicar, yo iba preguntando: "Señor, ¿por qué tu Iglesia se ve tan débil? Tantas mentiras, tantos adulterios, tanta gente que está en pecado. Señor, ¿qué podemos hacer para fortalecer a tu Iglesia?" Y claramente sentí una voz que le dijo a mi corazón: "Enséñale a mi pueblo a sufrir". Realmente no esperaba esa respuesta, pero en obediencia, comencé a bosquejar ese mensaje. Las primeras veces me costó mucho transmitirlo, pero se transformó en uno de los mensajes clave de nuestro ministerio. Porque, junto con muchos otros siervos, estamos preparando a la iglesia de Jesucristo para los tiempos que vienen, que serán difíciles y a la vez serán tiempos de la más grande victoria, de la más grande cosecha que jamás hayamos visto. Mientras estemos de este lado del cielo, viviendo en un mundo que todavía está sujeto a las consecuencias del pecado, será inevitable una cuota de padecimientos. El Señor mismo dijo: "En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Jn 16.33b). Si no aprendemos esta lección, cuando sobrevenga la prueba podemos caer en desconcierto y confusión, dando al enemigo de nuestras almas ocasión de sacar ventaja. Observemos de qué manera tan balanceada se desarrolla este tema en 1 Pedro 4, comenzando por los versículos 1 y 2: "Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios". Siguen los versículos 12-14: "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado", y el versículo 16: "Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello". El versículo 19 anima: "De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien". Luego, en el capítulo 5:9, exhorta: "Al cual resistid (al diablo) firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo". Y en los versículos 10 y 11 viene la gran esperanza: "Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesu-cristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca". Esta es palabra fuerte, es carne espiritual y es un manjar. Así que, en primer lugar, prepárate para sufrir, pero siendo consciente de lo dicho antes, no pierdas tu dignidad cuando padeces de acuerdo con la voluntad de Dios. En tales circunstancias, tampoco dejes que el sufrimiento congele tu ministerio sino aplica el versículo 19: "Encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien". Acuérdate que no estás solo. En las pruebas mucha gente cae en colapso porque piensa: "Soy el único al que le pasa esto", y se sienten incomprendidos. Pero mantente firme sabiendo 23
  • 24. que tus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos. Dios te va a fortalecer; de la prueba no vas a salir más débil, sino más fuerte. Él solo nos pide (ver 5:10) "un poco de tiempo": esto lo tengo subrayado en todas mis Biblias: ¡a ti te pueden parecer diez mil años, pero es "un poco de tiempo"! Lector, Él estará contigo y te dará valentía, y no te enviará una prueba mayor de la que puedas soportar, sino que dará juntamente con la tentación la salida para que puedas resistir. ¡No creas las mentiras del diablo! Te animo a orar diciendo: "Señor, yo necesito que me fortalezcas. No sé cuánto más va a durar esta prueba, pero algo sé: que de ella voy a salir victorioso". El ministerio de Sergio Scataglini es impartirles a otros la pasión por una vida de santidad. Es el autor de los libros El fuego de Su santidad y Las doce transgresiones LAS CUATRO LLAVES DEL PODER La llave de la Palabra Señor, ponme en la boca un centinela; un guardia a la puerta de mis labios. Salmo 141:3 La Palabra de Dios es la llave de una puerta infinita con tres formas de manifestación. 1 - La Palabra hablada en la creación. Todo lo que existe fue creado por Dios, por medio de su Palabra. 2 - La Palabra escrita. Existe también la Palabra escrita en la Biblia. Todo lo que los escritores bíblicos redactaron fue inspirado por el Divino Autor. 3 - La Palabra humanada. Esta es la Palabra encarnada en Jesucristo. Aquel Verbo, aquella Palabra en acción se hizo carne, fue un hombre como usted y como yo. Un misterio conmovedor. El hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, recibe de su Creador el uso de esta llave del reino. Transformar las ideas en palabras es potestad del ser humano sobre todas las criaturas. La palabra tiene poder, da sanidad y prolonga la existencia, produce obediencia, es espíritu y vida, da limpieza, ofrece respuesta a la oración, santifica porque es verdad. Todo nuestro éxito y fracaso dependen de cómo usemos la lengua. ¿Quién puede entender esa contradicción de que la lengua sirva para bendecir y para maldecir? Cualquier palabra que pronunciemos tiene efectos reales sobre nuestra vida. El hombre es y logra lo que dice. La llave de la palabra puede abrir tanto las puertas de la civilización como de la destrucción. ¿Hacia qué lado abrirá usted la puerta? La llave de la Alabanza Ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre. Hebreos 13:15 24
  • 25. El único sacrificio que Dios exige y acepta de nosotros es el sacrificio de alabanza. ¿En qué consiste? En que nuestros labios confiesen el nombre del Señor como fruto de un corazón agradecido. De modo primario, la alabanza es el acto de glorificar a Dios, ensalzarlo y bendecirlo, especialmente a través de la música, los himnos y los cánticos. Pero más profundamente, es una llave del reino de los cielos que abre la puerta a la felicidad humana. El amor es la medida de la alabanza, así que debemos amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas. La alabanza tiene múltiples beneficios: derrota a los demonios, produce victoria, nos pone de buen humor y mantiene la salud. Por eso es que debemos alabar siempre, como un estilo de conducta, tanto en nuestros hogares, en nuestras congregaciones como ante los incrédulos. El universo en expansión alaba todo el tiempo junto con los ángeles. Los tres reinos de la naturaleza: animal, vegetal y mineral, alaban constantemente a Dios. Pero el creyente tiene la llave de la alabanza en su mano, y la puede usar voluntariamente. Cuando usted abre con esta llave el mundo sobrenatural, queda sintonizado con los ángeles, con la música de las esferas del universo, y sobre todo, con el Espíritu de Dios, cuyo poder baja sobre su vida. La llave de la Obediencia Si obedeces al Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre. Deuteronomio 28:2 La rebelión es el pecado original, por eso todos nacemos con la inclinación a ser rebeldes. Jesucristo, a través del Espíritu Santo, nos lleva otra vez a la obediencia, al plan original de Dios. Esta es una llave de dos vueltas: escuchar a Dios y cumplir fielmente sus mandamientos. La obediencia no es una recomendación o sugerencia, sino un mandamiento. Debemos obedecer a: - Dios - Nuestros cónyuges - Nuestros padres - Los patrones - Los gobernantes - La iglesia La desobediencia ha causado muchos estragos desde Adán y Eva hasta nuestros días, corrompe la conciencia y trae consecuencias fatales para nuestra vida. Siempre que se incurre en un acto de desobediencia, por minúsculo que sea, se adora y sirve al príncipe de las tinieblas. Pero también la obediencia trae aparejadas múltiples bendiciones: serán bendecidos la ciudad y el campo, los frutos y los animales, la canasta familiar, el trabajo de sus manos, su descendencia, el Señor le dará la victoria, prestigio, abundancia y preeminencia. Todas estas bendiciones y muchas más recibirá si oye y cumple, usando la llave de dos vueltas que se llama obediencia. La llave de la Oración Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Mateo 7:7 La oración es el elemento básico en la relación del hombre con Dios. Es la llave maestra que abre todas las puertas. 25
  • 26. Hay formas de pedir que no producen el efecto deseado porque son formas incorrectas de orar. Fracasaremos si nuestra oración es hipócrita, repetitiva, grandilocuente o egoísta. La oración consta de varias partes: - Filiación. Tener identidad como hijos de Dios cuando oramos. - Adoración. Santificar el nombre del Señor. - Sumisión. Pedir que se haga la voluntad de Dios. - Petición. Plantear cualquier necesidad. - Perdón. Implorar perdón y perdonar. - Liberación. Solicitar protección de las fuerzas del mal. La oración no es un monólogo, no consiste en que Dios oye y usted habla. La oración es una conversación, hay dos partes involucradas. Orar es hablar con Dios. Nunca debemos olvidar esta verdad: No hay cristianismo sin oración. CARACTERÍSTICAS BÁSICAS Y ESENCIALES DE UN VERDADERO CRISTIANO o Pone a Dios como prioridad en su vida. Mateo 22:37 o Es guiado por el Espíritu Santo desde que comienza su día. Romanos 8:14 o Es perdonador, pasa por alto la ofensa. Mateo 6:12 o Domina su carácter y emociones, no es impulsivo. 2 Timoteo 1:7 o Se maneja por convicciones, no por emociones. Hebreos 11:1 - Romanos 14:23 o Tiene espíritu afable, agradable y tranquilo, no es agresivo, ni apático ni negativo. Filipenses 4:5 o Es equilibrado en su estima. Ni tan alto ni tan cucaracha. Romanos 12:3 o Es humilde no tiene soberbia ni orgullo, si se equivoca, no busca justificarse, sabe aceptar su error. Salmos 138:6 o Practica el respeto, no siendo descortés ni desubicado. Romanos 13:7 o Esta sujeto a las autoridades establecidas sin rebeldía. Romanos 13:1 o Se mantiene lejos de la critica y el chisme, no se entromete en la vida de los demás opinando como pueden manejar su vida. 1 Timoteo 5:13 o Es visionario y tiene Fe. Habacuc 2:3 o Es dadivoso aun con los que no se lo merecen, sin esperar nada a cambio, porque sabe que su recompensa viene de Dios. Proverbios 11:25 o Es autentico, transparente, no tiene nada que ocultar, no miente, ni aun en las pequeñas cosas (ejemplo: mentiras piadosas) porque tales no existen, son pecado. Efesios 4:25 o No espera nada de nadie excepto de Dios, no idealiza a las personas. No trata de sacar ventaja de algo, no manipula. Judas 1:16 o Tiene gozo aun en momentos difíciles porque sabe de donde lo saco Dios. 1 Tesalonicenses 5:16 o Crece y crece sin estancarse porque sabe que cuando no lo hace retrocede. Filipenses 3:14 o Sabe que no puede hacer nada solo, todo es obra del Espíritu Santo. Juan 6:63 o Ora, lee la biblia, la estudia, la cree y la vive, Intercede por los demás. Ef. 6:18 26
  • 27. o Se pone en el lugar del otro sin Juzgar. Lucas 6:37 o Sabe esperar el tiempo de Dios. Salmos 38:15 LOS DÍAS BUENOS DEPENDEN DE TUS PALABRAS Por Cash Luna Hay un reino dentro de nosotros que puede sufrir división debido a nuestra boca Hemos estado aprendiendo a usar bien la boca, a no dividir el Reino, Jesús habló que podía existir división en una casa, en una ciudad y en un reino debido a la forma en la que la gente habla, vimos también que la gente que puede llegar a blasfemar al Espíritu Santo es aquella que siempre está hablando mal de alguien más. Los guatemaltecos debemos cambiar la manera de hablar o Guatemala no va a cambiar, porque en nuestra boca Dios nos ha dejado mucho poder y el poder del cambio también está en nuestra boca, si aprendemos a hablar veremos grandes cambios. Dios creó con su boca, él dijo “hágase la luz” y la luz se hizo; y después dice que Dios vio que era bueno. Quiere decir que nosotros debemos ver las cosas producidas por nuestra boca y poder decir “está bueno” y no cosas producidas por nuestra boca y decir “está mal”. Hay un reino dentro de nosotros que puede sufrir división debido a nuestra boca porque con el corazón creemos para justicia y con la boca confesamos para salvación, hay que usar el corazón y la boca para un mismo objetivo, que lo que el corazón cree, la boca lo hable. Les pedí que no hablaran de la enfermedad que tienen, porque si alguien está enfermo, está enfermo, no se puede negar la enfermedad, no deben hablar de la enfermedad sino hay que aprender a hablar en medio de ella, en medio del dolor deben confesar que confían en Dios, en que su hijo fue crucificado en la Cruz del Calvario, derramó su sangre por ustedes y que por su herida son sanos. Hemos estado como relacionando o inspirando nuestra fe por las cosas que pasan, yo no les pido que no hablen de la crisis, más bien, voy a enseñarles a cómo enfrentarla y a cómo hablar en medio de ella. Sí hay crisis, no es la primera, no es la última, habrá crisis siempre que la humanidad vaya evolucionando, no se asusten, de todas las crisis Dios nos ha librado, vemos en la Palabra a Gedeón, a Abraham, a Noé a todos los hombres en los que en él confiaron los libró. Cuando llegaron diez plagas a Egipto Dios protegió a su pueblo ¿Cuál es el problema? Somos hijos de Dios, nuestro socorro viene de lo alto, no hemos visto justo desamparado ni su simiente que mendigue el pan, él nos sostendrá, nos proveerá conforme su justicia, su nombre es Jehová Jireh. Puedo pasar la mañana entera hablando de este tema, aprenda a hablar en medio de lo que pasa. ¿Su hijo se fue de casa? ¿Su hija se fue a vivir con un joven? A pesar de eso usted no puede empezar a maldecir y a hablar mal, no le digo que no le dé la cara a la realidad, debe hacerlo, pero con fe, no puede hacerlo sin fe, debe levantarse en la mañana, encerrarse en su cuarto, levantar las manos y confesar la Palabra de Dios para su familia, decir: “Señor te entregamos nuestro corazón, somos tus hijos, redimidos por la sangre del cordero, coherederos con Cristo, no hay cosa que pase que no obre a bien a los escogidos tuyos, a los que aman tu nombre, a los que te buscan de día y de noche, levanto mis manos y declaro que mis hijos son benditos donde quiera que vayan, sus ojos serán abiertos, las tinieblas se van a disipar, los tendré en la puerta de mi casa, vendrán a mis brazos, los voy a abrazar porque son hijos tuyos”. Debes aprender a hablar. 27
  • 28. Las crisis traen balance a la humanidad, la hacen reflexionar, pensar, buscar maneras de salir adelante, la hacen recapacitar en lo malo que han hecho, la hacen administrar mejor los bienes que tienen en sus manos, traen un balance. Dios nos va a prosperar, pero debemos aprender a hablar. Salmo 116:10 Creí; por tanto hablé, estando afligido en gran manera. En este versículo hay un contraste, este hombre no estaba hablando de su aflicción sino de lo que creía que Dios iba a hacer en medio de ella, “Estando angustiado le creí a Dios y hablé lo que creí”. Tienes que alinear tu boca a tu corazón. Con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación, eso no es sólo se refiere a la salvación de vida eterna, sino en general. Quien te salva es el Señor pero lo que te salva es tu boca. 1 Pedro 3:10 Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño. Los días buenos, felices y dichosos están en poder de tu lengua, tu boca, tus palabras, tus confesiones, tus declaraciones, lo que te salva, lo que te promueve, lo que te abre camino, es tu boca, si Dios usó la boca para crear lo que hoy vemos, debemos usarla nosotros también, desde el Génesis nos dejó el secreto de cómo hacerlo, cuando él quiso hacer algo bueno habló, cuando quiso salvar a la humanidad encarnó al Verbo, Jesucristo, la Palabra, a nosotros nos gusta oír palabra, conferencias, cuando lo que debe gustarnos más hablar la palabra. 1 Pedro 3:11-13 Apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala. Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Está en el contexto de saber hablar, Pedro pregunta ¿Quién les podrá hacer daño si hablan bien?, ¿habrá crisis, enfermedad, presiones que nos hagan daño si hablamos bien? Si aprendes a hablar bien, nadie podrá hacerte daño, te lo demuestro, ¿Qué pasa cuando alguien te hiere o lastima? tenemos que limitarnos a lo que es pecado y lo que no, más de lo que nos ofende o no, si usted es una persona que no se le puede tocar, la gente no tiene la culpa que usted sea sensible, delicado y que todo le ofenda, eso le pasa por ser almático, sentimental; definir lo que es o no ofensa es muy subjetivo, ustedes eran menos sentidos cuando no conocían al Señor porque ahora usan la palabra para medir a los otros y no para transformar sus vida. Nosotros si queremos ver días buenos, dichosos, alegres, refrenemos nuestra boca del mal y no hablemos engaño, si haces el bien nadie podrá hacerte daño, no pueden hacerte daño si tu bendices a la gente, Jesús dijo: “Bendice a los que te maldicen”, para cuidar tu corazón te dice qué hacer con tu boca, cuando a Jesús lo maldecían jamás respondió con venganza sino que remitía la causa a quien juzgaba justamente. Hay que bendecir al que te maldice, orar por los que te persiguen, por los que levantan falso testimonio, lo que está protegiendo a tu alma es tu boca, si tú no devuelves mal por mal vas por buen camino. Santiago 3:1-6 Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán 28
  • 29. grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. APRENDA DE LOS ERRORES El fracaso es una situación, nunca es una persona. Usted no puede conducir por el camino hacia el éxito sin que se le pinchen uno o dos neumáticos. Casi todos los fracasos se les pueden atribuir a personas que tienen el hábito de dar excusas. Cuando usted es bueno dando excusas, es difícil destacarse en ninguna otra cosa. El libro de Proverbios dice: «El trabajo aprovecha, las vanas palabras traen pobreza». No haga excusas, en cambio, progrese. Tal vez haya muchas razones para el fracaso, pero no hay ni una excusa. Nunca deje que un desafío se convierta en una excusa Usted tiene una elección: puede dejar que un obstáculo sea una excusa o una oportunidad. Ninguna excusa va a apoyar jamás su propósito en la vida. La persona que en realidad quiere hacer algo, encuentra la forma de hacerlo; los demás encuentran una excusa. “El éxito es asunto de suerte”; solo le tiene que preguntar a alguien que ha fracasado. No crea en esa excusa. La lección del error A la edad de treinta y tres años, Paul Galvin había fracasado dos veces en los negocios. Asistió a una subasta de su propio negocio de vender baterías. Con sus últimos $750 dólares, compró una parte de dicho negocio. Esa parte se convirtió en la compañía Motorola. Cuando se retiró en la década del sesenta, dijo: «No les teman a los errores. Van a conocer el fracaso, pero continúen hacia delante». George Bernard Shaw dijo: «Una vida pasada cometiendo errores es más útil que una vida pasada no haciendo nada». Si espera que su vida sea perfectamente ajustada a sus especificaciones va a vivir una vida de frustración continua. David McNally observó: «La vida llena de errores es mucho más satisfactoria, más interesante y más estimulante que la vida que nunca ha tomado riesgos o ha tomado una posición sobre algo». ¿Cuál es la diferencia entre los campeones y las personas promedio? Tom Hopkin dice: «La diferencia más importante entre los que son campeones y la persona promedio es la habilidad de aquellos de manejar el rechazo y el fracaso». Escuche las palabras de S. I. Hayakawa: «Observe la diferencia en lo que sucede cuando un hombre se dice a sí mismo: ‘He fracasado tres veces’, y lo que sucede cuando dice: ‘Soy un fracasado’». El fracaso es una situación, nunca es una persona. Usted no puede conducir por el camino hacia el éxito sin que se le pinchen uno o dos neumáticos. A menudo los errores son los mejores maestros. El libro de Eclesiastés aconseja: «En el día del bien, goza del bien; y en el día de la adversidad, considera». Oswald Avery aconseja: «Cada vez que se cae, recoja algo». El hombre que inventó el borrador había entendido bastante bien a la raza humana. Usted encontrará que las personas que no hacen errores, tampoco hacen ninguna otra cosa. Es verdad: usted puede sacar ventaja de sus errores. Es por eso que estoy convencido de que voy a llegar a ser millonario. El fracaso no es caerse, sino quedarse caído. Sea como Jonás, que cuando fue tragado por un enorme pez, probó que un buen hombre no puede permanecer caído. Recuerde que un tropezón no es una caída. En realidad, un tropezón puede evitar 29
  • 30. EL SECRETO DE LA ZARZA Escuché decir que sean estos los mejores o los peores tiempos, es el único tiempo con que contamos. Es un buen recordatorio para los cristianos. Este es nuestro momento en la historia. Debemos servir al Señor cada día durante el tiempo que tenemos. ¿Pero cómo podemos servir a Dios? ¿Cómo podemos ser victoriosos para Cristo? ¿Qué es lo que caracteriza a un obrero cristiano genuino y triunfante? Muchos cristianos creen que si trabajan arduamente y oran lo suficiente, entonces serán victoriosos. Permítame decirle que ésa es la esencia del legalismo. Por más sincero que sea un legalista, si su fe está puesta en sí mismo y no en el Cristo viviente, indefectiblemente va camino al fracaso. Tal fue el caso de Moisés cuando mató al egipcio que había golpeado a un esclavo hebreo. Fue sincero en sus intenciones, pero estaba confiando en sus propias fuerzas, las armas de la carne. Y esa también era mi situación cuando en 1961 fui a cursar estudios teológicos. Tenía grandes sueños que quería ver realizados, pero mi impaciencia me llevó a confiar en mi propio poder, no en el poder del Señor. Unos días antes de la Navidad, el orador en la reunión semanal del seminario fue el mayor Ian Thomas. Su tema fue: "Cualquier simple zarza sirve, siempre y cuando Dios esté en la zarza." El señor Thomas señaló que Moisés tuvo que pasar 40 años en el desierto para darse cuenta de que era nada. Dios estaba tratando de comunicarle un mensaje: "No necesito una zarza bonita, educada ni elocuente. Cualquier simple zarza sirve, siempre que Yo esté en la zarza. No serás tú haciendo algo para mí sino Yo haciendo algo a través de ti." Thomas agregó que aquella zarza del desierto era un montón de ramitas secas que apenas habían crecido, y sin embargo, Moisés tuvo que quitarse el calzado de los pies. ¿Por qué? Porque estaba pisando tierra santa ya que Dios estaba en la zarza. Yo era como esa zarza. No podía hacer nada para Dios. Todo lo que pudiera leer y estudiar, todas las preguntas que pudiera formular y el esfuerzo que hiciese para imitar a otros, todo era en vano. Todo en mi ministerio carecía de valor si Dios no estaba en mí. No es de extrañar que me sintiera frustrado. Sólo Dios podía darle eficacia a mi ministerio. Cuando el mayor Thomas concluyó su sermón citando Gálatas 2:20, el mensaje adquirió sentido. "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí 30
  • 31. mismo por mí." En ese instante comprendí que el secreto para ser un obrero cristiano victorioso no radicaba en la dependencia de mí mismo sino en la completa dependencia del todopoderoso Señor Jesús resucitado quien estaba en mi corazón. Al final Dios estaba en control de mi zarza. (Como consecuencia de nuestra unión con Jesucristo, nuestro recurso interno es Dios mismo (Colosenses 2:9-15). Cuando entendemos esta verdad, Dios nos da una nueva perspectiva de nosotros mismos y comprendemos que tenemos valor.) Sentí una inmensa paz al saber que podía dejar de luchar para vivir la vida cristiana por las mías. Pero qué pena haber perdido ocho años de mi vida tratando de hacer todo en mis propias fuerzas. Tal vez ésta sea su situación hoy. Recuerde que así como no podemos conseguir la salvación a través del esfuerzo propio, tampoco podemos obtener victoria de esa manera. Aunque nuestros días en la tierra sean cortos, pueden llegar a ser días grandiosos. Tendrán valor para la eternidad si tan sólo renunciamos a nosotros mismos y le decimos a Dios sinceramente: "No ya yo, sino Cristo en mí." TU ACTITUD DETERMINA TU DESTINO Capítulo 13, Libro de Números. Vemos aquí la historia conocida de cuando Moisés, mientras los israelitas estaban en el desierto, y para los hermanos que no conocen la historia bíblica simplemente hacemos recuerdo. Los judíos, los hebreos estuvieron en Egipto por siglos, mucho tiempo cautivos allí en Egipto. Eran esclavos y en realidad Dios había permitido que ellos estuvieran en Egipto para que se hicieran una gran y poderosa nación. Crecieran numéricamente y llegó el momento en que ya los hebreos habían alcanzado un número muy grande -1 millón y pico de personas- y Dios ahora quería sacarlos de Egipto. Y el Señor -ustedes recuerdan la historia- envió a Moisés como un libertador y sacó al pueblo hebreo de las garras de los egipcios y el propósito de Dios era llevarlos a Canaán, una tierra que Él les tenía reservada en otra parte del Medio Oriente. Y allí el Señor tenía reservado gran bendición, gran provisión, gran abundancia para el pueblo de Dios. Una tierra -dice que fluía leche y miel- de gran abundancia. Dios había decretado que las tribus, las naciones que poseían esas tierras iban a ser exterminadas, iban a ser extirpadas de la tierra por su gran maldad, su gran pecado. Se habían corrompido moralmente con sacrificios humanos, grandes perversidades sexuales, todo tipo de corrupción. Y Dios había decretado que esas naciones tenían que ser extirpadas de la tierra y que esa tierra iba a ser entregada a los hebreos. 31
  • 32. Sabemos también que Abraham, ya siglos antes de que los hebreos fueran a Egipto, cuando era simplemente un hombre nómada Abraham había recorrido esas tierras y como que las había marcado para Dios, Siglos atrás ya Dios tenía el propósito de entregarle esas tierras a su pueblo y todo lo que vino entre la jornada de Abraham y la llegada de los hebreos a Canaán fue simplemente la preparación de Dios, a través de la historia. Preparado el escenario para que finalmente los hebreos pudieran llegar a la tierra prometida. Y aquí tenemos entonces en el Capítulo 13 que ya los hebreos están bien cerca de entrar a Canaán, han salido de Egipto y ya todo está preparado para que ellos entren a Canaán. Ya Dios tiene el propósito de que así sea. Mira eso, están al borde mismo ya de entrar en la bendición. Por eso es que yo digo que es importante que entendamos que muchas veces Dios tiene propósitos benévolos, Dios tiene grandes bendiciones y planes para nuestra vida. Pero ¿saben qué? Nosotros tenemos el poder para frustrar y esto puede sonar un poquito escandaloso. Nosotros tenemos poder para frustrar las grandes bendiciones que Dios tiene para nosotros. Dios ha permitido que el ser humano, en su libre albedrío, en su libertad con que Él lo ha creado, tenga derecho a cerrarle las puertas a la bendición que ya Dios tiene preparada para ellos. Por desobediencia o simplemente por obstinación o porque aman más los atractivos del mundo o lo que sea. Y podemos perder las bendiciones que Dios tiene. Yo diría, una de las ilustraciones más claras de esto es la salvación. Dios mandó a su hijo Jesucristo, Cristo murió en la cruz, vivió aquí en la tierra, tuvo tres años de ministerio, dejó su iglesia establecida, dejó toda una palabra de instrucción para nosotros. Y ya en la mente de Dios, Dios quiere que todo el mundo sea salvo, dice. Dios quiere que todos procedan a la salvación. ¿Cuántos saben eso? Dios no tiene una cuota para que la gente sea salva. Dios no dice “Solamente se van a salvar 144 mil o diez millones o tres billones”, ¡No! Dios quiere que todo el mundo entre a la salvación. ¿Pero qué pasa? Mucha gente no sigue las prescripciones que Dios ha establecido y pierden sus almas porque no obedecen a lo que Dios manda que es aceptar a Cristo como su Señor y Salvador. Recibir a Jesús, caminar en los caminos que Él ha establecido. Entonces el propósito benévolo de Dios es frustrado. Recordarán cuando Cristo sentado sobre el monte en Israel, miró a Jerusalén y dijo:”Jerusalén, Jerusalén, tú que apedreas a tu profeta. Cómo quise yo cubrirte como la gallina cubre a sus polluelos y no quisiste”. Y ahora dice “Tu tierra es dejada desolada completamente porque desobedecieron el plan de Dios. Y aquí vemos a Dios ya dio para entrar a los hebreos en la tierra prometida. Y entonces, en el capítulo 13, en el Versículo 1 Dios le habla a Moisés diciendo: ‘Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán la cual yo doy a los hijos de Israel. De cada tribu de sus padres enviaréis un varón. Cada uno príncipe entre ellos”. Dios manda a Moisés a que escojan un representante de cada una de las 12 tribus, un hombre noble, un hombre que es cabeza de su familia y que los envíen como espías a la tierra antes de entrar a la tierra, están cerca de ella. Antes de entrar a la tierra, Dios dice: “Envíame 12 32
  • 33. hombres para que hagan una especie de reconocimiento de la tierra”. Una especie de espionaje para que vean como es la tierra a la cual yo los envío. Y miren aquí, en el versículo 17 dice: ‘Los envió pues Moisés a reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: ‘Subid de aquí al Negueb y subid al monte. Y observad la tierra como es y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso. Como es la tierra habitada, si es buena o mala y como son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortificadas y como es el terreno: si es fértil o estéril, si en él hay árboles o no’. En otras palabras Dios les está diciendo: Vayan y exploren esa tierra que Dios nos ha dicho que es nuestra. Miren a ver como es la tierra, examinen las tribus que están allá y vengan con un reporte de que armas tienen, si son fuertes, si son altos, si son numerosos, si tienen ejércitos grandes. Examinen las condiciones de la tierra: si hay buenos árboles. Es decir, un reconocimiento total de la tierra. Y entonces dice: “Regresen con ese reporte a nosotros”. Yo veo aquí algo bien importante. Una se preguntaría ¿para qué era necesario eso? Si ya Dios había dicho que iban a entrar a la tierra y ya tenían la tierra declarada por Dios que era parte de ellos. ¿Por qué tenían que hacer este reconocimiento tan detallado? ¿Tan preciso de la tierra? Bueno, yo creo que Dios quiere que nosotros seamos gente de orden, gente que se tome tiempo para analizar sus promesas, para analizar lo que Él ha declarado sobre nuestras vidas. Yo creo que la fe no niega la inteligencia, no hay conflicto entre la fe y él uno hacer exploraciones sanas de las promesas de Dios, conocer lo que Dios ha dicho, estudiar la Biblia. Usar la mente para entender. Yo creo que muchas veces, nosotros los cristianos creemos que simplemente porque Dios nos ha dicho que nos va a dar esto o nos va a dar lo otro, yo me voy a sentar a esperar que venga. Yo creo que hay que hacer esfuerzo, hay que hacer muestra parte también, hay que estudiar, analizar las cosas. Y Dios quería que estos hombres entraran a la tierra y que cuando el pueblo fuera a entrar -porque iban a haber batallas- Dios les dijo “esa tierra es de ustedes”, pero cuando ellos entraran a esa tierra iban a haber allí tribus enemigas que iban a estar esperándolos. Iba a haber guerras, iba a haber luchas y Dios quería que ellos estuvieran preparados también. No era simplemente, Okay, Dios iba a mandarlos, iba a matar a todo el mundo enemigo y ellos iban a entrar y coger la tierra como si nada hubiera pasado. No, ellos tenían que hacer su parte también, tenían que estudiar las condiciones, tenían que prepararse porque iba a haber batallas. Hermanos, yo creo que así pasa en nuestra vida también. Dios ha declarado ciertas cosas sobre nuestra vida pero no es como que el diablo va a estar también ahí tranquilito con un palillo en la boca esperando que nosotros entremos y cojamos todo lo que Dios ha declarado. ¿Cuántos saben que hay oposición y lucha en la vida del cristiano? Va a haber lucha, nosotros mismos vamos a veces en nuestra carne a oponernos a veces a las bendiciones que Dios quiere. Gente que nosotros amamos va a oponerse a que nosotros entremos en las bendiciones de Dios. 33
  • 34. ¿Cuántos hermanos se convirtieron al Señor y enseguida el primer enemigo que tuvieron fue gente de su propia familia, de su propia casa? Que dijeron tú te estás volviendo un fanático un Aleluya, tú ya nada más quieres estar en la iglesia y dándole el dinero a esos Pastores que lo que hacen es que se lo roban y se lo cogen para ellos, etc., etc. ¿No? Y ahora lo que quieres tú es nada más, estar leyendo esa Biblia, eso es todo lo que tú haces. Antes tú ibas con nosotros al cine y a las fiestas, bebías y esto y lo otro y ahora no quieres hacer nada. Te estás volviendo un aburrido, un fanático, ¿no? Un santurrón. A veces vienen las oposiciones a nuestra vida desde adentro mismo, a veces nuestros propios hábitos, las ataduras emocionales y mentales que tenemos del pasado cuando entramos a los caminos del Señor y Dios quiere darnos bendiciones y limpiar nuestra tierra y organizar nuestra vida. Tenemos ataduras, tenemos heridas del pasado, cosas emocionales que nos atan, depresiones, temores, complejos de inferioridad, ataduras a gente, a ambientes. ¿Cuántas personas quieren entrar en los caminos de Dios y aman tanto la sociedad y el prestigio y no quieren entrar en los caminos de Dios porque los afanes del mundo, como dice la parábola de Jesucristo los mantiene alejados? Quieren, la palabra cae en ellos, sienten amor. Cuando van a la iglesia lloran, sienten gozo por el Señor pero hay enemigos adentro y enemigos afuera que se oponen a que esa gente entre a los caminos del Señor. Y será mejor que usted entienda eso, que usted estudie ¿ve? Lo que ellos hicieron fue hacer un reconocimiento de la tierra, conocer tanto lo bueno que había en la tierra como también los enemigos que había en la tierra. Y para que cuando entraran a la realidad de esa lucha estuvieran preparados. Y yo creo que así tenemos que hacer nosotros. Nosotros tenemos que estudiar la palabra, tenemos que conocer la naturaleza de las promesas que Dios tiene para nuestra vida y también las responsabilidades así como también los enemigos que hay. Porque la vida cristiana no es un paseo por el parque. Hay lucha. La Biblia dice que el reino de los cielos se hace fuerte y los valientes lo arrebatan. Así que será mejor que usted conozca la naturaleza de esa tierra que Dios tiene delante de usted. Es tierra buena, tiene que fluye leche y miel. Pero una tierra también de batallas. Se requiere oración, se requiere ayuno, se requiere depurarse uno de muchas cosas. Hay que dejar cosas atrás, habrá que pelear batallas con enemigos que querrán destruir su alma. Porque el diablo solo sabe matar, robar y destruir. Él no quiere que una vida entre a los caminos del Señor, él está consagrado a obstaculizar cada pulgada de terreno que usted quiera conquistar, que Dios le haya dado. Y será mejor que usted estudie bien a fondo que usted conozca sus responsabilidades, que usted conozca la palabra. ¿Cuáles son mis compromisos? ¿Cuáles son mis derechos? ¿Cómo entro yo en el uso de mis derechos y de lo que Dios ha declarado en mi vida? Y que se tome tiempo para estudiar. Yo creo que eso es lo que Dios quería, que ellos entraran a esa tierra, la reconocieran bien, conocieran su naturaleza y entonces claro en cuanto a lo que tenían que hacer y lo que les esperaba por delante, entonces procedieran para que no se sorprendieran de cualquier cosa que encontraran del otro lado. 34
  • 35. Pero aquí viene algo importante, hermanos, y es lo siguiente. Mire, yo creo que a la larga lo más importante para nosotros entrar en toda la bendición que Dios quiere darnos en nuestra vida lo más importante es que nosotros le creamos a Dios. Que sepamos, sí va a haber guerra, va a haber lucha, va a haber dificultades pero Dios es más poderoso que todas esas cosas. Pablo en su libro a los romanos dice: “Tenemos muchas cosas”, dice, “ni la muerte, ni la vida, ni los principados, ni los ángeles, ni potestades, ni lo presente, ni lo futuro, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Cristo”. Hay muchas cosas en la vida que se van a oponer a nosotros es cierto. Pero dice Pablo también que ‘antes en todas estas cosas somos más que vencedores’. No hay nada de malo, al contrario, yo le aconsejo, como le digo, que usted sepa la naturaleza de la batalla que le espera en la vida cristiana. Que usted sepa que esto no es un lecho de rosas, que la vida cristiana es una vida de dificultades, de luchas y de pruebas. Pero que también usted sepa que antes en todas esas cosas usted puede ser más que vencedora y que todo lo que usted pase y que todos los gigantes que vengan en su contra, todos los dramas, todas las dificultades en las cuales usted pueda pasar por su vida, todo eso es materia para Dios crearse un hombre, una mujer llena del espíritu santo. Una mujer, un hombre de una contextura que no se atribule ni se congele, ni se eche a morir por nada de este mundo. Que sepa que todo lo que el diablo le tire lo puede batear de hold run y sacarlo del campo porque está ya aguerrido, está ya preparado, está acostumbrado a la lucha y sabe que Dios en todas esas cosas siempre nos saca adelante. Él, en todo, hermanos, eso es lo que yo creo, que cualquier cosa que venga a mi vida en el nombre de Jesús, en la palabra yo puedo encontrar una solución para ello porque Dios está conmigo. Yo tengo que creerle a Dios. ¿Usted entiende? Y hay dos tipos de cristianos y en realidad ese es el centro de mi mensaje. Hay dos tipos de cristianos. Hay un tipo de cristiano que le cree a Dios, lo que yo llamo, que tiene una mentalidad de suficiencia. Una mentalidad de suficiencia. Diga conmigo ‘Mentalidad… de suficiencia’. Eso es muy importante. ¿Qué quiere decir una persona que tiene una mentalidad de suficiencia? Es la persona que como Pablo dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Esa es la persona que camina a la vida cristiana diciendo ‘en Dios yo tengo más que lo que yo necesito para la vida’. Esa persona que se ve a sí misma como un gran saco de bendiciones y de provisión y de recursos. Es la persona que como Pablo dice: “Qué Dios me ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales”. Esa persona tiene una mente de suficiencia. Cuando vienen las carencias, los problemas, las dificultades, los obstáculos a su vida dice “No, aunque hay obstáculos, yo los evito. Los he analizado. Yo creo que Dios es más que poderoso para sacarme adelante”. Esa es la mentalidad de suficiencia. No una mentalidad que mete su cabeza en la arena como estos pájaros ‘ostrich’, no se como se dice en español. ¡Avestruz! Gracias. Ya el cerebro se me puso un poquito lento esta mañana. No, no es que ignoremos las complejidades, pero a pesar de las complejidades decimos ‘Dios es más que poderoso para sacarme adelante’. 35
  • 36. Déjeme decirle, esa es una de las cosas que en esta etapa para buscar para la construcción de nuestro edificio, hay muchas dificultades, muchas complicaciones en el camino. Pero yo siempre creo que no importa, el Señor es más que suficiente. Si esto es de Dios, y si a Dios le place, nosotros vamos a instalar ese edificio allí y vamos a ver la gloria de Dios. Tenemos que seguir adelante. ¿Hay complicaciones? Claro. ¿Qué proyecto de esa magnitud, qué cosa grande en el mundo, qué cosa que Dios quiere usar para bendecir a una nación no va a tener sus dificultades? Usted cree que el diablo se va a quedar allí tranquilito, dejando que se levante un Santuario poderoso y bello para el Señor. ¡No!. Va a ver, esa es la naturaleza de la vida. Pero yo creo que antes, en todas esas cosas somos más que vencedores. Qué si Dios nos diera el dinero así que nos lloviera, no desarrollaríamos músculos para la batalla. ¿Sabe? La fe se crea empujando contra la inercia, contra la resistencia. Es así que se crea un hombre, una iglesia poderosa que ve los milagros de Dios hacerse. Entonces hay un tipo de cristiano que tiene una mentalidad de suficiencia y yo le voy a mostrar aquí como yo veo esto. Y hay otro tipo de cristiano que tiene lo que yo llamo una ‘mentalidad de carencia’. Digan conmigo ‘Mentalidad… de carencia’. Ese es el tipo de cristiano que se enfoca en las limitaciones, en los obstáculos, en los peligros y en los problemas. Pero no ve la provisión de Dios. Es el tipo de persona que cuando va a entrar a su tierra prometida, cuando contempla lo que Dios le ha declarado y le ha prometido dice, “Hmm, sí pero yo no estoy seguro si es verdad o no. Y yo he visto que fulanito sirvió al Señor muchos años y no le fue bien. Y míralo ahí como está, pobrecito, en esa casita toda destartalada y que bueno yo traté una vez y me fracasó. Y que yo no tengo educación y que eso es quizás para la gente que tiene mucha fe”, etc.; y comienzan. Es el tipo de persona que cuando trata algo, le falló la primera vez, ya se desalientan, tiran la toalla, no siguen tratando. Es el tipo de persona que no le gusta batallar. Cuando se le puso la cosa fuerte en la familia y en el hogar y la esposa le dijo “Si tú sigues con esos Aleluya, te voy a divorciar”, enseguida de una vez dejan de ir a la iglesia para que la mujer no le divorcie. Es la persona que cuando entra al Evangelio y chocó el carro y ya dice “¡Ah, bueno! Si es así yo no voy a entrar al Evangelio porque me iba mejor cuando estaba afuera del Evangelio” y ya dejan de ir a la iglesia. Es la persona que cuando entra al Evangelio a los seis meses lo botan del trabajo y ya tiró la toalla porque “cuando yo estaba afuera me iba mucho mejor”. Es el tipo de persona que solamente se enfoca en el problema, las dificultades. Y es lo que yo digo, de nuevo, mirando la situación del Santuario y todas estas cosas, son retos grandes. Pero Dios nos ha ido bendiciendo una y otra vez y yo no puedo dejar que una dificultad, una situación me quite mi ánimo, mi gozo. Yo no puedo dejar que la magnitud de la tarea me enfoque únicamente en la limitación. Yo tengo que mirar la provisión. Yo quiero mantener mi mentalidad enfocada en la provisión de Dios. La abundancia de Dios, lo que Dios promete. 36
  • 37. Yo les digo, hermanos, el destino de su vida, lo que resulte en su vida, la curva de su vida, así sea ascendente o si va a ser simplemente plana o si va a ser decadente, va a ser determinado por cual de esas dos mentalidades usted cultive. Cual de esas dos posturas usted mantenga erguida y trate de adoptar como el lema de su vida. ¿Sabe qué muchas veces lo que resulta de nuestra vida depende de lo que pasa aquí en esta parte, la mente? La visión, la capacidad para envisionar. Es la actitud, tu actitud determina tu destino. Si tú tienes una actitud de limitación de pequeñez, de que cualquier cosita ya te agota y te cansa y te destruye y que cualquier problemita ya te tira por el suelo. Y si tú te ves a ti mismo como algo pequeño, que no tiene, que no sabe, que no puede, tu vida va a seguir ese camino. Ahora, si tú crees que tienes un Dios grande, poderoso que habita dentro de ti y que es el poder de Dios el que te lleva a la victoria, tu vida probablemente va a ser muy diferente. Porque tú te vas a atrever a emprender cosas. ¿Cuántas veces tú emprendiste cosas pensando que no iba a resultar y te dio resultado? Y cuando viniste a ver tenías una gran bendición ahí sentada sobre ti. Yo trato siempre de creer de eso, de que, yo tengo que creer que hay cosas que a veces me parecen “No, no van a resultar” pero yo las hago en el nombre de Jesús porque Dios está conmigo. Porque tengo una mentalidad de suficiencia y se abre el mar delante de mi milagrosamente. Y Josué y Caleb de esos doce líderes que Dios envió a través de Moisés a reconocer la tierra que Dios les había prometido, diez de ellos después de reconocer la tierra regresaron con un reporte negativo y dos de ellos que tenían un ‘espíritu diferente’ dice la Biblia, regresaron con un reporte positivo. Le creyeron a Dios y dijeron ‘Nosotros vamos a entrar en esa tierra porque Dios nos la ha dado’. Y por eso es que yo digo que Josué y Caleb, esos dos, ejemplificaban una mentalidad de suficiencia, de abundancia, de fuerza en Dios, de poder en Dios. Y esos otros diez hombres representaban esa mentalidad de carencia, esa mentalidad pusilánime, esa mentalidad de ratón, que no pudieron ver más allá de los problemas y las dificultades. Su mente, su mentalidad, su autoestima, su auto-imagen, como ellos se veían a sí mismos determinó su actitud ante la promesa de Dios y finalmente su destino final. Porque de esos doce hombres, solamente dos entraron a esa tierra que Dios tenía prometida. Los otros 10 murieron de plaga porque ofendieron a Dios con su desobediencia y su actitud negativa. Solamente dos de ellos entraron a esa tierra prometida. Miren el drama aquí. ¡Hay mucha tela que cortar en esto! Pero solamente les quiero dejar esto: mentalidad de abundancia, mentalidad de carencia. ¿Cuál es tu programa? ¿Cuál es el programa de la computadora tuya? ¿Cuál Ees la actitud, cuál es la postura que rige tu vida? Yo te animo en el nombre de Jesús en esta mañana a salir de aquí diciendo: ‘¡No! Yo voy a cultivar una mentalidad de que todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Yo voy a cultivar una mentalidad de suficiencia en Dios. Yo voy a cultivar una mentalidad de que aunque vengan los gigantes a mi vida, yo creo que en Dios yo soy más que poderoso para vencerlos y salir más fuerte que nunca de la guerra’. Eso es lo que yo quiero que tú te grabes en tu corazón. Yo quiero tener, yo voy a cultivar, yo voy a llenar mi vida de una mentalidad de abundancia. 37
  • 38. Estos doce hombres se van a Canaán, pasan 40 días allá explorando la tierra y regresan a la tierra. Miren el versículo 25 dice: “Volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días. Entonces se reúne Moisés con ellos y está todo el pueblo allí escuchándolos”. Y mire cual es el reporte que diez de esos hombres le traen a Moisés. Versículo 27 dice: “Y les contaron diciendo: ‘Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel’. Ahí yo creo que Moisés comenzó a preocuparse un poquito. Ese ciertamente era como diciendo: Sí, la verdad, Okay, está bien, tiene fluye leche y miel. Eso es cierto. Pero como que estaban ya preparándose para la parte negativa. Usted ve la mentalidad de carencia pasa por encima las promesas de Dios. Pasa por encima el poder. No se enfoca en lo que está allá adelante, la bendición. Yo digo, hermanos, para usted salir adelante en la vida, usted tiene que tener una capacidad para ver las cosas antes de que sean. Y usted tiene que casi como que disfrutarlas, usted tiene que vivirlas. No sé, ¿cuántos de ustedes les gusta sentarse e imaginarse todos los detalles? Como digamos si usted fuera una persona rica. Usted se sienta a veces y ahí en su mente visualiza las cosas. Usted es un gran cantante, un gran artista de cine y usted se ve, ¿no? Usted escucha una pieza de música y usted se ve tocando esa pieza, usted se mete dentro del artista y puede ver la gente escuchándole y la admiración. Yo no sé. Todo depende. ¿Cuántas personas pueden visualizar algo? Y visualizar la bendición. Si usted quiere una casa, ¿puede usted ver esa casa en su mente? ¿Puede usted ver los cuartos? ¿Puede ver esa ventanita cuando entra el sol por la mañana? ¿Usted se ve con su tacita de café viendo ese sol levantarse por encima de los techos de las demás casas? ¿Puede usted ver los detalles del piso de madera bien pulidito, bien bonito? ¿Puede usted visualizar las bendiciones de Dios en su vida? Cuando usted tiene un proyecto, usted ¿puede ver ya ese proyecto antes de que sea? Yo veía este edificio cuando era simplemente escombros y polvo y pedazos de madera y de ladrillo tirados por el piso. Y por eso me metí en él. Yo he aprendido ya hermanos, yo no puedo ver las cosas como son. Yo tengo que verlas como Dios las ha declarado. Yo tengo que verlas a través de los ojos de la fe y yo tengo que celebrar las bendiciones de Dios antes de que sean. La mayoría de los seres humanos pueden entrar en las cosas cuando ya están. Pero ¿sabe qué? Cuando las cosas ya están hechas son demasiado caras para usted tenerlas. Es así. Mire, un vecindario. Aquí hubo gente en este vecindario del South End que cuando era un desastre y era un área que había un tren altísimo que corría por la Washington Street y que cada vez que pasaba por ahí ese tren hacía temblar todos los edificios y todos los apartamentos. Pero hubo gente que años antes de que tumbaran el tren sabían que lo iban a tumbar y ¿saben qué? Compraron las casas alrededor. Las compraron por centavos. Cuando este vecindario era lleno de basura y de crimen, compraron sus casas. Sufrieron por tres o cuatro años, pero ¿saben qué? Ahora están sentados en un nido de dinero. Porque las propiedades que ellos compraron por 50 mil dólares ahora valen 500 mil dólares o un millón. ¿Por qué? Porque tuvieron la visión de verlas antes de que este vecindario se convirtiera en un vecindario exquisito de gente de dinero. Compraron antes. 38
  • 39. Ahora, los que entran ahora, tienen que pagar precio de la actualidad. En el real estate es así, el que hace dinero es el que se atreve a comprar antes de que las cosas sean reales. Porque hay visión, pueden ver las cosas antes de que sean. Cuando estaba este desplome financiero aquí en todo su apogeo, hace unos meses atrás, Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo, sino el más rico del mundo, en ese tiempo terrible en que el mundo parecía que se iba a caer a pedazos, compró casi un billón de dólares de acciones. ¿Por qué? Porque ese hombre tiene visión y él pensó ‘Eso no va a durar para toda la vida’. Y esas acciones que costaban centavos, que antes costaban dólares, él las compró a centavos y ahora me imagino que está riéndose sólo yendo al Banco. Porque tuvo visión, pudo ver las cosas antes de que fueran. Pudo visualizar las bendiciones, se enfocó en las bendiciones en vez de las maldiciones. Se enfocó en el oro encerrado en vez de enfocarse en las dificultades para llegar al oro. ¿Usted entiende? Estos hombres hicieron lo contrario, estos hombres se enfocaron en los problemas y pasaron así de largo las bendiciones y eso es una de las características. La mentalidad de carencias se enfoca en los problemas, dificultades, peligros, complicaciones pero no se enfoca en la bendición posible. Mire como dicen: “La ciertamente fluye leche y miel y este es el fruto de ella”. No podían negar, trajeron unos racimos que dos hombres tenían que cargarlos [de uva] de tan grandes que eran los racimos. Léase la historia. Ahora dice “Más” –ahí está el problema- “pero el pueblo que habita aquella tierra es fuerte y las ciudades muy grandes y fortificadas y también vimos allí a los hijos de Anak”, y le comenzaron a temblar las rodillas porque los hijos de Anak eran jugadores de basketball [6.7, 6.8] eran unos tipos bien altos y los judíos son gente de baja estatura. Me imagino que en aquellos tiempos –hace 3 mil años imagínese- todavía más. Entonces dice: “Amalek hasta el Nebeo, el Negueb, el Eteo el Jebuseo, el Amorreo habitan en el monte y el Cananeo habita junto al mar”. Ve ellos estaban mencionando todos esos gigantes, toda esa gente grande. ¡Oh, sí! Hay bendición. Dios dijo pero la gente tan grande que tenemos que pelear con ellos. Y entonces mire la diferencia, esa es la mentalidad de carencia que se enfoca en problemas, dificultades, obstáculos, peligros, limitaciones. Mire la mentalidad de suficiencia ahora operando. Versículo 30: “Entonces Caleb” –uno de esos dos Josué y Caleb- “hizo callar al pueblo delante de Moisés y dijo: Subamos luego y tomemos posesión de ella porque más podremos nosotros que ellos”. Aleluya. ¿Ustedes ven la diferencia mis hermanos? La mentalidad de suficiencia es una mentalidad “resolute” como dicen en inglés, resuelta, clara, firme, segura. ‘Más podremos nosotros que ellos’. Olvídese si son grandes, más duro caen cuando les demos. Más podremos nosotros que ellos. Ellos se enfocaron en lo que tenían. Lo que eran, lo que podían ¿no? “Más los varones que subieron con él dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo porque es más fuerte que nosotros”. Caleb y Josué dicen: Nosotros somos más fuertes que ellos. Ellos dicen: Ellos son más fuertes que nosotros. 39
  • 40. Ve, ahí usted tiene la mentalidad de carencia y la mentalidad de suficiencia perfectamente explayadas. Y hablaron mal los hijos de Israel de la tierra que había reconocido, diciendo: “la tierra por donde pasamos para reconocerla es tierra que traga a sus moradores y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de gran estatura. También vimos allí gigantes hijos de Anak, raza de los gigantes”. Y mire aquí esta lección psicológica tan poderosa: “Y éramos nosotros a nuestro parecer como langostas y así les parecíamos a ellos”. Mire, según usted se vea, así será su vida. Escriba eso, si usted quiere y vaya a vivir la vida con esa palabra: Según usted se vea a sí mismo o a sí misma así va a ser su destino y su vida. Si usted se ve como un renacuajo, allí, como una persona que no tiene nada que ofrecer, un pobrecito. Una persona que nunca tuvo nada, que nunca lo amaron, que nunca le dijeron nada bueno, que nunca pudo ir a la escuela. Olvídese, que su vida va a ser un fracaso. Usted va a ser simplemente una persona básica. Amén. Mire, voy a ir a su funeral y voy a predicar en él, porque eso no es problema. Amén. Dios le ama y usted se irá al cielo como cualquier otro. ¿Pero no le gustaría a usted disfrutar de esta vida de las bendiciones que Dios le ha dado a usted y poder usted tener una vida productiva y tener cosas buenas y salir adelante y progresar? Y todo depende de como usted se vea a si mismo. Si usted se ve como una persona llena del espíritu santo, el poder de Dios que habita dentro de usted, las promesas de Dios son para usted. Dios es más poderoso en usted que cualquier problema, cualquier dificultad, los dones del espíritu santo están con usted. Usted tiene la mente de Cristo, usted está sentado con Cristo en los lugares celestiales. Dios le ha provisto toda bendición en los lugares celestiales. Así será su vida. Usted se atreverá a emprender cosas nuevas, grandes, atrevidas, usted irá más allá de lo que usted es y tiene el momento para ir hacia lo que Dios tiene para usted. El destino que Dios tiene para usted. Usted se atreverá, usted empujará siempre las fronteras. No se quedará simplemente donde usted está encerrado. Algunas personas ‘Pues este trabajo Dios me lo dio y con esto yo como y visto a los muchachos y eso’. Pero mire, quizás Dios quiere que usted sea el dueño de esa empresa, no simplemente un trabajador allí, explotándolo a usted. ‘¡Ah! Es que las cosas se hacen de esta manera y así es que se han hecho siempre’. Mire, quizás Dios le quiera dar una forma diferente para que usted lo haga de una manera como nunca antes se ha hecho. Usted invente otra cosa, inspire a muchos y bendiga a otras y que le entre a usted la bendición de Dios para su vida. No crea, no viva simplemente metido en las cuatro paredes de lo que usted es, sino véase a sí mismo como Dios lo ve a usted. Y mire que interesante dice: ‘Nosotros nos veíamos como langostas’, es como insectos. La langosta es ese insecto chiquitito. ‘ante esos grandes hombres y así nosotros les parecíamos a ellos’. ¿Sabe qué? La gente lo va a ver a usted, como usted se vea a sí mismo también. Eso es cierto. 40
  • 41. Si usted es una persona acomplejada, se siente inferior, si piensa que todo el mundo es mejor que usted, más fuerte que usted, la gente lo va a tratar así, ¿sabe? La gente son como los animales, cuando huelen debilidad se le paran encima a cualquiera. Mire, es cierto. La gente, no tiene que ser grandes genios psicológicos, la gente huele la cosa instintivamente. Son como los animales. Si un perro sabe que usted le tiene miedo, olvídese, se le va a subir encima y le va a hacer lo que él quiere. ¿Por qué un hombre puede dominar un caballo, un elefante? Porque un hombre tiene una voluntad que puede dominar ese gran animal. La mente de un animal es una mente limitada. Ese hombre que se cree más fuerte, encuentra una manera y se le sube encima y lo domina y lo guía por donde quiere. Y ese gran animal se deja dominar. Ahora que ese animal sepa que le tiene miedo, se come a ese hombre vivo. Porque es que todo depende de cómo tú te ves a ti mismo. Mucha gente se queja de que ‘me tratan mal, que no me aprecian, que no…’. Mire, cambia la forma de verte a ti mismo, date respeto a ti mismo, date valor a ti mismo. Cree que tú tienes en Dios. Si uno está en Cristo, es una nueva criatura, no importa lo que vivió en el pasado. Si en el pasado no te dieron valor, tus padres no te animaron, no te valoraron, si creciste en una familia disfuncional, si no fuiste a la escuela, ahora en Cristo Jesús, tú eres más que eso. Tú tienes dones de Dios dentro de ti, tú tienes la mente de Cristo, tú puedes salir adelante. Tú puedes hacer cosas nuevas. No vivas en el pasado. ¿Cómo tú te ves a ti mismo en Cristo Jesús? ¿Qué ha hecho Cristo en tu vida y como te ha transformado? Se necesita una mente transformada para que uno pueda entrar en todo lo que Dios quiere para nuestra vida. ¿Qué dice Efesios capítulo 1? Uno de mis pasajes favoritos. Efesios 1:16. Pablo dice: ‘No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios del Señor Jesucristo, el Padre de Gloria os de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él’. Pablo ora para que los lectores de Efeso reciban entendimiento de parte de Dios. ¿Para qué ese entendimiento? Dice aquí: ‘Alumbrando los ojos de nuestro entendimiento para que sepáis cual es la esperanza a que Él os ha llamado y cual es la riqueza de la gloria de su herencia en los Santos y cual la súper eminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos’. En otras palabras, Pablo dice: “Hermanos, yo oro continuamente para que la mente de ustedes sea abierta, para que ustedes entiendan cuan grande es la riqueza que Dios ha puesto en ustedes. Cuan grande es la esperanza, cuan grande el poder que Dios ha hecho habitar en ustedes”. ¿Usted sabe lo que nos limita muchas veces a nosotros los cristianos? Que no entendemos cuan grande es la provisión que Dios ha puesto en nosotros. Nosotros tenemos el motor de un tanque de guerra y andamos por ahí con un motor de Volkswagen, de motocicleta chiquitita. No usamos el poder de Dios, no usamos la provisión de Dios porque que creemos, ¿no? Cuando nos convertimos al Señor vino un ángel y nos sacó el motorcito pequeñito ese de Volkswagen y nos metió un motor de avión de propulsión a chorro y nosotros seguimos 41
  • 42. creyendo que tenemos el mismo motorcito y por eso no nos atrevemos a hacer cosas más grandes. Pero ese motor está ahí esperando que nosotros apretemos ese acelerador para rugir como un gigante y volar por los aires a miles de millas por hora. Pero nosotros no lo creemos. Y Pablo dice ‘Yo oro para que su entendimiento sea transformado, sea renovado. Para que ustedes entiendan lo que Dios ha hecho habitar dentro de ustedes’. Cuan grande es el poder para con nosotros los que creemos. Si tú no crees, olvídate, que nada va a pasar en tu vida. Si tú le crees a Dios, entonces el poder de Dios se activa dentro de ti. ‘Según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole en su diestra en lugares celestiales’. El mismo poder que levantó a Cristo de los muertos, habita dentro de ti. Eso es todo lo que te puedo decir. Pero todo depende de que tu mente sea transformada, que tú solo le puedas creer a Dios. Si tú te ves a ti mismo como todavía sentado allí en tu sillita de niña abusada o descuidada y no entiendes que tú estás sentada en los lugares celestiales a la diestra de Cristo Jesús reinando sobre el mundo, entonces vas a ser siempre esa niñita abusada, triste y deprimida. Si tú te crees que Dios te hizo nueva en Cristo Jesús, entonces es diferente. Si te violaron cuando eras niña y tú vives todavía pensando en eso –y miren no es que estoy minimizando el dolor de eso-y tú te has enfocado en eso y has vivido sentada en esa violación y eso ha tomado control de tu identidad, entonces estás perdiendo la oportunidad. Porque ante Cristo tú eres una virgen pura, nadie te ha tocado, nadie te ha hecho daño. En Cristo Jesús eres una nueva criatura, eres completamente nueva. Olvídate del pasado, olvídate de las luchas del pasado. Olvídate de los fracasos, olvídate de las heridas, olvídate de los problemas y de las distorsiones de la vida. En Cristo Jesús tú tienes algo nuevo, diferente. Cristo habita dentro de ti. Cristo te ha sanado. Los dolores del pasado ahora tú los puedes convertir en escalones para la grandeza espiritual. Ningún ser humano puede llegar a ser un gran hombre, una gran mujer si no hay dolor en su camino, ¿sabe? Si no hay fracaso, si no hay derrota, si no hay heridas, si no hay algunas cicatrices. ¿Qué general, qué guerrero que vale lo que es no tendrá algunas heridas en sus manos, en su rostro, o en alguna parte de su cuerpo? Si ha peleado batallas, alguien le tiene que haber dado en alguna manera. Y esas heridas son su señal de honra ¿sabe? Y así es en la vida. Nadie llega a la muerte ileso, siempre va a haber derrotas, heridas, fracasos, cicatrices. Pero todo eso en Cristo Jesús es lo que te hace un hombre grande, una mujer poderosa. No dejes que el diablo te susurre ‘fracasaste, te hicieron, te dieron, no te hicieron, no te dijeron, no te dieron, no te afirmaron’. Eso es mentira del diablo. En Cristo Jesús tú eres perfecto, tienes la mente de Cristo, tienes poder y Dios quiere que tú te renueves tu mente para que puedas ver lo que Dios ha hecho habitar dentro de ti. Vive con eso, esa es la mentalidad de suficiencia. Esa es la mentalidad que se atreve a hacer cosas. Esa es la mentalidad de mujer segura, de hombre seguro de si mismo que a pesar de lo que sea camina con esa seguridad. Dios es poderoso dentro de mí. 42
  • 43. Último punto. Los hebreos cuando escuchan este mal reporte se llenan de rebeldía. Dicen “Dios nos hizo venir aquí para matarnos”. Ahora con este reporte que esta gente ha dado se llenan de miedo y comienzan a murmurar de Moisés, comienzan a murmurar de Dios. Lea la historia, no tenemos tiempo. Quieren apedrear a Moisés. Imagínense. Ese hombre que los ha sacado de Egipto, ahora quieren tirarle piedras porque dicen “este hombre a lo que nos trajo es a que muramos aquí. Mira el reporte que traen estos hombres”. No quisieron escuchar a Josué y a Caleb. Entonces Josué y Caleb insisten. Mira el versículo 7 del capítulo 14: “Y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel diciendo ‘La tierra por donde pasamos para reconocerla es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, Él nos llevará a esta tierra y nos la entregará’. Hermanos, si Dios está contigo, ¿Quién contra ti? Si Dios te ha dicho ‘esto es tuyo’, ¿Quién te lo puede arrebatar? Si Dios te ha prometido bendición, prosperidad, éxito, gozo, paz, trascendencia, ¿quién te puede quitar eso? Nadie te lo puede quitar. Si Dios está contento contigo no importa que el diablo ruga alrededor de ti. No importa que todos los hombres estén en tu contra. Todo lo que a ti te interesa es que Dios apruebe de ti, que Dios tenga buenos propósitos para ti y que tú le creas a Dios y que te conectes con lo que Dios quiere para tu vida y que te mantengas fijo allí. Todos los días, todos los días. Cuando te levantes cada día, conéctate con lo que Dios ha dicho. No te conectes con tus emociones, con los dolores de los huesos o con lo que pasó en el fin de semana, o la semana. Conéctate con lo que Dios ha dicho. Enfócate en la mentalidad de abundancia de Dios. ‘Por tanto no seáis rebeldes contra Jehová. Ni temáis al pueblo de esta tierra, porque nosotros los comeremos como pan. Su amparo se ha apartado de ellos y con nosotros está Jehová. No los temáis’. Ellos se enfocaron en el Dios que estaba con ellos, ¿usted ve? Esa es la diferencia. Dios es el equalizer. Dios es el que hace la diferencia en los asuntos. Había una serie hace unos años atrás que se llamaba ‘The Equalizer’. No se, ¿cuántos la vieron? Confiesen. El equalizer era un hombre que iba viajando por diferentes ciudades con un revolver tremendo y él era el “ecualizador”, él era el que hacía la diferencia. Cuando una persona estaba siendo oprimida por algún maleante, por algún mafioso o algo así, este hombre llegaba como el gran héroe en el caballo blanco. Y como tenía entrenamiento en guerra y sabía usar su pistola y tenía estrategias y todo eso, él defendía a esa persona humilde que no tenía chance contra ese enemigo tan fuerte. Él era el que hacía la diferencia. Por eso se llamaba ‘The Equalizer’, ¿no? Él ecualizaba la batalla. ¿Sabe qué? Dios es el gran ecualizador. Puede que el diablo va a tener más poder que tú, siempre. La vida va a tener más fuerza que tú siempre. Pero si Dios está contigo, él ecualiza la batalla. Es más, Él la pone del otro lado completamente. Por eso es que dicen: ‘Ante todas estas cosas somos más que vencedores’. ‘Si Dios se agrada de nosotros, Él nos entrará en la tierra’. Lo que nosotros tenemos que determinar en la vida es que ha dicho Dios acerca de mi reto. ¿Qué ha dicho Dios acerca de mi sueño, de mi 43
  • 44. visión? ¿Qué ha dicho Dios acerca de eso que yo quiero emprender? ¿Qué ha dicho Dios acerca de ese negocio que yo quiero abrir? ¿Qué ha dicho Dios acerca de esa carrera que yo quiero emprender ya avanzado en edad? ¿Qué ha dicho Dios acerca de esa casa que yo quiero comprar? ¿Qué ha dicho Dios de ese hombre o esa mujer con quien yo quiero casarme? Porque si Dios ha dicho Amén, te bendigo. Adelante, mete mano y olvídate de todos los problemas que haya por delante. No suena muy espiritual, pero es así. Ahora, si Dios te ha dicho ‘No’, no trates de preguntarle ¿Eso fue una pregunta, Dios o fue una afirmación? Si Dios dijo ‘No’ es ¡no! Cierra la puerta, llora, patalea, pero no entres ahí porque vas a tener problemas. Si Dios está contigo sigue adelante. No mires a los gigantes, enfócate en la promesa que Dios ha declarado sobre tu vida. Eso es lo que hace toda la diferencia. No te enfoques tanto en las dificultades de la vida. Lo que Dios me dice en esta mañana es: No mires tanto alrededor de ti. No estés siempre pensando en que esto, que lo otro, que difícil está el mundo, la economía, que no se puede hacer nada, que no se puede conseguir trabajo porque hay un 12%, lo que sea de desempleo, así que no voy a ir a buscar trabajo. Lo que voy a hacer es a meter en la cama y taparme con una gran sábana a deprimirme. A cocerme a fuego lento allí en depresión. No, porque no se puede. Fulanito trató y lleva ya siete meses buscando trabajo y no ha encontrado nada. Así que para que voy a tratar ¿no? Tanta gente. Hermanos, no mires a las circunstancias, mira al Dios que está por encima de las circunstancias. No puedo reprimir este versículo. Dice: “El que al viento observa, no sembrará”. Ese es el gran sabio Salomón. ‘El que al viento observa no sembrará y que él que mira a las nubes no segará’. ¿Sabe qué? Es la verdad. Si el sembrador se pone a pensar que puede llover mañana o que puede haber sequía o que un rayo le puede caer encima a esa mata que él está sembrando o que puede venir un insecto y comerse esa matita… nunca sembraría. Porque siempre hay 20 mil problemas. Óigame, el que quiera ponerse a cocinar posible escenarios tétricos va a salir con 17 posibles tragedias que pueden sucederle. El que se pone a pensar en esto, en lo otro, que esta dificultad, que este problema… la vida de fe no es así, hermanos. La vida de fe no se enfoca, aunque examina las cosas para saber el terreno que está caminando como vimos- en eso. Okay, puede pasar eso, puede pasar lo otro. Amén. Esas son las condiciones. Pero después que reconoció lo que puede pasar dice ‘No ahora yo voy hacia adelante’. Mire el versículo 5 dice: “Como tú no sabes cual es el camino del viento” - preciosas palabras, esto es poesía pura- “o como crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así tú ignoras la obra de Dios, Él cual hace mejor, si esto o aquello o si lo uno y lo otro es igualmente bueno”. Yo siempre me he llevado de esa palabra ¿sabe? Yo digo, yo no puedo estar pensando en lo que puede pasar. Yo siempre trato de reconocer lo que puede pasar porque me gusta andar lúcidamente en la vida pero después que yo he reconocido lo que me puede pasar y yo todavía digo ‘por aquí yo tengo que ir’, yo tengo que caminar seguro. Yo no puedo vivir una vida de miedo y de temor sino que yo tengo que vivir una vida emprendedora. Yo tengo que sembrar a siete y a ocho, repartir. No dejar mi mano descansar. 44
  • 45. Como Pastor, yo tengo que seguir siempre invirtiendo en mi congregación, buscando nuevas cosas, desarrollando nuevos programas. Trabajando para mejorar mi ministerio, para mejorar mí persona. Yo tengo que estar siempre sembrando. Yo no puedo estarme preocupando por el desastre que puede venir o lo que me pasó o las dificultades que hay. Porque si me enfoco en los peligros, en los problemas me voy a quedar estrechito. ¿Qué le pasó al siervo infiel? Cuando le dieron su talento él cogió su talento y lo metió debajo de la cama porque tenía miedo de que si lo perdía su amo lo iba a condenar cuando regresara. Dejó que el miedo le impidiera invertir su talento. Y ¿saben qué? A muchos de nosotros el miedo nos congela. El miedo a lo que podrá suceder, el miedo a las circunstancias. Pensamos ‘si yo siembro mi semilla y viene un animal y se la come’, o si hago esto, o si voy a la escuela y después no consigo trabajo o si aplico y después no me aceptan o si me caso y fracaso. O si compro esta casa y viene un rayo y me la tumba y entonces no tengo dinero para construir. No se, cualquier cosa. Si compro este carro y no puedo pagarlo dentro de seis meses. Es bueno que sepas más o menos pero llega un momento que tienes que hacer una decisión. Seguir adelante. Mucha gente se congela y no hace decisiones porque tiene miedo de lo que pueda pasar. Mire siempre en la vida, va a haber un elemento de peligro en todo lo que usted haga. Y si usted se deja intimidar porque hay peligro, usted nunca va a seguir adelante. Lo único que usted tiene que hacer en su vida, cuando usted quiera emprender algo nuevo, ore, ayune, busque, explore, lea, consulte. Ahora después que usted hizo ya, después que usted meció todo esto en una botella bien grande y si todavía hay luz verde y usted dice ‘yo puedo seguir adelante’, olvídese siga adelante. Y si no salió bien la cosa, déjeselo al Señor y aprenda y vaya a la próxima batalla. Yo no creo que uno puede estar… después que usted hizo todo lo que usted pudo, tírese en el nombre del Señor y deje que Dios se encargue de lo demás. No viva después llorando sobre leche derramada. Eso es otra cosa. Yo creo que en Dios no hay fracasos. Yo creo que en Dios hay experimentos que no trabajaron pero que nos mejoran para la próxima vez que probemos. En la vida del hijo de Dios no hay fracasos, hermanos. Dios honra y el diablo le abre campo al hombre o a la mujer decidida que de hacer su homework, después de hacer su tarea dice ‘Yo voy a seguir adelante porque Dios está conmigo’. Y si me equivoqué, Dios es poderoso para que de ese huevo estrellado, hacer una tortilla o lo que sea. Pero Él lo va a hacer posible. Esas son las palabras, ¿no? No le tema a las dificultades de la vida. Siga adelante. Crea que Dios está con usted. La vida es larga, va a haber muchas batallas. Algunas de esas batallas usted la va a perder. Pero la guerra usted nunca la va a poder perder. Perderá tres, cuatro, cinco batallas pero eso lo ayudará a ser más sabio, más sobrio, más entendido, tener una mejor mentalidad. En la vida del hijo de Dios no hay pérdidas, hermanos. Hay experimentos que nos hacen más fuertes. Vamos a ponernos de pie. 45
  • 46. Yo te pido hermano, hermana que tú cultives esa mentalidad de suficiencia. La mentalidad de Josué, de Caleb. No cultives esa mentalidad pusilánime de esos 10 hombres que se quedaron en el desierto. ¿Sabe qué? Todo ese pueblo que salió de Egipto, ninguno de ellos entró a la tierra prometida. Dios hizo que se quedaran 40 años en el desierto. ¿Por qué se quedó el pueblo de Israel 40 años en el desierto? Aquí tienen una respuesta Trivia. ¿Saben por qué se quedaron 40 años? Porque Dios les dijo ‘Por cada día que esos espías estuvieron allá esa tierra buena que yo les di y que negaron mi promesa y mi bendición, ustedes van a tener que quedarse un año en el desierto’. Así que por 40 días de espionaje tuvieron 40 años en el desierto porque ofendieron a Dios no creyéndole a las promesas de Dios. Tengamos cuidado, hermanos. Cuando Dios te promete algo y te declara bendición, créele a Dios. Porque es peligroso tener la bendición de Dios en tu mano y denigrarlas y descuidarlas. Las bendiciones de Dios cuando no se usan y no se aprovechan se tornan hostiles dentro de nosotros. Hay que correr con las bendiciones de Dios. Hay que procesar las bendiciones de Dios, hay que vivir en las bendiciones de Dios. Esa es la palabra de Dios para tu vida. Dile Amén al espíritu santo. Cree. El Señor te dice ‘Camina la vida seguro en mi. Yo estoy contigo. Yo te entregado la tierra que pise la planta de tus pies, solo mire que te mando que te esfuerces y seas valiente. No temas ni desmayes porque yo estaré contigo donde quiera que tú vayas’. Emprende la vida con fe, con seguridad, con confianza, atrévete a sembrar. Atrévete a negociar, atrévete a invertir, atrévete a hacer cosas grandes y diferentes más allá de tu capacidad actual. Porque el Dios que está contigo es más que poderoso para cubrir cualquier déficit que haya en tu vida. El Señor está contigo. Cultiva esa mentalidad y cree que en Cristo Jesús tú eres más que vencedor, que tú todo lo puedes en Cristo Jesús. Y que aún los fracasos del pasado, aún las dificultades y deformaciones y trampas del pasado, todo eso Dios lo recicla y lo convierte en material para la gloria venidera que Él tiene para ti. Recibe en el nombre de Jesús ese espíritu de Josué y de Caleb en esta mañana. Recíbelo. Padre, yo tomo mi porción. Yo que he predicado este mensaje, te pido me ayudes a comer de ese manjar, Señor, que es tu palabra. Renuévame a mi primero, Padre para que yo pueda bendecir a tu pueblo también. Y renueva a cada uno de tus hijos que están pasando por batallas, están pasando por dificultades, están luchando, tienen guerras y hay tiempo de carencia en sus vidas. Pero yo declaro en el nombre de Jesús en esta mañana que tú eres más que poderoso para vencer cualquier complicación, Señor. Créate un pueblo aguerrido, Padre. Créate un pueblo poderoso, créate un pueblo que no mire los gigantes sino que vea la tierra que Tú has prometido, Señor. En el nombre de Jesús nos renovamos, Padre. Esos que han estado batallando largo tiempo. Han estado remando toda la noche y no han salido a camino, yo pido que Tú entres a su barca 46
  • 47. y los saques adelante. Que Tú calmes su tempestad, Señor y que Tú traigas bendición a sus vidas en esta mañana. 8 Nos renovamos. Recibe el espíritu de la suficiencia en tu vida. Recibe el espíritu del poder y la confianza. Recibe el espíritu de la esperanza que hay en Cristo Jesús. Recibe el espíritu que celebra las riquezas que son tuyas, están ahí. Están ahí, las riquezas son tuyas. Créelo. En el nombre de Jesús. Padre, llénanos con un espíritu nuevo, un espíritu fresco, un espíritu de renovación. Nosotros decimos que Tú no nos dejarás quedar en vergüenza. Tú no nos dejarás quedar en el desierto, Padre. Nosotros entraremos en la tierra que Tú nos has prometido. Te adoramos, te bendecimos. Aleluya, aleluya, aleluya. Dale gloria al Señor. Cultiva esa bendición de Dios dentro de ti. Gracias Jesús. Amén, amén, amén. Gloria a Dios. Gloria al Señor 47

×