La honestidad

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La honestidad

  1. 1. La honestidadEs aquella cualidad humana por la que la persona se determina a elegir actuarsiempre con base en la verdad y en la auténtica justicia (dando a cada quien loque le corresponde, incluida ella misma).Ser honesto es ser real, acorde con la evidencia que presenta el mundo y susdiversos fenómenos y elementos; es ser genuino, auténtico, objetivo. Lahonestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros,"son como son" y no existe razón alguna para esconderlo. Esta actitud siembraconfianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la personahonesta.La honestidad no consiste sólo en franqueza (capacidad de decir la verdad) sinoen asumir que la verdad es sólo una y que no depende de personas o consensossino de lo que el mundo real nos presenta como innegable e imprescindible dereconocer.Lo que no es la honestidad:- No es la simple honradez que lleva a la persona a respetar la distribución de losbienes materiales. La honradez es sólo una consecuencia particular de serhonestos y justos.- No es el mero reconocimiento de las emociones "así me siento" o "es lo queverdaderamente siento". Ser honesto, además implica el análisis de qué tan reales(verdaderos) son nuestros sentimientos y decidirnos a ordenarlos buscando el biende los demás y el propio.- No es la desordenada apertura de la propia intimidad en aras de "no esconderquien realmente somos", implicará la verdadera sinceridad, con las personasadecuadas y en los momentos correctos.- No es la actitud cínica e impúdica por la que se habla de cualquier cosa concualquiera… la franqueza tiene como prioridad el reconocimiento de la verdad y noel desorden.Hay que tomar la honestidad en serio, estar conscientes de cómo nos afectacualquier falta de honestidad por pequeña que sea… Hay que reconocer que esuna condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad y laauténtica vida comunitaria. Ser deshonesto es ser falso, injusto, impostado, ficticio.La deshonestidad no respeta a la persona en sí misma y busca la sombra, elencubrimiento: es una disposición a vivir en la oscuridad. La honestidad, en
  2. 2. cambio, tiñe la vida de confianza, sinceridad y apertura, y expresa la disposiciónde vivir a la luz, la luz de la verdad.La honestidad es una cualidad humana consistente en comportarse y expresarsecon coherencia y sinceridad, y de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Ensu sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respetoa la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos,la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujetoconsigo mismo.El concepto occidental de "Honestidad"La cualidad de la honestidad es aplicable a todos los comportamientos humanos.No se puede, por ejemplo, decidir obviar información útil respecto a determinadadecisión, y sin embargo defender que dicha decisión ha sido tomada conhonestidad. Basar las propias decisiones en los deseos y no en la informaciónreunida con respecto al mundo puede ser considerado deshonesto, incluso cuandose realiza con buenas intenciones. La honestidad requiere por lo tanto unacercamiento a la verdad no mediatizado por los propios deseos.Dado que las intenciones se relacionan estrechamente con la justicia y serelacionan con los conceptos de "honestidad" y "deshonestidad", existe unaconfusión muy extendida acerca del verdadero sentido del término. Así, nosiempre somos conscientes del grado de honestidad o deshonestidad de nuestrosactos: el auto-engaño hace que perdamos la perspectiva con respecto a lahonestidad de los propios actos, obviando todas aquellas visiones que pudieranalterar nuestra decisión.En la filosofía occidental, Sócrates fue quien dedicó mayor esfuerzo al análisis delsignificado de la honestidad. Posteriormente, dicho concepto quedó incluido en labúsqueda de principios éticos generales que justificasen el comportamiento moral,como el Imperativo categórico de Kant o la teoría del consenso de JürgenHabermas.La honestidad según ConfucioConfucio distinguía diversos niveles de honestidad, un concepto fundamental ensu ética:En su nivel más superficial, la honestidad está implícita en su concepto de Li:todas aquellas acciones realizadas por una persona con objeto de construir lasociedad ideal, y destinadas a cumplir sus deseos, ya sea a corto plazo (mal) o a
  3. 3. largo plazo (bien). Admitir que se busca la gratificación inmediata, con todo, puedecontribuir a transformar un acto malo en uno bueno, del mismo modo que ocultarlas intenciones a largo plazo puede empeorar una buena acción. Un principiofundamental en esta teoría es la de que una buena persona debe mostrar sussentimientos sinceramente en su rostro, de forma que facilite la coordinación detodos en la consecución de mejoras a largo plazo. Esta sinceridad, que abarcaincluso a la propia expresión facial, ayuda a lograr la honestidad con uno mismo, ya que las actividades humanas resulten más predecibles, amigables y placenteras.En esta primera versión, la honestidad se logra buscando únicamente el propiobeneficio.En un nivel mas profundo que el Li se encuentra el Yi, o la bondad. En este nivelno se persigue ya el propio interés, sino el principio moral de la justicia, basado enla reciprocidad. También aquí es importante el aspecto temporal de las acciones,pero en este caso como lapso de tiempo. Así, por ejemplo, dado que los padresdedican los tres primeros años de vida de sus hijos sólo a cuidarlos, los hijosdeben guardar luto los tres primeros años tras la muerte de los padres. En estenivel uno es honesto acerca de sus propias obligaciones y deberes, inclusocuando no hay nadie que los juzgue o que se vea inmediatamente afectado. Estaparte del código moral se relaciona con el culto a los antepasados, que Confuciohizo normativo.El nivel más profundo de honestidad es el Ren, desde el cual surgen el Yi y portanto también el Li. La moral de Confucio se basa en la empatía y la comprensiónde los demás, lo que requiere una autocomprensión previa, de la que nacen lasnormas morales, más que de un código ético previo, otorgado por algunadivinidad. La versión confucionista del Imperativo categórico consistía en tratar alos inferiores como te gustaría que tus superiores te tratasen a ti. La virtud se basaen la armonía con los demás, y en la aceptación de que en algún momento denuestras vidas todos estamos a merced de otras personas. La honestidad consistepor lo tanto en ponerse en el lugar hipotético de la propia vida futura, y la de lasgeneraciones pasadas y venideras, y elegir no hacer o decir nada que puedamancillar el honor o la reputación de la familia.En parte debido a una comprensión incompleta de estas nociones más profundasde honestidad en Occidente, es común en determinadas culturas de Asiadenominar "bárbaros" a aquellos que no las conocen y las cumplen. Pese a que enocasiones ciertas culturas asiáticas implican unos niveles de ambigüedad ypaciencia casi intolerables para un occidental, esto se debe a un intento desalvaguardar la honestidad por encima de todo: desde su punto de vista, dar unarespuesta positiva o negativa a una pregunta sobre la cual no se dispone desuficiente información sería tan deshonesto como mentir. Así pues, forzar al
  4. 4. interlocutor a comprometerse con una respuesta sobre la que honestamente tienedudas, es un comportamiento considerado poco cortés en la tradición asiática.Honestidad es la conciencia clara “ante mí y ante los demás”. Honestidad es elreconocimiento de lo que está bien y es apropiado para nuestro propio papel,conducta y relaciones. Con honestidad, no hay hipocresía ni artificialidad quecreen confusión y desconfianza en las mentes y en las vidas de los demás. Lahonestidad conduce a una vida de integridad, porque nuestro interior y exterior sonreflejo el uno del otro.Honestidad es hablar de lo que se piensa y hacer lo que se ha dicho. No haycontradicciones ni discrepancias entre los pensamientos, palabras o acciones.Esta integración proporciona claridad y ejemplo a los demás. Ser interiormente deuna forma y exteriormente de otra, crea barreras y puede causar daño, porquenunca podremos estar cerca de los demás ni los demás querrán estar cercanuestro. Algunos piensan: “Soy honesto, pero nadie me comprende”. Esto no esser honesto. La honestidad es tan claramente perceptible como un diamante sindefectos que nunca puede permanecer escondido. Su valor es visible en cadaacción que realizamos.Ensombrecer asuntos.Se necesita examinar la honestidad interna para fortalecerse y desarrollarsabiduría y estabilidad. La firmeza interna positiva crea un oasis de recursosespirituales para asegurarse y proporciona la confianza para permanecer estableen la propia autoestima. Eso es asertividad. Si internamente hay apego hacia unapersona, objeto o idea, este apego crea obstáculos a la realidad y a la objetividad ylas acciones no se realizan en base al interés global. El estado interno no deberíaestar influenciado por la negatividad de la propia naturaleza, sentimientos opeculiaridades personales. Las motivaciones egocéntricas, los propósitos ocultos ylos sentimientos y hábitos negativos son manchas en el espejo de la vida. Lahonestidad actúa como un quitamanchas.Para el crecimiento del propio ser debe haber limpieza y claridad en el esfuerzo yverdad en el corazón. Limpieza significa explorar y cambiar la conciencia y laactividad que manchan al propio ser y suscitan dudas en los demás. Deberíahaber honestidad en el corazón y también honestidad en la cabeza. De lo contrariohabrá autoengaño o la tendencia de engañar a los demás, oscureciendo los
  5. 5. asuntos con excusas interminables y explicaciones confusas. Cuando el espejo delpropio ser está limpio, los sentimientos, la naturaleza, las motivaciones y lospropósitos son claramente visibles, y la persona se hace digna de confianza. Sedice que “el barco de la verdad puede tambalearse, pero nunca se hundirá”. Auncon honestidad, el barco a veces se sacude, pero el ser digno de confianzagarantiza que el barco nunca se hundirá. El valor de la verdad le hace a uno dignode confianza.Ser digno de confianza y confiar en los demás proporcionan la base y la conexiónnecesarias para que las relaciones sean nítidas. También es necesario compartircon honestidad los sentimientos y las motivaciones de cada uno. Cuando hayhonestidad y limpieza, también hay cercanía. Sin estos principios, ni los individuosni la sociedad pueden funcionarAplicación y experimentaciónLa aplicación personal de esta ética y de estos principios implica experimentar, verqué es lo que funciona mejor, qué es lo que es útil y significativo. Se trata de unproceso continuo de experimentación y aprendizaje. El progreso se producesiendo honesto en la práctica de manera tan completa y sincera como sea posibleen todo momento. Cuando se obtiene la experiencia del éxito, el compromiso conla honestidad e integridad se refuerza. Una tarea realizada a la fuerza o porobligación, o con una actitud descuidada o egoísta, no refleja motivaciones puras.Ser honesto con el propio ser, verdadero y fiel con el propósito de una tarea ganala confianza de los demás e inspira fe en ellos. Para mantener el progreso serequiere pureza en las motivaciones y consistencia en el esfuerzo.Una persona honesta es aquella que aspira a observar los códigos de conductamás elevados, que es leal a los principios benevolentes y universales de la vida ycuyas decisiones se basan en discernir claramente entre lo que es correcto y loque es erróneo. Tales personas se rigen por normas que dan guía y valor paracomprender y respetar las conexiones sutiles del mundo en relación con su propiavida. Una persona honesta aprecia la interconexión del mundo natural y nomalgasta, abusa ni desperdicia las riquezas de los recursos destinados albienestar de la humanidad. Una persona honesta no da por supuesto el derecho adisponer de los propios recursos, como la mente, cuerpo, riqueza, tiempo, talentoo conocimientos. Honestidad significa no hacer nunca un mal uso de lo que se nosconfía. Siempre debe haber interés en usar los recursos de manera adecuada paralas necesidades básicas humanas, morales y espirituales. Los recursos bienutilizados crean bienestar y se multiplican. La persona que está seriamentecomprometida con el desarrollo y con el progreso mantiene la honestidad como unprincipio constante en la construcción de un mundo de paz, de abundancia, unmundo con menos desperdicios y mayor esplendor.
  6. 6. HONESTIDADDefiniciónEs armonizar las palabras con los hechos, es tener identidad y coherencia paraestar orgulloso de sí mismo.“La persona honesta es grata y estimada, es hermosa en su carácter y quien eshonesto es bondadoso, amable, correcto, admite que está equivocado, cuando loestá; sus sentimientos son transparentes, su buena autoestima la motiva a sermejor, no aparenta lo que no es, lo que proyecta a los demás es real”. Lahonestidad es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y lo que sehace, conducta que se observa hacia los demás y se exige a cada quien lo que esdebido.Para ser honesto es importante ser sincero con uno mismo, fiel a la promesahecha con las personas con quienes convivimos o tratamos. Ser honesto es tenerun comportamiento adecuado, correcto, justo y desinteresado.Si podemos hacer un listado de las cualidades que nos gustaría ver o mejor aúnposeer, seguramente diremos que la honestidad garantiza confianza, seguridad,responsabilidad, confidencia, lealtad y en una palabra, integridad.Si eres honesto tendrás el reconocimiento de los demás, porque el interior y elexterior son el reflejo el uno del otro. No existen contradicciones entre lospensamientos, palabras o acciones. Ésta integración te proporciona claridad yejemplo a los demás; ser interiormente de una forma y exteriormente de otra,ocasiona daño conflictos, porque no se puede estar cerca de los demás ni losdemás querrán estar cerca de una persona que no es confiable o digna deconfianza. El valor de la honestidad es visible en cada acción que se realiza.Cuando existe honestidad y limpieza en lo que se hace, hay cercanía y cariño; sinestos principios la sociedad no puede funcionar, esto significa nunca hacer un maluso de lo que se nos confía, por ejemplo, usar los recursos de manera adecuadapara las necesidades básicas, pues los recursos bien utilizados crean bienestar yse multiplican.La persona comprometida con el desarrollo y el progreso mantiene una actitudhonesta como un principio para construir un mundo de paz, sin desperdicios y conmás esplendor.Un cuento sobre la honestidadHubo una vez un emperador que convoco a todos los solteros del reino pues eratiempo de buscar pareja a su hija.
  7. 7. Todos los jóvenes asistieron y el rey les dijo:"Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros. Al cabo de 6 mesesdeberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y la planta más bellaganará la mano de mi hija, y por ende el reino". Así se hizo, Había un joven queplantó su semilla, la cual no germinaba. Mientras tanto, todos los demás jóvenesno dejaban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habíansembrado en sus macetas.Llegaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo conhermosísimas y exóticas plantas; Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfilóel último hacia el palacio con su maceta vacía. Todos los jóvenes presumían desus plantas y al ver a nuestro amigo saltaron en risa y burla. En ese momento elalboroto fue interrumpido por la llegada del rey.Hicieron sus respectivas reverencias mientras se paseaba entre todas las macetasadmirando las plantas, Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamó deentre todos al joven que llevó su maceta vacía, atónitos.Todos esperaban la explicación de aquella acción.El rey dijo entonces:"Éste es el nuevo heredero. A todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todostrataron de engañarme plantando otras plantas. Este joven tuvo el valor depresentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, leal y valiente, cualidadesque un futuro rey debe tener y que mi hija merece".HONESTIDAD. (Del latín honestitas, -atis. Honor, dignidad, consideración de queuno goza.) n.f. Cualidad de honesto.HONESTO, A. (Del latín honestus. Honroso, decoroso, honrado, honorable, dignode estima.) adj. Conforme a lo que exige el pudor y la decencia o que no se oponea las buenas costumbres. 2. Honrado, incapaz de robar, estafar o defraudar. 3.Razonable, moderado.Tomado de Diccionario de la Lengua Española.Real Academia Española
  8. 8. La HonestidadCuando un ser humano es honesto se comporta de manera transparente con sussemejantes, es decir, no oculta nada, y esto le da tranquilidad. Quien es honestono toma nada ajeno, ni espiritual, ni material: es una persona honrada. Cuando seestá entre personas honestas cualquier proyecto humano se puede realizar y laconfianza colectiva se transforma en una fuerza de gran valor. Ser honesto exigecoraje para decir siempre la verdad y obrar en forma recta y clara.Para ser honestos...- Conozcámonos a nosotros mismos.- Expresemos sin temor lo que sentimos o pensamos. .- No perdamos nunca de vista la verdad.- Cumplamos nuestras promesas.- Luchemos por lo que queremos jugando limpio.La deshonestidadCuando alguien miente, roba, engaña o hace trampa, su espíritu entra en conflicto,la paz interior desaparece y esto es algo que los demás perciben porque no esfácil de ocultar. Las personas deshonestas se pueden reconocer fácilmente porqueengañan a los otros para conseguir de manera abusiva un beneficio. Es muyprobable que alguien logre engañar la primera vez, pero al ser descubierto seráevitado por sus semejantes o tratado con precaución y desconfianza.Obstáculos para la honestidad...- La impunidad, que demuestra que se pueden violar las leyes y traicionar loscompromisos sin que ocurra nada.- El éxito de los "vivos" y los mentirosos, que hacen parecer ingenuas a laspersonas honradas y responsables, pues trabajan más y consiguen menos queaquéllas que viven de la trampa.- La falta de estímulos y reconocimiento a quienes cumplen con su deber ydefienden sus principios y convicciones a pesar de las dificultades que esto lespuede acarrear.Los honestos son honrados, honorables, auténticos, íntegros, transparentes,sinceros, francos, valientes.Los deshonestos son groseros, descorteces, indecorosos.
  9. 9. Proverbios…Palabras de honestidad "...Por encima de todo cuidado, guarda tu corazón porquede él brotan las fuentes de la vida. Aparta de ti la falsía de la boca y el enredo delos labios arrójalo de ti. Miren de frente tus ojos, tus párpados derechos a lo queestá ante ti. Tantea bien el sendero de tus pies y sean firmes todos tus caminos.No te tuerzas ni a derecha ni a izquierda, aparta tu pie de la maldad. Los labiossinceros permanecen por siempre, la lengua mentirosa dura un instante. El Señoraborrece el labio embustero, el hombre sincero obtiene su favor..." -Proverbios(4,18-28; 12, 19-22)“Espero tener suficiente firmesa para conservar lo que considero el más envidiablede todos los títulos: ‘el carácter del hombre honesto’” (George Washington)“Ser honesto es decir la verdad y asumir la responsabilidad de todo lo quehacemos”.De la sabiduría popular: “Más rápido cae un mentiroso que un cojo”, “Hay quienesson víctimas de su propio invento”, “En boca del mentiroso lo cierto se hacedudoso”, “La honestidad es lamedor presentación”.“La mentira es como una bola de nieve: cuantas más vueltas da, mayor se hace”.(Martín Lutero)“Los mentirosos sólo ganan una cosa: no tener crédito aun cuando digan laverdad”. (Esopo)“Si no quieres que nadie se entere, no lo hagas”. (Proverbio chino)“El ladrón, sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado”. (Proverbio chino)“Los que creen que el dinero lo hace todo, suelen hacer cualquier cosa por dinero”.(Voltaire)Personaje…Galileo GalileiUn científico rectoEl gran astrónomo y físico italiano Galileo Galilei (1564 – 1642) es célebre porhaber defendido valientemente su teoría de que la Tierra no estaba en el centro
  10. 10. del universo y además se movía. Los sabios de su época, convencidos de quenuestro planeta era estático y todos los demás astros (incluido el Sol) giraban a sualrededor, no dieron crédito a las pruebas aportadas por Galileo, y se opusierontercamente a aceptar sus ideas.Fue tan grande el desafío planteado por este genial astrónomo a las creencias desu tiempo, que las autoridades políticas y eclesiásticas lo llevaron ante un tribunalde la Inquisición que lo condenó a cadena perpetua y a retractarse públicamente ypor escrito de sus afirmaciones. Cuentan los cronistas que luego de firmar contrasu voluntad, el documento que certificaba que la Tierra no se movía, Galileo dijoen voz alta: “Pero se mueve”.Su honestidad como científico no se doblegó ante las circunstancias que debiósortear como hombre.Fuente: Casa Editorial El Tiempo, S.A.La honestidad es noticiaEn unos baños públicos en Japón se han hallado pequeños paquetes con dinero,no mucho, entre cien y ciento cincuenta dólares, con una nota anónima que insta aquien los encuentre a que los utilice en una obra de bien. Esto se volvió noticiacuando algunos de los ciudadanos que se dieron con la sorpresa fueron raudos ala estación de policía más cercana para devolver el dinero, lo más probable es quequienes no devolvieron la plata la hayan usado para una obra de bien.En Argentina, un reciclador, uno de esos personajes sumidos entre la pobreza y lalocura que recorre a media noche las estaciones de los trenes levantando botellasde plástico, cajas de cartón y cualquier cosa que al día siguiente pueda cambiarpor unos centavos que a su vez se convertirán en su comida, encontró unabilletera con mil dólares y otro tanto de pesos argentinos. Cogió la cartera y fue adejarla a la estación de policía. “Esto no es mío”, dijo. Y esta semana, unalimpiadora en Europa, encontró en un tacho de basura un paquete de papel connada menos que seis mil euros adentro. ¿Qué hizo? Claro, lo devolvió. Y tambiénsu nombre apareció en los periódicos y en la televisión y en Internet, entre lasnotas insólitas.Aquí, en nuestra ciudad, hemos sabido también de algunas acciones como estas,dignas de resaltar, como policías o taxistas que devuelven billeteras, mochilas opaquetes de dinero y, por supuesto, saltan a la prensa. ¿Debería ser noticia lahonestidad? Al parecer estamos tan acostumbrados a que suceda lo contrario que
  11. 11. las excepciones nos llaman la atención, nos golpeamos la frente con la palma dela mano y nos lamentamos no haber estado en ese lugar porque “si fuera yo…”Y también está la otra cara de la moneda, o de la noticia, los jueces, policías,cobradores y supervisores atrapados por las cámaras de televisión con la coimafresca en la mano, pero eso no nos sorprende, lo que nos sorprende es que sehayan hecho atrapar, engatusar, embaucar, por la víctima que, en mala hora, lodenunció.Nuestras calles están llenas de esos pequeños resquicios donde alumbra elmilagro, de taxis donde descansa una alegría inesperada, de cabinas de teléfonodonde aguardan unos centavos sin dueño, y que están a un segundo de sernuestros…., o de no serlos.Vale la pena repasar sobre nuestro comportamiento frente a las cosas ajenas,aquellas que, incluso, han estado en nuestros sueños más íntimos para satisfaceralgunas necesidades postergadas. Habrá que preguntarnos si lo que hemosaprendido en estas mismas calles y lo que nos han dicho nuestros padres, sehabrán de traducir finalmente en una decisión libre y honesta. Habrá que repasar,y repensar, en esos momentos en que nos daban unas monedas de más de vueltoo se olvidaban de cobrarnos algunas cosas, y en lo que hicimos en esos brevessegundos que tenemos en el cerebro y el corazón para hacer lo correcto.Bastaría salir a la calle y preguntar a los peatones como nosotros qué haría él, oella, en los casos que recogimos en las noticias, porque “yo…”LA HONESTIDADCon toda seguridad, una de las cualidades que más buscamos y exigimos de laspersonas es la honestidad. Este valor es indispensable para que las relacioneshumanas se desenvuelvan en un ambiente de confianza y armonía, pues garantizarespaldo, seguridad y credibilidad en las personas.No debemos olvidar que, los valores deben primero vivirse personalmente, antesde exigir que los demás cumplan con nuestras expectativas.Recordemos que el valor de la honestidad:Es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y la conducta que seobserva hacia el prójimo, que junto a la justicia, exige en dar a cada quién lo que lees debido.La persona que es honesta puede reconocerse por:- Ser siempre sincero, en su comportamiento, palabras y afectos.
  12. 12. - Cumplir con sus compromisos y obligaciones al pie de la letra, sin trampas,engaños o retrasos voluntarios.- Evitar la murmuración y la crítica que afectan negativamente a las personalidadde los demás.- Guardar discreción y seriedad ante las confidencias personales y secretosprofesionales.- Tener especial cuidado en el manejo de los bienes económicos y materiales.Parte importante de nuestro esfuerzo personal para mejorar este valor, esreflexionar en nuestra actitud habitual hacia la honestidad:- ¿Aprovecho el tiempo trabajando con intensidad? y profesionalmente evitoaparentar ocupación para no recibir llamadas de atención?- ¿Cumplo con la promesa de no revelar confidencias recibidas, sean personales oprofesionales?- ¿Evito aprovecharme de la ignorancia, el descuido, las debilidades o el excesode confianza de los demás?- ¿Devuelvo con oportunidad y en buen estado, todo lo que he recibido enpréstamo?- ¿Reparo el daño causado a los bienes ajenos por mi descuido o pereza?- ¿Rechazo toda murmuración o comentarios que afecten a la reputación de losdemás?- ¿Procuro hablar siempre bien de las personas?- ¿Es mi comportamiento igual con todas las personas y en todo lugar?Para vivir con más cuidado y esmero el valor de la honestidad, es de gran utilidadponer en práctica las siguientes acciones:- Debes ser fiel a tus promesas y compromisos por pequeños que puedan parecer.- Lleva con claridad el manejo que haces del dinero, sin buscar quedarte con unaparte alterando las cuentas, inventando gastos o argumentando extravíos.
  13. 13. - Si adquieres una deuda págala con oportunidad. No te escondas ni te molestespor el cobro, pues en justicia debes cumplir con ese compromiso.- Aléjate de la pereza y cumple con tus deberes, así no tendrás necesidad de darpretextos o mentir para encubrir tu falta de responsabilidad.- Habla siempre con la verdad. No inventes ni exageres cosas sobre tu persona osobre los demás. Lo mismo ocurre ante los problemas, situaciones laborales o de la vida cotidiana.- No reveles aspectos negativos de la personalidad de los demás, aunque no tehayan pedido guardar el secreto, pues podrías caer en la murmuración, calumnia o difamación.- Acepta serenamente los errores y fallas que has cometido, así como susconsecuencias; rectifica, y si es necesario, pide disculpas.- Evita criticar negativamente las normas que existen en tu trabajo, la escuela ocualquier lugar, con personas ajenas y con poco conocimiento de las circunstancias. Dirígete al encargado, directivo o autoridad correspondiente.- No tomes ni utilices los bienes ajenos sin la aprobación del legítimo propietario,aunque exista mucha
  14. 14. confianza.- Utiliza con propiedad los instrumentos de trabajo que están bajo turesponsabilidad.- Demuestra respeto y fidelidad a tu cónyuge, evitando cualquier forma decoquetería o excesiva confianza con personas del sexo opuesto. El engaño también es incorrecto en el noviazgo.La persona honesta, por sí misma, es garantía de fidelidad, discreción, trabajoprofesional y seguridad en el uso y manejo de los bienes materiales.Por el comportamiento serio, correcto, justo, desinteresado y con espíritu deservicio que adquirimos mediante la honestidad, esta se convierte en uno de losvalores más importantes para el perfeccionamiento de nuestra personalidad.Cuando un ser humano es honesto se comporta de manera transparente con sussemejantes, es decir no oculta nada, y esto le da tranquilidad.Quien es honesto no toma nada ajeno, ni espiritual ni material: es una personahonrada.Cuando se está entre personas honestas cualquier proyecto humano se puederealizar, y la confianza colectiva se transforma en una fuerza de gran valor.Ser honesto exige coraje para decir siempre la verdad, y obrar en forma recta yclara.«PARA SER HONESTOS»a.- Conozcámonos a nosotros mismos.b.- Expresemos sin temor alguno lo que sentimos ó pensamos.c.- No perdamos nunca de vista la verdad.d.- Cumplamos nuestras promesas.
  15. 15. e.- Luchemos por lo que queremos jugando limpio.«LA DESHONESTIDAD»Cuando alguien miente, roba, engaña ó hace trampa, su espíritu entra en conflicto,la paz interior desaparece y esto es algo que los demás perciben porque no esfácil de ocultar.Las personas deshonestas se pueden reconocer fácilmente porque engañan a losotros para conseguir de manera abusiva un beneficio.Es muy probable que alguien logre engañar la primera vez, pero al ser descubiertoserá evitado por sus semejantes ó tratado con precaución y desconfianza.«OBSTÁCULOS PARA LA HONESTIDAD»a.- La impunidad que demuestra que se pueden violar las leyes y traicionar loscompromisos sin que ocurra nada.b.- El éxito de los "vivos" y los mentirosos, que hacen parecer ingenuas a laspersonas honradas y responsables, pues trabajan más y consiguen menos queaquellas que viven de la trampa.c.- La falta de estímulos y reconocimientos a quienes cumplen con su deber ydefienden sus principios y convicciones a pesar de las dificultades que esto lespueda acarrear.¿Qué es un principio?En sentido ético o moral llamamos principio a aquel juicio práctico que derivainmediatamente de la aceptación de un valor. Del valor más básico (el valor detoda vida humana, de todo ser humano, es decir, su dignidad humana), se derivael principio primero y fundamental en el que se basan todos los demás: la actitudde respeto que merece por el mero hecho de pertenecer a la especie humana, esdecir, por su dignidad humana.Vamos a examinar a continuación este valor fundamental (la dignidad humana), elprincipio ético primordial que de él deriva (el respeto a todo ser humano), yalgunos otros principios básicos.
  16. 16. La dignidad humana, un valor fundamentalEn la filosofía moderna y en la ética actual se propaga una subjetivización de losvalores y del bien.Desde David Hume, existe una corriente de pensamiento que se expresa en laidea de que no es posible derivar ningún tipo de deber a partir del ser de las cosas.El paso siguiente nos lleva a concluir que por valores entendemos nuestrasimpresiones, reacciones y juicios, con lo cual convertimos el deber en un fruto denuestra voluntad o de nuestras decisiones.En el positivismo jurídico tipo Kelsen el derecho es el resultado de la voluntad delas autoridades del estado, que son las que determinan aquello que es legalmentecorrecto - y legítimo - y lo que no lo es.En ética, el positivismo y el empirismo afirman que bueno y malo son decisionesmeramente irracionales o puro objeto de impresiones o reacciones, o sea, delcampo emocional. Tanto en el positivismo como en el empirismo existe aún, esverdad, la idea de valores, pero sólo como una idea subjetiva o como objeto deconsenso. El acuerdo por ejemplo de un grupo o de un pueblo crea los valores.En realidad esto conduce a un relativismo total. Así por ejemplo, el grupo podríaacordar que los judíos no son seres humanos o que no poseen dignidad, y que portanto se los puede asesinar sin miedo a castigo alguno. Para esta teoría no existeningún fundamento que se base en la naturaleza de las cosas y cualquier punto devista puede además variar de una a otra época. No existe ninguna barrera segurade valores frente a la arbitrariedad del estado y el ejercicio de la violencia.Sin embargo, el propio conocimiento y la apertura natural a los demás nos permitereconocer en ellos y en nosotros el poder de la inteligencia y la grandeza de lalibertad. Con su inteligencia, el hombre es capaz de trascenderse y de trascenderel mundo en que vive y del que forma parte, es capaz de contemplarse a sí mismoy de contemplar el mundo como objetos. Por otro lado, el corazón humano poseedeseos insaciables de amor y de felicidad que le llevan a volcarse - con mayor omenor acierto- en personas y empresas. Todo ello es algo innato que forma partede su mismo ser y siempre le acompaña, aunque a veces se halle escondido por laenfermedad o la inconsciencia.En resumen: ala vez que forma parte del mundo, el hombre lo trasciende ymuestra una singular capacidad - por su inteligencia y por su libertad - dedominarlo. Y se siente impulsado a la acción con esta finalidad. Podemos aceptarpor tanto que el valor del ser humano es de un orden superior con respecto al delos demás seres del cosmos. Y a ese valor lo denominamos "dignidad humana".
  17. 17. La dignidad propia del hombre es un valor singular que fácilmente puedereconocerse. Lo podemos descubrir en nosotros o podemos verlo en los demás.Pero ni podemos otorgarlo ni está en nuestra mano retirarselo a alguien. Es algoque nos viene dado. Es anterior a nuestra voluntad y reclama de nosotros unaactitud proporcionada, adecuada: reconocerlo y aceptarlo como un valor supremo(actitud de respeto) o bien ignorarlo o rechazarlo.Este valor singular que es la dignidad humana se nos presenta como una llamadaal respeto incondicionado y absoluto. Un respeto que, como se ha dicho, debeextenderse a todos los que lo poseen: a todos los seres humanos. Por eso mismo,aún en el caso de que toda la sociedad decidiera por consenso dejar de respetar ladignidad humana, ésta seguiría siendo una realidad presente en cada ciudadano.Aún cuando algunos fueran relegados a un trato indigno, perseguidos, encerradosen campos de concentración o eliminados, este desprecio no cambiaria en nadasu valor inconmensurable en tanto que seres humanos.Por su misma naturaleza, por la misma fuerza de pertenecer a la especie humana,por su particular potencial genético - que la enfermedad sólo es capaz de esconderpero que resurgirá de nuevo si el individuo recibe la terapéutica oportuna -, todoser humano es en sí mismo digno y merecedor de respeto. Principios derivados de la dignidad humanaLa primera actitud que sugiere la consideración de la dignidad de todo ser humanoes la de respeto y rechazo de toda manipulación: frente a él no podemoscomportarnos como nos conducimos ante un un objeto, como si se tratara de una"cosa", como un medio para lograr nuestros fines personales.Principio de Respeto«En toda acción e intención, en todo fin y en todo medio, trata siempre a cada uno - a ti mismo y a losdemás- con el respeto que le corresponde por su dignidad y valor como persona»Todo ser humano tiene dignidad y valor inherentes, solo por su condición básicade ser humano. El valor de los seres humanos difiere del que poseen los objetosque usamos. Las cosas tienen un valor de intercambio. Son reemplazables. Losseres humanos, en cambio, tienen valor ilimitado puesto que, como sujetosdotados de identidad y capaces de elegir, son únicos e irreemplazables.El respeto al que se refiere este principio no es la misma cosa que se significacuando uno dice “Ciertamente yo respeto a esta persona”, o “Tienes que hacertemerecedor de mi respeto”. Estas son formas especiales de respeto, similares a la
  18. 18. admiración. El principio de respeto supone un respeto general que se debe a todaslas personas.Dado que los seres humanos son libres, en el sentido de que son capaces deefectuar elecciones, deben ser tratados como fines, y no únicamente como merosmedios. En otras palabras: los hombre no deben ser utilizados y tratados comoobjetos. Las cosas pueden manipularse y usarse, pero la capacidad de elegirpropia de un ser humano debe ser respetada.Un criterio fácil que puede usarse para determinar si uno está tratando a alguiencon respeto consiste en considerar si la acción que va a realizar es reversible. Esdecir: ¿querrías que alguien te hiciera a ti la misma cosa que tu vas a hacer aotro? Esta es la idea fundamental contenida en la Regla de Oro: «trata a los otrostal como querrías que ellos te trataran a ti». Pero no es ésta una idea exclusiva delos cristianos. Más de un siglo antes del nacimiento de Cristo, un pagano pidió alRabí Hillel que explicara la ley de Moisés entera mientras se sostenía sobre unsolo pié. Hillel resumió todo el cuerpo de la ley judía levantando un pié y diciendo:«No hagas a los demás lo que odiarías que ellos hicieran contigo».Otros principiosEl respeto es un concepto rico en contenido. Contiene la esencia de lo que serefiere a la vida moral. Sin embargo, la idea es tan amplia que en ocasiones esdifícil saber cómo puede aplicarse a un caso particular. Por eso, resulta de ayudaderivar del principio de respeto otros principios menos básicos.Vale la pena hacer notar que, en ética aplicada, cuanto más concreto es el caso,más puntos muestra en los que puede originarse controversia. En esta área, lamayor dificultad reside en aplicar un principio abstracto a las particularidades de uncaso dado. En consecuencia, convendrá disponer de formulaciones másespecíficas del principio general de respeto. Entre estos principios están los de nomalevolencia y de benevolencia, y el principio de doble efecto.
  19. 19. Principios de No-malevolencia y de Benevolencia«En todas y en cada una de tus acciones, evita dañar a los otros y procura siempre el bienestar de losdemás».Principio de doble efecto«Busca primero el efecto beneficioso. Dando por supuesto que tanto en tu actuación como en tuintención tratas a la gente con respeto, asegúrate de que no son previsibles efectos secundariosmalos desproporcionados respecto al bien que se sigue del efecto principal»El principio de respeto no se aplica sólo a los otros, sino también a uno mismo.Así, para un profesional, por ejemplo, respetarse a uno mismo significa obrar conintegridad.Principio de Integridad«Compórtate en todo momento con la honestidad de un auténtico profesional, tomando todas tusdecisiones con el respeto que te debes a ti mismo, de tal modo que te hagas así merecedor de vivircon plenitud tu profesión».Ser profesional no es únicamente ejercer una profesión sino que implica realizarlocon profesionalidad, es decir: con conocimiento profundo del arte, con absolutalealtad a las normas deontológicas y buscando el servicio a las personas y a lasociedad por encima de los intereses egoístas.Otros principios básicos a tener presentes son los de justicia y utilidad.Principio de Justicia«Trata a los otros tal como les corresponde como seres humanos; sé justo, tratando a la gente deforma igual. Es decir: tratando a cada uno de forma similar en circunstancias similares».La idea principal del principio de justicia es la de tratar a la gente de formaapropiada. Esto puede expresarse de diversas maneras ya que la justicia tienediversos aspectos. Estos aspectos incluyen la justicia substantiva, distributiva,conmutativa, procesal y retributiva.Principio de Utilidad«Dando por supuesto que tanto en tu actuación como en tu intención tratas a la gente con respeto,elige siempre aquella actuación que produzca el mayor beneficio para el mayor número de personas».El principio de utilidad pone énfasis en las consecuencias de la acción. Sinembargo, supone que has actuado con respeto a las personas. Si tienes que elegirentre dos acciones moralmente permisibles, elige aquella que tiene mejorresultado para más gente.
  20. 20. IntroducciónLa palabra "ética" significa algo muy parecido a "moral". Sin embargo, podemosseñalar la siguiente diferencia: "moral" se refiere al conjunto de los principios deconducta que hemos adquirido por asimilación de las costumbres y valores denuestro ambiente; es decir, la familia, la escuela, la iglesia, el vecindario en que sedesarrolla nuestra infancia. También se refiere a las normas que se nos imponenen esos ambientes, con base en la autoridad; no desde luego la autoridad legal,sino precisamente moral: los imperativos de nuestros padres, sacerdotes omaestros, que recibimos pasivamente y sin cuestionamiento antes de adquirir el"uso de razón". "Ética" se refiere a algo diferente: el intento de llevar esas normasde conducta y esos principios de comportamiento a una aceptación consciente,basada en el ejercicio de nuestra razón.En ese sentido, la ética es la mayoría de edad de la moral. No la excluye ni se leopone; simplemente cambia su naturaleza, haciéndola pasar de lo recibido enforma pasiva o inconsciente, a lo asumido de manera activa con plenodiscernimiento. La moral se basa sobre todo en el sentimiento, en el amor y temorque sentimos por nuestros padres y otras personas que contribuyen a nuestrodesarrollo físico y espiritual. La ética, por su parte, descansa en el libre ejercicio dela crítica racional sobre los valores recibidos, que los convierte en algo que unopuede justificar ante sí mismo y ante los otros.En el uso corriente del lenguaje, "moral" se asocia con un fundamento religioso, entanto que la ética se asocia con una reflexión intelectual. En nuestra sociedadpluralista, coexisten varias religiones, el agnosticismo religioso y el humanismo noteísta. El carácter de la moral asociada con las creencias religiosas, basada enargumentos de autoridad y en revelaciones particulares, hace difícil discutir el temade los valores entre personas de distintas confesiones. La ética, en cambio, porfundarse en la razón –común a todos los hombres–, ofrece un terreno neutraldonde todos nos sentimos capaces de ofrecer y rebatir argumentos.Todas las confesiones religiosas afirman, hasta donde yo sé, que no haycontradicción entre ellas y una ética basada en la razón. En otras palabras, laspersonas religiosas mismas consideran que su doctrina moral es compatible con larazón y se sienten capaces de ofrecer argumentos racionales para defenderla. Enmi práctica personal como creyente encontré que esta compatibilidad entre lamoral religiosa, basada en una autoridad revelada, y los dictados de la razón, nosiempre se da –por ejemplo, en la espinosa cuestión del control de losnacimientos–. Pero en todo caso, esto es un asunto que cada creyente debeevaluar de acuerdo con su conciencia.Como resultado de este análisis, podemos afirmar que la diferencia entre "moral" y"ética" se refiere a la forma en que nuestras convicciones están enraizadas en
  21. 21. nosotros; no afecta necesariamente el contenido de esas convicciones. En relaciónal contenido, ética y moral son más bien coincidentes: ambas se refieren acuestiones de valor, es decir, a lo que consideramos bueno y lo que consideramosmalo, lo que debemos aprobar, alabar o estimular, y lo que debemos más bienreprobar, condenar o tratar de evitar. La ética y la moral se refieren a lo que debeser, discriminan entre acciones aceptables e inaceptables. En esto se diferenciande los credos religiosos, de las ciencias, de las opiniones o de las noticias de losperiódicos, todo lo cual se refiere más bien a lo que simplemente es (o uno creeque es). Esta distinción entre "deber ser" y "ser" se revela como más honda eimportante que la diferencia entre moral y ética. Examinémosla con más cuidado. Ser y deber serTomemos como ejemplo una descripción detallada y correcta de un crimenabominable del que uno pueda haber sido testigo. Esa descripción se refiere aalgo que es. Pero al mismo tiempo nos produce una fuerte inclinación a condenarel hecho, gracias a nuestras convicciones morales, como algo que no debe ser.Los relatos de lo que uno ha vivido, los testimonios judiciales, las enseñanzas dela ciencia, las noticias de los periódicos, describen lo que es; podemos decir deellos que son verdaderos o que son falsos. Los relatos de una novelacorresponden también a lo que es, aunque el ser aquí sea solamente literario; porejemplo, es verdad que don Quijote arremetió contra molinos de viento creyendoque eran gigantes, dentro del mundo ficticio de la novela de Cervantes.Pero por otra parte, yo puedo tomar posición con respecto a los hechos –reales oimaginados–, y decir que tienen un valor moral positivo, negativo o neutro; puedopronunciarme en favor o en contra de ellos, y esto incluso con independencia deque los hechos sean verdaderos o falsos. Podemos, por ejemplo, decirle a alguien:"No sé si don Quijote alguna vez estafó a Sancho, pero si lo hubiera hecho, habríasido un acto abominable, dada la fidelidad del famoso escudero". Es decir,podemos pronunciarnos sobre el deber ser sin pronunciarnos sobre el ser, ya quese trata de dos cosas separadas y distintas. También podemos hacer lo contrario,a saber, pronunciarnos sobre el "ser" sin tomar posición sobre el "deber ser", comoen el caso de una comisión investigadora que solo busque establecer los hechos,no juzgarlos.Tomemos otra ilustración de la diferencia entre "ser" y "deber ser". Un célebrefilósofo escribió lo siguiente: El hombre nació libre, pero en todas partes lo veo encadenado.Esto, que se expresa como una comprobación de lo que "es", puede como tal sercalificado de verdadero o falso. Pero no tiene directamente un contenido moral; a
  22. 22. menos que se interprete como una manera poética de abogar por el respeto a lalibertad humana.El filósofo inglés Karl Popper se ha referido a esa cita como una manera de ilustraruna verdad filosófica importante, a saber, que del "ser" no se puede pasar al"deber ser", que el orden de los valores es independiente –tiene un origen y unajustificación diferentes– del orden de la realidad. Del hecho de que el hombre hayanacido libre y en todas partes lo veamos encadenado no se sigue que debamostratar de romper esas cadenas. Un visitante extraterrestre podría tal vez considerarmoralmente obligatorio ponerle cadenas a todo ser humano que no las tuviera,para evitar que continuáramos dañando la ecología del planeta.El deber ser de la libertad tiene que basarse en algo distinto, no en un hecho comolos detalles del nacimiento del hombre. Tiene que tener un origen y unajustificación independiente del ser. No puede desprenderse lógicamente en formadirecta de cómo sean las cosas. Ese origen y esa justificación debemos buscarlosen otra parte; por ejemplo, en la fuerte inclinación a respetar a las otras personasque los seres humanos llevamos inscrita en lo más hondo de nuestra constituciónbiológica. Cómo y por qué tenemos ese respeto grabado en el fondo de nuestraconciencia, pueda que sea el problema filosófico más importante relacionado conla ética. La teoría de los valores absolutosAlgunos filósofos se han inclinado, como manera de resolver este problema, asuponer un mundo inmaterial, completamente distinto del mundo en que vivimos,donde subsistirían los valores y las ideas en una forma purísima y con un carácterabsoluto. En ese lugar excelso, las ideas serían claras y distintas –no podríanconfundirse ni equivocarse– y los valores serían tan macizos y evidentes que nopodrían desobedecerse.Por supuesto, nadie ha experimentado nunca ese mundo, pues por hipótesisestaría totalmente fuera del mundo en que vivimos. Para los filósofos que creyeroneso, como el francés Descartes o el griego Platón, solo es posible percibir unaimagen lejana de las ideas y valores perfectos, en el tanto en que interpretemoslas cosas del mundo real como sombras o huellas de ese mundo absoluto o ideal.El problema con esta posición es que no tenemos ningún medio independiente decomprobar la existencia de ese mundo ideal o perfecto. De ahí se sigue que todaafirmación sobre su realidad o sobre su parecido o diferencia con el mundo queexperimentamos es totalmente gratuita y queda suspendida en el firmamento porfalta de razón suficiente.
  23. 23. La explicación naturalistaOtros filósofos consideramos que esta manera de fundamentar la ética mediante laintroducción de absolutos es innecesaria y además perjudicial. Comenzando por loúltimo –que es perjudicial–, innumerables ejemplos de la historia muestran que lacreencia en ideas o valores absolutos ha conducido al exterminio de gruposhumanos enteros que tenía dificultad de aceptar lo que sus verdugos considerabancomo evidente. Podríamos citar, entre muchos otros, el exterminio de los cátaros ode los hugonotes en Francia, hace varios siglos; el de seis millones de judíos porlos nazis hace apenas unos decenios; y todas las persecuciones ideológicascontemporáneas de que están llenos los periódicos, en que un grupo socialconvencido de sus ideas y valores absolutos no encuentra otra manera paraasegurar su aceptación universal que el exterminio físico de los disidentes.Pero además de perjudicial, la creencia en valores absolutos es innecesaria parala ética. Los pensadores han argumentado en su favor lo han hecho porquedesconfían de la ética racional y pluralista, elaborada a partir de la tradición decada comunidad. Han pensado que puede conducirnos a un relativismo destructivoque impida elevarnos más allá de los caprichos individuales. Pero nada se opone aque distintas "morales", surgidas de distintas tradiciones, puedan conversarproductivamente entre sí –depurando de paso sus respectivos valores– sin usarcomo referencia una lista de axiomas escrita en el firmamento. De hecho podemosmostrar que nunca nos vemos en necesidad de mirar al firmamento para saber sialgo es moral o inmoral. Desde nuestra más tierna infancia actuamos dentro de unmundo de "deber ser", de valores, en el que aprendemos a desenvolvernos con lamisma soltura con que aprendemos a movernos en el mundo del "ser", de lascosas. Esa moralidad original está basada en lo que podemos considerar como lanaturaleza humana, es parte de nuestra historia natural, la hemos heredado denuestro linaje evolutivo.Los investigadores en las ciencias del cerebro encuentran grandes parecidos entrela propensión para la moral y la propensión para el habla en el ser humano. Enambos casos se trata de cosas que solo desarrollamos en contacto con los otrosmiembros de nuestra familia y de nuestra comunidad, pero para cuyo fácilaprendizaje tenemos facilidades extraordinarias durante un período determinadode nuestra infancia. De ahí que un biólogo amigo mío a quien le conté que estabapreparando un curso de ética para políticos me comentara: "–Te cogió muy tarde;debiste haber empezado cuando tenían seis años–". ¡La peor diligencia es la queno se hace!No es difícil ver que en la evolución de nuestra especie a partir de especies que notenían ni la capacidad de hablar ni la de respetar conscientemente a sussemejantes, el desarrollo de estas dos capacidades representó una inmensaventaja en la lucha por la supervivencia. Posibilidad de comunicar por símbolos y
  24. 24. posibilidad de respetar los contratos o la fidelidad rendida a un jefe: he aquí losdos fabulosos pilares de la cultura que nos ha convertido en señores del planeta.Pese a inmensas transgresiones contra la libre comunicación y la solidaridad entrelos hombres, es evidente que en nuestra historia natural de largo plazo losadelantos culturales de todo tipo han ido aparejados, mal que bien, de unapurificación y una generalización crecientes de los valores morales. Esosadelantos no podrían haberse dado sin la colección de actitudes éticas –la llamada"vida civilizada"– que los acompañan. El problema del desarrollo cognoscitivo y moralNo hay vuelta de hoja: nuestra especie es fundamentalmente una especieparlanchina y moralizadora. El problema, entonces, no es cómo hacer para que losseres humanos hablen o se hagan morales: el habla y la moral los acompañandesde el comienzo. El problema es construir sobre estos cimientos originales unedificio cada vez más firme, más elaborado, más eficaz y de mejores rendimientospara la persona y la sociedad. En una palabra, cómo hacer para que nuestrosbalbuceos originales se transformen en mente educada y que nuestros prejuiciosoriginales (las convicciones heredadas de la familia y el medio) se transformen enconvicciones racionales NOTA 1.¿Cómo lograr esto? Por supuesto que no lo lograremos con cursos de unos días,antes o después de unas elecciones. La edificación moral del hombre, como suedificación cultural, es obra de tiempo completo durante toda la vida humana. Peroen ocasiones especiales, como esta que hoy vivimos en que ustedes van asometer sus nombres a los compatriotas, es justo y necesario que nos reunamos areflexionar sobre la naturaleza y contenido de los principios éticos que nos hacenseres humanos dignos de ese nombre. El método de la concertaciónUno de los mejores medios para desarrollar y purificar nuestra ética esprecisamente exponerla a la interacción con otros sistemas morales. No debemostemer la conversación moral con personas que piensan distinto de nosotros,considerarla como un riesgo para nuestras convicciones; antes bien, debemosdeclararla bienvenida como al crisol que las convertirá en oro. El método pararealizar esa conversación es de gran simplicidad y lo practican desde siempremuchas personas sabias que no han seguido estudios formales de ética ni delógica. Consiste en el viejo método recomendado por nuestras abuelas pararesolver querellas infantiles: ponerse en el lugar del otro.Con buena voluntad y un poco de paciencia, de la aplicación de este métodopueden muy bien surgir normas morales reconocidas como obligatorias por todaslas partes. Lo primero que debemos hacer es tener la mente abierta y tratar de
  25. 25. conocer en detalle la posición de las otras personas. Descubriremos muy prontoque normas que al principio parecían extrañas cobran todo su sentido alconsiderarlas a la luz del sistema global de creencias de quienes las sustentan.Una vez obtenido suficiente conocimiento del sistema moral ajeno, y poniéndonos"en su lugar", debemos examinar si las normas son realizables de manerasatisfactoria en un conglomerado social que quisiera vivir conforme a ellas. Paraesto debemos en algún sentido "simular" la vida dentro del sistema en situacionesconcretas, reales o imaginadas. Si el sistema de creencias y normas morales, noes viable, más tarde o más temprano "la jarana saldrá a la cara" en la forma deincongruencias, anomalías o contradicciones que pidan a gritos que el sistema seacorregido, si es corregible, o abandonado, si no lo es.Puede muy bien suceder que este análisis mutuo de las distintas posiciones lleguea iluminar coincidencias de fondo, ocultas solamente por el ropaje del lenguaje.Aunque no llegaren a ponerse de acuerdo, un ejercicio de este tipo solo puederesultar en un enriquecimiento y profundización del pensamiento ético de laspartes, con indudables beneficios para su calidad humana. Supone, desde luego,que tengan éxito en superar las resistencias de orden afectivo que nuestroorganismo suele oponer a la ecuanimidad y al razonamiento. Ello solo puedeconseguirse con mucha voluntad, pero sobre todo con una clara visión de losbeneficios comunes que la superación del antagonismo puede reportar a todos losafectados

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