Tema 8. LA SEGUNDA REPÚBLICA
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Tema 8. LA SEGUNDA REPÚBLICA Tema 8. LA SEGUNDA REPÚBLICA Document Transcript

  • TEMA 8. LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA (1931-1936). 8.1. El Gobierno provisional y la Constitución de 1931. 8.2. El bienio de gobiernos de Azaña. 8.3. El bienio radical-cedista y el triunfo del Frente Popular. Las elecciones municipales de 12 de abril de 1931 dieron el triunfo en las grandes ciudades a la coalición de republicanos y socialistas. Alfonso XIII abdicó y se proclamó la república. El nuevo régimen llegó en un ambiente festivo. Para muchos la república era el símbolo de las reformas políticas y sociales que necesitaba el país. Pero muy pronto la república se enfrentó a graves dificultades. La Iglesia, parte de las clases medias católicas, terratenientes, industriales, así como las nuevas fuerzas de la derecha conservadora, reaccionaron con hostilidad frente a las primeras reformas. Las organizaciones obreras de izquierda rechazaron en diversos momentos la vía parlamentaria y optaron por la revolución, lo que dio lugar a graves alteraciones del orden público. De esta forma, las reformas y los conflictos sociales dividieron profundamente a la sociedad española de esos años. Pero ninguno de estos problemas implicaba necesariamente una violenta guerra civil. 8.1. El gobierno provisional y la Constitución de 1931. La proclamación de la república y las primeras reformas. En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, los monárquicos obtuvieron mayoría de concejales por el control que los caciques ejercían en las zonas rurales. Sin embargo, el triunfo en las grandes ciudades de la coalición republicano-socialista mostró la falta de apoyo a la monarquía. Alfonso XIII marchó al exilio y el 14 de abril de 1931, Alcalá Zamora proclamó en Madrid la II República y el Comité Revolucionario, creado por el Pacto de San Sebastián se convirtió en el gobierno provisional. En el gobierno estaban representados antiguos monárquicos de derecha (Alcalá Zamora y Miguel Maura de la Derecha Liberal Republicana); los republicanos moderados (Lerroux y Martínez Barrios del Partido Radical); los republicanos de izquierda (Azaña de Acción Republicana); los nacionalistas; y los socialistas (divididos entre moderados como Prieto y de los Ríos y obreristas como Largo Caballero). La república llegó de forma pacífica y en un ambiente festivo. Para amplios sectores de la población era el símbolo de las aspiraciones a profundas reformas políticas y sociales que resolviesen los graves problemas pendientes del país, (democracia, el problema de la tierra, la cuestión religiosa, la reforma educativa y las aspiraciones a la autonomía, sobre todo de los nacionalismos catalán y vasco). El objetivo principal del gobierno provisional era la convocatoria de unas Cortes Constituyentes. Pero su actuación política, en los primeros meses, estuvo dirigida también a abordar una serie de reformas inmediatas: - El debate territorial. El mismo 14 de abril Francesc Macià (de Esquerra Republicana) proclama la república catalana como Estado independiente que se integraría en una “federación de pueblos ibéricos”. Varios ministros alcanzaron un compromiso por el que se
  • restauraba la Generalitat, como gobierno autónomo de Cataluña hasta la aprobación por las Cortes del estatuto de autonomía. - La miseria agraria. Largo Caballero intentó paliar la precaria situación de los campesinos con diversas leyes como el decreto de laboreo forzoso y el decreto de términos municipales. Además se aprobaron el seguro de accidentes de trabajo y la jornada de ocho horas, y se prohibió expulsar de sus tierras a los pequeños arrendatarios. - La reforma educativa. Los objetivos prioritarios fueron erradicar el analfabetismo y promover una enseñanza laica (se estableció la no obligatoriedad de la enseñanza de la religión en las escuelas). La Iglesia y diversos sectores católicos lo interpretaron como un atentado contra la religión. - La reforma del ejército (Azaña). Era uno de los asuntos más espinosos. Sus objetivos eran conseguir un ejército moderno y eficaz, reducir el excesivo número de oficiales, y establecer la primacía de poder civil. Se obligaba a los militares a jurar fidelidad a la república y se cerró la Academia General Militar de Zaragoza, dirigida por Franco. Ante la implantación de la república, los terratenientes, industriales y financieros, reaccionaron con temor. La Bolsa se desplomó, se redujeron los préstamos y casi mil millones de pesetas fueron retirados de los bancos. Pero el primer conflicto serio al que tuvo que enfrentarse la república fue con la Iglesia católica. La publicación de una pastoral del cardenal Segura el 1 de mayo, en la que elogiaba a Alfonso XIII, acabó con la expulsión de Segura. En este contexto, en mayo, una serie de incidentes desembocaron en el incendio por parte de grupos de extrema izquierda de iglesias y conventos en Madrid, que se extendieron a otras ciudades (Málaga, Sevilla, Cádiz y Alicante). Las consecuencias fueron desastrosas para la república al provocar el deterioro irreversible de las relaciones con la Iglesia y, sobre todo, por el descrédito del gobierno ante la opinión católica del país. La constitución de 1931. El gobierno provisional convocó elecciones a Cortes Constituyentes (28 de junio). Poco antes publicó una nueva la ley electoral que favorecía a los grandes partidos y coaliciones, pero también posibilitaba a las minorías obtener una mayor representación. Fueron las primeras elecciones auténticamente libres y limpias en España. La coalición de republicanos y socialistas obtuvo una aplastante mayoría. Destacaron dos grandes partidos: el Partido Socialista (116 diputados) y el Partido Radical de Lerroux (90). Por primera vez en la historia hubo tres mujeres diputadas: las republicanas Clara Campoamor y Vitoria Kent y la socialista Margarita Nelken. Los partidos de la derecha conservadora y antirrepublicana habían afrontado las elecciones desorganizados y desorientados, y quedaron reducidos a pequeñas minorías. Las Cortes Constituyentes elaboraron y aprobaron la primera constitución republicana de la historia de España. Esta fue el resultado de un compromiso entre los socialistas y los republicanos de izquierdas para establecer un republica democrática y laica. La constitución definía a España como “una República democrática de trabajadores de toda clase”. Contenía una amplia declaración de derechos y libertades (el derecho de voto de las mujeres, el matrimonio civil, el divorcio y el derecho a una educación primaria obligatoria y gratuita). Se reconoció el derecho a la propiedad privada, pero la riqueza del país quedaba subordinada a
  • los intereses de la economía nacional. La propiedad privada podría ser objeto de expropiación forzosa, por utilidad social. Estableció una radical división de los poderes. Las Cortes o Congreso de los Diputados, de una única cámara, tenían una amplia capacidad legislativa. La jefatura del Estado se atribuyó al presidente, entre cuyas funciones destacaron la de nombrar y destituir al presidente del gobierno. La justicia se basaba en la autonomía y la independencia de los jueces y tribunales. Se introdujo la institución del jurado. Asimismo se creó un Tribunal de Garantías Constitucionales para garantizar la constitucionalidad de las leyes. El debate sobre la organización territorial del Estado se abrió ya desde el momento en que la Generalitat de Cataluña tomó la iniciativa de redactar y aprobar en agosto de 1931, en referéndum, el Estatuto de Nuria, que entraba en colisión con el proyecto constitucional. Según el texto constitucional, varias provincias podrían organizarse en región autónoma, pero se prohibía expresamente la federación de dos o más regiones. La distribución de competencias entre el Estado y las regiones autónomas se hizo con criterios favorables a la supremacía del Estado. Los estatutos de autonomía debían ser aprobados por las Cortes. El debate más enconado y de más graves consecuencias políticas se produjo en torno a los artículos en los que se contemplaba la separación del Estado-Iglesia. Originó la dimisión de Alcalá Zamora y de Maura y constituyó una de las piezas esenciales del enfrentamiento en el curso de la república. La constitución declaró la libertad de cultos y eliminó la financiación estatal de la Iglesia. Se prohibió a las congregaciones religiosas ejercer la enseñanza. Y se disolvió la Compañía de Jesús, cuyos bienes fueron nacionalizados. El problema fue que la constitución aprobada el 9 de diciembre de 1931 nació sin el aconsejable consenso de todas las fuerzas políticas.
  • 8.2. El bienio de gobiernos de Azaña. Una vez aprobada la constitución, Alcalá Zamora fue elegido presidente de la república con el apoyo de la coalición republicano-socialista. Este encargó a Azaña que formara un gobierno que incluyera a todos los sectores representados en el gobierno provisional. Pero la amplia coalición no se mantuvo. Lerroux del Partido Radical rechazó permanecer en el gobierno. Además, la instauración de la república coincidió con la crisis mundial de 1929-1933, aunque sus efectos fueron menores en España que en otros países europeos. Pero las reformas aumentaron los gastos y la evolución negativa de la economía dificultó la realización de las mismas e intensificó la conflictividad social. El primer bienio republicano se caracterizó por la puesta en marcha de diversas reformas. -La política religiosa. El gobierno estaba decidido a establecer una clara separación IglesiaEstado y a reducir la influencia de la Iglesia sobre la sociedad española. Para ello desarrolló una serie de leyes como la Ley de Divorcio y la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas, por la que el Estado dejaba de realizar aportaciones a la Iglesia y ordenaba el cierre de los centros docentes religiosos. Ésta última desencadenó una ofensiva del clero y de la prensa católica. -Las bases de la reforma educativa eran hacer de la educación gratuita y laica un derecho universal. Se construyeron unas 13.000 escuelas, aumentó mucho el número de maestros y se incrementó el presupuesto en educación. Ese fue uno de los logros más destacados de la república. La política educativa se dirigió también a la extensión de la cultura popular, destacando la creación de las Misiones Pedagógicas, destinadas a la extensión de la cultura en las áreas rurales y en las que colaboraron destacados intelectuales (Miguel Hernández). -El ministro de Trabajo, Largo Caballero, prosiguió con las reformas laborales a través de leyes como la Ley de los Contratos de Trabajo, que regulaba los convenios colectivos, o la Ley de Jurados Mixtos, que creaba estos organismos con funciones de arbitraje. Estas leyes chocaron con fuertes resistencias de las organizaciones patronales. El objetivo era mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los obreros y de los jornaleros del campo, y fortalecer a las organizaciones obreras, sobre todo a la UGT y su organización campesina, la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT). - Uno de los problemas que se arrastraba desde la Restauración era la cuestión de diseñar una organización territorial del Estado que permitiera satisfacer las aspiraciones de las regiones con sentimientos nacionalistas. Las Constitución intentó resolver este problema mediante el reconocimiento del derecho de las regiones a constituirse en régimen de autonomía. Así, Cataluña aprobó el Estatuto de Nuria. Su debate en las Cortes se alargó hasta septiembre de 1932 por la oposición que provocó el contenido federalista de la propuesta catalana. Finalmente se aprobó por la reacción de solidaridad que provocó entre los republicanos el fracaso del golpe de Estado de Sanjurjo en 1932, aunque el proyecto sufrió importantes recortes a su paso por el Congreso. En el País Vasco, el Partido Nacionalista Vasco y el tradicionalismo carlista elaboraron el estatuto de Estella. El gobierno lo rechazó por su conservadurismo. Cuando el proyecto se presentó por fin a las Cortes, en 1933, el nuevo gobierno derechista lo paralizó hasta que el triunfo de la izquierda permitió su aprobación una vez iniciada la guerra. En Galicia, las aspiraciones autonómicas cristalizaron en un Estatuto que, al presentarse en las Cortes, ya iniciada la guerra civil, no pudo ni empezar a discutirse.
  • - La reforma agraria fue, sin duda, la obra de mayor envergadura del bienio de izquierdas. El problema agrario en España mostraba una doble vertiente: gran parte de la agricultura española seguía presentando rasgos arcaicos (atraso técnico, baja productividad, sobre todo en los grandes latifundios, mano de obra abundante y barata y una inadecuada e ineficiente estructura de la propiedad); y existía una injusta distribución de la propiedad de la tierra (en el sur y en el centro-sur existían extensos latifundios de los grandes propietarios que eran absentistas con un enorme proletariado rural que estaba sumido en la miseria). La Ley de Bases de la Reforma Agraria de 1932 pretendía la modernización técnica, acabar con el latifundismo y redistribuir la propiedad mediante el asentamiento de campesinos en las tierras expropiadas. El intento golpista de 1932 aceleró la aprobación de la ley, cuya aplicación quedó en manos del Instituto de Reforma Agraria (IRA). Pero sus resultados fueron limitados. Entre las causas del fracaso cabe señalar: su complejidad técnica, el exiguo presupuesto y el escaso interés de los republicanos de izquierdas, incluido Azaña. Además, la lentitud de su aplicación, el paro y la frustración de los jornaleros del campo derivaron en insurrecciones anarquistas que desembocaron en duros y trágicos enfrentamientos con las fuerzas del orden público. Oposición y crisis de la coalición republicano-socialista. La obra del bienio reformista provocó una fuerte oposición tanto en la izquierda como en la derecha. El objetivo de la CNT y de su sector más radical, la Federación Anarquista Ibérica (FAI), era establecer el anarquismo libertario mediante la acción directa y la huelga general. Desde finales de 1931 los anarquistas protagonizaron una intensa agitación huelguística y graves alteraciones del orden público. El gobierno reaccionó con la Ley de Defensa de la República, que permitía suspender las garantías constitucionales y que fue utilizada con dureza en episodios sangrientos como los de Castillblanco. Además, las reformas de Azaña no colmaron las expectativas de obreros y jornaleros, mientras el paro aumentaba. En enero de 1933, se produjeron los sucesos de Casas Viejas, en los que las fuerzas de orden público acribillaron a tiros a ocho campesinos y fusilaron a otros doce. Este episodio minó la credibilidad del gobierno y fue, en gran medida, motivo de su caída (la opinión pública responsabilizó a Azaña de los hechos). Por su parte, los sectores de la derecha monárquica radicalmente antirrepublicana recurrieron a la conspiración. Alfonsinos y carlistas tendieron a reagruparse: los carlistas formaron Comunión Tradicionalista y los monárquicos alfonsinos y algunos fascistas fundaron Renovación Española. En agosto de 1932, el general Sanjurjo intentó un golpe de Estado, pero pronto fue abortado. Otro sector de la derecha católica hostil a la república optó por conquistar el poder electoralmente. En 1933, José María Gil Robles fundó la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), un nuevo partido político que con el apoyo de la jerarquía católica movilizó a las masas católicas del país en defensa de la religión, la familia, el orden y la propiedad. Expresó de modo ambiguo su acatamiento al sistema y no se pronunció sobre la forma de gobierno (república o monarquía). La CEDA se constituyó como un gran partido de masas (labradores católicos, pequeños propietarios pobres y grandes terratenientes, clases medias y profesionales urbanos). A mediados de 1933, el gobierno de Azaña sufrió el acoso de las organizaciones de empresarios y patronos y la CNT prosiguió sus huelgas y movilizaciones. La crisis de la coalición
  • de republicanos de izquierdas y socialistas fue consecuencia, sobre todo, de la postura de acoso y derribo del Partido Radical y de su líder Lerroux. Contribuyeron también las fisuras en la coalición y el malestar del presidente de la república, el católico Alcalá Zamora, con el gobierno de Azaña. A lo largo de 1933, en las filas socialistas se fue afianzando la postura revolucionaria de Largo Caballero de poner fin a dicha colaboración. Evolución de los partidos republicanos Fecha de creación PARTIDO REPUBLICANO CONSERVADOR (Maura) DERECHA LIBERAL REPUBLICANA PARTIDO PROGRESISTA (Alcalá Zamora) PARTIDO RADICAL (Lerroux) 1908 (Lerroux, etc.) (M. Barrio) (Gordón) PARTIDO RADICAL SOCIALISTA (Domingo, Gordón) 1929 UNIÓN REPUBLICANA (Martínez Barrio) IZQUIERDA REPUBLICANA (Domingo, ALbornoz) ACCIÓN REPUBLICANA (Azaña) 1925 (Azaña) ORGA (Casares Quiroga) 1930 UNIÓN REPUBLICANA GALLEGA PARTIDO REPUBLICANO GALLEGO 1930 1931 1932 1933 PRINCIPALES PARTIDOS POLÍTICOS DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA 8.3. El bienio radical-cedista y el triunfo del Frente Popular. 1934 1935 Derecha Centro Izquierda
  • El bienio radical-cedista. La campaña electoral de noviembre de 1933 se desarrolló en un ambiente de fuerte confrontación política y de gran despliegue de propaganda (carteles, prensa, radio). Las derechas, sobre todo la CEDA, movilizaron a sus votantes católicos en defensa del orden y la religión. El ala radical de los socialistas, representada por Largo Caballero, exhibió un discurso de ruptura de la colaboración con los republicanos “burgueses” y de llamamiento a la revolución. Los anarquistas de la CNT y de la FAI emprendieron una campaña a favor de la abstención, prometiendo la revolución si ganaba la derecha. El resultado de las elecciones significó un triunfo de la derecha (CEDA y Partido Radical) y la derrota de los republicanos de izquierda y de los socialistas. Ello fue debido a que los partidos de derecha se presentaron unidos en una coalición. Entre diciembre de 1933 y octubre de 1934, Lerroux fue jefe de gobierno, a causa de la negativa del presidente de la república Alcalá Zamora a entregar el poder a la CEDA, que no reconocía la república. Los gobiernos radicales mantuvieron una actuación moderada hasta la entrada de la CEDA en el gobierno (octubre de 1934). Este bienio radical-cedista se caracterizó por el conservadurismo político y la anulación de las reformas sociales, económicas y autonómicas del periodo anterior. Los aspectos esenciales de la actuación de los gobiernos radical-cedistas son los siguientes: amnistía para los sublevados con Sanjurjo en 1932; aprobación de un presupuesto para el clero católico y derogación de la Ley de Congregaciones; revisión de la reforma agraria; y enfrentamiento con la Generalitat de Cataluña, gobernada por Esquerra Republicana y oposición a la aprobación del estatuto vasco, a pesar de la orientación conservadora y católica del PNV. El freno de las reformas y las consecuencias de la crisis económica, favorecieron el aumento de la agitación social. La política agraria y la ofensiva de la patronal en el campo desencadenaron numerosas huelgas campesinas, convocadas por la CNT y la Federación de Trabajadores de la Tierra, próxima a la UGT, que derivaron en choques contra las fuerzas del orden. Además en Cataluña y el País Vasco, la actitud antiautonómica del gobierno provocó un aumento del clima de tensión. En este ambiente de agitación social, la entrada de la CEDA en el gobierno, en octubre de 1934, fue percibida por la izquierda como un intento de Gil Robles de destruir la república. Para evitarlo, la mayor parte de las organizaciones obreras convocaron una huelga general el día 5. Solo en Cataluña y Asturias triunfó momentáneamente la insurrección. En Cataluña, el presidente Comapnys, proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española, pero la intervención del ejército y la falta de apoyo de la CNT frustraron la sublevación. Los miembros del gobierno autonómico fueron encarcelados y el Estatuto suspendido. En Asturias la huelga se convirtió en auténtica revolución social. La Alianza Obrera, que integró a la CNT junto a diversos grupos comunistas y socialistas, tomó el poder en Oviedo y en la cuenca minera durante 15 días. Miles de obreros armados organizaron comités para dirigir la lucha y la actividad. La intervención del ejército al mando de Franco, aplastó el movimiento después de una lucha encarnizada que provocó más de mil muertos, 30 mil encarcelados, torturas, ejecuciones. El alargamiento y la contundencia de la represión por los hechos de octubre produjeron una reacción en la opinión pública favorable a la izquierda y la aproximación de
  • esta a republicanos y regionalistas. Por otra parte, durante 1935, la política del gobierno se hizo más reaccionaria: paralización de la reforma agraria, reducción del presupuesto de educación, acercamiento a la Alemania nazi, permisividad con la derecha fascista, etc. El duro enfrentamiento entre grupos de derecha y de izquierda provocó una creciente división social y política de España, influido por la situación internacional. La extrema derecha española se fortaleció y el Bloque Nacional y Falange Española se opusieron a la política de la CEDA por considerarla moderada. Como respuesta al avance del fascismo los comunistas europeos propusieron la formación de un Frente Popular para unir todas las fuerzas contra el fascismo. En este clima de tensión sociopolítica, el gobierno conservador se vio inmerso en una grave crisis. La causa fue la salida a la luz pública de varios escándalos de corrupción (Nombela y “straperlo”), que obligaron a Lerroux a dimitir y hundieron al Partido Radical, sin el cual era imposible gobernar. Ante esta situación, el presidente Alcalá Zamora nombró jefe de gobierno al centrista Portela Valladares para convocar unas nuevas elecciones. El Frente Popular. La campaña electoral de las elecciones de febrero de 1936 fue tensa y agitada. La contienda se planteó en términos de una gran polarización política en torno a dos grandes bloques: la izquierda y la derecha. Los partidos de izquierda constituyeron una gran alianza, el Frente Popular (republicanos de izquierda, los socialistas y los comunistas). La CNT, a pesar de que no firmó el pacto, recomendó a sus afiliados votar a la coalición. Por el contrario, la derecha tuvo problemas para unirse en un frente antirrevolucionario. El Frente Popular consiguió la victoria y reemprendió la tarea reformista del primer bienio. Alcalá Zamora encargó a Azaña la formación del gobierno, compuesto solo por republicanos de izquierda, que contaban con el apoyo de socialistas y comunistas. En este nuevo periodo republicano, Alcalá Zamora continuó ejerciendo como presidente hasta el mes de mayo, cuando fue destituido por las Cortes a causa de las presiones de la izquierda. Azaña fue elegido nuevo presidente de la república y Casares Quiroga fue nombrado jefe de gobierno. El nuevo gobierno concedió una amnistía general que afectó a unos 30 mil encarcelados por delitos políticos, entre ellos a Lluis Companys, y se obligó a los empresarios a readmitir a los obreros despedidos. Por un decreto se restableció la autonomía de Cataluña. Finalmente, se reanudó el proceso reformista en los ámbitos agrario, religioso, social y militar rectificado durante el bienio derechista. A pesar de los acuerdos de las izquierdas, las diferencias internas surgieron pronto, pues en la izquierda coexistían dos tendencias: los partidarios del reformismo democrático y los que se mostraban favorables a iniciar un proceso revolucionario (Largo Caballero en el PSOE y CNT). Estos planteamientos explican las actuaciones revolucionarias de un sector de la izquierda y el clima de tensión que se desató: huelgas continuadas, ocupaciones de tierras, asaltos de iglesias, conventos y periódicos, choques entre campesinos y la guardia civil, etc. Los sectores conservadores de la sociedad se alarmaron ante la política reformista que amenazaba su poder económico, y por la radicalización obrera. Así pues, apoyaron las fuerzas políticas que representaban sus intereses: el Bloque Nacional y la CEDA, y formaron un verdadero contrapoder en defensa del orden, la propiedad, la religión y la patria, mediante la insurrección contra la izquierda.
  • El gobierno fue incapaz de frenar la espiral de violencia. En la primavera de 1936 la confrontación política se intensificó en todos los ámbitos y proliferaron los enfrentamientos callejeros y los atentados tanto contra líderes de izquierda como de derechas. La violencia partía de ambos bandos. Para ello, contaron además con el apoyo de algunos militares que, desde la Unión Militar Española, preparaban una conspiración. Aunque el gobierno alejó de Madrid a los generales sospechosos (Franco a Canarias y Mola a Pamplona), la sublevación siguió organizándose. En esta atmósfera de inquietud, el asesinato del teniente de la Guardia de Asalto, José Castillo, fue vengado por un grupo de compañeros con el asesinato de Calvo Sotelo, jefe de la oposición monárquica. Este acontecimiento fue el detonante del golpe militar del 17 de julio de 1936, que, al fracasar, desembocó en la guerra civil.
  • El gobierno fue incapaz de frenar la espiral de violencia. En la primavera de 1936 la confrontación política se intensificó en todos los ámbitos y proliferaron los enfrentamientos callejeros y los atentados tanto contra líderes de izquierda como de derechas. La violencia partía de ambos bandos. Para ello, contaron además con el apoyo de algunos militares que, desde la Unión Militar Española, preparaban una conspiración. Aunque el gobierno alejó de Madrid a los generales sospechosos (Franco a Canarias y Mola a Pamplona), la sublevación siguió organizándose. En esta atmósfera de inquietud, el asesinato del teniente de la Guardia de Asalto, José Castillo, fue vengado por un grupo de compañeros con el asesinato de Calvo Sotelo, jefe de la oposición monárquica. Este acontecimiento fue el detonante del golpe militar del 17 de julio de 1936, que, al fracasar, desembocó en la guerra civil.