DISTRIBUCIÓN POBLACIÓN POR PROVINCIAS EN ESPAÑA 2012.

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DISTRIBUCIÓN POBLACIÓN POR PROVINCIAS EN ESPAÑA 2012.

  1. 1. DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA. A. ASPECTOS GENERALES. a. Identificación del tipo de fuente. b. Fenómeno geográfico que representa. c. Espacio geográfico y fecha. d. Fuente. Este gráfico de sectores representa la distribución de la población española (46, 2 millones y 92,5 habitantes por kilómetro cuadrado aproximadamente) por provincias en el año 2012. B. COMENTARIO. a. Definición del fenómeno geográfico representado. b. Características de su localización y distribución. Como puede observarse en el gráfico, en España no existe un reparto equitativo de la población, ya que diez provincias agrupan a más de la mitad de la población, mientras que en las cuarenta restantes tan solo habita el 47,7% de la población. El centro peninsular, a excepción de Madrid, cuenta con una baja densidad de población, mientras que la periferia (costa mediterránea, Andalucía y algunas áreas de la cornisa cantábrica como Bizkaia y Coruña) presentan densidades más altas. La provincia más habitada es Madrid con un 13,8% del total, seguida de Barcelona (11,7%) y Valencia (5,5%). c. Explicación del fenómeno geográfico. Los factores que explican esta distribución pueden agruparse por épocas:  Época preindustrial. Tenían más peso los factores naturales. Así, las mayores densidades se situaban en las costas de relieve llano (sobre todo, la mediterránea), en contraste con las elevadas llanuras del interior peninsular de invierno riguroso. No obstante, también influían los factores humanos.
  2. 2.  Época industrial (los factores más importantes). Entre mediados del siglo XIX y la crisis de 1975 se consolidaron y agudizaron los contrastes en la distribución de la población.  Aumentó su peso Madrid (capital y centro financiero del Estado).  Incrementaron su población las regiones periféricas, en unos casos por su alto crecimiento natural (Galicia, Andalucía y Murcia), y en otros casos por el desarrollo de la industria (primero en Asturias, País Vasco y Cataluña, y luego en los ejes del Ebro y del Mediterráneo) y del turismo (en la costa mediterránea e insular).  Las regiones del interior siguieron perdiendo peso demográfico.  Época postindustrial. A partir de 1975 tienden a mitigarse los contrastes.  La crisis redujo la atracción de las áreas industrializadas y disminuyó las salidas de las zonas tradicionalmente emigratorias del interior, que incluso recibieron emigrantes retornados.  Actualmente la primacía de los servicios, la difusión espacial de la industria, la agricultura tecnificada, el desarrollo endógeno y la puesta en marcha del Estado autonómico, refuerzan la consolidación demográfica de Madrid y de los ejes mediterráneo y del Ebro; pero también promueven procesos de equilibrio y desconcentración demográfica. Las consecuencias de esta distribución de la población son:  Económicas. Una densidad de población alta se asocia a un mayor dinamismo económico (industria y servicios). En las áreas rurales con bajas densidades desciende la productividad.  Demográficas. En las zonas de baja densidad hay un envejecimiento de la población. Al contrario se produce un rejuvenecimiento de la población urbana.
  3. 3.  Urbanas. Despoblamiento de las áreas rurales y crecimiento de las ciudades, con los problemas que ello conlleva (contaminación, congestión, precio de suelo…).  Medioambientales. Grandes densidades generan contaminación atmosférica, ruidos, etc. En los medios rurales se deterioran los ecosistemas por abandono.  Culturales. Las características culturales de las zonas con menos densidades entran en crisis. d. Comparación con otros países del entorno. La densidad de población española es inferior a la media europea, que sobrepasa los 110 habitantes por kilómetro cuadrado.

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