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Empleo, crisis económica y trabajo decente. Perspectivas de futuro para el Derecho del Trabajo y las relaciones laborales.
 

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    Empleo, crisis económica y trabajo decente. Perspectivas de futuro para el Derecho del Trabajo y las relaciones laborales. Empleo, crisis económica y trabajo decente. Perspectivas de futuro para el Derecho del Trabajo y las relaciones laborales. Document Transcript

    • Empleo, crisis económica y trabajo decente. Perspectivas de futuro para el Derecho del Trabajo y las relaciones laborales. Eduardo Rojo Torrecilla. Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Autónoma de Barcelona. 8 de febrero de 2.014. Texto publicado en el blog del autor http://www.eduardorojotorrecilla.es/ 1. A finales del pasado mes de noviembre tuve oportunidad de participar en la II Semana de Relaciones Laborales y RecursosHumanos, organizadas por el Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Girona, buen amigo y bloguero, FerranCamas. Mi ponencia versó sobre “El modelo de relaciones laborales que emerge tras la crisis económica y social: la configuración de un nuevo marco de derechos laborales”, y su presentación puede consultarse en este enlace. La próxima publicación de las intervenciones que tuvieron lugar en esas jornadas, en las que se incluirá este artículo en versión catalana, es un buen momento para repasar algunos de los más recientes documentos internacionales y europeos, con algún apunte español, que tratan sobre las nuevas (o no tan nuevas) realidades sociales y laborales, y cómo les está afectando la situación de crisis económica, al mismo tiempo que podemos hacernos muchas preguntas sobre cómo se está abordando esa crisis y quiénes son las (muchas) personas que la sufren más intensamente. Y quizás también podemos hacernos la pregunta (muy retórica, obviamente) de si es necesario que se incrementen las desigualdades para que algún día la recuperación llegue a la mayor parte de la población. Esa pregunta se la hace el lúcido pensado polaco Zigmun Bauman en su último libro "¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?" y su respuesta es muy clara: “Este trabajo intentará demostrar por qué estas y otras creencias son mentira y por qué tienen poca o ninguna posibilidad de convertirse en verdades y cumplir su (engañosa) promesa. También intentará descubrir por qué, a pesar de la evidente falsedad de estas creencias, seguimos ignorando lo falsas que son sus promesas y no percibimos cuán imposible es que se cumplan”. No se han formulado la pregunta, porque ya conocen la respuesta, los autores del Informe presentado por OXFAM en el Foroeconómico mundial de Davos celebrado el mes de enero. El título del Informe no requiere de mucha explicación: “Gobernar para las élites. Secuestro democráticoy desigualdad económica”, y en el mismo se aportan una serie de datos sobre la desigualdad que deben hacer seriamente reflexionar y a cuya lectura remito, pero me quedo ahora con sus recomendaciones de contenido laboral y que van en la línea del trabajo decente defendido por la Organización Internacional deTrabajadores, cual es la de reclamar que todas las empresas que poseen o controlan ofrezcan un salario digno a sus trabajadores”, ya que la desigualdad económica se reduce con medidas como el fortalecimiento de los mecanismos de protección social y también “el fortalecimiento de los umbrales salariales y de los derechos de los trabajadores” y “la eliminación de barreras a la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres”. 1
    • Quien también se formula la pregunta, aunque sea sólo desde la perspectiva norteamericana, es el profesor Robert Reich, ex secretario de Estado de Empleo durante la presidencia de Bill Clinton, en su artículo “Whythere’s not outcry despite a declining middle class”, contestando que ello es debido a varios factores: la parálisis de la clase trabajadora por el miedo a perder sus empleos y sus salarios; muy relacionado con lo anterior, el declive del movimiento sindical, ya que en la actualidad el porcentaje de trabajadores a los que representa no supera el 7 %; las dificultades con que se encuentran los jóvenes para acceder al trabajo; en fin, la poca confianza que tienen los ciudadanos en su clase política para que resuelva los problemas, concluyendo no obstante con optimismo ya que “Change is coming anyway. We cannot abide an evergreater share of the nation’s income and wealth going to the top while median household incomes continue too drop, one out of five of our children living in dire poverty, and big money taking over our democracy”. 2. Iniciaré mi exposición recordando algunas de las ideas que expuse en la primera parte de mi intervención en la II Semana: Hay que tomar conciencia de la importancia del derecho al trabajo como un derecho de ciudadanía, y a continuación adoptar las medidas necesarias, tal como propugna la OIT, para que sea un trabajo decente, con derechos que permitan tener una vida laboral digna para toda persona trabajadora Es curioso que haya que volver a los orígenes del Derecho del Trabajo para recordar que aquello que puede ser bueno para un empleador, la máxima explotación de la fuerza de trabajo, es nocivo para el conjunto de la sociedad, razón por la que se adoptaron las primeras normas laborales. Por ello, y en el siglo XXI, pensar el trabajo en términos únicamente de ingresos económicos, me parece erróneo, aunque sea importante, ya que si no va acompañado de un desarrollo de la persona perderá todo su valor. Y no olvidemos, por favor, que no todo trabajo se encuentra en el mercado. La vida laboral es mucho más que normas, y de ahí la importancia del día a día de las relaciones de trabajo, donde la flexibilidad y el acuerdo entre las partes es mucho, muchísimo mayor de lo que algunos organismos internacionales, europeos y españoles creen. Si planteamos el debate sobre el pleno empleo vinculándolo a reducción de derechos económicos y sociales nos estaremos equivocando. Sí es cierto que hay que plantearse cómo está cambiando el trabajo y el impacto sobre el mismo, por ejemplo, del cambio tecnológico, de los datos demográficos de envejecimiento de la población en países desarrollados, de la mayor presencia femenina en el mercado laboral y de la necesaria incorporación de los jóvenes. Es este el debate, y no el de una reducción de condiciones de vida, y de trabajo, para gran parte de la población mientras se incrementan cada vez más las desigualdades sociales. Al hablar de pleno empleo no podemos pensar únicamente en un porcentaje bajo de trabajadores desempleados, sino también y muy especialmente “la categoría de los puestos de trabajo disponibles y los ingresos que generan”, pues no basta con que una persona pueda trabajar sino que es necesario que este trabajo sea gratificador, que satisfaga las necesidades materiales y sociales de las personas; o dicho de otra forma, hay que apostar por un “trabajo decente”. Y en este ámbito es donde ha de situarse el debate sobre la reforma del Derecho del Trabajo, con una atención especial a su dimensión internacional y europea, con un nuevo marco de negociación colectiva y relaciones laborales que combine seguridad en el puesto de trabajo y más en general en el empleo. Tal como ha puesto de manifiesto el profesor Tizano Treu, es necesaria una proyección global del Derecho del Trabajo y de la protección social para encarar las nuevas realidades, ya que en su gran mayoría todavía permanecen dentro de la órbita nacional, y “tarde o temprano, las políticas y las 2
    • reglamentaciones sociales, al menos aquellas que conciben un desarrollo democrático de la globalización, necesitan ser proyectadas a escala global”. 3. El 21 de enero se hacía público el informe anual de la OIT sobre “Tendencias mundiales del empleo 2014”, con un título, en forma de interrogante, muy claro y expresivo: “¿Hacia una recuperación sin creación de empleo?”. El informe abunda y profundiza en la preocupación manifestada en los de años anteriores sobre los escaso logros en la lucha a escala mundial para reducir los niveles de desempleo, mejorar la calidad del trabajo y adoptar medidas sociales que corrijan las cada vez más creciente desigualdades poniendo de manifiesto en su presentación, a cargo del director del Instituto de Estudios Laborales de la OIT Raymond Torres, que el sistema financiero “sigue siendo el talón de Aquiles de la economía mundial”, y que muy pocos progresos se han realizado “en la reducción de la pobreza y de las formas vulnerables de empleo como el trabajo informal y la economía irregular”. Justamente sobre la vulnerabilidad del empleo y las condiciones laborales, y en suma de los derechos laborales y de protección social de los trabajadores, tratarán las XXV Jornadas catalanas de Derecho Social que se celebrarán los días 20 y 21 de febrero en la Facultad de Derecho de la UAB y a las que espero poder dedicar, por su importancia, un comentario monográfico en el blog. Las cifras que facilita la OIT a escala mundial pueden parecer que están alejadas de las realidades y problemas que sufren quienes se encuentran en difícil situación en su parcela laboral (estoy pensando en los numerosos conflictos que hay actualmente en España como consecuencia de procedimientos de despidos colectivos en importantes empresas), pero en modo alguno lo son cuando tratas de entender cuál es la realidad que nos encontramos a escala global. Extraigo aquellas que más me han llamado la atención: “Se calcula que en 2013 el número de personas desempleadas se situó cerca de los 202 millones, un aumento de casi 5 millones respecto del año anterior, lo que significa que el empleo está creciendo a un ritmo más lento que la fuerza de trabajo…. En conjunto, el déficit mundial de empleo generado relacionado con la crisis desde el inicio de ésta en 2008, agregando a un numero de por sí considerable de buscadores de empleo, sigue aumentando. En 2013, el déficit ascendió a 62 millones de empleos, incluidos 32 millones de personas más que buscaban trabajo, 23 millones que se desalentaron y habían dejado de buscar y 7 millones de personas económicamente inactivas que optaron por no participar en el mercado de trabajo”. La situación de los jóvenes es especialmente preocupante ya que cerca de 75,4 millones (entre 15 y 24 años) estuvieron desempleados durante el año anterior, un porcentaje del 13,1 %, “un valor tres veces superior al de la tasa de desempleo de los adultos”, con un incremento del número de personas desempleadas de larga duración, reducción de la tasa de participación en el marcado laboral con respecto a la existente al inicio de la crisis, e incremento del número de personas que tienen un empleo vulnerable, de tal manera que “el empleo por cuenta propia y el desempeñado por trabajadores familiares auxiliares representa el 48 % del total del empleo”. Aunque haya disminuido de forma notable desde principios del siglo XXI, y es una noticia de la que sólo cabe felicitarse, el número de trabajadores pobres, es decir aquellos que a pesar de tener un trabajo no pueden escapar de una situación de pobreza, los datos siguen siendo muy preocupantes, y además el nuevo Informe pone de relieve que la reducción parece haberse estancado, de tal manera que “Se calcula que, en 2013, 375 millones de trabajadores (un 11.9 por ciento del total de empleados) vivían con 3
    • menos de 1,25 dólares de los Estados Unidos al día y 839 millones (o 26.7 del total de empleados) con 2 dólares al día o menos”. Por todo ello, la OIT apuesta tanto por la aplicación de políticas macroeconómicas para la creación de empleo y un incremento de los presupuestos destinados a las políticas activas de empleo (no parece, por cierto, que el gobierno español vaya en esta dirección, sino más bien lo contrario, habiendo destacado el sindicato UGT, en su informe sobre dosaños de reforma laboral, la necesidad de potenciarlas y reformarlas de manera urgente, “porque se han recortado presupuestariamente de forma grave desde 2010 – han caído a la mitad – y son manifiestamente ineficaces”), al objeto tanto de incorporar más personas al mercado de trabajo como de mejorar los niveles de calificación y competencias de las personas en activo. 4. El incremento de las desigualdades y la pérdida de derechos y de protección para una parte cada vez más importante de la población no es un “fenómeno natural” sino que responde a opciones políticas y económicas bien definidas, bajo la aparente cobertura de teorías con fundamento económico y social. A algunos de los defensores de dichas teorías, que tan elevado coste social han tenido y siguen teniendo, les ha molestado sobremanera las manifestaciones contenidas en la primera Exhortación Apostólica del Papa Francisco “Evangelii Gaudium”, y que por su importancia, y por lo bien que lo explica, es conveniente, y creo que necesario, reproducir: “Algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia”. …. “Ya no podemos confiar en las fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado. El crecimiento en equidad exige algo más que el crecimiento económico, aunque lo supone, requiere decisiones, programas, mecanismos y procesos específicamente orientados a una mejor distribución del ingreso, a una creación de fuentes de trabajo, a una promoción integral de los pobres que supere el mero asistencialismo. Estoy lejos de proponer un populismo irresponsable, pero la economía ya no puede recurrir a remedios que son un nuevo veneno, como cuando se pretende aumentar la rentabilidad reduciendo el mercado laboral y creando así nuevos excluidos” 5. No es sólo la voz del Papa Francisco (argentino, con conocimiento directo de lo que sucedió en su país durante la pasada década) la que se alza contra las desigualdades. En el plano de la reflexión económica, un reciente estudio de la OIT con el título “Wageled grotwh. An equitable strategy por economic recovery”(dirigido por M. lavoie y E. Stockhammer) defiende una política de recuperación impulsada por los salarios, destacando además que el aumento insuficiente de estos y la polarización de la distribución de ingresos “son factores que han contribuido a la crisis económica mundial”. La apuesta es por “un nuevo pacto keynesiano mundial”, en el que las organizaciones sindicales deberían tener un mayor poder de negociación y en donde el sector financiero necesitaría de una regulación más estricta para prevenir abusos, 4
    • defendiendo que el crecimiento de los salarios “puede estimular la demanda global y el crecimiento de la productividad”. Desde otra perspectiva, un reciente estudio del Banco Mundial (del que son autores Omars S Arias y Carolina Sánchez Páramo) “Back to work. Growing with jobs in Europe andCentral Asia", destaca la importancia de la creación de empleo como vía para mejorar la situación existente, con la puesta en marcha de políticas que apoyen a los trabajadores para que “estén preparados para asumir los nuevos empleos que se crean, para tener las habilidades y competencias necesarias, poder acceder sin trabas al trabajo, y estar dispuestos a trasladarse a lugares con mayor potencial de creación de empleo”. 6. La mejora del empleo a escala mundial y la mejor protección de los derechos de los trabajadores es impensable sin la existencia de un fuerte y coordinado movimiento sindical en dicho ámbito territorial, y la existencia de la Confederación Sindical Internacional es una buena muestra de la importancia de actuar a escala global y con indudable impacto sobre la situación laboral de muchos trabajadores y trabajadoras en países donde los estándares de protección son mínimos. Así lo pone de manifiesto una interesante entrevista a lasecretaria general de la CSI, Sara Burrow, cuando se refiere a la importancia de la actuación del movimiento sindical para conseguir que la OIT aprobará el convenio 189 sobre trabajadores domésticos, la lucha a favor de los trabajadores en Quatar que están construyendo los estadios para el mundial de futbol de 2.022, o los acuerdos sobre seguridad y protección contra los incendios en las fábricas textiles de Bangladesh. Justamente en el próximo congreso de la CSI, a celebrar el mes de mayo, se trabajará por la elaboración de propuesta en la línea de conseguir derechos para los colectivos y los países en más difícil situación, o dicho con las propias palabras de la Sra. Burrow, “el próximo Congreso buscará el posicionamiento sindical internacional para hacer frente a los desafíos que encaran los trabajadores, enfoques innovadores frente a problemas complejos y la consecución del potencial pleno de la solidaridad sindical internacional”. Hay que pasar “de la austeridad a la prosperidad” y dar la vuelta a las cada vez más crecientes desigualdades, y estas son las propuestas que ha presentado el sindicalismointernacional en la reunión de Davos, con una concreción importante en su contenido laboral: nivel mínimo de protección social en todos los países, un salario mínimo (legal y negociado) que permita a las personas vivir con dignidad, el fin del trabajo precario y el fortalecimiento de la negociación colectiva para garantizar salarios justos, condiciones de trabajo dignas y, al mismo tiempo, incrementar la demanda de bienes y productos a cargo de los trabajadores. 7. En el ámbito europeo, la situación también es preocupante, aun cuando las mayores dificultades se encuentran en los países del sur de Europa. Por acercarnos a los datos más recientes, la tasa de desempleo es del 10,7 % en la UE28, mientras que alcanza el 12 % en la zona euro, o lo que es lo mismo, se trata de 26.200.000 personas (de ellas 19.010 en la zona euro) que se encontraban en situación de desempleo en diciembre de 2.013, con una muy importante diferencia entre los países con más bajas tasas (Austria con 4,9 % y Alemania con 5,1 %) y aquellos que tienen las más elevadas (Grecia con 27,8 % y España con 25,8 %). Si nos fijamos en el desempleo juvenil, los datos mueven a mayor preocupación a escala de la UE, con un 23,2 % en los 28 y n 23,8 % en la zona euro, y otra vez con grandiosas diferencias entre unos países 5
    • (Alemania con 7,4 % y Austria con 8,9 %) y otros (Grecia con 59,2 % y España con 54,3 %). En el Proyecto de informe conjunto sobre el empleo 2013, presentado el mes de noviembre, se constata por la Comisión Europea que “La desigualdad de la renta está creciendo entre los Estados miembros y dentro de ellos, especialmente en el sur y la periferia de la UE”, y también que en muchos países, la crisis “ha intensificado las tendencias a largo plazo de polarización salarial y segmentación del mercado laboral, que junto con unos sistemas fiscales y de prestaciones menos redistributivos, han impulsado el aumento de las desigualdades. Unas tasas de desempleo elevadas (con los mayores aumentos en la parte inferior del mercado de trabajo) y, en algunos casos, un impacto del saneamiento presupuestario, también explican los grandes aumentos de las desigualdades en los países más afectados por la crisis”. 8. Para un buen conocimiento de la realidad europea hay que acudir a los informes periódicos que la Comisión Europea lleva a cabo, habiendo sido presentado recientemente el “Estudiode la evolución del empleo y de la situación social en Europa de 2013”, del que debemos quedarnos con estas constataciones (obviamente no sólo para tomar nota sino también para adoptar medidas para su corrección): el acceder a un puesto de trabajo puede permitir a una personas salir de la situación de pobreza en que se encuentre, pero también puede no ser así en la mitad de los casos, de tal manera que el fenómeno de los working poors también adquiere importancia en la UE, ya que habrá que prestar atención al tipo de trabajo y sus condiciones, junto con otros factores que afectan a la unidad familiar como son la composición del hogar en el que viva el trabajador y la situación de su pareja en el mercado de trabajo. Dicho de forma más sencilla, la calidad del trabajo importa y mucho, y así lo ha enfatizado el propio comisario europeo de empleo Lazlo Andor, al afirmar durante la presentación del estudio que “No solamente tenemos que prestar atención a la creación de puestos de trabajo,sino también a la calidad de estos últimos, con el fin de lograr una recuperación sostenible que no reduzca únicamente el desempleo sino también la pobreza”. Se trata pues, tal como se constata en el estudio y con un mensaje muy claro dirigido a los responsables políticos y agentes sociales, “no sólo de crear empleo, sino también de asegurar mercados de trabajo inclusivos y condiciones de trabajo dignas”. Habrá que seguir, en este punto con bastante interés, dicho sea incidentalmente, cuál será el impacto, no sólo en el propio Estado sin muy especialmente a escala europea, de la introducción del salario mínimo en Alemania a partir de 2.015, 8,50 euros por hora, medida que puede afectar a una sexta parte de los trabajadores, (entre cinco y seis millones). Dicha medida ha recibido críticas del llamado Consejo de Sabios, pero también elogios por el director del Social Europe Journal, Henning Meyer, quien ha afirmado que “Es probable que la introducción en Alemania por primera vez de un salario mínimo basado en 8,50 euros por hora tenga un considerable impacto económico y que sirva para aliviar la crónica escasez de demanda interna que sufre el país”. También me parece importante destacar la conclusión del estudio (que supongo que no agradará a quienes creen que a las personas desempleadas les gusta encontrarse en tal situación) de que unos buenos sistemas de prestaciones por desempleo posibilitan a las personas que las perciben acceder a un empleo con preferencia a quienes no las perciben, explicándose que esta menor posibilidad es debida a que “es menos probable que sean beneficiarios de medidas de activación, por lo que no se ven obligados a 6
    • buscar un puesto de trabajo para recibir prestaciones”. En fin, el estudio no descubre nada nuevo al constatar, a pesar de los avances realizados, que siguen existiendo desigualdades entre hombres y mujeres “en materia de participación en el mercado de trabajo, salarios y riesgo de pobreza”, y que son los países nórdicos los que mejor combinan las políticas laborales y de conciliación de la vida familiar y laboral, y también que se siguen incrementando las divergencias macroeconómicas, sociales y de empleo entre los Estados de la UE, alertando sobre el riesgo de poner en peligro “los objetivos esenciales de la UE, tal como es establecen en los Tratados, a saber beneficiar a todos sus miembros mediante la promoción de la convergencia económica y mejorar la vida de los ciudadanos de los Estados miembros”. 9. Las elecciones europeas del próximo mes de mayo serán un buen momento para contrastar las diferentes propuestas que se formulen para salir de la crisis, y la Confederación Europea de Sindicatos ya ha tomado muy clara postura con el documento aprobado por su comité ejecutivo el 7 de noviembre y que lleva por título “Un nuevo rumbo para Europa: Plan de la CES para la inversión, elcrecimiento sostenible y el empleo de calidad”, en el que además de proponer un plan de inversiones que podría generar hasta 11 millones de nuevos empleos se opone con rotundidad a la pérdida de derechos sociales y laborales y a la adopción de políticas que pongan en peligro el modelo social europeo. Para la CES, hay que oponerse con rotundidad a un sistema “que pone a los trabajadores a competir sobre la base de la reducción de los salarios, de condiciones de trabajo mediocres, de protección social insuficiente y de una fiscalidad injusta”, porque la política de empleo europea “no puede basarse en el trabajo precario y en las desigualdades”. En sus propuestas de contenido laboral la CES reitera aquello que defiende desde su creación y que ahora cobra, si cabe, más importancia: por una parte, el reforzamiento de las organizaciones sindicales, el fortalecimiento del diálogo social, la negociación colectiva y la participación de los trabajadores, y por otra “la promoción, respeto y ampliación de las normas sociales europeas para luchar contra los empleos precarios y promover empleos de calidad”. En esta mejora del empleo y de las condiciones de trabajo cobra un papel relevante la lucha contra la economía sumergida y el trabajo no declarado, tal como ha puesto de manifiesto un reciente Dictamen de 21 de enero del Comité Económico y SocialEuropeo, ya que la misma impacta muy negativamente sobre el propio desarrollo empresarial y sobre la mejora y desarrollo del capital humano; además, me parece especialmente importante, por enlazar con el análisis que he efectuado de las propuestas de la OIT a escala mundial, que el CESE requiera que “la lucha contra la economía sumergida no se limite a las fronteras de la UE, sino que también se exija la responsabilidad social corporativa cuando no se cumplan los criterios mínimos de trabajo digno en terceros países que efectúen subcontratos para la UE. Se trata de una práctica que no solo daña a la competencia entre empresas, sino que acarrea el recurso al trabajo infantil y pone en peligro la seguridad de los trabajadores cuando se ignoran las medidas elementales de seguridad, como sucedió recientemente en el derrumbamiento de una fábrica en Bangladesh”. 10. La difícil situación del sindicalismo en los países de la UE afecta también, y mucho, a las políticas sociales. Tal como han puesto de manifiesto R. Gumbrell-McCornink and R. Hyman en su artículo “Trade Unions in Western Europe: Hard Times, hard choices”, 7
    • se ha producido una disminución de la influencia sindical en las relaciones con los poderes públicos y en la negociación colectiva, y por ello se encuentran ante nuevos retos para el futuro, como son los de revisar sus objetivos y prioridades y plantear o buscar nuevas formas y caminos para alcanzarlos, ya que “los sindicatos necesitan demostrar que su misión y seña de identidad es lograr una sociedad mejor, y convencer a otros que esta es una posible y deseable finalidad”. El análisis sindical de la situación en la UE también ha sido realizado recientemente por el Instituto Sindical de Estudios de la CES, poniendo de manifiesto que “las políticas de austeridad no sólo han afectado a las políticas salariales, por la presión ejercida sobre los salarios, sino también a los procedimientos negociadores, por haber impuesto más flexibles negociaciones descentralizadas…, y también por haber “sorteado” el art. 153.5 del TFUE que excluye el derecho colectivo y la política salarial de la política social europea a través de los mecanismos de estabilidad presupuestaria y de las recomendaciones de política económica”. El Instituto destaca que la negociación colectiva está sufriendo importantes ataques también desde la vertiente jurídica, ya que algunos países han introducido criterios más restrictivos para permitir la extensión de un convenio, mientras que otros (como España) permiten la posibilidad de inaplicar un convenio sectorial por parte de un acuerdo o pacto de empresa, o la supresión de la ultraactividad sin plazo fijo de un convenio. Por cierto, la reforma de la negociación colectiva en particular, y la laboral realizada por el gobierno popular desde 2013, ha merecido una valoración muy positiva por parte de diversos autores que han participado en un estudio del Fondo Monetario Internacional, si bien la han calificado de incompleta y piden que el gobierno vaya “más allá” (supongo que dichos investigadores no conocen la realidad del mercado laboral español, el de verdad y no el que aparece en los estudios oficiales que tienen en sus mesas de trabajo, pero este debate me llevaría más lejos de aquello que quiero ahora explicar), con la propuesta, entre otras, de supresión de dicha ultraactividad, así como también de terminar con las políticas de indiciación salarial (algo, por cierto, en lo que el gobierno parece hacerles caso con carácter general en el proyecto de ley de desindexación de la economía, si bien evidentemente el nuevo marco normativo no podrá ser aplicado a la negociación colectiva, ya que supondría una injerencia que lesionaría la autonomía colectiva de las partes para regular las condiciones de trabajo). 11. En la mejora de las políticas de empleo juega un papel importante no sólo los recursos económicos abocados a las mismas sino también la propia organización de los servicios de empleo y su capacidad de llegar a interconectar el mayor número posible de ofertas y demandas de trabajo. En este sentido, hay que destacar el deseo de la Comisión de reforzar la red EURES, tal como se pone de manifiesto en la recientemente presentada (17 de enero) Propuesta de Reglamento “relativo a una red europea deservicios de empleo, el acceso de los trabajadores a los servicios de movilidady a la mayor integración de los mercados de trabajo”. En la introducción de la propuesta se enfatiza la necesidad de una “revisión exhaustiva” del marco jurídico actual de la red EURES, a fin de reflejar “las nuevas pautas de movilidad, la mayor exigencia de una movilidad justa, los cambios en la tecnología de intercambio de datos sobre las ofertas de empleo, el uso de una variedad de canales de contratación por los demandantes de empleo y los empleadores, y un papel cada vez más importante de otros agentes del mercado laboral, junto con los servicios públicos de 8
    • empleo (SPE) en la prestación de servicios de contratación”, y todo ello con la finalidad de llegar a ser “un instrumento eficaz para todo demandante de empleo o empleador interesado en la movilidad laboral dentro de la UE”. Uno de sus objetivos más destacados a mi parecer, es conseguir que el portal EURES “efectúe una puesta en relación automática entre las ofertas de empleo y los CV procedentes de los Estados miembros, con traducciones a todas las lenguas de la UE y descripciones claras de las capacidades, competencias, cualificaciones y ocupaciones adquiridas a escala nacional y sectorial”. 12. Voy acabando. Formulo algunas notas que considero de especial interés para el futuro del trabajo y del Derecho del Trabajo, a las que ya me referí con detalle en mi conferencia en la II semana. A) La normativa laboral debe proteger a todas las personas trabajadoras, y con mayor intensidad a quienes se encuentran en situación más difícil en el mercado de trabajo. B) El Derecho del Trabajo nunca ha sido un freno, y no lo ha de ser, para permitir el desarrollo de la actividad empresarial que apuesta por la economía social, cooperativa y con participación del personal. C) Apostar por la formación es uno de los ejes fundamentales de cualquier propuesta de mejora de la situación, porque sólo aquellas personas bien formadas están en condiciones de adaptarse a los cambios económicos y sociales. D) Buscar un modelo de empresa que no abdique del logro de resultados económicos positivos pero que permita una mejor distribución de los beneficios obtenidos ha de ser un punto de referencia básico de una política socialmente progresista. E) Apostar por un modelo de “flexibilidad”, palabra tan de moda que ya la hemos desgastado, en el que la seguridad de las personas que tienen un trabajo se combine adecuadamente con la protección de aquellas que lo buscan, es algo fundamental. F) Regular mecanismos de protección social que permitan a todas las personas tener unas expectativas de vida razonablemente buenas después de salir del mundo laboral. O dicho con lenguaje más claro: pensiones dignas. G) Hay que recordar los orígenes del Derecho del Trabajo para comprender la importancia de las propuestas anteriores. H) Potenciar una reforma laboral que no desequilibre las relaciones de trabajo en claro detrimento de los trabajadores y de sus organizaciones. Las relaciones laborales que funcionan mejor son aquellas que se basan en el acuerdo y el diálogo social, y las empresas mejores y más socialmente responsables son las que poseen una plantilla bien formada, permanente y motivada. I) La normativa laboral contribuye al crecimiento económico y a la mejora de los niveles de empleo y de reducción de los de desempleo en importancia mucho menor que las reformas económicas, aquellas que interesan de verdad. 9
    • 13. Y para concluir, he aquí algunas preguntas que guardan estrecha relación con todo lo explicado con anterioridad: A) ¿Cuál es el impacto de la política económica y social adoptada por los órganos de dirección de la Unión Europa sobre las condiciones de vida y de trabajo de los ciudadanos de los países del sur de Europa? B) ¿Cómo incide el Tratado de estabilidad financiera, que establece una rígida disciplina presupuestaria en las políticas económicas y sociales de los Estados? C) ¿Qué es hoy la flexiseguridad? ¿Hay que revisar la relación entre estabilidad en el empleo y la flexibilidad en la organización del trabajo? ¿Cómo proteger adecuadamente a los trabajadores, tanto los que están dentro como los que permanecen fuera del mercado de trabajo, ante la rapidez del cambio productivo? D) Las recientes reformas normativas laborales, ¿Debilitan la cohesión social por el desprecio hacia las fórmulas pactadas de solución de las discrepancias, es decir los acuerdos entre los agentes sociales? ¿Tienden a devolver al Derecho del Trabajo a un papel residual como el que tenía en sus orígenes, con la importante diferencia de que hace muchos años el Derecho del Trabajo fue fortaleciéndose y ahora estaría debilitándose? E) Cómo atender a las nuevas realidades del mundo laboral y la composición cambiante del mundo del trabajo: empleados; desempleados con o sin prestaciones; trabajadores por cuenta ajena; autónomos; funcionarios; jóvenes, adultos, tercera edad; españoles o comunitarios y extracomunitarios; hombres y mujeres; personas que trabajan en la economía regular o irregular, personas que trabajan en el centro de trabajo y muchas otras que lo hacen a distancia, etc. ¿ Cómo se enfrenta el mundo sindical, y también las empresas, a esta realidad cambiante del mundo del trabajo? ¿Se ha adaptado la legislación laboral a esta nueva realidad? Buena lectura de todos los documentos citados en el artículo. 10