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La Biblia: Rut, Ester y Judit
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Literatura oriental

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La Biblia: Rut, Ester y Judit Presentation Transcript

  • 1. Tres mujeres bíblicas: Ruth, Esther y Judith La Biblia: Antiguo Testamento
  • 2. I. INTRODUCCIÓN Rut, Judit y Ester componen un grupo de libros breves que se suelen calificar como didácticos o biográficos, Los cuatro tienen fines moralizantes, centrados en un personaje concreto y no en acontecimientos del pueblo. Por tanto, su finalidad es enseñar, exhortar y animar a los lectores. No abarcan espacios de tiempo más o menos largos, tienen sólo como tema un episodio concreto con un protagonista que da nombre al libro. 2
  • 3. 1. Autor y fecha a) Rut: Probable fue escrito en tiempos del rey David, y se supone que el autor es aquel que escribió el primer libro de los Reyes, tal vez, el profeta Samuel. b) Judit: Escrito probablemente hacia el año 150-100 a.C. Es libro deuterocanónico. Los deuterocanónicos son textos y pasajes del Antiguo Testamento de la Biblia cristiana que no están incluidos en la Biblia judía-hebrea-aramea. c) Ester: Fue escrito en hebreo, probablemente, entre el V y el II siglo a.C. 3
  • 4. 2. Características literarias Los tres libros bíblicos son relatos midráshicos, es decir, escritos didácticos que describen una situación histórica, e idealizada, añadiendo personajes y relatos aptos para dar enseñanza y doctrina. Son obras maestras del arte narrativo hebreo. Midrash ("explicación", plural midrashim) es un término hebreo que designa un método de exégesis de un texto bíblico, dirigido al estudio o investigación que facilite la comprensión de la Torá (Génesis). El término midrash también puede referirse a una compilación de enseñanzas midráshicas en forma de comentarios legales, exegéticos del Tanaj (Biblia hebrea). 4
  • 5. 3. División y contenido temático a) Rut: Es la historia de una joven moabita, una extranjera en Israel. A pesar de las tendencias nacionalistas y xenófobas de gran parte de la literatura bíblica, el libro de Rut es una ventana abierta a la universalidad de la salvación, es decir, Dios ha venido a salvar a todos, y no sólo al pueblo de Israel. Los moabitas eran un pueblo que, según el Génesis, estaba emparentado con los israelitas. Según el Génesis, Moab fue hijo de Lot, fruto de un incesto con su hija mayor (con la menor tuvo a Ammi, ancestro de los amonitas), después de la destrucción de Sodoma; así el término Moab querría decir “de su padre". Esta relación incestuosa los hacía inferiores a los israelitas. Como impidieron el paso de los judíos durante el éxodo, fueron excluidos de la "congregación del Señor" por 10 generaciones. Aún así israelitas y moabitas se mezclaron a menudo y el mismo rey David tenía origen en una mujer moabita. Los moabitas fundaron el Reino de Moab. 5
  • 6. Noemí, Rut y Orfa (pintura de William Blake, 1795) 6
  • 7. b) Judit: Judit, la “judía”, es prototipo, punto de referencia, modelo que encarna las mejores virtudes de su pueblo: confianza y fe en Yahvéh, obediencia a la Ley y sincera religiosidad. Es una heroína que se enfrenta, sola, al general enemigo Holofernes y le da muerte, para así librar al pueblo del yugo enemigo. Sandro Botticelli, 1445. El regreso de Judit a Betulia 7
  • 8. c) Ester: relato ambientado en los años del dominio persa ambientación que es parte de la ficción literaria- y según el cual una mujer judía, Ester, llegó a reina de Persia y salvó a su pueblo, una comunidad judía condenada al exterminio. “El baño de Esther” Edwin Iargo de 1878. 8
  • 9. 4. Contenido teológico y espiritual a) Rut. Apertura universalista: la pertenencia a la comunidad judía no está condicionada por la raza; un extranjero puede formar parte de ella. Ya se va perfilando cómo la salvación es para todos y hay que evitar los nacionalismos fanáticos. La ley del levirato o simplemente el levirato es un tipo de matrimonio en el que una mujer viuda se casa con uno de los hermanos de su marido muerto, si no ha tenido hijos; el primer varón, de ésta unión, llevará el nombre del muerto y heredará sus bienes, para continuar la línea sucesoria y la descendencia familiar. El término deriva del latín levir, "cuñado (hermano del marido)". 9
  • 10. Defensa del sentido de solidaridad familiar y la ley del Levirato. Los hebreos tenían un fuerte sentido de solidaridad familiar, también para garantizar una descendencia: en una época en que los hombres no tenían idea de la resurrección, ellos buscaban la inmortalidad del propio nombre a través de los hijos y nietos. La continuidad de la familia era amenazada también por la falta de hijos. La costumbre del Levirato venía a resolver esta crisis; al morir uno sin hijos, el hermano del difunto estaba obligado a tomar para sí a la viuda, y el primer hijo que nacía de esa unión era considerado hijo del muerto, heredero de su pertenencia. El hermano que cumplía con este cometido se llamaba “levir”, de donde viene el término “levirato” para designar a esta ley. Rut es un fiel reflejo de esta solidaridad de los tiempos antiguos, cuando podía pasar que incluso un pariente lejano, como Booz, se casara con una viuda sin hijos, para suscitar un heredero a la familia del difunto. 10
  • 11. b) Judit. La mujer en el designio de Dios. El relato pone en evidencia la sabiduría de la mujer, su fe en Dios, elogiando las virtudes de la mujer viuda y piadosa. Acción de gracias en las pruebas: en los libros históricos las adversidades eran consideradas como un castigo por la infidelidad a Dios. Aquí se está purificando poco a poco la mentalidad religiosa: las adversidades son prueba para la fe del pueblo. c) Ester: Inviolabilidad del pueblo de Israel en la historia, es decir, aunque es pequeño y perseguido, lleva en sí la bendición y el favor de Dios y es portador de salvación. 11
  • 12. Más allá de sus características distintivas literarias, el relato corto Hebreo parece haber sido una forma literaria que vino a ser usada pronto en la existencia de Israel como un vehículo efectivo para transmitir verdades básicas del Yahvismo. Campbell dice que la historia corta fue diseñada para retratar el efecto radical de una nueva y gran dedicación a Yahvé de parte de un pueblo nuevo, los Israelitas, que antes no eran un pueblo. El propósito de estas historias no era el mero entretenimiento, sino la instrucción en el significado y en la implicación de la nueva dedicación de fe en Yahvé. Así, la forma literaria era nueva, el pueblo era nuevo, y el propósito era nuevo. 12
  • 13. Algunas interpretaciones de estas historias presumen un marco histórico definido. Por ejemplo, algunas interpretaciones de Rut insisten en una fecha de la historia, cerca del 400 a.C. Rut era vista como modelo de fe Yahvista y como mujer extranjera casada con un Israleita, atacando la idea de que las mujeres extranjeras eran una amenaza para la verdadera fe. Esta línea de interpretación también observa que Rut, una extranjera, era la bisabuela de David, de acuerdo con la genealogía al final del libro de Rut (4:17). 13
  • 14. Estos libros nos ofrecen perspectivas importantes sobre las construcciones de género en el antiguo Israel. En ellos vemos las virtudes masculinas típicas Israelitas de destreza militar (Judit), influencia política considerable (Ester), y estatus económico elevado (Rut). En cada caso, no obstante, esas virtudes no son suficientes para la salvación, y en las tres historias el arma principal del héroe es su sexualidad femenina. Además de ser puestas en posición subordinada en la sociedad debido a su género, también pertenecían a grupos que estaban socialmente marginalizados en la sociedad Israelita –Judit es una viuda, Ester una huérfana, y Rut una extranjera. Sin embargo, estas mujeres marginadas socialmente no solamente se salvaron ellas mismas, sino a su pueblo también. 14
  • 15. RUT LA EXTRANJERA –LAS MUJERES Y EL PATRIARCADO Rut y las Relaciones Aquí tenemos una muy bien trabajada historia en la mejor tradición de la fe Israelita. La línea histórica es relativamente simple. Relata la historia de dos mujeres, Naomi, un judía de Belén, y Rut, una mujer de Moab. Sus vidas se interrelacionan cuando Rut se casa con el hijo de Naomi después que su familia viajase desde Belén hasta Moab debido a una hambruna. La historia comienza centrada en las dos mujeres después de la muerte de sus respectivos maridos, dejando una viuda y su nuera que habrían de sobrevivir por ellas mismas en tanto que mujeres. 15
  • 16. También tuvieron la tarea de perpetuar el linaje familiar (en una sociedad patrilineal) para el marido fallecido de Naomi mediante la institución del casamiento levirato. Las acciones de esas dos mujeres las ponen en contacto con dos parientes del marido fallecido de Naomi, Elimelec. Estos parientes son Boaz y otro hombre desconocido. Al final, Boaz se casa con Rut y su descendencia constituye el linaje nada menos que del Rey David (Rut 4:17-21). 16
  • 17. Rut, una extranjera cuyas convicciones religiosas son sólo insinuadas en (“Tu Dios será mi Dios”, 1:16), es el agente de Yahvé, cuya única aparición directa en la historia es en 4:13: “Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo”. En la conclusión de la historia, Rut, el agente mediante el cual la fe completa en un Dios escondido es realizada para otros, es asimilada en una genealogía, un instrumento de una sociedad patrilineal. Tiene un descendiente varón noble –nada menos que el Rey David. Es recordada en el Nuevo Testamento en la versión de Mateo de la genealogía de Jesús (Mat. 1:3-6), pero no en Lucas. 17
  • 18. A parte de esos anuncios genealógicos, no obstante, desaparecen en la oscuridad bíblica, siendo mencionada en ninguna parte de todas las Escrituras Hebreas, libros apócrifos/deuterocanónigos, o el Nuevo Testamento. A parte de la falta de reconocimiento fuera del libro que lleva su nombre, podemos esperar quizás que algunos lectores antiguos (y posiblemente muchos más lectores modernos) han visto a Rut como una mujer de gran fortaleza y determinación, una redentora y liberadora por derecho, parte del lado inferior, a menudo historia Israelita no relatada, donde la mitad femenina de la humanidad realizó su parte en el drama del encuentro divino-humano. 18
  • 19. JUDIT El libro de Judit, contenido en el Antiguo Testamento, ensalza a una mujer, a Judit, ya que, gracias a ella, a su coraje y valor y también a su astucia, una vez más el pueblo judío vence a sus enemigos. Muestra como Dios, a menudo, escoge a los, aparentemente, más débiles para conseguir los propósitos más difíciles. Para los judíos y protestantes es un libro apócrifo y para los católicos deuterocanónico. No sabemos en qué idioma fue escrito, aunque sí se puede decir que la base de la versión griega, sin duda, era hebrea y parece, según todos los indicios, que su autor pudo haber sido un fariseo palestino. 19
  • 20. Ahora bien, si tratamos la figura de Judit desde nuestra perspectiva nos llevamos las manos a la cabeza puesto que todo lo hizo de manera poco moral: mintió, engañó, sedujo y asesinó a un hombre indefenso, por muy malvado que fuese. Judit aplica aquella sentencia de “el fin justifica los medios” y lo hace con total entrega. Por lo tanto, Judit parece ser un ejemplo de conducta violenta; no obstante no debemos caer en ese error y ver a la heroína judía con los ojos actuales, puesto que el libro que nos habla de su gesta no es una narración sin más, sino un tratado religioso, un ejemplo del triunfo de Dios sobre todas las cosas, más bien se trata de un libro metafórico en donde los personajes no son tales sino ejemplos o símbolos de distintos modelos de conducta. Son, por así decirlo, prototipos, figuras planas que le sirven al autor de modelo o de ejemplo para las generaciones venideras. 20
  • 21. Así, Holofernes es el mal por el mal, el impío, el falso y el descreído, el provocador; en cambio el pueblo de Betulia es el ejemplo de los desprotegidos, de los mancillados y provocados. Judit es la figura más redonda de todo el relato, la protagonista, la mano de la que se vale el autor para demostrar que siempre acaban triunfando los que tienen la razón, los que están del lado del bien. Si Dios escoge a una mujer para hacerlo, es para desmotar que nunca hay que despreciar la debilidad del enemigo, puesto que, cabe recordarlo, la mujer se ha considerado siempre débil y vulnerable, aunque más astuta que el hombre y, por cierto, el aspecto sexista del relato es evidente. Ahí, tal vez radique el mensaje del libro que es, según algunos estudiosos, irónico, ya que: “El Señor Omnipotente los aniquiló por mano de mujer” (16, 7). 21
  • 22. Judit, pues, es la mujer salvadora de su pueblo, la mujer discreta que entra en acción y salva a su pueblo porque, como ella misma entona: “¡Ay de las naciones que se levanten contra mi pueblo! El Señor omnipotente las castigará el día del juicio, dando al fuego y a los gusanos sus carnes, y gemirán dolor para siempre” (16, 21). Judit es, pues, el prototipo de santa para su pueblo, mujer honesta y virtuosa, cuyo nombre, en realidad significa, ni más ni menos que el femenino de “judío”. 22
  • 23. Tres mujeres bíblicas: Ester, Reina de Persia La figura bíblica de Ester es interesantísima. No obstante, cabe señalar que su libro no está exento de polémicas puesto que no tiene una base histórica real, a pesar de ello el texto sagrado describe bien la ciudad de Susa y algunas costumbres persas, además el retrato que da del rey Asuero –transcripción hebrea de Jerjes- parece bastante ajustado a la realidad. Conviene pensar que el autor –o autores- del libro no quisieron escribir un relato histórico, sino algo simbólico para tratar de esclarecer una enseñanza moral. El texto presenta, del mismo modo, dos versiones, la griega y la hebrea, que se entrecruzan y complementan. Nosotros, ante tales dificultades, nos centraremos únicamente en la actuación de esta mujer de características tan atractivas, sin entrar en si sucedió de verdad o es un hecho alegórico. 23
  • 24. La versión griega de Ester empieza con el sueño de Mardoqueo que anticipa el relato y pone de relieve la intervención divina. Mardoqueo es un “varón ilustre”, judío, que procede de la tribu de Benjamín y que sirve en la corte del rey persa, puesto que “era de los cautivos que Nubocodonosor había llevado en cautiverio de Jerusalén con Jeconías, rey de Judá” (Ester, 11, 3 y 11, 4-10) 24
  • 25. El texto en hebreo nos habla de Mardoqueo también y presenta a Ester, una sobrina suya a la que él ha criado desde niña puesto que es huérfana. Ester recibe el nombre de “Hedisa”, que significa Mirto y es “bella de talle y de hermosa presencia” (Ester, 2, 7). 25
  • 26. En una ocasión el rey Asuero pide a su esposa, la reina Vasti, que se presente ante él y sus invitados y la reina se niega. Enojado el rey, la repudia y promulga un edicto según el cual la mujer más bella que encuentre será su esposa, la reina. Casualmente, Ester es llevada a su presencia, junto con otras jóvenes y gusta mucho al rey, quien acaba tomándola por esposa. La joven soporta junto a otras mujeres doce meses de preparativos antes de presentarse al rey. Por su sencillez, ya que no pide nada, despierta las simpatías del jefe de los eunucos quien le da la mejor habitación. Y cuando va ante el rey lo hace de manera discreta, sin ostentaciones. Ester, no obstante, no dice que es judía. Ése es su secreto: “Ester no dio a conocer ni su pueblo ni su nacimiento, pues Mardoqueo le había prohibido que lo declarase” (Ester, 2, 10). 26
  • 27. Ester acaba siendo la favorita del rey y la ama por encima de todas las demás, por su belleza, por su discreción, por su saber estar, por su lealtad, ya que es Ester quien, gracias a su tío Mardoqueo, descubre un complot que los eunucos tramaban contra el rey Asuero: “El rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ésta gracia y favor ante él más que ninguna otra de las jóvenes. Puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina en lugar de Vasti” (Ester, 2, 17). 27
  • 28. Mientras, el rey pone al frente de su casa a Amán, un personaje pérfido y prepotente; tanto es así que, al ver que Mardoqueo no dobla la rodilla en su presencia, empieza a maquinar la destrucción de su pueblo, ya que averigua que él es de procedencia judía. Así publica, con el beneplácito del rey, el decreto de exterminio contra los judíos: “Hay en todas las provincias de tu reino un pueblo disperso y separado de todos los otros pueblos, que tiene leyes diferentes de las de todos los otros y no guarda las leyes del rey. No conviene a los intereses del rey dejarlos en paz” (Ester, 3, 8). 28
  • 29. Más adelante, de nuevo en el texto griego de “Ester” (13) leemos todo el edicto que, entre otros aspectos, dice: “He averiguado que esta nación vive totalmente aislada, siempre en abierta oposición con todo el género humano, y que al temor de sus leyes observa un género de vida extraño, hostil a nuestros intereses, y comete los más perversos excesos para impedir el buen orden del reino” (Ester, 13, 5). 11/2/2013 29
  • 30. Mardoqueo, cuando se entera, “rasgó sus vestiduras, se vistió de saco y se cubrió de ceniza y se fue por medio de la ciudad, dando fuertes, dolorosos gemidos” (4, 1). Ester se atemoriza ante las exigencias de su tío de que hable con el rey y abogue por los judíos. Ester sabe que no puede presentarse ante el rey si no es llamada y sabe también que, si lo hace, será condenada a pena de muerte. No obstante, su tío porfía: “No vayas a creer que tú serás la única en escapar entre los judíos todos por estar en la casa del rey, porque si ahora callas y el socorro y la liberación viniera a los judíos de otra parte, tú y la casa de tu padre pereceríais. ¿Y quién sabe si no es precisamente para un tiempo como éste para lo que tú has llegado a la realeza?” (Ester, 4, 12-14). 30
  • 31. Mardoqueo, pues, piensa que Ester está allí por designio divino. Ester decide ir a ver al rey y morir si es preciso. No obstante, pide a los judíos que rueguen por ella y Mardoqueo ora así: 31
  • 32. “Señor, Señor, Rey omnipotente, en cuyo poder se hallan todas las cosas, a quien nada podrá oponerse si quisieres salvar a Israel: Tú que has hecho el cielo y la tierra y todas las maravillas que hay bajo los cielos, tú que eres dueño de todo y nada hay, Señor, que pueda resistirte. Tú lo sabes todo; tú sabes, Señor, que no por orgullo ni altivez ni por vanagloria hice lo esto de no adorar al orgulloso Amán; que de buena gana besaría las huellas de sus pies por la salud de Israel; que yo hice esto por no poner la gloria del hombre por encima de la gloria de Dios; que no adoraré a nadie fuera de ti, mi Señor, y que obrando así no lo hago por altivez” (Ester, 13, 9-14). 32
  • 33. La reina Ester, por su parte, también ora: “Señor mío, tú que eres nuestro único Rey, socórreme a mí, desolada, que no tengo ayuda sino en ti, porque se acerca el peligro. Desde que nací he oído en la tribu de mi familia que tú, Señor, escogiste a Israel entre todas las naciones y a nuestros padres entre todos sus progenitores, por heredad perpetua, y que les cumpliste cuanto les habías prometido” (Ester, 14, 3-5). 33
  • 34. Y añade, consciente de su arriesgada misión: “Pon en mis labios palabras apropiadas en presencia del león y muda su corazón en odio al que nos hace la guerra para ruina suya y de sus parciales. Líbrame con tu mano y ayúdame a mí, que estoy sola y no tengo sino a ti, Señor” (Ester, 14, 13-14). 34
  • 35. Ester, confortada por la oración, se engalana y va a ver al rey, ayudada por dos criadas, tan débil está. El rey la recibe con muestras de cariño y le pide que hable, que le daría, si hiciera falta, la mitad de su reino. Ester, pide que el rey y Amán asistan a un banquete que ella les ofrecerá y el rey dice que sus palabras son órdenes. Mientras, Amán se muestra muy ufano hasta que ve que Mardoqueo sigue en la corte, como si no hubiera pasado nada. Pide consejo a su mujer, Zeres, y a los suyos y todos coinciden en que hay que preparar una “horca de cincuenta codos de alta” para colgar a Mardoqueo, sólo así Amán se quitará la espina que tiene clavada. 35
  • 36. Por la noche, el rey no puede dormir y consulta sus crónicas, cuando ve que, gracias a Mardoqueo se desmanteló una trama urdida contra él. Se extraña al ver que no le ha concedido ningún honor por eso. Amán pide ser recibido, pero el rey no le deja hablar y le tiende una trampa al preguntarle qué se ha de hacer con alguien a quien el rey quiere honrar. Amán dice lo que se le ocurre para él, pensando que él será el honrado y, cuál es su desconcierto, cuando ve que se Mardoqueo de quien se está hablando y a quien él mismo ha de honrar por exigencias del rey. 36
  • 37. Llega el día del banquete y Ester, ante el rey, desvela todos los planes de Amán: “Si he hallado gracia a tus ojos, ¡oh rey!, y si el rey lo cree bueno, concédeme la vida mía: he ahí mi petición, y salva a mi pueblo: he ahí mi deseo. Porque estamos vendidos yo y mi pueblo para ser exterminados, degollados, aniquilados” (Ester, 7, 3-4). 37
  • 38. Asuero pregunta quién es el causante y manda colgar a Amán en la misma horca que él había preparado para Mardoqueo. Ester pide que se revoque el edicto y el rey así lo hace y aprovecha para concederles algunos beneficios. Los judíos se vengan del daño que se les ha hecho degollando, en todas las provincias, a innumerables persas, unos 75.000. Desde entonces se celebra la fiesta de “purim”, de las suertes, que es una fiesta más popular que religiosa que tiene como eje un banquete, igual que el de Ester. Termina el libro haciendo alusión al sueño del que hablábamos al principio, de Mardoqueo y a su interpretación. La fuentecilla que iba a salvar a su pueblo no es otra sino Ester. 38
  • 39. En el relato se observa la animadversión que levantaba el pueblo judío en la antigüedad porque vivían de acuerdo a sus leyes y tenían unas normas y preceptos singulares. El telón de fondo del texto lo marcan las muertes, las traiciones y los banquetes en donde se urden las mismas. No obstante, queda clara la idea de que, por encima de la mano del hombre, hay otra mucho más poderosa que es la de Dios, quien sigue al lado de su pueblo, el elegido. Ester viene a ser el elemento del que sirve Dios para salvar a su pueblo, pese a ser una mujer (y tenida en poco por la sociedad), Dios la ha escogido porque ella confía en Él. Eso es lo que importa. 39
  • 40. Nos pueden horrorizar tantas matanzas y tanta venganza, quizás sí, pero hay que recordar que imperaba la ley del Talión y que los judíos iban a ser masacrados primero, por eso, echadas las suertes, los “pur”, acabaron siendo ellos los agresores. El mensaje cristiano aún está muy lejos y el libro representa, seguramente exagerados, unos acontecimientos violentos para demostrar que quien confía en Dios siempre sale victorioso. 40
  • 41. Ester ha confiado, no ha temido a la muerte, ha osado molestar a su rey, y, sin embargo ha sido recompensada, precisamente por eso, por confiar en la Providencia Divina. Su figura ha salido fortalecida y victoriosa, precisamente porque no ha dudado y ha pedido valor a Dios, su Señor. Es un mensaje de coraje para el pueblo judío, sin duda, que sería importante para reafirmarlos en su misión y en su carácter especial, como pueblo elegido. 41