Eurípides: Hécuba

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Eurípides: Hécuba

  1. 1. { Hécuba 424 a. C. Eurípides (Salamina, 480 a. C. - Pella, 406 a. C.)
  2. 2. El mito Hécuba y Polixena de Merry-Joseph Blondel (Francia, París, 1814).
  3. 3. Hécuba, en la mitología griega, es la segunda esposa de Príamo. Sobre su ascendencia existen dos tradiciones: una que la conecta con un origen frigio y otra que le asigna un origen tracio. Durante el conflicto que enfrentó a la ciudad de Troya con el pueblo griego, Hécuba era la reina de Troya.
  4. 4. Sobrevivió al conflicto y fue hecha prisionera tras la toma de la ciudad. Hécuba destaca por su fertilidad. La tradición le atribuye una larga descendencia. Entre sus hijos se encuentran Paris, Héctor, Deífobo, Héleno, Troilo. Entre sus hijas destacan Casandra, Creúsa y Políxena.
  5. 5. Su papel en el ciclo troyano está siempre circunscrito a su papel de madre. Ella fue la progenitora de los principales héroes y heroínas de la saga troyana. Aunque la tradición homérica relegaba su presencia a un segundo plano, los trágicos supieron desarrollar este personaje. Eurípides con Hécuba y Las troyanas, y más tarde Séneca con Las troyanas sabrán matizar las entretelas del personaje.
  6. 6. Su figura está marcada por el infortunio y la desgracia, pero su caracterización conserva siempre la majestad y la rectitud de una reina. Junto a su esposo Príamo, se singularizan por la tolerancia y la benevolencia. Estas actitudes les ayudan a aceptar el destino y a presidir los acontecimientos sin que su intervención en éstos sea decisiva. Dos son los episodios más importantes de la leyenda de Hécuba: el ensueño que precede al nacimiento de Paris y la venganza contra la traición de Polimestor.
  7. 7. Príamo se había casado en primeras nupcias con Arisbe, y con ella había engendrado un único hijo, Ésaco. El resto de los hijos de Príamo son atribuidos a Hécuba. El número de hijos varía según las tradiciones. Sin embargo, todas coinciden en considerar una larguísima descendencia para la pareja regente en Troya. Apolodoro testimonia catorce hijos, mientras que Eurípides incrementa esta cantidad al número de cincuenta hijos. La extraordinaria fertilidad de Hécuba contrasta con su infortunio. En el momento en el que Troya era tomada por los griegos, Hécuba había perdido a casi todos sus hijos.
  8. 8. Entre los hijos de Hécuba figura el héroe más destacado de las filas troyanas en la guerra, Héctor. Héctor era el hijo primogénito y a su muerte el propio Príamo acudiría ante su enemigo, Aquiles, para recuperar el cadáver. El segundo hijo de Hécuba era Paris, el responsable del rapto de Helena que habría de provocar la guerra de Troya. Otros hijos varones de Hécuba serían Deífobo, que se desposaría con Helena a la muerte de Paris, Polites, Pamón, Hipónoo, Ántifo, Polidoro. El hijo menor, y preferido por Héctor, era Troilo que moriría a manos de Aquiles.
  9. 9. Entre sus hijas se encuentra Casandra, famosa por sus dotes proféticas. La tradición considera a Casandra hermana gemela de Héleno, señalado por los dioses, como su hermana, por el don de la adivinación. Una de las hijas de Hécuba, Creúsa, sería la mujer de Eneas. Otra de ellas, Políxena, cautivaría, según una leyenda posterior a la tradición homérica, el corazón de Aquiles.
  10. 10. Cuenta la tradición, que poco antes de nacer su segundo hijo Paris, Hécuba tuvo un sueño premonitorio. Soñó que de su seno nacía una antorcha de fuego. La antorcha prendía la ciudad de Troya y el monte Ida, y provocaba su destrucción. Ante este ensueño funesto, Príamo convocó a los adivinos para interpretar el presagio. Los adivinos aconsejaron al rey deshacerse de su hijo. Hécuba se negó a matarlo y lo abandonó en el monte Ida. Con el tiempo, Paris habría de volver a Troya y sería reconocido y acogido de nuevo en su casa.
  11. 11. Cuenta la leyenda que Polidoro fue entregado por Príamo en custodia a su yerno Polimestor. Polimestor era un rey de Tracia casado con la hija mayor de Hécuba, Ilíone. Junto al niño, Príamo confió a Polimestor un tesoro considerable para asegurar el futuro de su hijo en caso de que el destino de Troya fuera funesto. Tras la toma de Troya, Polimestor decidió asesinar a Polidoro.
  12. 12. Esta acción se justifica, bien por la codicia de Polidoro que ambicionaba la herencia del troyano, bien por imposición de los vencedores griegos sobre el rey tracio. El cadáver de Polidoro fue arrojado al mar y apareció en las costas de Tróade. Allí se encontraba Hécuba, recogiendo agua para oficiar los honores fúnebres de su hija Políxena, sacrificada en la tumba de Aquiles. Al reconocer el cadáver de su hijo, Hécuba solicitó a Agamenón permiso para enterrar a su hijo junto a Políxena. Lacerada por la desgracia, Hécuba tramó una venganza contra Polimestor que había traicionado su confianza.
  13. 13. Hécuba hace llamar a Polimestor. Para conseguir que Polimestor acuda, simula una disculpa. Hécuba solicita la presencia de Polimestor para revelarle el paradero de una parte del tesoro troyano que los griegos no han podido localizar. Polimestor, caracterizado por el afán de codicia, acude presto ante Hécuba, acompañado de sus dos hijos. Cuando se presentan ante las mujeres troyanas, la anciana Hécuba le saca los ojos a Polimestor, mientras el resto de las mujeres mata a los dos hijos que le acompañaban.
  14. 14. La tradición supone que Hécuba se metamorfoseó en perra al morir. Sus ojos de fuego despiden la rabia y el ardor de la tragedia soportada. Aunque todas las versiones sobre la muerte de Hécuba coinciden en la metamorfosis, existen varias posibilidades sobre las circunstancias de la misma. Para unos, tras la venganza contra Polimestor, Agamenón decidió castigarla. Fue lapidada. Sin embargo, bajo el montón de piedras, no se encontró su cadáver, sino una perra de ojos de fuego. Según otras versiones, se transformó en perra y se arrojó al mar cuando viajaba presa en una nave rumbo a Grecia. O bien, la metamorfosis se produjo cuando era perseguida por los hombres de Polimestor que pretendían vengar la muerte de su rey.
  15. 15. La obra
  16. 16. Antes de la toma de Troya, los reyes Príamo y Hécuba habían enviado a su hijo menor, Polidoro, junto con abundantes riquezas, a la corte de Poliméstor, rey de Tracia, para que estuviera a salvo de las vicisitudes de la guerra. Tras la caída de Troya, el ejército griego se dirige al Quersoneso Tracio, junto con las cautivas troyanas entre las que se encuentra Hécuba. Se detienen allí para honrar la tumba de su héroe Aquiles, y su espectro exige el sacrificio de Políxena, una de las hijas de Hécuba, sobre su tumba.
  17. 17. Tras esta petición, hay una disputa entre los aqueos sobre si se debe cumplir o no con el deseo del espectro: Agamenón está en contra pero Acamante y Demofonte, hijos de Teseo, a favor. Finalmente, por intervención de Odiseo, se acuerda ofrecer el sacrificio. Éste, tras recordar con Hécuba algunos de los sucesos ocurridos en Troya, se lleva a Políxena hacia el sacrificio. Ésta prefiere morir antes que permanecer en la esclavitud.
  18. 18. A continuación el heraldo Taltibio cuenta a Hécuba el modo en que Políxena fue sacrificada por el hijo de Aquiles, Neoptólemo, y cómo a continuación todos los aqueos llevaban ornamentos y preparaban un sepulcro en honor de la sacrificada.
  19. 19. Mientras Hécuba está lamentándose por la muerte de su hija, ve el cuerpo sin vida en el mar de su hijo Polidoro, que había sido asesinado por el propio rey de Tracia cuando recibió la noticia de la derrota de los troyanos. Cuando Agamenón se dirige a Hécuba para instarle a que deposite el cadáver de su hija en el sepulcro, es informado por ella del destino de Polidoro y se ofrece, aunque con reservas, para ayudar a Hécuba a vengarse.
  20. 20. Cuando Poliméstor se presenta ante Hécuba, finge estar apenado por la desgracia de los troyanos y miente diciendo que Polidoro sigue vivo. Hécuba, para vengarse, le habla a Poliméstor de otros tesoros que se hallan en un subterráneo de Ilión y en las tiendas de las cautivas troyanas y cuando entran en una de las tiendas, el rey de Tracia y sus hijos son acuchillados por las troyanas.
  21. 21. Poliméstor, agonizando, pide ayuda y acude Agamenón, que escucha las razones dadas por Poliméstor para asesinar a Polidoro y el modo en que fue engañado por Hécuba, lo que es contestado por ésta. Agamenón da la razón a Hécuba y Poliméstor profetiza, mediante un anuncio dado por Dioniso, que ella será transformada en perra y que su otra hija, Casandra, y Agamenón, morirán a manos de la mujer de éste, Clitemnestra.
  22. 22. Presentada en público en torno al año 424 aC, Hécuba relata dos episodios del ciclo troyano que giran alrededor de la desgracia sobrevenida a la reina troyana tras la toma de Ilion.
  23. 23. El primero de ellos, que comprende la primera parte de la tragedia, se refiere al sacrificio de Políxena, una de las hijas de Hécuba a la que el fantasma de Aquiles reclama como presente de honor sobre su tumba; el segundo, anunciado en el prólogo de la obra y desarrollado en la segunda parte de la tragedia, contiene el relato de la venganza de Hécuba por el asesinato de su hijo Polidoro a manos de Poliméstor, rey de Tracia y huésped ancestral de Príamo.
  24. 24. POLÍXENA En la mitologia griega, hija de Priamo, rey de Troya, y de Hécuba. Después de la caída de Troya el fantasma de Aquiles ordenó a los griegos que sacrificaran en su tumba a su antigua amada. Obedeciendo sus órdenes, su hijo Neoptolemo dio muerte a la joven sobre la tumba de su padre
  25. 25. La versión griega cuenta que Troilo era un muchacho o efebo, hijo de Hécuba, reina de Troya, y por su excepcional belleza se creía que era hijo de Apolo, en vez del rey Príamo. Las profecías ataban el destino de Troilo al de la propia Troya, señalando que si el chico cumplía los veinte años, Troya jamás sería vencida. Así, poco después de iniciada la guerra, Aquiles fue animado a cazar al muchacho.
  26. 26. El joven príncipe solía montar a caballo, Aquiles emboscó a Troilo y a su hermana Políxena (cuya inclusión es la historia es posterior) en una fuente cerca del templo de Apolo, donde había parado a dar de beber agua a sus caballos. Aquiles quedó prendado de la belleza de los jóvenes y logró agarrar a Troilo por los cabellos y tumbarlo del caballo; el chico y su hermana logran escapar del acoso del héroe griego, que pretendía violarlos.
  27. 27. La joven logra huir por ayuda, pero Troilo sólo puede escapar al interior del templo de Apolo, seguido por el guerrero hasta allí dentro, matando a Troilo con su espada y mutilando el cuerpo antes de que pudiese llegar ayuda alguna.
  28. 28. Antes de morir Troilo predice la muerte de su asesino, la de su hermana y la de su sobrino Astianacte. Años después Políxena, entre tregua y tregua, enamora a Aquiles, que estaba encaprichado con la joven de excepcional belleza, descubriendo así ella su punto débil, el talón; y en una de sus tantas reuniones secretas, previo aviso a París, el príncipe troyano aprovecha para disparar en el talón una flecha envenenada, matando al héroe. La flecha según fue guiada por el propio Apolo, vengando así la muerte de Troilo, su hijo con Hécuba.
  29. 29. Polidoro
  30. 30. En la mitología griega, Polidoro era hijo de Príamo, rey de Troya y de su segunda y fecunda esposa, Hécuba. Al iniciarse la guerra de Troya es enviado por sus padres a Tracia con su hermana Ilíona, que estaba casada con el rey Poliméstor, de forma que pudiera librarse de la guerra y del asedio que se preveía para la ciudad. Ilíona crio a Polidoro como si fuera hijo suyo y en cambio a Deípilo, auténtico hijo suyo, lo crio como si fuera su hermano.
  31. 31. Los aqueos, tras conquistar Troya, prometieron a Poliméstor que se casaría con Electra, hija de Agamenón, si mataba a Polidoro, con la intención de extinguir todo el linaje de Príamo. Cuando más tarde Polidoro consultó el oráculo, que le respondió que su patria había sido destruida por el fuego, preguntó a Ilíona, a la que creía su madre; ella le dijo la verdad, y Polidoro dejó ciego a Poliméstor y lo mató.
  32. 32. En otra versión, Poliméstor, al enterarse del resultado de la guerra de Troya, que deja al príncipe troyano sin reino que le apoye, acaba con la vida de Polidoro para apoderarse de las riquezas que le correspondían.
  33. 33. Mientras, Hécuba, reducida a esclava, entraba a formar parte del botín que correspondía a Odiseo, y era enviada precisamente a Tracia con otras cautivas. Allí se enteró del destino de su hijo y tramó la venganza. Atrajo a Poliméstor y a dos de sus hijos con la promesa de nuevas riquezas y, con ayuda del resto de cautivas, acabó con la vida de los tres y consumó así la venganza por la muerte de Polidoro. Hécuba fue transformada en perra según algunas tradiciones.
  34. 34. Sin embargo, en la Ilíada, se presenta a Polidoro como hijo de Príamo y Laótoe, y cayendo en el campo de batalla traspasado por la lanza de Aquiles, muerte que motiva la ira de Héctor.
  35. 35. Según la versión de Eurípides, Polidoro era el menor de los hijos legítimos de Príamo y Hécuba, al que su padre, viendo la amenaza helena cada vez más cerca, decidió alejar de la ciudad de Troya; por ello, le ocultó, siendo todavía un niño, en la corte del rey de Tracia Poliméstor, con quien le unía una relación de hospitalidad.
  36. 36. Príamo le mandó junto con «mucho oro», con el fin de asegurar la manutención de los hijos que le quedaran con vida en caso de que Troya finalmente cayera bajo la lanza griega. Mientras que la ciudad de Príamo resistió el ataque de las tropas helenas, Poliméstor actuó tal y como se esperaría de un «huésped paterno»: respetó el acuerdo y permitió que el joven troyano creciera sin problemas en la corte tracia.
  37. 37. Sin embargo, cuando finalmente los griegos tomaron Troya y Príamo fue asesinado por Neoptólemo, Poliméstor mató a Polidoro para que darse con el oro y, seguidamente, lanzó su cadáver al mar con la esperanza de borrar, de esta forma, las pruebas de su acto La acción de la tragedia da comienzo justo en el momento en que el fantasma de Polidoro sobrevuela el campamento aqueo en busca de su madre Hécuba.
  38. 38. Según cuenta el mismo Polidoro, desde hace tres días, las naves aqueas se encuentran apostadas en la costa tracia retenidas por voluntad del fantasma de Aquiles, quien reclama el sacrificio de Políxena sobre su tumba en reconocimiento a sus hazañas bélicas. En el esquema argumental de la tragedia, la muerte de Polidoro es conocida por el lector o el espectador desde el primer verso, pero el descubrimiento del hecho por parte de Hécuba llega tarde, en el verso 68110, cuando parece que, tras el sacrificio de Políxena, el sufrimiento de la reina troyana ya no puede ser mayor. Tan pronto como Hécuba identifica a su hijo en el cadáver que una de sus sirvientas halla flotando en el mar, atribuye el asesinato a su huésped Poliméstor, quien, deduce ella, habría actuado de tal forma para quedarse con el oro de Príamo.
  39. 39. H. ¡Actos indecibles y abominables, más allá de lo asombroso, actos impíos e intolerables! ¿Dónde está la justicia de los huéspedes? Oh maldito entre los hombres, ¿cómo pudiste desgarrar sus carnes, cómo, tras haber cortado los miembros con una espada de hierro, no tuviste compasión de este niño?
  40. 40. Esta intervención de Hécuba marcará un punto de inflexión en el desarrollo de la tragedia, pues a partir de aquí y hasta los versos finales, la reina troyana empleará toda su energía y su talento en lograr que Poliméstor sea castigado por el crimen que ha cometido, un crimen que, como puede deducirse de las palabras de Hécuba, merece una doble condena: en primer lugar, por haber transgredido las normas de la hospitalidad que unían al rey tracio con Príamo y bajo cuya protección Polidoro había sido mandado a Tracia, y, en segundo lugar, por haber matado a un niño a sangre fría.
  41. 41. El castigo de Poliméstor, por tanto, tendría que dar respuesta a los dos cargos que se le imputan: con una sanción conforme a la ley de la hospitalidad, que Poliméstor ha quebrantado unilateralmente, y con la venganza de la madre por la muerte alevosa de su hijo. Esta dualidad tal vez podría relacionarse con la doble terminología con que Eurípides definirá en adelante la actuación de Hécuba, alternando formas del verbo «vengar», con expresiones como «pagar la pena», «responder de un delito» o la invocación reiterada a la justicia que protege a los huéspedes y a la ley que ordena la convivencia humana.
  42. 42. Hécuba se muestra desde un principio resuelta a castigar al culpable, pero su decisión se ve limitada por su situación actual: como esclava del ejército aqueo no puede hacer nada sin su consentimiento. Por ello, intenta congraciarse con Agamenón, jefe de la hueste griega, y, a pesar de que no sabe si éste estará dispuesto a ayudarla, por considerarla una «esclava enemiga» , se dirige a él como suplicante. Tan pronto como Agamenón se entera del trato que el rey tracio ha dispensado al hijo de su huésped, matándolo para quedarse con el oro y lanzándolo, seguidamente, al mar sin honras fúnebres , se hace cargo de la desgracia de Hécuba y la compadece.
  43. 43. Entonces, ella, alentada por esta actitud, pronuncia un extenso discurso intentando conmover a Agamenón para que la ayude a castigar al culpable. El discurso tiene claramente dos partes, en la primera de la cuales Hécuba se centra en exponer las acusaciones de contra Poliméstor e intenta hacer valer como argumento la universalidad de la ley que regula no sólo la existencia de los hombres, sino también la de los dioses.
  44. 44. «Pero escucha por qué motivos estoy postrada ante tus rodillas. […] una vez fui reina, pero ahora soy tu esclava; una vez, afortunada por mi prole, ahora, vieja y a la vez sin descendencia, sin ciudad, sola, la más desdichada de los mortales.»
  45. 45. Como vemos, el discurso empieza con una clara súplica a Agamenón para que actúe directamente en su lugar como vengador de Poliméstor. Hécuba, en su condición de esclava, necesita convencer al jefe aqueo de que Poliméstor merece el castigo que ella le implora, por ello no duda en calificarlo de «huésped muy impío», calificativo con el que también es designado el crimen que ha cometido. El uso del adjetivo impío, que sirve para definir todo aquello que es contrario a la ley sagrada, es aquí una clara alusión al carácter sagrado de la hospitalidad.
  46. 46. Al matar a Polidoro, Poliméstor incumple su deber como huésped y ofende, de esta manera, a la divinidad tuteladora (Zeus), mostrándose como un hombre impío. Esta idea vuelve a ser recogida al afirmar Hécuba que Poliméstor no teme «ni a los dioses inferiores ni a los superiores», esto es, ni a los dioses olímpicos —a Zeus, en particular—, ni tampoco a los dioses del inframundo —en referencia al incumplimiento de los ritos funerarios prescriptivos, al privar de sepultura al cadáver de Polidoro.
  47. 47. Hécuba se muestra muy hábil al trasladar la consideración del crimen de Poliméstor al ámbito divino, porque esto le permite dirigirse a Agamenón de igual a igual, en cuanto que todos los humanos, independientemente del estatuto libre o esclavo de cada uno, están sometidos a la fuerza de los dioses y de la ley, que los gobierna también a ellos. Hécuba encumbra entonces la fuerza de esta ley, a la que atribuye la creencia en los dioses y la capacidad humana de distinguir los actos justos de los injustos. Se trataría aquí de una ley divina y no escrita, hecho que estaría muy en concordancia con el tipo de hospitalidad arcaica que Eurípides plantea entre Príamo y Poliméstor, un acuerdo privado entre dos familias aristocráticas más propio de una realidad prejurídica, a la que, sin embargo, ni el autor ni su obra pertenecen.
  48. 48. En nombre de esa ley, Hécuba, aquí, no pide venganza a Agamenón, sino que intervenga para que aquellos que asesinan a sus huéspedes y aquellos que osan apropiarse de las ofrendas divinas paguen la pena que les corresponda. En caso de que esto no ocurra, afirma Hécuba, «no existe equidad alguna entre los hombres», dando a entender que dejar unos crímenes de este calibre sin castigo representaría el derrumbe de un sistema de valores sobre el cual se fundamenta la convivencia humana.
  49. 49. Hécuba espera entonces una reacción del jefe aqueo, sin embargo, él hace ademán de marcharse. Entonces, ella intenta reforzar sus argumentos y coaccionar a Agamenón aludiendo a su relación con Casandra. Los pasajes más significativos de esta segunda intervención son los siguientes:
  50. 50. «Y ciertamente —tal vez estas palabras mías, aludir a Cipris, sean en vano, pero a pesar de ello las diré— a tu lado duerme una hija mía, la inspirada por Febo, a la que los frigios llaman Casandra.. […] Oh, Señor, luz suprema de los griegos, hazme caso, ofrece tu mano vengadora a esta anciana, aunque no sea nada, pero hazlo, pues es propio de un hombre noble ayudar a la justicia y en toda ocasión y siempre tratar mal a los malvados.»
  51. 51. Es evidente que Hécuba se sirve ahora de argumentos que nada tienen que ver con los de la primera parte de su discurso: le pide a Agamenón que le tienda su «mano vengadora» como agradecimiento por la compañía que le ofrece su hija Casandra —ahora amante del jefe aqueo—, y de los nuevos vínculos de parentesco que esta unión establece, por los cuales Polidoro se convierte de facto en «cuñado» de Agamenón.
  52. 52. Hécuba confía en que, si Agamenón acepta su condición de pariente, se sienta obligado a intervenir, pues, en efecto, era deber de los familiares más allegados vengar la muerte de un pariente; por ello, quizá vuelve a aludir a la justicia y a la nobleza de aquel que la sirve, dando justa respuesta a las acciones de los malvados. La intervención del coro en los versos siguientes viene a reforzar las palabras de Hécuba, al afirmar que son las leyes quienes determinan las necesidades humanas y quienes crean o disuelven alianzas, amistades y enemistades.
  53. 53. Estos argumentos parecen surtir efecto en Agamenón, que ahora responde de forma clara ante las súplicas:
  54. 54. «Yo tengo compasión de ti, de tu hijo, de tus desdichas, Hécuba, y de tu mano suplicante, y deseo, por los dioses y por la justicia, que el huésped impío te pague esta pena, si resultase satisfactoria para ti y yo, ante el ejército, no pareciese maquinar esta muerte contra el rey tracio por Casandra. Pues hay un punto en que me asalta una inquietud: el ejército considera a este hombre amigo, en cambio, al muerto, enemigo; si éste es mi pariente, es algo aparte y no compete al ejército. Piensa en ello, puesto que me tienes deseoso de compartir tus penas y rápido para ayudarte, pero lento, si he de ser acusado por los aqueos.»
  55. 55. En el pasaje queda manifiesto el cambio de parecer de Agamenón, pues ahora se muestra dispuesto a colaborar con los planes de la reina troyana para que el huésped impío pague su pena, incluso si ello conlleva el asesinato del mismo. Ciertamente, las últimas palabras de Hécuba le han llevado a considerar a Polidoro como miembro de su familia por vía matrimonial. Sin embargo, para el resto de los aqueos, Polidoro sigue siendo un «enemigo», mientras que el rey tracio es un «amigo» , por ello, Agamenón teme que, si actúa abiertamente contra éste último, sus hombres le reprochen haber antepuesto la compasión para con Hécuba a las alianzas de estado.
  56. 56. La acción, por tanto, debe ser realizada con mucho cuidado y en ningún caso debe saberse que la razón por la que Agamenón permite llevar a cabo la venganza es, en realidad, Casandra. Hécuba le tranquiliza: con que la deje actuar, le basta.
  57. 57. La sinceridad de Agamenón en este pasaje es, en cierto modo, sorprendente, puesto que pone en evidencia la debilidad del propio jefe ante el grueso de su ejército, pero no creo que esto signifique necesariamente que Agamenón sea un mal rey.
  58. 58. Eurípides se sirve de este personaje para introducir una reflexión en torno al ejercicio del poder: a veces, el gobernante se ve expuesto a situaciones en las que entran en conflicto sus intereses particulares con los del estado, y es su deber encontrar una salida airosa, aunque para conseguirlo se vea obligado a esconder la verdad. Esto es exactamente lo que hará Agamenón en esta tragedia: en público, esgrimirá los argumentos relativos a la transgresión de la hospitalidad para justificar su soporte a Hécuba, mientras que, en privado, se decidirá a ayudarla tras la mención de los lazos de familiares nacidos de su relación con Casandra
  59. 59. En cualquier caso, se pone de manifiesto la importancia que, entre los griegos, se otorgaba al respeto a la hospitalidad, puesto que Agamenón puede servirse de la acusación de traición para justificar su actitud hacia la reina troyana sin miedo a ser acusado de traición por sus hombres. Como el mismo Agamenón afirmará más adelante, entre los griegos atentar contra un huésped es un acto vergonzoso, contrario a la justicia divina y humana, que merece un castigo.
  60. 60. Hécuba acaba de recibir el consentimiento de Agamenón para que lleve a cabo el castigo que considere oportuno hacia su «huésped impío», y se pone manos a la obra: envía a una esclava para que pida a Poliméstor que se presente junto con sus hijos ante ella; llega el rey tracio y, antes incluso de que Hécuba le dirija una palabra, éste expresa su pesar por las desgracias que han sobrevenido recientemente a la reina — la destrucción de Troya y el sacrificio de Políxena— y se disculpa por no haber ido antes a verla, alegando hallarse en el interior del país hasta aquel momento.
  61. 61. Esta primera intervención de Poliméstor no deja indiferente, puesto que sus palabras no coinciden en absoluto con el retrato que hasta ese momento el lector o el espectador se ha ido haciendo del personaje a través de las alusiones indirectas del fantasma de Polidoro y de Hécuba. Lejos de mostrarse como el hombre impío que Hécuba ha descrito, ávido de riquezas y sin principios, Poliméstor parece conciliador y realmente afectado por la situación que padece Hécuba, hasta el punto de preguntarle en qué puede ayudarla, ya que, según afirma, la considera amiga, al igual que al ejército de los aqueos
  62. 62. Hécuba, negándose a mirarle a los ojos, pero dispuesta a seguir el juego, le pregunta si Polidoro está vivo, a lo que Poliméstor responde que sí, por supuesto; luego, pregunta por el oro, si todavía está a salvo, a lo que él vuelve a responder que sí. Entonces, aceptando irónicamente que se trata de un hombre piadoso, Hécuba empieza a revelarle la historia de un tesoro escondido en el templo de Atenea Iliás y, sobre todo, la existencia de una cantidad de dinero que logró sacar de Troya y que se encuentra escondido en su tienda.
  63. 63. Le exhorta a entrar en la tienda junto con sus hijos para coger el dinero y llevarlo a buen recaudo. Así lo hacen. Inmediatamente después, desde dentro de la tienda, se oyen los gemidos de Poliméstor, que se lamenta por haber sido cegado, seguidos de los gritos eufóricos de Hécuba, que anuncia que también ha matado a los dos hijos de Poliméstor. Hécuba está finalmente satisfecha, pues su huésped impío le «ha pagado la pena».
  64. 64. Poliméstor sale andando a tientas, como un ciego, y sus lamentos atraen a Agamenón, quien, simulando no saber nada, escucha las acusaciones y las amenazas del rey tracio contra Hécuba. Entonces, Agamenón le pide que hable civilizadamente, que él está dispuesto a escuchar su versión y la de Hécuba y a juzgar de acuerdo con la justicia.
  65. 65. Poliméstor habla en primer lugar y confiesa desde un principio haber matado al hijo de Hécuba, Polidoro; sin embargo, en ningún momento se refiere a él como a un huésped de forma explícita, sino que simplemente reconoce que Príamo se lo había mandado para que lo criara en su palacio, cuando la destrucción de Troya estaba próxima. Poliméstor tampoco menciona el dinero de Príamo, el verdadero motivo del asesinato de Polidoro, e intenta justificar su acción por miedo a que, si quedaba con vida el joven troyano, podría reforzar el poder de Troya, y los aqueos, por su parte, intentarían iniciar un nuevo conflicto bélico, con el subsiguiente desastre para todos.
  66. 66. Poliméstor insiste también en haber actuado en favor de Agamenón al matar a un enemigo suyo y acaba con una crítica contra todo el género femenino, el causante de su desgracia actual.
  67. 67. Llega el turno de Hécuba, quien, en primer lugar, simulará revelar a Agamenón el verdadero móvil del asesinato de Polidoro, el deseo por parte de Poliméstor de apoderarse del tesoro de Príamo, pues un pueblo bárbaro nunca sería ni podría ser «amigo» de los griegos, como pretende Poliméstor. Por otro lado, de haber sido un verdadero «amigo» de los aqueos, Poliméstor habría podido ayudarles de muchas otras maneras, entregándoles a Polidoro vivo durante la guerra de Troya o bien dándoles el tesoro de Príamo, puesto que lo necesitaban tras haber permanecido tantos años en lucha alejados de su hogar.
  68. 68. Poliméstor, sin embargo, mató al joven huésped cuando ya no había motivo alguno para hacerlo, sólo para conseguir quedarse con el dinero troyano.
  69. 69. En otras palabras, la muerte de Polidoro fue premeditada e ilegítima, de modo que el autor de la misma merece un castigo. La intervención de Hécuba finaliza con una advertencia a Agamenón, en la que le recuerda los cargos de impiedad y deslealtad por los que Poliméstor es juzgado.
  70. 70. «Agamenón, si le defiendes, te mostrarás como un hombre vil, pues tú estarás favoreciendo a alguien que ni respeta a los dioses ni ha sido fiable con quienes debía, un huésped que no respeta los preceptos divinos ni las leyes humanas.»
  71. 71. Tal como ha prometido, Agamenón representa su papel de juez ecuánime, fingiendo encontrar gran dificultad en la emisión de un veredicto , pero, puesto que debe pronunciarse , juzga a Poliméstor culpable de haber matado al huésped troyano, no para favorecer a los aqueos, sino para quedarse con el dinero de Príamo.
  72. 72. El hecho de que el transgresor de la hospitalidad con todos sus agravantes sea un rey tracio (de ficción), resultaría coherente con aspectos actuales de las relaciones de Atenas con esa región. Ya en Heródoto, el pueblo tracio es descrito como belicoso y particularmente salvaje, con costumbres tales como el asesinato de extranjeros, pero es, sin duda, en algunos pasajes relativos a la política ateniense del siglo V aC, donde se forja la imagen de los tracios como un pueblo cruel, aliado poco fiable y traicionero, cuyos reyes están ávidos de ganancias y de riquezas.
  73. 73. Éste es exactamente el perfil que Eurípides crea para su rey tracio Poliméstor. Además, la fecha de la representación de Hécuba, en torno al año 424 aC, coincide con un periodo de dificultades para los atenienses en las relaciones con las poblaciones del litoral tracio, constatación que podría justificar la elección del tema de la avaricia como motivo principal de la tragedia.

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