Epistolas Paulinas Romanos Galatas - Presentation Transcript
Falconeris.blogspot.com : LA GLORIA DEL DIOS 3 VECES SANTO: EPISTOLAS PAULINAS:
ROMANOS – GALATAS
COMENTARIO
EXEGETICO Y EXPLICATIVO DE
LA BIBLIA
TOMO II: EL NUEVO TESTAMENTO
POR Roberto
Jamieson A. R.
Fausset David Brown
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ROMANOS – GALATAS
[PAG. 300] LA EPISTOLA DEL APOSTOL PABLO A LOS ROMANOS
INTRODUCCION
LA AUTENTICIDAD de la Epístola a los Romanos nunca fué puesta en duda. Goza del testimonio no
interrumpido de toda la antigüedad, hasta Clemente, uno de los colaboradores del apóstol ‚cuyos nombres están en el
libro de la vida‛ (Filipenses 4:3), el cual la cita en su indubitable Epístola a los Corintios, escrita hacia los fines del
siglo primero. Las investigaciones más escudriñadoras de la crítica moderna la handejado intacta.
Cuándo y dónde fué redactada la Epístola tenemos los medios de determinar con grande precisión, de la Epístola
misma al ser cotejada con los Hechos de los Apóstoles. Hasta la fecha de su redacción el Apóstol nunca había estado
en Roma (cap. 1:11, 13, 15). El estaba entonces en vísperas de su visita a Jerusalén, a donde llevaría subsidios a los
cristianos pobres, de parte de las iglesias de Macedonia y Acaya, después de la cual pensaba hacer una visita a Roma
de paso para España (Hechos 15:23–28). Bien, este socorro sabemos que lo llevó consigo desde Corinto, al fin de su
tercera visita a dicha ciudad, que había durado tres meses (Hechos 20:2, 3; 24:17). En esta ocasión le acompañaban
desde Corinto ciertas personas, cuyos nombres nos ha dado el historiador de los Hechos (Hechos 20:4), y cuatro de
éstos están mencionados en nuestra Epístola como acompañantes del apóstol cuando la escribió: Timoteo, Sosipater,
Gayo, y Erasto (cap. 16:21, 23). De estos cuatro, el tercero, Gayo, era habitante de Corinto (1 Corintios 1:14), y el cuarto,
Erasto, era ‚tesorero de la ciudad‛ (cap. 16:23), la que apenas se puede tener por otra que Corinto. Finalmente, Febe,
quien aparentemente fué la portadora de esta Epístola, era diaconisa de la iglesia de Cencreas, el puerto oriental de
Corinto (cap. 16:1). Juntando estos datos, es imposible resistir al convencimiento, en el que concuerdan todos los
críticos, de que Corinto era el sitio de donde fué escrita la Epístola, y de que fué despachada hacia fines de la visita
arriba mencionada, probablemente a principios de la primavera del año 58.
El FUNDADOR de esta célebre iglesia es desconocido. El que debiera su origen al apóstol Pedro, y que él fuera su
primer obispo, aunque lo pretende una antigua tradición y lo enseña la iglesia de Roma como un hecho indubitable,
está refutado por la más clara evidencia y es idea abandonada también por romanistas sinceros. En tal suposición,
¿cómo hemos de explicar el que circunstancia tan importante la pase en silencio el historiador de los Hechos, no sólo
en la narración de las labores de Pedro, sino también en la de la llegada de Pablo a la Metrópoli, y en la de la
deputación de ‚hermanos‛ romanos que fueron hasta la plaza de Apio y Las Tres Tabernas al encuentro de él, y en la
de sus dos años de labores en Roma? ¿Y cómo, consecuentemente con su principio declarado de no edificar sobre
fundamento ajeno (cap. 15:20), podía él expresar su ardiente deseo de ir hasta ellos, para tener algún fruto entre ellos
también, así como entre otros gentiles (cap. 1:13), si todo el tiempo sabía que ellos tenían por padre espiritual al
apóstol de la circuncisión? ¿Y cómo, en aquel supuesto, es que no hay salutaciones para Pedro entre las muchas que
hay en esta Epístola? O si se puede pensar que se sabía que Pedro estaba en otra parte en aquel tiempo dado, ¿cómo es
que en todas las epístolas que nuestro apóstol escribió después desde Roma no aparece ni una sola alusión a tal origen
de la Iglesia Romana? Las mismas consideraciones parecerían probar que esta iglesia no debía su origen a ningún
obrero cristiano prominente; y esto nos trae a la muy debatida cuestión:
¿Para QUE CLASE de cristianos fué destinada principalmente: judaicos o gentiles? Que residía en Roma a esta
sazón gran número de judíos y de prosélitos judaicos, es bien sabido por todos los conocedores de los escritores
clasicos y judíos de aquel tiempo y de periodos subsecuentes inmediatos; y que los que de ellos estuvieron en
Jerusalén el día de Pentecostés (Hechos 2:10), y probablemente formaron parte de los tres mil en aquel día
convertidos, llevarían consigo a su regreso a Roma las buenas nuevas, no puede haber duda. Ni faltan indicaciones de
que algunos de los incluídos en las salutaciones de esta Epístola ya eran cristianos de larga actuación, si bien no eran
de los primeros convertidos a la fe cristiana. Aun otros que habían conocido al apóstol en otra parte y que, si no le
debían a él su primer conocimiento de Cristo, probablemente habían sido objeto de sus ministraciones, parecen
haberse encargado del deber de alentar y consolidar la obra del Señor en la capital. Así que no es improbable que
hasta la fecha de la llegada del apóstol la comunidad cristiana de Roma dependiera de agentes subordinados para el
aumento de sus miembros, ayudada por las visitas ocasionales de predicadores determinados [PAG. 301] de las
provincias; y acaso se puede conjeturar, por las salutaciones del último capítulo, que hasta aquel entonces estaba la
iglesia en una condición menos organizada, pero no en una condición menos floreciente que algunas de las demás
iglesias a las que el apóstol ya había dirigido sus epístolas. Cierto es que el apóstol les escribe expresamente como a
iglesia gentílica (cap, 1:13, 15; 15:15, 16); y aunque está claro que había cristianos judíos entre ellos, y todo el
argumento presupone un íntimo conocimiento de parte de los lectores de los principios destacados del Antiguo
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Testamento, esto fácilmente se explicará suponiendo que la mayor parte de ellos, antes de conocer al Señor, habían
sido gentiles prosélitos de la fe judaica y habían entrado al círculo de la iglesia cristiana por la puerta de la antigua
dispensación.
Resta solamente hablar brevemente del PLAN y del CARACTER de esta epístola. De todas las Epístolas que sin
duda alguna fueron escritas por nuestro apóstol, ésta es la más completa, y al mismo tiempo la más brillante. Tiene
tanto en común con un tratado teológico, como posee el calor y la familiaridad de una carta verdadera. Refiriéndonos
a los encabezamientos que hemos puesto a las secciones sucesivas, para exhibir mejor el progreso del argumento y la
interrelación de sus varios puntos, aquí solamente notamos que su primer gran tema es lo que se puede denominar la
relación legal del hombre para con Dios, como violador de su santa ley, esté ella meramente escrita en el corazón, como en
el caso del pagano, o sea conocida además, como en el caso del Pueblo Escogido, por la revelación externa; luego trata
de la relación legal como completamente revocada por medio de una conexión de fe en el Señor Jesucristo; y su tercero
y último tema grande es la vida nueva, que acompaña a este cambio de relaciones que envuelve a la vez una
bienaventuranza y una consagración a Dios que, rudimentariamente completas ya, se abrirán en el mundo futuro para
gozar de una comunión inmediata e inmarcesible con Dios. La influencia de estas maravillosas verdades en la
condición y el destino del Pueblo Escogido, punto que trata el apóstol a continuación, aunque no parezca la aplicación
práctica de ellas a sus parientes según la carne, es en ciertos respectos la parte más profunda y más difícil de toda la
Epistola, la cual nos lleva directamente a las eternas fuentes de la Gracia para el culpable, en el soberano amor e
inescrutables propósitos de Dios; después de lo cual, con todo, se retorna a la plataforma histórica de la iglesia visible,
en el llamamiento de los gentiles, la preservación del fiel remanente israelita en medio de la incredulidad general y la
caída de las naciones, y el restablecimiento final de Israel para constituir, junto con los gentiles en el postrer día, una
iglesia universal de Dios sobre la tierra. El resto de la Epístola se dedica a varios temas prácticos, concluyendo con
salutaciones y expresiones sugestivas de un corazón bueno.
CAPITULO 1
INTRODUCCION (vv. 1–17). 1. Pablo—(Véase nota, Hechos 13:9.) siervo de Jesucristo—La palabra aquí
traducida ‚siervo‛ significa ‚esclavo‛, uno que está sujeto a la voluntad de otro y completamente a la disposición del
mismo. En este sentido se aplica a los discípulos de Cristo en general (1 Corintios 7:21–23), así como en el Antiguo
Testamento se aplica a todo el pueblo de Dios (Isaías 66:14). Pero además de esto, como los profetas y los reyes de
Israel eran oficialmente ‚los siervos del Señor‛ (Josué 1:1; Salmo 18, título), los apóstoles se llamaban a sí mismos, en
este sentido oficial, ‚los siervos de Cristo‛ (como aquí, y en Filipenses 1:1; Santiago 1:1; 2 Pedro 1:1; Judas 1), para
expresar una absoluta sujeción y consagración al Señor Jesús las cuales nunca hubieran mostrado a criatura alguna.
(Véase Nota, v. 7, Juan 5:22, 23). llamado a ser apóstol—cuando primero ‚vió al Señor‛; la condición indispensable
para el apostolado. Véanse notas, Hechos 9:5; 22:14; 1 Corintios 9:1. apartado para [la predicación de] el evangelio—ni
tan tarde como cuando ‚el Espíritu dijo: Separadme a Bernabé y a Saulo‛ (Hechos 13:2), ni tan temprano como cuando
‚le apartó desde el vientre de su madre‛ (Gálatas 1:15). Fué llamado en el mismo momento a la fe y al apostolado de
Cristo (Hechos 26:16–18). de Dios—Es decir, el evangelio del cual Dios es el glorioso Autor. Así el cap. 15:16; 1
Tesalonicenses 2:2, 8, 9; 1 Pedro 4:17. 2. Que él había antes prometido … en las santas Escrituras—Aunque la iglesia
romana era gentil de nacionalidad (véase nota, v. 13), sin embargo, consistía mayormente en prosélitos de la fe judaica
(véase Introducción). Aquí se les recuerda que al abrazar a Cristo, no habían arrojado de sí a Moisés y a los profetas,
sino que se habían entregado más completamente a ellos (Hechos 13:32, 33). 3, 4. Acerca de su Hijo … Jesucristo
Señor nuestro—la gran carga de este ‚Evangelio de Dios.‛ hecho de la simiente de David—como ‚de conformidad
con las Santas Escrituras‛ fué menester que lo fuese. (Véase nota, Mateo 1:1.) según la carne—Es decir en su
naturaleza humana (comp. cap. 9:5, y Juan 1:14, quedando entendido, por cierto, que tenía otra naturaleza, de la que el
apóstol en seguida habla. fué declarado—lit., ‚señalado,‛ ‚definido,‛ ‚determinado,‛ esto es, ‚demostrado‛ o
‚probado.‛ Hijo de Dios—Nótese cuán estudiosamente el lenguaje cambia aquí. ‚Fue hecho (dice el apóstol) de la
simiente de David, según la carne;‛ pero no fué hecho, sino solamente ‚declarado (o comprobado) ser Hijo de Dios.‛
Como vemos en Juan 1:1, 14: ‚En el principio era el Verbo < y el Verbo fué hecho carne;‛ y en Isaías 9:6: Un niño nos
es nacido, hijo nos es dado.‛ Así que la filiación de Cristo con respecto a Dios no es en el sentido correcto una relación
que se originó al nacer Cristo, [PAG. 302] como algunos, que en otros respectos son ortodoxos, la conciben. Por su
nacimiento en la carne, aquella filiación que era esencial e increada, meramente floreció en manifestación palpable.
(Véanse notas, Lucas 1:35; Hechos 13:32, 33.) con potencia—Esta frase puede ser que vaya unida a la anterior,‛ ‚fué
declarado,‛ siendo el sentido: ‚declarado poderosamente‛ [Lutero, Beza, Bengel, Fritzsche, Alford, etc.]; o (como
creemos más correctamente) unida a ‚Hijo de Dios,‛ y entonces el sentido es: ‚Fué declarado Hijo de Dios en posesión
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de aquella potencia que le pertenecía como el unigénito del Padre, ya no ataviado como en los días de su carne, sino
manifestando gloriosamente su potencia en su resurrección de entre los muertos la cual de allí en adelante se manifestaría
en nuestra propia naturaleza.‛ [La Vulgata, Calvino, Hodge, Philippi, Mehring, etc.] según el espíritu de santidad—
Si ‚según la carne‛ significa aquí ‚en su naturaleza humana,‛ esta expresión no común debe significar ‚en su otra
naturaleza,‛ la que ya hemos visto que es la ‚de Hijo de Dios:‛ una naturaleza eterna, increada. Aquí esta naturaleza
es denominada el ‚espíritu,‛ como una naturaleza impalpable e inmaterial (Juan 4:24), y se llama también ‚el espíritu
de santidad,‛ probablemente en contraste absoluto con aquella ‚semejanza de la carne de pecado‛ que él asumió. Uno
querrá preguntarse por qué, si éste es el sentido, no está expresado en forma más sencilla. Pero si el apóstol hubiese
dicho: ‚Fué declarado ser Hijo de Dios según el Espíritu Santo,‛ el lector hubiera pensado que él quería decir la
tercera Persona de la Trinidad. Y parece que a fin de evitar precisamente esta comprensión errónea, usó la expresión
rara de ‚espíritu de santidad.‛ 5. Por el cual [como medio ordenado] recibimos la gracia (toda la ‚gracia que trae
salvación‛) y el apostolado—Para la propagación de dicha gracia, y para la constitución, de cuantos la recibiesen, en
iglesias de discipulado visible. (Preferimos distinguir entre las dos cosas, y no tenerlas, como algunos buenos
intérpretes, por una sola expresión: ‚la gracia del apostolado.‛) para la obediencia de la fe—Es decir, para que los
hombres se sometan a la creencia del mensaje salvador de Dios, lo cual es el más perfecto tipo de obediencia. en su
nombre—mejor, ‚por su nombre:‛ para que él sea glorificado. 6. Entre las cuales sois también—Esto es, junto con los
demás; porque el apóstol no atribuye nada especial a la iglesia de Roma (véase 1 Corintios 14:36). [Bengel.]
Llamados—(véase nota, cap. 8:30.) de Jesucristo—Es decir, llamados ‚por él‛ (Juan 5:25), o los llamados
‚pertenecientes a él:‛ ‚los llamados de Cristo.‛ Acaso este último sentido es el mejor apoyado, pero uno apenas sabe
cuál preferir. [La forma sustantival de ‚llamados‛ y la omisión de la preposición ‚por‛ en el griego requieren la
segunda interpretación. Véase el ejemplo idéntico, ‚amados de Dios.‛ v. 7. Nota del Trad.] amados de Dios—(Véase
Deuteronomio 33:12; Colosenses 3:12.) Gracia—(véase Nota, Juan 1:14.) y paz—La paz que Cristo hizo por la sangre
de su cruz (Colosenses 1:20), y que refleja en el seno del creyente ‚la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento
(Refiérase Filipenses 4:7) de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo—‚Nada habla más decisivamente a favor de
la divinidad de Cristo que está yuxtaposición de Cristo con el eterno Dios, que se haya en todo el lenguaje de la
Escritura, así como la derivación de influencias puramente divinas de parte de él. No se puede colocar el nombre de
ningún hombre al lado del Todopoderoso. Aquel solo, en el cual el Verbo del Padre, quien es el mismo Dios, fué
hecho carne, puede ser nombrado al lado de él; pues se ordena a los hombres que le honren a él, así como honran al
Padre (Juan 5:23). [Olshausen.] 8. vuestra fe es predicada en todo el mundo—Esto era bien posible por medio de las
frecuentes visitas hechas a la capital desde todas las provincias; y el apóstol, conocedor de la influencia que estos
ejercerían en otros, así como la bienaventuranza que ellos mismos poseían, gracias da por semejante fe ‚a su Dios por
Jesucristo,‛ la fuente, según su teología de la fe, de toda gracia en los hombres. 9. testigo me es Dios, al cual sirvo [en
ministración religiosa] en mi espíritu—[en lo más íntimo de mi alma] en el evangelio de su Hijo [al que estaban
consagradas toda la vida y actividad religiosas de Pablo], que sin cesar me acuerdo de vosotros en mis oraciones—
Lo mismo por los efesios (Efesios 1:15, 16), y por los Filipenses (Filipenses 1:3, 4); y por los Colosenses (Colosenses 1:3,
4); y por los Tesalonicenses (1 Tesalonicenses 1:2, 3). ¡Qué amor más universal, qué espiritualidad más comprensiva,
qué devoción más apasionada a la gloria de Cristo entre los hombres! 10. Rogando, si al fin algún tiempo haya de
tener, por la voluntad de Dios, próspero viaje para ir a vosotros—Pablo había anhelado desde hacía mucho tiempo
visitar la capital, pero se había encontrado con un número de impedimentos providenciales (v. 13; cap. 15:22; y véase
nota Hechos 19:21; 23:11; 28:15); de modo que casi un cuarto de siglo pasó, después de su conversión, antes que se
realizara su deseo, y eso solamente como ‚preso de Jesucristo.‛ Sabiendo pues que todo su futuro estaba en las manos
de Dios, continúa orando siempre para que sean quitados los obstáculos que impedían una feliz y próspera reunión.
11, 12. Porque os deseo ver, para repartir con vosotros algún don espiritual—No algún don sobrenatural, como lo
comprueba la frase que sigue (véase nota, 1 Corintios 1:7). para ser juntamente consolado con vosotros por la común
fe vuestra y juntamente mía—No deseando ‚señorearse de la fe de ellos,‛ sino ser más bien ‚ayudante del gozo de
ellos,‛ el apóstol corrige sus expresiones anteriores: mi deseo es de instruiros y haceros bien; esto es, que nos
instruyamos y nos hagamos bien mutuamente; pues, al dar, yo también recibiré [Jowett.] ‚Ni es insincero al hablar así,
porque no hay ninguno en la iglesia de Cristo tan pobre que no nos pueda impartir algo de valor; es sólo nuestra
malignidad y nuestro orgullo lo que nos impide sacar algún fruto de cualquier fuente.‛ [Calvino.] ¡Cuán
‚marcadamente diferente es el estilo apostólico del estilo de la corte de la Roma Papal‛! [Bengel.] 13. muchas veces
me he propuesto ir a vosotros … he sido estorbado—Principalmente por su deseo de ir primero a los lugares donde
Cristo era desconocido (cap. 15:20–24). para tener también entre vosotros algún fruto [de mi ministerio] como entre
los demás Gentiles—El origen gentílico de la iglesia Romana está aquí aseverado tan explícitamente, que los que
concluyen, meramente por el tono judaico del argumento, que en ella predominaba el elemento israelita, lo [PAG.
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303] hacen en oposición al apóstol mismo. (Pero véase la Introducción a esta Epístola.) 14, 15. A Griegos [los instruídos]
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y a bárbaros [los iletrados] < soy deudor. Así que, cuanto a mí, presto estoy a anunciar el evangelio también a
vosotros que estáis en Roma—Se siente bajo la obligación ineludible de llevar el evangelio a todas las clases de la
humanidad, adaptado como era a todos y ordenado para todos (1 Corintios 9:16). 16. Porque no me avergüenzo del
evangelio—Este lenguaje indica que era menester tener bastante coraje para llevar a Roma, ‚la Señora del mundo‛, lo
que era ‚a los judíos un tropiezo y a los griegos insensatez.‛ Pero su gloria inherente por ser el mensaje vivificador de
Dios para el mundo moribundo, tanto le llenaba el alma que, como su bendito Maestro, él también ‚menospreció la
vergüenza.‛ por que es potencia de Dios para salud [salvación] a todo aquel que cree—En éste y el siguiente
versículo el apóstol anuncia el gran tema del argumento que sigue: LA SALVACION, la imprescindible necesidad de
la perdida humanidad revelada en el mensaje evangélico; mensaje que es reconocido y honrado de tal manera por Dios
que lleve en sí, al ser proclamado, el mismo poder de Dios para salvar a toda alma que lo recibe, así griego como bárbaro, así
sabio como ignorante. 17. Porque en él [el evangelio] la justicia de Dios se descubre—Es decir (como lo demuestra
todo el argumento de la epístola), la justicia justificadora de Dios. de fe en fe—una frase difícil. La mayoría de los
intérpretes (juzgando del sentido de otras frases similares que se hallan en otras partes) la entienden como ‚de un
grado de fe a otro.‛ Pero esto concuerda mal con el designio del apóstol, el que nada tiene que ver con grados
progresivos de la fe, sino solamente con la fe misma como la manera ordenada para recibir la ‚justicia‛ que es de
Dios. Por tanto preferimos entenderla así: ‚La justicia de Dios es revelada, en el mensaje evangélico de (o por) fe, a (o
para) fe,‛ esto es, ‚a fin de que sea por la fe recibida,‛ [Así creen substancialmente, Melville, Meyer, Stuart,
Bloomfield, etc.] como está escrito [Habacuc 2:4]: Mas el justo vivirá por la fe—Esta máxima del Antiguo Testamento
se cita tres veces en el Nuevo Testamento: aquí, en Gálatas 3:11 y en Hebreos 10:38, lo que demuestra que el camino
evangélico de ‚vida por la fe,‛ lejos de anular el método antiguo sólo era una continuación del mismo. En cuanto a los
versículos anteriores, nótese (1) ¡Qué manera de personas deben ser los ministros de Cristo, según la norma aquí
establecida: absolutamente sujetos y oficialmente dedicados al Señor Jesús; separados para el evangelio de Dios que
contempla la subyugación de todas las naciones a la fe de Cristo: deudores a todas las clases, a los eruditos y a los
rudos, para llevar el evangelio asimismo a todos, haciendo desaparecer toda vergüenza en la presencia de aquéllos,
así como todo orgullo delante de éstos, por la gloria que ellos sienten en su mensaje; suspirando por todas las iglesias
fieles, sin enseñorearse de ellas, sino gozándose de la prosperidad de ellas, y hallando refrigerio y fortaleza en la
comunión con ellas! (2) Los rasgos peculiares del evangelio aquí destacados debieran ser estudiados fielmente por
todos los que lo predican, y debieran guiar los puntos de vista y el discernimiento de todos los que tienen el privilegio
de escucharlo regularmente: así entenderán que ‚el Evangelio de Dios‛ es un mensaje del cielo, pero no
absolutamente nuevo, antes al contrario, sólo el cumplimiento de la promesa del Antiguo Testamento; que no sólo es
Cristo el gran tema de él, sino que lo es en la misma naturaleza de Dios como Hijo suyo propio, y en la naturaleza de
los hombres como participante de ellos: el Hijo de Dios que ahora ha resucitado con poder y ha sido investido de la
autoridad para dispensar toda gracia a los hombres y todos los dones para el establecimiento y la edificación de la
iglesia: Cristo la justicia proveída por Dios para la justificación de todos los que creen en su nombre; y que en este
glorioso evangelio, cuando se predica como tal, reside el mismo poder de Dios para salvar al judío así como al gentil
que lo acepte. (3) Que, mientras que Cristo ha de ser considerado como el conducto ordenado de toda gracia de Dios a
los hombres (v. 8), nadie se imagine que la propia divinidad de él sea en ningún respecto comprometida por este
arreglo, puesto que está él expresamente asociado con ‚Dios el Padre,‛ en la oración (v. 7) porque la ‚gracia y paz‛
(inclusive todas las bendiciones espirituales) reposen sobre esta iglesia de Roma. (4) Mientras que esta epístola enseña,
de conformidad con la enseñanza de nuestro Señor mismo, que toda la salvación depende de la fe, esto es sólo una
verdad a medias, y sin duda dará aliento a la autojustificación, si se desasocia con otro rasgo de la misma verdad aquí
explícitamente enseñado, a saber, que esta fe es el propio don de Dios, por lo cual conformemente, en el caso de los
creyentes romanos, él ‚da gracias a su Dios por Jesucristo‛ (v. 8). (5) La comunión cristiana, así como toda comunión
verdadera, es un beneficio mutuo, y como no es posible que ni los más eminentes santos y siervos del Señor impartan
refrigerio o provecho alguno al más indigno de sus hermanos sin experimentar una rica recompensa dentro de ellos
mismos, así exactamente en proporción a su humildad y su amor sentirán ellos su necesidad de la comunión cristiana
y se gozarán en ella.
POR QUE ESTA GRACIA PROVISTA DIVINAMENTE HACE FALTA A TODOS LOS HOMBRES (v. 18). 18.
Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo—Su santo desagrado y su justa venganza contra el pecado ‚están
revelados‛ en la conciencia de los hombres, y atestiguados por innumerables evidencias externas de un gobierno
moral. contra toda impiedad—Es decir contra toda su irreligiosidad, que significa el vivir sin estar conscientes de la
existencia de Dios, y sin tener los debidos sentimientos para con él. e injusticia de los hombres—todas sus
desviaciones de la rectitud moral en el corazón, el habla y la conducta. (Así deben ser distinguidos estos términos cuando
se usan juntos, aunque, estando solos, cualquiera de ellos puede incluir el otro.)
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ESTA IRA DE DIOS, REVELADA CONTRA TODA INIQUIDAD, SE CIERNE SOBRE TODO EL MUNDO
PAGANO. (vv. 18–32). 18. que detienen la verdad con injusticia—El apóstol, aunque empezó este versículo con el
propósito de incluir a todos los hombres en general, se limita en la última parte del mismo a una sola de las dos
grandes divisiones de la humanidad, a quien quería aplicarla, entrando así suavemente a su argumento. Pero antes de
enumerar las iniquidades [PAG. 304] de ellos, vuelve al origen de les mismas: el tratar de sofocar la luz que aun les
quedaba. Como las tinieblas les ensombrecen la mente, así la impotencia toma posesión del corazón, cuando la ‚voz
apacible‛ de la conciencia primero es desoída, luego contrariada, y por fin sistemáticamente queda adormecida. Así
pues, ‚la verdad‛ que Dios dejó con el hombre y en el hombre, en vez de tener libre espacio para desarrollarse, en este
caso es obstruida (comp. Mateo 6:22, 23; Efesios 4:17, 18). 19. Porque lo que de Dios se conoce, a ellos es manifiesto;
porque Dios se lo manifestó—En el siguiente versículo el apóstol explica el significado de esta aseveración. 20. las
cosas invisibles de él … se echan de ver—es decir la mente contempla con claridad lo que el ojo no puede discernir.
su eterna potencia y divinidad—Ve que hay un Eterno Poder, y que éste no es la mera fuerza ciega, ni el panteísta
‚espíritu de Natura,‛ sino el poder de la Divinidad viviente. siendo entendidas por las cosas que son hechas—Así
que la creación externa no es la progenitora, sino la intérprete de nuestra fe en Dios. Dicha fe tiene su origen primordial
dentro de nosotros mismos (v. 19); pero viene a ser una convicción inteligible y articulada sólo por medio de lo que
observamos en nuestro derredor (‚por las cosas que son hechas,‛ v. 20). En esta forma, la revelación interna y la
externa de Dios se complementan la una con la otra, y ambas producen la convicción universal e inmutable de que
Dios existe. (Con esta notable declaración apostólica están de acuerdo las más recientes conclusiones hechas por los
más profundos estudiantes especulativos del Teísmo.) de modo que son inexcusables—Siendo toda su depravación
un alejamiento voluntario de la verdad así tan brillantemente revelada al espíritu no sofisticado. 21. Porque habiendo
conocido a Dios—[esto es, mientras aun retenían algún conocimiento real de él, y antes de que se hundieran hasta la
condición que se describe en seguida] no le glorificaron como a Dios, ni dieron gracias—Ni le rindieron la adoración
que le era debida, ni le mostraron la gratitud que su beneficencia demandaba—antes se desvanecieron [comp.
Jeremías 2:5] en sus discursos—en sus pensamientos, especulaciones, acerca de Dios: véase Mateo 15:19; Lucas 2:35; 1
Corintios 3:20, griego—y el necio [‚insensato,‛ ‚estúpido‛] corazón [esto es, todo el hombre interior] de ellos fué
entenebrecido—¡Con cuanta erudición se traza aquí la degeneración progresiva del alma humana! 22, 23. Diciéndose
[jactándose, pretendiendo] ser sabios, se hicieron fatuos—‚Es la naturaleza invariable de la idea errónea en la moral
y la religión, que los hombres se jactan de haberla inventado y que la ensalzan por sabiduría.‛ Así como los paganos,‛
1 Corintios 1:21. [Tholuck.] Y trocaron la gloria del Dios incorruptible en [o ‚por‛] semejanza de imagen de hombre
corruptible—La alusión aquí es sin duda al culto griego, y puede ser que el apóstol tuviese presente aquellas
exquisitas cinceladuras en forma humana que yacían tan profusamente en su derredor cuando él estaba en el
Areópago y ‚miraba sus santuarios.‛ (véase nota, Hechos 17:29.) Pero como si aquélla no fuera degradación bastante
profunda del Dios viviente, se encontró con una aún más baja. y de aves, y de animales de cuatro pies, y de
serpientes—‚cuadrúpedos y reptiles‛ refiriéndose ahora al culto egipcio y oriental. Frente a estas declaraciones del
descenso de la creencia religiosa del hombre, desde conceptos superiores del Ser Supremo hasta los más bajos y
degradantes, hay expositores de esta misma Epístola (como Reiche y Jowett) que, no creyendo ni en la caída de la
inocencia original, ni en las nobles huellas de aquella inocencia que permanecieron aun después de la caída y que
fueron sólo gradualmente borradas por la violencia temeraria contra los dictados de la conciencia, sostienen que la
historia religiosa del hombre ha sido siempre una lucha por ascender, desde las formas más bajas del culto a la
naturaleza, propias de la niñez de la raza, hasta la que es más racional y espiritual. 24. Por lo cual también Dios [en
justa retribución] los entregó—Este abandono divino del hombre está notablemente trazado en tres grados sucesivos,
señalado cada paso con la misma palabra, que se traduce por ‚entregó‛ (v. 24; v. 26; y v. 28). ‚Como ellos desertaron
de Dios, Dios a su vez los abandonó a ellos: no dándoles leyes divinas (esto es, sobrenaturales), y dejándolos que
corrompiesen aun las que eran humanas; no enviándoles profetas, y permitiendo a los filósofos que siguiesen los
mayores absurdos. Los dejó obrar según sus propias deseos, hasta que llegaron al grado más vil, de modo que los que
no habían honrado a Dios se deshonraron a sí mismos.‛ [Grocio.] 25. Los cuales mudaron la verdad de Dios en
mentira [es decir, la verdad tocante a Dios la cambiaron en mentira idolátrica] honrando y sirviendo a las criaturas
antes que al Criador *‚Creador‛]—Pretendiendo meramente adorar al Creador por medio de la criatura, pronto
llegaron a perder de vista al Creador en la criatura. ¡Cuán agravante es la culpa de la iglesia de Roma, que, bajo este
fútil pretexto, hace desvergonzadamente aquello por lo cual aquí se condena a los paganos, y lo hace teniendo la luz
que los paganos nunca tuvieron! el cual es bendito por los siglos. Amén—Con esta doxología el apóstol
instintivamente alivia el sentido de horror que al escribir tales cosas se encendió en su pecho; ejemplo que debiera ser
emulado por los que son llamados para condenar tal deshonra hecha al bendito Dios. 26, 27. Por esto Dios los
entregó—Véase nota, v. 24. pues aun sus mujeres—Aquel sexo cuya sin par joya y adorno más hermoso es la
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modestia, y que, perdida ésta, no sólo se vuelve más desvergonzado que el otro sexo, sino que ya vive solamente para
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arrastrar al otro sexo hasta su nivel. mudaron el natural uso—Las prácticas aquí aludidas, abundantemente
atestiguadas por los escritores clásicos, no pueden ser ilustradas más que con lo dicho, sin tocar aquellas cosas que ‚ni
deben nombrarse entre nosotros, como conviene a los santos.‛ Pero nótese cómo el vicio mismo está aquí
consumiéndose y gastándose. Cuando las pasiones, azotadas por la violenta y continuada indulgencia en los vicios
naturales, se volvieron impotentes para dar el goce deseado, se aprovecharon de los estímulos artificiales para la
práctica de vicios antinaturales y monstruosos. Cuán temprano estas cosas se desarrollaron plenamente en la historia
del mundo, el caso de Sodoma lo revela patéticamente; y a causa de tales abominaciones, siglos después, la tierra de
Canaán ‚vomité‛ a sus antiguos habitantes. Muchísimo tiempo antes que fuera escrito este capítulo, los lesbios y otros
de la refinada Grecia estuvieron [PAG. 305] lozaneando en semejantes corrupciones; en cuanto a los romanos, Tácito,
hablando del emperador Tiberio, nos dice que se tenían que inventar palabras nuevas para expresar las nuevas formas
inventadas para estimular las pasiones debilitadas. ¡No es de extrañarse que, enferma y moribunda así como estaba
esta pobre humanidad nuestra, bajo la más adelantada cultura terrenal, su universal clamor por el bálsamo de Galaad,
y el llamado macedónico, ‚Pasa acá y ayúdanos,‛ conmoviera el corazón de los misioneros de la cruz, e hiciera que no
se avergonzasen del Evangelio de Cristo! recibiendo en sí mismos la recompensa que convino a su extravío—
Aludiendo a las muchas maneras físicas y morales en que, bajo el justo gobierno de Dios, el vicio se vengaba de sí
mismo. 28–31. los entregó (véase nota, v. 24) < para hacer lo que no conviene—es decir, ‚lo indecoroso‛, ‚lo
vergonzoso‛. aborrecedores de Dios—El vocablo comúnmente significa ‚aborrecidos de Dios,‛ sentido que algunos
prefieren ya que expresa lo detestable que es el carácter de ellos delante de Dios (comp. Proverbios 22:14; Salmo
73:20). Pero el sentido activo de la palabra, adoptado en nuestra versión y por la mayoría de los expositores, si bien
raro, concuerda mejor acaso con el contexto. 32. habiendo entendido [por la voz de la conciencia, cap. 2:14, 15] el
juicio de Dios [la severa ley del proceder divino] que los que hacen tales cosas son dignos de muerte—Expresión
usada aquí en su más amplio sentido conocido, como el clímax de la venganza divina contra el pecado: véase Hechos
28:4. no sólo las hacen—aquellas acciones que podrían haber hecho bajo la presión de la tentación y en el calor de la
pasión. mas aun consienten *‚se complacen‛] a los que las hacen—Poniendo deliberadamente su sello de aprobación
en tales acciones animando y aplaudiendo el hecho de que otros las hagan. Este es el punto culminante de las
acusaciones del apóstol contra los paganos; y si las cosas llegan al clímax de su negrura, esta determinada y
vergonzosa satisfacción, aparte de todos los efectos cegadores de la pasión presente, debe ser considerada como el
rasgo más negro de la depravación humana. En cuanto a esta sección, nótese: (1) ‚La ira de Dios‛ contra el pecado
tiene toda la terrible realidad de una ‚revelación del cielo‛, la cual resuena en la conciencia de los hombres al
contemplar las miserias en que se hunden los impíos, y la venganza que el gobierno moral de Dios, tarde o temprano,
enviará sobre todos los que lo violan; así que esta ‚ira de Dios‛ no se limita a los crímenes flagrantes, ni a las más
crasas manifestaciones de la depravación humana, sino que ‚se revela‛ contra todas las violaciones de la ley divina de
cualquier naturaleza: ‚contra toda impiedad‛, así como contra toda ‚injusticia de los hombres,‛ contra cualquier caso
omiso que se haga de Dios en el transcurso de la vida, así como contra toda desviación de la rectitud moral; y por
tanto, puesto que ningún hijo de Adán puede pretender que no haya practicado la ‚impiedad‛ ni la ‚injusticia,‛ se
sigue que, aunque en diferentes grados, todo ser humano está implicado en el terrible alcance de ‚la ira de Dios‛ (v.
18). El apóstol coloca esta tremenda verdad a la cabeza de su argumento sobre la justificación por la fe, a fin de que
sobre la base de la condenación universal pueda levantar el edificio de una libre salvación universal; ni puede el
evangelio ser predicado ni aceptado, salvo en su carácter de buenas nuevas de salvación a los que están igualmente
‚perdidos‛. (2) No debemos engrandecer la revelación sobrenatural que a Dios plugo hacer de sí mismo, por medio
de la familia de Abrahán, a la raza humana, en menoscabo de aquella revelación anterior y, en sí, lustrosa que Dios
hizo a toda familia humana por medio de la misma naturaleza de ellos y la creación que los rodeaba. Sin esta
revelación aquélla hubiera sido imposible y los que fueron favorecidos con la primera revelación se hallarán sin
excusa si son sordos a la voz, y ciegos a la gloria de la segunda (vv. 19, 20). (3) La tercera oposición a la luz tiene una
tendencia retributiva de entorpecer las percepciones morales y de debilitar la capacidad para entender y aprobar la
verdad y la bondad; y de este modo se prepara el alma para entregarse, hasta un grado indeterminado, al error y al
pecado (v. 21, etc.). (4) El orgullo de la sabiduría—el que es una evidencia convincente de la falta de ella—de suyo
hace imposible la recepción de la misma (v. 22; y véase Mateo 11:25; 1 Corintios 3:18–20). (5) Así como la idolatría, aun
en sus formas más plausibles, es el fruto de conceptos indignos de la divinidad, así sus efectos naturales son el viciar y
rebajar aun más los conceptos religiosos; y no hay profundidades de degradación demasiado bajas y repugnantes
para que las ideas humanas de la divinidad no se degeneren hasta ellas, si su temperamento natural y las
circunstancias que les rodean son favorables a su desarrollo sin freno (vv. 23, 25). El apóstol estaba pensando en
Grecia y en Egipto mientras redactaba esta descripción. Pero todos los paganismos del oriente en este día atestiguan la
exactitud de ella, desde la idolatría más refinada de la India y la practicada en China, que es más simple y torpe, hasta
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los infantiles rudimentos del culto a la naturaleza predominante entre los salvajes. ¡Ay! El cristianismo mismo ofrece
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una ilustración melancólica de esta verdad; el constante uso de imágenes materiales en la iglesia de Roma y el carácter
materialista y sensual de su culto entero (para no decir nada del servicio aun más ofensivo y estúpido de la iglesia
griega), que adulteran las ideas religiosas de millones de cristianos nominales, rebajando todo el carácter y el tono
moral del cristianismo así representado entre su inmenso gremio. (6) La corrupción invariablemente sigue a la
degeneración religiosa. La grosería de la idolatría pagana está igualada solamente por el carácter repugnante y la
extensión asombrosa de las inmoralidades que ella propagaba y consagraba (vv. 24, 26, 27). Y tan marcadamente se ve
todo esto en el oriente hoy en día en todos sus rasgos esenciales, que (como dice Hodge) los misioneros muchas veces
han sido acusados por los nativos de haber falsificado toda la última parte de este capítulo, pues no podían creer que
fuese posible que se escribiera dieciocho siglos antes una descripción tan exacta de ellos mismos. Los reinos de Israel y
de Judá dan una ilustración notable de la conexión inseparable entre la religión y la moral. Israel corrompió y rebajó el
culto rendido a Jehová, y los pecados de que fueron acusados fueron mayormente de la clase más grosera incluyendo
la intemperancia y la sensualidad. A [PAG. 306] Judá, que permaneció fiel al culto puro por largo tiempo, se le
reprochó mayormente el formalismo y la hipocresía; y sólo cuando hubieron caído en la idolatría que practicaban sus
vecinos idólatras, se hundieron en los vicios de ellos. ¿Y no se puede hacer una distinción similar entre las dos
grandes divisiones del cristianismo, la papista y la protestante? Para hacer la prueba de esto, no debemos mirar al
papismo, rodeado como está de la presencia y el poder del protestantismo e influído del mismo; ni al protestantismo
bajo toda suerte de desventaja interna y externa. Pero examínese el romanismo desde el punto de vista de la libertad
sin freno de que goza para desarrollar su verdadero carácter, a fin de ver si la impureza no contamina a la sociedad
hasta el corazón, penetrando así a las clases más altas como a las más bajas; y luego que se mire al protestantismo
desde este mismo punto de vista allá donde goza de las mismas ventajas para ver si no se distingue por su norma
comparativamente alta de virtud social. (7) El tomar placer en lo que es pecaminoso y vicioso, por amor a lo mismo, y
sabiendo que lo es, es el plano último y más bajo de la temeridad humana (v. 32). Pero (8) este conocimiento nunca
quedó del todo apagado en el pecho del hombre. Mientras le quede el poder del raciocinio, todavía hay una voz
apacible en el peor de los hombres, que protesta, en nombre de aquel Poder que la implantó, diciendo: ‚Que los que
hacen tales cosas son dignos de muerte‛ (v. 32).
CAPITULO 2
EL JUDIO BAJO LA MISMA CONDENACION QUE EL GENTIL. El apóstol, después de dirigirse a los de afuera,
ahora vuelve a los que están dentro del gremio de la religión revelada, es decir, a los judíos, que se jactaban de su
justicia, los cuales menospreciaban a los paganos considerándolos ajenos al pacto y excluídos del gremio de las
misericordias de Dios, dentro del cual se creían seguros, por inconsecuentes, sin embargo, que fuesen sus vidas. ¡Ay!
¡Cuántos abrigan semejante creencia fatal, y tienen una actitud similar en la iglesia cristiana! 4. su benignidad te guía
a arrepentimiento—es decir, se ha diseñado y adoptado para este fin. 5. atesoras para ti mismo ira para [en] el día de
la ira—Es decir, la ira que te sobrevendrá en el día de la ira. ¡Qué idea más terrible está aquí expresada: que el pecador
mismo está acumulando como si fuese un tesoro, una abundancia siempre creciente de ira divina, que le irrumpirá en
‚el día de la revelación del justo juicio de Dios‛! Y esto está dicho no de los temerarios, sino de los que se jactan de su
pureza de fe y de vida. 7–10. A los que …—La substancia de estos versículos es que el juicio final se efectuará
basándose en el carácter solamente. perseverando en bien hacer—véase Lucas 8:15: ‚Mas la que en buena tierra, éstos
son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia;‛ denotando el carácter
duradero y progresivo de la vida nueva. Mas a los que son contenciosos, y no obedecen a la verdad—Indicando la
resistencia aguda y determinada en contra del evangelio, la que observó con pena que fué practicada de parte de sus
connacionales. Véase Hechos 13:44–46; 17:5, 13; 18:6, 12; y comp. 1 Tesalonicenses 2:15, 16. enojo e ira—en el pecho
del Dios que venga el pecado. tribulación y angustia—o sea, el efecto de aquéllas en el pecador mismo. el Judío
primeramente—El será el primero en la perdición, en caso de ser infiel; pero si obedece a la verdad, será el primero en
la salvación (v. 10). 11, 12. Porque todos los que sin ley—esto es, sin la ventaja de una revelación positiva—pecaron—
no ‚todos los que alguna vez hayan pecado,‛ sino ‚cuantos se hallen en pecado‛ en el juicio del gran día (como todo
el contexto demuestra). sin ley también perecerán—exentos de la acusación de haberla rechazado o descuidado. los
que en la ley pecaron—dentro del gremio de una positiva revelación escrita. 13–15. Porque no los oidores de la ley
… mas los hacedores, etc.—Tocante a los judíos, en cuyos oídos la ley escrita continuamente resonaba, la condenación
de cuantos de ellos sean pecadores en el último día, no envuelve dificultad alguna; pero aun con respecto a los
paganos, que son extranjeros a la ley en su forma positiva y escrita—puesto que ellos demuestran cuán hondamente la
ley está grabada en su naturaleza moral, y testifica dentro de ellos a favor de la justicia y en contra de la iniquidad,
acusándolos o condenándolos según hayan violado u obedecido sus severos dictados—su condenación también por
todo el pecado en que ellos viven y mueren, llevará su terrible eco en el propio corazón de ellos. acusándose y
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también excusándose sus pensamientos—Tal vez haciendo ambas cosas por turnos. 16. En el día—Aquí se resume y
se concluye la declaración incompleta del v. 12. que juzgará el Señor lo encubierto de los hombres—Se refiere
especialmente a las insondables profundidades de hipocresía de los fariseos con que tuvo que tratar el apóstol. (Véase
Eclesiastés 12:14; 1 Corintios 4:5.) conforme a mi evangelio—a mi enseñanza como predicador del Evangelio. 17–24.—
He aquí—‚Pero si‛, es sin duda la lección correcta aquí. (Difiere en una sola letra de la lección del texto recibido. y el
sentido es el mismo.) apruebas lo mejor—Variante: ‚pruebas las cosas que difieren.‛ Los dos sentidos son correctos, y
en efecto aquél no es sino el resultado de éste. Véase nota, Filipenses 1:10. tienes la forma de la ciencia y de la verdad
en la ley—no siendo dejados, como los paganos, a la vaga conjetura tocante a las cosas divinas, sino siendo
favorecidos con una información definida y precisa desde el cielo. ¿Tú, que abominas los ídolos [como hicieron los
judíos siempre desde su cautiverio, aunque los honraron antes] cometes sacrilegio?—no, como algunos intérpretes
excelentes entienden, ‚¿saqueas templos?‛ sino más en general, como nosotros lo entendemos, ‚¿profanas las cosas
santas?‛ (como en Mateo 21:12, 13, y de otras maneras). como está escrito—(Véase Isaías 52:5.) 25–29. Porque la
circuncisión en verdad aprovecha—es decir, el que uno esté dentro del pacto del cual la circuncisión era el signo y el
sello externos. mas si eres rebelde—es decir: ‚De otro modo, no eres mejor que el pagano incircunciso.‛ De manera
que, si el incircunciso guardare … la ley—Se han dado, pensamos, dos interpretaciones erróneas a estas palabras: la
primera es, que el caso aquí supuesto es un caso imposible, y se da solamente como ilustración [Haldane, Chalmers,
Hodge]; la segunda, que se trata de los paganos que pueden agradar y agradan a Dios cuando obran, como lo [PAG.
307] han hecho y lo hacen, a la medida de la luz de la naturaleza [Grocio, Olshausen, etc.]. La primera interpretación, a
nuestro juicio, es forzada; la segunda contraria a las enseñanzas propias del apóstol. Pero el caso aquí presentado,
opinamos, es como aquel de Cornelio (Hechos 10) quien, habiendo estado fuera del gremio externo del pacto de Dios,
había llegado al conocimiento de las verdades habidas en el pacto, y ahora manifiesta la gracia del pacto sin el sello
del mismo, y da ejemplo del carácter y conducta de los hijos de Abrahán, aun cuando no son llamados por el nombre
de Abrahán. De modo que, esto no es sino otra manera de anunciar que Dios estaba por demostrar la insuficiencia del
mero distintivo del pacto abrahámico, llamando de entre los gentiles una simiente de Abrahán que nunca había
recibido el sello de la circuncisión (véase nota, Gálatas 5:6); y esta interpretación está confirmada por todo lo que
sigue. no es Judío el que lo es en manifiesto—En otras palabras, el nombre de ‚judío‛ y el rito de la ‚circuncisión‛
fueron designados como símbolos externos de una separación del mundo irreligioso e impío a una santa devoción de
corazón y vida al Dios de la salvación. Donde se realiza este propósito, los signos son de significancia; pero cuando
no, son peores que inútiles. Nótese: (1) Es una triste señal de depravación cuando todo lo que ha sido diseñado para
ablandar el corazón, solamente lo endurece (v. 4, y comp. 2 Pedro 3:9; Eclesiastés 8:11). (2) No obstante las
oportunidades religiosas desiguales que han sido dadas a los hombres y de la influencia misteriosa que ejercen las
mismas en el carácter y el eterno destino de ellos, los grandes principios del juicio, de acuerdo con lo que corresponde
a cada uno, serán aplicados a todos, y la perfecta justicia se verá reinar al través de todos los aspectos de la divina
administración (vv. 11–16). (3) ‚La ley escrita en los corazones‛ (vv. 14, 15)—o sea, ‚la ética de la teología natural‛—se
puede decir que es el único fundamento profundo en que descansa toda la religión revelada; y véase la nota del cap.
1:19, 20, donde tenemos lo que podemos llamar sus demás cimientos: la física y la metafísica de la teología natural. El
testimonio de estos dos pasajes es al teólogo de valor inestimable, mientras que en el pecho de todo cristiano dócil
despiertan ecos tan profundos que son inexpresablemente solemnes y preciosos. (4) Las profesiones religiosas hechas
con arrogancia, agravan más las inconsecuencias de los que las hacen (vv. 17–24). Compárese 2 Samuel 12:14. (5) Por
cuanto ningunos privilegios externos, ni el sello distintivo del discipulado, protegerá al impío de la ira de Dios,
tampoco la falta de tales cosas excluyen del reino de Dios a aquellos que, sin tales privilegios y sellos, hayan
experimentado el cambio en su corazón, simbolizado a propósito por los sellos del pacto de Dios. A los ojos del gran
Escudriñador de corazones, el Juez de vivos y de muertos, la renovación del carácter en el corazón y la vida
comprende todos los aspectos. En vista de esto, ¿no tienen necesidad aquellos discípulos bautizados y que toman la
cena del Señor Jesús, que ‚profesan que conocen a Dios y con sus obras lo niegan‛, de temblar, los cuales bajo su capa
de amigos, son ‚enemigos de la cruz de Cristo‛?
CAPITULO 3
1–8. LAS OBJECIONES JUDAICAS CONTESTADAS. 1, 2. ¿Qué, pues, tiene más el Judío?—Es decir: ‚Si el juicio
final gira solamente sobre el estado del corazón, y éste puede ser tan bueno en el gentil, quien se halla fuera del santo
recinto del pacto de Dios, como en el judío quien se halla dentro del mismo, ¿qué mejores ventajas tenemos nosotros
los judíos?‛ Respuesta: Mucho en todas maneras. Lo primero [la ventaja principal] ciertamente, que la palabra de
Dios les ha sido confiada—Esta notable expresión, que significa ‚comunicaciones divinas‛ en general, se usa con
respecto a las Escrituras para expresar su carácter autoritativo, divino y dogmático. 3, 4. ¿Pues qué si algunos de ellos
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han sido incrédulos?—Es la incredulidad de toda la nación como tal, lo que el apóstol señala; pero como era
suficiente para el argumento expresar la suposición de una manera suave, emplea la palabra ‚algunos‛ para ablandar
el prejuicio. ¿la incredulidad de ellos habrá hecho vana *‚anulado,‛ ‚invalidado‛+ la verdad [o ‚fidelidad‛+ de Dios?
En ninguna manera—lit., ‚No sea así‛ (lo opuesto de ‚amén‛), expresión favorita de nuestro apóstol, cuando quería
no sólo repudiar un resultado supuesto de su doctrina, sino también expresar su aborrecimiento por dicha idea. antes
bien sea Dios [tenido por] verdadero, mas todo hombre mentiroso—Sea Dios tenido por veraz, aunque por ello se
entienda que todo hombre es falaz. cuando de ti se juzgare—‚Tenido por puro en tu juicio‛ (Salmo 51:4); según la
versión de los Setenta: ‚cuando eres [o seas] juzgado;‛ pero en el hebreo es: ‚cuando tú juzgas.‛ El sentimiento
general, sin embargo, es el mismo en todo caso; hemos de vindicar la justicia de Dios, cuéstenos lo que nos costare a
nosotros mismos. 5, 6. Y si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios—Tenemos aquí otra objeción, o sea:
Parecería, entonces que cuanto más infieles somos, tanto más ilustre se ostentará la fidelidad de Dios; y en tal caso, el
que se vengara de nosotros por nuestra infidelidad sería (hablando profanamente como hablan los hombres) como si
él obrara injusticia.‛ Respuesta: En ninguna manera [‚lejos sea de nosotros tal pensamiento‛+, de otra suerte ¿cómo
juzgaría Dios el mundo?—Pues tal cosa destruiría todo juicio futuro. 7, 8. Empero [porque] si la verdad de Dios,
etc.—Aquí se halla otra ilustración del mismo sentimiento, a saber: ‚Tal raciocinio llega a esto (de lo cual se nos acusa
calumniosamente de enseñar a nosotros los que predicamos la salvación por la gracia) que cuanto más pecado
hacemos, tanto más gloria redundará a Dios; siendo éste un principio condenable.‛ (Así que el apóstol, en vez de
refutar este principio, cree que es suficiente exhibirlo para su execración, ya que está en contra de la moral.) Sobre esta
breve sección, nótese: (1) La importancia que se da a las Escrituras. En respuesta a la pregunta, ‚¿qué ventaja tiene el
judío?‛ o, ‚¿qué provecho tiene la circuncisión?‛, los que abrazan las interpretaciones romanistas sin duda han puesto
mucho hincapié en el sacerdocio, como la gloria de la dispensación judaica. Pero en la estimación del apóstol, ‚los
oráculos de Dios‛ eran lo más valioso de la antigua iglesia (vv. 1, 2). (2) Los eternos propósitos de Dios y el libre
albedrío [PAG. 308] del hombre, así como también la doctrina de la salvación por la gracia y las inalterables
obligaciones de la ley, son temas que han sido acusados de inconsecuencia por los que no se doblegan a ninguna
verdad que su propia razón no pueda profundizar. Pero en medio de las nubes y la oscuridad de que están rodeadas,
con este presente estado, la divina administración y otras muchas verdades de la Biblia, se hallará que los principios
tan anchos y tan profundos como los aquí asentados, que brillan con su propio lustre, son el áncora de nuestra fe. ‚Sea
Dios veraz, y todo hombre mentiroso;‛ y de cuantos creyentes en la salvación por la gracia digan: ‚Hagamos males
para que vengan bienes,‛ ‚su condenación es justa.‛
9–20. QUE EL JUDIO ESTA ENCERRADO EN LA MISMA CONDENACION QUE EL GENTIL ESTA PROBADO
POR SUS PROPIAS ESCRITURAS. 9. ¿Sómos mejores que ellos? (‚¿les sobresalimos a ellos?‛) En ninguna manera—
(No es la misma expresión que se usó en los vv. 4, 6.—Nota del Trad.) Ciertamente los judíos estaban en mejores
circunstancias, por cuanto tenían la palabra de Dios con que instruirse mejor; pero como no eran mejores, aquello
solamente agravaba su culpabilidad. 10–12. Como está escrito—(Salmo 14:1–3; 53:1–3). El que el apóstol citara estos
dichos del salmista habrá sido por causa de las manifestaciones particulares de la depravación humana que ocurrían
delante de sus ojos; pero como ello no hacía sino demostrar lo que es el hombre desenfrenado, en su condición actual,
resultaron bien pertinentes para el propósito del apóstol. 13–18. Sepulcro abierto—De lo general el apóstol viene a lo
particular, entresacando de diferentes partes de las Escrituras pasajes que hablan de la depravación en cuanto a sus
efectos en los diferentes miembros del cuerpo, como para demostrar lastimeramente cómo ‚desde las plantas de los pies
aun hasta la mollera no hay salud‛ en nosotros. es su garganta—(Salmo 5:9), es decir: ‚Cuanto sale del corazón y halla
expresión por medio del habla o la acción de la garganta, es como la exhalación pestilencial de una tumba abierta.‛
Con sus lenguas tratan engañosamente—(Salmo 5:9): Esto es, ‚Aquella lengua que es la gloria del hombre (Salmo
16:9; 57:8) queda prostituída para fines de engaño.‛ Veneno de áspides está debajo de sus labios—(Salmo 140:3), es
decir, ‚Aquellos labios que debieran destilar como un panal de miel, y alimentar a muchos, y dar gracias a su nombre
(Cantares 4:11; Proverbios 10:21; Hebreos 13:15), se emplean para secretar e inyectar veneno.‛ Cuya boca está llena de
maledicencia—(Salmo 10:7): ‚Aquella boca que debiera ser la más dulce (Cantares 5:16), siendo ‚inflamada del
infierno (Santiago 3:6), se llena de ardiente ira contra aquellos a quienes debiera solamente bendecir.‛ Sus pies son
ligeros a derramar sangre—(Proverbios 1:16; Isaías 59:7): Es decir, ‚Los pies, que debieran ‚correr por el camino de
los mandamientos de Dios‛ (Salmo 119:32), se emplean para guiar a los hombres a cometer el más negro crimen.‛
Quebrantamiento y desventura hay en sus caminos; Y camino de paz no conocieron—Este es un dicho
suplementario acerca de los caminos de los hombres, sugerido por lo que se dijo de los ‚pies‛, y expresa la maldad y la
miseria que los hombres siembran en su camino, en lugar de aquella paz que no pueden difundir por no conocerla.
No hay temor de Dios delante de sus ojos—(Salmo 36:1) Es decir, ‚Si los ojos sólo vieran al que es invisible—(Hebreos
11:27), un temor reverencial hacia aquel con quien tendrán que verse, purificaría todo gozo y elevaría al alma de sus
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mayores depresiones; pero a todo esto el hombre natural es ajeno.‛ ¡Cuán gráfico es este cuadro de la depravación
humana, que penetra la vida al través de cada uno de los varios órganos del cuerpo; pero cuán pequeña parte de lo
‚perverso‛ y ‚engañoso‛ que está dentro del corazón (Jeremías 17:9) ‚sale fuera del hombre‛! (Marcos 7:21–23; Salmo
19:12). Empero sabemos … lo que la ley [esto es, las Escrituras, consideradas como la ley del deber] dice a los que
están en la ley—Por supuesto, refiriéndose a los judíos. para que toda boca [abierta en la justificación propia] se tape,
y que todo el mundo se sujete a Dios—Que llegue a ser, o se reconozca sujeto a juicio y expuesto a condenación. 20.
Porque por las obras de [obediencia a] la ley ninguna carne se justificará—Esto es ‚no será justificada,‛ o
considerada y tratada como justa, como está patente por todo el alcance y tenor del argumento. delante de él—Es
decir, en su tribunal (Salmo 143:2). por la ley es el conocimiento del pecado—Véase nota caps. 4:15 y 7:7; 1 Juan
3:4)—Nótese: ¡Cuán amplia y profundamente asienta aquí el apóstol los fundamentos de su gran doctrina de la
justificación por la gracia—en el desorden de toda la naturaleza del hombre, la consiguiente universalidad de la culpa
humana, la condenación de todo el mundo por causa de la violación de la ley divina y la imposibilidad de la
justificación delante de Dios por la obediencia a aquella ley violada! Sólo cuando se aceptan y se sienten estas
humillantes conclusiones, estamos en condición de apreciar y de abrazar la gracia del Evangelio, la cual es revelada en
los versículos siguientes:
21–26. LA JUSTICIA JUSTIFICADORA DE DIOS, POR LA FE EN JESUCRISTO, ADAPTADA A NUESTRAS
NECESIDADES Y, A LA VEZ, DIGNA DE EL MISMO. 21–23. Mas ahora, sin la ley, la justicia de Dios—(Véase nota,
cap. 1:17), esto es, una justicia a la cual nuestra obediencia a la ley no contribuye absolutamente nada (v. 28; Gálatas
2:16). se ha manifestado, testificada [atestiguada] por la ley y por los profetas—o sean las Escrituras del Antiguo
Testamento. Así que esta justicia que justifica, si bien nueva, por no estar antes plenamente manifestada, es en verdad
una justicia antigua, predicha y prefigurada en el Antiguo Testamento. por la fe de [eso es ‚en‛] Jesucristo, para todos
(‚y sobre todos‛) los que creen en él—Esto es, acaso, dado a conocer el Evangelio ‚a todos‛, pero en efecto ‚sobre
todos‛ los creyentes, como cosa suya poseída [Lutero, etc.]; pero la mayoría de los intérpretes entienden que ambas
frases tratan de los creyentes, como una manera enfática de decir que todos los creyentes, sin excepción ni distinción,
llegan a poseer esta justificación gratuita, puramente por la fe en Cristo Jesús. porque no hay diferencia; por cuanto
todos pecaron—Aunque los hombres difieren grandemente en la naturaleza y la extensión de su pecaminosidad,
absolutamente no hay diferencia entre los mejores y los peores, en el hecho de que ‚todos pecaron,‛ y así están bajo la
ira de Dios. y están destituídos de la [PAG. 309] gloria [‚alabanza‛] de Dios—esto es ‚no han merecido su
aprobación‛ (comp. Juan 12:43). Esta es la opinión de la mayoría de los intérpretes. (‚Están destituídos‛ no es una
traducción feliz del verbo griego, el que significa ‚carecer‛. Nota del Trad.) Siendo justificados gratuitamente [sin
hacer nada de nuestra parte para merecerlo] por su gracia [por su puro amor] por la redención que es en Cristo
Jesús—Una frase importantísima, que nos enseña que aunque la justificación es bien gratuita, no es un mero fíat de la
voluntad divina, sino que se basa en una ‚redención,‛ es decir, ‚en el pago de un rescate,‛ en la muerte de Cristo. Que
éste es el sentido de la palabra ‚redención,‛ cuando se aplica a la muerte de Cristo, aparecerá claro a todo estudiante
imparcial de los textos en donde se emplea. 25, 26. Al cual Dios ha propuesto en [para] propiciación [o sacrificio
propiciatorio] por la fe en su sangre—Algunos de los mejores intérpretes, notando que la frase común es ‚fe sobre‛,
en el griego, y no ‚fe en,‛ quisieran colocar una coma después de ‚fe‛, y entender las palabras como si estuviesen
escritas así: ‚en propiciación en su sangre por la fe.‛ Pero ‚fe en Cristo‛ se usa en Gálatas 3:26 y en Efesios 1:15; y ‚fe
en su sangre‛ es el sentido natural y propio aquí. para manifestación de su justicia, atento a haber pasado por alto
*‚por la pretermisión de‛+ los pecados pasados—No los pecados cometidos por el creyente antes de abrazar el
cristianismo, sino los pecados cometidos bajo la antigua dispensación, antes que viniera Cristo para ‚quitar el pecado
por el sacrificio de sí mismo.‛ en su paciencia—‚en la paciencia (o longanimidad) de Dios.‛ Dios no los remitía, sino
solamente se abstenía de castigarlos, pasándolos por alto, hasta que fuese hecha adecuada expiación por ellos. Al no
imputarlos así, Dios era justo, pero no aparecía como justo; no había habido ‚manifestación de su justicia‛ al hacerlo
bajo la antigua dispensación. Pero ahora que Dios puede ‚proporcionar‛ a Cristo ‚en expiación por el pecado por fe
en su sangre,‛ la justicia de su proceder en haber pasado por alto los pecados de los creyentes antes, y en remitírselos
ahora, queda ‚manifestada,‛ declarada, hecha plenamente notoria a todo el mundo. Con la mira de [para] manifestar
su justicia en este tiempo [por vez primera, bajo el evangelio]: para que él sea el justo, y el que justifica al que es de
la fe de Jesús—¡Gloriosa paradoja! ‚El que sea justo al castigar,‛ y ‚misericordioso al perdonar,‛ el hombre puede
entender; pero que Dios sea ‚justo al justificar a los culpables,‛ esto les sorprende. Pero la propiciación por la fe en la
sangre de Cristo resuelve la paradoja y armoniza los elementos discordantes. Porque por cuanto ‚Dios ha hecho
pecado por nosotros a aquel que no conoció pecado,‛ la justicia goza de plena satisfacción; y por cuanto nosotros
‚somos hechos justicia de Dios en él,‛ la misericordia alcanza el más alto deleite de su corazón!—Nótese: (1) Un solo
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medio de justificación para el pecador se enseña asimismo en el Antiguo Testamento como en el Nuevo: sólo que más
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veladamente durante el crepúsculo de la revelación; para después revelarse a la luz sin sombras en su día perfecto (v.
21). (2) Como no hay diferencia en la necesidad de la salvación, tampoco la hay en la libertad de apropiarse de la que está
provista. Los mejores necesitan ser salvados por la fe en Jesucristo; y los peores no necesitan más que eso. Sobre esta
base común se hallan todos los pecadores salvos, y en ella quedaremos firmes para siempre (vv. 22–24). (3) De la
sangre expiatoria de Cristo, el solo sacrificio propiciatorio que Dios ha propuesto ante los ojos de los culpables, la fe
del pecador convencido se ase para la liberación de la ira. Aunque él sabe que es ‚justificado gratuitamente, por la
gracia de Dios,‛ sólo ‚por la redención que es en Cristo Jesús‛ él puede hallar paz y descanso (v. 25). (4) La
interpretación exacta del estado de los creyentes bajo el Antiguo Testamento, no es el de una compañía de hombres
perdonados, sino de hombres cuyos pecados, tolerados y pasados por alto en el ínterin, esperaban una futura expiación
en el cumplimiento del tiempo (vv. 25, 26; véanse notas, Lucas 9:31; Hebreos 9:15; Romanos 11:39, 40).
27–31. LAS INFERENCIAS DE LAS DOCTRINAS PRECEDENTES, Y UNA OBJECION REFUTADA. Inferencia
primera: La jactancia está excluída por éste y no por otro medio de justificación. 27. ¿Dónde pues está la jactancia? Es
excluída. ¿Por cuál ley? [¿basándose en qué principio o plan?] ¿de las obras? No; mas por la ley de la fe. Así que,
concluímos, etc.—Es la tendencia inevitable, cuando dependemos de nuestras propias obras, en menor o en mayor
grado, para nuestra aceptación ante Dios, el engendrar un espíritu ‚de jactancia.‛ Que Dios alentara en alguna
mañana tal espíritu en los pecadores, es increíble. Esto pues declara como mentira toda forma de ‚justificación por las
obras,‛ mientras que la doctrina de que
‚Nuestra fe recibe la justicia
Que hace justo al pecador,‛
manifiesta y enteramente excluye ‚la jactancia;‛ y esto es la mejor evidencia de su verisimilitud. Inferencia segunda:
Este plan de salvación, y éste solo, se adapta igualmente a judío y a gentil. ¿Es Dios solamente Dios de los Judíos? El plan
de salvación debe ser uno que se adapte igualmente a toda la familia del hombre caído; la doctrina de la justificación
por la fe es la única que pone las bases de una religión universal; ésta pues es otra prueba de su verisimilitud. Porque
uno es Dios, el cual justificará [es decir que ‚inalterablemente ha determinado que él justificará] por la fe la
circuncisión, y por medio de la fe la incircuncisión—Tal vez esta variación de dicción (‚de fe,‛ y ‚por fe‛) tiene por
fin el expresar la misma verdad con mayor énfasis (véase nota, v. 22); aunque Bengel piensa que se dice ser ‚de fe‛ la
justificación de los judíos, por ser ellos herederos nacidos de la promesa, y se puede expresar que es ‚por (medio de)
la fe‛ la justificación de los gentiles, por haber estado ellos previamente ‚ajenos a los pactos de la promesa,‛ y haber
sido admitidos a una nueva familia. Objeción: ¿Luego deshacemos la ley por la fe?—Es decir, ‚¿Esta doctrina de la
justificación por la fe disuelve la obligación de la ley? De ser así, no puede ser de Dios. ¡Pero no abriguemos semejante
pensamiento! Pues resulta precisamente ser lo contrario. En ninguna manera; antes establecemos la ley—Se
observará aquí que, importante como era esta objeción, pues abría un amplio campo para ilustrar la gloria peculiar del
evangelio, el apóstol aquí no hace más que rechazarla con indignación, aunque [PAG. 310] tiene el propósito de
reasumirla y discutirla en extenso, posteriormente en el argumento (cap. 6).—Nótese: (1) Es un requisito fundamental
de toda religión verdadera el que tienda a humillar al pecador y exaltar a Dios; y todo sistema que engendra el
fariseísmo y alienta la jactancia revela falsedad (vv. 27, 28). (2) La adaptabilidad del evangelio para ser una religión
universal, bajo la cual se invita a los culpables de todo nombre y grado y se les garantiza amparo y reposo, es
evidencia gloriosa de su veracidad (vv. 29, 30). (3) La gloria de la ley de Dios, en sus obligaciones inmutables y
eternas, es plenamente comprendida por el pecador y entronizada en la profundidad de su alma solamente cuando,
creyendo que ‚aquél que no conoció pecado fué hecho pecado‛ para salvarle, y viéndose a sí mismo ‚hecho la justicia
de Dios en‛ Cristo. Así que no invalidamos la ley por la fe; al contrario confirmamos la ley. (4) Este capítulo, y en
particular la segunda mitad de él, es ‚la propia sede de la doctrina paulina de la justificación, así como es donde se
halla el gran texto que comprueba la doctrina protestante de la justificación no a causa de la fe, sino sólo por medio de
la fe.‛ [Philippi.] Asegurar esta doctrina y restablecerla en la fe y el afecto de la iglesia, ha valido todas las luchas
sangrientas que costó a nuestros padres, y será la sabiduría y la seguridad, la vida y el vigor de las iglesias, el ‚estar
firmes en la libertad por la cual Cristo las ha libertado, y no volver a estar sujetas, ni en lo más mínimo, a ningún yugo
de servidumbre.‛
CAPITULO 4
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ROMANOS – GALATAS
LA PRECEDENTE DOCTRINA DE LA JUSTIFICACION POR LA FE ILUSTRADA POR EL ANTIGUO
TESTAMENTO. En primer lugar: Abrahán fué justificado por la fe. 1–3. ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham
nuestro padre según la carne?—Esto es, (como enseña el orden en el original) ‚halló, en cuanto a (según, o por medio
de) la carne,‛ es decir, ‚por todos sus esfuerzos naturales o por su obediencia a la ley. (Es la opinión del Traductor que
nuestra versión es más correcta: ‚según la carne‛ rige el ‚padre,‛ y no el verbo ‚halló.‛ Nota del Trad.) justificado
por las obras, tiene de qué gloriarse—‚Si las obras fueran la base de la justificación de Abrahán, tendría de qué
gloriarse; pero por cuanto es absolutamente cierto que ninguna de ellas tiene valor ante los ojos de Dios, se sigue que
Abrahán no podría haber sido justificado por obras.‛ Y con esto concuerdan las palabras de la Escritura. Porque ¿qué
dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fué atribuído [es decir, su fe] a justicia—(Génesis 15:6.) Los
expositores romanistas y protestantes arminianos hacen que esto signifique que Dios aceptó el acto de creer de parte
de Abrahán, como substituto de la completa obediencia. Pero tal cosa está en contradicción con todo el espíritu y la
letra de la enseñanza del apóstol. Al través de todo su argumento, la fe está contrapuesta directamente a las obras, en el
asunto de la justificación—y asimismo en los dos versículos siguientes. El sentido, pues, no puede ser que el mero acto
de creer—el cual en sí es tanto una obra como cualquier otro caso de obediencia exigida (Juan 6:29; 1 Juan 3:23)—fuera
imputado a Abrahán como equivalente a toda obediencia. El sentido claramente es, que Abrahán creyó en las
promesas que comprendían a Cristo (Génesis 12:3; 15:5, etc.), así como nosotros creemos en Cristo mismo; y en ambos
casos, la fe es tan solamente el instrumento que nos pone en posesión de la bendición gratuitamente impartida. 4, 5.
Empero al que obra [cual jornalero], no se le cuenta el salario por merced [como asunto de favor], sino por deuda—
como asunto de derecho. Mas al que no obra [el que deja de confiar en que Dios le aceptará de acuerdo con ‚las
obras‛+, pero cree en aquél que justifica al impío—Se arroja en brazos de la misericordia de aquel que justifica a los
que merecen sólo la condenación. la fe le es contada por justicia—Véase nota, v. 3. En segundo término: David canta la
misma justificación. 6–8. David dice ser bienaventurado el hombre—Lit., ‚habla de la bienaventuranza del hombre‛ al
cual Dios atribuye justicia sin obras—A quien, aunque carece de buenas obras, sin embargo lo tiene por justo y le
trata como justo. diciendo: Bienaventurados, etc.—(Salmo 32:1, 2.) David aquí canta en términos que expresan
solamente ‚las transgresiones perdonadas, el pecado encubierto, la iniquidad no imputada;‛ pero como la bendición
negativa necesariamente incluye la positiva, lo dicho es pertinente. 9–12. ¿Es pues esta bienaventuranza solamente
en la circuncisión?—‚No debe decirse que todo esto se refiere a los circuncidados, y que por tanto no hay evidencia
alguna de una manera general de parte de Dios de justificar a los hombres; porque la justificación de Abrahán se
efectuó muchísimo tiempo antes de que fuera circuncidado, y no pudo haber tenido dependencia alguna de aquel rito;
más bien, ‚la señal de la circuncisión‛ le fué dada como ‚sello‛ de la justicia (justificadora) que tenía antes que fuera
circuncidado, a fin de que se destacara en todas las edades como el padre de los creyentes—el hombre modelo de la
justificación por la fe—conforme a cuyo tipo, como el primer ejemplo público de ello, habían de ser amoldados, fuesen
judíos o gentiles, todos los que desde entonces creyesen para vida eterna.‛ 13–15. no por [medio de] la ley [en virtud
de la obediencia de la ley] fué dada—Esto no es más que una ampliación del raciocinio anterior, aplicándose a la ley
lo que se acababa de decir de la circuncisión. que sería heredero del mundo—o, que ‚todas las familias de la tierra
serán bendecidas en él.‛ sino por la justicia de la fe—En virtud de su sencilla fe en las promesas divinas. Porque si
los que son de la ley son los herederos—Si la bendición ha de ser ganada, o merecida, por la obediencia a la ley. vana
es la fe—Todo el método divino sería desvirtuado. 15. Porque la ley obra ira—No tiene nada que dar a los que la
quebrantan sino la condenación y la venganza. donde no hay ley, tampoco hay transgresión—Es precisamente la ley
que obra transgresión, en el caso de los que la infringen; ni puede existir la una sin la otra. 16, 17. Por tanto … etc.—
Tenemos aquí un resumen general que significa que: ‚La justificación es por la fe, a fin de que su carácter puramente
de gracia sea revelado, y que todos los que siguen en las pisadas de la fe de Abrahán—sean o no de su simiente
natural—estén seguros de la misma justificación de que gozó el padre de los creyentes.‛ Como está escrito—(Génesis
17:5.) Se cita este texto para justificar el que él llame [PAG. 311] a Abrahán el ‚padre de todos nosotros,‛ y debe ser
tomado como un paréntesis. delante [esto es, ‚en la estimación‛+ de Dios, al cual creyó—Asímismo Abrahán, en la
estimación de aquel en quien creyó, es el padre de todos nosotros, a fin de que a todos se les diese la seguridad de que
si obran como él obró, serán tratados también como él. el cual da vida a los muertos—La naturaleza y la grandeza de
aquella fe de Abrahán que hemos de emular están aquí notablemente descritas. Siendo superior a la naturaleza lo que
él debió creer, su fe tuvo que asirse del poder que Dios tiene para superar la incapacidad física a fin de crear lo que
entonces no existía. Pero por cuanto Dios hizo la promesa, Abrahán creyó a pesar de estos obstáculos. Esto está
ilustrado aun más en lo que sigue. 18–22. El creyó en esperanza—Esto es, alentaba la confiada expectación—contra
esperanza—cuando no había nada en qué basar su esperanza—para venir a ser padre de muchas gentes, conforme a
lo que le había sido dicho: Así *‚como las estrellas del cielo‛—Génesis 15:5] será tu simiente—No hizo caso de
aquellos obstáculos físicos, en sí mismo o en Sara, que hubieran hecho flaquear la fe en el cumplimiento de la
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promesa. no se enflaqueció en la fe [no vaciló] antes fué esforzado en fe, dando gloria a Dios—Reconociendo su
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poder para cumplir su palabra pese a todos los obstáculos. plenamente convencido …—Es decir, la gloria de la fe de
Abrahán consistía en que, estando firme en la persuasión del poder de Dios para cumplir su promesa, no vacilaba
frente a todas las dificultades. Por lo cual también le fué atribuído a justicia—Es decir: ‚Dense cuenta pues todos de
que esto no fué a causa de nada meritorio que hiciese Abrahán, sino solamente porque en la promesa de Dios creyó.‛ 23–
25. Y no solamente, etc.—He aquí la aplicación de todo el argumento acerca de Abrahán: ‚Estas cosas no están
escritas como meros datos históricos, sino como ejemplos para todos los tiempos, del método de Dios para la
justificación por la fe.‛ Sino también por nosotros, a quienes será imputado, esto es, a los que creemos—Los que
confiamos en aquel que ha hecho esto, así como Abrahán creyó que Dios despertaría simiente en la cual todas las
naciones serían bendecidas. fué entregado por [a causa de] nuestros delitos—a fin de expiarlos por su sangre. y
resucitado para [a causa de] nuestra justificación—Ya que su resurrección fué la divina garantía de que él había
‚quitado el pecado por el sacrificio de sí mismo,‛ y la coronación de toda su obra, nuestra justificación se relaciona
propiamente con acto tan glorioso. Nótese: (1) La doctrina de la justificación por las obras, por cuanto genera el
ensalzamiento egoísta, es contraria a los principios más sobresalientes de toda religión verdadera (v. 2, y véase nota,
cap. 3:21–26). (2) El método usado para la justificación del pecador ha sido el mismo en todo tiempo, y el testimonio
del Antiguo Testamento sobre el particular es el mismo que el del Nuevo (v. 3, y véase nota, cap. 3:27–31). (3) La fe y
las obras, en el asunto de la justificación, son opuestas e irreconciliables, así como la gracia y la deuda son contrarias.
(vv. 4, 5; y véase nota, cap. 11:6). Si Dios ‚justifica al impío,‛ no pueden las obras, en ningún sentido ni en ningún
grado, ser la base de la justificación. Por la misma razón, el primer requisito para la justificación, debe ser (bajo la
convicción de que somos ‚impíos‛) el perder toda esperanza de lograrla por medio de las obras; y el segundo, ‚creer
en aquel que justifica al impío,‛ es decir, en aquel que tiene una justicia justificadora que impartir, y está pronto para
impartirla a aquellos que, sin merecerla, están dispuestos a aceptarla así. (4) Los ritos de la iglesia nunca se destinaron
ni fueron establecidos con el fin de conferir gracia, ni las bendiciones propias de la salvación, a los hombres. Su debida
función es el poner un sello divino en un estado ya existente, presuponiendo así que ellos (los ritos) no crearon este estado
(vv. 8–12). Así como la circuncisión meramente ‚selló‛ la aceptación de Abrahán, ya existente de parte de Dios, así
también los ritos del Nuevo Testamento desempeñan esta misión. (5) Así como Abrahán es ‚el heredero del mundo,‛
al haber sido bendecidas en él todas las naciones, por medio de su simiente Cristo Jesús, y justificados solamente
según el modelo de la fe que él tuvo, así la transmisión de la religión verdadera, y toda la salvación que el mundo
jamás experimentará, serán trazadas con admiración, gratitud, y gozo allá hasta aquella mañana cuando ‚el Dios de la
gloria apareció a nuestro Padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Charán,‛ Hech. 7:2 (v. 13).
(6) Nada glorifica a Dios más que la sencilla fe en su palabra, especialmente cuando todas las cosas parecen hacer
imposible su cumplimiento (vv. 18–21). (7) Todos los ejemplos de la fe en las Escrituras, están escritos con el fin de
engendrar y alentar fe semejante en toda edad sucesiva (vv. 23, 24, comp. con el cap. 15:4). (8) La justificación, en este
argumento, no puede ser entendida—como los romanistas y otros erroristas insisten—en el sentido de un cambio
operado en el carácter de los hombres; porque además de eso, significa confundirla con la santificación, doctrina que
tiene su debido lugar en esta epístola; y todo el argumento del presente capítulo—en casi todas sus cláusulas más
importantes, expresiones y hasta en sus palabras—sería en tal caso incompatible y apto sólo para engañar. Fuera de
toda duda, la justificación significa exclusivamente un cambio del estado o condición del hombre para con Dios; o en
lenguaje cientifico, es un cambio objetivo y no subjetivo: cambio de culpa y condenación a absolución y aceptación. Y la
mejor evidencia de que esto es la clave de todo el argumento, es que explica muchos de los asuntos complejos
enriqueciendo así esta epístola.
CAPITULO 5
LOS EFECTOS BENDITOS DE LA JUSTIFICACION POR LA FE. Habiendo concluído la comprobación de esta
doctrina, el apóstol continúa tratando acerca de los frutos de la misma, pero reserva la plena consideración del tema
para otra fase del argumento (cap. 8). 1. [Habiendo sido] Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios,
etc.—Si hemos de ser guiados por la autoridad de los manuscritos, la lección correcta aquí, fuera de duda, es:
‚Tengamos paz:‛ lección que la mayoría rechaza, sin embargo, porque piensa que es ilógico exhortar a los hombres a
que tengan lo que le toca a Dios darles, y porque el apóstol no está dando exhortación aquí sino expresando una
verdad. Pero como parece arriesgado hacer a [PAG. 312] un lado el testimonio decisivo de los manuscritos, referente a
lo que el apóstol en efecto escribió en preferencia a lo que opinamos que debió haber escrito, hagamos una pausa y
preguntémonos: Si es el privilegio de los justificados ‚tener paz para con Dios,‛ ¿por qué no pudo el apóstol empezar
la enumeración de los frutos de la justificación invitando a los creyentes a realizar esta paz que les pertenece, o a
aprovechar el gozoso conocimiento de ella al hacerla suya propia? Y si esto fuera lo que él hizo en efecto, no sería
necesario que continuara en el mismo estilo, y los demás frutos de la justificación los podría enumerar como simples
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hechos. Esta ‚paz‛ es primeramente un cambio en las relaciones de Dios para con nosotros; y luego, a consecuencia
del mismo, es un cambio de nuestra parte para con él. Dios, por una parte, ‚nos ha reconciliado a sí por Jesucristo‛ (2
Corintios 5:18); y nosotros, por la otra, poniendo nuestro sello a esto, ‚somos reconciliados con Dios‛ (2 Corintios
5:20). La ‚propiciación‛ es el lugar de reunión; y así termina la controversia de ambas partes en una honorable y
eterna ‚paz.‛ 2. Por el cual también tenemos [conseguida] entrada por la fe a esta gracia [o favor para con Dios] en la
cual estamos firmes—(lit., ‚puestos en pie‛)—Es decir, ‚Por la misma fe que primero nos da ‚paz para con Dios,‛
debemos nuestra entrada a este estado permanente que en el favor de Dios los justificados gozan.‛ Como es difícil
distinguir esta gracia de la paz antes mencionada, concluímos que es solamente otra fase de la misma [Meyer, Philippi,
Mehring], más bien que cosa nueva. [Beza, Tholuck, Hodge.] y nos gloriamos en la esperanza de la gloria—Véase
nota, ‚esperanza,‛ v. 4. 3, 4. mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce
paciencia—La paciencia soporta con calma aquello que quisiéramos fuera quitado, ya sea esto la privación del bien
prometido (cap. 8:25), o la continuada experiencia de males positivos (como aquí). Existe en realidad una paciencia
que proviene de la naturaleza no regenerada, y que tiene en sí algo de nobleza, pero que es en muchos casos engendro
del orgullo, si no de algo aun más bajo. Se ha conocido a hombres que han padecido toda forma de privación, de
tortura, y de muerte, sin murmurar y aun sin demostrar emoción visible, sencillamente porque sería indigno de ellos
hundirse ante el mal inevitable. Pero este orgulloso valor estoico nada tiene en común con la gracia de la paciencia, la
que es, o la mansa aceptación del mal porque es de Dios (Job 1:21, 22; 2:10), o la tranquila espera del bien prometido
hasta el tiempo conveniente que Dios disponga (Hebreos 10:36); en el pleno convencimiento de que todas esas
pruebas son ordenadas de Dios, que hacen falta para la disciplina de los hijos de Dios, que no son sino por un tiempo
determinado, y que no son enviadas sin abundantes promesas de ‚canciones en la noche.‛ Y la paciencia, prueba—
No ‚experiencia‛, como en la versión inglesa. Es el mismo vocablo traducido ‚prueba‛ en 2 Corintios 2:9; 13:3;
Filipenses 2:22; esto es, una evidencia experimental de que hemos creído por la gracia. y la prueba, esperanza—Es
decir, la esperanza ‚de la gloria de Dios‛ preparada para nosotros. Así tenemos esperanza en dos sentidos distintos y
en dos fases sucesivas de la vida cristiana: primero: inmediatamente después de creer, junto con la realización de la paz
y del acceso permanente a Dios (v. 1); en seguida, después de que la realidad de esta fe haya sido ‚probada,‛
particularmente al soportar las pruebas enviadas para probarla. La esperanza la conseguimos primero con dirigir la
mirada allá al Cordero de Dios; y luego con mirarnos a nosotros mismos transformados por aquella ‚mirada a Jesús.‛
En el primer caso, la mente obra (como se dice) objetivamente; en el otro, subjetivamente. El uno es (según dicen los
teólogos) la seguridad de la fe; el otro el convencimiento de los sentidos. 5. Y la esperanza no avergüenza [como una
esperanza vana]; porque el amor de Dios—No ‚nuestro amor a Dios,‛ como lo interpretan los expositores romanistas
y algunos protestantes (siguiendo a algunos de los Padres); sino que es ‚el amor de Dios a nosotros,‛ como la mayoría
de los expositores concuerdan. está derramado—copiosamente (comp. Juan 7:38; Tito 3:6). por el Espíritu Santo que
nos es [mejor dicho, ‚fué‛] dado—Esto es, en la gran difusión pentecostal que se contempla como la donación formal
del Espíritu a la iglesia de Dios, para todo tiempo y para cada creyente. (Por vez primera se introduce al Espíritu Santo en
esta Epístola.) Es como si el apóstol hubiese dicho: ‚¿Cómo nos podrá avergonzar esta esperanza de la gloria, que como
creyentes alentamos, cuando sentimos a Dios mismo por el Espíritu que nos está dado, hinchiéndonos el corazón de
dulces e irresistibles sensaciones del maravilloso amor de Dios en Cristo Jesús?‛ Esto lleva al apóstol a extenderse
sobre el asombroso carácter de aquel amor. 6–8. Porque Cristo, cuando aun éramos flacos—Es decir, impotentes para
salvarnos, y al punto de perecer. a su tiempo [a la sazón ordenada] murió por los impíos—Tres rasgos señalados del
amor de Dios se dan: Primero, Cristo ‚murió por los impíos‛, el carácter de los cuales lejos de merecer una
interposición a favor de ellos, era del todo repulsivo a los ojos de Dios; segundo, él hizo esto, ‚cuando éramos flacos‛,
sin que nada hubiera entre nosotros y la perdición sino aquella divina compasión propia de Dios; en tercer lugar, lo
hizo “a tiempo”, cuando más propiamente debía acontecer. (comp. Gálatas 4:4). Sobre los dos rasgos primeros el
apóstol sigue discurriendo. apenas muere alguno por un justo—Por uno cuyo carácter es excepcional. podrá ser que
… por el [uno] bueno—quien, además de ser excepcional, se distingue por su bondad, es decir, un benefactor a la
sociedad—osara morir—es decir: ‚Apenas ocurre el caso de que haya uno que se sacrifique a sí mismo a favor de uno
meramente justo; sin embargo, por uno que es una bendición para la sociedad, puede ser que se halle un ejemplo de tan
noble entrega de la vida.‛ [Así Bengel, Olshausen, Tholuck, Alford, Philippi.] (Hacer que ‚el justo‛ y ‚el bueno‛ aquí
se refiera a la misma persona, y que todo el sentido sea que ‚aunque raro el caso puede ocurrir de uno que haga el
sacrificio de su vida por uno de carácter digno‛ [como Calvino, Fritzsche, Jowett], es excesivamente insulso. Mas Dios
encarece *‚manifiesta‛, ‚patentiza‛—en glorioso contraste con todo lo que los hombres hacen, o no hacen unos por
otros] su caridad [‚su amor‛+ para con nosotros, porque siendo aún pecadores—Esto es, en una condición no de
‚bondad‛ positiva ni aun de ‚justicia‛ negativa, sino al contrario, en una condición [PAG. 313] de ‚pecado‛, la cual su
alma aborrece—Cristo murió por nosotros—He aquí la imponente inferencia, enfáticamente reduplicada. 9, 10. Luego
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mucho más ahora, [habiendo sido] justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira, Porque si siendo
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[cuando éramos] enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando
reconciliados, seremos salvos por su vida—Es decir, ‚Si ya está consumada aquella parte de la obra de nuestro
Salvador que le costó su sangre, y que fué realizada en bien de personas que son incapaces de la más mínima simpatia
para con el amor de Cristo y de sus labores en favor de ellas mismas, o sea, su ‚justificación‛ y su ‚reconciliación‛,
¿con cuánta más razón terminará lo que resta hacer, puesto que ha de hacerlo no ya con las agonías mortales, sino en
la ‚vida‛ imperturbable, ya no a favor de enemigos, sino a favor de amigos—de los cuales recibe a cada paso el
reconocimiento agradecido de almas redimidas que le adoran?‛ La expresión ‚seremos salvos de la ira por él,‛ denota
aquí toda la obra de Cristo en favor de los creyentes, desde el momento de la justificación, cuando la ira de Dios se
aleja de ellos, hasta que el Juez del gran trono blanco descargue aquella ira sobre los que ‚no obedecen al Evangelio de
nuestro Señor Jesucristo,‛ y aquella obra puede ser recapitulada en ‚guardarlos de caer y en presentarlos sin mancha
ante la presencia de su gloria con grande gozo‛ (Judas 24): así son ellos ‚salvados por él de la ira.‛ 11. Y no sólo esto,
mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por [medio de] el cual hemos ahora recibido la
reconciliación—Los efectos susodichos de la justificación eran en favor nuestro y evocaban la gratitud; este último
puede ser denominado un efecto puramente desinteresado. Nuestro primer sentir para con Dios al experimentar la
paz en él, es el de una gratitud entrañable por una salvación tan costosa; pero no bien hubimos aprendido a clamar
‚Abba, Padre,‛ al sentir la dulce emoción de la reconciliación, cuando el hecho de ‚gloriarnos‛ en él toma el lugar del
terror que sentíamos hacia él, y ahora nos parece ser ‚enteramente deseable.‛—Sobre esta sección, nótese: (1) ¡Con
cuánta gloria el evangelio proclama su origen divino, basando toda obediencia acepta a Dios en la ‚paz para con
Dios,‛ asentando los cimientos de esta paz en una justa ‚justificación‛ del pecador ‚por medio de nuestro Señor
Jesucristo‛. y haciendo que esto sea la entrada a un estado permanente en el favor divino, y una triunfante
expectación de gloria futura! (vv. 1, 2). Otra paz, digna del nombre de paz, no la hay; y como los que son ajenos a esta
paz no ascienden a tan alta comunión con Dios, no tienen ni el gusto ni el deseo de ella. (2) Como sólo los creyentes
poseen el verdadero secreto de la paciencia bajo las pruebas, y aunque éstas son en sí ‚no de gozo, sino de tristeza‛
(Hebreos 12:17), cuando son enviadas por Dios y ofrecen la oportunidad al creyente para manifestar su fe por la gracia
de la paciencia al soportarlas, debieran ‚tenerlo por sumo gozo‛ (vv. 3, 4; véase Santiago 1:2, 3). (3) La ‚esperanza,‛ en
el sentido neotestamentario de la palabra, no es un grado menor de la fe ni de seguridad (como muchos dicen: Tengo
esperanza del cielo, pero no la seguridad de él); sino que invariablemente significa ‚la confiada expectación del bien
futuro.‛ Presupone la fe; y aquello que la fe nos asegura que será nuestro, la esperanza confiadamente lo aguarda. Al
alentar esta esperanza, la mira del alma dirigida objetivamente a Cristo como la base de la misma, y la dirigida
subjetivamente a nosotros mismos como la evidencia de su realidad, deben accionar y reaccionar la una en la otra (vv. 2
y 4 cotejados). (4) Es el oficio propio del Espíritu Santo el engendrar en el alma la plena convicción y el gozoso
conocimiento de que Dios ama, en Cristo Jesús, a todos los pecadores, y a nosotros en particular; y donde existe esta
convicción, lleva consigo tal seguridad de la salvación final que no puede ser defraudada (v. 5). (5) La justificación de
los impíos no es obrada en virtud de su reformación moral, sino en virtud de ‚la sangre del Hijo de Dios;‛ y mientras
que esto se afirma en el v. 9, nuestra reconciliación con Dios por la ‚muerte de su Hijo,‛ afirmada en el v. 10, no es sino
una variación de lo dicho. En ambos versículos la bendición a que se hace referencia es la restauración del pecador a un
estado de justicia delante de Dios; y la base meritoria que se menciona es el sacrificio expiatorio del Hijo de Dios. (6) La
gratitud a Dios por el amor redentor que no tuviera gozo en Dios mismo, sería un sentimiento egoísta y sin valor; pero
cuando la gratitud se confunde en este gozo—cuando el extático sentir de la eterna ‚reconciliación‛ se torna en el
‚gloriarse en Dios‛ mismo—, entonces el sentir inferior es santificado y sostenido por el superior, y cada uno es
perfectivo del otro (v. 11).
12–21. COMPARACION Y CONTRASTE ENTRE ADAN Y CRISTO EN SU RELACION CON LA FAMILIA
HUMANA. (Esta profundísima e importantísima sección ha motivado mucha discusión crítica y teológica, en la que
cada punto, y casi cada frase, ha sido disputado. Aquí podemos exponer solamente lo que nos parece la única
interpretación sostenible de ella como un todo, con algunas indicaciones de las bases de nuestro criterio.) 12. De
consiguiente—Siendo así las cosas; con referencia a todo el argumento precedente, vino la reconciliación por uno—
(Estas palabras, en bastardillas en nuestra versión, no concuerdan con el texto griego.—Nota del Trad.) así como el
pecado—Considerado aquí en su culpabilidad, en su criminalidad, y en su penalidad—entró en el mundo por un
hombre [Adán], y por el pecado la muerte [como pena del pecado], y la muerte así pasó a todos los hombres, pues
que todos pecaron—Es decir, al cometer el primer pecado el primer hombre. Así la muerte alcanza a todo individuo
de la familia humana, como la pena que a él mismo le corresponde. [Así, en substancia lo interpretan Bengel, Hodge,
Philippi.] Aquí hubiéramos esperado que el apóstol concluyese la oración gramatical (que principia con ‚así como
<‛) con palabras semejantes a éstas: ‚Así también por un hombre entró la justicia en el mundo, y por la justicia, la
vida.‛ Pero, en lugar de eso, tenemos una digresión, que se extiende al través de cinco versículos para ilustrar el
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importante dicho del v. 12; y es sólo en el v. 18 donde se reasume la comparación y se concluye. 13, 14. Porque hasta
la ley, el pecado estaba en el mundo—Esto es, durante el lapso desde Adán ‚hasta que la ley‛ de Moisés fué dada,
Dios continuaba tratando a los hombres como pecadores. [PAG. 314] pero no se imputa pecado no habiendo ley—
Esto significa que: ‚Como el pecado era imputado debió haber una ley durante aquel período‛, lo cual está
demostrado. No obstante, reinó la muerte desde Adam hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la
rebelión de Adam—Pero ¿quiénes son? Esta es una pregunta muy disputada. Los párvulos (dicen algunos), siendo
inocentes de pecado en efecto, se puede decir sue no pecaron como Adán. [Agustín, Beza, Hodge.] Pero ¿por qué
debieran los párvulos estar conectados en especial con el período ‚desde Adán hasta Moisés,‛ puesto que mueren
asimismo en toda edad? Y si el apóstol quiso expresar aquí la muerte de párvulos, ¿por qué lo hizo en forma tan
enigmática? Además, la muerte de los párvulos se comprende en la mortalidad universal a causa del primer pecado,
como se expresa tan enfáticamente en el v. 12; ¿qué necesidad hay de especificarla aquí? y ¿por qué, si no fué
necesario especificarla, hemos de presuponer que aquí se quería expresar, a menos de que el lenguaje
inequívocamente lo indicara (lo que por cierto no es el caso)? El sentido pues debe ser: que ‚la muerte reinó desde
Adán hasta Moisés, aun sobre aquellos que no habían transgredido, como Adán, un mandamiento positivo que
amenazara con la muerte a los desobedientes.‛ (Esta es la opinión de la mayoría de los intérpretes.) En este caso, la
frase ‚aun en los que <‛, en vez de especificar una clase particular de los que vivieron desde Adán hasta Moisés
(como supone la otra interpretación), meramente explica aquello que fué lo que hizo digno de especial nota el caso de
los que murieron entre Adán y Moisés: a saber, que aunque eran diferentes de Adán y todos los que existieron hasta
Moisés, los que vivieron entre los dos no tuvieron amenazas positivas de la muerte por la transgresión, ‚sin embargo,
la muerte reinó aun sobre ellos.‛ el cual es figura [o ‚tipo‛] del que había de venir [el Cristo]—‚Esta frase fué añadida
a la primera mención del nombre de Adán, el hombre de quien el apóstol habla, para recordar el motivo por el cual de
él está tratando, es decir, para presentarlo como la figura de Cristo.‛ [Alford.] El punto de analogía aquí propuesto
entre Cristo y Adán, es claramente el carácter público que los dos sostenían, ninguno de los dos siendo considerado en
el proceder divino hacia los hombres como meros individuos, sino como representativos ambos. (Algunos entienden
que el apóstol habla de su propio punto de vista, de que ‚el que ha de venir‛ se refiere a la segunda venida de Cristo.
[Fritzsche, De Wette, Alford.] Pero esto está forzado, puesto que la analogía del segundo Adán con el primero ha
estado en pleno desarrollo desde cuando ‚Dios lo ensalzó por Príncipe y Salvador,‛ y sólo será consumada en su
segunda venida. El sentido sencillamente es, y en esto concuerdan casi todos los intérpretes, que Adán es un tipo de
aquel que había de venir después de él en el mismo carácter público, y así sería ‚el segundo Adán.‛) Mas no como el
delito, tal fué el don [gratuito]—Los dos casos presentan puntos de contraste así como de semejanza. porque si por el
delito [transgresión] de aquel uno murieron los muchos …, etc.—(es decir, en el primer pecado de Adán), mucho
más abundó la gracia de Dios y el don de la gracia de un hombre, Jesucristo, a los muchos. El término ‚los muchos‛
significa la masa de la humanidad representada respectivamente por Adán y por Cristo, en contraste, no con pocos,
sino con ‚el uno‛ que los representó. ‚El don gratuito‛ significa (como en el v. 17) el glorioso don de la justicia
justificadora; éste se distingue de la ‚gracia de Dios,‛ como el efecto se distingue de la causa; y las dos cosas se dice que
‚abundaron‛ para con nosotros en Cristo (en el sentido que aparece en los dos versículos siguientes). Y el término
‚mucho más‛, en el segundo caso, no significa que recibamos mucho más de bien por parte de Cristo que el mal
recibido por parte de Adán (porque no es un caso de cantidad en absoluto); más bien, es que tenemos mucha más
razón para esperar, o que está más en consonancia con nuestras ideas acerca de Dios, el que los muchos recibiesen
beneficio por los méritos de uno, que el que muchos sufriesen por el pecado de uno; y si esto ha acontecido, cuánto más
podemos estar seguros de aquello. [Philippi, Hodge.] 16. Ni tampoco de la manera que por un pecado [más bien, “por
uno que pecó”], así también el don—Es decir, se puede mencionar otro punto de contraste. porque el juicio < [la
sentencia] vino de [a causa de] un pecado [u ‚ofensa‛] para condenación, mas la gracia [el don de la gracia] vino de
muchos delitos para justificación—Este es un punto glorioso de contraste que significa que: ‚La condenación de
Adán fué por causa de un pecado; pero la justificación por Cristo es la absolución no sólo de la culpa de aquella
primera ofensa, que se adhería misteriosamente a cada individuo de la raza humana, sino también de las ofensas
innúmeras en las cuales aquélla, cual microbio incrustado en el pecho de cada individuo, se desarrolla en la vida.‛ Este
es el significado de aquella ‚gracia que abundó para con nosotros en la abundancia del don de justicia.‛ Es una gracia
rica no sólo en su carácter, sino también en los detalles; es una ‚justicia‛ rica no sólo en una completa justificación de
los culpables y condenados pecadores; es rica en la amplitud del terreno que abarca, que no deja por cancelar ni un solo
pecado de ninguno de los justificados, sino que hace que él, por cuanto más cargado esté de la culpa de miles de
ofensas, sea ‚la justicia de Dios en Cristo.‛ 17. Porque, si por un delito *‚por la falta de uno‛+ reinó la muerte por
[medio de] uno, mucho más reinarán en vida por [medio de] un Jesucristo los que reciben la abundancia de la
gracia, y el don de la justicia [justificadora]—Tenemos aquí las dos ideas de los vv. 15 y 16 sublimemente combinadas
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en una, como si el tema se hubiera apoderado del apóstol mientras avanzaba en su comparación de los dos casos.
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Aquí, por primera vez en esta sección, habla de aquella VIDA que surge de la justificación, en contraste con la muerte
que surge del pecado y sigue a la condenación. La idea correcta de ella es pues: ‚el derecho de vivir‛—‚la vida
justa‛—vida que se posee y se goza con benevolencia, en conformidad con la eterna ley de ‚el que está sentado en el
trono;‛ vida pues, en el sentido más amplio—vida en todo el ser del hombre y al través de toda la duración de la
existencia humana: vida de una relación bendita y amorosa con Dios en alma y cuerpo, para siempre jamás. Es digno
de notar. también, que mientras que Pablo dice que la muerte ‚reinó sobre‛ nosotros por Adán, no dice que la vida
‚reinase [PAG. 315] sobre nosotros‛ por Cristo, no sea que el apóstol parezca investir esta nueva vida del mismo
atributo de la muerte—el de cruel tiranía maligna, de la que éramos víctimas infelices. Ni dice que la vida reinase en
nosotros, lo que tendría una idea bastante escritural; sino lo que es mucho más fecundo: ‚Nosotros reinaremos en vida.‛
Mientras que la libertad y el poder están incluídos en la figura de ‚reinar,‛ ‚la vida‛ está representada como el glorioso
territorio o atmósfera de aquel reino. Y volviendo a la idea del v. 16, en cuanto a las ‚muchas ofensas‛ cuyo completo
perdón demuestra ‚la abundancia de la gracia y del don de la justicia,‛ todo lo dicho es a este efecto: ‚Si la ofensa de
un hombre arrojó en contra de nosotros el poder tiránico de la muerte, para hacernos víctimas suyas en impotente
esclavitud, ‚mucho más,‛ cuando nos presentemos enriquecidos con la ‚abundante gracia‛ de Dios y en la hermosura
de una completa absolución de innúmeras ofensas, nos gloriaremos en una vida divinamente poseída y legalmente
asegurada, ‚reinando‛ en la exultante libertad e invencible poder, por medio de aquella ‚persona‛ sin par,
Jesucristo‛. (En cuanto a la importancia del tiempo futuro en esta última frase, véase nota, v. 19 y cap. 6:5.) 18. Así
que—Ahora por fin, reasumiendo la comparación del v. 12, que se dejó sin terminar, y a fin de concluirla formalmente,
lo que se ha hecho una y otra vez substancialmente en los versículos intermedios. de la manera que por un delito vino
la culpa—o ‚el juicio‛; interpolación de las versiones—a todos los hombres para condenación, así por una justicia
vino la gracia a todos los hombrés para justificación de vida—[Así lo entienden Calvino, Bengel, Olshausen,
Tholuck, Hodge, Philippi). Pero mejor, como juzgamos: ‚Como por una ofensa (vino) sobre todos los hombres para
condenación, así también por una justicia (vino) sobre todos para justificación de vida‛ (Así Beza, Grocio, Ferme,
Meyer, De Wette, Alford). En este caso el apóstol, reasumiendo la declaración del v. 12, la expresa en una forma más
concentrada y vívida—sugerida acaso por la expresión del v. 16, de por ‚un pecado‛, la cual representa toda la obra
de Cristo, considerada como la base de nuestra justificación, como ‚una justicia.‛ (Algunos han querido traducir la
palabra aquí empleada, por ‚un acto justo‛ [Alford, Versión Revisada, etc.], entendiendo por ello la muerte de Cristo
como el acto redentor que anuló aquel acto ruin de Adán. Pero esto es limitar demasiado la idea del apóstol; porque
así como la misma palabra se traduce ‚justicia‛ en el cap. 8:4, donde significa que ‚la justicia de la ley es cumplida en
nosotros, que no andamos según la carne, sino según el espíritu‛, de la misma manera aquí denota toda la obediencia
de Cristo ‚hasta la muerte‛, considerada como la sola base meritoria que anula la condenación que vino por Adán.
Pero sobre esto, y la expresión ‚todos los hombres‛, véase la nota sobre el v. 19. La expresión ‚justificación de vida‛ es
la vívida combinación de dos ideas ya comentadas, y significa ‚justificación que imparte el debido derecho así como
la posesión efectiva de la vida y el goce de la misma‛). 19. Porque < etc.—Tradúzcase: Porque como por la
desobediencia de un hombre los muchos fueron hechos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos
serán hechos justos. Sobre este gran versículo observemos: 1. Que por la ‚obediencia‛ de Cristo aquí, es claro que no
se entiende otra cosa sino lo que los teólogos llaman su obediencia activa, en distinción de su padecimiento y muerte;
se refiere a la obra entera de Cristo en su carácter obedencial. Nuestro Señor mismo representa aun su muerte como su
gran acto de obediencia al Padre: ‚Este mandamiento (de que pusiera su vida y la tomara de nuevo) recibí de mi
Padre‛ (Juan 10:18). 2. La significativa palabra ‚constituídos‛, dicha dos veces se emplea para expresar aquel acto
judicial que considera a los hombres como pecadores en virtud de su relación con Adán, y por justos en virtud de su
conexión con Cristo. 3. El cambio del tiempo pretérito al futuro: ‚así como por Adán fuimos hechos pecadores, así por
Cristo seremos hechos justos‛, expresa deleitosamente el carácter permanente de este acto, y la dispensación a que
pertenece cada acontecimiento, en contraste con la ruina causada por Adán que ha sido anulada para siempre en los
creyentes. (Véase nota, cap. 6:5.) 4. La frase ‚todos los hombres‛ del v. 18, y ‚los muchos‛ del v. 19, se refieren al
mismo grupo de hombres, pero bajo un aspecto algo diferente. En el último caso, el contraste se hace el entre un
representante (Adán—Cristo) y los muchos por él representados; en el anterior, se hace el contraste entre una cabeza
(Adán—Cristo) y la raza humana, afectada para la muerte y para la vida respectivamente por las acciones de cada uno.
En este último caso vemos solamente a la familia redimida de los hombres: la humanidad como en efecto perdida, pero
también como en efecto salvada; antes había sido arruinada, ahora es restablecida. Los que se niegan a acatar el alto
propósito de Dios de constituir a su Hijo en el ‚segundo Adán‛, la cabeza de una raza nueva y quienes al fin como
impenitentes e incrédulos perecen, no tienen lugar en esta sección de la epístola, cuyo solo objeto es el enseñar cómo
Dios repara en el segundo Adán el mal que fué hecho por el primero. (Por tanto, la doctrina de la restauración universal
no es tratada en este capítulo. Asimismo, se evita completamente la interpretación forzada que hace entender que la
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‚justificación de todos‛ significa una justificación meramente en la posibilidad de que todos la obtengan, o en la oferta
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que se hace de ella a todos, y que la ‚justificación de los muchos‛ signifique la justificación real sólo de cuantos creen
(Alford, etc.) De este modo la aspereza al comparar toda la familia caída con la parte que es redimida, se evita también.
No obstante lo verídico que es el hecho de que una parte de la humanidad no será salva, este no es el aspecto en que se
presenta el tema aquí. Son las sumas totales las que se comparan y se ponen en contraste; y es un mismo total en dos
condiciones sucesivas: a saber, la raza humana, arruinada en Adán, y restablecida en Cristo). 20, 21. La ley empero—El
judío podría decir: Si todos los propósitos de Dios relativos a los hombres se reconcentran en Adán y en Cristo, ¿qué
hay de la ley? ¿qué provecho hay en ella? Respuesta: entró—Pero la palabra expresa una idea importante además de la
acción de ‚entrar‛. Quiere decir: ‚entró incidental,‛ o ‚entre paréntesis‛. (En Gálatas 2:4 la misma palabra se traduce:
‚entrar secretamente.‛) El sentido es, que la promulgación de la ley en Sinaí no fué rasgo [PAG. 316] primordial ni
esencial del plan divino, sino que fué ‚añadida‛ (Gálatas 3:19) por un propósito subordinado: para revelar cuanto más
plenamente el mal ocasionado por Adán y la gloria del remedio obrado por Cristo. para que el pecado [‚la ofensa‛]
creciese—Pero ¿qué ofensa? Al través de esta sección ‚la ofensa‛ (reiterada cinco veces) tiene un sentido definitivo, a
saber: ‚la ofensa de Adán;‛ y éste es, a nuestro juicio, el sentido aquí; lo que significa: ‚Todas nuestras múltiples
infracciones de la ley no son sino la ofensa primera, alojada misteriosamente en el pecho de todo hijo de Adán como un
principio ofensivo, que se multiplica en miríadas de ofensas particulares en la vida de cada uno.‛ Lo que fué un acto de
desobediencia en la cabeza de la familia humana, se ha convertido en un príncipio vital y virulento de desobediencia
en todos los miembros de dicha familia, quienes por cada acto de terca rebelión se denuncian ser hijos de la
transgresión original. mas cuando el pecado creció [‚se multiplicó‛] sobrepujó la gracia—Aquí se compara la
multiplicación de la una ofensa en transgresiones innumerables, y el desbordamiento de gracia que es más que
suficiente para remediar el caso. de la manera que el pecado—Obsérvese que la palabra ‚ofensa‛ (o ‚falta‛) ya no se
emplea más, pues que ya fué bastante bien ilustrada, sino el término pecado, que mejor cuadra con este resumen
comprensivo de todo el asunto. reinó para muerte—Más bien, ‚en la muerte,‛ triunfando y (aparentemente)
regocijándose en aquella completa destrucción de sus víctimas. así también la gracia reine—En los vv. 14, y 17 se
presenta el reino de la muerte sobre los culpables y condenados en Adán; en estos versículos (20, 21) se presenta el
reino de dos poderosas causas, a saber: del PECADO, que inviste a la muerte soberana de un poder venenoso (1
Corintios 15:56) y de una terrible autoridad (cap. 6:23); y de la GRACIA que originó el plan de salvación, que ‚envió al
Hijo para que fuera Salvador del mundo,‛ que ‚le hizo pecado a aquel que no conoció pecado,‛ que ‚nos hace justicia
de Dios en él,‛ de modo que ‚los que recibimos la abundancia de gracia y del don de la justicia, reinemos en vida por el
un Jesucristo‛ por la justicia—No la nuestra, por cierto (‚no la obediencia de los cristianos‛, según el despreciable
lenguaje que usa Grocio), ni precisamente ‚la justificación‛ [Stuart, Hodge]; sino más bien, ‚la justicia (justificadora)
de Cristo‛ [Beza, Alford, y en substancia, Olshausen, Meyer]; el mismo término que en el v. 19 se traduce como la
‚obediencia‛ de él, denotando toda su obra mediadora consumada en la carne. Aquí se habla de ella como un medio
justo por el cual la gracia llega a sus destinatarios y realiza sus fines, como el estable trono desde donde la Gracia, cual
Soberana, dispensa sus beneficios salvadores a cuantos se sujetan a su benigno dominio. para vida eterna—Esta es la
salvación en su desarrollo más pleno para siempre. por Jesucristo Señor nuestro—Así, con la mención de este
‚Nombre que es sobre todo nombre,‛ se acallan los ecos de este himno a la gloria de la ‚Gracia,‛ ‚y queda Jesús solo.‛
Recapitulando esta sección de oro de nuestra Epístola, se sugieren las siguientes observaciones: (1) Si esta sección no
enseña que toda la raza de Adán, estando él como su cabeza federal, ‚pecó en él y cayó con él en su primera
transgresión,‛ bien podemos desesperar de toda exposición inteligible de este hecho. El apóstol, después de decir que
el pecado de Adán introdujo la muerte en el mundo, no dice: ‚Y así pasó la muerte a todos, pues que‛ Adán pecó,
sino: ‚Pues que todos pecaron.‛ Así que, según la enseñanza del apóstol: ‚la muerte de todos se debe al pecado de
todos;‛ y como esto no puede significar que se refiera a los pecados personales de cada individuo, sino a algún pecado
del que los párvulos inconscientes son culpables igualmente como los adultos, no puede significar otra cosa sino la
‚primera transgresión‛ de su común cabeza, Adán, considerada como el pecado de cada uno que pertenece a su raza, y
castigada como tal, con la muerte. Es en vano que retrocedamos para discutir la objeción de que la imputación hecha a
todos de la culpa del primer pecado de Adán tiene la apariencia de injusticia. Porque no sólo se prestan todas las
demás teorías a la misma objeción, en alguna otra forma—además de estar en oposición con el texto—sino que las
mismas verdades de la naturaleza humana, que nadie disputa y que no pueden ser aclaradas, entrañan esencialmente las
mismas dificultades que el gran principio sobre el cual el apóstol aquí las explica. Si admitimos este principio
basándonos en la autoridad de nuestro apóstol, en seguida se arrojan raudales de luz sobre ciertas fases del proceder
divino y sobre ciertas porciones de la Palabra de Dios, las cuales de otra manera estarían rodeadas de mucha
oscuridad; y si el principio mismo parece difícil de asimilar, no es más difícil que el problema de la existencia del mal, el
cual, como un hecho, no admite disputa, pero como es una fase de la administración divina, no admite explicación en
el actual estado de cosas. (Nota del Traductor: Sea cual fuere la teoría que uno aceptare respecto al pecado adámico, no es
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lógico que se determine solamente por lo que dice el presente texto, ya que se trata del pecado del hombre ‚en su
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culpabilidad, su criminalidad y sus merecimientos penales,‛ sin referencia particular a su origen. Así opina el Dr. W.
T. Conner. ‚Entender que la frase todos pecaron del cap. 5:12 significa que todos pecaron en Adán, suscita la dificultad
de armonizarlo con el uso paulino de las mismas palabras en el cap. 3:23, donde parece indicar que todos pecaron
individual y voluntariamente.‛ (Véase Conner, La Fe del Nuevo Testamento.) (2) Lo que se ha llamado el pecado original,
o sea aquella tendencia depravada hacia el mal con que todo hijo de Adán viene a este mundo, no se trata
formalmente en esta sección (y aun el cap. 7 trata más bien de su naturaleza y su operación que de su relación con el
primer pecado). Pero indirectamente, esta sección testifica de esta ofensa original, a desemejanza de toda otra, como si
tuviera una vitalidad duradera en el pecho de todo hijo de Adán, como si fuese un principio de desobediencia cuya
virulencia le ha merecido el nombre de ‚pecado original.‛ (3) ¿En qué sentido se emplea la palabra ‚muerte‛ en esta
sección? No se emplea, ciertamente, para denotar la muerte temporal, como afirman los comentadores arminianos.
Porque como Cristo vino para deshacer lo que Adán hizo, todo lo cual está comprendido en la palabra ‚muerte,‛ se
seguiría por tanto que Cristo no hizo más que disolver la sentencia [PAG. 317] por la que se separan el alma y el
cuerpo en la muerte; en otras palabras, meramente procuró la resurrección del cuerpo. Pero el Nuevo Testamento
enseña en todas partes que Cristo ofrece la Salvación de una ‚muerte‛ vastamente más comprensiva que ésa. Pero
tampoco se usa la palabra muerte aquí en el sentido del mal penal, esto es, ‚cualquier mal infligido en castigo del
pecado y en apoyo de la ley.‛ [Hodge.] Esto es demasiado indefinido, pues hace que la muerte no sea sino una mera
figura de dicción que denota el ‚mal penal‛ en general—idea ajena a la sencillez de la Escritura—o al menos hace que
la muerte, estrictamente así llamada, denote solamente una parte de lo que ella significa, recurso éste que no debe
aprovecharse si se puede hallar otra explicación más sencilla y más natural. Por ‚la muerte‛ pues, en esta sección,
entendemos la destrucción del pecador, en el único sentido en que él es capaz de entenderla. También se llama
‚destrucción‛ a la muerte temporal (en Deuteronomio 7:23; 1 Samuel 5:11, etc.), por ser la extinción de todo lo que los
hombres creen vida. Pero una destrucción que comprende el alma tanto como el cuerpo, y que abarca también el
mundo futuro, está claramente expresada en Mateo 7:13; 2 Tesalonicenses 1:9; 2 Pedro 3:16, etc. Esta es la ‚muerte‛
penal de que trata nuestra sección, y comprendiéndola así retenemos su debido sentido. La vida—como un estado de
gozo en el favor de Dios, de completa comunión con él, y de voluntaria sujeción a él—se mancha desde el momento
en que el pecado tiene contacto con la criatura; en aquel sentido, la amenaza de que: ‚En el día que comieres de él de
cierto morir{s,‛ se puso en efecto inmediato en el caso de Adán cuando cayó, y desde entonces estuvo ‚muerto
mientras vivía.‛ Y en esta condición ha vivido toda su posteridad desde su nacimiento. La separación del alma y el
cuerpo en la muerte temporal lleva ‚la destrucción‛ del pecador a otro grado más, poniendo fin a su conexión con
aquel mundo del cual extraía una existencia placentera mas no bendecida, e introduciéndolo en la presencia del
Juez—primeramente como un alma desincorporada, pero al fin en el cuerpo también, en una condición perdurable—
para ser castigado (y éste es el estado final) con eterna destrucción de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder.‛
Esta extinción final en alma y cuerpo de todo lo que constituye la vida, pero con un eterno conocimiento de una
existencia manchada es, en un sentido más amplio y más terrible, ‚¡LA MUERTE!‛ Esto no presupone que Adán lo
entendiera todo. Basta que comprendiera que ‚el día‛ de su desobediencia era el plazo final de su ‚vida‛ placentera.
En aquella idea sencilla estaba implicado todo lo demás; pero que Adán comprendiera los detalles no era necesario.
Ni es necesario suponer que debamos entender que todo eso esté comprendido en la palabra ‚muerte‛ cada vez que
ésta se emplea. Basta con tener la certeza de que todo cuanto hemos descrito está en las entrañas de la cosa y que se
realizará en cuantos no sean los felices súbditos del Reino de Gracia. Sin duda, el todo de esto está comprendido en
tales textos sublimes y comprensivos como éste: ‚Dios < dió a su Hijo, para que todo aquel que cree en él no se pierda,
mas tenga VIDA eterna‛ (Juan 3:16). Y los horrores de aquella ‚MUERTE‛—que ya ‚reina sobre‛ todos los que no están
en Cristo y que se están precipitando hacia su consumación—¿no deben apresurar nuestros pasos hacia el ‚Segundo
Adán‛, para que, habiendo ‚recibido la abundancia de la gracia y del don de la justicia, reinemos en vida por Aquel
Uno, Jesucristo‛?
CAPITULO 6
1–11. EL VALOR DE LA JUSTIFICACION POR LA GRACIA PARA UNA VIDA SANTA. 1. ¿Pues qué diremos?
etc.—El tema de esta tercera división de nuestra Epístola se anuncia con esta misma pregunta inicial: ‚¿Continuaremos
(o como es la lección correcta ‚podremos continuar‛) en el pecado, para que la gracia crezca?‛ Si la doctrina que el
apóstol enseñaba hubiese sido que la salvación dependía en grado alguno de nuestras obras buenas, no habría sido
posible hacer semejante objeción en contra de ella. Contra la doctrina de una justificación exclusivamente gratuita,
esta objeción es plausible; y no ha habido época en que no se haya insistido en ella. Que tal acusación fue alegada
contra los apostoles, lo sabemos por el cap. 3:8; y por Gálatas 5:13; 1 Pedro 2:16; Judas 4, nos enteramos que había
quienes daban ocasión para esta acusación; pero que era una perversión total de la doctrina de la gracia el apóstol
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aquí se propone comprobar. 2. En ninguna manera—‚Lejos sea de nosotros‛. Tal pensamiento está en pugna con los
instintos de la nueva criatura. los que somos muertos, etc.—Lit., y con más fuerza, ‚Los que ya morimos al pecado
(como luego se explicará), ‚¿cómo viviremos aún en él? 3. ¿O no sabéis que todos los que somos [‚fuimos‛+
bautizados en Cristo [1 Corintios 10:2] somos [fuimos‛] bautizados en su muerte?—Es decir, fuimos sellados con el
sello del cielo, y como si hubiera sido formalmente pactado y contratado, sellados para todos los beneficios y todas las
obligaciones del discipulado cristiano en general, y para su muerte en particular. Y puesto que Cristo ‚fué hecho
pecado‛ y ‚una maldición‛ en bien nuestro (2 Corintios 5:21; Gálatas 5:13), ‚llevando nuestros pecados en su cuerpo
sobre el árbol,‛ y ‚resucitado de nuevo a causa de nuestra justificación‛ (cap. 4:25; 1 Pedro 2:24), toda nuestra
condición pecaminosa, habiendo sido sumida en su persona, se ha dado por terminada en su muerte. Aquel, pues,
que ha sido bautizado en la muerte de Cristo ha abandonado simbólicamente toda su vida y condición de pecado,
considerando estas cosas como muertas en Cristo. Ha sido sellado para ser no sólo ‚la justicia de Dios en él,‛ si no
también ‚una nueva criatura;‛ y como no puede ser en Cristo una cosa y no la otra. pues ambas cosas son una, ha
abandonado por su bautismo en la muerte de Cristo, toda su conexión con el pecado. ‚¿Cómo, pues, puede vivir aún
en el pecado?‛ Las dos cosas son contradictorias tanto en el hecho como en la terminología. 4. Porque somos [más
bien, ‚fuimos‛—en el tiempo aorista, acto consumado] sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo—
Léase: ‚< sepultados juntamente con él, en su muerte por el bautismo.‛ En otras palabras, ‚Por el mismo bautismo
que públicamente nos introduce en su muerte, fuimos hechos partícipes también de su sepultura‛. El hecho de dejar
un cadáver [PAG. 318] sin enterrar es considerado por los autores paganos así como en las Escrituras, como la mayor
indignidad (Apocalipsis 11:8, 9). Convenía, pues, que el Cristo, después de ‚morir por nuestros pecados conforme a
las Escrituras,‛ ‚descendiese hasta las partes más bajas de la tierra‛ (Efesios 4:9). Así como éste fué el último y el más
bajo paso de su humillación, así también fué disuelto honorablemente el último vínculo de su conexión con aquella
vida que él entregó por los pecadores; y nosotros, ‚al ser sepultados con él por medio del bautismo en su muerte,‛
hemos cortado con este acto público el último vínculo que nos unía con toda aquella vida y condición pecaminosa a la
que Cristo ha dado fin en su muerte. para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre—Esto es,
por el ejercicio del poder del Padre que fué el resplandor de toda su gloria. Así también nosotros [como resucitados a
una vida nueva con él] andemos en novedad de vida—Pero ¿en qué consiste esta ‚novedad‛? Ciertamente, si nuestra
vida vieja, la muerta y enterrada con Cristo, fué del todo pecaminosa, la nueva, a la que hemos resucitado con el
Salvador resucitado, debe ser del todo una vida santa; de modo que cada vez que nos volvemos a ‚aquellas cosas de
las que ahora nos avergonzamos‛ (v. 21), desmentimos nuestra resurrección con Cristo a novedad de vida, y ‚nos
olvidamos de que fuimos purificados de nuestros pecados antiguos‛ (2 Pedro 1:9). (Si se refiere aquí al modo de
bautismo por la inmersión, como un entierro y resurrección simbólicos, no nos parece de mucha consecuencia.
Muchos intérpretes creen que así es, y puede ser que sí. Pero como no está claro que el bautismo en los tiempos
apostólicos f u e r a exclusivamente por inmersión (véase nota, Hechos 2:41), así la aspersión y la lavación se usan
indiferentemente para expresar la eficacia purificadora de la sangre de Cristo. Y de la manera que la mujer con el flujo
de sangre recibió de Cristo virtud con sólo tocarle, así la esencia del bautismo parece estar en el simple contacto del
elemento con el cuerpo, simbolizando un contacto viviente con el Cristo crucificado; el modo del bautismo y la
cantidad de elemento es indiferente y variable según el clima y las circunstancias.) (Nota del Traductor) Si hubiese
virtud salvadora en el rito, acaso sería lo mismo con poca agua, con mucha agua, o sencillamente con ‚la buena
intención.‛ La enferma fué sanada gracias a su fe en el Señor; otros muchos fueron sanados sin tocar el vestido de
Jesús. Pero si el bautismo es una ceremonia dada por Dios, una justicia que se debe cumplir, un acto público de
confesión de pecado (‚bautismo de arrepentimiento‛), un acto de obediencia de parte de los que reconocen al Señor,
un simbolismo sin virtud de salvación sacramental, y no un ‚medio de gracia,‛ ni un ‚sello‛ de la salvación, sino un
símbolo de una digna sepultura, entonces es de consecuencia la cantidad de agua. Es la misma diferencia de poca o de
mucha tierra cuando se trata del entierro de un cadáver. El contacto de un terrón con el cuerpo no constituye una
sepultura. Si el bautismo es una inmersión—y tal es el significado de la palabra—y es sólo un rito simbólico, entonces
el apóstol pudo aplicar el simbolismo del bautismo a la experiencia de la regeneración espiritual en Cristo, la que
describe con otro simbolismo: el de muerte, sepultura y resurrección. Se emplea este vocablo muchas veces en sentido
metafórico, pero en cada caso es aplicable a la figura de la inmersión, en la verdad expresada, ya sea en el ‚bautismo
del Espíritu Santo,‛ que en Pentecostés llenó la casa donde estaban todos reunidos; ya sea ‚en la nube,‛ en la que el
pueblo fué bautizado en Moisés; o ya se trate de la pasión del Señor, que él mismo llamó un ‚bautismo‛ (figura
aplicable a una inmersión), en el que debió ser ‚bautizado‛, (es decir, anegado, y no levemente ‚rociado‛). 5. Porque si
fuimos plantados juntamente—lit., ‚si fuimos formados juntamente en uno.‛ (El vocablo se emplea solamente aquí.)
a la semejanza de su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección—Quiere decir: ‚Puesto que la muerte y
la resurrección de Cristo son inseparables en su eficacia, la unión con él en un caso, lleva en sí la participación en el
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otro, para privilegio así como para obligación.‛ El tiempo futuro se emplea respecto a la resurrección, porque ésta no
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se realiza sino parcialmente en el presente estado. (véase nota, cap. 5:19.) 6, 7. Sabiendo esto—El apóstol ahora usa un
lenguaje más específico y vívido para expresar la eficacia de nuestra unión con el Salvador crucificado para la
destrucción del pecado. que nuestro viejo hombre—Es decir, ‚nuestro yo anterior;‛ todo lo que éramos en nuestra
antigua condición no regenerada, antes de nuestra unión con Cristo (véase Colosenses 3:9, 10; Efesios 4:22–24; Gálatas
2:20; 5:24; 6:14). fué crucificado con él, para que el cuerpo del pecado—Esta no es una figura que expresa el
‚conjunto del pecado,‛ ni el ‚cuerpo material‛, tenido por la sede del pecado, sino (así juzgamos) la figura de ‚el
pecado conforme mora en nosotros en nuestra actual condición corporal, bajo la ley de la caída.‛ sea deshecho [en la
muerte de Cristo] a fin de que no sirvamos más al *‚estemos en la esclavitud del‛+ pecado. Porque el que es muerto
*‚ que ya murió‛] justificado es *‚está libertado‛] del pecado—lit., ‚justificado,‛ ‚absuelto,‛ del pecado. Como la
muerte disuelve toda reclamación, así todo lo que reclama el pecado: no sólo el ‚reinar para muerte,‛ sino también el
guardar a sus víctimas en la servidumbre pecaminosa, ha sido anulado de una vez. por la muerte penal del creyente
en la muerte de Cristo; de modo que ya no es ‚deudor a la carne para vivir según la carne‛ (cap. 8:12). 8. Y si [pues]
morimos con Cristo, etc.—(tiempo aoristo.) Véase nota, v. 5. 9–11. Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos,
ya no muere: la muerte no se enseñoreará más de él—Aunque la muerte de Cristo fué en el sentido más absoluto un
acto voluntario (Juan 10:17, 19; Hechos 2:24), dicha entrega voluntaria dió a la muerte tal ‚dominio (legítimo) sobre él‛
que disuelve su dominio sobre nosotros. Pero una vez pasado esto, ‚ya no tiene la muerte—ni aquel sentido—dominio
sobre él.‛ Porque el haber muerto, al pecado [esto es, en obediencia a la reclamación del pecado] murió una vez [por
todas]; mas el vivir, a Dios [en obediencia a Dios] vive—Nunca hubo época alguna, en efecto, cuando Cristo no
‚viviese para Dios.‛ Pero en los días de su carne vivió bajo la carga continua del pecado ‚puesta en él‛ (Isaías 53:6; 2
Corintios 5:21); mientras que, como ya ha ‚quitado el pecado por el sacrificio de sí mismo,‛ ‚vive para Dios,‛ el
Fiador absuelto [PAG. 319] y aceptado, que no puede ser desafiado ni puesto en duda por los reclamos del pecado.
Así también vosotros [como lo hizo vuestro Señor mismo] pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos
a Dios en Cristo Jesús—(Las palabras finales ‚Señor nuestro,‛ faltan en los manuscritos mejores)—Nótese: (1) ‚La
doctrina antinomianista no es tan sólo un error sino una falsedad y una calumnia.‛ [Hodge.] Que ‚perseverásemos en
el pecado, para que la gracia creciese,‛ no sólo nunca ha sido el sentimiento deliberado del verdadero creyente en la
doctrina de la gracia, sino que es aborrecible a toda mente cristiana, como abuso monstruoso de la más gloriosa de
todas las verdades (v. 1). (2) Así como la muerte de Cristo no solamente expía la culpa, sino que también ocasiona la
muerte del pecado mismo en todos los que están vitalmente unidos a él, así la resurrección de Cristo efectúa la
resurrección de los creyentes, no sólo para la aceptación de parte de Dios, sino también a una novedad de vida (vv. 2–
11). (3) A la luz de estas dos verdades, examínense todos los que proclaman el nombre de Cristo, ‚si son de la fe.‛
12–23. ENSEÑANZAS PRACTICAS PARA LOS CREYENTES QUE HAN MUERTO AL PECADO Y HAN DADO
SU VIDA A DIOS POR SU UNION AL SALVADOR CRUCIFICADO. No contento con demostrar que su doctrina no
tiene tendencia alguna a aflojar las obligaciones de una vida santa, el apóstol aquí procede a reforzarlas. 12. No reine,
pues [como dueño], el pecado—(El lector observará que siempre que se emplean para representar, figurativamente, a
un amo, o señor, los vocablos ‚Pecado,‛ ‚Obediencia,‛ ‚Justicia,‛ ‚Inmundicia,‛ ‚Iniquidad,‛ se imprimen en esta
sección en mayúscula, para hacerlos resaltar a la vista y así evitar la explicación.) en vuestro cuerpo mortal, para que
le obedezcáis en sus concupiscencias—Es decir, ‚los deseos del cuerpo,‛ como lo es patente en el griego. (La otra
lección, que puede ser la correcta, ‚las concupiscencias de él‛ [pecado], tiene el mismo significado.) El ‚cuerpo‛ aquí
se considera como el instrumento por el cual todos los pecados del corazón se materializan en la vida externa, y viene
a ser el mismo cuerpo la sede de los apetitos bajos; y se le llama ‚nuestro cuerpo mortal,‛ probablemente para
recordarnos cuán impropio es este reino del pecado en aquellos que son ‚vivos de entre los muertos.‛ Pero el reino
que aquí se menciona es el dominio no frenado del pecado dentro de nosotros. Sus actos externos se comentan en
seguida. 13. Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumentos de iniquidad; antes presentaos a
Dios [ésta es la gran entrega] como vivos de los muertos, y [como frutos de esto] vuestros miembros [hasta ahora
entregados al pecado] a Dios por instrumentos de justicia—Nos preguntamos: ¿Y si el pecado inmanente resultara
demasiado fuerte para nosotros? La respuesta es: Pero no resultará. 14. Porque el pecado no se enseñoreará de
vosotros [como si ellos fuesen esclavos de un señor tiránico], pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia—La
fuerza de esta gloriosa seguridad puede ser sentida sólo con observar las bases en que descansa. Estar ‚bajo la ley‛
significa, primero, estar bajo su demanda de entera obediencia; y así, luego, estar bajo su maldición por la infracción
de ella. Y por cuanto todo el poder para obedecer puede llegar al pecador solamente por la Gracia, de la que la ley
nada sabe, se sigue que el estar ‚bajo la ley‛ equivale al fin y al cabo, a estar limitados por la incapacidad de guardarla, y
consiguientemente, a ser impotentes esclavos del pecado. De la otra mano, estar ‚bajo la gracia,‛ significa estar bajo el
glorioso pabellón y los efectos salvadores de aquella gracia que ‚reina por la justicia para vida eterna por Jesucristo
Señor nuestro‛ (véase nota cap. 5:20, 21). La maldición de la ley les ha sido levantada completamente; ya están
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‚hechos la justicia de Dios en él‛ y están ‚vivos a Dios por Jesucristo‛. Así que, como cuando estaban ‚bajo la ley‛ era
imposible que el Pecado no se enseñorease de ellos, así ahora que están ‚bajo la gracia‛, es imposible que el Pecado no
sea vencido por ellos. Si antes el Pecado irresistiblemente triunfaba, ahora la Gracia será más que vencedora. 15, 16.
¿Pues qué? .. ¿No sabéis [o entendéis según el dictado del sentido común] que a quien os prestáis vosotros mismos
por siervos para obedecerle [con miras de obedecerle], sois siervos de aquel a quien obedecéis [al que cedéis dicha
obediencia], o del pecado para muerte—Esto es, lo que resulta en la muerte, en el terrible sentido del cap. 8:6, como la
condición final del pecador—o de la obediencia para justicia?—Esto es, la obediencia que resulta en un carácter justo,
como la condición perdurable de un siervo de la nueva Obediencia. (1 Juan 2:17; Juan 8:34; 2 Pedro 2:19; Mateo 6:24).
17. Empero gracias a Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado—anteriormente, como algo ya ido y pasado para
siempre, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual sois entregados—o ‚echados‛, como si
hubieran sido puestos en un molde. La idea es que la enseñanza a la que se habían entregado de corazón, había
dejado en ellos su sello peculiar. 18. Y libertados—es decir, en continuación: Gracias a Dios que libertados—del
pecado, sois [‚fuisteis‛] hechos siervos de [‚a‛] la justicia—El cuadro que aquí se presenta es la emancipación de la
esclavitud de un Amo para estar bajo la completa servidumbre de otro, cuya propiedad somos (véase nota, cap. 1:1).
No hay término medio de independencia personal, para la que nunca fuimos hechos, y a la que no tenemos derecho.
Cuando no queríamos que Dios reinase sobre nosotros, estábamos en justo juicio ‚vendidos bajo el Pecado‛; el que
estemos ahora ‚libertados del Pecado‛, es sólo para ser hechos ‚siervos a la justicia‛, lo que constituye nuestra
verdadera libertad. 19. Humana cosa digo—descendiendo, para ilustrar mejor su enseñanza, al nivel de las cosas
comunes—por [causa de] la flaqueza de vuestra carne [la debilidad de vuestra comprensión espiritual]: que como
para [la práctica de] iniquidad presentasteis vuestros miembros a servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora
para santidad presentéis vuestros miembros a servir [‚como siervos‛+ a la justicia—Más bien, ‚para alcanzar la
santificación‛, como se traduce la misma palabra en 2 Tesalonicenses 2:13; 1 Corintios 1:30; 1 Pedro 1:2; quiere decir,
‚Para que vosotros, recordando el entusiasmo con que servíais al Pecado y los esfuerzos consagrados a ello, seáis
estimulados para mostrar igual celo e igual exuberancia en el servicio de un Amo mejor‛. 20. Porque cuando fuisteis
*‚erais‛] siervos [‚esclavos‛] del pecado, erais libres acerca de la justicia—Han rodeado este texto [PAG. 320] con
dificultades que no existen. El significado del mismo parece ser claramente lo que sigue: Puesto que ‚nadie puede
servir a dos señores‛ , máxime cuando los intereses respectivos de ambos están en lucha mortal y cada uno exige el
todo del hombre, así, siendo esclavos del Pecado, no erais en sentido propio esclavos de la Justicia, y nunca le hicisteis
ni un acto de servicio verdadero; fuese lo que fuera vuestra creencia de los derechos de la justicia, vuestros servicios
en efecto eran todos y siempre en favor del Pecado: así tuvisteis la prueba plena de la naturaleza y las ventajas del
servicio ofrecido al Pecado.‛ La pregunta escrutadora que le sigue demuestra que tal es el sentido: 21. ¿Qué fruto,
pues, teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? porque el fin de ellas es muerte—¿Qué ventaja
permanente, y qué satisfacción duradera produjeron aquellas cosas? El apóstol contesta a su propia pregunta:
‚¿Satisfacción duradera, dije? Os han dejado solamente la vergüenza,‛ ‚¿Ventaja permanente? El fin de ellas es la
muerte.” Con decir que ellos ahora ‚se avergonzaban,‛ hace patente que no se refiere a aquel disgusto de ellos
mismos, ni al remordimiento de la conciencia que tantas veces aguijonea a los que impotentes ‚están vendidos bajo el
pecado;‛ sino a aquel sincero sentido de autoreproche, que hiere y oprime a los hijos de Dios, cuando piensan en la
deshonra que su vida pasada causó al nombre del Señor, en la ingratitud que desplegaban, en la violencia que
hicieron a la propia conciencia, en sus efectos mortales y degradantes, y en la muerte—‚la muerte segunda‛ a la que
los arrastraba, cuando la Gracia los salvó. (Sobre el sentido de la palabra ‚muerte‛ aquí, comp. nota 3a, sobre cap.
5:12–21; y v. 16; también Apocalipsis 21:8.—El cambio en la puntuación que ha sido propuesto por algunos
comentaristas: ‚¿Qué fruto teníais entonces? cosas de las que ahora os avergonzáis‛ [Lutero, Tholuck, De Wette,
Philippi, Alford, etc.], parece forzada y por demás. La puntuación común, al menos tiene un apoyo poderoso.
[Crisóstomo, Calvino, Beza, Grocio, Bengel, Stuart, Fritzsche.] 22. Mas ahora—Como si fuese un alivio indecible el
alejarse de semejante tema—librados del pecado, y hechos siervos a Dios [en el sentido absoluto que se ha dado a
entender en todo este pasaje], tenéis por vuestro fruto la santificación—Como en el v. 19, significando aquel estado y
carácter permanente santo que resulta de todos ‚los frutos de justicia,‛ que los creyentes sucesivamente producen.
Ellos ‚tienen su fruto‛ para esto: es decir, que todo tiende a este feliz resultado. y por fin la vida eterna—que es el
estado final del creyente justificado; la beatífica experiencia no sólo de la completa exención de la caída con todos sus
efectos, sino también de la vida perfecta de aceptación delante de Dios, y de conformidad a su imagen, de acceso
descubierto a él, y de inefable comunión con él por toda la eternidad. 23. Porque la paga del pecado es muerte: mas la
dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor muestro—Este versículo final—preñado y breve—contiene la
médula, el oro finísimo, del evangelio. Así como el obrero es digno de su jornal y siente que le pertenece por derecho,
así es la muerte el pago del pecado, el jornal propio del pecador, por el que tanto trabajó. Pero ‚la vida eterna‛ en
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ningún sentido, ni en grado alguno, es la paga de nuestra justicia; nada hacemos en absoluto para ganarla o para tener
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derecho a ella, y nunca podremos hacer tal cosa; es por lo tanto, y en el sentido más absoluto, ‚LA DADIVA DE
DIOS.‛ La gracia reina en la impartición de la vida eterna en todo caso, y eso ‚en Cristo Jesús nuestro Señor,‛ como el
justo medio de su entrega. En vista de esto, ¿quién es aquel que, habiendo gustado que el Señor es bueno, puede dejar
de decir: ‚Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre, y nos ha hecho reyes y sacerdotes para
Dios y su Padre, a él sea gloria e imperio para siempre jamás. Amén.‛ (Apocalipsis 1:5, 6.) En resumen, nota. (1) Como
la refutación más eficiente de la reiterada calumnia de que la doctrina de la salvación por la gracia alienta la
continuación en el pecado, es la vida santa de aquellos que la profesan, sepan los mismos que el servicio más sublime
que ellos pueden ofrecer a aquella Gracia, que es su única esperanza, es ‚su entrega misma a Dios, como vivos de
entre los muertos, y sus miembros por instrumentos de justicia a Dios‛ (vv. 12, 13). Haciéndolo así harán ‚callar la
ignorancia de los insensatos,‛ asegurarán su propia paz, realizarán el fin de su vocación, y darán substancialmente
gloria a aquel que los amó. (2) El principio fundamental de la obediencia evangélica es tan original como es
divinamente racional: que ‚somos libertados de la ley a fin de poderla guardar, y somos puestos por la gracia bajo la
servidumbre de la ley a fin de estar libres (vv. 14, 15, 18). Mientras no conozcamos ningún principio de obediencia
sino los terrores de la ley, la que condena a todos los que la infringen y no sabe nada en absoluto en cuanto a perdonar
a los culpables y purificar a los contaminados, estamos limitados bajo la imposibilidad moral de practicar una
obediencia genuina y aceptable; por otra parte, cuando la gracia nos eleva fuera de esta condición y, mediante la
unión con el justo Fiador, nos introduce en un estado de consciente reconciliación y de amorosa entrega de corazón a
Dios como nuestro Salvador, inmediatamente sentimos la gloriosa libertad para ser santos, y la seguridad de que el
dicho, ‚El Pecado no se enseñoreará más de nosotros,‛ está en armonía con nuestros nuevos gustos y aspiraciones,
pues creemos firme la base de ella, a saber: ‚que no estamos bajo la Ley sino bajo la Gracia.‛ (3) Como esta transición,
que es la más importante en la historia de un hombre, tiene origen enteramente en la libre gracia de Dios, nunca se
debiera pensar, ni hablar, ni escribir de este cambio interior sin ofrecer vivos hacimientos de gracia a aquel que tanto
nos amó (v. 17). (4) Los cristianos, al servir a Dios, debieran emular la que fue su conducta anterior en el celo y
perseverancia con que sirvieron al pecado y los sacrificios que a él consagraron (v. 19). (5) Y para estimular esta santa
rivalidad consideremos a menudo ‚aquella roca de la que fuimos esculpidos, aquella fosa de donde fuimos sacados,‛
para estimar si hubo ventajas duraderas y satisfacciones permanentes en el servicio rendido al Pecado; y cuando en
nuestras meditaciones hallemos que solamente ofrece ajenjo y hiel, contemplemos el propio fin de una vida impía,
hasta que, [PAG. 321] hallándonos en las regiones de ‚la muerte,‛ sintamos ansias por volver a contemplar el servicio
de la Justicia, el nuevo Señor de todos los creyentes, quien está guiándonos dulcemente a la ‚santidad‛ perdurable y
conduciéndonos por fin a ‚la vida eterna‛ (vv. 20–22). (6) La muerte y la vida están delante de todos los que oyen el
Evangelio: aquélla, el resultado natural y la recompensa propia del pecado; ésta, absolutamente el libre ‚DON DE
DIOS‛ impartido a los pecadores, ‚en Cristo Jesús Señor nuestro.‛ Como la primera es el consciente sentir de la
pérdida fatal de toda existencia feliz, así la segunda es la posesión y goce conscientes de todo lo que constituye la
‚vida‛ más sublime de una criatura racional, para siempre jamás. (v. 23). Tú que lees o escuchas estas palabras, ‚A los
cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra ti, que te he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la
maldición: escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente‛ (Deuteronomio 30:19).
CAPITULO 7
EL MISMO TEMA CONTINUADO. 1–6. La relación de los creyentes a la ley y a Cristo. Volviendo a lo dicho en el cap.
6:14, de que los creyentes ‚no están bajo la ley sino bajo la gracia,‛ el apóstol aquí enseña cómo este cambio se opera, y
qué consecuencias santas resultan de él. 1. hablo con los que saben la ley [de Moisés]—a los que, no siendo judíos
(Véase nota, cap. 1:13), con todo conocían bien el Antiguo Testamento. 2, 3. muerto el marido, etc.—‚Si muere;‛ así
como en el v. 3. 4. Así también vosotros … estáis *‚fuisteis‛] muertos a la ley por el cuerpo de Cristo—Es decir, por
medio del cuerpo muerto de él. Aquí el apóstol deja su uso acostumbrado de ‚moristeis,‛ ‚para usar la frase más
expresiva de ‚fuisteis muertos,‛ para patentizar qué quería decir ‚crucificados con Cristo‛ (como en el cap. 6:3–6. y
Gálatas 2:20). para que seáis de [estéis casados con] otro, a saber, del que resucitó de los muertos, a fin de que
fructifiquemos a Dios—Se ha pensado que el apóstol debe de haber dicho aquí que ‚la ley murió a nosotros,‛ no
‚nosotros a la ley,‛ pero que a propósito cambió el orden de la figura, para evitar la aspereza a los oídos de los judíos
de la muerte de la ley. [Crisóstomo, Calvino, Hodge Philippi, etc.] Pero tal cosa es errar el propósito del apóstol al
emplear la figura, que fué para ilustrar el principio general de que ‚la muerte disuelve la obligación legal.” Fué esencial
para su argumento que nosotros, no la ley, fuésemos quienes muriésemos, puesto que somos nosotros los que somos
‚crucificados‛ con Cristo, y no la ley. Esta muerte disuelve nuestra obligación conyugal a la ley, y nos deja libres para
contraer una relación nueva, la de ser unidos al Resucitado, con el propósito de fructificar espiritualmente para la
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gloria de Dios. [Beza, Olshausen, Meyer, Alford, etc.] La confusión, pues, está en los expositores, no en el texto; y
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dicha confusión se debió a no haberse dado cuenta de que los creyentes, como Cristo mismo, aquí son considerados
como poseedores de una vida doble: la antigua, que está condenada por el pecado, la cual deponen con Cristo, y la
nueva vida de aceptación y de santidad, a la que resucitan con su Fiador y Cabeza; y todos los resultados de esta
nueva vida se consideran como el ‚fruto‛ de esta preciosa unión con el Resucitado. A continuación se declara cómo
esta santa fructuosidad era imposible que se tuviera antes de nuestra unión con Cristo. 5. Porque mientras estábamos
en la carne—En nuestra condición no regenerada, así como entramos en el mundo. Véase nota, Juan 3:6; y cap. 8:5–9.
los afectos—o ‚pasiones‛ (como en Gálatas 5:24). de los pecados—Es decir, ‚la incitación a cometer el pecado.‛ que
eran por la ley—Por la ocasión de la ley, la que incomodaba e irritaba nuestra corrupción interna con sus
prohibiciones. Véase nota, vv. 7–9. obraban en nuestros miembros—es decir, los miembros de nuestro cuerpo, o sean
los instrumentos por medio de los cuales los deseos ardientes internos hallan expresión en acción, y llegan a ser
realidades en la vida. Véase nota, cap. 6:6. fructificando para muerte—Muerte en el sentido del cap. 6:21. No hay
esperanza pues de fruto santo, antes de la unión con Cristo. 6. Mas ahora—Véase la nota sobre la misma expresión (en
el cap. 6:22, y véase Santiago 1:15)—estamos libres [‚libertados‛] de la ley—El vocablo es el mismo que, en el cap. 6:6
y en otras partes se traduce ‚deshecho,‛ y no es sino otra manera de decir (como en el v. 4) que ‚fuimos muertos a la
ley por el cuerpo de Cristo;‛ lenguaje, si bien áspero al oído, se eligió por ser adecuado para impresionar al lector con
la violencia de aquella muerte de la cruz, por la cual, como si fuese una grúa mortal, somos ‚arrancados a la ley.‛
habiendo muerto a aquella [a saber, ‚a la ley‛] en la cual estábamos detenidos, para que sirvamos en novedad de
espíritu [‚en la novedad del espíritu‛+, y no en vejez de letra—No para servir como antes, obedeciendo a la ley
divina de una manera literal, como si fuese un sistema de reglas externas de conducta, y sin referencia alguna a la
condición del corazón; sino en aquella nueva manera de obediencia espiritual que, mediante la unión con el Salvador
resucitado, hemos aprendido a rendir (comp. cap. 2:29; 2 Corintios 3:6). 7–25. Inferencias falsas tocante a la ley, son
rechazadas. Y primeramente (vv. 7–13, ) en el caso de los no regenerados. 7, 8. ¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado?
En ninguna manera—Esto es: ‚Dije que cuando estábamos en la carne, la ley incitaba nuestra corrupción interna, y
había así ocasión de fruto mortal. ¿Se ha de culpar a la ley, pues, por esto? Lejos sea de nosotros tal pensamiento.‛
Empero—‚Al contrario‛ (como en el cap. 8:37; 1 Corintios 12:22, griego). yo no conocí el pecado sino por la ley—Es
importante que se comprenda el sentido de la palabra ‚pecado‛ aquí. Ciertamente, no se trata de ‚la naturaleza
general del pecado‛ [Alford, etc.], aunque es verdad que ésta es revelada en la ley; porque tal sentido no está de
acuerdo con lo que se dice en los versículos siguientes. El único sentido que cuadra con todo lo dicho aquí es ‚el
principio del pecado en el corazón del hombre caído.‛ El sentido, pues, es éste: ‚Por medio de la ley llegué a saber
cuánta virulencia y cuánto poder tenía la propensión pecaminosa que había dentro de mí.‛ No hacía falta la ley para
revelar la existencia de esta propensión, pues aun los paganos la reconocían y escribían de ella; pero la terrible
naturaleza y el poder fatal de ella, sólo la ley los dió a conocer en la manera que luego se describe. porque tampoco
conociera [yo] la concupiscencia, si la ley, etc.—El mismo [PAG. 322] vocablo raíz del griego se traduce por ‚deseo,‛
‚codicia,‛ y ‚concupiscencia,‛ lo que obscurece el sentido. Usando solamente la palabra ‚concupiscencia‛ en el
sentido amplio de todo ‚deseo irregular,‛ o de todo deseo del corazón por lo prohibido, se expresa mejor el
pensamiento; así pues diríamos: ‚Porque yo no hubiera conocido la concupiscencia, si la ley no dijera: No tendrás
concupiscencia; pero el pecado, aprovechando (habiendo aprovechado) la ocasión por medio del mandamiento (que la
prohibe), obró en mí toda forma de concupiscencia.‛ Esto pues nos muestra el significado más profundo del
mandamiento que el que las meras palabras sugieren. El apóstol vió en él la prohibición no sólo del deseo de ciertas
cosas en ella especificadas, sino también del deseo de todas las cosas por Dios prohibidas; en otras palabras, toda
‚concupiscencia,‛ o ‚deseo irregular.‛ Esto fué lo que no conoció sino por la ley. La ley, que prescribía todo deseo
semejante, incitaba de tal manera su corrupción que obraba en él ‚toda suerte de concupiscencias‛: toda clase de
deseos por lo prohibido. sin la ley—Esto es, antes de obrar en nuestra corrupta naturaleza sus extensas demandas y
prohibiciones. el pecado está muerto—Es decir, el principio pecaminoso de nuestra naturaleza yace inactivo, tan
torpe, que su virulencia y su poder no se conocen, y en nuestros sentimientos está tanto como ‚muerto.‛ 9. yo sin la
ley vivía por algún tiempo—Es decir, ‚En los días de mi ignorancia, cuando era, en este sentido, ajeno a la ley, me
creía un hombre justo, y como tal, con derecho a la vida que Dios me había dado.‛ mas venido el mandamiento—que
prohibía todo deseo ilícito; porque el apóstol ve en este mandamiento el espíritu de toda la ley. el pecado revivió—Es
decir en su malignidad y fuerza, el pecado repentinamente se reveló como si resucitara de la muerte. y yo morí—‚me
vi hombre muerto, a los ojos de la ley que no guardé y que no se puede guardar.‛ 10, 11. Y [así] hallé que el
mandamiento, intimado para [dar] vida, para mí era mortal *‚para muerte,‛ por haberla quebrantado.] Porque el
pecado [mi naturaleza pecaminosa], tomando ocasión, me engañó por el mandamiento [me sedujo‛+—me desvió
para hacer la misma cosa que el mandamiento prohibía. y por él me mató—Me reveló que yo mismo era un hombre
condenado y perdido (comp. v. 9, ‚yo morí‛). 12. la ley … es santa, y el mandamiento [tantas veces aludido, el que
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prohibe la concupiscencia] santo, y justo, y bueno. 13. ¿Luego lo que es bueno, a mí me es hecho [‚vino a ser‛+
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muerte? No; [‚lejos sea:‛]—‚¿La culpa de mi muerte la tiene la ley? ¡Fuera con semejante pensamiento!‛ sino que el
pecado [vino a serme muerte a fin de], para mostrarse pecado [para revelarse en su verdadera luz], por lo bueno me
obró la muerte, haciéndose pecado [‚para que se hiciese <‛+ sobremanera pecante por el mandamiento—‚Para que
su enorme entorpecimiento quedase a la vista, por haber convertido la santa, justa y buena ley de Dios en una
provocación a cometer la misma cosa que ella prohibía.‛ Hasta aquí la ley en su relación con los no regenerados, de los
que el apóstol se coloca por ejemplo: primero, en su condición ignorante, satisfecho de sí mismo; luego, bajo la
humillante comprensión de su incapacidad para guardar la ley, a causa de la oposición interna en contra de ella;
finalmente, como hombre que se condena a sí mismo y que ya, ante la ley, es hombre muerto. Se ha preguntado a qué
período de su historia se relacionan estas circunstancias. Pero no hay por qué pensar que este descubrimiento tan
consciente y explícito se efectuara en período alguno antes que ‚encontrara al Señor en el camino;‛ a pesar de que ‚en
medio de la multitud de sus pensamientos íntimos‛ durante los tres días memorables de ceguera, tales pensamientos
de la ley y de él mismo se revolverían en su mente, hasta que tomaran una forma más o menos como la que se describe
aquí (véase nota, Hechos 9:9), consideramos toda esta descripción de sus luchas internas y progreso más bien el
resultado completo de todos sus recuerdos pasados y reflexiones subsiguientes en su condición no regenerada, el que
expresa en forma histórica solamente para mayor viveza. Pero ahora el apóstol procede a refutar las inferencias falsas
tocante a la ley, en segundo término, vv. 14–25, en el caso de los regenerados, tomándose a sí mismo aquí también como
un ejemplo. 14. Porque sabemos que la ley es espiritual—en sus demandas. mas yo soy carnal—(véase el v. 5), y
como tal, incapaz de rendir obediencia espiritual. vendido a sujeción del pecado—esclavizado al pecado. El ‚yo‛
aquí, aunque por supuesto no es el regenerado, ni tampoco el no regenerado, sino el principio pecaminoso del hombre
renovado, como se dice expresamente en el v. 18. 15, 16. lo que hago, etc.—‚Porque no conozco lo que practico‛; esto
es, ‚al obedecer los impulsos de mi naturaleza carnal, obro como esclavo de otra voluntad que no es la de un
regenerado.‛ Y si lo que no quiero, esto hago …—Más bien, porque no practico aquello que quiero, sino aquello que
aborrezco. Pero si hago lo que no quiero—apruebo que la ley es buena—consiento con la ley en que es buena: el
criterio del hombre interior concuerda con la ley.‛ 17. De manera que ya no obro [no es el ‚yo‛ regenerado que obre]
aquello [yo] sino el pecado [aquel principio de pecado, que aún tiene su morada en mí] que mora en mí—Explicar
este dicho y los que siguen, como hacen muchos (hasta Bengel y Tholuck), como si se tratara de los pecados cometidos
por los inconversos en contra de su mejor juicio, es hacer violencia penosa al lenguaje del apóstol y afirmar acerca del
inconverso lo que es inverosímil. Aquella coexistencia y mutua hostilidad de ‚la carne‛ y ‚el espíritu‛ en el mismo
hombre convertido, que se enseña tan patentemente en Romanos 8:4, etc., y en Gálatas 5:16, etc., es la clave verdadera
y única del lenguaje de éste y de los vv. siguientes. (Es apenas necesario decir que el apóstol no pretende negar su
responsabilidad de ceder a su naturaleza corrupta, al decir: ‚Ya no soy yo quien obro, sino el pecado que mora en
mí.‛ Pronto los herejes empezaron a abusar de este lenguaje; pero todo el tenor del pasaje demuestra que su solo
propósito al expresarse así, fué para presentar más claramente a sus lectores el conflicto de los dos principios
antagónicos, y cuán completamente él como nuevo hombre en Cristo—que honraba en lo más íntimo de su alma a la
ley de Dios—condenaba y renunciaba a su naturaleza corrupta, con sus afectos y concupiscencias, sus excitaciones y
maquinaciones, sus principios y consecuencias. 18. efectuar el bien no lo alcanzo—Aquí, de nuevo, hallamos los dos
principios del hombre regenerado: [PAG. 323] generado: pero este yo corrompido no es el verdadero yo; no es sino el
pecado que mora en el verdadero yo del hombre renovado. 19–21. Porque no hago el bien que quiero—El conflicto
aquí descrito gráficamente entre el yo ‚que desea‛ hacer el bien y el yo que a pesar de ello hace el mal, no se refiere a
las luchas entre la conciencia y la pasión del no regenerado, porque la descripción dada en el versículo que sigue de este
‚deseo de hacer el bien‛ es tal que no se puede aplicar con verdad alguna sino a la persona regenerada. 22. Porque
según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios—‚de lo profundo de mi corazón.‛ El vocablo que se traduce
‚deleitar,‛ es por cierto más fuerte que el de ‚aprobar‛; o ‚consentir‛ del v. 16; pero los dos expresan un estado de
mente y corazón que el hombre no regenerado no conoce. 23. Mas veo otra ley *‚diferente‛+ en mis miembros (véase
nota, v. 5) que se rebela *‚guerrea‛+ contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está
en mis miembros—En este importante versículo, obsérvese, primero, que el vocablo ‚ley‛ significa un principio interno
de acción, bueno o malo, que opera con el rigor y regularidad de una ley. El apóstol halló estas dos leyes dentro de sí: la una
‚la ley del pecado en mis miembros,‛ llamada (en Gálatas 5:17, 24) ‚la carne que codicia contra el espíritu,‛ ‚la carne
con sus afectos y concupiscencias,‛ esto es, el principio pecaminoso que está en el no regenerado; la otra, ‚la ley de la
mente‛, o el principio santo de la naturaleza renovada. Segundo, cuando el apóstol dice que ‚ve‛ uno de estos
principios que ‚guerrea‛ con el otro, y que le ‚lleva cautivo‛ a sí mismo (‚la ley del pecado‛), no se refiere a alguna
rebelión que se desarrolle en efecto en él mientras escribe, ni a alguna cautividad a causa de sus concupiscencias entonces
existentes. Sencillamente describe los dos principios antagónicos, y señala el resultado respectivo de cada uno. Tercero,
mientras que el apóstol se describe como ‚llevado cautivo‛ por el triunfo del principio pecaminoso, habla claramente
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en la persona de uno que es regenerado. Uno no se siente cautivo en los territorios de su propio soberano, y asociado
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con sus propios amigos, respirando una atmósfera cordial y obrando espontáneamente. Pero aquí el apóstol se
describe, cuando se siente bajo el poder de su naturaleza pecaminosa, como prendido por la fuerza y arrastrado
involuntariamente al campo de su enemigo, de donde quisiera escaparse. Esto debe decidir si habla aquí como
hombre regenerado o lo contrario. 24. ¡Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?—El
apóstol habla del ‚cuerpo‛ aquí con referencia a ‚la ley del pecado‛ que había dicho estaba ‚en sus miembros‛, pero
solamente como el instrumento por medio del cual el pecado del corazón halla salida para la acción, y como la sede de
los apetitos bajos (véase nota, cap. 6:6 y 7:5); y lo llama ‚el cuerpo de esta muerte,‛ como si sintiera, al momento de
escribir, los horrores de esa muerte (cap. 6:21, y 7:5) a la que fuese arrastrado. Pero el lenguaje no es de un pecador
recién despertado a la realización de su perdición; es el clamor de un creyente vivo pero acongojado que sufre bajo el
peso de una carga que no es su propio yo, sino una que anhela sacudir de su regenerado ser. Ni se da a entender la
pregunta que fuese ignorante, al momento de la exclamación, del modo cómo sería libertado. No hizo sino preparar el
camino para la exclamación de gratitud, por el remedio divino dispensado, que pronunciaría en seguida: 25. Gracias
doy a Dios [la Fuente], por Jesucristo Señor nuestro [el Medio de la liberación]. Así que [resumiendo todo el asunto]
yo mismo con la mente *‚< a la verdad‛] sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado—Es decir: ‚Tal
pues es el carácter inalterable de estos dos principios dentro de mí. La santa ley de Dios es cara a la mente renovada, y
tiene el servicio de mi ser nuevo, aunque la naturaleza corrupta, que aun permanece dentro de mí, sigue escuchando
los dictados del pecado.‛—Notas: (1) Todo este capítulo fué de esencial utilidad a los reformadores en sus
contenciones con la iglesia de Roma. Cuando los prelados de aquella corrupta iglesia, en un espíritu pelagiano,
negaban que el principio pecaminoso de nuestra naturaleza caída, que ellos llamaban ‚concupiscencia,‛ y que se
llama comúnmente ‚el pecado original,‛ tuviese la naturaleza del pecado, se les contestaba victoriosamente por medio
de este capítulo donde—tanto en la sección primera, que habla del pecado en el no regenerado, como en la segunda,
que trata de su presencia y su actuación en los creyentes—explícita, enfática, y reiteradamente, se le llama pecado.
Como tal, sostuvieron ellos, que era condenable. (Véanse las Confesiones tanto de la iglesia Luterana como de las
Reformas.) En el siglo subsecuente, los ortodoxos de Holanda sostuvieron la misma controversia con los
‚remonstrantes‛ (seguidores de Arminio), y la llevaron a cabo basados sobre este capítulo. (2) Aquí vemos que la
incapacidad está en armonía con la responsabilidad. Véase el v. 18; Gálatas 5:17. ‚Como las Escrituras reconocen la
existencia de estas dos características, así se hallan constantemente unidas en la experiencia cristiana. Cada uno siente
que no puede hacer las cosas que quiere hacer, pero se cree culpable al no hacerlas. Que cada uno se pruebe a sí
mismo ante la demanda de amar a Dios perfectamente en todo tiempo. ¡Ay! ¡Cuán absoluta es nuestra incapacidad!
¡Pero cuánto nos acusamos y nos condenamos!‛ [Hodge.] (3) Si la primera mirada a la cruz por el ojo de la fe,
enciende emociones inolvidables que en un sentido nunca se repiten—como el primer vistazo a un panorama
encantador—el descubrimiento experimental, en períodos posteriores de la vida cristiana, de que la fe en Cristo tiene
poder para aplastar y mortificar la inveterada corrupción, para limpiar y curar las apostasías prolongadas y las
contradicciones asombrosas, y para triunfar así sobre todo lo que amenaza con destruir a aquellos por los cuales
Cristo murió, de modo que los lleva en salvo por los mares tempestuosos de esta vida hasta el puerto de eternal
reposo—se acompaña con maravillas que aun más nos embargan, evoca hacimientos de gracias más expresivos, y
produce una adoración más exaltada de aquel cuya obra es desde el principio hasta el fin nuestra salvación (vv. 24,
25). (4) Sentimos tristeza cuando tales temas como éstos son tratados meramente como temas de interpretación bíblica
o de teología sistemática. Nuestro gran apóstol no los podía tratar sin relacionarlos con la experiencia personal, de la
que los hechos de su propia vida y los sentimientos de su propia alma le proporcionaron [PAG. 324] las ilustraciones
tan vivas como aplicables. Cuando uno no pueda ocuparse mucho en la investigación del pecado inmanente sin
prorrumpir en un ‚¡Miserable hombre de mí!‛ ni pueda ir lejos en el camino de la liberación sin exclamar: ‚¡Gracias
doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro!‛, hallará que su meditación es rica en fruto para su propia alma, y podrá
tener la esperanza, por aquel que preside en tales asuntos, de que encenderá en sus lectores o en sus oyentes las
mismas emociones benditas (v. 24, 25). ¡Así sea aun ahora, oh Señor!
CAPITULO 8
CONCLUSION DE TODO EL ARGUMENTO—LA GLORIOSA PERFECCION DE LOS QUE ESTAN EN CRISTO
JESUS. En este insuperable capítulo las varias corrientes del argumento anterior se encuentran y fluyen cual ‚río de
agua de vida, claro como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero,‛ hasta que parece confundirse en el océano
de una eternidad dichosa.
PRIMERO: La Santificación de los Creyentes (vv. 1–13). 1. Ahora pues, ninguna condenación hay <—La conjunción
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‚pues‛ une este pasaje al contexto anterior inmediato. [Olshausen, Philippi, Meyer, Alford, etc.] El tema con que
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termina el capítulo 7 está aun bajo consideración. El objeto de los cuatro primeros versículos es el enseñar cómo ‚la
ley del pecado y de la muerte‛ está privada de su poder de sujetar de nuevo a los creyentes en la servidumbre, y cómo
la santa ley de Dios recibe de ellos el homenaje de una obediencia viviente. [Calvino, Fraser, Philippi, Meyer, Alford,
etc.] para los que están en Cristo Jesús—Como Cristo, que ‚no conoció pecado,‛ fue, a todos los efectos legales,
‚hecho pecado por nosotros‛, así somos nosotros, los que en él creemos, a todos los efectos legales, ‚hechos justicia de
Dios en él‛ (2 Corintios 5:21); y para los tales, hechos uno con Cristo en la cuenta divina. ‚NINGUNA
CONDENACION HAY.‛ (comp. Juan 3:18; 5:24; Romanos 5:18, 19.) Pero éste no es un mero convenio legal; es una
unión en vida, teniendo los creyentes, por la inmanencia del Espíritu de Cristo en ellos, una vida con él tan real, como
la cabeza y los miembros del mismo cuerpo tienen una sola vida. los que no andan conforme a la carne mas
conforme al espíritu—(La evidencia de los manuscritos parece indicar que esta frase no formaba parte del texto
original de este versículo, sino que la primera parte (‚los que andan conforme a la carne‛) fué interpolada temprano, y
la segunda parte (‚mas conforme al espíritu‛) fué tomada más tarde del v. 4, probablemente como un comentario
explicativo, y para hacer más suave la transición al v. 2) 2. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha
librado [refiriéndose al tiempo de su conversión, cuando primero creyó] de la ley del pecado y de la muerte—Es el
Espíritu Santo el que aquí se llama el ‚Espíritu de vida,‛ como quien abre en el alma de los creyentes una fuente de
vida espiritual (véase nota, Juan 7:38, 39); así como también se le llama ‚el Espíritu de verdad,‛ el que ‚guía a toda la
verdad‛ (Juan 16:13), y ‚el Espíritu de consejo y de fortaleza < de conocimiento y de temor de Jehová‛ (Isaías 11:2),
como quien inspira estas cualidades. Se le llama ‚el Espíritu de vida en Cristo Jesús,” porque él hace su morada en los
creyentes como miembros de Cristo, y en consecuencia de esto, ellos tienen vida juntamente con su Cabeza. Y como la
palabra ‚ley‛ aquí tiene el mismo sentido como en el cap. 7:23, a saber, ‚un principio interno de acción, que opera con
el acierto y regularidad de una ley,‛ así parece que ‚la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús‛ aquí significa ‚aquel
nuevo principio de acción que el Espíritu de Cristo ha puesto dentro de nosotros: la ley de nuestro nuevo ser.‛ Esta
nos liberta al tomar posesión de nuestro hombre interior, ‚de la ley del pecado y de la muerte,‛ esto es, del poder
esclavizador de aquel principio corrupto que conduce a la muerte. El ‚fuerte armado‛ es derrotado por el ‚más fuerte
que él;‛ el principio más débil queda destronado y expulsado por el más potente; el principio de la vida espiritual
prevalece y pone en cautividad el principio de la muerte espiritual: ‚llevando cautiva a la cautividad‛ Si tal es lo que
el apóstol quiere decir, el versículo completo significa que el triunfo de los creyentes sobre su corrupción interna, por
el poder del Espíritu de Cristo en ellos, prueba que ellos están en Cristo Jesús, y como tales están absueltos de la
condenación. Pero esto se explica en seguida más plenamente. 3, 4. Porque lo que era imposible a la ley—Versículo
difícil y muy controvertido. Pero nos parece claro que lo que el apóstol tiene en su mente es la incapacidad de la ley
para librarnos del dominio del pecado, como ya apareció en parte (véase nota, v. 2), y aparecerá luego con más claridad.
La ley podía irritar nuestra naturaleza pecaminosa, para obrar de una manera más virulenta, como vimos en el cap.
7:5, pero no pudo lograr su propio cumplimiento. Cómo se realiza éste, ahora se demostrará. por cuanto era débil por
la carne—Es decir, por cuanto tenía que dirigirse a nosotros por medio de una naturaleza corrompida, tan potente que
no se dejaba influir por meros mandamientos y amenazas. Dios [hizo]—La oración es incompleta en su estructura, lo
que origina cierta confusión. El sentido es, que mientras que la ley era impotente para lograr su propio cumplimiento
por las razones dadas, Dios adoptó el método ahora a demostrarse para lograr dicho propósito. enviando a su
[propio] Hijo—Esta y expresiones similares dan a entender que Cristo era Hijo de Dios antes que lo enviara: esto es, en
su propia Persona, e independientemente de su misión y aparición en la carne (véase nota, cap. 8:32, Gálatas 4:4); y si
así es, no sólo tiene la misma naturaleza de Dios, así como un hijo tiene la naturaleza del padre, sino que es
esencialmente del Padre, aunque sea en un sentido demasiado misterioso para que lenguaje alguno nuestro lo defina
debidamente (véase nota, cap. 1:4). Y esta relación peculiar se menciona aquí para encarecer la grandeza y definir la
naturaleza de la liberación provista, como que venía desde más allá de los límites de la humanidad pecaminosa, y sin
duda, de la misma Divinidad. en semejanza de carne de pecado—Una expresión notable y significativa. Fué hecho en
la realidad de nuestra carne, pero sólo a semejanza de nuestra condición pecaminosa. El tomó nuestra naturaleza tal
como está en nosotros, rodeada de enfermedades, sin nada que le distinguiese como hombre de entre los hombres
[PAG. 325] pecadores, salvo el que era sin pecado. Ni significa que tomase nuestra naturaleza con todas sus
propiedades menos una; porque el pecado no es propiedad de la humanidad, sino solamente el estado desordenado de
nuestras almas por pertenecer a la familia caída de Adán; desorden que afecta y penetra toda nuestra naturaleza pero
desorden solamente nuestro propio. y a causa del pecado—lit., ‚acerca del pecado,‛ esto es, ‚en cuanto al pecado.‛ La
expresión es a propósito una expresión general, porque el fin de este pasaje no es hablar de la misión de Cristo para
expiar el pecado, sino en virtud de aquella propiciación, destruir el dominio del pecado y extirparlo del todo de los
creyentes. Creemos errónea, pues, la lección marginal: ‚y por el sacrificio por el pecado‛ (sugerida por el lenguaje de
la versión, y aprobada por Calvino y otros), porque tal sentido es demasiado determinativo, y hace más prominente la
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idea de la expiación de lo que realmente es. condenó al pecado—‚Lo condenó a perder su dominio sobre los
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hombres.‛ [Beza, Bengel, Fraser, Meyer, Tholuck, Philippi, Alford.] En este glorioso sentido nuestro Señor dice de su
muerte que se acercaba (Juan 12:31): ‚Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado
fuera;‛ y otra vez (véase nota, Juan 16:11): ‚Cuando viniere (el Espíritu), redargüirá al mundo de < juicio, porque el
príncipe de este mundo está juzgado;” esto es, condenado a dejar su dominio de los hombres, quienes por la cruz serán
emancipados para gozar de libertad, para llegar a ser santos. en la carne;—es decir, en la naturaleza humana, libre de
aquí en adelante del poder del pecado. Para que la justicia de la ley—‚la demanda justa‛ [Versión Revisada], ‚los
requisitos‛ [Alford], o ‚el precepto‛ de la ley, porque no es ésta precisamente la palabra comúnmente empleada en
esta Epístola para expresar ‚la justicia que justifica‛ (caps. 1:17; 3:21; 4:5, 6; 5:17, 18, 21), sino otra forma de la misma
raíz, que significaría la promulgación de la ley, y que aquí significa creemos, la obediencia práctica que la ley
demanda. fuese cumplida en nosotros—o como decimos, ‚realizada en nosotros.‛ que no andamos—expresión
antiquísima de la tendencia de la vida de uno, sea hacia el bien c hacia el mal (Génesis 48:15; Salmo 1:1; Isaías 2:5;
Miqueas 4:5; Efesios 4:17; 1 Juan 1:6, 7), conforme a [los dictados de] la carne, mas conforme al espíritu—Según el v. 9
parecería que lo que se quiso expresar aquí más inmediatamente por ‚el espíritu,‛ es nuestra propia mente renovada y
motivada por el Espíritu Santo. 5. Porque los que viven conforme a la carne, [los que están bajo la influencia del
principio carnal] de las cosas que son de la carne se ocupan—‚sienten lo terreno‛ (Filipenses 3:19). Los hombres
tienen que estar bajo la influencia o del uno o del otro de estos dos principios, y según el uno o el otro predomine, así
será la inclinación de su vida, el carácter de sus acciones. 6. Porque—Esta es una mera partícula de transición aquí
[Tholuck], como ‚pues bien,‛ ‚en efecto.‛ la intención de la carne—‚la afición (v. 5, de la misma raíz) por lo carnal.‛
es muerte—No sólo resulta en la muerte [Alford], sino que ya es muerte; que lleva la muerte en su pecho, de modo
que los tales están ‚muertos mientras viven‛ (1 Timoteo 5:6. Efesios 2:1, 5). [Philippi.] mas la intención del espíritu—
‚la afición a los fines espirituales. vida y paz—No ‚la vida‛ solamente, en contraste con la muerte, que es el fin de la
otra afición, sino también ‚la paz;‛ es el elemento mismo del reposo más profundo y la dicha más verdadera del alma.
7. Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios—El deseo y el logro de los fines carnales son un
estado de enemistad contra Dios, totalmente incompatible con la verdadera vida y paz en el alma. porque no se sujeta
a la ley de Dios, ni tampoco puede—Es decir, en tal estado de mente no hay ni puede haber el más mínimo
sometimiento a la ley de Dios. Se pueden hacer muchas cosas que la ley exige, pero nada se hace ni se puede hacer
porque la ley de Dios lo requiera, ni sencillamente para agradar a Dios. 8. Así que, los que están en la carne no
pueden agradar a Dios—Viven bajo el gobierno de la carne, sin principios obedenciales, ni deseos de agradar a Dios.
9. Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros—Esto no
significa: ‚si la disposición o la mente de Dios mora en vosotros,‛ sino ‚si el Espíritu Santo mora en vosotros‛ (véase 1
Corintios 6:11, 19; cap. 3:16, etc.). De aquí pues concluímos que el estar ‚en el espíritu‛ significa estar bajo el dominio
de nuestra propia mente renovada; porque la inmanencia del Espíritu de Dios se da como evidencia de que nosotros
estamos ‚en el espíritu.‛) Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo—Otra vez, esto no significa ‚la disposición o la
mente de Cristo,‛ sino el Espíritu Santo: aquí llamado ‚el Espíritu de Cristo,‛ así como se le llama ‚el Espíritu de vida
en Cristo Jesús‛ (véase nota, v. 2). Es en su carácter de ‚Espíritu de Cristo‛ como el Espíritu Santo toma posesión de
los creyentes, engendrando en ellos el espíritu o la disposición mansa y humilde que también le caracterizaba a él
(Mateo 3:16; Juan 3:34). Así pues, si el corazón de alguno carece, no de tales disposiciones, sino del bendito Autor de
las mismas, ‚el Espíritu de Cristo,‛ el tal no es de él—aunque esté intelectualmente convencido de la verdad del
cristianismo, y en un sentido general influído por el espíritu de él. ¡Qué declaración tan aguda y tan solemne es ésta!
10, 11. Empero si Cristo está en vosotros—en su Espíritu inmanente, en virtud de lo cual tenemos una vida con él. el
cuerpo a la verdad está muerto a causa [o ‚por razón‛+ del pecado; mas el espíritu vive a causa [o ‚por razón‛+ de la
justicia—La frase ‚a la verdad‛ tiene la idea de conceder razón: ‚Es verdad que el cuerpo está muerto, y en
consecuencia su redención está incompleta, pero <;‛ es decir, ‚Si Cristo está en vosotros por su Espíritu inmanente,
aunque vuestros cuerpos tienen que pasar por la experiencia de la muerte como consecuencia del pecado del primer
Adán, vuestro espíritu está henchido de ‚vida‛ nueva e inmortal, implantada por la ‚justicia‛ del segundo Adán.‛
[Tholuck, Meyer y Alford, en parte, pero sólo Hodge del todo.] Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a
Jesús mora en vosotros—Esto es, ‚Si mora en vosotros como el Espíritu de aquel que resucitó a Cristo,‛ o ‚en todo el
poder resurreccional que ejerció al levantar a Jesús.‛ el que levantó a Cristo Jesús de los muertos—Nótese el cambio
de nombre: de Jesús, como el individuo histórico que Dios levantó de los muertos, a Cristo, el mismo individuo,
considerado como el Señor y Cabeza de todos sus [PAG. 326] miembros, o sea, de la humanidad redimida. [Alford.]
vivificará también [‚aun‛] vuestros cuerpos mortales por la [lección correcta parece ser ‚por razón de‛] su Espíritu
que mora en vosotros—Es decir, ‚Vuestro cuerpo a la verdad no está libre de la muerte que el pecado introdujo; pero
vuestro espíritu aun ahora tiene en sí una vida inmortal. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús
mora en vosotros, aun este cuerpo vuestro, aunque cede al último enemigo y su polvo vuelve al polvo de donde vino,
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aun ha de experimentar la misma resurrección como la de su Cabeza viviente, en virtud de la inmanencia en vosotros
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del mismo Espíritu que le vivificó a él.‛ 12, 13. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos
conforme a la carne—Es decir, ‚En un tiempo estábamos vendidos a sujeción bajo el Pecado (cap. 7:14); pero ya que
hemos sido libertados de aquel duro amo, y llegado a ser siervos (esclavos) de la Justicia (cap. 6:22), nada debemos a
la carne, desconocemos sus injustas pretensiones y hacemos caso omiso de sus imperiosas demandas.‛ ¡Glorioso
sentimiento! Porque si viviereis conforme a la carne, moriréis [en el sentido del cap. 6:21]; mas si por el espíritu
mortificáis las obras de la carne [griego: ‚del cuerpo‛] (Véase nota, cap. 7:23) viviréis [en el sentido del cap. 6:22]—El
apóstol no se contenta sólo con asegurarles que no están bajo obligaciones algunas hacia la carne para escuchar sus
sugestiones, sino que también les recuerda el resultado de ello si lo hacen; y emplea la palabra ‚mortificar‛ (matar)
para hacer una especie de juego de palabras con el término ‚moriréis‛ que antecede: ‚Si vosotros no matáis al pecado,
el pecado os matará a vosotros.‛ Pero esto lo templa con una alternativa halagüeña: ‚Si por el Espíritu mortificáis las
obras del cuerpo, tal curso infaliblemente resultará en ‘vida’ eterna‛. Y esto guía al apóstol a una línea nueva de
pensamiento, que introduce su tema final: la ‚gloria‛ que espera al creyente justificado. Nota (1) ‚No puede haber
seguridad, santidad o felicidad alguna, para los que no están en Cristo: ninguna seguridad, porque los tales están bajo
la condenación de la ley (v. 1); ninguna santidad, porque sólo aquellos que están unidos a Cristo tienen el Espíritu de
Cristo (v. 9); ninguna felicidad, porque la ‚mentalidad carnal es muerte‛ (v. 6). [Hodge.] (2) La santificación de los
creyentes, por cuanto tiene toda su base en la muerte expiatoria, así también tiene su fuente viviente en la inmanencia
del Espíritu de Cristo (vv. 2–4). (3) ‚La inclinación de los pensamientos, afectos, y ocupaciones es la única prueba
decisiva del carácter (v. 5)‛ [Hodge.] (4) Ningún refinamiento de la mente carnal la hará espiritual, ni compensa por la
falta de la espiritualidad. ‚La carne‛ y ‚el espíritu‛ son esencial e inmutablemente contrarios; así pues la mente
carnal, como tal, no puede sujetarse a la ley de Dios (vv. 5–7). Por tanto (5), el alejamiento de Dios y del pecador es
mutuo, porque la condición de la mente del pecador es ‚enemistad contra Dios‛ (v. 7), y así esta condición ‚no puede
agradar a Dios‛ (v. 8). (6) Puesto que el Espíritu Santo se llama indistintamente, a la vez, ‚el Espíritu de Dios,‛ ‚el
Espíritu de Cristo,‛ y ‚Cristo‛ mismo (como una vida inmanente en los creyentes), la unidad esencial y, con todo, la
distinción personal del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en una sola adorable Divinidad, debe ser creída, como la
única explicación consecuente de tal lenguaje (vv. 9–11). (7) La conciencia de la vida espiritual en nuestra alma
renovada es una gloriosa garantía de la vida resurreccional del cuerpo también, en virtud del mismo Espíritu
vivificador que ya mora en nosotros (v. 11). (8) Sea cual fuere la profesión de vida religiosa que los hombres hagan,
consta eternamente que ‚si vivimos conforme a la carne, moriremos,‛ y solamente ‚si por el Espíritu mortificamos las
obras del cuerpo, viviremos‛ (v. 13, y comp. Gálatas 6:7, 8; Efesios 5:6; Filipenses 3:18, 19; 1 Juan 3:7, 8).
SEGUNDO: La filiación de los Creyentes—Su herencia futura—La Intercesión del Espíritu a su favor (vv. 14–27). 14.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, etc.—Hasta aquí el apóstol ha hablado del Espíritu
sencillamente como un poder por medio del cual los creyentes mortifican el pecado; ahora habla de él como benéfico y
amoroso Guía, cuya ‚dirección‛—gozada por todos aquellos en los que está el Espíritu del amado Hijo de Dios—
enseña que ellos son también ‚hijos de Dios.‛ 15. Porque no habéis recibido [al tiempo de vuestra conversión] el
espíritu de servidumbre—Esto es, ‚el espíritu que recibisteis no era espíritu de servidumbre.‛ para estar otra vez en
temor—como lo estabais bajo la ley, la cual ‚obra ira;‛ es decir, ‚Tal era vuestra condición antes de que hubieseis
creído, viviendo en servidumbre legal, acosados de constantes presentimientos bajo el sentido de pecado no
perdonado. Pero no para perpetuar dicha condición desdichada recibisteis al Espíritu.‛ mas habéis recibido
*‚recibisteis‛+ el espíritu de adopción, por [‚en‛] el cual clamamos, Abba, Padre—La palabra ‚clamamos‛ es
enfática, y expresa la espontaneidad, la fuerza, y la exuberancia de las emociones filiales. En Gálatas 4:6 se dice que el
clamor procede del Espíritu en nosotros, y da origen a la exclamación filial en nuestros corazones: Aquí, se dice que
procede de nuestros corazones bajo la energía vitalizadora del Espíritu, como el mismo elemento de la vida nueva en los
creyentes (comp. Mateo 10:19, 20; y nota, v. 4). ‚Abba‛ es el vocablo sirocaldaico por ‚Padre;‛ y se agrega la
correspondiente palabra griega, no por cierto para decir al lector que ambas significan la misma cosa, sino por la
misma razón que motivó las dos palabras en los labios de Cristo mismo durante su agonía en el huerto (Marcos 14:36).
A él le gustaba, sin duda, pronunciar el nombre de su Padre en las dos formas usuales, dando primero la de su amada
lengua materna, y luego la que había aprendido. En este sentido, el uso de ambos vocablos aquí tiene sencillez y
fervor encantadores. 16. Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios—
Nuestro propio espíritu da testimonio de su filiación consciente al clamar ‚Abba, Padre;‛ pero no estamos solos en eso,
puesto que el Espíritu Santo dentro de nosotros, aun en aquel clamor que a él le toca evocar, pone su sello preciso
añadiéndolo al nuestro; y de este modo, ‚en la boca de dos testigos consta toda palabra‛. El apóstol ya nos había
llamado ‚hijos de Dios,‛ refiriéndose a nuestra adopción; aquí el vocablo cambia y podría traducirse por ‚niños,‛ o
‚hijitos,‛ con referencia a nuestro nuevo nacimiento. El término [PAG. 327] antes usado expresa la dignidad de hijos a
la que fuimos admitidos; éste último expresa la nueva vida que recibimos. Este se adapta mejor aquí, porque un hijo por
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la adopción puede ser que no sea heredero de la propiedad, mientras que un hijo nacido ciertamente lo es, y a esta idea
ahora llega el apóstol. 17. Y si hijos [‚nacidos‛], también herederos; herederos de Dios—del reino de nuestro
Padre—y coherederos de Cristo—‚el primogénito de entre muchos hermanos‛ (v. 29), y ‚el heredero de todas las
cosas‛. si empero padecemos *‚siempre que padezcamos‛+ juntamente con él, para que juntamente con él seamos
glorificados—Esta necesidad de conformarnos a soportar el padecimiento que sufrió Cristo a fin de participar en su
gloria, la enseña Cristo mismo así como sus apóstoles (Juan 12:24–26; Mateo 16:24, 25; 2 Timoteo 2:12). 18. Porque
tengo por cierto [‚juzgo‛, o ‚considero‛+ que lo que en este tiempo se padece, no es [digno] de comparar con la
gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada—Es decir: ‚Verdad es que debemos padecer con Cristo, si
queremos participar de su gloria; pero ¿qué importa? Pues si se comparan tales padecimientos con la gloria venidera,
llegan a ser insignificantes. 19–22. Porque—‚El apóstol, enardecido por el pensamiento de la futura gloria de los
santos, pronuncia este espléndido pasaje en el que representa a toda la creación como gime bajo la presente
degradación, esperando y anhelando la revelación de esta gloria que es el fin y la consumación de su existencia‛.
[Hodge.] el continuo anhelar [comp, Filipenses 1:20] de las criaturas [más bien, ‚de la creación‛+ espera la
manifestación [‚aguarda la revelación‛+ de los hijos de Dios—Esto es, ‚la redención de sus cuerpos‛ de la tumba (v.
23), la que revelará su filiación, ahora encubierta (véase Lucas 20:36; Apocalipsis 21:7). Porque las criaturas [‚la
creación‛+ sujetas fueron a vanidad, no de grado—Es decir, no por ningún principio natural de decadencia. El
apóstol, personificando la creación, la representa como solamente sometiéndose a la vanidad con la que fué herida,
por cuenta del hombre, en obediencia a aquel poder superior que misteriosamente había ligado el destino de ella, es
decir, de la vanidad, con el del hombre. Y por eso agrega: mas por causa del que las [‚la‛] sujetó con esperanza [‚en
la esperanza de‛+ que también las mismas criaturas [‚la creación misma‛] serán libradas de la servidumbre de
corrupción [su servidumbre al principio de la corrupción] en la libertad gloriosa *‚libertad de la gloria‛] de los hijos
de Dios—Es decir, la creación misma será, en un sentido glorioso, librada para gozar de aquella libertad sobre la
debilidad y la corrupción en la que los hijos de Dios, resucitados en gloria, se espaciarán. [Así opinan Calvino, Beza,
Bengel, Tholuck, Olshausen, De Wette, Meyer, Philippi, Hodge, Alford, etc.] Si sólo por causa del hombre la tierra fue
maldecida, no puede sorprendernos el que debiera ella participar en la redención de él. Si así es, el representarla como
compadeciéndose de las miserias del hombre, y anhelando la completa redención de él para lograr su propia
emancipación de su actual condición manchada por el pecado, es un pensamiento hermoso que está en armonía con la
enseñanza general de las Escrituras al respecto. (Véase nota, 2 Pedro 3:13). 23. Y no sólo ellas [‚ella‛], mas también
nosotros mismos—[esto es, además de la creación inanimada], que tenemos las primicias del Espíritu—o ‚al Espíritu
por primicias‛ de nuestra plena redención (comp. 2 Corintios 1:22), el cual amolda el corazón a la norma celestial,
atemperándolo para su futuro medio ambiente. nosotros también—aun nosotros mismos, aunque ya tenemos una
parte del cielo en nosotros. gemimos dentro de nosotros mismos—bajo el peso de este ‚cuerpo de pecado y de
muerte‛, y bajo la múltiple ‚vanidad y vejación de espíritu‛ que están escritas en todo objeto y en toda ocupación y en
todo goce debajo del sol. esperando [la manifestación de] la adopción, es a saber, la redención de nuestro cuerpo—
del sepulcro: ‚no (obsérvese) la liberación de nosotros del cuerpo, sino la redención del cuerpo mismo del sepulcro‛.
[Bengel.] 24. Porque en esperanza somos salvos *‚fuimos salvados‛+—esto es, es más bien una salvación en esperanza
que una salvación de la cual ya se ha tomado posesión. mas la esperanza que se ve, no es esperanza—porque el
sentido de la misma palabra es: la expectativa de que algo aun futuro se convertirá en presente. porque lo que alguno
ve, ¿a qué esperarlo?—Cuando llega lo esperado, ya no se espera más. 25. Empero si lo que no vemos esperamos,
[entonces] por paciencia esperamos—Así pues, nuestra actitud debe ser el aguardarlo con paciencia. 26, 27. Y
asimismo también el Espíritu—o bien: ‚Pero de la misma manera el Espíritu‛ ayuda nuestra flaqueza—No sólo la
que se especifica (la de no saber orar), sino la debilidad general de la vida espiritual en su presente estado, de la que se
da un ejemplo: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos—No es que los creyentes se confundan
con respecto a lo que deben pedir, ya que se les han dado indicaciones extensas sobre este particular; sino lo difícil
que es pedir lo que conviene ‚como se debe‛, Esta dificultad surge en parte a causa de lo oscuro de nuestra visión
espiritual en nuestra condición velada actual, mientras tengamos que ‚andar por fe, no por vista‛ (véanse notas, 1
Corintios 13:9; 2 Corintios 5:7), y en parte, por la gran mezcla de ideas y sentimientos que se origina al reconocer que
lo que se aprecia con los sentidos es algo pasajero, la cual aún existe en nuestra naturaleza renovada y en nuestros
mejores conceptos y afectos; parcialmente también por la inevitable imperfección que hay en el lenguaje humano para
expresar los más sutiles sentimientos del corazón. En tales circunstancias, ¿cómo es posible que no haya mucha
incertidumbre en nuestros ejercicios espirituales, y que, en nuestra mejor comprensión de nuestro Padre celestial y en
las fervientes oraciones de nuestros corazones a él, no nazcan dudas en nosotros de si nuestra actitud mental en tales
ejercicios sea del todo provechosa para nosotros y agradable a Dios? Tampoco menguan estas preocupaciones, antes
se agrandan, con la profundidad y la madurez de nuestra experiencia espiritual. sino que el mismo Espíritu pide
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*‚intercede‛] por nosotros con gemidos indecibles [es decir, que no se pueden expresar en lenguaje articulado]—
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¡Qué ideas tan sublimes y conmovedoras hallamos en este pasaje! La idea es que ‚mientras luchamos por expresar en
palabras los deseos de nuestro corazón y hallamos que nuestras emociones más profundas son lo más inexpresables,
‚gemimos‛ bajo [PAG. 328] esta sentida incapacidad. Pero no en vano son estos gemidos, pues ‚el Espíritu mismo‛
está en ellos, dando a las emociones que él mismo ha encendido el solo lenguaje de que son capaces. Así que, aunque
los gemidos emitidos de nuestra parte son el fruto de la impotencia para expresar lo que sentimos, son al mismo
tiempo la intercesión del Espíritu mismo a nuestro favor. Mas [por inarticulados que sean estos gemidos] el que
escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios, demanda
*‚intercede‛] por los santos—Dios, el Escudriñador de corazones, mira las emociones que surgen dentro de ellos al
dirigirse a él en oración, y sabe perfectamente lo que el Espíritu quiere decir con los gemidos que él evoca en nuestro
interior, porque el bendito Intercesor pide para ellos sólo lo que Dios se propone impartirnos. Nota (1) ¿Son los
creyentes ‚guiados por el Espíritu de Dios‛ (v. 14)? ¡Cuán cuidadosos debieran ser para no ‚contristar al Espíritu
Santo de Dios‛ (Efesios 4:30)! Véase Salmo 32:8, 9: ‚Te guiaré con mis ojos; no seas (pues) como el caballo o como el
mulo <‛ (2) ‚El espíritu de servidumbre,‛ al que muchos protestantes están ‚por toda la vida sujetos,‛ y la incierta fe
que la iglesia papista sistemáticamente inculca, son aquí reprochados, pues están en directo y penoso contraste con
aquel ‚espíritu de adopción,‛ y aquel testimonio del Espíritu, juntamente con el nuestro, de la verdad de nuestra
adopción, de la cual, según se dice aquí, los hijos de Dios, como tales, gozan (vv. 15, 16). (3) Como el padecimiento con
Cristo es la preparación que tendremos para poder participar en esta gloria, la insignificancia de dicho padecimiento
comparado con la felicidad eterna, no puede sino aliviar el sentido del mismo por penoso y prolongado que fuere (17,
18). (4) El corazón de todo cristiano inteligente no puede sino ensancharse al pensar en que, si la naturaleza externa ha
sido misteriorsamente afectada para mal por la caída del hombre, sólo espera su completo restablecimiento con la
resurrección, para experimentar una correspondiente emancipación de la nefasta condición de ella a fin de gozar de
una vida inmarcesible y poseer una hermosura que no se marchita (vv. 19–23). (5) No es cuando los creyentes,
‚apagando al Espíritu‛ con sus pecados, tienen menos y más oscuros vistazos del cielo, cuando gimen más
fervorosamente por estar allá; antes, al contrario, cuando por la libre operación del Espíritu en el corazón de ellos, las
‚primicias‛ reveladas son gustadas más amplia y frecuentemente, entonces, y precisamente por esa razón, ‚gimen
dentro de sí‛ por alcanzar la plena redención (v. 23). Porque razonan de esta manera: Si así son las gotas, ¿cómo será
el océano? Si es tan dulce ‚mirar por un espejo oscuramente‛, ¿que será el mirar ‚cara a cara‛? Si cuando ‚mi Amado
está tras la pared, mirando por la ventana, asomándose por la celocía‛ (Cantares 2:9)—aquel fino velo que separa lo
visible de lo invisible—si aun así me parece ‚más hermoso que los hijos de los hombres,‛ ¿cuál no será, cuando
aparezca ante mi visión inofuscable como el unigénito del Padre, en mi propia naturaleza, y cuando yo sea como él es,
pues le veré tal cual es? (6) La ‚paciencia de la esperanza‛ (1 Tesalonicenses 1:3) es la debida actitud de los que tienen
el conocimiento de que ya están “salvos” (2 Timoteo 1:9; Tito 3:5), pero que, con todo, tienen también el penoso
conocimiento de que no lo son sino en parte; o ‚que siendo justificados por la gracia de él son hechos (en el presente
estado) herederos conforme a la esperanza (solamente) de la vida eterna‛. Tito 3:7 (vv. 24, 25); (7) Como la oración es
la respiración de la vida espiritual, y el único alivio eficiente del creyente, quien aún tiene adherida a sí la ‚flaqueza‛
en toda su condición terrenal, ¡cuán animador es que se nos asegure que el bendito Espíritu, conocedor de toda ella,
acude en nuestro socorro; y en particular, cuando los creyentes, impotentes para articular su caso delante de Dios, no
pueden a veces hacer otra cosa sino quedarse ‚gimiendo‛ ante el Señor, qué consolador es saber que estos gemidos
inarticulados son el vehículo mismo del Espíritu para poner ‚en los oídos del Señor de Sabaot nuestra causa completa,
y ascienden ante el que escucha las oraciones como la misma intercesión del Espíritu a nuestro favor, y que son
reconocidos por el que está sentado en el trono precisamente como la misma expresión de lo que su propia
‚voluntad‛ predeterminó impartirles (vv. 26, 27)! (8) ¡Qué revelación nos dan estos dos versículos (26, 27) de las
relaciones existentes entre las Personas Divinas en la dispensación de la gracia, y de la armonía que hay entre sus
respectivas operaciones en el caso de cada uno de los redimidos!
TERCERO: Triunfante resumen de todo el argumento (vv. 28–39). Y—o ‚además;‛ partícula ilativa. sabemos, etc <—
El orden aquí, como en el original es muy llamativo: ‚Sabemos que a los que a Dios aman (comp. 1 Corintios 2:9;
Efesíos 6:24; Santiago 1:12; 2:5) todas las cosas cooperan para bien, (es a saber) a los que son llamados conforme al
propósito (eterno suyo).‛ ¡Gloriosa seguridad! Y ésta parece que era ‚una expresión familiar‛ cosa ‚conocida‛ entre
los creyentes. Para ellos es asunto muy natural que todas las cosas obran para el bien de ‚los que a Dios aman,‛
porque tales almas, estando ciertas de que aquel que dió a su propio Hijo por ellos no puede más que procurarles el
bien en todo lo que él haga, aprenden así a recibir de él todo lo que él les envíe, por más penoso que fuere: y a los que
son llamados, conforme al ‚propósito de él,‛ todas las cosas en alguna forma inteligible ‚obran juntas para bien;‛
porque, aun cuando ‚él haya pasado por el torbellino,‛ ‚el interior de su carroza está enlosado de amor‛ (Cantares
3:10). Y sabiendo que es en el cumplimiento de un “propósito” eterno de amor por lo que han sido ‚llamados a la
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comunión de su Hijo Jesucristo‛ (1 Corintios 1:9), naturalmente dicen para sus adentros: ‚No puede ser que aquel de
quien, y por quien, y para quien son todas las cosas, permita que dicho propósito sea frustrado por cosa alguna que
nos sea contraria, y que no haga que todas las cosas, las obscuras como las claras, las torcidas como las derechas,
cooperen para el adelanto y para la final consumación de su alto designio‛. 29. Porque—[con respecto a este
llamamiento ‚conforme al propósito‛+ a los que antes conoció, también [los] predestinó [preordenó]—¿En qué
sentido hemos de entender aquí la expresión ‚a los que antes conoció‛ (o pre‐conoció)? ‚A los que él sabía [PAG. 329]
anteriormente que se arrepentirían,‛ contestan los pelagianos, de toda edad y de toda raza. Pero esto es incluir en el
texto lo que es contrario a todo el espíritu, y aun a la letra de la enseñanza del apóstol (véase cap. 9:11; 2 Timoteo 1:9).
En el cap. 11:2 y en el Salmo 1:6, el ‚conocimiento‛ de Dios de su pueblo no puede ser restringido a la mera previsión
de eventos futuros, ni al conocimiento de lo que está pasando acá abajo. ¿Significan la misma cosa ‚los que antes
conoció,‛ y ‚los que predestinó‛? Apenas lo podemos creer, porque se mencionan las dos cosas, ‚presciencia,‛ y
‚predestinación,‛ y la una es la causa de la otra. Es difícil por cierto a nuestras limitadas mentes clasificarlas como
estados de la mente divina con respecto a los hombres; especialmente por cuanto en Hechos 2:23 ‚el consejo‛ de Dios
se coloca antes de su ‚providencia‛ (en griego: “prognosis,” es decir, presciencia), mientras que en 1 Pedro 1:2 se dice
que la ‚elección‛ es ‚según la presciencia de Dios.‛ Pero probablemente la presciencia de Dios con referencia a su
pueblo significa su peculiar complacencia en ellos, llena de gracia, mientras que la ‚preordenación,‛ o
‚predestinación‛ de ellos significa el propósito firme de Dios como consecuencia de aquella complacencia, de
‚salvarlos y llamarlos con vocación santa‛ (2 Timoteo 1:9). para que fuesen hechos conformes a la imagen de su
Hijo—Es decir, para que fuesen hechos hijos suyos conforme al molde, modelo, o imagen, de su Hijo al tomar nuestra
naturaleza. para que él sea el primogénito entre muchos hermanos—‚El Primogénito, el Hijo de Dios según las leyes
naturales; sus ‚muchos hermanos,‛ hijos por adopción. El, al tomar la humanidad del Unigénito del Padre, llevó
nuestros pecados sobre el maldito árbol; ellos al poseer la humanidad de meros hombres, estaban a punto de perecer a
causa del pecado, pero fueron redimidos de la condenación y de la ira, y transformados a la semejanza de él. El es ‚el
Primogénito de entre los muertos;‛ ellos, los que duermen en Jesús, serán en su debido tiempo ‚traídos a él.‛ ‚El
Primogénito,‛ ahora es ‚coronado de gloria y honra;‛ sus ‚muchos hermanos,‛ cuando él aparezca, ‚ser{n como él es,
porque le verán tal cual es.‛ 30. Y—o ‚Ahora bien,‛ como una explicación del versículo anterior: es decir, al
predestinarnos para ser ‚hechos conformes a la semejanza de su Hijo‛ en la gloria final, él dispuso todos los pasos
sucesivos para su realización. Así que—a los que predestinó, a éstos también llamó—El vocablo ‚llamó‛ (como
Hodge y otros con acierto observan) nunca se aplica en las epístolas del Nuevo Testamento solamente a la invitación
externa del Evangelio (como en Mateo 20:16; 22:14). Siempre tiene el sentido de ‚llamar interna, eficiente, y
salvadoramente.‛ Denota el primer gran paso de la salvación personal, y corresponde a la ‚conversión.‛ Solamente que
la palabra conversión expresa el carácter del cambio que tiene lugar, mientras que esta ‚vocación‛ expresa el origen
divino del cambio, así como el soberano poder por el cual somos llamados—como Mateo y como Zaqueo—fuera de
nuestra antigua condición nefasta de perdidos a una nueva vida segura de bienaventuranza. y a los que [así] llamó, a
éstos también justificó—[introdujo al estado definido de reconciliación ya tan detalladamente descrito], y a los que
justificó, a éstos también glorificó—Es decir, llevó a la gloria final (vv. 17. 18). ¡Qué noble culminación, y cuán
poéticamente es expresada! Y todo esto se contempla como algo que ya ha pasado: porque, comenzando desde el
decreto pretérito de la ‚predestinación de ser hechos conformes a la imagen del Hijo de Dios,‛ de la que los demás
pasos no son sino desenvolvimientos sucesivos: todo se contempla como una sola salvación completa, eternamente
perfeccionada. 31. ¿Pues qué diremos a esto?—Es decir: ‚No podemos seguir, ni pensar, ni desear más.‛ [Bengel.]
Todo este pasaje, hasta el v. 34, y aun hasta el fin del capítulo, impresiona a todos los intérpretes y lectores reflexivos
como trascendiendo casi a todo lo que hay en el lenguaje humano, mientras que Olshausen observa el carácter
‚profundo y colosal‛ del pensamiento. Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?—Si Dios está resuelto y ocupado
en llevarnos hasta alcanzar la meta, todos nuestros enemigos deben ser enemigos suyos, y ‚¿quién pondrá espinos y
abrojos en batalla contra él?‛ (Isaías 27:4). ¡Qué consuelo más eficaz hallamos aquí! Y no sólo esto: también la gran
promesa ya está dada; pues, 32. El que—más bien: “seguramente que el que <” (Es una lástima perder de vista la
partícula enfática—‚ge‛—del original.) aun a su propio Hijo no perdonó—‚no se reservó,‛ o ‚no retuvo.‛ Esta
expresiva frase, así como todo el pensamiento, es sugerida por Génesis 22:12, donde el conmovedor encomio que hace
Jehová a la conducta de Abrahán respecto a su hijo Isaac, parece que se usa aquí para dar un vistazo al carácter de su
propio acto al entregar a su mismo Hijo. ‚Toma ahora (dijo el Señor a Abrahán) a tu hijo, tu único < a quien amas‛
(Génesis 22:2); y sólo cuando Abrahán hubo hecho todo, menos consumar aquel gran acto de abnegación, el Señor se
interpuso, diciendo: ‚Ya conozco que temes a Dios, pues que no me has rehusado tu hijo, tu único.‛ A la luz de este
incidente y de este lenguaje, nuestro apóstol no se propone expresar cosa menor que esto: que Dios, al ‚no reservarse
a su propio Hijo, sino entregarlo,‛ consumó, en su carácter paternal, un misterioso acto de abnegación que, aunque no
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envolvía nada del dolor ni nada de la pérdida que son inseparables de la misma idea de abnegación de nuestra parte,
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no fué menos real, sino, al contrario, tanto trascendió a todos los actos nuestros como trasciende su naturaleza a la de
la criatura. Pero esto es inconcebible si Cristo es ‚el mismo Hijo‛ de Dios, partícipe de la naturaleza misma de Dios,
tan verdaderamente como Isaac lo era de la de Abrahán su padre. En este sentido, por cierto, los judíos acusaron a
nuestro Señor de hacerse ‚igual a Dios‛ (véase nota, Juan 5:18), lo cual él respondiendo luego se puso, no a desmentir,
sino a ilustrar y a confirmar. Compréndase así, pues, la filiación de Cristo para con Dios, y el lenguaje de la Escritura
tocante a ella será inteligible y armonioso; pero interprétese esta filiación en el sentido de una relación artificial, la que
se le atribuya ya sea en virtud de su nacimiento milagroso, o de su resurrección de los muertos, o de la grandeza de
sus obras, o de todo esto en conjunto, y los pasajes que de ella hablan ni se explican ni armonizan unos con otros.
antes le entregó—no a la muerte meramente (como muchos entienden), pues eso sería una [PAG. 330] idea demasiado
limitada, sino que ‚le entregó‛ en el sentido más completo; comp. Juan 3:16: ‚Dios amó al mundo de tal manera que
DIO a su unigénito Hijo.‛ por todos nosotros—Esto es, por todos los creyentes por igual; así lo entienden casi todos
los intérpretes buenos. ¿cómo [es posible pensar que] no nos dará también con él todas las cosas?—Pues que todos
los demás dones son de valor incomensurablemente inferior a este Don de los dones, y en él están virtualmente
incluídos. 33, 34. ¿Quién acusará a [presentará acusación alguna contra] los escogidos de Dios? etc.—Esta es la
primera vez en esta Epístola que a los creyentes se les llama ‚los escogidos‛ (‚electos‛). El sentido en que se entiende
aquí este término aparecerá en el capítulo siguiente. Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó—para
confirmar los propósitos de su muerte. Aquí, como en otros casos, el apóstol con gusto se corrige (véase Gálatas 4:9, y
nota cap. 1:12), no queriendo decir que la resurrección de Cristo fuese de más valor salvador que su muerte, sino que
‚habiendo él quitado el pecado con el sacrificio de sí mismo‛—el que nos es precioso a nosotros, pero fué de indecible
amargura para él—era incomparablemente más placentero pensar que ya vivía de nuevo, y que vivía para ver la
eficacia de su muerte en nuestro provecho. quien además está a la diestra de Dios—La diestra del rey era
antiguamente el puesto de honor (comp. 1 Samuel 20:25; 1 Reyes 2:19; Salmo 45:9), y significaba participación en el
poder y gloria reales (Mateo 20:21). La literatura clásica tiene alusiones similares. Conformemente, el que Cristo esté
sentado a la diestra de Dios (que fué predicho en el Salmo 110:1 y fué aludido históricamente en Marcos 16:19; Hechos
2:33; 7:56; Efesios 1:20; Colosenses 3:1; 1 Pedro 3:22; Apocalipsis 3:21), significa la gloria del ensalzado Hijo del hombre,
y el poder en la gobernación del mundo, en la que él participa. Por eso es que se dice ‚sentado a la diestra de la
potencia‛ (Mateo 26:64), y ‚sentado a la diestra de la majestad en las alturas‛ (Hebreos 1:3). [Philippi.] el que también
intercede por nosotros—usando de su ilímite influencia ante Dios a nuestro favor. Esto es el cenit del clímax. ‚El estar
sentado a la diestra de Dios denota su poder para salvarnos; su intercesión indica su voluntad para hacerlo‛. [Bengel.]
Pero ¿cómo hemos de entender esta intercesión? Por cierto no como quien suplica ‚hincado de rodillas, con los brazos
extendidos,‛ para usar la expresión de Calvino. Ni tampoco es una mera intimación figurativa de que el poder de la
redención esté en acción continuamente [Tholuck], ni simplemente para demostrar el fervor y la vehemencia de su
amor por nosotros. [Crisóstomo.] No se puede creer que signifique menos que esto: que el glorificado Redentor,
consciente de sus derechos, expresamente manifiesta su voluntad de que la eficacia de su muerte cumpla su absoluto
propósito, y la pronuncia en algún estilo real tal como el que le vemos emplear en aquella maravillosa oración de
intercesión cuando hablaba como si fuera de dentro del velo (véase nota, Juan 17:11, 12): ‚Padre, quiero que los que me
has dado estén conmigo, donde yo estoy‛ (véase nota, Juan 17:24). Pero en qué forma esta voluntad se expresa es
indiscernible así como de poca importancia. 35. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo?—Esto no significa ‚de
nuestro amor por Cristo,‛ como si dijese el apóstol, ‚¿quién nos impedirá amar a Cristo?, sino ‚del amor de Cristo por
nosotros,‛ como está claro en las palabras concluyentes del capítulo, las que se refieren al mismo tema. Ni
armonizaría el otro sentido con el tenor de todo el capítulo, el que es para exhibir la amplia base de la confianza del
creyente en Cristo. ‚No es ninguna base de confianza el afirmar, ni aun el sentir, que nunca jamás abandonaremos a
Cristo; antes la roca más firme de nuestra seguridad es el convencimiento de que su amor nunca cambiará.‛ [Hodge]
tribulación? etc.—Vale decir que ‚ninguna de estas cosas, ni todas ellas en conjunto, por más terribles que sean a la
carne, son señales de la ira de Dios, ni son motivo alguno para dudar de su amor.‛ ¿De quién mejor vendría tal
pregunta que de uno mismo que había soportado tanto por amor a Cristo? (Véase 2 Corintios 11:11–33; 1 Corintios
4:10–13.) El apóstol no dice (observa Clavino) ‚¿qué?‛ sino ‚¿quién nos apartará?‛, como si todas las criaturas y todas
las aflicciones fuesen gladiadores armados en contra de los cristianos. [Tholuck.] Como está escrito: Por causa <
etc.—Aquí se cita el Salmo 44:22 como descriptivo de lo que los cristianos pueden esperar de parte de sus enemigos en
cualquier período, cuando se despierte el odio a la justicia y no haya nada que lo impida (véase Gálatas 4:29). 37. Antes,
en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó—Esto no significa que ‚estemos tan
lejos de ser vencidos por ellas, que en vez de hacernos daño nos hagan bien‛ *Hodge+; porque aunque sea verdad esto,
la palabra significa sencillamente: ‚vencemos, o somos vencedores preeminentemente.‛ Véase nota, cap. 5:20. Y tan
lejos están ellas de ‚separarnos del amor de Cristo‛, que justamente ‚por medio de aquel que nos amó‛ somos
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victoriosos sobre ellas. 38, 39. Por lo cual estoy cierto [‚persuadido‛] que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni
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principados, ni potestades—sean buenos o malos. Pero como no se llama malos a ‚los ángeles,‛ ni a ‚los principados,
ni a las potestades,‛ salvo con algún calificativo que especifique tal sentido (Mateo 25:41; Colosenses 2:15; Efesios 6:12;
2 Pedro 2:4—con excepción acaso de 1 Corintios 6:3), probablemente se entiende aquí ‚los buenos,‛ pero solamente en
el sentido, como el apóstol supone, de que un ángel del cielo predicase un evangelio falso. (Así opinan los mejores
intérpretes.) ni lo presente, ni lo porvenir—Es decir, ninguna condición de la vida presente, ni cosa alguna de las
posibilidades incógnitas de la vida venidera. ni ninguna criatura [más bien, ‚cosa creada,‛ es decir cosa alguna de
todo el universo creado de Dios] nos podrá apartar—‚Todos los términos aquí han de ser entendidos en su sentido
más general, y no necesitan de definición más completa. Las expresiones indefinidas tienen por fin denotar todo lo
que se puede pensar de la totalidad, y no son sino paráfrasis de dicho concepto.‛ [Olshausen.] del amor de Dios, que
es en Cristo Jesús Señor nuestro—De esta manera pues este maravilloso capítulo con que concluye en forma debida
el argumento de la Epístola, nos deja a los que somos‚justificados por la fe‛, en los brazos del eterno Amor, de donde
ningún poder hostil ni evento concebible alguno jamás nos podrá arrancar. ‚He aquí ¿qué suerte [PAG. 331] de amor
es éste?‛ Y, ¿‚cómo deberíamos ser‛ los que así somos ‚bendecidos de toda bendición espiritual en Cristo‛?—Nótese
(1) Hay una gloriosa compatibilidad entre los eternos propósitos de Dios y el libre albedrío de los hombres, aunque el
eslabón de enlace está más allá de la comprensión humana (v. 28). (2) ¡Cuán ennoblecedor el pensamiento de que los
complicados movimientos del gobierno divino están todos coordinados expresamente para procurar el ‚bien‛ de los
elegidos de Dios (v. 28) ! (3) En cuanto al grado a que serán elevados al fin los creyentes para ser hechos conformes al
Hijo de Dios en dignidad y en gloria será el gozo de cada uno de ellos el que, como es lo más propio, ‚en todas las
cosas tenga él el primado‛ (Colosenses 1:18) (v. 29). (4) ‚Así como hay bella armonía y necesaria relación entre las
varias doctrinas de la gracia, así debe haber armonía similar en el carácter del cristiano. El no puede experimentar el
gozo y la confianza que manan de su elección, si no tiene la humildad que la consideración del carácter gratuito de
ella debe producir; ni puede tener la paz de uno que ha sido justificado si no posee la santidad de uno que ha sido
salvo‛ (vv. 29, 30). [Hodge.] (5) Por más difícil que sea a las mentes finitas comprender las emociones de la mente
divina, no dudemos nunca por un momento de que Dios, ‚al no retener a su propio Hijo‛ ‚entreg{ndole antes por
todos nosotros,‛ hizo un sacrificio verdadero de todo lo que era más caro a su corazón, y que al hacerlo. quiso
asegurar a su pueblo para siempre que todo lo demás que ellos necesitasen—por cuanto no es nada en comparación
con este don, sino que es la necesaria consecuencia del mismo—en su debido tiempo será proporcionado (v. 32). (6) En
recompensa por semejante sacrificio de parte de Dios, ¿qué podría considerarse como un sacrificio demasiado grande
de parte nuestra? (7) Si pudiera haber duda alguna en cuanto al significado de la importante palabra
‚JUSTIFICACION‛ usada en esta epístola: ya sea, como la iglesia de Roma enseña, y otras muchas afirman, que
signifique ‚la infusión de la justicia en los no santos, de modo que sean hechos justos,‛ o según la enseñanza
protestante, “la absolución, o remisión, o el declarar justos a los culpables, el v. 33 debería aquietar toda duda semejante.
Porque la pregunta del apóstol aquí es: ‚¿quién presentará acusación alguna contra los elegidos de Dios?‛—en otras
palabras, ¿‚quién los declarará.‛ o ‚los tendrá por culpables‛? puesto que ‚Dios los justifica‛: lo que demuestra que se
entendía que ‚justificar‛ expresaba precisamente lo contrario de ‚tener por culpable;‛ y por consiguiente (como
arguye triunfantemente Calvino) significa “absolver de toda acusación de culpabilidad.” (8) Si pudiera haber alguna duda
razonable tocante a la luz en que debiera contemplarse la muerte de Cristo en esta Epístola, el v. 34 debería
tranquilizar del todo tal duda. Pues tenemos la pregunta del apóstol: ¿quien condenará a los escogidos de Dios, puesto
que ‚Cristo murió‛ por ellos? lo que comprueba fuera de toda duda (como arguye con razón Philippi) que fué el
carácter expiatorio de aquella muerte el que el apóstol tenía en su mente. (9) ¡Qué idea tan afable del amor de Cristo se
nos revela aquí al saber que su gran intimidad con Dios y el poderosísimo interés mutuo de ambos—al estar ‚sentado
a la diestra‛ de Dios—se emplean en bien de su pueblo sobre la tierra (v. 34)! (10) ‚Todo el universo, con todo lo que
hay en él, mientras ello sea bueno, es amigo y aliado del cristiano; pero en cuanto sea malo, es un enemigo más que
vencido‛ (vv. 35–39). [Hodge.] (11) ¿Estamos nosotros, los que hemos ‚probado que el Señor es bueno,‛ siendo
‚guardados por el poder de Dios por la fe para la salvación‛ (1 Pedro 1:5), y también rodeados por los brazos del
invencible Amor? Por cierto entonces, ‚edificándonos en nuestra santísima fe,‛ y ‚orando en el Espíritu Santo,‛ con
cuánta más razón debiéramos sentirnos constreñidos a ‚permanecer en el amor de Dios, por la misericordia de nuestra
Señor Jesucristo, para vida eterna‛ (Judas 20, 21).
CAPITULO 9
LA APLICACION DE LAS VERDADES PRECEDENTES A LA CONDICION Y EL DESTINO DEL PUEBLO
ELEGIDO—LA ELECCION—LA VOCACION DE LOS GENTILES. Bien consciente del hecho de que se le tenía por
traidor de los intereses más caros de su pueblo (Hechos 21:33; 22:22; 25:24), el apóstol da comienzo a esta división de
su tema, protestando sus sentimientos verdaderos con extraordinaria vehemencia. 1, 2. Verdad digo en Cristo—como
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embebido del espíritu de aquel que lloró sobre la impenitente Jerusalén condenada (comp. cap. 1:9; 2 Corintios 12:19;
Filipenses 1:8) dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo—es decir, ‚mi conciencia, ahora vivificada,
iluminada y bajo el directo influjo del Espíritu Santo.‛ Que tengo gran tristeza—o ‚que tengo mucha pena e incesante
angustia de corazón‛, por cuanto la amarga hostilidad de su nación hacia el glorioso Evangelio, y la terrible
consecuencia de su incredulidad, está pesando continuamente sobre su espíritu. 3. Porque deseara yo mismo ser
apartado de Cristo por (en favor de] mis hermanos … parientes según la carne—Al sentirse tan separado de su
nación, parece darse cuenta aun más clara de la relación natural entre él y ellos. Para explicar el aparente deseo aquí
expresado como demasiado fuerte para que lo diga o piense un cristiano, algunos traducen el verbo por ‚deseaba,‛
haciéndolo referir a su anterior estado no iluminado: sentido de la frase demasiado suave; otros sin razón suavizan el
sentido de la palabra ‚apartado,‛ que en el original griego, significa ‚ser maldecido.‛ Esta traducción da el verdadero
sentido del original, y la dificultad se desvanece cuando se entiende que el lenguaje debe expresar ‚emociones fuertes
e indistintas más bien que ideas definidas‛ [Hodge], para revelar cómo las emociones embargaban al apóstol en su
anhelo por la salvación de su pueblo, lo cual nos hace recordar la idea similar tan noblemente expresada por Moisés,
en Exodo 32:32. 4. Que son israelitas—Véase el cap. 11:1; 2 Corintios 11:22; Filipenses 3:5. de los cuales es la
adopción—Es verdad que, en comparación con la nueva dispensación, en la antigua se incluía una minoría en proceso
de aprendizaje, que aún estaba bajo servidumbre (Gálatas 4:1–3); sin embargo, comparada con el estado de los
paganos circunvecinos, la elección de Abrahán y su simiente fué una verdadera separación de ellos para formar una
familia de Dios (Exodo 4:22; Deuteronomio 32:6; [PAG. 332] Isaías 1:2; Jeremías 31:9; Oseas 11:1; Malaquías 1:6). y la
gloria—significando aquella ‚gloria de Jehová,‛ ‚la señal visible de la presencia divina en medio de ellos,‛ que
reposaba sobre el arca y llenaba el tabernáculo durante todas sus peregrinaciones por el desierto; la que en Jerusalén
siguió dejándose ver en el tabernáculo y en el templo, y sólo dejó de aparecer cuando, con el cautiverio, el templo fué
derribado y empezó a ponerse el sol de la antigua dispensación. Esta era lo que los judíos llamaban la “shekinah.” y el
pacto—Mejor dicho, ‚los pactos de la promesa‛ (Efesios 2:12), a los cuales los gentiles antes de Cristo eran extranjeros;
lo que significa el pacto hecho con Abrahán y sus renovaciones sucesivas (véase Gálatas 3:16, 17). y la data de la ley—o
‚dádiva de la ley‛ en el monte Sinaí, y su posesión de ella desde entonces, lo que los judíos consideraban con razón su
peculiar honra (Deuteronomio 26:17, 19; Salmo 147:19, 20; Romanos 2:17). y el culto [de Dios]—o del santuario,
denotando todo el servicio religioso divinamente constituído en la celebración del cual se sentían tan acercados a
Dios. y las promesas—las grandes promesas abrahámicas, sucesivamente desenvueltas, y que tuvieron su
cumplimiento sólo en Cristo; véase Hebreos 7:6; Gálatas 3:16, 21; Hechos 26:6, 7. 5. Cuyos son los padres—aquí se
hace referencia, probablemente a los tres grandes padres del pacto, Abrahán, Isaac y Jacob, cuyos nombres Dios
condescendió a usar unidos al suyo para identificarse. (Exodo 3:6, 13; Lucas 20:37). y de los cuales [el privilegio más
eminente de todos, y como tal, nombrado al último] es [el] Cristo según la carne (véase nota, cap. 1:3), el cual es Dios
sobre todas las cosas, bendito por los siglos, Amén—Para deshacerse del brillante testimonio aquí dado en favor de
la suprema divinidad de Cristo, se han adoptado varios expedientes: (1) O colocando un punto ortográfico después de
‚carne,‛ haciendo que la frase que lo sigue sea una doxología tributada al Padre, o bien, poniéndolo después de
‚cosas,‛ con el mismo fin. [Erasmo, Locke, Fritzsche, Meyer, Jowett, etc.] Pero es fatal para esta opinión, como Socino
mismo admite, el hecho de que en otras doxologías de las Escrituras la palabra ‚bendito‛ precede al nombre de Dios en
quien se invoca la bendición (como ‚Bendito el Dios de Israel,‛ Salmo 68:35; ‚Bendito el Señor Dios, el Dios de Israel,‛
Salmo 72:18). Además, cualquier doxología semejante en este pasaje sería ‚sin sentido y fría en extremo;‛ por cuanto
el tema triste que está por tratarse sugeriría todo menos una doxología, aunque fuese en relación con la encarnación
de Cristo. [Alford.] (2) o haciendo que el pronombre relativo ‚de los cuales‛ se refiera a ‚los padres,‛ y no a los
israelitas, es decir: ‚de los cuales los padres es Cristo según la carne.‛ [Crellius, Whiston, Taylor, Whitby.] Pero éste es
un expediente sin fundamento, frente a toda la autoridad de los manuscritos. También es conjetura de Grocio y de
otros que la palabra ‚Dios‛ debiera ser omitida del texto. Resulta pues que no tenemos nada de doxología, sino una
mera declaración de una verdad: que mientras que Cristo es ‚de‛ la nación israelita “según la carne,” él es en otro
respecto ‚Dios sobre todos, bendito por los siglos.‛ (En 2 Corintios 11:31 la misma frase griega que aquí se traduce ‚el
cual es,‛ se usa en el mismo sentido; y véase el cap. 1:25, en el griego.) En esta interpretación del pasaje, como un
testimonio de la suprema divinidad de Cristo, además de los padres ortodoxos, están de acuerdo algunos de los más
eruditos críticos modernos. [Bengel, Tholuck, Stuart, Olshausen, Philippi, Alford, etc.] No empero que la palabra de
Dios haya faltado—‚caído por tierra‛ ‚fracasado;‛ véase Lucas 16:17, griego. no todos los que son de Israel son
Israelitas—Aquí el apóstol emprende el profundo tema de la ELECCION, cuyo desarrollo sigue hasta el fin del capítulo
once. Vale decir: ‚No penséis que yo llore la pérdida total de Israel; porque eso significaría que Dios faltó a la promesa
que le hizo a Abrahán; pero no todos los que pertenecen a la simiente natural de ‘Israel’, y llevan dicho nombre, son el
Israel de la irrevocable elección de Dios.‛ Las dificultades que rodean este tema no se hallan en la enseñanza del
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apóstol, la que es bien clara, sino en las verdades mismas, la evidencia de las cuales, tomadas por sí solas, es
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aplastante, pero cuya armonía perfecta está más allá de la comprensión humana en su actual condición. El gran origen
de error aquí reposa en la inferencia apresurada (como de Tholuck y otros) de que, por cuanto el apóstol toma en
consideración, al fin de este capítulo, el llamamiento de los gentiles en conexión con el rechazo de Israel, continuando
este tema al través de los dos siguientes, la elección de que se trata en este capítulo es la nacional, y no la personal, y
por consiguiente, es una elección solamente para gozar de ventajas religiosas y no de eterna salvación. En tal caso, el
argumento del v. 6, donde comienza el tema de la elección, sería éste: ‚La elección de Abrahán y su simiente no ha
fracasado, porque aun cuando Israel ha sido rechazado, los gentiles han ocupado el lugar de él; y Dios tiene el derecho
de elegir a la nación que él quiera para que goce de los privilegios de su reino visible.‛ Pero en lugar de que sea así,
los gentiles ni se mencionan sino hacia el fin del capítulo; por lo tanto, el argumento es, que ‚no todo Israel es
rechazado, sino sólo una porción de él, siendo el remanente el Israel que Dios ha escogido en el ejercicio de su
soberano derecho.‛ Y que la elección no es para gozar de privilegios externos, sino para eterna salvación, aparecerá de
lo que sigue. 7–9. Ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos—Es decir, ‚no corre la elección por la línea de la
descendencia física; de otro modo, Ismael, el hijo de Agar, y aun los hijos de Cetura, serían incluídos, lo que no es el
caso.‛ mas [la verdadera elección son aquellos de la simiente de Abrahán que Dios incondicionalmente escoge, así
como está ejemplificado en la promesa]: En Isaac te será llamada simiente—(Génesis 21:12). 10–13. Y no sólo esto;
mas también Rebeca, etc.—Se podría pensar que había razón natural por qué preferir al hijo de Sara, por ser ella la
verdadera y la primera esposa de Abrahán, excluyendo así el hijo de la esclava, y los hijos de Cetura, su segunda
esposa. Pero no podía haber tal razón en el caso de Rebeca, esposa única de Isaac, porque se eligió a Jacob en lugar de
Esaú, siendo los dos hijos de la misma madre, y se eligió el menor en preferencia al mayor, y antes del nacimiento de
los dos, y en consecuencia antes que hubiesen hecho bien o mal ni el uno ni el otro, para que [PAG. 333] hubiese tal
base de preferencia: y todo fué para demostrar que la sola base de la distinción estaba en la incondicional elección de
Dios: ‚No de obras, sino del que llama.‛ 14. ¿Pues qué diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera—
Esta es la primera de dos objeciones hechas a la doctrina que se acaba de exponer, de que Dios escoge a uno y rechaza
al otro no a causa de las obras de ellos sino en el ejercicio de su propio beneplácito: que ‚esta doctrina es incompatible
con la justicia de Dios.” La respuesta a esta objeción sigue hasta el v. 19, donde hallamos una segunda objeción. 15. Mas
*‚porque‛] a Moisés dice (Exodo 33:19): Tendré misericordia del que tendré *‚tengo‛+ misericordia, y me
compadeceré del que me compadeceré *‚me compadezco‛+—Es decir: ‚No hay injusticia en el hecho de que Dios
escoja a quien quiere, porque a Moisés le dice expresamente que él tiene derecho a hacerlo.‛ Pero es digno de notar
que esto se expresa en forma positiva más bien que en la negativa: no se dice: ‚no tendré misericordia sino de los que
quiero‛; sino ‚tendré misericordia de quien quiero.‛ 16. Así que no es del que quiere [de quien tiene el deseo interno],
ni del que corre [de quien hace el esfuerzo activo]—(comp. 1 Corintios 9:24, 26; Filipenses 2:16; 3:14). Estas dos cosas
son indispensables para la salvación; pero la salvación no se debe ni a la una ni a la otra, sino que depende ‚de Dios,
quien tiene misericordia.‛ Comp. nota, Filipenses 2:12, 13: ‚Desarrollad vuestra salvación con temor y temblor,
porque es Dios el que en vosotros obra tanto el querer como el hacer, según su buena voluntad.” 17. Porque la Escritura
dice de Faraón [nótese aquí en qué luz contempla el apóstol la Escritura]: Que para esto mismo te he levantado [te
levanté]—El apóstol había demostrado que Dios reclama para sí el derecho a escoger a quien quiere; aquí usa un
ejemplo para enseñar que Dios también castiga a quien quiere. Pero ‚Dios no hizo malo a Faraón; solamente se retuvo
de hacerlo bueno haciendo uso de su gracia especial. [Hodge.] para mostrar en ti mi potencia—No fué porque Faraón
fuese peor que otros por lo que se le trató de esta manera, sino ‚para que él llegase a ser un monumento de la justicia
penal de Dios, y con este propósito Dios dispuso que el mal que estaba en él fuese manifestado en esta forma
determinada.‛ [Olshausen.] y que mi nombre sea anunciado por toda la tierra—‚Este es el principio sobre el que se
aplica todo castigo, para que sea conocido el verdadero carácter de Dios como Legislador. Esta es de todas las
finalidades, en lo que a Dios toca, la suprema, la más importante; en sí misma la más digna, y en sus resultados la más
benéfica.‛ [Hodge.] 18. De manera que [el resultado es entonces que] del que quiere tiene misericordia, y al que
quiere, endurece—abandonándolo judicialmente a la influencia endurecedora del pecado mismo (Salmo 81:11, 12;
Romanos 1:24, 26, 28; Hebreos 3:8, 13), y de los incentivos que le rodeaban para obrar el pecado (Mateo 24:12; 1
Corintios 15:38; 2 Tesalonicenses 2:17). 19. La segunda objeción a la doctrina de la soberanía divina: Me dirás pues: ¿Por
qué, pues, se enoja [‚se queja‛]? ¿quién resistirá *‚resiste;‛ es el tiempo perfecto con fuerza del presente] a su
voluntad?—Es decir: “Esta doctrina es incompatible con la responsabilidad humana.” Si Dios escoge y rechaza, perdona y
castiga, a quienes le place, ¿por qué se culpa a aquellos que, rechazados por él, no pueden menos que pecar y perecer?
Esta objeción demuestra tan conclusivamente como la anterior, la verdadera naturaleza de la doctrina objetada, a
saber, que la elección y la no elección a la eterna salvación viene antes que toda diferencia de carácter personal. Esta es
la única doctrina que pudiera sugerir la objeción aquí dictada, y a esta doctrina la objeción es plausible. ¿Cuál es pues
la contestación del apóstol? Es doble. Primero: ‚Es una irreverencia y presunción de parte de la criatura acusar al
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Creador.‛ 20, 21. Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques [‚tú que altercas‛] con Dios? Dirá el vaso
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de barro al que le labró: ¿Por qué me has hecho *‚me hiciste‛+ tal [Isaías 45:9]? ¿O no tiene potestad el alfarero para
hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro para vergüenza?—‚La objeción se funda en la ignorancia o mala
comprensión de la relación existente entre Dios y sus pecaminosas criaturas, quienes suponen que él está bajo
obligaciones de extender su gracia a todos, en vista de que no está bajo obligaciones para con ninguno. Mas por
cuanto todos son pecadores y han perdido todo derecho a la misericordia de Dios, compete perfectamente pues a Dios
perdonar a unos sí y a otros no, hacer un vaso para honra y otro para deshonra. Pero hay que tener en cuenta que
Pablo no habla aquí del derecho de Dios sobre sus criaturas como criaturas, sino como criaturas pecaminosas: como él
mismo intima claramente en los siguientes versículos. El contesta a la cavilación de una criatura pecaminosa contra
Dios, y lo hace demostrando que Dios no está obligado a dar su gracia a nadie, sino que es tan soberano como quien
forma el barro.‛ [Hodge.] Pero segundo: ‚No hay nada injusto en tal soberanía.‛ 22, 23. ¿Y qué, si Dios, queriendo
[pensando] mostrar la ira [su santo desagrado contra el pecado], y hacer notoria su potencia [de castigarlo], soportó
con mucha mansedumbre los vasos de ira—es decir, ‚destinados a la ira;‛ así como la expresión ‚vasos de
misericordia,‛ que se usa en seguida, significa ‚vasos destinados a la misericordia;‛ véase Efesios 2:3, ‚hijos de la ira.‛
preparados para muerte *‚destrucción‛]—Fué bien observado por Stuart que ‚las dificultades que tales palabras
envuelven no han de desaparecer con sólo suavizar el lenguaje de un texto, ya que nos encontramos con otros muchos
que son del mismo tenor; y aun cuando nos deshiciéramos de la Biblia misma, mientras reconozcamos a un Dios
omnipotente y omnisciente, no podríamos aminorar en absoluto las dificultades que tales textos plantean.‛ Nótese,
sin embargo, que si Dios, como el apóstol enseña, expresamente ‚se propuso manifestar su ira y dar a conocer su
poder‛ (haciendo uso de la ira), no podría hacerlo sino castigando a algunos y perdonando a otros; y si la elección
entre las dos clases no había de basarse, como nuestro apóstol enseña, en las obras propias de ellos sino en el
beneplácito de Dios. la decisión debió corresponder finalmente a Dios. Con todo, aun en el necesario castigo de los
malos, como Hodge observa, lejos de proceder con indebida severidad, el apóstol quiso que se notase que Dios
‚soportó con mucha mansedumbre‛ a aquellos que fueron objeto de su justo desagrado. Y para hacer notorias las
riquezas de su gloria … [PAG. 334] para con los vasos de misericordia—Aquí se describe aquella ‚gloriosa
exuberancia de la misericordia divina‛ que se manifestó en escoger y en hacer los preparativos eternos para la
salvación de los pecadores. 24. Los cuales también ha llamado … a nosotros—No sólo nos preparó de antemano, sino
que también oportunamente en realidad “nos llamó”. no sólo de los Judíos …—Mejor: ‚No de entre los judíos
solamente, sino también de entre los gentiles.‛ Aquí por vez primera en este capítulo se introduce la vocación de los gentiles;
todo lo anterior tenía que ver, no con la sustitución de los gentiles llamados en lugar de los judíos rechazados, sino
con la elección de una porción y con el rechazo de otra porción del mismo Israel. Si el rechazo de Israel hubiese sido
total, la promesa de Dios a Abrahán no hubiera sido cumplida por haber sido sustituídos los gentiles en lugar de ellos;
pero siendo sólo parcial el rechazo de Israel, la conservación de un ‚residuo‛, en la que la promesa se confirmó, no fué
sino ‚de acuerdo con la elección de gracia.‛ Y ahora, por primera vez, el apóstol nos dice que junto con este electo
remanente de Israel, es el propósito de Dios ‚sacar de entre los gentiles un pueblo para su nombre‛ (Hechos 28:14); y
dicho tema, ahora propuesto, continúa hasta el fin del capítulo once. 25. Como también en Oseas dice: Llamaré al
que no era mi pueblo, pueblo mío; y a la no amada, amada—Este pasaje es citado, pero no literalmente, de Oseas
2:23, y se relaciona inmediatamente, no a los gentiles, sino al reino de las diez tribus; pero como éstos se habían
sumido al nivel de los paganos que no eran ‚pueblo de Dios,‛ y en tal sentido ‚no amados,‛ el apóstol lícitamente lo
aplica a los gentiles, como ‚alejados de la república de Israel y extranjeros a los pactos de la promesa‛ (así 1 Pedro
2:10). Y será [otra cita de Oseas 1:10], que en el lugar donde les fué dicho: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán
llamados hijos del Dios viviente—La expresión, ‚en el lugar < allí,‛ parece indicada para dar mayor énfasis al
benéfico cambio aquí anunciado, de la exclusión divina a la admisión divina para gozar de los privilegios del pueblo
de Dios. 27–29. También *‚pero‛+ Isaías clama—La expresión ‚clama‛ denota un testimonio solemne dado con
claridad [Juan 1:15; 7:28, 37; 12:44; Hechos 23:6; 24:41]. tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como
la arena de la mar, las reliquias [esto es, el residuo solamente] serán salvas: Porque palabra *‚cuenta‛+ consumadora
y abreviadora en justicia—El ajuste de cuentas está por terminarse y acortarse en justicia.‛ porque palabra [‚cuenta‛+
abreviada, hará el Señor sobre la tierra—Isaías 10:22, 23 según la Versión de los Setenta. El sentido dado a estas palabras
por el apóstol, podrá parecer diferente del que quiso darle el profeta. Pero la identidad de su sentimiento de ambos
lugares aparecerá en seguida, si entendemos aquellas palabras del profeta, ‚la destrucción acordada (‘decretada’)
rebosará justicia,‛ en el sentido de que mientras que un residuo de Israel sería conservado para volver del cautiverio,
‚la consumación decretada‛ de la impenitente mayoría sería ‚repleta de justicia‛, o manifestaría ilustremente la justa
venganza de Dios contra el pecado. La ‚cuenta abreviada‛ parece significar el rápido cumplimiento de su palabra,
tanto en desechar una porción como en salvar la otra. Y como antes dijo Isaías—Esto es, probablemente, en una parte
anterior de su profecía, a saber Isaías 1:9. Si el Señor de los ejércitos—o ‚de Sabaot.‛ El vocablo es hebreo, pero
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aparece así en la epístola de Santiago (Santiago 5:4), y de allí se ha naturalizado en nuestra fraseología cristiana. no
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nos hubiera dejado simiente—que significa un ‚residuo‛; pequeño al principio, pero que en su debido tiempo sería
simiente abundante (comp. Salmo 22:30, 31, Isaías 6:12, 13); Como Sodoma habríamos venido a ser—Si no fuese por
la preciosa simiente, el pueblo escogido hubiera sido como las ciudades de la llanura, tanto en la degeneración de
carácter como en el destino merecido. 30, 31. ¿Pues qué diremos?—‚¿Cuál pues es el resultado de todo esto?‛ El
resultado es muy diferente de lo que uno hubiera pensado: Que los gentiles que no seguían justicia, han alcanzado
(‚alcanzaron‛) la justicia … la justicia que es por la fe—Como hemos visto que la justicia que es por la fe es la justicia
que justifica (véase nota, cap. 3:22), este versículo debe significar que ‚los gentiles, siendo extraños a Cristo, eran
indiferentes en cuanto a su relación con Dios, y habiendo abrazado el evangelio tan luego como les fué predicado,
experimentaron la bienaventuranza de la condición de justificados.‛ Mas Israel que seguía la ley de justicia, no ha
llegado a la ley de justicia—La palabra ‚ley‛ se usa aquí, pensamos, en el mismo sentido como en el cap. 7:23, para
denotar ‚un principio de acción:‛ es decir, que ‚Israel, aunque sincera y constantemente trató de alcanzar la
aceptación de Dios, sin embargo falló.‛ 32, 33. ¿Por qué? Porque la seguían no por fe, mas como por las obras de la
ley—Creyeron que así se obtendría pero estaban errados; y puesto que se alcanza solamente por la fe, fracasaron en su
empeño. por lo cual [es dudoso que la partícula así traducida estuviese en el texto original] tropezaron en la piedra de
tropiezo—Mejor dicho: ‚contra la piedra de tropiezo,‛ la cual es Cristo. Pero en esto hicieron solo Como está escrito
(Isaías 8:14; 28:16). He aquí,… etc.—En este versículo hallamos dos predicciones mesiánicas combinadas, cosa no poco
común en las citas del Antiguo Testamento. La predicción así combinada, reúne en una las dos clases de personas de
las que trata el apóstol: aquellos para los cuales el Mesías no es sino una piedra de tropiezo, y aquellos que lo tienen
por la principal Piedra del Angulo de todas sus esperanzas. Así interpretado, este capítulo no presenta dificultades
serias, a no ser que surjan del tema mismo, cuyas profundidades son insondables; mientras que con respecto a toda
otra interpretación del mismo, la dificultad de darle alguna explicación compatible y digna es a nuestro juicio
insuperable. Nótese (1) Hablar y obrar ‚en Cristo‛, con la conciencia no sólo iluminada sino también bajo la operación
eficaz del Espíritu Santo, no es cosa extraña a los sobrenaturalmente inspirados, y debiera ser una experiencia
apetecida de todo creyente (v. 1). (2) La gracia no destruye los sentimientos naturales, sino que los eleva e intensifica,
y esto los cristianos debieran tratar de demostrarlo (vv. 2, 3). (3) El pertenecer a la iglesia invisible de Dios y gozar de
sus santas prerrogativas, es un don de la soberana misericordia de Dios, y debiera ser considerado con gratitud
reverente (vv. 4, 5). (4) Sin embargo, las más sagradas distinciones y privilegios [PAG. 335] externos nada valdrán
para la salvación si el corazón no se somete a la justicia de Dios (vv. 31–33). (5) ¿Qué clase de personas debieran ser los
‚elegidos de Dios‛: en humildad, al recordar que él los ha salvado y llamado, no conforme a sus obras, sino conforme a
su propósito y gracia para con ellos en Cristo Jesús, antes de que el mundo fuese (2 Timoteo 1:9); en gratitud, porque
‚¿Quién te distingue? o ¿qué tienes que no hayas recibido?‛ (1 Corintios 4:7); en santo celo por nosotros mismos,
recordando que ‚Dios no puede ser burlado; y que todo lo que sembrare el hombre, eso también segar{‛ (Gálatas 6:7);
en diligencia, para ‚hacer segura nuestra vocación y elección‛ (2 Pedro 1:10); pero en la confianza de que ‚a los que
Dios predestina, y llama, y justifica, oportunamente también los glorifica‛ (cap. 8:30). (6) En cuanto a todos los temas
que por su naturaleza estén más allá de la comprensión humana, sería sabio de nuestra parte el asentar como
indisputable lo que Dios dice en su palabra y su proceder para con los hombres, aun cuando ello contradiga las
conclusiones del mejor ejercicio de nuestro limitado juicio (vv. 14–23). (7) La sinceridad en la religión, o el deseo de ser
salvo, acompañado de esfuerzos asiduos para hacer lo bueno, resultará fatal como base de nuestra confianza delante
de Dios, a menos de que se acompañe con un sometimiento implícito a su plan revelado de salvación (vv. 31–33). (8)
Al rechazar una gran masa del pueblo elegido y al introducir a multitudes de gentiles extranjeros, era la voluntad de
Dios que los hombres conociesen el proceder divino, el cual el juicio del gran día revelará más claramente: cuando
‚los últimos serán primeros y los primeros últimos‛ (Mateo 20:16).
CAPITULO 10
CONTINUACION DEL MISMO TEMA: ISRAEL ERRO EL CAMINO DE LA SALVACION Y LOS GENTILES LO
HALLARON. 1. Hermanos … la voluntad de mi corazón—El vocablo aquí expresa la ‚entera complacencia‛, aquello
en que el corazón experimenta la plena satisfacción. y mi oración [‚súplica‛] a Dios sobre Israel—‚sobre (o por)
ellos‛ es la lección correcta, continuándose así el tema desde el fin del capítulo anterior. es para salud—‚es para (la)
salvación‛ de ellos. Habiendo expresado la angustia de su alma por la incredulidad general de su nación y por las
fatales consecuencias de dicha incredulidad (9:1–3), aquí expone en los términos más enfáticos su deseo y su
suplicación por la salvación de ellos; 2. Porque yo les doy testimonio—lo que bien podía hacer por su propia triste
experiencia. que tienen celo de [‚por‛] Dios, mas no conforme a ciencia—‚conocimiento‛ (comp. Hechos 22:3; 26:9–
11; Gálatas 1:13, 14). Alude a este bienquerer de su pueblo, no obstante su ceguera espiritual, ciertamente no para
disculpar el rechazo de Cristo por ellos ni la ira de ellos para con los santos, sino como una base para abrigar la
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esperanza de su salvación. (véase 1 Timoteo 1:13. Porque ignorando la justicia de Dios—Esto es, la justificación de
los impíos (véase nota, cap. 1:17)—y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios—
El apóstol contempla el rechazo general de Cristo por la nación, como un solo acto. 4. Porque el fin [objeto o
finalidad] de la ley es Cristo, para justicia [justificadora] a todo aquel que cree—Es decir, que Cristo ya ha cumplido
todo lo que la ley demanda para la justificación de los que le reciben, sean judíos o griegos (Gálatas 3:24). 5–10.
Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: Que el hombre que hiciere estas cosas [que la ley manda]
vivirá por ellas—(Levítico 28:5.) No hay otra manera de alcanzar justificación y vida, sino por ‚la justicia que es por
(nuestra propia obediencia a) la ley.‛ Mas la justicia (justificadora) que es por la fe dice así—Su lenguaje y su sentido
es a este efecto (citando en substancia Deuteronomio 30:13, 14): No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto
es, para traer abajo a Cristo:)—Esto significa: ‚No tenéis que suspirar por la imposibilidad de alcanzar la justificación,
y decir: ¡Ay! ¡Si hubiese quién subiera al cielo y me hiciese bajar a Cristo, habría esperanza; pero por cuanto esto es
imposible, no hay esperanza para mí.‛ O, ¿quién descenderá al abismo …—Otro caso de imposibilidad sugerido por
Proverbios 30:4, y quizá por Amós 9:2: probablemente éstas eran expresiones proverbiales que ilustraban la
imposibilidad (comp. Salmo 139:7–10; Proverbios 24:7). Mas ¿qué dice?—continuando la cita de Deuteronomio
30:14—Cercana está la palabra—fácilmente accesible. en tu boca—cuando tú le confieses. y en tu corazón—cuando
creas en él. Aunque es tocante a la ley de lo que Moisés habla más inmediatamente en este pasaje que se ha citado, sin
embargo, el habla tocante a la ley tal cual Israel la ha de contemplar cuando el Señor su Dios le haya de circuncidar el
corazón, ‚para que amen a Jehová su Dios de todo el corazón <‛ (v. 6); y de este modo el apóstol lo aplica, y (como
Olshausen correctamente observa) no solamente se apropia el lenguaje de Moisés, sino que también lo preserva en su
más profundo significado. Esta es la palabra de fe, la cual predicamos—Es decir, la palabra que los hombres deben
creer para ser salvos (comp. 1 Timoteo 4:6). Que si confesamos … etc.—Así entendidas las palabras, el apóstol usa
aquí un lenguaje que describe el verdadero método de la justificación; y este sentido preferimos [con Calvino, Beza,
Ferme, Locke. Jowett). Pero hay intérpretes eruditos que vierten las palabras así: ‚Porque si confesares <‛ [Vulgata,
Lutero, De Wette, Stuart, Philippi, Alford). En este caso, éstas son sólo observaciones propias del apóstol que
confirman las declaraciones anteriores en cuanto a la sencillez del método evangélico de la salvación. con tu boca al
Señor Jesús—Significando probablemente: ‚Si confiesas que Jesús es el Señor,‛ es decir, ‚lo reconoces como tu
Señor‛, lo cual es la debida manifestación o evidencia de la fe‛ (Mateo 10:32; 1 Juan 4:15). El confesar al Señor se pone
primero solamente para corresponder con la cita precedente, ‚en tu boca y en tu corazón.‛ Así como en 2 Pedro 1:10
‚la vocación de los creyentes‛ se pone antes de su ‚elección,‛ como si la cosa asegurada fuese primero, aunque
cronológicamente viene después. y creyeres en tu corazón que Dios le levantó … etc.—Véase nota, cap. 4:25. En el
versículo siguiente las dos cosas se colocan en su orden natural. Porque con el corazón se cree para justicia
[justificadora]; mas [o ‚y‛] con la boca se hace confesión para salud [‚salvación‛]—Esta confesión del nombre de
Cristo, especialmente en tiempos [PAG. 336] de persecución, y todas las veces que sufran la infamia los que profesan
el cristianismo, es una prueba indispensable del discipulado. 11–13. Porque la Escritura dice—en Isaías 28:16, un
glorioso pasaje mesiánico. Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado—Aquí, como en el cap. 9:33, la cita
corresponde a la Versión de los Setenta, la que vierte dichas palabras del original así: ‚no se le hará apresurar‛ (no
tendrá que huir para salvarse, como de un peligro conocido); ‚no será avergonzado‛, lo que es la misma cosa. Porque
no hay diferencia [o ‚distinción‛] de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos—Es decir, no Dios
[Calvino, Grocio, Olshausen Hodge], sino Cristo, como se verá, opinamos, al cotejar los vv. 9, 12, 13, y al observar el
estilo usual del apóstol sobre dichos temas. [Así opinan Crisóstomo, Melville, Meyer, De Wette, Fritzsche, Tholuck,
Stuart, Alford, Philippi.] rico es—Este es el término paulino favorito que él usa para expresar la exuberancia de
aquella gracia salvadora que está en Cristo Jesús. para con todos los que le invocan—Esto confirma el que se han
aplicado las palabras anteriores a Cristo, puesto que la invocación del nombre del Señor Jesús es una expresión
acostumbrada. (Véase Hechos 7:59, 60; 9:14, 21; 22:16; 1 Corintios 1:2; 2 Timoteo 2:22.) Porque [la Escritura dice] todo
aquel [“quienquiera”, expresión enfática] que invocare el nombre del Señor, será salvo—Joel 2:32, citado también por
Pedro en su gran sermón pentecostal (Hechos 2:21), donde se aplica evidentemente a Cristo. 14, 15. ¿Cómo, pues,
invocarán … y cómo creerán … y cómo oirán sin haber quién les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren
enviados?—Vale decir: ‚Es verdad, el mismo Señor que está sobre todos es rico igualmente para con todos los que le
invocan: pero esta invocación envuelve la fe, y el creer envuelve el oír, y el oír envuelve la predicación y la
predicación envuelve una misión de predicación: ¿Por qué, pues, tomáis tanto a mal, oh hijos de Abrahán, el que en
obediencia a nuestra visión celestial (Hechos 26:16–18), prediquemos entre los gentiles las inescrutables riquezas de
Cristo? Como está escrito—(Isaías 52:7): ¡Cuán hermosos son los pies … de los que anuncian el evangelio de los
bienes!—Todo el capítulo de Isaías, aquí citado, y los tres que le siguen, son tan ricamente mesiánicos que no puede
haber duda de que ‚las buenas nuevas‛ allí mencionadas, anuncian una liberación más gloriosa que aquella que
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obtuvo Judá del cautiverio babilónico, y los mismos pies de sus anunciadores se llaman ‚hermosos‛ por amor a su
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proclamación. 16, 17. Mas no todos obedecen al evangelio—es decir, la Escritura nos ha preparado para esperar tan
triste resultado. pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?—¿Dónde hallaremos a uno solo que
crea? El profeta habla como si muy pocos hubieran de creer. El apóstol ablanda el concepto diciendo: ‚no todos
obedecieron‛. 17. Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios—‚Esta es otra confirmación de la verdad
de que la fe presupone el haber oído la palabra, y esto presupone la orden de que sea predicada‛. 18. Mas digo: ¿No
han oído?—(¿‚No oyeron‛?) ¿Puede Israel en parte alguna de su dispersión disculparse por la ignorancia de estas
buenas nuevas? Antes bien, por toda la tierra ha salido la fama (‚voz‛) de ellos, y hasta los cabos … las palabras de
ellos—Estas hermosas palabras son del Salmo 19:4. Si el apóstol las cita como en el sentido primario de ellas, aplicable
a su tema [Olshausen, Alford, etc.], o solamente ‚hizo uso del lenguaje de la Escritura para expresar sus propias ideas,
como lo hace involuntariamente casi todo predicador en sus sermones [Hodge], de ello no están de acuerdo los
expositores. Pero aunque la segunda proposición parece la más natural, y ya que las expresiones, ‚la salida del Sol de
justicia sobre la tierra‛ (Malaquías 4:2), o el que ‚nos visitó de lo alto el Oriente (el sol), dando luz a los que habitan en
tinieblas < y guiando nuestros pies por camino de paz‛ (Lucas 1:78, 79), debían ser bien conocidas al oído del apóstol,
no podemos dudar de que la irradiación por el mundo de los rayos de un Sol mejor, es decir, la difusión universal del
Evangelio de Cristo, habrá sido una manera de hablar muy natural, y para Pablo, apenas figurativa. 19. Mas digo:
¿No ha conocido esto Israel?—¿No sabía Israel, por sus propias Escrituras, de la intención de Dios de incorporar a los
gentiles? Primeramente—primero en la línea profética (De Wette). Moisés dice: etc.—‚Yo os provocaré a celos contra
[aquellos que son] no una nación y contra una nación insensata os provocaré a ira‛ (Deuteronomio 32:21). En este
versículo Dios amonesta a su antiguo pueblo, que por cuanto ellos le habían (o habrían, en tiempos posteriores)
provocado a celos con los que no eran dioses, y le habían enojado con sus vanidades, él en retribución, les incitaría a
celos favoreciendo a una nación ‚que no es nación‛, provocándolos a ira al adoptar una nación falta de
entendimiento. 20. E Isaías determinadamente dice—lit., ‚se atreve‛; es aun más franco, y va hasta el extremo de
decir—Fuí hallado de los que no me buscaban—hasta que me buscasen. Manifestéme—llegué a ser manifiesto. a los
que no preguntaban por mí—hasta que de mi parte les llegó la invitación a ellos. Que estas palabras del profeta
significan el llamamiento de los gentiles (Isaías 65:1), está manifiesto por lo que sigue inmediatamente: ‚Dije a gente
que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí‛ (Isaías 65:1b). Mas acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis
manos—en actitud de amorosa suplicación. a un pueblo rebelde y contradictor—Estas palabras de Isaías 65:2, citadas
aquí como una invitación a los gentiles, eran más que suficientes para dar a conocer a los judíos tanto el propósito de
Dios de rechazarlos a ellos de los privilegios de que habían gozado, para otorgarlos ahora en favor de los gentiles, así
como la causa de este rechazamiento que se originó de parte de ellos mismos. Nótese: (1) Ni la mera sinceridad, ni aun
el ardor en la religión, aunque pudieran ser una base de esperanza para alcanzar una liberación misericordiosa del
error, no servirán de excusa ni compensarán por el rechazo expreso de la verdad salvadora, cuando en la providencia
de Dios se presenta para ser aceptada (vv. 1–3; véase nota, 7a. del cap. 9). (2) La verdadera causa de semejante rechazo
de la verdad salvadora, por los que en otros particulares son sinceros, es la preocupación mental en favor de nociones
falsas propias suyas. Mientras que los judíos ‚procuraban establecer su propia justicia,‛ era naturalmente imposible
que ‚se sujetasen a la justicia de Dios;‛ ya que cada uno de estos dos métodos está [PAG. 337] en contra del otro (v. 3).
(3) Las condiciones esenciales para obtener la salvación han sido en todas las edades las mismas: se invita ‚a todo
aquel que quiera, a tomar del agua de la vida de balde, Apocalipsis 22:17 (v. 13). (4) ¡Cómo se atontecerán aquellos
que perecerán lejos de la voz del evangelio, al recordar lo sencillo, lo razonable y lo gratuito que era el plan de la
salvación! (vv. 4–13.) (5) ¡Cuán penetrante debiera sonar en los oídos de las iglesias aquella pregunta que se ha estado
haciendo perpetuamente: ‚¿Cómo oirán sin haber quién les predique?‛ como si fuese únicamente el eco apostólico de
la gran comisión que dejó el Señor: ‚Predicad el evangelio a toda criatura‛ (Marcos 16:15); y cuánto carecen las
iglesias del debido amor, celo y consagración, puesto que habiendo tan abundante siega, los segadores son tan pocos
(Mateo 9:37, 38), y el clamor de labios de hombres perdonados, dotados y consagrados: ‚Heme aquí, envíame a mí‛
(Isaías 6:8), no se oye en todas partes (vv. 14, 15)! (6) La bendición de la relación pactada entre el hombre y Dios, no es
el privilegio irrevocable de ningún pueblo ni de ninguna iglesia; puede ser asegurada solamente por la fidelidad de
nuestra parte, al pacto mismo (v. 19). (7) Muchas veces Dios es hallado por los que aparentemente están más lejos de
él, mientras que queda sin ser descubierto por los que se creen estar más cercanos (vv. 20, 21). (8) El trato de Dios aun
para con los pecadores réprobos, es uno lleno de ternura y compasión; todo el día extiende sus brazos de misericordia
a los desobedientes y contradictores. De esto se darán cuenta y lo reconocerán al fin todos los que perezcan, para la
gloria de la longanimidad de Dios, y para la propia confusión de ellos (v. 21).
CAPITULO 11
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CONTINUACION Y CONCLUSION DEL MISMO TEMA—ISRAEL SERA INCLUIDO AL FINAL Y, CON LOS
GENTILES, VENDRA A SER UN SOLO REINO DE DIOS SOBRE LA TIERRA. 1. Digo pues: ¿Ha desechado
*‚deshechó‛+ Dios a su pueblo? En ninguna manera—El Señor en verdad anunció que ‚el reino de Dios sería quitado
a Israel‛ (Mateo 21:41); y cuando le preguntaron los once, después de su resurrección, si en aquel tiempo ‚restauraría
el reino a Israel‛ su respuesta fué una admisión virtual de que Israel ya estaba, en algún sentido, fuera del pacto
(Hechos 1:9). Con todo el apóstol aquí enseña que, en dos respectos, Israel no estaba ‚desechado;‛ Primero, no
totalmente; Segundo, no finalmente. EN PRIMER LUGAR, veamos que Israel no estaba del todo desechado. Porque
también yo soy Israelita [véase Filipenses 3:5]—Siendo así un testigo de lo contrario. de la simiente de Abraham—
descendiente directo del padre de los fieles. de la tribu de Benjamín (Filipenses 3:5.) la cual, cuando se rebelaban las
diez tribus, constituyó con Judá el reino fiel de Dios (1 Reyes 12:21), y después del cautiverio fué, junto con Judá, el
corazón de la nación judaica (Esdras 4:1; 10:9). 2–4. No ha desechado [no desechó del todo] Dios a su pueblo, al cual
antes conoció—Sobre la expresión ‚antes conoció,‛ véase nota, cap. 8:29. ¿O no sabéis qué dice de Elías—(lit., ‚en
Elías,‛ es decir, en la sección que habla de él) la Escritura? como hablando [léase: ‚como intercediendo‛] con Dios
contra Israel, dice: . . yo he quedado solo—‚Sólo yo quedo.‛ Pero Dios contesta. siete mil hombres … no han
doblado la rodilla a Baal—No ‚a la imagen de Baal,‛ según un suplemento de la versión inglesa. 5. Así también, aun
en este tiempo—‚en esta sazón presente;‛ en este período cuando Israel está rechazado (véase Hechos 1:7. griego.)
han quedado reliquias—‚se ha hecho un residuo‛. por [de conformidad con] la elección de gracia—Es decir: ‚Así
como en el tiempo de Elías la apostasía de Israel no era tan universal como parecía, ni como él profeta en su desaliento
concluyó que era, así ahora, el rechazo de Cristo por Israel no es tan aterrador en extensión como uno fácilmente
pensaría. Y así como entonces, ahora hay un remanente fiel; pero no de personas mejores que las incrédulas
multitudes, sino de personas escogidas por gracia para la salvación.‛ (Véase 1 Corintios 4:7; 2 Tesalonicenses 2:13).
Esto establece nuestra interpretación del argumento sobre la elección del capítulo nueve, en el sentido de que no es
una elección de gentiles en lugar de judíos, ni solamente para gozar de ventajas religiosas, sino que es la elección
soberana de algunos de Israel mismo, para que crean y sean salvos. (Vase nota, cap. 9:6.) 6. Y si por gracia, luego no
por las obras … etc.—mejor dicho: ‚Ahora, si (la elección) es por gracia, ya no es por obras, porque (en tal caso) la
gracia ya no es gracia; y si es por obras <‛ (La autoridad de manuscritos antiguos en contra de esta cláusula, como
superflua y no del texto original, es fuerte, pero opinamos que no es lo suficientemente fuerte para justificar la
exclusión. Tales redundancias aparentes no son raras en el apóstol.) La posición general aquí asentada es de
importancia vital: Que no hay sino dos posibles fuentes de la salvación: las obras de los hombres, y la gracia de Dios; y
que estas dos son tan esencialmente distintas y opuestas que la salvación no puede ser una combinación o mixtura de
ambas, sino que tiene que ser o de la una o de la otra. (Véase nota 3 del cap. 4.) 7–10. ¿Qué pues?—‚¿Qué conclusión
sacamos? Lo que buscaba Israel—mejor: ‚Lo que Israel está buscando (esto es, la justificación, o aceptación con
Dios—véase nota, cap. 9:31), no lo halló, pero la elección (el remanente elegido de Israel) lo halló, y los demás fueron
endurecidos, o sea, fueron judicialmente entregados a la ‚dureza de sus propios corazones.‛ Como está escrito—
(Isaías 29:10; Deuteronomio 29:4), Dióles Dios espíritu de remordimiento (‚entorpecimiento‛) < hasta el día de hoy.
Y David dice—Salmo 69:23—En este salmo tan mesiánico debe referirse a los que rechazan a Cristo. Séales vuelta su
mesa …—Es decir, que sus mismas bendiciones resulten en maldición para ellos, y que sus diversiones se transformen
en aguijón y en venganza sobre ellos. sean obscurecidos … y agóbiales—expresivos de la decrepitud, o de la condición
servil que sobrevendría a la nación por justo juicio de Dios. El objeto del apóstol al poner estas citas es para demostrar
que lo que se había visto obligado a decir de la condición existente de la nación y del presagio de su porvenir estaba
más que confirmado por las Escrituras. Pero, EN SEGUNDO LUGAR, veamos que Dios no ha desechado a su pueblo
finalmente. La ilustración de este punto se extiende del v. 11 al v. 31. 11. Digo pues: ¿Han tropezado (‚tropezaron‛)
para que [PAG. 338] cayesen. .? Mas por el tropiezo de ellos—lit., ‚transgresión,‛ pero se traduce mejor aquí por
‚paso falso‛ [De Wette]; no por ‚caída,‛ como en la versión inglesa. vino la salud (‚salvación‛) a los Gentiles, para
que fuesen provocados a celos—Aquí, como también en el cap. 10:19 (cita de Deuteronomio 32:21), vemos que la
emulación es un estímulo legítimo para lo bueno. 12. Y si la falta (o ‚transgresión‛, véase v. 10) de ellos es la riqueza
del mundo (gentil)—por ser la ocasión de su accesión a Cristo. y el menoscabo de ellos (esto es, la reducción del
Israel verdadero a un residuo tan pequeño) la riqueza de los Gentiles, ¿cuánto más el henchimiento de ellos?—‚su
plenitud,‛ su plena restauración (véase nota, v. 26). Esto quiere decir que, ‚Si un acontecimiento tan nefasto como esta
falta cometida por Israel fué la ocasión de tan indecible bien al mundo gentil, ‚¿de cuánto mayor bien podemos
esperar que será productivo un evento tan bienaventurado como lo será la plena restauración de ellos?‛ 13. a vosotros
hablo, Gentiles—otra prueba de que esta Epístola fué dirigida a creyentes gentiles. (Véase nota, cap. 1:13.) Por cuanto
… mi ministerio honro—Debe leerse esta cláusula parentéticamente. 14. Por si … provocase [véase nota, v. 11] < a
celos a mi carne—Comp. Isaías 58:7. 15. Porque si el extrañamiento de ellos—El apóstol había negado que estuviesen
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rechazados (v. 1); aquí lo afirma. Las dos cosas son verdad: ellos fueron desechados, pero ni total ni finalmente, y es
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de este rechazo parcial y temporal que el apóstol habla aquí. es la reconciliación del mundo (gentil), ¿que será el
recibimiento de ellos, sino vida de los muertos?—La recepción de toda la familia de Israel, esparcidos como están
entre todas las nacionos debajo del cielo, y siendo los enemigos más inveterados del Señor Jesús, será una
manifestación tan estupenda del poder de Dios sobre el espíritu de los hombres, y de su gloriosa presencia con los
heraldos de la cruz, que no solamente encenderá el asombro reverente por todas partes, sino que también cambiará el
modo dominante de pensar y de sentir acerca de las cosas espirituales en tal forma que se parecerá a una resurrección
de entre los muertos. 16. Y si el primer fruto es santo, también lo es el todo, y si la raíz es santa, también lo son las
ramas—Los israelitas estaban obligados a ofrecer a Dios las primicias de la tierra: tanto en la condición cruda, en el
manojo de grano recién segado (Levítico 23:10, 11), como en la forma elaborada, la torta amasada (Números 15:19–21),
mediante lo cual toda la cosecha de la estación sería tenida por santificada. Es probable que aquí signifique la segunda
forma de ofrenda, por cuanto a ésta le corresponde mejor la palabra ‚masa,‛ que se traduce como ‚el todo‛ en nuestra
versión; y el argumento del apóstol es, que la separación para Dios de Abrahán, Isaac y Jacob, del resto de la
humanidad, como la raíz que originó la raza, fué una ofrenda tan verdadera de primicias como las que santificaban el
producto de la tierra, así, en la estimación de Dios, fué igualmente real la separación de la masa. o ‚del todo‛ de dicha
nación, en todo tiempo, para Dios. La figura de la ‚raíz‛ y las ‚ramas‛ es de aplicación similar: la consagración de
aquélla se extiende también a ésta. 17, 18. Que si …—Más bien: ‚Pero si <; es decir: ‚Si no obstante esta consagración
a Dios de la raza de Abrahán, algunas de las ramas fueron quebradas—La masa de los incrédulos israelitas que
rechazan al Señor se llaman ‚algunos,‛ no para atenuar el prejuicio judaico (véase nota, cap. 3:3, y sobre ‚no todos‛,
cap. 10:16), como antes, sino con el propósito opuesto de arrestar el orgullo gentílico. y tú, siendo acebuche, has sido
[‚fuiste‛+ ingerido [‚injertado‛] en lugar de *‚entre‛] ellas—Aunque se acostumbra más bien unir el injerto superior
al tronco inferior, el método opuesto, aquí empleado a propósito, no es sin ejemplo en la realidad. y has sido hecho
participante [junto con las ramas restantes, el residuo creyente] de la raíz y de la grosura de la oliva [la rica gracia
asegurada por el pacto a la verdadera simiente de Abrahán]; No te jactes contra las ramas [desechadas]; y si te jactas
… no sustentas tú (‚no eres tu quien sustentas‛) a la raíz, sino la raíz a ti—como si se dijera: ‚Si las ramas no deben
jactarse de la raíz que las sustenta, mucho menos los gentiles deben jactarse de la simiente de Abrahán; porque ¿cuál
es tu posición, oh gentil, con relación a Israel, sino la de la rama con relación a la raíz? De Israel ha venido todo lo que
eres, y todo lo que tienes en la familia de Dios, porque ‚la salvación es de los judíos‛ (Juan 4:22). 19–21. Pues las
ramas, dirás (tú, como razón para tu jactancia), fueron quebradas para que yo fuese ingerido [‚injertado‛]. Bien—
concedido; pero acuérdate que—por su incredulidad fueron quebradas, mas tú [no por ser gentil, sino solamente]
por la fe estás en pie—Pero como la fe no puede vivir en aquellos ‚cuya alma no es derecha‛ (Habacuc 2:4)—No te
ensoberbezcas, antes teme—Proverbios 28:14; Filipenses 2:12: Que si Dios no perdonó a las ramas naturales [que
brotaron del tronco paterno], a ti tampoco [mero injerto de olivo silvestre.] Aquello se hubiera creído, anteriormente,
muy improbable; pero, después de lo acontecido, nadie podrá maravillarse de esto. 22, 23. Mira, pues, la bondad y la
severidad de Dios: la severidad ciertamente en los que cayeron [rechazando a la simiente escogida]; mas la bondad
*‚de Dios:‛ lección correcta] para contigo—Esto es, su bondad soberana al admitirte al privilegio del pacto, a ti que
eras ‚extranjero a los pactos de la promesa‛ (Efesios 2:12–20). si permanecieres en la bondad—confiando tan sólo en
aquella bondad que te hizo lo que eres. pues de otra manera … y aun ellos [también], si no permanecieren en
incredulidad, serán ingeridos; que poderoso es Dios para volverlos a ingerir—Esta invocación del poder de Dios
para efectuar el restablecimiento de su antiguo pueblo, sugiere la vasta dificultad que hay para lograrlo: lo que han
comprobado tristemente todos los que alguna vez han trabajado por la conversión de los judíos. Que expositores
inteligentes piensen que esto se dijo con relación a judíos individuales, reintroducidos de tiempo en tiempo en la
familia de Dios al creer en el Señor Jesús, es sorprendente; y con todo, los que niegan el restablecimiento nacional de
Israel tienen que interpretar así al apóstol. Pero esto significa confundir las dos cosas que el apóstol cuidadosamente
distingue. En todo tiempo son admisibles los judíos individuales, y así han sido admitidos en la iglesia por la puerta
de la fe en el Señor Jesús. Ellos son el ‚residuo‛, aun en este tiempo presente, ‚según la elección de la gracia,‛ de los que
el apóstol en la primera parte del capítulo ha citado como uno. Pero es evidente que aquí [PAG. 339] habla de algo no
existente entonces, pero que se había de esperar como un gran acontecimiento futuro en la dispensación de Dios, a
saber, la reinjertación de la nación como tal, cuando ya ‚no permanezcan en la incredulidad.‛ Y aun cuando esto se dice
aquí meramente como una suposición (de que cesara la incredulidad de ellos)—a fin de ponerla en paragón con la
otra suposición, de lo que sobrevendrá a los gentiles si ellos no permanecen en la fe—la suposición se convierte en una
predicción explícita en los versículos que siguen. 24. Porque si tú eres [‚fuiste‛+ cortado del natural acebuche, y
contra natura fuiste ingerido en la buena oliva *‚olivo‛+, ¿cuánto más éstos …—Esto es precisamente lo opuesto del
v. 21: ‚Así como la excisión de los meramente injertados gentiles por causa de la incredulidad, es cosa que con más
razón se había de esperar, que la excisión del Israel natural, antes que ésta aconteciese; así la restauración de Israel,
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una vez que lleguen a creer en Jesús, es cosa mucho más compatible con lo que debiéramos esperar, que la admisión
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de los gentiles a una posición que nunca antes habían gozado.‛ 25. Porque no quiero … que ignoréis este misterio—
La palabra ‚misterio‛. usada tantas veces por el apóstol, no significa (como para nosotros) algo incomparable, sino
‚algo guardado antes en secreto, ya sea totalmente o en la mayor parte, y solamente ahora revelado plenamente‛
(comp. cap. 16:25; 1 Corintios 2:7–10; Efesios 1:9, 10; 3:3–6, 9, 10, etc.). para que no seáis acerca de vosotros mismos
arrogantes—como si sólo vosotros hubieseis de ser por todo el tiempo futuro la familia de Dios. que el
endurecimiento en parte ha acontecido en Israel—Esto es, ha acontecido parcialmente, a una porción de Israel. hasta
que haya entrado la plenitud de los Gentiles—No la conversión general del mundo a Cristo, como muchos lo
entienden, porque tal cosa parece que contradiría la última parte de este capitulo, y colocaría el restablecimiento
nacional de Israel en un futuro demasiado lejano: además, en el v. 15, el apóstol parece hablar del recibimiento de
Israel, no como subsecuente a la conversión del mundo, sino como que contribuyera grandemente a ella; sino: ‚hasta
que los gentiles hayan tenido su tiempo pleno de la iglesia visible para sí solos, mientras los judíos hayan estado fuera,
privilegio del cual los judíos gozaban hasta que los gentiles fueron introducidos.‛ Véase nota, Lucas 21:24. 26, 27.
Yluego todo Israel será salvo—Entender esta gran declaración, como muchos la entienden aún, meramente en el
sentido de la recepción gradual de judíos individuates hasta que al fin no quedara ninguno en la incredulidad, sería
hacer a dicha declaración violencia así como a todo el contexto. No puede significar sino el ingreso final de Israel
como nación, en contraste con el actual ‚residuo‛. [Así opinan Tholuck, Meyer, De Wette, Philippi, Alford, Hodge.] De
esto siguen tres confirmaciones, dos de los profetas, y la tercera del pacto abrahámico mismo. Primeramente, como está
escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que (el ‚que‛ se omite, según la mejor lección, y se agrega ‚él‛, quitará de
Jacob la impiedad—El apóstol, habiendo sacado sus ilustraciones de la pecaminosidad del hombre principalmente del
Salmo 14 y de Isaías 59, ahora parece combinar el lenguaje de ambos textos para referirse a la salvación de Israel de la
misma pecaminosidad. [Bengel.] En el primer pasaje, el salmista anhela ver ‚la salvación de Israel viniendo desde
Sión‛ (Salmo 14:7); en el otro, el profeta anuncia que ‚el Redentor (o ‚Libertador‛) vendrá a (o para) Sión‛ (Isaías
59:20). Pero como todas las gloriosas manifestaciones del Dios de Israel se creía que salían desde Sión, la sede de su
gloria manifiesta (Salmo 20:2; 110:2; Isaías 31:9), giro que el apóstol da a las palabras sólo añade a ellas la idea ya
conocida. Y en vista de que el Profeta anuncia que ‚vendr{ a (o para) los que en Jacob se tornen de la transgresión,‛ y
el apóstol cita este pasaje diciendo que él vendrá para ‚quitar de Jacob la impiedad,‛ concluímos que este último
pasaje se sacó de la versión de los Setenta y parece indicar una lección diferente del texto original. El sentido, sin
embargo, es en ambas lecciones esencialmente el mismo. Segundo, Y—aquí introduce otra cita—este es mi pacto con
ellos—lit., ‚este es el pacto de parte mía para ellos‛. cuando quitare sus pecados—Esto creemos que es sólo un
resumen breve de Jeremías 31:31–34, y no palabras expresas de una predicción. Los que creen que no hay en el
Antiguo Testamento predicciones tocante al Israel literal que se extiendan más allá del fin de la dispensación judaica,
se ven obligados a considerar estas citas del apóstol como meras adaptaciones del lenguaje del Antiguo Testamento
para expresar sus propias predicciones [Alexander, sobre Isaías, etc.] 28, 29. Asi que, cuanto al evangelio, son
enemigos por causa de vosotros—Esto es, son considerados y tratados como enemigos (en un estado de exclusión de
la familia de Dios por causa de la incredulidad) en beneficio de vosotros los gentiles; en el sentido de los vv. 11, 15.
mas cuanto a la elección (de Abrahán y su simiente), son muy amados—aun en su condición de excluídos—por causa de
los padres. Porque sin arrepentimiento son las mercedes *‚los dones‛+ y la vocación de Dios—Es decir, son
irrevocables. ‚La vocación de Dios,‛ significa aquel soberano acto por el cual Dios, en el ejercicio de su libre elección,
‚llamó‛ a Abrahán, para que fuese el padre de un pueblo especial; mientras que ‚los dones de Dios‛, aquí denotan los
artículos del pacto que Dios hizo con Abrahán, los cuales constituyen la distinción real entre la suya y las demás
familias de la tierra. Las dos cosas, dice el apóstol, son irrevocables; y ya que el único motivo por el cual se hace
referencia a esto es el destino final de la nación israelita, es claro que lo que aquí se afirma es la perpetuidad por todos los
tiempos del convenio abrahámico. Y para que nadie diga que aunque Israel, como nación, no tiene destino alguno bajo el
evangelio, sino que como pueblo desapareció del escenario con el derrumbe de la pared medianera de separación, y
que no obstante, el pacto abrahámico aun perdura en la simiente espiritual de Abrahán, compuesta de judíos y gentiles
en una masa indistinta de hombres redimidos bajo el evangelio—el apóstol, como para excluir esta suposición misma,
asevera expresamente que el mismo Israel que, tocante al evangelio, es considerado como ‚enemigo por causa de los
gentiles,‛ ‚es amado por causa de los padres;‛ y en prueba de esto agrega: ‚Porque los dones y la vocación son sin
arrepentimiento,‛ irrevocables. Pero ¿en qué sentido son ahora los incrédulos y excluídos hijos [PAG. 340] de Israel
‚amados por causa de los padres‛? No meramente por los recuerdos ancestrales, así como uno mira con cariñoso
interés al hijo de un amigo querido por amor a dicho amigo [Dr. Arnold]—aunque es un pensamiento hermoso, y no
ajeno a la Escritura en relación con este mismo asunto (véase 2 Crónicas 20:7; Isaías 41:8)—sino a causa de las
conexiones y obligaciones ancestrales, o bien, su descendencia lineal y su unidad, con los padres, en el pacto que Dios
estableció con ellos en el principio. En otras palabras, el Israel natural—no el residuo de ellos según la elección de
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gracia,‛ sino LA NACION, que nació de Abrahán según la carne—son todavía un pueblo escogido, y como tales,
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‚amados.‛ El mismo amor que escogió a los padres, y reposó sobre ellos como el tronco paternal de la nación, todavía
reposa sobre sus descendientes en general, y todavía los ha de redimir de la incredulidad, y los restablecerá como la
familia de Dios. 30, 31. Porque como también vosotros en algún tiempo no creísties *‚obedecisteis‛+ a Dios—Esto es,
no rendisteis a Dios ‚la obediencia de la fe,‛ siendo extranjeros a Cristo. mas ahora habéis alcanzado misericordia
por [en la ocasión de] la incredulidad de ellos—(véase nota, vv. 11, 15, 28.) Así también éstos [los judíos] < no han
creído *‚han sido ahora desobedientes‛+ para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen
misericordia—Aquí hay una idea del todo nueva. El apóstol hasta ahora ha subrayado la incredulidad de los judíos
como el medio u ocasión para la fe de los gentiles—el rechazo de aquéllos dando ocasión para la recepción de éstos:
una verdad que daba a los generosos creyentes gentiles sólo una satisfacción mixta. Ahora, presentando un aspecto
más animador, habla de la misericordia dispensada a los gentiles como un medio para el establecimiento de Israel; lo
que parece significar que, por la instrumentalidad de los gentiles creyentes, Israel como nación por fin ha de ‚mirar a
aquel a quien horadaron y llorar sobre él.‛ (véase 2 Corintios 3:15, 16.) 32. Porque Dios encerró a todos en [‚para‛]
incredulidad, para tener misericordia de todos—Es decir, de ‚todos‛ aquellos de los que estaban hablando: los
gentiles primero, y luego los judíos. [Fritzsche, Tholuck, Olshausen, De Wette, Philippi, Stuart, Hodge.] Ciertamente,
no se trata de ‚toda la humanidad individualmente‛ [Meyer, Alford]; porque el apóstol no está tratando aquí de
individuos, sino de aquellas grandes divisiones de la humanidad, los judíos y los gentiles. Y lo que aquí dice es, que
fue el propósito de Dios encerrar a cada una de estas divisiones de los hombres para que experimentaran primero, un
estado humillado, condenado, sin Cristo, y luego, un estado de misericordia en Cristo. 33. ¡Oh profundidad …—El
apóstol ahora se entrega a la extática contemplación de la grandeza de aquel plan divino que él acababa de trazar. de
las riquezas de la sabiduría y de la ciencia *‚conocimiento‛+ de Dios—Muchos expositores lo vierten ‚de las
riquezas y sabiduría y conocimiento <‛ [Erasmo, Grocio, Bengel, Meyer, De Wette, Tholuck, Olshausen, Fritzsche,
Philippi, Alford, Versión Revisada.] Las palabras por cierto contendrán este sentido, ‚la profundidad de las riquezas de
Dios.‛ Pero ‚las riquezas de Dios es una expresión mucho menos usada por nuestro apóstol, que las riquezas de ésta o
aquella otra perfección de Dios; y las palabras que inmediatamente siguen limitan nuestra atención a la
inescrutabilidad de los ‚juicios‛ de Dios, lo que probablemente significa sus decretos o sus planes (Salmo 119:75), y la
de sus ‚caminos,‛ o sea el método por el que los lleva a efecto. (Así opinan Lutero, Calvino, Beza, Hodge, etc.)
Además, todo lo que sigue hasta el fin del capítulo parece indicar que mientras que la gracia de Dios para con los
culpables en Cristo Jesús se presupone en todo el tema de este capítulo, lo que evoca la admiración especial del
apóstol, después de trazar algo en detalle los propósitos y planes divinos en la impartición de esta gracia, es ‚la
profundidad de las riquezas de la sabiduría y conocimiento de Dios‛ en estos propósitos y métodos. El ‚conocimiento‛,
entonces, señala probablemente la vasta extensión de la comprensión divina en esto manifestada: la ‚sabiduría,‛
aquella aptitud para lograr los fines propuestos que caracteriza todo este proceder. 34, 35. Porque ¿quién entendió la
mente del Señor?—véase Job 15:8; Jeremías 23:18. ¿o quién fúe su consejero?—Véase Isaías 40:13, 14. ¿O quién le dió
a él primero, para que le sea pagado [en compensación]?—Véase Job 35:7, 41:11. Estas preguntas, como se verá, no
son sino citas del Antiguo Testamento, como si fueran para demostrar cuán conocida al antiguo pueblo de Dios era la
gran verdad que el apóstol mismo acababa de pronunciar, de que los planes y los métodos de Dios tienen un alcance
de comprensión y de sabiduría estampado en ellos que los finitos mortales no pueden profundizar, ni mucho menos
imaginarlos, antes que fueran revelados. 36. Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea gloria por
siglos. Amén—De esta manera, dignamente, con una brevedad sólo igualada por su sublimidad, recapitula aquí el
apóstol todo este asunto. ‚De él son todas las cosas,‛ como la eterna Fuente de ellas; ‚por medio de él son todas las
cosas,‛ por cuanto él lleva a efecto sus eternos consejos determinados; y ‚para (que es la correcta traducción) él son
todas las cosas,‛ por ser suyas propias hasta el fin; siendo la manifestación de la gloria de sus propias perfecciones,
desde el principio hasta el fin, el último propósito, por ser el más sublime.—Sobre este capítulo rico en enseñanzas,
nótese: (1) Es un consuelo indecible saber que, en tiempos de la mayor decadencia religiosa y de la más extensiva
apostasía de la verdad, la lámpara de Dios nunca se deja apagar, y que un fiel residuo siempre ha existido: residuo
mayor de lo que nuestros lánguidos espíritus pueden fácilmente creer (vv. 1–5). (2) La conservación de este
remanente, así como su separación al principio, es todo como resultado de la gracia (vv. 5, 6). Cuando los individuos y
las comunidades, después de muchas e infructuosas amonestaciones, son abandonados por Dios, siguen de mal en
peor (vv. 7–10). (4) Dios ha arreglado sus tratos con las grandes divisiones de la humanidad de manera ‚que ninguna
carne se gloríe delante de él.‛ Los gentiles y los judíos, cada cual en su oportunidad, fueron ‚encerrados a la
incredulidad,‛ para que aquéllos y éstos por turno. experimentasen la ‚misericordia‛ que salva a los peores de los
pecadores (vv. 11–32). (5) Así como somos ‚justificados por la fe,‛ así [PAG. 341] somos ‚guardados por el poder de
Dios por la fe‛—por la fe sola—para la salvación (vv. 20–32). (6) El pacto de Dios con Abrahán y con su simiente
natural, es un pacto perpetuo que tiene tanta fuerza bajo el evangelio como antes de él. Es por esto que los judíos
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como nación sobreviven aún, a pesar de las leyes que, en circunstancias análogas, han extinguido o destruído la
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identidad de otras naciones. Y es por eso que los judiós como nación aun han de ser restaurados a la familia de Dios
por el sometimiento de sus orgullosos corazones a aquel que horadaron. Y como los gentiles creyentes tendrán el
honor de ser los instrumentos de este admirable cambio, así el vasto mundo gentil cosechará tal beneficio de ello que
será como la comunicación de la vida a ellos de los muertos. (7) Así pues, la iglesia cristiana tiene la razón suprema
para el establecimiento y la vigorosa prosecución de misiones entre los judíos; habiendo prometido Dios no sólo que
habrá un residuo de ellos que ingresará en toda edad, sino que se ha empeñado en el ingreso final de toda la nación,
habiendo asignado el honor de tal ingreso a la iglesia gentil, y asegurándoles que el evento, cuando llegue, tendrá un
efecto vivificador sobre todo el mundo (vv. 12–16, 26–31). (8) Los que piensan que en todas las profecías del Antiguo
Testamento los términos ‚Jacob,‛ ‚Israel,‛ etc., han de entenderse solamente con referencia a la iglesia cristiana, parece
que leen el Antiguo Testamento de una manera diferente de la del Apóstol, quien, al usar estos términos de la profecía
del Antiguo Testamento, presenta argumentos para probar que Dios tiene raudales de misericordia para el Israel
natural (vv. 26, 27). (9) Las investigaciones meramente intelectuales tocante a la verdad divina en general, y la
percepción de los oráculos vivientes en particular, tienen un efecto endurecedor, y son un contraste grande con el
espíritu de nuestro apóstol, cuyo largo bosquejo del majestuoso proceder de Dios para con los hombres en Cristo
Jesús, termina con una exclamación de admiración, que se confunde en una actitud aun más sublime de adoración (vv.
33–36).
CAPITULO 12
LOS DEBERES GENERALES Y PARTICULARES DE LOS CREYENTES. Después de haber sido presentada la
enseñanza doctrinaria de esta epístola ahora sigue una serie de exhortaciones tocante a los deberes prácticos. En
primer lugar, tenemos el deber todo comprensivo: 1. Así que … os ruego—En vista de todo lo que ha sido expuesto
en la parte precedente de esta epístola. por las misericordias de Dios—Aquellas misericordias, cuya naturaleza libre e
inmerecida, cuya gloriosa mediación, y cuyos frutos salvadores, han sido demostrados tan extensivamente. que
presentéis—Véase nota, cap. 6:13, donde tenemos la misma exhortación, y la misma palabra traducida ‚presentar,‛
como también en el cap. 6:19. vuestros cuerpos—Es decir. ‚a vosotros mismos en el cuerpo,‛ considerado como el
órgano de la vida interior. Como al través del cuerpo sale todo el mal que hay en el corazón no regenerado, en acción
manifiesta y palpable, así también por medio del cuerpo todos los principios y afectos de los creyentes se revelan en la
vida externa. La santificación se extiende por todo el ser de cada persona (1 Tesalonicenses 5:23, 24). en sacrificio
vivo—Es decir, en glorioso contraste con los sacrificios legales, que eran sacrificios muertos. La muerte del ‚Cordero
de Dios, que quita el pecado del mundo,‛ ha barrido del altar de Dios todas las víctimas muertas, para dar lugar a los
redimidos mismos como ‚sacrificios vivos‛ para aquel que ‚hizo pecado por nosotros;‛ mientras que toda expresión
de alabanza de sus corazones agradecidos y todo acto impulsado por el amor a Cristo, es en sí un sacrificio a Dios de
perfume dulce‛ (Hebreos 13:15, 16). santo—Así como las víctimas levíticas ofrecidas sin mancha a Dios se llamaban
santas, así los creyentes, ‚entreg{ndose a Dios como vivos de entre los muertos, y sus miembros como instrumentos
de justicia a Dios‛, son, en la estimación de Dios, no ritual sino realmente ‚santos,‛ y así—agradable a Dios——No
como las ofrendas levíticas que eran meramente símbolos de ideas espirituales, sino objetos intrínsecamente de divina
complacencia, en su carácter renovado, y en su amorosa relación con él por su Hijo Jesucristo. que es vuestro racional
culto—En contraste, no con la insensatez del culto idolátrico, sino con las víctimas irracionales que se ofrecían bajo la
ley. En este sentido la presentación de nuestros cuerpos como monumentos vivos de la miséricordia redentora, se
llama aquí ‚nuestro culto racional;‛ y ciertamente es la ocupación más exaltada de las criaturas racionales de Dios. Así
lo leemos en 1 Pedro 2:5: ‚para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo.‛ 2. Y no os conforméis
a este siglo [Efesios 2:2; Gálatas 1:4, griego]; mas reformaos—o ‚transformaos‛ (como en Mateo 17:2; y 2 Corintios
3:18, griego). por la renovación de vuestro entendimiento—No por una mera desconformidad exterior para con el
mundo impío, muchas de cuyas acciones podrán ser en sí virtuosas y dignas de alabanza; antes por una
transformación interior espiritual tal que haga nueva toda la vida: nueva en sus motivos y fines, aun cuando las
acciones en nada difieran de las del mundo; nueva, considerada como un todo, y en tal sentido, inalcanzable salvo por
el poder constreñidor del amor de Cristo. para que experimentéis—(Véase la nota en cuanto al término ‚experiencia,‛
cap. 5:4, comp. 1 Tesalonicenses 5:10, donde el sentimiento es el mismo.) cuál sea *‚es‛] la buena voluntad de Dios,
agradable y perfecta—Preferimos esta traducción [con Calvino, Versión Revisada, etc.] a la que muchos eruditos
[Tholuck, Meyer, De Wette, Fritzsche, Philippi, Alford, Hodge] adoptan—‚que probéis,‛ o ‚discernáis la voluntad de
Dios, (o sea) lo que es bueno y agradable y perfecto.‛ Pero está comprobado que la voluntad de Dios es ‚buena,‛ por
cuanto demanda solamente lo que es esencial e inmutablemente bueno (cap. 7:10); es ‚agradable,‛ en contraste con
todo lo que es arbitrario, por cuanto demanda solamente lo que goza de la eterna complacencia de Dios (véase
Miqueas 6:8, con Jeremías 9:24); y es ‚perfecta,‛ por cuanto refleja la misma perfección de Dios. Tal es pues el gran
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deber general de los redimidos: LA CONSAGRACION COMPLETA, de todo nuestro espíritu, alma y cuerpo, a aquel
que nos ha llamado a la comunión de su Hijo Jesucristo. Luego siguen los deberes específicos, principalmente los
sociales, empezando con la humildad, la [PAG. 342] primera de todas las gracias. 3. Digo pues [autoritativamente] por
la gracia que me es dada—como apóstol de Jesucristo, ejemplificando así su propio precepto, y apoyándose
humildemente en aquel oficio que le autorizaba y le obligaba a usar tal franqueza para con todas las clases. a cada
cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí … etc.—Es imposible traducir en lenguaje correcto
el enfático juego de palabras, por decirlo así, que hallamos en este pasaje: ‚Ninguno tenga una mentalidad superior
(altiva) a la que debe tener, sino que tenga la mentalidad que conduzca a una mentalidad sobria.‛ [Calvino, Alford.]
Esto no es sino una manera fuerte de caracterizar todo indebido ensalzamiento egoísta. conforme a la medida de fe
que Dios repartió a cada uno—La fe aquí se contempla como la vía de acceso a toda otra gracia, y por tanto, como la
facultad receptiva del alma regenerada. En otras palabras: ‚Así como Dios ha dado a cada uno la capacidad particular
de recibir los dones y las gracias que él dispone para el bien general‛. 4, 5. en un cuerpo tenemos muchos
miembros—La misma diversidad y la misma unidad que hay en el cuerpo de Cristo, del que todos los creyentes son
las partes generales, así las hay en el cuerpo natural. 6–8. teniendo diferentes dones según la gracia que nos es
dada—Notemos aquí que todos los dones de los creyentes se consideran asimismo como comunicaciones de pura
gracia. si el de profecía—Sea que tengamos el don de la profecía: esto es, el don de la enseñanza inspirada, como en
Hechos 15:32. Cualquiera que hablaba con autoridad divina—fuese con referencia al pasado, al presente, o al
porvenir—se llamaba profeta (Exodo 7:1. etc.). úsese conforme a la medida de la fe—Más bien: ‚de nuestra fe.‛
Muchos expositores romanistas y algunos protestantes (como Calvino y Bengel, y aunque con mucha seguridad, Beza
y Hodge) traducen esto de la siguiente manera: ‚en afinidad con la fe‛, es decir, ‚según el sentido general,‛ o ‚la regla
de fe‛, divinamente entregada a los hombres para que se dirijan. Pero esto es contrario al contexto, cuyo objeto es
enseñar que, como todos los dones son de acuerdo con las capacidades respectivas de cada uno para recibirlos, no han
de sentirse orgullosos a causa de ellos, sino que deberán usarlos fielmente según el motivo de los mismos. O si
ministerio [nos es dado, ocupémonos] en servir—La palabra empleada aquí (“diaconía”) significa cualquier clase de
servicio, desde la dispensación de la palabra de vida (Hech. 6:4) hasta la administración de los asuntos temporales de
la iglesia (Hech. 6:1–3). Este último parece ser el sentido aquí, en distinción de ‚la profecía,‛ ‚la enseñanza,‛ y la
‚exhortación.‛ o el que enseña—Los enseñadores, o doctores, se distinguen expresamente de los profetas, y se
mencionan después de éstos como para demostrar que ejercían una función inferior (Hechos 13:1; 1 Corintios 12:28,
29). Probablemente su ocupación consistía en la exposición evangélica de las Escrituras del Antiguo Testamento; y en
este aspecto, aparentemente, Apolos demostraba su poder y elocuencia (Hechos 18:24). en doctrina—‚en la
enseñanza.‛ El que exhorta—Puesto que toda predicación, ya fuese de parte de los apóstoles, los profetas, o los
enseñadores, era seguida por la exhortación (Hechos 11:23; 14:22; 15:32, etc.), muchos opinan que aquí no se refiere a
ninguna clase especifica. Pero si se concedía libertad a otros para exhortar ocasionalmente a los hermanos en general,
o a grupos pequeños de los menos instruídos, puede ser que esta referencia se haga a los tales, el que reparte—en el
ejercicio de la benevolencia privada probablemente, más bien que en el desempeño de servicios diaconales. en
simplicidad—Tal es el probable sentido de la palabra. Pero como parece que se recomienda la simplicidad en la frase
que sigue, acaso el sentido aquí es ‚con liberalidad,‛ como también en 2 Corintios 8:2; 9:11. el que preside—ya sea en
la iglesia, o en su propia casa. Véase 1 Timoteo 3:4, 5, donde la misma palabra se aplica a ambos casos. con solicitud—
con un propósito sincero y con ardor, el que hace misericordia, con alegría—No sintiendo el molestarse o privarse,
sino reconociendo que ‚más bienaventurada cosa es dar que recibir,‛ ayudar que ser ayudado. 9. El amor sea sin
fingimiento—Es decir, ‚Sea vuestro amor no fingido,‛ como también en 2 Corintios 6:6; 1 Pedro 2:22; y véase 1 Juan
3:18. aborreciendo lo malo, llegándoos a lo bueno—¡Qué expresión tan elevada de principios y sentimientos morales!
No se dice: Absteneos de lo uno y haced lo otro; ni: Apartaos de lo uno y allegaos a lo otro; sino: Aborreced lo uno, y
asíos, de la manera más armoniosa, de lo otro. 10. Amándoos … con caridad fraternal—Mejor dicho: ‚En el amor
fraternal sed cariñosos los unos con los otros; y en cuanto a dar honor. procurando superarse los unos a los otros.‛ La
expresión ‚Previniéndoos‛ significa ‚yendo a la cabeza,‛ esto es, ‚dando buen ejemplo.‛ ¡Cuán contrario es esto a la
moral predominante en el mundo pagano! Y aun cuando el cristianismo ha cambiado el espíritu de la sociedad, de tal
manera que se nota cierto desinterés y cierta abnegación de parte de algunos que están parcialmente. si acaso lo están,
bajo el poder transformador del evangelio, son sólo aquellos a quienes ‚el amor de Cristo los constriñe a no vivir a sí
mismos,‛ los que son capaces de obrar del todo de acuerdo con el espíritu de este precepto. 11. En el cuidado no
perezosos—La palabra traducida ‚cuidado.‛ significa ‚celo,‛ ‚diligencia,‛ ‚propósito;‛ y denota la energía de acción.
sirviendo al Señor—Jesús (Efesios 6:5–8). O, según otra lección—‚sirviendo al tiempo,‛ o ‚a la ocasión‛—que difiere
en su forma, aunque muy poco, de la lección recibida, la cual ha sido adoptada por críticos buenos [Lutero,
Olshausen, Fritzsche, Meyer]. Pero como la autoridad de los manuscritos está decididamente en contra de ella,
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también lo está la evidencia interna; y son comparativamente pocos los que la favorecen. Tampoco creemos que es
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muy cristiano el sentido de la misma. 12. Gozosos … etc.—Aquí el pasaje sería más significativo si se retuviera el
orden en que están los verbos en el original: ‚En la esperanza, regocijándoos; en la tribulación, soportándoos; en la
oración, perseverando.‛ Cada uno de estos ejercicios ayuda al otro. Si nuestra ‚esperanza‛ de la gloria está tan
asegurada que es una esperanza que causa gozo, entonces, con naturalidad poseeremos el espíritu de ‚la constancia
en la tribulación‛; pero por cuanto es la ‚oración‛ la que fortalece a la fe que engendra esperanza y la eleva hasta una
expectativa segura y gozosa, y por cuanto con esto se alimenta nuestra paciencia en la tribulación, se verá que todo
depende [PAG. 343] de nuestra ‚perseverancia en la oración.‛ 13. siguiendo la hospitalidad—Esto es, dando
hospedaje a los extranjeros. En tiempos de persecución, y cuando aún no se habían generalizado las casas de
hospedaje, la importancia de este precepto se entendería en seguida. En el Oriente, donde son raras tales casas, este
deber se consideraba como de un carácter sagrado. [Hodge.] 14. Bendecid a [o invocad una bendición sobre] los que
os persiguen—Palabras sacadas del Sermón del Monte, el que, por las alusiones que se hacen al mismo, parece haber
sido la fuente de la moral cristiana entre las iglesias. 15. Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran—
¡Qué hermoso espíritu de simpatía ante los goces y las tristezas ajenos se presenta aquí! Pero es solamente una de las
encantadoras fases del carácter abnegado que posee todo aquel que practica el cristianismo vivo. ¡Qué mundo tan feliz
será el nuestro cuando éste llegue a ser el espíritu dominante en él! De las dos cosas, sin embargo, es más fácil
simpatizar con las tristezas de otro que con sus goces, porque en aquel caso él necesita de nosotros; en éste no. Pero por
esta razón el segundo caso es más desinteresado, y por tanto, más noble. 16. Unánimes entre vosotros—El sentir el
vínculo común que une a todos los cristianos unos a otros, sea cual fuere la diversidad de posición social, de
erudición, de temperamento, o de dones que existiere entre ellos, es la cosa de más valor. Este pensamiento se
considera en detalle en seguida: no altivos—Lit., [‚Pensad lo mismo < no penséis altaneramente‛. Trad.] No alentéis
propósitos y deseos ambiciosos. Como tal sentimiento nace de la separación egoísta de nuestros propios intereses y
motivos de los de nuestros hermanos, así es bastante incompatible con el espíritu recomendado en la frase anterior.
Mas acomodándoos a los humildes—‚condescendiendo,‛ o (como otros vierten las palabras) ‚inclinándoos a las
cosas humildes.‛ No seáis sabios en vuestra opinión—Esto no es sino una recomendación para aplicar lo que se dijo
en contra de la altivez, al hacer una estimación de nuestro propio carácter. 17. No paguéis (‚No retribuyendo‛), etc.—
véase nota, v. 14. procurad *‚procurando‛+ lo bueno [‚lo honroso‛] delante de todos los hombres—La idea (que se
saca de Proverbios 3:4) comprende el cuidado que los cristianos deben tener para portarse de tal modo que reciban el
respeto de todos. 18. Si se puede hacer [si os permiten hacerlo], cuanto está en vosotros, tened paz [o ‚estad en paz‛+
con todos los hombres—Se insinúa la imposibilidad de practicarlo en algunos casos, para animar el corazón de
aquellos que, habiendo hecho lo mejor posible para vivir en paz, sin tener éxito, cediesen a la tentación de creer que el
fracaso fuese debido necesariamente a ellos. Pero ¡con cuánto énfasis se expresa el mandamiento de no permitir que
nada de nuestra parte lo evite! ¡Ojalá que fuesen los cristianos sin culpa en este respecto! 19–21. No os venguéis—
véase nota, v. 14, antes dad lugar a la ira—Esto se entiende comúnmente en este sentido: ‚antes dad lugar, o tiempo,
para que la ira se extinga.‛ Pero como el contexto enseña que el mandamiento consiste en dejar la venganza a Dios, ‚la
ira‛ aquí parece significar, no la ofensa, la que somos tentados a vengar, sino la ira vengadora de Dios (2 Crónicas 24:18),
la cual debemos esperar que se termine, o a la que debemos dar lugar. (Así opinan los mejores intérpretes.) si tu
enemigo tuviere hambre—Estas declaraciones se sacan de Proverbios 25:21, 22, las que sin duda proporcionaron la
base de aquellos sublimes preceptos sobre el mismo tema y que forman el punto culminante del Sermón del Monte.
que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza—Como el amontonar ‚ascuas de fuego‛ es en el
Antiguo Testamento la expresión figurativa de la venganza divina (Salmo 140:10; 11:6, etc.), el verdadero sentido de
estas palabras parece ser: ‚Esa será la venganza más eficaz: venganza bajo la cual estará obligado a doblegarse.‛ [Así
Alford, Hodge, etc.] Esto lo confirma el versículo que sigue. No seas vencido de lo malo—pues en tal caso tú serás el
vencido. Mas vence con el bien el mal—Entonces la victoria será tuya, habrás vencido a tu enemigo en el sentido más
noble.—Nótese: (1) La misericordia redentora de Dios en Cristo es, en el alma de los creyentes, la fuente viva de toda
obediencia santa (v. 1). (2) Así como la redención bajo el evangelio no es por medio de víctimas irracionales, como lo
era bajo la ley, sino ‚por la preciosa sangre de Cristo‛ (1 Pedro 1:18, 19) y por consiguiente, no es ritualista sino real,
así los sacrificios que los cristianos ahora han de ofrecer son todos ‚sacrificios vivos;‛ y éstos—resumidos en la
consagración de la persona al servicio de Dios—son ‚santos y aceptos a Dios,‛ y juntos componen ‚nuestro servicio
racional‛ (v. 1). (3) En esta luz, ¿qué hemos de pensar del así llamado ‚sacrificio incruento de la misa, ofrecido
continuamente a Dios como una propiciación por los pecados, así de los vivos como de los muertos,‛ el cual se enseña
a los adherentes de la corrupta fe de Roma, que es el acto supremo y más santo del culto cristiano—en oposición
diametral a la enseñanza sublimemente sencilla que los primeros cristianos de Roma recibieron (v. 1)? (4) Los
cristianos no deben sentirse libres para conformarse al mundo con sólo evitar lo que sea manifiestamente pecaminoso;
antes bien, entregándose al poder transformador de la verdad como está en Jesús, debieran esforzarse por exhibir ante
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el mundo una entera renovación de sus vidas (v. 2). (5) Lo que Dios quisiera que los hombres fuesen en toda su
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hermosura y grandeza, se aprende en verdad por vez primera cuando está ‚escrito no con tinta, sino por el Espíritu
del Dios viviente, no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón,‛ 2 Corintios 3:3 (v. 2). (6) La
suficiencia egoísta y la sed de poder, son especialmente desagradables en los vasos de misericordia, cuyos respectivos
dones y gracias son todos un legado divino en bien del cuerpo común y de la humanidad en general (vv. 3, 4). (7) Así
como el olvido de esto ha sido la causa de innumerables e indecibles males en la iglesia de Cristo, el ejercicio fiel, de
parte de todo cristiano, de su propio oficio y de sus dones peculiares, y el amoroso reconocimiento de ellos por sus
hermanos, quienes se consideran de igual importancia en sus respectivos lugares, daría a la iglesia visible un nuevo
cariz, para el vasto beneficio y consuelo de los cristianos mismos y para el mundo que los rodea (vv. 6–8). (8) ¡Qué
sería el mundo si estuviese lleno de cristianos que no tuviesen sino un objeto en la vida, y que éste fuese supremo
sobre todo otro: el de ‚servir al Señor,‛ y que pusieran en este servicio alacridad en el desempeño de [PAG. 344] sus
deberes, reteniendo ‚el calor del espíritu‛ (v. 11)! (9) ¡Ay, cuán lejos está aún la iglesia viviente de exhibir todo el
carácter y el espíritu tan hermosamente descrito en los últimos versículos de este capítulo (vv. 12–21)! ¡Cuánta falta
hace un nuevo bautismo del Espíritu para que esto acontezca! Y ¡Cuán hermosa cual la luna, brillante cual el sol, y
terrible cual ejército abanderado,‛ ha de ser la iglesia, cuando sea animada y movida por el Espíritu! ¡El Señor
apresure tal día!
CAPITULO 13
CONTINUACION DEL MISMO TEMA—LAS RELACIONES POLITICAS Y SOCIALES—LOS MOTIVOS. 1, 2.
Toda alma—cada uno de vosotros—se someta a las potestades superiores—‚a las autoridades superiores‛ a él.
porque no hay potestad *‚autoridad‛+ sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas. Así que, el que se opone
a la potestad—‚De modo que el que se opone en contra de la autoridad‛—a la ordenación de Dios resiste: y los que
resisten, ellos mismos ganan condenación para sí—Esto es, no la condenación de los magistrados, sino de Dios, a
cuya autoridad se resiste al oponerse a la autoridad del magistrado. 3, 4. Porque los magistrados no son para temor al
que bien hace—Es decir, ‚terror al buen obrar,‛ como parece ser la lección correcta—sino al malo … no en vano lleva
el cuchillo—o ‚la espada,‛ el símbolo de la autoridad que tiene el gobernante para castigar. 5. Por lo cual es necesario
que le estéis sujetos, no solamente por la ira—por temor al castigo del magistrado—mas aun [‚sino también‛] por la
conciencia—por respeto a la autoridad de Dios. Esto se ha dicho tocante a la magistratura en general, considerada como
ordenanza divina; y lo dicho se aplica igualmente a todas las formas de gobierno, desde el despotismo
desenfrenado—tal como el que florecía cuando se dictaban estas palabras, bajo el emperador Nerón—hasta la
democracia pura. Aquí se deja sin tocar el derecho inalienable de alterar o mejorar la forma de gobierno bajo el cual
ellos vivían. Pero, por cuanto se acusaba constantemente a los cristianos de trastornar el mundo, y por cuanto había en
el cristianismo suficientes elementos para producir una revolución moral y espiritual—y así dar plausibilidad a la
acusación—y para tentar a los nobles espíritus, oprimidos bajo el gobierno malo, a tomar la corrección en sus propias
manos, era de especial significancia que el pacífico, sumiso, leal espíritu de aquellos cristianos que vivían en la gran
sede del poder político, diera pruebas visibles que refutaran dicha acusación. 6, 7. Porque por esto pagáis también los
tributos—‚Esta es la razón por la cual pagáis las contribuciones necesarias para mantener el gobierno civil.‛ Porque
son ministros de Dios … pagad, [‚pues‛] a todos lo que debéis—Después de referirse a los magistrados el apóstol
escribe ahora tocante a los demás oficiales, y después acerca de los hombres que tuvieren alguna relación con
nosotros. tributo—impuestos por causa de inmuebles. pecho—derechos aduaneros por la mercadería. temor—la
reverencia a los superiores. honra—el respeto debido a las personas de distinción. 8. No debáis a nadie nada, sino
amaros unos a otros—Es decir: ‚Desembarazaos de todas las obligaciones menos el amor, el que es una deuda que
nunca se termina de pagar.‛ [Hodge.] porque el que ama al prójimo [‚al otro‛+ cumplió la ley—Porque la ley misma
no es sino el amor en acción multiforme, considerado como un asunto de deber. 9. Porque: etc.—Mejor dicho, ‚Porque
(los mandamientos): No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no codiciarás, y cualquier otro mandamiento (que
hubiere), está resumido <‛ (La frase, ‚No dirás falso testimonio‛, falta en los manuscritos más antiguos.) El apóstol
hace referencia aquí solamente a la segunda tabla de la ley, pues está tratando del amor al prójimo. 10. La caridad [‚el
amor‛ ] no hace mal al prójimo: así que, etc.—Ya que el amor, por su misma naturaleza, se deleita en agradar al
prójimo, su misma existencia es una seguridad eficaz en contra de toda injuria voluntaria al mismo. En seguida se dan
motivos generales para el fiel desempeño de estas obligaciones. 11. Y esto [haced], conociendo el tiempo que es ya
hora de levantarnos del sueño—de la estúpida y fatal indiferencia por las cosas eternas. porque ahora nos está más
cerca nuestra salud [más bien, ‚la salvación‛] que caundo creímos [primero]—Esto está en consonancia con toda la
enseñanza de nuestro Señor, que representa como cercano el día decisivo de la segunda aparición de Cristo, para que
los creyentes estén siempre en la actitud de expectación alerta, pero sin referencia alguna a la proximidad ni distancia
cronológicas de dicho evento. 12. La noche [de la maldad] ha pasado, y ha llegado el día [del triunfo consumado
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sobre aquélla]: echemos, pues, las obras de las tinieblas—Es decir, ‚apartémonos de todas las obras que atañen al
reino y al período de las tinieblas, con las que, por ser seguidores del Salvador resucitado, nuestra conexión ha sido
disuelta.‛ y vistámonos las armas de luz—véase la descripción de la armadura en general, en Efesios 6:11–15. 13.
Andemos como de día, honestamente *‚decorosamente‛+—Los hombres escogen la noche para sus orgías, pero
nuestra noche ha pasado, porque somos hijos de la luz y del día (1 Tesalonicenses 5:5): hagamos pues solamente
aquello que puede exhibirse a la luz de tal día. no en glotonerías y borracheras—Es decir, formas variadas de
intemperancia, que representa la jarana en general, la cual comúnmente termina en borrachera. no en lechos y
disoluciones—Varias formas de impureza: la una señala los actos, la otra más general. no en pendencias y envidia—
Formas varias de aquel sentimiento venenoso entre los hombres que anulan la ley del amor. 14. Mas—resumiéndolo
todo en una palabra—vestíos del Señor Jesucristo—de modo tal que sólo se vea a Cristo en vosotros (véase 2
Corintios 3:3; Gálatas 3:27; Efesios 4:24). y no hagáis caso *‚no os preocupéis‛] de la carne en sus deseos—Vale decir:
‚no prestéis atención alguna a la concupiscencia de vuestra naturaleza corrupta, para lograr la satisfacción de la
misma.‛ Nótese (1) ¡Cuán gloriosamente se adapta el cristianismo a la sociedad en todas las condiciones! Como no está
en pugna directa con ningunas formas específicas de gobierno, tampoco recomienda ninguna. Mientras que sus santos
y benignos principios aseguran la abolición final de todo gobierno inicuo, el respeto que ensefña hacia la magistratura,
bajo la forma que fuere, como institución divina, asegura la lealtad y la apacibilidad de sus discípulos en medio de
toda la turbulencia y las distracciones de la sociedad [PAG. 345] civil, y hace que sus preceptos sean provechosos a los
mejores intereses de todos los estados los cuales le dan acogida dentro de sus términos; y en este sentido, así como en
todo otro, los cristianos vienen a ser ‚la sal de la tierra, la luz del mundo‛ (vv. 1–5). (2) El cristianismo es el gran
remedio para la purificación y la elevación de todas las relaciones sociales, que inspira la prontitud en el desempeño
de todas las obligaciones, y que, más que todo, implanta en sus discípulos aquel amor que asegura a todos los
hombres en contra de todo peligro, por cuanto es el cumplimiento de la ley (vv. 6–10). (3) La rápida marcha del reino
de Dios, la etapa a que hemos llegado en el avance del mismo, y la siempre creciente aproximación del día perfecto—
tanto más cercano a cada creyente cuanto más tiempo vive—debiera inspirar a todos los hijos de luz a ‚redimir el
tiempo;‛ y puesto que anhelan tales cosas, a ser diligentes, para que sean hallados por él en paz, sin mancha y sin
culpa (2 Pedro 3:14). (4) Por causa del ‚poder expulsivo que produce un afecto nuevo y más poderoso,‛ el gran secreto
de una santidad perseverante en toda suerte de conversación, será hallado en que ‚Cristo está en nosotros, quien es la
esperanza de la gloria‛ (Colosenses 1:27), y en estar ‚vestidos de Cristo,‛ siendo ésta la única forma en que podemos
brillar delante de los hombres (2 Corintios 3:3) (v. 14).
CAPITULO 14
CONTINUACION DEL MISMO TEMA—LA PACIENCIA CRISTIANA. El tema aquí, y que sigue en el capítulo
15, es la consideración que deben tener los cristianos más fuertes para con sus hermanos más débiles, lo que no es más que la
gran ley del amor (tratada en el capítulo anterior) en una forma particular. 1. Recibid—en cordial compañerismo
cristiano. al flaco en la fe—Más bien: ‚al flaco de fe;‛ no ‚aquel que es flaco en la verdad creída‛ [Calvino, Beza,
Alford, etc.]; sino (como concuerdan la mayoría de los intérpretes) ‚aquel cuya fe necesita una firmeza y amplitud que
le eleven por encima de los escrúpulos pequeños.‛ (Véanse notas, vv. 22, 23). pero no para contiendas de disputas—
Mejor acaso: ‚no para decidir tocante a dudas,‛ o ‚escrúpulos;‛ esto es, no con el propósito de convencerle sobre
algún punto—lo que en realidad produce generalmente el efecto opuesto—ya que el recibirle en plena confianza
fraternal y en cordial intercambio de afecto cristiano es la manera más eficaz para libertarle de sus dudas. Dos
ejemplos de tales escrúpulos aquí se especifican, tocante a las comidas y días judaicos: ‚Los fuertes,‛ se notará, eran los
que sabían que estas cosas estaban abolidas bajo el evangelio; ‚los débiles‛ eran los que tenían escrúpulos al respecto.
2. uno cree que se ha de comer de todas cosas—Véase Hechos 10:10. otro que es débil, come legumbres—
Limitándose acaso a una dieta de vegetales, por temor de comer lo que hubiese sido ofrecido a ídolos y por tanto,
fuese contaminado. (Véase 1 Corintios 8.) 3. El que come, no menosprecie [arrogantemente tenga en poco] al que no
come: y el que no come, no juzgue [críticamente] al que come; porque Dios le ha levantado—Le ha recibido (el
mismo vocablo del v. 1), como uno de sus hijos queridos, el que en este asunto obra, no por descuido, sino por
principio religioso. 4. ¿Tú quién eres que juzgas al siervo ajeno?—Esto es, al siervo de Cristo, como enseña el
contexto, y en especial los vv. 8, 9. para su señor … se afirmará—‚Pero será afirmado (se le hará estar en pie), porque
el Señor puede afirmarlo;‛ esto es, justificará la posición de él, no en el día del juicio, sino en la verdadera comunión
de la iglesia aquí, a pesar de tus censuras. 5. Uno hace diferencia entre día y día: otro juzga iguales todos los días—El
suplemento ‚iguales‛ debería omitirse, como perjudicial al sentido. Cada uno esté asegurado en su ánimo—Es decir,
sea guiado en tales asuntos por convicciones rectas. 6. El que hace caso del día, hácelo para el Señor—el Señor Jesús,
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como en el v. 4. el que no hace caso … etc.—Hace lo que cree ser la voluntad del Señor. El que come … da gracias a
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Dios … etc.—El uno daba gracias a Dios por la carne que el otro por escrúpulo no comía; y éste hacía lo mismo por las
legumbres que, a causa de la conciencia, se limitaba a comer. Sobre este pasaje tocante a la observancia de días
festivos, infiere Alford infelizmente que tal lenguaje no podría haberse usado si la ley sabática hubiese estado en
vigencia en alguna forma bajo el evangelio. Ciertamente, no podía haberse usado si el sábado fuera meramente uno de
los días festivos judaicos; pero esto no puede darse por sentado meramente porque se observara bajo el sistema
mosaico. Se usó pues, porque el sábado era más antiguo que el judaísmo; y aun bajo el judaísmo, estaba incrustado
entre las eternas santidades del Decálogo; y fué pronunciado, como ninguna otra parte del judaísmo, ante el temor
reverente del pueblo en el Sinaí; y si el Legislador mismo dijo de él cuando en la tierra estaba: ‚El Hijo del hombre es
Señor aun del sábado‛ (véase Marcos 2:28)—será difícil probar que el apóstol hubiese querido decir que sus lectores
debieran catalogarlo entre los fenecidos días festivos judaicos, tocante a los cuales sólo los más débiles podían
imaginarse que estaban aún en vigor—debilidad que los que más luz tenían debían tolerar por amor. 7, 8. Porque
ninguno de nosotros [los cristianos] vive para sí—(véase 2 Corintios 5:14, 15) para disponer de sí ni para formar su
conducta según sus propias ideas e inclinaciones. y ninguno [de nosotros los cristianos] muere para sí. Que si
vivimos, para el Señor [Cristo; véase el versículo siguiente] vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que,
o que vivamos, o que muramos, del Señor somos—Ni la más vívida explicación de estas notables palabras podría
hacerlas soportables al oído de cualquier cristiano, si Cristo fuese una mera criatura; ya que Cristo se presenta aquí—en
los más enfáticos términos, y aunque en un tono desapasionado—como el Objeto supremo de la vida del cristiano, y
de su muerte también. Y así es presentado por aquel hombre cuyo horror al culto a la criatura era tal, que cuando los
pobres licaonios quisieron rendirle culto a él, se precipitó en medio para impedir semejante hecho, ordenándoles
adorar al solo ‚Dios vivo,‛ el único legítimo Objeto de adoración (Hechos 14:15). No es el propósito de Pablo enseñar esta
verdad aquí sino más bien invocarla como un hecho conocido y reconocido, del que sólo recordaría a sus lectores. Y
aunque el apóstol, cuando escribió estas palabras, nunca había estado en Roma, sabía [PAG. 346] que los cristianos
romanos asentirían a este concepto de Cristo ya que era la enseñanza común de todos los predicadores acreditados del
cristianismo, y la común fe de todos los cristianos. 9. Porque Cristo para esto murió, etc.—La lección correcta aquí es:
‚Para este fin Cristo murió y volvió a vivir‛—para ser Señor así de los muertos como de los que viven—El gran
propósito de su muerte fué para adquirir el señorío de aquellos a quien él había redimido, tanto en el vivir como en el
morir, porque le pertenecían en derecho propio. 10. Mas tú ¿por qué, etc.—El lenguaje usado en el original es más
vívido: ‚Pero tú (el creyente débil), ¿por qué juzgas a tu hermano? Y luego tú (el más fuerte), ¿por qué menosprecias a
tu hermano?‛ porque todos [débiles y fuertes juntos] hemos de estar ante el tribunal de Cristo—Todos los
manuscritos más antiguos y mejores leen aquí estas palabras: ‚el tribunal de Dios.‛ La lección actual se interpoló, sin
duda, de 2 Corintios 5:10, donde se menciona ‚el tribunal de Cristo.‛ Pero aquí parece más probable que se trata de ‚el
tribunal de Dios,‛ con referencia a la cita y por lo que se asienta en los dos vv. siguientes. 11, 12. Porque escrito está
[Isaías 45:23]: Vivo yo, dice el Señor [‚Jehová‛, en el hebreo], que a mí se doblará toda rodilla, y toda lengua
confesará a Dios—Por consiguiente, se doblará ante la recompensa que Dios dará al carácter y acciones de ellos. De
manera que [infiere el apóstol] cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí—Ahora bien, si se recuerda que todo
esto se aduce incidentalmente, para demostrar que CRISTO es el Dueño absoluto de todos los cristianos, que rige los
juicios y sentimientos de los unos para con los otros mientras ‚viven,‛ y que dispone de ellos cuando ‚mueren,‛ el
testimonio que se da aquí de la absoluta divinidad de Cristo, se vislumbrará en manera notable. Según la otra lección,
la cita para demostrar que todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios no comprobaría que los cristianos estén
sujetos a Cristo. 13. Así que, no juzguemos más [‚no nos arroguemos el oficio de juez‛ ] los unos de los otros: antes
bien juzgad, etc.—Tenemos aquí un hermoso juego de palabras: ‚Sea vuestro juicio el de no poner tropiezo <‛ 14, 15.
Yo sé, y confío en el Señor Jesús—como quien ‚tiene la mente de Cristo‛ (1 Corintios 2:16). que de suyo nada hay
inmundo—Por esto el apóstol llama ‚los fuertes‛ a los que creían en la abolición de todas las distinciones ritualistas
bajo el evangelio. (Véase Hechos 10:15). mas [‚salvo que‛] a aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, para él es
inmunda—Vale decir: ‚Y por tanto, aunque tú puedes comer de ella sin pecar, él no puede. Empero si por causa de la
comida—La palabra ‚alimento‛ se menciona aquí como cosa sin valor en contraste con el tremendo riesgo que por él
se tomaba. Conformemente, en la siguiente cláusula, la idea se destaca con mayor fuerza. tu hermano es
contristado—herido en su débil conciencia. No arruines con tu comida a aquél por el cual Cristo murió—‚El valor
aun del más pobre, del hermano más débil, ni puede expresarse más enfáticamente que por medio de estas palabras:
Por el cual Cristo murió.‛ [Olshausen.] El mismo sentimiento está expresado con igual agudeza en 1 Corintios 8:11.
Todo lo que tiende a hacer que uno viole su conciencia, también tiende a la destrucción de su alma; y el que facilita aquello, a
sabiendas o no, es culpable también de ayudar a que esto último se realice. 16, 17. No sea pues blasfemado—por el mal que
se haga a otros—vuestro bien—Es decir, esta libertad vuestra en cuanto a las comidas y días judaicos, por bien
fundada que sea. Que el reino de Dios—O como nosotros dijéramos: la religión; esto es, la ocupación propia y la
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bienaventuranza por las cuales los cristianos están formados en una comunidad de hombres renovados, en completa
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sujeción a Dios (véase 1 Corintios 4:20). no es comida ni bebida [‚comer y beber‛+, sino justicia y paz y gozo por el
Espíritu Santo—Una división hermosa y comprensiva del cristianismo vivo. Lo primero—‚la justicia‛—tiene
referencia a Dios, y denota aquí ‚la rectitud,‛ en su sentido más amplio (como en Mateo 6:33); lo segundo—‚la paz‛—
tiene referencia a nuestros prójimos, y denota ‚la concordia‛ entre los hermanos (como es claro por el v. 19; véase
Efesios 4:3; Colosenses 3:14, 15); lo tercero—‚el gozo en el Espíritu Santo‛—tiene referencia a nosotros mismos. La frase
‚gozo en el Espíritu Santo,‛ representa a los cristianos como quienes piensan y sienten bajo los impulsos del Espíritu
Santo de tal modo que su gozo no se considera que es de ellos sino del bendito Agente. (véase 1 Tesalonicenses 1:6).
18. Porque el que en esto [a saber, en esta vida triple] sirve a Cristo—Notemos aquí de nuevo que, aun cuando
hacemos estas tres cosas como súbditos del ‚reino de Dios,‛ con todo es a ‚Cristo‛ a quien servimos al hacerlo. Así el
apóstol pasa de Dios a Cristo tan naturalmente como antes pasó de Cristo a Dios, de una manera que sería
inconcebible para nosotros, si a Cristo se le considerara como una mera criatura (véase 2 Corintios 8:21). agrada a
Dios, y es acepto a los hombres—Cosas estas en las que Dios se deleita, y que los hombres se ven constreñidos a
aprobar (véase Proverbios 3:4; Lucas 2:52; Hechos 2:47; 19:20). 19. Así que, sigamos lo que hace a la paz, etc.—Más
sencillamente: ‚las cosas de paz y las cosas para la edificación mutua.‛ 20. No destruyas la obra de Dios—Véase nota,
v. 15. El apóstol ve en todo aquello que tiende a violentar la conciencia de un hermano, la destrucción incipiente de la
obra de Dios (lo cual es todo convertido)—bajo el mismo principio, como aquél que Cristo declaró: ‚El que aborrece a
su hermano es homicida‛ (1 Juan 3:15). por causa de la comida—a causa de la comida. Todas las cosas … son
limpias—Después de haberse abolido las distinciones ritualistas. mas malo es al hombre [hay criminalidad en el
hombre] que come con escándalo—Esto es, de manera que haga tropezar al hermano débil. 21. Bueno es no comer
carne, ni beber vino, ni [hacer] nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o sea debilitado—Estos tres términos,
alguien ha notado, son cada uno intencionalmente más débil que el otro; como si se dijera: ‚Bueno es no hacer nada
que haga tropezar al hermano, o que acaso obstruya su adelanto espiritual, o, aun cuando ni aquello ni esto pase, que
le haga continuar siendo débil. Pero este mandamiento de abstenerse de la carne, de la bebida, y de todo lo que dañe la
conciencia de un hermano, debe ser entendido debidamente. Manifiestamente, el apóstol está tratando aquí tocante a
la regulación de la conducta del cristiano, con referencia a los prejuicios que tienen los débiles [PAG. 347] en la fe; y
sus indicaciones no han de tenerse por prescripciones para todo el tiempo que dure nuestra vida, ni siquiera para promover
el bien de los hombres en escala mayor: sino sencillamente como advertencias en contra del uso excesivo de la libertad
cristiana en aquellos asuntos en que otros cristianos, por su debilidad, no están persuadidos de que tal libertad sea
permitida por Dios. Hasta qué punto puede ser extendido este principio, no inquirimos aquí; pero antes de considerar
dicha pregunta, es muy importante que nos demos cuenta de su extensión, y cuál es la naturaleza precisa de las
ilustraciones que aquí se dan de él. 22. ¿Tienes tú fe—en cuanto a tales asuntos? Ténla para contigo [para tus
adentros] delante de Dios—Esta es una frase importantísima. El apóstol no se refiere a la sinceridad, ni a la opinión
privada, sino a la convicción tocante a lo que es la verdad y la voluntad de Dios. Si tú te has formado esta convicción
delante de Dios, permanece con este criterio a los ojos de Dios. Por supuesto no se ha de insistir en esto en demasía,
como si fuese malo del todo discutir tales puntos con nuestros hermanos débiles. Todo lo que aquí se condena es que
el celo por causa de asuntos pequeños, haga peligrar el amor cristiano. Bienaventurado el que no se condena a sí
mismo con lo que aprueba—que no accede a hacer algo de lo cual no está seguro que sea recto; y que sólo obra
aquello que ni sabe ni teme que sea pecaminoso. 23. Mas el que hace diferencia [‚el que duda‛+, si comiere, es
condenado—(Véase nota sobre la palabra ‚condenación,‛ cap. 13:2). porque no comió por fe—Véase el v. 22 sobre el
sentido que se da aquí al término ‚fe.‛ y todo lo que no es de fe, es pecado—Esta es una máxima de indecible
importancia en la vida cristiana—Nótese: (1) Hay algunos puntos del cristianismo que no son esenciales a la comunión
cristiana; de modo que aunque uno esté en error tocante a los mismos, no por eso ha de ser excluído ni de la
comunión de la iglesia, ni de la plena confianza de los que tienen mayor luz. Esta distinción entre las verdades
esenciales y las no esenciales es rechazada por algunos que aparentan tener un celo extraordinario por el honor y la
verdad de Dios. (2) Nuestra aceptación delante de Dios es la única regla que nos permite participar de la comunión
cristiana. A aquellos que Dios recibe, los hombres no pueden lícitamente rechazar (vv. 3, 4). (3) Como hay mucha
tendencia a la complacencia propia al determinar los estrechos ídeales de la comunión cristiana, uno de los mejores
preservativos en contra de esta tendencia, es el recordar continuamente que CRISTO es el único Objeto por el que los
cristianos viven y por el cual todos los cristianos mueren. Este será un vínculo de unión tan vivo y tan noble que
superará todas sus diferencias menores y poco a poco las absorberá (vv. 7–9). (4) El pensar en el tribunal común
delante del cual tendrán que comparecer juntos los fuertes y los débiles, será otro preservativo en contra de la
disposición impropia de hacerse juez el uno del otro (vv. 10–12). (5) ¡Con cuánta claridad se presenta en este capítulo
la divinidad de Cristo! La misma exposición hace inútil toda ilustración adicional. (6) Aunque la tolerancia es un gran
deber cristiano, no se fomenta aquí la indiferencia en cuanto a lo que es verdad y lo que es error. Esta última es
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practicada por los cristianos flacos. Pero nuestro apóstol, al enseñar que ‚los fuertes‛ deben sobrellevar a ‚los
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débiles,‛ repetidamente insinúa en este capítulo en lo que radica la verdad tocante a esta cuestión, y llama ‚los
débiles‛ a aquellos que adoptaban el lado erróneo de ella (vv. 1, 2, 14). (7) ¡Con qué celo santo debe guardarse la
pureza de la conciencia, por cuanto toda violación deliberada de ella es perdición incipiente (vv. 15, 20)! Algunos, que
parecen ser más celosos por el honor de ciertas doctrinas que por el alma de los hombres, enervan esta terrífica verdad
con preguntar cómo puede estar de acuerdo con la ‚perseverancia de los santos;‛ pensando algunos de los que
defienden esta doctrina que es necesario hacer a un lado lo que se quiere decir por las expresiones: ‚destruir la obra
de Dios‛ (v. 20), y ‚destruir a aquel por el cual Cristo murió‛ (v. 15), por temor a las consecuencias resultantes de
entenderlo tal como está escrito. Los opositores de dicha doctrina están prontos a preguntar: ¿Cómo podría el apóstol
haber usado semejante lenguaje si él hubiese creído imposible tal catástrofe? La contestación correcta a ambas
preguntas está en desechar las mismas como impertinentes. El apóstol está enunciando un gran principio eterno en la
ética cristiana: que la violación voluntaria de la conciencia tiene en sí la semilla de la destrucción; o para expresarlo de otro
modo, que para que se realice la destrucción total de la obra de Dios en el alma renovada, y consiguientemente, la
perdición de aquella alma por la eternidad, no se requiere más que se lleve a pleno efecto tal violación de la
conciencia. Si tales efectos en realidad ocurren, el apóstol no da aquí ni la más remota intimación; y, por lo tanto, esa
cuestión tiene que ser resuelta en otro pasaje. Pero, fuera de toda duda, como la posición que hemos asentado está
expresada enfáticamente por el apóstol, así los intereses de todos los que se llaman cristianos deben ser proclamados y
recalcados en toda ocasión oportuna. (8) El celo por los puntos comparativamente pequeños de la verdad, no puede
substituir a las realidades substanciales, inclusivas y perdurables de la vida cristiana (vv. 17, 18). (9) ‚La paz‛ que
gozan los discípulos de Cristo es una bendición demasiado preciosa para ellos, y muy importante como testimonio
para los que no gozan de ella; por tanto, no debe ser quebrantada por bagatelas, aun cuando en ellas se encierren
verdades de menos importancia (vv. 19, 20). Haciendo esto, las verdades menospreciadas no peligran, sino que son
ratificadas. (10) Muchas cosas que son lícitas, no son convenientes. En el empleo de la libertad, pues, nuestra pregunta
debiera ser, no simplemente si es lícito, sino, siendo lícito, si se puede practicar sin peligro para la conciencia de algún
hermano. ‚¿Cómo afectará al alma de mi hermano (v. 21)?‛ debiera ser la pregunta de todo cristiano, y no decir como
Caín: ‚¿Soy yo el guardador de mi hermano?‛ (Génesis 4:9.) (11) Siempre que estemos en duda tocante a un punto de
deber—donde la abstinencia es manifiestamente lícita, y el acceder a ello no es claramente permisible—se debe optar
siempre por el camino seguro, porque el hacer lo contrario es en sí pecaminoso. (12) [PAG. 348] ¡Cuán exaltada y
excelente es la ética del cristianismo, la cual nos enseña, en pocos pero importantes principios, cómo dirigir nuestro
curso en medio de las dificultades, teniendo consideración igualmente a la libertad, al amor, y a la confianza cristiana!
CAPITULO 15
Vers. 1–13. CONTINUACION Y CONCLUSION DEL MISMO TEMA. 1. Así que, los que somos más firmes—
con respecto a los puntos que se acababan de discutir: la abolición de la distinción judaica tocante a las comidas y los
días festivos, bajo el evangelio. Véanse notas, cap. 14:14, 20. debemos sobrellevar … y no agradarnos a nosotros
mismos—Debemos pensar menos en lo que podemos lícitamente hacer, que en la forma como nuestra conducta
afectará a otros. 2, 3. Cada uno de nosotros agrade [haga todo cuanto pueda para agradar] a su prójimo en bien, a
edificación—No, a la verdad, para su mera gratificación, sino para la edificación de él. Porque Cristo no se agradó a
sí mismo [no vivió para eso]; antes bien, como está escrito [Salmo 69:9]: Los vituperios, etc.—Véase Marcos 10:42–45.
Porque las cosas … fueron escritas, para nuestra enseñanza … para que por la paciencia, etc.—‚por el consuelo y la
paciencia de las Escrituras‛—tengamos esperanza—Es decir: ‚No penséis que por cuanto estas palabras de la
Escritura tienen íntima relacion con Cristo, sean inaplicables a vosotros; porque aunque los padecimientos de Cristo,
como Salvador, fueron exclusivamente suyos propios, los motives que los impulsaron, el espíritu con que los
sobrellevó, y el principio general en toda su obra es decir, el sacrificio de sí mismo en bien de otros, proporcionan
nuestro modelo más perfecto y más hermoso; y así, toda Escritura que se relaciona con los padecimientos de Cristo, es
para nuestra instrucción; y por cuanto el deber de la tolerancia, de parte de los fuertes para con los débiles, requiere ‚la
paciencia,‛ y ésta a su vez necesita ‚la consolación,‛ todas aquellas Escrituras que hablan de la paciencia y de la
consolación, particularmente de la paciencia de Cristo y de la consolación que le sostuvo en sus sufrimientos, nos
suministran la ‚esperanza‛ del día bendito cuando éstas no hagan falta más.‛ Véase nota séptima, capítulo 4. (Sobre la
misma conexión entre ‚paciencia y esperanza,‛ véase nota, cap. 12:12; y 1 Tesalonicenses 1:3.) 5, 6. Mas el Dios de la
paciencia y de la consolación—Estos hermosos nombres dados a Dios son inspirados por sus mismos atributos: como
‚el Dios de esperanza‛ (v. 13), ‚el Dios de paz‛ (v. 33), etc. os dé que … seáis unánimes según Cristo Jesús—No es
unanimidad en todo lo que el apóstol desea que ellos tengan, porque la unanimidad en lo malo debe ser desaprobada.
Antes es ‚según Cristo Jesús‛—según el modelo excelso de aquel cuyo deseo vehemente era ‚no hacer su propia
voluntad, sino la voluntad de aquel que le envió‛ (Juan 6:38). concordes, a una boca—La mente y la boca de todos
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ROMANOS – GALATAS
dando gloria de común acuerdo a su nombre. ¿Se llegará a realizar esto en la tierra? 7. Por tanto—volviendo al punto,
v. 1—sobrellevaos [‚recibíos‛] < para gloria de Dios—Si Cristo nos recibió a nosotros y sobrelleva toda nuestra
debilidad, nosotros podemos recibirnos mutuamente y compadecernos los unos de los otros, para que así Dios sea
glorificado. 8–12. Digo, pues—El apóstol solamente asigna más motivo para la tolerancia cristiana. Cristo Jesús fué
hecho ministro de la circuncisión—Notable expresión, que significa: ‚Cristo fué hecho siervo del Padre para la
salvación de la circuncisión (o sea, de Israel).‛ por la verdad de Dios,—Para reiterar la veracidad de Dios con respecto
a su antiguo pueblo. para confìrmar las promesas [mesiánicas] hechas a los padres—Para alentar a los creyentes
judíos, a quienes podría parecer estar descuidando, y para desanimar el orgullo de los gentiles, el apóstol pone en alto
la salvación de Israel como el objeto primordial de la misión de Cristo. Así que, en segundo término, Cristo fué
enviado—para que los Gentiles glorifiquen a Dios por la misericordia—Sigue aquí un número de citas del Antiguo
Testamento para demostrar que el plan de misericordia de Dios abarcaba, desde el principio, a los gentiles juntamente
con los judíos. como está escrito [Salmo 18:49+:< te confesaré entre los Gentiles, etc. Y otra vez dice [Deuteronomio
32:43, aunque hay cierta dificultad en el hebreo]: Alegraos, Gentiles, con su pueblo [Israel]. Y otra vez [Salmo 117:1]:
Alabad al Señor todos los Gentiles, Y magnificadle, todos los pueblos—Las varias naciones fuera del judaísmo. Y
otra vez, dice Isaías [Isaías 11:10]: Estará la raíz de Jessé—que significa, no la raíz de donde nació Isaí, sino aquel que
nació de él, a saber, David (Apocalipsis 22:16). Y el que se levantará, etc.—La Versión de los Setenta está de acuerdo
substancial, aunque no verbalmente, con el original. 13. Y el Dios—Esta parece ser la oración conclusiva del asunto
que se ha discutido anteriormente en esta Epístola. de esperanza [nota, v. 5] os llene de todo gozo y paz creyendo—
La verdad nativa de aquella ‚fe‛ que es el gran tema de esta Epístola (comp. Gálatas 5:22). para que abundéis en [la]
esperanza—‚de la gloria de Dios.‛ Véase nota, cap. 5:1. por la virtud del Espíritu Santo—a quien, en la dispensación
de la gracia, le corresponde inspirar a los creyentes todos los afectos dignos de un cristiano.—Sobre la porción
precedente, nótese: (1) Ningún cristiano tiene el derecho a considerarse como un discípulo aislado del Señor Jesús,
para decidir los asuntos de deber y de libertad solamente con referencia a sí mismo. Así como los cristianos son un
cuerpo en Cristo, la gran ley del amor nos obliga a obrar en todas las cosas con ternura y consideración hacia los
hermanos ‚de la común salvación‛ (vv. 1, 2). (2) De este desinterés Cristo es el perfecto modelo para todos los
cristianos (v. 3). (3) La Sagrada Escritura es la fuente de todo lo que incluye la vida cristiana, aun en sus fases más
duras y delicadas (v. 4). (4) La glorificación armoniosa del Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo de parte de todos
los redimidos, es el fruto más excelso del plan de redención, y el objeto final de Dios en dicho plan (vv. 5–7).
14–33. CONCLUSION: EL APOSTOL SE DISCULPA POR HABER ESCRITO A LOS CRISTIANOS ROMANOS
COMO LO HIZO, EXPLICA LA RAZON POR NO HABERLES VISITADO, ANUNCIA SUS PLANES PARA EL
FUTURO, Y PIDE LAS ORACIONES DE ELLOS POR EL CUMPLIMIENTO DE LOS MISMOS. 14, 15. cierto estoy,
etc.—Mejor [PAG. 349] dicho: ‚Ahora estoy persuadido, hermanos míos, con respecto a vosotros‛—que aun vosotros
mismos estáis llenos de bondad—de la inclinación hacia todo lo que vengo intimándoos—llenos de todo
conocimiento [de la verdad explayada], de tal manera que podáis [sin mi intervención] amonestaros … Mas [sin
embargo] os he escrito, hermanos, en parte resueltamente [‚osadamente‛], como amonestándoos por *‚a causa de‛+
la gracia que de Dios me es dada—como apóstol de Jesucristo. 16. Para ser ministro, etc.—La palabra usada aquí se
emplea comúnmente para expresar el oficio del sacerdocio, lo que sugiere el lenguaje figurativo del resto del
versículo. de Jesucristo *‚Cristo Jesús,‛ según la lección correcta] a los Gentiles—Prueba adicional de que la epístola
fué dirigida a los cristianos gentiles. Véase nota, cap. 1:13. ministrando el evangelio de Dios—Como la palabra aquí
usada se emplea para expresar la ocupación sacerdotal, se debe traducir (como en la Versión Moderna): ‚ministrando,
a manera de sacerdote, el evangelio de Dios.‛ para que la ofrenda de los Gentiles [como oblación a Dios, en su
carácter de convertidos] sea agradable, santificada por el Espíritu Santo—Siendo ésta la finaldiad señalada
figurativamente por las antiguas ofrendas. 17. Tengo, pues, de qué gloriarme—lit., ‚Tengo mi gloria,‛ es decir, el
derecho a gloriarse. en Cristo Jesús en lo que mira a Dios—en las cosas del ministerio que me fué encomendado por
Dios. 18–22. Porque no osaría hablar alguna cosa que Cristo no haya hecho por [medio de] mí—Esta expresión
modesta, aunque algo obscura, quiere decir: ‚No me atreveré a hablar sino de lo que Cristo ha obrado por mí‛, y en
este espíritu termina el párrafo. Notemos cómo Pablo atribuye todo el éxito de sus labores a la intervención del
viviente Redentor, que obraba en el y por él. con la palabra y con las obras—por la predicación y por las obras, y
éstas las explica a continuación: Con potencia [lit., ‚con el poder‛] de milagros [‚señales‛] y prodigios—Esto es,
gloriosos milagros. en virtud del Espíritu de Dios—‚el Espíritu Santo,‛ como parece ser la lección correcta. Parece
que esto lo dice el apóstol para explicar la eficacia de la palabra predicada, así como los prodigios que la confirmaban.
desde Jerusalem … hasta Ilírico—Hasta el más lejano límite al noroeste de Grecia. Corresponde a la moderna Croacia
y Dalmacia (2 Timoteo 4:10). Véase Hechos 20:1, 2. he llenado todo el evangelio de Cristo … me esforcé, etc.—Es
decir, ‚tomé empeño (comp. 2 Corintios 5:9; 1 Tesalonicenses 4:11, griego), por predicar el evangelio, no donde Cristo
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ROMANOS – GALATAS
ya fuese nombrado, por no edificar sobre fundamento ajeno (que otro hubiese puesto); sino como está escrito <‛ etc.
Por lo cual—Estando así ocupado en esta obra misionera he sido impedido muchas veces (o ‚la mayor parte de las
veces‛). Véase nota, cap. 1:9–11. 23, 24. Mas ahora no teniendo más lugar—Es decir, ni un lugar donde Cristo no haya
sido predicado—y deseando *‚anhelando‛+ ir a vosotros muchos años ha—(de nuevo, véanse notas, cap. 1:9–11);
Cuando partiere para España—Si este propósito se llevó a cabo ha sido muy disputado, puesto que en ninguna parte
se ha escrito ni hecho alusión alguna a ello. Los que arguyen que nuestro apóstol nunca estuvo libre después de su
primer encarcelamiento en Roma, por supuesto, negarán esa posibilidad; mientras que los que están persuadidos,
como nosotros lo estamos, de que sufrió un segundo encarcelamiento, antes del cual estuvo libre por un tiempo
considerable, se inclinan naturalmente a la otra opinión. iré a vosotros—Si estas palabras no estaban en el texto
original, y hay evidencia de peso en contra de ello, debieron ser insertadas al menos como suplemento necesario.
espero que pasando, os veré etc.—‚Al pasar por allí, seré enviado adelante, mas espero antes gozar en parte
(‘llenarme’) de vuestra compañía‛. Vale decir: ‚Hubiera querido por cierto quedarme más tiempo con vosotros de lo
que pienso, pero estoy conforme con disfrutar en parte al menos, de vuestro compañerismo.‛ 25–27. Mas ahora parto
para Jerusalem a ministrar—en el sentido que en seguida se explica. a los santos. Porque … etc.—‚Macedonia y
Acaya tuvieron a bien hacer cierta contribución para los pobres de entre los santos que estaban en Jerusalén. (Hechos
24:17.) Les pareció bien, pues en realidad eran deudores de ellos.‛ Como si se dijera: ‚Y bien hacen, si piensan en lo
que los creyentes gentiles deben a sus hermanos judíos.‛ porque si los Gentiles han sido hechos participantes de sus
bienes espirituales, deben también ellos servirles en los carnales—Comp. 1 Corintios 9:11; Gálatas 6:6; véase Lucas
7:4; Hechos 10:2. 28, 29. cuando hubiere … consignado [lit., ‚sellado‛+ este fruto [de la fe y amor de los convertidos
gentiles], pasaré [‚volveré‛] por [medio de] vosotros a España—Véase nota, v. 24. Y sé [de seguro] que … llegaré con
abundancia de la bendición del evangelio de Cristo—La lección correcta en el original es: ‚la bendición de Cristo.‛
Las palabras ‚del evangelio‛ no están en manuscrito alguno de antigüedad o de autoridad. Tampoco estaba
equivocado el apóstol en esta confianza, aunque su visita a Roma se hizo en circunstancias muy diferentes de las que
él esperaba. Véase Hechos 28:16, etc. 30. Ruégoos empero, hermanos, por el Señor nuestro Jesucristo, y por la
caridad *‚amor‛+ del Espíritu—No se trata del amor que el Espíritu sienta hacia nosotros, sino del amor que él
enciende en el corazón de los creyentes de los unos para con los otros. Como si dijera: ‚Por aquel Salvador, cuyo
nombre nos es querido a todos y cuyas riquezas inescrutables vivo solamente para proclamar, y por aquel amor
mutuo que el bendito Espíritu difunde por toda la hermandad y hace que las labores de los siervos de Cristo sean
asunto de interés común para todos—os ruego:‛ que me ayudéis *‚luchéis conmigo‛+ con oraciones por mí a Dios—
Indicando con esto que él tenía sus razones para temer al hacer este viaje. 31. Que sea librado de los rebeldes [‚de los
que no obedecen‛ a la verdad, descreyéndola, como en el cap. 2:8] que están en Judea—El apóstol veía la tormenta
que se formaría a causa de él en Judea, la que debería estallar sobre su cabeza al llegar él a la capital; y los hechos
demostraron claramente lo acertadas que eran estas aprensiones. y que la ofrenda de mi servicio—véase notas vv.
25–28. a los santos en Jerusalem sea acepta.—Pablo tenía dudas y temores de que las antipatías que él había causado
por estar en contra del celo de los judíos convertidos, quienes no querían acceder a recibir cordialmente a sus
hermanos gentiles, hiciesen que esta donación de los mismos a los santos menesterosos [PAG. 350] de Jerusalén fuese
menos acepta de lo que debiera ser. Por esta razón quería que los romanos se uniesen a él en oración a Dios para que
la ofrenda fuese recibida con gratitud, y resultase en un vínculo de unión entre los dos partidos. Pero además: 32. Para
que con [‚en‛+ gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios (Hechos 18:21; 1 Corintios 4:19; 16:7; Hebreos 6:3;
Santiago 4:15). y que sea recreado (antes: ‚me recree,‛ después de sus labores y ansiedades, y esté restablecido para
realizar sus trabajos futuros). juntamente con vosotros. 33. Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén. La paz
aquí mencionada ha de ser entendida en su sentido más amplio: la paz de la reconciliación con Dios, primero, ‚por la
sangre del pacto eterno‛ (Hebreos 13:20; 1 Tesalonicenses 5:23; 2 Tesalonicenses 3:16; Filipenses 4:9); luego la paz que
dicha reconciliación difunde entre todos los que de ella participan (1 Corintios 14:33; 2 Corintios 13:11; y véase nota,
cap. 16:20); más ampliamente aún, aquella paz que los hijos de Dios, a semejanza de su Padre celestial, han sido
llamados para difundir y tienen el privilegio de esparcir por todas partes de este mundo tan desdichado y desgarrado
por el pecado (cap. 22:18; Mateo 5:9; Hebreos 12:14; Santiago 3:18).—Nótese: (1) ¿Se disculpó ‚el principal de los
apóstoles‛ por haber escrito a una iglesia cristiana que nunca había visto, iglesia que él estaba persuadido no
necesitaba su carta, salvo ‚para despertar con exhortación su limpio entendimiento‛ (2 Pedro 1:13; 3:1); y esto lo hizo
basándose sólo en su responsabilidad apostólica (vv. 14–16)? ¡Qué contraste se halla aquí entre la actitud del apóstol y
la arrogancia jerárquica, y en particular, la humildad afectada del obispo de esta misma Roma! ¡Cuán estrecho el
vínculo que el Espíritu señala entre ministros y pueblo! ¡Y cuán ancha la separación entre la iglesia de Roma y sus
feligreses! (2) No hay en la iglesia cristiana sacerdocio verdadero, ni sacrificios sino aquellos que son figurativos. De
otro modo, es inconcebible que el versículo 16 de este capítulo se hubiera escrito en tal forma. El único sacerdocio de
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Pablo y sus únicas ofrendas sacrificiales consistían: primero, en ofrecerles, como ‚el apóstol a los gentiles,‛ no el
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sacramento de la ‚presencia real‛ de Cristo en él, ni el sacrificio de la misa, sino ‚el evangelio de Dios;‛ y luego, en
presentarlos a Dios, una vez congregados bajo el ala de Cristo, como ofrenda grata, ‚santificados (no por dádivas
sacrificiales, sino) por el Espíritu Santo.‛ (Véase Hebreos 13:9–16.) (3) Aunque la deuda que tenemos para con
aquellos que nos condujeron a Cristo nunca puede ser liquidada, debemos considerar como un privilegio el otorgarles
cualquier beneficio, por pequeño que sea. como una expresión de gratitud (vv. 26, 27). (4) Las grandes conspiraciones
en contra de la verdad y en contra de los siervos de Cristo deberían ser contrarrestadas, antes que por todo otro
método, por medio de la oración unida y dirigida a Aquél que rige todos los corazones e interviene en todos los
eventos; y cuanto más negra la nube, con tanta más resolución deberían ‚ayudar con oraciones a Dios‛ todos los que
aman la causa de Cristo (vv. 30, 31). (5). La hermandad cristiana es tan preciosa que los más eminentes siervos de
Cristo, en medio de las fatigas y las pruebas de su obra, se recrean y vigorizan en ella; y no da buen testimonio el
eclesiástico que crea que se rebaja con buscarla y gozarla entre los santos más humildes de la iglesia de Cristo (vv. 24,
32).
CAPITULO 16
CONCLUSION. ABARCA VARIAS SALUTACIONES Y RECOMENDACIONES, Y LA ORACION DE
CLAUSURA. 1. Encomiéndoos empero a Febe nuestra hermana, la cual es diaconisa de la iglesia que está en
Cencreas—en la parte oriental de Corinto (Hechos 18:18). No hay razón para dudar que hubiera en las iglesias
primitivas diaconisas que atendiesen las necesidades de las miembros. Por lo menos, allá por el reinado de Trajano,
según nos informamos por la célebre carta de Plinio dirigida a aquel emperador—año 110, o 111 d. de C.—las había en
las iglesias orientales. En efecto, a causa de la relación existente entonces entre los sexos opuestos, algo de esa suerte
hubiera parecido ser una necesidad. Las tentativas modernas, sin embargo, por restablecer este oficio, pocas veces han
resultado favorables; ya fuese debido al estado alterado de la sociedad o por el abuso del oficio, o por ambas razones.
2. Que la recibáis en el Señor—Esto es, como fiel discípula del Señor Jesús. como es digno a los santos—como los
santos deben recibir a los santos. y que la ayudéis en cualquier cosa en que os hubiere menester—en cualquier
negocio particular de ella. ha ayudado a muchos, y a mí mismo—Véase Salmo 41:1–3; 2 Timoteo 1:16–18. 3–5.
Saludad a Priscila—La lección correcta es ‚Prisca,‛ como en 2 Timoteo 4:19, y es una forma contraída de Priscila,
como ‚Silas‛ de ‚Silvano.‛ y a Aquila, mis coadjutores—Aquí se nombra la esposa antes del marido (como en
Hebreos 18:18. y v. 26, según la lección correcta; también en 2 Timoteo 4:19), probablemente porque ella era más
prominente y útil en la obra. pusieron sus cuellos—Esto es, arriesgaron la vida por Pablo en Corinto (Hechos 18:6, 9,
10), o más probablemente en Efeso (Hechos 19:30, 31; comp. 1 Corintios 15:32). Debieron haber regresado de Efeso,
donde los vimos por última vez en la historia de Los Hechos, a Roma, de donde habían sido desterrados por el edicto
de Claudio (Hechos 18:2); y eran, sin duda, si no los principales miembros de aquella comunidad cristiana, al menos
los más queridos de nuestro apóstol. a los cuales no doy gracias yo solo, mas aun todas las iglesias de los Gentiles—
a cuyo apóstol especial este querido matrimonio había salvado de peligro inminente. 5. Asimismo a la iglesia de su
casa—La asamblea cristiana que se reunía regularmente allí para el culto. ‚Por su ocupación como fabricantes de
tiendas, probablemetne tenían mejores comodidades para las reuniones de la iglesia que los demás cristianos.‛
[Hodge.] Es probable que este consagrado matrimonio había escrito al apóstol tocante a las reuniones regulares en su
casa de tal manera que se sentía como uno de ellos. y por esto los incluía en sus salutaciones, las que sin duda serían
leídas en las reuniones con especial interés. Saludad a Epeneto, amado mío, que es las primicias [mi primer
convertido] de Acaya en Cristo—La lección correcta aquí, como aparece en los manuscritos, es: ‚las primicias de Asia
para Cristo‛—esto es, el Asia Proconsular (véase Hechos 16:6). En 1 Corintios 16:15 se dice que ‚la casa de Estéfanas
era las primicias [PAG. 351] de Acaya;‛ y aunque Estéfanas fuese uno de dicha familia, pueden reconciliarse ambas
declaraciones según el texto recibido, y no hay necesidad de invocar esta suposición, puesto que aquel texto en este
caso está sin autoridad. Epeneto, como el primer creyente de la región llamada el Asia Proconsular, era querido al
apóstol. Véase Oseas 9:10; y Miqueas 7:1. Ninguno de los nombres mencionados en los vv. 5 al 15 son conocidos de
otra manera. Uno se admira del número de ellos, puesto que el escritor nunca había estado en Roma. Pero como Roma
era entonces el centro del mundo civilizado, a donde y de donde se viajaba hasta las partes más remotas, no hay gran
dificultad en suponer que un misionero tan activo como Pablo, con el tiempo, sería conocedor de un número
considerable de cristianos residentes en Roma. 6. Saludad a María, la cual ha trabajado mucho con [‚por‛+
vosotros—se ocupaba, sin duda, en actividades propias de su sexo. 7. Saludad a Andrónico y a Junia—o
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ROMANOS – GALATAS
posiblemente, ‚Junias,‛ forma contraída de ‚Junianus:‛ en este caso, es nombre de varón. Pero si, como es más
probable, la palabra es, como en nuestra versión, ‚Junia,‛ la persona referida sería la esposa o la hermana de
Andrónico. mis compañeros en la cautividad—En qué ocasión, es imposible decir, porque el apóstol en otra parte
dice que estuvo en cárceles muchas veces (2 Corintios 11:23). los que son insignes entre los apóstoles—Los que
opinan que aquí se usa la palabra ‚apóstoles‛ en un sentido indeterminado, como en los Hechos y las Epístolas,
entienden que éstos eran dos ‚apóstoles renombrados‛ [Crisóstomo, Lutero, Calvino, Bengel, Olshausen, Tholuck,
Alford, Jowett]; los que dudan que la palabra se aplique a otros fuera del círculo de los doce, salvo donde se emplea
con el calificativo que indique el ser ‚enviado,‛ entienden que la expresión aquí usada significa ‚personas estimadas
de los apóstoles.‛ [Beza, Grocio, de Wette, Meyer, Fritzsche, Stuart, Philippi. Hodge.] Por supuesto, si se entiende que
‚Junia‛ es mujer, este último debe ser el sentido de la frase. fueron antes de mí en Cristo—El apóstol escribe como si
les envidiara esta prioridad en la fe. Y, por cierto, si el estar ‚en Cristo‛ es la condición humana más envidiable, con
cuanta más anterioridad sea la fecha de esta bendita transacción, tanto mayor la gracia de ella. Este dicho acerca de
Andrónico y Junia parece arrojar luz sobre el anterior. Muy posiblemente ellos habían sido de las primicias de las
labores de Pedro, convertidos a Cristo o en el día de Pentecostés o en alguno de los días subsecuentes. En ese caso,
puede ser que se hubiesen granjeado la estima especial de aquellos apóstoles que residían entonces en Jerusalén o en
sus cercanías; y nuestro apóstol, aunque llegó a tener contacto con los demás apóstoles más tarde, conocedor de este
hecho, hubiera tenido placer en hacer referencia a ello. 8. Saludad a Amplias—Forma contraída de ‚Ampliatus‛
(Ampliato). amado mío en el Señor—Una expresión cariñosa de afecto cristiano. 9, 10. Saludad a Urbano, nuestro
ayudador—‚colaborador‛—en Cristo Jesús … a Apeles, probado en Cristo—o como diríamos: ‚el cristiano
probado‛. ¡Qué recomendación tan noble! Saludad a los que son de Aristóbulo—Parecería, por lo que se dice luego
tocante a los cristianos que vivían en casa de Narciso, que este Aristóbulo mismo no era cristiano, sino que se hace
referencia solamente a los de su casa, acaso a sus esclavos. 11. a Herodión, mi pariente—(nota, v. 7). a los que son de
la casa de Narciso, los que están en el Señor—lo que infiere que otros de su casa, él mismo inclusive probablemente,
no eran cristianos. 12. a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajaban en el Señor—dos mujeres activas. a Pércida amada,
la cual ha trabajado mucho en el Señor—Aquí se refiere, probablemente, no a servicios oficiales, como los que
tocaban a las diaconisas, sino a servicios cristianos superiores—dentro de la competencia de la mujer—tales como los
que Priscila prestó a Apolos y a otros (Hechos 18:18). 13. a Rufo [el], escogido en el Señor—Lo que significa, no ‚el
que es elegido,‛ como lo es todo creyente, sino ‚el electo,‛ o ‚el precioso‛ en el Señor. (1 Pedro 2:4; 2 Juan 13.) Leemos
en Marcos 15:21 que Simón de Cirene, a quien obligaron a llevar la cruz de nuestro Señor, era ‚el padre de Alejandro
y de Rufo.‛ De esto concluímos naturalmente que, cuando Marcos escribió su Evangelio, Alejandro y Rufo eran
cristianos bien conocidos entre aquellos que debieron ser los primeros en leer su evangelio. Con toda probabilidad,
éste era el mismo Rufo, y en tal caso se aumenta nuestro interés por lo que se dice a continuación acerca de su madre.
y a su madre y mía—El apóstol la llama ‚madre mía‛, no tanto en el sentido en que el Señor llama madre suya a toda
creyente anciana (Mateo 12:49, 50), sino en grato reconocimiento de las atenciones maternales recibidas de parte de
ella, motivadas sin duda por el amor que sentía hacia su Maestro y hacia los nobles siervos de su Señor. Nos parece a
nosotros del todo probable que la conversión de Simón de Cirene databa de aquel día memorable cuando al pasar
(casualmente), ‚viniendo del campo (Marcos 15:21), le obligaron a llevar‛ la cruz del Salvador. ¡Dulce compulsión, si
lo que él contempló entonces, contribuyó en su decisión para tomar voluntariamente su propia cruz! Es natural
suponer que por su instrumentalidad, su esposa sería convertida, y que esta pareja creyente, ahora ‚herederos
juntamente de la gracia de la vida‛ (1 Pedro 3:7), al narrar a sus dos hijos, Alejandro y Rufo, el honor que había sido
conferido a su padre, sin saberlo, en aquella hora de tanta significación para todos los cristianos, serían bendecidos en
llevarlos ambos a Cristo. En tal caso, suponiéndose que el hermano mayor ya había partido a estar con Cristo, o bien,
que residía en alguna parte remota, y que Rufo quedaba solo con la madre, ¡qué instructivo y hermoso es el
testimonio que aquí se da de ella! 14, 15. Saludad a Asíncrito, etc.—Se ha creído que éstos son nombres de cristianos
menos notables que los ya nombrados. Pero apenas se aceptará esta suposición, sin que uno observe que están
divididos en dos grupos de cinco cada uno, y que después del primer grupo se agrega: ‚a los hermanos que están con
ellos,‛ mientras que después del segundo grupo tenemos estas palabras: ‚y a todos los santos que están con ellos.‛
Esto apenas significa que cada uno de los cinco hermanos de cada grupo tuviese ‚una iglesia en su casa;‛ de otro
modo, se hubiera dicho más expresamente. Pero al menos parece indicar que la casa de cada uno de ellos era un
centro en el cual se reunían unos pocos [PAG. 352] cristianos—acaso para instrucción, o para oración, o con
propósitos misioneros, o para otros fines espirituales. Estas pequeñas ojeadas en las formas rudimentarias de
confraternidad cristiana practicadas por los cristianos en las ciudades grandes, aunque no se basan sino en conjeturas,
son singularmente interesantes. Nuestro apóstol, según parece, era informado minuciosamente en cuanto al estado de
la iglesia romana, tanto acerca de sus miembros como de sus varias actividades, probablemente por medio de Priscila
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y Aquila. 16. Saludaos los unos a los otros con ósculo santo—Véase 1 Corintios 16:20; 1 Tesalonicenses 5:26; 1 Pedro
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5:14. La costumbre prevalecía entre los judíos, y sin duda provino del Oriente, donde aún existe. Su adopción en las
iglesias cristianas, como símbolo de una comunión superior a la que jamás se expresara antes, fué probablemente tan
inmediata como fué natural. En este caso el deseo del apóstol parece ser que ellos, al recibir su epístola, con las
salutaciones en ella encomendadas, testificasen expresamente de esta manera su afecto cristiano. Después llegó a tener
un puesto fijo en el culto de la iglesia, inmediatamente después de la cena del Señor, y siguió en uso por mucho
tiempo. No obstante, antes de adoptar tales prácticas, deben estudiarse las condiciones sociales, así como las
peculiaridades de las diferentes regiones. Os saludan todas las iglesias de Cristo—Esta es la lección correcta; pero la
palabra ‚todas‛ se vino omitiendo, porque probablemente parecía expresar más de lo que el apóstol osara afirmar.
Pero parece significar solamente que el apóstol quería asegurar a los romanos en cuánta estimación afectuosa los
tenían las iglesias en general; todas las que supieron que él estaba escribiendo a los romanos pidieron expresamente
que sus propias salutaciones fuesen enviadas (véase v. 19). 17. Y os ruego hermanos, que miréis los que causan
disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido [‚aprendisteis‛]; y apartaos de ellos—
Los fomentadores de ‚disenciones‛ a que aquí se hace referencia, probablemente eran aquellos que estaban en contra
de las verdades enseñadas en la epístola; y los que causaban ‚escándalos,‛ o ‚disgustos,‛ eran probablemente los
indicados en el cap. 14:15, quienes arrogantemente desdeñaban los prejuicios de los débiles. La instrucción en cuanto
a aquéllos y éstos era que fuesen vigilados, en primer término, para prevenir el mal, y luego, que se apartasen de los
tales (comp. 2 Tes. 3:6, 14) para no tomar responsabilidad alguna por la conducta de ellos ni tampoco para parecer
darles la menor aprobación. 18. Porque los tales no sirven … sino a sus vientres—No en el sentido más grosero, sino
como ‚viviendo para las indignas finalidades propias‛ (comp. Filipenses 3:19). y con suaves palabras y bendiciones
engañan los corazones de los simples—Es decir, de los imprudentes, los no suspicaces. Véase Proverbios 14:15. 19.
Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos; así que me gozo de vosotros; mas quiero que seáis
sabios en *‚para‛] el bien, y simples en *‚para‛] el mal—Véase Mateo 10:16, de donde vino esta amonestación. Es
como si se dijera: ‚Vuestro buen nombre entre las iglesias porque habéis sido obedientes a la enseñanza que
recibisteis, me es suficiente base para tener confianza en vosotros; pero necesitáis la sabiduría de la serpiente para
distinguir entre la verdad diáfana y el error plausible, con una sencillez que instintivamente se adhiere a aquélla y
rechaza a éste.‛ 20. Y el Dios de paz quebrantará presto a Satanás debajo de vuestros pies—El apóstol anima a los
romanos a perseverar en su resistencia en contra de los artificios del diablo asegurándoles que ellos, como buenos
soldados de Jesucristo, ‚pronto‛ estarán libres de dicha responsabilidad y tendrán la satisfacción de ‚poner los pies en
el cuello‛ de aquel enemigo formidable—símbolo conocido, probablemente, en todas las lenguas, para expresar no
sólo la perfección de la derrota sino también la abyecta humillación del enemigo vencido. Véase Josué 10:24; 2 Samuel
22:41; Ezequiel 21:29; Salmo 91:13. Aunque el apóstol aquí llama ‚el Dios de paz‛ a aquel que ha de quebrantar a
Satanás, con especial referencia a las disenciones‛ (v. 17) que amenazaban con perturbar la iglesia de Roma, esta
sublime denominación de Dios tiene aquí un sentido más amplio, e indica que ‚el propósito por el cual el Hijo de Dios
se manifestó, fué para destruir las obras del diablo‛ (1 Juan 3:8); y en verdad, esta seguridad no es sino la
reproducción de la primera gran promesa, de que la simiente de la mujer quebrantaría la cabeza de la serpiente
(Génesis 3:15). La gracia del Señor nuestro Jesucristo sea con vosotros.—La adición del ‚amén‛ aquí no tiene la
autoridad de los manuscritos. Lo que sigue después de este punto, donde uno pensaría que la epístola debería
concluirse, tiene su paralelo en Filipenses 4:20, etc., y siendo un hecho común de los escritos epistolares, es
sencillamente una marca de la genuinidad. 21. Os saludan Timoteo, mi coadjutor—Véase Hechos 16:1–5. El apóstol
lo menciona aquí más bien que en la introducción, porque Timoteo no había estado en Roma. [Bengel.] y Lucio—No
Lucas, porque la forma completa de ‚Lucas‛ no es ‚Lucio,‛ sino ‚Lucano.‛ La persona indicada parece ser ‚Lucio de
Cirene,‛ quien estuvo entre los ‚profetas y doctores‛ en Antioquía con nuestro apóstol antes que fuese llamado a los
campos misioneros. (Hechos 13:1.) y Jasón—Véase Hechos 17:5. Probablemente él acompañó al apóstol, o le siguió, de
Tesalónica a Corinto. y Sosipater—Véase Hechos 20:4. 22. Yo Tercio, que escribí la epístola—como amanuense, o
escribiente. os saludo en el Señor—El apóstol acostumbraba dictar sus epístolas, y por esto en Gálatas llama la
atención de sus lectores al hecho de que a ellos les había escrito de su propia mano. (Gálatas 6:11.) Pero Tercio quería
que los romanos supiesen que él, lejos de ser un mero escribiente, sentía sincero afecto cristiano hacia los romanos, y
que el apóstol, haciendo insertar esta salutación aquí, quería hacer notorio qué clase de ayudante él empleaba. 23.
Gayo, mi huésped, y [el] de toda la iglesia—Véase Hechos 20:4. Parece que Gayo fué una de las únicas dos personas
que Pablo bautizó con su propia mano; comp. 3 Juan 1. Su hospitalidad cristiana parece haber sido una cosa no
común. Erasto, tesorero de la ciudad—Sin duda de Corinto. Véase Hechos 19:22; 2 Timoteo 4:20. y el hermano
Cuarto—Más bien, ‚Cuarto, el hermano nuestro;‛ como se llama a Sóstenes y a Timoteo en 1 Corintios 1:1, y 2
Corintios 1:1. (El griego.) Nada más se sabe de este Cuarto. [PAG. 353] 24. La gracia, etc.—Aquí se repite la misma
bendición precisamente como está en el v. 20, salvo que aquí se invoca sobre ‚todos‛ ellos. 25. Y al que puede [Judas
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24] confirmaros según mi evangèlio y la predicación—Esto es, de conformidad con las verdades del evangelio que
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yo predico, y no sólo yo, sino también todos aquellos a los que ha sido encomendada ‚la predicación de Jesucristo‛—
según la revelación del misterio (véase nota, cap. 11:25), encubierto desde tiempos eternos—o ‚durante siglos
eternos‛—Mas manifestado ahora—Aquí se hace referencia a aquel rasgo peculiar de la dispensación evangélica que
se llevó a efecto práctico por medio de Pablo y fue revelado en su enseñanza; es decir, la introducción de los creyentes
gentiles a una igualdad con sus hermanos judíos, y la nueva forma que tomó la idea del reino de Dios y que fué para
los judíos bien sorprendente. Véase Efesios 3:1–10, etc. Esto lo llama aquí el apóstol un misterio, o secreto, que hasta
entonces había sido encubierto o guardado, pero que ahora ha sido plenamente revelado, y cuyo sentido será
manifestado en el versículo siguiente; y su oración por los cristianos romanos, en la forma de una doxología dirigida a
aquél que puede hacer lo que Pablo pidió, es que ellos sean establecidos en la verdad del evangelio, no sólo en el
carácter esencial de ella, sino especialmente en aquel rasgo de la misma que les autorizó como creyentes gentílicos,
para ocupar un puesto digno entre el pueblo de Dios. Y por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del
Dios eterno, declarado a todas las gentes [‚naciones‛] para que obedezcan—A fin de que los judíos no pensasen, a
causa de lo que acababa de decir, que Dios hubiese obrado en su pueblo un cambio tan vasto en su condición sin
darles noticia previa alguna, el apóstol aquí agrega que, al contrario, ‚los escritos de los profetas‛ contienen todo lo
que él y los demás predicadores del evangelio proclaman sobre estos temas, y que, en efecto, el mismo Dios que ‚en
las edades eternas‛ había guardado estas cosas encubiertas, había dado ‚mandamiento‛ que ahora, según el tenor de
dichas escrituras proféticas, fuesen impartidas a todas las naciones para la aceptación de ellas por la fe. 27. Al solo
Dios sabio, etc.—‚Al solo Dios sabio por Jesucristo (lit.,) a quien sea <‛ Vale decir: ‚a él digo que sea gloria <‛ Al
comenzar la epístola, ésta es una tributación de gloria al poder que podía hacer todo esto; y al concluirla, atribuye
gloria a la sabiduría que hizo los planes y preside la agrupación del pueblo redimido de entre todas las naciones. El
apóstol añade un ferviente ‚Amén,‛ el que el lector—si le ha seguido con el mismo asombro y deleite del que estas
palabras escribe—repetirá también con fervor. Sobre esta sección concluyente de la epístola, notemos: (1) En las
manifestaciones minuciosas y delicadas del sentimiento cristiano, así como en el vivo interés por las acciones más
pequeñas de la vida que son el fruto del amor y el celo cristianos, y que se han presentado en esta epístola de manera
tan inteligente e inspirada, como en verdad lo son todos los escritos de nuestro apóstol, tenemos el secreto de aquella
grandeza de carácter que ha hecho que el nombre de Pablo ocupe un lugar privilegiado en la estimación del
cristianismo inteligente de toda edad; y el secreto de aquella influencia que como siervo de Dios, y más que todos los
demás apóstoles, él ya ha ejercido, y aun deberá ejercer sobre el pensamiento y el sentimiento religioso de los
hombres. Ni puede alguien imitarle en estas peculiaridades sin ejercer también una correspondiente influencia sobre
todos los que tengan contacto con él (vv. 1–16). (2) ‚La astucia de la serpiente y la mansedumbre de la paloma‛—al
intimar las cuales nuestro apóstol no hace sino repetir la enseñanza de su Señor (Mateo 10:16)—son una combinación
de cualidades que así como son raras entre los cristianos son de vasta importancia. En toda edad, ha habido en la
iglesia verdaderos cristianos cuyo estudio excesivo de la sabiduría de la serpiente ha penetrado tanto en su sencillez y
sinceridad que es de temerse que sean poco mejores que lobos vestidos de ovejas. Ni se puede negar por otra parte
que, ya sea por su ineptitud o por la indisposición para juzgar con la debida discriminación entre lo bueno y lo malo,
muchos cristianos eminentemente sencillos, espirituales, y consagrados, han ejercido en su vida poca o ninguna
influencia sobre sección alguna de la sociedad en que viven. Que el consejo del apóstol bajo este tema sea recibido
para estudio, especialmente por los cristianos jóvenes cuyo carácter está aún en formación, y cuya esfera permanente
en la vida no está sino parcialmente determinada; y que se alisten en oración para el ejercicio combinado de estas dos
cualidades. De este modo su carácter cristiano será consistente y elevado, y su influencia para bien será en proporción
a su crecimiento. (3) Los cristianos debieran animarse mutuamente en medio de las fatigas y pruebas de sus
prolongadas luchas con la seguridad de que éstas pronto terminarán de una manera gloriosa. Asimismo, debieran
acostumbrarse a considerar toda oposición hecha al progreso y a la prosperidad de la causa de Cristo—ya sea en sus
propias almas, en las iglesias con las cuales están relacionados, o en el mundo en general—como obra de Satanás el
que ha estado siempre en conflicto con el Señor de ellos; y nunca debieran dudar que el Dios de paz quebrantará
presto a Satanás,‛ cuyo cuello él pondrá debajo de sus pies y cuya cabeza ellos aplastarán (v. 20). (4) Como el poder
divino que obra por medio del glorioso evangelio es lo único que sostiene a los cristianos y los hace perseverar, así
también debieran atribuir toda la gloria de su presente estabilidad, como lo harán a aquel poder y a aquella sabiduría
que los hizo partícipes del evangelio de seguro de su victoria final, (vv. 25–27). (5) ‚¿Ha mandado el eterno Dios‛ que
el ‚misterio‛ evangélico, tanto tiempo encubierto pero ahora plenamente revelado, sea dado a conocer a todas las
naciones para que obedezcan a la fe‛ (v. 26)? Entonces ¡Qué responsabilidad ha sido impuesta a todas las iglesias y a
cada cristiano de enviar el evangelio ‚a toda criatura‛! Y podemos estar bien seguros de que la prosperidad o el
decaimiento de las iglesias y de los cristianos individuales, no tendrá poco que ver con la fidelidad o con la
indiferencia respectivamente ante este imperativo deber.
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ROMANOS – GALATAS
La antigua adición al final de esta epístola, aunque no tiene ninguna autoridad, parece ser en este caso bastante
correcta.
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[PAG. 354] LA PRIMERA EPISTOLA DEL APOSTOL PABLO A LOS CORINTIOS
INTRODUCCION
LA AUTENTICIDAD de esta epístola está atestada por Clemente de Roma (Ep. a Corintios c. 47), por Policarpo
(Ep. a Filipenses, c. 11), y por Ireneo (Adversus Haeres, 4. 27. 3). La ciudad a la que fue enviada era famosa por su
opulencia y su comercio, los cuales se debían principalmente a su situación entre el mar Jónico y el Egeo sobre el
istmo que conectaba el Peloponeso con la Grecia. En los días del apóstol Pablo, Corinto era la capital de la provincia
de Acaya y la sede del procónsul romano (Hechos 18:12). Su estado moral era notorio por su libertinaje, aun en el
degenerado mundo gentil; de modo que ‚corintianizar‛ era una expresión proverbial sinónima con ‚practicar la
lujuria;‛ por esta razón se hallaba en peligro la pureza de la iglesia cristiana de Corinto. Dicha iglesia fué fundada por
Pablo en su primer visita (Hechos 18:1–17).
El apóstol Pablo había sido el instrumento para la conversión de muchos gentiles (Hechos cap. 12:2), y de algunos
judíos (Hechos 18:8), a pesar de la vehemente oposición que había entre sus mismos connacionales (Hechos 18:5, 6),
durante el año y medio de su permanencia allí. Los convertidos eran principalmente de las clases humildes (cap. 1:26,
etc.). Crispo (cap. 1:14; Hechos 18:8), Erasto y Gayo (Cayo) eran, sin embargo, hombres de rango (Romanos 16:23).
Una variedad de clases se sugiere también en el cap. 11:22. El peligro de ser contaminados por el contacto con la
corrupción social del medio en que vivían, y la tentación de aceptar la filosofía y la retórica griegas (que la elocuencia
de Apolos acaso tendería a fomentar, Hechos 18:24, etc.) en contraste con la sencilla predicación paulina del Cristo
crucificado (cap. 2:1, etc.), así como la oposición al apóstol mismo de parte de ciertos maestros, naturalmente le
causarían ansiedad. Emisarios de los judaizantes de Palestina se jactaban de poseer ‚cartas de recomendación‛ de
Jerusalén, la metrópoli de la fe. Estos ciertamente no insistían en la circuncisión en la refinada Corinto, donde tal
tentativa hubiera sido inútil, aunque sí habían insistido entre la gente más humilde de Galacia; pero atacaron la
autoridad de Pablo (cap. 9:1, 2; 2 Corintios 10:1, 7, 8), declarándose algunos de ellos ser discípulos de Cefas, el apóstol
principal, y jactándose otros de pertenecer a Cristo mismo (cap. 1:12; 2 Corintios 10:7), mientras que arrogantemente
repudiaban toda enseñanza subordinada. Dichas personas publicaban que ellos eran apóstoles (2 Corintios 11:5, 13).
Su oposición a Pablo la basaba en que él no era uno de los doce, ni testigo ocular de los hechos evangélicos, y que no
se atrevía a demandar el sostén de parte de la iglesia cristiana para probar su apostolado. Otro grupo de ellos se
decían ser seguidores de Pablo mismo, pero lo hacían en un espíritu de partidarismo, exaltando al ministro antes que
a Cristo. Los seguidores de Apolos, de su parte, estimaban en demasía su erudición y elocuencia alejandrinas en
desprecio del apóstol, quien evitaba estudiosamente toda desviación de la sencillez cristiana (cap. 2:1–5). Entre
algunos de este partido filosófico es posible que se haya originado la tendencia antinomiana que defendía
teóricamente su propia inmoralidad. De aquí pues, que negaran la resurrección futura, y adoptaran el lema epicúreo
prevaleciente en la pagana Corinto: ‚Comamos y bebamos, que mañana morimos‛ (cap. 15:32). Fue por esto, tal vez,
que se toleró la práctica incestuosa con su madrastra, durante la vida de su padre, de uno que era considerado como
miembro del cuerpo cristiano. La familia de Cloé informó a Pablo de otros muchos males: tales como las contenciones,
desaveniencias, y pleitos contra hermanos en los tribunales paganos, de parte de cristianos profesos; el abuso de sus
dones espirituales en ocasiones de ostentación y de fanatismo; la interrupción del culto público por ministraciones
simultáneas e informales, y la violación del decoro por mujeres que hablaban con la cabeza descubierta
(contrariamente al uso oriental), usurpándose así el oficio del hombre, y aun la profanación de la santa cena del Señor
por la voracidad y orgías de parte de los que participaban. Otros mensajeros también, venidos de Corinto, le habían
consultado con respecto a: (1) la controversia en cuanto a la carne ofrecida a ídolos; (2) las disputas acerca del celibato
y el matrimonio; (3) el ejercicio debido de los dones espirituales en el culto público; (4) el mejor modo de hacer la
colecta que él había pedido para los santos de Jerusalén (cap. 16:1, etc.). Tales fueron las circunstancias que evocaron
la Primera Epístola a los Corintios, la más variada de todas las epístolas en cuanto a sus temas.
[PAG. 355] Por el cap. 5:9, ‚Os he escrito por carta, que no os envolváis con los fornicarios,‛ se infiere que Pablo
había escrito una carta previa a los corintios (ahora perdida). Probablemente en ella también les había pedido que
hiciesen una contribución a favor de los cristianos pobres de Jerusalén, y parece que le habían pedido que les indicara
el mejor modo de hacerlo, a lo que Pablo contesta en esta epístola (cap. 16:2). En ella también anunciaría su intención
de visitarles al pasar por allí, en viaje para Macedonia, y de nuevo a su retorno (2 Corintios 1:15, 16). Estos planes los
cambió al enterarse del informe desfavorable de la familia de Cloé (cap. 16:5–7), por lo cual fué acusado de
inconstancia (2 Corintios 1:17). En la primera epístola que nosotros tenemos, está aludido el tema de la fornicación en
manera sumaria solamente, como si estuviera respondiendo a alguna excusa presentada por los corintios, después de
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una reprensión hecha al respecto, más bien que introduciéndolo por vez primera. [Alford.] Antes de escribir esta
carta, parece haber hecho una segunda visita a Corinto. Porque en 2 Corintios 12:4; 13:1, habla de su intención de
hacerles una tercera visita, infiriendo que ya les había hecho dos. Véanse también notas sobre 2 Corintios 2:1; 13:2;
también 2 Corintios 1:15, 16. Es apenas probable que durante sus tres años de estada en Efeso hubiese dejado de
visitar a sus convertidos corintios, ya que fácilmente podía hacerlo por mar, pues había constante intercomunicación
marítima entre las dos ciudades. La segunda visita fué probablemente breve (comp. cap. 16:7); y acompañada de pena
y humillación (2 Corintios 2:1; 12:21), motivadas por la conducta escandalosa de tantos de sus propios convertidos.
Como sus censuras blandas habían fracasado en su intento de producir una reformación, les escribió brevemente
amonestándolos para ‚que no se envolviesen con los fornicarios.‛ Por cuanto ellos comprendieron mal este
mandamiento, lo explicó más plenamente en esta segunda epístola, que es la primera de las dos aun existentes (cap.
5:9, 12). El que la segunda visita no se mencione en los Hechos no es una objeción a que la misma se efectuara, puesto
que dicho libro es fragmentario y omite otros eventos importantes de la vida de Pablo; por jemplo, su visita a Arabia,
y a Cilicia (Gálatas 1:17–21).
EL LUGAR de redacción se fija con acierto en Efeso (cap. 16:8). La addenda de nuestra versión que dice que ‚Fué
enviada de Filipos <‛, no tiene autoridad alguna, y probablemente se debió a una traducción equivocada del cap.
16:5: ‚Porque por Macedonia estoy pasando.‛ Al tiempo de la redacción de esta carta, Pablo da a entender (cap. 16:8)
que pensaba dejar a Efeso después del Pentecostés de aquel año. Y en realidad salió de allí para esa fecha (del año 57 d.
de C) Comp. Hechos 19:20. La alusión a la pascua en conexión con nuestra pascua cristiana (cap. 5:7), nos hace creer
que fue probablemente en dicha estación. Así pues, la fecha de la epístola queda fijada con bastante exactitud, cerca de
la pascua, ciertamente antes del Pentecostés, en el tercer año de su residencia en Efeso, o sea el año 57 d. de C. Para
otros argumentos, véase Conybeare y Howson, Vida y Epístolas de San Pablo.
La epístola está escrita en el nombre de Sóstenes ‚el hermano.‛ Birks supone que éste es el mismo Sóstenes de
Hechos 18:17, quien, él piensa, fué convertido después de aquella ocasión. No tiene parte alguna en la epístola misma,
pues el apóstol pronto sigue (cap. 1:4) usando la primera persona del singular: así se introduce a Timoteo también en 2
Corintios 1:1. Los portadores de la epístola eran probablemente Estéfanas, Fortunato, y Acaico, a quienes menciona en
el cap. 16:17, 18, como quienes estaban con él, pero sugiere que están por volver a Corinto, por lo cual los encomienda
a la consideración de los corintios.
CAPITULO 1
EL ENCABEZAMIENTO; HACIMIENTO DE GRACIAS POR EL ESTADO ESPIRITUAL DE LA IGLESIA DE
CORINTO; CENSURA EN CONTRA DE LAS DIVISIONES POR PARTIDOS; SU PROPIO METODO DE PREDICAR
SOLO A CRISTO. 1. Pablo, llamado a ser apóstol.—El vocablo ‚llamado‛ se halla en algunos, no en todos los
manuscritos más antiguos. Posiblemente fué insertado de Romanos 1:1; pero puede muy bien ser genuino. Se traduce
lit: ‚un apóstol llamado.‛ [Conybeare y Howson.] por la voluntad de Dios—No a causa de su propio merecimiento.
Así pues, el llamamiento de Pablo como ‚apóstol por la voluntad de Dios,‛ aunque constituye la base de su autoridad
al escribir a la iglesia de Corinto (comp. Gálatas 1:1), es motivo de humildad de su propia parte (cap. 15:8, 10).
[Bengel]. Al asumir el oficio ministerial uno debiera estar seguro de que no lo hace de su propio impulso, sino por la
voluntad de Dios (Jeremías 23:21); Pablo, de su propia voluntad, nunca hubiera sido apóstol (Romanos 9:16). y
Sóstenes—Véase la Introducción. Pablo lo asocia consigo en el encabezamiento ya sea por modestia, ya que Sóstenes
era su inferior [Crisóstomo], o a fin de que el nombre de un ‚hermano‛ de renombre de Corinto (Hechos 18:17) diese
más valor a su epístola y para demostrar, en oposición a sus detractores, que él gozaba el apoyo de hermanos de
renombre. Galión había arrojado del tribunal a los judíos que acusaron a Pablo. La turba griega, que odiaba a los
judíos, aprovechó la oportunidad para herir a Sóstenes, el prepósito de la sinagoga, mientras Galión contemplaba sin
intervenir, [PAG. 356] complacido para sus adentros de que la turba así secundara el odio que él tenia a los judíos.
Pablo probablemente en esta ocasión demostró simpatia hacia un adversario en aflicción, lo que resultó en la
conversión del mismo. Así también Crispo, el arquisinagogo anterior, se había convertido. Saulo, el perseguidor
convertido en Pablo el apóstol, y Sóstenes, el que antes había sido jefe de la persecución contra aquel apóstol, fueron
dos trofeos de la gracia divina que, lado a lado, apelarian con doble autoridad a la iglesia de Corinto. [Birks]. 2. A la
iglesia de Dios—Pablo la llama así, no obstante sus muchas manchas. Fanáticos y sectarios vanamente piensan
anticipar la separación final del trigo y la cizaña (Mateo 13:27–30). ‚Es una tentación peligrosa pensar que no existe
iglesia donde no haya perfecta pureza. El que así piensa, debe separarse de todo cristiano y considerar que es el único
hombre santo del mundo, o establecer una secta particular con unos pocos hipócritas. Para que Pablo reconociera a los
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ROMANOS – GALATAS
corintios como iglesia, era suficiente el ver entre ellos practicada la doctrina evangélica, el bautismo, y la Cena del
Señor.‛ [Calvino]. Era la iglesia de Dios, no de éste ni de aquel jefe favorito. [Crisóstomo]. en Corinto—una iglesia en
la disoluta Corinto—¡Qué paradoja tocante a la gracia! santificados—consagrados, o apartados como santos a Dios en (por
la unión con) Cristo Jesús. llamados santos—Es decir, santos de vocación. Este término era usado por Pablo al referirse
a todos los miembros profesos de la iglesia. Por cuanto ‚santificados en Cristo‛, infiere la fuente de la santidad, que es
la santificación original del creyente en Cristo (cap. 6:11; Hebreos 10:10, 14; 1 Pedro 1:2) en los propósitos de la gracia
de Dios, ‚llamados santos‛ se refiere a su llamamiento efectivo (Romanos 8:30), y la finalidad de esa vocación, de que
fuesen santos (1 Pedro 1:15). y a todos los que invocan el nombre de … Jesucristo—La epístola fué dirigida tanto
para éstos como para los corintios. Esta es la verdadera iglesia católica (término empleado primero por Ignacio, ad
Smyrnaeos, c. 8); la que no se compone de los que se llaman de Pablo, ni de Cefas, ni de ningún otro eminente adalid
(v. 12), sino de todos aquellos que, estén donde estuvieren, invocan a Jesús por Señor suyo en sinceridad (véase 2
Timoteo 2:22). Además se sugiere una unidad general de disciplina y de doctrina en las varias iglesias en el cap. 4:17;
7:17; 11:16; 14:33, 36. El culto que se debe rendir a Dios aquí se atribuye a Jesús (comp. Joel 2:32; Mateo 4:10; Hechos
9:14). de ellos y nuestro—Es decir, ‚en todo lugar que sea el domicilio suyo y el nuestro también.‛ Estas palabras se
añaden para incluir a los cristianos por toda la Acaya, que no residían en Corinto la capital (2 Corintios 1:1). Pablo
considera como suyo el hogar de sus convertidos. Compárese una frase similar, Romanos 16:13. [Conybeare y
Howson]. ‚Nuestro‛ se refiere a Pablo y a Sóstenes, y al hogar de los corintios. [Alford]. Beza explica mejor: ‚tanto el
Señor suyo como el nuestro.‛ Todos los creyentes tienen uno y el mismo Señor (cap. 8:6; Efesios 4:5); una censura
virtual de las divisiones entre los corintios, como si Cristo estuviese dividido (v. 13). 3. paz—que hacía muchísima
falta en aquella iglesia, a causa de las disensiones. Sobre este versículo véase Romanos 1:7. 4. Expresa al principio los
motivos de alabanza y de esperanza, a fin de no desanimarlos con la reprensión que sigue, y para poder apelar a los
buenos sentimientos de ellos. Gracias doy a mi Dios—(Romanos 1:8; Filipenses 1:3.) siempre—(comp. Filipenses 1:4).
por la gracia … que os es dada (comp. v. 7.) en Cristo Jesús—a vosotros como miembros en Cristo. 5. en toda
lengua—griego, ‚logos‛. Alford con Menoquio traduce: “doctrina.” Sois enriquecidos por los predicadores o por la
predicación de la palabra, y en toda ciencia—en el conocimiento o comprensión de ella: lit: (la) palabra (predicada). El
apóstol, pensando extenderse luego y reprenderlos por el abuso de aquellos dones de los cuales más se jactaban los
corintios, es decir, el habla (lenguaje) y el conocimiento (comp. cap. 1:20; 3:18; 4:19; caps. 13 y 14), primero se granjea la
buena voluntad de ellos felicitándolos por poseer estos dones (Véase 2 Corintios 8:7). 6. Así como el testimonio de [o
acerca de] Cristo (quien es tanto el objeto como el autor de este testimonio [Bengel]; cap. 2:1; 1 Timoteo 2:6; 2 Timoteo
1:8) ha sido confirmado en (entre Alford) vosotros—Esto es, por Dios, por medio de mi predicación, y de los milagros
que la acompañaban (cap. 12:3; Marcos 16:20; 2 Corintios 1:21, 22; Gálatas 3:2, 5; Efesios 4:7, 8; Hebreos 2:4). Dios
confirmó (comp. Filipenses 1:7; Hebreos 2:3), o hizo efectivo el evangelio entre (o mejor, como la versión inglesa: ‚en‛)
los corintios al haberlo aceptado y puesto su sello a la verdad del mismo, por el poder interno del Espíritu de Dios, y
por los dones y milagros externos que lo acompañaron. [Calvino]. 7. nada os falte—no sois inferiores a los demás
cristianos de cualquier lugar. [Grocio]. en ningún don—No que todos tuviesen todos los dones, sino que había entre
ellos personas con diferentes dones (cap. 12:4, etc.) esperando la manifestación de … Jesucristo—Esta era la prueba
culminante de que ‚no carecían de don alguno‛. La fe, la esperanza y el amor, o todos los dones practicaban,
aguardándolo (2 Timoteo 4:8; Tito 2:13). ‚Dejando para otros el MEMENTO MORI (acuérdate de la muerte), alienta tú
esta gozosa expectación de la venida del Señor.‛ [Bengel.] El verbo griego expresa la idea de ‚aguardar
constantemente, no por un tiempo determinado, sino hasta el fin, hasta que acontezca el evento esperado‛. (Romanos
8:19). [Titm., Sinónimos.] 8. El cual—Dios, v. 4 (no Jesucristo, v. 7: en tal caso sería ‚en su día‛). os con firmará hasta el
fin—A saber, hasta ‚la venida del Señor Jesucristo.‛ sin falta en el día de … Jesucristo—(1 Tesalonicenses 5:23.)
Después de aquel día no habrá peligro (Efesios 4:30; Filipenses 1:6). Ahora es nuestro día para trabajar. y el día del
enemigo para probarnos: entonces será el día de Cristo, y de su gloria en los santos. [Bengel]. 9. Fiel es Dios—a sus
promesas (Filipenses 1:6; 1 Tesalonicenses 5:24). por el cual sois llamados—conforme al propósito de Dios (Romanos
8:28). a la participación de su Hijo—Para ser coherederos con Cristo (Romanos 8:17–28). como él, hijos de Dios y
herederos de la gloria (Romanos 8:30; 2 Tesalonicenses 2:14; 1 Pedro 5:10; 1 Juan 1:3). Crisóstomo observa que el
nombre de Cristo se menciona más a menudo en esta epístola que en ninguna otra, pensando el apóstol así
substraerlos de la admiración partidista que sentían por sus enseñadores particulares a fin de que fijaran su vista sólo
en Cristo. 10. Os ruego pues—Ya tenéis el conocimiento, el don de la palabra, y la esperanza; mantened también [PAG.
357] el amor. hermanos—El mismo título es un argumento en pro del amor. por … Jesucristo—Es el deseo de Pablo
que Cristo sea el todo en todas las cosas para los corintios, y por tanto lo nombra tantas veces en este capítulo. que
habléis todos una misma cosa—que no habléis cosas diversas como lo hacéis (v. 12) en el espíritu de discordia. que
no haya … disensiones—cismas, lit., hendiduras, brechas. antes seáis perfectamente unidos—Lo opuesto a
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‚disensiones.‛ El vocablo que aquí se usa tiene referencia a la herida que sana, o el hecho de remendar una rotura. en
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una misma mente … parecer—Es decir, en el criterio de los entendidos, y en la decisión práctica que se adopta
[Conybeare y Howson], en cuanto a lo que se debe hacer. La mente tiene relación con lo que se debe creer
interiormente; el parecer, juicio o criterio, se demuestra exteriormente en las cosas que se llevan a la práctica. [Bengel.]
Alford opina que se trata de la disposición y la opinión. 11. (cap. 11:18.) me ha sido declarado … por los … de Cloé—
Quienes parecían gozar de la intimidad de Pablo así como la de los corintios. Estos ‚escribieron al apóstol (cap. 7:1)
preguntándole acerca de ciertos asuntos: el matrimonio, las comidas ofrecidas a ídolos; del decoro que debían
observar las mujeres en el culto. Pero nada habían dicho de las enormidades y los desórdenes que se habían infiltrado
entre ellos. Esa noticia llegó a Pablo por otros medios. Por tanto, su lenguaje tocante a estos males es: ‚Porque me ha
sido declarado <‛ ‚Se oye decir‛ comúnmente (cap. 5:1, 2). Todo esto dice Pablo antes de referirse a la carta de ellos,
lo que da a entender que no se informó de aquellos males por medio de dicha carta, lo cual es una prueba impensada
de su genuinidad. [Paley, Horae Paulinae.] Nótese su prudencia: nombra a la familia, para que se supiese que no hacía
su alegación sin autoridad: no nombra los individuos, por no excitar el odio en contra de ellos, sino insinúa
tácticamente que la información debía haber llegado a él directamente de parte de los presbíteros, así como le habían
consultado sobre asuntos de menor importancia. que hay entre vosotros contiendas—palabra no tan severa como
‚disensiones,‛ lit., cismas (v. 10). 12. Quiero decir—por la palabra ‚contiendas‛ (v. 11). que cada uno de vosotros
dice—individualmente, ‚gloriándose en los hombres‛ (v. 31; cap. 3:21, 22): ‚Yo soy de Pablo‛; Yo soy de Apolos,‛ etc.
No que formasen partidos determinados, sino que individualmente demostraban el espíritu de partido en las
contenciones bajo el nombre de maestros favoritos. Pablo rehusaba ser adulado por aquellos que usaban su nombre en
los partidos, no haciéndose así cómplice en la deshonra hecha a Cristo Estos probablemente eran de los convertidos
bajo su ministerio. Los que favorecían el nombre de Apolos, sucesor de Pablo en Corinto (Hechos 18:24, etc.). eran los
atraídos por su estilo retórico (probablemente adquirido en Alejandría, cap. 3:6), en contraste con la ‚presencia
corporal flaca, y la palabra menospreciable‛ (2 Corintios 10:10) del apóstol. Apolos, sin duda, no alentó
voluntariamente este espíritu de indebida preferencia (cap. 4:6, 8); antes, para impedirlo, se negó a repetir su visita
allá en aquel entonces (cap. 16:12). y yo de Cefas—Probablemente judaizantes, que se cobijaban bajo el nombre de
Pedro, el apóstol de la circuncisión (Cefas es el nombre hebreo, Pedro, el griego; Juan 1:42; Gálatas 2:11, etc.): los
asuntos tratados en los caps. 7–9 fueron sugeridos acaso por ellos como asuntos dudosos. La iglesia allí tuvo su origen
en la sinagoga judía, siendo de los convertidos Crispo el arquisinagogo, y Sóstenes (probablemente) su sucesor. De allí
pues que se perciba alguna levadura judaica, pero no tanta como en otras partes (2 Corintios 11:22). El petrismo se
originó más tarde y con más vigor, en Roma. Si no era correcto el jactarse diciendo: ‚Yo soy de Pedro,‛ cuánto más
incorrecto sería decir ‚Yo soy del Papa‛. [Bengel.] y yo de Cristo—Un pretexto pasable, para menospreciar el
ministerio de Pablo y de sus demás enseñadores (cap. 4:8; 2 Corintios 10:7–11). 13. ¿Está dividido Cristo?—En varias
secciones (bajo diferentes jefes). [Alford.] La unidad de su cuerpo no ha de ser cortada en pedazos, como si el todo no
fuese de una sola Cabeza. ¿Fué crucificado Pablo por vosotros?—En el griego la interrogación requiere una respuesta
negativa muy fuerte: ‚¿Acaso fué Pablo quien fué crucificado por vosotros? (seguramente no diréis semejante cosa)‛.
En la primera pregunta la majestad de ‚Cristo‛ (el Ungido de Dios) indica la imposibilidad de que él sea ‚dividido.‛
En la segunda, la insignificancia de Pablo indica la imposibilidad de ser él la cabeza de la redención, ya que él no había
sido ‚crucificado por ellos,‛ ni había dado su nombre a los redimidos. Esto que se aplica a Pablo, el fundador de la
iglesia de Corinto, es igualmente aplicable a Cefas y a Apolos, que no tenían tal título con respecto a dicha iglesia. ¿o
habéis sido bautizados—La cruz nos reclama para Cristo como redimidos por él; el bautismo, como dedicados a él.
en el nombre de Pablo?—el griego “eis‛: ‚dentro del nombre‛ (Gálatas 3:27), denotando la idea de unificación
simbolizada por el bautismo. 14. Doy gracias a Dios porque en su providencia ordenó todas las cosas de tal modo que
yo no bautizara a ninguno de vosotros salvo a Crispo (el antes presidente de la sinagoga, Hechos 18:8) y a Gayo
(escrito ‚Cayo‛ por los romanos, quien hospedó a Pablo en Corinto, así como a toda la iglesia, Romanos 16:23; siendo
pues persona de buena posición social). El oficio de bautizar tocaba a los diáconos (Hechos 10:48) más bien que a los
apóstoles, cuyo oficio era el de establecer las iglesias y dirigirlas de una manera general. Los diáconos tenían mejor
oportunidad para dar la necesaria instrucción preparatoria para el bautismo. Crispo y Gayo, etc., fueron probablemente
de los primeros convertidos, y por tanto fueron bautizados por Pablo mismo, el que fundó la iglesia. 15. Para que
ninguno diga … etc.—No que Pablo tuviese esta finalidad al principio; sino que Dios dispuso de modo que nadie
dijese esto. [Alford.] 16. bauticé la familia de Estéfanas—‚Las primicias de Acaya,‛ o sea, de los primeros
convertidos allí (cap. 16:15, 17). Es probable que tales ‚familias‛ incluyesen párvulos (Hechos 16:33). La historia de la
iglesia favorece esta opinión, puesto que el bautismo infantil era el uso desde tiempos muy prístinos. (Nota del Editor:
Esta opinión está de acuerdo con las denominaciones que practican el bautismo infantil, pero en realidad no hay nada
que indique que en la ocasión que nos ocupa hayan bautizado a párvulos.) 17. S. Pablo no dice esto para menospreciar
el bautismo, porque lo ensalza grandemente (Romanos 6:3). El bautizó a algunos de los primeros convertidos; y
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hubiera bautizado a otros más; pero la obra peculiar suya y de los apótsoles era predicar el evangelio, fundar [PAG.
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358] por su testimonio ocular las iglesias particulares, y cuidar de ellas en lo general. no me envió Cristo—lit., como
apóstol. a bautizar—ni en el nombre de Cristo, mucho menos en el mío propio. sino a predicar … no en sabiduría de
palabras—o de lenguaje. El raciocinio filosófico destacado por el lenguaje oratorio y por la erudición secular, era cosa
que los corintios evaluaban en demasía (v. 5; cap. 2:1, 4) en Apolos, la falta de lo cual en Pablo les desagradaba (2
Corintios 10:10). porque no sea hecha vana la cruz de Cristo—Es decir, para que no sea menospreciada la suma y la
substancia del evangelio (v. 23; cap. 2:2): el Cristo crucificado, (Romanos 4:14) por hombres que estiman en más la
lógica y la elocuencia humanas de la predicación evangélica, que el evangelio mismo del Cristo crucificado: el único
remedio para el pecador perdido, y la mayor manifestación del amor de Dios. 18. Porque la palabra de la cruz—El
mensaje, o la doctrina de la cruz, en contraste con la ‚sabiduría de palabras‛ (así llamada en el v. 17). es locura a los
que se pierden—Mejor dicho, ‚a los que están pereciendo,‛ esto es, porque prefieren la humana ‚sabiduría de
palabras‛ a la doctrina de la ‚cruz de Cristo.‛ Aquí no se hace referencia al estado final, sino a ‚los que están en el
camino de la perdición.‛ Así también en 2 Corintios 2:15, 16. mas a los que se salvan … a nosotros—Nótese la
modestia con que escribe el apótsol, como si dijese: ‚Pero a los que se salvan (los que están en el camino de la
salvación), entre los cuales estamos <‛ es potencia de Dios—Término que incluye ‚la sabiduría de Dios‛ (v. 24). La
palabra de la cruz es el poderoso instrumento de la salvación, la más alta demostración del poder de Dios (Rom. 1:16).
Lo que parece al mundo ‚flaqueza‛, en el plan de Dios para la salvación de los hombres (v. 25), y en la manera como
el apóstol lo presenta (cap. 2:3), es en realidad una manifestación de su gran ‚potencia.‛ Lo que parece ‚insensatez‛
por falta de la humana ‚sabiduría de palabras‛ (v. 17), es en verdad la suprema ‚sabiduría de Dios‛ (v. 24). 19.
Destruiré la sabiduría—Algo diferente de la versión de los Setenta. El hebreo es: ‚Perecerá la sabiduría de los sabios, y
se desvanecerá la prudencia de los prudentes‛. (Isaías 29:14). Pablo, por inspiración divina, da la interpretación del
Espíritu Santo, haciendo que Dios sea la causa de la perdición de la sabiduría. desecharé la inteligencia—
‚entendimiento.‛ 20. ¿Qué es del sabio?—lit., ‚¿Dónde hay sabios?‛ En ninguna parte; porque ‚Dios los destruye‛ (v.
19). ¿qué del escriba?—judaico. [Alford.] ¿qué del escudriñador—griego. [Alford.] Véase el judío y el griego de este
mundo en contraste con los sabios piadosos, v. 22, 23. Vitringa opina que la referencia es a los discursos judaicos de la
sinagoga, o daraschoth, del radical hebreo que significa ‚disputar.‛ Compárese el término ‚cuestiones,‛ Hechos 26:3; Tito
3:9. Si es así, el término ‚sabiduría‛ se refiere aquí a la sabiduría griega (véase v. 22). Pablo usa el pasaje de Isaías
33:18 en un sentido superior; allá la referencia primordial era a la liberación temporal, aquí a la eternal; el v. 22. que
está en triple oposición al v. 18, sanciona esta aplicación del apóstol; el Señor, en su carácter triple, es la única base que
tiene el pueblo para gloriarse de este siglo—Más bien, ‚de esta dispensación.‛ Es decir, esta edad u orden mundano de
cosas desde el punto de vista moral, en contraste con la dispensación u orden cristiano de cosas. del mundo—
entendido externa o cósmicamente. ha enloquecido Dios la sabiduría—Ha demostrado que la filosofía del mundo es
locura, porque le falta la fe en el Cristo crucificado. [Crísóstomo.] Dios la consideró como locura, y no la usó para
convertir y salvar a los hombres (vv. 26, 27). [Estio.] 21. Por no haber el mundo conocido en la sabiduría de Dios—en
la sapiente disposición de Dios. a Dios por sabiduría—antes, ‚por la sabiduría,‛ o por su filosofía (Juan 1:10; Romanos
1:28) no conocieron a Dios, aunque sí alcanzaron otros conocimientos (Hechos 17:23, 27). La teoría deísta de que el
hombre puede por la luz de la naturaleza descubrir su deber para con Dios, queda refutada por el hecho de que el
hombre nunca descubrió este deber sin la revelación de Dios. Todas las estrellas y la luna no pueden hacer el día; ésta
es la prerrogativa del sol. Ni pueden los dones más sublimes hacer que amanezca el día moral; tal obra es el oficio de
Cristo. Hasta al judío faltó este conocimiento, mientras que procuró tan solamente la sabiduría carnal de este mundo.
agradó a Dios—Aquí el apóstol hace referencia a las palabras de Jesús en Lucas 10:21. salvar a los creyentes—a los
que creyesen (Romanos 1:16)—por la locura de la predicación—por aquella predicación (doctrina) que el mundo
(incrédulo, el judío así como el gentil) juzga locura. 22. Porque—lit., ‚Por cuanto;‛ puesto que. Este versículo ilustra
cómo la ‚predicación‛ del Cristo crucificado llegó a ser considerada como ‚locura‛ (v. 21). los Judíos piden señales—
Así aparece esta palabra aun en los manuscritos más antiguos. El singular fué una corrección posterior sacada de
Mateo 12:38; 16:1; Juan 2:18. Las señales que los judíos ansiaban no eran sólo milagros, sino evidencias directas del
cielo. de que Jesús era el Mesías (Lucas 11:16). y los Griegos buscan sabiduría—Es decir, una demostración filosófica
del cristianismo. Cristo, en lugar de dar una prueba demostrativa, demanda la fe que se basa en su palabra y en una
porción razonable de evidencia que comprueba que dicha revelación es su palabra. El cristianismo no principia con la
solución de las dificultades intelectuales, sino con la satisfacción de aquel corazón que anhela el perdón. Por tanto, no
fueron los refinados griegos, sino los teocráticos judíos los escogidos para la propagación de la revelación. Así pues,
una vez más, la Atenas intelectual (Hechos 17:18–21, etc.) recibió el evangelio con menos prontitud que la Corinto
comercial. 23. Mas nosotros—Pablo y Apolos. predicamos a Cristo crucificado—El griego expresa no meramente el
hecho de su crucificción, sino el carácter premanente de la transacción mediante la cual él es ahora Salvador (Gálatas
3:1). [Green.] El Mesías (Cristo) crucificado fué la piedra en la cual los judíos tropezaron (Mateo 21:44). La oposición
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igual de judíos y gentiles demuestra que una religión al parecer tan aborrecible en su origen no pudo haber triunfado
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si no hubiese sido divina. 24. Empero a los llamados—comp. ‚vocación,‛ v. 26. Aquí se trata de los mismos de
quienes se dice: La misma clase de ‚nosotros, los que se salvan‛ (que estamos siendo salvados; v. 18); los elegidos, los
cuales han obedecido al llamamiento; los eficientemente llamados (Romanos 8:28, 30). Cristo—No se agrega
‚crucificado‛ aquí, por que, vencido el escándalo de la cruz, ‚Cristo‛ es recibido en todos sentidos, no sólo en su
[PAG. 359] cruz, sino también en su vida y en su futuro reino. potencia—llenando así todos los requerimientos de los
judíos que buscaban ‚una señal.‛ La cruz (la muerte de un esclavo), que a los judíos (que esperaban un Mesías
temporal) era ‚tropezadero,‛ es en realidad ‚potencia de Dios‛ para la salvación de todos los que creen. y sabiduría
de Dios—exhibiendo así, en el grado máximo (si sólo lo hubieran querido ver), lo que los griegos buscaban, a saber: la
sabiduría (Colosenses 2:3). 25. lo loco de Dios—Esto es, su plan de salvación, que los hombres juzgaban como
‚locura.‛ lo flaco de Dios—Cristo ‚fué crucificado por flaqueza‛ (2 Corintios 13:4, el gran tropezadero de los judíos),
con todo,‛ vive por potencia de Dios.‛ Así de la flaqueza de sus siervos perfecciona la potencia (cap. 2:3; 2 Corintios 12:9).
26. Mirad … vuestra vocación, que no sois …—El ‚sois‛ no está en el original; léase más bien: ‚No muchos sabios <
poderosos < nobles os llamaron.‛ Lo que el apóstol puntualiza es la debilidad de los medios que el Señor empleaba
para convertir al mundo (v. 27, 28). [Hinds y Whately; así Anselmo.] Con todo, nuestra versión cuadra bien con el v.
24. ‚Toda la historia de la expansión de la iglesia es una victoria progresiva de los ignorantes sobre los eruditos, de los
humildes sobre los arrogantes: aun el emperador mismo depuso su corona ante la cruz de Cristo.‛ [Olshausen.] sabios
según la carne—Es decir, la sabiduría de este mundo adquirida por el estudio humano sin la intervención del
Espíritu. Contrástese con Mateo 16:17. 27. lo necio—Frase general que incluye a personas y cosas necias. Dios escoge
aun las cosas (y las cosas necias, también) para confundir a las personas (y aun a las personas sabias). Tal me parece ser
la fuerza del cambio del masculino al neutro. escogió Dios para avergonzar—Dios confunde a los sabios, y obra,
mediante sus instrumentos que no tienen sabiduría humana, lo que los mundanamente sabios, con ella, no pueden
efectuar, a saber: llevar a los hombres a la salvación. lo flaco … escogió Dios, etc.—La repetición del término
‚escogió‛ indica la bondadosa premeditación del propósito de Dios (Santiago 2:5). 28. y lo que no es—Algunos de los
manuscritos más antiguos omiten la conjunción ‚y‛. Así pues, la frase ‚lo que no es,‛ está en oposición con ‚lo necio,‛
‚lo flaco.‛ ‚lo vil‛, y lo ‚menospreciado,‛ (cosas todas que no son nada). Dios escogió las cuatro ‚nadas‛ para anular
las cosas que son. 29. ninguna carne se jacte—Porque los que tratan de gloriarse de la grandeza y sabiduría humanas
son confundidos, son ‚avergonzados‛ (v. 27). La carne, como ‚la flor del campo,‛ es hermosa, pero débil (Isaías 40:6).
en su presencia—Hemos de gloriarnos, no delante de él, sino de él. [Bengel.] 30. Mas—en contraste con los que ‚se
jactan‛ de la sabiduría y grandeza mundanas) de él sois—No de vosotros mismos (Efesios 2:8), sino de él (Romanos
11:36). De él venís (de él tenéis la vida espiritual, vosotros los que una vez os contabais entre las ‚cosas que no son,‛ v.
28) en Cristo Jesús—por la unión viviente con él. No ‚en la carne‛ (vv. 26, 29). por Dios.—la sabiduría que viene de
Dios; que emana de él y es enviada por él. nos ha sido hecho—para nuestra eterna ganancia. sabiduría—la cual es
inalcanzable si se busca de una manera mundana (vv. 19, 20; comp. Colosenses 2:3; Proverbios 8; Isaías 9:6). Por ella
llegamos a ser ‚sabios para la salvación,‛ gracias sólo a la sabiduría suya que originó y llevó a efecto el plan, ya que
antes nosotros éramos ‚insensatos.‛ justificación—en griego: justicia, que es la base de nuestra justificación (Jeremías
23:5, 6; Romanos 4:25; 2 Corintios 5:21); mientras que nosotros una vez éramos ‚flacos‛ (Romanos 5:6). Isaías 42:21;
45:24. santificación—por el Espíritu Santo; mientras que nosotros éramos ‚bajos‛. En el más allá, nuestra justicia y
asimismo nuestra santificación serán perfectas y serán inherentes. Ahora la justicia por la que somos justificados es
perfecta, pero no ínherente; aquella mediante la cual somos santificados, es inherente pero no perfecta. [Hooker.] La
santificación es perfecta en principio, pero no en su realización. Estas dos están unidas en el griego como si formaran
esencialmente una sola cosa, pero no así ‚la sabiduría‛, por cuanto ella originó y ejecutó el plan (‚sobreabundó en
nosotros en toda sabiduría,‛ Efesios 1:8), y la ‚redención,‛ la consumación final del plan en la liberación del cuerpo (la
posición de la palabra redención en último lugar demuestra que se entiende aquí en un sentido limitado). Lucas 21:28;
Romanos 8:23; Efesios 1:14; 4:30. redención—Somos redimidos después de haber sido ‚despreciados‛ El que se
gloría, gloríese en el Señor—(Jeremías 9:23, 24) en contraste con lo que se dijo antes: ‚ninguna carne se jacte en su
presencia (v. 29) En contraste con la mórbida humillación servil, el apóstol encarna la humildad en el conocimiento
elevador de nuestra verdadera dignidad en Cristo. El que se gloria ha de gloriarse en el Señor, no en la carne ni en el
mundo.
CAPITULO 2
EL TEMA DE LA PREDICACION DE PABLO: EL CRISTO CRUCIFICADO, PRESENTADO NO EN LA
SABIDURIA MUNDANA, SINO EN LA CELESTIAL, ENTRE LOS PERFECTOS. Así que,… cuando fuí—Yo
[Conybeare], como. uno de los ‚necios, flacos, y viles‛ instrumentos empleados por Dios (cap. 1:27, 28); ‚gloriándome
en el Señor,‛ no en la sabiduría humana (cap. 1:31). Véase cap. 1:23: ‚nosotros.‛ no fuí con altivez—Hechos 18:1, etc.).
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Pablo, si hubiese querido, podría haber usado un estilo ornado, ya que había estudiado la erudición secular en Tarso
de Cilicia, la que Estrabón prefería como escuela a Atenas y a Alejandría; allí, sin duda, leyó los poemas del ciliciano
Arato (que él cita, Hechos 17:28), y a Epiménides (Tito 1:12), y a Menandro (1 Corintios 15:33). El desarrollo intelectual
griego fué un elemento importante en la preparación del camino para el evangelio, pero no logró regenerar al mundo,
lo que demostró que para esto hacía falta un poder sobrehumano. El judaísmo helenista (grecista) en Tarso y en
Alejandría, fué el eslabón de enlace entre las escuelas de Atenas y las rabínicas. No pudo haber otro suelo natal más
propicio para el apóstol de los gentiles que la ciudad de Tarso, libre como estaba de las influencias pervertidoras de
Roma, de Alejandría y de Atenas. Tenía al mismo tiempo la ciudadanía romana que le protegería de la violencia
repentina. Además, fué criado en la divina ley hebraica en Jerusalén. Así pues, como los tres elementos: la cultura
griega, la política romana (Lucas 2:1), y la ley divina dada a los judíos, se combinaron [PAG. 360] precisamente en el
tiempo de Cristo para preparar al mundo para el evangelio, así también los mismos tres elementos, en la maravillosa
providencia de Dios, se reunieron en el apóstol de los gentiles. [Conybeare y Howson.] a anunciaros el testimonio de
Cristo—(cap. 1:6), o ‚de Dios,‛ según los manuscritos. Por tanto Cristo es Dios. 2. La idea en el griego es ‚La única
cosa determinada que me propuse saber entre vosotros era, conocer a Jesucristo (su persona) y a él crucificado (su
oficio) [Alford], no ensalzado sobre el trono terrenal de David, sino ejecutado cual criminal más vil. El hecho histórico
de la crucificción de Cristo habría recibido una publicidad menos prominente de parte de los buscadores de la
humana sabiduría en la iglesia de Corinto, para evitar el ofender a los eruditos paga nos y judíos. La persona de Cristo
y el oficio de Cristo constituyen la esencia del evangelio. 3. Y estuve yo con vosotros—Es decir, ‚Yo, el predicador‛. El
v. 2 describe el tema: ‚Cristo crucificado,‛ y el v. 4, la manera en que fué predicado: no ‚con palabras persuasivas <
mas con demostración < de poder.‛ con flaqueza—personal y corporal (2 Corintios 10:10; 12:7, 9; Gálatas 4:13). y
temblor—(comp. Filipenses 2:12). No miedo personal, sino una ansiedad temblorosa por efectuar un deber; y la ansiedad
de hacerlo a conciencia en contraste con el hecho de ‚servir al ojo‛ (Efesios 6:5, 6). [Conybeare y Howson.] 4. ni mi
palabra—‚mi manera de hablar,‛ en privado—ni mi predicación—en público. [Bengel.] Alford lo explica así: ‚Mi
discurso sobre doctrinas, y mi predicación, o narración de los hechos‛. fué … de humana sabiduría—La palabra
‚humana‛ es omitida por las autoridades más antiguas; con todo. ‚sabiduría‛ se refiere a la de los hombres. mas con
demostración del Espíritu—La persuasión es el medio que emplea el hombre para conmover a su prójimo. El medio
que Dios usa es la demostración que no deja lugar a dudas, que inspira la fe sincera por la poderosa obra del Espíritu
(obra que entonces se había manifestado externamente en los milagros, e internamente había obrado en el corazón y
que ahora solamente obra en el corazón, siendo esto lo de mayor importancia (Mateo 7:29; Hechos 6:10; Hebreos 4:12:
comp. también Romanos 15:19). Este mismo sencillo poder acompaña a la verdad divina ahora. y produce una
persuasión y una conversión ciertas cuando el Espíritu se manifiesta por medio de él. 5. Para que vuestra fe no esté
fundada—Es decir, para que no deba su origen ni su continuación ‚a la sabiduría de hombres.‛ 6, 7. Sin embargo, la
predicación del evangelio, lejos de ser contraria a la verdadera ‚sabiduría‛ es una sabiduría infinitamente superior a
la de los sabios del mundo. hablamos sabiduría—Aquí Pablo reasume el ‚nosotros‛ (los predicadores, yo, Apolos,
etc.), que usó cuando dijo: ‚nosotros predicamos‛ (cap. 1:23), sólo que aquí se refiere a algo menos público (comp. vv.
7, 13. ‚misterio.‛ escondido‛). Porque ‚sabiduría‛ aquí denota no el todo de la doctrina, sino sus principios más
sublimes y profundos. entre perfectos—Sólo aquellos que se han perfeccionado en la experiencia y el conocimiento
cristianos, pueden comprender la verdadera superioridad de la sabiduría cristiana que Pablo predicaba. Son distintos
no solamente de los hombres mundanos y carnales, sino también de los niños en Cristo, que si bien están ‚en Cristo,‛
retienen mucho de lo ‚carnal,‛ y no pueden por tanto entender las verdades profundas del cristianismo (cap. 14:20;
Filipenses 3:15; Hebreos 5:14). Pablo al usar los términos ‚misterio‛ o ‚sabiduría oculta‛ (v. 7), no dió a entender
alguna tradición oculta distinta del evangelio (como la ‚disciplina arcana,‛ y la doctrina de la reserva practicada por
la iglesia de Roma), sino el desenvolvimiento de los tesoros del conocimiento, una vez escondidos, en los consejos de
Dios mas ahora anunciados a todos, los cuales serán comprendidos inteligentemente en proporción a la medida en
que la vida interior del oyente sea transformada a la imagen de Cristo. Compárense ejemplos de tales ‚misterios,‛ o
sean las ‚verdades‛ cristianas más profundas que no fueron predicadas por Pablo en su primera visita a Corinto,
cuando se limitó a los elementos fundamentales (v. 2), pero que ahora habla de ellas con los ‚perfectos‛ (cap. 15:51;
Romanos 11:25; Efesios 3:5, 6.). La palabra ‚Perfecto‛ aquí, no significa la perfección absoluta, sino la perfección en
contraste con los ‚niños,‛ o sean los menos maduros en el crecimiento cristiano (comp. Filipenses 3:12, 13, con 1 Juan
2:12–14). ‚Dios‛ (v. 7) está en contraste con el mundo, los apóstoles con ‚los príncipes (grandes y eruditos) de este
mundo‛ (v. 8; cap. 1:20). [Bengel.] ni de los príncipes … que se deshacen—Comp. con ‚lo que no es‛ (1:28). Es decir,
son pasajeros, no inmortales. Por tanto, su sabiduría no es verdadera [Bengel.] La idea es, según Alford, ‚que son
deshechos,‛ ya que Dios escoge las ‚cosas que no son (las flacas y despreciadas cosas del evangelio), para deshacer (el
mismo verbo en cada caso) las que son‛ (cap. 1:28). 7. hablamos sabiduría de Dios—enfáticamente contrastada con la
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sabiduría de los hombres y de este mundo. (vv. 5, 6.) en misterio—Es decir, ‚hablamos como tratando de un misterio‛,
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esto es, no de algo que deba guardarse en secreto, sino de algo que una vez fué oculto, pero que ahora es revelado.
Mientras que los misterios paganos eran revelados solamente a los pocos escogidos, los del evangelio se hacían
notorios a todos los que obedeciesen a la verdad. ‚Si nuestro evangelio está encubierto, está encubierto a los que se
pierden‛ (2 Corintios 4:3), ‚a aquellos que el dios de este siglo ha cegado.‛ Comúnmente usamos el vocablo ‚misterio‛
en referencia a aquellos de los cuales se retiene el conocimiento; los apóstoles lo usaban en referencia a aquellos a los
cuales es revelado. [Whately.] Está encubierto mientras no se publica, y cuando se publica sigue encubierto a los
imperfectos. [Bengel.] predestinó—(comp. v. 9), fué ‚preparado para aquellos que le aman.‛ antes de los siglos—Esto
es, desde la eternidad. La sabiduría de Dios supera en antigüedad a toda humana sabiduría. No sólo existió antes que
la sabiduría del mundo, sino que existió eternamente antes que el mundo mismo con sus siglos. para nuestra gloria—
Nuestra gloria ahora, así como en el más allá, de parte del ‚Señor de gloria.‛ 8. La que ninguno … conoció—Es decir,
la sabiduría de Dios. Esta es la prueba más poderosa de que el hombre natural carecía completamente de la sabiduría
celestial. porque … nunca hubieran crucificado al Señor de gloria—Esto denota la conexión inseparable de la
humanidad y la divinidad de Cristo. El Señor de gloria (de la cual tenía derecho aun [PAG. 361] antes de que el
mundo fuese, Juan 17:4–24) fué crucificado. Antes—‚Pero (ha acontecido) como está escrito.‛ Cosas que ojo no vió,
etc.—Alford traduce: Las cosas que ojo no vio,< las cosas que Dios preparó < nos las reveló Dios por el Espíritu.‛ De
esta manera se ignora el ‚empero‛ del v. 10. Constrúyase más bien, como Estio: ‚Hablamos (que viene del v. 8) de
cosas que ojo (antes) no vió < cosas que ha preparado Dios < pero que Dios nos las reveló a nosotros <‛ La cita no
aparece palabra por palabra, pero sí es una exposición inspirada de la ‚sabiduría‛ (v. 6, tomada de Isaías 64:4). Las
palabras ‚fuera de ti, oh Dios,‛ no se citan, directamente, pero se expresan virtualmente en la exposición de ellas (v.
10): ‚Nadie, oh Dios, fuera de ti ve estos misterios, y Dios nos los ha revelado por su Espíritu.‛ Ni han subido en
corazón—Un hebraísmo comp. la expresión: ‚ni vendrá al pensamiento‛, (Jeremías 3:16). Dios ha preparado—En
Isaías 64 leemos: ‚Dios < hiciese por el que en él espera‛ aquí, ‚para los que le aman.‛ Isaías hablaba a los que
aguardaban la futura aparición del Mesías; Pablo, a los que aman al Mesías que ya ha aparecido (1 Juan 4:19), comp. v.
12: ‚lo que Dios ha dado.‛ [Bengel.] 10. Dios nos lo reveló … por el Espíritu—La inspiración de los pensamientos (en
cuanto concierne a la verdad esencial para la salvación es lo que hace a un cristiano (cap. 3:16; 12:3; Mateo 16:17; Juan
16:13; 1 Juan 2:20, 27); la inspiración de las palabras, hace a un PROFETA (2 Samuel 23:1, 2; 1 Reyes 13:1, 5) ‚por la
palabra del Señor‛ (v. 13; Juan 20:30, 31; 2 Pedro 1:21). Los secretos de la revelación están velados para algunos, no
porque aquellos que los conocen no quieran revelarlos (porque en efecto la misma palabra revelación sugiere el
apocalipsis de lo velado), sino porque aquellos que los escuchan no tienen la voluntad, o el poder, para comprenderlos.
Por tanto, sólo aquellos que son enseñados del Espíritu conocen estos secretos (Salmo 25:14; Proverbios 3:32; Juan 7:17;
15:15). a nosotros—Es decir, los ‚perfectos,‛ o los experimentados en la vida cristiana (v. 6). Los inteligentes podrán
entender el bosquejo de las doctrinas, pero sin la revelación del Espíritu Santo seguirá para ellos un mero bosquejo—
un esqueleto, correcto acaso, pero sin vida [Cautions for the Times xiv] (Lucas 10:21). el Espíritu todo lo escudriña—
Obra en nosotros y con nuestros espíritus (comp. Romanos 8:16, 26, 27). El Antiguo Testamento nos revela a Dios (el
Padre) para nosotros. Los Evangelios, a Dios (el Hijo) con nosotros. Los Hechos y las Epístolas, a Dios (el Espíritu
Santo) en nosotros [Monod] (Gálatas 3:14). lo profundo de Dios—(Salmo 92:5.) Su naturaleza divina, atributos y
consejos. El Espíritu se deleita en explorar las infintas profundidades de su propia mente divina para revelárnoslas
conforme a nuestra capacidad para comprenderlas (Deuteronomio 29:29). Esto prueba la personalidad y la divinidad
del Espíritu Santo. La divinidad no puede ser separada del Espíritu de Dios, así como la humanidad no puede ser
separada del espíritu del hombre. [Bengel.] 11. nadie conoció las cosas de Dios—ni ángel, ni hombre. Esto prueba la
imposibilidad de conocer las cosas de Dios salvo por instrumentalidad del Espíritu de Dios (quien es el único que las
conoce, puesto que aun en el caso del hombre, tan infinitamente inferior en la mente a Dios, ninguno de sus
semejantes sino solamente su propio espíritu conoce las cosas que están ocultas en su interior.) 12. hemos recibido, no
el espíritu del mundo—el malvado ‚espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia‛ (Efesios 2:2). Este espíritu
es natural en el no regenerado, y no necesita ser recibido. sino el Espíritu que es [de parte] de Dios—Lo hemos
recibido como un don de Dios, pues es su mismo Espíritu, así como nuestro espíritu es el espíritu que está en nosotros
los hombres (v. 11). para que conozcamos lo que Dios nos ha dado—Es decir, el actual conocimiento experimental,
para nuestro indecible consuelo, de sus profundos misterios llenos de sabiduría, y de nuestra futura posesión de las
buenas ‚cosas que ha preparado Dios para los que le aman‛ (v. 9). 13. Lo cual también—No sólo conocemos por el
Espíritu Santo ‚las cosas que Dios nos ha dado abundantemente‛, sino que también por él hablamos de las mismas.
(v. 12). hablamos … con doctrina, etc.—Las cosas que el Espíritu enseña. acomodando etc.—Es decir, interpretando
las inspiradas Escrituras del Antiguo Testamento, y comparándolas con el evangelio que Jesús por el mismo Espíritu
reveló [Grocio.]; y asimismo ilustrando los misterios del evangelio comparándolos con los tipos del Antiguo
Testamento. [Crisóstomo.] Por esto la misma palabra griega ‚comparar‛ se traduce en 2 Corintios 10:12. Wahl (Clavis)
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traduce: ‚explicando (según la traducción griega en la Versión de los Setenta de Génesis 40:8) a los espirituales (a los
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que son enseñados del Espíritu) cosas espirituales (cosas que el Espíritu nos ha enseñado).‛ Sólo los que son
enseñados del Espíritu pueden comprender las verdades espirituales. Esto concuerda con los vv. 6, 9, 10, 14, 15; cap.
3:1. Alford traduce: ‚Juntando (combinando) lo espiritual con lo espiritual;‛ esto es, aplicando las palabras
espirituales a las cosas espirituales, lo que no haríamos si solamente usáramos palabras de buena sabiduría para
explicar cosas espirituales (así vv. 1, 4; 1 Pedro 4:11). Tal vez aquí se emplean los neutros con frecuencia para abarcar
implícitamente estas varias nociones: Se compara, o acomoda lo espiritual con lo espiritual; se declara que las cosas
espirituales se adaptan solamente a las personas espirituales (así el término ‚cosas‛ comprende personas en el cap.
1:27), y también que las verdades espirituales se combinan solamente con palabras espirituales (no con palabras de
humano saber); y por fin, que las cosas espirituales de los dos Testamentos sólo pueden ser comprendidas por la
mutua comparación o combinación, no con la ‚sabiduría‛ mundana, ni con las percepciones naturales (cap. 1:21, 22;
2:1, 4–9; comp. Salmo 119:18). 14. el hombre animal—lit., hombre de alma animal. Se compara aquí el hombre
espiritual con el hombre animal, quien se gobierna por el alma animal (natural), la cual se impone a su espíritu porque
no posee el Espíritu de Dios (Judas 19). Así el cuerpo animal (natural), o sea el cuerpo que es guiado por la inferior
naturaleza animal (incluyendo el raciocinio y el corazón del hombre caído), se contrasta con el cuerpo vivificado por
el Espíritu (cap. 15:44–46). El hombre carnal (quien es guiado por los apetitos físicos, y por un espíritu jactancioso,
ajeno a la vida divina) es pariente cercano del hombre animal; así también el terrenal. El hombre ‚diabólico‛ o
‚demoníaco‛ que es ‚guiado por un espíritu malvado,‛ [PAG. 362] es el mismo hombre animal que ha descendido a
su condición más baja. (Santiago 3:15). no percibe las cosas … del Espíritu—‚no las recibe‛—aunque le son ofrecidas
y son ‚dignas de ser recibidas de todos‛ (1 Timoteo 1:15). porque le son locura—Por cuanto anda en busca de la
‚sabiduría‛ (cap. 1:22). no las puede entender—No sólo no las sabe, tampoco puede saberlas, y por tanto no las
quiere ‚recibir‛ (Romanos 8:7). 15. el espiritual—‚El hombre espiritual se distingue de sus semejantes en que en él rige
el Espíritu. En el no regenerado, su espíritu, que debiera de ser el órgano del Espíritu Santo (el que lo es en el
regenerado), está sujeto por el alma animal de tal manera que nunca puede ser llamado ‚espiritual.‛ juzga todas las
cosas—y a todas las personas, como verdaderamente son (comp. cap. 16:2–4; 1 Juan 4:1), a la medida de su
espiritualidad. Tiene una comprensión práctica de las verdades del evangelio, aunque no es infalible tocante a todos
los puntos teóricos. Si un individuo puede tener al Espíritu sin ser infalible, ¿por qué no puede la iglesia tener el
Espíritu, y con todo no ser infalible? (He aquí una refutación al argumento romanista en pro de la infabilidad de la
iglesia, Mateo 28:20; Juan 16:13) Así como el creyente y la Iglesia tienen el Espíritu, y no son por eso impecables, del
mismo modo él y la iglesia tienen el Espíritu, y no son por eso infalibles ni impecables. La iglesia y el creyente son
infalibles e impecables, sólo en proporción al grado en que sean guiados por el Espíritu. El Espíritu guía a toda verdad
y santidad; pero su influencia en los creyentes y en la iglesia es hasta ahora parcial. Solamente Jesús quien tenía el
Espíritu sin medida (Juan 3:34), es infalible tanto como impecable. La Escritura, como fué escrita por hombres que
cuando escribían eran infaliblemente inspirados, es verdad sin mistura (Proverbios 28:5; 1 Juan 2:27). 16. Porque
¿quién conoció … etc.—Esto prueba lo que dice el v. 15, que el hombre espiritual ‚no es juzgado de nadie.‛ Para
poder juzgar al hombre espiritual, el hombre común necesita conocer ‚la mente del Señor.‛ Pero ¿quién de los
hombres comunes la conoce? ¿quién le instruyó?—Es decir, ¿quién conoce la mente del Señor de modo que pueda
aconsejarle (cita de Isaías 40:13, 14)? Así se traduce en la Versión de los Setenta el verbo griego que significa probar,
convencer, en Hechos 9:22. Los hombres naturales, que juzgan a los espirituales que viven conforme a la mente de Dios
(‚Nosotros tenemos la mente de Cristo‛), virtualmente desean instruir a Dios, y llevarle a tomar otro criterio como si
fuesen los consejeros que ayudan a su rey a tomar decisiones correctas. nosotros tenemos la mente de Cristo—a la
medida de nuestra capacidad para comprenderla. Isaías en el cap. 40, aplica estas palabras a Jehová; por tanto, como
este pasaje se aplica a Cristo, aquí él es Jehová.
CAPITULO 3
PABLO NO HABIA PODIDO HABLAR A LOS CORINTIOS DE LAS PROFUNDAS VERDADES ESPIRITUALES,
POR CUANTO ERAN CARNALES, Y CONTENCIOSOS SEGUIDORES DE SUS VARIOS MAESTROS; ESTOS NO
ERAN SINO OBREROS DE DIOS, A QUIEN TENDRIAN QUE DAR CUENTA DE SUS ACTOS EN EL DIA DEL
ARDIENTE JUICIO; LOS OIDORES ERAN EL TEMPLO DE DIOS, EL CUAL ELLOS NO DEBIAN CONTAMINAR
CON CONTIENDAS DE PARTIDO, POR CUANTO LOS MAESTROS, ASI COMO TODAS LAS COSAS, SON DE
ELLOS, YA QUE SON DE CRISTO. 1. De manera que yo—Como si dijese: ‚Y yo < por cuanto el hombre natural
(animal) no puede recibir las verdades profundas de Dios, así también yo no pude hablaros de las mismas, como
hubiera hablado a los espirituales; antes tuve que hablaros como a hombres ‚de carne.‛ Así leen los manuscritos más
antiguos en vez de ‚carnales.‛ ‚Sárkinoi‛ o ‚de carne‛, expresa lo físicamente carnal, o natural; ‚sárkikoi,‛ o
‚carnales,‛ da a entender que no eran del todo naturales o no regenerados (cap. 2:14), sino que tenían mucho de la
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tendencia carnal; por ejemplo, sus contiendas das y divisiones. Pablo tuvo que hablarles como a hombres del todo
naturales, por cuanto eran todavía carnales (v. 3) en muchos respectos, no obstante su conversión (1:4–9). como a
niños—en contraste con los perfectos (los ya maduros) en Cristo (Colosenses 1:28, véase Hebreos 5:13, 14). Esto infiere
que no eran hombres totalmente de carne, aunque carnales en su tendencia. Tenían vida en Cristo, pero era vida débil.
Les reprocha el ser aún en un grado (no del todo, comp. cap. 1:5, 7; por eso dice ‚como‛) niños en Cristo, mientras que
a esta sazón debieran haber llegado a la estatura de un ‚varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de
Cristo‛ (Efesios 4:13). En Romanos 7:14, también los manuscritos más antiguos leen: ‚Yo soy hombre de carne.‛ 2.
(Hebreos 5:12.) Os dí a beber leche—Es decir, los elementales ‚principios de la doctrina de Cristo‛ (cap. 6:1). 3.
habiendo entre vosotros celos—envidias, rivalidades. Esta palabra denota los sentimientos de ellos; ‚contiendas‛ se
refiere a sus palabras; ‚disensiones‛ (divisiones), a sus hechos [Bengel.] Hay una gradación ascendente: los celos
habían producido contiendas, y las contiendas divisiones (partidos facciosos). [Grocio.] Su lenguaje adquiere mayor
severidad mientras va avanzando; en el cap. 1:11 sólo había dicho ‚contiendas;‛ ahora multiplica las palabras. (Comp.
el término en el cap. 4:6 más fuerte que el del cap. 3:21.) sois carnales—porque la ‚contienda‛ es ‚obra de la carne‛
(Gálatas 5:20). La ‚carne‛ incluye todos los sentimientos que apuntan no a la gloria de Dios, ni al bien del prójimo,
sino a la complacencia del ego. andáis como hombres—Es decir, como los no regenerados (comp. Mateo 16:23).
‚Conforme a la carne, no conforme al Espíritu‛ de Dios; como os conviene a vosotros como regenerados por el
Espíritu (Romanos 8:4; Gálatas 5:25, 26). (v. 3). 4. Yo … soy de Pablo … Yo de Apolos—Los manuscritos más antiguos
leen en un orden distinto: Apolos < Pablo. Pone a Apolos antes que a sí mismo en humildad. ¿Qué pues es Pablo? ¿y
qué es Apolos?—Puesto que contendéis tan severamente por vuestros maestros favoritos, ‚qué es (o de qué poder y
dignidad intrínsecos es) Pablo?‛ Si un apóstol tan grande raciocina así, ¡cuánto más conviene la humildad a los
ministros, que no tienen tanto renombre, que el egotismo! Ministros—‚¿Qué es Apolos < Pablo? (meros) ministros
(servidores: denotando un espíritu de humildad), por los cuales (no ‚en los cuales,‛ sino por cuyas ministraciones)
[PAG. 363] creísteis.‛ según que a cada uno ha concedido el Señor—Es decir, a los varios oidores, por que fué Dios
quien ‚dió el crecimiento‛ (v. 7). 6. Yo planté, Apolos regó—(Hechos 18:1; 19:1.) Apolos, por su propio deseo, fué
enviado por los hermanos a Corinto (Hechos 18:27) y. allí siguió la obra que Pablo había comenzado. Dios ha dado el
crecimiento—Esto es, el aumento (v. 10; Hechos 18:27). ‚Creyeron por la gracia.‛ Aunque los ministros nada son, y
Dios es todo en todos, sin embargo Dios los usa como instrumentos, y promete a ellos el Espíritu Santo para el fiel
desempeño de su misión. Esta es la dispensación del Espíritu, y el nuestro es el ministerio del Espíritu. 7. ni el que
planta … ni el que riega … sino Dios—es todo en todos. ‚Dios‛, en el griego, se halla enfáticamente en último
término: ‚el que da el crecimiento, Dios.‛ Aquí sigue un paréntesis, del v. 8 al v. 21, donde la cláusula ‚ninguno se
gloríe en los hombres‛ está en contraste antitético con ‚Dios‛. 8. el que planta y el que riega son una misma cosa—
Esencialmente, en su propósito son uno, pues están ocupados en un mismo ministerio; por tanto, no deben ser usados
por vosotros como ocasión para la formación de partidos separados. aunque cada uno, etc.—Aunque en su servicio o
ministerio son esencialmente ‚uno‛, con todo, cada ministro es individualmente responsable por su propia obra, y
‚recibirá su propia recompensa, conforme a su propia labor.‛ La recompensa es algo en adición a la salvación personal
(vv. 14, 15; 2 Juan 8). Será recompensado no conforme a su éxito ni a la cantidad del trabajo hecho, sino ‚conforme a
su propia labor.‛ Le será dicho: ‚Bien bueno siervo y fiel (no dice buen siervo y próspero‛), entra en el gozo de tu
Señor‛ (Mateo 25:23). 9. Este versículo debe traducirse, según requiere el orden de las palabras en el original griego. El
énfasis en ‚Dios‛ se repite tres veces: ‚Porque (en prueba de que ‚cada uno recibirá su recompensa conforme a su
propia labor‛, a saber, de parte de Dios) de Dios somos coadjutores (‚cooperadores;‛ que trabajamos con él, bajo él y
por ser de él, como sus siervos, 2 Corintios 5:20; 6:1; comp. Hechos 15:4; Nota, 1 Tesalonicenses 3:2); de Dios labranza
sois; de Dios edificio sois.‛ [Alford.] La idea de ‚edificio‛ se introduce aquí por primera vez, por cuadrar mejor que la
idea de ‚labranza, y para enseñar las diferentes clases de doctrinas, y sus resultados, que ahora está por discutir. De
modo similar se usa el término ‚edificar‛ la iglesia de Cristo (Efesios 2:21, 22; 4:29). 10. Conforme a la gracia … que
me ha sido dada—Esto lo asienta primero el apóstol por evitar que parezca que carece de humildad, al pronunciarse
‚perito arquitecto‛ en la frase que sigue. [Crisóstomo.] ‚La gracia‛ es aquella que ha sido ‚dada‛ a él en común con
todos los cristianos (v. 5), solamente que en proporción a la obra que Dios ha encomendado a cada uno. [Alford.]
como perito arquitecto—En griego: ‚sabio;‛ su arte fué puesto en práctica por cuanto puso un fundamento. El inhábil e
ignorante no pone ninguno (Lucas 6:49). otro edifica—Es decir, el que venga después de mí, edifica. No nombra a
Apolos, porque habla en general de todos los sucesores, sean quienes fueren. Luego hace una advertencia: ‚Cada uno
vea (cada maestro tenga cuidado) cómo sobreedifica,‛ se refiere a otros sucesores, más bien que a Apolos, el que sin
duda no edificó sobre el fundamento, como aquéllos, con madera, heno y hojarasca. (comp. cap. 4:15). ‚Yo cumplí
haciendo mi parte; ahora resta que los que me sigan, cumplan con la que les corresponda. [Bengel.] cada uno vea
cómo—con qué material. [Alford.] sobreedifica—Aquí la edificación o sobreedificación levantada sobre Cristo, el
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fundamento, echado por Pablo, (cap. 2:2) no se refiere como en Efesios 2:20, 21 a la iglesia cristiana compuesta de
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creyentes, las ‚piedras vivientes‛ (1 Pedro 2:5), sino a la enseñanza doctrinal y práctica que los maestros que sucedieron
a Pablo, habían agregado a la primera enseñanza de él. Esto no quiere decir que lo que ellos enseñaron fuese falso,
sino que su enseñanza fué un raciocinio sutil y especulativo, más bien que la sólida y sencilla verdad. 11. (Isaías 28:16;
Hechos 4:12. Efesios 2:20.) Porque—mi advertencia (‚cada uno vea <‛ v. 10) es en cuanto a la ‚sobreedificación‛, no
tocante al fundamento: ‚Porque otro fundamento nadie puede poner que el que está puesto (por Dios), Jesucristo,‛ la
persona, no la mera doctrina abstracta acerca de él, aunque ésta está incluída; Jesús, Dios‐Salvador: Cristo, el Mesías, o
Ungido. nadie puede poner otro fundamento—porque el único reconocido por Dios ya ha sido puesto. 12. y si
alguno, etc.—Más bien ‚Pero si <‛ etc.—La figura implica una edificación sobre sólido fundamento, en parte
compuesta de materiales duraderos y preciosos, y en parte de perecederos. El ‚oro, plata, piedras preciosas,‛ los
cuales pueden soportar el fuego (Apocalipsis 21:18, 19), representan las enseñanzas que pueden resistir la ardiente
prueba del juicio; ‚madera, heno, hojarasca‛, representan aquellas que no la pueden soportar; no la herejía positiva,
puesto que tal cosa destruiría el fundamento, sino la enseñanza mezclada con la filosofía humana y el judaísmo, la
cual era atractiva, más bien que provechosa. Además de las enseñanzas, la sobreedificación representa las personas que
se han unido a la iglesia por la instrumentalidad de los maestros, la realidad de cuya conversión será puesta a prueba
en el último día. Donde haya el más insignificante granito de oro de la verdadera fe, nunca será destruído (1 Pedro
1:7; comp. cap. 4:12). Por otra parte, la paja más liviana será abrasada. [Bengel] (Mateo 5:19.) 13. La obra de cada
uno—La sobreedificación de cada maestro efectuada sobre el fundamento. el día—del Señor (cap. 1:8; Hebreos 10:25;
1 Tesalonicenses 5:4). El artículo es enfático: ‚El día,‛ esto es, el gran día de los días; el día por tanto tiempo esperado.
la declarará—‚la pondrá en claro‛ (cap. 4:4). por el fuego será manifestada—‚está siendo revelada.‛ El Señor, cuyo
es el día (2 Tesalonicenses 1:7, 8), revelará ‚la obra de cada uno.‛ El tiempo presente usado en el griego (‚está siendo
revelada‛, denota la certeza y la proximidad del evento (Apocalipsis 22:12, 20). ‚En fuego‛—(Malaquías 3:2, 3; 4:1.) El
fuego (probablemente figurativo aquí, como lo son oro, heno, etc.) no es purgatorio (como lo enseña Roma, que es
purificador y punitivo), sino probatorio, ni limitado a los que mueren en ‚pecado venial:‛ o sea, la supuesta clase
intermedia entre los que entran al cielo en seguida y los que mueren en pecado mortal y van al infierno, sino universal,
que prueba del mismo modo a los piadosos y a los impíos (2 Crointios 5:10; véase Marcos 9:49). [PAG. 364] Este fuego
no es antes del último día; el supuesto fuego del purgatorio empieza con la muerte de uno. El fuego que menciona el
apóstol Pablo es para probar las obras, el fuego del purgatorio es para purificar a las personas. El fuego de Pablo causa
‚pérdida‛ a los que sufren; el purgatorio de Roma, grande ganancia: a saber, el cielo para los que en él son
expurgados. Así pues, este pasaje citado por Roma en favor del purgatorio, está del todo en contra de esta idea. ‚No
fué esta doctrina lo que dió origen a las oraciones por los muertos; sino que la práctica de orar por los muertos (que se
infiltró a causa de la solicitud afectuosa pero errónea de los deudos) dió origen a la doctrina.‛ [Whately.] 14. Si
permaneciere la obra de alguno—Si dicha obra aguanta el fuego probatorio (Mateo 3:11, 12), que sobreedificó—
sobre el fundamento. recibirá recompensa—Recibirá el salario de constructor, o sea de enseñador. Sus convertidos
edificaron sobre Cristo, el fundamento, gracias a su fiel enseñanza, y serán su ‚corona de gozo‛ (2 Corintios 1:14;
Filipenses 2:16; 1 Tesalonicenses 2:19.) 15. Si … fuere quemada—Si la obra de algún enseñador consiste en tales
materiales que el fuego destruya [Alford], será perdida—Más bien: ‚El sufrirá pérdida,‛ pues no recibirá la
recompensa especial; no que haya de perder la salvación (la que es del todo un don gratuito, no una ‚recompensa‛ o
‚salario‛), porque el permanece aún sobre el fundamento (v. 12; 2 Juan 6). será salvo, mas así como por fuego—
‚como al través del fuego‛ (Zacarías 3:2; Amós 4:11; Judas 23). ‚Salvo, pero no sin fuego‛ (Romanos 2:27). [Bengel.] Así
como un constructor cuyo edificio, no el fundamento, es consumido por el fuego, se escapa, pero con la pérdida de su
obra [Alford.]: y así como el mercante náufrago que, aunque ha perdido su mercadería, se salva, aunque tiene que
sufrir los rigores de las ondas. [Bengel.] Malaquías 3:1, 2; y cap. 4:1, da la clave que explica la figura. Al venir el ‚Señor
repentinamente a su templo‛ con ‚fuego‛ abrasador, todas las partes del edificio que no resisten al fuego serán
consumidas; los edificadores se escaparán con la salvación personal, pero con la pérdida de su obra, por causa de la
conflagración. [Alford.] Una vez más, se habla de la distinción que existe entre las doctrinas de menor importancia y
las fundamentales (si consideramos que la sobreestructura representa las doctrinas agregadas a las que son esenciales);
uno puede errar en cuanto a aquéllas, y aún ser salvo, pero uno no puede ser salvo si se equivoca en cuanto a éstas
(véase Filipenses 3:15). 16. ¿No sabéis que sois templo—No es cosa nueva que os digo, al decir que ‚sois templo de
Dios;‛ sabéis, y debéis de recordar que sois la clase más noble de edificio, un ‚templo de Dios.‛ Todos los cristianos
juntos forman un vasto templo. La expresión no es: ‚sois templos,‛ sino ‚sois el templo‛ colectivamente, y ‚piedras
vivientes‛ (1 Pedro 2:5) individualmente. (1.) y que el espíritu de Dios—La inmanencia de Dios y la del Espíritu Santo
1
Nota del Trad.—Es la opinión de este traductor que el apóstol aquí aplica la figura de templo (o santuario)
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a la iglesia local. El está muy preocupado por la iglesia de Corinto. Es ella la ―sobreedificación,‖ ―el templo‖
que ha sido perjudicado. Los corintios formaban una labranza, un edificio, un templo. Como aquí se cambia
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son una. Por lo tanto el Espíritu Santo es Dios. Ningún ‚templo‛ literal es reconocido por el Nuevo Testamento en la
iglesia cristiana. El único que se reconoce es el templo espiritual, todo el cuerpo de los adoradores creyentes en que
mora el Espíritu Santo (cap. 6:19; Juan 4:23, 24). La sinagoga, no el templo, fué el modelo para la casa de cultos
cristiana. El templo fué la casa de sacrificio, más bien que de oración. Las oraciones en el templo, así como la lectura de
la Biblia, eran silenciosas e individuales (Lucas 1:10; 18:10–13), no en conjunto ni en público, como en la sinagoga. El
templo, como su nombre significa (del radical griego, ‚morar‛), era la morada terrenal de Dios. La sinagoga, que
significa ‚asamblea‛, era un lugar de reunión. Dios también ahora tiene su templo terrenal, no de madera y piedra,
sino la congregación de los creyentes, ‚las piedras vivas‛ en la ‚casa espiritual.‛ Todos los creyentes son sacerdotes
espirituales. Jesucristo, nuestro sumosacerdote, tiene el único sacerdocio literal (Malaquías 1:11; Mateo 18:20; 1 Pedro
2:5). [Vitringa.] 17. Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal—Más bien, ya que el verbo griego es el
mismo en cada caso: ‚Si alguno destruyere < Dios destruir{.‛ Dios retribuye en la misma forma por una represalia
justa. El destructor será destruído. Así como ia muerte temporal era el castigo por manchar el templo material
(Levítico 16:2; Daniel 5:2, 3, 30), así la muerte eterna es la pena por manchar el templo espiritual: la iglesia. Los
destructores aquí son distintos de los indoctos y torpes edificadores (vv. 12, 15); éstos retenían firme el ‚fundamento‛ (v.
11), y por tanto, aunque pierden su obra de sobreedificación y la recompensa especial, con todo ellos mismos son
salvos. Los destructores, de lo contrario, atacaron con falsas enseñanzas el mismo fundamento, y así subvirtieron el
templo mismo, y serán, por tanto, destruídos. (Véase nota, v. 10.) [Estio y Neandro.] Creemos que San Pablo pasa aquí
de los enseñadores a los miembros de la iglesia, los que, por profesión, son ‚sacerdotes para con Dios‛ (Exodo 19:6; 1
Pedro 2:9; Apocalipsis 1:6). Así como los sacerdotes aarónicos eran condenados a muerte si violaban el antiguo templo
(Exodo 28:43), cualquier cristiano que viola la santidad del templo espiritual, perecerá eternamente (Hebreos 12:14;
10:26, 31). el cual [templo] sois vosotros—La falta de santidad de parte de alguno de vosotros (o como Estio, ‚el
corromper el fundamento con vuestra enseñanza‛) es una violación del templo, cosa que no puede pasar impune.
Grocio apoya nuestra versión. santo es—inviolable (Habacuc 2:20) 18. si alguno … parece ser—Esto es, si es, o es
tenido por sabio por sí mismo y por otros. sabio en este siglo—Sabio [PAG. 365] sólo en la sabiduría mundana (cap.
1:20). hágase simple—al recibir el evangelio en su sencillez no terrenal, viniendo a ser así necio a los ojos del mundo.
[Alford.] Que ya no se crea sabio más, sino busque la verdadera sabiduría de parte de Dios, sujetando su
entendimiento en servidumbre para que obedezca a la fe. [Estio]. 19. la sabiduría de este mundo es necedad para con
Dios—en el criterio divino. escrito está—en Job 5:13. El hecho de citar dicho pasaje aquí establece la canonicidad del
Libro de Job. prende a los sabios en la astucia de ellos—Probando la ‚insensatez‛ del mundo, ya que Dios mismo la
convierte en el lazo que atrapa a aquellos que se creen muy sabios. 20. El Señor conoce los pensamientos de los
sabios—Aquí se cita el Salmo 94:11. Allá se refiere sólo a ‚hombres‛; aquí el apóstol, por inspiración divina, se refiere
a hombres cuyos ‚pensamientos‛ (o más bien, ‚raciocinios‛, como se acomoda mejor al griego y al sentido del
contexto) son ‚vanidad‛; a saber, ‚los orgullosos‛ (v. 2) y sabios según el mundo, a quienes Dios llama ‚necios‛ (en el
v. 8), aunque ellos ‚se jactan‛ de su sabiduría para su provecho (v. 4). 21. ninguno se gloríe en los hombres—Se
reasume el tema del v. 4; véase el cap. 1:12, 31, donde se expresa el verdadero motivo del gloriarse: ‚el que se gloria
gloríese en el Señor.‛ También véase el cap. 4:6: ‚hinchándose por causa de otro el uno contra el otro.‛ porque todo es
vuestro—Todas las cosas no todos los hombres. Porque el que os gloriéis de los hombres sería rebajaros de vuestra
alta posición de herederos de todas las cosas. Todos los hombres (inclusive vuestros maestros) pertenecen a Cristo, y así
a vosotros, por vuestra unión a él; él hace que ellos y todas las cosas cooperen para vuestro bien (Romanos 8:28).
Vosotros no sois por causa de ellos, sino ellos por el bien de vosotros (2 Corintios 4:5, 15). Os pertenecen a vosotros, no
vosotros a ellos. 22. Sea Pablo, sea Apolos, etc.—Aquí se hace una enumeración de algunas de ‚las cosas‛ que
pertenecen a los corintios. Pablo pone primero a los maestros, en los que ellos se gloriaban (cap. 1:12). Omite después
de ‚Cefas‛ a Cristo (a quien exclusivamente algunos de Corinto (cap. 1:12) profesaban pertenecer); pero, en su lugar,
dice: ‚y vosotros de Cristo‛ (v. 23). el mundo … la vida … lo presente … lo por venir; todo es vuestro—No sólo ‚no
os apartarán del amor de Dios en Cristo‛ (Romanos 8:38, 39). sino que son para vosotros (Romanos 8:28), y pertenecen
a vosotros, como pertenecen a Cristo vuestra Cabeza (Hebreos 1:2). 23. vosotros sois de Cristo—No de Pablo, ni de
Apolos, ni de Cefas (cap. 11:3; Mateo 23:8–10). ‚Ni seáis llamados maestros, porque uno es vuestro Maestro, Cristo‛
de figuras, también es el uso en el Nuevo Testamento aplicar la misma figura a varias ideas. En el cap. 6:19,
el cuerpo del creyente es un templo (naos) del Espíritu Santo. Así mismo la figura de ―cuerpo de Cristo‖
puede ser aplicada a la iglesia local (12:27; Romanos 12:5) y también a la universal. Nos gusta creer que la
iglesia local es morada del Espíritu Santo, tanto más cuanto prometió el Señor estar en ella, y aun con dos o
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ROMANOS – GALATAS
tres reunidos en su nombre. La enseñanza práctica de este trozo es aplicable mayormente en el sentido de la
congregación individual
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ROMANOS – GALATAS
(Romanos 14:8). No se trata de una mera sección de vosotros, sino que todos vosotros sois de Cristo (cap. 1:12). y
Cristo de Dios—(Cap. 11:3). Dios es el principal objetivo de todos, hasta de Cristo, su Hijo quien es igual a él, (cap.
15:28; Filipenses 2:6–11).
CAPITULO 4
UNA DEBIDA ESTIMACION DE LOS MINISTROS: NO DEBE ANTICIPARSE UN JUICIO EN CONTRA DE
ELLOS; ENTRE TANTO, LA HUMILDE CONDICION DEL APOSTOL SE CONTRASTA CON EL ORGULLO DE
LOS CORINTIOS DE SER MIEMBROS DE ALGUN PARTIDO. NO QUE EL APOSTOL LOS QUISIERA
AVERGONZAR, SINO AMONESTARLOS COMO UN PADRE; PARA LO CUAL LES ENVIA A TIMOTEO,
PENSANDO IR EL TAMBIEN PRONTO DESPUES. 1. Téngannos—a mí, Pablo, y a Apolos. por ministros de
Cristo—No por cabezas de la iglesia, de las que hayáis de gloriaros separadamente (cap. 1:12); la cabeza directiva es
Cristo; nosotros somos siervos de él a vuestro favor (cap. 1:13; 3:5, 22). dispensadores—‚mayordomos‛ (Lucas 12:42; 1
Pedro 4:10). No los depositarios de la gracia, sino los dispensadores de la misma a otros, a la medida en que Dios nos
la da. El Chazan, o sobreveedor, de la sinagoga correspondía al obispo, o ‚{ngel‛ de la iglesia, quien nombraba y
dirigía a siete de la sinagoga para que leyesen la ley cada sábado. El Parnasín de la sinagoga, así como el antiguo
‚diácono‛ de la iglesia, cuidaba de los pobres (Hechos 6), y subsecuentemente predicaba bajo la dirección de los
presbíteros u obispos, como Esteban y Felipe. La iglesia no es una dependencia del sacerdocio; pero el ministro es el
mayordomo de Dios al servicio de la iglesia. Los hombres rehuyen el tener un contacto directo con Dios, por tanto
gustosos colocan un sacerdocio de por medio y en esta forma quieren servir a Dior por medio de agentes. El sacerdote
pagano (como el romano moderno) estaba colocado para encubrir, más bien que revelar, ‚los misterios de Dios.‛ El
oficio del ministro es el de ‚predicar‛ (lit., pregonar como heraldo, Mateo 10:27) las profundas verdades de Dios
(‚misterios,‛ verdades celestiales, sólo conocidas por la revelación), hasta donde hayan sido reveladas, y hasta donde
sus oyentes se dispongan a recibirlas. Josefo dice que la religión judaica revelaba a todos los pueblos los misterios de
su religión, mientras que los paganos encubrían a todos, salvo a los pocos ‚iniciados‛, los misterios de la suya. 2. Mas
ahora, etc.—Los manuscritos más antiguos leen: ‚Además aquí‛ (esto es, en la tierra). El contraste, pues, se halla entre
las prácticas del hombre en cuanto a la mayordomía (v. 2) y el concepto de Dios (v. 3). Mientras que aquí en la tierra,
en el caso de los mayordomos, se revisan sus libros con el fin de comprobar si han sido fieles; con todo, el mayordomo
de Dios no espera tal juicio de parte de los hombres, en los días de su existencia, sino el juicio del Señor en su gran día.
Otro argumento en contra de las preferencias parciales de los corintios respecto a ciertos maestros y sus dones es, que
aunque Dios requiere en sus dispensadores la fidelidad (1 Samuel 3:20; Hebreos 3:5); como en verdad se requiere la
misma en los mayordomos terrenales. (v. 3) los mayordomos de Dios difieren de éstos en que no serán probados por
el juicio del hombre, sino que espera el juicio que se hará en el día del Señor. 3. en muy poco tengo—lit., ‚poquísimo
me importa;‛ no que menosprecie vuestro juicio; sino que en comparación con el de Dios, casi nada vale. el ser
juzgado de … juicio humano—lit., ‚de humano día.‛ en contraste con el día (cap. 3:13) del Señor (v. 5; 1
Tesalonicenses 5:4). Todos los días previos al día del Señor son días del hombre. Emesti traduce el tres veces repetido
verbo juzgar (v. 4), de esta manera: A mí, por mi parte (aunque estoy seguro de ser hallado fiel), poco me interesa el
ser [PAG. 366] aprobado por el juicio del hombre; ni aun me arrogo el derecho de juzgarme y aprobarme a mí mismo—
sino que lo dejo al Señor, quien tiene el derecho, y el poder de juzgar en mi caso. 4. de nada tengo mala conciencia—‚No
soy consciente de infidelidad (ministerial) alguna‛. Bengel explica el vocablo compuesto griego (anakrinein): ‚decidir
en juicio sobre uno en su relación a otros,‛ no sencillamente juzgar. no por eso soy justificado—Entonces la
conciencia no es guía infalible. Pablo no conceptuaba la suya como infalible. Este versículo es diametricalmente
contrario al poder judicial que se arrogan los sacerdotes de Roma en el confesonario. 5. Así que—por cuanto el Señor
es el solo Juez, y el único que dicta la sentencia. no juzguéis—Este no es el mismo verbo griego que se usó en los vv. 3
y 4, y que significa aprobar, o decidir los méritos de cada persona. Aquí se prohibe toda clase de juicio de nuestra parte
que anticipe presuntuosamente, las prerrogativas divinas del juicio final. el Señor—Jesucristo, de quien somos
‚ministros‛ (v. 1), y quien ha de ser el Juez (Juan 5:22, 27; Hechos 10:42; 17:31). manifestará los intentos de los
corazones—Nuestros juicios actuales (como los de los corintios respecto a sus enseñadores) son imperfectos, por
cuanto nosotros sólo vemos los actos externos y no podemos ver el interior de los ‚corazones.‛ La ‚fidelidad‛ (v. 2)
será así ‚aclarada,‛ y el ‚Señor justificará,‛ o de lo contrario (v. 4) condenará, conforme a la condición del corazón.
entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza—(cap. 3:8; 1 Samuel 26:23; Mateo 25:21, 23, 28). Más bien su merecida
alabanza, no la exagerada, de la que los corintios colmaban a sus maestros favoritos; ‚la alabanza‛ (así el griego)
debido a causa de los actos que fueron juzgados según los motivos que los impulsaron. ‚Entonces‛, no antes; por
tanto, aguardad hasta entonces (Santiago 5:7). 6. Esto empero—señalando una transición. he pasado por ejemplo,
etc.—Esto es, ‚He usado el nombre de Apolos y el mío al mencionar lo que en realidad toca a todos los ministros,
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viniendo a ser nosotros como una figura o tipo de todos los demás. He mencionado sólo estos dos nombres que se han
usado como grito de partido; pero con ellos incluyo tácitamente a otros, los que no nombro por no avergonzarlos.
[Estio.] para que … aprendáis a no saber—La frase ‚a no saber‛ está omitida en los mejores manuscritos. Léase: ‚Que
en nosotros (por nuestro ejemplo) aprendáis a no ir más allá de lo que está escrito.‛ Es decir, respetad el silencio de las
Sagradas Escrituras, tanto como sus declaraciones; así dogmatizaréis menos sobre lo que no está expresamente revelado
(Deuteronomio 29:29). hinchándoos por causa de otro (ministro favorito) el uno contra el otro—El indicativo del
griego insinúa: ‚No sigáis hinchándoos como hasta ahora lo habéis hecho.‛ 7. ¿quién te distingue—a ti sobre otro? No
tú mismo, sino Dios. ¿de qué te glorías como si no hubieras recibido?—Como si por ti mismo lo hubieses recibido,
esquivando así tu deber de dar gracias a Dios, quien ha sido el Dador. 8. Ironía. Tradúzcase: ‚Estáis ya llenísimos (de
comida espiritual), ya os enriquecisteis, ya estáis sentados sobre tronos cual reyes, y no tenéis necesidad de nosotros.‛
El énfasis está en ‚ya‛, y en ‚nosotros;‛ os portáis como si ya no hubieseis de tener ‚hambre y sed de justicia,‛ y como
si ya hubieseis alcanzado el ‚reino‛ por el que los cristianos deben esforzarse y padecer. Estáis tan engreídos con
vuestros maestros favoritos y con vuestros pretendidos conocimientos espirituales que habéis obtenido de ellos, que
os sentís como quienes están hartos‛ de fiesta, o como el ‚rico‛ que se jacta de sus riquezas; de modo que os sentís
poderosos para marchar ‚sin nosotros,‛ vuestros primeros padres espirituales (v. 15). Ellos se habían olvidado de que
antes que el ‚reino‛ y la ‚plenitud de gozo‛ de las bodas del Cordero, deben venir la cruz, el padecimiento, y las
pruebas, a todo verdadero creyente (2 Timoteo 2:5, 11, 12). Eran como los complacidos laodicenses (Apocalipsis 3:17;
comp. Oseas 12:8). La abundancia de riquezas temporales en Corinto, tendía en algunos casos a engendrar el espíritu
de suficiencia propia; esto lo comprueba el contraste con el ‚hambre y sed‛ literales en el v. 11. ojalá reinéis—Es
decir, yo quisiera de veras que fuese así, que vuestro reino hubiese en realidad empezado. para que nosotros
reinemos … con vosotros—(2 Corintios 12:14.) ‚No busco lo vuestro, sino a vosotros.‛ Vuestra prosperidad espiritual
será también la nuestra, pues somos vuestros padres en Cristo (cap. 9:23). Cuando alcancéis el reino, vosotros seréis
nuestra ‚corona de gozo, en la presencia de nuestro Señor Jesús‛ (1 Tesalonicenses 2:19). 9. Porque—La razón de
desear que hubiese llegado el ‚reino‛ de él y de sus coapóstoles a los corintios, era por causa de las aflicciones que
aquéllos, es decir los apóstoles, estaban entonces sufriendo. a lo que pienso—Los corintios (cap. 3:18) se consideraban
‚sabios en este mundo.‛ San Pablo, en contraste, ‚piensa‛ que Dios los ha colocado, a él y a sus compañeros, como los
‚postreros‛, o sea, los más humildes en este mundo. Los apóstoles tuvieron menos acogida que los mismos profetas
quienes, aunque fueron afligidos a veces, a menudo fueron honrados (2 Reyes 1:10; 5:9; 8:9, 12). Dios nos ha
mostrado—Nos ha puesto como espectáculo. a nosotros los apóstoles—Pablo incluye a Apolos entre los apóstoles, en
el sentido más amplio de la palabra, así como en Romanos 16:7; 2 Corintios 8:23 (griego, ‚mensajeros‛). como a
sentenciados a muerte—cual criminales condenados a morir. hechos espectáculo—lit., ‚un espectáculo teatral.‛ Así
como se interpreta el griego en Hebreos 10:33: ‚con vituperios y tribulaciones fuisteis puestos en ridículo.‛ Los
criminales ‚condenados a muerte,‛ en el tiempo de Pablo, eran exhibidos como un espectáculo cómico, para hacer reir
al populacho del anfiteatro. Eran ‚mostrados al último‛ en el teatro, para pelear con las fieras. Así se explica la figura
que usa aquí el apóstol. (véase Tertuliano, de Pudicitia, cap. 14) al mundo—Es decir, a todo el mundo, incluyendo
‚{ngeles y hombres;‛ ‚toda la familia en el cielo y en la tierra‛ (Efesios 3:15). Así como Jesús fué ‚visto de los ángeles‛
(1 Timoteo 3:16), así también sus seguidores son espectáculo ante los santos ángeles, quienes toman profundo interés
en todos los pasos progresivos de la redención (Efesios 3:10); 1 Pedro 1:12). El apóstol Pablo infiere que los siervos de
Cristo, si bien son ‚los últimos‛ y más bajos según el juicio del mundo, son conceptuados como dignos de la mayor
consideración por los ángeles. [Crisóstomo.] Sin embargo, por cuanto ‚el mundo‛ es un término muy amplio, [PAG.
367] y se aplica en esta Epístola al mal en especial (1:27, 28), y por cuanto los especta dores (en la figura de anfiteatro)
contemplan la exhibición con hilaridad salvaje, más bien que con simpatía por los atormentados, pienso que se
incluyen los ángeles malos, además de los buenos. Estio hace limitar el sentido de la palabra a los malos solamente.
Pero debido a la generalidad del término ‚{ngeles,‛ y el frecuente uso de él en el sentido bueno, así como Efesios 3:10;
1 Pedro 1:12, me inclino a pensar que se refiere a los buenos ángeles así como los malos; no obstante, por las razones
arriba indicadas, puede ser que se refiera a los malos principalmente. 10. Ironía. ¡Cuánto más ha de ser envidiada
vuestra suerte (si es real), y ha de compadecerse la nuestra! Nosotros necios—(cap. 1:21; 3:18; comp. Hechos 17:18;
26:24.) por amor de Cristo, y vosotros prudentes en Cristo—Nuestra relación con Cristo sólo nos lega la mayor
ignominia, ‚a causa de Cristo,‛ como si fuésemos ‚necios;‛ la vuestra os da plena participación con él, como si fueseis
‚sabios‛ (esto es, en la suposición de que seais realmente todo lo que parecéisser, cap. 3:18). nosotros flacos, y
vosotros fuertes—(cap. 2:3; 2 Corintios 13:9.) nosotros viles—Es decir, ‚infames,‛ lo opuesto de ‚nobles‛ (2 Corintios
10:10), a causa de nuestra ‚flaqueza‛ y nuestra falta de filosofía y retórica mundanas, las cuales (al parecer) hacen tan
‚honorables‛ a vosotros y a vuestros maestros. 11. (2 Coritnios 11:23–27.) estamos desnudos—Esto es,
insuficientemente abrigados (Romanos 8:35). somos heridos de golpes—Abofeteados, como esclavos (1 Pedro 2:20); lo
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contrario de la condición de los corintios, que ‚reinaban como reyes‛ (Hechos 23:2). Así también el Señor de Pablo fué
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‚abofeteado‛ cual vil esclavo, poco antes de sufrir la muerte de un esclavo (Mateo 26:67). 12. trabajamos, obrando con
nuestras manos—Es decir, ‚aun hasta el presente momento‛ (v. 11). Esto no está dicho en la relación de los hechos de
Pablo en Efeso, ciudad en donde redactó esta Epístola (aunque está dicho de él expresamente cuando estaba en
Corinto, comp. Hechos 18:3, etc., y 19). Pero en su discurso a los ancianos efesios en Mileto (Hechos 20:34), dice:
‚Vosotros sabéis que para lo < necesario < estas manos me han servido.‛ Lo no premeditado de esta coincidencia así
indirectamente expuesta es incompatible con la falsificación. 13. Somos blasfemados, y rogamos—a Dios a favor de
los que blasfeman en contra nuestra (Mateo 5:10, 44). [Grocio.] Replicamos con suavidad [Estio.] la hez—‚la basura‛
[Conybeare y Howson], hemos venido a ser … el desecho de todos—Antes, ‚de todas las cosas,‛ no solamente ‚del
mundo.‛ 14. amonéstoos—como un padre a sus ‚hijos queridos,‛ no provocándolos a ira (Efesios 6:4). Los corintios
bien se hubieran ‚avergonzado‛ de la disparidad de condición entre el padre: el apóstol, y ellos mismos, sus hijos
espirituales. 15. aunque tengáis diez mil ayos—Lo que denota que los corintios tenían más que lo deseable. Llamaban
ayos o tutores, a los que cuidaban de la crianza pero no tenían los derechos ni el afecto peculiar del padre, quien sólo
los había engendrado espiritualmente. en Cristo, etc.—El apóstol admite que estos ‚ayos‛ no eran meros legalistas,
sino enseñadores evangélicos. Pero en seguida, usa una frase más fuerte acerca de sí mismo cuando dice que él los
engendró espiritualmente ‚en Cristo Jesús,‛ lo que infiere tanto el oficio como la persona del Salvador. Así como Pablo
fué el medio de la regeneración espiritual de ellos, y con todo, ‚no bautizó a ninguno de ellos, salvo a Crispo, Gayo, y la
familia de Estéfanas,‛ la regeneración no puede estar unida al bautismo ni verificarse por el bautismo (cap. 1:14–17). 16.
os ruego que me imitéis—‚Sed mis imitadores,‛ es decir, en mis caminos, que son en Cristo (v. 17; 11:1), no en mis
cruces (vv. 8–13; Hechos 26:29; Gálatas 4:12). 17. Por lo cual—A fin de que seáis mejores ‚imitadores‛ de mí (v. 16)
por medio de las amonestaciones. os he enviado a Timoteo—(cap. 16:10; Hechos 19:21, 22.) ‚Se propuso partir a
Jerusalén, después de andadas Macedonia y Acaya < enviando a Timoteo y Erasto <‛ Aquí no se dice expresamente
que enviara a Timoteo para Acaya (de la que Corinto era capital), pero está implícito, por cuanto le envió con Erasto
delante de sí. Como el mismo apóstol pensaba seguir hasta Acaya, hay toda probabilidad de que ellos hubiesen de
seguir su camino hasta allá también. Se dice solamente que fueron enviados a Macedonia, porque éste era el país a
donde fueron después de salir de Efeso. La impremeditación de estos hechos establece la autenticidad de la epístola y
de la historia. En las dos narraciones el viaje de Timoteo está íntimamente relacionado con el de Pablo (comp. v. 19).
Erasto no está especificado en la epístola, probablemente porque Timoteo estaba encargado de llevar a efecto las
órdenes de Pablo, y posiblemente Erasto era un corintio que volvía a su casa en compañía de Timoteo. La aparente
discrepancia al menos demuestra que un pasaje no fué copiado del otro. [Paley, Horae Paulinae.] mi hijo—Esto es, un
convertido mío (comp. vv. 14, 15; Hechos 14:6, 7; con cap. 16:1, 2; 1 Timoteo 1:2, 18; 2 Timoteo 1:2). el cual os
amonestará—El griego: ‚os recordar{‛. Timoteo, por su relación espiritual con Pablo al haber sido convertido por él,
estaba más capacitado para recordarlos del camino y las enseñanzas del apóstol (2 Timoteo 3:10), de las que ellos, en
ciertos respectos aunque no en todos, se habían olvidado (cap. 11:2). de la manera que enseño … en todas las
iglesias—Este argumento indica que la misma enseñanza que impartía Pablo ‚en todas partes,‛ inspirado por el
Espíritu, era la que fuese impartida en Corinto también (cap. 7:17). 18. algunos … como si nunca hubiese yo de ir—
Pablo trata de evitar la mala interpretación por parte de algunos; interpretación que el Espíritu le hacía prever que
harían al llegar la carta), de que el enviar a Timoteo significaba que él nunca iría allá. Un espíritu vanidoso era el pecado
que rodeaba a los corintios (comp. cap. 1:11; 5:2). 19. Empero iré—No obstante ‚iré (enfático)‛ fuerte negación de la
suposición de ellos (v. 18). [Alford.] presto—Después de Pentecostés (cap. 16:8). si el Señor quisiere—Prudente y
previsora condición (Santiago 4:15). Parece que no había podido ir tan pronto como quería. entenderé—Tendré
conocimiento, averiguaré. no las palabras … sino la virtud—No me importa el ‚habla‛ altisonante de ellos, ‚sino‛
que quiero conocer su virtud, saber si en realidad son poderosos en el Espíritu. El rasgo predominante del carácter
griego, era el amor por el poder oratorio, antes que por el poder de la pledad misma en Corinto. el reino de Dios no
consiste en palabras—‚en el habla,‛ o en el lenguaje; ni en los discursos vacíos, [PAG. 368] sino que el manifiesto poder
del Espíritu atestigua la presencia del ‚reino de Dios‛ (el reino espiritual del evangelio), en una iglesia o en un individuo
(comp. cap. 2:1, 4; 1 Tesalonicenses 1:5). 21. ¿iré a vosotros con vara, o con caridad. . ?—‚en vara o en amor;‛ la misma
preposición griega se usa en cada caso; ¿debo llegar en espíritu de desagrado para usar la vara, o en amor y con un
espíritu de mansedumbre (Isaías 11:4; 2 Corintios 13:3)?
CAPITULO 5
LA PERSONA INCESTUOSA DE CORINTO EXPUESTA; LOS CORINTIOS SON REPROCHADOS POR SU
CONNIVENCIA, Y AMONESTADOS PARA QUE LIMPIEN LA MALA LEVADURA. EXPLICACION DE LA
ORDEN ANTERIOR EN CUANTO AL CONTACTO CON LOS PECADORES DEL MUNDO. 1. De cierto—‚En
efecto‛ [Alford]; positivamente [Bengel.] se oye—Esto denota que los corintios, aunque ‚escribieron‛ (cap. 7:1) a
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ROMANOS – GALATAS
Pablo sobre otros puntos, callaron aquellas cosas que les eran contrarias, las cuales llegaron a oídos del apóstol
indirectamente (cap. 1:11). que hay entre vosotros fornicación … cual ni aun se nombra—Los manuscritos más
antiguos omiten las palabras ‚se nombra: ‚Hay entre vosotros fornicación grosera tal cual ni ocurre entre los paganos;
tanto que alguno (de vosotros) tenga (en concubinato) la mujer de su padre‛, o sea, su madrastra, mientras que su
padre aún vivía (2 Corintios 7:12; comp. Levítico 18:8). Ella era acaso pagana, razón por la cual no se dirige el reproche
contra ella (véase vv. 12, 13). Alford piensa que la expresión ‚tenga‛, significa el tenerla en casamiento: pero a esta
relación ilícita se le llama ‚fornicación,‛ y ni la ley cristiana ni la gentil hubiera consentido en tal matrimonio, aun
cuando la corrupción de Corinto podía haber disimulado el concubinato. 2. estáis hinchados—por vuestra propia
sabiduría y conocimientos, y por la elocuencia de vuestros maestros favoritos; en un tiempo cuando debían de estar
‚llorando‛ por causa de la difamación en contra de la religión que dicho incesto había ocasionado. Pablo lloraba,
porque ellos no lloraran (2 Corintios 2:4). Debiéramos llorar por las transgresiones de los demás, y arrepentirnos de las
nuestras (2 Corintios 12:21). [Bengel.] para que fuese quitado de en medio de vosotros—por la excomulgación. Así
fué como el incestuoso fué llevado al arrepentimiento en el intervalo comprendido desde el envío de la primera
epístola hasta que fué enviada la segunda. (2 Corintios 2:5–10). La excomulgación en la iglesia cristiana era semejante
a la de la sinagoga judía, pues en las dos había una forma liviana y una severa: esta consistía en la separación absoluta
de la confraternidad de la iglesia y de la casa del Señor; la primera, en la separación de la cena del Señor solamente, y
no de la iglesia. 3. como ausente—Los mejores manuscritos leen: ‚estando ausente.‛ mas presente en espíritu—(2
Reyes 5:26; Colosenses 2:5). he juzgado al que esto así ha cometido—tan escandalosamente y por uno que se llama a
sí mismo ‚hermano.‛ 4. En el nombre del Señor nuestro Jesucristo—Por la autoridad de él y en representación de su
persona y voluntad (2 Corintios 2:10). Relaciónese esto con ‚el tal sea entregado a Satanás‛ (v. 5). La cláusula,
‚juntados vosotros y mi espíritu (en el que estoy ‚presente,‛ si bien ‚ausente en cuerpo‛, v. 3), con la facultad de
nuestro Señor Jesucristo,‛ está entre paréntesis. Pablo, hablando de sí mismo, usa la palabra ‚espíritu‛; hablando de
Cristo, usa el término ‚poder.‛ El poder de Cristo fué prometido a la iglesia al estar todos ‚reunidos juntos en su
nombre‛ (Mateo 18:18–20): y aquí San Pablo, por inspiración, da una promesa especial haciendo uso de su espíritu
apostólico, el cual en tales casos era guiado por el Espíritu Santo, ratificando así el decreto ya dictado según el juicio de
él (‚yo he juzgado‛ v. 3), como si él estuviese presente en persona (Juan 20:21–23; 2 Corintios 13:3–10). Este poder de
juicio infalible se limitaba a los apóstoles, porque sólo ellos tenían el poder de obrar milagros como si fuesen sus
credenciales para atestiguar su infalibilidad. Sus sucesores, para comprobar que son infalibles, deben producir las
mismas credenciales (2 Corintios 12:12). Los apóstoles mismos, en casos ordinarios, y cuando no eran especial y
conscientemente inspirados, eran falibles (Hechos 8:12, 23; Gálatas 2:11–14). 5. Además de la excomulgación (la cual
los corintios mismos tenían el poder de infligir), San Pablo aquí delega a la iglesia de Corinto el mismo poder especial
que él poseía como apóstol,. o sea, el infligir enfermedad física o la misma muerte, en castigo por el pecado
(‚entregando al tal a Satanás,‛ es decir, a pecador tan malvado). Para ejemplos de este poder, véase Hechos 5:1–11;
13:11; 1 Timoteo 1:20. Así como Satanás recibe poder a veces para tentar o probar a los piadosos, como lo hizo en Job
(Job 2:4–7) y con Pablo (2 Corintios 12:7; y también con Pedro, Lucas 22:31), cuanto más a los impíos. Satanás, el
‚acusador de los hermanos‛ (Apocalipsis 12:10) y el ‚adversario‛ (1 Pedro 5:8), reclama a los pecadores como un
castigo por parte de Dios, a causa del pecado de ellos (Zacarías 3:1). Cuando Dios deja en libertad a Satanás, se dice en
la Escritura que ‚entrega al pecador a Satanás‛ (véase Salmo 109:6). Aquí no se dice que para siempre; sino para la
aflicción del cuerpo con enfermedad, y aun con la muerte (cap. 11:30, 31), a fin de destruir la concupiscencia carnal. El no
dice ‚para la destrucción del cuerpo,‛ porque el cuerpo participará en la redención (Romanos 8:23); sino de la
corrupta carne, que ‚no puede heredar el reino de Dios,‛ y de la concupiscencia, que había llevado a este ofensor
hasta el incesto (Romanos 7:5; 8:9, 10). ‚La destrucción de la carne‛ significa el ‚mortificar los hechos del cuerpo‛
(Romanos 8:13), sólo que esto último uno mismo lo hace, mientras que aquello se efectúa mediante el castigo de Dios
(1 Pedro 4:6). porque el espíritu sea salvo—Es decir, la parte espiritual del hombre, en la cual se manifiesta el Espíritu
Santo. La aflicción temporal a menudo conduce a la salvación permanente (Salmo 83:16). 6. Vuestra jactancia en
vuestros propios conocimientos y en los de vuestros maestros favoritos (cap. 3:21; 4:19; 5:2), es muy impropia, puesto
que todos estáis en connivencia con tal escándalo. un poco de levadura leuda toda la masa—(Gálatas 5:9),
refiriéndose a la presente complicidad en la culpa, y el peligro del futuro contagio (cap. 15:33; 2 Timoteo 2:17). 7.
Limpiad pues la vieja levadura—Esto es, el residuo de la ‚vieja‛ (Efesios 4:22–24) corrupción pagana y natural. La
figura tiene origen en el extremo [PAG. 369] cuidado de los judíos de escudriñar todo rincón de la casa para ‚limpiar‛
toda partícula de levadura, desde que se mataba el cordero antes de la pascua (Deuteronomio 16:3, 4). Así también los
cristianos deben escudriñar y limpiar continuamente sus corazones (Salmo 139:23, 24). como sois sin levadura—Es
decir, en cuanto concierne a vuestra vocación cristiana sois libres de la levadura del pecado y de la muerte (cap. 6:11).
San Pablo a menudo funda sus exhortaciones asumiendo que el estado normal del cristiano profeso ya ha sido
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realizado (Romanos 6:3, 4). [Alford.] Contemplando a la iglesia de Corinto como ‚la masa‛ pascual ‚sin levadura,‛ les
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ruega que su conducta esté de acuerdo con este estado de perfección. porque nuestra pascua, que es Cristo, fué
sacrificada—(Exodo 12:5–11, 21–23; Juan 1:29). Así como los judíos empezaban los días de los panes sin levadura
matando el cordero pascual, así, habiendo sido ya sacrificada nuestra pascua, Cristo, no debe haber más levadura de
maldad entre vosotros, ‚la masa no leudada.‛ Sin duda aquí se hace alusión a la pascua que había sido observada por
los cristianos judíos con dos o tres semanas de anterioridad (cap. 16:8): los cristianos gentiles probablemente dejaban
de comer el pan leudado también en los agapes (fiestas de amor). Así pues, la pascua judaica naturalmente cedió su
lugar a nuestra pascua cristiana. Sin embargo, el tiempo de hacer fiesta entre los cristianos (metafóricamente; es decir,
viviendo una vida cristiana gozosa, en la obra realizada por Cristo, véase Proverbios 15:15) que corresponde a la
pascua judaica, no está limitado, como en el caso de los judíos, a ninguna estación del año, sino que es para todo
tiempo; porque los beneficios del sacrificio de nuestro Cordero Pascual, consumado una vez y para siempre, se
extiende a todo el tiempo de nuestra vida en esta dispensación cristiana; y en ningún tiempo se debe admitir la
levadura de maldad. El hecho de que Cristo haya sido sacrificado por nosotros, es una razón adicional, además de la
que aparece en el v. 6, y más conveniente, para quitar la vieja levadura que hace mucho tiempo ya debía de estar
expurgada. 8. hagamos fiesta, no en la vieja levadura—de nuestro estado anterior como inconversos judíos o
paganos. de malicia—Es decir, lo opuesto a la ‚sinceridad,‛ la que no permite ninguna mixtura entre lo malo y lo
bueno (Mateo 16:6). y de maldad—Lo opuesto a la ‚verdad,‛ que no permite que la levadura de maldad sea mezclada
con el bien. En el griego, la ‚malicia‛ es el hábito malo de la mente; la ‚maldad‛ es el fruto de la misma en palabra y
en hecho. La palabra ‚sinceridad‛ expresa literalmente algo que bajo los rayos del sol se encuentra puro y sin
adulteración. 9. Os he escrito por carta—Mejor dicho: ‚en la carta,‛ en una carta anterior que ya no existe. El que el
apóstol no se refiere a la presente carta‛, se manifiesta en el hecho de que la orden de ‚no envolverse con los
fornicarios,‛ no se había mencionado antes en la misma. Además, las palabras ‚en la carta‛, no tenía que haberlas
incluido si él hubiese querido decir ‚acabo de escribir‛. 2 Corintios 10:10 confirma esto, pues se refiere a ‚las cartas‛ y
no a una sola. En 2 Corintios 7:8 el apóstol hace referencia a la Primera Epístola, así como aquí se refiere a una anterior.
San Pablo probablemente escribió una anterior contestación breve a las preguntas hechas por los corintios. Nuestra
Primera Epístola, por cuanto trata más plenamente el mismo asunto, ha sustituído a la anterior, la cual el Espíritu
Santo no quiso para la dirección de la iglesia en general, y que por tanto no ha sobrevivido. Véase la Introducción. 10.
El apóstol pone aquí un límite a la prohibición aludida en el v. 9. Como en la disoluta Corinto ‚no tener tratos con
fornicarios <‛ significaría casi no tener tratos con nadie del mundo (no creyente); Pablo les dice: ‚No necesitáis
absolutamente (‚del todo‛) absteneros de tratar a los tales‛ (véase cap. 10:27; Juan 17:15; 1 Juan 5:18, 19). Así como los
‚fornicarios‛ pecan en contra de sí mismos, los ‚ladrones‛ pecan contra sus prójimos, y los ‚idólatras‛ contra Dios. El
esfuerzo por ‚salir del mundo,‛ en violación de la voluntad de Dios de que los creyentes permanezcan en el mundo y
se guarden de la maldad del mundo, ha fomentado el monaquismo y sus males consiguientes. 11. Mas ahora—
‚Ahora‛ no expresa tiempo, sino que es ilativo: ‚Siendo así el caso,‛ a saber, que para evitar contacto con aquéllos
tendríais que salir del mundo, lo cual sería un absurdo. En este mismo sentido se usa el término ‚ahora‛ en Hebreos
11:16. De esta manera evitamos hacer que el apóstol ahora desmienta un mandamiento anterior. Mas ahora os he
escrito—Esto es, lo que quise decir en la carta que escribí, fué < si alguno llamándose hermano fuese fornicario,
etc.—En contraste con ‚un fornicario < del mundo‛ (v. 10). Hay menos peligro en tener tratos con los mundanos
obvios que con los creyentes carnales. Aquí, como en Efesios 5:3, 5, la ‚codicia‛ se asocia con la ‚fornicación,‛ porque
la fuente común de ambas es el anhelo cada vez más ardiente de la criatura de dejar a Dios para saciarse de las cosas
bajas de los sentidos. [Trench, Nuevo Testamento.] Por tanto, la ‚idolatría‛ se asocia con ellas; y el avaro es llamado
‚idólatra‛ (Números 25:1, 2). Los corintios no practicaban la idolatría abierta, pero comían cosas ofrecidas a ídolos,
comprometiéndose así con los paganos, al estar en connivencia con la fornicación; asi es como este versículo prepara a
los corintios para recibir los preceptos del cap. 8:4, etc. Compárese el caso similar de fornicación combinada con un
similar compromiso idolátrico, entre el pueblo de Israel y los madianitas (Apocalipsis 2:14). ni aun comáis—no os
sentéis a la misma mesa con ellos; ya sea en los ágapes, o en compañia íntima, y mucho menos en la mesa del Señor: en
ésta, ahora y con demasiada frecuencia, los huéspedes ‚no son como hijos de la misma familia, sino como un gentío
heterogéneo de extranjeros en una fonda‛ [Bengel.] (comp. Gálatas 2:12; 2 Juan 10:11). 12. ¿qué me va a mí—Deberíais
fácilmente entender que mi preocupación no es por los incrédulos fuera de la iglesia, sino que me refiero a los de
adentro. en juzgar a los que están fuera—Según algunos manuscritos, la idea es: ‚los de dentro‛ me dan bastante que
hacer. ¿No juzgáis vosotros. . ? Vosotros juzgáis a vuestros conciudadanos, no a los extranjeros: mucho más debiera
hacerlo yo. [Bengel.] Más bien, ¿No es vuestro deber juzgar a los que están dentro? Dios juzgará a los que están fuera:
cuidad vosotros de lo de casa. [Grocio.] Dios es el Juez de la salvación de los paganos, no nosotros (Romanos 2:12–16).
San Pablo aquí censura anticipadamente [PAG. 370] los pleitos que habría entre los mismos santos ante los tribunales
gentiles, en vez de juzgar tales causas entre ellos mismos. 13. quitad pues a ese malo de entre vosotros—Esta es una
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sentencia de excomulgación en lenguaje tomado de Deuteronomio 24:7.
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CAPITULO 6
1–11. LOS LITIGIOS DE CRISTIANOS EN LAS CORTES PAGANAS SON CENSURADOS: EL QUE ESTOS
OCURRAN DEMUESTRA QUE HAY UN ESPIRITU MALO: MEJOR ES SOPORTAR EL MAL AHORA, PUES EN EL
PORVENIR LOS MALHECHORES SERAN EXCLUIDOS DEL CIELO. 1. ¿Osa alguno—Esta palabra insinúa una
traición contra la hermandad cristiana. ir a juicio delante de los injustos—Se llaman ‚injustos‛ aquí a los jueces
gentiles para usar un epíteto propio del tema tratado, a saber, tocante a la justicia. Aunque no todos los gentiles son
injustos en todos respectos, sin embargo, lo son según el ideal de justicia que reconoce a Dios como Juez supremo. Los
cristianos, por otra parte, que reconocen a Dios como la única fuente de justicia, no deberían esperar justicia de parte
de aquéllos. y no delante de los santos?—En aquel tiempo se permitía a los judíos en el extranjero referir sus
contiendas a los arbitrios judíos [Josefo, Antigüetades 14:10, 17]. Por tanto, se permitía a los cristianos que tuviesen
arbitrios cristianos. 2. O no sabéis—Como si fuese una verdad universalmente reconocida por los cristianos. No
obstante vuestra jactancia en vuestro ‚conocimiento,‛ estáis obrando contrariamente a él (cap. 1:4, 5; 8:1). ‚¿O no
sabéis?‛ es una expresión que indica sorpresa. que los santos han de juzgar al mundo?—Es decir, ‚regirán,‛ inclusive
el juicio: como asesores de Cristo. Mateo 19:28: ‚juzgando,‛ equivale a ‚rigiendo,‛ o ‚reinando.‛ Comp. Salmo 49:14;
Daniel 7:22, 27; Apocalipsis 2:26; 3:21; 20:4. Algunos de los mejores expositores hacen una distinción muy marcada
entre los santos que juzgan o rigen, y el mundo por ellos regido; así como la hay entre los doce apóstoles elegidos
(Mateo 20:23) que se sientan en los tronos juzgando, y las doce tribus de Israel que son juzgadas por ellos. Reinar y ser
salvos no son necesariamente sinónimos. Así como Jehová empleó a ángeles para hacer que se llevara a efecto la ley
cuando descendió a Sinaí para establecer su trono en Israel. así, con su venida, los santos administrarán el reino para
él y bajo él. Las naciones de la tierra, e Israel la primera, en la carne, serán, según esta interpretación. los súbditos del
reino del Señor y de sus santos en cuerpos glorificados. El error de los quiliastas (milenialistas) fué que adoptaron
solamente la interpretación carnal, limitando el reino a la parte terrenal. Esta parte también será beneficiada al recibir
las bendiciones espirituales y temporales que la presencia de Cristo deba producir. Además de esta gloria terrenal,
habrá la gloria celestial de los santos que reinarán en cuerpos transfigurados y que tendrán tan bendita comunicación
con los mortales como la que tuvieron Cristo, Moisés y Elías, con Pedro, Jacobo y Juan, en la transfiguración (2
Timoteo 2:12; 2 Pedro 1:16–18). Pero aquí el término ‚mundo‛ parece referirse al mundo incrédulo que ha de ser
‚condenado‛ (cap. 11:22), más bien que al mundo entero, inclusive aquellas naciones sujetas que han de ser
incorporadas en el reino de Cristo; sin embargo, puede ser que incluya tanto a los que han de ser condenados, junto
con los ángeles malos, como a los que han de sujetarse en obediencia al reino de Cristo con sus santos. Comp. Mateo
25:32, 40: ‚todas las naciones;‛ ‚estos mis hermanos‛ que están sobre el trono con él. Los eventos deben decidir la
verdad de esta opinión. si el mundo ha de ser juzgado por vosotros—lit., ‚en vosotros:‛ delante de vosotros (véase
cap. 3:22). ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?—Las más graves de las cuestiones que han de decidirse son
infinitamente pequeñas en comparación con aquellas que se decidirán en el día del juicio. 3. hemos de juzgar a los
ángeles—Esto es, a los ángeles malos. Nosotros, que ahora somos un ‚espectáculo‛ para los ángeles‛, ‚juzgaremos a
los ángeles‛ entonces. Los santos participarán en la aprobación de la sentencia final que dará el Juez sobre aquéllos
(Judas 6). Los creyentes, como administradores del reino de Jesús, sojuzgarán a todo imperio que sea hostil a Dios.
Acaso, también, los ángeles buenos recibirán de parte del Juez, con la aprobación de los santos, honores superiores. 4.
si hubiereis de tener juicios—Esto es, casos en que deberá hacerse juicio. poned para juzgar a los que son de menor
estima—lit., los de ninguna estima. Cualesquiera, sin embargo, por inferiores que sean, antes que a los paganos (cap.
1:28). Las cuestiones de propiedad terrenal son de consecuencia secundaria a los ojos de los cristianos verdaderos, y
deben ser delegadas a los que tienen una posición secundaria en la iglesia. Para avergonzaros lo digo—Así el apótsol
reprueba el espíritu jactancioso de ellos (cap. 5:2; comp. cap. 15:34). Para avergonzaros, para que dejéis vuestra
presente conducta de presentar litigaciones ante los gentiles, digo (dije, v. 4): ‚Poned (así el griego) para que juzguen, a
los de menor estima.‛ Esto es aun mejor que vuestra costumbre actual. ¿Pues qué—¿Estáis en un estado tan impotente
que <? no hay entre vosotros sabio—Aunque en otros casos os jactáis de vuestra ‚sabiduría‛ (cap. 1:5, 22). San Pablo
alude probablemente al título de ‚Cacham,‛ o sabio, que se aplicaba a cada rabino de los concilios judaicos. ni aun
uno—Ni uno siquiera, entre tantos que hay en vuestro medio de reputada sabiduría (cap. 3:18; 4:6). que pueda
juzgar—cuando se le pida. entre sus hermanos—lit., hermano; es decir, juzgar entre hermano y hermano. Al suscitarse
cada caso, se había de escoger un árbitro por parte de la iglesia, que fuese un hombre tan sabio que tuviese el carisma,
o don, de gobierno eclesiástico. 6. Sino que … etc.—Antes, al contrario; en contestación enfática, negativamente, a la
pregunta suya al fin del v. 5. 7. es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos—palabra no tan fuerte como pecado.
Vuestros pleitos son ya una grave falta cometida en contra de vuestros altos privilegios, la cual se agrava más cuando
se comete ante los inconversos. ¿Por qué no sufrís antes la injuria?—(Proverbios 20:22; Mateo 5:39, 40); esto es, ¿por
qué no os dejáis perjudicar? 8. vosotros hacéis la injuria. Vosotros enfáticamente, a quienes el Señor ha mandado que
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vuelvan el bien por el mal, al contrario, ‚perjudicáis (quitando) y defraudáis (reteniendo lo que os está confiado;
‚defraudar‛ puede señalar también el efecto [PAG. 371] de la injuria, o perjuicio hecho). No sólo no sufrís el perjuicio,
sino que lo cometéis. 9. los injustos—tradúzcase: ‚Malhechores,‛ refiriéndose al v. 8 (comp. Gálatas 5:21). no
poseerán el reino de Dios—que es un reino de justicia (Romanos 14:17). ni los fornicarios—aludiendo al cap. 5;
también a los vv. 12–18. ni los afeminados—Los que se contaminan a sí mismos, entregándose a concupsicencias
contrarias a la naturaleza. 11. esto erais algunos; mas ya sois lavados—La voz media del griego expresa: ‚ya os
lavasteis.‛ Este lavamiento sugiere la admisión a los beneficios de la salvación de Cristo en general, de la que forman
parte: (1) La santificación, o el apartamiento del mundo, y la adopción en la iglesia: así se emplea el término
‚santificados‛ en el cap. 7:14; Juan 17:19; Comp. 1 Pedro 1:2, donde parece significar la separación del creyente, para ser
consagrado por el Espíritu en el eterno propósito de Dios. (2) La justificación para ser librados de la condenación, por la
justicia de Dios en Cristo, por medio de la fe (Romanos 1:17). Así opina Parseo. El que se coloque el término
santificación antes que el término justificación demuestra que así debe entenderse el sentido, y no como si fuese una
santificación progresiva. “Lavarse” precede a ambos vocablos, y así debe referirse al nuevo nacimiento exterior (Trad.
‚figurativo‛) de agua, que es una señal de la entrega interna al Señor, por la inspiración del Espíritu que ha puesto la
simiente de la vida nueva (Juan 3:5; Efesios 5:26; Tito 3:5; Hebreos 10:22). San Pablo (comp. el Servicio Bautismal de la
Iglesia Anglicana), con amor y fe en el ideal de la iglesia, presume que el bautismo realiza su designio original, y que
aquellos que son externamente bautizados, internamente entran en comunión vital con Dios (Gálatas 3:27). El apótsol
presenta el gran ideal que realizan sólo aquellos en los cuales el bautismo interior y el exterior coinciden; y al mismo
tiempo reconoce el hecho de que en muchos casos esto no se cumple (vv. 8–10), y deja que Dios decida cuáles son los
de veras ‚lavados,‛ mientras que él solamente decide basándose en principios generales. en el nombre del Señor
Jesús, y por el Espíritu—Más bien, ‚en el Espíritu,‛ es decir, por su inmanencia. Ambas frases se construyen con los
tres vocablos: ‚lavados, santificados, justificados.‛ de nuestro Dios—El ‚nuestro‛ les recuerda que en medio de todos
sus reproches Dios sigue siendo el Dios de él y de ellos.
12–20. REFUTACION A LA DEFENSA ANTINOMINIANA EN FAVOR DE LA FORNICACION DE QUE
DEBERIA SER LICITA ASI COMO ERAN LICITAS LAS COMIDAS. 12. Todas las cosas me son lícitas—Estas, que
fueron palabras textuales de San Pablo en una ocasión anterior (a los Corintios, véase cap. 10:23; y a los Gálatas, 5:23),
fueron usadas como pretexto para excusar el comer carne ofrecida a ídolos, y asimismo para practicar otra cosa que en
lo general se conectaba con la idolatría (Hechos 15:29): la ‚fornicación‛ (tal vez en la carta dirigida a Pablo, cap. 7:1).
Las observaciones de San Pablo se referían solamente a cosas que no eran ni buenas ni malas; pero ellos consideraban
la fornicación como algo sin importancia, basándose en que la existencia de los apetitos corporales comprobaba la
legalidad de la satisfacción de los mismos. me son lícitas—El apóstol se pone como ejemplo de los cristianos en
general. mas yo—Es decir, hagan lo que hicieren los demás, yo no lo haré < no me meteré debajo de potestad de
nada—Las palabras griegas son del mismo radical, lo que permite aquí un juego de palabras: Todas las cosas están en
mi poder, pero yo no he de ser sometido bajo el poder de ninguna de ellas. El que comete la ‚fornicación‛ abandona
su propio poder o libertad, y ‚queda sometido bajo el poder‛ de la ramera (v. 15; comp. cap. 7:4). El ‚poder‛ debe
estar en las manos del creyente, no en los medios que él utiliza [Bengel]; de otro modo, su libertad se pierde, y deja de
ser dueño de sí (Juan 8:34–36; Gálatas 5:13; 1 Pedro 2:16; 2 Pedro 2:19). Las cosas ilícitas arruinan a miles; las ‚cosas‛
lícitas (ilícitamente empleadas), a miríadas. 13. Las viandas para el vientre—El argumento respecto a la indiferencia
de las comidas (cap. 8:8; Romanos 14:14, 17; comp. Marcos 7:18; Colosenses 2:20–22) no puede ser aplicado al de la
fornicación. Las comidas sin duda no importan, puesto que las ‚viandas,‛ así como el ‚vientre‛ para ellas preparado,
serán ‚desechos‛ en el estado futuro. Pero ‚el cuerpo no es (creado) para fornicación, sino para el Señor, y el Señor es
para el cuerpo‛ (como Redentor de él, por lo cual se ha posesionado del cuerpo) : ‚Y Dios, que levanto al Señor,
también nos levantará a nosotros:‛ (esto es, nuestros cuerpos); por tanto el cuerpo no ha de ser destruído, como el
‚vientre‛, después de haber terminado su uso temporal. Bien, ‚el que fornica, contra su propio cuerpo peca‛ (v. 18).
Por tanto, la fornicación no es algo indiferente, puesto que significa pecar contra nuestro mismo cuerpo, el que, como
el Señor para quien fué creado, no ha de ser deshecho, sino resucitado para una existencia eterna. Así es como Pablo
nos da aquí el gran principio de los tres temas que serán tratados en las secciones que siguen: (1) La relación entre los
sexos. (2) La cuestión de la carne ofrecida a ídolos. (3) La resurrección del cuerpo. a él y a ellas deshará Dios—El
destruirá el vientre y las viandas con la venida del Señor y cambiará los cuerpos naturales de los creyentes en cuerpos
espirituales (cap. 15:44, 52). Hay una esencia verdadera en la que estriban los fenómenos superficiales de la presente
constitución temporal del cuerpo, y este germen esencial, cuando todas las partículas quedan esparcidas, obra en la
futura resurrección del cuerpo incorruptible. 14. (Romanos 8:11.) Dios que levantó al Señor—Para distinguirlo del ‚a
nosotros nos levantará. . ;‛ ya que éste es un verbo compuesto, y aquél un verbo simple. Los creyentes serán
levantados de entre los demás muertos (Nota, Filipenses 3:11); y ésta será la primera resurrección (Apocalipsis 20:5). a
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nosotros nos levantará—Aquí habla el apóstol de la posibilidad de ser él hallado en la tumba cuando Cristo venga; en
otro pasaje menciona la posibilidad de ser él hallado vivo (1 Tesalonicenses 4:17). En cualquier caso, la venida del
Señor antes de su muerte, es el gran objeto de la expectación del cristiano (Romanos 8:19). 15. Aquí se reasume el
pensamiento del v. 13, ‚el cuerpo es para el Señor‛ (cap. 12:27; Efesios 4:12, 15, 16; 5:30). ¿Quitaré pues los miembros
de Cristo. . ?—Puesto que es así: ¿deberían ser espontáneamente apartados de Cristo? Porque no pueden ser al mismo
tiempo ‚los miembros de una ramera‛ y ‚los de Cristo.‛ [Bengel.] Es [PAG. 372] una verdad misteriosa que la ruina
moral y espiritual es causada por aquellos pecados que la sabiduría humana (no iluminada por la razón) consideraba
como acciones tan inocentes como el comer y el beber. [Conybeare y Howson ] 16. Aquí se justifica el apóstol por
haber: llamado ‚miembros de una ramera‛ a los fornicarios. el que se junta—en relación carnal; lit., cementado a, asido
de. es hecho con ella un cuerpo porque serán, dice, los dos en una carne—Dios usó esta expresión hablando respecto
a Adán (Génesis 2:24; Mateo 19:5). ‚El que los hizo en el principio dijo <‛ (Efesios 5:31). 17. el que se junta con el
Señor un espíritu es—con el. En el caso de la unión con la ramera, el fornicario viene a ser un ‚cuerpo‛ con ella (no
un ‚espíritu‛, porque el espíritu, que es donde se manifiesta normalmente el Espíritu Santo en el hombre, está en el
hombre carnal tan obscurecido por la sensualidad que no puede ser escuchado). Pero el creyente no sólo santifica su
cuerpo por la unión con el cuerpo de Cristo, sino que también viene a ser ‚un espíritu‛ con él (Juan 15:1–7; 17:21; 2
Pedro 1:4; comp. Efesios 5:23–32, y Juan 3:6). 18. Huid la fornicación—La única seguridad en tales tentaciones es el
huir de ellas. (Génesis 39:12; Job 31:1). Cualquier otro pecado … fuera del cuerpo es—El griego es enfático: ‚Todo
pecado cualquiera que el hombre hiciere.‛ Todo otro pecado, aun la glotonería, la borrachera y el suicidio, ‚es fuera‛ del
cuerpo, esto es, comparativamente externo al cuerpo (Marcos 7:18; comp. Proverbios 6:30–32). Ciertamente perjudica
el cuerpo mismo, pero no lo enajena: el pecado no se termina en el cuerpo; más bien obra contra los órganos
perecederos del cuerpo (como el ‚vientre,‛ y la presente organización temporal), y contra el alma; no contra el cuerpo
en su esencia permanente, destinado ‚para el Señor.‛ ‚Mas el que fornica‛ enajena aquel cuerpo que es del Señor, y lo
hace uno con el cuerpo de la ramera, y así ‚peca contra su propio cuerpo,‛ esto es, contra la realidad y la naturaleza de
su cuerpo; no un mero efecto en el cuerpo desde fuera, sino una contradicción de la verdad tocante al cuerpo, obrada
dentro de él mismo. [Alford.] 19. Prueba de que ‚el que fornica contra su propio cuerpo peca‛ (v. 18). ¿O ignoráis que
vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo—No dice ‚cuerpos‛. En el cap. 3:17, el apóstol representa a toda la
compañía de los creyentes (almas y cuerpos), o sea, la iglesia, como ‚el templo de Dios‛; así también aquí, el cuerpo de
cada miembro de la iglesia se considera como un ideal ‚templo del Espíritu Santo.‛ Juan 17:23 prueba también que no
sólo la iglesia, sino también cada miembro de ella, es ‚templo del Espíritu Santo.‛ Aunque son muchos los miembros
que forman un templo, ellos son colectivamente lo que cada uno es individualmente en miniatura. Los judíos tenían
un solo templo, y así, en un sentido más pleno, todas las iglesias cristianas y los creyentes individuales forman un solo
templo. La expresión ‚vuestro (en plural) cuerpo‛ se distingue aquí de la frase ‚su propio cuerpo‛ (particular o
individual) (v. 18). Pecando contra éste, el fornicario peca contra ‚el cuerpo‛ ideal, el de ‚Cristo‛, cuyos ‚miembros
vuestros cuerpos‛ son (v. 15). En esto consiste el pecado de la fornicación, en que es una profanación sacrílega del
templo de Dios para usos impíos. El invisible pero mucho más eficiente Espíritu de Dios en el templo espiritual, ahora
reemplaza el visible Shekinah del viejo templo material. El hombre entero es el templo; el alma es el santuario de más
adentro; y el cuerpo, el pórtico y el exterior del edificio. La pureza es la guardiana del templo, la cual evita que cosa
inmunda entre a él, y que por tanto Dios lo abandone al haber sido contaminado. [Tertuliano, de cultu foeminarum.]
Nadie sino Dios puede arrogarse un templo; aquí se le asigna uno al Espíritu Santo; por lo tanto, el Espíritu Santo es
Dios. y que no sois vuestros?—El fornicario considera su cuerpo como si fuese ‚suyo propio,‛ y cree que puede darlo
a una ramera si le place a él (v. 18; comp. v. 20). Pero el cristiano no tiene derecho alguno de enajenar su cuerpo, pues
es del Señor. En la antigua esclavitud la persona del siervo era del todo propiedad del amo, no del siervo mismo. La
compra era uno de los métodos usados para adquirir un esclavo. El hombre se ha vendido al pecado (1 Reyes 21:20;
Romanos 7:14). Cristo lo compra para que le sirva (Romanos 6:16–22). 20. Porque comprados sois por precio—Por
tanto, la sangre de Cristo es estrictamente un rescate pagado a la justicia de Dios, por el amor de Dios en Cristo, para
nuestra redención (Mateo 20:28; Hechos 20:28; Gálatas 3:13; Hebreos 9:12; 1 Pedro 1:18, 19; 2 Pedro 2:1; Apocalipsis
5:9). Al mismo tiempo que nos quitó nuestra obligación de ser castigados, nos impuso una nueva obligación de
obediencia (cap. 7:22, 23). Si le aceptamos como nuestro Profeta para que nos revele a Dios, y como nuestro Sacerdote
para que haga expiación por nosotros, debemos también aceptarle como nuestro Rey para que nos gobierne como
completamente suyos, y le demos evidencia de nuestra lealtad (Isaías 26:13). en vuestro cuerpo—como ‚en‛ un
templo (comp. Juan 13:32; Romanos 12:1; Filipenses 1:20). y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios—Estas
palabras faltan en los manuscritos y versiones más antiguas, pero no son de mucha importancia, por cuanto el
contexto trata mayormente del ‚cuerpo‛ (vv. 16, 18, 19). El ‚espíritu‛ se menciona incidentalmente en el v. 17, lo que
acaso motivó esta interpolación, que fue escrita primero en el margen y luego insertada en posteriores copias del
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texto.
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CAPITULO 7
CONTESTACION A LA INTERROGACION HECHA RESPECTO AL MATRIMONIO. EN CUANTO A OTRAS
COSAS, ASIENTA EL PRINCIPIO DE PERMANECER EN EL ESTADO ACTUAL, POR SER CORTO EL TIEMPO. 1.
Los corintios en su carta probablemente habían hecho preguntas que tendían a rebajar el matrimonió, sugiriendo que
si había sido contraído con un incrédulo, era mejor romper el lazo. bien es al hombre no tocar mujer—Es decir, que
esto era conveniente a causa de la presente tribulación;” o sea, la condición incierta en que estaba el mundo, y la
probabilidad de que hubiese persecuciones, las cuales separaban cruelmente a los casados. Hebreos 13:4, en oposición
a las nociones ascéticas y romanistas tocante a la santidad superior del celibato, declara que ‚Honroso es el matrimonio
en todos.‛ Otra razón por la cual en algunos casos el celibato puede ser asunto de conveniencia se nos da en los vv. 34,
35: [PAG. 373] ‚Para que sin impedimento sirváis al Señor.‛ Pero éstos son casos excepcionales, en tiempos también
excepcionales, como en los que vivió Pablo. 2. Mas a causa de las fornicaciones—Aquí se da una regla general para
evitar la fornicación: una tentación a que estaban expuestos los solteros, por ser de práctica tan común en Corinto, y ni
considerada como pecado entre los paganos. El plural, ‚las fornicaciones‛, señala deseos irregulares, en contraste con
la unidad de la relación conyugal. [Bengel.] cada uno tenga su mujer—Un mandamiento positivo a todo hombre que
no tiene el don de la continencia, en efecto, a la gran mayoría en el mundo (v. 5). La dignidad del matrimonio está
expuesta por Pablo en Efesios 5:25–32, al presentarla como un símbolo de la unión mística entre Cristo y la Iglesia. 3,
4. El deber de la cohabitación por parte de los casados. El marido pague a la mujer la debida benevolencia—En los
manuscritos más antiguos se lee simplemente ‚el deber;‛ es decir, la cohabitación conyugal en cumplimiento del
contrato matrimonial (v. 4). El v. 4 es una paradoja. El esposo no tiene potestad sobre su cuerpo, y con todo es suyo
propio. Esto es explicado, por la unidad del cuerpo en que el matrimonio coloca al marido y a la mujer. Un ser
complementa al otro. Ninguno sin el otro realiza el perfecto ideal del ser humano. 5. No os defraudéis—Es decir, del
deber conyugal (v. 3; véase la Versión de los Setenta, Exodo 21:10). a no ser por algún tiempo—en alguna ocasión.
[Alford.] para ocuparos—lit., para estar despreocupados; libres de interrupciones en la oración; a saber en alguna época
especial, según el sentido griego de tiempo aquí (véase Exodo 19:15; Joel 2:16; Zacarías 7:3). en la oración—Así parece
en los manuscritos más antiguos. Otros leen: ‚ayuno y oración,‛ siendo esto evidentemente una interpolación de los
ascetas. volved a juntaros—Los manuscritos más antiguos leen: ‚estad juntos,‛ es decir, en vuestro estado normal de
casados. porque no os tiente Satanás—quien a menudo tienta a los hombres ocupados en los ejercicios más sagrados,
con pensamientos profanos. a causa de vuestra incontinencia—Vuestra impotencia para ‚contener‛ (v. 9) las
propensiones naturales, de las que se aprovecharía Satanás. 6. esto digo por permisión, no por mandamiento—No
por el permiso que Dios me dé para decirlo; sino ‚a guisa de permisión‛ a vosotros. El ‚esto‛ se refiere a los vv. 2–5. 7.
Quisiera … que todos los hombres fuesen como yo—Que tengan el don de la continencia (Mateo 19:11, 12). Este
deseo no es en sentido absoluto; de otro modo la extensión de la humanidad y de la iglesia cesaría; sino que se aplica
relativamente a la ‚presente necesidad‛ (v. 26). 8. a los solteros—en general, de ambos sexos (vv. 10, 11). y a las
viudas—en particular. bueno les es que se quedasen como yo—sin casarse (cap. 9:5) 9. mejor es casarse que
quemarse—en la secreta llama de la concupiscencia, que destruye todo el ser interior. [Véase Agustín, de Sancta
Virginitate.] Hace falta el rocío de la gracia de Dios para que ahogue esta llama, la que de otro modo arrojará al
hombre al fuego del infierno. 10. denuncio, no yo, sino el Señor—(véanse vv. 12, 25, 40.) En casos ordinarios Pablo
escribe basado en su inspirada autoridad apostólica (cap. 14:37); pero aquí se basa en la directa autoridad del Señor
mismo (Marcos 10:11, 12). Pero en ambos casos, lo que escribe es inspirado por el Espíritu de Dios, ‚pero no todo es
para todos los tiempos, ni todo sobre las verdades primordiales de la fe.‛ [Alford.] Que la mujer no se aparte del
marido—lit., ‚que no sea apartada.‛ Probablemente se prohibe la separación de cualquiera de los dos, sea a causa del
marido o de la mujer. 11. si se apartare—o ‚si es apartada.‛ Si se ha cometido el pecado de la separación, el de un
nuevo casamiento no debe ser añadido (Mateo 5:32). reconcíliese—Aplacando el desagrado del marido, y recobrando
su buena voluntad. el marido no despida a su mujer—En Mateo 5:32 la única excepción permitida es la de ‚salvo por
causa de la fornicación.‛ 12. a los demás yo digo—Las otras clases (además de ‚los casados,‛ v. 10, donde tanto el
marido como la mujer son creyentes) de quienes los corintios le habían preguntado, es a saber, los matrimonios
mixtos, de creyentes con incrédulos. no el Señor—no por mandato directo dado por el Señor. Si algún hermano tiene
mujer infiel, y ella consiente … no la despida—Lo que indica que es con el deseo de él, en primer lugar en lo que ella
concuerda. 13. la mujer—creyente. que tiene marido infiel,.. no lo deje—o ‚no lo despida‛ como en el v. 12. En el
griego se usa la misma palabra. La mujer tenía el derecho de efectuar un divorcio bajo la ley griega y romana. 14. El
marido infiel es santificado en la mujer—Aquellos que están inseparablemente relacionados con los que pertenecen
al pueblo de Dios son por este mismo hecho santificados, de modo que éstos pueden mantener sus relaciones con
aquéllos sin perjudicar su propia santidad (véase 1 Timoteo 4:5); y aun más, pueden impartir a aquéllos,
exteriormente al menos, algo de su propio carácter de santificados, y preparar el camino para que el incrédulo llegue
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ROMANOS – GALATAS
al fin a ser santificado interiormente por la fe. y la mujer infiel—esto es, en virtud de su vínculo conyugal ya
existente. en el marido—En los manuscritos más antiguos se lee: ‚en el hermano.‛ El hecho de que el marido sea un
‚hermano,‛ esto es un cristiano, santifica o consagra la unión. de otra manera vuestros hijos serían inmundos—Es
decir, estarían fuera del gremio sagrado del pueblo de Dios; en contraste con los ‚santos,‛ o sea, todos los que están
dentro de los límites de la consagración. [Conybeare y Howson.] La fraseología concuerda con la de los judíos, los que
consideraban como ‚inmundos‛ a todos los paganos, y como ‚santos,‛ o sea los participantes del santo pacto, a todos
los de la nación electa. Los hijos eran incluídos en el pacto, así como Dios lo hizo no sólo con Abrahán, sino también
con su ‚simiente después‛ de él (Génesis 17:7). La fe de uno de los dos padres hace que los hijos tengan una cercana
relación con la iglesia, como si ambos fuesen cristianos (comp. Romanos 11:16). Timoteo, el portador de esta epístola,
es un ejemplo en favor de este punto (Hechos 16:1). Pablo apela a los corintios como conocedores del principio de que
los párvulos de padres paganos no serían recibidos para el bautismo cristiano, porque no hay fe por parte de los
padres; pero donde uno de los padres es creyente, los hijos no eran considerados como ajenos al pacto cristiano, sino
admisibles, aun en la infancia, como participantes en él: porque la iglesia presupone que el padre creyente criará al
hijito en la fe cristiana. El bautismo infantil tácitamente sustituyó a la circuncisión [PAG. 374] infantil, así como el
cristiano día del Señor gradualmente tomó el lugar del sábado judaico, sin que hubiese mandamiento expreso, ni
noticia histórica, de la transferencia. El rechazo de la circuncisión y de los sábados judaicos en el caso de los gentiles
fué expresamente ordenado por los apóstoles y por Pablo, pero la substitución del bautismo infantil y del día del
Señor fué adoptada tácticamente, y no expresamente instituída. Ninguna mención explícita de ella ocurre antes de
Ireneo en el siglo tercero; pero ninguna sociedad de cristianos de que tenemos historia puso en duda la corrección de
la práctica sino 1500 años después de Cristo. Los anabaptistas quisieran que se postergase el bautismo hasta la
madurez, alegando que el niño no puede entender la naturaleza del bautismo. Pero se puede hacer heredero de una
propiedad a un niño: es de él, aun cuando él no es capaz de aprovecharla entonces ni de comprender su valor; no ha
de adquirir el título más adelante y reclamarlo. Entonces entenderá su derecho, será capaz de utilizar sus riquezas, y
llegará a ser responsable por el uso que de ellas hiciere. [El Arzobispo Whately] (2). 15. si el infiel se aparta, apártese—
Esto es, si desea la separación, si está disgustado con la religión de ella, y se niega a vivir con ella a menos que la
renuncie. no es el hermano o la hermana sujeto a servidumbre—No está obligado a renunciar a su fe a fin de
conservar a su marido incrédulo. [Hammond.] Así lo declara Deuteronomio 13:6; Mateo 10:35–37; Lucas 14:26. Un
creyente no está bajo la misma obligación en el caso de la unión con un incrédulo, como lo está aquel que es casado
con creyente. En aquel caso no está obligado a separarse si el (o la) incrédulo consiente en convivir; en el otro caso,
nada que no sea la ‚fornicación‛ justifica la separación. [Focio, in Aecumenius.] antes a paz nos llamó Dios—Nuestra
vocación cristiana es una que tiende a la ‚paz‛ (Romanos 12:18), no a querellas; por tanto el creyente no debiera
apartarse del cónyuge incrédulo (v. 12–14), de la una mano; y de la otra, en el caso excepcional de que el cónyuge no
creyente desee separarse, el creyente no está obligado a forzar al otro (o a la otra) a permanecer en un estado de
continua discordia (Mateo 5:32). Mejor aún sería no formar alianzas tan desiguales nunca (v. 40; 2 Corintios 6:14). 16.
¿Qué (así el griego) sabes tú si acaso con quedarte con tu marido (o esposa) incrédulo, lo (o la) podrás salvar?
Poniendo en efecto el precepto de permanecer con el cónyuge incrédulo (v. 12–14). Así Rut, la moabita, fué convertida
a la fe de su marido; y José y Moisés probablemente ganaron para la fe a sus respectivas mujeres. Así de modo similar
el marido incrédulo podrá ser ganado por la esposa creyente (1 Pedro 3:1). [Calvino.] O si no (v. 15), si el cónyuge
incrédulo desea separarse, que se vaya, de modo que puedas vivir ‚en paz‛, porque no puedes tener la seguridad de
convertirlo, de modo que se te obligue a quedarte con él a todo costo contrariamente a su voluntad. [Menoquio y
Alford.] quizás harás salvar—Quizás puedas ser el instrumento de su salvación (Santiago 5:20). 17. Empero—El
2
Nota del Traductor: El Nuevo Pacto (o Testamento) es nuevo, en el sentido de que ―no es como el pacto
que hizo con sus padres;‖ es diferente. Es nuevo del todo; no es una alteración, enmendación, ni sustitución
del Antiguo. Si no es nacional ni racial (hebraico ni judaico), tampoco tiene alcances hereditarios. El día del
Señor no substituye al sábado mosaico. Este fué decretado en el Sinaí. No encontramos decreto que haga la
transferencia. La observancia del día domingo es libre y no legalista; es de gracia y bendición, y sin temor
de que sea una violación. Asimismo el bautismo no sustituye a la circuncisión; es tan diferente en su
naturaleza y en su propósito, como es nuevo, otro, y diferente el Nuevo Testamento del Antiguo. Si el
creyente es salvado ―de gracia, por la fe, y no por obras,‖ el párvulo, cuando se salve, también será salvado
por la gracia de Dios, mediante su fe personal en Cristo, y no por rito ni ceremonia que se le haga, ni por
herencia espiritual de sus padres cristianos. Es cierto que es más probable que llegue a tener fe en Cristo si al
menos uno de sus padres es creyente, que en una familia en que ha habido divorcio o separación. Pero la
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―santificación‖ de los hijos de un matrimonio cristiano (en contraste con los ―hijos inmundos‖), no es la
misma cosa en la mente del apóstol que la ―santificación en la sangre del testamento‖ (Hebreos 10:29).
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griego: ‚si no.‛ ‚Solamente.‛ Cuidado con que los creyentes tomen esta indicación (v. 16: como lo explica Alford) como
base para la separación entre ellos mismos (vv. 12–14). O bien, si no hay esperanza de ganar al incrédulo, manténgase
este principio general: ‚Así como el Señor repartió dones a cada uno, como Dios llamó a cada uno, que así ande; que
camine por la senda que le está señalada y en la cual fué llamado. La vocación celestial no anula nuestras vocaciones
terrenales. así enseño (‚ordeno‛) en todas las iglesias—Por tanto, vosotros también debéis obedecer. 18. quédese
incircunciso—No se haga incircunciso mediante una operación quirúrgica (1 Macabeos 1:15; Josefo, Antigüedades,
12:5. 1). Podría haber cristianos que por exceso de sentimientos antijudaicos intentaran tal cosa. no se circuncide—
Como hubieran querido los cristianos judaizantes que él hiciese (Hechos 15; Gálatas 5:2). 19. La circuncisión nada
es,… sino la observancia de los mandamientos de Dios—Esto lo es todo. En Gálatas 5:6 esta ‚observancia de los
mandamientos de Dios‛ se define como ‚la fe que obra por el amor;‛ y en Gálatas 6:15, como ‚la nueva criatura.‛ La
circuncisión fué un mandamiento de Dios: pero no para siempre, como el ‚amor.‛ 20. en la vocación en que fué
llamado, en ella se quede—Es decir, la condición en la que es llamado, ya sea judío, griego, esclavo, o libre. 21. ¿Eres
llamado siendo siervo? no se te dé cuidado. No te preocupes de que seas esclavo o siervo. si puedes hacerte libre,
procúralo más—Más bien, continúa en tu presente condición de siervo (v. 20; Gálatas 3:28; 1 Timoteo 6:2). El griego
dice: ‚Pero si todavía puedes ser libertado, aprovéchalo,‛ y el contexto (vv. 20, 22) favorece esta interpretación.
[Crisóstomo, Bengel, y Alford.] Este consejo (en caso de que esta traducción sea correcta) no es absoluto, por cuanto el
espíritu del evangelio es contrario a la esclavitud. Lo que aquí se aconseja es el contentamiento en la condición actual
de uno (v. 24), aunque ésta sea indeseable, puesto que en nuestra unión con Cristo todas las diferencias exteriores son
compensadas (v. 22). [PAG. 375] No seas demasiado impaciente para abandonar tu condición de esclavo usando
medios ilícitos (1 Pedro 2:13–18); como por ejemplo, Onésimo, que lo hizo huyendo (Filemón 10–18). El precepto (v. 23):
‚No os hagáis siervos de los hombres,‛ indica claramente que la esclavitud es anormal (comp., Levítico 25:42). ‚Los
robadores de hombres,‛ o sean los traficantes en esclavos, son clasificados en 1 Timoteo 1:10, con los ‚homicidas‛ y
‚perjuros.‛ Neandro, Grocio, etc., explican: ‚Si eres llamado al cristianismo, siendo esclavo, conténtate—y aun más, si
también puedes ser libre (como un bien aun adicional, el que si no puedes lograr, debes contentarte sin él; pero el que,
si se te ofrece, no ha de ser menospreciado), aprovecha la oportunidad de ser libertado, en vez de que, por negligencia, tengas
que seguir siendo esclavo.‛ Yo prefiero esta última interpretación, por concordar más con el tenor del evangelio, y por
ser plenamente justificada por el griego. 22. el que en el Señor es llamado siendo siervo, liberto es del Señor—
(Filemón 16.) Si bien un esclavo exteriormente, es hecho libre espiritualmente por el Señor: del pecado, Juan 8:36; de la
ley, Romanos 8:2; de la ‚circuncisión,‛ v. 19; Gálatas 5:1. el que es llamado siendo libre, siervo (‚esclavo‛) es de
Cristo—(cap. 9:21.) El amor hace que el servicio rendido a Cristo sea una perfecta libertad (Mateo 11:29, 30; Gálatas
5:13 1 Pedro 2:16). 23. Por precio sois comprados; no os hagáis siervos de los hombres—Aquí cambia el apóstol de
‚tú,‛ a ‚vosotros.‛ ‚Ya que sois comprados‛ todos por la sangre de Cristo, sea cual fuere vuestro estado terrenal (cap.
6:20), ‚no os hagáis siervos de los hombres,‛ ni exterior ni espiritualmente El primer sentido se aplica sólo a los libres;
el segundo así a los cristianos libres como a los cristianos esclavos, que no sean adherentes serviles a sus jefes de
partido en Corinto, cap. 3:21, 22; Mateo 23:8–10; 2 Corintios 11:20; ni tampoco esclavos de los hombres en general,
hasta en cuanto lo permitan sus circunstancias. Las condiciones externas y las internas, hasta donde sea posible deben
corresponder, y aquéllas deben estar subordinadas a éstas (comp. vv. 21, 32–35). 24. Cada uno,… en lo que es
llamado, en esto se quede para con Dios—Cuidando mayormente de la condición en que se halla ante Dios, más bien
que ante los hombres. Esta frase, ‚para con Dios,‛ limita el precepto similar del v. 20. Un hombre puede dejar su
vocación sin violar este precepto; pues si la vocación de uno no es favorable a su ‚ permanencia con Dios‛ (su
continua comunión santa con él), puede aprovechar los medios lícitos para cambiarla (comp. nota, v. 21). 25. no tengo
mandamiento del Señor, mas doy mi parecer—No tengo revelación expresa del Señor que lo mande, pero doy mi
juicio (opinión); esto es, bajo la inspiración ordinaria que acompañaba a los apóstoles en todos sus escritos canónicos
(comp. v. 40; cap. 14:37; 1 Tesalonicenses 4:15). El Señor me inspira, en este caso, a daros solamente una
recomendación, no un mandamiento positivo. En el segundo caso (vv. 10, 11) fué un mandamiento positivo, pues el
Señor ya había dado a conocer su voluntad (Malaquías 2:14, 15; Mateo 5:3, 32). En el tercer caso (v. 12), el
mandamiento del Antiguo Testamento de echar a las mujeres extrañas (Esdras 10:3), Pablo aquí lo revoca. como quien
ha alcanzado misericordia del Señor—( 1 Timoteo 1:13.) Atribuye su apostolado y los dones que le acompañan
(inclusive la inspiración) sólo a la gracia de Dios. para ser fiel—al dispensar a vosotros las órdenes inspiradas que he
recibido de parte del Señor. 26. Tengo … por bueno—‚considero,‛ ‚pienso.‛ esto—a saber, ‚que bueno es al hombre
estarse así,‛ en el estado en que se encuentre (v. 27). a causa de la necesidad que apremia—‚La presente estrechez,‛ o
las ‚calamidades‛ a las que los cristianos fueron expuestos desde el principio, que hacen menos deseable el estado de
casado que el de soltero, y las cuales iba a haber en todo el mundo antes de la destrucción de Jerusalén, según la
profecía pronunciada por Cristo (Mateo 24:8–21; comp. Hechos 11:28). 27. Que ilustra el sentido de ‚estarse así‛ (v.
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26). Ni los casados (‚ligados a mujer‛) ni los solteros (‚libres de mujer‛) han de ‚procurar‛ un cambio en su estado
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(comp. vv. 20, 24). 28. aflicción de carne tendrán los tales—Los que se casen, dice, experimentarán ‚aflicción de
carne‛ (es decir, en la condición externa, a causa de la presente necesidad o estrechez), no cometerán pecado, el que es
aflicción del espíritu. mas yo os dejo—El énfasis en el griego está en el ‚yo‛. Mi motivo en aconsejaros así es para
‚evitaros‛ (no ‚dejaros;‛ el mismo verbo griego se traduce ‚perdonar‛ en Romanos 8:32) tal aflicción de carne. Así
opina Alford, con Calvino, Bengel, etc. Estio y Agustín lo explican así: ‚Os ahorro más detalles sobre los
inconvenientes del matrimonio, no sea que los incontinentes sean impedidos de casarse, y así estén expuestos a los
peligros de la concupiscencia; por tanto considero vuestra flaqueza.‛ La antítesis en el griego de ‚tales < yo < os‛
favorece la primera interpretación. 29. Esto empero digo—Resumiéndolo todo, y sacando la inferencia práctica de lo
que precede (véase cap. 15:50). el tiempo—la sazón, o época (según el griego) de la presente dispensación hasta la
venida del Señor (Romanos 13:11). Usa la expresión griega que el Señor usa en Lucas 21:8; Marcos 13:33. es corto—lit.,
reducido. lo que resta es—Los manuscritos más antiguos leen: ‚El tiempo (sazón) está acortado en cuanto a lo que
resta, para que tanto los que <‛ esto es, el efecto que el acortamiento del tiempo debe tener es: ‚que para el tiempo
que resta (de aquí en adelante), los que tienen <‛ La frase ‚lo que resta,‛ aunque se construye con la cláusula
anterior, según el sentido de ella, pertenece a la siguiente. Sin embargo, Cipriano y la Vulgata apoyan nuestra versión.
que los que tienen mujeres sean como los que no las tienen—No debemos considerar nada como nuestro propio en
posesión real o permanente. 30. Y los que lloran, etc.—(comp. 2 Corintios 6:10.) y los que compran, etc.—(comp.
Isaías 24:1, 2.) Cristo especifica como pecado condenatorio de los hombres de Sodoma, no solamente su abierta
disolución, sino también el hecho de que ‚compraban y vendían,‛ etc., como si el todo de ellos fuesen las cosas de este
mundo (Lucas 17:28). como los que no poseen—En el griego significa: mantener firme la posesión; esto no lo hará el
cristiano, porque su sustancia permanente (Hebreos 10:34) está en otra parte. 31. los que usan de este mundo, como los
que no usan—los que sacan el mayor provecho del mundo. [Bengel.] Hemos de hacer uso del mundo. pero no
considerar como nuestra principal finalidad el adquirir la mayor abundancia de bienes (comp. Lucas 10:40–42). [PAG.
376] Así como los planetas giran sobre sus propios ejes, y a la vez giran alrededor del sol, así también mientras que
efectuamos nuestra parte en la esfera terrenal, Dios ha de ser el centro de todos nuestros deseos. la apariencia de este
mundo—La presente forma pasajera. Salmo 73:20: ‚como un sueño;‛ Santiago 4:14: ‚como un vapor.‛ se pasa—No
meramente se pasará; sino que ya en efecto se está pasando. La figura es tomada de los cambios del escenario que se
hacen en un teatro (1 Juan 2:17). Pablo no hace tanto énfasis en la negación externa de las cosas terrenas como en el
espíritu interno del hombre, por el cual los casados y los ricos, así como los solteros y los pobres, estén dispuestos a
sacrificarlo todo por amor a Cristo. 32. Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja—Quisiera que estuvieseis no sólo
‚sin aflicciones‛, sino también ‚sin las preocupaciones que distraigan‛ (esta es la idea en el griego). 34. Hay diferencia
entre la casada y la doncella—No sólo difieren el casado y el soltero en cuanto a sus respectivos deberes, sino también
la casada y la virgen. En efecto, la mujer sufre un cambio de condiciones mayor que el varón al contraer enlace
matrimonial. 35. Esto … digo para vuestro provecho—no para desplegar mi autoridad apostólica. no para echaros
lazo—Usando la figura del cazador que enlaza a un animal. No para que con mandamientos gravosos os infunda el
temor de cometer pecado donde no hay pecado. sino para lo honesto y decente—lo cual es propio para las
circunstancias actuales. para que sin impedimento—sin distracciones, no como Marta que ‚se distraía‛ (el mismo
verbo griego, Lucas 10:40). os lleguéis al Señor—‚para servirle asiduamente;‛ cumpliendo con vuestro deber. Véase
Lucas 10:39, tocante a María y Lucas 2:37, tocante a ‚Ana < viuda, que no se apartaba del templo, mas servía a Dios
con ayunos y oración noche y día‛ (1 Timoteo 5:5). 36. si a alguno parece cosa fea en su hija virgen—Cree que no
conviene (no es justo) tenerla sin casar más allá de la flor de su edad, privándola así de la satisfacción lícita de su
sentir natural de mujer casadera. y … así conviene que se haga—Si las exigencias del caso lo requieren; a saber, el
respeto a los sentimientos y para el bienestar de su hija. Lo opuesto a ‚no tiene necesidad‛ (v. 37). cásese—‚cásense,‛
en plural, la hija y su novio. 37. el que está firme—El que no se deja tornar de su propósito a pesar del vilipendio
público. y no tiene necesidad—que surja de las inclinaciones naturales de la hija. sino que tiene libertad de su
voluntad—No es impedido por la voluntad contraria de la hija, y tiene el poder de realizar su deseo o preferencia. 38.
el que la da en casamiento, bien hace—Los manuscritos más antiguos leen: ‚El que casa a su propia (hija) virgen.‛ 39.
La mujer casada está atada a la ley—Los manuscritos más antiguos omiten ‚a la ley‛ si su marido muriese,… cásese
… con tal que sea en el Señor—Que se case solamente con un cristiano (2 Corintios 6:14). 40. Empero más venturosa
será si se quedare así—(vv. 1, 28, 34, 35.) pienso que también yo tengo Espíritu de Dios—‚Pienso también;‛ así
como vosotros los corintios y vuestros maestros tenéis en mucho vuestras opiniones, así yo también doy mi opinión por
inspiración divina; como en el v. 25, ‚mi juicio,‛ u opinión. El término pienso no sugiere duda, sino que muchas veces
se usa para asegurar una verdad bien fundamentada (Juan 5:39).
CAPITULO 8
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ROMANOS – GALATAS
SOBRE LA CARNE OFRECIDA A IDOLOS. 1. Aunque para los que saben que el ídolo no tiene en realidad
existencia, la cuestión de comer carne ofrecida a ídolos (asunto referido en la carta escrita por los corintios, comp. cap.
7:1) podrá parecer sin importancia, no es así para algunos, y las flaquezas de los tales deben ser respetadas. Las
porciones ofrecidas a los ídolos pertenecían en parte a los sacerdotes y en parte a los ofrecedores, y se comían en
fiestas en los templos y en casas particulares, y a menudo eran vendidas en los mercados; de modo que los cristianos
constantemente tenían que enfrentarse ante la tentación de aceptarlas, lo que era prohibido (Números 25:2; Salmo
106:28). Era una prohibición decretada por el concilio de Jerusalén (Hechos caps. 15, 21, 25); pero Pablo no hace
alusión aquí a aquel decreto, por cuanto basa sus preceptos antes en su propia e independiente autoridad apostólica.
sabemos que todos tenemos ciencia—Los corintios sin duda se habían referido a su ‚conocimiento‛ (a saber, tocante
a la indiferencia de las carnes, por cuanto no tienen en sí ni santidad ni contaminación). El apóstol responde:
‚Sabedores somos de que todos (hablando generalmente, y hasta donde llegue la teoría cristiana; pues en el v. 7 habla
de algunos que no lo tienen en la práctica) tenemos este conocimiento.‛ La ciencia (conocimiento) hincha—cuando no
hay amor. Aquí principia un paréntesis, que termina al reasumirse el tema principal en el v. 4: ‚Acerca, pues, de las
viandas <‛ El ‚hincharse‛ es para agradarse a uno mismo; el ‚edificar‛ es para agradar al prójimo. El conocimiento
sólo dice: Todo me es lícito; el amor agrega: Pero no todo edifica [Bengel] (cap. 10:23; Romanos 14:15). mas la caridad
edifica—tiende a edificar el templo espiritual (cap. 3:9; 6:19). 2. Y—omitido en los manuscritos más antiguos. La
ausencia de la partícula conjuntiva presta al estilo un carácter sentencioso propio del tema. El primer paso hacia el
conocimiento es el reconocer uno su propia ignorancia. Sin el amor no hay sino la apariencia (comp. nota, ‚pienso,‛
cap. 7:40) de conocimiento. si alguno se imagina que sabe algo—Los manuscritos más antiguos usan un vocablo
griego que denota conocimiento experimental personal, no meramente el conocimiento de hechos: el saber (v. 1). no sabe
nada como debe saber—o como debe conocer experimentalmente y por vía del ‚amor.‛ 3. si alguno ama a Dios—
quien es la fuente del amor al prójimo (1 Juan 4:11, 12, 20; 5:2). el tal—El que ama, no el que se imagina que tiene
conocimientos, pero sin ‚caridad,‛ o amor (v. 1, 2). es conocido de él—Es conocido porque ha sido aprobado por Dios,
y él lo ha recibido como suyo (Salmo 1:6; Gálatas 4:9; 2 Timoteo 2:19). Contrástese: ‚Nunca os conocí‛ (Mateo 7:23).
Amar a Dios es conocer a Dios; y el que conoce a Dios, primero ha sido conocido por Dios (comp. cap. 13:12; 1 Pedro
1:2). 4. Acerca, pues, de las viandas—Reasumiendo el tema principiado en el v. 1. el ídolo nada es—No tiene ser real
alguno; el dios por él representado no es una realidad viviente. Esto no contradice el cap. 10:20, que declara que los
que adoran a ídolos adoran a demonios, porque aquí son los dioses, los cuales los adoradores [PAG. 377] creían que
eran representados por los ídolos, de quienes se negaba la existencia; no los demonios que en realidad por medio de
los ídolos engañan a los adoradores. 5. ‚Porque aun en el supuesto de que haya dioses así llamados (2 Tesalonicenses
2:4), sea en el cielo (como el sol, la luna y estrellas), o en la tierra (como reyes deificados, bestias, etc.), como sabemos
que los hay (hecho reconocido, Deuteronomio 10:17; Salmo 135:5; 136:2), dioses muchos y señores muchos.‛ Los
ángeles y los hombres en autoridad eran llamados dioses en las Escrituras, porque ejercían un poder divinamente
delegado por Dios (comp. Exodo 22:9, con el v. 28; Salmo 82:1, 6; Juan 10:34, 35). 6. Nosotros—los creyentes. no
tenemos más de un Dios, del cual son todas las cosas—De parte del cual, como Creador, todas las cosas reciben la
existencia. y nosotros en él—Más bien: ‚nosotros para él.‛ Dios el Padre es la finalidad para quien y para cuya gloria
viven los creyentes. En Colosenses 1:17 se dice que todas las cosas fueron creadas (no sólo “por” Cristo, sino también)
‚para él.‛ Tan enteramente el Padre y el Hijo son una cosa (Romanos 11:36; Hebreos 2:10). y un Señor—En contraste
con los ‚muchos señores‛ del paganismo (v. 5). por el cual son todas las cosas—(Juan 1:3; Hebreos 1:2). y nosotros
por él—Así como todas las cosas son ‚de‛ el Padre porque él las ha creado, así son restaurados los creyentes en
particular para él por la nueva creación (Colosenses 1:20. Apocalipsis 21:5). Además, como todas las cosas fueron
hechas por Cristo en la creación, así todas ellas (nosotros en especial) son restauradas por él en la nueva creación. 7.
Mas no en todos hay esta ciencia—Aunque a nosotros los que ‚tenemos conocimiento‛ (vv. 1, 4–6), todas las viandas
nos son indiferentes, con todo, ‚no en todos está este conocimiento‛ en el mismo grado que en nosotros. San Pablo
había estado de acuerdo con los corintios en que ‚todos tenemos conocimiento‛ (v. 1), esto es, hasta donde se aplica la
teoría cristiana; pero en la práctica algunos no lo tienen en el mismo grado. porque algunos con conciencia del ídolo—
Como lo asienta una lección antigua; pero otros manuscritos muy antiguos leen ‚asociación,‛ o ‚hábito.‛ En cualquier
caso, el sentido es éste: Algunos cristianos gentiles, ya sea por larga asociación de ideas, o por la conciencia mal dirigida,
al comer tales viandas, lo hacían sintiendo como si el ídolo fuese algo real (v. 4), el que tuviera poder para cambiar las
viandas por el hecho de la consagración, en algo santo o profanado. hasta aquí—después de haber profesado la fe
cristiana. Esta es una censura velada por no haberse desarrollado ellos antes de ahora en el ‚conocimiento‛ cristiano.
comen como sacrificado a ídolos; su conciencia … es contaminada—por haber comido las viandas ‚como cosa
sacrificada a ídolos.‛ Si las comiesen estando inconscientes de que habían sido ofrecidas a ídolos, no habría
contaminación de conciencia. Pero al estar conscientes de que habían sido consagradas, y no teniendo tal
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conocimiento como aquel del que los corintios se jactaban, a saber, que el ídolo no es nada, y que no puede ni profanar
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ni santificar la carne, ellos al comerla pecan contra la conciencia (comp. Romanos 14:15–23). Fué basándose en la
conveniencia cristiana y de no poner piedra de tropiezo a los hermanos ‚débiles,‛ por lo que se acordó formular el
decreto de Jerusalén contra la participación en tales viandas (aunque no eran diferentes de las demás, Hechos 15.) Por
tanto, el apóstol aquí defiende el decreto y se opone a aquellos corintios que defendían una libertad inconveniente. 8.
Otros manuscritos antiguos leen: ‚Ni que no comamos estaremos mejor, ni que comamos estaremos peor‛: lenguaje que
usaban los que comían para justificar así su comer. [Lachmann.] Pablo reconoce que ‚la comida ni nos ensalza (así el
griego) ante Dios ni nos reprueba ante él:‛ no afecta nuestra posición ante Dios (Romanos 14:6). 9. mirad que esta
vuestra libertad no sea tropezadero—‚esta libertad vuestra,‛ la cual era el lema de los cristianos laxos. La misma
indiferencia que yo concedo que existe entre una comida y otra, es la razón por la que debierais ‚mirar‛ de no ser
‚tropezadero‛ a los hermanos débiles a obrar contrariamente a la conciencia (lo que constituye pecado, Romanos 14:22,
23). 10. si te ve alguno—que es flaco. a ti que tienes ciencia—El mismo conocimiento del cual te jactas (v. 1), inducirá
al creyente débil a seguir tu ejemplo y a hacer lo que es contra su conciencia, a saber, el comer viandas ofrecidas a
ídolos, lo cual tú haces sin escrúpulo de conciencia. la conciencia de aquel que es flaco—Más bien: ‚su conciencia,
siendo flaca,<‛ [Alford.] será adelantada a comer de lo sacrificado—lit., ‚será edificada.‛ Debéis de contribuir a la
edificación de vuestro hermano en lo bueno; pero por vuestro ejemplo, ha sido animado a violar su conciencia. 11. por
tu ciencia se perderá el hermano flaco—Los manuscritos más antiguos leen: ‚se pierde‛ (o ‚perece‛). Un solo acto al
parecer sin importancia, puede producir consecuencias sempiternas. El hermano débil pierde su fe y, si no la recobra,
pierde la salvación [Bengel] (Romanos 14:23). por el cual Cristo murió—y por amor del cual nosotros también
debiéramos estar dispuestos a morir (1 Juan 3:16). Sin embargo, cristianos profesos de Corinto virtualmente tentaban a
sus hermanos para perdición, y estaban muy lejos de sacrificar algo en bien de la salvación de ellos. Notemos aquí que
no es ningún argumento en contra del dogma de que Cristo murió por todos, hasta por los que perecen, decir que, en caso
de ser así, hubiera muerto en vano por muchos. La Escritura es nuestra regla, y no nuestras suposiciones respecto a las
consecuencias de ciertas prácticas. La redención incluye más que sólo la salvación del hombre: el carácter de Dios es
vindicado como justo y a la vez amante, aun en el caso de los que se pierden, porque hubieran podido ser salvos y aun
en este caso Cristo no murió en vano. Así que las misericordias de la providencia de Dios no son en vano, aun cuando
muchos abusan de ellas. Aun en los condenados se manifestará el amor de Dios en el gran día, por cuanto ellos
también tuvieron la oferta de la misericordia de Dios. El ingrediente más amargo del cáliz de ellos será el saber que
podrían haber sido salvos y no quisieron: Cristo murió para salvar aun a aquéllos. 12. hiriendo su flaca conciencia—
lit., afligiendo la conciencia de ellos que está (aun) en una ‚condición débil.‛ Agrava la crueldad del acto el que éste se
cometa contra el débil, así como si se intentara algo en contra del indefenso. contra Cristo pecáis—A causa de la
simpatía entre Cristo y sus miembros (Mateo 25:40; Hechos 9:4, 5). 13. si la comida es a mi hermano ocasión de caer—
[PAG. 378] El griego: ‚hace tropezar,‛ o es tropiezo a uno. jamás comeré carne—Para estar seguro de no comer carne
ofrecida a ídolos, me abstendría de comer toda clase de carne, a fin de no hacer tropezar a mi hermano.
CAPITULO 9
PABLO CONFIRMA SU ENSEÑANZA EN CUANTO A NO PONER TROPIEZO EN EL CAMINO DEL
HERMANO (cap. 8:13), Y PONE SU PROPIO EJEMPLO AL NO APROVECHAR EL SUS INDUBITABLES
DERECHOS DE APOSTOL, CON EL FIN DE GANAR A LOS HOMBRES PARA CRISTO. 1. ¿No soy apóstol? ¿no soy
libre?—Los manuscritos más antiguos leen: ‚¿No soy libre? ¿no soy apóstol?‛ Pablo hace alusión aquí al cap. 8: ‚esta
libertad vuestra.‛ Si la invocáis, yo os llamo a vosotros por testigos: ¿no la tengo yo también? ¿no soy libre?‛ Si lo sois
vosotros, mucho más lo soy yo. Porque ‚¿no soy apóstol?‛ Así que puedo invocar no sólo la libertad cristiana sino
también la apostólica. ¿no he visto a Jesús—corporalmente, no en mera visión (comp. cap. 15:8). El apóstol no hubiera
podido ratificar el hecho de la resurrección, si no hubiese sido por esta aparición corporal de Jesús que le fué
concedida como a Pedro y a los demás apóstoles. En Hechos 9:7, 17 el contraste entre las frases ‚los hombres que con
él estaban no viendo a nadie,‛ y ‚Jesús que se te apareció en el camino,‛ demuestra que Jesús en realidad se apareció a
Pablo en el camino a Damasco. Cuando vió a Cristo en el templo (Hechos 22:17) fué sólo ‚en visión.‛ El ser testigos de
la resurrección de Cristo era una de las funciones dominantes de los apóstoles (Hechos 1:22). ¿no sois vosotros mi
obra en el Señor?—Vuestra conversión fué efectuada por él (Efesios 2:10) por mi instrumentalidad. 2. el sello de mi
apostolado sois vosotros—Vuestra conversión por medio de mi predicación acompañada con milagros (‚señales de
un apóstol,‛ Romanos 15:18, 19; 2 Corintios 12:12), y vuestros dones por mí conferidos (cap. 1:7), atestiguan la
realidad de mi apostolado así como el sello puesto en un documento atestigua su autenticidad (Juan 3:33. Romanos
4:11). 3. Esta es mi respuesta a los que me preguntan—A los que ponen en duda mi apostolado, a saber: que vosotros
sois el sello de mi apostolado. 4. ¿no tenemos potestad—O según el griego: ‚derecho,‛ ‚autoridad,‛ o poder legal,
equivalente a la ‚libertad‛ reclamada por los corintios (cap. 8:9). El ‚nosotros‛ incluye con él a sus colegas en el
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ROMANOS – GALATAS
apostolado. La interrogativa griega expresa: ‚Seguramente no diréis que no tenemos potestad: ¿verdad?‛ ‚¿Acaso no
tenemos el derecho de comer y beber?—sin trabajar con las manos (vv. 11, 13, 14). El que San Pablo no aprovechara
este derecho lo usaron sus opositores como pretexto para insinuar que él mismo era consciente de no ser apóstol
verdadero (2 Corintios 12:13–16). 5. ¿No tenemos potestad de traer con nosotros una hermana mujer—Es decir, ‚una
hermana como esposa;‛ una hermana en aquella fe, a que hace que todos los creyentes sean hermanos y hermanas en
la familia de Dios: ‚una mujer‛ por el convenio matrimonial. San Pablo da a entender que él no ejercía su indubitable
derecho a casarse y a ‚llevar‛ una creyente (es decir: que le acompañase), porque así convenía al trabajo cristiano, así
como para ahorrar a las iglesias los gastos de mantenerla en las largas giras que él efectuara como también para poder
entregarse sin distracciones a la edificación de la iglesia de Cristo (cap. 7:26, 32, 35). Contrástese la falta de abnegación
de parte de los corintios quienes ejercían su ‚libertad‛ para destruir, en vez de edificar la iglesia (cap. 8:9, 10). como
los otros apóstoles—Lo que indica que algunos de ellos aprovecharon el derecho que tenían para contraer
matrimonio. Sabemos por Mateo 8:14 que Cefas, o Pedro, era casado. Esta es una confutación en contra de los que se
llaman seguidores de San Pedro, los romanistas, quienes privan al clero del derecho de casarse. Clemente de
Alejandría, Stromata (Misceláneo), 7. sec. 63, recuerda una tradición tocante a Pedro de que cuando era llevado a la
muerte animó a su esposa diciendo: ‚Acuérdate, mi amada, del Señor.‛ Véase Eusebio, Historia Eclesiástica, 3:30. y los
hermanos del Señor—a quienes se les tenía en especial estima a causa de su relación con Jesús (Hechos 1:14; Gálatas
1:9). Jacobo, José, Simón y Judas. Probablemente primos hermanos de Jesús: por cuanto los primos hermanos eran
llamados ‚hermanos‛ por los judíos. Alford opina que se trata de los hermanos carnales de Jesús, hijos de José y
María. y Cefas?—Señalado aquí acaso por cuanto su nombre tenía grande influencia con una sección partidista de
Corinto. ‚Si vuestro jefe favorito hace así, yo puedo, por cierto, hacerlo también‛ (cap. 1:12; 3:22). 6. Bernabé—Quien
estuvo largo tiempo asociado con Pablo, y como él, estaba acostumbrado a la abnegación y renunciaba a su derecho
de recibir manutención como ministro del Evangelio. Así pues, Pablo se mantuvo haciendo tiendas (Hechos 18:3;
20:34; 1 Tesalonicenses 2:9; 2 Tesalonicenses 3:8). 7. El ministro es espiritualmente un soldado (2 Timoteo 2:3), un
labrador (cap. 3:6–8; Cantares 1:6), y un pastor (1 Pedro 5:2, 4). ¿quién planta viña, y no come de su fruto?—Los
manuscritos más antiguos omiten ‚su.‛ 8. ¿Digo esto según los hombres?—‚como hombre;‛ yo hablo así no
solamente de acuerdo con el criterio humano, sino también con la sanción de la ley divina. 9. No pondrás bozal al
buey que trilla—(Deuteronomio 25:4.) En el Oriente, hasta el día de hoy, no llevan las gavillas al granero, sino a algún
sitio al aire libre para que sea trillado el trigo bajo las patas de bueyes, o bien, por alguna maquinaria (comp. Miqueas
4:13). ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?—¿Es el animal el objeto final por el cual se dió esta ley? No. Dios cuida de
los animales inferiores (Salmo 36:6; Mateo 10:29), pero el propósito final es el bienestar del hombre, la cabeza de la
creación animal. En la humana consideración demostrada hacia el animal inferior, aprendemos que aun más debiera
ser demostrada en el caso del hombre, quien es el objeto ulterior de la ley; y que el obrero humano (así el espiritual
como el temporal) es digno de su salario. 10. ¿O dícelo enteramente por nosotros?—¿Fué dicho, sin duda alguna, por
el Autor de la ley, en bien de nosotros? Sería falso decir que Dios lo dice enteramente (en el sentido solamente) por
nosotros, pero es la verdad que absolutamente lo dice para nuestro provecho, como el principal objetivo en el mundo
inferior. Grocio, sin embargo, traduce: ‚especialmente,‛ en vez de ‚enteramente.‛ porque—‚significando que” (Alford
): con esperanza ha de arar el [PAG. 379] que ara—La obligación de no permitir que su ministro sirva sin
remuneración recae sobre el pueblo. y el que trilla, con esperanza de recibir el fruto—Los manuscritos y versiones
más antiguos y los ‚padres‛ leen: ‚el que trilla (debe trillar) con la esperanza de participar‛ (del fruto de la trilla). ‚El
que ara‛ espiritualmente, es el que primero planta la iglesia en una parte (comp. cap. 3:6, 9); y ‚el que trilla,‛ es el
ministro que cuida de la iglesia ya plantada. 11. Si nosotros os sembramos ¿es gran cosa si segáremos—enfático en el
griego. Nosotros, quienes hemos sembrado en vosotros los infinitamente más preciosos tesoros del Espíritu, podemos
reclamar al menos en recompensa la sola cosa que vosotros tenéis para dar, a saber, lo que alimenta a la carne (‚lo
vuestro carnal‛). 12. Si otros tienen—sea ya apóstoles auténticos (v. 5), o falsos (2 Corintios 11:20). ¿no más bien
nosotros?—Considerando las labores de mayor importancia que efectuamos a vuestro favor (2 Corintios 11:23). Mas
… antes lo sufrimos todo—sin lamentarnos. Deseamos encubrir (lit., guardar como en vaso hermético) todo lo que
sufrimos en circunstancias apremiantes. El mismo vocablo griego se usa en el cap. 13:7. por no poner ningún
obstáculo al evangelio—Por no impedir su progreso dando ocasión a la crítica de parte de personas egoístas, en caso
de recibir el sostén de parte del rebaño. Cuanto menos sean los impedimentos y los gastos causados a la iglesia, y
cuanto más trabajo se haga, tanto mejor para la causa del evangelio (2 Timoteo 2:4). 13. los que trabajan en el
santuario—‚en cosas santas‛: los sacerdotes y levitas judaicos. El griego especialmente se aplica a los primeros, los que
ofrecían sacrificios. comen del santuario—Una porción de las víctimas se destinaba para el servicio del altar, y el resto
se repartía entre los sacerdotes (Levítico 7:6; Numeros 18:6, etc.; Deuteronomio 18:1, etc.). 14. Así también ordenó el
Señor—La única inferencia que se puede sacar de este pasaje es, no que el ministerio cristiano sea de un carácter
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sacrificial como el sacerdocio judaico, sino sencillamente, que como éste era mantenido por las contribuciones del
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pueblo, así también aquél debía serlo. El salario del clero era pagado al principio de ofrendas voluntarias que se
hacían al celebrarse la cena del Señor. En la fiesta de amor que le precedía, todo creyente, según su capacidad,
presentaba una donación; y al quedar cubierto el gasto de la mesa, el obispo ponía a un lado una porción para si, otra
para los presbíteros, y otra para los diáconos; y con lo que restaba se ayudaba a las viudas, a los huérfanos, a los
confesores, y a los pobres en general. [Tertuliano, Apología, cap. 39.] a los que anuncian el evangelio—Claramente
señalando como el deber del ministro cristiano, en contraste con los deberes del se cerdocio judaico y los levitas,
quienes servían en los sacrificios (así se entiende el griego) y en el altar (v. 13). Si la cena del Señor fuese un sacrificio
(como lo pretende ser el dogma de la misa), entonces el v. 14 de seguro hubiera sido dictado de manera que
correspondiera al v. 13. Nótese que el mismo Señor ‚ordena‛ los ritos del Antiguo Testamento y los del Nuevo (Mateo
10:10; Lucas 10:7). 15. El don especial de Pablo de la continencia, que le facilitaba abstenerse del casamiento sin
interrumpir seriamente su mi nisterio, hacía conveniente para él lo que ordinariamente era inconveniente: a saber, que
el ministerio no fuese sostenido por el pueblo. Lo que para él era un deber, sería lo opuesto para aquel a quien Dios ha
encomendado una familia, sin otro medio de sostén. yo de nada de esto me aproveché—De ninguno de estos
derechos o ‚potestad‛ he hecho uso (vv. 4–6, 12). ni tampoco he escrito esto—Más bien: ‚no obstante, no he escrito
<‛ para que se haga así conmigo—lit., ‚en mi caso:‛ como se hace en el caso de un soldado, de un labrador, de un
pastor de ovejas, de un arador, y de un sacerdote que sacrifica (vv. 7, 10, 13). tengo por mejor morir, antes que nadie
haga vana esta mi gloria—Antes de que se me prive de mi privilegio de predicar el evangelio sin remuneración (2
Corintios 11:7–10). Pablo hubiera muerto de hambre antes de impedir el progreso del evangelio por algún pretexto o
denuncia que se hiciese en su contra acusándolo de tener motivos interesados (2 Corintios 12:17, 18) Compárese el
caso similar de desinterés de parte de Abrahán (Génesis 14:22, 23). 16. pues bien … no tengo por qué gloriarme—Es
decir, si predico el evangelio y lo hago para recibir remuneración, no tengo motivo de ‚gloriarme.‛ Porque la
‚necesidad‛ que me está impuesta de predicar (véase Jeremías 20:9, y el caso de Jonás) quita todo motivo de
‚jactancia.‛ Mi gloria consiste en que predico de balde (v. 18): puesto que no hay necesidad de que lo haga así, es un
acto voluntario mío por amor al evangelio. 17. ‚Si estoy haciendo esto (el predicar) espontáneamente (lo que no es el
caso, puesto que me está impuesta una necesidad semejante a la que obliga al esclavo a obedecer al amo) tengo
recompensa; pero si lo hago (como es el caso) involuntariamente (Hechos 9:15; 22:15; 26:16; no de mi propia voluntad
natural, sino por la gracia constreñidora de Dios; Romanos 9:16; 1 Timoteo 1:13–16), me ha sido confiada una
dispensación (la del evangelio) (y así no puedo reclamar ‚recompensa‛ alguna, dado que sólo ‚he hecho lo que era mi
deber, Lucas 17:10, pero me expongo al ‚ay,‛ v. 16, si en ella falto). 18. ¿Cuál, pues, es mi merced?—O ‚recompensa‛.
La respuesta está en el v. 19, a saber: que predicando el evangelio sin cobrar, cuando hubiera podido reclamar con
justicia mi derecho a la manutención, pueda ‚ganar a más.‛ Que … ponga el evangelio de Cristo de balde—Los
manuscritos más antiguos omiten estas palabras. para no usar mal—Más bien: ‚para no aprovechar plenamente mi
derecho.‛ Esta era la base de su ‚gloria‛; pero la ‚recompensa‛ final que él anhelaba era ganar a cuantos más le fuese
posible (v. 19). Lo primero, que incluye también esto, viene a ser la respuesta a la pregunta: ‚¿Cuál es mi merced?‛
Pero en realidad, la ‚merced‛ o ‚recompensa‛ era la finalidad principal de su predicación gratuita, a saber: para ganar
a más. Con este propósito, y no por tener de que gloriarse, rehusaba la remuneración. 19. siendo libre para con
todos—Esto es, libre del poder de todos los hombres. me he hecho siervo de todos por ganar a más—lit., ‚a los m{s,‛
a cuantos más me sea posible. ‚Ganar‛ es una expresión propia por tratarse de una ‚recompensa‛ (1 Tesalonicenses
2:19, 20); por lo tanto, la repite frecuentemente (v. 20–22). 20. Heme hecho a los Judíos como Judío—No en las cosas
definidas por la ley, sino por el uso judaico. No judaizando en lo esencial, sino en asuntos que no comprometían sus
principios (comp. [PAG. 380] Hechos 16:3; 21:20–26); coincidencia que no fué premeditada entre la historia y la
epístola, y que es una prueba de la autenticidad de ésta. a los que están sujetos a la ley, como sujeto a la ley—En las
cosas definidas por la ley, tales como las ceremonias que entonces no estaban en pugna con el cristianismo. Tal vez la
razón para distinguir esta clase de la anterior, es que Pablo pertenecía nacionalmente a ‚los judíos‛, pero no pertenecía
por sus creencias, a la clase de aquellos ‚que estaban bajo la ley.‛ Esta opinión está confirmada por la leccion insertada
aquí por los manuscritos más antiguos, otras versiones, y los ‚padres‛: ‚aunque yo no sea (no esté) sujeto a la ley‛. 21.
A los que son sin ley—Es decir, los que no tiene una ley revelada; los paganos (comp. Romanos 2:12, con v. 15). como
si yo fuera sin ley—No imponiéndoles las ceremonias y las ‚obras de la ley,‛ sino ‚la fe que es por el oir‛ (Romanos
10:17 Gálatas 3:2). Asimismo, hablando de la manera como ellos lo hacían, como en Atenas, con argumentos sacados
de sus mismos poetas (Hechos 17:28). no estando yo sin ley de Dios—‚Al mismo tiempo que estaba de acuerdo con
otros en asuntos de poca trascendencia, me cuidaba de no estar sin ley con respecto a Dios, y en la ley (responsable a la
ley) con respecto a Cristo.‛ Esta es la posición verdadera del cristiano con respecto al mundo, a sí mismo, y a Dios.
Todas las cosas se desarrollan conforme a la ley que les rige. Así el cristiano, aunque ya no está sujeto a una ley literal
que le constriña desde fuera, está sujeto a un principio o ley interior: el espíritu de fe en Cristo que obra desde dentro
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como el germen de una vida nueva. No dice en el griego ‚bajo (como en el v. 21) la ley de Cristo;‛ sino que usa la
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expresión más blanda, ‚en la ley,‛ responsable a la ley. Cristo estuvo sujeto a la ley por nosotros, de modo que nosotros
ya no estamos sujetos a la ley (Gálatas 3:13, 24), sino a él, como los miembros a la Cabeza (cap. 7:22; Romanos 8:1–4;
Pedro 2:16). Los cristianos servimos a Cristo en novedad de espíritu, ya no en la vejez de la letra (esto es, la antigua ley
externa como tal), Romanos 7:4–6. El Padre ha delegado propiamente su autoridad a Cristo, como cabeza del hombre
(Juan 5:22, 27); de ahí que el apóstol sustituya a ‚Cristo‛ por ‚Dios‛ en la segunda cláusula, ‚no sin ley de Dios, más
en la ley de Cristo.‛ La ley de Cristo es la ley del amor (Gálatas 6:2; véase 5:13). 22. Me he hecho … flaco por ganar a
los flacos—es decir, para establecer, en vez de hacer tropezar, a los cristianos inexpertos (cap. 8:7). Romanos 14:1 dice:
‚Débiles de la fe.‛ Alford piensa que los ‚débiles‛ no son los cristianos, porque éstos ya están ‚ganados‛; sino los que
están aún fuera de la iglesia, los que están aún ‚sin fuerza‛ para creer (Romanos 5:6). Pero cuando los cristianos
“débiles” son guardados por el amor condescendiente de los hermanos más fuertes, para que no caigan de la fe, bien se
puede decir que son ‚ganados.‛ para que de todo punto—Usando ‚todos los medios.‛ salve a algunos—Vale el
empleo de ‚todos los medios‛ para ganar a pocos. Condescendía con los sentimientos de muchos que pertenecían a
las diferentes clases sociales. para ganar de entre ellos a algunos. 23. esto hago … por hacerme … participante de él—
‚Coparticipante‛ de las bendiciones del evangelio prometidas para cuando Cristo venga por segunda vez. De ellos, (no
de él, a saber, los ‚ganados‛ por mí para el evangelio. 24. ¿No sabéis que los que corren—Refiriéndose a los juegos
ístmicos, de los que la carrera a pie era el principal, los cuales eran, por supuesto, bien conocidos, y eran tema de
patriótico orgullo para los corintios que vivían en la region contigua. Estos juegos periódicos eran a los griegos una
pasión más bien que un mero entretenimiento; de ahí que se usaran correctamente como una figura del ardor
cristiano. en el estadio—Según el griego: ‚campo de carreras.‛ todos … corren mas uno lleva el premio—Aunque
supiésemos que uno solo se salvaría, con todo vale bien la pena todo el esfuerzo que hagamos de nuestra parte.
[Bengel.] Asimismo, en la carrera cristiana no ‚todos‛ los que corren ganan (cap. 10:1–5). Corred de tal manera que lo
obtengáis—dicho parentéticamente. Con estas palabras los instructores de los gimnasios y los espectadores
exhortaban a los estudiantes para estimularlos a hacer el máximo esfuerzo. El gimnasio era un rasgo prominente de
toda ciudad griega. Cada candidato tenía que jurar que había consagrado diez meses a su preparación, y que no
violaría ninguno de los reglamentos (2 Timoteo 2:5; comp. 1 Timoteo 4:7, 8). Se mantenía a una dieta estricta,
absteniéndose del vino y de los manjares deliciosos, y soportando el frío, el calor y la disciplina más rigurosa. El
‚premio‛ que se adjudicaba era una guirnalda de hojas verdes; en el Istmo, se usaban las del pino indígena, por las
que se sustituía temporalmente el perejil (v. 25). En el griego el término traducido ‚obtener‛ implica el ‚obtener
completamente.‛ Es en vano empezar, a menos de que perseveremos hasta el fin (Mateo 10:22; 24:13; Apocalipsis
2:10). El ‚de tal manera‛ significa con una perseverancia, para la carrera celestial, semejante a la que exhiben ‚todos‛
los corredores de la carrera terrenal aludida, a fin de alcanzar el premio. 25. aquel que lucha—Esta es una forma de
juego aun más severa que la carrera a pie. de todo se abstiene—Así también Pablo se disciplinaba abnegadamente
dejando de reclamar para sí su manutención por amor a la ‚recompensa,‛ a saber, ‚el ganar a más‛ (vv. 18, 19). para
recibir una corona corruptible—pronta a marchitarse, ya que era hecha simplemente de las hojas de los abetales que
rodeaban los estadios ístmicos. mas nosotros incorruptible—(1 Pedro 1:4; 5:4; Apocalipsis 2:10). El término ‚corona‛
aquí no se refiere a la de un rey (el que se expresa por otro vocablo griego diferente que significa ‚diadema‛), sino una
guirnalda. 26. Así que, yo—El apóstol vuelve a su tema principal: su propia abnegación y los móviles de su acción.
corro, no como a cosa incierta—No como un corredor que dudara del premio. Vosotros corintios, no alcanzáis
ninguna finalidad con entrar en los templos idolátricos y comer lo ofrecido a ídolos. Pero yo, por mi parte, en todos
mis hechos, ya sea haciéndome ‚todo a todos los hombres,‛ o rehusando el sostén por parte de los convertidos, tengo
en vista un propósito determinado, a saber: ‚ganar a más‛ creyentes. Yo sé cuál es mi meta, y qué hacer para
alcanzarla. El que corre con propósito claro, mira hacia adelante, hacia la meta. como su sola finalidad; arroja de sí
todo estorbo (Hebreos 12:1, 2), le es in diferente la opinión de los espectadores, y a veces una caída sólo sirve para
estimularle [PAG. 381] tanto más. [Bengel.] no como quien hiere el aire—en vez de pegar al adversario. Aludiendo a
la esciamaquia o boxeo en la escuela de combate simulado (comp. cap. 14:9), donde daban golpes al aire como a un
adversario imaginario. El adversario real es Satanás, que obra en nuestra contra por medio de la carne. 27. Antes hiero
mi cuerpo—lit., golpeo mi rostro debajo de los ojos dejándolo así amoratado, para castigar mi cuerpo en la parte más
sensible. Véase ‚mortificáis las obras de la carne,‛ Romanos 8:13; también 1 Pedro 2:11. No son los ayunos ni las
maceraciones ascéticas del cuerpo lo que aquí se recomienda, sino la sujeción de nuestro egoísmo natural, para poder
consagrarnos, cual Pablo, enteramente a la gran obra de Cristo. La expresión ‚mi cuerpo‛, se refiere al viejo hombre, y
lo que queda de los deseos carnales, es decir hasta donde la carne se oponga al espíritu [Estio] (Gálatas 5:17). Los
hombres pueden tratar severamente el cuerpo y, al mismo tiempo, satisfacer sus concupiscencias. El ascético
‚descuido del cuerpo‛ puede ser siempre un modo sutil de ‚satisfacer la carne‛ (Colosenses 2:23). A menos de que el
alma tenga sujeto el cuerpo, el cuerpo sujetará el alma. Uno puede hacer de su cuerpo un siervo bueno o un mal amo.
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y lo pongo en servidumbre—Como un esclavo llevado cautivo; así se entiende el original griego. no sea que,
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habiendo predicado a otros—anunciado, pregonado a otros. Pablo sigue pensando en el campo de carreras. Los
pregoneros llamaban a los corredores a la pista [Platón, Legg. 8.833], y colocaban la guirnalda en la cabeza de los
ganadores, haciendo saber el nombre de los mismos. [Bengel.] Probablemente anunciaban las reglas del combate, lo
que correspondía a la predicación de los apóstoles. El predicador cristiano también participaba en la lucha, y en esto se
distinguía del heraldo en los juegos. yo mismo venga a ser reprobado—perdiendo con pena el premio yo mismo,
después de haber llamado a otros a la lucha, y siendo rechazado por Dios, el Juez de la carrera cristiana, a pesar de haber
yo, por mi predicación, conducido a otros ante él para que fuesen aceptados. Compárese el termino equivalente en
Jeremías 6:30; 2 Corintios 13:6. Pablo enseña que si aun hacía falta tal vigilancia abnegada y constante de parte de él, a
pesar de todas sus labores efectuadas a favor de otros, para hacer más segura su propia vocación, cuanto más hacía
falta esta vigilancia a los corintios, quienes, muy al contrario, abusaban hasta el extremo, de la libertad cristiana.
CAPITULO 10
EL PELIGRO DE PARTICIPAR EN LA IDOLATRIA ILUSTRADO POR LA HISTORIA DE ISRAEL: TAL
COMUNION ES INCOMPATIBLE CON LA PARTICIPACION EN LA CENA DEL SEÑOR. UNO DEBE
ABSTENERSE HASTA DE LAS COSAS LICITAS PARA NO PERJUDICAR A LOS HERMANOS DEBILES. 1.
Porque—Palabra ilativa que une este capítulo con el anterior. No obstante todos vuestros privilegios, debéis practicar
una vigilancia abnegada para que no lleguéis a ser reprobados. Los israelitas, a pesar de todos sus privilegios, fueron
casi todos desechados por falta de ella. no quiero,… que ignoréis—No obstante todo vuestro ‚conocimiento‛
jactancioso. que nuestros padres—La iglesia judaica está en la categoría de madre de la iglesia cristiana. todos
estuvieron—Dando a ‚todos‛ el énfasis requerido. Ni uno solo de tan grande multitud, fué detenido en su viaje por la
fuerza o por enfermedad (Salmo 105:37). [Bengel.] La palabra ‚todos‛ se repite cinco veces en la enumeración de los
cinco favores que Dios impartió a Israel (vv. 1–4). Y correspondiendo a esto, cinco veces, pecaron ellos contra Dios (vv.
6–10). En contraste con el término ‚todos‛ está el término ‚los más de ellos‛ del v. 5. Todos ellos tuvieron grandes
privilegios, pero muchos de ellos fueron desechados a causa de la codicia. Mirad pues vosotros, los que gozáis de
privilegios aun mayores, que no recibáis condenación similar a causa de un pecado semejante. Aquí continúa Pablo al
raciocinio del cap. 9:24: ‚Los que corren en el estadio, todos corren, mas uno lleva el premio.‛ bajo la nube—
estuvieron continuamente bajo la protección de la columna de nube, que era un símbolo de la presencia divina (Exodo
13:21, 22; Salmo 105:39; comp. Isaías 4:5). y todos pasaron la mar—Por la milagrosa interposición de Dios en favor de
ellos (Exodo 14:29). 2. Y—Y así. [Bengel.] todos en Moisés fueron bautizados—Este siervo de Dios representaba la
alianza de la ley del Antiguo Testamento, así como Jesús, el Hijo de Dios, representaba el convenio evangélico (Juan
1:17; Hebreos 3:5, 6). El pueblo fué convencido de que Moisés era un siervo de Dios, por el milagro de la nube que los
protegía y por haberlos conducido a salvo a través del mar Rojo; y por tanto, se dice que ‚fueron bautizados en él‛
(Exodo 14:31). El término ‚bautizados‛ aquí equivale a ‚iniciados:‛ y está usado en relación con el argumento de
Pablo dirigido a los corintios: ellos, es verdad, fueron ‚bautizados,‛ pero también lo fueron virtualmente los israelitas
de antiguo. Y si el bautismo virtual de éstos de nada sirvió para salvarlos de la condena de la codicia, tampoco el
bautismo efectivo de aquéllos los salvará. Hay una semejanza entre los símbolos también: pues la nube y la mar
consistían de agua, y como éstas encubrieron a los israelitas de la vista, y luego los volvieron a la vista, así también el
bautismo hace esto con los bautizados. [Bengel.] Olshausen entiende que ‚la nube‛ y ‚la mar‛ simbolizan el espíritu y
el agua respectivamente (Juan 3:5; Hechos 10:44–47). Cristo es el pilar de nube que nos esconde del calor de la ira de
Dios. Cristo, como ‚la luz del mundo‛, es nuestra ‚columna de fuego‛ que nos guía en las tinieblas del mundo. Así
como la peña herida arrojó agua, así también Cristo, herido una vez por todas, derrama las aguas del Espíritu. Y así
como el maná alimentó a Israel, así Cristo, cuando ‚plugo a Dios herirlo‛, vino a ser nuestro alimento espiritual. Una
fuerte prueba de la inspiración de este pasaje, es el hecho de que las partes históricas de la Escritura, sin que los
redactores tuvieran el conocimiento de ello, son profecías veladas del porvenir. 3. comieron la misma vianda
espiritual—Así como los israelitas tuvieron el agua de la peña que corresponde al bautismo, así mismo tuvieron el
maná que corresponde a la otra de las dos ceremonias del cristianismo, la cena del Señor. Pablo patentemente insinúa
la importancia que daban a estos dos ritos todos los cristianos de entonces: ‚protesta inspirada contra aquellos que
rebajan la dignidad, o repudian la necesidad de los mismos.‛ [PAG. 382] [Alford.] Con todo, el apóstol se guarda de ir
al otro extremo y pensar que la mera posesión externa de tales privilegios aseguran la salvación. Además, si hubiese
habido siete ‚sacramentos,‛ como Roma lo enseña, San Pablo hubiera hecho alusión a los mismos, mientras que
solamente menciona dos. Al usar la expresión ‚la misma vianda‛, el apóstol no quiere decir que los israelitas y los
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cristianos tengamos el ‚mismo‛ simbolismo;3 sino que los israelitas creyentes e incrédulos tuvieron ‚el mismo‛
privilegio espiritual del maná (véase v. 17). Fué una ‚vianda espiritual,‛ porque fué dada por el poder del espíritu de
Dios, no por el trabajo humano. [Grocio y Alford.] Expresiones similares son: Gálatas 4:29: ‚nacidos del Espíritu,‛ esto
es, sobrenaturalmente, y Salmo 78:24: ‚pan del cielo‛ (Salmo 105:40). Más bien, ‚espiritual,‛ en su significado típico,
Cristo, quien es el verdadero pan del cielo (Juan 6:32). Esto no significa que los israelitas comprendieran claramente la
significación del maná; pero los creyentes que había entre ellos entendieron que con este pan otra cosa más se daba a
entender, y que su fe sincera y reverente, si bien indistinta, les era imputada para la justificación, de la que el maná era
algo así como un sello sacramental. ‚No deben ser escuchados aquellos que pretenden que los padres antiguos no
esperaban sino las promesas transitorias‛ (Artículo vii de la Iglesia Anglicana), como parece ser el significado de este
texto (comp. Hebreos 4:2). 4. bebieron la misma bebida—(Exodo 17:6.) En Números 20:8, se menciona que las
‚bestias‛ también bebieron. El agua literal tipificaba ‚la bebida espiritual,‛ y por tanto así se le llama. porque bebían
de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo—Mejor dicho: ‚la piedra espiritual ‚que los
acompañaba.‛ Alford explica que aquí no se hace referencia a la roca literal, y que Pablo no confirma la tradición de
los judíos (Rabino Salomón, con Números 20:2), de que la piedra misma, o al menos la corriente de agua que provenía
de ella, seguía a los israelitas de lugar en lugar (véase Deuteronomio 9:21); sino a Cristo, ‚la piedra espiritual‛ (Salmo
78:20, 35; Deuteronomio 32:4, 15, 18, 30, 31, 37; Isaías 28:16; 1 Pedro 2:6), que los acompañaba (Exodo 33:15). ‚Seguía‛
sugiere que les atendía, ministrando a sus necesidades; así que, aunque mayormente iba delante de ellos, cuando la
ocasión lo requiriese, los seguía ‚a sus espaldas‛ (Exodo 14:19). El satisfacía la sed física de todos, sin excepción
alguna, siempre que ellos lo necesitaban, como en las tres ocasiones expresamente asentadas (Exodo 15:24, 25; 17:6;
Números 20:8); y esta bebida material simbolizaba la bebida espiritual que provendría de la Piedra Espiritual (comp.
Juan 4:13, 14; véase nota v. 3). 5. Mas—Aunque tuvieron tantas señales de la presencia de Dios. de muchos de ellos—
Más bien. ‚de la mayoría de ellos;‛ ‚de casi la totalidad de ellos,‛ exceptuando a Josué y a Caleb de la primera
generación. no se agradó—El ‚no‛ en el griego es enfático, pues está al principio de la oración: ‚No (como se podría
haber esperado naturalmente) de muchos de ellos se agradó.‛ Dios—cuyo criterio solo es válido. por lo cual—el
evento demostró que ellos no habían agradado a Dios. fueron postrados—lit., esparcidos a montones. en el desierto—
Lejos de la tierra de la promesa. estas cosas fueron—En el griego: ‚acontecieron.‛ en figura de nosotros—Como
ejemplos, para nosotros, de lo que nos tocará, si nosotros con todos nuestros privilegios nos descuidamos. para que
no codiciemos … como ellos codiciaron—La codicia fué el origen de las cuatro ofensas enumeradas, y por lo tanto se
pone en primer lugar (Santiago 1:14, 15; véase Salmo 106:14). Un caso particular fué la codicia por causa de la carne,
cuando lamentaron la falta del pescado, el ajo, etc., que habían dejado en Egipto (Números 11:4, 33, 34). Estas se
incluyen en las ‚cosas malas,‛ no porque lo fuesen en sí, sino porque se transformaron en malas cuando los israelitas
codiciaron aquello que Dios les retenía, y estuvieron descontentos con lo que Dios proveía. 7. Ni seáis honradores de
ídolos—‚idólatras:‛ un caso relacionado con el asunto en cuestión. Como los israelitas se sentaron (un acto
deliberado), comieron y bebieron en la fiesta idolátrica del becerro de oro, así los corintios estaban en peligro de
practicar la idolatría cometiendo un acto similar, aunque no adorasen profesamente a un ídolo, como los israelitas
(cap. 8:10, 11; 10:14, 20, 21; Exodo 32:6). Aquí el apóstol cambia de la primera a la segunda persona, puesto que ellos
solos (sin incluirse él) estaban en peligro de la idolatría. En el v. 6 reasume lógicamente el uso de la primera persona.
como algunos de ellos—La multitud sigue la iniciativa de los malos. Se levantaron a jugar—Al son de la danza, el
canto, y el tamborileo lascivos alrededor del becerro (comp. ‚se holgaron‛, Hechos 7:41). 8. Ni forniquemos, como
algunos de ellos fornicaron—La fornicación, generalmente, como en este caso (Números 25), se asociaba en las fiestas
idolátricas con la fornicación espiritual, esto es, la idolatría. Todo esto se aplicaba a los corintios (cap. 5:1, 9; 6:9, 15, 18;
8:10). Balaam tentó a Israel a cometer ambos pecados con Madián (Apocalipsis 1:14). Comp. cap. 8:7, 9, ‚ocasión de
caer,‛ ‚comer cosas ofrecidas a ídolos.‛ y cayeron en un día veinte y tres mil—En Números 25:9 se dice que murieron
‚veinte y cuatro mil.‛ Si esto fuese una discrepancia verdadera, militaría en contra de la inspiración del asunto y el
pensamiento en cuestión, más bien. que en contra de la inspiración verbal del mismo. La solución es ésta: Moisés, en el
Libro de Los Números, incluye a todos las que murieron ‚en la plaga‛; Pablo incluye a todos los que murieron ‚en un
día.‛ Otro mil pudo haber muerto el siguiente día. [Kitto, Cyclopoedia Bíblica.] O bien, el número verdadero pudo
haber sido entre 23,000 y 24,000, o sea, 23,500 ó 23:600. Cuando se escribe en términos generales, y cuando no es
necesario dar las cifras precisas, un escritor puede con toda veracidad dar uno de los dos números redondos. y otro
escritor otro. [Bengel.] Sea cual fuere la manera correcta de reconciliar los dos dichos que aparentemente están en
discrepancia. al menos las explicaciones arriba dadas demuestran que no son irreconciliables. 9. Ni tentemos a
Cristo—Así aparece en las versiones más antiguas, Ireneo (264), y manuscritos buenos. En algunos de los manuscritos
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3
Nota del Trad. El autor emplea en este párrafo la palabra ―sacramento,‖ que traduzco por ceremonia, rito,
símbolo.
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más antiguos aparece: ‚al Señor;‛ y en un manuscrito solo: ‚a Dios.‛ Donde dice ‚Señor‛ quiere decir ‚Cristo.‛
‚Cristo‛ era considerado como uno [PAG. 383] de los cinco privilegios de Israel (v. 4), así que es natural que él fuera
mencionado aquí en conexión con uno de los cinco pecados de aquel pueblo. Números 21:5 dice: ‚habló el pueblo
contra Dios‛ (de donde nació probablemente la alteración de este pasaje, en uno de los manuscritos, en el que se dice
‚Dios‛, para que armonizara con Némeros 21:5). Como cualquier interpretación, ‚Cristo‛ o ‚Señor,‛ es auténtica,
‚Cristo‛ debe ser ‚Dios.‛ Véase ‚¿Por qué tentáis al Señor?‛ (Exodo 17:2, 7). Compárese Romanos 14:11, con Isaías
45:22, 23. Las quejas malévolas de Israel fueron pronunciadas especialmente para ‚tentar a Cristo,‛ el ‚Angel del
pacto‛ (Exodo 23:20, 21; 32:34; Isaías 63:9). Aunque bebieron de ‚aquella Piedra < Cristo‛ (v. 4), con todo se quejaron
de la falta de agua (Exodo 17:2, 7). Aunque también comieron de la misma vianda espiritual (Cristo, ‚el maná
verdadero,‛ ‚el pan de vida‛), con todo murmuraron: ‚Nuestra alma aborrece este pan liviano.‛ Y aunque fueron
castigados por las serpientes de fuego, fueron salvados por la serpiente de bronce, el emblema de Cristo (comp. Juan
8:56; Hebreos 11:26). El término griego que se traduce aquí por ‚tentar‛, también significa probar, al grado de cansar o
consumir la longanimidad de Cristo (comp. Salmo 95:8, 9; Números 14:22). Los corintios estaban en peligro de
provocar la longanimidad de Dios caminando al borde de la idolatría, por tener una presuntuosa confianza en su
conocimiento. 10. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron—cuando murieron Coré y sus acompañantes,
quienes a su vez habían sido murmuradores (Números 16:41, 49). Las murmuraciones de ellos contra Moisés y Aarón
habían sido virtualmente murmuraciones dirigidas contra Dios (comp. Exodo 16:8, 10). Pablo con esto vislumbra las
murmuraciones corintias contra él mismo, com. apóstol de Cristo. y perecieron—14,700. por el destructor—El mismo
ángel destructor enviado por Dios como en Exodo 12:23 y 2 Samuel 24:16. 11. estas cosas les acontecieron en figura—
Reasumiendo el hilo del v. 6. Los manuscritos más antiguos leen: ‚a guisa de ejemplo.‛ son escritas para nuestra
admonición, en quienes los fines de los siglos … etc.—La dispensación del Nuevo Testamento en sus fases sucesivas
(‚siglos‛), es la consumación de todas las ‚edades‛ anteriores. Ninguna dispensación nueva aparecerá hasta que
Cristo vuelva como Juez y Vengador; hasta entonces ‚los fines de los siglos‛, que son muchos, incluyen varios
períodos sucesivos (comp. Hebreos 9:26). Como nosotros vivimos en la última dispensación, que es la consumación de
todas las que fueron antes, nuestras responsabilidades son tanto mayores; y será aún mayor la culpabilidad—insinúa
Pablo—de los corintios, si no son dignos de gozar de sus privilegios. 12. el que piensa estar firme—Es decir, el que
está de pie y sabe que está de pie [Bengel]; esto es, el que se mantiene ‚por la fe‛ ‚agradable‛ a Dios: en contraste con
el v. 5: ‚de muchos de ellos‛ no se agradó Dios‛ (Romanos 11:20). mire no caiga—de su posición en la iglesia de Dios
(comp. v. 8: ‚cayeron‛), tanto temporal como espiritualmente (Romanos 14:4). Nuestra seguridad, en lo que toca a
Dios, consiste en la fe; en lo que toca a nosotros, consiste en el temor para no caer. 13. No os ha tomado tentación sino
humana—Es un consuelo para ellos, frente a la tentación, el saber que ésta es ‚humana‛; es decir ‚común al hombre,‛
‚tal que el hombre puede aguantar,‛ ‚adaptada a su capacidad para soportar.‛ [Wahl.] mas fiel es Dios—(Salmo
125:3; Isaías 27:3, 8; Apocalipsis 3:10.) ‚Dios es fiel‛ al pacto que ha hecho con vosotros al llamaros (1 Tesalonicenses
5:24). El ser guiado a la tentación es distinto de precipitarse en la tentación, lo que equivaldría a ‚tentar a Dios‛ (v. 9;
Mateo 4:7). dará … con la tentación la salida—(Jeremías 29:11; 2 Pedro 2:9.) En griego, la palabra, que aquí se traduce
‚salida‛ significa el medio de escape apropiado a cada tentación particular; no una salida inmediata, sino en el tiempo
oportuno, después que la paciencia ha hecho su obra perfecta (Santiago 1:2–4, 12). El proporcionará el medio de
escape simultáneamente con la tentación que en su providencia, permisivamente, ha preparado para su pueblo. para
que podáis aguantar—o soportarla: no que la haya de quitar (2 Corintios 12:7–9). 14. Reasumiendo el argumento, v. 7;
cap. 8:9, 10. huid de la idolatría—No practiqueis actos dudosos, tales como el comer lo ofrecido a ídolos basándose en
la libertad cristiana. La única política segura es la de evitar del todo lo que se parezca a la idolatría (2 Corintios 6:16, 17).
El Espíritu Santo también, haciendo uso de su presciencia, advierte a la iglesia en contra de la idolatría
subsecuentemente transferida de la fiesta idolátrica a la cena del Señor misma, en la invención de la
transubstanciación. 15. juzgad vosotros lo que digo—Apela al propio criterio de ellos para comprender la fuerza del
argumento que sigue: a saber, que como participar de la cena del Señor implicaba el participar del Señor mismo, y
como la participación de las carnes del sacrificio judaico envolvía la participación del altar de Dios, así por cuanto los
paganos sacrificaban a demonios, la participación de la fiesta idolátrica era lo mismo que tener participación con los
demonios. No podemos despojarnos de nuestra responsabilidad de ‚juzgar‛ por nosotros mismos. La debilidad del
juicio privado no es un argumento en contra de su uso, sino de su abuso. Debiéramos tomar empeño en escudriñar la
infalible Palabra, con la ayuda de todo lo que esté a nuestro alcance, y sobre todo rogando con humildad por la
dirección del Espíritu (Hechos 17:11). Si San Pablo, apóstol inspirado, no sólo permite antes urge a los hombres a
juzgar los dichos de él a la luz de la Escritura, tanto más debieran hacerlo los ministros de la presente iglesia visible. La
frase ‚Como sabios hablo‛ es una referencia medio irónica a la jactancia de los sabios que había entre los corintios (cap.
4:40; 2 Corintios 11:19). Aquí tenéis una oportunidad para ejercitar vuestra ‚sabiduria‛ al juzgar ‚lo que os digo.‛ 16.
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La copa de bendición—Correspondiente a la ‚copa de bendición‛ judaica, sobre la cual se ofrecía una acción de
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gracias durante la Pascua. A esta costumbre se debió que Cristo instituyese esta parte de la cena del Señor (Mateo
26:27; Lucas 22:17, 20). que bendecimos—Nosotros, no meramente los ministros, sino también la congregación. El
ministro ‚bendice‛ (consagra con bendición) la copa, pero no por alguna autoridad sacerdotal que se le haya
transmitido, sino como representante de la congregación, la que por medio de él virtualmente bendice la copa. El acto
de bendición conjunta efectuado por él y por ellos (no de ‚la copa‛, que como ‚el pan‛ en el griego está en el acusativo),
y el acto [PAG. 384] seguido de beberla en conjunto, constituye la comunión, es decir la participación conjunta ‚de la
sangre de Cristo.‛ Comp. v. 18: ‚los que comen < son participes‛ (comulgadores juntos). ¿no es la comunión de la
sangre de Cristo? etc.—El verbo ‚es‛ aquí, en ambos casos es literal, no significa ‚representa.‛ El que con fe participa
de la copa y del pan, participa real pero espiritualmente de la sangre y el cuerpo de Cristo (Efesios 5:30, 32), y de los
beneficios de su sacrificio en la cruz (v. 18). La comunión con Cristo se pone en contraste con la participación con los
demonios (v. 20). Alford explica: ‚La copa es la [co] participación (esto es, es el medio por el cual se efectúa el acto de
participación de la sangre <‛ Es el sello de nuestra vivificante unión con Cristo como nuestro Salvador. (Juan 6:53–
57). No se dice, ‚La copa < es la sangre,‛ ni ‚el pan es el cuerpo‛, sino que la copa, ‚es la comunión (la
coparticipación) de la sangre‛ y el pan ‚es la comunión del cuerpo.‛ Si el pan es cambiado en el cuerpo literal de
Cristo, ¿dónde está la prueba de que es un sacramento? Los romanistas comen a Cristo ‚en conmemoración de él mismo.‛
Beber sangre literal hubiera sido una abominación a los judíos, y los primeros cristianos fueron judíos (Levítico 17:11,
12). El partimiento del pan formaba parte del acto de consagrarlo, porque así se representaba la crucifixión del cuerpo
de Cristo (cap. 11:24). La especificación distinta del pan y del vino refuta la doctrina romanista de la concomitancia, y
la exclusión de los laicos en la participación de la copa. 17. Porque un pan—Un solo pan entero parece que se usaba
en cada celebración. somos un cuerpo—Nosotros, los muchos (es decir, los creyentes congregados), somos un pan
(con participar del mismo pan que se asimila para la manutención de nuestros cuerpos, venimos a ser), un cuerpo‛
(con Cristo, y así los unos con los otros). 18. Mirad a Israel según la carne—El Israel literal, distinto del espiritual
(Romanos 2:29; 4:1; 9:3; Gálatas 4:29). ¿no son partícipes con el altar?—Y así con Dios, cuyo es el altar; tienen
comunión con Dios y en su culto, del cual el altar es símbolo. 19. ¿Qué pues digo? ¿Qué el ídolo es algo?—De las
analogías de la cena del Señor y de los sacrificios judaicos se podría sacar la inferencia de que un ídolo es en realidad lo
que los paganos creían que era: un dios, y que al comer lo sacrificado a ídolos, tenían comunión con dicho dios. Pero este
versículo se cuida de tal inferencia: ‚¿Qué quiero decir, pues? ¿que lo sacrificado a ídolos es una cosa real (en el
sentido en que lo tenían los paganos), o que un ídolo es una cosa real?‛ 20. lo que los Gentiles sacrifican … a los
demonios lo sacrifican—Aquí introduce San Pablo una nueva aseveración: Es verdad que, como dije, el ídolo no es
real en el sentido como lo reconocen los paganos, pero tiene realidad en otro sentido; estando el paganismo bajo el
dominio de Satanás como ‚príncipe de este mundo,‛ él y sus demonios son en verdad los poderes que adoran los
paganos. estén o no conscientes de ello (Deuteronomio 32:17; Levítico 17:7; 2 Crónicas 11:15; Salmo 106:37; Apocalipsis
9:20). ‚Diablo‛, en el griego, se usa para designar sólo a Satanás; ‚demonios,‛ es el término que se aplica a los espíritus
malos inferiores. El temor, antes que el amor es lo que origina el culto pagano (véase el vocablo ‚p{nico,‛ que es un
derivado de Pan, un dios mitológico cuya supuesta forma humana con cuernos y pesuñas dió origen a las
representaciones vulgares de Satanás); así como el temor es el espíritu que poseen Satanás y sus demonios (Santiago
2:19). no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios—al participar en las fiestas idolátricas (cap. 8:10).
21. No podéis beber la copa del Señor—real y espiritualmente, aunque podéis hacerlo externamente (1 Reyes 18:21).
y la copa de los demonios—en contraste con la copa del Señor. En las fiestas idolátricas las libaciones se hacían de la
copa que se daba al ídolo primero, y luego bebían los huéspedes, de modo que al beber tenían comunión con el ídolo.
no podéis ser partícipes de la mesa del Señor—La cena del Señor es una fiesta que se celebra a la mesa, no un
sacrificio en un altar. Nuestro único altar es la cruz del Calvario; nuestro único sacrificio es el de Cristo hecho una vez
y para siempre. La cena del Señor, sin embargo, tiene íntima relación, analógicamente con el sacrificio de Cristo, así
como las fiestas sacrificiales de los judíos que tenían relación con sus sacrificios (comp. Malaquías 1:7 ‚altar < mesa
de Jehov{‛), y las fiestas idolátricas con sus sacrificios idolátricos (Isaías 65:11). Los sacrificios paganos se ofrecían a
nonadas idolátricas, tras de las cuales Satanás acechaba. El sacrificio judaico no era sino una sombra de lo que iba a
acontecer. Sólo el sacrificio de Cristo es la única realidad substancial. Por lo tanto, mientras que el que participaba de
la fiesta sacrificial participaba también ‚del altar‛ (v. 18) (más bien que de Dios plenamente manifestado), y el
festejador pagano tenía verdadera comunión con los demonios; quien participa de la cena del Señor tiene en ella
verdadera comunión o participación del cuerpo de Cristo, quien fué una vez sacrificado, pero que ahora ha sido
exaltado como Cabeza de la humanidad redimida. 22. ¿O provocaremos a celo al Señor?—dividiendo nuestra
comunión entre él y los ídolos (Ezequiel 20:39). ¿Es nuestro deseo provocarle a hacer uso de su poder? Deuteronomio
32:21 está en la mente del apóstol [Alford] (Exodo 20:5). ¿Somos más fuertes que él?—para poder arriesgarnos a
entablar una contienda con él. 23. Todo me es lícito—Volviendo a la demanda de los corintios (cap. 6:12), Pablo
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menciona otra vez su idoneidad. Los manuscritos más antiguos omiten en ambos casos el ‚me‛. mas no todo
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edifica—No todo tiende a edificar el templo espiritual, la iglesia, en fe y en amor. San Pablo no apela a la decisión
apostólica (Hechos 15), la que no parece haber sido tomada muy en cuenta fuera de Palestina, sino más bien al amplio
principio de la libertad cristiana verdadera, la que no nos deja guiarnos por las cosas externas, las cuales aunque
podemos usarlas, no debemos aprovecharlas (cap. 6:12). El uso o el desuso de ellas puede decidirse al tomar en cuenta. la
edificación. 24. (v. 33; cap. 13:5; Romanos 15:1, 2). 25. De todo … comed … sin preguntar nada por causa de la
conciencia—Si con preguntar te dieras cuenta de que fué ofrecida a ídolo, nacería en tu conciencia un escrúpulo
innecesario, que de otro modo no lo hubieras tenido. 26. del Señor es la tierra—La base que justifica el comer sin
hacer preguntas es que la tierra con todo su contenido (‚lo que la hinche‛, Salmo 20:1; 50:12), inclusive las viandas,
pertenece al Señor, y están señaladas para nuestro provecho; [PAG. 385] y cuando la conciencia no sugiere escrúpulo,
puede comerse de todo (Romanos 14:14, 20; 1 Timoteo 4:4, 5; comp. Hechos 10:15). 27. si algún infiel os llama, y …
queréis ir—indicando tácitamente que harían bien en no ir, pero no prohibiendo que fuesen (v. 9). [Grocio.] No se
trata de una fiesta idolátrica, sino de un evento social común, en la que, con todo, podría haber viandas consagradas a
ídolo. comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia—Véase Nota v. 25. 28. Mas si alguien os dijere—Algún
cristiano flaco, compañero de mesa, que quiere advertir a su hermano. Esto fué sacrificado a los ídolos—Los
manuscritos más antiguos omiten ‚a los ídolos.‛ La expresión que al ser pronunciada a oídos de los idólatras, sería
ofensiva y naturalmente sería evitada. no lo comáis,… por causa de la conciencia—Para no ser ocasión de tropiezo a
la conciencia de tu hermano débil (cap. 8:1–12). porque del Señor es la tierra y lo que la hinche—Esto no se halla en
los manuscritos más antiguos. 29. La conciencia … del otro—del hermano flaco aludido en el v. 28. Pues ¿por qué ha
de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?—San Pablo emplea la primera persona para enseñar a los convertidos
colocándose en el lugar de ellos. Los términos ‚otro‛ y ‚otra‛ en el griego son distintos. ‚El otro‛ se refiere a alguien
por el cual San Pablo y los creyentes corintios se preocupan; la “otra conciencia” se trata de una persona ajena a su
cuidado. Si un comensal sabe que la vianda fué ofrecida a ídolo, mientras que yo no lo sé, tengo la ‚libertad‛ de comer
sin ser condenado por la ‚conciencia‛ de él. [Grocio.] Así que, el ‚pues <‛ es un argumento en favor del v. 27:
‚Comed sin preguntar <‛ O bien: ‚¿Por qué he de dar ocasión, al hacer un uso ligero de mi libertad, a que otro la
condene [Estio], o a que mi libertad sea la causa de la perdición de mi hermano débil?‛ [Menoquio.] O estas palabras
pueden ser las del objetante corintio (usadas acaso en la carta y así citadas por Pablo): ‚¿Por qué es juzgada mi
libertad por la conciencia ajena?” Es decir, ¿Por qué no he de ser juzgado por mi propia conciencia, para tener la
libertad de obrar según los dictados de ella? A lo que San Pablo responde en el v. 31: Vuestros actos debieran ser
limitados siempre tomando en consideración lo que tiende ‚a la gloria de Dios,‛ [Vatablo, Conybeare y Howson.] La
primera explicación es la más sencilla: el ‚pues <‛ se refiere a ‚la otra conciencia‛ ‚no a la tuya‛ (esto es, ‚no a la
mía‛, al cambiar el apóstol a la primera persona); he de abstenerme sólo en el caso de que haya la probabilidad de
ofender la conciencia de otro; en los casos en que la mía no tiene escrúpulos, no estoy obligado, en el juicio de Dios,
por otra conciencia que no sea la mía. 30. Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser blasfemado?—
¿Por qué habla mal de mí aquel que no aprovecha su libertad, antes nada quiere comer sin preguntar
escrupulosamente de dónde vino la carne? por lo que doy gracias?—Acto que santifica todas las acciones del cristiano
(Romanos 14:6; 1 Timoteo 4:3, 4); 31. Si pues coméis, o bebéis—Comp. con Zacarías 7:6, donde se presenta un cuadro
de mundanos. El piadoso puede ‚comer y beber;‛ y le ha de ir bien (Jeremías 22:15, 16). hacedlo todo a gloria de
Dios—(Colosenses 3:17; 1 Pedro 4:11)—Lo que implica nuestra consideracion en cuanto a la edificación de nuestro
hermano en la fe. 32. Sed sin ofensa—en cosas indiferentes (cap. 8:13; Romanos 14:13; 2 Corintios 6:3); porque en todo
lo esencial que afecte a la doctrina y práctica cristianas, hasta en el detalle más mínimo, no debemos desviarnos de los
principios, sea cual fuere la ofensa resultante (cap. 1:23). No es necesario ser ofensivos, si nuestro espíritu lo motiva;
pero es necesario cuando la verdad nos obliga a serlo. 33. Como también yo … complazco a todos—Trato de agradar
(cap. 9:19, 22; Romanos 15:2). no procurando mi propio beneficio—(v. 24). sino el de muchos—más bien, como el
griego: ‚el de los muchos.‛
CAPITULO 11
CENSURA DE LOS DESORDENES EN LAS ASAMBLEAS: LAS MUJERES SIN VELO, Y LOS ABUSOS EN LOS
AGAPES. 1. Este versículo pertenece al fin del capítulo anterior más bien que a éste. Sed imitadores de mí, así como
yo de Cristo—Quien no se agradó a sí mismo (Romanos 15:3), sino que se dió, haciendo a un lado su divina gloria y
muriendo como hombre por nosotros (Efesios 5:2; Filipenses 2:4, 5). Hemos de seguir a Cristo primero, y a los
maestros terrenales sólo en cuanto ellos sigan a Cristo. 2. Aquí debiera de principiar el capítulo. en todo os acordáis
de mí—En vuestra práctica general, aunque en los casos particulares siguientes faltáis. y retenéis las instrucciones
mías—griego: ‚tradiciones,‛ o sea, enseñanzas apostólicas dadas verbalmente o por escrito (v. 23; cap. 15:3; 2
Tesalonicenses 2:15). La referencia aquí es principalmente a las ceremonias; porque en el v. 23, en cuanto a la cena del
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ROMANOS – GALATAS
Señor, que no es una mera ceremonia, no dice meramente: ‚Os he enseñado,‛ sino también: ‚Yo recibí del Señor.‛
Aquí dice solamente ‚os entregué,‛ o ‚enseñé.‛ Los romanistas arguyen por tanto a favor de la tradición oral. Pero lo
difícil es saber cuál es la tradición apostólica auténtica que debió ser transmitida para todas las edades. Cualquiera que
se compruebe que es auténtica debe ser aceptada; aquella cuya autenticidad no pueda comprobarse, debe ser
rechazada (Apocalipsis 22:18). Las que están conservadas en la palabra escrita son las únicas que pueden ser así
comprobadas. 3. Las mujeres corintias, basándose en la abolición de la distinción de los sexos, y excediéndose a los
límites del decoro, se adelantaban a orar y a profetizar sin llevar el velo acostumbrado. El Evangelio, fuera de duda,
elevó a la mujer de la degradación en que se veía sumida, especialmente en el Oriente. Sin embargo, aunque se
hallaban en el mismo nivel con los varones en lo que se refiere al plan de salvación (Gálatas 3:28), se había de
mantener la sujeción de ellas en cuanto al orden, la modestia, y el decoro. Pablo aquí reprueba la conducta indecorosa de
ellas tocante al modo de vestir y en el cap. 14:34, se refiere a la modestia que les convenía en público. El apóstol basa su
reproche en la sujeción de la mujer al hombre según el orden de la creación. Cristo es la cabeza—Expresión
apropiada, cuando está por tratar el asunto del adorno apropiado de la mujer en público. de todo varón—(Efesios
5:23) y el varón es la cabeza de la mujer—(v. 8; Génesis 3:16; 1 Timoteo 2:11, 12; 1 Pedro 3:1, 5, 6.) y Dios la cabeza de
Cristo—(Cap. 3:23; 15:27, [PAG. 386] 28; Lucas 3:22, 38; Juan 14:18; 20:17; Efesios 3:9.) Jesús, pues, debe ser de la
misma esencia de Dios; porque, dado que el varón es la cabeza de la mujer y la cabeza es la misma esencia que el
cuerpo, y que Dios es la cabeza del Hijo, se deduce que el Hijo es de la misma esencia que el Padre.‛ *Crisóstomo.+ ‚La
mujer fué hecha de la esencia del varón, y no hecha por el varón; así, también, el Hijo no es hecho por el Padre, sino de
la esencia del Padre.‛ [Teodoreto, t. 3, pág. 171.] 4. todo varón que ora—en público (v. 17). o profetiza—predicando
con el Espíritu (cap. 12:10). cubierta la cabeza—Caso supuesto para ilustrar lo impropio del caso de la mujer. Era la
costumbre griega (y así también la de Corinto) que el hombre en el culto estuviese descubierto, mientras que los
judíos llevaban el Talith, o velo, para demostrar su reverencia delante de Dios y su indignidad de mirarle a él (Isaías
6:2); sin embargo, Maimónides (Mishna) exceptúa los casos donde (como en Grecia) era distinta la costumbre del
lugar. afrenta su cabeza—no ‚a Cristo‛ (v. 3), como opina Alford, sino literalmente, del modo que se usa el término
‚cabeza‛ en la frase precedente. Deshonra su cabeza (la parte principal del cuerpo) llevando un velo que sea señal de
sujeción (o que le haga mirar hacia abajo en vez de hacerlo mirar hacia arriba) a su Cabeza espirítual, Cristo, a quien
solo debe someterse. ¿Por qué, entonces, no debe el varón llevar un velo en señal de sujeción a Cristo, como la mujer
lo lleva en señal de sujeción al varón? ‚Cristo es invisible; el varón es visible. Así, el velo del que está bajo Cristo no se
ve; pero el velo de la que está bajo el varón, sí se ve.‛ [Bengel.] (comp. v. 7.) 5. toda mujer que ora o profetiza—Este
ejemplo de mujeres que hablaban en culto público era un caso extraordinario, y se justificaba sólo por los dones
milagrosos que servían a tales mujeres de credenciales; por ejemplo, Ana la profetisa y Priscila (así se relata en Hechos
2:18). La regla ordinaria para las mujeres cristianas era el silencio en público (cap. 14:34, 35; 1 Timoteo 2:11, 12). La
receptividad y la actividad mentales en la vida familiar se reconocen en el cristianismo como las actitudes más
concordantes con el destino de la mujer. Este pasaje no necesariamente sanciona el que las mujeres hablen en público,
aun cuando posean los dones milagrosos; sino que sencillamente hace constar lo que tuvo lugar en Corinto, sin
expresar una opinión sobre el particular, reservando la censura de ello hasta el cap. 14:34, 35. Aun las mismas mujeres
que tenían el don de la profecía, habían de ejercer su don, a otra hora y en otro lugar, antes que en la congregación
pública. no cubierta su cabeza, afrenta su cabeza—por cuanto obra contrariamente a la ordenación divina y al decoro
que le corresponde. Al hacer a un lado el velo, hace a un lado la señal de su sujeción al varón, que es su verdadera
‚honra:‛ porque por él ella tiene relación con Cristo, la cabeza del hombre. Además, como el velo era el emblema de la
modestia virginal, ante el varón (Génesis 24:65), y de la castidad conyugal (Génesis 20:16). así, tener la cabeza no
cubierta indicaba que ya no quería estar bajo el poder del marido, de ahí que a la mujer sospechada le descubría la
cabeza el sacerdote (Números 5:18). Alford entiende que ‚su cabeza‛ de ella sería el varón, su cabeza simbólica, no la
literal; pero como es literal en la frase anterior, debe serlo en la posterior. lo mismo es que si se rayese—Ya que el
cabello de la mujer le es dado por naturaleza como velo (v. 15), el cortárselo, como el varón, sería indecoroso: por
tanto, quitarse el velo también, como el varón, sería asimismo indecoroso. A ella le es natural criar cabellos en lugar de
velo; y debe, por tanto, agregar lo otro (llevar el velo sobre su cabeza) para dar a conocer que ella hace de voluntad
propia lo que la naturaleza misma enseña que debe hacer, en señal de su sujeción a su marido. 6. Si es deshonesto a la
mujer trasquilarse … cúbrase—A la mujer no le gustaría ser trasquilada, ni (lo que es peor) ser afeitada; pero si ella
escoge estar sin velo, estése también sin cabello, esto es ‚trasquilada.‛ (comp. vv. 13–15.) De modo que es
‚deshonesto‛ que sean afeitadas las monjas. 7–9. Aquí hallamos otro argumento que aclara la relación más inmediata
del varón con respecto a Dios, y la relación de la mujer con respecto al varón. el varón … es imagen y gloria de
Dios—al haber sido creado en la ‚imagen‛ de Dios, primera y directamente; la mujer, subsecuente, e indirectamente,
lo es por la mediación del varón. El hombre es el representante de la ‚gloria‛ de Dios (este ideal del hombre fué
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realizado más plenamente en el Hijo del hombre: Salmo 8:4, 5; comp. 2 Corintios 8:23). Se declara en la Escritura que el
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hombre fué creado a la ‚imagen‛ y ‚semejanza de Dios‛ (comp. Santiago 3:9). Pero la ‚imagen‛ se aplica solamente al
Hijo de Dios (Colosenses 1:15; comp. Hebreos 1:3). ‚La imagen misma‛ el griego: las características de Dios. El divino
Hijo no es meramente ‚como‛ Dios, él es Dios, ‚siendo de una substancia (esencia) con el Padre.‛ [Credo de Nicea.] la
mujer es gloria del varón—No dice: ‚La mujer fué hecha a la imagen del varón‛, porque los sexos difieren. Además,
la mujer fué creada a la imagen de Dios, tanto como el varón (Génesis 1:26, 27). Pero como la luna en relación con el sol
(Génesis 37:9), así la mujer brilla no tanto con la luz directa de Dios, como con la luz derivada del varón, esto es, en su
orden de creación; no que ella no entre en la gracia, individualmente, en directa comunión con Dios; sino que mucho de
su conocimiento le es dado inmediatamente por intervención del varón, del que es naturalmente dependiente. 8. el
varón no es de la mujer—el varón, no tomó su ser de la mujer: con referencia a la creación original de la mujer, quien
fué ‚tomada del varón‛ (véase Génesis 2:23). La mujer fué hecha por Dios por medio del varón, el que fué un velo o
medio colocado entre ella y Dios, y por tanto, la mujer debe llevar el velo en el culto público, en reconocimiento de
esta subordinación al hombre en el orden de la creación. Como el varón fué hecho inmediatamente por Dios como su
gloria, es decir sin alguien que mediara entre ellos, no tiene que usar un velo entre sí y Dios. [Faber Stapulensis en
Bengel.] 9. tampoco el varón fué criado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón—Otro argumento:
El varón es el objeto inmediato de la creación de la mujer (Génesis 2:18, 21, 22). La iglesia, o sea la novia, es hecha para
Cristo; y con todo, en la creación natural así como en la espiritual, la novia, si bien hecha para el novio, en el
cumplimiento de dicha finalidad alcanza la propia ‚gloria‛ suya, y trae sobre sí la ‚vergüenza‛ o la ‚deshonra‛ si
[PAG. 387] se aparta de la virtud (vv. 4, 6). 10. la mujer debe tener señal de potestad sobre su cabeza—Debe usar un
pañuelo: en francés ‚couvrechef.‛ pañuelo para la cabeza, el emblema de la ‚potestad sobre su cabeza:‛ la señal de estar
ella bajo la potestad del varón, y de ejercer bajo él la autoridad delegada. San Pablo tenía en la mente la conexión
radical entre los términos hebraicos traducidos ‚velo‛ (Radid),, y ‚sujeción‛ (Radad). por causa de los ángeles—que
están presentes en nuestras asambleas cristianas (comp. Salmo 138:1, ‚dioses,‛ esto es, ángeles), los cuales se deleitan
en la subordinación decorosa de las varias clases de adoradores de Dios en sus respectivos lugares, siendo el porte y el
vestido externo de ellos indicativos de aquella humildad interna que los ángeles saben que es lo más agradable a su
común Señor (cap. 4:9; Efesios 3:10; Eclesiastés 5:6). Hammond cita a Crisóstomo: ‚Tú estás de pie con los ángeles; con
ellos entonas cantos e himnos; y con todo ¿estás riéndote?‛ Bengel explica: ‚Los ángeles están en la misma relación
con Dios, como la mujer lo está en relación con el varón. El rostro de Dios está sin cubrir; los ángeles en su presencia
están cubiertos (Isaías 6:2). El rostro del varón no se cubre; la mujer en presencia de él ha de estar cubierta. Porque la
que no lo hiciera, ofendería, por lo indecoroso que es, a los ángeles (Mateo 18:10, 31). Ella, por su flaqueza, necesita
especialmente de la ministración de ellos; y por tanto, debiera ser tanto más cuidadosa para no ofenderlos.‛ 11. Con
todo, ningún sexo está aislado e in dependiente del otro en la vida cristiana. [Alford.] El uno necesita del otro en la
relación sexual; y con respecto a Cristo (‚en el Señor‛), el hombre y la mujer juntos (porque los dos son
indispensables) realizan el ideal de la humanidad redimida representada por la novia, la iglesia. 12. Así como la mujer
fué formada del hombre, así también el varón nace de la mujer; pero todas las cosas, inclusive el varón y la mujer,
tienen su origen en Dios. (Romanos 11:36; 2 Corintios 5:18). Dependen mutuamente el uno de la otra, y ambos de
Dios. 13. Aquí el apóstol apela al propio sentido de decoro de ellos. ¿es honesto orar la mujer a Dios no cubierta?—
Al rechazar el emblema de sujeción (el velo), ella puede de un salto, en la oración pública, superar al hombre y a los
ángeles. [Bengel.] 14. El hecho de que la naturaleza ha provisto a la mujer, no al varón. de cabellos largos, prueba que
estaba destinado que el varón estuviera con la cabeza descubierta y la mujer con la cabeza cubierta. El nazarita, sin
embargo, criaba cabellos lícitamente por ser ellos parte del voto sancionado por Dios (Números 6:5). Compárese
también el caso de Absalom (2 Samuel 14:26; y Hechos 18:18). 15. en lugar de velo le es dado el cabello—Esto no
significa que ella no necesite de algo más, sino que su cabello le indica que debe cubrir su cabeza cuanto más le sea
posible. La voluntad debe concordar con la naturaleza. [Bengel.] 16. En resumen Pablo termina su argumento
apelando a la costumbre universal de las iglesias. si alguno parece ser contencioso—Mejor, como el griego: ‚si alguno
piensa‛ (comp Mateo 3:9). Es decir, ‚si alguno opta, aun después de escuchar mi argumento, por ser contencioso. O
más bien, si alguno es contencioso, y cree tener razón en serlo. El apóstol aquí reprende la arrogancia y el espíritu
contencioso de los corintios (cap. 1:20). nosotros—los apóstoles: o bien, nosotros los de la nación judía, de los que
habéis recibido el evangelio, y cuyas prácticas, en todo lo que sea bueno, debierais observar. [Estio.] La explicación
anterior es la mejor, ya que a los judíos no se hace referencia en el contexto; pero sí se refiere a menudo a sí mismo y a
los apóstoles con la expresión ‚nosotros‛ (cap. 4:9, 10; 5:6). no tenemos tal costumbre—La de que la mujer ore sin
velo. No como Crisóstomo: ‚la de ser contenciosos‛. El término griego indica un uso, más bien que un hábito mental
(Juan 18:39). Las prácticas de las verdaderas ‚iglesias‛ (plural: no como Roma lo emplea, ‚la iglesia,‛ como entidad
abstracta; sino que ‚las iglesias,‛ como un número de testigos independientes) de Dios‛ (las iglesias que Dios mismo
reconoce), son un argumento válido en el caso de los ritos externos, especialmente, en un sentido negativo, por
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ROMANOS – GALATAS
ejemplo: Tales ritos no fueron recibidos entre ellas; por tanto, no deben ser admitidos entre nosotros. Pero en
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cuestiones de doctrina o de cosas esenciales del culto, el argumento no es válido [Sclater.] (cap. 7:17; 14:33). ni las
iglesias de Dios—El uso católico (general) no es prueba infalible de la verdad, pero lo es, en general, de la decencia. 17.
Esto—que sigue. os denuncio—Más bien: ‚os ordeno,‛ como se entiende siempre este término en griego. Los
manuscritos más antiguos leen: ‚Esto (os) denuncio no alabando (os)‛. que—por cuanto no por mejor < Aquí califica
su alabanza (v. 2). ‚Os dije que os alababa por haber guardado las tradiciones que os fueron entregadas; pero ahora
debo amonestaros en el nombre del Señor en cuanto a un asunto en que no os alabo, a saber, tocante a la cena del
Señor‛ (v. 23; cap. 14:37). que no por mejor—No a fin de progresar hacia lo mejor. sino por peor os juntáis—A fin de
retroceder hacia lo peor. El resultado de semejante forma de reunión debe ser la ‚condenación‛ (v. 34). 18. lo
primero—Es decir, en primer lugar. Las ‚disensiones,‛ o ‚divisiones‛ (griego: ‚cismas‛), no son meramente causadas
por las diferentes opiniones (cap. 1:10), sino por actos abiertos en las fiestas de amor que practicaban los cristianos
(ágapes, v. 21). El no sigue luego con lo que correspondería al ‚en segundo lugar.‛ No obstante, un segundo abuso
estaba en su mente cuando dijo: ‚en primer lugar,‛ a saber, el abuso de los dones espirituales, el que también motivó
desórdenes en las asambleas [Alford] (cap. 12:1, etc.; 14:23, 26, 33, 40). en la iglesia, oigo, que hay entre vosotros
disensiones—No se refiere aquí al lugar de culto; porque Isidoro de Pelusio niega que hubiese tales lugares
especialmente destinados para el culto en el tiempo de los apóstoles (Epístola 246:2); sino ‚en la asamblea‛ o
‚congregación:‛ en convocación para el culto, donde debían de predominar el amor, el orden y la armonía. La misma
ordenanza instituída para la unificación de los creyentes en un cuerpo, fué hecha la ocasión de ‚divisiones.‛ y en
parte la creo—Así exceptúa a los inocentes. ‚No quiero creer todo lo que oigo decir, pero algo de ello no puedo hacer
otra cosa sino creerlo‛ [Alford]; pero mi amor no es afectado por ello. [Bengel.] 19. preciso es que haya … herejías—
No meramente ‚cismas‛ o ‚divisiones‛ (v. 18). como resultado de las ‚recientes disensiones de la congregación por
las diferencias de opinión‛ [Agustín, citado por [PAG. 388] ‚French Synonyms, New Testament‛], sino también
‚herejías,‛ esto es, ‚cismas que se han inveterado.‛ ‚Sectas‛ [Campbell, vol. 2, Pág. 126, 127] como en Hechos 5:17;
15:5, traducción del mismo griego. Había en efecto disensiones en las fiestas de amor; pero San Pablo, recordando las
palabras de Jesús (Mateo 18:7; 24:10, 12; Lucas 17:1), prevé que ‚ha de haber también‛ separaciones maduradas y
partidos establecidos en secesión, como separatistas. Este ‚preciso es‛ se debe al pecado en los cristianos profesos que
por fuerza lleva sus frutos naturales: éstos son contrarrestados por Dios para probar el carácter de los piadosos así
como de los impíos, y para la disciplina de los primeros para gloria. El término ‚herejías‛ aún no tenía su acepción
técnica eclesiástica, que se refiere a errores doctrinarios: significa cismas confirmados. La regla de San Agustín es una
regla de oro respecto a cuestiones relacionadas con la herejía y la catolicidad: ‚En cuestiones dudosas, debe haber
libertad; en las esenciales, unidad; en todas, caridad.‛ para que los que son probados se manifiesten—Por la
desaprobación (reprobación) los heréticos son manifestados (Lucas 2:35; 1 Juan 2:19). 20. Cuando pues os juntáis—Aquí
se reasume el hilo de discurso desde el v. 18. esto no es comer la cena del Señor—Más bien: ‚no hay tal cosa como
comer la cena del Señor.‛ No es posible que ésta se celebre donde cada uno ávidamente se pone a comer ‚su propia
cena,‛ y algunos quedan excluídos del todo al no habérseles esperado; donde algunos están ‚embriagados,‛ y otros
están con ‚hambre‛ (v. 21). El ágape comúnmente precedía a la cena del Señor (como la Pascua fué seguida por la cena
del Señor la primera vez que fué celebrada). Era una fiesta social, donde cada uno llevaba su porción, y los ricos
llevaban porciones adicionales para los pobres. De esta fiesta se sacaba el pan y el vino para la cena conmemorativa; y
era en ésta donde tuvieron lugar los excesos que hacían imposible la verdadera celebración de la cena del Señor, con el
verdadero discernimiento de su solemnidad. 21. cada uno toma antes—Los ricos ‚antes que‛ los pobres, que no
tenían nada de suyo, en lugar de ‚esperarse‛ unos a otros (v. 33); de ahí el precepto del cap. 12:21, 25. su propia
cena—‚Su propio vientre es su dios‛ (Filipenses 3:19); ‚la cena del Señor,‛ la fiesta espiritual, nunca ocupa su mente.
el uno tiene hambre, y el otro está embriagado—El uno tiene más de lo que le conviene; el otro carece de medios.
[Bengel.] 22. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis?—(Comp. v. 34)‛. Allí es donde se debe saciar el
hambre, no en la asamblea de los hermanos. [Alford.] ¿o menospreciáis la iglesia de Dios?—Es decir, despreciáis la
congregación que está compuesta mayormente de pobres, ‚elegidos por Dios‛ (Santiago 2:5). Compárese la frase ‚de
Dios‛ aquí, que señala el verdadero honor de la iglesia. avergonzáis a los que no tienen—casas en donde comer y
beber, los que debían, pues, recibir su porción en los ágapes de parte de sus hermanos pudientes. En esto no os
alabo—Reasumiendo las palabras del v. 17. 23. El propósito del apóstol es enseñar lo indigna que era tal conducta en
vista de la dignidad de la santa cena. yo—Enfáticamente en el griego. Queriendo decir que no era una invención suya.
sino una institución del Señor. Recibí del Señor—por revelación inmediata (Gálatas 1:12; comp. Hechos 22:17, 18; 2
Corintios 12:1–4). El haber sido reprobada la institución de la cena del Señor, mediante una revelación especial hecha
a Pablo, encarece su solemnidad. La similitud entre el relato de San Lucas y el de San Pablo de dicha institución,
favorece la suposición de que el primero recibió su información del apóstol, de quien era compañero de viaje. Así, esta
coincidencia impensada es una prueba de la autenticidad de esta ordenanza. Que el Señor Jesús, la noche—La hora
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fijada para la pascua (Exodo 12:6): aunque el tiempo para la cena del Señor no está fijo. que fué entregado—Estando
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el traidor a la mesa, y su muerte tan cercana, Jesús dejó este mandamiento como su último don a nosotros para
conmemorar su muerte. Aunque estaba a punto de recibir tan grande daño de parte del hombre, no obstante le dió
una prenda de su admirable amor hacia él. 24. tomó pan … lo partió y dijo—El partimiento del pan envuelve la
repartición del mismo, y reprueba la práctica de los corintios, en la fiesta de amor, de ‚tomar cada uno, antes que los
demás, su propia cena.‛ esto es mi cuerpo que por vosotros es partido—‚Dado‛ (Lucas 22:19) por vosotros (griego: en
vuestro favor) y ‚partido‛ para ser distribuído entre vosotros. Los manuscritos más antiguos omiten ‚partido,‛ dejando
que sea suplido por el término ‚partió‛. Dos versiones antiguas, copiando a Lucas, leen ‚dado.‛ El cuerpo literal no
podía ser el sentido de esta frase, pues Cristo estaba presente palpablemente entre sus discípulos cuando dijo: ‚Esto es
mi cuerpo.‛ Ellos solamente podían entenderle en sentido simbólico y analógico: Como este pan es para el bien de
vuestra salud física, así es mi cuerpo para la salud espiritual de cada creyente que participa. Las palabras, ‚tomad,
comed,‛ no están en los manuscritos más antiguos. 25. tomó también la copa después de haber cenado—El griego:
‚después de comida la cena‛, es decir, la cena pascual que había precedido a la cena del Señor, así como el ágape, o
fiesta de amor, más tarde. Por tanto, vosotros corintios, debiérais hacer una separación entre las comidas ordinarias y
la cena del Señor. [Bengel.] diciendo: Esta copa es el nuevo pacto—o ‚convenio.‛ La copa viene a ser,
simbólicamente, el pergamino donde está escrito mi nuevo convenio, o testamento, firmado y sellado, que os traspasa
a vosotros toda bendición ahora y para siempre. en mi sangre—Es decir, ratificado por mi sangre, mi muerte: ‚no por
la sangre de machos cabríos ni de becerros‛ (Hebreos 9:12). haced esto todas las veces que bebiereis—Lo que insinúa
que se había de celebrar a menudo. en memoria de mí—Esto lo expresa Lucas, lo cual es entendido por Mateo y
Marcos. Pablo lo repite la segunda vez, por cuanto convenía a sus propósitos. Los antiguos sacrificios continuamente
traían los pecados a la memoria (Hebreos 10:1, 3). La cena del Señor conmemora a Cristo y su sacrificio hecho una vez
por todas para la plena y final remisión de pecados. 26. Porque—Como una prueba de que la cena del Señor es ‚en
conmemoración de él.‛ la muerte del Señor anunciáis—públicamente. El griego no significa representar
dramáticamente, sino ‚profesar públicamente que el Señor ha muerto por mí.‛ [Wahl.] La palabra ‚anunciáis‛, así
como el ‚es‛, en el acto de instituir la cena [PAG. 389] (vv. 24, 25), denota no la presencia literal, sino una realización
vívida de Cristo en la cena del Señor, como persona viviente, no un mero dogma abstracto, sino ‚hueso de nuestro
hueso, y carne de nuestra carne‛ (Efesios 5:30; véase Génesis 2:23), y de nosotros mismos como ‚miembros de su
cuerpo, de su carne, y de sus huesos,‛ ‚nuestros cuerpos pecaminosos hechos limpios por su cuerpo (una vez por
todas ofrecido), y nuestras almas lavadas por su preciosísima sangre.‛ [Libro de Oración de la Iglesia Anglicana.]
‚Anunciar‛ es una expresión aplicable a cosas nuevas; véase en cuanto a la pascua, Exodo 13:8. Así pues, la muerte del
Señor debe siempre estar fresca en nuestra memoria. Compárese Apocalipsis 5:6. El que la cena del Señor se celebre en
conmemoracíón de él, da a entender que él está corporalmente ausente, aunque presente espiritualmente, porque no se
puede decir que conmemoremos a uno que esté ausente. El hecho de que no solamente anunciamos la muerte del
Señor en la cena, sino que también comemos y bebemos los símbolos de ella, sólo podían entenderlo los judíos,
acostumbrados a tales fiestas después de los sacrificios expiatorios, como significando la apropiación personal de los
beneficios de aquella muerte. hasta que venga—Cuando ya no haya más necesidad de símbolos que representen su
cuerpo, estando manifiesto el cuerpo mismo. El griego expresa la certeza de su venida. Roma enseña que comemos a
Cristo que está presente corporalmente, ‚hasta que él venga‛ corporalmente; una contradicción de términos. Los panes
de la proposición (lit., de la presencia) quedaban en el santuario, mas no en el lugar santísimo (Hebreos 9:1–8); así la cena
del Señor en el cielo, que está representado por el lugar santísimo, será sustituída por la misma presencia corporal de
Crísto; entonces el vino será bebido ‚nuevo‛ en el reino del Padre, por Cristo y su pueblo juntos, banquete celestial,
del cual la cena del Señor es una gozosa anticipación espiritual (Mateo 26:29). Entre tanto que él viene, pues, así como
los panes de la proposición eran colocados nuevos cada sábado sobre la mesa delante del Señor (Levítico 24:5–8), así la
muerte del Señor era anunciada de nuevo, en la mesa del Señor, el primer día de cada semana en la iglesia primitiva.
Somos ahora ‚sacerdotes para Dios‛ en la dispensación de la presencia espiritual de Cristo, que era representada por
el Lugar Santo. La dispensación perfecta y eterna, que será hasta que Cristo venga, era representada por el Lugar
Santísimo. y a esta dispensación sólo Cristo, nuestro Sumo sacerdote, ha entrado en carne hasta ahora (Hebreos 9:6, 7);
en la cual empero. en su venida, nosotros los creyentes también entraremos (Apocalipsis 7:15; 21:22). La cena enlaza
los dos períodos concluyentes de las dispensaciones antigua y nueva. Las venidas primera y segunda se consideran
como una venida; de ahí la expresión ‚venida‛ y no ‚retorno‛ (véase con todo, Juan 14:3). 27. cualquiera que comiere
… o bebiere indignamente, etc.—Así leen tres de los cuatro manuscritos más antiguos, la Vulgata y Cipriano (Sólo un
manuscrito lee: ‚comiere y bebiere‛). Los romanistas citan esta lección para favorecer la comunión usando un solo
elemento. Este no es el significado. El apóstol dice que: Quienquiera que es culpable de conducta indigna al comer el
pan o al beber la copa, es culpable del cuerpo y de la sangre de Cristo. La impropiedad en uno de los dos elementos
corrompe la comunión en los dos. Por tanto, enseguida el apóstol no dice que será ‚culpado del cuerpo o de la
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sangre,‛ sino ‚del cuerpo y de la sangre.‛ Todo el que toma el pan sin el vino, o el vino sin el pan, “indignamente”
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participa, y así ‚es culpado‛ del cuerpo y de la sangre de Cristo: porque desobedece al mandamiento expreso de
Cristo de participar de ambos. Si no participamos del símbolo de la muerte del Señor dignamente, participamos de la
culpa de aquella muerte. (Véase ‚crucificar de nuevo para sí al Hijo de Dios,‛ Hebreos 6:6.) La indignidad en la persona
no es lo que debiera excluir a nadie, sino la participación indigna. Por indignos que fuésemos, si nos examinamos de
modo de comprobar que aun siendo penitentes creemos en el Evangelio de Cristo, podemos participar dignamente.
28. pruébese cada uno—Examine su propio estado mental respecto a la muerte de Cristo, y a su capacidad para
‚discernir el cuerpo del Señor‛ (vv. 29, 31). No es necesaria la confesión auricular ante un sacerdote, sino la
autoexaminación. y coma así—Esto es, después del debido examen de sí mismo. de aquel pan, y beba de aquella
copa—En el v. 27, donde el recibir fué indignamente, la expresión fué ‚comiere este pan < bebiere esta copa‛ sin la
preposición ‚de.‛ Aquí el ‚de‛ sugiere la debida circunspección al participar en la santa cena. [Bengel.] el que come y
bebe—Su autoexamen no es con el fin de poder ausentarse de la mesa, sino con el fin de poder participar. 29. juicio
come y bebe—Un juicio temporal (vv. 30–32). no discerniendo el cuerpo del Señor—No juzgando debidamente, no
distinguiendo en juicio (así el griego): el pecado y su castigo señalados como correspondiendo el uno al otro entre la
comida común y los elementos que simbolizan el cuerpo del Señor. La mayoría de los manuscritos más antiguos
omiten ‚del Señor.‛ Omitiendo también ‚indignamente,‛ como lo omite la mayor parte de los manuscritos más
antiguos, debemos traducir: ‚El que come y bebe, juicio come y bebe para sí, si no discierne el cuerpo‛ (Hebreos 10:29).
La iglesia es ‚el cuerpo de Cristo‛ (cap. 12:27): el cuerpo del Señor es su cuerpo literal apreciado y discernido por el
alma en la recepción fiel del mismo, pero no está presente en los elementos mismos. 30. hay muchos enfermos y
debilitados entre nosotros—Los primeros que naturalmente están sin fuerzas, y los segundos, que han perdido las
fuerzas por la enfermedad. [Titm. Sinónimos.] y muchos duermen—Están adormecidos al acercarse la muerte: no una
muerte violenta, sino una a consecuenia de la enfermedad enviada como castigo del Señor, para que el individuo
obtenga la salvación al enderezar su actitud mental en su lecho de enfermo (v. 31). 31. Que si nos examinásemos …
no seríamos juzgados—‚Si nos juzgáramos debidamente, no seríamos (o hubiéramos sido) juzgados,‛ esto es,
evitaríamos (o hubiéramos evitado) nuestros castigos actuales. A fin de poder juzgar debidamente o ‚discernir
(apreciar) el cuerpo del Señor,‛ debemos ‚juzgarnos debidamente a nosotros mismos.‛ Esta es una advertencia
presciente en contra del dogma de la absolución sacerdotal, después de haberse confesado plenamente ante el
sacerdote, como una práctica necesaria antes de recibir la cena del Señor. 32. somos castigados—(Apocalipsis 3:19.)
[PAG. 390] para que no seamos condenados con el mundo—Los que, siendo bastardos y no hijos, no reciben el
castigo (purificador) (Hebreos 12:8). 33. cuando os juntáis a comer, esperaos—En contraste con el v. 21. La expresión
no significa que ‚se den una porción los unos a los otros,‛ porque todas las viandas eran propiedad común, y por
tanto, debían de ‚esperarse‛ mutuamente hasta que todos estuviesen reunidos para participar juntos de la común
fiesta de confraternidad. [Teofilacto.] (v. 22). 34. Si alguno tuviere hambre, coma en su casa—El que no pueda
‚esperar a otros,‛ que satisfaga su hambre en casa [Alford.] (v. 22). Las demás cosas ordenaré cuando llegare—Es
decir, ‚las demás cuestiones de vuestra carta con respecto a la celebración debida de la cena del Señor.‛ No otras
cuestiones en general, porque en efecto ‚ordena‛ otras cuestiones generales después en esta epístola.
CAPITULO 12
EL USO Y EL ABUSO DE LOS DONES ESPIRITUALES, ESPECIALMENTE EL DON DE PROFECIA Y EL DON
DE LENGUAS. Este es el segundo tema correctivo que el apóstol dirige a las asambleas corintias: el primero ya fué
discutido (cap. 11:18–34). 1. acerca de los dones espirituales—Que eran una señal de la continua y eficiente presencia
del Espíritu en la iglesia, que es el cuerpo de Cristo, el complemento de su encarnación, así como el cuerpo es el
complemento de la cabeza. Por el amor que inunda el todo, los dones de los varios miembros se complementan
recíprocamente y contribuyen para perfeccionar el cuerpo de Cristo. Los dones ordinarios y permanentes se
consideran lo mismo que los extraordinarios, sin distinción específica, por cuanto ambas clases manan asimismo del
divino Espíritu de vida inmanente. Los dones extraordinarios, en vez de contribuir para que los profesantes fuesen
más santos que en el día de hoy, no siempre eran prueba de que tales personas estuviesen libres de caer en pecado
(Mateo 7:22.) Estos dones hacían falta al principio en la iglesia: (1) como una garantía a los cristianos que acababan de
convertirse del judaísmo o del paganismo, de que Dios estaba en la Iglesia; (2) para la propagación del cristianismo en
el mundo; (3) para la edificación de la iglesia. Ya que tenemos todo el Nuevo Testamento escrito, el que ellos no tenían,
y el cristianismo establecido como resultado de los milagros, no necesitamos de más milagros para atestar la verdad.
Asimismo la columna de nube que guiaba a los israelitas fué retirada cuando ellos quedaron suficientemente
asegurados de la presencia divina, como que la manifestación de la gloria de Dios se limitaba desde entonces al Lugar
Santísimo. [Arzobispo Whately.] San Pablo expone en orden: I. La unidad del cuerpo (vv. 1–27). II. La variedad de sus
miembros y funciones (vv. 27–30). III. El gran principio para el debido ejercicio de los dones, a saber, el amor (v. 31 y el
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cap. 13.). IV. La comparación de los dones unos con otros (cap. 14.) no quiero hermanos, que ignoréis—no obstante
vuestra jactancia de vuestro conocimiento. Si seguís ignorantes desde ya, es vuestra la culpa, no mía (cap. 14:38). 2.—
(Efesios 2:11.) que cuando erais Gentiles,…—ciegamente de acá para allá a voluntad de vuestros guías falsos. El
griego es más bien: ‚como fueseis llevados,‛ esto es, al antojo, en diferentes ocasiones. Los oráculos paganos guiaban a
sus admiradores a la aventura, sin principios definidos algunos. a los ídolos mudos—el griego: ‚a los ídolos que son
mudos‛: en contraste con el Dios viviente que ‚habla‛ en el creyente por su Espíritu (v. 3, etc.). Esto da la razón por
qué los corintios habían menester de instrucción respecto de los dones espirituales, a saber, su pasada condición
pagana, en la que no experimentaron poderes espirituales inteligentes. Ciegos, acudíais a los mudos. 3. Los principios
negativo y positivo de la inspiración por el Espíritu: el rechazo o el reconocimiento de Jesús por Señor [Alford] (1 Juan
4:2; 5:1). San Pablo da la comprobación de la verdad en contra de los gentiles; San Juan, contra los falsos profetas.
nadie que hable por Espíritu—‚en el Espírtiu:‛ siendo éste en poder en él, y el elemento en el que él habla [Alford]
(Mateo 16:17; Juan 15:26). de Dios—el mismo Espíritu a veces se llama ‚el Espíritu de Dios‛, otras, ‚el Espíritu Santo,‛
o ‚Espíritu Santo.‛ Santidad infinita es casi sinónima con la divinidad. El término ‚habla‛ usado antes expresa el acto
de pronunciar; éste se refiere a lo pronunciado. El griego es: ‚dice <‛ (no ‚llama‛); significa aquí la confesión espiritual
y creyente del Señor. anatema a Jesús—No una doctrina abstracta, sino el histórico y viviente Dios‐hombre (Romanos
10:9). Los judíos y gentiles consideraron a Jesús como ‚anatema‛ (Gálatas 3:13). Véase ‚anatema a Cristo,‛ en la carta
del pagano Plinio, (epístola 10:97). El hombre espiritual siente que él es la fuente de todas las bendiciones (Efesios 1:3),
y el ser apartado de él equivale a ser maldecido (Romanos 9:3). nadie puede llamar a Jesús Señor—A menos que se
reconozca como siervo (esclavo) de él (Isaías 26:13). ‚Señor‛ es la traducción que hace la Versión de los Setenta del
nombre hebreo JEHOVA. 4. hay repartimiento de dones—Esto es, variedad de dotes espirituales peculiares a los
diferentes miembros de la iglesia. Compárese: ‚repartiendo a cada uno particularmente‛ (v. 11). mas el mismo
Espíritu es—Aquí se menciona la Santa Trinidad: el Espíritu Santo en este versículo; Cristo en el v. 5; y el Padre en el
v. 6. Los términos ‚dones,‛ ‚ministerios,‛ y ‚operaciones,‛ corresponden a las tres divinas personas. Se trata del
Espíritu en el v. 7, etc.; del Señor en el v. 12, etc.; de Dios, en el v. 28. Véase Efesios 4:4–6. 5. hay repartimiento de
ministerios—Los ‚dones‛ (v. 4), ‚ministerios‛ (las varias funciones y servicios efectuados por los que tienen dones,
(comp. v. 28), y ‚operaciones‛ (los efectos que resultan de los anteriores, por el poder del Padre que obra
universalmente y que está ‚sobre todos, y por todos y en todos nosotros‛), forman un clímax ascendente. [Henderson,
La Inspiración. mas el mismo Señor es a quien el Espíritu glorifica mediante estos ministerios. [Bengel.] 6. hay
repartimiento de operaciones—(Comp. v. 10.) mas el mismo Dios es el que obra—por su Espíritu (v. 11). todas las
cosas en todos—Es decir, todos los dones obra él en todos los que los poseen. 7. Empero—Aun cuando todos los
dones manan de un Dios, un Señor, y un Espíritu. la ‚manifestación‛ de los actos del Espíritu varía en cada individuo.
a cada uno—de los miembros de la iglesia en particular. le es dada manifestación del Espíritu para provecho—con el
[PAG. 391] fin de dar provecho a todo el cuerpo. 8–10. Se distinguen tres clases de dones por el vocablo griego ‚otro‛
(de clase distinta): allo, marca la especie; hetero, la clase (véase griego, cap. 15:39–41). I. Dones del intelecto, a saber: (1)
sabiduría, (2) conocimiento. II. Dones dependientes de una fe especial, a saber, la de milagros (Mateo 17:20): (1)
Sanidades, (2) obras milagrosas, (3) la predicción de eventos futuros, (4) el discernimiento de espíritus, o sea la
facultad divinamente impartida de distinguir entre los que de veras eran inspirados y los que pretendían serlo. III.
Dones referentes a las lenguas, a saber: (1) varias clases de lenguas, (2) la interpretación de lenguas. La lista del v. 28
no se quiso armonizar estrictamente con la que aparece aquí. Los tres géneros se mencionan sumariamente con
ejemplos de cada uno, en el cap. 13:8. El primer género se refiere más a los creyentes; el segundo a los no creyentes.
por … por … por—En el primer caso, la idea en el griego es: ‚por medlo de,‛ o ‚por la operación de‛; en el segundo:
‚de acuerdo con‛ la disposición de (véase v. 11); en el tercero: ‚en,‛ esto es, bajo la influencia de (como significa el
griego en Mateo 22:43; Lucas 2:27). palabra de sabiduría—La pronta exposición verbal (al ser impartida a otros,
Efesios 6:19) de la sabiduría, o sea, la nueva revelación de la sabiduría divina en la redención, en contraste con la
filosofía humana (cap. 1:24; 2:6, 7; Efesios 1:8; 3:10; Colosenses 2:3). palabra de ciencia—Mejor dicho: ‚de
conocimiento.‛ La pronta exposición verbal de las verdades ya reveladas (en esto se distingue de la ‚palabra de
sabiduría,‛ que se mencionó antes y que se relaciona con nuevas revelaciones). Véase el cap. 14:6, donde el término
‚revelación‛ (que corresponde a ‚sabiduría‛ aquí) se distingue de ‚conocimiento.‛ [Henderson.] La sabiduría y la
revelación pertenecen a los ‚profetas;‛ el conocimiento, a los ‚enseñadores.‛ La sabiduría penetra más hondo que el
conocimiento, que es ‚pasajero‛ (cap. 13:8). [Bengel.] 9. Fe—No de doctrina, sino de milagros: la confianza en Dios, por
el impulso del Espíritu, de que él los haría capaces de obrar cualquier milagro necesario (comp. cap. 13:2; Marcos
11:23; Santiago 5:15). Su naturaleza o principio es el mismo que el de la fe salvadora. a saber, una dependencia
consciente en Dios; la causa productora también es la misma, a saber, un poder del todo sobrenatural (Efesios 1:19,
20). Pero los objetos de la fe difieren unos de otros respectivamente. Por tanto, vemos que la fe salvadora no salva por
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su mérito intrínseco, sino por los méritos de aquél quien es el objeto de ella. sanidades—Este término se refiere a las
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diferentes clases de enfermedades, que necesitan diferentes métodos curativos. (Mateo 10:1). 10. operaciones de
milagros—Ya que las ‚sanidades‛ son milagros, éstos que se señalan aquí deben referirse a milagros de poder
especial y extraordinario (como significa el térmíno griego traducido por ‚milagros‛); por ejemplo, las sanidades
podrían ser efectuadas por el arte humano con el correr del tiempo: pero el hecho de resucitar muertos, la inflicción de
la muerte al pronunciar una palabra, la transformación de venenos en algo inofensivo, etc., son milagros de poder
especial. Comp. Marcos 6:5; Hechos 19:11. profecía—Aquí, probablemente, no se refiere a la enseñanza pública
efectuada por el Espíritu en el sentido más amplio (cap. 11:4, 5; 14:1–5, 22–39); sino, como expresa su posición entre.
‚milagros‛ y el ‚discernimiento de espíritus,‛ significa la revelación inspirada del futuro (Hechos 11:27, 28; 21:11; 1
Timoteo 1:18). [Henderson.] Esta depende de la fe (v. 9; Romanos 12:6). Los profetas siguen en orden a los apóstoles (v.
28; Efesios 3:5; 4:11). Como la profecía es una parte de todo el plan de redención, se hacía necesaria una
compenetración inspirada de las partes más oscuras de las Escrituras para tener una percepción milagrosa del
porvenir. discreción de espíritus—El discernir entre la operación del Espíritu de Dios y la del espíritu malo, o del
espíritu humano sin ayuda (cap. 14:29; comp. 1 Timoteo 4:1; 1 Juan 4:1). géneros de lenguas—La facultad de hablar en
varios idiomas: así como también una lengua espiritual desconocida al hombre, hablada en estado extático (cap. 14:2–
12). Esta está marcada en el griego como un género distinto, ‚de otra clase diferente.‛ interpretación de lenguas—(cap.
14:13, 26, 27.) 11. repartiendo … a cada uno como quiere—(v. 18; Hebreos 2:4). 12, 13. La unidad, no la invariable
uniformidad es la regla que sigue la ley de Dios en el mundo de la gracia, así como en el de la naturaleza. Así como
los varios miembros del cuerpo componen un todo orgánico así aquellos que tienen diferentes dones espirituales
componen un todo orgánico, espiritual, el cuerpo de Cristo, en el cual todos son bautizados en un mismo Espíritu. así
también Cristo—Esto es, el Cristo completo, la cabeza y el cuerpo. Así lee el Salmo 18:50: ‚Su ungido (el Mesías, o
Cristo), David (que es un tipo de Cristo) y su simiente.‛ por un Espíritu somos todos bautizados—Lit., ‚en un
Espíritu‛ en virtud de. El fin para el cual fué instituído el bautismo, se realiza cuando no es frustrado por la
infidelidad del hombre. todos hemos bebido—griego: ‚bebimos‛—tiempo aorista—de un (mismo) Espíritu—Así
aparecen los manuscritos más antiguos; otros leen: ‚en un Espíritu‛ (Juan 7:37). Aquí se hace una alusión indirecta a
la cena del Señor, como se hace una alusión directa al bautismo en la primera parte del versículo. Así el ‚Espíritu, el
agua, y la sangre‛ (1 Juan 5:8), de modo similar, combinan las dos señales externas con las cosas internas señaladas, a
saber, la gracia del Espíritu. 14. La analogía del cuerpo, que no consiste exclusivamente de uno sino de muchos
miembros, ilustra la dependencia mutua de los varios miembros de un mismo cuerpo, la iglesia. La bien conocida
fábula del vientre y los demás miembros, dicha por Menenio Agripa a los proletarios secesionistas (Livio, 2:32),
probablemente ocupaba la mente de Pablo que estaba empapada de la literatura clásica. 15. Los miembros humildes
no deben rebajarse ni ser rebajados por los más nobles (vv. 21, 22). pie … mano—El miembro humilde hace referencia
a aquel de más dignidad que sea semejante a él; así el ‚oído‛ se refiere al ‚ojo‛ (siendo éste miembro más noble y más
dominante, Números 10:31) (v. 16). También en la vida, cada uno se compara con aquellos a que más se aproxima en
dones, no con los muy superiores. El pie y la mano representan al hombre de vida activa; el oído y el ojo, a los de vida
contemplativa. 17. Por superior que fuera el ojo, no daría buen resultado el que dicho miembro fuese el único y todos
los demás quedasen excluídos. 18. Mas ahora Dios [PAG. 392] ha colocado los miembros—como es en realidad el
caso. cada uno … en el cuerpo—en particular. 19. si todos fueran un miembro ¿dónde estuviera el cuerpo?—el cual,
por la misma definición, ‚tiene muchos miembros‛ (vv. 12, 14) [Alford.] 20. Mas ahora—como es en realidad el caso:
en contraste con la suposición (v. 19; comp. v. 18). muchos miembros son,… empero un cuerpo—Dependen
mutuamente unos de otros. 21. Los superiores no pueden deshacerse de los inferiores. 22. los miembros … más flacos
son necesarios—Los más susceptibles a daño; por ejemplo: el cerebro, el vientre, el ojo. Su misma debilidad, lejos de
hacernos pensar que son innecesarios, encarece el mayor cuidado de ellos como una ‚necesidad‛ imprescindible. 23.
aquellos … más viles—lit., ‚más deshonrados.‛ ‚Creemos‛ los pies y el vientre son ‚menos honrados,‛ pero en
realidad no es así. a éstos vestimos más honrosamente—calzando los pies, y cubriendo el vientre. los … menos
honestos tienen más compostura—Las partes secretas son cubiertas por la gente más pobre, y aun por los salvajes. 24.
Dios ordenó el cuerpo—‚compuso:‛ sobre el principio de la mutua compensación. dando … honor al que le
faltaba—a la parte deficiente [Alford] (v. 23). 25. Para que no haya desavenencia—‚cisma‛ (véase v. 21); ninguna
desunión; refiriéndose a las ‚disensiones,‛ o divisiones mencionadas (cap. 11:18). 26. si un miembro padece, todos …
a una se duelen—‚Cuando nos herimos un pie con una espina, todo el cuerpo lo siente y es afectado: la espalda se
encorva, el vientre y la cadera se contraen, las manos acuden y sacan la espina, la cabeza se agacha, y los ojos
examinan fijamente el miembro afectado.‛ [Crisóstomo.] si un miembro es honrado, todos … a una se gozan—
‚Cuando es coronada la cabeza, todo el cuerpo se siente honrado, la boca lo expresa, y los ojos reflejan la alegría.‛
[Crisóstomo.] 27. vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte—Miembros particularmente de él. Cada
iglesia es en miniatura lo que todo el agregado de iglesias es colectivamente, ‚el cuerpo de Cristo‛ (cap. 3:16): y todos
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sus componentes individuales son miembros, cada uno en su designado lugar. 28. puso Dios en la iglesia—Así como
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‚ha colocado los miembros < en el cuerpo‛ (v. 18). primeramente apóstoles—En un lugar superior aun al de los
profetas. No solamente a los doce, sino que otros también así eran llamados, como Bernabé (Romanos 16:7). doctores—
Quienes enseñaban mayormente las verdades ya reveladas; mientras que los profetas daban a conocer nuevas
revelaciones, y todo lo que profetizaban lo hacían bajo la influencia del Espíritu. Así como los doctores tenían la
‚palabra de conocimiento,‛ así los profetas tenían ‚la palabra de sabiduría‛ (v. 8). En el término ‚doctores,‛ se
incluían los ‚evangelistas y los pastores.‛ facultades—lit., ‚poderes‛ (‚operaciones de milagros‛ v. 10). Los que
practicaban este don eran de menor grado que los ‚doctores,‛ ya que la función de enseñar es más edificante, aunque
menos llamativa que el obrar milagros. ayudas, gobernaciones—Los ‚ministerios‛ se dividen en inferiores y
superiores (v. 5). En la primera división se hallan los diáconos, cuyo oficio era el ayudar en el alivio de los pobres, y
estaban subordinados a ministros superiores al bautizar o predicar (Hechos 6:1–10; 8:5–17). También se incluyen aquí
otros que ayudaban con su tiempo y sus medios en la causa del Señor (comp. cap. 13:3; Números 11:17). Los
americanos similarmente usan el término ‚ayudas‛ en vez de ‚ayudantes.‛ En la segunda división se hallan los
presbíteros, u obispos, cuyo oficio era el gobernar a la iglesia (1 Timoteo 5:17; Hebreos 13:17, 24). Estos oficiales, ahora
ordinarios y permanentes, eran originalmente dotados particularmente del Espíritu para su oficio, de ahí que son
clasificados con otras funciones de carácter inspirado. El término gobernaciones (lit., manejar el gobernalle en los
asuntos), tiene que ver con la ocupación en los asuntos externos, y no obstante su importancia en cuanto a asuntos
legales es un don clasificado por el Espíritu entre las funciones inferiores. Véase ‚el que da‛ (correspondiente a
‚ayudas‛)—‚el que preside‛ (correspondiente a ‚gobernaciones;‛ Romanos 12:8). géneros de lenguas—Es decir,
diversas clases de lenguas (v. 10) 29. ¿Son todos < etc.—por supuesto que no. 31. procurad—El término griego
significa: ‚Desead a porfía.‛ No con un espíritu de codicia. El Espíritu reparte a cada uno particularmente como él
quiere (v. 1); pero esto no impide que los creyentes deseen anhelosamente los mayores dones, y los busquen mediante la
oración, en la vigilancia, y el desarrollo de sus facultades. Beza explica: ‚Tened en la más alta estima;‛ lo que
concuerda con la distinción que él hace (cap. 14:1) entre ‚seguir la caridad‛ y ‚procurar los dones espirituales;‛
también concuerda (vv. 11, 18) con la soberana voluntad con que el Espíritu distribuye los dones, impidiendo así el
que los individuos deseen los dones que no les han sido concedidos. Mas véase nota, cap. 14:1. los mejores dones—
Los manuscritos más antiguos: ‚los mayores dones.‛ mas aun yo os muestro un camino más excelente—El griego: ‚Y
además.‛ Además de encomendaros que tengáis el deseo ardiente de adquirir los mayores dones, estoy por enseñaros
algo aún más excelente qué desear (lit., ‚un camino superior‛): ‚el camino del amor‛ (véase cap. 14:1). Este amor o
‚caridad,‛ incluye tanto la ‚fe‛ como la ‚esperanza‛ (cap. 13:7), y lleva los mismos frutos (cap. 13) como los
ordinarios y permanentes del Espíritu (Gálatas 5:22–24, o sea, la ‚longanimidad‛ (comp. cap. 13:4), la ‚fe‛ (cap. 13:7),
‚ el gozo‛ (cap. 13:6), la ‚mansedumbre‛ (cap. 13:5), la ‚bondad‛ (cap. 13:5), la ‚benignidad‛ (cap. 13:4). Este amor es
la obra del Espíritu Santo, y tiene su origen en el amor a Dios, a causa del amor que él nos mostró en Cristo y tiene
como resultado el amor al hombre, especialmente a los hermanos en Cristo (Romanos 5:5; 15:30). Este amor debe ser
deseado más que todos los dones (Lucas 10:20).
CAPITULO 13
LA CARIDAD O EL AMOR ES SUPERIOR A TODOS LOS DONES. Este es el salmo del amor del Nuevo
Testamento, así como el Salmo 45 (véase su título) y Cantares son los del Antiguo. 1. Si yo hablase lenguas—De este
don el apóstol asciende al de ‚profecía‛ (v. 2): luego al de ‚fe;‛ luego al de la benevolencia y la abnegación; donde
llega a un clímax. No se exceptúa a sí mismo, por tanto, en este capítulo en vez de dirigirse a ellos (‚a vosotros,‛ cap.
12:31) pasa al uso de la primera persona. humanas—Con la elocuencia tan elogiada en Corinto (Por ejemplo [PAG.
393] Apolos, Hechos 18:24; comp. cap. 1:12; 3:21, 22), y con el dominio de varios idiomas, del que varios en Corinto
abusaban con fines de mera ostentación (cap. 14:2, etc.). y ángélicas—Los ángeles, siendo superiores a los hombres, se
supone que hablan un lenguaje más sublime. y no tengo caridad—El principio básico de los dones ordinarios y más
importantes del Espíritu, en contraste con los extraordinarios. vengo a ser como metal que resuena—Sin alma ni
sentimiento: tales son las lenguas que no tienen amor. o címbalo que retiñe—Dos clases se notan (Salmo 150:5): el
fuerte y resonante, y el altísono: címbalos de mano y címbalos de dedo, las castañetas. El sonido es agudo y penetrante.
2. si … entendiese todos los misterios y toda ciencia—(Romanos 11:25; 16:25.) Misterios se refiere a los consejos
profundos de Dios que antes habían estado ocultos, pero que ahora han sido revelados a sus santos. Ciencia, o
‚conocimiento‛, se refiere a verdades largo tiempo conocidas. si tuviese toda la fe … que traspase los montes—
(Mateo 17:20; 21:21.) Aquí se describe el poder práctico de la voluntad cuando es impulsada por la fe [Neandro]. La fe
es la confianza en Dios de que el resultado milagroso de lo que se pide seguramente seguirá al ejercicio de la voluntad
bajo el impulso secreto de su Espíritu. Sin el ‚amor‛, la profecía, el conocimiento y la fe, no son lo que debieran ser
(comp. cap. 8:1, 2; Mateo 7:22; Santiago 2:41, comp. v. 8), y pierden el galardón celestial (Mateo 6:2). Así se demuestra
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ROMANOS – GALATAS
que Pablo, quien enseña la justificación por la fe solamente (Romanos 3:4, 5; Gálatas 2:16; 3:7–14), está de acuerdo con
Jacobo, quien enseña (Santiago 2:24) que ‚por obras‛ (esto es, por el amor, que es el ‚espíritu‛ de la fe, Santiago 2:26)
es justificado uno, ‚y no solamente por la fe.‛ 3. si repartiese mi hacienda para dar de comer a pobres—lit.,
distribuyese en alimentos todos mis bienes: una de las funciones superiores de los ayudantes en las iglesias‛ (cap. 12:28). y
si entregase mi cuerpo para ser quemado—Como aconteció a los tres jóvenes del Antiguo Testamento (Daniel 3:28):
‚Entregaron sus cuerpos‛ (comp. 2 Corintios 12:15). Estos son los ejemplos más nobles del amor que da y sufre. Con
todo, puede hacerse tal cosa sin amor, aunque en tal caso se entregan los ‚bienes‛ y el ‚cuerpo,‛ pero no el alma, la
esfera del amor. Sin el alma, Dios rechaza todo lo demás, y así rechaza al hombre, el cual por tanto nada ‚aprovecha‛
(Mateo 16:26; Lucas 9:23–25). Hay quienes querrán pelear por el cristianismo, y morir por el cristianismo, pero no
vivir en el espíritu cristiano, el cual es amor. 4. La caridad es sufrida—bajo las provocaciones de parte de otros para
obrar el mal. El lado negativo del amor. es benigna—el lado positivo. Extiende el bien a otros. Compárense estas
características del amor, con las de la ‚sabiduría, que es de arriba‛ (Santiago 3:17). no tiene envidia—El término griego
incluye la idea de ‚celo.‛ no hace sinrazón—Más bien, ‚no es jactancioso‛ (V. M.) ni de los dones que realmente
posee; reprensión indirecta a los que en Corinto usaban el don de lenguas para mera ostentación. no se ensancha—
con celo partidista, como algunos de Corinto (cap. 4:6). 5. No es injuriosa—El amor no es descortés, no es desatento a
las buenas costumbres y propiedades. no piensa el mal—No imputa el mal [Alford]; el mal que en realidad existe
(Proverbios 10:12; 1 Pedro 4:8). El amor es indulgente con las caídas de otros, y está dispuesto a dar a dichas caídas
una interpretación caritativa. El amor, lejos de inventar males contra otros, excusa ‚el mal‛ que otro le hace [Estio]; no
medita en el mal infligido por otro [Bengel]; y en casos dudosos, se forma la opinión más favorable. [Grocio.] 6. se
huelga de la verdad—Más bien: ‚se huelga con la verdad.‛ No se goza de la perpetración de la iniquidad (injusticia)
por parte de otros (comp. Génesis 9:22, 23), sino que se regocija cuando la verdad triunfa; simpatiza con ella en sus
victorias (2 Juan 4). Compárese lo opuesto (2 Timoteo 3:8): ‚resisten a la verdad.‛ Así pues, ‚la verdad‛ y ‚la
injusticia‛ son comparadas en este pasaje (Romanos 2:8). El término ‚verdad‛ se refiere a la verdad del evangelio,
aliada inseparable del amor (Efesios 4:15; 3 Juan 12). La caridad falsa, que compromete a ‚la verdad‛ al encubrir la
‚iniquidad‛ o la injusticia, es por tanto condenada (Proverbios 17:15). 7. Todo lo sufre—sin mencionar lo que tiene
que soportar. Aquí se usa el mismo verbo griego que se usó en el cap. 9:12. Sufre sin revelar al mundo su personal
tribulación. Literalmente, esta figura describe el hecho de mantener herméticamente cerrado un vaso: así el hombre
caritativo guarda silencio y no da salida a aquello que el egoísmo incitaría a publicar cuando las dificultades
personales se presenten. todo lo cree—sin tener sospechas de que sea contrario a la verdad. Cree todo lo que no sea
palpablemente falso, todo cuanto pueda en buena conciencia creer para el crédito de otro. Comp. Santiago 3:17: la
sabiduría es ‚modesta;‛ la idea en griego es fácilmente persuadida; ‚tratable.‛ todo lo espera—Espera aquello que sea
bueno para otro, aun cuando otros hayan perdido toda esperanza. todo lo soporta—soporta las persecuciones en un
espíritu paciente y amante. 8. nunca deja de ser—El amor nunca se gasta; siempre conserva su lugar. las profecías se
han de acabar … la ciencia ha de ser quitada—El mismo verbo griego se usa en cada caso, pero es diferente del que se
usó antes y que se tradujo ‚deja de ser.‛ Las profecías y los conocimientos serán hechos a un lado con la venida del
Señor, y serán sustituídos por las más perfectas analogías celestiales; p. eje.: el conocimiento intuitivo. De las ‚lenguas,‛
que son aún más temporarias, se dice que ‚cesarán.‛ Un cumplimiento primario de lo que dijo Pablo aquí se verificó
cuando la iglesia llegó a su madurez; entonces ‚las lenguas cesaron‛ del todo; y la ‚profecía‛ y el ‚conocimiento,‛ por
cuanto fueron dones sobrenaturales del Espíritu, fueron sustituídos, por no ser ya necesarios, cuando la predicación
ordinaria de la Palabra y la compilación de las Escrituras del Nuevo Testamento se reconocieron como instituciones
establecidas. 9, 10. en parte conocemos—parcial e imperfectamente. Hágase un contraste similar entre esta frase y el
‚hombre perfecto,‛ ‚la medida de la estatura de la plenitud de Cristo‛ (Efesios 4:11–13). lo que es en parte será
quitado—Lo fragmentario y aislado. 11. Cuando yo era niño—(cap. 3:1; 14:20.) hablaba—Hace alusión al don de
‚lenguas.‛ pensaba—o ‚tenía los sentimientos de < Hace alusión a la ‚profecía.‛ juzgaba como niño—El griego
significa: ‚raciocinaba,‛ aludiendo a la ‚sabiduría‛, (conocimiento). cuando ya fuí hombre hecho, dejé—‚Mas por
cuanto he llegado a ser hombre, he dejado lo que era de [PAG. 394] niño.‛ 12. Ahora—en nuestra condición actual.
vemos—Expresión apropiada, en relación con los ‚profetas‛, o videntes (1 Samuel 9:9). por espejo—‚Al través de un
espejo.‛ Al reflejarse en un espejo, le parece al ojo estar detrás del espejo. Los espejos antiguos eran hechos de bronce
pulido o de otros metales. El contraste está entre el conocimiento inadecuado que se obtiene de un objeto al ser éste
reflejado en un espejo oscuro (como eran los antiguos), y la idea perfecta que de él recibimos al verlo directametne. en
oscuridad—lit., de manera enigmática. Así como el ‚espejo‛ transporta la imagen al ojo, así el ‚enigma‛, lo transmite al
oído. Pero ‚ni el ojo ni el oído‛ pueden interpretar plenamente (aunque el alma del creyente recibe una revelación
limitada ahora de) ‚las cosas que ha Dios preparado para los que le aman‛ (cap. 2:9). Pablo alude a Números 12:8: ‚no
por figuras‛. La Versión de los Setenta dice: ‚no en enigmas.‛ Comparadas con las visiones y sueños concedidos a otros
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ROMANOS – GALATAS
profetas, las comunicaciones de Dios con Moisés ‚no eran enigmas.‛ Pero al ser comparadas con la visión directa e
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intuitiva que tendremos de Dios más adelante, hasta la palabra ahora revelada es ‚un dicho oscuro,‛ o una
representación enigmática de la imagen reflejada de Dios. Comp. 2 Pedro 1:19, donde la luz, o ‚candil‛ en lugar oscuro,
está en contraste con el ‚día‛ que amanece. La palabra de Dios se llama espejo también en 2 Corintios 3:18. mas
entonces—‚cuando venga lo que es perfecto‛ (v. 10). veremos cara a cara—No meramente ‚boca a boca‛ (Números
12:8). Génesis 32:30 fué un tipo (Juan 1:50, 51). conoceré como soy conocido—Más bien, como el griego: ‚conoceré
plenamente así como soy plenamente conocido.‛ Ahora somos conocidos de Dios, y no conocedores de Dios (cap. 8:3;
Gálatas 4:9). 13. Y ahora permanecen, etc.—Tradúzcase: ‚Pero ahora.‛ ‚En esta condición presente.‛ [Henderson.] O
bien, ‚ahora‛ no expresa tiempo, sino que es una locución adverbial, como en el cap. 5:11, que significa ‚siendo así el
caso‛ [Grocio]. Por cuanto es el caso que los tres dones, ‚profecía,‛ ‚lenguas,‛ y ‚conocimiento,‛ (citados como
ejemplos de toda la clase de dones) ‚cesarán‛ (v. 8), quedan permanentemente sólo estos tres fe, esperanza y caridad
(amor). En un sentido la fe y la esperanza dejarán de ser, siendo sustituída la fe por la visión, y la esperanza por el gozo
realizado. (Romanos 8:24; 2 Corintios 5:7); pero el amor nunca dejará de ser (v. 8). Pero en otro sentido, la fe y la
esperanza así como la ‚caridad,‛ permanecen; a saber, después de que se hayan acabado los dones extraordinarios‛;
porque dichos tres dones son necesarios y suficientes en todo tiempo para la salvación, mientras que los extraordinarios
nunca lo son en manera alguna. Véase el uso del término ‚permaneciere‛ en el cap. 3:14. La caridad, o amor, tiene
íntima relación con el Espíritu Santo, que es el vínculo de la unión amante entre los hermanos (Romanos 15:30;
Colosenses 1:8). La fe está dirigida hacia Dios. La esperanza es para nuestro propio bien. La caridad es el amor a Dios,
que origina en nosotros el amor hacia el prójimo. El incrédulo posee en menor o mayor grado lo que más se opone a
estos dones: la incredulidad, la desesperación, el odio. Aun en el más allá, la fe en el sentido de confianza en Dios,
‚permanece‛. También la ‚esperanza,‛ en relación a los siempre nuevos goces imprevistos, y en anticipación la
bienaventuranza siempre creciente, permanece segura de que nunca será desilusionada. Pero sólo el amor
‚permanece‛ en todo sentido; es por tanto el mayor de los tres, como también porque presupone la ‚fe‛, la que sin el
‚amor‛ y sus consecuentes ‚obras,‛ es muerta (Gálatas 5:6; Santiago 2:17, 20). empero … etc.—más bien ‚y‛, por
cuanto no hay tan fuerte oposición entre el amor y los otros dos dones: la fe y la esperanza, pues ellos también
‚permanecen.‛
CAPITULO 14
1–25. LA SUPERIORIDAD DE LA PROFECIA SOBRE LAS LENGUAS. 1. Seguid la caridad—o sea, ‚el amor,‛
como vuestra primera y principal finalidad, viendo que es el mayor de los dones (cap. 13:13). y procurad los dones
espirituales—Tradúzcase: ‚Pero (como segundo objetivo) desead celosamente (véase nota, cap. 12:31) los dones
espirituales.‛ mas sobre todo que profeticéis—‚pero principalmente que profeticéis‛ (habléis y exhortéis bajo
inspiración) (Proverbios 29:18; Hechos 13:1; 1 Tesalonicenses 5:20), ya sea en cuanto a eventos futuros, esto es,
predicciones estrictamente, ya sea en la explicación de las partes oscuras de la Escritura, especialmente de las proféticas,
o bien, ilustrando y exponiendo cuestiones de doctrina y práctica de la fe cristiana. Nuestra predicación moderna es la
sucesora de la profecía, mas sin la inspiración. Desead éste (don de profecía) más que todo otro don espiritual; o en
preferencia al de ‚lenguas‛ (v. 2, etc.). [Bengel.] 2. el que habla … en lenguas habla … a Dios—quien solo puede
entender todas las lenguas. nadie le entiende—hablando en términos generales; los pocos que tienen el don de la
interpretación son excepcionales. aunque en espíritu—como lo opuesto a ‚el entendimiento‛ (v. 14). hable
misterios—ininteligibles a los oyentes, que incitan la admiración, antes que darles instrucción. Corinto, siendo
mercado frecuentado por comerciantes desde Asia, Africa y Europa, daría lugar entre su población mixta para el
ejercicio del don de lenguas; pero su empleo legítimo tenía que ver con el auditorio que entendiese la lengua del
orador, no como los corintios quienes abusaban de él sólo para ostentar. 3. Mas—Por otra parte. el que profetiza,
habla … para edificación—de la que las dos clases dadas son la ‚exhortación‛ para quitar la pereza, y el ‚consuelo‛
para quitar la tristeza. El que habla lengua extraña … se edifica—por cuanto entiende el sentido de lo que la
‚lengua‛ particular expresa; pero ‚la iglesia,‛ esto es, la congregación, no entiende. 5. quisiera … más que
profetizaseis—Tradúzcase: ‚Quiero pues que todos vosotros habléis en lenguas (tan lejos estoy así de tener alguna
objeción en contra del don de lenguas), pero prefiero (como mi deseo ulterior y mejor) que profeticéis.‛ El término
‚lenguas,‛ debe significar idiomas, no extáticos arrebatos ininteligibles (como Neandro se imagina). porque Pablo
nunca podría haber deseado tal cosa para ellos. mayor es el que profetiza—porque es más útil. que el que habla
lenguas si … no interpretare—Es decir, a menos que interprete lo que la lengua desconocida expresa, ‚para que la
iglesia reciba edificación.‛ 6. Ahora pues, ¿qué os aprovecharé—viendo [PAG. 395] que no hay edificación sin la
interpretación. si no os hablare, o con revelación … o con profecía—que corresponden mutuamente la una a la otra.
La ‚revelación‛ es el hecho de descubrir, de manera sobrenatural, las verdades divinas al hombre; la ‚profecía,‛ es la
proclamación de tales verdades a los hombres. Así pues, ‚la ciencia‛ (o mejor dicho, ‚el conocimiento‛) corresponde a
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‚la doctrina,‛ que es el don de impartir a otros nuestro conocimiento. Como los dos primeros dones se refieren a
misterios especialmente revelados, los otros dos se refieren a las obvias verdades generales de la salvación sacadas del
depósito común de los creyentes. 7. las cosas inanimadas … si no dieren distinción de voces—Además del timbre
particular de cada instrumento, debe haber distinción de tonos (o notas). ¿cómo se sabrá lo que se tañe—Cómo se
reconocerá la melodía que se toca o se tañe. 8. Y si la trompeta—otro paso más en el argumento. diere sonido
incierto—Es decir, si no tuviese un sonido determinado. La trompeta debe dar sucesiones de tonos tan acertados que
indiquen infaliblemente a los soldados ya que ataquen, ya que se retiren, u otra maniobra que se deseare. 9. Así
también vosotros—que tenéis vida, en contraste con las ‚cosas inanimadas‛ (v. 7). si por la lengua no diereis palabra
significante—por el idioma que habláis. hablaréis al aire—Estaréis hablando en vano (cap. 9:26). 10. Tantos—Palabra
usada generalmente para significar un número determinado pero no expresado: Hechos 5:8; también 2 Samuel 12:8.
géneros de voces—clases de habla articulada. y nada hay mudo—Nada hay sin voz articulada (esto es, sin sentido
preciso). Nada hay que no tenga su propia voz, o modo de habla distinto de los demás. 11. Mas si yo ignorare el valor
de la voz—‚si pues <‛ viendo que toda lengua tiene su sentido. seré bárbaro—extranjero (Hechos 28:2). No en el
sentido deprecante en que se emplea el término hoy día, sino de uno que habla un idioma extraño. 12. pues que
anheláis—con espíritu de rivalidad espirituales dones—lit., ‚espíritus;‛ esto es, emanaciones del Espíritu. procurad
ser excelentes—‚Buscadlos, y tratad de sobresalir en ellos para la edificación <‛ 13. el que habla lengua extraña—
‚El que habla en lengua desconocida, en su oración (o mientras ore) que se esfuerce por interpretar.‛ [Alford.] Esta
explicación de ‚pida‛ es necesaria a causa de su conexión con el versículo siguiente. Aunque sus palabras sean
ininteligibles a sus oyentes, debe orar para obtener el don de la interpretación, a fin de que sirvan de edificación ‚a la
iglesia‛ (v. 12). 14. si yo orare en lengua desconocida, mi espíritu ora—Mi ser superior, o sea el objeto pasivo de las
operaciones del Espíritu Santo, el instrumento de oración en lenguas desconocidas, lo opuesto al ‚entendimiento‛, el
instrumento activo del pensamiento y del raciocinio, que en este caso debe ser ‚infructuoso‛ para edificar a otros
puesto que el vehículo de expresión (lengua desconocida) les es ininteligible a ellos. Sobre la distinción entre alma o
mente y espíritu, véase Efesios 4:23; Hebreos 4:12. 15. ¿Qué pues?—¿Cuál es mi resolución sobre ello? oraré con el
espíritu—No sólo oraré con mi espíritu, lo que (v. 14) podría dejar el entendimiento sin edificar, sino con el
entendimiento también. [Alford y Ellicott.] mas … también con entendimiento—y, por inferencia, guardaré silencio
del todo, si no puedo orar con el entendimiento (de modo que pueda hacerme entender a otros). Una advertencia
presciente, mutatis mutandis, contra la práctica romana y griega de conservar las liturgias en lenguas muertas, que
tiempo ha dejaron de ser comprensibles a las gentes aunque sus padres las hablaban en el tiempo cuando dichas
liturgias fueron compiladas para el uso general. 16. Porque—Más bien: ‚de otro modo. con el espíritu si bendijeres—
Cambia de la primera a la segunda persona, ya que acababa de expresar su propia resolución: ‚Yo oraré con el
entendimiento,‛ sin tomar en cuenta lo que hicieres tú. El ‚bendecir‛ es la clase suprema de oración. el que ocupa
lugar de un mero particular—Más bien, el que, por cuantos más dones que tuviere, carece del de la interpretación, y
por tanto se ve reducido a la posición de un indocto, ‚sin letras e ignorante‛ (Hechos 4:13). ¿cómo dirá amén—La
oración no es un deber vicario que otro haga por nosotros, como en las liturgias y misas de Roma. Debemos unirnos
con el que dirige las oraciones y alabanzas de la congregación y responder con el ‚Amén‛ en asentimiento en voz alta,
como era el uso de los judíos (Deuteronomio 27:15–26; Nehemías 8:6) y de las primitivas iglesias cristianas. [Justino
Mártir, Apologías 2:97.] 17. tú … haces gracias—Las oraciones en la sinagoga se llamaban ‚elogios.‛ porque a cada
oración se unía un hacimiento de gracias. De ahí que las oraciones en la iglesia cristiana también se llamaran bendiciones
y hacimientos de gracias. Esto ilustra el pasaje de Colosenses 4:2; 1 Tesalonicenses 5:17, 18. Así el Kaddisch y Keduscha,
que eran las fórmulas sinagogales para ‚santificar‛ el ‚nombre‛ divino y orar por la ‚venida del reino de Dios,‛
corresponden a la oración del ‚Padre nuestro,‛ que es a menudo repetida y se reconoce como el fundamento en que se
edifican las demás oraciones. [Tertuliano, de Oratione.] 18. Doy gracias a Dios que hablo lenguas—En los manuscritos
más antiguos se usa el singular: ‚hablo en lengua (extranjera).‛ 19. más quiero hablar … con mi sentido—El verbo
griego expresa más literalmente este sentido: ‚Deseo hablar cinco palabras con mi entendimiento (antes) que diez mil
palabras en lengua desconocida:‛ o sea dos mil veces menos. El verbo griego que significa ‚más quiero hablar‛ o
‚preferiría hablar‛ sería diferente del que aquí se usa. San Pablo no hubiera deseado en ninguna manera hablar ‚diez
mil palabras en lengua desconocida.‛ 20. Hermanos—Esta apelación la hace el apóstol para conciliar la favorable
recepción de su exhortación por parte de ellos. no seáis niños en el sentido—o ‚en inteligencia‛, prefiriendo los
dones cuyo abuso puede ser en perjuicio de vuestra edificación (véanse cap. 3:1; Mateo 10:16; Romanos 16:19 Efesios
4:14). El término griego traducido aquí por ‚sentido‛ significa la intención del espíritu (Romanos 8:6); así como el
‚corazón‛ expresa la intención del ‚alma‛. 21. En la ley está escrito < etc.—Así se llama al Antiguo Testamento,
siendo todo él la ley de Dios. Compárese la cita tocante a los Salmos en la que se les llama la ‚ley,‛ Juan 10:34. Aquí la
cita es de Isaías 28:11, 12, donde Dios virtualmente dice de Israel: Este pueblo no me escucha, aunque les hablo en
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lengua que bien conocen; por [PAG. 396] tanto les hablaré en otras lenguas, a saber, en las de los enemigos que
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enviaré en su contra; pero aun así no me oirán. Este pasaje Pablo lo aplica así: Veis que es un castigo asociado con
hombres de lengua extraña, sin embargo, esto lo imponéis a la iglesia [Grocio]. Los que hablan en lenguas extrañas
son como ‚niños‛ recién ‚destetados‛ (Isaías 28:9), con ‚labios que tartamudean‛ hablan ininteligiblemente a los
oyentes, haciendo un papel ridículo. (Isaías 28:14), balbuceando como ebrios (Hechos 2:13) o ‚locos‛ (v. 23). 22. las
lenguas por señal son … a los infieles—Pablo raciocina que, según Isaías, las ‚lenguas‛ (desconocidas y no
interpretadas) no son señal destinada mayormente para los creyentes (si bien en la conversión de Cornelio y los
gentiles que estaban con él les fueron concedidas lenguas para confirmarles su fe), sino más bien para condenar a
aquellos que, siendo la mayoría, rechazaron la señal y el mensaje que la acompañó como lo hizo Israel en el día de
Isaías. Véase ‚Ni aun así me oirán‛ v. 21. El término ‚señal‛ a menudo tiene el sentido de señal de condenación
(Ezequiel 4:3, 4; Mateo 12:39–42). Puesto que no oirán, tampoco entenderán. la profecía, no a los infieles (incrédulos),
sino a los fieles (creyentes)—Es decir. la profecía (predicación) no tiene efecto sobre los que son radical y
obstinadamente incrédulos, como Israel (Isaías 28:11, 12), sino sobre los que están listos para creer, (vv. 24, 25;
Romanos 10:17), y sobre los ya creyentes para la edificación espiritual de ellos. 23. Si … todas hablan lenguas—
Cuantos más estén presentes, y cuantos más hablen en lenguas desconocidas, tanta más será la impresión de parte de
los extraños ‚que entren‛ de curiosidad (‚incrédulos‛) o con buena intención (‚indoctos‛). de que toda la
congregación está compuesta de ‚locos‛ y fanáticos; y de que ‚la iglesia es como los edificadores de Babel cuando
sobrevino la confusión de lenguas. o como la causa pleitada entre dos sordos ante un juez sordo a que se refiere un
epigrama griego.‛ [Grocio.] y entran indoctos—que tienen algún grado de fe. pero sin dones. [Bengel.] 24. Mas si
todos—uno por uno (v. 31). profetizan—Es decir. anuncian la verdad por el Espíritu, inteligiblemente, y no en
lenguas que no entienden. y entra algún infiel—Aquí se usa el singular; lo que denota que esta impresión recibiría
cualquiera que por casualidad entrara. En el v. 23 se usa el plural: ‚indoctos o infieles‛, indicando que no importando el
número, ni uno sacaría algún provecho de las lenguas; antes, el hecho de que son muchos los animaría para rechazar
la señal. así como los muchos incrédulos en conjunto se alientan unos a otros en la incredulidad. Es más fácil ganar a
las personas individualmente. [Bengel.] de todos es convencido—es redargüido de pecado: como lo será en el día
final el que no cree (Juan 16:8, 9) de todos es juzgado—Su carácter secreto queda revelado. ‚Es escudriñado.‛
[Alford.] Compárese lo que se dice en cuanto al hombre espiritual (cap. 2:15). 25. Lo oculto de su corazón se hace
manifiesto—El ve que su propio carácter íntimo es descubierto por la ‚espada del Espíritu‛ (Hebreos 4:12; Santiago
1:23), la palabra de Dios, en la mano del que profetiza. Compárese este mismo efecto producido en Nabucodonosor
(Daniel 2:30, 46, 47). Ningún argumento es más fuerte a favor de la verdad de la religión que la manifestación que
hace a los hombres del carácter verdadero de ellos mismos. Es por esto que los oyentes, aun en el día de hoy, muchas
veces piensan que el predicador les dirige el sermón a ellos particularmente. y así … adorará a Dios—Al fin será
convicto de pecado, será juzgado y manifestado a sí mismo. Véase el efecto que se produjo en la mujer de Samaria
cuando Jesús le reveló el carácter de ella (Juan 4:19, 29). declarando que … Dios está en vosotros—‚anunciando‛ no
sólo a los de casa, como lo hizo la samaritana, antes bien, como el griego: ‚adorará, reconociendo abiertamente‛, en
aquel momento, ‚que ciertamente Dios está entre vosotros,‛ y por inferencia, que el Dios que está entre vosotros es el
Dios verdadero.
26–40. LAS REGLAS PARA EL EJERCICIO DE LOS DONES EN LA CONGREGACION. 26. ¿Qué hay pues …?—
¿Cuál pues es la regla propia a observarse en cuanto al empleo de los dones? Véase el v. 15, donde se usa el mismo
término griego. cada uno de vosotros tiene salmo—extemporáneo, inspirado por el Espíritu, como los cantos de
María, de Zacarías, de Simeón y de Ana (Lucas caps. 1 y 2). tiene doctrina—que impartir y exponer. tiene lengua …
revelación—Los manuscritos más antiguos trasponen el orden: ‚revelación < lengua;‛ ‚lengua‛ sigue a ‚revelación‛
en orden propio (v. 13). hágase todo para edificación—Esta es la contestación a la pregunta inicial del versículo. Cada
uno está bajo la obligación de obedecer las órdenes de su iglesia cuando no sean contrarias a la Escritura. Véase Art.
XXXIV, Libro de Oración de la Iglesia Anglicana. 27. si hablare alguno en lengua extraña, sea esto por dos—en cada
reunión de la asamblea; no más de dos o tres personas deben hablar en lenguas en cada reunión. mas uno
interprete—Uno que tenga el don de la interpretación; sólo uno debe interpretar. 28. si no hubiere intérprete calle—
el que habla en lenguas. y habla a sí mismo y a Dios—(comp. vv. 2, 4)—en privado, y no a viva voz ante otros. 29. los
profetas hablen dos o tres—en una misma reunión (no agrega ‚a lo m{s,‛ como en el v. 27, por no parecer que desea
‚apagar la profecía,‛ el más edificante de los dones) y éstos háganlo ‚uno por uno, y por turnos (vv. 27, 31). Pablo da
aquí reglas para los profetas parecidas a las que dió a los que hablaban en lenguas. los demás juzguen—por el don
que tenían de ‚discernir espíritus‛ (cap. 12:10), si la persona que profetizaba hablaba en verdad bajo la influencia del
Espíritu (comp. cap. 12:3; 1 Juan 4:1–3). 30. Y si a otro … fuere revelado—Léase: ‚Pero si a otro‛ que está sentado (un
oyente) fuere hecha revelación. calle el primero—Calle aquel que había hablado anteriormente y había venido a la
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asamblea provisto de una previa revelación de Dios (lo cual era muy común en aquel entonces v. 26) y ceda el lugar a
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aquel de la asamblea que sea movido a profetizar por una repentina revelación del Espíritu. 31. Porque podéis todos
profetizar—si así lo deseáis. ‚uno por uno,‛ cediendo el lugar el uno al otro. Este ‚porque‛ justifica el precepto (v.
30), ‚calle el primero.‛ 32. Y los espíritus … etc.—Siguiendo lo dicho en el v. 31: ‚podéis todos profetizar uno por
uno,‛ esto es, sin tener que hablar todos juntos; ‚y los espíritus de los profetas‛ o sea, vuestros propios espíritus,
movidos por el Espíritu Santo, no son instigados tanto por él como para dejar de estar [PAG. 397] dominados por
vuestros mismos espíritus; pueden, si quieren, escuchar a otros, y si no exigen que ellos solos sean oídos en las
comunicaciones de parte de Dios. 33. En todas las iglesias de los santos, Dios es un Dios de paz; no permitáis que
nadie de entre vosotros suponga que es un Dios de confusión. [Alford.] Compárese el mismo argumento en el cap.
11:6. Lachmann y otros colocan un punto final después de ‚paz‛, y conectan lo que sigue, en esta forma: ‚Como en
todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones.‛ 34. Vuestras mujeres callen … estén
sujetas—(1 Timoteo 2:11, 12). El que las mujeres hablasen en público sería un acto de independencia, como si no
estuviesen sujetas a sus maridos (comp. cap. 11:3; Efesios 5:22; Tito 2:5; 1 Pedro 3:1). como … la ley dice—Término
que se aplica a todo el Antiguo Testamento; aquí, a Génesis 3:16. 35. si quieren aprender alguna cosa, etc.—Podrán
decir las mujeres: ‚Pero si no entendemos alguna cosa, ¿no podemos hacer la pregunta en público para poder
aprender?‛ No; responde Pablo. Si deseáis información, ‚preguntad,‛ no en público, sino ‚en casa;‛ no a otros
hombres, sino a vuestros respectivos maridos (esta es la idea en griego.) deshonesta cosa—Es decir, ‚indecorosa.‛ 36.
Qué, ¿ha salido de vosotros la Palabra de Dios?—¿Estáis por obedecerme? o, ¿Creéis que vuestro juicio sea superior
al de las demás iglesias? ¿Pretendéis que vuestra iglesia sea la primera de donde haya salido la palabra del evangelio,
y que vosotros debéis dar la ley a todas las demás? ¿O sois vosotros los únicos a quienes haya venido? 37. Si alguno
… es profeta—Pertenece a esta clase o espiritual—Es espiritualmente dotado. Los seguidores de Apolos se jactaban
de ser ‚espirituales‛ (cap. 3:1–3; véase Gálatas 6:1). Aquí el término ‚espiritual‛ significa uno capaz de discernir
espíritus. lo que os escribo … son mandamientos del Señor—Una declaración directa de la inspiración de los escritos
de Pablo. Las palabras de Pablo, en su carácter de apóstol, son palabras de Cristo. San Pablo apela no meramente a
uno o dos, sino a todo un cuerpo de hombres, a favor de la realidad de tres hechos acerca de los cuales no podría
equivocarse ningún cuerpo de hombres. (1) Que el haber sido convertidos por la instrumentalidad del apóstol, no se
debió a la mera elocuencia, sino a la ‚demostración del Espíritu y de poder;‛ (2) que parte de esta demostración
consistía en la comunicación de un poder milagroso, el cual ellos mismos estaban entonces ejerciendo tan
generalmente que era necesario que se les corrigiera en cuanto al uso irregular de él; (3) que entre estos dones
milagrosos había uno que hacía posible que el ‚profeta‛ o el ‚espiritual‛ decidiera si la Epístola de San Pablo era
Escritura inspirada divinamente o no. El no podría haber escrito así, a menos que los hechos fuesen notoriamente
verdaderos; porque él asume, al escribirles, que son conscientemente conocidos por toda la iglesia. [Hinds. sobre
Inspiración.] 38. Mas el que ignora—tercamente; no queriendo reconocer estos mandamientos ni la autoridad
apostólica con que han sido impuestos. ignore—Que se quede entregado a su ignorancia El sufrirá las consecuencias.
Creo que sería pérdida de tiempo el decir algo más para convencerlo. Este argumento probablemente tendría peso
para los corintios, quienes se admiraban del ‚conocimiento‛ como tal. 39. procurad profetizar—‚anhelad.‛ Expresión
más fuerte que el ‚no impidáis <‛ y que demuestra en cuánto más estimaba la ‚profecía‛ que las ‚lenguas.‛ 40.
Empero hágase todo decentemente y con orden—Este versículo está conectado con el v. 39: ‚Pero (mientras que
anheláis profetizar y no prohibís las lenguas) que todo sea hecho decentemente <‛ ‚El gobierno eclesiástico es la mejor
seguridad para la libertad cristiana.‛ [J. Newton.] Comp. vv. 23, 26–33.)
CAPITULO 15
EVIDENCIAS DE LA RESURRECCION QUE PRUEBAN EL ERROR DE LOS QUE LA NEGABAN EN
CORINTO. La resurrección de Cristo se basa en la evidencia de muchos testigos oculares, incluyendo a Pablo mismo,
y es la grande verdad que se proclama como la base fundamental del evangelio. Los que niegan la resurrección en
general, deben negar la de Cristo, y la consecuencia de esto será que son vanas la predicación y la fe cristianas. 1.
Además—‚Ahora.‛ [Alford y Ellicott.] os declaro—lit., ‚Os hago saber‛. Esta expresión indica un grado de reproche
por tener que impartirles de nuevo esta verdad, por causa de algunos entre ellos que ‚no conocen a Dios‛ (v. 34).
Véase Gálatas 13:11. el evangelio en el cual … perseveráis—Es decir, en el cual estáis firmes. Este es en efecto vuestro
privilegio actual, si no os dejáis caer de vuestra alta vocación. 2. si retenéis la palabra que os he predicado—Críticos
eruditos, Bengel, etc., prefieren conectar las palabras así: ‚Os declaro el Evangelio (v. 1) < en las mismas palabras en
las que os lo prediqué.‛ Les recuerda, o más bien les da a conocer como si fuese por primera vez, no sólo el hecho del
evangelio, sino que también usa las mismas palabras y argumentos que había usado antes. En tal caso tradúzcase: ‚Si (el
evangelio) lo retenéis firme.‛ Yo prefiero la traducción de la versión inglesa: ‚Por el cual sois salvos, si retenéis (en la
memoria y en la aprobación personal) la palabra (logos, lenguaje) con que os lo prediqué.‛ sois salvos—Más bien:
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‚estáis siendo salvados.‛ si no creísteis en vano—Lo que es imposible si la fe descansa en la resurrección de Cristo
como en realidad objetiva. 3. os he enseñado—Más bien ‚os entregué‛ un credo corto, o resumen de artículos de fe, el
que probablemente existía entonces; y se exigía una profesión de acuerdo con el mismo de parte de los bautizandos
(Hechos 8:37). primeramente—lit., ‚entre los primeros puntos‛ (Hebreos 6:2). La propiciación es, en la opinión de
Pablo, de importancia primaria. lo que … recibí—de parte de Cristo mismo por revelación especial (comp. cap. 11:23).
Cristo fué muerto por nuestros pecados—Esto es, para expiarlos: para quitar nuestros pecados (1 Juan 3:5; comp.
Gálatas 1:4). ‚Se dió a sí mismo por nuestros pecados‛ (Isaías 53:5; 2 Corintios 5:15; Tito 2:14). La preposición ‚por‛
aquí no denota, como en otros textos, la sustitución vicaria, sino ‚en favor de‛ (Hebreos 5:3; 1 Pedro 2:24). No
significa, sin embargo, meramente ‚a causa de.‛ idea que se expresa en el griego por medio de un vocablo diferente
(Romanos 4:25). conforme a las Escrituras—que ‚no pueden ser quebrantadas.‛ Pablo considera el testimonio de las
Escrituras de mayor importancia que el testimonio [PAG. 398] monio de los que vieron al Señor después de la
resurrección. [Bengel.] Por esto nuestro Señor cita Isaías 53:12, en Lucas 22:37; véase Salmo 22:15, etc.; Daniel 9:26. 4.
fué sepultado—Su sepultura está más íntimamente conectada con su resurrección que su muerte. En el momento de
su muerte, el poder de su inextinguible vida se manifestó (Mateo 27:52). La tumba fué para él no el destinado
receptáculo de corrupción, sino una cámara propia que dió entrada a la vida (Hechos 2:26–28). [Bengel.] resucitó—En
griego: ‚está resucitado;‛ Se inició este estado de resurrección, y sus consecuencias continúan. 5. apareció a Cefas—
Pedro (Lucas 24:34). y … a los doce—El número redondo que se usa en vez de ‚los once‛ (Lucas 24:33, 36). ‚Los doce‛
era el nombre ordinario, aun cuando su número no estaba completo. Sin embargo, probablemente Matías estaba
presente (Hechos 1:22, 23). Algunos de los manuscritos y versiones más antiguos leen: ‚los once;‛ pero los mejores en
su mayoría leen ‚los doce.‛ 6. apareció a más de quinientos hermanos—Esta aparición pública se verificó
probablemente en el monte (Tabor, según la tradición), en Galilea, conforme a su promesa especial, y fué una de las
más solemnes (Mateo 26:32; 28:7, 10, 16). El escogió este lugar, por ser muy remoto de Jerusalén, y para que los
creyentes pudiesen reunirse libremente y con la mayor seguridad. Es improbable la teoría de Alford de que Jerusalén
fuera el escenario; por cuanto semejante multitud de creyentes no podrían haberse reunido a salvo en parte alguna de
la metrópoli, después de la crucifixión. El número de discípulos (Hechos 1:15) en Jerusalén, un poco después, fué de
ciento veinte, sin ser incluídos los de Galilea y de otras partes. Andrónico y Junio posiblemente se hallaban entre este
número (Romanos 16:7): se dice que ellos se contaban ‚entre los apóstoles‛ (todos los que eran testigos de la
resurrección, Hechos 1:22). de los cuales muchos viven aún—y, por tanto, pueden ser examinados plenamente para
que se compruebe lo fidedigno de su testimonio. y otros son muertos—Mejor dicho, ‚han dormido‛ con la plena
seguridad de que despertarían en la resurrección (Hechos 7:60). 7. apareció a Jacobo—el Menor, el hermano de nuestro
Señor (Gálatas 1:19). El evangelio según los hebreos, citado por Jerónimo (Catalogus Scriptorum Ecclesiasticorum, p. 170
D), dice que ‚Jacobo juró que no comería pan desde la hora cuando bebió la copa del Señor, hasta que le viese
resucitado de los muertos.‛ a todos los apóstoles—El término aquí incluye a otros muchos además de ‚los doce‛ ya
enumerados (v. 5): tal vez a los setenta discípulos (Lucas 10:1). [Crisóstomo.] 8. como a un abortivo me apareció a
mí—en la familia de los apóstoles. Así como un niño prematuramente nacido es enfermizo, y en caso de que viva no
es de la debida estatura, y apenas digno de ser llamado hombre, así ‚soy el más pequeño de los apóstoles;‛ un
supernumerario aceptado en el colegio de los apóstoles fuera del curso regular, no llevado a Cristo mediante un largo
período de instrucción, como ocurre en el nacimiento natural, sino por un poder repentino, como los abortivos.
[Grocio.] Compárese la figura similar de la regeneración, y cómo por el mismo poder espiritual fué efectuada la
resurrección de Cristo (1 Pedro 1:3). ‚Engendrado de nuevo por la resurrección de Jesús.‛ Aquí se hace referencia a la
aparición de Cristo a Pablo, en el camino de Damasco. 9. yo soy el más pequeño—El nombre, ‚Paulus,‛ en el latín,
significa ‚el menor.‛ porque perseguí la iglesia—Aunque Dios le ha perdonado, Pablo no puede perdonarse a sí
mismo al recordar su pecado pasado. 10. Empero por la gracia … su gracia—La repetición indica la prominencia que
ocupaba en su mente la gracia de Dios, como la sola causa de su maravillosa conversión y de sus labores subsecuentes.
Aunque no era ‚digno de ser llamado apóstol,‛ la gracia le había dado en Cristo la humildad necesaria para realizar
dicho oficio. Tradúzcase como el griego: ‚Su gracia (manifestada) para conmigo <‛ soy lo que soy—ocupo el
honorable oficio de apóstol. Contrástese con esto la arrogante oración de otro fariseo (Lucas 18:11). he trabajado—por
la gracia de Dios (Filipenses 2:16). más que todos ellos—más que ninguno de los apóstoles (v. 7). pero no yo, sino la
gracia de Dios … conmigo—Compárese la frase ‚obrando con ellos el Señor‛ (Marcos 16: 20). El ‚no yo, sino la
gracia,‛ indica que, aunque la voluntad humana convino con Dios, cuando el Espíritu de Dios la sujetó a su voluntad,
con todo, ‚la gracia‛ preponderaba tanto en la obra que su propia cooperación humana era considerada como nada y
la gracia de Dios, como el solo agente. (Véase cap. 3:9; Mateo 10:20; 2 Corintios 6:1; Filipenses 2:12, 13.) 11. o sea yo o
sean ellos—los apóstoles ‚que trabajaron más‛ (v. 10). así predicamos—tal es la sustancia de nuestra predicación, a
saber, las verdades dichas en los vv. 3, 4. 12. si Cristo es predicado que resucitó—Viendo que es un hecho admitido
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que Cristo es predicado por nosotros, testigos oculares, como resucitado de entre los muertos, ¿cómo es que algunos
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de vosotros niegan aquello que es la consecuencia natural de la resurrección de Cristo, a saber, la resurrección
general? cómo dicen algunos … que no hay resurrección—Los pensadores gentiles (Hechos 17:32; 26:8), no creían en
la resurrección porque no entendían ‚cómo‛ podía ser posible (v. 35, 36). 13. Si no hay resurrección general, que es la
consecuente, entonces no pudo haber habido la resurrección de Cristo, que es la antecedente. La cabeza y los
miembros del cuerpo se colocan en el mismo fundamento: lo que no es bueno para ellos, tampoco lo es para él: la
resurrección de él y la de ellos están inseparablemente unidas (comp. vv. 20–22; Juan 14:19). 14. si Cristo no resucitó,
vana es … vuestra fe.—(v. 11.) El griego por ‚vana‛ aquí significa vacía, irreal: en el v. 17, de la otra mano, significa
‚sin provecho,‛ ‚frustrada.‛ El argumento primordial de los primeros predicadores en apoyo del cristianismo, fué el
que Dios había levantado a Cristo de entre los muertos (Hechos 1:22; 2:32; 4:10, 33; 13:37; Romanos 1:4). Si este hecho
fuese falso, la fe en él depositada sería también falsa. 15. somos hallados falsos … hemos testificado de Dios—Esto
es, acerca de Dios. La versión de otros es: ‚contra Dios‛ [Vulgata, Estios, Grocio]: la preposición griega con el genitivo
indica, no el antagonismo directo (como el acusativo indicaría), sino indirecto, para la deshonra de Dios. ‚De Dios‛ es
preferible. si en verdad los muertos no resucitan—como ellos aseveran. No es justo contar historias falsas, aunque se
cuenten y parezcan que son para la gloria de Dios (Job 13:7). 16. La repetición indica la fuerza irrefutable del
argumento. 17. vuestra fe es vana [PAG. 399] —Os véis, por el mismo hecho (suponiéndose ser verdad el caso
propuesto por los escépticos), frustrados en todo cuanto incluye ‚vuestra fe‛. Estáis aún bajo la eterna condenación de
vuestros pecados (aun en el estado de los desincorporados aquí referido) de la que la resurrección de Cristo es nuestra
justificación (Romanos 4:25): ‚salvos por su vida‛ (Romanos 5:10). 18. los que durmieron en Cristo—Es decir, en
comunión con Cristo como miembros de él. ‚En el caso de Cristo, el término usado es muerte para asegurarnos de la
realidad de su padecimiento; en nuestro caso, se usa el término sueño para darnos consolación; en el caso de él,
habiendo sido consumada ya su resurrección, San Pablo no esquiva el término muerte; en el nuestro, siendo la
resurrección aún sólo un asunto de esperanza, el apóstol usa el término ‚durmieron‛ [Focio, Quaestiones Amphilochiae,
197]. son perdidos—‚perecieron;‛ sus almas están perdidas; están sufriendo la miseria del mundo invisible. 19. Si
nuestras esperanzas en Cristo se limitasen a esta vida solamente, seríamos, de todos los hombres, los más dignos de
conmiseración, es decir, que mientras otros viven sin molestias, nosotros estamos expuestos a toda prueba y
persecución, y después de todo, estamos condenados al amargo desengaño de no lograr lo que más anhelamos, pues
toda nuestra esperanza, aun del alma (no meramente del cuerpo), depende de la resurrección de Cristo, sin la cual su
muerte no tendría valor alguno para nosotros (Efesios 1:19, 20; 1 Pedro 1:3). Los paganos están sin esperanza (Efesios
2:12; 1 Tesalonicenses 4:13). Nosotros estaríamos en condición aun peor, porque no disfrutaríamos ni de los goces
actuales (cap. 4:9). 20. Mas ahora Cristo ha resucitado—Como es en realidad el coso. primicias de los que durmieron
es hecho—Las arras, o prenda, de que todos resucitaremos, de modo que no es vana nuestra fe, ni nuestra esperanza
limitada a esta vida. La fecha de la redacción de esta Epístola fué probablemente en tiempo de la Pascua (cap. 5:7); el
día después de la Pascua era el tiempo que se dedicaba para la ofrenda de las primicias (Levítico 23:10, 11), y este
mismo fué el día de la resurrección de Cristo: de ahí la propiedad de tal figura. 21. la muerte entró por un hombre …
también por un hombre la resurrección—Las primicias son de la misma naturaleza que el resto de la siega; así Cristo,
el que trae la vida, es de la misma naturaleza que la raza de los hombres a los que trae vida; así como Adán, el que
trajo la muerte, era de la misma naturaleza de los hombres sobre los cuales trajo dicha muerte. 22. En Adam todos
mueren—Por nuestra unión con la naturaleza de Adán, quien es la cabeza representativa de la humanidad en su
caída. en Cristo todos serán vivificados—Por nuestra unión con la naturaleza de Cristo, quien es la cabeza
representativa de la humanidad en su redención. La vida introducida por Cristo es coextensiva con la muerte
introducida por Adán. 23. Mas cada uno en su orden—o ‚rango;‛ el griego no expresa el sentido abstracto sino el
concreto: la figura de las tropas, ‚cada uno en su regimiento.‛ Aunque todos serán resucitados, no piense nadie que
todos hayan de ser salvos; al contrario, cada uno tendrá su propio lugar, Cristo el primero (Colosenses 1:18), y luego
los piadosos, los que mueren en Cristo (1 Tesalonicenses 4:16), que estarán separados de los impíos, y luego ‚el fin,‛
esto es, la resurrección de los demás muertos. Parece que las iglesias cristianas, ministros e individuos cristianos están
por ser juzgados primero, ‚a su venida‛ (Mateo 25:1–30); después, ‚todas las naciones‛ (Mateo 25:31–46). El propio
rebaño de Cristo compartirá de su gloria ‚en su venida,‛ lo que no ha de ser confundido con ‚el fin,‛ o sea, el juicio
final (Apocalipsis 20:4–6, 11–15). De éste no trata el presente capítulo especialmente, sino sólo de la primera
resurrección, esto es, de los santos; ni aun se toca el juicio de los cristianos nominales sino sólo la gloria de ‚los que
son de Cristo,‛ quienes serán los únicos que, en el sentido más sublime ‚alcanzarán la resurrección de entre los
muertos‛ (Lucas 14:14; 20:35, 36; véase nota, Filipenses 3:11). La segunda venida de Cristo no es un mero asunto de
tiempo, sino un período, que principia con la resurrección de los justos a la venida de Cristo, y que termina con el juicio
general. La base de la resurrección universal es la unión de toda la humanidad con la naturaleza de Cristo, su Cabeza
representativa, el que ha deshecho la muerte, con su propia muerte que padeció en lugar de ellos. La base de la
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resurrección de los creyentes no es meramente este hecho, sino su unión personal con Cristo como sí fuese su propia
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‚Vida‛ (Colosenses 3:4), unión efectuada causativamente por el Espíritu Santo, e instrumentalmente por la fe como el
medio subjetivo, y por las ordenanzas como el medio objetivo (‚medio metafórico:‛ N. del T.). 24. Luego—después de
esto, vendrá el próximo acontecimiento en la sucesión de ‚órdenes‛ o ‚rangos.‛ el fin—Que incluye la resurrección
general, y el juicio final y la consumación (Mateo 25:46). cuando entregará el reino a Dios y al Padre—(Comp. Juan
13:3.) Lo que parece estar en contradicción con Daniel 7:14: ‚Su señorío, señorío eterno, que no será transitorio.‛ En
realidad, el entregar él el reino mediador al Padre, cumplida ya la finalidad para la cual fué establecido, está del todo
en armonía con la continuación sempiterna del reino. El cambio que entonces se efectuará será en la manera de la
administración, no en el reino mismo; Dios entonces se pondrá en relación directa con la tierra, en vez de la mediación
por Cristo, cuando el Salvador haya quitado todo lo que separe al justo Dios de un mundo pecaminoso (Colosenses
1:20). La gloria de Dios es la consumación final del oficio mediador de Cristo (Filipenses 2:10, 11). Su coigualdad con
el Padre es independiente de su oficio de intercesor, y anterior a él, y por tanto continuará cuando aquella función
haya dejado de ser. La humanidad de Cristo también continuará eternamente, aunque será, como ahora, subordinada
al Padre. El trono del Cordero (ya no como mediador) y de Dios, estará en la ciudad celestial (Apocalipsis 22:3; comp.
cap. 3:21). La unidad de la Trinidad, y la unidad de la iglesia, serán simultáneamente manifestadas en la segunda
venida de Cristo. Véanse Sofonías 3:9; Zacarías 14:9; Juan 17:21–24. cuando habrá quitado todo imperio—Esto se
efectuará durante el reino milenial de él y sus santos (Salmo 110:1; 8:6; 2:6–9), pasajes a los que Pablo se refiere
basando su argumento en las palabras ‚todo‛ y ‚cuando‛ del salmista, siendo ésta una prueba de la inspiración
verbal de la Escritura (véase Apocalipsis 2:26, 27). Entre tanto, ‚reina en medio de sus [PAG. 400] enemigos‛ (Salmo
110:2). Se le intitula ‚el Rey‛ cuando asume su gran poder (Mateo 25:34; Apocalipsis 11:15, 17). El término griego que
se traduce ‚quitar‛ significa ‚deshacer,‛ o ‚destruir.‛ ‚Todo‛ debe estar sujeto a él, ya sean potencias abiertamente
hostiles como Satanás y sus ángeles, o reyes y principalidades angelicales (Efesios 1:21). 25. es menester que él
reine—porque las Escrituras lo predicen. hasta poner—Ya no habrá más necesidad de su reino mediador, estando ya
realizada su finalidad. a todos sus enemigos debajo de sus pies—(Lucas 19:27; Efesios 1:22.) 26. el postrer enemigo
será deshecho—(Apocalipsis 20:14; 1:18.) Esto se aplica específicamente a los creyentes (vv. 55–57); aun en el caso de
los incrédulos la muerte queda deshecha por la resurrección general. ¡Satanás trajo el pecado, y el pecado trajo la
muerte! Los dos pues serán destruídos (hechos completamente impotentes) en el mismo orden (v. 56; Hebreos 2:14;
Apocalipsis 19:20; 20:10, 14). 27. todas las cosas sujetó—inclusive la muerte (comp. Efesios 1:22; Filipenses 3:21;
Hebreos 2:8; 1 Pedro 3:22. Se dice ‚sujetó’;‛ porque lo que Dios ha dicho es lo mismo como si ya hubiese acontecido,
tan cierto es así que será hecho. Pablo cita el Salmo octavo en prueba de lo dicho anteriormente: ‚Porque (está escrito)
todas las cosas sujetó <‛ debajo de sus pies—Es decir, como estrado de sus pies (Salmo 110:1). En perfecta y eterna
sujeción. cuando dice—A saber, Dios, quien por su Espíritu inspiró al salmista. 28. el mismo Hijo se sujetará—No
como las criaturas, sino como Hijo voluntariamente subordinado, aun cuando es igual al Padre. En el reino mediador,
el Hijo había sido en un sentido distinto del Padre. Ahora su reino se confundirá en el del Padre, con el cual él es uno;
no que haya en esto derogación alguna de su honor, porque el Padre mismo quiere ‚que todos honren al Hijo, como
honran al Padre‛ (Juan 5:22, 23; Hebreos 1:6). para que Dios sea todas las cosas en todos—Así como Cristo es todo en
todos (Colosenses 3:11; comp. Zacarías 14:9). Entonces, y no antes de entonces, ‚todas las cosas,‛ sin la más mínima
contravención de la prerrogativa divina, serán sujetadas al Hijo, y el Hijo será subordinado al Padre, participando al
mismo tiempo igualmente de la gloria. Contrástese Salmo 10:4; 14:1. Ni aun los santos ahora se dan cuenta
completamente de que Dios es su ‚todo‛ (Salmo 73:25), aunque así lo desean; entonces, todos y cada uno sentirán que
Dios es el todo de ellos. 29. De otro modo—si no hay resurrección de muertos. ¿qué harán—¡Cuán miserable es su
suerte! los que se bautizan por los muertos—Una clase distinta de aquella en que el apóstol se coloca (v. 30). Alford
piensa que aquí se hace alusión a la práctica en Corinto de bautizar a una persona viva en favor de un amigo que
muriera sin bautizarse: que así Pablo, sin dar la mínima aprobación a la práctica, saca de ello un argumento ad
hominem en contra de los que lo practicaban, algunos de los cuales, no obstante la práctica, negaban la resurrección:
¿qué explicación pueden dar de tal práctica? ¿Por qué se preocupan si los muertos no resucitan?‛ (Asimismo Jesús usa
un argumento ad hominem, Mateo 12:27). De ser así, es extraño que no hay ninguna censura directa de tal práctica.
Algunos marcionitas adoptaron la práctica posteriormente, basándose acaso en este pasaje, así como lo hace Alford;
pero, generalmente, fué una práctica desconocida en la iglesia. Bengel traduce ‚sobre los muertos,‛ es decir, los que
serán juntados a los muertos inmediatamente después del bautismo. Compárese: ‚Me está aparejado el sepulcro‛
(Comp. Job 27:1). La paga que reciben por su molestia es que serán reunidos a los muertos para siempre (vv. 13, 16).
Muchos de los que asistían de la antigua iglesia postergaban el bautismo hasta cerca de la muerte. Esta parece ser la
mejor interpretación, aunque puede ser que hubiese algunos ritos de bautismo simbólico en Corinto, ahora
desconocidos, fundados acaso en las palabras de Jesús (Mateo 20:22, 23), a las que Pablo hace alusión aquí. La mejor
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puntuación es: ‚Si los muertos no resucitan de manera alguna, ¿por qué entonces se bautizan por ellos (así leen los
manuscritos más antiguos las últimas palabras, en vez de ‚por los muertos‛)3. 30. por qué nosotros peligramos—Los
apóstoles (v. 9; cap. 4:9), Una gradación desde los que sólo por breve tiempo podían gozar de esta vida (es decir, los
bautizados a la hora de la muerte), hasta nosotros, los que podríamos gozarla más tiempo, si no hubiéramos
renunciado al mundo por amor de Cristo. [Bengel.] 31. por la gloria que en orden a vosotros tengo en Cristo—El
fruto de mis labores en el Señor. Algunos de los manuscritos más primitivos leen ‚nuestra gloria,‛ con el mismo
sentido. Bengel entiende ‚vuestro regocijo,‛ la condición gozosa de los corintios, en contraste con el hecho de ‚morir
él cada día‛, por dar a sus convertidos el regocijo, o sea, el gloriarse (cap. 4:8; 2 Corintios 4:12, 15; Efesios 3:13; Filipenses
1:26). Pero las palabras, ‚que < tengo,‛ favorecen la explicación: ‚la gloria (regocijo) que tengo por vosotros‛. Muchos de
los manuscritos antiguos y la Vulgata insertan aquí la palabra ‚hermanos‛. cada día muero—Así debe principiar, la
oración por cuanto en este orden están puestas las palabras prominentemente en el griego. Estoy día tras día a la vista
de la muerte, expuesto a la muerte, esperándola (2 Corintios 4:11, 12; 1:8, 9; 11:23). 32. Si como hombre batallé …
contra las bestias—[Bengel.] Si ‚meramente como hombre‛ (con la esperanza humana solamente de la presente vida;
no con la esperanza cristiana de la resurrección: lo que corresponde a la cláusula paralela que sigue: ‚Si los muertos
no resucitan‛, he luchado con hombres semejantes a fieras. Heráclito, de Efeso, había llamado ‚fieras‛ a sus
conciudadanos hacía 400 años. Así llamó Epiménides a los cretenses (Tito 1:12). Pablo estaba aún en Efeso (cap. 16:8),
y allí peligraba su vida diariamente (cap. 4:9; comp. 2 Corintios 1:8). Aunque no había tenido lugar aún el tumulto
(pues inmediatamente después de éste partió para Macedonia), esta Epístola fué escrita evidentemente un [PAG. 401]
poco antes de estallar la tormenta y cuando ‚muchos adversarios‛ (cap. 16:9) le amenazaban. ¿qué me aprovecha?—
¿Qué ganancia tengo si he renunciado a todo aquello que, como a un mero hombre, me hubiera compensado por tantos
padecimientos, como lo son las ganancias, la fama, etc? comamos y bebamos—Citado de la Versión de los Setenta
(Isaías 22:13), donde el profeta describe el libertinaje atrevido de los que menospreciaron el llamamiento de Dios al
arrepentimiento. Gocémonos de las cosas buenas de la vida ahora, pues pronto se acabarán. Pablo imita el lenguaje de
tales escépticos, para reprender tanto su teoría como su práctica. ‚Si los hombres se persuaden que han de morir como
bestias, pronto llegarán a vivir como bestias también.‛ [South.] 33. las malas conversaciones corrompen las buenas
costumbres—Este era un dicho corriente del cual Menandro, poeta cómico, formó un verso, y quien probablemente lo
sacó de Eurípides [Sócrates, Historia Eclesiástica, 3:16]. ‚Malas conversaciones‛, se refiere a los que niegan la
resurrección. Su idea parece haber sido que la resurrección era solamente espiritual, que el pecado reside solamente
en el cuerpo, y que será dejado atrás cuando lo deje el alma, si en verdad el alma sobrevive a la muerte. El término
‚buenas‛ significa no sólo benévolas, sino también dóciles. El hecho de tener intimidad con la disoluta sociedad
ambiente era capaz de corromper los principios de los corintios. 34. Velad—Lit., ‚Despertaos del sueño‛ de la
embriaguez carnal a la que estáis entregados por la influencia de esos escépticos (v. 32; Joel 1:5). debidamente—‚con
justicia,‛ en contraste con las expresiones: ‚no pequéis,‛ y ‚corrompen las buenas costumbres‛ (v. 33). no pequéis—
Dejad de pecar y de entregaros a placeres pecaminosos. El griego expresa un estado continuado de abstinencia del
pecado. Pablo insinúa que los que así viven, fácilmente se persuaden de lo que desean creer, a saber, que no hay
resurrección. porque algunos—Los mismos que en el v. 12. no conocen a Dios—Tienen falta de conocimiento y no
conocen el poder de Dios manifestado en la resurrección (Mateo 22:29). Esta expresión es más fuerte que ‚Erráis
ignorando el poder de Dios.‛ Una ignorancia habitual, voluntaria, ya que prefieren guardar sus pecados, antes que
dejarlos, a fin de conocer a Dios (comp. Juan 7:17; 1 Pedro 2:15). para vergüenza vuestra hablo—porque vosotros,
cristianos de Corinto, tenéis entre vosotros y confraternizáis con aquellos que son tan prácticamente ignorantes de
Dios que niegan la resurrección. 35. Mas dirá alguno: ¿Cómo resucitarán—Es insensatez negar un hecho de la
revelación porque uno no sepa el ‚cómo‛. Hay quienes miden el poder de Dios de acuerdo con su pequeña
inteligencia, y no quieren admitir, ni con la seguridad que él les ofrece, cosa alguna que no puedan explicar. La
respuesta de fe de Ezequiel a la pregunta es la más prudente (Ezequiel 37:3). Así pues, Jesús arguye no sobre los
principios de la filosofía, sino solamente basado en ‚el poder de Dios,‛ que es declarado en su Palabra (Mateo 19:26;
Marcos 10:27; 12:23; Lucas 18:27). ¿Con qué cuerpo vendrán?—Se dice de los muertos, que se van, o que han partido;
de los que resucitan, que vienen. Quien hiciera esta pregunta no podía entender cómo han de levantarse los muertos, ni
con qué clase de cuerpo han de venir. ¿Hade ser el mismo cuerpo? De ser así, ¿cómo es esto, puesto que los cuerpos
resucitados no comerán, ni beberán, ni engendrarán hijos, como los cuerpos naturales? Además, éstos se convierten en
3
Nota del Trad. Nos aventuramos a opinar que se trata de la interpretación figurativa de bautismo (Mateo
20:22, 23, etc.), que incluye los ―padecimientos de Cristo‖ (Colosenses 1:24), los que son llevados por
aquellos que, inclusive el apóstol optan por peligrar a toda hora, por ―morir cada día‖, ―por luchar con las
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bestias‖ (vv. 30–32), en favor de los muertos‖, por amor de los muertos, en bien de la causa de los que
mueren, y por un Cristo muerto.
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polvo. ¿Cómo pues pueden resucitar? Si ha de ser un cuerpo diferente, ¿cómo se puede conservar la identidad
personal? Pablo contesta: En un sentido, tendrán el mismo cuerpo; en otro, cuerpo distinto. Será un cuerpo, pero un
cuerpo espiritual, no natural. 36. Necio—con toda tu filosofía jactanciosa (Salmo 14:1). lo que tú siembras no se
vivifica, si no muriese antes—‚Tú‛, enfático, apela a la propia experiencia del incrédulo: ‚La semilla que tú mismo
siembras.‛ Pablo en éste y en el v. 42, contesta a la pregunta del v. 35: ‚cómo;‛ y en los vv. 37–41 y 43, a la pregunta de
‚¿Con qué cuerpo vendrán?‛ Convierte en argumento la misma objeción (a saber, la muerte del cuerpo natural). La
muerte, lejos de impedir la vivificación del cuerpo, es el necesario preludio y pronosticación de ella, así como la semilla
‚no se vivifica‛ en un brote nuevo que dará fruto, ‚si no muriere‛, es decir, a menos que se verifique una disolución
de su organización previa. Cristo al morir por nosotros, no nos ha suspendido la muerte en cuanto a la vida que de
Adán tenemos, antes permite que la ley cumpla su curso sobre nuestra naturaleza carnal; pero por sí mismo saca de la
muerte una nueva vida espiritual y celestial (v. 37). 37. no siembras el cuerpo que ha de salir—El que será un cuerpo
hermoso, y ya no un ‚grano desnudo.‛ [Bengel.] Ya no sin tallo ni espiga, sino vestido de ambos, pronto a llevar como
fruto muchos granos más. [Grocio.] No hay identidad entre todas las partículas del antiguo cuerpo y del nuevo, ya
que es inconsecuente con esto la perpetua transmutación de la materia. Pero hay un germen escondido que constituye
la identidad del cuerpo en medio de todas las alteraciones exteriores; las acreciones externas en el desarrollo
desaparecen, mientras que el germen permanece el mismo. Tal germen (simiente, v. 38) tendrá ‚su propio cuerpo,‛ y
será instantáneamente conocido, así como cada planta ahora se conoce por la semilla sembrada (Véase nota, cap. 6:13).
Así también Cristo, con la misma figura, ilustró la verdad de que su muerte fué el necesario preludio para el acto de la
glorificación de su cuerpo, que es la base de la regeneración de todos cuantos creen (Juan 12:24). Progreso es la ley del
mundo espiritual tanto como del natural. La muerte es la avenida no solamente de la revivificación o reanimación, sino
también de la resurrección y la regeneración (Mateo 19:28; Filipenses 3:21). Véase ‚plantados,‛ Romanos 6:5. 38. Mas
Dios le da el cuerpo como quiso—en la creación, cuando dió a cada (clase de) simiente (como se entiende en el griego)
un cuerpo propio (Génesis 1:11, ‚según su género,‛ propio de su especie.) De modo que Dios puede dar, y dará a sus
bienaventurados en la resurrección, el propio cuerpo de ellos, tal como a él le plazca, y tal como sea apropiado para el
estado glorificado de ellos: un cuerpo peculiar al individuo que será substancialmente el mismo que el cuerpo
sembrado. 39–41. Aquí se dan ilustraciones de lo adecuado que es cada cuerpo, por diferente que sea, en relación con
su especie: la constitución de las varias especies de animales; cuerpos celestiales y terrestres; las varias clases de [PAG.
402] luz, del sol, de la luna y de las estrellas, respectivamente. 39. Toda carne—el organismo animal. [De Wette.] Esta
palabra infiere que nuestros cuerpos resucitados serán en algún sentido realmente carne, no mero fantasma. (Estio.)
Así lo expresaban algunos de los credos antiguos: ‚Creo en la resurrección de la carne.‛ Compárese en cuanto al
propio cuerpo resucitado de Cristo (Lucas 24:39; Juan 20:27), al que los nuestros serán asemejados, y por lo tanto serán
carne, pero no organismo animal (Filipenses 3:21) ni expuestos a la corrupción. Pero el v. 50 infiere que no se trata de
‚carne y sangre‛ en el sentído animal, como entendemos ahora, porque éstas ‚no heredarán el reino de Dios.‛ no es la
misma carne—Las carnes no son todas de la misma naturaleza y excelencia. Así como las diferentes clases de carne
por más que difieran entre sí, no dejan de ser carne, así las varias clases de cuerpos, si bien diferentes unos de otros,
no dejan de ser cuerpos. Todo esto ilustra la diferencia entre el nuevo cuerpo celestial y su simiente terrenal, mientras
que conservan una identidad substancial. otra carne la de los animales—cuadrúpedos. otra la de los peces … aves—
La mayoría de los manuscritos más antiguos leen: ‚aves < peces <‛ El orden de la naturaleza. 40. cuerpos hay
celestiales—Aquí no se hace referencia al sol, la luna y las estrellas que se introducen en el v. 41, sino a los cuerpos de
los ángeles en comparación con los cuerpos de las criaturas terrenales. una es la gloria de los celestiales—(Lucas 9:26.)
y otra la de los terrestres—(Mateo 6:28, 29; 1 Pedro 1:24.) 41. Otra es la gloria del sol … luna—La analogía no se
presenta aquí para probar los diferentes grados de gloria entre los redimidos (sea que se insinúe aquí indirectamente
o no), sino esto: que así como las varias fuentes de luz, tan similares en su aspecto y propiedades difieren entre sí (el
sol de la luna, la luna de las estrellas, y hasta una estrella de la otra, aunque tanto se parecen las unas y las otras); así
también no hay nada irrazonable en la doctrina de que nuestros cuerpos actuates difieran de nuestros cuerpos resucitados,
y aún continúen siendo cuerpos. Compárese el mismo símil, propio especialmente en los claros cielos orientales
(Daniel 12:3; Mateo 13:43). También el símil de la simiente en la misma parábola (Mateo 13:24. Gálatas 6:7, 8). 42. Se
siembra—Usando la misma figura de la semilla. Un término más agradable, que se usa en preferencia a ‚se entierra.‛
en corrupción—Expuesto a la corrupción, corruptible: no significa meramente que al morir hace presa de él la
corrupción, como lo demuestra el contraste: ‚se levantará en incorrupción.‛ esto es, ya no será expuesto a la corrupción,
será incorruptible. 43. Se siembra en vergüenza—Esta figura del ‚cuerpo de nuestra bajeza‛ (Filipenses 3:21), expuesto
a las varias humillaciones de la enfermedad, la mutilación, y al fin la corrupción. se levantará con gloria—Con el
ropaje de la incorrupción (vv. 42, 43) como el cuerpo de su gloria (Filipenses 3:21), con que hemos de vestirnos (vv. 49,
53; 2 Corintios 5:2–4). se siembra en flaqueza—Es propenso a enfermedades (2 Corintios 13:4). se levantará en
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potencia—Se revestirá de un ‚cuerpo espiritual‛. (v. 44; véase Lucas 1:17, ‚espíritu y virtud‛), que no estará sujeto a
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las enfermedades de nuestros cuerpos flacos actuales (Isaías 33:24; Apocalipsis 21:4). 44. Se siembra cuerpo animal—
Un cuerpo que posee un organismo de ‚carne y sangre‛ (v. 50), adecuado al alma animal (psíquica) que en él
predomina. El Espíritu Santo que habita en el espíritu de los creyentes, en verdad, es una señal de que alcanzaremos un
estado superior (Romanos 8:11). Entre tanto, en el cuerpo el espíritu animal prevalece; pero en el porvenir el Espíritu
predominará y el alma animal será debidamente subordinada. resucitará espiritual cuerpo—Un cuerpo amoldado
totalmente por el Espíritu, que conformará su organismo, no a la vida inferior animal (Lucas 20:35, 36), sino a la
superior y espiritual (comp. cap. 2:14; 1 Tesalonicenses 5:23). hay cuerpo animal … espiritual—Los manuscritos más
antiguos leen: ‚Si hay un cuerpo natural (psíquico, anímico), también hay un cuerpo espiritual.‛ No es cosa más
maravillosa el que haya un cuerpo equipado para las capacidades y necesidades de lo superior que existe en el
hombre: el espíritu, que (según sabemos es el caso) el que haya un cuerpo adaptado a las capacidades y necesidades
de lo inferior que hay en el hombre: su alma animal. [Alford.] 45. Así también—de acuerdo con la distinción
precedente entre el cuerpo natural o psíquico y el cuerpo espiritual. está escrito: Fué hecho el primer hombre Adam en
ánima viviente—(Génesis 2:7). Esto es, fué dotado de un alma animal, el principio viviente de su cuerpo. el postrer
Adam—la última Cabeza de la humanidad que ha de ser plenamente manifestada en el último día, el que será su día
(Juan 6:39). Se le llama así en Job 19:25 (véase la Nota sobre este pasaje; comp. Romanos 5:14). En contraste con este
‚último‛, Pablo llama ‚hombre‛ al primer Adán (Génesis 2:7). en espíritu vivificante—No sólo viviente, sino también
vivificador (Juan 5:21; 6:33, 39, 40, 54, 57, 62, 63; Romanos 8:11). Así como el cuerpo natural o animal (v. 44) es el fruto
de nuestra unión con el primer Adán, quien es hombre de alma animal, así el cuerpo espiritual es el fruto de nuestra
unión con el segundo Adán, quien es el Espíritu vivificador (2 Corintios 3:17). Y así como llegó a ser el representante
de toda la humanidad en su unión con las dos naturalezas, consumó en su propia persona la sentencia de muerte
dictada contra todos los hombres, y da vida espiritual y eterna a cuantos quiere. 46. primero,… lo animal; luego lo
espiritual—Adán tuvo un alma no necesariamente mortal, como después llegó a tenerla a causa del pecado, sino ‚un
alma viviente,‛ y destinada a vivir para siempre, si él hubiese comido del árbol de la vida (Génesis 3:22); aun entonces
su cuerpo no era sino cuerpo animal (anímico), no un cuerpo espiritual como el que tendrán los creyentes; mucho
menos tenía ‚un espíritu vivificante.‛ cual Cristo. Su alma tenía el germen del Espíritu, más bien que la plenitud de él.
tal como lo tendrá el hombre restaurado en ‚cuerpo, alma, y espíritu,‛ por el segundo Adán (1 Tes. 5:23). Como el
primer Adán inferior fué antes que el segundo Adán celestial, así viene primero el cuerpo animal (anímico) y debe
morir antes de ser cambiado en cuerpo espiritual (esto es, aquel en el cual el Espíritu predomina sobre el alma
animal). 47. El primer hombre, es de la tierra—Por cuanto es tomado de la tierra, es ‚terreno‛ (Génesis 2:7; 3:19,
‚polvo eres‛), esto es, no meramente terrenal o nacido sobre la tierra, sino terreno, [PAG. 403] lit., térreo, un terrón. El
nombre Adán significa tierra roja. el segundo hombre que es el Señor—La frase ‚que es el Señor‛ se omite en los
manuscritos y versiones más antiguos. es del cielo—(Juan 3:13, 31.) La parte humana de Cristo representa a toda la
raza. En él el hombre está personificado en su verdadero ideal tal como Dios lo determinó originalmente. Cristo es el
hombre representativo, la cabeza federal del hombre redimido. 48. Cual el terreno—a saber, Adán. tales … los
terrenos—Es decir, toda la posteridad de Adán en su estado natural (Juan 3:6, 7). cual el celestial—Cristo. tales … los
celestiales—Su pueblo en su estado regenerado (Filipenses 3:20, 21). Así como el estado anterior precede al segundo,
así los cuerpos naturales preceden a los espirituales. 49. Y como—El griego dice: ‚Así como‛ (véase Génesis 5:3).
trajimos la imagen del terreno, traeremos … la imagen del celestial—Lo llevaremos como ropaje. [Bengel.] Los
manuscritos y versiones más antiguos leen: ‚traigamos‛ (o ‚llevemos‛). Por ordenación divina (comp. v. 53, ‚es
menester‛), y por la fe que lo acepta. Una exhortación, que además sugiere una promesa (así Romanos 8:29). La
conformidad a la imagen del hombre representativo celestial ha de comenzarse en parte en nuestras almas, aquí sobre
la tierra y será perfeccionada en la resurrección tanto en los cuerpos como en las almas. 50. (Véanse notas, v. 37, 39.) la
carne y la sangre—de la misma naturaleza animal y corruptible que poseen nuestros actuales cuerpos animales
(anímicos) (v. 44), no pueden heredar el reino de Dios. Por lo tanto, el creyente consciente gozoso en la sentencia no
revocada de la santa ley que prescribe la muerte del presente cuerpo como el preliminar necesario para la resurrección
del cuerpo glorificado. Por tanto, ‚muere cada día‛ a la carne y al mundo, como condición necesaria para su
regeneración aquí y en el más allá (Juan 3:6; Gálatas 2:20). Como el nacer de la carne constituye un hijo de Adán, así el
nacer del Espíritu constituye un hijo de Dios. no pueden—No sólo es posible el cambio del cuerpo, sino que es
necesario. El espíritu extraído de las heces del vino no difiere de él tanto como el hombre glorificado difiere del hombre
mortal [Bengel] de mera carne y sangre (Gálatas 1:16). El cuerpo resucitado no dejará de ser cuerpo, no obstante que
éste será espiritual y retendrá subtsancialmente la identidad personal, como se prueba por Lucas 24:39; Juan 20:27,
cotejados con Filipenses 3:21. heredar el reino de Dios—el que no es meramente animal, sino del todo espiritual. 51.
He aquí—Llamando la atención al ‚misterio‛ hasta ahora escondido en los propósitos de Dios, pero ahora revelado.
os digo un ministerio … etc.—En el griego es más enfático: ‚A vosotros os digo,‛ por la palabra del Señor (1
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Tesalonicenses 4:15); a vosotros que os creéis tener tanto conocimiento, os digo ‚un misterio‛ (comp. Romanos 11:25)
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que vuestra sabiduría nunca hubiera descubierto. Muchos de los manuscritos antiguos y los Padres leen: ‚Todos
dormiremos, mas no todos seremos cambiados;‛ pero ésta es claramente una lección corrupta, inconsecuente con 1
Tesalonicenses 4:15, 17, y con el presente argumento del apóstol, de que un cambio es necesario (v. 53). El hecho de que
sea desvestido el cuerpo corruptible para vestir el cuerpo incorruptible por un cambio instantáneo, en el caso ‚de los
que viven‛, equivaldrá a la muerte ordenada a todos los hombres (Hebreos 9:27); de esto Enoc y Elías son tipos y
precursores. El ‚todos (nosotros)‛ denota que los cristianos de entonces y de toda edad sucesiva, los que vengan
después de nosotros, deberían esperar a Cristo como si él viniese en su época, y como si ellos se hallaran entre ‚los
vivos.‛ 52. a la final trompeta—Al sonido de la trompeta en el último día [Vatablo] (Mateo 24:31; 1 Tesalonicenses
4:16). O tal vez el Espíritu insinúa por medio de Pablo que las otras trompetas mencionadas en el Apocalipsis
subsecuentemente precederán, y que ésta será la última de todas (comp. Isaías 27:13; Zacarías 9:14). Como la ley fué
dada al sonido de una trompeta, así también será el juicio final (Hebreos 12:19; véase Exodo 19:16). Como el Señor
ascendió ‚con sonido de trompeta‛ (Salmo 47:5), así descenderá (Apocalipsis 11:15). Se sonaba la trompeta para
convocar al pueblo a las fiestas solemnes, especialmente en el primer día del séptimo mes (tipo del completamiento
del tiempo; siendo siete el número de la perfección; al diez del mismo mes era el día de la propiciación, y al quince la
fiesta de los tabernáculos, conmemorativa de la salvación de la esclavitud en Egipto, véase Zacarías 14:18, 19); comp.
Salmo 50:1–7. Compárese el llamamiento de Lázaro de la tumba ‚con voz fuerte,‛ Juan 11:43, con cap. 5:25, 28. y—
inmediatamente, en consecuencia. 53. es menester que esto corruptible—Señalando su propio cuerpo y el de los
lectores. sea vestido—como una prenda de vestir (2 Corintios 5:2, 3). de inmortalidad—Esta palabra se halla aquí
solamente, y en 1 Timoteo 6:16. En ninguna parte se enseña la inmortalidad del alma como distinta del cuerpo: noción
que muchos erróneamente han sacado de los filósofos paganos. La Escritura no contempla el estado anómalo obrado
por la muerte como la consumación que deba esperarse con anhelo (2 Corintios 5:4), sino la resurrección. 54.
entonces—no antes. La muerte tiene aún un aguijón hasta para el creyente, por cuanto el cuerpo está bajo el poder de
ella hasta la resurrección. Pero entonces el aguijón y el poder de la muerte dejarán de ser para siempre. Sorbida es la
muerte con victoria—En el hebreo de Isaías 25:8, aquí citado dice: ‚El (Jehová) tragará a la muerte para siempre;‛ es
decir ‚en victoria,‛ según el frecuente sentido de la expresión en el hebreo (Jeremías 3:5; Lamentaciones 5:20). Cristo la
ha de tragar tan victoriosamente del todo que nunca más recobrará su poder (comp. Oseas 6:2; 13:14; 2 Corintios 5:4;
Hebreos 2:14, 15; Apocalipsis 20:14; 21:4). 55. Este versículo es citado de Oseas 13:14, substancialmente; pero es usado
libremente con el permiso del Espíritu que inspiraba la redacción. El hebreo puede traducirse: ‚Oh muerte, ¿dónde
están tus plagas? ¿dónde, oh Hades, está tu destrucción?‛ La Versión de los Setenta dice: ‚¿Dónde está tu victoria (lit.,
sobre un pleito). oh muerte? ¿Dónde tu aguijón, oh Hades?‛ ‚Aguijón‛ corresponde al término hebreo que significa
‚plagas,‛ es decir, la picadura venenosa que causa las plagas, y se adapta a la idea de la antigua serpiente (Génesis 3;
Números 21:6). ‚Victoria‛ corresponde al término hebreo que significa ‚causar destrucción‛. Compárese Isaías 25:7:
‚Deshará la máscara < con que están cubiertos todos los pueblos;‛ esto es, ‚la destruirá [PAG. 404] victoriosamente;”
‚con victoria‛ (v. 54), como triunfantemente repite el apóstol. El ‚dónde‛ sugiere que su anterior poder y ponzoña
han terminado para siempre. El triunfo de Satanás sobre el hombre ocurrió en el Edén, lo que hizo que la ley de Dios
estuviese de parte de Satanás al imponer la muerte sobre el hombre (Romanos 5:7, 12, 17, 21). Al ser libertadas por la
resurrección las almas en el Hades, el aguijón y la victoria de la muerte han terminado. En vez de ‚oh sepulcro,‛ los
manuscritos más antiguos dicen ‚oh muerte,‛ por segunda vez. 56. Si no hubiese pecado, no hubiera habido muerte.
La transgresión de la ley por parte del hombre le da a la muerte su poder legal. la potencia del pecado, la ley—Sin la
ley el pecado no fuera percibido ni imputado (Romanos 3:20; 4:15; 5:13). La ley hace más gravoso el pecado al hacer
más clara la voluntad de Dios (Romanos 7:8–10). El pueblo de Cristo ya no está ‚bajo la ley‛ (Romanos 6:14). 57. Mas a
Dios gracias—La victoria de ninguna manera se debía a nosotros (Salmo 98:1). que nos da—una certeza actual. la
victoria—La que la muerte y el Hades (‚el sepulcro‛) habían pretendido ganar, pero que nosotros hemos obtenido a
pesar de la oposición de aquéllos, así como de la ley y del pecado. La repetición de la palabra (vv. 54, 55) corresponde
muy bien al triunfo alcanzado. 58. Así que … amados—La doctrina sana enciende el amor cristiano. estad firmes—no
desviándoos de la creencia en la resurrección de vosotros mismos. y constantes—inmovibles, no siendo desviados por
otros (v. 12; Colosenses 1:23). la obra del Señor—el adelanto del reino de Cristo (Filipenses 2:30). Las palabras ‚en el
Señor‛ corresponden a cada frase en esta oración: Vosotros, que estáis en el Señor por la fe, sabéis que vuestra labor
en el Señor (esto es, la obra que sea según su voluntad) no carece de su recompensa en el Señor (por los méritos de él y
conforme a la disposición de su gracia). no es vano—a pesar de los que niegan la resurrección (vv. 14, 7).
CAPITULO 16
INDICACIONES EN CUANTO A LA OFRENDA PARA LOS CRISTIANOS DE JUDEA; LOS PLANES DE
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PABLO: LES ENCOMIENDA A TIMOTEO, APOLOS, etc. SALUTACIONES Y CONCLUSIONES. 1. Cuanto a la
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colecta para los santos—que estaban en Jerusalén (Romanos 15:26) y en Judea (Hechos 11:29, 30; 24:17; comp. 2
Corintios 8:4; 9:1, 12). Dice para los ‚santos,‛ más bien que ‚para los pobres,‛ para recordar a los corintios que lo que
daban era para el pueblo del Señor, hermanos suyos en la fe. Hacia fines de la existencia nacional de los judíos. Judea y
Jerusalén sufrieron varias tribulaciones que en parte afectaron a los cristianos judíos. La comunidad de bienes que
hubo entre ellos por un tiempo ofrecíó alivio temporario, pero tendió por fin a empobrecerlos a todos al paralizar el
esfuerzo individual (Hechos 2:44), y por eso pronto se le puso fin. Fué un hermoso fruto de la gracia que aquel que
mediante la persecución les había privado de todo (Hechos 26:10), fuese el primero en esforzarse por el alivio de ellos.
haced … de la manera que ordené—durante mi viaje por Galacia, mencionado en Hechos 18:23. Las iglesias de
Galacia y Frigia fueron las últimas visitadas por Pablo antes de escribir esta Epístola. Estaba ahora en Efeso, y había
llegado allí luego de haberlas visitado (Hechos 18:23; 19:1). Se entiende que el apóstol no se había callado en Galacia
en cuanto a las ofrendas para los pobres, por la intimación hecha en su Epístola a aquellas iglesias (Gálatas 2:10): una
coincidencia impensada y señal de autenticidad. [Paley, Horas Paulinas.] Propone como ejemplos para los corintios, a
los gálatas; para los macedónicos, a los corintios; y para los romanos, a los macedónicos (Romanos 15:26, 27; 2
Corintios 9:2). Hay grande poder en el ejemplo. 2. Cada primer día de la semana—Este ya había sido santificado por
los cristianos como el día de la resurrección del Señor, el día inaugural tanto de la creación física como de la nueva
creación espiritual; gradualmente sustituía el séptimo día al sábado judáico (Salmo 118:22–24; Juan 20:19, 26; Hechos
20:7; Apocalipsis 1:10). Asimismo el principio del año fué cambiado del otoño a la primavera, fecha del éxodo de
Israel de Egipto. Tres fiestas anuales, todas típicas de verdades cristianas, se ordenó fuesen guardadas en el primer día
de la semana: la de los primeros frutos mecidos, que corresponde a la resurrección del Señor; el Pentecostés, o fiesta
de las semanas, típica de los frutos de la resurrección en la iglesia cristiana (Levítico 23:11, 15, 16, 36); y la fiesta de los
tabernáculos en tiempo de la siega, típica del agrupamiento del número total de los elegidos desde el un cabo del cielo
hasta el otro. La pascua fué ordenada como sábado santo (Exodo 12:16). El Descanso (‚sábado‛) cristiano conmemora
las obras respectivas de las tres Personas de la Trinidad: la creación; la redención (resurrección), y la santificación (en
Pentecostés se derramó el Espíritu Santo). Jesús vino para cumplir el espíritu de la ley, no para abrogarla ni para
rebajar el ideal de ella. El objeto primordial del sábado es la santidad, no meramente el reposo: ‚Acuérdate que guardes
santo el día sabático.‛ Véase Génesis 2:3: ‚Bendijo Dios el día séptimo y lo santificó, porque en él reposó <‛ La
palabra ‚acuérdate‛ sugiere que estaba en existencia antes de la ley del Sinaí, y se refiere a su institución en el Paraíso
(véase Exodo 16:22, 23, 26, 30). ‚Seis días trabajarás;‛ el espíritu del mandamiento se cumple, sean los seis días del
trabajo los seis últimos, o los seis primeros. Un sábado perpetuo sería sin duda el más alto ideal cristiano; pero
viviendo como vivimos en un mundo de quehaceres donde el ideal cristiano aún no es realizable, si había necesidad
de una ley de tiempo determinado en el Paraíso tanto más la hay ahora. cada uno de vosotros—Aun aquellos de
bienes limitados. aparte en su casa—Aunque no haya colecta pública semanal, cada uno ha de poner aparte
privadamente una proporción determinada de sus haberes semanales para la causa del Señor y para limosnas. guardando—
El vocablo griego: atesorando, abundantemente: las arras de un tesoro mejor guardado para el dador (1 Timoteo 6:19).
lo que … pudiere—lit., ‚en cuanto haya sido prosperado,‛ o ‚cuanto por la prosperidad haya adquirido‛ [Alford]
(Mateo 25:15–29; 2 Corintios 8:12). para que cuando yo llegare no se hagan … colectas—Para que no tengan que ser
hechas entonces, cuando vuestro tiempo y el mío debiera ser empleado más directamente en cosas espirituales. [PAG.
405] Cuando los hombres dan una sola vez, no se da tanto. Pero cuando cada uno pone aparte algo cada día del Señor,
se colecta mucho más de lo que cada uno hubiera dado en una sola ocasión. [Bengel.] 3. los que aprobareis por cartas,
a éstos enviaré—Tradúzcase más bien: ‚A los que aprobéis, los enviaré con cartas;‛ Esto es, con cartas a varias
personas en Jerusalén, las que servirían de credenciales. No había necesidad de cartas de parte de ellos antes de la
llegada de Pablo, si las personas recomendadas no iban a ser enviadas antes de que él llegase. La expresión ‚por cartas‛
es una expresión abreviada por: ‚enviaré, recomendándolos por cartas.‛ [Grocio.] Si se retiene el sentido de nuestra
versión, se entenderá así: ‚Cuando llegue enviaré a aquellos que vosotros por vuestras cartas (entonces a serles dadas)
aprobéis.‛ Pero la antítesis (oposición o contraste) de Pablo mismo (v. 4) favorece el parecer de Grocio. Así que ‚por‛
significa con (Romanos 2:27); y el griego ‚por‛ se traduce con (2 Corintios 2:4). que lleven vuestro beneficio—El
término griego: ‚gracia‛, significa ‚don libre, gratuito (2 Corintios 8:4). 4. si fuere digno el negocio—si valiere la pena.
Si vuestras colectas llegasen a ser lo bastante grandes como para merecer el viaje de un apóstol (lo cual fué dicho para
estimular su liberalidad), les acompañaré yo mismo, en vez de darles cartas credenciales (v. 3; véase Hechos 20:1–4).
irán conmigo—para evitar toda posible sospecha de mal (2 Corintios 8:4, 19–21). 5–7. Su primera intención había sido
(2 Corintios 1:15, 16) pasar por Corinto a Macedonia, y volver de nuevo a ellos desde Macedonia, y de allí a Judea;
esto se dió a conocer en la epístola perdida (cap. 5:9). Ahora, habiendo cambiado de planes (por lo cual le acusaron de
liviandad, 2 Corintios 1:17 y siguientes, siendo más bien falta de severidad, 2 Corintios 1:23; 2:1), anuncia su segundo
plan de ‚no verlos de paso,‛ sino ‚pasar por Macedonia‛ primero y después ‚estar con ellos algún tiempo‛ y hasta
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‚invernar con ellos.‛ por Macedonia tengo de pasar—Como para decir: ‚Esto es lo que por fin resuelvo (no como
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representa la addenda errónea al final de esta Epístola, como si Pablo, al escribirla, estuviese en Filipos, ya en viaje por
Macedonia); insinuando que había habido alguna comunicación previa sobre el asunto del viaje, y que había habido
también alguna indecisión en el plan del apóstol. [Paley.] En cumplimiento de su segundo plan, le hallamos en
Macedonia cuando la Segunda Carta a los Corintios fué escrita (2 Corintios 2:13; 8:1; 9:2, 4), y luego de viaje a Corinto
(2 Corintios 12:14; 13:1; comp. Hechos 20:1, 2). ‚Pasar‛ es lo opuesto de ‚quedarse‛ (v. 6). No estaba aún en Macedonia
(como lo demuestra el v. 8), sino en Efeso; mas proyectaba pasar por dicho lugar (pero no quedarse allá, sino en
Corinto). 6. En efecto, permaneció allí e invernó, pues pasó los tres meses de invierno en Grecia (Corinto), Hechos 20:3,
6, por cuyo texto parece que Pablo dejó a Corinto probablemente como un mes antes de los ‚días de los panes sin
levadura,‛ o sea, la Pascua (para tener tiempo de tocar Tesalónica y Berea, de donde eran dos de sus acompañantes; lo
cual leemos que hizo en Filipos); de modo que así los tres meses en Corinto serían diciembre, enero y febrero. [Birks,
Horas Apostólicas.] para que … me llevéis a donde hubiere de ir—Se proponia ir hasta Judea (2 Corintios 1:16) desde
Corinto, pero sus planes aún no estaban del todo resueltos (Nota, v. 4; véase Hechos 19:21). 7. no os quiero ahora ver
de paso—Esto es, no deseo haceros una mera visita de paso, lo cual hice en mi segunda visita (2 Corintios 12:14). Al
contrario, deseo pasar algún tiempo con vosotros. 8. estaré en Efeso—donde Pablo escribió esta Epístola. Comp. v. 19:
‚Asia‛, en donde estaba Efeso. hasta Pentecostés—Parece que permaneció allí así como se lo proponía, porque al
momento cuando el alboroto motivó su salida, ya estaba pensando dejar a Efeso (Hechos 19:2, 22). Combinado con el
cap. 5:7, 8, este versículo fija la fecha de esta Epístola a unas pocas semanas antes de Pentecostés, y muy pronto
después de la Pascua. 9. se me ha abierto puerta—(2 Corintios 2:12.) Es decir, libre acceso, camino abierto, para la
extensión del evangelio (Hechos 19:10). Los sabios están alerta, y saben aprovecharse de las oportunidades. En el
mismo sentido se dice de ‚la puerta de esperanza,‛ Oseas 2:15. ‚Puerta de fe,‛ Hechos 14:27. ‚Una puerta abierta,‛
Apocalipsis 3:8. ‚Una puerta de la palabra,‛ Colosenses 4:3. ‚Grande,‛ esto es, extensa. ‚Eficaz,‛ esto es, que requiere
grandes esfuerzos [Estio]; o que ofrece oportunidades para efectuar grandes resultados. [Beza.] y muchos son los
adversarios—que quisieran obstruir el camino e impedir nuestra entrada por la puerta abierta. El término
‚adversarios‛ no quiere decir falsos maestros, sino adversarios abiertos, judíos así como paganos. Una vez que Pablo,
mediante sus continuadas labores en Efeso, produjo efectos que comprometían los intereses de los fabricantes de
ídolos, los ‚muchos adversarios‛ se pusieron en acción (Hechos 19:9–23). Donde se manifieste el bien, allá el mal no
tarda en obrar como antagonista. 10. si llegare Timoteo—Así pues, Timoteo no fué el portador de la Epístola, porque
en tal caso no se hubiera dicho: ‚si llegare Timoteo.‛ Debe haber sido enviado por Pablo desde Efeso antes de que
fuese redactada la Epístola, de acuerdo con el cap. 4:17–19; y con todo, este pasaje indica que Pablo no creía que
Timoteo llegaría a Corinto sino después de llegada la carta. Les dice cómo deben tratarle en caso de que llegara.
Hechos 19:21, 22 aclara la dificultad: Timoteo, quien fue enviado desde Efeso donde esta Epístola fué escrita, no fué
primero a Corinto, sino a Macedonia; de modo que, no obstante que él salió antes que la carta, podía ser que no llegase
a Corinto sino después de recibida la carta en dicha ciudad. La coincidencia impensada entre la Epístola y la historia,
y la aclaración, del sentido de aquélla (la cual no menciona el viaje a Macedonia) es una marca fehaciente de su
autenticidad. [Paley, Horas Paulinas.] No se sabe con exactitud si Timoteo en efecto llegara a Corinto, porque en
Hechos 19:22 sólo se menciona Macedonia; pero esto no quiere decir que, por cuanto Macedonia era el destino
inmediato de su misión. Corinto no fuese el término final de la misma. El ‚si llegare Timoteo,‛ indica incertidumbre. 2
Corintos 1:1 menciona a Timoteo en compañía de Pablo en Macedonia; y 2 Corintios 12:18, que habla de Tito y otros
enviados a Corinto, no menciona a Timoteo, lo que probablemente hubiera hecho si uno tan íntimamente conectado
con el apóstol como lo era Timoteo, [PAG. 406] hubiera quedado como su representante en Corinto. Cuando fué
incierto el que Timoteo continuara su viaje desde Macedonia a Corinto, la misión de Tito tuvo lugar, pues Pablo
anhelaba recibir noticias inmediatas del estado de la iglesia de Corinto. Alford arguye que, en tal caso, los adversarios
de Pablo le hubieran acusado de liviandad en este asunto también (2 Corintios 1:17), como en el caso de su cambio de
planes. Pero Tito fué enviado directamente a Corinto a fin de que arribara allá antes de que Timoteo pudiera llegar por
vía de Macedonia. La presencia de Tito, pues, daría satisfacciones con respecto a la esperada visita de Timoteo, y
desarmaría a los adversarios de cualquier acusación a este respecto (2 Corintios 7:6, 7). mirad que esté …
seguramente—‚sin temor:‛ refiriéndose acaso a una timidez nerviosa propia del carácter de Timoteo (1 Timoteo 3:15;
5:22, 24). Su juventud agravaría este sentimiento, como también acaso su origen, Listra, por el cual podría ser
menospreciado en la refinada Corinto. 11. nadie le tenga en poco—Tal recomendación no fué dada con respecto a
ningún otro de los mensajeros enviados por Pablo. Esto lo explica 1 Timoteo 4:12 (comp. Salmo 119:141). Era un
hombre joven, más joven probablemente que aquellos que eran empleados comúnmente en misiones cristianas; por
esta razón Pablo, temiendo que su juventud le expusiera al menosprecio, le exhorta: ‚Ninguno tenga en poco tu
juventud.‛ [Paley, H. P.] llevadlo—Despedíos de él con todo respeto, y con todo cuanto necesite (Tito 3:13). en paz—
(Hechos 15:33; Hebreos 11:13.) ‚Paz‛ es la salutación de bondad y de respecto en el oriente; y así significa toda clase
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de bendición. Acaso se hace aquí también un contraste entre la ‚paz‛ y las ‚contenciones‛ prevalecientes en Corinto
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(cap. 1:11). porque espero—Timoteo y Tito debían encontrarse con Pablo en Troas, a donde el apóstol se proponía
seguir desde Efeso (2 Corintios 2:12, 13). San Pablo así reclama el respeto de ellos para Timoteo, como uno que le era
tan necesario, que por esto ‚lo esperaba.‛ [Theophil.] con los hermanos—Otros, además de Erasto, habían
acompañado a Timoteo a Macedonia (comp. v. 12; Hechos 19:22). 12. Acerca del hermano Apolos,… le he rogado que
fuese a vosotros—Esto lo dice Pablo para que no creyesen que por celos él había impedido que Apolos fuera a ellos;
tal vez ellos habían pedido expresamente que Apolos fuese enviado a Corinto. Apolos no estaba en Efeso cuando
Pablo escribió. (comp. v. 19 y cap. 1:1). Tal vez la falta de voluntad de Apolos de ir allá, fué motivada por el desvío
que la indebida admiración por su estilo retórico había ocasionado en muchos de Corinto, y no quería dar su
aprobación a ello (cap. 1:12; 3:4). La falta de celo egoísta en Pablo le llevó a rogarle a Apolos que fuese; y de la otra
mano, Apolos, habiendo sabido del abuso hecho de su nombre en Corinto con propósitos partidistas, se negó a ello
perseverantemente. Pablo, por supuesto, no podía declarar en su carta particularmente estas razones, por causa de las
divisiones entonces existentes. Llama ‚hermano‛ a Apolos, para señalar la unión que había entre los dos. con los
hermanos—que llevan esta carta (v. 17). Véase la addenda al final de esta Epístola. Conybeare opina que Tito era uno
de los portadores de esta primera carta (2 Corintios 8:6, 16–24; 12:18). Alford cree que ‚los hermanos‛ aquí pueden ser
los mismos del v. 11. pero irá cuando tuviere oportunidad—Apolos en efecto volvió a Corinto cuando se aplacaron
las divisiones allí [Jerónimo], siendo ésta una ocasión más oportuna. 13. Velad, estad firmes en la fe—Pablo les
enseña que sus esperanzas de salvación no deben depender de Apolos ni de otro maestro alguno; sino más bien de
ellos mismos. ‚Velad:‛ porque estáis dormitando. ‚Estad firmes:‛ porque sois como hombres vacilantes. portaos
varonilmente—porque os estáis volviendo afeminados. 14. Todas vuestras cosas sean hechas con caridad—(cap. 8:1;
13:1), no con contiendas como lo hacéis ahora [Crisóstomo.] ‚En la fe,‛ la que era atacada por algunos (15:1, 2, 12–17).
15. la casa de Estéfanas es las primicias de Acaya—Es decir, los primeros convertidos de Acaya (comp. Romanos
16:5). La figura tiene relación con las primicias de los frutos ofrecidos al Señor (Levítico 23:10; comp. cap. 15:20). Los
miembros de esta familia habían sido bautizados por Pablo mismo (cap. 1:16). se han dedicado al ministerio de los
santos—voluntariamente para servir a los ministros (véase 2 Corintios 8:4). 16. Que … os sujetéis a los tales—Que
hagáis otro tanto, a vuestra vez imitando la consagración de ellos. [Alford.] y a todos los que ayudan y trabajan—
Léase: ‚a todo aquel que coopera (con ellos) y que trabaja (aparte).‛ 17. Huélgome de … Achaico—Probablemente de
la casa de Estéfanas. éstos suplieron lo que a vosotros faltaba—Ya que vosotros mismos no pudisteis ‚recrear mi
espíritu‛ por estar ausentes de mí, ellos, al venir a mí de parte de vosotros, han facilitado los medios de comunicación
entre nosotros. Parece que ellos llevaron esta carta al volver; véase la addenda más abajo: de ahí las exhortaciones de
los vv. 16, 18, que dan a entender que ellos habían de estar en Corinto con la llegada de la Epístola. 18. recrearon mi
espíritu y el vuestro—El ‚vuestro‛ será recreado al recibir esta carta, y al saber que mi espíritu se ha gozado por la
venida de ellos de parte de vosotros; y (acaso) por el buen informe que me dieron de muchos de vosotros (cap. 1:4–8);
mi recreación de espíritu depende de la vuestra, por ser vosotros mis discípulos (2 Corintios 7:13; comp. Zacarías 6:8).
reconoced pues los tales—Dadles el debido reconocimiento mediante la bondadosa recepción de los mismos. 1
Tesalonicenses 5:12: ‚reconocedlos‛ en su verdadero valor, y tratadlos conformemente. 19. Las iglesias de Asia os
saludan—No toda el Asia Menor, sino solamente el Asia Lidiana, de la que Efeso era capital. Os saludan mucho—con
afecto especial. Aquila … Priscila—(Comp. Hechos 18:2; Romanos 16:3, 4.) Habiendo sido expulsados antes de Italia
por Claudio, vinieron a Corinto (de ahí que es propia su salutación a los Corintios aquí), y luego se trasladaron con
Pablo de Corinto a Efeso (Hechos 18:2, 18, 19, 26); en Efeso, como también en Roma subsecuentemente, establecieron
una iglesia (o asamblea de creyentes) en su casa (Romanos 16:3, 5). Eran un modelo de matrimonio cristiano. Su amor
y su consagración eran vistos por doquiera que iban (Romanos 16:3, 4). Hasta el dotado Apolos, de tan alta estima en
Corinto, les debía a ellos mucho de su conocimiento (Hechos 18:24–26). En el v. 20, ‚todos los hermanos‛ (o sea, toda
la iglesia) parecen ser distintos de ‚la iglesia que está en su casa,‛ [PAG. 407] la que no era sino una asamblea parcial
y privada de toda la iglesia en general. Neandro opina que Romanos 16:23 se refiere a ‚toda la iglesia‛ que se reunía
en casa de Gayo (comp. Colosenses 4:15). ‚Sinagoga‛ denota una asamblea en general, sin referencia al carácter o
motivos de sus miembros. ‚Iglesia,‛ como el hebreo kahal, denota una asamblea legalmente convocada: como por
ejemplo, los judíos reunidos en cuerpo político para recibir la ley (de ahí que Esteban la llama ‚la iglesia en el
desierto,‛ Hechos 7:38), y que tiene un vínculo legal de unión. Los seguidores de Cristo, dispersos unos de otros,
dejaron de ser una congregación (sinagoga), pero formaban aún una iglesia, teniendo el mismo vínculo de unión a la
misma Cabeza, por la misma fe y esperanza. [Vitringa, Sinagoga y Templo.] Así se explica el que Saulo ‚entrara por las
casas y se llevara a hombres y mujeres:‛ Iba a buscarlos a las casas porque los cristianos se reunían en sus varias
‚casas‛ de oración. en el Señor—Piden para vosotros toda bendición del Señor, la fuente de todo bien. [Grocio.] Alford
explica: ‚en una manera cristiana,‛ como conscientes de vuestro común Señor. ‚En el Señor‛ parece referirse a su
unión conjunta en Cristo, siendo sus oraciones de los unos por los otros en virtud de dicha unión. 20. Saludaos … con
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ósculo santo—Es decir ‚con beso santo‛ siendo ésta una señal del mutuo amor de los cristianos, especialmente
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practicada en la cena del Señor (comp. Romanos 16:16; 1 Tesalonicenses 5:26), ‚en la que todas las disensiones
quedarían ahogadas.‛ [Bengel.] 21. salutación … de mi mano—Hasta aquí había dictado el resto de la Epístola. 22.
Esta es una solemne amonestación concluyente puesta de su propia mano: como en Efesios 6:24; Colosenses 4:18. El
que no amare al Señor—quien debe ser ‚amado‛ sobre Pablo, Apolos, y todos los demás maestros. El amor de unos a
otros ha de ser en relación con el amor a aquel que es sobre todos. Ignacio (Epístola ad Romanos 7) escribe de Cristo:
‚Mi amor ha sido crucificado‛ (comp. Cantares 2:7). Jesucristo—omitido de los manuscritos más antiguos. sea
anatema—Sea maldecido con aquella maldición que los judíos que llaman ‚maldito‛ a Jesús (cap. 12:3) traen
justamente sobre sus propias cabezas. [Bengel.] En vez de ‚saludarlo‛, que sea “maldecido.” Maranatha—En siriaco
significa “el Señor viene.” Este era un lema usado para incitar a la vigilancia y a la preparación para la venida del
Señor: como en Filipenses 4:5: ‚El Señor que está cerca.‛ 23. La gracia, etc.—Esta es la salutación aludida en el v. 21; y
de la que se excluyen los incrédulos (v. 22; comp. 2 Juan 10, 11) [Bengel.] 24. Mi amor, etc.—Después de administrar
reprensiones bien severas, termina con expresiones de ‚amor.‛ Sus mismos reproches fueron motivados por el amor, y
por lo tanto están del todo en armonía con la profesión de amor aquí hecha: era el amor en Cristo Jesús, y por tanto
comprendía a ‚todos‛ los que a él le aman.
La addenda representa la Epístola como escrita desde Filipos. El v. 8 enseña que fué escrita en Efeso. Bengel conjetura
que tal vez, no obstante, fué enviada desde Filipos (v. 5), por cuanto los delegados de los corintios habían acompañado
a Pablo hasta allí. Desde Efeso había un camino que conducía a Corinto, y que pasaba al Norte de Filipos.
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LA SEGUNDA EPISTOLA DEL APOSTOL PABLO A LOS CORINTIOS
INTRODUCCION
Parece que los motivos siguientes indujeron a Pablo a escribir esta Segunda Epístola a los Corintios: (1) Explicarles
sus motivos por haber tardado en hacerles la visita prometida, en la cual él pensaba pasar por Corinto en viaje a
Macedonia (1 Corintios 4:19; cap. 1:15, 16; cf. 1 Corintios 16:5); también para que pudiese explicarles su conducta
apostólica en general (cap. 1:12, 24; 6:3–13; 7:2). (2) Para alabar la obediencia de ellos en cuanto a consejos dados en su
Primera Epístola y al mismo tiempo recomendarles a que perdonaran al ofensor, puesto que había tenido castigo
suficiente (cap. 2:1–11; 7:6–16). (3) Para insistir en que ellos recolectasen fondos para los santos pobres en Jerusalén
(cap. 8:1 a cap. 9:15). (4) Para mantener su autoridad apostólica y reprender a los adversarios.
Los testimonios externos para su legitimidad son Ireneo, Herejías 3:7, 1; Atenágoras, De resurrectione mortuorum;
Clemente de Alejandría, Strómata, 3. sec. 94; 4. sec. 101; Tertuliano, De pudicitia, cap. 13.
LA FECHA DE COMPOSICION de la carta fué después de Pentecostés, 57 d. de C., cuando Pablo salió de Efeso
para Troas. Habiendo quedado en este lugar algún tiempo predicando el evangelio con resultados (cap. 2:12), siguió
hasta Macedonia, pues estaba ansioso de encontrarse con Tito, decepcionado porque éste no había llegado a Troas
según lo habían acordado. Habiendo oído por boca de Tito las noticias que tanto deseaba acerca del buen efecto
producido en los corintios por su Primera Carta, y después de haber comprobado la liberalidad [PAG. 408] de las
iglesias de Macedonia (cap. 8:1), escribió esta Segunda Epístola; entonces, un poco después, continuó su gira hasta
Grecia, donde permaneció tres meses; y luego, viajando por tierra, llegó a Filipos para la Pascua del año 58. (Hechos
20:1–6). De modo que esta Epístola habrá sido escrita en el otoño del año 57.
Macedonia fué EL LUGAR desde donde fué escrita (cap. 9:2, donde el tiempo presente ‚me glorío‛, o ‚me estoy
gloriando‛, da a entender su presencia entonces en Macedonia). En Asia (el Asia Lidia) su vida había peligrado (cap.
1:8, 9), sea la referencia, según Paley, al alboroto en Efeso (Hechos 19:23–41), o, como cree Alford, a alguna
enfermedad peligrosa en la cual él desesperaba de su vida. Desde allí pasó por Troas a Filipos, la primera ciudad que
hallaría al entrar en Macedonia. La importancia de la iglesia filipense le haría quedarse allí algún tiempo, como
también su deseo de recolectar contribuciones entre las iglesias macedonias para los hermanos pobres en Jerusalén. Su
ansiedad de mente se relata (cap. 7:5) como manifestándose cuando vino a Macedonia y por lo tanto habría sido en
Filipos, pues era la primera ciudad de Macedonia al venir desde Troas; y aquí, también, según cap. 7:6, cotejado con v.
5, habría sido el escenario donde recibió las noticias consoladoras de parte de Tito. ‚Macedonia‛ se usa por decir
Filipos en 2 Corintios 11:9, como se ve por una comparación con Filipenses 4:15, 16. Probablemente se usa aquí (cap.
7:5) en igual manera. Alford arguye, basándose en el cap. 8:1 donde habla de la ‚gracia < dada a las iglesias de
Macedonia‛ (en plural), que Pablo habría visitado otras iglesias en Macedonia, además de Filipos, cuando escribió; por
ejemplo, Tesalónica, Berea, etc., y que Filipos, la primera ciudad de su gira, es menos probable que fuese el escenario
de su carta que la última ciudad de su gira; sea cual fuere, tal vez haya sido Tesalónica. Pero como Filipos era la
ciudad principal de la provincia, fué probablemente el lugar al cual fueron enviadas todas las contribuciones de las
iglesias. La tradición antigua también (como aparece por la subscripción a esta Epístola), favorece la opinión de que
era Filipos el lugar desde el cual fué enviada esta Epístola por mano de Tito, quien recibió, además, el encargo de
activar la recaudación que él había empezado en su primera visita (cap. 8:6).
EL ESTILO es muy variado, pasando rápidamente de una fase de sentimiento a otra; ora alegre y consolatorio, ora
severo y lleno de reprensión; alguna vez suave y cariñoso, otra vez censurando duramente a los contrarios y
defendiendo su dignidad de apóstol. Esta variedad de estilo concuerda con el carácter cálido y sincero del apóstol,
que en ninguna parte se manifiesta más hermosamente que en esta Epístola. Su debilidad corporal y la enfermedad
crónica bajo la cual sufría y a la cual se refiere a menudo (cap. 4:7; 5:1–4; 12:7–9; cf. Nota, 1:8), habrían sido
especialmente difíciles de soportar por persona de temperamento tan ardiente como el suyo. Pero además de esto,
existía la ansiedad aún más apremiante del ‚cuidado de todas las iglesias‛. En Corinto, como en otras partes, los
espías judaizantes querían atar ligaduras de letra y forma (cf. cap. 3:3–18) a la libertad y catolicidad de la Iglesia. Por
otra parte, había librepensadores que defendían su inmoralidad de práctica mediante teorías heréticas (1 Corintios
15:12, 32–36). Estas eran ‚las cuestiones de fuera‛ y ‚los temores de dentro‛ (cap. 7:5), los cuales agitaban la mente del
apóstol hasta que llegó Tito trayendo noticias consoladoras desde Corinto. Aun entonces, mientras la mayoría en
Corinto había profesado su arrepentimiento y, como lo había deseado Pablo, había excomulgado al hombre
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incestuoso, y contribuído para los cristianos pobres de Judea, había todavía una minoría que, más desdeñosamente
que nunca, era contraria al apóstol. Estos le acusaban de motivos astutos y mercenarios, como si él tuviera una
ganancia personal en vista de la colecta que se hacía; y esto, a pesar de su cuidado escrupuloso de ponerse por encima
de toda posibilidad de sospecha razonable al hacer que otros se hiciesen cargo del dinero. Esta insinuación era
palpablemente incompatible con la otra acusación, de que él no podría ser verdadero apóstol, puesto que no exigía
sostenimiento por parte de las iglesias que fundaba. Otra acusación que levantaron contra él de debilidad cobarde, era
que estaba siempre amenazando medidas severas sin atreverse a efectuarlas (cap. 10:8–16; 13:2); y de que era vacilante
en su enseñanza y práctica, circuncidando a Timoteo mas rehusándosela a Tito; judío entre los judíos y griego entre
los griegos. Que la mayoría de estos antagonistas pertenecían al partido judaizante de la iglesia se ve por el cap. 11:22.
Parece que estaban encabezados por un emisario de Judea (‚El que viene‛, cap. 11:4), que había traído ‚letras de
recomendación‛ (cap. 3:1) de miembros de la iglesia de Jerusalén, y que se jactaba de la pureza de su ascendencia
hebrea y de su íntima relación con Cristo mismo (cap. 11:13, 23). Los partidarios de aquel hombre contrastaban sus
altas pretensiones con la humildad tímida de Pablo (1 Corintios 2:3); y su elocuencia con el estilo llano y sin adorno
del apóstol (cap. 11:6; 10:10, 13). Este estado de cosas en Corinto, informado por Tito, hizo que Pablo volviera a
enviarlo allá en [PAG. 409] seguida con esta Segunda Epístola, la cual va dirigida no sólo a Corinto (1 Corintios 1:2),
sino a todas las iglesias de Acaya, las cuales hasta cierto grado habían sido afectadas por las mismas cosas que
afectaban a la iglesia de Corinto. El tono muy diferente que se registra en distintas partes de la Epístola se debe a la
diversidad que existía en Corinto entre la mayoría penitente y la minoría obstinada. A aquéllos se dirige con el cariño
más cálido; a éstos, con amenazas y advertencias. Dos diputados, elegidos por las iglesias para hacerse cargo de la
contribución a recaudarse en Corinto, acompañaban a Tito (cap. 8:18, 19, 22).
CAPITULO 1
Vers. 1–24. EL ENCABEZAMIENTO—EL CONSUELO DE PABLO EN SUS AFLICCIONES RECIENTES EN
ASIA—SU SINCERIDAD PARA CON LOS CORINTIOS—EXPLICACION POR NO HABERLOS VISITADO COMO
HABIA PROMETIDO. 1. Timoteo el hermano—Cuando escribía a Timoteo mismo, le llama ‚mi hijo‛ (1 Timoteo
1:18). Escribiendo acerca de él, ‚el hermano‛, etc. y ‚mi hijo amado‛ (1 Corintios 4:17). Había sido enviado antes a
Macedonia, y se había encontrado con Pablo en Filipos cuando el apóstol cruzó de Troas a Macedonia (cf. cap. 2:12, 13;
Notas, 1 Corintios 16:10, 11). por toda Acaya—abarcando la Grecia propia y el Peloponeso. Los gentiles mismos y
Aneo Gallo, el procónsul (Hechos 18), manifestaron categóricamente su desaprobación de la acusación presentada por
los judíos contra Pablo. Por lo tanto, fué permitido al apóstol trabajar en toda la provincia de Acaya con tanto éxito
que estableció varias iglesias allí (1 Tesalonicenses 1:8; 2 Tesalonicenses 1:4), donde, escribiendo esto de Corinto, habla
de ‚las iglesias‛, es decir, no sólo la corintia, sino otras también, tales como Atenas, Cenecrea, y tal vez Sición, Argos,
etc. Se dirige a ‚la iglesia en Corinto‛ directamente, y a todos ‚los santos‛ en la provincia indirectamente. En Gálatas 1:2,
se dirige a todas las ‚iglesias‛ directamente en la misma Epístola circular. Por lo tanto, aquí no dice todas las iglesias,
sino ‚todos los santos‛. 3. Esta acción de gracias por su reciente liberación granjea el recibimiento favorable por parte
de ellos de sus razones por no haber cumplido su promesa de visitarlos (vv. 15–24): Padre de misericordias—es decir,
el MANANTIAL de todas las misericordias (cf. Santiago 1:17; Romanos 12:1). consolación—que nace de sus
‚misericordias‛ experimentadas. Como verdadero hombre de fe, menciona ‚misericordias‛ y ‚consolación‛, antes de
empezar a hablar de tribulaciones (vv. 4, 5, 6). La ‚tribulación‛ de los creyentes no es inconsecuente con la misericordia
de Dios, y no engendra en ellos una sospecha respecto de su misericordia; más bien ellos palpan al fin que él es ‚el
Dios de TODA consolación‛, quien imparte la única consolación verdadera y perfecta en cada situación (Salmo 146:3, 5, 8;
Santiago 5:11). 4. nos—idiomático por mi (1 Tesalonicenses 2:18). para que podamos también nosotros consolar a los
que están en cualquier angustia—Tradúzcase, como el griego es el mismo que antes, ‚tribulación‛, ‚que están en toda
tribulación‛. El apóstol vivía, no para sí mismo, sino para las iglesias, de modo que todas las gracias que Dios le
confería a él, las consideraba concedidas no para él solo, sino para que tuviera mayor capacidad para ayudar a otros.
[Calvino.] De esta manera la participación en todas las aflicciones del hombre peculiarmente le capacitó a Jesús para
que fuera el consolador del hombre en sus diferentes aflicciones (Isaías 50:4–6; Hebreos 4:15). 5. aflicciones—más
bien, ‚sufrimientos‛, estando en contraste con ‚salud‛ (v. 6), como ‚aflicción‛ (angustia de mente), con ‚consolación‛.
de Cristo—Cf. Colosenses 1:24. Los sufrimientos soportados, sea por él mismo o por su iglesia, con la cual se considera
identificado (Mateo 25:40, 45; Hechos 9:4; 1 Juan 4:17–21). Cristo llama suyos los sufrimientos de su pueblo, (1) Debido
a la simpatía y la unión mística entre él y nosotros (Romanos 8:17; 1 Corintios 4:10). (2) Porque son soportados por
amor a él. (3) Porque tienden a su gloria (Efesios 4:1; 1 Pedro 4:14, 16). abundan en nosotros—Griego, ‚abundan hasta
nosotros‛. El orden en el griego de las palabras siguientes es más expresivo que en nuestro idioma: ‚Así por medio de
Cristo abunda también nuestra consolación‛. Los sufrimientos (plural) son muchos; pero la consolación (que está en
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singular) los traga a todos. Prepondera la consolación más en esta Epístola que en la primera porque ahora, por el
efecto de ésta, habían sido impresionados los más de los corintios. 6. Mas si somos atribulados, es por vuestra
consolación—ejemplificando la comunión de los santos. Sus corazones eran, por decirlo así, espejos que reflejaban la
semejanza mutuamente (Filipenses 2:26, 27). [Bengel.] De la misma manera las aflicciones y las consolaciones del
apóstol tienen la tendencia, igual en él como en ellos, de establecer comunión con él para la consolación de ellos (v. 4 y
cap. 4:15). la cual es obrada—lit., ‚obra eficazmente‛. en el sufrir, etc.—es decir, en capacitaros a vosotros a soportar
‚las mismas aflicciones, que nosotros también padecemos‛. Aquí sigue, en los manuscritos más antiguos (no como en
nuestra versión del principio del v. 7), la cláusula: ‚Y nuestra esperanza de vosotros es firme‛. 7. así también lo sois,
etc.—No ‚así lo seréis‛, como en algunas versiones. El quiere decir que hay comunidad de consuelo como de
sufrimiento, entre él y ellos. 8, 9. Se refiere al grave peligro que asechó su vida en Efeso (Hechos 19:23, etc.), cuando
toda la multitud fué sublevada por Demetrio, a raíz de la acusación contra Pablo de que él y sus asociados habían
atacado la religión de Diana. Las palabras (v. 9); ‚tuvimos en nosotros mismos respuesta de muerte‛, o ‚sentencia de
muerte‛, quieren decir que él se consideraba como hombre sentenciado a morir. [Paley]. Alford cree que el peligro en Efeso
fué comparativamente tan leve que no puede suponerse que sea el objeto de esta referencia, sin exponer al apóstol al
cargo de cobardía, muy fuera de lugar, considerando el carácter valiente de Pablo; por esto él supone que el apóstol se
refiere a alguna enfermedad grave que había sufrido (vv. 9, 10). Pero es muy probable que, si hubiera sido hallado por
la turba furiosa, habría sido despedazado; y posiblemente, además de lo que relata Lucas en Los Hechos, [PAG. 410]
había otros peligros de naturaleza igualmente angustiosa, tales como, ‚las asechanzas de los judíos‛ (Hechos 20:19),
sus enemigos constantes. Ellos, sin duda, habían incitado a la multitud en Efeso (Hechos 19:9), y eran los principales
de los ‚muchos adversarios‛ y ‚las bestias‛ con que tuvo que luchar allí (1 Corintios 15:32; 16:9). El estado débil de su
salud se combinaba con todo esto para hacer que él se considerara como poco menos que muerto (cap. 11:29; 12:10).
Lo que hace probable mi suposición es que, la misma causa por la cual no visitó directamente a Corinto como había
pensado y por lo cual pasa a disculparse (vv. 15–23), fué que quedase tiempo para ver si los males surgidos allí, no
sólo entre los griegos sino entre los perturbadores judíos de la iglesia (cap. 11:29), serían aplacados por su Primera
Epístola; el que no lo fuesen del todo le impuso la necesidad de escribir esta Segunda Epístola. El que no haya
especificado esto aquí es justamente lo que podríamos esperar al comenzar esta carta; hacia el fin, cuando había
granjeado la atención favorable de ellos por medio de un tono firme y bondadoso, hace una referencia más precisa a
los agitadores judíos (cap. 11:22). sobre nuestras fuerzas—es decir, los poderes naturales, ordinarios de aguante.
estuviésemos en duda de la vida—desesperaba de su vida, en cuanto a la ayuda o esperanza de parte de los hombres.
Pero respecto de la ayuda de Dios ‚no desesperamos‛ (cap. 4:8). 9. sino en Dios que levanta los muertos—De tal
modo habíamos abandonado todo pensamiento de la vida que nuestra única esperanza estaba fija en la resurrección
que ha de venir; así en 1 Corintios 15:32 su esperanza en la resurrección fué lo que lo sostenía en su lucha con los
enemigos, salvajes como bestias. Aquí sólo menciona la doctrina de la resurrección, dando por sentado que su verdad
es aceptada por los corintios, e insistiendo en su aplicación a la vida práctica. 10. El cual nos libró, y libra—Los
manuscritos más antiguos leen ‚librará‛, como de peligros inminentes. ‚En el cual esperamos aún también (así el
griego) nos librará‛, se refiere a la continuación de la ayuda de Dios en librar más adelante. 11. Ayudándonos también
vosotros con oración por nosotros—más bien, ‚ayudando juntamente a favor nuestro por oración‛; las palabras ‚por
nosotros‛, o ‚a favor nuestro‛ en el griego siguiendo ‚ayudando juntamente‛, y no ‚por oración‛. que por la merced
hecha, etc.—Lit., ‚Para que de parte de muchos la merced (don de gracia) hecha a nosotros por medio de muchos (o
por la oración de muchos) sean hechas gracias por nosotros‛. 12. Porque—Motivo por el cual él puede esperar
confiadamente las oraciones de ellos a su favor. nuestra gloria—griego. ‚nuestra jactancia‛ o acto de gloriarse. No que
se gloríe en el testimonio de su conciencia, como cosa de qué jactarse; este testimonio mismo es la cosa en que consiste
su gloriarse. con simplicidad—La mayoría de los manuscritos más antiguos leen ‚en santidad‛. La lección de la
versión inglesa es tal vez una interpretación tomada de Efesios 6:5. [Alford]. Algunas de las versiones y de los
manuscritos más antiguos, sin embargo, la apoyan. sinceridad de Dios—sinceridad como en la presencia de Dios (1
Corintios 5:8). Nos gloriamos en esto a pesar de todas nuestras adversidades. Sinceridad en griego da a entender la
mezcla carente de elemento extraño. El no tenía designios siniestros o egoístas (como algunos insinuaban) al no
visitarlos como había prometido; tales designios pertenecían a sus adversarios y no a él (cap. 2:17). La ‚sabiduría
carnal‛ sugiere métodos tortuosos e insinceros; pero la ‚gracia de Dios‛, que influía en él por los dones de Dios
(Romanos 12:3; 15:15), sugiere franqueza santa y fidelidad sincera a las promesas (vv. 17–20), así como Dios es fiel a
sus promesas. La prudencia que favorece intereses egoístas o emplea medios anticristianos, o se apoya en los medios
humanos más que en el Espíritu de Dios, es ‚sabiduría carnal‛ en el mundo—aun en relación con el mundo en
general, que está lleno de astucia. y muy más con vosotros—(cap. 2:4). Su amor más grande para con ellos le
conduciría a manifestar, especialmente a ellos, pruebas de su sinceridad que su relación menos estrecha con el mundo
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no permitía que exhibiera para con éste. 13. ‚No os escribimos otras cosas (en esta Epístola) de las que leéis‛ (en mi
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Epístola anterior [Bengel]; en el tiempo presente, porque la Primera Epístola continuaba todavía siendo leída en la iglesia
como regla apostólica). Conybeare y Howson piensan que se sospechaba que Pablo estuviera escribiendo
particularmente a algunos individuos en la iglesia empleando un tono diferente del de sus cartas públicas; y traducen
ellos: ‚No os escribo otras cosas de las que leéis abiertamente (el sentido del griego, ‚leéis en alta voz‛, es decir, cuando
las Epístolas de Pablo eran leídas públicamente en la congregación, 1 Tesalonicenses 5:27); y lo que reconocéis
interiormente‛. o … conocéis—Griego, ‚o aun reconocéis‛. Las palabras griegas por ‚leer‛ y ‚reconocer‛ son de sonido
y de raíces parecidas. Yo traduciría: ‚Ninguna otra cosa que lo que sabéis leyendo (cotejando mi Epístola anterior con
la Epístola presente), o aun sabéis como hecho probado‛ (es decir, la consecuencia de mis hechos con mis palabras).
hasta el fin—de mi vida. No excluyendo referencia al día del Señor (v. 14; 1 Corintios 4:5). 14. en parte—En contraste
con ‚aun hasta el fin‛; el testimonio de su vida no estaba todavía completo. [Theophyl y Bengel]. Más bien, ‚en parte‛
quiere decir ‚algunos de vosotros‛, no todos [Grocio, Alford]. Así en cap. 2:5; Romanos 11:25. La mayoría en Corinto
había mostrado una obediencia espontánea a las órdenes de Pablo contenidas en la Primera Epístola; pero algunos
eran todavía rebeldes. De ahí surge la diferencia de tono en diferentes partes de esta Epístola. Véase la Introducción.
vuestra gloria—el objeto de vuestra gloria o jactancia. ‚Somos‛ (no meramente seremos) da a entender el
reconocimiento actual de los unos a los otros como objeto de jactancia mutua; estando por ser realizado aquel gloriarse
en su plenitud ‚en el día (de la venida) del Señor Jesús‛. 15. con esta confianza—de que sería ‚reconocido‛ por
vosotros mi carácter por sinceridad (vv. 12–14). quise primero—‚ir a vosotros antes‛ de visitar Macedonia (donde
ahora estaba). Cf. Nota, 1 Corintios 16:5; también 4:18, que, combinados con estas palabras, dan a entender que la
insinuación de algunos corintios de que no vendría nunca se basaba en el hecho de que los había defraudado de esta
manera. Su cambio de propósito y decisión final de pasar primero por Macedonia, se hicieron antes de que enviara a
Timoteo desde Efeso a Macedonia y [PAG. 411] por lo tanto (1 Corintios 4:17), antes de que escribiera su Primera
Epístola. Cf. Hechos 19:21, 22 (el orden allí es ‚Macedonia y Acaya‛, no Acaya y Macedonia); 20:1, 12. para que
tuvieseis una segunda gracia—una ‚gracia‛ al ir él a Macedonia; la ‚segunda‛, al regresar de Macedonia. La ‚gracia‛
(algunos traducen ‚beneficio‛) consistiría en los dones espirituales de los cuales él era el medio de comunicación
(Romanos 1:11, 12). 16. Esta intención de visitarlos de paso a Macedonia, como también después de haber pasado por
esta provincia, debió haber llegado a oídos de los corintios de alguna manera: tal vez por medio de la Epístola perdida
(1 Corintios 4:18; 5:9). 17. ¿usé quizá de liviandad?—¿Fuí culpable de liviandad? es decir, por prometer más de lo que
efectué. ¿o … según la carne, para que haya en mí Sí y No?—El ‚o‛ expresa una alternativa diferente: ‚¿Obré con
liviandad, o (por otra parte) propongo lo que propongo como los hombres mundanos (carnales), de suerte que mi ‚sí‛
tiene que ser ‚sí‛, cueste lo que cueste, y mi ‚no‛ no [Bengel, Winer, Calvino] (Mateo 14:7, 9)? La repetición (en el
original griego) del ‚sí‛ y ‚no‛ difícilmente concuerda con la opinión de Alford: ‚Lo que propongo, ¿lo propongo
según los propósitos cambiables de hombres carnales, para que haya conmigo el sí, sí, y el no, no (es decir, la
afirmación y la negación de la misma cosa)?‛ La repetición así hace las veces del ‚sí‛ y ‚no‛ en singular, como en
Mateo 5:37; Santiago 5:12. Pero este último pasaje da a entender que el ‚sí‛ doble aquí no es el equivalente del ‚sí‛
simple; la opinión de Bengel, pues, parece ser la preferible. 18. El agrega esto para que ellos no pensasen que su
DOCTRINA fuera cambiable como sus propósitos (el cambio que él reconoció en v. 17, negaba que se debiese a
‚liviandad‛ y al mismo tiempo dando a entender que el no haber cambiado, cuando había motivos razonables, habría
sido imitar a los de pensamiento carnal, los cuales cueste lo que cueste, se obstinan en sus propósitos). nuestra
palabra—la doctrina que predicamos. no es Sí y No—inconsecuente consigo misma. 19. Una prueba de la
inmutabilidad de la doctrina sacada de la inmutabilidad del sujeto de la misma, es decir, Jesucristo. Se le llama el
‚Hijo de Dios‛ para manifestar la imposibilidad de cambio en Uno que es igual con Dios mismo (cf. 1 Samuel 15:29;
Malaquías 3:6). por mí y Silvano y Timoteo—El Hijo de Dios, aunque predicado por personas distintas, era uno y el
mismo, inmutable. Silvano se contrae a veces en Silas. (Hechos 15:22; cf. 1 Pedro 5:12). ha sido Sí en él—Griego, ‚ha
sido hecho Sí en él‛; es decir, nuestra predicación del Hijo de Dios es confirmada como verdadera en él (‚por medio de
él‛; por medio de los milagros con los cuales él ha confirmado nuestra predicación) [Grocio]; o más bien, por el
testimonio del Espíritu que él ha dado, vv. 21, 22, y del cual los milagros fueron una sola manifestación, y ésta una
manifestación subordinada. 20. Más bien, todas cuantas sean las promesas de Dios, en él está el ‚sí‛ (‚fidelidad a su
palabra‛, en contraste con ‚el sí y no‛, v. 19, es decir, ‚las inconsecuencias en cuanto a la palabra de uno‛). en él Amén—
Los manuscritos más antiguos leen, ‚por lo tanto por medio de él el Amén‛; es decir, en él hay fidelidad (‚sí‛) a su
palabra, ‚por lo tanto por medio de él‛ es la comprobación inmutable de ella (‚Amén‛). Como el ‚sí‛ es su palabra, así
el ‚Amén‛ es su juramento, que hace doblemente segura nuestra seguridad del cumplimiento. Cf. ‚dos cosas
inmutables (es decir, su palabra y su juramento), en las cuales es imposible que Dios mienta‛ (Hebreos 6:18;
Apocalipsis 3:14). Toda la extensión de las promesas del Antiguo y del Nuevo Testamento tienen asegurado su
cumplimiento para nosotros en Cristo. por nosotros a gloria de Dios—Griego, ‚para gloria a Dios por medio de
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nosotros‛ (cf. Cap. 4:15), es decir, por nuestras labores ministeriales: por nosotros son proclamadas sus promesas y su
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fidelidad inmutable a ellas. Conybeare entiende el ‚Amén‛ como el Amén al final de la acción de gracias; pero
entonces ‚por nosotros‛ tendria que significar lo que no puede querer decir aquí, ‚por nosotros y vosotros’. 21. nos
confirma … en Cristo—es decir, en la fe de Cristo, en creer en Cristo. nos ungió—Así como ‚Cristo‛ es el ‚Ungido‛
(lo que quiere decir su nombre), así ‚nos ungió‛ (griego, ‚chrisas), de la misma manera al ministro y al pueblo creyente
con su Espíritu (v. 22; 1 Juan 2:20, 27). Por tanto, venimos a ser ‚buen olor de Cristo‛ (cap. 2:15). 22. nos ha sellado—
Un sello es una marca que le asegura a uno la posesión de propiedad; ‚sellado‛ aquí corresponde a ‚nos confirma‛ (v.
21; 1 Corintios 9:2). prenda del Espíritu—el Espíritu como la prenda (dinero dado por el comprador como prenda del
pago completo de la suma prometida). El Espíritu Santo es dado al creyente ahora como primera cuota o garantía para
asegurarle que su herencia completa como hijo de Dios será suya más adelante (Efesios 1:13, 14). ‚Sellados con el
Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia para (o ‚hasta‛) la redención de la posesión
adquirida‛ (Romanos 8:23). El Espíritu es la garantía del cumplimiento de ‚todas las promesas‛ (v. 20). 23. Mas yo—
Griego, ‚yo por mi parte‛, en contraste con Dios, quien nos ha asegurado de que sus promesas han de ser cumplidas
con certeza (vv. 20–22). llamo a Dios—al todo Sapiente, quien castiga la infidelidad voluntaria a las promesas. por
testigo sobre mi alma—Como testigo en cuanto a los propósitos secretos de mi alma, y testigo contra ella, si miento
(Malaquías 3:5). por ser indulgente con vosotros—por no ir en espíritu de reprensión como yo debiera haber ido a
vosotros, si hubiera ido en aquel entonces. no he pasado todavía a Corinto—es decir, renuncié a mi propósito de visitar
Corinto entonces. Quiso dejarles tiempo para arrepentimiento, para no tener que ser severo con ellos. Por esto envió a
Tito de antemano. Cf. cap. 10:10, 11, lo que demuestra que los detractores le representaban como amenazando lo que
no tenía el valor de realizar (1 Corintios 4:18, 19). 24. No que, etc.—‚Fe‛ aquí es enfático. El tenía ‚dominio‛ o derecho
de gobernarlos, en asuntos de disciplina, mas en asuntos de ‚fe‛, él no era sino ‚ayudador de su gozo‛ (‚cooperador‛
en creer, Romanos 15:13; Filipenses 1:25). El agrega esto con el fin de suavizar el tono imperioso del v. 23. Su deseo no
es el de causarles tristeza (cap. 2:1, 2) sino ‚gozo‛. La palabra griega para ‚ayudadores‛ da a entender apoyarse
mutuamente el uno en el otro, como los contrafuertes se apoyan mutuamente en un templo. ‚Por tu fe estás en pie‛
(Romanos 11:20); por esto tengo tantos cuidados en ‚ayudar‛ vuestra fe, la cual es la fuente de todo ‚gozo‛ verdadero
[PAG. 412] (Romanos 15:13). No deseo nada más, para no enseñorearme de vuestra fe.
CAPITULO 2
Vers. 1–17. EL MOTIVO POR EL CUAL NO LOS HABIA VISITADO EN SU VIAJE A MACEDONIA—EL
INCESTUOSO DEBE SER PERDONADO—SU ANSIEDAD DE RECIBIR NOTICIAS ACERCA DE ELLOS POR
MEDIO DE TITO, Y SU GOZO CUANDO AL FIN LE LLEGARON LAS BUENAS NOTICIAS. 1. para conmigo—en
contraste con ‚vosotros‛ (cap. 1:23). La misma antítesis entre Pablo y ellos aparece en v. 2. no venir otra vez a
vosotros con tristeza—dando a entender que ya les había hecho una visita en tristeza después de su primera llegada a
Corinto. En aquella visita les había advertido de que ‚no perdonaría, si viniera otra vez‛ (Notas, cap. 13:2; cf. 12:14;
13:1). Véase Introducción a la Primera Epístola. El ‚en tristeza‛ da a entender pena mutua; que él les hiciera sufrir a
ellos, y ellos a él. Cf. v. 2, ‚si yo os contristó‛, y vv. 5, ‚si alguno me contristo‛. En este versículo explica por qué había
postergado su visita, completando el sentido del cap. 1:23. 2. Porque—Prueba de que él vacila en causarles tristeza. si
yo—El ‚yo‛ es enfático. Algún detractor habrá podido decir que éste (v. 1) no es mi motivo al no venir como prometí,
ya que no mostré escrúpulo en causar tristeza, en mi Epístola (la Primera Epístola a los Corintios). Pero yo contesto: Si
yo soy quien os dí tristeza, no es que tenga placer en hacerlo. No; mi propósito fué que el ‚que fué contristado por mí‛
(es decir, los corintios en general, v. 3; pero con referencia tácita al incestuoso en particular) se arrepintiera, y así ‚me
alegrara‛, como en efecto ha acontecido; ‚porque <¿quién será luego el que. . ?‛, etc. 3. esto mismo os escribí—que
no vendría a vosotros en aquel entonces (v. 1), puesto que si hubiera venido entonces tendría que haber sido ‚con
tristeza‛ (causando tristeza tanto a sí mismo como a ellos debido al estado impenitente de ellos). Se refiere a la Primera
Epístola (cf. 1 Corintios 16:7; cf. 4:19, 21; 5:2–7, 13). tristeza de los que me debiera gozar—tristeza debido a su
impenitencia cuando, por lo contrario, debiera tener gozo por su obediencia penitente. Este resultado feliz fué
producido por la Primera Epístola, mientras que habría sido triste el resultado si los hubiera visitado entonces, así
primeramente como había pensado. confiando en vosotros todos que mi gozo es el de todos vosotros—confiando en
que vosotros también percibiríais que había razón suficiente para la postergación, si impidiera nuestro gozo mutuo.
[Alford]. La comunión de los santos, que él confía estará en ellos ‚todos‛ (pasando por alto su caridad, por el
momento, a la pequeña minoría de detractores en Corinto, 1 Corintios 13:7), hará que su gozo (v. 2) sea el gozo de ellos.
4. Muy lejos de ser el cambio de propósito debido a ‚liviandad‛ (cap. 1:17), os escribí mi carta (v. 3) por la mucha
aflicción y angustia del corazón, con muchas lágrimas‛. no para que fueseis contristados—Mi propósito principal y
final fué, ‚no que fueseis contristados‛, sino para que por medio de la tristeza fueseis llevados al arrepentimiento, y
así al gozo, que redundará tanto para vosotros como para mí (v. 2, 3). Os contristé antes de ir a vosotros, para que no
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fuese necesario cuando fuera allá. Es fácilmente contristado aquél que es reprendido por un amigo que está llorando.
[Bengel]. para que supieseis cuánto más amor—de lo cual es prueba el reprender el pecado abiertamente y a sazón
[Estio] (Salmo 141:5; Proverbios 27:6). El ‚amor‛ es el manantial de donde emana la reprensión sincera; que los
corintios reconocieran finalmente que éste era su motivo, fué la meta del apóstol. cuánto más amor tengo para con
vosotros—quienes me han sido especialmente encomendados a mi por Dios (Hechos 18:10; 1 Corintios 4:15; 9:2). 5. si
alguno me contristó—El ‚alguno‛ es una manera delicada de referirse al incestuoso. no a mí … sino en parte—a mí
me contristó sólo en parte; la mayoría de vosotros también lo fueron (cf. cap. 1:14; Romanos 11:25). es decir, yo no fuí
el único contristado; pues lo fué la mayoría de vosotros. por no cargaros, a todos vosotros—para no poner el peso de
la acusación indebidamente sobre todos vosotros, lo que haría, si me tomara por la única persona contristada. Alford
puntúa así: ‚El no me contristó a mí, mas en parte (para no cargar yo demasiado, en él) a todos vosotros‛. Así
‚vosotros todos‛ está en contraste con ‚mi‛; y ‚en parte‛ se explica en la cláusula en paréntesis. 6. Bástale—sin
aumentarla, lo que sólo le llevaría a la desesperación (v. 7), mientras que el motivo de castigo fué que ‚el espíritu (del
hombre) fuese salvo en el día del Señor Jesús‛. al tal—indicación más suave del ofensor que la de llamarlo por nombre
[Meyer]. Expresa más bien una separación del tal quien ha causado tanta tristeza a la iglesia y escándalo a la religión
(Hechos 22:22; 1 Corintios 5:5). esta reprensión—Castigo en el cual fué ‚entregado a Satanás para muerte de la carne‛;
no sólo excomunión sino enfermedad corporal (Notas, 1 Corintios 5:4, 5). hecha de muchos—más bien, ‚por la
mayoría‛ (los más de vosotros). No por un sacerdote individual, ni por los obispos y el clero solos como en la Iglesia
Apostólica Romana, sino por todo el cuerpo de la iglesia. 8. confirméis el amor para con él—haciéndolo efectivo por
acto de la iglesia, y mostrándolo en hechos de vuestro amor, restaurándolo a vuestro compañerismo, o comunión, y
orando por su restablecimiento de la enfermedad infligida a él como castigo. 9. Porque—Una prueba más por qué
debían restaurar al ofensor; es decir, como una ‚prueba‛ de su obediencia ‚en todas las cosas‛; ahora en amor como
anteriormente en el castigo (v. 6), por el deseo del apóstol. Además de sus otros motivos de aplazar su visita, tenía el
propósito ulterior, aunque quizás no percibido por ellos, de probar la fidelidad de ellos. Esto explica su dilación de
dar, en su Primera Epístola, el motivo de su cambio de plan (resuelto antes que él la escribiera). Esta revelación
completa de sus motivos viene naturalmente de él ahora en la Segunda Epístola, después de haber visto el éxito de sus
medidas, pero que no habría sido una comunicación razonable antes. Todo esto concuerda con la realidad y está tan
lejos como es posible de la impostura. [Paley, en Horae Paulinae]. El intercambio de sentimiento es marcado (v. 4),
‚escribí < para que conocieseis cuánto más amor‛, etc.; aquí, ‚escribí para tener experiencia de vosotros‛. 10. Otro
incentivo para que ellos tomasen sobre sí la responsabilidad [PAG. 413] de rehabilitar al ofensor. Ellos pueden estar
asegurados de la sanción apostólica de Pablo al hacerlo. yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros
lo he hecho—El emplea el tiempo pasado, como de cosa ya resuelta; como en 1 Corintios 5:3, ‚He juzgado ya‛; o,
como hablando generalmente del perdón concedido, o a ser concedido. Es por causa de vosotros que he perdonado, o
perdono, para que la iglesia (de la cual sois miembros constituyentes) no sufra daño por la pérdida de un alma, y para
que vosotros aprendáis la lenidad como tambien la fidelidad. en persona de Cristo—representando a Cristo y
obrando por su autoridad: respondiendo a 1 Corintios 5:4: ‚En el nombre del Señor nuestro Jesucristo < mi espiritu,
con la facultad de nuestro Señor Jesucristo‛. 11. Lit., ‚Para que no permitamos que ninguna ventaja sea ganada sobre
nosotros por Satanás‛, es decir, dejando que uno de nuestros miembros nos sea perdido por la desesperación,
proveyendo nosotros mismos el arma a Satanas mediante nuestra severidad repulsiva hacia uno que está arrepentido
ahora. La pérdida de un pecador es una pérdida común a todos; él, pues, dice, en v. 10, ‚por amor a vosotros‛. Pablo
había ‚entregado‛ al ofensor ‚a Satanás para muerte de la carne, porque el espíritu sea salvo‛ (1 Corintios 5:5).
Satanás buscó destruir al espíritu también: el dejar que lo haga, sería darle una ventaja. no ignoramos sus
maquinaciones—‚Ignoramos‛ y ‚maquinaciones‛ son palabras similares en sonido y raíz en el griego: ‚No
desconocemos sus astucias conocedoras‛. 12. Pablo esperaba encontrarse con Tito en Troas para recibir noticias en cuanto
al efecto producido en la iglesia corintia por su Primera Epístola; pero, frustrado en su esperanza allí, siguió viaje a
Macedonia, donde lo encontró finalmente (cap. 7:5, 6, 7). La historia (Los Hechos) no relata que haya pasado por Troas,
al ir de Efeso a Macedonia; mas sí al venir de aquel país (Hechos 20:6); también, que tenía discípulos allí (Hechos 20:7),
lo que concuerda con esta Epístola (cap. 2:12, ‚me fué abierta puerta en el Señor‛); señalando lo genuino de una
coincidencia involuntaria. [Paley, en Horae Paulinae]. Sin duda Pablo había fijado fecha con Tito para el encuentro en
Troas; y le había sugerido que, si fuera detenido, continuara directamente a Filipos en Macedonia, la próxima etapa en
su propio viaje. Por esto, aunque se había abierto para él una puerta ancha de servicio cristiano en Troas, su anhelo de
oír de Tito las noticias de Corinto le indujo a no quedarse allí más tiempo después de haber pasado el tiempo
señalado, sino que se apresuró a Macedonia para encontrarse con Tito. [Birks]. para el evangelio—para predicar el
evangelio. Había estado en Troas antes, pero la visión del macedonio que le invitaba a pasar allá, impidió que se
quedara allí (Hechos 16:8–12). Al regresar al Asia, después de la visita más larga mencionada aquí, se quedó siete días
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(Hechos 20:6). aunque—bajo circunstancias ordinarias, gustoso habría quedado en Troas. abierta puerta en el
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Señor—en su obra y bajo su divina providencia. 13. No tuve reposo en mi espíritu—más bien. ‚no tuve reposo para
mi alma‛ (Génesis 8:9). Así como aquí su ‚espíritu‛ no tuvo reposo, así en cap. 7:5, su ‚carne‛ no lo tiene. Su
‚espíritu‛ bajo el ‚Espíritu Santo‛, por lo tanto, decidió que no fué necesario valerse de la ‚puerta abierta‛ de utilidad
en Troas por más tiempo. despidiéndome de ellos—de los discípulos en Troas. 14. Mas—Aunque salimos de Troas
frustrados por no habernos encontrado con Tito alli y por tener que dejar tan pronto una puerta ancha abierta, ‚a Dios
gracias‛, fuimos bendecidos triunfalmente tanto en las buenas noticías de vosotros por Tito como en las victorias del
evangelio en todas partes de nuestra gira. La causa del triunfo no puede limitarse (como explica Alford) a lo anterior;
porque ‚siempre‛ y ‚en todo lugar‛, manifiestan que lo que sigue también está incluído. hace que siempre
triunfemos—El griego expresa más bien, como en Colosenses 2:15, que ‚nos conduce en triunfo‛. Pablo se
consideraba como un trofeo señalado del poder victorioso de Dios en Cristo. Su Conquistador Todopoderoso le estaba
conduciendo de una parte a otra, por todas las ciudades del mundo grecorromano, como un ejemplo ilustre de su
poder a la vez de sojuzgar y de salvar. El antiguo enemigo de Cristo era ahora el siervo de Cristo. Asi como el ser
llevado en triunfo por el hombre es la suerte más miserable, así el ser llevado por Dios es la más gloriosa que podrá
tocarle a uno. [Trench.] Los únicos triunfos verdaderos nuestros son los triunfos de Dios en nosotros. Las únicas
victorias verdaderas nuestras vienen cuando somos derrotados por él. [Alford]. La figura se toma de la procesión
triunfal de un general victorioso. La idea adicional está tal vez incluída, la que distingue el triunfo de Dios de la
victoria de un general humano, la idea de que el cautivo está reducido a la obediencia voluntaria (cap. 10:5) a Cristo, y
así toma parte en el triunfo: Dios le ‚lleva en triunfo‛ como uno de quien no se triunfa meramente, sino también como
triunfante sobre los enemigos de Dios con Dios (lo último tendrá referencia al progreso misionero triunfante del
apóstol bajo la dirección de Dios). Así Bengel: ‚Quien nos exhibe en triunfo, no (meramente) como conquistados, sino
como ministros de su victoria. No sólo la victoria, sino la ‚exhibición‛ abierta de la victoria se señala: pues sigue, ‚que
manifiesta‛. el olor—reteniendo la figura de un triunfo. Así como el acercamiento de la procesión triunfal se anunciaba
por el olor de incienso esparcido por todas partes por los que llevaban el incienso en el cortejo, así Dios ‚manifiesta <
por nosotros‛ (sus cautivos a la vez conquistados y triunfantes, cf. Lucas 5:10, ‚Pescar{s‛, ‚Tomarás cautivos de modo
de conservar vivos‛) el olor suave del conocimiento de Cristo, el Conquistador triunfante (Colosenses 2:15), en todo
lugar. Así como el triunfo se comunica al ojo, así el olor a las narices; de modo que todos los sentidos sienten el poder
del evangelio de Cristo. Esta manifestación (palabra que ocurre muchas veces en sus Epístolas a los Corintios, cf. 1
Corintios 4:5), refuta las sospechas corintias de deshonestidad que, por reserva, él estuviera de mala fe escondiéndolo
todo de ellos (v. 17; cap. 4:2). 15. El orden en griego es: ‚De Cristo somos buen olor para Dios‛; así, el ‚porque‛
justifica sus palabras anteriores (v. 14), ‚el olor de su (de Cristo) conocimiento.‛ No sólo esparcimos el olor, sino que
‚somos el buen olor‛ mismo (Cantares 1:3: cf. Juan 1:14, 16; Efesios 5:2; 1 Juan 2:27). en los que se salvan—más bien
‚que están siendo salvados < que se están perdiendo‛ (Nota, 1 Corintios 1:18). Así como la luz, aunque ciega en la
obscuridad a los débiles, es para todos aquella luz tranquila; y la miel, aunque tiene gusto amargo para [PAG. 414] los
enfermos, es en sí misma dulce; así el evangelio es todavía buen olor, aunque muchos perecen por incredulidad
[Crisóstomo, Homilías, 5:467] (cap. 4:3, 4, 6). Así como algunos de los enemigos conquistados llevados en triunfo eran
muertos cuando la procesión llegaba al palacio de gobierno, y para ellos el olor del incienso era ‚olor de muerte para
muerte‛, mientras que a los guardados vivos era ‚olor de vida‛, así el Evangelio era para las diferentes clases
respectivamente. en los que—en el caso de ellos. ‚Los siendo salvados‛ (cap. 3:1 a 4:2); ‚los que se están pereciendo‛
(cap. 4:3–5). 16. olor de muerte para muerte … de vida para vida—un olor que se levanta de la muerte (un anuncio de
un Cristo muerto y un evangelio virtualmente sin vida, en la cual luz los incrédulos miraban el mensaje evangélico),
terminando (como consecuencia natural) en la muerte (al incrédulo); (pero al creyente) un olor que emana de la vida (que
anuncia a un Salvador resucitado y viviente), terminando en vida (para el creyente) (Mateo 21:44; Lucas 2:34; Juan 9:39).
Para estas cosas, ¿quién es suficiente?—para difundir correctamente en todas partes el olor de Cristo, tan diverso en
sus efectos en creyentes e incrédulos. Aquí prepara él el camino para un propósito de su Epístola, el de vindicar su
misión apostólica contra sus detractores en Corinto, quienes negaban su suficiencia. El contesta a su propia pregunta
(cap. 3:5): ‚No que seamos suficientes de nosotros mismos, etc., sino que nuestra suficiencia es de Dios, el cual nos hizo
ministros suficientes‛, etc. 17. no somos como muchos—(Cap. 11:18. Filipenses 2:21); Más bien, ‚como los muchos‛, es
decir, los maestros falsos de quienes trata (caps. 10 a 12, especialmente cap. 11:13; 1 Tesalonicenses 2:3). mercaderes
falsos—Griego, ‚adulteradores‛, como hacen los vendedores al menudeo del vino para ganar más (cap. 4:2; Isaías 1:22;
2 Pedro 2:3, ‚Harán mercadería de vosotros‛). antes con sinceridad, como de Dios—como uno que habla de (entre)
sinceridad, de parte de (es decir, por mandato de, y así en dependencia de) Dios. en Cristo—como unidos a él en
relación viviente y haciendo su obra (cf. cap. 12:19). El evangelio entero tiene que ser entregado tal como está, sin
concesión a las corrupciones de hombres y sin fines egoístas, si ha de ser bendecido con éxito (Hechos 20:27).
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ROMANOS – GALATAS
CAPITULO 3
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Vers. 1–18. LA UNICA RECOMENDACION QUE EL NECESITA PARA PROBAR LA SANCION DIVINA
SOBRE SU MINISTERIO, TIENE EN LOS CORINTIOS CONVERTIDOS: SU MINISTERIO AVENTAJA AL
MOSAICO, COMO EL EVANGELIO DE VIDA Y LIBERTAD AVENTAJA A LA LEY DE CONDENACION. 1.
¿Estamos empezando de nuevo a recomendarnos a nosotros mismos (cap. 5:12) (como algunos de ellos podrían decir
que él había hecho en su primera Epístola; o, una reprensión a algunos‛ que habían empezado a hacerlo)?
recomendación—(Cf. cap. 10:18). El ‚algunos‛ se refiere a personas particulares de los ‚muchos‛ (cap. 2:17) maestros
que se oponían a él y quienes vinieron a Corinto con cartas de recomendación de parte de otras iglesias; y cuando
salieron de aquella ciudad, conseguían cartas de los corintios para otras iglesias. El canon décimotercero del Concilio
de Caledonia (451 d. de J. C)ordenó que a ‚clérigos, llegando a una ciudad donde no eran conocidos, no les fuese
permitido oficiar sin letra de recomendación de su propio obispo‛. La historia (Hechos 18:27) confirma la existencia de
la costumbre aquí indicada en la Epístola: ‚Queriendo él (Apolo) pasar a Acaya (Corinto), los hermanos (de Efeso)
escribieron a los discípulos que le recibiesen‛. Esto fué como dos años antes de escribirse esta Epístola y es
probablemente una de las instancias a que se refiere Pablo, como muchos en Corinto se jactaban de ser seguidores de
Apolo (1 Corintios 1:12). 2. Nuestras letras—de recomendación. en nuestros corazones—no son cartas llevadas
simplemente en las manos. Vuestra conversión por medio de mi instrumentalidad, y vuestra fe que es ‚conocida de
todos los hombres‛ por informes extensos (1 Corintios 1:4–7), y que está escrita por la memoria y el cariño en lo más
íntimo de mi corazón, y que es llevada dondequiera que voy, es mi carta de recomendación (1 Corintios 9:2). sabidas
y leídas—palabras relacionadas en raíz, sonido y sentido con el griego original (así cap. 1:13). ‚Sois conocidos como
mis convertidos por conocimiento general; entonces sois conocidos más particularmente por reflejar mi doctrina en
vuestra vida cristiana‛. La letra es ‚conocida‛ primero y después es ‚leída‛ la Epístola [Grocio] (cap. 4:2; 1 Corintios
14:25). No hay en el mundo sermón tan poderoso como una vida cristiana consecuente. El ojo del mundo comprende
más que el oído. Las vidas de los creyentes son los únicos libros religiosos que el mundo lee. Ignacio (ad Ephesum, cap.
10) escribe: ‚Dad a los incrédulos la oportunidad de creer por medio de vosotros. Consideraos empleados por Dios; y
vuestras vidas, la forma de lenguaje mediante el cual él se dirige a ellos. Sed mansos cuando ellos estén enojados,
humildes cuando ellos sean soberbios; a la blasfemia de ellos, oponed la oración sin cesar; a la inconsecuencia de ellos,
una firme adherencia a vuestra fe.‛ 3. Siendo manifiesto—La carta está tan legiblemente escrita que puede ser ‚leída
de todos los hombres‛ (v. 2). Manifiestamente ‚sois carta de Cristo‛, no simplemente carta nuestra, mas ‚ministrada
de nosotros‛, llevada y presentada por nosotros como sus portadores (ministradores) a quienes (el mundo) viene
dirigida: Cristo es el Escritor y el Recomendador, vosotros sois la carta que nos recomienda a nosotros. escrita no con
tinta, mas con el Espíritu del Dios vivo—Pablo fué la pluma ministrante u otro instrumento de escribir, como
también el ministrante que llevaba y presentaba la carta. ‚No con tinta‛, está en contraste con las letras de
recomendación que ‚algunos‛ en Corinto usaban (v. 1). La palagra ‚tinta‛ se usa aquí también para incluír todos los
materiales externos de escribir, tales como lo eran las tablas de piedra sinaíticas. Estas, sin embargo, no fueron escritas
con tinta, sino ‚grabadas‛ por ‚el dedo de Dios‛ (Exodo 31:18; 32:16). La Epístola de Cristo (sus miembros creyentes
convertidos por Pablo) es mejor todavía, pues no está escrita meramente por el dedo de Dios, sino por el ‚Espíritu del
Dios vivo‛; no es la ‚administración de muerte‛ como la ley, sino del ‚Espíritu viviente‛ que ‚da vida‛ (vv. 6–8). no
en—no sobre tablas de piedras, como lo eran los diez mandamientos (v. 7). en tablas de carne del corazón—Todos los
mejores manuscritos leen: ‚Sobre (vuestros) corazones (que son) tablas de carne.‛ Una [PAG. 415] vez eran
espiritualmente vuestros corazones lo que en efecto eran las tablas de la ley físicamente, tablas de piedra, pero Dios ha
‚quitado el corazón de piedra de vuestra carne y os ha dado un corazón de carne‛ (carnoso, no carnal; por esto está
escrito: ‚de entre vuestra carne‛, es decir, vuestra naturaleza carnal), Ezequiel 11:19; 36:26. Cf. v. 2, ‚Nuestras letras
sois vosotros, escritas en nuestros corazones‛, así Cristo en primer lugar os ha hecho ‚su epístola escrita con el
Espíritu en vuestros corazones‛. Yo llevo sobre mi corazón, como testimonio a todos los hombres, lo que Dios por su
Espíritu ha escrito en vuestros corazones [Alford] (cf. Proverbios 3:3; 7:3; Jeremías 31:31–34). Este pasaje es citado por
Paley (Horae Paulinae) como ilustrando una peculiaridad del estilo de Pablo, es decir, su manera de salir, a la mención de
una palabra, con una consideración o meditación en paréntesis: aquí es sobre la palabra ‚Epístola‛. Así ‚olor‛, cap. 2:14–17.
4. Y—Griego, ‚Más‛. ‚Tal confianza, sin embargo (es decir, de nuestra ‚suficiencia‛, vv. 5, 6; cap. 2:16 [a la cual
vuelve después del paréntesis], como ministros del Nuevo Testamento, ‚no desmayándonos‛, cap. 4:1), tenemos por
Cristo (no por nosotros mismos, cf. v. 18) para con Dios‛ (es decir, en nuestra relación con Dios y su obra, el ministerio
que él nos ha encomendado, por el cual tenemos que rendir cuentas a él). La confianza en Dios es sólida y real, como
buscando en él el poder que hace falta ahora como también el galardón de la gracia que será dado después. Cf.
Hechos 24:15, ‚Teniendo esperanza en Dios‛. La confianza humana es engañosa, puesto que busca en el hombre su
ayuda y su galardón. 5. El griego es: ‚No que seamos (todavía después de tan larga experiencia como ministros)
suficientes para pensar algo de nosotros como de parte de nosotros mismos. sino que nuestra suficiencia es de parte de
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(proviene de) Dios.‛ ‚De parte de‛ más precisamente se refiere al origen, o manantial, del cual procede alguna cosa;
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‚de‛ es más general. ‚Pensar‛, griego ‚razonar‛ o ‚idear‛; lograr sana predicación mediante nuestro raciocinio.
[Teodoreto]. El ‚nosotros‛ se refiere aquí a los ministros (2 Pedro 1:21). algo—aun lo más mínimo. No podemos
esperar demasiado poco de parte del hombre ni demasiada abundancia de parte de Dios. 6. suficientes—más bien,
como el griego es igual, correspondiente al v. 5, tradúzcase, “suficientes como ministros‛ (Efesios 3:7); Colosenses 1:23).
de un nuevo pacto—en contraste con el Viejo Testamento o pacto (1 Corintios 11:25; Gálatas 4:24). Nuevamente vuelve
aquí al contraste entre la ley ‚en tablas de piedra‛ y la ‚escrita por el Espíritu en tablas de carne del corazón‛ (v. 3). no
de la letra—unido con ‚ministros‛; ministros no de la mera letra, el precepto literal, en que consistía la vieja ley, como
entendida en aquel entonces: ‚sino del espíritu‛, es decir, de la santidad espiritual que estaba por debajo de la antigua
ley y que el nuevo pacto saca a la luz (Mateo 5:17–48) con motivos nuevos agregados, y nuevo poder de obediencia
impartido, es decir, el Espíritu Santo (Romanos 7:6). Aun escribiendo la letra del Nuevo Testamento, Pablo y los demás
escritores sagrados eran ministros no de la letra, sino del espíritu. Ninguna piedad de espíritu podría eximir al hombre
del yugo de la letra de cada ordenanza legal bajo el Antiguo Testamento; porque Dios había establecido esto como la
manera en que el judío piadoso expresara su pensamiento hacia Dios. El cristianismo, por otra parte, hace que el
espíritu de nuestras exteriorizaciones sea el todo y la letra una consideración secundaria (Juan 4:24). Sin embargo, la
ley moral de los diez mandamientos, siendo escrita por el dedo de Dios, es tan obligatoria ahora como siempre; pero
hace más énfasis sobre el espíritu evangélico del ‚amor‛ que sobre la letra de una obediencia servil, y en una
espiritualidad más profunda y más llena (Mateo 5:17–48; Romanos 13:9). Ningunos preceptos literales podrían abarcar
completamente la ancha extensión de la santidad que el amor, obra del Espíritu Santo, bajo el evangelio, sugiere
instintivamente al corazón del creyente, de parte de la Palabra entendida en su espiritualidad profunda. la letra
mata—trayendo al recuerdo el conocimiento de la culpa y su castigo, la muerte; v. 7, ‚el ministerio de muerte‛
(Romanos 7:9). el espíritu vivifica—El espíritu del evangelio, impreso en el corazón por el Espíritu Santo, da vida
espiritual nueva al hombre (Romanos 6:4, 11). Este ‚espíritu de vida‛ es para nosotros en Cristo Jesús (Romanos 8:2,
10), el cual mora en el creyente como un espíritu ‚vivificante‛ (1 Corintios 15:45). Nótese: el espiritualismo de los
racionalistas es muy diferente, el cual no admitiría una ‚revelación estereotipada‛ sino cuanto de ella puede aprobar
el propio instrumento humano de revelación, la conciencia y la razón; haciendo así que la conciencia sea el juez de la
palabra escrita, mientras los apostoles hacen que la palabra escrita sea el juez de la conciencia (Hechos 17:11; 1 Pedro
4:1). La verdadera espiritualidad descansa sobre la palabra escrita en su totalidad, aplicada al alma por el Espíritu
Santo como el único intérprete infalible de su inmensa espiritualidad. La letra no es nada sin el espíritu en un asunto
esencialmenespiritual. El espíritu no es nada sin la letra en un documento sustancialmente histórico. 7. el ministerio de
muerte—la dispensación legal, compendiada en el Decálogo, la cual denuncia muerte contra el hombre por su
transgresión. grabado en piedras—Lit., ‚Si el ministerio de muerte en letras‛, de lo cual ‚grabado en piedras‛ es una
explicación. Un manuscrito, tal vez el más antiguo en existencia, tiene ‚en la letra‛, refirióndose a las palabras del v. 6,
‚la letra mata‛, y ésta parece la lección más probable. Este ‚ministerio de muerte en letras‛ hace referencia a los
preceptos literales de la ley en que éstos sólo nos traen el conocimiento del pecado y la ‚muerte‛, en contraste con ‚el
Espíritu‛ en el evangelio que nos trae ‚la vida‛ (v. 6). La oposición entre ‚las letras‛ y ‚el Espíritu‛ (v, 8) lo confirma.
Esto explica por qué la frase en griego debería ser ‚en letras‛ en vez de ‚en la letra‛. fué con gloria—lit., ‚fué hecho
(investido) en gloria‛; la gloria era el ambiente en que estaba rodeado. no pudiesen poner los ojos—Exodo 34:30. ‚La
tez de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de llegarse a él‛. ‚No pudiesen‛, pues, quiere decir aquí ‚por
temor‛. ‚La gloria del rostro de Moisés‛ en Sinaí se disipó cuando hubo pasado la ocasión: ilustración del carácter
transitorio de la, dispensación que él representaba (v. 11), en contraste con la permanencia de la dispensación cristiana
(v. 11), 8. ¿Cómo no será más bien con gloria—‚todavía más en gloria‛. ‚Será‛ en parte ahora, pero plenamente
cuando sea revelada [PAG. 416] la gloria de Cristo y sus santos. 9. el ministerio de condenación—la ley vista en ‚la
letra‛ que ‚mata‛ (v. 6; Romanos 7:9–11). El manuscrito más antiguo parece leer como nuestra versión, pero la
mayoría de los manuscritos casi contemporáneos y los ‚padres‛ leen: ‚Si al ministerio de condenación hay gloria‛. el
ministerio de justicia—el evangelio, que revela especialmente la justicia de Dios (Romanos 1:17), e imputa la justicia a
los hombres por medio de la fe en Cristo (Romanos 3:21–28; 4:3, 22–25), y comunica la justicia por el Espíritu
(Romanos 8:1–4). 10. Porque aun el ministerio de condenación, la ley, v. 7 (que ha sido glorificada en Sinaí, en la persona
de Moisés), ahora ha perdido su gloria con respecto a esto por causa de la gloria más excelente (del evangelio); como la
luz de las estrellas y de la luna palidece ante la presencia del sol. 11. tuvo gloria—lit., ‚por medio de gloria‛, mucho
más será en gloria—El griego ‚con‛ o ‚por medio de‛ se refiere más apropiadamente a aquello cuya gloria era
pasajera; ‚en‛ a esto de lo cual la gloria es permanente. lo que permanece—(Apocalipsis 14:6). No ‚el ministerio‛ sino
el Espíritu, y sus acompañamientos, la vida y la justicia. El contraste entre el Antiguo y el Nuevo Testamentos
confirma que los principales opositores de Pablo en Corinto eran los judaizantes. 12. tal esperanza—de la gloria
futura, la que resultará de la administración del evangelio (vv. 8, 9). hablamos con mucha confianza—franqueza; sin
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reserva (cap. 2:17; 4:2). 13. No usamos rebozo, ‚como Moisés ponía velo sobre su faz, para que los hijos de Israel no
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pusiesen los ojos en el fin de lo que había de ser abolido‛ [Ellicott, etc.] La interpretación de Exodo 34:30–35, según la
Versión de los Setenta, es adoptada por Pablo, de que Moisés al entrar a hablar con Dios se quitaba el velo hasta haber
salido, y hablado con el pueblo; y entonces, cuando hubo terminado de hablar, se ponía el velo para que ellos no mirasen el fin,
o el desvanecimiento, de aquella gloria temporal. El velo era símbolo de encubrimiento, colocado inmediatamente después
que hablaba Moisés; de modo que las revelaciones de Dios por medio de él eran interrumpidas por intervalos de
encubrimiento [Alford]. Pero la opinión de Alford no concuerda con el v. 7, donde dice que los israelitas ‚no pudiesen
poner los ojos en la faz de Moisés a causa de la gloria de su rostro‛. Evidentemente el velo de Moisés fué puesto
porque ellos no eran capaces de ‚poner los ojos‛ en él. Aquí (v. 13) Pablo pasa del hecho literal a la verdad
simbolizada, la ceguedad de los judíos y los judaizantes al fin ulterior de la ley, diciendo que Moisés se puso el velo para
que ellos no pudiesen mirar fijamente a (Cristo, Romanos 10:4) el fin de aquello (la ley) que (como la gloria de Moisés) es
abolido. No que Moisés haya tenido aquel propósito; mas Dios a menudo atribuye a sus profetas los propósitos que él
mismo tiene. Porque los judíos no querían ver, Dios prudentemente los abandonó de modo que no viesen. La gloria del
rostro de Moisés es antitípicamente la gloria de Cristo que resplandece tras el velo de las ordenanzas legales. El velo
que ha sido quitado para el creyente cristiano, queda puesto para el judío incrédulo a fin de que no vea (Isaías 6:10;
Hechos 28:26, 27). El se detiene ante la letra de la ley, no viendo el fin de ella. La gloria evangélica de la ley, como el
brillo del rostro de Moisés, no puede ser soportada por un pueblo carnal y por lo tanto, permanece velada para ellos
mientras no venga el Espíritu para quitárselo (vv. 14–17). [Camerón]. 14–18. Paréntesis: De los Cristianos en General. El
continúa el tema del ministerio, en cap. 4:1. 14. sentidos—Griego, ‚percepciones mentales‛; ‚entendimientos‛. se
embotaron—más bien, ‚endurecidos.‛ Lo contrario a ‚poner los ojos en el fin‛ de la ley (v. 13). El velo sobre el rostro de
Moisés es además típico del velo que está sobre sus corazones. no descubierto … el cual—más bien, ‚el mismo velo
permanece (lit., ‚no alzado‛), a fin de que ellos no vean que es removido (no el velo, sino ‚el Antiguo Testamento‛, o
pacto de ordenanzas legales) (vv. 7, 11, 13) en Cristo‛; o, como Bengel, ‚Porque en Cristo es quitado‛; es decir, que no
es quitado sino en Cristo; el velo pues permanece sin ser quitado de ellos, porque ellos no quieren venir a Cristo, quien
quita la ley como mera letra. Si ellos alguna vez viesen que la ley es quitada en Cristo, el velo no quedaría más sobre
sus corazones al leerla públicamente en sus sinagogas (así ‚lectura‛, Hechos 15:21). Yo prefiero la explicación anterior.
(Es verdad que el antiguo pacto ‚es quitado en Cristo‛, pero el v. 14 no lo dice, sino que ‚el velo‛ es quitado en Cristo.
Tiene que ser así, pues ‚velo‛ en griego es del género neutro, como también ‚no descubierto‛. El pronombre relativo
es traducido al castellano como ‚el cual velo es quitado en Cristo‛, pues no hay otro antecedente de dicho relativo en
el mismo género. El ‚antiguo testamento‛ en griego es del género femenino, y no puede ser el antecedente del
pronombre relativo de género neutro. El autor evidentemente se equivoca. Nota del Trad.) 15. el velo está puesto—
más bien, ‚Un velo está puesto sobre el corazón de ellos‛ (su entendimiento afectado por la mala voluntad, Juan 8:43;
1 Corintios 2:14). El taled era llevado en la sinagoga por todos los devotos, y a este velo colgado sobre el pecho puede
ser que indirectamente se le aluda aquí (nota, 1 Corintios 11:4), usado como símbolo del velo espiritual sobre el
corazón de ellos. 16. Moisés se quitaba el velo al entrar en la presencia del Señor. Así en cuanto a los israelitas a
quienes representa Moisés, ‚cuando se convirtieren al Señor, el velo se quita‛ (no, ‚se quitará‛, como en nuestra
versión). La alusión se hace a Exodo 34:34, y no a Exodo 34:30, 31, como cree Alford. Siempre que los israelitas
(algunos de ellos) se convierten al Señor, quien es el Espíritu de la ley, el velo es quitado de sus corazones en la
presencia del Señor, así como el velo literal fué quitado del rostro de Moisés en la presencia de Dios; no confiando más
en la letra muerta, el velo, ellos, por el Espíritu, tienen comunión con Dios y con el espíritu íntimo del pacto mosaico (el
cual corresponde a la gloria del rostro descubierto de Moisés en la presencia de Dios). 17. el Señor—Cristo (vv. 14, 16;
cap. 4:5). es el Espíritu—es decir, aquel Espíritu mencionado en v. 6, y aquí vuelve a mencionarse después del
paréntesis (vv. 7–16): Cristo es el Espíritu y ‚fin‛ del Antiguo Testamento, dándole vida, mientras que ‚la letra mata‛
(1 Corintios 15:45; Apocalipsis 19:10, fin). donde hay el Espíritu del Señor—en el ‚corazón‛ del hombre (v. 15;
Romanos 8:9, 10). allí hay libertad—(Juan 8:36). ‚Allí‛, y únicamente allí. Los tales dejan de ser esclavos, lo que eran
mientras el velo estaba sobre su corazón. Están libres [PAG. 417] para servir a Dios en el Espíritu, y se gozan en Cristo
Jesús (Filipenses 3:3); ya no tienen el espíritu de servidumbre, sino el de hijos libres (Romanos 8:15; Gálatas 4:7). La
‚libertad‛ es contraria a la letra (de las ordenanzas legales) y al velo, el símbolo de esclavitud; también al temor que
sintieron los israelitas al ver la gloria descubierta de Moisés (Exodo 34:30; 1 Juan 4:18). 18. Por tanto, nosotros todos—
Los cristianos, en contraste con los judíos que tienen un velo sobre sus corazones, correspondiente al velo sobre el
rostro de Moisés. Pablo no vuelve a referirse a los ministros sino hasta el cap. 4:1. a cara descubierta—pues el velo es
quitado en la conversión; en contraste con ‚cubierto‛ (cap. 4:3). como en un espejo—El evangelio que refleja la gloria
de Dios y Cristo (cap. 4:4; 1 Corintios 13:12; Santiago 1:23, 25). somos transformados … en la misma semejanza—es
decir, la imagen de la gloria de Cristo, espiritualmente ahora (Romanos 8:29; 1 Juan 3:3); promesa del cambio corporal
más tarde (Filipenses 3:21). Por muchos que sean, todos los creyentes reflejan la misma imagen de Cristo más o menos:
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una prueba del verdadero cristianismo. de gloria en gloria—de un grado de gloria a otro. Así como el rostro de
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Moisés recogió un destello de la gloria de Dios por estar en su presencia, así los creyentes son cambiados en la imagen
de Cristo por verle a él. como por, etc—Una transformación tal ‚como‛ se había de esperar de parte del ‚Señor el
Espíritu‛ (no como nuestra versión ‚el Espíritu del Señor‛) [Alford] (v. 17): ‚quien toma las cosas de Cristo, y nos las
hace ver‛ (Juan 16:14; Romanos 8:10, 11). Cf. en cuanto al porvenir, Salmo 17:15; Apocalipsis 22:4.
CAPITULO 4
Vers. 1–18. SU PREDICACION ES ABIERTA Y SINCERA. AUNQUE PARA MUCHOS EL EVANGELIO ESTA
ENCUBIERTO; porque él predica a Cristo, no a sí mismo; el vaso humano es débil para que Dios sea glorificado; sin
embargo, aunque débil, la fe y la esperanza de la gloria futura le sostienen rodeado como está por la decadencia del
hombre exterior. 1. Por lo cual—Griego, ‚Por esta causa‛: Porque tenemos el Espíritu del Señor que da libertad, y con
cara descubierta contemplamos su gloria (cap. 3:17, 18). teniendo nosotros esta administración—‚La administración
del Espíritu‛ (cap. 3:8, 9): el ministerio de tal evangelio espiritual que da libertad: continuando desde cap. 3:6, 8. según
la misericordia que hemos alcanzado—de parte de Dios, en haber sido conferido sobre nosotros este ministerio (cap.
3:5). El sentido de ‚misericordia‛ recibido de Dios hace que los hombres sean activos por Dios (1 Timoteo 1:11–13). no
desmayamos—en libertad de palabra y acción, y paciencia en el sufrimiento (vv. 2, 8–16, etc.) 2. quitamos—‚nos
despedimos de.‛ de vergüenza—‚No me avergüenzo del evangelio de Cristo‛ (Romanos 1:16). La vergüenza llevaría
al encubrimiento (v. 3); mientras que ‚hablamos con mucha confianza‛ (cap. 3:12); ‚por manifestación de la verdad‛. Cf.
cap. 3:3, ‚siendo manifiesto‛. Se refiere a los artificios disimulados de ‚muchos‛ maestros en Corinto (cap. 2:17; 3:1;
11:13–15). adulterando la palabra—Así ‚corrompen la palabra de Dios‛ (cap. 2:17; cf. 1 Tesalonicenses 2:3, 4).
encomendándonos—recomendándonos: volviendo a cap. 3:1. a—al veredicto de—toda conciencia humana—(Cap.
5:11). No al juicio carnal de hombres, como los aludidos (cap. 3:1). delante de Dios—(Cap. 2:17; Gálatas 1:10). 3. Que
si—Sí; aun si (como reconozco que es el caso). encubierto—más bien (refiriéndose a cap. 3:13–18), ‚velado‛.
‚Escondido‛ (Griego, Colosenses 3:3) se dice de lo que está retirado completamente de la visita; ‚velado‛ de cosa
dentro del alcance del ojo, mas cubierta de modo que no se ve. Así fué en el caso del rostro de Moisés. entre los—Sólo en
caso de ellos: porque en sí el evangelio es muy claro. que se pierden—más bien, ‚que están pereciendo‛ (1 Corintios
1:18). Así la misma nube que era ‚luz‛ al pueblo de Dios, era ‚tinieblas‛ a los enemigos egipcios de Dios (Exodo
14:20). 4. En los cuales—Tradúzcase, ‚En cuyo caso‛. el dios de este siglo—los mundanos le hacen su dios (Filipenses
3:19). El es, en efecto, ‚el príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia‛ (Efesios
2:2). los incrédulos—igual que ‚los que se pierden‛ (o ‚están pereciendo‛). Cf. 2 Tesalonicensos 2:10–12. Dice South
curiosamente: ‚Cuando están cubiertos los ojos del malhechor, no está lejana su ejecución‛ (Esther 7:8). Los incrédulos
que perecen no sólo son velados, sino cegados (cap. 3:14, 15). Griego, no ‚cegó‛, sino ‚endureció‛. lumbre del
evangelio de la gloria de Cristo—Tradúzcase: ‚La iluminación (ilustración: la propagación desde los ya iluminados, a
otros, de la luz) del evangelio de la gloria de Cristo‛. ‚La gloria de Cristo‛ no es una mera calidad (como la expresaría
‚glorioso‛) del evangelio, sino su misma esencia y su tema. la imagen de Dios—dando a entender la identidad de
naturaleza y esencia (Juan 1:18; Colosenses 1:15; Hebreos 1:3). Quien desea ver ‚la gloria de Dios‛, la puede ver ‚en la
faz de Jesucristo‛ (v. 6; 1 Timoteo 6:14–16). Pablo aquí recurre a cap. 3:18. Cristo es ‚la imagen de Dios‛, en la cual
‚misma imagen‛ nosotros, mirándola en el espejo del evangelio, somos cambiados por el Espíritu; pero esta imagen
no es visible a los que son cegados por Satanás [Alford] 5. Porque—Su ceguera no es culpa nuestra, como sí
tuviéramos propósitos egoístas en nuestra predicación. predicamos … a Jesucristo, el Señor—más bien, ‚a Jesucristo
como Señor, y a nosotros como vuestros siervos‛, etc. ‚Señor‛, o Amo, es el término correlativo de ‚siervos‛, 6.
Porque—Prueba de que somos verdaderos siervos de Jesús para con vosotros. mandó que … la luz—Griego,
‚Hablando la palabra, mandó luz‛ (Génesis 1:3). resplandeció—más bien, como el griego, ‚Dios <, es el que
resplandeció‛ (Job 37:15). El mismo es nuestra Luz y Sol, como también Creador de la luz (Malaquías 4:2; Juan 8:12).
El mundo físico responde al mundo espiritual. en nuestros corazones—entenebrecidos en sí mismos. para
iluminación—es decir, para propagar a otros la luz, etc., la cual está en nosotros (cf. Nota, v. 4). la gloria de Dios—
correspondiendo a ‚la gloria de Cristo‛ (nota, v. 4). en la faz de Jesucristo—Algunos de los manuscritos más antiguos
retienen ‚Jesús‛; otros lo omiten. Cristo es la manifestación de la gloria de Dios, como su imagen (Juan 14:9). La
alusión todavía es al resplandor de la ‚faz‛ de Moisés. La única manifestación verdadera y completa del resplandor y
gloria de Dios es ‚en la faz de Jesucristo‛ (Hebreos 1:3). 7. ‚Para que no diga alguien: ¿Cómo entonces es que
continuamos gozándonos de gloria tan indecible [PAG. 418] en cuerpo mortal? Contesta Pablo, que este mismo hecho
es una de las pruebas más maravillosas del poder de Dios, que un vaso de barro pudiera llevar semejante esplendor y
guardar semejante tesoro‛. [Crisóstomo, Homilías, 8:496, A.] El tesoro, o ‚la iluminación del conocimiento de la gloria de
Dios‛; el frágil ‚vaso de barro‛ es el cuerpo, el ‚hombre exterior‛ (v. 16; cf. v. 10), propenso a aflicciones y muerte. Así
fué el tipo la luz en los cántaros de Gedeón (Jueces 7:16–20, 22). Los antiguos solían tener sus tesoros en vasos de
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barro. ‚Hay vasos de barro que todavía pueden ser limpios; mientras que el vaso de oro podrá ser sucio‛ [Bengel].
para que la alteza del poder, etc.—para que el poder del ministerio (el Espíritu Santo), respecto de su ‚excelencia‛
abundante, manifestada en ganar almas (1 Corintios 2:4) y en sostenernos a nosotros los ministros, sea atribuída sólo a
Dios, siendo nosotros débiles como vasos de barro. Dios a menudo permite que el vaso sea picado o aun roto para que
la excelencia del tesoro contenido y del poder que tiene aquel tesoro, sea todo suyo (vv. 10, 11; Juan 3:30). sea de Dios,
y no de nosotros—más bien, como el griego: ‚sea de Dios (sea vista y sea con gratitud (v. 15) reconocida como
perteneciente a Dios), y no (viniendo) de parte de nosotros‛. El poder no solamente viene de parte de Dios, sino que le
pertenece continuamente, y ha de ser atribuído a él. 8. Griego, ‚Estando estrechados en gran manera, mas no reducidos
al último extremo‛ (el caso nominativo de ‚tenemos‛, v. 7). en todo—‚en todo respecto‛ (cf. v. 10, ‚siempre‛; cap.
7:5). Este versículo expresa apuros interiores; el siguiente, apuros exteriores (cap. 7:5). ‚De fuera, cuestiones; de dentro,
temores‛. La primera cláusula de cada miembro de la serie de participios contrastados, da a entender lo terreno de los
vasos; la segunda cláusula, la excelencia del poder. en apuros, mas no desesperamos—Griego, ‚no completamente
perplejos‛. Así como la perplejidad se refiere a lo futuro, así ‚atribulados‛ o ‚estrechados en gran manera‛ se refiere al
presente. 9. no desamparados—por Dios y el hombre. Jesús fué desamparado por ambos; tanto más los sufrimientos
de él sobrepujan los de su pueblo (Mateo 27:46). abatidos—no sólo ‚perseguidos‛, es decir, seguidos o cazados como
un ciervo o ave (1 Samuel 26:20), sino realmente derribados en tierra como por dardo en la caza (Hebreos 11:35–38).
10. Llevando siempre—El griego ‚siempre‛ en este versículo quiere decir ‚durante todo el tiempo‛; en v. 11 el griego
es diferente, y quiere decir ‚a cada tiempo‛, ‚en cada caso cuando ocurre la ocasión‛. por todas partes la muerte de
Jesús en el cuerpo—es decir, teniendo mi cuerpo expuesto a ser muerto en la causa de Jesús (los manuscritos más
antiguos omiten ‚el Señor‛), y teniendo en el cuerpo las marcas de tales sufrimientos, llevo así dondequiera que voy,
una imagen del Salvador sufridor en mi propia persona (v. 11: cf. 1 Corintios 15:31). Sin duda, Pablo estaba expuesto a
más peligros que los que están mencionados en los Hechos (cf. cap. 7:5; 11:26). El griego por ‚la muerte‛ o ‚el morir de
Jesús‛ es lit. ‚el ser hecho cadáver”; como tal Pablo consideraba su cuerpo, sin embargo un cadáver que toma parte en
el poder vivificador de la resurrección de Cristo, así como tomó parte en su muerte. para que también la vida de
Jesús sea manifestada en nuestros cuerpos—El nombre ‚Jesús‛, por sí solo, se repite a menudo aquí, como parece
que Pablo sentía peculiarmente su dulzura en medio de los sufrimientos. En el v. 11 ocurren las mismas palabras con
la variación ‚en nuestra carne mortal‛. El hecho de que un cuerpo moribundo, cadavérico sea sostenido en medio de
semejantes tribulaciones, manifiesta que ‚la vida (resucitada) también‛, tanto como el morir de Jesús, ejerce su poder
en nosotros. Llevo así en mi propia persona una imagen del Salvador resucitado y vivo, como también del sufrido. El
‚nuestro‛ se añade aquí al ‚cuerpo‛, aunque no al principio del versículo. ‚Porque el cuerpo es nuestro, no tanto en la
muerte como en la vida‛ [Bengel] 11. nosotros que vivimos—en el poder de la ‚vida‛ de Cristo manifestado en
nosotros, en nuestro hombre entero, cuerpo como también espíritu (Romanos 8:10, 11; Nota, v. 10; cf. cap. 5:15). Pablo
considera su preservación entre tantos contactos con la ‚muerte‛, por la cual Esteban y Santiago fueron cortados,
como un milagro permanente (cap. 11:23). entregados a—no por la casualidad: por el orden de la providencia, quien
manifiesta ‚la alteza de su poder‛ (v. 7), en entregar a muerte sus santos vivos, para manifestar la vida también en su
carne moribunda. ‚La carne‛, el mismo elemento de descomposición (no meramente su ‚cuerpo‛), por él es hecha
manifiesta la vida. 12. La ‚muerte‛ de Cristo manifestada en el continuo ‚desgaste de nuestro hombre exterior‛ (v. 16),
obra peculiarmente en nosotros, y es el medio de obrar la ‚vida” espiritual en vosotros. La vida a la cual damos
testimonio en nuestro continuo morir corporal, se extiende más allá de nosotros mismos, y es traída a vosotros por
nuestro morir. 13. Empero teniendo—a pesar de las tribulaciones recién mencionadas, teniendo nosotros, etc. el
mismo espíritu de fe, conforme a lo, etc.—Cf. Romanos 8:15, por la usanza de ‚espíritu de‛, etc. Obrando el Espíritu
Santo en nuestro espíritu. Aunque ‚la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida‛ (v. 12), sin embargo como
tenemos el mismo espíritu de fe como vosotros, nosotros pues (por fe) esperamos la misma vida inmortal como vosotros
[Estio], y hablamos así como creemos. Alford no traduce tan bien: ‚La misma fe con aquella descrita en las Escrituras‛
(Salmo 116:10). El resto de la oración exige que el paralelismo sea éste: ‚Conforme a lo que está escrito, creí, y por lo
tanto hablé; nosotros también creemos, y por lo tanto hablamos‛, es decir, sin temor, en medio de ‚aflicciones‛ y
‚muertes‛ (v. 17). 14. Estando ciertos—por fe (cap. 5:1). a nosotros también nos levantará—en la resurrección (1
Corintios 6:13, 14) por Jesús—Los manuscritos más antiguos dicen ‚con Jesús‛. nos pondrá—pintando vivamente la
escena ante los ojos (Judas 24). con vosotros—(cap. 1:14; 1 Tesalonicenses 2:19, 20; 3:13). 15. Porque—Confirmando su
aserto ‚con vosotros‛ (v. 14), y ‚la vida < obra en vosotros‛ (v. 12). todas estas cosas—sean las aflicciones y trabajos
de nosotros, los ministros (vv. 8–11), o sea vuestra prosperidad (v. 12; 1 Corintios 3:21, 22; 4:8–13). por vosotros—(2
Timoteo 2:10). abundando la gracia, etc.—‚La gracia (la gracia que nos guarda en las pruebas y obra en vosotros
vida), siendo hecha más grande (multiplicada), por medio de mayor número (de recipientes), haga que abunde el
hacimiento de gracias‛, etc. [Crisóstomo] (cap. 1:11; 9:11, 12). El griego es susceptible también de esta traducción:
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‚Aquella [PAG. 419] gracia, siendo hecha mayor (multiplicada) a causa de la acción de gracias del mayor número (por
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la gracia ya recibida), abunde para‛, etc. Así el griego por ‚abundar‛ ha de ser tomado, no en el sentido activo sino en
su sentido neutro ordinario, y así las otras palabras griegas. La acción de gracias invita gracia más abundante (2
Crónicas 20:19–22; Salmo 18:3; 50:23). 16. no desmayamos—a pesar de nuestros sufrimientos. Resumiendo desde el v.
1. hombre exterior—el cuerpo, la carne. [hombre] interior—nuestro ser espiritual y verdadero, la ‚vida‛ que aun en
nuestros cuerpos mortales (v. 11) ‚manifiesta la vida de Jesús‛. se renueva—‚está siendo renovada‛, es decir, con
‚gracia‛ nueva (v. 15) y ‚fe‛ (v. 13), y esperanza (v. 17, 18). 17. lo que al presente es momentáneo—‚NUESTRA
PRESENTE (carga de) aflicción‛ (así el griego; cf. Mateo 11:30) [Alford]. Cf. ‚al presente un poco de tiempo afligidos‛ (1
Pedro 1:6). El contraste, sin embargo, entre esto y el ‚ETERNO peso de gloria‛ requiere, me parece, la traducción, ‚Que
es sólo para el presente momentáneo‛. Así Wahl. ‚Lo leve de aflicción‛ hace un contraste hermoso con ‚el peso de la
gloria.‛ obra—más bien, ‚elabora‛. sobremanera alto y—más bien, ‚de una manera sobresaliente y aun más
sobresaliente‛. [Elicott, Trench, etc.] Griego, ‚en exceso y al exceso‛. La gloria excede a la aflicción más allá de toda
medida. 18. No mirando nosotros a—como nuestra meta. las cosas que se ven—‚lo terreno‛ (Filipenses 3:19). No
prestamos atención a las cosas visibles, sea que venga aflicción o refrigerio, como para ser seducidos por éste, o
refrenados por aquélla [Crisóstomo]. las que no se ven—no ‚las cosas invisibles‛ de Romanos 1:20, sino las cosas que,
aunque no se ven ahora, serán vistas en la eternidad. temporales—más bien, ‚por un tiempo‛, en contraste con
eternas.
CAPITULO 5
Vers. 1–21. LA ESPERANZA (cap. 4:17, 18) DE GLORIA ETERNA EN EL CUERPO RESUCITADO. De ahí surge
su ambición de ser aceptado en el próximo juicio del Señor. De ahí también su empeño de tratar abiertamente con los
hombres, como con Dios, en la predicación; dando así a los corintios de qué gloriarse acerca de él en oposición a sus
adversarios. Su motivo predominante es el amor transformador de Cristo, por medio de quien Dios ha obrado la
reconciliación entre sí y los hombres y ha encomendado al apóstol el ministerio de la reconciliación. 1. Porque—
Señalando el motivo de su afirmación (cap. 4:17) de que las aflicciones conducen a la gloria abundante. sabemos—
seguramente (cap. 4:14; Job 19:25). si—Porque no todos morirán, pues muchos serán ‚transformados‛ sin pasar por la
‚corrupción‛ (1 Corintios 15:51–53). Si esta entrega diaria a la muerte (cap. 3:11) terminara en la misma muerte.
terrestre—no lo mismo que terreno (1 Corintios 15:47). Está en contraste con ‚en los cielos‛. casa … de nuestra
habitación—más bien, ‚nuestra casa de esta habitación‛, o ‚casa del tabernáculo‛. ‚Casa‛ expresa más permanencia
que la que pertenece al cuerpo; por esto se agrega la calificación ‚del tabernáculo‛ (que da a entender que es móvil, no
estacionario), (cf. Job 4:19; 2 Pedro 1:13, 14). Esto pues, corresponde al tabernáculo en el desierto. Su armazón de
madera y sus cortinas se gastaron con el tiempo cuando Israel vivía en Canaán, y fué sustituído por un templo fijo. El
templo y el tabernáculo en todo lo esencial eran iguales: tenían la misma arca, la misma nube de gloria. Tal es la
relación entre el cuerpo ‚terrestre‛ y el cuerpo de la resurrección. El Espíritu Santo está entronizado en el cuerpo del
creyente como en un santuario (1 Corintios 3:16). Así como el arca salía primero al desmantelarse el tabernáculo en el
desierto, así el alma (que, como el arca, es rociada con la sangre de la expiación, y es el depósito sagrado en el
santuario más interior, 2 Timoteo 1:12) en la disolución del cuerpo; luego fueron quitadas las coberturas,
correspondientes a la carne; y finalmente, la armazón y tablas, respondiendo a los huesos, que son los últimos en
disolverse (Números cap. 4). Pablo, como fabricante de carpas, usa una imagen tomada de su oficio (Hechos 18:3). se
deshiciere—término suave para la muerte, en el caso de los creyentes. tenemos—en perspectiva asegurada de
posesión, tan cierta como si estuviera en nuestras manos, ‚guardada en los cielos‛ para nosotros. El tiempo es el
presente (cf. Juan 3:36; 6:47 ‚tiene‛) de Dios un edificio—más bien ‚de parte de Dios‛. Edificio firme, no un tabernáculo
o tienda temporal. ‚Nuestra‛ está en contraste con ‚de parte de Dios‛. Aunque nuestro cuerpo actual es ‚de parte de
Dios‛ también, sin embargo no viene nuevo y perfecto de sus manos, como sucederá con nuestro cuerpo resucitado.
no hecha de manos—en contraste con casas hechas por mano de hombre (1 Corintios 15:44–49). Así el cuerpo de Cristo
es señalado, en contraste con el tabernáculo levantado por Moisés (Marcos 14:58; Hebreos 9:11). Esta ‚casa‛ no puede
ser sino el cuerpo resucitado, en contraste con la ‚casa terrestre de nuestra habitación‛, nuestro cuerpo actual. El estado
intermedio no se toma en cuenta directamente. Una coma debería separar ‚eterna‛ y ‚en los cielos‛. 2. Y por esto
también—Griego, “Porque también en esto‛, o ‚en éste (cap. 8:10). Alford entiende, ‚en este‛ tabernáculo. El v. 4, que
parece paralelo, favorece esto. Pero el paralelismo es suficientemente exacto al hacer que ‚en éste gemimos‛ se refiera
generalmente a lo que acaba de decirse (v. 1), es decir, que no podemos conseguir nuestra ‚casa en los cielos‛ sin que
fuera disuelta nuestra ‚habitación terrestre‛ primero por medio de la muerte. ‚Gemimos‛ (Romanos 8:23) bajo las
debilidades actuales del cuerpo y por estar expuestos a la muerte. deseando ser sobrevestidos—es decir, por
hallarnos vivos, cuando Cristo venga de nuevo, y así evitar la disolución en la muerte (vv. 1, 4), y tener sobrepuesto
nuestro cuerpo celestial en el terrestre. Los gemidos de los santos son prueba de la existencia del deseo de gloria
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celestial, deseo que no puede ser implantado por Dios en nosotros de balde, como destinado a chasco. habitación—
Palabra griega distinta de la del v. 1. Tiene referencia más precisa al habitante que la palabra general para ‚casa‛ (v. 1).
celestial—Este domicilio es ‚del cielo‛ en su origen, y ha de ser traído a nosotros por el Señor en su segunda venida
‚del cielo‛ (1 Tesalonicenses 4:16). Por lo tanto, este ‚domicilio‛, o ‚habitación‛, no es el cielo mismo. 3. Puesto que,
etc.—Nuestro ‚deseo‛ se realizará si la venida del Señor nos halla con vida. Tradúzcase: ‚Puesto que en verdad
habremos sido hallados vestidos (con nuestro cuerpo natural, cf. v. 4), no seremos [PAG. 420] hallados desnudos‛
(privados de nuestro cuerpo actual). 4. Porque—Resumiendo desde v. 2. agravados; porque no quisiéramos—más
bien, ‚agravados, en que no deseamos ser desnudados (de nuestro cuerpo actual) sino sobrevestidos‛ (con nuestro
cuerpo celestial). para que lo mortal, etc.—más bien, ‚que la parte mortal (nuestro cuerpo mortal) sea absorbida
(tragada y transformada) por la vida‛. Los creyentes se acobardan no ante las consecuencias de morir, sino ante el mero
acto de morir; especialmente al creer en la posibilidad de hallarse vivos en la venida del Señor (1 Tesalonicenses 4:15);
y así en la posibilidad de tener su cuerpo mortal absorbido en el inmortal sin pasar por la muerte. La fe no nos quita
todo nuestro sentimiento natural, sino que lo subordina al sentimiento más elevado. Las Escrituras no presentan
ninguna sanción al desprecio del cuerpo expresado por los antiguos filósofos. 5. el que nos hizo—nos formó mediante
la redención, justificación y santificación. para esto mismo—para que fuese tragado en vida (v. 4), lo mortal de
nuestro ser. la prenda del Espiritu—(Nota, cap. 1:22). Es el Espíritu (como ‚las primicias‛) quien crea en nosotros el
deseo con gemidos de nuestra liberación y gloria venideras (Romanos 8:23). 6. Tradúzcase como el griego: ‚Teniendo,
pues, nosotros siempre valor y sabiendo‛, etc. El había pensado haber hecho el verbo a este nominativo,
‚quisiéramos‛ (más bien, ‚satisfechos‛. pero se aparta del tema al mencionar ‚confiados‛ (vv. 6, 7), toma de nuevo la
misma palabra en forma diferente en v. 8 (en presente del indicativo), es decir, como una afirmación: ‚Confiamos
(tenemos valor) y más quisiéramos.‛ ‚Confiando < confiamos‛ podrá ser un idiotismo hebraico para hacer énfasis;
como Hechos 7:34, griego: ‚Habiendo visto, he visto la aflicción <‛, por decir: ‚Seguramente he visto‛. siempre—en
medio de todas las aflicciones. Bengel hace el contraste entre ‚confiados siempre‛ y ‚confiados‛, especialmente por la
perspectiva de estar ‚ausentes del cuerpo‛, etc. Confiamos siempre como también más que nunca en la esperanza de
una feliz partida. entre tanto que estamos … peregrinamos ausentes—Tradúzcase como el griego: ‚Mientras habitamos
nuestra casa en el cuerpo, estamos ausentes de nuestro hogar en el Señor‛. La figura de una ‚casa‛ se retiene (cf. Filipenses
3:20; Hebreos 11:13–16; 13:14). 7. andamos—en nuestra carrera cristiana aquí en la tierra. no por vista—Griego. ‚no
por apariencia‛. Nuestra vida se gobierna por fe en nuestra esperanza eterna; no por la apariencia engañosa de las
cosas presentes. [Tittm., Sinónimos]. Cf. ‚aparentemente‛ en la Versión de los Setenta, por ‚apariencia‛, Números 12:8
Wahl apoya la Versión Inglesa (como también la de Valera). Cap. 4:18 también la confirma (cf. Romanos 8:24; 1
Corintios 13:12, 13). Dios ha establecido en esta vida la fe para el gran deber nuestro, y en la venidera, la vista como
nuestra recompensa [South] (1 Pedro 1:8). 8. más quisiéramos—lit., ‚bien contentos‛. Tradúzcase también: ‚de partir
de nuestra casa en el cuerpo, e ir a nuestro hogar con el Señor‛. Preferiríamos hallarnos con vida a la venida del Señor,
y ser sobrevestidos con nuestro cuerpo celestial (vv. 2–4). Pero dándonos cuenta, en efecto, de que la permanencia en
el cuerpo es una separación de nuestro hogar verdadero ‚con el Señor‛, preferimos aun la disolución por medio de la
muerte, de suerte que en el estado intermedio incorpóreo podamos ir a estar ‚con el Señor‛ (Filipenses 1:23). ‚Estar con
Cristo‛ (el estado incorpóreo) se distingue de la venida de Cristo para llevarnos a estar con él en alma y cuerpo (1
Tesalonicenses 4:14–17, ‚con el Señor‛). Tal vez los espíritus incorpóreos de los creyentes tienen plena comunión
invisible con Cristo; mas no el reconocimiento mutuo el uno con el otro, mientras no sean vestidos de sus cuerpos
visibles en la resurrección (cf. 1 Tesalonicenses 4:13–17), cuando reconocerán los unos en los otros la imagen perfecta
de Cristo. 9. Por tanto—con una ‚confianza‛ tan segura de ser bendecides, sea que muramos antes, o estemos vivos a
la venida de Cristo. procuramos—lit., ‚hacemos que sea nuestra ambición‛; la única ambición legítima. o ausentes, o
presentes—sea que nos hallemos presentes en el cuerpo, o ausentes de él cuando él venga. 10. parezcamos—más bien,
‚seamos manifestados‛, es decir, en nuestro carácter verdadero. Así en Colosenses 3:4; cf. 1 Corintios 4:5. En todo
tiempo, aun ahora, somos manifestados a Dios; entonces seremos manifestados al universo inteligente reunido y a
nosotros mismos; porque el juicio será no sólo para asignar a cada uno su porción o destino, sino para vindicar la
justicia de Dios, de suerte que ella será manifestada a todas sus criaturas y aun a la conciencia del pecador mismo.
reciba—su recompensa de gracia proporcionada a ‚lo hecho en el cuerpo‛ (cap. 9:6–9; 2 Juan 8). Aunque la salvación
es por medio de la gracia solamente, independiente de las obras, los salvados pueden tener recompensa mayor o
menor, según hayan vivido y trabajado más o menos por Cristo. De modo que hay lugar para la ‚ambición‛ santa
(Nota, v. 9; Hebreos 6:10). Este versículo evita que los corintios supongan que todos participen de la casa ‚de los cielos‛
(vv. 1, 2). Habrá un juicio escrutador que separará a los buenos de los malos, según sus hechos respectivos, tomándose
en cuenta el motivo de los hechos y no el mero acto externo; la fe y el amor a Dios son los únicos motivos reconocidos
por Dios como sanos y buenos (Mateo 12:36, 37; 25:35–45). por medio del cuerpo—El griego podrá ser ‚por la
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instrumentalidad del cuerpo‛. Cf. Romanos 2:27. La justicia requiere que substancialmente el mismo cuerpo que ha sido
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el instrumento del pecado de los creyentes, sea el objeto de castigo Una prueba, pues, de la identidad esencial del
cuerpo natural y el de la resurrección. 11. del temor del Señor—‚el terror del Señor‛, según la Versión Inglesa: el
juicio venidero, tan lleno de terrores para los incrédulos [Estio]. Ellicott y Alford, según Grocio y Bengel. traducen: ‚El
temor del Señor‛. (cf. 7:1; Ecclesiastés 12:13; Hechos 9:31; Romanos 3:18; Efesios 5:21). persuadimos—Los ministros
deberían usar los terrores del Señor para persuadir a los hombres, mas no para excitar su enemistad (Judas v. 23).
Bengel y Alford explican: ‚Persuadimos a los hombres‛ (por nuestra vida entera, v. 13). es decir, de nuestra integridad
como ministros. Pero se habría expresado esto después de ‚persuadimos‛, si éste hubiese sido el sentido. La conexión
parece ser la siguiente: El había sido acusado de buscar agradar a los hombres para ganarlos y dice, pues (cf. Gálatas
1:10): ‚Es como sabiendo el terror (o temor) del Señor, que persuadimos a los hombres; pero (sea que los hombres que
escuchen nuestra predicación, [PAG. 421] reconozcan nuestra sinceridad o no), somos hechos manifiestos a Dios como
que obramos por tal motivo (cap. 4:2); y confiamos también ser manifiestos en vuestras conciencias‛. Los que son
‚manifestados‛ así, no necesitan tener ‚terror‛ ninguno de ser ‚manifestados ante el tribunal de juicio‛ (v. 10). 12.
pues—en el griego. El motivo por qué deja la manifestación de su sinceridad a la conciencia de ellos (cap. 3:1), es
decir, el no querer ‚recomendarse‛ a ellos otra vez. ocasión de gloriaros—(Cap. 1:14)—es decir, en cuanto a nuestra
sinceridad. en las apariencias—Griego, ‚rostro‛ (cf. 1 Samuel 16:7). Los maestros falsos se gloriaban en su apariencia
externa, y en sus recomendaciones externas (cap. 11:18), su saber, elocuencia, sabiduría, riquezas, no en la religión vital
dentro de su corazón. Su conciencia no atestigua su sinceridad interna, como la mía (cap. 1:12). 13. si loqueamos—más
bien como el griego, ‚hemos loqueado‛. El contraste está entre el único hecho entendido por el tiempo pasado del
verbo, ‚si hemos loqueado‛, y el estado habitual entendido por el presente, ‚si estamos en seso‛. loqueamos—La
acusación hecha por Festo contra él (Hechos 26:24). El santo entusiasmo con el cual él hablaba de lo que Dios
efectuaba por su ministerio apostólico, a muchos les parecía locura jactanciosa. en seso—humillándome ante vosotros,
y no usando mi poder y privilegio apostólicos. para Dios … para vosotros—El ensalzamiento de su posición no era
para su gloria, sino para la de Dios. El que Pablo se rebajara, fué para acomodarse a las debilidades de ellos, a fin de
ganarlos para Cristo (1 Corintios 9:22). 14. Porque—Explicando el que ‚loqueara‛ con entusiasmo: el amor de Cristo
para con nosotros (en su muerte por nosotros, la prueba más perfecta de él, Romanos 5:6–8), que a la vez produce en
nosotros amor hacia él, y no mero ‚terror‛ (v. 11). nos constriñe—con poder irresistible nos limita al grande y único
objeto para excluírse toda otra consideración. El griego da a entender el acto de comprimir forzadamente las energías en
un solo canal. El amor es celoso de todo objeto rival que cautive al alma (cap. 11:1–3). pensando esto—lit., ‚habiendo
juzgado esto‛: dando a entender el tiempo aoristo del gerundio un juicio formado en su conversión y siempre
considerado como una verdad ya establecida. Que si—es decir, ‚puesto que‛. Pero los manuscritos más antiguos
omiten el ‚si‛. ‚Que uno murió por ‚todos‛ (griego, ‚a favor de todos‛). Así la cláusula siguiente será: ‚Luego todos
(lit. ‚los todos‛, es decir, por quienes él ‚murió‛) son muertos‛. El que él muriera es lo mismo como si todos ellos
muriesen; y en hacerlo así, ellos murieron al pecado y a sí mismos, para poder vivir para Dios su Redentor, de quien
son desde ahora (Romanos 6:2–11; Gálatas 2:20; Colosenses 3:3; 1 Pedro 4:1–3). 15. los que viven—en la vida presente
(cap. 4:11, ‚nosotros los que vivimos‛) [Alford]; o, los que así están endeudados a él por la vida del alma como por la
del cuerpo. [Menoquio]. murió—El no agrega, ‚y resucitó por ellos‛, frase no hallada en el lenguaje de Pablo [Bengel].
El murió en lugar de ellos, y resucitó por el bien de ellos ‚por (el efectuar) su justificación‛ (Romanos 4:25). y para ser
Señor de ellos (Romanos 14:7–9). Ellicott y Alford unen ‚por ellos‛ tanto con ‚murió‛ como con ‚resucitó‛. Así como
la muerte de Cristo es nuestra muerte, así su resurrección es nuestra resurrección; pero el griego dice: ‚aquel que por ellos
murió, y resucitó‛. ya no—Griego, ‚todavía no‛; ahora que la muerte de él por ellos se ha efectuado, que ellos saben
que su muerte los salva de la muerte eterna, y su vida resucitada les trae vida espiritual y eterna. 16. De manera
que—en consecuencia de nuestro juicio fijo (v. 14). de aquí adelante—desde que conocimos el amor constrictivo de
Cristo en su muerte por nosotros. a nadie conocemos según la carne—es decir, según sus relaciones meramente
mundanas y externas (cap. 11:18; Juan 8:15; Filipenses 3:4), como distintas de lo que uno es según el Espíritu, como
‚criatura nueva‛ (v. 17). Por ejemplo, las distinciones externas de judío o gentil, rico o pobre, esclavo o libre, instruído
o ignorante, se pierden de vista en la vida superior de aquellos que están muertos en la muerte de Cristo y vivos con
él en la vida nueva de su resurrección (Gálatas 2:6; 3:28). aun si a Cristo conocimos según la carne—Pablo, cuando
era judío, había esperado un Mesías que reinara temporal y no espiritualmente. (El dice ‚Cristo‛, no Jesús; porque no
había conocido personalmente a Jesús en los días cuando Jesús había estado en el mundo físicamente, mas había
buscado a Cristo, o el Mesías). Cuando ya se había convertido, ya no ‚consultó con carne y sangre‛ (Gálatas 1:16). El
tuvo esta ventaja sobre los Doce que, como uno nacido fuera de tiempo, nunca había conocido a Cristo sino en su vida
celestial. A los Doce convenía que ‚Cristo se fuera‛ para que viniera el Consolador y así pudiesen conocer a Cristo en
su aspecto superior y espiritual como también en su poder vivificador, y no meramente ‚según la carne‛, en el
aspecto carnal de él (Romanos 6:9–11; 1 Corintios 15:45; 1 Pedro 3:18; 4:1, 2). Sin duda los cristianos judaizantes en
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Corinto se jactaban de la ventaja meramente carnal (cap. 11:18) de pertenecer a Israel, la nación de Cristo, y de haberle
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visto en la carne, y por esto pretendían tener una superioridad sobre otros por tener una conexión más íntima con él
(v. 12; cap. 10:7). Pablo aquí manifiesta que la verdadera pretensión debería ser la de conocerle espiritualmente como
criaturas nuevas (vv. 15, 17), y que las relaciones externas con él nada aprovechaban (Lucas 18:19–21; Juan 16:7, 22;
Filipenses 3:3–10). Esto está puesto a la mariolatria y la transubstanciación de los romanistas. Aquí se usan dos verbos
distintos para ‚conocer‛; el primero (‚a nadie conocemos‛) quiere decir ‚tratar personalmente a alguien‛, el segundo
(‚conocimos a Cristo‛) es reconocer o estimar. La estimación de Pablo de Cristo, o del Mesías esperado, fué carnal, mas
ahora ya no lo es. 17. De modo que—unido con las palabras del v. 16, ‚empero ahora ya no le conocemos‛ (según la
carne). Así como Cristo ha entrado en su nueva vida celestial mediante su resurrección y ascensión, así todos los que
est{n ‚en Cristo‛ (es decir, unidos a él por fe como el pámpano está EN la vid) son nuevas criaturas (Romanos 6:9–11).
‚Nuevas‛ en el griego da a entender una naturaleza nueva bien distinta de cualquier cosa antes existente y no
meramente reciente, lo que se expresa por una palabra griega diferente (Gálatas 6:15). criatura—lit., ‚creación‛, y así la
criaturá resultante de la creación (cf. Juan 3:3, 5; Efesios 2:10; 4:23; Colosenses 3:10, 11). Así como nosotros estamos ‚en
Cristo‛, así ‚Dios estaba en Cristo‛ (v. 19): de ahí que él es Mediador entre Dios y nosotros. [PAG. 422] las cosas
viejas—las opiniones egoístas, carnales (cf. v. 16) acerca de nuestras personas, de otras personas y de Cristo.
pasaron—espontáneamente, como la nieve de la primavera [Bengel] ante el sol que avanza. he aquí—dando a
entender una alusión a Isaías 43:19, y 65:17. 18. todo esto—griego, ‚todas estas cosas‛; todos nuestros privilegios en
esta nueva creación (vv. 14, 15). nos reconcilió—es decir, nos restauró (‚el mundo‛, v. 19) a su favor satisfaciendo las
exigencias de la justicia con nosotros. Nuestra posición jurídicamente considerada a los ojos de la ley ha sido
cambiada, no como si la mediación de Cristo hubiese efectuado un cambio en el carácter de Dios, ni como si el amor
de Dios fuera producido por medio de la mediación de Cristo; sino que la mediación y el sacrificio de Cristo fueron
una provisión del amor de Dios y no la causa motivadora de aquel amor (Romanos 8:32). La sangre de Cristo fué el
precio pagado a expensas de Dios mismo, y fué exigida para reconciliar el ejercicio de la misericordia con la justicia,
no como separados de él, sino como atributos eternamente armoniosos en el único y mismo Dios (Romanos 3:25, 26).
La palabra griega ‚reconciliar‛ se usa recíproca o reflexivamente como en la conjugación hebrea hithpahel, apaciguar,
conseguir el favor de. Mateo 5:24: ‚Vuelve en amistad con tu hermano‛; es decir, tomar medidas de suerte que él sea
reconciliado contigo, como tú con él, según se comprueba en el contexto. Diallágethi, sin embargo (Mateo 5:24), dando
a entender reconciliación mutua, es distinto de katallágethi aquí, como esta palabra se refiere al cambio de actitud
obrado en uno de los dos partidos. La manera en que Dios reconcilia el mundo a sí mismo se da a entender (v. 19), es
decir, ‚no imputándoles sus pecados‛. Dios no reconcilia meramente el mundo a sí subsiguientemente,
persuadiéndole a desechar su enemistad contra él, sino en primera instancia lo hace satisfaciendo su propia justicia y
su justa enemistad con el pecado (Salmo 7:11). Cf. 1 Samuel 29:4: ‚Volvería a la gracia de su señor‛; no quitando su
propia ira con su señor, sino la ira del señor contra él. [Arzobispo Magee, Expiación]. La reconciliación de los hombres
con Dios mediante el rechazo de su propia enemistad, es la consecuencia de que Dios abandonó su justa enemistad
contra los pecados de ellos, y sigue en v. 20. y nos dió—a nosotros, los ministros del evangelio (vv. 19, 20). 19. Dios
estaba en Cristo reconciliando—es decir, Dios estaba al lado de Cristo (en virtud de la intervención de Cristo)
reconciliando, etc. ‚Estaba reconciliando‛ da a entender el tiempo cuando el acto de la reconciliación estaba siendo
efectuado (v. 21), es decir, cuando Dios, ‚al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros‛. El tiempo imperfecto
perifrástico, ‚estaba < reconciliando‛, en lugar del imperfecto simple (en griego), ‚reconciliaba‛, podrá dar a entender
también el propósito continuo de Dios, desde antes de la fundación del mundo, de reconciliar el hombre a sí mismo, la
caída del cual era prevista. La expresión ‚EN Cristo‛ en lugar de ‚por Cristo‛ puede ser que se use para dar a
entender adicionalmente que Dios estaba EN Cristo (Juan 10:38; 14:10), y así por Cristo (el Dios hombre) estaba
reconciliando, etc. La palabra griega ‚por‛, o por medio de Cristo, v. 18, es diferente. ‚En‛ aquí tiene que significar en la
persona de Cristo. La palabra griega katallásson da a entender ‚cambiando‛, o alterando el estado judicial de un estado
de condenación a un estado de justificación. La expiación o reconciliación es la eliminación de la barrera a la paz y la
aceptación por un Dios santo, barrera que su justicia interpuso contra el pecado. El primer paso hacia la restauración
de la paz entre nosotros y Dios fué de parte de Dios (Juan 3:16). El cambio, pues, a efectuarse ahora tiene que ser de
parte del hombre ofensor, estando ya el ofendido, Dios, reconciliado. Es el hombre, no Dios, quien ahora tiene que ser
reconciliado y dejar su enemistad contra Dios (Romanos 5:10–11). (‚Hemos recibido la reconciliación‛, no puede querer
decir, ‚Hemos recibido el apartamiento de nuestra propia enemistad‛). Cf. Romanos 3:24, 25. el mundo—todos los
hombres (Colosenses 1:20; 1 Juan 2:2). La manera de la reconciliación es ‚no imputando a los hombres sus pecados‛,
sino imputándolos a Cristo. No hay incongruencia en que un padre se sienta ofendido con aquel hijo a quien ama, y al
mismo tiempo ofendido con él cuando le ama. De modo que, aunque Dios amaba a los hombres que había creado, sin
embargo, se sentía ofendido con ellos cuando pecaban y dió a su Hijo para que sufriera por ellos, a fin de que por la
obediencia del Hijo pudiera ser reconciliado con ellos [reconciliarlos a sí mismo, es decir, restaurarlos con justicia a su
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favor] [Obispo Pearson, Credo]. puso en nosotros—en nuestras manos. ‚Nosotros‛, los ministros del evangelio. 20. os
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rogamos—Tal actitud de ‚rogar‛ es poco común en el caso de los ‚embajadores‛, quienes generalmente prestan
mucha atención a su propia dignidad (cf. cap. 10:2; 1 Tesalonicenses 2:6, 7). Reconciliaos con Dios—Algunas
versiones tienen ‚vosotros‛ en caso nominativo, el cual no está en el original, y en las versiones hace una impresión
errónea, como si fuese enfático, vale decir: Dios está reconciliado con vosotros, sed vosotros reconciliados con Dios. El
griego más bien expresa, que Dios era el RECONCILIADOR en Cristo < que esta reconciliación tenga el efecto
deseado. Sed reconciliados con Dios; es decir, permitid que Dios os reconcilie a él (v. 18, 19). 21. Algunos manuscritos
introducen este versículo con ‚porque‛, omitido en los manuscritos más antiguos. El gran motivo por el cual deberían
ser reconciliados con Dios, es decir, la maravillosa expiación en Cristo provista por Dios, se expresa sin el ‚porque‛
como parte del mensaje de reconciliación (v. 19). hizo—se entiende como sujeto ‚Dios‛. pecado—no una ofrenda por el
pecado, lo que destruiría la antítesis de ‚justicia‛ y haría que se usara ‚pecado‛ en otros sentidos dentro de la misma
oración: no persona pecaminosa, lo que sería falso y exigiría en la antítesis ‚hombres justos‛, y no ‚justicia‛; sino
‚pecado‛, es decir, el que llevó el pecado (vicariamente) colectivo de todos los hombres del pasado, del presente y del
futuro. El pecado del mundo es uno; por lo tanto el número singular se usa, y no el plural, aunque sus manifestaciones
son múltiples (Juan 1:29). ‚He aquí el Cordero de Dios, que quita EL PECADO del mundo‛. Cf. ‚Hecho por nosotros
maldición‛, Gálatas 3:13. por nosotros—Griego, ‚a favor de nosotros‛. Cf. Juan 3:14, siendo representado Cristo por la
serpiente de bronce, la forma, mas no la sustancia de la vieja serpiente. Con su muerte en la cruz terminó de llevar el
pecado por nosotros. no conoció pecado[PAG. 423] —por experiencia personal (Juan 8:46). [Alford]. Hebreos 7:26; 1
Pedro 2:22; 1 Juan 3:5. fuésemos hechos—No la misma palabra griega como la anterior ‚hizo‛. Más bien, ‚viniésemos
a ser‛. justicia de Dios—No meramente justos, sino la justicia misma; no solamente justicia, sino la justicia de Dios,
porque Cristo es Dios y lo que él es, lo somos nosotros (1 Juan 4:17), y él es ‚hecho de Dios para nosotros justicia‛. Así
como nuestro pecado es traspasado a él, así la justicia de él a nosotros (en que él había cumplido toda la justicia de la
ley por nosotros todos, como nuestro representante [Jeremías 23:6, 1 Corintios 1:30]. El inocente fué castigado
voluntariamente como si fuera culpable, para que el culpable fuese recompensado gratuitamente, como si fuera
inocente (1 Pedro 2:24). ‚Tales somos nosotros a los ojos de Dios el Padre, así como es el mismo Hijo de Dios‛
[Hooker]. en él—por virtud de nuestra posición por él y en unión a él. [Alford].
CAPITULO 6
Vers. 1–18. SU MINISTERIO APOSTOLICO ES APROBADO POR LA FIDELIDAD EN EXHORTACION, EN
SUFRIMIENTOS, EN LA MANIFESTACION DE LOS FRUTOS DEL ESPIRITU SANTO: SU GENEROSIDAD DE
CORAZON PARA CON ELLOS PIDE EL ENSANCHE DEL CORAZON DE ELLOS PARA CON EL.
EXHORTACIONES PARA QUE SE SEPARASEN DE LA CORRUPCION. 1. ayudadores juntamente—Griego,
‚cooperando‛ (con Dios). (Hechos 15:4; 1 Corintios 3:9). No sólo como ‚embajadores‛. os exhortamos—rogamos (cap.
5:20). El está describiendo su ministerio, no exhortando directamente. (a vosotros) también—más bien, ‚Nosotros
también (tanto como Dios, cap. 5:20) os exhortamos‛, o ‚rogamos‛: vv. 14, 15 hasta cap. 7:1, es parte de este ruego o
exhortación. en vano—haciendo de la gracia de Dios una excusa para continuar en el pecado (v. 3). Mostrando por
una vida de pecado que la palabra de la reconciliación ha sido en vano, en lo que a vosotros concierne (Hebreos 12:15;
Judas 4). ‚La gracia de Dios‛ aquí es la ‚reconciliación‛ provista por el amor de Dios (cap. 5:18, 19; cf. Gálatas 2:2). 2.
Porque—la misma promesa de Dios es la base de nuestra exhortación. dice—Dios el Padre dice a Dios el Hijo, y así a
todos los creyentes, quienes se consideran como uno en él. te he oído—En los propósitos eternos de mi amor he
escuchado tu ruego por la salvación de tu pueblo (cf. Juan 17:9, 15, 20, 24). aceptable … aceptable—La palabra griega
del segundo adjetivo es más enfática, ‚bien aceptable‛. Lo que era ‚tiempo aceptable‛ en la profecía (Isaías 49:8, hebreo,
‚en época de gracia‛), viene a ser ‚tiempo bien aceptable‛ en el cumplimiento (Salmo 69:13). Como ahora es el tiempo
en que Dios recibe a los pecadores, recibid su gracia: aceptad (v. 1) la palabra de reconciliación en su tiempo aceptable. en
día de salud—‚en un día de salvación‛ (Lucas 4:18, 19, 21; 19:42; Hebreos 3:7). 3. Resumiendo la conexión con v. 1,
interrumpida por la intercalación del v. 2. ‚No dando a nadie ningún escándalo‛ (cf. 1 Corintios 10:33), ‚habiéndonos
en todas cosas‛, y todos los demás participios hasta v. 10, están en caso nominativo concordando con nosotros ‚os
exhortamos también‛ (v. 1), para mostrar el cuidado que se tomó para dar fuerza a su exhortación por medio del
ejemplo, como también por precepto [Alford]. ‚Escándalo‛ sería dado, si estuviéramos sin ‚paciencia‛ y las otras
cualidades que él entonces añade (cf. Romanos 14:13). 4. Tradúzcase, para señalar el orden verdadero de las palabras
griegas: ‚En todas cosas, como ministros de Dios habiéndonos‛, es decir, para que nuestros oyentes puedan dar a
nuestro mensaje acogida favorable, mediante nuestra consecuencia en todo sentido, no para que nos glorifiquen a
nosotros. Refiriéndose a cap. 3:1, da a entender, Nos recomendamos, no como aquéllos por palabra, sino por hechos.
paciencia—(cap. 12:12). Puesta primero. ‚Castidad‛ sigue (v. 6). Tres tresillos de aflicciones que ponen a prueba la
‚paciencia‛ siguen: Tribulaciones, necesidades, angustias; azotes, cárceles, alborotos; trabajos, vigilias, ayunos. El
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ROMANOS – GALATAS
primer terceto expresa aflicciones en general; el segundo, las que surgen especialmente de la violencia de los hombres;
el tercero, las que él trajo sobre sí mismo directa o indirectamente. 5. azotes—(Cap. 11:23, 24; Hechos 16:23). cárceles—
(Cap. 11:23). Sin duda él había sido encarcelado en otros lugares más que en Filipos cuando escribió esta Epístola.
alborotos—(Hechos 13:50; 14:5, 19:16–22; y recientemente 19:23–41). trabajos—en la causa de Cristo (cap. 11:23;
Romanos 16:12). vigilias—noches sin dormir. ayunos—El contexto aquí se refiere a sus pruebas más bien que a
ejercicios devocionales (cf. cap. 11:27). Entonces ‚sin alimentos‛ parecería ser el sentido (cf. 1 Corintios 4:11; Filipenses
4:12). Pero lo que quiere decir usualmente el griego es ayunos, en el sentido estricto; y en cap. 11:27 se lo menciona
independientemente como ‚hambre y sed‛. (Cf. Lucas 2:37; Hechos 10:30; 14:23). Sin embargo, Mateo 15:32; Marcos
8:3, justifican el sentido, más favorecido por el contexto, de falto de alimentos, aunque es un uso raro de la palabra.
Comenta Gaussen: ‚Los apóstoles combinan las funciones más elevadas con el exterior más humilde, puesto que todo
en la iglesia había de fundirse en el molde de la muerte y la resurrección, el principio cardinal a través de todo el
cristianismo.‛ 6. En … en—dando a entender no el instrumento, sino el ambiente o elemento en el cual se desenvolvía
su ministerio. ciencia—espiritual: en los misterios evangélicos, inasequibles por sólo la razón (1 Corintios 2:6–16; 2
Corintios 3:6, 17, 18). longanimidad … bondad—asociadas con ‚caridad‛ y ‚amor‛ (1 Corintios 13:4), como aquí. en
Espíritu Santo—en virtud de sus influencias que producen estas gracias y otros dones, siendo el principal de ellos el
‚amor no fingido‛. 7. En palabra de verdad, en potencia de Dios—En cuanto a ‚la palabra de verdad‛ (cf. cap. 4:2;
Colosenses 1:5), y ‚la potencia (milagrosa) de Dios‛ (cap. 4:7): 1 Corintios 2:4, ‚con demostración del Espíritu y de
poder‛. en armas—Griego, ‚por medio de armas‛, etc. La ‚justicia‛, que es la cota sola en Efesios 6:13–17, aquí se hace
la armadura cristiana completa (cf. cap. 10:4). a diestro y a siniestro—es decir, guardándose por todos lados. 8. Por
honra y por deshonra—de parte de los que están en autoridad, que resultan a nosotros presentes. ‚Por infamia y por
buena fama‛, de parte de la multitud, que nos afectan ausentes [Bengel]. Considerados ‚engañadores‛ por los que, no
conociéndonos (v. 9), nos deshonran y nos dan mala fama; como ‚hombres de verdad‛, por los que nos ‚conocen‛ en la
‚gloria‛ real de [PAG. 424] nuestro ministerio. A la medida en que uno tenga más o menos gloria y buena fama, en
aquella misma proporción tendrá más o menos deshonra e infamia. 9. ignorados, mas conocidos—‚desconocidos‛ en
nuestro verdadero carácter a aquellos que nos infaman.‛ ‚Bien conocidos‛ de quienes nos tienen en ‚buena fama‛ (v.
8). Conybeare explica: ‚Ignorados por los hombres, mas conocidos por Dios‛ (1 Corintios 13:12). Tal vez significa que
tanto Dios como los hombres le conocen (cap. 5:11, y 11:6). muriendo … vivimos—(cap. 1:9; 4:10, 11; 11:23). Cf.
comentario de Gausen, Nota, v. 5. ‚He aquí‛ llama la atención al hecho como algo que está fuera de toda expectativa.
castigados … no muertos—realizándose Salmo 118:18. 10. Ya no se usa ‚como‛ para expresar la opinión de sus
adversarios, sino el estado real de él y sus colaboradores. enriqueciendo a muchos—Espiritualmente (1 Corintios 1:5),
según el ejemplo de nuestro Señor, quien ‚con su pobreza enriqueció a muchos‛ (cap. 8:9). no teniendo nada—Lo que
tenemos de bienes terrenales, y éstos son pocos, lo tenemos como si no tuviésemos; como arrendatarios que pueden
ser removidos a voluntad del dueño, no como dueños (1 Corintios 7:30). poseyéndolo todo—El griego da a entender
posesión firme, teniéndolo firme en posesión (cf. 1 Corintios 3:21, 22). Las cosas tanto del presente como del futuro están en
el sentido más verdadero, en posesión del creyente, porque él lo posee todo en Cristo, su posesión duradera, aunque
la plena fruición de ellas está reservada para la eternidad. 11. Nuestra boca está abierta a vosotros—No uso de
ninguna ocultación, tal como algunos en Corinto han insinuado (cap. 4:2). Uso de toda libertad y franqueza de palabra
con vosotros como con amigos amados. Por esto, introduce aquí, ‚Oh corintios‛ (cf. Filipenses 4:15). El ensanche de su
corazón para con ellos (cap. 7:3) produjo abertura de boca, es decir, la expresión sin reserva de sus sentimientos más
íntimos. Así como el hombre poco afectuoso es estrecho en corazón, el corazón del apóstol es ensanchado por el amor a
fin de incluír a sus convertidos en Corinto, no sólo con sus virtudes, sino con sus muchas faltas (cf. 1 Reyes 4:29;
Salmo 119:32; Isaías 60:5). 12. Cualquier estrechez que sintáis para conmigo, no es por falta de anchura de corazón de
mi parte hacia vosotros, sino por falta de ella de vuestra parte hacia mí; ‚entrañas‛, es decir, afectos (cf. cap. 12:15). No
estáis estrechos en nosotros—por falta de lugar en nuestro corazón para acogeros. 13. Tradúzcase: ‚Como recompensa
en la misma clase < ensanchaos también vosotros‛. [Ellicot, etc.] ‚De la misma manera‛ como se ensancha mi
corazón hacia vosotros (v. 11), y ‚como recompensa‛ por ello (Gálatas 4:12). como a hijos hablo—como se esperaría
que los niños recompensaran el amor de los padres con un amor similar. 14. No os juntéis en yugo—baio yugo
desigual: ‚en yugo con uno de espíritu contrario‛. La figura se toma del precepto simbólico de la ley (Levítico 19:19):
‚A tu animal no harás ayuntar por misturas‛; o el precepto (Deuteronomio 22:10): ‚No ararás con buey y con asno
juntamente‛. Cf. Deuteronomio 7:3, que prohibe el casamiento con los paganos; también 1 Corintios 7:39. El creyente y
el incrédulo son completamente heterogéneos. El trato demasiado íntimo con incrédulos en otros aspectos también es
incluído (v. 16; 1 Corintios 8:10; 10:14). qué compañía—lit., compañerismo, o participación. justicia—el estado de
creyente, justificado por la fe. injusticia—más bien y como siempre traducido en otras partes, ‚iniquidad‛; el estado
del incrédulo, el fruto de la incredulidad. luz—de la cual son hijos los creyentes (1 Tesalonicenses 5:5). 15. Belial—
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Hebreo, “indignidad, inutilidad, maldad”. Así como Satanás se opone a Dios, y el anticristo a Cristo; Belial estando aquí
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opuesto a Cristo tiene que denunciar toda clase de impureza anticristiana [Bengel]. 16. concierto—conformidad de
sentimientos (cf. 1 Reyes 18:21; Efesios 5:7, 11). el templo de Dios—es decir, vosotros los creyentes (1 Corintios 3:16;
6:19). los ídolos—Cf. Dagón ante el arca (1 Samuel 5:2). como—‚aun como Dios dijo‛. Cita de Levítico 26:12; Jeremías
31:33; 32:38; Ezequiel 37:26, 27; cf. Mateo 28:20; Juan 14:23. andaré en ellos—más bien, ‚entre ellos‛. Así como
‚habitar‛ da a entender la presencia divina, ‚caminar‛ da a entender la operación divina. La habitación de Dios en el
cuerpo y alma de los santos puede ilustrarse por su inversa, la posesión demoníaca de cuerpo y alma. mi pueblo—
más bien, ‚ellos serán para mí un pueblo‛. 17. Citado de Isaías 52:11, con la libertad de uno inspirado, quien da
variaciones sancionadas por el Espíritu Santo. apartaos—‚sed separados‛ (Oseas 4:17). no toquéis lo inmundo—más
bien, ‚alguna cosa inmunda‛ (cap. 7:1; Miqueas 2:10). Tocar es más contaminador que ver, pues da a entender
participación. os recibiré—El griego da a entender ‚para mí mismo‛; como personas hasta ahora fuera de casa pero
ahora admitidas dentro (cap. 15:1–10). Con esto concuerda la frase: ‚Salid de en medio de ellos‛; es decir, como para
ser recibidos conmigo. Así Ezequiel 20:41, ‚Yo os recibiré‛; y Sofonías 3:19, ‚recogeré la descarriada‛. ‚El trato de
creyentes con el mundo debería semejarse al de ángeles, quienes, cuando son enviados con mensaje del cielo, cumplen
su misión con la mayor prontitud, y gozosos vuelven a su hogar en la presencia de Dios‛ (1 Corintios 7:31; 5:9, 10). 18.
Tradúzcase, ‚Os seré en la relación de un padre, y vosotros me seréis a mí en la relación de hijos‛, etc. Esta es una relación
más afectuosa que (v. 16), ‚sere el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo‛. Cf la promesa a Salomón (1 Crónicas 28:6;
Isaías 43:6; Apocalipsis 21:3, 7; Jeremías 31:1, 9). Señor Todopoderoso—El Señor el Gobernante Universal; no hallado en
otra parte sino en el Apocalipsis. La grandeza de quien promete engrandece la magnitud de las promesas.
CAPITULO 7
Vers. 1–16. LA PURIFICACION DE SI MISMOS SU DEBER, RESULTANDO DE LO YA EXPUESTO, SU AMOR
PARA ELLOS, Y SU GOZO POR LOS BUENOS EFECTOS PRODUCIDOS POR SU EPISTOLA ANTERIOR SEGUN
INFORME DE TITO. 1. limpiémonos—Esta es la conclusión de la exhortación (cap. 6:1, 14; 1 Juan 3:3; Apocalipsis
22:11). inmundicia—‚lo inmundo‛ (cap. 6:17). de carne—por ejemplo, la fornicación, tan general en Corinto (1
Corintios 6:15–18). y de espíritu—por ejemplo, la idolatría, directa o indirecta (1 Corintios 6:9; 8:1, 7; 10:7, 21, 22). El
espíritu recibe (Salmo 32:2) contaminación por medio de la carne el instrumento de la inmundicia. perfeccionando la
santificación—La limpieza de la inmundicia es un paso positivo hacia [PAG. 425] la santidad (cap. 6:17). No basta
empezar; el fin corona la obra (Gálatas 3:3; 5:7; Filipenses 1:6). en temor de Dios—muchas veces unido a la
consideración de las promesas más gloriosas (cap. 5:11; Hebreos 4:1). Los privilegios y las promesas van de acuerdo. 2.
Admitidnos—con corazones ensanchados (cap. 6:13). a nadie hemos injuriado … engañado—(cf. v. 9). Esta es la base
sobre la cual pide que le reciban (hagan lugar) en sus corazones. A nadie hemos injuriado por el uso indebido de la
autoridad apostólica; v. 13 cita un caso al respecto. A nadie hemos corrompido, es decir, por engaños o adulaciones,
predicando ‚otro evangelio‛ como hacían los maestros falsos (cap. 11:3, 4). A nadie hemos defraudado, ‚haciendo
ganancia‛ de vosotros (cap. 12:17). Modestamente él deja que ellos suplan el bien positivo que había hecho; soportando
él todas las cosas para que ellos fuesen beneficiados (v. 9, 12; cap. 12:13). 3. Al disculparme, no os acuso a vosotros,
como si sospechasen de mí semejantes cosas [Menoquio]o como si fueseis culpables de tales cosas; porque hablo sólo
de los profetas falsos. [Estio, y comentadores griegos]. Más bien, ‚como si fueseis desagradecidos o traicioneros‛
[Beza]. ya he dicho antes—en cap. 6:11, 12; cf. Filipenses 1:7. para morir y para vivir juntamente—el punto
culminante de la amistad. Estoy listo a morir y vivir con vosotros y por vosotros (Filipenses 1:7, 20, 24; 2:17, 18). Cf. en
cuanto a Cristo, Juan 10:11. 4. Mucha confianza—más bien, ‚libertad de palabra‛ acerca de vosotros. Cf. cap. 6:11. de
vosotros mucha gloria—No sólo os hablo a vosotros con mucha libertad, con franqueza sin reserva, sino que me glorío
grandemente con otros respecto de vosotros al hablar de vosotros. lleno estoy de consolación—por el informe de Tito
(v. 6, 7, 9, 13; cap. 1:4). nuestras tribulaciones—descritas en v. 5; también en cap. 4:7, 8; 6:4, 5. 5. Griego, ‚Porque
también viniendo nosotros‛. Este versículo así está relacionado con cap. 2:12, 13; ‚Cuando vine a Troas < no tuve
reposo en mi espíritu‛; así “también” ahora, cuando vine a Macedonia, mi “carne” no tuvo reposo (por el término
‚carne‛ exceptúa sus consolaciones espirituales) de luchas con adversarios ‚fuera‛ (1 Corintios 5:12), y de temores por
los creyentes corintios ‚dentro‛ de la iglesia, debido a ‚hermanos falsos‛ (cap. 11:26). Cf. cap. 4:8; Deuteronomio
32:25, a lo cual parece hacer alusión. 6. Tradúzcase en el orden exigido por el griego, ‚El que consuela a los humildes, o
sea, Dios‛. Aquellos que son de un espíritu altivo, no son susceptibles de tal consuelo. 7. haciéndonos saber—
Nosotros participamos del consuelo que sentía Tito al relatar vuestro deseo (v. 13). El se gozó al contar las noticias;
nosotros, al oírlas [Alford]. vuestro deseo grande—Griego, ‚deseo anhelante‛, es decir, de verme [Grocio]; o, en general,
para conmigo, de complacerme. vuestro lloro—por vuestra propia negligencia en no haber castigado inmediatamente el
pecado (1 Corintios 5:1, etc.) lo que había provocado mi reprensión. vuestro celo por mí—a mi favor. Ellos, tomando el
lugar de Pablo, mostraron el celo contra el pecado como habría manifestado Pablo si hubiera estado presente. me
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gozase más—más que antes, a la misma venida de Tito. 8. por la carta—la Primera Epístola a los Corintios. no me
arrepiento, bien que me arrepentí—Tradúzcase: ‚No lo siento, aunque lo sentí‛. Las palabras griegas por sentir (pesar)
y arrepentirse son distintas. A Pablo le estaba casi pesando, por ternura paternal, haber usado reprensiones capaces de
herir a los corintios, pero ahora, habiendo sabido por Tito el efecto saludable producido en ellos, no lo siente más.
porque veo, etc.—esto es explicativo de ‚me arrepentí‛, o más bien, ‚sentí‛, y es una digresión (‚porque veo que
aquella carta os contristó, aunque sólo por algún tiempo‛). 9. Ahora me gozo—Mientras que ‚yo sentí‛ haberos
contristado por mi carta, me gozo AHORA, no porque hayáis sido contristados, sino porque vuestra tristeza resultó
en vuestro arrepentimiento. contristados según Dios—teniendo vuestra tristeza hacia Dios, y haciendo conformar
vuestra mente a Dios (Romanos 14:22; 1 Pedro 4:6). para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte—la cual
habríais padecido, si vuestra tristeza hubiera sido de otra clase que ‚según Dios‛ (v. 10). 10. obra … obra—En los
mejores textos griegos, la traducción es ‚obra (simplemente) < obra eficazmente‛. La ‚tristeza‛ no es arrepentimiento,
pero, cuando es tristeza ‚según Dios‛, ‚obra arrepentimiento‛; es decir, tiende a él (la misma palabra griega se usa en
Romanos 13:10). La ‚tristeza del siglo‛ (tal como es sentida por los mundanos) ‚obra completamente‛ como su resultado
final, muerte (eterna) (la misma palabra griega se halla en cap. 4:17, donde véase la Nota). arrepentimiento … de que
no hay que arrepentirse—En el griego no hay este juego de palabras, de modo que la palabra calificada no es
meramente ‚arrepentimiento‛ sino ‚arrepentimiento para salvación‛; éste, dice él, nunca le pesará a nadie, aunque vaya
acompañado por ‚tristeza‛, o ‚dolor‛ en el momento. “Arrepentimiento” da a entender vuelta a la sana mente; ‚dolor‛ o
‚pesar‛ da a entender meramente intranquilidad de espíritu por lo pasado o presente, y se aplica aun para el
remordimiento de Judas (Mateo 27:3, el griego, ‚atacado de remordimiento‛, y no como nuestra versión española,
‚arrepentido‛); de modo que, aunque el ‚remordimiento‛ o ‚dolor‛ acompaña el arrepentimiento, no es acompañado
siempre por el arrepentimiento. El ‚arrepentimiento‛ quita los estorbos en el camino de la ‚salvación‛, a la cual se
opone la ‚muerte‛, es decir, del alma). ‚El dolor del mundo‛ no es por el pecado mismo, sino por las consecuencias
penales del pecado; de suerte que tan pronto como se secan las lágrimas del dolor, se renuevan los placeres de la
impiedad. Así Faraón, Exodo 9:27, 28–30; y Saúl, 1 Samuel 15:23–30. Cf. Isaías 9:13; Apocalipsis 16:10, 11. Forma
contraste ‚el pesar según Dios‛ de David, 2 Samuel 12:13 y el de Pedro, Mateo 26:75. 11. Una confirmación del v. 10 en
la misma experiencia de los corintios. solicitud—‚diligencia‛; contraria a su anterior negligencia en el asunto. en
vosotros—en griego, ‚para vosotros‛ y aun—no sólo ‚solicitud‛ y diligencia, sino también ‚defensa‛ ‚el libraros
vosotros de culpa‛; es decir, ante mí por Tito: ansiedad de mostrar que desaprobasteis el hecho. enojo—indignación
contra el ofensor. temor—de la ira de Dios y de pecar más [Sclater y Calvino]: temor de Pablo [Grocio] (1 Corintios 4:2,
19–21) gran deseo—queriendo restablecer la aprobación de Pablo. [Conybeare y Howson]. ‚Temor‛ es algo que uno
no puede dominar. ‚Gran deseo‛ es espontáneo, y da a entender amor y aspiración a la corrección [Calvino]. ‚Deseo‛
por la presencia de Pablo, como les había dado esperanza de ella (1 Corintios 4:19; [PAG. 426] 16:5) [Grocio y Estio].
celo—por el bien y por el honor de Dios contra lo que es malo. O, ‚por el bien del alma del ofensor‛ [Bengel].
vindicación—‚venganza‛; ‚demanda de castigo‛ (1 Corintios 5:2, 3). Su ‚solicitud‛ fué exhibida en los seis puntos
detallados: ‚defensa de sí mismos‛ y ‚enojo‛, indignación en relación a sí mismos; ‚temor‛ y ‚gran deseo‛ respecto
del apóstol; ‚celo‛ y ‚vindicación‛, o venganza respecto del ofensor [Bengel] (cf. v. 7). En todo—en los aspectos ya
mencionados. limpios—Griego, ‚puros‛, exentos de complicidad. ‚Os habéis aprobado‛, griego, ‚os habéis
recomendado‛. Cualquier sospecha de complicidad que recaía sobre vosotros (1 Corintios 5:2) por vuestra flojedad
anterior, habéis quitado por vuestro presente ardor de reprobar el hecho. 12. aunque os escribí—‚contrist{ndoos por
mi carta‛ (v. 8). causa del que padeció (la injuria)—el padre de la persona incestuosa que tenía la esposa del padre (1
Corintios 5:1). Así parece que vivía el padre. para que os fuese manifestada nuestra solicitud por vosotros, etc.—
Algunos de los manuscritos más antiguos leen así: ‚Para que fuese manifestada a vosotros vuestra solicitud por
nosotros‛, etc. Pero las palabras, ‚a vosotros‛, resultarían más bien confusas; además, la ambigüedad de la primera
lección podría haber sido la misma causa por la cual el cambio en la lección fuese hecha por correctores de nuestra
versión. Alford explica la lección: ‚El (Pablo) escribió para hacer ver el celo de ellos a favor de él (es decir, por
obedecer su mandato), y hacerlo manifiesto a ellos mismos delante de Dios, es decir, mostrar entre ellos su celo de
respetarle y obedecerle.‛ Pero algunos de los manuscritos y versiones más antiguos (inclusive la Vulgata y la vieja
Italiana) apoyan nuestra versión. Y la palabra ‚os‛ (‚a vosotros‛) cuadra mejor que las otras interpretaciones. Cap. 2:4:
‚Os escribí < para que supieseis cuánto más amor tengo para con vosotros”, evidentemente concuerda con ella, y
desaprueba la declaración de que la versión inglesa (y la nuestra castellana) es inconsecuente con el hecho en cuanto al
propósito de su carta. Que él escribiera, dice, no fué tanto por consideración al ofensor particular, o al individuo
ofendido, sino por su ‚cuidado ferviente‛ por el bienestar de la iglesia. 13. Los manuscritos más antiguos leen así:
‚Por lo tanto (es decir, porque nuestro propósito fué logrado) hemos sido consolados (la versión castellana ‚tomamos
consolación‛, no es tan exacta); empero, en NUESTRA consolación nos gozamos mucho más por el gozo de Tito‛, etc.
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(cf. v. 7). 14. no he sido avergonzado—por aprender de Tito que vosotros no os disteis cuenta de la alta
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recomendación que le di de vosotros. como todo … era con verdad, así también nuestra gloria delante de Tito fué
hallada verdadera—Así como nuestra palabra en general fué verdadera (cap. 1:18), así nuestra jactancia particular más
bien a Tito acerca de vosotros, ahora, por su informe, se ha probado verdadera (cap. 9:2). Algunos manuscritos más
antiguos leen expresamente ‚acerca de vosotros‛; éste, en cualquier versión es el sentido. 15. sus entrañas—su cariño
(cf. cap. 6:12; Filipenses 1:8; 2:1; Colosenses 3:12). obediencia—(cap. 2:9). temor y temblor—con ansiedad temblorosa
por obedecer mis deseos, y temeroso de que hubiese algo en vosotros que le ofendiera a él y a mí (v. 11; cf. 1 Corintios
2:3). 16. que en todo estoy confiado de vosotros—más bien, como el griego, ‚que en todo estoy alentado tocante (lit., en
el caso de) vosotros‛, contrastado con mis dudas anteriores acerca de vosotros.
CAPITULO 8
Vers. 1–24. LA COLECTA PARA LOS SANTOS; LA PRONTITUD DE LOS MACEDONIOS, UN EJEMPLO PARA
LOS CORINTIOS; CRISTO EL EJEMPLO SUPERIOR; CADA UNO HA DE DAR ALEGREMENTE SEGUN SUS
POSIBILIDADES; TITO Y DOS MAS SON LOS AGENTES ACREDITADOS PARA COMPLETAR LA COLECTA. 1. la
gracia de Dios que ha sido dada a las iglesias de Macedonia—Su liberalidad no surgió naturalmente de ellos, sino de
la gracia de Dios dada a ellos, y que los capacitó para ser el instrumento de la ‚gracia‛ de Dios a otros (vv. 6, 19). La
importancia dada en esta Epístola a la colecta, surge tanto de los compromisos de Pablo (Gálatas 2:10), como también
y principalmente de su esperanza de concíliar a los cristianos judaizantes en Jerusalén consigo y con los cristianos
gentiles por tal acto de amor de parte de éstos para con sus hermanos judíos. 2. prueba de tribulación—El griego
expresa, ‚en aflicción (o, ‚tribulación‛) que los probó‛; lit., ‚en una gran prueba de tribulación‛. abundancia de su
gozo—Cuanto más grande era la profundidad de su pobreza, tanto más grande era la abundancia de su gozo. Un
delicioso contraste y de hecho un triunfo del espíritu sobre la carne. su profunda pobreza—griego, ‚su pobreza hasta
el abismo de ella‛. abundaron en riquezas, etc.—Otro hermoso contraste en términos: Su pobreza tuvo el efecto, no
de producir donaciones mezquinas, sino de ‚abundar en las riquezas de liberalidad‛ (no como en la márgen,
‚simplicidad‛; aunque la idea de sencillez de motivo a la gloria de Dios y para bien del hombre probablemente integra
la idea) (cf. Romanos 12:8, y margen; cap. 9:11, Nota, v. 13; Santiago 1:15). 3–5. de su grado—habrá que suplir, desde el
v. 5, la elipsis, así: ‚Conforme a sus fuerzas < y aun sobre sus fuerzas, DIERON‛. No sólo no se les pidió a ellos, sino
que ellos nos pidieron a nosotros. 4. que aceptásemos—Omitido en los manuscritos más antiguos. Tradúzcase:
‚Pidiéndonos < la gracia y comunicación del (es decir, que concediésemos a ellos el favor de participar en) servicio a los
santos‛. Las contribuciones macedonias habrán sido de Filipos, porque la iglesia de Filipos fué la única que contribuía
al sostén de Pablo (Filipenses 4:10, 15, 16). 5. Y no como lo esperábamos—Mucho más allá de nuestras esperanzas,
‚mas aun a sí mismos se dieron primeramente al Señor‛. Primeramente, no para indicar prioridad de tiempo, sino
primero de todo, sobre todo en importancia. El darse a sí mismos toma precedencia sobre sus otras dádivas por ser el
motivo que los indujo a éstas (Romanos 15:16). a nosotros por la voluntad de Dios—no ‚según la voluntad de Dios‛,
sino ‚movidos por la voluntad de Dios, quien los hizo dispuestos‛ (Filipenses 2:13). Por esto se le llama (v. 1) ‚la gracia
de Dios‛. 6. De manera que—Como vimos el celo de los macedonios de dar, no pudimos sino exhortar a Tito, que así
como recogimos en Macedonia, así en Corinto completara la obra de recolectar, la cual [PAG. 427] él había empezado
allí, para que vosotros, los pudientes de Corinto, no fueseis superados en liberalidad por los macedonios pobres.
como comenzó antes—‚previamente empezó‛, la colecta en Corinto, antes que empezaran a contribuír los macedonios
durante la visita a Corinto, de la cual acababa de regresar. acabe esta gracia entre vosotros—que termine entre
vosotros este acto de gracia o beneficencia de parte vuestra. también—además de otras cosas que tenía que hacer
entre ellos [Alford]. 7. en fe—(cap. 1:24). en palabra—(Nota, 1 Corintios 1:5). No como Alford, ‚doctrina‛. ciencia—(1
Corintios 8:1). solicitud—en todo lo que es bueno. vuestro amor para con nosotros—lit., ‚amor de parte de vosotros
en nosotros‛ (es decir, que tiene a nosotros por objeto; que es sentido en nuestro caso). 8. No hablo como quien
manda—lit., ‚no hablo según mandamiento‛. por la eficacia de otros—Más bien: ‚Por (mención de) la eficacia de
otros (como un estímulo para vosotros), y probando la sinceridad de la caridad vuestra‛. El griego es ‚por medio de‛,
no ‚a causa de la eficacia de otros‛, etc. Bengel, Ellicott, etc. traducen: ‚Por medio de la eficacia de otros, probando la
sinceridad de vuestro amor TAMBIEN‛. La primera es la construcción más sencilla en el griego. 9. ya sabéis la
gracia—el acto de amor gratuito por el cual el Señor se despojó de su gloria celestial anterior (Filipenses 2:6, 7) a favor
de vosotros. se hizo pobre—Pero esto no se os exige a vosotros (v. 14); sino meramente que, sin empobreceros,
aliviaseis a otros con vuestra abundancia. Si el Señor hizo mucho más, y a precio tanto más elevado, por amor de
vosotros, mucho más podéis vosotros hacer un acto de amor para con vuestros hermanos a sacrificio tan mínimo.
fueseis enriquecidos—en la gloria celestial que constituye la riqueza de él, y las demás cosas, tanto como sea
realmente bueno para nosotros (cf. 1 Corintios 3:21, 22), 10. doy mi consejo—En esto no niega él (como algunos
interpretan equivocadamente el pasaje) la inspiración para el consejo que da; sino, bajo el Espíritu, dice que es su
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‚opinión‛ [Alford] o ‚juicio‛ [Ellicott, etc.], no una orden, para que de esta manera la ofrenda de ellos pudiese ser
libre y espontánea. esto—que yo dé mi consejo, no una orden. que comenzasteis antes—“visto que comenzasteis antes”
que las iglesias macedonias; ‚hace un año‛ debería relacionarse con esta cláusula. no sólo a hacerlo, mas aun a
quererlo—Había tres pasos: (1) la voluntad, ‚el quererlo‛; (2) el empezar ‚a hacerlo‛; (3) la terminación de la tarea
[Alford]. En los dos primeros pasos, no sólo en el acto, sino en la intención, los corintios se anticipaban a los macedonios.
Bengel explica, ‚No sólo el hacer‛ PARA EL AÑO PASADO, ‚sino también el quererlo‛ PARA ESTE AÑO. Ellicott
traduce, ‚ya‛ en lugar de ‚antes‛: ‚Ya empezasteis hace un año, no sólo a hacerlo, sino también a quererlo‛. Parece,
pues, que algo había sido hecho tocante al asunto hacía un año; otros textos, sin embargo, muestran que la colecta no
se había pagado todavía (cf. v. 11 y cap. 9:5, 7). Esto concuerda con una y una sola suposición, es decir, que cada
hombre había ‚apartado en su casa‛ el fondo del cual había de contribuír después, el mismo caso que se menciona en
1 Corintios 16:2. [Paley, Horae Paulinae]. 11. llevad también a cabo—lit., ‚completad el hacer‛ (Nota, v. 10). prontos a
querer—lit., ‚hubo prontitud de querer‛; refiriéndose al v. 10. en cumplir—‚terminar‛ la obra. [Alford]. Los piadosos
deben mostrar el mismo celo, tanto en terminar como en empezar bien, que exhiben los mundanos en sus empresas
(Jeremías 44:25). 12. Porque—Siguiendo la misma regla ‚de lo que tiene‛ (v. 11), y nada más. voluntad pronta—más
bien, como el griego, ‚la prontitud‛, es decir, de querer, refiriéndose al v. 11. será acepta—griego, ‚favorablemente
aceptada‛. por lo que tiene—algunos manuscritos, no los antiguos, dicen: ‚por lo que el hombre tiene‛. Tradúzcase:
‚por lo que ella tiene‛; la ‚prontitud‛, o la mente pronta, es personificada [Alford]. O mejor, según Bengel: ‚El es
acepto según lo que tenga‛; así cap. 9:7: ‚Dios ama al dador alegre‛. Cf. en cuanto a David, 1 Reyes 8:18. Dios acepta la
voluntad, el querer, por el hecho. El no juzga según la oportunidad que el hombre tiene de obrar sino lo que haría si
tuviera la oportunidad (cf. Marcos 14:8; y las ‚dos blancas‛ de la viuda, Lucas 21:3, 4). 13. Porque no—Hay que suplir
desde v. 8, ‚yo digo‛. Mi motivo no es que otros (es decir, los santos en Jerusalén) sean aliviados a expensas de que
vosotros seáis ‚apurados.‛ La regla de oro es, ‚Ama a tu prójimo como a ti mismo‛, y no más que a ti mismo. 14. con
igualdad—‚por la regla de igualdad [Alford]: lit., ‚de igualdad‛. en este tiempo—griego, ‚en la presente ocasión‛.
para que también la abundancia de ellos—cuando vuestras circunstancias acaso sean trastrocadas. Se refiere sólo a
necesidades y provisiones temporales. Aquellos que, como Bengel, citan Romanos 15:27 para interpretarlo como las
provisiones espirituales enviadas por los judíos a los gentiles, se olvidan de que Romanos 15:27 se refiere al beneficio
espiritual pasado que los judíos habían conferido a los gentiles, como motivo de gratitud de parte de éstos, y no a un
beneficio anticipado de parte de aquéllos al cual se refiere el texto. 15. Exodo 16:18, según la Versión de los Setenta. Como
Dios dió una porción igual de maná a todos los israelitas, pudiesen juntar mucho o poco, así los cristianos deberían
promover igualdad por medio de la liberalidad, de modo que nadie careciera de lo necesario para la vida mientras
otros tuviesen de sobra. ‚Nuestros lujos debieran ceder a las comodidades de nuestro vecino; y nuestras comodidades
a las necesidades de él‛ [J. Howard]. 16, 17. Volviendo al tema del v. 6. por vosotros—tradúzcase: ‚que impartió la
misma solicitud en el corazón de Tito por vosotros,” como había en mí mismo. Mi cuidado por vosotros me llevó a
‚exhortar‛ a Tito (vv. 6 y 17, ‚exhortación‛, la misma palabra de raíz griega); pero Tito de sí mismo tuvo la misma
solicitud, de donde ‚recibió (alegremente) mi exhortación‛ (v. 17) de ir a vosotros (v. 6). estando también muy
solícito—tanto más solícito como para no necesitar tal exhortación. partió—tiempo pretérito. Pero nosotros diríamos
“está partiendo”; pero los antiguos usaban el tiempo pretérito en la redacción de cartas, puesto que los hechos ya
habrían sido ‚pretéritos‛ para cuando el interesado recibiera la carta. ‚De su voluntad‛, es decir, es verdad que él ha
sido exhortado por mí a que vaya, mas él hace ver que ha previsto mis deseos y ya ‚de su propia voluntad‛, se ha
dispuesto air. [PAG. 428] 18. al hermano, cuya alabanza en el evangelio—cuya alabanza es conocida en relación con
el evangelio: Lucas podrá ser el indicado; no que ‚el evangelio‛ aquí se refiera al Evangelio escrito por él; mas el
lenguaje da a entender alguna persona bien conocida entre todas las iglesias que en aquel momento acompañaba a
Pablo, como Lucas en aquel entonces (Hechos 20:6). No un macedonio, como se ve por cap. 9:4. De todos los
‚compañeros de viaje‛ de Pablo (v. 19; Hechos 19:29), Lucas fué el más prominente, habiendo sido su compañero en
predicar el evangelio en su primera visita a Europa (Hechos 16:10). El hecho de que el individuo aquí referido fué
‚ordenado por las iglesias‛ como su apoderado para viajar con Pablo llevando la contribución a Jerusalén, da a
entender que él había residido entre ellos algún tiempo antes: esto es la verdad en cuanto a Lucas, quien después de
separarse de Pablo en Filipos (como él señala por el cambio de ‚nosotros‛ a ‚ellos‛, Hechos 16) hacía seis años, se
halla nuevamente en compañía de Pablo en Macedonia. Entre tanto él probablemente habría llegado a ser tan bien
conocido que su ‚alabanza era entre todas las iglesias.‛ Cf. cap. 12:18; Filemón 24. El que es fiel en el evangelio, será
fiel también en asuntos de menor importancia [Bengel]. 19. no sólo esto—no sólo alabado en todas las iglesias.
ordenado—elegido por votación: así el griego. por las iglesias—por esta razón, estos compañeros de Pablo son
llamados ‚mensajeros de las iglesias‛ (v. 23). compañero—‚de peregrinación‛, simplemente, ‚de viajar‛. para llevar
esta gracia—griego, ‚con esta gracia‛; la idea de movimiento en nuestra versión española se toma de la palabra
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‚compañero de viaje‛. ‚Esta gracia‛, esta donación. para gloria del mismo Señor—los manuscritos más antiguos
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omiten ‚mismo‛ para … vuestro pronto ánimo—los manuscritos más antiguos leen, ‚nuestro‛, no ‚vuestro‛. Esto y
la frase anterior ‚para gloria del mismo Señor‛, no dependen de ‚administrada de nosotros‛, sino de ‚ordenado por
las iglesias como nuestro compañero de viaje‛, etc. La asociación de este hermano con Pablo en este asunto de la
colecta fué efectuada a fin de evitar sospechas injuriosas ‚a la gloria del Señor‛. Fué hecho también para producir una
‚disposición‛ en Pablo y en el hermano para que se hicieran cargo de la empresa que individualmente habrían estado
menos dispuestos a emprender, por temor de las sospechas (v. 20) de que ellos pudiesen apropiarse de alguna parte
del dinero. 20. Evitando—tomando precauciones contra esto. en esta abundancia—en el caso de esta abundancia. 21.
Versión de los Setenta (Proverbios 3:4; Romanos 12:17). Los manuscritos más antiguos leen: ‚Porque proveemos‛. cosas
honestas—‚cosas honorables‛. 22. Este segundo hermano, supone Birks, es Trófimo; porque no es indicado un
macedonio (cap. 9:4): probablemente es el mismo que fué enviado antes con Tito (cap. 12:18); y por lo tanto enviado
desde Efeso, probablemente siendo efesio: todo esto está de acuerdo con lo que se sabe de Trófimo—muchas veces—
más bien ‚muchas veces en muchas cosas‛. 23. nuestros hermanos—los dos mencionados, vv. 18 y 22. mensajeros—
más bien. como el griego, ‚apóstoles‛, en el sentido menos estricto (Hechos 14:14). de las islesias—enviados por las
iglesias, como nosotros por el Señor (Filipenses 2:25). Había en la sinagoga un oficial eclesiástico llamado ‚el ángel de
la congregación‛, de donde parece ser derivado el título (cf. Apocalipsis 2:1). 24. Los manuscritos más antiguos leen:
‚(continuad) manifestando a ellos a la faz de las iglesias la manifestación de vuestro amor y nuestra gloria acerca de
vosotros‛.
CAPITULO 9
Vers 1–15. MOTIVOS POR LOS CUALES ENVIABA A TITO. CUANTO MAYOR SEA LA BENEFICENCIA DE
ELLOS, TANTO MAYORES RESULTARAN LA BENDICION Y LAS ACCIONES DE GRACIAS A DIOS. 1. Porque—
unido a cap. 8:24: ‚Mostrad amor para con los mensajeros de las iglesias; porque cuanto a la suministración para los
santos, por demás me es escribiros a vosotros que estáis ya prontos‛. escribiros—enfático: ‚Est{ demás escribir porque
tendréis testigos presentes‛ [Bengel]. 2. apercibida desde el año pasado—a despachar el dinero, debido a la
exhortación anterior del apóstol (1 Corintios 16:1, 2). vuestro ejemplo—más bien, ‚vuestro celo‛, o ‚el celo de parte
de vosotros‛. a muchos—‚a los muchos‛, ‚la mayoría‛, de los macedonios. 3. he enviado—tiempo ‚epistolar‛, por
decir, ‚envío‛ ahora con esta carta; los antiguos solían poner el verbo en tiempo pasado, pretérito, desde el punto de
vista de los que habían de recibir la carta. los hermanos—(cap. 8:18, 22). Tito y los otros dos. no sea vana en esta
parte—‚que nuestra jactancia no resulte vana en este particular‛, por verdadera que sea en general (cap. 7:4). Un
cumplido tácito, que suavizaría la advertencia un tanto fuerte. como lo he dicho—como estaba diciendo yo (v. 2). 4.
desapercibidos—con vuestra colecta; véase v. 2, ‚apercibida‛, preparada. nosotros, por no decir vosotros—Vosotros
naturalmente os sentiríais más avergonzados que nosotros, los que nos jactamos de vosotros. este firme gloriarnos—
de vuestra liberalidad. Los manuscritos más antiguos leen simplemente ‚confianza‛ es decir, en vuestra liberalidad. 5.
que fuesen primero a vosotros—antes que nosotros. antes prometida—‚Hace tiempo anunciada por mí a los
macedonios‛ (v. 2) [Bengel]. ‚Vuestra abundancia prometida‛ [Ellicott, etc.] no como de mezquindad—o, ‚codicia‛,
lo que sería si ellos diesen mezquinamente. 6. Digo—Ellicott, etc., suplen la elipsis de la siguiente manera: ‚Pero
acordaos de esto: Que el que siembra,‛ etc. en bendiciones—La palabra misma da a entender el espíritu benéfico en el
dador (cf. v. 7, fin), y el plural da a entender la abundancia o liberalidad de los dones. ‚La cosecha corresponderá a las
proporciones y al espíritu de la siembra‛ [Bengel] Cf. Ezequiel 34:26, ‚lluvias de bendición‛. 7. como propuso en su
corazón—Vaya con la donación el pleno consentimiento de la voluntad libre [Alford]. Contrariamente a ‚de
necesidad‛, como ‚de tristeza‛ se opone a ‚dador alegre‛ (Proverbios 22:9; 11:25; Isaías 32:8). 8. toda gracia—aun en
bienes materiales, y aun mientras regaláis a otros [Bengel]. a fin de que—Las bendiciones de Dios son derramadas
sobre nosotros, no para que las tengamos sólo para nosotros, sino para que tanto más ‚abundemos en buenas obras‛
para con los demás. todo lo que basta—toda suficiencia como para no necesitar la ayuda de otros, teniendo vosotros
de parte de Dios ‚pan para comer‛ (v. 10). toda buena obra—de caridad [PAG. 429] a otros, lo que será vuestra
‚simiente sembrada‛ (v. 10). 9. Como está escrito—apreciando el carácter altamente bendecido presentado en el
Salmo 112:9. Derramó—‚el buen hombre‛ (Salmo 112:5), ‚derramó‛ como simiente con mano llena y abierta, sin
cuidado ansioso acerca de dónde caería cada grano. Se da a entender también que él tiene para desparramar [Bengel].
Así el Salmo 112:9. los pobres—La palabra griega se halla sólo aquí en el Nuevo Testamento, queriendo decir ‚uno
que se halla en circunstancias reducidas, que gana su pan con el trabajo‛. La palabra generalmente usada quiere decir
‚uno tan pobre que vive de limosnas‛ Su justicia—Aquí ‚beneficencia‛; la evidencia de ser justo delante de Dios y del
hombre. Cf. Deuteronomio 24:13; Mateo 6:1. permanece—inexhausto e inagotable. 10. Tradúzcase, como en Isaías
55:10: ‚El que administra simiente al sembrador y pan para comer‛ dará—tiempo futuro, como en los manuscritos
más antiguos, ‚suplirá < multiplicar{‛. vuestra sementera—vuestros medios para la liberalidad. frutos de vuestra
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justicia—las recompensas celestiales por vuestra caridad cristiana (Mateo 10:42). La justicia misma será la
recompensa, así como es la cosa recompensada (Oseas 10:12; Mateo 5:6; 6:33). 11. Cf. v. 8. toda bondad—más bien,
‚toda abundancia‛, suficiencia; griego, ‚liberalidad sencilla‛. traducido, ‚simplicidad‛, en Romanos 12:8. obra por
nosotros—por nuestra instrumentalidad como distribuidores. hacimiento de gracias—de parte de los que reciben. 12.
El griego, ‚la administración de este servicio público (de parte de vosotros) no solamente está supliendo todavía más las
faltas de los santos (además de las provisiones de otras partes), sino que está abundando también (es decir, respecto
del alivio de las necesidades de otros en la pobreza) por muchos hacimientos de gracias a Dios‛. 13. por—por ocasión
de. experiencia—O, ‚la prueba experimental‛ de vuestro carácter cristiano proporcionada por ‚esta administración‛.
glorifican—ellos, los recipientes. obediencia que profesáis—griego, ‚obediencia de vuestra profesión‛; es decir,
vuestra obediencia de acuerdo con vuestra profesión en relación con el evangelio. Os prestáis en obediencia libre a los
preceptos del evangelio, manifestada en obras como también en profesión. la bondad de contribuir—griego, ‚la
liberalidad de vuestra contribución respecto de ellos‛, etc. 14. Tradúzcase: ‚Ellos mismos también con oración por
vosotros, ansiándoos por causa de la gracia eminente de Dios en vosotros‛< 15. su don inefable—el don de su Hijo,
el cual incluye todos los dones inferiores (cap. 8:9; Romanos 8:32). Si nosotros hemos recibido de Dios ‚su don
inefable‛, ¿qué gran cosa es si damos unos pocos dones perecederos por amor a él?
CAPITULO 10
Vers. 1–18. VINDICA SU AUTORIDAD APOSTOLICA CONTRA AQUELLOS QUE LE MENOSPRECIABAN
POR SU PRESENCIA PERSONAL. EL HARA SENTIR SU PODER CUANDO VAYA. NO SE JACTA, COMO ELLOS,
DESMEDIDAMENTE. 1. yo Pablo—ya no ‚nosotros‛, ‚nuestro‛ (cap. 9:11): Yo que soy representado por
menospreciadores como ‚bajo‛, etc., yo, el mismo Pablo, por mí mismo, ‚os ruego‛, ‚exhorto‛ por vuestro bien. Como
en v. 2, ‚os ruego‛ (verbo griego distinto) por amor de mí mismo. por la mansedumbre y modestia de Cristo—El
menciona especialmente estas gracias de Cristo (Salmo 18:35; Mateo 11:29), puesto que por la imitación de ellas era
especialmente despreciado [Grocio]. Les ruega por éstas, a fin de mostrar que, aunque él tiene acceso a medidas más
severas, se inclina naturalmente a las medidas suaves según el ejemplo de Cristo [Menoquio]. La ‚mansedumbre‛ está
más en la mente interior: la ‚modestia‛ en la conducta externa y en relación a otros; por ejemplo, la tendencia de
persona superior a ceder condescendientemente a la inferior, sin insistir en sus derechos estrictos [Trench]. Bengel
explica: ‚Por la mansedumbre y modestia derivadas por mí de Cristo‛, no de mi propia naturaleza: se oponía a
entenderlo como de la mansedumbre y modestia de Cristo, porque en ninguna otra parte se le atribuye ‚modestia‛.
Pero, aunque no se aplica a él la misma palabra griega, la idea por ella expresada sí se le aplica. (cf. Isaías 40:11; Mateo
12:19, 20). presente—en apariencia personal, estando presente con vosotros. bajo—griego, ‚humilde‛; tímido, corto; lo
contrario de ‚osado.‛ ‚Soy‛, aquí está por concesión irónica por ‚soy considerado‛ (v. 10). 2. Ruego pues—Intimando
que, así como puede rogar por carta, así puede ser severo en presencia de ellos. no tenga que ser—que no tenga que ser
atrevido, etc. con la confianza—aquella austeridad autoritaria. como si anduviésemos según la carne—Sus detractores
en Corinto le juzgaban a él según ellos mismos, como si él fuera dominado por motivos carnales, el deseo de ganar
favor o el temor de dar ofensas, para no ejercer su autoridad estando presente. 3. Pues—Razón por la cual ellos
deberían considerarle a él ‚rogándoles‛ (v. 2) que no le obligasen a recurrir al ejercicio ‚resuelto‛ y severo de su
autoridad ‚Andamos en la carne‛, y por lo tanto en debilidad, pero no ‚según la carne‛ (v. 2). Además, aunque
ANDAMOS en ella, no MILITAMOS según ella. Un contraste o antítesis doble. ‚Aquellos que nos acusan de andar
según la carne, verán a su pesar que no militamos según la carne; por lo tanto que no nos obliguen a usar nuestras
armas‛ [Alford] 4. Una refutación de los que tratan de propagar su credo por medio de la fuerza y la persecución (cf.
Lucas 9:54–56). armas—para castigar a los hermanos transgresores (v. 6; 1 Corintios 4:21; 5:5, 13); atrevimiento en
hablar; disciplina eclesiástica (v. 8; cap. 13:10), el poder de la palabra y de los sacramentos, los distintos dones
extraordinarios del Espíritu. (No sabemos qué quiere decir el autor con el poder ‚de los sacramentos‛; ni qué quiere
decir por ‚sacramentos‛. Nota del Trad.). poderosas en Dios—griego, ‚poderosas a Dios‛ es decir, poderosas delante
de Dios; poderosas, no humanamente sino divinamente. El poder no es nuestro sino de Dios. Cf. ‚agradable a Dios‛,
es decir, agradable divinamente (Margen, Hechos 7:20). También arriba (cap. 2:15). ‚Para Dios < buen olor‛. ‚La
eficacia de la religión cristiana confirma su verdad‛ [Bengel]. para la destrucción—‚Para el derribo de‛ palabra de la
misma raíz griega como en v. 5, ‚derribando consejos‛. Cf. Jeremías 1:10: los siervos inspirados de Dios heredan la
comisión de los profetas del Antiguo Testamento. fortalezas—(Proverbios 21:22) es decir, en las cuales se apoyan los
pecadores contra la reprensión: [PAG. 430] todo lo que se opone a Cristo: el saber, la elocuencia y las sutilezas
filosóficas de que se jactaban los corintios. Así fué ‚poderoso‛ el son de la trompeta de Josué, bajo Dios, para derribar
los muros de Jericó. 5. consejos—mejor dicho, ‚razonamientos‛. Mientras que ‚intento‛ expresa el mismo propósito de
los hombres de vivir según su propio placer [Tittm.] toda altura—‚Cosa alta‛; así debe traducirse Romanos 8:39.
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ROMANOS – GALATAS
Palabra griega distinta de la de Efesios 3:18, ‚altura‛, y Apocalipsis 21:16, que pertenece a Dios y el Cielo desde donde
no recibimos nada dañino. Pero ‚cosa alta‛ no es tanto ‚altura‛ como algo hecho alto, y pertenece a aquellas regiones
del aire donde los poderes de las tinieblas ‚se exaltan‛ contra Cristo y contra nosotros (Efesios 2:2; 6:12; 2
Tesalonicenses 2:4). que se levanta—Tales fueron las torres altas de la justicia propia judaica, el ‚conocimiento‛ tan
apreciado por muchos (opuesto a ‚la ciencia de Dios‛), el cual ponía en peligro una sección de la iglesia corintia.
contra la ciencia de Dios—El verdadero saber hace humildes a los hombres. Donde hay exaltación de la persona, allí
falta la ciencia de Dios [Bengel]. Los tres pasos en la guerra espiritual del apóstol son: (1) Destruye lo que se opone a
Cristo; (2) conduce al cautiverio (3) trae a la obediencia de Cristo (Romanos 1:5; 16:26). Los ‚intentos‛ o
‚razonamientos‛ son completamente ‚echados abajo‛. Los ‚intentos‛ mentales son tomados como cautivos
voluntarios y prestan obediencia voluntaria de fe a Cristo el Conquistador. 6. Tradúzcase: ‚Estando en aptitud de
castigar toda desobediencia‛, etc. Esto tenemos en provisión para los desobedientes: será puesto en movimiento en el
debido tiempo. cuando vuestra obediencia, etc.—Bondadosamente supone que la mayoría de la iglesia corintia
obraría obedientemente; por esto dice ‚VUESTRA obediencia‛. Pero tal vez algunos se portarán de otra manera;
entonces, a fin de dar a todos una oportunidad para unirse con los obedientes, él no exigirá castigo antes del tiempo
debido, mas esperará hasta que se haya ‚completado‛ el número de los escogidos por Cristo y se hayan mostrado
incorregibles los demás. Ya había obrado de esta manera en Corinto (Hechos 18:6–11; cf. Exodo 32:34; Mateo 13:28–
30). 7. ¿Consideráis vosotros la mera apariencia externa (meras recomendaciones externas, la apariencia personal, voz,
manera, elocuencia de maestros presentes cara a cara, como admiraban tales cosas en los maestros falsos para el
descrédito de Pablo, v. 10; Nota, cap. 5:12)? Aun en el porte exterior, cuando yo esté presente con vosotros (en contraste
con ‚por cartas‛, v. 9) demostraré que estoy mejor provisto de la verdadera autoridad de Cristo que aquellos que se
apropian del título de ser peculiarmente ‚de Cristo‛ (1 Corintios 1:12). Parece que un emisario judío capitaneaba este
partido. esto también piense por sí mismo—Puede ser que, sin necesitar que se le enseñe de una manera más severa,
‚pensando por sí mismo otra vez‛, llegue el tal a ‚esta‛ conclusión, de que ‚como él es de Cristo‛, etc. Pablo sólo pide
para sí un lugar igual al tenido por los que él había engendrado en el evangelio [Bengel]. 8. ‚Porque si yo hubiera de
jactarme algo más excesivamente (de lo que hago, vv. 3–6) de nuestra autoridad (apostólica) (v. 6; cap. 13:10) < no
sería avergonzado (por el hecho; como lo sería si se probara que mi autoridad estuviese sin fundamento, no siendo
ejecutadas mis amenazas de castigo)‛. para edificación y no para vuestra destrucción—Griego, ‚para levantar (como
edificio), no para derribar‛ (griego igual al del v. 5): la misma comparación con un edificio como en vv. 4, 5. Aunque
‚echamos abajo razonamientos‛, esto no es para destruir sino realmente para levantar (‚edificar‛), quitando aquellas
cosas que son estorbos a la edificación, poniendo a prueba lo que es malsano, y uniendo en el edificio todo lo que es
verdadero [Crisóstomo] 9. Digo esto para que no parezca que yo os esté asustando, como a niños, con amenazas vanas
[Bengel]. Estio explica: ‚Yo podría jactarme más de mi autoridad, pero me abstengo de ello, para no parecer como si‛,
etc. 10. cartas—dando a entender que ya había habido más cartas de Pablo recibidas por los corintios que las que
tenemos, es decir, la Primera a los Corintios; y que ellas contenían fuertes reprensiones. dicen—Griego, ‚dice‛, ‚dice
un tal‛ (v. 11) parece indicar algún individuo en particular. Cf. Gálatas 5:10; un calumniador semejante había en la
iglesia gálata. presencia corporal flaca—(Cap. 12:7; 1 Corintios 2:3). No había nada de majestuoso o autoritario en su
manera de ser; se comportaba con temblor entre ellos, mientras que los maestros falsos hablaban con porte y palabra
de autoridad. 11. esto piense—‚que considere esto el tal‛. tales seremos—o ‚somos‛ en general, no meramente que
seremos en nuestra próxima visita. 12. Hablando con ironía: ‚No pretendemos juzgarnos entre algunos, o
compararnos con algunos que se recomiendan tanto‛. La acusación falsamente presentada contra él de recomendarse
(cap. 3:1; 5:12), realmente era válida en cuanto a los falsos maestros. La frase ‚juzgarnos del número de‛, es tomada de
la prueba de los atletas y senadores, siendo puestos en la lista los ‚aprobados‛ [Wahl]. midiéndose a sí mismos por sí
mismos—‚entre sí mismos‛; para corresponder al verbo anterior, ‚juzgarnos entre ellos‛. En vez de medirse por la
norma pública, se miden por una norma hecha por sí mismos: no se comparan con otros que los superan, sino con los
que son semejantes a ellos: de ahí su buena opinión de sí mismos. Entre ciegos el tuerto es rey. no son juiciosos—con
toda su ‚sabiduría‛ vanidosa (1 Corintios 1:19–26, ), son cualquiera cosa menos ‚sabios‛. 13. no nos gloriamos fuera
de nuestra medida—griego, ‚a límites sin medida‛. No hay límite a la alta opinión de sí mismo, mientras el hombre se
mide por sí mismo (v. 13) y sus compañeros, y no se compara con los que son superiores a él. Indica el carácter
personal de esta Epístola el hecho de que la palabra ‚jactarse‛ se halla en ella veinte y nueve veces, y sólo veinte y seis
veces en todas las demás Epístolas juntas. Sin estar asustado por la acusación de vanidad, Pablo sentía la obligación
de vindicar con los hechos su autoridad apostólica [Conybeare y Howson]. Sería ‚gloriarnos fuera de nuestra
medida‛ si nos jactáramos de conversiones hechas por ‚trabajos ajenos‛ (v. 15). repartió—proporcionó [Alford]. para
llegar—‚que nos extendiéramos aun hasta vosotros‛; no que no pensara ir más lejos (v. 16; Romanos 15:20–24). La
‚medida‛ de Pablo fué la división de su esfera de trabajos evangélicos ordenada para él por Dios. Una ‚regla‛ en los
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llamados ‚cánones apostólicos‛ fué más tarde que ningún obispo debería nombrar ministros fuera de [PAG. 431] su
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propio territorio. En Corinto no debería haberse recibido ningún ministro sin la sanción de Pablo, puesto que Corinto
le había sido designado por Dios como su esfera apostólica. La Epístola aquí incidentalmente, y por lo tanto sin
intención, confirma la historia independiente, Los Hechos, que representa a Corinto como el límite extremo hasta ahora
de su predicación, en el cual se había detenido, después de haber pasado sucesivamente yendo hacia el sur por
Amfípolis, Apolonia, Tesalónica, Berea y Atenas [Paley, Horae Paulinae]. 14. ‚No estamos extendiéndonos más allá de
nuestra medida, como (estaríamos haciendo) si no llegáramos hasta vosotros (pero sí nos extendemos) porque aun
hasta vosotros hemos venido predicando el evangelio.‛ 15. ‚No gloriándonos a límites sin medida (es decir, no
sobrepasando nuestros límites propios en gloriarnos) en trabajos ajenos‛. teniendo esperanza del crecimiento de
vuestra fe—más correctamente, ‚teniendo esperanza, creciendo vuestra fe (o cuando vuestra fe vaya creciendo), de
que seremos engrandecidos‛, etc. La causa por la cual él no hubiese llegado con el evangelio a regiones más allá de
Corinto, radicaba en la debilidad de la fe de ellos. El no deseaba dejar a Corinto antes del tiempo debido y, sin
embargo, no quería postergar demasiado la predicación a otras regiones. engrandecidos entre vosotros—griego, ‚en el
caso vuestro‛. Nuestro éxito en vuestro caso nos proporcionará un paso importante hacia mayor progreso más allá de
vosotros (v. 16). conforme a nuestra regla—según nuestra división divinamente señalada del área o esfera de nuestra
obra; porque ‚no nos extendemos sobre nuestra medida‛ (v. 14). muy—griego, ‚en abundancia‛; como para extender
los límites que ya hemos alcanzado (v. 16). 16. anunciaremos—es decir, como para predicar más allá de vosotros (y)
no gloriarnos, etc. en la medida de otro … en lo que ya estaba aparejado—Tradúzcase así desde v. 15: ‚teniendo
esperanza, creciendo vuestra fe, de ser ensanchados entre vosotros en cuanto a nuestro límite abundantemente, de
evangelizar en regiones más allá de vosotros, de no gloriarnos en límite (o esfera) ajeno en cosas ya preparadas‛.
Pablo siempre hacía obra independiente, sin meterse en trabajos de otros misioneros, siguiendo la dirección divina en
todo. 17. se gloría—o ‚se jacta‛. En contraste con el proceder de sus contrarios, de gloriarse en la esfera de actividad
de otros, declara Pablo que la verdadera jactancia es jactarse en el Señor (1 Corintios 1:31; 15:10). 18. (Proverbios 27:2).
aquel a quien Dios alaba—a quien el Señor ha dado como su ‚Epístola de recomendación‛, los creyentes que él ha
sido el instrumento en convertir: como fué el caso de Pablo (cap. 3:1–3). es aprobado—que puede rendir la prueba
final. Metáfora tomada del acto de ensayar los metales (Romanos 16:10; 1 Corintios 11:19). De modo que, por el
contrario, los rechazados finalmente por el Señor son llamados ‚plata desechada‛ (Jeremías 6:30).
CAPITULO 11
Vers. 1–33. POR CAUSA DE SU CELO POR LOS CORINTIOS, QUIENES APRECIABAN MAS A LOS FALSOS
PROFETAS QUE A EL, PABLO SE VE OBLIGADO A RECOMENDARSE COMO SUPERIOR EN MUCHOS
SENTIDOS. 1. Ojalá—tradúzcase como el griego: ‚Yo quisiera que‛. toleraseis—No puedo pedir irracionalmente que
me toleraseis; no así los profetas falsos (vv. 4, 20). mi—No está en los manuscritos más antiguos. locura—El griego usa
un término más suave para ‚necedad‛, en 1 Corintios 3:19; Mateo 5:22; 25:2. El griego por ‚locura‛ aquí da a entender
imprudencia; el de ‚necedad‛ (1 Corintios 3:19) incluye la idea de perversidad y maldad. empero toleradme—Un pedido
(así v. 16). Pero el griego y el significado favorecen la traducción: ‚Empero (no necesito desearlo, porque) me toleráis;
sin embargo, deseo que toleréis más, mientras entre de lleno en recomendaciones de mí mismo. 2. Pues que os celo—
La justificación de sus recomendaciones de sí mismo está en su cuidado celoso para que ellos no se alejen de Cristo a
quien él, como ‚amigo del Esposo‛ (Juan 3:29), los ha desposado; a fin de apartarlos de los profetas falsos y guiarlos a
Cristo, él se ve obligado a jactarse como apóstol de Cristo, de una manera que, si no fuese por el motivo que tiene,
sería ‚locura‛. celo de Dios—(cf. cap. 1:12, ‚sinceridad de Dios‛). ‚Si soy inmoderado, soy inmoderado hacia Dios‛
[Bengel]. Un celo que tiene el honor de Dios en el fondo (1 Reyes 19:10). os he desposado—Pablo emplea un término
griego correctamente referido al novio, así como se atribuye a sí mismo ‚celos‛, sentimiento propio del esposo; tan
enteramente se identifica a sí mismo con Cristo. para presentaros como una virgen pura a Cristo—en su venida,
cuando se efectuará el casamiento celestial (Mateo 25:6; Apocalipsis 19:7, 8). Lo que aquí dice Pablo que quiere hacer es
‚presentar‛ la iglesia como ‚virgen pura‛ a Cristo, lo que se dice que Cristo mismo hará en sentido más amplio. Lo que
efectivamente hacen los ministros, en realidad es hecho por Cristo (Efesios 5:27–32). Ya se están realizando los
esponsales. El no dice ‚vírgenes puras‛ porque los miembros individuales no constituyen la Esposa, sino todo el
cuerpo de creyentes. 3. Mas temo—(cap. 12:20)—no inconsecuente con el amor. El origen de su temor estaba en el
carácter complaciente de ellos. astucia—la enemiga cabal de la ‚simplicidad‛ que se concentra en UN objeto, Jesús, y
no busca ‚otro‛, no ‚otro‛ espíritu diferente (v. 4); mas le ama a él con tierna SENCILLEZ DE AFECTO. Donde
primero cedió Eva, fué en darle breve cabida mental a la posibilidad insinuada por la serpiente de que Dios no tuviera
sobre su corazón los intereses más propios de ella, y de que este ‚otro‛ amigo pretendiente estuviese más interesado
en ella que Dios. engañó—de suerte de perder su pureza virginal por los seductores (v. 4). La misma palabra griega se
usa para ‚sentidos‛ como para ‚intentos‛ (cap. 10:5, donde véase nota); intentos de la voluntad, o mente. Los
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manuscritos más antiguos, después de ‚simplicidad‛, añaden ‚y la pureza‛ o ‚castidad‛. en Cristo—más bien, ‚que
es hacia Cristo‛. 4. Porque si, etc.—lo que de hecho es imposible. Sin embargo, si fuera posible, los soportaríais (véase
Nota, v. 1). Pero no puede haber evangelio nuevo; no hay sino uno, el cual yo os prediqué primero; por lo tanto no
debería ser ‚sufrido‛ por vosotros el que los falsos maestros me suplantaran a mí. el que viene—el título altisonante
apropiado por los maestros falsos, quienes se arrogaban el título peculiar de Cristo (griego, Mateo 11:3, y Hebreos
10:37), ‚El viniente.‛ Tal vez Pablo se refería al jefe del partido que pretendía ser ‚el de Cristo‛ (cap. 10:7; [PAG. 432] 1
Corintios 1:12); por esto se arroga el título. Jesús—el ‚Jesús‛ de la historia evangélica. Por esto no dice ‚Cristo‛, que se
refiere al oficio o función. otro … otro … otro—‚otro Jesús < espíritu diferente < evangelio diferente.‛ ‚Otro‛ da a
entender un individuo distinto de la misma clase; ‚diferente‛ da a entender uno bien distinto en clase. que habéis
recibido—de nosotros. espíritu … recibido … evangelio … aceptado—La voluntad del hombre es pasiva al recibir el
‚espíritu‛; pero es activamente concurrente con la voluntad de Dios (que precede para dar la buena voluntad) en
aceptar el evangelio. lo sufrierais bien—Habría una excusa para vuestra conducta, aunque mala, (porque no debéis
prestar atención a ningún otro evangelio más que a aquel que ya habéis oído de mí, Gálatas 1:6, 7); pero los maestros
falsos ni aun pretenden tener ‚otro Jesús‛ ni ‚evangelio diferente‛ que traeros; meramente tratan de suplantarme a
mí, vuestro maestro acreditado. Pero vosotros no sólo los ‚sufrís‛ sino que los preferís. 5. Cierto—más correctamente,
‚porque‛; mi derecho es superior al de los maestros falsos, ‚Porque‛, etc. aquellos grandes apóstoles—Algunos
suponen que Pablo se refería a los tres apóstoles más íntimos de Jesús: Pedro, Santiago y Juan, testigos de la
transfiguración de Cristo y su agonía en Gethsemaní. Más bien en ironía, ‚aquellos más que apóstoles‛, aquellos que
les aventajaban a los apóstoles en su propia estimación. Este sentido es probado por el hecho de que el contexto no
contiene ninguna comparación entre él y los verdaderos apóstoles, sino sólo entre él y los maestros falsos; el v. 6
también hace alusión a éstos, y no a los apóstoles: cf. también la frase paralela, ‚falsos apóstoles‛ (Nota, v. 13, y cap.
12:11) [Alford]. 6. basto—griego, ‚hombre común‛; un ‚laico‛; no preparado retóricamente; no diestro en lenguaje
pulido. 1 Corintios 2:1–4, 13; cap. 10:10, 11, demuestran que sus palabras no eran sin peso, aunque su lenguaje era
deficiente en artificio retórico. ‚Pero no soy deficiente en la ciencia‛ (cap. 12:1–5; Efesios 3:1–5). en todo somos …
manifiestos—Léase con los manuscritos más antiguos: ‚Hemos hecho las cosas (las verdades evangélicas)
manifiestas‛, mostrando así nuestra ‚ciencia‛, lo que quiere decir: Os lo dejo a vosotros a que resolváis si soy basto en
palabra, etc., porque hemos sido completamente (lit. ‚en todas las cosas‛) hechos manifiestos entre vosotros (lit. ‚en
respecto a vosotros‛, o ‚en relación con vosotros‛). El no había guardado en reserva, apartada de ellos, su ‚ciencia‛ de
los misterios divinos (cap. 2:17; 4:2; Hechos 20:20, 27). del todo—lit., ‚en todos‛; el griego más bien favorece la
traducción ‚entre todos los hombres‛; el sentido entonces es: Hemos manifestado toda la verdad entre todos los
hombres con miras a vuestro beneficio [Alford]. Pero el griego en Filipenses 4:12: ‚En cada cosa y en todas las cosas‛,
sanciona nuestra versión, la que da un sentido más claro. 7. ¿Pequé—lit., ‚¿O pequé? Unido con el versículo anterior:
‚¿ o hará reparo alguno de vosotros al hecho de que os prediqué de balde?‛ Deja que den la respuesta los buenos
sentimientos de ellos, de que esto, lejos de ser un reparo, fué en él una superioridad sobre los apóstoles falsos (1
Corintios 9:6–15). humillándome—en mi modo de vivir, renunciando a mi derecho de sostén y ganándolo por
trabajos manuales; tal vez con esclavos como compañeros de trabajo (Hechos 18:3; Filipenses 4:12). fueseis
ensalzados—espiritualmente, por vuestro acceso a los privilegios evangélicos. porque—‚en que‛, evangelio de
Dios—‚de Dios‛ da a entender su origen divino al cual ellos eran admitidos. de balde—‚sin precio‛. 8. He
despojado—es decir, recibí de parte de ellos más de lo que era su parte equitativa de contribución para mi
mantenimiento, a fin de aliviaros a vosotros, por ejemplo, de la iglesia filipense (Filipenses 4:15, 16). salario—
‚subsidio‛. para ministraros a vosotros—griego, ‚con miras de ministraros a vosotros‛; cf. ‚suplieron‛ (griego,
‚además‛), v. 9, dando a entender que él trajo consigo desde Macedonia provisiones para su sostén en Corinto; y (v. 9)
cuando faltaron estos recursos (cuando ‚faltaban‛) recibía nuevo envío, estando allí en Corinto y procedían del mismo
lugar. 9. a ninguno fuí carga—griego, ‚cargoso‛, lit., ‚ser gravoso‛, y así oprimir. Dice Jerónimo que es palabra
ciliciana (cap. 12:14, 16). los hermanos que vinieron—más bien, como el griego, ‚los hermanos cuando vinieron‛. Tal
vez Timoteo y Silas (Hechos 18:1, 5). Cf. Filipenses 4:15, 16, que se refiere a donaciones recibidas de los filipenses
(quienes eran de Macedonia) en dos ocasiones distintas (‚una y dos veces‛), una en Tesalónica, la otra después de su
salida de Macedonia, vale decir, cuando vino a Corinto en Acaia (de la iglesia de dicha ciudad, no quiso recibir
ayuda); y esto ‚en el principio del evangelio‛, es decir, en las primeras predicaciones del evangelio en estas partes. Así
las tres: las dos epístolas y la historia mutuamente, sin duda, indeliberadamente, coinciden; prueba segura de su
genuinidad. suplieron—griego, ‚suplieron además‛ de las contribuciones anteriores; o, como Bengel, además de la
provisión conseguida por su propio trabajo manual 10. Griego, ‚Hay la verdad de Cristo en mí que,‛ etc. (Romanos
9:1). esta gloria no me será cerrada—Los manuscritos más antiguos leen: ‚Esta gloria no será tapada en cuanto a mí‛.
‚Como si la gloria, o jactancia, fuera personificada < la boca no le será tapada‛ [Alford]. 11. El amor es
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frecuentemente ofendido al no ser aceptados sus favores, como si la persona a quien son ofrecidos, no quisiera estar
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bajo obligaciones al dador. 12. haré aún—Continuaré rechazando ayuda. ocasión—griego, ‚la ocasión‛, es decir, de
representar falsamente mis motivos, la cual sería facilitada a mis detractores si yo aceptara ayuda. a fin de que en
aquello que se glorían, sean hallados semejantes a nosotros—Bengel une esta cláusula con ‚la ocasión‛, es decir, de
gloriarse o jactarse: la ocasión de ‚que ellos sean hallados (punto en que se glorían) aun como nosotros‛, es decir, en
todo tan desinteresados o virtualmente, tan buscadores de ganancia o buscadores de prestigio. No puede querer decir
que los maestros falsos enseñasen de balde aun como Pablo (cf. v. 20; 1 Corintios 9:12). Alford menos claramente
explica refiriéndose al v. 18, etc., donde el ‚gloriarse‛ de aquí ocupa la atención de nuevo y se explica como ‚gloriarse
según la carne‛; así quiere decir que, en los asuntos de que ellos se jactan, sean hallados aun como nosotros, es decir,
que estemos sobre la misma base justa e igual; que no sean hechas comparaciones adventicias entre nosotros,
resultantes de representaciones [PAG. 433] taciones falsas de mi manera de proceder, sino que en todo asunto de
jactancia seamos comparados y juzgados cabalmente por hechos; PORQUE (v. 13) realidades ellos no tienen, armas
tampoco sino representaciones falsas, como son apóstoles falsos. 13. Porque—Razón por la que él no quería que ellos
fuesen considerados como él [Bengel] éstos—griego, ‚los tales‛, ellos y hombres semejantes. falsos profetas—aquellos
‚grandes (ironía) apóstoles‛ (Nota, v. 5) no son nada de apóstoles. obreros fraudulentos—fingiéndose ‚obreros‛ para
el Señor, y en realidad buscando su ganancia propia. 14. se transfigura—(cf. Job 1:6); habitualmente; la primera
ocasión cuando lo hacía, fué al tentar a Eva. ‚Mismo‛ es enfático: Si el mismo señor de ellos, quien es el ‚príncipe de
las tinieblas‛, el más ajeno a la luz, se transforma así, es menos maravilloso en el caso de ellos, que son los servidores
de aquél (Lucas 22:54; Efesios 6:12). 15. no es mucho—ningún asunto difícil. si también sus ministros—así como él
mismo. justicia—respondiendo a ‚luz‛ (v. 14); la manifestación con la cual Dios se revela en Cristo (Mateo 6:33;
Romanos 1:17). fin—la comprobación de todas las cosas es el fin, la terminación, que quita toda forma especiosa en la
cual los agentes de Satanás pueden ‚transfigurarse‛ ahora (cf. Filipenses 3:19, 21). conforme a sus obras—no
conforme a sus pretensiones. 16. Otra vez digo—tomando nuevamente desde el v. 1, la excusa por su jactancia. de
otra manera—pero si no me concedéis esto; si todavía queréis considerarme loco. recibidme como loco—‚pero aun
como un loco recibidme‛; concededme la audiencia indulgente prestada aun a los sospechosos de locura. El griego
indica uno que no usa correctamente de sus facultades mentales; no teniendo la idea de culpa necesariamente
atribuída a ello; uno engañado por sus vanidades locas, mas jactándose [Tittm.] (vv. 17, 19). para que aun me gloríe—
Los manuscritos más antiguos leen: ‚que yo, también‛, es decir, tanto como ellos, me gloríe. 17. no lo hablo según el
Señor—por dirección inspirada él exceptúa esta ‚jactancia‛ de entre toda autorización inspirada, la cual pertenece a
todos los demás escritos suyos; aun esta jactancia, aunque indeseable en sí, fué permitida por el Espíritu, tomándose
en cuenta su propósito, el de atraer a los corintios a separarse de sus maestros falsos. Por lo tanto, este pasaje no da
ninguna prueba de que porción alguna de las Escrituras no sea inspirada. Meramente evita que esta jactancia de él sea
hecha una justificación de la jactancia en general, la cual no es generalmente ‚según el Señor‛, es decir, consecuente
con la humildad cristiana. confianza de gloria—(cap. 9:4). 18. muchos—inclusive los ‚maestros falsos‛. según la
carne—como suelen jactarse los hombres carnales, es decir, de ventajas externas, de su nacimiento, hazañas, etc. (cf. v.
22). también yo me gloriaré—también de tales ventajas carnales, para mostraros que aun en éstas no soy inferior a
aquéllos y por lo tanto, no debería ser suplantado por ellos en la estimación de vosotros; aunque estas cosas no son
aquello en que desearía gloriarme (cap. 10:17). 19. de buena gana—Ironía. Un ruego de que ellos le ‚toleren‛ (v. 1) en
su locura de gloriarse; vosotros sois, en verdad, tan ‚prudentes‛ o sabios (1 Corintios 4:8, 10; la opinión verdadera de
Pablo acerca de la sabiduría o prudencia de ellos fué muy otra, 1 Corintios 3:1–4) vosotros mismos, que podéis
‚tolerar‛ la locura de otros más condescendientemente. No sólo podéis hacerlo, sino que en realidad estáis tolerándolos
y todavía más. 20. Porque—Muy bien ‚toleráis‛ a locos; porque aún ‚estáis tolerando‛ a opresores. Tradúzcase,
‚porque estáis tolerándolos‛. os pone en servidumbre—a sí mismo. Tradúzcase, ‚pone‛, no ‚pusiere‛; porque no se
trata de un caso supuesto, sino de un caso que estaba ocurriendo en aquel entonces. También ‚devora‛ (por
exigencias, Mateo 23:14; Salmo 53:4), ‚toma‛, ‚se ensalza‛, ‚os hiere‛; todos en indicativo, por tratarse de hechos.
toma—de vosotros—Así el griego, porque ‚toma‛ se usa por ‚quita‛ (Apocalipsis 6:4). Alford traduce, como en cap.
12:16, ‚os prende‛. se ensalza—bajo el pretexto de la dignidad apostólica. os hiere en la cara—bajo el pretexto de celo
divino. El colmo de insolencia de parte de ellos, y de tolerancia servil de parte vuestra (1 Reyes 22:24 Nehemías 13:25;
Lucas 22:64; Hechos 23:2; 1 Timoteo 3:3). 21. cuanto a la afrenta—más bien, ‚por vía de deshonra (es decir, desprecio
de voostros mismos) lo digo‛. como si nosotros hubiésemos sido flacos—en no mostrar de la misma manera (v. 20)
nuestro poder sobre vosotros. ‚Una reminiscencia irónica de su propia abstinencia, cuando estaba entre ellos, de todos
estos actos de exaltación de sí mismo a expensas de ellos‛, (como si esta abstinencia fuese debilidad) [Alford]. El
‚nosotros‛ es. enfáticamente contrastado con los maestros falsos, quienes tan opresivamente desplegaban su poder.
Hablo como si nosotros hubiésemos sido débiles entre vosotros, porque no mostramos nuestro poder de esta manera.
Sin embargo (no somos en realidad débiles, porque) en lo que alguno es osado, etc., yo lo soy también. 22. Hebreos? . .
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Israelitas? . . simiente de Abraham?—gradación retórica. ‚Hebreos‛ refiriéndose al idioma y nacionalidad; ‚israelitas‛,
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a la teocracia y la descendencia desde Israel, el ‚príncipe que prevaleció con Dios‛ (Romanos 9:4); ‚simiente de
Abraham‛, al derecho de participación en el Mesías (Romanos 11:1; 9:7). Cf. Filipenses 3:5, ‚Hebreo de los Hebreos‛, no
un helenista o judío de habla griega, sino hebreo en lengua, y nacido de hebreos. 23. (como poco sabio hablo—más
bien, como el griego, ‚hablo como fuera de mi‛; más fuerte que ‚como loco‛. yo más—más con respecto a credenciales
y manifestaciones de mi ministerio, más fiel y más abnegado; y más rico en señales del reconocimiento de Dios sobre
mi ministerio. Algunas autoridades antiguas leen el orden así: ‚En prisiones sobre medida, en azotes más
abundantemente‛. Hechos 16:23, etc., relata un caso de su encarcelamiento con azotes. Clemente (1 Epístola a Corintios)
le describe como habiendo sufrido prisiones siete veces. en muertes, muchas veces—(Cap. 4:10; Hechos 9:23; 13:50;
14:5, 6, 19; 17:5, 13). 24. Deuteronomio 25:3, manda que no sean inflingidos más de cuarenta azotes. Para evitar
sobrepasar este número, ellos daban uno menos: trece golpes con triple fusta [Bengel]. Esta es una de aquellas
conformidades con la usanza judía que un fraguador difícilmente habría notado. 25. El apaleamiento por los
magistrados romanos en Filipos (Hechos 16:23) es el único relatado en el libro de Los Hechos, el cual no pretende dar
una historia completa de su vida, sino sólo un bosquejo de ella en conexión con el propósito del libro, de dar un
[PAG. 434] esbozo de la historia de la iglesia neotestamentaria desde su fundación en Jerusalén, hasta el período de su
llegada a Roma, la capital del mundo gentil. una vez apedreado—(Hechos 14:19). tres veces … naufragio—antes del
naufragio en Melita (Hechos 27). Probablemente en algunos de sus viajes desde Tarso, donde vivía por algún tiempo
después de su conversión, y desde donde, siendo lugar marítimo, él probablemente hacía viajes a lugares vecinos
(Hechos 9:30; 11:25; Gálatas 1:21). una noche y un día en lo profundo—probablemente en parte nadando, o en bote
abierto. 26. En caminos—más bien, ‚por‛; conectado con v. 23, mas ahora no con ‚en‛ como allí y como en v. 27,
donde nuevamente pasa a la idea de circunstancias o ambientes. [Alford, Ellicott, etc.] peligros de ríos—peligros por
la inundación de ríos, como en el camino transitado muchas veces por Pablo entre Jerusalén y Antioquía, cruzado por
torrentes rápidos desde las montañas del Líbano. ladrones—tal vez en su viaje desde Perga a Antioquía de Pisidia.
Pisidia era notoria por sus ladrones, como lo eran todas las montañas que dividían las tierras altas de Asia desde el
mar. en la ciudad—Damasco, Hechos 9:24, 25; Jerusalén, Hechos 9:29; Efeso, Hechos 19:23. falsos hermanos—
(Gálatas 2:4). 27. vigilias—voluntarias, con el fin de despertar devoción (Hechos 13:2, 3; 14:23; 1 Corintios 9:27); porque
se distinguen de ‚hambre y sed‛, que eran involuntarias [Grocio]. Véase, sin embargo, Nota, cap. 6:5. El contexto se
refiere sólo a penurias, no a la mortificación devocional impuesta por sí mismo. ‚Hambre y sed‛ no son sinónimos con
‚ausencia de alimentos‛ (como quiere decir el griego de ‚vigilia‛), mas son las consecuencias de aquélla. frío …
desnudez—‚frío‛ resultante de la ‚desnudez‛ o de ropa insuficiente, como quiere decir el griego: como ‚hambre y
sed‛ resultan de la ‚falta de alimentos‛. (Cf. Hechos 28:2; Romanos 8:35). ‚Cuando recordamos que quien soportó
todo esto era hombre que sufría constantemente de salud quebrantada (2 Corintios 4:7–12; 12:7–10; Gálatas 4:13, 14),
semejante dedicación parece casi sobrehumana.‛ [Conybeare y Howson]. 28. Sin—‚Adem{s‛ de que aflicciones me
tocaron exteriormente, ya contadas, hay ‚lo que sobre mí se agolpa cada día (lit., el concurso impetuoso a mí de asuntos;
propiamente, una muchedumbre que se levanta contra uno repetidas veces, lista a derribarlo) la solicitud de todas las
iglesias‛ (inclusive, los miembros todavía no vistos en la carne, Colosenses 2:1): una ansiedad interna y más pesada.
Pero los manuscritos más antiguos, por ‚lo que se agolpa‛, dicen ‚la presión”: ‚el cuidado apremiante”, o ‚inspección
que está sobre mí diariamente‛. Alford traduce: ‚Omitiendo lo que está ADEMAS‛. es decir, aquellas otras aflicciones
además de las mencionadas. Pero la Vulgata, Estio, Bengel, apoyan nuestra versión. la solicitud—El griego da a
entender ‚solicitud ansiosa por todas las iglesias‛. 29. yo no enfermo?—en simpatía condescendiente con los débiles (1
Corintios 9:22). ‚El cuidado engendra la simpatía, la que hace que el ministro de Cristo entre personalmente en los
sentimientos de todo su pueblo, como si él estuviese en la misma posición de ellos, de manera que él se acomoda a
todos‛ [Calvino]. se escandaliza—o, tropieza por algún tropezadero puesto en el camino por otros: el ‚débil‛, o
enfermo, es el más propenso a ‚escandalizarse‛, o tropezar. y yo no me quemo—El ‚yo‛ en el griego es enfático, lo
que no lo es en la cláusula anterior, ‚yo no enfermo‛. No sólo entro en los sentimientos del ofendido, sino yo me
quemo en indignación con el ofensor, yo mismo tomando su causa como mía propia. ‚¿Quién se encuentra con un
tropezadero, y yo no me perturbo aún más que él mismo?‛ [Neander]. 30. me gloriaré … de mi flaqueza—¡Contraste
llamativo! Gloriándose o jactándose de lo que otros consideran asunto de vergüenza, es decir las debilidades; por ejemplo,
su modo humillante de escaparse en una canasta (v. 33). Carácter completamente incompatible con el de un entusiasta
(cf. cap. 12:5, 9, 10). 31. Esta solemne afirmación se refiere a lo que sigue. La persecución en Damasco fué una de las
primeras y más grandes y no habiendo testigo humano que lo comprobara para los corintios, por ser un hecho
acontecido hacía mucho y conocido por pocos, apela a Dios en cuanto a su veracidad. Lucas (Hechos 9:25) más tarde
lo registró (cf. Gálatas 1:20) [Bengel]. Podrá TAMBIEN referirse a la revelación en cap. 12:1, estando en hermoso
contraste con su humillante escape de Damasco. 32. gobernador—griego, ‚etnarca‛: oficial judío a quien los
gobernantes gentiles daban autoridad sobre los judíos en ciudades grandes donde eran numerosos. El estaba en este
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caso bajo Aretas, rey de Arabia. Damasco estaba en una provincia romana. Pero en esta fecha, 38 ó 39 d. de C., tres
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años después de la conversión de Pablo, Aretas, contra quien el emperador Tiberio como aliado de Herodes Agripa
había enviado un ejército bajo Vitelio, había tomado posesión de Damasco en ocasión de la muerte del emperador y la
interrupción consecuente de las operaciones de Vitelio. Su posesión de la ciudad fué finalizada inmediatamente
después por los romanos [Neander]. Más bien, fué cedida por Calígula (38 d. de C.), a Aretas, cuyos antecesores la
habían poseído. Esto es comprobado por el hecho de que no tenemos monedas de Calígula ni de Claudio, aunque
tenemos algunas de sus antecesores y sucesores imperiales inmediatos.
CAPITULO 12
Vers. 1–21. REVELACIONES EN QUE PODRIA GLORIARSE PABLO: PERO SE GLORIA MAS BIEN EN SUS
FLAQUEZAS, PUES ESTAS PROVOCAN EL PODER DE CRISTO: SEÑALES DE SU APOSTOLADO: SU
DESINTERES: NO QUE SE DISCULPE ANTE ELLOS; PERO QUE HACE TODO PARA SU BIEN, PARA NO
HALLARLOS TAL COMO NO QUERIAN QUE ESTUVIERAN Y NO SER SEVERO CON ELLOS EN SU VENIDA. 1.
Prosigue ilustrando el ‚gloriarse en las flaquezas‛ (cap. 11:30). Citó un caso que podría exponerle a ridiculez (cap.
11:33); ahora cita otro, pero éste unido con la revelación gloriosa de la cual era la secuela; pero no se detiene en la
gloria hecha a él sino en la flaqueza que la siguió, como que desplegaba el poder de Cristo. Los manuscritos más
antiguos leen: ‚Me es necesario jactarme (o gloriarme), aunque no me conviene; porque vendré‛. El ‚porque‛ da la
prueba de que ‚no conviene gloriarme‛: Tomaré el caso de las revelaciones, en el cual, si en caso alguno, el jactarse
podría considerarse inofensivo: ‚Visiones‛ se refiere [PAG. 435] a cosas vistas; ‚revelaciones‛ a cosas oídas (cf. 1
Samuel 9:15) o reveladas de cualquier manera. En ‚visiones‛ su significado no era siempre concedido; en
‚revelaciones‛ había siempre un descubrimiento de verdades antes escondidas (Daniel 2:19, 31). Todas las partes de
las Escrituras son materia de inspiración; mas no todas lo son de revelación. Hay grados de revelación, mas no de
inspiración. 2. a un hombre—queriendo decir él mísmo. Pero expresamente distingue entre la persona extasiada y
glorificada de vv. 2, 4, y él mismo, víctima que era del ‚aguijón en la carne‛ (v. 7). Semejante gloria no le pertenecía a él,
aunque la debilidad sí. Ni aun sabía si él estaba en el cuerpo o fuera del cuerpo cuando estaba sobre él la gloria, tan
lejos estaba de ser suya la gloria [Alford]. Su persona espiritual era su persona propia en el sentido más alto y
verdadero: la carne con sus enfermedades era meramente su persona temporal (Romanos 7:25). Aquí, sin embargo,
éste es el pensamiento principal. hombre en Cristo—un cristiano (Romanos 16:7). hace catorce años—Esta epístola
fué escrita entre los años 55 a 57 d. de C. Catorce años antes colocaría la visión entre los años 41 a 43, la ocasión de su
segunda visita a Jerusalén (Hechos 22:17). Hacía tiempo que Pablo se trataba íntimamente con los corintios, sin
embargo, nunca antes había mencionado esta visión; no fué asunto de que se hablara livianamente. no lo sé—Si en el
cuerpo, él habría sido levantado corporalmente; si fuera del cuerpo, como parece ser la opinion de Pablo, su espíritu
debió haber sido levantado fuera del cuerpo. De todos modos, él reconoce la posibilidad de que reciban impresiones
conscientes los espíritus separados del cuerpo. arrebatado—(Hechos 8:39). hasta el tercer cielo—Estos raptos (nótese
el plural, ‚visiones‛, ‚revelaciones‛) tenían dos grados: primero fué arrebatado ‚hasta el tercer cielo‛, y de allí al
‚paraíso‛ (v. 4) [Clemente de Alejandría, Strómata 5:427], el cual parece indicar algún retiro interior del tercer cielo
[Bengel] (Lucas 23:43; Apocalipsis 2:7). A Pablo se le permitió no sólo ‚oír‛ las cosas del paraíso, sino ver también en
algún grado las cosas del tercer cielo (cf. ‚visiones‛, v. 1). La repetición dos veces de ‚si en el cuerpo, etc., no lo sé, Dios
lo sabe‛, y de ‚para que < no me levante descomedidamente‛, señala dos etapas en la revelación. ‚La ignorancia del
modo no anula el conocimiento cierto del hecho. Los apóstoles eran ignorantes de muchas cosas‛ [Bengel]. El primer
cielo es el de las nubes, el aire; el segundo, el de las estrellas; el cielo; el tercero es espiritual (Efesios 4:10). 4. secretas—
‚indecibles‛; pero no indecibles en sí, pues en tal caso Pablo no las habría podido oír; sino como se explica: ‚que no es
lícito pronunciar‛ [Alford]. Eran palabras propuestas para la consolación misma de Pablo, y no para ser comunicadas
a otros. Algunas palabras celestiales son comunicables (Exodo 34:6; Isaías 6:3). Pero éstas no lo eran. Pablo no tenía el
poder de expresarlas adecuadamente; o si lo tuviera, no le sería permitido; ni las comprenderían los hombres
terrenales (Juan 3:12; 1 Corintios 2:9). El hombre puede oír y saber más de lo que puede hablar. 5. de mí mismo—
acerca de mi persona. Su persona coloca en última plana, a excepción de sus flaquezas; no le correspondía gloriarse de
su persona carnal, sino para manifestar por contraste las ‚flaquezas‛ de ésta, para que Cristo tuviera toda la gloria. 6.
Por lo cual—No que no pueda gloriarme ‚de mí mismo‛ (v. 5); ‚PORQUE si quisiera gloriarme, no sería insensato‛;
pues tengo cosas de qué gloriarme, o jactarme, las cuales son buenos asuntos de qué gloriarme (no meras ventajas
carnales las cuales, cuando en ellas se gloriaba (cap. 11), llamaba semejante jactancia ‚locura‛, cap. 11:1, 16, 17). piense
de mí—‚forme su opinión de mí‛. u oye de mí—griego, ‚oye algo de mí‛. Cualquier cosa que oiga de mí en persona.
Si debido a que él sanara un cojo (Hechos 14:12, 13), y quitase una víbora prendida en su mano (Hechos 28), la gente le
creía un dios, ¿qué no habrían hecho, si él hubiera publicado aquellas visiones? [Estio]. Quiero que cada uno de
vosotros me estime por ‚lo que ve,‛ que son mis obras actuales u ‚oye‛, que son mis enseñanzas; no por mi jactancia
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de revelaciones pasadas. Los que permiten que se les estime más altamente de lo que es lícito, se defraudan de la honra
que está en el poder de Dios de dar [Bengel] (Juan 5:44; 12:43). 7. me levante descomedidamente—griego, ‚demasiado
levantado‛, ¡Qué peligrosa ha de ser la exaltación de sí mismo, cuando aun el apóstol necesitaba tanto refrenamiento!
[Bengel]. grandeza—griego, ‚el exceso‛; grandeza excesiva. me es dado—es decir, por Dios (Job 5:6; Filipenses 1:29).
aguijón en mi carne—Números 33:55; Ezequiel 28:24). Alford cree que sería la misma aflicción corporal como en
Gálatas 4:13, 14. Seguramente fué algo personal, que le afectaba personalmente y no como apóstol; causándole a la vez
pena aguda (como da a entender ‚espina‛) y vergüenza (‚abofetee‛; como son abofeteados los esclavos, 1 Pedro 2:20).
mensajero de Satanás—a quien es permitido por Dios afligir a sus santos, como a Job (Job 2:7; Lucas 13:16). que me
abofetee—En griego, tiempo presente: que me abofetee aun ahora continuamente. Después de experimentar el estado de
los ángeles felices, él ahora está expuesto a la influencia de un ángel malvado. El castigo desde el infierno sigue pronto
a las revelaciones del cielo. Así como su vista y oído habían sido arrebatados con ‚revelaciones‛ celestiales, así su tacto
es doloroso con el ‚aguijón en la carne‛. 8. Por lo cual—‚concerniente a esta cosa‛. tres veces—A su primera oración
y a la segunda no vino contestación. A la tercera vino la contestación, la que satisfizo su fe y le hizo someter su
voluntad a la de Dios. De esta manera, el maestro de Pablo, Jesús oró tres veces en el Monte de las Olivas, en
conformidad con la voluntad del Padre. Parece que el aguijón (por v. 9, y griego. v. 7, ‚que me abofetee‛) continuaba
con Pablo cuando escribía, a fin de que ‚no se levante descomedidamente‛. al Señor—Cristo. El alivio de la cruz no
debe buscarse ni aun indirectamente en Satanás (Lucas 4:7). ‚No hay que pedirle a Satanás que nos deje libres de
pena‛ [Bengel]. 9. me ha dicho—tiempo pretérito perfecto, ‚dando a entender que su contestación basta‛ [Alford].
Bástate—La aflicción tiene que continuar, pero continuará también la gracia y nunca le faltará [Alford]
(Deuteronomio 33:25). El Señor pone las palabras en la boca de Pablo, de modo que, repitiéndolas, pudiera decir:
‚Señor, tu gracia me basta‛ [Bengel]. mi potencia … se perfecciona—tiene su manifestación más perfecta. en la
flaqueza—No pidas potencia sensible, porque mi potencia se perfecciona en ‚la falta de potencia‛ (así el griego) del
hombre. El ‚porque‛ [PAG. 436] da a entender que tu ‚falta de potencia‛ es el mismo elemento en que mi ‚potencia‛
(que se mueve coincidente con ‚mi gracia‛) se manifiesta más perfectamente. De modo que Pablo, en vez de desear
que la flaqueza ‚se quite‛, ‚más bien‛ desde entonces ‚se gloría en flaquezas, para que la potencia de Cristo descanse
(el griego ‚tabernáculo‛, cubra mis flaquezas completamente como con un tabernáculo; cf. griego, Juan 1:12) sobre‛ él.
Este efecto sobre él de la seguridad que le da Cristo, aparece, cap. 4:7; 1 Corintios 2:3, 4; cf. 1 Pedro 4:14, El ‚mi‛ está
omitido en algunos de los manuscritos más antiguos; el sentido es el mismo, pues ‚potencia‛ (refiriéndose a la de
Dios) está absolutamente en contraste con ‚flaquezas‛ (también en sentido absoluto, por las del hombre). Pablo repite
frecuentemente la palabra ‚flaqueza‛ o ‚enfermedad‛ (caps. 11, 12 y 13) como si fuera la misma palabra de Cristo. El
Señor necesita más de nuestra flaqueza que de nuestra potencia: nuestra potencia es a veces rival de él; nuestra
flaqueza es el siervo de él. dependiendo de los recursos de él y manifestando su gloria. La necesidad del hombre es la
oportunidad de Dios; la seguridad del hombre, en sí, es la oportunidad para Satanás. La manera de obrar de Dios no
es la de sacar a sus hijos de entre las pruebas, sino la de darles potencia con que soportar las pruebas (Salmo 88:7; Juan
17:15). 10. me gozo en—Se expresa demasiado fuertemente. Más bien con el griego, ‚estoy contento en‛. flaquezas—el
género común. Siguen dos pares de clases de flaquezas, provenientes en parte del ‚mensajero de Satanás‛, en parte de
los hombres. afrentas—insultos. cuando—en todos las ocasiones especificadas. entonces—entonces especialmente.
poderoso—en ‚el poder de Cristo‛ (v. 9; cap. 13:4; Hebreos 11:34). 11. en gloriarme—Omitido en los manuscritos más
antiguos. ‚Me he hecho un necio‛. El toca una retirada. [Bengel]. vosotros—enfático. ‚Sois vosotros quienes me
obligasteis; pues yo debería haber sido recomendado por vosotros‛ en vez de tener que recomendarme a mí mismo.
en nada he sido menos—griego, ‚en nada he sido inferior”; ¿era yo inferior cuando estaba con vosotros? los sumos
apóstoles—ironía; como en cap. 11:5, ‚aquellos excesivamente apóstoles‛. aunque soy nada—en mí mismo (1
Corintios 15:9, 10). 12. Con todo esto, etc.—Parece que está sobreentendida alguna cláusula como ésta: ‚Y todavía no
he sido recomendado por vosotros‛. en toda paciencia, en señales, etc.—Los manuscritos más antiguos omiten ‚en‛.
La ‚paciencia‛ no es una de las señales, sino el elemento en el cual eran obradas las señales: sufrimiento de la
oposición que no me hizo dejar de obrar [Alford]. Tradúzcase: ‚En paciencia, por señales‛. etc. Su modo de expresión
es modesto, pues él mismo, el obrador, se coloca fuera de vista: ‚Han sido hechas‛, y no ‚YO hice‛. Así como las
señales no han sido transmitidas hasta nosotros, tampoco ha sido transmitido el apostolado. Los apóstoles no tienen
sucesores literales (cf. Hechos 1:21, 22). prodigios—obras palpables de la omnipotencia divina. El silencio de los
apóstoles en catorce Epístolas en cuanto a los milagros, resulta del hecho de que el intento de estas Epístolas es
exhortatorio, no controvertible. Las referencias casuales a milagros en siete Epístolas es prueba de que los escritores
no eran entusiastas para quienes los milagros pareciesen la cosa más importante. Las doctrinas para ellos eran el
asunto importante, excepto cuando estaban convenciendo a los adversarios. En las siete Epístolas la mención de
milagros no es impertinente, sino marcada por un aire de seguridad, como de hechos reconocidos por todas partes, y por
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esto no era necesario detenerse en ellos. Esta es una prueba más fuerte de su realidad, que si fuesen afirmados formal
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y pujantemente. Señales y prodigios es la fórmula regular del Antiguo Testamento, la cual necesariamente
entenderían los lectores del Nuevo Testamento como de obras sobrenaturales. Otra vez, en los Evangelios los milagros
son ligados tan inseparable y congruentemente con la historia que no se pueden negar aquéllos sin negar también
ésta. Y tenemos una dificultad todavía más grande, es decir, la de dar razón del origen del cristianismo: de suerte que el
incrédulo tiene algo infinitamente más difícil de creer que aquello que él rechaza, y que más racionalmente acepta el
cristiano. 13. en que habéis sido menos—es decir, tratados con menos consideración por mí que las otras iglesias. yo
mismo—No hice ganancia de vosotros ni yo mismo, ni por medio de otros a quienes envié, Tito, etc. (vv. 17, 18). injuria—
El que Pablo se negara a aceptar sostén de parte de los corintios podría considerarse como la denegación a ellos de un
privilegio, y como señal de la inferioridad espiritual de ellos y de que los miraba con menos confianza y amor (cf. cap.
11:9, 11). 14. la tercera vez—Véase Introducción a Primera Corintios. Su segunda visita fué probablemente corta (1
Corintios 16:7), y acompañada de humillación debido a la conducta escandalosa de algunos de sus convertidos (cf. v.
21; cap. 2:1). La visita esa fué hecha probablemente durante su residencia de tres años en Efeso, desde donde podría
pasar tan fácilmente por mar a Corinto (cf. cap. 1:15, 16; 13:1, 2). El contexto aquí no da a entender nada de una tercera
preparación para ir; pero ‚voy a ir, y la tercera vez, y no os seré carga esta vez más que en mis dos visitas anteriores‛
[Alford]. no … vuestras cosas, sino a vosotros—(Filipenses 4:17). hijos … padres—Pablo fué su padre espiritual (1
Corintios 4:14, 15). El no busca, pues, tesoro terrenal de ellos, mas atesora el mejor tesoro (es decir, el espiritual) ‚para
vuestras almas‛ (v. 15). 15. despenderé—todo lo que tengo. seré despendido—todo lo que soy. Esto es más de lo que
hacen aun los padres terrenales. Estos ‚atesoran tesoros para sus hijos‛. Pero yo despenderé no sólo mis tesoros, sino
mi persona. sea amado menos—El amor desciende más bien que asciende [Bengel]. Amad como a amigo verdadero a
aquel que busca vuestro bien más que vuestra buena voluntad. 16. yo no os he agravado—El ‚yo‛ en el griego es
enfático. Una posible insinuación de los corintios es aquí anticipada y refutada: ‚Pero, podréis decir, aunque yo
personalmente no os agravé; sin embargo, siendo astuto, os tomé (en mi red) por engaño: es decir, saqué ganancia de
vosotros por medio de otros‛ (1 Tesalonicenses 2:3). 17. La contestación de Pablo: Vosotros sabéis bien que no lo hice.
Mis asociados eran tan desinteresados como yo mismo. Regla importante para todos los que quieran in fluír en otros
para bien. 18. Rogué a Tito—que fuera a vosotros. No la misión mencionada en cap. 8:6, 17, 22; sino una misión previa
a esta Epístola, probablemente aquélla de la cual acababa de regresar anunciando a Pablo [PAG. 437] el
arrepentimiento de ellos (cap. 7:6, etc.). al hermano—uno bien conocido por los corintios, y tal vez un corintio;
probablemente uno de los dos mencionados en cap. 8:18, 22. mismo espíritu—interiormente. pisadas—exteriormente.
19. aún—Los manuscritos más antiguos leen, en vez de ‚aún‛ u otra vez: ‚¿Este largo tiempo pensáis que nos
excusamos con vosotros?‛ Diferencia de una letra no más: griego, ‚palin‛, otra vez; ‚palai‛ de largo tiempo. No; no nos
excusamos; es ante Dios (como opuesto a ‚con vosotros‛) que hablamos en Cristo‛ (cap. 2:17). 20. Porque—Dando
causa por qué ellos necesitaban que se les hablara así ‚para su edificación‛; es decir, su temor de que a su venida los
hallara ‚no como él quería‛, y así él fuese hallado por ellos ‚cual ellos no querían‛, es decir, severo en castigar la mala
conducta de ellos. contiendas—debates, etc. envidias—Los manuscritos más antiguos dicen ‚envidia‛ en singular.
disensiones—‚facciones‛, ‚intrigas‛, ‚artificios facciosos‛ [ Wahl] Egoísmos ambiciosos; de una raíz griega, ‚trabajar por
salario‛. detracciones, murmuraciones—‚calumnias‛ abiertas y ‚difamaciones murmurantes‛ (Gálatas 5:20).
elaciones—elación arrogante: hinchándoos. Judas 16, ‚su boca habla cosas soberbias‛ (2 Pedro 2:18). 21. me humille
Dios—El pastor fiel es ‚humillado‛ y ‚llora‛ la caída de su pueblo, como si fuera suya propia. Griego, ‚mi Dios‛, por
penosa que fuera la humillación que le esperaba. antes habrán pecado—antes de mi venida anterior [Bengel], antes de
la segunda visita que hizo, y cuando tuvo mucho que reprender en Corinto. no se han arrepentido—no se habrán
arrepentido [Alford]. inmundicia—por ejemplo, de personas casadas (1 Tesalonicenses 4:7). fornicación—entre los no
casados.
CAPITULO 13
Vers. 1–14. LES AMENAZA CON UNA PRUEBA SEVERA DE SU AUTORIDAD APOSTOLICA, PERO
PREFIERE QUE ELLOS LE AHORREN LA NECESIDAD DE ELLO. 1. Esta tercera vez voy a vosotros—no
simplemente preparándose para ir. Esta prueba una visita intermedia entre las dos registradas en Hechos 18:1, etc; 20:2.
En la boca de dos o tres testigos consistirá todo negocio—Cita de Deuteronomio 19:15, según la Versión de los Setenta.
‚No juzgaré sin examen, no dejaré de castigar habiendo pruebas debidas‛ [Conybeare y Howson]. No estaré más
entre vosotros ‚en toda paciencia‛ para con los ofensores (cap. 12:12). El apóstol, en este caso, donde había de haber
testimonio ordinario, no espera una revelación inmediata ni manda que los culpables sean echados de la iglesia antes
de su llegada. Otros entienden que los ‚dos o tres testigos‛ quieren decir sus dos o tres visitas que establecerían o (1) la
verdad de los hechos alegados contra los ofensores, o (2) la realidad de sus amenazas. Yo prefiero la primera
explicación a cualquiera de estas últimas. 2. Más bien: ‚Ya he dicho antes (en mi segunda visita). y ahora os digo de
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antemano, así como dije cuando estuve presente la segunda vez, así también ahora en mi ausencia (los manuscritos más
antiguos omiten el ‚escribo‛) a los que antes habrán pecado (es decir, antes de mi segunda visita, cap. 12:21) y a todos
los demás‛ (que habrán pecado después de mi segunda visita, o están en peligro de pecar), etc. si voy otra vez, etc. es
decir, en cualquiera otra oportunidad que vaya otra vez (Hechos 20:2). Estas fueron probablemente las mismas palabras de
su amenaza anterior, las cuales repite ahora. 3. Pues—El motivo por qué no perdonará: Puesto que me desafiáis a que
presente ‚prueba‛ de que Cristo habla en mí. Sería mejor si ‚os probarais (‚examinarais‛) a vosotros mismos‛ (v. 5).
Esto refuta la afirmación de algunos de que en ninguna parte las Escrituras sostienen la infalibilidad de sus escritores.
el cual—Cristo. no es flaco—en relación con vosotros, por mí y en esta misma Epístola, en ejercer sobre vosotros
disciplina fuerte. poderoso en vosotros—ha dado muchas pruebas de su poder, en milagros y aun en castigar a
ofensores (cap. 5:11, 20, 21). No tenéis necesidad de ponerme a mí a prueba en esto, pues hace tiempo Cristo ha
manifestado grandes pruebas de su poder por medio de mí entre vosotros (cap. 12:12) [Grocio]. No es, pues, que me
injuriéis a mí sino a Cristo: es la paciencia de él la cual probáis al despreciar mis admoniciones, desacreditando mi
autoridad [Calvino]. 4. aunque—Omitido en algunos de los manuscritos más antiguos; entonces tradúzcase: ‚Porque
fué aun crucificado‛, etc. por flaqueza—Griego, “desde flaqueza‛; es decir, su asunción de nuestra debilidad fué el
origen, o condición necesaria, desde donde fluyó la posibilidad de su crucifixión (Hebreos 2:14; Filipenses 2:7, 8).
por—griego, ‚desde‛; ‚debido a‛. potencia de Dios—el Padre (Romanos 1:4; 6:4; Efesios 1:20). somos flacos con él—
en virtud de nuestra unión con él y según su modelo, la debilidad predomina en nostros por un tiempo (manifestada
en nuestras ‚enfermedades‛ o flaquezas, y ‚presencia corporal‛ débil, cap. 10:10; 12:5, 9, 10; y también en el que no
ponemos en operación inmediata nuestro poder de castigar ofensores, así como Cristo por un tiempo tenía en reserva
su poder). viviremos con él—no sólo en el mundo futuro con él, libres de nuestras flaquezas actuales, en la vida de
resurrección (Filipenses 3:21), sino luego en el ejercicio de nuestra autoridad apostólica contra los ofensores, la cual
fluye hasta nosotros respecto de vosotros de parte del poder de Dios, por ‚flacos‛ que os parezcamos. ‚Con él‛, aun como
él ahora ejerce su poder en su vida resucitada y glorificada, después de su flaqueza por un tiempo. 5. Examinaos—
Griego, ‚Poneos a prueba‛. probaos a vosotros mismos—Esto debería sér vuestro primer empeño, más bien que
‚buscar una prueba de que Cristo esté hablando en mí‛ (v. 3). a vosotros mismos—No necesito hablar mucho en
prueba de que Cristo está en mí, vuestro ministro (v. 3), porque si os probáis a vosotros mismos, veréis que Cristo está
en vosotros también [Crisóstomo] (Romanos 8:10). Hallando que Cristo habita en vosotros por fe, bien podéis creer
que él habla en mí, por cuyo ministerio habéis recibido esta fe [Estio]. Dudar esto sería el pecado de Israel, quien,
después de tantos milagros y pruebas experimentales de la presencia de Dios, todavía clamaba (Exodo 17:7): ‚¿Está
Jehová entre nosotros o no?‛ (cf. Marcos 8:11). si ya no sois reprobados—El griego suaviza la expresión, ‚algo
reprobados‛; es decir, no quedando en la ‚prueba‛ (aludiéndose a la misma palabra en el contexto): cayendo cuando
probados. Figura tomada de los metales (Jeremías 6:30; Daniel 5:27; [PAG. 438] Romanos 1:28). 6. nosotros no somos
reprobados—no incapaces de permanecer bajo “la prueba” a la cual nos sometisteis (v. 6). ‚Mas yo espero que‛ vuestro
propio cristianismo será reconocido por vosotros (obsérvese, ‚conoceréis‛ corresponde a ‚examinaos a vosotros
mismos‛, v. 5) como ‚prueba‛ suficiente de que no sois reprobados, sino que ‚Cristo habla en mí‛, sin necesitar una
prueba de mí más difícil a vosotros. Si dudáis de mi apostolado, tendréis que dudar de vuestro cristianismo, porque
vosotros sois los frutos de mi apostolado. 7. no para que nosotros seamos hallados aprobados—no para ganar crédito
para nosotros, ministros vuestros, por vuestra conducta cristiana, sino para el bien vuestro [Alford]. La antítesis a
‚reprobados‛ me lleva a explicar con Bengel: ‚No oramos que aparezcamos nosotros aprobados”, por refrenaros
cuando hacéis mal; ‚sino para que hagáis vosotros lo que es bueno‛. aunque nosotros seamos como reprobados—
aunque por ello seamos privados de la ocasión de ejercer nuestro poder apostólico (es decir, en castigar), y así
aparezcamos ‚como reprobados‛ (incapaces de producir la prueba de que Cristo hable en nosotros). 8. Nuestro poder
apostólico nos es dado, no para que lo usemos contra la verdad, sino para el adelantamiento de la verdad. Donde
vosotros estéis libres de falta, no hay objeto en el ejercicio del poder; y esto es lo que yo deseo. Lejos sea de mí usarlo
contra los inocentes, simplemente para aumentar mi propio poder (v. 10). 9. que seamos nosotros flacos—no
teniendo ocasión para desplegar nuestro poder; y así pareciendo ‚flacos‛, como rodeados de ‚enfermedades‛ (cap.
10:10; 11:29, 30). vosotros estéis fuertes—‚poderosos‛ en la fe y en los frutos del Espíritu. y—Falta en los manuscritos
más antiguos. deseamos—griego, ‚oramos por‛. vuestra perfección—lit., ‚perfecta restauración‛; como la de un
miembro descoyuntado. Cf. v. 11, ‚seáis perfectos‛, la misma palabra griega; también en 1 Corintios 1:10, ‚seáis
perfectamente unidos en una‛; Efesios 4:12, ‚para perfeccionamiento de los santos‛. 10. Por tanto—Porque deseo que
la ‚dureza‛ se halle en mis cartas más bien que en los hechos [Crisóstomo] para edificación, y no para destrucción—
para levantamiento < no para derribar. El usar ‚dureza‛ parecería derribar, antes que edificar; por esto prefiere no tener
que usarla. 11. tengáis gozo—frase griega de despedida; así al despedirse al terminar la carta, vuelve al punto de
donde partió: ‚somos ayudadores de vuestro gozo‛ (cap. 1:24; Filipenses 4:4). seáis perfectos—Venid a ser perfectos
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ROMANOS – GALATAS
por completar lo que falta en vuestro carácter cristiano (Efesios 4:13). tengáis consolación—(cap. 1:6; 7:8–13; 1
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ROMANOS – GALATAS
Tesalonicenses 4:18). 13. La bendición, la que prueba la doctrina de la Trinidad divina en unidad. ‚La gracia de
Cristo‛ viene primero porque es sólo por ella que llegamos al ‚amor de Dios‛ el Padre (Juan 14:6). La variación en el
orden de las Personas prueba que ‚en esta Trinidad ninguno es antes o después de otro‛. [Atanasio, Credo].
participación—compañerismo conjunto en el mismo Espíritu Santo, que une en una iglesia única universal tanto a
judíos como a gentiles. Quien tiene la ‚participación del Espíritu Santo‛ tiene también ‚la gracia de nuestro Señor
Jesucristo‛ y ‚el amor de Dios‛, y vice versa. Porque los tres beneficios son inseparables, como lo son las tres Personas
de la Trinidad misma [Crisóstomo]. La doctrina de la Trinidad no fué revelada clara y plenamente hasta que vino
Cristo, cuando el plan completo de nuestra redención fué manifestado en él, y conocemos más a los Santos Tres en
Uno en su relación con nosotros (tal como se presenta sumariamente en esta bendición), que en sus relaciones mutuas
entre sí (Deuteronomio 29:29). Amén—Omitidos en los manuscritos más antiguos. Probablemente fué agregado más
tarde por las exigencias del culto público.
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ROMANOS – GALATAS
LA EPISTOLA DEL APOSTOL PABLO A LOS GALATAS
INTRODUCCION
Es concluyente la evidencia interna y externa de que Pablo es el autor de esta Epístola. El estilo es
característicamente paulino. El sobrescrito y las alusiones al apóstol de los gentiles en la primera persona, al través de
la epístola, establecen la misma verdad (cap. 1:1, 13–24; 2:1–14). Su paternidad literaria es también sostenida por el
testimonio unánime de la iglesia primitiva: véase Ireneo, adversus Hereses 3:7, 2 (Gálatas 3:19); Policarpo (Filipenses,
cap. 3) cita Gálatas 4:26 y 6:7; Justino Mártir, o quienquiera que haya escrito la Oratio ad Grecos, hace alusión a Gálatas
4:12 y 5:20.
La Epístola fué dirigida a ‚LAS IGLESIAS DE GALACIA‛ (cap. 1:2), distrito de Asia Menor que lindaba con
Frigia, Ponto, Bitinia, Capadocia y Paflagonia. Los habitantes (galogrecos, contraído a gálatas, otra forma del nombre
celtas) eran galos de origen provenientes de la región de Francia, quienes habían invadido el Asia Menor después de
haber saqueado a Delfos, cerca del año 280 a. de C., y por fin se habían establecido en las partes céntricas, por ello
llamadas Galogrecia o Galacia. Su carácter, como aparece en esta epístola, está en completa consonancia con el que
atribuyen a la raza gálica todos los escritores. Julio César, Bella Galla, 4:5, ‚La debilidad de los galos consiste en que
son inconstantes en [PAG. 439] sus resoluciones, amantes del cambio, y no puede confiarse en ellos‛. Así opina
también Thierry [citado por Alford], quien los describe como ‚francos, impetuosos, impresionables, eminentemente
inteligentes; pero al mismo tiempo extremadamente cambiables, inconstantes, amigos de la apariencia, perpetuamente
rencillosos, fruto de la excesiva vanidad‛. Ellos recibieron a Pablo al principio con todo gozo y amabilidad, pero
pronto vacilaron en su lealtad al evangelio y a él, y atendían tan ávidamente ahora a los maestros judaizantes como
antes a él (cap. 4:14–16). El apóstol mismo había sido el primer predicador del evangelio entre ellos (Hechos 16:6;
Gálatas 1:8; 4:13 [Véase Nota sobre este versículo: ‚por enfermedad de la carne yo os prediqué al principio‛: dando a
entender que la enfermedad le detuvo entre ellos], cap. 4:19); y probablemente entonces había fundado iglesias, las
cuales en su visita subsecuente él ‚fortaleció‛ en la fe (Hechos 18:23). Su primera visita fué alrededor del año 51 d. de
C., durante su segundo viaje misionero. Josefo, Antiguedades, 16:62, testifica que muchos judíos residían en Ancira de
Galacia. Entre éstos y los hermanos de ellos, sin duda, como en cualquier otra parte, él comenzó su predicación. Y
aunque subsiguientemente la mayoría en las iglesias eran gentiles (cap. 4:8, 9), sin embargo, éstos pronto se dejaron
influir por maestros judaizantes, y casi fueron persuadidos a someterse a la circuncisión (cap. 1:6; 3:1, 3; 5:2, 3; 6:12,
13). Acostumbrados como lo habían estado los gálatas, cuando eran paganos, al culto místico de Cibeles
(prevaleciente en las regiones vecinas de Frigia) y a las doctrinas teosofistas relacionadas con ese culto, pronto fueron
llevados a creer que los plenos privilegios del cristianismo sólo podían ser alcanzados por medio de un detallado
sistema de simbolismo ceremonial (cap. 4:9–11; 5:7–12). Ellos aun prestaron oídos a la insinuación de que Pablo
mismo observaba la ley entre los judíos, aunque persuadía a los gentiles a renunciar a ella, y que su propósito era
mantener a sus convertidos en un estado subordinado, excluídos de los plenos privilegios del cristianismo, los cuales
eran disfrutados sólo por los circuncidados (cap. 5:11; 4:16, comp. cap. 2:17); y que al ‚hacerse todas las cosas a todos
los hombres‛, era un adulador interesado (cap. 1:10) que se proponía formar un partido para sí mismo: más aún, que
él falsamente se representaba a sí mismo como un apóstol divinamente comisionado por Cristo, cuando él no era nada
más que un mensajero enviado por los Doce y la iglesia de Jerusalén, y que su enseñanza difería ahora de la de Pedro
y Jacobo, ‚columnas‛ de la iglesia, y por lo tanto no debería ser aceptada.
Su PROPOSITO, entonces, al escribir esta epístola, fué (1) defender su autoridad apostólica (cap. 1:11–19; 2:1–14);
(2) contrarrestar la mala influencia de los judaizantes entre los creyentes de Galacia (caps. 3 y 4), y mostrar que la
doctrina de ellos destruía la esencia misma del cristianismo al rebajar su espiritualidad a un sistema ceremonial
exterior; (3) exhortar para el fortalecimiento de los creyentes de Galacia, en la fe en Cristo y en los frutos del Espíritu
(caps. 5 y 6). El ya había testificado cara a cara contra los maestros judaizantes (cap. 1:9; 4:16; Hechos 18:23); y ahora
que él ha oído de la continua y creciente preponderancia del mal, escribe con su propia mano (cap. 6:11; una tarea que
generalmente delegaba a un amanuense) esta epístola para enfatizar su oposición al mismo. El esbozo que da en ella
de su carrera apostólica, confirma y ensancha la narración en Los Hechos, y muestra su independencia de humana
autoridad por eminente que ésta fuese. Su protesta contra Pedro en el cap. 2:14–21, refuta la invención, no sólo de la
supremacía papal, sino aun de la de aquel apóstol; y muestra que Pedro, salvo cuando era especialmente inspirado,
era falible como los demás hombres.
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ROMANOS – GALATAS
Hay mucho en común entre esta epístola y la dirigida a los Romanos, con respecto al tema de la justificación
solamente por la fe, y no por la ley. Pero la Epístola a los Romanos trata el tema de un modo didáctico y lógico, sin
ninguna referencia especial; mientras que esta epístola lo trata de una manera controversial, y con referencia especial
a los judaizantes en Galacia.
El ESTILO combina los dos extremos: la severidad (cap. 1; 3:1–5) y la ternura (cap. 4:19, 20), que son las
características de un hombre de fuertes emociones, y ambas igualmente bien apropiadas para tratar a una gente tan
impresionable como lo eran los gálatas. El comienzo es abrupto, como convenía a la urgencia de la cuestión y a la
magnitud del peligro. Un tono de pesadumbre, también, es aparente, tal como debía esperarse en la carta de un
maestro de corazón ardiente, quien acababa de enterarse de que aquellos a quienes él amaba, estaban abandonando
sus enseñanzas para adoptar las de los pervertidores de la verdad, y estaban también prestando oídos a calumnias
contra él mismo.
El TIEMPO de su redacción fué después de la visita a Jerusalén relatada en Los Hechos 15:1 y siguientes, es decir,
en el año 50 d. de C., si esa visita es, como parece probable, la misma que se menciona en el cap. 2:1, etc. Además,
como [PAG. 440] el cap. 1:9 (‚como antes hemos dicho‛) y el cap. 4:16 (‚¿Heme [Alford] pues hecho vuestro enemigo?‛
a saber, en mi segunda visita, aunque al visitaros por primera vez fuí bien recibido por vosotros) se refieren a su
segunda visita (Hechos 18:23), esta epístola debe haber sido escrita después de la fecha de esa visita (otoño del año 54
d. de C.). El cap. 4:13: ‚Sabéis que < os anuncié el evangelio al principio‛ (griego, ‚en la primera vez‛), da a entender
que Pablo, al escribir esta carta, ya había estado dos veces en Galacia; y el cap. 1:6: ‚Estoy maravillado de que tan pronto
os hayáis traspasado del que os llamó a la gracia de Cristo‛, da a entender que él escribió no mucho después de haber
dejado Galacia por segunda vez; probablemente en la primera parte de su residencia en Efeso (Hechos 18:23; 19:1, etc.,
desde el otoño del 54 hasta la fecha de Pentecostés en el 57). [Alford]. Conybeare y Howson, por la semejanza entre
esta epístola y la dirigida a los Romanos, y por la misma línea de argumentación en ambas, que ocupaba la mente del
apóstol, piensan que no fué escrita hasta que estuvo en Corinto (Hechos 20:2, 3), durante el invierno del 57 y 58, desde
donde escribió su Epístola a los Romanos; y ciertamente, según la teoría de su redacción más temprana desde Efeso,
parece improbable que las dos Epístolas a los Corintios, tan diferentes, se interpusieran entre aquéllas tan semejantes
como lo son las Epístolas a los Gálatas y a los Romanos; o que la Epístola a los Gálatas se interpusiera entre la
Segunda a los Tesalonicenses y la Primera a los Corintios. La decisión entre las dos teorías descansa en las palabras
‚tan pronto‛. Si éstas no son consideradas inconsecuentes, con poco más de tres años que hubieran transcurrido desde
su segunda visita a Galacia, el argumento de la semejanza a la Epístola a los Romanos me parece terminante. Esta
Epístola a los Gálatas parece que fué escrita por la urgencia de la ocasión, ya que le habían llegado noticias en Corinto
desde Efeso de la judaización de muchos de sus convertidos gálatas, y a fin de mantener los grandes principios de la
libertad cristiana y la justificación por la fe solamente. La Epístola a los Romanos es una exposición más deliberada y
sistemática de las verdades centrales de la teología, redactadas subsiguientemente al escribir a una iglesia con la cual
él no estaba personalmente relacionado. Véase nota, cap. 1:6, por el punto de vista de Birk. Paley (Horae Paulinae) hace
notar cuán perfectamente está adaptada la dirección del argumento a las circunstancias históricas bajo las cuales se
escribió la Epístola. Es así como a los Gálatas, quienes pertenecían a iglesias que Pablo había fundado, les habla con
autoridad; a los Romanos, de quienes no era personalmente conocido, les habla enteramente por medio de argumentos.
CAPITULO 1
Vers. 1–24. INSCRIPCION. SALUDOS. EL MOTIVO DE SU CARTA ES EL PRONTO ABANDONO DE ELLOS
DEL EVANGELIO QUE EL LES ENSEÑO. LA DEFENSA DE SU ENSEÑANZA: SU LLAMAMIENTO APOSTOLICO
ES INDEPENDIENTE DE LOS HOMBRES. Los maestros judaizantes habían persuadido a los gálatas de que Pablo les
había enseñado la nueva religión imperfectamente y de segunda mano; que el fundador de su iglesia sólo poseía una
comisión en representación de otros, pues el sello de la verdad y autoridad lo tenían los apóstoles que estaban en
Jerusalén. Además, que a pesar de lo que pudiera profesar entre ellos, Pablo mismo en otras ocasiones y en otros
lugares había apoyado la doctrina de la circuncisión. Para refutar esto, él apela a la historia de su conversión, y a su
entrevista con los apóstoles cuando se encontró con ellos en Jerusalén y declara que lejos de ser derivada de ellos la
doctrina que él enseña, o que ellos ejercieran sobre él alguna superioridad, ellos simplemente aprobaron lo que él
había predicado ya entre los gentiles; predicación que no fué comunicada a él por ellos, sino a ellos por él. [Paley].
Semejante epístola apologética no podría ser una falsificación posterior, pues las objeciones aparecen sólo
incidentalmente, no siendo introducidas forzadamente como lo hubiera hecho un falsificador; y también son
objeciones que sólo podrían suscitarse en los primeros tiempos del cristianismo, cuando Jerusalén y el judaísmo
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ROMANOS – GALATAS
todavía ocupaban un lugar prominente. 1. Pablo, apóstol—En sus epístolas más tempranas, las dos a los
Tesalonicenses, por humildad, él no hace uso de título de autoridad; mas asocia consigo a ‚Silvano y a Timoteo‛; pero
aquí, aunque algunos ‚hermanos‛ están con él (v. 2), no los nombra, mas da prominencia a su propio nombre y
apostolado; evidentemente porque ahora necesita ser vindicada su comisión apostólica contra los que la negaban. no
de los hombres—griego, ‚de parte de‛. Pablo expresa el origen de su misión, ‚no de parte de hombres‛, sino de parte
de Cristo y del Padre. ‚Por‛ expresa el agente inmediato activo en el llamamiento. No sólo fué el llamamiento de parte
de Dios como origen esencial, sino que fué hecho por Cristo y el Padre como agente inmediato al llamarle (Hechos
22:15 y 26:16–18). La imposición de las manos efectuada por Ananías (Hechos 9:17) no es una objeción a esto; porque
dicho acto no fué sino una señal del hecho, no una causa auxiliar. De modo que, cuando el Espíritu Santo le llama
para esta misión especial (Hechos 13:2, 3), él ya era apóstol ni por hombre—En número singular; para señalar el
contraste con ‚Jesucristo‛. La oposición entre los términos ‚Cristo‛ y ‚hombre‛, y la colocación del nombre de Cristo
en conexión más íntima con Dios el Padre, dan a entender su divinidad. mas por Jesucristo [PAG. 441] y por Dios el
Padre, que lo resucitó de los muertos—Dando a entender que, aunque él no había visto a Cristo en su humillación
como los demás apóstoles (lo cual era una objeción que tenían contra él), le había visto, y había sido constituído apóstol
por él en su poder después de su resurrección (Mateo 28:18; Romanos 1:4, 5). Compárese con la ascensión, consecuencia de
la resurrección, y el motivo por el cual constituyó ‚apóstoles‛, Efesios 4:11. Cristo resucitó también para nuestra
justificación (Romanos 4:25); así Pablo prepara el camino para el tema prominente de la epístola: la justificación en
Cristo, no por la ley. 2. todos los hermanos—No soy solo en mi doctrina; todos mis colegas en la obra del evangelio,
que viajan conmigo (Hechos 19:29, Gayo y Aristarco en Efeso; Hechos 20:4, Sopater, Segundo, Timoteo, Tiquico,
Trófimo; algunos, o todos éstos), se unen a mí. No que todos éstos fuesen autores asociados de la epístola; sino que se
unían a Pablo en sus sentimientos y salutaciones. La frase ‚todos los hermanos‛ es la misma que se usa en la fecha
cuando tuvo muchos compañeros de viaje, teniendo él y ellos que llevar juntamente el dinero recolectado para los
creyentes pobres en Jerusalén. [Conybeare y Howson]. a las iglesias de Galacia—Pesino y Ancira eran las ciudades
principales; pero sin duda había muchas otras iglesias en Galacia (Hechos 18:23; 1 Corintios 16:1). No da ningún título
honroso a las iglesias de Galacia, como a las de otros lugares, porque se sentía disgustado a causa de la judaización de
ellas. Véase 1 Corintios; 1 Tesalonicenses, etc. La Primera Epístola de Pedro fué dirigida a los cristianos judíos
residentes en Galacia (1 Pedro 1:1), así como a los que residían en otros lugares mencionados en dicha carta. Es
interesante, pues, hallar al apóstol de la circuncisión, así como también al apóstol de la incircuncisión, quienes una vez
tuvieron un conflicto entre sí (cap. 2:7–15), cooperando ahora en edificar las mismas iglesias. 3. paz de Dios—Más
bien, de parte de Dios; omítese el segundo ‚de‛, pues el griego une a Dios el Padre y a nuestro Señor Jesucristo de la
manera más estrecha, no habiendo sino una preposición para los dos. 4. El cual se dió a sí mismo—(cap. 2:20)—en su
muerte, como ofrenda. Frase que se halla sólo en ésta y en las Epístolas Pastorales. El griego es diferente en Efesios 5:25
(Nota). por nuestros pecados—Los que nos esclavizaban al presente mundo malo. para librarnos de este—Griego, ‚de
entre este‛, etc. Se dice que el Padre y el Hijo ‚nos libran‛, etc. (Colosenses 1:13); por el Hijo, no el Padre, ‚se entregó
por nosotros‛ para librarnos y hacernos ciudadanos de un mundo mejor (Filipenses 3:20). El apóstol da a entender
que los gálatas, al desear volver a la esclavitud legalista, están renunciando a la liberación que Cristo obró en nuestro
favor. Esto lo repite él más completamente en el cap. 3:13. ‚Librar‛ es la misma palabra usada por nuestro Señor
cuando se refiere al libramiento que él hacía de Pablo mismo (Hechos 26:17); y es una coincidencia indeliberada el
hecho de que Pablo y Lucas usaran la misma palabra. siglo malo—Traducido ‚mundo‛ en algunas versiones. Lit.,
“siglo” o ‚edad‛. Es decir, el sistema o curso del mundo, considerado desde el punto de vista religioso. El siglo presente
se opone a la ‚gloria‛ (v. 5) de Dios, y está bajo la autoridad del Malo. Pablo hace un contraste entre las expresiones
‚por siglos de siglos‛ (griego, v. 5) y ‚este siglo malo.‛ conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro—Griego, ‚De
Aquel quien es a la vez Dios (el Creador soberano) y Padre nuestro‛ (Juan 6:38, 39; 10:18, hasta el final). Sin que
tengamos nosotros mérito alguno. La soberanía de él como ‚Dios‛, y nuestra relación filial con él como ‚el Padre
nuestro‛, deberían guardarnos de mezclar nuestras ideas propias (como estaban haciendo los gálatas) con la voluntad
y los planes de Dios. Esto prepara el camino para su argumento. 5. Al cual sea la gloria—La gloria que es peculiar y
exclusivamente suya. Comp. Efesios 3:21, nota, 6. Sin sus expresiones usuales de gratitud por la fe de ellos, etc., él se
lanza impetuosamente a su tema, celoso por ‚la gloria‛ de Dios (v. 5), la cual estaba siendo rebajada por la caída de
los gálatas del evangelio puro de la ‚gracia‛ de Dios. Estoy maravillado—Dando a entender que él había esperado de
ellos cosas mejores; y que de allí surge su sorpresa dolorosa de que ellos resultaran tan diferentes de lo que él
esperaba. de que tan pronto—Después de mi última visita; cuando creía que estabais sin contaminación por parte de
los maestros judaizantes. Si esta epístola fué escrita desde Corinto, el intervalo sería un poco más de tres años; período
que sería demasiado breve para que ellos ‚se traspasasen‛, si aparentemente en la ocasión de su visita, habían estado
libres de contaminación. El cap. 4:18, 20 da a entender que entonces no había notado síntoma de contaminación, tal
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ROMANOS – GALATAS
como ahora sabe que hay entre ellos. Véase Introducción. Si fué escrita desde Efeso, el intervalo no sería más de un año.
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ROMANOS – GALATAS
Birks sostiene que la epístola había sido escrita desde Corinto después de su primera visita a Galacia; porque esto
concuerda mejor con el ‚tan pronto‛ aquí; y con el cap. 4:18: ‚Bueno es ser celosos en bien siempre, y no solamente
cuando estoy presente con vosotros‛. Si ellos hubieran perseverado en la fe durante los tres años que duró la primera
ausencia de él, y se hubieran traspasado sólo después de su segunda visita, no podrían haber sido acusados
justamente de adherirse a la verdad sólo cuando él estaba presente; porque su primera ausencia fué más larga que sus
dos visitas, y ellos habrían obedecido más tiempo en su “ausencia” que en su ‚presencia‛. Pero si su decaimiento había
empezado inmediatamente después de que él los dejó, y antes de su regreso a ellos, será justa la reprensión. Pero
véase nota, cap. 4:13. os hayáis traspasado—Tradúzcase, ‚os estáis traspasando‛, es decir, os estáis permitiendo ser
removidos tan pronto (ya sea desde el tiempo de mi última visita, o desde el tiempo de la primera tentación presentada
a vosotros) [Pareo] por los seductores judíos. De este modo él suaviza la censura dando a entender que los gálatas
fueron tentados por seductores que provenían de afuera, sobre quienes caía la culpa principal; y el tiempo presente
del verbo, ‚estáis siendo removidos‛, da a entender que su seducción estaba en proceso de ser efectuada, no que
estuviera efectuada del todo. Wahl, Alford, etc., entienden el griego como en la voz media, reflexiva, ‚Os estáis
traspasando‛. Pero al traducirse así, se pierde la fuerza de la referencia [PAG. 442] indirecta de Pablo a los corruptores
de ellos; y en Hebreos 7:12 la misma palabra griega se usa pasivamente, lo que justifica que se traduzca así en este
lugar. Acerca del carácter impulsivo y voluble de los galos, de quienes descendieron los gálatas (otra forma de celtas,
los progenitores de los ersos, galos, címricos y belgas), véase Introtroducción y César Bella Galla, 3:19. del que os
llamó—Dios el Padre (v. 15; cap. 5:8; Romanos 8:30; 1 Corintios 1:9; 1 Tesalonicenses 2:12; 5:24). a la gracia de Cristo—
Más bien, como el griego, ‚en la gracia de Cristo‛, como el elemento en que y el instrumento por el cual Dios nos llama
a la salvación. Véase Nota, 1 Corintios 7:15; Romanos 5:15, ‚el don por (griego, ‚en‛) la gracia de (el) un hombre.‛ ‚La
gracia de Cristo‛ es la justificación, reconciliación y vida eterna, en Cristo, compradas y otorgadas gratuitamente. a
otro evangelio—Más bien, como el griego, ‚a un segundo y diferente evangelio‛, es decir, a un evangelio así llamado,
diferente completamente del único evangelio verdadero. 7. No que hay otro—Palabra griega distinta de la del v. 6.
Aunque se llamaba evangelio (v. 6), en realidad no lo era. En verdad no hay sino un evangelio, y ningún otro
evangelio. sino que … os inquietan—Tradúzcase, ‚solamente que hay algunos que os inquietan‛, etc. (cap. 5:10, 12).
Con el término ‚otro evangelio‛, quise significar la perversión por parte de algunos, del único evangelio de Cristo.
quieren pervertir el evangelio—Realmente no podían pervertir el evangelio, aunque podían pervertir a los que
profesaban el evangelio (comp. cap. 4:9, 17, 21; 6:12, 13; Colosenses 2:18). Aunque ellos reconocían a Cristo, insistían
en la circuncisión y en las ordenanzas judaicas, y profesaban apoyarse en la autoridad de otros apóstoles, es decir, de
Pedro y Jacobo. Pero Pablo no reconoce ningún evangelio sino el evangelio puro. 8. Mas aun si nosotros—Por
importantes que parezcan los ‚que os inquietan‛. Es decir, yo y los hermanos conmigo, por importantes y numerosos
que seamos (vv. 1, 2). El griego da a entender un caso supuesto que nunca ha ocurrido. o un ángel—En cuyo carácter
me recibisteis al principio (comp. cap. 4:14; 1 Corintios 13:1), y cuya autoridad es la más alta posible después de la de
Dios y la de Cristo. Una revelación nueva, aunque fuese aparentemente acreditada por milagros, no ha de recibirse si
contradice la revelación ya existente. Porque Dios no puede contradecirse a sí mismo (Deuteronomio 13:1–3; 1 Reyes
13:18; Mateo 24:24; 2 Tesalonicenses 2:9). Los maestros judaizantes se amparaban bajo los nombres de los grandes
apóstoles, Jacobo, Juan y Pedro; ‚no me traigas estos nombres, porque aunque un ángel del cielo‛, etc. No que él quiera
decir que los apóstoles en realidad apoyaran a los judaizantes; sino que desea mostrarles que cuando la verdad es
puesta en duda por personas notables, no es justificable el que se acepte su opinión por el respeto debido a ellas.
[Crisóstomo]. os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado—El griego no significa ‚algún evangelio
diferente del que nosotros hemos predicado‛ sino más bien ‚algún evangelio al lado de aquel que predicamos‛ Esta
idea se opone claramente a las tradiciones de la iglesia de Roma, las cuales están a la vez al lado de y contrarias (la
palabra griega incluye ambas ideas) a la Palabra escrita, nuestra única regla aprobada. 9. Como antes hemos dicho—
Cuando estábamos visitándoos (el término ‚antes‛ aquí significa la misma que en 2 Corintios 13:2). Comp. cap. 5:2, 3,
21. Tradúzcase: ‚Si alguno os predica algún evangelio al lado de aquel que‛ etc. En el griego se usa el modo indicativo,
y no el subjuntivo o condicional. El hecho es asumido, no meramente supuesto como una eventualidad, como en el v.
8, que dice ‚Si < os anunciare‛. Esto da a entender que ya había observado Pablo (durante su última visita) las
maquinaciones de los maestros judaizantes; pero su sorpresa (v. 6) de que ahora los gálatas fuesen extraviados por
ellos, da a entender que antes, aparentemente, no habían sido extraviados así. Así como en el v. 8 él había dicho, ‚que
os hemos anunciado‛, así aquí, con aumento de fuerza dice: ‚que habéis recibido‛; reconociendo que ellos
verdaderamente lo habían aceptado. sea anatema—Un resultado contrario aparece en el cap. 6:16. 10. Porque—Explica
el fuerte lenguaje que acababa de usar ¿persuado yo ahora a hombres—Reanuda el ‚ahora‛ del v. 9. ‚¿Estoy ahora
persuadiendo a hombres?‛ [Alford], es decir, ¿los estoy conciliando? ¿Es lo que acabo de decir, prueba de que trato de
agradar a los hombres, de lo cual soy acusado? Sus adversarios le acusaban de ser un interesado adulador de los
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ROMANOS – GALATAS
hombres, ‚haciéndose todas las cosas a todos‛, para formar un partido para sí, observando en esta forma la ley entre
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los judíos (por ejemplo, circuncidando a Timoteo), y persuadiendo a los gentiles a renunciar la circuncisión (cap. 5:11)
(para adular a éstos, teniéndolos realmente en un estado subordinado, al no permitir que fuesen admitidos a los
plenos privilegios de que gozaban los circuncidados solos). Neander explica el término ‚ahora,‛ así: Antes, como
fariseo, yo era movido sólo por respeto a la autoridad humana [y para agradar a los hombres, Lucas 16:15; Juan 5:44],
pero ahora enseño responsable a Dios solo. (1 Corintios 4:3). o a Dios?—Sólo Dios debe ser digno de nuestro respeto, si
todavía agradara a los hombres—‚Si todavía estoy agradando a los hombres‛, etc. (Lucas 6:26; Juan 15:19; 1
Tesalonicenses 2:4; Santiago 4:4; 1 Juan 4:5). Sobre el término ‚todavía‛, comp. el cap. 5:11. no sería siervo de Cristo—
ni le agradaría a él en todas las cosas (Tito 2:9; Colosenses 3:22). 11. os hago saber—‚el evangelio predicado por mí, no
es según hombres‛, es decir, no de, por, o de parte de hombres (vv. 1, 12). No está de acuerdo con el ser humano; no está
modificado por meras consideraciones humanas, como lo sería si fuese de origen humano. hermanos—Todavía se
dirige a ellos como a hermanos. 12. Tradúzcase: ‚Pues ni aun yo mismo (más que los otros apóstoles) lo recibí de parte
de hombres, ni fuí enseñado en el evangelio (por hombres)‛. La expresión ‚lo recibí‛, implica la ausencia de esfuerzo
para adquirirlo. ‚Fuí enseñado‛ da a entender el esfuerzo que se hace al aprender. yo lo recibí … por revelación de
Jesucristo—Por habérmelo revelado Cristo. Probablemente esto sucedió durante los tres años, parte de los cuales él
residió en Arabia (vv. 17, 18) cerca del lugar donde Dios hizo entrega de la ley; lugar apropiado para la revelación del
evangelio de la gracia, el cual reemplaza la ley ceremonial (cap. 4:25). El, como otros fariseos [PAG. 443] que
aceptaron el cristianismo, al principio no reconocía su independencia de la ley mosaica, mas combinaba las dos cosas.
Ananías, su primer instructor, fué estimado universalmente por su piedad legalista, y por lo tanto no era probable que
le enseñara a separar el cristianismo de la ley. Esta separación fué parcialmente reconocida después del martirio de
Esteban. Pero Pablo la reconoció por revelación especial (1 Corintios 11:23; 15:3; 1 Tesalonicenses 4:15). En Hechos
22:18 se menciona una visión que tuvo Pablo del Señor Jesús en ocasión de su primera visita a Jerusalén (v. 18); pero
ésta parece haber sido posterior a la revelación aquí referida (comp. vv. 15–18), y haber sido limitada a un
mandamiento en particular. La visión a que Pablo se refiere cuando dice qu
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