Your SlideShare is downloading. ×
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

Thanks for flagging this SlideShare!

Oops! An error has occurred.

×
Saving this for later? Get the SlideShare app to save on your phone or tablet. Read anywhere, anytime – even offline.
Text the download link to your phone
Standard text messaging rates apply

Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil por roland c. summit, m.d

9,516

Published on

Los niños víctimas de abuso sexual enfrentan un trauma secundario en la crisis de descubrimiento. Sus intentos para reconciliar sus experiencias privadas con las realidades del mundo exterior son …

Los niños víctimas de abuso sexual enfrentan un trauma secundario en la crisis de descubrimiento. Sus intentos para reconciliar sus experiencias privadas con las realidades del mundo exterior son asaltados por la incredulidad, la culpa y el rechazo que ellos experimentan de los adultos. Su conducta normal de enfrentarse a los problemas contradice las creencias y expectativas reafirmadas y típicamente sostenidas por los adultos. Los padres, los tribunales y los clínicos estigmatizan al niño con acusaciones de mentir, manipular o ser sugestionable. Dicho abandono por los mismos adultos más cruciales para la protección y recuperación del niño impulsa al niño más profundamente en la culpa, el auto-desdén, la alienación y la revictimización. En contraste, la abogacía por parte de un clínico empático dentro de una red de tratamiento apoyador puede proporcionar credibilidad y respaldo vitales para el niño.



La evaluación de las respuestas de niños normales ante el ataque sexual proporciona una clara evidencia que las definiciones de la sociedad de la conducta “normal” de la víctima son inapropiadas, y sirven a los adultos como aisladores míticos contra el dolor del niño. Dentro de este clima de prejuicio, las opciones de sobre vivencia disponibles para la víctima fomentan la alienación del niño de cualquier esperanza de credibilidad o aceptación externa. Irónicamente, la elección inevitable del niño de las opciones “erróneas” refuerza y perpetúa los mitos perjudiciales.

Las reacciones más típicas de los niños son clasificadas en este artículo como el sindrome de acomodación al abuso sexual infantil.

El sindrome está compuesto de cinco categorías, de las cuales dos definen la vulnerabilidad básica de la niñez y, tres son secuencialmente contingentes en la agresión sexual:

(l) el secreto, (2) el desamparo, (3) el entrampamiento y acomodación, (4) la revelación tardía y no convincente, y (5) la retractación. El sindrome de acomodación esta propuesto como un modelo simple y lógico a utilizar por los clínicos para mejorar la comprensión y aceptación de la posición del niño en las dinámicas complejas y controvertidas de la victimización sexual. La aplicación del sindrome tiende a desafiar los mitos y prejuicios consolidados, proporcionando credibilidad y defensoría para el niño dentro del hogar y los tribunales, y a través de todo el proceso de tratamiento.

El artículo también proporciona discusión de las estrategias de enfrentamiento de los niños como análogos para los subsiguientes problemas conductuales y psicológicos, incluyendo las implicaciones para las modalidades específicas de tratamiento.

0 Comments
1 Like
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

No Downloads
Views
Total Views
9,516
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
2
Actions
Shares
0
Downloads
102
Comments
0
Likes
1
Embeds 0
No embeds

Report content
Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
No notes for slide

Transcript

  • 1. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.El Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.Resumen: Los niños víctimas de abuso sexual enfrentan un trauma secundario en la crisis dedescubrimiento. Sus intentos para reconciliar sus experiencias privadas con las realidades del mundoexterior son asaltados por la incredulidad, la culpa y el rechazo que ellos experimentan de los adultos. Suconducta normal de enfrentarse a los problemas contradice las creencias y expectativas reafirmadas ytípicamente sostenidas por los adultos. Los padres, los tribunales y los clínicos estigmatizan al niño conacusaciones de mentir, manipular o ser sugestionable. Dicho abandono por los mismos adultos máscruciales para la protección y recuperación del niño impulsa al niño más profundamente en la culpa, elauto-desdén, la alienación y la revictimización. En contraste, la abogacía por parte de un clínico empáticodentro de una red de tratamiento apoyador puede proporcionar credibilidad y respaldo vitales para elniño.La evaluación de las respuestas de niños normales ante el ataque sexual proporciona una clara evidenciaque las definiciones de la sociedad de la conducta “normal” de la víctima son inapropiadas, y sirven a losadultos como aisladores míticos contra el dolor del niño. Dentro de este clima de prejuicio, las opcionesde sobre vivencia disponibles para la víctima fomentan la alienación del niño de cualquier esperanza decredibilidad o aceptación externa. Irónicamente, la elección inevitable del niño de las opciones“erróneas” refuerza y perpetúa los mitos perjudiciales.Las reacciones más típicas de los niños son clasificadas en este artículo como el sindrome de acomodaciónal abuso sexual infantil. El sindrome está compuesto de cinco categorías, de las cuales dos definen lavulnerabilidad básica de la niñez y, tres son secuencialmente contingentes en la agresión sexual:(l) el secreto, (2) el desamparo, (3) el entrampamiento y acomodación, (4) la revelación tardía y noconvincente, y (5) la retractación. El sindrome de acomodación esta propuesto como un modelo simple ylógico a utilizar por los clínicos para mejorar la comprensión y aceptación de la posición del niño en lasdinámicas complejas y controvertidas de la victimización sexual. La aplicación del sindrome tiende adesafiar los mitos y prejuicios consolidados, proporcionando credibilidad y defensoría para el niño dentrodel hogar y los tribunales, y a través de todo el proceso de tratamiento.El artículo también proporciona discusión de las estrategias de enfrentamiento de los niños como análogospara los subsiguientes problemas conductuales y psicológicos, incluyendo las implicaciones para lasmodalidades específicas de tratamiento.Palabras claves: Abuso Infantil, Abuso sexual, Hostigamiento sexual, Incesto, Victimización, Pedofilia,Defensoría infantil, Testimonio experto, Estrés post-traumático.INTRODUCCION
  • 2. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.El abuso sexual infantil ha estallado dentro de la conciencia pública durante un espacio de tiempo demenos de cinco años. Más de treinta libros (1-34) sobre el tema han aparecido así como un torrente dediarios, revistas y programas de televisión. De acuerdo a una encuesta conducida por Finkelhor (35), casitodos los norteamericanos respondientes recordaban alguna discusión en los medios sobre abuso sexualinfantil durante el año anterior.El mensaje resumido en esta explosión de información es que el abuso sexual de los niños es mucho máscomún y más dañino para los individuos y para la sociedad de lo que se había reconocido por los clínicos olos cientistas sociales. El soporte para estas afirmaciones proviene de relatos en primera persona y de loshallazgos preliminares de los programas especializados de tratamiento sobre abuso sexual. Hay uncomprensible escepticismo entre los cientistas y una resistencia para aceptar tales reclamaciones sinprecedente a partir de tales muestras sesgadas. Hay también una contra-afirmación predecible de que entanto los contactos sexuales del niño con adultos pueden ser relativamente comunes, la invisibilidad detales contactos prueba que la experiencia para el niño no es uniformemente dañina, sino más bien neutralo aún beneficiosa (20, 36-40). Cuales fueren los méritos de los variados argumentos, debería quedar claroque todo niño que está tratando de enfrentarse con una relación sexualizada con un adulto encara unarespuesta incierta y altamente variable de cualquiera sean los recursos personales o profesionales dequienes puedan conseguir ayuda.La explosión de interés crea nuevos peligros para el niño víctima de abuso sexual, ya que aumenta laprobabilidad de descubrir pero fracasa en proteger a la víctima contra los hostigamientos secundarios deun sistema de intervención inconsistente. El niño víctima identificado enfrenta un mundo adulto el cualotorga un reconocimiento a regañadientes a un concepto abstracto de abuso infantil, pero que desafía yreprime al niño quien presenta una demanda específica de victimización. Las creencias adultas sondominadas por una mitología reafirmada y auto-protectiva que pasa por el sentido común. “Todo elmundo” sabe que los adultos deben protegerse a sí mismos de las acusaciones infundadas o vengativas dela gente joven. Persiste una imagen de las adolescentes casaderas realizando peligrosos juegos surgidos desu floreciente fascinación sexual. Lo que todos no saben, y no les gustaría saber, es que la vasta mayoríade acusaciones investigadas se prueban como válidas y que la mayoría de las personas jóvenes teníanmenos de ocho años al momento de iniciarse el abuso.Más que ser calculador o práctico, el niño es más a menudo temeroso, tentativo y confuso acerca de lanaturaleza de la experiencia sexual continuada y del resultado de la revelación. Si un adulto razonable yrespetable es acusado de conducta perversa y ofensiva por un niño dudoso, turbado emocionalmente, lamayoría de los adultos que escuchan la alegación, culparán al niño. La incredulidad y el rechazo por loscuidadores adultos incrementarán el desamparo, la desesperanza, el aislamiento y la auto-culpa queconstruye los aspectos más dañinos de la victimización sexual del niño. Al mirar hacia atrás, las víctimasse sentirán más amargadas hacia quienes rechazaron sus súplicas que hacia quien inició las experienciassexuales. Cuando ningún adulto interviene para reconocer la realidad de la experiencia abusiva o para
  • 3. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.fijar responsabilidad sobre el adulto ofensor, hay un reforzamiento de la tendencia del niño para tratarcon el trauma como un evento intrapsíquico y para incorporar una monstruosa aparición de culpa, auto-culpabilidad, dolor y rabia.La aceptación y validación son cruciales para la sobrevivencia psicológica de la víctima. Un niño acosadopor un padre u otro hombre en el rol de padre y rechazado por la madre está psicológicamente huérfano ycasi indefenso contra las múltiples consecuencias nocivas. Por otra parte, una madre que puede defenderal niño y protegerlo contra el re-abuso parece conferir al niño el poder de ser auto-aprobatorio yrecobrarse con mínimas secuelas (22,41).Sin la intervención profesional o del grupo de auto-ayuda, la mayoría de los padres no están preparadospara creerle a su hijo ante las negaciones convincentes de un adulto responsable. Ya que la mayoría de losadultos, quienes molestan a los niños, emplean una relación amistosa o confiada (8, 22, 49, 50), el niño espuesto a la defensiva por atacar la credibilidad del adulto de confianza, y por crear una crisis de lealtad lacual desafía una resolución confortable. En el momento en que el niño necesita más amor, respaldo ydisculpa la figura parental no preparada responde típicamente con horror, rechazo y culpa hacia el niño(22,24).El profesional en salud mental ocupa un rol central en la crisis de la revelación. Ya que los eventosrepresentados por el niño a menudo son percibidos como increíbles, los cuidadores escépticos recurren alos expertos para una aclaración. En la práctica presente, no es inusual que la evaluación clínicaestigmatice a las víctimas legítimas ya sea como confusas o maliciosas. A menudo una evaluaciónrespaldará las quejas del niño y convencerá a los acusadores que la acción criminal es apropiada, en tantoque una evaluación adversaria certificará la normalidad de su defendido y convencerá al juez o al juradode que el niño miente. En un crimen donde usualmente no hay un testigo ocular de tercera parte y no hayevidencia física, el veredicto, la validación de la percepción del niño de la realidad, la aceptación por loscuidadores adultos y aún la sobrevivencia emocional del niño pueden depender del conocimiento yhabilidad del clínico evaluador. Cada clínico debe ser capaz de comprender y articular la posición del niñoen el extendido desequilibrio adulto de credibilidad. Sin conciencia de la realidad del niño, el profesionaltenderá a reflejar la mitología tradicional y otorgar el sello de autoridad científica para continuar laestigmatización del niño.El estudio clínico de grandes números de niños y sus padres en casos probados de abuso sexual proporcionacontradicciones enfáticas de los puntos de vista tradicionales. Lo que emerge es un patrón conductualtípico o un sindrome de variables mutuamente dependientes, lo que facilita la sobrevivencia inmediatadel niño dentro de la familia pero lo cual tiende a aislar al niño de la aceptación eventual, la credibilidado empatía dentro de la sociedad mayor. La mitología y la negación protectiva que rodea al abuso sexualpueden ser vistas como una consecuencia natural tanto de los mecanismos de enfrentamientoestereotípicos de la víctima niño, como de la necesidad de casi todos los adultos para aislarse a sí mismosde las realidades dolorosas de la victimización de la niñez.
  • 4. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.El proceso de acomodación intrínsico para el mundo del abuso sexual infantil inspira prejuicio y rechazode todo adulto quien escoge permanecer lejos del desamparo y el dolor del dilema del niño o de quienespera que el niño pudiera comportarse de acuerdo con los conceptos adultos de auto-determinación yautonomía, de elecciones racionales. Sin una clara comprensión del sindrome de acomodación, losespecialistas clínicos tienden a reforzar la creencia confortante que los niños son solo víctimas raramentelegítimas del abuso sexual unilateral, y que dentro de las escasas quejas que se hacen visibles, la mayoríapuede ser descartado como fantasía, confusión, o un desplazamiento de los propios deseos del niño porpoder y conquista seductiva.El conocimiento clínico del sindrome de acomodación al abuso sexual es esencial para proporcionar unaexplicación contrajudicial a la conducta de la víctima de otra forma auto-camuflada y auto-estigmatizada.El propósito de este artículo entonces, es proporcionar un vehículo para una respuesta más sensitiva, másterapéutica para legitimar a las víctimas de abuso infantil y para invitar a una respuesta legal másefectiva, más activa para el niño dentro de la familia y dentro de los sistemas de protección infantil yjusticia criminal.FUENTES Y VALIDEZEste estudio es extraído en parte desde suposiciones estadísticamente validadas considerando laprevalencia, la relación de edad y la característica del rol del abuso sexual infantil; y en parte de lascorrelaciones y observaciones que han emergido como evidentes dentro de una red extendida deprogramas de tratamiento del abuso infantil y las organizaciones de auto-ayuda. La validez del sindromede acomodación, como ha sido definido aquí, ha sido probada dentro de un período de cuatro años en lapráctica del autor, la cual se ha especializado en consulta comunitaria para diversos programas yprofesionales clínicos que tratan el abuso sexual. El sindrome ha producido intensas aprobaciones tanto deprofesionales experimentados como de las víctimas, ofensores y otros miembros familiares.Cientos de simposios de adiestramiento compartidos con especialistas por todos los Estados Unidos yCanadá han llegado a miles de individuos quienes han tenido implicación personal y/o profesional enabuso sexual. La discusión del sindrome típicamente abre las compuertas del reconocimiento deobservaciones previamente no consideradas. Los adultos quienes han guardado un secreto avergonzadopor toda una vida encuentran autorización para recordar y discutir su victimización de infancia. Losmiembros de la familia quienes han desconocido a las víctimas identificadas encuentran una base para lacompasión y la reunificación. Los niños aún atrapados en el secreto y en la auto-culpabilidad encuentranesperanza para su protección. Y los profesionales quienes han desestimado las indicaciones de abusosexual descubren una nueva capacidad para el reconocimiento y el compromiso.Un sindrome no debería ser visto como un diagnóstico que define y dicta una estrecha percepción de algotan complejo como es el abuso sexual infantil. Cuando la elección de sexualizar la relación con un niñoincluye un amplio espectro de adultos actuando bajo motivaciones y racionalizaciones ampliamente
  • 5. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.diversas (43), las opciones para el niño son también variables. Un niño que busca ayuda inmediatamente oquien logra intervención efectiva no debería ser descartado como contradictorio, nada más que elsindrome podría ser descartado si éste fracasa en incluir cualquier variante posible. El sindromerepresenta un denominador común de las conductas más frecuentemente observadas en las víctimas.En el estado actual del arte la mayoría de las víctimas disponibles para estudio son niñas jóvenesmolestadas por adultos hombres confiadas a su cuidado. Las víctimas varones jóvenes son menosfrecuentes, al momento de ser más desamparados y aún más estigmatizados que las niñas jóvenes (9, 44,45).Debido al rechazo extremo de los hombres para admitir las experiencias de victimización sexual y debidoa la mayor probabilidad de un niño de ser molestado por alguien ajeno al núcleo familiar, menos se sabeacerca de posibles variaciones en los mecanismos de acomodación de los varones sexualemte abusados.Parecen reaccionar más exageradamente en varios aspectos del secreto, desamparo, y auto-alienación, loque lleva a un aislamiento aún mayor de la validación y la aprobación de parte de padres incrédulos y deotros adultos. Existe una suposición casi universal de que un hombre que molesta a un niño debe serhomosexual. Ya que el molestador habitual de niños es raramente atraído por adultos varones (46), élencuentra una rápida disculpa en el examen clínico y en los respaldos de sus conocidos. En tanto que hayalguna capacidad pública para creer que las niñas pueden ser víctimas desamparadas de abuso sexual,existe un repudio casi universal de la víctima niño-varón.Por razones de brevedad y claridad el sindrome de acomodación al abuso sexual infantil es presentado eneste artículo como éste se aplica a la víctima más típica femenina. No hay intento de minimizar ni deexcluir las privaciones substanciales de las víctimas masculinas, ni de ignorar la minoría visiblementepequeña de ofensoras que son mujeres. Una discusión más comprensiva de las variantes del rol dentro deun sindrome extendido es presentada en otra parte (47). En la siguiente discusión el pronombre femeninoes usado genéricamente para el niño más bien que el más incómodo el/ella. Esta convención no significadesanimar la aplicación del sindrome de acomodación a las víctimas masculinas.EL SINDROME DE ACOMODACION AL ABUSO SEXUAL INFANTILEl sindrome incluye cinco categorías, dos de las cuales son precondiciones para la ocurrencia del abusosexual. Las tres categorías restantes son contingencias necesarias que se encargan de la crecientevariabilidad y complejidad de la experiencia abusiva. Cada categoría refleja una realidad apremiante parala víctima, y representa también una contradicción para las más comunes suposiciones de los adultos. Lascinco categorías del sindrome son:1. Secreto2. Desamparo3. Entrampamiento y acomodación4. Revelación tardía, conflictiva y no convincente
  • 6. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.5. Retractación1. SecretoLa iniciación, la intimidación, la estigmatización, el aislamiento, el desamparo y la auto-culpa dependende una realidad aterradora del abuso sexual infantil: Este ocurre sólo cuando el niño está solo con eladulto ofensor, y jamás debe ser compartido con nadie más.Virtualmente ningún niño está preparado para la posibilidad de ser molestado por un adulto de confianza;esa posibilidad es un secreto bien guardado aún para los adultos. El niño por lo tanto, queda enteramentedependiente del intruso ante cualquier realidad que sea asignada a la experiencia. De todas lasexplicaciones inadecuadas, ilógicas, auto-complacientes o auto-protectoras proporcionadas por el adulto,la única impresión consistente y significativa lograda por el niño, es el resultado peligroso y atemorizantebasado en el secreto (22, 48). “Este es nuestro secreto; nadie más lo comprenderá”. “No se lo digas anadie”. “Nadie más te creerá”. “No se lo cuentes a tu mamá; (a) “Ella te va a odiar, (b) ella me odiará (c)ella te matará (d) ella me matará (e) esto la matará (f) ella te echará (g) ella me mandará lejos, o (h)esto destruirá la familia y tú terminarás en un orfanato”, “Si tú se lo cuentas a alguien (a) yo nunca máste querré, (b) yo te daré una tanda, (c) yo mataré a tu perrito, o (d) yo te mataré a ti”.Ya sea que la intimidación pueda ser gentil o amenazante, el secreto le deja claro al niño que esto es algomalo y peligroso. El secreto es la fuente tanto del temor como de la promesa de seguridad: “Todo va a irbien, sólo si tú no lo cuentas”. El secreto adquiere proporciones mágicas, monstruosas para el niño. Unpreescolar sin conciencia del sexo y aún sin dolor o vergüenza de experiencia sexual en sí misma, será noobstante estigmatizado con un sentimiento de maldad y de peligro a partir del penetrante secreto.Cualquiera de los intentos del niño por iluminar el secreto será contrarestado por una conspiración desilencio y descrédito por parte del adulto. “No te preocupes de cosas como ésta; eso no podría ocurrir ennuestra familia”, “Los niños buenos no hablan sobre cosas como esas”, “Tío John no te desea ningún daño;esta es su forma de demostrarte cuánto te quiere”, “¿Cómo podías haberte imaginado una cosa tanterrible?”, “No me hagas escuchar cosas como esto nuevamente”.El niño promedio nunca pregunta y nunca cuenta. Contrario a la expectativa general de que la víctimanormalmente podría buscar ayuda, la mayoría de las víctimas en los exámenes retrospectivos nunca le hancontado a nadie durante su niñez (22, 42, 49, 50). Los respondientes expresaban temor de que fuesenculpados por lo que había ocurrido o de que una figura parental no sería capaz de protegerlos de larepresalia. Muchos de quienes buscaron ayuda informaron que los padres se ponían histéricos o loscastigaban o fingían que nada estaba ocurriendo (42).Sin embargo la expectativa adulta domina el juicio aplicado a las revelaciones de abuso sexual. Cuando elniño no se queja inmediatamente, es dolorosamente aparente para todo niño que ya no hay una segundaoportunidad. “¿Por qué no me lo dijiste?” “¿Cómo pudiste mantener esa cosa en secreto?” “¿Qué estas
  • 7. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.tratando de ocultar?” “¿Porqué esperaste hasta ahora si esto realmente ocurrió hace mucho tiempo?”“¿Cómo quieres que te crea tan fantástica historia?”.A menos que la víctima pueda contar con alguna autorización y poder para compartir el secreto y a menosque exista la posibilidad de una respuesta de compromiso, no castigadora para revelar, es muy probableque el niño se gaste toda una vida en lo que viene a ser un exilio auto-impuesto para la intimidad, laconfianza y la auto-validación.2. DesamparoLa expectativa adulta de la auto-protección del niño y la revelación inmediata ignora la subordinación y eldesamparo básico de los niños dentro de relaciones autoritarias. Los niños pueden ser autorizados paraevitar las atenciones de extraños, pero se les requiere que sean obedientes y cariñosos con cualquieradulto de confianza que los tenga a cargo. Los extraños, los “raros”, los raptores y otros monstruosproporcionan un conveniente contraste tanto para el niño como para los padres contra un riesgo muchomás espantoso e inmediato: la traición de las relaciones vitales, el abandono por parte de los cuidadoresconfiables y la aniquilación de la seguridad familiar básica. Toda la investigación disponible esnotablemente consecuente con una estadística inconfortable: es tres veces más probable que un niño seamolestado por un adulto conocido, de confianza, que por un extraño (9, 42, 44, 50). El riesgo no es deltodo remoto. Aún la más conservadora de las encuestas implica que cerca del l0% de todas las mujeres hansido sexualmente victimizadas como niñas por un pariente adulto, incluyendo casi un 2% en que había unhombre comprometido en el rol de padre (42). La última encuesta, y la más representativa, informan unaprevalencia de l6% de acoso de parte de parientes. Un total de 4.6% de las 930 mujeres entrevistadasinformaron de una relación incestuosa con su padre o una figura paterna (50).Un corolario para la expectativa de auto- protección es la suposición general que si los niños no se quejan,están actuando dentro de una relación que consienten. Esta expectativa es dudosa aún para la míticaadolescente seductora. Dado la suposición que una adolescente pueda ser sexualmente atractiva,seductora y aún deliberadamente provocativa, debería quedar claro que ningún niño tiene igual poderpara decir no a una figura parental o para anticipar las consecuencias del compromiso sexual con unadulto cuidador. Las éticas comunes demandan que el adulto en tal desigualdad, soporte la exclusivaresponsabilidad por cualquier actividad sexual clandestina con un menor (51).En realidad, no obstante, el compañero infantil a menudo no es ni sexualmente atractivo ni seductor enningún sentido convencional. El estereotipo de la adolescente seductora es un artefacto tanto de larevelación tardía como del adulto predominante que desea definir el abuso sexual infantil dentro de unmodelo que se aproxima a la lógica de la conducta adulta.Nosotros podemos creer que un hombre puede ser normalmente atraído por una niña-mujer en edadcasadera. Solo la perversión podría explicar la atracción hacia una niña o un niño no desarrollado, y loshombres involucrados en la mayoría de los acosos sexuales a niños no desarrollados obviamente no están
  • 8. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.completamente pervertidos. Ellos tienden a ser buenos trabajadores, hombres dedicados a la familia.Ellos pueden ser mucho mejor educados, más respetuosos de la ley y más religiosos que el promedio.En la medida en que la experiencia clínica se ha incrementado en la intervención sexual infantil, sedescubre que la edad de iniciación es aún menor.En 1979, la edad promedio típica era, sorprendentemente, los prepúberes de nueve años. En 1981, losmodelos de entrenamiento financiados federalmente informaron la edad promedio de iniciación como desiete años (52). En el Harborview Rape Crisis Center de Seattle, 25% de los niños presentados paratratamiento tenían cinco años de edad y menos (53).La realidad predominante para la víctima más frecuente de abuso sexual no es la experiencia de la calle oel patio del colegio, ni tampoco alguna vulnerabilidad a las tentaciones edípicas, sino la intrusiónimplacablemente progresiva, sin precedente, en actos sexuales por parte de un adulto dominante en unarelación unilateral de víctima-perpetrador. El hecho que el perpetrador es a menudo alguien en unaposición de confianza y aparentemente cariñosa sólo aumenta el desequilibrio de poder y subraya eldesamparo del niño.Los niños a menudo describen sus primeras experiencias como el despertarse para encontrar a su padre (opadrastro, o compañero de su madre) explorando sus cuerpos con manos o boca. Menos frecuentemente,los niños pueden descubrirse con un pene en su boca o sintiéndolo entre sus piernas. La sociedad lepermite al niño un aceptable conjunto de reacciones ante tal experiencia. Al igual que la víctima adultade violación, la víctima niño se espera que resista por la fuerza, que llore pidiendo ayuda y que intenteescapar del acoso. Bajo tales medidas, todo niño falla.La reacción normal es “jugar al dormido”, esto es fingirse dormido, cambiar de posición o tirar lasfrazadas. Las criaturas pequeñas simplemente no recurren a la fuerza para manejar una amenaza tanabrumadora. Cuando no tienen donde arrancar, ellos no tienen otra opción que tratar de esconderse.Generalmente, los niños aprenden a enfrentarse silenciosamente con terrores en la noche. Las frazadas dela cama adquieren poderes mágicos contra los monstruos, pero ellas no logran igualar a los vejadoreshumanos.Es muy triste escuchar a los niños siendo atacados por abogados defensores y siendo desacreditados porlos jurados debido a que ellos han denunciado ser molestados aún admitiendo que ellos no han protestadoni llorado en voz alta. El punto a enfatizar aquí no es tanto el error judicial como lo es el asalto continuosobre el niño. Si el testimonio del niño es rechazado en tribunales, hay probablemente también unrechazo por parte de la madre y otros parientes que pueden estar ansiosos de restablecer la confianza enel adulto acusado y de etiquetar al niño como malicioso. La experiencia clínica y el testimonio expertopueden proporcionar defensoría para el niño. Los niños son fácilmente avergonzables e intimidados por sudesamparo y por su incomodidad de comunicar sus sentimientos hacia los incomprensivos adultos. Ellosnecesitan un defensor clínico adulto para traducir el mundo infantil hacia un lenguaje aceptable para eladulto.
  • 9. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.El desamparo intrínsico de un niño desentona con el adorado sentido adulto de libre voluntad. Los adultosnecesitan una guía cuidadosa para arriesgarse a empatizar con la indefensión absoluta del niño; losadultos han pasado años reprimiendo y distanciándose ellos mismos del horror de la indefensión infantil.Los adultos tienden a menospreciar el desamparo y a condenar quienquiera que se someta muy fácilmenteante la intimidación. Una víctima será juzgada como un cómplice complaciente a menos que laconformidad se haya logrado a través de una fuerza abrumadora o la amenaza de violencia. Se les deberecordar a los adultos que la acción sin palabras o el gesto de un padre es una fuerza absolutamenteirresistible para un niño dependiente, y la amenaza de perder el amor o la seguridad familiar es másatemorizante para el niño que cualquier amenaza de violencia.Los asuntos de voluntad libre y la conformidad no son sólo retórica legal. Es necesario para lasobrevivencia emocional del niño que los cuidadores adultos le den permiso y aprobación ante eldesamparo y la no complicidad del abuso. El prejuicio adulto es contagioso. Sin una afirmaciónterapéutica consistente de inocencia, la víctima tiende a llenarse de auto-alienación y auto-odio. Elterapeuta que no insiste en la protección del niño, invita y permite las vejaciones sexuales.Tanto en terapia como en tribunales, es necesario que un abogado por el niño reconozca que sin importarlas circunstancias, el niño no tiene elección más que someterse pasivamente y mantener el secreto. Noimporta si la madre estaba en la pieza del lado o si los hermanos estaban dormidos en la misma cama.Mientras más ilógica e increíble pudiera ser para los adultos la escena de abuso, es más probable que ladescripción penosa del niño sea válida. Un padre cariñoso no podría actuar lógicamente como el niño lodescribe; si no hay nadie más, parece increíble que él pudiera asumir tan llamativos riesgos. Este análisislógico contiene al menos dos ingenuas suposiciones: (1) el acoso es sensato y (2) es riesgoso. El acosohacia un niño no es un gesto sensato de cariño, sino una búsqueda desesperada, compulsiva de aceptacióny sumisión (54). El riesgo de ser descubierto es muy pequeño si el niño es lo suficientemente chico y si hayuna relación establecida de autoridad y afecto. Los hombres quienes buscan a niños como compañerossexuales descubren rápidamente algo que resulta increíble para los adultos menos impulsivos: los niñosdependientes son impotentes para resistir o quejarse.Una carta a Ann Landers (célebre consejera en los diarios americanos) ilustra muy bien el secretocontinuamente desamparado y penetrante asociado con el abuso incestuoso:Querida Ann:La semana pasada mi hermana mayor de 32 años me contó que ella había sido molestada sexualmente pornuestro padre desde los 6 a los 16 años. Yo quedé aturdida debido a que por 20 años yo había mantenidoel mismo secreto. Ahora tengo 30 años. Nosotras decidimos contarlo a nuestras tres hermanas, todas enlos 20 años. Resultó que nuestro padre había molestado sexualmente a todas y cada una de nosotras.Todas pensamos que habíamos sido la única en sufrir esta humillación, una fea experiencia, y estábamosdemasiado avergonzadas y atemorizadas para contarlo a alguien, así es que todas mantuvimos la bocacerrada.
  • 10. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.Papá tiene ahora 53 años. Al mirarlo, tú podrías pensar que es el papá de todos los norteamericanos.Mamá tiene 51 años. Ella podría haber muerto si hubiese tenido alguna idea de lo que él estaba haciendocon sus hijas todos estos años (55).3. Entrampamiento y AcomodaciónPara el niño que está dentro de una relación de dependencia en la relación sexual, el acoso no estípicamente de una sola ocurrencia. El adulto puede estar atormentado por los remordimientos, la culpa,el temor y las resoluciones de detenerse, pero la cualidad prohibida de la experiencia y la inesperadafacilidad de realización parecen invitar a la repetición. Tiende a desarrollase un patrón compulsivo,adictivo el cual continúa ya sea hasta que el niño alcanza autonomía o hasta que el descubrimiento o laprohibición forzada se impone sobre el secreto.Si el niño no busca o si no recibe una intervención protectiva inmediata, no hay otra opción para detenerel abuso. La única opción saludable que le queda al niño es aprender a aceptar la situación y sobrevivir.No hay camino, ni lugar para arrancar. El niño saludable, normal, emocionalmente resiliente aprenderá aacomodarse a la realidad de abuso sexual que continúa. Existe el desafío de acomodación no sólo ante lasdemandas sexuales que van escalando, sino ante una creciente consciencia del engaño y la objetificaciónpor parte de alguien quien es ordinariamente idealizado como una figura parental querida, protectiva,altruísta. Mucho de lo que es eventualmente denominado como psicopatología adolescente o adulta puedeser rastreada desde las reacciones naturales de un niño saludable a un medio ambiente parientalprofundamente anormal e insano. La dependencia patológica, el auto-castigo, la auto-mutilación, lareestructuración selectiva de la realidad y las personalidades múltiples para nombrar unos pocos,representan los vestigios habituales de las habilidades de sobrevivencia dolorosamente aprendidas durantela infancia. Al tratar con los mecanismos de acomodación del niño o con las cicatrices vestigiales delsobreviviente adulto, el terapeuta debe tener cuidado en evitar el reforzamiento de un sentimiento demaldad, inadecuación o de locura al condenar o estigmatizar los síntomas.El niño enfrentado ante una continua victimización por desamparo debe aprender de alguna forma a lograrun sentimiento de poder y control. El niño no puede conceptualizar con seguridad que un padre puede serdespiadado y autosirviente: una conclusión de este tipo es equivalente al abandono y la aniquilación. Laúnica alternativa aceptable para la niña es creer que ella ha provocado los encuentros penosos, y esperarque aprendiendo a ser buena, ella puede ganar el amor y la aceptación. La suposición desesperada deresponsabilidad y el fracaso inevitable de obtener alivio establece el fundamento para auto-odiarse y loque Shengold describe como un corte vertical en la prueba de realidad.Si el mismo padre es quien abusa y es experienciado como malo debe ser transformado para aliviar ladesdicha que el ha ocasionado, entonces la niña debe, como una necesidad desesperada, registrar alpadre –ilusoriamente- como bueno. Solo la imagen mental de un buen padre puede ayudar a la niña atratar con la intensidad aterradora de temor y rabia, el efecto de las experiencias atormentantes. La
  • 11. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.alternativa -la mantención de estimulación abrumadora y de una mala imagen del padre - significa laaniquilación de la identidad, del sentimiento de si misma. De manera que lo malo deber ser registradocomo bueno. Esta es una defensa emocional y una operación de fragmentación de la mente (56).El uso de Shengold de la palabra “ilusoriamente” no supone un proceso psicótico o un defecto en lapercepción, sino más bien la habilidad práctica para reconciliar realidades contradictorias. Como élcontinúa más tarde en la misma página:Yo no estoy describiendo la esquizofrenia… pero el establecimiento de divisiones aisladas de la mente queproporcionan el mecanismo para un patrón en el cual imágenes contradictorias del yo y de los padres nose les permite unirse (Esta división vertical comportamentalizada trasciende las categorías diagnósticas;Estoy deliberadamente evitando meterme en las formaciones patológicas correlacionables de Winnicott,Kohut y Kernberg) (56).El padre sexualmente abusivo proporciona ejemplo gráfico e instrucción en cómo ser buena, esto es, laniña debe estar disponible sin queja para las demandas del padre. Hay una promesa explícita o implícitade recompensa. Si ella es buena y si guarda el secreto, ella puede proteger a sus hermanos delcompromiso sexual (“Es buena cosa que yo pueda contar contigo para amarte; de otra manera tendría querecurrir a tu hermana chica”), proteger a su madre de la desgracia (“Si tu madre lo descubre, podríamatarla”), proteger a su padre de la tentación (“Si yo no pudiera contar contigo, tendría que frecuentarlos bares y buscar otras mujeres”), y más vitalmente, preservar la seguridad del hogar (“Si alguna vez locuentas, ellos podrían enviarme a la cárcel o poner a todos los chicos en un orfanato”).En la inversión de roles clásica del abuso sexual, a la niña se le da el poder para destruir la familia y laresponsabilidad de mantenerla junta. La niña, no el padre, debe movilizar el altruismo y auto-control paraasegurar la sobrevivencia de los otros. La niña, en resumen, debe asumir secretamente muchas de lasfunciones del rol ordinariamente asignado a la madre.Hay una división inevitable de los valores morales originales. Sostener una mentira para mantener elsecreto es la virtud última, en tanto que contar la verdad podría ser el más grande pecado. Una niña asívictimizada parecerá aceptar o buscar el contacto sexual sin quejarse.Ya que la niña debe estructurar su realidad para proteger al padre, ella también descubre los medios paraconstruir áreas de sobre vivencia donde pueda encontrar alguna esperanza de bondad. Ella puede volversehacia compañeras imaginarias para resguardarse. Ella puede desarrollar personalidades múltiples,asignando desamparo y sufrimiento a una personalidad mala, rabia a otra, poder sexual a otra, amor ycompasión a otra, etc. Ella puede descubrir estados alterados de conciencia para cortar el dolor o paradisociarse de su cuerpo como si buscase una distancia. Los mismos mecanismos que permiten la sobrevivencia psíquica para la niña, se convierten en desventajas para la integración psicológica efectiva comopersona adulta.Si la niña no puede crear una economía psíquica para reconciliar el ultraje continuo, la intolerancia deldesamparo y el sentimiento creciente de rabia buscarán una expresión activa. Para la niña esto a menudo
  • 12. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.conduce a la auto-destrucción y el reforzamiento del odio a sí misma; típicas son la auto-mutilación, laconducta suicida, la actividad sexual promiscua y las huidas del hogar repetidas. Ella puede aprender aexplotar al padre por favores, privilegios y recompensas materiales, reforzando su auto-castigada imagencomo “prostituta” en el proceso.Ella puede pelear con sus padres, pero probablemente su mayor ira se focaliza sobre su madre, a quienella culpa por abandonarla a su padre. Ella supone que su madre debe saber del abuso sexual, y que esdemasiado descariñada o demasiado poco afectiva para intervenir. Por último, la niña tiende a creer queella está tan intrínsicamente podrida que nunca ha sido digna de cariño. El fracaso del vínculo madre-hijarefuerza la desconfianza de la jovencita hacia sí misma como una mujer, y la hace completamentedependiente de la patética esperanza de ganar aceptación y protección con un hombre abusivo.Para muchas víctimas de abuso sexual, la rabia incubada sobre años de fachada, de enfrentamiento y defrustración, falsifica los intentos de intimidad, solo para reventar como un patrón de abuso contra lageneración siguiente. La conducta imperfecta no gratificante de la niñita, y la difusión de los límites delego entre el padre y la niña, invita a la proyección de lo malo introyectado y proporciona una salida recta,impulsiva para la ira expresiva.La víctima masculina de abuso sexual con mayor probabilidad vuelve su rabia hacia afuera en conductaagresiva y antisocial. El es aún más intolerante de su desamparo que la víctima femenina, y más tendientea racionalizar que está explotando la relación para su propio beneficio. El puede aferrarse tan tenazmentea una relación idealizada con el adulto que lo mantiene fijado a un nivel preadolescente en su elección deobjeto sexual, como si estuviese tratando de mantener vivo el amor con una interminable sucesión demuchachitos. Varias mezclas de depresión, violencia contrafóbica, misoginia (nuevamente, la madre esvista no preocupada y no protectora), acoso infantil y violación parecen ser el legado de la rabia generadaen el muchacho sexualmente abusado (45).El abuso de substancias es una invitante vía de escape para la víctima de ambos géneros Como Myersrecuerda: “Drogado, yo podría ser cualquier cosa que yo quisiera ser. Podría construir mi propia realidad:podría ser hermosa, tener una buena familia, un padre agradable, una madre fuerte, y ser feliz... el bebertiene un efecto opuesto al de las drogas... la bebida me devuelve a mi dolor; me permite experienciar miherida y mi rabia” (57).Vale la pena restablecer que todos estos mecanismos de acomodación- el martirio doméstico, la rupturade la realidad, la consciencia alterada, el fenómeno histérico, la delincuencia, la sociopatía, la proyecciónde la rabia, aún la auto-mutilación - son parte de las habilidades de sobrevivencia de la niña. Ellos puedenser superados sólo si la niña puede llegar a confiar en un ambiente seguro, el cual pueda proporcionarconsistencia, aceptación no contingente y cuidado. En el intertanto, cualquiera que trabajeterapéuticamente con la niña (o la víctima crecida, aún trastornada) puede ser probado y provocado paramostrar que la confianza es imposible (22) y que la única realidad segura son las expectativas negativas yel odio hacia sí misma. Es demasiado fácil para el aspirante a terapeuta unirse a los padres y a toda la
  • 13. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.sociedad adulta para rechazar a una niña así, observando los resultados del abuso para suponer que tal“pícara imposible” debe ser interrogada y que merece cualquier tipo de castigo ocurrido, si en realidad elproblema total no es una fantasía histérica o vengativa.4. Revelación Tardía, Conflictiva y No ConvincenteLa mayor parte del abuso sexual en desarrollo nunca es revelado, al menos fuera de la familia inmediata(8, 22, 49, 50). Los casos tratados, informados o investigados son la excepción, no la norma. La revelaciónes una consecuencia ya sea de un conflicto familiar arrollador, el descubrimiento incidental por unatercera parte, o el resultado de la educación de la comunidad por parte de las agencias de protección.Si el conflicto familiar gatilla la develación, esto es usualmente después de algunos años de continuoabuso sexual y de algún quiebre eventual en el mecanismo de acomodación. La víctima de abusoincestuoso tiende a permanecer en silencio hasta que ella llega a la adolescencia, cuando se hace capazde demandar una vida más independiente para sí misma y desafiar la autoridad de sus padres. Laadolescencia hace también que el padre se torne más celoso y controlador, tratando de secuestrar a suhija contra los “peligros” de las amistades o del mundo exterior. Los efectos corrosivos de la acomodaciónparecen justificar cualquier extremo en el castigo. ¿Qué padres no impondrían restricciones severas paracontrolar las fugas del hogar, el abuso de drogas, la promiscuidad, la rebelión y la delincuencia?Después de una pelea en una familia especialmente castigadora y de un enfrentamiento despreciable deautoridad por parte del padre, la niña finalmente es dominada por la rabia para seguir con el secreto. Ellabusca comprensión e intervención al mismo tiempo que tiene mínima probabilidad de conseguirlo. Lasautoridades están alienadas por el patrón de delincuencia y rebelión airada expresada por la niña. Lamayoría de los adultos confrontados con una historia así tienden a identificarse con los problemas de lospadres al tratar de enfrentarse con una quinceañera rebelde. Ellos observan que la chica parece másfuriosa respecto al castigo inmediato que acerca de las atrocidades sexuales que ella está alegando. Ellossuponen que no es verdad tan fantástica denuncia, especialmente ya que la niña no se quejó años antescuando ella reclama fue vejada por la fuerza. Ellos presumen que ha inventado la historia en desquite alos intentos de su padre de lograr un control y disciplina razonables. Mientras más irrazonable y abusivo esel castigo disparado, es mayor la suposición de que la niña estaría haciendo algo para irse, aún hasta elpunto de incriminar falsamente al padre.A menos que estén específicamente entrenados y sensibilizados, los adultos promedio, incluyendo madres,parientes, profesores, consejeras, doctores, psicoterapeutas, investigadores, acusadores, abogados dedefensa, jueces y jurados, no pueden creer que una niña normal, sincera podría tolerar el incesto sindenunciarlo inmediatamente, o que un padre aparentemente normal pudiera ser capaz de vejacionessexuales repetidas e indiscutidas a su propia hija. La niña de cualquier edad enfrenta a una audienciaincrédula cuando ella se queja de abuso sexual en curso. La adolescente aproblemada, furiosa arriesga nosolo no ser creída, sino también ser el chivo expiatorio, la humillación y el castigo.
  • 14. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.No todas las adolescentes denunciantes parecen furiosas y no confiables. El patrón alternativo deacomodación existe en el cual la niña tiene éxito en esconder cualquier indicación de conflicto. Una niñaasí puede ser inusualmente talentosa y popular, ansiosa de agradar tanto a sus profesores como a suscompañeras.Cuando la estudiante afamada o el capitán del equipo de fútbol trata de describir la historia decompromiso sexual en curso con un adulto, la reacción es de lo más incrédula, “¿Cómo podría ocurrirleuna cosa así a una jovencita tan agradable?” “Nadie tan talentosa y bien ajustada podría estar involucradaen algo tan sórdido.” Obviamente, esto no sucedió o, si fue así, ciertamente no daño a la niña.De manera que no hay causa real para quejarse. Ya sea que la niña es delincuente, hipersexual,contrasexual, suicida, histérica, psicótica, o perfectamente ajustada, y sea que la niña está furiosa,evasiva o serena, el afecto inmediato y el patrón de ajuste de la niña será interpretado por los adultospara invalidar la queja de la niña.Contrario al mito popular, la mayoría de las madres no tiene consciencia del abuso sexual en curso. Elmatrimonio demanda una confianza ciega considerable, y negación para la sobrevivencia. Una mujer noconfía su vida y su seguridad a un hombre a quien cree capaz de acosar a sus propios niños. Los indicios“obvios” sobre el abuso sexual son generalmente obvios solo en retrospectiva. Nuestra suposición de quela madre “debe saber” meramente se compara a la demanda de la niña de que la madre debe estar encontacto intuitivo con el disconfort deliberadamente oculto de la familia.Típicamente, la madre reacciona ante las alegaciones de abuso sexual con incredulidad y negaciónprotectora. ¿Cómo podía ella no haberlo sabido? ¿Cómo podía la niña esperar tanto para contárselo? ¿Quéclase de madre podía permitir que ocurriese una cosa así? ¿Qué podrían pensar los vecinos? Cómo alguienque es substancialmente dependiente de la aprobación y generosidad del padre, la madre en el triánguloincestuoso está confrontada con un dilema de división mental análoga a la de la niña abusada. Ya sea quela niña es mala y merece el castigo o que el padre es malo e injustamente castigador. Uno de ellos estámintiendo y es indigno de confianza. La seguridad total de la madre, su ajuste vital y mucho de su sentidode autovalía adulta demanda una confianza en la seriedad de su compañero. El aceptar la alternativasignifica la aniquilación de la familia y un gran trozo de su propia identidad. Su temor y ambivalencia sonreafirmados por el desafío lógico del padre, “¿Le vas a creer a esa marrana chica mentirosa?”, “¿Puedescreer que yo podría hacer tal cosa?, ¿Cómo algo como eso podría haber estado ocurriendo en tus propiasnarices por años? Tu sabes que no podemos confiar en ella si está lejos de nuestra mirada. Justo cuandoestábamos tratando de restringirla y le di un pequeño refregón, ella vuelve con una historia ridícula comoésta. Esto es lo que he logrado por tratar de mantenerla alejada de los problemas.”De la minoría de los secretos de incesto que son revelados a la madre o descubiertos por la madre, muypocos son subsiguientemente informados a las agencias de protección(50). La madre no creerá en la quejao tratará de negociar una resolución dentro de la familia. Ahora que se requiere a profesionales deinformar cualquier sospecha de abuso infantil, un número creciente de quejas son investigadas por las
  • 15. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.agencias protectivas. Los investigadores de la policía y las trabajadoras de los servicios de protección conprobabilidad darán crédito a la queja, en cuyos casos todos los niños pueden ser recogidosinmediatamente dentro de custodia protectiva hasta que el tribunal de menores tome una decisión en laaudiencia de dependencia. En la continua paradoja de un sistema judicial dividido, el juez del tribunaljuvenil probablemente sustanciará una colocación fuera de la familia ante “la preponderancia de laevidencia” de que la niña está en peligro, en tanto que aún no se han formalizado cargos en el tribunaldel crimen, el cual podría considerar la responsabilidad criminal del padre. Los abogados saben que eltestimonio no corroborado de una niña no condenará a un adulto respetable. La prueba en la cortecriminal requiere prueba específica “más allá de una duda razonable”, y todo miembro del juradorazonable tendrá razón en dudar de las fantásticas acusaciones de una niña. Los acusadores se resisten asometer a la niña al humillante examen cruzado justo cuando ellos están poco dispuestos a entablardemandas en casos que ellos no pueden ganar. Por lo tanto, ellos rechazan típicamente la denuncia sobrela base de evidencia insuficiente.Los molestadores fuera de la familia son también efectivamente inmunes de incriminación si ellos tienenalgún grado de prestigio. Aún si varias niñas se han quejado, su testimonio será acusado de discrepanciastriviales en sus relatos, o por el contracargo de que las niñas eran conspiradoras intencionadas yseductoras.La ausencia de cargos criminales es equivalente a una convicción de perjurio contra la víctima. “Unhombre es inocente hasta que se pruebe su culpabilidad”, dicen los parientes que protegen al adulto “Laniñita reclamaba haber sido molestada pero no hay nada de ello. La policía investigó y ellos aún no hanformulado cargos”. A menos que haya un abogado experto para la niña en el tribunal del crimen, la niñaprobablemente será abandonada como el custodio desamparado de un secreto auto-incriminatorio queningún adulto responsable puede creer.El psiquiatra u otros consejeros especialistas tienen un papel crucial en la detección temprana, laintervención de tratamiento y la defensoría experta en la corte. El especialista debe ayudar a movilizar alos cuidadores escépticos hacia una posición de creencia, aceptación, apoyo y protección para la niña. Elespecialista primero debe ser capaz de asumir la misma posición. La consejera que aprende a aceptar elsecreto, el desamparo, la acomodación y la revelación retrasada aún puede ser alienada por el quintonivel del sindrome de acomodación.5. RetractaciónSea lo que fuere que una niña diga acerca del abuso sexual, ella probablemente lo cambiará totalmente.Por debajo de la rabia, de la revelación impulsiva, permanece la ambivalencia de culpa y la obligaciónmartirizada de preservar la familia. En la caótica consecuencia de la develación, la niña descubre que lostemores y amenazas que subyacen al secreto son ciertas. Su padre la abandona y la califica de mentirosa.Su madre no le cree o se descompensa dentro de la histeria y la ira. La familia es separada y todos los
  • 16. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.niños son puestos en custodia. El padre es amenazado con desgracia y prisión. La niña es culpada porcausar esta confusión total, y todos parecen tratarla como una rareza. Ella es interrogada acerca de todoslos detalles indignos, y animada a incriminar a su padre, aunque éste permanece intocable,manteniéndose en el hogar, en la seguridad de la familia. Ella es mantenida en custodia con ningunaesperanza aparente de retornar al hogar, y la petición de dependencia es sustentada.El mensaje desde la madre es muy claro, a menudo explícito, “¿Porqué insistes en contar esas horrorosashistorias sobre tu padre? Si tú lo mandas a prisión, nunca más seremos una familia. Nos suspenderán elbienestar y no tendremos donde estar ¿Eso es lo que tú quieres hacernos?”.Una vez más, la niña sostiene la responsabilidad ya sea de preservar o de destruir la familia. La inversiónde roles continúa con la “mala” elección de contar la verdad y la “buena” elección de capitular yrestaurar una mentira por el bien de la familia.A menos que haya un apoyo especial para la niña y una intervención inmediata para forzar laresponsabilidad del padre, la niña seguirá el curso “normal” y se retractará de su denuncia. La chica“admite” que inventó la historia. “Me volví loca con mi padre por castigarme. El me golpeó y me dijo quenunca más volvería a ver a mi pololo. Por años he estado realmente mal y nada parece habermemantenido fuera de problemas. Mi papá tenía mucha razón para enojarse conmigo. Pero me volví loca ytenía que buscar la forma de arrancar de ese lugar. Así es que inventé esta historia de que el se andabahaciendo el tonto conmigo y todo. Yo no quería meter a nadie en tanto problema”.Esta simple mentira tiene más credibilidad que las quejas más explícitas de entrampamiento incestuoso.Ella confirma las expectativas adultas de que no se puede confiar en las niñas. Ella restaura el equilibroprecario de la familia. Los niños aprenden a no quejarse. Los adultos aprenden a no escuchar, y lasautoridades aprenden a no creerle a los niños rebeldes quienes tratan de utilizar su poder sexual paradestruir.DISCUSIONDebería ser obvio que, dejado sin poner a prueba, el sindrome de acomodación al abuso sexual tiende areforzar tanto la victimización de los niños como la complacencia e indiferencia de la sociedad ante lasdimensiones de esa victimización. Debería ser obvio para los clínicos que el poder de desafiar y deinterrumpir el proceso de acomodación lleva un potencial sin precedente para la prevención primaria deldolor e incapacidad emocional, incluyendo una interrupción en la cadena intergeneracional del abusoinfantil.Lo que no es tan obvio es que los especialistas en salud mental puedan estar más escépticos de losinformes de abusos sexuales y más vacilantes de comprometerse ellos mismos como abogados de los niñosque muchos otros profesionales menos específicamente entrenados. Las relaciones aparentes de causa-efecto y el énfasis sobre las intrusiones unilaterales por adultos poderosos pueden parecer ingenuas yregresivas a alguien entrenado en dinámicas familiares más sofisticadas, donde los hechos son vistos como
  • 17. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.un equilibro de necesidades y provocaciones dentro del sistema como un todo (58). Freud representó unatendencia a partir del concepto víctima-ofensor hacia un punto de vista más universal e intelectualmenteaceptable en 1897 cuando él renunció a su propia teoría de seducción infantil de la histeria por la tesis deseducción infantil del complejo de Edipo (l6, 59-61). Aún si un número substancial de descripciones devictimización sexual se prueban como válidas, ¿cómo pueden ellas ser distinguidas de aquellas quedeberían ser tratadas como fantasía o engaño? Rosenfeld (62) ha tratado estas cuestiones en un sentidogeneral pero persiste una incertidumbre molestosa.La víctima de abuso infantil está en una posición algo análoga a lo que estaba la víctima adulta deviolación en l974. Sin una comprensión clínica consistente del clima psicológico y los patrones de ajuste dela violación, se presumía que las mujeres eran provocativas y substancialmente responsables por invitar oexponerse ellas mismas al riesgo de ataque. El hecho que la mayoría de las mujeres prefieren no informarsu propia victimización solo confirmó la sospecha no puesta a prueba de que ellas tenían algo que ocultar.Aquellas quienes la informaron a menudo se arrepintieron de su decisión por cuanto que ellas seencontraron sujetas a repetidos ataques sobre su reputación y credibilidad.El cambio para las víctimas adultas vino con la publicación de un artículo famoso en la literatura clínicadurante una época de protesta levantada por el movimiento femenino. El Síndrome de Trauma deViolación de Burgess y Holmstrom apareció en l974 (63). Este proporciona guías para el reconocimiento ymanejo de las secuelas psicológicas traumáticas y estableció una secuencia lógica de la vergüenza de lavíctima, la propia culpa y el secreto que típicamente camuflan el ataque. Su publicación inició lo queprobó ser una tendencia hacia una recepción más simpática de las víctimas de violación tanto en lasclínicas como en los tribunales.Una recepción similar es hace tiempo anhelada para las víctimas juveniles (24). Irónicamente, el mismoestudio clínico que definió el trauma de violación condujo a los autores a describir un conjuntorelacionado de situaciones observadas en niños tratados dentro del Programa de Consejería de Víctimasdel Hospital de Boston. El Trauma Sexual de Niños y Adolescentes: Presión, Sexo y Secreto fue publicadoen l975 (64). El primer párrafo concluye: “Las reacciones emocionales de las víctimas resultan de habersido presionadas hacia actividad sexual y de la tensión añadida de mantener este secreto”.La narrativa describe los elementos de desamparo y la presión para mantener el secreto. El temor delrechazo y la incredulidad esta documentado por patéticas viñetas clínicas, como lo están variosmecanismos de acomodación y los efectos traumáticos de la develación no apoyada. La discusión desafíaestudios anteriores que indicaban una participación voluntaria o seductora.Al revisar nuestros datos sobre víctimas infantiles y adolescentes, hemos tratado de evitar las formastradicionales de ver el problema y en su lugar describir, desde el punto de vista de la víctima, lasdinámicas implicadas entre el ofensor y la víctima, considerando los temas de incapacidad para consentir,la conducta adaptativa, el secreto, y la revelación del secreto.... Nuestros datos claramente indican queun sindrome de reacción de síntoma es el resultado de presión para mantener el secreto de la actividad
  • 18. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.así como el resultado de la revelación… Se puede especular que hay muchas niñas con reacción silenciosaante el trauma sexual. La niña que responde a la presión arreglándoselas con la actividad sexual conadultos puede ser vista como mostrando una respuesta adaptativa para sobrevivir en su ambiente (65).Si ha habido una despertada protesta por la protección de niños en 1975, las observaciones de vanguardiade Burgess y Holmstrom pueden haber marcado un cambio hacia una recepción más comprensiva de lavictimización infantil. Ya que la defensoría infantil sufre en competencia con los intereses adultos, hahabido una evolución más bien que una respuesta revolucionaria dentro de los campos clínicos yjudiciales. Es, por lo tanto, apropiado recordar el sindrome de trauma de violación como un modelo paraaumentar la sensibilidad de los consejeros y de los profesionales legales, y para reformular el traumasexual en los niños y adolescentes vistos luego de ocho años adicionales de la experiencia de múltiplesagencias a través de la nación.CONCLUSIONEl abuso sexual de niños no es un fenómeno nuevo, aunque sus verdaderas dimensiones están emergiendosolo a través del conocimiento y estudio recientes. Los niños han estado sujetos a la vejación, laexplotación y la intimidación por supuestos cuidadores a través de toda la historia (66). Lo que más estácambiando en nuestra generación presente es la sensibilidad para reconocer la explotación, paraidentificar las evidentes inequidades en las calidades parentales de familias aparentemente adecuadas, ypara descubrir de que tales desigualdades tienen un impacto substancial en el desarrollo del carácter, laintegración de la personalidad y el bienestar emocional de los niños abusados.Freud no podía encontrar precedente en 1897 de algún número de padres respetables que victimizaban asus niños. “Entonces existía la cosa asombrosa de que en cada caso, la culpa descansaba en actosperversos del padre, y la comprensión de la inesperada frecuencia de histeria, en cada caso de los cualesse aplicaba lo mismo. Resultaba difícilmente creíble de que los actos perversos en contra de los niñosfueran tan generalizados.” (67)En los años ochenta (1980) ya no podemos permitirnos ser incrédulos acerca de las realidades básicas delabuso infantil. El creciente cuerpo de literatura emanado del artículo ahora clásico, El Sindrome del NiñoGolpeado (68), publicado en 1962 por el Dr. Henry Kempe, da un amplio precedente y una perspectiva de20 años para el reconocimiento cierto de que los actos pervertidos contra los niños son, en efecto, tangenerales.En 1975, Sgroi llamó la ofensa sexual como la última frontera en el abuso infantil. Este médico estaba yaen una posición para identificar la mala disposición de muchos clínicos para aceptar el problema (69).El reconocimiento de la ofensa sexual en un niño es enteramente dependiente de la buena voluntadinherente del individuo de abrigar la posibilidad de que la condición pueda existir. Desafortunadamente, labuena voluntad para considerar el diagnóstico de ofensa sexual sospechada frecuentemente puede variar
  • 19. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.en una proporción inversa al nivel de entrenamiento del individuo. Esto es, mientras más avanzado elentrenamiento de alguien, menos dispuesto se encuentra ante la ofensa sospechada.Es urgente en los intereses tanto de tratamiento y de defensoría legal y por razones de prevenciónprimaria, secundaria y terciaria de diversas incapacidades emocionales, que los clínicos en cada campo delas ciencias conductuales estén más concientes del abuso sexual infantil. Es contraterapéutico e injustoexponer a las víctimas legítimas a evaluaciones o tratamiento por terapeutas que no pueden sospechar o“creer en” la posibilidad de una victimización unilateral de los niños por adultos aparentemente normales.El sindrome de acomodación del abuso sexual es derivado de la experiencia colectiva de docenas decentros de tratamiento de abuso sexual, al tratar con miles de informes o denuncias de victimizaciónadulta de niñitos. En la vasta mayoría de esos casos, el adulto identificado clama una total inocencia oadmite solo intentos bien intencionados, triviales de “educación del sexo”, juego de lucha, o cercaníacariñosa. Después de un tiempo en tratamiento, los hombres casi invariablemente conceden que la niñahabía dicho la verdad. De los niños a los que se consideró haber mal representado sus quejas, la mayoríahabía buscado subestimar la frecuencia o duración de las experiencias sexuales, aún cuando los informesfueron hechos con rabia y en una aparente represalia contra la violencia y la humillación. Muy pocosniños, no más de dos o tres por mil, han buscado alguna vez exagerar o inventar denuncias de acoso sexual(70). Ha llegado a ser una máxima entre los consejeros e investigadores en la intervención de abuso sexualinfantil que los niños nunca fabrican los tipos de manipulación sexual explícita que ellos divulgan endenuncias o en interrogaciones (8).El clínico con una comprensión del sindrome de acomodación al abuso sexual infantil ofrece al niño underecho de igualdad con lo adultos en la lucha por credibilidad o abogacía. Ni la víctima, el ofensor, lafamilia, la siguiente generación de niños en esa familia, ni el bienestar de la sociedad como un todo sepueden beneficiar con la continuación del secreto y la negación del abuso sexual en curso. El ofensor queprotege una incómoda posición de poder sobre las víctimas silenciosas no aflojará su control a menos quesea confrontado con un poder externo suficiente para demandarlo y supervisar un cese total delhostigamiento sexual (13, 22, 25, 32, 71).El consejero por si solo no puede esperar cooperación y recuperación en un ofensor por lo demás reacio einconfeso. El sistema de justicia por si solo raramente puede probar culpa o imponer sanciones sinpreparación y apoyo continuado de todas las partes, sin un efectivo sistema de tratamiento. Todas lasagencias que trabajan como un equipo dan una promesa máxima de recuperación efectiva para la víctima,la rehabilitación del ofensor y la sobrevivencia de la familia (24, 71).El sindrome de acomodación al abuso sexual proporciona un lenguaje común para los varios puntos devista del equipo de intervención y un mapa más reconocible de la última frontera en el abuso infantil.
  • 20. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.Notes and References1. ARMSTRONG, L. Kiss Daddy Goodnight. Hawthorn Books, New York (1978).2. BURGESS, A., GROTH, A. N., HOLMSTROM, L. and SGROI, S. Sexual Assault of Children and Adolescents. Lexington Books,Lexington, MA (1978).3. BUTLER, S. Conspiracy of Silence. New Glide Publications, San Francisco, CA (1978).4. FORWARD, S. Betrayal of Innocence. Tarcher, New York (1978).5. GEISER, R. Hidden Victims Beacon, Boston (1978).6. MEISELMAN, K. Incest. Jossey Bass, San Francisco (1978).7. BRADY, K Fathers Days. Seaview Books, New York (1979).8. MULDOON, L. (Ed.). Incest: Confronting the Silent Crime. Minnesota Program for Victims of Sexual Assault, Saint Paul, MN(1979).9. FINKELHOR, D. Sexually Victimized Children. Free Press, New York (1979).10. JUSTICE, B. and JUSTICE, R. The Broken Taboo. Human Sciences Press, New York (1979).11. SCHULTZ, L. The Sexual Victimology of Youth. Charles C Thomas, Springfield, IL (1979).12. ALLEN, C. Daddys Girl. Wyndham Books, New York (1980).13. BULKLEY, J. and DAVIDSON, H. Child Sexual Abuse Legal Issues and Approaches. American Bar Association, Washington,D.C. (1980).14. MacFARLANE, K., JONES, B. and JENSTROM, L. (Eds.), Sexual Abuse of Children: Selected Readings. National Center onChild Abuse and Neglect, Office of Human Development Services, U.S. Department of Health and Human Services,Washington, D.C. (1980).15. MRAZEK, P. B., and KEMPE, C. H. (Eds.), Sexually Abused Children and their Families. Pergamon, Oxford (1981).16. RUSH, F. The Best Kept Secret PPrentice Hall, New York (1980).17. SANFORD, L. The Silent Children, A Parents Guide to the Prevention of Child Sexual Abuse. Anchor Press/ Doubleday, NewYork (1980).18. ADAMS, C. and FAY, J. No More Secrets. Impact Publishers, San Louis Obispo, CA (1981).19. BULKLEY, J. (Ed.). Child Sexual Abuse and the Law. National Legal Resource Center for Child Advocacy and Protection,American Bar Association, Washington, D.C. (1981).20. CONSTANTINE, L. L. and MARTINSON, F. M. (Eds.), Children and Sex: New Findings, New Perspectives. Little, Brown andCo., Boston (1981).21. HALLIDAY, L. The Silent Scream: The Reality of Sexual Abuse. Sexual Abuse Victims Anonymous, R.R. No. 1, CampbellRiver, B.C., Canada V9W 3S4 (1981).22. HERMAN, J. L. Father/Daughter Incest. Harvard University Press, Cambridge, MA (1981).23. BULKLEY, J., (Ed). Innovations in the Prosecution of Child Sexual Abuse Cases. National Legal Resource Centre for ChildAdvocacy and Protection, American Bar Association, Washington, D.C. (1982, 2nd Edition).
  • 21. Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil por Roland C. Summit, M.D.24. BULKLEY, J. Recommendations for Improving Legal Intervention in Intrafamily Child Sexual Abuse Cases. National LegalResource Centre for Child Advocacy and Protection, American Bar Association, Washnigton, D.C.(1982).25. GARRETTO, H. Integrated Treatment of Child Sexual Abuse: A Treatment and Training Manual. Science and BehaviourBooks, Inc., Palo Alto, CA (1982).26. GOODWIN, J. Sexual Abuse: Incest Victims and their Families. John Wright PSG Inc., Littleton, MA (1982).27. LIST, S. Forgiving. E. P. Dutton, Inc., New York (1982).28. MARTIN, L. and HADDAD, J. We Have a Secret. Crown Summit Books, Newport Beach, CA (1982).29. MORRIS, M. If I Should Die Before I Wake. J. P. Tarcher, Inc., Los Angeles (1982).30. OBRIEN, S. We Can! Combat Child Sexual Abuse. College of Agriculture. The University of Arizona, Tucson (1982).31. RICKS, C. Carols Story: The Sin Nobody Talks About. Tyndale House Publishers, Inc., Wheaton, IL (1982).32. SGROI, S. M. Handbook of Clinical Intervention in Child Sexual Abuse. Lexington Books, Lexington, MA(1982)33. _____. Social Work and Child Sexual Abuse, Vol. No. 12, Journal of Human Sexuality and Social Work (1982).34. ARMSTRONG, L. The Home Front: Notes from the Family War Zone. McGrawHill Book Co.The remainder of the authors references do not seem to be available on the Internet. "Síndrome de Acomodación en el Abuso Sexual Infantil" escrito por Roland C. Summit, M.D. y traducido por Ps. Eugenio Araya Olivares el 19 de Enero, 2005. El interés es que la información se difunda y la ignorancia pierda terreno.

×