FormacióN De Catequistas
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FormacióN De Catequistas

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Catequesis vivencial segun el Directorio General para la Catequesis

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  • Muchas gracias por compartir estas herramientas de trabajo, creo que me seran de gran utilidad para la formación de catequistas en nuestra Parroquia, Dios les bendiga...todos somos evangelizadores.
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FormacióN De Catequistas FormacióN De Catequistas Presentation Transcript

  • Formación de Catequistas Proyecto para una catequesis “vivencial” a nivel parroquial. Andrés Elizalde.
  • Descripción del Proyecto
    • Básicamente se pretende formar catequistas capacitados para impartir una catequesis “vivencial” basada en la conjunción del proyecto salvífico de Dios, realizado en Cristo Jesús, y las aspiraciones del hombre, entre la historia de salvación y la historia humana, entre la acción reveladora de Dios y la experiencia cotidiana del hombre. Sin divorciar la fe, de la vida, lo humano de lo divino.
  • Justificación
    • No cabe duda que la formación y capacitación de catequistas es una gran necesidad y una prioridad pastoral en la Comunidad Cristiana. Una y otra vez la experiencia ha demostrado que la falta de capacitación y formación en los catequistas afecta profundamente la calidad y eficacia de la tarea catequística.
  • Propuesta
    • Si realmente queremos realizar una catequesis que toque los centros vitales de los catequizandos, que provoque una auténtica conversión en ellos, que ilumine su vida y su acontecer histórico, que genere compromisos efectivos de fraternidad y solidaridad; entonces es necesario ofrecer una formación sólida e integral a los catequistas, ministros de la palabra de Dios.
  • Finalidad de la formación.
    • La formación trata de capacitar a los catequistas para transmitir el Evangelio a los que desean seguir a Jesucristo.
    • La finalidad de la formación busca, por tanto, que el catequista sea lo más apto posible para realizar un acto de comunicación: “La cima y el centro de la formación de catequistas es la aptitud y habilidad para comunicar el mensaje evangélico” (DGC 235)
  • La comunión con Jesucristo.
    • La finalidad cristocéntrica de la catequesis, que busca propiciar la comunión con Jesucristo en el convertido impregna toda la formación de los catequistas.
    • Lo que ésta persigue, no es otra cosa que lograr que el catequista pueda animar eficazmente un itinerario catequético en el que anuncie a Jesucristo, de a conocer su vida y explique su misterio de Hijo de Dios y puedan seguirle e imitarle en la vida de todos los días.
  • Criterios para la formación
    • Se trata, ante todo, de formar catequistas para las necesidades evangelizadoras de este momento histórico con sus valores, desafíos y sombras.
    • Para responder a ello se necesitan catequistas dotados de una fe profunda, de una clara identidad cristiana y eclesial y de una honda sensibilidad social. Todo plan formativo ha de tener en cuenta todos estos aspectos.
  • Dimensiones de la formación: el ser, el saber y el saber hacer.
    • La formación de los catequistas comprende varias dimensiones. La más profunda hace referencia al ser del catequista, a su dimensión humana y cristiana. La formación en efecto le ha de ayudar a madurar como persona y como creyente. Después está lo que el catequista debe saber para desempeñar bien su tarea, que conozca bien el mensaje cristiano que transmite y al destinatario a quien va dirigido así como el contexto social donde vive. Finalmente está la dimensión del saber hacer ya que la catequesis es un acto de comunicación, tiene que saber como comunicarse bien.
  • A manera de Definición
    • La Catequesis es un proceso dinámico, gradual y permanente de educación e instrucción en la fe, dentro del contexto globalizado de la Evangelización, como anuncio explícito de la “Buena Nueva” de la salvación traída por nuestro Señor Jesucristo a la humanidad con miras a la conversión y el arrepentimiento.
  • La catequesis de adultos.
    • Contrario a lo que generalmente se cree, la catequesis es esencialmente una enseñanza para adultos, capaces de entender y acoger en la plenitud de sus exigencias la fe.
    • Y es una catequesis por etapas, respetando la maduración personal de cada uno, sin forzar a nadie a creer, pero sin aceptar a quien no está dispuesto todavía a ello. El adulto es la persona más idónea para la catequesis.
  • La tarea de la Iglesia.
    • La catequesis ha sido siempre considerada por la Iglesia como una de sus tareas primordiales, ya que Cristo resucitado, antes de volver al Padre, dio a los Apóstoles esta última consigna: Hacer discípulos a todas las gentes, enseñándoles a observar todo lo que él había mandado. (Mt 28,19 s)
  • La misión en el mundo.
    • La Iglesia sabe que su misión para con este mundo es la de ser anuncio vivo de Jesús muerto y resucitado, de que ha sido elegida por Dios para ser santa en su presencia como signo para el mundo de la misericordia de Dios.
    • Su ser se realiza en la Evangelización para recordarse lo que está llamada a hacer: anunciar a Cristo Jesús en medio de los hombres para que sean sus discípulos.
  • El objetivo de la catequesis
    • Si la catequesis tiene por objetivo el educar al hombre en el modo de vida de Cristo, es decir, llevarle a vivir según Jesucristo de modo que uno quede transformado en imagen de Cristo, como lo dijera San Pablo: “Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí”.
    • El fin definitivo de la catequesis es poner a uno no solo en contacto sino en comunión con Jesucristo.
  • ¿Qué es Evangelizar?
    • Evangelización es el proceso total mediante el cual la Iglesia:
    • - Anuncia al mundo el Evangelio del Reino de Dios.
    • - Da testimonio entre los hombres de la nueva manera de ser y de vivir que Él inaugura.
    • - Educa en la fe a los que se convierten a Él
    • -Celebra en la comunidad de los que creen en Él.
    • - Impregna y transforma con su fuerza todo el orden temporal.
    • - Acción misionera (con los no creyentes) – Acción Catecumenal (Con los recién convertidos) – Acción Pastoral (Con los fieles de la comunidad cristiana)
  • Evangelización y catequesis.
    • Generalmente se hace una distinción entre “evangelización” y “catequesis”. Evangelización seria el anuncio a aquellos que todavía no conocen a Jesucristo y, por medio de la evangelización, llegan a convertirse a él. Mientras que catequesis seria la enseñanza y educación en la fe de esos convertidos. Es difícil trazar limites entre ellas y ambas se entrelazan una con otra.
  • El compromiso social.
    • Con mucha facilidad se tiende a identificar evangelización con proclamación, nada más, del Evangelio. Esto es peligroso pues puede llevar al cristiano a desentenderse de los problemas sociales, que esperan una solución cristiana.
    • Jesús no solo proclama la Buena Noticia, llega también para ayudarles a solucionar sus problemas, sana a los enfermos, consuela a los afligidos, etc.
  • La Catequesis en el proceso de Evangelización.
    • La Evangelización es obra permanente de la Iglesia: Evangelizar constituye su dicha y la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar. La Evangelización es una realidad rica, compleja y dinámica que tiene elementos o momentos como el primer anuncio misionero, la catequesis o instrucción y la acción pastoral de los fieles ya formados.
  • El primer anuncio.
    • El anuncio del kerigma se dirige a los no creyentes y a los que de hecho viven en la indiferencia religiosa, tiene por finalidad suscitar inicialmente la fe, de suerte que las personas se adhieran a la palabra de Dios en Jesucristo y vallan a la conversión; implica, por tanto, salir al encuentro, adelantarse, proponer e invitar al arrepentimiento y la conversión.
  • La enseñanza o instrucción.
    • La catequesis, como iniciación cristiana, promueve y hace madurar la conversión inicial, educa en la fe al convertido y lo incorpora a la comunidad cristiana; en este periodo se estructura la conversión a Jesucristo dando una fundamentación a esa primera adhesión mediante una enseñanza e instrucción convenientes y de larga duración. Se les inicia en la plenitud de la vida cristiana y en el estilo de vida propio del Evangelio.
  • El eslabón de la fidelidad.
    • La catequesis de iniciación es, así, el eslabón necesario entre la acción misionera que llama a la fe y la acción pastoral que alimenta constantemente a la comunidad cristiana, no es, por tanto, una acción optativa u opción, sino una acción básica y fundamental en la construcción tanto de la personalidad del discípulo como de la comunidad. Sin ella la acción misionera no tendría continuidad y sería infecunda, y la acción pastoral no tendría raíces y sería algo superficial y confuso.
  • Finalidad de la Catequesis.
    • Dentro del conjunto de la Evangelización, la misión de la catequesis consiste en la educación ordenada y progresiva de la fe. Más concretamente, la finalidad de la catequesis es la de ser un periodo de enseñanza y madurez y tiempo en el que el cristiano habiendo aceptado inicialmente a Jesucristo como Señor de su vida, se esfuerza por conocer mejor ese Jesús en cuyas manos se ha confiado.
  • La madurez y profundidad de la fe cristiana.
    • La catequesis es la acción eclesial que conduce a cada uno de los cristianos a la madurez de la fe y a profundizar en ella, es una actividad pastoral específica y un momento o etapa de la evangelización.
    • Ayuda a los catequizandos a crecer dinámicamente hacia la plenitud de la fe y que consiste en una relación personal e íntima con Dios a través de Jesucristo, es, al mismo tiempo, una acogida de todo lo que Dios ha revelado a través de la Historia.
  • Naturaleza de la Catequesis.
    • La catequesis es el periodo en que el cristiano, habiendo aceptado por la fe a la persona de Jesucristo y habiéndolo prestado una adhesión global con la sincera conversión del corazón, se esfuerza por conocer mejor a Jesús, conocer su misterio, el Reino de Dios que anuncia, las exigencias y las promesas contenidas en su mensaje evangélico y los senderos que Él ha trazado para quien quiera seguirlo (CT 18,19 y 20).
  • La catequesis: Un deber y un derecho.
    • La catequesis ha sido siempre para la Iglesia un deber sagrado, y un derecho imprescindible para todo cristiano.
    • Por una parte, es, sin duda alguna, un deber que tiene su origen en un mandato del Señor que incumbe sobre todo, a los pastores de la Iglesia. Puede hablarse también de un derecho, ya que todo cristiano por el hecho de su bautismo debe recibir de la Iglesia, una enseñanza y una formación que le permitan desarrollar una vida cristiana verdadera.
  • El campo del mundo.
    • La Iglesia al analizar el “campo del mundo” (DGC 18) considera tres elementos inseparables que interaccionan e influyen en individuos y pueblos:
    • (1) Factores que avanzan o impiden el desarrollo integral de la dignidad humana
    • (2) Elementos culturales
    • (3) Movimientos religiosos y valores morales en las culturas.
  • Dignidad Humana.
    • La actividad evangelizadora de la Iglesia, incluyendo la catequesis, tiene una tarea irrenunciable : manifestar la dignidad inviolable de toda persona humana, de la cual nacen todos los derechos humanos.
    • Al poner el debido énfasis en la Doctrina Social de la Iglesia sobre el derecho a la vida, al trabajo, a la educación, a la familia y a la participación en la vida pública, y la libertad religiosa, la catequesis prepara a los fieles para la importante tarea de servir a la comunidad humana.
  • Cultura.
    • La Iglesia encuentra uno de sus desafíos mas grandes a la Evangelización en sus esfuerzos por inculturar el Evangelio.
    • Por un lado, debemos asumir todos los valores positivos de la cultura y discernir aquellos elementos que obstaculizan a las personas y a los pueblos en el desarrollo de sus auténticas potencialidades. La cultura moderna debe mucho al desarrollo de la ciencia y la tecnología, pero lo racional deberá quedar integrado con lo afectivo.
  • Valores morales y religiosos.
    • La cultura contemporánea exhibe gran ambigüedad en su actitud hacia los valores morales y religiosos.
    • Hay señales de gran sed de trascendencia, retorno a lo sagrado e interés por los asuntos religiosos.
    • Pero también hay evidencia del aumento de la indiferencia religiosa, el ateísmo y el secularismo en el corazón de nuestra cultura.
  • La vida materialista.
    • El materialismo, sentido fuertemente en esta época de la posmodernidad, no admite los valores espirituales y, por tanto, destruye la fe de nuestro pueblo.
    • La fuerza del poder económico y político en nuestra comunidad ahogan a la persona humana con el consumismo y el individualismo.
  • La secularización de la vida.
    • En la actualidad, de sobra sabemos que nuestro mundo se ha “secularizado”, expresión técnica que indica que nuestra vida se ha paganizado, se ha apartado de Dios. ¿Cuál pudiera ser la causa de este distanciamiento con el mundo de Dios? Ciertamente es porque los que nos llamamos cristianos no nos hemos distinguido en ser fervorosos heraldos del Evangelio. La crisis en nuestra Iglesia ha venido, precisamente, por el descuido de la catequesis y la evangelización.
  • El deseo de Dios.
    • Como catequistas debemos insistir que el “deseo de Dios” es algo situado en el corazón del hombre, de modo que el ser humano no se realiza sin Él, y su razón no descansa sino en la verdad y su voluntad en el bien.
    • Dar a conocer y hacer experimentar al catequizando los caminos que tenemos para conocer a Dios, como lo son la creación y la persona humana en todo su esplendor.
  • La verdad de la persona humana.
    • La persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, posee un valor y una dignidad intrínseca independiente de su habilidad o posición.
    • Las normas de la moralidad están enraizadas en esta realidad.
    • El relativismo ético mide el valor de una persona en una escala de valores descendiente en proporción a la contribución que uno hace a la sociedad.
  • La Iglesia en el mundo.
    • En una cultura impregnada de secularismo y relativismo ético, existen cuatro grupos cuya situación pide a gritos una Nueva Evangelización:
    • (1) “cristianos no practicantes” los que han sido bautizados pero su vida está divorciada de la fe cristiana.
    • (2) “gente sencilla” Los que expresan su fe profunda en las devociones populares pero saben muy poco de sus principios fundamentales.
    • (3) “Los muy cultivados intelectualmente” Los que cuya formación religiosa nunca avanzó más allá de la infancia.
    • (4) Cristianos reticentes: Los que por alguna u otra razón, sienten reticencia en público a dar un testimonio de su fe en Jesucristo
  • Áreas problemáticas de la catequesis. (1)
    • No todos los catequistas comprenden la verdadera naturaleza de la catequesis como “escuela de fe” como aprendizaje y entrenamiento de toda la vida cristiana.
    • a). Papel y formación de catequistas (156, 219-252)
    • b). Verdadera naturaleza de la catequesis (63-91, 146)
  • Áreas problemáticas de la catequesis (2)
    • Debido a que la naturaleza eclesial de la catequesis no se comprende bien, la interacción de la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia se ignora casi por completo.
    • a). Naturaleza eclesial de la catequesis 78, 105, 158, 168, 220-221, 253, 257
    • b). Interacciones de la Sagrada Escritura, Tradición y Magisterio: 94-130, 240-241.
  • Áreas problemáticas de la catequesis (3)
    • Algunas doctrinas son descuidadas: La verdad sobre Dios y el hombre, el pecado y la gracia, la escatología, la formación moral, la enseñanza social de la Iglesia y la historia de la Iglesia, por mencionar solo algunas.
    • a).- Integridad Doctrinal: 109-113, 119-136, 195,203, 205.
    • b). Formación moral: 56, 85, 87, 104, 117, 175
    • c). Enseñanza social: 101-104, 190, 192
    • d) Historia de la Iglesia: 107-108, 130, 240
  • Áreas problemáticas de la catequesis (4)
    • La necesidad de una presentación balanceada del misterio de Cristo como Dios y hombre .
    • Una pedagogía dualística de la fe que enfatiza el contenido y descuida el método, o viceversa.
    • a). Cristo como Dios y hombre: 40-41, 102, 108, 116
    • b). Pedagogía dualística: 118, 120, 138-162
  • Áreas problemáticas de la catequesis (5)
    • Ignorancia de cómo presentar el mensaje Evangélico dentro de un contexto cultural para que sea visto como la “Buena Nueva” para los individuos y para la sociedad.
    • a). 109-113, 131-136, 169-170, 202-214
  • La siembra del Evangelio.
    • Para poder expresar su vitalidad y eficacia, la catequesis debe:
    • Servir la causa de la Evangelización acentuando su carácter misionero.
    • Dirigirse a todos incluyendo a los adultos
    • Ser una verdadera escuela de fe que modele a la persona toda
    • Promover la experiencia trinitaria de la vida en Cristo como centro de la fe.
    • Hacer la preparación y formación de los catequistas su principal prioridad.
  • Muchos bautizados pero pocos convertidos.
    • “ Hay toda una muchedumbre, hoy día muy numerosa, de bautizados que, en gran medida, no han renegado formalmente de su bautismo, pero están totalmente al margen del mismo y no lo viven” (EN,56)
    • Es la existencia de un cierto tipo de cristiano que podríamos calificar de bautizado-no convertido, en el que la increencia y la secularización predominan.
  • Cambiar el “corazón” del hombre.
    • “ Las mejores estructuras, los sistemas más idealizados se convierten pronto en inhumanos si las inclinaciones inhumanas del hombre no son saneadas, si no hay conversión de corazón y de mente por parte de quienes viven en estas estructuras o las rigen” (EN,36)
    • Arrepentíos y cambiad, cambiad la sociedad; cambiando el corazón del hombre.
  • El síndrome de Nicodemo.
    • La gente de hoy padecemos de el “síndrome de Nicodemo”: No creemos en la posibilidad de que el ser humano pueda cambiar tan profundamente que llegue hasta “nacer de nuevo” (Jn 3,4)
    • Este es el reto primero y esencial de la Evangelización y la Catequesis: Anunciar al mundo que una conversión así, es realmente posible y deseable.
  • el reto de la conversión.
    • El vergonzoso problema de la ausencia de conversión en la mayoría de los bautizados obliga a la catequesis a plantearse dos tareas de urgencia: La recuperación de ese adulto, que se dice cristiano sin estar inicialmente convertido, y revisar aquellas formas de catequizar, que permiten que tal anomalía se siga produciendo.
  • Destinatarios de la Nueva Evangelización.
    • La Nueva Evangelización está dirigida a la Iglesia misma: A los bautizados que nunca antes fueron efectivamente evangelizados, a aquellos que nunca han llevado a cabo un compromiso personal con Cristo y con el Evangelio, a aquellos que se han formado con los valores de la cultura secularizada y que se han alejado de la práctica religiosa y de la vida en comunidad dentro de la Iglesia.
  • Revelación, Palabra de Dios y Catequesis.
    • Es necesario relacionar la Catequesis con la Palabra de Dios y la Revelación.
    • La educación o instrucción de la fe debe de estar conectada con la manera en que Dios se ha revelado al hombre, con la historia de salvación y con la Palabra de Dios depositada en las Sagradas Escrituras.
  • La religiosidad “tradicional”
    • La forma tradicional de vivir la religiosidad en nuestros pueblos no conduce al compromiso ni a la participación en el trabajo misionero de la Iglesia.
    • Esto, aunado al desenfreno que se vive en el gozar al máximo abriéndose solo al placer y a todo lo que este trae consigo, impide la búsqueda de Dios.
  • La búsqueda de Dios.
    • El buscar a Dios exige del hombre el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, un corazón amoroso y el testimonio de otros que le ayuden a buscarlo.
    • El hombre puede conocer a Dios de manera personal y poder entrar en intimidad con Él, Dios mismo se ha revelado al hombre y le da la gracia de acoger su revelación.
  • La Nueva Evangelización.
    • Mientras los que acuden dominicalmente a la Iglesia no caigan en la cuenta de que también ellos son “enviados” por Jesús para ser evangelizadores, no se puede hablar de Nueva Evangelización; porque, precisamente, en dicha evangelización no son solo los eclesiásticos los que deben ser impelidos a predicar el Evangelio y llamar a la conversión, sino que es tarea urgente de todo el que se quiera llamar cristiano.
  • Evangelización y Reino de Dios.
    • Los especialistas en la Sagrada Escritura dicen que el tema principal de Jesús en su evangelización es el “Reino de Dios” es por eso de vital importancia para un evangelizador tener conceptos claros sobre lo que significa el Reino. La tentación más inmediata es pensar en el más allá, en el cielo, pero eso no fue así para Jesús. Fundamentalmente el consideraba el Reinado de Dios, cuando aquí en la Tierra se haga la voluntad de Dios, su Plan de amor, fraternidad y solidaridad entre todos los seres humanos como gran familia de Dios.
  • La plenitud de la Revelación.
    • La tarea de la catequesis es explicar quien es Cristo, como se nos muestra en su vida y en su ministerio y presentar la fe cristiana como comunión con su persona basándose en los Evangelios, que son el corazón de toda la Escritura.
    • El hecho de que Jesucristo sea la plenitud de la Revelación es el fundamento del cristocentrismo de la catequesis. El misterio de Cristo no es una doctrina más entre otras, sino la doctrina que ilumina a todas las demás y de la que fluyen todas las otras.
  • Respuesta a la Revelación.
    • Se habla de la fe como respuesta a la Revelación; pero se prefiere vincular la fe a la Evangelización más que a la Revelación , en cuanto que ésta última, de hecho, llega al hombre ordinariamente a través de la misión evangelizadora de la Iglesia.
    • La fe es una respuesta a la Palabra de Dios, tal como se proclama, se vive y se enseña en las circunstancias concretas.
  • Revelación.
    • La catequesis, por ser ministerio profético de la Iglesia, necesita estar compenetrada del sentido que tiene la Palabra de Dios. ¿Qué es la Palabra de Dios? ¿Sería simplemente narrar lo que Dios hizo en el pasado (Historia Sagrada), o sería mostrar a Dios presente y actuante en nuestro mundo? ¿Qué relación tiene el presente con este pasado de salvación?
  • Pedagogía de Dios.
    • La catequesis hoy siente la necesidad de seguir la misma pedagogía que Dios usó al revelarse a nosotros, por eso, las características que encontramos en el proceso revelador de Dios al mundo, serán también las características de la catequesis. Entre ellas sobresalen: La dimensión personal y al mismo tiempo comunitaria, el cristo centrismo de la catequesis, un dinamismo propio del crecimiento humano, la dimensión histórica y existencial y la dimensión socio transformadora, desembocando en el principio de interacción o mutua influencia entre el mensaje revelado y la existencia humana.
  • Acción catequética
    • Es notorio que el Vaticano II dio un nuevo impulso a la catequesis como ministerio fundamental de la Iglesia. Con ello, la catequesis evolucionó rápidamente tomando una postura más existencial al tratar de llegar al ser humano en su situación histórica, personal y social, situando a la catequesis en el horizonte más amplio de la Evangelización inculturada.
  • Dualismos y falsas oposiciones.
    • Esta orientación catequética ha hecho surgir dualismos y falsas oposiciones entre catequesis doctrinal y catequesis vivencial, entre catequesis situacional y catequesis que parte de un contenido doctrinal de la fe.
    • Mientras algunos permanecen encerrados en una catequesis basada principalmente en fórmulas, sin ninguna relación con la vida de la gente, otros se entregan a una catequesis vivencial inculturada que en ocasiones omite la presentación de la doctrina.
  • La dignidad del ser humano.
    • El hombre necesita ser iluminado por la Revelación no solo acerca de lo que supera su entendimiento sino también con respecto a las verdades religiosas y morales que puede asimilar por su propia razón.
    • Como catequistas debemos despertar la consciencia de la dignidad del ser humano con base a que fue creado a imagen y semejanza de Dios.
  • La Historia Sagrada.
    • La catequesis debe explicar cómo, cuándo y dónde Jesús da cumplimiento a lo anunciado en el Antiguo Testamento y cómo con sus enseñanzas, testimonio, vida, muerte y resurrección supera las antiguas Alianzas del pueblo con Dios.
    • La catequesis debe resumir de una manera comprensible la Historia Sagrada o intervenciones de Dios en la Historia humana a través del pueblo de Israel y de la encarnación de Jesucristo.
  • La ignorancia de nuestro Pueblo.
    • Muchos católicos no sabemos distinguir entre la Tradición y la Sagrada Escritura, y, por lo mismo, no sabemos como responder a las objeciones de los protestantes y otras sectas.
    • Nuestro Pueblo, en su mayoría, no conoce lo que es un Dogma y porqué se define y, por eso, no sabemos responder a los ataques de los no-católicos. La ignorancia religiosa es algo que tenemos que superar mediante una catequesis permanente y sistemática.
  • La Salvación cristiana.
    • Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Cristo nuestro Señor mandó predicar el Evangelio y transmitirlo de generación en generación, para la salvación de todos y todo el hombre, a través de Jesucristo, quien nos conduce a una vida plena y feliz, autorrealizada en todas nuestras potencialidades mediante el seguimiento fiel de Jesucristo en nuestra vida cotidiana.
  • La “Palabra de Dios”.
    • La transmisión del Evangelio se hizo de dos maneras: oral y por escrito. La transmisión viva a través de la historia se conoce como “Tradición” en cuanto distinta de la “Sagrada Escritura” que es la forma escrita de transmitir la Palabra de Dios.
    • La interpretación auténtica de la Palabra de Dios ha sido confiada al Magisterio de la Iglesia. La Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un único depósito de la Palabra de Dios.
  • Los Dogmas.
    • Para que el Evangelio se conservara siempre vivo y entero en la Iglesia, los Apóstoles nombraron como sus sucesores a los Obispos, en una cadena ininterrumpida hasta la actualidad y que junto con el Papa constituyen el Magisterio de la Iglesia; este cuerpo colegial iluminado por el Espíritu Santo propone en forma obligatoria “verdades de fe” contenidas en la Revelación llamados “Dogmas” que tenemos que creer y aceptar sin cuestionar.
  • Fidelidad e integridad del mensaje.
    • El Magisterio de la Iglesia, guiado por el Espíritu de Dios, debe cuidar la integridad y fidelidad del “mensaje cristiano” siguiendo las orientaciones que el Papa y los Obispos realizan en cuestiones de fe.
    • La catequesis debe lograr que las enseñanzas del Magisterio a través de sus Documentos oficiales lleguen a todos los fieles en un lenguaje asequible y atractivo para que las acepten con agrado.
  • La religión en la vida.
    • Dios está presente en toda persona y en el mundo, pues es el creador de todo por eso, todo es camino para llegar a conocerlo.
    • Los catequistas debemos mostrar que la religión perfecciona la vida y va conforme a la naturaleza humana. Y recalcar que la religión no es asunto solo individual, sino que compromete a la persona con los demás.
  • La catequesis Latinoamericana
    • La catequesis latinoamericana busca manifestar la unidad y la congruencia entre el Proyecto Salvífico de Dios y las aspiraciones de las personas, proponiendo una visión más cristológica de la revelación, abierta a la Historia y, por lo tanto, más existencial, personal y comunitaria. Esta visión renovada de la Evangelización inculturada esta fundamentada en la Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación (Dei Verbum) y la Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi.
  • Palabra de Dios y Evangelización
    • El ser humano puede llegar a Dios oyendo el mensaje de la creación, por eso, toda persona humana es capaz de Dios. Para revelarse Dios usa una serie de actitudes que llamamos pedagogía divina, ya que nos comunica su designio de amor sirviéndose de acontecimientos y palabras humanas a través de un proceso progresivo y por etapas.
  • La pedagogía divina en Jesucristo.
    • De una manera especial, Jesucristo en la convivencia con las multitudes, y en especial con sus apóstoles, utilizó la pedagogía divina. Así sus discípulos, poco a poco, a través de las palabras y acciones de Jesús, que culminaron con su muerte y resurrección, fueron descubriendo el misterio de su persona como imagen y sacramento del Padre y su significado para toda la humanidad.
  • Testimonio y anuncio.
    • Al concluir su misión en la tierra, Jesús dejó a los discípulos la gran misión de evangelizar a todos los pueblos: a través del mismo proceso pedagógico de palabras y obras, sus seguidores transmitieron la revelación y anunciaron a todos la salvación. Por eso, la evangelización es al mismo tiempo: testimonio y anuncio, palabra y sacramento, enseñanza y compromiso (DGC 39, 46-48, 50) La catequesis transmite los hechos y las palabras de la revelación.
  • La fuente de la catequesis.
    • La fuente principal de la catequesis se halla en la Palabra de Dios revelada por Jesucristo.
    • La catequesis extraerá siempre su contenido de la fuente viva de la Palabra de Dios transmitida mediante la Tradición y la Escritura, dado que la Tradición y la Escritura constituyen el depósito sagrado de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia.
  • Fuentes secundarias.
    • La catequesis tiene también fuentes secundarias. La catequesis se vivifica en la celebración litúrgica.
    • La catequesis también recurre a la Teología cuando intenta entender más acabadamente el mensaje cristiano.
    • La catequesis se ilumina también en la vida de la Iglesia, especialmente en la vida de los Santos y en el testimonio de los creyentes y todos los genuinos valores humanos que se encuentran presentes en la sociedad.
  • Dimensiones de la Revelación.
    • La Revelación es una relación interpersonal entre Dios y el ser humano que debe ser proclamada y narrada por la catequesis para esclarecer los profundos misterios que contiene.
    • Aún más, por ser la Revelación fuente de luz para la persona humana, la catequesis no solo recuerda las maravillas de Dios hechas en el pasado, sino que a la luz de la misma Revelación, interpreta los signos de los tiempos y la vida personal de los hombres y mujeres, ya que en ellos se realiza el designio de Dios para la salvación del mundo.
  • Dimensión personal
    • El concepto de Revelación como simple comunicación verbal es superado al asumir la profundidad de un encuentro personal. Dios invisible en la riqueza de su amor, habla a los hombres como amigos y trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía. Más que enseñarnos una doctrina, Dios se manifiesta revelando a los seres humanos el misterio de su amor; Él vive en nuestra vida y en nuestra historia y toma la iniciativa para establecer un dialogo con nosotros.
  • Dimensión Comunitaria
    • La Biblia nos muestra que la Revelación se hizo a una comunidad, al pueblo de Israel y a la comunidad de los apóstoles y continúa siendo transmitida hoy a través de la Iglesia; por eso hablamos del carácter comunitario de la Revelación. La Iglesia existe para evangelizar, para llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influencia, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad. (EN 14, 18. DGC 46).
  • Dimensión Social
    • La Revelación pide a la persona humana una respuesta de fe, en el plano personal, comunitario y social; por esta respuesta, la persona se adhiere libremente al Evangelio. Guiado por la fe, don del Espíritu Santo, el hombre llega a contemplar y experimentar a Dios que se revela en Jesucristo. Esa respuesta de fe es también algo social que juntos vamos elaborando en nuestra vida cotidiana.
  • La vida en Sociedad
    • La persona humana esta llamada a vivir en sociedad y en comunidad, por eso la Revelación tiene una dimensión social imprescindible.
    • La Iglesia tiene como finalidad transformar el mundo a fin de que se establezcan relaciones de fraternidad y solidaridad, y que las riquezas creadas y naturales se distribuyan de un modo más justo para que el mundo y la vida sean algo más confortable para todos.
  • El hombre actual.
    • Al hombre moderno, cuestionado por una variedad de movimientos religiosos, se le dificulta aceptar que para conocer a Dios, hay otro camino distinto de la razón y de la religión natural, es decir, por la fe en Dios que ha revelado su Plan de Salvación. Muchos creyentes no perciben con claridad que Dios se manifiesta en la historia, de tal manera que la salvación está encarnada en el acontecer histórico de la humanidad.
  • Conocer y amar a Dios.
    • Como catequistas debemos enseñar a descubrir como Dios nos revela su designio amoroso, mediante acciones y palabras, íntimamente ligadas, y nos invita a conocerlo y amarlo.
    • Tenemos que dar una visión de conjunto de la historia de salvación, destacando las etapas más significativas y resaltando lo más importante.
  • Un cambio de mentalidad
    • La Revelación conduce a un cambio profundo y radical de las personas y de las estructuras sociales. Hoy la realidad mundial exige ese cambio con tal urgencia, como si de ello dependiera, quizás, la sobre vivencia de la especie humana y la vida en general sobre el planeta Tierra.
  • Dimensión Cristológica
    • Jesucristo es la culminación de la Revelación. Siendo Él el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre si no es a través de Él, pues quien lo ve a Él, ve al Padre; Él es la imagen del Dios invisible, el más perfecto icono del Padre.
    • La encarnación del Verbo, su nacimiento, vida y obra, muerte y resurrección, son el acontecimiento central de esta Revelación.
  • Palabra de Dios.
    • La Revelación puede llamarse también “Palabra de Dios” con tal que entendamos esa expresión según la amplia aceptación que la Biblia concede al término “palabra” (dabar), significando no solamente la palabra propiamente dicha, sino también el evento o acontecimiento que la palabra explica.
  • Jesucristo y la Revelación
    • El Vaticano II advierte que la verdad profunda contenida en la Revelación, tanto en lo que s refiere a Dios como a la salvación de los hombres, se nos manifiesta completamente en la persona de Jesucristo que es, simultáneamente, el mediador y la plenitud de toda la Revelación; siendo palabra suprema y definitiva, punto culminante de la manifestación de Dios y de su proyecto de salvación para la humanidad.
  • Carácter dinámico
    • Aunque es cierto que el acontecimiento de Jesucristo se realizó en un momento determinado de la historia; también es cierto que ese mismo acontecimiento continúa presente a lo largo de la historia de la humanidad, teniendo la Revelación un carácter dinámico. Pues Jesús continúa manifestándose en las diferentes culturas, en los acontecimientos y en las exigencias de nuestros tiempos.
  • Carácter histórico.
    • Dios se revela en la historia por medio de acciones y palabras íntimamente relacionadas entre sí. La Palabra de Dios ilumina e interpreta los acontecimientos, los problemas existenciales e históricos, haciendo de ellos una lectura cristiana a la luz del plan salvífico de Dios. No existe verdadero anuncio de la Palabra de Dios sin que ésta sea presentada en referencia a la existencia humana como clave de interpretación.
  • Dimensión liberadora
    • La Palabra de Dios posee una fuerza transformadora y liberadora y es, ante todo y principalmente, liberación de la esclavitud del pecado. La Palabra compromete a los cristianos en la construcción del Reino de Dios, para que vivan la libertad de los hijos de Dios, así la Iglesia en su ministerio profético debe denunciar todo aquello que se oponga a la construcción del Reino.
  • La Sagrada Escritura.
    • Actualmente hay gran interés por parte de los fieles por conocer el origen, la estructura y los contenidos de la Biblia, así como las líneas generales y los principios de su interpretación
    • Uno de los deberes mas apremiantes de la catequesis es enseñar el manejo e interpretación de la Sagrada Escritura que nos ayude en su conocimiento y reflexión para lograr la comunión entre las diferentes maneras de leer e interpretar la Biblia.
  • El manejo de la Sagrada Escritura.
    • El católico hispano de hoy se relaciona con miembros de grupos religiosos que tienen diferentes puntos Biblia, y no sabemos responder a los ataques de estos grupos. En general, el católico no sabe manejar la Biblia en comparación a los protestantes y otros grupos, y no la estudia ni se alimenta de ella. Tampoco la pastoral de nuestras parroquias se fundamenta en la Sagrada Escritura.
  • Promover la lectura y estudio de la Sagrada Escritura.
    • La catequesis debe promover por todos los medios el estudio de la Sagrada Escritura preparando material adecuado para ello y no sustituir la Biblia por la Historia Sagrada u otros textos.
    • La catequesis debe conducir a un encuentro profundo de fe con la Sagrada Escritura y descubrir en ella el mensaje que ilumina la vida del hombre de hoy.
  • Dimensiones de la Catequesis.
    • Las dimensiones de la Revelación son también dimensiones de la catequesis.
    • Se requiere, por tanto, que todos los elementos que hemos destacado en las consideraciones sobre la Revelación, sean de algún modo aplicadas a la catequesis.
  • Dimensión personal.
    • La catequesis es una forma del ministerio de la Palabra, que busca el encuentro interpersonal entre Dios y la persona humana.
    • La educación en la fe se centra en la espiritualidad de alianza favoreciendo el seguimiento de Jesús y promoviendo el respeto por la dignidad de la persona.
  • Dimensión comunitaria.
    • Toda catequesis, de un modo o de otro, según las personas y las circunstancias, conduce a una integración a la vida comunitaria de los discípulos de Jesús.
    • La experiencia fraterna y servicial introduce a los fieles a la participación consciente en la comunidad de los cristianos.
  • Dimensión social.
    • La catequesis, educadora en la fe, tiene una dimensión social fundamental. Así como todo el Evangelio posee una dimensión social, del mismo modo la catequesis al transmitir el Evangelio, tiene esa misma dimensión social.
    • La catequesis transmite la Doctrina Social de la Iglesia dentro de su opción preferencial por los pobres y necesitados
  • Carácter conscientizador.
    • La catequesis, no solo en cuanto a su contenido, sino también en su propia pedagogía, posee un carácter conscientizador, liberador, crítico de la realidad y de la sociedad actual, con la finalidad de construir formas de convivencia más humanas, poniendo en evidencia la fuerza transformadora del Evangelio.
  • Dimensión cristocéntrica.
    • El centro indiscutible de la proclamación catequética y punto esencial de referencia es Jesús de Nazaret.
    • La catequesis como servicio de la Palabra es primordialmente una iniciación del ser humano al encuentro vital con Jesucristo, adhiriéndose a la totalidad de su doctrina, pues aceptar a Jesús es asumir y aceptar sus enseñanzas, su obra y su misión.
  • Crisis ambiental de fe.
    • Muchos cristianos no tenemos consciencia de la dimensión comunitaria de la fe, pues la vivimos en forma individual y personal.
    • En ocasiones las expresiones de fe de nuestro pueblo quedan en ritos vacíos y aspectos secundarios sin relacionarse con Dios en la Iglesia. El secularismo y la increencia en nuestra sociedad hacen burla de quienes reconocemos a Dios como Padre.
  • El secularismo materialista.
    • Hay gran ignorancia e indiferencia religiosas. El materialismo empuja al placer y a la increencia, el dinero y el tener son los ídolos de la mayoría, alejando a la gente de los valores espirituales.
    • Para vivir, crecer y perseverar en la fe nos hace falta una gran cruzada educativa a través de la Evangelización y la catequesis que nos saque del secularismo y la increencia.
  • Nueva Evangelización. (1)
    • Como Iglesia debemos promover una nueva evangelización, que suscite en los bautizados un encuentro verdadero con Jesús para ser capaces de dar a Dios una respuesta de fe.
    • Debemos concientizarnos de la necesidad que tenemos, como pueblo, como familia y como personas, de profundizar nuestra relación con Dios y con el hermano para poder vivir como hijos de Dios y hermanos entre todos nosotros.
  • La Nueva Evangelización (2)
    • La Nueva Evangelización es fundamentalmente el anuncio claro e inequívoco de la persona de Jesucristo, es decir, el anuncio de su nombre, de su doctrina, de su vida, de sus promesas y del Reino que él anuncia. Esto implica la participación activa de cada cristiano en la proclamación y demostración de que la fe cristiana es una respuesta plenamente válida a los problemas y esperanzas que la vida nos presenta.
  • Divorcio entre fe y vida.
    • Para la gran mayoría de nosotros, Dios se queda solo al nivel del conocimiento, sin incidir en las actitudes y la conducta de las personas; esto constituye un divorcio entre la fe y la vida del católico hispano que no pasa de la celebración por compromiso
    • Sentimos una gran necesidad de Dios, pero no sabemos como estructurarla para poder satisfacerla y requerimos de una verdadera evangelización y catequesis para ello.
  • ¿Cómo podemos ser fieles al mensaje de Jesucristo?
    • Para ser fieles al mensaje cristiano debemos conocer a Jesús, su misión, su vida y su obra, sus enseñanzas y su sacrificio en la cruz.
    • Jesús vino para liberar al ser humano con su modo de vivir, de enseñar y de actuar.
    • Él se dio sin medida en la cruz, manifestando así hasta donde llega el amor.
    • Para conocer a Jesús es indispensable el conocimiento de los Evangelios.
  • Carácter dinámico.
    • La catequesis sigue el camino que el Espíritu va trazando en la historia, la historia de los grupos y personas impulsándolas al crecimiento y maduración de la fe. Por eso, es fundamental el concepto de catequesis como educación permanente, gradual y progresivo.
  • Dimensión existencial e histórica.
    • La catequesis considerada en su globalidad, no debe ser presentada como mero adoctrinamiento ajeno al curso normal de la vida.
    • La relación del mensaje cristiano con la experiencia humana es algo que nace de la misma finalidad de la catequesis, que procura colocar a la persona humana en comunión con Jesucristo, enseñándola a ser pensar y actuar como Él.
  • Contenido existencial.
    • Las situaciones históricas y las aspiraciones auténticamente humanas son parte indispensable del contenido de la catequesis; deben ser interpretadas seriamente, dentro de su contexto actual a la luz de las experiencias vivenciales del pueblo, de Cristo y de la comunidad en la cual el Espíritu de Cristo resucitado vive y opera continuamente.
  • El consumismo materialista.
    • El consumismo y el materialismo que dominan la cultura de los Estados Unidos presentan desafíos extremadamente exigentes a los catequistas porque, a menudo, se les considera valores primarios o incluso, fines en sí mismos.
    • La catequesis debe encontrar formas de ayudar a las personas a romper el círculo vicioso de “comprar/usar” y vivir para comprar no por necesidad sino como resultado de las campañas de publicidad.
  • Dimensión liberadora
    • La catequesis al hacer discípulos de Jesús, realiza obras de concientización y liberación orientadas al compromiso a favor de un mundo que sea conforme al plan de Dios.
    • La catequesis como mediación de la Palabra de Dios revele el proyecto de liberación total de la humanidad al cual Dios mediante Jesucristo, nos está llamando.
  • La liberación.
    • La Iglesia tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, el deber de ayudar a que nazca dicha liberación, de dar testimonio de la misma y de hacer que sea total y completa.
    • Se propone condenar los abusos, las injusticias y los ataques a la libertad, donde se registren y de donde provengan.
  • ¿Salvación o Liberación?
    • Cuando hablamos de la “salvación” pensamos en la liberación de todo el ser humano y de todos los seres humanos. Salvares liberar al ser de todo lo que le oprime, esclaviza y perjudica; es buscar su felicidad, su desarrollo armónico y total. Salvar a todos los seres humanos quiere decir trabajar para construir una sociedad mas humana y más justa en la que todos seamos iguales en dignidad, se respeten los derechos de todos y donde nadie domine y explote a nadie.
  • El misterio del mal.
    • El mal en todas sus formas es una realidad que nos golpea a la cara todos los días y parece ser la negación de un Dios todopoderoso que encuentra una respuesta en el plan divino de Salvación.
    • El Padre ha revelado su omnipotencia de la manera más misteriosa: En la pasión y resurrección de su Hijo, por los cuales ha vencido al mal. Así el Padre desplegó el vigor de su fuerza y manifestó la soberana grandeza de su poder al dejarnos ver que la gloria de la resurrección atraviesa ineludiblemente por el camino de la cruz.
  • Interacción entre mensaje y vida.
    • No basta repetir y expresar el mensaje bíblico de manera abstracta e impersonal, pues éste solo tendrá valor y credibilidad para las personas de hoy si es anuncio de la Buena Nueva en los acontecimientos de nuestra historia.
    • En la catequesis se realiza una interacción, mutua y eficaz entre la experiencia de vida y la formulación de la fe, entre la vivencia actual y la Palabra de Dios.
  • Divorcio entre fe y vida.
    • Para muchos católicos existe una brecha entre su fe y su vida cotidiana, así como una relación inadecuada entre sus creencias religiosas y sus elecciones morales.
    • La catequesis necesita presentar la vida cristiana como respuesta a la invitación que nos hace Cristo de seguirlo en nuestra vida personal y familiar, en la parroquia y en la comunidad humana más amplia.
  • Inculturación
    • La catequesis es una mediación privilegiada para la inculturación de la fe y contribuye eficazmente al proceso de encarnación de la fe en los diferentes ambientes culturales.
    • La inculturación en su recto proceso ha de ser dirigida por dos principios: La compatibilidad con el Evangelio de las diferentes culturas a asumir y la comunión con la Iglesia universal
  • Catequesis inculturada
    • La catequesis inculturada es aquella que es plenamente fiel a Jesucristo y a su mensaje, así como a la persona que se evangeliza dentro de su condición social y cultura.
    • Evangelizar una cultura o subcultura no significa imponer otra cultura diferente, sino encarnar la fe en dicha cultura.
  • La evangelización de la cultura.
    • Así como la “Palabra” se hizo hombre y habitó entre nosotros, así también la Buena Nueva, la palabra de Dios proclamada a las naciones, debe arraigar en la situación vital de los oyentes de la palabra.
    • La inculturación es precisamente el proceso por el cual la catequesis se encarna en las diferentes culturas y ambientes
  • Iluminar la vida con la palabra de Dios.
    • La catequesis dirige la palabra de Dios a personas que viven en determinadas circunstancias, épocas y lugares, que tienen sus propios problemas y preocupaciones.
    • La catequesis debe iluminar con la Palabra de Dios las situaciones humanas y los acontecimientos de la vida, para descubrir en ellos la presencia o ausencia de Dios (DP 997)
  • La vida de la Iglesia.
    • La evangelización es tan esencial para la vida de la Iglesia que, en caso de que se desentendiera de su responsabilidad sagrada de transmitir la Buena Nueva de Jesucristo a toda la humanidad, ya no sería fiel a la misión que le confió el Señor, ni tampoco a su identidad como madre y maestra.
  • El carácter trinitario de la catequesis.
    • La catequesis al hacer la presentación del mensaje del evangelio siempre debe proceder “por Cristo al Padre en el Espíritu” y que conduce a la confesión de la fe en Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo
    • El plan de bondad amorosa de Dios fue concebido por el Padre, fue realizado por el Hijo y es dirigido por el Espíritu Santo en la vida de la Iglesia.
  • La catequesis kerigmática.
    • Ante los embates del secularismo y la increencia, la catequesis debe cobrar un carácter kerigmático, es decir, anunciadora de la Buena Noticia de la Salvación a través de la adhesión a Jesucristo que no llama a la conversión.
    • Solo mediante el pregón que suscita la fe, nos convierte a Jesucristo y nos lleva a vivir una vida de amor, fraternidad y solidaridad podremos atraer a los que viven distanciados de la fe religiosa.
  • Fuentes de la catequesis.
    • Las “fuentes” son las canteras de donde la catequesis extrae sus enseñanzas, son también la misma manera de transmitirlas, es decir la “pedagogía de la fe”. La catequesis extraerá siempre su contenido de la fuente viva de la Palabra de Dios, transmitida mediante la Tradición de la Iglesia y las Sagradas Escrituras como depósito sagrado de la Revelación.
  • La fuente por excelencia.
    • Cristo Jesús es la fuente por excelencia de la catequesis; es el sol de donde emana toda la luz, aún la más tenue.
    • La Sagrada Escritura es la Palabra de Dios en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo. La Tradición recibe esta Palabra y la transmite íntegra a los sucesores de los Apóstoles. El Magisterio tiene la tarea de interpretar auténticamente la Palabra de Dios
  • Fuentes principales.
    • Hay que distinguir entre fuentes principales y fuentes subsidiarias de la catequesis, según la mayor o menor proximidad a la fuente por excelencia: Cristo Jesús.
    • Tradición, Escritura y Magisterio están íntimamente unidos y son, cada uno a su modo, fuentes principales de la catequesis (DGC 96)
  • Fuentes subsidiarias
    • Todo aspecto de verdad, de belleza y de bondad que se encuentre en el Universo, en las instituciones humanas, en las ciencias, en las artes y particularmente en la persona humana, es signo y medio que prepara para llegar a Cristo y por lo tanto, fuentes subsidiarias para el contenido de la catequesis. Todo lo que manifieste la existencia humana puede convertirse en punto de partida para la catequesis.
  • El corazón de la fe.
    • La parte central y fundamental de nuestra fe es cristocéntrica, aquí las situaciones van a lo esencial. Nuestra fe o tiene como centro a Cristo o no es cristiana.
    • La religiosidad del pueblo parece no tener un centro que la estructure, se trata de una religiosidad popular que todavía no ha sido evangelizada a fondo, pues la mayoría tiene un concepto confuso y sentimental de Jesucristo.
  • La Tradición.
    • La Tradición es el pasado que vive en el presente. Tiene su origen en el pueblo de Israel, llega a su plenitud en Jesús de Galilea y continúa hasta el final de los tiempos por medio de la Iglesia.
    • La Tradición tuvo un periodo muy importante en los primeros siete siglos de la era cristiana, donde los grandes pastores y maestros, llamados “Padres de la Iglesia” dejaron un cuerpo doctrinal básico.
  • La Sagrada Escritura.
    • Es el documento principal y el libro por excelencia de la catequesis, pues ella contiene la Palabra de Dios.
    • Aunque expresada en lenguaje humano, proviene verdaderamente de Dios. Para comprender su mensaje necesitamos conocer los modos históricos con los cuales Dios se sirvió para revelarse.
  • El Magisterio.
    • La Tradición y la Escritura constituyen los fundamentos de ese Pueblo de Dios que llamamos Iglesia.
    • El Magisterio interpreta auténticamente la Palabra de Dios y esta al servicio de ella.
    • La catequesis ha de ser fiel al Magisterio de la Iglesia sin manipulaciones ni amputaciones que presenta como resumen al Catecismo de la Iglesia Católica.
  • La Liturgia.
    • La catequesis tiene como una de sus tareas principales la de preparar al cristiano para las celebraciones litúrgicas
    • La Liturgia también es fuente de la catequesis en cuanto acción sacramental expresiva y eficaz que celebra el misterio de Cristo como elemento de salvación y profesión de la fe.
  • La Comunidad eclesial.
    • El Evangelio solo fructifica cuando es vivido, La Iglesia en sus comunidades debe ser señal y promesa de salvación para todos aquellos que buscan a Jesucristo. La vida de fe de las comunidades y familias cristianas constituyen el ambiente espiritual en el que el mensaje se hace más aceptable y capaz de promover la educación de la fe.
  • La presentación de Cristo.
    • La presentación de Cristo es fragmentaria, parcial y desarticulada del conjunto de la Revelación y del Plan divino de Salvación.
    • A Cristo se le ve solo como un ser divino, sin precisar bien su identidad de Hijo de Dios y su misión mesiánica. Por eso algunos afirman que todas las religiones son iguales, especialmente entre las diferentes denominaciones o confesiones cristianas.
  • La enseñanza sobre Jesús.
    • Con frecuencia la enseñanza sobre Jesús es meramente doctrinal y solo se dirige al intelecto; no lleva a una experiencia de comunión vital con Cristo y a una participación en su misión de formar la fraternidad en la humanidad entera.
    • No se aprovechan bien las instancia litúrgicas para hablar de la misión de Jesús de crear la familia de Dios mediante el anuncio del Evangelio.
  • El mensaje Cristiano.
    • Muchas veces el mensaje cristiano parece desencarnado y no incide en la historia de las personas ni de la comunidad, y por lo tanto, no llega a ser Buena Noticia
    • Con frecuencia el educador de la fe ofrece sus propias opiniones en lugar de la doctrina de la Iglesia y oculta más que revela al único Maestro: Cristo como mensaje de salvación y de vida en abundancia.
  • El centro de la fe.
    • El centro de la fe y de la catequesis es la persona de Jesucristo, que murió y resucito por nosotros.
    • Hay que descubrir en Jesús la realización del Proyecto del Padre. Por Él podemos llegar al Padre en el Espíritu Santo. La transmisión de la fe cristiana consiste en el anuncio de Cristo para llevar a la fe y al gozo de la comunión y la participación con Él.
  • El mensaje de Cristo.
    • La Catequesis debe propiciar una experiencia integral de Jesús presentando la persona, la vida, la doctrina y las promesas de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios.
    • La experiencia integral de Jesús exige a la educación en la fe un estrecha relación entre la liturgia o celebración del misterio cristiano con el seguimiento de Jesús en la práctica de la vida diaria y la transformación del mundo.
  • El principio de la triple fidelidad.
    • Los criterios que orientan el uso de las fuentes y la presentación del contenido de la catequesis pueden ser organizados en torno al gran principio de la fidelidad a Dios, a la Iglesia y a la persona humana
    • Se trata de aceptar integralmente la Palabra de Dios, la condición existencial de los seres humanos a quienes esa palabra va dirigida por mediación de la Iglesia.
  • Fidelidad a Dios y a la Iglesia.
    • La catequesis debe mantener en sus contenidos la totalidad del mensaje cristiano y respetar la jerarquía de verdades en él contenidas.
    • La catequesis deberá ser cristocéntrica, eclesiológica y antropológica. Fiel a la pedagogía de Dios y al Magisterio de la Iglesia al resaltar el Plan de Salvación.
  • Fidelidad a la persona.
    • La catequesis debe llevar a la persona a una madurez cada vez mayor en su opción global de fe, recurriendo a las ciencias humanas para que la metodología pueda estar realmente al servicio de la persona en su realidad concreta, asumiendo, de manera especial, la situación del pobre y el necesitado.
  • El catequista debe ser fiel al catequizando.
    • Si como catequistas vamos a transmitir el mensaje de la salvación a los catequizandos, debemos tener la misma preocupación de Dios, la misma preocupación de Jesús: “que todos tengan vida, y la tengan en abundancia”.
    • Nuestras actitudes deben ser de amor y de respeto por la persona del catequizando, sabiendo dialogar con el y no imponerle nada que no acepte libremente.
  • El Sacramentalismo.
    • El Sacramentalismo ha eclipsado el anuncio de Cristo y la educación en la fe. La acción pastoral ha estado dominada, con mucha frecuencia, por el ritualismo, en la práctica muchos cristianos se limitan a asistir a misa y recibir los Sacramentos por costumbre.
    • El universo religioso de mucha gente, con frecuencia está lleno de sincretismo, confusión e imprecisión y se les presenta un mundo religioso sin Cristo.
  • La presentación de Cristo.
    • La catequesis debe hacer una presentación clara y completa del misterio de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre apoyados en el testimonio de sus discípulos que encontramos en la Sagrada Escritura y en la Tradición viva de la Iglesia.
    • Debe también profundizar esta presentación y adaptarla a las diferentes circunstancias y a las distintas etapas del crecimiento de los fieles.
  • Los contrastes de nuestra sociedad.
    • Los contrastes de nuestra sociedad neoliberal son escandalosos: por un lado el empobrecimiento creciente de las mayorías; por otro, el enriquecimiento desproporcionado de quienes lo tienen todo.
    • La acción preferencial por los pobres en la Iglesia no ha llegado a ser una realidad, y la distancia entre unos y otros es abismal y espantosa.
  • Armonía del mensaje de fe
    • El mensaje de la catequesis es integral, orgánico y jerarquizado, como condiciones de una recta, armónica y cristiana formación del ser humano. Integral porque la catequesis no debe dejar de lado ninguna de las verdades de la fe; orgánica porque todas las partes de la enseñanza son coherentes entre si y jerárquica porque unas verdades, las más significativas, iluminan y clarifican a otras de menor significación.
  • Encarnación: Dios se hace uno de nosotros
    • En el corazón de la Evangelización está la persona de Jesús, pues Él es el centro de la acción catequística.
    • La catequesis tiene como cometido principal anunciar a Jesús, salvador y liberador que nos da luz y esperanza para las opciones que nos presenta la vida, convirtiéndolo en noticia gozosa para todo ser humano.
  • Historia humana y acción del Espíritu
    • La historia desde un comienzo estuvo trabajada por el Espíritu de Dios. La creación es un elemento fundamental de nuestra fe, y la obra más admirable de la creación es el hombre que refleja la imagen y semejanza de Dios.
    • El pecado en todas sus dimensiones es parte del mensaje de la catequesis que proclama que el Reino anunciado por Jesús hace nueva la creación.
  • Jesús, nuestro salvador y liberador.
    • Desde el comienzo de la historia actuó el “misterio de la maldad”; también desde el principio despunta la luz de la promesa de salvación y liberación.
    • Jesús extiende su acción liberadora a lo largo de toda la historia humana. La catequesis anuncia que Jesús es salvador y liberador para todo ser humano y que su seguimiento es el fundamento de la moral cristiana.
  • Mensaje liberador.
    • El catequista lleva a la persona el mensaje de su liberación. Cuando decimos que el mensaje de Cristo es un mensaje liberador, hemos de entender que se trata de la eliminación de todos los contravalores que nos impiden encontrar nuestra felicidad como seres humanos y como hijos de Dios
  • El papel de la Iglesia.
    • Es misión de la Iglesia anunciar esa salvación, como Pueblo de Dios esta llamada a ser instrumento en las manos de Dios para salvar al mundo.
    • Para ser liberadora nuestra catequesis tiene que contemplar siempre la salvación del ser humano concreto, de todo el ser humano completo aquí y ahora, pues la liberación en Cristo se va realizando en la historia o no se realiza nunca.
  • El Don del Espíritu Santo.
    • Jesús otorga el Espíritu como inapreciable don del Padre. El Espíritu nos hace conocedores de Jesús, de sus enseñanzas, actitudes y sentimientos.
    • La catequesis como obra de revelación, está íntimamente ligada al papel revelador del Espíritu pues el catequista aprende de él los caminos de la pedagogía evangélica.
  • La Iglesia.
    • Jesús al realizar su ministerio con los apóstoles y discípulos estaba ya fundando la Iglesia.
    • La catequesis proclama que la Iglesia continúa la misión de Jesús en sus múltiples comunidades confiriéndoles la misión de hacer discípulos y predicar el Evangelio a todos los pueblos de la Tierra. La Iglesia es ante todo un misterio de fe a base de la predicación del Reino de Dios.
  • Misión de la Iglesia.
    • La Iglesia tiene como misión principal la evangelización, es decir, llevar la alegría de la salvación de Jesús y colaborar en la expansión del Reino hasta su plenitud.
    • La catequesis muestra una clara proclamación de que Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, se ofrece por la salvación de todos los hombres, como don de la gracia y misericordia de Dios. (EN 23)
  • Nueva Evangelización.
    • Hoy los cristianos estamos empeñados en la “nueva evangelización”. Es la misma fe y el mismo Señor que se anuncian pero hay un llamado para que esta evangelización responda mejor a las exigencias de nuestro tiempo: nuevos métodos, nuevas expresiones y nuevo en su ardor.
  • Promoción humana.
    • La promoción humana, como indica la Doctrina Social de la Iglesia, debe llevar al hombre y a la mujer a pasar de condiciones menos humanas a mas humanas, hasta llegar al pleno conocimiento de Jesucristo. En su raíz descubrimos pues, que se trata de un verdadero canto a la vida, de toda vida desde el no nacido hasta el abandonado.
  • La “Buena Nueva”.
    • La catequesis transmite este mensaje, Buena Nueva del Reino, central en la predicación de Jesús. Y al hacerlo, este mensaje se profundiza poco a poco y se desarrolla en sus consecuencias implícitas, mostrando las grandes repercusiones que tiene para las personas y para el mundo. (DGC 101)
  • Los Sacramentos.
    • La catequesis anuncia los siete sacramentos y los presenta como maravillas de Dios en continuidad con la sacramentalidad de Jesús y de su Iglesia.
    • Jesús es el sacramento primordial del Padre, por ello, la catequesis presenta la Eucaristía como fuente y culmen de la vida eclesial.
  • Adhesión a Jesús.
    • La catequesis por ser un ministerio profético de la Iglesia, debe hacer presentes las invitaciones que el Señor hace a la gente de nuestro tiempo; llama a la humanidad a un cambio radical de valores, a la conversión y el amor sin condiciones. Si la fe es una adhesión a Jesucristo, la catequesis debe esclarecer los modos y signos a través de los cuales el Señor se hace presente en la vida de las personas.
  • María, Madre de la Iglesia y discípula perfecta de Jesús.
    • La verdad sobre la Iglesia incluye las enseñanzas sobre la virgen María, Madre y modelo en el seguimiento de Jesús.
    • La catequesis en su mensaje sobre la Iglesia presenta el testimonio de nuestra comunión con los santos.
  • El ser humano y la enseñanza social de la Iglesia.
    • Los temas de la Doctrina Social de la Iglesia son temas de la catequesis.
    • La dimensión social del ser humano es la fuerza que lo lleva a salir de si mismo y a ser solidario con todos.
    • El bien común como fundamento de la convivencia humana exige la acción de unos a favor de otros aún a costo de sacrificar los bienes particulares. La dignidad del ser humano es el fundamento de la relación social.
  • Opción preferencial por los pobres.
    • Jesús es plenamente consciente desde el principio, que su Buena Noticia tiene destinatarios preferenciales: Evangelizar a los pobres, devolver la vista a los ciegos, liberar a los oprimidos y anunciar que el tiempo del cambio ya está iniciado, un cambio radical en la mentalidad y las acciones del hombre que suprima la terrible injusticia social basada en la desigualdad de los seres humanos. La Iglesia no puede quedar al margen de esta gran transformación de la humanidad.
  • Destino del hombre y de la creación.
    • Para el cristiano, el fin del hombre y de la creación es la vida plena, la felicidad y la auto realización. La catequesis enseña que la meta última de la obra de Dios es la vida plena a través de la expresión y realización de todas nuestras potencialidades y que el hombre , su mundo y su historia están sometidos al juicio de Dios en relación a las actitudes de amor, fraternidad y solidaridad.
  • Tarea prioritaria.
    • Para la Iglesia, la catequesis es una tarea absolutamente primordial de su misión, a la que debe consagrar sus mejores recursos, sin ahorrar esfuerzos ni fatigas ni escatimar recursos disponibles.
    • Si la catequesis no es la prioridad pastoral de la Iglesia, muy pronto dejará de formar fieles cristianos que vivan realmente su fe dentro de la comunidad cristiana y eclesial.
  • La catequesis: una etapa de la evangelización.
    • La catequesis no puede disociarse del conjunto de actividades pastorales y misionales de la Iglesia.
    • El anuncio del Evangelio requiere posteriormente de una enseñanza de la doctrina cristiana impartida de forma orgánica y sistemática con miras a iniciar a los convertidos en la plenitud de la vida cristiana y en el conocimiento de sus verdades de fe.
  • Finalidad de la catequesis.
    • La finalidad de la catequesis, en el conjunto de la evangelización, es la de ser un periodo de enseñanza y de madurez en la fe, el tiempo en el que el cristiano, habiendo aceptado por la fe la persona de Jesucristo como Señor y Salvador, se esfuerza por conocer mejor a ese Jesús en cuyas manos se ha puesto, conocer su misterio y el Reino de Dios que anuncia en su mensaje evangélico, para imitarle y seguirle en su Proyecto de Salvación.
  • Catequesis sistemática.
    • La catequesis, de manera prioritaria:
    • Debe ser una enseñanza sistemática, no improvisada, siguiendo un programa que le permita llegar a un fin preciso.
    • Debe no pretender abordar todas las cuestiones ni transformarse en investigación teológica.
    • Deberá ser, no obstante, completa e integral abierta a todas las esferas de la vida cristiana
  • Catequesis y experiencia vital.
    • El educar a los fieles en la fe, lleva implícito el enseñarlos a vivir como discípulos de Cristo.
    • La auténtica catequesis es siempre una iniciación ordenada y sistemática a la Revelación que Dios ha hecho en la persona de Jesucristo. Pero esta revelación no está aislada de la vida, puesto que la ilumina y la inspira con la luz del Evangelio
  • La madurez y fuerza de la fe.
    • La catequesis es tan necesaria para la madurez de la fe de los cristianos como para su testimonio en el mundo.
    • No se puede ser un verdadero cristiano sin un proceso serio y sistemático de educación y enseñanza respecto del mensaje evangélico y la doctrina de las enseñanzas y la vida de Jesucristo. Ni tampoco atendiendo solamente a los ritos y ceremonias de la tradición cristiana.
  • El contenido del mensaje.
    • Siendo la catequesis un momento o un aspecto de la evangelización, su contenido no puede ser otro que el de toda la evangelización: La Buena Noticia de la salvación en la persona de Jesucristo.
    • Mediante la reflexión y el estudio sistemático del mensaje cristiano podemos tomar conciencia de las implicaciones que ello tiene para nuestra vida personal, para la sociedad y el mundo.
  • La catequesis de los adultos
    • Esta es la forma principal de la catequesis porque está dirigida a las personas que tienen las mayores responsabilidades y la capacidad de vivir el mensaje cristiano bajo su forma plenamente desarrollada.
    • La comunidad cristiana no podría hacer una catequesis permanente sin la participación directa y experimentada de los adultos, bien sean ellos destinatarios o promotores de la actividad catequética.
  • Acentuaciones según las realidades.
    • El mensaje cristiano es uno solo, ayer, hoy y siempre; pero se acentúa según las realidades de sus destinatarios.
    • Los hombres de cada cultura y cada época tienen expectativas propias que reclaman que se traduzca el mensaje de la fe en lenguajes comprensibles para ellos, subrayando aspectos que los pueda llevar al encuentro con Dios de acuerdo a sus propias experiencias y cultura.
  • La catequesis en la Evangelización.
    • La Iglesia, al igual que Jesús, vive para anunciar el Evangelio del Reino. Ella ha nacido de la palabra evangelizadora de Jesús y ha sido enviada a todos los rincones de la Tierra a predicar el Evangelio. Por ser la Evangelización la tarea fundamental de la Iglesia, se entiende que toda su acción sea anuncio de la “Buena Nueva” de la salvación en Jesucristo. La catequesis ilumina e interpreta la experiencia humana.
  • Identidad de la catequesis.
    • Es tarea de la catequesis procurar que las personas estén atentas a sus experiencias más importantes, ayudarlas a juzgar a la luz del Evangelio las preguntas y necesidades que brotan de sus experiencias, y educar a los humanos a vivir la vida de un modo nuevo como Jesús nos lo enseñó.
  • Evangelización y catequesis.
    • La catequesis es parte del ministerio evangelizador, que madura y profundiza la fe y estructura la conversión, se nutre de la Palabra de Dios contenida en la Tradición y en la Sagrada Escritura bajo la guía del Magisterio.
    • Su mensaje central es Jesucristo y sigue la pedagogía de Jesús que acoge a tos con respeto y sin distinción ninguna anunciando la Buena noticia de la Misericordia de Dios.
  • La catequesis y sus diversas modalidades.
    • Partiendo de las circunstancias concretas de tiempos, de personas y lugares, la catequesis desde sus inicios ha tratado de asumir a las personas teniendo en cuenta su realidad. El principio de encarnación ha inspirado la catequesis según las edades, las culturas, los ambientes y grupos humanos específicos. Por eso se dice que la catequesis es al mismo tiempo una y plural, de acuerdo a sus diversas modalidades.
  • La catequesis como educación de la fe.
    • El anuncio kerigmático es un momento que antecede a la catequesis sistemática. La acción catequizadora sigue al kerigma y desencadena un proceso de iniciación de crecimiento, profundización y maduración en la fe.
    • Como iniciación pone al creyente en el camino de escudriñar el misterio de Cristo y como maduración lo va conduciendo a la estatura del hombre perfecto, cuya madurez se expresa en el servicio a sus hermanos.
  • Pastoral y Catequesis.
    • La catequesis no puede ejercerse como un quehacer autónomo y aislado del resto de la acción pastoral, que es una acción fundamental de la Iglesia que va humanizando a las personas y a la sociedad en sus diversas culturas, siempre inspirada en el Evangelio y a la manera de Jesús. Para llevar a cabo el trabajo educador de la catequesis se requiere tener consciencia de la pertenencia a la comunidad cristiana.
  • La inculturación.
    • La inculturación es el centro, el medio y el objetivo de la Nueva Evangelización de acuerdo con el lenguaje de los Documentos del Magisterio.
    • La inculturación se fundamenta en la Creación y en la Encarnación, ya que fue el ser humano el que se apartó de su humanidad transitando los caminos de su propia enajenación.
  • Fundamentos de la Inculturación.
    • Por medio de la inculturación, la Iglesia encarna el Evangelio en las diversas culturas. De este modo los distintos pueblos forman parte de la misma comunidad eclesial. La fe transmite sus valores asumiendo lo que hay de positivo en sus culturas y renovándolas desde dentro. A la vez la fe se enriquece en sus expresiones.
  • Criterios para la inculturación.
    • Los criterios fundamentales en el proceso de la inculturación son las exigencias objetivas de la integridad de la fe y la comunión con ismolas Iglesias locales. Un criterio fundamental de la catequesis es salvaguardar la integridad del mensaje cristiano, evitando presentaciones parciales o deformadas del mismo. En cuanto a la comunión con las Iglesias locales este criterio nos dice que la diversidad de expresiones es necesaria, pero también lo es la unidad de la fe.
  • La inculturación no es sincretismo.
    • Quizá sea bueno aclarar la diferencia entre inculturación y sincretismo. Este último va tomando elementos de una y otra cultura para construir una creencia nueva. La inculturación, por lo contrario, mantiene la radicalidad de la fe cristiana y la expresa, ilumina y enriquece con los símbolos y valores de otra cultura. La inculturación hace posible una múltiple y variada expresión de la fe que se va enriqueciendo de continuo.
  • El reto de la inculturación.
    • Los catequistas tenemos por delante un gran reto: Presentar a Jesús y a su Buena Nueva a través de una catequesis inculturada, es decir, optando por el respeto y aceptación de la gente de nuestra comunidad y su cultura como lo hizo el mismo Jesús.
    • Para evangelizar se necesita emplear un lenguaje sencillo, con actitudes concretas de acogida, atención y servicio hacia los fieles cristianos que desean seguir a Jesús.
  • Religiosidad popular y catequesis.
    • En la religiosidad popular hay ricos valores de fe, de esperanza y de reconciliación, se vive como una tradición cristiana que impregna la existencia de las personas con sus expresiones tradicionales de peregrinaciones, mandas, novenas, santuarios, fiestas patronales y devociones. La catequesis de acoger estas manifestaciones, iluminarlas y depurarlas para hacer de ellas un elemento válido en la misión de la Iglesia.
  • Connotaciones de la Religiosidad Popular.
    • Por la religiosidad popular el pueblo vive una marcha espiritual que da sentido a su vida. La catequesis contempla la religiosidad popular como un hecho cultural, arraigado en el alma de un pueblo el cual siente, vive y expresa en modo particular sus relaciones vitales con la divinidad. A través de ella afecta las más profundas creencias y actitudes, los valores y las motivaciones que generan los comportamientos humanos.
  • Religiosidad Popular y catequesis.
    • Si la religiosidad popular tiene esa íntima relación con el ser y el alma cultural de los pueblos, y si en ella se dan expresiones particulares de búsqueda de Dios, ello significa que allí hay un espacio privilegiado donde la Palabra de Dios tiene un mensaje que entregar a través del ministerio de la catequesis como tiempo privilegiado de la iniciación cristiana y la adhesión a Jesucristo.
  • Criterios Catequéticos.
    • Por criterio entendemos una regla práctica de acción. Para prestar un auténtico servicio a la religiosidad popular, la catequesis requiere de criterios teológico-catequéticos que le proporcionen una real capacidad de encausarla en el sentido que pide el Dios de Jesucristo.
  • Criterio Bíblico.
    • La catequesis encuentra en la Palabra de Dios los criterios de una religiosidad popular cristiana.
    • La catequesis ha de encontrar en la Palabra de Dios las exigencias inequívocas de la Alianza entre Dios Padre y los seres humanos. La búsqueda auténtica de Dios sigue el camino de la Revelación a través de la Palabra escrita de Dios.
  • Criterio Antropológico.
    • Una religiosidad que esclaviza a la persona no puede estar de acuerdo con el Plan que Dios tiene sobre ella. Si no la lleva a ser más persona y a crecer en dignidad humana, la religiosidad practicada no puede ser cristiana. Dios ha creado a las personas para crecer y realizarse y la relación con Él ha de ser uno de los motivos principales para lograrlo.
  • Criterio Cristológico.
    • Como hombre profundamente religioso, Jesús es regla y norma de relación con Dios. La religiosidad de Jesús consiste en obrar según la justicia y la verdad; es adherirse a los valores centrales del Reino como programa de vida.
    • Según enseña Jesús la religiosidad consiste en obrar según la justicia y la verdad. La religiosidad y el culto verdaderos consisten en adorar a Dios en espíritu y verdad.
  • Criterio Eclesial.
    • El compromiso diario de caridad fraterna es lo que mas edifica a la Iglesia, y más aún cuando se vive dentro de un espíritu de comunidad.
    • El Pueblo de Dios debe nulificar todo lo que quebrante la comunión y rompa la concordia fraternal. Porque no es Iglesia cristiana aquella que se divide en sectas religiosas, sino la que se entrega a vivir dentro de la comunión de hermanos.
  • Criterio Litúrgico.
    • La catequesis ha de encontrar los lazos que hay entre religión del pueblo y celebración de la fe en asamblea litúrgica.
    • La petición de sacramentos a partir de creencias religiosas teñidas de magia necesita ser catequizada con respeto y cuidado para ir a un verdadero acto comunitario y así cumplir el gesto salvador de Jesús y no “cumplir” meramente con un rito tradicional.
  • Actitudes Pedagógicas.
    • Así como son necesarios los criterios para discernir la religiosidad popular, también se requieren actitudes pedagógicas que permitan al catequista educar en la fe desde la religiosidad o piedad del pueblo.
    • Una actitud es la forma como nos relacionamos o nos comportamos con los demás.
  • Otras actitudes.
    • El catequista es hijo y parte de la religiosidad popular de su pueblo; dentro de ella el catequista intenta abrir caminos para una vivencia más profunda de Dios.
    • Para acompañar al pueblo religioso en su marcha espiritual, el catequista adopta la ley suprema del amor y la verdad perseverante; en el amor encontrará la llave de una pedagogia de la fe que no rompe la caña quebrada ni apaga el pabilo a medio encender.
  • Exigencias metodológicas.
    • En el orden práctico la catequesis de la religiosidad popular tendrá sus mejores opciones en la aceptación de algunas exigencias fundamentales.
    • Articularse dentro de un método comunitario y participativo; llevando un análisis o discernimiento religioso; teniendo un carácter eminentemente existencial; mejorando la religiosidad en calidad y hundiendo sus raíces en la familia y la dignidad de la persona.
  • La catequesis es comunicación.
    • Uno de los problemas más graves que enfrenta hoy la catequesis es el de la comunicación.
    • En la Iglesia hay una gran inconformidad porque su forma de comunicar el Evangelio suele ser pobre y sin calidad. A menudo se tiene la impresión de que utiliza lenguajes que nadie entiende y responde a preguntas que nadie tiene o a problemas que nadie vive.
  • Comunicarnos bien.
    • En el mundo de hoy quien tiene el poder de la comunicación, tiene también todos los demás poderes.
    • Y la catequesis es un acto de comunicación antes que nada. Es por esto que es de suma importancia dejar bien claro que la catequesis es ante todo, comunicación y que los catequistas somos comunicadores públicos como lo fueron Jesús y los Apóstoles.
  • La Revelación es un acto de comunicación por medio de la Palabra.
    • La Revelación es la historia de la Palabra de Dios que se comunica salvando y liberando.
    • Todo comienza por la Palabra de Dios que al resonar en la vida de las personas les comunica siempre Buenas Noticias acerca de Dios y acerca de ellas mismas y si la acogen entonces comienzan a vivir el camino de fe junto a otros creyentes, haciéndose discípulos y seguidores de Jesús.
  • Palabra Creadora.
    • Al ser proclamada la Palabra de Dios no solo comunica pensamientos e ideas con respecto al mundo y a la vida; también crea acciones y realidades al motivar e incentivar a las personas para ser regla de vida en ellas.
    • La Palabra de Dios penetra profundamente en el interior del ser humano afectando lo más profundo de su ser y creando algo que no existía con anterioridad a su proclamación.
  • Palabra Iluminadora.
    • Al comunicar la Palabra de Dios ella ilumina y guía la vida y las acciones de las personas, es fuente de luz y discernimiento para saber cual es la mejor manera de actuar y de comportarse.
    • La buena comunicación de la palabra de Dios debe llevar a las personas que la escuchan a acogerla y ser para ellas lámpara que ilumine su vida y sus conducta.
  • Palabra comprometedora.
    • Cuando la Palabra de Dios es bien comunicada, ella nos debe llevar al compromiso de la vida cristiana, al seguimiento de Jesús como Evangelización de los pobres y necesitados solidarizándonos con ellos en una actitud de caridad fraterna, liberando al ser humano de todo aquello que le esclavice e impida su desarrollo y realización. Si la Palabra no nos conduce al compromiso cristiano es que no ha sido bien comunicada.
  • Jesús, comunicador del Padre.
    • Llamamos Revelación a la comunicación del Padre al mundo. Dios Padre se revela de muchas maneras movido solo por su ternura a los seres humanos.
    • Pero su Evangelio nos lo entrega estupendamente en la persona de su Hijo Jesucristo, Él es la Buena Noticia de Dios; quien lo ve a Él y se encuentra con Él, está ante la presencia del Padre. Jesús es el signo supremo para la comunicación con Dios.
  • Comunicar el Reino.
    • Debemos comunicar el Reino como la presencia misteriosa, permanente y transformadora de Dios en el mundo, en la historia y en el corazón de cada persona.
    • El Reino se nos da, pero hay que conquistarlo, es el anhelo de una nueva Tierra, de una nueva humanidad donde todos seamos solidarios con nuestros hermanos y se establezca la justicia social a todos los niveles de la vida.
  • La voluntad del Padre.
    • El anuncio de Jesús se centra en la voluntad del Padre, cuya ternura y misericordia constituyen la revelación del Hijo.
    • Jesús aparece en la historia actuando de la mano del Padre, siguiendo sus caminos y sus ritmos, sintonizándose fiel y rigurosamente con su querer y escudriñando los signos de su providencia (DP 276-277)
  • El cariño a los pobres.
    • En su ministerio Jesús manifiesta una clara preferencia por el pobre, el humillado, el débil y el necesitado a quienes restituye su dignidad de personas y de hijos de Dios. Para Jesús la pobreza es un pecado social porque nace de la injusticia pero también un estilo de vida que nos permite entrar al Reino y poder vivir el Evangelio, una opción para seguirlo y una actitud ante Dios.
  • La Iglesia, sacramento de comunicación.
    • La fe y el cristianismo comienzan con el hecho de que Dios se comunica con la humanidad. La comunicación de Dios es la gracia que está en el corazón de la vida cristiana.
    • Dios se manifiesta personalmente a los seres humanos, se muestra como el Ser que quiere comunicarse con la persona humana para hacerle sentir su amor, su misericordia y llevarlo al camino de la salvación.
  • Hablar de Dios con lenguaje significativo.
    • Una exigencia fundamental para todo aquel que quiera ser un auténtico comunicador de la fe es la sensibilidad a todo lo que tiene relación con la comunicación y el lenguaje.
    • La catequesis necesita emplear un lenguaje significativo tanto para quien lo pronuncia como para quien lo acoge, algo vital, creíble entendible, cercano y persuasivo, que le de sentido a la vida y a las cosas, que forme comunión entre las personas, que ilumine su vida y aclare sus esperanzas y frustraciones.
  • Los catequistas somos comunicadores públicos.
    • Los evangelizadores y los catequistas somos comunicadores públicos, como los Apóstoles y Jesús. Se requiere, por tanto, que seamos expertos en el difícil arte de la comunicación.
    • Por estar puestos al servicio del Evangelio los medios modernos de comunicación ofrecen al catequista una manera casi ilimitada de anunciar la Palabra de Dios, haciendo llegar la “Buena Nueva” a miles o millones de personas con el más mínimo esfuerzo.
  • Pedagogía de la fe.
    • Los catequistas debemos buscar los postulados de la pedagogía para ser buenos comunicadores de la verdad revelada, ya que cumpliremos mejor nuestra función en cuanto seamos más capaces de comunicar el mensaje cristiano a las personas y a los grupos de diversas singularidades. Una buena metodología nos llevará a ser mas eficientes comunicadores en diferentes contextos, situaciones y circunstancias.
  • La pedagogía de Dios.
    • La pedagogía de Dios es la forma como Él se revela para darse a conocer tomando una actitud de cercanía con el hombre y siendo un diálogo de amor eterno con la humanidad.
    • Dios ofrece con amor lo que tiene reservado para el ser humano, amor que humaniza y dignifica, que promueve a los hermanos. Amor que convoca e integra grupos, comunidades y pueblos, que tiene como base el pleno respeto por la libertad y que habla mediante signos inteligibles y creíbles.
  • La manera de enseñar de Dios.
    • La pedagogía divina arraiga en la vida concreta de las personas y es respuesta a la necesidad de salvación.
    • La pedagogía de Dios es paciente y ofrece a la persona algo nuevo que contiene valores y exigencias, es una invitación de Dios para que el ser humano edifique su vida sobre la base de valores nuevos, de comunión, compasión, igualdad, solidaridad y la conciencia de ser hermanos ante los ojos del Padre.
  • La pedagogía de Jesús.
    • Jesús, pedagogo de Dios, educa al estilo de su Padre. La acogida del otro en especial del pobre, del pequeño, del pecador como persona amada y buscada por Dios. El anuncio genuino del Reino de Dios como Buena Noticia de la misericordia del Padre, un estilo de amor tierno y fuerte, que libera del mal y promueve la vida, como invitación apremiante a un nuevo modo de vivir en hermandad y solidaridad, todo eso y mucho más, es parte de la manera como Jesús enseña.
  • La pedagogía de la fe en la Iglesia.
    • La Iglesia es sacramento de Cristo, es decir, un signo salvífico que conlleva un fin pedagógico: suscitar, alimentar y robustecer la fe.
    • La pedagogía de la catequesis está ligada al acto revelador de Dios y tiende a la necesidad imperiosa de educar al pueblo, mediante el amor, la libertad, el respeto y la paciencia. Estas son las razones profundas por las que la comunidad cristiana es en sí misma, catequesis viviente.
  • La pedagogía catequística.
    • La pedagogía catequística no deja de lado ningún elemento esencial de toda catequesis, favoreciendo así una catequesis integral; que une la experiencia humana con el conocimiento de la Palabra de Dios; la celebración de la fe en la liturgia y la confesión de la fe en la vida cotidiana, de esta manera los catequizandos integran de manera global su formación cristiana, no solo en el conocimiento de su fe, sino en relación con sus experiencias humanas.
  • Metodología catequística.
    • La metodología catequística es la descripción y análisis, en forma sistematizada, de los métodos adecuados y pertinentes para llevar a cabo la catequesis.
    • El método significa un “camino hacia”, cause comunicativo o camino para llegar a un fin. Se puede describir como el conjunto de técnicas y procedimientos encaminados a un determinado fin.
  • Las ciencias pedagógicas.
    • La pedagogía de la fe se enriquece con el aporte de las ciencias pedagógicas y de la comunicación para conformar la catequética actual.
    • La Iglesia no se atiene a un único método para comunicar la fe, sino que a la luz de la pedagogía de Dios reflexiona y discierne entre los métodos característicos de cada época y cada contexto y asume todos aquellos elementos que sean coherentes con la pedagogía divina.
  • Tecnología de la comunicación.
    • Existe una conciencia cada vez mayor de que la catequesis efectiva en los Estados Unidos debe utilizar la mas reciente tecnología de las comunicaciones.
    • La utilización de las diversas y modernas tecnologías de la comunicación son necesarias para divulgar el mensaje cristiano de una manera más eficiente y de manera que tenga sentido en el mundo contemporáneo.
  • La pluralidad de los métodos.
    • La gran variedad de métodos existentes para comunicar la fe son un signo de la vida y la riqueza de la acción educadora.
    • En la pedagogía de la fe se les da preferencia a los métodos participativos que sean coherentes con la visión cristiana de la persona. Métodos que estén en función del aprendizaje del catequizando y menos en función de la enseñanza del catequista.
  • Métodos principales.
    • El método deductivo, que en la catequesis se denomina procedimiento kerigmático o vía descendente parte de la fe como expresión del mensaje, para llegar luego a la vida.
    • El método inductivo que en los itinerarios operativos se menciona como procedimiento “existencial” o vía ascendente. Este parte de la vida humana, con sus problemas y situaciones para proceder luego a iluminarlos con la Palabra de Dios. Estos dos métodos no se excluyen mutuamente sino que se complementan el uno al otro.
  • Condiciones de metodología catequística.
    • La selección de métodos para la catequesis debe estar en relación con la naturaleza del mensaje a transmitir, las fuentes que le dan sustento, el lenguaje que se deba usar y las circunstancias concretas de los catequizandos.
    • La metodología debe permitir a la catequesis presentar el mensaje en toda su integridad y poner en acción las características propias de la pedagogía divina como garantía de fidelidad al contenido.
  • Correlación e interacción.
    • Los contenidos de la catequesis en relación con los métodos convenientes para explicitarlos debe ser de una adecuada correlación e interacción; pues así como el contenido determina el método, éste hace claro al contenido.
    • No puede haber contraposición o separación entre el contenido y el método de la catequesis ya que uno refuerza al otro de manera recíproca.
  • El protagonismo compartido.
    • El método en la catequesis debe facilitar el coprotagonismo de los interlocutores de la catequesis.
    • Ninguno de los interlocutores de la catequesis es algo más que el otro, catequista y catequizandos tienen un papel central en la educación de la fe. Ambos comparten el protagonismo de una manera fraternal, pues el uno sin el otro no son absolutamente nada.
  • La didáctica catequística.
    • La Didáctica es la teoría general de la enseñanza abierta a cada tarea educativa, es una ciencia teórico-práctica que orienta la manera de enseñar del docente.
    • La didáctica tiene como marco de referencia las teorías del aprendizaje y las ciencias humanas como la psicología, facilita los procesos de enseñanza-aprendizaje e indica el modo de proceder para fijar un determinado conocimiento o información.
  • El enseñar del catequista.
    • La didáctica catequística orienta la enseñanza propia del catequista ordenando todos los elementos y condiciones propias a la naturaleza de la catequesis a fin de que favorezcan la comunicación de la fe.
    • Comprende la adquisición de conocimientos y el desarrollo de actitudes y conductas coherentes con el mensaje evangélico. Para ello cuenta con el aporte de las ciencias humanas y de las ciencias de la educación y la comunicación.
  • El planeamiento didáctico.
    • Una planificación de la enseñanza requiere de un ordenamiento previo y reflexivo de la acción educativa, tomando en cuenta las personas, los objetivos, los contenidos, los medios y las formas de realización.
    • El planeamiento en la catequesis es un elemento didáctico de gran valor y ha de caracterizarse por ser flexible, adecuado a la realidad, coherente y unitario. Debe ser inculturado y realista para dar respuesta a los intereses y necesidades de los catequizandos.
  • La acción didáctica.
    • La acción didáctica son los momentos en que catequistas e interlocutores realizan un encuentro interpersonal en el que comparten el mensaje y el testimonio de la fe.
    • Al acto catequístico se prefiere hoy llamarlo “sesión” o “encuentro” para distinguirlo de las lecciones o clases propias del ámbito escolar. Nuestra catequesis pertenece al ámbito eclesial, comunitario, algo distinto del escolar aunque complementario.
  • La evaluación.
    • Mediante la evaluación se obtiene un retroinformación válida acerca de los efectos e incidencias de la acción catequística realizada.
    • Los datos que se obtienen pueden generar una transformación del proyecto o un mejoramiento de la acción. La catequesis le da importancia a la evaluación diagnóstica y a la formativa para poder medir el aprendizaje antes y después de impartir la enseñanza
  • Los medios didácticos.
    • Los medios didácticos son los diferentes subsidios o herramientas que requiere el catequista para facilitar los procesos de aprendizaje-enseñanza propios de la formación integral a la vida cristiana. Su función es concretar el método.
    • Los medios didácticos son una de las formas de darle vida a las palabras, de enriquecer el lenguaje del grupo, de transformar la palabra fría en comunicación eficiente y creativa.
  • El valor de un medio didáctico.
    • El uso de cualquier medio didáctico como el pizarrón, el audiovisual, las canciones o las dinámicas de grupo, tienen como único fin el de facilitar la comunicación, de que el mensaje llegue a sus destinatarios.
    • Su correcta utilización debe integrar el mensaje con el medio para que sea un vehículo adecuado del mensaje mismo. Su valor, en ultima instancia, es el de clarificar la comunicación y hacer accesible el mensaje.
  • El discernimiento en la elección.
    • Ningún medio catequístico es absolutamente imprescindible, es erróneo sobrevalorar la importancia de los medios sobre los contenidos. Ni es conveniente adoptar cualquier texto u otro medio sin el previo discernimiento con respecto a su eficacia y utilidad.
    • El discernimiento responsable es la clave en la elección y el uso de los medios didácticos para la catequesis.
  • La memoria.
    • Dentro de la metodología catequística es importante el papel de la memoria, como en cualquier aspecto de la vida.
    • Las fórmulas a memorizar aseguran una expresión mas precisa de la fe y garantizan un patrimonio doctrinal común para todos.
    • Nunca debemos llegar a una memorización mecánica como “pericos” pues se requiere que las formulaciones y contenidos sean interiorizados y entendidos en cu profundidad antes de ser memorizados.
  • Itinerarios catequísticos.
    • Por itinerarios catequísticos se entiende un ciclo mas o menos prolongado de encuentros que integran una o varias unidades temáticas que llamamos “módulos” o “bloques” del misterio cristiano dentro del proceso global de maduración de la fe.
    • En este itinerario se incluye, además de los contenidos, la celebración litúrgica, la integración a la comunidad y el compromiso apostólico. Es una especie de programa para la acción catequística de toda una unidad.
  • El grupo de catequizandos.
    • El grupo en la catequesis favorece la socialización, el sentido comunitario y la profundización del mensaje cristiano.
    • El grupo facilita a sus integrantes una excelente experiencia de vida eclesial y cristiana que no es ajena a la existencia cotidiana de todos los días. La persona, en el encuentro con los otros se va humanizando y perfeccionando en sus maneras de pensar, ser y actuar; por lo que es un recurso magnífico para la formación de la vida cristiana.
  • Pedagogía, metodología y didáctica.
    • Aunque estas tres dimensiones del quehacer del catequista aparentan se una misma cosa, en realidad se distinguen muy bien la una de las otras, conservando cada una su propio valor e influyéndose de mane recíproca.
    • La pedagogía de Dios ha de iluminar a la pedagogía de la fe como a la metodología y los instrumentos o herramientas de trabajo para una mejor comunicación de los contenidos de la catequesis.
  • Comunidad Catequizadora.
    • Dios ha querido salvar a los hombres no de manera aislada y uno por uno, sino de manera conjunta constituyendo un pueblo, de manera comunitaria.
    • La comunidad cristiana es fuente, lugar y meta de la catequesis. Desde la comunidad eclesial la Palabra de Dios se transmite de generación en generación y es la comunidad la que educa en la fe e introduce al catequizando en el estilo cristiano de vida.
  • Catequesis y comunidad.
    • La catequesis es una responsabilidad de toda la comunidad cristiana, la iniciación a la vida cristiana no deben procurarla solamente los catequistas o los sacerdotes, sino toda la comunidad de los fieles.
    • La misma educación permanente de la fe es un asunto que atañe a toda la comunidad. La catequesis es, por tanto, una acción educativa realizada a partir de la responsabilidad de cada miembro de la comunidad para que los catequizandos se incorporen de manera efectiva a la vida de la comunidad.
  • La Parroquia o Iglesia Particular.
    • A la Parroquia o Iglesia particular le corresponde el servicio al mundo en el ejercicio organizado de sus diversos ministerios, lo que la convierte en el espacio ideal para el ministerio de la catequesis con sus tareas específicas de educación de la fe.
    • El párroco es el primer catequista de su parroquia y tiene la responsabilidad de suscitar y mantener una mística de educación y enseñanza de la fe.
  • La comunidad parroquial.
    • La parroquia es el lugar más importante para la educación de la fe, ella está llamada a ser una casa de familia, fraternal y acogedora donde los cristianos se hacen conscientes de ser Pueblo de Dios, el ámbito ordinario donde se nace y se crece en la fe y un espacio comunitario muy adecuado para que el ministerio de la Palabra sea, al mismo tiempo, enseñanza, educación y experiencia vital del vivir cristiano.
  • La Comunidad Eclesial de Base.
    • Las Comunidades Eclesiales de Base son comunidades de fe, de culto y de amor, donde se vive y se expresa las vertientes fundamentales de la Pastoral.
    • Estas comunidades son lugares privilegiados para el desarrollo de procesos catequísticos mas comunitarios y permanentes donde los destinatarios se sienten más en su “hogar” y se propicia un clima afectivo de verdadera fraternidad y solidaridad en los miembros del grupo.
  • La comunidad familiar.
    • Primordial para la acción catequística, es la familia por ser la primera e insustituible comunidad catequizadora.
    • El ambiente familiar, donde todos se ayudan mutuamente para crecer en la fe, deja hondas huellas en la persona para toda la vida y es un elemento catequizador muy difícil de reemplazar. La formación cristiana impartida por los padres de familia desde la más tierna infancia se refuerza con el testimonio de la vida cristiana de todos los miembros.
  • La comunidad escolar.
    • La escuela está llamada a buscar la educación integral del alumno, por lo que debe ofrecer la educación religiosa.
    • La escuela como institución educativa deberá preocuparse por considerar la educación religiosa como parte de sus deberes, dirigida a conseguir una adecuada síntesis entre la fe y la cultura. No podemos negar que en la mayoría de nuestros países de origen tenemos una educación estatal laica como obstáculo principal para una educación religiosa escolar.
  • Otras pequeñas comunidades.
    • Aparte de las comunidades ya mencionadas existen otras pequeñas comunidades nacidas de los grupos y movimientos apostólicos que también son lugares de la catequesis explícita y en sus variadas actividades han de incluir la dimensión catequística.
    • Estas comunidades deben, de algún modo, insertarse dentro de la comunidad parroquial, ya que no existe comunidad cristiana sin entronque real con la comunidad diocesana.
  • Catequistas.
    • Dentro de la Pastoral, es necesario integrar a los agentes de la catequesis para incluir todos los cuidados que la comunidad cristiana brinda a los catequistas para la realización de su vocación y misión.
    • Urge, pues, una auténtica pastoral de catequistas que incluya su formación y capacitación con prioridad a cualquier otra tarea catequística
  • Formación y capacitación.
    • Cualquier actividad pastoral para cuyo desempeño no se disponga de personas dotadas de una buena formación y capacitación, necesariamente está destinada al fracaso.
    • Los instrumentos de trabajo no pueden ser eficaces si no son empleados por catequistas debidamente formados, por lo que una debida y conveniente formación de catequistas debe ser prioridad dentro de la catequesis.
  • La formación de los catequistas.
    • La formación y capacitación son necesarias para todos los catequistas y demás responsables de la catequesis.
    • Es obvio que el Directorio General para la catequesis puede ser un instrumento válido para la formación de los catequistas, pues en nuestro medio la catequesis se desempeña, en la mayoría de los casos, sin la debida capacitación y formación catequística.
  • Finalidad de la formación catequística.
    • La finalidad de la formación catequística es capacitar al catequista para comunicar el mensaje evangélico y ayudar a los catequizandos en el crecimiento y maduración de su fe para ser auténticos discípulos de Cristo por medio de un conocimiento vivencial e íntimo de su persona y su mensaje, siendo a la vez: maestros, educadores y testigos.
  • Diversos modos de organizar la formación.
    • Fraccionar la formación de catequistas en cursos de pocas horas de duración no siempre es lo mas conveniente, aunque sea lo más frecuente en nuestro medio, ya que cursos prolongados y de manera continua no siempre son posibles.
    • La manera privilegiada para realizar la formación catequística es aquella que se desarrolla en varios niveles: parroquial, diocesano y nacional.
  • Observaciones pedagógicas.
    • La formación de los catequistas laicos no puede ignorar el carácter propio de ellos en la Iglesia y no debe considerarse como mera síntesis de la formación de religiosos o sacerdotes.
    • Conviene que las practicas catequísticas incluyan las cuatro dimensiones de la fe cristiana de tal manera que sea una fe anunciada, celebrada, vivida y orada, para fomentar una profunda espiritualidad en la formación del catequista.
  • Características del catequista.
    • La comunidad eclesial espera encontrar en el catequista algunas condiciones humanas y de fe que son fundamentales para poder cumplir con su misión de anunciar el Evangelio de Jesucristo y formar y educar en la fe.
    • La catequesis es una de las tareas dentro de esa tarea rica y compleja que es la evangelización y aunque todo cristiano está llamado a trabajar en ella, no todos están llamados a ser catequistas.
  • Condiciones humanas.
    • El catequista, para realizar eficazmente su misión necesita tener ciertas cualidades humanas: Equilibrio psicológico, capacidad de aprender, sana autoestima, saber escuchar, espíritu de responsabilidad y constancia para superar las dificultades.
    • Todos estos prerrequisitos le permitirán al catequista tener una gran sensibilidad humana para poder sintonizar con los destinatarios en cuanto a sus necesidades y expectativas humanas.
  • Condiciones de fe.
    • Las condiciones de fe permiten que el catequista sea un profeta comunicador del mensaje evangélico, y pudieran ser las siguientes: Haber tenido un encuentro personal con Cristo, espíritu evangélico, participar en la vida eclesial, dar un buen testimonio de vida cristiana, poder trabajar en comunión con otros, que transmita alegría y esperanza y que se sienta llamado a la misión de anunciar el Evangelio de salvación de Jesucristo.
  • Diferentes niveles de catequistas.
    • Para que los catequistas puedan desempeñar mejor su ministerio, es preciso definir sus funciones y características.
    • Las ventajas de una diversidad de características y funciones está en delimitar las competencias de los catequistas, diferenciar su formación y proporcionar un marco de referencia para su formación permanente; enseguida se mencionarán algunos de los niveles de catequistas.
  • Catequistas que se inician.
    • Son aquellos catequistas que han recibido un mínimo de formación, como puede ser un curso básico, y entonces se les encomienda una tarea específica y limitada. Pudiendo ser ayudantes de un catequista de más experiencia que los guía en la preparación, realización y evaluación de sus catequesis.
  • Catequistas de la base.
    • Este grupo está formado por los catequistas de nivel básico que hallan completado algunos años de trabajo en catequesis y que hayan mostrado en sus trabajos buenas condiciones para ejercer el ministerio de la catequesis. Ellos se encuentran en los procesos regulares de formación y capacitación de la Parroquia e incluso, de la diócesis.
  • Catequistas coordinadores.
    • Este grupo está formado por los catequistas que desempeñan servicios de coordinación y comunicación en la organización de la Parroquia, la zona o la diócesis.
    • Son catequistas que facilitan y complementan el trabajo de sus compañeros en la catequesis de la parroquia para darles una mejor calidad y presentación.
  • Catequistas formadores.
    • A este nivel pertenecen los catequistas que han completado cursos de formación para maestros de catequistas y que poseen talentos y habilidades como buenos educadores además de una cultura más amplia que el resto de sus compañeros catequistas, también deben poseer una prolongada experiencia y sólida formación.
  • Otras clasificaciones de catequistas.
    • También es conveniente delimitar las funciones y características de los catequistas de acuerdo con los interlocutores, los ambientes y los ámbitos: Como catequista de adultos, catequista de niños, catequista de adolescentes, etc.
    • Es una realidad el hecho de que las funciones y las características de un catequista están en relación con el entorno donde se verifique la catequesis, así como el tipo de destinatarios a quienes valla dirigida.
  • El grupo de catequistas.
    • El grupo de catequistas es un espacio privilegiado de formación, donde cada uno de sus miembros se enriquece con la información y los conocimientos de los otros y las limitaciones de cada uno pueden ser superadas con la ayuda de los demás.
    • El grupo posee que da la presencia especial del Señor, pues la fraternidad como mística de trabajo es bendecida por el Espíritu de Dios.
  • El ministerio de la catequesis en la Pastoral Orgánica.
    • La organización de la catequesis es algo fundamental para su mismo crecimiento y desarrollo.
    • El llamado a la Nueva Evangelización nos impulsa a ordenar y organizar la catequesis renovando sus métodos y sus medios para educar en la fe.
    • Es una prioridad la importancia de la organización catequística en todos sus niveles y su expresión en estructuras de servicio a la comunidad de los fieles.
  • Fundamentos socio-culturales.
    • Es algo admirable la organización que existe hoy en día en muchos ámbitos de nuestra vida.
    • La realidad de la “globalización” o mundialización es tan real e importante que nos afecta a todos los niveles.
    • La organización ha estado presente en todas las culturas y tiene como finalidad maximizar la actividad humana con el fin de hacerla eficiente y conveniente.
  • Fundamento Cristológico.
    • La organización eclesial ha de inspirarse en los valores evangélicos.
    • El espíritu de servicio es algo inherente a toda actividad eclesial y, por lo tanto, a la catequesis misma.
    • Jesús propone la actitud de servicio como el valor supremo de toda acción eclesial. Y este fundamento cristológico nos indica que la catequesis está llamada a ver la enseñanza de la fe como un servicio a la comunidad.
  • Fundamento Eclesiológico.
    • La organización de la catequesis está llamada a ser una expresión del misterio y funciones de la Iglesia.
    • La Iglesia es Pueblo de Dios, Sacramento de Salvación, Cuerpo de Cristo, misterio de comunión y participación.
    • La organización catequística debe insertar al cristiano en la Iglesia local y Universal.
  • La catequesis en la Pastoral de conjunto.
    • La organización de la catequesis debe estar integrada a la Pastoral de conjunto con el fin de que no sea una fuerza dispersa y sin conexión con las demás actividades de la Iglesia.
    • La catequesis no puede realizarse como una iniciativa particular aislada, sino que debe estar animada por la unidad y comunión en el Espíritu de Jesús que es la fuente de comunión y participación en la Iglesia.
  • Catequesis y planeamiento.
    • La organización de la catequesis requiere todos los elementos de una planificación.
    • Una Pastoral planificada como camino práctico para realizar las actividades de la Iglesia es la respuesta específica a las necesidades de la Evangelización.
    • La labor de planificación evita dos grandes males: la repetición rutinaria y la improvisación como graves problemas de nuestra pastoral.
  • La organización parroquial de la catequesis.
    • A nivel parroquial es necesario que exista una Comisión Parroquial de Catequesis. Su función general es la planificación de la acción catequística y su integración en el plan pastoral de la Parroquia.
    • Es de vital importancia para la planificación catequística la convergencia entre la función del párroco, primer catequista y motor de la catequesis y la del coordinador de la catequesis en representación de todos los catequistas.
  • El “ser” del catequista.
    • Lo que el catequista debe ser atiende a su dimensión humana y cristiana, a su maduración como persona, como creyente y como apóstol.
    • El ejercicio de la catequesis deberá basarse en el amor y el respeto hacia los demás en una relación de diálogo y espíritu constructivo. Cada anunciador del Evangelio de Jesús deberá mostrar un profundo amor y respeto por sus semejantes.
  • El “saber” del catequista.
    • Como maestro que enseña la fe, el catequista debe contar con una formación bíblico-teológica adecuada y suficiente que le permita comunicar el mensaje cristiano de una manera satisfactoria y elocuente.
    • Deberá también conocer el catecismo de la Iglesia Católica y los Documentos oficiales del Magisterio de la Iglesia, en especial aquellos que se relacionan con la Evangelización y la Catequesis.
  • El “saber hacer” del catequista.
    • El catequista es un educador que facilita la maduración de la fe en el catequizando, por lo tanto, debe ser un conocedor del arte y las técnicas de la comunicación y el aprendizaje, del manejo de grupos y los auxiliares de la enseñanza.
    • El catequista debe también saber programar la acción educativa y organizar la enseñanza para un mejor desempeño en la pastoral de conjunto.