Your SlideShare is downloading. ×

Xixilton

6,743

Published on

xixilton primeros tres capitulos

xixilton primeros tres capitulos

Published in: Education
2 Comments
2 Likes
Statistics
Notes
  • excelente narrativa, sin duda alguna me identifico mucho con la historia, por que es lo que se vive cada vez que encontramos una comunidad alejada de la sociedad 'civilizadora'. pero los retos y las ganas de los niños por seguir adelante confirman nuestra verdadera identidad en nuestra vocacion de servicio (Y)
       Reply 
    Are you sure you want to  Yes  No
    Your message goes here
  • BUENAS NOCHES MAESTRO... MIS RESPETOS A TODOS LOS MAESTROS QUE LUCHAN Y EDUCAN A LOS NIÑOS PORQUE LES GUSTA, ES UN DON QUE NO TODOS TENEMOS... Y REALMENTE YO ESTUVE TRABAJANDO POR ESOS RUMBOS PERO DE NUTRCIONSTA EN LOS AÑOS 1984 Y 86 ESTUVE EN CANOLAL CREO QUE PECHIKIL EL OTRO, PERO LOS PARAJES SON HERMOSOS... YO SOY DE ZINACANTAN Y MI DIALECTO ES TAMBIEN TZOTZIL, SI SE BATALLA PARA ADAPTARSE UNO PERO ES COMO EL IGLES AL ESPAÑOL, PORQUE BATALLE AL ESPAÑOL Y AHORA NO LO SUELTO JA. ACTUALMENTE VIVO EN MONTERREY Y PIENSO REGRESAR A CHIAPAS PORQUE MI FAMILIA LES GUSTO, PERO EN PERSPECTIVA DISTINTA... YO SOY DISEÑADOR GRAFICO Y ESCULTOR A LA CUAL ESPERO ACOMODARME Y COMO PUBLICISTA EN CUALQUIER CIUDAD SE ACOPLA. EL HOMBRE ES INTELIGENTE POR NATURALEZA NOMAS QUE EL LUGAR DONDE NACE NO SIEMPRE ES DONDE SE MUERE.
    YO SOY PEDRO PEREZ GOMEZ Y MI CORREO ES petul_69@hotmail.com O EL DE MI NEGOCIO ES pm_impresion@hotmail.com Y NO SE AGUITEN SIGAN ADELANTE SI LES GUSTA, FIJENSE UNA META Y NO DESCANSEN ASTA LOGRARLA ANIMOO... HAY ME ESCRIBEN POR FAVOR Y SIGAN AYUDANDO A MIS HERMANOS INDIGENAS
       Reply 
    Are you sure you want to  Yes  No
    Your message goes here
No Downloads
Views
Total Views
6,743
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
0
Actions
Shares
0
Downloads
219
Comments
2
Likes
2
Embeds 0
No embeds

Report content
Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
No notes for slide

Transcript

  • 1. XIXILTÓN* Paraje de ilusiones v experiencias Um (uno) La llegada Martes 9 de septiembre de 1965 Hoy en la madrugada me embarqué en el camión que me acercó hasta este paraje llamado Xixiltón, del municipio de Chenalhó. Tardé diez días en Tuxtla esperando la orden de comisión que al fin me dieron ayer, junto con cuatro maestros que proceden de otros estados del norte de la República. Ayer mismo por la tarde llegamos a San Cristóbal de as Casas y buscamos al supervisor en su oficina. Los vecinos dijeron que llevaba varios días de no abrir. Nos recomendaron buscar a la profesora auxiliar. La buscamos en el barrio donde vive hasta que la encontramos. Ella nos selló y firmó de recibido comprometiéndose a comunicarle al supervisor en cuanto lo viera y nosotros a presentarnos a la autoridad municipal de Chenalhó quien debía firmar y sellar los documentos para comprobar la presencia en el lugar de adscripción. La única salida del camión de redilas de tres toneladas a Chenalhó salía a las cinco de la mañana. Sin importamos el frío ni la lluvia subimos junto con los indígenas que van a los parajes de este municipio. Todos vinimos parados durante las tres horas y media que duró el viaje. Un ladino que comercia por estos rumbos y que venía en el camión nos dijo que tuvimos suerte porque sólo una vez se atasco a la altura del desvío de Mitontic; el mismo pasaje empuja en estos casos. Los indígenas se divirtieron comentando en tzotzil nuestra torpeza en estos menesteres. Como las redilas estaban muy flojas, en cada curva o casi pegaban con el paredón o daba la impresión de aventamos al precipicio. Los indígenas, acostumbrados, jugaban con este movimiento y se reían de nuestro nerviosismo. A medio camino decidimos bajar y terminar la ruta a pie pero don Venancio, chofer y dueño del camión, nos persuadió de la inconveniencia por desconocer el camino y los peligros a que nos enfrentaríamos. Después de recorrer los treinta y cuatro kilómetros que dista de San Cristóbal llegamos a San Pedro Chenalhó _aún mareados_ Nos entrevistamos con el presidente, quien nos dijo algo que no comprendimos sino días después: _Miren maistros caxlanes, (ladinos) aprendan que yo soy el quot;presidentequot; y si ustedes ganan, gano yo. Si vos recibís un huevo otro recibo yo. Informados por el mismo edil, del tumbo en que estaban los parajes de nuestro destino, cargamos las maletas observados por los indígenas que se acercaron a curiosearnos, riéndose y comentando entre ellos. Nos sentíamos animales observados. Lo más aprisa que pudimos empezamos a subir la montaña que teníamos en frente. Hora y media después de esforzamos subiendo un cerro y otro más, con el corazón golpeándonos el pecho y la garganta reseca por el aire frío que jalábamos por la boca, al fin alcanzamos el primer paraje llamado Chiltic en donde se quedaron Cenén Galeana, proveniente del Estado de México, y José Carda Requena de Tamaulipas, Page 1
  • 2. quien debía seguir otra vereda distinta que lo conduciría a Yazalumil según decía la orden de comisión. Con mis otros dos compañeros y a pesar del cansancio decidimos seguir caminando, siempre de subida, porque las nubes amenazaban ya con llover. _¡Los espero el sábado!- nos gritó Cenén parado a la mitad de la cancha rústica de básquetbol. Desde arriba lo veíamos muy pequeño. No nos pudimos librar de mojamos porque cuando empezó a llover no había dónde guarecerse. Las ramas de los pinos mojabdl1 más que la lluvia misma. Mis zapatos que tanto estimaba, varias veces tuve que rescatarlos de donde se quedaban atascados entre aquel lodo rojizo y pegajoso. Un buen rato avanzamos en silencio porque apenas si podíamos respirar, por el enorme esfuerzo de la caminata y la altura que hacían efecto sobre nosotros. La aceleración de los latidos del corazón y la resequedad en la boca así nos lo indicaban. Pasaba el medio día cuando llegamos a Xixiltón, que era mi destino. como todos los parajes tzotziles, la primera sna (casa) estaba a unos doscientos metros de la escuelita. No hubo necesidad de preguntar, porque algún maestro anterior tuvo la buena ocurrencia de escribirlo en una tabla que colgaba del alero de la única aula que había. Apenas llegamos al breve portal nos tiramos exhaustos. _¡Por fin!- murmuré aún con el letrero en la mente que decía: Escuela Primaria Rural Federal quot;El Niño Artilleroquot;, Xixiltón, Municipio de Chenalhó, Chiapas. Todo abreviado y borroso en la tabla ennegrecida y chueca por la humedad y el sol de varios años. _¿Quieres?- me dijo Enrique Tovilla ofreciéndome una tortilla doblada con un pedazo de carne seca, _ojalá está buena todavía_ terminó diciendo aquel compañero maestro y único paisano que venía de Comitán destinado al paraje Xunuch. _Yo ya no podré seguir caminando_ dijo Manuel de Jesús Aragón, el tercer maestro que iba destinado a Macuxtetic, enseñándonos los pies ampollados. _Quédate aquí hasta que puedas ir a tu escuela- le dijo a modo de consuelo viendo hacia el cuartito, anexo al aula, cuya puerta estaba amarrada de un lazo y que me figuraba sería la casa del maestro. Manuel sacó aguja y tintura de su maleta: -vaya reventarlas para curármelas- Había parado de llover pero del alero seguía escurriendo agua y la neblina se iba apoderando del ambiente haciéndolo sentir más que solitario. De pronto Enrique me codeó para que viera a los tres seres que venían hacia donde estábamos, parecían surgidos de la nada, como hijos de la niebla. Manuel también los vio y dejó su dolorosa tarea interesado en los recién llegados. _¿Quién es maestroquot; Alfredoquot;?- dijo con dificultad el que parecía con mayor autoridad de los tres que vestían iguales: una prenda de manta abierta a los lados que llaman natil'ul, sujeta con un cinturón de cuero, encima un cotón largo de lana negra llamado xakitail y en el cuello llevaban el pokil, que es un paño largo de color blanco y rojo sujetado al cuello que les sirve para taparse los oídos y la boca cuando hay mucho frío. En la cabeza llevaban el pixolal (sombrero). Enrique y Manuel se quedaron viéndoles asombrados. _Yo soy el profesor _contesté inquieto e intrigado. _El u presidentequot; Jacinto nos manda para conocerte. Los tres somos del Comité de Educación de Xixiltón. Yo soy Pedro López Chuch (ardilla) soy u presidentequot;, él es Pedro López Tul (conejo) el secretario y él es Pedro Pérez Cotz (gallo) el tesorero. _Pues yo soy el profesor Alfredo, aquí tengo mi comisión. El maestro Enrique va a Xunuch y el Maestro Manuel va para la escuela de concentración de Macuxtetic. Page 2
  • 3. _¿Traés qué comer?- me preguntó Pedro Chucho _No traigo. le contesté alarmado. _Vas a tener que regresar te a comprarlo porque aquí no hay nada que comás. Los tres maestros nos quedamos viendo sintiéndonos inermes en aquel ambiente. _Pero, me podés vender unas tortillas siquiera. _No. El maíz es muy escaso y tenemos que cuidarlo. _¡Pero no puedo regresarme otra vez hasta San Cristóbal! El curso ya tiene días que debió empezar. Si no me ayudás no podré enseñarle bien a los hijos de ustedes. Los tres se pusieron a comentar en su lengua mientras nosotros esperábamos expectantes. Pedro Cotz era el que más parecía oponerse por los movimientos que hacía con la cabeza. _Ta'bueno. Te vamos a vender tu tortilla, te vamos a vender tus blanquillos nada más por dos semanas mientras vas otras vez a Jovel y traés tu comida. Mientras, vamos a ver como te portás, porque ustedes los maestros caxlanes son malos con los tzotziles, por eso ya no los queremos en el paraje. Nos han dicho que son mejores los maestros bilingües que son indios como nosotros. _El tiempo lo dirá Pedro, el tiempo, déjame en tanto que les demuestre si puedo o no. No me juzgues sin darme la oportunidad. _Ta'bueno. Vamos a ver si no salís cabrón como los otros. _¿Puedo conocer en dónde vaya dormir? -le pregunté. Con un movimiento de cabeza me dio a entender que podía tomar posesión del lugar. Luego se dieron la vuelta sin despedirse. _¿Cómo podré citar a los padres para que me manden a sus hijos? -casi le grité. _Ya lo saben -me contestó seguro Pedro T'ul dando un medio giro sin dejar de alejarse. _Oye Pedro, ¿podrá alguien llevar mañana temprano a los maestro Enrique y Manuel a sus parajes? _Solos deben llegar- fue la otra respuesta que surgió de la niebla que se había tragado a los tres hombres-autoridad. Quedamos un buen rato en silencio, sin decir nada, viendo cómo la niebla se iba apoderando de todo. Cada uno de nosotros sintiendo ya la nostalgia de la vida en la ciudad. Un poco espantados del ambiente al que llegamos y al que no nos prepararon para enfrentar. Los maestros en la escuela Normal se educan para la dudad, no para esto medios. Vi a mis compañeros cabizbajos, un poco desilusionados del medio día que llevábamos de experiencia en estos lugares. Uno ampollado y el otro perdiendo su habitual buen humor manifestado en los días de espera en la Dirección de Educación Federal. _¡Adelante compañeros, que los ánimos no decaigan! Aquí nos tocó y debemos demostrar que somos profesores. Los invito a que limpiemos lo que será mi casa por quién sabe cuánto tiempo y nos preparemos para enfrentar el frío que seguramente hará más tarde. Del dicho pasamos al hecho. Limpiamos el cuartito de adobes y teja para acomodar las cosas. En un rincón encontramos un anafre y un poco de carbón que nos sirvió más tarde para calentar el cuarto. Había el espacio junto para colocar las colchonetas que traíamos. Page 3
  • 4. Aprovechando la débil luz del día que permitía la niebla, pasamos a conocer el aula hecha del mismo material que la quot;casa del maestroquot;. El mobiliario lo formaban tablas rústicas sobre troncos sembrados al piso de tierra. El pizarrón lo formaban tres tablas que alguna vez pintaron de negro. En las paredes no podría haber nada porque mostraban los costados de los adobes. Las ventanas, sin vidrios, dejaban pasar la luz y las fuertes corrientes de aire. _¿Cómo nos irán a recibir a nosotros mañana? -comentó Enrique preocupado. _Debe irles bien igual que a Cenén, a José y a mÍ. Según sé la gente de estos parajes actúa igual. Desconfían de todos los ladinos porque les han hecho daño. Creo que con nuestro trabajo poco a poco podemos ganamos la confianza. Debemos desposeemos de cualquier actitud ladina que pueda molestarles y empatamos a ellos como nos enseñaron que debemos hacer con los niños para establecer realmente la comunicación. _Lo decís tan bonito que ya hasta te lo estoy creyendo _dijo Rodolfo. _Pero nosotros no hablamos tzotzil _se lamentó descorazonado Manuel de Jesús sobándose los pies. 2 Chin (Dos) La cotidiana Jueves 3 de octubre _Trataremos de aprenderlo_ les dije no muy seguro. Ya pronto voy a cumplir el mes de estar en Xixiltón. Me han mandado recado Enrique y Manuel de que mañana por la tarde vendrán para que pasemos por José y Cenén y nos vayamos a San Cristóbal. Los más afligidos son los tres que vienen de otros estados porque quieren ver en la supervisión si no les llegó carta de sus seres queridos. Yo nada más quiero comprar algunas cosas que me hacen falta para subsistir. No tengo para otra cosa. En todo este tiempo, únicamente un caxlán _como llaman a los ladinos_ ha pasado por aquí. Es un compañero maestro adscrito a la escuela del paraje Poconichin. El lleva tres cursos completos en esta zona. Tiene varios años de servicio pero le tienen castigado por su afición al alcohol, según me han contado, ahora que obligado por la lluvia tuvo que pedir refugio conmigo. Por él supe también que a los de nuevo ingreso tardan más de seis meses para pagarles. Me lo dijo para que vaya viendo cómo sobrevivo todo este tiempo. Me han dejado preocupado sus palabras. _Ahorita vas a entrar al período de la nostalgia, después tendrán la sensación de que ya no existes para los demás. Sentirás esa fea sensación de sentirte olvidado. La soledad es lo peor que puede pasarle a un hombre. Pronto será normal para ti hablar en voz alta contigo mismo, Si pasás esta prueba no tendrás ningún problema Page 4
  • 5. más adelante. Yo no pude, por eso me reencuentro con el pox (licor), aunque a decirte verdad cuando me pasa el efecto me siento peor. Yo no nací en el campo, menos en la sierra, solo, sin nadie con quien hablar. Ya ni siquiera la imagen de la mujer amada conservo en la mente. Todo se me ha borrado. Lo único agradable para mi es bajar cada mes a San Cristóbal, cobrar mi sueldo e ir a sacar mi instinto con las muchachas del barrio de San Ramón, Beber un licor distinto a este pox que hacen los indios por acá. Llevo tres años en esta zona escolar y nunca he recibido la visita del supervisor. Todo hay que llevarlo a San Cristóbal, puro papeleo burocrático es lo que les importa. ¿Conocés a tu supervisor? _No -le dije. _Ya lo conocerás. No te aflijas, nada más tenle paciencia. Cuando le encuentres te soltará un discurso pedagógico sobre la escuela y el papel del maestro en la comunidad y cuando menos los esperes te caerá aquí para supervisarte el trabajo. Mentira, aquí nadie valora tu trabajo. Estás solo con tu conciencia. Solo… Yo quise ser maestro pero no de los indios de la sierra… Me ahogo en estas montañas. No puedo trabajar... no puedo... Quedé contemplándole sin saber qué hacer. Lloraba como un niño desamparado. Tan luego pasó la lluvia, cogió su mochila y se fue por el camino abajo que lleva a San Pedro Chenalho, al que los habitantes del municipio llaman el'lum: lugar sagrado, centro ceremonial, lugar santo del Señor San Pedro, en donde esperaría el siguiente día para tomar el camión de don Venancio. Yo me quedé viéndole hasta que desapareció de mi vista. Preocupado de ver a un joven maestro envejecido y amargado, preguntándome si el frío y la soledad serían tan fuertes como para vencer la voluntad de un joven para que buscara refugie en el vicio del alcohol. . En algunos de los parajes cercanos tienen aparato de canción de canción quot;el corrido de los Pérezquot;, cantada por un dueto norteño que les ha de gustar mucho porque la repiten con frecuencia. Hoy esperé en vano la llegada de Pedro Chuch con quien he tenido acercamiento y hemos platicado ampliamente; es uno de los dos únicos hombres que conoce quot;el castillaquot; porque ha trabajado en las fincas de quot;El Soconuscoquot;, como él dice. Gracias a él es que me siguen dando las tortillas y los frijoles. A cambio yo he empezado a servirles como escribano de sus asuntos o corno consejero en cosas elementales. Tampoco mis alumnos mayores José López Sojob, Felipe Xupun, Juan Santiz ni Viclorio Ve'lil han venido con su pelota a jugar conmigo como otras tardes. El frío y la lluvia los han retenido en sus casas cerca del fuego; como yo estoy aquí, con mi anafre, viendo cómo las nubes cargadas de agua van cerrando lodo el firmamento, un claro indicio de que lloverá dentro de poco. Hasta ahora me sigue gustando sentarme aquí en el corredor, junto al anafre para ver _cuando la niebla lo permite_ el panorama tan hermoso de estas montañas que se enciman unas a otras hasta perderse en el firmamento. De vez en cuando algún mut (pájaro) solitario se para en los árboles de durazno y manzana a cantarme. También aprovecho las brasas del anafre para dorar una tortilla que, como otras tardes, será mi cena. Pronto oscurecerá y será la hora de dormirme. En las condiciones en que estoy no puedo malgastar el petróleo del candil. El día de mañana, viernes, realizaré mi trabajo diario antes de irme a San Cristóbal. Recomendaré a mis alumnos que le quot;echen un ojoquot; a la siembra que hemos hecho detrás de la escuela. Pedro Chuch me dijo cuando me vio sembrar con mis alumnos que era peligroso en estos tiempos porque en octubre pueden caer heladas y quemar todo el plantío. _Vos hasta la semilla la semilla vas a perder _me sentenció. Por eso todas las mañanas lo primero que veo es la parcela para cerciorarme que no ha caído ninguna Page 5
  • 6. helada. La milpa viene bonita y pareja Tiene como treinta centímetros de alto. La hemos abonado con el estiércol de los borregos. Mis alumnos también participar con emoción en este trabajo colectivo. Ellos han quebrado la tierra con sus azadones y recogido el abono. Mañana acabaremos con la primera limpia. A mis treinta alumnos les he dicho que iré a San Cristlóbal. Antonio Xulun (zope) el más pequeño de mis alumnos, quien se ha encariñado conmigo, me pregunta afligido entre tzotzil y español completando con sus señas. _¿Vas a venir a Xilitón otra vez? _Nada más voy a comprar unas cosas y rne regreso -le contesté, Los primeros días ni ellos ni yo nos entendíamos porque no hablaban español-“castilla” le llaman ellos _ni yo conocía una sola palabra del tzolziL Todos hemos ido aprendiendo para hacernos entender. Necesitábamos aprender a comunicarnos antes de cualquier otro intento de aprendizaje. Ya hice venir más de una vez al grupo a Pedro Chuch para que nos desatorara en algo que no podríamos aclarar ninguna de las partes. Ya conozco varias cosas por su nombre en tzotzil, las mismas que saben mis alumnos pero ahora en español. Cada que aprendemos alguno nuevo de la lengua del otro lo festejamos y lo andamos repitiendo para que no se nos olvide, En nuestras pláticas por las tardes con quien se ostenta como “el presientequot; de educación, no dejo mi libreta ni por un momento para tomar nota de todos los vocablos que aún no conozco. Realmente soy yo quien desde que llegué a este paraje no he parado de aprender, aunque es muy poco lo que he avanzado con la enseñanza de la lecto-escritura. He aprendido a bañarme en el pus que es el nombre tzotzil del baño de temascal. Este baño con yerbas medicinales y con el vapor que las piedras al rojo vivo despiden al echársele agua, le ha servido de mucho a mi salud en el proceso de adaptación a este ambiente. Ahora conozco el sistema de comunicación entre los pueblos de la montaña. El representante del abtel-patán (trabajo comunitario) del paraje se sube a una loma y desde ahí grita el mensaje que los representantes de los otros parajes van reproduciendo hasta que llega a su destino. Si se trata de algún documento, cada paraje tiene su hombre, karera, que a pie o a caballo lleva el documento al paraje vecino para que lo reciba otro relevo hasta llevarlo a la meta final. Es por este medio que me he enterado que mañana pasan Manuel y Enrique para que vayamos a San Cristóbal. Me entusiasma la idea porque habrá mucho de qué hablar en el camino para platicarnos cómo nos ha ido. Pasaremos por los otros dos a quienes ya he mandado recado. Tendremos que volver el domingo muy temprano, en el camión de don Venancio, porque es el primer domingo de mes y hay asamblea en los parajes. Debemos estar para presentarnos formalmente a la comunidad de los hombres verdaderos. Se reúnen en el arma (sala de juramentos) mientras las mujeres hacen el tianguis en donde venden sus productos y compran lo que necesitan. Abrigo la esperanza de que los días que llevo de convivir con la gente de este paraje haya disminuido esa aversión que tienen en contra de los caxlanes corno consecuencia de los cuatro siglos y medio de ignorancia a la que han sido sometidos. Exacerbando ese odio por compañeros bilingües que desean únicamente para ellos el poder en toda la zona indígena. Al menos en Xixiltón he notado que con el trato han ido suavizando su actitud hacia mí y ya muestran mayor disposición para colaborar. Cuando menos tortillas no me han faltado ni han amenazado con suspendérmelas. Diez de mis alumnos me han pedido permiso para ausentarse de la escuela durante el mes. Cuando les pregunté por qué tanto tiempo, invariablemente me respondieron Page 6
  • 7. que tenían que bajar a quot;tierra calientequot;, para desquitar la paga que le debían a donquot; Antoñoquot; del Carpio. _¿Quién es él? - pregunté. _Es el caxlán que nos quot;enganchaquot; para trabajar en las fincas de tierra caliente paraquot; pizcarquot; el café y el cacao. Por la noche supe que los tzotziles se endeudan con este tipo de personas para poder cumplir con las obligaciones que les impone el cargo de alférez, pasión, nicim o martoma que tienen que desempeñar durante un año según la disposición del abtel-patán que requiere de muchos gastos, de ahí que tienen que comprometerse con todo y su familia para irse al corte de café en el Soconusco. 3 Oxim (Tres) La asamblea Domingo 6 de octubre Apenas bajamos del camión que nos trajo de regreso a San Pedro Chenalhó fuimos directamente a la explanada de la Presidencia Municipal. Tenía poco que había iniciado la reunión de las autoridades de todos los parajes. Entre ellos localicé a los de Xixiltón. La plaza lucía concurrida y muy colorida porque las indígenas solteras se esmeraban luciendo su kajolal de colores que contrastaba con el mochibal de las mujeres casadas, con el negro sobrio de los chuj de los hombres o con el colorido de sus productos. El tianguis de este primer domingo de octubre estaba muy concurrido, quizás por coincidir con el día de la asamblea general de todos los parajes. Los asuntos empezaron a tratarse en tzotzil como debía ser. Nosotros no entendíamos nada porque no es lo mismo conocer palabras aisladas que insertas en una comunicación colectiva establecida con rapidez. Fue hasta dos horas después cuando nos hicieron señas para que pasáramos adelante en donde estaba el presidente con las demás autoridades principales. El edil siguió hablando en tzotzil y de vez en cuando nos señalaba, en tanto que la concurrencia nada más asentía y murmuraba a coro una frase ininteligible. Empezaron a tratar otros asuntos porque vimos que ya no nos tomaban en cuenta. Sin saber qué hacer exactamente nos acurrucamos junto a los demás, sin entender nada pero fascinados por aquel mundo mágico que se presentaba ante nosotros y asombrados por estar en ese ambiente tan distinto en donde la prisa, la desesperación y la irritación están ausentes, en donde el hombre es parte integral de la naturaleza. Page 7
  • 8. Hay frustración y coraje sÍ, pero en contra de quienes los han humillado y hecho víctimas de las peores vejaciones. Tratan al ladino en este medio al igual que el ladino trata al indígena en el suyo, pero cuando nos toman aprecio son los más leales amigos. Los asuntos fueron agotándose hasta que la concurrencia terminó profiriendo a coro expresiones de buenos deseos al darse la mano como despedida. -Chinovatel Yos kajual (Dios Padre los bendiga). -Muar', ontón chacomik (No queden tristes sus corazones). -Sirikocha bjual (Misericordia Señor). -Lequil, C'ac'al…Chivatzá ... (Buenos Días ... Ya me voy ... ) Estas expresiones a coro fueron tornándose poco a poco en plegaria, manifestándose la religiosidad y los buenos deseos con la esperanza de un mejor mañana para los indios. Mis compañeros y yo las entendimos porque eran expresiones muy comunes que nos decían los alumnos al llegar a clases o al retirarse al final de la jornada escolar. Los Pedro (Chuch, Tul y Cotz) se acercaron a mí para ofrecerme de su tecomate un poco de chicha, bebida fermentada de granos de maíz o de chilacayote con panela. Tomamos un pequeño trago haciendo quot;la graciaquot;, como se dice por acá, para corresponder a la cortesía de ofrecerte lo mejor que tienen, de lo contrario podrían considerarIo un desprecio; como supimos que sucedió después con una maestra, que presumiendo de muy higiénica, no quiso beber refresco de una botella que le ofrecieron porque el presidente del comisariado la destapó con los dientes. La comunidad interpretó el gesto como un desprecio y lo que era un acto de bienvenida se trocó en una despedida. Las autoridades de los parajes donde trabajaban mis amigos se los llevaron a otra parte y yo me quedé solo con los de Xixitlón, mientras platicábamos los temas de la asamblea comíamos cacaté. Fue Pedro Chuch quien explicó los asuntos que trataron en la junta. ... ahora que ya va a dejar de llover, vamos a arreglar los caminos de todos los parajes. Así ha dichoquot; el presidentequot;. Vamos también a arreglar la escuela de cada paraje. Vos vas a decir qué es lo que tenemos que hacer para que lo hagamos. Si querés madera te la vamos a traer, si querés poste también te lo vamos a dar, no vayas a pedir tu paga porque no lo tenemos y también porque ustedes los ladinos les gusta mucho el ta'kim (dinero) y se lo gastan. Cuando trabajemos en los arreglos no van a ir los hijos a la escuela ... -¿Por qué? -le pregunté alarmado. -Porque también deben trabajar. -Me parece muy bien el trabajo comunitario que van a realizar y que han acordado los padres, pero los niños deben estar aprendiendo en la escuela mientras sus padres mejoran la comunidad. Ellos también van a ser padres y deben aprender desde esa edad que hay que trabajar por la gente de su paraje. Es la costumbre y vos debés respetarla ... Preferí no insistir, comprendiendo que es una imprudencia ir en contra de las costumbres, muy sanas la mayoría, y un aprendizaje necesario para asegurar su bienestar y supervivencia. Además son los rasgos que los distinguen culturalmente. Maestro que quiere imponer los patrones culturales que han despreciado al mundo indígena -que tiene muy arraigados los suyos- está condenado al rechazo y al fracaso de todo lo que emprenda. Uno de los grandes errores del servicio educativo actual es que se aleja de la realidad y de las consideraciones regionales, de la práctica y del contacto Page 8
  • 9. comunitario, volviéndose puramente teórico, manifestando un desprecio por el trabajo manual y por el contado con la naturaleza. Los resultados los tenemos a la vista: una sociedad de seres individuales, indiferentes a los problemas de el medio ambiente y en el mayor de los casos quot;licenciados de todoquot; menos de ser capaces de producir lo que consumimos. A nivel de la educación se producen maestros preparados quizás, en teoría, para hacer un trabajo aceptable en las escuelas urbanas, pero en el medio rural es la persona más inútil para operar. Me seguía sonando en el pensamiento la sentencia de no darme ta'kim para la escuela; me quitaba de golpe la idea de escuadrar el marco de los dos ventanales y la adquisición de los cristales, porque en los días de mucha ventisca el aire helado entra y no nos deja trabajar por el frío que sentimos. También la idea de cambiar las tablas que nos servían de pizarrón se venía abajo y me preocupaba porque estaba convencido que materialmente representaban los dos mayores impedimentos que ofrecía el aula y que junto al ausentismo de algunos, la falta de cuadernos de casi todos y la dificultad de no hablar la misma lengua, la práctica docente por estos lugares de México resultaba infructuosa. Ni pensar en obtener pizarras individuales para ahorrarse lo de los cuadernos. - ... también dicequot; el presidentequot; que te miremos si no sos bolo (borracho). Si te gusta mucho el pox (licor) como el Herminio que enseña en Poconichim, que le avisemos para que te acuse en Tuxtla. Que también te miremos si creés en los patrones santos o si sos quot;protestantequot; para que también te salgás de Xixiltón porque no quieren a maistros que vengan a negar nuestras costumbres ... Este problema del conflicto religioso es uno de los más quot;gringosquot; del Instituto Lingiiístico de Verano, que se han venido a vivir entre ellos con toda una gran infraestructura de conocimientos de las etnias tzetzales y tzotziles, principalmente en lo que se refiere a las tradiciones y a la gramática de estas dos lenguas mayenses. Además tienen apoyo económico y un gran equipo técnico. El monopolio de la religión católica que por más de cuatrocientos cincuenta años sentó sus reales en esta zona, ahora enfrenta un oponente concreto y fuerte. Este es el origen de los conflictos. Lo que resulta más grave es saber también que hay maestros activistas de alguna de estas sectas religiosas que fanáticamente hacen labor de proselitismo entre los alumnos y padres, negándose a fomentar el nacionalismo y el amor patrio al prohibir los honores a la Bandera, a los héroes y a interpretar el Himno Nacional, por la interpretación errónea de quot;amarás a Dios sobre todas las cosasquot;. A otras civilizaciones les parecerá inconcebible que en la segunda parte del siglo XX, con una Ley que asegura la pluralidad ideológica y la libertad de cultos, se gesten aún enfrentamientos por estas razones que en otros países tienen siglos, que las han superado. - ... también dijo quot;el presidentequot; que no te vayás a olvidar de mandarlos los nombres de quienes no mandan a sus hijos a la escuela para que paguen la multa y que ai te va a dar un tu poquito de ta'kim de lo que paguen para que te ayudes en lo que necesités ... Así es como entendí por qué mis alumnos cuando se iban a ausentar de la escuela, para acompañar a sus padres a trabajar en la quot;pizcaquot; de café, cacao o algodón en las fincas de El Soconusco, según los días que faltaran para el presente que me dejaban: una bolsa con huevos, un pollo, una gallina o un guajolote. Preferían pagarme la multa a mí en especie y no ir hasta Chenalhó a pagar la multa en ta'kim que siempre resultaba más cara. Recordé la expresión del alcalde cuando me dijo al despedimos la primera vez ... quot;si gano yo, ganan ustedesquot;. -Oye Pedro, no es justo. Cuando por necesidad tiene que dejarse la escuela no tienen porqué pagar nada. -Así lo decís vos, pero otro maistro ladino como vos trajo el costumbre esa de la multa con el que era quot;el presidentequot; y así se quedó. Ahora ya es costumbre del pueblo tzotzil. -Pues hay que corregir ese vicio... Page 9
  • 10. -No, ya es costumbre de aquí. -Pues yo no vaya recibir nada de lo que me den allá ni vaya enviar nombres de nadie. - Entonces la gente se va a molestar y vos vas a ser acusado ante el jefe tuyo. La gente de Xixiltón se va a molestar porque vendrá al lum (lugar sagrado) a pagar más. -Pero si yo no voy a mandar ningún nombre. No voy a acusar a nadie. -Pero Dios lo ve y pueblo tzotzil no sabe mentir como caxlanes. Ya no puede seguir razonando porque se acercaron a mí los otros maestros y los Pedro se alejaron con los demás, rumbo a la iglesia, diciéndome: -¡O comtó! (hasta mañana). Con la carga de comestibles cada uno, emprendimos el camino rumbo a los parajes. Los cinco íbamos ensimismados, unos en lo que nos contaron y nostálgicos otros por las noticias recibidas. Cuando dejamos a Cenén en Chiltic se puso a llorar. Lo que nos preocupó bastante: -¿Qué te pasa? -le dijo alguno de nosotros. -No puedo acostumbrarme a esta soledad. ¡No puedo! Voy a renunciar y mandar al diablo todo esto. En estas montañas no tengo ni con quién hablar. ¡No puedo seguir aquí! ¡No puedo! -explotó llorando víctima de una crisis nerviosa. Manuel quiso intervenir pero David que le conocía más le hizo señas para que guardara silencio, mientras le sujetaba de los hombros como haciéndose solidario o queriendo infundirle ánimo con el apretón. Guardamos silencio un rato. Sin hablar acordamos quedarnos a pasar la noche. Nos quitamos los bultos de la espalda y fuimos a sentamos en el pequeño corredor de la escuela. Cuando Cenén estuvo más calmado, cada uno empezó a hablar de sus temores y experiencias en aquel mes de aislamiento. Yo les conté el encuentro con el compañero Herminio de Poconichim y de la afición que tenía al alcohol. Del abandono en que estaba, cuyas ilusiones de cada quincena se reducían a conseguir licor y visitar la zona roja del Barrio de San Ramón. Lo demás estaba muerto para él. Hablar sin prejuicios nos sirvió de terapia a todos y para reanimar un poco al amigo en crisis. Decidimos pasar la tarde jugando y quedamos a pernoctar para salir al siguiente día muy temprano y estar en nuestras respectivas escuela tocando el silbato para llamar a clases. Fue en la noche cuando se tomó el acuerdo de reunimos rotativamente una tarde cada fin de semana, en uno de los cinco parajes para ayudar a adaptamos en aquel medio. -También podemos hacer pequeños torneos de básquetbol entre los alumnos _sugirió entusiasmado Cenén_ ya más repuesto. Page 10

×