Manual de moral y mandamientos

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Manual de moral y mandamientos

  1. 1. ¡Venga Tu Reino!Manual de Moral yMandamientos©COPY RIGHTTodos los derechos reservadosCentro de Promoción Integral, A.C.
  2. 2. Manual de Moral y MandamientosÍndiceI. La vida en Cristo 5 Introducción 5 1. Dios se revela 6 2. La persona humana escucha y acoge 7II. La Moral y sus desviaciones 9 1. Las principales fuentes de la moral 9 2. La moralidad de las pasiones 11 3. La moral en el Catecismo de la Iglesia 11 4. Las líneas de la moral cristiana 12III. El hombre está llamado a ser feliz 14 1. La vocación 14 2. Las Bienaventuranzas 14 3. Las respuestas al deseo de felicidad 18IV. Los actos humanos y la libertad 20 1. Los actos humanos 20 2. División de los actos humanos 21 3. Los actos morales 21 4. La moralidad de los actos humanos dependen de tres elementos fundamentales 22 5. La libertad y la moral 23 6. Los obstáculos del acto humano 24 Conclusión 25V. La libertad del hombre 26 1. Existencia 27 2. Lesión y consolidación de la libertad 28 3. Alcance de la libertad cristiana 29VI. La Ley, una guía en nuestro camino 30 1. La ley moral 31 2. La ley eterna 31 3. La ley natural 31 4. La ley divina revelada 32 5. Las leyes civiles 33VII. La conciencia, el lugar de encuentro con Dios 36 1. ¿Cómo se llega a deformar la conciencia? 38 2. Tipos de conciencia 39 3. Conciencia deformada 40 4. ¿Qué podemos hacer para formar nuestra conciencia? 41 1
  3. 3. Manual de Moral y MandamientosVIII. La gracia, Dios presente en nosotros 43 1. El Hombre Nuevo 43 2. La gracia 44 3. Necesidad de la gracia 44 4. Clasificación de la gracia 45 5. Las virtudes teologales y los dones del Espíritu Santo 46 6. Conclusión 47IX. El misterio de la gracia 48 1. Naturaleza y división de la gracia 48 2. Necesidad que el hombre tiene de la gracia 49 3. La predestinación 49 4. La predestinación y la libertad 50 5. La eficacia de la gracia y la libertad humana 51X. La virtud, la respuesta positiva del hombre 53 1. Diferencias entre virtud y valor 54 2. Tipos de virtudes 55 3. Virtudes cardinales 56 4. Pecados contra la prudencia 57 5. Pecados contra la fortaleza 59 6. ¿Cómo adquirir las virtudes? 60 7. La santidad cristiana 60XI. El pecado, la respuesta negativa del hombre 62 1. ¿Cuál es la causa del pecado? 62 2. Pero, ¿por qué pecamos aún cuando conocemos la verdad?65 3. La tentación 66 4. ¿Puedo perder el cielo por dejarme llevar por el ambiente? 67XII. La fe, fundamento y fuente de la vida moral 68 1. Definición y naturaleza de la fe 68 2. Deberes que la fe impone 69 3. Pecados contra la fe 71XIII. La esperanza, confiar en Dios 73 1. Definición de la esperanza 73 2. Pecados contra la esperanza 74XIV. La caridad, virtud reina del cristianismo 76 1. Pecados contra el amor a Dios 78 2. El amor al prójimo 78 3. Las obras de misericordia 78 4. Pecados contra el amor al prójimo 79XV. Los Mandamientos, el camino que Dios nos muestra 80 2
  4. 4. Manual de Moral y Mandamientos 1. Amarás a Dios sobre todas las cosas 80 2. No tomarás el nombre de Dios en vano 80 3. Santificarás las fiestas 81 4. Honrarás a tu padre y a tu madre 81 5. No matarás 82 6. No cometerás actos impuros 82 7. No robarás 83 8. No dirás falsos testimonios ni mentiras 83 9. No consentirás pensamientos ni deseo impuros 84 10. No codiciarás los bienes ajenos 84XVI. Primer Mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas 85 1. El Decálogo 85 2. La virtud de la Religión 87 3. ¿En qué creen los hombres de hoy? 90 4. ¿Por qué los hombres han caído en el error de sustituir a Dios? 91 5. Los pecados contra el Primer Mandamiento 94XVII. Segundo Mandamiento: No tomarás el nombre de Dios en vano 96 1. El nombre de Dios 96 2. Pecados contra el Segundo Mandamiento 98XVIII. Tercer Mandamiento: Santificarás las fiestas 100 1. ¿En qué consiste el descanso? 101 2. Pecados contra el Tercer Mandamiento 102 3. Y, ¿si estoy enfermo? 103XIX. Cuarto Mandamiento: Honrarás a tu padre y a tu madre 104 1. Vocación divina 105 2. El diálogo 105 3. La donación incondicional 106 4. La ayuda mutua 106 5. Procreación y educación de los hijos 106 6. Los deberes de los hijos hacia los padres 107 7. Los deberes de los padres hacia los hijos 108 8. La comunidad política y la Iglesia 110XX. Quinto Mandamiento: No matarás 112 1. Visión cristiana de la vida corporal 113 2. La vida corporal vista desde la ley natural 113 3. Abusos contra la integridad de la propia vida 114 4. Abusos contra la vida de los demás 116 5. Respeto de la vida naciente 119 6. Sentido cristiano del sufrimiento y del dolor 120XXI. Sexto Mandamiento: No cometerás actos impuros 122 1. Visión actual de la sexualidad 122 3
  5. 5. Manual de Moral y Mandamientos 2. Dimensión antropológica de la sexualidad 123 3. La virtud de la castidad 124 4. Dimensión de relación en la sexualidad 126 5. Visión cristiana de la sexualidad 127 6. Significado de la concupiscencia 130XXII. Séptimo Mandamiento: No robarás 132 1. Significado del Séptimo Mandamiento 134 2. No sólo el que roba es ladrón 135 3. ¿Cómo cumplir con el Séptimo Mandamiento? 136XXIII. Octavo Mandamiento: No dirás falsos testimonios ni mentirás 140 1. Los pecados contra la verdad 142XXIV. Noveno Mandamiento: No consentirás pensamientos impuros 145 1. El significado del Noveno Mandamiento 146 2. La imaginación 147 3. Pecados contra el Noveno Mandamiento 148XXV. Décimo Mandamiento: No codiciarás los bienes ajenos 149 1. ¿Cómo vivir el Décimo Mandamiento? 150XXVI. Los Mandamientos de la Iglesia 152 1. Oír Misa entera los domingos y fiestas de guardar 154 2. Confesar los pecados graves cuando menos una vez al año, en peligro de muerte y si se ha de comulgar 154 3. Comulgar por Pascua de Resurrección 154 4. Ayunar y abstenerse de comer carne cuando manda la Iglesia 155 5. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades 155XXVII. La moral y la santidad del Hombre Nuevo 156 1. El Hombre Nuevo 156 2. La acción del Espíritu Santo 157 3. Los Sacramentos y la vocación a la santidad 158 4. La cruz y el sacrificio en la vida cristiana 159 5. Vivir en obediencia y amor al Papa y al Magisterio de la Iglesia 160 6. Moral de la caridad 161Anexo 1: La abstinencia 163 4
  6. 6. Manual de Moral y MandamientosI. La vida en CristoIntroducciónHoy el género humano vive un período nuevo de su historia, caracterizadopor cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden aluniverso entero. Los provoca el hombre con su inteligencia y su actividadcreadora; pero recaen luego sobre el hombre, sobre sus juicios y deseosindividuales y colectivos, sobre su modo de pensar y sobre sucomportamiento para con las realidades y los hombres con quienes vive.Es esto tan claro, que ya se puede hablar de una verdadera metamorfosissocial y cultural, que redunda también sobre la vida religiosa.Como ocurre en los casos de crisis de crecimiento, esta transformación traeconsigo no leves dificultades. Si bien el hombre amplia extraordinariamentesu poder, no siempre consigue someterlo a su servicio. Quiere conocer conprofundidad creciente su intimidad espiritual, y con frecuencia se sientemás incierto que nunca de sí mismo.Jamás el género humano tuvo a su disposición tantas riquezas, tantasposibilidades, tanto poder económico. Sin embargo, una gran parte de lahumanidad sufre hambre y miseria, y son muchos los que caminan sinrumbo y no encuentran la felicidad. Nunca ha tenido el hombre un sentidotan agudo de su libertad, y entre tanto surgen nuevas formas de esclavitudsocial y psíquica.En el interior del hombre existe un afán de felicidad y de realización, que esparte de la naturaleza humana, una necesidad de trascender, de conocer alSer Supremo, es por eso que en su naturaleza está inscrito el llamado avivir en comunión con ese Ser Supremo, con Cristo (las personas estánllamadas a vivir en comunión con Cristo). Instintivamente, el hombre buscaun orden temporal más perfecto, sin que avance paralelamente en sudesarrollo espiritual.La inquietud atormenta al hombre, y se pregunta, entre angustias yesperanzas, respecto a su felicidad y a la actual evolución del mundo. Laturbación actual del hombre y la transformación de las condiciones de vidaestán vinculadas a una evolución global más amplia. Las nuevas condiciones ejercen influjo también sobre la vida religiosa.Muchedumbres cada vez más numerosas se alejan prácticamente de lareligión. La negación de Dios o de la religión no constituye, como enépocas pasadas, un hecho insólito e individual; hoy día, en efecto, sepresenta como exigencia del progreso científico y de un cierto humanismonuevo. Esa negación se encuentra expresada no sólo en niveles filosóficos, 5
  7. 7. Manual de Moral y Mandamientossino que inspira ampliamente la literatura, el arte, la política y lainterpretación de las ciencias humanas y de la historia.Esto explica la perturbación de muchos, y en concreto, la infelicidad delhombre. Todos y cada uno de los hombres pasan la vida buscando lafelicidad eterna, el ser siempre felices. Se busca algo que nunca se acabe,una felicidad infinita que sea capaz de llenarle. Esto trae comoconsecuencia la necesidad de certezas, de algo en qué agarrarse. Unosdesisten y otros desesperan.Como esta felicidad tan ansiada, este amor que no cesa es difícil deencontrar, muchos se desvían en su búsqueda poniendo la felicidad enbienes materiales, en cosas, o personas que nunca le van a dar lasatisfacción plena.Cree la Iglesia que el hombre está llamado a vivir en comunión con Cristo.Únicamente el amor de Dios puede llenar al hombre completamente.Igualmente cree, que la clave, el centro y el fin de toda la historia humanase hallan en su Señor y Maestro. Solo Cristo, puede darle al hombre la tanansiada felicidad. (Documentos Completos del Vaticano II).San Agustín dice: “Mi corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.1.Dios se revelaConfiesa el sagrado Concilio que “Dios, principio y fin de todas las cosas,puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humanapartiendo de las cosas creadas” (Rom. 1, 20).Dios, conoce nuestra dificultad y ama al hombre con un amor infinito, buscaal hombre para ayudarlo a encontrar el verdadero camino hacia la felicidad,hacia el amor eterno. Se revela en Jesucristo invitándolos a llevar una vidade comunión con Él. Para ello, Dios se le revela al hombre, para que loconozca a Él y su Plan para con Él. Se va dando a conocer a través de laRevelación.El Decálogo, el Sermón de la Montaña y la catequesis apostólica nosdescriben los caminos que conducen al Reino de los Cielos. Por ellosavanzamos paso a paso mediante los actos de cada día sostenidos por lagracia del Espíritu Santo. Fecundados por la Palabra de Cristo, damoslentamente frutos en la Iglesia para la gloria de Dios (cf la parábola delsembrador: Mt 13, 3-23).Hay quienes piensan que el cristianismo es una ideología o una doctrinafilosófico-teológica. Otros lo equiparan con las demás religiones que sonintentos del hombre para acercarse a Dios. El cristianismo no es una 6
  8. 8. Manual de Moral y Mandamientoscreación de la mente humana, ni siquiera una doctrina moral, es laauténtica revelación de Dios que se hace hombre por amor al hombre paraabrirle el camino a la vida eterna, le infunde fuerzas y le enseña cuál debeser su conducta. La religión cristiana nace por iniciativa de Dios. Elcristianismo es la respuesta del hombre a Dios que se revela en Cristo.La Revelación comienza cuando Dios escoge a un pueblo, haciendo unaalianza con él, dándole muestras de amor. Este pueblo de Israel le servirápara manifestar su amor. A este pueblo elegido le da alimento, bebida, peroen especial le da los diez mandamientos, que son el camino a la felicidad,la guía para vivir en comunión con Dios. Como a pesar de lasmanifestaciones del amor de Dios, el pueblo sigue siendo infiel, Dios envíaa su Hijo para que el hombre entienda.Jesucristo es el culmen de la Revelación. En Él podemos palpar la bondadde Dios y su Amor infinito al hombre. La persona puede y debe vivir enamistad con Cristo, puede participar de la vida divina, por medio de lagracia de Dios, y del Espíritu Santo que da vida y alimenta. El cristianismoes un compromiso personal con Jesucristo, en respuesta al amor eternoque Dios le tiene al hombre.Pero ¿cómo conocer al cristianismo?, ¿cómo saber qué es lo que enseña?Para responder a estas interrogantes, Cristo funda la Iglesia a través de lacual aprendemos a seguir a Jesús. Este seguimiento de Jesucristo, através de la Iglesia fundada por Él es la respuesta que el hombre le da a lainiciativa de Dios, es la respuesta a la llamada de amor que hace Cristo.Esta respuesta de amor debe ser real, eficaz, concreta, siempre respetandotodas las ayudas que Cristo ha dejado; sacramentos, Iglesia, normas devida, etc. (Cf. Jn, 14. 15. 21; Jn. 15, 14). El amor ha de manifestarseexternamente a través del comportamiento. El que se dice cristiano y noama y vive lo que Cristo ama, realmente no se realiza en su vida. Elverdadero cristiano ama y vive como Cristo.2.La persona humana escucha y acogeEl hombre, ante la invitación al amor, descubre su dignidad (Cf. Catecismonn. 1701-1715). Fue creado a imagen y semejanza de Dios, pero la imagenfue alterada por el pecado, siendo regenerada y restaurada por Cristo,dándole una nueva dignidad “ser hijo de Dios”.La persona humana es aquella que posee un alma espiritual, goza deinteligencia y voluntad, que unida a su cuerpo forma una unidad e identidadúnica irrepetible. 7
  9. 9. Manual de Moral y MandamientosEn el alma encontramos el principio de la vida, creado e infundidodirectamente por Dios en el hombre. Aquí residen las facultades de lainteligencia y voluntad. Por la inteligencia puede conocer a Dios, suRevelación, escuchar lo que le dice su conciencia, etc. Por la voluntad tienela capacidad de tomar decisiones y llevarlas a cabo. El hombre es libre, esdecir, es capaz de tomar decisiones y responsabilizarse de ellas. Es capazde amar, de luchar por descubrir la verdad, de distinguir entre el bien y elmal. “A este hombre es a quien se le presenta el plan de salvación deCristo, pero todavía está herido por el pecado y no puede lograrlo por sísolo. Por ello, para alcanzar el designio que Dios le ofrece necesita de lagracia. Solamente en Cristo, siguiendo su ejemplo, viviendo en amistad conÉl puede lograr la santidad, la plenitud del amor.Para profundizar: La experiencia moral, llamada de Dios la hombre del libro"La Moral.... una respuesta de amor", P. Gonzalo Miranda. 8
  10. 10. Manual de Moral y MandamientosII. La moral y sus desviacionesLa moral es aquella por la cual la Teología estudia los actos humanos,considerándolos en orden a su fin sobrenatural. La moral ayuda al hombrea guiar sus actos, es una ciencia práctica. El hombre necesita de unanorma objetiva que le indique lo que debe hacer y lo que debe evitar parapoder alcanzar su fin: la salvación.Los actos humanos que se pueden valorar moralmente son aquellos que elhombre ejecuta con conocimiento y con libre voluntad. Se valoran sumoralidad sobrenatural porque son los que acercan o alejan al hombre desu posibilidad de alcanzar la vida eterna.La moralidad de los actos humanos depende del objeto elegido; del fin quese busca o la intención; de las circunstancias de la acción. El objeto, laintención y las circunstancias forman los elementos constitutivos de lamoralidad de los actos humanos. El acto moralmente bueno supone a lavez la bondad del objeto, del fin y de las circunstancias. Una finalidad malacorrompe la acción, aunque su objeto sea de suyo bueno.“No se puede justificar una acción mala por el hecho de que la intenciónsea buena” (S. Tomás de A., dec. Praec. 6). El fin no justifica los medios.No está permitido hacer un mal para obtener un bien.Hay actos cuya elección es siempre ilícita en razón de su objeto (porejemplo, la blasfemia, el homicidio, el adulterio). Su elección supone undesorden de la voluntad, es decir, un mal moral, que no puede serjustificado en virtud de los bienes que eventualmente pudieran derivarse deellos.1.Las principales fuentes de la morala. La Sagrada Escritura es la primera y principal fuente de la moral.b. La Tradición que son aquellas enseñanzas de Cristo que fueron transmitidas oralmente.c. El Magisterio de la Iglesia quien por deseo expreso de Cristo posee la autoridad y la infabilidad para imponer leyes a los hombres.Ahora bien, si observamos a nuestro alrededor vemos que hay diferentestipos de comportamientos entre los hombres, lo que hace que en ocasionesse pierda la brújula y se tengan conductas basadas en presupuestosmorales equivocados. 9
  11. 11. Manual de Moral y MandamientosVeamos algunos de estos presupuestos morales equivocados:a. El relativismo: tendencia a considerar que todos y cada uno tienen la razón, aún cuando esta verdad vaya en contra de la doctrina. Todo es relativo. Pero sabemos que no todo es relativo, existen valores fundamentales innegables. Esto es muy común en el New Age.b. El idealismo que no es otra cosa que la filosofía de las cosas bonitas, de los grandes ideales, pero nunca se aterriza. Se cree conocer todo lo que está mal, pero no se hace nada por remediarlo.c. La libre interpretación de la Biblia, cada quien interpreta las cosas como quiere. Para leer la Biblia hay que hacerlo en su contexto global, con fe, no con el intelecto únicamente, siempre con referencia a Cristo y con la guía de la Iglesia.d. La vivencia de la religión como sentimiento, se vive según se siente, lo que resulta agradable se acepta. Lo difícil de aceptar o de entender se rechaza, así se elimina la revelación de dios en los aspectos difíciles de entender. El sentimentalismo es un gran enemigo de la vida espiritual.e. El racionalismo, de origen filosófico, solo se acepta lo que se puede entender con la razón, lo que se puede comprobar, no hay nada sobrenatural. El hombre debe de reconocer sus limitaciones, su incapacidad para comprender muchas cosas, no es Dios.f. Materialismo o secularización que no es otra cosa que el olvido de Dios. Dios no es parte de la vida diaria, solamente se le recuerda en la Iglesia o en ciertos ambientes. Se vive como si Dios no existiera. En este olvido generalizado se presenta una nueva moral donde no hay que dar cuentas a nadie de lo que se hace.g. Mala información religiosa, Dios se reduce a ser un salvavidas, es alguien a quien recurrir en momentos difíciles, cuando hay problemas, no existe una relación de amor con Él, ni con los hombres.h. Moral pragmática, solamente se cumple con lo que sirve o es útil. Cuando la vivencia de la moral es difícil se deja a un lado. La moral no es un capricho de unas personas, por lo tanto no se puede tomar lo que es útil, hay que vivirla en su totalidad.i. Moral de apariencias, solamente se cumple con las normas externas, hay que aparentar ser bueno, no importa crecer en santidad.j. Perfeccionismo moral, se da en personas que no se pueden aceptar a sí mismas, tal como son. Hay que lograr la perfección moral por sí mismo sin contar con Dios. Es la moral del que siente dolor al pecar porque está demostrando ser imperfecto.k. Moral independiente, vivir la moral como dicta la conciencia, aunque ésta esté deformada o equivocada. Es una moral católica sin Iglesia católica.l. Indiferentismo, pasividad, como no se pueden resolver los grandes problemas del mundo, no se hace nada, cómo no se puede vencer al pecado, sigo haciendo lo mismo. Olvido de la ayuda de Dios.m. Moral slogan es la moral en la que no se razona, se toma aquello que resulta atractivo, sin profundizar en su bondad o maldad. 10
  12. 12. Manual de Moral y Mandamientosn. Moral de ¿hasta dónde?, se busca cumplir o hasta donde tengo que hacer. Es la moral del mínimo esfuerzo. La auténtica vida cristiana debe buscar imitar más a Cristo.. La auténtica moral cristiana no está basada en evitar el mal.o. Moral del sexto y noveno mandamiento, se reduce al campo de lo sexual únicamente. Nada cuento mientras se cumpla con el sexto y noveno mandamiento.p. Moral negativa, se limita a lo que no hay que hacer, sin pensar en el por qué. No se fija en hacer el bien, sino en evitar el mal, no robar, no mentir, no matar, etc.q. Moral evolucionista, es aquella que piensa que la Iglesia debe modernizarse, que debe ser más comprensiva, más liberal. No se piensa que lo ha cambiado es la forma, lo accidental, pero el hombre sigue siendo igual que siempre.r. Moral de actitudes, lo importante no son los actos, sino la actitud habitual. Esto es una influencia del protestantismo.s. Moral de situación, la bondad o malicia de un acto no depende de una ley universal o inmutable sino que es determinada por la situación en que se encuentre el hombre.2.La moralidad de las pasionesLas pasiones son los afectos, emociones o impulsos de la sensibilidad,componentes naturales de la psicología humana, que inclinan a obrar o ano obrar, en vista de lo que se percibe como bueno o como malo. Lasprincipales son el amor y el odio, el deseo y el temor, la alegría, la tristeza yla cólera.Las pasiones en cuanto a impulsos de la sensibilidad, no son en sí mismasni buenas ni malas; son buenas, cuando contribuyen a una acción buena;son malas, en caso contrario. Pueden ser asumidas en las virtudes opervertidas en los vicios.La perfección moral consiste en que el hombre no sea movido al bien sólopor su voluntad, sino también por su apetito sensible según estas palabrasdel salmo: “Mi corazón y mi carne gritan de alegría hacia el Dios vivo” (Sal84, 3).3.La Moral en el Catecismo de la IglesiaLa moral ocupa la tercera parte del Catecismo, el cual presenta la moralcomo una respuesta al llamado que el hombre recibe. La moral es larespuesta del hombre a una llamada personal que Dios le hace. Estellamado esta vocación implica vivir según el Espíritu.Los Diez Mandamientos constituyen la gran revelación de Dios, sontambién el centro de la predicación de Jesucristo en el Sermón de la 11
  13. 13. Manual de Moral y MandamientosMontaña (Cf. Maeto , 7) y la base de la enseñanza moral de los apóstoles.Podemos decir que en este discurso se encuentra toda la norma de lamoral cristiana.El Catecismo divide los mandamientos en dos partes: “amarás a Dios sobretodas las cosas” (Mandamientos 1 al 3) y “al prójimo como a ti mismo”(Mandamientos 4 al 10). El Catecismo es un texto de referencia seguro yauténtico para la enseñanza de la doctrina católica, es una norma segurapara la enseñanza de la fe.4.Las líneas de la moral cristianaEs una moral cristológica, es decir, Cristo es el centro y el modelo de lavida moral cristiana. Él debe ser el criterio esencial del actuar cristiano.Las personas en la actualidad hacen grandes esfuerzos por imitar a losgrandes del deporte, el cine, la música. Se imita la forma de hablar, deactuar, de vestir, etc, pero cuando se trata de imitar a Cristo, se ve como unimposible porque Él es Dios. Siendo que la imitación de Jesucristo está alalcance de todos, el Evangelio marca el camino, a través de las virtudes dela humildad, la mansedumbre, el amor, la sinceridad, etc.. Además secuenta con muchas ayudas como son la gracia, los sacramentos, laoración, la Escritura, etc.El imitar a Cristo no implica llegar a tener una vida sin defectos en pocotiempo, sino que debe ser un trabajo constante. Este esfuerzo debe deestar orientado a pensar sentir, querer con la mente, la voluntad y elcorazón de Cristo.La moral cristiana se apoya en la oración y se extiende por el apostolado.Por la oración el cristiano enriquece su vida interior, es el medio por el cualse descubre a Dios, se crece en el amor a Él y se reconocen lasinspiraciones del Espíritu Santo (Cf. Catecismo 2558-2578). Todos estosdones que se reciben en la oración deben de ser transmitidos y dados a losdemás mediante el apostolado, no es válido quedarse con todo. Elapostolado es una consecuencia del amor y se vive a través del servicio aDios y a los hombres por el amor. Por medio de él se va construyendo unmundo mejor.a. La moral cristiana es una moral vivida en la Iglesia. Si se ama a Cristo, se ama a la Iglesia fundada por Él. No se puede amar a Cristo y no amar a Su Iglesia. Ella es el medio que Cristo escogió para encontrarnos con Él.b. Es la moral del amor. La vivencia interior de la moral cristiana exige una motivación en el amor. El cristianismo es la religión del amor, del seguimiento de Cristo por amor y en el amor no se puede ser mediocre. 12
  14. 14. Manual de Moral y MandamientosLos cristianos deben conocerse por la vivencia del amor, tal como losprimeros cristianos. El amor es radical; o se ama a Dios y al prójimo o seama al “yo” y a sí mismo. Al final de la vida, el día del juicio seremosjuzgados según el amor que vivimos.Para profundizar: Veritatis Splendor. 13
  15. 15. Manual de Moral y MandamientosIII. El hombre está llamado a ser feliz1.La VocaciónEl hombre es espíritu y cuerpo, es una unidad total, no se puede separaruno de lo otro. La única diferencia es que el alma es inmortal y el cuerpo síse acaba, es mortal. El hombre es “la única creatura en la tierra a la queDios ha amado por sí misma”. Por lo tanto, no puede encontrar su totalrealización si no es entregándose a los demás. Desde el mismo momentode su concepción, está destinado a la bienaventuranza eterna, a lafelicidad.En el momento del Bautismo, entre muchas otras cosas, Dios le da alhombre su Espíritu mismo. Él es el único capaz de hacerlo. Y es el Espíritude Dios quien guía y le da fuerza al hombre para que, a través de la razón,comprenda cómo deben ser las cosas, para qué son, cuál es su fin, paraqué fueron creadas por Dios.Una vez que las conoce, entonces la voluntad del hombre se mueve haciasu verdadero bien, porque busca lo que le da la verdadera felicidad. Lapersona se va perfeccionando a medida que busca y ama la verdad y elbien.La inteligencia del hombre hace que conozca la voz de Dios que le dice:“haz el bien y evita el mal”. Todos los hombres del mundo, no importa sucolor, sus creencias, su sexo, conoce este mandato. Todos lo llevanimpreso en su interior. Esta ley de la conciencia se realiza mediante elamor a Dios y al prójimo.Gracias a la obra salvadora de Cristo que venció el pecado, quién cree enCristo tiene una nueva vida en el Espíritu Santo. Cuando se lleva una vidarecta, moral, ayudada siempre por la gracia, el hombre podrá alcanzar suplenitud, la vida eterna.2.Las BienaventuranzasLa bienaventuranza consiste en la visión de Dios en la vida eterna, cuandoseremos en plenitud “partícipes de la naturaleza divina” (2 P 1, 4), de lagloria de Cristo y del gozo de la vida trinitaria. La bienaventuranzasobrepasa la capacidad humana; es un don sobrenatural y gratuito de Dios,como la gracia que nos conduce a ella.Las bienaventuranzas descubren la meta de la existencia humana, el finúltimo de los actos humanos: Dios nos llama a su propia bienaventuranza: 14
  16. 16. Manual de Moral y Mandamientosla llegada del Reino de Dios (cf Mt 4, 17); la visión de Dios: “Dichosos loslimpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5, 8; cf 1 Jn 3, 2; 1 Co13, 12); la entrada en el gozo del Señor (cf Mt 25, 21-23), la entrada en elDescanso de Dios (Hb 4, 7-11). “Allí descansaremos y veremos; veremos ynos amaremos; amaremos y alabaremos. He aquí lo que acontecerá al finsin fin. ¿Y, qué otro fin tenemos, sino llegar al Reino que no tendrá fin?” (S,Agustín, civ. 22, 30).Las bienaventuranzas responden al deseo natural de felicidad que tiene elhombre. Este deseo es de origen divino: Dios lo ha puesto en el corazóndel hombre a fin de atraerlo hacia El, el único que lo puede satisfacer:“Ciertamente todos nosotros queremos vivir felices, y en el género humanono hay nadie que no de su asentimiento a esta proposición incluso antes deque sea plenamente enunciada” (S. Agustín, mor. Eccl. 1, 3, 4). “Sólo Diossacia (S. Tomás de Aquino, symb. 1)Si se conoce lo que es el hombre y se descubre su vocación por medio deCristo, entonces, Él es el modelo. Únicamente, imitando a Cristo es cómose alcanza la bienaventuranza, la felicidad eterna. Este seguir a Cristopuede traer momentos difíciles, dolor, sufrimiento y alegrías, Jesucristovenció a la muerte, al pecado, al demonio, pero no convirtió la vidapersonal de cada uno en un lecho de rosas. “Si alguno quiere venir en posde mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt. 16, 24 ).La gracia alcanzada por medio de la Redención hace posible seguir elejemplo de Cristo. Permite actuar correctamente y hacer el bien. Y asíllegar a la bienaventuranza, a la plena realización de la vocación delhombre, que no es otra cosa que vivir unido a Dios. Entre más unidos aCristo, más santos.Jesús en el “Sermón la Montaña” toma las leyes que Moisés recibió en elSinaí y las enfoca a la oportunidad de poseer el Reino de los Cielos. Enestas “leyes”, por así llamarlas, que da Cristo, se encuentran todas lasactitudes que se deben de tener para poder ser un verdadero discípulo deÉl.Las Bienaventuranzas son unos nuevos mandamientos realistas yverdaderos que Jesús entregó en el Sermón de la Montaña.Las Bienaventuranzas enseñan la fe y la valentía, haciendo que en elcorazón nazca una nueva esperanza, dan una gran fuerza que sostiene enlas pruebas, en los problemas, por muy duros que sean, y de esa formallegar a verlos con alegría y gozo por Cristo. 15
  17. 17. Manual de Moral y MandamientosLas bienaventuranzas que Cristo nos enseña son:Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de losCielosEsta es la primera bienaventuranza y cuesta entenderla, ya que, enmuchas ocasiones, se cree que la pobreza a la que se refiere es la pobrezamaterial. Hay muchas formas de pobreza, la material, la moral, la espiritual,religiosa.La pobreza evangélica es la virtud de las personas que viven desprendidasde todo lo creado..El ser pobre de espíritu no quiere decir que hay que vivir en la pobrezamaterial. Tampoco significa miseria. Porque la pobreza material no haceser más feliz que la riqueza, ni que por tener bienes no se puede entrar enel Reino de los Cielos.Cristo enseña que hay que darle buen uso a las cosas, no dice que hay quecarecer de ellas. La pobreza que hay que vivir es la interior, donde se ponetodo al servicio de los demás, cosas materiales, el tiempo, losconocimientos, etc. Una persona puede tener mucho, y no estar apegada aello, Otra persona puede poseer muy poco y estar muy apegada a lo pocoque tiene.Los pobres de espíritu son aquellos que han aceptado valientemente lapresencia de cualquier tipo de pobreza en sus vidas y han llegado aamarla. La pobreza es mensajera de la fe, ante el aceptar o no aceptar, lafe en Dios, la esperanza que conlleva y el amor a Él, serán los quepermitan elegir y aceptar los momentos difíciles.Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierraLa mansedumbre es la aceptación amorosa de la vocación personal a laque llama Cristo, con sus momentos de consuelo y sus momentos dedificultad. Aceptar no quiere decir soportar. Aceptar es recibir con agrado loque nos mandan. La mansedumbre hace posible ver todos losacontecimientos desde la esperanza.La mansedumbre va asociada a la bondad, a la paciencia, a la humildad, ala pobreza. Esta virtud encierra una gran fuerza. El hombre manso es aquélque se posee a sí mismo, que tiene dominio de sí, posee la fuerza que leviene de Dios. No se deja llevar por sus pasiones, sus sentimientos, sucuerpo.Si la caridad es la reina de las virtudes, la mansedumbre es su primerasirviente. 16
  18. 18. Manual de Moral y MandamientosBienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.Esta bienaventuranza es una de las menos comprendidas, porque en ciertaforma, va en contra del pensamiento común. ¿Cómo qué el que llora? Lamayoría de las personas piensan que la felicidad está en no tener penas.Hay que aceptar las alegrías y las penas. El hombre valiente es el que sacaprovecho de todo. Si alguien hubiese preguntado por el instrumento queDios escogería para llegar a todos los hombres, a nadie se le hubieraocurrido pensar que sería el sufrimiento y mucho menos que el Hijo de Diostendría que sufrir.Pero, el sufrimiento era el mejor instrumento para Dios, únicamente elsufrimiento es universal, todos sufren, los poderosos y los débiles, lossabios y los ignorantes, los generosos y los egoístas. Dios escogió esteinstrumento porque no hace ningún tipo de distinción.Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellosserán saciadosCuando se dice “hambre y sed”, se refiriere de forma concreta al deseo quehay en el corazón del hombre y que anima sus actos, el deseo de ser feliz(que no es otra cosa que la felicidad). A este deseo responden lasbienaventuranzas. El hombre no puede evitar tener hambre y sed defelicidad, este deseo lo ha puesto Dios en él. Hay que conocer a dondellega y darle una correcta orientación.La intención de esta bienaventuranza es formar en los hombres el hambrey sed, características de los pobres, de los mansos, de los humildes.Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordiaLa misericordia es uno de los grandes temas de la Biblia, siempre semuestra como uno de los rasgos más característicos de Dios.En la vida de Jesús se manifiesta en sus sentimientos hacia los pecadores,los enfermos, la piedad hacia las multitudes. Él invita a practicarla aimitación de la misericordia de Dios.Para que la misericordia triunfe, es necesario que se tome el mal del otrocomo si fuera propio y hacer un esfuerzo por aliviarle. Es una faceta de lacaridad. Lo malo es que muchas veces los propios problemas acaparan laatención y no se perciben las necesidades del otro.Esta virtud se ejerce, sobre todo, en el perdón. Para el misericordioso lopeor no es sufrir una injusticia sino ser injusto. Nunca hay que cansarse deperdonar. Dios nos manifestó su inmensa misericordia por medio deJesucristo que murió por los pecadores, sin haber nunca pecado. 17
  19. 19. Manual de Moral y MandamientosBienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a DiosLa predicación de Jesús se basa en la línea de la pureza interior, criticandola pureza hipócrita de los fariseos. Insiste mucho en la pureza de corazón.La pureza tiene su fundamento en la sinceridad, la verdad, la rectitud decorazón delante de Dios y del prójimo. Va unida al amor a Dios y al prójimo,a la justicia. La pureza es obra del Espíritu Santo.La pureza, en su sentido amplio, es una virtud importantísima ycaracterística de la vida cristiana. No hay que tenerla como algo abstracto,sino que entendida bajo la luz del amor es una cualidad y una exigencia deamor del cristiano.Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijosde DiosCuando Cristo curaba a los enfermos o perdonaba sus pecados, solía decir“Vete en paz”, que implicaba la salud recuperada y la reconciliación conDios.La paz consiste en la reconciliación de todos por amor a Cristo, asociada ala justicia, a la caridad, y a la felicidad, es uno de los frutos del EspírituSanto. No es un sentimiento, es una auténtica virtud cristiana.¿Quién no desea la paz? Tanto la paz exterior, el llevarse bien con todos,como la paz interior que es el alivio de todas las inquietudes, de laspreocupaciones. Es la lucha con la victoria asegurada en Dios, esencontrarle un nuevo sentido al dolor, es encontrar a Dios en todasnuestras circunstancias de vida, lo que le dará un nuevo sentido, una nuevaalegría de vivir.Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de elloses el Reino de los CielosEsta es la última bienaventuranza en el Evangelio de san Mateo. En ella sejuntan todas las demás bienaventuranzas, el perseguido conoce lapobreza, es manso ante la violencia a la que es sujeto, sufre, sientehambre y sed de justicia, es misericordioso, su corazón es puro, busca lapaz y no la guerra.Quizás, a causa del amor de Cristo, sea mucho lo que se tenga querenunciar, pero si verdaderamente, se ama a Cristo, se hará con alegría.En las Bienaventuranzas se encuentra resumida toda la moral cristiana.Entonces, se puede decir, que la moral no es una serie de obligaciones yprohibiciones, sino todo lo contrario, es la búsqueda de la felicidad, pormucho que sorprenda. 18
  20. 20. Manual de Moral y Mandamientos3.La respuesta al deseo de felicidadLas bienaventuranzas son el centro de la predicación de Jesús; recogen yperfeccionan las promesas de Dios, hechas a partir de Abraham. Dibujan elrostro mismo de Jesús, y trazan la auténtica vida cristiana, desvelando alhombre el fin último de sus actos: la bienaventuranza eterna.Las Bienaventuranzas son la respuesta de Jesús, de Dios mismo, al deseode felicidad que tiene el hombre. Ellas ayudan a caminar hacia Dios, quienes el único que puede satisfacer el deseo de felicidad. Esta respuesta seencuentra bajo la forma de unas promesas y advertencias. Cada una deellas indica un camino que conduce hacia la verdadera felicidad, Dios.La bienaventuranza prometida nos coloca ante opciones morales decisivas.Nos invita a purificar nuestro corazón de sus malvados instintos y a buscarel amor de Dios por encima de todo. Nos enseña que la verdadera dicha noreside ni en la riqueza o el bienestar, ni en la gloria humana o el poder, nien ninguna obra humana, por útil que sea, como las ciencias, las técnicas ylas artes, ni en ninguna criatura, sino sólo en Dios, fuente de todo bien y detodo amor.Las Bienaventuranzas dan un enorme consuelo, ya que prometen lafelicidad que tanto ansía el hombre. Ellas indican toda la felicidad que elhombre puede esperar: poseer el reino de los Cielos.Las Bienaventuranzas le descubren al hombre el objeto de su existencia, elfin último: Dios nos llama a su propia bienaventuranza. Aunque estellamado es personal, no podemos apartarnos del conjunto de todosaquellos que pertenecen a la Iglesia, pues ellos han acogido la promesa dela felicidad y viven de ella en la fe.Para profundizar: Catecismo de la Iglesia Católica nn. 1716-1729. 19
  21. 21. Manual de Moral y MandamientosIV. Los actos humanos y la libertadEl hombre posee una dignidad muy especial que le fue dada por Dios, es eldueño de la Creación. Es el único ser con inteligencia y voluntad, puedetener iniciativas y decidir como actuar. Dios quiso dejar que el hombre porpropia decisión (Cf. Catecismo 1730), buscara a su Creador, para obtenerla salvación libremente.La historia de la humanidad, desde sus orígenes, atestigua desgracias yopresiones nacidas del corazón del hombre a consecuencia de un mal usode la libertad. La libertad del hombre es finita y falible. Desde el principio,de hecho el hombre se equivocó y libremente pecó. Esta primera alienaciónengendró multitudes alienaciones.Pablo expresó muy bien su tesis sobre la liberación y la salvación delhombre: “Para ser libres nos libertó Cristo”.El hombre es racional, y por ello semejante a Dios: fue creado libre y dueñode sus actos (S, Ireneo, haer. 4, 4,3).La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración enla verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfección cuando estáordenada a Dios, nuestra bienaventuranza.1.Los actos humanosEl hombre realiza muchas actividades de formas muy diversas., pero encuanto se refiere a la moral sólo interesan algunas de estas actividades,sólo nos interesan aquellos actos de los que el hombre es responsable.Los actos humanos son los que proceden de la voluntad deliberada delhombre. Es aquél que el hombre realiza consciente y libremente y del cualél es responsable. Lo realiza con conocimiento y libre voluntad. Primerointerviene el entendimiento, no se puede desear o querer algo que no seconoce. Es decir, con la razón el hombre conoce el objeto y delibera sipuede o debe tender hacia él, o si no puede o no debe. Es un acto que elhombre conoce y quiere hacer. Una vez que lo conoce, la voluntad seinclina hacia él o lo rechaza por no ser conveniente.El hombre es dueño de sus actos solamente cuando intervienen elconocimiento y la voluntad, lo que lo hace responsable de ellos. En estecaso es que es posible una valoración moral. 20
  22. 22. Manual de Moral y MandamientosNo todos los actos del hombre son propiamente “humanos”, tambiénpueden ser:a. Meramente naturales, son aquellos en que el hombre no tiene control voluntario. Ej. La digestión, la respiración, la percepción visual o de los otros sentidos, la circulación, etc.b. Actos del hombre, cuando falta el conocimiento (niños pequeños, distracción total, locura) o la voluntad (amenaza física) o ambas (el que duerme).2.División del acto humanoa. Bueno o lícito si esta de acuerdo con la ley moral. Ej. Dar limosna.b. Malo o ilícito, si va en contra de la ley moral. Ej. Decir una mentira.c. Indiferente, cuando no es ni bueno, ni malo. Ej. Hablar.3.Los actos moralesEl acto moral es el que el hombre ejecuta libremente y con advertencia dela norma moral. Es libre porque es un acto consciente y querido. En estecaso se considera si es bueno o malo. La advertencia debe ser doble,conocer el acto en sí y su moralidad.Los elementos constitutivos de un acto moral son la advertencia en lainteligencia y el consentimiento en la voluntad. La advertencia puede serplena o semiplena. Ej. No es lo mismo lo que sucede estando despierto queestando dormido. Solamente los aspectos conocidos de la acción sonmorales. El conocimiento no debe ser únicamente teórico, hay que percibirla obligatoriedad moral que el acto conlleva.Una vez conocido el acto debe ser voluntario, es decir, que haya posibilidadde actuar de otra forma. El consentimiento lleva a querer realizar el actoque se conoce, buscando un fin.El acto voluntario puede ser perfecto o imperfecto, según sea con pleno osemipleno consentimiento. También puede ser directo e indirecto. El actovoluntario indirecto es cuando al realizar una acción voluntariamente, hayun efecto adicional, que no se pretende, no es un fin en sí mismo sinoconsecuencia del acto voluntario que es inevitable. Un ejemplo sería elcaso de una señora que necesita operarse por tener cáncer en la matriz. Laoperación es necesaria por motivos de salud, el fin que se busca es sucuración. Ahora bien, al extirparle la matriz ya no podrá tener más hijos,esto será una consecuencia que no se pretende, mas es inevitable.En este caso se trata de acto voluntario de doble efecto. En los casos dedoble efecto es necesario que haya un fin bueno – voluntario directo – y 21
  23. 23. Manual de Moral y Mandamientospuede haber un fin malo como consecuencia – voluntario indirecto – bajociertas condiciones. Nunca se justifica hacer un mal para obtener un bien.Ej. Mentir, jurar en falso, aunque al hacerlo se consiga un bien. El fin nojustifica los medios.4.La moralidad de los actos humanos dependen de tres elementosfundamentalesa. El objeto del acto, que se elige y se realiza, visto desde un punto de vista moral.b. Las circunstancias, en que lo realiza.c. El fin que la persona se propone alcanzar, o la intención.Estos tres elementos son los elementos constitutivos de la moralidad.  El objeto es la materia de un acto humano, si el objeto es malo, el acto será malo o ilícito, si el objeto es bueno, el acto será bueno, dependiendo de las circunstancias o el fin. Es el bien al cual deliberadamente tiende la voluntad. El acto depende fundamentalmente de la decisión, más que de las circunstancias. La acción de “hablar” puede tener varios objetos morales: se puede mentir, insultar, bendecir, alabar, difamar, calumniar, rezar, etc., puede ser un acto bueno o malo, dependiendo de lo que se hable. Siempre hay que hacer el bien y evitar el mal. Las circunstancias, son los elementos secundarios que rodean larealización de un acto, pudiendo agravar o atenuar su moralidad. De hechono pueden modificar la calidad de los actos, pero sí la moralidad de losmismos. Son elementos secundarios de un acto moral. Ej. La cantidad dedinero robado, actuar por miedo a la muerte. Hay que considerar:  Quién realiza la acción. Ej. Un mal ejemplo de la autoridad es más grave.  Qué cosa, es decir la cualidad del objeto. Ej. Si es algo sagrado, el monto de lo robado.  Dónde, en qué lugar. Ej. El pecado cometido en público es más grave, por el escándalo.  Con qué medios. Ej, fraude, engaño, violencia, etc.  El modo como se realizó. Ej. Rezar con atención o distraídamente, castigar a hijos con crueldad.  Cuándo se realizó la acción. Ej. No ir a Misa el domingo, no es igual que no ir a Misa entre semana. 22
  24. 24. Manual de Moral y Mandamientos  El fin o la intención es el fin que la voluntad pretende al realizar un acto. Es un elemento esencial en la calificación moral de un acto. El fin no justifica los medios, es decir, no es válido ayudar a alguien con el fin de obtener la fama o para quedar bien, se brinda ayuda sin buscar una ventaja. Tampoco es válido hacer un mal para obtener un bien. Cuando un acto es indiferente, es el fin el que lo convierte en bueno o en malo. Ej. Pasear, pero con idea de planear un robo. Un fin bueno nunca podrá convertir en bueno un acto malo. Ej. Robar al rico para darlo a los pobres, abortar por bien del matrimonio. Actuar poniendo el placer como fin rompe la jerarquía de valores. El placer debe de acompañar al acto como un efecto secundario, no como un fin en sí mismo. Para que un acto sea moralmente bueno, tanto el objeto como las circunstancias y el fin, deben ser buenos.5.La libertad y la moralLa libertad es el poder radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o noobrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar por sí mismo accionesdeliberadas. Es la capacidad de auto dirigirse, según le dicta la razón. Lalibertad en el hombre es una fuerza de crecimiento y madurez. La libertadalcanza su perfección cuando está orientada hacia Dios. La libertad implicala posibilidad de elegir entre el bien y el mal. Es un don que Dios le ha dadoal hombre, ha compartido con él algo que es exclusivo de Dios. La eleccióndel mal y de la desobediencia nos lleva a la esclavitud del pecado (Cf.Catecismo 1731).El hombre es libre, pero la libertad no es su último valor, está regida por laresponsabilidad, el deber, etc. El ejercicio de la libertad es una exigenciainseparable de la dignidad de la persona.Hay diferentes tipos de libertad:a. Libertad física, el animal salvaje.b. Libertad interior o capacidad de decisiónc. Libertad moral, escoger según los valores morales.d. Libertad evangélica, librarse del demonio y del pecado, a través de la gracia y del Esp. Santo.e. Libertad religiosa, el derecho de cada hombre a practicar su religión. 23
  25. 25. Manual de Moral y MandamientosResumiendo el hombre es libre, pero su libertad está condicionada por losderechos de Dios y del prójimo. Como consecuencia cuando librementerompa esos derechos comete pecado.6.Obstáculos del acto humanoExisten unos obstáculos que pueden impedir el debido conocimiento de laelección y la libre elección. Unos afectan la advertencia y otros afectan elconsentimiento.a. Obstáculo que afecta el conocimiento: la ignorancia que significa falta de conocimiento de una obligación. Es una ausencia de conocimiento moral que se podría y se debería tener. La ignorancia puede ser vencible o invencible.  La ignorancia vencible es la que se podría y debería superar. Se divide en:  Simplemente vencible si se puso algún esfuerzo por superarla, pero no lo suficiente.  Crasa o supina, si no se hizo nada o casi nada por superarla, grave descuido.  Afectada cuando no se quiere hacer nada por superarla, esto es tremendo.  Ignorancia invencible es aquella que no puede ser superada, ya sea por ignorancia o porque ha tratado de salir de ella y no lo logró. Esta ignorancia no se presupone cuando la persona tiene educación humana y escolar, casi siempre será una ignorancia vencible en estos casos.b. Existen unos principios morales sobre la ignorancia:  La ignorancia invencible quita toda responsabilidad ante Dios. Ej. No peca un niño pequeño que hace algo malo.  La ignorancia vencible siempre lleva culpa en mayor o menor grado, según sea su negligencia por salir de ella.  La ignorancia afectada, lejos de disminuir la culpa, la aumenta.Hay la obligación de conocer la Ley Moral. Es un deber salir de laignorancia, es obligatorio. 24
  26. 26. Manual de Moral y Mandamientosc. Los obstáculos que afectan la libre elección de la voluntad son las pasiones, la violencia, los hábitos.  Las pasiones o sentimientos son emociones o impulsos de la sensibilidad que inclinan a obrar o a no obrar en virtud de lo sentido o imaginado como bueno o como malo. En si son indiferentes, la respuesta es la que hace que algo sea bueno o malo. Ej. La ira es santa si lleva a defender las cosas de Dios, el odio al pecado es válido.  Las pasiones son parte del psique humano. Deben de estar guiadas por la razón. Los sentimientos y las emociones pueden ser aprovechados por las virtudes o pervertidos por los vicios, que es el hábito de obrar mal. La persona no se debe dejar llevar únicamente por la voluntad debe de estar regulada por la razón.  La violencia es un factor exterior que nos lleva a actuar en contra de nuestra voluntad.  Puede ser física (golpes) o moral (promesas, halagos,).  Los hábitos que son costumbres contraídas por la repetición de actos que nos llevan a actuar de una manera determinada. Cuando estos hábitos son buenos se convierten en virtudes, cuando son malos se conocen como vicios. Hay que luchar contra los hábitos malos, hay que combatir las causas. Los vicios pueden disminuir la culpa cuando ofuscan la mente, pero sigue existiendo la responsabilidad de haberlos adquiridos.Existen otros factores que pueden obstaculizar la voluntad como son los detipo patológicos o ambientales.ConclusiónEl ejercicio de la libertad no implica el derecho a decir y hacer cualquiercosa. Es falso concebir al hombre “sujeto de esa libertad como un individuoautosuficiente que busca la satisfacción de su interés propio en el goce delos bienes terrenales” (CDF, instr. “Libertatis conscientia” 13). Por otraparte, las condiciones de orden económico y social, político y culturalrequeridas para un justo ejercicio de la libertad son, con demasiadafrecuencia, desconocidas y violadas.Hay que conocer la ley moral, educar y encauzar la libertad, para poderactuar escogiendo siempre lo bueno. Hay que orientar la vida hacia Dios.Para profundizar: La estructura antropológica de la moralidad tomada dellibro “La Moral... una respuesta de amor”, P. Gonzalo Miranda. 25
  27. 27. Manual de Moral y MandamientosV. La libertad del hombreEl concepto de Libertad es muy superior a lo que hoy se entiende por"libertad", circunscrita sólo al campo político. El libre albedrío, la libertad dearbitrio, de los católicos contrasta con la esclavitud espiritual que suponenel predeterminismo protestante y el fatalismo musulmán. En este artículo seincluyen los argumentos de su existencia, lesiones y consolidación de lamisma así como su alcance.Se entiendo por libre albedrío, o libertad de arbitrio -que es la quepropiamente se atribuye a la voluntad humana-, la facultad de determinarsea obrar, es decir, la facultad de querer o no querer, o querer una cosa másque otra. Sólo hay libertad cuando el hombre no está determinado por unacausa o un motivo interno (temor invencible, obcecación, pasión, etc...), nipor una causa o un motivo externo (coacción). Consiste, pues, la libertaden una decisión personal; o, como dicen los filósofos, en un obrarintrínseco, en la capacidad del hombre de decidir por sí mismo.La libertad es un acto u operación de la voluntad humana. La voluntad esuna facultad apetitiva propia del ser inteligente; tiene por objeto y fin el bien.La posibilidad de elegir el mal es un defecto de la voluntad humana, queacoge falsamente como bueno lo que de suyo es un mal. La verdaderalibertad consiste en la elección del bien.La libertad del hombre está debilitada a causa del pecado original. Eldebilitamiento se agrava aún más por los pecados sucesivos. Pero Cristo“nos liberó para ser libres” (Gal 5, 1). El Espíritu Santo nos conduce con sugracia a la libertad espiritual, para hacernos libres colaboradores suyos enla Iglesia y en el mundo.La orientación del hombre hacia el bien sólo se logra con el uso de lalibertad. En consecuencia, por el libre arbitrio, cada uno decide por símismo obrar o no obrar, hacer esto o aquello, elegir entre el bien y el mal, yde ejecutar acciones deliberadas.La libertad hace al hombre responsable de sus actos, en la medida en queéstos son voluntarios; aunque tanto la imputabilidad como laresponsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas o inclusoanuladas a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la violencia soportada,el miedo, los hábitos, los afectos desordenados y otros factores psíquicos osociales.El hombre verdaderamente libre es también sabio, respeta todo, veneratodo, de tal manera que en su interior no da curso libre a actitudes 26
  28. 28. Manual de Moral y Mandamientosagresivas ni posesivas. No juzga, no presupone, nunca invade el terreno delas intenciones. En suma, reconoce la dignidad y la humanidad del otro, essensible hasta sentir como suyos los problemas ajenos y es capaz de tratara los demás con la misma comprensión con que se trata a sí mismo.El derecho al ejercicio de la libertad es propio de todo hombre, en cuantoresulta inseparable de su dignidad de persona humana. Este derecho ha deser siempre respetado, especialmente en el campo moral y religioso, ydebe de ser civilmente reconocido y tutelado, dentro de los límites del biencomún y del justo orden público.La libertad, como enseña León XIII, es «el bien más noble de la naturaleza,propia solamente de los seres inteligentes, que da al hombre la dignidad deestar "en manos de su propia decisión" y de tener la potestad de susacciones» (León XIII, Libertas Praestantissimum, DS 3245; CE 63/1; DP-II225/[1]).1. ExistenciaFrente a los que niegan la existencia de la libertad humana (deterministas),el Magisterio de la Iglesia enseña que la razón natural puede probar concerteza la existencia de la libertad del hombre (cfr Pío IX, Decr. de la S.Congr. del Indice, 11-VI-1855, DS 2812 [1650]).En esa demostración suelen darse tres argumentos.a. El primero es de orden psicológico: está basado en el testimonio de la conciencia. La conciencia de cada individuo experimenta que es dueño de muchos de sus actos, queridos de tal modo que se hubieran podido no querer, o querer otros actos diferentes en su lugar. La historia refuerza el testimonio de la conciencia al mostrar que los pueblos han atribuido a los hombres normales la responsabilidad de sus actos y, consiguientemente, castigan o premian a los que hacen el mal u obran el bien.b. Otro argumento está basado en el orden moral. Si el hombre no tuviese libertad, carecerían de sentido los mandatos y las prohibiciones morales, el mérito y el demérito, los premiso y las sanciones, pues sin liberta del hombre no sería responsable.c. Por último, también se aduce un argumento de orden metafísico. El objeto al que tiende de modo propio la voluntad humana es el bien; en otras palabras, el bien es el objeto formal de la voluntad. Es cierto que el hombre quiere necesariamente lo que se le presenta como bien. Pero los bienes particulares y concretos que se presentan a la voluntad, o sea los bienes creados y los actos que el hombre puede realizar, son bienes finitos, imperfectos. Es decir, se presentan al mismo tiempo como objetos que contienen elementos de bien y elementos de mal; son ambivalentes, sin posibilidad de mover a la voluntad de modo 27
  29. 29. Manual de Moral y Mandamientos necesario. Por ese aspecto mixto (bien-mal) que presentan, la voluntad puede aceptarlos y puede rechazarlos; en otros términos, los quiere de modo libre.Propiamente, sólo Dios, bien absoluto, sería capaz de movernecesariamente la voluntad humana; pero el hombre lo conoce tanimperfectamente, que su voluntad puede rechazarlo.2. Lesión y consolidación de la libertadEl Magisterio de la Iglesia defendió siempre la existencia de la libertad en elhombre y ha condenado todo atentado a la libertad.«Dios omnipotente creó recto al hombre, sin pecado, con libre albedrío y lopuso en el paraíso, y quiso que permaneciera en la santidad de la justicia.El hombre, usando mal de su libre albedrío, pecó y cayó... La libertad delalbedrío la perdimos en el primer hombre, y la recuperamos por CristoSeñor nuestro; y tenemos libre albedrío para el bien, prevenido y ayudadopor la gracia; y tenemos libre albedrío para el mal, abandonado de lagracia, y por la gracia fue sanado de la corrupción» (Conc. de Quiersy, DS621 y 622 [316 y 317]).Con el pecado original, el libre albedrío del hombre quedó atenuado en susfuerzas e inclinado, pero no extinguido (cfr Conc. de Trento, «Decreto sobrela justificación», cap. 2, DS 1521 [793]: Cfr DS 378 [181]. Por eso, elhombre permanece en su libertad de hacer el bien con la gracia o de elegirel mal rechazándola (cfr Ibid, DS 1525s [797s]; Conc. Vaticano I, Dei Filius,cap 3, DS 3010 [1791]).Así, pues, con el pecado original, la libertad del hombre quedó herida,lesionada, inclinada al mal. Pero con la Redención de Jesucristo la libertaddel hombre ha adquirido una nueva dimensión.Por el bautismo el hombre adquiere la libertad de los hijos de Dios (Rom 8,21-23), pues , como nos enseña Jesucristo,«si permanecéis en mi doctrina... conoceréis la verdad, y la verdad os harálibres... Si el Hijo os da la libertas, seréis verdaderamente libres» (Juan 8,31-36).Esta libertad es objetiva y germinal; con la gracia de Dios, el hombre debedesarrollarla y aplicarla a todos los campos de su existencia.La libertad que Cristo nos ha ganado consiste en la liberación del pecado(Rom. 6, 14-18) y, en consecuencia, de la muerte eterna (Apoc. 2, 11; Col2, 12-14; Rom 5, 12) y del dominio del demonio (Juan 12, 31; Col 2, 15; 1 28
  30. 30. Manual de Moral y MandamientosJuan 3, 8); en fin, Cristo nos ha reconciliado con Dios y con los demáshombres (Col 1, 19-22).3. Alcance de la libertad cristiana«La verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina en el hombre.Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia decisión (cfr Ecles15, 14) para que así busque espontáneamente a su Creador y,adhiriéndose libremente a Este, alcance la plena y bienaventuradaperfección» (Gaudium et Spes, n. 17).En esta enseñanza se encuadra perfectamente el concepto y la orientaciónde la libertad humana, así como su alcance salvífico; pues el constitutivo dela libertad no está en elegir un contenido contrario al fin del hombre,conocido por la razón natural y revelado por Dios, sino en una decisiónpropia, personal, por la que el hombre busca en todas las cosas de su vidaa Dios; una decisión por la que libremente el hombres se adhiere a Dios, yasí realiza su ser en la plenitud a la que Dios le llama.«La dignidad humana requiere, por tanto, que el hombre actúe según suconciencia y libre elección, es decir, movido e inducido por conviccióninterna personal, y no bajo la presión de un ciego impulso interior o de lamera coacción externa. El hombre logra esta dignidad cuando, liberadototalmente de la cautividad de las pasiones, tiende a su fin con la libreelección del bien, y procura para ello los medios adecuados, con esfuerzo yeficacia crecientes» (Ibid).No es, por consiguiente, libre el hombre cuando se deja llevar por laspasiones y, bajo una concepción falsa de su autonomía, elige contenidospecaminosos, que le separan de su fin, que es Dios, y, por tanto, de lasalvación. Por el contrario, expresa en grado sumo su libertad, cuando,apoyándose en la gracia divina, da fruto a los talentos recibidos y seabandona sin reservas a la Providencia, buscando, consciente ycomprometidamente, su identificación con la voluntad divina.«La vocación divina del hombre exige de él que dé una respuesta libre enJesucristo. el hombre no puede no ser libre. Pertenece de lleno a sudignidad y oficio el observar la ley moral natural y sobrenatural, con unpleno dominio de sus actos, y adherirse al Dios que se revela en Cristo. Lalibertad del hombre caído ha quedado de tal modo herida, que ni siguierapuede cumplir las obligaciones de la ley natural durante un largo periodo detiempo, sin la ayuda de la gracia de Dios. Pero con la gracia, de tal manerase eleva y fortalece su libertad, que lo que vive en la carne, lo vivesantamente en la fe de Jesucristo (cfr Gál 2, 20)» («Catequesis [DirectorioGeneral Catequético]», n 61). 29
  31. 31. Manual de Moral y MandamientosVI. La Ley, una guía en nuestro caminoEn lo más profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia deuna ley que él no se dicta, a la cual debe obedecer y cuya voz resuena,cuando es necesario, en los oídos de su corazón advirtiéndole que debeamar, practicar el bien y evitar el mal.Las expresiones de la ley moral son diversas y todas están coordinadasentre sí: la Ley eterna cuya fuente es Dios; la ley natural; la ley revelada enel Antiguo y Nuevo Testamento y finalmente, las leyes civiles yeclesiásticas.El Papa León XIII, también enseñaba que la ley natural está inscrita ygrabada en el alma de todos y cada uno de los hombres, porque es larazón humana que ordena hacer el bien y prohíbe pecar. Pero que estaprescripción de la razón humana no podría tener fuerza de ley, sino fuesela voz y el intérprete de una razón más alta a la que nuestro espíritu ynuestra libertad deben ser sometidos.Vivimos en una época de grandes avances científicos y tecnológicos: laradio, el teléfono, la televisión, los aviones, etc. Todos estos avances queha realizado el hombre los ha tenido que realizar respetando ciertas leyesque están inscritas en la naturaleza y por ello, alcanzaron el éxito.El hombre, cuando respeta la naturaleza propia del ser humano, alcanza lafelicidad y la plenitud. Cuando va en contra de su naturaleza, cae en elvacío. Su vida pierde sentido, como le sucede, por ejemplo, a una personaadicta a las drogas.Pero, la pregunta es: ¿con respecto a qué? ¿Cuál es la norma o el criteriopara saber si algo es bueno o malo?La respuesta es el bien moral, que regula y mide los actos humanos enorden a su fin último. El bien moral es lo que mejora a toda la persona y nosolo a una de sus partes, por ello es diferente al valor que sólo mejoraalguna parte de la persona. Es el bien que está por encima de todos losdemás bienes.El “bien moral" es el que le da valor a todos los actos del hombre.La ley moral nos guía para conseguir el bien moral que abarca a todo elhombre, que hace que éste actúe de acuerdo a su dignidad y sea un reflejode la bondad de Dios.Existen diferentes tipos de leyes: 30
  32. 32. Manual de Moral y Mandamientos1. La Ley Moral Es una llamada divina a participar en la misma vida de Dios, un mandato que Dios da para indicar el camino que se debe seguir para alcanzar la vida eterna. Es una orientación para la propia libertad. La ley moral con principios generales y normas particulares, es percibida por la conciencia, aparece en la Sagrada Escritura o por medio de los hombres.2. La Ley Eterna Cuando Dios creó el universo, le dio unas leyes concretas que garantizaban su perfecto funcionamiento y para que se cumpla su propio fin. Por eso, Santo Tomás define la ley divina como “el plan de la divina sabiduría que dirige todas las acciones y movimientos de las criaturas en orden del bien común de todo el universo”. Todo lo creado ha sido orientado hacia el hombre, que es el único ser libre que convive con todo lo creado, a pesar de ser criatura también. Al hombre, que por su libertad es el único ser que rompe la ley eterna, Dios le ha dado una ley de comportamiento, misma que se encuentra grabada en su corazón: la ley moral natural La ley moral es eterna porque es anterior a la creación; es ley porque es una ordenación normativa que hace la inteligencia divina para el recto ser y obrar de todo lo que existe. Es inmutable y es universal porque es para siempre y abarca a todos los seres creados según su naturaleza.3. La Ley Natural La ley natural es la ley eterna en lo que se refiere al hombre. Ley para orientar su libertad hacia su realización perfecta como seres espirituales. Se llama natural porque se refiere a la misma naturaleza del hombre. Es un designio amoroso de Dios. Existen ciertas leyes y normas que rigen el Universo. Son leyes que no han sido fabricadas por el hombre, sino que están inscritas en la naturaleza. Son tan “naturales” como la ley de gravedad, por medio de la cual sabemos que siempre que soltamos un objeto, éste caerá al suelo. Nosotros, sin necesidad de estudiar nada, sabemos que los objetos se caen, que el agua moja, que el fuego quema. Gracias a nuestra libertad, podemos elegir bañarnos o no bañarnos, pero si nos metemos a un chorro de agua, no podemos elegir mojarnos o no mojarnos, como tampoco podemos evitar caernos si sacamos todo nuestro cuerpo por la ventana desde el tercer piso de un edificio. 31
  33. 33. Manual de Moral y Mandamientos No podemos evitar que la Tierra se mueva alrededor del sol, ni que cada día dure 24 horas. Estas leyes que rigen el universo son inmutables y universales y no queda más remedio que aceptarlas y adecuar nuestro comportamiento a ellas. De la misma manera en que hemos descubierto estas leyes que rigen el Universo sin que nadie tuviera que explicarnos el por qué son así, también podemos descubrir dentro de nosotros otras leyes que están ya inscritas dentro de nuestra naturaleza humana, compuesta de alma y cuerpo. Pensemos en nuestro cuerpo: si no comemos, nos da hambre; si no dormimos, sentimos sueño; si hacemos ejercicio nos da sed. Respiramos y nuestros pulmones purifican la sangre que el corazón bombea a todo nuestro cuerpo sin que podamos hacer nada para impedirlo. Son leyes que no podemos cambiar sin poner en serio peligro nuestra vida. En nuestra alma también encontramos una ley que nosotros no hemos escrito y que tampoco podemos cambiar sin hacernos daño. Esta ley nos dicta hacer siempre el bien y evitar el mal. La conocemos desde siempre. Nadie nos la tuvo que decir o explicar pues ya estaba dentro de nosotros. Esta Ley natural también es universal e inmutable, como la ley de la gravedad, es decir, es aplicable a todos los hombres y no cambia con el paso del tiempo. Dentro de esta Ley natural están todos los preceptos universalmente válidos, como el “no matarás”, “respeta a los otros y a sus bienes”, “defiende la verdad”, “lucha por la justicia”, etc. Toda ley está enfocada a buscar un bien, y así como la ley de la gravedad conserva el equilibrio en el universo, así también la Ley moral natural está encaminada a que todo lo que hay dentro de nosotros funcione correctamente y no se rompa el equilibrio planeado por Dios desde el principio.4. La Ley Divina Revelada Parece increíble, pero Dios sabía que no era suficiente el habernos dado la luz de nuestra conciencia y la ley natural. Dios sabía que el hombre, al hacer uso de su libertad, iba a intentar violar aún estas leyes universales e inmutables, con el riesgo de hacerse un daño irreparable. 32
  34. 34. Manual de Moral y Mandamientos Por esto, Él mismo se comunica con el hombre y le transmite “instructivos” exactos y precisos que debe respetar para llegar a su fin último, a encontrar el “tesoro escondido” que es la felicidad plena y eterna junto a Él. Este instructivo lo conocemos con el nombre de Ley Divina Revelada y está plasmado en la Sagrada Escritura. Dentro de ella están los Diez Mandamientos, el Mandamiento de Amor, las Bienaventuranzas y todas las normas de comportamiento que nos dio Jesucristo con sus palabras y su ejemplo. Si leemos el Evangelio, encontraremos en él cientos de consejos que te da Jesucristo: Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón. Al que te pida el manto, dale también la túnica. Ama a tus enemigos y ora por los que te persiguen. Todos estos consejos son “pistas” que Dios nos da para que realmente encontremos nuestro tesoro y no nos quedemos perdidos a la mitad del camino.5. Las Leyes Civiles Aparte de las pistas, Dios ha querido escoger a ciertas personas como “guías”, conocedores del camino, y les ha dado la autoridad para guiarnos, para dictar leyes que nos indiquen con claridad el camino más seguro para llegar a nuestro fin. Las leyes civiles, dictadas por hombres con autoridad, son necesarias e indispensables para que podamos vivir en armonía. ¿Te imaginas el desastre que sería la vialidad, si no existieran leyes de tránsito y cada quien circulara por donde se le antojara?. Todas estas leyes y normas, nacen de la razón humana y son dictadas por las autoridades para buscar el bien común. Estas leyes no son universales, pues están dictadas sólo para un grupo determinado de individuos, de un país, de un estado, de una determinada profesión, o que cumplen determinadas características. De esta manera, las leyes de tránsito sólo afectan a aquellas personas que manejan o transitan por la calle y el código civil mexicano no es válido para los que viven en otro país. Estas leyes tampoco son inmutables, pues están dictadas para un momento determinado y pueden cambiar cuando cambien las circunstancias actuales. Así, podemos ver que las leyes que existían 33
  35. 35. Manual de Moral y Mandamientos en el siglo pasado para el tránsito de carretas y caballos por las calles, desaparecieron. Dado que son hombres los que dictan las leyes civiles, no son infalibles y pueden equivocarse voluntaria o involuntariamente. Es muy fácil descubrirlo, basta que siempre tengas en mente que las leyes positivas son obligatorias sólo cuando son legítimas y justas, es decir, cuando:  Están dirigidas al bien común, al bien de la comunidad y sus individuos. Esto quiere decir que una ley no debe buscar solamente beneficiar a una persona o a un grupo determinado, sino a toda la sociedad por igual.  Han sido dictadas por una autoridad legítima. Esto significa, por ejemplo, que nosotros, aunque tengamos autoridad sobre nuestros hijos, no podemos dictar una ley válida para todo el país, a menos que fuéramos el Presidente de la Nación. Tampoco serían válidas las leyes dictadas por alguien que haya alcanzado el puesto de autoridad por una vía ilícita, como podría ser el caso de un loco.  Son buenas en sí mismas y en sus circunstancias. Esto significa que deben estar de acuerdo con la Ley eterna, la Ley natural y la Ley revelada. Así, no puede ser válida ninguna ley que vaya en contra del respeto a la vida o del respeto a los demás, pues sería tan ilógica como una ley que te obligara a desafiar la Ley de la gravedad.  Son impuestas a cada individuo en las debidas proporciones. Una ley no puede ser válida si exige algo fuera de las posibilidades del individuo, como podría ser una ley que obligara a trabajar a niños o ancianos.  Si una ley es injusta porque no cumple con alguna de las condiciones anteriores, no estamos obligados a obedecerla y si acaso una ley va en contra directamente de la ley natural, nuestra obligación es desobedecerla, pero tenemos que saber con claridad el porqué de las leyes, de este modo, siempre obedeceremos las leyes buenas y no seguiremos aquellas que por diferentes motivos puedan ir en contra de la dignidad de la persona humana. Algunas personas podrán decir que cada uno puede interpretar la Ley de Dios a su manera. Recordar que Dios dejó una Iglesia y un “instructivo” muy claro que son las Sagradas Escrituras en la cuales se encuentran los Diez Mandamientos, el Mandamiento de Amor, las Bienaventuranzas y todas las normas de comportamiento que nos dio 34
  36. 36. Manual de Moral y Mandamientos Jesucristo con sus palabras y su ejemplo. En la Iglesia, Dios está presente en el Papa que es el vicario de Cristo en la Tierra y está asistido por el Espíritu Santo.Para profundizar: Dios llama desde la ley moral natural, tomado del libro"La Moral .... una respuesta de amor", P. Gonzalo Miranda, LC. 35
  37. 37. Manual de Moral y MandamientosVII. La conciencia, el lugar de encuentro con DiosLa conciencia es una realidad de experiencia: todos los hombres juzgan, alactuar, si lo que hacen está bien o mal. Es el conocimiento intelectual delos actos propios.Es innegable que la inteligencia humana conoce los principios primarios delactuar; "haz el bien y evita el mal", no hacer a los demás lo que noqueremos que nos hagan". El hombre en lo más profundo de su concienciadescubre la ley, que no se ha dado a sí mismo, sino a la que debeobedecer y que resuena en su corazón, diciéndole que siempre debe amary hacer el bien."La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, dondeestá solo con Dios". GS 16.El hombre prudente cuando escucha su conciencia puede oír a Dios que lehabla. San Agustín recomendaba: “Retorna a tu conciencia,interrógala…retornad hermanos al interior, y en todo lo que hagáis mirad alTestigo Dios”.La conciencia es una ley de nuestro espíritu, pero que va más allá de él,nos da órdenes, significa responsabilidad y deber, temor y esperanza…Laconciencia es la mensajera del que, tanto en el mundo de la naturalezacomo en el de la gracia, a través de un velo nos habla, nos instruye y nosgobierna. La conciencia es el primero de todos los vicarios de Cristo(Newman, carta al duque de Norfolk 5).La conciencia no es una potencia más, unida a la inteligencia y a lavoluntad. Podríamos decir que es la misma inteligencia cuando juzga lamoralidad de un acto, basándose en los principios morales innatos de lanaturaleza humana. Esas leyes inscritas en el corazón y dadas por Dios.Además, la conciencia es una facultad natural del ser humano, no es unaparte de la vida religiosa del hombre.En la actualidad los movimientos de tipo psicológico, como el New Age,hablan de una conciencia como el íntimo conocimiento que el hombre tienede sí mismo y de sus actos. Esta sería una conciencia vista desde el puntode la psicología, no una conciencia moral.La conciencia que nos interesa es la conciencia moral, que es la mismainteligencia que hace un juicio práctico sobre la bondad o la maldad de unacto. 36
  38. 38. Manual de Moral y MandamientosJuicio porque la moralidad juzga un acto. Es práctico porque aplica en lapráctica, en cada caso en particular y concreto lo que la ley dice. Sobre lamoralidad de un acto es lo que la distingue de la conciencia psicológica,pues en este caso lo propio es juzgar si una acción es buena, mala oindiferente.La conciencia funciona cuando juzga si un acto es bueno o malo, de unamanera práctica, es decir, aplica en cada caso particular y concreto lo quela ley dice. Nos ordena en el momento oportuno, practicar el bien y evitar elmal.Se puede decir que la conciencia moral es un juicio de la razón por la cualla persona reconoce la cualidad moral de un acto concreto que piensahacer, está haciendo o ha hecho.Cuando hacemos algo bueno, la voz de nuestra conciencia nos aprueba,cuando hacemos algo malo, esta misma voz nos acusa y condena sindejarnos en paz. La conciencia no sólo da un juicio después de que yahicimos algo, sino también antes de tomar una decisión.Ella es testigo de nuestros actos y para dar su sentencia como juez, sebasa en las leyes naturales que Dios ha escrito en el corazón del hombre.Es la facultad que descubre el valor de los principios de la ley moral y losaplica a una situación concreta. Juzga nuestras acciones concretasaprobando las buenas y denunciado las malas. Ordena siempre quedejemos el mal y que hagamos el bien.Cada persona debe de prestar mucha atención a sí mismo para oír y seguirla voz de la conciencia, es una exigencia de interioridad.El ser humano debe obedecer siempre el juicio cierto de su conciencia. Noes lícito actuar en contra de la propia conciencia, ya que ésta es la voz deDios.Actuar en contra de la conciencia es actuar contra uno mismo, de lasconvicciones más profundas y de los principios morales.Obedecer a la conciencia es obedecer a Dios, por eso es importante seguirsiempre lo que ella nos dicta. Todos debemos prestar mucha atención anosotros mismos para poder oír y seguir la voz de la conciencia. Ladignidad de la persona exige que tengamos una conciencia moral recta.Por la conciencia podemos asumir la responsabilidad de nuestros actos.Cuando elegimos libremente llevar a cabo un acto, la libertad nos hace 37
  39. 39. Manual de Moral y Mandamientosresponsables de los actos que, voluntariamente y siguiendo a nuestraconciencia, hemos realizado.Ahora bien, no todas las conciencias son iguales, pues solemos tenerciertas deformaciones, aunque sean pequeñas.La conciencia se puede formar o deformar.Una conciencia bien formada siempre nos invitará a actuar de acuerdo connuestros principios y convicciones, nos impulsará a servir a los hombres.La conciencia recta y veraz se forma con la educación, con la asimilaciónde la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia. Se ve asistida por losdones del Espíritu Santo y ayudada por los consejos de las personasprudentes. Además, favorecen mucho la formación de la conciencia tanto laoración como el examen de conciencia. La educación de la conciencia es una tarea de toda la vida que garantiza lalibertad y engendra la paz del corazón.La conciencia buena y pura es iluminada por la fe verdadera. Porque lacaridad procede al mismo tiempo “de un corazón limpio, de una concienciarecta y de una fe sincera” (1 Tm 1, 5; 3, 9; 2 Tm 1, 3; 1 P 3, 21; Hch 24, 16).Sin embargo, el desconocimiento de Cristo y de su Evangelio, los malosejemplos recibidos de otros, la servidumbre de las pasiones, la pretensiónde una mal entendida autonomía de la conciencia, el rechazo de laautoridad de la Iglesia y de su enseñanza, la falta de conversión y decaridad pueden conducir a desviaciones del juicio en la conducta moral.Una conciencia deformada puede equivocarse y presentarnos por bueno, lomalo. Esto puede suceder por ignorancia, por los criterios del ambiente enel que vivimos, por criterios falsos que hayamos interpretado comoverdaderos o por debilidades repetidas.1.¿Cómo se llega a deformar la conciencia?Nuestra conciencia no se deforma de un día para otro, generalmente esfruto de malos hábitos:Nosotros podemos deformar nuestra conciencia poco a poco, sin darnoscuenta, si aceptamos voluntariamente pequeñas faltas o imperfecciones ennuestros deberes diarios. 38
  40. 40. Manual de Moral y MandamientosSi todos los días vamos haciendo las cosas “un poco mal”, llega unmomento en el que nuestra conciencia no hace caso de esas faltas y ya nonos avisa que tenemos que hacer las cosas bien. Se convierte en unaconciencia indelicada, que va resbalando de forma fácil del “un poco mal” al“muy mal”.También puede suceder que nosotros deformemos nuestra conciencia abase de repetirle principios falsos como: “No hay que exagerar”. Seconvierte así en una conciencia adormecida, insensible e incapaz dedarnos señales de alerta. Esto se da, principalmente, por la pereza o lasuperficialidad.Podemos convertir nuestra conciencia en una conciencia domesticada si leponemos una correa, con justificaciones de todos nuestros actos, cada vezque nos quiere llamar la atención, por más malos que estos sean: “Lohice con buena intención”, “Se lo merecía”, “Es que estaba muy cansado”,"es que él me dijo",etc. Es una conciencia que se acomoda a nuestro modode vivir, se conforma con cumplir con el mínimo indispensable.También, puede darse una conciencia falsa, es decir, que nos dé señaleserróneas porque no conoce la verdad. Esto puede ser por nuestra culpa opor culpa del ambiente en el que vivimos. En este caso los juicios se hacensin bases, ni prudencia.2.Tipos de concienciaa. Según el objeto  Verdadera que es la que juzga la acción en conformidad con los principios objetivos de la moralidad. Por ejemplo: sé que estoy en pecado mortal, por lo tanto no puedo comulgar.  Errónea que es la que juzga la acción equivocadamente, es decir, confunde lo malo con lo bueno. Juzga sin bases y sin prudencia. Un ejemplo de esto, es cuando se piensa que si alguien fue violada, es lícito que aborte.  Esta conciencia se divide en dos formas:  Venciblemente errónea cuando no se desea o no se ponen los medios para salir de su equivocación.  Invenciblemente errónea cuando la persona no puede dejar el error, o porque no sabe que está en él, o porque ha hecho todo lo posible por salir de él, sin conseguirlo. 39
  41. 41. Manual de Moral y Mandamientosb. Por razón del modo de juzgar  Conciencia recta Este tipo de conciencia siempre juzga con fundamentos y prudencia.  Falsa. En este caso se juzga sin bases, sin prudencia y puede ser:  Conciencia estrecha es la que actúa con ligereza y sin razones serias, afirma que hay pecado donde no lo hay o lo aumenta. Este tipo de conciencia juzga a una persona por un simple comentario.  Conciencia escrupulosa. Para este tipo de conciencia todo es malo. Es opresiva y angustiante pues recrimina hasta la falta más pequeña, exagerándola como si fuera una falta horrible. Siempre piensa que hay obligaciones morales donde no las hay.  Conciencia laxa. Es lo contrario de la escrupulosa. Este tipo de conciencia minimiza las faltas graves haciéndolas aparecer como pequeños errores sin importancia. En este caso, se actúa con ligereza, se niega el pecado cuando lo hay o lo disminuye.  Conciencia perpleja es la que ve pecado tanto en el hacer algo o en el no hacerlo. Es muy común ante las decisiones económicas o políticas. Es la que piensa quiero ayudar a los damnificados, pero si lo hago voy a quitarle algo a mi familia.  Conciencia farisaica. Es la que se preocupa por aparentar bondad ante los demás, mientras en su interior hay pecados de orgullo y soberbia. Es hipócrita, quiere que todos piensen que es buena y eso es lo único que le importa.c. Según la firmeza del juicio  Cierta siempre juzga sin temor a equivocarse.  Dudosa juzga con temor a equivocarse, o simplemente, ni se atreve a juzgar.3.¿Cómo podemos darnos cuenta de que nuestra conciencia estádeformada?Hay tres reglas importantes que debe seguir toda conciencia recta:a. Nunca justifica el mal para obtener un bien.b. El fin no justifica los medios.c. No hacer a otros lo que no quiere que le hagan o trata a los demás como le gustaría que le trataran.Respeta siempre los actos de los demás y los juicios de su conciencia. Esto 40
  42. 42. Manual de Moral y Mandamientosquiere decir que la conciencia no debe juzgar los actos de los demás, sinoúnicamente los propios: “Cree todo el bien que oye y sólo el mal que ve.”Si nos damos cuenta de que nuestra conciencia viola alguna de estasreglas y no nos avisa en el momento adecuado, ni nos recrimina por ello,es muy factible pensar que está desviada o deformada. Al percibir esto, lomejor es poner enseguida manos a la obra para mejorar, teniendo encuenta los siguientes tres aspectos:  Tenemos obligación de formar nuestra conciencia de acuerdo con nuestros deberes personales, familiares, de trabajo y de ciudadano; los mandamientos de la Iglesia, los mandamientos de la Ley de Dios y todas las responsabilidades que hayamos contraído libremente. Esta obligación es nuestra y nadie la puede cumplir en nuestro lugar.  Es necesario que actuemos siempre con conciencia cierta, es decir, que los juicios de nuestra conciencia sean seguros y fundados en la verdad. Por ello, debemos poner todos los medios para salir de la duda o del error.  Nunca olvidarnos que si nuestra conciencia está deformada, podría ser porque alguien nos aconsejó con criterios falsos, entonces la responsabilidad de nuestros actos es menor. Pero, si nuestra conciencia está deformada por nuestra propia decisión o negligencia, por no poner los medios para formarla, entonces la responsabilidad de nuestros actos y la culpabilidad es mayor.4.¿Qué podemos hacer para formar nuestra conciencia?  Estudiar el Evangelio, informarnos de qué tratan los documentos del Papa y de la Iglesia. Recordemos que el pretexto de “nadie me lo había dicho”, no sirve como excusa ante Dios, pues es propio de una persona madura formarse e informarse de las normas que deben regir los juicios de nuestra conciencia.  Reflexionar antes de actuar. No nos debemos guiar por nuestros instintos o por lo que oímos, sino por convicciones serias y profundas. Tampoco se vale argumentar: “Creí que estaba bien porque todo el mundo lo hace”.  Pedir ayuda y consejo a alguien que esté bien formado. Puede ser un sacerdote. Nada mejor que un buen examen de conciencia seguido de una buena confesión. Si nos confesamos frecuentemente, nuestra conciencia se irá haciendo más delicada y más sensible a las pequeñas faltas. 41
  43. 43. Manual de Moral y Mandamientos  Ser sinceros con nosotros mismos y con Dios. Llamar a cada cosa por su nombre, sin tratar de justificar lo que hacemos o de darle nombres disfrazados que aparentemente le quitan importancia a los actos.  No nos desanimemos ante los fallos. Aprender siempre de las caídas para comenzar de nuevo.  Formar hábitos buenos, programando nuestra vida y nuestro tiempo, sin permitirnos fallos voluntariamente aceptados.  Tener una vida de oración y de sacramentos para poder obtener las luces necesarias para la inteligencia y las gracias para fortalecer la voluntad.La Palabra de Dios es una luz para nuestros pasos. Es preciso que laasimilemos en la fe y en la oración, y la pongamos en práctica. Así seforma la conciencia moral. Catecismo de la Iglesia Católica n. 1802Para profundizar: Dios llama en la conciencia, tomado del libro "La Moral......una respuesta de amor", P. Gonzalo Miranda. 42

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