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¿Perdona usted como Jehová?

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“Si perdonan a los hombres sus ofensas, su Padre celestial también los perdonará a ustedes; mientras que si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco perdonará su Padre las ofensas de ustedes.” …

“Si perdonan a los hombres sus ofensas, su Padre celestial también los perdonará a ustedes; mientras que si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco perdonará su Padre las ofensas de ustedes.” (MATEO 6:14, 15.)

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  • 1. ¿Perdona usted como Jehová?
  • 2. “Si perdonan a los hombres sus ofensas, su Padre celestial también los perdonará a ustedes; mientras que si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco perdonará su Padre las ofensas de ustedes.”
    (MATEO 6:14, 15.)
  • 3. “JEHOVÁ es misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa. No por todo tiempo seguirá señalando faltas, ni hasta tiempo indefinido se quedará resentido. No ha hecho con nosotros aun conforme a nuestros pecados; ni conforme a nuestros errores ha traído sobre nosotros lo que merecemos.
  • 4. Porque así como los cielos son más altos que la tierra, su bondad amorosa es superior para con los que le temen. Tan lejos como está el naciente del poniente, así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones.
  • 5. Como un padre muestra misericordia a sus hijos, Jehová ha mostrado misericordia a los que le temen. Pues él mismo conoce bien la formación de nosotros, y se acuerda de que somos polvo.”
    (Salmo 103:8-14.)
  • 6. Dado que fuimos concebidos en pecado y nacimos con error e imperfecciones heredadas que intentan continuamente conducirnos cautivos a la ley del pecado, necesitamos muchísimo un Dios que ‘se acuerde de que somos polvo’.
  • 7. Trescientos años después de que David hiciera esta hermosa semblanza de Jehová en el Salmo 103, otro escritor bíblico, Miqueas, lo exaltó de manera muy parecida por ser un Dios que perdona con benevolencia los pecados del pasado:
  • 8. “¿Hay Dios como tú que borre la falta, que perdone el crimen, que no guarde eterno rencor, sino que le guste perdonar? Otra vez apiádate de nosotros, pisotea nuestros crímenes, en el seno del mar sumerge todas nuestras maldades”.
    (Miqueas 7:18, 19, AgustínMagaña.)
  • 9. La palabra que se emplea en las Escrituras Griegas para “perdonar” significa “dejar marchar”. Observe que David y Miqueas, citados antes, transmiten la misma idea con una redacción cautivante y descriptiva. Para comprender de lleno la asombrosa magnitud del perdón de Jehová, repasemos algunas de las muchas ocasiones en que lo ha mostrado. La primera nos enseña que Jehová puede cambiar de parecer y decidir perdonar en vez de destruir.
  • 10. Jehová libertó a la nación israelita de Egipto y la condujo en seguridad hasta las inmediaciones de la tierra que le había prometido, pero el pueblo no quiso seguir adelante por temor a los hombres de Canaán.
    MoisésintercedeyJehováescucha
  • 11.
  • 12. Como algunos cananeos eran de tamaño descomunal, los israelitas temieron entrar en la Tierra Prometida, a pesar de haber visto como Jehová los libertaba de Egipto mediante diez plagas destructivas, abría una vía de escape a través del Mar Rojo, aniquilaba al ejército egipcio que intentaba perseguirlos, celebraba con ellos el pacto de la Ley en el monte Sinaí, convirtiéndolos en su nación escogida, y les proporcionaba milagrosamente el maná del cielo todos los días para su sustento. (Números 14:1-4.)
  • 13. A Moisés y Aarón les consternó la reacción del pueblo. Josué y Caleb, dos espías fieles, intentaron infundir ánimo en Israel: ‘Es una tierra buena, muy buena, una tierra que mana leche y miel. No teman a la gente. Jehová está con nosotros’. Pero en lugar de animarse con estas palabras, el pueblo, atemorizado y rebelde, trató de lapidar a Josué y Caleb.
    (Números 14:5-10.)
  • 14. Jehová se encolerizó. “Por fin Jehová dijo a Moisés: ‘¿Hasta cuándo me tratará sin respeto este pueblo, y hasta cuándo no pondrán fe en mí por todas las señales que he ejecutado en medio de ellos? Déjame herirlos con peste y expulsarlos, y déjame hacer de ti una nación más grande y más poderosa que ellos’.
  • 15. Pero Moisés dijo a Jehová: ‘Entonces los egipcios de seguro oirán que tú por tu poder has hecho salir de en medio de ellos a este pueblo. Y ellos de seguro lo dirán a los habitantes de esta tierra. [...] Si tú dieras muerte a este pueblo como a un solo hombre, entonces las naciones que han oído de tu fama ciertamente dirían esto: “Porque Jehová no pudo introducir a este pueblo en la tierra acerca de la cual les juró, procedió a darlos a la matanza en el desierto”.’” (Números 14:11-16.)
  • 16. Moisés suplicó que Jehová perdonara al pueblo por causa de Su nombre: “‘Perdona, por favor, el error de este pueblo de acuerdo con la grandeza de tu bondad amorosa, y tal como has perdonado a este pueblo desde Egipto en adelante hasta ahora’. Entonces Jehová dijo: ‘De veras perdono conforme a tu palabra’”. (Números 14:19, 20.)
  • 17. La idolatría de Manasés
    y el adulterio de David
  • 18. Un ejemplo excepcional del perdón de Jehová es el caso de Manasés, el hijo del buen rey Ezequías. Manasés empezó a reinar en Jerusalén cuando tenía 12 años de edad. Edificó los lugares altos, erigió altares a los Baales, hizo postes sagrados, se inclinó ante las estrellas del cielo, practicó magia y hechicería, nombró a médiums espiritistas y pronosticadores, colocó una imagen tallada en el templo de Jehová y pasó a sus propios hijos por el fuego en el valle de Hinón.
  • 19. “Hizo en gran escala lo que era malo a los ojos de Jehová” y “siguió seduciendo a Judá y a los habitantes de Jerusalén para que hicieran peor que las naciones que Jehová había aniquilado de delante de los hijos de Israel”. (2 Crónicas 33:1-9.)
  • 20. Por fin, Jehová hizo que los asirios subieran contra Judá, prendieran a Manasés y lo llevaran a Babilonia. “Y tan pronto como esto le causó angustia, él ablandó el rostro de Jehová su Dios, y siguió humillándose mucho a causa del Dios de sus antepasados. Y siguió orando a Él, de modo que Él se dejó rogar por él y oyó su petición de favor y lo restauró en Jerusalén a su gobernación real.”
    (2 Crónicas 33:11-13.)
  • 21. Acto seguido, Manasés quitó los dioses extranjeros, los ídolos y los altares, y mandó arrojarlos fuera de la ciudad. Empezó a ofrecer sacrificios sobre el altar de Jehová y a encaminar a Judá al servicio del Dios verdadero. Este relato es un extraordinario ejemplo de lo dispuesto que está Jehová a perdonar cuando la humildad, la oración y las medidas correctivas producen frutos propios de arrepentimiento.
    (2 Crónicas 33:15, 16.)
  • 22. El adulterio que el rey David cometió con la esposa de Urías es muy conocido. No solo cometió adulterio, sino que, cuando ella quedó embarazada, David urdió un plan para ocultar su culpabilidad. Licenció a Urías del ejército con la esperanza de que regresara a su casa y tuviera relaciones con su esposa.
  • 23. Sin embargo, Urías no lo hizo por respeto a sus compañeros que estaban en el frente de batalla. Luego lo invitó a una comida y lo embriagó, pero Urías tampoco tuvo ayuntamiento carnal con su esposa.
  • 24. Después envió a su general un mensaje, en el que le dijo que pusiera a Urías en lo más reñido del combate para que muriera, y así sucedió. (2 Samuel 11:2-25.)
  • 25. Jehová envió al profeta Natán para que pusiera al descubierto el pecado del rey. “David ahora dijo a Natán: ‘He pecado contra Jehová’. Ante lo cual Natán dijo a David: ‘Jehová, a su vez, efectivamente deja pasar tu pecado. No morirás’.” (2 Samuel 12:13.)
  • 26. David estaba compungido por su pecado y expresó su arrepentimiento en una oración sincera a Jehová: “Porque no te deleitas en sacrificio... de otro modo lo daría; en holocausto no te complaces. Los sacrificios para Dios son un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y aplastado, oh Dios, no lo despreciarás”.
    (Salmo 51:16, 17.)
  • 27. Jehová no despreció esa oración que nació del corazón quebrantado de David. No obstante, el rey sufrió un castigo severo, en conformidad con lo que había dicho Jehová respecto al perdón en Éxodo 34:6, 7: “De ninguna manera dará exención de castigo”.
  • 28. Salomón dedica el templo
  • 29. Cuando Salomón terminó el templo de Jehová, dijo en su oración de dedicación: “Y tienes que escuchar las súplicas de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren hacia este lugar, para que tú mismo oigas desde el lugar de tu morada, desde los cielos; y tienes que oír y perdonar”.
  • 30. Jehová respondió: “Cuando cierre los cielos para que no ocurra lluvia, y cuando mande a los saltamontes que se coman el país, y si envío una peste entre mi pueblo, y mi pueblo sobre el cual mi nombre ha sido llamado se humilla y ora y busca mi rostro y se vuelve de sus malos caminos, entonces yo mismo oiré desde los cielos y perdonaré su pecado y sanaré su tierra”.
    (2 Crónicas 6:21; 7:13, 14.)
  • 31. Cuando Jehová nos ve, nos acepta por lo que somos ahora, no por lo que fuimos en el pasado.
    Es tal como dice Ezequiel 33:13-16:
    “Cuando yo diga al justo: ‘Positivamente seguirás viviendo’, y él mismo realmente confíe en su propia justicia y haga injusticia, ninguno de sus propios actos justos será recordado, sino que por su injusticia que ha hecho... por esta morirá.
  • 32. Y cuando yo diga al inicuo: ‘Positivamente morirás’, y él realmente se vuelva de su pecado y efectúe derecho y justicia, y el inicuo devuelva la cosa misma tomada en prenda, pague las mismas cosas tomadas por robo, y realmente ande en los estatutos mismos de vida al no hacer injusticia, positivamente seguirá viviendo. No morirá. Ninguno de sus pecados con los cuales ha pecado será recordado contra él. Derecho y justicia son lo que ha efectuado. Positivamente seguirá viviendo”.
  • 33. El perdón que Jehová Dios nos otorga tiene una peculiaridad que a los seres humanos se nos hace difícil imitar cuando nos perdonamos unos a otros: él perdona y olvida. Algunos dicen: ‘Te perdono, pero no puedo (o no quiero) olvidar lo que me hiciste’. En cambio, observe lo que Jehová dice que hará: “Porque perdonaré su error, y no me acordaré más de su pecado”. (Jeremías 31:34.)
  • 34. Jehová ha perdonado a sus adoradores terrestres durante miles de años. Les ha perdonado pecados que han cometido conscientemente, y también muchos cometidos inconscientemente. Su misericordia, gran paciencia y perdón han sido inagotables. Isaías 55:7 dice: “Deje el inicuo su camino, y el hombre dañino sus pensamientos; y regrese a Jehová, quien tendrá misericordia de él, y a nuestro Dios, porque él perdonará en gran manera”.
  • 35. Elperdónenlas
    EscriturasGriegasCristianas
  • 36. Las Escrituras Griegas Cristianas contienen múltiples relatos acerca del perdón de Dios. Jesús habló de este tema con frecuencia, lo que demuestra que piensa igual que Jehová a este respecto. El modo de pensar de Jesús proviene de Jehová, a quien refleja, pues es la representación exacta de su mismo ser; ver a Jesús es como ver a Jehová.
    (Juan 12:45-50; 14:9; Hebreos 1:3.)
  • 37. El hecho de que Jehová perdona en gran manera se mostró en la ilustración de Jesús acerca del rey que perdonó a un esclavo una deuda de 10.000 talentos (unos 33.000.000 de dólares). Sin embargo, el rey se enfureció cuando este esclavo no le perdonó a su coesclavo una deuda de 100 denarios (unos 60 dólares).
  • 38. “‘Esclavo inicuo, yo te cancelé toda aquella deuda, cuando me suplicaste. ¿No deberías tú, en cambio, haberle tenido misericordia a tu coesclavo, como yo también te tuve misericordia a ti?’. Con eso, su amo, provocado a ira, lo entregó a los carceleros,
    hasta que pagara todo lo que se debía.”
  • 39. Luego Jesús hizo la siguiente aplicación: “Del mismo modo también tratará mi Padre celestial con ustedes si no perdonan de corazón cada uno a su hermano”. (Mateo 18:23-35.)
  • 40. Momentos antes de dar Jesús esta ilustración, Pedro se le había acercado y le había preguntado: “Señor, ¿cuántas veces ha de pecar contra mí mi hermano y he de perdonarle yo? ¿Hasta siete veces?”. Pedro creía que estaba siendo muy magnánimo. Aunque los escribas y los fariseos fijaban un límite al perdón,
  • 41. Jesús dijo a Pedro: “No te digo: Hasta siete veces, sino: Hasta setenta y siete veces”. (Mateo 18:21, 22.) Perdonar siete veces difícilmente bastaría para un día, pues como Jesús dijo: “Presten atención a ustedes mismos. Si tu hermano comete un pecado, dale una reprensión; y si se arrepiente, perdónalo. Aun si siete veces al día peca contra ti y siete veces vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, tienes que perdonarlo”. (Lucas 17:3, 4.)
    Cuánto nos alegra que Jehová no lleve cuenta de nuestros pecados cuando perdona.
  • 42. Si somos humildes, nos arrepentimos y confesamos nuestros pecados, Jehová está dispuesto a perdonarnos: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia”.
    (1 Juan 1:9.)
  • 43. Esteban, el seguidor de Jesús, demostró una extraordinaria capacidad de perdonar cuando una chusma enfurecida lo estaba lapidando, pues suplicó: “‘Señor Jesús, recibe mi espíritu’. Entonces, doblando las rodillas, clamó con fuerte voz: ‘Jehová, no les imputes este pecado’. Y después de decir esto, se durmió en la muerte”. (Hechos 7:59, 60.)
  • 44. Jesús puso un ejemplo de disposición a perdonar aun más asombroso. Sus enemigos lo arrestaron, lo juzgaron ilegalmente, lo condenaron, se burlaron de él, le escupieron, lo azotaron con un látigo de muchas tiras de cuero que probablemente tenían pedazos de hueso y metal, y al fin lo dejaron clavado a un madero durante horas.
  • 45. Los romanos tuvieron mucho que ver en estos sucesos. Sin embargo, mientras Jesús agonizaba en aquel madero de tormento, dijo lo siguiente a su Padre celestial respecto a los soldados que lo habían fijado en él:
    “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
    (Lucas 23:34.)
  • 46. En el Sermón del Monte, Jesús había dicho: “Continúen amando a sus enemigos y orando por los que los persiguen”. Al terminar su ministerio terrestre, el propio Jesús obedeció este principio. ¿Es esto pedir demasiado de nosotros, que tenemos que luchar con las debilidades de la carne caída?
  • 47. Debemos por lo menos procurar poner en práctica lo que Jesús indicó a sus seguidores después de enseñarles la oración modelo: “Si perdonan a los hombres sus ofensas, su Padre celestial también los perdonará a ustedes; mientras que si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco perdonará su Padre las ofensas de ustedes”. (Mateo 5:44; 6:14, 15.)
  • 48. Perdonar como Jehová significa que
    perdonamos y olvidamos.
  • 49. Referencias:
    W 94 15/10