Ensayos i y ii Un nuevo paradigma en teoría evolutiva

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Ensayos i y ii Un nuevo paradigma en teoría evolutiva

  1. 1. TRANSFERENCIA DE LA MEMORIA CELULAR: LA CLAVE MOLECULAR DEL REJUVENECIMIENTO Y LA EVOLUCIÓN ACELERADA “Todo lo que se llama aprender y estudiar no es otra cosa que recordar” (Arístocles de Atenas, alias “Platón”, siglo IV A.C.) “La Guerra es el Tao del Engaño” (Del “Arte de la Guerra”, Sun Tzu, siglo V A.C.) “En esencia, el Arte de la Guerra es el Arte de la Vida” (Del “Arte de la Guerra”, Sun Tzu, siglo V A.C.) “Lo que no te mata, te hace más fuerte” (“Aforismos, máximas e intermedios”, de “Más Allá del Bien y del Mal”, Federico Nietzsche, finales del siglo XIX D.C.) “¿Investigación científica libre? El segundo adjetivo es redundante” (Ayn Rand, mediados del siglo XX D.C.) “Y solamente viviendo para sí mismo, el creador* ha sido capaz de hacer esas cosas que son la gloria de la humanidad. Tal es la naturaleza de la creación*” (De “El Manantial”, Ayn Rand, mediados del siglo XX D.C.) (*) “creador” y “creación” de los individuos “mejor dotados”, es a lo que se refiere la gran filósofa: Obviamente, quien conozca algo de su pensamiento o empiece a barruntar el mío a través de las páginas de estos ensayos se percatará enseguida de que es absurdo suponer que pudiésemos opinar tal cosa del habitual, borreguil, irracional y supersticioso concepto que se les suele atribuir de ordinario a tales palabras derivadas la una de la otra cuando se escriben en mayúsculas. (Nota del autor). ENSAYO I "IMPRIMATUR" Y TRANSFERENCIA: LA CLAVE CELULAR DEL REJUVENECIMIENTO (CINÉTICA Y TERMODINÁMICA DE LA TRANSFERENCIA PSICOFÍSICA) Índice (Ensayo I) I.......... Introducción, conceptos básicos II......... El "Imprimatur": Un modelo para la cinética de transferencia III........ El "Método Bathory": Un modelo para la termodinámica de transferencia 1
  2. 2. I Introducción, conceptos básicos El punto de partida de este trabajo teórico en el campo de la psicofísica y la psicobiología puede resumirse en estos escasos y simples postulados. A mi entender, todos ellos muy sencillos, evidentes a la razón o asentados en sólidas bases empíricas: Postulado 1: Cualquier proceso o fenómeno psíquico o psicobiológico – en general podemos decir "psicofísico” – objetivable, ha de obedecer y de hecho, obedece, a los Principios y Leyes Físicas fundamentales del Universo. Su aparente "exotismo" o falsa "impredecibilidad" tan sólo es expresión de nuestra ignorancia comprensiva o limitaciones metodológicas a la hora de estudiarlo. No existe – en verdad – nada "sobrenatural", sino inmensas lagunas – o mejor dicho océanos – en nuestro modesto Conocimiento de una Realidad compleja y multidimensional. Postulado 2: Cualquier proceso o fenómeno psicofísico conlleva un intercambio de energía e información. Llamaremos a dicho proceso "transferencia", tomándolo como préstamo léxico de la jerga psiquiátrica, ya que los entes o sistemas psicobiológicos suelen asociarse a sujetos individuales poseedores de auto-identidad, o ser reflejo, "residuo" o producto de los mismos. Por tanto, toda transferencia debe – según el Postulado 1 – cumplir los Principios generales que rigen los flujos energéticos-informacionales entre los sistemas, esto es, las Leyes de la Termodinámica. Asimismo, su evolución temporal en fase no-estacionaria podrá ser descrita en términos cinéticos adecuados. Postulado 3: Toda transferencia supone la presencia de los siguientes elementos: * Donante: Entidad o subsistema que "cede" o descarga parte de su energía y/o información psicofísica interna. Le llamaremos "D". * Receptor: Entidad o subsistema que "absorbe" o capta una fracción de dicha energía y/o información. Lo denotaremos por "R". * Interfase: Frontera o "borde" interno entre D y R. Obviamente, ha de ser "porosa" respecto al intercambio de masa-energía psicofísica o psicobiológica. Es decir, D y R han de constituír "subsistemas abiertos" en términos termodinámicos. Brevemente, "I". * Medio o Canal: Entorno ambiental que define la interfase y "envuelve" a D y R. Su propiedad "aislante" o "conductora" de los flujos psicoenergéticos o bioenergéticos es, junto al poder emisivo/impregnante de D y la sensibilidad/ receptividad específicas de R, uno de los tres factores fundamentales que permiten o no la efectividad del proceso de transferencia. Lo simbolizaremos por "M". * Frontera, Límite o "Borde": Alcance máximo del fenómeno, a partir del cuál éste resulta indetectable. Puede corresponder o no a una superficie o volumen físico definido. Sea representado por "B". * Sistema: Evidentemente, la unión interactiva de todos los componentes anteriores. Su abreviatura será "S". Por simplicidad, supondremos en nuestros modelos que S se halla "aislado" respecto al exterior, y que el Par "D/R” – y su Interfase – forman un sistema "cerrado" dentro de él. Dicho de otro modo, entre D y R hay flujos netos de materia y/o energía, y también 2
  3. 3. de energía pero no de masa entre D/R y el resto de S, pero el conjunto global estudiado S no absorbe ni libera corrientes ni de materia ni de energía durante el proceso de transferencia. ----------------------- II El "Imprimatur": Un modelo para la cinética de transferencia II.1 Definición de "Imprimatur" IMPRIMATUR: Fenómeno por el cuál un entorno físico - recinto, construcción, paraje, enclave geográfico, material biológico a nivel psicoperceptivo, celular, genético-molecular... - es "impregnado" por cierta cantidad de energía psicofísica o psicobiológica externa codificadora de información. Dicha energía se manifiesta o transforma a modo de percepciones, cambios morfo-funcionales y sucesos evolutivos y adaptativos diversos. II.2 Formalización del "Imprimatur" en los términos del Modelo Psicofísico de Transferencia Obviamente, la observación de la fenomenología o manifestaciones del Imprimatur implica de manera forzosa un proceso de transferencia psicofísica de energía/información. Según los conceptos definidos en la Sección I, podemos considerar: * D = Descarga Psicoenergética o Bioenergética Impregnante (sea cual sea su naturaleza íntima) * R = Observadores, sensitivos o detectores tecnológicos * M = Entorno "Psicopermeable" o “Biopermeable” adecuado (ver siguiente sección) * I = Sentidos convencionales, “intuición”, sinapsis neuronales, membranas celulares selectivas... * B = Límite práctico del recinto o área "impregnada" estudiada * S = Conjunto Interactivo de todos estos elementos (lo que los topólogos matemáticos definirían como S:{DURUMUIUB}) II.3 Características empíricas del fenómeno: "Triple Factorización Causal" del Imprimatur Nos limitaremos a resumir de modo breve y sencillo el conjunto de características y factores que han de concurrir en una zona, edificio, enclave, soporte material u organismo cualquiera para que en él se genere el fenómeno de "Psico-Bio-impregnación" o "Imprimatur". Esta información es una generalización abstracta sobre la enumeración de hechos experimentales comprobados por los equipos de investigadores especialistas en sus trabajos de campo al más diverso nivel, desde el 3
  4. 4. biomolecular al psicobiológico e incluso “parapsicológico”, siempre que los sistemas implicados cumplan la condición objetiva de ser abiertos, perceptores-decodificadores-transductores de información, interactivos/reactivos/adaptativos a los estímulos “imprimantes” del medio y capaces, en menor o mayor grado, de desarrollar cierta autoconsciencia y capacidad de “auto-réplica” y “auto-reorganización” de sí mismos como respuesta a esos cambios externos. Son, por tanto, la base real del modelo que me dispongo a exponerles: 1) El Imprimatur se produce siempre en áreas, lugares o sobre materiales organizados favorables a la impregnación de energías psíquicas y/o psicobiológicas, según los criterios que de inmediato indicaremos. Pero, una vez "descargado", su fenomenología se manifiesta a lo largo del tiempo de manera independiente a la identidad de sus eventuales observadores e incluso en ausencia de éstos. 2) El Imprimatur precisa como "condición necesaria" imprescindible para ser generado una descarga inicial de fuerte potencia e intensidad energética-informativa, normalmente vinculada a sucesos trágicos y dolorosos de alto poder emocional a escala psíquica, o sus equivalentes a nivel biológico: Drásticos cambios medio-ambientales amenazantes de cualquier manera para la supervivencia, bienestar o probabilidad reproductiva de los organismos. Entre ellos podemos destacar tormentos físicos o desgarradores sufrimientos psicológicos, agresiones salvajes de toda índole, abusos, violaciones, vejaciones, suicidios o muertes violentas en el primer caso y grandes y repentinas catástrofes o perturbaciones geofísicas, climáticas o ecológicas en general que reduzcan gravemente las probabilidades intraespecíficas o interespecíficas de pervivencia y “éxito reproductivo” de las especies e individuos orgánicos en el segundo. 3) Dicha descarga inicial tiende a disminuir o disiparse espontáneamente a mayor o menor velocidad según su naturaleza y los rasgos del entorno material, biológico y/o psicofísico que la rodea. Por tanto, cuando el Imprimatur se sostiene en el tiempo de manera prolongada, ha de ser reactivado o "recargado" de forma periódica. Esto se logra mediante sucesivas "inyecciones" de eventos similares a su causa primera, esto es, por hechos luctuosos de semejante orden y magnitud, u otros "movilizadores" de corrientes o emisiones psicofísicas afines. El efecto de "recarga" es tanto mayor cuanto con más alta frecuencia acontece, como era lógico esperar. Esta es una de las dos condiciones suficientes para la persistencia del fenómeno. 4) Además, el medio-entorno del recinto, unidad organizativa o "escenario" de la impregnación ha de reunir ciertos rasgos de composición material y estructural, capaces de conseguir un "registro" y "conservación" de las descargas psico-bio-energéticas lo más fiel, completo e intenso posible. O expresado de otro modo, que faciliten una mayor intensidad de la imprimación y sus manifestaciones usuales en igualdad de las dos variables anteriores. Esta sería la segunda "condición suficiente" del Imprimatur. II.4 Desarrollo matemático del Modelo Psicofísico del Imprimatur; Cinética de Transferencia del fenómeno II.4.1 Ley Básica del Imprimatur 4
  5. 5. Ha llegado el momento de formular la expresión matemática de la Ley Básica que controla el fenómeno del Imprimatur, en función de los factores empíricos anteriormente señalados. Dicha expresión es: I = ks ν σ (1) Donde: * I = Intensidad de Imprimatur o Impregnación del recinto/enclave/organismo S * ksb = Constante de Psico-Bio-Permeabilidad: Parámetro comprendido entre 0 y 1 que mediría el grado de "conductividad" o "capacidad de registro y transmisión" de la energía psicofísica del entorno M; (todos ellos ajustables empíricamente en una conveniente escala relativa); El valor real de ksb en un ambiente concreto sería, pues, la media ponderada de las constantes de sus componentes principales. Se trata de una magnitud adimensional. * ν = Frecuencia media de "reactivación " o "recarga" del Imprimatur o Psicoimpregnación, equivalente al nº de ciclos completos de "actividades de realimentación" como las descritas en el apartado precedente por unidad de tiempo. Unidades internacionales: s(-1) . * σ = Densidad de energía psicofísica de la descarga impregnante liberada por el subsistema Donante D. Es una energía por unidad de volumen del área, recinto o compartimento orgánico afectado. Por tanto, en el SI de unidades vendría dada en Jm(-3) . Observemos que, entonces, las dimensiones físicas de "I" corresponden - en efecto - a una "Intensidad" de emisión o descarga energética, pues equivale a una "densidad de potencia", o potencia por unidad de volumen, según: [I] = [ks] [ν] [σ] = s(-1) Jm(-3) = wm(-3) Como es lógico, por otro lado. II4.2 Hipótesis Psico-Bio-Cuántica Fundamental de la Transferencia; Leyes Cinéticas de Extinción y Realimentación del Imprimatur Me atrevo ahora a establecer un supuesto razonable, cimentado en los Postulados Básicos de la Transferencia Psico-Bio-Energética formulados en la Sección I de este trabajo y en los hechos experimentales multidisciplinares recopilados acerca del fenómeno: Hipótesis Psico- Bio-Cuántica Fundamental de la Transferencia: "En todo proceso de emisión, intercambio o absorción de energía psicofísica codificadora de información entre un Donante (D) y un Receptor (R), las entidades mínimas portadoras de dicho flujo de energía/información han de estar cuantizadas. Llamaremos "psicobiones" a dichos "paquetes" discretos de ondas/partículas portadoras". Dicha hipótesis se apoya en los siguientes hechos empíricos evidentes: 1) Todos los fenómenos de Transferencia – incluidos en el Imprimatur - implican la generación, transmisión y asimilación/transformación de energías más o menos sutiles de masa o densidad 5
  6. 6. muy baja, asociables por ende a haces de conjuntos de micropartículas-onda subatómicas hasta, a lo sumo, macromoleculares, con toda probabilidad razonable. 2) Igualmente, todos ellos parecen presentar un umbral mínimo de descarga o emisión inicial para poder ser detectables hasta por el aparato sensitivo orgánico o instrumento electrónico más refinado, propiedad característica de los procesos cuánticos, como el célebre "efecto fotoeléctrico" descrito por Einstein. 3) Existe una obvia influencia en los niveles de potencia o intensidad de detección o percepción de estos fenómenos por la interacción observador/operador-suceso/observable. Esto apunta de modo rotundo a un mecanismo esencialmente cuántico tras los mismos, ya que así lo establece el Principio de Indeterminación o Incertidumbre de Heisenberg que rige los citados procesos. Una vez aceptada esta hipótesis, resulta mucho más simple seguir avanzando... Veamos, toda "emisión" o "descarga" de haces de psicobiones sería - pues - en el fondo, un "salto cuántico", ocasionado por una "pérdida de estabilidad" o "equilibrio dinámico estacionario" en el subsistema donante, D. Esta deducción racional encaja muy bien con la constancia experimental de que los eventos ocasionadores de la Causa Primera de la Imprimación a cualquier nivel siempre son de índole traumática. Luego, tras la susodicha "descarga" inicial a niveles "excitados" de alta densidad energética, el subsistema D tiende a recobrar su estado inicial de mínima energía, como establecen los más elementales Principios de la Termodinámica: Por ello el Imprimatur va "disipándose" de forma natural, lo que equivaldría a la fase posterior de "relajación" tras el "salto cuántico". Ahora bien, todos los procesos de este tipo - como por ejemplo la Ley de Desintegración de los Isótopos Inestables o Radiactivos - obedecen, según la Mecánica Cuántica, a cinéticas decrecientes de primer orden. Establecemos - por ello - la siguiente Ley de Extinción del Imprimatur: σ = σo exp(-εt) (2) Siendo: * σ = Densidad de energía del flujo psico-bioenergético recibido por el subsistema Receptor R en el momento de la experiencia. Unidades SI:Jm(-3) . * σo = Densidad de energía de la descarga inicial impregnadora en D. Unidades SI: Jm(-3) . * ε = Coeficiente de Extinción del Imprimatur: El ritmo (en nº de psicobiones por unidad de tiempo) al que se disipa la "excitación" o descarga de energía psicofísica impregnante. Su valor dependerá de la naturaleza específica del hecho/trauma desencadenante y las condiciones del medio M, y será propio de cada fenómeno de imprimación concreto, por lo que habrá de ser estimado o estandarizado estadístico-empíricamente. Unidad SI: s(-1) . * t = Tiempo transcurrido entre la génesis inicial experiencia/percepción/detección/asimilación del mismo. Unidad SI: s. del fenómeno y la Por otro lado, como demuestran los datos empíricos, el fenómeno del Imprimatur sufre una "recarga" por contra-transferencia desde Receptores convertidos en Donantes más o menos mecánicos, inconscientes o voluntarios, según los casos. Además, para que dicha reactivación sea eficiente y observable, ha de producirse en un estado de distorsión emocional o psicobiológica comparable al menos a los eventos desencadenantes y a un ritmo o frecuencia suficiente; Tal hecho concuerda también de modo excelente con mi Hipótesis Psicocuántica de la Transferencia: En verdad, tan sólo basta suponer que los observadores/operadores del subsistema R son inducidos a emitir "psicobiones excitados" de "alta energía" en orden de frecuencia comparables a 6
  7. 7. los que ocasionaron la descarga inicial, cuyas partículas/onda son absorbidas por el subsistema D y utilizadas para compensar su espontáneo debilitamiento interno por la Ley de Extinción. Por eso – como todos los investigadores de los fenómenos complejos de dinámica abierta saben – los "eventos reanimadores" de la fenomenología asociada al Imprimatur más eficaces son aquellos que implican similares grados de desequilibrio psicoemotivo o biofísico al de los hechos/trauma desencadenantes. En la esfera de las experiencias psíquicas, el morbo, el temor a lo desconocido, el terror, la angustia extrema, ciertos rituales de “sangre” (supersticiosamente llamada “magia roja” pero, como veremos después, dotados de una sorprendente base científica) o “ceremonias sadomasoquistas” de elevado contenido liberador de las pulsiones agresivo-sexuales y similares cumplen dicho cometido. Algo análogo acontece en el dominio biológico con la percepción por cualquier medio, desde el más elemental a escala celular hasta los más sofisticados sistemas sensoriales-neurológicos o de detección bioquímica en el nivel pluricelular animal o vegetal, cuando un organismo capta la presencia de un peligro mortal o cualquier cambio en el entorno que amenace seriamente su supervivencia o éxito reproductivo. Expresando tal mecanismo en términos matemáticos, podemos escribir la Ley de Realimentación del Imprimatur como sigue: ν = νo exp(δt) (3) En la cuál: * ν = Frecuencia media de las interacciones emisión/percepción/realimentación del Par D/R en el entorno temporal de la experiencia. * νο = Frecuencia media de las interacciones emisión/percepción/realimentación del Par D/R en el tiempo inicial de los hechos/trauma liberadores de la descarga psico-bioenergética impregnante. * δ = Coeficiente de Realimentación del Imprimatur: Ritmo al cuál los nuevos haces de psicobiones "excitados" o flujos de energía psicofísica "realimentadora" son "bombeados" o "inyectados" desde R a D por "contra-transferencia". Evidentemente, ν,νο y δ irán los tres en unidades SI de s(-1) . * t = Tiempo transcurrido desde la descarga inicial y la observación o percepción/experiencia. Unidades SI: s. Estas dos Leyes cinéticas de Crecimiento/Realimentación y Decrecimiento/Extinción del nivel de “Impregnación” por acción/reacción de estímulos ambientales sobre un material o soporte molecular constituido por unidades perceptoras-procesadoras-almacenadoras de energía-información pueden también ser demostradas de forma matemáticamente rigurosa a partir de la aplicación de la Teoría de Redes Complejas al proceso de Transferencia de información entre dos retículos abiertos intercambiadores de dichas magnitudes. En estas Redes, los elementos morfo-funcionales o “nodos” son las unidades mínimas elementales que realizan tales operaciones de tráfico y decodificación-transducción, como por ejemplo las “maquinarias” bio-moleculares transcriptoras/retro-transcriptoras y traductoras de secuencias de genes o de sus variaciones, reajustes reguladores e inserciones o potenciaciones por efecto de las perturbaciones del entorno, como más adelante, en este y el siguiente trabajo se explicará en detalle. Y los “enlaces” o conectores, sus interconexiones activas dentro del entramado. La Teoría de Redes prueba que el mecanismo secuencial de lectura-transcripción/retro-transcripción-traducción genética obedece a un patrón dinámico derivado de una particular topología en Red denominada “Exponencial”. Pues bien, partiendo de la función matemática que expresa la Ley de Distribución de Grados (variación de la frecuencia o proporción relativa de grupos nodales en función de su nº de enlaces operativos por nodo en la trama), se deducen con gran sencillez y elegancia las expresiones de estas dos Leyes Cinéticas para la “Expansión” y “Contracción” de la Red. Y, 7
  8. 8. naturalmente, la Ley Cinética General del Imprimatur que a continuación se desarrolla, sin más que considerar ambos procesos actuando al mismo tiempo. Asimismo, también se demuestra que la relación estímulos/respuestas en estos procesos de Transferencia cumple la Ley Psicofísica Fundamental de Fechner-Weber, tal y como se postula aquí con una base empírica en el Apartado II.6. Con ello, y dada la muy bien fundamentada capacidad descriptiva de la Teoría de Redes Complejas para representar la estructura y evolución de los Sistemas Abiertos Adaptativos transmisores , procesadores y asimiladores de energía-información, estimo refrendada la Hipótesis Psico-Bio-Cuántica Fundamental de la Transferencia y todas las Leyes de Evolución del “Imprimatur” y su percepción reactiva que de ésta se desprenden. Pero dejaremos la exposición de esta “Teoría de Redes Psicofísicas” para el último ensayo de esta serie, por razones de extensión y simplicidad. II4.3 Ley Cinética General del Imprimatur Sin más que sustituír en (1) las expresiones (2) y (3), obtenemos: I = ksb νο σο exp(δt) exp(-εt) Operando: I = ksb νο σο exp[(δ-ε)t] Considerando que, obviamente: Io = ksb νο σο y definiendo como: α = δ-ε nos resulta la fórmula definitiva de la Ley Cinética del Imprimatur: I = Io exp(αt) (4) Siendo: * I = Intensidad de Imprimatur en el instante de la percepción u observación/experiencia. Unidades SI: wm(-3) . * Io = Intensidad inicial de Imprimatur justo después de la descarga psico-bioenergética que lo originó. Unidades SI: wm(-3) * α = Coeficiente de Amplificación del Imprimatur: La diferencia entre el ritmo de realimentación y extinción de los flujos de energía psicofísica en la interacción del Par D/R en el seno de un medio M. En la práctica, mide la velocidad de crecimiento o decaimiento del fenómeno en unas circunstancias y entorno concreto. Es específico de cada Imprimación concreta y habrá de ser aproximado experimentalmente en cada caso. Unidades SI: s(-1) . * t = Tiempo transcurrido entre la descarga inicial y el momento de la experiencia. Unidades SI: s. Si estudiamos la expresión, es muy fácil advertir que, en general, pueden presentarse tres situaciones cinéticas posibles: 1) α>0; (δ>ε) Amplificación Positiva, o “Transferencia Creciente”: Flujo de Contra- 8
  9. 9. transferencia Inducida R D superior al de Transferencia Inductora D R; El ritmo de realimentación mayor al de extinción, la Intensidad o Potencia del Imprimatur crece exponencialmente. 2) α=0; (δ=ε) Amplificación Nula, o "Transferencia en Psico-Bio-Resonancia": Flujo de Contra-transferencia Inducida R D igual al de Transferencia Inductora D R; El ritmo de realimentación idéntico al de extinción, la Intensidad o Potencia del Imprimatur se mantiene constante en torno al valor de su descarga inicial. 3) α<0; (δ<ε) Amplificación Negativa, o “Transferencia Decreciente”: Flujo de Contratransferencia Inducida R D inferior al de Transferencia Inductora D R; El ritmo de realimentación menor al de extinción, la Intensidad o Potencia del Imprimatur decrece exponencialmente, pero de forma más lenta a la determinada por la Ley de Extinción si se hallase "aislado". II4.4 "pI" y escala logarítmica; Linealización de la Ley Cinética General del Imprimatur; Rectas de Calibrado Psico-biométrico Por desfase de "tamaños" entre los submúltiplos y múltiplos de las unidades energéticas y temporales más adecuadas dentro del SI y también por mayor simplificación, conviene definir una nueva escala logarítmica para la medida práctica de la Intensidad de Imprimación, a saber: pI = Loge(I) = Ln(I) (5) De esta forma, tomando Ln, la Ley Cinética General del Imprimatur adopta esta otra forma: pI = pIo + αt (6) Una sencillísima función lineal, cuya ordenada viene dada por la intensidad original de impregnación - pues pIo = Ln(Io) - y su pendiente nos permite conocer de inmediato el valor del Coeficiente de Amplificación, α. Parecen claras las múltiples ventajas prácticas de utilizar esta otra formulación a la hora de calcular empíricamente a través de Rectas de Calibrado tales constantes fundamentales de la Cinética que describe la evolución temporal del fenómeno. II.5 Análisis Perceptivo del Imprimatur; Dinámica del Imprimatur; Ley de Percepción del Imprimatur Por ahora, nos hemos centrado en la simple descripción matematizada de la cinética del proceso de Transferencia asociado al Imprimatur desde el punto de vista puramente psico-bioenergético. El subsistema Donante libera un flujo de energía "psicobiónica" que impregna un Medio permeable adecuado, y estas unidades de energía/información son captadas por el subsistema Receptor. Éste es inducido así a "realimentar" al primero..., y así sucesivamente. Pero no hemos profundizado en el proceso o mecanismo perceptivo de dichos estímulos psicobioenergéticos sobre los entes receptores en sí mismos, lo que podríamos denominar la Psicobiodinámica de la Transferencia. Tal omisión se halla plenamente justificada en el caso de las emisiones producidas por las "entidades" del subsistema D, ya que en cada caso proceden de orígenes y tipos de sistemas muy diversos ligados al medio ambiente del Receptor-Perceptor. Por 9
  10. 10. el contrario, los integrantes de lo que hemos venido en denotar como "subsistema R" sí resultan al menos parcialmente accesibles a ellos, pues siendo “perceptores/decodificadores” de energíainformación, forzosamente han de constituir sistemas abiertos esencialmente similares a los organismos vivos facultados para recibir estímulos del ambiente, procesarlos, integrarlos y reaccionar adaptativamente a ellos. Prescindiré aquí de la opción en la cuál los Receptores son detectores electrónicos o similares, por tratarse de un problema que atañe a ingenieros y técnicos especialistas y en gran medida ya resuelto hoy en día. Consideremos que los receptores operativos del fenómeno son seres vivientes. Entonces, si los estímulos captados por sus sentidos convencionales o por algún otro "aparato" sensóreo más oculto y refinado de sus cerebros, tejidos, células u orgánulos especializados en la función de relación superan sus umbrales individuales de sensibilidad, aunque sin llegar a rebasar su barrera de saturación, existe una probada relación matemática entre la intensidad de dichas "señales" de energías estimulantes y la sensación que producen. La citada relación fue, de hecho, establecida por los investigadores alemanes Fechner y Weber entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, y tiene el honor de ser la primera fórmula psicofísica conocida. Los estímulos del Imprimatur – una vez superado su umbral mínimo de descarga y frenada su extinción para no caer bajo él de nuevo – se hallan, por lo general, dentro de ese intervalo. En consecuencia, podemos aplicarles la mayor parte de las veces la llamada Ley Empírica de Fechner-Weber, cuyo enunciado afirma: "La cantidad de sensación es directamente proporcional al logaritmo decimal del Estímulo". Para nosotros, desde luego, el estímulo será la Intensidad de Imprimatur, y entonces podemos establecer: Psi = kpw log(I) Por razones de comodidad de cara a posteriores desarrollos de este modelo teórico de la Transferencia aplicado a los procesos evolutivos bajo condiciones de intenso y rápido impacto ambiental, prefiero emplear una versión de esta Ley tomando logaritmos naturales o neperianos. Está claro que el significado de la misma no se altera en absoluto por ello, pues tan sólo implica que la magnitud de los estímulos ha de variar en proporción geométrica para que las respuestas sensoriales o perceptivas a éstos lo hagan en proporción aritmética. Por otro lado, la Constante de Sensibilidad Específica del Receptor, o Constante de Weber, mide la razón entre el incremento o decremento mínimo de intensidad de estímulo en valor absoluto necesario para que el Receptor perciba el cambio y la intensidad actual total de dicho estímulo en un instante dado. Por esta razón se trata siempre de un número adimensional positivo y menor que 1. Como al cambiar la base del logaritmo decimal hemos de aplicar: log(I) = Ln(I) / Ln(10) Y Ln(10) es una cantidad positiva mayor a la unidad, podemos definir una nueva constante de sensibilidad específica según: kpsb = kpw / Ln(10) Sin que ello suponga ninguna modificación conceptual psicofísicamente relevante, pues kpsb sigue siendo un factor mayor que cero pero menor a 1. Tan sólo implica un mero cambio de escala. Podemos escribir, por consiguiente: Psi = kpsb Ln(I) Representando: • Psi = Magnitud de "Psico-biosensación Imprimada o Inducida" en R. • kps = Constante de "Psico-biosensibilidad Específica" del individuo receptor respecto al 10
  11. 11. fenómeno. • I = Intensidad de Imprimatur percibida. Unidades SI: wm(-3) . Como es natural, ni Psi ni Kpsb poseen unidades. Si aplicamos la definición de (5) a (6) : Psi = kpsb pI Y, desarrollando por (6) : Psi = kpsb pIo + (kpsb α) t Psi = kpsb Ln(Io) + (kpsb α) t O, lo que es lo mismo: Psi = Ln[(Io^kpsb)] + (kpsb α) t Definimos ahora: Psio = Ln[(Io^kpsb)] Y, finalmente, conseguimos la expresión de la Ley de Psicopercepción del Imprimatur: Psi = Psio + (kpsb α) t (8) Donde: * Psi = Percepción del Imprimatur por parte de R en el momento de la experiencia. Adimensional, carece de unidades físicas. * Psio = Percepción máxima teórica inicial del fenómeno que hubiese experimentado el mismo receptor en idénticas condiciones en el instante inicial de la descarga psico-bioenergética que generó la imprimación. Para abreviar, también puede denominarse como "Techo Psicobioperceptivo" del receptor/operador, una constante única para cada Par D/R en un medio M determinado. Adimensional, carece de unidades físicas. * kpsb = Constante de psico-biosensibilidad específica de R respecto a D dentro de M. Parámetro adimensional. * α = Coeficiente de Amplificación del Imprimatur, fijo para ese subsistema D inmerso en el entorno M concreto de la experiencia. Unidades SI: s(-1) * t = Tiempo desde el origen de la impregnación hasta la experiencia perceptiva de la misma. Unidades SI: s. Como pueden ver, se trata de otra función lineal cuya ordenada, en el caso mucho más realista y frecuente de Amplificación Negativa, nos extrapola el valor téorico del "techo" o "pico" psicobioperceptivo máximo concebible de intensidad perceptiva del fenómeno en su ambiente por parte del Receptor, y su pendiente la tasa de disminución constante de ésta mientras pasa el tiempo. De todos modos, de forma general, dicha "rapidez de cambio" de los niveles de percepción depende a la vez de las propiedades de psico-biopermeabilidad relativa del medio - a través de ksb como factor dentro de Io -, de la "afinidad" o "capacidad específica de procesarlo- realimentarlo" por parte del Receptor – dada por kpsb – y de la naturaleza de la propia descarga psico-bioenergética 11
  12. 12. primitiva y su poder “imprimante” e “imprimable” respectivos por parte del Donante y el entorno, ambas dadas por α -. Como se aprecia, la interactividad del proceso perceptivo es compleja, y se refleja en la fórmula de manera clara y precisa. De hecho, tal pendiente será positiva (creciente), nula (constante) o negativa (decreciente) en función exclusiva de los dos últimos factores, fijados por el signo de α=δ-ε . Al igual que la expresión (6), ofrece numerosas ventajas de ajuste gráfico, calibrado y cálculo experimental de parámetros decisivos. ----------------------- III El "Método Bathory": Un modelo para la termodinámica de transferencia III1 Transferencia de energía libre psicobiológica: El "Método Bathory" como modelo psicofísico operativo III1.1 Transferencia de energía libre psicobiológica Resulta evidente que – según los Postulados Básicos adoptados al principio de este ensayo – todo fenómeno de Transferencia psicofísica de energía/información, además de evolucionar en el tiempo mediante una cinética determinada, implica un intercambio neto de energía interna entre el Donante D y el Receptor R a través de la interfase I. Dicha cantidad de energía es consumida en parte en generar cambios en el nivel relativo de desorden de ambos – lo que conocemos como "variaciones de entropía" – de tal modo que la suma final de las dos suponga un aumento neto de la entropía o desorden total en el Universo, según impone el Segundo Principio de la Termodinámica. La fracción restante de energía psicofísica movilizada equivale a la "energía libre" cedida por D, la cuál iguala en valor absoluto al "trabajo útil neto máximo" absorbido por R. Dicho valor de energía/información quedará, obviamente, disponible por el Subsistema Receptor para su posterior transformación en cualquier otra forma de energía/masa beneficiosa para su dinámica o estructura organizativa, claro está. De hecho, la Psico-biotransferencia no es más - en general - que otro modo alternativo de nutrición pasiva o activa, parasitaria o depredatoria, aunque a una escala mucho más directa y a la par sutil. Como afirmamos en nuestra Introducción, las Leyes Fundamentales de la Naturaleza son las mismas en esencia, desde los niveles más simples y "densos" hasta los más complejos y "finos"... De igual manera, el Par D/R – supuestamente "abiertos" entre sí pero "cerrados" respecto a su entorno M y todos ellos integrantes de un sistema S convenientemente "aislado” – interactúa transfiriéndose flujos de energía/masa/información más o menos rápidamente, pero de forma que tiendan a disminuir dichas velocidades hasta alcanzar un nuevo Equilibrio, ya que – como hemos visto – se retroalimentan reversiblemente. Este Equilibrio implica una variación máxima de energía interna intercambiada y un aumento máximo de la entropía total del Sistema, que al hallarse aislado es idéntica a la del Universo en su conjunto. Llamaremos a este estado final "Fase Estacionaria", y en ella se miden los cambios en las tres grandes magnitudes psico-bioenergéticas clave que definen el proceso de Transferencia: Las variaciones de densidad de energía interna (∆σ), densidad de entropía (∆Σ) y densidad de energía libre (∆Φ). 12
  13. 13. III1.2 El "Método Bathory" como modelo psicofísico operativo de Transferencia Psicobiotermodinámica Como Modelo para desarrollar este análisis, tomaremos el denominado "Método Bathory", cuyo contenido pasamos ahora a resumir. III1.2.1 Introducción, Exposición Sintética y Definición del Método Bathory III1.2.2 Introducción al Método Bathory Este esquema operacional recibe su nombre de la famosa, bellísima, muy inteligente y a la par despiadada Condesa Elizabeth o Erzsébet Bathory, una riquísima y poderosa señora feudal poseedora de extensos y masivos dominios en toda la Transilvania Húngara de entre la segunda mitad del siglo XVI y la primera década del XVII. De ilustrísimo y antiguo linaje y brillante cultura – esto último algo poco corriente en aquellos tiempos, sobre todo en una mujer, aun en los ambientes más selectos – estaba obsesionada con el mantenimiento de la juventud y la seductora lozanía de su cuerpo. Para lograr tan difícil meta, recurrió con toda la fuerza de su firme voluntad y gélida falta de sumisión ante las barreras y trabas de la moral y el temor supersticioso convencionales de su tiempo a todas las fuentes de la peculiar mezcolanza entre "magia/brujería" y "alquimia" que dominaba el panorama intelectual de su época. La Condesa era una insaciable erudita, una auténtica "ilustrada renacentista", devoradora de polvorientos y densos volúmenes de arcana y nueva sabiduría, y altamente dotada para las ciencias naturales; En su juventud llegó a recibir la visita y sostuvo luego una interesante correspondencia con un personaje de la altura del insigne filósofo neoplatónico, matemático, astrónomo y astrólogo Johannes Kepler, quien asimismo levantó su carta astral, aunque no parece que en ello estuviese tan atinado o fuese tan sincero quizás como en su genial formulación de la cinemática del Sistema Solar. Hay que decir que, por aquellos lejanos días, es decir, a lo largo del fecundísimo periodo comprendido entre mediados del siglo XVI y finales del XVII, el mundo de la “filosofía natural” – como entonces se llamaba a la física, la biología, la biomedicina y los primeros balbuceos de la bioquímica – y el de la Alquimia – directa predecesora de la Química, la Físico-Química Nuclear y la Física Cuántica actuales – se hallaban en plena ebullición de una de sus más revolucionarias y trascendentales fases históricas de cambio conceptual y vigoroso avance. Muchos de aquellos "sabios" todavía seguían profundamente atados a viejos conceptos al estilo de la “Piedra Filosofal”, anquilosados de vago esoterismo y misticismos sincréticos. Pero una nueva generación de investigadores de mentes mucho más abiertas y librepensadoras abandonaban los viejos métodos y esquemas, adentrándose con mayor o menor fortuna, rigor y acierto, pero siempre con admirable valor y audaz voluntad de conocimiento racional, en nuevas sendas del saber y del poder, intentando aplicar a los intrincados campos de los organismos vivos y de las mentes el por aquellos momentos flamante y novedosísimo "método científico-experimental" inaugurado con espectacular éxito por deslumbrantes pioneros de la talla de Galileo, Newton o Robert Boyle en los terrenos de la Mecánica y la Física. Entre ellos los hubo muy célebres, como los propios Newton y Boyle – quienes, aparte de sus conocidísimas y rutilantes, en especial las del primero, aportaciones en los campos de la "nueva Física" Mecanicista – estudiaron, investigaron y ensayaron honda y perseverantemente en la Alquimia, con un nuevo enfoque racionalista y metodológico que una centuria después germinaría con el nacimiento de la Química moderna a través de la labor de Antoine Lavoisier y otros; O Paracelso, quizás 13
  14. 14. estrambótico e imbuido de un exceso de "espiritualismo" medieval, pero cuyo decidido abordaje de la sanación como un proceso en gran parte interno del cuerpo y la mente del enfermo y bajo un enfoque “iatroquímico” – esto es, farmacológico/bioquímico – asombra por su fulgurante precocidad si lo comparamos con la primitivísima y rudimentaria Medicina oficial contemporánea a él..., que apenas había ido más allá de las sanguijuelas y la Teoría de los Humores de Galeno... Y otros, anónimos y olvidados, pero igual o más prematuramente “iluminados” – algo nada extraño, sobre todo en un mundo donde la Sombra Maldita de la Inquisición acechaba continuamente – . Pero imprescindibles en esta breve explicación, porque, con toda probabilidad, fue uno de estos últimos quien se convirtió en el "Maestro Oculto" de Erzsébet Bathory. Según reseñan sus biógrafos e historiadores, recogiendo la información desde el propio Diario íntimo de la dama, la aguda y problemática aristócrata, cinco años después de casarse con Ferencz Nádasdy – otro noble, diez años mayor que ella, de rango algo menos prominente, pero cuya familia era la segunda en riqueza y posesiones después de los Bathory en el Reino Magiar – conoció y mantuvo una relación extramarital con un misterioso individuo durante varios meses del año 1.680. La única descripción que nos consta por la pluma de Elizabeth sobre aquel caballero es que era “mayor que ella” – quien era entonces una joven de 20 años – muy "sabio y cortés", que "procedía del Noreste", entre Rumanía y Moldavia más o menos, e iba "siempre embozado en un amplio y largo manto negro". Algunos historiadores creen que el enlutado galán era un bohemio, viajero y notable miembro más del peculiar clan de los Rákóczi, los célebres ocultistas de sangre real que tantos ríos de tinta han hecho correr, sobre todo porque en su seno nació el famosísimo "mago, alquimista, aventurero e inventor" Conde de Saint Germain - también llamado "Cagliostro" - en 1.710. Dicho personaje afirmó poseer "el secreto de la eterna juventud", y está rodeado de un confuso aura de legendario mito, pues no faltan los testimonios que afirman haberlo visto con el aspecto de un atildado, maduro y bien conservado cortesano en lugares y tiempo dispares, algunos tan tardíos como en plena conjura a favor del estallido de la Revolución Francesa o en Viena durante las guerras del Imperio Napoleónico. Según se dice, él mismo aseguraba "haberse reencarnado en su propio cuerpo regenerado" incontables veces, presumiendo de descender de los mismísimos Faraones de la I Dinastía... Obviamente, se trata de exageraciones, fabulaciones y disparates, pero no han faltado aficionados a los "Expedientes X" y otros conspiranoicos de variopinta catadura quienes afirman que fue él, el "Gran Mago Inmortal", quien enseñó parte de sus artes a la Condesa, en su anterior "máscara/encarnación" a la de Saint Germain... Pero no olvidemos que, detrás de toda desorbitada fantasía legendaria, suele haber una mucho más prosaica y limitada pero sólida base real: En mi opinión, el enigmático amante ocasional de Erzsébet fue, casi con toda seguridad, un "sabio", un alquimista avanzado de su tiempo, perteneciera o no a la familia Rákóczi. Seducido por los exquisitos encantos de la Bathory en su pleno y juvenil florecer y fascinado sin duda por la voraz ansia de conocimiento de la chica, bien pudo mostrarle una buena fracción de su propia sabiduría... O toda ella, quizás... El efecto "Pigmalión" acostumbra a cegar la cautela de los "científicos" maduritos ante la presencia de una hábil y persistente ninfa/alumna bendecida por los más embriagadores dones de la Madre Naturaleza... El caso es que, fuese como fuese, en 1.680 la Condesa Bathory desconocía los rudimentos mismos de la Alquimia, y entre 1.681 y 1.685 su Diario rebosa de anotaciones, esquemas de experimentos y reducidos comentarios sobre sus resultados que demuestran una sorprendente y considerablemente completa formación integral en tal disciplina por su parte. Después, él siguió su errabundo peregrinaje a la búsqueda de más y más ilustración y ella retornó a su rutina como Gran Señora a la espera de su feroz y aguerrido esposo, quien se pasaba más del 90% del tiempo combatiendo contra los turcos otomanos lejos de los castillos y posesiones de la poderosa pareja, cuyas heredades unidas casi ocupaban todo el Este de la actual Hungría, el Suroeste de la Transilvania Rumana contemporánea y buena parte de la República Checa y Eslovaquia. Por el momento, nuestra dama se limitaba a sostener un tenaz pulso de poder y capricho con su detestada suegra Úrsula, haciendo valer de continuo con orgullo el todavía más exclusivo valor de la sangre real de su apellido, divertirse con jovencísimos juguetes eróticos de ambos sexos y maltratar a sus numerosas, casi adolescentes y casi todas atractivas criadas cuando éstas cometían cualquier fallo, indiscreción o torpeza. Conductas y privilegios nada extraños para su época y entorno social, dicho sea de paso. Puede que Erzsébet fuese un poco más promiscua, exigente, dura o sádica de lo habitual en la media de las señoras de alto linaje de su edad – no así entre los varones, desde luego, la mayoría de los cuáles eran bastante más libertinos, extremados y salvajes que ella, empezando por su marido, el temido e indomable "Héroe 14
  15. 15. Negro" de Hungría – pero tampoco resultaba nada extraordinario. Y la prueba es que ni tan siquiera su suegra, quien la odiaba tanto como era correspondida por su nuera en tan atroz como mutuo sentimiento, utilizó tales rasgos para atacarla o denunciarla ante su heroico y triunfante hijito predilecto. Entretanto, Elizabeth siguió atesorando conocimientos, gozando de fiestas, tórridos revolcones y orgías en lujosas alcobas y acudiendo a emocionantes partidas de caza de venados, lobos y jabalíes, en las que destacaba por su valerosa conducta como espléndida y enérgica a la par que bellísima amazona. Asimismo, pasaba largas y largas horas ante un enorme espejo de cuerpo entero especialmente diseñado, dotado de un par de posa-brazos para permitir su contemplación prolongada con absoluta comodidad, sumida en una especie de singular combinación de melancolía, hondas y abismales reflexiones y vanidosa auto-complacencia... Por otra parte, consagraba otras horas, casi siempre nocturnas y robadas a un sueño esquivo – pues padecía de insomnio crónico – a sus ocultas y meticulosas lecturas, investigaciones y ensayos de laboratorio, pero no fue entonces cuando la semilla plantada por su galante y embozado "caballero desconocido" germinó con toda su fuerza. Eso sí, pronto se vio rodeada por una corte de "brujas", "nigromantes", "alquimistas" y "hechiceros", tan numerosa como de variables y cambiantes capacidades, quienes pronto dejaron de poder enseñar nada nuevo a su opulenta y fascinante ama. Y eso sí que era algo insólito en una mujer de finales del siglo XVI... Insólito, y mal visto, sobre todo por las cerradas, estrechas y represivas mentes de las autoridades religiosas, lo que constituyó el origen de su "Leyenda Negra"... Si bien, por el momento, ninguno de ellos osó desafiar el tremendo poderío de la joven aristócrata, más rica e influyente que el propio monarca de Hungría. Aunque todavía, para Elizabeth, la Ciencia – o su embrión entreverado con oscuras creencias y rituales “prohibidos” – como el sexo, la crueldad o las cacerías, no era otra cosa que una distracción más con la que aplacar su devoradora sed de poder, emociones y nuevas experiencias intensas, con las cuáles combatir su lujoso pero hastiado aburrimiento... Tenía otras preocupaciones más inmediatas y comunes. Ella, aunque convivía tan sólo unas semanas al año con su marido, fue embarazada por él tres veces, dando a luz a sus dos hijas y a su único hijo, y se ocupó de ellos al modo altivo y distante, entregados en las manos de docenas de amas de cría y nurses, característico de su elevadísima clase social, pero, a su modo, fue siempre amorosa y protectora con los críos. Después, Ferencz murió, en una gélida mañana de Enero del 1.604. Como era de esperar, fue abatido en combate contra el ancestral Enemigo Turco. Y ahora, tras su espectacular y curioso funeral como Gran Héroe Patrio, interesante combinado de solemnidad imperial al estilo Sacro Imperio y exotismo magiar, dejó tras de su breve pero intenso paso por este mundo a sus tres herederos y una Viuda... Una Viuda que ostentaba ahora el control legítimo como dueña de vidas y haciendas del vastísimo territorio perteneciente a las dos familias, equivalente a una nación europea de pequeño aunque no minúsculo tamaño..., similar a toda Holanda o Bélgica, por ejemplo. Una Viuda que era a la vez una mujer de 42 años, en plena sazón de su madurez de cuerpo y de mente, repleta de conocimientos pasmosamente profundos para su tiempo... Las hierbas, ungüentos, cremas y filtros preparados por sus sanadoras y alquimistas habían frenado en alguna medida el proceso de su deterioro, pero no eran suficientes. Por ahora, era todavía hermosa, aunque en cada sesión de sus interminables ensimismamientos delante de su Espejo, éste le revelaba que su deterioro era ya inminente y rápido... Aterrada por la idea de envejecer, poseía el saber, la opulencia, la falta de escrúpulos, la resolución, la sensación de impunidad que le proporcionaban las leyes y fueros feudales y el poder para luchar al menos contra el Tiempo, el Gran Enemigo, con todas sus fuerzas, a costa de lo que fuera. No tenía nada que perder... Y así lo hizo. La leyenda nos relata que la reluciente y terrible idea la inspiró cuando, una mañana, pocas semanas tras el óbito de su consorte, una guapa, novata y casi adolescente doncella se descuidó, dándole un doloroso tirón mientras acicalaba los complicados moños y trenzados de su barroco peinado señorial... Enfurecida - y posiblemente deprimida por lo que contemplaba en el 15
  16. 16. espejo - se revolvió como una pantera rabiosa y la abofeteó con saña... Siempre había sido una mujer vigorosa, y la pobre chiquilla sangró por la nariz abundantemente. El rojo y virginal fluido se derramó sobre una de las manos de su patrona, y ésta "observó que la piel se tornaba más tersa, lechosa y fina en la zona manchada, como si rejuveneciese....". Evidentemente, tal historieta es absurda y meramente simbólica, como la de la celebérrima "caída de la manzana" sobre la encumbrada testa de Isaac Newton... Lo que segura y mucho más razonablemente sucedió fue que, armado por los conocimientos y experiencias depositados en él durante varios decenios, el potente cerebro de la condesa no paraba de maquinar consciente, semiconsciente y subconscientemente plausibles salidas a su gigantesco problema, que la volvía loca de horror e ira impotente cada vez que miraba su propio reflejo decadente... Probablemente, el episodio del estirón de cabellos ocurrió, interrumpiendo con desagradable e irritante brusquedad una de aquellas cadenas de especulaciones, deducciones, intuiciones y asociaciones a medio formar... La sangre de la nena tiñó su ya no tan suave y aporcelanada epidermis... ¡Y entonces saltó la chispa del genio!... Pero no porque tan sucinto y pasajero derrame obrase efecto alguno sobre los tejidos de su mano, claro está. En su mente, como un rótulo incandescente de abrasador deseo e incontenible esperanza, flameó en un instante la esencia del "Método Bathory", una forma no del todo original pero sí avanzada y ultravanguardista para sus fechas de Transferencia PsicoBioenergética, diseñada para "vampirizar" factores orgánicos tales como la hermosura, la juventud y el vigor de otros cuerpos más jóvenes hacia el suyo. ¿Imposible? ¿Paranoia? ¿Locura sádica y narcisista? Nada de eso. Dicha técnica – posteriormente refinada y perfeccionada hasta extremos muy sofisticados, admirables, de hecho, teniendo en cuenta lo primario en medios tecnológicos biomédicos de aquellos siglos – tenía y tiene una sólida base científica real. Al igual que ciertas formas de canibalismo ritual de algunas culturas primitivas – por las cuáles los guerreros vencedores devoraban los cerebros, corazones e hígados frescos de sus enemigos justo después de matarlos – y multitud de ceremoniales religiosos cruentos y sacrificios y ofrendas de sangre a insaciables dioses arcanos "procedentes de las estrellas", practicadas con sospechosa convergencia y uniforme constancia en Civilizaciones antiguas muy alejadas entre sí en el espacio y el tiempo... III1.2.3 Definición del Método Bathory En verdad, el "Método Bathory" no es más que una aplicación del mecanismo general de la Transferencia Psicofísica para lograr transmitir caracteres biofísicos favorables desde un organismo Donante que los exhibe en impecable plenitud a otro, el Receptor, que los ha perdido en cierto grado y desea a toda costa regenerarlos, por medio del intercambio de energía psicobiológica en favorables condiciones específicas ambientales cuidadosamente controladas... En un principio, el método de la Condesa para "apropiarse" de los factores biofísicos anhelados, o desencadenar la Transferencia de la belleza y juventud desde sus víctimas hacia sí misma, era tan simple como brutal: un corte en las yugulares colgando de los pies de una especie de ganchos de carnicero, como si fueran ganado, bastaba para embadurnarse de sangre a placer. Pero Elizabeth constataría pronto que este procedimiento resultaba muy ineficaz. Al matar a la víctima, ya no se le podían hacer más extracciones en el futuro. Por tanto, comenzó a desangrarlas lentamente a lo largo de prolongadas sesiones de tortura, donde trataba de preservar su vida para utilizarlas de nuevo más adelante. Estas sesiones calenturientas, con un grado importante de contacto sádico/sensual, adquirieron pronto un carácter erótico. Cuando Elizabeth creyó observar que la sangre de una víctima excitada sexualmente resultaba mucho más eficaz para transmitirle su 16
  17. 17. belleza y juventud, vinieron a transformarse en largas sesiones de sadomasoquismo extremo. Si Elizabeth hubiera tenido conocimientos básicos de asepsia, anatomía y microbiología modernas, y acceso a antibióticos y fármacos contra la anemia, la mayor parte de sus víctimas habrían sobrevivido. Pero faltaban más de 200 años para que todo eso se descubriera, con lo que se registraba un fallecimiento cada tres días. Por ello, Erzsébet siempre tenía una o dos docenas de víctimas disponibles en el castillo, para ir rotándolas constantemente. Con el paso de los años, la Condesa fue perfeccionando sus técnicas más y más. Hacia el final, las operaciones consistían en sofisticados rituales tan crueles como elaborados. Según cuentan, todos estos esfuerzos tuvieron su recompensa. Todos los cronistas coinciden en que, una vez descubierta y emparedada entre los muros de su castillo, la Condesa Elizabeth Bathory moriría a los 54 años siendo la mujer más hermosa de Hungría y aparentando menos de 30. Tanto es así que sus guardianes, soldadesca poco sofisticada y nada dispuesta a dejarse impresionar por los encantos de la madurez, se turnaban para espiarla por el agujero por donde le pasaban la comida. El Mito de la Condesa Sangrienta había nacido. Pero, como siempre, detrás de la leyenda latía una oscura pero firme plataforma de hechos objetivos y tangibles... III1.2.4 Exposición del Método Bathory Las condiciones empíricas para optimizar una Transferencia Regenerativa Donante Receptor, establecidas tras prolongados años de incesante experimentación y ensayos prueba/error por Erzsébet Bathory, pueden concretarse a través de los siguientes pasos, por orden: 1) SELECCIÓN DE LOS SUJETOS DONANTES: Las víctimas/Donantes "D" deben ser escogidas de modo estricto y objetivo: Si se desea "transferir" un determinado rasgo biofísico “X” – por ejemplo pechos generosos y turgentes – la chica seleccionada para ello debe exhibir dicho factor específico de modo sobresaliente y en perfecta plenitud. Puesto que el rejuvenecimiento era un objetivo global y primordial, todas ellas habían de encontrarse entre los 15 y los 25 ó 26 años, estimando la experimentadora que la edad óptima media era de 22. Esto obedece a que la tasa final de transferencia es directamente proporcional al "tamaño" o "intensidad" del rasgo cuantitativo o cualitativo que se pretende transferir al Receptor "R". Ello no es extraño, pues las magnitudes psicobioenergéticas son funciones de estado, tan sólo dependen del valor inicial y final del intercambio, no del mecanismo cinético por el cuál se produce el proceso, aunque de éste sí depende la velocidad del mismo, desde luego. Por otra parte, esta Ley empírica es por completo general: Si, en vez de una altanera dama ansiosa de vigor y belleza, el Operador/Receptor fuese un Estado Mayor deseoso de "insuflar" en su tropa una hiperagresividad fanática y resistencia psicológica extremas en el combate, los sujetos/donadores deberían ser recolectados según esos otros criterios, probablemente extraídos de las cárceles de alta seguridad y sus celdas ocupadas por psicópatas y 17
  18. 18. asesinos en serie, por citar un caso alternativo. Por eso la Condesa precisó un suministro variado de muchachas, agraciadas cada una de ellas por un don determinado de manera mayúscula, de forma rotativa y continua, por lo que no es nada sorprendente que a la postre "quemara" 650 vidas. Sobre todo por los penosos medios profilácticos e higiénicos de la época, lo que provocó que se agotara su "reserva" de plebeyas y hubiese de acudir a damiselas de la baja nobleza, disfrazando sus propósitos bajo la máscara de una "escuela de buenos modales y etiqueta para señoritas", lo que precipitó su triste y terrible desgracia tras tan sólo 10 años de actividad plena. Por cierto, en sus primeros ensayos, Elizabeth buscó vírgenes, influida por la errónea y tradicional idea de que tal cualidad de "pureza" en la sangre, la carne y otros fluidos orgánicos de sus presas favorecía el fenómeno de Transferencia. Pero no tardó en darse cuenta de que dicha creencia no era más que una burda superstición ancestral, porque dos de sus más fuertes, hermosas, jóvenes y lozanas criadas, cuyos excelentes resultados se prolongaron nada menos que ocho meses, a causa de su casi increíble fortaleza y resistencia física, se hallaban secretamente embarazadas desde que llegaron a su Castillo de Cachtice y se iniciaron las sesiones, engaño que la Señora averiguó una vez que sus cadáveres fueron sometidos a la meticulosa inspección forense que ella solía realizar sobre sus ejemplares más robustos una vez "consumidos". Lo que ocurre es que la virginidad – al menos en aquellos remotos decenios – solía implicar máxima juventud y casi absoluta vulnerabilidad psicológica para condicionar la mente y el cuerpo de las Donantes al estado especial requerido por el Método para optimizarse, que después se detallará. Tan sólo era un falso efecto estadístico. Una mocita igualmente jovencita e inocente, pero aún más frágil por una prematura penetración violenta o violación - por ejemplo -, todavía resultaba más eficiente. 2) PROTOCOLO "PTP": Los sujetos Donantes han de ser "preparados" y condicionados psicobiológicamente antes de las sesiones de modo refinado, técnico y gradual, sin compasión, pero con absoluta frialdad. Al respecto, Elizabeth Bathory y sus principales asistentes elaboraron un sofisticadísimo Protocolo Experimental pasmosamente "moderno" y adelantado más de 300 años a su tiempo, que no tiene nada que envidiar a los procedimientos "secretos" desarrollados por los turbios y no menos despiadados servicios de Inteligencia de las grandes potencias actuales, cuerpos de Contraespionaje o las Policías Paramilitares Represivas de ciertos sistemas totalitarios del siglo XX. Dicho Protocolo tiene por objeto "disponer" el cuerpo y la mente del futuro Donante para la operación de Transferencia. La operación incluye tres fases, a saber: PURGING, TAMING & PACING – por eso puede ser denotado abreviadamente como "Protocolo PTP" – . Pasemos ahora a describir muy sucintamente estos pasos: * PURGING: El organismo físico del Donante ha de ser severamente limpiado de cada sustancia extraña que pueda constituir un riesgo para la eficacia del Método. Puesto que a inicios del Siglo XVII resultaba imposible saber con certeza cuáles componentes perturbadores se encontraban presentes en el cuerpo y la sangre del Donante, se aplicó una fortísima, despiadada y brutal modalidad de purgantes químicos elementales, la mayor parte de ellos de origen herbolario o eméticos de síntesis primitiva. Esto provocaba frecuentes 18
  19. 19. inutilizaciones o incluso fallecimientos prematuros de los candidatos a la operación de Transferencia propiamente dicha, con el consiguiente incremento de los riesgos de seguridad y un desafortunado desperdicio de material psicobiológico y tiempo. Parece obvio que, utilizando el alto nivel de arsenal farmacológico, tecnología bioquímica y biomédica actual, tales inconvenientes podrían ser reducidos a cero si la selección precedente de los especímenes se ejecuta con un mínimo de sentido común. * TAMING: Mediante idóneas técnicas psicológicas y el uso de drogas y dosis escrupulosamente controladas, se trata ahora de inducir un condicionamiento mental de elevado grado, capaz de garantizar una apropiada conducta cooperativa, sumisa y dócil en el sujeto/Donante. El resultado final debe asemejarse a una especie de "Síndrome de Estocolmo", que empuje al Donante a una incondicional "entrega" y "adoración" a la persona del Receptor, en la que se combinen devoción masoquista, fascinación y temor reverencial, pero de modo mucho más rápido y eficaz. Se ve clarísimo que – en su época – la Condesa contaba a su favor con los mecanismos sociales condicionantes del vasallaje feudal, el terror supersticioso y la arrolladora presencia de su abrumadora y singular personalidad, a la par dominante, seductora y cruel, pero considero que todo ello puede ser igualado al menos sin demasiados inconvenientes por nuestro novedoso e ingente "armamento" masivo de técnicas psiquiátricas, fármacos neurolépticos y flamantes conocimientos neurobioquímicos. Suponiendo – por descontado – que los perfiles formativos y temperamentales tanto de Donantes como de especialistas Auxiliares y Receptores se seleccionen de manera racional y sensata. * PACING: Donante y Receptor deben entrar en "sincronía" o "sinergia psicobiológica". Esto es, que sus biorritmos deben ser "acoplados". Este Protocolo PTP duraba aproximadamente dos semanas en promedio, y fue minuciosamente descrito por Erzsébet Bathory en su Diario. De hecho, los enunciados/definiciones de cada etapa escritos en negrita son transcripciones más o menos libres de sus notas, actualizando convenientemente el lenguaje. Según la autora, tanto esta fase como el resto del Método fueron laboriosa y arduamente perfeccionados por ella y su equipo de ayudantes predilectos de ambos sexos entre 1.604 y 1.609, después de cuatro años iniciales de inseguros titubeos y lentos avances. Evidentemente, mi exposición sobre el mismo ha de ser forzosamente somera y esquemática, pues este es un trabajo teórico sobre modelos psicofísicos de Transferencia, y no un estudio de laboratorio ni un informe clínico. Y mucho menos, un manual para aficionados o profesionales de los "interrogatorios clandestinos", la Dominación Psicosexual o la disciplina Sado-Maso. No obstante, como soy persona comprensiva, ultralibertariana y generosa, los interesados en tales cuestiones pueden consultar la bibliografía y referencias anexas al final del Ensayo II. 3) CASTING (en el doble sentido de "vaciado" y "performance"): “SEX, PAIN & BLOOD” – (“SEXO, SUFRIMIENTO Y SANGRE”) – , LA AUTÉNTICA TRANSFERENCIA. Dos noches antes del CASTING, el Donante era encerrado en completa soledad, sometido a un estado de ayuno relativo y absoluta deprivación sensorial. 19
  20. 20. Únicamente se le proporcionaba agua pura, un poco de arroz cocido y manzanas, junto a un orinal o similar artilugio. El recinto o mazmorra que lo acogía era cerrado de forma hermética, y las luces y sonidos de cualquier tipo alejados de la zona de manera estricta. Transcurrido este plazo, el sujeto/Donante – es decir, la muchacha – era sacada de su prisión, amordazada y restringida en sus movimientos mediante correas, cadenas, esposas, grilletes o semejantes. Normalmente, se le forzaba a adoptar estereotipadas y ritualizadas posturas típicas de adoración sumisa, una vez presentada, desnuda e indefensa, ante su Ama/Receptora, de ordinario completamente vestida. Entonces, se le hacía ingerir abundantes dosis de "elixires" estimulantes a través de la mordaza en seis o siete tomas menores. Al mismo tiempo, era expertamente excitada de forma sexual por la propia Condesa y/o sus ayudantes, intercalando tales "atenciones" con progresivas, variadas y crecientes torturas – más y más crueles y dolorosas, pero nunca mortales ni lesivas de gravedad – cuidadosa y refinadamente calculadas. Lenta y sensualmente, Erzsébet iba despojándose de sus prendas a la vez que prodigaba estímulos progresivamente más intensos de dolor-placer a su presa. El procedimiento total duraba una hora. Y entonces, por fin, comenzaba la extracción de sangre. En realidad, Elizabeth no estableció un método extractivo fijo ni constante. Le bastaba asegurarse de que el rojo fluido vital se hallase palpitando en las cálidas arterias y venas de su víctima/Donante en el preciso instante del más desmesurado éxtasis íntimamente entremezclado con agónico martirio y profundísimo horror, y entonces se apoderaba de él. Unas veces bebía directamente de las heridas, otras se untaba lenta y eróticamente la sangre fresca por toda su anatomía a modo de cosmético, en ocasiones se la aplicaba abrazando y yaciendo con su joven Donante, frotando y deslizando su propio cuerpo sobre ella en un tórrido y sangriento acto de desenfrenado lesbianismo... Y, muy raramente – pues, aun cuando había comprobado que los efectos eran más acusados, no gustaba al parecer del canibalismo – mordía y devoraba la carne de ciertas áreas erógenas o escogidas para ser "transferidas" del cuerpo de la chica a la par que succionaba su encarnado líquido vital. Pero, en todo caso, se aseguraba muy bien de que su Donante no dejara de sentir ni un segundo la volcánica y abrumadora mixtura de inmenso deleite y no menos convulsa tortura mientras la asaltaba, ya fuesen proporcionados por ella misma en exclusiva o con la leal y fanática ayuda de sus asistentes. Consciente de que la fluidez, frescura y la impregnación con las supuestas propiedades "transferidas" a su "alimento" se perdían rápidamente al cabo de unos diez minutos como límite, al empezar a coagularse la sangre, el proceso se detenía y, tras un descanso más o menos amplio, el ciclo empezaba de nuevo. La operación continuaba hasta que la chavalita se derrumbaba en estado comatoso, para aprovechar hasta la última gota de su vigor y de su sangre. 4) HEALING ("CURACIÓN"): Aunque si ésta era robusta y sobrevivía, sus cortes, heridas y otros traumatismos menores eran tratados lenta y concienzudamente, utilizando todos los pobres medios curativos 20
  21. 21. disponibles por aquellas lejanas fechas. Una vez restablecida, el mecanismo volvía a repetirse, volviendo a introducirla en el Protocolo PTP para conducirla a la próxima sesión. Hasta que finalmente muriese, cosa segura en un mundo en el cuál las infecciones graves eran tan comunes como hoy en día un simple resfriado, pero mucho más letales e irreversibles que ciertos cánceres o el contagio del SIDA. Se que algunos de mis Amables y Pacientes Lectores/as estarán ahora pensando en los famosísimos y siniestros "baños de sangre" de la peculiar Condesa. No existen pruebas ni documentos al respecto, ni alude a ellos en su Diario, pese a que representan el Icono Oscuro "Gótico-Vampírico" más popular que acude de inmediato a las retinas y los cerebros de millones de curiosos, estudiosos, analistas y mórbidos "fans" al escuchar el nombre de Elizabeth Bathory. Tan sólo comentaré al respecto que – según un sencillísimo cálculo elemental – nuestra dama hubiera necesitado siete Donantes simultáneas para llenar una bañera de tamaño medio... Imagino que, con la elevada tasa de mortandad y los no demasiado holgados "repuestos" disponibles al mismo tiempo en cada una de sus abundantes y ostentosas posesiones inmuebles, tal "orgía" derrochadora – si llegó a producirse – no debió ser para nada frecuente... Todo lo más, un carísimo lujo para contadísimas ocasiones especiales... 5) AISLAMIENTO DEL SISTEMA OPERACIONAL: El conjunto formado por Donante, Receptor y su entorno – asistentes o ayudantes incluidos, por supuesto – han de mantener un rígido orden jerárquico y el protocolo experimental estricto durante la sesión. Cualquier interrupción, confusión, injerencia externa o perturbación de las sucesivas etapas y sus delicados ritmos arruina la eficacia y efectos de la Transferencia, por más perfectamente seleccionado, pre-condicionado y entregado que se encuentre el Donante o más ávida disposición inflame al Receptor. III1.2.5 Hipótesis de la Imprimación Biomolecular/Celular: El "Imprimatur Humoral", una explicación psicofísica de la eficacia del Método Bathory de Transferencia Hipótesis de la Imprimación Biomolecular/Celular "Tanto las primeras etapas o Protocolo PTP como la fase-clímax del CASTING diseñadas por el Método Bathory no son más que un procedimiento empírico para lograr un estado masivo de "superexcitación cuántica" de las unidades de masa/energía codificadoras de información psicobiológica del organismo del Donante. Se trata - pues - de una especie de "Impregnación" o "Imprimatur" esencialmente análogo al descrito en el modelo anterior, pero a escala biomolecular/celular y humoral." 21
  22. 22. Dicho mecanismo opera a través del "efecto memoria" del agua y la transmisión de estados condicionados y alterados de fisiología y conciencia "grabados" en ciertos tejidos celulares fluidos o intensamente vascularizados – (principalmente sangre, linfa, líquido cefalorraquídeo o medular, cerebro y algunas vísceras como el corazón y el hígado) – probablemente por medio de un sistema de transferencia de información a través de lipoproteínas ribosómicas complejadas con ARNRecombinante, también conocido como "memoria celular". Al entrar "en fase" de alta frecuencia vibracional con los homólogos humores y tejidos del organismo Receptor, asimismo "hiperexcitados" por causa de su poderosa voluntad de Poder, Posesión y salvaje Sed de Vida, Belleza y Regenerada Juventud – o las cualidades que anhele tomar del Donante – dicho flujo psico-bioenergético y su información penetran en el Sistema del Receptor al ingerir oralmente o absorber vía cutánea éste dichos fluidos, humores, órganos o tejidos, produciéndose la Transferencia de su vigor psicofísico y recombinando sus unidades de código con el ADN hospedador, como si de un "retrovirus regenerativo" se tratase. Esto justifica que, si la operación es repetida en condiciones idóneas durante largos periodos de tiempo, el organismo Receptor acaba adquiriendo o recuperando los factores, rasgos o cualidades biológicas que "fagocita" psicobioenergéticamente de su Donante, a quien va "consumiendo" poco a poco en el proceso. El Medio transmisor es, obviamente, en este caso, la sangre extraída ricamente hormonada por la extrema excitación sexual y estado de fascinado sometimiento y terror/pánico del Donante, pero puede serlo también como dijimos otro fluido o material biológico adecuado "imprimado" en semejantes condiciones. La Interfase son los poros de la piel y los labios y bocas de los dos sujetos implicados en el intercambio, el Ambiente todo el entorno material, humano (asistentes) y psicológico – (ceremonial, rituales, "teatro siniestro"...) – que actúa como "psicoconductor-amplificador" de la doble "hiperexcitación acompasada" entre ambos individuos que ejecutan la Transferencia..., y así sucesivamente. Obsérvese que, en dicha hipótesis y sus consecuencias, se cumplen todos los requisitos experimentales del Método Bathory y, a la vez, los enunciados por los Postulados con los que se dio inicio a este trabajo. Ahora bien, este supuesto nos deriva a conceptos como "efecto memoria del agua" o "memoria celular mediada por ARN-Recombinante", que requieren una aclaración y explicación más extensa. No son simples "inventos" de este autor para tratar de demostrar lo indemostrable. Todo lo contrario. Lo único auténticamente original por mi parte es suponer que el Método Bathory funciona operando a través de principios equivalentes a los de la Psico-bio-Impregnación genérica o Imprimatur, pero a nivel biomolecular/celular. Pero, en cuanto a la existencia de ciertos mecanismos de "memoria" a dicha escala, existen abundantes pruebas rotundas de algunos de ellos y serios indicios experimentales razonables de otros, como a continuación se precisa. III1.2.6 Bases empíricas de la Hipótesis de la Imprimación Molecular/Celular III1.2.6.1 Memoria del agua: El "Efecto Emoto" Nuestros pensamientos y nuestras emociones pueden alterar la estructura molecular del agua, evidencia física de nuestro poder psicofísico de afectar los sistemas materiales dentro 22
  23. 23. y en torno a nosotros. "Mensajes del Agua; La Belleza Oculta del agua", estudio del doctor Masaru Emoto, es el resultado de los trabajos de investigación sobre muestras de agua de diversos países y procedencias mediante la utilización de resonancia magnética y microscopia de campo oscuro. La primera técnica permite la observación de los cambios en los niveles de energías cuánticas más sutiles interactuantes con la consciencia del observador/operador tal y como predice el Principio de Indeterminación de Heisenberg y la segunda nos muestra, con magníficas imágenes del agua cristalizada, como ésta se ve influida por diversos factores como la música o la consciencia de las personas. Masaru Emoto, especialista japonés en Medicina Alternativa, empezó a interesarse por las propiedades sanadoras del agua unos 15 años antes de la edición de dicho libro. Tras 5 años de trabajo y reflexión, estableció contacto con el profesor Lawrence, un investigador californiano que estudiaba las vibraciones más "finas" de las moléculas de agua utilizando la técnica de la resonancia magnética... Trabajando con este científico el profesor Emoto se formuló la siguiente pregunta: ¿sería posible reflejar las cualidades sanadoras de diferentes tipos de agua "energizada" de una manera visible y palpable? La "idea feliz" para llevar a cabo este estudio le llegó al probar fotografiar por medio de microscopia de campo oscuro los cristales hexagonales que formaban distintas muestras de agua al helarse. Y de las imágenes que obtuvo llegó la confirmación a su sorprendente hipótesis: Ciertas muestras de agua corriente de grandes urbes presentan una estructura de cristalización muy tosca, mientras que muestras de agua de manantiales ofrecen cristales de una gran simetría y belleza. Extendió así su área de estudio al fotografiar cristalizaciones de agua dulce de diversos lugares del mundo - (glaciares, lagos, estanques, agua de lluvia, fuentes) - obteniendo cristales de formas más perfectas y sorprendentes cuanto más natural e incontaminado era su origen. Curiosamente, el agua salada o marina al ser helada y micro-fotografiada jamás ofrece trazas de cristalización alguna, extremo cuya causa se ignora. Personalmente, tengo una hipótesis acerca de ello relacionada asimismo con el fenómeno de la Imprimación, pero como no compete a los objetivos de este estudio no entraremos en ella. La sorpresa mayor llegó al conseguir transformar irregulares patrones de agua contaminada en bellos cristales hexagonales al someter las muestras a la audición de canciones tradicionales, oraciones religiosas o bien música clásica. O al transformar "mediocres" y anodinas películas o redes de partículas de baja simetría de agua destilada en bellos patrones geométricos al susurrarles palabras de agradecimiento y, al contrario, obtener horrorosas estructuras al someterlas a frases desagradables o sonidos "caóticos" o disarmónicos. En términos científicos, a menos que un experimento sea reproducible por un observador independiente, sus hallazgos son considerados inválidos. Esto es exactamente lo que hizo el Dr. Emoto. A través de experimentos rigurosamente repetibles él demostró que los pensamientos humanos y las emociones pueden alterar la estructura molecular del agua. Ahora, por primera vez, hay evidencia física de que el poder de nuestros estados mentales puede cambiar el mundo dentro y alrededor nuestro. Todo esto se inició en 1994 cuando el Dr. Masaru Emoto tomó muestras de agua dulce de varias fuentes, congeló unas pocas gotas, las examinó bajo un microscopio de campo oscuro y las 23
  24. 24. fotografió. Primero experimentó con agua de una fuente natural pura en Japón. La foto reveló una hermosa forma cristalina. Luego hizo lo mismo con agua de un río contaminado cercano. El resultado fue un turbio y embarrado patrón con muy poca estructura. Luego pidió a un sacerdote del templo Jyuhouin ofrecer una plegaria a una muestra de agua contaminada y repitió el experimento sólo por curiosidad. Apareció una hermosa estructura cristalina hexagonal blanca. Este experimento fue repetido muchas veces con el mismo resultado. Las diferentes muestras de agua destilada mostraron formaciones diferentes, pero nunca cristalizadas. Este agua fue expuesta a continuación a sonidos grabados en cintas conteniendo palabras, nombres de personas, música, o exponiéndola a diferentes esencias florales. La música clásica u otras melodías armoniosas siempre reflejaron patrones hermosos, mientras que el heavy metal creó imágenes distorsionadas, sin forma y borrosas como si ese tipo de música hubiera destruido el delicado equilibrio de las moléculas. Continuó experimentando, esta vez escribiendo palabras en pedazos de papel y pegándolas a un contenedor de vidrio transparente para ver si alguna cosa pasaba. Usó palabras positivas como “Amor” y “Gracias”, y cada vez notó un bello y delicado patrón cristalino. Se obtuvieron resultados diferentes dependiendo del idioma utilizado. Las palabras convierten las vibraciones de la naturaleza en sonido, y cada lengua es diferente, cada una tiene su propio juego de vibraciones. La naturaleza en Norteamérica es diferente de la naturaleza en Japón. Aunque “Arigato” y “Thank you” – ("Gracias") – tienen la misma traducción, crean estructuras cristalinas diferentes. Cada palabra en cada lengua es única y existe sólo en esa lengua. Nuestro propio cuerpo está compuesto en un 70 por ciento de agua. Y la superficie de la tierra es también un 70 por ciento de agua. Hemos visto anteriormente la prueba de que el agua, lejos de estar inanimada, está realmente “viva” y responde a nuestros pensamientos y emociones. Apliquemos ahora los resultados experimentales contrastados del Dr. Emoto al Método Bathory como Modelo de la Psicotermodinámica de la Transferencia: 1) Etapa de SELECCIÓN DE LOS SUJETOS DONANTES: Se trataba de chicas muy jóvenes, sanas y robustas. Además de hermosas, lo cuál también es relevante, pues el "amor propio" o auto-satisfacción con sus mismos cuerpos e imagen exterior también ayudaba, junto a los tres factores biofísicos anteriores, a suponer un nivel de "intensa armonía psicobiológica interior". 24
  25. 25. Según los estudios de Masuru Emoto, todo esto implica un estado general de "elevado orden o simetría molecular" en las redes de moléculas de agua que envuelven y componen la mayor parte de nuestros órganos, fluidos y tejidos vivos. De hecho, la sangre y las vísceras altamente vascularizadas están constituidos por más de un 80% de agua, y ellas – en especial la primera – eran el primer objetivo de "consumo" del Receptor. 2) Etapa del PROTOCOLO PTP: La eliminación de toda posible toxina o sustancia perturbadora del delicado proceso de Transferencia actuaba como un enérgico "purificador" orgánico general. En principio, los sistemas corporales y, sobre todo, circulatorios, de altísimo contenido acuoso eran así "elevados" a niveles aún mayores de armonicidad y perfecta simetría molecular. Pero las estrechas limitaciones en las técnicas de evaluación de "impurezas" iniciales y control de "daños colaterales" asociadas a las demasiado bruscas y radicales "purgas", lamentable tributo a los primitivos conocimientos analíticos, bioquímicos y fisiológicos de la primera década del S. XVII, generaba cierto grado de "desajuste" y malestar psicofísico. Igualmente cabe afirmar en referencia a los rudimentarios procedimientos de condicionamiento psicológico "apaciguador" y "acompasador de biorritmos", destinados a establecer una absoluta entrega, devoción masoquista, docilidad, motivación serena y resignada y "acoplamiento psicobiológico" del Donante para con el Receptor... En aquellos remotos días, tales técnicas se hallaban teñidas de factores vinculados a brutales sumisiones sociales y siniestros terrores supersticiosos casi inseparables de la mente de los sujetos tratados, pues formaban parte de lo más profundo de sus subconscientes desde la más tierna infancia. En consecuencia, el estado final de "orden y simetría molecular de sus entramados acuosos", por más que la superior inteligencia y esmero de Elizabeth hubiese perfeccionado cada etapa de su Método empírico, sin duda sería excelente, pero no óptimo del todo, y desde luego variable en cada caso. Por ello, se hizo necesario insertar una más breve fase intermedia de "aislamiento, ayuno moderado y deprivación sensorial", como último eslabón en el refinado proceso de preparación de las presas antes de ser "drenadas psico-bioenergéticamente". De esta manera, se aseguraba un retorno a las condiciones de "serenidad" y equilibrio psicofísico naturales en el Donante, pero ahora ya libre de toda contaminación bioquímica en su carne, sus entrañas y en su sangre, así como de cualquier traza de "rebeldía" o "desesperación" en su mente. No resulta difícil comprender que, al final del lento y minucioso proceso, la estructura de las redes moleculares de agua de su organismo ofrecía el máximo grado de armonía, simetría y orden posibles. 3) Etapa de CASTING: Ahora, había que ir "excitando" los niveles psico-bioenergéticos y "disolviendo" la magnífica "catedral de armonía y equilibrio psicobiológico" conseguida, pero de forma graduada y exquisitamente controlada... Era preciso romper el elevado estado de orden molecular, hasta destrozar por completo su altísima simetría, para que el enorme aumento de entropía generase un poderoso gradiente favorable exergónico de energía libre aprovechable al ser inyectada en el organismo del Receptor, de modo que éste pudiese transformarlo en trabajo útil regenerativo, aumentando al máximo posible los niveles del propio orden y simetría internos de sus moléculas de agua, fluidos y tejidos acuosos... Pero no de un solo golpe, pues entonces la reacción sería equivalente a una combustión violenta y fulminante, un incendio o explosión devastador, tan fatal y destructivo para el Donante como inútil o incluso perjudicial para el Receptor. Por el contrario, el proceso de Transferencia había de ser mucho más pausado y sostenido, equivalente a una combustión controlada de carburante, capaz de ser aprovechada por el motor que la recibe para 25
  26. 26. producir trabajo útil electromecánico y así mover el vehículo. De ahí que la aplicación de estímulos de exaltación sexual y tormento físico hubiera de ejecutarse de manera progresiva, y la tremenda importancia del orden, la jerarquía y una compleja y cuidadosa parafernalia ritualizada... Al final, cuando las vastas redes de películas moleculares de agua de elevadísima y perfecta simetría se hallaban justo al borde de desplomarse, entonces y sólo entonces el Receptor asaltaba a su víctima, bebiendo o absorbiendo por vía cutánea su sangre palpitante, jugosamente hormonada y densamente "imprimada" por la astuta combinación de ardor erótico, sufrimiento físico y horror. Y lo hacía en el concreto periodo de tiempo en que incontables billones de perfectas redes dipolares de enorme simetría de moléculas de agua se quebraban, liberando una arrebatadora y "suculenta" dosis de incremento de caos entrópico alimentador de un potentísimo "chorro" de energía libre, ávidamente absorbida por el Sistema psico-bioenergético del Receptor, auténtico sustrato de su posterior procesamiento endofagocítico como base material, energética y codificadora de la restauración de elevados grados internos de su propio orden, simetría y armonía acuosa-molecular y, a partir de ella, humoral y celular, logrando así la ansiada meta de una nueva recarga de potencial regenerador y rejuvenecedor. En cuanto a la necesidad de "Aislamiento" del conjunto o Sistema Integral formado por Donante, Receptor, Interfase, Medio y Frontera, resulta más que obvio: Cualquier interacción descontrolada e imprevista desconcentraría la compleja y delicada interacción D R, perturbando o distorsionando los estados acoplados de alta excitación retro-alimentadora entre ambos, y/o rebajando los niveles de elevado orden molecular inestable de la sangre y otros tejidos apropiados del Donante justo antes de ser destruido para transmitir el flujo de energía libre al Receptor... Es decir, arruinaría la Transferencia. III1.2.6.2 Memoria Celular mediada por Péptidos y ARN-recombinante La teoría de la Memoria Celular puede resumirse en tres puntos fundamentales: 1) La memoria a corto plazo se basa en la simple y momentánea conexión de "circuitos" sinápticos entre grupos definidos de neuronas; Por ejemplo, el acto de mirar un número telefónico induce de modo automático una cierta reducción de la resistencia electroquímica de dichas sinapsis, de manera que una microcorriente iónica puede viajar fácilmente a través de su temporal "ruta" celular. Mientras el sujeto tiene bien presente dicha información – (el número de teléfono, en nuestro caso) – el pequeño impulso continúa "chispeando" de neurona en neurona a lo largo de ese circuito establecido. Sin embargo, si los datos se mantienen en mente bastante tiempo, o se tienen ocasión de memorizar periódicamente, o si las percepciones e impresiones emocionales a ellos vinculadas son especialmente intensas o traumáticas, entonces pasan a formar parte del 26
  27. 27. archivo de la memoria a largo plazo – consciente o subconsciente, ese es otro fascinante problema que excede al alcance de este ensayo – cuyo mecanismo todavía no se halla bien establecido desde el punto de vista científico. Pues bien, la Teoría de la Memoria Celular o Bioquímica sostiene que la memoria a largo plazo se fundamenta en la formación de moléculas peptídicas o proteínas concretas y superespecíficas cuyo inmenso número de secuencias de combinación posibles constituirían el soporte material de los variadísimos recuerdos "remotos", desde los más simples a los más complejos. Podríamos sintetizar esta idea en el Postulado: "Un bit = Un AA (aminoácido); Una secuencia o mensaje = Un péptido o cadena proteica". De acuerdo con este modelo, los seres vivos almacenamos lo laboriosa y repetitivamente aprendido o las vivencias más condicionantes y/o traumáticas en un código bioquímico, por "grabación" o "impregnación molecular fina". No sólo – pues – "memorizamos" a largo plazo con el cerebro o el SNC, sino con todas y cada una de las células de los tejidos afectados por dichos estímulos particularmente impactantes, e incluso con otros diferentes, pues los patrones proteínicos en cuestión pueden propagarse y reproducirse en células dianas distintas por medio de los sistemas circulatorios sanguíneo o linfático y por las conexiones nerviosas de inervación. Puesto que la biosíntesis de proteínas específicas se halla siempre controlada por operadores de ARN mensajero – (ARNm) – ARN transferente – (ARNt) – y ARN ribosómico – (ARNr) – dichos ácidos nucleicos serían los auténticos codificadores "transductores" de los estímulos nervioso/perceptivos extremadamente "impresionantes" y perdurables en el código bioquímico de la memoria celular. También sería concebible que buena parte de dichos contenidos codificados – sin duda los de mayor trascendencia para la supervivencia o bienestar del individuo, o sea, los que afecten a sus grandes instintos y patrones de conducta relacionados con la autopreservación o la reproducción y sus estados anímico/hormonales/emotivos asociados – fuesen "copiados" en cadenas de ARN-Recombinante, pasando a ser integrada su información en el ADN de los cromosomas cuyos genes se hallen implicados en la regulación o expresión de las funciones o sistemas afectados por los estímulos/datos "imprimados", mediante retrotranscripción. Así, los ARN no tan sólo serían el refinado instrumento que comunica y "traduce" el código-fuente del lenguaje genético heredado en código-efectivo morfo-funcional proteico en cada célula, sino también un "transductor inverso" que asegura la incorporación de información o esquemas de datos complejos adquiridos por la experiencia vital del organismo en su banco genético, como poderosa herramienta de adaptación evolutiva. Por ello, en cierto modo, Lamarck también hubiese tenido razón, pero, al igual que su "rival intelectual" Darwin, nunca jamás pudo imaginar porqué, a causa de lo rudimentario de los conocimientos bioquímicos y genético-moleculares de su tiempo. 3) Además, algunas de dichas "huellas" o "imprimaciones" biomoleculares pueden transferirse de forma directa a otro organismo, si los fluidos biológicos, tejidos u órganos del Donante son consumidos lo más "frescos" posibles por el Receptor, sobre todo en 27
  28. 28. condiciones análogas a las que generaron los estímulos registrados biocelularmente, pues los complejos "biosintónicos" ARNs-Proteínas "reactivados" antes señalados pasarían intactos de uno a otro Sistema biológico durante el acto "depredador". Igualmente, los factores de código "memorizados" en el material "impregnado" del Donante cuyo contenido informacional fuese de alto interés para la pervivencia o primacía del Receptor pasarían a ser recombinados en los propios genes de sus células, tejidos y órganos homólogos, por mecanismo retrotranscriptor, de manera sustancialmente idéntica a como nos infecta un retrovirus infeccioso. Pero, a diferencia de éste, no para reprogramar el ADN nuclear para producir más virus patógenos, sino para desencadenar un mecanismo regenerador masivo, capaz de proporcionarle nuevas y renovadas "armas" destinadas a promover su autoreparación profunda y la biosíntesis de nuevas proteínas liberadoras de procesos de recuperación bioenergética, adquisición de caracteres dominantes en el Donante y verdadero rejuvenecimiento integral. III1.2.6.3 Indicios y pruebas empíricas a favor de la Teoría de la Memoria Celular mediada por sistemas ARN-Proteínas 1) En 1.959, el neurólogo sueco Holger Hyden, de la Universidad de Gotemburgo, desarrolló una técnica por la cuál podía aislar células individuales del cerebro y después analizar su contenido en ARN. Sometió a ratas a una situación en la que se vieron forzadas a aprender nuevas habilidades – concretamente, las de columpiarse en un alambre durante largos períodos de tiempo – y descubrió que las neuronas de las cobayas obligadas a aprender así mostraban un 12% de aumento de ARN sobre lo normal. Como el ARN es la biomolécula que regula la "fabricación" de proteínas en las células, parece razonable interpretar que el proceso de aprender bajo presión requiere la síntesis de numerosas nuevas moléculas proteicas específicas, bajo el estricto control por transducción de sus correspondientes ARNm, ARNt y ARNr formados durante dicho aprendizaje. Posteriormente, en los años 60 del siglo pasado, Hyden descubrió un tipo particular de proteína en el cerebro de la rata, a la que denominó S100, al parecer exclusiva de las células cerebrales. Demostró que su cantidad aumenta sistemáticamente a lo largo de cualquier proceso de aprendizaje. 2) Por aquellos mismos años, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pennsylvania, Louis B. Flexner y su esposa, Josepha, condicionaron ratones en un laberinto sencillo, enseñándolos a seguir una senda particular para evitar un shock eléctrico. A los ratones condicionados se les suministró entonces una inyección de una droga que evita la síntesis proteínica, y olvidaron enseguida lo que habían aprendido. Aparentemente, estos animales aún se hallaban en el estadio de la memoria a corto plazo y no le había dado tiempo a transferirla o "imprimarla" en el largo plazo al inhibir el mecanismo de biosíntesis ARNs-Proteínas. Si los Flexner esperaban un mínimo de cinco días para inyectar la droga, esta ya no causaba 28
  29. 29. efecto. Para ese momento, sería razonable suponer, ya se había formado la suficiente cantidad de proteínas específicas de memoria a largo plazo como para dar permanencia al recuerdo. Si el animal era adiestrado primero en un sentido y después en el opuesto, y a continuación se le administra la droga, el último adiestramiento es olvidado, pero no así el primero. Por otro lado, ciertas drogas favorecen la formación de ARN y existen bien documentados informes clínicos y de laboratorio de que, en muchas ocasiones, el consumo de dichas sustancias favorece una mayor rapidez de aprendizaje. 3) En 1.961, James V. McConnell, profesor de la Universidad de Michigan, especialista en biología y psicología animal, informó acerca de asombrosos descubrimientos con pequeños organismos llamados platelmintos, una especie de gusanos también conocidos por "planarios", de organización muy primitiva. Los sometió a un rayo de luz y después a un shock eléctrico. Una vez así condicionados, sus cuerpecillos se contraían nada más brillar la luz, aun cuando no se activase la descarga eléctrica: Habían aprendido que la luz significaba un shock inminente y ello podría implicar la producción de moléculas proteicas específicas de memoria. Acto seguido, McConnell troceó los planarios condicionados y elaboró con sus restos una suerte de pasta o pienso crudo que proporcionó como alimento a otros planarios no condicionados. Comprobó que los planarios no condicionados, después de su dieta canibalesca, aprendían a reaccionar a la luz mucho más rápidamente que los demás planarios corrientes nutridos por medios más habituales. Todo indicaba a que habían incorporado con su "alimento especial" las proteínas específicas de memoria o sus códigos de ARN activos. 4) El fisiólogo danés Ejnar Fjerdingstad fue mucho más lejos en esta última línea de investigación, y empezó a experimentar de manera similar con ratas. Condicionó a las ratas para que se dirigieran hacia la luz para obtener alimento. Entonces reunió los cerebros de tales ratas condicionadas, los amasó e inyectó semejante preparado a ratas no condicionadas. Descubrió que las ratas inyectadas aprendían a dirigirse a la luz con enorme rapidez. De algún modo, con la materia cerebral, se había transferido el recuerdo de la luz asociada al alimento. 5) En 1.970, el también fisiólogo húngaro-norteamericano Georges Ungar, de la Universidad de Baylor, avanzó más todavía; Sometió a ratas a un shock eléctrico en la oscuridad, de modo que al final implantó en ellas un fuerte temor a la ausencia de luz. Una vez así condicionadas y sacrificadas, sus extractos cerebrales, al ser inyectados en ratas que no habían sufrido condicionamiento alguno, provocaban en ellas un intenso temor a la oscuridad de manera espontánea. Reuniendo, por otra parte, varios kilogramos de cerebros de múltiples ratas condicionadas para sentir miedo, Ungar extrajo y aisló un compuesto químico proteico específico formado en alta concentración en sus tejidos cerebrales tras los experimentos. Suministrando dicha sustancia en la dieta o inyectándola en otras ratas no condicionadas, el terror a la oscuridad se manifestaba enseguida. Lo que es más: también inducía el mismo grado de temor en ratones y otras diversas especies, e incluso en peces de colores. Estas moléculas de la memoria no tan sólo originaban el efecto de transferencia inductiva de información y patrones reactivos de conducta condicionante en un organismo "virgen" de la misma especie donde se habían "imprimido", sino en el de otras criaturas muy diferentes, lo que apuntaba a la existencia de un Código de Transferencia Biomolecular Universal mediado por ARN. Ungar llamó a su compuesto "escotofobina", de las palabras griegas que significan "miedo a la oscuridad". La escotofobina es una cadena proteica muy pequeña, un péptido de 14 aminoácidos en una secuencia específica. Su mecanismo de acción biocelular es por ahora desconocido, pero constituyó la mejor aproximación y prueba de laboratorio existente hasta la fecha de una biomolécula codificadora transferible de la memoria celular a largo plazo. El 29

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