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  • 1. Biología del Vampiro(*) (El Vampirismo, una visión Darwiniana: El Mito, a la luz de la Ciencia) I Demografía/Ecología Índice I Introducción. Definición y Rasgos del Vampiro II Modelo Depredador (Vampiro)/Presa (Cálido), o "Modelo VPd/WPr" III
  • 2. Modificación del Modelo: VPd/WPr-Q (con “Cuarentena”). Postulado Schreiber de la Auto-Cuarentena/Mascarada Vampírica, o del Equilibrio Coexistente por AutoCuarentena Vampírica IV Reflexión (*) Entendemos por “Vampiro” – de ahora en adelante –, al organismo mítico antropomórfico de inteligencia humana, bebedor de sangre y de elevado psiquismo “fascinador predatorio”. No confundirlo – pues – con su/nuestro lejano “pariente”, el mamífero volador o murciélago de análoga dieta-base, pero no método reproductor, aunque sí en cierto modo semejante mecanismo de transmisión vírica de la rabia a los cánidos, e incluso en contadas ocasiones, o más habitualmente a través de ellos, al hombre. Citas “Las epidemias han tenido más influencia que los gobiernos en el devenir de nuestra historia" . (George Bernard Shaw). "La simbiogénesis es el proceso por el cual dos organismos que viven juntos mucho tiempo acaban dando lugar a otro organismo más complejo... ()... El motor de la evolución está en las bacterias, esos seres diminutos que despreciamos, pero que tienen vida propia y perpetúan y generan la diversidad biológica". (De "Captando Genomas", Lynn Margulis). "No existen fenómenos morales, sino una interpretación moral de los fenómenos". (De "Máximas en Intermedios", en "Más Allá del Bien y del
  • 3. Mal", Friedrich Nietzsche). "Si hay en el mundo una historia bien documentada es la de los vampiros. No falta nada: testimonios orales, certificados de personas notables, de cirujanos, sacerdotes y magistrados. La evidencia jurídica es de las más completas. Sin embargo, ¿quién cree en los vampiros? (De "Carta al Arzobispo de París", refiriéndose con contundente ironía a las "pruebas" sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo – a todas luces mucho menos acreditadas en términos históricos documentales que el vampirismo –, Jean-Jacques Rousseau). "¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad". (Jorge Luis Borges). "El mayor engaño del Diablo es hacernos creer que no existe". (Charles Baudelaire). "La ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia". (Konstantin Tsiolkovsky, refiriéndose a la posible existencia de vida extraterrestre). "Sólo tendrás que abstenerte de comer la sangre, porque la sangre es la vida, y tú no debes comer la vida junto con la carne" (Deuteronomio, 12-23). --------------- I Introducción. Definición y Rasgos del Vampiro El objetivo de esta nueva colección de trabajos es presentar un modelo razonable y científicamente plausible sobre la biología del vampiro, partiendo
  • 4. del supuesto hipotético de su existencia real. En esta primera parte, nos centraremos en los aspectos puramente demográficos y ecológicos vinculados a la probable evolución de su población en relación interespecífica de tipo depredadora con su presa preferente: el ser humano, al que denominaremos “cálido”. En primer lugar, establezcamos el concepto de “vampiro” dentro del modelo. Para ello, acudiremos a las fuentes legendarias de las muy diversas tradiciones culturales – puesto que el mito es prácticamente universal –, extrayendo de ellas los factores comunes aceptables en términos biológicos, y “traduciéndolos” o interpretándolos de forma actualizada, a la luz de los conocimientos vigentes. Así trazaremos el “perfil arquetípico” del vampiro. Es decir, utilizaremos el método usual en Psicología Analítica, Mitología e Historia de las Creencias o Religiones Comparadas, tal y como ha sido desarrollado por autores de reconocido prestigio y relevancia, cuales Carl Gustav Jung, Joseph Campbell y Mircea Eliade, entre otros. Según éste, podemos sintetizar dicho “retrato-robot vampírico” como sigue: DEFINICIÓN DE VAMPIRO Homínido hematofágico exclusivo (bebedor/succionador de sangre caliente), dotado con inteligencia del orden humano y “reproducción” parasitaria por Conversión sobre algunas de sus presas de nuestra especie (“Cálidos”) (Tabla 1) Rasgos del Vampiro Hematófago homeotermo exclusivo, con preferencia por la sangre humana Fuerza y elasticidad musculares ~ 15 veces la humana, hiper-velocidad Fotofobia aguda-severa, crítica en zona ultravioleta, en función de la potencia y longevidad individual acumuladas. Como consecuencia, fuerte intolerancia al contacto con la plata, sus disoluciones salinas o complejosligando, en especial en su medio interno orgánico Metabolismo respiratorio, cardio-vascular y basal lentos (pulso y aliento muy
  • 5. débiles, inapreciables por medios directos o rudimentarios) Longevidad enorme (entre varios cientos de años y pocos miles) Anemia porfírica crónica constitutiva Elevada agresividad, hiper-sexualidad Hipersensibilidad auditiva y olfativa, visión nocturna Tendencia a sufrir letargos periódicos con alta variabilidad individual (narcolepsia catatónica intermitente) Alto psiquismo depredador sobrehumano (Tabla 2) Como puede observarse, no se han incluido facultades manifiestamente absurdas (por ejemplo, la imposibilidad para reflejarse en los espejos, de índole literario-simbólica, como es obvio), fantasiosas, exageradas o fabuladoras (la capacidad de volar, clara distorsión hiperbólica supersticiosa de la ultra-densidad de paquetes musculares, que les permitiría saltar a grandes alturas con rapidez casi por encima de la resolución visual humana), ni tampoco racionalmente asumibles pero contradictorias y paradójicas, cual la alergia al ajo (ya que en verdad los polisulfuros de alilo poseen un efecto hipotensor vasodilatador que torna más fluida la sangre y retrasa su coagulación al manar de cortes o heridas, por lo que más bien cabría pensar en el extendido “rumor” de la repugnancia vampírica al mismo cual una interesada “estrategia inversa” de confusión, propalada por algunos vampiros de astuto cerebro con el fin de facilitarse la labor a través del temor infundado sugestionado a sus potenciales víctimas). Curiosamente, además, las “propiedades” excluidas de la Tabla 2 no exhiben un rango universal o multicultural, y/o bien son comprobadas invenciones, o deformaciones surgidas de las mentes de los poetas y prosistas que han consagrado – nunca mejor dicho – sus plumas a la escenificación del “Mito Oscuro” más fascinante y persistente de la Humanidad... Lo que da que pensar y no deja de resultar... un tanto inquietante, ¿no creen, mis Amables y Pacientes Lectores?... De todos modos, en este primer ensayo no entraremos a discutir ni justificar las características de este modelo de “fisiología vampírica” en detalle, porque aquí – como ya les señalé – focalizaremos nuestra atención en la dimensión
  • 6. bioestadística o poblacional hipotética de dicha especie o subespecie. Precisamente en el segundo estudio nos ocuparemos del nivel orgánico y psicobiológico. II Modelo Depredador (Vampiro)/Presa (Cálido), o "Modelo VPd/WPy" Procedamos ahora a exponer el contenido del “Modelo Depredador (Vampiro)/Presa (Cálido), o “Modelo VPd/WPy” (del inglés “Vampire Predator/Warm Prey”). Este tratamiento se halla basado en otro análisis muy semejante realizado en el divertido pero no por ello menos instructivo campo de las biomatemáticas especulativo-recreativas por los profesores Philip Munz, Ioan Hudea, Joe Imad, Robert J. Smith et al., de la School of Mathematics and Statistics (Carleton University), el Department of Mathematics, (University of Ottawa) y Department of Mathematics and Faculty of Medicine, The University of Ottawa. El artículo fue publicado como el Capítulo 4 de la obra "Infectious Disease Modelling Research Progress", bajo el título "WHEN ZOMBIES ATTACK!: MATHEMATICAL MODELLING OF AN OUTBREAK OF ZOMBIE INFECTION", editado por "Nova Science Publishers, Inc", en el año 2009. Como su título indica, los autores crean en él un modelo hipotético de una "epidemia" o "brote" zombi, determinando bajo qué condiciones desencadenaría un "apocalipsis" inexorable al estilo de las películas continuadoras de la saga del innovador y genial guionista y director cienmatográfico George A. Romero, quien "diseñó" el patrón fundamental del "zombi moderno" en su famosísimo film "Night of the Living Dead" ("La Noche de los Muertos Vivientes")... Y en qué "escenario" podría conducir a una suerte de "inestable coexistencia" entre las poblaciones de zombis y humanos. Yo me he limitado a modificarlo convenientemente para adaptarlo al "perfil biológico" del vampiro antes reseñado, así como al supuesto mecanismo de "infección/conversión" vampírica que de inmediato les resumiré, igualmente procedente del acervo mítico-legendario por el método antes apuntado.
  • 7. En ese caso, los parámetros esenciales del modelo son los que se representan a continuación: DINÁMICA DE LA RELACIÓN INTERESPECÍFICA VAMPIRO/CÁLIDO Tasa Promedio Natural de Natalidad de la Población Cálida = Π Tasa Promedio Natural (ajena a la acción vampírica) de la Población Cálida = δ Tasa o Fracción Media de Susceptibilidad a la Transmisión Neonata o Conversión Vampírica (por contacto interno o ingestión con la sangre de un Vampiro) = β Tasa o Fracción Media de Latencia = Fracción de los Infectados por dicho proceso que se mantienen aún "humanos" durante el "Periodo de Latencia" en el cual el sistema inmunológico y los mecanismos de reparación genética intentan combatir al "agente patógeno vampirizador" portado por la sangre del vampiro. Es patente que muchos morirán "aparentemente" antes de completar tal fase, bien por las pérdidas de sangre, el debilitamiento de las defensas o de índole general propiciado por el "asalto vampirico" o serie de ellos, por motivos independientes, o por una combinación de ambos efectos. Les denominaremos "Revinibles o Posibles Revinientes (R)". De éstos, una parte "retornarán" como Vampiros Neonatos, y otros "fallecerán definitiva e irreversiblemente", igual que el resto de la Población Cálida no infectada, incluida la que es desangrada como mero alimento, pero no "conversa", al no ingresar en su organismo el fluido circulatorio vampírico = ρ Tasa o Fracción Media de "Reviniencia" = Fracción de los Infectados que experimentan el "deceso aparente", pero el agente patógeno conversor consigue hacerles "emerger" como Vampiros Neonatos finalmente, dejando en el acto de pertenecer al grupo "R", por supuesto = ξ Tasa o Fracción Media de "Aniquilación Vampírica", por destrucción de su corazón y/o cerebro = α (Tabla 3) Definimos, adicionalmente, los siguientes elementos: MASAS O CLASES POBLACIONALES DEL MODELO
  • 8. Masa Media de Población Cálida Suceptible de ser infectada = W Masa Media de Población Infectada Latente (de forma finalmente efectiva o no) = I Masa Media de Población Conversa/Vampirizada y de Vampiros = V Masa Media de posibles Revinientes = R (Tabla 4) Por consiguiente, el Sistema de Ecuaciones Diferenciales Ordinarias (ODES) para el Modelo VPd/WPy se formularía: dW/dt = Π – β W V – δ W dI/dt = β W V – ρ I – δ I dV/dt = ρ I + ξ R – α W V dR/dt = δ W + δ I – ξ R Es interesante hacer notar que la diferencia esencial de este modelo dinámico con su equivalente para el caso de los zombis radica en que la cuarta ecuación – en este último – incluye un término positivo de crecimiento causado por la cantidad de zombis destruidos, modulada por el parámetro α. Esto se debe a que en principio, según la versión "Romero" y otras similares del tradicional mito propio de la religión vuduísta afrocaribeña de ancestral origen yoruba, todo cadáver es susceptible de transformarse en zombi, de modo que si en un encuentro casual entre un zombi y un susceptible humano el primero resulta destruido por descerebración, pero logra morder aunque solo sea una vez a su aniquilador en el curso del enfrentamiento, este último posee cierta posibilidad de ser zombificado directamente o incluso si "muere" a resultas de las heridas ocasionadas por su lucha. Sin embargo, el "Abrazo o Beso Oscuro" completo de un vampiro requiere una suerte de "ritual psicoerótico" de "seducción-comulgamiento mutuo" por intercambio extenso de sangres, lo que parece muy improbablemente compatible con un certero y experto ataque, o bien con simplemente una afortunada reacción defensiva, de un cálido contra su "asaltante vampírico"... Es evidente que, si ya está "seducido", no se resiste, y viceversa. Por ende, la ecuación de variación del número de "Revinientes" con el tiempo no incluye el aporte de la proporción media de "encuentros fatales" para el vampiro. Esto produce importantes y sugestivos cambios en la discusión de las soluciones matemáticas del sistema que analizaremos más tarde.
  • 9. Asumimos que solo consideramos a los humanos o "cálidos" cual presas selectivas de los vampiros, y que éstos ni se atacan ni se defienden entre ellos. Estos últimos supuestos se cumplen estrictamente en el "escenario zombi" usual, no así en rigor en todos los "relatos o descripciones vampíricas": De hecho, no obstante, sí se satisfacen de modo fuertemente mayoritario; Puesto que la conducta predominante de los vampiros como superpredadores se asimila mucho más a la de los "grandes felinos o félidos solitarios", celosos marcadores de territorio, o a lo sumo agrupados en pequeños harenes o serrallos en torno al Macho o Hembra-Alfa", "Padre o Madre Oscuro/a, creador/a" o Conversor de sus acompañantes predilectos, quienes cazan u ojean para él/ella siguiendo un patrón mucho más parecido al de los leones, aunque restringidamente nocturno, que a la de lobos o perros salvajes organizados en manadas, o a las del propio primate homínido o humano primitivo; Estas mismas fuentes mítico-legendarias convergentes indican asimismo que un vampiro puede cazar y desangrar hasta la muerte a otros mamíferos de sangre caliente por necesidad o "Sed Roja", pero jamás le permitiría tomar su propio y "precioso" cauce con el propósito de "convertirlo", algo absurdo y repugnante para él... Pero aun imaginando que tal proceso ocurra por accidente ante la eficaz y contundente respuesta de un depredador de gran agresividad y talla frente a un vampiro muy joven ("neonato reciente") y/o debilitado por una prolongada abstinencia de su sustento esencial, o hasta meramente "pervertido" o "zoofílico", el asunto sería irrelevante para esta simulación, ya que la "Conversión" auténtica implica una mente receptora auto-consciente e inteligente compleja de nivel comparable a la del donante... El resultado de un intercambio de esta clase sería un animal más próximo a una especie de mezcla entre rabioso y "zombi" estilo película "28 Days Later" ("28 Días Después") o algunas de sus secuelas e imitaciones, no un verdadero "vampiro". Además, la frecuencia de esta índole de interacciones sería tan desmesuradamente baja o anormal que podemos despreciarla en términos estadísticos significativos. Por todo ello, las dos condiciones citadas siguen siendo válidas para el modelo biológico del Vampiro cual primera aproximación simplificada muy razonablemente aceptable. De todas maneras, el ODES planteado es más complejo que los habituales en otras relaciones entre especies, tales como por ejemplo la Depredador/Presa o Parásito/Hospedador clásicas, porque en éstas no existen "candidatos" a Revinientes, lo que es patente por otro lado.
  • 10. Por último, fijamos que las Tasas Promedio de Natalidad (Π) y Mortalidad (δ) Naturales de los Cálidos son constantes y tienden a cero, a causa de que los periodos de latencia y conversión han de ser muy pequeños frente a la longevidad media de la población humana, y no digamos de la vampírica. Así pues, el ODES se reduce a: dW/dt = – β W V dI/dt = β W V – ρ I dV/dt = ρ I + ξ R – α W V dR/dt = – ξ R Los dos Puntos Extremos de Equilibrio del mismo se definen como: 1) Punto de Extinción de la Población Cálida (Susceptible) = (0,0,VM,0) 2) Punto Libre de "Infección" (Extinción Vampírica) = (N,0,0,0) Donde VM simboliza el número máximo de Vampiros generados por transmisión-conversión, a partir de una cantidad mínima de ellos como "Foco Original", una vez extinguida toda la población cálida, y N la masa total de Población Cálida en ausencia absoluta de vampiros y – por ende –, completamente libres de "infección". Aceptando estas condiciones de contorno, el Jacobiano J del Sistema es: –βV 0 –βW 0 βV –ρ βW 0 –αV ρ –αW ξ 0 0 0 –ξ Obtenemos la Ecuación de Autovalores correspondiente: det [J – λ I] = 0 para los puntos de equilibrio, resultando:
  • 11. 1 Punto de Extinción Cálida: det [J(0,0,VM,0) – λ I] – β VM – λ 0 0 0 β VM –ρ–λ 0 0 – α VM ρ –λ ξ 0 0 0 –ξ–λ Igualando a 0 y desarrollando el determinante, llegamos a la ecuación: λ (β VM + λ) (ρ + λ) (ξ + λ) = 0 Cuyas soluciones son, evidentemente: λ = { 0, – β VM , – ρ, – ξ } Ninguno de los autovalores del Sistema es positivo, luego la Solución equivale a un Estado de Equilibrio Estable Ello significa que, arrancando de una población de vampiros arbitrariamente pequeña – o incluso de un único "Portador Zero" del agente vampirizador –, la dinámica de este tipo de relación interespecífica evoluciona hasta una situación de "Apocalipis Vampiro" o Extinción Cálida más o menos temprana dependiendo de la medida de los parámetros o tasas que intervienen en ésta de forma espontánea e irreversible. Esta predicción es esencialmente idéntica a la que se deduce empleando el modelo para el "Brote Zombi": En su artículo, los autores demuestran que, para una ciudad o conjunto de asentamientos humanos vecinos de unos 500000 habitantes, la aniquilación total o "Apocalipsis No-Muerto" – en otras palabras, el momento en el cual toda la población inicial se habría transformado en zombi o reposaría para siempre de manera menos "agitada" o Punto de Equilibrio Estable –, acontecería en torno a unos 7 días tras el brote primordial en la zona... Esto, empleando el Método de Euler para integrar numéricamente el ODES, y adoptando una configuración de condiciones de contorno "conservadoras", dada por: (α=0.005; β=0.0095; ξ=0.0001; δ=0.0001). El Punto de Cruce o Crítico del Sistema – aquél
  • 12. donde las poblaciones decrecientes de presas humanas y crecientes de sus depredadores "canibalescos no-muertos" se igualan –, se sitúa alrededor de 5 y 3/4 de días después de la "infección origen". La gráfica de Población (en miles de individuos) frente a Tiempo (en días), permite visualizar dos curvas, la una decreciente y la otra creciente casi simétricas, de forma sigmoidea y perfil muy veloz, con una esbelta y bien definida inflexión común desplazada bastante hacia "abajo" y algo menos a la "derecha", coincidente con las coordenadas del cruce (que equivalen a 150000 supervivientes humanos – el 30% de la masa de población inicial – y otros tantos zombis "voraces" en plena y cada vez más desaforada multiplicación. Por otra parte, la curva de tan escasamente agradables y "locuaces caminantes" tiende saturarse a simple vista desde el décimo día en adelante. En teoría, este "retardo" reactivo no debería presentarse, habida cuenta de que, a diferencia de lo que ocurre con todo depredador "normal", la "inercia reproductiva" no alargaría la pervivencia de una fase terminal de crecimiento neto aun cuando cada vez más y más lento, hasta anularse en pendiente horizontal, en las primeras etapas del periodo de esquilmación severa o extinción por agotamiento o sobre-predación a expensas de la población de las presas...; No, porque en el caso de los zombis, éstos, a similitud de los virus, son "parásitos obligados", y solo pueden propagar su condición mientras se mantengan cuerpos vivos de sus víctimas. Ahora bien, esta fase también se produciría entre ellos, y hasta más prolongada en algunos escenarios, ya que a la "inercia demográfica" del clímax-pujanza predatoria precedente la sustituiría la singular característica "exótica" de su agente patógeno-mutagénico hipotético, facultado para "infectar" cadáveres recientes, bloquear su natural proceso de putrefacción por aniquilación de la microflora-fauna microbiana saprofítica y "reanimar", aunque fuere harto limitadamente, el sistema neuromotor de los mismos. Éste..., y un primario impulso agresivo-nutricio muy atrofiado y fisiológicamente ineficiente, pero destinado en exclusiva a hacerles transmitir vía mordedura su código – ignoramos si retrovírico o priónico, aunque personalmente sospecho, dadas las características literariocinematográficas asignadas a tales criaturas, que más probablemente se trataría del segundo –, a otros receptores susceptibles específicos (humanos). O sea, que durante una temporada los "muertos revinientes" seguirían "retornando", a pesar de que ya no habría presas disponibles para cumplir la función vital de supervivencia/réplica del agente patógeno que los anima..., el cual seguiría actuando tan mecánica y ciegamente como desde el principio, lógicamente... Hasta que ya no hubiera más "fiambre que semidescongelar", si se me permite el chascarrillo macabro... Tal rasgo básico de la dinámica Depredador-Zombi/Presa-Humano es reflejada cuantitativa y gráficamente en el modelo matemático, como era de esperar.
  • 13. Sin embargo, ¿qué acontecería en el caso de la relación DepredadorVampiro/Presa-Cálido, o Modelo VPd/WPy? Veamos: La documentación mítico-legendaria vampírica disponible y su reflejo literario-cinematográfico más "fiel o serio" a sus factores comunes transculturales, coinciden en señalar un Periodo de Latencia notablemente más largo que, en función del número e intensidad de "intercambios sanguíneos", así como de la combinación de grados de susceptibilidad del cálido e "infectividad" del vampiro, puede oscilar entre unas pocas semanas e igual número aproximado de meses... Mucho más dilatado que las "24 horas" típico-tópicas, o poco más, de mísera "prórroga" concedida al desdichado sujeto mordido por un "Rome-Zombi" o semejante, pero sin duda todavía muy breve, comparado al ritmo de renovación generacional de nuestra especie; Por su parte, ya explicamos que la víctima muerta desangrada o de cualquier otra forma como producto de su encuentro y/o enfrentamiento con un vampiro – si no bebe o ingiere en dosis o concentración suficiente el agente patógeno –, nunca "retornará" convertida tras su deceso "aparente", al ser entonces éste en verdad "definitivo": Ello implica que la Tasa de Aniquilación Vampírica α no aporta nada al aumento de la cantidad de vampiros como revinientes, en agudo contraste con lo ocurrido en el caso de idéntico parámetro para los zombis; Las obvias y razonables consecuencias de la conjunción de estos dos factores sobre la forma de las curvas de evolución demográfico-ecológica de los vampiros y sus presas cálidas predilectas son: a) La pérdida de la “fase de retardo” en la respuesta de brusca caída en la cantidad de vampiros justo tras la extrema escasez o extinción final de la población cálida por masiva sobredepredación/conversión. Es evidente que, si no es posible “convertir cadáveres”, cuando todo humano haya muerto o sea un vampiro, nadie más se transmutará en vampiro; b) No obstante, en general, el proceso será más lento hasta ese momento, generando gráficos fuertemente desplazados hacia arriba y a la derecha, especialmente en la “curva cálida”. Por ejemplo, manteniendo en igual orden de magnitud el resto de las condiciones, para la misma población de 500000 habitantes, el Punto de Cruce tenderá a establecerse después (entre un mes y seis, estimándolo a grosso modo) y para cuando el número de cálidos haya descendido tan sólo a no mucho más ni menos de la mitad de su masa demográfica original, ya que debido a la mayor “parsimonia” del mecanismo de transmisión y el menor índice de “Reviniencia”, la celeridad de “caída” de la población “sana” humana será inferior, y asimismo harán falta más vampiros activos para lograr la inflexión. O, lo que es equivalente, el promedio de conversos por unidad de tiempo y vampiro será sensiblemente más modesto.
  • 14. Esto es fácil de calcular y comprobar aplicando el programa informático de resolución-simulación del EDOS, formulado y elaborado por los matemáticos canadienses, retocándolo con las ligeras modificaciones requeridas por el Modelo Vampiro, cuya fuente textual se adjunta al final del artículo o capítulo publicado por ellos, que figura en la Sección de “Bibliografía y Referencias” de este ensayo, y se encuentra disponible además en la Red. 2 Punto Libre de Infección (Extinción Vampírica) Sustituyendo de nuevo en el Jacobiano las “coordenadas” en el espacio de fases y planteando la Ecuación de Autovalores: det [J(N,0,0,0) – λ I] –λ 0 –βN 0 –ρ λ 0 βN 0 0 ρ –αN–λ ξ 0 0 αN –ξ–λ El desarrollo correspondiente nos conduce a: – λ [– λ3 – (ρ + ξ + α N) λ2 – (ρ α N + ρ ξ – ρ β N) λ + ρ ξ β N] = 0 En la cual, al ser el término independiente de la ecuación polinómica de tercer grado ρ ξ β N > 0, existe al menos una raíz o “valor propio” con parte real positiva. Y, por consiguiente, el Estado de Equilibrio “Libre de Infección Vampírica” es, por definición inestable. Ello quiere decir que bastaría la aparición de un único vampiro en el seno de la población cálida para desencadenar el inicio de la propagación de su condición según la dinámica anteriormente descrita. En esta ocasión, el análisis de la correspondiente solución para un “brote zombi” resulta exactamente idéntico, puesto que el término ausente en la cuarta ecuación del sistema (dR/dt) en el “escenario vampírico” se anula de todos modos por definición. Dicha conclusión es perfectamente coherente con los modelos epidemiológicos de propagación de un agente infeccioso altamente virulento
  • 15. que brota espontáneamente dentro de una población susceptible no inmunizada, así como con los muy análogos que simulan la aparición de un nuevo superpredador o parásito mutante o readaptado “innovador”, que impacta sobre una especie de presas selectivas no preparadas por su previa evolución a responder a su voraz “ataque”, en el contexto de los patrones ecológicos de relación competitiva tipo “carrera de armamentos” o “Dinámica de la Reina Roja”. III Modificación del Modelo: VPd/WPr-Q (con “Cuarentena”). Postulado Schreiber de la Auto-Cuarentena/Mascarada Vampírica, o del Equilibrio Coexistente por AutoCuarentena Vampírica III.1 Modelo VPd/WPr-Q A semejanza con lo que hacen los profesores Philip Munz, Ioan Hudea, Joe Imad, Robert J. Smith et al., consideramos a continuación las posibilidades reales de “contención” de la “infección” o “Apocalipsis Vampírico”, tal cual ellos llevan a cabo con el correspondiente modelo “Zombi”. Supongamos – en consecuencia – que se intenta imponer una Cuarentena parcial sobre infectados latentes y vampiros, de forma que parte de los individuos positiva o “sospechosamente” identificados como portadores infectados latentes, y los claramente identificables como “vampiros”, por supuesto, son privados de su libre circulación, ya sea por efecto de la persuasión o de la fuerza. De inmediato, son removidos y concentrados en áreas específicas convenientemente fortificadas y vigiladas. Asumimos que mientras se encuentren en dichas zonas no pueden contagiar ni infectar a ningún cálido susceptible más. Los principales cambios que ello comporta en el modelo son los siguientes:
  • 16. Tasa o Frecuencia Media de Ingreso en las áreas de Cuarentena de Infectados Latentes y Vampiros = κ y σ respectivamente Tasa o Frecuencia Media a la cual algunos de la fracción de "aislados" que intentan escapar son aniquilados antes de recuperar su "plena libertad" (capacidad contagiosa o infectiva) = γ Masa de Población en Cuarentena = Q (Tabla 5) Aceptamos también que una parte de los “portadores aún Cálidos Latentes” que son abatidos sin destruir sus corazones y/o cerebros, o mueren accidentalmente, a causa de sus heridas, por sed, debilidad, otras enfermedades oportunistas o cualquier otro motivo, pueden sumirse en la “muerte aparente” que, eventualmente, les haría “retornar” como “Revinientes”. En cambio, los Vampiros “prófugos” que resulten aniquilados, han de serlo forzosamente de modo fatal e irreversible por daño letal en los citados órganos vitales, y jamás “volverán”. Adicionalmente, para ellos se seguirán cumpliendo las limitaciones que impiden que, en dichas circunstancias, logren “convertir” a sus agresores, manteniéndose así la fundamental diferencia con las pautas dinámicas de la zombificación. En la práctica, esto implica que el valor de la tasa de “reviniencia efectiva directa” desde el estado de cuarentena sería bastante más baja, pero no así necesariamente el flujo neto en nº de Revinientes por unidad de tiempo a lo largo de todo el proceso: Al principio, cuando la cantidad disponible de susceptibles cálidos supere todavía significativamente al de sus posibles “conversores”, es evidente que la proporción de los primeros ya infectados dentro de los recintos de cuarentena será muy preponderante: Un auténtico “festín” para los vampiros que comparten con ellos su prisión. La gran mayoría de ellos será desangrado hasta morir, pero una pequeña fracción se transformará en vampiro, y la correspondiente parte de ella entre los que logren escapar y sobrevivir a la persecución de sus guardianes pasará a engrosar las filas de los bebedores del precioso fluido rojo, sumados a los que se conviertan durante la misma huida. En estas primeras etapas la masa total por unidad de tiempo de Revinientes procedentes de la Cuarentena superará notablemente a la de sus análogos en el caso del brote zombi en igualdad de condiciones restantes, a pesar de que la probabilidad de que tal hecho acontezca por unidad de tiempo y portador latente sea más baja de modo intrínseco. Más tarde, dichas cifras descenderán cada vez más rápidamente, de manera más veloz y hasta
  • 17. niveles considerablemente más reducidos de lo que ocurriría en el “Ataque Zombi”, a medida que las nuevas “remesas” de concentrados se compongan de un porcentaje más y más dominante de vampiros. Y, en las fases finales, se harán mínimas o casi nulas, pero ya poco importará, pues “fuera” apenas quedarán cálidos “sanos” con vida. A su vez, el mecanismo en sí de transmisión es acusadamente más lento – como ya sabemos –, lo cual afectará asimismo a la dinámica de “intercambio” de las áreas de aislamiento. El Sistema ODE que describe este Modelo VPd/WPy-Q (de “Q=Quarantine”) puede expresarse como sigue en términos matemáticos: W´= Π – β W V – δ W I´= β W V – ρ I – δ I – κ I V´= ρ I + ξ R – α W V – σ V R´= δ W + δ I – ξ R + γ Q Q´= κ I + σ V – γ Q En él, hemos reemplazado la “notación de Leibniz” (dX/dt), característica de los textos y trabajos en Físico-Química, Biofísica y Bioquímica, por la de Newton (X´), común en los de Matemáticas, por mera y simple comodidad. Obtenemos un sistema de ecuaciones no-trivial 5x5, cuyos Estados de Equilibrio vendrían determinados por: 1 Punto de Extinción Cálida (0, 0, VM, RE, QE) (Aquí los subíndices “E” indican “valor de Extinción”, que, en general, excepto en el obvio caso de la Población de Vampiros, no han de ser máximos, como es patente). 2
  • 18. Punto de Extinción Vampírica o “Libre de Infección” (N, 0, 0, 0, 0) La evaluación del Jacobiano no-trivial del ODES en el segundo punto exige plantear una ecuación de autovalores con un polinomio característico de grado igual o habitualmente superior al cúbico. Afortunadamente, existe una bien conocida técnica matemática denominada “NextGeneration Method”, que permite definir la “Razón o Relación Reproductiva Básica” (R0). Dicho parámetro mide si un proceso invasivo-infectivo, parasitario o depredatorio – o en general, perturbativo –, persiste y acaba por “extinguir” a la población-diana afectada, (entonces R0>1), o bien no lo consigue, terminando por ser erradicado, (R0<1). Este procedimiento simplifica en extremo los cálculos, ya que únicamente precisa tener en cuenta las “ecuaciones diferenciales asociadas al mecanismo infectivo-invasivo-perturbativo”, en nuestro caso I´, V´ y Q´. A partir de éstas, se formulan la “Matriz de Perturbación” o de “Nuevas Infecciones” (F), y la de “Transferencias” entre los tres compartimentos interactivos señalados (T), evaluadas en el Punto de Equilibrio Libre de Perturbación-Infección: F 0 βN 0 0 0 0 0 0 0 T ρ+κ 0 0 –ρ αN+σ 0 –κ –σ γ La Matriz de Perturbación o de “Nuevas Infecciones” es el resultado de la transformación o producto entre la Matriz Reproductora “R” y la de Transferencias, o sea: RT=F
  • 19. Por lo que, aislando la Matriz Reproductora: R = F T -1 Hallamos la Inversa de T: T -1 = [1 / γ (ρ + κ) (α N + σ)] T* Siendo T*: T* γ (α N + σ) 0 0 ργ ρ (γ + κ) 0 ρ σ + κ (α N + σ) σ (ρ + κ) (ρ + κ) (α N + σ) Multiplicando matricialmente: R = F T -1 = [1 / γ (ρ + κ) (α N + σ)] F T* Operando y aplicando las propiedades de las matrices: R = [β N ρ γ / γ (ρ + κ) (α N + σ)] (R*1 + R*κ) Correspondiendo a: R*1 1 1 0 0 0 0 0 0 0 Y: R*κ 1 κ 0 0 0 0 0 0 0
  • 20. Con lo cual, ello nos determina una Razón Básica Reproductiva igual a: R0 = [β N ρ γ / γ (ρ + κ) (α N + σ)] Sin más que simplificar: R0 = [β N ρ / (ρ + κ) (α N + σ)] Y, considerando que el tamaño de la población cálida inicial N ha de ser enorme frente a los parámetros de flujo, en especial a los ligados a los ritmos de entradas y salidas de la Cuarentena como σ, razonablemente pequeños debido a evidentes dificultades técnicas y logísticas de organización e infraestructura, de identificación cierta de los infectados latentes, además de bajo condiciones de alto impacto de terror-sorpresa/caos/improvisación, por añadidura: α N >>>...>> σ Lo que nos lleva a la expresión final para la Relación Básica Reproductiva en la práctica según: R0 = [β ρ / (ρ + κ) α] Reordenando factores de modo conveniente: R0 = (ρ/ρ+κ) (β/α) De donde se infiere que – tanto en el caso del “Brote Zombi” como del “Ataque Vampírico” –, la Razón Básica Reproductiva del evento “infeccioso-epidémico” equivale a una fracción menor que la unidad específica en cada caso particular de lo que podemos definir cual “Cociente Fundamental de Propagación” (β/α), es decir, la relación entre la tasa de frecuencia de generación de nuevos infectados, y la que mide la destrucción efectiva de las dos clases de “no-muertos parasitarios obligados”, protagonistas de ambas variantes del modelo, por parte de la masa de población humana amenazada. Esta última razón es – por tanto, en principio – la que decidiría el destino final del “Drama”: Si los vampiros o zombis infectan o “convierten” a sus presas a mayor velocidad promedio de lo que éstas pueden aniquilarlos a ellos aprovechando sus puntos débiles (descerebración y/o daño letal sobre el corazón, vulnerabilidad ente
  • 21. las armas compuestas o revestidas por plata y fotofobia respectivamente), entonces β>α y el “Brote” se transformará más o menos rápida pero inexorablemente en Pandemia-Apocalipsis, conduciendo al Sistema al Estado o Punto de Equilibrio Estable de Extinción “Cálida”; Tan sólo si ocurre lo contrario (β<α), será posible a un plazo variablemente largo eliminar la infección antes de que toda la población humana sea exterminada o se transforme en no-muerta. Sin embargo, esta segunda opción es muy poco probable o concebible, tanto en el escenario “Zombi” como “Vampírico”: En el primero como consecuencia su gran potencial “Reviniente” y la fuerza opresiva de su número creciente auto-alimentado que de éste se deriva...; En el segundo, por efecto de su tremendamente superior nivel de agilidad/velocidad/vigor neuro-motor/muscular, hipersensibilidad, capacidad de “fascinación”, astucia e inteligencia, que compensan con creces las desventajas de la mayor lentitud de transmisión del agente “patógeno-mutagénico” y vulnerabilidad a la luz solar diurna. Y en los dos casos, cual resultado demoledor de la combinación del “factor sorpresa/terror” y la esencial carencia de defensas inmunitarias y biogenéticas de la población humana ante la aparición de un agente infeccioso tan agresivo y virulento, fenómeno muy común en esta índole de procesos (recordemos las Pestes Negras durante la Antigüedad y la Edad Media, la Pandemia de “Gripe Española” a principios del siglo pasado y otros eventos similares..., y comparemos usando la pura lógica)... La conclusión de ésto es que – con toda seguridad – podemos asegurar que β/α será mayor que la unidad siempre para ambas “especies” de no-muertos... Lo que hace recaer todo el “peso” de esta discusión final en el otro factor de la fórmula que cuantifica la Tasa Efectiva de Reproducción de la “Infección”... Éste se define como el cociente entre la tasa media de infección a estado latente y la suma de dicha frecuencia promedio con la de ingreso de los infectados portadores y no-muertos en Cuarentena: ρ/(ρ+κ) En el “Escenario Zombi” – como los mismos creadores del trabajo acerca de ello se encargan de indicar – : “entonces la erradicación depende
  • 22. críticamente de esta cuarentena en los estadios primarios de la infección. Esto debe ser particularmente difícil de hacer, si la identificación de tales individuos (los infectados latentes) no es obvia. En todo caso, prevemos que poner en cuarentena a un gran porcentaje de individuos infectados no es realista, debido a las limitaciones de infraestructura. Así, no esperamos altos valores de κ o σ, en la práctica. Consecuentemente, predecimos que R0 >1”. Proseguimos citando textualmente (traduciendo al castellano), a los destacados matemáticos de las Universidades de Carleton y de Ottawa, ambas radicadas en esta misma ciudad canadiense: “Como antes, ilustramos usando el Método de Euler. Los parámetros fueron los mismos a los usados en los modelos previos. Variamos κ, σ, γ para satisfacer R0>1...()... En este caso, el efecto de la cuarentena es aplazar ligeramente el tiempo de erradicación de los humanos”. En concreto, la Extinción se produce a los 7 y 3/4 días aproximadamente después de originado el “Brote”, de nuevo para una población original de medio millón de habitantes. De esto se deduce que las medidas de Cuarentena no suponen apenas sino una breve dilación de la Agonía Final: O todos los Zombis son destruidos eficazmente por medio de “ataques certeros, rápidos e impulsivos de creciente poder aniquilador” en las fases iniciales de avance de la epidemia, o el resultado ineluctable será un “Apocalipsis Zombi” irreversible. Si ahora emprendemos el mismo análisis trasladándolo al Escenario de Infección Vampírica con sus correspondientes variaciones dinámicas, las conclusiones son las que a continuación se puntualizan: CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS DEL MODELO VPd/WPy-Q • Al disfrutar los vampiros de unas incomparablemente superiores “prestaciones” de fuerza, velocidad, potencia muscular, hipersensibilidad auditivo-olfativa, poderosa visión nocturna, inteligencia estratégica depredadora y facultad psíquica de “fascinación” sobre sus presas, la presunta eficacia de los ataques destructivos eficaces contra ellos disminuye y los ataques exitosos mortales de los mismos se tornan más
  • 23. frecuentes. Con ello, la tasa β crece y la α disminuye. De hecho, bajo estas condiciones, el recurso de “sucesión de ataques impulsivos” propuesto por los autores del “Modelo Zombi” no asegura en absoluto el triunfo final de la Humanidad en una “Guerra Mundial V”, sino más bien lo opuesto. • Por las mismas razones, las dificultades de imponer una Cuarentena efectiva se extreman todavía más, hecho reforzado adicionalmente por la enorme “invisibilidad” práctica para detectar los sutiles síntomas de los escasos infectados “latentes” propensos a terminar convirtiéndose en vampiros “neonatos” en las etapas iniciales de la propagación epidémica, así como a causa de la mayor extensión del periodo de latencia. Estos factores quedan, en parte, compensados por la vulnerabilidad de los vampiros ante la luz solar: Una vez conseguido su problemático “encierro” en las áreas de aislamiento, despiadados ataques indiscriminados durante las horas del día sobre supuestos portadores latentes, neonatos recién conversos y vampiros “maduros” o “antiguos”, por orden de abundancia relativa en el seno de tales campos de concentración-exterminio, podrían destruir a la población apresada en breve lapso de tiempo. Ahora bien, los ventajosos rasgos antes descritos también les concederían mucho mayores posibilidades reales de escapar de noche burlando y/ o matando a sus guardianes. Por otro lado, no hemos de olvidar la más decisiva arma de la que disponen los vampiros: Su inteligencia calculadora y casi irresistible poder de “seducción”: Ante este tipo de situación de peligro desesperado, sin duda reaccionarían “fascinando” y por ende intercambiando su sangre masiva y precipitadamente – abandonando su “exquisita selectividad” habitual –, con los desdichados infectados “latentes” condenados a su infernal y compartida prisión colectiva: Es obvio que la práctica totalidad de ellos serían convertidos o se transformarían más tarde, levantándose de su “muerte aparente” en el interior de los recintos de Cuarentena. Todos estas variables unidas en interacción conllevan a que el parámetro κ o tasa de ingreso en dicho régimen se haga muy pequeño (del orden de varios cientos o mil veces más reducido que el de infectividad latente ρ). Y el de salida σ, de tamaño comparable aunque sensiblemente inferior, tanto más cuanto más “óptimos” y expeditivos resulten los procedimientos de “ejecución masiva” en los campos de concentración. Expresado en otras palabras,
  • 24. la incidencia de las medidas de Cuarentena – ya de por sí muy modesta en el caso de los zombis –, será aquí despreciable o estadísticamente irrelevante. Es más, contraproducente, porque desvía energías y esfuerzos de la muy complicada tarea fundamental: Ataques letales rápidos y crecientes contra los depredadores durante las etapas primitivas de su propagación. • A su vez, la mayor duración de los periodos de latencia y lentitud general del mecanismo de propagación del vampirismo tienden por sí mismos a hacer más favorable o probable la evolución del proceso global hacia un Estado de Equilibrio Estable por Extinción “Cálida” – tal cual asimismo reseñan los profesores Munz, Hudea, Imad y Smith, comentando lo que ocurriría si la escala temporal de la fase latente y el “brote zombi” fuesen menos breves respecto a los índices de natalidad y mortalidad de la masa poblacional humana – . RESUMEN MATEMÁTICO DE LAS ANTERIORES CONCLUSIONES β>α κ < << ρ Y como: R0 = (ρ/ρ+κ) (β/α) Se infiere que: (ρ/ρ+κ)  1 Y, por ende: R0 = β/α > 1  “Apocalipsis Vampiro” Garantizado III.2 Corolarios Finales de la Discusión Analítica de las Soluciones y Predicciones Numéricas de los Modelos SIZRQ (Brote Zombi con Infección Latente + Cuarentena) y VPd/ WPy-Q (Ataque Vampírico con Cuarentena)
  • 25. • Corolario “Z”: Como parece evidente, y se confirma además por el estudio biomatemático, el escenario de un “Brote Zombi” con el perfil de las criaturas no-muertas lentas, necias y canibalescas imaginado por George A. Romero – y con más motivo aún si aceptamos la posibilidad de modificarlo admitiendo “zombis-infectados rabiosos” ágiles y veloces, estilo “28 Days Later” y similares –, pertenece a la pura ficción; Pues si alguna vez se hubiera producido en la realidad en épocas prehistóricas o históricas, dada la rudimentaria tecnología ofensiva-defensiva disponible por la Humanidad, ésta jamás hubiera sobrevivido, y no nos encontraríamos aquí para discutir sobre el “álgebra zombi”, ni tampoco en disposición de plantear ni especular sobre cualquier otra cosa... Al menos, en lo que atañe a los registros, documentos y pruebas paleontológicas, arqueológicas e históricas conocidas: Pues resulta más que patente que si el modelo predice una muy dificultosa posibilidad de erradicación de tal clase de amenaza o incluso de coexistencia en precario equilibrio con ella, sin disponer de un remedio biomédico o profiláctico contra la infección, hasta hoy en día, está meridianamente claro que mucho menos probable si cabe lo hubiera sido en tiempos pasados. De haber ocurrido algo semejante alguna vez, la Pandemia Letal se habría desencadenado sin apenas freno con escalofriante rapidez, condenando a nuestra especie a la Extinción... Y no demasiado después, ya fuere vía lenta consunción por hambre o retardada putrefaccióndescomposición físico-anatómica – según versiones del Mito Zombi –, hubiera seguido la de nuestros Superpredadores Terminales, obedeciendo el ineluctable destino que sentencia a todo parásito obligado superespecialista a “perecer de éxito”. • Corolario “V”: Sin embargo, el caso del hipotético escenario de un “Ataque Vampírico” no es, a priori, esencialmente descartable en términos estrictamente lógicos, en función de la discusión del modelo biomatemático expuesto. A primera vista, podría parecer que sí – y con más rotundidad todavía –, dado que el estudio concluye que, asumiendo los “rasgos-tipo para el Vampiro” extraídos del análisis mitológico comparado, el “Apocalipsis Vampírico” o Equilibrio Estable de Extinción
  • 26. Cálida se muestra casi ineludible e inexorable. Siendo así, se aplicaría idéntico razonamiento al que acabamos de emplear para argumentar que jamás pudo producirse en el pasado un evento de esta índole, y mucho menos a escala amplia o global; Pero, en verdad, si profundizamos en el asunto, dicha previsión es tan sólo racionalmente demoledora en apariencia: Se trata de una típica “falacia por uso indebido de la analogía”, en la cuál, se presupone de modo inconsciente y/o sin explicación ni razonamiento inductivo ni deductivo alguno, que las “leyes”, principios o dinámicas que rigen un proceso deben ser exactamente las mismas que controlan otro, por el mero hecho de que los dos presenten un cierto grado “llamativo” de similitud material y/o formal: Así, es muy común que si en la descripción del fenómeno o causa “X1” la acción del factor o conjunto de factores “F1” demuestra que es imposible que de aquél derive el efecto “Y”, puesto que “F1” y su patrón de actividad causal son comunes o muy semejantes en el desarrollo de “X2”, se presume a priori, sin reflexión, evaluación matemática y/o dato empírico de ninguna clase que sustente el razonamiento, que a partir de “X2” tampoco se podrá llegar al estado o consecuencia “Y”, ignorando la plausible existencia de otro u otro grupo de factores “F2”, éstos no comunes entre ambos fenómenos o procesos, que sí podrían generar el efecto “Y”. De esta manera, hemos pre-asumido hasta el momento, de modo acrítico y falsamente analógico, que si la Solución o Estado Final más probable de un Brote Zombi y de un Ataque Vampírico coinciden en la Extinción Total Humana, como la lógica más elemental corrobora que entonces el primer fenómeno jamás pudo haberse verificado en el pasado realmente, se infiere que tampoco nunca ocurrió el segundo. Pero ello implica admitir sin base racional que las características de la dinámica depredador-parásito/presahospedador entre Zombis y Vampiros son sustancialmente análogas, lo que no es cierto en modo alguno, ya que tal asunción no considera la influencia determinante de un factor o variable tan potente y decisivo como la muy superior inteligencia estratégica o capacidad de cálculo adaptativo de los Vampiros sobre los Zombis... Este error es de tal calibre, que invalida por entero el razonamiento causal falazmente analógico.
  • 27. Inspeccionemos en detalle porqué: Un “hipotético Zombi” de la índole establecida cual premisa en el Modelo SIZRQ, no es más que una “máquina de supervivencia ciega” reducida a los impulsos más primarios, mecánica y “descerebradamente” obediente al puro impulso propagador de lo que el genial Dr. Dawkins llamaría los “replicantes egoístas” de su “misterioso” agente patógeno “reanimador”, se trate de un “exótico y complejo” retrovirus artificial de diseño fuera de control” como imagina la serie “Resident Evil”, un prión, o lo que diablos queramos especular...; Por el contrario, el “retrato robot” de Vampiro protagonista del Modelo VPd/WPy-Q elaborado como modificación del primero por este modesto autor, posee una inteligencia y poder cognitivo de orden humano o superior...; Está claro que no se trataría de un “autómata simple” manejado directa y unidireccionalmente por la “instrucción maestra profunda” de sus genes polimórficamente mutados o “reprogramados” por el “vector vampirizante”, sino que guardaría con ellos una relación interactiva comparable a la que sus presas selectivas, los humanos “Cálidos”, mantenemos con nuestras pulsiones e instintos de claro origen biogenético primitivo... Les estaría permitido – aunque sea tan parcial, intuitiva, tentativa y esforzadamente como a nosotros –, y por equiparable vía del ensayo-error experimental sancionado por la Ley de Hierro de la Selección Natural, realizar cálculos racionales, previsiones tácticas, controlar hasta cierto punto, modular, graduar, reajustar y refinar sus instintos primordiales – en su caso la “Sed Roja” a la par nutricio-agresivasexual/reproductiva –, de acuerdo con las variaciones y exigencias del entorno y sus riesgos de un modo, si no óptimo, al menos razonablemente satisfactorio. Lo suficiente como para haber evolucionado de modo “nocturno” y oculto en paralelo con sus “primos” cálidos, en el marco hipotético del modelo. Los rasgos comunes predominantes y actualizados del Mito del Vampiro insisten una y otra vez a nivel multicultural en la aguda inteligencia, astucia rapaz depredadora/seductora y complejidad psicoemocional y cognitiva de tales seres. La diferencia con el “prototipo del Zombi” – tanto los que originaron la inspiración primigenia de su leyenda en el contexto del animismo vuduísta afrocaribeño como su “reciclaje” en su actual “arquetipo cinematográficoaudiovisual” ligado a la “pop culture” postmoderna –, es en este sentido – y en tantos otros – abismal. Incluso si incluimos en el “perfil” del “no-muerto Z” a los “ágiles rabiosos” que
  • 28. configuran su última “mutación memético-icónica” en el imaginario colectivo, la sima sigue siendo colosal: No cabe duda, un “Zombi” – cual “organismo individual virtual” – es una “tosca caricatura estúpida, horrenda, putrefacta, insensible y torpe” respecto al “Vampiro”: El Vampiro es hermoso, fuerte, sibilino, veloz, hipnótico, elegante, psíquico, inteligente y casi “majestuoso”... De existir, encarnaría sin vacilar el “Superpredador Casi Perfecto”, el “Más Apto de los Más Aptos” en la Cima de la Pirámide Alimentaria del “struggle for life” (“lucha por la vida”) enunciado por la “iluminada” mente de Mr. Darwin... Por consiguiente, no podrían ser tan necios como para comportarse como meros receptáculos animados – o “reanimados” – de vectores biomoleculares elementales discretos ciegos y “egoístas”, tales cual retro-genes víricos o mutaciones/recombinaciones por transferencia/asimilación horizontal/epigenética de factores transmisibles de oscuro origen... No, ni mucho menos. Al igual que entrarían en estado de letargo narcoléptico autorregulado para sortear situaciones de escasez alimenticia, o procederían a “convertir” en masa a los cautivos que compartiesen con ellos una atroz Cuarentena, también sabrían controlar y remodelar sus patrones de conducta para evitar destruir la principal fuente de su sustento metabólico y único medio de propagación/reproducción efectivo, superando el triste sino de los parásitos obligados al alcanzar la cumbre de su “éxito”... Pero..., ¿Cómo lo harían?. ¿Cómo lograrían fijar un Punto de Equilibrio Ecológico Estable, o en su defecto Metaestable, capaz a la vez de asegurar su sustento, perpetuación y no consumir con ello para siempre la “materia prima” que los hacen posibles? En verdad sería muy sencillo; Basta volver a echar una buena ojeada a la fórmula final de nuestra discusión matemática: R0 = (ρ/ρ+κ) (β/α) Dado que tanto los valores de ρ como de β/α se hallan determinados por la misma naturaleza e historia evolutiva de la “subespecie vampírica”, y disminuirlos o reprimirlos consciente o voluntariamente sería absurdo y suicida para su
  • 29. supervivencia individual y colectiva, es evidente que la única forma de modular su “excesivo poder de propagación/letalidad masiva”, para así garantizar un idóneo “equilibrio ecológicodemográfico” con sus presas selectivas “cálidas”, sería manipular de manera directa el parámetro κ. Dicho de otro modo, imponerse organizada y férreamente una suerte de “auto-cuarentena”, flexible según circunstancias, necesidades, épocas y entornos, pero siempre meticulosa y estricta. Tal medida tendría el objetivo de preservar una abundante masa muy mayoritaria de población cálida – a poder ser lo más ignorante posible de su existencia y amenaza potencial devastadora –, capaz de asegurar su ilimitado sustento y fuente de “materia prima” para su muy controlada y autolimitada reproducción-conversión. La “Conversión” se convertiría así en un proceso muy poco frecuente y extraordinariamente selectivo... Al principio de forma natural, instintiva, por simple “estrategia cinegético-reproductiva innata”. Más adelante, con el discurrir de su “progreso cultural en la sombra” paralelo y parasitario al humano, se habría transformado en un elaborado y sofisticado ritual de conducta con innegables y potentes componentes eróticos, cuidadosa y celosamente estipulado, vigilado y, en especial, dosificado, por Hermandades, Clanes y Linajes de Sangre... Desde el punto de vista de unas criaturas tan acusadamente longevas e intensamente egocéntricas e individualistas, además, el ideal óptimo no se encontraría en una gran fecundidad indiscriminada, táctica en general característica de especies altamente gregarias, de vida breve y dura, sino en reproducirse de manera poco frecuente, pero con exquisitas garantías de éxito a través de una enorme tasa de “selección sexual” y extraordinariamente prolongada y cuidadosa etapa de “crianza”. Los Vampiros – pues – serían un ejemplo extremo de “Estrategas de la K” (criar pocos y muy bien escogidos “neonatos conversos”, pero con inmensa dedicación y responsabilidad), en contraste con la mayor parte de los primates y homínidos – claros Estrategas de la r” (parir muchos hijos y/o fecundar muchas hembras en un medio escaso y hostil, pues así, aunque mueran muchos de ellos, se salvarán los más aptos y sostendrán el recambio generacional). Estas dos tendencias opuestas (“Estrategas de la K” garantizándose un medio rico y próspero en recursospresas, frente a “Estrategas de la r” basados en la fertilidad en
  • 30. un ambiente pobre de recursos), se observan en todos los nichos ecológicos y ecosistemas de la Naturaleza, e incluso entre diversas comunidades dentro de una misma especie en función de su contexto de desarrollo, como ocurre con la humana: En este sentido, los pobladores de las zonas o países denominados “subdesarrollados” o “Tercer Mundo”, son obligados “Estrategas de la r” – como la mayor parte de sus congéneres a lo largo y ancho de la Historia y del Globo, por cierto –, mientras que los habitantes de las áreas o naciones “prósperas” e industrializadas de la Tierra constituimos claros ejemplos de “Estrategas de la K”. Esto no es de extrañar: En términos darwinianos, longevidad, sofisticada sensualidad/selectividad sexual, predominantemente regulada por las hembras, dicho sea de paso, aguda astucia/inteligencia depredadora/explotadora de recursos, fuerte individualismo y bajas tasas de natalidad con dilatados periodos de crianza esmerada, son factores que siempre evolucionan unidos por Selección Natural. A este respecto, las magníficas observaciones, reflexiones e inducciones del genial Maestro Charles Robert Darwin acerca del “Principio de la Cola del Pavo Real” y los fenómenos de cortejo en el hombre y los animales, recogidos en particular en su magnífica obra “The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex (“El Origen del Hombre, y la Selección en Relación al Sexo”), (1871), siguen sentando cátedra; La estrategia evolutiva de supervivencia cimentada en la tremenda longevidad/individualismo de los Vampiros – dada la absoluta conexión-identidad que en ellos se establecería entre nutrición/sexualidad/reproducción, sería a la vez, en convergencia adaptativa sinérgica –, una forma notablemente refinada de “automimetismo predatorio”: En estos casos, ampliamente descritos por la literatura zoológica especializada, un depredador aparenta ser menos peligroso o confunde a la presa en cuanto al origen del ataque. Por ejemplo, el llamado “pez-gato boca de rana” y algunas especies de tortugas que forman parte de la fauna del Sureste Asiático, presentan extensiones en la lengua que emplean cual señuelo para así situar a la presa en una posición más vulnerable a su ataque. Otra muestra muy interesante de esta adaptación la hallamos entre las denominadas “serpientes de dos cabezas” del África Central, que disponen de una cola que simula la forma y estructura de su cabeza, así como una cabeza que se asemeja a la cola. Además, el animal mueve la cola de idéntico modo a como casi todas las serpientes mueven la cabeza: Este “truco” sirve para despistar a las presas, haciéndolas percibir que el ataque se produce en
  • 31. el lugar erróneo; En el caso hipotético de los Vampiros, el indicado recurso evolutivo sería su sobresaliente poder psicofísico/emocional de “seducción/fascinación/hipnosis” de sus presas o escasos y predilectos candidatos o candidatas a “Conversos”, apoyado por una escrupulosa selección sexual que conlleva al dato – reflejado en todas las manifestaciones del Mito –, de que la inmensa mayoría de ellos son excepcionalmente sensuales, “galanteadores” y hermosos, cualidades que además buscan con afán en sus potenciales “objetivos” de “Conversión/Crianza Neonata”, propagándose por ende en su acervo genético de manera muy dominante, al verse favorecido por la Selección. Dichas fuentes coinciden también en subrayar que – una vez que por fin un “Vampiro Maduro, Antiguo (de al menos más de 200 años de edad cronológica), o Maestro” decide “crear” un Neonato, se halla obligado a protegerlo, enseñarle a aceptar psicológicamente su nueva existencia y adiestrarlo en las habilidades de “caza” y todos los demás aspectos de la “vida vampírica”, incurriendo en grave, despreciada y hasta perseguida falta si no lo hace. Este patrón de “Selección del Más Bello” y “Responsabilidad Parental” es específico de la clase de desarrollo evolutivoadaptativo antes apuntada, o “Estrategia de la K”, como el brillante naturalista y pensador inglés “padre de la Evolución” ya destacó con clarividente acierto precoz en su libro antes citado. Por último, comentar que este tipo de especialización evolutiva supondría una ventaja adaptativa más: Para un organismo surgido evolutivamente de algún modo más o menos “natural” – sobre eso ya trataremos en otros ensayos de esta serie y la dedicada a mi “Modelo Psicobiológico Anunnaki” –, como “rama paralela parasitaria” de otra subespecie o conjunto de subespecies próximas en el Árbol Filogenético, y por ello en un principio forzosamente muy minoritario, y poco fecundo por añadidura, como todos los seres en extremo longevos –, representa una preciosa ventaja “enmascararse” lo más posible y “furtivamente”... Además de auto-controlar con rigor su propia multiplicación, confundiéndose en el seno de la masa de población de sus presas/medios reproductores... Más críticamente aún si esas masas abrumadoramente mayoritarias pueden matarlos con relativa facilidad durante las horas de su obligado “letargo”, o al menos pérdida de facultades diurnas, a causa de su fotosensibilidad limitante.
  • 32. Volviendo a nuestra fórmula matemática, es de suponer que la consecuencia final de esta estrategia evolutiva sostenida durante unas pocas docenas de milenios sería tender a un estado general de equilibrio tal que asegure estrictamente el simple “recambio generacional promedio” por Conversión Ultra-Selectiva. O sea, que la “Razón Reproductiva Básica” se aproxime fuertemente a la unidad. Por ello: R0 = (ρ/ρ+χs) (β/α) ~ 1 Donde χs simboliza la "Tasa o Frecuencia Media de AutoControl por Cuarentena de Conversión Vampírica", o "Fracción del tiempo promedio de existencia de un Vampiro que se abstiene de producir Conversos/Neonatos". Igualando y despejando dicho parámetro: χs = ρ (β – α) / α Definimos ahora: ∆ = (β – α) = "Tasa o Frecuencia Media de Propagación Vampírica Efectiva" Por lo cual llegamos a: χs = ρ ∆ / α Los biomatemáticos canadienses asignaron para las tasas de Latencia, Susceptibilidad de ser Infectado por la mordedura de un Zombi y probabilidad de que éste sea destruido a resultas de su encuentro con un humano, los valores – en el mismo orden – 0.005, 0.0095 y 0.005. Adoptando semejantes criterios “conservadores”, pero teniendo en cuenta las diferencias dinámicas del modelo para la transmisión vampírica ya expuestas, las cifras correspondientes en nuestro caso bien podrían ser: ρ=0.001, β=0.0099, α=0.001; Esto implica que 99 de cada 1000 personas (9.9%) son susceptibles de convertirse al vampirismo, 1 de cada 1000 que cruza su camino con uno de
  • 33. ellos pasa al estado de latencia que, si no muere antes por otro motivo, le conducirá en efecto a la condición de “neonato”, siempre que beba o tome de algún modo la sangre de su “fascinador”, por supuesto (algo más del 10% de los susceptibles), y una proporción aproximadamente igual evita la muerte o la Conversión aniquilando al Vampiro que les amenaza. Según eso, el “Ritmo Promedio de Propagación Vampírica” vendrá dado por ∆ = (β – α) = 0.0089 (se extiende con éxito a una media de 89 entre cada 1000 miembros de la población “Cálida”). Llevando estas estimaciones a la fórmula de la Tasa de AutoControl por Cuarentena de Conversión: χs = 0.001 x 0.0089 / 0.001 χs = 0.0089 Este resultado indica que los Vampiros habrían de autoimponerse “Cuarentena” o Restricción de Conversión a una media de 89 por cada 1000 Cálidos. O, lo que es lo mismo, abstenerse de practicar con ellos el “Ritual del Beso Oscuro” o donación de una dosis suficiente de su propia sangre en torno a un 90% de sus encuentros con sus presas susceptibles, limitándose a utilizarlas como mero alimento (bebiendo tan sólo ellos el fluido circulatorio del humano). Únicamente les estaría permitido “crear” un nuevo neonato y culminar así su singular “Ciclo Reproductivo” con una de cada diez “presas” esmeradamente seleccionadas. III.3 Postulado Schreiber de la Auto-Cuarentena/Mascarada Vampírica, o del Equilibrio Coexistente por AutoCuarentena Vampírica Ha llegado el momento de recapitular, formulando a modo de postulado la conclusión final sustantiva de este análisis:
  • 34. “A diferencia de lo que ocurre con el hipotético estallido de un 'Brote Zombi', la discusión del Modelo Bioestadístico DemográficoEcológico de la Relación Interespecífica VampiroDepredador/Cálido-Presa (VPd/WPy), prevé que la subespecie de criaturas, definidas por el 'perfil del Vampiro', detallado en la primera Sección de este trabajo, podrían en teoría existir y haber co-evolucionado en paralelo como 'parásitos reproductores obligados' y 'depredadores selectivos preferentes' del Homo Sapiens ('Cálidos'). Esto se debe a que – en principio – es posible establecer una solución matemática de Equilibrio de Coexistencia Metaestable con Razón Reproductora Unidad para la población vampírica, suponiendo como premisa que ésta se ha adaptado y organizado de tal forma que mantiene rigurosamente una suerte de 'Autocuarentena/Mascarada' basada en tres factores prácticamente uniformes fundamentales: 1) Una 'Tasa Promedio de Conversión' sobre sus probables víctimas cálidas muy limitada, alrededor del 10% de 'Conversiones/Reproducciones' frente al 90% aproximado de simples 'cazas de sangre' de objetivo meramente nutritivo, con resultado de inmediata o paulatina muerte de la presa; 2) Cuidadosa Selección Sexual de los candidatos susceptibles a ser convertidos a Neonatos (vampiros 'renacidos' o 'inmaduros'), capaz de conservar y perfeccionar los rasgos adaptativos favorables orientados a un máximo de éxito de su estrategia de 'auto-controlcamuflaje-eficacia predatoria' hábilmente combinados; 3) Desarrollo de un sofisticado mecanismo o adaptación de 'automimetismo predatorio' de alto nivel, cimentado en la 'seducción-fascinación-rapidez-limpieza-disimulo' de sus ataques y/ o 'asaltos conversores', que les posibilitarían el sostenimiento prolongado de su ´Mascarada' o estrategia colectiva de camuflaje casi perfecto, garantes a su vez del mantenimiento de suficientes reservas de presas/fuentes hospedadoras reproductoras viables y la necesaria 'falta de alerta' o 'ignorancia perceptiva' de éstas hacia la presencia-amenaza 'nocturnal' y oculta de sus depredadores selectivos, tan sólo vislumbrados a través de las brumas culturales de leyendas, mitos y creencias presuntamente 'fantásticas'. Ello compensaría el riesgo crítico que la fotofobia severa y la original escasez de población 'mutante' portadora del 'agente vampírico' ocasionan. Así, habría sido factible racionalmente un Equilibrio de Coexistencia entre ambas Poblaciones, a expensas de limitar muy seriamente el número medio de vampiros vivos, algo poco relevante para una
  • 35. especie tan longeva y de pautas de comportamiento intensamente individualistas y egocéntricas, siendo lo segundo usual efecto psicobiológico de lo primero”. IV Reflexión Lo que significa este Postulado es que la célebre “Mascarada Vampírica” o insistencia en el “Secreto”, imaginada por los Juegos de Rol, el folclore tradicional, así como la literatura y cinematografía más avanzadas y actualizadas acerca de los Vampiros, puede que en verdad no sea más que la intuición artística de un hecho biológico demográfico y ecológico-evolutivo, si no real, sí racionalmente aceptable, plausible y matemáticamente definido... Como dijo el “divino” Óscar Wilde, “La Naturaleza imita al Arte”... ¿O será más bien al revés?... ¿O es que se susurran la Una a la Otra en... la Oscuridad? Espero – como de costumbre – mis Pacientes y Amables Lectores, haberles interesado, puede que divertido y... en algunos casos o matices hasta inquietado... Si es así, acompáñenme a la siguiente entrega dedicada a mis queridos “Amigos Pálidos”... Enfocada ahora sobre los aspectos anatómicos y fisiológicos de su hipotética naturaleza... _________________
  • 36. Biología del Vampiro (II) Criptozoología: modelo anatomo-fisiológico, etológico y psicobiológico Índice I Posible Origen Evolutivo del Vampiro. Hipótesis Endosimbiótica II Criptozoología del Vampiro: Características anatomofisiológicas generales del Vampiro. Modelo “Vampiro Endosimbiótico (VES o ESV)” III Etología y Psicobiología del Vampiro IV
  • 37. Indicios Racionales y Pruebas Indirectas a favor de este Modelo Biológico del Vampiro; Una estimación del Tamaño de Población Vampírica V Conclusiones: El Gran Legado de Darwin y Calmet/Stoker, una emocionada Dedicatoria muy especial y personal VI Fervorosos Agradecimientos a Cinco Grandes Mujeres “Pioneras” VII Bibliografía y Referencias --------------
  • 38. I Posible Origen Evolutivo del Vampiro En el primer ensayo dedicado a la Biología del Vampiro, se recogían sus supuestos rasgos psicobiológicos generales – a través del aislamiento de los factores comunes científicamente admisibles extraídos de la Mitología Universal comparada – . Dichos caracteres eran – además – coincidentes en tales variables cualitativas: Globalidad inter-cultural incluso entre tradiciones por completo independientes o remotas entre sí geográfico-históricamente y verosimilitud racional mínima exigible. Lo cual no deja de resultar significativo. El citado trabajo se hallaba enfocado sobre el Nivel de Dinámica de Poblaciones (Demografía y Ecología), por lo que – como es lógico – se centró en aquellos perfiles relevantes para dichas especialidades. Por ello, reproducimos la Definición y Tabla de Características genéricas de un Vampiro, matizando o precisando y añadiendo a esta última algunas de ellas más, fundamentales en términos fisiológicos: DEFINICIÓN DE VAMPIRO Homínido hematofágico exclusivo (bebedor/succionador de sangre caliente), dotado con inteligencia del orden humano y “reproducción” parasitaria por Conversión sobre algunas de sus presas de nuestra especie (“Cálidos”) (Tabla 1) Rasgos del Vampiro Hematófago homeotermo exclusivo, con preferencia por la sangre humana Fuerza y elasticidad musculares ~ 15 veces la humana, hiper-velocidad
  • 39. Fotofobia aguda-severa, crítica en zona ultravioleta, en función de la potencia y longevidad individual acumuladas. Como consecuencia, fuerte intolerancia al contacto con la plata, sus disoluciones salinas o complejosligando, en especial en su medio interno orgánico Metabolismo respiratorio, cardio-vascular y basal lentos (pulso y aliento muy débiles, inapreciables por medios directos o rudimentarios o bien nulos, según Hipótesis) Longevidad enorme (entre varios cientos de años y pocos miles), consecuencia de lo anterior Anemia porfírica crónica constitutiva Elevada agresividad, hiper-sexualidad Hipersensibilidad auditiva y olfativa, visión nocturna Tendencia a sufrir letargos periódicos con alta variabilidad individual (narcolepsia catatónica intermitente) Alto psiquismo depredador sobrehumano Ritmo metabólico celular vegetativo, excepto tejidos selectivamente vascularizados por agente microbiológico “anómalo” conversor, o “Vector Vampírico (VV)” Aparato Digestivo Cuasi-Afuncional Aparato Excretor Cuasi-Afuncional Aparato Reproductor Hiper-Sensibilizado/Activo para ambos sexos. Carencia de ovulación y ciclo menstrual en las hembras (esterilidad “congénita”). En los machos, aspecto no definido (fuentes contradictorias); Algunas de ellas parecen indicar que ciertos especímenes masculinos pueden fecundar mujeres “Cálidas”; Supuestamente, rasgo de alta variabilidad en función de los Linajes de Sangre (Tabla 2) Se trata ahora de describir un posible escenario capaz de explicar el origen evolutivo razonable de un organismo como el expuesto, partiendo del supuesto de que existiese. Y, les recuerdo que al menos bio-matemáticamente, ya se demostró en el estudio precedente que tal opción hipotética no es demográfico-ecológicoepidemiológicamente imposible – a diferencia de lo que ocurría con el “Brote Zombi” –, debido a la potencial capacidad del Vampiro de controlar su propia excesiva proliferación mediante la táctica de una “Auto-Cuarentena Selectiva”,
  • 40. una EEE (“Estrategia Evolutivamente Estable”), tal cual se dedujo mediante el modelo bio-matemático desarrollado en dicho ensayo... Al igual – por tanto – que la existencia real de Entidades Biológicas Extaterrestres nos hallamos – pues – ante un supuesto o postulado factible y racionalmente aceptable, si bien no demostrado por pruebas empíricas fiables. En suma, pretendo establecer un “Modelo Psicobiológico del Vampiro”, siguiendo el mismo método inductivo-deductivo a caballo entre la Criptozoología y la Exobiología que utilicé en mi segundo ensayo sobre los Anunnaki. (Ver Referencias, disponible en www.Scribd.com, nick del autor “juanalquimista”). Aunque en esta ocasión – como veremos – no es necesario recurrir a hipótesis “alienígena” alguna. Admitamos – entonces, a modo de especulación razonable – que puedan existir. En todo caso, creo constituye un ejercicio intelectualmente interesante y “refrescante” para las neuronas de este autor y de sus Amables y Pacientes Lectores, después de tan honda “inmersión” en los “procelosos abismos abisales” de la Física Cuántica y su extremadamente profunda y abstracta Filosofía. Bauticemos a nuestro Vampiro – por ejemplo – “Homo Hematofagicus” e intentemos plasmar de cerca su “retrato robot” biológico. Nuestro “Homo Hematofagicus” (en adelante, muchas veces, por abreviar, “H.H.”), debe – por consiguiente – haber tenido un origen definido o diferenciación neta como “especie o subespecie homínida parásita” del Homo Sapiens (“H.S.”), o de sus ancestros inmediatos a lo largo de su historia filogenética. ¿En qué condiciones y bajo cuáles conceptos pudo haber sido plausible tal proceso evolutivo? Pongámonos “manos a la obra” sin mayores preámbulos. En primer lugar, dejemos bien sentadas cinco consideraciones básicas y evidentes: 1) El Mito del Vampiro es universal y se halla presente en la memoria colectiva cultural de los pueblos desde el mismo albor de la Humanidad. Hay pruebas paleontológicas de que, desde las manifestaciones más primitivas de la conducta mágico-religiosa ritual humana, nuestros
  • 41. antepasados experimentaron un específico “temor reverencial” a lo que podemos denominar “Arquetipo del Reviniente”. Recientes hallazgos corroboran que tal sentimiento fue compartido incluso por los Neardentales. Por ende, el hipotético proceso paralelo de diferenciación/especialización evolutiva del homínido “hematofágico” hubo de llevarse a cabo como mínimo en pleno Paleolítico. 2) Por otro lado, los denominadores comunes a todo el complejo míticolegendario vampírico apuntan a un ser poco distinguible en “estado relajado” de un humano. Además, ya sabemos por las conclusiones del análisis demográfico-ecológico que este factor es imprescindible en la Estrategia Evolutivamente Estable del “camuflaje” o “mascarada depredatoria” sostenible del H.H. Ello implica forzosamente – en términos darwinianos – que ambas especies (o subespecies, si elegimos dar crédito a la versión de la presencia de ciertas estirpes de “machos fecundadores”), derivarían de un tronco común muy cercano en el árbol filogenético. Los ancestros compartidos habrían de ser el Homo Heidelbergensis (para los Neardentales) y el Homo Rhodesiensis” (para los “Cro-Magnones/Sapiens” u “Hombres Modernos”). Esto concreta la horquilla a un Periodo de Origen entre 450000 y 350000 años A.P. (Antes del Presente). Observen que – en el primer caso – el “Punto Zero” de irradiación se localizaría en un área comprendida entre los Cárpatos y valles danubianos, Anatolia y Armenia; Y, en el segundo, nos remite la vasta región delimitada por África Central y los actuales Irak, Irán, Israel y Siria. No por casualidad, ambos convergen con los dos principales focos culturales más arcanos, primordiales y persistentes para la relevancia del Mito del Vampiro, amén de escenario del alzamiento de las primeras grandes expansiones posteriores de la Revolución Neolítica y las más pioneras Civilizaciones del Creciente y Media Luna Fértil (Cultura Vinca y Sumerios, respectivamente). Este tipo de “co-evolución paralela adaptativa” entre una reducida y autoregulada población de parásitos y la cada vez más numerosa, sedentaria y próspera de sus hospedadores es típica y bastante frecuente en la Naturaleza, así como fácilmente justificable desde el punto de vista del Principio de Selección Natural de Mr. Darwin. 3) No existen en la Tierra primates hematófagos o – en general “fluidófagos”. Y esa misma modalidad de alimentación resulta no demasiado abundante en todo el Ecosistema y dentro del Orden de los mamíferos en particular extraordinariamente rara (tan sólo algunas contadas especies de marsupiales voladores o murciélagos basan su sustento nutricio en ella). Sin embargo, se muestra muy significativo que la gran mayoría de este tipo de ectoparásitos actúan como
  • 42. vectores de un agente patógeno infeccioso microbiológico (endoparásito), asociado con ellos en su ciclo vital, el cual transmiten al medio interno del organismo parasitado a través de la picadura o mordedura. Esto ocurre, no en exclusiva con el archiconocido caso del virus de la rabia, comunicado a al hombre desde los portadores vectoriales constituidos por los murciélagos, los perros o los lobos, sino también con las hembras del mosquito del género Anopheles (vectores del protozoo Plasmodium que causa la malaria), las moscas Tsé-Tsé (transmiten el protozoo del género Trypanosoma generador de la enfermedad del sueño), determinadas familias de chinches (transmisoras del protozoo flagelado Trypanosoma Cruzi, patógeno de la enfermedad de Chagas), las garrapatas (vectores de la bacteria espiroqueta, responsable la enfermedad de Lyme o borreliosis), o específicas familias de dípteros (jejenes, vehículos de la protista flagelada que produce la leishmaniasis o kala azar); Por otro lado – amén de que varios de los procesos infecciosos anteriores ocasionan más o menos graves trastornos neurológicos –, en la Naturaleza hay considerables muestras de “transformaciones integrales” centradas en el sistema nervioso central y la conducta de la “víctima-hospedador”, tan espectaculares y quizá hasta más “monstruosas” que las atribuidas al hipotético “vampirismo homínido”. Los “parásitos de la mente” existen, no únicamente hablamos de un magnífico recurso literariocinematográfico del género mixto terror-ciencia ficción, o de las “temibles larvas psíquicas” del “plano astral” de las que tantos ríos de tinta han hecho correr los esoteristas y ocultistas en Occidente desde el siglo XIX hasta hoy mismo, aunque su origen sea tan remoto como las primera Dinastías del Antiguo Egipto o el amanecer del Imperio Persa pre-islámico... Y tampoco en el sentido analógico-metafórico en el que ha popularizado el término “virus de la mente” o “memes patógenos” el genial e imaginativo Dr. Dawkins, sino en el más material, puro, duro, biológico, extremo y – por supuesto – darwinista significado de la expresión: Hay múltiples y llamativos casos de microorganismos o endoparásitos perfectamente capaces de alterar profunda, radical e irreversiblemente la conducta de sus víctimas; Bien controlando directamente el cerebro o sistema nervioso de sus portadores, bien induciendo en éstos dramáticos cambios fisiológicos que les empujan hacia un comportamiento anómalo determinado, en ambas opciones a conveniencia exclusiva del invasor, obviamente. Citemos los más significativos y espectaculares de ellos, indicando en cursiva los datos más relevantes para la posterior articulación de nuestra Hipótesis sobre el Origen del “Homo Hematofagicus”, como ya hemos venido haciendo hasta ahora:
  • 43. Uno de los más terribles, refinados y espeluznantes es el de la Sacculina: Estos organismos son un género de crustáceos microscópicos marinos del orden de los cirrípedos – los que tanto fascinaban al Maestro Darwin y sobre los que publicó abundantes y magníficos trabajos –, el mismo al que pertenecen los “vulgares” y bien conocidos percebes, por ejemplo. Como todos los crustáceos en general y los cirrípedos en particular, inicia su andadura por este bello, fascinante y cruel mundo cual una simple y diminuta larva dotada de dos antenas y un único ojo a lo Polifemo, que recibe el nombre de nauplius. Pero lo que en verdad la asemeja a y va mucho más allá de lo terrorífico del belicoso Coloso mitológico griego no es dicho carácter común dentro de su grupo biológico extenso, sino su letal, insidioso y eficaz desarrollo complejo subsiguiente. Más adelante experimenta varias fases o formas larvales en número variable (hasta cuatro en algunas especies), alcanzando la segunda gran etapa de su ciclo vital, llamada cipris, también propia de todos los cirrípedos. Habitualmente, la gran mayoría de los cirrípedos, al madurar en este periodo, buscan una roca o lecho marino adecuado donde fijarse y segregar su concha, para así culminar su estado adulto. Pero el programa genético de la Sacculina es infinitamente más “exótico” y “siniestro”. En lugar de ello, nuestro despiadado pero eficaz, pasmoso y – en términos darwinianos, “hermoso” – parásito tiene por objetivo vital otro crustáceo de tamaño y orden de complejidad orgánica superiores, el cangrejo marino que puebla los más diversos litorales de nuestro planeta. Como puede comprobar cualquiera que haya observado a estos curiosos e interesantes animales, los cangrejos son criaturas extraordinariamente limpias: Continua y compulsivamente, se entregan a la mecánica tarea de mantener libre de toda intrusión y adherencia su caparazón, accionando sus patas y pinzas con gestos muy definidos. Y hacen muy bien, pues en el cuidado y conservación de su coraza protectora o exoesqueleto se juegan su supervivencia. Pues bien, la Sacculina ha adquirido evolutivamente la contra-arma perfecta para neutralizar tal reflejo defensivo: El intruso segrega y consolida su propia “armadura” con alucinante rapidez sobre el caparazón del cangrejo, y su fijación sobre él es asombrosamente resistente a los intentos del forzado hospedador por arrancarse de encima el indeseado “huésped”. Al mismo tiempo, le inyecta con un fino aguijón a modo de dardo hueco un reducido grupo de células (en ciertas especies, una sola). Esta última fase invasiva del desarrollo larvario del agresivo parásito se conoce como kentrogon. A partir de ahí, el desdichado cangrejo ya está perdido: La ahora ya inútil “carcasa larvaria” de la Sacculina se desprende, pero sus células inyectadas en el interior de su víctima se
  • 44. multiplican y diferencian, produciendo el individuo endoparásito adulto. De este modo, una densa y fina red de “raíces” crece y se extiende por el medio interno del animal – por todo el cuerpo del cangrejo –, ingresando por los espacios hematocélicos – el equivalente a los vasos sanguíneos en el cangrejo – y comienza a succionar sus fluidos para alimentar al parásito. Sin embargo, no mata a su hospedador... No, le destina para algo mucho más cruel, exquisito y beneficioso para sus propósitos... Llegado este punto crítico, la Sacculina construye su única estructura visible desde el exterior, un “saco” que va creciendo e hinchándose bajo el abdomen del animal – de ahí el nombre de Sacculina. Además, se sitúa justo en la zona abdominal del cangrejo donde sus hembras ponen los huevos. Este “saco” es el órgano reproductor del parásito. Observen que dicho órgano es externo, luego en principio vulnerable a la reacción defensiva de enérgica “limpieza” del portador. Y ahí es donde la estrategia evolutivamente estable (EEE) de la Sacculina exhibe todo su “diabólico esplendor” y sutileza, donde se muestra en su tenebroso “Trono” de “Reina de los Parásitos de la Mente” totalmente descritos y conocidos: Pues el infestador se las arregla para alterar, confundir y manipular a su antojo y beneficio los sistemas nervioso y reproductor de su obligado hospedador, impidiendo tal mecanismo natural de conducta auto-protectora y provocando otras pautas de comportamiento tan fatales para el desafortunado cangrejo como óptimas para sí mismo. Y, por si fuera poco, lo hace de manera astuta y hábilmente diferenciada según el sexo de su víctima: Así, si el cangrejo invadido es hembra, la Sacculina toma el control de su “instinto maternal”, a través de específicas y bien ajustadas secreciones hormonales propias que “engañan” y sustituyen la percepción corporal íntima de la condenada cangrejita, induciéndola a “creer” que el saco “invasor” es su propia puesta de huevos. En consecuencia, la hembra no lucha por desprenderse de él, sino todo lo contrario, lo limpia, cuida y protege con todo su celo maternal. Por otra parte, cuando invade un cangrejo macho, la Sacculina lo “castra” químicamente utilizando su extensa y densa red de raicillas internas y su potente y a la vez precisa secreción hormonal, para después “feminizarlo”, induciéndole a “sentirse” como si fuera hembra y comportarse como tal, mimando, escudando y acicalando su “preciosa puesta de huevos”... Con independencia – por tanto – del verdadero sexo de la víctima infestada, opera de la misma forma: La manipula para actuar como “comadrona” o “madre-taxi” inconsciente de su invasora, hasta que, al llegar el momento de la eclosión de los huevos de la Sacculina, el cangrejo – macho o hembra – sale de su escondrijo, busca con esmerado afán un lugar tranquilo y despejado y, una vez en él, comienza la serie de movimientos abdominales – idénticos a los que haría con su auténtica
  • 45. puesta –, para que la corriente del agua marina difunda al máximo las nuevas nauplius. El parásito ha conseguido que su víctima trabaje para él, cual vehículo de su propia reproducción/supervivencia, y en contra de la suya misma... Es el claro y rotundo equivalente de la “fascinación” o el “Síndrome de Estocolmo”, a la escala cognitiva de un crustáceo, pero elevado al máximo grado... Este es mi “Larva Perversa Predilecta” – dado que muestra un nivel de complejidad y de transformación fisiológica, sexual y de conducta en el “anfitrión” tan monstruosa y a la par coherente o más aún con los objetivos del parásito como las descritas en el Mito para una presa o “neonato converso” respecto al vampiro – . Y no solo la mía, sino igualmente la de sobresalientes biólogos y pensadores evolucionistas mucho más eminentes que este humilde ensayista. De hecho, la descripción que acabo de realizar procede de dos fuentes tan ilustres como señeras: La principal, de la magnífica obra “La Montaña de Almejas de Leonardo y la Dieta de los Gusanos, Ensayos de historia natural”, de Stephen Jay Gould, y la segunda, del no menos y ya clásico libro “Biología Animal”, escrito en colaboración por J. B. S. Haldane y Julian Huxley, en una de cuyas páginas iniciales destacan unos excelentes dibujos ilustrativos (los segundos del volumen), que muestran la anatomía interna y mecanismo de infestación de la Sacculina como ejemplo de parasitismo... Pero hay variadas manifestaciones de la devastadora y al mismo tiempo cautivadora e impresionante actividad de los “Parásitos de la Mente” en la Naturaleza. Hagamos un breve y sintético recorrido por esta suntuosa y gótica galería de “exquisitos horrores”, labrada por las invisibles pero implacables Manos de la Selección y el Tiempo..., las Manos del Relojero Ciego de Mr. Darwin: Un hongo del género Ophiocordyceps infecta el sistema nervioso de las hormigas carpinteras de Tailandia, tomando de este modo el absoluto dominio de sus cuerpos. Por este medio, las empuja a subirse a los árboles, dirigirse a las ramas más alejadas, y como el hongo es susceptible a la luz ultravioleta y la lluvia, las obliga a colocarse debajo de las hojas para protegerse del Sol. Al abrigo de estas condiciones favorables, el hongo crece en el interior y exterior de su víctima, que muere aferrada a la rama. El parásito sigue devorando a sus presas muertas, desarrollándose como una especie de gran filamento gusanoide que brota de la unión de sus cabezas con el resto de los cuerpos, hasta que los órganos de la hormiga explotan, diseminando una lluvia de esporas sobre las demás hormigas sanas, que viven en el suelo, y casi nunca trepan a los árboles, dando inicio a un nuevo ciclo
  • 46. de infestaciones. Otros hongos del mismo género y similar área de distribución geográfica llevan a cabo un muy semejante e igualmente atroz proceso con las hormigas-bala, autóctonas de la región. Tal relación parásita hongos-hormigas lleva manteniéndose en equilibrio durante unos cien millones de años; Existe también un ácaro que se adhiere a la “espalda” de las hormigas: Penetrando en sus ganglios cerebroides impulsa a la hormiga a vomitar, una y otra vez, hasta morir de inanición. El hongo devora el vómito; Hay asimismo un tipo de nematodo (gusano microscópico) que al introducirse en el interior del cuerpo de una especie de hormigas gigantes de inmediato se dedica a incubar huevos en el abdomen del insecto: La puesta es tan masiva que aumenta el volumen del mismo, confiriéndole además una coloración roja inflamada y anormal. Simultáneamente, las especializadas neuro-toxinas vertidas por el invasor instigan a su hospedador a subir a las ramas de ciertas plantas que producen frutos de idéntico color y tono, agarrándose a ellas en posición tal que aparentan ser un fruto más. Ello equivale a “seducir” a la hormiga al “suicidio”, pues con rapidez concretas especies de pájaros que se alimentan preferentemente de dichos frutos acuden en bandadas para comerlos. El parásito entra por esta vía en el organismo del ave donde aprovecha su calor, humedad interna y residuos nutritivos intestinales para alimentarse en estado de huevo, eclosionar, madurar y completar así su ciclo vital al defecar el pájaro, sin perjuicio alguno para éste, que actúa de mero portador/transmisor; Algo muy parecido ocurre con algunos trematodos (muy semejantes a los nematodos, también llamados “duelas”) nativos de Norteamérica, que completan su reproducción dentro de gran variedad de aves. Cuando un caracol come de los residuos orgánicos de estos excrementos – como es frecuente en ellos – el parásito crece dentro de su cuerpo se desplaza hacia las antenas-ojos del desventurado animal. Una vez allí, continúa creciendo, moviéndose por el interior de las antenas e inflamándolas dolorosamente. Desde allí, invade el cerebro, asume su control y, una vez más, le induce a una conducta totalmente “suicida”: arrastrarse hasta a las hojas más elevadas. En ellas, queda por completo expuesto y vulnerable a la vista de los pájaros. Adicionalmente, como los ojosantenas del caracol se encuentran inflamados en grado sumo, para la percepción del ave constituyen suculentos y gordos gusanos. Como es de esperar, los depredadores del aire se lanzan con presto entusiasmo sobre los caracoles infectados, atacan sus ojos y se los intentan comer. Por este medio se infestan con los parásitos trematodos, completando el ciclo. El grado de crueldad/re-utilización/eficiencia de esta refinada estrategia evolutiva del “micro-gusanito” es increíble, comparable en verdad al “vampírico Método Báthory” (ver “Ensayos sobre un Nuevo
  • 47. Paradigma Evolutivo (I y II)”, de este mismo autor). Y no solo comparable, sino netamente superior en rendimiento y – sobre todo, en minimización de riesgos –, si bien hay que tener en cuenta en honor a la Condesa Erzsébet de Báthory que ella contó nada más que con una ridícula década de costoso ensayo-error basado en rudimentarios conceptos alquímicos y su mera intuición empírica sobre los procedimientos para optimizar la adecuada y necesaria “fascinación” de sus seis centenares largos de bellas, jóvenes y lozanas Donantes, mientras que nuestro pequeñísimo trematodo tiene a su favor cientos de millones de años de Evolución por selección-adaptación... Lo digo porque, aun cuando el torturado caracolito de marras tenga la “suerte” de no morir en el embate, y caiga casi intacto (muy pocas veces), herido o tuerto (la mayor parte de ellas) o ciego (una fracción no despreciable de ocasiones) a tierra de nuevo, la “programación condicionante” profundamente insertada en su cerebro por la potente y sofisticada neuro-bioquímica del endoparásito le forzará a volver a subir, reptando en espantosa agonía a las verdes alturas, una o más veces, hasta ser destrozado por las aves o reventar en el intento, sirviendo hasta el último aliento al máximo beneficio de su parasitador... Motivo por el que se les identifica con el “simpático” término de “caracoles zombis”; Los grillos son otras víctimas propicias para los “Parásitos de Cerebros”: Se han estudiado unos minúsculos gusanos que crecen en su interior como larvas y, cuando han madurado lo suficiente para salir al exterior, provocan por inducción neurotóxica el “suicidio” impulsivo de su hospedador, haciendo que salten al agua de charcas, estanques, pantanos, marismas, pequeños o grandes lagos y ríos o riachuelos. Una vez ahogados, los grillos excretan el gusanillo ya en estado adulto y éste se aleja nadando, completando su ciclo reproductor en el medio acuático a pleno gusto. He dejado intencionadamente para el final los dos ejemplos de agentes patógenos parasitarios que afectan o pueden afectar a la mente humana. En primer lugar, tenemos el archi-clásico y exhaustivamente analizado caso del virus de la rabia. El que, superficialmente al menos, aparenta guardar mayor “afinidad” con el hipotético fenómeno del vampirismo mítico-legendario. Evidentemente, todo virus es un parásito obligado, solo que de una talla submicroscópica y simplicidad estructural por debajo del nivel celular. El que produce la rabia o hidrofobia es un Rhabdovirus capsular en forma de bala con un genoma soportado por una sola cadena de ARN, de sentido negativo de giro, envoltorio conformado por cinco lipo-proteínas estructurales y el equipo
  • 48. enzimático de ARN-Polimerasas necesario para su replicación. No es, por tanto, un retrovirus: Invade las células de diferentes tejidos y se replica en su interior utilizando los recursos moleculares de la misma, pero no retro-transcribe e inserta secuencias de código “ajeno” en el ADN nuclear de la célula infectada. Se limita a multiplicarse dentro de su citoplasma hasta generar la lisis o rotura de su hospedadora, de modo esencialmente análogo al de un simple virus fago en una bacteria. Esto ya de por sí es un enorme inconveniente para estimarlo como “modelo animal homínido”, aunque fuere “simplificado”, de una hipotética “infección vampírica”, porque sus efectos serían difícil o imposible de ser transferidos por simple contacto a través de la saliva o la sangre de manera que puedan modificar de modo permanente el “software” o programa genético de una “presa seleccionada” , como para sufrir un proceso tan complicado y completo de cambios psicofisiológicos cuales los asociados a la “Conversión”. Pero dejemos eso por el momento. Lo sustancial aquí y ahora es constatar que se trata de un virus ampliamente extendido entre los mamíferos superiores en toda la Tierra, tanto salvajes como domésticos, que ataca selectivamente a los tejidos muscular y nervioso central (cerebral), transmitiéndose fundamentalmente por mordedura o contacto con las mucosas o la saliva del animal infectado sobre un corte en la piel. Posee como vectores importantes a perros, gatos, zorros, mapaches, hurones, mangostas, murciélagos y lobos. De todos ellos, los vehículos de contagio más usuales hacia el hombre en medio rural o doméstico son los perros y gatos, (dominante en Europa Occidental) y en el salvaje los murciélagos (primera fuente de infecciones en Estados Unidos). Recientemente, se ha descubierto que – de forma eventual aunque no con facilidad – se puede transferir el virus activo a causa de una manipulación directa de carne o vísceras infectadas en cocinas bajo condiciones higiénico-sanitarias deficientes. Este canal es únicamente significativo en ciertas zonas de África y, sobre todo, en Asia, concretamente en China y Vietnam, donde se consumen perros y gatos en la alimentación diaria en determinados estratos o círculos sociales y como poco el 90% de los canes no se hallan vacunados. Así, no es de extrañar que más del 60% de las muertes anuales por rabia en el mundo se produzcan en Asia, según datos de la OMS. De modo secundario, se han demostrado casos de contagio debido a un trasplante de córnea con el donante infectado, previamente fallecido sin diagnosticar, o por vía aerosol en cavernas donde la concentración de guano de murciélago era muy alta, entre otras igualmente puntuales e infrecuentes. No se ha probado nunca que pueda transmitirse por mordeduras entre humanos, pero se tiene la certeza de que esto ha de ser el resultado de una insuficiente concentración o dosis del agente
  • 49. patógeno, porque sí se ha aislado analíticamente el virus en la saliva de pacientes infectados. También se ha documentado su presencia en sangre, leche y orina, aun cuando jamás se ha podido verificar su transmisión placentaria. La Patología del virus – una vez ingresa en el medio interno del organismo – es la siguiente: 1) Las partículas víricas en forma de bala atacan las células musculares, donde operan una primera replicación, multiplicándose de manera limitada pero eficiente para emprender la “conquista” a gran escala en su auténtico tejidodiana sustancial: el cerebro; 2) Acto seguido, emigran a las neuronas y luego a los ganglios nerviosos a través de los axones; 3) En consecuencia, su primordial y más agudo efecto es una grave encefalitis. No obstante, el periodo que cubre esta etapa es bastante largo y variable, dependiente de un juego complejo de factores, desde la virulencia de la cepa de virus invasora, la resistencia genética y estado de salud fisiológica-inmunitaria del infectado y los factores ambientales internos y externos (esta clase de virus, como todos los de cubierta de base lipídica, son muy sensibles y vulnerables o lábiles ante los cambios desfavorables del entorno); 3) Los virus empiezan a pasar de unas neuronas a otras, utilizando las conexiones sinápticas, por lo cual el sistema inmune es ya incapaz de detectarlos y combatirlos. A partir de aquí el destino fatal del infectado está sellado: Al no existir un tratamiento directo realmente eficaz contra el virus, si no ha sido previamente vacunado por varios de los procedimientos disponibles – que además son parcialmente eficaces y no garantizan el éxito tampoco por otro lado –, y alcanza este punto en consecuencia, su fin es la muerte el 99.99% de los casos; 4) Desde el cerebro ya colonizado y en gran medida destrozado, las masas crecientes e ingentes de virus viajan – empleando la vía de los nervios – hasta todos los componentes del cuerpo, provocando una infección integral o sistémica que conduce, ineluctable, al fallo multi-orgánico y la muerte; En cuanto a su Sintomatología, el enfermo atraviesa cuatro fases: 1) Fase de Incubación: Dura entre 60 días y un año, y es asintomática. Comprende hasta el momento en que culmina la réplica en las células musculares y la emigración al cerebro; 2) Fase Prodrómica: Comprende de 2 a 10 días y produce síntomas inespecíficos, tales como fatiga, malestar general, cefalea, fiebre, anorexia, náusea, vómito, y parestesias o sensaciones anómalas en la zona de la mordedura o herida por donde penetró el agente patógeno; 3) Fase Neurológica: Oscila entre 2 y 7 días. El virus se transmite y multiplica masivamente entre las neuronas. Los síntomas correspondientes son ya claros, específicos y muy graves; Hiperactividad, depresión, ansiedad, alucinaciones visuales y/u olfatorias, delirio, sentimientos o pensamientos de enorme violencia, agresividad exacerbada e intensos
  • 50. deseos de morder y atacar a otras personas, dificultad para tragar y deglutir, crisis convulsivas focales o generalizadas, fuertes ataques de excitabilidad y aerofobia (pánico a volar). Además, entre el 17 y el 50% de los casos, experimenta asimismo la típica repugnancia al agua (hidrofobia) que da origen al segundo nombre de la terrible enfermedad y en el 20% de ellos aparecen también episodios de parálisis o flacidez severas; 4) Fase Comatosa: El paciente entra en coma, cual efecto del colapso sistémico multi-orgánico. Finalmente, muere por paro cardio-respiratorio, o por infecciones secundarias derivadas del derrumbe de su sistema inmunológico. Se prolonga durante un intervalo variante entre 1 y 10 días más de agonía; Percatémonos – si consultamos los razonamientos empleados en el análisis de “Biología del Vampiro (I)” – en la escalofriante coincidencia de estos datos clínicos rigurosamente contrastados – en lo referente a periodos de progreso de la infección y ataque selectivo sobre tejidos muscular y nervioso central – con la información aportada por los denominadores comunes aceptables del Mito Vampírico y su interpretación racional en términos epidemiológicos acerca de las etapas del supuesto “síndrome de asalto vampírico” y/o “Conversión” posterior... Salta a la vista y el entendimiento que hay cierto grado de similitud entre la dinámica patológica del virus de la rabia y el hipotético “Agente Patógeno Vampírico” o “Agente V”. Pero con una diferencia fundamental y abismal: Puesto que el Rhabdovirus de la rabia no es un Retrovirus, tan sólo puede infectar células, replicarse en ellas y aniquilarlas, propagándose después a otras dentro de la red neural o los paquetes de fibras musculares. No es capaz de “reprogramarlas” insertando secuencias propias de su genoma por transcripción inversa, induciendo así a la célula hospedadora a trabajar con mucha mayor eficacia y rapidez en fabricar más virus y/o alterar su metabolismo y fisiología para facilitar su expansión u objetivos de supervivencia a expensas de los suyos propios, como sí hacen los retrovirus globulares complejos metaméricos (varios grupos estructurales de polímeros de lipoproteínas y glicoproteínas en su envoltura membranosa), como los de la gripe o la familia de los VIH responsables del SIDA, por ejemplo. Tampoco puede “soñar” tan siquiera con lograr lo mismo, pero de forma mucho más amplia y potente, a nivel orgánico supra-celular, usando estrategias basadas en manipulaciones neurotóxicas u hormonales de la conducta o los procesos sexuales y reproductivos, como la Sacculina, ni mantener vivo a su servicio a su obligado anfitrión a costa de unas tolerables molestias, cual el parásito de Chagas u otros comparables. Hay tremendos límites a lo que un virus simple de ARN que suma unos cinco genes funcionales puede obrar. E incluso – aunque mucho menos restrictivos – a lo que le está permitido
  • 51. hacer a un Retrovirus esferoidal de mayor talla. Este hecho microbiológico es de inmensa importancia en la discusión posterior de nuestro Modelo. En lo tocante al virus de la rabia, las espectaculares y dramáticas alteraciones psíquicas y de comportamiento observadas no son la respuesta a una acción refinada de control parásito sobre el cerebro, sino a la mera pero efectiva y devastadora destrucción celular de neuronas en la corteza superior, sede del raciocinio cognitivo, y el sistema límbico, que regula las emociones, entre otros centros clave en su actividad. Por ello, se constata son siempre cambios degenerativos. Un Rhabdovirus jamás podría modular las secreciones de serotonina para provocar mayor agresividad o sed de sangre, ni producir una sobre-secreción hormonal sexual e irrigación selectiva en ciertas zonas del cuerpo con objeto de producir hiper-excitación sexual acoplada con la primera, ni agudizar la sensibilidad auditiva y visual nocturna, o incrementar la elasticidad y potencia muscular, ni sostener un metabolismo eficiente de bajo consumo sustitutivo total o parcialmente del transporte hemoglobínico de oxígeno... E incluso un Retrovirus corriente es difícil que llegue a poseer un código tan intrincado y completo... Un endoparásito protista o protozoo altamente evolucionado sí, e incluso una bacteria, como examinaremos igualmente en próximas Secciones. Queda descartado – por ende – un “virus-bala” tipo rabia cual “Agente V”. Pero esto no quiere decir que el hipotético “patógeno” del Vampirismo no presente ciertos rasgos en común con él. El simple dato de que el “Virus-R” se halla adaptado a todos los mamíferos superiores, incluidos los primates y el hombre, y el que sea endémico casi a nivel mundial (excepto Australia, evidentemente a consecuencias de su largo “aislamiento evolutivo” por obvios motivos geológico-geográficos), y el de su modo de transmisión no deja de ser en extremo interesante. En este sentido, una posible mutación o serie de mutaciones adaptativas de un Retrovirus más complejo que incorporara por transferencia horizontal genes del virus de la rabia – un híbrido recombinante – podría probablemente desarrollar una Cepa Letal Pandémica, si consigue rebajar la dosis necesaria para transmitirse por mordeduras entre humanos infectados y prolonga la fase neurológica de máxima agresividad compulsiva, potenciando la rapidez y elasticidad muscular y neuromotora en vez de degradarla. Un retrovirus globular metamérico sí puede alcanzar dicha meta... Este “Virus Super-R” sería el modelo plausible de un “Apocalipsis Zombi”, pero no con el concepto de “Zombi No-Muerto” estilo Romero o “Resident-Evil” (que es científicamente absurdo), sino más bien afín al ideado por los excelentes guionistas de la serie de películas “28 días” (infectados rabiosos de alta agilidad-fuerza-velocidad muscular y espantosa agresividad, anulados en sus facultades mentales
  • 52. superiores). Esto ya lo expusimos en el trabajo anterior dedicado a la comparación entre un “Brote Zombi” y otro “Vampiro”. Pero ya sabemos que una epidemia de estas características – más aún que la simulación inspirada en los “Zombis de Romero” de la que parte aquel estudio, de no ser detectada y erradicada sin contemplaciones ni escrúpulos muy temprana y rotundamente –, desencadenaría de forma inexorable una Pandemia o Colapso Apocalíptico con el producto final de la Extinción de nuestra especie y, a la larga, de los portadores/vectores “hiper-rabiosos” del agente patógeno, por supuesto. Por eso estamos seguros de que jamás se debe haber dado en la realidad con anterioridad, pues entonces la Humanidad no existiría y no estaríamos aquí jugando con estos modelos, entre otros muchos y variopintos pasatiempos... Es obvio que la rabia sigue siendo – por otra parte – un serio y doloroso problema de salud pública en ciertas zonas de África y Asia – como ya decíamos – y que las autoridades médicas y sanitarias han de vigilar con continuo celo y extrema precaución la aparición de posibles brotes mutantes de ella, porque cual ya apuntamos podrían constituir una futura amenaza letal y global para la especie... Este asunto es muy grave, inquietante e interesante a la vez, pero no tiene nada que ver con el tema central de este ensayo. Dejemos a la rabia por tanto estar y anotemos sencillamente que el razonable “Agente o Vector V” que buscamos no puede ser nunca un Rhabdovirus de su clase, si bien ha de poseer ciertos rasgos genéticos o en su modo de acción patológico en común con él. Por último, el segundo “Gran Parásito de la Mente” que parece haber dado en alto nivel el “gran salto” al control del cerebro humano es el Toxoplasma, un protozoo hasta ahora adaptado preferentemente a “invadir los humildes encéfalos” de los roedores. O al menos esto indican las investigaciones publicadas por prestigiosos equipos de médicos científicos de la Universidad de Oxford en el primer trimestre del 2006. El Toxoplasma Gondii es una protista o protozoo que funciona como parásito intercelular obligado. Posee una estructura molecular en su citoesqueleto especializada en la invasión de una alta variedad de células. Se encuentra extendido por el Globo entero, pudiendo alojarse en el medio interno de cualquier mamífero o ave, es decir, de cualquier animal de sangre caliente, incluido el Homo Sapiens. En este entorno, desarrolla la fase asexual de su reproducción. Sin embargo, para completar el ciclo vital y culminar la fase sexual necesitan penetrar en un organismo de la familia Felidae (básicamente, gatos domésticos o salvajes, pero asimismo el tigre, el león, la pantera, el jaguar, el leopardo, el leopardo de las nieves, el lince...). Así, sus hospedadores
  • 53. secundarios son los primeros y los primarios los segundos. Cuando el Toxoplasma comienza a invadir las células de un ave o mamífero en general, forma dentro de ellas una especie de “bolsas membranosas” o vacuolas parasitóforas, en cuyo interior crecen las formas de replicación lenta del protozoo (bradizoitos). Tales vacuolas forman quistes, especialmente en los tejidos-diana “predilectos” del parásito, los músculos y el cerebro. A causa de que el protozoo invasor se halla “escudado” dentro de las propias células, es imperceptible y se halla libre de todo ataque por parte del sistema inmune del hospedador. Es más, aunque su resistencia a los antibióticos varía en cada especie e individuo, estos quistes son muy difíciles de erradicar completamente. A partir de ahí el Toxoplasma Gondii se propaga con acelerada eficacia por división simple dentro de sus vacuolas, hasta que las células colonizadas explotan y liberan en masa a su segundo estado asexual ya “maduro”: los taquizoitos, todos idénticos o clónicos entre sí en cada cepa. Por supuesto, éstos son móviles (se desplazan por emisión de pseudópodos o motilidad ameboide), y representan la forma activa y veloz de reproducción asexual del protozoo. Puesto que ahora se encuentran libres en el medio interno del organismo anfitrión, el sistema inmunológico del ave o mamífero en cuestión los ataca, eliminando a la mayoría de ellos, pero los más aptos reactivamente a la agresión o afortunados sobreviven, logrando infectar otras células y volviendo a formar bradizoitos enquistados, cerrando así su Semiciclo Asexual de Vida. De este modo, cuando un felino caza y se alimenta de una de sus presas (mayoritariamente aves terrestres o de bajo vuelo y mamíferos adecuados a su tamaño, incluyendo primates y el hombre) – como por ejemplo, el gato y el ratón – engulle intactos los quistes microscópicos incrustados en los tejidos. Dichos quistes aguantan perfectamente la digestión estomacal ácida y los parásitos infectan las células epiteliales del intestino delgado, donde se reproducen sexualmente formando ooquistes o microesporas, que son expulsados al medio ambiente mezclados con las heces del depredador. Más tarde, las aves o mamíferos, potenciales presas o mantenedores de un contacto próximo de y con los Felidae, como el ratón o el Homo Sapiens – entre otros – ingieren los ooquistes (también y principalmente al comer vegetales mal lavados o manipular sin cuidado los excrementos de sus ganados, reses, aves de corral o mascotas), y/o bien los quistes tisulares encerrados en los tejidos “contaminados” de sus propios manjares carnívoros (en el caso humano, al comer carne cruda o poco cocida). Los parásitos penetran así en los macrófagos de la pared intestinal y luego se distribuyen a través de la sangre por el cuerpo entero,
  • 54. cerrándose el Ciclo Vital Integral del Toxoplasma. Esta dinámica de dos formas – una “lenta” (bradizoito) de desarrollo endógeno o interno a las células-diana infectadas y otra “rápida o móvil” (taquizoito), que se propaga por el medio externo a ellas dentro del animal anfitrión y luego forma microesporas vacuolares en el vector u hospedador primario es común y generalizada en la mayor parte de los parásitos protistas complejos de los organismos superiores y los mamíferos en particular. En cuanto a su cuadro clínico, el Toxoplasma Gondii revela el magnífico nivel de “astucia” de su estrategia evolutiva en el sentido de que su actividad en la inmensa mayoría de sus anfitriones primarios y secundarios, también en el ser humano – incluso en el caso de intoxicaciones agudas –, es asintomática o casi carente de síntoma alguno de enfermedad. A veces, los infectados humanos en la fase latente o “lenta” de incubación inicial en músculos y cerebro sufren ligeros trastornos de apariencia gripal – cansancio, dolores de articulaciones y cabeza, malestar indefinido, eventuales estornudos e irritación de garganta –, que se suelen confundir con un leve resfriado. Exclusivamente los pacientes inmunosuprimidos (bajos en defensas), debido a otro síndrome infeccioso o a una fuerte depresión, o por el tratamiento posterior a un trasplante, tienden a experimentar procesos más graves, sobre todo encefalitis, que en ocasiones pude llegar a ser mortal. Tampoco afecta visiblemente apenas casi nunca a las embarazadas, aun cuando en ocasiones les provoque linfadenopatía (inflamación de los nódulos linfáticos), fiebre, mialgias (dolores musculares localizados de orígenes muy diversos e imprecisos) y malestar general indeterminado. No obstante, el patógeno penetra la barrera placentaria, infringiendo – esta vez sí – extremos y terribles daños al feto. Estas lesiones oscilan entre su muerte intrauterina (si la infección ocurre en el primer trimestre de gestación), hasta secuelas graves en el sistema nervioso central, hidrocefalia, calcificaciones cerebrales, retraso en el desarrollo que hace mostrar al bebé como un prematuro severo de unos seis meses aunque nazca en su tiempo normal, ictericia, neumonitis infantil, hepatoesplenomegalia (inflamación y agrandamiento permanente del hígado) y miocarditis (inflamación crónica del músculo miocardio del corazón) – si el feto es afectado por el Toxoplasma a partir del tercer trimestre –, pasando por serias y variables malformaciones genéticas congénitas si sus tejidos en formación y diferenciación son afectados por él desde el segundo trimestre de su desarrollo. La similitud con lo que afirman algunas leyendas acerca de posibles “vampiros machos fecundadores” de
  • 55. mujeres “cálidas” resulta sencillamente impresionante..., y hondamente perturbadora..., no me resisto a señalar. Pero lo que eleva el rango del Toxoplasma Gondii al de fuerte candidato a “Rey de los Parásitos de la Mente” – destronando a la espectacular Sacculina al operar en el muy superior nivel cerebral de los mamíferos superiores (es factible que incluso en el de nuestro propio cerebro humano) –, es su pasmosa capacidad para manipular la conducta de sus hospedadores secundarios para “acercarles” a los primarios, los felinos, a su entera y concreta conveniencia, y contra todos los instintos naturales de sus desventurados y forzosos anfitriones. Así, un equipo científico de la Universidad de Oxford demostró en el año 2000 que la relación interespecífica presa-depredador entre roedores (ratas y ratones) y gatos es utilizada a su favor por el parásito, en contra de toda la lógica de supervivencia de los primeros, por descontado: De hecho, el Toxoplasma ejerce un profundo “control mental” sobre las redes de neuronas que invade específicamente durante su etapa de latencia, propiciando el “absurdo y fatal milagro” de que su comportamiento se altere hasta el punto de que no se inclinen a huir de sus depredadores naturales, los gatos, sino todo lo contrario, se sientan “fatalmente atraídos” por ellos. Por medio de este cruel pero admirable “truco bioquímico”, consiguen – claro está – que sus vehículos secundarios sean muy fácil y masivamente devorados, con lo cual el parásito tiene vía libre para enquistarse en el el cerebro y músculos de los gatos para completar la fase sexual de su Ciclo Vital. Y lo consigue usando un método realmente sutil y “siniestro”: Los roedores sanos – como resultado previsible de su evolución natural – gozan de una extraordinaria sensibilidad olfativa respecto a la orina con la que los gatos marcan su territorio. Gracias a ello, evitan dichas áreas peligrosas por el violento pánico que tal señal sensorial desencadena por condicionamiento congénito en su cerebro. En agudo y patético contraste, las ratas y ratones infectados por el Toxoplasma, no tan sólo sufren un férreo bloqueo de esa reacción espontánea, sino que su patrón de conducta es invertido, sintiendo una poderosa atracción por el citado olor, viéndose “conducidos” a aproximarse e internarse en las zonas de caza del felino, con las consecuencias que cualquiera puede imaginar. Los investigadores todavía no han definido cuál es el mecanismo biomolecular exacto que usa el parásito, pero es obvio que debe implicar la acción super-específica de neurotoxinas y/o exoenzimas cuidadosamente selectivas. Y hay todavía más: Dicha estrategia podría haber alcanzado ya al Homo Sapiens...Pues desde hace pocos años – y especialmente entre
  • 56. 2010 y lo que llevamos de 2011 – un más que sugerente y sorprendente alud de trabajos científicos experimentales rigurosos así parecen confirmarlo, relacionando las infecciones aparentemente “asintomáticas” del Toxoplasma con la esquizofrenia, como constatarán al consultar el apartado de “Bibliografía y Referencias”. Al respecto, el psiquiatra Dr. Edwin. Fuller Torrey, director ejecutivo del Stanley Medical Research Institute, ha señalado recientemente que los esquizofrénicos presentan daños en las células gliales (que forman el tejido de soporte de las neuronas). Pues bien, estudios realizados con ratas y otras especies de mamíferos afectados por el parásito muestran que existe una correlación entre la actividad del Toxoplasma y lesiones en el tejido glial. Además, varios equipos de especialistas han demostrado en el laboratorio que si se suministra a ratas infectadas ciertos medicamentos anti-psicóticos de uso habitual en los enfermos esquizofrénicos, los roedores recuperan su natural terror al olor de la orina de los gatos. ¡Si futuros e inminentes hallazgos corroboran y amplían estas nacientes evidencias, nos hallaríamos ante el primer caso rigurosamente contrastado en que un parásito microbiológico residente consigue manipular refinada, selectiva y no-destructivamente la configuración de la red de “circuitos neuronales” del cerebro humano para poner el funcionamiento de su mente al servicio de sus intereses, a expensas del equilibrio del sistema neuropsicológico de su hospedador, exactamente igual a como hace a escala más simple él mismo con los roedores o la Sacculina con el primitivo sistema nervioso central del cangrejo a nivel aún más elemental! Y digo “no-destructivamente” porque es patente que la esquizofrenia – al igual que otros intrincados y no bien conocidos fenómenos de estados alterados de consciencia –, constituye un cambio de percepción global de la Realidad, tanto interna como externa al sujeto, no una mera y dramática demencia, crisis agresiva o pérdida degenerativa de control consciente, racional, o poder cognitivo generados por lesiones localizadas crecientes del tejido cerebral, como acontece en la rabia y otras enfermedades análogas... No, el cerebro, la mente y por ende la conducta de un esquizofrénico no son menos complejos e intelectualmente elevados que los de una persona “normal”, sino radical, fascinante y con frecuencia espantosamente diferentes o alternativos... De hecho, un gran número de esquizofrénicos y esquizofrénico-paranoicos cuentan con un coeficiente intelectual y dotes creativas más elevados de lo normal. Se sabe que está propiciada por una interacción intrincada de factores genéticos e impactos traumáticos ambientales desencadenantes. Recientes análisis de sus bases biogenéticas prueban – además – que depende en gran
  • 57. medida de alelos o versiones de genes mutados dominantes que se han propagado entre una minoría de la población “selectivamente”... Es decir, que su expresión debe aportar algo positivo o favorable a la adaptación evolutiva de la mente desde nuestros inmediatos ancestros homínidos al Homo Sapiens. En caso contrario, no habrían sido favorecidos por Selección Natural o Reajuste Adaptativo. Y está claro que – debido a su fuerte afinidad genética, psicoemocional y psicodinámica con otras modificaciones más leves y “controladas” del psiquismo humano, como el síndrome bipolar, muy frecuente y sistemáticamente ligado a la originalidad creativa y rendimiento cognitivo superior en toda clase de artes y ciencias –, parece que estas ventajas empiezan a esclarecerse. Lo que ocurriría es que cuando varios de esos grupos de los alelos que predisponen al desarrollo de esos rasgos psicoperceptivos y psicoemocionales se heredasen a la vez en su máximo grado de dominancia o expresividad genética, y a la par incidieran estímulos ambientales intensos, repetidos y traumatizantes, el delicado equilibrio “genio/locura” se rompería a favor de la segunda. Es entonces muy razonable suponer que el Toxoplasma haya aprovechado esta línea particular de la evolución cerebral homínida en su beneficio, “copiando” los paquetes de mediadores o moduladores neuronales inter-sinápticos, endorfinas y/o enzimas específicas que tienden a producirse en exceso o defecto por acción de la “traducción simultánea” de todos los genes “pro-esquizoides” activados por los impactos ambientales altamente estresantes, y vertiéndolos desde sus “fortalezas” vacuolares dentro y entre los cuerpos neuronales para transformar la psique y, por ello el comportamiento de su anfitrión en la dirección que le interesa... Exactamente igual que opera con los ratones, ratas y próxima parentela..., solo que “saltando” al estadio incomparablemente superior de la mente humana. La gran pregunta subsiguiente es: ¿En qué sentido la esquizofrenia ayudaría al parásito a culminar su gran objetivo: Acercar al hombre a los felinos, sus indispensables hospedadores primarios exclusivos donde completar la crítica fase sexual de su Ciclo de Vida? De nuevo, una vez más, la respuesta bien podría esconderse tras los viejos mitos y leyendas ancestrales, cuyo velo distorsionado por la creencia y la superstición con frecuencia siempre oculta un sólido núcleo oculto de prosaica, biológica y material verdad científica dictada por la implacable lógica evolutiva darwiniana...; A modo de hipótesis de trabajo, les propongo esta idea original mía, cual posible línea de investigación en el porvenir: Desde su más arcaico amanecer paleolítico, los precursores inmediatos del Homo Sapiens y éste mismo
  • 58. hubieron por necesidad de sentirse a la vez fascinados y aterrorizados por los grandes felinos depredadores, por razones de patente supervivencia. Por ello, a partir de alcanzar el grado de desarrollo cognitivo capaz de elaborar creencias, mitos y rituales, existió un “culto totémico” al Felino. Las tradiciones animistas del África Occidental, Central y Sudeste acerca de “Hombres-Leopardo/Pantera/León”, el culto al “Dios-Jaguar” de mayas y aztecas, la milenaria aparición de “hombres-tigre” o “tigres-demonio” (asociados al anómalo color blanco o albino, por lo común) en las Civilizaciones Hindú y China – desde sus primordiales épocas pre-aria y pre-unificación imperial de la Dinastía Qin, respectivamente –, el muy relevante papel simbólico/religioso del Gato entre sumerios y antiguos egipcios (entre estos últimos era considerado “animal sagrado e intocable” y “encarnación del Lado Doméstico-Maternal de Isis, denominada en dicho rol Bastet, la “DiosaGata”)... Los ejemplos en el rico y en gran medida desconocido Mundo Antiguo son innumerables y los paralelismos “misteriosos” universales: El chamán centroamericano precolombino y el “brujo” africano pensaban esencialmente lo mismo y empleaban rituales absurdamente parecidos para “invocar” o “expulsar” el “espíritu animal” del jaguar o la pantera de su propio cuerpo o el de un congénere según le conviniese a él o a la comunidad, por supuesto, sin jamás sospechar de que – a miles de kilómetros al otro lado de un vasto oceáno – su “colega” de otro continente (otro “planeta” a escala espacio-tiempo de la época) hacía prácticamente casi la misma secuencia de “operaciones mágicas”, danzas o cánticos ceremoniales y “gestos sagrados”... ; Cuando este extraño hecho acontece, tras el complejo mítico o mágico-religioso en cuestión siempre subyace un sustrato escondido de realidad material concreta... En este caso, en mi opinión, la dinámica paradójica de extremo horror/profunda atracción-identificación – absurda en términos etológicos evolutivos – que siente nuestra especie por los felinos desde su más temprana y vulnerable aurora, obedece al patrón patológico introducido por la acción “secreta”, oportunista y solapada de la coevolución del Toxoplasma Gondii. Una estrategia selectiva – iniciada en los cerebros primigeniamente más susceptibles ya de por sí genéticamente para ello – los de los “iluminados/border-lines” bipolares e “inspirados por los espíritus o dioses” de la tribu, los chamanes, hechiceros, brujos-sacerdotes, etc de las primeras culturas, antepasados directos de los “poetas, artistas y creativos” del presente... En un principio, tales talentos o predisposiciones eran – y lo siguen siendo – valiosos caracteres favorables, pues desarrollaban la capacidad de cohesión/coordinación social organizativa de las labores cruciales como la caza, la inventiva e imaginación innovadora intuitiva necesarias para perfeccionar tácticas, rudimentarios procedimientos
  • 59. curativos herbolarios, primitivos utensilios, etc. Por ende, los genes que las fomentaban se expandieron con rapidez por el acervo de las sociedades primarias humanas, sobre todo porque, naturalmente, el “brujo-sabio-chamán” era – justo al lado del “Líder Alfa Cazador/Guerrero” –, el más beneficiado en el reparto de alimento y la selección sexual de parejas atractivas, sanas, jóvenes y lozanas... Y, como es propio de los parásitos más “avezados”, de este mecanismo “virtuoso” de la Evolución se apropió el Toxoplasma, retorciéndolo y desviándolo hacia el lado de sus intereses..., al “estilo pirata” propio de los organismos especializados en reproducirse y/o subsistir a costa de la maquinaria celular de otros... Al potenciar, amplificar y reforzar sistemáticamente las tendencias que le eran favorables – alterando la mente de sus “anfitriones propensos” o “chamanes iniciados” en las artes “mágicas propiciatorias” promocionadoras de una caza abundante o victoria guerrera sobre otras tribus, los “expertos” en “apropiarse” o “invocar” el “espíritu animal de los felinos”, principales depredadores ancestrales del Hombre de Cro-Magnon procedente del África Central, –, asegurarían así la propagación endémica universal del propio Toxoplasma... En un principio, se trataría de algo relativamente “sencillo” y “modesto”: La aparición de “pruebas iniciáticas” para los guerreros o cazadores al alcanzar la “edad viril” consistentes en acercarse o enfrentarse a solas con el Temido y Adorado Tótem Felino cerca de su cubil o territorio, ceremonias propiciatorias con los restos de los Terroríficos y Reverenciados Depredadores “sacralizados”, tales cuales devorar sus vísceras y cerebros aún palpitantes como método “mágico” para adquirir sus a la par “demonizadas” y “anheladas” atributos de fuerza, ferocidad y agilidad, la universal costumbre de despellejarlos justo tras sacrificarlos para que el jefe o el hechicerochamán vista sus pieles todavía calientes y ensangrentadas, elaboradas manipulaciones rituales de sus entrañas con objeto de predecir el futuro..., etc. De todo ello existe abundante documentación paleontológica en todos los puntos del globo donde la fauna felina autóctona es o fue de suficiente envergadura, y antropológica más reciente, cuyas huellas han persistido hasta las comunidades “primitivas” supervivientes hasta nuestros días, focalizadas en su mayor parte en África, Madagascar, algunas islas del Pacífico o el Índico y Sudamérica. Y sin duda acompañó al Homo Sapiens desde el alba de su consciencia... Lo que conlleva a la interesantísima y al mismo tiempo inquietante reflexión de que todas estas prácticas implican un estrecho contacto – en épocas de protección higiénica casi nula – con las fuentes de infección del parásito, además de incrementar lógicamente el número de víctimas devoradas por los félidos cuando el “test iniciático” salía mal...,
  • 60. suceso que debía ocurrir una mayor parte de veces... Es decir, que estas pautas de conducta – inducidas por el efecto neurológico selectivo del Toxoplasma según mi hipótesis – empujarían a nuestros ancestros justo a proveer al parásito de un máximo óptimo de canales vectoriales de reproducción integral y propagación..., exactamente lo que cabría esperar de su Estrategia Evolutivamente Estable. Más tarde, a medida que el Homo Sapiens emigraba lentamente desde África Central a otras zonas más húmedas y fértiles a impulsos de la creciente desertización, tal “fijación” sería generalizada al Lobo a través de una semejante “obsesión totémico-licantrópica”, incluyendo en ella el caso probable del Neardental y el totalmente confirmado del Hombre Moderno, ya desplazado a Oriente Medio y Europa del Este/Anatolia/Armenia. En paralelo, el fenómeno original se repetiría en Asia y Extremo Oriente, tomando como principal modelo de referencia al tigre, como es natural. Y, mucho después, alcanzaría América del Norte con el coyote y el puma, y Centro y Sudamérica en su versión genuina, en este entorno centrada en el jaguar. El “Efecto LicántropoTótemico Cánido” constituiría una “reacción colateral secundaria por analogía arquetípica”, neutra desde el punto de vista del parásito..., pero desencadenante de una extraordinario y en cierto grado aún “enigmático” acontecimiento: La domesticación del lobo y su conversión en perro doméstico y fiel auxiliar del cazador primigenio humano... Como pueden ver, es probable que – a fin de cuentas – le debamos más de lo que nos debe el Toxoplasma a nosotros... Por ello, la relación con un “Parásito de la Mente” tan complejo como éste no puede ya calificarse en rigor como “negativa”, sino más bien “Endosimbiótica”... : Es evidente que – de comprobarse este modelo – nos provocó riesgos, muertes y “locura”. Esto último, porque al contribuir a que se tornaran más y más dominantes y abundantes los genes “proesquizoide/paranoides” por Selección Sexual en el genoma de las sociedades humanas primordiales, sus alelos dominantes terminaron por expresarse todos a la vez en su máxima intensidad en un único individuo con mayor frecuencia, generando el estado esquizofrénico o esquizofrénico-paranoico en su forma plena y no ventajosa en torno a un 1% de la población total como promedio, la tasa actual de incidencia de la enfermedad. También produjo el perturbador efecto de que la fracción o concentración de casos de auténtica tendencia al delirio esquizoide-paranoide integral fuese algo mayor entre los embriones de las futuras élites guerreras monárquicas y sacerdotales de las Civilizaciones-Madre del porvenir, tras la Revolución Neolítica... Hemos pagado y seguimos pagando – pues – un alto precio por nuestra
  • 61. probable “asociación inconsciente” con el Toxoplasma Gondii, un coste de delirio, crueldad, guerras, tormentos físicos y psíquicos y enajenación, que quizá sea a la postre uno de los factores “ocultos” que expliquen el profundo y siniestro hecho de que nuestra especie sea la más sanguinaria, sádica y feroz, amén de inestable psicoemocionalmente y auto-destructiva, con mucho, de todos los primates y de la inmensa mayoría de los mamíferos, por no decir todos ellos – felinos inclusive –, hasta el punto de que la influencia atávica remota hiper-agresiva, jerárquica, territorial y obsesivamente ritualista de nuestro “Complejo R” o “Cerebro Reptiliano” se antoja anómala y extrañamente preponderante... Este singular y espeluznante hecho es todavía un enigma, y ha sido analizado hasta la extenuación por filósofos y científicos, intentando desentrañar la clave de la “Manzana del Paraíso” desde una perspectiva racional, más allá de mitos divinos y moralismos místicos... El tristemente fallecido y brillante pensador, científico y divulgador Carl Sagan – en su excelente obra “Los Dragones del Edén” – se detuvo en ello con especial acierto, hondura y su habitual amenidad didáctica. Les recomiendo encarecidamente su lectura. Pero, en general, se ha avanzado poco, y tradicionalmente se estima como “un efecto perverso colateral de la inteligencia”... Pero puede que la actividad de un diminuto protozoo de altas prestaciones tenga mucho que ver en ello... Lo que no deja de ser una potente y escalofriante Lección de Humildad para el Primate Soberbio que se creyó y aún en buena parte se cree “reflejo de los Ángeles o los Dioses” sobre la Tierra... Un par de datos estadísticos avalan esta idea: a) Tanto la esquizofrenia como la toxoplasmosis son pandemias extendidas por todo el planeta; b) Y, lo que es mucho más relevante y significativo: La distribución geográfica diferencial de ambas se superpone en el mapamundi cono un guante a la mano que cubre; Las dos son más prevalentes en regiones bajas y cálidas que altas y frías, de modo que sus mayores porcentajes se dan, por orden en África del Norte (muy acusadamente en Irak (antigua Sumeria), Egipto y Oriente Medio, Asia, Centroamérica y Sudamérica, junto a unos intensos y singulares “super-picos” en los archipiélagos indo-pacíficos, seguidos de cerca por las zonas de los Balcanes y Cárpatos del Este de Europa, en menor pero notable grado en la Europa eslava y Rusia, y a la cola Europa Occidental y Norteamérica. ¡Y ello pese a que un comprobado factor de riesgo ambiental radica en el régimen de vida estresante y las aglomeraciones de las grandes ciudades!... Se antoja bastante razonable que el hábitat original de los felinos – y por ende de su peculiar “compañero de viaje” protozoico – tienen mucho que ver con ello, así como la previsión de
  • 62. que, con el inminente y ya en gran parte efectivo crecimiento industrialeconómico y urbano de China, la India y otras naciones de Extremo Oriente será en ellas donde los casos se multiplicarán en los próximos decenios, “perseguidos” a corta distancia por México y ciertos países sudamericanos emergentes, cuales Brasil, Chile o Argentina. Como podemos percibir, la ruta histórica del “Pensamiento Mágico-Ritual”, sus alterados estados de consciencia, la esquizofrenia-paranoia y la fascinación-repulsión-atracción paradójica por los felinos – ya fuere como depredadores “totémicos” como más adelante transformados en “vehículos de los dioses” y “animales de compañía”– convergen y se solapan en el espacio-tiempo con la precisión que tan sólo puede provenir de una relación causa-efecto mutuamente reforzada... Es decir, con los intereses del Parásito que usa tanto nuestras mentes como el organismo de gatos y sus “potentes y grandes primos” salvajes cual meros vectores de sus intereses de supervivencia... Y, como cabe prever en un microorganismo tan refinado y competitivo, su Ciclo se ha ido adaptando a los cambios socio-culturales operantes en los cerebros y régimen de vida de sus más valiosos hospedadores secundarios (nosotros) y primarios (los felinos): Cuando el hombre – a fuerza de su inducida “mitificación” de estos últimos animales – aprendió a domesticar al más pequeño y manejable de ellos (el gato), considerablemente después que a los perros, por cierto, lo transformó en un “icono simbólico” de ciertas divinidades, en especial asociadas a la Maternidad, pero también a la Luna, la Magia, la Sexualidad más osada o “prohibida”, la Oscuridad y, en definitiva, la “Sombra” de Jung, o Lado Oscuro y asimismo más libre y creativo de su propia alma... Lo cual es perfectamente acorde y lógico dentro del patrón neurológico promovido por el Toxoplasma... Así fue consagrado y respetado en las Altas Culturas Antiguas durante milenios. Las castas sacerdotales y dinastías aristocráticas más o menos “divinizadas” mostraban su predilección adoptando razas de gatos cada vez más selectas y “hermosas” para su deleite, los mimaban, criaban y cruzaban con esmero, y promulgaban leyes para protegerlos. Egipto representó un clímax en dicho aspecto, ya que atentar contra la integridad o la vida del “animal sagrado” representante del “Lado Bastet” de Isis era castigado con la pena de muerte por decreto directo del Faraón. Ahora bien, en Oriente Medio y Occidente, con la irrupción posterior del monoteísmo judío y sus ulteriores derivaciones cristianas e islámicas, la situación cambió, y nada favorablemente para los objetivos de nuestro “astuto y estratega” parásito: Al relegar todo lo relacionado con “La Sombra” (lo que la neuropsicología actual identifica con las funciones o facultades controladas por el hemisferio derecho del cerebro), y sus correspondientes manifestaciones arquetípicas, al concepto del Mal
  • 63. Absoluto, las estrictas religiones patriarcales del Libro “inspiradas por Yahvé” demonizaron a los felinos en general y al gato muy en particular, junto a todo lo demás que aludiera a la Magia Simpática y Natural, lo Lunar, Nocturno, Pensamiento Holístico-Analógico, Poder Femenino Independiente y Sensualidad “libre” y creativa... En su absurdo, represor y castrador intento de eliminar la Sombra, el Lado Derecho del cerebro regente del Camino Zurdo, no se percataron de que ello – como bien demostró Jung – no haría más que provocar su retorno de manera mucho más violenta, primitiva, incontenible y destructiva, no regulada y en relativo equilibrio al servicio de la creatividad intuitiva del espíritu humano... Y ahí están sus casi tres mil años de increíbles fanatismos intolerantes, espantos, delirios sangrientos, atrocidades, hogueras inquisitoriales, atraso, oscurantismo científico-cultural y barbaries para confirmarlo... Expresado en otras palabras, reforzaron a la postre el lado negativo e incapacitante del “complejo psico-genético esquizo-paranoide” y no su forma controlada, bipolar y beneficiosa para el progreso de la especie... Y tal “virus memético” no afectó únicamente al Occidente Judeocristiano y al expansivo credo fundado por el profeta Muhammad (Mahoma), sino también al corazón de Oriente: Tras la invasión aria, el rígido sistema patriarcal de castas de los Brahamanistas destronó a los cultos prevédicos de la Diosa Madre (Sakhtismo), aun cuando jamás logró anular del todo la poderosa presencia de la adoración por la Forma Oscura de la Diosa, Kali, y su Consorte Sagrado Shiva, mientras en China el Patriarca “Mosaico a la oriental” Confucio derribaba al taoísmo cual “doctrina oficial” y Japón, otrora fiel a Amaterasu, la Magna Mater del primigenio Shinto, cedía parte de su Todopoderosa Luz en favor del crudo ritual y manual de conducta “hiper-machista/belicista” del Honor Samurai al servicio de los Shogún o señores feudales nipones... Pero esa es otra infame y triste historia que se aleja de la materia de este ensayo... Centrémonos en el impacto que los “memes-virus mentales de Yahvé-Zeus-Brahama... etc”, como los califica acertadamente el Dr. Dawkins, ejercieron sobre las perspectivas de supervivencia del Toxoplasma: Al ser marginada la fascinación reverente por los gatos y felinos en general, la práctica de la magia sexual, adivinación, rituales rojos de sangre, ceremonias iniciáticas grupales psicodélicas apoyadas por drogas dionisíacas y semejantes al sótano de lo prohibido, execrable, perseguido y nefando en mayor o menor medida – de forma máxima en Europa, dicho sea de paso –, el radio de acción del parásito se vio reducido poco a poco de modo serio y peligroso para su subsistencia. Así, se vio obligado a refugiarse en dos “santuarios de emergencia” claros y definidos, situados curiosamente en los extremos opuestos de la por entonces férrea y estática “pirámide social”: En la
  • 64. cima, donde las clases dirigentes de la nobleza se convertían a la nueva y triunfante Fe heredada del decadente y ya extinto Imperio Romano por conveniencia y con el astuto propósito paralelo de “colonizar” su élite clerical e instrumentalizarla por este medio en beneficio de su poder sobre el pueblo llano y los siervos de la gleba... Pero sin por ello dejar de mantener en privado casi intactas sus costumbres, placeres y creencias más ancestrales y arraigadas; Y, en la base, “camuflado” y encubierto entre los estratos más míseros y despreciados – sobre todo entre ciertas mujeres “sensitivas” o “especiales” y en entornos rurales –, donde aún subsistían escondidas las tradiciones “paganas” originales de los pueblos, cristalizadas en torno a la figura de la “sabia-maga”, la “bruja de los bosques”. Esto ocurrió en toda Europa, pero muy acusadamente en las zonas de antigua cultura celta (Irlanda, noroeste de Francia, Norte de España de Levante a Poniente), en el Sureste de Centroeuropa y en la región Balcánico-Carpatiana-Danubiana, lugares todos ellos donde el fuerte aislamiento natural, compleja mezcla de etnias, potentes residuos de firmes culturas pre-cristianas y la naturaleza “psico-genética” de los antiguos linajes o castas gobernantes eran propicios como “refugios” de los peculiares estados mentales de consciencia perceptiva y subsiguientes pautas de comportamiento beneficiosas para el Toxoplasma... En ellos, multitud de consejas y leyendas populares nos hablan del “gato” como “receptáculo de de demonios familiares” o “ayudantes invisibles etéreos” de las “brujas” y, en menor grado, de los “herejes” y “hechiceros”... Y, en efecto, tan sólo entre estos grupos clandestinos y acosados pero en extremo difíciles de erradicar, o en irónico contraste bajo el esplendor de los salones de los castillos y palacios de la aristocracia más opulenta y “libertina”, proliferaron durante esta Edad Tenebrosa los felinos como mascotas predilectas... El ajuste geográfico espacio-temporal de esta trama es tan exacto que estremece: Piensen que donde más se concentró y aun concentra esta “devoción alternativa” al felino en toda Europa es en los territorios del viejo Reino de la Hungría medieval y tardo-medieval (por aquellos parajes, que hoy comprenden parte de Rumanía, la República Checa y Eslovaquia, esto abarca hasta finales del siglo XVII). Sin duda, a causa de la muy singular y única confluencia de estirpes, culturas y razas llevada a cabo a lo largo de los siglos en aquel mágico, oscuro y fascinante rincón del mundo: Los Dacios y su culto de sangre a Zalmoxis, herederos de la misteriosa y antiquísima cultura Vinca, la posterior irrupción y mezcla entre sus descendientes romanizados, los magiares y los linajes de judíos “rebeldes” no-rabínicos que llegaron a edificar por unas centurias el Imperio Jázaro a levante de estas tierras, auténtica matriz del atormentado, polivalente y fecundo “genio” ashkenazí..., acaparador sin límite de Premios Nobel en las más
  • 65. diversas ramas del saber y la sensibilidad estética humana... Y fue la Transilvania Húngara el escenario preciso donde – en un imponente y casi “mágico” salto retroactivo – surge en aquel contexto el “Mito de la Mujer Pantera”, directamente trasplantado desde las sabanas y selvas del África Centro-Occidental hasta el corazón más húmedo, frío y a la par tenebroso de la Vieja Europa, vía ruta de mercaderes semitas y árabes impregnada por Bagdag y Egipto, desde luego. Como ven, es posible esbozar un trazo coherente de la “Historia Natural del Efecto Toxoplasma”, capaz de explicar e integrar la base material oculta tras múltiples series de mitos, supersticiones y leyendas y su evolución antropológica y cultural... Y ahora podemos empezar a entender porqué, a la luz de la Ciencia: En efecto, los “compañeros invisibles”, los “espíritus o demonios auxiliares” existían, cual fieles e interesados co-autores de las obras, delirios, intuiciones, inspiraciones y “prohibidos gozos” de sus líneas genéticas “seleccionadas”... Y, tal cual creían sus “aliados e invocadores” eran impalpables, intangibles y ubicuos..., posesores/infestadores de mentes y sueños, eficaces colaboradores de los frutos del Lado Izquierdo del Cerebro... De sus delicias y brillantes aportaciones, y asimismo de sus peligros de demencia caótica... Impalpables, ubicuos, intangibles, sutiles..., para los pobres medios científico-tecnológicos de la época..., evidentemente. Pero no eran espíritus, ni diablos juguetones, tentadores o “perversos”, sino un protozoo, un organismo microscópico de alto nivel de desarrollo adaptativo, un ejemplo más que notable sobresaliente de lo que la “Alquimia” de la Evolución Selectiva, la implacable y hermosa lógica del Relojero Ciego de Mr. Darwin, puede llegar generar... Por fortuna, la Crisis en su fase más dura persistió “sólo” mil años..., apenas un paréntesis en el largo devenir co-evolutivo del Homo Sapiens y el más diestro “Parásito de la Mente” descubierto hasta la fecha. A partir del Renacimiento, el Siglo de las Luces y la Revolución Científico-Industrial, el protozoo ha recuperado su “preponderancia” con vigor incontenible, hasta superar incluso hoy por hoy sus éxitos del remoto pasado: Y ahí están para demostrarlo las salas de cine llenas en cuanto se estrena una nueva película sobre la “Mujer Pantera” o el “Mito de la Gente Felina (Cat People)”, la última versión de Cat-Woman , además de la universalización abrumadora e irrefrenable del prototipo de “gatita sexual” y/o “mujer felina, untuosa, flexible y fatal”, a través del cual los mecanismos publicitarios pretenden vendernos y acaban por hacerlo desde un modelo “fantástico” de batidora hasta el más flamante ejemplar de automóvil de lujo deportivo... A impulsos de la presente etapa de Globalización
  • 66. Neocapitalista de Consumo Hedonista que marca y marcará durante mucho tiempo esta Nueva “Era Ciber-Genética”, asistimos – por ende – a la Victoria Final del Ideal Felino: Bello, agresivo, sensual e hipersexual... Y a la par elegante, frío, calculador, refinado, intensamente individualista, crecientemente pro-feminista o neomatriarcal, competitivo, despiadado, astuto, sensitivo e inteligente... El IdealArquetipo del Neodarwinismo Social imperante... Pero las centurias dejan su huella: Por eso en Europa Occidental y Norteamérica los índices de Toxoplasmosis (y los mucho más reducidos de esquizofrenia), descienden, a pesar del “efecto activador” del estrés ligado a la hiper-masificación urbana, y a su carácter pionero en las Revoluciones Industriales sobre la segunda, siendo superados por los de Asia e incluso Rusia... (Excepto Francia, donde la costumbre de comer suculentos chuletones casi crudos es tan exquisita – a mi parecer – como proverbial). No vacilemos en afirmarlo: La Estrategia del Gran Protozoo Manipulador de Mentes Homínidas y “Amante de los Felinos” se encamina a su Victoria Final Suprema... Y este autor se congratula por ello, y felicita con entusiasmo, de corazón, al simpático y “avispado bichito”: Pues el Toxoplasma Gondii puede que nos haya traído más dolor, muerte, violencia, sadismo, locura y obsesión, pero también inapreciables y maravillosos frutos como un mayor y más rápido progreso en nuestro grado de inventiva, intuición creadora, intelecto innovador, arte, sensibilidad y consciencia compleja de nosotros mismos y nuestra interacción con el resto de la Realidad... Sin él, sin su interesada pero infatigable y silenciosa ayuda, quizás la evolución desde el Paleolítico al Neolítico y de éste a la actualidad no hubiera sido tan rica, veloz y completa... Es más, teniendo en cuenta las terribles y atroces condiciones ambientales traumáticas centradas en catastróficos y repetidos cambios climáticos globales de sequías y glaciaciones que llevaron al borde de la extinción en varios ciclos sucesivos a nuestros ancestros homínidos, es muy pero que muy posible que la delicada flor de la Inteligencia y la Auto-Consciencia primate no hubiera logrado superar tan colosales obstáculos... Entonces, ni Vds. ni yo estaríamos vivos, ni podríamos compartir la maravilla de la especulación científica, la exaltación artística o la inventiva creadora, para cuya consecución efectiva – como hoy demuestra la neuropsicología avanzada –, la participación de las “locas
  • 67. intuiciones border-lines bipolares” del Hemisferio Derecho, gobernante del “Lado Izquierdo” de nuestro ser y su interacción con la Realidad interna y externa, resultan del todo imprescindibles... Y eso es lo único que importa después de todo, al precio que sea necesario pagar, como dicta la Ley de Hierro de la Madre Naturaleza – desvelada por el Maestro Darwin la primera vez hace ya más de 150 años, usando preferentemente los procesos lineales lógicos del “Cerebro Izquierdo” – pero igualmente intuida/sintetizada por el otro Gran Genio, en mi opinión – del muy fecundo y decisivo Siglo XIX, Friedrich Nietzsche, por medio de su simple y demoledor aforismo: “Lo que no te mata, te hace más fuerte” Con ello, ya está dicho todo. Por todo esto, hemos de considerar mejor el fenómeno como “Endosimbiosis Asimétrica” o “Parasitismo Atenuado”, en lugar de “Parasitismo” en sentido estricto, habida cuenta de que nuestra especie también ha obtenido cierto beneficio de él, a cambio de una cantidad globalmente inferior de perjuicio, por más que el Toxoplasma Gondii recolecte el máximo de ventajas sin perder nada en contraprestación. Ha llegado ahora el momento de hacernos una crucial pregunta: ¿Acaso no les recuerda algo este bosquejo de “Historia Natural de la Relación Toxoplasma-Homo Sapiens” ? ¿No se asemeja tremenda, inquietante y estrechamente al desarrollo y expansión geográfico-cultural y espacio-temporal del Mito del Vampiro? Así es, y posee fuertes y patentes conexiones con él... En consecuencia, ¿no es razonable postular la existencia de un microorganismo parasitario similar capaz de producir una interrelación con nuestra especie de comparable naturaleza por Endosimbiosis Asimétrica, pero que haya llevado “más allá” aún el rango y alcance de la transformación psicobiológica en su estrategia selectiva de vectores de
  • 68. propagación a través del “Parasitismo Bioquímico de la Mente”? ¿Podría este tipo de agente “patógeno” ser el responsable oculto del Vampirismo? Esta es la Hipótesis antes expuesta: La probable existencia del “Hematofagica Infestans”... La sección siguiente se dedica plenamente a describir cuál habría de ser la microbiología de una criatura así, además de la estructura y constitución anatómica y fisiológica del Vampiro, deducida como derivación funcional de ella... Si bien antes de pasar a tal punto, nos queda una cuestión previa general por aclarar. 4) Los hechos, razonamientos e investigaciones anteriores prueban que la hipótesis de existencia del Vampiro como modelo biológico hipotético no es para nada algo descabellado o “fantasioso”: Analizando los datos con pura frialdad científica – despojando nuestros cerebros de todo prejuicio ideológico, cultural o procedente del ámbito de las creencias subjetivas –, es decir, aplicado la rigurosa y dura lógica darwiniana, tan “extraño” o “exótico” o aparentemente “anti-natura” resulta una “hormiga zombi” o un esquizofrénico como un vampiro: O quizás más... Para una hormiga – o cualquier insecto social colmenario – entregarse a una conducta “individual anómala” y “absurda”, independientemente de los dictados de la “mente colectiva” del hormiguero, es mucho más aberrante e inusitado que los más enardecidos delirios de un esquizoparanoico. Y teniendo presente que el esquizofrénico profundo percibe otra realidad alternativa integral y articulada, mucho más inaudito es que ocurra tal cosa que el comportamiento y fisiología de un vampiro. Al fin y al cabo, este último continúa percibiendo el “consenso mayoritario de Realidad” sustancialmente idéntico al de el 99% de nuestra especie, solo que distorsionado por su “sed de sangre”, a la vez sexual y nutricia... Pues – en verdad, siendo científicos y objetivos, además de crudamente sinceros, nunca mejor dicho – bastante más lejos del estado “estándar” promedio de la mente humana se encuentra un esquizofrénico-paranoico grave y crónico que un vampiro, tal y como hemos definido a tal criatura al principio de este trabajo... Después de todo, los cambios más intensos entre un vampiro y un humano son de orden metabólico-fisiológico, no psíquico... Y ahí están la larguísima historia tradicional de crueldad que jalona la Historia humana, así como la todavía más prolongada e igualmente universal huella arqueológica y paleontológica de su ancestral y persistente
  • 69. tendencia a los sacrificios de sangre y el canibalismo en los periodos prehistóricos..., aun no del todo erradicada en la actualidad, para comprobarlo. Duela o no a nuestra inmensa, grotesca e hipócrita “vanidad moral”, hemos de reconocer que – en el fondo – nos separa meramente un frágil barniz civilizatorio/condicionante/represivo de los más crueles y salvajes instintos de la “horda tribal sangrienta”... En otras palabras, el “trabajo orgánico” del supuesto “Hematofagica Infestans” sería de magnitud más elevada e intrincada que el del “Toxoplasma Gondii”, pero el “esfuerzo psiconeurológico” del primero inferior al del segundo... Esta afirmación es sencilla y biológicamente obvia, moleste a quien moleste... ¡Arrojemos de una buena vez toda traza de fariseísmo y “cobardía atávica” de la Ciencia! Podemos concluir – por consiguiente – que, de forma análoga a lo que acontece con referencia a la vida extraterrestre, los argumentos racionales permiten admitir como posibilidad lógica aceptable la existencia real del “Modelo de Vampiro” especificado en este y el anterior estudio, si bien no contemos por el momento con evidencias directas de la misma. Adicionalmente, el mismo Modelo explica porqué: Formaría parte de la estrategia co-evolutiva de tal especie o subespecie hipotética – el “Homo Hematofagicus” – y de su “aliado endosimbiótico”, el microparásito “Hematofagica Infestans”, basada en la “Auto-Cuarentena Selectiva Mimética”, vulgarmente conocida por “Mascarada”, detallada en el primer trabajo de esta serie dedicada a la Biología del Vampiro. Pero hagamos un poco de “Abogado del Diablo”: Interpelemos al Modelo, pongámoslo a prueba con una razonable y sensata objeción, que muy probablemente ya haya cruzado las mentes de un buen número de mis Inteligentes, Amables y Pacientes Lectores; Admitiendo lo anteriormente afirmado, ¿cómo es posible entonces que no se hayan encontrado ni un solo rastro de pruebas o restos arqueológicos o paleontológicos del cadáver de un vampiro? Después de todo, el metabolismo oxidativo de bajo rendimiento inducido por el parásito prolongaría mucho la longevidad de sus “vidas semi-latentes”, por así decir, pero hasta un límite máximo – supongamos que en torno a 800 años de media, por ejemplo –,
  • 70. “eterno” a ojos de sus presas favoritas, desde luego, pero forzosamente finito en el tiempo. Aparte de ello, tampoco serían invulnerables: Por las razones que a continuación examinaremos, la destrucción del corazón, el cerebro, el decapitamiento, descuartizamiento o el fuego podrían efectiva y definitivamente acabar con ellos... Exceptuando la última opción ¿no deberían haber muerto a lo largo de cientos de miles de años bastantes ejemplares, por acción defensiva de nuestros ancestros o accidente, como para haber encontrado tales despojos, de modo más sólido y contrastable que los testimonios y discutibles informes jurídicomédicos oficiales elaborados durante ciertas famosas “plagas” u “oleadas vampíricas” que, al parecer pudieran haber asolado Europa del Este a finales del siglo XVII y el XVIII, pero de cuya constancia hay documentación por la misma zona aproximada desde el siglo XI? La respuesta es muy simple e inequívoca: No, porque el propio modelo anatómico-fisiológico del Vampiro le imposibilita para cumplir con los exigentes requisitos que ha de disfrutar un organismo para ser un buen “patrón fósil”, tal y como pueden consultar o recordar leyendo cualquier manual o libro de texto elemental de Paleontología o Geología. Resumimos dichas estrictas cualidades, añadiendo el factor que las excluye según nuestro Modelo Biológico del Vampiro: a) Ha de ser una especie demográficamente numerosa, uniforme y ampliamente extendida en un concreto periodo de tiempo definido e identificable por correlación con uno o varios estratos sucesivos de eventos geológicos determinados: Por el tipo de EEE vinculada a la Auto-Cuarentena Selectiva su población ha de ser muy baja respecto a la homínida-humana, y esta ya de por sí rozaba el límite idóneo hasta fechas muy recientes, por eso persisten tantos “huecos” o “eslabones perdidos” en la serie filogenética de la Evolución de las diversas ramas homínidas. b) Sus tasas de mortalidad han de periodo de tiempo geológico estudiado que así las difíciles condiciones de suficiente frecuencia estadística: Es incompatible con su metabolismo de longevidad promedio. ser elevadas en proporción al en término generacionales, para fosilización efectiva acumulen obvio que esta premisa es bajo consumo y desmesurada c) En general – y sobre todo cuando se trata de diferenciar o catalogar una nueva especie o subespecie surgida de un tronco común próximo
  • 71. con otra u otras contemporáneas con ella, como sería el caso del H.H y el H.S o el Hombre de Neardental –, tal organismo ha de exhibir uno o varios rasgos morfológicos claros diferenciales mensurables en sus tejidos o partes duras mineralizables/fosilizables/momificables de forma natural: Por el contrario, este sería justo el caso contrario para el Vampiro; Como en breve detallaremos, la acción del hipotético parásito se centraría en tejidos blandos y órganos altamente vascularizados adecuados para sus fines. Ninguna de las características diferenciadoras del Vampiro – tales cuales la piel extraordinariamente pálida o casi totalmente carente de melanina, algunas peculiaridades en la morfología externa de ojos y orejas debidos a su potente visión nocturna e hipersensibilidad auditiva, o la mayor densidad y elasticidad de sus paquetes musculares – se reflejaría en sus huesos. Por añadidura, la naturaleza de su metabolismo de bajo consumo e irrigación selectiva controlados por el parásito residente provocaría la desagradable circunstancia de que – al fallecer violentamente de alguna de las maneras antes señaladas y desangrarse por completo el vampiro –, y por tanto cesar la actividad del Hematofagicus Infestans movilizado a través del circuito sanguíneo, todos los tejidos y órganos blandos de su cuerpo se descompondrían con horrible rapidez (en torno a algo menos de una hora), al pasar de estado latente o infra-latente al inerte de modo brusco e irreversible, ya que este metabolismo semivegetativo se hallaría “asistido” obligadamente por el parásito. Incluso las pocas y concretas formaciones duras implicadas de lleno en los cambios inducidos por el microbio, como los célebres incisivos anómalamente grandes, afilados y puntiagudos, así como las uñas endurecidas más largas y afiladas, serían rectráctiles – desarrollando toda su envergadura y poder depredador tan sólo en fases de excitación o ataque –, por lo que es obvio recuperarían su tamaño y aspecto normal nada más morir el sujeto. Esto se debe – una vez más – a la índole sustancial de la Estrategia Evolutivamente Estable óptima para el “Par Endosimbiótico” Vampiro/Parásito, fundamentada en el camuflaje, y perfeccionada por Selección Sexual y Natural hasta el punto de que – en estado de relajación o “reposo” –, nada que no pueda arreglar un buen maquillaje distinguiría a un Homo Hematofagicus de un Homo Sapiens, excepto el ser algo más ágil, hermoso y esbelto que la media. Expresado en palabras más coloquiales: El esqueleto de un vampiro – aun en el muy improbable caso de que fuese o hubiese sido aniquilado bajo circunstancias que permitiesen su en extremo rara conservación idónea – por ejemplo si un grupo de primitivos “cazadores” lo acorralasen y dieran muerte y, de inmediato, les sepultase a todos una
  • 72. avalancha o alud glacial en la helada Europa en pleno Paleolítico –, no mostraría en la práctica ninguna señal anatómico-morfológica capaz de diferenciarlo con criterios científicos objetivos de los helados cadáveres de sus exterminadores... Los supuestos paleontólogos o arqueólogos que los desenterrasen de su “nevera milenaria” a todos, únicamente apreciarían que uno de los esqueletos recubiertos de pellejo deshidratado revela una complexión un poco más alta, fornida y, a lo sumo, que la densidad de calcio en sus huesos rebasa el promedio habitual entre sus “falsos congéneres” en aquella remota época... Deducirían con toda lógica que una “pandilla” persiguió y acabó con la vida de otro ser de su especie, un rebelde, el violador de un tabú, un enemigo de otra tribu rival..., episodios más que ordinarios a lo largo de la dilatada historia de la violencia humana contra su prójimo... Jamás observarían nada en él que les condujese a extraer la conclusión de que el ejemplar pertenece en verdad a otra especie o subespecie... Mucho menos si no sospechan ni en sueños lo que han de buscar... Esto contesta – estimo – de modo contundente e irrefutable este posible argumento de los “escépticos por principio”: Simple y llanamente, no hay restos fósiles ni cadáveres altamente conservados de vampiros porque su densidad de población relativa y estructura anatómico-fisiológica les hace enormemente difíciles de existir... Y, si, en algunas escasísimas y muy improbables ocasiones este hecho hubiera eventualmente ocurrido, su esqueleto o cadáver gelidificado o momificado sería en la práctica indistinguible de la osamenta o los restos mortales de un homínido o humano coetáneo con él. Una vez clarificado este asunto, procedamos a desplegar ante nuestra vista la Hipótesis Endosimbiótica sobre el Origen del Vampiro en toda su amplitud, detalle y profundidad... Hipótesis Endosimbiótica El supuesto capital de esta Hipótesis puede enunciarse como sigue: “El Modelo Biológico del Vampiro planteado y su mecanismo de
  • 73. transferencia/conversión pueden explicarse asumiendo la existencia activa de un Parásito Endosimbiótico como Agente o Vector Vampírico (AV, VV) primordial, cuya naturaleza – a juzgar por el análisis comparativo de los casos semejantes positivamente existentes en la Naturaleza –, identificamos con una bacteria o protozoo flagelado altamente especializado, al que denominamos “Hematofagica Infestans (HI)”. Su Anfitrión Primario – en cuyo seno completaría su fase parasexual (bacteria) o sexual (protozoo) de reproducción de forma exclusiva –, lo constituiría el propio Vampiro u “Homo Hematofagicus (HH)”; Su Hospedador Secundario, la Presa Selectiva preferente de éste, su cercano “pariente” filogenético el “Homo Sapiens (HS)”, en el cual llevaría a cabo tan sólo la etapa asexual de su Ciclo de Vida por bipartición o división celular simple”. Ciclo Vital Simplificado del “Hematofagica Infestans” (Ciclo I, Ciclo Parcial, HS no seleccionado para Conversión) 1 HH: HI culmina reproducción celular por microesporas o células bacterianas enquistadas  2 HHHS: Infestación de HI sobre HS en forma de replicación lenta por mordeduras en bajas dosis/repetición suficiente, transmisión vía sanguínea y linfática. División Asexual Simple en sede endomuscular y endocerebral, Modulación Neurotóxica, hormonal y exoenzimática de la conducta (“fascinación, adicción”) sobre el cerebro de HS. Síndrome de Infestación Hematofágica (HIS o SIH), elevado riesgo o probabilidad de muerte por debilitamiento anémico progresivo y otros efectos colaterales oportunistas de terceros agentes (en sí, el HI en tal grado de infección reducida se muestra casi siempre asintomático, excepto para fetos, humanos de salud o defensas ya deterioradas, niños muy pequeños o adultos muy ancianos). HH se alimenta hematofágicamente a expensas del flujo sanguíneo de HS
  • 74. (Ciclo II, Ciclo Completo, HS seleccionado psicosexualmente para la Conversión, según libre instinto /criterio consciente semivoluntario del HH bajo Modulación Neural del Parásito sobre su cerebro) 1 HH: HI culmina reproducción celular por microesporas o células bacterianas enquistadas  2 HH: Infestación de HI en forma de replicación lenta por mordeduras en bajas dosis/repetición suficiente, transmisión vía sanguínea y linfática. División Asexual Simple en sede endomuscular y endocerebral, Modulación Neurotóxica, hormonal y exoenzimática de la conducta (“fascinación, adicción”) sobre el cerebro de HS. Síndrome de Infestación Hematofágica (HIS o SIH). La duración y gravedad del SIH depende en todo caso de la cantidad de tiempo que decida el HH dilatar el “juego” erótico/nutricio antes de proceder a la fase 3  3 HH HS: Finalmente, HH "dona" o suministra una parte significativa de su fluido sanguíneo (entre un 60 a un 80% de su volumen total habitual) a HS, tras desangrarlo él a su vez hasta casi la muerte. Infestación masiva completa en todas sus formas de HI sobre HS. Replicación rápida del microparásito. Invasión generalizada y selectiva de tejidos, órganos, aparatos y sistemas cuya morfofisiología alterará, modulará, hiperactivará o inhibirá en función de su patrón genético de supervivencia óptima. SIH en manifestación
  • 75. sintomática aguda, crítica, acompañada de eliminación severa de leucocitos , macrófagos y fuerte depresión del sistema inmune específico. Habitualmente (no siempre) etapa terminal comatosa profunda/narco-cataléptica, muy difícil de diferenciar de la muerte clínica. Reanimación posterior. Conversión Verificada. HS se ha transformado en HH  1 HH: El microorganismo HI culmina su ciclo sexual o paraexual en el seno del nuevo miembro de la población de HH, enquistando microesporas. El "neonato" experimenta una intensa "Sed Roja", lanzándose a la captura de una presa. El Ciclo se reinicia Evidentemente, esta dinámica reproductora parasitaria obligada implica que el “Agente Vector del Vampirismo”, el “patógeno” VV, ha de constituir un microorganismo hematófago que se alimenta por fagocitosis de hematíes o glóbulos rojos de manera dosificada y cautelosamente selectiva, a la par que transporta a las unidades “sobrantes” a través del circuito sanguíneo en su forma oxigenada a cada tejido celular del organismo vampírico, sustituyendo así de manera parcial la anemia agudamente deficitaria y empujándolo a un metabolismo oxidativo semi-vegetativo de bajo consumo general. Ello supone que ha de tratarse de un organismo unicelular flagelado, ya fuere de naturaleza bacteriana o protista (protozoo). Este concepto y los principales efectos anatomo-fisiológicos derivados de él no son del todo originales de este autor: Su fuente inicial es un excelente dossier especulativo pero bien fundamentado, debido al equipo de la Sección de “Misterios” de la muy recomendable y didáctica revista de divulgación científica “Muy Interesante”, publicado en el nº especial de “Preguntas y Respuestas” correspondiente a la temporada de invierno del 2010, tal y como se reseña en la Bibliografía. Los responsables del artículo decidieron considerar al “Hematofagica Infestans” (el nombre también es mérito de ellos) como una bacteria flagelada. Yo, por mi parte, he ampliado,
  • 76. profundizado y diversificado su brillante idea, contrastándola con la información disponible sobre la Parasitología más “exótica” e interesada en fenómenos de “control cerebral” descubierta hasta el día de hoy por la Ciencia. Por otra parte, el modelo sobre el plausible origen evolutivo del parásito “vampirizador” y su interacción con la evolución homínida sí es totalmente fruto de mis reflexiones y análisis propios. El “ensamblaje articulado” entre estos elementos conforma este “Modelo Endosimbiótico del Vampiro”, expuesto aquí y en la siguiente Sección. Los redactores del dossier de “Muy P&R (Preguntas y Respuestas)” escogieron para su modelo una bacteria flagelada. Sin descartar del todo tal hipótesis y dicho sea con todo mi respeto para ellos, estimo que un protozoo muy parecido al Toxoplasma Gondii pero flagelado y más virulento se aproxima más a la posible realidad. La elección de ellos es lógica, porque su propuesta se centra de modo predominante en los rasgos físicos anatómicos y fisiológicos del vampiro, no en sus características psíquicas. Y para justificar los primeros basta con las “prestaciones” de una bacteria “avanzada” parasexual recombinante. Sin embargo, teniendo en cuenta con mayor profundidad los cambios o factores neuropsicológicos, y dado lo que ahora sabemos sobre la poderosa influencia del Toxoplasma como “Parásito de la Mente” en los estados esquizo-paranoides, parece claro que esta última elección debe ser más acertada. Y es que si en la Naturaleza ya existe un parásito microbiológico facultado para promover la expresión en el fenotipo de la carga genética de un estado de consciencia y conducta tan complejo y alterado como la esquizofrenia, no sería nada sorprendente que otro muy semejante o emparentado con él genere las asociadas con el vampirismo... – en realidad y, como dijimos antes, fríamente evaluadas – menos “anómalas” frente a la percepción y comportamiento “normal” que las vinculadas a la primera. En las siguientes líneas, intentaremos esbozar cómo pudo acontecer el origen de tan singular desarrollo co-evolutivo. Pero, antes, con objeto de comprender plenamente cuál pudo ser la dinámica de dicho fenómeno, conviene recordar siquiera en unas pinceladas algunos novedosos conceptos en teoría evolutiva. En primer lugar, constatar que los nuevos hallazgos de la biología molecular, la genética, la epigenética y los avanzados simuladores algorítmicos de los procesos evolucionarios fundamentados en refinadas técnicas estadísticas en genética de poblaciones y análisis comparado diferencial de ADN – así como los apasionantes y sorprendentes descubrimientos revelados por el Proyecto Genoma Humano –, nos presentan un fascinante y revolucionario panorama: Sin negar el Principio de Selección Adaptativa básico darwininano que
  • 77. gobierna la Evolución de las Especies, estos flamantes hechos han venido a demostrar que – en realidad – aparte de la Selección Natural “clásica” propuesta por Mr. Darwin, la lenta, gradual y acumulativa acción selectora de las variaciones azarosas en el genoma (mutaciones y recombinación meiótica sexual), existen otros mecanismos complejos paralelos de mayor potencia, alcance y – en particular – rapidez que impulsan el devenir progresivo de los organismos en su pugna por adaptarse a las condiciones del entorno de forma lo más idónea posible para asegurar su reproducción y supervivencia. De todo ello – los cimientos a partir de los cuales va emergiendo poco a poco el edificio de un Nuevo Paradigma Neosintético Evolutivo –, pueden Vds. encontrar cumplida y extensa información en mi serie “Ensayos sobre un Nuevo Paradigma Evolutivo”, especialmente en los tres de ellos a los que se hace referencia en la Bibliografía al final de este trabajo. Aquí nos centraremos únicamente en los que poseen una relación directa con la Hipótesis esencial sobre nuestro “micro-parásito vampirizador” Empecemos por el que constituye la definición de nuestro supuesto: La Endosimbiosis. La Teoría Endosimbiótica de la Evolución se debe a la eminente, altamente creativa y controvertida – como todos los genios pioneros – bióloga especialista en citología y genética estadounidense por la Universidad de Chicago Lynn Margulis. Su tesis inicial fue publicada a finales de 1967 en la revista especializada Journal of Theoretical Biology, bajo el título “On the origin of mitosing cells”. En ella, la investigadora describe el origen de la célula eucariota (poseedora de núcleo y organización cromosómica), como resultado de una serie de pasos o incorporaciones endosimbióticas de genomas y estructuras procariotas (carentes de núcleo) o bacterianas (simbiogénesis). Esta publicación fue lograda tras nada menos que quince intentos fallidos, a causa de que sus radicalmente innovadoras ideas parecían oponerse al estricto dogma neodarwiniano “ortodoxo” que establecía la pausada, suave y continua acumulación de “mutaciones favorables” seleccionadas por el medio cual único y excluyente mecanismo de la Evolución. Sin duda, el hecho de que fuera por entonces una joven y brillante profesora de evidente sexo femenino, rasgos de fina belleza e ideas liberalprogresistas también jugó en su contra, pues ya sabemos de “qué pie cojean” (y no precisamente el zurdo), todos los ortodoxos en general y más todavía cierta índole de neodarwinistas “estrictos” de amplias simpatías eugenistas en concreto... No obstante, por fortuna para todos los que amamos el Conocimiento, gracias al interés del que fuera su editor, James F. DaNelly, al hecho de estar casada con el famoso, “mediático” e influyente científico y divulgador Carl Sagan – cuya lista de contactos “selectos” dentro
  • 78. y fuera del ámbito académico y editorial siempre fue impresionante hasta la hora de su desafortunada y prematura muerte –, y al reconocimiento temprano de reputados microbiólogos expertos en bacteriología y protistas como el Dr. Max Taylor – de la Universidad de la Columbia Británica –, quien bautizó a la teoría de Margulis con el acrónimo SET (Serial Endosymbiosis Theory o Teoría de la Endosimbiosis Seriada), la tenaz, inteligente y valiente científica consiguió salir adelante y evitar la lápida gris del olvido con la que los mediocres, cerrados de cabeza, ignorantes y envidiosos – por más titulados que se hallen – suelen enterrar tantas y tantas aportaciones adelantadas de vanguardia... Así, Lynn Margulis pudo seguir investigando, pensando y trabajando, para beneficio de la Ciencia: el artículo se convirtió en libro (“Origin of Eukaryotics Cells”, Yale University Press, 1970), y éste en toda una escuela “heterodoxa” evolucionista, ferozmente combatida por los “celosos guardianes de la “Tradición Darwinista” (aunque más tarde veremos que insultan y degradan al Maestro utilizando su venerable nombre, pues el mismo genio inglés, de vivir a mediados-finales del siglo XX, hubiese apoyado a Margulis en la polémica. Ya les explicaré porqué). Pero, a pesar de sus gritos escandalizados, el tiempo y el rumbo de los nuevos descubrimientos y pruebas de la biología y genética moleculares han acabado por dar la razón a la gran mayoría de los argumentos de Margulis y sus seguidores, por mucho que les escueza, incomode y por ello aún se empeñen en diluir y falsear en los libros de texto, con el empecinamiento de los necios soberbios y la contumacia de los “asnos de despacho académico”... Una de las “razas más asnales de asnos”, dicho sea de paso..., y con perdón de los asnos, que son, sin duda, bastante más perspicaces y nobles que ellos... Pero nada mejor que transcribir las palabras de la propia Lynn Margulis para captar o recordar la sustancia de su modelo teórico original: “La idea fundamental es que los genes adicionales que aparecen en el citoplasma de las células animales, vegetales y otras células nucleadas no son «genes desnudos», sino que más bien tienen su origen en genes bacterianos. Estos genes son el legado palpable de un pasado violento, competitivo y formador de treguas. Las bacterias que hace mucho tiempo fueron parcialmente devoradas, y quedaron atrapadas dentro de los cuerpos de otras, se convirtieron en orgánulos. Las bacterias verdes que fotosintetizan y producen oxígeno, las llamadas cianobacterias, todavía existen en los estanques y arroyos, en los lodos y sobre las playas. Sus parientes cohabitan con innumerables organismos de mayor tamaño: todas las plantas y todas las algas. […] Me gusta presumir de que nosotros, mis estudiantes, mis colegas y yo, hemos ganado tres de
  • 79. las cuatro batallas de la teoría de la endosimbiosis seriada (SET). Ahora podemos identificar tres de los cuatro socios que subyacen al origen de la individualidad celular. Los científicos interesados en este asunto están ahora de acuerdo en que la sustancia base de las células, el nucleocitoplasma, descendió de las arqueobacterias; en concreto, la mayor parte del metabolismo constructor de proteínas procede de las bacterias termoacidófilas («parecidas a las del género Thermoplasma»). Las mitocondrias respiradoras de oxígeno de nuestras células y otras células nucleadas evolucionaron a partir de simbiontes bacterianos ahora llamados «bacterias púrpura» o «proteobacterias». Los cloroplastos y otros plástidos de algas y plantas fueron en su tiempo cianobacterias fotosintéticas de vida libre”. (Lynn Margulis, de “Una Revolución en la Evolución”, capítulo: “Individualidad por Incorporación”). Posteriormente, Lynn Margulis extendió sus teorías al campo de los organismos pluricelulares superiores, postulando la Simbiogénesis o hibridación/incorporación (endosimbiosis) entre genomas de microorganismos y sus hospedadores cual un mecanismo fundamental de la Evolución, puntual, saltatorio, mucho más rápido y eficiente que la propia selección natural “clásica”, capaz de explicar y “tapar” los tres grandes “agujeros” explicativos del Neodarwinismo “Ortodoxo”: Explosión (Cámbrica y otras), Extinciones, Especiación radiativa, a los que ya aludíamos con anterioridad. (Consultar, en especial, “Ensayos sobre un Nuevo Paradigma Evolutivo (I, II y VIII y Final)”, referencia en Bibliografía). De hecho, junto al reajuste epigenético a escala micro-evolutiva y la transferencia de memoria celular defendida por este modesto autor, la Teoría Simbiogenética de Lynn Margulis y sus alumnos constituye una de las tres “piedras angulares” de mi Teoría de Evolución Acelerada por Transferencia (TET) bajo condiciones de Alto Impacto Traumático o Elevada y Persistente Presión Selectora Ambiental, expuesta y desarrollada en la serie de ensayos citada. De nuevo, su creadora podrá sintetizar mucho mejor que este humilde librepensador el contenido de su Modelo Simbiogenético: “La idea general entre los neodarwinistas, básicamente zoólogos que en la actualidad se autodenominan «biólogos evolucionistas», consiste en que la variación heredada deriva de los cambios aleatorios en la química de los genes. Las variaciones heredables son causadas por mutaciones, y estas son aleatorias. Impredecibles
  • 80. e independientes del comportamiento, de las condiciones sociales, del alimento o de cualquier otro elemento, las mutaciones son cambios genéticos permanentes. A medida que estos cambios genéticos aleatorios van acumulándose con el paso del tiempo, determinan el curso de la evolución. Tal es la visión presentada por la mayor parte de la literatura evolucionista. Sin duda estamos de acuerdo en que los cambios aleatorios heredables, o mutaciones genéticas, ocurren. Coincidimos también en que estas mutaciones aleatorias quedan expresadas en la química del organismo. La existencia de proteínas alteradas, cuyo origen puede remontarse a mutaciones genéticas en organismos vivos, ha quedado ampliamente demostrada. La diferencia principal entre nuestro punto de vista y la doctrina oficial neodarwinista actual trata de la importancia de la mutación aleatoria en la evolución. Opinamos que la trascendencia de la mutación aleatoria como fuente de variación hereditaria está siendo enormemente exagerada. Las mutaciones, los cambios genéticos en organismos vivos pueden ser inducidas; es algo que puede hacerse con rayos X o añadiendo compuestos químicos mutagénicos en el alimento del organismo. Se conocen numerosas formas de inducir mutaciones, pero ninguna de ellas conduce a la aparición de nuevos organismos. La acumulación de mutaciones no desemboca en el surgimiento de nuevas especies, ni siquiera de nuevos órganos o nuevos tejidos. Si el óvulo o la esperma de un mamífero son sometidos a mutación, ocurrirán efectivamente cambios hereditarios pero, como ya señalara tempranamente Hermann J. Muller (1890-1967), premio Nobel que demostró sobre la mosca de la fruta la capacidad mutagénica de los rayos X, el 99,9 por ciento de las mutaciones son dañinas. Incluso los biólogos evolucionistas profesionales tienen serias dificultades para encontrar mutaciones, ya sean inducidas experimentalmente o espontáneas, que contribuyan de forma positiva al cambio evolutivo. Demostraremos aquí que la fuente principal de variación hereditaria no es la mutación aleatoria, sino que la variación importante transmitida, que conduce a la novedad evolutiva, procede de la adquisición de genomas. Conjuntos enteros de genes, e incluso organismos completos con su propio genoma, son asimilados e incorporados por otros. Es más, demostraremos también que el proceso conocido como simbiogénesis es el camino principal para la adquisición de genomas".
  • 81. (Lynn Margulis y Dorion Sagan, de "Captando Genomas"). O bien: "Una vez le pregunté al elocuente y afable paleontólogo Niles Eldredge si sabía de algún caso en el que se hubiera documentado la formación de una nueva especie. Le dije que me conformaría con que su ejemplo hubiera sido extraído del laboratorio, del trabajo de campo o de la observación del registro fósil. Sólo pudo reunir un buen ejemplo: los experimentos de Theodosius Dobzhansky con Drosophila, la mosca de la fruta. En este fascinante experimento, poblaciones de mosca de la fruta criaban a temperaturas progresivamente crecientes, separándose genéticamente. Después de cerca de dos años, las criadas con calor ya no podían producir prole fértil con sus hermanas criadas con frío. «Pero —añadió rápidamente Eldredge— ¡esto resultó estar relacionado con un parásito!» De hecho, posteriormente se descubrió que las moscas que criaban en caliente carecían de una bacteria simbiótica intracelular que aparecía en las que lo hacían en frío. Eldredge descartó este caso como una observación de especiación porque implicaba una simbiosis microbiana. Le habían enseñado, como a todos nosotros, que los microbios son gérmenes y que cuando tienes gérmenes sufres una enfermedad, no te conviertes en una nueva especie. También le habían enseñado que la evolución mediante selección natural tiene lugar por la acumulación gradual, a lo largo de eones, de mutaciones simples". (Lynn Margulis, de "Planeta Endosimbiótico"). Destacamos ahora unos fragmentos de una entrevista realizada por varios investigadores españoles de la Universidad de Valencia a la insigne sabia – actualmente jubilada oficialmente pero muy activa en el Departamento de Geociencias de la Universidad de Massachusetts –, con motivo de la concesión de un doctorado honoris causa por dicha institución, con la que ella y su grupo colaboran prolífica y satisfactoriamente, al igual que con otros equipos de primer nivel de la Universidad Autónoma de Barcelona:
  • 82. ¿Cuándo empezó a conectar con España y a trabajar con la gente de Barcelona? La verdad es que la idea de venir se originó en México, cuando tenía dieciséis años y colaboraba con la Universidad de la Baja California. Después, ya empezamos a trabajar juntos con tapices microbianos hacia el setenta y siete. El caso es que mis colegas mejicanos siempre me decían: “Para entender México tienes que ver la madre patria.” Entonces fue cuando me invitó Joan Oró –que estaba en la ISSOL (International Society for the Study of the Origin of Life)– a venir a dar un curso en la Universitat de Barcelona. Eso fue después de venir a una reunión de la ISSOL en el año setenta y tres. La primera vez que vino a Valencia, fue invitada a un congreso de microbiología, organizado por el Departamento de Microbiología y Ecología de la Universitat de València, en el año 1985, ¿es correcto? Sí, vine con Glick, un profesor de la Boston University (donde trabajé durante 25 años), que escribió un libro sobre científicos valencianos. Vive muy cerca de nosotros, en Massachusetts, y tiene una casa aquí, en Valencia. Vine entonces, di una conferencia, y fuimos juntos de Valencia hasta Barcelona. Recuerdo que me dijo que España había cambiado su vida. Pero no le he visto desde hace muchos años. Ayer, en las jornadas de su homenaje, el profesor de la UNAM (Universidad Autónoma de Murcia) Antonio Lazcano comentó una lista de sus trabajos más relevantes: la definición de la vida, la relación de la biosfera con su entorno –lo que enlaza con la Gaia–, la clasificación de los seres vivos en cinco reinos o dominios, los procesos de especiación (y la simbiogénesis en particular) y, finalmente, la endosimbiosis como el origen de la célula eucariota. También quedó claro en la mesa redonda la importancia de su faceta como divulgadora y como maestra de muchos científicos más, que se reconocen como discípulos suyos. ¿Cuál de estos aspectos le ha dado una mayor satisfacción o considera más importante?
  • 83. Empecé como genetista, porque pensé que para entender la evolución quizá era mejor aprender antes algo de genética (ahora no, ahora la genética, en la práctica, sólo tiene que ver con las personas y no con lo que debería...). El caso es que empecé con la genética mendeliana, como todo el mundo, y me di cuenta, gracias a los buenos profesores que tenía, que había genes citoplasmáticos. Entonces comencé a darme cuenta de que eso no encajaba con la idea del neodarwinismo. A principios del siglo pasado se publicó un libro muy importante que llevaba por título "The cell in development and heredity", escrito por un sabio llamado Edmund B. Webs. En este libro había algo sobre herencia citoplasmática y sobre la idea que daban los alemanes y los rusos según la cual la base de esto eran organismos simbiontes. Mi profesor Hans Ris, de origen suizo y que debe de tener ahora unos 85 u 86 años, me enseñó este libro. Y ya lo he leído tantas veces que lo he hecho polvo. En el momento que me doy cuenta que no son genes desnudos, sino organismos o bacterias dentro de la célula, esto se me presenta como un nuevo mundo abierto a la investigación. Entonces pensé que debía saber algo más de las bacterias, porque yo no las había estudiado nunca; la gente de genética no hablaba nunca de las bacterias. Las bacterias pertenecían a la medicina, o a las ciencias de los alimentos; estaban consideradas como algo práctico, como la parte más poco intelectual de la biología. Bien, ahora menos, pero la microbiología es algo que surgió de la medicina, de la salud pública y del procesamiento de alimentos, no tenía nada que ver con la evolución o la historia de la vida, con nada intelectual. Así que tuve que aprender alguna cosa sobre las bacterias, pero eso fue después de tener un doctorado en genética. Siempre he tenido interés por las plantas, por la fotosíntesis y por aquellos puntitos verdes, las cianobacterias. Mi profesor Hans Ris me dijo una cosa fascinante... Él había estudiado mucho la cromatina, la forma de los cromosomas, el DNA en bacterias, en animales y en plantas, y él es quien descubrió que la cantidad de DNA en la célula haploide es la mitad de la cantidad en la célula diploide. Esto es trivial para nosotros, pero no lo era entonces, era muy importante, porque no hay proteínas ni otra cosa que se comporte así, teniendo el doble de cantidad... Ris también había estudiado mucho la forma de la cromatina (que realmente no es cromatina) en cianobacterias, y se había dado cuenta, como otra gente, de que las cianobacterias no son algas sino bacterias. Bien, entonces un día, cuando estaba en la sala de revelado estudiando una lámina de avena, vio, revelando la película, la forma de ácido nucleico en el plasto y se dijo a sí mismo: “seguro que comienza con
  • 84. una cianobacteria, porque ¡la forma del DNA es exactamente igual!” Y entonces ¡se dio cuenta de la estructura al revelar la película! Esto es algo que comentamos, y en una ocasión me dijo: “un día es posible que lo podamos demostrar, pero ahora no podemos hacer nada”. Pero en el momento en que se sabe que estos genes son de origen bacteriano se te abren las puertas a otro mundo. Entonces comienzas a estudiar bacterias y te preguntas ¿qué bacterias? Y a partir de ahí tienes que relacionar la biología celular y la genética con la historia de las bacterias, etc. Ayer, durante la conferencia, dijo unas cuantas veces: ”Soy darwinista, pero no neodarwinista” ¿Cuál es el problema del neodarwinismo, según su opinión? Lo que veo muy claro es que Darwin tenía una idea de cambio, hablaba de herencia, bien, de descendencia con modificaciones o alguna cosa parecida, de gradualismo, etc. Pero se refería a cambios graduales en las especies a través del tiempo. Por otro lado, para Mendel, que era un sacerdote, muy buen amigo del Papa y muy religioso, las especies eran muy claras y no habían cambiado nada. Con sus estudios sobre los genes que codificaban el color blanco, rojo o rosa, vio que los cruzabas y daba otra vez los mismos colores. Es sólo una mezcla, no pierdes nada, no hay cambio; solamente es una mezcla que vuelve al mismo sitio en el que estaba. Por tanto, para él no había cambios en la evolución. Para reunir las ideas de cambios regulares de Darwin y las de ningún cambio según Mendel, algunos ingleses, inteligentísimos, y que sabían algo de álgebra, tenían una explicación completa: que había mutaciones (cambios al azar), emigración, inmigración... Bien, una serie de cosas, pero siempre de animales, siempre de poblaciones diploides, y con una matemática que para mí era pseudomatemática, porque no describe nada:"fitness" no describe nada; sí, claro que todos tienen descendientes pero eso no tiene demasiado sentido. Así pues, este grupo de investigadores tenía un cuerpo cerrado de ideas neodarwinistas, que no tenían nada que ver con Darwin, porque Darwin era muy lamarckista, es decir, pensaba en la pangénesis, una teoría de la herencia que permitía que la herencia pudiera verse influida por el ambiente y cambiar en sólo una generación. Él tenía la misma idea que Lamarck, pero siempre decía que no estaba seguro. Por otro lado, el grupo de investigadores neodarwinistas que he comentado, donde se incluyen Fischer, Haldane y Sewall Wright, entre otros, tenían un corpus de literatura cerrado, como
  • 85. una religión. Y eso, de esta manera, es muy anglófono, porque los franceses desde el principio estaban en contra. Pero, claro, los ingleses y norteamericanos no leen francés ni ningún otro idioma. Y todavía menos ruso. Sí, todavía peor. La simbiogénesis es cosa de rusos, y también de americanos, pero siempre de gente que estaba marginada. Era imposible, y todavía más con la biología molecular y la microbiología, explicar en términos abstractos lo que pasa a lo largo de la evolución. Y cuando se conocen muy bien un tipo de organismos, ¿qué tienen que ver las mutaciones con el azar? Es muy interesante, pero no tienen que ver con nada en concreto. Los estudiantes, si yo les pregunto cómo se pasa de una especie a otra, siempre me dicen: por acumulación de mutaciones. He leído mucho de mutaciones, y la cosa siempre va a peor, no provoca especiación ni nada. El caso es que no supone una respuesta satisfactoria, nunca lo ha sido. Yo tuve clases de genética de poblaciones con un buen profesor, y durante todo el semestre fue una cosa abstracta, con ecuaciones. Y como resultado final, dos clases de datos de ejemplo y treinta clases de teoría, y los datos no tenían nada que ver con la teoría. Por tanto, para mí no fue nada satisfactorio. De esta manera, cuando empecé con la microbiología y vi la capacidad de los microbios y todo lo que podían llegar a hacer por el hecho de estar dentro de otros organismos, pensé que eso era muy importante. Por ejemplo, hay un paramecio que decían que tenía genes “asesinos”. Quince años después se dieron cuenta de que estos genes citoplasmáticos eran bacterias que contenían virus, que producen una toxina, y cambian el comportamiento del paramecio. El investigador principal de esta línea de investigación estaba en contra de esta idea, casi hasta la muerte, pero no podía ser de otra manera, ya que su estudiante demostró que se podía destruir la célula del paramecio que tiene esta característica genética que le hace matar otros paramecios, y pueden salir bacterias con virus. Y con mucho trabajo se pueden hacer crecer estas bacterias. Era entonces imposible negar la prueba que mostraba que no eran genes desnudos, sino genes de bacterias. Entonces, hoy –¿sabes qué es el Bergey’s Manual? Es un libro enorme de la lista de bacterias que existen– este asesino de paramecios se denomina Caedibacter, y hay muchos que son simbiontes en diferentes ciliados u otros animales, y se parecen a los micoplasmas intracelulares ¡Y de esta forma ya está resuelto totalmente el
  • 86. problema! Por tanto, si puedes resolver un caso muy conocido como éste, te das cuenta de que eso suele ser la solución. Y no tiene nada que ver con acumulación de mutaciones, una cosa muy abstracta... ¿Dónde ponemos el límite, entonces, cuando hablamos de organismos simbiontes y queremos establecer si es una especie en conjunto o dos por separado? ¿Sabes qué se hace, en la práctica? Seguir lo que dicen los taxónomos (taxonomía: criterios de clasificación de las especies y su grado de "parentesco"). Es fascinante... Por ejemplo: si los taxónomos dicen que hay tres especies, pues muy bien. Eso es lo que hago ¿sabes? No me invento ninguna especie. Por ejemplo, tenemos Convoluta, que es un ejemplo magnífico. Es un platelminto marino, del que hay, al menos, tres especies: C. roscoffensis, que es totalmente verde y que puede hacer la fotosíntesis, porque tiene algas verdes del género Platymonas en todas sus células; C. paradoxa, que tiene diatomeas y es de color pardo; y C. convoluta, que es más transparente y heterótrofo y no tiene simbiontes. Así que tenemos un género y tres organismos diferentes, y claramente tiene que ver con la simbiogénesis. Otro ejemplo magnífico es Eubostrichus, que es un nematodo con quetas (una especie de pelos en la superficie), que en unas especies son cortas, en otras largas, y en otras forman haces, etc. Y eso es la manera de distinguir una especie de Eubostrichus de otras. ¿Y qué son estas quetas? Pues resulta que son bacterias en forma de espagueti, son bacterias cortas como bastoncitos... ¡Es absolutamente evidente! Por tanto, el nematodo recibe un nombre específico u otro porque la gente no lo sabía. De esta manera, dependo de los zoólogos o botánicos para los nombres, y busco correlaciones con simbiogénesis, como ya he dicho. Otro ejemplo es el que nos ponía ayer Andrés Moya en su conferencia sobre bacterias endosimbiontes de afídidos (pequeños insectos homópteros habitualmente conocidos por “pulgones”). Si eso es una simbiosis obligada, que se calcula en más de 150 millones de años de antigüedad, quizá sería necesario considerarlo como una especie en conjunto. Y se continúa hablando de dos especies, aunque podríamos decir que la bacteria es casi un órgano funcional del afídido. Es un orgánulo, efectivamente. Y además, en el caso de estos
  • 87. “tejidos bacterianos”, la célula del insecto hospeda a unas 2.000 bacterias. De estas células se ha hablado desde siempre como de un tejido, sin saber qué era. Y con los microscopios se han dado cuenta que son bacterias que viven dentro de las células. Esto es fundamental en la literatura de la simbiogénesis. Todo viene a partir de un libro de Buchner (de aquí viene el género bacteriano Buchnera), que era de origen alemán. El libro se llama "Simbiosis de animales con microorganismos parecidos a vegetales", lo que quería decir realmente simbiosis entre insectos y bacterias, lo que pasa es que en aquella época todo eran o plantas o animales. Es un libro lleno de ejemplos. Estaba escrito en los años 50, pero lo publicaron en inglés hacia el 65. En este libro, Buchner, que era muy buen profesor –de hecho Ernst Mayr me dijo que fue profesor suyo durante una época en el Norte de Alemania– decía: “No necesitamos estas ideas de mitocondrias y plastos como orgánulos de origen endosimbiótico. No necesitamos estas ideas tan especulativas, porque tenemos tantos ejemplos, y tan buenos, de simbiogénesis (o de simbiosis) que podemos estudiar hechos fijos con muchas pruebas.” Es muy gracioso, porque rechaza eso como una especulación. ¿Y dónde ponemos los virus? En la primera edición de los "Cinco Reinos" no están presentes en ningún sitio, en el dibujo de la mano que aparece en la portada. No, claro que no. No están porque son partes o fragmentos de los otros cinco reinos. No son para nada autopoyéticos (autosuficientes en capacidad de auto-regulación o sostenimiento metabólico). Con esta respuesta ya nos introduce en un tema central de la biología: ¿Qué es la vida? Usted dice que es una gran trampa lingüística, en un libro suyo que justamente tituló así. Sí, nosotros decimos que se utiliza como si fuera un nombre, y sería más adecuado considerarlo como un verbo. ¿Podría darnos una definición de vida, de todas maneras? Sí, veamos... Se puede decir que es un sistema de materia que puede escoger, que tiene identidad. ¿Y por qué tiene identidad?
  • 88. Porque tiene membrana, siempre tiene una membrana que define el objeto respecto del medio en el que se encuentra. Es un sistema siempre activo, con un gran intercambio de componentes y, además, hay un flujo de materia y energía de manera que puede automantenerse. Aquí está la diferencia; un virus se comporta como un ser vivo si está dentro de una célula, pero por él mismo, solo, se comporta como si fuera un granito de sal. Pero, además de automantenerse, también tiene que reproducirse para ser un ser vivo ¿no? No, eso viene después. Me parece que muchos seres vivos no pueden reproducirse, aunque sean seres vivos. Cualquier persona, por sí misma, sola, no puede reproducirse. Por ejemplo, una viejecita como yo ya no puede reproducirse. Creo que este énfasis en la reproducción está sobredimensionado. La vida precede a la reproducción. Hay moléculas de DNA que pueden reproducirse y no tienen nada de vida. La vida es mucho más que eso. Para mí, la vida mínima es la célula. Porque no hay nada menos complejo que una célula que pueda automantenerse. Y en el momento que se automantiene, muchos organismos continúan con la reproducción, pero no es obligatorio para estar vivo. [...] (¡Atiendan a ésta... y díganme si no viene al objeto teórico de este trabajo como "anillo al dedo" o "enzima a su sustrato"...) En sus libros dice que hay una conexión entre el sexo y la muerte programada. Parece una visión muy apocalíptica ¿no? ¿Es necesaria la muerte para que pueda haber sexo? No, porque, fíjate, hablamos del sexo meiótico, que implica fertilización, pero también hay una sexualidad transgénica bacteriana por transferencia de genes, y la hipersexualidad por simbiogénesis celular. Entonces, en cualquier tipo de sexo de eucariotas tenemos dos seres vivos, dos células, dos gametos, que se fusionan. Como consecuencia tienes la fusión de dos núcleos, con dos juegos de mitocondrias, de membranas y de todos los otros
  • 89. componentes de la célula. Entonces, la meiosis sirve para eliminar el problema de tener el doble de cosas en la célula resultante de la fusión. Y se debe programar la muerte de todo el resto. Desde el principio se tuvo que programar esta muerte. Pero las cianobacterias y otras bacterias ya tienen muerte programada, ya apareció en los procariotas. Pero con el origen del sexo meiótico de eucariotas aparece la muerte programada de una manera regular. Porque la sexualidad de eucariotas puede estar ligada a las estaciones del año. Por ejemplo, muchos protoctistas (protistas), cuando falta el nitrógeno, cuando comienza a secarse el medio o en condiciones adversas parecidas, inician un ciclo sexual y se forman otros individuos que producen nuevas formas de resistencia, como por ejemplo, huevos que aguanten la desecación. Ya hemos comentado que usted se considera darwinista pero no neodarwinista. Actualmente se da lo que se ha denominado “Guerras de Darwin” entre diferentes grupos de pensadores sobre la evolución, por ejemplo, de un lado los darwinistas como Dawkins, Dennett o Wilson y del otro Gould, Rose o Lewontin. Parece que usted se decanta más por este último grupo, o bien al contrario; Que ellos se basan en sus investigaciones (de hecho la citan en sus libros) para defender sus argumentos. ¿Cree que la investigación en evolución se ve muy afectada por esta bipolaridad? Y más concretamente, ¿no piensa que las diferentes tendencias o ideas evolucionistas están afectadas por pensamientos políticos, morales o religiosos de los investigadores? Bien, me parece que la idea más importante es que toda esta gente tiene ideas en común, ideas de crecimiento de población, de la tendencia a la supervivencia de unos y no de otros, es decir, selección natural, etc. Están de acuerdo en muchas cosas pero no en el origen de las variaciones hereditarias, ese es el problema más grave que presentan todos. Y me parece que ninguno de ellos tiene razón porque no tienen idea de la importancia de los microorganismos. Bien, ahora comienzan a conocerlos, algunos… Y está claro que sí, que todos nosotros estamos influidos por nuestras ideas políticas. Pero me parece que desde una perspectiva más global todas estas personalidades son casi iguales en sus ideas. Cuando comparamos estos dos grupos de pensadores con toda la gente que es contraevolucionista, que no sabe nada de la evolución, entonces tenemos que las diferencias entre los dos grupos de investigadores mencionados son como entre valencianos y
  • 90. catalanes de Barcelona. Es decir, hablan el mismo idioma, aunque haya pequeñas diferencias, y la gente que está en contra puede aumentar o magnificar las diferencias. Pero yo los conozco a todos y pienso que tanto Dennett como Dawkins y otros tienen muchas cosas que decir. Lo que pasa es que, por ejemplo, Dawkins habla en sus escritos de una gente que está contra la evolución, o bien de gente religiosa, que casi no existe; me parece que está en contra de una cosa en su imaginación, porque yo conozco gente religiosa que no se comporta como él describe. Es decir, creo que es extremado en su manera de escribir, y por eso a mucha gente le gusta leerlo, porque resulta muy interesante. Pero, al fin y al cabo, desde el punto de vista más amplio de la gente normal, todos estos pensadores son casi iguales. Podemos constatar que – en realidad – la posición de Margulis dista con mucho de oponerse al precioso e inestimable Legado Darwiniano, como algunos equivocada, falsa e interesadamente cacarean dentro y fuera de la Red. Nada más lejos: Pues, en el fondo, el Principio de Selección por Adaptación al Medio es que "fija", filtra o decanta si un proceso endosimbiótico o simbiogenético u otro acabará propagándose y estabilizándose exitosamente en el Ecosistema o no... La Selección Natural sigue siendo el Mecanismo Maestro que controla la Evolución, solo que gracias a los fenómenos simbiogenéticos y otros, puede " operar con las variaciones" a un mayor rango de "saltos", velocidad y alcance. Simplemente. Por eso, con excelente sensatez y agudeza, la gran investigadora se proclama "darwinista", aunque no "neodarwinista" en el sentido "ortodoxo" del término. El que aprecie y valore las aportaciones de Dawkins y Dennett es algo natural para una mente tan abierta y esclarecida como la suya, y la honra cono verdadera "Sabia", con mayúsculas: La idea de los Genes y Memes como sistemas evolucionarios análogos respectivos de replicación y adaptación biológica y cultural, es sencillamente genial y revolucionaria... Al igual que la Teoría Endosimbiótica... Ambas, juntas y complementarias, serán el germen de un Nuevo Paradigma Evolutivo..., como lo han sido del intento de este autor por elaborar un primer modelo sin duda simplificado e incompleto del mismo... El futuro
  • 91. desarrollo de la Nanotecnología Biogenética y la Computación Cuántica nos permitirá realizar nuevos y potentes ensayos y simulaciones facultadas para comprobar y generar en detalle y con todo rigor esta nueva Visión de la Vida en Evolución... Pero sin duda se encontrará cimentada en estos dos puntales, estimo, pues estoy convencido, y conmigo un número creciente de cerebros mucho más preparados y especializados que el mío, que la Teoría de los Genes y Memes Egoístas del Dr. Dawkins y la de Simbiogénesis Evolutiva de la Profesora Margulis son las dos innovaciones más colosales y prometedoras acontecidas en la Biología en el último tercio del siglo que acaba de morir y el amanecer del siguiente. Y la Nueva Síntesis seguirá siendo Darwiniana, por supuesto, pues en lo profundo continúa estando regida por el Principio de Competencia de Variaciones seleccionadas por el Ambiente, pero a una escala mucho más amplia y compleja, capaz de "rellenar" los cada vez más clamorosos huecos del decadente neodarwinismo "ortodoxo"... Por cierto, que la "Señora de la Simbiogénesis" tiene toda la razón cuando se defiende de los "anatemas" que arrojan los dogmáticos contra ella tomando en vano el Nombre del Maestro: Charles Robert Darwin – como el excelente y sobrio científico que siempre encarnó –, fue muy consciente hasta el fin de sus días de que su Principio de la Selección Natural era el único coherente y conforme con la lógica inductivo-deductiva y los datos y conocimientos disponibles en su tiempo para explicar el proceso de "fijación" de los cambios o variaciones en las especies. Pero también sabía perfectamente que no aportaba nada acerca de las causas originales de tales variaciones o cambios heredables o transmisibles. Hasta el extremo de que – ya en la ancianidad, en plenitud de su madurez intelectual y prestigio – se aventuró a especular cuál podría ser dicho mecanismo de variabilidad primordial. Su propuesta – la Hipótesis en cierto modo “Neolamarckiana” de la Pangénesis – se parece mucho a un esbozo primitivo de la Endosimbiosis.... Y, de hecho, ¿no les recuerdan sus "gémulas" o "espórulas" a la estrategia de algunos de los "bichitos" que nos ocupan en este estudio?... No en vano – en parte por motivos personales, pues padecía una "forma extraña" de la Enfermedad de Chagas no claramente diagnosticada –, su talento se vio fascinado por el Universo de la Parasitología y los Cirrípedos... En fin..., que no andaba – tampoco en esto – para nada descaminado el Gran Sabio...
  • 92. Y, en la actual y absurda "Guerra de Darwin", más bien "Guerra de Egos Académicos Inflados", y no lo digo por presumir, sino con sincera y fuerte convicción, considero que su postura estaría mucho más próxima a la de Margulis en un sentido y la de Dawkins en otro, y también a la de este humilde aprendiz, que a la de los más rígidos y "ortodoxos" neodarwinistas excluyentes... Al igual que Nietzsche no hubiera votado a Hitler, ni Marx apoyado a Lenin, ni mucho menos Jesús bendecido a Saulo, y ni por asomo a los posteriores "Padres Constantinianos de la Iglesia", el Maestro del Beagle jamás podría haberse alineado con semejantes inmovilistas, nefastos especímenes de “jumentos birretados”... Y no me invento nada: ¡Lean sus libros – no solo los dos más famosos –..., así como su breve pero honda, sincera y conmovedora autobiografía!... Por fortuna, en la actualidad están a libre disposición y sin censura alguna, al alcance de cualquiera, tanto en Internet como en librerías y bibliotecas de nivel universitario repartidas por casi todo el planeta... Pero, triste y fatalmente, hay tantos presuntos “darwinistas ortodoxos” de “Obediencia Debida” que no leen a Darwin... Semejantes en eso – como en todo – a aquellos “teólogos tradicionalistas” supuestamente “cristianos” que se niegan a posar sus ojos sobre los textos de Qmrán o los “Apócrifos” que desvelan la extraordinaria preferencia y relevancia que la Discípula Femenina, María de Magdala, representó para Cristo... Fruncen el ceño con ridículo gesto de virtuoso asco y desdén ante la Pangénesis de Darwin, al igual a como sus “colegas” clericales ante todo lo que se desvíe un ápice de sus esquemas, dogmas y “leyes preestablecidas”... Inquisidores ambos... Tan fatuos, tan reprimidos represores, tan estúpidos, tan ignorantes o bien cínicos, tan arrogantes... E igualmente peligrosos...
  • 93. Por ello, difiero tan sólo en un aspecto de las respuestas seleccionadas que he transcrito sobre las ideas y reflexiones de la genial científica Lynn Margulis: No estoy de acuerdo con ella en criticar el “exceso de celo” del Dr. Dawkins en sus feroces ataques contra los patéticos “Guardianes del Creacionismo Bíblico”, ni de militar espectacular y mediáticamente en su “agresivo ateísmo”: Contra los fanáticos y extremistas, hay que ser extremo... Representan un gravísimo riesgo contra la libertad y la cultura científica... Y no son “tan pocos” ni “aislados” como el exceso de “buenismo” de Margulis parece percibir... Por desventura, su influencia, activismo y capacidad de emponzoñamiento de escuelas e instituciones públicas y privadas es creciente, letal y preocupante, sobre todo en los Estados Unidos. Pero ya sabemos que tales “virus de memes” suelen contagiarse a Europa con desoladora rapidez y virulencia... Los fumadores en particular, y todos los espíritus auténticamente libres que detestamos la infame, castradora y perniciosa “moda” de lo “políticamente correcto” en general, lo sabemos bien y padecemos en nuestras carnes... Pero ese es otro tema que prefiero omitir: Y, desde la fecha de estas declaraciones de Lynn (2001) hasta hoy, el auge de fenómenos como el “Tea Party” no hacen más que otorgar la razón a Richard Dawkins. Hacen falta muchos más tan preclaros, vehementes y valientes como él. Concluyamos este somero repaso a la magnífica y conmocionadora obra de Lynn Margulis con esta última cita de ella, que expresa muy bien el justo lamento por la horrible ceguera de ciertos “Conservadores de Esencias” en al ámbito académico, cuyo daño al progreso del Conocimiento Científico es incalculable y criminal: “Que las células animales y vegetales se originaron mediante simbiosis ya no es materia de controversia. La biología molecular, incluyendo la secuenciación genética, ha reivindicado este aspecto de mi teoría de la simbiosis celular. La incorporación permanente de bacterias dentro de las células animales y vegetales en forma de plastos y mitocondrias es la parte de mi teoría de la endosimbiosis serial que aparece ahora incluso en los libros de texto de los institutos. Pero el impacto completo de la visión simbiótica de la evolución todavía no se ha sentido; y la idea de que especies nuevas aparecen a partir de fusiones simbióticas entre miembros de las antiguas todavía no ha merecido siquiera discusión por parte de la sociedad científica respetable”.
  • 94. (Lynn Margulis, de “Planeta Simbiótico”). Desde la publicación de este libro – cuyo título original es “Symbiotic Planet, a New Look on Evolution” –, editado por Basic Books en 1998, los incesantes y demoledores descubrimientos y avances experimentales ocurridos en losl campos de la Genética Molecular, la Biología Molecular y Celular y la reciente y flamante Genómica han acabado por erosionar la cerrazón mental de muchos. Por suerte para el progreso de las Ciencias de la Vida, hoy por hoy cada vez más miembros de esa “comunidad científica oficial” a la que alude Margulis no sin ironía, han terminado por aceptar, al menos en parte, muchos de sus planteamientos, más allá del innegable reconocimiento de su teoría SET como la mejor descripción del origen evolutivo de las células eucariotas o provistas de núcleo que componen los organismos de todo vegetal y animal. Y es que el alud de datos y evidencias a favor de la crucial importancia de la Simbiogénesis en el devenir de la Evolución es simplemente abrumador... Examinemos tal asunto un poco más de cerca. Pruebas Empíricas a favor de la Teoría Simbiogenética, la Hipótesis del Meme y la Evolución Acelerada Saltatoria por Transferencia • Estructura compleja del código de ADNnc o “no codificante”, análoga morfo-funcionalmente al lenguaje humano. (Ver: Cantú-Bolán, Brenda y Hernández-Lemus, Enrique (2007), "EL CARÁCTER LINGÜÍSTICO Y LA COHERENCIA TEXTUAL PRESENTES EN EL ADN 'NO CODIFICANTE' ", "ESTUDIOS DE ANTROPOLOGÍA BIOLÓGICA (VOL. XIII), ANTROPOLOGÍA GENÉTICA Y MOLECULAR”, Editoras Magalí Civera Cerecedo y Martha Rebeca Herrera Bautista, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Antropológicas, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Asociación Mexicana de Antropología Biológica, México), fuente original, o, en versión algo menos técnica y más sucinta, la primera parte de “Genes y Memes (II): Analogía estructural y funcional entre el código genético y el lenguaje humano. El Principio de Coherencia como nuevo Paradigma
  • 95. Holográfico del ADN”, ensayo firmado por este autor, ambos referenciados en la Bibliografía. • Capacidad de dichos sectores del ADN de reaccionar interactivamente a la transmisión de paquetes de datosestímulos ondulatorios – tanto mecánicos (sonoros) como electromagnéticos (fotones, luz) – procedentes del medio, y de “impregnar” o dejar “memoria” de dichos cambios él a su vez en el entorno (“efecto fantasma”), por intercambio de haces de solitones estables en frecuencias específicas. (Ver documentos de investigación originales: Gariaev, Peter P., et. Al, "The DNA-wave Biocomputer", at http://www.rialian.com/rnboyd/dna-wave.doc; Gariaev, Peter P., et. Al, "Crisis in Life Sciences. The Wave Genetics Response", at http://www.emergentmind.org/gariaev06.htm; Miller, Iona and Richard and Webb, Burt, "QUANTUM BIOHOLOGRAPHY: A Review of the Field from 1973 – 2002.", at http://www.emergentmind.org/MillerWebbI3a.htm; P.P. Gariaev, K.V. Grigor'ev, A.A. Vasil'ev, V.P. Poponin and V.A. Shcheglov, "Investigation of the Fluctuation Dynamics of DNA Solutions by Laser Correlation Spectroscopy", Bulletin of the Lebedev Physics Institute, n. 11-12, p. 23-30 (1992); P. P. Gariaev and V.P. Poponin, "Vacuum DNA phantom effect in vitro and its possible rational explanation", Nanobiology 1995 (in press); Fosar, G. & Bludorf, F.; O bien, la segunda parte de mi trabajo “Genes y Memes (II): Analogía estructural y funcional entre el código genético y el lenguaje humano. El Principio de Coherencia como nuevo Paradigma Holográfico del ADN”. • Doble Proyecto “Genoma Humano”: Equipo multidisciplinar primer nivel dirigido por el Dr. Francis Collins, con el padrinazgo de James D. Watson, co-descubridor junto a Francis Crick de la estructura básica en doble hélice del ADN en 1953, NIH (Instituto Nacional de Salud) en colaboración con el DOE (Departamento de Energía), Gobierno de los Estados Unidos; Equipo multidisciplinar primer nivel dirigido por el Dr. Craig Venter, Celera Genomics, consorcio privado norteamericano; Primeros borradores de secuenciación completa publicados en Science y Nature, respectivamente, un ya histórico 12 de Febrero de 2001, de manera coordinada y con las “bendiciones oficiales” del Presidente Bill Clinton; Resultados concernientes al tema tratado en este trabajo: Elevado porcentaje de secuencias de genes
  • 96. incorporados de virus, bacterias y otros microorganismos a lo largo de la historia filogenética o evolutiva humana en el acervo cromosómico de la especie. Dichos grupos de genes habitualmente no-codificantes se activan, modulan o adaptan su expresión en función de los cambios bruscos o impactos traumáticos del ambiente, tal cual prevé la Teoría de la Transferencia, como prueban los descubrimientos indicados en los puntos anteriores. Una de las grandes “reorganizaciones” o “saltos adaptativos” debe, por tanto, haber consistido en la integración selectiva de fragmentos o incluso genomas enteros de dichos organismos unicelulares. Hemos “cartografiado” – pues – buena parte de las huellas de las Simbiogénesis sucesivas de nuestro dilatado y tormentoso rumbo evolutivo. En resumen, todo apunta a que esa Nueva Síntesis o Paradigma – dos de cuyos más sólidos pilares son la Teoría de los Memes de Dawkins y la Simbiogenética de Margulis – marcará el progreso futuro inmediato en el campo de la Biología Teórica Evolutiva. Hipótesis Endosimbiótica acerca del Origen Evolutivo del “Homo Hematofagicus” o “Modelo Biológico del Vampiro” No es – por consiguiente – para nada descabellado, sino todo lo contrario, algo muy razonable, suponer que el “inusitado y veloz brote” de una rama homínida hematófaga de evolución paralela a la del Homo Neardentalensis y/o el Homo Sapiens pudo surgir como consecuencia de la Simbiogénesis entre un endoparásito microscópico derivado de o estrechamente emparentado con el Toxoplasma Gondii que hubiese desarrollado movilidad flagelar, o bien una bacteria flagelada, con ciertos linajes humanos especialmente predispuestos en términos genéticos y conductuales para ello. Denominamos a este “Vector Vampírico” “Hematofagicus Infestans”. El fenómeno se vería naturalmente estimulado o precipitado por la fuerte presión o estrés ambiental reinante durante el tránsito del Paleolítico al Neolítico, tachonado por fuertes y masivas glaciaciones y sequías que llevaron al borde de la extinción a nuestros ancestros en más de una ocasión.
  • 97. Podemos sintetizar esta Hipótesis Endosimbiótica sobre el Origen Evolutivo del Homo Hematofagicus (Vampiro), de una manera simple y “ecuacional”: HH = (HS + HI)SG + SS + T Donde: • HH = “Homo Hematofagicus” • (HS + HI)SG = Endosimbionte por Simbiogénesis “Homo Sapiens”-”Hematofagicus Infestans” • SS = Selección Psico-Sexual (de los “Conversos”) • T = Tiempo Queda tan solo analizar en lo posible el punto o marco concreto donde sea más aceptable admitir que se produjo el “Proceso Zero” de dicha especiación diferencial por Simbiogénesis Selectiva... Hipótesis del Promotor-Vector Vampírico o Anfitrión Caníbal Numerosos hallazgos paleontológicos – del que las excavaciones de la “Sima de los Huesos” en Atapuerca son el último ejemplo de mayor rango y espectacularidad – prueban sin lugar a dudas que nuestros antepasados homínidos hasta el mismo Homo Sapiens inclusive, por supuesto, practicaron de forma masiva y sistemática el canibalismo, tanto gastronómico como ritual. Descubrimientos datados en fechas muy posteriores por la Arqueología revelan asimismo que tal fenómeno – al igual que una incesante, obsesiva y reiterada fijación por los sacrificios y rituales de sangre en todas las culturas y la mayoría de las grandes civilizaciones antiguas –, es una constante universal. Por otro lado, los antropólogos verifican una y otra vez que el canibalismo y la “sed mágico-religiosa de sangre humana” extiende su vigencia muy profunda y vigorosamente en tiempos ya plenamente históricos y cercanos, sobreviviendo en la actualidad en algunas comunidades tribales,
  • 98. de Oceanía a Madagascar, desde ciertos puntos de África hasta el núcleo mismo de la jungla amazónica aun no exhaustivamente explorado. La opinión predominante de la comunidad científica al respecto es que la observación del obvio y patente vínculo entre “sangre-vida”/”pérdida de sangre-muerte” hubo de impactar honda y perennemente la mente de nuestros más primitivos ancestros desde el amanecer mismo de sus primeros y más elementales “balbuceos” con los conceptos mágico-religiosos y simbólicomíticos. Es indudable la lógica de esta deducción, y no seré yo quien la contradiga; En el principio de todo – por tanto – se trató de algo muy sencillo: La fascinación/deseo/temor reverencial inspirado por la sangre como “Fuente Sacralizada de Vida”. Por ello se entregaron desde el albor de su superior poder cognitivo a rituales de canibalismo, en la creencia de que bebiendo la sangre y comiendo las vísceras todavía frescas y palpitantes de otros podían asumir o incorporar su vigor, salud, juventud, facultades y aptitudes, e... inclusive, su “aliento vital”, en el sentido de “alma” o “espíritu”... Por ello consumaban y en grupos reducidos hoy por hoy continúan consumando actos rituales de canibalismo, en sus dos vertientes fundamentales: “Canibalismo de Guerra” – destinado a “absorber” la fuerza y habilidades del rival o enemigo – y “Canibalismo de Amor” – con el propósito de integrar y de alguna manera “conservar/honrar” dentro de sus propios cuerpos la “esencia vital” de familiares próximos fallecidos. Ahora bien – si recuerdan – una de las principales vías de infección del parásito Toxoplasma Gondii entre humanos es, incluso hoy en día, la transfusión del precioso y rojo fluido circulatorio. En el contexto de los actuales descubrimientos sobre la conexión positiva entre la actividad del microorganismo y ciertos estados alterados de consciencia, perfiles bipolares y borderlines y, en ciertos casos más predispuestos o severos, con la esquizofrenia, parece entonces razonable suponer que el protozoo utilizó dicha tendencia natural del cerebro homínido para su refinada estrategia endosimbiótica. De esta forma, estimulando la extensión universal del canibalismo, el parásito se aseguraba la inducción de una conducta extraordinariamente favorable para su propia difusión pandémica en el seno de la población de su hospedador secundario predilecto. Ello, unido a la “sugestión” del “Mito-Tótem Felino” (su indispensable anfitrión primario), antes explicado, cerraba el círculo de su Estrategia Evolutivamente Estable con “genial” rotundidad y eficacia óptima. El resultado final fue la aparición de castas privilegiadas de brujos-chamanes y de guerreros especialmente predispuestos a servir de vectores del Toxoplasma tanto genética como psicológicamente y a través de sus comportamientos rituales transformados en “intocables” tradiciones “sagradas”, aventajados además por el proceso de selección sexual dentro de sus comunidades, con lo cual la difusión mundial acelerada y exitosa del agente infeccioso quedaba garantizada.
  • 99. Pero ello significó que la tendencia a los delirios esquizo-paranoides o cercanos a ellos de violencia-lujuria y la sed de sangre se instauraron como rasgo genético dominante en el acervo cromosómico de los líderes homínidos, tanto justamente prehumanos como ya propiamente humanos, siendo así favorecido por Selección Natural/Sexual de modo automático durante cientos de miles de años. Una vez disponibles unos linajes privilegiados condicionados y acostumbrados a ligar sexo, placer, poder, violencia ritual contra sus semejantes, canibalismo y sed de sangre, el “terreno fértil” para ser “colonizado” por otro endoparásito microscópico oportunista similar al Toxoplasma específicamente orientado a manipular la transferencia por vía sanguínea entre humanos constituye un evento co-evolutivo altamente probable y racionalmente admisible. Tal agente patógeno sería a su vez – probablemente – resultado de un “salto endosimbiótico” o hibridación recombinante estable entre el genoma del propio Toxoplasma Gondii y el de otro/s microorganismos, cuales por ejemplo el responsable de la Enfermedad de Chagas (por la “sintomatología” recogida en las leyendas convergentes en lo tocante a los procesos de “infestación” y “conversión” vampírica), y/o el virus de la rabia. Tales “fusiones genómicas múltiples” entre series de genes activos de la especie invasora con otras latentes en el ADN no codificante del hospedador, a su vez integrados por lisogénesis microbiana a lo largo de su curso evolutivo previo son, de facto, la base de la Teoría de la Simbiogénesis. Ello también explicaría la ancestral aunque ambigua e indefinida relación entre el Mito chamánico-totémico del Licántropo y el Vampirismo. He aquí – pues – el modelo más lógico, sencillo y coherente para el Origen Evolutivo del Vector Vampírico a nivel celular: Un “nuevo Pequeño Monstruo” de Margulis dispuesto para la Conquista... Bacteria o protozoo – en todo caso flagelado –, eso no importa demasiado, pues estos mecanismos son frecuentes en ambos Reinos de la “Flora y Fauna” microbiana... Y, según mantiene la
  • 100. Teoría de Margulis y fundamentan cada vez más evidencias a su favor, se trataría nada más y nada menos que de uno de los “artefactos” más destacados propulsores de la Evolución... Desarrollemos la siguiente Sección para intentar comprender cuál sería la dinámica “patológica” o endosimbiótica de este hipotético “Agente VV”, al que hemos nombrado “Hematofagica Infestans”, como causa eficiente de las transformaciones anatómicas, fisiológicas y psicológicas o conductuales provocadas en sus anfitriones selectivos humanos, hasta conformar el “Modelo Biológico de Vampiro” u “Homo Hematofagicus” propuesto. II Criptozoología del Vampiro: Características anatomofisiológicas generales del Vampiro. Modelo “Vampiro Endosimbiótico (VES o ESV)” Anatomía y Fisiología del “Homo Hematofagicus”: El “Vampiro” sobre la Mesa de Autopsias “Vayamos por partes” – como diría “Jack el Destripador”..., quién sabe si también un “congénere” de nuestro hipotético “especímen diseccionado” – ofrecido a nuestro análisis teórico... No encajaría mal – desde luego – con su tremenda y anormal fuerza muscular, enigmática astucia, fría inteligencia y sorprendente capacidad “escurridiza”, dicho sea de paso... Y, naturalmente, empecemos la tarea por la “parte” más crucial, significativa, vital y diferenciadora de nuestro “Homo Hematofagicus”, lo que distingue sustancialmente a un “humano cálido” de un “vampiro”: 1
  • 101. Sistema Circulatorio • La sangre succionada por el vampiro se vierte directamente a su estómago y de éste pasa al intestino. Tras la conversión, el sistema gástrico se halla en estado vegetativo funcionalmente inerte. No se produce verdadera digestión propiamente dicha. El rojo fluido de la presa es absorbido por los capilares a través de las vellosidades en el intestino delgado. Los hematíes o glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas son ingresados así en el medio interno del depredador. El plasma es separado hacia el intestino grueso, donde se captan el agua y las sales minerales en las cantidades mínimas necesarias para sostener el metabolismo cuasi-vegetativo de bajo consumo. • Las células libres móviles flageladas de la bacteria o las que componen la población de la forma taquizoito del protozoo parasitario “Hematofagica Infestans” fagocitan con rapidez los leucocitos y macrófagos (glóbulos blancos) de la sangre cálida, así como una parte de los hematíes, sustento base de su propia nutrición. La fracción restante es arrastrada por ellos hacia los diversos tejidos, pero de forma estrictamente selectiva, suministrando dicha “irrigación forzada” en mucha mayor medida a aquellos que conforman los órganos o elementos anatómicos que le interesa potenciar y alterar fisiológicamente para cumplir sus fines: cerebro, músculos, encías, ojos, oídos, intestinos y zona genital. Los demás, son mantenidos en su más reducido estado de latencia vegetativa posible, justo la rigurosamente precisa para evitar la necrosis celular y consiguiente putrefacción. • En consecuencia, el corazón no late – o lo hace de manera extremadamente débil – por lo que el transporte selectivo de la dosis rebajada de glóbulos rojos cargados de hemoglobina oxigenada “drenada” a expensas de un mamífero por parte del microorganismo endosimbionte es vital para conservar la vida semi-vegetativa del Homo Hematofagicus, ya que el endoparásito suple parcialmente las funciones inhibidas o anuladas de la bomba cardíaca... Por supuesto... a su “conveniencia”... • Las células libres del microbio flagelado dotan a su anfitrión primario vampírico de su pasmoso y llamativo poder de regeneración. Característica que lo torna, no invulnerable, pero
  • 102. sí muy difícil de matar por acción de armamentos ofensivos toscos o de tecnología común no-militar avanzada, como por ejemplo objetos contundentes, armas blancas, pistolas, revólveres o rifles de caza. E igualmente a causa de un accidente. Esto se debe a que acuden con presteza a las áreas lesionadas o necrosadas, arrastrando masas concentradas de plaquetas, y segregando ellos mismos sustancias coagulantes y reparadoras, evitando el peligro mortal absoluto tanto para su hospedador principal como para ellos mismos: La pérdida de sangre. Además, sus mecanismos simbiogenéticos han acabado por proveer al vampiro de una activación de sus genes ancestrales controladores de la actividad de los procesos regenerativos por inducción de génesis de células-madre y su posterior diferenciación, facultad perdida en el curso de la evolución desde los anfibios-reptiles hasta los mamíferos y aves. Por ello, el HH puede recuperarse de heridas y traumatismos incluso graves con increíble eficacia y velocidad, cual un lagarto regenera su cola. Tan sólo los cortes o desgarros producidos con hojas de plata les resultan potencialmente fatales. Ello es efecto de la alta fotosensibilidad receptiva de los átomos de dicho metal, que tienden a absorber los rayos ultravioleta del Sol activando así su reacción fotoquímica de oxidación. Pero la acumulación de fotones de alta energía u.v.a en sangre aniquila las deficientes reservas de glóbulos rojos, por lo que resulta letal a medio plazo para el vampiro. Por ende, la plata actúa como un “veneno foto-catalítico” mortal para ellos, impidiendo o bloqueando además la regeneración inducida a nivel celular, ya que la radiación ultravioleta también es perjudicial para el genoma del endoparásito microbiano. Obviamente, esta es una de las dos razones fundamentales por las que el Homo Hematofagicus detesta, evita, huye y teme la exposición a la luz solar diurna, en especial en días despejados y horas de máxima emisión ultravioleta. • Por más que el corazón se encuentre total o prácticamente inoperante, continúa siendo un órgano vital para el vampiro. La razón es que todo el flujo de sangre ha de seguir pasando por él en su circuito a través del cuerpo, aun cuando dicho “viaje” sea ahora “impulsado” por las células flageladas del microorganismo parásito HI. Por consiguiente, si su corazón es destruido, el sujeto morirá, al desangrarse con demasiada rapidez aun para sus eficientes mecanismos “asistidos” de
  • 103. regeneración. Por supuesto, si el arma utilizada es una daga o bala de plata, por ejemplo, el efecto letal será todavía más fulminante. Exactamente igual ocurrirá si es decapitado o destrozado el cráneo y el cerebro utilizando idénticos medios, por razones evidentes. Lo de la estaca de madera es cierto – pues – según nuestro modelo, pero también valdría cualquier objeto afilado similar de acero o de hierro. Stoker tuvo razón – por tanto – en la escena final de su famosísima novela “Drácula”... El cuchillo acerado del malogrado “tex-cowboy” hubiera bastado para aniquilar al Conde... Lo demás, pertenece al puro simbolismo mitológico. 2 Sistema Respiratorio • Los pulmones se hallan en estado latente vegetativo o funcionalmente inerte, o en todo caso reducidos a un ritmo residual poco apreciable. El ciclo de inspiración/expiración es inexistente o despreciable. Su función es asumida por las células flageladas del Hematofagica Infestans, que toman y reparten el oxígeno capturado por la hemoglobina en la sangre caliente de las presas y cargan el dióxido de carbono procedente del catabolismo celular de idéntico modo. La eliminación de este último gas se produce a través de los poros de la piel, ya que las bacterias o taquizoitos móviles atraviesan los vasos capilares por diapedesis y liberan sus moléculas de esta forma. La baja tasa metabólica promedio del vampiro permite sostener el proceso cíclico por vía cutánea. No existe auténtica respiración o tan sólo es levemente detectable como mecanismo auxiliar en momentos de grandes esfuerzos musculares, excitación o “aceleraciones motrices”. Esto provoca que – en situaciones de elevada actividad neuromotora o estados emocionales intensos – el HH tienda a exhalar un “sudor rojo” específico, mezcla de la emanación sudorípara normal y sangre. Habida cuenta de la acentuada hipersexualidad narcisista del vampiro, dicha peculiaridad de su fisiología, al no ser demasiado “estética”, molesta a muchos de ellos, particularmente entre el sexo femenino. La faringe, ejerce tan sólo un rol de canal “digestivo” pasivo y su participación en la fonación, la tráquea y los bronquios se
  • 104. encuentran – por ende – igualmente bloqueados o bajo mínimos de actividad. Sin embargo, faringe y laringe son bien provistos de sangre oxigenada por el microorganismo como adaptación para promover una voz resonante y la habilidad de gruñir, sisear o rugir de manera amenazadora e impresionante, con objeto de contribuir a la “fascinación/colapso de horror” de las presas , sobre todo humanas. La nariz conserva su papel olfativo, pero es asimismo irrigada selectivamente con gran esmero por el parásito para posibilitar el desarrollo de una sensibilidad superior a la humana en la pituitaria, muy útil para la superespecialización predadora de su hospedador: Literalmente, éste “huele” la sangre de sus víctimas y sus calidades, así como su terror, excitación sexual y otras emociones por percepción química volátil hormonal y feromónica, una facultad que el primate homínido perdió o atrofió en su trayectoria evolutiva final. Adicionalmente, habría adquirido y alojado en el órgano nasal termorreceptores infarrojos, por evolución convergente con las tres especies de murciélagos-vampiro hematófagos del género Desmodus, de forma que podría detectar por la irradiación de calor las zonas ricas en sangre caliente de sus presas homeotermas, particularmente humanas. Tan sólo existen otros tres vertebrados que han desarrollado tal capacidad sensorial en la Naturaleza, todos ellos serpientes: boas, pitones y crótalos. La diferencia es que estos reptiles no “chupan” la sangre de heridas idóneas practicadas por dientes especializados cual sus “colegas mamíferos”, sino la lamen con sus ágiles lenguas bífidas. 3 Aparato Excretor • Como fruto de su dieta hematófaga exclusiva de bajo consumo metabólico el vampiro tiene absolutamente anuladas sus funciones excretoras originales humanas. La pequeña fracción plasmática acuoso-mineral segregada por los intestinos es filtrada y reabsorbida o reciclada por los riñones casi al 100%, siendo la diminuta fracción de toxinas y otros residuos eliminada por vía cutánea como antes se explicó. La vejiga no se llena nunca, y consecuentemente el HH no orina. La ausencia de alimentos sólidos le libera de la fastidiosa
  • 105. obligación de defecar, como es lógico. 4 Aparato Sexual-Reproductor • Funciones sexuales: Hiperactivadas. Debido a la combinación de fuerte impulso erótico-nutricio que condiciona toda su psicobiología, para beneficio de la estrategia de su endoparásito simbiogenético, los tejidos de los órganos genitales externos son cuidadosamente sobre-irrigados por las células flageladas del microbio. A ello contribuye de modo adicional la proximidad anatómica de los mismos a la zona intestinal, lo que asegura su disfrute de la tasa máxima de flujo sanguíneo oxigenado fresco de todo el organismo vampírico. Así, el Homo Hematofagicus experimenta una excitación sexual elevada permanente. • Funciones Reproductoras: En general, Inhibidas. Los órganos reproductores internos femeninos y externos masculinos – en especial los primeros – no son necesarios para el mecanismo de propagación o Ciclo de Vida del endoparásito microbiano y – por ello – representan un coste intolerable, incompatible con las tasas metabólicas de bajo consumo asociadas al estado semi-vegetativo general que éste genera en su anfitrión primario. Las hembras del HH son – por tanto – estricta y universalmente estériles. No ovulan ni menstrúan, máxime porque esto último constituiría una pérdida mensual absurda y peligrosa de sangre. Dicho sea entre “paréntesis”, se de algunas buenas amigas y/o alumnas que – de hecho – aceptarían con entusiasmado gusto verse liberadas de tan sucia y fastidiosa molestia periódica a cambio de un poco de “sudor rojo” ocasional..., aparte de otros “beneficios cosméticos” patentes... Y he de decir que – si hago un esfuerzo de imaginación y me pongo en su lugar –, las comprendo a la perfección... En cuanto a los machos, el análisis mitológico-legendario comparado arroja indicios poco claros y contradictorios. En algunas tradiciones balcánicas, se insiste en la posibilidad de que ciertos “linajes de sangre” vampíricos conservan la capacidad del varón de fecundar a una mujer “cálida” de nuestra especie, mientras en las restantes a lo largo y ancho del Globo tal opción no se contempla. En
  • 106. términos genéticos sería factible, pues la actividad simbiogenética del endoparásito altera el ADN de su hospedador pero no su número de cromosomas. Por otro lado, este supuesto implica que el “exótico galán” mantenga la “potencia de erección”. Tal operación exige un vigoroso bombeo de sangre hacia el pene, hasta llenar sus cuerpos cavernosos, como todos sabemos y los que somos hombres hemos gozado alguna que otra vez (cada vez menos “eficiente y plenamente” a partir de mediados de la cuerentena, umbral que está a punto de pisar este autor, por desgracia). Es evidente que, desde el punto de vista de la “economía energética” del microorganismo “vampirizador”, se trataría de un considerable “esfuerzo inversor”, porque cada hematocito que emplea en tales menesteres ha de “pagarlo” a costa de su propia “dieta”... Pero, desde luego, bastante inferior en todo caso al que requiere el sostenimiento de un tono muscular sobrehumano o por una parte intactas y por otra convenientemente “reajustadas” las plenas funciones superiores del cerebro y un sistema cicatrizador-regenerador de altas “prestaciones”. La cuestión es – por ello – elucidar si la relación coste/beneficio es favorable o no en este punto concreto a la estrategia del parásito. Los aspectos favorables serían los siguientes: 1) Refuerzo condicionante positivo durante la fase de “galanteo vampírico” previa a la posible “selección psicosexual” de la presa “candidata” a la “Conversión”. Como es natural, la “víctima” humana femenina se halla “programada” genética y conductualmente para “consumar” el acto sexual. Si se conjugan la particular “fascinación/seducción vampírica” de profunda raíz sadomasoquista de las mordeduras con el coito completo parece claro que el grado de “adicción/dependencia” conseguido aumentará al máximo; 2) Gratificación y ganancia de estabilidad psicofísica del macho vampiro: No olvidemos que todo HH (vampiro) fue antes HS (humano). Por las mismas razones que su presa, su mente se halla fuerte y congénitamente predispuesta a gozar de la “mecánica” sexual común en su estado anterior como especie. Puesto que el agente infestador precisa conservar fundamentalmente íntegras las funciones cerebrales superiores de su hospedador, ello le obliga a respetar la base de su “personalidad”, modificándola de modo limitado, refinado y selectivo. Esto implica mantener intocable, e incluso reforzar, su “ego masculino dominante agresivo/predador sexual”. Y es obvio
  • 107. que – por mucho deleite orgásmico integral que le proporcione ahora la satisfacción de la “Sed Roja”– no perder la potencia viril y hasta incrementarla en similar o al menos comparable proporción a sus nuevas aptitudes psíquicas, sensoriales y musculares no vendría nada mal en dicho sentido; 3) La eyaculación del vampiro es admisible en cuanto que – a diferencia de los ovarios femeninos – las gónadas o testículos del macho son externas y cercanas a la zona de irrigación máxima “facilitada” intestinal, como antes se expuso. Por tanto, no es descartable que las reservas espermáticas puedan ser alimentadas y oxigenadas a costes moderados, al menos lo suficiente para permitir la maduración de tales células reproductoras. Los espermatozoides son, además, pequeños y “económicos”. Hacer lo mismo con un órgano tan profundo e interior como el ovario y células tan grandes y pesadas cuales los óvulos – amén del peliagudo asunto de la derrama de sangre mensual –, es prohibitivo para la estrategia “inversora” del endoparásito HI. Pero en el caso de las células reproductoras masculinas “puede permitírselo” razonablemente. En contrapartida, el microorganismo “abriría la puerta” a la vía reproductora sexual “corriente”, de forma paralela a su propio sistema de propagación/transferencia, ya que podría adaptarse a ser “inseminado” junto a la “descarga” de su portador y así acceder a la posterior “colonización del feto” atravesando la placenta; Pero hay potentes factores que dificultarían extraordinariamente esta táctica evolutiva: a) La reacción inmune de la madre. Tengamos en cuenta que ha de seguir siendo “humana cálida” tras ser fecundada: En caso contrario, no puede ser fértil porque no hay óvulos maduros “aguardando” a su “móvil y osado príncipe azul celular”; b) La tremenda probabilidad de generar terribles deformaciones, mutaciones deletéreas y otros desastres orgánicos semejantes a lo largo del desarrollo embrionario del feto, como ocurre cuando el Toxoplasma Gondii y otros endoparásitos microbianos invaden el organismo de las mujeres embarazadas; c) El 99% o más de los “improbables” retoños engendrados morirían en el transcurso de la gestación o poco después de nacer. Aunque – eventualmente – pudiera haber algún “mutante” o “híbrido” ventajoso, la probabilidad de que tanto él como su madre sean violentamente rechazados o exterminados por su comunidad social de congéneres como “engendros y engendradoras malditos” o “productoras y productos de monstruosidades” es patente y enfáticamente
  • 108. altísima; d) En cierto modo, “dar paso” a este “camino paralelo” de difusión conduce a asumir enormes riesgos adicionales a la EEE básica del “Hematogagicus Infestans”: La aparición aunque fuere poco frecuente de fetos abortivos y neonatos o bebés “teratológicos” (monstruosos), y hasta de otros “viables” pero parcialmente “sobrehumanos” en algunos aspectos viola la “Estrategia Mimética” de “Camuflaje/Mascarada”, esencial para el sostenimiento del Equilibrio Ecológico-Demográfico entre vampiros y seres humanos, como demostramos matemáticamente en nuestro primer ensayo. Crea “alarma social” y ello no conviene a los intereses del endoparásito; En definitiva, no se antoja que un tan remoto y dificultoso beneficio compense los costes de inversión biológicos de modo que hayan podido ser favorecidos por la Selección Natural. Concluimos – pues – que la “leyenda de los vampiros sementales” – por cierto muy restringida a ámbitos culturales zíngaros balcánicos transmitidos a las regiones eslavas del Sur, sobre todo en Bulgaria –, no sería más que una mixtificación, resultado de la mezcla imaginaria simbólica entre las causas objetivas hipotéticas del vampirismo real según este modelo y las creencias ancestrales sobre íncubos o “demonios masculinos fecundadores” presentes en casi todas las culturas. No descartamos – empero – que, por los motivos expuestas en los puntos “a favor” 1) y 2), puedan existir ciertos linajes de “vampiros penetradores”, o sea, susceptibles de “recompensar” a sus “presas predilectas” con las “mieles seductoras” de una poderosa e incluso sobrehumana erección de “alta habilidad y resistencia”. Erección no implica fertilidad. La acción de colonización e irrigación selectiva de tejidos del microorganismo o agente vampirizador bien puede haber desarrollado la estrategia de promover magníficas y duraderas erecciones en los machos del “Homo Hematofagicus” cual mecanismo de “condicionamiento positivo extra por mutua gratificación” entre sus hospedadores fundamentales... Ello igualaría en “prestaciones seductoras/conversoras/selectoras” a los vampiros varones con las “damas oscuras” de su misma especie... Quienes obviamente pueden disfrutar de los deleites del placer de “ambos mundos”, gracias a la vascularización preferente facilitada de su área genital superficial y otras zonas erógenas de su cuerpo – ya que todos sabemos y podemos comprobar que dicha sensibilidad funcional está mucho más “deslocalizada” e “imbricada cerebralmente” en la mujer que
  • 109. en el hombre – . Hecho que no dejaría nunca de ser “aprovechado hasta su última gota” por nuestro “astuto” endoparásito oportunista... Tal circunstancia justifica porqué el Mito Ancestral Primordial sumerio y vinca-danubiano del Vampiro es femenino. La Primera Vampira fue mujer, la “Madre Tenebrosa Primigenia” o “Anfitrión Zero” de la acción de una “aventurera y osada” bacteria o protozoo simbiogenético, muy probablemente... Con ella todo empezó, y le transmitió a los hombres su “don oscuro endosimbiótico” por una sencilla senda de contagio más que evidente... Tal escenario encaja muy bien con un dato historiográfico-mitológico fascinante y más que revelador: Hoy sabemos que lo que fue escrito para Eva tras la “revisión rabínica sacerdotal mosaica” (fuente del Génesis II) se inspiró en textos antiquísimos muy anteriores de trasparente inspiración sumerio-babilónica (fuente Génesis I)... Y en esta última, donde figura “Eva” se escribió primariamente “Lilith”. La denominación de “Hijos de Caín”, tan popular en cierta literatura “gótica” y cierto célebre juego de rol, está – pues – más que avalada por este modelo científico sobre la hipotética Biología del Vampiro. Sobran más comentarios. Resta un último aspecto por aclarar en lo referente a la sexualidad vampírica: Si el análisis anterior es correcto – y lo es en términos darwinianos a partir de los supuestos iniciales –, los vampiros serían sustancialmente estériles. Entonces, ¿dónde dejamos las persistentes y esta vez notoriamente más extendidas tradiciones que aseguran la existencia de una suerte de “criaturas híbridas o intermedias” entre vampiros y humanos, llamadas “dhampiros”, “ghoules” y otras curiosas y variopintas denominaciones? Según estas fuentes, un “dhampiro” es una suerte de híbrido entre humano y vampiro. Posee parte de las facultades sensoriales, psíquicas y en cierto grado musculares o motrices “superiores” del segundo de manera limitada, variable e incompleta, pero no sus más manifiestas debilidades: la fotofobia aguda, la deficiencia hemoglobínica crónica equivalente a una anemia porfírica constante y su estado semi-vegetativo general, que le condena a reposar indefectiblemente de día excepto muy raras ocasiones y a sumirse en prolongados “letargos” de vez en cuando, en particular si no logra un “suministro” abundante de sangre caliente. Esto es lógico porque su metabolismo
  • 110. oxidativo sería el mismo que el de sus padres biológicos de nuestra especie: Comerían, respirarían y excretarían como todos nosotros, no siendo ello obstáculo para que desarrollaran una aguda predilección por la carne o vísceras altamente irrigadas casi crudas y por degustar eventualmente la sangre. Otro rasgo – este común a todos ellos – sería una poderosa y no demasiado controlable hipersexualidad, además de una sensibilidad específica a la hora de percibir la presencia próxima o acercamiento de un vampiro “pura raza”, por expresarlo de un modo llano, unidas a una notoria longevidad, no más allá – empero – de entre 100 y 120 años como máximo. La indicada “hipersensibilidad detectora” de los auténticos vampiros – comentemos a guisa de anécdota – les hace tender – si hacemos caso de las tradiciones locales señaladas –, a desempeñar dos patrones de conducta sugerentemente opuestos: O bien actúan cual “sirvientes”, “guardianes” o “auxiliares/protectores” diurnos de un vampiro o se dedican – incluso “profesionalmente” bajo contrato mercenario – a “cazarlos”. Hay registros y documentos alusivos a ello en Serbia y otros países balcánicos. Análogos ejemplos podemos encontrar en determinados lugares de China. Puede parecernos extravagante, quizás, pero no deja de tener un certero “realismo” en un sentido psicológico: Habitualmente, las personas que nacen con un “don” o “carácter” anómalo, propenden a identificarse orgullosamente al máximo con él, o en cambio, a rechazarlo con idéntico énfasis emocional exagerado al sentirse culpables por ser “distintas”. Al respecto de sus largas vidas, es interesante constatar que ejemplos de personas extraordinariamente ancianas en ese orden de edad son estadísticamente más frecuentes en la región CárpatoBalcánica y en ciertos puntos de Anatolia, Armenia y Extremo Oriente, de modo contrastado y significativo. Dentro de nuestro Modelo de Vampiro Endosimbiótico VES/ESV, ¿cabe considerar la plausible existencia de una criatura de esta índole? Sí, pero no como producto de un apareamiento sexual “convencional”, por así decir, como acabamos de argumentar. Sin embargo, hay alguna posibilidad de ello en el siguiente caso: Imaginemos que un vampiro macho emprende una “relación de cortejo” con una hembra “cálida”, mientras justo antes, durante o inmediatamente después de sus “fascinados encuentros” con su “misterioso y nocturno amante”, dicha mujer es fecundada por un varón humano por el “método ordinario”... En el acto, la gran mayoría de los “Homo
  • 111. Hematofagicus” suspenderían todo contacto con ella, porque ya hemos demostrado que los efectos de un problemático embarazo distorsionado por la acción del endoparásito vampirizador – aunque no provenga del semen “inactivado” del vampiro – conlleva un alto riesgo de “violación del esencial recurso de Mimetismo/Mascarada”. Por lo cual, aun en la opción de que el “galanteador oscuro” hubiera escogido a la señora en cuestión para la “Conversión”, ésta jamás se llevaría a cabo, pues ella no probaría nunca el encarnado fluido de su “aventura secreta”. Pero como el vampiro ya bebió del “exquisito licor” de sus arterias y por tanto la mordió probabblemente varias veces, el organismo de la dama es invadido por el agente “patógeno”, si bien tan sólo en su forma enquistada de replicación asexual lenta. Estas estructuras, una vez alojadas en los tejidos muscular y cerebral, liberan las células móviles que se dividen con rapidez, pero no en la cantidad suficiente ni en disposición de completar su Ciclo Sexual o Parasexual completo. En consecuencia, únicamente generan en su hospedadora ligeros síntomas inespecíficos, apenas diferenciables de los ocasionados por una “gestación difícil”. Las pocas células flageladas que consigan escapar del ataque defensivo inmunitario de la madre y atravesar la barrera placentaria provocarán daños o anomalías genéticas en el feto, pese a todo. De hecho, es probable que la mayor parte de los mismos aborten o nazcan con taras más o menos graves y mueran. Pero – dado que la dosis y virulencia del microorganismo es mucho menor que en el escenario de la “Conversión” o el supuesto ya descartado de una auténtica fecundación –, es concebible que un escaso número de veces pueda nacer, vivir y crecer un retoño básicamente “humano”, pero parcialmente “modificado simbiogenéticamente”. Esta pequeña fracción de “afortunados” constituirían los “dhampiros”. De todas formas, se trataría de casos muy poco corrientes, siendo así – suponiendo que se dieran en realidad – una población tremendamente pequeña. 5 Aparato Locomotor, Tejidos Muscular y Esquelético
  • 112. • La colonización o infestación masiva de los tejidos musculares – tanto lisos como estriados – por parte de las células flageladas del micro-parásito cargadas de hematíes origina que las fibras musculares se vuelvan mucho más elásticas, potentes y resistentes. En verdad – aparte de su medio y sustento esencial, la red circulatoria –, es en este tejido y en el sistema nervioso central donde más profunda y selectivamente actuarían la irrigación forzada y los mecanismos simbiogenéticos del agente microbiano, por lo cual es donde cabe esperar una transformación más profunda. Esto explicaría la inusitada fuerza, vigor, agilidad y velocidad que el Mito atribuye a los vampiros, llegando a poder desarrollar entre 10 y 20 veces la potencia física y rapidez media de un ser humano. En contraste, debido a la baja tasa metabólica general de su organismo, el HH no podría sostener por periodos muy prolongados de tiempo dichos “espectaculares esfuerzos”, y en exclusiva si se halla bien saciado de sangre. En caso contrario, la DBO (Demanda Biológica de Oxígeno) de los paquetes y haces de fibras de los miocitos o células musculares consumiría con rapidez las reservas del gas vital y el vampiro se vería abocado a una brusca y peligrosa si no mortal crisis de astenia o debilidad sistémica tan sólo evitable por una inmediata y abundante ingestión del rojo fluido. Esta es la razón por la que – incluso a cubierto del Sol o en días muy nublados – la gran mayoría de los “Homo Hematofagicus” no pueden prescindir de su reposo diurno. Igualmente, justifica porqué – en especial bajo circunstancias de escasez de alimentación por no poder acceder con suficiente frecuencia y/o dosificación a su fuente de vida –, se ven obligados a “hibernar”, sumiéndose en una especie de estadio intermedio entre el coma profundo y la narcocatalepsia, conocido como “letargo vampírico”, seguramente inducido por el masivo tránsito a “fase enquistada” o “esporofítica latente” del protozoo o bacteria endosimbionte. Un recurso defensivo muy común entre este tipo de microorganismos, que puede persistir hasta miles de años (se ha verificado así en ciertas bacterias halladas en momias egipcias). Por otra parte, las leyendas y literatura “vampirológicas” describen que los vampiros “jóvenes” o “neonatos” (menos de aproximadamente un siglo desde su “Conversión”), gozan de menor grado de “superfuerza/agilidad” y resistencia al “ayuno sanguino” que los más maduros o “Antiguos”, así como sufren mayor riesgo de foto-sensibilidad crítica y absoluta necesidad del
  • 113. ocultamiento/descanso diurno. Sin embargo, los más “ancianos” van experimentando la necesidad de letargos más frecuentes y prolongados a medida que transcurren las décadas y centurias. Esto es perfectamente coherente con nuestro Modelo ESV: A mayor tiempo de “endosimbiosis permanente” con el HI, éste iría completando más y más ciclos completos reproductores en el seno de su hospedador. Por ende, la mutua adaptación simbiogenética entre ambos organismos se torna cada vez más óptima y perfeccionada, por Selección Natural. Tengamos presente que varios siglos – a escala de una bacteria o protozoo – equivalen a millones de años para los ciclos generacionales de un mamífero o primate. De este modo, la “transformación simbiogenésica” del anfitrión se haría progresivamente más y más refinada e idónea: Por ejemplo, el endoparásito podría “aprender” a manipular la bioquímica endocrina de su hospedador primario para segregar esteroides anabolizantes de modo espontáneo y natural, potenciando y amplificando al máximo el hiper-desarrollo muscular, etc. Ahora bien, a partir de cierto límite de longevidad, por mucho que el metabolismo de bajo consumo oxidativo y los “trucos genéticos” regenerativos del microorganismo ralenticen descomunalmente el ritmo de envejecimiento de su anfitrión, éste – aun cuando lo haga muy lentamente – acaba por sufrir el deterioro acumulativo ocasionado por el paso del tiempo. Envejece a “paso de tortuga”, pero envejece. Es el precio inevitable de la complejidad orgánica morfo-funcional, establecido por el inapelable Segundo Principio de la Termodinámica o Ley de la Entropía... A la que nada ni nadie podemos sustraernos, desafortunadamente..., ni tan siquiera el más avezado y poderoso Vampiro Antiguo. A causa de él, aunque sea de modo lentísimo y gradual, imperceptible para sus presas que sufren la ilusión de que es “eterno”, el rendimiento metabólico del vampiro irá decreciendo poco a poco. En otras palabras: Necesitará cada vez más frecuencia y/o dosis de sangre para mantener un mismo nivel de actividad dado. De ahí la exigencia de cada vez más largas y menos espaciadas fases de “letargo”. Dicho sea de paso, muy posiblemente de forma más aguda y temprana entre los machos, ya que las hembras humanas disfrutan de mayor capacidad de resistencia a la escasez nutritiva y longevidad natural, y este es un rasgo esencial constitutivo cromosómico de la especie que la “astuta ingeniería celular y biomolecular” del endoparásito no puede
  • 114. ni por otra parte le beneficiaría modificar. • Como previsible efecto del incremento en densidad y elasticidad de las fibras musculares, es obvio que el esqueleto debe verse interesado en los cambios. Pero de una manera y en grado considerablemente limitados. Exactamente lo mismo ocurre con cualquier atleta o deportista: Los duros y sistemáticos entrenamientos y una dieta adecuada pueden fortalecer y engrosar los huesos y articulaciones, pero hasta un tope no demasiado notable; Un futbolista podrá llegar a exhibir “muslos de acero”, un culturista lucirá una impresionante y de hecho casi deforme musculación, un corredor de alta velocidad alterará su estructura anatómico-muscular hasta casi asemejarse a un “guepardo humano”... Pero ninguno de ellos, si fallece y se descompone, presentará diferencias notables entre sus esqueletos si los tres poseían la misma complexión natural y altura aproximadas, ni tampoco con un cuarto sujeto de similares características que no haya practicado ningún deporte profesional. Los tejidos musculares, grasos y conjuntivos son plásticos y “moldeables”, no sin perseverancia y arduo trabajo; El esqueleto adulto, rígido y parcialmente mineral o inerte, todo lo contrario. Por la misma razón, el “Hematofagica Infestans” – o mejor dicho, multitud de generaciones celulares del mismo en perpetua evolución endógena en el interior de un Antiguo – lograrán a lo sumo maximizar los depósitos de fosfatos de calcio en los huesossoporte de los músculos y articulaciones más implicadas en la acción depredadora de su anfitrión, consiguiendo un modesto aumento de su espesor, resistencia y flexibilidad articular... Y poco más. Recordemos lo que dijimos acerca de que el esqueleto de un vampiro no se diferenciaría apenas del de un humano “cálido” de comparable talla, altura, corpulencia y “edad aparente o biológica relativa”. 6 Tejido Epidérmico-Dérmico y sus modificaciones, Órganos Depredatorios u Ofensivo/Defensivos, Encías y Dentadura • Epidermis o Piel: La dermis se torna cerúlea, confiriendo un característico tono lívido “sepulcral” y casi “trasparente” a las
  • 115. capas externas de la epidermis o piel. Incluso un “Converso”de raza negra “pura” mostraría un color “gris-blanquecino”. La causa es una vez más fruto de la combinación entre el metabolismo limitado y la sutil modulación de la neuroquímica secretora de los vampiros, ocasionados por la actividad del parásito microscópico: El primer factor paraliza el sistema gástrico y el segundo inhibe la producción cerebral de serotonina. Puesto que la serotonina también se segrega a nivel gástrico y es precursora de la melanina, la resultante final es que el organismo vampírico casi no produce melanina. Este es el segundo factor que los condena a una crónica hiperfotosensibilidad: En práctica ausencia del protector natural más eficiente contra los rayos ultravioleta del Sol, éstos producirían pronto graves quemaduras, ampollas y terribles dolores si una de estas criaturas se expusiera de lleno a sus radiaciones directas durante unas pocas horas. Aparte del letal efecto interno que supondría para su peculiar fisiología la acción de tales rayos de alta energía sobre sus escasos y preciosos glóbulos rojos, como ya precisamos. • Uñas: Este tejido epidérmico modificado es estimulado en su crecimiento de modo específico por el microorganismo parasitario. Sus células móviles irrigan por encima del promedio las puntas de los dedos aportando cantidades en exceso de la proteína estructural α-queratina, haciendo así que aumenten de tamaño y se afilen. Su objetivo es claro: Dotar al vampiro de una formidable arma para desgarrar la piel de sus víctimas y consumir así con celeridad su sangre cuando tan sólo pretende alimentarse, no “seleccionar” un “Converso”, desde luego. Adicionalmente, la actividad epigenética/simbiogenética las transforma en retráctiles; En momentos de elevada excitación depredadora o de estado de alerta de combate o reacción de ataque/defensa, los cambios bioquímicos neuroendocrinos, endocrinos y hormonales que acompañan tales situaciones disparan una migración masiva de células flageladas del parásito hacia los finos capilares que surcan dichas zonas, atravesándolos por diapedesis y vertiendo bruscas inyecciones de queratina que hacen crecer vertiginosamente las uñas, desplegadas y listas para su mortífero cometido. • Encías y Dentadura: Las variaciones morfo-fisiológicas serían de tipo muy parecido; El microbio flagelado se ocupa de
  • 116. “acarrear” un “superávit” de sangre oxigenada lo más fresca posible a las encías – particularmente en su banda superior frontal –, que se haría masiva y veloz en periodos de excitación agresiva-sexual. Ello nutre excepcionalmente la dentadura del vampiro, que se vuelve más fuerte, aguda y sólida en general. Muy especialmente en dos puntos, donde desarrolla sus famosos “colmillos”. Nomenclatura popular errónea – no obstante – puesto que lo más razonable anatómicofuncionalmente es suponer se trataría en verdad de un magnífico par de incisivos laterales hipertorfiados, mucho más largos, aguzados y gruesos de lo normal en la especie humana, no de caninos, el nombre vulgar de los colmillos. Tal y como ocurre con las uñas, la conversión simbiogenética generaría una destacable modificación: Al constituir armas retráctiles, destinadas a alcanzar su máxima talla únicamente en los momentos adecuados – cual impone la Estrategia Básica de “Camuflaje Mimético/Mascarada” –, la progresiva co-evolución entre el endoparásito y su hospedador primario habría equipado a éste con unas “vainas acolchadas” por debajo de las células epiteliales, al nivel de las fibras conectivas que asimismo conforman el tejido gingival de la encía. Un “estuche flexible pero firme de colágeno”, por así expresarlo. La perfecta “caja” para ocultar las principales y vitales “piezas” de su “arsenal depredatorio especializado”. Además de evitar continuas molestias, como no poder cerrar bien la boca o autolesionarse con tan afiladas “dagas”. Para finalizar este apartado, comentar – aunque en cierto modo esto debería haber sido ya reseñado en el punto dedicado al erotismo vampírico –, que la mayor irrigación selectiva de la zona bucal y las puntas de los dedos permite a mis “endosimbiontes preferidos” disimular – al menos cuando están bien alimentados – la fría temperatura corporal a la que les somete su metabolismo restringido. Ello es clave para su fase de “galanteo”, puesto que tocar y besar forma parte medular de dicho proceso encaminado a “seducir al primate cálido listo”, como resulta patente. 7 Órganos Sensoriales: Ojos, Oídos, Olfato, Tacto, Lengua
  • 117. • Ojos: La adaptación simbiogenética a la depredación nocturna habría provocado una dilatación superior de las pupilas y la proliferación mayoritaria de bastones en la retina, pues estos fotorreceptores se hallan especializados en hacer posible una excelente visión nocturna hipersensitiva. Igual fenómeno es observado en rapaces como los búhos y otras, lobos y felinos que comparten dicho “horario de caza” con el “Homo Hematofagicus”. En el caso de este último el predominio de bastones sobre conos sería extremo, por lo cual la luz diurna del Sol o hasta la de focos eléctricos blancos o amarillos muy intensos les cegaría. Por eso muchos de ellos – sobre todo neonatos – llevarían gafas oscuras incluso de noche en entornos urbanos. • Oídos: La simbiogénesis prolongada habría provisto al vampiro de un pabellón auditivo modificado que disminuye algo en tamaño y acorta la membrana caudal (como ocurre con los murciélagos que comparten su dieta exclusiva), aparece más “pegado” al cráneo y adquiere cierta movilidad, lo que le permite orientarse mediante los sonidos. Su sensibilidad sonora es además muy fina, y capta infrasonidos y ultrasonidos más allá de los límites de la banda perceptible humana. Todas ellas cualidades muy útiles para un superpredador de máximo rango. • Olfato: La atrofia funcional como ahora prácticamente inútil órgano respiratorio de la nariz es compensada por inducción simbiogenética acentuado enormemente la capacidad sensorial olfativa. La pituitaria es irrigada con generoso tesón por el endoparásito, se expande, hace más densa y diversifica. De esta forma, el vampiro puede detectar y discriminar emisiones moleculares volátiles de ínfima concentración, casi al nivel de un perro o lobo. No hace falta decir lo que ello aporta a su estrategia predadora de “caza” en sus dos “modos de acción”: La pura nutrición y la “seducción fascinadora”: Puede escuchar el latido del corazón de su presa o sus pasos más quedos a cientos de metros de distancia y, literalmente, “oler” su miedo, deseo, cólera o cualquier otra emoción que produzca cambios químicos o feromónicos imperceptibles segregados a la atmósfera impalpalbles para ella misma... Sobran más palabras.
  • 118. • Tacto: Aunque en general el estado semi-vegetativo de su organismo y la baja temperatura interna derivada de éste se confabulan para que los sensores de presión de su dermis se encuentren atrofiados, la irrigación/transformación selectiva de las yemas de los dedos, los labios y las zonas erógenas en general y genitales en particular les convierte en extraordinariamente sensitivos en dichas áreas corporales que tienden a conservar mayor calidez. A las patentes ventajas que ello implica para sus tácticas de seducción, en el caso de los dedos de los pies se suma otro efecto positivo: Son capaces de percibir con inaudito detalle los desniveles, infructuosidades y variaciones de pendiente y textura del terreno que pisan hasta calzados. Esto les garantiza una formidable ventaja adaptativa necesaria para lograr desarrollar sus ocasionales “proezas” como trepadores, saltadores, corredores, etc. • Si bien la mayor parte de las papilas gustativas de sus lenguas se atrofian por efecto de la dieta exclusivamente hematófaga, ésta agudiza y especializa aquellas áreas de las mismas implicadas en la recepción y análisis del sabor, textura, propiedades y composición del fluido rojo circulatorio. Los vampiros – como es lógico – se acaban convirtiendo en exquisitos e hiper-sensibles “catadores” y “gourmets” de su precioso y encarnado “Licor de Vida”. 8 Aparato Digestivo Ya justificamos que se encontraría en estado de parálisis vegetativa casi completa. Cabe destacar únicamente el interesante y útil papel desempeñado por la saliva durante el acto capital de la succión de sangre a sus presas por parte del vampiro. A semejanza de los quirópteros de la subfamilia Desmodontinae antes citados – asimismo especializados en la alimentación con sangre caliente en estado adulto – la convergencia funcional habría adaptado por selección natural, “asistida” y “acelerada” simbiogenéticamente en su caso, un cambio respecto a nuestra secreción salivar: El Homo Hematofagicus inyectaría su saliva
  • 119. modificada en la herida abierta a sus víctimas, con el propósito de verter determinados compuestos anticoagulantes – como la glicoproteina draculina, así llamada por motivos obvios – y otros capaces de evitar la estrangulación de los vasos sanguíneos próximos a la misma. Bueno... pues “continuemos por partes...”. Ya hemos analizado la mayoría de los principales componentes orgánicos de nuestro Modelo VES de Vampiro. Incluyendo aparatos y tejidos tan importantes para su singular fisiología y por tanto masivamente colonizados y transformados simbiogenéticamente por el agente microbiológico endosimbiótico que opera la Conversión como el reproductor y el muscular. Pero aún nos queda explorar el cerebro, junto a los dos que acabamos de citar, el tercer gran “Campo de Trabajo” de nuestro “osado y refinado” parásito. Nos aguarda todavía – pues – buena tarea sobre la “mesa de autopsias virtual”... Empuñemos la sierra eléctrica, trepanemos el cráneo y tomemos muestras... 9 Sistema Nervioso Central (SNC): Cerebro y órganos encefálicos anejos • El “Hematofagicus Infestans” reduce al mínimo la secreción de serotonina por parte del tejido neuronal, anulando a la vez su producción gástrica. La primera consecuencia directa de ello es un fuerte aumento de la agresividad. La serotonina, además, ejerce un papel clave como neurotransmisor en la regulación de las emociones. En concentraciones normales a nivel del SNC, controla o modera las reacciones de ira o agresión como ya se indicó. Juega también un efecto inhibidor del exceso de temperatura corporal – la sensación de “ardor interno” que acompaña nuestras vivencias de máxima excitación emotiva, ya sea vinculadas a la violencia o el deseo –, el humor o “tono vital alto, entusiasta”, el sueño, el vómito, el impulso sexual y el apetito. Todas estas inhibiciones son síntomas de la depresión, y casi la totalidad de ellas palmariamente inconvenientes para un vampiro. Por ello muchos de los fármacos antidepresivos son antagonistas para la producción de serotonina. Asimismo, la serotonina es un poderoso
  • 120. mediador periférico de señal: Por ello se acumula en el tracto gastrointestinal (sobre un 90% de su cantidad en el organismo humano “normal”), almacenándose en concreto en las plaquetas en sangre. Parece evidente – pues – que el bloqueo crónico digestivo del HH y el “control” de sus reservas plaquetarias por parte del endoparásito HI constituyen las piezas maestras del mantenimiento sistemático de bajos niveles de serotonina: El microorganismo impide bioquímicamente la secreción periférica de serotonina con eficacia, y ello condiciona y modula profundamente la percepción, modalidad cognitiva, estado emocional y conducta de su hospedador primario. Y hay todavía más: La serotonina interviene en la relajación muscular, ergo su defecto induce una mayor tensión y tono en dicho tejido, rasgo muy útil para el vampiro, como ya hemos visto, al igual que su escasez exalta la agresividad, la “sed de alimento (sangre)” y promueve la hipersexualidad. Por si fuera poco, es precursora o se precisa para sintetizar melatonina en la glándula pineal, la hormona no-proteica encargada de de regular el sueño. Los humanos “cálidos” producimos – unos más que otros, quien esto escribe de los que menos – dosis más altas de serotonina al atardecer por inducción fotoquímica, de modo que a partir de ella se obtenga la melatonina al caer la noche. Las tasas de melatonina caen al amanecer por idéntico mecanismo, inhibiéndose su síntesis por percepción de la luz solar, aumentando así de nuevo las reservas de serotonina, a esperas del ocaso siguiente. Este ciclo circadiano fundamental sería invertido radicalmente por obra y gracia del Hematofagicus Infestans, que fagocitaría plaquetas con “sano apetito” en las últimas etapas del sopor diurno del vampiro – cuando el peligro de sufrir heridas o lesiones es pequeño si está bien resguardado –, reduciendo al mínimo del mínimo el escaso almacén de serotonina de su anfitrión, de modo que la melatonina baje a tasa despreciable. Consecuentemente, el sujeto se “levanta” con algo mayor temperatura corporal de su media, excitado, agresivo, invadido de “sed roja” y más que “dispuesto a la caza” en el doble sentido de la expresión. El microbio cesa entonces de devorar plaquetas y estimula su generación en la médula ósea. Una vez cumplido su cometido nocturno, al aproximarse la hora para él fatídica y peligrosa del amanecer, una dosis modesta pero cuidadosamente medida de serotonina es liberada por el “excedente” de plaquetas acumulado, conduciendo al depredador ya más o menos
  • 121. “saciado” a su reposo diurno. Como es natural, dicha secuencia no sería totalmente rígida, como tampoco lo es entre humanos: Hábitos, predisposición genética, condiciones de vida y dieta, las costumbres de sus “presas”, el clima y otras variables circunstanciales podrían alterarlo dentro de ciertos márgenes: Análogamente a cual entre nosotros – este modesto autor incluido – hay individuos “trasnochadores” y otros “madrugadores”, contaríamos con vampiros que – respectiva y simétricamente – tendieran a “ponerse en pie” y abandonar su reposo bastante “tarde” dentro de su biorritmo medio (por ejemplo, más allá de la mitificada y puramente convencional “medianoche-hora bruja”), mientras algunos de sus congéneres preferirían hacerlo justo tras ponerse el Sol (de las 20:30 a las 21:30 h en el horario estándar europeo de invierno, por concretar). Pero la mayoría de ellos se ceñirían a la franja intermedia del ciclo. Sea como fuere, la cantidad general promedio escasa de serotonina viene determinada a su vez por la “parálisis vegetativa” del hígado y los riñones en el vampiro, pues es ahí donde se controla la síntesis de trombopoyetina, hormona que ajusta la producción y maduración de los megacariocitos, células-madre a partir de las cuales se diferencian las plaquetas, los leucocitos (glóbulos blancos), linfocitos y otras células defensivas de la sangre, así como los eritrocitos o góbulos rojos. De ahí la extrema dependencia del “Homo Hematofagicus” del rojo fluido externo, no tan sólo energética-nutricional, sino además inmunitaria, si bien en esta última labor protectora es “asistido” con celo por la “ávida” macrofagia de su parasitario huésped endosimbiótico. Finalmente, comentar que la disminución de serotonina dilata los vasos sanguíneos, lo que facilita la labor “circulatoria sustitutiva” del endoparásito y su diapedesis. Hay que añadir por otro lado que – en nuestra especie – los hombres segregan hasta un 50% más de serotonina que las mujeres, por lo cual, éstas son más sensibles a las alteraciones en los niveles de este neurotransmisor. Esto no sólo explica la mayor incidencia de las formas severas de depresión y trastorno bipolar en las féminas, sino al mismo tiempo que las hembras vampiras sean incluso más agresivas, “insaciables” y lujuriosas que los machos, pues la reacción a la caída de la tasa media de serotonina es más acentuada si cabe que en sus “compañeros”. Circunstancia que el Mito recoge fielmente desde su origen (Lilitu sumeria, Anat/Lilith hebrea ancestral pre-mosaica), para “horror” de la ideología moral-religiosa patriarcal
  • 122. dominante hasta hace muy poco, otro motivo por el que nuestros “primos simbiogenéticos” fueron condenados a simbolizar un arquetipo del “Mal Absoluto” desde hace milenios. • La serotonina – como todo neurotransmisor interno y periférico a la par de efectos complejos sobre el funcionamiento hormonal y cerebral – interactúa con la concentración, distribución y regulación de otras moléculas de gran relevancia en los estados psíquicos y anímicos, como la dopamina y la noradrenalina. Ambas son hormonas y neurotransmisores del grupo de las catecolaminas, implicadas en la activación del organismo para las situaciones de estrés, alerta de combate, defensa o ataque. La modulación entre la serotonina y estos otros dos biocatalizadores es antagónica, de modo que cuando los niveles de la primera disminuyen, aumentan los de las últimas y viceversa. La dopamina – en particular – es producida en múltiples tejidos y áreas del sistema nervioso (sustancia negra), además de en el hipotálamo, donde inhibe la síntesis de prolactina. Es obvio que tasas altas medias constantes de dopamina actuarían entonces como un fuerte represor indirecto de las funciones de ovulación, gestación y lactancia de las hembras – inducida por la prolactina – pese a la elevada secreción de estrógenos u hormonas sexuales femeninas – en humanas sinérgica con ellas –, vinculada a la hipersexualidad vampírica. Algo muy coherente con el carácter vegetativo o inerte de la fisiología reproductora que torna estéril a toda vampira. Este sutil “contra-equilibrio forzado” sostenido por el agente endosimbiótico mantiene – pues – una sobre-estimulación de la líbido junto a una incapacidad crónica de concebir hijos, algo así como el “anticonceptivo perfecto”..., y sin efectos colaterales negativos para la “economía biológica” o “salud” de las “Damas Oscuras”. En los dos sexos – sin embargo – la dopamina es precursora en la ruta bioquímica catecolaminérgica, que forma la noradrenalina y la adrenalina, cruciales en los mecanismos de estrés y alerta depredatoria, como es bien sabido. Asimismo, es fabricada en el cuerpo por el tejido nervioso que rellena la médula de las glándulas suprarrenales. De todas maneras, una vez sintetizada por una red neuronal, es almacenada en el interior de estas células en paquetes de vesículas. Cuando se requiere, se libera en sinapsis como respuesta a un potencial estimulante adecuado.
  • 123. En humanos y otros mamíferos sus picos de vertido en escenarios de riesgo, depredación, excitación sexual, lucha o peligro contribuye a acelerar el ritmo cardíaco y por ende la presión sanguínea; En el caso de nuestro modelo de “Homo Hematofagicus”, dicha señal neuroquímica serviría como desencadenante de la migración masiva de células móviles flageladas del microbio endosimbionte a vasos y arterias y su “carga suplementaria” de células sanguíneas para suplir ellos mismos esta función mecánica del corazón. Los cinco receptores de la dopamina facilitan y sustentan las habilidades motoras finas y directas (movimientos precisos y controlados), por activación de los ganglios basales: Así, un déficit notable en los niveles de dopamina puede provocar la Enfermedad de Parkinson, en la que el individuo pierde dicha capacidad de modo permanente. Globalmente consideradas, las facultades motoras de alta potencia, rendimiento o complejidad y su codificación y coordinación neuronal correcta exigen concentraciones suficientes de dopamina, haciéndose más agudas o intensas si ésta presenta valores superiores a lo normal. Por otra parte, la dopamina controla el flujo de información que accede a los lóbulos frontales desde otras zonas del cerebro. Consiguientemente, posee una importancia enorme en múltiples aspectos del funcionamiento neuropsicológico, cuales los de índole cognitivo – en especial los relacionados con la memoria, la atención y la habilidad para resolver problemas – . En particular, su concurso es esencial en los procesos de establecimiento de conductas condicionadas positivamente por el principio de placer o recompensa: Altas concentraciones de dopamina excitan el ansia de satisfacciones hedonistas recompensadas por el placer cuando en efecto tal goce se culmina. Si es frustrado, sus tasas caen rápidamente. Actúa – por tanto – como un “codificador” o “algorirmo computacional” de estrategias de comportamiento óptimas para obtener el éxito, retribuido por la experiencia placentera, ya sea la resolución de un problema, el gusto por una comida, bebida o sustancia o el orgasmo. Es obvia su relación positiva reforzante con la creatividad – en especial orientada a la consecución de objetivos prácticos y tangibles –, la hiperactividad neuromotora, la hipersexualidad, las adicciones a drogas o a cualquier clase de hábito hedonístico, así como su profunda imbricación potenciadora con estados obsesivos, bipolares y esquizoides. De hecho, los fármacos neurolépticos antipsicóticos se basan en inhibidores de la
  • 124. liberación de dopamina. Y también resulta patente – dentro de nuestro Modelo VES – su tremenda conexión con la “Sed Roja” y todas sus implicaciones neurofisiológicas y de conducta para el vampiro. En cuanto a la noradrenalina – o norepinefrina – otro neurotransmisor catecolamínico estrechamente emparentado con el anterior, sus efectos son complementarios, amplificadores y sinérgicos con la dopamina. Como hormona se sintetiza en la médula adrenal, (centro de las glándulas suprarrenales). A través de las ricas y densas inervaciones o conexiones sinápticas del tejido nervioso de ésta, se distribuye y almacena en neuronas específicas del hipotálamo, tálamo, sistema límbico (sede del “cerebro emocional mamífero”), y de la corteza cerebral. Desempeña un papel importante en los patrones del sueño, de modo antagónico con la serotonina, pues su aumento induce estado de alerta y prolongación de vigilia y su decremento pereza, laxitud, soñolencia y falta de motivación. Valores elevados de su estado libre en sangre generan ira y super-excitación sexual. En su rol de neurotransmisor actúa – junto a la adrenalina – a nivel de las vías simpáticas del sistema nervioso autónomo, por medio de sinapsis post-ganglionares que inervan los órganos-diana. En estas membranas de las células efectoras, presenta dos tipos de receptores, alfa (α) y beta (β), por lo general antagónicos o mutuamente regulados negativamente entre sí, “a modo de termostato”: Así, por ejemplo, los receptores adrenérgicos α activan la vaso-constricción y la dilatación de las pupilas. Los β, en cambio, la vasodilatación. Omito otras operaciones – que afectarían a intestinos y vías respiratorias superiores – porque se hallarían bloqueadas en el caso del “Homo Hematofagicus”. Está claro entonces que la noradrenalina intervendría en coordinación positiva sinérgica con la dopamina y negativa con la serotonina en el control mediado por el endoparásito de los tránsitos entre estados de alerta/agresión y relajación del vampiro. En esta función nuerotransmisora, su centro de producción es el “locus coerulus”, una región anatómica del tallo cerebral evidentemente interesada en la respuesta ante estímulos de pánico o estrés agresivo. Es en extremo interesante resaltar que su nombre en latín significa “cuerpo azul”. Esto se debe a su pigmentación natural en humanos, ocasionada a su vez porque en su interior se acumulan gránulos de melanina. La melanina es un polímero de la
  • 125. noradrenalina (una cadena larga de unidades de ésta eslabonadas entre sí por medio de enlaces químicos). En los vampiros, sin embargo, debido a la excesiva, masiva y frecuente secreción de noradrenalina libre, aliada con el metabolismo de bajo consumo general de su organismo, no quedarían reservas suficientes de estos “ladrillos” para “ensamblar” la melanina, otra causa de su extrema lividez y vulnerabilidad a la exposición a la luz solar. El “cuerpo azul” en sus encéfalos – por consiguiente – sería más bien el “cuerpo blanco”. Como último detalle, comentar que – debido una vez más al fenómeno de convergencia orgánica evolutiva entre criaturas adaptadas a una misma función (la dieta hematofágica en este caso) aun siendo sus orígenes o parantesco filogenético muy remoto, como el de los murciélagos-vampiro y los homínidos de igual nombre –, nuestro “Homo Hematofagicus” poseería en la región dorsal de su tronco encefálico – en el área del mesencéfalo, en el colículo inferior, por precisar – redes neuronales específicas destinadas a procesar de forma hipersensitiva el sonido regular de la respiración de sus presas – en especial mientras duermen o en diversos estados de “relajación inducida” – al constituir éstos su fuente primordial de alimento. Fin del Análisis Anatomo-Fisiológico III Etología y Psicobiología del Vampiro Nuestro trabajo virtual sobre la mesa de operaciones forenses y en el laboratorio analítico concluyó.
  • 126. Ahora, únicamente falta inducir a partir de estos datos el probable cuadro de pautas de comportamiento psicológico y social del “Homo Hematofagicus” – su posible o razonable etología genérica promedio – lo que no cabe duda resultará más especulativo que el estudio anterior, aunque espero igualmente estimulante y sugestivo – . Los rasgos neuropsicológicos establecidos en el Modelo ESV apuntan a un perfil medio intensamente egocéntrico, individualista, asertivo, frío, calculador... Un esquema ferozmente depredatorio de “cazador solitario” en el doble significado hiper-agresivo (nutritivo) y sexual (seductor/conversor) del término, dominado por la adicción absoluta a la sangre o “Sed Roja”, su fuente especializada de supervivencia alimenticia y vehículo de propagación del microorganismo parásito endosimbionte que lo configura para su beneficio. Pero al mismo tiempo inteligente, astuto, auto-controlado por una férrea estrategia mimética de camuflaje o “Mascarada” que conserva intacto el equilibrio demográfico o “Auto-Cuarentena Selectiva” con la inmensamente superior población de “presas cálidas”, la cual ha de ignorar de forma lo más masiva posible su existencia, es decir, su Estrategia Evolutivamente Estable (EEE). Esta estrategia implica una estricta y cuidadosa Selección Psico-Sexual de presas como posibles “candidatas a la Conversión”. Ello desarrollaría extraordinariamente ciertas capacidades de percepción “empática” de la psicología y estados emotivos de nuestra especie, perfeccionadas al máximo por Selección Natural a lo largo de docenas de milenios. Operadas por sus modificaciones simbiogenéticas de hiper-sensibilidad acústica, olfativa, infrarroja y visual nocturna, desde luego. Esta bien aquilatada mezcla de carácter dominante y ultra-sensibilidad emocional para con el otro conferiría a los vampiros su inmenso poder psíquico y psicosexual de seducción, la “famosa fascinación vampírica”, mal calificada como “hipnótica”. Adecuadamente complementado y potenciado por su exquisita selección sexual y dilatadísima juventud aparente/longevidad fruto de su lentísimo metabolismo de bajo consumo, que los hace a la gran mayoría exhibir una “embrujadora” belleza. En otro orden de cosas, la concurrencia de una fortísima individualidad egoica y de sus potentísimos impulsos agresivos-sexuales-posesivos adictivos asociados con la extrema necesidad de mantener el “camuflaje colectivo” de “Mimetismo por Mascarada”, generaría una terrible tensión psicológica interna entre sus tendencias centrífugas, libertarias, desenfrenadas y egoístas de incesantes satisfacciones y placeres inmediatos con la exigencia de una constante y estricta auto-restricción de tales pulsiones para así respetar la EEE de “camuflaje” y equilibrio demográfico altamente asimétrico con la
  • 127. población humana “cálida”. Ello conduciría al establecimiento de un antiquísimo y estable sistema social de clanes o “hermandades ocultas”, severamente jerarquizado en base a “méritos/capacidades” y edad tras la Conversión, destinado a “mantener el orden” y evitar desviaciones peligrosas de la pauta de supervivencia óptima por Mascarada, en particular entre los sujetos más “jóvenes” (neonatos) y/o “descontrolados”, por su condición de “novatos”, rasgos propios de su anterior personalidad humana – que subsistiría en gran medida tras la transformación simbiogenética según el modelo –, o simple torpeza derivada de la inexperiencia. Tal factor, unido al carácter de su “sexualidad”, propendería a dos grandes modalidades de constitución “familiar” de “linajes de sangre”: Bien una basada en una suerte de “promiscuidad seriada de electos a la Conversión”, o en su lugar la creación de “harenes o serrallos de Conversos”, en cuyo seno las relaciones de poder vendrían establecidas vía elección por parte de la “Matriarca” o el “Patriarca Oscuro” de sus “favoritos entre los predilectos”. En ambas modalidades, los “neonatos”, a su vez, una vez alcanzada la “madurez”, repetirían los esquemas de comportamiento de sus “progenitores de sangre”..., y así sucesivamente. Estas dos versiones pueden coexistir en diferentes grupos de clanes o estirpes, en función de variables de índole cultural, tanto propias de las diversas “comunidades vampíricas” como de las que componen sus presas “cálidas”, y variar al compás de los vaivenes históricos, evidentemente. La gran ventaja evolutiva de cualquiera de ellas o ambas radicaría en que otorgarían al vampiro una gran facilidad para poner en marcha una táctica de “infiltración” en el seno de la “gran muchedumbre humana”. Me explico: En el apartado dedicado a la anatomo-fisiología reproductora/sexual, discutimos sobre la posibilidad o no en los términos del Modelo del Vampiro Endosimbiótico de que los machos de su especie o subespecie pudieran fecundar eventualmente a hembras de la nuestra. Como se vio entonces, tal opción conllevaba un balance de costos/beneficios biológicos más que dudoso y, en general, altamente arriesgado para la EEE de “Mimetismo por Mascarada”. Por el contrario, existe la alternativa de una táctica mucho más “controlable”, eficaz y favorable para la co-evolución del vampiro y su “astuto bichito endosimbionte”: Algo, una “innovación” de alto potencial de éxito adaptativo que sería de inmediato “premiada” por la Selección Darwiniana... Yo la denomino:
  • 128. Estrategia del Adoptati “Adoptati”, o sea, “Adoptado”. Definamos qué sería éste en el marco de referencia del Modelo ESV: Adoptati = Homo Sapiens “Cálido” a quien el vampiro no selecciona ni como presa de puro consumo alimenticio ni tampoco cual electo a la “Conversión”. En cambio, elige a dicha persona para mantener una singular y prolongada relación de “amistad erótica, emocional e intelectual” con ella, encaminada a satisfacer algún fin provechoso para él, naturalmente, pero manteniendo su naturaleza biológica humana “cálida” básicamente intacta. Esto es, sin permitirse proceder a su “Conversión” y tratando de “proteger” al humano escogido de cualquier “agresión” o “interferencia” de otro vampiro con feroz contundencia. Parece lógico suponer que tan compleja, no en pocas ocasiones dificultosa y sutil labor manipuladora-protectora – para ser abordada con razonables expectativas de éxito – ha de ser llevada a cabo por un vampiro “bien dotado” o de alto rango, ya sea por sus propias cualidades y facultades individuales y/o por una larga y experimentada “ancianidad”. Así, habría muy pocos casos de este tipo de “Adopciones”, mucho menos frecuentes aún que las “Conversiones”, por lo que fácilmente hubieran podido confundirse en los mitos y leyendas con los supuestos, harto improbables y problemáticos “híbridos” o “dhampiros” entre vampiro masculino y mujer “cálida”. Y no tan sólo por esta mera razón estadística, sino debido a otro factor de tremendo interés: Las contraprestaciones que el humano “Adoptati” recibiría a cambio de su “gustosa colaboración” con su “Adoptante”. Estudiemos esto con un poco de mayor detalle: Es obvio que los “criterios de selección” para la “Adopción” no han de ser los mismos que los usuales en la “Conversión”. El tipo de relación entre un vampiro y su “chiquillo” neonato no tiene mucho que ver con la que ha de establecer el primero con su “adoptati”. Denotaremos a la primera clase de relación “Paternidad Oscura o de Sangre” y a la segunda “Magisterio Oscuro o de Sangre”. Con ello, connotamos el carácter predominantemente psicofísico, sexual, estético y emocional en los factores selectivos y el desarrollo en la Conversión y la índole prevalentemente psicológica, intelectual, didáctica y pragmática en la segunda, aun cuando en ambas el poderoso impulso utilitario/explotador del
  • 129. vampiro sea el cimiento de la profunda y duradera interacción. El vampiro busca en el Converso un amante y un transmisor reproductivo de su “Don Oscuro” (en realidad, la transferencia de la infestación del endoparásito simbionte). Una fuente de placer sexual y erótico, compañía gratificante y un “heredero”, en mayor o menor grado de intensidad o jerarquía según las cualidades del electo y su nivel de complementariedad/compenetración con su “Padre o Madre de Sangre”. Por ello, los criterios selectores son eminentemente sexuales y psicofísicos: El Conversor transmitirá su naturaleza a alguien quien le resulte personalmente atractivo como “pareja” – por un lado – y a la par cumpla los requisitos psicofísicos y biológicos adecuados para asimilar su nueva forma de vida lo mejor posible en términos de la “Mascarada Seductora Óptima”, esto es, la supervivencia y expansión de la “especie endosimbiótica”, por así expresarlo. Dado que esto último implica – entre otros importantes rasgos – una elevada capacidad de seducción por parte del neonato para continuar el Ciclo, la práctica totalidad de los “Homo Hematofagicus”, tanto masculinos como femeninos, serían excepcionalmente hermosos, de ágil o fuerte complexión natural y hechizadoramente bellos, además de en extremo sensuales, apasionados y vigorosos sexualmente. Lozanía que su lentísimo ritmo metabólico oxidativo y la acción regenadora especializada por simbiogénesis del micro-parásito se encargan de preservar durante cientos de años, siempre que el suficiente suministro de sangre caliente no cese. Se trataría del célebre “Efecto Cola de Pavo Real” ya enunciado por Mr. Darwin en su magnífica obra “The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex”, elevado a su máxima potencia. No obstante, en el caso de un posible candidato a “Adoptati”, las variables del “filtro” cambian sustancialmente: Ahora lo que prevalece es la “operatividad” del sujeto para actuar de acuerdo con los intereses del vampiro en el “mundo diurno” de los “cálidos”, al que éste jamás dejará de pertenecer, al menos esencialmente. Habilidades o caracteres como la inteligencia, la creatividad, la astucia, la facultad de disimulo, la discreción, la frialdad, el auto-control, la lealtad y la tendencia a ser “fascinado” o “idolatría” (propensión a adorar a su “Maestro o Maestra” sin por ello exigir correspondencia de un amor equivalente, es decir, gozando de una relación de cierto nivel de sumisión psico-sexual y dependencia emocional), se tornan En consecuencia, el “Adoptati” no ha de ser necesariamente “guap@”, “sexy” o “hermos@”, aunque sí honda y complejamente sensual, amén de vulnerable a la manipulación psico-emocional de alto grado. Los “tipos” de “poetisa o artista tímida soñadora” y “genio científico o literario retraído” –
  • 130. por ejemplo – serían excelentes “promesas” cual potenciales “meritorios a la Adopción”. Y también otros como altos funcionarios, oficiales de los cuerpos de seguridad e inteligencia estatal o militar, líderes financieros, ejecutivos o magnates de las grandes corporaciones transnacionales, dirigentes políticos o religiosos, periodistas, ídolos mass-media del cine, la canción o el deporte, profesores, formadores de opinión... Todos aquellos que puedan influir o contribuir a moldear el entorno social y cultural “cálido” en el sentido que convenga a su Oscuro Instructor, sin más que cumplan el exigente y exclusivo perfil de personalidad y facultades brillantes requerido, por lo que serían apenas un “estratégico puñado hiper-selecto” por generación. Es patente – pues – tras este análisis lo que antes quise expresar con lo de “infiltración”. Y también abre la posibilidad de que clanes o grupos específicos de Maestros de Sangre de los Linajes y edades más poderosos actúen de forma coordinada para lograr de manera óptima sus fines... Naturalmente – dada la naturaleza neuropsicológica acentuada y sobrehumanamente agresiva y competitiva de los vampiros que se deduce del modelo –, no sería tampoco sorprendente que cada líder y clan se provean del “mejor ejército posible” de “Conversos” y Adoptatis”, luchando entre ellos por el mayor nivel de “control indirecto” sobre la población humana en diversos “territorios” o “dominios” geográfico-político-culturales cambiantes a lo largo de los milenios de Historia de nuestras Civilizaciones... Acerca de ello volveremos con ciertas precisiones adicionales en la siguiente Sección, al exponer los “indicios empíricos” a favor de nuestro Modelo Endosimbiótico del Vampiro. Pero – puesto que el “Adoptati” ha de ser, por definición, obligadamente sutil, simulador e inteligente muy por encima del promedio de nuestra especie –, ¿como podría su Maestro “fidelizarlo” de modo duradero, más allá del evidente efecto de “fascinación inicial”?... La respuesta es muy sencilla: No tan sólo “enganchándole” con placeres y experiencias poco comunes de especial intensidad, ni con la envolvente y hechizadora sensación de “ser escogido para sumergirse en un mundo superior, embriagador, secreto y sobrehumano”... Ni utilizando sus facultades extra-humanas o su probable riqueza atesorada siglo tras siglo para ayudarle a “escalar” social, económica y profesionalmente... No, la aleación de goces psico-sensuales, sabiduría oculta y poder teje una red muy fuerte – es cierto –, pero como todos los comportamientos adictivos tiende a saturarse, demandar dosis cada vez más frecuentes y acabar por frustrar el apetito insaciable del ego. Es preciso añadir un tercer componente “magistral” a la
  • 131. mezcla para hacerla “infalible”: La promesa de la Eterna Juventud. Una promesa que – en rigor – el Vampiro o Vampira Maestr@ no puede permitirse cumplir si, como casi siempre ocurrirá, el sujeto seleccionado para la Adopción no cumple a la par los estrictos criterios que le harían a la vez un buen candidato para la Conversión – muy improbable conjunción de dones y virtudes excepcionalmente rara en una sola persona –. Pero que sí debe hacer, y de manera convincente, porque en caso contrario no se encontrará nunca del todo segur@ de la lealtad consciente y voluntaria de su “protegido/colaborador”. No hay nada más potente, atractivo, cegador y arrollador que vislumbrar la posibilidad real y efectiva de burlar al tiempo y a la muerte y conservar la salud y la vida física y mental en plenitud, nada que más anhele, conmueva y tiente por completo al ser humano. Esto es un hecho universal incontrovertible, y el vampiro lo sabe muy bien, por descontado, ya que alguna vez más o menos remota fue “cálido” como su “presa especial”... Añadiendo este tercer “ingrediente mágico” a la fórmula, la Seducción y Fidelización se vuelven absolutas y casi invulnerables... Pero – para conseguirlo – no basta con promesas verbales reforzadas por juegos de deleite, poderío y revelación de saberes poco usuales... A medida que la singular relación avance, se consolide y madure, el Maestro o la Maestra Oscura ha de ofrecer algo material, eficaz y concreto a su Adoptado si desea triunfar en mantener firme el timón sobre su voluntad. En otras palabras, en sus “intercambios eróticos” ha de dejar que el “cálid@” pruebe de vez en cuando el “néctar de sus venas y arterias”... Ahora bien, sólo una cantidad pequeña, cuidadosa y celosamente limitada, y no con demasiada frecuencia, para evitar así desencadenar de forma irreversible el proceso de Conversión... Un equilibrio difícil de aquilatar. Equivalente a una prolongada “negociación” de intrincado y profundo calado psicológico; En principio el Maestr@ puede “racionalizar” o justificar su postura con relativa facilidad: Al fin y al cabo, necesita la alianza o servicio del “Adoptati” fundamentalmente en horario diurno, activo en el “Universo de los Cálidos”... Por consiguiente, es obvio que este último no puede abandonar dicha condición, pues entonces el Vampiro se quedaría sin nada. Pese a ello – “como prueba de sincera amistad y afecto”, consiente en “donarle unas pocas gotas o “traguitos” de su “rojo e
  • 132. inapreciable tesoro”, con objeto de “proporcionarle mayor salud, vigor físico, agudeza sensorial y mental y potencia sexual”, así como “un más lento envejecimiento”, cual “gratificación extra” a cambio de su colaboración. Esta táctica – acompañada por una bien sazonada “guarnición” de “regalos”, “recompensas” y “deleites” basados en los otros dos elementos de la “fórmula hiper-adictiva” (lujuria y poder-saber) –, bastarán para sostener el delicado “pacto” hasta que el humano “adoptado” alcance o casi sobrepase la edad madura. Después de todo, aun cuando la “eterna juventud” constituya uno de los “grandes sueños ancestrales y arquetípicos” de la Humanidad, la vida “cálida” también tiene sus ventajas: La libertad de circulación y acción tanto en horario diurno como nocturno, los placeres de la buena mesa, la ausencia de letargos profundos cada cierto tiempo, la no-dependencia angustiosa de la “Sed Roja”, el no verse obligado a esconderse toda o la mayor parte del día en lugares inconfesables... Sobre todo si – a la par – el “oculto amigo hematófago” suministra de cuando en cuando una pequeña pero crítica cantidad de su sangre, abriendo la puerta a la adquisición de ciertas habilidades, facultades y capacidades superiores al resto de los humanos – muy en especial un mayor nivel de defensas inmunitarias y correspondiente salud y el retardo de los temidos y en muchas ocasiones penosos, humillantes y terribles achaques de la vejez –, lo que permite abusar de los deleites corporales y sensuales cuales la comida, la bebida o las drogas – al menos las “blandas” – de forma mucho más liberal y desprovista de temor... Únicamente al alcanzar el límite – aun demorado – de la ancianidad y atisbar los primeros leves “avisos” de su decadencia biológica, el “Adoptati” empezaría a elevar el tono y urgencia de sus demandas, presionando a su “amigo, socio y confidente oscuro” para que le “jubile de su prestación de servicios” y culmine el cumplimiento de su compromiso, dejándole escanciar un volumen significativo de su encarnado “licor de vida”, llevándole de la mano así al Otro Lado, el Universo Nocturno, “inmortal” y depredador de los vampiros. Su “adoptante” tiene ahora ante sí un serio problema: No puede satisfacer la “justa reclamación”, pero su “elegido” sabe por propia experiencia que el vampirismo es real y efectivo, y que si toma la suficiente dosis del fluido circulatorio de su “cómplice”, su organismo se transformará completa e irreversiblemente: Y lo sabe porque, durante décadas, las “catas” severamente reducidas de una concentración de las células activas del endoparásito uno o dos órdenes de magnitud más elevadas a las que se transmiten por la saliva en la mordedura, pero en mayor proporción aún inferiores a las transferidas en el “Abrazo de la Conversión”, ya han obrado su
  • 133. “efecto intermedio” en su cuerpo y en su cerebro. Es decir, conoce lo que quiere y cómo obtenerlo... Pero el Vampiro Maestro – si de veras lo es – guarda dos poderosos ases en su manga, que el Adoptati – por inteligente o sagaz que sea, indudablemente condicionado por la continuada “fascinación adictiva” –, casi siempre habrá pasado por alto: 1) El Vampiro “Mecenas” siempre se muestra con una identidad total o parcialmente ilusoria, fruto de una adecuada y perfeccionada “falsificación social y administrativa”... Por esto último acostumbrarían a “reclutar” entre sus “huestes diurnas” a funcionarios estatales de las diferentes Administraciones, así como judiciales, policiales y aduaneras de medio-alto rango, aunque muchas veces – no todas, yo mismo conozco notabilísimas excepciones – no posean una personalidad “atractiva” precisamente, y tampoco se alejen de la más prosaica y aburrida “mediocridad”. En verdad, el Adoptati, excepto casos en extremo raros de “máximo grado de compenetración/adoración o confianza mutua y tremendo valor táctico o intelectual/creativo del mismo”, no sabe quién es su Maestr@ ni su auténtico y remoto origen; 2) El Vampir@ jamás revela ninguna de sus “guaridas” de reposo diurno. Y esto sí que no presenta excepción alguna: Se trata de la Norma Básica de Auto-Protección más “sagrada” de la Mascarada. Dicho de otro modo: El Adoptati nunca podría volverse contra su Instructor y aprovechar su relación con él (o ella) para acudir a su bien camuflado escondite de “sueño semi-comatoso” bajo las horas de Sol y aniquilarlo. Cualquier seña, dirección postal o electrónica, referencia, número de teléfono fijo o móvil, residencia aparente temporal o cualquier otra clase de contacto acorde con cada época considerada que el cálido tenga en sus manos para localizar a su “Maestr@”, no dejarían de ser una “tapadera”... En resumen: El Vampiro o Vampira controlaría al final el escenario: Puede “desaparecer” sin dejar rastro cuándo y cómo le apetezca o convenga, de golpe, sin dar explicaciones. Y su perplejo, frustrado y previsiblemente decepcionado y enfadado “protegido/colaborador” no volverá a saber nada de él o ella por más que se empeñe. Y... si es demasiado tozudo o su profesión le capacita para intentar buscarlo de manera demasiado “peligrosa”, basta con una rápida y letal “visita nocturna” mientras duerme para “resolver el problema para siempre”... Ya sea ejecutada la expeditiva operación “en persona” o – como sería lo más frecuente para un Maestr@ de alta
  • 134. Jerarquía – delegando el “trabajo sucio” a un “Converso neonato” convenientemente entrenado y aleccionado para tales “misiones”... Con ello, el éxito en general de la técnica de “Infiltración” por “Adopción” quedaría garantizado. Mas no por ello dejaría de ser una estrategia complicada, reservada por ende tan sólo a los “Maestros Maduros” altamente dotados o “Ancianos” de elevado Rango, una élite dentro de la Comunidad de Clanes o Linajes de Sangre que conformarían la Población Vampírica mundial... En lógica consecuencia, la fracción de “Adoptatis” respecto a tal número de población total habría de ser muy baja, lo que explica que se los haya confundido o malinterpretado en las tradiciones legendarias describiéndolos cual “Dhampiros”, así como el hecho de que estas referencias se hayan desarrollado en exclusiva – a diferencia del resto de factores comunes del Mito – en determinados entornos locales o culturales, muy posiblemente aquéllos donde se originaron o emigraron y asentaron de forma estable las “estirpes” o clanes donde la cantidad de “Maestros Oscuros” de superior nivel era algo más abundante. Esta predicción del Modelo ESV es precisa, razonable y novedosa: Y, por tanto, una buena señal de su probable ajuste con la base real de la mitología. Todo Modelo científico teórico es más sólido cuanto permita explicar más presuntos fenómenos de un modo nuevo, racional y simple, injustificables o mucho más difíciles de justificar (hipótesis del “híbrido” o los “machos vampiros sementales”, por ejemplo), sin utilizar sus premisas. Supongo habrán observado que he procurado emplear el mayor número de ocasiones posible el “nuevo” símbolo indicador del genérico sexual (“@”). Y ello, a pesar de que – como probablemente ya sepan muchos de mis Queridos, Amables y Pacientes Lectores –, detesto los ridículos y estomagantes usos de esa nefasta y horrenda “moda” de la “corrección política post-moderna”... Pero – en este caso – se hallaba más que justificado: Su función era enfatizar el hecho de la casi universal y proverbial ambigüedad cuando no clara bisexualidad del Homo Hematofagicus. Este rasgo específico se deduce del modelo por un razonamiento muy simple: Como la “Sed Roja” del vampiro domina por completo su instinto orgánico
  • 135. elemental de supervivencia a causa de las necesidades del parásito microbiológico endosimbiótico residente, para su anfitrión primario la diferenciación entre la pulsión depredadora nutritiva y la sexual se encuentra tan difuminada que apenas existe. El acto fundamental de chupar y/o beber la sangre de sus presas constituye para él el equivalente al coito y a la alimentación plena a la par. E igual ocurre – por consiguiente – con su mecanismo correspondiente de recompensa: Una suerte de arrollador orgasmo integral interno y externo de todo el cuerpo y la ulterior e inefable sensación de saciedad o relajamiento absoluto de similar extensión. Pues bien, como en función de las circunstancias, variables y oportunidades de su entorno el depredador va a contar eventualmente con mayores probabilidades de cazar mujeres que hombres o viceversa, acaba por homologarlos a ambos cual fuentes de “placer-alimento” sin demasiada diferenciación, por más heterosexual que fuese su conducta previa cuando él también era miembro de nuestra especie. Un buen ejemplo para entenderlo es imaginar que, para nosotros, practicar el sexo nos proveyese de una “carga” adicional notable de energía metabólica. Que no nos supusiera un esfuerzo físico más que agradablemente compensado a escala sensorial y psicoemocional, sino, además de un poderoso gusto, una inyección suculenta de vitalidad. No cabe duda que experimentaríamos el “hambre o sed erótica” con una monstruosa y ardiente urgencia... De hecho, seríamos todos sátiros o ninfómanas. Exactamente lo mismo que los vampiros... Ahora, supongamos que nos hallamos recluidos en un recinto en el que únicamente hay otros varones – si somos hombres – o en exclusiva féminas – si somos mujeres –... Y que no nos suministran otra clase de “comida”, ni tan siquiera el manido y mísero “mendrugo de pan”. No hace falta seguir proyectando el “experimento mental”. Si somos todos sincer@s, es patente cuál sería su resultado. Y, en verdad, bajo condiciones fuertemente estresantes de abstinencia sexual prolongada – sin el brutal “refuerzo alimenticio” esbozado en nuestro experimento mental – también llega a ocurrir lo mismo: Si no, recuerden a los marineros sometidos a interminables travesías oceánicas de seis o siete meses hace unos pocos siglos, o pregunten a la población reclusa en cárceles actuales... Por no poner... ejemplos más polémicos que últimamente están muy de actualidad... El Homo Hematofagicus sería – pues – “perfectamente bisexual” en “modo predatorio nutritivo”, su actividad esencial el 99% de sus “partidas nocturnas de caza”.
  • 136. Si bien – como es natural – al conservar en gran parte intactas las estructuras psíquicas de su anterior personalidad, identidad y memoria “humanas”, su opción sexual preferente o exclusiva precedente a su Conversión influirá en considerable grado en su comportamiento como vampiro a la hora de “seleccionar candidatos a la Conversión”: Un vampiro macho originalmente heterosexual exclusivo tenderá a escoger mujeres hermosas – adicionalmente a las restantes cualidades imprescindibles –, para transferirles su “Don Oscuro”..., y tanto más cuanto más estricta fuese dicha exclusividad primitiva y, por ende, su aversión como “cálido” al contacto erótico con miembros de su mismo género; Por idéntica razón, una hembra heterosexual “hematofágica” preferirá con mucho convertir a especímenes especialmente atractivos e idóneos del sexo opuesto. Y cualquier vampiro cuyo grado de bisexualidad fuese intermedio cuando aun “respiraba y metabolizaba normalmente” mantendrá y amplificará dicha ambigüedad tras el Gran Cambio. Sin embargo, las proporciones estadísticas no serán simétricas, por el simple y contundente hecho de que tampoco lo son en el seno de nuestra población de “sangre caliente”. Por una compleja interacción de factores biológicos y culturales no claramente delimitados, la propensión – aunque fuere inconsciente – a la bisexualidad o el lesbianismo es mayor entre mujeres que su equivalente a la homosexualidad masculina entre hombres. Esto es así, guste o no a los necios apóstoles de la nueva Inquisición del “Buenismo” y lo “Políticamente Correcto”, y es tan obvio que cualquiera lo puede ver sin ser psicólogo, psiquiatra o sexólogo: En la inmensa mayoría de las culturas y civilizaciones – por no decir su práctica totalidad – las manifestaciones estrechas de afecto o ternura entre hombres – tales como cogerse de la mano, besarse en los labios o cerca de ellos o en otras zonas sensibles erógenas (cuello, orejas), acariciarse, abrazarse prolongadamente, etc –, son interpretadas por los demás y por ellos mismos como signos de una inclinación por encima de la media a la homosexualidad, aun cuando se trate de los más fraternos amigos o cercanos familiares. Sin embargo, las de menor “sensibilidad zonal erótica” se hallan plenamente normalizadas entre amigas y parientes próximas, incluso hasta el grado de las mutuas caricias en cabellos, hombros, espaldas, manos y brazos..., es decir, en todas aquellas partes no explícitamente sexualizadas o sexuales; Pero el asunto va mucho más allá de estas pautas externas, o de la famosa anécdota de “ir todas juntas al cuarto de aseo”: Durante la turbulenta y delicada etapa del desarrollo en tránsito entre lo que conocemos por “pubertad” y “adolescencia”, cuando los parámetros y esquemas
  • 137. de la personalidad y la identidad sexual todavía no se encuentran completa y firmemente establecidos, el nivel general de ambigüedad sexual de todos los chicos y chicas aumenta..., en particular entre los de rasgos más sensibles y/o inteligentes... Pero tampoco lo hace por igual entre “ellos” y “ellas”: Las chavalitas – en su mayoría – exhiben dicha “fase de indeterminación sexual relativa” de forma notablemente más aguda y frecuente, pese a que su posterior maduración derive asimismo – en la mayor parte de los casos – hacia la predilección por el sexo contrario. Así, por ejemplo, cualquier psicólogo escolar, psico-pedagogo, profesor o pareja de padres avezados no se sorprenderá demasiado si algún día sorprende a dos amigas o primas “jugando a enfermeras entre sí” en la habitación de una de ellas o los servicios del colegio, por así decir, de un modo a la vez ingenuo, experimental, vacilante, semi-vergonzoso y excitado por la mutua exploración novedosa de las propiedades y reacciones de sus “nuevos y maravillosos cuerpos”. No ocurre siempre, pero sí con mucha más asiduidad de lo que se publica y reconoce, por motivos evidentes...; En contraste, los muchachos de su misma edad y perfiles promedio no pasarán casi nunca de “jugar a competir quién orina más fuerte y más lejos”, una patente manera enmascarada de “comparar a ojo de buen cubero los tamaños respectivos de sus penes y la potencia eyaculatoria, sustituyendo simbólicamente el semen por la orina”... Y si eventualmente lo hacen, el muy inferior número de ellos que sobrepasa tales límites sí manifiestan una tendencia homoerótica superior a la media, aunque sea pasajera, como también sabe cualquier especialista o progenitor con la mente abierta y libre de prejuicios. Está claro, consecuentemente, que esta “asimetría bisexual” congénita en nuestra especie – pues, insistimos, las diversas normas, costumbres e ideales culturales la pueden reprimir, potenciar, modular o modificar en sus señales aparentes, pero es de naturaleza sustancialmente universal –, ha de poseer un tremendo impacto en ciertos efectos psiconeurológicos y neurobioquímico-hormonales manipulados por la simbiogénesis del Hematofagica Infestans en nuestro modelo. Por ello, el porcentaje de “vampiras bisexuales en variable grado de preferencia” aumentará sensiblemente respecto al de la población “cálida”, en cifras relativas a sus respectivos tamaños. De hecho, la singular configuración neuropsicológica y hormonal que nuestro modelo confiere al cerebro y la sexualidad de esta especie o subespecie se acerca a deducir que cualquier mujer cálida conversa que hubiese experimentado algún trauma, agresión, experiencia de acoso, violencia sexual o frustración severa y/o persistente en su relación con el sexo masculino, liberaría sus pulsiones sáficas
  • 138. reprimidas y desarrollaría un nuevo patrón de conducta bisexual preferente hacia las mujeres o francamente lésbico, una vez culminada su transformación simbiogenética. En cuanto a una estimación aunque sea a grosso modo de estos valores porcentuales, constituye una tarea muy difícil, porque ya partimos de datos promedio muy poco ajustados en el seno de la población humana. Está claro que ciertas cuestiones son contestadas con escasa sinceridad en encuestas “al estilo Kinsey”, aunque el panorama haya mejorado en los últimos decenios, al menos en los países más desarrollados. Según las aproximaciones más serias y recientes al tema, el porcentaje medio de homosexualidad en el Homo Sapiens oscila entre el 5 y el 10%. Los números bajan un poco en lo que atañe al lesbianismo declarado, pero la mayor parte los investigadores y especialistas coinciden en que existe una cantidad de lesbianas “ocultas” notoriamente elevada, y aún más si tenemos en cuenta dicha inclinación en estado “latente reprimido” originado por las causas antes citadas de condicionamientos aversivos respecto al varón, pues – infortunadamente – la masa de hombres brutales, torpes, desconsiderados con el placer de sus compañeras y otras actitudes y prácticas todavía peores son muy abundantes en este mundo en todas las culturas en mayor o menor nivel. ¡Se calcula que entre un 30 y 40% de las mujeres son molestadas, denigradas o forzadas sexualmente alguna vez a lo largo de sus vidas! Es así de duro, y así de vergonzoso. Seamos “conservadores” y supongamos que tan sólo 1/3 de ellas desarrollan en consecuencia una “orientación inconsciente latente” favorable a buscar el consuelo, la gratitud emocional y el placer que merecen con su mismo sexo. Obtenemos un 10%. Si sumamos esta fracción de “bisexuales/lesbianas potenciales” a otro 10% de quienes presentan dicha opción preferente de modo espontáneo y natural (siendo de nuevo muy “generosos” al minimizar el número de “respuestas insinceras” a las encuestas), rondamos el 20% de la población femenina total “efectiva o susceptiblemente orientada hacia las artes de Safo). Si ahora multiplicamos por 4 (otra estimación “cautelosa”) el “efecto multiplicador de la ambigüedad sexual/homoerotismo” generado por la Sed Roja según apunta el Modelo ESV, ello arroja un 80% mínimo de “vampiras bisexuales o lesbianas” en promedio; En contraste, el cálculo aproximado para sus “congéneres varones predominantemente gays” sería 10 x 4 = 40%. Cifras razonables y coherentes con lo descrito en la documentación mítica y legendaria común. En consecuencia, cabe esperar que la población global de Conversas sea bastante superior a la de Conversos (en torno a una proporción 2:1), mientras que la de “víctimas o presas de caza” puramente nutricias se
  • 139. reparta casi por igual entre ambos sexos, con limitadas variaciones locales en función de ciertos factores asociados a costumbres comunitarias y culturales de la población cálida (por ejemplo, la cantidad de mujeres que salen de noche, etc). Mas... ¿cómo afectaría todo esto a los Adoptatis? Aquí se impone una vez más el “helado pragmatismo de supervivencia vampírico”... : Puesto que el objetivo de “adoptar” un humano es fundamentalmente utilitario, los factores optativos vinculados a las predilecciones sexuales pierden importancia de forma drástica en sus criterios de selección. El vampir@ elegirá a sus “candidatos” a Adoptatis en estricta función de sus capacidades para la misión o misiones predominantemente diurnas que le convengan, y punto. Puesto que – después del Neolítico – la práctica totalidad de las comunidades tribales, culturas y civilizaciones adoptaron un sistema social, político y religioso patriarcal y una economía de guerra y exploración/conquista asimismo regida por fuertes y excluyentes “valores masculinos”, en la mayor parte de las circunstancias contar con astutos, inteligentes o carismáticos “machos-alfa guerreros” o “sabios-brujossacerdotes” influyentes y sus posteriores derivaciones o sofisticaciones profesionales sería lo más ventajoso para sus Maestros Oscuros. A causa de ello, la gran mayoría de Adoptatis habrían sido en los últimos cinco o seis milenios varones. Ello quizás supondría una cierta dificultad para aquellos vampiros de alta jerarquía que en “vida cálida” fueran estricta y acentuadamente heterosexuales, porque – cual ya describimos – la relación Maestro/Adoptati muestra innegables connotaciones eróticas íntimas de índole sado-maso, aun cuando no tan extremas y asiduas como la de un “Padre o Madre Oscur@” con sus Conversos. Ahora bien, dada la modificación de conducta tendente a una mayor dosis de “ambigüedad sexual” ultra-condicionada por el instinto de supervivencia ocasionada por la simbiogénesis parasitaria, tales “escollos” no pasarán de ser superables o dominados por cualquier vampiro “veterano”; Sin embargo, la principal fuente de resistencia se hallará en la parte “cálida” de la compleja relación. Un hombre heterosexual educado además en un entorno patriarcal rechazaría casi “instintivamente” buena parte del contacto íntimo o intercambio de fluidos con su “Protector”, por más que le tentara el deseo de mayores poderes o facultades psicofísicas, salud, prolongación de la juventud y retardo de la vejez. No cabe duda que tales “repugnancias” serían – en la mayoría de los casos –, “inhibidas” a medio plazo por el potentísimo “combinado condicionante” de la “Gran Fórmula Mágica de Seducción del Instructor” (el abrumador “triángulo” Placer + Poder/Saber Secreto + Posible “Inmortalidad Juvenil”), pero, fuere como fuere, añadiría puntos de fricción a
  • 140. una interacción psico-emocional ya de por sí muy intrincada. Por el contrario, las hembras “Adoptantes” de semejantes cualidades “seductoras” y experiencia no tendrían problema alguno con sus “chicos preferidos” en este sentido, sino todo lo contrario. Probablemente, esta variable ha afectado en determinada medida a la relación de influencia o poder entre “Damas” y “Caballeros Oscuros” durante los últimos cinco o seis milenios, favoreciendo un moderado grado de “Matriarcado”, o al menos una más o menos modesta preponderancia numérica de las “Maestras de Alto Rango” más poderosas o mejor “inflitradas” en la sociedad humana, por obvia acción de la Selección Natural/ Sexual. Paradójicamente – pues – la exaltación del “machismo” en el seno del “Patriarcado Cálido” habría favorecido un relativo “Matriarcado” entre la comunidad de “Clanes Vampíricos”... Este tipo de “adaptación mutua inversa” es muy propia en la co-evolución estable entre poblaciones de especies enlazadas por la relación Depredador/Presa o Parásito/Hospedador... Por ejemplo, si entre los leones son las hembras las habitualmente encargadas de “ojear” y perseguir en manada a las cebras, dado que cualquier mínima ventaja inicial en los caracteres que facilitan una veloz carrera y alta resistencia supondrán una menor probabilidad de ser conducidas exhaustas y heridas hasta el macho del “Rey de la Selva” que finalmente las remata, los machos de las cebras – de alguna mayor musculatura y agilidad como ocurre en casi todos los mamíferos – tendrán mayores oportunidades de escapar y lograr reproducirse con éxito. Y eso sin contar con la fracción de hembras que se encuentren preñadas. Al principio, la “ventaja adaptativa” entre ambos géneros a favor del masculino puede ser muy pequeña... Pero, a medida que transcurren los cientos de milenios e incluso millones de años, la lenta y gradual acción de la co-evolución por Selección Natural hará que las leonas sean cada vez más veloces, feroces y resistentes, al igual que la ventaja original de los machos cebras sobre sus compañeras se agrandará en similar proporción... Esto es lo que se llama “Principio de la Reina Roja” o “Carrera de Armamentos Evolutiva”... En otras palabras, el progresivo “perfeccionamiento como Amazonas” de las felinas inducirá una dominancia cada vez mayor de los “machos-alfa” entre sus herbívoras presas, así como una dependencia creciente de las hembras para con la “protección” de los machos.
  • 141. Pues análogamente acontecería con el “Par Homo Hematofagicus/Homo Sapiens”, si bien “amplificado” y “acelerado” por endosimbiogénesis... Puede antojarse entonces que los parámetros promedio generales que hemos señalado para nuestro Modelo Endosimbiótico del Vampiro puedan estar cambiando en los tiempos más recientes, a escala de nuestra nueva e hipertecnológica “Aldea Global”, en especial en las zonas más ricas, industrializadas y desarrolladas del Planeta... Pero debemos tener en cuenta que los procesos “igualatorios” a favor de la mujer en nuestras más avanzadas sociedades llevan operando con desigual éxito tan sólo desde hace unos 70 u 80 años como máximo: Un intervalo de tiempo ridículo a escala evolutiva – con “ayuda de la simbiogénesis” o no –, sobre todo para seres tan longevos como los vampiros. Por ello, aun cuando tales tendencias existan – es muy posible en verdad, según el modelo, que en los decenios más próximos se estén “reclutando” más “Adoptatis” femeninas que nunca, al menos en Occidente –, su impacto estadístico mundial presente sería completamente despreciable dentro de ambas poblaciones. Abordemos ahora una cuestión que, aun cuando pueda parecer anecdótica, no es en absoluto baladí, ya que atañe al acto clave central en torno al cual gira toda la conducta depredatorio-sexual del vampiro: La mordedura succionadora de sangre en sí misma. Los detalles anatómicos y fisiológicos de la misma ya han sido analizados, pero no los etológicos: ¿Dónde, cómo y porqué chupará el fluido vital el Homo Hematofagicus en sus tres principales “modos de actividad”, el estrictamente nutricio, el eróticogalanteador/conversor y el “adoptante”? En principio, la distribución habitual del flujo circulatorio humano será determinante en ello, pues ya sabemos que el vampiro goza de un sistema detector térmico de infrarrojos que le indica las áreas donde la concentración y velocidad de la sangre es mayor en el cuerpo de su presa. Dichos valores son elevados alrededor de las zonas subcutáneas que tapizan los órganos de mayor irrigación, y máximos en tres puntos concretos: Las muñecas (donde se toma el pulso radial), las arteria carótida (cuello) y femoral ( cara interna de los muslos, ingle). Las presiones sanguíneas promedio correspondientes en estado normal (persona plenamente despierta pero relajada) son de 80 mm Hg (11 kPa) en el primero, 60 mm Hg (8 kPa) en el segundo y 70 mm Hg (9.3 kPa) en el tercero. A título de comparación, apuntemos que la presión atmosférica media sobre la superficie terrestre equivale a 760 mm Hg o 101.3 kPa. Durante fases de excitación sexual o estrés por alerta de combate/huida, estas magnitudes suben fuertemente en proporción a la
  • 142. intensidad de estímulos recibidos, claro está, así como en los tejidos musculares, viscerales, cerebrales, nerviosos o erógeno-genitales implicados. Teniendo esto en cuenta, pasemos a describir el más plausible modus operandi del HH en sus tres “modos básicos” de acción depredadora: a) Modo de “Caza Nutritiva”: El impulso y propósito central del vampiro es proveerse de sangre caliente y oxigenada. Atacará de forma no-selectiva cualquier fuente de arterias rica y de caudal vigoroso, entre las que se hallan las antes citadas en lugar prominente, desde luego, pero no exclusivo. Puesto que su objetivo conduce a la muerte por desangramiento de la víctima, no se mostrará cuidadoso ni limitado localmente en su actividad depredatoria. Como en todo, cada uno de ellos desarrollará un “estilo personal propio”: Unos se mostrarán más “finos y pulcros”, otros precisos y “técnicos” cual cirujanos y un tercer grupo disfrutará desgarrando, destripando o abriendo en canal brutalmente a sus presas con ímpetu salvaje. En todo caso, el resultado final será idéntico: Un cadáver más o menos mutilado y por entero exangüe, sin gota del vital fluido encarnado en sus canales circulatorios. De hecho, en escenarios de gran necesidad y escasez de presas humanas disponibles con suficiente margen de seguridad, el vampiro no dudará en proveerse de sangre cálida animal, aun cuando no le satisfaga ni rinda metabólicamente en tan alto grado, e incluso en la inmensa mayoría de los casos constituya para su especializado paladar una experiencia desagradable, frustrante y hasta cierto punto repulsiva. b) Modo “Galanteador/Conversor”: El panorama cambia ahora por entero; El vampiro pretende “encantar” a un candidato cálido elegido para ser convertido, por lo que despliega todas las “hechiceras” armas de su enorme potencial seductor. Por consiguiente, limita sus mordeduras a las zonas erógenas sobreexcitadas y las dosis de sangre que extrae de su amante, preparando, persuadiendo y condicionando su mente al mismo tiempo para la poderosa transformación y cambio de régimen de vida que se le avecina, hasta que la peculiar y efectiva mezcla de su instinto y penetrante intuición psicológica le indiquen que ha llegado el momento adecuado para donarle buena parte de su propio “licor rojo de vida”, precipitando el proceso de Conversión sin ya posible marcha atrás. Tradicionalmente, el cuello se ha representado como blanco preferente de sus “besos oscuros”, y así se ha reflejado de forma predominante en los relatos legendarios,
  • 143. las artes iconográficas, la literatura y el cine, desde sus más remotos orígenes hasta el presente cibernético en la Red. Hay que reconocer que se trata de un lugar de fácil acceso, potente caudal de presión sanguínea e innegable sensibilidad erótica, esto último sobre todo para las mujeres. Pero solo sería totalmente óptimo en regiones de climas fríos o templado-fríos, donde se hallaría usualmente cubierto bajo la vestimenta en la mayor parte de la jornada pública y privada de la persona “fascinada”. La relación de galanteo vampírico ha de mantenerse en severo secreto por exigencias de la EEE elemental o “Mascarada”, de modo que si la “pareja” que mantiene su “aventura oculta” con un vampiro va ligera de ropa y con tal zona al descubierto – como es común en zonas de mayores temperaturas en nuestra civilización occidental y lo fue en otras muchas en el pasado –, el asunto se vuelve un tanto arriesgado. En dichos ambientes, el único “emplazamiento” realmente seguro para verificar el “momento cumbre de éxtasis” (desde el punto de vista vampírico) del acto sexual/nutricio sería la arteria femoral a la altura de la cara interna de los muslos en su extremo superior fronterizo con la ingle. Ello es patente puesto que más del 90% de las comunidades y culturas humanas cubren sus genitales aunque sea de manera sucinta, al menos en público, amén del “camuflaje adicional” que conlleva el hecho de que gran parte de las etnias y razas de nuestra especie estamos provistas de una más o menos profusa mata de vello púbico que cubre gran parte de esta área a la vista incluso en situaciones más íntimas, por lo menos si no se somete a una inspección detallada, por otro lado poco frecuente por razones de pudor e – incluso en el caso de que el “galanteo oscuro” se simultanee con una relación sexual con otro “cálido” –, asimismo escasamente compatible con la serena atención que ello requiere en los instantes de “desbocada pasión”. Consideramos – por ende – que la mordedura hematofágica más profunda, “ardiente” y habitual interesaría a la arteria femoral. Lo que ocurre es que la mayor y más reciente parte de la documentación original – particularmente escrita – y la tradición oral sobre vampirismo que nos ha llegado en nuestra cultura occidental se encuentra vinculada al Este y Centro de Europa, posteriormente “transferida” y amplificada en las Islas Británicas, en el periodo transcurrido entre los siglos XVII al XIX: Es decir, bajo la primacía de los rígidos esquemas moralistas puritanos del calvinismo/luteranismo/anglicanismo victoriano; En este entorno, describir o tan siquiera insinuar el “beso succionador femoral”
  • 144. acompañado de mutuo orgasmo era un “tabú absoluto”. Y, como, por otra parte – gracias a la ayuda específica del clima frío o templado/húmedo reinante en todas esas tierras durante la mayor parte del año y las “exigencias del recato” impuestas en el seno de sus sociedades –, los cuellos solían estar siempre “decentemente cubiertos”, es muy probable en efecto que los vampiros se adaptasen a dicho marco, incluyendo los “mordiscos” en ellos como elemento importante de las etapas “preliminares” o “aperitivos”, antes del “hiper-secreto, recóndito y obsceno banquete final”... El “beso tenebroso” en el cuello constituiría – pues – una “sustitución/idealización simbólica” o “sublimación estéticoromántica” del auténtico Acto/Cima del Sexo Vampírico, “innombrable” de forma explícita en aquellas épocas. Por supuesto, todo ello independientemente de que el “Gran Seductor Nocturno” pudiere incluir en su “repertorio” el coito integral al “estilo cálido” – por expresarlo sucintamente –, siempre que la “disposición” o “relativa liberación de la represión sexual imperante” de su “predilecto” (en especial “predilecta”) fuese ya lo bastante acentuada como para resultar conveniente en el “protocolo de fascinación”... En este terreno concreto – el de “vencer las resistencias” de su “clandestina amante”– al igual que en el de “cumplir con una perfecta performance excepcionalmente satisfactoria del apareamiento humano corriente”, los machos hematofágicos lo tendrían estimablemente más complicado que las hermbras..., obviamente... Y no tan sólo por las razones de “presión sanguínea” que ya examinamos en una Sección precedente. ¡Qué la vamos a hacer...! A sus “primos congéneres” del muy mal llamado “sexo fuerte” nos ocurre sustancialmente lo mismo, se ve que hay cosas que ni tan siquiera nuestro “audaz y ladino endoparásito simbionte” es capaz de arreglar... Llevada a cabo la Conversión de manera adecuada, el Vampir@ Maestr@ se ocupa – excepto algunos aislados casos de “irresponsables parentales” que podemos asegurar serían duramente perseguidos y castigados por las “Leyes de los Clanes” por contravenir la Estrategia de la Mascarada y, con ella, la lógica de supervivencia y prosperidad de la especie –, de adiestrar, “educar” y asistir a su “cría neonata” en todo lo que necesite para adaptarse a su nueva forma de vida. Erotismo y sexo también, por descontado...
  • 145. A partir de ahi, todas las modalidades y acrobacias imaginables en unas criaturas tan exuberantemente hermosas, fuertes, flexibles, ansiosas, adictivas, promiscuas, lujuriosas, ambiguas y sensuales serán admisibles a “gusto y según capacidades o destrezas de los consumidores”, aunque con un claro y general predominio de las tendencias sado-maso. En todas ellas, no obstante, los vampiros utilizarían las mordeduras como estímulos erógenos, pero apenas beberían unos “sorbitos” o “chupetones” de sus “chiquillos” ni viceversa, ya que para ellos la sangre caliente más rica o densamente oxigenada es el único y verdadero alimento pleno. Además de no poder permitirse “derrochar energías” en momentos de tan “agotadora pasión”... Se limitarían a emplear dichos actos como muestras y medios de excitar, expresar y obtener el deseo, el vínculo entre ellos y el placer, respectivamente. Concluimos este capítulo esbozando la cuestión de la conducta de nuestro modelo de vampiro en lo tocante a su irrenunciable ocultamiento diario o casi diario durante las horas de luz solar. Es evidente que, dada su enorme vulnerabilidad fotosensible y necesidad de profundo reposo matutino y vespertino, este aspecto de su comportamiento es crucial para su especie, por lo cual habrá sido decantado con celo por Selección Natural “reforzada y acelerada sinérgicamente” por los fenómenos simbiogenéticos. En épocas primitivas, parece lógico pensar que cuevas (en especial de alta montaña o complejos kársticos en regiones más bajas y cálidas), grutas litorales y escondrijos más o menos naturales o primariamente elaborados en el corazón de los más profundos bosques o selvas umbrías de arboleda elevada, densa y perenne, serían los enclaves más adecuados para ello. Esto es, lugares lo más seguros, resguardados de la radiación del astro diurno y aislados o libres de la incursión humana posibles; Posteriormente, túmulos (los del antiguo Japón neolítico, por ejemplo, son sencillamente imponentes), tumbas megalíticas, las misteriosas y vastas necrópolis de la civilización Vinca cárpato-danubiana – poco conocida a nivel popular, pero tan antigua, compleja y enigmática o más que la sumeria, y de cuyos usos funerarios comentaremos algo muy curioso poco más adelante –, mastabas e hipogeos egipcios, los análogos a estos últimos construidos por los estruscos (de dimensiones imponentes), las catacumbas, las cavernas funerarias de la cultura Paraca del antiguo Perú, sus equivalentes en la de S. Agustín (Colombia) – por citar solamente algunos casos –, constituyen las muestras más espectaculares de “posibles
  • 146. escondrijos vampíricos” en la Edad Antigua. Se antoja entonces palmaria la fuerte, universal y honda conexión entre el origen canibalesco simbiogenético postulado para el fenómeno del vampirismo, la fijación obsesiva por los cultos y sacrificios de sangre en todos los sistemas mágico-religiosos primigenios y la ancestral y temerosa reverencia sobrenatural por los muertos y la insistente preocupación por asegurar ritualmente su “auténtico reposo”. El Homo Sapiens vinculó desde el más temprano amanecer de su consciencia “trascendental” los cadáveres a los vampiros y sus versiones “idealizadas” (espectros chupadores de sangre o vitalidad, íncubos, súcubos, demonios devoradores...), sencillamente porque nada mejor que una tumba, sala funeraria subterránea o hipogeo temidos por todos para garantizar el descanso diurno del Homo Hematofagicus. Naturalmente, en tan remotos tiempos y milenios más tarde, durante el emerger de las primeras grandes culturas y civiliaciones sedentarias, no sería de extrañar que algunos de los “Maestros Oscuros” de mayores facultades y experiencia se las arreglaran para hacerse adorar y servir como auténticos y “muy carnales dioses inmortales”. Un buen truco para proveerse de alimento y un “rebaño selecto” donde elegir conversos, con los sumos sacerdotes “iniciados en el secreto” en el papel de “Adoptatis”... De hecho, el recuerdo de tal posible “Paraíso Vampírico Neolítico” se plasmaría así en la iconografía descaradamente vampiresca de múltiples deidades y “semidioses” de ambos sexos, ya sean sumerios, babilónicos, egipcios, ghetodacios herederos de los Vinca, hindúes, griegos, celtas, iberos, yorubas del África Occidental (la fuente original del “Culto a la Serpiente” y los “Loas” Vudú y otras múltiples variantes sincréticas afroamericanas), indios norteamericanos, mesoamericanos y sudamericanos precolombinos, chinos o japoneses... Todas ellas impactante y absurdamente similares entre sí, pese al desarrollo totalmente independiente y geográficamente remoto de sus respectivas sociedades en muchos de los casos. A propósito de este somero repaso acerca de “Tumbas Antiguas y Vampiros”, reseñar dos interesantes puntos específicos; 1) Estoy convencido se habrán percatado – mis Amables, Pacientes y Sagaces Lectores –, de que se produce un “extraño vacío” en el listado previo de probables “guaridas funerarias” para nuestro HH: Sumeria. Los sumerios – junto a los Vincas el “caldo primigenio” del albor del Mito – no construyeron grandes monumentos fúnebres, ni subterráneos ni de otro tipo... Aparentemente, este dato constatado arqueológicamente “no encaja” con nuestro modelo. Pero nuestra perplejidad desaparece cuando anotamos otros dos hechos descubiertos hace
  • 147. tiempo sobre sus costumbres culturales y religiosas en dicho campo: En cambio, enterraban a sus muertos bajo fragantes jardines y debajo de las habitaciones familiares donde moraron. Teniendo en cuenta que – según la mayoría de las tradiciones – los vampiros “neonatos” tienden a buscar como “fuente de alimento y eventual conversión” a sus íntimos o familiares próximos justo después de su transformación, no creo sea preciso añadir nada más. Por otro lado, los sumerios y sus “descendientes” babilonios – por el contrario – sí levantaban majestuosos edificios piramidales truncados de base cuadrada, dotados de fastuosas escalinatas, los famosos “Zigurats”. En su cima, se alzaba el templo, consagrado a una deidad concreta. Cada ciudad se hallaba regida por un dios y su sacerdocio teocrático, de modo que son consideradas por arqueólogos e historiadores más “Ciudades-Templo” que “Ciudades-Estado” en el sentido de las Polis griegas. Pues bien, la zona baja de dichos templos es donde se celebraban las ceremonias y rituales públicos estacionales de sus diversos cultos abigarradamente politeístas, y desde donde “descendían” las estatuas sagradas rodeadas de porteadores, acólitos y oficiantes para emprender sus solemnes procesiones. Pero había también un piso superior a éstos, o “Santuario”, herméticamente cerrado, rigurosamente vigilado por la guardia clerical y vedado a los ojos del pueblo e incluso de la nobleza laica bajo pena de muerte entre horribles tormentos. A él tan sólo se permitía el acceso a los magos-sacerdotes o “iniciados” de más elevada jerarquía. En su interior no se hallaba la estatua ni altar de la divinidad, que ocupaba una sala central, convenientemente ornamentada, situada en el nivel inferior, y rodeada por los almacenes de las ofrendas y las dependencias habitables ocupadas por los sacerdotes. Tampoco se han hallado evidencias de que fueran utilizados como “observatorios astronómicos” o “laboratorios de farmacia o medicina sacralizada”, ni nada por el estilo. En verdad, ningún experto sabe a ciencia cierta para qué rayos los usaban. Sin embargo, en las tablillas e inscripciones escritas estudiadas, tales habitáculos son descritos literalmente por sus autores como “Lugar de Residencia del Dios Viviente Encarnado”... Tampoco esta vez se requiere mayor comentario. Parece más que sugerente deducir de estos dos “pequeños detalles” que los orígenes primordiales neolíticos de los sumerios fueron todavía más si cabe probablemente “vampirófilos o vampirólatras” que los de egipcios y pueblos Vinca; 2) En las tumbas de esta última civilización y de otras muchas culturas – como las celtas, iberas, etruscas y otras – pero muy masiva y acentuadamente entre los Vinca, repito, se ha comprobado que con gran frecuencia el cadáver del difunto fue enterrado pintado de ocre u otro colorante rojo. Asimismo, existen pródigos ejemplos de ello desde tiempos profundamente neolíticos y hasta paleolíticos. Esta tradición resulta – además – mucho más constante y marcada si los restos mortales se encontraron revestidos con mayor lujo y profusión de joyas, cuentas, adornos, amuletos o cualquier otra señal del alto rango ejecutivo o sacerdotal
  • 148. del arcano finado. Si recuerdan lo que dijimos sobre el peculiar “sudor sanguino” de nuestro modelo de Homo Hematofagicus, tan singular hábito ritual – hasta ahora igualmente inexplicado por los especialistas – podría ser justificado de una forma bastante sencilla: Los magos-brujos, sacerdotes o “chamanes” creían que, imitando tal característica de sus “Maestros”, lograrían la “vida física eterna” tras la muerte “aparente”, como ellos. Un ejemplo más del estadio de pensamiento propio de la “magia simpática”, “contagiosa” o “natural” del que nos habla Frazer; De la misma índole que la convicción de que devorando o bebiendo la sangre de sus allegados o enemigos adquirirían sus mejores cualidades... Aunque, a diferencia de esta última – quizás sustentada de cierta base empírica por los cada vez menos desconocidos fenómenos de la memoria celular –, en este caso sin fundamento biológico real alguno. Si proseguimos la senda lógica marcada por la “Historia Natural del Vampiro según el Modelo Endosimbiótico”, los “excesos” de tales “ídolos de sangre” primordiales habrían mermado en demasía las reservas de una por aquellos lejanos siglos no muy abundante población humana, además de producir probablemente un número demasiado elevado de “conversos” y “adoptatis” incompetentes, incontrolados y, en suma, defectuosamente seleccionados; Así como una peligrosa expansión del canibalismo entre “cálidos”, que todavía pudo llegar a hacer más crítica la situación... Como predice el modelo matemático-epidemiológico expuesto en el primer ensayo, esto sería penalizado con “rapidez”, pues al descenso de presas disponibles seguiría ineluctablemente una competitividad tan elevada entre los depredarores/parásitos que diezmaría aterradoramente su propia demografía... Por ello – y es muy razonable que un fenómeno alimentara o reforzara sinérgicamente al otro –, los “Clanes de Sangre” hubieron de organizarse, imponiendo severas Leyes Restrictivas a favor de una rigurosa “Auto-Cuarentena” y estricta “Mascarada”, a la par que los grandes cambios socioeconómicos, políticos y religiosos desplegados por el advenimiento de la Edad de los Metales transformaban el “Mundo Diurno” en un Patriarcado cada vez más radical... En consecuencia, la interacción entre vampiros y humanos se tornó “secreta”, neblinosa, mitificada y “condenada a la Sombra Inconfesable...” Ahora, tras la prolongada, compleja y variable “Transición de la Edad Antigua”, los pocos linajes supervivientes al desastre, cada vez más ocultos y “cautelosos”, se concentrarían en los dos “polos-
  • 149. refugio” ya indicados anteriormente; Nos hallamos ante la Edad Oscura de los Oscuros, paralela a la nuestra, nuestro Medievo: A lo largo de sus centurias, encontramos a “nuestros amigos”, bien como Señores Aristócratas protegidos y encumbrados en sus fortalezas o castillos con dominio casi absoluto sobre “vidas y haciendas” en sus feudos, o desempeñando el rol de miserables marginados raídos, sedientos y pestilentes, escondidos del Sol en ruinosos y pútridos sepulcros, cementerios y viejos ataúdes robados a sus mudos y sordos inquilinos. Estos últimos – los “vampiros plebeyos”, por así decir – habrían sido el origen de las leyendas populares europeas que ligan a su especie a la peste, las ratas y otras inmundicias... Y es que ya se sabe, “a falta de pan...”. En fin, dejémoslo, porque acabo de cenar un magnífico entrecot casi crudo bien regado con vino tinto “sangre de toro”... Fundamentalmente entre estos últimos – aunque tampoco se hallasen exentos de ello algunos de los “hematófagos de alta nobleza” –, es donde se propagarían y de donde procederían la mayor parte de las adherencias ridículas y desorbitadamente supersticiosas del mito, al menos en su versión occidental, sustancialmente heredada del Este y Centro de Europa; El temor o vulnerabilidad a las cruces, por ejemplo: Es obvio que, en aquellos tiempos, cualquier rudo e ignorante campesino era educado desde niño en una fe ciega e irracional maniquea y represiva que separaba por un “Abismo Infinito” el “Bien” del “Mal”, los “Salvos” de los “Réprobos”, e identificaba con estricta radicalidad a cualquier arquetipo “lunar/sensual/nocturnal” de la “Sombra Jungiana”, como el “Vampiro No-Muerto”, con el “Diablo”... Si, por ventura o desventura, dicha persona cruzase su destino con un verdadero “Homo Hematofagicus” de pocas luces más que él (del tipo “pestífero”, expresémoslo así, o bien uno “más distinguido” pero encaprichado por la belleza de una simple aunque lozana aldeana de sus predios, podemos imaginar), y éste eventualmente le convirtiese – lo de “pocas luces” explicaría su pobre “criterio selector” en la primera opción –, está claro que el “neonato”, inculto y profundamente condicionado desde la más tierna infancia por semejantes sandeces, no podría por menos que vivir la ya de por sí impactante experiencia cual una “maldición”. Y, al hallarse convencido de la “perversidad intrínseca e irreversible” de su nueva condición, hasta el extremo de creerse una “criatura infernal al servicio de Satanás”, no es para nada sorprendente que reaccionase ante un no menos acérrimo “creyente armado con un crucifijo u otro fetiche sagrado” con una crisis de terror-pánico... Ni incluso que – al ser tocado por ella, aunque no fuere de plata – sufriese quemaduras o lesiones cutáneas alérgicas... Desde los primeros ensayos de
  • 150. investigadores pioneros como Charcot o Freud sabemos muy bien porqué: Un mero ejemplo de somatización extrema por colapso histérico. Y, en cuanto a lo de “no reflejarse en los espejos”, la explicación psicodinámica es igual de simple: Si uno está firmemente convencido de ser un “monstruo sin alma”, un posible mecanismo neurótico y/o psicótico-alucinatorio de defensa muy efectivo es “negarse a verse a sí mismo”, por horror a lo que puede ver... El poder de la sugestión es inmenso... Y el de la capacidad de infundir estupidez, demencia alucinatoria y tormentos psico-emocionales de ciertas formas del “Patriarcado Religioso Monoteísta”, también... Evidentemente, tras los numerosos y en general muy positivos, sanos, liberadores y esclarecedores cambios acontecidos desde la Edad Media hasta el presente, el panorama ha cambiado de modo tremendo – en un giro copernicano, nunca mejor dicho – de casi 180º, y no tan sólo para los “cálidos”, desde luego... Hoy por hoy, nuestro modelo “VIP” de “Vampiro Endosimbiótico Urbano Tecnológico” no huye de cruces u hostias consagradas, se acicala, maquilla y perfuma ante lujosos espejos con exquisito esmero – por entero satisfecho de sí mismo y sin asomo de complejos de culpa –. Y puede reposar en cualquier cómoda cama en una refinada y amplia suite convenientemente acondicionada, cerrada con hermetismo perfecto a la más mínima traza de radiación solar, tras una puerta blindada y protegido por un excelente sistema electrónico fotosensible de seguridad... O bien, reptar hasta cualquier hedionda galería abandonada de metro cada amanecer, no mucho mejor que las tumbas mefíticas de sus homólogos medievales... Todo depende del tamaño de su cuenta corriente y la secuencia de códigos digitales de su tarjeta de crédito... Pues ahora vivimos en la Era del Becerro de Oro Cibernético y el Hedonismo Consumista del Ego, plenamente acorde por cierto con la naturaleza psicobiológica básica del Vampiro... El Endoparásito, su Vector y el Hospedador co-evolucionan en
  • 151. paralelo, como dictan las leyes darwinianas de la Naturaleza... IV Indicios Racionales y Pruebas Indirectas a favor de este Modelo Biológico del Vampiro; Una estimación del Tamaño de Población Vampírica Hemos desarrollado hasta aquí el Modelo Psicobiológico y Etológico Endosimbiótico del Vampiro (ESV o VES). Con ello, considero sin falsas modestias que he logrado equiparar el nivel de “verosimilitud racional” de un posible fundamento o sustrato real científicamente aceptable subyacente tras el Mito del Vampiro con el de otros fenómenos más o menos “legendarios” de similar o inferior, pero nunca superior alcance universal y antropológico, cuales la existencia del Yeti y otros “homínidos criptozoológicos” semejantes, la vida extraterrestre estudiada y modelizada a fondo en las últimas décadas por la teoría exobiológica o incluso los “auténticos zombis haitianos” (no los totalmente “inviables muertos vivientes antropofágicos” tipo “Romero”, desde luego), lúcida y racionalmente descritos por el etnobotánico de Harvard Dr. Wade Davis en dos célebres trabajos de investigación publicados entre mediados y finales de los años 80 del pasado siglo, a través de su ya celebérrima y “clásica” hipótesis de la toxina del pez-globo. Curiosamente, siendo incomparablemente más global y en principio menos “indigerible” la idea de un vampiro que la de un zombi, nadie había hecho esto antes. Pues, aun cuando sí han existido aproximaciones previas al tema desde una óptica científica o biomédica, asociando aspectos puntuales del supuesto “perfil del vampiro” a las porfirias, la rabia y otras enfermedades variablemente “exóticas”, jamás consiguieron justificar simultánea o completamente todos los rasgos o factores comunes biológicamente aceptables que se desprenden del análisis comparado de la documentación o tradiciones mitológicas y la
  • 152. observación antropológica disponibles. De lo cual me siento particular y sinceramente orgulloso. Bien, pues dejando aparte las emociones del ego del autor, recapitulemos: El modelo ESV o VES expuesto coloca al vampirismo a la misma “altura de aceptabilidad racional” que la Criptozoología del Yeti o la Exobiología de las Entidades Biológicas Extraterrestres (EBEs): Se trata – como es obvio – de un modelo hipotético pero científicamente asumible: Así serían muy probablemente los vampiros si en efecto existiesen... Al igual que en los otros dos casos nombrados, no tenemos pruebas directas materiales de que dicha especie o subespecie de homínidos hematofágicos exclusivos pueble nuestras noches – nadie, al menos que nos conste, ha “capturado uno de ellos definitivamente muerto” y lo ha sometido a la autopsia o análisis anatomo-fisiológico y patológico que ocupa la mayor parte de este ensayo de manera virtual –, pero en principio no hay nada incompatible con los principios biológicos y evolutivos en la real existencia de un organismo como el descrito. Exactamente igual que ocurre con las hipótesis acerca del Yeti o los posibles modelos de “EBEs” postulados por reputados exobiólogos y planetólogos de la NASA, por ejemplo. Esto ya de por sí es notable, pero... ¿podemos ir un poco más lejos? ¿Hay indicios racionales, “pistas” o “señales” al menos de pruebas indirectas a favor de la realidad física de este modelo de vampiro? ¿Algo más o menos comparable quizás a los numerosos testimonios y trazas de anómalas muestras de pelos y otros tejidos hallados a lo largo de los años en la hasta ahora no exitosa pero sí intrigante y estimuladora “persecución del Yeti”, por continuar con la comparación? Examinaremos esta espinosa cuestión con la mente abierta y perceptiva, pero asimismo con la cautela y el rigor lógico que exigen el método científico inductivo-deductivo. Indicios y Signos de Pruebas Indirectas Positivas favorables a la existencia del “Modelo ESV” de Vampiro
  • 153. • La Universalidad del Mito: Cuando un conjunto de tradiciones orales, leyendas, relatos documentales escritos y otras fuentes mitológicas e historiográficas convergen en una serie coherente de factores comunes racionalmente interpretables, entre culturas muy diversas ampliamente desconectadas geográfica y temporalmente entre sí – máxime si abarcan la práctica totalidad del Globo –, es casi seguro que dichos elementos míticos poseen una base real común subyacente. Mucho más limitada, “prosaica” y simple que sus “fabulosas” y “exageradas” re-elaboraciones, mistificaciones, adherencias y distorsiones posteriores, por supuesto, como es natural. Este es un criterio aceptado y operativo en la actualidad por antropólogos e historiadores. • Indicios Arqueológicos y Paleontológicos relacionados con la necesidad de “Reposo Diurno Seguro” del supuesto “Homo Hematofagicus”: Los hemos apuntado unas líneas más arriba, en el Sección anterior, por lo que nos ceñiremos a enumerarlos: Obsesión ritual funeraria del “temor al reviniente” desde el Paleolítico; Fijación generalizada por el Triple Vínculo: Adoración a deidades o ídolos de rasgos francamente vampirescos + cultos y sacrificios de sangre a los mismos + edificación de tumbas o tumbas/templos subterráneos de enorme amplitud y en ocasiones magnificencia; Tintura ocre sistemática de los cadáveres en uno de los posibles centros de irradiación primigenios de la “infestación” (Cultura Vinca), así como en otros muchos pueblos durante dicho periodo, el Neolítico y hasta bien entrada la Edad de los Metales o la Historia escrita; Temor reverencial ancestral universal a cuevas, bosques perennes y grutas, asociadas a los factores señalados; Edificación de misteriosos “Santuarios Vacíos” en la cúspide de los Zigurats sumero-babilonios, descritos por los propios sacerdotes cual “Morada del Dios Encarnado o Viviente” al que se consagraba el templo; Culto a los “lares” o “muertos familiares” profundamente empapado de terror a su “no-apaciguamiento” o “retorno físico” en forma claramente vampírica más o menos “sutilizada”. Especialmente fuerte y de caracteres convergentes en entornos histórico-culturales tan diversos y distantes espaciotemporalmente entre sí como Egipto/Mundo Grecorromano, Imperio Yoruba del África Occidental, Vincas/Gheto-Dacios y China/Japón, por destacar los más espectaculares y/o conocidos. • Dispersión/Propagación del Mito, Dinámica de “Oleadas”
  • 154. análoga a los patrones epidemiológicos y conexión “paralela/sinérgica” con la acción del Toxoplasma Gondii recientemente revelada en términos empíricos: Ya se argumentó el tremendo solapamiento entre la “trayectoria espacio-temporal geográfico-cultural” de difusión del Mito Vampírico con las probables manifestaciones externas de la acción del endoparásito causante de la Toxoplasmosis, así como la evidente interrelación de los estados alterados de consciencia de corte bipolar/esquizoide propiciados por éste, el canibalismo y el posible origen del fenómeno vampírico como una zoonosis filogenética y simbiogenéticamente “derivada” de o “emparentada” con la primera. Este es – en verdad – el cimiento de nuestra Hipótesis Endosimbiótica sobre el origen evolutivo del Homo Hematofagicus. No abundaré más en ello por tanto. Lo que sí procede ahora destacar es algo más concreto y sumamente revelador: En cualquiera de las zonas donde – tarde o temprano – acabó por “instalarse” la “tradición del vampirismo”, el progreso cualitativo y cuantitativo de “casos” ligados a su supuesta fenomenología reflejados en relatos orales, creencias populares y documentos históricos no es constante y regular, ni exponencial, ni sigue ley de potencia alguna. Es decir, ni crece ni decrece de forma continua y predecible, pero tampoco de modo errático o irregular. Más bien su curso se ajusta a una pauta de ciclos no exactos de “oleadas” de máxima intensidad y frecuencia, decayendo más tarde con variable brusquedad y reapareciendo no mucho después en otro punto del mapa no demasiado lejano pero tampoco cercano al “foco” de elevada “actividad” inicial. Además, puede comprobarse que dichos informes y testimonios – en ocasiones, firmados por médicos, juristas y altos oficiales del ejército comisionados por la “alarma social” generada a raíz de los hipotéticos sucesos, en especial en el transcurso de la “Gran Marejada Vampírica” que sacudió el Este y Centro-Norte de Europa entre finales del siglo XVII y mediados del XVIII, cuyo eco encontramos incluso en el “Diccionario Filosófico” nada menos que de la pluma del “gran apóstol del Racionalismo Ilustrado” Voltaire –, siguen habitualmente el flujo de las migraciones humanas impulsadas al ritmo de las grandes sequías, pestes, catástrofes, guerras, etc... Respecto a ello hay múltiples fuentes de información verificadas y contrastadas en el planeta entero, pero nos centraremos en los datos procedentes de fuentes europeas u occidentales desde la Edad Media a la actualidad, al ser estos más cercanos a nuestro entorno y por ende mejor documentados: Existen referencias escritas a estas “oleadas” y sus “movimientos geográficos” desde el siglo XI. Durante este periodo, se produjeron varios “brotes aparentes” en las actuales Repúblicas Eslovaca y Checa, cuyo “Punto Zero” primario pareció localizarse en Celákovice. Esta ciudad se halla al
  • 155. Norte de la presente República Checa, a orillas de la ribera oeste del río Elba, no distante de Praga. Y se ve que su “susceptibilidad” como “foco vampírico” venía de antiguo, pues precisamente ahí es donde en 1997 un grupo de arqueólogos sacó a la luz una vieja necrópolis cuyas peculiaridades dieron la vuelta al mundo entero a través de los noticiarios. El hallazgo fue datado alrededor del año 1000 de Nuestra Era. No difería apenas de cualquier otro enterramiento Alto-Medieval, con sus típicos restos de humildes ajuares de barro cocido, ofrendas de alimentos frutos de las aún vigorosas reminiscencias “paganas” y, enalteciendo las tumbas de los más ricos y poderosos, alguna que otra pieza de piedra semipreciosa o metal más o menos noble y desgastado. Sin embargo, lo extraordinario e inesperado que hallaron los investigadores fueron los catorce cuerpos que ocupaban los nichos: Todos ellos habían sido exhumados por sus paisanos, y éstos habían llevado a cabo un macabro ritual con los cadáveres de sus difuntos. Amputación de miembros, afiladas estacas clavadas en el área del corazón y otros órganos vitales, huesos fracturados, bocas desencajadas y rellenadas con tierra y, para completar el singular “tratamiento”, todos los esqueletos habían sido decapitados. De hecho, varios de los cráneos no estaban “en su sitio”, sino desplazados o enterrados en otros lugares, y otros faltaban, lo que indicaba que probablemente fueron quemados. La conclusión del análisis del equipo científico fue clara: Habían encontrado un “Cementerio de Vampiros”, o sea, de “gentes a las que sus contemporáneos, vecinos, amigos, conocidos y familiares habían considerado como tales”, y obrado en consecuencia contra sus cuerpos a título póstumos al creerlos “nomuertos”. Hechos y evidencias de esta índole se han verificado antes y después en toda la región que comprende la “horquilla” de los Cárpatos y en los Balcanes – desde Chequia y Eslovaquia a Hungría, de Rumanía a Silesia, Moravia y Serbia –, por espacio de toda la Edad Media y hasta la postrimerías del siglo XIX, e incluso hoy en día se produce algún acontecimiento aislado similar en zonas rurales. Mas nunca antes se habían desvelado de forma tan diáfana, impresionante y masiva. Pronto – supongo era inevitable – ciertos idiotas sensacionalistas y morbosos enfermizos propalaron el bulo en los medios de comunicación e Internet de que “el equipo arqueológico había encontrado calaveras con colmillos afilados” y/o que “lo ocultaban por presión de los Gobiernos...etc”. En fin, la acostumbrada necedad histérica conspiranoica. Los científicos – como es lógico – lo desmintieron categóricamente, pero de poco sirvió entre ciertos círculos de alucinados, “freaks” y “pajilleros mentales” de diferente pelaje. Aún hoy estoy seguro alguno viaja allí para escarbar como un sabueso a ver si puede llevarse una “calavera colmilluda” cual “Gran Trofeo” a su casa...
  • 156. Cuando en verdad – incluso asumiendo que los remotos aldeanos medievales tuviesen razón en su “juicio a sus muertos” y no se tratara de un simple ataque de histeria colectiva –, la osamenta facial de un “vampiro real” no exhibiría trazas palpables de su anterior naturaleza, por las razones ya explicadas según el modelo, coincidentes por otro lado con lo sostenido por las fuentes legendarias comunes desde hace milenios... Todo “aficionado a la Vampirología o Upirología” que se precie conoce el dato de que los tejidos blandos del supuesto vampiro se descomponen con inusitada rapidez una vez aniquilado, así como las formaciones anatómicas específicas de su “estado excitado”... Pero hay asnos ignorantes que no saben ni leer o no asimilan lo que leen, por más que se crean muy listos por garrapatear unos pocos disparates delirantes en un blog o página web personal... No es sorprendente, ya dijo el gran Schiller que “Contra la estupidez, hasta los mismos dioses luchan en vano”... Mejor será entonces que continuemos un poco más adelante... En 1047 el término “Upir” se estrena en los textos escritos, nombrando a determinado príncipe ruso cual “Upir Lichy”. Luego, su uso se generaliza para designar a los vampiros. Llegamos a 1190: El cronista inglés Walter Map reproduce varios casos y en 1196 su compatriota el historiador William de Newburg incluye en sus “Crónicas” varios incidentes más de aparente vampirismo acaecidos en su país. En 1487, en su “Malleus Maleficarum”, los dominicos alemanes Heinrich Kramer y Jakob Sprenger disertan sobre los vampiros y los procedimientos a seguir para eliminarlos, clasificándolos como “nomuertos poseídos por los demonios”, dentro de la habitual mentalidad inquisitorial de su tiempo, de la que ellos y su célebre obra son máximos exponentes. Pero es a partir del año 1600 cuando, gracias a la mejora de los medios de transporte y comunicación, el ascenso incipiente de la burguesía y el desarrollo urbano, la organización más racional, centralizada y unificada de las burocracias estatales de los estados-nación monárquicos absolutos, la difusión ya vigorosa y preindustrial de la imprenta de tipos móviles, más de una centuria y media antes “reinventada” por el alemán Gutenberg (porque en realidad ya había sido creada por los sabios chinos cientos de años atrás), así como un tímido avance del racionalismo que anunciaba la inminencia de la Primera Revolución Científica Newtoniana, una vez asimilada entre las élites académicas e intelectuales la magnífica obra de los genios pioneros como Copérnico, Galileo y Kepler – la valiosa cosecha del Renacimiento y la Reforma, sintetizando –, se agitan los vientos de cambio en Occidente y el Nuevo Mundo, abierto un siglo antes por la audacia “iluminada” de Colón y la intuición de la Reina Isabel I de España. Esto, en medio de potentes convulsiones, contradicciones y guerras de poder y religión, bajo la presión de la Gran Amenaza del
  • 157. poderoso y agresivo Imperio Otomano... Por todo ello, desde este momento las observaciones, informes, noticias y reportes sobre fenómenos “extraños” de la Naturaleza y posibles evidencias de legendarios sucesos como los supuestos “casos” o “epidemias” de vampirismo se tornan mucho más frecuentes, exhaustivos, sistemáticos y serios, implicando en ocasiones a autoridades médicas, jurídicas y militares acreditadas. El seguimiento documental se hace – por ende – más fácil, fiable y riguroso. Haremos una breve relación de las más importantes e históricamente registradas por escrito de manera contrastada: En el mismo año 1600, se produjo un “brote aparente” en la isla de Chios (Grecia). Fue recogido por el folclorista y erudito en temas religiosos (lo que hoy sería un antropólogo experto en mitología y religiones comparadas) Leo Allatius, también conocido por Leone Allaci, en su obra “De Graecorum hodie Quorundam Opinationibus”, publicada en 1645. Este autor – quien era natural de la misma isla griega en cuestión – trabajó largo tiempo en la Biblioteca del Vaticano, y es considerado el primer vampirólogo propiamente dicho. Bautizó a los “vampiros griegos” como “brucolacos”, nombre que aún se usa hoy en día por aquellos parajes y regiones de su entorno. Murió en 1669, legando la teoría de que los vampiros son “producto de Satanás”, opinión predecible para un estudioso tan profundamente ligado a la teología católica. Idéntica interpretación emitió su colega el jesuita de origen francés Padre Françoise Richard. Más tarde, a medida que ascendemos por las cifras de las decenas dentro del siglo XVII, es posible seguir el trayecto de la hipotética “línea de infestación” con bastante precisión: Silesia, Breslau, París, por orden cronológico. Ahora bien, sin vacilar las “grandes oleadas epidémicas” parecieron desencadenarse durante el siglo posterior, y se iniciaron nada más alcanzado su albor: Justo en 1700 – cien años casi exactos después de lo ocurrido en Chios –, hubo otro “estallido” en la isla griega de Mikonos. Ocho años más tarde “se traslada” a la de Ouíos. Estos acontecimientos fueron consignados en el libro “Relation d'un voyage du levant” (1717), del botánico real y naturalista galo Joseph Pitton de Tournefort. En España, el religioso benedictino, teólogo, ensayista y sabio ilustrado estimablemente racionalista/empirista Padre Benito Jerónimo Feijoo se hizo eco de este último caso y del fenómeno en general en sus “Cartas eruditas y curiosas” (1742-1760). En 1704, el abogado y escritor Charles Ferdinand de Shertz publicó su obra “Magia Phostuma”, que ejercería una gran influencia en la “polémica upirológica” del siglo XVIII. En ella, admite la existencia de los vampiros y describe los “síntomas” que en teoría ha de exhibir un cuerpo aparentemente “difunto” para ser “dictaminado” como tal, basándose en el estudio de varios casos prominentes checos, silesios y moravos. El
  • 158. libro fue dedicado al príncipe Carlos de Lorena, obispo de Olmustz y Osnabruch y puede consultarse aún hoy en la Biblioteca Municipal de la ciudad de Nancy. Entretanto, en 1710 se genera una “plaga” en Prusia, volviendo a producirse otra en 1721. La primera de ellas fue tan seria y afectó a tal número de personas que las autoridades intervinieron, encargando a un comité científico la investigación de los extraños y perturbadores hechos. Éste llegó a exhumar todos los cuerpos de un cementerio para examinarlos. A causa de los pobres y limitados medios analíticos y conocimientos biomédicos de la época es patente que poco podemos esperar de sus conclusiones: En efecto, la comisión resume el resultado de sus observaciones afirmando que “no existe una explicación racional capaz de hacernos aceptar la existencia de los upiros”. Si bien añade que “tampoco se puede considerar perjudicial realizar los ritos de liberación sobre los difuntos sospechosos”. Como podemos apreciar, ya por entonces muchos de los “equipos de expertos” eran maestros en el arte de “nadar y guardar la ropa” y “cubrirse las espaldas”. Mas continuemos con nuestra “crónica”: En 1725, la “epidemia” salta con fuerza a Hungría, donde reincide en 1730 y 1732. La zona de Serbia sometida por aquellos días al Imperio Austro-Húngaro de los Habsburgo también fue “golpeada” de semejante modo y análoga intensidad entre 1725 y 1732. Durante esta “Macro-Oleada” se dio el caso de los campesinos serbios Peter Plogojowitz y Arnold Paole, probablemente los más famosos de todos los examinados en conexión con el vampirismo en este sentido. En particular, el informe forense en referencia al segundo firmado por el cirujano Johannes Flickinger (“Visum et repertum”), se difundió por toda Europa causando un gran impacto, e introduciendo el tema del vampirismo entre los círculos de discusión cultos en plena Ilustración. Buena prueba de ellos son los comentarios y observaciones relativas al asunto escritos por puño y letra de Voltaire y Rousseau – nada más y nada menos –, irónico y escéptico el primero como de costumbre, pero el segundo mucho más cauteloso y en ningún modo cerrado a aceptar la posible veracidad del fenómeno. Por estas fechas el sustantivo “vampiro”, con un significado aproximadamente equivalente al que hoy le atribuimos, adquiere la categoría de “préstamo lingüístico” entrando a formar parte del léxico en inglés, francés, italiano y castellano, “saltando” del alemán, idioma en el que se habían elaborado y proseguían elaborándose la mayor parte de los estudios e indagaciones antes apuntadas. Los clérigos cultos no tardaron en intentar “meter baza, tinta y pluma” en el tema de moda, para no quedarse atrás de los filósofos laicos racionalistas, los cronistas literarios más o menos fantasiosos y los médicos o científicos: En 1744 el jesuita Monseñor Giuseppe Davanzati – a la sazón arzobispo católico romano de Trani –
  • 159. escribe su tratado “Disertazione sopra i Vampiri”, negando rotundamente la realidad material del fenómeno, aun cuando se halla dispuesto a admitirlo como un “estado mental o sueño perverso inducido por influencia satánica”, o sea, una forma peculiar de “infestación”, el grado inferior de la “posesión diabólica”. El texto fue copiado y distribuido “mano a mano” con profusión, como respuesta a las opiniones del cardenal Schtattenbach – sucesor en el obispado de Olmutz de Carlos de Lorena – quien se hizo popular por defender con entusiasmo y fervorosa oratoria las tesis de Shertz. En especial tras recibir la “bendición oficial” del Papa Benedicto XIV, pero no fue editado hasta 1774. Ello no fue obstáculo para que el ambiente general de animado interés tanto vulgar como intelectual por la “polémica vampírica” alimentara y cristalizara al fin en la creación del que sería el estudio vampirológico “clásico” más famoso, completo y citado de todos los tiempos...; Su título: “Dissertations sur les Apparitions des Anges des Demons et des Espits, et sur les revenants, et Vampires de Hundrie, de Boheme, de Moravic, et de Silesie" (“Disertaciones sobre las Apariciones de Ángeles, Demonios y de Espíritus, y sobre los revinientes, y Vampiros de Hungría, Bohemia, Moravia y Silesia”). Como pueden constatar, todavía más largo y farragoso que el aún más célebre y universalmente decisivo “Origen de las Especies...etc” de Charles Robert Darwin... Pero considerado cual la “Bilblia Fundadora” de la Vampirología “moderna”, al igual que el segundo lo es sin discusión de la Biología actual... Evidentemente, los dos volúmenes más “sagrados y venerados” de mi biblioteca, se ve que estoy condenado a los encabezamientos engorrosos...; Su autor: Dom Antoine Augustin Calmet, eminente erudito, filósofo y teólogo benedictino, Abad de St. Leopold (Nancy), después de Senones y más tarde elegido dos veces Superior General de su sabia y culta Congregación. (De hecho, su fama y prestigio llegó al punto de que el Papa Benedicto XIII pretendió nombrarle obispo, pero él rechazó el cargo). Volviendo al “Diccionario Filosófico” volteriano, sus alusiones al sabio abad – como cabía esperar – son virulentamente irónicas y sarcásticas, amén de exquisitamente burlonas, cual de ordinario en la ágil e inteligentísima prosa de Monsieur Voltaire – desde luego –. Pero, hay que decir que – con todos los respetos – inexactas: Pues afirma con malicia – cito el concepto, no literalmente –, que la “plaga” o “histeria” vampírica nos viene de Grecia, “pero no de la Grecia de los grandes filósofos clásicos”, sino de la “cristianizada y cismática”... Nada más lejos de la verdad: La Mitología griega reproduce su versión del Vampiro Primigenio Femenino en la figura de las Lamias con tremenda similitud a la leyenda de la Lilith sumerio/semita. Y aunque es cierto que acerca de los Sumerios no se sabía nada en los tiempos de Voltaire, sobre Grecia y la tradición
  • 160. hebrea que incluye a Lilith sí, y precisamente Dom Calmet había escrito antes de su célebre tratado upirológico una monumental obra, “Historia sobre el Antiguo Testamento y los Judíos”, en extremo interesante y dotada de un enfoque “racional, historicista y descriptivo” sorprendentemente actual, en particular para un exégeta religioso de aquel siglo. Ahí podía haber encontrado Voltaire alguna materia más sobre la que reflexionar. Lo siento por el Gran Maestro Ilustrado – a quien en general aprecio y con cuyo pensamiento, estilo y biografía me identifico muchísimo más que con los de Rousseau –, pero en este punto específico estimo que “no estuvo fino”, y prefiero de largo la postura más “centrada” del ginebrino. Cuando se critica con tanto desprecio a otro autor y sus tesis, hay que profundizar bastante más en su obra y sus fuentes. Pues si se analizan con ánimo templado y objetivo las quinientas páginas del tratado del Padre Calmet, se comprobará que sus conclusiones consolidan esa “vía razonable intermedia” entre la negación escéptica sistemática y las absurdas exageraciones y fábulas de la superstición. Prudente y sensata fórmula que algunos hemos adoptado por principio y acaba por madurar ahora en nuestro Modelo del Vampiro Endosimbiótico, en virtud de los nuevos avances de la Ciencia más de 250 años después. Dom Calmet afirma – en definitiva – que “no todos los fenómenos asociados por el folclore o las tradiciones populares sobre los vampiros o revinientes son creíbles, en realidad la mayoría de ellos resultan inaceptables racionalmente, pero que asimismo subsisten unos pocos aspectos comunes que no poseen explicación analítica, pero sí podrían ser el sustrato real de estas historias y leyendas”. Justo el punto de arranque de la “Nueva Vampirología” a la que creo haber contribuido no poco por medio de este trabajo. Lo que ocurre es que al bueno de Fray Calmet le pasa un tanto cual a Mr. Darwin: Son “víctimas de su propio éxito”, y por ello pocos de los que los citan saben de lo que hablan o se han molestado en leerlos de veras. Aunque hay que reconocer que de tan desafortunada circunstancia ellos mismos también son en cierta medida “responsables”: Sus estilos constituyen – como sus títulos – una prosa densa, difícil o pesada de digerir a veces, al menos en estas sus más famosas obras respectivas. Eso deriva de su obsesión por los minuciosos detalles descriptivos de sus fuentes “empíricas” de observación, directas en su mayor parte aun cuando no por entero en el caso de Darwin, e indirectas en el de Calmet: En lo tocante a este último, su exhaustiva enumeración ampliamente precisa de los hipotéticos “casos vampíricos” documentados de modo vivamente “realista” induce a muchos a pensar que él da por cierto todo lo que relata, lo cual no es correcto de ninguna manera. Se limita a exponerlos tal y como han sido transcritos y luego, al final, los analiza críticamente
  • 161. induciendo las conclusiones de lo particular a lo general... El inconveniente de este procedimiento literario es que una gran cantidad de lectores poco disciplinados y preparados para dichos menesteres no acaba de asimilar el texto hasta el final jamás, de ahí la fuerte confusión generada. Pero acierta en lo esencial, pues de estos episodios y las ulteriores investigaciones oficiales por ellos provocadas provienen la mayoría de los informes médicos y forenses que intentan aproximar una “cierta explicación de la percepción supuestamente falsa y supersticiosa o no de las gentes cuando creen identificar un vampiro al desenterrar un cadáver”. En cuanto a tales “justificaciones”, nos ocuparemos más adelante de ellas en el siguiente apartado de esta misma Sección. El estudio de Calmet culmina el proceso definitivo de “inserción del vampiro” en el corazón del arte y el intelecto occidental: A partir de este momento, centenares de creadores – uno de los más prematuros de la talla de Goethe, quien publica en 1797 su poema “La Novia de Corinto”, dedicado al “fatal amor” por una hermosísima vampira –, tocan el tema o incluso lo convierten en inspiración central de sus “criaturas” en prosa literaria, iconográficas, poéticas o dramáticas, extendiéndose con rapidez durante el siglo XX a los nuevos medios de expresión cultural, tales como la historieta gráfica, el cine, el cómic, las radionovelas, las series de TV e Internet. Desde entonces, su oscura fascinación estética, mórbida y sensual ya nunca nos abandonó y se ha ido transformando adaptativamente en función de nuestros poderosos cambios sociales, ideológicos, morales, económicos y tecnológicos... Pero abandonemos el simbolismo arquetípico de las Musas y retornemos al terreno mucho más material de las “epidemias pulsantes” de hipotético vampirismo: Las noticias y reportes sobre supuestos “ataques vampíricos” sucesivos en los más distantes puntos de Europa llegaron a un pico en aquellas décadas, tanto que el mismísimo monarca francés Luis XV ordenó en 1744 una investigación oficial. El encargo recayó sobre los hombros del Duque de Richelieu, según refirió el marqués de Ypres a Dom Augustin Calmet y éste consigna. El aristócrata – quien era más que conocido por su temperamento frívolo y disoluto –, se tomó pese a todo muy en serio su investigación: Viajó a Hungría, realizó las pesquisas adecuadas acompañado de un surtido equipo de oficiales ayudantes, juristas y médicos y levantó acta de todo lo averiguado, interrogado y observado. Su primera carta al Rey informando sobre los resultados aseguraba que “los rumores e historias sobre vampiros era sustancialmente ciertos, si bien la ignorancia y el terror popular exagerasen ciertos detalles manifiestamente absurdos”. Pero el tono y enfoque “naturalista” del informe elaborado por los “expertos”, que reconocía la base real aunque médicamente inexplicable por el momento del fenómeno, mas
  • 162. sin referencia alguna a imaginarias “causas sobrenaturales” del mismo, escandalizó por igual a religiosos e ilustrados racionalistas. Adversarios irreconciliables entre sí, tan sólo se pusieron de acuerdo en una cosa: Desacreditar, con ferocidad digna – paradójicamente – del más sediento hematófago, el trabajo de la Comisión Richelieu, aprovechando la “mala fama” de su titular. Es obvia la falacia de dicho argumento, así como la cusa profunda de tal agresividad cerrada y bipolar: El “espectro de Calmet” había de ser “exorcizado”, o mejor dicho, “abortado” aun antes de nacer dos años más tarde, pues, por un lado, desafiaba al “Nuevo Orden Mecanicista excluyente emergente” y – por el otro – producía escalofríos a los teólogos y “guardianes” del Viejo Orden Teocrático, aún muy poderoso pero en los inicios de su lento declinar, al que ofendía y hería en lo más íntimo que el abate Calmet no recurriera a la socorrida “Garra de Satanás” para justificar las “desconcertantes actividades” de los controvertidos “revinientes”. La polémica subió de tono hasta el extremo de que el soberano, ante la inaudita presión combinada de la Academia y el Palacio Arzobispal parisinos, obligó al pobre duque a retractarse en otra misiva posterior, cuando su único pecado había sido cumplir con su trabajo mejor que nunca antes y firmar lo que los “especialistas” le habían puesto por delante y sus propios ojos y oídos le corroboraban... Poco después, en 1750, se registran varios fallecimientos de “apariencia vampírica” una vez más en Prusia. Cinco años más tarde hay otro “brote” en Silesia. En 1756 el escenario es Valaquia, pero el ritmo y “gravedad” de las “oleadas” va disminuyendo. Alcanzan Rusia en 1772 y se extinguen, al menos a media-alta escala. Es – pues – en torno a estos años cuando se produce un cambio en la pauta de los sucesos: La “epidemia vampírica Europea” cesa de forma paulatina y casi abrupta al final. Se registra un “gran vacío” de casos relevantes que abarca hasta 1825. La siguiente serie estadísticamente apreciable de “fallecimientos sospechosos e inexplicables” con los “síntomas tradicionales” que delatarían la intervención de un vampiro y las consabidas exhumaciones más o menos “oficiales y metódicas” o bien “histéricopopulares” se demoró 53 años – más de medio siglo – en volver a la Anciana Europa: Y lo hizo en Serbia, cual si “quisiese recordar” los “viejos y buenos tiempos”... Ahora bien, lo más interesante es que, a lo largo de este “lapso de actividad mínima” en el Viejo Continente, los brotes empiezan a aparecer por primera vez y acumularse formando “picos” de máxima frecuencia en el Nuevo Mundo, sobre todo en Norteamérica: En 1790 se documenta la primera “plaga V” en los Estados Unidos, localizada en Rhode Island, a la que pertenece el aireado caso de Sarah Tillinghast, de los más célebres en la corta pero intensa historia de dicha nación. Estos hechos tuvieron sus “secuelas”
  • 163. en el mismo lugar en dos ocasiones, de fechas 1793 y 1806. Tales “azotes” inauguran toda una “flamante tradición” de “vampirismo americano” mantenida a través de todo el siglo XIX. Lo curioso es que desde 1825 la magnitud y periodicidad de las “oleadas” – más modestas que las “espectaculares” de la centuria precedente, pero siguiendo cual un “goteo” persistente y relativamente constante –, se reparten aproximadamente por igual entre el Viejo y el Nuevo Continente. En este último caso en principio focalizadas en Nueva Inglaterra, para ir luego irradiando lenta pero acompasadamente hacia Virginia, Nueva Orleans, Luisiana y el profundo Sur en general, el noroeste (hacia los umbríos bosques del Maine) y el Oeste, posiblemente a impulsos de las migraciones comerciales e industriales, los avatares de la Guerra Civil y de la “Fiebre del Oro” cuyo imán fue California, respectivamente. La “pleamar vampírica” de U.S.A concluye con un caso “de bandera”: El de Mercy Brown, prototípico de los “pies a la cabeza”, todavía más famoso que el de Sarah y acontecido en una época ya muy tardía, nada menos que 1892, otra vez en Rhode Island..., como si de nuevo se pretendiese “cerrar un ciclo”...; Mientras tanto, en Europa se suceden renovadas “plagas”, de las que – sin llegar a los extremos de las “dieciochescas”, al menos en su grado de impacto o difusión pública –, destacan la de Hungría (1832), y la que afectó a todo el área fronteriza entre Alemania y Polonia, centrada en Danzing (1855). Una vez rebasada la línea del siglo XIX – paradójicamente cuando más presente empieza a emerger el “Vampiro” en la novedosa e incipiente cultura de masas tras la publicación de la celebérrima novela “Drácula” del escritor y empresario teatral irlandés Bram Stoker –, los episodios de hipotéticas “epidemias vampíricas” se desvanecen en apariencia hasta convertirse en aisladas y raras “leyendas urbanas” y “anécdotas extrañas”, por casi nadie tomadas en serio y ni siquiera en cuenta como remota posibilidad. Pues bien, lo recopilado por todos estos abundantes datos y reseñas históricas es exactamente el tipo de comportamiento cuyo patrón obedece a los supuestos “epidemiológicos” de nuestro Modelo ESV. Dicho proceso puede describirse así: 1) Siglos XI-XVI: “Edad Oscura Vampírica”, Fase “Estacionaria” en Equilibrio Metaestable: Los parámetros demográficos y ecológico-económicos de la Población Cálida (Hospedador Secundario) se conservan prácticamente constantes. Por consiguiente, los de la Población Vampira (Hospedador Parásito Externo-Hospedador Primario/ Vector del Endoparásito), que dependen de la primera para su
  • 164. sustento/reproducción fundamental, también. Las tasas medias de crecimiento acopladas de ambas poblaciones son muy escasas, nulas o incluso negativas, en promedio tienden a cero por escasez de recursos, continuas guerras territoriales, plagas de enfermedades mortales que diezman a los humanos (pestes, etc). La Estrategia Evolutivamente Estable del Homo Hematofagicus y su “simbionte invisible” obligan a mantener una Frecuencia Media de Auto-Cuarentena muy baja y, por ende, una tasa de víctimas por depredador magra y de conversión mucho más reducida aún. Un 10% de muy poco es algo mínimo. El escenario remite a lo ya expuesto para la Edad Media: Los “Upiros Maestros” se concentran en ciertos linajes de las capas altas feudales en un número muy pequeño y los vástagos más vulgares o menos aptos en una base tan sólo un poco más amplia pero en todo caso marginal de “mugrientos” semi-nómadas “moradores de escondrijos salvajes naturales y/o tumbas abandonadas en ruinosos cementerios aislados o poco frecuentados”, obligados a alimentarse con frecuencia de animales de sangre caliente para sobrevivir, hasta los más infectos. 2) Siglo XVII, Ruptura de la Metaestabilidad, Transición de Fase, “Edad del Renacer Vampírico”: Los fuertes e irreversibles cambios sociales, demográficos y económicos experimentados por la Población Cálida generan una Reacción Adaptativa en la Población Vampírica Parasitaria, como no podía ser de otra manera. El aumento de la población, la relativa pero perceptible disminución de la masiva mortandad por otras epidemias letales, el desarrollo de la burguesía comercial y urbana, la mejora de las comunicaciones y condiciones de vida y una modesta pero significativa mejora en las condiciones generales de vida producidas por el Renacimiento y el vigoroso inicio de la Era de los Descubrimientos hacen crecer el número de humanos y, además, van alterando su distribución: Aldeas y pueblos crecen, y algunos de estos últimos se transforman en ciudades cada vez más populosas, organizadas y limpias. Con rapidez, el depredador – en especial en la base más necesitada y pobre de la pirámide – se aprovecha de la nueva y prometedora situación. Resultado: Su población aumenta y como el incremento de actividad recae cuantitativamente sobre todo entre las “capas bajas o menos aptas” entre los hematófagos, el grado de selectividad y auto-control de conversión es defectuoso. Los brotes se suceden con excesiva frecuencia y son demasiado masivos, originando las primeras “oleadas registradas” en términos documentales. El fenómeno alcanza asimismo a los estratos “aristocráticos”, pues el refinamiento, enriquecimiento y mejoría del nivel de vida derivados de las modificaciones sociales y el disfrute del “Botín del Nuevo Mundo” y otras exploraciones
  • 165. colonizadoras se acumula, naturalmente, en mucha mayor medida en la cúspide de la pirámide de clases. Por ello, no es para nada extraño que las “leyendas” más célebres de “Vampiros de Alta Cuna” en Occidente procedan justo de esta franja temporal, e incluso se adelanten ligeramente a ella, pues tales beneficios llegaron primero a las cimas que a las faldas de dicha pirámide. Clanes como los Dracul o los Báthory logran su máximo poder, brillo mundano – y “Sombra Vampírica” – entre finales del siglo XV y principios del XVII, no antes. Algo muy natural: En plena Alta Edad Media, hasta el más noble – fuere cual fuese su hipotética “dieta” predilecta –, vivía de un modo que se antojaría “miserable” para cualquier miembro de la clase trabajadora actual en un país desarrollado. No obstante, está claro que entre la “élite” los mecanismos de auto-control/Cuarentena funcionarían mejor, y además el número de implicados sería incomparablemente más escaso, por lo cual el riesgo de “Violación de Mascarada” disminuiría sensiblemente. 3) Siglo XVIII-Primer Cuarto del XIX, “Crisis de Crecimiento”, Reajuste Migratorio por “Violación de Mimetismo/Mascarada”: Las tendencias precedentes prosiguen intensificándose cualitativa y cuantitativamente: Esto ocasiona el “Gran Estallido” de “Plagas Vampíricas” recogidas por la documentación histórica disponible, que se extiende a toda Europa en el transcurso de esta centuria. El patrón de “oleadas sucesivas cada vez de mayor amplitud y magnitud máxima a intervalos irregulares periódicos a partir de unos pocos focos iniciales de irradiación” es típico de toda zoonosis en fase de propagación autoacelerada: El modelo biomatemático prevé exactamente la pauta dinámica reflejada en los registros historiográficos contrastados de la época; Debido al relativo “descontrol depredatorio y reproductivo/conversor” extendido entre los “estadios inferiores” de la hasta entonces “sedienta, mísera y oculta población hematófaga de bajo rango”, en las zonas originalmente más densamente pobladas (o menos escasamente, deberíamos mejor decir) de ejemplares de su especie, aparecen “brotes” cada vez más graves y frecuentes, que se van extendiendo a otros puntos por ciclos sucesivos, alejándose cada vez más de los centros primarios y extendiendo la “epidemia”: Una vez “sobresaturada” un área, (“asolada” una aldea cárpata o balcánica, por ejemplo), y por tanto “violada parcial e imprudentemente” la estrategia mimética de “Camuflaje por Mascarada”, el modelo predice una potente “penalización” inmediata contra la población parásita “infractora”: La fatal combinación de escasez de presas idóneas o susceptibles y la “alarma social” o “histeria colectiva de terror” generada hacen bajar de forma veloz la tasa local de crecimiento poblacional vampírico,
  • 166. obligando al nuevo “excedente” de neonatos conversos sedientos y poco “auto-regulados” a emigrar a otro lugar “virgen” propicio (por eso la variable “mejora de los transportes” es crítica, máxime porque los vampiros – en particular “jóvenes” – no pueden viajar de día andando o a caballo “a cara descubierta”). Este mecanismo se repite una y otra vez, dando lugar al característico patrón de “oleadas crecientes” detectado. Pero como la “base demográfica” de emigrantes es cada vez un poco más numerosa, el fenómeno tiende a amplificarse, provocando “olas cada vez más grandes”, distantes y frecuentes, precisamente lo observado en los datos documentales e historiográficos existentes. Ahora bien, esta evolución – al ser gradualmente auto-acumulativa – propende de modo matemáticamente inexorable a la Pandemia Global, la Violación Absoluta de la Mascarada y, en consecuencia, a una nefasta quiebra de la EEE favorable de supervivencia del Homo Hematofagicus y su microscópico “inductor” endosimbionte... Es evidente que – probablemente aún más temerosos y alarmados que los “cálidos” sufridores de sus progresivos “embates” – y también que los “exquisitos intelectuales, teólogos y vampirólogos” que teorizaban y polemizaban sobre ellos desde sus pulcros gabinetes –, los dirigentes de los “Clanes y Estirpes de Sangre” principales no tardarían en tomar drásticas medidas para evitar el Caos, letal para su propia pervivencia a medio plazo. Esto es lo que predice el modelo etológico de nuestro “Vampiro Endosimbionte” y la lógica más elemental, que es la traducción en nuestros cerebros – y en los suyos – de la Ley de Hierro Darwiniana que rige toda la Naturaleza. Obviamente, optaron por la salida más “fácil, cómoda y rápida”: Imponer un “exilio masivo” del “excedente plebeyo” de población hematófaga a Norteamérica, el Nuevo Mundo entonces aún “semi-virgen” y “lleno de posibilidades”, aun cuando ya lo suficientemente “poblado” y mínimamente “urbanizado” como para asegurar el sostenimiento del citado exceso demográfico si los emigrantes “respetaban de nuevo las normas de auto-contención”... Algunos de los “Maestros” o “Jerarcas” altamente “dotados” – muy probablemente los de edad menos “madura” y/o de personalidad más “pionera” o “aventurera” –, les acompañarían, con la doble misión de vigilar por el cumplimiento de la Auto-Cuarentena y, de paso, establecer, organizar y consolidar el sistema de Clanes o “Hermandades en la Sombra” en el Nuevo Continente. Convirtiendo así una Crisis en una Gran Oportunidad Expansiva... Por añadidura, no cabe duda que personajes tan astutos, bien informados y poderosos, veteranos depredadores sutiles con varios siglos de experiencia a sus espaldas, se percatarían sin dificultad de que las fuertes convulsiones ideológicas, políticas y sociales que agitaban Europa durante el “Siglo de las Luces” desembocarían pronto en grandes Revoluciones
  • 167. destinadas a aniquilar sus privilegios nobiliarios y “Refugios/Fortaleza Feudales” y, con ellos, la relativa impunidad hasta entonces disfrutada. Por lo que es natural decidieran muchos de ellos “dar el salto al charco” asumiendo el papel de “guardianes” y “pastores” de su “plebe neonata” más “alborotadora” e “irreflexiva”... Al mismo tiempo, los líderes más Ancianos” y/o “Conservadores” se quedarían en el Viejo Mundo, encargados de reprimir y castigar severísima y cruelmente cualquier atisbo o repunte de “excesos promiscuos” entre sus vasallos y “chiquillos”, lo que explicaría el “gran paréntesis” de casi total ausencia de “brotes epidémicos” que disfrutó Europa desde el último cuarto del siglo XVIII hasta 1825. Sustancialmente igual a lo que hicieron nuestros antepasados y sus gobernantes, pero con cierto “retardo cronológico”: El natural desfase temporal que se establece entre todo par de curvas demográfico-ecológicas de una relación Depredador/Presa o Parásito/Hospedador, como sabe o debe saber perfectamente cualquier estudiante de Biología desde el Bachillerato. Un ejemplo más de “CoEvolución Paralela”. 4) Primer Cuarto-Finales del Siglo XIX, “Fase de Re-Equilibrio Inestable”: La adecuada mezcla de medidas de redistribución migratoria, “racionamiento” y “represión de promiscuidad conversora” surte su efecto; La tasa de Auto-Cuarentena se vuelve a estabilizar cerca de su valor óptimo y la de crecimiento de la población global de Homo Hematofagicus tiende a fijarse en una cifra positiva pero suave, idónea para mantener unos razonables niveles de mimetismo por “Mascarada”. Pese a todo, el potente incremento y celeridad de la tecnología de transportes y comunicaciones emanados de la Primera Revolución Industrial – aliados con el ya incontenible impulso que el “tema vampírico” cobra en el universo artístico y literario como consecuencia de los acontecimientos del siglo anterior, culminados en la obra de Calmet y promovidos a grados más altos si cabe por influencia del movimiento romántico –, se conjugan y refuerzan de manera mutua para “mantener en el candelero” el asunto aunque el número, importancia y frecuencia de “casos”o “brotes” disminuya notablemente y a la par se iguale a un lado y otro del Atlántico. Nueva Inglaterra – la zona más desarrollada y poblada de los Estados Unidos –, la Gran Bretaña en general y Londres en especial – la todopoderosa Metrópoli del Nuevo Imperio Globalizador Dominante –, se transmutan en los dos “renovados Focos Preponderantes” del fenómeno vampírico, tanto a nivel del interés y creatividad de los intelectuales y artistas cálidos como de actividad de los propios supuestos vampiros. La dinámica co-evolutiva tipo “carrera de armamentos” o “Principio de la Reina Roja” entre las dos subespecies entra en plena etapa de
  • 168. aceleración, alimentada por el cada vez más vertiginoso ritmo del progreso humano: Ya no bastaba con los métodos “tradicionales” de camuflaje, porque la mixtura entre morbosa especulación cultural y popular remanente de la centuria anterior y los avances en los métodos de investigación criminológica, policíaco-detectivesca y médico-forense podía resultar fatal para el interés supremo de los hematófagos: Preservar su vital estrategia de ocultación/Mascarada.... ¿Cómo reaccionaría la “comunidad vampírica” ante tamaños retos de cara al siglo XX y sus profundas, integrales y sucesivas Revoluciones Tecnológicas e Informacionales? ¿Tiene algo que ver dicha respuesta adaptativa con el extraño “silencio o apagón de casos o brotes epidémicos” que reina en toda la centuria pasada, “a contracorriente” del colosal aumento en la potencia y densidad de nuestros medios de información y divulgación de sucesos y la cada vez más aguda “invasión de la moda vampiresca” y sus “modelos estético-simbólicos” renovados en la cultura de masas? Es patente que únicamente podemos vislumbrar la posible solución a este “enigma dentro de un misterio” a guisa de hipótesis de trabajo a partir de los rasgos psiconeurológicos y etológicos trazados por nuestro modelo... La respuesta, en el último apartado de esta Sección, justo tras el que ahora nos disponemos a emprender, pero ya les adelanto la palabra o concepto clave relacionado con ello: “Infiltración”. • Datos indiciarios actuales: Expedientes “X” o de “Alta Extrañeza” (Desapariciones inexplicables, Asesinatos extraños, “perfectos” y muy bien “maquillados”...); Una estimación del Tamaño de Población Vampírica; El Refinamiento de la Mascarada: Recurriendo en exclusiva a fuentes oficiales, podemos recabar series de evidencias documentadas que demuestran que – desde hace varias décadas – un promedio de 800000 personas desaparecen en solitario al año sin dejar rastro alguno ni ser halladas nunca jamás – ni vivas ni muertas – . No nos referimos a las “despariciones colectivas”, estilo “Triángulo de las Bermudas” y otras, sino a las que acaecen en aparente soledad del desaparecido en el curso de una acción trivial, como por citar un caso muy típico “salir a comprar tabaco” y “ser borrado como si fuese con una goma para siempre”. La Policía y otros cuerpos de seguridad – así como los más eficientes detectives privados – no logran hallar indicio o pista alguno relacionados con estos enigmáticos sucesos, para terrible desesperación angustiosa interminable de familiares, parientes, amigos y allegados de las presuntas víctimas. La hipótesis de que este enorme
  • 169. volumen de incidentes se deba a acciones voluntarias de los afectados se derrumba por dos razones de peso que dichos funcionarios y profesionales no vacilan en reconocer: a) La inmensa mayoría de ellos ocurre a ciudadanos sanos, bien integrados socialmente, sin conflictos familiares reseñables, de comportamiento absolutamente “normal”, y carentes de problemas económicos tales como deudas, adicciones, denuncias, expectativas de ruina, deshaucios o cualquier otra contingencia de similar índole y calibre; b) Hoy por hoy, es prácticamente imposible “disolverse en la nada” tan sólo por mudarse en secreto a otra ciudad o país. Los sistemas de control y registro electrónico, las tarjetas de crédito y débito, de identidad, fiscales, sanitarias y hasta las que usamos para utilizar teléfonos móviles o la Red de Internet nos identifican de un modo u otro de por vida. Si alguien desease “ocultarse por completo” tendría que optar, bien por cambiar de identidad por entero en todos esos campos a través de una muy perfeccionada y sofisticada falsificación múltiple, o por esconderse en los cada vez más escasos restos de parajes totalmente salvajes, aislados y casi inhabitados, o intentar subsistir de forma nómada e ilegal permanente, absteniéndose del uso de los citados medios de intercambio económico, personal, informativo, de ocio y transacción cotidiana, pero a costa de no poder jamás abrir una cuenta bancaria, ni disponer de las que poseyera en su existencia anterior..., y ni tan siquiera reservar una habitación en una humilde pensión o alquilar el más modesto piso en casi ningún país, por citar solo unos pocos ejemplos; Además, todas estas alternativas son extremadamente difíciles de llevar a cabo sin una potente y oculta “organización en la sombra”, colaboradora o cómplice de la “gran escapada”..., supuesto muy costoso, complicado e improbable, y menos en esa magnitud. Excepto si asumimos la de renunciar a todo y convenir con sobrevivir cual un “salvaje eremita” en un rincón perdido y bajo durísimas condiciones físicas y psicológicas inacostumbradas. Es aceptable que una diminuta fracción de estas personas elijan esta vía, a resultas de un radical “cambio existencial-filosófico” de rechazo a la Civilización y sus exigencias o servidumbres, pero ¿800000 de ellas al año? Ridículo. En resumen, el costo de la más que dudosa “liberación” es demasiado gigantesco. Después de todo, ¿quién preferiría vivir de las formas descritas a cambio de la libertad que supone “resetear” o “partir de cero” de nuevo, si en las presentes condiciones sociales de todas las naciones desarrolladas o en vías de desarrollo es mucho más sencillo, barato y agradable limitarse a cambiar de pareja, trabajo, estilo de vida o residencia con considerables y nunca antes vistas facilidades y grado de autonomía personal? Solo en casos polares opuestos y extremos, cuales individuos seriamente marginales, “iluminados excéntricos” o
  • 170. multimillonarios extravagantes tal conducta podría ser “ventajosa”, al menos en su dimensión subjetiva, y realizable con cierto éxito, mas no sin fuertes dificultades técnicas y administrativas. Pero, en ningún modo los citados casos – tremendamente raros o poco numerosos – pueden justificar la abultada e impresionante cifra de 800000 “desaparecidos absolutos y permanentes” al año. Los expertos lo saben, y por eso los Cuerpos de Policía y otros semejantes califican a estos y otros tipos de casos de perfil racionalmente inexplicable con apelativos como “Expedientes X” (como hace el FBI norteamericano, llegando a dar lugar a una muy famosa serie de TV), “Expedientes de Alta Extrañeza” (denominación de la Policía española), u otros análogos en cada Estado soberano. Otros datos muy interesantes en lo tocante a estos “Expedientes Anómalos, Sección Desapariciones”, es que su distribución estadística no sigue ninguno de los patrones criminológicos establecidos habituales: Una elevadísima fracción de ellos se concentran en ciudadanos adultos pero relativamente jóvenes, en una franja de edades que abarca desde el filo mismo de la adolescencia hasta la cuarentena; En segundo lugar, nos encontramos adolescentes, púberes y niños mayores de 7 u 8 años – por ese orden – en proporciones crecientemente minoritarias; Los registros de sucesos de esta naturaleza cuyos protagonistas sean personas maduras de entre 50 y 65 años son todavía más escasos y, finalmente, no se produce casi ninguno entre ancianos, niños muy pequeños ni bebés; Tampoco se contabilizan diferencias significativas por sexo o raza, excepto puntuales variaciones derivadas a costumbres locales (por ejemplo, zonas culturales o “barrios étnicos” donde las mujeres no suelen salir solas de sus domicilios), ni entre áreas rurales y urbanas en cifras relativas a sus respectivas densidades de población; En cuanto al nivel socioeconómico, sí se detecta una cierta preponderancia de estos hechos en el seno de la clase media, en un sentido amplio y diverso. Pero no se puede determinar a ciencia cierta si también afectaría por igual o incluso en mayor medida a las clases más desfavorecidas o marginales, porque entre ellas la tendencia a no denunciar desgracias de este tipo o hasta carecer de contacto con las fuerzas del orden o de la documentación identitaria es muy alta, y por tanto carecemos de datos fiables al respecto, tanto en las “bolsas de marginación” de las poblaciones del mundo desarrollado o emergente como en la mayor parte de las que pueblan el Tercer Mundo. Sin embargo, sí se constata que las “desapariciones extrañas” se dan en una frecuencia relativa inferior a la media en los estratos altos y muy altos de la sociedad, incluyendo el intervalo de edades de mayor riesgo. Particularmente, se
  • 171. observa que este fenómeno prácticamente casi nunca azota a personajes famosos, sea cual sea el terreno u origen de su celebridad, ni a sus familiares e íntimos. Por otra parte, la cantidad promedio anual de “desaparecidos de alta extrañeza” se sostiene constante desde hace entre dos y tres decenios, desafiando los innegables y sensibles avances operados entretanto en métodos criminológicos de indagación, la globalización e informatización de los datos y pesquisas policiales y los métodos analíticos de la policía científica. A partir de esta realidad y de sus fuentes privadas de información – cuyas identidades auténticas no revela sino bajo nombres supuestos –, la graduada por la School of Arts and Sciences of New York, historiadora del arte, escritora, diseñadora de joyas e investigadora vampirológica norteamericana Jackye Ayers – en el capítulo 11 de su novela/documento “Aliento” (2009), publicada en España el año pasado –, postula que tales desapariciones se deben fundamentalmente a la acción de vampiros, esto es, a lo que hemos definido como “Conversión”. Adicionalmente, la sagaz autora aporta una nueva y poderosa evidencia indirecta en apoyo de su supuesto: “La inmensa mayoría de los casos de esta clase de enigmáticas desapariciones implican a personas jóvenes de entre 16 y 45 años, sanas y dotadas de una hermosura o belleza destacada”. Esta última variante hallada por su novedosa y fascinante investigación jamás antes había sido elucidada, sencillamente porque los policías y detectives encargados de ello nunca lo enfocaron desde esta inédita e imaginativa perspectiva, pero se cumple de manera estadísticamente abrumadora... Y como es llamativamente obvio, converge con nuestro Modelo ESV como dos piezas vecinas de un rompecabezas. Esta excelente idea – articulada y desarrollada con y por mi Modelo Endosimbiótico del Vampiro – encaja a muy bien con él, y es capaz de justificar el peculiar y desconcertante “perfil criminológico” o “retratorobot” del “grupo de máximo riesgo” del “desaparecido absoluto”. Ninguna otra teoría “más convencional” lo consigue, como ya argumentamos..., y mucho menos todavía las alternativas “noconvencionales” propuestas; Por ejemplo: ¿Imaginan acaso casi un millón de “abducciones” extraterrestres al año, o el mismo número de “pequeños portales dimensionales espontáneos hacia otros Universos Paralelos”?... Sin duda, Guillermo de Occam se revolvería en su tumba/ guarida tan sólo de escucharlo..., si él fuera un “reviniente”, claro... No, por supuesto que tales opciones son absurdas. Es mucho más razonable aceptar la hipótesis de trabajo de la Sra. Ayers que esos
  • 172. disparates, dado que no existe explicación “racional conocida” al misterio. Basta aplicar el Principio de Economía, o “Navaja Barbera” del gran filósofo. En unos simples y breves trazos, examinaremos cómo esta hipótesis justifica todos y cada uno de los “rasgos estándar” dominantes del “desaparecido enigmático”: 1) Franja de edades, atributos físicos estética y sexualmente atractivos: Criterio Selector del Converso. 2) Distribución Geográfica Universal: La “Zoonosis Vampírica por Simbiogénesis” es pandémica, como global su reflejo mítico. 3) Distribución por estratos socio-económicos: Necesidad de preservar la EEE de Mimetismo por Mascarada, puesto que es mucho más fácil y seguro hacer desaparecer a un pobre o a un miembro de la clase media que a un rico y/o poderoso, cuyos familiares o allegados estén en disposición de poner en marcha recursos particulares de investigación detectivesca y “contactos privilegiados” mucho más persistentes, amplios y eficaces que una investigación policial rutinaria. 4) Ausencia de “desaparecidos” famosos o próximos a ellos: Exigencia de minimizar el “impacto” por “alarma social”, debido asimismo a la “Estrategia de Mascarada”. 5) No se piden rescates, el cadáver jamás aparece: Por razones obvias; Lo primero por conservar Mascarada, lo segundo porque no hay cadáver, sino “organismo transformado”. 6) No se produce contacto alguno posterior al hecho con los familiares, amigos o conocidos: Por razones obvias de Mascarada. Asumimos – por todo ello – como válida la “Hipótesis AyersSchreiber” de “Desapariciones por Conversión Vampírica”, que podemos enunciar así: Hipótesis Ayers-Schreiber de Desapariciones por Conversión Vampírica
  • 173. “La fracción sustancial de Desapariciones Absolutas de Alta Extrañeza se deberían a los procesos de Conversión Vampírica: Por ende, la tasa de desapariciones por año estima cuantitativamente el número de Conversos anuales en la actual situación de Equilibrio Metaestable entre las poblaciones del Homo Hematofagicus y el Homo Sapiens en su relación interespecífica Parásito/Anfitrión dentro del Modelo Endosimbiótico del Vampiro”. Teniendo ahora en cuenta que – como opinan los expertos policiales e investigadores privados que se han ocupado del fenómeno –, muy probablemente la cantidad de “desaparecidos X” sea sensiblemente superior a la cifra dada, a causa de nuestra falta de registros fiables en los ambientes marginales y los países del Tercer Mundo, podemos razonar del siguiente modo: Según esos mismos profesionales – y siendo más bien prudentes – podrían producirse entonces alrededor de entre 1/3 y un 50% de “desapariciones inexplicables” más. Aun aceptando que todas ellas no se deban a la acción vampírica, podemos – en consecuencia – tomar la cifra de 800000 conversos/año cual una buena estimación en primera aproximación. Una estimación del Tamaño de Población Vampírica Utilizando este dato de partida, procedamos a efectuar un cálculo aproximado de la población total de vampiros que existiría hoy día en nuestro planeta en función de este modelo. Para ello (consultar Sección III de mi ensayo “Biología del Vampiro (I), Demografía-Ecología”), emplearemos la siguiente cadena de deducciones, extraídas del modelo bio-matemático expuesto en el citado estudio: Sea I el nº de “Infectados” susceptibles (no elegidos de hecho) de sufrir la Conversión, Py el de “Presas Efectivas” (es decir, desangradas o consumidas de manera estrictamente nutricia sin ser convertidas), y C la cantidad de Conversos, todas ellas magnitudes promedio por año. Es evidente que:
  • 174. Py = I – C Por otro lado, la EEE por “Mimetismo Mascarada” impone que en torno al 10% tan sólo de los “infectados” sea converso, luego en tal caso: C = 0.1 I Sin más que sustituir y agrupar: Py = 0.9 I Puesto que C = 800000/año, por hipótesis: I = 800000/0.1 = 8000000/año Lo que nos da una cantidad aproximada de 8 millones al año de “infectados”, a los que corresponden: Py = 0.9 x 8000000 = 7200000/año Unos 7 millones y 200000 miembros de nuestra especie “depredados hematofágicamente” por año. En otro orden de cosas, hemos de considerar a continuación el número medio de presas nutricias que necesitaría el “vampiro estándar” para mantenerse vivo y en pleno uso de sus facultades físicas y mentales. Para ello, tengamos en cuenta que un caníbal humano precisa del equivalente calórico a dos de sus semejantes adultos a la semana para estar perfectamente alimentado. El metabolismo de bajo rendimiento oxidativo del vampiro – por consiguiente – precisará mucho menos. Seamos cautos y asignemos el requerimiento energético medio en una presa cada seis semanas (1/12 de la tasa metabólica aparente unitaria “cálida”). Estos valores no son sorprendentes, aunque puedan parecerlo: A este respecto, es cierto que la masa de sangre por individuo es muy inferior a la de carne, vísceras y otros tejidos blandos comestibles proporcionada por la “dieta caníbal”, o cualquier otra sustitutiva propia del “gran primate omnívoro”, pero pensemos que el pesado, potente y acelerado metabolismo oxidativo humano – si bien consume una muy superior energía total que el vampírico –, asimismo desperdicia más por eliminación de residuos excretados... Mientras que el de su “primo” simbiogenético, en los términos del modelo, aprovecha prácticamente el 100% de las masas-calorías aportadas por la sangre y, con la ayuda del endoparásito microscópico, las reparte de forma
  • 175. exquisita y eficientemente selectiva. De donde se infiere que – en verdad – la razón efectiva de tasas metabólicas oscilaría entre 1/8 y 1/6. A la que equivale una longevidad media entre 6 y 8 veces más elevada (de 600 a 700 años), algo muy ajustado y razonable según el modelo. Así pues, fijando un promedio de una presa cada mes y medio, nuestro “Vampiro Endosimbiótico” habría de matar sobre 8 “cálidos” al año, o bien su “masa calórica” correspondiente distribuida en dosis más pequeñas y frecuentes no del todo letales..., o una combinación diversa entre ambas opciones, a gusto y en función de las circunstancias del “consumidor”... Si denotamos nPy tal nº promedio de presas por año y vampiro, es patente que si ahora dividimos la cantidad global de presas anuales antes estimada por este último parámetro, obtendremos nuestra aproximación final: Tamaño de la Población Vampírica, V V = Py/nPy V = 7200000/8 V = 900000 vampiros Sopesando que – en general – hemos sido preferentemente “cautos” o “conservadores” en nuestros cálculos, podemos afirmar que el Modelo Simbiogenético para el Homo Hematofagicus predice una Población Vampírica Estimada cercana a un millón de ejemplares “sanos” activos, descontando los que se encuentren en “hibernación profunda” y otras particularidades aún menos agradables. Algunas Consecuencias del Cálculo Precedente Nº Medio Estimado de Presas Nutricias del Vampiro, por siglo (nCPy), y a lo largo de su Ciclo Promedio de Vida (nVLPy) nCPy = (Py 100)/V nCPy = 720000000 /900000 = 800 presas/siglo nVLPy = nCPy L
  • 176. Donde L = Longevidad promedio del Vampiro = 7.5 siglos nVLPy = 800 x 7.5 = 6000 presas totales/vampiro Nº Medio Estimado de Conversiones o Neonatos producidos, por siglo (nCN), y a lo largo de su Ciclo Promedio de Vida (nVLN) nCN = (C 100)/V nCN = 80000000/900000 = 88.888 ~ 89 neonatos-conversos/siglo (equivalente a 1 por año y medio, aproximadamente) nVLN = nCN L nVLN = 89 x 7.5 = 667.5 ~ 667 o 668 neonatos totales/vampiro Nº Medio Estimado de “Adoptati” por siglo (nCA), y a lo largo de su Ciclo Promedio de Vida (nVLA) Suponemos – siguiendo los razonamientos ya desarrollados al respecto acerca de la etología vampírica derivada del Modelo ESV – que la proporción de Adoptati ronda el 1% de los Conversos. Es decir: A = Nº Medio Global de Adoptati/año = 0.01 C A = 800000 x 0.01 = 8000/año Resultando entonces la cifra por siglo y durante toda la vida del vampiro, como es elemental deducir, respectivamente: AC = (A 100)/V = 800000/900000 = 0.888 (Equivale a 1 por siglo y medio, más o menos) AVL = AC L = 0.888 x 7.5 = 6.666... ~ 7 Adoptati totales/vampiro Recordemos que se trata de valores promedio aproximados u orientativos. Representan lo que correspondería a la actividad
  • 177. “depredadora/reproductora” o las tendencias de comportamiento más probables asociadas a la conducta de un “vampiro estándar medio” ideal bajo las condiciones del Equilibrio Metaestable actual entre ambas poblaciones. Fuertes cambios del orden a los ocurridos en la Transición entre la Edad Media y la Era Industrial – por ejemplo – alterarían el juego de variables, lógicamente. Además, como es natural en toda variante estadística, se limitan a indicar las magnitudes centrales teóricas: Evidentemente, los vampiros más “ancianos” y/o “dotados” generarán más Conversos y acogerán mayor número de Adoptati que estos índices promedio, tanto más por encima de ellos como más aptos y por consiguiente menos numerosos sean ellos mismos. Igualmente, sus congéneres más jóvenes, inmaduros y/o incapaces apenas tendrán la oportunidad de producir un Converso y con toda seguridad nunca “adoptarán” a “cálido alguno”. Sin embargo, la fracción mayoritaria de la población hematofágica que se encuentre en la zona “mediocre” de experiencia/aptitud tenderá en mayor o menor medida a obtener los resultados medios indicados. Este tipo de “distribución en forma de campana de Gauss” es característica de la mayor parte de las variables biométricas o psicométricas continuas, cual es bien sabido. El problema de los cadáveres de las víctimas: Asesinatos “extraños”, “perfectos” y muy bien “maquillados”, el Refinamiento de la Mascarada La lógica indica que la “repentina” ausencia de aparentes “casos de brotes vampíricos” que “atruena con su silencio” desde el más temprano siglo pasado – unida a la inevitable por más que autoregulada expansión demográfica de los vampiros que ha debido acompañar a la tremenda y rápida explosión de población humana –, requiere una explicación racional desde el marco de referencia de nuestro Modelo VES. Después de todo – pueden pensar muchos de ustedes – entre 7 y 8 millones de crímenes anuales con ciertas peculiaridades insólitas no pueden “camuflarse” o “diluirse” tan fácilmente cual apenas un millón de “desapariciones enigmáticas”. Pues bien, en primer lugar hay que tener claro que la cifra previamente reseñada aproxima la cuantificación del “equivalente promedio en sustento bruto nutritivo medido como nº de presas” necesario para mantener alimentados y activos a la todos los miembros de la masa de población hematofágica estimada. Pero en ningún modo implica que los depredadores nocturnos en cuestión maten a todas ellas. Reduciendo el razonamiento a “módulo unidad” se comprende mucho mejor: Los cálculos del modelo señalan una media de 8 víctimas mortales por año como “dieta estándar” de un “vampiro medio”. “Víctima mortal”
  • 178. significa ser desangrada hasta el fallecimiento, ya sea en uno o varios asaltos próximos en el tiempo. Lo que ocurre es que en términos estadísticos es idéntico suponer que el depredador aniquila a 8 “presas de perfil promedio” o bien se limita a “consumir” hasta la mitad de su resistencia a 16 de ellas, o hasta 1/3 de la misma a 24..., y así sucesivamente, siempre que lo haga con la suficiente frecuencia entre dos ataques sucesivos dados. Evidentemente, esta táctica conlleva “disfrazar” la acción puramente nutricia/depredatoria de “galanteo”, obligando al vampiro a desplegar una conducta prácticamente idéntica a la que utilizaría para “seducir” a un candidato a la Conversión... Nada más sencillo en un mundo nocturno – en especial juvenil – cada vez más promiscuo, dominado por el “ligoteo fácil” y las “aventuras intrascendentes” de “fin de semana”. El nuevo “Homo Hematofagicus Urbans” se ha limitado – pues – a adaptarse una vez más a las circunstancias, mimetizándose a la perfección con sus predilectas y sustanciales presas “cálidas”, en adecuada y astuta obediencia a su Estrategia Evolutiva fundamental y ancestral..., haciéndose un auténtico experto en el arte de fingir “fascinar”, cuando en verdad lo único que busca el 90% de las veces es saciarse con el rojo fluido de las arterias de sus ocasionales “parejas”. Este renovado “Vampiro Hedonista Post-Moderno” ha llegado a ser un “sibarita de delicadas maneras” en comparación a sus “antepasados”, o con él mismo en centurias anteriores, por lo cual mata muy pocas veces y tan sólo en condiciones favorables al camuflaje óptimo de sus actos. No obstante, es natural esperar que no todos los homínidos hematófagos se hayan aclimatado a dichos cambios con igual éxito: Probablemente siga habiendo bastantes “vampiros salvajes o brutales a la vieja escuela” y hasta “estirpes” de ellos en los que prevalezca aún tal línea de conducta. Pero éstos tienen a su disposición el “Universo Underground/ Periférico”: Guetos de marginados, deshauciados, drogadictos terminales, indigentes o inmigrantes indocumentados en inmensas ciudades de crueles contrastes, zonas de guerra en regiones míseras, hambrunas y migraciones forzadas de aspirantes a refugiados, toda la amplia y por desgracia todavía extensísima fracción del ancho “Tercer y Cuarto Mundo”, afligido de lleno por la pobreza, la barbarie y el caos extremos... Lugares donde la Ley y la Medicina no acceden, donde apenas se contabilizan los muertos, y mucho menos los “desaparecidos de alta extrañeza”... Incluso los “hematófagos de élite” más “elegantes”, “finos” y “sofisticados” que puedan poblar las noches de nuestras “burbujas de bienestar”, y cuyos territorios de caza se restringan a ellos por lo común, tampoco han de privarse del “antiguo sabor de la caza salvaje y despiadada de los viejos tiempos”... Con viajar de “turismo” de vez en cuando a Haití, Somalia o los “barrios
  • 179. negros” de Calcuta, por ejemplo, asunto resuelto. Con estos dos argumentos considero “cubierta” la mayor parte del “frente objetor” al modelo en este punto. Pese a todo, subsiste una semilla razonable de duda. Pues ¿acaso no cabe prever que, en ocasiones, el “vampiro urbanita del Primer Mundo” no consiga controlar su instinto destructor hasta el punto de “dosificar” con “exquisitez” sus ingestas? Puede encontrase especialmente “sediento” tras un prolongado letargo, o quizás se “deje llevar” por las pulsiones más arcanas condicionadas en su cerebro, ambos escenarios más plausibles si se trata de un “Anciano” o, en el polo opuesto, un “neonato inexperto”, por otras causas... Las dos situaciones son predecibles según el modelo. Pues sí, es muy posible que ocurra, si bien no con demasiada asiduidad. Aunque – obviamente – hablaremos de una proporción de casos más que notablemente menor. Aun así, si su acto depredador deja aunque sea un único cadáver “extraño” tras de sí en nuestro entorno social ¿no supone ello de inmediato la movilización de la policía científica y los servicios forenses? Por más que estemos hablando de una cantidad limitada de casos, ¿no bastarían para que el supuesto fenómeno vampírico fuese al menos tan “visible” o más que en los dos últimos siglos anteriores al XX? La respuesta es una vez más negativa, por dos motivos harto poderosos: a) El propio “Refinamiento Ultra-Mimético de la Mascarada” ha sido tan sutil y perfeccionado, que el vampiro cuenta con una potentísima arma a su favor en esta Nueva Era “CiberGenética”: Casi nadie cree en su existencia real; En efecto, al haber sido bombardeadas nuestras mentes desde la infancia con el “arquetipo literario/cinematográfico” del vampiro, asociamos de manera inconsciente y maquinal dicho concepto con algo ficticio o a lo sumo mitológico. Este condicionamiento cultural afecta por supuesto a detectives, investigadores y expertos médicos forenses... Ante un “cadáver extraño, marcado y exangüe” jamás tenderán a enfocar el posible origen de su singular estado con el vampirismo, buscando antes cualquier otra justificación causal por remota e improbable que ésta sea. Además, ni el más “desaforado” o “ansioso” de los sagaces depredadores hematófagos “se lo va a poner tan fácil” ni en un ocasional arrebato de frenesí de sangre y violencia “al viejo estilo”... No, porque los avances científicos, tecnológicos, metodológicos y los conocimientos criminológicos y biomédicos que los soportan fluyen en ambos sentidos, empapando igualmente a los Homo Hematofagicus, en particular los mejor aptos o capaces de compartir con nosotros nuestro medio altamente civilizado y tecnificado presente. Hay muchos modos
  • 180. de manipular un cuerpo desangrado e inerte y el escenario de su crimen para que la “causa racional más lógica” de su pérdida absoluta del líquido circulatorio y la ausencia de rastros de la misma en su proximidad sea atribuible a cualquier otro factor que la acción de un vampiro, sobre todo porque esta opción ya se halla psicológicoculturalmente descartada casi desde el principio en nombre de una equivocada y sutilmente moldeada y sesgada noción del “profesionalismo racionalista científico”... En definitiva, una aplicación extraordinariamente inteligente del Principio ya formulado por el gran poeta, crítico literario, prosista y traductor/introductor de Edgard Poe en el por entonces “círculo máximo de las luces intelectuales parisienses”, Charles Baudelaire, reflejado en su famosa frase: “El engaño más perfecto del Demonio es persuadirnos de que él no existe”. Esta combinación de “escepticismo sistemático programado” y “astucia ilustrada” del “nuevo vampiro” es letal para el de todas formas escaso y poco probable “descubrimiento ocasional” de un “desliz por frenesí de sangre”... Como podemos ver, el Homo Hematofagicus habría aprendido mucho de sus “errores” entre finales del siglo XVII y el XVIII... Cual es natural en una “carrera co-evolutiva de armamentos”. Pero entonces, ¿no habrían ellos mismos aprovechado, utilizado, manipulado y en cierta manera “conducido” desde la sombra la evolución perceptiva de masas del Mito Vampírico hacia la dirección que más beneficie a su estrategia básica? Claramente, resulta bastante verosímil. Ello nos introduce de lleno en el contenido del siguiente punto: Una innovadora y flamante “Estrategia de Infiltración Selectiva”, en la cual – como es obvio – la importancia de los Adoptati habría sido determinante y decisiva. • Indicios de una “reciente Estrategia de Infiltración Selectiva”, vía “incremento del recurso de la Adopción Vampírica”: Si retomamos el final de nuestro “recorrido historiográfico” sobre la documentación disponible de presunta “actividad vampírica”, observaremos que a partir del término del siglo XIX la aparente casuística decrece brusca y sorprendentemente, hasta casi desaparecer por espacio de todo el siglo XX, salvo raras, contadas y muy locales excepciones. Al mismo tiempo, en el Mundo Occidental y su área de poder e influencia – prácticamente hegemónica durante dicha centuria
  • 181. que acabamos de rebasar –, el protagonismo “intrusivo” del fenómeno vampírico a nivel literario, simbólico, arquetípico, icónico, cinematográfico, cultural y – en general – en todo lo relacionado con los viejos y nuevos medios de comunicación de masas cobra una intensidad, empuje y constancia inusitadas. Y no tan sólo eso: Se diversifica, evoluciona, muta y adapta a los nuevos cambios sociales, económicos, ideológicos y de comportamiento colectivo de forma extraordinariamente compleja y eficaz. Hasta el punto de que – hoy por hoy – al mismo tiempo que la creencia en su existencia real es de las más bajas de la Historia, paradójicamente, su “impacto/sombra” psicológico sobre la “mass-media” y nuestra actual “aldea global” hipertecnificada es superior a cualquier otro antes registrado. A su vez, la estética, contenido simbólico y rasgos del Mito han ido transformándose gradual pero incesantemente, adaptándose y a la par co-catalizando a los cambios socioculturales, ideológicos, políticos, económicos y sexuales de una Humanidad cada vez más emergentemente “globalizada”. Si analizamos el sentido de dichas variaciones en el periodo considerado, podemos sintetizarlas en los siguientes aspectos o fases: 1) Inicios del siglo XX - “Años Locos” o Década de los 20 del dicho siglo, “Drácula”, de Bram Stoker: Urbanización e Industrialización del Mito a partir de su previo “reciclaje romántico”. Primeros indicios de un intento de “aproximación científica” (alusiones a las transfusiones sanguíneas por parte del peculiar y sardónico personaje del Dr. Van Helsing). 2) “Locos 20” - “Esplendor de Mediodía de la “Centuria Norteamericana” (años 50), “Nosferatu” del alemán Murnau; Serie “Drácula” de la Hammer Productions británica; Salto final a Hollywood, el cómic y todos los nuevos canales de la MassMedia: Amplificación del “Arquetipo Stoker” en doble plano: expresionista/simbolista, psicoanalítico y esotérico (“Nosferatu”, del genial director alemán Murnau y el magnífico, singular y notabilísimo actor berlinés Max Schreck en el papel del “Príncipe de los No-Muertos”) y, en un ámbito más popular, apto para el consumo masivo en serie (Hollywood y su “esfera”, pasando por la transición del “estilo inglés Hammer”). Dos actores “míticos de género”, el estadounidense de origen húngaro Bela Lugosi – con su aire distinguido, enigmático y don-juanesco, de mirada de ébano magnética y encendida – y el muy “aristocrático” y a la vez intenso y altivo “caballero inglés sombrío” Christopher Lee –
  • 182. venido a este mundo en el selecto distrito londinense de Belgravia –, se encargan de representar para siempre este “molde arquetípico” del “Vampiro Masculino, Galán Oscuro y Amo de las Criaturas de la Noche”. 3) Principios de los 70's - Mediados de los 80's, Filmografía de “terror vampírico/erótico” del español y madrileño Jesús Franco, centrada originariamente en su “musa oscura”, la actriz sevillana Soledad Miranda (alias “Susan Korda o Korday”); Película estadounidense “El Ansia” (1983), dirigida por Tony Scott y protagonizada por Catherine Deneuve, Susan Sarandon y David Bowie: A pesar de las enormes diferencias estéticas y “filosóficas” entre ambas obras, fruto tanto de las muy distantes personalidades de sus respectivos directores como de los fuertemente diversos factores histórico-culturales de sus países y entornos sociales (hablamos de la España “terminal-franquista/post-franquista”, no lo olvidemos), ambas creaciones reflejan una reactualización del Mito, conectándolo con sus más profundos y remotos caracteres lésbicohipersexuales y matriarcal-tenebrosos, tanto primigenios y milenarios (Sekhmet, Lilith, Lamias, Kali...), como reformulados en clave romántica (“Carmilla” del también irlandés Sheridan Le-Fanu, Goethe, Poe, etc). Aunque – por supuesto – adaptados al “ambiente de sexo libre/psicodelia y pornofilia” legado por la “Revolución de los 60's”. Así, la Mujer-Diosa-Vampira recobró su Trono Sombrío... La “falsificación necesaria” de Stoker rasgó su “velo represor victoriano” por fin plenamente (pues en realidad el autor irlandés no se inspiró inicialmente en el Voivoda o Príncipe feudal rumano Vlad “Tepes” de la Valaquia para configurar su “inmortal” personaje – nunca mejor dicho en el doble significado del adjetivo –, sino en la Condesa húngara Erzsébet Báthory de Écsed, nacida algo más de cien años después que Vlad Draculea, en concreto el 7 de Agosto de 1560). Este dato ha sido confirmado documentalmente por la revisión de los papeles personales manuscritos del célebre escritor, llevada a cabo recientemente por su sobrino biznieto Dacre Stoker con motivo de la preparación de su propio relato “Drácula, el No-Muerto” – compuesto en colaboración con el historiador y especialista en vampirismo Ian Holt –, y publicado en 2009 a modo de “secuela oficial” de la ya clásica y famosísima obra de su antepasado. Evidentemente – como ha declarado el mismo Dacre – el motivo de la decisión de su ilustre pariente de “cambiar el sexo” de su protagonista fue rotundo y patente: En su pudibunda, hipócrita y puritana época, presentar ante el
  • 183. público como “estrella oscura” a una bella, independiente, inteligente, dominante y cruel dama, predominantemente homosexual en su vida cotidiana histórica, y “restringindamente lesbiana” en sus preferencias hematofágicas, hubiese condenado al libro y a su autor al más absoluto ostracismo, condena, persecución y rechazo. Jamás lo hubiera publicado y él se hubiese convertido en un “paria social”. De esta forma, una joven, apasionada y sensual morenaza sevillana de cabellos lisos de azabache y mirada embrujadora – por más señas, nacida en el emblemático barrio de Triana e hija primogénita de Juan Antón, primo hermano de la insigne bailarina de flamenco, cantante y actriz Paquita Rico – (la Miranda), y una rubia, señorial y sofisticada rubia parisina francesa de fría belleza aparente mas volcánico interior (la Deneuve) –, nacidas las dos en 1943, la primera el 9 de Julio y la segunda el 22 de Octubre, curiosa o quizás “serendípicamente” , ¿quién puede saberlo? –, han sido las profesionales del Séptimo Arte destinadas a “reencarnar” en la Gran Pantalla de los Sueños y Avatares del siglo XX el “espíritu” de la “Condesa Sangrienta”, Erzsébet (Elizabeth) Báthory y, con ella, el del Arquetipo Ancestral de la “Reina-Bruja Vampira, Señora de las Tinieblas”... Modernizándolo y reajustándolo al compás de los tiempos, eso sí, con muy distinto perfil personal, técnica y factura escenográfica, si bien común eficacia seductora y habilidad artística. • 4) Década de los 80 del siglo pasado - Primeros años del Siglo XXI, Obra literaria y traslación cinematográfica de la original, audaz y magistral escritora norteamericana paisana de Nueva Orleans y de ancestros irlandeses Anne Rice, (“Crónicas Vampíricas” o “Trilogía de Lestat”, iniciada por “Entrevista con el Vampiro”): “Humanización”, profundización psicológica, primer “diseño socio-comunitario”, neo-erotización, homosexualización, feminización y reconexión del Mito con sus Fuentes Matriarcales Primordiales, la “ Nueva Revolución de la Imagen Arquetípica” del Vampiro, se manifiesta por vez primera el “Vampiro Urbano Post-Moderno”. La importancia, grado innovador y trascendencia del “universo vampírico” brotado de la máquina de escribir (terminó su “Interview With The Vampire” en 1973, aun cuando, al adelantarse tanto a su tiempo, no fue publicada hasta 1976, alcanzando el pleno éxito en los albores del decenio siguiente), y más tarde el procesador de textos de esta maravillosa autora, solo puede compararse al impacto transformador-difusor-globalizador conseguido en su día por Bram Stoker... Aunque por fortuna para ella, a diferencia de él, no ha tenido que esperar hasta después de su muerte para alcanzar su máxima cima y reconocimiento mundial. Después
  • 184. de Rice, el Icono/Arquetipo del Vampiro y, sobre todo, de la Vampira, ya no será jamás el mismo... La versatilidad, articulación, riqueza y alcance de los elementos conceptuales aportados por la bella, envolvente, intensa, subyugante y descriptiva prosa de Rice es sencillamente inmensa, y abarca múltiples registros temáticos. No me extenderé en diseccionar cada uno de ellos para Vds de modo pormenorizado, porque creo que es imposible hacer justicia a su densidad de información y talento creativo. Baste resumir el análisis de su multiforme y extensísima “revisión” del Mito indicando que la mayor parte de los rasgos psicobiológicos definidos por nuestro “Modelo Simbiogenético” del Vampiro quedan reflejados en sus variados y fascinantes caracteres literarios, así como excluidos los patentemente “fabulosos” o “absurdos”, tales cuales atravesar obstáculos sólidos, no reflejarse en los espejos, metamorfosearse en animales o temer a las cruces y otros símbolos sagrados sin haber sido “potentemente condicionado” por la educación religiosa estricta, por citar tan sólo algunos. “Sus vampiros” conservan en gran medida intactas sus personalidades “cálidas” previas a la Conversión, excepto en lo que atañe directa y vitalmente a su nueva condición, e íntegras sus memorias y la consciencia de su propia identidad. Mantienen también toda la complejidad psicológica, emocional, intelectual y sentimental de un ser humano, nuestra colosal variabilidad de reacciones ante una nueva forma de vida sensorial y fisiológica y toda nuestra sublime y a la par mezquina ambigüedad atormentada. No obstante, la intensidad de la Conversión y un cierto “desapego helado” para con su anterior naturaleza y la de los “mortales” avanzan con el paso de los siglos: La Conversión, de alguna manera, es un lento proceso adaptativo que nunca termina del todo hasta que el vampiro es aniquilado o muere por accidente. El final más remoto de los más “Ancianos” entre lo “Ancianos”, los más resistentes, fuertes y poderosos, es descrito como una suerte de “parálisis” progresiva que se torna total, un “letargo indefinido”, lentísimo y “petrificador”, asintóticamente limítrofe con la muerte definitiva e irreversible... Se desarrolla un completo bosquejo de su organización social en Clanes o Hermandades a veces aliadas y otras rivales entre sí, con amplio margen de autonomía individual pero fuertemente jerarquizadas en lo tocante a rangos y respeto por ciertas normas básicas de supervivencia comunitaria, todas las cuales emanan de una Ley Básica: La
  • 185. necesidad ineludible de preservar su secreto y la ubicación de sus escondrijos de reposo del conocimiento humano (esto es, el Mimetismo por Mascarada). Se insinúa la necesidad de autocontención o “Cuarentena”, (aunque no la denomina con dicho término) y de elevada “selectividad conversora”, así como las modificaciones y evolución natural de su régimen oculto y nocturno de existencia a lo largo de los milenios, al ritmo de las propias alteraciones de la evolución demográfica, cultural y social de nuestra especie. Se les presenta como criaturas de invariable hermosura, sensualidad, belleza y fascinación, muy acentuadamente egocéntricas, seductoras, hiper-eróticas y tendentes a la homosexualidad, con un fortísimo protagonismo dominante femenino en multitud de ocasiones, por más que – comprensiblemente, al tratarse de la obra de una dama –, el “Héroe Oscuro” de la saga es un varón, “Lestat”. Incluso se ocupa del problema del origen de los vampiros... Su Akasha – la Madre Primigenia que protagoniza la tercera entrega de la trilogía, titulada “La Reina de los Condenados” – es un trasparente trasunto de la diosa egipcia arcana Sekhmet... El Consorte Real – el “Caín” de su “Lilith” – es llamado Enlil, una clara alusión al panteón sumerio. Y hasta hay una sugestiva interrelación paradójica – a la vez convergente y luego de odio o rivalidad sin fin –, entre dicha Fuente Primaria del fenómeno con dos hermanas gemelas chamánicas – Maharet y Mekare –, caracterizadas como “brujas caníbales”..., en el contexto de un Matriarcado Primordial Neolítico. La genial escritora acaba por identificar al “Agente Vampírico Zero” cual una especie de “ente astral” o sutil – Amel, un espíritu o demonio ávido de calor y sangre de vida –, quien se infiltra por las heridas infringidas a Akasha durante un violento ritual de exorcismo practicado a su mayordomo Khayman, transmutándola así en la Vampira Madre Original. Acto seguido, la soberana transfiere tal condición a su amado esposo por el procedimiento “acostumbrado”, intercambiando ambos gran fracción de sus encarnados fluidos circulatorios... Pues bien, cambiemos “Espíritu/Demonio Amel” por “bacteria o protozoo endoparásito simbionte flagelado hematófago” – tan intangible, misterioso e invisible para el Homo Sapiens en aquellos remotos milenios como un espíritu –, y todo encaja a la perfección con el modelo. Como podemos comprobar, la intuición creadora de la artista llegó muy lejos... Tan lejos que ha inspirado, marcado y alimentado a todos los
  • 186. que – tras ella – nos hemos interesado por el vampirismo, ya fuere desde el punto de vista estético-literario, icónicocinematográfico, antropológico o biológico. Como bien dijo Óscar Wilde, nos parece que “la Naturaleza imita al Arte”..., pero en verdad lo que ocurre es que la prodigiosa intuición sensitiva de ciertos artistas se adelanta al proceso analítico de la lógica científica inductivo-deductiva... Al menos unos pocos decenios a los modelos teóricos..., en el mejor de los casos... A las evidencias empíricas directas y rotundas, en ciertas ocasiones poco más, y en otras, docenas de años o centurias..., nunca se sabe. Depende de lo esquivo del fenómeno. 5) Primera Década del Siglo XXI - Presente, Explosiva Irradiación/Diferenciación/Diversificación Polimórfica del “Arquetipo Vampírico Anne Rice”, de modo semejante a lo ocurrido justo un siglo antes con el “Prototipo Drácula/Stoker”, pero multiplicado ahora por el factor de escala incomparablemente superior proporcionado por la actual densidad, globalidad, rapidez cuasi-instantánea y potencia de los nuevos medios tecnológicos de producción, comunicación y difusión de información: Basándose de forma integral o parcial, más o menos consciente, explícita o implícita, en el “perfil general de vampiro” divulgado por Anne Rice, proliferan como hongos toda clase de propuestas y apuestas creativas, artísticas e incluso hipótesis científicas en torno a nuestros “amigos hematófagos nocturnos”..., de muy diversa orientación y desigual calidad. Desde el “estilo cómic de acción, mamporros y sangre” al estilo de las sagas “Blade” o “Underworld”, hasta la curiosa e interesante aunque un tanto demasiado fantasiosa y muy popular serie televisiva “True Blood” , basada en los relatos de la filóloga y escritora también sureña e hija de los U.S.A. (Misisipi), Charlaine Harris, pasando por el “hiper-neo-romanticismo” adolescente de los sucesivos bestsellers derivados de “Twlight” (Crepúsculo)”, de la joven y una vez más norteamericana Stephenie Meyer – alumbrada en Connecticut y criada en Phoenix (Arizona) desde los 4 años, (para que se vea como con Jess Franco, Soledad Miranda o este mismo y humilde ensayista que no siempre la crianza bajo un clima soleado, nos guste a los implicados más o menos, es incompatible con la “creatividad/inspiración vampírica”) –, son buenos ejemplos
  • 187. del espectacular y variopinto desarrollo y crecimiento casi exponencial de la “moda cultural vampiresca postmoderna”... Incluyendo la proliferación de “ucronías alternativas” – tanto pasadas o “históricas” como futuristas y combinadas con los recursos de la ciencia-ficción –, donde se plantean grandiosos y variablemente “siniestros” escenarios en los cuales los vampiros dominan o conviven con los “cálidos” en muy diferentes marcos mundiales en una suerte de “Tierras Paralelas”: Feudalismo Vampírico Europeo, Fin de Siglo Victoriano-Guerras Mundiales si “Drácula” hubiese vencido en la trama de Stoker, seduciendo a la Reina Victoria y alzándose como Monarca Consorte del Imperio Británico (Kim Newman), determinada película que describe una civilización hipercapitalista/darwinista social futura gobernada por vampiros – cual efecto de una “pandemia global irresistible” – de estética y mentalidad “a lo ejecutivo multinacional” en un cercano porvenir... Y un largo y abigarrado etcétera. Este modesto autor se ha aventurado también en dicha marea, a través de una ucronía futurista (siglo XXII) titulada “El Testamento de Drácula”, que se halla en proceso más o menos laborioso y accidentado de revisión y posible publicación editorial, no puedo precisar aún si a corto o medio plazo, y cuya primera y provisional versión estuvo publicada en la Red desde hace algo más de dos años hasta inicios de este verano, concretamente en mi blog de www.scrib.com, (nick juanalquimista). En un capítulo aparte merece ser mencionado destacadamente el militar y escritor inglés nacido en Durham Brian Lumley: Aprovecho estas páginas para rendirle mi más sentido y sincero homenaje, pues en cierta forma él es nuestro “Julio Verne” respecto al Modelo Endosimbiótico del Vampiro: Una vez retirado de la Armada Británica en 1980 y dedicado a crear en tiempo completo, publicó en 1986 la primera obra de su saga “Necroscopio”, (editada por Timun Mas), consagrada al subgénero vampírico. Dicha sucesión de novelas es la que le lanzaría al restringido club de los best-sellers y a una fama tan tardía como sobresaliente. En ella, y en nuevas sagas posteriores (“Vampire World”, “The Loste Years”, “E-Branch Trilogy”...), el autor “se adelanta” literariamente al concepto de “Vampiro = Simbiosis entre Hombre + Endoparásito”. Aunque lo hace de modo harto complejo y fantasioso, entremezclándolo con fuertes elementos de espiritismo y a la vez “ciencia-ficción”, así como de la Teoría del Multiverso del
  • 188. físico-matemático Hugh Everett; Cuales “una Tierra alternativa en un Universo Paralelo”, de donde proceden los vampiros. Y al que accede su héroe, Harry Keogh, gracias a su innata habilidad parapsíquica de comunicar y aprender de los espíritus de los muertos (de ahí el nombre de la trilogía principal). En particular, invocando y “tomando lecciones” de las “almas desencarnadas” de grandes matemáticos que le permiten “manipular” el “Continuo de Möebius”, para abrir un “Portal Interdimensional” controlado de doble sentido entre nuestro Mundo y el dominado por los vampiros. Pero lo que interesa a nuestro trabajo es la manera en que describe el origen, ciclo vital y mecanismo de transmisión del vampirismo, tanto en dicha “Tierra Paralela” como entre los escasos linajes “infectados” que se han “infiltrado” en nuestro planeta por medio de semejantes canales interdimensionales: Se trata de “parásitos alienígenas”, provenientes del espacio exterior. Una vez “caídos” en la “Para-Tierra” hace muchos milenios – quizá transportados en cometas o meteoritos en forma de esporas enquistadas resistentes en estado latente, o “sembrados” de modo intencional, no lo aclara, se reactivan, en estado embrionario de huevo microscópico. Estos huevos eclosionan y sus “larvas” penetran los cuerpos de lobos, murciélagos y humanos, sus anfitriones específicos. Poco a poco el endoparásito ya maduro va extendiéndose por el organismo y estableciendo su control sobre la fisiología y la mente de su hospedador (el equivalente a la Conversión Zero). Sin embargo, éste puede en algunos casos oponer resistencia a la transformación, de suerte que ésta puede durar años o décadas y es progresiva. Una vez culminada – empero – otorga al vampiro las habituales características psicofísicas sobrehumanas coincidentes con nuestro modelo, si bien el imaginativo novelista añade un enorme poder de metamorfosis sobre sí mismos y sobre otros organismos inferiores, facultad extraordinaria que utilizan para crear “bestias servidoras” variablemente horrendas. A cambio, el parásito domina por completo la conciencia y consciencia del humano converso. “Sus Whamphyri” – como bautiza a dichas criaturas hematófagas – pueden ceder parte de su poder a través del método habitual (mordeduras y juegos eróticos con ligeras donaciones de su sangre), pero de forma incompleta (produciendo “infectados”, en su nomenclatura, análogos a los Adoptati del Modelo ESV y los “dhampiros” de ciertas tradiciones). Igualmente, los “Whamphiry” de Lumley
  • 189. muestran los mismos “rasgos desventajosos” o debilidades que nuestro “Homo Hematofagicus” y el “perfil común” del “vampiro mítico”: Son vulnerables al fuego y la luz, y si se les atraviesa el corazón, se les decapita o lesiona gravemente el cerebro mueren, por desangramiento rápido y consiguiente cese de la actividad vital del endoparásito. Las cadenas y, en general, los objetos de plata también los inmovilizan y dañan, respectivamente. Se reproducen depositando un huevo en el interior del cuerpo de su bien seleccionado sucesor por vía de transmisión sanguínea masiva (el huevo precisa grandes reservas de su fluido alimenticio para desarrollarse). Luego, el parásito eclosiona de fase larvaria a adulta, y comienza de nuevo el Ciclo. Curiosamente, añade el detalle de que un macho Whamphiry tan sólo suele “incubar” un huevo, mientras que las hembras logran repetir el proceso muchas más veces (su versión del predominio en resistencia y longevidad del género femenino sobre el masculino en la especie, que también predice el Modelo Endosimbiótico). Como puede verse, el grado de aproximación en lo esencial de las criaturas imaginadas por Brian Lumley y nuestro modelo biológico teórico es sorprendente. Excepto por la adherencia fabulosa del “metamorfismo” – por otro lado heredada del “arquetipo de Stoker” y éste a su vez de ciertas leyendas locales cárpato-balcánicas, originadas con toda probabilidad por la confusión folclórica entre algunos síntomas de la rabia y el vampirismo – , el “retrato robot biológico” resulta asombrosamente convergente. Se da la circunstancia personal de que quien esto suscribe nunca había llegado a leer la obra de Lumley. Me sonaba su nombre, e incluso había llegado a contemplar la portada de alguno de sus relatos de la primera serie de “Necroscopio” en un par de librerías cuando era un veinteañero, pero nada más. Ni tan siquiera había ojeado sus páginas sin decidirme por fin a comprarlo. Ha sido en el curso de la documentación para escribir este ensayo cuando he empezado a conocerlo y disfrutarlo... Y su similitud con el resultado de mi investigación me ha dejado pasmado..., casi sobrecogido: Prescindiendo de “procedencias extraterrestres” y “Universos Paralelos”, es sencillamente increíble, pero cierta. Y estos dos últimos aspectos carecen de importancia y no son necesarios en términos estrictamente biológicos. Además, no tienen relación directa con el tema vampírico. Más bien provienen de la poderosa influencia “lovecraftiana” de Lumley, quien, antes de concebir y redactar la saga que le llevaría al éxito y la celebridad, creó otras plenamente centradas en la línea de la continuación y renovación de los “Mitos de Cthulhu” (serie de “Titus Crow”), publicadas por el “sucesor oficial y heredero
  • 190. espiritual y literario” del gran genio “Solitario de Providence”, August Derleth, a través de su activa pero minoritaria editorial Arkham House. Imagino que se me ha quedado la misma “cara de perplejo” – por no decir “de idiota” – que al insigne físico y profesor ruso Konstantin Tsiolkowsky cuando – años después de sentar las primeras bases aún puramente teóricas de la Astronáutica o Cosmonáutica actual con su maravillosa y pionera obra “La exploración del espacio cósmico por aparatos a reacción” (1903) –, tuvo conocimiento de la novela de Julio Verne “De la Tierra a la Luna” (1865)... “Sorpresas” de las Musas y su “precognición artística intuitiva”... Bueno..., pues ¡ánimo!, en la Nueva Vampirología Científica ya hay “un Verne” y – modestamente, salvando las “siderales” distancias, nunca mejor dicho –, “un Tsiolkowsky” (este servidor de Vds)... Únicamente falta “un Von Braun”... Aunque me temo que será muy trabajoso: A diferencia de la materia inerte, la viva – en especial si su estrategia evolutiva de supervivencia consiste en camuflarse miméticamente –, no siempre se deja “diseccionar” o “revelar en el plano empírico” tan “pasivamente”. También se expandió en torno a aquellas fechas de los “felices, optimistas y perdidos 80” que vieron caer tantos Muros, y todavía hoy se expande sin parar, el juego de rol “Vampiro: La Mascarada”, tanto en versión virtual como física, diseñado en principio por Mark Rein-Hagen para la compañía White Wolf Game Studio en 1991. El juego crea un “universo alternativo” al mismo tiempo actual y neogótico, donde distintos clanes de vampiros dotados de diversas habilidades psicofísicas competitivas y en cierto modo complementarias entre sí se disputan el poder en la sombra, mientras se esfuerzan en guardar con celo el secreto de su existencia y sus intrigas ocultas a su “ganado”, los seres humanos, en cuya historia pasada y presente intervienen conspirativamente tras las bambalinas. Desde entonces, el juego no ha dejado de ganar adeptos, crecer y tornarse más rico y complejo. Es evidente que no todos estos productos literarios, cinematográficos y culturales en general recogen de forma igual de fiel, verosímil, coherente y completa lo que podíamos definir como el nuevo “Modelo Anne Rice” para el vampirismo, pero sí puede corroborarse que se hayan hondamente influenciados por él, además de reflejar siempre algunos de sus rasgos propios de manera más que notable. No obstante, lo más interesante y en extremo sugerente que podemos constatar en todos estos casos no es esto, sino otro hecho
  • 191. tremendamente anómalo y chocante: Incluso en los ejemplos anteriores que “dejan correr la fantasía” mucho más allá de los límites de corte “realista” o verosímil que acercan extraordinariamente el “perfil del vampiro Rice” con nuestro Modelo racional de “Vampiro Endosimbiótico”, dicha tendencia a la “fabulación mitológica” atañe en muy superior medida al escenario, ambiente, restantes elementos míticos presentes en la trama o a la participación de otras “criaturas legendarias” que a los vampiros por sí mismos... Así, por destacar tan sólo algunos de ellos, si bien en las sagas “Underworld”, “Crepúsculo” y “True Blood” aparecen licántropos (en las dos primeras), y en la tercera, además de éstos, hadas, gnomos, ménades, “gente felina”, metamórficos y toda la tradicional “fauna mitológica clásica”, la descripción de estos últimos conserva la línea habitual totalmente “ilusoria”, mientras los vampiros en general se circunscriben en mucho mayor grado a unos parámetros más “austeros” , así como cada vez más “humanizados”. Es más, en las primera y la última serie, hay fuertes alusiones “racionalizadas” a la naturaleza biomédica del estado vampírico. En “Underwold” una atractiva “princesa guerrera Antigua” busca, traba amistad y algo más que eso con un bioquímico “cálido”, persiguiendo que el científico logre “perfeccionar” ciertas capacidades de su gente en su “conflicto bélico oculto” milenario contra los licántropos, arcanos “servidores diurnos” de los hematófagos alzados en rebelión a causa del “desliz amoroso” que ella misma sufrió con un apuesto “lobuno” prisionero de guerra; Por su parte, el argumento central de “True Blood” se basa en el descubrimiento en unos laboratorios de investigación japoneses de un compuesto de sangre artificial capaz de nutrir plenamente a los vampiros, lo que provoca la “Gran Revelación” de sus comunidades ante la Humanidad, y la apertura de una “Nueva Era” de necesaria, intrincada, obligada y no exenta de problemas convivencia civil y ciudadana entre ambas especies. Esta tendencia en la evolución cultural de un Mito y sus representaciones colectivas dominantes es totalmente absurda y antinatural. Todo antropólogo, mitólogo, sociólogo o psicólogo de masas les confirmará que cuando un complejo mítico-legendario o creencia ancestral – en especial si es universal y presenta un sistema de factores comunes racionalizables que puedan constituir un hipotético sustrato real originario –, se difunde, extiende o transforma/recicla culturalmente alrededor de todo el Globo a partir de unos focos primordiales más o menos arcanos, queda profundamente
  • 192. distorsionado e inexorablemente “inflado” de elementos más fantásticos e inverosímiles cada vez, adheridos durante el proceso de transmisión. Este mecanismo opera igualmente a menor escala en la propagación de otros fenómenos análogos cuales los rumores o las leyendas urbanas. Ha sido comprobado y verificado a nivel empírico por las ciencias indicadas de modo riguroso, e incluso predicho teóricamente mediante modelos derivados de la Teoría de Redes aplicada a los entramados sociales. Cualquiera puede comprobarlo en la vida diaria o en el seno de la “Nube” de Internet. Es una “Ley Psicodinámica de Hierro”, no admite excepción conocida. Su efecto resulta especialmente intenso en las tradiciones orales, pero asimismo se cumple en su transferencia literaria, icónica, cinematográfica o sobre cualquier otro soporte tecnológico avanzado. Cada transmisor/readaptador añade consciente, semi-consciente o inconscientemente rasgos procedentes de su propia mente, “engordando” cada vez más los aspectos “extraordinarios” y “conmocionantes” del presunto fenómeno. Todos los “seres mitológicos” antes reseñados han sufrido estas alteraciones. Incluso en los casos en que hayan existido asimismo en el curso de los últimos decenios ciertos intentos de “fusionarlos” con los recursos de la “ciencia-ficción”, no por ello se han tornado menos “exuberantes”, “sobrenaturales” o inverosímiles, sino – paradójicamente – todo lo contrario. Por supuesto, ello implica que se les muestra siempre todavía más “terribles”, “ajenos a lo humano” y “espantosos” que sus fuentes primitivas, jamás menos. No se “humanizan” y “racionalizan”, sino todo lo contrario, a pesar de una falsa y superficial “jerga pseudocientífica”, insertada de manera muy forzada en su descripción y el argumento de los relatos. Los dos ejemplos sobrados más actuales y populares de ello son el tema OVNI y los zombis; El primero ha seguido una trayectoria en verdad interesante, reveladora y delirante: Circunscribiéndonos a las supuestas manifestaciones contemporáneas del primer fenómeno, éste ha pasado desde limitarse a avistamientos más o menos frecuentes de “discos o platillos voladores” – a partir del famoso informe visual del piloto civil norteamericano Kenneth Arnold acerca de nueve artefactos de estas características sobrevolando las proximidades de Mount Rainer (Estado de Washington) el 24 de Junio de 1947 –, hasta desembocar en una “orgía tenebrosa” de “abducciones vejatorias o letales” y “traumáticas visitas de dormitorio” con un claro componente
  • 193. simbólico o explícito de violento abuso psicosexual. Es decir, si bien en un principio se trataba de la simple “percepción aparente” de eventos aislados de “lejanas y distantes visitas” de hipotéticas naves extraterrestres, ahora nos hallamos ante un complejo “teatro psíquico” más bien emparentado con un patente “reciclaje modernizador” de antiquísimos arquetipos o patrones del inconsciente colectivo ligados a la interacción con “seres interdimensionales” o demonios, djinns (“genios”, en su transcripción fonética del árabe), íncubos/súcubos y otros entes culturales ancestrales, “maquillados” bajo una nueva “máscara tecnificada”. Por ende, no es de extrañar que muchos ufólogos – los más “serios” en su investigación y mejor informados –, hayan acabado por concluir que el “fenómeno OVNI” tiene mucho más que ver con la psicodinámica jungiana y la psiquiatría profunda tanto individual como colectiva que con auténticas “incursiones” o “exploraciones” de entidades físicas alienígenas en nuestro planeta. Como pueden ver, aquí el mito se ha “tecnologizado”, al ritmo de las creencias preferentes en nuestro entorno cultural, pero en ningún modo “simplificado” ni mucho menos “racionalizado”. De hecho, se ha “sofisticado” y “tecnificado”, pero a la par, se ha metamorfoseado en algo mucho más fantástico y subjetivo que antes; Exactamente lo mismo ha ocurrido con el mito de los zombis, pero de manera aún más rápida e irracional: La gran “mutación” del arquetipo – el equivalente a Anne Rice en su campo – fue el guión de George A. Romero y John A. Russo para la muy taquillera película dirigida por el primero, “La noche de los muertos vivientes” (1968). Los “Romezombis” marcaron un hito, un “antes” y un “después” en la concepción colectiva del mito. Todas la subsiguientes obras literarias, fílmicas, gráficas y en formato de video-juego de este género respetaron si no del todo en su mayor parte las pautas estéticas, ambientales y la trama básica de las “criaturas” de Romero. Pues bien, en este terreno se vuelve a cumplir la “Ley de Fabulación Creciente”, y de una forma extrema: Los zombis míticos primordiales procedentes de la cultura yoruba y expresados al máximo en el vudú afrocaribeño haitiano son – supuestamente – “no-muertos” o “muertos revinientes” en virtud del conjuro de un hechicero “bokor” – “houngan” masculino o “mambo” femenina –, de gran poder y habilidad en la magia negra invocadora de los “loas oscuros” de la rama “Petro” del Vudú. El sujeto “condenado” al temido “castigo peor que la tumba” por el brujo es sometido en apariencia a la muerte por suministro de cierta mezcla de drogas y enterrado. Más tarde, transcurrido cierto tiempo estipulado, el
  • 194. oficiante y sus acólitos exhuman el presunto “cadáver”, “reanimándolo”, en medio de un ritual complejo e impresionante... Pero ahora el desgraciado congénere emerge cual un “muñeco” dócil y “sin alma”, o sea, carente de memoria, personalidad, inteligencia y voluntad, convertido en una simple bestia de carga lenta y sumisa, capaz únicamente de obedecer órdenes simples por parte de su amo – el “mago oscuro” – o de quienes éste designe. Por ello, se afirma eran empleados habitualmente como mano de obra baratísima en las haciendas agrícolas, previo pago al bokor, por supuesto. La operación sería rentable para el propietario porque un “zombi” apenas necesita y jamás reclamará nada más que un cuenco de arroz y unos pocos tragos de agua para subsistir, trabajando de forma mecánica y bestial hasta morir (“definitivamente”), exhausto o de pura consunción. La presencia de “no-muertos esclavos” siempre perteneció al folclore y las creencias afrocaribeñas y fue exclusivamente transmitida por tradición oral, inspirando solo vagas alusiones deformadas en algunos cuentos de terror de Poe, Bierce y Lovecraft. Sin embargo, en 1937 la antropóloga y folclorista estadounidense Zora Neale Hurston investigó en Haití el caso de una tal Felicia Félix-Mentor, cuyo certificado de defunción oficial la señalaba como muerta y sepultada en 1907, pero que se aseguraba por toda la isla haber sido vista hasta 30 años más adelante transformada en un “zombi” como el que acabamos de describir. La erudita americana realizó una investigación siguiendo varios de estos casos, concluyendo que tales “criaturas” existían. Pero no eran “muertos andantes”, como es lógico pensar, sino personas sometidas a efectos de potentes drogas psicoactivas neurotóxicas causantes de su peculiar estado, cuyo conocimiento secreto formaba parte del “arsenal farmacológico natural oculto” de los hechiceros vuduístas, cuales poderosas y terribles armas de poder y control sobre sus fieles en especial y el pueblo en general. Su hipótesis no encontró pruebas empíricas a su favor, debido al comprensible hermetismo hostil de los interesados en mantener dicho estatus-quo, evidentemente. La situación cambió cuando en 1982 el antropólogo y etnobotánico canadiense de Harvard Edmund Wade Davis viajó a Haití para intentar verificar o negar la suposición de Mrs. Hurston, y en todo caso aclarar lo que pudiera haber de verdad en el mito de los zombis desde el punto de vista científico. Davis indagó con mayor persistencia, prebendas de soborno o pericia diplomática, no sabemos en qué proporciones exactas entre ellas, pero sea como fuere recibió mucha más información y recabó evidencias concretas acerca de los hasta entonces por completo oscuros procedimientos de los houngans y las mambos en relación al desconocido y mitificado proceso de “zombificación”. El Dr. Davis dedujo de su estudio sobre el terreno que sí era posible este proceso,
  • 195. elaborando un “modelo biomédico de zombi”... El primero y el último planteado hasta ahora, dicho sea de paso. Según sus trabajos, la conversión en cuestión se logra mediante la combinación de dos sustancias en polvo: La primera – conocida entre los nativos como “coup de poudre” (en francés, algo así como “golpe de rayo-amor”, en un sutil juego de palabras que demuestra que los brujos del vudú no dejan de gozar de un modo singularmente sardónico y perverso de sentido del humor), provocaría en la víctima un estado de muerte aparente. Dado por fallecido, su familia o allegados lo entierran y, pasados unos días (lo que dura el efecto de la droga), el hechicero y sus discípulos o ayudantes acuden a ejecutar el ritual de exhumación y “resucitación” del condenado. Para ello, aparte de la consabida parafernalia ceremonial, suministran al cuerpo en estado catatónico del desafortunado la segunda sustancia neurotóxica, en una cuidadosa dosis tal que lo reanima, pero anulando en gran medida su memoria e integralmente su voluntad, demoledoras secuelas indiscutiblemente reforzadas por el monstruoso condicionamiento traumático de “reanimarse” sepultado vivo bajo la parálisis total inducida por la primera droga y la profunda creencia en el ritual mágico mismo inculcada en su cerebro cultural y religiosamente desde la más tierna niñez; El primer compuesto tendría por componente activo la tetrodotoxina (TTX), la cual es sintetizada y almacenada cual sistema defensivo en el pez globo, muy abundante en las costas del Caribe y el Japón. Se ha demostrado en el laboratorio con modelos animales que si se administra esta molécula bioquímica en concentraciones semi-letales justo por debajo del 50% (equivalentes en humanos a unos 20 mg para un peso medio de 75 Kg), produce un estado de “coma narcolépticocatatónico” que dura varios días, en los cuales el sujeto permanece consciente (corroborado electroencefalográficamente), pero es incapaz de hablar, ver, palpar, sentir algo en su piel o moverse en absoluto, conservándose la epidermis fría y el aspecto totalmente lívido e inerte. No obstante, el sujeto puede oír, aunque lejana y distorsionadamente. Es decir, que para su experiencia subjetiva, es patente que creerá estar muerto – o mejor expresado “no-muerto” – pero consciente, y vive el horror de ser enterrado en esta situación. Luego, tras dejarlo en tan infernal e indescriptible estado de shock prolongado por varias jornadas, el implacable y cruel bokor, nada más destapar el ataúd, le suministra una dosis bien calculada del segundo “polvo zombi”, que reactiva deficientemente sus funciones motrices y una muy limitada visión de campo frontal, el oído por entero y poco más, aniquilando empero su auto-consciencia, voluntad y deteriorando de manera muy grave su memoria y actividad gastrointestinal, todo ello de manera irreversible, condenándole a un sometido estado permanente de
  • 196. metabolismo de bajo consumo y mutilación severa de sus facultades psíquicas, reactivas, afectivas y cognitivas, ya propiciado obviamente por el bloqueo continuado de oxigenación suficiente al cerebro en la etapa previa del “tratamiento”. Finalizada tan delicada operación, el “esclavo perfecto” acaba de ser “manufacturado”, listo para el disfrute sin límites del amo o para alquilar o vender al mejor postor; La segunda droga psicoactiva sería el estramonio o datura – llamada en Haití “concombre zombi” (“pepino zombi”) –. Sobre este último fenómeno de “reactivación parcial” a través de dicho compuesto no se consiguieron pruebas experimentales contrastadas, pero ignoramos la dosis exacta o su posible combinación sinérgica con otros neurotóxicos, porque los sacerdotes implicados en tales manipulaciones no llegaron a revelar este decisivo detalle al Dr. Davis, lo que no es en absoluto sorprendente, por otro lado. Como ven – por consiguiente – el “modelo biológico verosímil” para el zombi coincide con lo que tradicionalmente describe la cultura oral haitiana: Un ser sumiso, lento, tambaleante, amorfo, mentalmente anulado, carente de funciones cerebrales superiores activas, altamente insensible, casi ciego, con las necesidades alimenticias y la temperatura corporal reducidas a un mínimo casi vegetativo. Salta a la vista que no tiene nada que ver con el “feroz enjambre apocalíptico de Romezombis antropófagos y gimoteantes” de la posterior iconografía del horror moderno y post-moderno que tan de moda se ponen en nuestras librerías, pantallas, webs y blogs cada vez que arrecia una fuerte crisis económico-social, como ahora mismo por más señas. Está claro que los “Romezombis” no existen – ni su brote pandémico puede haberse dado nunca en el pasado, pues ya no estaríamos aquí para contarlo, como demostraron ciertos matemáticos canadienses y yo mismo expuse en contraste con los vampiros en mi ensayo anterior – . Aunque sí constituyen un reflejo hiperdistorsionado, exagerado, fabuloso y “desenfrenado” del temor ancestral ocasionado por los posibles zombis reales haitianos, transmutado en arquetipo colectivo del pánico al “caos de masas” en tiempos de vacas flacas y pérdida de fe en el Sistema que soporta nuestra Civilización consumista, hedonista, capitalista y supertecnológica. Y, como exige el Principio antropológico-cultural ya explicado, la trayectoria representativa del mito lo ha internado cada vez más en el territorio de lo puramente fantástico e imposible, por más “retrovirus T” de diseño y otras “lindezas” se hayan inventado para revestirlo de un “aire pseudocientífico” más “moderno y atractivo” en términos comerciales. Es fácil percatarse que los “nuevos zombis” mantienen muy poco de su molde original “plausible”. Especificando en exclusiva tres características: Son lentos o torpes de movimientos, apenas ven y se guían fundamentalmente por el oído. Todo lo demás,
  • 197. es “barroco y sanguinario atrezzo” de elaboración fabulosa secundaria. Además de incurrir en contradicciones tan aparatosas que sonrojan a la razón y al mero sentido común: ¿Cómo es posible que un mismo agente patógeno o tóxico de cualquier índole paralice las funciones gastrointestinales y a la par genere un “hambre o “pulsión devoradora” caníbal interminable y salvaje”?... Sobran comentarios. Ahora bien, a diferencia de ellos y todos los demás mitos comparables, la evolución de la percepción cultural colectiva del vampiro no se pliega a esta Ley de Hierro de Fabulación Creciente... Camina a contracorriente, violándola directa y frontalmente, pero tan sólo a partir de los inicios del siglo XX... La gran pregunta es: ¿Cómo es esto posible? Los mecanismos de transmisión cultural de “memes” como diría el Dr. Dawkins, la psicodinámica de la mente humana y las pautas del inconsciente colectivo siguen siendo las mismas, por tanto no debería producirse tan sobresaliente excepción... La respuesta que propongo a esta injustificable anomalía se deduce con facilidad del Modelo ESV: El Vampiro no es un Mito en sentido estricto, sino un hecho disfrazado y deformado tras las nieblas y velos de la leyenda. El “Homo Hematofagicus” existe como realidad biológica y su inteligencia socialmente organizada en la sombra – asistida por la acción del parásito microscópico simbiótico que sostiene su peculiar metabolismo –, interactúa con los procesos evolutivos culturales humanos, adaptándose a ellos e incluso influyéndolos hasta cierto punto, con objeto de sacar el máximo beneficio operativo a su estrategia como parásito “enmascarado”. Ni más ni menos lo mismo en esencia que hacen la Sacculina con la conducta del cangrejo marino o los endoparásitos “zombificadores” de caracoles y hormigas, pero a la muy superior escala de la autoconsciencia simbólica, cognitiva y racional de los “primates super-cerebrados”... Denomino a esta táctica “Infiltración”. Su instrumento fundamental serían la “Adopción Vampírica”, tal cual ha sido perfilada en páginas anteriores de este ensayo. Mi propuesta es que el Homo Hematofagicus aprendió mucho y muy bien de la “Crisis de Crecimiento” del siglo XVIII. Contuvo la “marea” que casi destruye la Mascarada durante el siglo XIX
  • 198. recurriendo a “emigraciones de emergencia”... Pero sabiendo que dicho “truco” no sería suficiente a la larga, sus líderes pusieron en marcha un novedoso y audaz movimiento estratégico: Aprovechando el incremento de población, la revolución industrial-comercial y la emergencia incontenible de la relevancia crucial de los medios de comunicación y su cultura de masas, seleccionaron un número más elevado de lo habitual hasta entonces de “Adoptatis” cuidadosamente elegidos. Colocándolos en los puestos clave en el mundo de la creación, la formación de opinión y los medios de producción cultural, han logrado “dirigir” sutil y escondidamente el progreso y modificación de su propia imagen como arquetipo mítico hacia el rumbo que más les interesa en el marco de esta Nueva Era de la Aldea Global Urbanita. ¿Y cuál dirección podemos colegir de los “rasgos del Nuevo Vampiro” generados década a década hasta el umbral de este naciente Tercer Milenio? ¿Cuál es el mensaje cifrado subyacente tras su extraño cambio a “contra-natura” de la normal evolución de los mitos de similar estructura? Podemos resumirlo en estos pocos “mensajes codificados”: • El Vampiro es un ente biológico verosímil, no un ser sobrenatural ni un puro arquetipo imaginario de pesadilla. • El Vampiro es mucho más humano de lo que parece. Conserva intactas gran parte de su personalidad, emociones, psicología y su memoria anterior a su Conversión. Es un “cálido” modificado por un agente biológico, no un demonio ni un monstruo. • Los Vampiros se encuentran organizados comunitariamente en clanes, hermandades y jerarquías, poseen reglas y leyes de comportamiento a veces muy estrictas, pese a su tendencia al individualismo egocéntrico derivada de su longevidad y condición de “depredador” solitario, tanto nutritivo como sexual. • El Vampiro goza de facultades físicas y psíquicas por encima de las humanas, pero limitadas y “asumibles” racionalmente. No vuela ni traspasa paredes ni se metamorfosea a voluntad en lobo, murciélago, niebla o rata. Tampoco deja de reflejarse en
  • 199. los espejos o sistemas tecnológicos de filmación ni ha de temer siempre a los crucifijos u otros símbolos sagrados, excepto por doble sugestión histérica acoplada del cálido que esgrima dicha “arma virtual” y del hematófago que se enfrente a él. De hecho, en el actual mundo desarrollado secularizado y escéptico, casi ningún vampiro huiría de una cruz, ni tampoco apenas algún humano posee la bastante fe obsesiva como para emplear tal recurso sugestivo con auténtica convicción y por ello con eficacia. • Como consecuencia de todo ello, el Vampiro se ha adaptado a nuestro nuevo mundo, convive oculto entre nosotros, en nuestras grandes urbes, pulcros centros comerciales y lujosos barrios, aunque también en todos los grados o estratos económicos de nuestra sociedad, incluyendo los guetos marginales. • Los vampiros – bajo ciertas condiciones pactadas – podrían atreverse a abandonar su milenaria Estrategia de la Mascarada y aceptar convivir con los “cálidos” de manera civilizada, ordenada y legalmente regulada. Esto se plantea como “ucronía de futuro” o de forma semejante, es decir a modo de “posibilidad”, pero su insistencia cada vez más repetitiva en las últimas manifestaciones culturales del “mito” no puede por menos que levantar sospechas. En mi opinión, plantea la opción de que los dirigentes de nuestros “primos hematófagos” hayan llegado a la trascendental deducción analítica de que – por muy perfeccionados que sean o lleguen a ser sus renovados métodos de encubrimiento de su presencia y actividades –, el exponencial crecimiento de la tecnología hará a medio plazo muy dificultosa la conservación de la hasta ahora ancestral y “sacrosanta estrategia” de su “mimetismo por Mascarada”. Por otra parte, ellos mismos podrían usar esa misma tecnología para protegerse de las “muchedumbres de sangre caliente” durante las horas diurnas, máxime si previamente su colectivo llegase a alguna clase de “arreglo político/legislativo” con el nuestro. Evidentemente, no se trataría de un proyecto inminente, pero sí de una alternativa seria a tener en cuenta para un futuro a mediana distancia. Aunque probablemente sufra demoras, a causa de la previsible división de opiniones sobre la prudencia de ejecutar tan revolucionaria e irreversible operación contra todos los instintos de protección respaldados por milenios y milenios de
  • 200. conducta y supervivencia avalados por el “Principio de Baudelaire” antes citado. En paralelo, su táctica de “Infiltración por Adopción” se habría encaminado por otra senda complementaria: Apoyar, financiar por medio de adecuadas “tapaderas” y “hombres/instituciones de paja” dirigidos sutilmente por sus Adoptati más capaces y promover por medios subliminales vinculados a poderosos aparatos de propaganda comercial y cultural la “vampirización psicológica” del Homo Sapiens: Así, no se trata tan sólo de hacer que el Vampiro se aproxime cada vez más al Humano, sino también el Humano al Vampiro en un sentido mental y emocional. En este aspecto, utilizarían la ya de por sí potente inercia natural de la evolución socio-cultural humana globalizadora hacia el Neo-Capitalismo Darwinista Económico triunfante para exacerbar aún más sus caracteres ultraindividualistas, egocéntricos, competitivos, hiper-sensuales, consumistas y hedonistas, amén de cada vez más fascinados por lo mórbido, sexual-violento, oscuro y “neo-gótico”. Es obvio que la citada manipulación sería mucho más simple que la primera, porque va a “favor de gradiente”. Y hay que constatar – no hace falta más que encender el televisor, la radio o pasearse unos minutos por Internet –, para percatarnos de que su éxito en este campo ha sido sencillamente fenomenal. Ellos – junto a sus Adoptati de alto rango – habrían sido – pues – los padres y madres del flamante “Capitalismo Gore” sobre el que diserta la interesante, joven (nacida en 1980), atractiva, un tanto excéntrica y aguda escritora, poetisa, exhibicionista de performances, teórica neofeminista, filósofa y ensayista mejicana afincada entre su Tijuana natal, San Diego (California), Nueva York y Madrid, Sayak Valencia Triana. También habrían contribuido poderosamente al emergente y cada vez más poderoso e incontestable impulso liberador de ´rebelión de las minorías´ – tanto sexuales como de otro tipo –... A la imposición políticocultural y filosófica de la idea de que “cada uno ha de sentirse satisfecho de como es e incluso exhibir con orgullo sus `tendencias o características singulares´ contrarias o lejanas al `consenso mayoritario´, pues el derecho particular a la `felicidad´es un Principio ético superior tanto a lo que la mayor parte de la comunidad o sus viejos valores tradicionales juzga o juzgaba cual `virtudes´ o cual `defectos´”–... El “relativismo moral casi absoluto”, una derivada del
  • 201. “hiperindividualismo hedonista” muy potente, popular y reivindicativa en este Tránsito entre Milenios. Habrían aportado mucho – en definitiva – a lo que el gran pensador, filósofo y sociólogo polaco Zygmunt Bauman – quien recibió el Premio Príncipe de Asturias junto a Alain Touraine en 2010 – , definió y define como “modernidad líquida”. Al fin y al cabo, el ulterior éxito radical de este sobresaliente concepto – aplicado a casi todo: “arte líquido, amor líquido, tiempo líquido, pensamiento líquido...” –, no puede ser más sugerentemente afín al simbolismo profundo del vampiro: “nutrición y erotismo líquidos”..., nunca mejor expresado... En síntesis, podríamos decir que el Neocapitalismo Globalizador hedonista de consumo es el escalón evolutivo superior del Vampirismo, o bien que el Vampirismo sería un notable componente impulsor-acelerador de su ya de por sí arrolladora y multiforme maquinaria dialéctico-histórica... Ambos se ayudarían, reforzarían y potenciarían sinérgicamente... Aliados en sangre, oro y carne en la consecución de un único Objetivo Final: La “Fusión Líquida de la Historia”... (Toma nota, Fukuyama).... Indicios y Signos de Pruebas Indirectas Negativas favorables a la existencia del “Modelo ESV” de Vampiro por limitaciones, contradicciones o fallos de las hipótesis racionales alternativas postuladas para explicar su origen y fenomenología • Hipótesis de la “Porfiria Vampírica”, del Dr. David Dolphin: En 1985, el bioquímico Dr. David Dolphin, de la University of British Columbia (Canadá), presentó un informe ante un congreso de hematología y enfermedades “raras” de la sangre celebrado en Los Ángeles. En dicho trabajo, este investigador intentó presentar un “modelo biológico” capaz de justificar la base real del Mito del Vampiro. Para él, el sustrato empírico de la leyenda residiría en un tipo particular de porfiria. En concreto, la “porfiria eritropoyética congénita” o “enfermedad de Günther”. Se trata de una dolencia de carácter genético: Se
  • 202. debe a una mutación en un gen que controla la actividad de la enzima encargada de metabolizar las porfirinas, los pigmentos precursores del grupo hemo, núcleo funcional de la proteína hemoglobina que transporta el oxígeno en la sangre y le confiere su llamativo y “fascinante” color rojo derivado del tránsito electrónico de hierro (II) a hierro (III), propio de su oxidación/reducción cíclica que determina nuestro metabolismo. El efecto directo de la anomalía es una acumulación excesiva en los tejidos de los grupos porfíricos libres y una carencia crónica y en ocasiones grave de hemoglobina activa en sangre que genera anemia, asma y dificultades respiratorias de por vida. No se conoce cura pues habría de ser abordada por terapia génica avanzada. Sus secuelas secundarias – fruto del exceso de depósitos de tales pigmentos previamente señalado – son variados, y coinciden con algunos de los rasgos del vampiro extraídos cual “factores comunes verosímiles” de la mitología comparada. El Dr. Dolphin se percató de ello y, utilizando un método inductivodeductivo análogo al empleado por este su humilde colega en la apasionante disciplina heredera de la primitiva “alquimia orgánica”, cuyos primeros pioneros fueron el ilustre Paracelso y mi querida Condesa Báthory – entre otros poquísimos –, elaboró su modelo teórico sobre el vampirismo. Lo que ocurre es que su propuesta es incompleta y no justifica todos esos caracteres convergentes biológicamente asumibles, ni lo que es mucho peor, uno esencial: La evidente y documentada naturaleza epidémica del fenómeno. Resumamos en una tabla los “síntomas” que apoyan su hipótesis y los que no: Favorables o Explicados (al menos parcialmente) Desfavorables o Inexplicados Fotosensibilidad Facultades "superiores" del Vampiro: Fuerza y agilidad sobrehumanas, hipersensibilidad, poder de "fascinación", longevidad... La acumulación de porfirinas en tejidos subcutáneos provoca una hipersensibilidad mórbida a la luz solar en torno a los 400 nm de longitud de onda. La reacción La Porfiria Eritropoyética Congénita, fotoquímica inducida produce como todas las formas de anemia por
  • 203. peróxidos. Éstos liberan radicales libres de oxígeno atómico que ocasionan destrucción o necrosis celular. La piel sangra ("sudor vampírico"), se agrieta y enrojece. Se forman dolorosas ampollas que se infectan fácilmente. Si la exposición es continuada, aparecen cicatrices, deformaciones y marcas permanentes. Es obvio que el enfermo huiría del Sol como de la peste. El contacto con objetos de plata sobre la piel produciría sensación de quemazón y alergias, puesto que este metal en alta pureza reacciona con la luz ultravioleta en banda próxima del Sol precipitando óxido de plata, lo que concentraría aún más su fatídica acción peroxidante. Los rayos UVA, además, matan los glóbulos rojos, algo muy inconveniente para un paciente deficitario en hemoglobina funcional. Por otra parte, el organismo desencadena un mecanismo defensivo muy peculiar: Desarrolla hirsutismo o proliferación excesiva del vello corporal con objeto de proteger a la piel de la radiación solar. Éste crece en lugares anormales, como pómulos, frente, extremidades y la palma de las manos, lo que justificaría también la asociación que se da en ciertas regiones entre el vampiro y el licántropo, como argumenta el Dr. Dolphin. Sin embargo, hay que decir que este último factor es ambiguo y dudoso, porque en otras tradiciones se les considera rivales o enemigos ancestrales y, adicionalmente, es contradictorio con la "belleza déficit hemoglobínico, provoca a medio plazo un estado crónico de debilidad tónica muscular, fatiga generalizada y sensación de ahogo, entre otros síntomas discapacitantes. Es patente que dicho cuadro es incompatible con la superior potencia física, elasticidad y rapidez que todas las fuentes legendarias y tradicionales atribuyen a los hematófagos. Por otro lado, en los momentos de crisis el paciente muestra respiración asmática, hecho incongruente con la "práctica ausencia de expiraciones/inspiraciones y pulso" asociadas a los vampiros, de nuevo de modo universal, hasta el extremo de haber sido una de las variables que han inducido al error de calificarlos cual "no-muertos" o "cadáveres revinientes"; Nada hay en las porfirias que produzca hipersensibilidad auditiva, aguda visión nocturna selectiva, olfato sobrehumano o sensibilidad infrarroja a los flujos caudalosos de sangre. Y mucho menos la capacidad de seducir, volver adictivas y "fascinar" a las presas. Todos estos elementos del "pack depredador" del vampiro sí son justificados – en cambio – por el Modelo ESV como efectos del metabolismo sustitutivo del endoparásito simbionte. En contraste, el Modelo Porfírico únicamente explica la hipersensibilidad táctil o cutánea, ciertas anormalidades morfológicas en orejas y dientes, la "sed roja" y su secuela conductual, la hipersexualidad de orientación sadomaso, y no sin matices, límites y dificultades. Naturalmente, mucho
  • 204. engañosa" y "capacidad seductora/fascinante" atribuida casi universalmente a los hematófagos desde la más remota Antigüedad. menos puede responder al atributo de prolongada longevidad. La exclusiva defensa que puede esgrimirse en defensa del Modelo de Dorphin es que todos esos caracteres no explicables serían "agregados fabulosos" puramente míticolegendarios. Pero como hablamos de rasgos comunes universales que sí pueden ser racionalizados biológicamente por una tesis rival, este razonamiento es muy poco sólido: Resulta arbitrario y falaz aceptar determinados atributos vampíricos y negar otros de igual constancia y generalidad según pueda asimilarlos el planteamiento teórico o no. Popper también se levantaría de su tumba y se incorporaría a las filas de los "upiros" si validásemos dicha argumentación como científica. Deformidades faciales, o "Facies Universalidad del Mito/Bajísima Vampírica" incidencia de la enfermedad Conforman el resultado final de las lesiones celulares de origen fotoquímico sobre el rostro cuando son amplias, repetidas y constantes: Los labios lacerados adelgazan o se destruyen, retrayéndose y mostrando los dientes que parecen más grandes de lo habitual. Igual ocurre con los cartílagos nasales, haciendo así que las fosas de la nariz se exhiban de frente, y con los de las orejas, proporcionándoles una forma puntiaguda. Asimismo, la concentración de porfirina en los ojos les suministra una coloración brillante Es literalmente imposible que una enfermedad tan rara como la Porfiria de Günther haya constituido la base real para generar un mito de extensión cultural universal como el del Vampiro. Incluso hoy por hoy, cuando la población humana ha crecido exponencialmente, tan sólo se registran unos cientos de casos. Aun sumando otras variedades sintomáticamente similares la cifra sigue siendo ridícula. Imaginemos entonces lo que ocurriría en la antigüedad, cuando la masa de habitantes de nuestra especie en el
  • 205. y rojiza. Su depósito en la dentina de los dientes genera eritrodoncia (tonalidad enrojecida), de suerte que causan la impresión de hallarse ensangrentados. Hay que objetar – no obstante – que aun cuando este perfil corresponde bastante bien a la imagen tradicional del "vampiro excitado" o en pleno "pico de sed de sangre" –, para nada concuerda con la facultad "atractiva" ligada al "upiro lujurioso", común a tantas versiones culturales del Mito. Esta contradicción se resuelve si aceptamos una "pseudo-metamorfosis temporal" localizada y limitada, tal cual explica el Modelo Endosimbiótico, cesante y reversible tras el "ataque de Ansia Roja" o "síndrome de abstinencia", pero no permanente como sería la inflingida por los estadios graves y avanzados de esta clase de porfiria. Disociación psicoemocional reactiva, no constitutiva, del enfermo Aquí la propuesta de Dolphin sí se ajusta con lo descrito en las fuentes mítico-legendarias coherentes con casi igual exactitud que el Modelo ESV: La sobresaturación de porfirinas no afecta al estado mental, la personalidad, las capacidades cognitivas o la memoria del paciente. O sea, un "vampiro porfírico" bien "alimentado" y gozador de adecuadas condiciones de vida conservaría intactas las funciones superiores de su cerebro, excepto en lo tocante a su dependencia específica del consumo de sangre para paliar los planeta era muy inferior. Es antropológica, sociológica y culturalmente absurdo que un fenómeno tan extremadamente minoritario haya propalado un terror y fascinación legendarios tan enormes y globales, una elaboración arquetípica tan compleja y rica y una cantidad de casos "sospechosos" docuentados, alarma social y dinámica epidémica tan abundantes.
  • 206. síntomas de su dolencia congénita. Ese sería el escenario afín a un poderoso aristócrata medieval o de un acomodado "vampiro urbanita" actual sufridores de esta patología. En contraste, si sus condiciones de existencia fueran duras y sometidas a escasez (los vampiros "plebeyos, míseros, pestilentes y sepulcrales " tan populares en la Edad Media, por ejemplo), sería probable que se alterase su equilibrio psíquico, degenerando en una especie de "repulsivo, descontrolado e irracional yonkee en frenesí continuo", de aspecto físico y en particular facial deforme y monstruoso. Ambos modelos biológicos lo explican, puesto que el efecto de una carencia prolongada de sangre tiende a tornar en cada vez más intensos y frecuentes – o en apariencia casi constantes – los síntomas pasajeros del frenesí hematofágico en el Endosimbiótico, y en volver máximos y extremos los síntomas indicados en el Porfírico. La gran diferencia es que – una vez tomada la suficiente dosis del fluido circulatorio –, el déficit hemoglobínico del segundo y sus secuelas mejorarían lenta e incompletamente – muchos de los daños y lesiones externas son irreversibles si el progreso del deterioro previo es grande –, mientras que el primero tardaría en recuperarse y recobrar su lozanía entre pocos minutos y escasas horas, según la intensidad y dilatación del periodo precedente de carencias, directamente proporcionales a la cantidad de tiempo necesaria para
  • 207. que el endoparásito microscópico flagelado permita la "reparación" de los "desperfectos" por irrigación forzada selectiva. Este último dato es más convergente con lo señalado por múltiples informaciones de la tradición, que insisten en que el vampiro restaura su juventud y vigor poco después de saciarse, pero no en todas ellas se define este punto con precisión. Palidez acusada y ansiedad por la sangre ("Sed Roja") Carácter epidémico del fenómeno: "Oleadas Vampíricas" La producción deficitaria de hemoglobina funcional conlleva una forma generalizada de anemia crónica. Esto induce una palidez lívida característica el paciente, tal cual se describe como rasgo distintivo en los hematófagos. En el presente, el tratamiento más común para paliar este y otros de sus síntomas consiste en practicar transfusiones de sangre de grupos y tipos compatibles, o bien la ingesta de dosis bien calculadas de fármacos hemoderivados adecuados en los casos menos agudos. Naturalmente, en épocas pasadas se recetaba beber sangre fresca de animales. Al ingresar por vía digestiva y no intravenosa – sobre todo en los enfermos más afectados – la gran mayoría de los grupos hemo se destruyen por la acción de los jugos gástricos. La pequeña fracción que resiste es de ordinario insuficiente para lograr resultar eficaz, por lo que el enfermo ha de tomar mucha más cantidad de sangre y con mayor frecuencia, originando una Como ya se indicó en la columna izquierda en varias ocasiones, la porfiria hereditaria no puede ofrecer un modelo biológico creíble de transmisión epidémica. Considerando que este factor es uno de los más firmes y claros datos comunes procedentes del Mito – y por si fuera poco el mejor consignado documental e historiográficamente gracias a los presuntos brotes agudos y "oleadas pandémicas europeas" de los siglos XVII y XVIII –, es evidente a la razón que este punto, junto al anterior, apuntalan un par de argumentos contra el modelo teórico del "Vampirismo Porfírico" tan demoledores como inequívocos. Esto fue lo que hizo que la comunidad científica en general rechazara la hipótesis de Dorphin por abrumadora mayoría. Los escépticos tenían todo el derecho a ello por esta vez, con todos los respetos por el creativo y osado investigador.
  • 208. comprensible ansiedad por ella casi perpetua. Hasta aquí, todo más o menos bien. Mas, de nuevo, este modelo es incompleto, pues no racionaliza porqué se atribuye – empero – a los vampiros una alta capacidad de sostener "ayunos" prolongados, así como la singular propiedad de no comer ni excretar como los humanos, rasgos una vez más insistentes y repetitivos del Mito de modo prácticamente universal. Además, cualquier forma de anemia supone un gradual y creciente estado de debilitamiento general. Ello podría cuadrar con la caída más frecuente y larga en el famoso "letargo vampírico" en periodos de abstinencia o a medida que envejece el organismo soportando la enfermedad, pero no con la fuerza y agilidad sobrehumanas que la inmensa mayor parte de los relatos míticos adjudican al vampiro. Por el contrario, la hipótesis simbiogenética sí explica ambos fenómenos sin mayores problemas. Intolerancia al ajo Asimismo justificable racionalmente por los dos Modelos: Análisis realizados desde los años 90 del pasado siglo demuestran que el disulfuro de alilo, uno de los componentes principales del ajo, bloquea la coagulación de la sangre y destruye el grupo hemo. Es patente que tales propiedades agravarían el estado de un enfermo profírico. Pero igualmente el de un organismo dependiente de la gestión de los
  • 209. excedentes limitados de hematíes activos tras su consumo por parte del endoparásito flagelado a nivel celular. Adicionalmente, el ajo posee también efectos antiparasitarios, lo cual es evidente tampoco "interesa" a la economía endosimbiótica de nuestro modelo de vampiro. Prevalencia en ciertos linajes o grupos familiares Lo destaco mediante cursivas porque es el único punto en que el Modelo Porfírico parece aventajar en cierta forma al Simbiogenético. Ello se debe a que este tipo de porfiria es un mal hereditario, y en la tradición, literatura y documentación histórica acerca del vampirismo hay acusadas referencias a su mayor frecuencia en el seno de ciertas estirpes o líneas familiares, especialmente entre determinados linajes de la nobleza del Este de Europa, por centrarnos en el contexto occidental. De hecho – como todas las dolencias congénitas –, esta enfermedad prepondera entre grupos familiares endogámicos, lo que encaja con la bien asentada costumbre de la aristocracia de propiciar bodas entre primos u otros parientes de similar grado de proximidad, movidos por intereses económicos y políticos, amén de la ancestral creencia de "preservar" así presuntas "cualidades excepcionales". El mecanismo de transmisión genética de la dolencia es mendeliano, vinculado a un gen autosómico recesivo. Idéntico al del daltonismo o la hemofilia, esta última
  • 210. otra enfermedad de la sangre también muy extendida entre las más selectas "arterias azules" de la aristocracia europea... Denotemos como P al alelo o variante normal del gen y p al productor de la anomalía. Entonces, se vería muy favorecida su propagación en un árbol genealógico familiar por enlaces de un enfermo homocigótico para el alelo anormal del gen pp con parientes heterocigóticos portadores sanos Pp, sin más que aplicar las más elementales Leyes de Mendel: La probabilidad de concebir un hijo sano pero portador y la de alumbrar uno enfermo se repartirían al 50%; A su vez, dos "primos" o semejantes, ambos portadores asintomáticos, producirían desde su suntuoso lecho conyugal un 75% de posibles criaturas sanas (2/3 de ellas, sin embargo, portadoras, Pp, y el restante tercio igualmente normales y no-portadores, PP), más un 25% aquejadas por la porfiria "vampírica", pp; Incluso la más "segura" de las combinaciones – un "vampiro" sintomático con una pareja sana noportadora – arrojaría un 100% de niños o niñas perfectamente saludables, pero todos ellos portadores del gen del "vampirismo porfírico" para la siguiente generación, Pp. Por otra parte, costumbres cuales el "derecho de pernada medieval" facilitarían que, a partir de un señor aristocrático afectado o "vampiro porfírico original", éste transmitiese su mal a buena parte de las familias de sus siervos y del pueblo llano. El Dr.
  • 211. Dolphin enfatizó esta idea con gran vehemencia, pues era consciente de que el punto más débil de su esquema teórico era el carácter epidémico del vampirismo. Así, argumentó en defensa de su hipótesis que este proceso bastaba para explicar la aparición de múltiples casos frecuentes en un área dada, coincidente con los domnios del amo feudal en cuestión. Adicionalmente, reforzó su razonamiento aludiendo al hecho de que en otras variantes de la porfiria – en concreto, las denominadas "aguda intermitente", "variegata" y "coproporfiria" –, las crisis sintomáticas del paciente pueden desencadenarse por los excesos con el alcohol o la situaciones de alto estrés persistente, conductas y situaciones relativamente comunes en un ambiente de opresión, guerras, pavor a las plagas y temores supersticiosos. De esta manera, si bien no se trataría en verdad de auténticas epidemias, sí podrían parecerlo. Esta línea de defensa argumental de David Dolphin puede ser válida para justificar los "brotes aparentes" locales y discretos, pero no las grandes "oleadas" como las certificadas a fines del siglo XVII y el transcurso del XVIII. Ahora bien, la cuestión esencial a plantearse ahora es: Vemos que el Modelo Dolphin/Porfírico no funciona bien para dar cuenta del aspecto epidemiológico del vampirismo... Por el contrario, el Modelo Schreiber/Endosimbiótico sí describe competentemente dicho fenómeno...
  • 212. Pero... ¿es capaz este último de abordar la innegable connotación "familiar" del vampirismo o las tendencias vampíricas?... Este crucial e importante asunto requiere un examen cuidadoso: Veamos, el problema fundamental al que se enfrenta el Modelo ESV a la hora de sustanciar el carácter de "predisposición familiar" del vampirismo es que el mecanismo de transferencia del mismo es contagioso-parasitario, por contacto profundo o continuado con y, esencialmente, ingesta de la sangre infectada de un sujeto que ya posea tal condición, lo que se conoce por "Conversión". Esto descarta en principio la línea de transmisión hereditaria. No obstante, existe un modo a través del cual este modelo podría sostener un cierto aspecto genético familiar en el vampirismo. Si recordamos lo expuesto en este trabajo acerca de los orígenes del "Homo Hematofagicus", se comprende que los primeros ejemplares de tal "hibridación" endosimbiótica debieron generarse en grupos o linajes de individuos genética, fisiológica y psiconeurológicamente predispuestos a acoger de modo más idóneo al endoparásito causante de la trasnformación en el seno de su medio interno orgánico... Esas personas hubieron de ser los chamanes, "brujos-sacerdotes" y guerreros implicados en las primitivas y ancestrales prácticas de rituales sangrientos y canibalismo "sagrado". Como es obvio, muchos de ellos
  • 213. serían parientes más o menos próximos entre sí. El equivalente a las estirpes aristocráticas medievales, tardo-medievales y renacentistasbarrocas citadas. Por supuesto, no es casual que tales linajes se concentrasen desde el principio en la zona cárpato-danubiana, por lo ya dicho sobre la peculiaridades de la Cultura Vinca, más tarde transmitidas a gueto-dacios y tracios (culto vampírico a Zalmoxis, etc). Tampoco lo es que un gran flujo de emigración de etnias y comunidades semíticas no-rabínicas procendentes de la Gran Diáspora israelí alcanzaran dichas regiones de Europa, levantando el Imperio Jázaro en la Alta Edad Media y luego, tras su derrumbe, mezclándose y emperentando con la nobleza guerrera magiar y székely, precisamente los linajes de los Mircea, Dracul, Báthory, Rákóczi, etc, donde luego se registraron e hicieron célebres las más intensas inclinaciones a comportamientos, costumbres o prácticas afines al vampirismo. No, simplemente lo que ocurre es que ciertos rasgos psicobiológicos hereditarios y asimismo reforzados por educación y tradición ambiental en muchos casos de remota génesis primordial milenaria empujaron a muchos de los miembros de estos linajes familiares a conductas de "riesgo" para ser infectados por el endoparásito hematofágico... Del mismo modo que a sufrir la toxoplasmosis por atiborrarse de carne casi cruda y verduras lavadas sin los controles higiénicos modernos, o por tener
  • 214. afición a los gatos como mascotas... O a padecer la gota, debido a lo primero y a los excesos con los vinos tintos ácidos o las cervezas fuertemente fermentadas... Y el ejemplo del Toxoplasma Gondii no está escogido al azar tampoco, por descontado: Ya comentamos sobre la probable co-evolución sinérgica paralela y en cierto grado "cooperativa" entre el protozoo que la causa y el que hipotéticamente porvocaría el vampirismo, al que hemos bautizado "Hematofagica Infestans". Así, la hematofagia de nuestros amigos no sería hereditaria, pero sí favorecida por cierto factores de predisposición genética familiar. La propensión a prácticas o hábitos que aumentarían la probabilidad de ser "elegid@" por un vampiro ya infectado como Converso. Este proceso sería, a su vez, alimentado por Selección Sexual. Al mismo tiempo, las acciones de modificación epigenética inducida por el endoparásito una vez experimentado el cambio podrían ser heredables si la afectada es una mujer que sufre el proceso previo de "baja infectividad" por mordeduras propio del "galanteo vampírico" durante un embarazo con su pareja "cálida". Como se puede ver, la adeucada combinación armoniosa de darwinismo y teoría endosimbiótica de la Dra. Margulis constituye una neo-síntesis evolutiva muy potente, capaz de incardinar lo genético con lo simbiótico. Y, de esta manera, explicar el carácter fundamentalmente contagioso o epidémico del fenómeno y, a la vez,
  • 215. ciertos rasgos de susceptibilidad hereditaria observables en él. (Tabla 3) CONCLUSIÓN DEL ANÁLISIS COMPARATIVO EL MODELO PORFÍRICO DEL VAMPIRO ES INCOMPLETO Y FALLIDO: LO QUE EXPLICA LO JUSTIFICA ASIMISMO EL MODELO SIMBIOGENÉTICO Y DE MANERA MÁS AMPLIA E INTEGRAL. Y LO QUE NO ENCAJA CON ÉL INCLUYE LOS DOS PUNTOS MÁS INCONTESTABLES Y CERTIFICADOS POR LAS FUENTES DISPONIBLES SOBRE EL FENÓMENO: SU PROPAGACIÓN UNIVERSAL Y NATURALEZA ESENCIALMENTE CONTAGIOSA O EPIDÉMICA. No obstante, reconozcamos al bioquímico Dr. David Dolphin el mérito de haber sido el pionero en intentar establecer un modelo científico actual sobre el vampirismo, así como su acertada aunque insuficiente visión de que éste presenta algunos elementos de propensión hereditaria. • Hipótesis del “Vampiro Rabioso”, del Dr. Juan Gómez-Alonso: Este neurólogo español y especialista en el estudio y la terapia de la epilepsia – quien trabaja como Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital de Xeral (Vigo) –, atribuye el origen y sustrato biológico real del Mito del Vampiro también a una zoonosis, pero ésta bien conocida, aislada y estudiada tanto en el laboratorio como a nivel clínico: la provocada por el virus de la rabia. Tal enfermedad es quizá la que más se adecua entre las descritas hasta la fecha con bastantes de los “parámetros” vinculados con los hematófagos. No en vano es transmitida – entre otros vectores animales – por la mordedura de los murciélagos chupadores de sangre o “murciélagos-vampiro”, hace mucho tiempo bien estudiados y catalogados por la Zoología. El Dr. Gómez-Alonso jamás había estimado a los vampiros como algo más que seres fantásticos mitológicos, hasta que una inspirada y tormentosa noche en Vigo se entretuvo viendo en casa una “película clásica de Drácula”. Según sus propias palabras, de un modo apenas consciente “miré la película más como un médico que como un
  • 216. espectador, y comencé a interesarme por algunas obvias similitudes entre los vampiros y algunos de los síntomas de la rabia, como la agresividad y la hipersexualidad. Encontré que un 25% de las personas rabiosas tienen marcada tendencia a morder a otras”. El galeno acudió entonces a los textos históricos, y halló unos relatos antiguos sobre supuestos “brotes vampíricos” que coincidían geográfica y temporalmente con informes médicos de casos de rabia en áreas de los Balcanes y sus alrededores, así como una fuerte epidemia de dicha dolencia transmitida a nuestros congéneres por perros, lobos y otros portadores, acontecida entre 1721 y 1728. A partir de ahí, el Dr. Gómez-Alonso creyó poder explicar las principales características del vampiro a través de la sintomatología y dinámica patológica de la rabia humana. Desarrolló sus ideas en una tesis doctoral y más adelante publicó un libro divulgativo sobre el tema, “Los Vampiros a la luz de la Medicina” (Neuropress, 1995). También escribió un artículo resumiendo su “Modelo de Vampiro Rabioso” , que fue publicado en la edición de Septiembre de 1998 en la revista especializada “Neurology”, bajo el título “Rabies. A possible explanation for the vampire legend” (“Rabia. Una posible explicación para la leyenda del vampiro”). Tal y como hicimos en el punto anterior, expongamos los “rasgos o factores vampíricos” positivos justificados – al menos en parte – por su teoría, así como sus limitaciones o carencias explicativas, en forma de una tabla de doble entrada: Factores Favorables Factores Desfavorables Mecanismo zoonótico de transmisión a humanos Imposibilidad absoluta de Sed de Sangre y consumo de la misma El virus de la rabia infecta a nuestra especie por efecto de la mordedura de ciertos animales portadores asintomáticos o bien a su vez enfermos, tales cuales murciélagos hematófagos, perros y lobos, principalmente. Estos animales son precisamente los que la tradición o el folclore asocia con los vampiros. Pero Este fallo del Modelo Rabioso es tan directo, contundente y palmario que el Dr. Gómez-Alonso hubo de negar la mayor y mostrar un "vampiro" tan sólo ilusoriamente hematófago: El rabioso frenético muerde, pero es incapaz de succionar y beber sangre, ni devorar la carne mucho menos, debido a su espantosa y
  • 217. habría que matizar que este vínculo no es universal, sino más bien propio de la cultura del Este de Europa, en especial las regiones balcánicas y carpatianas. En los mitos y leyendas originarios sumerios, semíticos, egipcios, orientales o americanos precolombinos – e incluso en los procedentes de la Grecia Clásica, Macedonia, Albania, Anatolia y otra zonas próximas en la Era Antigua –, se les identifica "simbólicometamórficamente", en cambio, con diferentes criaturas ajenas por completo a la propagación de la rabia, como aves rapaces, reptiles, felinos y otros depredadores "totémicos" representativos para estas comunidades de las cualidades de poder, fuerza, nocturnidad, fascinación letal, sexualidad oscura y sabiduría oculta que definen al vampiro. Este hecho resta bastante peso al argumento. En realidad, el enfoque del Dr. Gómez-Alonso, dicho sea con todos los respetos, adolece en general de una excesiva circunscripción al "vampiro balcánicocarptiano europeo", lo que ignora la naturaleza universal del Mito. desgarradora dificultad dolorosa al tragar y deglutir, asi como a su bloqueo digestivo. Tan sólo actúa de esta forma como descarga inmediata de su horrible tensión agresivosexual. Es evidente que si hay un rasgo universal definitorio y esencial del vampiro es su hematofagia. Un vampiro que no se alimentase de sangre no sería en verdad un vampiro. El neurólogo gallego no justificó ni excusó esta monumental y fatal incongruencia, simplemente se limitó a suponer que el vampiro parece un hematófago sin serlo en realidad. Pero – desde el punto de vista epistemológico y de la metodología científica – prescindir del carácter convergente entre las más diversas fuentes de máxima unanimidad universal – el que fija el concepto mismo de "Homo Hematofagicus" –, con el fin de acomodar los supuestos hechos a un esquema teórico dado es una falacia inadmisible. De hecho, puede considerarse que invalida el modelo mismo desde sus cimientos. Hidrofobia, hipersensibilidad Falta de pruebas experimentales mórbida, espasmos musculares y de un modelo teórico razonable para explicar el proceso de En las fases agudas de la transmisión epidémica enfermedad, las personas rabiosas sufren violentos movimientos No hay evidencia fiable alguna de musculares y reflejos anómalos en la que el virus de la rabia se transmita faringe. Estas reacciones – como en dosis suficiente como para señala el Dr. Gómez-Alonso – hacen contagiar la enfermedad por la que los pacientes "respondan a mordedura de un humano a otro, o estímulos como el agua, luz, olores bien el contacto entre "otra clase de
  • 218. (se refiere al ajo) o espejos con espasmos de los músculos faciales y vocales que pueden causar sonidos roncos, dientes descubiertos y producción de espuma por la boca como un fluido sangriento". De hecho, a la rabia se la conoce igualmente por "hidrofobia" a causa del fuerte rechazo que el enfermo experimenta hacia el agua, debido a los intensos dolores que le produce al intentar beberla. Hasta el punto que llegan a sufrir tales padecimientos ante la mera visión del líquido elemento, por condicionamiento aversivo. Lógicamente, les ocurre lo mismo al tragar la propia saliva, por lo cual, además del detalle de la emisión de espumarajos por la boca, les inhibe totalmente el apetito (incapacidad gástrica del vampiro de comer aliemntos "normales"). En consecuencia de este estado de hipersensibilidad mórbida, se observa con elevada frecuencia que el paciente no soporta contemplar su propio reflejo tan grotescamente deformado en los espejos. En relación a ello, el autor del modelo apunta: "En el pasado, un hombre no se consideraba rabioso si él resistía la vista de su propia imagen en un espejo". fluidos" como sugiere el Dr. GómezAlonso. Por tanto, si aceptamos su hipótesis acerca del vampirismo, hemos de admitir que su origen biológico se hallaría en una supuesta cepa o variedad mutante del virus de la rabia conocido, catalogado y estudiado por la ciencia biomédica hasta ahora. Ello implica de inmediato que la ventaja de partida del Modelo Rabioso sobre el Endosimbiótico para el vampiro – el hecho de que el primero se basa en un agente microbiológico patógeno ya descubierto, analizado y clasificado, mientras el segundo se asienta sobre la hipótesis de la existencia de un microorgamismo endosimbiótico hipotético de probable naturaleza protozoica flagelada –, queda anulada. El agente "vampirizador" del Modelo Rabioso sería una variedad mutante o evolutivamente emparentada con el virus de la rabia, y el del Modelo Simbiogenético algo análogo a respecto al Toxoplasma Gondii. De modo que ambas teorías quedan igualadas en términos de evidencias fuertes o del Principio de Economía. Con la salvedad de que el Modelo ESV es más completo e integra en su articulación los más cruciales factores comunes del Mito, y el Rabioso no. La conclusión es obvia, por consiguiente. Similitud del Periodo de Incubación del Virus con los "síntomas iniciales de Conversión Vampírica" Contradicción entre las capacidades psicofísicas del Vampiro y la condición de enfermedad degenerativa de la rabia
  • 219. A lo largo del periodo de incubación y la fase pre-clínica tras la infección – que dura entre tres meses y un año –, el organismo invadido por el virus suele manifestar un cuadro sintomático que podemos describir como sigue: Sensibilidad anormal (parestesias) cuales hormigueo, escozor, entumecimiento, en particular en extremidades, debilidad, mareos, desorientación, pérdidas de sensibilidad en ciertas zonas de la piel o el medio interno y exacerbación de la misma en otras, ardor, deterioro del control térmico corporal con enfriamiento epidérmico..., todo ello fruto de la penetración del agente patógeno en las células del sistema nervioso periférico y, a la larga, del central. También aparecen dolor en el área de la mordedura y signos morbosos inespecíficos, como fiebre intermitente, pérdida de apetito, fatiga, depresión, temores vagos e ideas terribles, ansiedad, angustia y pesadillas. Estos trastornos se parecen en extremo a los que las fuentes legendarias y literarias adjudican a la progresiva transformación de un "cálido" en vampiro por obra de un "galanteo hematofágico prolongado". El Modelo Endosimbiótico lo explica igual de bien, recordemos que el endoparásito microbiano penetra primero en los músculos y neuronas motoras y periféricas y más tarde alcanza el cerebro... Mecanismo de infestación muy plausible, en especial si lo suponemos un protozoo flagelado semejante o bien "emparentado" o La fase avanzada o terminal de la rabia – la que equivaldría al estado final de "Conversión" en el Modelo del Dr. Gómez Alonso – es incompatible con el nivel de conservación de las funciones cerebrales superiores de memoria, personaldiad y cognición que la práctica totalidad de las fuentes asignan al "Homo Hematofagicus". Y mucho más con sus aptitudes psicofísicas "sobrehumanas", tales como poder de "fascinación" eróticodepredadora, hiper-fuerza y ultravelocidad/elasticidad muscular y neuromotriz: La rabia es una patología altamente degenerativa, el paciente va perdiendo cada vez más sus facultades físicas y mentales superiores, hecho agravado por la falta de nutrición derivada de su aversión a la comida y la bebida. Aun cuando en sus primeros ataques pueda desarrollar una fuerza agresiva y/o vigor sexual muy por encima de la media, a causa de los efectos de la "demencia furiosa" que le embarga, en breve decae brusca e irreversiblemente, debilitándose casi inerte y tembloroso hasta el inexorable fallecimiento. No hace falta reseñar nada más para constatar la profunda contradicción presente en ello con los síntomas tradicionales del vampirismo, en especial porque el "upiro", según todos los relatos y leyendas, cobra más energías y capacidades cuanto más sangre bebe y progresa el curso de su transformación. Descartar estos puntos del "perfil biológico
  • 220. cercano filogenéticamente Toxoplasma Gondii. al aceptable" del hematófago – siendo tan constantes y persistentes o más que otros los cuales sí destaca el Modelo rabioso –, simplemente porque unos se acomodan a su hipótesis y otros no – reiterémoslo una vez más – es injustificable desde una óptica filosófica o científica racional. Fase Clínica: Convergencias Incompatibilidad con una entre la "Rabia Furiosa" y la elevada longevidad conducta atribuida a los Vampiros; Agresividad, Inversión Por las mismas razones precedentes, Circadiana, Hipersexualidad es absurdo que de la experiencia ancestral y continuada con personas Además de los síntomas ya discutidos afectadas de rabia haya surgido el de hidrofobia, hipersensibilidad, concepto de una criatura de larga fotofobia e inhibición gástrica, el vida, hasta el punto de haber sido enfermo rabioso avanzado desarrolla malinterpretada como de "apariencia un cuadro clínico terrible e inmortal" por sus registros míticoimpresionante, con irreversibles legendarios. Por enésima vez, la efectos devastadores sobre su salud exclusión arbitraria de tal carácter – que – de no atajarse en la etapa junto a los señalados en los dos previa por inyección de primeros puntos, tres de los más inmunoglobulinas y suministro de la universales y definitorios del Vampiro vacuna antes de que el virus llegue al –, en aras de manetener un supuesto cerebro –, conduce casi siempre a la teórico, es por entero inadmisible en muerte: Una vez este fatal hecho se términos metodológicos. En agudo produce, el virus ataca el sistema contraste, el Modelo ESV sí explica la límbico – implicado en el control y longevidad de los hematófagos, regulación de las emociones y la como derivación del metabolismo de conducta – . Ello provoca una baja tasa oxidativa sustituyente encefalitis aguda. Ésta se manifiesta propiciado por el endoparásito con síntomas espectaculares y endosimbiótico, como bien se ha sumamente perturbadores que detallado en secciones previas. recuerdan notablemente a los de un "vampiro en pleno frenesí de 'sed roja' y/o excitación erótica": Inquietud y agitación permanentes que estallan en crisis de intensa agresividad, insomnio constante con
  • 221. fases letárgicas diurnas, inversión del ciclo circadiano (el sujeto se encuentra hiperactivo de noche y adormecido de día), alucinaciones (que podrían justificar la "parafernalia fabulosa de ciertas leyendas), modificación del comportamiento sexual, que se torna violento, fuertemente inclinado hacia el sadomasoquismo e hiper-potenciado, de manera que el enfermo parece "arder de deseo" continua e insaciablemente. El neurólogo apostilla en lo tocante a este rasgo patológico: "La hipersexualidad puede ser una manifestación llamativa de la rabia"...()... "La literatura (médica) informa casos de pacientes rabiosos que practicaron actos sexuales 30 veces por día". Objeción a su modelo: La tesis simbiogenética fundamenta con idéntica corrección el "cuadro de frenesí o sed de sangre" del hematófago, pero adicionalmente puede explicar asimismo la reversibilidad del proceso cuando éste se halla satisfecho, dato clave en la información común transmitida por las tradiciones míticas y crucial en la estrategia de camuflaje mimético del vampiro, igualmente presente en ellas. Contradictoriamente, la rabia en fase grave o terminal es irreversible, las "crisis frenéticas" son cada vez más frecuentes, al final casi constantes y empujan sin remedio al fallecimiento. Intento de establecer un modelo de mecanismo transmisor infeccioso entre humanos
  • 222. El creativo, inteligente e intrépido Dr. Gómez-Alonso va más allá del simple análisis sintomatológico comparativo, procurando esbozar un posible mecanismo biológico de transmisión o contagio de su "vampirismo rabioso" entre humanos que incluya dentro de su modelo el fenómeno de la Conversión. Nuevamente, lo más apropiado es citar directamente lo que él mismo propone acerca de tan importante cuestión: "El hombre tiene una tendencia a morder, cuando lucha y en las actividades sexuales"... ()... "La intesificación de tal tendencia por la rabia incrementa el riesgo de transmisión, cuando el virus está en la saliva o en otras secreciones del cuerpo". La dificultad de esta solución radica en dos factores: Uno, indiciario e indirecto, y por ende discutible; El otro, rotundamente empírico y constatado y, por ello, una de las "cargas de profundidad" contra la "línea de flotación" de su modelo teórico: El primero consiste en que la descripción del "contagio/conversión vampírica" por una o una serie repetida o persistente de mordeduras no es universal ni preponderante en las distintas versiones del Mito. Por el contrario, muchas de ellas insisten en que para ser transmutado realmente en un vampiro, el "cálido" ha de beber él a su vez del caudal sanguíneo de su "Padre o Madre Oscura", su hematófago conversor. Y otras no precisan nada claro en referencia a este asunto. Si sumamos las que exigen este segundo
  • 223. "requisito" y las neutrales, aventajan con mucho en número a las que señalan que "la mordedura es suficiente". Esto coincide con el Modelo ESV de dos fases de infestación endoparasitaria, pero no con el mecanismo transmisor del virus de la rabia; La segunda objeción es mucho más firme y arrasadora contra la Hipótesis del "Vampiro Rabioso" de Gómez-Alonso: Jamás se ha podido demostrar biomédica o clínicamente – ni "in vitro" ni "in vivo"–, que el virus de la rabia se contagie de un ser humano a otro por efecto de una o varias mordeduras seriadas. A diferencia de lo que ocurre con cánidos, murciélagos hematófagos y otras bestias, nuestra especie parece constituir un "mal vector" para la rabia. La concentración en saliva y otros humores del virus no llega a los niveles necesarios para ingresar en el medio interno de nuestro organismo dosis lo bastante altas del mismo como para sobrepasar la capacidad defensiva de nuestro sistema inmunológico y/o excretor, destoxificador y eliminador. Pero sí son desbordados cuando el agente transferente es un animal de las especies citadas, cuya concentración vírica es mayor. No se conocen en detalle las bases mecanísticas biomoleculares y cito-inmunitarias del fenómeno, pero está comprobado con creces tanto en el laboratorio como a escala clínica. Jamás se ha descrito un caso de transmisión efectiva de la rabia por mordedura de un humano a otro, pese a que con
  • 224. estimable frecuencia el rabioso ataca a sus semejantes de esta forma. Ni uno solo. Así pues, si la tesis del Dr. Gómez-Alonso fuese cierta, el vampirismo no sería responsabilidad del virus de la rabia propiamente dicho en sentido estricto, sino de una mutación más virulenta o adaptada al organismo humano que él. Pero los científicos nunca han hallado tal cepa mutante del virus. Y, teniendo en cuenta que la rabia es una enfermedad bien estudiada y conocida, de la que existe incluso una vacuna eficaz en su fase inicial invasiva, tal hecho resulta muy extraño y poco creíble, máxime cuando no se han dado brotes epidémicos de tal supuesta "forma de super-rabia", por así denominarla. Consiguientemente, especular con su existencia es tan cuestionable como admitir la presencia real del agente infeccioso endoparasitario postulado por el Modelo ESV... Con la diferencia de que éste explica mejor y más completamente todos los factores universales o prevalentes de las fuentes mítico-legendarias y los informes documentales sobre "brotes vampíricos". Extraigan sus propias conclusiones. (Tabla 4) CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS COMPARATIVO EL MODELO DEL “VAMPIRO RABIOSO”, EN UN PRIMER EXAMEN PRELIMINAR, APARENTA JUSTIFICAR MEJOR GRAN PARTE DE LOS PARÁMETROS GENERALES QUE DEFINIRÍAN A UN “HOMO HEMATOFÁGICUS”, EN ESPECIAL LOS DESCRITOS POR LA
  • 225. LITERATURA Y TRADICIÓN ORAL CLÁSICA DE ORIGEN BALCÁNICO. ESTO ES LÓGICO PORQUE EN LA TEORÍA DEL DR. JUAN GÓMEZALONSO EL AGENTE CAUSAL DEL VAMPIRIMO ES UNA ZOONOSIS, AL IGUAL QUE EN EL PLENTEAMIENTO DEFENDIDO POR EL MODELO DEL “VAMPIRO ENDOSIMBIÓTICO”. SI BIEN UN ANÁLISIS MÁS PROFUNDO DESVELA QUE LOS SÍNTOMAS Y RASGOS QUE DICHA TEORÍA EXPLICARÍA SON LOS MÁS SUPERFICIALES Y/O MENOS GLOBALES, MIENTRAS CARECE DE JUSTIFICACIÓN BIOLÓGICA ALGUNA – O LO QUE ES PEOR, RESULTA CONTRADICTORIO – CON LOS CARACTERES MÁS BÁSICOS, UNIVERSALES Y POR OTRO LADO FUNDAMENTALES QUE DESCRIBEN A ESTAS CRIATURAS SEGÚN TODOS LOS DATOS MÍTICOS, LEGENDARIOS E INFORMES SOBRE SUS SUPUESTAS “OLEADAS EPIDÉMICAS”. ENTRE ELLOS, NO ES CAPAZ DE DAR CUENTA DE LOS DOS MÁS ELEMENTALES Y DEFINITORIOS: EL MECANISMO DE TRANSMISIÓN INFECCIOSA ENTRE HUMANO SANO Y “VAMPIRO RABIOSO” Y LA NUTRICIÓN EXCLUSIVA MEDIANTE SANGRE CALIENTE POR PARTE DEL MISMO. ADEMÁS, PARA INTEGRAR EL PRIMER FACTOR EN SU ESQUEMA, PRECISARÍA POSTULAR LA EXISTENCIA DE UNA SUERTE DE VARIEDAD O CEPA MUTANTE DEL VIRUS DE LA RABIA, HASTA AHORA JAMÁS DETECTADA, POR LO QUE SU NIVEL DE SOSTÉN EMPÍRICO DIRECTO SE IGUALA CON EL DEL MODELO ENDOSIMBIÓTICO, QUEDANDO EN INFERIORIDAD EN SU POTENCIA EXPLICATIVA GENERAL. POR TANTO, EL “MODELO RABIOSO” HA DE SER RECHAZADO FRENTE AL “MODELO SIMBIOGENÉTICO” COMO POSIBLE TEORÍA DESCRIPTIVA DE LA BIOLOGÍA VAMPÍRICA. Sin por ello dejar de reconocer los méritos conseguidos por el valiente y original trabajo del Dr. Gómez-Alonso: Conectar el vampirismo con las zoonosis y poner encima de la mesa su vínculo original con el impulso sexualagresivo (canibalismo), aspectos plenamente confirmados y mejor justificados por el Modelo ESV. Indicios y Signos de Pruebas Indirectas Negativas favorables a la existencia del “Modelo ESV”, por carencias y contradicciones en los intentos de explicar por medio de la Medicina Forense los datos extraídos de las exhumaciones de “cadáveres sospechosos”, principalmente durante las Grandes Oleadas de los siglos XVII y XVIII
  • 226. • Explicaciones forenses sobre los pretendidos “síntomas de actividad vampírica” hallados en los ataúdes y tumbas exhumadas: Muchos de los informes médicos y tratados eruditos – tanto los primitivamente firmados por los especialistas encargados al frente de las comisiones oficiales enviadas a tal fin durante la gran “alarma epidémica atribuida a los vampiros” a lo largo de los siglos XVII-XVIII y de sus “comentaristas teóricos” (informes o ensayos Flickinger, Davanzati, Lambertini y Van Swieten, entre otros), como los posteriormente elaborados por forenses y otros expertos más actuales–, tratan de explicar “convencionalmente”– es decir, negando la existencia del fenómeno vampírico en sí mismo –, los “extraños indicios de hipotético letargo vampiresco” hallados al exhumar, desenterrar o “sorprender” a los supuestos “hematófagos durmientes” en sus “tradicionales guaridas diurnas”. De estos informes, escépticos en lo referente a la aceptación de un fenómeno específico genuino de vampirismo, se desprenden las siguientes conclusiones, que reflejamos en una nueva tabla: Hechos observados durante las exhumaciones y supuestas "ejecuciones vampíricas" Expliaciones médico-forenses a los citados fenómenos Incorruptibilidad del cuerpo Temperaturas frías conservadoras del subsuelo, bajo contenido en agua de los difuntos, particulamente si antes estuvieron enfermos, eventuales procesos de momificación o saponificación de las grasas debidos a la composición química del mismo. Lo que – de paso – daría origen a la creencia de que el "vampiro" requiere un fondo de tierra de su patria para descansar de día (dato mítico este último para nada significativo o universal, por cierto, fuera de la estricta tradición medieval balcánicocarpatiana. Otra vez, nos topamos con un "eurocentrismo" muy poco
  • 227. científico y peor informado). El "cadáver", aparentemente, "grita" al ser atravesado su corazón y/o decapitado Al ser ensartado o decabezado el difunto se produce una expulsión brusca de los gases de la putrefacción. Esto causa un sonido similar al que emite un globo cuando se pincha y se desinfla. Color "sonrosado" del "finado", De nuevo se recurre al "frío", o bien atribuido a un buen "banquete en ocasiones a la muerte del sanguino" reciente desafortunado por "asfixia". Flujos de sangre que manan de La sangre del cuerpo es expulsada las cavidades bucal y/o nasal del asimismo por efecto de la presión de presunto vampiro "yacente", los gases de la descomposición. "sudor sanguino" caracterísitico Crecimiento de pelo, barbas y uñas tras la supuesta muerte, muda o regeneración de la piel El cadáver se deshidrata y la piel cambia de grosor. (Tabla 5) Como pueden apreciar, algunas de estas racionalizaciones se muestran – una a una – bastante asumibles, y otras un tanto peregrinas. Pero, aun admitiéndolas todas como razonables por separado, el problema se torna insoluble al considerarlas en su conjunto: Pues es sencilla y llanamente imposible que se den todos estos hechos o rasgos al mismo tiempo, tal y como sin embargo documentan los informes y crónicas al respecto... ¿Cómo diablos puede un cadáver encontrarse lleno de líquidos en putrefacción liberadores de gases y deshidratado, por ejemplo? Y, pese a ello, el hipotético finado aparece incorrupto y a la par grita al ser atravesado su corazón con una estaca o instrumento incisivo semejante. O, ¿por obra y gracia de cuál “magia milagrosa” logra encontrarse a la vez deshidratado/ congelado y lleno de sangre que fluye por efecto de presión gaseosa por los orificios y poros del cuerpo? Absurdo y contra toda lógica elemental. Aparte de ello, la explicación “oficial” sobre dichos flujos de sangre es muy débil y arbitraria (pues en tal caso deberían presentarse en muchos más cuerpos muertos y con superior
  • 228. frecuencia); Y la que responde a la muda de piel y crecimiento de uñas carece de justificación rigurosa o comprobada. Muy al contrario, el Modelo Endosimbiótico del Vampiro presenta una explicación biológica precisa para cada uno de estas observaciones, ya indicadas en el texto varias páginas más arriba. Como bien afirma el sabio refranero castellano, “no hay más ciego que el que no quiere ver”... Extraigan – si les place – sus propias deducciones. V Conclusiones: El Gran Legado de Darwin y Calmet/Stoker, una emocionada Dedicatoria muy especial y personal El Modelo Endosimbiótico para la Biología del Vampiro ofrece el único marco teórico racional hasta ahora formulado capaz de explicar satisfactoriamente la totalidad de las características comunes y científicamente admisibles al mismo tiempo del universal Mito del que podríamos denominar “Homo Hematofagicus”. Así como de justificar razonablemente los indicios positivos y negativos de evidencias indirectas a su favor. Esto ocurre tanto a nivel de su origen evolutivo, su equilibrio demográfico-ecológico con sus presas preferentes /medios reproductores por “Conversión” (nuestra especie), como anatomofisiológico y de probable conducta/interacción “variablemente enmascarada” con los humanos. Evidentemente, ello no demuestra en rigor que este “Vampiro Simbiogenético” resultante de la integración co-evolutiva endosimbionte del homínido superior y el hipotético endoparásito flagelado microscópico “Hematofagica Infestans” exista realmente. Pero sí prueba que – de existir – habría de constituir un “organismo endosimbionte” extraordinariamente parecido a él. Finalmente,
  • 229. DEDICO CON VENERACIÓN ESTE “TRATADO DE NUEVA VAMPIROLOGÍA” COMPUESTO POR DOS ENSAYOS AL GENIAL NATURALISTA Y “PADRE DE LA BIOLOGÍA EVOLUTIVA” CHARLES ROBERT DARWIN, ADEMÁS DE AL “MAGNÍFICO DÚO” FORMADO A TRAVÉS DEL TIEMPO POR EL ERUDITO “VAMPIRÓLOGO” ABATE DOM AUGUSTIN CALMET Y EL INNOVADOR ESCRITOR ABRAHAM STOKER: SIN SUS MENTES Y OBRAS EXCEPCIONALES NI UNA COMA DE ESTE TRABAJO HABRÍA SIDO POSIBLE, PUES – PARAFRASEANDO AL INSIGNE SIR ISAAC NEWTON – ESTE “PIGMEO CURIOSO E INSACIABLE” NO HABRÍA TENIDO “HOMBROS DE GIGANTES” A LOS QUE TREPAR VI Fervorosos Agradecimientos a Cinco Grandes Mujeres “Pioneras” Con todo mi cariño y gratitud a mi “Pentáculo de Musas Inspiradoras” – una de ellas mítica, las otras cuatro “fascinantes y reales como la vida misma”: Pues sin sus biografías, luchas, peripecias y obras tampoco hubiera llegado nunca a alumbrarse este singular “Bebé Oscuro”, auténtico “híbrido endosimbionte” entre Ciencia y Mito... (Por orden cronológico) 1 A “SEKHMET/LILITH”, ALIAS “AKASHA” PARA LA BRILLANTE PLUMA DE LA QUINTA MUSA, LA “PACIENTE ZERO”: SIN TI, NO HABRÍA “PANDEMIA” NI, POR TANTO, NADA QUE ESCRIBIR AL RESPECTO 2 A LA CONDESA BÁTHORY-NADASDY ERZSÉBET GABRIELLE DE ÉCSED, MI MÁS ÍNTIMA Y PERSONAL “MUSA OSCURA”,
  • 230. INSPIRADORA Y MAESTRA DE “SOMBRA Y LUZ ALQUÍMICA”: DE TU “FUENTE ROJA” MANA LA CHISPA DEL PRIMERO DE ESTA YA LARGA SERIE DE ENSAYOS. ESTOS DOS ÚLTIMOS NO SON MÁS QUE SU ÚLTIMO “EFECTO COLATERAL” 3 A LA INSIGNE Y CREATIVA ARQUEÓLOGA MARIJA GIMBUTAS: EN AUSENCIA DE TUS EXCAVACIONES SOBRE LAS TUMBAS DE LA CULTURA VINCA Y TUS TEORÍAS ACERCA DEL “MATRIARCADO NEOLÍTICO”, EL PANORAMA DE MI “SINTÉTICA HISTORIA NATURAL DEL VAMPIRO” HUBIERA SIDO BASTANTE MÁS POBRE 4 A LA ORIGINAL, RIGUROSA, DIDÁCTICA Y VALIENTE BIÓLOGA LYNN MARGULIS: CARECIENDO DE TU POTENTE, REVOLUCIONARIA, OSADA E IMPRESCINDIBLE “ARMA SIMBIOGENÉTICA”, OBVIAMENTE JAMÁS HABRÍA SIDO CONCEBIBLE CIENTÍFICAMENTE MI “VAMPIRO ENDOSIMBIÓTICO” 5 A LA “MAESTRA RECICLADORA” DEL GÉNERO LITERARIOCULTURAL VAMPÍRICO, ANNE RICE: TU MARAVILLOSA PLUMA DE “MAGA ROJA” HA ILUMINADO DESDE LA SOMBRA A TODAS LAS GENERACIONES DE “VAMPIRÓFILOS” QUE TE HEMOS SEGUIDO Después de esto, es radiante y claro que el “Arquetipo de la Diosa tiene mucho que ver con el Vampiro”. Gracias por su fidelidad y aguante a mis “Queridos y Amables Lectores”... Espero – como siempre – haber interesado o, al menos, “divertido” a sus “voraces neuronas”... Hasta la próxima y – de nuevo, cual diría el Maestro Hitchcook – : “Buenas Noches...”
  • 231. VII Bibliografía y Referencias • Munz, Philiph; Hudea, Ioan; Imad, Joe; Smith, Robert J., “WHEN ZOMBIES ATTACK!: MATHEMATICAL MODELLING OF AN OUTBREAK OF ZOMBIE INFECTION", en "Infectious Disease Modelling Research Progress (Chapter 4)", Eds. Tchuenche, J.M. & Chiyaka, C., pp. 133-150, Nova Science Publishers Inc., (2009). • Romero, George A. (guionista, director), Russo, John A. (guionista), Hardman, Karl & Streiner, Russell (productores),"Night of the Living Dead" ("La Noche de los Muertos Vivientes", en versión española), (film, 1968). • Brooks, Max (2006), "WORLD WAR Z. AN ORAL HISTORY OF ZOMBIE WAR", Crown Publishers (2006). Versión en castellano: "GUERRA MUNDIAL Z. UNA HISTORIA ORAL DE LA GUERRA ZOMBI", (traducción de Pilar Ramírez Tello), Editorial Almuzara, S.L., (3ª Edición, Mayo 2009). • Capcom, Shinji Mikami (creador), (1996-2007), "Resident Evil". • Boyle, Danny (director), Garlan, Alex (guión), Mc Donald, Andrew (productor), "28 Days Later" ("28 Días Después", versión española), film, (2003). • Ford Coppola, Francis (director), V. Hart, James (guionista), "Bram Stoker´s Dracula", Columbia Pictures (film, 1992). • Scott, Tony (director), Costigan, James & Davis, Ivan (guionistas), Sepherd, Richard (productor), "The Hunger" ("El Ansia", versión española), film (1983). • De la Rosa, José (2009), "Vampiro. Está entre nosotros", Santillana Ediciones Generales, S.L., colección "punto de lectura", (1ª Edición, Enero 2010).
  • 232. • Ayers, Jackie (2009), "Aliento. No dudes de lo que solo ves tú" (Versión española, traducción por Marco Arbeloa), Editorial Planeta Madrid, S.A., Ediciones Martínez Roca (1ª Edición, Enero 2010). • Stoker, Dacre & Zisholtz (Holt), Ian (2009), "Dracula. The UnDead", Baror International Inc. Armonk, New York, USA, (2009). Versión española "Drácula, el no muerto" (traducción por Javier Guerrero), Roca Editorial de Libros, S.L. (1ª Edición, Octubre 2009). • Darwin, Charles R., (1871), "The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex", 1st. Edition, John Murray (London), "El Origen del Hombre y la Selección en Relación al Sexo", (Versión española traducida por Faustino Cordón y Julián Aguirre), Edaf (1982). • A. Butler, Rhett (2009), traducción al castellano por Genoveva Trejo Macías, "LAS ARTES DEL ENGAÑO: MIMETISMO Y CAMUFLAJE", artículo en edición digital, www.mongabay.com • Lennox HA, Karcz DA, Tales H, El Masri M. Chagas Disease: clinical overview and implications for nursing. Medsurg Nurs. 2007; 16: 229-35 • Adler D (1989). «Darwin's Illness». Isr J Med Sci 25 (4): pp. 218-21. • Jay Gould, Stephen, LEONARDO´S MOUNTAIN OF CLAMS AND THE DIET OF WORMS, Essays on Natural History. Harmony Books, Crown Publishers, New York; Ed. Española: LA MONTAÑA DE ALMEJAS DE LEONARDO Y LA DIETA DE LOS GUSANOS, Ensayos de Historia Natural. Colección dirigida por José Manuel Sánchez Ron, Catedrático de Historia de la Ciencia (UAM) y miembro de la Real Academia Española, Drakontos Bolsillo, Editorial Crítica (2009). • Haldane, J.B.S., Huxley, Julian, BIOLOGÍA ANIMAL. Clarendon Science Series, Oxford University Press; Ed. Española: Manuel Aguilar Editor, Madrid (1929). • Ryan KJ, Ray CG (editors) (2004). Sherris Medical Microbiology
  • 233. (4th ed. edición). McGraw Hill. pp. 722–7. • Veo el mundo entre volutas, parásitos que controlan la mente (11/03/2006). Disponible Internet en: entrevolutas.blogspot.com/2006/.../parsitos-que-controlan-la-mente.h... • Berdoy M, Webster JP, Macdonald DW (2000). «Fatal attraction in rats infected with Toxoplasma gondii». Proc. Biol. Sci. 267 (1452): pp. 1591-4. • • S o u r c e • Brown, AS, Further evidence of infectious insults in the pathogenesis and pathophysiology of schizophrenia. Am J Psychiatry. 2011 Aug;168(8):764-6. • Goodwin DG, Strobl JS, Lindsay DS. Department of Biomedical Sciences and Pathobiology, Virginia-Maryland Regional College of Veterinary Medicine, Virginia Tech, Blacksburg, Virginia 24061-0342, USA. Evaluation of five antischizophrenic agents against Toxoplasma gondii in human cell cultures. J Parasitol.2011 Feb;97(1):148-51. Zimmer, Carl (1/08/2006), A nation of neurotics? Blame de Puppet Masters?, disponible en Internet en: scienceblogs.com/.../a_nation_of_cowards_blam... • S o u r c e Toxoplasma gondii antibody titers and history of suicide attempts in patients with schizophrenia. Okusaga O, Langenberg P, Sleemi A, Vaswani D, Giegling I, Hartmann AM, Konte B, Friedl M, Groer MW, Yolken RH, Rujescu D, Postolache TT. Mood and Anxiety Program, University of Maryland School of Medicine, Baltimore, MD, USA; St. Elizabeths Hospital, Psychiatry Residency Training Program, Washington, DC, USA. Schizophr Res. (2011 Sep 2). • S o u r c e Darrell O. Ho-Yen, Alex W. L. Joss (editors) (2006). HUMAN TOXOPLASMOSIS (OXFORD MEDICAL PUBLICATIONS) Hamidinejat H, Ghorbanpoor M, Hosseini H, Alavi SM, Nabavi L, Jalali MH, Borojeni MP, Jafari H, Mohammadaligol S. Department of Pathobiology, Shahid Chamran University, Ahvaz, Iran. hamidinejat@yahoo.com. Toxoplasma gondii infection in first-episode and inpatient individuals with schizophrenia. Int J Infect Dis. 2010 Nov;14(11):e978-81.
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