El papel de los sindicatos en una sociedad mundializada

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El papel de los sindicatos en una sociedad mundializada

  1. 1. EL PAPEL DE LOS SINDICATOS EN UNA SOCIEDAD MUNDIALIZADA.- Por Edwin Godofredo Valladares Portillo. RESUMEN.- En el contexto, el derecho del trabajo nace como una barrera puesta por la clase trabajadora frente al sistema económico liberal liderado por la naciente clase burguesa con el propósito de atenuar la explotación de que eran víctima. Ahora para conquistar esa aspiración el camino que tuvo que correr el movimiento obrero fue arduo y escabroso, ya que, sufrieron persecución, muerte y encarcelamiento. En ese entender, el derecho del trabajo llamase individual, colectivo, previsión y seguridad social, no es una concesión de la burguesía sino una conquista de los que sufren injusticia. Sin embargo, estos derechos al fin reconocidos tanto en el ámbito nacional como internacional han sido cercenados en el campo de realidades, convirtiéndose en consecuencia en derechos abstractos y no concretos. Esto ha provocado que el movimiento sindical para encontrar un modelo económico que le posibilite disfrutar de los derechos por los que ha luchado a lo largo de la historia; asimismo, ha dado su apoyo incondicional a los movimientos de liberación nacional para la toma del poder político, seguido por supuesto de una ruptura del sistema capitalista que los oprime y una alianza con el aquel entonces bloque socialista. En la actualidad esta esperanza se ha derrumbado y ha puesto cuesta arriba al movimiento sindical ante el avance mundial de un capitalismo orientado por la ideología neoliberal. De tal manera que un movimiento obrero consciente de la nueva realidad que se le presenta tenga que romper con el viejo paradigma de lucha, esto si quiere jugar un dinámico de cara al cambio social. Papel que tiene que ser creativo en la construcción de una nueva conciencia sindical, estrategia y táctica sindical. Sin duda si la voluntad sindical está orientada al cambio social tiene que situarse en el lugar de los oprimidos y excluidos. 1. APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE SINDICATO EN EL CAPITALISMO TRADICIONAL Es un hecho que en el contexto histórico el Derecho del Trabajo nace como una barrera puesta por la clase trabajadora frente al sistema económico liberal propugnado por la naciente clase burguesa. Esto con el propósito de atenuar la explotación de que eran objeto. Así, Maestro Mario de la Cueva apunta: “que la euforia republicana, la influencia del socialismo utópico y sobre todo la fuerza de convicción del manifiesto comunista, llevó al movimiento obrero a proponer un conjunto de principios en los que se plasmó en todo su esplendor la idea del Derecho del Trabajo: si el liberalismo económico facilitó la explotación del proletariado, el Derecho del Trabajo seria la barrera puesta por la clase trabajadora para atemperarla”, ( De la Cueva. 1999: 17). Si bien, nuestra pretensión no consiste en hacer una narración histórica del estatuto del Trabajo como misión del movimiento obrero; sin embargo, advertimos que en la comunidad primitiva, en las formaciones sociales esclavistas y feudalistas no existió el Derecho del Trabajo como instrumento regulador de las relaciones laborales, por ende los sindicatos con conciencia de clase surgieron como grupo de presión ante el capitalismo. Para una mejor comprensión del planteamiento formulado es necesario señalar sucintamente los acontecimientos y factores que dieron origen a los Sindicatos. En primer lugar, la revolución francesa de 1789,que proclamo en la Declaración de los Derechos del Hombre, la igualdad, libertad en los ámbitos de Trabajo, contratación etc., la propiedad privada como un Derecho sagrado e inviolable, entre otros derechos y principios. En segundo lugar, la reducción de la igualdad a una igualdad ante la ley, la cual resultó inoperante en el campo económico, pues a consecuencia del maquinismo nació una clase no basada en vínculos de poder político o de sangre sino en el poder económico desconocido hasta ese momento, por tratarse de un fenómeno económico nuevo: el capitalismo. En tercer lugar, la reducción de la libertad a una libertad mercantil que impedía a los trabajadores a formar sindicatos. Ahora ¿Cuál fue el papel que jugó el Estado para vitalizar esos principios? -Ninguno-, pues careció de la flexibilidad 1
  2. 2. necesaria para hacer frente a los problemas sociales. ¿Cuál fue el papel de la clase asalariada? Influenciada en un principio por el socialismo utópico y luego por una honda convicción del manifiesto comunista publicado en Londres en 1848, se organizó fuera de la ley y se dispuso a la conquista del reconocimiento de un Derecho del Trabajo que propiciara un mínimo de justicia social, dado que entendió que dentro del sistema económico liberal este Derecho no seria una concesión de la burguesía sino una conquista de aquellos que sufren injusticia, conquista que por lógica no fue fácil frente a la formula: “ dejar hacer dejar pasar”, el Derecho Civil y la actitud abstencionista del Estado en los procesos de producción y distribución que se oponían a cualquier intento de reconocimiento en una ley de los derechos de los trabajadores. Paradójicamente en el régimen liberal que extremó el principio de libertad y de igualdad de los hombres, se permitió la inhumana opresión y represión de hombres, mujeres y niños quienes tuvieron que laborar de catorce a dieciséis horas por salario que no bastaba para cubrir las necesidades mínimas y que sin ruborizarse pomposamente los declaraba hombres y mujeres libres e iguales ante la ley. Así no podemos soslayar, la revolución industrial, la cual fue producto de la acumulación de conocimientos y el avance de la ciencia, que vino a revolucionar la producción y a sobre explotar la mano de obra, avance tecnológico que dio aparecimiento a las grandes fábricas que exigieron el empleo de grandes capitales, maquinas y un gran número de obreros a consecuencias cada vez mayor del comercio internacional. 1.1 FACTORES E INICIACIÓN SINDICAL- Los factores que dieron nacimiento a los sindicatos son los siguientes: a) el despertar de la conciencia colectiva de las masas obreras, la cual comenzó a partir del momento en que se negaron a ser privados de toda medida que tendiera a evitar la explotación de que eran objeto y toman acciones de defensa; b) la unión de los obreros, al comprender que tenían que ser solidarios en la lucha que tendrían que emprender; c) la reflexión de los obreros sobre la necesidad de mejorar su situación de vida, dado la desigualdad económica, bajos salario, pésimas condiciones de trabajo y como era de esperarse la miseria de que estaban siendo víctimas; d) el instinto social hondamente arraigado en el ser humano impulsó a los trabajadores a buscar en la formación de un grupo social el medio de lucha para el mejoramiento de sus condiciones materiales; e) la convivencia de un gran número de obreros en un solo centro de trabajo, estableció entre ellos un fuerte vínculo social, expresado en relaciones, económicas, solidarias, laborales etc.; f) el contrato de adhesión cuya vigencia no permitió a los obreros discutir las condiciones de trabajo, teniendo irremediablemente que aceptar las impuestas por el patrono, pues su otra opción era el morirse de hambre. Agregado a ello cabe mencionar la falta de leyes protectoras del trabajo y la actitud abstencionista del Estado en la solución de los problemas sociales Como era de esperarse, el aparecimiento de los sindicatos como grupo organizado en contra del liberalismo no gozo de la aceptación del Estado, señalando al respecto el maestro Mario de la Cueva tres momentos en su evolución: “ la era heroica del movimiento obrero, la era de la tolerancia y la era del reconocimiento en la legislación ordinaria”, ( 1999: Estos momentos constituyeron la regla en los países de corte capitalista liberal y especialmente en los países subdesarrollados en donde la represión institucionalizada contra los movimientos obreros se dio con mayor énfasis por considerarlos contrarios a los intereses de la clase dominante; esto demuestra, que históricamente las formas para dar respuesta a las reivindicaciones de los grupos laborales han sido el autoritarismo y la negación a sus libertades de asociación y coalición; también demuestra que el movimiento obrero no ha sido estático sino dialéctico, dado que, de algún modo a procurado trasformar radicalmente la realidad que se le presenta como algo de “suyo”. En efecto, ante la negativa de la burguesía liberal de humanizar las condiciones de trabajo el movimiento obrero se propuso tres metas fundamentales: las libertades sindicales de asociación y 2
  3. 3. contratación colectiva de trabajo, el derecho a la huelga; un derecho individual que propicie un mínimo de justicia social; y una previsión social que defienda a los hombres en los casos de accidentes de trabajo y de imposibilidad para el trabajo. En el campo de observación, la historia nos muestra que el pensamiento liberal ha sido contrario a la idea de reconocer legalmente a los sindicatos por considerarlo atentatorio a la libertad de empresa, de trabajo y de contratación. Esto debido a su complacencia con el individualismo, el contrato y propiedad privada sin límite alguno y al detrimento de los grupos organizados. En consecuencia, fue con la política intervensionista de Estado que aparecieron las primeras leyes reguladoras del trabajo, bajo la influencia del canciller alemán Bismark en el año de 1869. Ejemplo que una vez retornada la paz ante la derrota de los ejércitos franceses fue retomado por el resto de países de Europa y durante el siglo xx paulatinamente por América Latina. De hecho esto demuestra que la idea del Derecho del Trabajo como uno de los fines de la lucha sindical dentro del capitalismo reformado puede florecer en un ambiente de paz. Afirmación que tiene sentido, dado que, si revisamos la historia encontramos que con el retorno de la paz finalizada la primera guerra mundial unas de sus consecuencias fue la proclamación de la Constitución de Weimar, que dedicó un capitulo a los Derechos del Trabajo, hecho que la convirtió en la legislación más progresista de su época. Así como la creación Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) que dio un nuevo sentido al derecho de gentes. Ahora estos instrumentos jurídicos no constituyen un regalo de la clase dominante sino el resultado de la inserción de los trabajadores de los Estados en guerra para obligarlo a superar la legislación obrera existente; asimismo le lanzaron la idea de que en el Tratado que pusiera fin la lucha armada incluyera las normas fundamentales para la protección futura de los trabajadores, pues los sindicatos pensaban que logrado lo anterior seria difícil un desconocimiento de sus derechos en un futuro por la clase dominante o bien por el gobierno en turno. Nuevamente quedó plasmado en la conciencia de los hombres que el derecho del trabajo actuando en un mundo democrático evitaría la explotación y contribuiría a asegurarle una existencia decorosa. 1.2 LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: CONSECUENCIAS Y EL PAPEL HISTORICO DE LOS SINDICATOS EN EL TERCER MUNDO. El aparecimiento del Nacional-Socialismo, el Fascismo y la dictadura de Franco quebraron la idea del Derecho del Trabajo como estatuto destinado a fijar los derechos y participación de las utilidades que habían de corresponderles a los trabajadores en los procesos de producción.- El final de esta guerra fue la destrucción de dos imperios totalitarios el alemán e italiano, dando origen la respectiva post guerra a la creación de un organismo de paz mundial por los estados vencedores naciendo así la Organización de las Naciones Unidas ( ONU), en cuyo seno subsistió la (O.I.T.); sin embargo la paz no llegó ni a los pueblos ni a los hombres, pues las consecuencias de esta post guerra fue la creación de las tres superpotencias del siglo xx, el imperialismo económico, la división de la humanidad en pueblos ricos explotadores y pueblos pobres explotados, y la explotación del trabajo por el capital que ahora utilizaría un procedimiento mas encubierto de explotación, una engañosa libertad que envuelve a los desposeídos y que aun a las puertas de un nuevo milenio no ha permitido el florecimiento de la libertad de trabajo ni la marcha hacia un sistema mundial más justo. A partir de l945 en el ámbito de la orbita capitalista se dio una recomposición de los modelos económicos, los cuales paso a liderar los Estados Unidos de Norte América e implementó una política desarrollista en 3
  4. 4. los países del tercer mundo motivándolos a echar a andar un proceso de industrialización; en esta línea, Héctor Dada Hirezí sostiene: “ que en todos los países de economía agro-exportadora, el fin de la segunda guerra mundial significó un nuevo periodo de auge del modelo de desarrollo hacia fuera, debido a la reconstitución de los lazos del comercio mundial y la expansión de los países centrales”. Este fenómeno al igual que lo ocurrido en Europa con el proceso de industrialización trajo el crecimiento del ejército industrial de reserva, una creciente desigualdad social y como era de esperarse la miseria de los obreros. Lógicamente que frente a la nueva realidad que se les presentaba los movimientos sindicales se insertaron al modelo económico pero no de manera pasiva sino dialéctica y lucharon por conquistar condiciones de trabajo justas y remuneradoras lo que desató la persecución y represión constante e institucionalizada contra el movimiento sindical; asimismo, desató la pugna entre los grupos conservadores y liberales de la burguesía, que en el caso particular de El Salvador dio origen a frecuentes golpes de Estado. Las transformaciones operadas en la economía y la práctica de cargar sus costos a las espaldas del pueblo permitieron el crecimiento y movilización de los movimientos sindicales quienes unidos a otros sectores sociales radicales incluyendo estudiantes universitarios iniciaron la lucha social con el propósito de cambiar las estructuras políticas, económicas jurídicas existente, este intento de transformación, según Mario Lungo fue regional, ya que la: “transformación de la estructura social y política se dio en todo Centroamérica. Basta recordar la huelga bananera de 1934 en la Costa Atlántica costarricense y las agudas confrontaciones de la década siguiente culminaron con la guerra civil de 1948, o el período democrático popular vivido en Guatemala entre l944 y 1954”. Ante esta inquietud obrera los gobiernos en turnos dieron seguimiento una política social vaciada de contenido y comenzaron a decretar leyes de trabajo, las cuales no estaban afectadas de alteridad radical sino de una intención encubierta encaminada a diezmar el auge del movimiento obrero, por lo que al carecer de eficacia su práctica fue nula. Con el inicio de la guerra fría en 1947, el movimiento sindical fue politizado a mayor escala en los países tercer mundista, al respecto Mario Lungo señala el caso salvadoreño: “que durante los años 1951 y 1952, el Ministerio de Trabajo, desplegó una enorme actividad con intención de formar una central sindical sumisa a los intereses de la clase dominante; intención que tomó cuerpo en l958 al formarse la Confederación General de Sindicatos”. Por otro lado, también la tendencia revolucionaria del movimiento sindical fue politizada Por el Partido Comunista y otros movimientos políticos con mentalidad progresista, practica que cobro mayor énfasis con el triunfo de la revolución cubana de 1959; el imperialismo norteamericano, por su lado, intensificó su política intervensionista en todos los niveles, acompañado del Programa “Alianza para el Progreso” y procesos de integración económica regional, ello para evitar otra Cuba en América y procurar el desarrollo de la región, es así como cobra vida el Mercado Común Centroamericano entre otros. En lo sindical fomentó la ideologización de las organizaciones sindicales a través del Instituto Americano para el Sindicalismo Libre (I.A.D.S.L.), esta práctica sistemática se mantuvo vigente durante la guerra fría, paralelo a ello los sindicatos influenciados por el marxismo fueron utilizados como movimientos de masas de los grupos de Liberación Nacional, lo que les valió la persecución constante de las fuerzas de seguridad publica, torturas cárcel y hasta la pérdida de la vida. La referencia epistemológica anterior, muestra claramente la tendencia y anti tendencia del capitalismo que se mueve -en una dialéctica de tradicionalismo y modernismo-, jugando el Estado un papel de recomposición que viene a favorecer los intereses de la clase dominante y crea un conformismo al movimiento sindical a través de reformas reales e ilusorias para controlar las crisis estructurales. En ese entender conviene reflexionar a grosso modo sobre los aciertos y desaciertos de la lucha sindical en este recorte de la realidad. 4
  5. 5. 1.2.1. ACIERTOS Y DESACIERTOS: CASO LATINOAMERICANO. Aciertos: - La gran capacidad para asimilar no sólo la experiencia internacional y nacional sino también para subsistir y reorganizarse aun dentro de las condiciones de represión a que ha estado sometido en su desarrollo (Menjívar.1979: 121) -Luchar por la conquista y mejoramiento de un derecho del trabajo - de y para la clase trabajadora-; Así como también una vez conquistado lanzar la idea a los Estados sobre la creación de normas internacionales del trabajo. - Su incorporación a las luchas populares con el propósito de buscar la trasformación de las estructuras políticas, económicas y jurídicas existentes. - Su inserción a los modelos económicos, como dinámica anti sistémica Desaciertos: - Falta de experiencia para aprovechar los espacios conquistados. - Falta de capacidad para intervenir como autores de derecho en los procesos de integración económica regional. - La división ideológica al interior del movimiento obrero, circunstancia que permitió el avance del sindicalismo gubernamental o pro-imperialista. - La falta de alianzas con el sector campesino. - La expropiación de su espacio de lucha por sus representantes políticos. - La visión coyuntural de sus luchas. En definitiva, el concepto de los Sindicatos en el ámbito teórico aceptado por la doctrina mayoritaria es el siguiente: “La unión de trabajadores para el estudio, mejoramiento y defensa de los intereses económicos y sociales comunes de sus afiliados”. Ahora la visión tradicional de los sindicatos adolece de un ingrediente práxico, dado que los intereses políticos han matizado predominantemente la lucha sindical a lo largo de la historia. 2- FILOSOFIA DE LOS SINDICATOS EN EL MODELO NEOLIBERAL.- En este nuevo escenario, económico, social, político e ideológico, es menester reflexionar sobre algunos aspectos que nos pueden ayudar a verificar si la filosofía de los movimientos sindicales sufrió una metamorfosis en el neoliberalismo o al contrario si entró en crisis; así también tratar de comprobar sí existirá una libertad garantizada para el desarrollo del sindicalismo mundial en dicho modelo. Lo anterior nos obliga a realizar un breve recorrido sobre del surgimiento de este modelo, sus pretensiones, soluciones y paradigma.- . 5
  6. 6. Esta corriente se vino elaborando al finalizar la segunda guerra mundial, como respuesta al avance del socialismo real que se fundamentaba en la planificación de la economía por parte del Estado. En la década de los setenta al entrar en una nueva crisis el sistema capitalista mundial llegó a su fin la etapa de crecimiento que se había registrado a partir del final de la referida guerra. Este escenario fue propicio para que entrara en acción la corriente neoliberal y lanzara su crítica al estado de bienestar keynesiano, quien como consecuencia lógica entró en crisis junto con la economía. Así, en su crítica los neoliberales plantearon: -que el Estado no es la solución, el Estado es el problema, - planteamiento a favor de la clase burguesa y que era de esperarse ante el avance del número de países socialistas que inspiraban su economía en el principio de la planificación y control estatal y frente la crisis del estado de bienestar keynesiano. A nuestro juicio las premisas neoliberales son de utilidad para verificar si la filosofía que inspira esta corriente de pensamiento se complace con los grupos organizados o por el contrario exalta al individuo, creándole un sentimiento de insolidaridad con su grupo social con el propósito de deslegitimar la existencia de sindicatos al interior de la empresa privada. El neoliberalismo interpreta las crisis económicas como resultado de la excesiva intervención del Estado en la misma; por tanto a fin de evitar la crisis en el futuro propone que la empresa privada retome las riendas de la economía que le fueron arrebatadas en el pasado por el Estado, pues éste solo a servido para turbar el orden natural de las leyes del mercado. En cuanto a las soluciones ofrecidas por el neoliberalismo están: a) privatización y liberación de la economía; b) desaparecimiento de: programas de seguridad, programas de construcción de viviendas por el Estado, leyes de salario mínimo, legislación a favor de los sindicatos, impuestos a las exportaciones, controles de precios, subsidios etc.; c) Maximización de las ganancias de las y los empresarios privados (lucro económico), a este criterio están sometidas todas las necesidades sociales. Para esta corriente, la satisfacción de las necesidades sociales no cuenta lo que cuenta es el lucro.- Con relación al desempleo propone como solución que los salarios bajen hasta que lleguen a generar pleno empleo, lógicamente que para lograr este objetivo los sindicatos deben desaparecer, dado que se constituyen en la principal amenaza del mercado laboral. En efecto, esta corriente sostiene que los sindicatos no permiten que haya una libre contratación de la mano de obra, al mismo tiempo impiden que la fuerza del trabajo se rija por las leyes del mercado; en este orden de ideas, también sostienen que si los sindicatos hacen subir los salarios esto llevaría a reducir el nivel de empleo y por ende el monopolio más dañino para la economía seria los sindicatos. Aparentemente, el neoliberalismo es un conjunto de políticas de ajuste o una mera forma de organizar la economía. Sin embargo, para el Dr. Héctor Samour, no implica solamente eso, sino una ideología cuyo paradigma comprende una concepción de las ciencias sociales, una antropología, una teoría de la sociedad y una teoría de la política, y que se presenta con pretensiones cognoscitivas universales y reduccionista. De acuerdo con el Dr. Samour, la antropología neoliberal, no existe en forma sistematizada y elaborada coherentemente, y muchas de sus proposiciones teóricas son descripciones fácticas de la realidad humana, tal como ésta se ha configurado históricamente dentro del sistema capitalista en sus diferentes fases históricas. El neoliberalismo pretende, tal y como en su tiempo lo intentó el liberalismo clásico, fundar su concepción de la sociedad en una antropología. Sin embargo, en el caso de Hobbes y Locke no logra evitar la circularidad pues conforma su visión del ser humano extrapolándola de las 6
  7. 7. relaciones sociales existentes. Es decir, un concepto de ser humano, extraído de un modelo de sociedad, es hipostasiado y presentado como el paradigma universal de lo humano. 2.1 ENTORNO A LOS PRINCIPIOS NEOLIBERALES. Los principios a que se reduce el modelo antropológico neoliberal son: A) el individualismo posesivo (Macpherson), que eleva la propiedad privada a propiedad esencial de la naturaleza humana. Con relación a este principio el ser humano es libre y esta libertad reside en el hecho que el individuo es propietario de sí y de sus bienes y en consecuencia puede disponer de ellos de la forma que mejor le parezca, es decir sin intervención del Estado. “La propiedad y la libertad es una evidencia de la naturaleza y no hace falta demostrarla ni justificarla, es una verdad universal “. Sin embargo, todo queda reducido al intercambio mercantil, ya que tanto la libertad y la propiedad dentro del neoliberalismo se configuran por una visión cosista y cosificadora de la realidad. La realidad es considerada desde el punto de vista del interés posesivo y todo queda reducido al mundo de las utilidades del sujeto. B) El ser humano es básicamente un ser de normas y de tradiciones; este principio tiene su base en la ingeniería fragmentaria de Popper, según esta no se pretende revolucionar la sociedad sino únicamente reformarla sobre la base de un respeto a las más importantes de las tradiciones que esta en el marco de la moral. Pues considera que las normas y tradiciones son racionales por el sólo hecho de existir, por cuanto representan sabiduría de las generaciones anteriores. C) Los seres humanos son naturalmente desiguales, y solo puede haber libertad ante el mercado y ante la ley. El concepto de “igualdad de oportunidades “, significa en el neoliberalismo, no un derecho igual a una vida plenamente humana para todos, sino el mismo derecho igual para todos, de participar en la carrera competitiva para alcanzar el máximo beneficio posible. Este principio legitima la desigualdad de la propiedad en el sentido de que la raíz de la misma no está en el tipo de división social del trabajo, sino en la desigualdad de la fuerza y destreza, en el diferente mérito personal de cada uno en la lucha competitiva para conseguir bienes. D) la libertad es individual negativa y sólo económica; es negativa, porque solo significa ausencia de coerción, a contrario sensú en un modelo democrático la libertad significa, capacidad de autodeterminación; y es económica, dado que, el único marco de su realización es el mercado. E) el neoliberalismo sé autodefine como una filosofía de la libertad; Esta concepción es incompatible con la noción actual de los Derechos Humanos, dado que su darwinismo social, niega el derecho a la vida de todos los seres humanos, pues solamente los menos dotados para la competencia del mercado deben ser sacrificados para que los mejores dotados estén cada día en mejores condiciones para competir y crear riquezas, efectivamente el neoliberalismo posee una concepción individualista de la realidad humana, en contraste con los Derechos Humanos que definen al hombre como un ser social basado en la justicia y solidaridad. Apoyándonos nuevamente en el aporte del Dr. Héctor Samour enunciaremos brevemente los principios de la concepción neoliberal de la sociedad y la política. Siendo el primero: la historia no tiene un sentido o un fin determinado, pero consiste en el desarrollo y la lucha entre la sociedad abierta y cerrada; en tal sentido sostienen que la historia no tiene orden, lógica, sentido y mucho menos una dirección racional que los sociólogos, economistas o ideólogos podrían detectar por anticipado. Para la concepción neoliberal la historia es una improvisación múltiple y constante, un animado caos al que los historiadores dan apariencia de orden, una casi infinita multiplicación contradictoria de sucesos que para poder entenderlos, las ciencias sociales reducen a arbitrarios esquemas y a síntesis y derroteros que resultan en todos los casos una ínfima versión e incluso caricatura de la historia. Esta concepción de la historia es deformada, pues Ellacuría, sostiene que la historia tiene un carácter procesual y estructural por 7
  8. 8. el que los acontecimientos históricos nunca son unidades aislables, sino momentos de un proceso en virtud del cual unos acontecimientos vienen incluidos o están vinculados a otros. Por ello la explicación histórica no puede reducirse a puros comportamientos individuales y subjetivos. El segundo principio, esta referido a que la sociedad capitalista contemporánea es la mejor de cuantas han existido y es insuperable, para hacer esta afirmación apelan a los hechos históricos y, en concreto al derrumbe del socialismo real para proclamar las bondades y la supremacía del capitalismo sobre cualquier otro tipo de sociedad. El tercer principio esta referido a que el mercado es el único ordenamiento económico racional; en esta dirección sostiene que el mercado es un sistema autorregulado porque existe una tendencia al equilibrio en el juego de sus factores. Sin embargo, ésta no es una afirmación empírica, sino dogmática que afirma que la tendencia al equilibrio se producirá más en tanto y en cuanto más se asegure la libertad de contrato en todos los mercados y en todas las actividades. El cuarto principio, referido a que el neoliberalismo no significa una desestatización de la vida social, como lo afirman sus ideólogos, sino una reestructuración de los fines del Estado por el cual se minimizan las funciones sociales. Su proyecto es de un Estado vanguardista que debe extender y profundizar la lógica del mercado e imponer su anti intervensionismo. Quinto principio, se encamina que la democracia es solo un método político y debe adecuarse al orden de tradiciones y normas sociales; en tal sentido el papel de los ciudadanos se reduce a mera elección periódica de sus gobernantes. Quinto principio los neoliberales sustituyen la soberanía popular por la concepción de la soberanía de la ley, identificando la democracia y el liberalismo político con este principio. El derecho debe estar ajustado al orden espontáneo del mercado y sus normas deben corresponder a lo que Popper llama leyes sociológicas o leyes naturales de la vida social, que son inmutables. En definitiva, el funcionamiento de la sociedad debe supeditarse a un marco jurídico, general y permanente, basado en tradiciones y orientado a la competencia económica. Obviamente que tal aseveración implica negar las fuentes materiales del derecho como lugar donde se nutre y vuelve dinámico y eficaz. 2.2. FACTORES REVELADORES DE LA CRISIS SINDICAL Y URGENCIA DE CAMBIAR LA ESTRATEGIA DE LUCHA La realidad histórica salvadoreña presenta como hecho revelador que los sindicatos dentro del modelo neoliberal no han cambiado el paradigma filosófico que orientó la lucha sindical frente al autoritarismo de Estado. Esto ha provocado una crisis sindical de la cual es urgente salir a flote. A nuestro juicio los factores que alimentan esta crisis son los siguientes: En primer lugar, las soluciones, pretensiones y paradigma del nuevo modelo que resultan incompatibles con el movimiento obrero organizado. Afirmación que corrobora el Dr. Samuor al expresar: “el neoliberalismo le da primacía a las actuaciones de los agentes individuales, personas y empresas privadas, sobre las acciones de la sociedad organizada”. En la misma línea, José Víctor Aguilar sostiene: “el neoliberalismo considera que la crisis económica es culpa de la del Estado en la economía y también de las trabajadoras y trabajadores que con el poder de los sindicatos no han permitido que el mercado funcione libremente”. Este obstáculo ahonda la crisis, pues al regular el mercado entre otras cosas la mano de obra, no permite una garantía de organización, en virtud que considera a lo sindicatos como la principal amenaza para que la fuerzade trabajo no se rija por las leyes del mercado; agregado a ello las frecuentes amenazas que reciben los trabajadores en el mercado laboral y que consisten en el despido inminente o cierre de la empresa en caso de formarse un sindicato al interior de la misma. En este sentido el paradigma neoliberal se convierte en un obstáculo tanto para los sindicatos existentes como para los en formación, dada su influencia negativa en los trabajadores quienes frente a la opción de empleo sin sindicato y desempleo en caso de sindicato optan por la primera, evadiendo con ello la responsabilidad que tienen de 8
  9. 9. replantear su filosofía tradicional frente al nuevo campo de acción que se les presenta. Ahora esto contrasta con la opción que tomaron los trabajadores sindicalizados del siglo XIX frente al contrato de adhesión que se les presentó como realidad, quienes prefirieron sacrificarse en busca de la democratización del trabajo antes que someterse incondicionalmente a las condiiones de trabajo que le ofrecia el empleador. En Segundo lugar, la acción sindical tradicional constituida en un espacio expropiado por líderes políticos de izquierda y de derecha dificulta a los sindicatos realizar un trabajo propiamente sindical. En esta línea de pensamiento, Alan Tourraine, citado por Aída Quinteros Sosa sostiene: “en un sentido estricto, no existen movimientos campesinos y/u obreros en América Latina, sino participación de luchas campesinas y/u obreras en este modelo general de acción sociopolítica” (Quinteros Sosa. 1999: 594). En esta misma visión, pero relacionado al caso salvadoreño Mario Lungo sostiene que: “cuando a finales de 1983 se crea el movimiento unitario sindical y gremial de El Salvador (MUSYGES) éste integra organizaciones sindicales y gremiales, luchando por plataformas que vinculan las reivindicaciones económicas con las reivindicaciones políticas de contenido nacional como la solución política de la guerra que vive el país” (Lungo.1991: 163). Lógicamente que en condiciones no bélicas, la visión revolucionaria de los sindicatos de la toma del poder político por los movimientos de liberación nacional para que cambie el orden económico, jurídico y político existente sufre una metamorfosis que la obliga a cambiar su campo de acción. Paralelamente a este planteamiento es de traer a colación el nuevo papel del Estado como realidad, quien ha dejado de ser el encargado de la asignación de recursos y de la distribución de bienestar, tarea que ha trasladado manos del mercado. De ahí que, frente a situaciones no bélicas y ante la privatización de los servicios públicos que trae como consecuencia el achicamiento del aparato estatal, la filosofía sindical tiene que actualizarse a la altura de los tiempos, pues de lo contrario profundizara su crisis. Ahora esto implica la necesidad por parte de los sindicatos de clase de apropiarse de nuevas posibilidades que les permita hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad, sin apartarse por supuesto, de la historia sindical como punto de partida, (repensar y recrear estrategias y tácticas laborales). Este desafío, es enorme para el movimiento sindical tercermundista donde la clase dominante aun vive en un mundo impenetrable para el trabajo. Por ello, los obreros conscientes de esta realidad deben entender que modificar la estrategia sindical no significa dejar de ser radical, es decir, que el trabajo sigue siendo un elemento necesario para dignificar al hombre. El tercer factor, consiste en el terror psicológico que viven los trabajadores de la empresa privada, el cual tiene sus raíces en la cultura antisindical empresarial, que se fortalece ante la falta de leyes eficaces que aseguren la libertad sindical de los trabajadores privados. Esto se corrobora con lo expresado por Joaquín Arriola Palomares cuando expresa: “que la mecánica es siempre la misma, al descubrir que se esta gestando un movimiento sindical en determinada empresa, el empleador de inmediato recurre al expediente de despedir a los promotores sindicales y a los trabajadores que han participado o participan en las reuniones sindicales. Casos ejemplares como los casos de formar sindicatos en las fabricas ADOC, ÁGAPE y en las zonas francas en empresas como SATELLITE INT. , CORPAK, APPARELL y en otras terminaron con el despido colectivo de los trabajadores”, (Arriola Palomares. 1994: 903). Este obstáculo exige una voluntad de liberación por parte de los trabajadores del sector privado, el cual se ha extendido ante el fenómeno de la privatización y que por ende exige el protagonismo sindical de este sector tal como lo tuvo el sector público, en campo de acción tradicional. 9
  10. 10. Cuarto factor, referido a la incipiente organización sindical de los trabajadores privados. El cual se complementa con lo expresado anteriormente, pues ante la realidad existe pesimismo sobre la opción de cambio. Quinto factor lo hacemos consistir en la ideologización de una cultura de insolidaridad, que inyecta el neoliberalismo a la mano de obra, la cual según Ellacuria, trasciende del individuo, de la sociedad, del Estado en contra de otros individuos, familias o Estados. Esta insolidaridad cobra vida a partir del momento en que los trabajadores son sometidos a la competencia en el mercado de trabajo entre sí y se les hace ver que en el mercado laboral permanecerán los más aptos. Sin duda tal ideologización esta cimentada en el darwinismo social y que por ende exige una liberación al servicio del hombre que presta una función social como es el trabajo. El sexto factor, lo hacemos extensivo a la ausencia del poder de negociación que presenta el sindicato frente al modelo neoliberal cuando se enfrenta a un conflicto colectivo de trabajo, el cual tiene su explicación en la poca actividad propiamente sindical que han tenido en el campo de acción tradicional principalmente los sindicatos de los países que experimentaron luchas armadas internas. Prueba de ello es el escaso éxito que tienen sus acciones reinvindicarias ante un conflicto colectivo de trabajo, en el cual es palpable la inexperiencia que tienen para saber cómo y cuándo montar una huelga; asimismo cuándo y cómo negociar con el empleador. Séptimo factor, tiene que ver con la caída de los sindicatos en la Metrópolis. Para justificar esta afirmación, haremos uso de un artículo escrito por economista y académico del National Center for Policy Análisis (NCPA) Bruce Barthell y publicado en El Diario de Hoy de fecha 26 de marzo de 1998, titulado La caída de los sindicatos en EE.UU. quien sostiene “que la caída de afiliados a los sindicatos no es un fenómeno único en los EE.UU. Casi los países industrializados han experimentado la misma tendencia. Según la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCED), basado en parís, la proporción de trabajadores sindicalizados ha caído en Alemania de 36% de la fuerza laboral en 1980 a 29% en 1994, en el Reino Unido ha caído de 50% a 34% y en Francia de 18% a apenas 9%, en el mismo periodo. El promedio de afiliación sindical en las naciones industrializadas que pertenecen a la OCED se contrajo de 46% en 1980 a 40% en 1994. También puntualiza que los factores que implican la caída del sindicalismo son: la reducción de la mano de obrera en la industria, donde los sindicatos tradicionalmente habia sido muy fuertes; el aumento de empleos en servicios, como ventas al detalle, donde los sindicatos tienden a ser débiles, la creciente internacionalización de la economía, lo que les dificulta a los sindicatos tener una prima salarial... los trabajadores no sindicalizados tienen mejores sueldos”. En contraste con lo ocurrido en la metrópolis, en la región centroamericana la principal caída de los sindicatos se ha dado en sector público a consecuencia de la privatización de los servicios implementada por el modelo neoliberal, lo que reduce notablemente la responsabilidad estatal, rompiendo con su deber de ser. Octavo factor, lo extendemos al comportamiento empresarial al interior de la maquila, consistente en la contratación de mano de obra joven sin experiencia en la formación de sindicatos, la contratación de trabajo a plazo, lo cual facilita la no-renovación del contrato cuando la empresa lo estima conveniente, la promoción de organizaciones solidarias, la asignación de tareas peor remuneradas para los trabajadores sindicalizados. Este obstáculo redunda en la actual crisis de los sindicatos de trabajadores privados y los afecta negativamente en el deseo de sindicalizarse. 10
  11. 11. En definitiva, de los factores expresados anteriormente se desprende que la visión filosófica tradicional de los sindicatos a perdido actualidad frente al modelo neoliberal, que implica de suyo, un cambio radical de las estrategias y plataforma reivindicativa sindicales; sin embargo, parece ser que los actuales lideres sindicales no han comprendido el nuevo papel que deben jugar en la nueva realidad que se les presenta, pues tratar de resolverla con la filosofía revolucionaria inspirada en el marxismo ortodoxo seria entrar en crisis con la acción sindical actual, dado que esta no requiere de un viejo paradigma carente de objetivad a la altura de los tiempos para resolver los conflictos colectivos de trabajo, sino de una filosofía de la realidad histórica inspirada en una praxis liberadora desde y para los que sufren injusticias. En cuanto la pregunta si existirá o no una libertad garantizada para el desarrollo del sindicalismo en el modelo neoliberal, la respuesta es negativa. En efecto, los factores que a nuestro juicio, constituyen una aproximación a la actual crisis de la filosofía sindical y que clama una liberación obrera, evidencian el despliegue antisindical que existe al interior de la empresa privada y no sólo a ese interior sino también a nivel institucional (jueces de trabajo, Ministerio de Trabajo y Previsión Social, Asamblea Legislativa) una por no ratificar los convenios (O.I.T.) que protegen la libertad sindical y otros por valerse de cualquier entuerto para negar la justicia administrativa, judicial, y la eficacia de las normas de trabajo. 3. SOCIEDAD MUNDIALIZADA Y PARTICIPACIÓN SINDICAL. En este apartado se hará un esbozo sobre algunos temas de trascendental importancia para aproximarse al problema epistemológico de la mundialización o globalización, a sus macro problemas, a la necesidad de una reconceptualización de la conciencia sindical y finalmente aquellas tesis sindicales que a nuestro juicio pueden ser de utilidad en escenarios mundializados. 3.1 EPISTEMOLOGIA DE LA GLOBALIZACIÓN. Tal como se ha indicado en el desarrollo e este artículo, el capitalismo a transitado de lo tradicional a la modernidad, es más en el momento actual refleja indicadores de post modernidad. Ahora es de hacer notar que su lógica responde a la forma acumulativa de capital haciendo una variación metodológica para el fin indicado. Así, la globalización responde a ese orden –es la etapa teleológica del sistema-, que por cierto su dimensionalidad es tan compleja que adueñarse de ella implicaría una posesión atrevida de cualquier país central. La dialéctica globalizadora se determina en lo local, significando el rompimiento de espacio y tiempo, “hoy han aparecido ya una serie de empleos desespacializados o desterritorializados, que pueden operar en el mismo tiempo real desde los más diversos lugares del planeta (Vallespin. 2000: 35). Ante esta realidad merece la pena subrayar la recomprensión de la sociedad particular, apropiación que debe incluir la solidaridad del sujeto epistemológico que en nuestro caso lo constituye el sindicato. Lo ideológico en este caso se cruza en dos variables de acuerdo a Thomas Friedman dos polos extremos cada una. La primera variable es la que define las posiciones con respecto a la mundialización: en un extremo estarían los “incorporacionistas”- a la mundialización, se extiende - y en el otro los separatistas, los que promueven el aislamiento estatalista. La otra variable introduce ya el criterio de velar porque exista mayor o menor solidaridad o cohesión social. (2000: 216). En esta afirmación conviene aclarar la conciencia crítica para determinar en la medida de lo posible el rostro de la globalización y tener claridad en que situación se encuentra su papel epistemológico. Por un lado, se muestra indicar que la globalización trasciende desde lo vertical y horizontal de la realidad. La posibilidad de las fuerzas laborales estaría sujeta a la naturaleza de sus prácticas, siendo emergente que los sindicatos hagan lo suyo. Valga decir, su historia laboral, rompiendo con temas concretos de la opresión; acercar de esa manera la gestión 11
  12. 12. compartida del poder, la democracia y el proyecto histórico. Lo que importa es que se analice en forma dialéctica el grado de superación del binomio dominación-subordinación, solo así la liberación histórica tendría materialidad. En otro plano, hay que considerar la óptica globalizadora, su pretensión es una, en diferente forma –la subsunción del trabajador al capital transnacionalizado-. “No es de extrañar, el protagonismo que tienen las empresas multinacionales (E M) en el mercado mundial, que según algunos cálculos ascienden ya a unas 20,000 ó 35,000. Ellas solo absorben el 70% del comercio mundial y entre un cuarto y un tercio de la producción económica total”, (2000: 38) su misión es clara concentrar y centralizar la riqueza; no obstante, el trabajador debe responsablemente romper dicho paradigma desde lo local; el papel de las masas obreras con su representante (Sindicato) tienen el reto – el opio del capitalismo vaciado en el consumismo-; y es imprescindible no cerrar los ojos a la historia porque hasta aquí opera el carácter globalizante. La tarea no solamente es teórica, es también práctica, fomentar la vocación consciente llevaría a otros planos de superación: la liberación social, la liberación de la miseria etc. En efecto se trata de la mediación histórica y lucha de los trabajadores. 3.1.1 ACERCA DE LOS MACRO PROBLEMAS DE LA GLOBALIZACIÓN. Algunas naciones del tercer mundo han experimentado en forma reciente un desarrollo económico muy rápido. Los llamados cuatro dragones: Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong (Gelles. 1996: 507) son ejemplos claros de la expansión del sistema; sin embargo otras naciones tienen un crecimiento lento, La india responde a tal señalamiento; por otro lado países que no han tenido progreso económico e incluso han caído más abajo” (1996: 507) entran en este panorama Sudan, Etiopía, Malí, Chael y Somalia. En esta línea de ensamble el sistema se enmarca en una economía global “que es la de un cierto número de corporaciones multinacionales que organizan recurso en todo el mundo en unidades económicas únicas “, (1996. 541). Esta realidad abarca la división global del trabajo y el sistema de estratificación; lo que implica el dominio del mercado. En consecuencia la relación países ricos/ países pobres es tan dramática que la misma tecnología para los teóricos del conflicto es una amenaza por la forma en que se desarrolla y se usa. Los funcionalistas por su lado, observan que la tecnología es una causa y el cambio social el efecto. Las lecciones deben ser asimiladas para captar la deshumanización de la globalización en su estructura macro problemática que trasciende a la vida social; el ajuste estructural en poco o en nada incide. Se trata en parte de una falta de responsabilidad del Estado, perdiendo la soberanía y aun el carácter específico de autodeterminación social. El Estado se ha elitizado transnacionalmente. Si bien, C. Wrigth Mills concibe la elite del poder desde los grupos dominantes estos en la realidad del tercer mundo son globalizados, de esa forma hacen el oficio doméstico a las transnacionales. Si el Estado rompe con el esquema de autodeterminación (una posición utópica) queda demostrado en esta discusión de otros problemas de trascendental tratamiento así la degradación ambiental necesita una evolución retrospectiva y prospectiva, no menos importante son también el análisis político, ideológico, jurídico-laboral que provoca entre otros la realidad global. Si queda demostrado que urge considerar la reconstrucción problemática desde la historicidad para la construcción de los diferentes movimientos sociales y la particular recomposición sindical ante la adversidad salvaje del capitalismo. 3.2 RECONCEPTUALIZACION DE LA CONCIENCIA SINDICAL. A lo largo de este artículo hemos querido trasmitir la idea que los artífices del derecho individual del trabajo, las libertades sindicales etc, reconocidas en las leyes han sido los trabajadores organizados en sindicatos. Lógicamente que esta conquista dentro de la historia ha estado acompañada de la dialéctica opresión y liberación, prevaleciendo esta ultima en los trabajadores en momentos coyunturales, como 12
  13. 13. consecuencia del grado de conciencia adquirido, la solidaridad y la voluntad de lograr la democratización del derecho del trabajo. En esta línea, Mario de la Cueva sostiene: “Que la historia del derecho del trabajo es uno de los episodios más dramáticos de la lucha de clases por su profundo sentido de reivindicación de los valores humanos y dignificación del trabajo, lo que es tanto como decir la liberación y dignificación del hombre en su integridad, pues si bien el espíritu humano encerado en las cárceles de la dictadura puede ser libre, no lo es plenamente porque su libertad es puramente interna pero no puede el hombre hacer uso de ella ni volcarla en bien de el mismo, de su familia, de su pueblo y de la humanidad (de la Cueva. 1999: 12). Por consiguiente, impuesto el papel que orientaría las actuaciones de los trabajadores en la sociedad liberal burguesa, una vez adquirida la conciencia, se apropiaron de las posibilidades que como referente histórico les marcaban las asociaciones de compañeros de la edad media, esto como principio de apropiación de nuevas posibilidades, encaminadas a obtener el reconocimiento legal de las libertades sindicales y de un derecho que les propiciara un mínimo de justicia social, conquistando el reconocimiento de sus derechos a nivel legal, obviamente que en su momento esto constituyó un triunfo sobre la base de la sociedad burguesa liberal. En los países del tercer mundo esta historia se repitió. Sin embargo, el desconocimiento oficial de estos derechos por parte de la clase dominante, llevó al movimiento obrero latinoamericano a dirigir su frente de acción en contra del Estado en busca de un régimen que le garantizara la justicia laboral, proporcionando para tales efectos su apoyo a los movimientos de liberación nacional de aquel momento, para que una vez que tomaran el poder político cambiaran el modelo económico que los oprimía. Papel político que en la actualidad a reducido sus márgenes de acción frente al Estado, dado que la privatización de los servicios público aconsejada por la globalización económica a reducido la burocracia estatal. En este orden de ideas, Aída Quinteros Sosa expresa: “Que los Estados para los sindicatos ya no constituyen interlocutorios válidos y no se vuelve necesario establecer un nuevo pacto con ellos, en tanto que es el mercado el que asigna los recursos, y el desarrollo se evacua según la satisfacción de las demandas y competitividad dentro del mercado internacional” (Quinteros Sosa: 594). De ahí que, el papel de los sindicatos en lo local como en lo global requiere de la apropiación de nuevos escenarios laborales actualmente en crisis; obviamente que el accionar sindical tiene que ser más autónomo y mas ubicado en el ámbito empresarial, lo que implica una reconceptualización de la conciencia sindical, porque ahora ya no se trata de qué y cómo hacer frente al Estado sino qué y cómo hacer ante la globalización y la crisis estructural que esta ha generado en el tercer mundo. Como alternativa a la pregunta formulada en la parte final del párrafo anterior, consideramos que la respuesta a problemas globales requiere de soluciones globales. Pero estas soluciones requieren de la voluntad de liberación de las masas obreras, es decir, de un dinamismo social de posibilitación, y este se lo proporciona la historia de los movimientos obreros la cual a pesar de ser compleja, marca como referente elementos de solidaridad, unidad, conciencia de clase, voluntad de lucha por la liberación y dignificación del trabajo etc; lógicamente que frente a la aplicación de políticas de ajustes y una economía marcada por la globalización, en la cual el autor principal del desarrollo ya no es el Estado sino el mercado, requiere de una actividad no atrapada en el pasado sino de una actividad conciente que utilice el pasado como punto departida para apropiarse de nuevas posibilidades de cara a transformar la realidad que implica de suyo un cambio. Sin embargo, para el sindicalismo del tercer mundo, es condición necesaria el adaptarse a nuevos escenarios mundializados y desde ahí plantear las estrategias, ya no solo de pretender la unidad nacional de trabajadores sino regional o mundial y desde ese sitio buscar el cambio del modelo económico que garantice la justicia como excelsa misión del derecho del trabajo de cara a salir de extrema pobreza en 13
  14. 14. que se encuentran las mayorías en el mundo y que por ello las vuelve más vulnerable y les niega su derecho a participar de la riqueza producida. La acción sindical actual que busque la unidad regional o mundial como proyecto en la búsqueda de la tan ansiada justicia del trabajo, exige romper con los bastiones ideológicos que como esquemas intencionales les fija el neoliberalismo para la conservación y reproducción de la sociedad capitalista. A nuestro juicio estos bastiones son: A) Romper con el pesimismo de cara a alcanzar el optimismo. Esta posibilidad requiere de información y comprensión de la realidad deformada que nos presenta el “llamado neoliberalismo” para justificar la crisis actual; al respecto el Dr. Antonio González en su documento de los problemas de la aldea global, sostiene: “que la ideología neoliberal presenta el empobrecimiento de las grandes masas humanas como el castigo merecido por no haber aplicado las recetas las recetas económicas adecuadas; asimismo en el campo económico se complementa con la ideología pesimista, que niega la existencia de grandes soluciones e invitan a conformarse con la pobreza, la desigualdad y la violencia”. No cabe duda, que la cultura de opresión y exclusión en que se encuentran los trabajadores actualmente requiere de un antídoto que en palabra de Ellacuría se llama acción desideologizadora como praxis de liberación. B) Romper con la cultura de insolidaridad reinante al interior del sector obrero y que ha sido originada por la concepción liberal del mercado que ha convertido la fuerza de trabajo en una mercancía y que como tal debe estar sometida a las leyes de la oferta y la demanda. En ese entender, los trabajadores se lanzan en competencia entre sí en el mercado de trabajo.Sin embargo, tal cultura es ahistórica, pues han sido el fuertes vínculos expresados en relaciones de solidaridad las que permitieron en el pasado al movimiento obrero romper con el embrujo liberal; en tal sentido exige un cambio de paradigma a fin de jugar un papel eficaz en la solución de los problemas laborales generados por la globalización. C) Romper con la cultura de desconfianza hacia los líderes sindicales. Esto implica la presencia de un liderazgo confiable en el renacimiento del movimiento obrero. La mancha que lanzaron sobre el sindicato sus representantes políticos debe cambiar de cara a conquistar la confianza perdida. La nueva ética de trabajo tiene la tarea de demostrar que el sindicato no es patrimonio para provecho personal sino patrimonio de sus afiliados y de la clase trabajadora en general. D) Romper con la manipulación de las instancias estatales, partido político o sistema político global, dado que la apropiación de esta nueva posibilidad les permitirá buscar objetivos específicos, desvinculados de la problemática ajena a los sindicatos; y por ende les permitirá constituirse en autores sociales autónomos, capaces de ocupar un espacio propio, que hasta hace poco tiempo fue expropiado por el Estado y sus representantes políticos. E) Romper con la cultura antisindical empresarial, avalada por los Estados, instancias competentes y la mundialización orden económico. Esta tarea es enorme; sin embargo el derecho laboral comparado del tercer mundo en general contiene una riqueza a nivel formal de derechos que regulan las libertades sindicales. F) Romper a nivel de empresas nacionales y maquilas con la cultura del contrato individual a plazo en actividades que por su naturaleza no son eventuales sino permanente y sustituirla por la cultura del 14
  15. 15. contrato colectivo de trabajo como instituto concretizador de la igualdad y democratización del derecho del trabajo. G) Romper con la atomización sindical, dado que esta no genera una profundidad radical. H) Liberar al trabajo de la visión cosifista, pues la historia revela que el trabajo como forma de apropiación de bienes y servicios no responde a una concepción mercantilista sino al principio de dignificación humana y de civilización. i) Romper con las falsas necesidades que inyecta la cultura del consumismo y del entretenimiento sometido a las leyes del mercado. En esta línea Ellacuría citado por Héctor Samour sostiene: “que la malicia intrínseca del capitalismo por su tendencia explotadora y depredadora lleva a un arrastre casi irresistible hacia una profunda deshumanización inserta intrínsicamente en los dinamismos reales, consumismo...” (Samour. 1994: 1091). J) Romper con la deficiencia del trabajo propiamente sindical; obviamente que exige de la constante formación de los directivos sindicales en lo relativo a las libertades de asociación, contratación colectiva y huelga, reconocidos en el Código de Trabajo, en la Constitución; asimismo formación con relación a tratados de Derechos Humanos que defínanla hombre como un ser social que solo puede desarrollar su personalidad en un orden social basado en la justicia yen la solidaridad. 3.3 TESIS SINDICALES PARA ESCENARIOS MUNDIALIZADOS. La presentación de afirmaciones en los campos de acciones de la globalización requieren un análisis desde la praxis sindical, sin duda, las tesis que se presentan constituyen una aproximación que dentro de la historia serán contrastada, todo indica que no basta ir de lo posible a lo dado sino de lo dado a lo posible en ese entendimiento se plantea la siguiente: 1) En el ámbito económico: a) reafirmar la tesis que el salario como fuente humana, tiene la misión fundamental de asegurar al trabajador y a su familia una existencia decorosa en el presente y en futuro ( la conformidad del trabajador con el salario de hambre que recibe en la actualidad contrasta con esta tesis); b) Colaborar en el perfeccionamiento de los métodos de trabajo y en el incremento de la producción nacional, de cara a proponer programa de amplia reivindicación de los beneficios que deberían corresponder a los trabajadores en el proceso de producción; c) que el trabajo como capital humano, también debe ser tomado en cuenta en los procesos de integración regional o mundial. La verificación de esta hipótesis requerirá de poder de negociación por parte de los sindicatos; asimismo preparación de sus lideres en conocimientos de idiomas, manejo de la nueva tecnología de comunicación etc.; d) Los sindicatos como parte de las masas oprimidas pueden contribuir con su participación al proyecto de un nuevo modelo económico alternativo al capitalismo que venga a solucionar o bien a amortiguar la crisis en beneficio de los que sufren injusticia. 2) En el ámbito político: a) rescatar el principio de la soberanía nacional, máxime en aquellas decisiones que agudizan la extrema pobreza, ejemplo cuando las transnacionales arrollan nuestras fronteras con sus productos y capitales y el Estado facilita el flujo de los mismos, fomentándolo con subvenciones inmensas que en tamaño superan la cantidad de subvenciones que el Estado jamás haya efectuado; b) exigir a los gobernantes el ascenso de una democracia real y no formal, dado que esta 15
  16. 16. reduce la participación ciudadana a la emisión del voto; c) exigir a los gobiernos en turno una política de apoyo a los sindicatos en las libertades de asociación y en la contratación colectiva de trabajo; y d) una campaña conciente de cara a que el Estado desarrolle una política eficaz en la protección del medio ambiente. 3) A nivel ideológico: el movimiento sindical del tercer mundo debe reflexionar sobre la ideología dominante de la sociedad mundializada que crea una ideologización del fetichismo de la mercancía, falsas necesidades, problemas de conciencia social, una cultura de pesimismo y conformismo. De hecho esta ideología neoliberal deforma la realidad y la oculta pero con apariencia d verdad en beneficio de la clase dominante; de ahí que, la organización mundial o regional de sindicatos que pretenda en su proyecto tomar en cuenta las tesis propuestas tiene que romper con el reflejo distorsionado que le presenta la globalización, recorriendo para ello una praxis de liberación de las posiciones ideologizadas. 4) Social: a) el trabajo como elemento mediatizador para la identidad y dignificación personal y función social; b) el trabajo por su misma naturaleza pertenece al hombre como un instinto de transformación desde la infancia del genero humano – el trabajo es patrimonio de la humanidad y no de unos pocos-; c) el instinto social hondamente arraigado en ser humano es elemento mediatizador del sindicalismo mundializado; d) el sindicalismo es garantía social de los trabajadores. 5) Jurídico-laboral: a) reafirmar la tesis que el derecho colectivo del trabajo comisión de los sindicatos, es garantía de igualdad y aun de supremacía del trabajo frente al capital; b) el derecho colectivo del trabajo es motor de la democracia real en la relación de trabajo; c) la libertad sindical un derecho supraestatal, pues el reconocimiento de la libertad sindical es un acto de soberanía del pueblo intocable para el Estado; d) ampliar acciones permanentes, sostenibles y fuertes de las organizaciones sindicales que les permita apropiarse de procesos regionales o mundializados; e) la formación de un sujeto laboral híbrido altamente creativo y con capacidad de incidencia en organismos internacionales que velan por el respeto de los derechos laborales; f) la liberalización de los mercados mundiales, requiere de proyectos sindicales regionalizados o mundializados; g) los sindicatos mundializados pueden proponer con probabilidad de respuesta un convenio internacional del trabajo para ser aplicado en las empresas nacionales y transnacionales, que rescate el valor de trabajo no como mercancía sino como valor humano; asimismo el reconocimiento de amplias libertades sindicales; h) un poder de negociación en igualdad de condiciones ante las empresas maquiladoras. 4.0 CONCLUSION. No puede haber una paz duradera sino sobre la base de una justicia social. Esta expresión profética contenida en la Declaración de Filadelfia de 1944 organizada por la (OIT) legitima la lucha que los movimientos de masas han despegado a lo largo de la historia latinoamericana para encontrar la plena realización de la justicia social. Sin embargo, esto no será posible mientras exista el modelo económico neoliberal que fomente el capital privado y el individualismo en detrimento de la sociedad organizada; asimismo, mientras exista una clase empresarial sin corazón empecinada día a día en la enajenación del trabajo y la explotación del hombre trabajador. La idea que el derecho del trabajo tiene como excelsa misión la justicia, en los países continua siendo valida y precisamente por ello su reconocimiento tiene que fundarse, que toda entrega al trabajo, será la entrega de una parte de lo que habrá de corresponderle en el mundo del mañana y no en sentimientos solidarios y caritativos de la clase dominante, pues ya quedó 16
  17. 17. corroborado que la justicia no será una donación de la burguesía neoliberal sino una conquista de quienes sufren injusticia. La tarea que las organizaciones sindicales se han fijado a lo largo de la historia continua siendo enorme, pero ante el dinamismo del capital ya no requiere de las mismas tácticas y estrategias, sino la apropiación de nuevas tácticas y estrategias de lucha donde lo local y lo global se entrelacen, al mismo tiempo lo estatal adquiera una función complementaria. El esfuerzo de buscar una organización sindical mundializada cuyo propósito sea encontrar un modelo económico que le propicie un mínimo de justicia social no será novedoso, pues, la historia latinoamericana entre otro ejemplos nos muestra como referencia el apoyo del sindicalismo mexicano a la Confederación Obrera Centroamericana (COCA); por tanto, por compleja que sea la sociedad civil global, el instinto social hondamente arraigado en el ser humano es un elemento fundamental para identificar que los problemas globales en algunas coyunturas puntuales exigen soluciones globales. Este ejercicio podría ayudar a fortalecer acciones sindicales regionales, sí es que no son absorbidas por la dinámica de compra de voluntades generadas por el capital, no obstante confiamos que de este ejercicio surjan organizaciones con mayor capacidad d acción y que ayuden a conformar las respuestas del sindicalismo frente a los nuevos escenarios laborales y las nuevas acciones orientadas para el desarrollo. BIBLIOGRAFIA Aguilar, José Víctor. “El Neoliberalismo”. UCA Editores San Salvador, El Salvador. 1999. Aguilar José Víctor y Arriola Palomares Joaquín. “Globalización de la economía”. UCA Editores, San Salvador, El Salvador, 1999. Arriola Palomares, Joaquín. “Economía y Sindicalismo”. Revista ECA No. 551. San Salvador, El Salvador. 1999. Blanco Vado, Mario Alberto. “La libertad sindical en Centroamérica. Regulación y vigencia efectiva”. Talleres de Servicios Litográficos. San Salvador, El Salvador. 1997. De la Cueva, Mario. “El nuevo derecho del trabajo mexicano”, Tomo I y II. Editorial Porrúa, México. 1999. Ellacuría, Ignacio. “Filosofía de la realidad histórica”. UCA Editores. San Salvador, El Salvador. 1999. González, Antonio. “orden mundial y liberación”. Revista ECA, No. 549. San salvador, El salvador. 1994. González, Antonio. “Los problemas de la aldea global”. http:/www.geocities.com/filozofio/01.html. 2000. González, Antonio. “El sistema económico”. File://A:/sistema. Html. Lungo Ucles, Mario. “La lucha de las masas en El Salvador”. UCA Editores. San salvador, El Salvador. 1987. Lungo Ucles, Mario. “El Salvador en los 80: Contrainsurgencia y revolución”. Editorial Universitaria. San Salvador, El salvador. 1991. Marx, Carlos. “El manifiesto comunista”. Editores Mexicanos Unidos. México. 1997. Menjivar, Rafael. “Formación y lucha del proletariado salvadoreño”. UCA Editores. San Salvador, El Salvador. 1979. Quinteros Sosa, Aída Carolina. “Los nuevos actores en la maquila”. Revista Realidad No. 71, San Salvador, El Salvador. 1999. Samour, Héctor. “Crítica radical al neoliberalismo”. Revista ECA No. 552. UCA Editores. San Salvador, El Salvador. 1994. 17
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