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Eduardo terrazas. Tomás Maldonado
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Eduardo terrazas. Tomás Maldonado

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  • 1. Terrazas1
  • 2. Es bien conocida la aportación de Eduardo Terrazas a la arquitectura,al urbanismo y al diseño gráfico mexicanos. Mucho menos lo es, ami juicio, su significativa actividad de pesquisa y exploración en elcampo de las imágenes que, por simplicidad, llamaré abstractas.Quiero ocuparme aquí exclusivamente de este aspecto de su obra.Terrazas mismo se abstiene de considerar como “artístico” suempeño en tal género de imágenes. Y esto, al parecer, no por unexceso de presunta o falsa modestia de su parte, sino más bien poruna actitud de suspicacia, de justificado recelo -que compartoplenamente- respecto a la actual tendencia inflacionaria a reputarcomo artísticas un número exorbitante de menesteres y de cosas.Porque cuando, como hoy sucede, todo deviene abusivamente“artístico”, es preferible y aconsejable una cierta parsimonia en eluso de esta categoría. Dicho esto se debe admitir, sin embargo, quetal actitud -aunque justificable- puede inducir a error. En efecto,sería un error creer que las imágenes abstractas de Terrazas sonajenas al arte y que, por tanto, es impropio pensarlas y valorarlasrecurriendo a categorías artísticas. La verdad es que talesimágenes pertenecen, queramos o no, a la rica, variada y complejaexperiencia del arte abstracto contemporáneo. Algunas de ellas sesitúan en la vertiente rigurosamente geométrica de esta tendencia;otras, en la automático-expresiva. En Terrazas, las dos vertientesconviven y configuran una única experiencia creativa. En estecampo, debo admitirlo, no soy neutral. Mi interés privilegia laprimera de las dos, o sea, la vertiente que, para entenderse, hedefinido en términos de “rigurosamente geométrica”. Es decir, mipredilección es por el Terrazas que indaga -según sus palabras-“las posibilidades de una estructura”, que reflexiona acerca de losmedios de regulación compositiva de la obra de arte. Un campo,desde luego, muy tradicional. Digo muy tradicional porque, comose sabe, no es nueva en la historia del arte la búsqueda de unprincipio geométrico ordenador, o sea, de una trama o retículasubyacente destinada a guiar el proceso formativo. El recurso a un2
  • 3. tal principio, huelga recordarlo, es una constante en la historia delarte: de Piero della Francesca a Piet Mondrian. No obstante,también lo hallamos presente en numerosas manifestaciones delarte popular. No es casual que Terrazas -muy cosmopolita, perosiempre muy mexicano-, no sea ajeno a la contaminación dealgunas técnicas artesanales desarrolladas en el arte indígena desu país. Me refiero, en concreto, a sus cuadros realizadossiguiendo la técnica que practican los huicholes, una de las etniasmexicanas más antiguas. (Técnica que consiste, como se sabe, enfijar hilos de lana teñidos en diversos colores sobre tablas demadera cubiertas de cera de abeja.) Naturalmente, sorprende, aprimera vista, que Terrazas recurra a semejante técnica en larealización de obras de arte abstracto con las características antesdescritas. La superficie de estos cuadros se presenta, por asídecirlo, afelpada, fuertemente matérica y texturada. Por tanto, conmuy poco o nada en común con la imagen que el moderno arteconstructivo ha tratado siempre de comunicarnos: una imagen deprecisión casi industrial, o sea, lo opuesto a la expresividadartesanal. (Análoga reserva, por otra parte, se podría hacer a losartistas que recurren al uso del tapiz o del gobelino en función nofigurativa; me refiero, por ejemplo, a algunas obras de SoniaDelaunay, Anni Albers y Henri Matisse.) Sea como sea, los cuadrosde Terrazas nos invitan a reflexionar sobre el presente, y el futuro,del soporte material de la obra de arte. No hay duda querememorar -o mejor, revisitar- la técnica de los huicholes en claveabstracta, es un ejercicio en el cual la componente artesanal cobra,de hecho, un relieve tal vez excesivo. Pero, ¿estamos seguros queextender colores, con la ayuda de un pincel o de una espátula,sobre una tela o una tabla de madera no sea, al fin de cuentas,también un ejercicio predominantemente artesanal? Estecuestionamiento deja entrever subrepticiamente otro, por cierto,más espinoso: ¿es hoy todavía justificado evocar la “artesanalidad”-me disculpo por el atroz neologismo- como elemento cualificante o3
  • 4. descualificante en el ámbito de la producción artística? Y más aún:¿en qué medida la cuestión de la artesanalidad, entendida comodirecta intervención manual del artista, puede disociarse de lapregunta relativa al futuro -para muchos, incierto- del objeto-cuadro? Y aquí por objeto-cuadro se alude, específicamente, al“cuadro de caballete”, es decir, al actual y tan difundido recursotécnico de una parte considerable de la práctica artística. Unsoporte que, en los últimos siglos, ha permitido a la obra de arteemanciparse paulatinamente de los vínculos de una determinada einamovible localización física. Esto es, asumir la forma de unobjeto autónomo, accesible y, por último pero no menosimportante, transportable; conquista indudable en la esfera de laproducción cultural. Esta coyuntura, empero, no excluye que elcuadro de caballete haya perdido mucho de la sacralidad de la quegozó en un tiempo. Actualmente se denuncian a menudo suslimitaciones, su relativo aislamiento, su indiferencia respecto a lassolicitaciones provenientes del entorno. De acuerdo con algunosobservadores, el cuadro sería demasiado autorreferencial; o sea,demasiado centrípeto, en nada centrífugo. No pocos artistasabstractos han sido conscientes de estas limitaciones y hanintentado, por diversos caminos, de superarlas. Terrazas es uno deellos. En la serie Deconstrucción de una imagen, ha experimentadouna suerte de desmembramiento (o deconstrucción) de unaestructura originariamente regular. La paradoja implícita en estaoperación reside en que cada uno de los fragmentos resultantes sepresentan nuevamente como “demasiado centrípetos”. Todo estono excluye la validez y la necesidad de empresas de este tipo. Esindudable que hoy existe una tendencia, muy generalizada, aponer en discusión el cuadro en su forma tradicional. Es más: creoque está en aumento el número de los que conjeturan su ocasoinminente e irreversible. No me parece, sin embargo, que seaposible convalidar o desechar, de manera absoluta, talesprevisiones. De cualquier manera, en la hipótesis de que dichas4
  • 5. previsiones fuesen convalidadas, es decir, que el anunciado ocasodel cuadro fuese fehacientemente demostrado, restaría saber cuálsería el nuevo medio llamado a sustituir la funciónprecedentemente ejercida por el cuadro. La verdad es que laspropuestas planteadas hasta hoy no constituyen alternativascreíbles. Pensemos, por ejemplo, en las llamadas “instalaciones”que, con pocas excepciones, no son otra cosa que puerilesejercicios de un tardío, otoñal dadaísmo. Personalmente, confiesotener fuertes dudas sobre la supervivencia del cuadro de caballete.Este tipo de soporte, como se sabe, no siempre ha existido y no meparece escandaloso pensar que, en el futuro, pueda dejar deexistir. Mas por el momento, y hasta nuevo aviso, es el mejorsoporte que tenemos a disposición. En el análisis de las obras deTerrazas, emerge claramente su constante interés intelectual porlos aspectos generativos de las imágenes. Un interés que loconduce siempre a confrontarse críticamente con el cuadro,entendido como soporte, y en cierto sentido como cómplice, de lasimágenes.Tomás MaldonadoMilán, julio 2011.5
  • 6. previsiones fuesen convalidadas, es decir, que el anunciado ocasodel cuadro fuese fehacientemente demostrado, restaría saber cuálsería el nuevo medio llamado a sustituir la funciónprecedentemente ejercida por el cuadro. La verdad es que laspropuestas planteadas hasta hoy no constituyen alternativascreíbles. Pensemos, por ejemplo, en las llamadas “instalaciones”que, con pocas excepciones, no son otra cosa que puerilesejercicios de un tardío, otoñal dadaísmo. Personalmente, confiesotener fuertes dudas sobre la supervivencia del cuadro de caballete.Este tipo de soporte, como se sabe, no siempre ha existido y no meparece escandaloso pensar que, en el futuro, pueda dejar deexistir. Mas por el momento, y hasta nuevo aviso, es el mejorsoporte que tenemos a disposición. En el análisis de las obras deTerrazas, emerge claramente su constante interés intelectual porlos aspectos generativos de las imágenes. Un interés que loconduce siempre a confrontarse críticamente con el cuadro,entendido como soporte, y en cierto sentido como cómplice, de lasimágenes.Tomás MaldonadoMilán, julio 2011.5

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