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"El collar de perlas" de Fernando Ollivieri
 

"El collar de perlas" de Fernando Ollivieri

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Tercera mención del Jurado del Concurso "100 cuentos cortos para jóvenes" organizado por Fundación Telefónica de Argentina: "El collar de perlas" de Fernando Ollivieri.

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    "El collar de perlas" de Fernando Ollivieri "El collar de perlas" de Fernando Ollivieri Document Transcript

    • El collar de perlasEl collar de perlas por escritor.01 14 de Septiembre del 2012 1/6
    • El collar de perlas 2/6
    • El collar de perlasYo estaba sentado en la ventana de mi cuarto, viendo como llovía. Escuchaba los estruendos, olía el aromaa tierra y pasto mojado y veía como las gotas se iban deslizando juntas y formando grandes cascadas, hacialas canaletas.De repente, vi algo, fue como algo que paso rápidamente por debajo de mi ventana, una sombra que semovió hacia lo de mi vecina. Cualquiera diría que pudo haber sido un pájaro, o solo el viento que haciamover las copas de los arboles pero yo me di cuenta de que no era eso, era una persona.Aunque no la pude divisar bien, llevaba una gran prisa, se movió, como vuela el viento y luego no lo pudedivisar más.Aquella noche dormí mal, como con una sensación o tal vez una intuición de que algo no estaba bien. Dormíaun rato, pensaba otro, iba a mojarme la cara, volvía a acostarme o miraba tele.Al día siguiente desayune, le pregunte a mi mama si había tenido alguna noticia de algo, pero me dijo queno, todo estaba normal, como siempre.Sin más que preguntar, emprendí el viaje hacia el colegio.La tormenta había tirado algunos árboles, ramas, nidos de aves, y hasta algún que otro auto lastimado.En el colegio, tuvimos que descifrar algunos problemas matemáticos, mezclados con ecuaciones. Megustaba la idea de tener que resolver algo, algún enigma que estuviese atrapado ahí, el cual yo debería através de las pistas, liberar y resolver.A la vuelta, después de almorzar mi mama me conto que a nuestra vecina le habían robado, se lo habíacomentado el almacenero, a quien se lo habría comentado Marcela, la otra vecina. Así que yo no me habíaequivocado, algo había pasado, seguramente entre el lio de la tormenta, un ladrón había aprovechado y lehabía saqueado a la pobre anciana Julia algunos objetos preciados.Julia, era la vecina a la cual le habían robado, vivía en una casa deteriorada, sin pintar ni mucho cuidado, suvejez la había dejado sin poder moverse mucho y esto le impedía ocuparse.A la tarde fui a hablar con ella, le quería preguntar que le habían robado, si había hecho la denuncia y sihabía visto al ladrón.Llegue a la casa, de afuera se veía un pasto crecidísimo, una casa con pocas ventanas, oscura por dentro.Toque el timbre, luego de un rato salió y me abrió. Lo hizo lentamente pero alegre, como una tortuga que vaa buscar su alimento, pero era su edad lo que le impedía no hacerlo rápido.Sin embargo me abrió la puerta, me invito a pasar educadamente y me comento que hace mucho que norecibía visitas.Abrió un paquete de galletitas de chocolate, y comenzamos a charlar.Ella me conto que no había visto al ladrón, porque le habían robado a la noche, durante la tormenta a la horaque ella estaba durmiendo, de modo que no pudo ver nada.Se dio cuenta que le habían robado cuando se levanto y vio que toda su casa estaba patas para arriba. Loscajones dados vuelta, los armarios abiertos de par en par y las cosas tiradas en el piso. De inmediato llamoa la policía, hizo la denuncia pero le comunicaron que las cosas de valor como aros, pulseras, relojes y 3/6
    • El collar de perlasporcelana de plata no habían sido robadas. Ella sin embargo se vio interesada solo por un objeto queaunque no era tan valioso como los otros en cuestión de dinero, representaba para ella un valor másimportante, porque era algo que heredo de su madre. Este objeto era un collar de perlas.Eso, había sido lo único robado por el ladrón. La señora Julia, contándome la situación hasta pude ver quese le resbalaba una lágrima sobre las tantas arrugas de su cara. Parecía que la situación la ponía muy mal.Le dije que no debía estar mal, que seguramente la policía la encontraría, aunque en ese momento yo mepropuse encontrar el collar, no le quise decir nada, porque seguramente me diría que vaya a estudiar en vezde hacer esto.Le pregunte por su familia, si tenía alguien que la pudiera cuidar, para que no vuelva a pasar esto. Laseñora Julia pensó y pensó y me dijo que había enviudado, lo dudo y finalmente lo volvió a afirmar. Tambiénme dijo que esa había sido su única familia y que no tenía más.Me extraño que dudara, le pregunte si estaba segura y al decirme que si, le dije que debía ir al baño, y consu permiso me levante y fui hacia él.Hice de cuenta que me perdí y fui hacia su habitación, vi que era el único sector que no estaba revuelto,seguramente el ladrón no quería levantar a la señora para que lo descubra ahora bien por qué solo robar esoy no llevarse relojes y demás objetos de valor.Revise algunas cosas y abrí un cajón, algo me decía, no sé porque que había algo ahí que me diría algoimportante, como una señal.Al abrirlo encontré una foto de la señora Julia de chica con una mujer. Ella podría ser una amiga, pero seveía una conexión entre ellas, como un lazo más fuerte que el de la amistad, una relación.Pero si fuese así por qué mi vecina me había mentido, me estaría escondiendo algo tal vez.Lleve la foto, no tenía nada que perder, camine hacia el living, mire a Julia, a medida que me acerca más,se dio cuenta que tenía algo en las manos, le mostré la foto y le pregunte quien era.La señora Julia no sabía que contestar, pensó y pensó, pero no estaba pensando en mentir, yo me di cuentaque estaban haciendo un esfuerzo para recordar, comenzó a ponerse mal, me dijo que se sentía mal, yo mecomencé a sentir mal, pero por ella, tal vez esto había llegado muy lejos, Julia, era muy anciana, tal veztodo esto la había colapsado. De golpe se desmayo.Luego todo pasó muy rápido, llame a mi mamá, ella a la ambulancia, y yo aparecí en mi casa, el doctornos explico a mi mama y a mí que ella padecía de una enfermedad de amnesia, por la cual se olvidaba demuchas cosas y al querer recordarlas, se esforzaba y al estar pasando un momento estrés, la situación lahabía sobrepasado y se había desmayado.La señora Julia, estuvo unas semanas en el hospital, mi mama me contaba que le estaban haciendoestudios para ver si le podían dar el alta.Vi cuando la trajeron devuelta a su casa, ella no parecía ser la misma, yo me sentía culpable por lo que habíahecho, pero presentía que le ocurría algo más, como si se hubiese enterado algo malo. Su expresión era lamisma que tenía cuando me contó acerca del collar, creí ver desde lejos, esta vez, dos lagrimas que mojabansu seca piel. Parecía más anciana aun, como si estas semanas hubiesen sido años.Me preocupe demasiado y corrí hacia mi mama, para que le vaya a preguntar a Julia por su estado, fue pero 4/6
    • El collar de perlasla señora Julia no le quiso abrir, le grito que se vaya, y sin nada que poder hacer volvió.Esa noche fue la peor de mi noche, sentí un mal presagio, tenía ganas de dormirme y despertarme luego deun año, sabía que al otro el destino algo feo me mostraría y como toda acción del destino, yo no podríaescapar y lo debería soportar.A la mañana siguiente, me levante con unas ojeras que ocupaban toda mi cara, pero no me costólevantarme ya que no pegue un ojo en toda la noche.Mi mama me preparo el desayuno, tome, comí y encontré una nota que decía que no me cambie, porque noiba a ir al colegio, porque la señora Julia, mi vecina, la anciana, la pieza fundamental del rompecabezas,de este acertijo, había muerto, más bien se había suicidado.Al principio, no lo podía creer, la sensación de culpa y dolor, no dejaban mi pecho, y mis lágrimas casiinundaron mi habitación.Mi madre, trato de contenerme. Nada servía, era culpable, por haberla forzado a recordar.Algo me arrastraba a ir hacia la casa de la difunta, algo que no podía controlar, al entrar, lo primero que vicomo si hubiera estado ahí para que yo lo viera, colocado ahí a propósito, era un papel que hacía referencia aun hospital, parecían ser análisis, pero la sorpresa que me lleve, fue la más grande de toda mi vida, laseñora Julia tenía cáncer.Ese día fue el velatorio, no sabía con quien me iba a encontrar, tal vez tenía muchos parientes, tal vezalgunos, tal vez ninguno.Solo vi a una persona, una mujer, que vestía de luto, que no pude ver muy bien porque estaba, mirandohacia el ataúd y me daba la espalda, quise acercarme ya no como detective sino para darle lascondolencias, pero cuando la vi de de frente no pude creer lo que estaba viendo, un escalofríos recorrió todomi cuerpo, una sensación extraña de adentro me salió hacia afuera, ella se estaba sacando de su cuello, elpreciado collar de perlas, y lo estaba colocando sobre las manos de la señora Julia, solo pude reconocerque era la misma mujer que había visto en la foto junto con la señora Julia y exclamar un grito ¡Fue ella!¡Fue ella! Y luego me desmaye.Al despertarme la vi hablando con la policía, al terminar le pedí que hable conmigo, le dije que necesitabasaber por qué lo había hecho. Me conto que se llamaba Elisa, y era la hermana de la señora Julia, que sesentía la peor hermana del mundo y que había sido ella quien había robado el collar.Porque siempre quiso tenerlo, y su mama la eligió a la señora Julia antes que a ella para dárselo. Ella fueacumulando años de dolor hacia su hermana, y la gota que rebalso el vaso, fue que tuvo una nieta y queríadarle el collar de perlas. Sentía que la señora Julia no tenía ningún derecho a tenerlo, no tenía hijos, a quiense lo daría y entonces entro y robo. También me conto que la señora Julia siempre la había querido y que adiferencia de ella siempre quiso enmendar la situación, hasta que fue pasando el tiempo y se dejaron dehablar. Elisa, tenía razón, en su testamento, la señora Julia había redactado, que lo que le dejaba a suhermana era todo, pero que lo más importante, que quería que llegue primero a sus manos, era el collar deperlas. 5/6
    • El collar de perlas 6/6