Paideia iii jaeger los ideales de la cultura griega.

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la via sofistica y la via socrática

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Paideia iii jaeger los ideales de la cultura griega.

  1. 1. WERNER JAEGER Paideia:LOS IDEALES DE LA CULTURA GRIEGA ΛΙΜΗΝ ΠΕΦYΚΕ ΠΑΣΙ ΠΑΙ∆ΕΙΑ ΒΡΟΤΟΙΣ LIBRO TERCERO EN BUSCA DEL CENTRO DIVINO FONDO DE CULTURA ECONÓMICA MÉXICO Libera los Libros http://Rebeliones.4shared.com
  2. 2. Traducción de JOAQUÍN XIRALDecimoquinta reimpresión, 2001Título original: Paideia, Die Formung des Griechischen Menschen NOTA IMPORTANTE: si bien la paginación de esta edición digital difiere de la versión impresa, se ha indicado, en color rojo, la numeración original, conservandose también el numero de cita original en los pies de página. Para evitar confusiones: el número de página original siempre irá en primer lugar, es decir, antecediendo al texto de la página que numera. Las discontinuidades, o saltos, que se observen en la numeración original, son fruto de la eliminación de páginas en blanco intermedias que pueden resultar molestas en una versión electrónica. 2 http://Rebeliones.4shared.com
  3. 3. IndicePROLOGO ........................................................................................................................................................................ 5I. EL SIGLO IV................................................................................................................................................................ 11II. LA HERENCIA DE SÓCRATES ............................................................................................................................. 20 EL PROBLEMA SOCRÁTICO ................................................................................................................................ 24 SÓCRATES, EDUCADOR ....................................................................................................................................... 36III. PLATÓN Y LA POSTERIDAD .............................................................................................................................. 96IV. DIÁLOGOS SOCRÁTICOS MENORES DE PLATÓN. EL PROBLEMA DE LA areté ................................ 106V. EL PROTAGORAS ¿PAIDEIA SOFÍSTICA O PAIDEIA SOCRÁTICA?......................................................... 130VI. EL GORGIAS EL EDUCADOR COMO ESTADISTA....................................................................................... 155VII EL MENÓN - EL NUEVO CONCEPTO DEL SABER..................................................................................... 197VIII. EL SIMPOSIO - EROS......................................................................................................................................... 215IX. LA REPÚBLICA..................................................................................................................................................... 243 INTRODUCCIÓN.................................................................................................................................................... 243 CÓMO LA IDEA DEL ESTADO PERFECTO SURGE DEL PROBLEMA DE LA JUSTICIA ...................... 246 LA REFORMA DE LA ANTIGUA "PAIDEIA".................................................................................................... 255 LA CRÍTICA DE LA CULTURA "MÚSICA" ................................................................................................... 260 CRÍTICA DE LA GIMNASIA Y LA MEDICINA ................................................................................................ 283 POSICIÓN QUE OCUPA LA EDUCACIÓN EN EL ESTADO JUSTO ................................................... 289 LA EDUCACIÓN DE LA MUJER Y DEL NIÑO................................................................................................. 299 SELECCIÓN RACIAL Y EDUCACIÓN DE LOS MEJORES ............................................................................. 305 LA EDUCACIÓN DE LOS GUERREROS Y LA REFORMA DEL DERECHO................................................ 312 DE GUERRA............................................................................................................................................................. 312 EL ESTADO IDEAL DE PLATON, VERDADERA PATRIA DEL HOMBRE FILOSÓFICO................... 322LA REPÚBLICA II - LA "PAIDEIA" DE LOS "REGENTES". EL MODELO DIVINO ....................................... 348 LA CAVERNA. UNA IMAGEN DE LA "PAIDEIA" ......................................................................................... 366 "PAIDEIA" COMO CONVERSIÓN....................................................................................................................... 370 LAS MATEMÁTICAS COMO "PROPAIDEIA".................................................................................................. 379 LA CULTURA DIALÉCTICA ............................................................................................................................. 391 EL "CURRICULUM" DEL FILÓSOFO .................................................................................................................. 396 3 http://Rebeliones.4shared.com
  4. 4. TIPOS DE CONSTITUCIÓN Y TIPOS DE CARÁCTER..................................................................................... 406 EL ESTADO EN NOSOTROS ............................................................................................................................... 444LA REPÚBLICA III - EL VALOR EDUCATIVO DE LA POESÍA .......................................................................... 456 "PAIDEIA" Y ESCATOLOGÍA............................................................................................................................... 466 4 http://Rebeliones.4shared.com
  5. 5. PROLOGO373Aparece el segundo tomo de esta obra diez años después de ver la luz el primero.1 Eltercero lo seguirá inmediatamente. Este prólogo es común a ambos volúmenes, sobretodo teniendo en cuenta que los tomos segundo γ tercero forman una unidad dentrode la obra en conjunto, pues ambos tratan de la historia intelectual de la Greciaantigua en el siglo iv a. c., o sea en la época de Platón, razón por la cual secomplementan mutuamente. Estos dos volúmenes dan cima a la historia del periodoclásico de la Hélade. Sería tentador poder pensar en la continuación de la obra a lolargo de los últimos siglos de la Antigüedad, ya que los ideales de la paideiaplasmados en el periodo clásico tuvieron un papel tan descollante en el desarrollo yexpansión ulteriores de la civilización grecorromana. Más abajo trazaré un breveesbozo de este plan ampliado. Pero, llegue o no a realizar este ideal, debo dar gracias ala suerte, que me ha permitido completar mi obra sobre el periodo más grande de lavida de Grecia, la cual, después de haber perdido todos los bienes de este mundo —elestado, el poder, la libertad y la vida cívica en el sentido clásico de esta palabra—,pudo todavía decir con su último gran poeta, Menandro: "Hay un bien que nadiepuede arrebatarle al hombre, γ es la paideia." Fue el mismo poeta que escribió laspalabras que figuran como lema al frente de este volumen: "La paideia es un puertode refugio de toda la humanidad" (Monost., 2 y 312).Quien crea que la esencia de la historia consiste en la vida orgánica de las nacionesindividuales, deberá considerar el siglo iv como una fase más avanzada en el declinarno sólo del poder político de Grecia, sino también de la estructura interna de lasociedad griega. Desde este punto de vista, no alcanzaríamos a comprender por quéeste periodo es tan importante como para justificar un estudio de la extensión de él.Este periodo es una era de importancia única en la historia de la cultura. A través delas tinieblas cada vez más espesas del desastre político, se revelan en su ámbito, comoconjurados por las exigencias de la época, los grandes genios de la educación, con sussistemas clásicos de filosofía y de retórica política. Sus ideales de cultura, quesobrevivieron a la existencia política independiente de su nación, fueron trasmitidos aotros pueblos de la Antigüedad y a sus sucesores como la más alta expresión posiblede la humanidad. Es corriente estudiarlos bajo esta luz supratemporal, sustrayéndolosa las luchas tenaces y amargas de su tiempo para asegurar la propia preservaciónpolítica y espiritual; luchas que los griegos 374 interpretaban de un modocaracterístico como el esfuerzo para determinar el carácter de la verdadera educación1 * Se refiere a la edición alemana. [E.] 5 http://Rebeliones.4shared.com
  6. 6. y la verdadera cultura. Sin embargo, mi propósito ha sido desde el comienzo mismo deesta obra hacer algo completamente distinto: explicar la estructura y la función socialde los ideales griegos de la cultura proyectándolos sobre su fondo histórico. Éste es elespíritu que me ha guiado al tratar del periodo de Platón, en estos dos volúmenes; side algo sirven será, especialmente, para ayudar a comprender la filosofía platónica. Elpropio Platón sabía tan bien que su filosofía nacía de un clima especial depensamiento y mantenía una posición histórica especial en el desarrollo de conjuntodel espíritu griego, que daba siempre a su dialéctica la forma dramática de un diálogo,tomando como punto de partida una discusión entre representantes de los diversostipos de la opinión de su tiempo. De otra parte, ningún otro gran escritor revela másclaramente que éste la verdad de que el único elemento permanente de la historia es elespíritu, no sólo porque su propio pensamiento sobrevive a lo largo de miles de años,sino porque el espíritu de la Grecia primitiva perdura en él. Su filosofía es unareintegración de los periodos anteriores de la cultura helénica. En efecto, Platónrecoge, deliberada y sistemáticamente, los diversos problemas del periodo preplatónicoy los lleva a un plano filosófico más elevado. En este sentido, todo el primer volumen(y no sólo los capítulos que tratan de los pensadores presocráticos, sino, aún más, losque versan sobre los legisladores y los poetas) debe considerarse como unaintroducción al estudio de Platón. En el presente volumen y en el que le sigue se dapor supuesto que el tomo primero ha sido leído ya.Otro punto de vista que indirectamente nos ayuda a comprender a Platón (que debeser considerado como la culminación de toda historia de la paideia griega) es elcontraste entre su obra y su carácter y de los de otras grandes figuras de la mismaera, que suelen ser estudiados como si no guardasen la menor relación con la filosofía.Yo he intentado interpretar el duelo entre las fuerzas filosóficas y las antifilosóficas entorno a la primacía de la cultura en el siglo iv, como un drama histórico propio que noes posible tergiversar sin oscurecer nuestra comprensión del conjunto del problema yconfundir los términos de esta antitesis, fundamental en la historia del humanismohasta nuestros días.Cuando hablo del "siglo iv", no interpreto este periodo en un sentido cronológicoestricto. Históricamente, Sócrates pertenece al siglo anterior, pero aquí se le consideracomo la figura que marca el viraje intelectual de comienzos del periodo de Platón. Lainfluencia real de Sócrates empezó a revelarse de un modo postumo cuando loshombres del siglo iv comenzaron a discutir en torno a su carácter e importancia; todolo que conocemos acerca de él (fuera de la caricatura de Aristófanes), es un reflejoliterario de esta influencia que 375 ejerció sobre sus contemporáneos más jóvenes yque se convirtió en fama después de su muerte. Me sentía movido a estudiar la me-dicina, como teoría de la naturaleza del hombre, en el volumen III, teniendo en cuentala gran influencia que llegó a ejercer sobre la estructura de la paideia de Sócrates y 6 http://Rebeliones.4shared.com
  7. 7. Platón. Y abrigaba en un principio el propósito de llevar el segundo volumen hasta elperiodo en que la cultura griega logró la dominación del mundo (véase prólogo alvolumen 1). Este plan ha sido desechado ahora para sustituirlo por un análisis máscompleto de las dos manifestaciones fundamentales de la paideia en el siglo IV: lafilosofía y la retórica, de las que habrían de derivarse siglos más tarde las dos formasprincipales del humanismo. La era helenística será tratada, pues, en un libro aparte.Aristóteles deberá ser estudiado, con Teofrasto, Menandro y Epicuro, a comienzos delperiodo helenístico, cuyas raíces de vida se remontan hasta el siglo IV. Aristóteles es,como Sócrates, una figura que marca la transición entre dos épocas. Sin embargo, enAristóteles, maestro de los entendidos, la concepción de la paideia sufre un notabledecrecimiento de intensidad que hace difícil situar esta figura al lado de la de Platón,el verdadero filósofo de la paideia. Los problemas que envuelve la relación entrecultura y ciencia, problemas característicos de la Alejandría helenística, se perfilanclaramente por vez primera en la escuela de Aristóteles.A la par con las discusiones culturales del siglo IV que se describen en estos dosvolúmenes y con el impacto de la civilización humana sobre Roma, el tema históricomás importante de esta obra es la trasformación de la paideia griega helenística en lapaideia cristiana. Si dependiese enteramente de la voluntad del autor, sus estudiosacabarían con una descripción del vasto proceso histórico a través del cual fuehelenizada la cristiandad y cristianizada la civilización helénica. Fue la paideiagriega la que puso los cimientos de aquel fogoso y secular pugilato reñido entre elespíritu griego y la religión cristiana, cada uno de los cuales se esforzaba en señorearo asimilar al otro, y de su síntesis final. Al mismo tiempo que tratan de un periodohistórico propio y separado, el segundo y tercer volumen de esta obra pretendentender un puente sobre la sima que se abre entre la civilización griega clásica y lacultura cristiana de la baja Antigüedad.El método con que había de tratarse la materia tenía que obedecer lógicamente a lanaturaleza de los materiales estudiados, los cuales no pueden entenderse plenamente amenos que se diferencien, describan y analicen cuidadosamente todas las múltiplesformas, contrastes, planos y estratos en que se presenta la paideia griega, tanto ensus aspectos individuales como en sus aspectos típicos. Lo que se necesita es unamorfología de la cultura, en el verdadero sentido histórico. Los "ideales de la culturagriega" no pueden moverse por separado en el vacío de la abstracción sociológica nitratarse como tipos 376 uníversales. Cada forma de areté, cada nuevo arquetipomoral creado por el espíritu griego deben estudiarse en el tiempo γ en el sitio en quesurgieron, rodeados de las fuerzas históricas que les dieron vida y chocaron con ellos,y plasmados en la obra del gran escritor creador que les infundió una forma artísticarepresentativa. Con no menor objetividad que la del escritor al relatar las accionesexternas y retratar los caracteres, el artista, cuando trate de los aspectos intelectuales 7 http://Rebeliones.4shared.com
  8. 8. de la realidad, debe registrar todos los fenómenos de alguna importancia que caigandentro de su campo visual, ya se trate del ideal de carácter expresado en los príncipesde Homero o de la sociedad aristocrática reflejada en los heroicos atletas juveniles dela poesía de Píndaro, o de la democracia de la era de Pericles, con su ideal delciudadano libre. Cada una de las fases contribuyó a su modo al desarrollo de lacivilización griega, antes de ser suplantadas, cada una de ellas y todas en conjunto,por el ideal del ciudadano filosófico del mundo y por la nueva nobleza del hombre"espiritual" que caracteriza la era de los imperios helenísticos en su apogeo, y formauna transición hacia la concepción cristiana de la vida. En cada uno de estos periodoshubo elementos esenciales que sobrevivieron y pasaron a otros periodos posteriores.Este libro subraya frecuentemente que la cultura griega se desarrolló no destruyendosus bases previas, sino siempre tranformándolas. El cuño que había venidoempleándose hasta entonces no era arrojado como inservible, sino remozado. La reglade Filón metaxa/ratte to qei=on no/misma dominó la cultura griegadesde Homero hasta el neoplatonismo y los Padres Cristianos de la baja Antigüedad.El espíritu griego labora remontando las cumbres previamente alcanzadas, pero laforma en que trabaja se rige siempre por la ley de la estricta continuidad.Cada una de las partes de este proceso histórico constituye una fase, pero no hay en élninguna parte que sea simplemente una fase y nada más. Porque, como ha dicho ungran historiador, cada periodo se halla "directamente en contacto con Dios". Cadaedad tiene derecho a ser valorada por si misma; su valor no reside simplemente en elhecho de ser un instrumento en función de cualquier otro periodo. La posición que endefinitiva ocupe dentro del panorama general de la historia dependerá de su capacidadpara infundir forma espiritual e intelectual a su propia y suprema obra. Pues es através de esta forma como influirá de un modo más o menos fuerte y permanente enlas futuras generaciones. La función del historiador consiste en emplear suimaginación para sumergirse profundamente en la vida, en las emociones, en el colorde otro mundo más vivido, olvidándose enteramente de sí mismo y de su propiacultura y sociedad y pensando de este modo en función de vidas ajenas y desentimientos que no le son familiares, a la manera como el poeta infunde a suspersonajes el hálito de la vida. Y esto no se refiere solamente a los hombres y a lasmujeres, sino también a los ideales 377 del pasado. Platón nos ha prevenido contra latendencia a confundir al poeta con sus héroes y los ideales de aquél con los de éstos ode servirse de sus ideas contradictorias para construir un sistema que luegoasignamos al poeta mismo. Del mismo modo, el historiador no debe intentarreconciliar las ideas pugnantes que se abren paso en la batalla entre los grandesespíritus ni erigirse en juez sobre ellas. Su misión no consiste en mejorar el mundo,sino en comprenderlo. Que los personajes de quienes se ocupa pugnen entre sí,delimitándose así los unos a los otros. El historiador debe dejar que el filósofo resuelvasus antinomias. Esto no quiere decir, sin embargo, que la historia del espíritu sea 8 http://Rebeliones.4shared.com
  9. 9. puro relativismo. Pero el historiador no debe, indudablemente, aventurarse a decidirquién se halla en posesión de la verdad absoluta. Mas sí está en condiciones deemplear el criterio de la objetividad tucidideana en una escala amplia para poner derelieve las líneas generales de un arquetipo histórico, una verdadera cosmogonía devalores, un mundo ideal llamado a sobrevivir al nacimiento y a la muerte de estados yde naciones. Y eso convierte su obra en un drama filosófico nacido del espíritu de lacontemplación histórica.Al ponerse a escribir una historia de la paideia en el siglo IV, la selección de losmateriales por el historiador se halla determinada en una gran medida por el tipo detestimonios que han llegado a nosotros. En la baja Antigüedad, los documentoselegidos para ser preservados lo eran enteramente a causa de su importancia para elideal de la paideia, y prácticamente se dejaba perecer todo libro que se considerabacarente de valor representativo desde este punto de vista. La historia de la paideiagriega se funde completamente con la historia de la trasmisión y la conservación delos textos clásicos por medio de manuscritos. Por eso son tan importantes paranuestros fines el carácter y la cantidad de la literatura del siglo iv que ha llegado anuestros días. En esta obra se discute cada uno de los libros de aquella era que se hanconservado con el fin de demostrar cómo vive conscientemente en todos ellos y presidesu forma la idea de la paideia. La única excepción a esta regla es la oratoria forense.Aunque ha llegado a nosotros una gran cantidad de este tipo de literatura, no loestudiamos aquí por separado. Y no porque no guarde relación alguna con la paideia:Isócrates y Platón dicen repetidas veces que Lisias y sus colegas pretendían serrepresentantes de un tipo de educación superior. La razón de que prescindamos de ellaes que la oratoria política no tardó en hacer pasar a segundo plano la obra realizadapor los maestros de la retórica procesal. Sería irrealizable e indeseable, ante materialestan copiosos, tratar por extenso de las dos ramas de la oratoria. Y realmente hay quereconocer que Isócrates y Demóstenes son figuras de oradores mucho másimportantes que los que se dedicaban a escribir discursos breves.El estudio de Platón forma de por sí un libro aparte dentro de 378 estos dosvolúmenes. Esta figura ocupó durante muchos años el centro de mi interés y,naturalmente, mi trabajo en torno a ella desempeñó un papel decisivo en laconcepción de la obra. Cuando, hace aproximadamente veinte años, intenté llamar laatención de los estudiosos hacia el aspecto de la historia helénica que los griegosllamaban paideia, pensaba principalmente en Platón. El punto de vista desde el cualhe estudiado aquí esta figura fue desarrollado por mí en una serie de conferenciastitulada Platos Stellung im Aufbau der griechischen Bildung (Berlín, 1928), yya antes, en mi ensayo Platos Staatsethik (Berlín 1924), al que se hacen referenciasen el texto. Mis ideas han sido expuestas en gran número de artículos, monografías ydisertaciones sobre Platón, publicados por mis discípulos, y han llegado a alcanzar 9 http://Rebeliones.4shared.com
  10. 10. cierta influencia en círculos más amplios, pero hasta ahora no había tenido ocasión depresentarlas como un todo coherente. Al revisar el libro, ahora que está terminado,echo de menos en él un capítulo sobre el Timeo de Platón, dedicado a examinar lasrelaciones entre su concepción del cosmos y la tendencia paidéutica fundamental desu filosofía. En vez de trazar por segunda vez una descripción de la Academia,bastará con que remita a los lectores al capítulo correspondiente de mi Aristóteles.En cuanto a la teología filosófica griega, me he aventurado a remitirme a una obra quevera la luz en un próximo futuro. Mis estudios preliminares para el capítulo sobre lamedicina griega rebasaron los límites de esta obra y fueron publicados como libroaparte (Diokles von Karystos). Mis estudios sobre Isócrates y Demóstenes se basantambién en monografías anteriormente publicadas por mí.Aprovecho la oportunidad que me brinda este prólogo para expresar mi sinceragratitud al traductor de los volúmenes segundo y tercero de mi obra, señor WenceslaoRoces, catedrático que fue de Derecho Romano en Salamanca y residente en laactualidad en México. Su gran experiencia como traductor y su conocimiento de lahistoria del mundo antiguo le permitieron realizar la enorme tarea de verter alespañol los dos nuevos volúmenes de la paideia con una rapidez casi increíble, lo quepermite que el libro impreso salga a la luz solamente un año después de habercomenzado la traducción. La fidelidad con que ha interpretado mi pensamiento y lafacilidad y soltura con que ha traducido a su idioma la forma del texto original me hallenado de admiración al examinar la versión española, primero en el manuscrito yluego en las pruebas de imprenta.Debo expresar también mi gran reconocimiento al señor Francisco Giner de los Ríos,escritor español residente en México, que trabajó infatigablemente en la corrección delas pruebas de imprenta de esta versión y la enriqueció con su valioso índice analítico.Doy las gracias, finalmente, al Fondo de Cultura Económica y a su director, Lic.Daniel Cosío Villegas, por haber acometido la empresa de publicar esta obra tanvoluminosa y haberle dado cima con tanto éxito, 379 bajo las difíciles condiciones dela guerra. A ello se debe que la edición latinoamericana de la obra vea la luz a unadistancia de muy pocos meses de la publicación por la Oxford University Press, deNueva York, de los volúmenes II y III.La versión española, al igual que la traducción inglesa paralela a ella, ha sido hechadel texto original alemán, todavía inédito. Cambridge, Mass., julio de 1944. WERNER JAEGER 10 http://Rebeliones.4shared.com
  11. 11. I. EL SIGLO IV381LA CAÍDA de Atenas (404 a. c.) al cabo de una guerra sostenida durante cercade treinta años por los estados griegos, cerró el siglo de mayor florecimientocon aquel desenlace tan trágico que la historia conoce. La fundación delimperio de Pericles fue la creación más grandiosa de estado erigida sobre elsuelo helénico. Durante algún tiempo pareció que iba a estar destinado a serla morada terrenal permanente de la cultura griega. El juicio que Tucídidesemite sobre Atenas en su oración fúnebre de Pericles, escrita a raíz determinar la guerra, parece transfigurada todavía por el recuerdo que aún pal-pita en ella del sueño fugaz, pero digno del genio ático, de llegar a manteneren perfecto equilibrio el espíritu y el poder en el edificio armonioso de esteestado. Cuando el historiador escribió estas páginas había llegado ya a laconciencia histórica paradójica a que estaba destinada su generación: a laconciencia de que toda armazón de poder terrenal, por sólida que sea, essiempre precaria, y de que sólo las flores frágiles del espíritu son perdurablese imperecederas. De pronto, pareció como si el progreso hubiese dado unsalto atrás de un siglo hasta la época de los estados-ciudades aislados de laantigua Grecia antes de la victoria sobre los persas, que otorgara a Atenas, ala par que su papel histórico de campeón, la expectativa de la hegemoníafutura sobre Grecia. Al llegar aquí, ya a un paso de la meta, daba un traspié ycaía por tierra.La brusca caída de Atenas desde su altura conmovió al mundo helénicoporque dejaba en el ámbito del estado griego un vacío imposible de llenar.Sin embargo, la suerte política de Atenas fue objeto de disquisicionesespirituales mientras el estado tuvo para los griegos alguna existencia real. Lacultura griega había sido desde el primer momento inseparable de la vida dela polis. Y este entronque no había sido nunca tan estrecho como en Atenas.Por eso las consecuencias de aquella catástrofe no podían ser meramentepolíticas. Tenían que repercutir necesariamente sobre el nervio moral yreligioso de la existencia humana. De este nervio, y sólo de él, era de dondetenía que partir la convalecencia, suponiendo que tal fuese posible. Estaconciencia se abrió paso tanto en la filosofía como en la vida práctica ycotidiana. De este modo, el siglo IV se convirtió en periodo de reconstruccióninterior y exterior. Es cierto que el mal calaba tan hondo que, vista la cosadesde lejos, parecía dudoso desde el primer momento que aquella innata 11 http://Rebeliones.4shared.com
  12. 12. confianza universal de los griegos que esperaba realizar siempre aquí y hoy"el mejor de los estados", "la mejor de las vidas", pudiese llegar a reponersenunca de aquel golpe y recobrar su primitiva y natural espontaneidad. Elviraje hacia el 382 interior que el espíritu griego da en los siglos siguientesarranca de estos tiempos dolorosos. Para la conciencia de las gentes de laépoca, incluso para un Platón, la misión planteada sigue siendo absolutamen-te real, y ésta es sobre todo, aunque en otro sentido, la concepción de losestadistas prácticos.Es asombrosa la rapidez con que el estado ateniense se repuso de su derrota ysupo encontrar nuevas fuentes de energía material y espiritual. En ningunaotra época se vio tan claro como en aquella gran catástrofe que la verdaderafuerza de Atenas, incluyendo la del estado, residía en su cultura espiritual.Fue ésta la que le alumbró el camino en su nuevo ascenso, la que en elperiodo de mayor desamparo le reconquistó con su encanto las almas de loshombres que se habían apartado de ella y la que legitimó su derechoreconocido a subsistir, en un momento en que carecía aún del podernecesario para imponerse por su cuenta. De este modo, el proceso espiritualque se desarrolla en la Atenas de los primeros decenios del nuevo siglo ocupael primer plano del interés, incluso desde el punto de vista político. CuandoTucídides, al contemplar retrospectivamente la época de apogeo del poder deAtenas bajo Pericles, veía en el espíritu la verdadera fuerza cardinal de aquelestado, no se equivocaba. También ahora seguía siendo Atenas —mejordicho, fue ahora precisamente cuando empezó a serlo de verdad— lapaideusis de la Hélade. Todos los esfuerzos se concentraron en la misión que ala nueva generación le planteaba la historia: reconstruir el estado y la vidatoda sobre sólidos cimientos.Esta orientación consciente de todas las fuerzas espirituales superiores haciael estado se había abierto paso ya bajo las nuevas condiciones de vida creadaspor la guerra y poco antes de que estallase ésta. No eran sólo las nuevasteorías y los nuevos intentos pedagógicos de los sofistas los que impulsabanlas cosas en esta dirección. Esta corriente general arrastraba también cada vezcon más fuerza a los poetas, a los oradores y los historiadores. El desenlace deesta gran pugna se encontró con una juventud templada ya por las es-pantosas pruebas del último decenio de la guerra y dispuesta a ponerse contodas sus fuerzas al servicio de la penuria de los tiempos presentes. El hechode que el estado real no les brindase cometidos que mereciesen la pena deafrontarse hacía que sus esfuerzos se sintiesen necesariamente espoleados porel deseo de encontrar una salida espiritual. Ya hemos visto la tendencia 12 http://Rebeliones.4shared.com
  13. 13. pedagógica que, en progresión constante, penetra todo el desarrollo artísticoy espiritual de Grecia en el siglo ν hasta llegar a la obra de Tucídides, en laque se sacan las enseñanzas del proceso político de todo el siglo anterior.Pues bien, este torrente se trasvasa ahora a la época de la reconstrucción. Elproblema del presente hace que el impulso pedagógico se fortalezca enenormes proporciones, se haga apremiante y adquiera, por los sufrimientosgenerales de los hombres, una profundidad 383 insospechada. La idea de lapaideia no tarda en convertirse en expresión auténtica de los afanesespirituales de la siguiente generación. El siglo IV es la era clásica en lahistoria de la paideia, entendiendo por ésta el despertar a un ideal conscientede educación y de cultura. Con razón coincide con un siglo tan problemático.Este alertamiento es precisamente lo que más distingue al espíritu griego delde otros pueblos, y la conciencia plenamente despierta con que los griegosviven la bancarrota general, espiritual y moral, del brillante siglo ν es la queles permite captar la esencia de su educación y de su cultura con esa claridadinterior que llevará siempre a la posteridad a sentirse, en esto, como undiscípulo suyo.Pero aunque en este plano, y desde el punto de vista espiritual, el siglo IVdeba considerarse como la consumación del proceso que había comenzado yaa desarrollarse en el siglo ν, ο con anterioridad, en otros aspectos representaun viraje extraordinario. El siglo anterior había discurrido bajo el signo de larealización plena de la democracia. Cualesquiera que sean las objecionesalegadas en contra de la viabilidad política de este ideal, jamás realizado, deuna autonomía hecha extensiva a todos los ciudadanos libres, es indudableque el mundo le debe la creación de la personalidad humana responsableante sí misma. La Atenas renovada del siglo IV no podía levantarse tampocosobre ningún otro fundamento más que el de la ya clásica isonomía, aunqueno tuviese ya aquella distinción interior de la época de Esquilo, para la queno eran demasiado audaces estas pretensiones de nobleza de la colectividad.El estado ateniense no parece reconocer el hecho de que su ideal, pese a sugran superioridad material, había sucumbido en la lucha. La verdaderahuella de la victoria espartana no debe buscarse en el terreno constitucional,sino en la órbita de la filosofía y de la paideia. El forcejeo espiritual conEsparta llena todo el siglo IV y llega hasta fines del estado-ciudad soberano ydemocrático. El problema no estriba precisamente en saber si se deberíacapitular ante el hecho de la victoria espartana y reformar exteriormente lasinstituciones libres del estado ateniense. Indudablemente ésta fue la primerareacción ante la derrota, pero no tardó en ser contrarrestada, un año despuésde terminada la guerra, por el fracaso del golpe de estado de los "Treinta". Sin 13 http://Rebeliones.4shared.com
  14. 14. embargo, el problema como tal no se solucionó ni se olvidó con la llamadarestauración de la constitución democrática y la amnistía general que lasiguió. Lo que se hizo fue desplazarlo a otro campo. Se desplazó de la órbitade la actuación política práctica a la de la pugna espiritual por la regeneracióninterior. Se abría paso la convicción de que Esparta no era tanto unadeterminada constitución como un sistema educativo aplicado hasta susúltimas consecuencias. Su rigurosa disciplina era lo que le daba su fuerza.También la democracia, con su apreciación optimista de la capacidad delhombre para gobernarse a sí mismo, presuponía un alto nivel de cultura. Esto384 sugería la idea de hacer de la educación el punto de Arquímedes en queera necesario apoyarse para mover el mundo político. Aunque ésta no erareceta útil para la gran masa del pueblo, la idea ahondaba con tanta mayorrazón en la fantasía de las individualidades dirigentes en el campo delespíritu. En la literatura del siglo IV encontramos todos los matices de larealización de esta idea, desde la actitud de admiración simplista y superficialdel principio espartano de la educación colectiva hasta su repulsa absoluta ysu sustitución por un nuevo y más alto ideal de formación humana y deconexión entre el individuo y la colectividad. Otros, en cambio, no buscan elmodelo de la propia conducta ni en las ideas políticas exóticas del adversariovencedor ni en un ideal filosófico de propia construcción. Lo que hacen esvolver la vista al pasado de su propio estado, es decir, de Atenas, y empiezana pensar y aspirar retrospectivamente, de tal modo que no pocas veces suvoluntad política actual reviste la forma de su antecedente histórico. Unagran parte de estas ideas restauradoras tiene carácter romántico, pero nopuede negarse que con este romanticismo se mezcla una nota realista, que dala crítica, generalmente muy certera, del presente y de sus perspectivas,crítica que sirve de punto de partida, a todos estos sueños. Éstos se vistensiempre con el ropaje de una tendencia educativa, con el ropaje de la paideia.Sin embargo, si las relaciones entre el estado y el individuo se enfocan en estesiglo de un modo tan consciente, no es sólo porque se pretenda fundamentarde nuevo el estado partiendo del individuo moral. Impera también, con nomenor claridad, la conciencia de que la existencia humana individual se hallacondicionada asimismo por lo social y lo político, idea ésta muy natural en unpueblo que tenía el pasado de Grecia. La educación por medio de la cual sepretendía mejorar y fortalecer el estado constituía un problema más ade-cuado que ningún otro para llevar a la conciencia la condicionalidad mutuaentre el individuo y la comunidad. Desde este punto de vista, el carácterprivado de toda la educación anterior de Atenas aparecía como un sistemafundamentalmente falso e ineficaz, que debía dejar paso al ideal de laeducación pública, aunque el propio estado no supiese hacer el menor uso de 14 http://Rebeliones.4shared.com
  15. 15. esta idea. Pero la misma idea se abrió paso plenamente a través de la filosofía,que se la asimiló, y el hundimiento de la independencia política del estado-ciudad griego vino a iluminar con mayor fuerza todavía la importancia deaquella idea. Ocurrió como ocurre con tanta frecuencia en la historia: laconciencia salvadora llegó tarde. Sólo después de la hecatombe de Queroneaobservamos cómo va abriéndose paso la convicción de que el estadoateniense tendrá que salir adelante merced a la idea de una paideiaconsecuente con su espíritu. El orador y legislador Licurgo, cuyo Discursocontra Leócrates, único que de él se ha conservado, es un monumento de estaforma interior, quiso desplazar con ella la actuación educativa pública deDemóstenes del campo de la mera 385 improvisación al campo de lalegislación. Pero esto no modifica sustancialmente el hecho de que losgrandes sistemas de la paideia creados en el siglo IV surgieran al amparo de lalibertad de pensamiento, aunque no brotaran del terreno espiritual de lademocracia ateniense de su época. La dura prueba de una guerra perdida y laproblemática interior de la democracia fueron, indudablemente, las queespolearon el pensamiento, pero una vez puesto en marcha, éste no se dejóencuadrar dentro de las formas tradicionales ni se limitó a justificar suexistencia. Marchó por sus caminos propios y se volcó libremente sobre suspostulados ideales. En sus proyecciones políticas y pedagógicas, lo mismoque en el terreno religioso y ético, el espíritu de los griegos, al desarrollarselibremente, se emancipó de lo existente y de sus trabas y se creó su propiomundo interior e independiente. Su ruta hacia una nueva paideia arrancó desu convencimiento de que era necesario un ideal nuevo y más alto de estadoy de sociedad, y terminó en la búsqueda de un nuevo Dios. El humanismodel siglo IV, después de ver cómo caía por los suelos el reino de la tierra,estableció su morada en el reino de los cielos.La misma imagen exterior de la literatura revela ya, claramente visible, el fin.Aunque las grandes formas de la poesía, la tragedia y la comedia, que habíanimpreso su sello al siglo v, siguen cultivándose con arreglo a la tradición yencuentran sus representantes en un número asombroso de poetasestimables, el aliento poderoso de la tragedia se apaga. La poesía pierde supoder de dirección de la vida espiritual. El público reclama en proporcióncada vez mayor, y la ley acaba ordenándola, la representación regular de lasobras procedentes de los viejos maestros del siglo anterior. Estas obras seconvierten ahora, en parte, en patrimonio cultural clásico, pues losmuchachos las aprenden en la escuela como a Homero y los poetas antiguos,y los oradores y los filósofos las citan en sus discursos y en sus ensayos, y enparte el arte dramático moderno, que tiende cada vez más a dominar con 15 http://Rebeliones.4shared.com
  16. 16. carácter exclusivo la escena, las utiliza para sus experimentos, en los que loque interesa no es ya su forma ni su contenido. La comedia languidece y lapolítica no ocupa ya el centro de ella. Tendemos con demasiada facilidad aolvidar que la producción poética de esta época, sobre todo en materia decomedias, fue todavía enormemente grande, pues la tradición enterró todosestos miles de obras. Sólo se han conservado las de los prosistas Platón,Jenofonte, Isócrates, Demóstenes y Aristóteles, aparte de las de no pocosautores secundarios. En conjunto, puede decirse, sin embargo, que estaselección es bastante justa, ya que la actividad realmente creadora del nuevosiglo se manifiesta principalmente en la prosa. La supremacía espiritual deésta sobre la poesía es tan arrolladora, que acaba extinguiendo totalmente surecuerdo a través de los siglos. Entre los contemporáneos y en la posteridadsólo adquieren gran relieve la figura de Menandro y la influencia del nuevotipo 386 de comedia de este autor y de sus colegas de la segunda mitad delsiglo IV. Era la última manifestación de la poesía griega dirigida realmente algran público: no ciertamente a la polis, como su predecesora, la antiguacomedia y la tragedia de los grandes tiempos, sino a la sociedad culta, cuyavida e ideas refleja. Sin embargo, la verdadera lucha de la época no sedesarrolla en los discursos y en las charlas humanas de este arte docente, sinoen los diálogos de la nueva prosa poemática filosófica, que giran en torno a lalucha por la verdad y en los que Platón y sus camaradas inician al mundo enel íntimo sentido de las investigaciones socráticas sobre el fin de la vida. Losdiscursos de Isócrates y Demóstenes nos permiten asistir a la historia de lossufrimientos y a la problemática del estado griego, en ésta su fase final devida. Con los escritos docentes de Aristóteles la ciencia y la filosofía griegasabren por vez primera ante la posteridad el interior del taller en que laboransus investigaciones.Estas nuevas formas de la literatura en prosa no acusan solamente lapersonalidad de sus autores. Son la expresión de grandes e influyentesescuelas de filosofía y de ciencia o de retórica, o de fuertes movimientospolíticos y éticos en los que se concentran las aspiraciones de la minoríaconsciente. Incluso bajo esta forma de organización, las características de lavida intelectual del siglo IV se distinguen de las de la época anterior. Es unavida intelectual que se desarrolla con arreglo a un programa y persiguiendouna meta. La literatura de esta época encarna los antagonismos existentesentre todas las escuelas y tendencias. Todas ellas se hallan aún en la fase desu primera vitalidad pasional y encierran para la colectividad un interés tantomayor cuanto que sus problemas brotan directamente de la vida de sutiempo. El tema común de esta gran pugna es la paideia. En él encuentran su 16 http://Rebeliones.4shared.com
  17. 17. unidad superior las múltiples manifestaciones del espíritu de esta época, lafilosofía, la retórica y la ciencia. Pero a esta lucha se suman también,contribuyendo con su parte al problema que a todos preocupa, losrepresentantes de las actividades prácticas tales como la economía, la guerra,la caza, las ciencias especiales, por ejemplo, la matemática y la medicina y,finalmente, las artes. Todas ellas aparecen como potencias que aspiran aformar y cultivar al hombre, razonando esta pretensión sobre el plano de losprincipios. Una historia de la literatura que arrancase de la simple forma deleidos estilístico, no podría captar esta unidad vital interior de la época. Estalucha por la verdadera paideia, librada con una furia tan grande y con tangran entusiasmo, es precisamente lo que da su fisonomía característica alproceso real de vida de esta época, y la literatura coetánea participa de larealidad viva en la medida en que toma parte en esta lucha. El triunfo de laprosa sobre la poesía se logró gracias a la alianza entre las vigorosas fuerzaspedagógicas, que ya en la poesía griega actuaban en un grado cada vezmayor, y el pensamiento racional de la época, que ahora penetraba cada vezmás profundamente 387 en los verdaderos problemas vitales del hombre. Porúltimo, el contenido filosófico, imperativo de la poesía, se despoja de suforma poética y se crea en el discurso libre una nueva forma que respondemás de lleno a sus necesidades, o llega incluso a ver en ella un tipo nuevo ymás alto de poesía.La concentración cada vez mayor de la vida espiritual en escuelas cerradas oen determinados círculos sociales representa para éstos un incremento defuerza modeladora y de intensidad de vida. Pero si comparamos esto con lasituación anterior, en que la tal cultura corría aún a cargo de capas enteras dela sociedad, como la nobleza, o se difundía con carácter general entre elpueblo bajo la forma de la gran poesía o a través de la música, la danza y lamímica, vemos que la nueva orientación encierra un aislamiento peligrosodel espíritu y un fatal menoscabo de su función de cultura colectiva. Éste seproduce allí donde la poesía deja de ser la verdadera forma de creaciónespiritual y de expresión pública decisiva de la vida, para dejar paso a formasmás racionales. Pero si es fácil comprobar esto a posteriori, trátase al parecerde una evolución sujeta a leyes fijas y que no es posible revocarvoluntariamente, una vez realizada.De aquí se deduce que la fuerza de modelar al pueblo en conjunto, fuerzainherente en el más alto grado a la cultura poética anterior, no aumentabanecesariamente, ni mucho menos, al aumentar la conciencia del problemaeducativo ni los esfuerzos pedagógicos. Por el contrario, tenemos la 17 http://Rebeliones.4shared.com
  18. 18. impresión de que conforme iban cediendo en fuerza las potencias queprimeramente imperaban sobre la vida, tales como la religión, los usossociales y la "música", de que en Grecia formó siempre parte la poesía, la granmasa iba hurtándose cada vez más a la acción modeladora del espíritu, y envez de beber en las fuentes más puras buscaba su expansión con sustitutivosde baja calidad. Es cierto que siguen proclamándose, e incluso con un alarderetórico mayor, los mismos ideales que antes arrastraban a todas las capassociales del pueblo, pero ahora estos ideales tienden cada vez más a flotarsobre las cabezas sin penetrar en ellas. Se les presta oídos de buena gana y lagente se deja incluso entusiasmar momentáneamente por ellos. Pero sonpocos los que los llevan en la masa de la sangre; y fallan al llegar al momentodecisivo. Es fácil decir que las gentes cultas habrían podido salvar por símismas este abismo. La figura más importante de la época, que vio más claroque ninguna otra el problema de la estructura de la comunidad y del estadoen conjunto, Platón, tomó la palabra sobre este tema en su vejez y explicó porqué no había podido traer un mensaje para todos. Entre él y su granadversario, Isócrates, no media en este respecto diferencia alguna, a pesar detodos los antagonismos existentes entre la formación filosófica representadapor el primero y la idea de educación política preconizada por el segundo. Y,sin embargo, jamás fue tan seria y tan consciente como entonces la voluntadde poner la 388 mayor energía espiritual en la construcción de una nuevacolectividad. Lo que ocurre es que los esfuerzos se encaminaban en primertérmino al problema de cómo podían formarse los gobernantes y guías delpueblo, y sólo en segundo lugar a los medios con ayuda de los cuales estoshombres dirigentes podían formar al pueblo en su conjunto.Este desplazamiento del punto de enfoque, que en el fondo arranca ya de lossofistas, distingue al nuevo siglo del anterior. Y señala también el comienzode una época histórica. De este nuevo objetivo surgen precisamente lasacademias y las escuelas superiores. Su relativo aislamiento sólo puedecomprenderse partiendo de aquí y, así enfocado el problema, parece casiinevitable. Es difícil, naturalmente, decir qué influencia habrían podidoejercer en este sentido las escuelas superiores del siglo IV, si la historia leshubiese concedido un plazo mayor para su experimento. Su verdadera acciónllegó a ser, sin duda, muy distinta de las que ellas originariamente se habíanpropuesto, pues acabaron siendo las creadoras de la ciencia y la filosofíaoccidentales y las adelantadas de la religión universal del cristianismo. Tal esla verdadera significación del siglo IV para el mundo. La filosofía, la cienciay, en lucha constante con ellas, el poder formal de la retórica, son losvehículos a través de los cuales llega la herencia espiritual de los griegos a los 18 http://Rebeliones.4shared.com
  19. 19. demás pueblos del mundo en aquella época y en la posteridad, y a los quedebemos primordial-mente la conservación de aquel patrimonio de cultura.Gracias a ellos esta herencia se trasmitió bajo la forma y sobre losfundamentos que le había dado la lucha en torno a la paideia en el siglo IV, esir, como la suma y compendio de la cultura griega, y ésta fue la divisa bajo laque Grecia conquistó espiritualmente el mundo. Y si desde el punto de vistanacional helénico puede parecer que el precio abonado por conferir al pueblogriego este título de gloria ante la historia universal fue demasiado caro,debemos recordar que no fue precisamente la cultura la que determinó lamuerte del estado helénico, sino que la filosofía, la ciencia y la retórica eran,por el contrario, las formas en que podía perdurar lo que había de verda-deramente inmortal en la creación de los griegos. Por donde llegamos a laconclusión de que el desarrollo del siglo IV aparece envuelto en las sombrasprofundamente trágicas de un proceso de disolución y al mismo tiempoiluminado por el resplandor de una sabiduría providencial, a la luz del cualtampoco el destino terrenal de aquel pueblo procer representa más que undía dentro de la gran obra de conjunto de su creación histórica. 19 http://Rebeliones.4shared.com
  20. 20. II. LA HERENCIA DE SÓCRATES o( a)nece/tastoj bi/oj ou) biwtoj a)nqrw/pw|389SÓCRATES es una de esas figuras imperecederas de la historia que se hanconvertido en símbolos. Del hombre de carne y hueso y del ciudadanoateniense nacido en el año 469 a. c. y condenado a muerte y ejecutado en elaño 399 han quedado grabados pocos rasgos en la historia de la humanidad,al ser elevado por ésta al rango de uno de sus pocos "representantes". Aformar esta imagen no contribuyó tanto su vida ni su doctrina, en la medidaen que realmente profesaba alguna, como la muerte sufrida por él en virtudde sus convicciones. La posteridad cristiana le discernió la corona de mártirprecristiano y el gran humanista de la época de la Reforma, Erasmo deRotterdam, le incluía audazmente entre sus santos y le rezaba: Sancte Socrates,ora pro nobis 2! En esta oración se revela ya, sin embargo, aunque vestido aúncon un ropaje eclesiástico-medieval, el espíritu de los nuevos tiempos, quehabía empezado a alborear con el Renacimiento. En la Edad Media Sócratesno había pasado de ser un nombre famoso trasmitido a la posteridad porAristóteles y Cicerón. A partir de ahora su estrella empieza a subir, al pasoque la de Aristóteles, el príncipe del escolasticismo, comienza a declinar.Sócrates se convierte en guía de toda la Ilustración y la filosofía modernas; enel apóstol de la libertad moral, sustraído a todo dogma y a toda tradición, sinmás gobierno que el de su propia persona y obediente sólo a los dictados dela voz interior de su conciencia; es el evangelista de la nueva religión terrenaly de un concepto de la bienaventuranza asequible en esta vida por obra de lafuerza interior del hombre y no basada en la gracia, sino en la tendenciaincesante hacia el perfeccionamiento de nuestro propio ser. No es posible, sinembargo, reducir a estas fórmulas todo lo que Sócrates significó para lossiglos que siguieron al fin de la Edad Media. Todas las nuevas ideas éticas oreligiosas que surgían, todos los movimientos espirituales que sedesarrollaban, invocaban su nombre. Y este resurgimiento de Sócrates norespondía a un interés puramente erudito; nacía de un entusiasmo directopor la personalidad espiritual de aquel hombre, revelada a través de lasfuentes griegas recién descubiertas y principalmente a través de las obras de2 San Sócrates, Ora por nosotoros! (nota versión digital) 20 http://Rebeliones.4shared.com
  21. 21. Jenofonte.3390 Sería de todo punto falso, sin embargo, creer que todos estos empeñospor erigir bajo la égida de Sócrates una nueva "humanidad" terrenal fuerandirigidos contra el cristianismo, a la inversa de lo que se había hecho durantela Edad Media, al convertir a Aristóteles en fundamento de toda la filosofíacristiana. Por el contrario, al filósofo pagano se le encomendaba ahora lamisión de contribuir a crear una religión moderna en la que el contenidoimperecedero de la religión de Jesús se fundiese con ciertos rasgos esencialesdel ideal helénico del hombre. Así lo reclamaban las fuerzas de una concep-ción radicalmente nueva de la vida que pugnaban por imponerse, laconfianza cada vez mayor en la razón humana y el respeto a las leyesnaturales recién descubiertas. Los principios normativos del helenismohabían sido la razón y la naturaleza. En su empeño por impregnarse deaquellos principios, la fe cristiana no hizo otra cosa que lo que había hechodesde los primeros siglos de su difusión. Toda nueva época cristiana sedebate a su modo con la idea clásica del hombre y de Dios. En este procesointerminable correspondió a la filosofía griega la misión de defender en unplano espiritual, con su mente esclarecida por la agudeza conceptual, elpunto de vista de la "razón" y de la "naturaleza" y sus derechos, actuando portanto como una "teología racional" o "natural". Y cuando vino la Reforma y seesforzó en tomar en serio por vez primera el retorno a la forma "pura" delEvangelio, surgió como reacción y contrapartida el culto socrático de la época"ilustrada". Pero este culto no pretendía desplazar al cristianismo, sino queinfundía a éste fuerzas que en aquella época se reputaban indispensables.Hasta el pietismo, producto del sentimiento cristiano puro reaccionandocontra una religión cerebral y teológica ya estancada, se acogía a Sócrates ycreía encontrar en él cierta afinidad espiritual. Las figuras de Sócrates y deCristo se han comparado frecuentemente. Hoy podemos apreciar lo quesignificaba aquella posibilidad de llegar a una conciliación entre la religióncristiana y el "hombre natural" a través de la filosofía antigua y vemos clarocuánto ha podido contribuir precisamente a ella una imagen de laAntigüedad construida en torno de Sócrates.El poder ilimitado que el sabio ático llegó a ejercer desde el comienzo de la31 Escribir la historia de la repercusión de Sócrates sería una empresa gigantesca. Lo más eficaz eshacerlo con vistas a determinados periodos. Un intento así es el que representa, por ejemplo, la obrade Benno BOEHM, Sokrates im achtzehnten Jahrhundert: Studien zurn Werdegang des modernenPersonlich-keitsbewusstseins, Leipzig, 1929. 21 http://Rebeliones.4shared.com
  22. 22. Época Moderna como prototipo del anima naturaliter christiana4 hubo deexpiarlo en nuestros días a partir del momento en que Friedrich Nietzsche sedesligó del cristianismo y proclamó el advenimiento del superhombre.Sócrates se hallaba tan indisolublemente unido, al parecer, a fuerza deaparecer vinculado a él a lo largo de los siglos, a aquel ideal cristiano de vidadualista, desdoblado en cuerpo y alma, que parecía obligado que sucumbiesecon él. En la tendencia antisocrática de Nietzsche revivía al mismo tiempo,bajo una forma nueva, el viejo odio del humanismo erasmista contra el hu-manismo conceptual de los escolásticos. Para él no era Aristótelesprecisamente, sino Sócrates, la personificación verdadera de aquella 391petrificación intelectualista de la filosofía escolástica que había tenidoencadenado por medio milenio al espíritu europeo y cuyos últimos brotescreía descubrir el discípulo de Schopenhauer en los sistemas teologizantes delllamado idealismo alemán.5Este juicio obedecía sustancialmente a la imagen que Eduard Zeller trazabade Sócrates en su Historia de la filosofía griega, obra que precisamente por aquelentonces acababa de abrir una época y que descansaba a su vez sobre laconstrucción dialéctica hegeliana de la evolución clasico-cristiana del espírituen el Occidente. El nuevo humanismo, para enfrentarse a este poderformidable de la tradición, apeló al helenismo "presocrático", que debe enrealidad su verdadero descubrimiento a este viraje espiritual. Presocrático,que valía tanto como decir prefilosófico, pues los pensadores del mundoarcaico se fundían ahora con la gran poesía y la gran música de su época paraformar el cuadro de la "era trágica" de los griegos.6 Las fuerzas de lo4 Alma cristiana por naturaleza (nota versión digital)5 2 Ya en la obra primera de NIETZSCHE, Die Geburt der Tragödie aus dem Geist derMusik, se manifiesta el odio contra Sócrates, convertido por el autor pura y simplementeen símbolo de toda "razón y ciencia". La versión primitiva del original de la Geburt derTragödie (editada recientemente por H. J. Mette, Munich, 1933), en la que faltan todavíalas partes referentes a Wagner y a la ópera moderna, delata ya por su título: Sokrates unddie griechische Tragödie, que en esta obra Nietzsche trataba de tomar una decisión interiorentre el espíritu racional de la socrática y la concepción trágica del mundo de los griegos.Este mismo planteamiento del problema sólo puede comprenderse situándolodentro de los estudios sobre el helenismo que llenan toda la vida de Nietzsche. Cf. ahoraE. SPRANGER, "Nietzsche über Sokrates", en 40 Jahrfeier Theophil Bóreas (Atenas, 1939).6 3 En cuanto a esta nueva valoración de los antiguos pensadores griegos es sintomático eljuvenil estudio de NIETZSCHE, Die Philosophie im tragischen Zeitalter der Griechen. Elantecedente de esto no debe buscarse tanto en la exposición histórico-erudita que ZELLER hace delos presocráticos en el primer tomo de su Philosophie der Griechen como en la filosofía deHegel y Schopenhauer. La teoría hegeliana de la contradicción tiene su punto de partida enHeráclito, y la teoría de Schopenhauer sobre la voluntad en la naturaleza presenta alguna semejanza 22 http://Rebeliones.4shared.com
  23. 23. "apolíneo" y de lo "dionisiaco", que Nietzsche pugnaba por unificar,aparecían todavía maravillosamente equilibradas en aquella era y suscreaciones. El alma y el cuerpo eran todavía entonces uno y lo mismo. Lafamosísima armonía helénica, que los epígonos interpretaban, sin embargo,en un sentido demasiado vulgar, era todavía, en aquella época temprana, elespejo sereno de las aguas bajo el que acecha la hondura inescrutable ypeligrosa. Sócrates, al otorgar la hegemonía al elemento apolíneo-racional,destruyó la tensión entre este elemento y el dionisiaco-irracional, rompiendoasí la armonía misma. Lo que hizo con ello fue moralizar, escolastizar,intelectualizar la concepción trágica del mundo de la antigua Grecia.7 Es a él392 a quien hay que imputar todo el idealismo, el moralismo, elespiritualismo en que va a refugiarse espiritualmente la Grecia de tiemposposteriores. Según el nuevo punto de vista de Nietzsche, aunque Sócratesrepresentaba la mayor cantidad de "naturaleza" compatible con elcristianismo, con él la naturaleza quedaba eliminada en realidad de la vidahelénica, suplantada por lo contrario de ella. Por donde Sócrates descendíadel pedestal seguro, aunque no de primer rango, en que le había colocado lafilosofía idealista del siglo XIX, dentro de su imagen propia de la historia,para verse arrastrado de nuevo al torbellino de las luchas de los tiempospresentes. Convertíase una vez más en símbolo, como tantas veces lo fuera enlos siglos XVII y XVIII, pero ahora en un símbolo negativo, como signo ymedida de decadencia.El honor de esta gran hostilidad conferido a Sócrates hizo que crecieseenormemente en intensidad la pugna en torno a su verdadera significación.Prescindiendo del problema de la solidez de estos juicios apasionados yrebeldes, la lucha reñida por Nietzsche es, al cabo de mucho tiempo, elprimer indicio de que la antigua fuerza atlética de Sócrates permaneceindemne y de que por ninguna otra se siente tan amenazado en su seguridadinterior el superhombre moderno. Por lo demás, apenas si puede decirse quenos encontramos ante una nueva imagen de Sócrates, ya que por talentendemos, en esta época de conciencia histórica, lo contrario precisamentede esta tendencia simplista a desenmarcar una gran figura del medio y deltiempo concretos en que vivió. Nadie tendría más derecho a ser comprendidoa base de su propia "situación" que el propio Sócrates, un hombre que noquiso dejar a la posteridad ni una sola palabra escrita de su mano porquecon otro tipo de pensamiento presocrático, el de Empé-docles, que hacía de "Amor" y "Discordia"las fuerzas dominantes de la naturaleza.7 4 Desde este punto de vista, Nietzsche guarda cierta relación positiva con la crítica que en lacomedia de Aristófanes se hace de Sócrates, el "sofista". Cf. supra, pp. 336 ss. y 340. 23 http://Rebeliones.4shared.com
  24. 24. vivió entregado por entero a la misión que su presente le planteaba. Estasituación de su época, que Nietzsche, en su lucha implacable contra losexcesos de la extrema racionalización de la vida moderna, no tenía interés nipaciencia para comprender minuciosamente, ha sido expuesta con todo rigorpor nosotros como la "crisis del espíritu ático" (ver supra, pp. 223 ss.). Lahistoria colocó a Sócrates ante este fondo, en esta encrucijada del tiempo. Sinembargo, el hecho de adoptar una actitud histórica de principio no excluye,ni mucho menos, el equívoco, como lo demuestra el gran número deimágenes de Sócrates que sobre este terreno han brotado en los tiemposmodernos. No hay ningún sector de la historia del espíritu en la Antigüedaden que se adviertan tantas vacilaciones. Por eso es imprescindible quecomencemos por los hechos y los sucesos más elementales. EL PROBLEMA SOCRÁTICO393Y lo más elemental a que podemos remontarnos no es el propio Sócrates, queno dejó nada escrito, sino una serie de obras acerca de él, procedentes todasde la misma época y que tienen como autores a discípulos inmediatos suyos.No es posible saber si estas obras o una parte de ellas fueron escritas ya envida del mismo Sócrates, aunque lo más probable es que no.8 La semejanzaque presentan las condiciones en que nace la literatura socrática con aquellasde que datan los relatos cristianos más antiguos sobre la vida y la doctrina deJesús ha sido puesta de relieve con frecuencia y salta a la vista, ciertamente.Tampoco la influencia directa de Sócrates empezó a plasmarse en una imagenarmónica en sus discípulos hasta después de muerto el maestro,evidentemente. La conmoción de este acontecimiento dejó en la vida deaquéllos una huella profunda y poderosa. Y todo parece indicar que fueprecisamente esta catástrofe la que les movió a representar por escrito a sumaestro.9 Con esto empieza a encauzarse entre los contemporáneos suyos el8 5 Entre los especialistas modernos que sitúan el nacimiento de los diálogos socráticoscomo forma literaria ya en vida del propio Sócrates, citaremos solamente a ConstantinRITTER, Platón (Munich, 1910), t. I, p. 202 y a WILAMOWITZ, Platón (Berlín, 1919), t. I, p. 150.Esta hipótesis cronológica sobre los primeros diálogos platónicos se halla relacionada conla concepción que los citados autores tienen de la esencia y el contenido filosófico de estasobras. Cf. acerca de esto infra, pp. 468 ss.9 6 Esta opinión ha sido razonada en detalle contra Ritter por Heinrich MAIER, Sokrates (Tubinga, 24 http://Rebeliones.4shared.com
  25. 25. proceso de cristalización histórica de la imagen de Sócrates, que hastaentonces flotaba en el aire. Platón le hace predecir ya en su discurso dedefensa ante los jueces que sus partidarios y amigos no dejarían en paz a losatenienses después de morir él, sino que proseguirían la acción desplegadapor Sócrates, preguntando y exhortando sin dejarles un punto de reposo.10 Enestas palabras se encierra el programa del movimiento socrático,11 dentro delcual se halla encuadrada también la literatura socrática, que empieza aflorecer rápidamente a partir de ahora. Este movimiento respondía alpropósito de sus discípulos de perpetuar en su imperecedera peculiaridad alhombre al que la justicia terrenal había matado para que su figura y supalabra se borrasen de la memoria del pueblo ateniense, de tal modo que eleco de su voz exhortadora no se extinga jamás en los oídos de los hombres nien el presente ni en el porvenir. La inquietud moral, que hasta entonces sehallaba circunscrita al pequeño círculo de los secuaces de Sócrates, se difundeasí y trasciende a la más amplia publicidad. La socrática se convierte en ejeliterario y espiritual del nuevo siglo y el movimiento que brota de ella pasa aser, después de la caída de 394 poder secular de Atenas, la fuente másimportante de su poder espiritual ante el universo.Los restos que se han conservado de aquellas obras —los diálogos de Platón yJenofonte, los recuerdos sobre Sócrates de este último y finalmente, losdiálogos de Antístenes y de Esquines de Esfeto— revelan con absolutaclaridad una cosa por lo menos, a pesar de lo mucho que difieren entre sí, yes que lo que sobre todo preocupaba a los discípulos era exponer lapersonalidad imperecedera del maestro cuyo profundo influjo habíanadvertido en sus propias personas. El diálogo y los recuerdos son las formasliterarias que brotan en los medios socráticos para satisfacer esta necesidad.12Ambas responden a la conciencia de que la herencia espiritual del maestro esinseparable de la personalidad humana de Sócrates. Por muy difícil que fuesetrasmitir a quienes no le habían conocido una impresión de lo que había sidoaquel hombre, era necesario intentarlo a todo trance. Este empeñorepresentaba para la sensibilidad griega algo extraordinario, cuyaimportancia no es posible exagerar. La mirada enfocada sobre los hombres ylas cualidades humanas, al igual que la vida misma, se hallaba sometida1913), pp. 106ss. También A. E. TAYLOR, Sócrates (Edimburgo, 1932; trad. esp. FCE, México,1961), p. 10, se adhiere a su punto de vista.10 7 PLATÓN, Apol., 39 C.11 8 Así lo interpreta acertadamente H. MAIER, ob. cit., p. 106.12 9 Cf. I. BRUNS, Das literarische Porträt der Griechen (Berlín, 1896), páginas 231 ss.; R. HIRZEL,Der Dialog, I (Leipzig, 1895), p. 86. 25 http://Rebeliones.4shared.com
  26. 26. enteramente al imperio de lo típico. Una creación literaria paralela de laprimera mitad del siglo iv, el enkomion, nos indica cómo se habrían escrito lospanegíricos de Sócrates con arreglo a la concepción del hombre predominanteen la primera mitad del siglo iv. Este género literario debe también su origena la valoración exaltada del individuo descollante; pero sólo alcanza acomprender su valor presentando a la personalidad ensalzada comoencarnación de todas las virtudes que forman el ideal típico del ciudadano odel caudillo. No era así, ciertamente, como podía captarse la personalidad deSócrates. El estudio de la personalidad humana de Sócrates condujo por vezprimera en la Antigüedad a la psicología individual, que tiene su maestromás eminente en Platón. El retrato literario de Sócrates es la única pinturafiel, trazada sobre la realidad de una individualidad grande y original, quenos ha trasmitido la época griega clásica. Y el móvil a que respondía esteesfuerzo no era la fría curiosidad psicológica ni el afán de proceder a unadisección moral, sino el deseo de vivir lo que llamamos la personalidad, auncuando faltasen al lenguaje la idea y la expresión necesarias para este valor.Es el cambio, provocado por el ejemplo de Sócrates, del concepto de areté,cuya conciencia se expresa en el interés inagotable consagrado a su persona.En cambio, la personalidad humana de Sócrates se manifiesta fun-damentalmente a través de su influjo sobre otros. Su órgano era la palabrahablada. Nunca plasmó por sí mismo esta palabra mediante la escritura, locual indica cuan importante, fundamental, era para él la relación de lohablado con el ser viviente a quien en aquel (395) momento dado se dirigía.Esto representaba un obstáculo casi insuperable para un intento deexposición, sobre todo si se tiene en cuenta que su forma de charla por mediode preguntas y respuestas no encajaba en ninguno de los géneros literariostradicionales, aun suponiendo que existiesen versiones por escrito de aquellasconversaciones y que, por tanto, el contenido de éstas pudiera reconstruirseen parte con cierta libertad, como nos lo revela el ejemplo del Fedón platónico.Esta dificultad sirvió de estímulo a la creación del diálogo platónico, imitadodespués por los diálogos de los demás socráticos.13 Sin embargo, aunque enlas obras de Platón la personalidad de Sócrates se nos aparezca tan próxima ytan tangible, cuando se trata de exponer el contenido de sus charlas semanifiesta entre sus discípulos una discrepancia tan radical de concepciónque pronto se traduce en un conflicto abierto y en un distanciamientoconstante. Isócrates revela en sus primeros escritos cuan grato se hacía este1310 Cf. R. HIRZEL, ob. cit., pp. 2 ss., sobre el desarrollo más temprano del diálogo, y pp. 83 ss.sobre las formas de los diálogos socráticos y sus representantes literarios. 26 http://Rebeliones.4shared.com
  27. 27. espectáculo a la mirada maliciosa del mundo exterior y cómo facilitaba lalabor de la "competencia" a los ojos de los incapaces de discernir. Pocos añosdespués se había deshecho el círculo socrático. Cada uno de los discípulos seaferraba apasionadamente a su concepción y hasta surgieron distintasescuelas socráticas. Por donde nos encontramos ante la situación paradójicade que, a pesar de ser ésta la personalidad de pensador de la Antigüedad queha llegado a nosotros con una tradición más rica, no hemos sido capaceshasta hoy de ponernos de acuerdo acerca de la verdadera significación de sufigura. Es cierto que la mayor capacidad de comprensión histórica y deinterpretación psicológica que hoy tenemos parece dar a nuestros esfuerzosuna base más segura. Sin embargo, los discípulos de Sócrates cuyos tes-timonios han llegado a nosotros trasfunden hasta tal punto su propio ser aldel maestro, porque ya no acertaban a separarlo de la influencia de éste, quecabe preguntarse si al cabo de los milenios seremos ya capaces de eliminareste elemento de la médula genuinamente socrática.El diálogo socrático de Platón es una obra literaria basada indudablemente enun suceso histórico: en el hecho de que Sócrates administraba sus enseñanzasen forma de preguntas y respuestas. Consideraba el diálogo como la formaprimitiva del pensamiento filosófico y como el único camino por el quepodemos llegar a entendernos con otros. Y éste era el fin práctico queperseguía. Platón, dramaturgo innato, había escrito ya tragedias antes deentrar en contacto con Sócrates. La tradición asegura que las había quemadotodas cuando, bajo la impresión de las enseñanzas de este maestro, se entregóa la investigación filosófica de la verdad. Pero cuando, después de morirSócrates, se decidió a mantener viva a su modo la imagen del 396 maestro,descubrió en la imitación artística del diálogo socrático la misión que lepermitiría poner al servicio de la filosofía su genio dramático. Sin embargo,no sólo es el diálogo lo que hay de socrático en esta obra. La reiteraciónestereotipada de ciertas tesis paradójicas características en los diálogos delSócrates platónico y su coincidencia con los informes de Jenofonte evidencianque los diálogos platónicos tienen también sus raíces, por lo que al contenidose refiere, en el pensamiento socrático. ¿Hasta dónde llega lo socrático enestos diálogos? He aquí el problema. El informe de Jenofonte sólo coincidecon el de Platón en un corto trecho, tras el cual nos deja en la estacada, con lasensación de que Jenofonte se queda corto y de que Platón peca, en cambio,por exceso. Ya Aristóteles se inclinaba a pensar que la mayor parte de lospensamientos filosóficos del Sócrates de Platón deben ser considerados comodoctrinas de éste y no de aquél. Aristóteles hace a este propósito algunasobservaciones cuyo valor habremos de examinar. El diálogo de Platón 27 http://Rebeliones.4shared.com
  28. 28. representa, según él, un nuevo género artístico, una manifestación intermediaentre la poesía y la prosa.14 Esto se refiere, en primer lugar, indudablemente,a la forma, que es la de un drama espiritual en lenguaje libre. Pero según laopinión de Aristóteles acerca de las libertades que Platón se toma en el modode tratar al Sócrates histórico debemos suponer que Aristóteles considerabatambién el diálogo platónico, en lo referente al contenido, como una mezclade poesía y prosa, de ficción y realidad.15El diálogo socrático de Jenofonte y los de los otros discípulos de Sócrates sehallan expuestos, naturalmente, a los mismos reparos si se los consideracomo fuentes históricas. La Apología de Jenofonte, cuya autenticidad se hadiscutido mucho, aunque recientemente se vuelva a reconocer por algunosautores, presenta de antemano el sello de su tendencia a la justificación.16 Encambio, las Memorables sobre Sócrates se consideraron durante mucho tiempocomo una obra histórica. Y de serlo, nos librarían de golpe de esa inseguridadque entorpece continuamente nuestros pasos en cuanto a la utilización de losdiálogos como fuente. Sin embargo, las investigaciones más recientes hanrevelado que también esta fuente se halla teñida por un fuerte matizsubjetivo.17 Jenofonte conoció y veneró a Sócrates en su juventud, pero sinhaber llegado a contarse nunca entre sus verdaderos discípulos. Y no tardó enabandonarle para enrolarse como aventurero en la campaña emprendida porel príncipe y pretendiente persa Ciro contra su hermano Artajerjes. Jenofonteno volvió a ver 397 a Sócrates. Sus obras socráticas fueron escritas algunosdecenios más tarde. La única que parece anterior es la que ahora se conocecon el nombre de "Defensa".18 Trátase de un alegato en defensa de Sócratescontra una "acusación", puramente literaria y ficticia según todas lasapariencias, en la que se ha creído descubrir un folleto del sofista Polícrates,publicado durante la década del noventa del siglo iv.19 Este folleto fue14 11 Aristóteles, en DIÓGENES LAERCIO, III, 37 (ROSE, Aríst., frag. 73).15 12 Tal era ya la opinión de los filósofos helenistas, a los que sigue CICERÓN, De rep., i, 10, 105.16 13 Creo que K. VON FRITZ (Rheinisches Museum, t. 80, pp. 36-38) aduce razonesnuevas y concluyentes en contra de la autenticidad de la Apología de Jenofonte.17 14 H. MAIER, ob. cit., pp. 20-77.18 15 Siguiendo a H. MAIER (06. cit., pp. 22 ss.) y otros, aplicamos este nombre a los dos primeroscapítulos de las Memorables de JENOFONTE (i, 1-2).19 l6 JENOFONTE, en sus Memorables (i, 1-2), habla siempre del "acusador" (δ κατήγορος) ensingular, mientras que PLATÓN, en su Apología, se refiere siempre a los "acusadores" en plural,como correspondía realmente a la situación creada durante el proceso. Es cierto que al principioJenofonte se refiere también a la acusación judicial, pero después se dedica principalmente a refutarlos reproches hechos posteriormente a Sócrates, según nos informan otras fuentes, en el panfleto dePolícrates. 28 http://Rebeliones.4shared.com
  29. 29. contestado principalmente por Lisias e Isócrates, y por las Memorables deJenofonte llegamos a la conclusión de que también él tomó la palabra conaquel motivo. Fue, evidentemente, la obra con que este hombre ya medioolvidado en el círculo de los discípulos de Sócrates se abrió paso en laliteratura socrática, para luego volver a enmudecer durante largos años. Estaobra, que se destaca claramente como un todo, entre cuantas hoy la rodean,por su unidad y armonía de composición y por el motivo de actualidad a queresponde, fue colocada más tarde por Jenofonte a la cabeza de susMemorables.20La intención perseguida por esta obra, al igual que por las Memorables en suconjunto, es, según confiesa el propio autor, probar que Sócrates fue unciudadano altamente patriótico, piadoso y justo del estado ateniense, quetributaba sus sacrificios a los dioses, consultaba a los adivinos, era amigo lealde sus amigos y cumplía puntualmente sus deberes de ciudadano. Lo únicoque cabe objetar contra la imagen que de él traza Jenofonte es que "unhombre honorable" y cumplidor de sus deberes como éste difícilmente podíahaber inspirado sospechas a sus conciudadanos, ni mucho menos sercondenado a muerte como hombre peligroso para el estado. Últimamente, losjuicios de Jenofonte resultan dudosos todavía ante los esfuerzos de algunosautores modernos por demostrar que el largo espacio de tiempo que leseparaba de los acontecimientos sobre los que escribe y su escasa capacitaciónfilosófica le obligaban necesariamente a recurrir a ciertas fuentes escritas,habiendo utilizado como tales, especialmente, las obras de Antístenes. Esto,que sería interesante para la 398 reconstrucción de la obra, sustancialmenteperdida, de este discípulo de Sócrates y adversario de Platón, convertiría elSócrates de Jenofonte en un simple reflejo de la filosofía moral de Antístenes.Y aunque la hipótesis se ha llevado indudablemente hasta la exageración, locierto es que estas investigaciones han venido a llamar la atención hacia elhecho de que Jenofonte, pese a su simplismo filosófico, o precisamente acausa de él, no hizo más que plegarse en ciertos aspectos a una concepción yaexistente de Sócrates en la que esta figura se interpreta en un sentido propio,ni más ni menos que como se le ha achacado a Platón.2120 17 Cf. los convincentes argumentos de H. MAIER, ob. cit., pp. 22 ss., quien entra también aexaminar la relación entre la "Defensa" de Jenofonte y su Apología. Un ejemplo de cómo Jenofonteincorporó más tarde a una unidad más amplia un escrito concebido en sus orígenes comoindependiente, lo tenemos en el comienzo de la Helénica (i, 1-ii, 2). Esta parte proponíaseoriginariamente llevar a término la obra histórica de Tucídides. Termina, naturalmente, con el finalde la guerra del Peloponeso. Más tarde, Jenofonte empalmó a este escrito su relato de la historia deGrecia de 404 a 362.21 18 La relación existente entre el relato de Jenofonte y Antístenes ha sido estudiada, sobre 29 http://Rebeliones.4shared.com
  30. 30. ¿Cabe sustraerse al dilema que nos plantea este carácter de nuestras fuentes?Schleiermacher fue el primero que formuló ingeniosamente la complejidad deeste problema histórico. Había llegado también a la conclusión de que nodebemos confiarnos de modo exclusivo a Jenofonte ni a Platón, sinomovernos diplomáticamente, por decirlo así, entre estos dos personajesprincipales. Schleiermacher expresa el problema así: "¿Qué puede haber sidoSócrates además de lo que Jenofonte nos dice de él, aunque sin contradecirlos rasgos de carácter y las máximas de vida que Jenofonte proclamaterminantemente como socráticos, y qué debió haber sido para permitir yautorizar a Platón a presentarlo como lo presenta en sus diálogos?"22 Estaspalabras no encierran, ciertamente, ninguna fórmula mágica para elhistoriador; se limitan a deslindar con la mayor precisión posible el campodentro del cual debemos movernos con cierto tacto crítico. Claro está que sino existiese además algún criterio que nos indicase hasta dónde podemosatenernos a cada una de nuestras fuentes, esas palabras nos entregarían anuestros sentimientos puramente subjetivos y nos dejarían en el máscompleto desamparo. Aquel criterio creyó tenerse durante mucho tiempo enlos informes de Aristóteles. Veíase en él al sabio e investigador objetivo quesin hallarse tan apasionadamente interesado como los discípulos inmediatosde Sócrates en el problema de quién era éste y cuáles habían sido sus aspi-raciones; se hallaba, sin embargo, lo suficientemente cerca de él en el tiempopara poder averiguar acerca de su personalidad más de lo que nos es posibleaveriguar hoy.23Los datos históricos de Aristóteles acerca de Sócrates son tanto más valiosospara nosotros cuanto que se refieren todos ellos a la 399 llamada teoría de lasideas de Platón y a su relación con Sócrates. Era éste un problema central,muy discutido en la academia platónica, y durante los dos decenios queAristóteles pasó en la escuela de Platón tuvo que haberse debatido tambiénfrecuentemente el problema de los orígenes de aquella teoría. En los diálogosde Platón, Sócrates aparece como el filósofo que expone la teoría de las ideas,todo, siguiendo las huellas de F. DÜMMLER en su Antisthenica γ en su Académica, y después porKarl JOËL en su erudita obra en tres tomos titulada Der echte und der xenophontische Sokrates(Berlín, 1893-1901). El resultado a que llega está plagado de demasiadas hipótesis para poderconvencer en su totalidad. H. MAIER (ob. cit., pp. 62-68) procura apartar lo que hay de soste-nibleen la investigación de Joël de lo que es exagerado.22 19 Friedrich SCHLEIERMACHER. "Ueber den Wert des Sokrates als Philosoph" (1815), enSämtliche Werke, t. iii 2, pp. 297-298.23 20 Tal era el punto de vista critico de ZELLER en su modo de tratar el problema de Sócrates, enDie Philosophie der Griechen, t. II, 1 5, pp. 107 y 126. 30 http://Rebeliones.4shared.com
  31. 31. dándola expresamente por supuesta, como algo familiar para el círculo de susdiscípulos. El problema de la historicidad de la exposición platónica deSócrates en este punto tiene una importancia decisiva para la reconstruccióndel proceso espiritual que hizo brotar de la socrática la filosofía platónica.Aristóteles, que no atribuye a los conceptos generales, como Platón en suteoría de las ideas, una existencia objetiva aparte de la existencia de losfenómenos concretos percibidos por los sentidos, hace tres indicacionesimportantes acerca de la relación que en este punto existe entre Platón ySócrates:1) Platón había seguido en la primera época de sus estudios las enseñanzasdel discípulo de Heráclito, Cratilo, quien profesaba el principio de queen la naturaleza todo fluye y nada tiene una consistencia firme y estable. Alconocer a Sócrates, se abrió ante Platón otro mundo. Sócrates secircunscribía por entero a los problemas éticos y procuraba investigarconceptualmente la esencia permanente de lo justo, lo bueno, lo bello,etcétera. La idea del fluir eterno de todas las cosas y el supuesto de unaverdad permanente parecen contradecirse a primera vista. Sin embargo,Platón se hallaba tan convencido a través de Cratilo del fluir de las cosas,que esta convicción no salió quebrantada en lo más mínimo por la impresióntan profunda que hubo de causarle aquella búsqueda tenaz de Sócrates paraencontrar el punto firme y estable en el mundo moral del hombre. Por dondePlatón llegó a persuadirse de que ambos, Cratilo y Sócrates, tenían razón,puesto que se referían a dos mundos completamente distintos. El principiode Cratilo según el cual todo fluye referíase a la única realidad que conocíaaquel filósofo, a la realidad de los fenómenos sensibles, y Platón siguióconvencido durante toda su vida de que la teoría cratiliana del fluir eraacertada en lo referente al mundo material. Sócrates, en cambio, apuntabacon su problema a la esencia conceptual de aquellos predicados tales como lobueno, lo bello, lo justo, etcétera, sobre los que descansa nuestra existencia deseres mortales, a otra realidad que no fluye, sino que verdaderamente "es", esdecir, que permanece invariable.2) Platón veía desde ahora en estos conceptos generales aprendidos deSócrates el verdadero ser, arrancado al mundo del eterno fluir. Estasesencias que sólo captamos en nuestro pensamiento y sobre las quedescansa el mundo del verdadero ser, son las que Platón llama "ideas". Conesto Platón se remontaba, indudablemente, según Aristóteles, por encimade Sócrates, el cual no hablaba de las ideas ni establecía una separación entreéstas y las cosas materiales. 31 http://Rebeliones.4shared.com
  32. 32. 4003) Dos cosas son, según Aristóteles, las que deben atribuirse en justicia aSócrates y las que en modo alguno se le pueden negar: la determinación delos conceptos generales y el método inductivo de investigación.24Suponiendo que este punto de vista fuese exacto, nos permitiría deslindar enuna medida muy considerable lo socrático y lo platónico en la figura deSócrates tal como aparece en los diálogos de Platón. En este caso, la fórmulametódica de Schleiermacher sería algo más que un postulado puramenteideal. En aquellos de sus diálogos que, según las investigaciones del siglopasado, deben ser considerados como las primeras obras de Platón, lasinvestigaciones de Sócrates revisten todas ellas en realidad la forma depreguntas en torno a conceptos generales: ¿Qué es la valentía? ¿Qué es lapiedad? ¿Qué es el dominio de sí mismo? Y hasta el mismo Jenofonte hacenotar expresamente, aunque sólo de pasada, que Sócrates desarrollaba in-cesantemente investigaciones de esta clase, esforzándose por llegar a unadeterminación de los conceptos.25 Esto abriría una salida a nuestro dilema,Platón o Jenofonte, y nos permitiría reconocer a Sócrates como el fundador dela filosofía conceptual. Es lo que hace, en efecto, Eduard Zeller, en su historiade la filosofía griega, aplicando el plan de investigación trazado porSchleiermacher.26 Según esta concepción, Sócrates sería algo así como elumbral más sobrio de la filosofía de Platón, en el cual se evitan las audaciasmetafísicas de éste, y rehuyendo la naturaleza para limitarse al campo de lomoral, se intenta en cierto modo fundamentar teóricamente una nueva sabiduría de la vida orientada hacia lo práctico.Esta solución fue tenida durante mucho tiempo por definitiva., respaldadapor la gran autoridad de Aristóteles y basada sobre el firme fundamento24 21 Cf. los informes, que en parte coinciden y en parte se completan, de ARISTÓTELES, Metaf., A6, 987 a 32-b 10: Μ 4, 1078 b 17-32; Μ 9, 1086 b 2-7 y De part. an., i, 1, 642 a 28. A. E. Taylor haintentado quitar fuerza a la diferencia entre Platón y Sócrates señalada por Aristóteles, tal comojuzga que debe hacerse según el modo como él concibe su relación. Cf. en contra de esto la reno-vada y cuidadosa ponderación del sentido y la confirmación del valor de los testimoniosaristotélicos en W. D. Ross, Aristotles Metaphysics (Oxford, 1924), vol. i, pp. xxxiii ss., y "TheProblem of Sócrates" (Presidential Address delivered to the Classical Association, Londres, 1933).25 22 JENOFONTE, Mem., iv, 6.26 23 ZELLER, 06. cit., t. ii, 1 5, pp. 107, 126. La confianza de Zeller en los testimonios deAristóteles la comparten también, en principio, K. JOËL, ob. cit., t. i, p. 203 y T. GOMPERZ,Griechische Denker; 4a ed., t. ii, pp. 42 ss. 32 http://Rebeliones.4shared.com
  33. 33. metódico en que se apoya. Pero a la larga no podía satisfacer, porque elSócrates que nos presenta parece ser una medianía y su filosofía conceptualuna trivialidad. Contra este pedantesco hombre conceptual era precisamentecontra el que se dirigían los ataques de Nietzsche. Por tanto estos ataques, aquienes no sintieron vacilar por ellos su fe en la grandeza de Sócrates y en sufuerza revolucionadora universal, sólo les mermó su confianza en 401Aristóteles como testimonio histórico. ¿Se hallaba éste realmente tandesinteresado ante el problema de los orígenes de la teoría platónica de lasideas, que él mismo combate tan violentamente? ¿Acaso no se habíaequivocado también en su modo de concebir otros hechos históricos? Y, sobretodo, ¿no se dejaba arrastrar por completo en sus opiniones sobre la historiade la filosofía por sus propios puntos de vista filosóficos? Era comprensibleque frente a Platón se remontase a Sócrates y se representase a este pensadorde un modo más sobrio, es decir, más aristotélico. Pero ¿acaso sabía más de élrealmente de lo que creía poder deducir de los diálogos de Platón? Tales sonlas dudas de que partían las modernas investigaciones sobre Sócrates.27 Conellas se abandonaba, indudablemente, el terreno firme que antes se creíapisar, y la antítesis diametral de las concepciones sobre Sócrates que se hanmanifestado desde entonces es la mejor ilustración de la situación vacilanteen que nos encontramos cuando partimos de esta premisa. Esta situaciónvacilante aparece claramente caracterizada por los dos intentos másimpresionantes y más científicamente sistematizados que se han hecho enestos últimos años para penetrar en el Sócrates histórico: la gran obra sobreSócrates del filósofo berlinés H. Maier y los trabajos de la escuela escocesa,representada por el filólogo J. Burnet y el filósofo A. E. Taylor.28Ambas opiniones coinciden en cuanto al punto de partida: la eliminación deAristóteles como testimonio histórico. Están de acuerdo en considerar aSócrates como una de las figuras más grandes que han existido. La polémicaentre ellas se agudiza hasta desembocar en el problema de si Sócrates era enrealidad un filósofo. Ambas corrientes coinciden en que no merece talnombre, siempre y cuando sea exacta la imagen que de él se trazabaanteriormente y que lo convertía en una figura puramente secundaria del27 24 Cf. sobre todo la crítica de MAIER, ob. cit., pp. 77-102 y TAYLOR, Varia Socrática (Oxford,1911), p. 40.28 25 Cf. la obra de H. MAIER varias veces citada y, en sentido diametralmente opuesto, A. E.TAYLOR, Varia Socrática y Sócrates (Edimburgo, 1932; trad. esp. FCE, México, 1961). Taylorcoincide con los puntos de vista de Burnet que ha desarrollado y elaborado. Cf. J. BURNET, GreekPhilosophy (Londres, 1924) y "Sócrates", en Hastings Encyclopaedia of Religión and Ethics, vol.XI. Entre los que niegan el valor de los testimonios aristotélicos se cuenta también C. RITTER, So-krates (Tubinga, 1931). 33 http://Rebeliones.4shared.com
  34. 34. pórtico de la filosofía platónica. Pero, en cuanto a sus resultados, existe unadiscrepancia completa entre estas dos corrientes. Según Heinrich Maier, lagrandeza peculiar de un Sócrates no puede medirse con la pauta de unpensador teórico. Hay que considerarlo como el creador de una actitudhumana que señala el apogeo de una larga y laboriosa trayectoria deliberación moral del hombre por sí mismo y que nada podría superar:Sócrates proclama el evangelio del dominio del hombre sobre sí mismo y dela "autarquía" de la personalidad moral. Esto le convierte en la contrafiguraoccidental de Cristo y de la religión oriental de la redención. La lucha entreambos principios 402 comienza apenas. Platón es el fundador del idealismofilosófico y creador de la lógica y del concepto. Era una figura de talla propia,un genio inconmensurable con la esencia peculiar de un Sócrates, el pensadorque forja teorías. Teorías que en sus diálogos transfiere a Sócrates con libertadde artista.Sus escritos de la primera época son los únicos que trazan una imagen realdel verdadero Sócrates.29Los eruditos de la escuela escocesa ven también en Platón, pero en todos susdiálogos socráticos, el único expositor congenial de su maestro. Jenofonte esla encarnación del filisteo incapaz de comprender nada de la importancia deun Sócrates. En el fondo, no aspira tampoco más que a complementar, talcomo él lo interpreta, lo que los demás han dicho acerca del maestro. Allídonde roza el verdadero problema filosófico, se limita a unas cuantasalusiones breves destinadas a hacer comprender al lector que Sócrates era enrealidad más que aquello que Jenofonte dice de él. Según esta corriente, elmayor error de la concepción imperante consiste en creer que Platón noquiere pintar a Sócrates tal y como éste realmente era, sino que pretendepresentarlo como el creador de sus propias ideas, extrañas al Sócrateshistórico. Nada más lejos del ánimo de Platón, se nos dice, que el deseo demixtificar así a sus lectores. Carece de toda verosimilitud interna lapretensión de distinguir artificiosamente entre el Platón de la primera y de laúltima época, para llegar a la conclusión de que sólo el primero se proponeofrecer un retrato de Sócrates, mientras que el segundo lo toma simplementecomo máscara para exponer su propia filosofía tal y como se ha desarrolladoa lo largo del tiempo. Además, los primeros diálogos de Platón adelantan yala doctrina contenida en los posteriores, de carácter más constructivo (el2926 Como fuentes históricas sobre el Sócrates real, H. MAIER, ob. cit., páginas 104ss., considerasobre todo los escritos "personales" de Platón: la Apología y el Critón; al lado de éstos, reconocecorno relatos de libre creación, pero fieles en el fondo a la verdad, una serie de los diálogos menoresde Platón, tales como el Laques, el Cármides, el Lisis, el Ión, el Eutifrón y los dos Hipias. 34 http://Rebeliones.4shared.com

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