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Para concluir esta rápida reflexión sobre los posibles impactos de lamegaminería en Ecuador, recordemos que todas las evid...
Impacto Ambiental Ampliatorio Proyecto Mirador ».[7] Foro Recursos Hídricos, “Agua, minería y conflictos socio-ambientales...
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PERVERSOS VERSOS: ¿Puede la minería ser sustentable? Ecuador, un caso peligroso, por William Sacher y Alberto Acosta‏

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PERVERSOS VERSOS: ¿Puede la minería ser sustentable? Ecuador, un caso peligroso, por William Sacher y Alberto Acosta‏

  1. 1. Los perversos versos de la mineria¿Puede sersustentablela minería? Ecuador, un caso peligroso William Sacher Alberto Acosta Nota: estos textos son de amplia divulgación, por lo tanto pueden ser distribuidos citando la fuente. Se encuentran Emma Gascó Tomado de colgados en los siguientes www.rebelion.org 7.8.11 portales: www.extractivismo.c om www.infomineria.org“Buscamos generar una actividad minera comprometida, responsable y ética, que sea justa con el Estado, con la economía, con la comunidad, y con el ambiente. Estamos mirando al futuro, promoviendo una nueva cultura de la industria
  2. 2. minera, que priorice el desarrollo sustentable y el fomento de la participaciónsocial, promoviendo una minería ecuatoriana ética, una minería bien hecha!” Wilson Pástor Morris Ministro de Recursos Naturales No Renovables Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero 2011-2015Para responder a las múltiples y razonadas voces que la critican, la industriaminera transnacional promueve intensamente los conceptos de “mineríaresponsable” e incluso, sin rubor alguno, de “minería sustentable”. Segúnvoceros de esta industria, la minería a gran escala sería capaz de satisfacer lasdemandas actuales en minerales sin poner en peligro las necesidades de lasgeneraciones futuras, es decir sin provocar graves trastornos ambientales ycomplejos impactos en las comunidades asentadas en zonas mineras y en lapoblación en general.Estos conceptos, fueron promovidos incansablemente por diversos gobiernosalrededor del mundo interesados en la explotación minera, desde finales de losaños noventa. En esta época, grandes empresas transnacionales mineras, en elmarco de la Iniciativa Minera Global (Global Mining Initiative), se asociaronpara responder de esa manera a la preocupación creciente provocada por lasgrandes contaminaciones derivadas de la actividad minera en el mundo.En la actualidad, el gobierno del presidente Rafael Correa retoma ese discurso.Sin ninguna capacidad para superar el modelo extractivista promueve estosconceptos, especialmente a través de su Plan Nacional de Desarrollo delSector Minero 2011-2015.El primer mandatario Rafael Correa, en uno de sus enlaces ciudadanos, enfebrero del año 2009, puso a Canadá como ejemplo de minería responsable, apesar de las múltiples críticas que enfrentan las empresas de este país en elmismo territorio canadiense y alrededor del mundo. Calificó de “exitosa” a laexplotación minera canadiense, incluso para los indígenas de ese país y afirmóademás que ellos podrían explicar a los indígenas ecuatorianos, que la minería
  3. 3. es posible sin daños al medio ambiente y en beneficio de las comunidades.Esta apreciación presidencial se plasmó en el Plan Nacional de Desarrollo delSector Minero 2011-2015, publicado en agosto del 2011. Desde estaperspectiva oficial se promete generar “condiciones de desarrollo sustentable”en la actividad minera a gran escala. Se ofrece, solemnemente, una “mineríabien hecha”, que se fundamenta en “una nueva cultura minera”, así como “unaminería ética”, lo que se logrará empleando “prácticas metalúrgicas adecuadasy tecnologías ambientalmente amigables”. Todo esto sería posible, deconformidad con el gobierno ecuatoriano, gracias a una acción empresarial“basada en una gestión socio ambiental eficaz, que prevenga, controle ymitigue los impactos que se deriven de las labores mineras”.Además, con el fin de demostrar preocupación por la participación del Estadoen la renta minera, se habla de hacer “cumplir con el pago de tributoscontemplados en la Ley, para que el Estado reinvierta en el desarrollo de losterritorios”. Con todo este paquete de ofrecimientos se quiere convertir a laactividad minera en “uno de los pilares del desarrollo, económico, social yambiental”, para que “con la distribución equitativa de sus beneficios, [estaactividad] genere nuevas zonas de desarrollo y contribuya al modelo del BuenVivir.”¿Es posible creer en la realización de tal proyecto? ¿Es viable una mineríabien hecha que no ocasione severos impactos ambientales y sociales?¿Realmente será el Estado el gran beneficiario de los ingresos provenientes dela explotación de minerales? ¿Será la minería metálica a gran escala queprovoque el ansiado desarrollo y que se constituya en la senda para el BuenVivir?La realidad, la terca realidad, como veremos más adelante, contradice muchasde estas aspiraciones.Un sinnúmero de desastres ambientales, sociales y económicosEl examen de la minería industrial de los últimos años alrededor del planetaevidencia un sinnúmero de daños y destrucciones múltiples e irreversibles dela Naturaleza. Por igual son incontables las tragedias humanas, tanto como ladestrucción de las potencialidades culturales de muchos pueblos. En el ámbitoeconómico la situación tampoco es mejor. Los países cuyas exportacionesdependen fundamentalmente de recursos minerales o petroleros son
  4. 4. económicamente subdesarrollados.La generalización de estos pasivos económicos y socioambientales a lo largo yancho del planeta muestra la existencia de un modus operandi altamentedestructor del sector minero transnacional. Desde este punto de vista no existeejemplo, en ninguna parte del planeta, de una minería “sustentable”. No es desorprenderse, puesto que por definición la explotación de recursos norenovables no puede ser sustentable. Sostener lo contrario es practicar undiscurso distorsionador.Basta ver los daños provocados por las empresas originarias de Canadá yChina, que controlan el futuro de la gran minería en el Ecuador. En su país, lasempresas mineras chinas se destacan por sus numerosos daños ambientales ylas condiciones peligrosas de trabajo de los obreros. Por su parte, lascanadienses Kinross y Iamgold, dos transnacionales propietarias de dosproyectos “estratégicos” en el Ecuador (Fruta del Norte y Quimsacocha), hansido acusadas, respectivamente, de negligencias ambientales graves y deganancias abusivas por medio de especulación, en sus explotaciones en África.Esta realidad confirmaría, una vez más, la validez de la “paradoja de laabundancia” y la maldición que pesaría sobre los “mendigos sentados en unbanco de oro”. La literatura especializada ha detectado una variada gama demecanismos y efectos que mantienen en el subdesarrollo a los países que seconcentran casi exclusivamente en la exportación de recursos primarios. Soninnumerables las patologías que genera este esquema perverso deacumulación, que se retroalimenta y potencia sobre sí mismo en círculosviciosos cada vez más perniciosos. La historia de un país primario-exportadorcomo el Ecuador está llena de experiencias de este tipo.Canadá: un falso ejemplo de mineríaEn un país como Canadá, que supuestamente cuenta con la mejor tecnologíaminera, el saldo socio-ambiental de la minería es catastrófico.En este país, existen alrededor de 10.000 minas abandonadas, heredadas de150 años de laisser-faire en el ámbito minero. Estas minas representan unaamenaza permanente de contaminación de las redes hidrográficas con metalespesados y por drenaje ácido de mina. La remediación de estas minas costaríaal menos 6 mil millones de dólares a los contribuyentes canadienses.
  5. 5. Adicionalmente, las minas activas en Canadá producen más de 650 millonesde toneladas anuales de desechos, es decir sesenta veces más que la basurarecogida en todas las ciudades canadienses juntas. Es más, los proyectosmineros actuales amenazan directamente la supervivencia del Bosque Boreal.Cabe mencionar aquí las consecuencias de la actividad minera industrial sobrelos numerosos pueblos indígenas en el propio Canadá. La minería haprovocado históricamente la destrucción de sus ecosistemas y por ende de susculturas sin nunca haber pedido el consentimiento de los pueblos para realizaractividades extractivas en sus territorios.[1] Parece que la minería canadiensereproduce esta conducta a nivel internacional, por lo que ha sido criticada porlas Naciones Unidas por sus impactos negativos en “la tierra, la salud, elmedio vital y la forma de vida” de los pueblos indígenas alrededor delmundo.[2] Igualmente, cabe recordar que Canadá no ha firmado hasta ahora laConvención 169 de la OIT, que garantiza a los pueblos indígenas el control desu territorio y su participación en la elaboración de planes de desarrollo.En términos económicos el aporte de la minería es marginal. La extracciónminera en Canadá contribuye con menos del 1% del PIB y las empresasmineras pagan muy pocos impuestos. De todos los sectores de la economía, laminería es el que menos contribuye en términos de impuesto a la renta,mientras que el empleo minero representa apenas el 3% del empleo total.[3]Si esto sucede en el país líder de la industria minera y en donde dicen existeuna sólida institucionalidad, ¿cómo logrará el Estado ecuatoriano imponer lascondiciones necesarias para llevar a cabo su “minería bien hecha”?Megacontaminación, efectos previsibles de la megaminería en el EcuadorLa explotación minera industrial moderna implica la extracción masiva -y enun tiempo muy corto-, de la mayor cantidad posible de recursos minerales;recursos que se han formado en procesos de muy larga duración, a escalastectónicas. En la actualidad, los sitios de alta concentración mineral se vanagotando, sin embargo, los elevados precios del mercado mundial permitenque la explotación minera sea rentable aún en los yacimientos en donde elmineral es escaso. Para hacer producir estos yacimientos, es necesario aplicaruna minería industrial de gran escala, con uso masivo de químicos a vecessumamente tóxicos, el consumo abundante de agua y la acumulación degrandes cantidades de desechos.
  6. 6. A modo de ejemplo tengamos presente que para obtener una tonelada decobre, se genera un promedio de 300 toneladas de desechos tóxicos ocontaminantes, demandando entre 30 y 500 mil litros de agua, dependiendodel yacimiento.[4] En el caso del oro, las proporciones son más aberrantes: paraproducir un anillo de 10 gramos, se produce un promedio de 20 toneladas dedesechos y el tratamiento inicial de la roca consume un promedio de 7 a 8 millitros de agua (!).[5]En la cordillera del Cóndor, la explotación del yacimiento de cobre deMirador, a cargo de la empresa china CCRC-Tongguan, generará al menos326 millones de toneladas de desechos[6]: ¡el equivalente de 4 Panecillos! Estacifra es comparable a la recolección de basura de la zona urbana de Guayaquildurante 405 años. La explotación del depósito de Fruta del Norte quecontendría reservas por 11,8 millones de onzas de oro, provocaría un volumende residuos igual de monumental, que llegaría a 384 millones de toneladas; seestima en 28 mil kilogramos de residuo por cada onza de oro, suponiendoapenas una concentración de un gramo de oro por tonelada. Una cifracomparable a la recolección de basura de la ciudad de Cuenca durante 5260años.[7]Este gigantismo no puede evitar la generación de impactos ambientalesimportantes. Los desechos mineros, al ser acumulados durante muchos años,pueden derramarse y contaminar el medio ambiente, particularmente conmetales pesados o drenaje ácido de roca. Este último fenómeno ocurre cuandolas aguas de lluvia, o aún el aire, entran en contacto con las rocas que han sidodesplazadas desde el subsuelo hacia la superficie y acumuladas en lasescombreras, en el cráter o en los diques de desechos de la mina.Generalmente, existe un alto riesgo de que se produzca una oxidación deminerales sulfurados por la lluvia o el aire húmedo, que terminan por provocaruna acidificación inusual de las aguas que corren sobre estas rocas. En elEcuador, muchos yacimientos mineros estarían particularmente expuestos aeste problema porque tienen rocas sulfurosas, conocidas por generar drenajeácido.Este tipo de contaminación es particularmente devastadora para el agua. Sonmuchos los casos alrededor del planeta en los que se ha afectado la vidaacuática, provocando la desaparición de especies enteras de peces. Ennumerosas ocasiones, el agua termina por ser inutilizable para el consumohumano o para labores de agricultura La contaminación de las fuentes provocaademás de un conjunto de impactos en términos de salud pública, como
  7. 7. enfermedades degenerativas, de la piel, etc. Esta situación es particularmentealarmante en el caso del Ecuador, en dónde el 12.5% de las zonas de páramo -zonas de formación de las fuentes de agua- está concesionado.Estas contaminaciones del agua son aún más graves en áreas geográficascaracterizadas por altas precipitaciones y normalmente ricas en biodiversidad,como es el caso de la Cordillera del Cóndor en donde se encuentran los mega-proyectos Mirador, Fruta del Norte, y Panantza San Carlos.En Ecuador, en síntesis, los grandes proyectos mineros amenazan concontaminar regiones de alta biodiversidad, de las más densas en biodiversidaddel planeta. La explotación minera podría acelerar la inquietante pérdida debiodiversidad observada a escala mundial: se registra una caída de laabundancia de especies de alrededor del 40% entre 1970 y 2000.En el caso de Mirador, el yacimiento se encuentra en zonas con bosquesprimarios y con abundante agua, con pendientes muy fuertes. En estascondiciones no se puede pasar por alto el impacto de las lluvias torrencialesque se registran en la región, que podrían desbordar las instalaciones deacumulación de los desechos mineros. La historia mundial reciente de laindustria minera registra un sinnúmero de accidentes, mortales en ciertoscasos, por ruptura de diques de cola, siempre con consecuencias catastróficaspara los ecosistemas y la salud pública. Por lo tanto no se trata de amenazassolamente potenciales. La experiencia recomienda tomar en serio estassituaciones, que de producirse, serían grandes catástrofes ambientales yhumanas.En síntesis, en el Ecuador, todos estos riesgos de contaminación (ruptura dediques, contaminación por drenaje ácido de roca, por metales pesados, entreotros muchos más) son particularmente agudos por la elevada actividadsísmica y la frecuencia, intensidad y cantidad de lluvias. Por otra parte, estosprocesos podrían ser más graves tomando en cuenta el cambio climáticoactual, cada vez más evidente. Todo esto debería ser motivo de enormecuidado en el manejo de los desechos mineros a largo plazo.Diagnosticar y prever algunos de los efectos y riesgos de la actividad mineraes una tarea compleja. Para hacerlo se requiere de múltiples herramientas, porejemplo, en el ámbito hidrometereológico y sísmico se necesitan largas seriesde datos.
  8. 8. En el Ecuador no se puede diagnosticar ni prever de manera adecuada lasconsecuencias de la actividad minera, particularmente en el agua,precisamente porque no existen series de datos pluviográficos o de caudalesde ríos de períodos suficientemente largos en las zonas de los proyectosmineros. Esta carencia se observa claramente en el Estudio de ImpactoAmbiental de Mirador, el proyecto minero más avanzado del país.En estas condiciones, la apuesta por la minería a gran escala en el Ecuador es,por decir lo menos, una alternativa arriesgada, con consecuencias quesobrepasan probablemente los límites del territorio nacional. No nosolvidemos que en la tradicional región minera de Portovelo se extiende lacontaminación hacia el sur, llegando incluso al Perú. La contaminaciónambiental en esta región preocupa internacionalmente, pues afecta cada vezmás a las regiones costaneras peruanas. Si esto sucede con actividades minerasque no son de gran magnitud, ¿qué podría suceder como consecuencia de lamegaminería?Amenazas sociales y económicas de la megamineríaLos mega proyectos mineros provocan una serie de macro impactos sociales yeconómicos, que no pueden pasarse por alto. Apuntar este tipo de actividadextractivista solo sumando cifras –muchas veces irreales- de los potencialesingresos por exportaciones, es una de las mayores irresponsabilidades quecomenten los gobiernos que alientan esta forma de extractivismo.La implementación de la actividad minera a gran escala en regiones vírgenesimplica modificaciones profundas en las sociedades, en los territorios y en lasactividades económicas. Estas modificaciones no solo son causadasdirectamente por los proyectos mineros, sino también por las diversas megainfraestructuras energéticas y de transporte que éstos requieren. A más de lacomplicada transformación de la relación ser humano-Naturaleza, lamegaminería destruye las bases materiales de pueblos indígenas ycomunidades asentadas en las regiones donde se despliegan estos proyectos,proletarizándolos. La minería industrial trae nuevos imaginarios de consumo ymodos de vida que entran en conflicto con los valores sociales de lascomunidades, destruyendo fuerzas productivas auténticamente sustentables yprácticas construidas sobre las bases del Buen Vivir. Agravando la situación,en estas zonas y en las ciudades contiguas se registra un acelerado incrementodel costo de la vida. Además, conlleva a una redistribución de poderes, quepasan a ser controlados en gran medida por las transnacionales, sus
  9. 9. representantes y sus abogados, en particular.La mega-minería provoca con frecuencia conflictos internos, y conduce por lotanto a una redefinición irreversible de la estructura social de las comunidadesexistentes y sus alrededores. El problema no se produce solo durante la fase deextracción. A menudo, la presencia de empresas de exploración mineraprovoca estas consecuencias sociales incluso antes de que se extraiga elprimer gramo de mineral. Basta ver lo que ha sucedido en la zona de Intag, enla provincia de Imbabura, a lo largo de los últimos 15 años.La ausencia de prácticas adecuadas para llevar adelante la consulta previa a lascomunidades afectadas ha sido otro motivo de permanente conflictividad. Sinembargo, este asunto no se resolverá solo con metodologías y prácticasadecuadas para realizar dicha consulta. Mientras no se respete el derecho detoda comunidad al consentimiento previo, libre e informado, comocomplemento fundamental de la consulta previa, no será factible construir elBuen Vivir.Además de estos conflictos sociales, la minería a gran escala trae una serie deenfermedades provocadas por la contaminación del ambiente, a más de otrosproblemas sociales como el alcoholismo, el consumo de drogas, aumento en latasa de suicidios, enfermedades sexualmente transmisibles, etc.Alrededor del mundo, a más de la contaminación por residuos tóxicos,destrucción de ecosistemas y envenenamiento de poblaciones locales, un grannúmero de transnacionales mineras son acusadas de intimidación, complicidaden el asesinato de líderes opuestos a la actividad minera, financiamiento deguerras civiles, entre otras actividades ilícitas y abiertamente atentatoriascontra los Derechos Humanos. Cabe recordar también que la mismaOrganización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE uOECD por sus siglas en inglés) reconoce que la corrupción se vuelve prácticacorriente en numerosos países en donde se instalan las minerastransnacionales.[8]En cuanto a los empleos creados, una gran parte de ellos son efímeros yaltamente peligrosos, y su estabilidad siempre dependerá de los caprichos delos mercados internacionales. Además, la megaminería, tal como sucede conel petróleo, no es una actividad generadora de masivos puestos de trabajo.Según el Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero, la minería a granescala, en caso de que se desarrollen todos los proyectos previstos, generaría
  10. 10. apenas 10.000 nuevas plazas de trabajo. La mayoría de los empleos creadosserá durante la fase de construcción de las minas, la cual tiene una duraciónlimitada de 18 meses a 3 años. En la fase de explotación, los empleos sonreducidos y especializados, lo que significa que, en su mayoría, no seráncubiertos por personas provenientes de las zonas aledañas. En consecuencia, lagran minería lleva a la marginalización socio-económica de poblaciones nopreparadas, especialmente mujeres y campesinos, o tradicionalmenteconsideradas como menos capacitadas para el trabajo minero y las actividadeseconómicas conexas que éste genera.Otro punto a considerar tiene que ver con los impactos a nivel de losgobiernos locales. Casi siempre son muy graves las consecuencias de la granminería en planes de desarrollo provinciales, cantonales y parroquiales. En lamedida que no tienen conocimiento ni recursos para enfrentar el huracánsocial, cultural y ambiental que comúnmente trae la gran minería, el impactoen los gobiernos locales (en especial infraestructura, seguridad, educación,salud, suministro de agua potable, etc.) puede ser devastador.Con el arranque de la minería metálica a gran escala, el gobierno estima que lacontribución del sector a la economía del país crecerá de manera significativa,con una inversión de alrededor de 37.000 millones de dólares en los próximosveinte años. Sin embargo, las cifras de empleo y ganancias previstas hay queasumirlas con mucho cuidado, puesto que, tanto las empresas como el Estadotienen interés en inflarlas. Por otro lado, estas empresas transnacionales sonespecialistas en hacer cuentas alegres que a la postre terminan por perjudicaral país que les recibe, ya lo hemos vivido con frecuencia con las empresaspetroleras.Las empresas mineras, sean grandes o pequeñas, enfrentan con muchafrecuencia acusaciones de evasión fiscal u otras formas de criminalidadeconómica. No nos olvidemos que las empresas transnacionales, en este casolas mineras, acostumbran domiciliarse en paraísos fiscales o paraísosjudiciales como Canadá, para evadir ilimitadamente sus obligaciones fiscalesy sus responsabilidades frente a las múltiples externalidades en el ámbitosocio-ambiental. Las empresas Salazar Resources, Ecometals Ltd., y MarianaResources, grandes propietarias de concesiones en Ecuador, tienen su sede enLas Islas Vírgenes Británicas, Bermuda y Guernesey respectivamente. Otrastransnacionales activas en el Ecuador tienen subsidiarias con sede en Las IslasCaimán, Belice, Barbados, Aruba o Panamá. ¿En estas circunstancias, cómologrará el gobierno ecuatoriano fiscalizar las transnacionales mineras activas
  11. 11. en el territorio?Es preciso recordar que normalmente las empresas destacan los “enormes”montos de reservas mineras existentes, transformados a valores monetarios.Con estas cifras, en general altamente exageradas, se quiere sensibilizar a laopinión pública a favor de la minería. Sin embargo, esta mirada resultaincompleta. A pesar de lo limitado que es este ejercicio, por la imposibilidadde cuantificar el valor de los bienes naturales o las riquezas culturales, sepodría hacer un intento de “evaluación seria de los costos y beneficios de laminería. Este balance entre lo que se gasta y los beneficios, [debería] cumpliralgunas condiciones mínimas, tales como incluir todos los costos y tener unamirada nacional antes que atada a la rentabilidad empresarial. Entre los costosdebemos contabilizar las pérdidas de ingreso de actividades desplazadas,especialmente la agropecuaria, y las renuncias fiscales que pueda otorgar elgobierno a las empresas mineras (exoneraciones tributarias, por ejemplo). Laexperiencia […] enseña que también se deben sumar los llamados costosocultos, incorporando por ejemplo el valor económico de la contaminación.Son pérdidas económicas que no aparecen en los proyectos de las empresas yaque son transferidas a la sociedad, y usualmente las deben asumir losgobiernos municipal o nacional. También son costos los denominados“subsidios perversos”, donde los casos más comunes en América Latina seexpresan en otorgar energía a precios menores, agua casi sin costo, y eninfraestructura de transporte.”[9]¿Se han presentado estas evaluaciones? Definitivamente, no, probablementeporque el asumir estos costos disminuiría notablemente la rentabilidad de lasempresas y se pondría en evidencia los magros beneficios para el gobierno.Antes de abrir las puertas a este tipo de explotación, el gobierno debería“realizar un análisis costo beneficio a escala nacional, bajo amplias escalas detiempo (de 50 a 100 años para la minería), y con una contabilidad en serio,incorporando los costos ocultos y todos los subsidios y transferenciassociales.”Como hemos visto, aun con la mejor voluntad, se vuelve imposible practicaruna minería responsable, sustentable o bien hecha. A su realización se oponenmúltiples obstáculos que tienen que ver con el contexto internacional y con larealidad nacional. El tipo de actores transnacionales mineros presentes en elpaís, como lo demuestra la historia minera industrial reciente, no es motivo detranquilidad, todo lo contrario. La minería “sustentable” aparece aquí como el“nuevo terno” del imperio de la industria minera; “todavía tiene las mismas
  12. 12. viejas y crudas ambiciones”.[10]Cabe señalar que la industria minera mundial no está sujeta a ningún marcolegal internacional. A lo sumo ésta se compromete -siempre de maneravoluntaria- a regular sus actividades a través de la firma de numerososconvenios: el Council for Responsible Mining in Ecuador (CONMIN), el ISO26000, las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales,los Principios de Ecuador, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, elGlobal Reporting Initiative, la Iniciativa para la Transparencia en lasIndustrias Extractivas (ITIE), el Código del Cianuro, entre otros. Sinembargo, el alcance de estos instrumentos es sumamente limitado. Nunca haygarantías reales para que las empresas respeten sus compromisos, en la medidaque estos instrumentos no cuentan con herramientas para aplicarlos en caso deincumplimiento.Consecuentemente, al entrar en una fase de explotación intensiva de susrecursos minerales, más que caminar hacia un desarrollo sostenido ysustentable, el Ecuador corre el riesgo de enfrentar una serie de consecuenciasnefastas tanto para su economía y estabilidad política, cuanto para laprotección y conservación de un medio ambiente sano, viendo amenazadas susoberanía alimentaria y energética, su salud pública y la riqueza cultural desus diversas naciones.La megaminería en la senda de la maldición de la abundanciaEs necesario señalar la falta de experiencia del sector minero ecuatoriano en laminería industrial. Siendo una actividad que requiere gran nivel deespecialización, existe el riesgo de que el Ecuador siga actuando como paísprimario-exportador, al vender el mineral en bruto a los países occidentales oemergentes, sin recibir la plusvalía resultante de su transformación.Como en el caso del petróleo, muchos países que conocieron el advenimientode la gran minería están sujetos a la llamada “maldición de los recursos” o “laparadoja de la abundancia”. Es decir, la abundancia de recursos naturalestiende a “distorsionar la estructura y la asignación de los recursos económicosdel país, redistribuye regresivamente el ingreso nacional y concentra lariqueza en pocas manos, mientras se generaliza la pobreza. Esta realidad dapaso a crisis económicas recurrentes, al tiempo que consolida mentalidades“rentistas”, [y] profundiza la débil y escasa institucionalidad”.[11]
  13. 13. Para concluir esta rápida reflexión sobre los posibles impactos de lamegaminería en Ecuador, recordemos que todas las evidencias históricasapuntan en la misma dirección: a la larga, la exportación de materias primasno renovables tiende a “desarrollar el subdesarrollo”, es decir, a profundizarloen nuestros países. El problema radica casi exclusivamente en nuestrosgobiernos y en nuestras élites, sumisos a los capitales transnacionales.Gobiernos, como el actual, son incapaces de superar la maldición delextractivismo, para dar paso a propuestas concretas que promuevan latransición de nuestra economía hacia la autodependencia, la integraciónnacional y la ampliación del mercado interno. Lo que demanda un usosustentable y racional de los recursos naturales disponibles sobre la base dealianzas y consensos que conduzcan a la construcción del Buen Vivir, quedefinitivamente está en la dirección contraria al extractivismo minero opetrolero.-[1] « Aboriginal Peoples and Mining in Canada: Consultation, Participationand Prospects for Change », North-South Institute, Working Discussion Paper,enero de 2002, y Royal Commission on Aboriginal People, Restructuring theRelationship (Volume 2), 1996.[2] Comité Para la Eliminación de la Discriminación Racial, Observacionesfinales, Canadá, NACIONES UNIDAS, CERD/C/CAN/CO/18, 25 de mayo del2007.[3] Handal, L., “Le soutien à lindustrie minières: Quels bénéfices pour lescontribuables?”, Institut de Recherche et dinformation Socio-Économique(IRIS), Montréal, Québec, Canada, abril 2010.[4] Mudd, G., 2008, « Sustainability Reporting and Water Resources: aPreliminary Assessment of Embodied Water and Sustainable Mining », MineWater Environ, 27:136-144.[5] Mudd, G., 2007, « Global trends in gold mining: Towards quantifyingenvironmental and resource sustainability? », Resources Policy, 32:42-56.[6] Ecuacorriente S.A. – Terrambiente Co. Ltda., « Alcance al Estudio de
  14. 14. Impacto Ambiental Ampliatorio Proyecto Mirador ».[7] Foro Recursos Hídricos, “Agua, minería y conflictos socio-ambientales”,Camaren-CARE, Quito, 2008.[8] Report on the application of the convention on combating bribery offoreign public officials in international business transactions and the 2009revised recommendation on combating bribery in international businesstransactions, OCDE, 18 de marzo de 2011. Cabe destacar que este informeanaliza el estado de situación de la corrupción por parte de interesescanadienses en el extranjero. En particular, la OCDE deplora la debilidad delas leyes canadienses para controlar estas prácticas e insta al Canadá a reforzarde manera urgente la lucha contra la corrupción de funcionarios extranjeros.[9] Gudynas, E., « ¿Hicieron las cuentas? Los costos de la minería a cieloabierto”, 12 de agosto del 2011.[10] Whitmore, A., 2006, “The emperors new clothes: Sustainable mining?”,Journal of Cleaner Production, 14, 309-314.[11] Acosta, A., « La Maldición de la Abundancia », Abya-Yala, Quito, 2009.Nota sobre los autores:William Sacher: PhD en ciencias atmosféricas y oceánicas. Investigador delcolectivo de autores académicos Recursos de África, Montreal, Canadá.Alberto Acosta: Economista ecuatoriano. Profesor e investigador de laFLACSO-Ecuador. Profesor honorario de la universidad Ricardo Palma, LimaEx-ministro de Energía y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente.Coordinación de la serie Los perversos versos de la minería: CarlosZorrilla, William Sacher, Alberto Acosta.Responsabilidad de los textos: cada autor o autora.

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